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A principios del año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un <strong><em>Año de Jubileo</em></strong>, un nuevo acontecimiento en el calendario de la Iglesia. El decreto del Papa anunciaba el perdón general de todos los pecados para todos los que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo de Roma durante los 10 siguientes meses. Grandes multitudes acudieron a la ciudad.Bonifacio VIII era interesante. Le gustaba la ceremonia <em>ostentosa y pretenciosa</em>. Aparecía regularmente en público vestido con ropajes reales, o mejor aún, <em>imperiales</em>, anunciando: "Soy el César. Soy emperador". Su corona papal tenía 48 rubíes, 72 zafiros, 45 esmeraldas y 66 grandes perlas. Se permitía el lujo de ser generoso con el perdón. En la iglesia de San Pablo, los peregrinos a Roma mantenían a los sacerdotes ocupados noche y día recogiendo y contando las interminables ofrendas.Para Bonifacio, mirando al futuro los años parecían brillantes.  El Vaticano había mantenido un poder religioso y político sin rivales durante 2 siglos y no había nada en el horizonte que anunciara un cambio. El Papa tenía ante sí el brillante ejemplo de Inocencio III, que cien años antes había dominado a emperadores y reyes. Bonifacio supuso que seguiría en la misma línea.Pero sólo 3 años después, Bonifacio murió a consecuencia del mayor insulto personal jamás infligido a un Papa. Incluso mientras los celebrantes del Jubileo se regocijaban, había fuerzas trabajando para acabar con la supremacía de la soberanía papal medieval.No hace falta estudiar mucho la historia para darse cuenta de que a menudo se están produciendo grandes cambios bajo la superficie, mucho antes de que la gente sea consciente de ellos. El siglo XIV fue una época así. Los papas de Roma continuaron "como si nada" mientras nuevas ideas y fuerzas radicales alteraban la Fe.  La idea de la <strong><em>Cristiandad</em></strong>, un Imperio cristiano que unificó Europa del siglo VI al XIV, se estaba deteriorando rápidamente.La llamada <em>Cristiandad</em> había sido útil para crear la Europa de los siglos VII y VIII. Pero su importancia se desvaneció en los siglos XII y XIII. El Papa Inocencio III había demostrado que la soberanía papal era eficaz para reunir a los príncipes en una cruzada o para defender a la Iglesia contra los herejes. Pero en los siglos XIV y XV se produjo un marcado declive del poder y el prestigio papal.Como estamos acostumbrados a pensar en el mundo político, como un conjunto de naciones-estado, nos cuesta hacernos a la idea de que son un fenómeno bastante reciente. Durante la mayor parte de la historia, la gente vivía <em>regionalmente</em>; sus vidas y pensamientos estaban limitados por las fronteras de su condado o aldea. Durante siglos, Galos y Godos se definieron a sí mismos por su tribu. Nunca se les ocurrió llamarse <em>Franceses o Alemanes</em>. Tales etiquetas <em>nacionales</em> no entran en juego hasta más tarde, cuando Europa salió de la Edad Media hacia lo que llamamos el Mundo Moderno. Un mundo, por cierto, marcado como moderno precisamente por esta nueva forma de identificarnos.En el siglo XIV, la gente empezaba a acostumbrarse a la idea de que eran <em>ingleses o franceses</em>. Esto fue posible porque, por primera vez, empezaron a pensar en el estado político en términos independientes de su <em>afiliación religiosa.</em>Europa se alejaba, muy lentamente, de su pasado <em>feudal</em>. La tierra era menos importante, ya que el dinero en efectivo se convirtió en el nuevo énfasis. Los dirigentes políticos se dieron cuenta de que necesitaban fuentes de ingresos cada vez mayores, lo que significaba impuestos.Eduardo I de Inglaterra y Felipe el Hermoso de Francia estaban en conflicto, como había sido habitual durante siglos. Para financiar sus cada vez más costosas campañas de expansión territorial, decidieron exigir impuestos al clero. Pero los papas habían mantenido durante mucho tiempo que la Iglesia estaba exenta de tales impuestos, sobre todo si el dinero recaudado se iba a utilizar para que la sangre de otro saliera de su cuerpo a gran velocidad.En 1296, el papa Bonifacio VIII promulgó un decreto en el que amenazaba con la excomunión a cualquier gobernante que impusiera impuestos al clero y a cualquier miembro del clero que pagara sin el consentimiento del Papa. Pero Eduardo y Felipe pertenecían al nuevo tipo de monarca que avanzaba hacia los numerosos tronos de Europa. No les impresionaban las amenazas de Roma. Eduardo advirtió que, si la Iglesia no pagaba, se le retiraría la protección de la Corona y se le confiscarían sus propiedades en lugar de los impuestos. <strong><em>La respuesta de Felipe</em></strong> fue bloquear la exportación de oro, plata y joyas procedentes de Francia, privando a Roma de una importante fuente de ingresos procedentes de sus recaudaciones.El Papa Bonifacio dio marcha atrás, protestando por haber sido malinterpretado. Estaba seguro de que no había querido cortar las contribuciones para la defensa del reino en tiempos de necesidad. Fue una clara victoria para ambos reyes.Sin embargo, su victoria sobre el poder papal aún tenía camino por recorrer. Reforzado por el éxito del Jubileo, El Papa Bonifacio asumió que la reverencia que se le profesaba en todos los rincones de Europa se extendía también a la esfera <strong>civil.</strong> Mandó añadir otro ornamento de oro a su corona, que significaba su poder temporal. Luego, persiguió al rey Felipe de Francia, tratando de debilitar su derecho de gobernar. Felipe respondió desafiando al Papa a que mostrara dónde había dado Jesús a la Iglesia autoridad temporal.En el año 1301, Felipe encarceló a un obispo francés acusado de traición. Bonifacio ordenó su liberación y anuló su anterior concesión sobre los impuestos de las tierras de la Iglesia. Al año siguiente, Felipe convocó a la nobleza, el clero y otros dirigentes de Francia y formó una especie de parlamento de Francia. Obtuvo entonces su apoyo unánime en su disputa con el Papa. Uno de los nuevos ministros civiles expresó así la elección que debían hacer: "La espada de mi señor es de acero; la del Papa, de palabras".Varios meses después, Bonifacio emitió la afirmación más extrema del poder papal en la historia de la Iglesia; la Bula papal conocida como <strong><em>Unam Sanctum</em></strong> = El Único Santo, la más famosa de todas las bulas de la Edad Media, que afirmaba la autoridad del Papa sobre todas las demás autoridades. Su significado era inconfundible. Declaró: "Es del todo necesario que <strong><em>todo ser humano</em></strong> esté sometido al Pontífice Romano".La respuesta de Felipe al Unam Sanctum no fue menos drástica. Solicitó la destitución de Bonifacio alegando que su elección había sido <strong><em>ilegal.</em></strong> Para llevar a cabo este plan, Felipe recurrió a <strong><em>Guillermo de Nogaret</em></strong>, el abogado que le ayudó a establecer las bases políticas de Francia.Nogaret era también un maestro en la presentación de las llamadas "pruebas".  Había conseguido testimonios para apoyar su caso por medios tan dudosos como desnudar a un testigo, untarlo de miel y colgarlo cerca de una colmena. Su caso contra Bonifacio iba mucho más allá de la acusación de que su elección era ilegítima. Nogaret afirmó que el Papa era culpable de <strong><em>herejía, simonía y grave inmoralidad</em></strong>. Autorizado por una asamblea francesa de clérigos y nobles, se apresuró a viajar a Italia para traer al Papa a Francia y juzgarlo ante un concilio eclesiástico.Bonifacio tenía 86 años y había abandonado Roma para pasar el verano. Se alojaba en su ciudad natal cuando Nogaret llegó con tropas. Irrumpieron en la habitación de Bonifacio, maltratándolo violentamente. Esperaron unos días a que se recuperara y se dispusieron a regresar a Francia. Pero los habitantes de la ciudad descubrieron lo que ocurría y rescataron al Papa. Murió unas semanas después, débil y humillado.Este trágico asunto se convierte en una especie de marcador del hecho de que los gobernantes de Europa ya no tolerarían la interferencia papal en lo que consideraban asuntos políticos. El problema era que, después de tantos siglos de <strong><em>Cristiandad</em></strong>, resultaba difícil determinar dónde terminaba la política y dónde empezaban los asuntos de la Iglesia. Lo que estaba claro era que el poder de un rey dentro de su propio país era ahora un hecho.Al mismo tiempo, el abuso de un Papa, aunque fuera impopular, se resentía profundamente. A pesar de su declaración del Jubileo, Bonifacio <strong><em>no era</em></strong> un líder querido. Había sido objetivo de muchas críticas. Para que te hagas una idea de lo bajo que había caído la estima de Bonifacio, <strong><em>Dante</em></strong>, autor de La Divina Comedia, le reservó un lugar <strong><em>en el infierno</em></strong>. Aun así, el Papa era el Vicario de Cristo. Pocas personas de aquella época podían concebir el Cristianismo sin el Papa y la jerarquía eclesiástica que presidía.Incluso cuando no existía un vocabulario político para ello, la gente de principios del siglo XIV empezó a distinguir entre la autoridad <strong><em>secular y la religiosa</em></strong> y a reconocer los derechos de cada una en su propio lugar.Cuando el sucesor de Bonifacio murió tras un breve reinado, el audaz golpe de Felipe pareció dar sus frutos. En el año 1305, el Colegio de Cardenales eligió a un Francés, el Arzobispo de Burdeos, como <strong><em>Papa Clemente V</em></strong>. Clemente nunca puso un pie en Roma, prefiriendo permanecer más cerca de casa, donde siempre estaba accesible para cumplir las órdenes reales.La elección de Clemente marcó el inicio de un periodo de 72 años llamado "<strong><em>La Cautividad Babilónica del Papado</em></strong>", en honor al exilio judío de unos 2000 años antes. Después de Clemente, seis papas, todos franceses, gobernaron desde la ciudad francesa de <strong><em>Aviñón </em></strong>y no en Roma.Este traslado de los Papas a Francia era algo más que una cuestión geográfica. En el pensamiento de los europeos, la Ciudad Eterna de Roma representaba no sólo la <strong><em>idea</em></strong> de la Sucesión Apostólica de la Iglesia fundada por San Pedro, sino también del <strong><em>Imperio Romano</em></strong>. ¿Aviñón estaba rodeada por qué? El Reino de <strong><em>Francia</em></strong>. La Iglesia era un mero instrumento en manos de una nación, la francesa, sedienta de poder.Esto se resintió amargamente en Alemania. En el año 1324, el <strong><em>Emperador Luis el Bávaro</em></strong> actuó contra el <strong><em>Papa Francés Juan XXII</em></strong> apelando a un concilio general. Entre los eruditos que apoyaban tal medida estaba <strong><em>Marsilio de Padua</em></strong>, que había huido de la Universidad de París. En 1326, Marsilio y su colega <strong><em>Juan de Jandún</em></strong> presentaron a Luis una obra titulada <em>Defensor de la paz</em>. En ella se cuestionaba toda la estructura papal de la Iglesia y se abogaba por un gobierno democrático. <em>Defensor de la Paz</em> afirmaba que la Iglesia era la comunidad de <strong><em>todos</em></strong> los creyentes y que el sacerdocio no era superior a los laicos. Ni los papas, ni los obispos, ni los sacerdotes tenían ninguna función especial; sólo servían como agentes de la comunidad de creyentes.En esta visión revolucionaria de la Iglesia, el Papa se convertía en un cargo ejecutivo del consejo eclesiástico, que eran simplemente ancianos espirituales. El Papa estaba subordinado a la autoridad del Consejo. Esta nueva forma de gobierno de la Iglesia se llamó <strong><em>Conciliarismo</em></strong>. Pronto pasaría de la teoría a la práctica.<u>Pero eso -como solemos decir- es tema para otro podcast._________________</u>Deseo dedicar un momento al final de este episodio para dar las gracias una vez más a todos los que se han tomado la molestia de hacernos una reseña en iTunes. Al ser el mayor portal de podcasts, las opiniones allí ayudan mucho a promocionar CS.Y gracias a quienes han hecho donaciones a CS recientemente. Cada donación se utiliza para mantener el podcast en funcionamiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio es de Papas y Príncipes.En lo que respecta a la Iglesia de Occidente, el siglo XIV se abrió con una nota que aparentaba ser fuerte. 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A principios del año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un <strong><em>Año de Jubileo</em></strong>, un nuevo acontecimiento en el calendario de la Iglesia. El decreto del Papa anunciaba el perdón general de todos los pecados para todos los que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo de Roma durante los 10 siguientes meses. Grandes multitudes acudieron a la ciudad.Bonifacio VIII era interesante. Le gustaba la ceremonia <em>ostentosa y pretenciosa</em>. Aparecía regularmente en público vestido con ropajes reales, o mejor aún, <em>imperiales</em>, anunciando: "Soy el César. Soy emperador". Su corona papal tenía 48 rubíes, 72 zafiros, 45 esmeraldas y 66 grandes perlas. Se permitía el lujo de ser generoso con el perdón. En la iglesia de San Pablo, los peregrinos a Roma mantenían a los sacerdotes ocupados noche y día recogiendo y contando las interminables ofrendas.Para Bonifacio, mirando al futuro los años parecían brillantes.  El Vaticano había mantenido un poder religioso y político sin rivales durante 2 siglos y no había nada en el horizonte que anunciara un cambio. El Papa tenía ante sí el brillante ejemplo de Inocencio III, que cien años antes había dominado a emperadores y reyes. Bonifacio supuso que seguiría en la misma línea.Pero sólo 3 años después, Bonifacio murió a consecuencia del mayor insulto personal jamás infligido a un Papa. Incluso mientras los celebrantes del Jubileo se regocijaban, había fuerzas trabajando para acabar con la supremacía de la soberanía papal medieval.No hace falta estudiar mucho la historia para darse cuenta de que a menudo se están produciendo grandes cambios bajo la superficie, mucho antes de que la gente sea consciente de ellos. El siglo XIV fue una época así. Los papas de Roma continuaron "como si nada" mientras nuevas ideas y fuerzas radicales alteraban la Fe.  La idea de la <strong><em>Cristiandad</em></strong>, un Imperio cristiano que unificó Europa del siglo VI al XIV, se estaba deteriorando rápidamente.La llamada <em>Cristiandad</em> había sido útil para crear la Europa de los siglos VII y VIII. Pero su importancia se desvaneció en los siglos XII y XIII. El Papa Inocencio III había demostrado que la soberanía papal era eficaz para reunir a los príncipes en una cruzada o para defender a la Iglesia contra los herejes. Pero en los siglos XIV y XV se produjo un marcado declive del poder y el prestigio papal.Como estamos acostumbrados a pensar en el mundo político, como un conjunto de naciones-estado, nos cuesta hacernos a la idea de que son un fenómeno bastante reciente. Durante la mayor parte de la historia, la gente vivía <em>regionalmente</em>; sus vidas y pensamientos estaban limitados por las fronteras de su condado o aldea. Durante siglos, Galos y Godos se definieron a sí mismos por su tribu. Nunca se les ocurrió llamarse <em>Franceses o Alemanes</em>. Tales etiquetas <em>nacionales</em> no entran en juego hasta más tarde, cuando Europa salió de la Edad Media hacia lo que llamamos el Mundo Moderno. Un mundo, por cierto, marcado como moderno precisamente por esta nueva forma de identificarnos.En el siglo XIV, la gente empezaba a acostumbrarse a la idea de que eran <em>ingleses o franceses</em>. Esto fue posible porque, por primera vez, empezaron a pensar en el estado político en términos independientes de su <em>afiliación religiosa.</em>Europa se alejaba, muy lentamente, de su pasado <em>feudal</em>. La tierra era menos importante, ya que el dinero en efectivo se convirtió en el nuevo énfasis. Los dirigentes políticos se dieron cuenta de que necesitaban fuentes de ingresos cada vez mayores, lo que significaba impuestos.Eduardo I de Inglaterra y Felipe el Hermoso de Francia estaban en conflicto, como había sido habitual durante siglos. Para financiar sus cada vez más costosas campañas de expansión territorial, decidieron exigir impuestos al clero. Pero los papas habían mantenido durante mucho tiempo que la Iglesia estaba exenta de tales impuestos, sobre todo si el dinero recaudado se iba a utilizar para que la sangre de otro saliera de su cuerpo a gran velocidad.En 1296, el papa Bonifacio VIII promulgó un decreto en el que amenazaba con la excomunión a cualquier gobernante que impusiera impuestos al clero y a cualquier miembro del clero que pagara sin el consentimiento del Papa. Pero Eduardo y Felipe pertenecían al nuevo tipo de monarca que avanzaba hacia los numerosos tronos de Europa. No les impresionaban las amenazas de Roma. Eduardo advirtió que, si la Iglesia no pagaba, se le retiraría la protección de la Corona y se le confiscarían sus propiedades en lugar de los impuestos. <strong><em>La respuesta de Felipe</em></strong> fue bloquear la exportación de oro, plata y joyas procedentes de Francia, privando a Roma de una importante fuente de ingresos procedentes de sus recaudaciones.El Papa Bonifacio dio marcha atrás, protestando por haber sido malinterpretado. Estaba seguro de que no había querido cortar las contribuciones para la defensa del reino en tiempos de necesidad. Fue una clara victoria para ambos reyes.Sin embargo, su victoria sobre el poder papal aún tenía camino por recorrer. Reforzado por el éxito del Jubileo, El Papa Bonifacio asumió que la reverencia que se le profesaba en todos los rincones de Europa se extendía también a la esfera <strong>civil.</strong> Mandó añadir otro ornamento de oro a su corona, que significaba su poder temporal. Luego, persiguió al rey Felipe de Francia, tratando de debilitar su derecho de gobernar. Felipe respondió desafiando al Papa a que mostrara dónde había dado Jesús a la Iglesia autoridad temporal.En el año 1301, Felipe encarceló a un obispo francés acusado de traición. Bonifacio ordenó su liberación y anuló su anterior concesión sobre los impuestos de las tierras de la Iglesia. Al año siguiente, Felipe convocó a la nobleza, el clero y otros dirigentes de Francia y formó una especie de parlamento de Francia. Obtuvo entonces su apoyo unánime en su disputa con el Papa. Uno de los nuevos ministros civiles expresó así la elección que debían hacer: "La espada de mi señor es de acero; la del Papa, de palabras".Varios meses después, Bonifacio emitió la afirmación más extrema del poder papal en la historia de la Iglesia; la Bula papal conocida como <strong><em>Unam Sanctum</em></strong> = El Único Santo, la más famosa de todas las bulas de la Edad Media, que afirmaba la autoridad del Papa sobre todas las demás autoridades. Su significado era inconfundible. Declaró: "Es del todo necesario que <strong><em>todo ser humano</em></strong> esté sometido al Pontífice Romano".La respuesta de Felipe al Unam Sanctum no fue menos drástica. Solicitó la destitución de Bonifacio alegando que su elección había sido <strong><em>ilegal.</em></strong> Para llevar a cabo este plan, Felipe recurrió a <strong><em>Guillermo de Nogaret</em></strong>, el abogado que le ayudó a establecer las bases políticas de Francia.Nogaret era también un maestro en la presentación de las llamadas "pruebas".  Había conseguido testimonios para apoyar su caso por medios tan dudosos como desnudar a un testigo, untarlo de miel y colgarlo cerca de una colmena. Su caso contra Bonifacio iba mucho más allá de la acusación de que su elección era ilegítima. Nogaret afirmó que el Papa era culpable de <strong><em>herejía, simonía y grave inmoralidad</em></strong>. Autorizado por una asamblea francesa de clérigos y nobles, se apresuró a viajar a Italia para traer al Papa a Francia y juzgarlo ante un concilio eclesiástico.Bonifacio tenía 86 años y había abandonado Roma para pasar el verano. Se alojaba en su ciudad natal cuando Nogaret llegó con tropas. Irrumpieron en la habitación de Bonifacio, maltratándolo violentamente. Esperaron unos días a que se recuperara y se dispusieron a regresar a Francia. Pero los habitantes de la ciudad descubrieron lo que ocurría y rescataron al Papa. Murió unas semanas después, débil y humillado.Este trágico asunto se convierte en una especie de marcador del hecho de que los gobernantes de Europa ya no tolerarían la interferencia papal en lo que consideraban asuntos políticos. El problema era que, después de tantos siglos de <strong><em>Cristiandad</em></strong>, resultaba difícil determinar dónde terminaba la política y dónde empezaban los asuntos de la Iglesia. Lo que estaba claro era que el poder de un rey dentro de su propio país era ahora un hecho.Al mismo tiempo, el abuso de un Papa, aunque fuera impopular, se resentía profundamente. A pesar de su declaración del Jubileo, Bonifacio <strong><em>no era</em></strong> un líder querido. Había sido objetivo de muchas críticas. Para que te hagas una idea de lo bajo que había caído la estima de Bonifacio, <strong><em>Dante</em></strong>, autor de La Divina Comedia, le reservó un lugar <strong><em>en el infierno</em></strong>. Aun así, el Papa era el Vicario de Cristo. Pocas personas de aquella época podían concebir el Cristianismo sin el Papa y la jerarquía eclesiástica que presidía.Incluso cuando no existía un vocabulario político para ello, la gente de principios del siglo XIV empezó a distinguir entre la autoridad <strong><em>secular y la religiosa</em></strong> y a reconocer los derechos de cada una en su propio lugar.Cuando el sucesor de Bonifacio murió tras un breve reinado, el audaz golpe de Felipe pareció dar sus frutos. En el año 1305, el Colegio de Cardenales eligió a un Francés, el Arzobispo de Burdeos, como <strong><em>Papa Clemente V</em></strong>. Clemente nunca puso un pie en Roma, prefiriendo permanecer más cerca de casa, donde siempre estaba accesible para cumplir las órdenes reales.La elección de Clemente marcó el inicio de un periodo de 72 años llamado "<strong><em>La Cautividad Babilónica del Papado</em></strong>", en honor al exilio judío de unos 2000 años antes. Después de Clemente, seis papas, todos franceses, gobernaron desde la ciudad francesa de <strong><em>Aviñón </em></strong>y no en Roma.Este traslado de los Papas a Francia era algo más que una cuestión geográfica. En el pensamiento de los europeos, la Ciudad Eterna de Roma representaba no sólo la <strong><em>idea</em></strong> de la Sucesión Apostólica de la Iglesia fundada por San Pedro, sino también del <strong><em>Imperio Romano</em></strong>. ¿Aviñón estaba rodeada por qué? El Reino de <strong><em>Francia</em></strong>. La Iglesia era un mero instrumento en manos de una nación, la francesa, sedienta de poder.Esto se resintió amargamente en Alemania. En el año 1324, el <strong><em>Emperador Luis el Bávaro</em></strong> actuó contra el <strong><em>Papa Francés Juan XXII</em></strong> apelando a un concilio general. Entre los eruditos que apoyaban tal medida estaba <strong><em>Marsilio de Padua</em></strong>, que había huido de la Universidad de París. En 1326, Marsilio y su colega <strong><em>Juan de Jandún</em></strong> presentaron a Luis una obra titulada <em>Defensor de la paz</em>. En ella se cuestionaba toda la estructura papal de la Iglesia y se abogaba por un gobierno democrático. <em>Defensor de la Paz</em> afirmaba que la Iglesia era la comunidad de <strong><em>todos</em></strong> los creyentes y que el sacerdocio no era superior a los laicos. Ni los papas, ni los obispos, ni los sacerdotes tenían ninguna función especial; sólo servían como agentes de la comunidad de creyentes.En esta visión revolucionaria de la Iglesia, el Papa se convertía en un cargo ejecutivo del consejo eclesiástico, que eran simplemente ancianos espirituales. El Papa estaba subordinado a la autoridad del Consejo. Esta nueva forma de gobierno de la Iglesia se llamó <strong><em>Conciliarismo</em></strong>. Pronto pasaría de la teoría a la práctica.<u>Pero eso -como solemos decir- es tema para otro podcast._________________</u>Deseo dedicar un momento al final de este episodio para dar las gracias una vez más a todos los que se han tomado la molestia de hacernos una reseña en iTunes. Al ser el mayor portal de podcasts, las opiniones allí ayudan mucho a promocionar CS.Y gracias a quienes han hecho donaciones a CS recientemente. Cada donación se utiliza para mantener el podcast en funcionamiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/68%20Papas%20y%20Principes.mp3" length="10569741" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio es de Papas y Príncipes.En lo que respecta a la Iglesia de Occidente, el siglo XIV se abrió con una nota que aparentaba ser fuerte. A principios del año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un Año de Jubileo, un nuevo acontecimiento en el calendario de la Iglesia. El decreto del Papa anunciaba el perdón general de todos los pecados para todos los que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo de Roma durante los 10 siguientes meses. Grandes multitudes acudieron a la ciudad.Bonifacio VIII era interesante. Le gustaba la ceremonia ostentosa y pretenciosa. Aparecía regularmente en público vestido con ropajes reales, o mejor aún, imperiales, anunciando: "Soy el César. Soy emperador". Su corona papal tenía 48 rubíes, 72 zafiros, 45 esmeraldas y 66 grandes perlas. Se permitía el lujo de ser generoso con el perdón. En la iglesia de San Pablo, los peregrinos a Roma mantenían a los sacerdotes ocupados noche y día recogiendo y contando las interminables ofrendas.Para Bonifacio, mirando al futuro los años parecían brillantes.  El Vaticano había mantenido un poder religioso y político sin rivales durante 2 siglos y no había nada en el horizonte que anunciara un cambio. El Papa tenía ante sí el brillante ejemplo de Inocencio III, que cien años antes había dominado a emperadores y reyes. Bonifacio supuso que seguiría en la misma línea.Pero sólo 3 años después, Bonifacio murió a consecuencia del mayor insulto personal jamás infligido a un Papa. Incluso mientras los celebrantes del Jubileo se regocijaban, había fuerzas trabajando para acabar con la supremacía de la soberanía papal medieval.No hace falta estudiar mucho la historia para darse cuenta de que a menudo se están produciendo grandes cambios bajo la superficie, mucho antes de que la gente sea consciente de ellos. El siglo XIV fue una época así. Los papas de Roma continuaron "como si nada" mientras nuevas ideas y fuerzas radicales alteraban la Fe.  La idea de la Cristiandad, un Imperio cristiano que unificó Europa del siglo VI al XIV, se estaba deteriorando rápidamente.La llamada Cristiandad había sido útil para crear la Europa de los siglos VII y VIII. Pero su importancia se desvaneció en los siglos XII y XIII. El Papa Inocencio III había demostrado que la soberanía papal era eficaz para reunir a los príncipes en una cruzada o para defender a la Iglesia contra los herejes. Pero en los siglos XIV y XV se produjo un marcado declive del poder y el prestigio papal.Como estamos acostumbrados a pensar en el mundo político, como un conjunto de naciones-estado, nos cuesta hacernos a la idea de que son un fenómeno bastante reciente. Durante la mayor parte de la historia, la gente vivía regionalmente; sus vidas y pensamientos estaban limitados por las fronteras de su condado o aldea. Durante siglos, Galos y Godos se definieron a sí mismos por su tribu. Nunca se les ocurrió llamarse Franceses o Alemanes. Tales etiquetas nacionales no entran en juego hasta más tarde, cuando Europa salió de la Edad Media hacia lo que llamamos el Mundo Moderno. Un mundo, por cierto, marcado como moderno precisamente por esta nueva forma de identificarnos.En el siglo XIV, la gente empezaba a acostumbrarse a la idea de que eran ingleses o franceses. Esto fue posible porque, por primera vez, empezaron a pensar en el estado político en términos independientes de su afiliación religiosa.Europa se alejaba, muy lentamente, de su pasado feudal. La tierra era menos importante, ya que el dinero en efectivo se convirtió en el nuevo énfasis. Los dirigentes políticos se dieron cuenta de que necesitaban fuentes de ingresos cada vez mayores, lo que significaba impuestos.Eduardo I de Inglaterra y Felipe el Hermoso de Francia estaban en conflicto, como había sido habitual durante siglos. Para financiar sus cada vez más costosas campañas de expansión territorial, decidieron exigir impuestos al clero. Pero los papas habían mantenido durante mucho tiempo que la I]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/gavel.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/gavel.png</ssp:url> <ssp:title>68 de Papas y Príncipes</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio es de Papas y Príncipes.En lo que respecta a la Iglesia de Occidente, el siglo XIV se abrió con una nota que aparentaba ser fuerte. A principios del año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un Año de Jubileo, un nuevo acontecimiento en el calendario de la Iglesia. El decreto del Papa anunciaba el perdón general de todos los pecados para todos los que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo de Roma durante los 10 siguientes meses. Grandes multitudes acudieron a la ciudad.Bonifacio VIII era interesante. Le gustaba la ceremonia ostentosa y pretenciosa. Aparecía regularmente en público vestido con ropajes reales, o mejor aún, imperiales, anunciando: "Soy el César. Soy emperador". Su corona papal tenía 48 rubíes, 72 zafiros, 45 esmeraldas y 66 grandes perlas. Se permitía el lujo de ser generoso con el perdón. En la iglesia de San Pablo, los peregrinos a Roma mantenían a los sacerdotes ocupados noche y día recogiendo y contando las interminables o]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/gavel.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>67 Aqui no hay bobos</title><link>https://sanctorum.us/67-aqui-no-hay-bobos/</link> <pubDate>Wed, 26 Jul 2023 18:21:39 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212102</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1403" height="648" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus.png 1403w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus-300x139.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus-1030x476.png 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus-768x355.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus-610x282.png 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus-1080x499.png 1080w" sizes="(max-width: 1403px) 100vw, 1403px" /></p>Este episodio de CS se titula: "Aquí No Hay Bobos".Los Franciscanos tenían una respuesta al Escolástico <em>Dominico</em> que vimos en el episodio anterior. De hecho, el equivalente Franciscano de Aquino vivió en la misma época. Se llamaba <strong><em>Juan Buenaventura</em></strong>.Nacido en Toscana en 1221 como <strong><em>Juan Fidanza</em></strong>, pasó a ser conocido como <strong><em>Buenaventura</em></strong> cuando se recuperó milagrosamente de una grave enfermedad siendo un niño de cuatro años. Al recobrar la salud, su madre anunció: "Buenaventura = Buena fortuna" y el nombre se le quedó grabado.Mientras que Aquino era predominantemente un <em>teólogo</em>, Buenaventura era a la vez teólogo y un consumado administrador en los asuntos de los Franciscanos. Donde Tomás era preciso pero seco, Juan era un místico dado a la gran elocuencia. Si Aquino era prosa, Buenaventura era poesía.Buenaventura se unió a los Franciscanos e inmediatamente destacó en sus estudios. Pasó 3 años en París estudiando con el escolástico <strong><em>Alejandro de Hales</em></strong>. Alejandro hizo un gran cumplido a su alumno cuando dijo que en Buenaventura "Adán parece no haber pecado".Terminados sus estudios en París, se quedó a enseñar, ocupando el puesto de <strong><em>Juan de Parma </em></strong>cuando éste asumió la dirección de los Franciscanos. Sólo tenía 26 años. A esa edad, cualquiera se habría visto sobrepasado, pues Buenaventura se convirtió en el líder de los Franciscanos cuando éstos estaban siendo divididos por la fractura de la que hablamos en un episodio anterior. Adoptó una posición intermedia entre las dos partes y fue capaz de negociar una paz incómoda. Fue una tarea brutalmente dura, pero Buenaventura la llevó a cabo con aplomo y se ganó el título de 2º fundador de la orden.Durante su mandato al frente de los Franciscanos, se puso en cuestión toda la idea de la vida mendicante. Escribió un tratado que acalló la oposición y reforzó el apoyo a los Mendicantes.Bajo la dirección del primer <em>Consejo General Franciscano</em> de Narbona en 1260, escribió la Leyenda de Francisco, el relato Franciscano autorizado sobre el fundador de la Orden.En 1273 fue nombrado cardenal de <em>Albano</em> (Italia). Murió en Lyon mientras asistía a un concilio eclesiástico en 1274. El Papa le aplicó la extrema unción y a su funeral asistieron dignatarios de todo el mundo Cristiano. Fue declarado "Doctor de la Iglesia" en 1587, uno de los más altos honores que puede conceder la Iglesia Romana.<strong><em>Dante</em></strong>, feroz crítico de la religión fingida, concedió a Buenaventura un gran honor al situarlo junto a Tomás de Aquino.Ambos serán considerados siempre por los estudiosos de la historia uno al lado del otro. Un historiador de la teología medieval los llama las estrellas iluminadoras en el horizonte del siglo XIII. Aquino tenía la mente más aguda, pero Buenaventura el corazón más cálido. Quizá por eso cada uno se unió a sus respectivas órdenes: Tomás a los Dominicos y Juan a los Franciscanos.Buenaventura gozó de gran popularidad como predicador. Al ser poeta, sus sermones eran mucho más elocuentes que los de sus compañeros.Cuando Buenaventura escribió, al igual que Aquino, se dedicó a la teología y contribuyó en gran medida a la depuración del pensamiento de la época. Para dar una idea del tipo de cosas con las que luchaban los Escolásticos, he aquí algunos de los temas en los que intervino Buenaventura. . . .La Trinidad, la creación, el pecado, la Encarnación, la gracia, el Espíritu Santo, los sacramentos y el Más Allá. Una vez tratados estos temas básicos, se ocupó de toda una serie de otros temas más populares de discutir. Cosas como. . .- ¿Podría Dios haber hecho un mundo mejor?- ¿Podría haberlo hecho antes de lo que lo hizo?- ¿Puede un ángel estar en varios lugares al mismo tiempo?- ¿Pueden varios ángeles estar al mismo tiempo en el mismo lugar?- En el momento de su creación, ¿Lucifer era corrupto?o ¿Pertenecía al orden de los ángeles?- ¿Existe una jerarquía entre los ángeles caídos?- ¿Tienen los demonios conocimiento previo de los acontecimientos contingentes?Buenaventura discutió si hubo o no relaciones sexuales antes de la Caída, si antes de la Caída el hombre y la mujer eran iguales o no, si Adán o Eva pecaron más gravemente al comer el fruto prohibido.Con cosas tan pesadas e importantes, no es de extrañar que estos tipos pasaran buena parte de su tiempo sentados en un escritorio, estudiando.Buenaventura <strong><em>estaba de acuerdo</em></strong> con Aquino en negar que María fuera concebida inmaculadamente y estuviera libre del pecado original. <strong><em>Discrepó</em></strong> con su colega Franciscano, <strong><em>Duns Escoto</em></strong>, en la cuestión de la transubstanciación. Aunque Escoto discrepaba de Aquino sobre en qué se convertían exactamente el pan y el vino, aceptaba la idea de <u>QUE</u> se convertían en algo MÁS que mero pan y vino, mientras que <em>Buenaventura</em> mantenía la <em>naturaleza simbólica</em> de los elementos de la Comunión.Aunque Buenaventura era una mente brillante, no es por su teología por lo que es conocido. Es difícil serlo cuando vives en la misma época que Tomás de Aquino. Es más conocido como <strong><em>místico</em></strong> y autor de la <em>Vida de San Francisco</em>.Mientras que la<em> Summa</em> de Aquino se convirtió en el libro de texto teológico de la Iglesia Romana, fueron los escritos <em>devocionales</em> de Buenaventura los que agitaron los corazones de miles de sacerdotes comunes para que buscaran a Dios por la gracia y a través de Su Palabra.______________________________________________________________________________Esto nos lleva a otro Franciscano y al último de los Escolásticos que consideraremos, <strong><em>Juan Duns [hecho] Escoto.</em></strong>Permíteme comenzar diciendo que los <strong><em>Escotistas</em></strong>, los seguidores de Duns Escoto, y los <strong><em>Tomistas</em></strong>, que seguían a Aquino, forman las 2 grandes escuelas teológicas de la Edad Media. La batalla entre ellas fue feroz; a veces <em>violenta</em>.Debo decir que, al repasar la obra de Escoto, me resulta difícil comprender su pensamiento. Como sólo tengo una inteligencia media, la mayor parte de su obra me sobrepasa. Escoto era un verdadero cerebrito y cuando le leo, me pierdo. Intentaré resumir su obra más adelante, pero antes echemos un vistazo a su vida. Podemos abarcarla rápidamente, porque, bueno, no sabemos casi nada de él.Nació como "John Duns [hecho]"; en Escocia; de ahí el apodo latino de "Escoto" por el que es más conocido. Escoto se hizo sacerdote y se unió a los Franciscanos. La mayor parte de su carrera la pasó dando clases en Oxford. Finalmente enseñó en París y Colonia, donde murió en 1308. Un monumento a Escoto en la iglesia de los Franciscanos de Colonia lleva esta inscripción:-<em>Escocia me dio a luz, Inglaterra me amamantó, Galia me educó, Colonia guarda mis cenizas</em>.Entre las historias que se cuentan de Duns Escoto hay una que da más luz sobre sus pensamientos que capítulos enteros de sus complejos discursos escritos.Escoto conversó con un granjero inglés sobre el tema de la religión. La conversación giró en torno a la predestinación.  El granjero, que estaba sembrando su campo, dijo a Escoto: "¿Por qué me hablas? Si Dios sabe de antemano que me salvaré, me salvaré tanto si hago el bien como si hago el mal".Escoto replicó "Pues bien, si Dios ha sabido de antemano que el grano de tu bolsa crecerá en esta tierra, crecerá tanto si siembras como si retienes tu mano. Más vale que te ahorres el trabajo que te cuesta".La mente de Escoto era más <em>crítica</em> que <em>constructiva</em>. Tendía a desmenuzar los pensamientos y conclusiones de los demás más que a desarrollar o declarar sus propias posiciones. Su obra parece reaccionaria, aunque sólo utilizaba el método dialéctico de moda entre los escolásticos.Recordarás que el gran empeño de los escolásticos era vincular la fe y la razón; demostrar que la fe no era irracional, sino <em>super-racional</em>. Pretendían demostrar que el intelecto era una herramienta para informar y fortalecer la fe, no para debilitarla.A Escoto se le considera el último de los Escolásticos porque su obra debilitó su empeño. Utilizando la metodología cuestionadora de la dialéctica, atacó, no la suficiencia de la <strong><em>fe</em></strong> como algunos escolásticos, sino la suficiencia de la <strong><em>razón</em></strong> como medio para llegar al conocimiento. Sometió las proposiciones escolásticas a un intenso escrutinio. Mostró cómo varias de las proposiciones teológicas de la Iglesia eran difíciles de sostener por la razón, y sin embargo la Iglesia decía que eran verdaderas. Así pues, el problema debía estar <strong><em>en la razón</em></strong>, no en el dogma de la Iglesia. Algunas cosas debían aceptarse, decía, por la fe.La habilidad de Escoto para plantear preguntas que acorralaban a la gente en rincones lógicos le acumulo partidarios y enemigos. A veces, sus pensamientos eran tan elaborados; sus escritos, tan confusos, que hoy nos referimos en ingles a una persona mentalmente desorganizada u confundida como un “<strong><em>dunce</em></strong>” o "<strong><em>bobo</em></strong>" en español, palabra derivada del nombre de Duns Escoto en ingles.Escoto dedicó gran parte de su tiempo al tema de la voluntad. Es su trabajo sobre ella, el que enmarcó la base filosófica de los Reformadores y sus puntos de vista sobre la Soberanía y la Elección de Dios.Escoto fue el <strong><em>primer</em></strong> teólogo Católico importante que apoyó la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Según ésta, la madre de Jesús, aunque nacida de padres humanos, fue concebida en santidad, sin la mancha del pecado original. Esta idea había sido expuesta un siglo antes en Francia, donde inmediatamente suscitó controversia. Escoto defendió este punto de vista en un debate público en París, empleando doscientas líneas de argumentación en su apoyo y ganándose a la universidad para su bando. Aunque Aquino la rechazó, la opinión de Escoto se impuso. En diciembre de 1854, el Papa Pío IX, Franciscano, declaró que la doctrina de la Inmaculada Concepción era un hecho divinamente revelado y un dogma Católico oficial.La reputación de Aquino en filosofía y teología ha eclipsado la de Escoto, aunque éste influyó en un amplio abanico de pensadores posteriores, como el filósofo protestante alemán del siglo XVIII <strong><em>Leibniz</em></strong> y el teólogo Católico francés del siglo XX Teilhard de Chardin. El existencialismo del siglo XX resucitó el énfasis de Escoto en la voluntad por encima de la razón.Si asistes a una clase de filosofía en la universidad hoy en día, lo más probable es que te digan que la fe y la razón son cosas totalmente separadas. La razón, se postula, se basa en la evidencia y en la facultad de la mente. La fe está divorciada tanto de la razón como de la evidencia, y la razón siempre triunfa sobre la fe. Se trata de un giro completo con respecto a los Escolásticos, a quienes pueden atribuirse algunos de los momentos más elevados de la larga historia del análisis filosófico. Para ellos, la fe era lo primero, y la razón una herramienta que ayudaba a completar y reforzar la fe.Duns Escoto comenzó a alejarse de eso mostrando lo <strong><em>poco fiable</em></strong> que podía ser la razón. Su objetivo era recordar a los Escolásticos que, al hacer hincapié en la razón, habían descuidado la primacía de la Fe. Pero en el divorcio que postuló entre fe y razón, lo que ocurrió fue que pensadores posteriores corrieron con la razón como <strong><em>separada y superior</em></strong> a la fe. Si Duns Escoto apareciera hoy en una conferencia de filosofía universitaria, lloraría porque sus ideas han sido tan poco desarrolladas. Y aniquilaría el pensamiento deficiente del profesor laico.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se titula: Aquí No Hay Bobos.Los Franciscanos tenían una respuesta al Escolástico Dominico que vimos en el episodio anterior. De hecho, el equivalente Franciscano de Aquino vivió en la misma época. Se llamaba Juan Buenaventura.
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Se llamaba <strong><em>Juan Buenaventura</em></strong>.Nacido en Toscana en 1221 como <strong><em>Juan Fidanza</em></strong>, pasó a ser conocido como <strong><em>Buenaventura</em></strong> cuando se recuperó milagrosamente de una grave enfermedad siendo un niño de cuatro años. Al recobrar la salud, su madre anunció: "Buenaventura = Buena fortuna" y el nombre se le quedó grabado.Mientras que Aquino era predominantemente un <em>teólogo</em>, Buenaventura era a la vez teólogo y un consumado administrador en los asuntos de los Franciscanos. Donde Tomás era preciso pero seco, Juan era un místico dado a la gran elocuencia. Si Aquino era prosa, Buenaventura era poesía.Buenaventura se unió a los Franciscanos e inmediatamente destacó en sus estudios. Pasó 3 años en París estudiando con el escolástico <strong><em>Alejandro de Hales</em></strong>. Alejandro hizo un gran cumplido a su alumno cuando dijo que en Buenaventura "Adán parece no haber pecado".Terminados sus estudios en París, se quedó a enseñar, ocupando el puesto de <strong><em>Juan de Parma </em></strong>cuando éste asumió la dirección de los Franciscanos. Sólo tenía 26 años. A esa edad, cualquiera se habría visto sobrepasado, pues Buenaventura se convirtió en el líder de los Franciscanos cuando éstos estaban siendo divididos por la fractura de la que hablamos en un episodio anterior. Adoptó una posición intermedia entre las dos partes y fue capaz de negociar una paz incómoda. Fue una tarea brutalmente dura, pero Buenaventura la llevó a cabo con aplomo y se ganó el título de 2º fundador de la orden.Durante su mandato al frente de los Franciscanos, se puso en cuestión toda la idea de la vida mendicante. Escribió un tratado que acalló la oposición y reforzó el apoyo a los Mendicantes.Bajo la dirección del primer <em>Consejo General Franciscano</em> de Narbona en 1260, escribió la Leyenda de Francisco, el relato Franciscano autorizado sobre el fundador de la Orden.En 1273 fue nombrado cardenal de <em>Albano</em> (Italia). Murió en Lyon mientras asistía a un concilio eclesiástico en 1274. El Papa le aplicó la extrema unción y a su funeral asistieron dignatarios de todo el mundo Cristiano. Fue declarado "Doctor de la Iglesia" en 1587, uno de los más altos honores que puede conceder la Iglesia Romana.<strong><em>Dante</em></strong>, feroz crítico de la religión fingida, concedió a Buenaventura un gran honor al situarlo junto a Tomás de Aquino.Ambos serán considerados siempre por los estudiosos de la historia uno al lado del otro. Un historiador de la teología medieval los llama las estrellas iluminadoras en el horizonte del siglo XIII. Aquino tenía la mente más aguda, pero Buenaventura el corazón más cálido. Quizá por eso cada uno se unió a sus respectivas órdenes: Tomás a los Dominicos y Juan a los Franciscanos.Buenaventura gozó de gran popularidad como predicador. Al ser poeta, sus sermones eran mucho más elocuentes que los de sus compañeros.Cuando Buenaventura escribió, al igual que Aquino, se dedicó a la teología y contribuyó en gran medida a la depuración del pensamiento de la época. Para dar una idea del tipo de cosas con las que luchaban los Escolásticos, he aquí algunos de los temas en los que intervino Buenaventura. . . .La Trinidad, la creación, el pecado, la Encarnación, la gracia, el Espíritu Santo, los sacramentos y el Más Allá. Una vez tratados estos temas básicos, se ocupó de toda una serie de otros temas más populares de discutir. Cosas como. . .- ¿Podría Dios haber hecho un mundo mejor?- ¿Podría haberlo hecho antes de lo que lo hizo?- ¿Puede un ángel estar en varios lugares al mismo tiempo?- ¿Pueden varios ángeles estar al mismo tiempo en el mismo lugar?- En el momento de su creación, ¿Lucifer era corrupto?o ¿Pertenecía al orden de los ángeles?- ¿Existe una jerarquía entre los ángeles caídos?- ¿Tienen los demonios conocimiento previo de los acontecimientos contingentes?Buenaventura discutió si hubo o no relaciones sexuales antes de la Caída, si antes de la Caída el hombre y la mujer eran iguales o no, si Adán o Eva pecaron más gravemente al comer el fruto prohibido.Con cosas tan pesadas e importantes, no es de extrañar que estos tipos pasaran buena parte de su tiempo sentados en un escritorio, estudiando.Buenaventura <strong><em>estaba de acuerdo</em></strong> con Aquino en negar que María fuera concebida inmaculadamente y estuviera libre del pecado original. <strong><em>Discrepó</em></strong> con su colega Franciscano, <strong><em>Duns Escoto</em></strong>, en la cuestión de la transubstanciación. Aunque Escoto discrepaba de Aquino sobre en qué se convertían exactamente el pan y el vino, aceptaba la idea de <u>QUE</u> se convertían en algo MÁS que mero pan y vino, mientras que <em>Buenaventura</em> mantenía la <em>naturaleza simbólica</em> de los elementos de la Comunión.Aunque Buenaventura era una mente brillante, no es por su teología por lo que es conocido. Es difícil serlo cuando vives en la misma época que Tomás de Aquino. Es más conocido como <strong><em>místico</em></strong> y autor de la <em>Vida de San Francisco</em>.Mientras que la<em> Summa</em> de Aquino se convirtió en el libro de texto teológico de la Iglesia Romana, fueron los escritos <em>devocionales</em> de Buenaventura los que agitaron los corazones de miles de sacerdotes comunes para que buscaran a Dios por la gracia y a través de Su Palabra.______________________________________________________________________________Esto nos lleva a otro Franciscano y al último de los Escolásticos que consideraremos, <strong><em>Juan Duns [hecho] Escoto.</em></strong>Permíteme comenzar diciendo que los <strong><em>Escotistas</em></strong>, los seguidores de Duns Escoto, y los <strong><em>Tomistas</em></strong>, que seguían a Aquino, forman las 2 grandes escuelas teológicas de la Edad Media. La batalla entre ellas fue feroz; a veces <em>violenta</em>.Debo decir que, al repasar la obra de Escoto, me resulta difícil comprender su pensamiento. Como sólo tengo una inteligencia media, la mayor parte de su obra me sobrepasa. Escoto era un verdadero cerebrito y cuando le leo, me pierdo. Intentaré resumir su obra más adelante, pero antes echemos un vistazo a su vida. Podemos abarcarla rápidamente, porque, bueno, no sabemos casi nada de él.Nació como "John Duns [hecho]"; en Escocia; de ahí el apodo latino de "Escoto" por el que es más conocido. Escoto se hizo sacerdote y se unió a los Franciscanos. La mayor parte de su carrera la pasó dando clases en Oxford. Finalmente enseñó en París y Colonia, donde murió en 1308. Un monumento a Escoto en la iglesia de los Franciscanos de Colonia lleva esta inscripción:-<em>Escocia me dio a luz, Inglaterra me amamantó, Galia me educó, Colonia guarda mis cenizas</em>.Entre las historias que se cuentan de Duns Escoto hay una que da más luz sobre sus pensamientos que capítulos enteros de sus complejos discursos escritos.Escoto conversó con un granjero inglés sobre el tema de la religión. La conversación giró en torno a la predestinación.  El granjero, que estaba sembrando su campo, dijo a Escoto: "¿Por qué me hablas? Si Dios sabe de antemano que me salvaré, me salvaré tanto si hago el bien como si hago el mal".Escoto replicó "Pues bien, si Dios ha sabido de antemano que el grano de tu bolsa crecerá en esta tierra, crecerá tanto si siembras como si retienes tu mano. Más vale que te ahorres el trabajo que te cuesta".La mente de Escoto era más <em>crítica</em> que <em>constructiva</em>. Tendía a desmenuzar los pensamientos y conclusiones de los demás más que a desarrollar o declarar sus propias posiciones. Su obra parece reaccionaria, aunque sólo utilizaba el método dialéctico de moda entre los escolásticos.Recordarás que el gran empeño de los escolásticos era vincular la fe y la razón; demostrar que la fe no era irracional, sino <em>super-racional</em>. Pretendían demostrar que el intelecto era una herramienta para informar y fortalecer la fe, no para debilitarla.A Escoto se le considera el último de los Escolásticos porque su obra debilitó su empeño. Utilizando la metodología cuestionadora de la dialéctica, atacó, no la suficiencia de la <strong><em>fe</em></strong> como algunos escolásticos, sino la suficiencia de la <strong><em>razón</em></strong> como medio para llegar al conocimiento. Sometió las proposiciones escolásticas a un intenso escrutinio. Mostró cómo varias de las proposiciones teológicas de la Iglesia eran difíciles de sostener por la razón, y sin embargo la Iglesia decía que eran verdaderas. Así pues, el problema debía estar <strong><em>en la razón</em></strong>, no en el dogma de la Iglesia. Algunas cosas debían aceptarse, decía, por la fe.La habilidad de Escoto para plantear preguntas que acorralaban a la gente en rincones lógicos le acumulo partidarios y enemigos. A veces, sus pensamientos eran tan elaborados; sus escritos, tan confusos, que hoy nos referimos en ingles a una persona mentalmente desorganizada u confundida como un “<strong><em>dunce</em></strong>” o "<strong><em>bobo</em></strong>" en español, palabra derivada del nombre de Duns Escoto en ingles.Escoto dedicó gran parte de su tiempo al tema de la voluntad. Es su trabajo sobre ella, el que enmarcó la base filosófica de los Reformadores y sus puntos de vista sobre la Soberanía y la Elección de Dios.Escoto fue el <strong><em>primer</em></strong> teólogo Católico importante que apoyó la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Según ésta, la madre de Jesús, aunque nacida de padres humanos, fue concebida en santidad, sin la mancha del pecado original. Esta idea había sido expuesta un siglo antes en Francia, donde inmediatamente suscitó controversia. Escoto defendió este punto de vista en un debate público en París, empleando doscientas líneas de argumentación en su apoyo y ganándose a la universidad para su bando. Aunque Aquino la rechazó, la opinión de Escoto se impuso. En diciembre de 1854, el Papa Pío IX, Franciscano, declaró que la doctrina de la Inmaculada Concepción era un hecho divinamente revelado y un dogma Católico oficial.La reputación de Aquino en filosofía y teología ha eclipsado la de Escoto, aunque éste influyó en un amplio abanico de pensadores posteriores, como el filósofo protestante alemán del siglo XVIII <strong><em>Leibniz</em></strong> y el teólogo Católico francés del siglo XX Teilhard de Chardin. El existencialismo del siglo XX resucitó el énfasis de Escoto en la voluntad por encima de la razón.Si asistes a una clase de filosofía en la universidad hoy en día, lo más probable es que te digan que la fe y la razón son cosas totalmente separadas. La razón, se postula, se basa en la evidencia y en la facultad de la mente. La fe está divorciada tanto de la razón como de la evidencia, y la razón siempre triunfa sobre la fe. Se trata de un giro completo con respecto a los Escolásticos, a quienes pueden atribuirse algunos de los momentos más elevados de la larga historia del análisis filosófico. Para ellos, la fe era lo primero, y la razón una herramienta que ayudaba a completar y reforzar la fe.Duns Escoto comenzó a alejarse de eso mostrando lo <strong><em>poco fiable</em></strong> que podía ser la razón. Su objetivo era recordar a los Escolásticos que, al hacer hincapié en la razón, habían descuidado la primacía de la Fe. Pero en el divorcio que postuló entre fe y razón, lo que ocurrió fue que pensadores posteriores corrieron con la razón como <strong><em>separada y superior</em></strong> a la fe. 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Al recobrar la salud, su madre anunció: "Buenaventura = Buena fortuna" y el nombre se le quedó grabado.Mientras que Aquino era predominantemente un teólogo, Buenaventura era a la vez teólogo y un consumado administrador en los asuntos de los Franciscanos. Donde Tomás era preciso pero seco, Juan era un místico dado a la gran elocuencia. Si Aquino era prosa, Buenaventura era poesía.Buenaventura se unió a los Franciscanos e inmediatamente destacó en sus estudios. Pasó 3 años en París estudiando con el escolástico Alejandro de Hales. Alejandro hizo un gran cumplido a su alumno cuando dijo que en Buenaventura "Adán parece no haber pecado".Terminados sus estudios en París, se quedó a enseñar, ocupando el puesto de Juan de Parma cuando éste asumió la dirección de los Franciscanos. Sólo tenía 26 años. A esa edad, cualquiera se habría visto sobrepasado, pues Buenaventura se convirtió en el líder de los Franciscanos cuando éstos estaban siendo divididos por la fractura de la que hablamos en un episodio anterior. Adoptó una posición intermedia entre las dos partes y fue capaz de negociar una paz incómoda. Fue una tarea brutalmente dura, pero Buenaventura la llevó a cabo con aplomo y se ganó el título de 2º fundador de la orden.Durante su mandato al frente de los Franciscanos, se puso en cuestión toda la idea de la vida mendicante. Escribió un tratado que acalló la oposición y reforzó el apoyo a los Mendicantes.Bajo la dirección del primer Consejo General Franciscano de Narbona en 1260, escribió la Leyenda de Francisco, el relato Franciscano autorizado sobre el fundador de la Orden.En 1273 fue nombrado cardenal de Albano (Italia). Murió en Lyon mientras asistía a un concilio eclesiástico en 1274. El Papa le aplicó la extrema unción y a su funeral asistieron dignatarios de todo el mundo Cristiano. Fue declarado "Doctor de la Iglesia" en 1587, uno de los más altos honores que puede conceder la Iglesia Romana.Dante, feroz crítico de la religión fingida, concedió a Buenaventura un gran honor al situarlo junto a Tomás de Aquino.Ambos serán considerados siempre por los estudiosos de la historia uno al lado del otro. Un historiador de la teología medieval los llama las estrellas iluminadoras en el horizonte del siglo XIII. Aquino tenía la mente más aguda, pero Buenaventura el corazón más cálido. Quizá por eso cada uno se unió a sus respectivas órdenes: Tomás a los Dominicos y Juan a los Franciscanos.Buenaventura gozó de gran popularidad como predicador. Al ser poeta, sus sermones eran mucho más elocuentes que los de sus compañeros.Cuando Buenaventura escribió, al igual que Aquino, se dedicó a la teología y contribuyó en gran medida a la depuración del pensamiento de la época. Para dar una idea del tipo de cosas con las que luchaban los Escolásticos, he aquí algunos de los temas en los que intervino Buenaventura. . . .La Trinidad, la creación, el pecado, la Encarnación, la gracia, el Espíritu Santo, los sacramentos y el Más Allá. Una vez tratados estos temas básicos, se ocupó de toda una serie de otros temas más populares de discutir. Cosas como. . .- ¿Podría Dios haber hecho un mundo mejor?- ¿Podría haberlo hecho antes de lo que lo hizo?- ¿Puede un ángel estar en varios lugares al mismo tiempo?- ¿Pueden varios ángeles estar al mismo tiempo en el mismo lugar?- En el momento de su creación, ¿Lucifer era corrupto?o ¿Pertenecía al orden de los ángeles?- ¿Existe una jerarquía entre los ángeles caídos?- ¿Tienen los demonios conocimiento previo de los acon]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus.png</ssp:url> <ssp:title>67 Aqui no hay bobos</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS se titula: "Aquí No Hay Bobos".Los Franciscanos tenían una respuesta al Escolástico Dominico que vimos en el episodio anterior. De hecho, el equivalente Franciscano de Aquino vivió en la misma época. Se llamaba Juan Buenaventura.Nacido en Toscana en 1221 como Juan Fidanza, pasó a ser conocido como Buenaventura cuando se recuperó milagrosamente de una grave enfermedad siendo un niño de cuatro años. Al recobrar la salud, su madre anunció: "Buenaventura = Buena fortuna" y el nombre se le quedó grabado.Mientras que Aquino era predominantemente un teólogo, Buenaventura era a la vez teólogo y un consumado administrador en los asuntos de los Franciscanos. Donde Tomás era preciso pero seco, Juan era un místico dado a la gran elocuencia. Si Aquino era prosa, Buenaventura era poesía.Buenaventura se unió a los Franciscanos e inmediatamente destacó en sus estudios. Pasó 3 años en París estudiando con el escolástico Alejandro de Hales. Alejandro hizo un gran cum]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/12/Scotus.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>66 El Buey de Dios</title><link>https://sanctorum.us/66-el-buey-de-dios/</link> <pubDate>Sat, 01 Jul 2023 22:09:02 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212099</guid> <description><![CDATA[<p><img width="318" height="158" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Aquinas.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Aquinas.jpg 318w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Aquinas-300x149.jpg 300w" sizes="(max-width: 318px) 100vw, 318px" /></p>Este Episodio se titula "<strong><em>El Buey de Dios</em></strong>".&nbsp;Empiezo con un agradecimiento a quienes han hecho una reseña de CS en la tienda iTunes, donde muchos se suscriben al podcast. Aunque iTunes es sólo una salida para el mundo de los podcasts, resulta ser EL PRINCIPAL lugar para calificar y promocionar podcasts.Mira, lo que hacemos aquí es totalmente un trabajo de aficionados. CS es una labor de amor y no pretende ser una revisión erudita de la historia. Comparto estos episodios con la esperanza de que otros puedan acompañarme y aprender conmigo. No pretendo que sea exhaustivo. Al contrario, es un relato superficial que pretende dar una breve visión general de la historia de la Iglesia; una especie de repaso verbal, con momentos ocasionales en los que nos detenemos en algo interesante. Pretendo dar a los oyentes una idea básica de <strong>cuándo</strong> ocurrieron los acontecimientos en relación con los demás; <strong>quiénes</strong> fueron algunos de los principales actores y actrices con el papel que desempeñaron. Y, como he dicho antes, los episodios son intencionadamente cortos para facilitar que se escuchen en los breves momentos en que la gente está haciendo ejercicio, haciendo tareas domésticas, dando un paseo, yendo en coche al trabajo. Lo que es una maravilla es oír todas las formas en que la gente se HA conectado a CS. Algunos han descargado un montón de episodios y los han escuchado mientras cruzaban el país en coche o volaban al extranjero.Hace un tiempo estaba en una conferencia, hablando tranquilamente con unos amigos, cuando un tipo sentado en la fila de delante se volvió y me dijo: "¿Eres Lance? ¿Tienes el podcast Communio Sanctorum?". Reconoció mi voz. Lo pasamos muy bien conociéndonos mejor. En otra ocasión, durante un viaje por Israel, conocí a un tipo en el comedor de uno de nuestros hoteles que es fan del podcast. Eso sí que fue un acontecimiento.Este Podcast en español empezó de igual manera cuando su servidor Roberto Aguayo conoció a Lance después de escuchar él podcast y le pidió si lo podía traducir y grabar en español. No sé si fui yo, pero igual me senté delante de Lance en una conferencia de pastores y reconocí su voz detrás de mí y me volteé a saludarlo. Así comenzó esta aventura.De todos modos, agradezco que la gente deje comentarios en la página de FB o envíe un correo electrónico. Pero lo mejor de todo es calificar el podcast y escribir una reseña rápida en iTunes, y luego decirles a tus amigos que nos escuchen.______________________________________________________________________________________________________________Ahora, volvamos a los Escolásticos.Aunque impulsado por la obra de <strong><em>Abelardo</em></strong> y <strong><em>Anselmo</em></strong>, el escolasticismo alcanzó su apogeo cuando el filósofo griego Aristóteles fue redescubierto por los eruditos europeos. Las Cruzadas entraron en contacto con eruditos musulmanes que debatieron la filosofía de Aristóteles. Sus pensamientos regresaron con los Cruzados y se transmitieron a las escuelas teológicas ubicadas en las órdenes mendicantes de los Dominicos y los Franciscanos. Éstos eran los grupos a los que la Iglesia había encomendado el estudio de la teología.  A <strong><em>mediados</em></strong> del siglo XIII, se produjo una especie de renacimiento de Aristóteles en estas escuelas. Es curioso que a <strong><em>principios</em></strong> del siglo XIII se prohibiera la lectura de Aristóteles. Al fin y al cabo, era un griego pagano. ¿Qué podían aprender de él los cristianos? Pero, como sabe cualquier universitario, hay una forma de asegurarse de que algo se lea. <strong><em>Prohibirlo</em></strong>. Así que un par de décadas después, se permitió la lectura de partes de Aristóteles. A mediados de siglo, era lectura obligatoria y tanto él como su mentor <strong><em>Platón</em></strong> y su maestro <strong><em>Sócrates</em></strong> fueron bautizados extraoficialmente y convertidos en santos precristianos.Tiene sentido que la filosofía de Aristóteles resucitara cuando recordamos que el objetivo de los escolásticos era aplicar la razón a la fe; tratar de comprender con la mente racional lo que el espíritu ya creía. Fue Aristóteles quien había desarrollado las reglas de la lógica formal.Durante la Edad Media en Europa, todo el aprendizaje tenía lugar bajo la atenta mirada de la Iglesia. La teología reinaba entre las ciencias. Filósofos como Aristóteles, el musulmán Averroes [ah-ver-O -ee] y el judío <strong><em>Maimónides</em></strong> eran estudiados junto a la Biblia. Los eruditos estaban especialmente fascinados por Aristóteles. Parecía haber explicado todo el universo, no utilizando las Escrituras, sino sus poderes de observación y razón.Para algunos ultraconservadores, este énfasis en la razón amenazaba con debilitar las creencias tradicionales. Los cristianos habían llegado a pensar que el conocimiento sólo podía llegar a través de la revelación de Dios, que sólo aquellos a quienes Dios decidiera revelar la verdad podían comprender el universo. ¿Cómo podía cuadrar esto con el conocimiento que enseñaban estas filosofías recién redescubiertas?__________________________________________________________________________________________________________La cumbre de la teología escolástica llegó con <strong><em>Tomás de Aquino</em></strong>. Su obra marcó para siempre la dirección del Catolicismo. Su influencia fue tan profunda que se le dio el título de "Dr. Angelicus - el Doctor Angélico". Su obra magna fue la <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, en la que afirmaba que el razonamiento filosófico y la fe eran complementos perfectos: La razón <strong><em>conduce</em></strong> a la fe.Nació en Italia, hijo del conde Lundulfo de Aquino y de su esposa Teodora. Desde muy joven quedó claro que Tomás sería un niño físicamente corpulento. A los 5 años fue enviado a una escuela en el cercano monasterio de Monte Cassino que Benito había iniciado 700 años antes. A los 14, Tomás fue a la Universidad de Nápoles, donde su maestro Dominico le impresionó tanto que Tomás decidió que él también se uniría a la nueva orden Dominicana, orientada al estudio.Su familia se opuso ferozmente, esperando que se convirtiera en un rico abad o arzobispo en lugar de hacer el voto de pobreza de los mendicantes. Los hermanos de Tomás lo secuestraron y confinaron durante más de un año. Su familia le tentó con una prostituta y una oferta para comprarle el arzobispado de Nápoles. Tomás no quiso. Se marchó a París, sede de los estudios teológicos de la Europa medieval. Allí cayó bajo el hechizo del erudito <strong><em>Alberto Magno</em></strong>.Cuando Tomás comenzó sus estudios, nadie sospecharía el futuro que le aguardaba. Era colosalmente obeso, gran parte de su tamaño se debía a que padecía edema, también conocido como hidropesía. Tenía un ojo enorme que empequeñecía al otro y daba a su rostro un aspecto distorsionado que muchos encontraban desconcertante. Socialmente, era cualquier cosa menos la figura dinámica y carismática que algunos podrían suponer; ya sabes, algo para compensar su torpe aspecto físico.  Aquino era <strong><em>introspectivo</em></strong> y silencioso la mayor parte del tiempo. Cuando hablaba, lo que decía a menudo no tenía nada que ver con la conversación en curso. En la universidad, sus compañeros le llamaban "el buey tonto", un título que parecía apropiado tanto por su aspecto como por su comportamiento.De lo que la gente no se dio cuenta hasta más tarde fue de la mente increíblemente aguda que se escondía tras su aspecto discreto, y de la brillante forma en que era capaz de ordenar sus pensamientos en un lenguaje persuasivo que los demás pudieran entender. Recuerda que el objetivo de los escolásticos era proporcionar una comprensión racional a lo que creen los cristianos. Aquino dio un apoyo crítico a doctrinas como los atributos de Dios, la Resurrección y la creación ex-nihilo; la creación a partir de la nada. Aunque éstas son cosas que defienden la mayoría de los cristianos, Aquino también apoyó creencias claramente Romanas, como la veneración de María, el purgatorio, el papel del mérito humano en la salvación y los siete sacramentos por los que Dios transmite la gracia a través del clero Romano. También dio mucho apoyo a la Transubstanciación, la idea de que los elementos de la Comunión se convierten en el cuerpo y la sangre reales y literales de Cristo en la Misa.Sus pensamientos teológicos y filosóficos le consumían. Según un relato, estaba cenando con el rey Luis IX de Francia. Mientras los demás conversaban, Tomás miraba al vacío, ensimismado. Olvidando o sin importarle dónde estaba, golpeó la mesa con el puño y gritó: "¡Ah! <strong><em>He aquí</em></strong> un argumento que destruirá a los Maniqueos". -- un grupo herético de épocas pasadas.Al principio de su <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, Tomás distinguió entre filosofía y teología, entre razón y revelación. Contrariamente a lo que algunos habían afirmado, la verdadera teología y la filosofía <strong><em>no se contradicen.</em></strong> Cada una de ellas es una vía de conocimiento ordenada por Dios.Siguiendo a Aristóteles, Tomás propuso que la<strong><em> razón </em></strong>se basa en lo que nos dicen nuestros sentidos: lo que podemos ver, sentir, oír, oler y tocar. La <strong><em>Revelación</em></strong> se basa en <strong><em>algo más</em></strong>. Aunque la razón puede llevarnos a creer en Dios -algo que ya habían dicho otros teólogos como Anselmo-, <strong><em>sólo la revelación </em></strong>puede mostrarnos a Dios tal como es realmente, el Dios de la Biblia. La filosofía deja clara la <strong><em>existencia</em></strong> de Dios. Pero sólo la teología basada en la Revelación nos dice <strong><em>cómo es</em></strong> el Dios que existe.Tomás aceptó el principio de Aristóteles de que todo efecto tiene una causa, toda causa una causa anterior, y así sucesivamente hasta la Causa Primera. Declaró que la creación se remonta a una Causa Primera divina, el Creador. Sin embargo, el conocimiento<strong><em> pleno</em></strong> de Dios -la Trinidad, por ejemplo- sólo llega a través de la revelación. A partir de este <strong><em>conocimiento</em></strong> descubrimos el origen y el destino del hombre.Aquino continúa: "El hombre es un pecador necesitado de salvación: El hombre es un pecador necesitado de una gracia especial de Dios. Jesucristo, con su sacrificio, ha conseguido la reconciliación del hombre con Dios. Todos los que reciben los beneficios de la obra de Cristo están justificados, pero la clave, como en la enseñanza católica tradicional, reside en la <strong><em>forma</em></strong> en que se <strong><em>aplican</em></strong> los beneficios de la obra de Cristo. Cristo ganó la gracia; pero la <strong><em>Iglesia</em></strong> la imparte. Aquino enseñó que los cristianos necesitan la infusión constante de la "gracia cooperante", mediante la cual se estimulan en el alma las virtudes cristianas. Ayudado por esta gracia cooperante, el cristiano puede hacer obras que agraden a Dios y ganar méritos especiales a los ojos de Dios.Esta gracia, decía Aquino, sólo llega a los hombres a través de los sacramentos divinamente designados y puestos bajo la custodia de la Iglesia; es decir, la Iglesia romana visible y organizada, dirigida por el Papa. Tan convencido estaba Aquino de la autoridad divina del Papado que insistía en que la sumisión al Papa era <strong><em>necesaria para la salvación</em></strong>.Siguiendo a un escolástico anterior, <strong><em>Pedro de Lombardía</em></strong>, Aquino sostuvo que los siete sacramentos son un medio por el que la <strong><em>Iglesia imparte</em></strong> la gracia a las personas. Decía que, puesto que el pecado sigue siendo un problema para el creyente bautizado, Dios proporcionaba la penitencia, un sacramento que permitía la curación espiritual.Con <strong><em>cierta cautela</em></strong>, Tomás también aceptó la práctica de las <strong><em>indulgencias</em></strong> que había ganado aceptación durante las Cruzadas. Aquino enseñaba que, gracias a la obra de Cristo y a los hechos meritorios de los santos, la Iglesia tenía acceso a un "tesoro de méritos", una especie de gran reserva espiritual de bondad sobrante. Los sacerdotes podían recurrir a este depósito para ayudar a los cristianos que no tuvieran méritos propios suficientes. Examinaremos más detenidamente las indulgencias más adelante, cuando lleguemos a la Reforma.Aquino dijo que los malvados pasan al infierno, mientras que los fieles que han utilizado sabiamente los medios de gracia pasan inmediatamente al cielo. Pero el grueso de los cristianos que habían seguido a Cristo de forma inadecuada, tenían que sufrir la purificación en el purgatorio antes de ascender a las alegrías del cielo. Afortunadamente, estas almas no están más allá de la ayuda de la Iglesia en la Tierra, razonaba Aquino. Las oraciones a los santos y las misas especiales podían aliviar las penas de las almas del purgatorio.Ahora bien, no había nada nuevo en todo esto. Ya se había dicho muchas veces. Pero Tomás situó las enseñanzas tradicionales de la Iglesia en un marco cósmico.Los escritos de Tomás, y había más de los que contenía la Summa, fueron atacados antes de que estuviera en la tumba. En 1277, el arzobispo de París intentó que se condenara a Tomás, pero el clero de Roma lo impidió. Aunque Tomás fue canonizado en 1325, pasaron otros 200 años antes de que sus enseñanzas fueran aclamadas como preeminentes y una importante refutación del protestantismo. Sus escritos desempeñaron un papel destacado en el <strong><em>Concilio de Trento</em></strong> de la Contrarreforma.En 1879, una bula papal respaldó la teología de Aquino, hoy conocida como <strong><em>Tomismo</em></strong>, como expresión auténtica de la doctrina y dijo que debía ser estudiada por todos los estudiantes de teología. Tanto los eruditos Protestantes como los Católicos estudian profundamente su obra.Probablemente, el propio Tomás <strong><em>no</em></strong> estaría satisfecho. Hacia el final de su vida, tuvo una visión que le obligó a abandonar su pluma. Aunque había experimentado tales visiones durante años, ésta era diferente. Su secretario le rogó que recogiera la pluma y continuara, pero Aquino replicó: "No puedo. Se me han revelado tales cosas que lo que he escrito no parece más que paja". Su <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, uno de los escritos más influyentes de la historia de la Iglesia, quedó inconclusa cuando murió tres meses después.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este Episodio se titula El Buey de Dios.&nbsp;Empiezo con un agradecimiento a quienes han hecho una reseña de CS en la tienda iTunes, donde muchos se suscriben al podcast. 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CS es una labor de amor y no pretende ser una revisión erudita de la historia. Comparto estos episodios con la esperanza de que otros puedan acompañarme y aprender conmigo. No pretendo que sea exhaustivo. Al contrario, es un relato superficial que pretende dar una breve visión general de la historia de la Iglesia; una especie de repaso verbal, con momentos ocasionales en los que nos detenemos en algo interesante. Pretendo dar a los oyentes una idea básica de <strong>cuándo</strong> ocurrieron los acontecimientos en relación con los demás; <strong>quiénes</strong> fueron algunos de los principales actores y actrices con el papel que desempeñaron. Y, como he dicho antes, los episodios son intencionadamente cortos para facilitar que se escuchen en los breves momentos en que la gente está haciendo ejercicio, haciendo tareas domésticas, dando un paseo, yendo en coche al trabajo. Lo que es una maravilla es oír todas las formas en que la gente se HA conectado a CS. Algunos han descargado un montón de episodios y los han escuchado mientras cruzaban el país en coche o volaban al extranjero.Hace un tiempo estaba en una conferencia, hablando tranquilamente con unos amigos, cuando un tipo sentado en la fila de delante se volvió y me dijo: "¿Eres Lance? ¿Tienes el podcast Communio Sanctorum?". Reconoció mi voz. Lo pasamos muy bien conociéndonos mejor. En otra ocasión, durante un viaje por Israel, conocí a un tipo en el comedor de uno de nuestros hoteles que es fan del podcast. Eso sí que fue un acontecimiento.Este Podcast en español empezó de igual manera cuando su servidor Roberto Aguayo conoció a Lance después de escuchar él podcast y le pidió si lo podía traducir y grabar en español. No sé si fui yo, pero igual me senté delante de Lance en una conferencia de pastores y reconocí su voz detrás de mí y me volteé a saludarlo. Así comenzó esta aventura.De todos modos, agradezco que la gente deje comentarios en la página de FB o envíe un correo electrónico. Pero lo mejor de todo es calificar el podcast y escribir una reseña rápida en iTunes, y luego decirles a tus amigos que nos escuchen.______________________________________________________________________________________________________________Ahora, volvamos a los Escolásticos.Aunque impulsado por la obra de <strong><em>Abelardo</em></strong> y <strong><em>Anselmo</em></strong>, el escolasticismo alcanzó su apogeo cuando el filósofo griego Aristóteles fue redescubierto por los eruditos europeos. Las Cruzadas entraron en contacto con eruditos musulmanes que debatieron la filosofía de Aristóteles. Sus pensamientos regresaron con los Cruzados y se transmitieron a las escuelas teológicas ubicadas en las órdenes mendicantes de los Dominicos y los Franciscanos. Éstos eran los grupos a los que la Iglesia había encomendado el estudio de la teología.  A <strong><em>mediados</em></strong> del siglo XIII, se produjo una especie de renacimiento de Aristóteles en estas escuelas. Es curioso que a <strong><em>principios</em></strong> del siglo XIII se prohibiera la lectura de Aristóteles. Al fin y al cabo, era un griego pagano. ¿Qué podían aprender de él los cristianos? Pero, como sabe cualquier universitario, hay una forma de asegurarse de que algo se lea. <strong><em>Prohibirlo</em></strong>. Así que un par de décadas después, se permitió la lectura de partes de Aristóteles. A mediados de siglo, era lectura obligatoria y tanto él como su mentor <strong><em>Platón</em></strong> y su maestro <strong><em>Sócrates</em></strong> fueron bautizados extraoficialmente y convertidos en santos precristianos.Tiene sentido que la filosofía de Aristóteles resucitara cuando recordamos que el objetivo de los escolásticos era aplicar la razón a la fe; tratar de comprender con la mente racional lo que el espíritu ya creía. Fue Aristóteles quien había desarrollado las reglas de la lógica formal.Durante la Edad Media en Europa, todo el aprendizaje tenía lugar bajo la atenta mirada de la Iglesia. La teología reinaba entre las ciencias. Filósofos como Aristóteles, el musulmán Averroes [ah-ver-O -ee] y el judío <strong><em>Maimónides</em></strong> eran estudiados junto a la Biblia. Los eruditos estaban especialmente fascinados por Aristóteles. Parecía haber explicado todo el universo, no utilizando las Escrituras, sino sus poderes de observación y razón.Para algunos ultraconservadores, este énfasis en la razón amenazaba con debilitar las creencias tradicionales. Los cristianos habían llegado a pensar que el conocimiento sólo podía llegar a través de la revelación de Dios, que sólo aquellos a quienes Dios decidiera revelar la verdad podían comprender el universo. ¿Cómo podía cuadrar esto con el conocimiento que enseñaban estas filosofías recién redescubiertas?__________________________________________________________________________________________________________La cumbre de la teología escolástica llegó con <strong><em>Tomás de Aquino</em></strong>. Su obra marcó para siempre la dirección del Catolicismo. Su influencia fue tan profunda que se le dio el título de "Dr. Angelicus - el Doctor Angélico". Su obra magna fue la <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, en la que afirmaba que el razonamiento filosófico y la fe eran complementos perfectos: La razón <strong><em>conduce</em></strong> a la fe.Nació en Italia, hijo del conde Lundulfo de Aquino y de su esposa Teodora. Desde muy joven quedó claro que Tomás sería un niño físicamente corpulento. A los 5 años fue enviado a una escuela en el cercano monasterio de Monte Cassino que Benito había iniciado 700 años antes. A los 14, Tomás fue a la Universidad de Nápoles, donde su maestro Dominico le impresionó tanto que Tomás decidió que él también se uniría a la nueva orden Dominicana, orientada al estudio.Su familia se opuso ferozmente, esperando que se convirtiera en un rico abad o arzobispo en lugar de hacer el voto de pobreza de los mendicantes. Los hermanos de Tomás lo secuestraron y confinaron durante más de un año. Su familia le tentó con una prostituta y una oferta para comprarle el arzobispado de Nápoles. Tomás no quiso. Se marchó a París, sede de los estudios teológicos de la Europa medieval. Allí cayó bajo el hechizo del erudito <strong><em>Alberto Magno</em></strong>.Cuando Tomás comenzó sus estudios, nadie sospecharía el futuro que le aguardaba. Era colosalmente obeso, gran parte de su tamaño se debía a que padecía edema, también conocido como hidropesía. Tenía un ojo enorme que empequeñecía al otro y daba a su rostro un aspecto distorsionado que muchos encontraban desconcertante. Socialmente, era cualquier cosa menos la figura dinámica y carismática que algunos podrían suponer; ya sabes, algo para compensar su torpe aspecto físico.  Aquino era <strong><em>introspectivo</em></strong> y silencioso la mayor parte del tiempo. Cuando hablaba, lo que decía a menudo no tenía nada que ver con la conversación en curso. En la universidad, sus compañeros le llamaban "el buey tonto", un título que parecía apropiado tanto por su aspecto como por su comportamiento.De lo que la gente no se dio cuenta hasta más tarde fue de la mente increíblemente aguda que se escondía tras su aspecto discreto, y de la brillante forma en que era capaz de ordenar sus pensamientos en un lenguaje persuasivo que los demás pudieran entender. Recuerda que el objetivo de los escolásticos era proporcionar una comprensión racional a lo que creen los cristianos. Aquino dio un apoyo crítico a doctrinas como los atributos de Dios, la Resurrección y la creación ex-nihilo; la creación a partir de la nada. Aunque éstas son cosas que defienden la mayoría de los cristianos, Aquino también apoyó creencias claramente Romanas, como la veneración de María, el purgatorio, el papel del mérito humano en la salvación y los siete sacramentos por los que Dios transmite la gracia a través del clero Romano. También dio mucho apoyo a la Transubstanciación, la idea de que los elementos de la Comunión se convierten en el cuerpo y la sangre reales y literales de Cristo en la Misa.Sus pensamientos teológicos y filosóficos le consumían. Según un relato, estaba cenando con el rey Luis IX de Francia. Mientras los demás conversaban, Tomás miraba al vacío, ensimismado. Olvidando o sin importarle dónde estaba, golpeó la mesa con el puño y gritó: "¡Ah! <strong><em>He aquí</em></strong> un argumento que destruirá a los Maniqueos". -- un grupo herético de épocas pasadas.Al principio de su <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, Tomás distinguió entre filosofía y teología, entre razón y revelación. Contrariamente a lo que algunos habían afirmado, la verdadera teología y la filosofía <strong><em>no se contradicen.</em></strong> Cada una de ellas es una vía de conocimiento ordenada por Dios.Siguiendo a Aristóteles, Tomás propuso que la<strong><em> razón </em></strong>se basa en lo que nos dicen nuestros sentidos: lo que podemos ver, sentir, oír, oler y tocar. La <strong><em>Revelación</em></strong> se basa en <strong><em>algo más</em></strong>. Aunque la razón puede llevarnos a creer en Dios -algo que ya habían dicho otros teólogos como Anselmo-, <strong><em>sólo la revelación </em></strong>puede mostrarnos a Dios tal como es realmente, el Dios de la Biblia. La filosofía deja clara la <strong><em>existencia</em></strong> de Dios. Pero sólo la teología basada en la Revelación nos dice <strong><em>cómo es</em></strong> el Dios que existe.Tomás aceptó el principio de Aristóteles de que todo efecto tiene una causa, toda causa una causa anterior, y así sucesivamente hasta la Causa Primera. Declaró que la creación se remonta a una Causa Primera divina, el Creador. Sin embargo, el conocimiento<strong><em> pleno</em></strong> de Dios -la Trinidad, por ejemplo- sólo llega a través de la revelación. A partir de este <strong><em>conocimiento</em></strong> descubrimos el origen y el destino del hombre.Aquino continúa: "El hombre es un pecador necesitado de salvación: El hombre es un pecador necesitado de una gracia especial de Dios. Jesucristo, con su sacrificio, ha conseguido la reconciliación del hombre con Dios. Todos los que reciben los beneficios de la obra de Cristo están justificados, pero la clave, como en la enseñanza católica tradicional, reside en la <strong><em>forma</em></strong> en que se <strong><em>aplican</em></strong> los beneficios de la obra de Cristo. Cristo ganó la gracia; pero la <strong><em>Iglesia</em></strong> la imparte. Aquino enseñó que los cristianos necesitan la infusión constante de la "gracia cooperante", mediante la cual se estimulan en el alma las virtudes cristianas. Ayudado por esta gracia cooperante, el cristiano puede hacer obras que agraden a Dios y ganar méritos especiales a los ojos de Dios.Esta gracia, decía Aquino, sólo llega a los hombres a través de los sacramentos divinamente designados y puestos bajo la custodia de la Iglesia; es decir, la Iglesia romana visible y organizada, dirigida por el Papa. Tan convencido estaba Aquino de la autoridad divina del Papado que insistía en que la sumisión al Papa era <strong><em>necesaria para la salvación</em></strong>.Siguiendo a un escolástico anterior, <strong><em>Pedro de Lombardía</em></strong>, Aquino sostuvo que los siete sacramentos son un medio por el que la <strong><em>Iglesia imparte</em></strong> la gracia a las personas. Decía que, puesto que el pecado sigue siendo un problema para el creyente bautizado, Dios proporcionaba la penitencia, un sacramento que permitía la curación espiritual.Con <strong><em>cierta cautela</em></strong>, Tomás también aceptó la práctica de las <strong><em>indulgencias</em></strong> que había ganado aceptación durante las Cruzadas. Aquino enseñaba que, gracias a la obra de Cristo y a los hechos meritorios de los santos, la Iglesia tenía acceso a un "tesoro de méritos", una especie de gran reserva espiritual de bondad sobrante. Los sacerdotes podían recurrir a este depósito para ayudar a los cristianos que no tuvieran méritos propios suficientes. Examinaremos más detenidamente las indulgencias más adelante, cuando lleguemos a la Reforma.Aquino dijo que los malvados pasan al infierno, mientras que los fieles que han utilizado sabiamente los medios de gracia pasan inmediatamente al cielo. Pero el grueso de los cristianos que habían seguido a Cristo de forma inadecuada, tenían que sufrir la purificación en el purgatorio antes de ascender a las alegrías del cielo. Afortunadamente, estas almas no están más allá de la ayuda de la Iglesia en la Tierra, razonaba Aquino. Las oraciones a los santos y las misas especiales podían aliviar las penas de las almas del purgatorio.Ahora bien, no había nada nuevo en todo esto. Ya se había dicho muchas veces. Pero Tomás situó las enseñanzas tradicionales de la Iglesia en un marco cósmico.Los escritos de Tomás, y había más de los que contenía la Summa, fueron atacados antes de que estuviera en la tumba. En 1277, el arzobispo de París intentó que se condenara a Tomás, pero el clero de Roma lo impidió. Aunque Tomás fue canonizado en 1325, pasaron otros 200 años antes de que sus enseñanzas fueran aclamadas como preeminentes y una importante refutación del protestantismo. Sus escritos desempeñaron un papel destacado en el <strong><em>Concilio de Trento</em></strong> de la Contrarreforma.En 1879, una bula papal respaldó la teología de Aquino, hoy conocida como <strong><em>Tomismo</em></strong>, como expresión auténtica de la doctrina y dijo que debía ser estudiada por todos los estudiantes de teología. Tanto los eruditos Protestantes como los Católicos estudian profundamente su obra.Probablemente, el propio Tomás <strong><em>no</em></strong> estaría satisfecho. Hacia el final de su vida, tuvo una visión que le obligó a abandonar su pluma. Aunque había experimentado tales visiones durante años, ésta era diferente. Su secretario le rogó que recogiera la pluma y continuara, pero Aquino replicó: "No puedo. Se me han revelado tales cosas que lo que he escrito no parece más que paja". Su <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, uno de los escritos más influyentes de la historia de la Iglesia, quedó inconclusa cuando murió tres meses después.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/66%20El%20Buey%20de%20Dios.mp3" length="11840228" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este Episodio se titula "El Buey de Dios".&nbsp;Empiezo con un agradecimiento a quienes han hecho una reseña de CS en la tienda iTunes, donde muchos se suscriben al podcast. Aunque iTunes es sólo una salida para el mundo de los podcasts, resulta ser EL PRINCIPAL lugar para calificar y promocionar podcasts.Mira, lo que hacemos aquí es totalmente un trabajo de aficionados. CS es una labor de amor y no pretende ser una revisión erudita de la historia. Comparto estos episodios con la esperanza de que otros puedan acompañarme y aprender conmigo. No pretendo que sea exhaustivo. Al contrario, es un relato superficial que pretende dar una breve visión general de la historia de la Iglesia; una especie de repaso verbal, con momentos ocasionales en los que nos detenemos en algo interesante. Pretendo dar a los oyentes una idea básica de cuándo ocurrieron los acontecimientos en relación con los demás; quiénes fueron algunos de los principales actores y actrices con el papel que desempeñaron. Y, como he dicho antes, los episodios son intencionadamente cortos para facilitar que se escuchen en los breves momentos en que la gente está haciendo ejercicio, haciendo tareas domésticas, dando un paseo, yendo en coche al trabajo. Lo que es una maravilla es oír todas las formas en que la gente se HA conectado a CS. Algunos han descargado un montón de episodios y los han escuchado mientras cruzaban el país en coche o volaban al extranjero.Hace un tiempo estaba en una conferencia, hablando tranquilamente con unos amigos, cuando un tipo sentado en la fila de delante se volvió y me dijo: "¿Eres Lance? ¿Tienes el podcast Communio Sanctorum?". Reconoció mi voz. Lo pasamos muy bien conociéndonos mejor. En otra ocasión, durante un viaje por Israel, conocí a un tipo en el comedor de uno de nuestros hoteles que es fan del podcast. Eso sí que fue un acontecimiento.Este Podcast en español empezó de igual manera cuando su servidor Roberto Aguayo conoció a Lance después de escuchar él podcast y le pidió si lo podía traducir y grabar en español. No sé si fui yo, pero igual me senté delante de Lance en una conferencia de pastores y reconocí su voz detrás de mí y me volteé a saludarlo. Así comenzó esta aventura.De todos modos, agradezco que la gente deje comentarios en la página de FB o envíe un correo electrónico. Pero lo mejor de todo es calificar el podcast y escribir una reseña rápida en iTunes, y luego decirles a tus amigos que nos escuchen.______________________________________________________________________________________________________________Ahora, volvamos a los Escolásticos.Aunque impulsado por la obra de Abelardo y Anselmo, el escolasticismo alcanzó su apogeo cuando el filósofo griego Aristóteles fue redescubierto por los eruditos europeos. Las Cruzadas entraron en contacto con eruditos musulmanes que debatieron la filosofía de Aristóteles. Sus pensamientos regresaron con los Cruzados y se transmitieron a las escuelas teológicas ubicadas en las órdenes mendicantes de los Dominicos y los Franciscanos. Éstos eran los grupos a los que la Iglesia había encomendado el estudio de la teología.  A mediados del siglo XIII, se produjo una especie de renacimiento de Aristóteles en estas escuelas. Es curioso que a principios del siglo XIII se prohibiera la lectura de Aristóteles. Al fin y al cabo, era un griego pagano. ¿Qué podían aprender de él los cristianos? Pero, como sabe cualquier universitario, hay una forma de asegurarse de que algo se lea. Prohibirlo. Así que un par de décadas después, se permitió la lectura de partes de Aristóteles. A mediados de siglo, era lectura obligatoria y tanto él como su mentor Platón y su maestro Sócrates fueron bautizados extraoficialmente y convertidos en santos precristianos.Tiene sentido que la filosofía de Aristóteles resucitara cuando recordamos que el objetivo de los escolásticos era aplicar la razón a la fe; tratar de comprender con la mente racional lo que el espíritu ya creía. F]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Aquinas.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Aquinas.jpg</ssp:url> <ssp:title>66 El Buey de Dios</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este Episodio se titula "El Buey de Dios".&nbsp;Empiezo con un agradecimiento a quienes han hecho una reseña de CS en la tienda iTunes, donde muchos se suscriben al podcast. Aunque iTunes es sólo una salida para el mundo de los podcasts, resulta ser EL PRINCIPAL lugar para calificar y promocionar podcasts.Mira, lo que hacemos aquí es totalmente un trabajo de aficionados. CS es una labor de amor y no pretende ser una revisión erudita de la historia. Comparto estos episodios con la esperanza de que otros puedan acompañarme y aprender conmigo. No pretendo que sea exhaustivo. Al contrario, es un relato superficial que pretende dar una breve visión general de la historia de la Iglesia; una especie de repaso verbal, con momentos ocasionales en los que nos detenemos en algo interesante. 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Un gran avance en la respuesta a esto se produjo con la aparición de un grupo de teólogos medievales conocidos como los <strong><em>Escolásticos</em></strong>. Entre ellos destacan <strong><em>Anselmo de Canterbury</em></strong> en el siglo XI y <strong><em>Tomás de Aquino</em></strong> en el XIII.En su novela <em>Los Pilares de la Tierra</em>, el autor Ken Follett teje una intrigante historia sobre la construcción de una catedral en Inglaterra. Aunque la catedral y la ciudad son ficticias, Follett hace un trabajo magistral al captar la mentalidad y la visión de la arquitectura medieval.He tenido el privilegio de visitar varias veces la catedral de Colonia, en Alemania, y me fascina lo que allí se encuentra. Mientras que a algunos evangélicos estadounidenses modernos que critican la tradición puede que les eche para atrás toda la elaborada decoración y el simbolismo religioso de las catedrales Góticas de Europa, la mayoría las encuentran fascinantes estudios de arte, arquitectura y, con un poco de investigación, interesantes expresiones de pensamiento teológico. Verás, la catedral Gótica no era sólo un edificio; era un intento de encarnar los pensamientos de la época sobre Dios y el hombre.  Como dice Bruce Shelly: "Los maestros medievales del estilo gótico intentaron representar en piedra y cristal la búsqueda religiosa central del hombre. Querían representar una tensión. Por un lado estaba el hombre que aspiraba a <strong><em>alcanzar</em></strong> las alturas del cielo; por otro, estaba Dios que condescendería a dirigirse al más pequeño de los hombres".Las columnas, los arcos y los campanarios apuntan hacia <strong><em>arriba</em></strong> como dedos hacia el cielo. Pero hacia <strong><em>abajo</em></strong> llega la luz a través de las vidrieras que iluminan la Tierra y, más concretamente, a quienes se han reunido en su interior para buscar a Dios. Es la versión del arquitecto de la razón humana y la revelación divina.Las <strong><em>escuelas</em></strong> que albergaban estas catedrales dieron origen a las <strong><em>universidades</em></strong> de la Edad Media posterior. Su tarea consistía en comprender y explicar la Creación a la luz de la Palabra y los Caminos revelados de Dios. Al igual que las <strong><em>Cruzadas</em></strong> fueron un intento de extender la autoridad de Dios sobre el Medio Oriente, las <strong><em>universidades</em></strong> esperaban extender la comprensión de Dios y Su creación sobre el reino de la mente.Pero, ¿cómo se sometía el mundo de las ideas al gobierno de Dios? ¿Cómo iba a convertirse la razón en sierva de la fe? Esta época del pensamiento cristiano se denomina "Escolástica" porque surgieron métodos distintivos de erudición y surgió una teología única. El objetivo de los escolásticos era doble: <strong><em>conciliar</em></strong> la doctrina cristiana con la razón humana y <strong><em>ordenar</em></strong> las enseñanzas de la Iglesia en un sistema ordenado.Pero, es importante que señalemos desde el principio que una búsqueda <strong><em>libre</em></strong> de la verdad no estaba en el horizonte de los escolásticos. Las doctrinas de la fe cristiana ya estaban fijadas. El propósito de los escolásticos era mostrar la razonabilidad de esas doctrinas y explicarlas.Las primeras universidades estaban íntimamente ligadas a la Iglesia. Solían tener su sede en las catedrales. Un académico medieval era, la mayoría de las veces, un sacerdote o un monje. Esto comenzó siglos antes, cuando <strong><em>Benito de Nursia</em></strong> insistió en que los monjes estudiaran como medio para su desarrollo espiritual. En el siglo VIII, <strong><em>Carlomagno</em></strong>, mientras soñaba con un imperio cristiano, amplió las oportunidades de estudio mediante un decreto por el que cada monasterio debía tener una escuela para enseñar a los capaces de aprender. El propio emperador dio ejemplo con una escuela en el palacio para sus hijos y la corte.Aunque las escuelas de las catedrales se crearon principalmente para formar al clero, no pasó mucho tiempo antes de que los laicos fueran invitados a asistir también.El plan de estudios se limitaba a gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, música y astronomía -las 7 artes liberales, llamadas así porque en la antigua Roma su estudio se había reservado a los liberi = hombres libres-.  Los pocos textos disponibles eran escritos de un puñado de eruditos de la Alta Edad Media. Los estudiantes aprendían de Casiodoro, Boecio, Agustín, el Papa Gregorio Magno y un puñado de Padres de la Iglesia que el estudiante medieval no se atrevía a cuestionar.Podemos rastrear el nacimiento de las grandes universidades medievales a la influencia de varios maestros destacados. Fue su habilidad en la enseñanza y su entusiasmo por el aprendizaje lo que atrajo a los estudiantes.Entre los primeros de esta nueva raza de eruditos se encontraba <strong><em>Gerberto</em></strong>, maestro de la escuela catedralicia de Reims [reems] en la segunda mitad del siglo X. Aunque procedía de una familia de campesinos, Gerberto se convirtió en el papa Silvestre II. Su genio fue reconocido muy pronto, por lo que fue enviado a estudiar matemáticas a España. Allí conoció la cultura tolerante de los musulmanes. Ésta fue la primera de varias contribuciones significativas de los musulmanes al despertar intelectual cristiano de la Edad Media.Gerberto regresó a Reims muy impresionado por el espíritu investigador e inquisitivo de los eruditos musulmanes. Cuando empezó a enseñar, anunció que las citas de las llamadas autoridades ya no iban a ser aceptadas como la última palabra. A partir de entonces, exigió a sus alumnos que estudiaran los clásicos en su lengua original. Empezó a coleccionar manuscritos donde podía y construyó una importante biblioteca. No era poca cosa si recordamos que un manuscrito podía tardar un año en copiarse y costaba una fortuna.La figura más notable de este primer periodo del escolasticismo fue <strong><em>Pedro Abelardo</em></strong>. Hijo mayor de un noble menor del noroeste de Francia, Pedro cedió sus derechos de herencia a sus hermanos menores para poder vagar por Francia y aprender de los grandes maestros. Pero hizo algo más que escuchar. Desafiaba a aquellos a los que sorprendía en un error factual o filosófico.  No tardó en establecerse como profesor en París, donde atrajo a multitud de estudiantes.También empezó a escribir. En un tratado titulado <em>Sí y No</em>, planteó más de cien preguntas sobre la enseñanza cristiana, a las que respondió con citas contradictorias de las Escrituras, los Padres de la Iglesia e incluso los clásicos paganos. Su argumento era que aún quedaban muchos frentes de debate e investigación por resolver.  Abelardo dijo: "La primera clave de la sabiduría es el cuestionamiento asiduo y frecuente.... Porque dudando llegamos a la indagación, y por la indagación llegamos a la verdad". Esta idea de utilizar la <strong><em>duda</em></strong> para alimentar la búsqueda del conocimiento era algo habitual para los antiguos griegos, pero un terreno peligroso para los europeos medievales. Abelardo tenía unos cuantos admiradores, pero muchos más detractores, alarmados por su audaz cuestionamiento de lo que se consideraban autoridades intachables. Después de haber agitado demasiadas ollas y picado demasiadas colmenas, decidió esconderse durante un tiempo en un monasterio.Un año después se fue a vivir a un área abierta al sureste de París. Sus seguidores le construyeron un refugio, labraron su tierra y le rogaron que volviera a enseñar. Así que, reanudando su búsqueda de la razón, Abelardo volvió a enfrentarse a los conservadores religiosos. Fue entonces cuando Abelardo entró en conflicto con <strong><em>Bernardo de Claraval,</em></strong> el famoso predicador de la II Cruzada y el eclesiástico más influyente de la cristiandad. De Abelardo, Bernardo dijo: "La fe del justo<strong><em> cree</em></strong>, no <strong><em>discute</em></strong>". Bernardo consiguió que Abelardo fuera tachado de hereje y excomulgado. Abelardo se retiró a la abadía de Cluny, donde su abad, Pedro el Venerable, persuadió a Bernardo para que se reconciliara con Abelardo. La excomunión fue levantada. Abelardo pasó sus dos últimos años en el monasterio de Cluny, donde fue considerado un gran erudito y un sabio consejero.Dejaré de lado el matrimonio de Abelardo con Heloísa, una de las más notables escenas de amor de la historia.Nadie pudo detener el crecimiento de las semillas que plantó Abelardo. Surgieron escuelas por toda Europa. Menos de cien años después de su muerte, florecieron universidades en París, Orleans y Montpellier en Francia; al otro lado del Canal de la Mancha, en Oxford y Cambridge; y en Bolonia y Padua en Italia, todas ellas encendidas con las ideas que Abelardo despertó.Los estudiantes y sus maestros formaron <strong><em>gremios</em></strong>. Al igual que habían hecho los artesanos desde el Imperio Romano, los <strong><em>eruditos</em></strong> se agruparon para proteger y promover sus intereses. Se llamaban a sí mismos <strong><em>universitas,</em></strong> el nombre medieval de cualquier grupo corporativo.En Italia, la mayoría de los estudiantes eran hombres adultos que cursaban estudios avanzados de derecho y medicina. Sus gremios ejercían un enorme poder. Los estudiantes pagaban a los profesores, determinaban los cursos que debían impartirse y multaban a cualquier profesor que se saltara un capítulo en la exposición de su materia. Sin duda, un giro con respecto a las escuelas actuales.En las universidades Inglesas y Francesas, donde los <strong><em>estudiantes</em></strong> eran más jóvenes, los gremios de eruditos tenían la última palabra. Prohibían los juramentos y el juego, multaban a los estudiantes por saltarse el toque de queda y establecían los modales en la mesa.Las universidades medievales no eran los edificios con paredes de marfil y céspedes que conocemos hoy. Al principio, en Oxford y Cambridge las clases se impartían en chozas y cobertizos junto a los caminos. Se reunían en salas laterales de la catedral en París, en plazas abiertas en Italia.  Cuando el prestigio y los ingresos de un profesor aumentaban, podía alquilar una habitación para sus alumnos, donde se sentaban en suelos cubiertos de paja. Al carecer de propiedad fija, podían trasladarse cuando se enfrentaban a las autoridades locales.Junto con las clases, los maestros utilizaban lo que se llamaban <strong><em>disputas</em></strong>. Dos o más maestros debatían un texto utilizando el método de preguntas y respuestas de Abelardo. Así se desarrolló la Escolástica. Surgió del laborioso proceso de llegar a conclusiones lógicas mediante preguntas, exámenes y la organización de los detalles en un sistema lógico. Las disputas escolásticas provocaban a menudo enfrentamientos acalorados y sentimientos amargos. Las guerras de lógica se prolongaron durante años entre diferentes eruditos, y los partidarios de cada uno vitoreaban a su héroe con fuertes silbidos y pisotones. La cuestión era que los estudiantes <strong><em>aprendían a pensar</em></strong>. La aceptación incuestionable de las autoridades tradicionales ya no estaba asegurada. Ahora, las conclusiones <strong><em>tenían que cuadrar </em></strong>con la doctrina cristiana.El escolasticismo era menos una filosofía o una teología que un <strong><em>método de</em></strong> <strong><em>aprendizaje</em></strong>. Se hacía hincapié en armonizar la fe y la razón. Los escolásticos utilizaron la antigua práctica griega de cuestionar implacablemente la autoridad tradicional.  La verdad ya no se aceptaría sólo porque lo dijeran los que tenían autoridad. La verdad debía analizarse rigurosamente y llevarse al terreno de la razón. Después de todo, ¿no decía la Biblia que debemos amar a Dios con <strong><em>toda nuestra</em></strong> <strong><em>mente?</em></strong>Los escolásticos eran conocidos por su cuidadoso trazado de distinciones. En las aulas y en los libros, los temas se debatían enérgicamente, y una de las partes del debate ni siquiera se creía realmente, sino que se proponía como forma de comprobar el valor de la parte que se afirmaba.Los escolásticos querían armonizar la teología cristiana con la filosofía de la época clásica, especialmente la de Aristóteles y los neoplatónicos.Algunos escolásticos destacados son <strong><em>Alejandro de Hales, Alberto Magno, Duns Escoto, Guillermo de Ockham y Buenaventura</em></strong>. Dos de los más grandes fueron <strong><em>Anselmo de Canterbury y Tomás de Aquino</em></strong>.  La obra maestra de Tomás de Aquino, la <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, se considera la obra cumbre de los escolásticos.Anselmo nació en una de las muchas casas nobles de Europa a principios del siglo XI. Como no tenía muchas posibilidades de destacar en el ámbito político, se hizo monje benedictino. Sus estudios le señalaron rápidamente como un hombre de aguda inteligencia y profunda reflexión filosófica. Fue nombrado <strong><em>A</em></strong><strong><em>rzobispo de Canterbury</em></strong> durante los últimos 17 años de su vida.A menudo se llama a Anselmo el fundador del Escolasticismo, y ejerció una gran influencia en la teología europea. Es más famoso por ser el creador del <strong><em>Argumento</em></strong> <strong><em>Ontológico</em></strong> de la existencia de Dios y de la <strong><em>Teoría de la Satisfacción de la Expiación</em></strong>, según la cual la muerte de Jesús <strong><em>satisfizo</em></strong> las justas exigencias de la justicia de Dios.Anselmo dedicó la mayor parte de su tiempo a elaborar argumentos razonables para las proposiciones teológicas que ya aceptaba como verdaderas por la fe. Su objetivo no era justificar la fe mediante la razón. Quería comprender mejor lo<strong><em> que</em></strong> creía. Consideraba que la razón era la <strong><em>sierva</em></strong> de la fe, y no al revés.  La fe era lo primero y guiaba a la razón. Escribió: "Creo para comprender". Pensaba que las cosas espirituales debían ser objeto de experiencia antes de que pudieran ser comprendidas por el intelecto. Dijo: "El que no cree no ha <strong><em>sentido</em></strong>, y el que no ha sentido, no comprende". Sostenía que Cristo debía llegar <strong><em>al</em></strong> intelecto <strong><em>por la vía</em></strong> de la fe y no a la fe por el intelecto. Se declaró en contra de <strong><em>la creencia ciega</em></strong>, y calificó de pecado de negligencia que quien tiene fe no se esfuerce por conocer.Anselmo dio pruebas <strong><em>razonables </em></strong>de la existencia de Dios y razones convincentes de que Dios es una deidad autoexistente, inmaterial, todopoderosa, compasiva, justa y misericordiosa. En su libro ¿Por qué el Dios-Hombre? Anselmo demostró la relación entre la encarnación y la expiación. Su argumento de que la expiación de Cristo <strong><em>satisfacía</em></strong> a Dios tuvo un poderoso impacto tanto en Lutero como en Calvino siglos más tarde. Escribió sobre la naturaleza de la Trinidad, el pecado original, el libre albedrío, la armonía de la presciencia y la preordenación, y por qué cayó Satanás.Las dos fuentes de conocimiento de Anselmo eran la Biblia y la enseñanza de la Iglesia que, según él, estaban en total acuerdo entre sí y con toda la filosofía verdadera. Sentía la más profunda admiración por <strong><em>Agustín</em></strong>, y su concordancia con él le valió a Anselmo los títulos de "2º Agustín" y "Lengua de Agustín".   Además de ser un hombre de auténtica piedad y devoción a Dios, el historiador de la Iglesia <strong><em>Philip</em></strong> <strong><em>Schaff </em></strong>afirma que Anselmo fue probablemente el pensador más original desde <strong><em>Agustín.</em></strong>Quiero compartir la interesante historia de los conflictos de Anselmo con dos reyes de Inglaterra. La mejor forma de hacerlo es contar la historia como hace Schaff en el Vol 5 de su serie Historia de la Iglesia.Guillermo II, llamado Guillermo Rufo o el Rojo por el color de su pelo, tercer hijo de Guillermo el Conquistador, gobernó de 1087 a 1100. Probablemente lo único bueno que hizo en todo su reinado fue nombrar a Anselmo arzobispo de Canterbury. Guillermo heredó todos los vicios y ninguna de las virtudes de su padre. <strong><em>Despreciaba</em></strong> al clero. Se decía que "temía poco a Dios y nada a los hombres". No era tan escéptico como profano y blasfemo. Creía en Dios è y lo odiaba. No estaba casado, pero se entregaba a una inmoralidad flagrante. La gente decía que cada mañana se levantaba peor y cada noche se acostaba peor.Saqueó la Iglesia y oprimió al clero. Despojó a las iglesias y monasterios de sus ingresos dejándolos vacíos o vendiéndolos al mejor postor. En cuatro años transformó treinta cementerios en parques reales para satisfacer su pasión por la caza, lo que al final le costó la vida.Cuando murió el arzobispo de Canterbury, Guillermo mantuvo la sede vacante durante cuatro años. Bajo la influencia de una grave enfermedad, cedió finalmente a la presión para elegir a Anselmo, que se encontraba entonces en Inglaterra y era conocido como un profundo teólogo de carácter piadoso. Difícilmente puede imaginarse un mayor contraste de hombres. Anselmo no quería ser arzobispo. Quería volver a la vida de monje tranquilo en su abadía del norte de Italia. Pero sintió la llamada de Dios, aunque si aceptaba se enfrentaría a una batalla interminable con el rey inglés.Fue nombrado en su sede con gran celebración el 2º domingo de Adviento de 1093 e inmediatamente se dispuso a reavivar la disciplina que había decaído durante los años anteriores.Era la época del Gran Cisma Papal y el rey Guillermo apoyaba al papa francés Clemente III, mientras que Anselmo debía lealtad a Urbano II. El rey insistió en que Anselmo recibiera de Clemente el <strong><em>palio</em></strong> arzobispal, su vestidura, y luego exigió que fuera ÉL quien le confiriera la autoridad de Anselmo. Por supuesto, Anselmo se negó y tomó el palio del agente de Urbano, que había llevado la vestidura a Inglaterra en un estuche especial.Cuando el arzobispo se negó a satisfacer las cada vez mayores exigencias financieras de Guillermo, el rey lo llevó a los tribunales. Anselmo se negó a comparecer; un tribunal civil no tenía jurisdicción en asuntos eclesiásticos. Era la vieja cuestión de si un funcionario eclesiástico, en su calidad de clérigo, debía lealtad al papa o a la corona.Anselmo consiguió el permiso del rey en 1097 para ir a Roma. Pero Guillermo envió tropas tras él y lo alcanzó en Dover. Registraron el equipaje de Anselmo y se apoderaron de las ofrendas que llevaba a Roma. El viaje de Anselmo terminó como un exilio.Anselmo fue recibido calurosamente por el papa, que amenazó a Guillermo con la excomunión y pronunció una maldición sobre cualquier laico que pensara, como Guillermo, que podía investir a un obispo con autoridad espiritual. La maldición papal iba más allá, a cualquiera que aceptara tal falsa investidura.A principios de agosto de 1100, mientras cazaba en el Bosque Nuevo, el Rey Rojo fue asesinado por una flecha.  Nadie sabe si se la disparó un cazador o un asesino. Hubo poco luto por un rey que casi todos esperaban que cayera muerto. No les habría sorprendido que lo hubiera matado un rayo.Pero éste no es el final de los problemas de Anselmo con los monarcas. Cuando Guillermo II murió, su hermano menor, <strong><em>Enrique I</em></strong>, subió al trono. Enrique fue en general un buen rey que hizo mucho por erradicar lo peor de la corrupción de la corte. Reconcilió al clero sacando a Anselmo del exilio, pero renovó la controversia sobre la investidura. Nombró obispos y abades, y exigió a Anselmo que los consagrara. Anselmo se negó una y otra vez. Así pues, fue enviado a un segundo exilio. La reina sentía una extraordinaria devoción por Anselmo e intentó mediar entre él y su marido. Instó a Anselmo a que regresara, aunque tuviera que transigir un poco y conceder a Enrique cierto poder para intervenir en el nombramiento del clero. Recordó a Anselmo que el apóstol Pablo circuncidó a Timoteo como medida de compromiso.Siguiendo el ejemplo de Urbano, el papa Pascual II excomulgó a los obispos que aceptaron los nombramientos de Enrique. Pero Enrique quiso reconciliarse con Anselmo. Se reunieron en Normandía y acordaron hacer un llamamiento conjunto al Papa. Éste confirmó las investiduras anteriores del rey con la condición de que renunciara al derecho a futuros nombramientos. Esta decisión fue ratificada en agosto de 1106. El rey prometió restituir a Anselmo las rentas de Canterbury durante su ausencia, dejar de reclamar las rentas de los obispados y abadías vacantes, y devolver todas las multas del clero. Y aunque cumplió su promesa de no nombrar nuevos clérigos, envió a las sedes vacantes los nombres de los candidatos que le gustaría que las ocuparan.Anselmo regresó triunfante a Inglaterra, y fue recibido por la reina a la cabeza de los monjes y del clero. En un concilio celebrado en Westminster en 1107, el rey renunció formalmente al privilegio de la investidura. Durante los últimos años de su vida, Anselmo gozó de la amistad y el respeto del rey, y durante la ausencia de Enrique en el continente en 1108, se le confió la regencia y el cuidado de la familia real.Murió en 1109. Su impacto en el Arzobispado fue tan grande que la sede no se ocupó durante cinco años.La próxima vez echaremos un vistazo al verdadero hombre importante entre los escolásticos: <strong><em>Tomás de Aquino</em></strong>.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio 65 es Escolasticismo_________________________________________________Una de las cuestiones más importantes a las que se han enfrentado filósofos y teólogos a lo largo de los siglos ha sido la interacción entre la Fe y l]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="281" height="179" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Scholasticism.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>El título de este episodio 65 es <strong><em>Escolasticismo</em></strong>_________________________________________________Una de las cuestiones más importantes a las que se han enfrentado filósofos y teólogos a lo largo de los siglos ha sido la interacción entre la Fe y la Razón. ¿Son enemigas o aliadas? ¿La fe cristiana es <strong><em>razonable</em></strong> o un salto ciego hacia una oscuridad irracional? Un gran avance en la respuesta a esto se produjo con la aparición de un grupo de teólogos medievales conocidos como los <strong><em>Escolásticos</em></strong>. Entre ellos destacan <strong><em>Anselmo de Canterbury</em></strong> en el siglo XI y <strong><em>Tomás de Aquino</em></strong> en el XIII.En su novela <em>Los Pilares de la Tierra</em>, el autor Ken Follett teje una intrigante historia sobre la construcción de una catedral en Inglaterra. Aunque la catedral y la ciudad son ficticias, Follett hace un trabajo magistral al captar la mentalidad y la visión de la arquitectura medieval.He tenido el privilegio de visitar varias veces la catedral de Colonia, en Alemania, y me fascina lo que allí se encuentra. Mientras que a algunos evangélicos estadounidenses modernos que critican la tradición puede que les eche para atrás toda la elaborada decoración y el simbolismo religioso de las catedrales Góticas de Europa, la mayoría las encuentran fascinantes estudios de arte, arquitectura y, con un poco de investigación, interesantes expresiones de pensamiento teológico. Verás, la catedral Gótica no era sólo un edificio; era un intento de encarnar los pensamientos de la época sobre Dios y el hombre.  Como dice Bruce Shelly: "Los maestros medievales del estilo gótico intentaron representar en piedra y cristal la búsqueda religiosa central del hombre. Querían representar una tensión. Por un lado estaba el hombre que aspiraba a <strong><em>alcanzar</em></strong> las alturas del cielo; por otro, estaba Dios que condescendería a dirigirse al más pequeño de los hombres".Las columnas, los arcos y los campanarios apuntan hacia <strong><em>arriba</em></strong> como dedos hacia el cielo. Pero hacia <strong><em>abajo</em></strong> llega la luz a través de las vidrieras que iluminan la Tierra y, más concretamente, a quienes se han reunido en su interior para buscar a Dios. Es la versión del arquitecto de la razón humana y la revelación divina.Las <strong><em>escuelas</em></strong> que albergaban estas catedrales dieron origen a las <strong><em>universidades</em></strong> de la Edad Media posterior. Su tarea consistía en comprender y explicar la Creación a la luz de la Palabra y los Caminos revelados de Dios. Al igual que las <strong><em>Cruzadas</em></strong> fueron un intento de extender la autoridad de Dios sobre el Medio Oriente, las <strong><em>universidades</em></strong> esperaban extender la comprensión de Dios y Su creación sobre el reino de la mente.Pero, ¿cómo se sometía el mundo de las ideas al gobierno de Dios? ¿Cómo iba a convertirse la razón en sierva de la fe? Esta época del pensamiento cristiano se denomina "Escolástica" porque surgieron métodos distintivos de erudición y surgió una teología única. El objetivo de los escolásticos era doble: <strong><em>conciliar</em></strong> la doctrina cristiana con la razón humana y <strong><em>ordenar</em></strong> las enseñanzas de la Iglesia en un sistema ordenado.Pero, es importante que señalemos desde el principio que una búsqueda <strong><em>libre</em></strong> de la verdad no estaba en el horizonte de los escolásticos. Las doctrinas de la fe cristiana ya estaban fijadas. El propósito de los escolásticos era mostrar la razonabilidad de esas doctrinas y explicarlas.Las primeras universidades estaban íntimamente ligadas a la Iglesia. Solían tener su sede en las catedrales. Un académico medieval era, la mayoría de las veces, un sacerdote o un monje. Esto comenzó siglos antes, cuando <strong><em>Benito de Nursia</em></strong> insistió en que los monjes estudiaran como medio para su desarrollo espiritual. En el siglo VIII, <strong><em>Carlomagno</em></strong>, mientras soñaba con un imperio cristiano, amplió las oportunidades de estudio mediante un decreto por el que cada monasterio debía tener una escuela para enseñar a los capaces de aprender. El propio emperador dio ejemplo con una escuela en el palacio para sus hijos y la corte.Aunque las escuelas de las catedrales se crearon principalmente para formar al clero, no pasó mucho tiempo antes de que los laicos fueran invitados a asistir también.El plan de estudios se limitaba a gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, música y astronomía -las 7 artes liberales, llamadas así porque en la antigua Roma su estudio se había reservado a los liberi = hombres libres-.  Los pocos textos disponibles eran escritos de un puñado de eruditos de la Alta Edad Media. Los estudiantes aprendían de Casiodoro, Boecio, Agustín, el Papa Gregorio Magno y un puñado de Padres de la Iglesia que el estudiante medieval no se atrevía a cuestionar.Podemos rastrear el nacimiento de las grandes universidades medievales a la influencia de varios maestros destacados. Fue su habilidad en la enseñanza y su entusiasmo por el aprendizaje lo que atrajo a los estudiantes.Entre los primeros de esta nueva raza de eruditos se encontraba <strong><em>Gerberto</em></strong>, maestro de la escuela catedralicia de Reims [reems] en la segunda mitad del siglo X. Aunque procedía de una familia de campesinos, Gerberto se convirtió en el papa Silvestre II. Su genio fue reconocido muy pronto, por lo que fue enviado a estudiar matemáticas a España. Allí conoció la cultura tolerante de los musulmanes. Ésta fue la primera de varias contribuciones significativas de los musulmanes al despertar intelectual cristiano de la Edad Media.Gerberto regresó a Reims muy impresionado por el espíritu investigador e inquisitivo de los eruditos musulmanes. Cuando empezó a enseñar, anunció que las citas de las llamadas autoridades ya no iban a ser aceptadas como la última palabra. A partir de entonces, exigió a sus alumnos que estudiaran los clásicos en su lengua original. Empezó a coleccionar manuscritos donde podía y construyó una importante biblioteca. No era poca cosa si recordamos que un manuscrito podía tardar un año en copiarse y costaba una fortuna.La figura más notable de este primer periodo del escolasticismo fue <strong><em>Pedro Abelardo</em></strong>. Hijo mayor de un noble menor del noroeste de Francia, Pedro cedió sus derechos de herencia a sus hermanos menores para poder vagar por Francia y aprender de los grandes maestros. Pero hizo algo más que escuchar. Desafiaba a aquellos a los que sorprendía en un error factual o filosófico.  No tardó en establecerse como profesor en París, donde atrajo a multitud de estudiantes.También empezó a escribir. En un tratado titulado <em>Sí y No</em>, planteó más de cien preguntas sobre la enseñanza cristiana, a las que respondió con citas contradictorias de las Escrituras, los Padres de la Iglesia e incluso los clásicos paganos. Su argumento era que aún quedaban muchos frentes de debate e investigación por resolver.  Abelardo dijo: "La primera clave de la sabiduría es el cuestionamiento asiduo y frecuente.... Porque dudando llegamos a la indagación, y por la indagación llegamos a la verdad". Esta idea de utilizar la <strong><em>duda</em></strong> para alimentar la búsqueda del conocimiento era algo habitual para los antiguos griegos, pero un terreno peligroso para los europeos medievales. Abelardo tenía unos cuantos admiradores, pero muchos más detractores, alarmados por su audaz cuestionamiento de lo que se consideraban autoridades intachables. Después de haber agitado demasiadas ollas y picado demasiadas colmenas, decidió esconderse durante un tiempo en un monasterio.Un año después se fue a vivir a un área abierta al sureste de París. Sus seguidores le construyeron un refugio, labraron su tierra y le rogaron que volviera a enseñar. Así que, reanudando su búsqueda de la razón, Abelardo volvió a enfrentarse a los conservadores religiosos. Fue entonces cuando Abelardo entró en conflicto con <strong><em>Bernardo de Claraval,</em></strong> el famoso predicador de la II Cruzada y el eclesiástico más influyente de la cristiandad. De Abelardo, Bernardo dijo: "La fe del justo<strong><em> cree</em></strong>, no <strong><em>discute</em></strong>". Bernardo consiguió que Abelardo fuera tachado de hereje y excomulgado. Abelardo se retiró a la abadía de Cluny, donde su abad, Pedro el Venerable, persuadió a Bernardo para que se reconciliara con Abelardo. La excomunión fue levantada. Abelardo pasó sus dos últimos años en el monasterio de Cluny, donde fue considerado un gran erudito y un sabio consejero.Dejaré de lado el matrimonio de Abelardo con Heloísa, una de las más notables escenas de amor de la historia.Nadie pudo detener el crecimiento de las semillas que plantó Abelardo. Surgieron escuelas por toda Europa. Menos de cien años después de su muerte, florecieron universidades en París, Orleans y Montpellier en Francia; al otro lado del Canal de la Mancha, en Oxford y Cambridge; y en Bolonia y Padua en Italia, todas ellas encendidas con las ideas que Abelardo despertó.Los estudiantes y sus maestros formaron <strong><em>gremios</em></strong>. Al igual que habían hecho los artesanos desde el Imperio Romano, los <strong><em>eruditos</em></strong> se agruparon para proteger y promover sus intereses. Se llamaban a sí mismos <strong><em>universitas,</em></strong> el nombre medieval de cualquier grupo corporativo.En Italia, la mayoría de los estudiantes eran hombres adultos que cursaban estudios avanzados de derecho y medicina. Sus gremios ejercían un enorme poder. Los estudiantes pagaban a los profesores, determinaban los cursos que debían impartirse y multaban a cualquier profesor que se saltara un capítulo en la exposición de su materia. Sin duda, un giro con respecto a las escuelas actuales.En las universidades Inglesas y Francesas, donde los <strong><em>estudiantes</em></strong> eran más jóvenes, los gremios de eruditos tenían la última palabra. Prohibían los juramentos y el juego, multaban a los estudiantes por saltarse el toque de queda y establecían los modales en la mesa.Las universidades medievales no eran los edificios con paredes de marfil y céspedes que conocemos hoy. Al principio, en Oxford y Cambridge las clases se impartían en chozas y cobertizos junto a los caminos. Se reunían en salas laterales de la catedral en París, en plazas abiertas en Italia.  Cuando el prestigio y los ingresos de un profesor aumentaban, podía alquilar una habitación para sus alumnos, donde se sentaban en suelos cubiertos de paja. Al carecer de propiedad fija, podían trasladarse cuando se enfrentaban a las autoridades locales.Junto con las clases, los maestros utilizaban lo que se llamaban <strong><em>disputas</em></strong>. Dos o más maestros debatían un texto utilizando el método de preguntas y respuestas de Abelardo. Así se desarrolló la Escolástica. Surgió del laborioso proceso de llegar a conclusiones lógicas mediante preguntas, exámenes y la organización de los detalles en un sistema lógico. Las disputas escolásticas provocaban a menudo enfrentamientos acalorados y sentimientos amargos. Las guerras de lógica se prolongaron durante años entre diferentes eruditos, y los partidarios de cada uno vitoreaban a su héroe con fuertes silbidos y pisotones. La cuestión era que los estudiantes <strong><em>aprendían a pensar</em></strong>. La aceptación incuestionable de las autoridades tradicionales ya no estaba asegurada. Ahora, las conclusiones <strong><em>tenían que cuadrar </em></strong>con la doctrina cristiana.El escolasticismo era menos una filosofía o una teología que un <strong><em>método de</em></strong> <strong><em>aprendizaje</em></strong>. Se hacía hincapié en armonizar la fe y la razón. Los escolásticos utilizaron la antigua práctica griega de cuestionar implacablemente la autoridad tradicional.  La verdad ya no se aceptaría sólo porque lo dijeran los que tenían autoridad. La verdad debía analizarse rigurosamente y llevarse al terreno de la razón. Después de todo, ¿no decía la Biblia que debemos amar a Dios con <strong><em>toda nuestra</em></strong> <strong><em>mente?</em></strong>Los escolásticos eran conocidos por su cuidadoso trazado de distinciones. En las aulas y en los libros, los temas se debatían enérgicamente, y una de las partes del debate ni siquiera se creía realmente, sino que se proponía como forma de comprobar el valor de la parte que se afirmaba.Los escolásticos querían armonizar la teología cristiana con la filosofía de la época clásica, especialmente la de Aristóteles y los neoplatónicos.Algunos escolásticos destacados son <strong><em>Alejandro de Hales, Alberto Magno, Duns Escoto, Guillermo de Ockham y Buenaventura</em></strong>. Dos de los más grandes fueron <strong><em>Anselmo de Canterbury y Tomás de Aquino</em></strong>.  La obra maestra de Tomás de Aquino, la <strong><em>Suma Teológica</em></strong>, se considera la obra cumbre de los escolásticos.Anselmo nació en una de las muchas casas nobles de Europa a principios del siglo XI. Como no tenía muchas posibilidades de destacar en el ámbito político, se hizo monje benedictino. Sus estudios le señalaron rápidamente como un hombre de aguda inteligencia y profunda reflexión filosófica. Fue nombrado <strong><em>A</em></strong><strong><em>rzobispo de Canterbury</em></strong> durante los últimos 17 años de su vida.A menudo se llama a Anselmo el fundador del Escolasticismo, y ejerció una gran influencia en la teología europea. Es más famoso por ser el creador del <strong><em>Argumento</em></strong> <strong><em>Ontológico</em></strong> de la existencia de Dios y de la <strong><em>Teoría de la Satisfacción de la Expiación</em></strong>, según la cual la muerte de Jesús <strong><em>satisfizo</em></strong> las justas exigencias de la justicia de Dios.Anselmo dedicó la mayor parte de su tiempo a elaborar argumentos razonables para las proposiciones teológicas que ya aceptaba como verdaderas por la fe. Su objetivo no era justificar la fe mediante la razón. Quería comprender mejor lo<strong><em> que</em></strong> creía. Consideraba que la razón era la <strong><em>sierva</em></strong> de la fe, y no al revés.  La fe era lo primero y guiaba a la razón. Escribió: "Creo para comprender". Pensaba que las cosas espirituales debían ser objeto de experiencia antes de que pudieran ser comprendidas por el intelecto. Dijo: "El que no cree no ha <strong><em>sentido</em></strong>, y el que no ha sentido, no comprende". Sostenía que Cristo debía llegar <strong><em>al</em></strong> intelecto <strong><em>por la vía</em></strong> de la fe y no a la fe por el intelecto. Se declaró en contra de <strong><em>la creencia ciega</em></strong>, y calificó de pecado de negligencia que quien tiene fe no se esfuerce por conocer.Anselmo dio pruebas <strong><em>razonables </em></strong>de la existencia de Dios y razones convincentes de que Dios es una deidad autoexistente, inmaterial, todopoderosa, compasiva, justa y misericordiosa. En su libro ¿Por qué el Dios-Hombre? Anselmo demostró la relación entre la encarnación y la expiación. Su argumento de que la expiación de Cristo <strong><em>satisfacía</em></strong> a Dios tuvo un poderoso impacto tanto en Lutero como en Calvino siglos más tarde. Escribió sobre la naturaleza de la Trinidad, el pecado original, el libre albedrío, la armonía de la presciencia y la preordenación, y por qué cayó Satanás.Las dos fuentes de conocimiento de Anselmo eran la Biblia y la enseñanza de la Iglesia que, según él, estaban en total acuerdo entre sí y con toda la filosofía verdadera. Sentía la más profunda admiración por <strong><em>Agustín</em></strong>, y su concordancia con él le valió a Anselmo los títulos de "2º Agustín" y "Lengua de Agustín".   Además de ser un hombre de auténtica piedad y devoción a Dios, el historiador de la Iglesia <strong><em>Philip</em></strong> <strong><em>Schaff </em></strong>afirma que Anselmo fue probablemente el pensador más original desde <strong><em>Agustín.</em></strong>Quiero compartir la interesante historia de los conflictos de Anselmo con dos reyes de Inglaterra. La mejor forma de hacerlo es contar la historia como hace Schaff en el Vol 5 de su serie Historia de la Iglesia.Guillermo II, llamado Guillermo Rufo o el Rojo por el color de su pelo, tercer hijo de Guillermo el Conquistador, gobernó de 1087 a 1100. Probablemente lo único bueno que hizo en todo su reinado fue nombrar a Anselmo arzobispo de Canterbury. Guillermo heredó todos los vicios y ninguna de las virtudes de su padre. <strong><em>Despreciaba</em></strong> al clero. Se decía que "temía poco a Dios y nada a los hombres". No era tan escéptico como profano y blasfemo. Creía en Dios è y lo odiaba. No estaba casado, pero se entregaba a una inmoralidad flagrante. La gente decía que cada mañana se levantaba peor y cada noche se acostaba peor.Saqueó la Iglesia y oprimió al clero. Despojó a las iglesias y monasterios de sus ingresos dejándolos vacíos o vendiéndolos al mejor postor. En cuatro años transformó treinta cementerios en parques reales para satisfacer su pasión por la caza, lo que al final le costó la vida.Cuando murió el arzobispo de Canterbury, Guillermo mantuvo la sede vacante durante cuatro años. Bajo la influencia de una grave enfermedad, cedió finalmente a la presión para elegir a Anselmo, que se encontraba entonces en Inglaterra y era conocido como un profundo teólogo de carácter piadoso. Difícilmente puede imaginarse un mayor contraste de hombres. Anselmo no quería ser arzobispo. Quería volver a la vida de monje tranquilo en su abadía del norte de Italia. Pero sintió la llamada de Dios, aunque si aceptaba se enfrentaría a una batalla interminable con el rey inglés.Fue nombrado en su sede con gran celebración el 2º domingo de Adviento de 1093 e inmediatamente se dispuso a reavivar la disciplina que había decaído durante los años anteriores.Era la época del Gran Cisma Papal y el rey Guillermo apoyaba al papa francés Clemente III, mientras que Anselmo debía lealtad a Urbano II. El rey insistió en que Anselmo recibiera de Clemente el <strong><em>palio</em></strong> arzobispal, su vestidura, y luego exigió que fuera ÉL quien le confiriera la autoridad de Anselmo. Por supuesto, Anselmo se negó y tomó el palio del agente de Urbano, que había llevado la vestidura a Inglaterra en un estuche especial.Cuando el arzobispo se negó a satisfacer las cada vez mayores exigencias financieras de Guillermo, el rey lo llevó a los tribunales. Anselmo se negó a comparecer; un tribunal civil no tenía jurisdicción en asuntos eclesiásticos. Era la vieja cuestión de si un funcionario eclesiástico, en su calidad de clérigo, debía lealtad al papa o a la corona.Anselmo consiguió el permiso del rey en 1097 para ir a Roma. Pero Guillermo envió tropas tras él y lo alcanzó en Dover. Registraron el equipaje de Anselmo y se apoderaron de las ofrendas que llevaba a Roma. El viaje de Anselmo terminó como un exilio.Anselmo fue recibido calurosamente por el papa, que amenazó a Guillermo con la excomunión y pronunció una maldición sobre cualquier laico que pensara, como Guillermo, que podía investir a un obispo con autoridad espiritual. La maldición papal iba más allá, a cualquiera que aceptara tal falsa investidura.A principios de agosto de 1100, mientras cazaba en el Bosque Nuevo, el Rey Rojo fue asesinado por una flecha.  Nadie sabe si se la disparó un cazador o un asesino. Hubo poco luto por un rey que casi todos esperaban que cayera muerto. No les habría sorprendido que lo hubiera matado un rayo.Pero éste no es el final de los problemas de Anselmo con los monarcas. Cuando Guillermo II murió, su hermano menor, <strong><em>Enrique I</em></strong>, subió al trono. Enrique fue en general un buen rey que hizo mucho por erradicar lo peor de la corrupción de la corte. Reconcilió al clero sacando a Anselmo del exilio, pero renovó la controversia sobre la investidura. Nombró obispos y abades, y exigió a Anselmo que los consagrara. Anselmo se negó una y otra vez. Así pues, fue enviado a un segundo exilio. La reina sentía una extraordinaria devoción por Anselmo e intentó mediar entre él y su marido. Instó a Anselmo a que regresara, aunque tuviera que transigir un poco y conceder a Enrique cierto poder para intervenir en el nombramiento del clero. Recordó a Anselmo que el apóstol Pablo circuncidó a Timoteo como medida de compromiso.Siguiendo el ejemplo de Urbano, el papa Pascual II excomulgó a los obispos que aceptaron los nombramientos de Enrique. Pero Enrique quiso reconciliarse con Anselmo. Se reunieron en Normandía y acordaron hacer un llamamiento conjunto al Papa. Éste confirmó las investiduras anteriores del rey con la condición de que renunciara al derecho a futuros nombramientos. Esta decisión fue ratificada en agosto de 1106. El rey prometió restituir a Anselmo las rentas de Canterbury durante su ausencia, dejar de reclamar las rentas de los obispados y abadías vacantes, y devolver todas las multas del clero. Y aunque cumplió su promesa de no nombrar nuevos clérigos, envió a las sedes vacantes los nombres de los candidatos que le gustaría que las ocuparan.Anselmo regresó triunfante a Inglaterra, y fue recibido por la reina a la cabeza de los monjes y del clero. En un concilio celebrado en Westminster en 1107, el rey renunció formalmente al privilegio de la investidura. Durante los últimos años de su vida, Anselmo gozó de la amistad y el respeto del rey, y durante la ausencia de Enrique en el continente en 1108, se le confió la regencia y el cuidado de la familia real.Murió en 1109. Su impacto en el Arzobispado fue tan grande que la sede no se ocupó durante cinco años.La próxima vez echaremos un vistazo al verdadero hombre importante entre los escolásticos: <strong><em>Tomás de Aquino</em></strong>.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/65%20Escolasticismo.mp3" length="18035639" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio 65 es Escolasticismo_________________________________________________Una de las cuestiones más importantes a las que se han enfrentado filósofos y teólogos a lo largo de los siglos ha sido la interacción entre la Fe y la Razón. ¿Son enemigas o aliadas? ¿La fe cristiana es razonable o un salto ciego hacia una oscuridad irracional? Un gran avance en la respuesta a esto se produjo con la aparición de un grupo de teólogos medievales conocidos como los Escolásticos. Entre ellos destacan Anselmo de Canterbury en el siglo XI y Tomás de Aquino en el XIII.En su novela Los Pilares de la Tierra, el autor Ken Follett teje una intrigante historia sobre la construcción de una catedral en Inglaterra. Aunque la catedral y la ciudad son ficticias, Follett hace un trabajo magistral al captar la mentalidad y la visión de la arquitectura medieval.He tenido el privilegio de visitar varias veces la catedral de Colonia, en Alemania, y me fascina lo que allí se encuentra. Mientras que a algunos evangélicos estadounidenses modernos que critican la tradición puede que les eche para atrás toda la elaborada decoración y el simbolismo religioso de las catedrales Góticas de Europa, la mayoría las encuentran fascinantes estudios de arte, arquitectura y, con un poco de investigación, interesantes expresiones de pensamiento teológico. Verás, la catedral Gótica no era sólo un edificio; era un intento de encarnar los pensamientos de la época sobre Dios y el hombre.  Como dice Bruce Shelly: "Los maestros medievales del estilo gótico intentaron representar en piedra y cristal la búsqueda religiosa central del hombre. Querían representar una tensión. Por un lado estaba el hombre que aspiraba a alcanzar las alturas del cielo; por otro, estaba Dios que condescendería a dirigirse al más pequeño de los hombres".Las columnas, los arcos y los campanarios apuntan hacia arriba como dedos hacia el cielo. Pero hacia abajo llega la luz a través de las vidrieras que iluminan la Tierra y, más concretamente, a quienes se han reunido en su interior para buscar a Dios. Es la versión del arquitecto de la razón humana y la revelación divina.Las escuelas que albergaban estas catedrales dieron origen a las universidades de la Edad Media posterior. Su tarea consistía en comprender y explicar la Creación a la luz de la Palabra y los Caminos revelados de Dios. Al igual que las Cruzadas fueron un intento de extender la autoridad de Dios sobre el Medio Oriente, las universidades esperaban extender la comprensión de Dios y Su creación sobre el reino de la mente.Pero, ¿cómo se sometía el mundo de las ideas al gobierno de Dios? ¿Cómo iba a convertirse la razón en sierva de la fe? Esta época del pensamiento cristiano se denomina "Escolástica" porque surgieron métodos distintivos de erudición y surgió una teología única. El objetivo de los escolásticos era doble: conciliar la doctrina cristiana con la razón humana y ordenar las enseñanzas de la Iglesia en un sistema ordenado.Pero, es importante que señalemos desde el principio que una búsqueda libre de la verdad no estaba en el horizonte de los escolásticos. Las doctrinas de la fe cristiana ya estaban fijadas. El propósito de los escolásticos era mostrar la razonabilidad de esas doctrinas y explicarlas.Las primeras universidades estaban íntimamente ligadas a la Iglesia. Solían tener su sede en las catedrales. Un académico medieval era, la mayoría de las veces, un sacerdote o un monje. Esto comenzó siglos antes, cuando Benito de Nursia insistió en que los monjes estudiaran como medio para su desarrollo espiritual. En el siglo VIII, Carlomagno, mientras soñaba con un imperio cristiano, amplió las oportunidades de estudio mediante un decreto por el que cada monasterio debía tener una escuela para enseñar a los capaces de aprender. El propio emperador dio ejemplo con una escuela en el palacio para sus hijos y la corte.Aunque las escuelas de las catedrales se crearon principalmente]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Scholasticism.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Scholasticism.jpg</ssp:url> <ssp:title>65 Escolasticismo</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio 65 es Escolasticismo_________________________________________________Una de las cuestiones más importantes a las que se han enfrentado filósofos y teólogos a lo largo de los siglos ha sido la interacción entre la Fe y la Razón. ¿Son enemigas o aliadas? ¿La fe cristiana es razonable o un salto ciego hacia una oscuridad irracional? Un gran avance en la respuesta a esto se produjo con la aparición de un grupo de teólogos medievales conocidos como los Escolásticos. Entre ellos destacan Anselmo de Canterbury en el siglo XI y Tomás de Aquino en el XIII.En su novela Los Pilares de la Tierra, el autor Ken Follett teje una intrigante historia sobre la construcción de una catedral en Inglaterra. Aunque la catedral y la ciudad son ficticias, Follett hace un trabajo magistral al captar la mentalidad y la visión de la arquitectura medieval.He tenido el privilegio de visitar varias veces la catedral de Colonia, en Alemania, y me fascina lo que allí se encu]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Scholasticism.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>64 La Controversia Eucarística</title><link>https://sanctorum.us/64-la-controversia-eucaristica/</link> <pubDate>Wed, 14 Jun 2023 12:22:23 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212093</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1600" height="900" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist.jpg 1600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-1536x864.jpg 1536w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-610x343.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-1080x608.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>Este episodio 64 se titula "<strong><em>La </em></strong><strong><em>C</em></strong><strong><em>ontroversia </em></strong><strong><em>E</em></strong><strong><em>ucarística</em></strong>".____________________________________________________________Al terminar la Edad Media en Europa, tenemos varios temas que tratar antes de lanzarnos a la <strong><em>Era del Escolasticismo</em></strong>. La última vez echamos un breve vistazo a la <strong><em>Controversia de las Investiduras</em></strong> y otro aún más breve a un error doctrinal que tuvo una larga vida y varios variantes: <strong><em>el Adopcionismo</em></strong>.Ahora consideraremos otra controversia que hizo mucho ruido en la Iglesia de Oriente y Occidente durante mucho tiempo: cómo entender la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para los oyentes protestantes, la cuestión era: ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús está presente en la Comunión o en la Cena del Señor?Tengo que empezar dejando claro &gt; No es éste un intento de ampliar TODAS las diversas teorías sobre la Eucaristía. Esa es una discusión que excede mi capacidad. Me ha llevado un tiempo componer este episodio porque he tenido que pensar exactamente cómo expresar las cosas. <strong><em>Las palabras</em></strong> son las herramientas con las que trabajan los teólogos. Esas palabras tienen significados precisos. Pero estamos tratando con varias idiomas; típicamente, el griego y el latín. Y una vez que los antiguos teólogos elaboraron una fórmula teológica durante <strong><em>décadas</em></strong> y, en algunos casos, siglos, eligiendo las palabras adecuadas para expresar la verdad y <strong><em>refinándolas</em></strong> a medida que se hacían evidentes los problemas de sus elecciones anteriores, tenemos que encontrar palabras <strong><em>en español</em></strong> para traducirlas con precisión. ENTONCES, nos enfrentamos al problema de que la gente atribuye significados diferentes a esas palabras.Así que, si algo de esto no es del todo preciso o claro, te pido perdón de antemano. No soy Sheldon Cooper. Sólo un hombrecillo con un pequeño cerebro del tamaño de un frijol.La Controversia Eucarística debe su origen a la tensión entre el llamamiento de la Biblia a adorar a Dios en Espíritu y verdad, y el deseo de tener algo tangible que venerar y en lo que centrar la atención. El uso y la veneración de los iconos en Oriente tuvo una correlación en Occidente con la elevación de los elementos de la Comunión.Aunque los cristianos habían discutido durante mucho tiempo la verdadera naturaleza de los elementos de la Comunión, la verdadera controversia se inició a mediados del siglo IX por un monje franco llamado <strong><em>Paschasius Radbertus</em></strong>. En él año 831 publicó un libro titulado <em>Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor</em>, el primer tratado completo sobre la Eucaristía.La parte más significativa de la obra de Radbertus fue su insistencia en que los elementos eran el cuerpo y la sangre REALES, corpóreos, de Jesús.Permíteme retroceder: Todos los cristianos creían que Jesús estaba presente en la Comunión. Jesús dijo: "Cuando dos o tres de vosotros están reunidos en Mi Nombre, Yo estoy allí en medio de vosotros". La Comunión era precisamente eso: un momento para que los cristianos se reunieran de un modo especial EN CRISTO. Por eso, cuando pasaban el pan y el vino, lo consideraban un momento sagrado en el que el Espíritu de Dios mediaba la Persona de Jesús de un modo único. En pocas palabras, Jesús estaba presente en la Comunión.Pero, la gente entendía esa presencia de diferentes maneras. Agustín, con su enorme influencia en la teología medieval, decía que Jesús estaba <strong><em>espiritualmente</em></strong> presente en la Comunión, pero no <strong><em>físicamente</em></strong>. Su presencia era un <strong><em>misterio</em></strong> que debía reconocerse por la fe. Cirilo de Alejandría y Juan de Damasco decían que Jesús <strong><em>estaba presente</em></strong> corporalmente en la Eucaristía, pero se referían a Su cuerpo resucitado, que era espiritual, no corpóreo. Así pues, para ellos la presencia de Cristo en la Eucaristía también era un misterio.Radbertus propuso ahora que los elementos de la Comunión se convirtieran en la carne y la sangre <strong><em>literales</em></strong> de Jesús. Eran la misma materia que el cuerpo nacido de María, como él decía. En realidad, fenomenológicamente no parecían ni sabían a carne y sangre, porque eso habría sido demasiado para la gente, así que Dios permitió misericordiosamente que el pan y el vino conservaran sus propiedades externas, pero en realidad ERAN el cuerpo y la sangre de Jesús. Radbertus decía que era en el acto de participar en la Eucaristía donde se mantenía y alimentaba la vida eterna. Eran la "medicina de la inmortalidad".Los elementos se convirtieron en el cuerpo y la sangre de Jesús, no por un acto de <strong><em>creación</em></strong>, sino de <strong><em>transformación</em></strong>.Esto suscitó la pregunta: Si la Eucaristía es el <strong><em>verdadero</em></strong> cuerpo y sangre de Cristo, ¿<strong><em>mastican</em></strong> a Cristo los incrédulos que participan de los elementos? Radbertus lo negó, afirmando que, aunque los elementos eran el cuerpo corpóreo de Jesús, debían tomarse por la fe. Así pues, aunque los incrédulos participaran en el sacramento, no participaban de hecho de Cristo.Radbertus eludió la falta de correspondencia entre <strong><em>la realidad</em></strong> de la presencia corporal de Jesús y su <strong><em>apariencia</em></strong> de pan diciendo que Dios permitía esto para asegurarse de que, cuando se tomaban los elementos, se hacía por fe, de modo que su beneficio espiritual pudiera llegar al participante. Así, el pan y el vino volvieron a ser símbolos, lo que volvió a acercarse a la posición de Agustín, lo mismo que Radbertus se había propuesto deshacer.<strong><em>Hrbanus Maurus</em></strong>, abad de Fulda, detestaba las ideas de Radbertus. Denunció cualquier visión de la Eucaristía que la convirtiera en una manifestación materialista del cuerpo de Jesús. Maurus decía que el valor de la Comunión residía en la fe del comulgante, no en un trozo de pan o una gota de vino.<strong><em>Gottschalk</em></strong>, al que volveremos más adelante, estaba de acuerdo con Radbertus y decía que la Eucaristía <strong><em>ERA</em></strong> el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero se negó a llevarlo tan lejos como Radbertus, que decía que cada vez que se celebraba la Comunión, era un <strong><em>nuevo sacrificio </em></strong>de Cristo, una re-crucifixión.Aquí es donde debemos examinar más detenidamente cómo entendía la <strong><em>Iglesia</em></strong> <strong><em>primitiva</em></strong> la Comunión. Los Padres ante-Nicenos, es decir, los líderes de la Iglesia anteriores al Concilio de Nicea en 325, se referían a la Mesa del Señor, la Comunión, la Eucaristía, como quieras llamarla, como una conmemoración del sacrificio de Cristo. La relacionaron con la Última Cena, en la que Jesús la convirtió en una ordenanza para Sus seguidores. Dijo: "Haced esto <strong><em>en memoria</em></strong> mía". Así lo transmitieron los Apóstoles, como un momento <strong><em>conmemorativo</em></strong> para reflexionar sobre el sacrificio de Cristo en la Cruz, cuando se partió Su Cuerpo y se derramó Su sangre. El valor de la Comunión era el vínculo espiritual que se forjaba entre el seguidor y su rabino mediante este recuerdo, al reconectarse de un modo específico y tangible con lo que Jesús hizo por ellos.Los cristianos posteriores se alejaron de este núcleo <strong><em>conmemorativo</em></strong> de la Comunión para adoptar una visión más mística de la misma. Y como el misterio <strong><em>busca</em></strong> <strong><em>maneras de</em></strong> <strong><em>expresarse</em></strong>, es inevitable que alguien hiciera de los elementos de la Comunión algo <strong><em>más</em></strong> que <strong><em>meros</em></strong> símbolos. Entonces, decir que cada vez que se transformaban en el cuerpo corpóreo de Cristo, no era sólo una conmemoración de Su sacrificio, sino un <strong><em>nuevo</em></strong> sacrificio.Radbertus era abad de un monasterio de <strong><em>Corbie</em></strong>. El rey Carlos el Calvo pidió a uno de sus compañeros monjes, <strong><em>Ratramnus</em></strong>, que evaluara la labor de su abad. Ratramnus estaba efectivamente de acuerdo con Radbertus, pero negaba que se produjera un milagro de <strong><em>transformación</em></strong> con los elementos. Ratramnus dijo que los comulgantes participan efectivamente del cuerpo y la sangre de Jesús. Pero lo hacen por la fe, y no porque los elementos se transmuten místicamente en el cuerpo corpóreo del hombre nacido de María.La Controversia Eucarística del siglo IX abrió una puerta que, con el tiempo, dio lugar a una nueva comprensión de la fe, la gracia e incluso la Iglesia. Las ideas de Radberto acabaron triunfando en la <strong><em>Iglesia Romana</em></strong> porque las expuso de forma clara para una época que ansiaba la seguridad de la salvación. Ahora había una <strong><em>forma tangible</em></strong> de tener la seguridad de que la gente hacía algo que <strong><em>mantenía y alimentaba</em></strong> la inmortalidad. Sus ideas también prevalecieron, porque los argumentos de sus oponentes eran vagos, complejos y, francamente, no tan atractivos.Radbertus también sentó las bases para un cambio de paradigma en el ministerio del clero y de la Iglesia. Con un énfasis cada vez mayor en el sacrificio fresco de la Misa, la presencia corporal de Cristo proporcionó el fundamento para un cambio en la devoción cristiana, desde su base original en la Palabra y la Fe, hacia una vida religiosa centrada en la nueva realidad <strong><em>ofrecida en un sacramento</em></strong>. Por decirlo sin rodeos, el interés pasó de lo que Cristo hizo en la Cruz a lo que el sacerdote hace con Cristo en los elementos. Jesús empezó a transformarse en la mente de la gente, pasando de ser el Salvador Victorioso a la Víctima Eterna, ofrecida continuamente en la Misa.Aunque el punto de vista de Radbertus acabó convirtiéndose en el mayoritario en el Occidente Latino, nunca estuvo exento de quienes lo rechazaban y se aferraban a un punto de vista más Agustiniano. Y, por supuesto, la forma de entender la Eucaristía resurgirá entre los Reformadores y se verá en el segundo episodio de algunas disputas bastante polémicas.Pero, ése es tema para un episodio posterior.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio 64 se titula La Controversia Eucarística.____________________________________________________________Al terminar la Edad Media en Europa, tenemos varios temas que tratar antes de lanzarnos a la Era del Escolasticismo. La última vez ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1600" height="900" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist.jpg 1600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-1536x864.jpg 1536w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-610x343.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist-1080x608.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>Este episodio 64 se titula "<strong><em>La </em></strong><strong><em>C</em></strong><strong><em>ontroversia </em></strong><strong><em>E</em></strong><strong><em>ucarística</em></strong>".____________________________________________________________Al terminar la Edad Media en Europa, tenemos varios temas que tratar antes de lanzarnos a la <strong><em>Era del Escolasticismo</em></strong>. La última vez echamos un breve vistazo a la <strong><em>Controversia de las Investiduras</em></strong> y otro aún más breve a un error doctrinal que tuvo una larga vida y varios variantes: <strong><em>el Adopcionismo</em></strong>.Ahora consideraremos otra controversia que hizo mucho ruido en la Iglesia de Oriente y Occidente durante mucho tiempo: cómo entender la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para los oyentes protestantes, la cuestión era: ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús está presente en la Comunión o en la Cena del Señor?Tengo que empezar dejando claro &gt; No es éste un intento de ampliar TODAS las diversas teorías sobre la Eucaristía. Esa es una discusión que excede mi capacidad. Me ha llevado un tiempo componer este episodio porque he tenido que pensar exactamente cómo expresar las cosas. <strong><em>Las palabras</em></strong> son las herramientas con las que trabajan los teólogos. Esas palabras tienen significados precisos. Pero estamos tratando con varias idiomas; típicamente, el griego y el latín. Y una vez que los antiguos teólogos elaboraron una fórmula teológica durante <strong><em>décadas</em></strong> y, en algunos casos, siglos, eligiendo las palabras adecuadas para expresar la verdad y <strong><em>refinándolas</em></strong> a medida que se hacían evidentes los problemas de sus elecciones anteriores, tenemos que encontrar palabras <strong><em>en español</em></strong> para traducirlas con precisión. ENTONCES, nos enfrentamos al problema de que la gente atribuye significados diferentes a esas palabras.Así que, si algo de esto no es del todo preciso o claro, te pido perdón de antemano. No soy Sheldon Cooper. Sólo un hombrecillo con un pequeño cerebro del tamaño de un frijol.La Controversia Eucarística debe su origen a la tensión entre el llamamiento de la Biblia a adorar a Dios en Espíritu y verdad, y el deseo de tener algo tangible que venerar y en lo que centrar la atención. El uso y la veneración de los iconos en Oriente tuvo una correlación en Occidente con la elevación de los elementos de la Comunión.Aunque los cristianos habían discutido durante mucho tiempo la verdadera naturaleza de los elementos de la Comunión, la verdadera controversia se inició a mediados del siglo IX por un monje franco llamado <strong><em>Paschasius Radbertus</em></strong>. En él año 831 publicó un libro titulado <em>Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor</em>, el primer tratado completo sobre la Eucaristía.La parte más significativa de la obra de Radbertus fue su insistencia en que los elementos eran el cuerpo y la sangre REALES, corpóreos, de Jesús.Permíteme retroceder: Todos los cristianos creían que Jesús estaba presente en la Comunión. Jesús dijo: "Cuando dos o tres de vosotros están reunidos en Mi Nombre, Yo estoy allí en medio de vosotros". La Comunión era precisamente eso: un momento para que los cristianos se reunieran de un modo especial EN CRISTO. Por eso, cuando pasaban el pan y el vino, lo consideraban un momento sagrado en el que el Espíritu de Dios mediaba la Persona de Jesús de un modo único. En pocas palabras, Jesús estaba presente en la Comunión.Pero, la gente entendía esa presencia de diferentes maneras. Agustín, con su enorme influencia en la teología medieval, decía que Jesús estaba <strong><em>espiritualmente</em></strong> presente en la Comunión, pero no <strong><em>físicamente</em></strong>. Su presencia era un <strong><em>misterio</em></strong> que debía reconocerse por la fe. Cirilo de Alejandría y Juan de Damasco decían que Jesús <strong><em>estaba presente</em></strong> corporalmente en la Eucaristía, pero se referían a Su cuerpo resucitado, que era espiritual, no corpóreo. Así pues, para ellos la presencia de Cristo en la Eucaristía también era un misterio.Radbertus propuso ahora que los elementos de la Comunión se convirtieran en la carne y la sangre <strong><em>literales</em></strong> de Jesús. Eran la misma materia que el cuerpo nacido de María, como él decía. En realidad, fenomenológicamente no parecían ni sabían a carne y sangre, porque eso habría sido demasiado para la gente, así que Dios permitió misericordiosamente que el pan y el vino conservaran sus propiedades externas, pero en realidad ERAN el cuerpo y la sangre de Jesús. Radbertus decía que era en el acto de participar en la Eucaristía donde se mantenía y alimentaba la vida eterna. Eran la "medicina de la inmortalidad".Los elementos se convirtieron en el cuerpo y la sangre de Jesús, no por un acto de <strong><em>creación</em></strong>, sino de <strong><em>transformación</em></strong>.Esto suscitó la pregunta: Si la Eucaristía es el <strong><em>verdadero</em></strong> cuerpo y sangre de Cristo, ¿<strong><em>mastican</em></strong> a Cristo los incrédulos que participan de los elementos? Radbertus lo negó, afirmando que, aunque los elementos eran el cuerpo corpóreo de Jesús, debían tomarse por la fe. Así pues, aunque los incrédulos participaran en el sacramento, no participaban de hecho de Cristo.Radbertus eludió la falta de correspondencia entre <strong><em>la realidad</em></strong> de la presencia corporal de Jesús y su <strong><em>apariencia</em></strong> de pan diciendo que Dios permitía esto para asegurarse de que, cuando se tomaban los elementos, se hacía por fe, de modo que su beneficio espiritual pudiera llegar al participante. Así, el pan y el vino volvieron a ser símbolos, lo que volvió a acercarse a la posición de Agustín, lo mismo que Radbertus se había propuesto deshacer.<strong><em>Hrbanus Maurus</em></strong>, abad de Fulda, detestaba las ideas de Radbertus. Denunció cualquier visión de la Eucaristía que la convirtiera en una manifestación materialista del cuerpo de Jesús. Maurus decía que el valor de la Comunión residía en la fe del comulgante, no en un trozo de pan o una gota de vino.<strong><em>Gottschalk</em></strong>, al que volveremos más adelante, estaba de acuerdo con Radbertus y decía que la Eucaristía <strong><em>ERA</em></strong> el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero se negó a llevarlo tan lejos como Radbertus, que decía que cada vez que se celebraba la Comunión, era un <strong><em>nuevo sacrificio </em></strong>de Cristo, una re-crucifixión.Aquí es donde debemos examinar más detenidamente cómo entendía la <strong><em>Iglesia</em></strong> <strong><em>primitiva</em></strong> la Comunión. Los Padres ante-Nicenos, es decir, los líderes de la Iglesia anteriores al Concilio de Nicea en 325, se referían a la Mesa del Señor, la Comunión, la Eucaristía, como quieras llamarla, como una conmemoración del sacrificio de Cristo. La relacionaron con la Última Cena, en la que Jesús la convirtió en una ordenanza para Sus seguidores. Dijo: "Haced esto <strong><em>en memoria</em></strong> mía". Así lo transmitieron los Apóstoles, como un momento <strong><em>conmemorativo</em></strong> para reflexionar sobre el sacrificio de Cristo en la Cruz, cuando se partió Su Cuerpo y se derramó Su sangre. El valor de la Comunión era el vínculo espiritual que se forjaba entre el seguidor y su rabino mediante este recuerdo, al reconectarse de un modo específico y tangible con lo que Jesús hizo por ellos.Los cristianos posteriores se alejaron de este núcleo <strong><em>conmemorativo</em></strong> de la Comunión para adoptar una visión más mística de la misma. Y como el misterio <strong><em>busca</em></strong> <strong><em>maneras de</em></strong> <strong><em>expresarse</em></strong>, es inevitable que alguien hiciera de los elementos de la Comunión algo <strong><em>más</em></strong> que <strong><em>meros</em></strong> símbolos. Entonces, decir que cada vez que se transformaban en el cuerpo corpóreo de Cristo, no era sólo una conmemoración de Su sacrificio, sino un <strong><em>nuevo</em></strong> sacrificio.Radbertus era abad de un monasterio de <strong><em>Corbie</em></strong>. El rey Carlos el Calvo pidió a uno de sus compañeros monjes, <strong><em>Ratramnus</em></strong>, que evaluara la labor de su abad. Ratramnus estaba efectivamente de acuerdo con Radbertus, pero negaba que se produjera un milagro de <strong><em>transformación</em></strong> con los elementos. Ratramnus dijo que los comulgantes participan efectivamente del cuerpo y la sangre de Jesús. Pero lo hacen por la fe, y no porque los elementos se transmuten místicamente en el cuerpo corpóreo del hombre nacido de María.La Controversia Eucarística del siglo IX abrió una puerta que, con el tiempo, dio lugar a una nueva comprensión de la fe, la gracia e incluso la Iglesia. Las ideas de Radberto acabaron triunfando en la <strong><em>Iglesia Romana</em></strong> porque las expuso de forma clara para una época que ansiaba la seguridad de la salvación. Ahora había una <strong><em>forma tangible</em></strong> de tener la seguridad de que la gente hacía algo que <strong><em>mantenía y alimentaba</em></strong> la inmortalidad. Sus ideas también prevalecieron, porque los argumentos de sus oponentes eran vagos, complejos y, francamente, no tan atractivos.Radbertus también sentó las bases para un cambio de paradigma en el ministerio del clero y de la Iglesia. Con un énfasis cada vez mayor en el sacrificio fresco de la Misa, la presencia corporal de Cristo proporcionó el fundamento para un cambio en la devoción cristiana, desde su base original en la Palabra y la Fe, hacia una vida religiosa centrada en la nueva realidad <strong><em>ofrecida en un sacramento</em></strong>. Por decirlo sin rodeos, el interés pasó de lo que Cristo hizo en la Cruz a lo que el sacerdote hace con Cristo en los elementos. Jesús empezó a transformarse en la mente de la gente, pasando de ser el Salvador Victorioso a la Víctima Eterna, ofrecida continuamente en la Misa.Aunque el punto de vista de Radbertus acabó convirtiéndose en el mayoritario en el Occidente Latino, nunca estuvo exento de quienes lo rechazaban y se aferraban a un punto de vista más Agustiniano. Y, por supuesto, la forma de entender la Eucaristía resurgirá entre los Reformadores y se verá en el segundo episodio de algunas disputas bastante polémicas.Pero, ése es tema para un episodio posterior.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/64%20La%20Controversia%20Eucar%C3%ADstica.mp3" length="8718715" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio 64 se titula "La Controversia Eucarística".____________________________________________________________Al terminar la Edad Media en Europa, tenemos varios temas que tratar antes de lanzarnos a la Era del Escolasticismo. La última vez echamos un breve vistazo a la Controversia de las Investiduras y otro aún más breve a un error doctrinal que tuvo una larga vida y varios variantes: el Adopcionismo.Ahora consideraremos otra controversia que hizo mucho ruido en la Iglesia de Oriente y Occidente durante mucho tiempo: cómo entender la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para los oyentes protestantes, la cuestión era: ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús está presente en la Comunión o en la Cena del Señor?Tengo que empezar dejando claro &gt; No es éste un intento de ampliar TODAS las diversas teorías sobre la Eucaristía. Esa es una discusión que excede mi capacidad. Me ha llevado un tiempo componer este episodio porque he tenido que pensar exactamente cómo expresar las cosas. Las palabras son las herramientas con las que trabajan los teólogos. Esas palabras tienen significados precisos. Pero estamos tratando con varias idiomas; típicamente, el griego y el latín. Y una vez que los antiguos teólogos elaboraron una fórmula teológica durante décadas y, en algunos casos, siglos, eligiendo las palabras adecuadas para expresar la verdad y refinándolas a medida que se hacían evidentes los problemas de sus elecciones anteriores, tenemos que encontrar palabras en español para traducirlas con precisión. ENTONCES, nos enfrentamos al problema de que la gente atribuye significados diferentes a esas palabras.Así que, si algo de esto no es del todo preciso o claro, te pido perdón de antemano. No soy Sheldon Cooper. Sólo un hombrecillo con un pequeño cerebro del tamaño de un frijol.La Controversia Eucarística debe su origen a la tensión entre el llamamiento de la Biblia a adorar a Dios en Espíritu y verdad, y el deseo de tener algo tangible que venerar y en lo que centrar la atención. El uso y la veneración de los iconos en Oriente tuvo una correlación en Occidente con la elevación de los elementos de la Comunión.Aunque los cristianos habían discutido durante mucho tiempo la verdadera naturaleza de los elementos de la Comunión, la verdadera controversia se inició a mediados del siglo IX por un monje franco llamado Paschasius Radbertus. En él año 831 publicó un libro titulado Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor, el primer tratado completo sobre la Eucaristía.La parte más significativa de la obra de Radbertus fue su insistencia en que los elementos eran el cuerpo y la sangre REALES, corpóreos, de Jesús.Permíteme retroceder: Todos los cristianos creían que Jesús estaba presente en la Comunión. Jesús dijo: "Cuando dos o tres de vosotros están reunidos en Mi Nombre, Yo estoy allí en medio de vosotros". La Comunión era precisamente eso: un momento para que los cristianos se reunieran de un modo especial EN CRISTO. Por eso, cuando pasaban el pan y el vino, lo consideraban un momento sagrado en el que el Espíritu de Dios mediaba la Persona de Jesús de un modo único. En pocas palabras, Jesús estaba presente en la Comunión.Pero, la gente entendía esa presencia de diferentes maneras. Agustín, con su enorme influencia en la teología medieval, decía que Jesús estaba espiritualmente presente en la Comunión, pero no físicamente. Su presencia era un misterio que debía reconocerse por la fe. Cirilo de Alejandría y Juan de Damasco decían que Jesús estaba presente corporalmente en la Eucaristía, pero se referían a Su cuerpo resucitado, que era espiritual, no corpóreo. Así pues, para ellos la presencia de Cristo en la Eucaristía también era un misterio.Radbertus propuso ahora que los elementos de la Comunión se convirtieran en la carne y la sangre literales de Jesús. Eran la misma materia que el cuerpo nacido de María, como él decía. 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La última vez echamos un breve vistazo a la Controversia de las Investiduras y otro aún más breve a un error doctrinal que tuvo una larga vida y varios variantes: el Adopcionismo.Ahora consideraremos otra controversia que hizo mucho ruido en la Iglesia de Oriente y Occidente durante mucho tiempo: cómo entender la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para los oyentes protestantes, la cuestión era: ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús está presente en la Comunión o en la Cena del Señor?Tengo que empezar dejando claro &gt; No es éste un intento de ampliar TODAS las diversas teorías sobre la Eucaristía. Esa es una discusión que excede mi capacidad. Me ha llevado un tiempo componer este episodio porque he tenido que pensar exactamen]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Eucharist.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>63-Investidura</title><link>https://sanctorum.us/63-investidura/</link> <pubDate>Mon, 08 May 2023 21:57:15 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212090</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1000" height="1145" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-262x300.jpg 262w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-900x1030.jpg 900w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-768x879.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-610x698.jpg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>Este 63º episodio se titula <strong><em>Inve</em></strong><strong><em>s</em></strong><strong><em>tid</em></strong><strong><em>ura</em></strong>Acabamos de concluir una serie sobre el monacato medieval y volvemos a la narración de la Iglesia durante la Edad Media en Europa.Antes de hacerlo, recordemos que el relato de la Historia de la Iglesia es mucho más amplio que lo que ocurrió en Europa. Hasta hace poco, la Historia de la Iglesia dedicaba la mayor parte de su tiempo a la Iglesia occidental y sólo tocaba otros lugares en la medida en que se relacionaba con la narrativa occidental. Estamos intentando ampliar nuestros horizontes, aunque es difícil porque la fuente de material para la historia de la Iglesia más allá del ámbito occidental es mucho más reducido. No es que no lo haya; hay bastante; pero no se presenta en el formato fácil de entender que se recomienda para alguien que no es un historiador profesional. Y un historiador profesional es ciertamente lo que no soy, así que es un proceso difícil de ir a través de toda esa información para sacar él entendimiento y la parte relevante para nuestro vistazo a la historia de la iglesia por la mayor parte.&nbsp;Dicho esto, volvamos a la Iglesia en la Edad Media Europea...Tenemos varios temas y asuntos que desarrollar. Para ello serán necesarios varios episodios. El primero que examinaremos, porque acaba siendo un problema recurrente, es la llamada la Controversia de las Investiduras.Se trata de una disputa teológica y política que surgió a raíz de la fusión de la Iglesia y el Estado en la Europa feudal. Los funcionarios eclesiásticos desempeñaban funciones tanto religiosas como seculares. Aunque no formaban parte de la nobleza oficial, ocupaban cargos en la muy estricta estructura social del sistema feudal. Los siervos no sólo trabajaban las tierras de la nobleza. Muchos de ellos trabajaban las tierras y posesiones de la Iglesia. Así pues, muchos obispos y abades no sólo supervisaban las tareas eclesiásticas, sino que eran gobernantes seculares. Puedes imaginar cómo estos clérigos se veían divididos en su lealtad entre el Papa, lejos en Roma, y el señor feudal secular, mucho más cercano; ya fuera un duque, un conde, un conde o un barón, por no hablar de los reyes que empezaron a surgir en Europa.Cuando el Imperio Romano se disolvió en el Occidente, el papel y la responsabilidad del gobierno civil recayeron a menudo en los funcionarios eclesiásticos. La mayoría de la gente quería que intervinieran. Así que cuando el feudalismo tomo fuerza, no fue una transición difícil para estos líderes religiosos ser investidos con los deberes del gobierno secular.Como los obispos, abades y otros funcionarios eclesiásticos tenían autoridad tanto secular como espiritual, muchos de los nobles europeos empezaron a encargarse de nombrar a esos obispos y abades cuando se producían vacantes. No es difícil ver por qué querrían hacerlo, en lugar de esperar a que Roma hiciera la selección. Los gobernantes locales querían a alguien que dirigiera las cosas para cumplir sus objetivos. Además, con las reglas de la herencia tal como eran, en las que todo iba al primogénito, una carrera lucrativa e influyente como obispo era un trabajo muy importante para todos los segundos y terceros hijos.  Esta investidura de los cargos eclesiásticos por parte de los gobernantes seculares se llamaba Investidura Laica, porque la realizaban los laicos y no los clérigos ordenados. Y, como puedes imaginar, NO era algo que alegrara a los Papas.&nbsp;Aunque los detalles son distintos hoy en día, imagina que eres miembro de una iglesia desde hace treinta años. Un día tu pastor te dice que se jubila. Esperas que tu denominación o los ancianos elijan un nuevo pastor. ¿Qué sorpresa te llevaría descubrir que el alcalde local eligió a tu pastor? Ah, y por cierto, si te pones a chillar, la policía te detendrá y te meterá en la cárcel hasta que aprendas a cerrar la boca y aceptar el nuevo acuerdo.  Bienvenido a la investidura laica.&nbsp;Aunque Roma se opuso en su mayor parte a la investidura laica, porque administrar la Iglesia en toda Europa era una tarea monumental, durante siglos los Papas consintieron a regañadientes que los gobernantes seculares colaboraran en el nombramiento de funcionarios eclesiásticos. Algunos de estos nombramientos fueron sabios y proporcionaron hombres buenos y piadosos para dirigir la Iglesia en sus dominios. Otras veces, el nepotismo y el pragmatismo hicieron que, en el mejor de los casos, se instalaran funcionarios ineptos y, en el peor, corruptos.La cuestión se convirtió en polémica cuando los Papas decidieron poner orden y exigieron que los funcionarios eclesiásticos fueran nombrados por la propia Iglesia. Los gobernantes laicos ya no podían hacerlo. Pero el hecho de que los Papas dijeran "No" a la investidura laica, no significaba que los gobernantes seculares dejaran de hacerlo. Y ahí es donde empezó la batalla de poderes.Llegó a un punto crítico en 1076, cuando el papa Gregorio VII y el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique IV se enfrentaron por el Arzobispo de Milán. Ambos propusieron candidatos diferentes, y ambos creían que era su derecho nombrar el cargo. El Papa amenazó con la excomunión si el emperador se negaba a cumplir. Enrique respondió convocando un sínodo de obispos alemanes en Worms en él año 1076. El Sínodo depuso al Papa Gregorio. Para no ser menos, Gregorio excomulgó a Enrique y absolvió a sus súbditos de fidelidad a él. Una hábil maniobra, pues en aquel momento Enrique y sus nobles Sajones estaban enfrentándose en batallas políticas. Estos nobles exigieron entonces a Enrique que se reconciliara con Gregorio en el plazo de un año o perdería su trono. Así que el emperador se vio obligado a hacer las paz con Gregorio en un famoso encuentro en Canossa. Enrique demostró su contrición paseando por afuera del castillo durante 3 días en la nieve, ¡descalzo!El Papa revocó la excomunión y recibió al Emperador de nuevo en la fe.Ése es el final de la historia: feliz, ¿verdad? Pues no.Enrique aprovechó su vuelta al favor para emprender una campaña en contra del Papa. Marchó sobre Roma y estableció un nuevo Papa. Gregorio murió en el exilio. Aun así, la postura del Papa Gregorio sobre la investidura acabó prevaleciendo.En el año 1099, el papa Urbano II decretó la excomunión de todo aquel que diera o recibiera una investidura laica. En el año 1105 se alcanzó un compromiso moderado en Bec, ratificado en un Concilio en Westminster dos años después.Al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique IV le siguió, ¿puedes adivinarlo? Sí; Enrique V. Fue durante su reinado cuando el papado ganó finalmente la lucha de las investiduras. En Worms, en el año 1122, se redactó un Concordato en el que el emperador aceptaba que la Iglesia eligiera a los obispos y abades y los invistiera de su cargo. Aunque las elecciones debían celebrarse en presencia del rey, se le prohibía influir en la decisión mediante la simonía o la amenaza de violencia. Aunque era la Iglesia quien seleccionaba a su clero, eran los gobernantes seculares quienes les entregaban los símbolos de su autoridad en forma de báculo y anillo, que representaban su papel de Pastor del rebaño de Dios y que estaban casados con la Iglesia. Al permitir que los gobernantes seculares participaran en la entrega de los símbolos del cargo, se transmitía la idea del deber del obispo de apoyar al gobernante secular.Las intrigas políticas que surgieron de esta doble lealtad de los funcionarios eclesiásticos en toda Europa son cosa de leyenda; ¡literalmente! Supongo que la mayoría de los oyentes habrán visto al menos una película que recoge las intrigas que dominaban la escena política y religiosa en esta época.A pesar del Concordato de Worms de 1122, algunos nobles europeos siguieron practicando la investidura laica. Y muchos de los nombrados estaban dispuestos a seguirles la corriente, pues se les nombraba para puestos bastante importantes. Pero, con el tiempo, la investidura laica fue dejada al lado cuando la sociedad feudal dio paso al mundo moderno.Completamos este episodio con una revisión de una doctrina aberrante que no dejaba de resurgir en la Iglesia del Oriente y Occidente. Se trataba de un intento de comprender la Persona de Cristo.El adopcionismo tuvo un origen temprano, siendo defendido por los Ebionitas en el siglo II d.C. El famoso heresiarca gnóstico Cerinto enseñaba una forma de adopcionismo.Aunque los detalles del adopcionismo varían de una época a otra y de un lugar a otro, la idea básica es que Jesús no era más que un ser humano que fue adoptado por Dios en Su papel de Mesías y Salvador. La naturaleza de esta adopción, es decir, lo que efectuó EN Jesús es donde difieren los adopcionistas. Eso y cuándo exactamente Dios Padre adoptó a Jesús el hombre para convertirlo en el Hijo de Dios. Algunos piensan que ocurrió en su bautismo, otros en su resurrección y otros en su ascensión. Todos los adopcionistas coinciden en la humanidad de Jesús, pero niegan su esencia eterna como Dios Hijo. Dicen que SE CONVERTIÓ en el Hijo de Dios, debido a su vida moralmente excelente.La Iglesia declaró que el adopcionismo era una herejía a finales del siglo II d.C., pero siguió teniendo cabida en la obra de varios maestros y grupos en los siglos siguientes, hasta la Edad Media y en pequeños grupos en la actualidad.El término "adopcionismo" se utiliza para describir otra forma muy diferente de la idea que surgió en España durante los siglos VIII y IX. Para diferenciarlo del adopcionismo clásico, que parte de un Jesús humano que se convierte en el Cristo divino por adopción, los historiadores se refieren a esta herejía posterior como adopcionismo español. Comienza con Dios Hijo, adoptando una forma humana, pero no realmente la NATURALEZA humana que la acompañaba.El primero en articular este punto de vista a finales del siglo VIII d.C. fue Elipando, arzobispo de Toledo. Sus oponentes se apoderaron rápidamente de sus opiniones y las declararon heréticas. Sus partidarios fueron llamados a comparecer ante Carlomagno, cuyos clérigos lograron persuadirles de que abandonaran sus aberrantes creencias. Ése debería haber sido el final del asunto. Habían sido tratados civilizadamente y con respeto por el emperador, pero cuando llegaron ante el Papa en Roma fueron humillados públicamente. Al parecer, esto no hizo más que enardecer a sus seguidores en España, que decidieron resistirse a los esfuerzos de Roma por dominarlos.Esto llegó en un momento desafortunado, ya que la Iglesia en España se enfrentaba en ese momento a gobernantes moro-musulmanes.Mientras que el adopcionismo puede calificarse con razón de herejía, especialmente su primera manifestación, el adopcionismo español es un asunto más difícil de desenredar. No quiero entrar en los detalles técnicos de la teología, así que sólo diré que en el NT hay algunos pasajes en los Evangelios y en las cartas de Pablo que parecen hablar de las 2 filiaciones o parentescos de Jesús. Cuando estos pasajes se ven a través de la lente de algunos de los primeros padres de la Iglesia, se puede ver un sutil aceptación hacia las ideas centrales del adopcionismo español.Vuelve a esa cuestión de la que hemos hablado a menudo aquí en CS: cómo comprender, y luego cómo ARTICULAR la naturaleza, la persona y la identidad de Jesús. La teología es el fino arte de las distinciones, distinciones que deben expresarse con palabras. Encontrar la palabra exacta y adecuada ha resultado ser el angustioso trabajo de siglos y de algunas de las mentes más agudas de la historia.Aunque el adopcionismo español fue sofocado eficazmente en el siglo X d.C., resurgió en los siglos XI y XII, para volver a disfrutar de un momento bajo el sol, ser rociado con un poco más de insecticida teológico y extinguirse una vez más.Es el adopcionismo antiguo y clásico el que ha resurgido en los tiempos modernos con el sabor del cristianismo liberal. En este tipo de adopcionismo, Jesús es un hombre que, por su ejemplar trayectoria moral, se convierte en un agente iluminado para que el Espíritu de Dios actúe a través de él.  Este Jesús liberal no es tanto un Salvador como un Ejemplo.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este 63º episodio se titula InvestiduraAcabamos de concluir una serie sobre el monacato medieval y volvemos a la narración de la Iglesia durante la Edad Media en Europa.Antes de hacerlo, recordemos que el relato de la Historia de la Iglesia es mu]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1000" height="1145" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-262x300.jpg 262w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-900x1030.jpg 900w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-768x879.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714-610x698.jpg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>Este 63º episodio se titula <strong><em>Inve</em></strong><strong><em>s</em></strong><strong><em>tid</em></strong><strong><em>ura</em></strong>Acabamos de concluir una serie sobre el monacato medieval y volvemos a la narración de la Iglesia durante la Edad Media en Europa.Antes de hacerlo, recordemos que el relato de la Historia de la Iglesia es mucho más amplio que lo que ocurrió en Europa. Hasta hace poco, la Historia de la Iglesia dedicaba la mayor parte de su tiempo a la Iglesia occidental y sólo tocaba otros lugares en la medida en que se relacionaba con la narrativa occidental. Estamos intentando ampliar nuestros horizontes, aunque es difícil porque la fuente de material para la historia de la Iglesia más allá del ámbito occidental es mucho más reducido. No es que no lo haya; hay bastante; pero no se presenta en el formato fácil de entender que se recomienda para alguien que no es un historiador profesional. Y un historiador profesional es ciertamente lo que no soy, así que es un proceso difícil de ir a través de toda esa información para sacar él entendimiento y la parte relevante para nuestro vistazo a la historia de la iglesia por la mayor parte.&nbsp;Dicho esto, volvamos a la Iglesia en la Edad Media Europea...Tenemos varios temas y asuntos que desarrollar. Para ello serán necesarios varios episodios. El primero que examinaremos, porque acaba siendo un problema recurrente, es la llamada la Controversia de las Investiduras.Se trata de una disputa teológica y política que surgió a raíz de la fusión de la Iglesia y el Estado en la Europa feudal. Los funcionarios eclesiásticos desempeñaban funciones tanto religiosas como seculares. Aunque no formaban parte de la nobleza oficial, ocupaban cargos en la muy estricta estructura social del sistema feudal. Los siervos no sólo trabajaban las tierras de la nobleza. Muchos de ellos trabajaban las tierras y posesiones de la Iglesia. Así pues, muchos obispos y abades no sólo supervisaban las tareas eclesiásticas, sino que eran gobernantes seculares. Puedes imaginar cómo estos clérigos se veían divididos en su lealtad entre el Papa, lejos en Roma, y el señor feudal secular, mucho más cercano; ya fuera un duque, un conde, un conde o un barón, por no hablar de los reyes que empezaron a surgir en Europa.Cuando el Imperio Romano se disolvió en el Occidente, el papel y la responsabilidad del gobierno civil recayeron a menudo en los funcionarios eclesiásticos. La mayoría de la gente quería que intervinieran. Así que cuando el feudalismo tomo fuerza, no fue una transición difícil para estos líderes religiosos ser investidos con los deberes del gobierno secular.Como los obispos, abades y otros funcionarios eclesiásticos tenían autoridad tanto secular como espiritual, muchos de los nobles europeos empezaron a encargarse de nombrar a esos obispos y abades cuando se producían vacantes. No es difícil ver por qué querrían hacerlo, en lugar de esperar a que Roma hiciera la selección. Los gobernantes locales querían a alguien que dirigiera las cosas para cumplir sus objetivos. Además, con las reglas de la herencia tal como eran, en las que todo iba al primogénito, una carrera lucrativa e influyente como obispo era un trabajo muy importante para todos los segundos y terceros hijos.  Esta investidura de los cargos eclesiásticos por parte de los gobernantes seculares se llamaba Investidura Laica, porque la realizaban los laicos y no los clérigos ordenados. Y, como puedes imaginar, NO era algo que alegrara a los Papas.&nbsp;Aunque los detalles son distintos hoy en día, imagina que eres miembro de una iglesia desde hace treinta años. Un día tu pastor te dice que se jubila. Esperas que tu denominación o los ancianos elijan un nuevo pastor. ¿Qué sorpresa te llevaría descubrir que el alcalde local eligió a tu pastor? Ah, y por cierto, si te pones a chillar, la policía te detendrá y te meterá en la cárcel hasta que aprendas a cerrar la boca y aceptar el nuevo acuerdo.  Bienvenido a la investidura laica.&nbsp;Aunque Roma se opuso en su mayor parte a la investidura laica, porque administrar la Iglesia en toda Europa era una tarea monumental, durante siglos los Papas consintieron a regañadientes que los gobernantes seculares colaboraran en el nombramiento de funcionarios eclesiásticos. Algunos de estos nombramientos fueron sabios y proporcionaron hombres buenos y piadosos para dirigir la Iglesia en sus dominios. Otras veces, el nepotismo y el pragmatismo hicieron que, en el mejor de los casos, se instalaran funcionarios ineptos y, en el peor, corruptos.La cuestión se convirtió en polémica cuando los Papas decidieron poner orden y exigieron que los funcionarios eclesiásticos fueran nombrados por la propia Iglesia. Los gobernantes laicos ya no podían hacerlo. Pero el hecho de que los Papas dijeran "No" a la investidura laica, no significaba que los gobernantes seculares dejaran de hacerlo. Y ahí es donde empezó la batalla de poderes.Llegó a un punto crítico en 1076, cuando el papa Gregorio VII y el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique IV se enfrentaron por el Arzobispo de Milán. Ambos propusieron candidatos diferentes, y ambos creían que era su derecho nombrar el cargo. El Papa amenazó con la excomunión si el emperador se negaba a cumplir. Enrique respondió convocando un sínodo de obispos alemanes en Worms en él año 1076. El Sínodo depuso al Papa Gregorio. Para no ser menos, Gregorio excomulgó a Enrique y absolvió a sus súbditos de fidelidad a él. Una hábil maniobra, pues en aquel momento Enrique y sus nobles Sajones estaban enfrentándose en batallas políticas. Estos nobles exigieron entonces a Enrique que se reconciliara con Gregorio en el plazo de un año o perdería su trono. Así que el emperador se vio obligado a hacer las paz con Gregorio en un famoso encuentro en Canossa. Enrique demostró su contrición paseando por afuera del castillo durante 3 días en la nieve, ¡descalzo!El Papa revocó la excomunión y recibió al Emperador de nuevo en la fe.Ése es el final de la historia: feliz, ¿verdad? Pues no.Enrique aprovechó su vuelta al favor para emprender una campaña en contra del Papa. Marchó sobre Roma y estableció un nuevo Papa. Gregorio murió en el exilio. Aun así, la postura del Papa Gregorio sobre la investidura acabó prevaleciendo.En el año 1099, el papa Urbano II decretó la excomunión de todo aquel que diera o recibiera una investidura laica. En el año 1105 se alcanzó un compromiso moderado en Bec, ratificado en un Concilio en Westminster dos años después.Al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique IV le siguió, ¿puedes adivinarlo? Sí; Enrique V. Fue durante su reinado cuando el papado ganó finalmente la lucha de las investiduras. En Worms, en el año 1122, se redactó un Concordato en el que el emperador aceptaba que la Iglesia eligiera a los obispos y abades y los invistiera de su cargo. Aunque las elecciones debían celebrarse en presencia del rey, se le prohibía influir en la decisión mediante la simonía o la amenaza de violencia. Aunque era la Iglesia quien seleccionaba a su clero, eran los gobernantes seculares quienes les entregaban los símbolos de su autoridad en forma de báculo y anillo, que representaban su papel de Pastor del rebaño de Dios y que estaban casados con la Iglesia. Al permitir que los gobernantes seculares participaran en la entrega de los símbolos del cargo, se transmitía la idea del deber del obispo de apoyar al gobernante secular.Las intrigas políticas que surgieron de esta doble lealtad de los funcionarios eclesiásticos en toda Europa son cosa de leyenda; ¡literalmente! Supongo que la mayoría de los oyentes habrán visto al menos una película que recoge las intrigas que dominaban la escena política y religiosa en esta época.A pesar del Concordato de Worms de 1122, algunos nobles europeos siguieron practicando la investidura laica. Y muchos de los nombrados estaban dispuestos a seguirles la corriente, pues se les nombraba para puestos bastante importantes. Pero, con el tiempo, la investidura laica fue dejada al lado cuando la sociedad feudal dio paso al mundo moderno.Completamos este episodio con una revisión de una doctrina aberrante que no dejaba de resurgir en la Iglesia del Oriente y Occidente. Se trataba de un intento de comprender la Persona de Cristo.El adopcionismo tuvo un origen temprano, siendo defendido por los Ebionitas en el siglo II d.C. El famoso heresiarca gnóstico Cerinto enseñaba una forma de adopcionismo.Aunque los detalles del adopcionismo varían de una época a otra y de un lugar a otro, la idea básica es que Jesús no era más que un ser humano que fue adoptado por Dios en Su papel de Mesías y Salvador. La naturaleza de esta adopción, es decir, lo que efectuó EN Jesús es donde difieren los adopcionistas. Eso y cuándo exactamente Dios Padre adoptó a Jesús el hombre para convertirlo en el Hijo de Dios. Algunos piensan que ocurrió en su bautismo, otros en su resurrección y otros en su ascensión. Todos los adopcionistas coinciden en la humanidad de Jesús, pero niegan su esencia eterna como Dios Hijo. Dicen que SE CONVERTIÓ en el Hijo de Dios, debido a su vida moralmente excelente.La Iglesia declaró que el adopcionismo era una herejía a finales del siglo II d.C., pero siguió teniendo cabida en la obra de varios maestros y grupos en los siglos siguientes, hasta la Edad Media y en pequeños grupos en la actualidad.El término "adopcionismo" se utiliza para describir otra forma muy diferente de la idea que surgió en España durante los siglos VIII y IX. Para diferenciarlo del adopcionismo clásico, que parte de un Jesús humano que se convierte en el Cristo divino por adopción, los historiadores se refieren a esta herejía posterior como adopcionismo español. Comienza con Dios Hijo, adoptando una forma humana, pero no realmente la NATURALEZA humana que la acompañaba.El primero en articular este punto de vista a finales del siglo VIII d.C. fue Elipando, arzobispo de Toledo. Sus oponentes se apoderaron rápidamente de sus opiniones y las declararon heréticas. Sus partidarios fueron llamados a comparecer ante Carlomagno, cuyos clérigos lograron persuadirles de que abandonaran sus aberrantes creencias. Ése debería haber sido el final del asunto. Habían sido tratados civilizadamente y con respeto por el emperador, pero cuando llegaron ante el Papa en Roma fueron humillados públicamente. Al parecer, esto no hizo más que enardecer a sus seguidores en España, que decidieron resistirse a los esfuerzos de Roma por dominarlos.Esto llegó en un momento desafortunado, ya que la Iglesia en España se enfrentaba en ese momento a gobernantes moro-musulmanes.Mientras que el adopcionismo puede calificarse con razón de herejía, especialmente su primera manifestación, el adopcionismo español es un asunto más difícil de desenredar. No quiero entrar en los detalles técnicos de la teología, así que sólo diré que en el NT hay algunos pasajes en los Evangelios y en las cartas de Pablo que parecen hablar de las 2 filiaciones o parentescos de Jesús. Cuando estos pasajes se ven a través de la lente de algunos de los primeros padres de la Iglesia, se puede ver un sutil aceptación hacia las ideas centrales del adopcionismo español.Vuelve a esa cuestión de la que hemos hablado a menudo aquí en CS: cómo comprender, y luego cómo ARTICULAR la naturaleza, la persona y la identidad de Jesús. La teología es el fino arte de las distinciones, distinciones que deben expresarse con palabras. Encontrar la palabra exacta y adecuada ha resultado ser el angustioso trabajo de siglos y de algunas de las mentes más agudas de la historia.Aunque el adopcionismo español fue sofocado eficazmente en el siglo X d.C., resurgió en los siglos XI y XII, para volver a disfrutar de un momento bajo el sol, ser rociado con un poco más de insecticida teológico y extinguirse una vez más.Es el adopcionismo antiguo y clásico el que ha resurgido en los tiempos modernos con el sabor del cristianismo liberal. En este tipo de adopcionismo, Jesús es un hombre que, por su ejemplar trayectoria moral, se convierte en un agente iluminado para que el Espíritu de Dios actúe a través de él.  Este Jesús liberal no es tanto un Salvador como un Ejemplo.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/63-%20Investidura.mp3" length="10706408" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este 63º episodio se titula InvestiduraAcabamos de concluir una serie sobre el monacato medieval y volvemos a la narración de la Iglesia durante la Edad Media en Europa.Antes de hacerlo, recordemos que el relato de la Historia de la Iglesia es mucho más amplio que lo que ocurrió en Europa. Hasta hace poco, la Historia de la Iglesia dedicaba la mayor parte de su tiempo a la Iglesia occidental y sólo tocaba otros lugares en la medida en que se relacionaba con la narrativa occidental. Estamos intentando ampliar nuestros horizontes, aunque es difícil porque la fuente de material para la historia de la Iglesia más allá del ámbito occidental es mucho más reducido. No es que no lo haya; hay bastante; pero no se presenta en el formato fácil de entender que se recomienda para alguien que no es un historiador profesional. Y un historiador profesional es ciertamente lo que no soy, así que es un proceso difícil de ir a través de toda esa información para sacar él entendimiento y la parte relevante para nuestro vistazo a la historia de la iglesia por la mayor parte.&nbsp;Dicho esto, volvamos a la Iglesia en la Edad Media Europea...Tenemos varios temas y asuntos que desarrollar. Para ello serán necesarios varios episodios. El primero que examinaremos, porque acaba siendo un problema recurrente, es la llamada la Controversia de las Investiduras.Se trata de una disputa teológica y política que surgió a raíz de la fusión de la Iglesia y el Estado en la Europa feudal. Los funcionarios eclesiásticos desempeñaban funciones tanto religiosas como seculares. Aunque no formaban parte de la nobleza oficial, ocupaban cargos en la muy estricta estructura social del sistema feudal. Los siervos no sólo trabajaban las tierras de la nobleza. Muchos de ellos trabajaban las tierras y posesiones de la Iglesia. Así pues, muchos obispos y abades no sólo supervisaban las tareas eclesiásticas, sino que eran gobernantes seculares. Puedes imaginar cómo estos clérigos se veían divididos en su lealtad entre el Papa, lejos en Roma, y el señor feudal secular, mucho más cercano; ya fuera un duque, un conde, un conde o un barón, por no hablar de los reyes que empezaron a surgir en Europa.Cuando el Imperio Romano se disolvió en el Occidente, el papel y la responsabilidad del gobierno civil recayeron a menudo en los funcionarios eclesiásticos. La mayoría de la gente quería que intervinieran. Así que cuando el feudalismo tomo fuerza, no fue una transición difícil para estos líderes religiosos ser investidos con los deberes del gobierno secular.Como los obispos, abades y otros funcionarios eclesiásticos tenían autoridad tanto secular como espiritual, muchos de los nobles europeos empezaron a encargarse de nombrar a esos obispos y abades cuando se producían vacantes. No es difícil ver por qué querrían hacerlo, en lugar de esperar a que Roma hiciera la selección. Los gobernantes locales querían a alguien que dirigiera las cosas para cumplir sus objetivos. Además, con las reglas de la herencia tal como eran, en las que todo iba al primogénito, una carrera lucrativa e influyente como obispo era un trabajo muy importante para todos los segundos y terceros hijos.  Esta investidura de los cargos eclesiásticos por parte de los gobernantes seculares se llamaba Investidura Laica, porque la realizaban los laicos y no los clérigos ordenados. Y, como puedes imaginar, NO era algo que alegrara a los Papas.&nbsp;Aunque los detalles son distintos hoy en día, imagina que eres miembro de una iglesia desde hace treinta años. Un día tu pastor te dice que se jubila. Esperas que tu denominación o los ancianos elijan un nuevo pastor. ¿Qué sorpresa te llevaría descubrir que el alcalde local eligió a tu pastor? Ah, y por cierto, si te pones a chillar, la policía te detendrá y te meterá en la cárcel hasta que aprendas a cerrar la boca y aceptar el nuevo acuerdo.  Bienvenido a la investidura laica.&nbsp;Aunque Roma se opuso en su mayor parte a la investid]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg</ssp:url> <ssp:title>63-Investidura</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este 63º episodio se titula InvestiduraAcabamos de concluir una serie sobre el monacato medieval y volvemos a la narración de la Iglesia durante la Edad Media en Europa.Antes de hacerlo, recordemos que el relato de la Historia de la Iglesia es mucho más amplio que lo que ocurrió en Europa. Hasta hace poco, la Historia de la Iglesia dedicaba la mayor parte de su tiempo a la Iglesia occidental y sólo tocaba otros lugares en la medida en que se relacionaba con la narrativa occidental. Estamos intentando ampliar nuestros horizontes, aunque es difícil porque la fuente de material para la historia de la Iglesia más allá del ámbito occidental es mucho más reducido. No es que no lo haya; hay bastante; pero no se presenta en el formato fácil de entender que se recomienda para alguien que no es un historiador profesional. Y un historiador profesional es ciertamente lo que no soy, así que es un proceso difícil de ir a través de toda esa información para sacar él entendimiento y la parte ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Investiturewoodcut-scaled-e1683583121714.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>62 Despidiendo al Monacato</title><link>https://sanctorum.us/62-despidiendo-al-monacato/</link> <pubDate>Sun, 07 May 2023 22:03:19 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212088</guid> <description><![CDATA[<p><img width="640" height="409" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office.jpg 640w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office-300x192.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office-610x390.jpg 610w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p><b><i>Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.</i></b><span style="font-weight: 400;">En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la Edad Media se había alejado del ideal apostólico. La Iglesia institucional se había convertido en poco más que un cuerpo político más, con vastas extensiones de tierra, una jerarquía masiva, una compleja burocracia, y había acumulado poderosos aliados y enemigos por toda Europa. El clero y las órdenes más antiguas habían degenerado en una fraternidad analfabeta. Muchos sacerdotes y monjes no sabían leer ni escribir, y se dedicaban a la inmoralidad flagrante mientras se escondían tras sus votos.</span><span style="font-weight: 400;">No era este el caso en todas partes. Pero lo era en suficientes lugares como para que Francisco se viera obligado a utilizar la pobreza como medio de reforma. Los Franciscanos que siguieron a Francisco fueron rápidamente absorbidos de nuevo por la estructura de la Iglesia y las reformas que Francisco preveía siguieron naciendo.</span><span style="font-weight: 400;">Domingo quería volver a los días en que la alfabetización y la erudición formaban parte de la vida clerical. Los Dominicos continuaron su visión, pero cuando se convirtieron en agentes principales de la Inquisición, no lograron equilibrar la verdad con la gracia.</span><span style="font-weight: 400;">Las representaciones modernas de los monjes medievales suelen presentarlos en un papel estereotipado como agentes siniestros de la inmoralidad o como tontos torpes con buen corazón, pero cabeza blanda. Seguro que había algunos de cada uno, pero había muchos miles que eran seguidores sinceros de Jesús y hacían todo lo posible por representarlo.</span><span style="font-weight: 400;">Hay muchas razones para creer que vivieron tranquilamente en monasterios y conventos; oraron, leyeron y se dedicaron a humildes trabajos manuales durante toda su vida. Hubo gigantes espirituales, así como desgraciados totalmente perversos y corruptos.  </span><span style="font-weight: 400;">Después de que Agustín de Canterbury llevara la Fe a Inglaterra fue como si saliera el sol.</span><span style="font-weight: 400;">Otro de los campeones de Dios fue Malaquías, cuya historia fue relatada por Bernardo de Claraval en el siglo XII. Historias como la suya eran uno de los principales atractivos para los medievales, que buscaban en los santos la seguridad de que algunos habían conseguido llevar una vida ejemplar y habían mostrado a otros cómo hacerlo.</span><span style="font-weight: 400;">La exigencia de santidad era fácil de estereotipar. En la Vida de San Erkenwald, leemos que era "perfecto en sabiduría, modesto en la conversación, vigilante en la oración, casto en el cuerpo, dedicado a la lectura sagrada, arraigado en la caridad". A finales del siglo XI, incluso era posible contratar a un </span><b><i>hagiógrafo</i></b><span style="font-weight: 400;">, un escritor de historias de santos, como </span><b><i>Osbern de Canterbury</i></b><span style="font-weight: 400;">, que, a cambio de una cuota, escribía una Vida de un abad o sacerdote muerto, con la esperanza de que fuera canonizado, es decir, declarado santo por la Iglesia. </span><span style="font-weight: 400;">Había un fuerte motivo para hacerlo.  Donde había habido un santo, surgía un santuario que señalaba con un monumento su monasterio, su casa, su cama, sus ropas y sus reliquias. Todos eran muy buscados como objetos de veneración. Se hacían peregrinaciones al santuario del santo. Se depositaba dinero en el omnipresente ofrendero. Pero no sólo se beneficiaba la iglesia o el santuario. Todo el pueblo prosperaba. Al fin y al cabo, los peregrinos necesitaban un lugar donde alojarse, comida para comer, recuerdos para llevarse a casa que demostraran que habían realizado la peregrinación y acumulados puntos espirituales. El negocio se disparó. Así que los hagiógrafos incluían una lista de milagros que el santo realizaba. Estos milagros eran una prueba de la aprobación de Dios. Había competencia entre las ciudades para ver a su abad o sacerdote canonizado, porque eso significaba que los peregrinos acudían a su ciudad.</span><span style="font-weight: 400;">Se suponía que un hombre o una mujer santos dejaban tras de sí, en los objetos tocados o en los lugares visitados, un poder espiritual residual, un "</span><i><span style="font-weight: 400;">mérito</span></i><span style="font-weight: 400;">", que los menos piadosos podían adquirir para que les ayudara en sus propios problemas si iban en peregrinación y oraban en el santuario. Un poder similar se encontraba en el cuerpo del santo, o en partes del cuerpo, como las uñas o el pelo, que podían guardarse convenientemente en unos "soportes de reliquias" llamados </span><b><i>relicarios</i></b><span style="font-weight: 400;">. La gente oraba cerca de ellos y los tocaba con la esperanza de obtener un milagro, una curación o ayuda en alguna otra petición urgente a Dios. </span><span style="font-weight: 400;">El equilibrio entre la vida activa y la contemplativa era la cuestión central para quienes aspiraban a ser un auténtico seguidor de Jesús y un buen ejemplo para los demás. Luchaban con la cuestión de cuánto tiempo debía dedicarse a Dios y cuánto al trabajo en el mundo. Desde la Edad Media, no llega la idea ilustrada de que lo secular y lo religioso podían fundirse en una sola pasión general por Dios y su servicio.</span><span style="font-weight: 400;">En la forma de pensar medieval, para ser verdaderamente piadoso se requería una vida religiosa aislada. La idea de que un herrero pudiera adorar a Dios mientras trabajaba en su yunque no estaba a la vista. Francisco fue el que más se acercó, pero incluso él consideraba que trabajar por un salario y la llamada a glorificar a Dios eran mutuamente excluyentes.  Francisco instaba a trabajar como parte de la vida del monje, pero dependía de la caridad para mantenerse. No sería hasta la Reforma cuando la idea de la vocación liberó la santidad del trabajo. </span><span style="font-weight: 400;">Dado que la vida religiosa de clausura, o de secuestro, se consideraba la única forma de complacer a Dios, muchos de los grandes, desde el siglo IV, apoyaron el monacato. Enumero ahora algunos nombres que sostenían esta opinión, confiando en que si has escuchado el podcast durante un tiempo los reconocerás...</span><span style="font-weight: 400;">San Antonio de Egipto, Atanasio, Basilio, Gregorio de Nisa, Ambrosio, Agustín, Jerónimo y Benito de Nursia. </span><span style="font-weight: 400;">En la Edad Media la lista es igual de imponente. Anselmo, Alberto Magno, Buenaventura, Tomás de Aquino y Duns Escoto, San Bernardo y Hugo de San Víctor, Eckart, Tauler, Hildegarda, Joaquín de Flore, Adán de San Víctor, Antonio de Padua, Bernardino de Siena, Bertoldo de Ratisbona, Savonarola y, por supuesto, Francisco y Domingo.</span><span style="font-weight: 400;">La Edad Media fue un periodo favorable para el desarrollo de las comunidades monásticas. Las fuerzas religiosas, políticas y económicas que actuaban en toda Europa conspiraron para que la vida monástica, tanto para los hombres como para las mujeres, fuera una opción viable, incluso preferida. Como ocurre a menudo en las películas y libros que describen este periodo, es cierto que hubo algunos jóvenes de ambos sexos que se resistieron a entrar en un monasterio o convento cuando fueron obligados por sus padres, pero hubo muchos más que querían dedicarse a la vida retirada y que fueron rechazados por sus padres.  Cuando la guerra diezmó a la población masculina y las mujeres superaban en número a los hombres por amplios márgenes, convertirse en monja era la única forma de sobrevivir. Los jóvenes que sabían que no estaban hechos para el duro trabajo de la vida agrícola o el servicio militar, siempre podían encontrar un lugar donde perseguir su pasión por el aprendizaje en un monasterio. </span><span style="font-weight: 400;">Como en la mayoría de las instituciones, el destino de los hermanos y hermanas dependía de la calidad de su líder, el abad o la abadesa. Si era una líder piadosa y eficaz, el convento prosperaba. Si era un bruto tirano, el monasterio se marchitaba. </span><span style="font-weight: 400;">En los monasterios en los que prevalecía la erudición, los manuscritos antiguos eran conservados por escribas que los copiaban laboriosamente y, al hacerlo, se convertían en versados en los clásicos. De estos refugios intelectuales surgiría el Renacimiento.</span><span style="font-weight: 400;">Al atraer a las mejores mentes de la época, desde el siglo X hasta el XIII, los monasterios fueron el vivero de la piedad y los centros de la energía misionera y civilizadora. Cuando prácticamente no se predicaba en las iglesias, la comunidad monástica predicaba poderosos sermones llamando a los pensamientos de los hombres a alejarse de la guerra y el derramamiento de sangre para dirigirse a la hermandad y la devoción religiosa. El lema de algunos monjes era "por el arado y la cruz". En otras palabras, estaban decididos a construir el Reino de Dios en la Tierra predicando el Evangelio y transformando el mundo mediante un trabajo honesto, duro y humilde. </span><span style="font-weight: 400;">Los monjes fueron pioneros en el cultivo de la tierra y, de la manera más científica que se conocía entonces, enseñaron la agricultura, el cuidado de las vides y de los peces, la cría de ganado y la fabricación de lana. Construyeron carreteras y algunos de los mejores edificios. En materia intelectual y artística, el convento era la principal escuela de la época. En él se formaban arquitectos, pintores y escultores. Allí se estudiaban los problemas profundos de la teología y la filosofía; y cuando surgieron las universidades, el convento les proporcionó sus primeros y más renombrados profesores.</span><span style="font-weight: 400;">La vida monástica era tan popular que la religión parecía correr el peligro de agotarse en el monacato y la sociedad de ser poco más que un conjunto de conventos. El IV Concilio de Letrán intentó contrarrestar esta tendencia prohibiendo el establecimiento de nuevas órdenes. Pero ningún concilio ignoró tanto el futuro inmediato. Inocencio III apenas estaba en su tumba antes de que los Dominicos y los Franciscanos recibieran la plena sanción papal.</span><span style="font-weight: 400;">Durante los siglos XI y XII se produjo un cambio importante. Todos los monjes fueron ordenados sacerdotes. Antes de esa época era una excepción que un monje fuera sacerdote, lo que significaba que no podían ofrecer los sacramentos. Una vez que eran sacerdotes, podían hacerlo.</span><span style="font-weight: 400;">La vida monástica era alabada como la forma más elevada de existencia terrenal. El convento era comparado con la Tierra Prometida y tratado como el camino más corto y seguro hacia el cielo. La vida secular, incluso la del sacerdote secular, se comparaba con Egipto. El paso al claustro se llamaba conversión, y los monjes eran conversos. Alcanzaban el ideal cristiano. </span><span style="font-weight: 400;">La vida monástica se comparaba con la vida de los ángeles. Bernardo decía a sus compañeros monjes: "¿No sois ya como los ángeles de Dios, al haberos abstenido del matrimonio?".</span><span style="font-weight: 400;">Incluso los reyes y príncipes deseaban hacer el voto monástico y vestir el hábito de monje. Por eso, aunque Federico II era un acérrimo enemigo del Papa, cuando se acercaba su muerte, se vistió con las ropas de un monje cisterciense. Rogers II y III de Sicilia, junto con Guillermo de Nevers, se vistieron con túnicas de monje cuando se acercaba su fin. Pensaron que al hacerlo tendrían más posibilidades de llegar al cielo. Camuflaje espiritual para pasar por encima de Pedro.</span><span style="font-weight: 400;">Los relatos de la época hacen que los milagros formen parte de la vida cotidiana del monje. Estaba rodeado de espíritus. Las visiones y revelaciones se producían día y noche. Los demonios vagaban a todas horas por las salas de la clausura. Realizaban malvados encargos para engañar a los incautos y sacudir la fe de los descuidados. Pedro el Venerable, en su obra sobre los Milagros, ofrece relatos elaborados de estos encuentros. Relata detalladamente cómo estos inquietos enemigos espirituales arrancaban las sábanas de los monjes dormidos y, riéndose, las dejaban por el claustro. </span><span style="font-weight: 400;">Aunque los monasterios y conventos eran una parte importante de la vida en la Europa de la Edad Media, muchos de ellos bastiones de la piedad y la erudición, otros no estuvieron a la altura y se convirtieron en bloqueos para el progreso. A medida que avanzaban los años, el ideal monástico de santidad degeneró en una mera forma que se volvió supersticiosa y sospechosa de todo lo nuevo. Así, mientras algunos monasterios sirvieron de comadronas al Renacimiento, otros fueron como los soldados de Herodes que intentaron matarlo en su infancia.</span><span style="font-weight: 400;">Para terminar, me pareció oportuno hacer un breve repaso de lo que se llama "las horas, el Oficio Divino o el breviario". Así era como los monjes y las monjas dividían su jornada.</span><span style="font-weight: 400;">El horario de estas divisiones variaba de un lugar a otro, pero generalmente era así</span><span style="font-weight: 400;">A primera hora de la mañana, antes del amanecer, se tocaba una campana que despertaba a los monjes o monjas para un tiempo de lectura y meditación privada. Luego se reunían todos para los Nocturnos, en los que se leía un salmo, se cantaba y luego se daban algunas lecciones de las Escrituras o de los Padres de la Iglesia.</span><span style="font-weight: 400;">Después se volvían a acostar un rato, y al amanecer se levantaban para otro servicio llamado Laudes. A Laudes le seguía otro periodo de lectura y oración personal, que se resolvía en el claustro reuniéndose de nuevo para el Prime a las 6 de la mañana.</span><span style="font-weight: 400;">A la primera hora, Prima le seguía un periodo de trabajo, que terminaba con Terce, un tiempo de oración en grupo a eso de las 9.</span><span style="font-weight: 400;">Luego hay más trabajo desde las 10 hasta justo antes del mediodía, cuando las monjas y los hermanos se reúnen para la Sexta, un breve servicio en el que se leen algunos salmos. A esto le sigue la comida del mediodía, una siesta, otro servicio corto alrededor de las 3 de la tarde llamado Ninguno, llamado así por la novena hora desde el amanecer. </span><span style="font-weight: 400;">Luego vienen unas horas de trabajo, la cena hacia las 17:50 y las Vísperas a las 18:00.</span><span style="font-weight: 400;">Después de las Vísperas, las monjas y los monjes tienen un tiempo de oraciones personales y privadas, se reúnen para el breve servicio de Completas y se van a la cama.</span><span style="font-weight: 400;">Los protestantes y evangélicos podrían preguntarse de dónde surgió la idea de las horas canónicas. Hay indicios de que se derivaron de la práctica de los Apóstoles, que, como judíos, observaban tiempos fijos durante el día para la oración. En Hechos 10 leemos cómo Pedro oraba a la hora sexta. El centurión romano Cornelio, que había adoptado la fe judía, oraba a la hora novena. En Hechos 16, Pablo y Silas oraban a medianoche; aunque puede que eso se debiera a que estaban en el cepo de la cárcel de Filipos. Ya en el siglo V, los cristianos utilizaban las referencias de los Salmos para orar por la mañana, al mediodía y a medianoche.</span>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="640" height="409" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office.jpg 640w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office-300x192.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office-610x390.jpg 610w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p><b><i>Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.</i></b><span style="font-weight: 400;">En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la Edad Media se había alejado del ideal apostólico. La Iglesia institucional se había convertido en poco más que un cuerpo político más, con vastas extensiones de tierra, una jerarquía masiva, una compleja burocracia, y había acumulado poderosos aliados y enemigos por toda Europa. El clero y las órdenes más antiguas habían degenerado en una fraternidad analfabeta. Muchos sacerdotes y monjes no sabían leer ni escribir, y se dedicaban a la inmoralidad flagrante mientras se escondían tras sus votos.</span><span style="font-weight: 400;">No era este el caso en todas partes. Pero lo era en suficientes lugares como para que Francisco se viera obligado a utilizar la pobreza como medio de reforma. Los Franciscanos que siguieron a Francisco fueron rápidamente absorbidos de nuevo por la estructura de la Iglesia y las reformas que Francisco preveía siguieron naciendo.</span><span style="font-weight: 400;">Domingo quería volver a los días en que la alfabetización y la erudición formaban parte de la vida clerical. Los Dominicos continuaron su visión, pero cuando se convirtieron en agentes principales de la Inquisición, no lograron equilibrar la verdad con la gracia.</span><span style="font-weight: 400;">Las representaciones modernas de los monjes medievales suelen presentarlos en un papel estereotipado como agentes siniestros de la inmoralidad o como tontos torpes con buen corazón, pero cabeza blanda. Seguro que había algunos de cada uno, pero había muchos miles que eran seguidores sinceros de Jesús y hacían todo lo posible por representarlo.</span><span style="font-weight: 400;">Hay muchas razones para creer que vivieron tranquilamente en monasterios y conventos; oraron, leyeron y se dedicaron a humildes trabajos manuales durante toda su vida. Hubo gigantes espirituales, así como desgraciados totalmente perversos y corruptos.  </span><span style="font-weight: 400;">Después de que Agustín de Canterbury llevara la Fe a Inglaterra fue como si saliera el sol.</span><span style="font-weight: 400;">Otro de los campeones de Dios fue Malaquías, cuya historia fue relatada por Bernardo de Claraval en el siglo XII. Historias como la suya eran uno de los principales atractivos para los medievales, que buscaban en los santos la seguridad de que algunos habían conseguido llevar una vida ejemplar y habían mostrado a otros cómo hacerlo.</span><span style="font-weight: 400;">La exigencia de santidad era fácil de estereotipar. En la Vida de San Erkenwald, leemos que era "perfecto en sabiduría, modesto en la conversación, vigilante en la oración, casto en el cuerpo, dedicado a la lectura sagrada, arraigado en la caridad". A finales del siglo XI, incluso era posible contratar a un </span><b><i>hagiógrafo</i></b><span style="font-weight: 400;">, un escritor de historias de santos, como </span><b><i>Osbern de Canterbury</i></b><span style="font-weight: 400;">, que, a cambio de una cuota, escribía una Vida de un abad o sacerdote muerto, con la esperanza de que fuera canonizado, es decir, declarado santo por la Iglesia. </span><span style="font-weight: 400;">Había un fuerte motivo para hacerlo.  Donde había habido un santo, surgía un santuario que señalaba con un monumento su monasterio, su casa, su cama, sus ropas y sus reliquias. Todos eran muy buscados como objetos de veneración. Se hacían peregrinaciones al santuario del santo. Se depositaba dinero en el omnipresente ofrendero. Pero no sólo se beneficiaba la iglesia o el santuario. Todo el pueblo prosperaba. Al fin y al cabo, los peregrinos necesitaban un lugar donde alojarse, comida para comer, recuerdos para llevarse a casa que demostraran que habían realizado la peregrinación y acumulados puntos espirituales. El negocio se disparó. Así que los hagiógrafos incluían una lista de milagros que el santo realizaba. Estos milagros eran una prueba de la aprobación de Dios. Había competencia entre las ciudades para ver a su abad o sacerdote canonizado, porque eso significaba que los peregrinos acudían a su ciudad.</span><span style="font-weight: 400;">Se suponía que un hombre o una mujer santos dejaban tras de sí, en los objetos tocados o en los lugares visitados, un poder espiritual residual, un "</span><i><span style="font-weight: 400;">mérito</span></i><span style="font-weight: 400;">", que los menos piadosos podían adquirir para que les ayudara en sus propios problemas si iban en peregrinación y oraban en el santuario. Un poder similar se encontraba en el cuerpo del santo, o en partes del cuerpo, como las uñas o el pelo, que podían guardarse convenientemente en unos "soportes de reliquias" llamados </span><b><i>relicarios</i></b><span style="font-weight: 400;">. La gente oraba cerca de ellos y los tocaba con la esperanza de obtener un milagro, una curación o ayuda en alguna otra petición urgente a Dios. </span><span style="font-weight: 400;">El equilibrio entre la vida activa y la contemplativa era la cuestión central para quienes aspiraban a ser un auténtico seguidor de Jesús y un buen ejemplo para los demás. Luchaban con la cuestión de cuánto tiempo debía dedicarse a Dios y cuánto al trabajo en el mundo. Desde la Edad Media, no llega la idea ilustrada de que lo secular y lo religioso podían fundirse en una sola pasión general por Dios y su servicio.</span><span style="font-weight: 400;">En la forma de pensar medieval, para ser verdaderamente piadoso se requería una vida religiosa aislada. La idea de que un herrero pudiera adorar a Dios mientras trabajaba en su yunque no estaba a la vista. Francisco fue el que más se acercó, pero incluso él consideraba que trabajar por un salario y la llamada a glorificar a Dios eran mutuamente excluyentes.  Francisco instaba a trabajar como parte de la vida del monje, pero dependía de la caridad para mantenerse. No sería hasta la Reforma cuando la idea de la vocación liberó la santidad del trabajo. </span><span style="font-weight: 400;">Dado que la vida religiosa de clausura, o de secuestro, se consideraba la única forma de complacer a Dios, muchos de los grandes, desde el siglo IV, apoyaron el monacato. Enumero ahora algunos nombres que sostenían esta opinión, confiando en que si has escuchado el podcast durante un tiempo los reconocerás...</span><span style="font-weight: 400;">San Antonio de Egipto, Atanasio, Basilio, Gregorio de Nisa, Ambrosio, Agustín, Jerónimo y Benito de Nursia. </span><span style="font-weight: 400;">En la Edad Media la lista es igual de imponente. Anselmo, Alberto Magno, Buenaventura, Tomás de Aquino y Duns Escoto, San Bernardo y Hugo de San Víctor, Eckart, Tauler, Hildegarda, Joaquín de Flore, Adán de San Víctor, Antonio de Padua, Bernardino de Siena, Bertoldo de Ratisbona, Savonarola y, por supuesto, Francisco y Domingo.</span><span style="font-weight: 400;">La Edad Media fue un periodo favorable para el desarrollo de las comunidades monásticas. Las fuerzas religiosas, políticas y económicas que actuaban en toda Europa conspiraron para que la vida monástica, tanto para los hombres como para las mujeres, fuera una opción viable, incluso preferida. Como ocurre a menudo en las películas y libros que describen este periodo, es cierto que hubo algunos jóvenes de ambos sexos que se resistieron a entrar en un monasterio o convento cuando fueron obligados por sus padres, pero hubo muchos más que querían dedicarse a la vida retirada y que fueron rechazados por sus padres.  Cuando la guerra diezmó a la población masculina y las mujeres superaban en número a los hombres por amplios márgenes, convertirse en monja era la única forma de sobrevivir. Los jóvenes que sabían que no estaban hechos para el duro trabajo de la vida agrícola o el servicio militar, siempre podían encontrar un lugar donde perseguir su pasión por el aprendizaje en un monasterio. </span><span style="font-weight: 400;">Como en la mayoría de las instituciones, el destino de los hermanos y hermanas dependía de la calidad de su líder, el abad o la abadesa. Si era una líder piadosa y eficaz, el convento prosperaba. Si era un bruto tirano, el monasterio se marchitaba. </span><span style="font-weight: 400;">En los monasterios en los que prevalecía la erudición, los manuscritos antiguos eran conservados por escribas que los copiaban laboriosamente y, al hacerlo, se convertían en versados en los clásicos. De estos refugios intelectuales surgiría el Renacimiento.</span><span style="font-weight: 400;">Al atraer a las mejores mentes de la época, desde el siglo X hasta el XIII, los monasterios fueron el vivero de la piedad y los centros de la energía misionera y civilizadora. Cuando prácticamente no se predicaba en las iglesias, la comunidad monástica predicaba poderosos sermones llamando a los pensamientos de los hombres a alejarse de la guerra y el derramamiento de sangre para dirigirse a la hermandad y la devoción religiosa. El lema de algunos monjes era "por el arado y la cruz". En otras palabras, estaban decididos a construir el Reino de Dios en la Tierra predicando el Evangelio y transformando el mundo mediante un trabajo honesto, duro y humilde. </span><span style="font-weight: 400;">Los monjes fueron pioneros en el cultivo de la tierra y, de la manera más científica que se conocía entonces, enseñaron la agricultura, el cuidado de las vides y de los peces, la cría de ganado y la fabricación de lana. Construyeron carreteras y algunos de los mejores edificios. En materia intelectual y artística, el convento era la principal escuela de la época. En él se formaban arquitectos, pintores y escultores. Allí se estudiaban los problemas profundos de la teología y la filosofía; y cuando surgieron las universidades, el convento les proporcionó sus primeros y más renombrados profesores.</span><span style="font-weight: 400;">La vida monástica era tan popular que la religión parecía correr el peligro de agotarse en el monacato y la sociedad de ser poco más que un conjunto de conventos. El IV Concilio de Letrán intentó contrarrestar esta tendencia prohibiendo el establecimiento de nuevas órdenes. Pero ningún concilio ignoró tanto el futuro inmediato. Inocencio III apenas estaba en su tumba antes de que los Dominicos y los Franciscanos recibieran la plena sanción papal.</span><span style="font-weight: 400;">Durante los siglos XI y XII se produjo un cambio importante. Todos los monjes fueron ordenados sacerdotes. Antes de esa época era una excepción que un monje fuera sacerdote, lo que significaba que no podían ofrecer los sacramentos. Una vez que eran sacerdotes, podían hacerlo.</span><span style="font-weight: 400;">La vida monástica era alabada como la forma más elevada de existencia terrenal. El convento era comparado con la Tierra Prometida y tratado como el camino más corto y seguro hacia el cielo. La vida secular, incluso la del sacerdote secular, se comparaba con Egipto. El paso al claustro se llamaba conversión, y los monjes eran conversos. Alcanzaban el ideal cristiano. </span><span style="font-weight: 400;">La vida monástica se comparaba con la vida de los ángeles. Bernardo decía a sus compañeros monjes: "¿No sois ya como los ángeles de Dios, al haberos abstenido del matrimonio?".</span><span style="font-weight: 400;">Incluso los reyes y príncipes deseaban hacer el voto monástico y vestir el hábito de monje. Por eso, aunque Federico II era un acérrimo enemigo del Papa, cuando se acercaba su muerte, se vistió con las ropas de un monje cisterciense. Rogers II y III de Sicilia, junto con Guillermo de Nevers, se vistieron con túnicas de monje cuando se acercaba su fin. Pensaron que al hacerlo tendrían más posibilidades de llegar al cielo. Camuflaje espiritual para pasar por encima de Pedro.</span><span style="font-weight: 400;">Los relatos de la época hacen que los milagros formen parte de la vida cotidiana del monje. Estaba rodeado de espíritus. Las visiones y revelaciones se producían día y noche. Los demonios vagaban a todas horas por las salas de la clausura. Realizaban malvados encargos para engañar a los incautos y sacudir la fe de los descuidados. Pedro el Venerable, en su obra sobre los Milagros, ofrece relatos elaborados de estos encuentros. Relata detalladamente cómo estos inquietos enemigos espirituales arrancaban las sábanas de los monjes dormidos y, riéndose, las dejaban por el claustro. </span><span style="font-weight: 400;">Aunque los monasterios y conventos eran una parte importante de la vida en la Europa de la Edad Media, muchos de ellos bastiones de la piedad y la erudición, otros no estuvieron a la altura y se convirtieron en bloqueos para el progreso. A medida que avanzaban los años, el ideal monástico de santidad degeneró en una mera forma que se volvió supersticiosa y sospechosa de todo lo nuevo. Así, mientras algunos monasterios sirvieron de comadronas al Renacimiento, otros fueron como los soldados de Herodes que intentaron matarlo en su infancia.</span><span style="font-weight: 400;">Para terminar, me pareció oportuno hacer un breve repaso de lo que se llama "las horas, el Oficio Divino o el breviario". Así era como los monjes y las monjas dividían su jornada.</span><span style="font-weight: 400;">El horario de estas divisiones variaba de un lugar a otro, pero generalmente era así</span><span style="font-weight: 400;">A primera hora de la mañana, antes del amanecer, se tocaba una campana que despertaba a los monjes o monjas para un tiempo de lectura y meditación privada. Luego se reunían todos para los Nocturnos, en los que se leía un salmo, se cantaba y luego se daban algunas lecciones de las Escrituras o de los Padres de la Iglesia.</span><span style="font-weight: 400;">Después se volvían a acostar un rato, y al amanecer se levantaban para otro servicio llamado Laudes. A Laudes le seguía otro periodo de lectura y oración personal, que se resolvía en el claustro reuniéndose de nuevo para el Prime a las 6 de la mañana.</span><span style="font-weight: 400;">A la primera hora, Prima le seguía un periodo de trabajo, que terminaba con Terce, un tiempo de oración en grupo a eso de las 9.</span><span style="font-weight: 400;">Luego hay más trabajo desde las 10 hasta justo antes del mediodía, cuando las monjas y los hermanos se reúnen para la Sexta, un breve servicio en el que se leen algunos salmos. A esto le sigue la comida del mediodía, una siesta, otro servicio corto alrededor de las 3 de la tarde llamado Ninguno, llamado así por la novena hora desde el amanecer. </span><span style="font-weight: 400;">Luego vienen unas horas de trabajo, la cena hacia las 17:50 y las Vísperas a las 18:00.</span><span style="font-weight: 400;">Después de las Vísperas, las monjas y los monjes tienen un tiempo de oraciones personales y privadas, se reúnen para el breve servicio de Completas y se van a la cama.</span><span style="font-weight: 400;">Los protestantes y evangélicos podrían preguntarse de dónde surgió la idea de las horas canónicas. Hay indicios de que se derivaron de la práctica de los Apóstoles, que, como judíos, observaban tiempos fijos durante el día para la oración. En Hechos 10 leemos cómo Pedro oraba a la hora sexta. El centurión romano Cornelio, que había adoptado la fe judía, oraba a la hora novena. En Hechos 16, Pablo y Silas oraban a medianoche; aunque puede que eso se debiera a que estaban en el cepo de la cárcel de Filipos. Ya en el siglo V, los cristianos utilizaban las referencias de los Salmos para orar por la mañana, al mediodía y a medianoche.</span>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/62%20Despidiendo%20al%20Monacato.mp3" length="12906975" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la Edad Media se había alejado del ideal apostólico. La Iglesia institucional se había convertido en poco más que un cuerpo político más, con vastas extensiones de tierra, una jerarquía masiva, una compleja burocracia, y había acumulado poderosos aliados y enemigos por toda Europa. El clero y las órdenes más antiguas habían degenerado en una fraternidad analfabeta. Muchos sacerdotes y monjes no sabían leer ni escribir, y se dedicaban a la inmoralidad flagrante mientras se escondían tras sus votos.No era este el caso en todas partes. Pero lo era en suficientes lugares como para que Francisco se viera obligado a utilizar la pobreza como medio de reforma. Los Franciscanos que siguieron a Francisco fueron rápidamente absorbidos de nuevo por la estructura de la Iglesia y las reformas que Francisco preveía siguieron naciendo.Domingo quería volver a los días en que la alfabetización y la erudición formaban parte de la vida clerical. Los Dominicos continuaron su visión, pero cuando se convirtieron en agentes principales de la Inquisición, no lograron equilibrar la verdad con la gracia.Las representaciones modernas de los monjes medievales suelen presentarlos en un papel estereotipado como agentes siniestros de la inmoralidad o como tontos torpes con buen corazón, pero cabeza blanda. Seguro que había algunos de cada uno, pero había muchos miles que eran seguidores sinceros de Jesús y hacían todo lo posible por representarlo.Hay muchas razones para creer que vivieron tranquilamente en monasterios y conventos; oraron, leyeron y se dedicaron a humildes trabajos manuales durante toda su vida. Hubo gigantes espirituales, así como desgraciados totalmente perversos y corruptos.  Después de que Agustín de Canterbury llevara la Fe a Inglaterra fue como si saliera el sol.Otro de los campeones de Dios fue Malaquías, cuya historia fue relatada por Bernardo de Claraval en el siglo XII. Historias como la suya eran uno de los principales atractivos para los medievales, que buscaban en los santos la seguridad de que algunos habían conseguido llevar una vida ejemplar y habían mostrado a otros cómo hacerlo.La exigencia de santidad era fácil de estereotipar. En la Vida de San Erkenwald, leemos que era "perfecto en sabiduría, modesto en la conversación, vigilante en la oración, casto en el cuerpo, dedicado a la lectura sagrada, arraigado en la caridad". A finales del siglo XI, incluso era posible contratar a un hagiógrafo, un escritor de historias de santos, como Osbern de Canterbury, que, a cambio de una cuota, escribía una Vida de un abad o sacerdote muerto, con la esperanza de que fuera canonizado, es decir, declarado santo por la Iglesia. Había un fuerte motivo para hacerlo.  Donde había habido un santo, surgía un santuario que señalaba con un monumento su monasterio, su casa, su cama, sus ropas y sus reliquias. Todos eran muy buscados como objetos de veneración. Se hacían peregrinaciones al santuario del santo. Se depositaba dinero en el omnipresente ofrendero. Pero no sólo se beneficiaba la iglesia o el santuario. Todo el pueblo prosperaba. Al fin y al cabo, los peregrinos necesitaban un lugar donde alojarse, comida para comer, recuerdos para llevarse a casa que demostraran que habían realizado la peregrinación y acumulados puntos espirituales. El negocio se disparó. Así que los hagiógrafos incluían una lista de milagros que el santo realizaba. Estos milagros eran una prueba de la aprobación de Dios. Había competencia entre las ciudades para ver a su abad o sacerdote canonizado, porque eso significaba que los peregrinos acudían a su ciudad.Se suponía que un hombre o una mujer santos dejaban tras de sí, en los objetos tocados o en los lugares visitados, un poder espi]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Divine-Office.jpg</ssp:url> <ssp:title>62 Despidiendo al Monacato</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la Edad Media se había alejado del ideal apostólico. La Iglesia institucional se había convertido en poco más que un cuerpo político más, con vastas extensiones de tierra, una jerarquía masiva, una compleja burocracia, y había acumulado poderosos aliados y enemigos por toda Europa. El clero y las órdenes más antiguas habían degenerado en una fraternidad analfabeta. Muchos sacerdotes y monjes no sabían leer ni escribir, y se dedicaban a la inmoralidad flagrante mientras se escondían tras sus votos.No era este el caso en todas partes. Pero lo era en suficientes lugares como para que Francisco se viera obligado a utilizar la pobreza como medio de reforma. 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En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden que se desarrolló en esa época: los Dominicos.Domingo nació en la región de Castilla, España, en 1170. Destacó como estudiante a una edad temprana. Sacerdote a los 25 años, fue invitado por su obispo a acompañarle en una visita al sur de Francia, donde se encontró con un grupo de supuestos herejes conocidos como los Cátaros. Domingo se lanzó a la supresión de los Cátaros, sancionada por la Iglesia, mediante una gira de predicación por la región.Domingo fue un eficaz polemista de la teología Cátara. Persuadió a muchos que se habían inclinado por su secta para que se alejaran. Estos conversos se convirtieron en celosos de la resistencia en contra de ellos. Por ello, el obispo de Toulouse dio a Domingo una sexta parte de los diezmos de la diócesis para que continuara su labor. Otro adinerado partidario le dio a Domingo una casa en Toulouse para que pudiera vivir y trabajar en el centro de la controversia.Volveremos a hablar de los Cátaros en un próximo episodio.Domingo visitó Roma durante el IV Concilio de Letrán, tema de otro episodio futuro. Fue alentado por el Papa Inocencio III en su labor apologética, pero se le denegó su petición de fundar una nueva orden monástica. El Papa le sugirió que se uniera a una de las órdenes existentes. Como la sugerencia de un Papa es realmente una orden, Domingo eligió a los Agustinos. Se puso su hábito de monje negro y construyó un convento en Toulouse.Volvió a Roma un año más tarde, permaneciendo alrededor de medio año. El nuevo Papa Honorio II le concedió su petición de fundar una nueva orden. Originalmente llamada "Orden de los Hermanos Predicadores", fue la primera comunidad religiosa dedicada a la predicación. La orden creció rápidamente en el siglo XIII, llegando a tener 15.000 miembros en 557 casas a finales del siglo.A su regreso a Francia, Domingo comenzó a enviar monjes para fundar colonias. La orden se arraigó rápidamente en París, Bolonia y Roma. Domingo volvió a España, donde en 1218 estableció comunidades separadas para mujeres y hombres.Desde Francia, los Dominicos se lanzaron a Alemania. Se establecieron rápidamente en Colonia, Worms, Estrasburgo, Basilea y otras ciudades. En 1221, la orden se introdujo en Inglaterra, y enseguida se estableció en Oxford. El puente de Blackfriars, en Londres, lleva en su nombre el recuerdo de su priorato allí.Domingo murió en Bolonia en agosto de 1221. Su tumba está decorada con obras de Nicolás de Pisa y Miguel Ángel. En comparación con el rápido reconocimiento de Francisco como santo sólo dos años después de su muerte, el de Domingo tardó trece años; aún así fue una canonización rápida.Domingo carecía de la cálida y apasionada preocupación por los pobres y los necesitados que caracterizó a su contemporáneo Francisco. Pero si Francisco era devoto de la Señora Pobreza, Domingo estaba comprometido con el Señor Verdad.  Si Francisco y Domingo formaran parte de la tripulación de un crucero, Francisco sería el director de actividades y Domingo el abogado.Una vieja historia ilustra el contraste entre ellos. Interrumpido en sus estudios por el gorjeo de un gorrión, Domingo lo cogió y lo desplumó. Francisco, en cambio, es venerado por su tierna compasión y cuidado de todas las cosas. Hasta hoy se le representa en el arte con un pájaro posado en su hombro.Domingo tenía un propósito resuelto, era celoso en la propagación de la ortodoxia y devoto de la Iglesia y su jerarquía. Su influencia continúa a través de la organización que creó.En el momento de la muerte de Domingo, los monjes predicadores, o "frailes" como se les llamaba, tenían sesenta monasterios y conventos repartidos por toda Europa. Unos años más tarde, se habían extendido a Jerusalén y a lo más profundo del Norte.  Como los Dominicos eran la autoridad de predicación del Vaticano, recibieron numerosos privilegios para llevar a cabo su misión en cualquier lugar.La mendicidad, es decir, la mendicidad como medio de subsistencia, se convirtió en la regla de la orden en 1220. Se siguió el ejemplo de Francisco, y tanto la orden como los monjes individuales renunciaron a todo derecho de propiedad personal. Sin embargo, esta mendicidad nunca se acentuó entre los Dominicos como entre los Franciscanos. La obligación de pobreza corporativa fue revocada en 1477. La última exhortación de Domingo a sus seguidores fue que debían amar, servir con humildad y vivir en pobreza, pero, para ser sinceros, la mayoría de sus seguidores nunca se tomaron muy a pecho estos preceptos.A diferencia de Francisco, Domingo no exigía trabajo manual a los miembros de la orden. Sustituyó el trabajo por el estudio y la predicación. Los Dominicos fueron los primeros monásticos que adoptaron reglas para el estudio. Cuando Domingo fundó su monasterio en París, y envió a diecisiete de su orden para dotarlo de personal, les dijo que "estudiaran y predicaran". Se exigía un curso teológico de cuatro años de filosofía y teología antes de conceder la licencia para predicar, y le seguían tres años más de estudio teológico.La predicación y la salvación de las almas se definían como el objetivo principal de la orden. A nadie se le permitía predicar fuera del claustro hasta los 25 años. Y no debían recibir dinero ni otros regalos por predicar, excepto comida.  Vicente Ferrer y Savonarola fueron los predicadores Dominicos más conocidos de la Edad Media. La misión de los Dominicos se dirigía sobre todo a las clases altas. Eran la orden patricia entre los monjes.Es probable que Domingo hubiera sido un sacerdote anónimo más entre los miles de la Edad Media si no hubiera sido por aquel fatídico viaje al sur de Francia, donde se encontró con los cátaros. Seguramente había oído hablar de ellos en España, pero fue su popularidad en Francia lo que le provocó. No vio ni oyó nada entre los herejes que supiera que una buena y sólida enseñanza y predicación no pudiera corregir. Era el hombre adecuado, en el momento adecuado, haciendo lo correcto; al principio. Pero su éxito a la hora de responder a los errores de los cátaros le granjeó un apoyo que le impulsó a intensificar su oposición al error. Esa oposición se volvería siniestra y se convertiría en lo que es posiblemente uno de los puntos oscuros de la historia de la Iglesia: la Inquisición.  Aunque han pasado cientos de años, la palabra todavía hace que muchos se estremezcan de terror.Dante dijo de Domingo que era "bueno con sus amigos, pero terrible con sus enemigos".Analizaremos más detenidamente la Inquisición en un episodio posterior.  Por ahoraEn 1232, la dirección de la Inquisición se encomendó a los Dominicos. El norte de Francia, España y Alemania cayeron en sus manos. El severo Torquemada era un dominico, y las atroces medidas que empleó para espiar y castigar la disidencia eclesiástica una mancha indeleble en ellos.El emblema de la orden designado por el Papa era un perro con una antorcha encendida en la boca. El perro representaba la llamada a vigilar, la antorcha a iluminar el mundo. Una pintura en su convento de Florencia representa el lugar que la orden llegó a ocupar como cazadores de herejes. Representa a perros vestidos con los colores de los Dominicos, ahuyentando a los zorros herejes. Todo ello mientras el papa y el emperador, entronizados y rodeados de consejeros, miran con satisfacción.Al terminar este episodio, me pareció oportuno hacer un rápido repaso de las órdenes monásticas mendicantes que hemos estado estudiando.En primer lugar, las órdenes mendicantes se diferenciaban de los monásticos anteriores en que se comprometían, no sólo con la pobreza individual, sino con la corporativa. Las casas mendicantes no obtenían ingresos de rentas o propiedades. Dependían de la caridad.En segundo lugar, los frailes no permanecían secuestrados en comunas monásticas. Su tarea consistía en salir al mundo a predicar el Evangelio. Como toda la sociedad europea se consideraba cristiana, los mendicantes tomaban el mundo entero como su parroquia. Su claustro no eran los salones de un convento; era el mercado público.En tercer lugar, el auge de las universidades en esta época ofreció a los Franciscanos y a los Dominicos nuevas oportunidades para difundir el mensaje del Evangelio educando a las futuras generaciones de Europa.En cuarto lugar, los mendicantes promovieron una renovación de la piedad mediante las órdenes terciarias o de tercer nivel que crearon, que permitían a los laicos la oportunidad de asistir a una especie de campamento de monjes.En quinto lugar, los mendicantes respondían directamente ante el Papa y no ante los obispos locales o los intermediarios, que a menudo utilizaban las órdenes para sus propios fines políticos y económicos.Sexto, los frailes componían una orden y una organización más que una casa específica, como habían hecho las órdenes anteriores. Antes de los mendicantes, los monjes y las monjas se unían a un convento o monasterio. Su identidad estaba envuelta en ese claustro específico. Los mendicantes se unieron a una orden que se extendía por decenas de casas de este tipo. La obediencia de los monjes ya no se dirigía al abad o abadesa local, sino al líder de la orden.Además de los Dominicos y los Franciscanos, otras órdenes mendicantes eran los Carmelitas, que empezaron como ermitaños en Tierra Santa en el siglo XII, los Ermitaños de San Agustín y los Servitas, que empezaron bajo la regla Agustiniana en el siglo XIII, pero se convirtieron en mendicantes en el XV.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula Domingo y continúa nuestra mirada a la vida monástica.En nuestro último episodio, examinamos a Francisco de Asís y la orden monástica que le siguió, los Franciscanos. En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="480" height="360" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Dom.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Dom.jpg 480w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Dom-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></p><strong><em>Este episodio se titula "Domingo" y continúa nuestra mirada a la vida monástica.</em></strong>En nuestro último episodio, examinamos a Francisco de Asís y la orden monástica que le siguió, los Franciscanos. En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden que se desarrolló en esa época: los Dominicos.Domingo nació en la región de Castilla, España, en 1170. Destacó como estudiante a una edad temprana. Sacerdote a los 25 años, fue invitado por su obispo a acompañarle en una visita al sur de Francia, donde se encontró con un grupo de supuestos herejes conocidos como los Cátaros. Domingo se lanzó a la supresión de los Cátaros, sancionada por la Iglesia, mediante una gira de predicación por la región.Domingo fue un eficaz polemista de la teología Cátara. Persuadió a muchos que se habían inclinado por su secta para que se alejaran. Estos conversos se convirtieron en celosos de la resistencia en contra de ellos. Por ello, el obispo de Toulouse dio a Domingo una sexta parte de los diezmos de la diócesis para que continuara su labor. Otro adinerado partidario le dio a Domingo una casa en Toulouse para que pudiera vivir y trabajar en el centro de la controversia.Volveremos a hablar de los Cátaros en un próximo episodio.Domingo visitó Roma durante el IV Concilio de Letrán, tema de otro episodio futuro. Fue alentado por el Papa Inocencio III en su labor apologética, pero se le denegó su petición de fundar una nueva orden monástica. El Papa le sugirió que se uniera a una de las órdenes existentes. Como la sugerencia de un Papa es realmente una orden, Domingo eligió a los Agustinos. Se puso su hábito de monje negro y construyó un convento en Toulouse.Volvió a Roma un año más tarde, permaneciendo alrededor de medio año. El nuevo Papa Honorio II le concedió su petición de fundar una nueva orden. Originalmente llamada "Orden de los Hermanos Predicadores", fue la primera comunidad religiosa dedicada a la predicación. La orden creció rápidamente en el siglo XIII, llegando a tener 15.000 miembros en 557 casas a finales del siglo.A su regreso a Francia, Domingo comenzó a enviar monjes para fundar colonias. La orden se arraigó rápidamente en París, Bolonia y Roma. Domingo volvió a España, donde en 1218 estableció comunidades separadas para mujeres y hombres.Desde Francia, los Dominicos se lanzaron a Alemania. Se establecieron rápidamente en Colonia, Worms, Estrasburgo, Basilea y otras ciudades. En 1221, la orden se introdujo en Inglaterra, y enseguida se estableció en Oxford. El puente de Blackfriars, en Londres, lleva en su nombre el recuerdo de su priorato allí.Domingo murió en Bolonia en agosto de 1221. Su tumba está decorada con obras de Nicolás de Pisa y Miguel Ángel. En comparación con el rápido reconocimiento de Francisco como santo sólo dos años después de su muerte, el de Domingo tardó trece años; aún así fue una canonización rápida.Domingo carecía de la cálida y apasionada preocupación por los pobres y los necesitados que caracterizó a su contemporáneo Francisco. Pero si Francisco era devoto de la Señora Pobreza, Domingo estaba comprometido con el Señor Verdad.  Si Francisco y Domingo formaran parte de la tripulación de un crucero, Francisco sería el director de actividades y Domingo el abogado.Una vieja historia ilustra el contraste entre ellos. Interrumpido en sus estudios por el gorjeo de un gorrión, Domingo lo cogió y lo desplumó. Francisco, en cambio, es venerado por su tierna compasión y cuidado de todas las cosas. Hasta hoy se le representa en el arte con un pájaro posado en su hombro.Domingo tenía un propósito resuelto, era celoso en la propagación de la ortodoxia y devoto de la Iglesia y su jerarquía. Su influencia continúa a través de la organización que creó.En el momento de la muerte de Domingo, los monjes predicadores, o "frailes" como se les llamaba, tenían sesenta monasterios y conventos repartidos por toda Europa. Unos años más tarde, se habían extendido a Jerusalén y a lo más profundo del Norte.  Como los Dominicos eran la autoridad de predicación del Vaticano, recibieron numerosos privilegios para llevar a cabo su misión en cualquier lugar.La mendicidad, es decir, la mendicidad como medio de subsistencia, se convirtió en la regla de la orden en 1220. Se siguió el ejemplo de Francisco, y tanto la orden como los monjes individuales renunciaron a todo derecho de propiedad personal. Sin embargo, esta mendicidad nunca se acentuó entre los Dominicos como entre los Franciscanos. La obligación de pobreza corporativa fue revocada en 1477. La última exhortación de Domingo a sus seguidores fue que debían amar, servir con humildad y vivir en pobreza, pero, para ser sinceros, la mayoría de sus seguidores nunca se tomaron muy a pecho estos preceptos.A diferencia de Francisco, Domingo no exigía trabajo manual a los miembros de la orden. Sustituyó el trabajo por el estudio y la predicación. Los Dominicos fueron los primeros monásticos que adoptaron reglas para el estudio. Cuando Domingo fundó su monasterio en París, y envió a diecisiete de su orden para dotarlo de personal, les dijo que "estudiaran y predicaran". Se exigía un curso teológico de cuatro años de filosofía y teología antes de conceder la licencia para predicar, y le seguían tres años más de estudio teológico.La predicación y la salvación de las almas se definían como el objetivo principal de la orden. A nadie se le permitía predicar fuera del claustro hasta los 25 años. Y no debían recibir dinero ni otros regalos por predicar, excepto comida.  Vicente Ferrer y Savonarola fueron los predicadores Dominicos más conocidos de la Edad Media. La misión de los Dominicos se dirigía sobre todo a las clases altas. Eran la orden patricia entre los monjes.Es probable que Domingo hubiera sido un sacerdote anónimo más entre los miles de la Edad Media si no hubiera sido por aquel fatídico viaje al sur de Francia, donde se encontró con los cátaros. Seguramente había oído hablar de ellos en España, pero fue su popularidad en Francia lo que le provocó. No vio ni oyó nada entre los herejes que supiera que una buena y sólida enseñanza y predicación no pudiera corregir. Era el hombre adecuado, en el momento adecuado, haciendo lo correcto; al principio. Pero su éxito a la hora de responder a los errores de los cátaros le granjeó un apoyo que le impulsó a intensificar su oposición al error. Esa oposición se volvería siniestra y se convertiría en lo que es posiblemente uno de los puntos oscuros de la historia de la Iglesia: la Inquisición.  Aunque han pasado cientos de años, la palabra todavía hace que muchos se estremezcan de terror.Dante dijo de Domingo que era "bueno con sus amigos, pero terrible con sus enemigos".Analizaremos más detenidamente la Inquisición en un episodio posterior.  Por ahoraEn 1232, la dirección de la Inquisición se encomendó a los Dominicos. El norte de Francia, España y Alemania cayeron en sus manos. El severo Torquemada era un dominico, y las atroces medidas que empleó para espiar y castigar la disidencia eclesiástica una mancha indeleble en ellos.El emblema de la orden designado por el Papa era un perro con una antorcha encendida en la boca. El perro representaba la llamada a vigilar, la antorcha a iluminar el mundo. Una pintura en su convento de Florencia representa el lugar que la orden llegó a ocupar como cazadores de herejes. Representa a perros vestidos con los colores de los Dominicos, ahuyentando a los zorros herejes. Todo ello mientras el papa y el emperador, entronizados y rodeados de consejeros, miran con satisfacción.Al terminar este episodio, me pareció oportuno hacer un rápido repaso de las órdenes monásticas mendicantes que hemos estado estudiando.En primer lugar, las órdenes mendicantes se diferenciaban de los monásticos anteriores en que se comprometían, no sólo con la pobreza individual, sino con la corporativa. Las casas mendicantes no obtenían ingresos de rentas o propiedades. Dependían de la caridad.En segundo lugar, los frailes no permanecían secuestrados en comunas monásticas. Su tarea consistía en salir al mundo a predicar el Evangelio. Como toda la sociedad europea se consideraba cristiana, los mendicantes tomaban el mundo entero como su parroquia. Su claustro no eran los salones de un convento; era el mercado público.En tercer lugar, el auge de las universidades en esta época ofreció a los Franciscanos y a los Dominicos nuevas oportunidades para difundir el mensaje del Evangelio educando a las futuras generaciones de Europa.En cuarto lugar, los mendicantes promovieron una renovación de la piedad mediante las órdenes terciarias o de tercer nivel que crearon, que permitían a los laicos la oportunidad de asistir a una especie de campamento de monjes.En quinto lugar, los mendicantes respondían directamente ante el Papa y no ante los obispos locales o los intermediarios, que a menudo utilizaban las órdenes para sus propios fines políticos y económicos.Sexto, los frailes componían una orden y una organización más que una casa específica, como habían hecho las órdenes anteriores. Antes de los mendicantes, los monjes y las monjas se unían a un convento o monasterio. Su identidad estaba envuelta en ese claustro específico. Los mendicantes se unieron a una orden que se extendía por decenas de casas de este tipo. La obediencia de los monjes ya no se dirigía al abad o abadesa local, sino al líder de la orden.Además de los Dominicos y los Franciscanos, otras órdenes mendicantes eran los Carmelitas, que empezaron como ermitaños en Tierra Santa en el siglo XII, los Ermitaños de San Agustín y los Servitas, que empezaron bajo la regla Agustiniana en el siglo XIII, pero se convirtieron en mendicantes en el XV.&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/61%20Domingo.mp3" length="8563508" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula "Domingo" y continúa nuestra mirada a la vida monástica.En nuestro último episodio, examinamos a Francisco de Asís y la orden monástica que le siguió, los Franciscanos. En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden que se desarrolló en esa época: los Dominicos.Domingo nació en la región de Castilla, España, en 1170. Destacó como estudiante a una edad temprana. Sacerdote a los 25 años, fue invitado por su obispo a acompañarle en una visita al sur de Francia, donde se encontró con un grupo de supuestos herejes conocidos como los Cátaros. Domingo se lanzó a la supresión de los Cátaros, sancionada por la Iglesia, mediante una gira de predicación por la región.Domingo fue un eficaz polemista de la teología Cátara. Persuadió a muchos que se habían inclinado por su secta para que se alejaran. Estos conversos se convirtieron en celosos de la resistencia en contra de ellos. Por ello, el obispo de Toulouse dio a Domingo una sexta parte de los diezmos de la diócesis para que continuara su labor. Otro adinerado partidario le dio a Domingo una casa en Toulouse para que pudiera vivir y trabajar en el centro de la controversia.Volveremos a hablar de los Cátaros en un próximo episodio.Domingo visitó Roma durante el IV Concilio de Letrán, tema de otro episodio futuro. Fue alentado por el Papa Inocencio III en su labor apologética, pero se le denegó su petición de fundar una nueva orden monástica. El Papa le sugirió que se uniera a una de las órdenes existentes. Como la sugerencia de un Papa es realmente una orden, Domingo eligió a los Agustinos. Se puso su hábito de monje negro y construyó un convento en Toulouse.Volvió a Roma un año más tarde, permaneciendo alrededor de medio año. El nuevo Papa Honorio II le concedió su petición de fundar una nueva orden. Originalmente llamada "Orden de los Hermanos Predicadores", fue la primera comunidad religiosa dedicada a la predicación. La orden creció rápidamente en el siglo XIII, llegando a tener 15.000 miembros en 557 casas a finales del siglo.A su regreso a Francia, Domingo comenzó a enviar monjes para fundar colonias. La orden se arraigó rápidamente en París, Bolonia y Roma. Domingo volvió a España, donde en 1218 estableció comunidades separadas para mujeres y hombres.Desde Francia, los Dominicos se lanzaron a Alemania. Se establecieron rápidamente en Colonia, Worms, Estrasburgo, Basilea y otras ciudades. En 1221, la orden se introdujo en Inglaterra, y enseguida se estableció en Oxford. El puente de Blackfriars, en Londres, lleva en su nombre el recuerdo de su priorato allí.Domingo murió en Bolonia en agosto de 1221. Su tumba está decorada con obras de Nicolás de Pisa y Miguel Ángel. En comparación con el rápido reconocimiento de Francisco como santo sólo dos años después de su muerte, el de Domingo tardó trece años; aún así fue una canonización rápida.Domingo carecía de la cálida y apasionada preocupación por los pobres y los necesitados que caracterizó a su contemporáneo Francisco. Pero si Francisco era devoto de la Señora Pobreza, Domingo estaba comprometido con el Señor Verdad.  Si Francisco y Domingo formaran parte de la tripulación de un crucero, Francisco sería el director de actividades y Domingo el abogado.Una vieja historia ilustra el contraste entre ellos. Interrumpido en sus estudios por el gorjeo de un gorrión, Domingo lo cogió y lo desplumó. Francisco, en cambio, es venerado por su tierna compasión y cuidado de todas las cosas. Hasta hoy se le representa en el arte con un pájaro posado en su hombro.Domingo tenía un propósito resuelto, era celoso en la propagación de la ortodoxia y devoto de la Iglesia y su jerarquía. Su influencia continúa a través de la organización que creó.En el momento de la muerte de Domingo, los monjes predicadores, o "frailes" como se les llamaba, tenían sesenta monasterios y conventos repartidos por toda Europa. Unos años más tarde, se habían extendido a Jerusalén y a lo ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Dom.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/11/Dom.jpg</ssp:url> <ssp:title>61-Domingo</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula "Domingo" y continúa nuestra mirada a la vida monástica.En nuestro último episodio, examinamos a Francisco de Asís y la orden monástica que le siguió, los Franciscanos. En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden que se desarrolló en esa época: los Dominicos.Domingo nació en la región de Castilla, España, en 1170. Destacó como estudiante a una edad temprana. Sacerdote a los 25 años, fue invitado por su obispo a acompañarle en una visita al sur de Francia, donde se encontró con un grupo de supuestos herejes conocidos como los Cátaros. Domingo se lanzó a la supresión de los Cátaros, sancionada por la Iglesia, mediante una gira de predicación por la región.Domingo fue un eficaz polemista de la teología Cátara. Persuadió a muchos que se habían inclinado por su secta para que se alejaran. Estos conversos se convirtieron en celosos de la resistencia en contra de ellos. 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Nacido en 1182, su nombre de nacimiento era Giovanni (latín de Juan). Su padre Pietro le apodó Francesco, que es como le llamaba todo el mundo. Pietro era un rico comerciante de tejidos importados de Francia a su ciudad natal de Asís, en el centro de Italia.Su infancia estuvo marcada por los privilegios de la riqueza de su familia. No era un gran estudiante, pues se divertía más divirtiéndose con sus amigos. Cuando estalló una guerra local, se alistó para luchar por los suyos y fue hecho prisionero. Liberado a los 22 años, Francis cayó entonces en una grave enfermedad. Fue entonces cuando empezó a considerar las cosas eternas, como hacen muchos cuando se enfrentan a su mortalidad. Se levantó de su lecho de enfermo disgustado consigo mismo e insatisfecho con el mundo.Como la guerra seguía su curso, iba a reincorporarse al ejército cuando dio marcha atrás, sintiendo que Dios tenía otro camino para él.  Se recluyó en una gruta cercana a Asís, donde su camino se hizo más claro. Decidió hacer la típica peregrinación a Roma, donde se suponía que los piadosos iban a buscar a Dios. Pero allí se quedó atascado por la terrible situación de los pobres que se alineaban en las calles, muchos de ellos a la puerta de lujosas iglesias.Al enfrentarse a un leproso, retrocedió horrorizado. Entonces cayó en cuenta de que su reacción no era diferente de la de una Iglesia indiferente, que toleraba una necesidad tan flagrante en su seno, pero sin hacer nada para sacar a los necesitados de su condición. Se dio la vuelta, <strong>besó </strong>la mano del leproso y dejó en ella todo el dinero que tenía.Al volver a Asís, acudió a las capillas de sus suburbios en lugar de la iglesia principal de la ciudad. En estas humildes capillas parecía haber menos pretensiones. La que más frecuentaba era la de San Damián, de mobiliario sencillo, atendida por un solo sacerdote en un tosco altar. Esta pequeña capilla se convirtió en una especie de <strong><em>Betel </em></strong>para Francisco; su puente entre el cielo y la tierra.El cambio que se produjo en el que antes había ido de fiesta en fiesta provocó el desprecio y la burla de los que le habían conocido. Los hijos privilegiados como Francisco no se arrastraban en el mugriento mundo de los plebeyos; sin embargo, eso era exactamente lo que Francisco estaba haciendo ahora. Su padre lo desterró de la casa familiar.  Renunció a sus obligaciones con ellos en público diciendo: "Hasta ahora he llamado 'padre' a Pietro Bernardone, pero ahora deseo servir a Dios y no decir otra cosa que 'Padre nuestro que estás en el cielo'". A partir de entonces, Francisco se dedicó por completo a la vida religiosa. Se vistió con ropas de mendigo, se instaló en una pequeña comunidad de leprosos, lavó sus llagas y restauró los muros dañados de la capilla de San Damián pidiendo materiales de construcción en las plazas y calles de la ciudad. Tenía 26 años.Francisco recibió entonces del abad benedictino del monte Subasio el regalo de una pequeña capilla llamada <strong><em>Santa María de los Ángeles</em></strong>. La apodaron la <strong><em>Portiuncula</em></strong> -la Pequeña Porción-. Se convirtió en el santuario favorito de Francisco. Allí tuvo la mayoría de sus visiones. Fue allí donde acabó muriendo.Mientras meditaba un día del año 1209, Francisco oyó las palabras de Jesús a sus seguidores: "Predicad, el reino de los cielos está cerca. Curad a los enfermos, limpiad a los leprosos, expulsad a los demonios. No tengáis ni plata, ni oro, ni latón en vuestras carteras". Arrojando su bastón, su cartera y sus zapatos, hizo de esto la norma de su vida. Predicó el arrepentimiento y reunió a su alrededor a varios compañeros. Su regla era nada menos que la plena obediencia al Evangelio.Su misión era predicar, tanto de palabra como de obra. Su énfasis constante era asegurarse de que sus vidas ejemplificaran la Palabra y la Obra de Dios. Un dicho que se le atribuye es: "Predica siempre. Cuando sea necesario, usa las palabras".En 1210, Francisco y algunos compañeros fueron a Roma, donde fueron recibidos por el Papa Inocencio III. La crónica del acontecimiento relata que el papa, para probar su sinceridad, dijo: "Ve, hermano, ve a los cerdos, con los que eres más digno de ser comparado que con los hombres, y rueda con ellos, y predica a ellos las reglas que tan hábilmente has expuesto". Esto puede parecer un desplante cruel, pero en realidad puede haber sido una prueba de la sinceridad de Francisco. Proponía un camino muy diferente al que habían elegido los sacerdotes y los monjes. Esta orden determinaría, sin duda, si la pretensión de Francisco de ser pobre y obediente era auténtica. Pues bien, Francisco SÍ obedeció, y volvió diciendo: "Señor mío, así lo he hecho". Si el Papa sólo se había burlado, la respuesta de Francisco lo ablandó. Dio su bendición a la hermandad y sancionó su regla, les concedió el derecho a cortarse el pelo con la tonsura distintiva que era la insignia del monje, y les dijo que fueran a predicar el arrepentimiento.La hermandad aumentó rápidamente. Los miembros debían <strong><em>trabajar</em></strong>. En su testamento, Francisco instó a los hermanos a trabajar en algún oficio, como él había hecho. Comparó a un monje ocioso con un zángano. Los hermanos visitaban a los enfermos, especialmente a los leprosos, que se encontraban en lo más bajo del orden social. Predicaban en círculos cada vez más amplios y salían al extranjero en viajes misioneros. Francisco estaba dispuesto a vender los propios ornamentos del altar antes que rechazar una petición de ayuda. Se avergonzaba cuando encontraba a alguien más pobre que él.Uno de los episodios más notables de la carrera de Francisco ocurrió en esta época. Hizo un pacto, como un matrimonio, con la Pobreza. La llamó su novia, madre y hermana, y permaneció dedicado a la hermana Pobreza con la devoción de un caballero.En 1217, Francisco fue presentado al nuevo <strong><em>Papa Honorio III</em></strong>. Por consejo de un poderoso cardenal que más tarde se convertiría en el <strong><em>Papa Gregorio IX</em></strong>, memorizó su sermón. Pero cuando se presentó ante el pontífice, lo olvidó todo y en su lugar pronunció un mensaje improvisado, que conquistó a la corte papal.En 1219, Francisco realizó giras evangelizadoras por Italia y luego por Egipto y Siria. Al regresar del Oriente con el título de "il poverello", el pequeño pobre, descubrió que se había introducido un nuevo elemento en la hermandad por influencia de un severo disciplinador llamado <strong><em>Cardenal Ugolino</em></strong>, el mismo cardenal que le había enseñado a memorizar su sermón ante el papa.Francisco tenía el corazón destrozado por los cambios introducidos en su orden. De paso por Bolonia en el año 1220, se sintió profundamente apenado al ver que se construía una nueva casa para los hermanos. El cardenal Ugolino estaba decidido a manipular a los Franciscanos en interés del Vaticano. Al principio le ofreció a Francisco ayuda para negociar los laberintos de la vida y la política del Vaticano, y Francisco aceptó. No se dio cuenta de que estaba invitando a una fuerza que alteraría fundamentalmente todo lo que representaba. Bajo la influencia del cardenal, se adoptó un nuevo código en 1221, y un tercero sólo dos años después, en el que se dejó de lado la perspectiva distintiva de Francisco para los Franciscanos. Se modificó la Regla de pobreza original, se reintrodujeron las antiguas ideas de disciplina monástica y se añadió un nuevo elemento de sumisión absoluta al Papa. La mente de Francisco era demasiado sencilla para los astutos gobernantes de la Iglesia. Su falta de astucia no podía competir con hombres que llevaban toda la vida manejando enormes palancas de poder político. Se le apartó y se puso a un miembro de la nobleza a la cabeza de la Orden.La subordinación forzada de Francisco ofrece uno de los espectáculos más conmovedores de la biografía medieval. Francisco se había privado de los privilegios papales. Había favorecido la libertad de movimientos. Pero la hábil mano del cardenal Ugolino instalo una estricta obediencia monástica. La organización sustituyó a la devoción. Probablemente Ugolino intentó ser un verdadero amigo de Francisco, pero su lealtad fue siempre y únicamente hacia el Papa, que el cardenal consideraba que debía ser el gobernante indiscutible de todas y cada una de las facetas de la vida de la Iglesia. No le parecía bien que ninguna orden monástica no respondiera directamente ante el Papa y fuera controlada por él. Ugolino puso los cimientos de la catedral de Asís en honor de Francisco, y lo canonizó sólo dos años después de su muerte. Pero el cardenal no apreciaba el espíritu humilde de Francisco. Francisco no pudo llevar a cabo sus ideas originales y, sin embargo, sin hacer ningún signo externo de rebeldía, las mantuvo firmemente hasta el final.Estas ideas se afirmaron en el famoso testamento de Francisco. Este documento es una de las piezas más conmovedoras de la literatura cristiana. Francisco se llamaba a sí mismo "hermano pequeño". Lo único que dejó a los hermanos fue su bendición, el recuerdo de los primeros tiempos de la hermandad y el consejo de cumplir su primera Regla. Esta Regla, dijo, no la había recibido de ningún autor humano. Dios mismo se la había revelado, que debía vivir según el Evangelio. Les recordó cómo a los primeros miembros les gustaba vivir en iglesias pobres y abandonadas. Les pidió que no aceptaran iglesias adornadas ni casas lujosas, de acuerdo con la regla de la santa pobreza que habían profesado. Les prohibió recibir privilegios especiales del Papa o de sus agentes, incluso órdenes que les dieran protección personal. A lo largo de todo el documento corre una nota de angustia por la simplicidad perdida que había sido el poder de sus primeros años; años en los que la presencia de Dios había sido tan evidente y tenían poder para vivir las vidas santas que anhelaban.El corazón de Francisco estaba roto. Nunca fue fuerte, sus últimos años estuvieron llenos de enfermedades. El cambio de lugar sólo trajo un alivio temporal. Se recurrió a los trabajos de los médicos que la época conocía. Pero no es de extrañar que no sirvieran de nada cuando se sabe lo que eran: se le aplicó un hierro, calentado al rojo vivo, en la frente.Como su cuerpo fallaba, se refería en broma a él como el <strong><em>Hermano Asno</em></strong>.La fama de santo de Francisco precedió a su muerte. Ya hemos hablado de las reliquias en episodios anteriores. Pero las reliquias siempre se atribuían a personas muertas desde hacía décadas, normalmente cientos de años. Francisco era un santo <strong><em>vivo </em></strong>del que la gente ansiaba cosas como fragmentos de su ropa, cabellos de su cabeza, incluso los recortes de sus uñas.Dos años antes de su muerte, Francisco compuso el himno Cántico al Sol, llamado por algunos la expresión más perfecta del sentimiento religioso. Fue escrito en un momento en el que estaba acosado por tentaciones y en el que la ceguera se hacía presente. El himno es un piadoso grito de apasionada alabanza a la naturaleza, especialmente al <strong><em>hermano Sol</em></strong> y a la <strong><em>hermana Luna.</em></strong>La última semana de su vida, Francisco pidió que le leyeran el Salmo 142, ya que le fallaban los ojos. Dos hermanos le cantaron. Fue entonces cuando un sacerdote llamado Elías, leal al cardenal Ugolino y que había abogado por dejar de lado la Regla original de Francisco en favor de la regla más estricta del cardenal, reprendió a Francisco por tomar a la ligera la muerte y actuar como si quisiera morir. "¿Por qué, qué clase de fe revela eso?", preguntó el sacerdote indignado. Lo consideraba impropio de un santo. Francisco respondió que llevaba pensando en la muerte al menos un par de años, y que ahora que estaba tan unido al Señor, debía alegrarse en Él. Un testigo junto a su lecho dijo que, cuando llegó el momento, "se encontró con la muerte cantando".Antes de que se cerrara el féretro de Francisco, se empezaron a acumular grandes honores sobre él. Fue canonizado sólo dos años después.La carrera de Francisco de Asís, tal como la cuentan sus contemporáneos, y tal como su espíritu se revela en su propio último testamento, deja la impresión de pureza, propósito y humildad de espíritu; de auténtica santidad. No buscó posiciones de honor ni un lugar con los grandes. Con una mente sencilla, trató de servir a sus semejantes anunciando el Evangelio y viviendo su comprensión del mismo con su propio ejemplo.Trató de dar el Evangelio a la gente común. Le escuchaban con gusto. No poseía un gran intelecto, pero tenía una gran alma.No era un diplomático, pero era un hombre cuyo amor por Dios y por la gente era evidente para todos los que le conocían.Francisco no era un teólogo en el sentido clásico; alguien que tenía pensamientos elevados. Era un teólogo práctico, en el sentido de que vivía las verdades que encierra la mejor teología.  Habló y actuó como alguien que siente plena confianza en su misión. Habló a la Iglesia como nadie lo hizo después de él hasta que llegó Martín Lutero.Aunque la historia se refiere a los seguidores de Francisco como los Franciscanos, su nombre oficial era el de <strong><em>fratres minores</em></strong>, los <strong><em>Hermanos Menores</em></strong>, o simplemente los <strong><em>Minoritas.</em></strong> Cuando la orden fue sancionada por primera vez por el Papa, Francisco insistió en este título como advertencia a los miembros para que no aspiraran a puestos de distinción.Se extendieron rápidamente en Italia y más allá; pero antes de que pasara la generación de Francisco, la orden se vio desgarrada por las luchas que introdujo el Cardenal Ugolino. Ninguna otra orden monástica puede mostrar un conflicto tan largo dentro de sus propios miembros por una cuestión de principios. La disputa ocupó un lugar único en los debates teológicos de la Edad Media.Según la Regla fundacional del año 1210 y la última voluntad de Francisco, debían ser una hermandad libre, dedicada a la pobreza y a la práctica del Evangelio, y no una organización cerrada y sujeta a reglas precisas. El Papa Inocencio III, que las había sancionado originalmente, instó a Francisco a tomar como modelo la regla de las órdenes más antiguas, pero Francisco declinó y siguió su propio camino. Se basó en algunos textos de la Escritura. Y como hemos dicho, a los seis años de vida de la orden, el cardenal Ugolino instalo una rígida disciplina en la orden, dejando de lado la visión de Francisco de una hermandad libre gobernada por la gracia en lugar de por las reglas.En 1217, la orden comenzó a enviar misioneros más allá de Italia. Elías, un antiguo colchonero de Asís y uno de los lacayos de Ugolino, dirigió una banda de misioneros a Siria. Otros fueron a Alemania, Hungría, Francia, España e Inglaterra. Los Franciscanos demostraron ser agentes valientes y emprendedores del Evangelio.  Fueron al sur, a Marruecos, y al este, hasta China. Acompañaron a Colón en su segundo viaje al Nuevo Mundo y participaron activamente en las primeras misiones americanas desde Florida hasta California, desde Canadá hasta el Golfo de México.La Regla de 1221, segunda en la historia de la orden, muestra dos influencias en acción; una de Ugolino, la otra, por supuesto, de Francisco. Hay signos de la lucha que ya había comenzado varios años antes. La Regla puso a un general a la cabeza de la orden y se instaló un órgano de gobierno o junta, formado por los jefes de las casas de la orden. Se mantuvo la pobreza como principio primordial y la exigencia de trabajo. Se prohibió la venta de sus productos, salvo cuando beneficiara a los pobres y necesitados.La Regla de 1223, la tercera, era más breve, pero añadía aún más organización a la orden. Fue más allá al borrar de la orden la voluntad de Francisco. Se acentuó el carácter mendicante o mendicante de la orden. Pero se introdujo la obediencia al Papa y se nombró a un cardenal como protector y guardián de la orden. En contra de la voluntad de Francisco, se ordenó el uso de un libro devocional de oraciones e himnos llamado Breviario Romano como libro de culto diario. La disciplina monástica sustituyó a la libertad bíblica. La Regla de 1223 dejó clara la mano dura de la jerarquía papal. La libertad de la Regla de 1210 desapareció. Los agentes del Papa hicieron todo lo posible para suprimir el último testamento de Francisco, ya que era un apasionado llamamiento a la libertad original de su hermandad contra el nuevo orden.A la luz de la forma en que la orden fue robada bajo el liderazgo de Francisco durante su propia vida, es una maravilla que siguieran siendo conocidos como los Franciscanos; deberían haberse llamado los <strong><em>Ugolinos.</em></strong>Junto a los Franciscanos varones estaban las Clarisas, <strong><em>monjas</em></strong> que tomaron su nombre de Clara de Sciffi, canonizada en el año 1255.  Clara se sintió tan conmovida por el ejemplo de Francisco que inició una orden paralela para mujeres. Francisco escribió una Regla para ellas que imponía la pobreza e hizo un testamento para Clara. Las monjas se mantenían con el trabajo de sus manos, pero por consejo y ejemplo de Francisco se convirtieron también en mendicantes que dependían de las limosnas. Su regla también fue modificada en 1219 y la orden se vio obligada a adoptar la regla benedictina, mucho más antigua.<strong><em>Los Terciarios</em></strong>, o <strong><em>Hermanos y Hermanas de la Penitencia</em></strong>, eran la tercera orden de los Franciscanos. Los Terciarios eran hermanos y hermanas laicos que tenían otro empleo, pero querían mostrar un nivel de devoción a Dios mayor que el del común de las personas. Francisco nunca creó una orden para los Terciarios. Simplemente les llamó a dedicarse por completo a Dios mientras llevaban su vida habitual como comerciantes, trabajadores y hombres y mujeres de familia.Francisco quería incluir a todas las clases de personas, hombres y mujeres, casados y solteros. Su objetivo era poner al alcance de los laicos la práctica superior de la virtud y la piedad que se creía que sólo podían alcanzar los monjes o las monjas aislados.Los historiadores se preguntan de dónde sacó Francisco la idea de su intento de devolver el rígido formalismo de la Iglesia de la Edad Media a una práctica más propia del Nuevo Testamento. Lo más probable es que tomara su ejemplo de los <strong><em>Valdenses</em></strong>, también llamados los <strong><em>Pobres de Lyon</em></strong>, un grupo muy conocido en el norte de Italia en la época de Francisco.Lo más probable es que la intención <strong><em>original </em></strong>de Francisco fuera iniciar un movimiento orgánico de laicos, y que la idea de una orden monástica sólo se desarrollara más tarde.Tras la muerte de Francisco, durante el resto del siglo XIII, los Franciscanos se dividieron en dos grupos: los que se aferraban a su visión y Regla originales y la secta más estricta, leal al Cardenal Ugolino. La contienda llegó a ser tan fuerte que a veces se llegó al derramamiento de sangre. Finalmente, el partido pro-papal se impuso.En el episodio anterior, mencioné que Francisco era un poco anti intelectual. Es decir, había visto demasiados sacerdotes que podían analizar los puntos más delicados de la doctrina, pero que, como los líderes religiosos de la parábola del Buen Samaritano, parecían no entender la compasión práctica, la misericordia y la gracia que su teología debería haber despertado en ellos. Francisco no estaba en contra del aprendizaje en sí; sólo cuando dicho estudio se anteponía a vivir lo que la Verdad recomienda. A un líder monástico llamado Antonio de Padua, Francisco le escribió: "Estoy de acuerdo en que sigas leyendo conferencias sobre teología a los hermanos, siempre que ese tipo de estudio no extinga en ellos el espíritu de humildad y de oración."Los seguidores de Francisco se apartaron de su inclinación anti intelectual y adoptaron la tendencia del siglo XIII de deshacerse de la oscuridad de la Edad Media estableciendo escuelas y universidades. Construyeron escuelas en sus conventos y se instalaron bien en los principales centros de cultura universitaria. En 1255, una orden llamó a los Franciscanos que salían como misioneros a estudiar griego, árabe y hebreo.La orden se extendió rápidamente hasta Israel y Siria en Oriente e Irlanda en Occidente. Fue introducida en Francia por <strong><em>Pacífico y Guichard</em></strong>, cuñado del rey francés. El primer intento exitoso de establecer la orden en Alemania se realizó en 1221.En Inglaterra echaron raíces en Canterbury y Londres en 1224. Fueron los primeros predicadores populares que vio Inglaterra y los primeros en encarnar la filantropía práctica. La condición de las aldeas y ciudades inglesas en aquella época era miserable. Las enfermedades de la piel eran comunes, incluida la lepra. Las epidemias destructivas se propagaban con rapidez debido a las malas condiciones sanitarias. Los Franciscanos eligieron alojamientos en las partes más pobres y descuidadas de las ciudades. En Norwich, se instalaron en un pantano por el que pasaba el alcantarillado de la ciudad. En Newgate, ahora parte de Londres, se instalaron en lo que se llamaba Stinking Lane. En Cambridge, ocuparon una prisión en decadencia.Por este celo por llegar a los pobres y necesitados recibieron reconocimiento. La gente pronto aprendió a respetar a los hermanos. En 1256, el número de Franciscanos ingleses había aumentado a más de 1.200, asentados en algo menos de cincuenta localidades de Inglaterra.Más adelante veremos qué fue de los Franciscanos. Basta con decir que Francisco no aprobaría lo que ocurrió con su hermandad.  No, no lo haría.Las órdenes mendicantes de los Franciscanos y los Dominicos, de las que nos ocuparemos la próxima vez, constituyeron un movimiento de pobreza medieval que fue, en gran parte, una<strong><em> reacción</em></strong> a la <strong><em>politización</em></strong> de la Fe. Se trataba de un movimiento de sacerdotes, monjes y, finalmente, plebeyos, que habían llegado a creer que las políticas de la Iglesia buscaban la influencia política para tener <strong><em>cada vez más </em></strong>poder en los asuntos mundiales. Estos aspirantes a reformistas se preguntaban: "¿Es esto lo que pretendían Jesús y el Apóstol? ¿No dijo Jesús que su Reino NO era de este mundo? ¿Por qué entonces los obispos, cardenales y papas se esfuerzan tanto por controlar el ámbito político?"El llamamiento a la pobreza voluntaria cobró fuerza por el resentimiento generalizado hacia el clero corrupto; no es que todos o incluso la mayoría de los sacerdotes lo fueran. Pero parecía que los únicos sacerdotes seleccionados para ascender eran los que seguían el juego político de la Iglesia. El movimiento de vuelta a la pobreza del Nuevo Testamento de los mendicantes se convirtió en un movimiento político en sí mismo: un movimiento de reforma alimentado por el hambre espiritual del pueblo común.Ya en el siglo X, los Reformistas habían pedido que se volviera a la pobreza y la sencillez de la Iglesia primitiva. La vida y el ejemplo de los Apóstoles se consideraban la norma, y cuando los obispos modernos se pusieron a la altura de ese ejemplo, quedó claro que había ocurrido algo inusual: los obispos, con sus galas religiosas, estaban notablemente por encima de los Apóstoles en términos de poder y riqueza mundanos.Para ilustrar esto, visita la catedral de Colonia (Alemania). Allí hay un pequeño museo llamado el <strong><em>Tesoro.</em></strong> Contiene varias vitrinas con las distintas vestimentas y utensilios que han llevado los cardenales de Colonia. Compuestas de hilos de oro y plata, con incrustaciones de gemas, estas vestimentas no tienen precio;<strong><em> literalmente</em></strong>. Pero un conjunto de estuches resume para mí la total contradicción de un clero exaltado; los báculos. Un báculo es un bastón de pastor estilizado que lleva un obispo o un cardenal. Es un símbolo de su papel como un pastor. Como bastón de pastor debe ser una herramienta funcional y útil. Un humilde trozo de madera utilizado para guiar y proteger a las ovejas. Pero los báculos del Tesoro de la catedral de Colonia son de oro macizo, con las cabezas atestadas de rubíes, esmeraldas, diamantes y perlas. No usarías eso para cuidar a las ovejas más que un cuadro de Rembrandt. Cada vez que un cardenal lo envolvía con sus dedos, debía convencerse profundamente de lo lejos que estaba de su vocación de humilde servidor del rebaño.Ahora, imagina que eres un plebeyo en la iglesia un domingo. Un sacerdote te acaba de decir que Dios quiere todo el dinero que puedas dar. ¡Cómo necesita Dios tu dinero! Entonces entra el cardenal con su capa incrustada de joyas, su mitra y ese báculo de valor incalculable en la mano.¿Cuánto tiempo pasará antes de que empieces a decirte a ti mismo: "¿Qué está pasando aquí? ¿Llevaba Jesús un atuendo así? ¿Lo hicieron Pedro o Juan o alguno de los Apóstoles? No lo creo. De hecho, Jesús dijo algo sobre no tener ni siquiera un lugar donde apoyar la cabeza. Apuesto a que el Cardenal tiene una bonita almohada de plumas cubierta de satén".En los primeros siglos de la Iglesia, las llamadas a la reforma se trataban canalizándolas en movimientos de reforma <strong><em>interna </em></strong>que desviaban la atención de la alta jerarquía hacia un deseo más personal de reforma que acababa en una mayor devoción. Así eran muchas de las órdenes monásticas. Pero en los siglos XII y XIII las cosas empezaron a cambiar. Muchos de los clérigos menores empezaron a denunciar los abusos de la Iglesia. Cuando lo hacían, a menudo entraban en las filas de los llamados "herejes".Francisco adoptó una devoción radical a la pobreza como forma de enfrentarse a la flagrante codicia de la Iglesia. Su ejemplo se extendió como un fuego salvaje precisamente porque era muy evidente para todos lo lejos que había llegado la Iglesia. Y eso explica por qué Ugolino se sintió obligado a volver a poner a la orden en su sitio, poniéndola bajo el control del Papa. Aunque elogiaba externamente la devoción de su orden a la pobreza, instauró políticas que hacían que la orden dependiera de sus posesiones de tierras y propiedades. Es difícil criticar la riqueza de "La Iglesia" cuando se forma parte de ella y se posee una buena parte de esa riqueza.Algunos fueron sabios en las formas de Ugolino y fueron más allá al mantenerse fieles a la visión original de Francisco y a su compromiso con la pobreza. Como se negaron a someterse a su dominio, fueron declarados heréticos. Y como herejes, fueron tratados con una brutalidad que nadie puede reconciliar con el Evangelio de la Gracia. à Pero eso, es para un episodio posterior.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se titula Francisco y continúa nuestra mirada a las órdenes mendicantes.Aunque le llamamos Francisco de Asís, su nombre original era Francesco Bernardone. Nacido en 1182, su nombre de nacimiento era Giovanni (latín de Juan). Su pa]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1024" height="683" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet.jpg 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet-768x512.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet-610x407.jpg 610w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p><strong><em>Este episodio de CS se titula "Francisco" y continúa nuestra mirada a las órdenes mendicantes.</em></strong>Aunque le llamamos <strong><em>Francisco de Asís</em></strong>, su nombre original era <strong>Francesco Bernardone</strong>. Nacido en 1182, su nombre de nacimiento era Giovanni (latín de Juan). Su padre Pietro le apodó Francesco, que es como le llamaba todo el mundo. Pietro era un rico comerciante de tejidos importados de Francia a su ciudad natal de Asís, en el centro de Italia.Su infancia estuvo marcada por los privilegios de la riqueza de su familia. No era un gran estudiante, pues se divertía más divirtiéndose con sus amigos. Cuando estalló una guerra local, se alistó para luchar por los suyos y fue hecho prisionero. Liberado a los 22 años, Francis cayó entonces en una grave enfermedad. Fue entonces cuando empezó a considerar las cosas eternas, como hacen muchos cuando se enfrentan a su mortalidad. Se levantó de su lecho de enfermo disgustado consigo mismo e insatisfecho con el mundo.Como la guerra seguía su curso, iba a reincorporarse al ejército cuando dio marcha atrás, sintiendo que Dios tenía otro camino para él.  Se recluyó en una gruta cercana a Asís, donde su camino se hizo más claro. Decidió hacer la típica peregrinación a Roma, donde se suponía que los piadosos iban a buscar a Dios. Pero allí se quedó atascado por la terrible situación de los pobres que se alineaban en las calles, muchos de ellos a la puerta de lujosas iglesias.Al enfrentarse a un leproso, retrocedió horrorizado. Entonces cayó en cuenta de que su reacción no era diferente de la de una Iglesia indiferente, que toleraba una necesidad tan flagrante en su seno, pero sin hacer nada para sacar a los necesitados de su condición. Se dio la vuelta, <strong>besó </strong>la mano del leproso y dejó en ella todo el dinero que tenía.Al volver a Asís, acudió a las capillas de sus suburbios en lugar de la iglesia principal de la ciudad. En estas humildes capillas parecía haber menos pretensiones. La que más frecuentaba era la de San Damián, de mobiliario sencillo, atendida por un solo sacerdote en un tosco altar. Esta pequeña capilla se convirtió en una especie de <strong><em>Betel </em></strong>para Francisco; su puente entre el cielo y la tierra.El cambio que se produjo en el que antes había ido de fiesta en fiesta provocó el desprecio y la burla de los que le habían conocido. Los hijos privilegiados como Francisco no se arrastraban en el mugriento mundo de los plebeyos; sin embargo, eso era exactamente lo que Francisco estaba haciendo ahora. Su padre lo desterró de la casa familiar.  Renunció a sus obligaciones con ellos en público diciendo: "Hasta ahora he llamado 'padre' a Pietro Bernardone, pero ahora deseo servir a Dios y no decir otra cosa que 'Padre nuestro que estás en el cielo'". A partir de entonces, Francisco se dedicó por completo a la vida religiosa. Se vistió con ropas de mendigo, se instaló en una pequeña comunidad de leprosos, lavó sus llagas y restauró los muros dañados de la capilla de San Damián pidiendo materiales de construcción en las plazas y calles de la ciudad. Tenía 26 años.Francisco recibió entonces del abad benedictino del monte Subasio el regalo de una pequeña capilla llamada <strong><em>Santa María de los Ángeles</em></strong>. La apodaron la <strong><em>Portiuncula</em></strong> -la Pequeña Porción-. Se convirtió en el santuario favorito de Francisco. Allí tuvo la mayoría de sus visiones. Fue allí donde acabó muriendo.Mientras meditaba un día del año 1209, Francisco oyó las palabras de Jesús a sus seguidores: "Predicad, el reino de los cielos está cerca. Curad a los enfermos, limpiad a los leprosos, expulsad a los demonios. No tengáis ni plata, ni oro, ni latón en vuestras carteras". Arrojando su bastón, su cartera y sus zapatos, hizo de esto la norma de su vida. Predicó el arrepentimiento y reunió a su alrededor a varios compañeros. Su regla era nada menos que la plena obediencia al Evangelio.Su misión era predicar, tanto de palabra como de obra. Su énfasis constante era asegurarse de que sus vidas ejemplificaran la Palabra y la Obra de Dios. Un dicho que se le atribuye es: "Predica siempre. Cuando sea necesario, usa las palabras".En 1210, Francisco y algunos compañeros fueron a Roma, donde fueron recibidos por el Papa Inocencio III. La crónica del acontecimiento relata que el papa, para probar su sinceridad, dijo: "Ve, hermano, ve a los cerdos, con los que eres más digno de ser comparado que con los hombres, y rueda con ellos, y predica a ellos las reglas que tan hábilmente has expuesto". Esto puede parecer un desplante cruel, pero en realidad puede haber sido una prueba de la sinceridad de Francisco. Proponía un camino muy diferente al que habían elegido los sacerdotes y los monjes. Esta orden determinaría, sin duda, si la pretensión de Francisco de ser pobre y obediente era auténtica. Pues bien, Francisco SÍ obedeció, y volvió diciendo: "Señor mío, así lo he hecho". Si el Papa sólo se había burlado, la respuesta de Francisco lo ablandó. Dio su bendición a la hermandad y sancionó su regla, les concedió el derecho a cortarse el pelo con la tonsura distintiva que era la insignia del monje, y les dijo que fueran a predicar el arrepentimiento.La hermandad aumentó rápidamente. Los miembros debían <strong><em>trabajar</em></strong>. En su testamento, Francisco instó a los hermanos a trabajar en algún oficio, como él había hecho. Comparó a un monje ocioso con un zángano. Los hermanos visitaban a los enfermos, especialmente a los leprosos, que se encontraban en lo más bajo del orden social. Predicaban en círculos cada vez más amplios y salían al extranjero en viajes misioneros. Francisco estaba dispuesto a vender los propios ornamentos del altar antes que rechazar una petición de ayuda. Se avergonzaba cuando encontraba a alguien más pobre que él.Uno de los episodios más notables de la carrera de Francisco ocurrió en esta época. Hizo un pacto, como un matrimonio, con la Pobreza. La llamó su novia, madre y hermana, y permaneció dedicado a la hermana Pobreza con la devoción de un caballero.En 1217, Francisco fue presentado al nuevo <strong><em>Papa Honorio III</em></strong>. Por consejo de un poderoso cardenal que más tarde se convertiría en el <strong><em>Papa Gregorio IX</em></strong>, memorizó su sermón. Pero cuando se presentó ante el pontífice, lo olvidó todo y en su lugar pronunció un mensaje improvisado, que conquistó a la corte papal.En 1219, Francisco realizó giras evangelizadoras por Italia y luego por Egipto y Siria. Al regresar del Oriente con el título de "il poverello", el pequeño pobre, descubrió que se había introducido un nuevo elemento en la hermandad por influencia de un severo disciplinador llamado <strong><em>Cardenal Ugolino</em></strong>, el mismo cardenal que le había enseñado a memorizar su sermón ante el papa.Francisco tenía el corazón destrozado por los cambios introducidos en su orden. De paso por Bolonia en el año 1220, se sintió profundamente apenado al ver que se construía una nueva casa para los hermanos. El cardenal Ugolino estaba decidido a manipular a los Franciscanos en interés del Vaticano. Al principio le ofreció a Francisco ayuda para negociar los laberintos de la vida y la política del Vaticano, y Francisco aceptó. No se dio cuenta de que estaba invitando a una fuerza que alteraría fundamentalmente todo lo que representaba. Bajo la influencia del cardenal, se adoptó un nuevo código en 1221, y un tercero sólo dos años después, en el que se dejó de lado la perspectiva distintiva de Francisco para los Franciscanos. Se modificó la Regla de pobreza original, se reintrodujeron las antiguas ideas de disciplina monástica y se añadió un nuevo elemento de sumisión absoluta al Papa. La mente de Francisco era demasiado sencilla para los astutos gobernantes de la Iglesia. Su falta de astucia no podía competir con hombres que llevaban toda la vida manejando enormes palancas de poder político. Se le apartó y se puso a un miembro de la nobleza a la cabeza de la Orden.La subordinación forzada de Francisco ofrece uno de los espectáculos más conmovedores de la biografía medieval. Francisco se había privado de los privilegios papales. Había favorecido la libertad de movimientos. Pero la hábil mano del cardenal Ugolino instalo una estricta obediencia monástica. La organización sustituyó a la devoción. Probablemente Ugolino intentó ser un verdadero amigo de Francisco, pero su lealtad fue siempre y únicamente hacia el Papa, que el cardenal consideraba que debía ser el gobernante indiscutible de todas y cada una de las facetas de la vida de la Iglesia. No le parecía bien que ninguna orden monástica no respondiera directamente ante el Papa y fuera controlada por él. Ugolino puso los cimientos de la catedral de Asís en honor de Francisco, y lo canonizó sólo dos años después de su muerte. Pero el cardenal no apreciaba el espíritu humilde de Francisco. Francisco no pudo llevar a cabo sus ideas originales y, sin embargo, sin hacer ningún signo externo de rebeldía, las mantuvo firmemente hasta el final.Estas ideas se afirmaron en el famoso testamento de Francisco. Este documento es una de las piezas más conmovedoras de la literatura cristiana. Francisco se llamaba a sí mismo "hermano pequeño". Lo único que dejó a los hermanos fue su bendición, el recuerdo de los primeros tiempos de la hermandad y el consejo de cumplir su primera Regla. Esta Regla, dijo, no la había recibido de ningún autor humano. Dios mismo se la había revelado, que debía vivir según el Evangelio. Les recordó cómo a los primeros miembros les gustaba vivir en iglesias pobres y abandonadas. Les pidió que no aceptaran iglesias adornadas ni casas lujosas, de acuerdo con la regla de la santa pobreza que habían profesado. Les prohibió recibir privilegios especiales del Papa o de sus agentes, incluso órdenes que les dieran protección personal. A lo largo de todo el documento corre una nota de angustia por la simplicidad perdida que había sido el poder de sus primeros años; años en los que la presencia de Dios había sido tan evidente y tenían poder para vivir las vidas santas que anhelaban.El corazón de Francisco estaba roto. Nunca fue fuerte, sus últimos años estuvieron llenos de enfermedades. El cambio de lugar sólo trajo un alivio temporal. Se recurrió a los trabajos de los médicos que la época conocía. Pero no es de extrañar que no sirvieran de nada cuando se sabe lo que eran: se le aplicó un hierro, calentado al rojo vivo, en la frente.Como su cuerpo fallaba, se refería en broma a él como el <strong><em>Hermano Asno</em></strong>.La fama de santo de Francisco precedió a su muerte. Ya hemos hablado de las reliquias en episodios anteriores. Pero las reliquias siempre se atribuían a personas muertas desde hacía décadas, normalmente cientos de años. Francisco era un santo <strong><em>vivo </em></strong>del que la gente ansiaba cosas como fragmentos de su ropa, cabellos de su cabeza, incluso los recortes de sus uñas.Dos años antes de su muerte, Francisco compuso el himno Cántico al Sol, llamado por algunos la expresión más perfecta del sentimiento religioso. Fue escrito en un momento en el que estaba acosado por tentaciones y en el que la ceguera se hacía presente. El himno es un piadoso grito de apasionada alabanza a la naturaleza, especialmente al <strong><em>hermano Sol</em></strong> y a la <strong><em>hermana Luna.</em></strong>La última semana de su vida, Francisco pidió que le leyeran el Salmo 142, ya que le fallaban los ojos. Dos hermanos le cantaron. Fue entonces cuando un sacerdote llamado Elías, leal al cardenal Ugolino y que había abogado por dejar de lado la Regla original de Francisco en favor de la regla más estricta del cardenal, reprendió a Francisco por tomar a la ligera la muerte y actuar como si quisiera morir. "¿Por qué, qué clase de fe revela eso?", preguntó el sacerdote indignado. Lo consideraba impropio de un santo. Francisco respondió que llevaba pensando en la muerte al menos un par de años, y que ahora que estaba tan unido al Señor, debía alegrarse en Él. Un testigo junto a su lecho dijo que, cuando llegó el momento, "se encontró con la muerte cantando".Antes de que se cerrara el féretro de Francisco, se empezaron a acumular grandes honores sobre él. Fue canonizado sólo dos años después.La carrera de Francisco de Asís, tal como la cuentan sus contemporáneos, y tal como su espíritu se revela en su propio último testamento, deja la impresión de pureza, propósito y humildad de espíritu; de auténtica santidad. No buscó posiciones de honor ni un lugar con los grandes. Con una mente sencilla, trató de servir a sus semejantes anunciando el Evangelio y viviendo su comprensión del mismo con su propio ejemplo.Trató de dar el Evangelio a la gente común. Le escuchaban con gusto. No poseía un gran intelecto, pero tenía una gran alma.No era un diplomático, pero era un hombre cuyo amor por Dios y por la gente era evidente para todos los que le conocían.Francisco no era un teólogo en el sentido clásico; alguien que tenía pensamientos elevados. Era un teólogo práctico, en el sentido de que vivía las verdades que encierra la mejor teología.  Habló y actuó como alguien que siente plena confianza en su misión. Habló a la Iglesia como nadie lo hizo después de él hasta que llegó Martín Lutero.Aunque la historia se refiere a los seguidores de Francisco como los Franciscanos, su nombre oficial era el de <strong><em>fratres minores</em></strong>, los <strong><em>Hermanos Menores</em></strong>, o simplemente los <strong><em>Minoritas.</em></strong> Cuando la orden fue sancionada por primera vez por el Papa, Francisco insistió en este título como advertencia a los miembros para que no aspiraran a puestos de distinción.Se extendieron rápidamente en Italia y más allá; pero antes de que pasara la generación de Francisco, la orden se vio desgarrada por las luchas que introdujo el Cardenal Ugolino. Ninguna otra orden monástica puede mostrar un conflicto tan largo dentro de sus propios miembros por una cuestión de principios. La disputa ocupó un lugar único en los debates teológicos de la Edad Media.Según la Regla fundacional del año 1210 y la última voluntad de Francisco, debían ser una hermandad libre, dedicada a la pobreza y a la práctica del Evangelio, y no una organización cerrada y sujeta a reglas precisas. El Papa Inocencio III, que las había sancionado originalmente, instó a Francisco a tomar como modelo la regla de las órdenes más antiguas, pero Francisco declinó y siguió su propio camino. Se basó en algunos textos de la Escritura. Y como hemos dicho, a los seis años de vida de la orden, el cardenal Ugolino instalo una rígida disciplina en la orden, dejando de lado la visión de Francisco de una hermandad libre gobernada por la gracia en lugar de por las reglas.En 1217, la orden comenzó a enviar misioneros más allá de Italia. Elías, un antiguo colchonero de Asís y uno de los lacayos de Ugolino, dirigió una banda de misioneros a Siria. Otros fueron a Alemania, Hungría, Francia, España e Inglaterra. Los Franciscanos demostraron ser agentes valientes y emprendedores del Evangelio.  Fueron al sur, a Marruecos, y al este, hasta China. Acompañaron a Colón en su segundo viaje al Nuevo Mundo y participaron activamente en las primeras misiones americanas desde Florida hasta California, desde Canadá hasta el Golfo de México.La Regla de 1221, segunda en la historia de la orden, muestra dos influencias en acción; una de Ugolino, la otra, por supuesto, de Francisco. Hay signos de la lucha que ya había comenzado varios años antes. La Regla puso a un general a la cabeza de la orden y se instaló un órgano de gobierno o junta, formado por los jefes de las casas de la orden. Se mantuvo la pobreza como principio primordial y la exigencia de trabajo. Se prohibió la venta de sus productos, salvo cuando beneficiara a los pobres y necesitados.La Regla de 1223, la tercera, era más breve, pero añadía aún más organización a la orden. Fue más allá al borrar de la orden la voluntad de Francisco. Se acentuó el carácter mendicante o mendicante de la orden. Pero se introdujo la obediencia al Papa y se nombró a un cardenal como protector y guardián de la orden. En contra de la voluntad de Francisco, se ordenó el uso de un libro devocional de oraciones e himnos llamado Breviario Romano como libro de culto diario. La disciplina monástica sustituyó a la libertad bíblica. La Regla de 1223 dejó clara la mano dura de la jerarquía papal. La libertad de la Regla de 1210 desapareció. Los agentes del Papa hicieron todo lo posible para suprimir el último testamento de Francisco, ya que era un apasionado llamamiento a la libertad original de su hermandad contra el nuevo orden.A la luz de la forma en que la orden fue robada bajo el liderazgo de Francisco durante su propia vida, es una maravilla que siguieran siendo conocidos como los Franciscanos; deberían haberse llamado los <strong><em>Ugolinos.</em></strong>Junto a los Franciscanos varones estaban las Clarisas, <strong><em>monjas</em></strong> que tomaron su nombre de Clara de Sciffi, canonizada en el año 1255.  Clara se sintió tan conmovida por el ejemplo de Francisco que inició una orden paralela para mujeres. Francisco escribió una Regla para ellas que imponía la pobreza e hizo un testamento para Clara. Las monjas se mantenían con el trabajo de sus manos, pero por consejo y ejemplo de Francisco se convirtieron también en mendicantes que dependían de las limosnas. Su regla también fue modificada en 1219 y la orden se vio obligada a adoptar la regla benedictina, mucho más antigua.<strong><em>Los Terciarios</em></strong>, o <strong><em>Hermanos y Hermanas de la Penitencia</em></strong>, eran la tercera orden de los Franciscanos. Los Terciarios eran hermanos y hermanas laicos que tenían otro empleo, pero querían mostrar un nivel de devoción a Dios mayor que el del común de las personas. Francisco nunca creó una orden para los Terciarios. Simplemente les llamó a dedicarse por completo a Dios mientras llevaban su vida habitual como comerciantes, trabajadores y hombres y mujeres de familia.Francisco quería incluir a todas las clases de personas, hombres y mujeres, casados y solteros. Su objetivo era poner al alcance de los laicos la práctica superior de la virtud y la piedad que se creía que sólo podían alcanzar los monjes o las monjas aislados.Los historiadores se preguntan de dónde sacó Francisco la idea de su intento de devolver el rígido formalismo de la Iglesia de la Edad Media a una práctica más propia del Nuevo Testamento. Lo más probable es que tomara su ejemplo de los <strong><em>Valdenses</em></strong>, también llamados los <strong><em>Pobres de Lyon</em></strong>, un grupo muy conocido en el norte de Italia en la época de Francisco.Lo más probable es que la intención <strong><em>original </em></strong>de Francisco fuera iniciar un movimiento orgánico de laicos, y que la idea de una orden monástica sólo se desarrollara más tarde.Tras la muerte de Francisco, durante el resto del siglo XIII, los Franciscanos se dividieron en dos grupos: los que se aferraban a su visión y Regla originales y la secta más estricta, leal al Cardenal Ugolino. La contienda llegó a ser tan fuerte que a veces se llegó al derramamiento de sangre. Finalmente, el partido pro-papal se impuso.En el episodio anterior, mencioné que Francisco era un poco anti intelectual. Es decir, había visto demasiados sacerdotes que podían analizar los puntos más delicados de la doctrina, pero que, como los líderes religiosos de la parábola del Buen Samaritano, parecían no entender la compasión práctica, la misericordia y la gracia que su teología debería haber despertado en ellos. Francisco no estaba en contra del aprendizaje en sí; sólo cuando dicho estudio se anteponía a vivir lo que la Verdad recomienda. A un líder monástico llamado Antonio de Padua, Francisco le escribió: "Estoy de acuerdo en que sigas leyendo conferencias sobre teología a los hermanos, siempre que ese tipo de estudio no extinga en ellos el espíritu de humildad y de oración."Los seguidores de Francisco se apartaron de su inclinación anti intelectual y adoptaron la tendencia del siglo XIII de deshacerse de la oscuridad de la Edad Media estableciendo escuelas y universidades. Construyeron escuelas en sus conventos y se instalaron bien en los principales centros de cultura universitaria. En 1255, una orden llamó a los Franciscanos que salían como misioneros a estudiar griego, árabe y hebreo.La orden se extendió rápidamente hasta Israel y Siria en Oriente e Irlanda en Occidente. Fue introducida en Francia por <strong><em>Pacífico y Guichard</em></strong>, cuñado del rey francés. El primer intento exitoso de establecer la orden en Alemania se realizó en 1221.En Inglaterra echaron raíces en Canterbury y Londres en 1224. Fueron los primeros predicadores populares que vio Inglaterra y los primeros en encarnar la filantropía práctica. La condición de las aldeas y ciudades inglesas en aquella época era miserable. Las enfermedades de la piel eran comunes, incluida la lepra. Las epidemias destructivas se propagaban con rapidez debido a las malas condiciones sanitarias. Los Franciscanos eligieron alojamientos en las partes más pobres y descuidadas de las ciudades. En Norwich, se instalaron en un pantano por el que pasaba el alcantarillado de la ciudad. En Newgate, ahora parte de Londres, se instalaron en lo que se llamaba Stinking Lane. En Cambridge, ocuparon una prisión en decadencia.Por este celo por llegar a los pobres y necesitados recibieron reconocimiento. La gente pronto aprendió a respetar a los hermanos. En 1256, el número de Franciscanos ingleses había aumentado a más de 1.200, asentados en algo menos de cincuenta localidades de Inglaterra.Más adelante veremos qué fue de los Franciscanos. Basta con decir que Francisco no aprobaría lo que ocurrió con su hermandad.  No, no lo haría.Las órdenes mendicantes de los Franciscanos y los Dominicos, de las que nos ocuparemos la próxima vez, constituyeron un movimiento de pobreza medieval que fue, en gran parte, una<strong><em> reacción</em></strong> a la <strong><em>politización</em></strong> de la Fe. Se trataba de un movimiento de sacerdotes, monjes y, finalmente, plebeyos, que habían llegado a creer que las políticas de la Iglesia buscaban la influencia política para tener <strong><em>cada vez más </em></strong>poder en los asuntos mundiales. Estos aspirantes a reformistas se preguntaban: "¿Es esto lo que pretendían Jesús y el Apóstol? ¿No dijo Jesús que su Reino NO era de este mundo? ¿Por qué entonces los obispos, cardenales y papas se esfuerzan tanto por controlar el ámbito político?"El llamamiento a la pobreza voluntaria cobró fuerza por el resentimiento generalizado hacia el clero corrupto; no es que todos o incluso la mayoría de los sacerdotes lo fueran. Pero parecía que los únicos sacerdotes seleccionados para ascender eran los que seguían el juego político de la Iglesia. El movimiento de vuelta a la pobreza del Nuevo Testamento de los mendicantes se convirtió en un movimiento político en sí mismo: un movimiento de reforma alimentado por el hambre espiritual del pueblo común.Ya en el siglo X, los Reformistas habían pedido que se volviera a la pobreza y la sencillez de la Iglesia primitiva. La vida y el ejemplo de los Apóstoles se consideraban la norma, y cuando los obispos modernos se pusieron a la altura de ese ejemplo, quedó claro que había ocurrido algo inusual: los obispos, con sus galas religiosas, estaban notablemente por encima de los Apóstoles en términos de poder y riqueza mundanos.Para ilustrar esto, visita la catedral de Colonia (Alemania). Allí hay un pequeño museo llamado el <strong><em>Tesoro.</em></strong> Contiene varias vitrinas con las distintas vestimentas y utensilios que han llevado los cardenales de Colonia. Compuestas de hilos de oro y plata, con incrustaciones de gemas, estas vestimentas no tienen precio;<strong><em> literalmente</em></strong>. Pero un conjunto de estuches resume para mí la total contradicción de un clero exaltado; los báculos. Un báculo es un bastón de pastor estilizado que lleva un obispo o un cardenal. Es un símbolo de su papel como un pastor. Como bastón de pastor debe ser una herramienta funcional y útil. Un humilde trozo de madera utilizado para guiar y proteger a las ovejas. Pero los báculos del Tesoro de la catedral de Colonia son de oro macizo, con las cabezas atestadas de rubíes, esmeraldas, diamantes y perlas. No usarías eso para cuidar a las ovejas más que un cuadro de Rembrandt. Cada vez que un cardenal lo envolvía con sus dedos, debía convencerse profundamente de lo lejos que estaba de su vocación de humilde servidor del rebaño.Ahora, imagina que eres un plebeyo en la iglesia un domingo. Un sacerdote te acaba de decir que Dios quiere todo el dinero que puedas dar. ¡Cómo necesita Dios tu dinero! Entonces entra el cardenal con su capa incrustada de joyas, su mitra y ese báculo de valor incalculable en la mano.¿Cuánto tiempo pasará antes de que empieces a decirte a ti mismo: "¿Qué está pasando aquí? ¿Llevaba Jesús un atuendo así? ¿Lo hicieron Pedro o Juan o alguno de los Apóstoles? No lo creo. De hecho, Jesús dijo algo sobre no tener ni siquiera un lugar donde apoyar la cabeza. Apuesto a que el Cardenal tiene una bonita almohada de plumas cubierta de satén".En los primeros siglos de la Iglesia, las llamadas a la reforma se trataban canalizándolas en movimientos de reforma <strong><em>interna </em></strong>que desviaban la atención de la alta jerarquía hacia un deseo más personal de reforma que acababa en una mayor devoción. Así eran muchas de las órdenes monásticas. Pero en los siglos XII y XIII las cosas empezaron a cambiar. Muchos de los clérigos menores empezaron a denunciar los abusos de la Iglesia. Cuando lo hacían, a menudo entraban en las filas de los llamados "herejes".Francisco adoptó una devoción radical a la pobreza como forma de enfrentarse a la flagrante codicia de la Iglesia. Su ejemplo se extendió como un fuego salvaje precisamente porque era muy evidente para todos lo lejos que había llegado la Iglesia. Y eso explica por qué Ugolino se sintió obligado a volver a poner a la orden en su sitio, poniéndola bajo el control del Papa. Aunque elogiaba externamente la devoción de su orden a la pobreza, instauró políticas que hacían que la orden dependiera de sus posesiones de tierras y propiedades. Es difícil criticar la riqueza de "La Iglesia" cuando se forma parte de ella y se posee una buena parte de esa riqueza.Algunos fueron sabios en las formas de Ugolino y fueron más allá al mantenerse fieles a la visión original de Francisco y a su compromiso con la pobreza. Como se negaron a someterse a su dominio, fueron declarados heréticos. Y como herejes, fueron tratados con una brutalidad que nadie puede reconciliar con el Evangelio de la Gracia. à Pero eso, es para un episodio posterior.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/60%20Francisco.mp3" length="22339549" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS se titula "Francisco" y continúa nuestra mirada a las órdenes mendicantes.Aunque le llamamos Francisco de Asís, su nombre original era Francesco Bernardone. Nacido en 1182, su nombre de nacimiento era Giovanni (latín de Juan). Su padre Pietro le apodó Francesco, que es como le llamaba todo el mundo. Pietro era un rico comerciante de tejidos importados de Francia a su ciudad natal de Asís, en el centro de Italia.Su infancia estuvo marcada por los privilegios de la riqueza de su familia. No era un gran estudiante, pues se divertía más divirtiéndose con sus amigos. Cuando estalló una guerra local, se alistó para luchar por los suyos y fue hecho prisionero. Liberado a los 22 años, Francis cayó entonces en una grave enfermedad. Fue entonces cuando empezó a considerar las cosas eternas, como hacen muchos cuando se enfrentan a su mortalidad. Se levantó de su lecho de enfermo disgustado consigo mismo e insatisfecho con el mundo.Como la guerra seguía su curso, iba a reincorporarse al ejército cuando dio marcha atrás, sintiendo que Dios tenía otro camino para él.  Se recluyó en una gruta cercana a Asís, donde su camino se hizo más claro. Decidió hacer la típica peregrinación a Roma, donde se suponía que los piadosos iban a buscar a Dios. Pero allí se quedó atascado por la terrible situación de los pobres que se alineaban en las calles, muchos de ellos a la puerta de lujosas iglesias.Al enfrentarse a un leproso, retrocedió horrorizado. Entonces cayó en cuenta de que su reacción no era diferente de la de una Iglesia indiferente, que toleraba una necesidad tan flagrante en su seno, pero sin hacer nada para sacar a los necesitados de su condición. Se dio la vuelta, besó la mano del leproso y dejó en ella todo el dinero que tenía.Al volver a Asís, acudió a las capillas de sus suburbios en lugar de la iglesia principal de la ciudad. En estas humildes capillas parecía haber menos pretensiones. La que más frecuentaba era la de San Damián, de mobiliario sencillo, atendida por un solo sacerdote en un tosco altar. Esta pequeña capilla se convirtió en una especie de Betel para Francisco; su puente entre el cielo y la tierra.El cambio que se produjo en el que antes había ido de fiesta en fiesta provocó el desprecio y la burla de los que le habían conocido. Los hijos privilegiados como Francisco no se arrastraban en el mugriento mundo de los plebeyos; sin embargo, eso era exactamente lo que Francisco estaba haciendo ahora. Su padre lo desterró de la casa familiar.  Renunció a sus obligaciones con ellos en público diciendo: "Hasta ahora he llamado 'padre' a Pietro Bernardone, pero ahora deseo servir a Dios y no decir otra cosa que 'Padre nuestro que estás en el cielo'". A partir de entonces, Francisco se dedicó por completo a la vida religiosa. Se vistió con ropas de mendigo, se instaló en una pequeña comunidad de leprosos, lavó sus llagas y restauró los muros dañados de la capilla de San Damián pidiendo materiales de construcción en las plazas y calles de la ciudad. Tenía 26 años.Francisco recibió entonces del abad benedictino del monte Subasio el regalo de una pequeña capilla llamada Santa María de los Ángeles. La apodaron la Portiuncula -la Pequeña Porción-. Se convirtió en el santuario favorito de Francisco. Allí tuvo la mayoría de sus visiones. Fue allí donde acabó muriendo.Mientras meditaba un día del año 1209, Francisco oyó las palabras de Jesús a sus seguidores: "Predicad, el reino de los cielos está cerca. Curad a los enfermos, limpiad a los leprosos, expulsad a los demonios. No tengáis ni plata, ni oro, ni latón en vuestras carteras". Arrojando su bastón, su cartera y sus zapatos, hizo de esto la norma de su vida. Predicó el arrepentimiento y reunió a su alrededor a varios compañeros. Su regla era nada menos que la plena obediencia al Evangelio.Su misión era predicar, tanto de palabra como de obra. Su énfasis constante era asegurarse de que sus vidas ejemplificaran la Palabra y la Obra]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Feet.jpg</ssp:url> <ssp:title>60-Francisco</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS se titula "Francisco" y continúa nuestra mirada a las órdenes mendicantes.Aunque le llamamos Francisco de Asís, su nombre original era Francesco Bernardone. Nacido en 1182, su nombre de nacimiento era Giovanni (latín de Juan). Su padre Pietro le apodó Francesco, que es como le llamaba todo el mundo. 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Eran los <strong><em>Franciscanos</em></strong> y los <strong><em>Dominicos</em></strong>.Los <strong><em>Franciscanos</em></strong> fueron fundados por <strong><em>Francisco de Asís</em></strong>. Se concentraban en la predicación a los cristianos ordinarios, tratando de renovar el discipulado básico, guiado por el Espíritu. La misión de los <strong><em>Dominicos</em></strong> tenía como objetivo enfrentarse a los herejes y a las ideas aberrantes.Los dominicos fueron aprobados por el Papa como movimiento oficial patrocinado por la Iglesia en 1216, los franciscanos recibieron el respaldo papal 7 años después.Rápidamente se ganaron el respeto de los eruditos, los príncipes y los papas, además de la alta consideración de las masas. Su buena reputación inicial se ve contrarrestada por la desidia, la ignorancia y, en algunos casos, la infamia de su historia posterior.Ser mendicante significaba depender de la caridad para mantenerse. La Iglesia no paga un sueldo o salario para mantener a los monjes mendicantes.La aparición de estas dos órdenes mendicantes fue uno de los acontecimientos más significativos de la Edad Media, y marca uno de los resurgimientos notables en la historia de la Iglesia cristiana. Fueron el Ejército de Salvación del siglo XIII. En una época en la que el espíritu de las Cruzadas decaía y las herejías amenazaban la autoridad, Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, un italiano y un español, se unieron para reavivar el espíritu de la Iglesia de Occidente. Iniciaron el monacato en un nuevo camino. Encarnaron la filantropía cristiana; los reformadores sociológicos de su época. Las órdenes que dieron a luz suministraron a las nuevas universidades y al estudio de la teología algunas de sus luces más brillantes.Difícilmente dos temperamentos podrían diferir más que los de Francisco y Domingo. El poeta <strong><em>Dante</em></strong> describió a Francisco como una Llama, que encendía el mundo con amor; de Domingo dijo que era una Luz, que iluminaba el mundo.Francisco es el más modesto, gentil y amable de todos los grandes de la vida monástica.Domingo era, por decirlo claramente, frío, sistemático y austero.Francisco era más grande que la orden que pretendía encarnar sus costumbres.Los dominicos se hicieron más grandes que su maestro al tomar sus reglas y construir sobre ellas.Francisco era como uno de los apóstoles; Domingo un líder posterior y menor.Cuando pienses en Francisco, imagínatelo mezclado con la gente o caminando por un campo, descalzo para que sus dedos puedan sentir la tierra y la hierba. Domingo debe estar en un estudio, rodeado de libros, o en un tribunal defendiendo un caso.El trabajo de Francisco en su vida era salvar almas. La de Domingo era defender a la Iglesia. Francisco ha sido celebrado por su humildad y dulzura; a Domingo se le llamaba el "Martillo de los herejes".Los dos líderes se encontraron probablemente al menos tres veces. En 1217, ambos estaban en Roma, y el Vaticano propuso la unión de las dos órdenes en una sola organización. Domingo pidió a Francisco su cordón, y se ató con él, diciendo que deseaba que las dos fueran una sola. Un año más tarde volvieron a reunirse en la iglesia de Francisco en Asís, y basándose en lo que vio, Domingo decidió abrazar el mendicante, que los dominicos adoptaron en 1220. En 1221, Domingo y Francisco volvieron a reunirse en Roma, cuando un poderoso cardenal intentó hacerse con el control de las órdenes.Ni Francisco ni Domingo querían reformar las órdenes monásticas existentes. Al principio, Francisco no tenía intención de fundar una orden. Simplemente quería iniciar un movimiento más orgánico de cristianos para transformar el mundo. Tanto Domingo como Francisco trataron de devolver a la Iglesia la simplicidad y la dinámica de los tiempos apostólicos.Sus órdenes se diferenciaban de las antiguas órdenes monásticas en varios aspectos.En primer lugar, su compromiso con la pobreza. La dependencia de la caridad era un compromiso primordial. Ambas prohibían la posesión de bienes. No sólo el monje individual se comprometía a la pobreza, sino también toda la orden.  Tal vez recuerdes de nuestro último episodio que esto supuso un gran cambio con respecto a casi todas las órdenes monásticas anteriores, que aunque los monjes individuales se comprometían a la pobreza, sus casas podían llegar a ser bastante ricas y lujosas.La segunda característica era su devoción por las actividades prácticas en la sociedad. Los monjes anteriores habían huido a la soledad del monasterio. Los frailes negros y grises, como se llamaba a los dominicos y franciscanos por los colores de sus hábitos, se entregaron al servicio de un mundo necesitado. A la contemplación solitaria añadieron la inmersión en el mercado. A diferencia de algunas de las órdenes anteriores, no se consumían en la lucha contra su propia carne. Dirigieron su atención a combatir los efectos del mal en el mundo. Predicaron a la gente común. Aliviaron la pobreza. Escuchaban y trataban de reparar las quejas de los oprimidos.Una tercera característica de las órdenes fue que las hermandades laicas desarrollaron una tercera orden, llamada de los <strong><em>Terciarios</em></strong>.  Se trataba de hombres y mujeres laicos que, mientras ejercían sus vocaciones habituales, estaban obligados por juramento a practicar las virtudes de la vida cristiana.Algunos cristianos oirán esto y dirán: "Espera, ¿no es eso lo que se supone que hacen todos los auténticos seguidores de Cristo: seguir a Jesús obedientemente mientras están empleados como mecánicos, estudiantes, vendedores, ingenieros, profesores de escuela o lo que sea?"¡En efecto! Pero ten en cuenta que la doctrina de la salvación por la gracia a través de la fe, y de vivir la vida cristiana por el poder del Espíritu había quedado sumergida bajo un montón de religión y rituales. Fue necesaria la Reforma, tres siglos después, para eliminar la costra ritualista y restaurar el Evangelio de la Gracia. En el siglo XIII, la mayoría de la gente pensaba que vivir una vida que realmente complaciera a Dios significaba ser monje, monja o sacerdote. La hermandad <strong><em>laica</em></strong> era una forma de decir, en efecto, "Mi posición en la vida no me permite vivir una vida de clausura; pero si pudiera, lo haría". Muchos, probablemente la mayoría, creían que eran irremediablemente pecadores, pero que dando a su sacerdote o apoyando al monasterio local, los religiosos a tiempo completo podían acumular un excedente de piedad al que podían recurrir para cubrirse. La iglesia facilitaba esta mentalidad. El mensaje no era explícito, pero estaba implícito: "Sigue adelante y lánzate en tu impotencia, pero si apoyas a la iglesia y a sus sacerdotes y monjes, podremos orar por tu alma apenada y hacer obras de bondad que Dios bendecirá, entonces extenderemos nuestra cobertura sobre ti".En un aparte, aunque hoy en día a muchos les suene absurdo, ¿no repiten de hecho esto muchos? ¿No caen en el mismo error cuando un marido espera que su esposa creyente sea lo suficientemente religiosa para los dos? ¿O cuando un adolescente supone que los años de asistencia a la iglesia de su familia le reservarán de algún modo su lugar en el cielo? La salvación en el plano familiar.La hermandad laica era una forma de que los plebeyos dijeran: "Sí, no me creo eso de la santidad sustitutiva. Creo que Dios quiere que YO le siga y no que confíe en la fe de otro".Una cuarta característica fue la actividad de los monjes como profesores en las universidades. Reconocieron que estos nuevos centros de educación tenían una poderosa influencia, y se adaptaron a la situación.Mientras los dominicos se apresuraron a entrar en las universidades, los franciscanos se retrasaron. Lo hicieron porque Francisco se resistía al aprendizaje. Era un poco anti intelectualista. Lo era porque había visto demasiado la erudición de los sacerdotes que ignoraban a los pobres. Por eso decía cosas como: "El conocimiento hincha, pero la caridad edifica".A un novicio le dijo: "Si tienes un cancionero, querrás un libro de oraciones; y si tienes un libro de oraciones, te sentarás en una silla alta como un prelado, y dirás a tu hermano: "Tráeme mi libro de oraciones". "A otro le dijo: "Llegará el tiempo de la tribulación en que los libros serán inútiles y se tirarán".Mientras esta era la actitud de Francisco hacia los académicos, sus sucesores entre los franciscanos construyeron escuelas y fueron solicitados como profesores en lugares como la Universidad de París. Los dominicos abrieron el camino y se establecieron pronto en las sedes de las dos grandes universidades continentales, París y Bolonia.En París, Oxford y Colonia, así como en algunas otras universidades, proporcionaron a los más grandes de los Académicos. Tomás de Aquino, Alberto Magno y Durandus eran dominicos; Juan de San Gil, Alejandro Hales, Adam Marsh, Buenaventura, Duns Escoto, Ockham y Roger Bacon eran franciscanos.La quinta característica notable de las órdenes mendicantes fue su rápida aprobación por parte del Papa. Los franciscanos y los dominicos fueron los primeros cuerpos monásticos que le juraron fidelidad directamente. Ningún obispo, abad o capítulo general intervino entre la orden y el Papa. Las dos órdenes se convirtieron en su guardaespaldas y demostraron ser un baluarte del papado. El Papa nunca había tenido un apoyo tan organizado. Le ayudaron a establecer su autoridad sobre los obispos. Allí donde iban, que era en toda Europa, se encargaban de establecer el principio de la supremacía del Vaticano sobre los príncipes y los reinos.Los Franciscanos y los Dominicos se convirtieron en el brazo ejecutor de la ortodoxia doctrinal. Superaron a todos los demás en la persecución y erradicación de los herejes. En el sur de Francia, aniquilaron la herejía con un río de sangre. Fueron los principales instrumentos de la Inquisición. <strong><em>Torquemada</em></strong> era un Dominico.  Ya en 1232, Gregorio IX autorizó oficialmente a los dominicos a llevar a cabo la Inquisición. Y en un movimiento que tuvo que hacer girar a Francisco a toda velocidad en su parcela de enterramiento, los franciscanos exigieron al Papa que les concediera una participación en la truculenta labor. Bajo la dirección de Duns Escoto se convirtieron en defensores de la doctrina de la inmaculada concepción de María.El rápido crecimiento de las órdenes en número e influencia fue acompañado de una amarga rivalidad. Las disputas entre ellas eran tan violentas que en 1255 sus generales tuvieron que pedir a sus monjes que dejaran de luchar. Cada orden estaba constantemente celosa de que la otra gozara de más favor con el Papa que ella misma.Es triste ver lo rápido que la humildad de Francisco y el deseo de verdad de Domingo fueron dejados de lado por las órdenes a las que dieron lugar. Debido al favor papal del que gozaban, los monjes de ambas órdenes comenzaron a entrometerse en todas las parroquias e iglesias, provocando la hostilidad del clero cuyos derechos usurparon. Comenzaron a realizar servicios específicamente sacerdotales, cosas que los monjes no estaban autorizados a hacer, como oír la confesión, conceder la absolución y servir la comunión.Aunque habían empezado como movimientos de reforma, pronto retrasaron la reforma. Degeneraron en obstinados obstructores del progreso de la teología y la civilización. De ser defensores del aprendizaje, se convirtieron en puntales de la ignorancia. La virtud de la pobreza no era más que un barniz para una insolencia vulgar e indolente.Estos cambios se produjeron mucho antes del final del siglo XIII, el mismo en el que nacieron los franciscanos y los dominicos. Los obispos se opusieron a ellos. El clero secular se quejó de ellos. Las universidades los ridiculizaron y denunciaron por su falsa piedad y sus abundantes vicios. Se les comparó con los fariseos y los escribas. Se les declamó como hipócritas que los obispos debían purgar de sus diócesis. Los cardenales y los príncipes apelaron repetidamente a los papas para que pusieran fin a sus intromisiones en los asuntos eclesiásticos, pero normalmente los papas estaban del lado de los mendicantes.En el siglo XV, un conocido maestro enumeró los cuatro grandes perseguidores de la Iglesia: los tiranos, los herejes, el anticristo y los mendicantes.Todo esto es un lamentable descenso desde los elevados comienzos de sus fundadores.En los próximos dos episodios profundizaremos un poco más en estos dos líderes y en las órdenes que fundaron.Al terminar este episodio, quiero volver a dar las gracias a todos los oyentes y suscriptores que han dado "me gusta" y han dejado comentarios en la página de FB de CS.También me gustaría decir lo agradecido que estoy a los que han ido a la página de suscripción de iTunes de CS y han dejado una reseña positiva. Cualquier donación a CS se agradece.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio #59 se titula - Negocios de Monjes Parte 2A principios del siglo XIII surgieron un par de nuevas órdenes monásticas de monjes predicadores conocidas como los Mendicantes. Eran los Franciscanos y los Dominicos.Los Franciscanos fueron]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="570" height="387" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Monks-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Monks-2.jpg 570w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Monks-2-300x204.jpg 300w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></p>Este episodio #59 se titula - Negocios de Monjes Parte 2A principios del siglo XIII surgieron un par de nuevas órdenes monásticas de monjes predicadores conocidas como los <strong><em>Mendicantes</em></strong>. Eran los <strong><em>Franciscanos</em></strong> y los <strong><em>Dominicos</em></strong>.Los <strong><em>Franciscanos</em></strong> fueron fundados por <strong><em>Francisco de Asís</em></strong>. Se concentraban en la predicación a los cristianos ordinarios, tratando de renovar el discipulado básico, guiado por el Espíritu. La misión de los <strong><em>Dominicos</em></strong> tenía como objetivo enfrentarse a los herejes y a las ideas aberrantes.Los dominicos fueron aprobados por el Papa como movimiento oficial patrocinado por la Iglesia en 1216, los franciscanos recibieron el respaldo papal 7 años después.Rápidamente se ganaron el respeto de los eruditos, los príncipes y los papas, además de la alta consideración de las masas. Su buena reputación inicial se ve contrarrestada por la desidia, la ignorancia y, en algunos casos, la infamia de su historia posterior.Ser mendicante significaba depender de la caridad para mantenerse. La Iglesia no paga un sueldo o salario para mantener a los monjes mendicantes.La aparición de estas dos órdenes mendicantes fue uno de los acontecimientos más significativos de la Edad Media, y marca uno de los resurgimientos notables en la historia de la Iglesia cristiana. Fueron el Ejército de Salvación del siglo XIII. En una época en la que el espíritu de las Cruzadas decaía y las herejías amenazaban la autoridad, Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, un italiano y un español, se unieron para reavivar el espíritu de la Iglesia de Occidente. Iniciaron el monacato en un nuevo camino. Encarnaron la filantropía cristiana; los reformadores sociológicos de su época. Las órdenes que dieron a luz suministraron a las nuevas universidades y al estudio de la teología algunas de sus luces más brillantes.Difícilmente dos temperamentos podrían diferir más que los de Francisco y Domingo. El poeta <strong><em>Dante</em></strong> describió a Francisco como una Llama, que encendía el mundo con amor; de Domingo dijo que era una Luz, que iluminaba el mundo.Francisco es el más modesto, gentil y amable de todos los grandes de la vida monástica.Domingo era, por decirlo claramente, frío, sistemático y austero.Francisco era más grande que la orden que pretendía encarnar sus costumbres.Los dominicos se hicieron más grandes que su maestro al tomar sus reglas y construir sobre ellas.Francisco era como uno de los apóstoles; Domingo un líder posterior y menor.Cuando pienses en Francisco, imagínatelo mezclado con la gente o caminando por un campo, descalzo para que sus dedos puedan sentir la tierra y la hierba. Domingo debe estar en un estudio, rodeado de libros, o en un tribunal defendiendo un caso.El trabajo de Francisco en su vida era salvar almas. La de Domingo era defender a la Iglesia. Francisco ha sido celebrado por su humildad y dulzura; a Domingo se le llamaba el "Martillo de los herejes".Los dos líderes se encontraron probablemente al menos tres veces. En 1217, ambos estaban en Roma, y el Vaticano propuso la unión de las dos órdenes en una sola organización. Domingo pidió a Francisco su cordón, y se ató con él, diciendo que deseaba que las dos fueran una sola. Un año más tarde volvieron a reunirse en la iglesia de Francisco en Asís, y basándose en lo que vio, Domingo decidió abrazar el mendicante, que los dominicos adoptaron en 1220. En 1221, Domingo y Francisco volvieron a reunirse en Roma, cuando un poderoso cardenal intentó hacerse con el control de las órdenes.Ni Francisco ni Domingo querían reformar las órdenes monásticas existentes. Al principio, Francisco no tenía intención de fundar una orden. Simplemente quería iniciar un movimiento más orgánico de cristianos para transformar el mundo. Tanto Domingo como Francisco trataron de devolver a la Iglesia la simplicidad y la dinámica de los tiempos apostólicos.Sus órdenes se diferenciaban de las antiguas órdenes monásticas en varios aspectos.En primer lugar, su compromiso con la pobreza. La dependencia de la caridad era un compromiso primordial. Ambas prohibían la posesión de bienes. No sólo el monje individual se comprometía a la pobreza, sino también toda la orden.  Tal vez recuerdes de nuestro último episodio que esto supuso un gran cambio con respecto a casi todas las órdenes monásticas anteriores, que aunque los monjes individuales se comprometían a la pobreza, sus casas podían llegar a ser bastante ricas y lujosas.La segunda característica era su devoción por las actividades prácticas en la sociedad. Los monjes anteriores habían huido a la soledad del monasterio. Los frailes negros y grises, como se llamaba a los dominicos y franciscanos por los colores de sus hábitos, se entregaron al servicio de un mundo necesitado. A la contemplación solitaria añadieron la inmersión en el mercado. A diferencia de algunas de las órdenes anteriores, no se consumían en la lucha contra su propia carne. Dirigieron su atención a combatir los efectos del mal en el mundo. Predicaron a la gente común. Aliviaron la pobreza. Escuchaban y trataban de reparar las quejas de los oprimidos.Una tercera característica de las órdenes fue que las hermandades laicas desarrollaron una tercera orden, llamada de los <strong><em>Terciarios</em></strong>.  Se trataba de hombres y mujeres laicos que, mientras ejercían sus vocaciones habituales, estaban obligados por juramento a practicar las virtudes de la vida cristiana.Algunos cristianos oirán esto y dirán: "Espera, ¿no es eso lo que se supone que hacen todos los auténticos seguidores de Cristo: seguir a Jesús obedientemente mientras están empleados como mecánicos, estudiantes, vendedores, ingenieros, profesores de escuela o lo que sea?"¡En efecto! Pero ten en cuenta que la doctrina de la salvación por la gracia a través de la fe, y de vivir la vida cristiana por el poder del Espíritu había quedado sumergida bajo un montón de religión y rituales. Fue necesaria la Reforma, tres siglos después, para eliminar la costra ritualista y restaurar el Evangelio de la Gracia. En el siglo XIII, la mayoría de la gente pensaba que vivir una vida que realmente complaciera a Dios significaba ser monje, monja o sacerdote. La hermandad <strong><em>laica</em></strong> era una forma de decir, en efecto, "Mi posición en la vida no me permite vivir una vida de clausura; pero si pudiera, lo haría". Muchos, probablemente la mayoría, creían que eran irremediablemente pecadores, pero que dando a su sacerdote o apoyando al monasterio local, los religiosos a tiempo completo podían acumular un excedente de piedad al que podían recurrir para cubrirse. La iglesia facilitaba esta mentalidad. El mensaje no era explícito, pero estaba implícito: "Sigue adelante y lánzate en tu impotencia, pero si apoyas a la iglesia y a sus sacerdotes y monjes, podremos orar por tu alma apenada y hacer obras de bondad que Dios bendecirá, entonces extenderemos nuestra cobertura sobre ti".En un aparte, aunque hoy en día a muchos les suene absurdo, ¿no repiten de hecho esto muchos? ¿No caen en el mismo error cuando un marido espera que su esposa creyente sea lo suficientemente religiosa para los dos? ¿O cuando un adolescente supone que los años de asistencia a la iglesia de su familia le reservarán de algún modo su lugar en el cielo? La salvación en el plano familiar.La hermandad laica era una forma de que los plebeyos dijeran: "Sí, no me creo eso de la santidad sustitutiva. Creo que Dios quiere que YO le siga y no que confíe en la fe de otro".Una cuarta característica fue la actividad de los monjes como profesores en las universidades. Reconocieron que estos nuevos centros de educación tenían una poderosa influencia, y se adaptaron a la situación.Mientras los dominicos se apresuraron a entrar en las universidades, los franciscanos se retrasaron. Lo hicieron porque Francisco se resistía al aprendizaje. Era un poco anti intelectualista. Lo era porque había visto demasiado la erudición de los sacerdotes que ignoraban a los pobres. Por eso decía cosas como: "El conocimiento hincha, pero la caridad edifica".A un novicio le dijo: "Si tienes un cancionero, querrás un libro de oraciones; y si tienes un libro de oraciones, te sentarás en una silla alta como un prelado, y dirás a tu hermano: "Tráeme mi libro de oraciones". "A otro le dijo: "Llegará el tiempo de la tribulación en que los libros serán inútiles y se tirarán".Mientras esta era la actitud de Francisco hacia los académicos, sus sucesores entre los franciscanos construyeron escuelas y fueron solicitados como profesores en lugares como la Universidad de París. Los dominicos abrieron el camino y se establecieron pronto en las sedes de las dos grandes universidades continentales, París y Bolonia.En París, Oxford y Colonia, así como en algunas otras universidades, proporcionaron a los más grandes de los Académicos. Tomás de Aquino, Alberto Magno y Durandus eran dominicos; Juan de San Gil, Alejandro Hales, Adam Marsh, Buenaventura, Duns Escoto, Ockham y Roger Bacon eran franciscanos.La quinta característica notable de las órdenes mendicantes fue su rápida aprobación por parte del Papa. Los franciscanos y los dominicos fueron los primeros cuerpos monásticos que le juraron fidelidad directamente. Ningún obispo, abad o capítulo general intervino entre la orden y el Papa. Las dos órdenes se convirtieron en su guardaespaldas y demostraron ser un baluarte del papado. El Papa nunca había tenido un apoyo tan organizado. Le ayudaron a establecer su autoridad sobre los obispos. Allí donde iban, que era en toda Europa, se encargaban de establecer el principio de la supremacía del Vaticano sobre los príncipes y los reinos.Los Franciscanos y los Dominicos se convirtieron en el brazo ejecutor de la ortodoxia doctrinal. Superaron a todos los demás en la persecución y erradicación de los herejes. En el sur de Francia, aniquilaron la herejía con un río de sangre. Fueron los principales instrumentos de la Inquisición. <strong><em>Torquemada</em></strong> era un Dominico.  Ya en 1232, Gregorio IX autorizó oficialmente a los dominicos a llevar a cabo la Inquisición. Y en un movimiento que tuvo que hacer girar a Francisco a toda velocidad en su parcela de enterramiento, los franciscanos exigieron al Papa que les concediera una participación en la truculenta labor. Bajo la dirección de Duns Escoto se convirtieron en defensores de la doctrina de la inmaculada concepción de María.El rápido crecimiento de las órdenes en número e influencia fue acompañado de una amarga rivalidad. Las disputas entre ellas eran tan violentas que en 1255 sus generales tuvieron que pedir a sus monjes que dejaran de luchar. Cada orden estaba constantemente celosa de que la otra gozara de más favor con el Papa que ella misma.Es triste ver lo rápido que la humildad de Francisco y el deseo de verdad de Domingo fueron dejados de lado por las órdenes a las que dieron lugar. Debido al favor papal del que gozaban, los monjes de ambas órdenes comenzaron a entrometerse en todas las parroquias e iglesias, provocando la hostilidad del clero cuyos derechos usurparon. Comenzaron a realizar servicios específicamente sacerdotales, cosas que los monjes no estaban autorizados a hacer, como oír la confesión, conceder la absolución y servir la comunión.Aunque habían empezado como movimientos de reforma, pronto retrasaron la reforma. Degeneraron en obstinados obstructores del progreso de la teología y la civilización. De ser defensores del aprendizaje, se convirtieron en puntales de la ignorancia. La virtud de la pobreza no era más que un barniz para una insolencia vulgar e indolente.Estos cambios se produjeron mucho antes del final del siglo XIII, el mismo en el que nacieron los franciscanos y los dominicos. Los obispos se opusieron a ellos. El clero secular se quejó de ellos. Las universidades los ridiculizaron y denunciaron por su falsa piedad y sus abundantes vicios. Se les comparó con los fariseos y los escribas. Se les declamó como hipócritas que los obispos debían purgar de sus diócesis. Los cardenales y los príncipes apelaron repetidamente a los papas para que pusieran fin a sus intromisiones en los asuntos eclesiásticos, pero normalmente los papas estaban del lado de los mendicantes.En el siglo XV, un conocido maestro enumeró los cuatro grandes perseguidores de la Iglesia: los tiranos, los herejes, el anticristo y los mendicantes.Todo esto es un lamentable descenso desde los elevados comienzos de sus fundadores.En los próximos dos episodios profundizaremos un poco más en estos dos líderes y en las órdenes que fundaron.Al terminar este episodio, quiero volver a dar las gracias a todos los oyentes y suscriptores que han dado "me gusta" y han dejado comentarios en la página de FB de CS.También me gustaría decir lo agradecido que estoy a los que han ido a la página de suscripción de iTunes de CS y han dejado una reseña positiva. Cualquier donación a CS se agradece.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/59%20Negocios%20de%20Monjes%20Parte%202.mp3" length="10993855" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio #59 se titula - Negocios de Monjes Parte 2A principios del siglo XIII surgieron un par de nuevas órdenes monásticas de monjes predicadores conocidas como los Mendicantes. Eran los Franciscanos y los Dominicos.Los Franciscanos fueron fundados por Francisco de Asís. Se concentraban en la predicación a los cristianos ordinarios, tratando de renovar el discipulado básico, guiado por el Espíritu. La misión de los Dominicos tenía como objetivo enfrentarse a los herejes y a las ideas aberrantes.Los dominicos fueron aprobados por el Papa como movimiento oficial patrocinado por la Iglesia en 1216, los franciscanos recibieron el respaldo papal 7 años después.Rápidamente se ganaron el respeto de los eruditos, los príncipes y los papas, además de la alta consideración de las masas. Su buena reputación inicial se ve contrarrestada por la desidia, la ignorancia y, en algunos casos, la infamia de su historia posterior.Ser mendicante significaba depender de la caridad para mantenerse. La Iglesia no paga un sueldo o salario para mantener a los monjes mendicantes.La aparición de estas dos órdenes mendicantes fue uno de los acontecimientos más significativos de la Edad Media, y marca uno de los resurgimientos notables en la historia de la Iglesia cristiana. Fueron el Ejército de Salvación del siglo XIII. En una época en la que el espíritu de las Cruzadas decaía y las herejías amenazaban la autoridad, Francisco de Asís y Domingo de Guzmán, un italiano y un español, se unieron para reavivar el espíritu de la Iglesia de Occidente. Iniciaron el monacato en un nuevo camino. Encarnaron la filantropía cristiana; los reformadores sociológicos de su época. Las órdenes que dieron a luz suministraron a las nuevas universidades y al estudio de la teología algunas de sus luces más brillantes.Difícilmente dos temperamentos podrían diferir más que los de Francisco y Domingo. El poeta Dante describió a Francisco como una Llama, que encendía el mundo con amor; de Domingo dijo que era una Luz, que iluminaba el mundo.Francisco es el más modesto, gentil y amable de todos los grandes de la vida monástica.Domingo era, por decirlo claramente, frío, sistemático y austero.Francisco era más grande que la orden que pretendía encarnar sus costumbres.Los dominicos se hicieron más grandes que su maestro al tomar sus reglas y construir sobre ellas.Francisco era como uno de los apóstoles; Domingo un líder posterior y menor.Cuando pienses en Francisco, imagínatelo mezclado con la gente o caminando por un campo, descalzo para que sus dedos puedan sentir la tierra y la hierba. Domingo debe estar en un estudio, rodeado de libros, o en un tribunal defendiendo un caso.El trabajo de Francisco en su vida era salvar almas. La de Domingo era defender a la Iglesia. Francisco ha sido celebrado por su humildad y dulzura; a Domingo se le llamaba el "Martillo de los herejes".Los dos líderes se encontraron probablemente al menos tres veces. En 1217, ambos estaban en Roma, y el Vaticano propuso la unión de las dos órdenes en una sola organización. Domingo pidió a Francisco su cordón, y se ató con él, diciendo que deseaba que las dos fueran una sola. Un año más tarde volvieron a reunirse en la iglesia de Francisco en Asís, y basándose en lo que vio, Domingo decidió abrazar el mendicante, que los dominicos adoptaron en 1220. En 1221, Domingo y Francisco volvieron a reunirse en Roma, cuando un poderoso cardenal intentó hacerse con el control de las órdenes.Ni Francisco ni Domingo querían reformar las órdenes monásticas existentes. Al principio, Francisco no tenía intención de fundar una orden. Simplemente quería iniciar un movimiento más orgánico de cristianos para transformar el mundo. 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Se concentraban en la predicación a los cristianos ordinarios, tratando de renovar el discipulado básico, guiado por el Espíritu. La misión de los Dominicos tenía como objetivo enfrentarse a los herejes y a las ideas aberrantes.Los dominicos fueron aprobados por el Papa como movimiento oficial patrocinado por la Iglesia en 1216, los franciscanos recibieron el respaldo papal 7 años después.Rápidamente se ganaron el respeto de los eruditos, los príncipes y los papas, además de la alta consideración de las masas. Su buena reputación inicial se ve contrarrestada por la desidia, la ignorancia y, en algunos casos, la infamia de su historia posterior.Ser mendicante significaba depender de la carida]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/Monks-2.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>58-Negocios de Monjes Parte 1</title><link>https://sanctorum.us/58-negocios-de-monjes-parte-1/</link> <pubDate>Tue, 10 May 2022 21:22:59 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212071</guid> <description><![CDATA[<p><img width="500" height="341" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696-300x205.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>Este Episodio #58 de CS se titula - <em>Negocios de Monjes Parte 1</em> y es el primero de varios episodios en los que echaremos un vistazo a los movimientos monásticos en la Historia de la Iglesia.Me doy cuenta de que esto puede no sonar muy emocionante para algunos. La perspectiva de profundizar en esta parte de la historia tampoco me interesaba mucho, <strong><em>hasta que me di cuenta</em></strong> de lo rica que es. Verás, al ser un poco fan de la obra de J. Edwin Orr, me encanta la historia del avivamiento. Pues bien, resulta que cada nuevo movimiento monástico era a menudo un nuevo movimiento del Espíritu de Dios en la renovación. Varios fueron un nuevo odre para la obra de Dios.Merece la pena dedicar algún tiempo a desentrañar las <strong><em>raíces</em></strong> del monacato. Empecemos...El tiempo de ocio para conversar sobre filosofía con los amigos era muy apreciado en el mundo antiguo. Incluso si alguien no tenía la capacidad intelectual necesaria para ser elocuente sobre la filosofía, estaba de moda expresar su deseo de disponer de ese ocio intelectual, o "otium", como se le llamaba; pero, por supuesto, estaban demasiado ocupados sirviendo al prójimo. Era la versión antigua de "no tengo "tiempo para mí"".A veces, como el famoso orador romano Cicerón, los antiguos sí disponían de tiempo para esa reflexión y debate ilustrado y se retiraban a escribir sobre temas como el deber, la amistad y la vejez. Aquel altísimo intelecto y teólogo, Agustín de Hipona, tuvo el mismo deseo de joven y, cuando se hizo cristiano en el año 386, dejó su cátedra de oratoria para dedicar su vida a la contemplación y la escritura. Se retiró con un grupo de amigos, su hijo y su madre, a una casa en el lago de Como, para discutir y luego escribir sobre <em>La vida feliz</em>, el orden y otros temas similares, en los que compartían interés tanto la filosofía clásica como el cristianismo. Cuando regresó a su ciudad natal en el norte de África, creó una comunidad en la que él y sus amigos podían llevar una vida monástica, apartados del mundo, estudiando las escrituras y orando. El contemporáneo de Agustín, <strong><em>Jerónimo</em></strong>, traductor de la Biblia latina conocida como la <strong><em>Vulgata</em></strong>, sintió el mismo tirón, y también él hizo una serie de intentos de vivir apartado del mundo para poder entregarse a la reflexión filosófica.¡Ah, la Buena Vida!Esta sensación de "llamada" divina a una versión cristiana de esta vida de "retiro filosófico" tenía una importante diferencia con la versión antigua y pagana. Aunque la lectura y la meditación seguían siendo centrales, se añadió a la mezcla la llamada a hacerlo en concierto con otras personas que también se apartaran del mundo tanto espiritual como físicamente.Para los monjes y monjas que buscaban esa vida comunitaria, lo crucial era la llamada a un modo de vida que permitiera "apartarse" y pasar tiempo con Dios en la oración y la adoración. La oración era el <strong><em>opus dei</em></strong>, la "obra de Dios".Tal y como se concibió originalmente, hacerse monje o monja era intentar obedecer plenamente el mandamiento de amar a Dios con todo lo que uno es y tiene. En la Edad Media, también se entendía como un cumplimiento del mandamiento de amar al prójimo, pues los monjes y monjas oraban por el mundo. Realmente creían que la oración era una tarea importante en nombre de un mundo moral y espiritualmente necesitado de almas perdidas. Así pues, entre los miembros de un monasterio, estaban los que oraban, los que gobernaban y los que trabajaban. Los más importantes para la sociedad eran los que oraban.Se desarrolló una diferencia entre los movimientos monásticos de Oriente y Occidente. En Oriente, los <strong><em>Padres del Desierto</em></strong> marcaron la pauta. Eran ermitaños que adoptaron formas extremas de piedad y ascetismo. Se les consideraba centros de influencia espiritual; autoridades que podían ayudar a la gente corriente con sus problemas. Los <strong><em>estilitas</em></strong>, por ejemplo, vivían en plataformas elevadas, sentados en postes, y eran objeto de reverencia para quienes acudían a pedir consejo. Otros, aislados del mundo en cuevas o chozas, procuraban negarse todo contacto con las tentaciones del "mundo", especialmente con las mujeres. Había en ello una evidente preocupación por los peligros de la carne, que era en parte una herencia de la convicción de los dualistas griegos de que la materia y el mundo físico eran irremediablemente malos.Me detengo para hacer una observación <strong><em>personal</em></strong> y pastoral. Así que ¡advertencia! - Sigue una opinión descarada.No puedes leer el NT sin ver la llamada a la santidad en la vida cristiana. Pero esa santidad es una obra de la gracia de Dios, ya que el Espíritu Santo capacita al creyente para vivir una vida agradable a Dios. La santidad del NT es un privilegio gozoso, no una pesada carga ni un deber. La santidad del NT <strong><em>mejora</em></strong> la vida, nunca la disminuye.Esto es lo que Jesús modeló tan bien; y es por lo que los auténticos buscadores de Dios se sentían atraídos por él. Era atractivo. No se limitaba a <strong><em>hacer</em></strong> santidad, sino que ERA Santo. Sin embargo, nadie tenía <strong><em>más vida</em></strong>. Y dondequiera que iba, ¡las cosas muertas <strong><em>cobraban vida</em></strong>!Como seguidores de Jesús, se supone que debemos ser santos de la misma manera. Pero si somos sinceros, tendríamos que admitir que, para la gran mayoría, la santidad se concibe como una carga de perfección moral seca, aburrida y que absorbe la vida.La verdadera santidad no es el cumplimiento de reglas religiosas. No es una lista de proscripciones morales, un conjunto de "¡No lo hagas! O te castigaré con la Ira Divina y arrojaré tu miserable alma a las llamas eternas".La santidad del NT es una marca de la Vida Real, la que Jesús resucitó para darnos. Es Jesús viviendo en y a través de nosotros.Los Padres del Desierto y los ermitaños que siguieron su ejemplo estaban muy influenciados por la visión dualista del mundo griego, según la cual toda la materia era mala y sólo el espíritu era bueno. La santidad significaba un intento de evitar cualquier atisbo de placer físico y retirarse a la vida de la mente. Este pensamiento fue la principal fuerza que influyó en el movimiento monástico a medida que avanzaba tanto en Oriente como en Occidente. Pero en Oriente, los monjes eran ermitaños que perseguían su estilo de vida en aislamiento, mientras que en Occidente tendían a perseguirlo en concierto y en vida comunitaria.A medida que avancemos, veremos que algunos líderes monásticos se dieron cuenta de que considerar la santidad como una negación negativa de la carne, en lugar de un abrazo positivo del amor y la verdad de Cristo, era un error que intentaban reformar.En Oriente, aunque los monjes podían vivir en grupo, no buscaban la comunidad. No conversaban ni trabajaban juntos en una causa común. Se limitaban a compartir celdas una al lado de la otra. Y cada uno seguía su propio horario. Su único contacto real era que comían juntos y podían orar juntos. Esta tradición continúa hasta hoy en el monte Athos, en el norte de Grecia, donde los monjes viven en soledad y oración en celdas en lo alto de los acantilados, con la comida bajada en cestas.Un acontecimiento crucial en el monacato occidental tuvo lugar en el siglo VI, cuando <strong><em>Benito de Nursia</em></strong> se retiró con un grupo de amigos para llevar una vida ascética. Esto le llevó a reflexionar seriamente sobre la forma en que debía organizarse la "vida religiosa". Benito dispuso que grupos de 12 monjes vivieran juntos en pequeñas comunidades. Luego se trasladó a Montecassino, donde, en el año 529, fundó el monasterio que se convertiría en la casa madre de la <strong><em>Orden Benedictina</em></strong>. La regla de vida que elaboró allí era una síntesis de los elementos de las reglas existentes para la vida monástica. A partir de ese momento, la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong> marcó la pauta de la vida religiosa hasta el siglo XII.La Regla lograba un buen equilibrio de trabajo entre el cuerpo y el alma. Pretendía la moderación y el orden. Decía que los que se apartaban del mundo para vivir una vida dedicada a Dios no debían someterse a un ascetismo extremo. Debían vivir en pobreza y castidad, y en obediencia a su abad, pero no debían sentir la necesidad de embrutecer su carne con cosas como azotes y cilicios. Deben comer con moderación, pero sin pasar hambre. Debían equilibrar su tiempo de forma regular y ordenada entre el trabajo manual, la lectura y la oración, su <strong><em>verdadero trabajo</em></strong> para Dios. Debían tener siete actos de culto regulares en el día, conocidos como <strong><em>"horas"</em></strong>, a los que asistiera toda la comunidad. En la visión de Benito, el yugo monástico debía ser dulce; la carga, ligera. El monasterio era una "escuela" del servicio del Señor, en la que el alma bautizada progresaba en la vida cristiana.En el periodo Anglosajón de la historia de Inglaterra, las monjas formaban una parte importante de la población. Había varios "<strong><em>monasterios dobles</em></strong>", en los que convivían comunidades de monjes y monjas. Varias abadesas, llamadas "abadesas", demostraron ser líderes destacadas. <strong><em>Hilda</em></strong>, la abadesa del monasterio doble de Whitby, desempeñó un papel importante en el <strong><em>Sínodo de Whitby</em></strong> del año 664.Una característica común de la vida monástica en Occidente era que estaba <strong><em>reservada en gran medida a las clases altas</em></strong>. Los siervos, por lo general, no tenían la libertad de convertirse en monjes. Las casas de monjes y monjas eran destinatarias del patrocinio de la nobleza y de la realeza, normalmente porque los nobles pensaban que apoyando un empeño tan santo, promovían su caso espiritual con Dios.  Recuerda también que, aunque el primogénito lo heredaba todo, los hijos posteriores eran una causa potencial de malestar si decidían competir con su hermano mayor para obtener la primogenitura. Por ello, estos hijos "sobrantes" de buena cuna solían ser entregados por sus familias a las comunas monásticas. Entonces se les encargaba el deber religioso de toda la familia. Eran una especie de "sustitutos espirituales" cuya tarea consistía en producir un excedente de piedad que el resto de la familia pudiera aprovechar. Las familias ricas y poderosas donaban monasterios, tierras y haciendas, por el bien de las almas de sus miembros. Los gobernantes y los soldados estaban demasiado ocupados para ocuparse de su vida espiritual, por lo que los "profesionales" procedentes de sus propias familias podían ayudarles haciéndolo en su nombre.Una consecuencia de esto fue que, a finales de la Edad Media, el abad o la abadesa solía ser un noble o una mujer. A menudo se la elegía por ser la más alta de nacimiento en el monasterio o convento, y no por sus poderes naturales de liderazgo o por su destacada espiritualidad. La cruel caricatura de Chaucer de una priora del siglo XIV muestra a una mujer que habría estado mucho más a gusto en una casa de campo jugando con sus perros.En estos rasgos del mecenazgo noble de la vida religiosa se encontraba no sólo el sello de la aprobación de la sociedad, sino también el potencial de decadencia. Las casas monásticas que se enriquecían y se llenaban de quienes no habían elegido entrar en la vida religiosa, sino que habían sido puestos allí en la infancia, a menudo se volvían decadentes. Las <strong><em>reformas cluniacenses</em></strong> del siglo X fueron una consecuencia del reconocimiento de que era necesario apretar la nave si no se quería perder la orden benedictina por completo. En la comuna de Cluny y en las casas que la imitaron, el nivel de exigencia era alto, aunque también en este caso existía el peligro de distorsión de la visión benedictina original. Las casas cluniacenses tenían reglas <strong><em>adicionales </em></strong>y un grado de rigidez que comprometía la simplicidad original de la vida benedictina.A finales del siglo XI, varios acontecimientos alteraron radicalmente el abanico de opciones para los occidentales que querían entrar en un monasterio. El primero fue un cambio de moda, que animó a los matrimonios de edad madura a decidir terminar sus días como monje o monja. Un caballero que había luchado en sus guerras podía llegar a un acuerdo con su esposa para que entraran en casas religiosas separadas. El ingreso de adultos de este tipo lo hacían quienes realmente querían estar allí, y tenía el potencial de alterar la balanza a favor del compromiso serio.Pero estos adultos maduros no eran los únicos que entraban en los monasterios. Se puso de moda que los más jóvenes se dirigieran a un monasterio en el que la educación se había convertido en algo de primer orden. Entonces los monasterios empezaron a especializarse en diversas actividades. Fue una época de experimentación.De este periodo de experimentación surgió una nueva orden inmensamente importante, los <strong><em>cistercienses</em></strong>. Utilizaban la regla benedictina, pero tenían una serie de prioridades diferentes. La primera era la determinación de protegerse de los peligros que podía acarrear el hacerse demasiado ricos."¿Demasiado ricos?", te preguntarás. "¿Cómo es eso posible si habían hecho voto de pobreza?".Ah, ahí está el problema.Sí; los monjes y las monjas hacían voto de pobreza, pero su estilo de vida incluía la diligencia en el trabajo. Y algunas mentes brillantes se habían unido a los monasterios, por lo que habían ideado métodos ingeniosos para realizar su trabajo de forma más productiva, aumentando el rendimiento de las cosechas y los productos. Al ser hábiles hombres de negocios, hacían buenos tratos y maximizaban los beneficios, que ingresaban en la cuenta del <strong><em>monasterio</em></strong>. Pero los <strong><em>monjes </em></strong>individuales, por supuesto, no se beneficiaron de ello. Los fondos se utilizaban para ampliar los recursos e instalaciones del monasterio. De este modo se obtenían beneficios aún mayores. Que luego se utilizaron para mejorar el propio monasterio. Las celdas de los monjes se hicieron más bonitas, la comida mejor, los terrenos más suntuosos, la biblioteca más amplia.  Los monjes recibieron nuevos trajes. En apariencia, las cosas eran técnicamente iguales, no poseían nada personalmente, pero de hecho, su mundo monástico se mejoró significativamente.Los cistercienses respondieron a esto construyendo casas en lugares remotos y manteniéndolas como alojamientos sencillos y desnudos. También crearon un lugar para las personas de las clases sociales más bajas que tenían vocación, pero que querían entregarse más completamente a Dios durante un periodo de tiempo. A éstos se les llamó "hermanos laicos".El sorprendente éxito inicial de los cistercienses se debió a <strong><em>Bernardo de Claraval</em></strong>. Cuando decidió entrar en un monasterio cisterciense recién fundado, llevó consigo a un grupo de amigos y parientes. Debido a su habilidad oratoria y a su elogio del modelo cisterciense, el reclutamiento procedió tan rápidamente que hubo que fundar muchas más casas en rápida sucesión. Fue nombrado abad de una de ellas en Claraval, de la que toma su nombre. Llegó a ser una figura destacada en el mundo monástico y en la política. Hablaba tan bien y de forma tan conmovedora que era útil como emisario diplomático, además de como predicador. Quizá recuerdes que fue una de las principales razones por las que las Cruzadas fueron capaces de reunir a tantas personas para su campaña.Otros experimentos monásticos no tuvieron tanto éxito. La voluntad de probar nuevas formas de vida monástica dio pie a algunos esfuerzos efímeros de los excéntricos. Siempre hay quienes piensan que su idea es LA forma en que debe hacerse. Ya sea porque carecen de sentido común o no tienen habilidad para reclutar, se desmoronan. Fueron tantos los que se dedicaron a ampliar los límites de la vida monástica que un escritor pensó que sería útil revisar los modos disponibles en el siglo XII. Su obra abarcaba todas las posibilidades, desde los benedictinos y los benedictinos reformados, hasta los sacerdotes que no llevaban una vida de clausura, sino que se les permitía trabajar en el mundo, y las diversas clases de ermitaños.El único rival real de la Regla de San Benito fue la "<strong><em>Regla" de Agustín</em></strong>, que fue adoptada por los dirigentes de la Iglesia. Estos se diferenciaban de los monjes en que eran sacerdotes que podían participar activamente en la comunidad social más amplia, por ejemplo, sirviendo en una iglesia parroquial. No vivían bajo una regla monástica que confinaba a un monje de por vida a la casa en la que había sido consagrado. A los sacerdotes que servían en una catedral, por ejemplo, se les animaba a vivir en una ciudad, pero bajo un código como el de la regla agustiniana, que se adaptaba bien a sus necesidades.El siglo XII vio la creación de nuevas órdenes monásticas. En París, los<strong><em> Victorinos </em></strong>produjeron destacadas figuras académicas y profesores. Los <strong><em>Premostratenses</em></strong> eran un grupo de monjes latinos que se encargaron de la ingente tarea de sanar la ruptura entre las iglesias de Oriente y Occidente. El problema era que no había un grupo monástico correspondiente en Oriente.Lo retomaremos en este punto la próxima vez.El monacato es una parte importante de la Historia de la Iglesia por el enorme impacto que tuvo en la formación de la fe de los cristianos comunes a lo largo de la Edad Media y hasta el Renacimiento. Algunos de los líderes monásticos son los grandes pilares de la fe. No podemos entenderlos realmente sin conocer un poco el mundo en el que vivían.Al terminar este episodio, quiero volver a dar las gracias a todos los oyentes y suscriptores que han dado "me gusta" y han dejado comentarios en la página de FB de CS.También me gustaría decir lo agradecido que estoy a los que han ido a la página de suscripción de CS en iTunes y han dejado una reseña positiva. Hemos desarrollado una gran base de oyentes.Cualquier donación a CS se agradece.Por último, para los suscriptores interesados, quiero invitarte a escuchar el podcast del sermón de la iglesia a la que sirvo; Calvary Chapel Oxnard. Enseño de forma expositiva a través de la Biblia. Puedes suscribirte a través de iTunes, sólo tienes que hacer una búsqueda del podcast de la Capilla del Calvario de Oxnard, o enlazar con la página web calvaryoxnard.org.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este Episodio #58 de CS se titula - Negocios de Monjes Parte 1 y es el primero de varios episodios en los que echaremos un vistazo a los movimientos monásticos en la Historia de la Iglesia.Me doy cuenta de que esto puede no sonar muy emocionante para]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="500" height="341" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696-300x205.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>Este Episodio #58 de CS se titula - <em>Negocios de Monjes Parte 1</em> y es el primero de varios episodios en los que echaremos un vistazo a los movimientos monásticos en la Historia de la Iglesia.Me doy cuenta de que esto puede no sonar muy emocionante para algunos. La perspectiva de profundizar en esta parte de la historia tampoco me interesaba mucho, <strong><em>hasta que me di cuenta</em></strong> de lo rica que es. Verás, al ser un poco fan de la obra de J. Edwin Orr, me encanta la historia del avivamiento. Pues bien, resulta que cada nuevo movimiento monástico era a menudo un nuevo movimiento del Espíritu de Dios en la renovación. Varios fueron un nuevo odre para la obra de Dios.Merece la pena dedicar algún tiempo a desentrañar las <strong><em>raíces</em></strong> del monacato. Empecemos...El tiempo de ocio para conversar sobre filosofía con los amigos era muy apreciado en el mundo antiguo. Incluso si alguien no tenía la capacidad intelectual necesaria para ser elocuente sobre la filosofía, estaba de moda expresar su deseo de disponer de ese ocio intelectual, o "otium", como se le llamaba; pero, por supuesto, estaban demasiado ocupados sirviendo al prójimo. Era la versión antigua de "no tengo "tiempo para mí"".A veces, como el famoso orador romano Cicerón, los antiguos sí disponían de tiempo para esa reflexión y debate ilustrado y se retiraban a escribir sobre temas como el deber, la amistad y la vejez. Aquel altísimo intelecto y teólogo, Agustín de Hipona, tuvo el mismo deseo de joven y, cuando se hizo cristiano en el año 386, dejó su cátedra de oratoria para dedicar su vida a la contemplación y la escritura. Se retiró con un grupo de amigos, su hijo y su madre, a una casa en el lago de Como, para discutir y luego escribir sobre <em>La vida feliz</em>, el orden y otros temas similares, en los que compartían interés tanto la filosofía clásica como el cristianismo. Cuando regresó a su ciudad natal en el norte de África, creó una comunidad en la que él y sus amigos podían llevar una vida monástica, apartados del mundo, estudiando las escrituras y orando. El contemporáneo de Agustín, <strong><em>Jerónimo</em></strong>, traductor de la Biblia latina conocida como la <strong><em>Vulgata</em></strong>, sintió el mismo tirón, y también él hizo una serie de intentos de vivir apartado del mundo para poder entregarse a la reflexión filosófica.¡Ah, la Buena Vida!Esta sensación de "llamada" divina a una versión cristiana de esta vida de "retiro filosófico" tenía una importante diferencia con la versión antigua y pagana. Aunque la lectura y la meditación seguían siendo centrales, se añadió a la mezcla la llamada a hacerlo en concierto con otras personas que también se apartaran del mundo tanto espiritual como físicamente.Para los monjes y monjas que buscaban esa vida comunitaria, lo crucial era la llamada a un modo de vida que permitiera "apartarse" y pasar tiempo con Dios en la oración y la adoración. La oración era el <strong><em>opus dei</em></strong>, la "obra de Dios".Tal y como se concibió originalmente, hacerse monje o monja era intentar obedecer plenamente el mandamiento de amar a Dios con todo lo que uno es y tiene. En la Edad Media, también se entendía como un cumplimiento del mandamiento de amar al prójimo, pues los monjes y monjas oraban por el mundo. Realmente creían que la oración era una tarea importante en nombre de un mundo moral y espiritualmente necesitado de almas perdidas. Así pues, entre los miembros de un monasterio, estaban los que oraban, los que gobernaban y los que trabajaban. Los más importantes para la sociedad eran los que oraban.Se desarrolló una diferencia entre los movimientos monásticos de Oriente y Occidente. En Oriente, los <strong><em>Padres del Desierto</em></strong> marcaron la pauta. Eran ermitaños que adoptaron formas extremas de piedad y ascetismo. Se les consideraba centros de influencia espiritual; autoridades que podían ayudar a la gente corriente con sus problemas. Los <strong><em>estilitas</em></strong>, por ejemplo, vivían en plataformas elevadas, sentados en postes, y eran objeto de reverencia para quienes acudían a pedir consejo. Otros, aislados del mundo en cuevas o chozas, procuraban negarse todo contacto con las tentaciones del "mundo", especialmente con las mujeres. Había en ello una evidente preocupación por los peligros de la carne, que era en parte una herencia de la convicción de los dualistas griegos de que la materia y el mundo físico eran irremediablemente malos.Me detengo para hacer una observación <strong><em>personal</em></strong> y pastoral. Así que ¡advertencia! - Sigue una opinión descarada.No puedes leer el NT sin ver la llamada a la santidad en la vida cristiana. Pero esa santidad es una obra de la gracia de Dios, ya que el Espíritu Santo capacita al creyente para vivir una vida agradable a Dios. La santidad del NT es un privilegio gozoso, no una pesada carga ni un deber. La santidad del NT <strong><em>mejora</em></strong> la vida, nunca la disminuye.Esto es lo que Jesús modeló tan bien; y es por lo que los auténticos buscadores de Dios se sentían atraídos por él. Era atractivo. No se limitaba a <strong><em>hacer</em></strong> santidad, sino que ERA Santo. Sin embargo, nadie tenía <strong><em>más vida</em></strong>. Y dondequiera que iba, ¡las cosas muertas <strong><em>cobraban vida</em></strong>!Como seguidores de Jesús, se supone que debemos ser santos de la misma manera. Pero si somos sinceros, tendríamos que admitir que, para la gran mayoría, la santidad se concibe como una carga de perfección moral seca, aburrida y que absorbe la vida.La verdadera santidad no es el cumplimiento de reglas religiosas. No es una lista de proscripciones morales, un conjunto de "¡No lo hagas! O te castigaré con la Ira Divina y arrojaré tu miserable alma a las llamas eternas".La santidad del NT es una marca de la Vida Real, la que Jesús resucitó para darnos. Es Jesús viviendo en y a través de nosotros.Los Padres del Desierto y los ermitaños que siguieron su ejemplo estaban muy influenciados por la visión dualista del mundo griego, según la cual toda la materia era mala y sólo el espíritu era bueno. La santidad significaba un intento de evitar cualquier atisbo de placer físico y retirarse a la vida de la mente. Este pensamiento fue la principal fuerza que influyó en el movimiento monástico a medida que avanzaba tanto en Oriente como en Occidente. Pero en Oriente, los monjes eran ermitaños que perseguían su estilo de vida en aislamiento, mientras que en Occidente tendían a perseguirlo en concierto y en vida comunitaria.A medida que avancemos, veremos que algunos líderes monásticos se dieron cuenta de que considerar la santidad como una negación negativa de la carne, en lugar de un abrazo positivo del amor y la verdad de Cristo, era un error que intentaban reformar.En Oriente, aunque los monjes podían vivir en grupo, no buscaban la comunidad. No conversaban ni trabajaban juntos en una causa común. Se limitaban a compartir celdas una al lado de la otra. Y cada uno seguía su propio horario. Su único contacto real era que comían juntos y podían orar juntos. Esta tradición continúa hasta hoy en el monte Athos, en el norte de Grecia, donde los monjes viven en soledad y oración en celdas en lo alto de los acantilados, con la comida bajada en cestas.Un acontecimiento crucial en el monacato occidental tuvo lugar en el siglo VI, cuando <strong><em>Benito de Nursia</em></strong> se retiró con un grupo de amigos para llevar una vida ascética. Esto le llevó a reflexionar seriamente sobre la forma en que debía organizarse la "vida religiosa". Benito dispuso que grupos de 12 monjes vivieran juntos en pequeñas comunidades. Luego se trasladó a Montecassino, donde, en el año 529, fundó el monasterio que se convertiría en la casa madre de la <strong><em>Orden Benedictina</em></strong>. La regla de vida que elaboró allí era una síntesis de los elementos de las reglas existentes para la vida monástica. A partir de ese momento, la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong> marcó la pauta de la vida religiosa hasta el siglo XII.La Regla lograba un buen equilibrio de trabajo entre el cuerpo y el alma. Pretendía la moderación y el orden. Decía que los que se apartaban del mundo para vivir una vida dedicada a Dios no debían someterse a un ascetismo extremo. Debían vivir en pobreza y castidad, y en obediencia a su abad, pero no debían sentir la necesidad de embrutecer su carne con cosas como azotes y cilicios. Deben comer con moderación, pero sin pasar hambre. Debían equilibrar su tiempo de forma regular y ordenada entre el trabajo manual, la lectura y la oración, su <strong><em>verdadero trabajo</em></strong> para Dios. Debían tener siete actos de culto regulares en el día, conocidos como <strong><em>"horas"</em></strong>, a los que asistiera toda la comunidad. En la visión de Benito, el yugo monástico debía ser dulce; la carga, ligera. El monasterio era una "escuela" del servicio del Señor, en la que el alma bautizada progresaba en la vida cristiana.En el periodo Anglosajón de la historia de Inglaterra, las monjas formaban una parte importante de la población. Había varios "<strong><em>monasterios dobles</em></strong>", en los que convivían comunidades de monjes y monjas. Varias abadesas, llamadas "abadesas", demostraron ser líderes destacadas. <strong><em>Hilda</em></strong>, la abadesa del monasterio doble de Whitby, desempeñó un papel importante en el <strong><em>Sínodo de Whitby</em></strong> del año 664.Una característica común de la vida monástica en Occidente era que estaba <strong><em>reservada en gran medida a las clases altas</em></strong>. Los siervos, por lo general, no tenían la libertad de convertirse en monjes. Las casas de monjes y monjas eran destinatarias del patrocinio de la nobleza y de la realeza, normalmente porque los nobles pensaban que apoyando un empeño tan santo, promovían su caso espiritual con Dios.  Recuerda también que, aunque el primogénito lo heredaba todo, los hijos posteriores eran una causa potencial de malestar si decidían competir con su hermano mayor para obtener la primogenitura. Por ello, estos hijos "sobrantes" de buena cuna solían ser entregados por sus familias a las comunas monásticas. Entonces se les encargaba el deber religioso de toda la familia. Eran una especie de "sustitutos espirituales" cuya tarea consistía en producir un excedente de piedad que el resto de la familia pudiera aprovechar. Las familias ricas y poderosas donaban monasterios, tierras y haciendas, por el bien de las almas de sus miembros. Los gobernantes y los soldados estaban demasiado ocupados para ocuparse de su vida espiritual, por lo que los "profesionales" procedentes de sus propias familias podían ayudarles haciéndolo en su nombre.Una consecuencia de esto fue que, a finales de la Edad Media, el abad o la abadesa solía ser un noble o una mujer. A menudo se la elegía por ser la más alta de nacimiento en el monasterio o convento, y no por sus poderes naturales de liderazgo o por su destacada espiritualidad. La cruel caricatura de Chaucer de una priora del siglo XIV muestra a una mujer que habría estado mucho más a gusto en una casa de campo jugando con sus perros.En estos rasgos del mecenazgo noble de la vida religiosa se encontraba no sólo el sello de la aprobación de la sociedad, sino también el potencial de decadencia. Las casas monásticas que se enriquecían y se llenaban de quienes no habían elegido entrar en la vida religiosa, sino que habían sido puestos allí en la infancia, a menudo se volvían decadentes. Las <strong><em>reformas cluniacenses</em></strong> del siglo X fueron una consecuencia del reconocimiento de que era necesario apretar la nave si no se quería perder la orden benedictina por completo. En la comuna de Cluny y en las casas que la imitaron, el nivel de exigencia era alto, aunque también en este caso existía el peligro de distorsión de la visión benedictina original. Las casas cluniacenses tenían reglas <strong><em>adicionales </em></strong>y un grado de rigidez que comprometía la simplicidad original de la vida benedictina.A finales del siglo XI, varios acontecimientos alteraron radicalmente el abanico de opciones para los occidentales que querían entrar en un monasterio. El primero fue un cambio de moda, que animó a los matrimonios de edad madura a decidir terminar sus días como monje o monja. Un caballero que había luchado en sus guerras podía llegar a un acuerdo con su esposa para que entraran en casas religiosas separadas. El ingreso de adultos de este tipo lo hacían quienes realmente querían estar allí, y tenía el potencial de alterar la balanza a favor del compromiso serio.Pero estos adultos maduros no eran los únicos que entraban en los monasterios. Se puso de moda que los más jóvenes se dirigieran a un monasterio en el que la educación se había convertido en algo de primer orden. Entonces los monasterios empezaron a especializarse en diversas actividades. Fue una época de experimentación.De este periodo de experimentación surgió una nueva orden inmensamente importante, los <strong><em>cistercienses</em></strong>. Utilizaban la regla benedictina, pero tenían una serie de prioridades diferentes. La primera era la determinación de protegerse de los peligros que podía acarrear el hacerse demasiado ricos."¿Demasiado ricos?", te preguntarás. "¿Cómo es eso posible si habían hecho voto de pobreza?".Ah, ahí está el problema.Sí; los monjes y las monjas hacían voto de pobreza, pero su estilo de vida incluía la diligencia en el trabajo. Y algunas mentes brillantes se habían unido a los monasterios, por lo que habían ideado métodos ingeniosos para realizar su trabajo de forma más productiva, aumentando el rendimiento de las cosechas y los productos. Al ser hábiles hombres de negocios, hacían buenos tratos y maximizaban los beneficios, que ingresaban en la cuenta del <strong><em>monasterio</em></strong>. Pero los <strong><em>monjes </em></strong>individuales, por supuesto, no se beneficiaron de ello. Los fondos se utilizaban para ampliar los recursos e instalaciones del monasterio. De este modo se obtenían beneficios aún mayores. Que luego se utilizaron para mejorar el propio monasterio. Las celdas de los monjes se hicieron más bonitas, la comida mejor, los terrenos más suntuosos, la biblioteca más amplia.  Los monjes recibieron nuevos trajes. En apariencia, las cosas eran técnicamente iguales, no poseían nada personalmente, pero de hecho, su mundo monástico se mejoró significativamente.Los cistercienses respondieron a esto construyendo casas en lugares remotos y manteniéndolas como alojamientos sencillos y desnudos. También crearon un lugar para las personas de las clases sociales más bajas que tenían vocación, pero que querían entregarse más completamente a Dios durante un periodo de tiempo. A éstos se les llamó "hermanos laicos".El sorprendente éxito inicial de los cistercienses se debió a <strong><em>Bernardo de Claraval</em></strong>. Cuando decidió entrar en un monasterio cisterciense recién fundado, llevó consigo a un grupo de amigos y parientes. Debido a su habilidad oratoria y a su elogio del modelo cisterciense, el reclutamiento procedió tan rápidamente que hubo que fundar muchas más casas en rápida sucesión. Fue nombrado abad de una de ellas en Claraval, de la que toma su nombre. Llegó a ser una figura destacada en el mundo monástico y en la política. Hablaba tan bien y de forma tan conmovedora que era útil como emisario diplomático, además de como predicador. Quizá recuerdes que fue una de las principales razones por las que las Cruzadas fueron capaces de reunir a tantas personas para su campaña.Otros experimentos monásticos no tuvieron tanto éxito. La voluntad de probar nuevas formas de vida monástica dio pie a algunos esfuerzos efímeros de los excéntricos. Siempre hay quienes piensan que su idea es LA forma en que debe hacerse. Ya sea porque carecen de sentido común o no tienen habilidad para reclutar, se desmoronan. Fueron tantos los que se dedicaron a ampliar los límites de la vida monástica que un escritor pensó que sería útil revisar los modos disponibles en el siglo XII. Su obra abarcaba todas las posibilidades, desde los benedictinos y los benedictinos reformados, hasta los sacerdotes que no llevaban una vida de clausura, sino que se les permitía trabajar en el mundo, y las diversas clases de ermitaños.El único rival real de la Regla de San Benito fue la "<strong><em>Regla" de Agustín</em></strong>, que fue adoptada por los dirigentes de la Iglesia. Estos se diferenciaban de los monjes en que eran sacerdotes que podían participar activamente en la comunidad social más amplia, por ejemplo, sirviendo en una iglesia parroquial. No vivían bajo una regla monástica que confinaba a un monje de por vida a la casa en la que había sido consagrado. A los sacerdotes que servían en una catedral, por ejemplo, se les animaba a vivir en una ciudad, pero bajo un código como el de la regla agustiniana, que se adaptaba bien a sus necesidades.El siglo XII vio la creación de nuevas órdenes monásticas. En París, los<strong><em> Victorinos </em></strong>produjeron destacadas figuras académicas y profesores. Los <strong><em>Premostratenses</em></strong> eran un grupo de monjes latinos que se encargaron de la ingente tarea de sanar la ruptura entre las iglesias de Oriente y Occidente. El problema era que no había un grupo monástico correspondiente en Oriente.Lo retomaremos en este punto la próxima vez.El monacato es una parte importante de la Historia de la Iglesia por el enorme impacto que tuvo en la formación de la fe de los cristianos comunes a lo largo de la Edad Media y hasta el Renacimiento. Algunos de los líderes monásticos son los grandes pilares de la fe. No podemos entenderlos realmente sin conocer un poco el mundo en el que vivían.Al terminar este episodio, quiero volver a dar las gracias a todos los oyentes y suscriptores que han dado "me gusta" y han dejado comentarios en la página de FB de CS.También me gustaría decir lo agradecido que estoy a los que han ido a la página de suscripción de CS en iTunes y han dejado una reseña positiva. Hemos desarrollado una gran base de oyentes.Cualquier donación a CS se agradece.Por último, para los suscriptores interesados, quiero invitarte a escuchar el podcast del sermón de la iglesia a la que sirvo; Calvary Chapel Oxnard. Enseño de forma expositiva a través de la Biblia. Puedes suscribirte a través de iTunes, sólo tienes que hacer una búsqueda del podcast de la Capilla del Calvario de Oxnard, o enlazar con la página web calvaryoxnard.org.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/58%20Negocios%20de%20Monjes%20Parte%201.mp3" length="15389950" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este Episodio #58 de CS se titula - Negocios de Monjes Parte 1 y es el primero de varios episodios en los que echaremos un vistazo a los movimientos monásticos en la Historia de la Iglesia.Me doy cuenta de que esto puede no sonar muy emocionante para algunos. La perspectiva de profundizar en esta parte de la historia tampoco me interesaba mucho, hasta que me di cuenta de lo rica que es. Verás, al ser un poco fan de la obra de J. Edwin Orr, me encanta la historia del avivamiento. Pues bien, resulta que cada nuevo movimiento monástico era a menudo un nuevo movimiento del Espíritu de Dios en la renovación. Varios fueron un nuevo odre para la obra de Dios.Merece la pena dedicar algún tiempo a desentrañar las raíces del monacato. Empecemos...El tiempo de ocio para conversar sobre filosofía con los amigos era muy apreciado en el mundo antiguo. Incluso si alguien no tenía la capacidad intelectual necesaria para ser elocuente sobre la filosofía, estaba de moda expresar su deseo de disponer de ese ocio intelectual, o "otium", como se le llamaba; pero, por supuesto, estaban demasiado ocupados sirviendo al prójimo. Era la versión antigua de "no tengo "tiempo para mí"".A veces, como el famoso orador romano Cicerón, los antiguos sí disponían de tiempo para esa reflexión y debate ilustrado y se retiraban a escribir sobre temas como el deber, la amistad y la vejez. Aquel altísimo intelecto y teólogo, Agustín de Hipona, tuvo el mismo deseo de joven y, cuando se hizo cristiano en el año 386, dejó su cátedra de oratoria para dedicar su vida a la contemplación y la escritura. Se retiró con un grupo de amigos, su hijo y su madre, a una casa en el lago de Como, para discutir y luego escribir sobre La vida feliz, el orden y otros temas similares, en los que compartían interés tanto la filosofía clásica como el cristianismo. Cuando regresó a su ciudad natal en el norte de África, creó una comunidad en la que él y sus amigos podían llevar una vida monástica, apartados del mundo, estudiando las escrituras y orando. El contemporáneo de Agustín, Jerónimo, traductor de la Biblia latina conocida como la Vulgata, sintió el mismo tirón, y también él hizo una serie de intentos de vivir apartado del mundo para poder entregarse a la reflexión filosófica.¡Ah, la Buena Vida!Esta sensación de "llamada" divina a una versión cristiana de esta vida de "retiro filosófico" tenía una importante diferencia con la versión antigua y pagana. Aunque la lectura y la meditación seguían siendo centrales, se añadió a la mezcla la llamada a hacerlo en concierto con otras personas que también se apartaran del mundo tanto espiritual como físicamente.Para los monjes y monjas que buscaban esa vida comunitaria, lo crucial era la llamada a un modo de vida que permitiera "apartarse" y pasar tiempo con Dios en la oración y la adoración. La oración era el opus dei, la "obra de Dios".Tal y como se concibió originalmente, hacerse monje o monja era intentar obedecer plenamente el mandamiento de amar a Dios con todo lo que uno es y tiene. En la Edad Media, también se entendía como un cumplimiento del mandamiento de amar al prójimo, pues los monjes y monjas oraban por el mundo. Realmente creían que la oración era una tarea importante en nombre de un mundo moral y espiritualmente necesitado de almas perdidas. Así pues, entre los miembros de un monasterio, estaban los que oraban, los que gobernaban y los que trabajaban. Los más importantes para la sociedad eran los que oraban.Se desarrolló una diferencia entre los movimientos monásticos de Oriente y Occidente. En Oriente, los Padres del Desierto marcaron la pauta. Eran ermitaños que adoptaron formas extremas de piedad y ascetismo. Se les consideraba centros de influencia espiritual; autoridades que podían ayudar a la gente corriente con sus problemas. Los estilitas, por ejemplo, vivían en plataformas elevadas, sentados en postes, y eran objeto de reverencia para quienes acudían a pedir consejo. Otros, aislad]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg</ssp:url> <ssp:title>58-Negocios de Monjes Parte 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este Episodio #58 de CS se titula - Negocios de Monjes Parte 1 y es el primero de varios episodios en los que echaremos un vistazo a los movimientos monásticos en la Historia de la Iglesia.Me doy cuenta de que esto puede no sonar muy emocionante para algunos. La perspectiva de profundizar en esta parte de la historia tampoco me interesaba mucho, hasta que me di cuenta de lo rica que es. Verás, al ser un poco fan de la obra de J. Edwin Orr, me encanta la historia del avivamiento. Pues bien, resulta que cada nuevo movimiento monástico era a menudo un nuevo movimiento del Espíritu de Dios en la renovación. Varios fueron un nuevo odre para la obra de Dios.Merece la pena dedicar algún tiempo a desentrañar las raíces del monacato. Empecemos...El tiempo de ocio para conversar sobre filosofía con los amigos era muy apreciado en el mundo antiguo. Incluso si alguien no tenía la capacidad intelectual necesaria para ser elocuente sobre la filosofía, estaba de moda expresar su deseo de]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/10/9696.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>57-Las Cruzadas Parte 4</title><link>https://sanctorum.us/57-las-cruzadas-parte-4/</link> <pubDate>Sun, 20 Mar 2022 15:48:18 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=212067</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1000" height="667" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04.jpeg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04-300x200.jpeg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04-768x512.jpeg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04-610x407.jpeg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p><em><u>CS- 57 Esta es la cuarta parte de nuestra serie sobre las Cruzadas.</u></em>El plan para este episodio, el último de nuestra mirada a las Cruzadas, es dar un breve repaso a las Cruzadas de la 5ª a la 7ª, y luego un poco de análisis de las Cruzadas en su conjunto.La fecha fijada para el inicio de la 5ª Cruzada fue el 1 de junio de 1217. Era el largo sueño del Papa Inocencio III de reconquistar Jerusalén. Murió antes de que la Cruzada se pusiera en marcha, pero su sucesor Honorio III fue un partidario tan ardiente como él. Continuó la labor iniciada por Inocencio.Los ejércitos enviados no lograron casi nada, salvo desperdiciar vidas. A alguien se le ocurrió la brillante idea de que la clave para conquistar Palestina era asegurar primero una base en Egipto. Ese había sido el plan de la 4ª Cruzada. Ahora los cruzados hicieron del importante puerto de Damietta su objetivo. Tras una larga batalla, los cruzados tomaron la ciudad, por la que el líder musulmán Malik al Kameel ofreció intercambiar Jerusalén y todos los prisioneros cristianos que tenía. Los cruzados pensaron que el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II, estaba de camino para reforzar sus números, así que rechazaron la oferta. El problema es que Federico no estaba de camino. Así que, en 1221, Damietta volvió al control musulmán.A Federico II le importaba poco la Cruzada. Tras varias salidas en falso que revelaron su verdadera actitud hacia todo el asunto, el emperador decidió que era mejor cumplir sus numerosas promesas y partió con 40 galeras y sólo 600 caballeros. Llegaron a Acre a principios de septiembre del año 1228. Como los líderes musulmanes de Oriente Medio estaban de nuevo enfrentados, Federico convenció al mencionado al-Kameel para que hiciera un tratado de una década que entregaba Jerusalén a los cruzados, junto con Belén, Nazaret y la ruta de peregrinos de Acre a Jerusalén. El 19 de marzo de 1229, Federico se coronó por su propia mano en la Iglesia del Santo Sepulcro.Esta transferencia pacifica de Jerusalén enfureció al Papa Gregorio IX, que consideraba el control de Tierra Santa y la destrucción de los musulmanes como una misma cosa. Así que la Iglesia nunca reconoció oficialmente los logros de Federico.Regresó a su país para hacer frente a los desafíos internos a su gobierno y, durante la siguiente década y media, la condición de los cristianos de Palestina se deterioró. Todo lo ganado por el tratado fue devuelto a la hegemonía musulmana en el otoño de 1244.Las dos últimas Cruzadas, la 6ª y la 7ª, se centran en la carrera del último gran Cruzado; el Rey de Francia, Luis IX.Conocido como SAN LUIS, combinó la piedad de un monje con la caballerosidad de un caballero, y se sitúa en la primera fila de los gobernantes cristianos de todos los tiempos.  Su celo se reveló no sólo en su devoción al ritual religioso, sino en su negativa a desviarse de su fe incluso bajo la amenaza de la tortura. Su piedad era auténtica, como lo demuestra su preocupación por los pobres y el trato justo a sus súbditos. Lavaba los pies a los mendigos y, cuando un monje le advirtió que no llevara su humildad demasiado lejos, le contestó: "Si dedicara el doble de tiempo al juego y a la caza que, a esos servicios, nadie me reprocharía nada".Al saqueo de Jerusalén por los musulmanes en 1244, siguieron con la caída de las bases cruzadas en Gaza y Askelon. En el año 1245, en el Concilio de Lyon, el Papa convocó una nueva expedición para liberar de nuevo a la Tierra Santa. Aunque el Rey Luis yacía en un lecho de enfermo con una enfermedad tan grave que sus asistentes le pusieron un paño en la cara, pensando que estaba muerto, se recuperó y tomó la cruz de los cruzados.Tres años después, él y sus hermanos príncipes franceses partieron con 32.000 soldados. Una flota veneciana y genovesa los llevó a Chipre, donde se habían hecho preparativos a gran escala para su abastecimiento. Luego navegaron hacia Egipto. Damieta volvió a caer, pero tras este prometedor comienzo, la campaña se convirtió en un desastre.La piedad y la benevolencia de Luis no estaban respaldadas por lo que podríamos llamar sólidas habilidades como líder. Estaba dispuesto a compartir el sufrimiento con sus tropas, pero no tenía la capacidad de organizarlas.  Haciendo caso al consejo de varios de sus comandantes, decidió atacar Cairo en lugar de Alejandría, el objetivo mucho más estratégico. La campaña fue un desastre y el Nilo se llenó de cadáveres de cruzados muertos. En su retirada, el Rey y el Conde de Poitiers fueron hechos prisioneros. El Conde de Artois fue asesinado. La humillación de los cruzados nunca había sido tan profunda.La fortaleza de Luis brilló mientras sufría la desgracia de estar cautivo. Amenazado con la tortura y la muerte, se negó a renunciar a Cristo o a ceder alguno de los puestos de avanzada de los cruzados que quedaban en Palestina. Por el rescate de sus tropas, aceptó pagar 500.000 libras, y por su propia libertad renunciar a Damietta y abandonar la campaña en Egipto.Ataviado con ropas regaladas por el sultán, en un barco apenas amueblado, el rey zarpó hacia Acre, donde permaneció 3 años, gastando grandes sumas en fortificaciones en Jafa y Sidón. Cuando su madre, que actuaba como reina regente en su ausencia, murió, Luis se vio obligado a regresar a Francia. Zarpó de Acre en la primavera de 1254. Su reina, Margarita, y los 3 hijos que les nacieron en Oriente, regresaron con él.Se podría haber esperado que un fracaso tan completo destruyera toda esperanza de recuperar alguna vez Palestina. Pero la idea de las cruzadas seguía siendo fuerte en la mente de Europa. Los papas Urbano IV y Clemente III hicieron nuevos llamamientos, y Luis volvió a ponerse en marcha. En 1267, con la mano en una corona de espinas, anunció a sus nobles reunidos su propósito de ir por segunda vez a una santa cruzada.Mientras tanto, llegaban noticias del Oriente de continuos desastres a manos del enemigo "Mahometano" (como llamaban a los musulmanes) y de discordia entre los cristianos. En el año 1258, 40 naves Venecianas entraron en combate con una flota Genovesa de 50 barcos frente a Acre, con una pérdida de 1.700 almas. Un año después, los templarios y los hospitalarios libraron una batalla campal, no contra los musulmanes, sino entre ellos. Luego, en el año1268, Acre, el mayor de los puertos de los cruzados, cayó en manos de los Mamelucos Musulmanes.Luis zarpó en el año 1270 con 60.000 personas hacia el desastre. Apenas había levantado su campamento en el lugar de la antiguo Cartago cuando estalló la peste. Entre las víctimas estaba el hijo del rey, Juan Tristán, nacido en Damieta, y el propio rey Luis.  Su cuerpo fue devuelto a Francia y el ejército francés se disolvió.En el año 1291, lo que quedaba de la presencia de los cruzados en Tierra Santa fue finalmente desarraigado por el control musulmán.Los más familiarizados con la historia de las Cruzadas pueden preguntarse por qué he omitido mencionar la desastrosa Cruzada de los Niños de 1212, intercalada entre la 4ª y la 5ª Cruzada. La razón por la que he decidido omitirla en su mayor parte es porque los historiadores han llegado a dudar de la veracidad de los informes sobre ella. Ahora parece más apócrifa que real, confeccionada a partir de varios informes dispares de grupos que vagaban por el sur de Europa en busca de otra campaña para capturar Jerusalén. Se cuenta que un niño francés o alemán de 10 años tuvo una visión en la que se le decía que debía ir a Oriente Medio y convertir a los musulmanes por medios pacíficos. Cuando compartió esta visión e inició su viaje a Marsella, otros niños se unieron a su causa, junto con algunos adultos de dudosa reputación. A medida que sus filas aumentaban, llegaron a la costa francesa, esperando que los mares se separaran y les abrieran un camino para cruzar a Oriente Medio por tierra firme. No importaba que fuera un viaje de cientos de kilómetros. En cualquier caso, las aguas no se separaron y los niños, la mayoría, acabaron dispersándose. Los que no lo hicieron fueron acorralados por esclavistas que prometieron transportarlos a Tierra Santa, de forma gratuita. Sin embargo, una vez que estaban a bordo de un barco, eran cautivos y eran arrastrados a puertos extranjeros de todo el Mediterráneo, donde eran vendidos.Como he dicho, aunque la Cruzada de los Niños se ha considerado un acontecimiento real durante muchos años, recientemente se ha sometido a escrutinio y duda al examinar detenidamente los registros antiguos. Parece que es más bien un producto de cortar y pegar varias historias que tuvieron lugar durante esta época. De hecho, los niños eran bandas de pobres sin tierra de Europa que no tenían nada mejor que hacer que vagar por el sur de Francia y Alemania, esperando que se convocara la próxima Cruzada para poder ir y, con suerte, participar en el saqueo de las ricas tierras orientales.Quiero ofrecer ahora algunos comentarios sobre las Cruzadas. Así que, aviso, lo que sigue es pura opinión.Durante 7 siglos los cristianos han intentado olvidar las Cruzadas, pero los críticos y escépticos se empeñan en mantenerlas como un tema candente. Mientras que los judíos y los musulmanes han utilizado (en su mayoría con razón, creo) las Cruzadas durante generaciones como punto de queja. En tiempos más recientes, los Nuevos Ateos como Richard Dawkins y Sam Harris las han levantado como una palanca y han golpeado a los cristianos en la cabeza con ellas. ¿No es interesante que estos negadores de Dios tengan que asumir primero la moral bíblica para luego negarla? Si fueran coherentes con sus propias creencias ateas, tendrían que encontrar alguna otra razón para declamar las Cruzadas que no sea que está mal matar indiscriminadamente a la gente. ¿Por qué, según su motivo evolutivo darwinista, de supervivencia del más fuerte, no deberían aplaudir de hecho las Cruzadas? Al fin y al cabo, hacían avanzar la causa de la evolución al deshacerse de los elementos más débiles de la raza.Pero ¡no! Los Nuevos Ateos no utilizan esta línea de razonamiento porque es aborrecible. En lugar de ello, primero tienen que donar una creencia en la moral cristiana para atacar al cristianismo. Eso sí que es ser hipócrita.Y aclaremos los hechos. En el siglo XX se asesinó a más personas por motivos políticos e ideológicos que en todos los siglos anteriores juntos. Entre los comunistas, los nazis y los fascistas, se mataron más de 100 millones. Stalin, Hitler y Mao Zedong estaban motivados por una agenda atea, enraizada en una aplicación social del darwinismo.Karl Marx, el padre ideológico del socialismo comunista, aplicó las ideas evolucionistas de Darwin a la sociedad y convirtió a los seres humanos en meras piezas de una gran máquina llamada Estado. Cualquiera que se considerara un engranaje en lugar de una rueda dentada debía ser eliminado para que la máquina pudiera funcionar como querían los dirigentes. En nombre del comunismo, Stalin mató al menos a 20 millones; Mao, a unos 70 millones.Adolf Hitler se inspiró en el concepto darwiniano del ateo Fredrick Neizsche sobre el ubermensche = el superhombre; el siguiente paso evolutivo de la humanidad. Justificó la matanza de 10 millones diciendo que la Solución Final consistía simplemente en eliminar a quienes obstaculizaban la evolución de la humanidad. Empleó a todo un ejército de asesinos con mentalidad científica que creían que era correcto y bueno librar al mundo de la "maleza humana", como llamaban a los judíos, los eslavos, los homosexuales y los enfermos.Hace falta una ignorancia colosal de la historia para ignorar esto. Sin embargo, los Nuevos Ateos ignoran los hechos porque destruyen su premisa de que el ateísmo tiene la moral alta.Según las pruebas históricas, las Cruzadas, la Inquisición y los juicios por brujería mataron a unos 200.000 en total durante un periodo de 500 años. Ajustando el crecimiento de la población, eso sería alrededor de un millón en términos actuales. Eso es sólo el 1% del total asesinado por Stalin, Mao y Hitler; ¡y lo hicieron en unas pocas décadas!Así que mantengamos las Cruzadas, por muy brutales que fueran, y por muy contrarias a la naturaleza y las enseñanzas de Cristo que fueran, en la perspectiva histórica adecuada. ¡No! No las estoy justificando. ¡Fueron totalmente erróneas! Convertir la cruz en una espada y matar a la gente con ella es una blasfemia y merece la fuerte declamación de la Iglesia.Pero no olvidemos que los cruzados eran seres humanos con motivos no muy diferentes a los nuestros. Esos motivos estaban mezclados y a menudo en conflicto. La palabra cruzada viene de "tomar la cruz", según el ejemplo de Cristo. Por eso, de camino a Tierra Santa, el cruzado llevaba la cruz en el pecho. En su viaje de vuelta, la llevaba en la espalda.Pero la inmensa mayoría de los que iban a las cruzadas eran analfabetos, incluso la mayoría de los nobles. No se les enseñaba la Biblia como a los evangélicos de hoy. La gente de toda Europa pensaba que la salvación residía en la Iglesia y que era repartida por los sacerdotes bajo la dirección y discreción del Papa. Así que, si el Papa decía que los cruzados estaban haciendo la obra de Dios, se les creía. Cuando los sacerdotes difundían que morir por la santa causa de una Cruzada significaba eludir el purgatorio y acceder inmediatamente al cielo, miles de personas cogían el arma más cercana y se ponían en marcha.Para Urbano y los papas que le siguieron, las Cruzadas eran un nuevo tipo de guerra, una Guerra Santa. Agustín había establecido los principios de una "guerra justa" siglos antes. Esos principios eran . . .- Una Guerra Santa era dirigida por el Estado;- Su objetivo era la reivindicación de la justicia, es decir, la defensa de la vida y la propiedad;- Y su código exigía el respeto a los no combatientes; civiles y prisioneros.Aunque estos principios fueron adoptados originalmente por los cruzados cuando emprendieron la 1ª Campaña, se evaporaron en el calor del viaje y la realidad de la batalla.Las Cruzadas desencadenaron horribles ataques contra los judíos. Incluso los compañeros cristianos no estaban exentos de violaciones y saqueos. Increíbles atrocidades cayeron sobre el enemigo musulmán. Los cruzados serraban los cadáveres en busca de oro.A medida que avanzaban las Cruzadas, se alzaba alguna que otra voz que cuestionaba la conveniencia de tales movimientos y su valor final. A finales del siglo XII, el Abad Joaquín se quejó de que los Papas hacían de las Cruzadas un pretexto para su propio avance.Humberto de Romanis, general de los Dominicos, al confeccionar una lista de asuntos que debían tratarse en el Concilio de Lyon del año 1274, se vio obligado a refutar nada menos que 7 conocidas objeciones a las Cruzadas. Entre ellas se encontraban estas 4.- Era contrario a los preceptos del NT hacer progresar la religión mediante la espada;- Los cristianos pueden defenderse, pero no tienen derecho a invadir las tierras de otros;- Está mal derramar la sangre de los no creyentes;- Y los desastres de las Cruzadas demostraron que eran contrarias a la voluntad de Dios.Los cristianos de Europa durante los siglos XIV y XV iban a enfrentarse a problemas mucho más grandes que la conquista de Tierra Santa. Así que, aunque de vez en cuando se pedía una, ésta caía en saco roto.Erasmo, escribiendo al final de la Edad Media, hizo un llamamiento a la predicación del Evangelio como forma de enfrentarse a los musulmanes.  Dijo que la forma adecuada de derrotar a los turcos era la conversión, no la aniquilación. Dijo: "En verdad, no conviene declararnos hombres cristianos matando a muchos, sino salvando a muchos, no si enviamos a miles de paganos al infierno, sino si hacemos cristianos a muchos infieles; no si maldecimos y excomulgamos cruelmente, sino si con oraciones devotas y con el corazón deseamos su salud, y oramos a Dios para que les envíe mejores mentes."Los resultados a largo plazo de 2 siglos de cruzadas no fueron impresionantes. Si el objetivo principal de las Cruzadas era ganar Tierra Santa, frenar el avance del Islam y curar el cisma entre las Iglesias de Oriente y Occidente, fracasaron terriblemente.Durante un tiempo, los 4 reinos de los cruzados mantuvieron un territorio en la costa mediterránea de Tierra Santa. En ellos se formaron tres órdenes militares semi-monásticas: los Templarios, cuya primera sede estuvo en el emplazamiento del antiguo Templo de Jerusalén; los Hospitalarios, también conocidos como los Caballeros de San Juan de Jerusalén, fundados originalmente para cuidar a los enfermos y heridos; y los Caballeros Teutónicos germánicos. Estas órdenes combinaban el monaquismo y el militarismo y tenían como objetivos la protección de los peregrinos y la guerra perpetua contra los musulmanes. Contaban con 500 caballeros armados. Sus grandes castillos protegían los caminos y los pasos contra los ataques. Durante dos siglos, los Templarios, con sus túnicas blancas decoradas con una cruz roja, los Hospitalarios, con sus túnicas negras adornadas con la cruz de Malta blanca, y los Caballeros Teutónicos, con sus túnicas blancas con una cruz negra, fueron vistas habitualmente en los Estados de las Cruzadas y en toda Europa.Aunque las Cruzadas nos parecen hoy una terrible traición al cristianismo bíblico, debemos aportar la mentalidad del historiador y considerarlas en relación con la época en que ocurrieron. Esto no las excusa, pero las hace un poco más comprensibles.La sociedad europea de la Edad Media era irremediablemente belicosa. En la Europa feudal, todo el sistema económico y social dependía del mantenimiento de un ejército; los caballeros, soldados profesionales permanentes; por necesidad, debido al coste que suponía, nobles cuya única profesión era luchar. Las ciudades-estado de Italia estaban frecuentemente en guerra. En España, la presencia de los moros musulmanes trazó durante siglos una línea en el mapa. Así que, aunque los cristianos hubieran querido crear una sociedad pacífica, habría sido social y prácticamente difícil hacerlo.Una forma de afrontarlo fue idealizar la guerra. Es decir, presentar la guerra como una contienda entre el bien y el mal. En el desarrollo de la idea del caballero cristiano, hubo un intento de dar a la batalla espiritual una aplicación literal correspondiente. El caballero era un "soldado de Cristo", un guerrero del bien.  En una época en la que se consideraba que los sacerdotes y los monjes eran los únicos capaces de entrar en contacto con Dios, las Cruzadas eran una forma de que los laicos entraran en el reino espiritual y acumularan algunos puntos importantes con Dios. Los sacerdotes libraban la buena batalla mediante la oración; ahora los laicos podían luchar también, con una espada, una maza o, si era lo único que podían permitirse, una horquilla, hasta que llegaran al campo de batalla donde, con suerte, encontrarían un arma más adecuada.Por eso, para los cristianos medievales era importante convencerse de que la guerra que libraban estaba justificada. Se desarrolló un sofisticado sistema para identificar una guerra "justa". Agustín había hablado mucho de esto, explicando que alguien a quien le han robado su propiedad o su tierra tiene derecho a recuperarla, pero que esto era diferente de la guerra destinada a ampliar el propio territorio. El principio subyacente era que se podía utilizar una fuerza razonable para mantener el orden.A finales del siglo XI llegó un nuevo pensamiento; no la "Guerra Justa" de Agustín, sino el concepto de "Guerra Santa", una que Dios llamó a su pueblo a luchar para restaurar el control cristiano en Tierra Santa. Se trataba de una guerra que no sólo podía considerarse "justificada", y los pecados cometidos en su transcurso perdonados, sino meritoria. Dios recompensaría a los que la libraran. Guibert de Nogent, en su libro <em>Los actos de Dios a través de los Francos</em>, explicó cómo identificar una Guerra Santa. No estaba motivada por el deseo de fama, dinero o conquista. Su motivo era la salvaguarda de la libertad, la defensa del Estado y la protección de la Iglesia. Consideraba que este tipo de guerra era una alternativa válida a ser monje.Esta idea era tan atractiva para la mente medieval que, a medida que avanzaba el siglo XII, hubo que desalentarla, pues parecía que todo el mundo empezaba a ver la caballería y el combate como una guerra espiritual. Los bravucones siempre han sido capaces de convertir en villanos a los que quieren victimizar. Justificaban su brutalidad calificándola de misión divina. Así que los sacerdotes y los teólogos hicieron hincapié en que no todos los combates estaban bajo el mismo paraguas. Las cruzadas eran especiales.Por supuesto, uno de los principales principios de la teología musulmana es la yihad, la guerra santa para difundir la fe. A pesar de las ruidosas protestas de algunos hoy en día, el hecho es que el Islam que Mahoma enseñó, que por supuesto es el verdadero Islam, aprueba el yihad. ¿De qué otra forma se extendió desde su base en el desierto de Arabia a través de Oriente Medio, el norte de África y hasta Europa en tan poco tiempo si no es mediante el poder de la cimitarra?Me parece interesante que los musulmanes modernos censuren las Cruzadas cuando fueron sus propias campañas sangrientas las que tomaron las tierras que los cruzados pretendían ¿qué? ¡RECLAMAR! ¿Cómo podían RECLAMAR algo que no había sido RECLAMADO y conquistado por los musulmanes previamente? Lo repito: Esto no justifica en absoluto las Cruzadas. Son un periodo indefendible de la historia de la Iglesia que queda como una mancha oscura. Pero seamos claros: si son una mancha en la historia de la Iglesia, las conquistas de los musulmanes anteriores a las Cruzadas son igual de oscuras.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[CS- 57 Esta es la cuarta parte de nuestra serie sobre las Cruzadas.El plan para este episodio, el último de nuestra mirada a las Cruzadas, es dar un breve repaso a las Cruzadas de la 5ª a la 7ª, y luego un poco de análisis de las Cruzadas en su conju]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1000" height="667" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04.jpeg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04-300x200.jpeg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04-768x512.jpeg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04-610x407.jpeg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p><em><u>CS- 57 Esta es la cuarta parte de nuestra serie sobre las Cruzadas.</u></em>El plan para este episodio, el último de nuestra mirada a las Cruzadas, es dar un breve repaso a las Cruzadas de la 5ª a la 7ª, y luego un poco de análisis de las Cruzadas en su conjunto.La fecha fijada para el inicio de la 5ª Cruzada fue el 1 de junio de 1217. Era el largo sueño del Papa Inocencio III de reconquistar Jerusalén. Murió antes de que la Cruzada se pusiera en marcha, pero su sucesor Honorio III fue un partidario tan ardiente como él. Continuó la labor iniciada por Inocencio.Los ejércitos enviados no lograron casi nada, salvo desperdiciar vidas. A alguien se le ocurrió la brillante idea de que la clave para conquistar Palestina era asegurar primero una base en Egipto. Ese había sido el plan de la 4ª Cruzada. Ahora los cruzados hicieron del importante puerto de Damietta su objetivo. Tras una larga batalla, los cruzados tomaron la ciudad, por la que el líder musulmán Malik al Kameel ofreció intercambiar Jerusalén y todos los prisioneros cristianos que tenía. Los cruzados pensaron que el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II, estaba de camino para reforzar sus números, así que rechazaron la oferta. El problema es que Federico no estaba de camino. Así que, en 1221, Damietta volvió al control musulmán.A Federico II le importaba poco la Cruzada. Tras varias salidas en falso que revelaron su verdadera actitud hacia todo el asunto, el emperador decidió que era mejor cumplir sus numerosas promesas y partió con 40 galeras y sólo 600 caballeros. Llegaron a Acre a principios de septiembre del año 1228. Como los líderes musulmanes de Oriente Medio estaban de nuevo enfrentados, Federico convenció al mencionado al-Kameel para que hiciera un tratado de una década que entregaba Jerusalén a los cruzados, junto con Belén, Nazaret y la ruta de peregrinos de Acre a Jerusalén. El 19 de marzo de 1229, Federico se coronó por su propia mano en la Iglesia del Santo Sepulcro.Esta transferencia pacifica de Jerusalén enfureció al Papa Gregorio IX, que consideraba el control de Tierra Santa y la destrucción de los musulmanes como una misma cosa. Así que la Iglesia nunca reconoció oficialmente los logros de Federico.Regresó a su país para hacer frente a los desafíos internos a su gobierno y, durante la siguiente década y media, la condición de los cristianos de Palestina se deterioró. Todo lo ganado por el tratado fue devuelto a la hegemonía musulmana en el otoño de 1244.Las dos últimas Cruzadas, la 6ª y la 7ª, se centran en la carrera del último gran Cruzado; el Rey de Francia, Luis IX.Conocido como SAN LUIS, combinó la piedad de un monje con la caballerosidad de un caballero, y se sitúa en la primera fila de los gobernantes cristianos de todos los tiempos.  Su celo se reveló no sólo en su devoción al ritual religioso, sino en su negativa a desviarse de su fe incluso bajo la amenaza de la tortura. Su piedad era auténtica, como lo demuestra su preocupación por los pobres y el trato justo a sus súbditos. Lavaba los pies a los mendigos y, cuando un monje le advirtió que no llevara su humildad demasiado lejos, le contestó: "Si dedicara el doble de tiempo al juego y a la caza que, a esos servicios, nadie me reprocharía nada".Al saqueo de Jerusalén por los musulmanes en 1244, siguieron con la caída de las bases cruzadas en Gaza y Askelon. En el año 1245, en el Concilio de Lyon, el Papa convocó una nueva expedición para liberar de nuevo a la Tierra Santa. Aunque el Rey Luis yacía en un lecho de enfermo con una enfermedad tan grave que sus asistentes le pusieron un paño en la cara, pensando que estaba muerto, se recuperó y tomó la cruz de los cruzados.Tres años después, él y sus hermanos príncipes franceses partieron con 32.000 soldados. Una flota veneciana y genovesa los llevó a Chipre, donde se habían hecho preparativos a gran escala para su abastecimiento. Luego navegaron hacia Egipto. Damieta volvió a caer, pero tras este prometedor comienzo, la campaña se convirtió en un desastre.La piedad y la benevolencia de Luis no estaban respaldadas por lo que podríamos llamar sólidas habilidades como líder. Estaba dispuesto a compartir el sufrimiento con sus tropas, pero no tenía la capacidad de organizarlas.  Haciendo caso al consejo de varios de sus comandantes, decidió atacar Cairo en lugar de Alejandría, el objetivo mucho más estratégico. La campaña fue un desastre y el Nilo se llenó de cadáveres de cruzados muertos. En su retirada, el Rey y el Conde de Poitiers fueron hechos prisioneros. El Conde de Artois fue asesinado. La humillación de los cruzados nunca había sido tan profunda.La fortaleza de Luis brilló mientras sufría la desgracia de estar cautivo. Amenazado con la tortura y la muerte, se negó a renunciar a Cristo o a ceder alguno de los puestos de avanzada de los cruzados que quedaban en Palestina. Por el rescate de sus tropas, aceptó pagar 500.000 libras, y por su propia libertad renunciar a Damietta y abandonar la campaña en Egipto.Ataviado con ropas regaladas por el sultán, en un barco apenas amueblado, el rey zarpó hacia Acre, donde permaneció 3 años, gastando grandes sumas en fortificaciones en Jafa y Sidón. Cuando su madre, que actuaba como reina regente en su ausencia, murió, Luis se vio obligado a regresar a Francia. Zarpó de Acre en la primavera de 1254. Su reina, Margarita, y los 3 hijos que les nacieron en Oriente, regresaron con él.Se podría haber esperado que un fracaso tan completo destruyera toda esperanza de recuperar alguna vez Palestina. Pero la idea de las cruzadas seguía siendo fuerte en la mente de Europa. Los papas Urbano IV y Clemente III hicieron nuevos llamamientos, y Luis volvió a ponerse en marcha. En 1267, con la mano en una corona de espinas, anunció a sus nobles reunidos su propósito de ir por segunda vez a una santa cruzada.Mientras tanto, llegaban noticias del Oriente de continuos desastres a manos del enemigo "Mahometano" (como llamaban a los musulmanes) y de discordia entre los cristianos. En el año 1258, 40 naves Venecianas entraron en combate con una flota Genovesa de 50 barcos frente a Acre, con una pérdida de 1.700 almas. Un año después, los templarios y los hospitalarios libraron una batalla campal, no contra los musulmanes, sino entre ellos. Luego, en el año1268, Acre, el mayor de los puertos de los cruzados, cayó en manos de los Mamelucos Musulmanes.Luis zarpó en el año 1270 con 60.000 personas hacia el desastre. Apenas había levantado su campamento en el lugar de la antiguo Cartago cuando estalló la peste. Entre las víctimas estaba el hijo del rey, Juan Tristán, nacido en Damieta, y el propio rey Luis.  Su cuerpo fue devuelto a Francia y el ejército francés se disolvió.En el año 1291, lo que quedaba de la presencia de los cruzados en Tierra Santa fue finalmente desarraigado por el control musulmán.Los más familiarizados con la historia de las Cruzadas pueden preguntarse por qué he omitido mencionar la desastrosa Cruzada de los Niños de 1212, intercalada entre la 4ª y la 5ª Cruzada. La razón por la que he decidido omitirla en su mayor parte es porque los historiadores han llegado a dudar de la veracidad de los informes sobre ella. Ahora parece más apócrifa que real, confeccionada a partir de varios informes dispares de grupos que vagaban por el sur de Europa en busca de otra campaña para capturar Jerusalén. Se cuenta que un niño francés o alemán de 10 años tuvo una visión en la que se le decía que debía ir a Oriente Medio y convertir a los musulmanes por medios pacíficos. Cuando compartió esta visión e inició su viaje a Marsella, otros niños se unieron a su causa, junto con algunos adultos de dudosa reputación. A medida que sus filas aumentaban, llegaron a la costa francesa, esperando que los mares se separaran y les abrieran un camino para cruzar a Oriente Medio por tierra firme. No importaba que fuera un viaje de cientos de kilómetros. En cualquier caso, las aguas no se separaron y los niños, la mayoría, acabaron dispersándose. Los que no lo hicieron fueron acorralados por esclavistas que prometieron transportarlos a Tierra Santa, de forma gratuita. Sin embargo, una vez que estaban a bordo de un barco, eran cautivos y eran arrastrados a puertos extranjeros de todo el Mediterráneo, donde eran vendidos.Como he dicho, aunque la Cruzada de los Niños se ha considerado un acontecimiento real durante muchos años, recientemente se ha sometido a escrutinio y duda al examinar detenidamente los registros antiguos. Parece que es más bien un producto de cortar y pegar varias historias que tuvieron lugar durante esta época. De hecho, los niños eran bandas de pobres sin tierra de Europa que no tenían nada mejor que hacer que vagar por el sur de Francia y Alemania, esperando que se convocara la próxima Cruzada para poder ir y, con suerte, participar en el saqueo de las ricas tierras orientales.Quiero ofrecer ahora algunos comentarios sobre las Cruzadas. Así que, aviso, lo que sigue es pura opinión.Durante 7 siglos los cristianos han intentado olvidar las Cruzadas, pero los críticos y escépticos se empeñan en mantenerlas como un tema candente. Mientras que los judíos y los musulmanes han utilizado (en su mayoría con razón, creo) las Cruzadas durante generaciones como punto de queja. En tiempos más recientes, los Nuevos Ateos como Richard Dawkins y Sam Harris las han levantado como una palanca y han golpeado a los cristianos en la cabeza con ellas. ¿No es interesante que estos negadores de Dios tengan que asumir primero la moral bíblica para luego negarla? Si fueran coherentes con sus propias creencias ateas, tendrían que encontrar alguna otra razón para declamar las Cruzadas que no sea que está mal matar indiscriminadamente a la gente. ¿Por qué, según su motivo evolutivo darwinista, de supervivencia del más fuerte, no deberían aplaudir de hecho las Cruzadas? Al fin y al cabo, hacían avanzar la causa de la evolución al deshacerse de los elementos más débiles de la raza.Pero ¡no! Los Nuevos Ateos no utilizan esta línea de razonamiento porque es aborrecible. En lugar de ello, primero tienen que donar una creencia en la moral cristiana para atacar al cristianismo. Eso sí que es ser hipócrita.Y aclaremos los hechos. En el siglo XX se asesinó a más personas por motivos políticos e ideológicos que en todos los siglos anteriores juntos. Entre los comunistas, los nazis y los fascistas, se mataron más de 100 millones. Stalin, Hitler y Mao Zedong estaban motivados por una agenda atea, enraizada en una aplicación social del darwinismo.Karl Marx, el padre ideológico del socialismo comunista, aplicó las ideas evolucionistas de Darwin a la sociedad y convirtió a los seres humanos en meras piezas de una gran máquina llamada Estado. Cualquiera que se considerara un engranaje en lugar de una rueda dentada debía ser eliminado para que la máquina pudiera funcionar como querían los dirigentes. En nombre del comunismo, Stalin mató al menos a 20 millones; Mao, a unos 70 millones.Adolf Hitler se inspiró en el concepto darwiniano del ateo Fredrick Neizsche sobre el ubermensche = el superhombre; el siguiente paso evolutivo de la humanidad. Justificó la matanza de 10 millones diciendo que la Solución Final consistía simplemente en eliminar a quienes obstaculizaban la evolución de la humanidad. Empleó a todo un ejército de asesinos con mentalidad científica que creían que era correcto y bueno librar al mundo de la "maleza humana", como llamaban a los judíos, los eslavos, los homosexuales y los enfermos.Hace falta una ignorancia colosal de la historia para ignorar esto. Sin embargo, los Nuevos Ateos ignoran los hechos porque destruyen su premisa de que el ateísmo tiene la moral alta.Según las pruebas históricas, las Cruzadas, la Inquisición y los juicios por brujería mataron a unos 200.000 en total durante un periodo de 500 años. Ajustando el crecimiento de la población, eso sería alrededor de un millón en términos actuales. Eso es sólo el 1% del total asesinado por Stalin, Mao y Hitler; ¡y lo hicieron en unas pocas décadas!Así que mantengamos las Cruzadas, por muy brutales que fueran, y por muy contrarias a la naturaleza y las enseñanzas de Cristo que fueran, en la perspectiva histórica adecuada. ¡No! No las estoy justificando. ¡Fueron totalmente erróneas! Convertir la cruz en una espada y matar a la gente con ella es una blasfemia y merece la fuerte declamación de la Iglesia.Pero no olvidemos que los cruzados eran seres humanos con motivos no muy diferentes a los nuestros. Esos motivos estaban mezclados y a menudo en conflicto. La palabra cruzada viene de "tomar la cruz", según el ejemplo de Cristo. Por eso, de camino a Tierra Santa, el cruzado llevaba la cruz en el pecho. En su viaje de vuelta, la llevaba en la espalda.Pero la inmensa mayoría de los que iban a las cruzadas eran analfabetos, incluso la mayoría de los nobles. No se les enseñaba la Biblia como a los evangélicos de hoy. La gente de toda Europa pensaba que la salvación residía en la Iglesia y que era repartida por los sacerdotes bajo la dirección y discreción del Papa. Así que, si el Papa decía que los cruzados estaban haciendo la obra de Dios, se les creía. Cuando los sacerdotes difundían que morir por la santa causa de una Cruzada significaba eludir el purgatorio y acceder inmediatamente al cielo, miles de personas cogían el arma más cercana y se ponían en marcha.Para Urbano y los papas que le siguieron, las Cruzadas eran un nuevo tipo de guerra, una Guerra Santa. Agustín había establecido los principios de una "guerra justa" siglos antes. Esos principios eran . . .- Una Guerra Santa era dirigida por el Estado;- Su objetivo era la reivindicación de la justicia, es decir, la defensa de la vida y la propiedad;- Y su código exigía el respeto a los no combatientes; civiles y prisioneros.Aunque estos principios fueron adoptados originalmente por los cruzados cuando emprendieron la 1ª Campaña, se evaporaron en el calor del viaje y la realidad de la batalla.Las Cruzadas desencadenaron horribles ataques contra los judíos. Incluso los compañeros cristianos no estaban exentos de violaciones y saqueos. Increíbles atrocidades cayeron sobre el enemigo musulmán. Los cruzados serraban los cadáveres en busca de oro.A medida que avanzaban las Cruzadas, se alzaba alguna que otra voz que cuestionaba la conveniencia de tales movimientos y su valor final. A finales del siglo XII, el Abad Joaquín se quejó de que los Papas hacían de las Cruzadas un pretexto para su propio avance.Humberto de Romanis, general de los Dominicos, al confeccionar una lista de asuntos que debían tratarse en el Concilio de Lyon del año 1274, se vio obligado a refutar nada menos que 7 conocidas objeciones a las Cruzadas. Entre ellas se encontraban estas 4.- Era contrario a los preceptos del NT hacer progresar la religión mediante la espada;- Los cristianos pueden defenderse, pero no tienen derecho a invadir las tierras de otros;- Está mal derramar la sangre de los no creyentes;- Y los desastres de las Cruzadas demostraron que eran contrarias a la voluntad de Dios.Los cristianos de Europa durante los siglos XIV y XV iban a enfrentarse a problemas mucho más grandes que la conquista de Tierra Santa. Así que, aunque de vez en cuando se pedía una, ésta caía en saco roto.Erasmo, escribiendo al final de la Edad Media, hizo un llamamiento a la predicación del Evangelio como forma de enfrentarse a los musulmanes.  Dijo que la forma adecuada de derrotar a los turcos era la conversión, no la aniquilación. Dijo: "En verdad, no conviene declararnos hombres cristianos matando a muchos, sino salvando a muchos, no si enviamos a miles de paganos al infierno, sino si hacemos cristianos a muchos infieles; no si maldecimos y excomulgamos cruelmente, sino si con oraciones devotas y con el corazón deseamos su salud, y oramos a Dios para que les envíe mejores mentes."Los resultados a largo plazo de 2 siglos de cruzadas no fueron impresionantes. Si el objetivo principal de las Cruzadas era ganar Tierra Santa, frenar el avance del Islam y curar el cisma entre las Iglesias de Oriente y Occidente, fracasaron terriblemente.Durante un tiempo, los 4 reinos de los cruzados mantuvieron un territorio en la costa mediterránea de Tierra Santa. En ellos se formaron tres órdenes militares semi-monásticas: los Templarios, cuya primera sede estuvo en el emplazamiento del antiguo Templo de Jerusalén; los Hospitalarios, también conocidos como los Caballeros de San Juan de Jerusalén, fundados originalmente para cuidar a los enfermos y heridos; y los Caballeros Teutónicos germánicos. Estas órdenes combinaban el monaquismo y el militarismo y tenían como objetivos la protección de los peregrinos y la guerra perpetua contra los musulmanes. Contaban con 500 caballeros armados. Sus grandes castillos protegían los caminos y los pasos contra los ataques. Durante dos siglos, los Templarios, con sus túnicas blancas decoradas con una cruz roja, los Hospitalarios, con sus túnicas negras adornadas con la cruz de Malta blanca, y los Caballeros Teutónicos, con sus túnicas blancas con una cruz negra, fueron vistas habitualmente en los Estados de las Cruzadas y en toda Europa.Aunque las Cruzadas nos parecen hoy una terrible traición al cristianismo bíblico, debemos aportar la mentalidad del historiador y considerarlas en relación con la época en que ocurrieron. Esto no las excusa, pero las hace un poco más comprensibles.La sociedad europea de la Edad Media era irremediablemente belicosa. En la Europa feudal, todo el sistema económico y social dependía del mantenimiento de un ejército; los caballeros, soldados profesionales permanentes; por necesidad, debido al coste que suponía, nobles cuya única profesión era luchar. Las ciudades-estado de Italia estaban frecuentemente en guerra. En España, la presencia de los moros musulmanes trazó durante siglos una línea en el mapa. Así que, aunque los cristianos hubieran querido crear una sociedad pacífica, habría sido social y prácticamente difícil hacerlo.Una forma de afrontarlo fue idealizar la guerra. Es decir, presentar la guerra como una contienda entre el bien y el mal. En el desarrollo de la idea del caballero cristiano, hubo un intento de dar a la batalla espiritual una aplicación literal correspondiente. El caballero era un "soldado de Cristo", un guerrero del bien.  En una época en la que se consideraba que los sacerdotes y los monjes eran los únicos capaces de entrar en contacto con Dios, las Cruzadas eran una forma de que los laicos entraran en el reino espiritual y acumularan algunos puntos importantes con Dios. Los sacerdotes libraban la buena batalla mediante la oración; ahora los laicos podían luchar también, con una espada, una maza o, si era lo único que podían permitirse, una horquilla, hasta que llegaran al campo de batalla donde, con suerte, encontrarían un arma más adecuada.Por eso, para los cristianos medievales era importante convencerse de que la guerra que libraban estaba justificada. Se desarrolló un sofisticado sistema para identificar una guerra "justa". Agustín había hablado mucho de esto, explicando que alguien a quien le han robado su propiedad o su tierra tiene derecho a recuperarla, pero que esto era diferente de la guerra destinada a ampliar el propio territorio. El principio subyacente era que se podía utilizar una fuerza razonable para mantener el orden.A finales del siglo XI llegó un nuevo pensamiento; no la "Guerra Justa" de Agustín, sino el concepto de "Guerra Santa", una que Dios llamó a su pueblo a luchar para restaurar el control cristiano en Tierra Santa. Se trataba de una guerra que no sólo podía considerarse "justificada", y los pecados cometidos en su transcurso perdonados, sino meritoria. Dios recompensaría a los que la libraran. Guibert de Nogent, en su libro <em>Los actos de Dios a través de los Francos</em>, explicó cómo identificar una Guerra Santa. No estaba motivada por el deseo de fama, dinero o conquista. Su motivo era la salvaguarda de la libertad, la defensa del Estado y la protección de la Iglesia. Consideraba que este tipo de guerra era una alternativa válida a ser monje.Esta idea era tan atractiva para la mente medieval que, a medida que avanzaba el siglo XII, hubo que desalentarla, pues parecía que todo el mundo empezaba a ver la caballería y el combate como una guerra espiritual. Los bravucones siempre han sido capaces de convertir en villanos a los que quieren victimizar. Justificaban su brutalidad calificándola de misión divina. Así que los sacerdotes y los teólogos hicieron hincapié en que no todos los combates estaban bajo el mismo paraguas. Las cruzadas eran especiales.Por supuesto, uno de los principales principios de la teología musulmana es la yihad, la guerra santa para difundir la fe. A pesar de las ruidosas protestas de algunos hoy en día, el hecho es que el Islam que Mahoma enseñó, que por supuesto es el verdadero Islam, aprueba el yihad. ¿De qué otra forma se extendió desde su base en el desierto de Arabia a través de Oriente Medio, el norte de África y hasta Europa en tan poco tiempo si no es mediante el poder de la cimitarra?Me parece interesante que los musulmanes modernos censuren las Cruzadas cuando fueron sus propias campañas sangrientas las que tomaron las tierras que los cruzados pretendían ¿qué? ¡RECLAMAR! ¿Cómo podían RECLAMAR algo que no había sido RECLAMADO y conquistado por los musulmanes previamente? Lo repito: Esto no justifica en absoluto las Cruzadas. Son un periodo indefendible de la historia de la Iglesia que queda como una mancha oscura. Pero seamos claros: si son una mancha en la historia de la Iglesia, las conquistas de los musulmanes anteriores a las Cruzadas son igual de oscuras.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/57%20Las%20Cruzadas%20Parte%204%20.mp3" length="18786698" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[CS- 57 Esta es la cuarta parte de nuestra serie sobre las Cruzadas.El plan para este episodio, el último de nuestra mirada a las Cruzadas, es dar un breve repaso a las Cruzadas de la 5ª a la 7ª, y luego un poco de análisis de las Cruzadas en su conjunto.La fecha fijada para el inicio de la 5ª Cruzada fue el 1 de junio de 1217. Era el largo sueño del Papa Inocencio III de reconquistar Jerusalén. Murió antes de que la Cruzada se pusiera en marcha, pero su sucesor Honorio III fue un partidario tan ardiente como él. Continuó la labor iniciada por Inocencio.Los ejércitos enviados no lograron casi nada, salvo desperdiciar vidas. A alguien se le ocurrió la brillante idea de que la clave para conquistar Palestina era asegurar primero una base en Egipto. Ese había sido el plan de la 4ª Cruzada. Ahora los cruzados hicieron del importante puerto de Damietta su objetivo. Tras una larga batalla, los cruzados tomaron la ciudad, por la que el líder musulmán Malik al Kameel ofreció intercambiar Jerusalén y todos los prisioneros cristianos que tenía. Los cruzados pensaron que el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II, estaba de camino para reforzar sus números, así que rechazaron la oferta. El problema es que Federico no estaba de camino. Así que, en 1221, Damietta volvió al control musulmán.A Federico II le importaba poco la Cruzada. Tras varias salidas en falso que revelaron su verdadera actitud hacia todo el asunto, el emperador decidió que era mejor cumplir sus numerosas promesas y partió con 40 galeras y sólo 600 caballeros. Llegaron a Acre a principios de septiembre del año 1228. Como los líderes musulmanes de Oriente Medio estaban de nuevo enfrentados, Federico convenció al mencionado al-Kameel para que hiciera un tratado de una década que entregaba Jerusalén a los cruzados, junto con Belén, Nazaret y la ruta de peregrinos de Acre a Jerusalén. El 19 de marzo de 1229, Federico se coronó por su propia mano en la Iglesia del Santo Sepulcro.Esta transferencia pacifica de Jerusalén enfureció al Papa Gregorio IX, que consideraba el control de Tierra Santa y la destrucción de los musulmanes como una misma cosa. Así que la Iglesia nunca reconoció oficialmente los logros de Federico.Regresó a su país para hacer frente a los desafíos internos a su gobierno y, durante la siguiente década y media, la condición de los cristianos de Palestina se deterioró. Todo lo ganado por el tratado fue devuelto a la hegemonía musulmana en el otoño de 1244.Las dos últimas Cruzadas, la 6ª y la 7ª, se centran en la carrera del último gran Cruzado; el Rey de Francia, Luis IX.Conocido como SAN LUIS, combinó la piedad de un monje con la caballerosidad de un caballero, y se sitúa en la primera fila de los gobernantes cristianos de todos los tiempos.  Su celo se reveló no sólo en su devoción al ritual religioso, sino en su negativa a desviarse de su fe incluso bajo la amenaza de la tortura. Su piedad era auténtica, como lo demuestra su preocupación por los pobres y el trato justo a sus súbditos. Lavaba los pies a los mendigos y, cuando un monje le advirtió que no llevara su humildad demasiado lejos, le contestó: "Si dedicara el doble de tiempo al juego y a la caza que, a esos servicios, nadie me reprocharía nada".Al saqueo de Jerusalén por los musulmanes en 1244, siguieron con la caída de las bases cruzadas en Gaza y Askelon. En el año 1245, en el Concilio de Lyon, el Papa convocó una nueva expedición para liberar de nuevo a la Tierra Santa. Aunque el Rey Luis yacía en un lecho de enfermo con una enfermedad tan grave que sus asistentes le pusieron un paño en la cara, pensando que estaba muerto, se recuperó y tomó la cruz de los cruzados.Tres años después, él y sus hermanos príncipes franceses partieron con 32.000 soldados. Una flota veneciana y genovesa los llevó a Chipre, donde se habían hecho preparativos a gran escala para su abastecimiento. Luego navegaron hacia Egipto. Damieta volvió a caer, pero tras este ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04.jpeg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-04.jpeg</ssp:url> <ssp:title>57-Las Cruzadas Parte 4</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[CS- 57 Esta es la cuarta parte de nuestra serie sobre las Cruzadas.El plan para este episodio, el último de nuestra mirada a las Cruzadas, es dar un breve repaso a las Cruzadas de la 5ª a la 7ª, y luego un poco de análisis de las Cruzadas en su conjunto.La fecha fijada para el inicio de la 5ª Cruzada fue el 1 de junio de 1217. Era el largo sueño del Papa Inocencio III de reconquistar Jerusalén. Murió antes de que la Cruzada se pusiera en marcha, pero su sucesor Honorio III fue un partidario tan ardiente como él. Continuó la labor iniciada por Inocencio.Los ejércitos enviados no lograron casi nada, salvo desperdiciar vidas. A alguien se le ocurrió la brillante idea de que la clave para conquistar Palestina era asegurar primero una base en Egipto. Ese había sido el plan de la 4ª Cruzada. Ahora los cruzados hicieron del importante puerto de Damietta su objetivo. 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La ayuda prestada a Bizancio por los cruzados no fue la que esperaba el emperador oriental Alejo.También dio lugar a una alienación de los musulmanes aún mayor que la que existía antes. 200 años de cruzadas por el Mediterráneo oriental envenenaron permanentemente las relaciones entre musulmanes y cristianos y acabaron con el espíritu de tolerancia moderada hacia los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán en una amplia franja de territorio. Los únicos que dieron la bienvenida a los cruzados fueron un puñado de minorías cristianas que habían sufrido bajo el dominio bizantino y musulmán: los armenios y los maronitas que vivían en el Líbano. Los coptos de Egipto vieron las Cruzadas como una calamidad. Ahora los musulmanes sospechaban que tenían simpatías occidentales, mientras que la Iglesia de Occidente los trataba como cismáticos. Una vez que los cruzados tomaron Jerusalén, prohibieron a los coptos peregrinar allí.Las cosas se agriaron realmente entre Oriente y Occidente cuando la Iglesia romana instaló patriarcados latinos en los centros históricamente orientales de Antioquía y Jerusalén. Luego, durante la 4ª Cruzada, se nombró un patriarca latino para la iglesia en la propia Constantinopla.Para que te hagas una idea de lo que habría sentido el cristiano de Constantinopla, imagina cómo se sentirían los bautistas del Sur si un obispo mormón fuera nombrado presidente de la Convención Bautista del Sur. Ya te haces una idea = No Bueno.Otro efecto duradero de las Cruzadas fue que debilitaron el Imperio Bizantino y aceleraron su caída ante los turcos otomanos un par de siglos después. También desestabilizaron a los gobiernos árabes, dejándolos susceptibles de ser invadidos por turcos y mongoles.En esta época se produjo un nuevo e importante desarrollo en la historia monástica con el surgimiento de las órdenes monásticas de caballería. La primera de ellas fue la de los Caballeros Templarios, fundada en 1118 bajo Hugh de Payens. El rey Balduino dio a los templarios su nombre, y de ellos pasó a otras órdenes la idea de luchar por el Temple. Bernardo de Claraval, aunque no fue el autor de la regla de los Templarios, como dice la leyenda, sí escribió una influyente obra titulada Elogio de la nueva milicia de Cristo, que alababa las nuevas órdenes de caballeros.Los Templarios fueron imitados por los Hospitalarios, que tuvieron un origen anterior como orden caritativa. Fueron organizados en 1050 por mercaderes de Amalfi que vivían en Jerusalén para proteger a los peregrinos. Proporcionaban hospitalidad y atención a los enfermos, y contribuyeron a transformar la palabra "hospitalidad" en "hospital". Con Gerardo, en 1120, los Hospitalarios obtuvieron la sanción papal. El sucesor de Gerardo fue Raimundo de Provenza, que reorganizó a los Hospitalarios como una orden militar según el modelo de los Caballeros Templarios. Los Hospitalarios, también conocidos como Caballeros de San Juan, se trasladaron finalmente a las islas de Rodas y luego a Malta, donde resistieron en 1565 en un prolongado asedio contra los turcos en una de las batallas más importantes de la historia.Otra importante orden militar, los Caballeros Teutónicos, surgió en 1199, durante la 3ª Cruzada.Las órdenes monásticas caballerescas tenían ciertos rasgos en común. Consideraban la guerra como una forma de vida devocional. La antigua idea monástica de luchar contra los demonios, como se veía en los antiguos ermitaños del desierto egipcio, evolucionó hacia el combate real con personas consideradas agentes del mal. La guerra espiritual se convirtió en una batalla real. Los caballeros y sus ayudantes hicieron votos similares a los de otros monjes. Profesaban pobreza, castidad y obediencia, junto con la promesa de defender a otros por la fuerza de las armas. Aunque se juraba la pobreza personal, se consideraba adecuado el uso de la violencia para asegurar la riqueza, de modo que pudiera utilizarse en beneficio de otros, incluida la propia orden. Los templarios se convirtieron en objeto de envidia por su inmensa riqueza.Al estudiar las relaciones entre el cristianismo y el islam durante la Edad Media, debemos recordar que hubo muchos intercambios pacíficos. Algunos cristianos defendían las misiones pacíficas con los musulmanes. Estos encuentros pacíficos pueden verse en el intercambio de arte. Los cristianos valoraban mucho la metalistería y los tejidos musulmanes. Los ornamentos de las iglesias eran a menudo confeccionados por tejedores musulmanes. Una de estas vestimentas se encuentra hoy en Canterbury. Contiene una escritura árabe que dice: "Grande es Alá y Mahoma es su profeta".Desde el punto de vista positivo, si hubo algo positivo que extraer de las Cruzadas, fue que promovieron un mayor sentido de unidad en Europa Occidental. Recuerda que una de las razones por las que el Papa Urbano desencadenó la Cruzada fue para desahogar los hábitos violentos de los nobles europeos, que se enfrentaban constantemente entre sí. En lugar de guerrear entre ellos de un lado a otro de Europa, regando sus campos de sangre, se unieron para ir contra los infieles "de allá".Las Cruzadas también supusieron un aumento del prestigio del papado, ya que pudieron movilizar a un gran número de personas.  Las Cruzadas también estimularon un renacimiento intelectual en Europa, ya que los cruzados regresaron con nuevas experiencias y conocimientos de otra parte del mundo.Tras la 1ª Cruzada, durante los siguientes 60 años, Jerusalén vio una sucesión de gobernantes débiles, mientras que los musulmanes, desde Damasco hasta Egipto, se unieron bajo una nueva dinastía de líderes competentes y carismáticos. El último de ellos fue Saladino o, más propiamente, Salah ad-Din. Fundador de la dinastía ayubí del Islam, se convirtió en califa en 1174 y se propuso retomar Jerusalén.El rey de Jerusalén en aquella época era (y aviso: voy a destrozar el nombre de este pobre hombre) Guy de Lusignan. Llamémosle simplemente "Guy". Dirigió a los cruzados a una colina al oeste del mar de Galilea llamada los Cuernos de Hattin. Tanto los Templarios como los Hospitalarios se encontraban allí con fuerza, y la tan cacareada "verdadera cruz" era llevada por el obispo de Acre, que a su vez iba vestido con armadura. El 5 de julio de 1187 se libró la batalla decisiva. Los cruzados fueron completamente derrotados. Perecieron 30.000 personas. El rey Guy, los líderes de los templarios y los hospitalarios, junto con algunos otros nobles, fueron hechos prisioneros. Saladino les dio clemencia. El destino de Tierra Santa estaba decidido.El 2 de octubre de 1187, Saladino entró en Jerusalén después de que ésta opusiera una valiente resistencia. Las generosas condiciones de la rendición fueron, en su mayoría, dignas de la caballerosidad del comandante musulmán. No hubo escenas de carnicería salvaje como las que siguieron a la entrada de los cruzados 90 años antes. A los habitantes de Jerusalén se les dio la libertad si pagaban un rescate. A los europeos y a todo aquel que lo deseara, se les permitió salir. Durante 40 días continuó la procesión de la partida. Las reliquias almacenadas en la Iglesia del Santo Sepulcro fueron rescatadas por la suma de 50.000 bezantes. Llamados así por Bizancio, donde eran el medio de cambio, el bezante era una moneda de oro de 5 gramos.Así terminó el reino latino de Jerusalén. Desde entonces, el culto del Islam ha continuado en el Monte Moría sin interrupción. Las demás conquistas europeas de la 1ª Cruzada estaban entonces en peligro por las interminables disputas de los propios cruzados y, a pesar del constante flujo de reclutas y tesoros procedentes de Europa, cayeron fácilmente ante Saladino.Permitió que un gobernante latino meramente ceremonial ostentara el título de rey de Jerusalén, pero el último rey real fue Guy, que fue liberado y luego viajó reclamando el título de rey, pero sin corte ni capital. Finalmente se estableció en Chipre.Entraremos en menos detalles sobre el resto de las Cruzadas cuando las terminemos en el próximo episodio.La 2ª Cruzada fue provocada por 2 acontecimientos: la caída del estado cruzado de Edesa en Siria y la predicación de Bernardo de Claraval. Y ten en cuenta que la 2ª Cruzada tuvo lugar ANTES de la llegada de Saladino a la escena.Edesa cayó en manos de los turcos en diciembre de 1144.  Hicieron un fuego en una gran brecha que habían abierto en la muralla de la ciudad. El fuego estaba tan caliente que agrietó una sección de la muralla de cien metros de largo. Cuando la muralla se derrumbó, los turcos se abalanzaron sobre ella y desencadenaron el mismo tipo de brutalidad que los cruzados cuando conquistaron Jerusalén.El Papa Eugenio III vio la victoria turca en Edesa como una amenaza para la continuidad de los cruzados en Palestina y pidió al rey de Francia que marchara en su ayuda. Se prometió el perdón de todos los pecados y la entrada inmediata en el cielo a todos los que se embarcaran en una nueva Cruzada. Eugenio convocó a Bernardo de Claraval para que abandonara su abadía y predicara la cruzada. Bernardo era la persona más famosa de su tiempo y esta llamada del Papa se produjo en el cenit de su fama. Consideró la llamada del Papa como una llamada de Dios.En la Pascua de 1146, el rey Luis de Francia juró liderar la Cruzada. La promesa del Papa de la remisión de los pecados le era muy querida, ya que estaba afectado por la culpa de haber quemado una iglesia con 1300 personas dentro. ¡Qué grandioso es poder obtener el perdón matando a más personas! Reunió un concilio en Vézelai, en el que Bernardo causó una impresión tan poderosa con su mensaje que todos los presentes se lanzaron a la causa de las cruzadas. Bernardo se vio obligado a cortar su propia túnica en pequeños fragmentos, para regalarlos a todos los que quisieran algo suyo que pudieran llevar a Oriente. Escribió al Papa Eugenio que el entusiasmo era tan grande que "los castillos y las ciudades se vaciaron de sus habitantes. Apenas se podía encontrar un hombre para 7 mujeres, y las mujeres enviudaban en todas partes mientras sus maridos aún vivían". Es decir, la mayoría de los hombres partieron a la Cruzada, dejando a la población de Francia con 7 mujeres por cada hombre. ¡Qué suerte tuvieron!Desde Francia, Bernardo se dirigió a Basilea, en la actual Suiza, y luego subió por las ciudades a lo largo del Rin hasta llegar a Colonia. Al igual que en la 1ª Cruzada, la persecución contra los judíos estalló en esta zona cuando un monje llamado Radulph se preguntó por qué era necesario ir a Oriente Medio para deshacerse de los que odian a Dios y matan a Cristo. Había muchos en Europa.  Bernardo se opuso con vehemencia. Pidió que la Iglesia intentara ganarse a los judíos mediante la discusión y el respeto, no matándolos.Bernardo era LA celebridad de la época y miles de personas acudían a escucharle. Se le atribuyeron varios milagros y curaciones notables. El emperador alemán Konrad III se sintió profundamente conmovido por su predicación y se convenció de que debía apoyar la Cruzada.Konrad reunió un ejército de 70.000 personas, de las cuales una décima parte eran caballeros. Se reunieron en Ratisbona y se dirigieron a través de Hungría hacia el Bósforo. A lo largo de su ruta no fueron bien recibidos. Konrad y el emperador oriental Manuel eran cuñados, pero eso no impidió que Manuel hiciera todo lo posible por acabar con la fuerza alemana. Los guías que les proporcionó condujeron a los alemanes a emboscadas y trampas y luego los abandonaron en las montañas. Cuando finalmente llegaron a Nicea, el hambre, la fiebre y los ataques habían reducido la fuerza a una décima parte de su tamaño original.El rey Luis partió en la primavera de 1147 y siguió la misma ruta que había seguido Konrad. Su reina, Leonor, famosa por su belleza y habilidad como líder, junto con muchas otras damas de la corte francesa, acompañó al ejército. Los franceses se reunieron con lo que quedaba de la fuerza de Konrad en Nicea.Las fuerzas se dividieron entonces en diferentes grupos que llegaron a Acre en 1148. Se reunieron con el rey Balduino III de Jerusalén y se comprometieron a unir sus fuerzas para intentar conquistar Damasco antes de retomar Edesa. El asedio a Damasco fue un fracaso total. Los nobles europeos cayeron en tales luchas internas que su bando se fragmentó en grupos beligerantes. Konrad partió hacia Alemania en el otoño de 1148 y Luis regresó a Francia unos meses después.Bernardo se sintió humillado por el fracaso de la Cruzada. Lo atribuyó al juicio de Dios por los pecados de los cruzados y del mundo cristiano.Un poco más sobre la esposa del rey Luis, Leonor. Leonor de Aquitania era realmente extraordinaria. En un mundo dominado por los hombres, la carrera de Leonor fue algo especial. Fue una de las personas más ricas y poderosas de Europa durante la Edad Media.Leonor sucedió a su padre como gobernante de Aquitania y Poitiers a la edad de 15 años. Era entonces la novia más codiciada de Europa. Tres meses después de su ascenso, se casó con el rey Luis VII. Como reina de Francia, participó en la 2ª Cruzada. Después, con su derrota y de vuelta a Francia, consiguió la anulación de Luis sobre la base de que eran parientes, y luego se casó con Enrique Plantaget, duque de Normandía y conde de Anjou, que pronto se convirtió en el rey Enrique II de Inglaterra en 1154. Esto a pesar de que Enrique era un pariente aún más cercano que Luis y 9 años más joven que ella. Se casaron sólo 8 semanas después de su anulación. Durante los 13 años siguientes, Leonor dio a Enrique 8 hijos: 5 hijos, 3 de los cuales llegarían a ser reyes, y 3 hijas. Sin embargo, Enrique y Leonor acabaron distanciándose. Ella fue encarcelada entre 1173 y 1189 por apoyar la revuelta de su hijo contra su marido.Leonor enviudó en julio de 1189. A su marido le sucedió su hijo, Ricardo I, conocido como Corazón de León. En cuanto ascendió al trono, Ricardo hizo que liberaran a su madre de la prisión. Leonor, ahora reina viuda, actuó como regente mientras Ricardo iba a la Tercera Cruzada. Sobrevivió a Ricardo y vivió hasta el reinado de su hijo menor, Juan, conocido como el peor rey de la larga historia de Inglaterra. Es este rey Juan el que aparece como el principal villano en la historia de Robin Hood.La 3ª Cruzada se conoce como la Cruzada de los Reyes debido a los monarcas europeos que participaron en ella. Fue un intento de reconquistar Tierra Santa a los musulmanes que, bajo Saladino, habían recuperado las tierras que los cruzados tomaron en la 1ª Cruzada. La 3ª tuvo éxito en su mayor parte, pero no alcanzó su objetivo final, la reconquista de Jerusalén.Cuando Saladino capturó Jerusalén en 1187, la noticia sacudió a Europa. Se cuenta que el Papa Urbano III quedó tan traumatizado que murió de shock. Enrique II de Inglaterra y Felipe II de Francia pusieron fin a su disputa entre ellos para dirigir una nueva cruzada. Cuando Enrique murió 2 años después, Ricardo Corazón de León se puso al frente de los ingleses. El anciano emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico Barbarroja, también respondió a la llamada a las armas y dirigió un enorme ejército a través de Turquía. Barbarroja se ahogó mientras cruzaba un río en junio de 1190, antes de llegar a Tierra Santa. Su muerte causó un gran dolor entre los cruzados alemanes. La mayoría estaban tan desanimados que volvieron a casa.Tras expulsar a los musulmanes del puerto de Acre, el sucesor de Federico, Leopoldo V de Austria, y el rey Felipe de Francia abandonaron Tierra Santa en agosto de 1191, dejando a Ricardo para que siguiera solo. Saladino no consiguió derrotar a Ricardo en ningún enfrentamiento militar, y éste se aseguró varias ciudades costeras clave. Pero el rey inglés se dio cuenta de que la conquista de Jerusalén no era posible para sus ahora debilitadas fuerzas y, en septiembre de 1192, hizo un tratado con Saladino por el que Jerusalén permanecería bajo control musulmán, pero permitía a los peregrinos y mercaderes cristianos desarmados visitar la ciudad. Ricardo partió de Tierra Santa un mes después.Los éxitos de la 3ª Cruzada permitieron a los cruzados mantener un reino considerable basado en Chipre y a lo largo de la costa siria. Su fracaso en la reconquista de Jerusalén condujo a la convocatoria de una 4ª Cruzada 6 años después.La 3ª Cruzada fue una prueba más de la incapacidad de los europeos para formar una unión eficaz contra los musulmanes. Los líderes y la nobleza de Europa hicieron grandes promesas de unidad cuando se embarcaron en una Cruzada, pero los rigores del viaje, junto con la inminente perspectiva de la victoria, les hicieron caer la mayoría de las veces en incesantes y mezquinas disputas.En su viaje de regreso a Inglaterra, Ricardo fue apresado por el mencionado Leopoldo, duque de Austria, cuya enemistad se había ganado en la batalla por la ciudad de Jope. El duque entregó a su cautivo al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique VI, que también tenía un rencor que saldar. Corazón de León fue liberado bajo las humillantes condiciones de pagar un enorme rescate y consentir que su reino fuera un feudo del Imperio.  Esta toma de rehenes de Ricardo Corazón de León es el telón de fondo de la historia de Robin Hood.Saladino murió en marzo de 1193, siendo con mucho el más famoso de los enemigos de los cruzados. La cristiandad se ha unido a los escritores árabes en la alabanza de su valor, su cultura y la forma magnánima en que trató a sus enemigos.Los historiadores debaten sobre cuántas Cruzadas hubo. No es que los reyes Enrique y Felipe dijeran: "Oye, hagamos las paces y lancemos la 3ª Cruzada". No las numeraron como lo han hecho los historiadores desde entonces. La historia tiende a atribuir 9 como número de Cruzadas, pero luego añade 2 más asignándoles nombres en lugar de números; la Cruzada Albigense y la Cruzada de los Niños, que tuvieron lugar entre la 4ª y la 5ª Cruzada.En general, las Cruzadas 5ª a 9ª se consideran movimientos armados menores, mientras que las 4 primeras se denominan Grandes Cruzadas.Terminaremos con un rápido repaso de la 4ª Cruzada.Inocencio III se convirtió en Papa en 1198.  Convocó la 4ª Cruzada, que fue el golpe final que separó para siempre las iglesias de Occidente y Oriente, aunque ciertamente ése nunca fue su objetivo. De hecho, advirtió a los cruzados que no lo hicieran.El plan del Papa Inocencio era simplemente destruir una base militar musulmana en Egipto. Los mercaderes de Venecia habían prometido suministrar barcos a los cruzados con un gran descuento, que los cruzados no podían dejar pasar. Así que, en el verano de 1202, llegaron a Venecia esperando navegar hacia Egipto. Pero había un problema: sólo se presentó un tercio del número esperado de guerreros. Y llegaron con poco más de la mitad de la cuota de navegación requerida.Un príncipe de Oriente se ofreció a financiar el resto con una condición: Que los cruzados navegaran primero a Constantinopla, destronaran al actual emperador y se la entregaran. Entonces podrían seguir su alegre camino hacia Egipto. El Papa Inocencio prohibió esta diversión, pero nadie le hizo caso.El 5 de julio de 1203, los cruzados llegaron a la capital oriental. El pueblo de Constantinopla estaba ya harto de que los europeos se entrometieran en sus asuntos y formó una contrarrevolución que barrió del trono al emperador de turno, pero sólo para poder instalar a su propio gobernante ferozmente anticruzado. Al verse excluido de sus esperanzas, el aspirante a emperador que había pagado a los cruzados el camino a Constantinopla se negó a pagarles el camino a Egipto, dejándoles abandonados en un territorio cada vez más hostil.Estaban furiosos. Sus líderes decidieron intentar sacar lo mejor de la situación y convocaron un rápido saqueo de Constantinopla. Uno de los capellanes de la Cruzada proclamó, haciendo caso omiso de los deseos del Papa: "Si tenéis la intención de conquistar esta tierra y someterla a la obediencia romana, todos los que mueran participarán de la indulgencia del Papa".  Eso fue como soltar la cadena a un perro rabioso. Para muchos de los cruzados, esto no sólo era una excusa para enriquecerse con el botín, sino que significaba una licencia para hacer lo que quisieran en Constantinopla.El Viernes Santo de 1204, los cruzados, con cruces rojas en sus túnicas, saquearon Constantinopla. Durante 3 días, violaron y mataron a compañeros cristianos. Las estatuas de la ciudad fueron descuartizadas y fundidas. La Santa Sofía fue despojada de sus vasos de oro. Una ramera realizó bailes sensuales en la Mesa del Señor, entonando viles canciones para beber. Un escritor oriental se lamentó: "Los musulmanes son misericordiosos comparados con estos hombres que llevan la cruz de Cristo sobre sus hombros".Ni el Imperio ni la Iglesia de Oriente se recuperaron jamás de aquellos 3 días. Durante los siguientes 60 años, los cruzados de la Iglesia romana gobernaron lo que antes era el Imperio de Oriente. El emperador oriental estableció una corte en el exilio en Nicea. En lugar de adoptar las costumbres romanas, muchos cristianos orientales huyeron allí. Allí permanecieron hasta 1261, cuando un gobernante Oriental retomó Constantinopla.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio 56 de CS es la tercera parte de nuestra serie sobre Las Cruzadas.Uno de los principales resultados de la Primera Cruzada fue un mayor distanciamiento entre las Iglesias de Oriente y Occidente. La ayuda prestada a Bizancio por los cruzad]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="685" height="385" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-03.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-03.jpg 685w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-03-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-03-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 685px) 100vw, 685px" /></p>Este episodio 56 de CS es la tercera parte de nuestra serie sobre Las Cruzadas.Uno de los principales resultados de la Primera Cruzada fue un mayor distanciamiento entre las Iglesias de Oriente y Occidente. La ayuda prestada a Bizancio por los cruzados no fue la que esperaba el emperador oriental Alejo.También dio lugar a una alienación de los musulmanes aún mayor que la que existía antes. 200 años de cruzadas por el Mediterráneo oriental envenenaron permanentemente las relaciones entre musulmanes y cristianos y acabaron con el espíritu de tolerancia moderada hacia los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán en una amplia franja de territorio. Los únicos que dieron la bienvenida a los cruzados fueron un puñado de minorías cristianas que habían sufrido bajo el dominio bizantino y musulmán: los armenios y los maronitas que vivían en el Líbano. Los coptos de Egipto vieron las Cruzadas como una calamidad. Ahora los musulmanes sospechaban que tenían simpatías occidentales, mientras que la Iglesia de Occidente los trataba como cismáticos. Una vez que los cruzados tomaron Jerusalén, prohibieron a los coptos peregrinar allí.Las cosas se agriaron realmente entre Oriente y Occidente cuando la Iglesia romana instaló patriarcados latinos en los centros históricamente orientales de Antioquía y Jerusalén. Luego, durante la 4ª Cruzada, se nombró un patriarca latino para la iglesia en la propia Constantinopla.Para que te hagas una idea de lo que habría sentido el cristiano de Constantinopla, imagina cómo se sentirían los bautistas del Sur si un obispo mormón fuera nombrado presidente de la Convención Bautista del Sur. Ya te haces una idea = No Bueno.Otro efecto duradero de las Cruzadas fue que debilitaron el Imperio Bizantino y aceleraron su caída ante los turcos otomanos un par de siglos después. También desestabilizaron a los gobiernos árabes, dejándolos susceptibles de ser invadidos por turcos y mongoles.En esta época se produjo un nuevo e importante desarrollo en la historia monástica con el surgimiento de las órdenes monásticas de caballería. La primera de ellas fue la de los Caballeros Templarios, fundada en 1118 bajo Hugh de Payens. El rey Balduino dio a los templarios su nombre, y de ellos pasó a otras órdenes la idea de luchar por el Temple. Bernardo de Claraval, aunque no fue el autor de la regla de los Templarios, como dice la leyenda, sí escribió una influyente obra titulada Elogio de la nueva milicia de Cristo, que alababa las nuevas órdenes de caballeros.Los Templarios fueron imitados por los Hospitalarios, que tuvieron un origen anterior como orden caritativa. Fueron organizados en 1050 por mercaderes de Amalfi que vivían en Jerusalén para proteger a los peregrinos. Proporcionaban hospitalidad y atención a los enfermos, y contribuyeron a transformar la palabra "hospitalidad" en "hospital". Con Gerardo, en 1120, los Hospitalarios obtuvieron la sanción papal. El sucesor de Gerardo fue Raimundo de Provenza, que reorganizó a los Hospitalarios como una orden militar según el modelo de los Caballeros Templarios. Los Hospitalarios, también conocidos como Caballeros de San Juan, se trasladaron finalmente a las islas de Rodas y luego a Malta, donde resistieron en 1565 en un prolongado asedio contra los turcos en una de las batallas más importantes de la historia.Otra importante orden militar, los Caballeros Teutónicos, surgió en 1199, durante la 3ª Cruzada.Las órdenes monásticas caballerescas tenían ciertos rasgos en común. Consideraban la guerra como una forma de vida devocional. La antigua idea monástica de luchar contra los demonios, como se veía en los antiguos ermitaños del desierto egipcio, evolucionó hacia el combate real con personas consideradas agentes del mal. La guerra espiritual se convirtió en una batalla real. Los caballeros y sus ayudantes hicieron votos similares a los de otros monjes. Profesaban pobreza, castidad y obediencia, junto con la promesa de defender a otros por la fuerza de las armas. Aunque se juraba la pobreza personal, se consideraba adecuado el uso de la violencia para asegurar la riqueza, de modo que pudiera utilizarse en beneficio de otros, incluida la propia orden. Los templarios se convirtieron en objeto de envidia por su inmensa riqueza.Al estudiar las relaciones entre el cristianismo y el islam durante la Edad Media, debemos recordar que hubo muchos intercambios pacíficos. Algunos cristianos defendían las misiones pacíficas con los musulmanes. Estos encuentros pacíficos pueden verse en el intercambio de arte. Los cristianos valoraban mucho la metalistería y los tejidos musulmanes. Los ornamentos de las iglesias eran a menudo confeccionados por tejedores musulmanes. Una de estas vestimentas se encuentra hoy en Canterbury. Contiene una escritura árabe que dice: "Grande es Alá y Mahoma es su profeta".Desde el punto de vista positivo, si hubo algo positivo que extraer de las Cruzadas, fue que promovieron un mayor sentido de unidad en Europa Occidental. Recuerda que una de las razones por las que el Papa Urbano desencadenó la Cruzada fue para desahogar los hábitos violentos de los nobles europeos, que se enfrentaban constantemente entre sí. En lugar de guerrear entre ellos de un lado a otro de Europa, regando sus campos de sangre, se unieron para ir contra los infieles "de allá".Las Cruzadas también supusieron un aumento del prestigio del papado, ya que pudieron movilizar a un gran número de personas.  Las Cruzadas también estimularon un renacimiento intelectual en Europa, ya que los cruzados regresaron con nuevas experiencias y conocimientos de otra parte del mundo.Tras la 1ª Cruzada, durante los siguientes 60 años, Jerusalén vio una sucesión de gobernantes débiles, mientras que los musulmanes, desde Damasco hasta Egipto, se unieron bajo una nueva dinastía de líderes competentes y carismáticos. El último de ellos fue Saladino o, más propiamente, Salah ad-Din. Fundador de la dinastía ayubí del Islam, se convirtió en califa en 1174 y se propuso retomar Jerusalén.El rey de Jerusalén en aquella época era (y aviso: voy a destrozar el nombre de este pobre hombre) Guy de Lusignan. Llamémosle simplemente "Guy". Dirigió a los cruzados a una colina al oeste del mar de Galilea llamada los Cuernos de Hattin. Tanto los Templarios como los Hospitalarios se encontraban allí con fuerza, y la tan cacareada "verdadera cruz" era llevada por el obispo de Acre, que a su vez iba vestido con armadura. El 5 de julio de 1187 se libró la batalla decisiva. Los cruzados fueron completamente derrotados. Perecieron 30.000 personas. El rey Guy, los líderes de los templarios y los hospitalarios, junto con algunos otros nobles, fueron hechos prisioneros. Saladino les dio clemencia. El destino de Tierra Santa estaba decidido.El 2 de octubre de 1187, Saladino entró en Jerusalén después de que ésta opusiera una valiente resistencia. Las generosas condiciones de la rendición fueron, en su mayoría, dignas de la caballerosidad del comandante musulmán. No hubo escenas de carnicería salvaje como las que siguieron a la entrada de los cruzados 90 años antes. A los habitantes de Jerusalén se les dio la libertad si pagaban un rescate. A los europeos y a todo aquel que lo deseara, se les permitió salir. Durante 40 días continuó la procesión de la partida. Las reliquias almacenadas en la Iglesia del Santo Sepulcro fueron rescatadas por la suma de 50.000 bezantes. Llamados así por Bizancio, donde eran el medio de cambio, el bezante era una moneda de oro de 5 gramos.Así terminó el reino latino de Jerusalén. Desde entonces, el culto del Islam ha continuado en el Monte Moría sin interrupción. Las demás conquistas europeas de la 1ª Cruzada estaban entonces en peligro por las interminables disputas de los propios cruzados y, a pesar del constante flujo de reclutas y tesoros procedentes de Europa, cayeron fácilmente ante Saladino.Permitió que un gobernante latino meramente ceremonial ostentara el título de rey de Jerusalén, pero el último rey real fue Guy, que fue liberado y luego viajó reclamando el título de rey, pero sin corte ni capital. Finalmente se estableció en Chipre.Entraremos en menos detalles sobre el resto de las Cruzadas cuando las terminemos en el próximo episodio.La 2ª Cruzada fue provocada por 2 acontecimientos: la caída del estado cruzado de Edesa en Siria y la predicación de Bernardo de Claraval. Y ten en cuenta que la 2ª Cruzada tuvo lugar ANTES de la llegada de Saladino a la escena.Edesa cayó en manos de los turcos en diciembre de 1144.  Hicieron un fuego en una gran brecha que habían abierto en la muralla de la ciudad. El fuego estaba tan caliente que agrietó una sección de la muralla de cien metros de largo. Cuando la muralla se derrumbó, los turcos se abalanzaron sobre ella y desencadenaron el mismo tipo de brutalidad que los cruzados cuando conquistaron Jerusalén.El Papa Eugenio III vio la victoria turca en Edesa como una amenaza para la continuidad de los cruzados en Palestina y pidió al rey de Francia que marchara en su ayuda. Se prometió el perdón de todos los pecados y la entrada inmediata en el cielo a todos los que se embarcaran en una nueva Cruzada. Eugenio convocó a Bernardo de Claraval para que abandonara su abadía y predicara la cruzada. Bernardo era la persona más famosa de su tiempo y esta llamada del Papa se produjo en el cenit de su fama. Consideró la llamada del Papa como una llamada de Dios.En la Pascua de 1146, el rey Luis de Francia juró liderar la Cruzada. La promesa del Papa de la remisión de los pecados le era muy querida, ya que estaba afectado por la culpa de haber quemado una iglesia con 1300 personas dentro. ¡Qué grandioso es poder obtener el perdón matando a más personas! Reunió un concilio en Vézelai, en el que Bernardo causó una impresión tan poderosa con su mensaje que todos los presentes se lanzaron a la causa de las cruzadas. Bernardo se vio obligado a cortar su propia túnica en pequeños fragmentos, para regalarlos a todos los que quisieran algo suyo que pudieran llevar a Oriente. Escribió al Papa Eugenio que el entusiasmo era tan grande que "los castillos y las ciudades se vaciaron de sus habitantes. Apenas se podía encontrar un hombre para 7 mujeres, y las mujeres enviudaban en todas partes mientras sus maridos aún vivían". Es decir, la mayoría de los hombres partieron a la Cruzada, dejando a la población de Francia con 7 mujeres por cada hombre. ¡Qué suerte tuvieron!Desde Francia, Bernardo se dirigió a Basilea, en la actual Suiza, y luego subió por las ciudades a lo largo del Rin hasta llegar a Colonia. Al igual que en la 1ª Cruzada, la persecución contra los judíos estalló en esta zona cuando un monje llamado Radulph se preguntó por qué era necesario ir a Oriente Medio para deshacerse de los que odian a Dios y matan a Cristo. Había muchos en Europa.  Bernardo se opuso con vehemencia. Pidió que la Iglesia intentara ganarse a los judíos mediante la discusión y el respeto, no matándolos.Bernardo era LA celebridad de la época y miles de personas acudían a escucharle. Se le atribuyeron varios milagros y curaciones notables. El emperador alemán Konrad III se sintió profundamente conmovido por su predicación y se convenció de que debía apoyar la Cruzada.Konrad reunió un ejército de 70.000 personas, de las cuales una décima parte eran caballeros. Se reunieron en Ratisbona y se dirigieron a través de Hungría hacia el Bósforo. A lo largo de su ruta no fueron bien recibidos. Konrad y el emperador oriental Manuel eran cuñados, pero eso no impidió que Manuel hiciera todo lo posible por acabar con la fuerza alemana. Los guías que les proporcionó condujeron a los alemanes a emboscadas y trampas y luego los abandonaron en las montañas. Cuando finalmente llegaron a Nicea, el hambre, la fiebre y los ataques habían reducido la fuerza a una décima parte de su tamaño original.El rey Luis partió en la primavera de 1147 y siguió la misma ruta que había seguido Konrad. Su reina, Leonor, famosa por su belleza y habilidad como líder, junto con muchas otras damas de la corte francesa, acompañó al ejército. Los franceses se reunieron con lo que quedaba de la fuerza de Konrad en Nicea.Las fuerzas se dividieron entonces en diferentes grupos que llegaron a Acre en 1148. Se reunieron con el rey Balduino III de Jerusalén y se comprometieron a unir sus fuerzas para intentar conquistar Damasco antes de retomar Edesa. El asedio a Damasco fue un fracaso total. Los nobles europeos cayeron en tales luchas internas que su bando se fragmentó en grupos beligerantes. Konrad partió hacia Alemania en el otoño de 1148 y Luis regresó a Francia unos meses después.Bernardo se sintió humillado por el fracaso de la Cruzada. Lo atribuyó al juicio de Dios por los pecados de los cruzados y del mundo cristiano.Un poco más sobre la esposa del rey Luis, Leonor. Leonor de Aquitania era realmente extraordinaria. En un mundo dominado por los hombres, la carrera de Leonor fue algo especial. Fue una de las personas más ricas y poderosas de Europa durante la Edad Media.Leonor sucedió a su padre como gobernante de Aquitania y Poitiers a la edad de 15 años. Era entonces la novia más codiciada de Europa. Tres meses después de su ascenso, se casó con el rey Luis VII. Como reina de Francia, participó en la 2ª Cruzada. Después, con su derrota y de vuelta a Francia, consiguió la anulación de Luis sobre la base de que eran parientes, y luego se casó con Enrique Plantaget, duque de Normandía y conde de Anjou, que pronto se convirtió en el rey Enrique II de Inglaterra en 1154. Esto a pesar de que Enrique era un pariente aún más cercano que Luis y 9 años más joven que ella. Se casaron sólo 8 semanas después de su anulación. Durante los 13 años siguientes, Leonor dio a Enrique 8 hijos: 5 hijos, 3 de los cuales llegarían a ser reyes, y 3 hijas. Sin embargo, Enrique y Leonor acabaron distanciándose. Ella fue encarcelada entre 1173 y 1189 por apoyar la revuelta de su hijo contra su marido.Leonor enviudó en julio de 1189. A su marido le sucedió su hijo, Ricardo I, conocido como Corazón de León. En cuanto ascendió al trono, Ricardo hizo que liberaran a su madre de la prisión. Leonor, ahora reina viuda, actuó como regente mientras Ricardo iba a la Tercera Cruzada. Sobrevivió a Ricardo y vivió hasta el reinado de su hijo menor, Juan, conocido como el peor rey de la larga historia de Inglaterra. Es este rey Juan el que aparece como el principal villano en la historia de Robin Hood.La 3ª Cruzada se conoce como la Cruzada de los Reyes debido a los monarcas europeos que participaron en ella. Fue un intento de reconquistar Tierra Santa a los musulmanes que, bajo Saladino, habían recuperado las tierras que los cruzados tomaron en la 1ª Cruzada. La 3ª tuvo éxito en su mayor parte, pero no alcanzó su objetivo final, la reconquista de Jerusalén.Cuando Saladino capturó Jerusalén en 1187, la noticia sacudió a Europa. Se cuenta que el Papa Urbano III quedó tan traumatizado que murió de shock. Enrique II de Inglaterra y Felipe II de Francia pusieron fin a su disputa entre ellos para dirigir una nueva cruzada. Cuando Enrique murió 2 años después, Ricardo Corazón de León se puso al frente de los ingleses. El anciano emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico Barbarroja, también respondió a la llamada a las armas y dirigió un enorme ejército a través de Turquía. Barbarroja se ahogó mientras cruzaba un río en junio de 1190, antes de llegar a Tierra Santa. Su muerte causó un gran dolor entre los cruzados alemanes. La mayoría estaban tan desanimados que volvieron a casa.Tras expulsar a los musulmanes del puerto de Acre, el sucesor de Federico, Leopoldo V de Austria, y el rey Felipe de Francia abandonaron Tierra Santa en agosto de 1191, dejando a Ricardo para que siguiera solo. Saladino no consiguió derrotar a Ricardo en ningún enfrentamiento militar, y éste se aseguró varias ciudades costeras clave. Pero el rey inglés se dio cuenta de que la conquista de Jerusalén no era posible para sus ahora debilitadas fuerzas y, en septiembre de 1192, hizo un tratado con Saladino por el que Jerusalén permanecería bajo control musulmán, pero permitía a los peregrinos y mercaderes cristianos desarmados visitar la ciudad. Ricardo partió de Tierra Santa un mes después.Los éxitos de la 3ª Cruzada permitieron a los cruzados mantener un reino considerable basado en Chipre y a lo largo de la costa siria. Su fracaso en la reconquista de Jerusalén condujo a la convocatoria de una 4ª Cruzada 6 años después.La 3ª Cruzada fue una prueba más de la incapacidad de los europeos para formar una unión eficaz contra los musulmanes. Los líderes y la nobleza de Europa hicieron grandes promesas de unidad cuando se embarcaron en una Cruzada, pero los rigores del viaje, junto con la inminente perspectiva de la victoria, les hicieron caer la mayoría de las veces en incesantes y mezquinas disputas.En su viaje de regreso a Inglaterra, Ricardo fue apresado por el mencionado Leopoldo, duque de Austria, cuya enemistad se había ganado en la batalla por la ciudad de Jope. El duque entregó a su cautivo al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique VI, que también tenía un rencor que saldar. Corazón de León fue liberado bajo las humillantes condiciones de pagar un enorme rescate y consentir que su reino fuera un feudo del Imperio.  Esta toma de rehenes de Ricardo Corazón de León es el telón de fondo de la historia de Robin Hood.Saladino murió en marzo de 1193, siendo con mucho el más famoso de los enemigos de los cruzados. La cristiandad se ha unido a los escritores árabes en la alabanza de su valor, su cultura y la forma magnánima en que trató a sus enemigos.Los historiadores debaten sobre cuántas Cruzadas hubo. No es que los reyes Enrique y Felipe dijeran: "Oye, hagamos las paces y lancemos la 3ª Cruzada". No las numeraron como lo han hecho los historiadores desde entonces. La historia tiende a atribuir 9 como número de Cruzadas, pero luego añade 2 más asignándoles nombres en lugar de números; la Cruzada Albigense y la Cruzada de los Niños, que tuvieron lugar entre la 4ª y la 5ª Cruzada.En general, las Cruzadas 5ª a 9ª se consideran movimientos armados menores, mientras que las 4 primeras se denominan Grandes Cruzadas.Terminaremos con un rápido repaso de la 4ª Cruzada.Inocencio III se convirtió en Papa en 1198.  Convocó la 4ª Cruzada, que fue el golpe final que separó para siempre las iglesias de Occidente y Oriente, aunque ciertamente ése nunca fue su objetivo. De hecho, advirtió a los cruzados que no lo hicieran.El plan del Papa Inocencio era simplemente destruir una base militar musulmana en Egipto. Los mercaderes de Venecia habían prometido suministrar barcos a los cruzados con un gran descuento, que los cruzados no podían dejar pasar. Así que, en el verano de 1202, llegaron a Venecia esperando navegar hacia Egipto. Pero había un problema: sólo se presentó un tercio del número esperado de guerreros. Y llegaron con poco más de la mitad de la cuota de navegación requerida.Un príncipe de Oriente se ofreció a financiar el resto con una condición: Que los cruzados navegaran primero a Constantinopla, destronaran al actual emperador y se la entregaran. Entonces podrían seguir su alegre camino hacia Egipto. El Papa Inocencio prohibió esta diversión, pero nadie le hizo caso.El 5 de julio de 1203, los cruzados llegaron a la capital oriental. El pueblo de Constantinopla estaba ya harto de que los europeos se entrometieran en sus asuntos y formó una contrarrevolución que barrió del trono al emperador de turno, pero sólo para poder instalar a su propio gobernante ferozmente anticruzado. Al verse excluido de sus esperanzas, el aspirante a emperador que había pagado a los cruzados el camino a Constantinopla se negó a pagarles el camino a Egipto, dejándoles abandonados en un territorio cada vez más hostil.Estaban furiosos. Sus líderes decidieron intentar sacar lo mejor de la situación y convocaron un rápido saqueo de Constantinopla. Uno de los capellanes de la Cruzada proclamó, haciendo caso omiso de los deseos del Papa: "Si tenéis la intención de conquistar esta tierra y someterla a la obediencia romana, todos los que mueran participarán de la indulgencia del Papa".  Eso fue como soltar la cadena a un perro rabioso. Para muchos de los cruzados, esto no sólo era una excusa para enriquecerse con el botín, sino que significaba una licencia para hacer lo que quisieran en Constantinopla.El Viernes Santo de 1204, los cruzados, con cruces rojas en sus túnicas, saquearon Constantinopla. Durante 3 días, violaron y mataron a compañeros cristianos. Las estatuas de la ciudad fueron descuartizadas y fundidas. La Santa Sofía fue despojada de sus vasos de oro. Una ramera realizó bailes sensuales en la Mesa del Señor, entonando viles canciones para beber. Un escritor oriental se lamentó: "Los musulmanes son misericordiosos comparados con estos hombres que llevan la cruz de Cristo sobre sus hombros".Ni el Imperio ni la Iglesia de Oriente se recuperaron jamás de aquellos 3 días. Durante los siguientes 60 años, los cruzados de la Iglesia romana gobernaron lo que antes era el Imperio de Oriente. El emperador oriental estableció una corte en el exilio en Nicea. En lugar de adoptar las costumbres romanas, muchos cristianos orientales huyeron allí. Allí permanecieron hasta 1261, cuando un gobernante Oriental retomó Constantinopla.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/56%20Las%20Cruzadas%20Parte%203.mp3" length="19082614" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio 56 de CS es la tercera parte de nuestra serie sobre Las Cruzadas.Uno de los principales resultados de la Primera Cruzada fue un mayor distanciamiento entre las Iglesias de Oriente y Occidente. La ayuda prestada a Bizancio por los cruzados no fue la que esperaba el emperador oriental Alejo.También dio lugar a una alienación de los musulmanes aún mayor que la que existía antes. 200 años de cruzadas por el Mediterráneo oriental envenenaron permanentemente las relaciones entre musulmanes y cristianos y acabaron con el espíritu de tolerancia moderada hacia los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán en una amplia franja de territorio. Los únicos que dieron la bienvenida a los cruzados fueron un puñado de minorías cristianas que habían sufrido bajo el dominio bizantino y musulmán: los armenios y los maronitas que vivían en el Líbano. Los coptos de Egipto vieron las Cruzadas como una calamidad. Ahora los musulmanes sospechaban que tenían simpatías occidentales, mientras que la Iglesia de Occidente los trataba como cismáticos. Una vez que los cruzados tomaron Jerusalén, prohibieron a los coptos peregrinar allí.Las cosas se agriaron realmente entre Oriente y Occidente cuando la Iglesia romana instaló patriarcados latinos en los centros históricamente orientales de Antioquía y Jerusalén. Luego, durante la 4ª Cruzada, se nombró un patriarca latino para la iglesia en la propia Constantinopla.Para que te hagas una idea de lo que habría sentido el cristiano de Constantinopla, imagina cómo se sentirían los bautistas del Sur si un obispo mormón fuera nombrado presidente de la Convención Bautista del Sur. Ya te haces una idea = No Bueno.Otro efecto duradero de las Cruzadas fue que debilitaron el Imperio Bizantino y aceleraron su caída ante los turcos otomanos un par de siglos después. También desestabilizaron a los gobiernos árabes, dejándolos susceptibles de ser invadidos por turcos y mongoles.En esta época se produjo un nuevo e importante desarrollo en la historia monástica con el surgimiento de las órdenes monásticas de caballería. La primera de ellas fue la de los Caballeros Templarios, fundada en 1118 bajo Hugh de Payens. El rey Balduino dio a los templarios su nombre, y de ellos pasó a otras órdenes la idea de luchar por el Temple. Bernardo de Claraval, aunque no fue el autor de la regla de los Templarios, como dice la leyenda, sí escribió una influyente obra titulada Elogio de la nueva milicia de Cristo, que alababa las nuevas órdenes de caballeros.Los Templarios fueron imitados por los Hospitalarios, que tuvieron un origen anterior como orden caritativa. Fueron organizados en 1050 por mercaderes de Amalfi que vivían en Jerusalén para proteger a los peregrinos. Proporcionaban hospitalidad y atención a los enfermos, y contribuyeron a transformar la palabra "hospitalidad" en "hospital". Con Gerardo, en 1120, los Hospitalarios obtuvieron la sanción papal. El sucesor de Gerardo fue Raimundo de Provenza, que reorganizó a los Hospitalarios como una orden militar según el modelo de los Caballeros Templarios. Los Hospitalarios, también conocidos como Caballeros de San Juan, se trasladaron finalmente a las islas de Rodas y luego a Malta, donde resistieron en 1565 en un prolongado asedio contra los turcos en una de las batallas más importantes de la historia.Otra importante orden militar, los Caballeros Teutónicos, surgió en 1199, durante la 3ª Cruzada.Las órdenes monásticas caballerescas tenían ciertos rasgos en común. Consideraban la guerra como una forma de vida devocional. La antigua idea monástica de luchar contra los demonios, como se veía en los antiguos ermitaños del desierto egipcio, evolucionó hacia el combate real con personas consideradas agentes del mal. La guerra espiritual se convirtió en una batalla real. Los caballeros y sus ayudantes hicieron votos similares a los de otros monjes. Profesaban pobreza, castidad y obediencia, junto con la promesa de defender a otros por la f]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-03.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-03.jpg</ssp:url> <ssp:title>56-Las Cruzadas Parte 3</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio 56 de CS es la tercera parte de nuestra serie sobre Las Cruzadas.Uno de los principales resultados de la Primera Cruzada fue un mayor distanciamiento entre las Iglesias de Oriente y Occidente. 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Los cristianos modernos quieren descartar esa época de la Historia de la Iglesia como el fanatismo alocado de los analfabetos y supersticiosos. Pero hacerlo es mostrar nuestro propio tipo de fanatismo, uno que descuida el contexto histórico de la Edad Media europea.Los cruzados eran seres humanos que, como nosotros, tenían motivos encontrados, a menudo en conflicto. La palabra <strong><em>cruzada</em></strong> significa "tomar la cruz", esperemos que sea siguiendo el ejemplo de Cristo. Por eso, de camino a Tierra Santa los cruzados llevaban la cruz en el pecho. Al volver a casa la llevaban en la espalda.Al reunir a la nobleza europea para unirse a la Primera Cruzada, el Papa Urbano II les prometió el perdón de los pecados pasados. La mayoría de ellos sentía una profunda reverencia por la tierra que había pisado Jesús. Esa devoción fue captada más tarde por Shakespeare cuando hace decir al rey Enrique IV<em>Estamos impresionados y comprometidos a luchar...</em><em>Para perseguir a esos paganos en esos campos sagrados</em><em>Sobre cuyos acres caminaron esos benditos pies,</em><em>Que hace mil cuatrocientos años fueron clavados</em><em>Por nuestra ventaja en la amarga cruz.</em>&nbsp;Para Urbano y los papas posteriores, las Cruzadas eran una Guerra Santa. Agustín, cuya teología dio forma a la Iglesia medieval, estableció los principios de una "guerra justa".  Decía que debía ser conducida por el Estado; su objetivo general era defender una justicia en peligro, lo que significaba más estrechamente que debía ser defensiva para proteger la vida y la propiedad. En la conducción de esa guerra justa debe haber respeto por los no combatientes, los rehenes y los prisioneros. Y aunque todo esto pudo estar en la mente del Papa Urbano y de otros líderes eclesiásticos cuando convocaron la Primera Cruzada, esos ideales no pasaron de los límites de Europa. Una vez que los cruzados llegaron a Oriente, las dificultades de su paso conspiraron para justificar en sus mentes el saqueo al por mayor de los inocentes. Incluso aquellos que originalmente habían tomado la cruz de los cruzados con intenciones nobles, no querían quedarse al margen de la adquisición del tesoro una vez que comenzara el saqueo. Al fin y al cabo, todos los demás lo están haciendo...Volviendo a nuestra narración de la Primera Cruzada, recapitulemos...Lo que desencadenó la Cruzada fue una petición de ayuda del emperador bizantino Alejo I Komnenos. Alejo estaba preocupado por los avances de los turcos Selyúcidas musulmanes, que habían llegado hasta el oeste de Nicea, un suburbio de Constantinopla. En marzo de 1095, Alejo envió enviados al Concilio de Piacenza para pedir al Papa Urbano II ayuda contra los turcos. La respuesta de Urbano fue positiva. Es probable que esperara sanar el Gran Cisma de 40 años antes que había separado a las iglesias de Occidente y Oriente.En el verano de 1095, Urbano se dirigió a su tierra natal, Francia, para reclutar personal para la campaña. Su viaje terminó en el Concilio de Clermont, en noviembre, donde pronunció un apasionado sermón ante una gran audiencia de nobles y clérigos franceses, detallando las atrocidades cometidas contra los peregrinos y los cristianos que vivían en Oriente por los musulmanes.Malcolm Gladwell escribió un bestseller en el año 2000 titulado <strong><em>El Punto de Inflexión</em></strong>. El discurso del Papa fue uno de ellos, un punto de inflexión épico que envió a la historia en una nueva dirección. Urbano comprendió que lo que proponía era un acto tan costoso, largo y arduo que equivalía a una forma de penitencia capaz de descargar todos los pecados de los que iban a la cruzada. Y comprendía cómo funcionaba la mente de su público. Procedente de una casa noble y habiendo ascendido en las filas del monasterio y de la Iglesia, comprendía el rompecabezas que había en el corazón del sentimiento religioso popular. La gente era muy consciente de su pecaminosidad y buscaba expurgarla emprendiendo una peregrinación, o si eso no era posible, dotar a un monje o monja para que viviera una vida de santidad secuestrada en su nombre. Pero su inevitable inmersión en el mundo significaba que era imposible llevar a cabo todas las penitencias que consumían tiempo y que podían seguir el ritmo de su siempre creciente catálogo de pecados. Urbano vio que podía cortar el nudo gordiano prescribiendo una Cruzada. Por fin había una forma de que los hombres entregados a la violencia, una de las más graves de sus fechorías, la utilizasen como acto de penitencia. De la noche a la mañana, los más necesitados de penitencia se convirtieron en la causa del éxito de la Cruzada.Aunque existen diferentes versiones del sermón de Urbano, todas nombran los mismos elementos básicos. El Papa habló de la necesidad de acabar con la violencia que los caballeros europeos mantenían entre sí, de la necesidad de ayudar a los cristianos orientales en su contienda con el Islam y de volver a hacer seguros los caminos de los peregrinos a Jerusalén.  Propuso hacerlo mediante un nuevo tipo de guerra, una peregrinación armada que conduciría a grandes recompensas espirituales y terrenales, en la que se remitirían los pecados y quien muriera en la contienda eludiría el purgatorio y entraría inmediatamente en la dicha del cielo.El discurso del Papa en Clermont no mencionaba específicamente la liberación de Jerusalén; el objetivo al principio era sólo ayudar a Constantinopla y despejar los caminos hacia Jerusalén.  Pero el mensaje posterior de Urbano, mientras viajaba por Europa recabando apoyo para la Cruzada, sí incluía la idea de liberar la Ciudad Santa.Aunque el discurso de Urbano parecía improvisado, en realidad estaba bien planificado.  Había hablado de lanzar una cruzada con dos de los líderes más importantes del sur de Francia, que le dieron un apoyo entusiasta. Uno de ellos se encontraba en Clermont, el primero en tomar la causa. Durante lo que quedaba de 1095 y hasta el 96, el Papa Urbano difundió el mensaje por toda Francia e instó al clero a predicar en sus propias regiones e iglesias de toda Europa.A pesar de esta planificación, la respuesta al llamamiento a la Cruzada fue una sorpresa. En lugar de instar a la gente a UNIRSE a la campaña, los obispos tuvieron que disuadir a ciertas personas de unirse.  Las mujeres, los monjes y los enfermos estaban prohibidos, aunque muchos protestaron por su exclusión. Algunos hicieron algo más que protestar; desafiaron a los funcionarios e hicieron planes para ir de todos modos. Cuando el Papa Urbano concibió originalmente la cruzada, imaginó a los caballeros y a la nobleza liderando ejércitos entrenados. Fue una sorpresa que miles de campesinos se unieran a la causa.¿Qué debía decir el obispo a estos campesinos cuando indicaron su intención de ir? "No pueden. Tienen que quedarse y cuidar sus campos y rebaños". Cuando los campesinos preguntaron por qué, los obispos no tuvieron una buena respuesta, así que formaron compañías y se pusieron en marcha. El clero se vio obligado a dar un permiso a regañadientes. Reunieron grupos locales de campesinos y les hicieron hacer un voto de devoción a la Santa Causa, fijando como destino la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.Junto al entusiasmo de los campesinos, Urbano cortejó a la nobleza de Europa, especialmente de Francia, para que liderara la Cruzada. Los caballeros del norte y el sur de Francia, Flandes, Alemania e Italia se dividieron en cuatro ejércitos. Lamentablemente, a menudo se veían en competencia unos con otros en lugar de estar unidos en una causa común. Compitieron por el protagonismo para dar gloria a Dios; y, por supuesto, por el botín que ello conllevaba.Mientras que los vástagos de las casas nobles dirigían algunos de los ejércitos, el grueso de los caballeros eran hijos menores de la nobleza cuyo único camino hacia la riqueza era la conquista. El hermano mayor estaba destinado a heredar el nombre y los bienes de la familia. Así que cientos de estos hijos menores vieron en las Cruzadas una forma de hacerse un nombre y de labrarse su propio dominio en las tierras recién adquiridas. Si no regresaban a Europa cargados de tesoros, esperaban establecerse en las tierras que habían ganado con la espada.Uno de los muchos y tristes resultados del giro de la Primera Cruzada fue la persecución de los judíos en el norte de Francia y en la zona Alemana de Renania. El antisemitismo burbujeó bajo la superficie de esta región durante generaciones. Ahora se desbordó cuando los campesinos y plebeyos se movilizaron para expulsar a los infieles de Tierra Santa. Algunos empezaron a preguntarse por qué era necesario un viaje al Oriente Medio cuando había personas que odiaban a Cristo que vivían justo al lado. Así que se atacó a los judíos, se quemaron sus casas y se saquearon los negocios.Como vimos en nuestro último episodio, los campesinos se formaron en bandas y se abrieron camino a través de Europa hasta Constantinopla. Carecían de la disciplina y los suministros de los caballeros, así que se abrieron camino hacia el Este, como Sherman en su marcha hacia el Mar durante la guerra civil americana. Aunque no conocemos las cifras, miles de estos cruzados campesinos fueron asesinados por el camino, ya que los defensores armados salieron a oponerse a su camino a través de sus tierras.Cuando finalmente llegaron a Constantinopla, fueron escoltados a toda prisa a través del Bósforo en agosto del año 1096. En ese momento se dividieron en dos grupos. Uno intentó reconquistar Nicea, pero fracasó cuando los turcos los rodearon y los aniquilaron. El otro grupo fue emboscado y masacrado en octubre.Esta fase de la Primera Cruzada se llama Cruzada del Pueblo porque estaba formada por entre 20 y 30.000 plebeyos. Su liderazgo incluía a algunos nobles menores, pero su líder más visible era el extraño Pedro el Ermitaño.El liderazgo de Pedro en la Cruzada del Pueblo se debía a sus encendidos sermones de reclutamiento. No era tan hábil en la gestión táctica de 30.000 aspirantes a guerreros. Una vez que llegaron a Constantinopla, su falta de habilidad administrativa se hizo evidente y el puñado de caballeros que se había alistado se dio cuenta de que tenía que tomar el control. Pero se negaron a someterse los unos a los otros y se fragmentaron en diferentes grupos basados en la nacionalidad. Esta falta de liderazgo resultó fatal. Perdieron el control de su supuesto ejército, que se dedicó a saquear los hogares y las ciudades de los cristianos orientales. El contingente alemán consiguió apoderarse de una ciudad Selyúcida y los franceses comenzaron a agitar a sus líderes para que hicieran lo mismo. Un par de espías turcos difundieron el rumor en el campamento francés de que los alemanes marchaban hacia Nicea. Así que los franceses se apresuraron a adelantarse a ellos. Al pasar por un estrecho valle, fueron aniquilados por las fuerzas Selyúcidas que los esperaban.Un remanente consiguió volver a Constantinopla, donde se unió a los caballeros que justo entonces, al final del verano, llegaban de Europa. Esta fuerza se formó en contingentes agrupados en torno a los grandes señores. Este era el tipo de fuerza militar que el Papa Urbano II y el emperador Alejo habían previsto.Los cruzados se dieron cuenta de que tenían que conquistar y ocupar primero Antioquía, en Siria, o la victoria sobre Jerusalén sería efímera. Tomaron la ciudad, pero luego sobrevivieron a duras penas a un asedio de los turcos. Al romper el asedio en la primavera del año 1099, los líderes de la Cruzada pusieron fin a sus disputas y marcharon hacia el Sur. Su ruta los llevó a lo largo de la costa hasta Cesárea, donde se dirigieron hacia el interior, hacia su objetivo. Llegaron a las cercanías de Jerusalén a principios de junio.Para entonces el ejército se había reducido a 20.000 hombres. El efecto de ver la Ciudad Santa por primera vez fue electrizante. Estos hombres habían luchado y se habían abierto paso a través de miles de kilómetros, dejando sus hogares y culturas para encontrar nuevas vistas, sonidos y sabores. Y en cada paso del camino, su objetivo era Jerusalén, el lugar donde Jesús había vivido y muerto. Los relatos de ese momento dicen que los guerreros se arrodillaron y besaron la tierra sagrada. Se quitaron la armadura y, con los pies descalzos y llorando, clamaron a Dios en confesión y alabanza.Cinco días después se produjo un ataque desesperado pero inútil contra la Ciudad. Los defensores de Jerusalén utilizaron brea y aceite hirviendo, con lluvias de piedras y cualquier otra cosa que pudiera hacer daño. Entonces los cruzados iniciaron un asedio que siguió el curso habitual. Se construyeron escaleras, torres de escalada y otros motores de asedio. El problema es que tenían que recorrer kilómetros para conseguir madera.  Todos los árboles de los alrededores de Jerusalén habían sido cortados por el general romano Tito doce siglos antes. Nunca habían vuelto a crecer.La ciudad estaba rodeada por tres lados por Raymundo de Tolosa, Godofredo, Tancredo y Roberto de Normandía. Era un verano caluroso y el sufrimiento de los sitiadores era intenso, pues el agua escaseaba. Pronto, los valles y colinas que rodeaban las murallas de la ciudad se cubrieron de caballos muertos, cuyos cadáveres putrefactos hacían insoportable la vida en el campamento.Alguien tuvo la brillante idea de duplicar el plan de batalla de Josué en Jericó. Así que los cruzados se quitaron los zapatos y, con los sacerdotes a la cabeza, empezaron a marchar alrededor de Jerusalén, con la esperanza de que las murallas cayeran. Por supuesto, no lo hicieron. Me pregunto qué hicieron con el que tuvo la idea. La ayuda llegó por fin con la llegada al puerto de Jope de una flota procedente de Génova que transportaba obreros y suministros que se pusieron a trabajar en la construcción de nuevos equipos de asedio.Por fin llegó el día del asalto final. Una enorme torre rematada por una cruz dorada fue arrastrada hasta las murallas y se dejó caer un enorme puente de tablones para que los cruzados pudieran precipitarse desde la torre hasta la cima de la muralla. Los debilitados defensores no pudieron detener la masa de guerreros que inundaron su Ciudad.La matanza que siguió es un capítulo más de las muchas escenas de este tipo que ha conocido Jerusalén.Una vez asegurada la Ciudad, los cruzados, salpicados de sangre, hicieron una pausa para arrojar un hueso a Dios. Dirigidos por Godofredo, recién cambiado de traje de lino blanco, los cruzados se dirigieron a la iglesia del Santo Sepulcro y ofrecieron oraciones y acciones de gracias. Luego, terminadas las devociones, se reanudó la masacre. Ni las lágrimas de las mujeres, ni los gritos de los niños, sirvieron para frenar el terror. Los líderes trataron de contener a sus tropas, pero se les había soltado la cadena y estaban decididos a dejar salir toda la sangre posible de los cuerpos.Cuando por fin terminó, los prisioneros musulmanes se vieron obligados a limpiar las calles de cadáveres y sangre para salvar la ciudad de la peste.¿Recuerdas a Pedro el Ermitaño, que había conducido al ejército de campesinos al desastre? Llegó a Jerusalén antes de regresar a Europa, donde fundó un monasterio y murió en el año 1115.El Papa Urbano II también murió apenas dos semanas después de la caída de Jerusalén, antes de que le llegara la noticia.Mirando hacia atrás, está claro que la Primera Cruzada llegó probablemente en el único momento en que podía tener éxito.  Los turcos Selyúcidas se habían dividido en facciones rivales en 1092. Los cruzados entraron en la región como un cuchillo antes de que se abriera una nueva era de unión y conquista musulmana. Eso es lo que tendrían que afrontar ahora los cruzados recién llegados.Sólo ocho días después de capturar Jerusalén, se estableció un gobierno permanente. Se llamó "Reino de Jerusalén". Godofredo fue elegido rey, pero rechazó el título de realeza, no queriendo llevar una corona de oro donde el Salvador había llevado una corona de espinas.  Adoptó el título de Barón y Defensor del Santo Sepulcro.Desde el momento de su nacimiento, el Reino de Jerusalén tuvo problemas. Menos de un año después, pidieron refuerzos a los alemanes. Y Godofredo sobrevivió a la toma de Jerusalén por sólo un año. Fue enterrado en la Iglesia del Santo Sepulcro, donde aún se exhiben su espada y sus espuelas. En su tumba está la inscripción "Aquí yace Godofredo de Bouillon, que conquistó todo este territorio para la religión Cristiana. Que su alma descanse con Cristo".Roma se movilizó inmediatamente para que el Reino de Jerusalén formara parte de su región de hegemonía. El arzobispo de Pisa, Dagoberto, que había participado en la Cruzada, fue elegido patriarca de Jerusalén.Los nuevos gobernantes pasaron de la conquista a la defensa y el gobierno. Intentaron aplicar el sistema feudal de Europa a la sociedad de Oriente Medio. El territorio conquistado se distribuyó entre los barones cruzados, que mantuvieron sus posesiones bajo el rey de Jerusalén como señor. Los cuatro feudos principales eran Jaffa, Galilea, Sidón y, al este del río Jordán, una región llamada Kerat. Los condes de Trípoli y Edesa y el príncipe de Antioquía eran independientes de Jerusalén, pero estaban estrechamente aliados debido a la cercana amenaza musulmana.La ocupación de Israel por parte de los cruzados estuvo lejos de ser pacífica. El reino se vio desgarrado por constantes intrigas de gobernantes civiles y clérigos religiosos. Todo ello mientras se enfrentaba a interminables amenazas desde el exterior. Pero fue la lucha interna la principal causa de debilidad. Los monjes se instalaron en enjambres por todo el país. Los franciscanos se convirtieron en guardianes de los lugares santos. Los hijos de los cruzados con mujeres musulmanas, llamados Pullani, se convirtieron en una plaga, ya que se entregaron a la codicia implacable y a la inmoralidad más grotesca.Cuando murió Godofredo, le sigio su hermano Balduino, conde de Edesa. Balduino era inteligente y el rey más activo de Jerusalén. Murió al cabo de ocho años; su cuerpo fue depositado junto al de su hermano.Durante el reinado de Balduino, el reino creció considerablemente. Cesárea cayó en manos de los cruzados en el año 1101, luego Ptolemais en 1104. Beirut en 1110. Pero Damasco nunca cayó en manos de los cruzados. Con el progreso de sus armas, construyeron castillos por todas sus posesiones en Oriente Próximo. Las ruinas de esas fortificaciones se mantienen hoy en día y son lugares turísticos de primer orden.Muchos de los cruzados, que comenzaron la aventura planeando volver a Europa, decidieron más bien quedarse una vez terminada la obra de conquista. Uno de ellos escribió: "Nosotros, que éramos occidentales, somos ahora orientales. Hemos olvidado nuestra tierra natal". Otros cruzados sí regresaron a Europa, pero lo hicieron más tarde. Incluso varios reyes europeos pasaron largas estancias en Tierra Santa.Durante el reinado de Balduino, la mayoría de los líderes de la Primera Cruzada murieron o volvieron a casa. Pero sus filas se reponían continuamente con nuevas expediciones procedentes de Europa. El Papa Pascual II, sucesor de Urbano II, envió un llamamiento a los reclutas. Las ciudades italianas proporcionaron flotas y se coordinaron con las fuerzas terrestres. Los venecianos, pisanos y genoveses establecieron cuarteles propios en Jerusalén, Acre y otras ciudades. Miles de personas se adhirieron a la causa de los cruzados en Lombardía, Francia y Alemania. Estaban dirigidos por Anselmo, arzobispo de Milán, Esteban, duque de Borgoña, Guillermo, duque de Aquitania, Ida de Austria y otros. Hugo, que se había ido a casa, regresó. Bohemundo también regresó con 34.000.  Dos ejércitos cruzados atacaron la fortaleza islámica de Bagdad.El sobrino de Balduino, también llamado Balduino, sucedió a su tío y reinó durante 13 años, hasta 1131. Conquistó la estratégica ciudad de Tiro en la costa. Era el año 1124 y eso marcó el punto álgido del poder de los cruzados.Durante los siguientes 60 años, Jerusalén vio una sucesión de gobernantes débiles mientras los musulmanes, desde Damasco hasta Egipto, se unían bajo un nuevo grupo de líderes competentes y carismáticos. El último de ellos fue Saladino. Se convirtió en califa en el año 1174 y se dispuso a retomar Jerusalén.Pero esa historia es para nuestro próximo episodio . . .]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Episodio 55 - Las Cruzadas, 2ª parteComo afirma acertadamente Bruce Shelly en su excelente libro Church History in Plain Language, durante los últimos 700 años los cristianos han intentado olvidar las Cruzadas, aunque ni los judíos ni los musulmanes ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="900" height="432" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/10/crusades-02.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/10/crusades-02.jpg 900w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/10/crusades-02-300x144.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/10/crusades-02-768x369.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/10/crusades-02-610x293.jpg 610w" sizes="(max-width: 900px) 100vw, 900px" /></p>Episodio 55 - Las Cruzadas, 2ª parteComo afirma acertadamente Bruce Shelly en su excelente libro <em>Church History in Plain Language</em>, durante los últimos 700 años los cristianos han intentado olvidar las Cruzadas, aunque ni los judíos ni los musulmanes se lo permitan. Los cristianos modernos quieren descartar esa época de la Historia de la Iglesia como el fanatismo alocado de los analfabetos y supersticiosos. Pero hacerlo es mostrar nuestro propio tipo de fanatismo, uno que descuida el contexto histórico de la Edad Media europea.Los cruzados eran seres humanos que, como nosotros, tenían motivos encontrados, a menudo en conflicto. La palabra <strong><em>cruzada</em></strong> significa "tomar la cruz", esperemos que sea siguiendo el ejemplo de Cristo. Por eso, de camino a Tierra Santa los cruzados llevaban la cruz en el pecho. Al volver a casa la llevaban en la espalda.Al reunir a la nobleza europea para unirse a la Primera Cruzada, el Papa Urbano II les prometió el perdón de los pecados pasados. La mayoría de ellos sentía una profunda reverencia por la tierra que había pisado Jesús. Esa devoción fue captada más tarde por Shakespeare cuando hace decir al rey Enrique IV<em>Estamos impresionados y comprometidos a luchar...</em><em>Para perseguir a esos paganos en esos campos sagrados</em><em>Sobre cuyos acres caminaron esos benditos pies,</em><em>Que hace mil cuatrocientos años fueron clavados</em><em>Por nuestra ventaja en la amarga cruz.</em>&nbsp;Para Urbano y los papas posteriores, las Cruzadas eran una Guerra Santa. Agustín, cuya teología dio forma a la Iglesia medieval, estableció los principios de una "guerra justa".  Decía que debía ser conducida por el Estado; su objetivo general era defender una justicia en peligro, lo que significaba más estrechamente que debía ser defensiva para proteger la vida y la propiedad. En la conducción de esa guerra justa debe haber respeto por los no combatientes, los rehenes y los prisioneros. Y aunque todo esto pudo estar en la mente del Papa Urbano y de otros líderes eclesiásticos cuando convocaron la Primera Cruzada, esos ideales no pasaron de los límites de Europa. Una vez que los cruzados llegaron a Oriente, las dificultades de su paso conspiraron para justificar en sus mentes el saqueo al por mayor de los inocentes. Incluso aquellos que originalmente habían tomado la cruz de los cruzados con intenciones nobles, no querían quedarse al margen de la adquisición del tesoro una vez que comenzara el saqueo. Al fin y al cabo, todos los demás lo están haciendo...Volviendo a nuestra narración de la Primera Cruzada, recapitulemos...Lo que desencadenó la Cruzada fue una petición de ayuda del emperador bizantino Alejo I Komnenos. Alejo estaba preocupado por los avances de los turcos Selyúcidas musulmanes, que habían llegado hasta el oeste de Nicea, un suburbio de Constantinopla. En marzo de 1095, Alejo envió enviados al Concilio de Piacenza para pedir al Papa Urbano II ayuda contra los turcos. La respuesta de Urbano fue positiva. Es probable que esperara sanar el Gran Cisma de 40 años antes que había separado a las iglesias de Occidente y Oriente.En el verano de 1095, Urbano se dirigió a su tierra natal, Francia, para reclutar personal para la campaña. Su viaje terminó en el Concilio de Clermont, en noviembre, donde pronunció un apasionado sermón ante una gran audiencia de nobles y clérigos franceses, detallando las atrocidades cometidas contra los peregrinos y los cristianos que vivían en Oriente por los musulmanes.Malcolm Gladwell escribió un bestseller en el año 2000 titulado <strong><em>El Punto de Inflexión</em></strong>. El discurso del Papa fue uno de ellos, un punto de inflexión épico que envió a la historia en una nueva dirección. Urbano comprendió que lo que proponía era un acto tan costoso, largo y arduo que equivalía a una forma de penitencia capaz de descargar todos los pecados de los que iban a la cruzada. Y comprendía cómo funcionaba la mente de su público. Procedente de una casa noble y habiendo ascendido en las filas del monasterio y de la Iglesia, comprendía el rompecabezas que había en el corazón del sentimiento religioso popular. La gente era muy consciente de su pecaminosidad y buscaba expurgarla emprendiendo una peregrinación, o si eso no era posible, dotar a un monje o monja para que viviera una vida de santidad secuestrada en su nombre. Pero su inevitable inmersión en el mundo significaba que era imposible llevar a cabo todas las penitencias que consumían tiempo y que podían seguir el ritmo de su siempre creciente catálogo de pecados. Urbano vio que podía cortar el nudo gordiano prescribiendo una Cruzada. Por fin había una forma de que los hombres entregados a la violencia, una de las más graves de sus fechorías, la utilizasen como acto de penitencia. De la noche a la mañana, los más necesitados de penitencia se convirtieron en la causa del éxito de la Cruzada.Aunque existen diferentes versiones del sermón de Urbano, todas nombran los mismos elementos básicos. El Papa habló de la necesidad de acabar con la violencia que los caballeros europeos mantenían entre sí, de la necesidad de ayudar a los cristianos orientales en su contienda con el Islam y de volver a hacer seguros los caminos de los peregrinos a Jerusalén.  Propuso hacerlo mediante un nuevo tipo de guerra, una peregrinación armada que conduciría a grandes recompensas espirituales y terrenales, en la que se remitirían los pecados y quien muriera en la contienda eludiría el purgatorio y entraría inmediatamente en la dicha del cielo.El discurso del Papa en Clermont no mencionaba específicamente la liberación de Jerusalén; el objetivo al principio era sólo ayudar a Constantinopla y despejar los caminos hacia Jerusalén.  Pero el mensaje posterior de Urbano, mientras viajaba por Europa recabando apoyo para la Cruzada, sí incluía la idea de liberar la Ciudad Santa.Aunque el discurso de Urbano parecía improvisado, en realidad estaba bien planificado.  Había hablado de lanzar una cruzada con dos de los líderes más importantes del sur de Francia, que le dieron un apoyo entusiasta. Uno de ellos se encontraba en Clermont, el primero en tomar la causa. Durante lo que quedaba de 1095 y hasta el 96, el Papa Urbano difundió el mensaje por toda Francia e instó al clero a predicar en sus propias regiones e iglesias de toda Europa.A pesar de esta planificación, la respuesta al llamamiento a la Cruzada fue una sorpresa. En lugar de instar a la gente a UNIRSE a la campaña, los obispos tuvieron que disuadir a ciertas personas de unirse.  Las mujeres, los monjes y los enfermos estaban prohibidos, aunque muchos protestaron por su exclusión. Algunos hicieron algo más que protestar; desafiaron a los funcionarios e hicieron planes para ir de todos modos. Cuando el Papa Urbano concibió originalmente la cruzada, imaginó a los caballeros y a la nobleza liderando ejércitos entrenados. Fue una sorpresa que miles de campesinos se unieran a la causa.¿Qué debía decir el obispo a estos campesinos cuando indicaron su intención de ir? "No pueden. Tienen que quedarse y cuidar sus campos y rebaños". Cuando los campesinos preguntaron por qué, los obispos no tuvieron una buena respuesta, así que formaron compañías y se pusieron en marcha. El clero se vio obligado a dar un permiso a regañadientes. Reunieron grupos locales de campesinos y les hicieron hacer un voto de devoción a la Santa Causa, fijando como destino la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.Junto al entusiasmo de los campesinos, Urbano cortejó a la nobleza de Europa, especialmente de Francia, para que liderara la Cruzada. Los caballeros del norte y el sur de Francia, Flandes, Alemania e Italia se dividieron en cuatro ejércitos. Lamentablemente, a menudo se veían en competencia unos con otros en lugar de estar unidos en una causa común. Compitieron por el protagonismo para dar gloria a Dios; y, por supuesto, por el botín que ello conllevaba.Mientras que los vástagos de las casas nobles dirigían algunos de los ejércitos, el grueso de los caballeros eran hijos menores de la nobleza cuyo único camino hacia la riqueza era la conquista. El hermano mayor estaba destinado a heredar el nombre y los bienes de la familia. Así que cientos de estos hijos menores vieron en las Cruzadas una forma de hacerse un nombre y de labrarse su propio dominio en las tierras recién adquiridas. Si no regresaban a Europa cargados de tesoros, esperaban establecerse en las tierras que habían ganado con la espada.Uno de los muchos y tristes resultados del giro de la Primera Cruzada fue la persecución de los judíos en el norte de Francia y en la zona Alemana de Renania. El antisemitismo burbujeó bajo la superficie de esta región durante generaciones. Ahora se desbordó cuando los campesinos y plebeyos se movilizaron para expulsar a los infieles de Tierra Santa. Algunos empezaron a preguntarse por qué era necesario un viaje al Oriente Medio cuando había personas que odiaban a Cristo que vivían justo al lado. Así que se atacó a los judíos, se quemaron sus casas y se saquearon los negocios.Como vimos en nuestro último episodio, los campesinos se formaron en bandas y se abrieron camino a través de Europa hasta Constantinopla. Carecían de la disciplina y los suministros de los caballeros, así que se abrieron camino hacia el Este, como Sherman en su marcha hacia el Mar durante la guerra civil americana. Aunque no conocemos las cifras, miles de estos cruzados campesinos fueron asesinados por el camino, ya que los defensores armados salieron a oponerse a su camino a través de sus tierras.Cuando finalmente llegaron a Constantinopla, fueron escoltados a toda prisa a través del Bósforo en agosto del año 1096. En ese momento se dividieron en dos grupos. Uno intentó reconquistar Nicea, pero fracasó cuando los turcos los rodearon y los aniquilaron. El otro grupo fue emboscado y masacrado en octubre.Esta fase de la Primera Cruzada se llama Cruzada del Pueblo porque estaba formada por entre 20 y 30.000 plebeyos. Su liderazgo incluía a algunos nobles menores, pero su líder más visible era el extraño Pedro el Ermitaño.El liderazgo de Pedro en la Cruzada del Pueblo se debía a sus encendidos sermones de reclutamiento. No era tan hábil en la gestión táctica de 30.000 aspirantes a guerreros. Una vez que llegaron a Constantinopla, su falta de habilidad administrativa se hizo evidente y el puñado de caballeros que se había alistado se dio cuenta de que tenía que tomar el control. Pero se negaron a someterse los unos a los otros y se fragmentaron en diferentes grupos basados en la nacionalidad. Esta falta de liderazgo resultó fatal. Perdieron el control de su supuesto ejército, que se dedicó a saquear los hogares y las ciudades de los cristianos orientales. El contingente alemán consiguió apoderarse de una ciudad Selyúcida y los franceses comenzaron a agitar a sus líderes para que hicieran lo mismo. Un par de espías turcos difundieron el rumor en el campamento francés de que los alemanes marchaban hacia Nicea. Así que los franceses se apresuraron a adelantarse a ellos. Al pasar por un estrecho valle, fueron aniquilados por las fuerzas Selyúcidas que los esperaban.Un remanente consiguió volver a Constantinopla, donde se unió a los caballeros que justo entonces, al final del verano, llegaban de Europa. Esta fuerza se formó en contingentes agrupados en torno a los grandes señores. Este era el tipo de fuerza militar que el Papa Urbano II y el emperador Alejo habían previsto.Los cruzados se dieron cuenta de que tenían que conquistar y ocupar primero Antioquía, en Siria, o la victoria sobre Jerusalén sería efímera. Tomaron la ciudad, pero luego sobrevivieron a duras penas a un asedio de los turcos. Al romper el asedio en la primavera del año 1099, los líderes de la Cruzada pusieron fin a sus disputas y marcharon hacia el Sur. Su ruta los llevó a lo largo de la costa hasta Cesárea, donde se dirigieron hacia el interior, hacia su objetivo. Llegaron a las cercanías de Jerusalén a principios de junio.Para entonces el ejército se había reducido a 20.000 hombres. El efecto de ver la Ciudad Santa por primera vez fue electrizante. Estos hombres habían luchado y se habían abierto paso a través de miles de kilómetros, dejando sus hogares y culturas para encontrar nuevas vistas, sonidos y sabores. Y en cada paso del camino, su objetivo era Jerusalén, el lugar donde Jesús había vivido y muerto. Los relatos de ese momento dicen que los guerreros se arrodillaron y besaron la tierra sagrada. Se quitaron la armadura y, con los pies descalzos y llorando, clamaron a Dios en confesión y alabanza.Cinco días después se produjo un ataque desesperado pero inútil contra la Ciudad. Los defensores de Jerusalén utilizaron brea y aceite hirviendo, con lluvias de piedras y cualquier otra cosa que pudiera hacer daño. Entonces los cruzados iniciaron un asedio que siguió el curso habitual. Se construyeron escaleras, torres de escalada y otros motores de asedio. El problema es que tenían que recorrer kilómetros para conseguir madera.  Todos los árboles de los alrededores de Jerusalén habían sido cortados por el general romano Tito doce siglos antes. Nunca habían vuelto a crecer.La ciudad estaba rodeada por tres lados por Raymundo de Tolosa, Godofredo, Tancredo y Roberto de Normandía. Era un verano caluroso y el sufrimiento de los sitiadores era intenso, pues el agua escaseaba. Pronto, los valles y colinas que rodeaban las murallas de la ciudad se cubrieron de caballos muertos, cuyos cadáveres putrefactos hacían insoportable la vida en el campamento.Alguien tuvo la brillante idea de duplicar el plan de batalla de Josué en Jericó. Así que los cruzados se quitaron los zapatos y, con los sacerdotes a la cabeza, empezaron a marchar alrededor de Jerusalén, con la esperanza de que las murallas cayeran. Por supuesto, no lo hicieron. Me pregunto qué hicieron con el que tuvo la idea. La ayuda llegó por fin con la llegada al puerto de Jope de una flota procedente de Génova que transportaba obreros y suministros que se pusieron a trabajar en la construcción de nuevos equipos de asedio.Por fin llegó el día del asalto final. Una enorme torre rematada por una cruz dorada fue arrastrada hasta las murallas y se dejó caer un enorme puente de tablones para que los cruzados pudieran precipitarse desde la torre hasta la cima de la muralla. Los debilitados defensores no pudieron detener la masa de guerreros que inundaron su Ciudad.La matanza que siguió es un capítulo más de las muchas escenas de este tipo que ha conocido Jerusalén.Una vez asegurada la Ciudad, los cruzados, salpicados de sangre, hicieron una pausa para arrojar un hueso a Dios. Dirigidos por Godofredo, recién cambiado de traje de lino blanco, los cruzados se dirigieron a la iglesia del Santo Sepulcro y ofrecieron oraciones y acciones de gracias. Luego, terminadas las devociones, se reanudó la masacre. Ni las lágrimas de las mujeres, ni los gritos de los niños, sirvieron para frenar el terror. Los líderes trataron de contener a sus tropas, pero se les había soltado la cadena y estaban decididos a dejar salir toda la sangre posible de los cuerpos.Cuando por fin terminó, los prisioneros musulmanes se vieron obligados a limpiar las calles de cadáveres y sangre para salvar la ciudad de la peste.¿Recuerdas a Pedro el Ermitaño, que había conducido al ejército de campesinos al desastre? Llegó a Jerusalén antes de regresar a Europa, donde fundó un monasterio y murió en el año 1115.El Papa Urbano II también murió apenas dos semanas después de la caída de Jerusalén, antes de que le llegara la noticia.Mirando hacia atrás, está claro que la Primera Cruzada llegó probablemente en el único momento en que podía tener éxito.  Los turcos Selyúcidas se habían dividido en facciones rivales en 1092. Los cruzados entraron en la región como un cuchillo antes de que se abriera una nueva era de unión y conquista musulmana. Eso es lo que tendrían que afrontar ahora los cruzados recién llegados.Sólo ocho días después de capturar Jerusalén, se estableció un gobierno permanente. Se llamó "Reino de Jerusalén". Godofredo fue elegido rey, pero rechazó el título de realeza, no queriendo llevar una corona de oro donde el Salvador había llevado una corona de espinas.  Adoptó el título de Barón y Defensor del Santo Sepulcro.Desde el momento de su nacimiento, el Reino de Jerusalén tuvo problemas. Menos de un año después, pidieron refuerzos a los alemanes. Y Godofredo sobrevivió a la toma de Jerusalén por sólo un año. Fue enterrado en la Iglesia del Santo Sepulcro, donde aún se exhiben su espada y sus espuelas. En su tumba está la inscripción "Aquí yace Godofredo de Bouillon, que conquistó todo este territorio para la religión Cristiana. Que su alma descanse con Cristo".Roma se movilizó inmediatamente para que el Reino de Jerusalén formara parte de su región de hegemonía. El arzobispo de Pisa, Dagoberto, que había participado en la Cruzada, fue elegido patriarca de Jerusalén.Los nuevos gobernantes pasaron de la conquista a la defensa y el gobierno. Intentaron aplicar el sistema feudal de Europa a la sociedad de Oriente Medio. El territorio conquistado se distribuyó entre los barones cruzados, que mantuvieron sus posesiones bajo el rey de Jerusalén como señor. Los cuatro feudos principales eran Jaffa, Galilea, Sidón y, al este del río Jordán, una región llamada Kerat. Los condes de Trípoli y Edesa y el príncipe de Antioquía eran independientes de Jerusalén, pero estaban estrechamente aliados debido a la cercana amenaza musulmana.La ocupación de Israel por parte de los cruzados estuvo lejos de ser pacífica. El reino se vio desgarrado por constantes intrigas de gobernantes civiles y clérigos religiosos. Todo ello mientras se enfrentaba a interminables amenazas desde el exterior. Pero fue la lucha interna la principal causa de debilidad. Los monjes se instalaron en enjambres por todo el país. Los franciscanos se convirtieron en guardianes de los lugares santos. Los hijos de los cruzados con mujeres musulmanas, llamados Pullani, se convirtieron en una plaga, ya que se entregaron a la codicia implacable y a la inmoralidad más grotesca.Cuando murió Godofredo, le sigio su hermano Balduino, conde de Edesa. Balduino era inteligente y el rey más activo de Jerusalén. Murió al cabo de ocho años; su cuerpo fue depositado junto al de su hermano.Durante el reinado de Balduino, el reino creció considerablemente. Cesárea cayó en manos de los cruzados en el año 1101, luego Ptolemais en 1104. Beirut en 1110. Pero Damasco nunca cayó en manos de los cruzados. Con el progreso de sus armas, construyeron castillos por todas sus posesiones en Oriente Próximo. Las ruinas de esas fortificaciones se mantienen hoy en día y son lugares turísticos de primer orden.Muchos de los cruzados, que comenzaron la aventura planeando volver a Europa, decidieron más bien quedarse una vez terminada la obra de conquista. Uno de ellos escribió: "Nosotros, que éramos occidentales, somos ahora orientales. Hemos olvidado nuestra tierra natal". Otros cruzados sí regresaron a Europa, pero lo hicieron más tarde. Incluso varios reyes europeos pasaron largas estancias en Tierra Santa.Durante el reinado de Balduino, la mayoría de los líderes de la Primera Cruzada murieron o volvieron a casa. Pero sus filas se reponían continuamente con nuevas expediciones procedentes de Europa. El Papa Pascual II, sucesor de Urbano II, envió un llamamiento a los reclutas. Las ciudades italianas proporcionaron flotas y se coordinaron con las fuerzas terrestres. Los venecianos, pisanos y genoveses establecieron cuarteles propios en Jerusalén, Acre y otras ciudades. Miles de personas se adhirieron a la causa de los cruzados en Lombardía, Francia y Alemania. Estaban dirigidos por Anselmo, arzobispo de Milán, Esteban, duque de Borgoña, Guillermo, duque de Aquitania, Ida de Austria y otros. Hugo, que se había ido a casa, regresó. Bohemundo también regresó con 34.000.  Dos ejércitos cruzados atacaron la fortaleza islámica de Bagdad.El sobrino de Balduino, también llamado Balduino, sucedió a su tío y reinó durante 13 años, hasta 1131. Conquistó la estratégica ciudad de Tiro en la costa. Era el año 1124 y eso marcó el punto álgido del poder de los cruzados.Durante los siguientes 60 años, Jerusalén vio una sucesión de gobernantes débiles mientras los musulmanes, desde Damasco hasta Egipto, se unían bajo un nuevo grupo de líderes competentes y carismáticos. El último de ellos fue Saladino. Se convirtió en califa en el año 1174 y se dispuso a retomar Jerusalén.Pero esa historia es para nuestro próximo episodio . . .]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/55%20Las%20Cruzadas%20Parte%202.mp3" length="17002117" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Episodio 55 - Las Cruzadas, 2ª parteComo afirma acertadamente Bruce Shelly en su excelente libro Church History in Plain Language, durante los últimos 700 años los cristianos han intentado olvidar las Cruzadas, aunque ni los judíos ni los musulmanes se lo permitan. Los cristianos modernos quieren descartar esa época de la Historia de la Iglesia como el fanatismo alocado de los analfabetos y supersticiosos. Pero hacerlo es mostrar nuestro propio tipo de fanatismo, uno que descuida el contexto histórico de la Edad Media europea.Los cruzados eran seres humanos que, como nosotros, tenían motivos encontrados, a menudo en conflicto. La palabra cruzada significa "tomar la cruz", esperemos que sea siguiendo el ejemplo de Cristo. Por eso, de camino a Tierra Santa los cruzados llevaban la cruz en el pecho. Al volver a casa la llevaban en la espalda.Al reunir a la nobleza europea para unirse a la Primera Cruzada, el Papa Urbano II les prometió el perdón de los pecados pasados. La mayoría de ellos sentía una profunda reverencia por la tierra que había pisado Jesús. Esa devoción fue captada más tarde por Shakespeare cuando hace decir al rey Enrique IVEstamos impresionados y comprometidos a luchar...Para perseguir a esos paganos en esos campos sagradosSobre cuyos acres caminaron esos benditos pies,Que hace mil cuatrocientos años fueron clavadosPor nuestra ventaja en la amarga cruz.&nbsp;Para Urbano y los papas posteriores, las Cruzadas eran una Guerra Santa. Agustín, cuya teología dio forma a la Iglesia medieval, estableció los principios de una "guerra justa".  Decía que debía ser conducida por el Estado; su objetivo general era defender una justicia en peligro, lo que significaba más estrechamente que debía ser defensiva para proteger la vida y la propiedad. En la conducción de esa guerra justa debe haber respeto por los no combatientes, los rehenes y los prisioneros. Y aunque todo esto pudo estar en la mente del Papa Urbano y de otros líderes eclesiásticos cuando convocaron la Primera Cruzada, esos ideales no pasaron de los límites de Europa. Una vez que los cruzados llegaron a Oriente, las dificultades de su paso conspiraron para justificar en sus mentes el saqueo al por mayor de los inocentes. Incluso aquellos que originalmente habían tomado la cruz de los cruzados con intenciones nobles, no querían quedarse al margen de la adquisición del tesoro una vez que comenzara el saqueo. Al fin y al cabo, todos los demás lo están haciendo...Volviendo a nuestra narración de la Primera Cruzada, recapitulemos...Lo que desencadenó la Cruzada fue una petición de ayuda del emperador bizantino Alejo I Komnenos. Alejo estaba preocupado por los avances de los turcos Selyúcidas musulmanes, que habían llegado hasta el oeste de Nicea, un suburbio de Constantinopla. En marzo de 1095, Alejo envió enviados al Concilio de Piacenza para pedir al Papa Urbano II ayuda contra los turcos. La respuesta de Urbano fue positiva. Es probable que esperara sanar el Gran Cisma de 40 años antes que había separado a las iglesias de Occidente y Oriente.En el verano de 1095, Urbano se dirigió a su tierra natal, Francia, para reclutar personal para la campaña. Su viaje terminó en el Concilio de Clermont, en noviembre, donde pronunció un apasionado sermón ante una gran audiencia de nobles y clérigos franceses, detallando las atrocidades cometidas contra los peregrinos y los cristianos que vivían en Oriente por los musulmanes.Malcolm Gladwell escribió un bestseller en el año 2000 titulado El Punto de Inflexión. El discurso del Papa fue uno de ellos, un punto de inflexión épico que envió a la historia en una nueva dirección. Urbano comprendió que lo que proponía era un acto tan costoso, largo y arduo que equivalía a una forma de penitencia capaz de descargar todos los pecados de los que iban a la cruzada. Y comprendía cómo funcionaba la mente de su público. 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En el mundo antiguo, la historia era, la mayoría de las veces, propaganda. El viejo adagio de que "la historia la escriben los vencedores" era ciertamente cierto para los antiguos. Con la implantación del Método Científico en la Era Moderna, la investigación y el registro de la historia se hicieron más imparciales y precisos. Estaba lejos de ser un informe puro, pero ya no podía considerarse propaganda descarada. La Era Posmoderna ha visto un retorno a la parcialidad; esta vez una sospecha casi instintiva de TODOS los intentos anteriores de registrar la historia. Incluso los intentos de la Modernidad de documentar la historia son sospechosos y se asumen como culpables de registrar poco más que la parcialidad de los autores, aunque sus trabajos fueran anotados con datos bibliográficos y revisados por otras autoridades. Los críticos posmodernos adoptan la presuposición de que toda la historia registrada es una invención, especialmente si hay algo heroico o virtuoso. Si es una historia oscura de desesperanza y tragedia, bueno, entonces, tal vez pueda aceptarse. Es casi como si los posmodernos quisieran compensar la afición de los antiguos historiadores a la propaganda. Los posmodernos tachan la historia de "neg-propaganda", si puedo acuñar una palabra.Intentemos despojarnos de nuestros prejuicios, aunque no podamos hacerlo del todo, al examinar las Cruzadas. En lugar de añadir a los cristianos de Europa de los siglos XI y XII las sensibilidades de las personas que viven mil años después, intentemos comprender el razonamiento que hay detrás de la idea de tomar una horquilla o una espada y hacer un viaje que altera la vida a lo largo de cientos de kilómetros, a través de tierras extrañas, para arriesgar la vida por ¿Qué? Ah, sí, para librar a Tierra Santa de infieles paganos.Espera; Sr. Cruzado; ¿has estado alguna vez en Tierra Santa? ¿Posees allí tierras que te han robado? ¿Tienes parientes o amigos allí a los que tienes que proteger?  ¿Has conocido a alguno de esos infieles? ¿Sabes en qué creen o por qué han invadido?¿No? Entonces, ¿por qué estás tan entusiasmado con la idea de marchar por medio mundo para liberar una tierra que no te ha interesado mucho antes de un pueblo del que no sabes nada?¿Lo ves? Deben existir fuerzas poderosas en las mentes y los corazones de los pueblos de Europa para que acudan en tan gran número a una Cruzada. Puede que nos parezcan terriblemente mal concebidas sus razones para emprender una cruzada, pero estaban totalmente entregadas a ellas.Las Cruzadas reflejaron un nuevo dinamismo en el cristianismo de la Europa medieval. La gente estaba impulsada por el fervor religioso, el ansia de aventura y, por supuesto, si se podía aportar algo de riqueza personal, mejor. Durante 200 años, los cruzados intentaron expulsar a los musulmanes de Tierra Santa. Parece que todos los personajes pintorescos de esta época se involucraron en la causa, desde Pedro el Ermitaño en la 1ª Cruzada, hasta el piadoso Luis IX, rey de Francia, que inspiró la 6ª y 7ª.Muchos europeos de la época medieval consideraban la peregrinación como una forma de penitencia especialmente conmovedora. Estas peregrinaciones solían ser viajes a un lugar santo local o a un santuario erigido para conmemorar un milagro, o a catedrales donde se guardaban las reliquias de algún santo en un relicario. Pero había una peregrinación que se consideraba que obtenía una dosis especial de gracia: un viaje a la Ciudad Santa de Jerusalén. Los mercaderes de Jerusalén hacían un buen negocio al mantener la constante avalancha de peregrinos cristianos abastecidos con comida, alojamiento y, por supuesto, recuerdos sagrados. Algunos peregrinos iban solos; otros, en grupo -versiones antiguas de la actual gira por Tierra Santa-. Cuando los peregrinos llegaban a Jerusalén, hacían la ronda por todos los puntos de interés tradicionales. Recorrieron la Vía Dolorosa hasta el Calvario y luego se sentaron a orar durante horas. Cuando estos peregrinos volvían a casa, eran estimados por su comunidad como verdaderos santos; figuras elevadas de la espiritualidad.Durante siglos, los peregrinos pacíficos viajaron de Europa a Palestina. La llegada del Islam a Oriente Medio en el siglo VII no interfirió. En el siglo X, los obispos europeos organizaron peregrinaciones masivas a Tierra Santa. La más grande que conocemos partió de Alemania en 1065, con unos 7.000 viajeros. Son muchos autobuses.Impedir el viaje de un peregrino era considerado por la Iglesia medieval como una grave infracción del protocolo, porque ponías en peligro su salvación. Si su peregrinaje era una penitencia por algún pecado, podías negarle el perdón al alterar su curso. La mentalidad de los cristianos europeos pasó a ser de extremo cuidado para no interferir con los peregrinos una vez que se habían puesto en marcha.Todo esto se enfrentó a un gran problema en el siglo XI, cuando una nueva fuerza musulmana tomó el control de Oriente Medio. Los turcos Selyúcidas, nuevos y fanáticos conversos al Islam, llegaron para saquear la región. Se apoderaron de Jerusalén de sus compatriotas musulmanes y luego se desplazaron hacia el norte, a Asia Menor.El Imperio Bizantino intentó desesperadamente detener su avance, pero en la batalla de Manzikert, en 1071, los turcos capturaron al emperador oriental y dispersaron su ejército. En pocos años se perdió casi toda Asia Menor, la principal fuente de riqueza y tropas bizantinas, y el nuevo emperador bizantino envió frenéticos llamamientos a Occidente en busca de ayuda. Suplicó a la nobleza europea y al Papa, buscando mercenarios que ayudaran a rescatar el territorio perdido.Entonces, empezaron a llegar informes sobre el abuso de los peregrinos cristianos en los caminos controlados por los turcos hacia Jerusalén. El goteo se convirtió en una corriente, en un río. Incluso cuando los peregrinos no eran maltratados, estaban sujetos a fuertes multas para viajar a través de tierras musulmanas.La descripción estándar y breve del inicio de la Primera Cruzada es la siguiente En 1095, el emperador oriental Alejo I envió una petición urgente de ayuda contra los musulmanes al Papa Urbano II. El Papa respondió predicando uno de los sermones más influyentes de la historia. En un campo cercano a Clermont (Francia), dijo a la enorme multitud que se había reunido: "Vuestros hermanos orientales os han pedido ayuda. Los turcos y los árabes han conquistado sus territorios.  Yo, o mejor dicho, el Señor os ruega que destruyáis esa vil raza de sus tierras".Pero en el llamamiento de Urbano había algo más que liberar a Oriente de las hordas infieles. También mencionó la necesidad europea de más tierras. Dijo: "Porque esta tierra que habitáis es demasiado estrecha para vuestra numerosa población, ni abunda en riquezas, y apenas proporciona alimentos suficientes para sus cultivadores. Por eso os matáis y os devoráis unos a otros, entráis en el camino del Santo Sepulcro, arrebatáis esa tierra a la raza impía y la sometéis a vosotros mismos."Los papas y los obispos acostumbraban a hacer proclamas tan audaces y a lanzar llamamientos conmovedores. Casi siempre eran recibidos con fuertes "¡Amén!" y afirmaciones de la rectitud de su llamamiento. Después, la gente se iba a casa a comer y olvidaba enseguida todo lo que acababa de oír.  Así que la respuesta al sermón de Urban de aquel día fue sorprendente. La multitud empezó a corear: "Deus vult = Dios lo quiere". Pero hicieron algo más que corear. Personas de todo el espectro socioeconómico de Europa iniciaron los preparativos para hacer precisamente lo que el Papa había dicho: ir a Jerusalén y liberarla de los musulmanes. Cosieron cruces en sus túnicas, las pintaron en sus escudos, encendieron las herrerías y fabricaron espadas, lanzas y mazas. Los plebeyos que no podían permitirse una armadura o armas de verdad, fabricaron garrotes y palos afilados.Iban a realizar un nuevo tipo de peregrinación. No como humildes adoradores, sino como guerreros armados. Su enemigo no era el mundo, la carne y el diablo; era el infiel musulmán que profanaba los Santos Lugares.¡Cuando el Papa terminó su apasionado llamamiento ante la fuerte afirmación de la multitud, declaró que su lema Deus Vult! sería el grito de guerra de los cruzados en la próxima campaña.Los peregrinos acordaron dirigirse hacia el este como pudieran, reuniéndose en Constantinopla. Luego se formarían en ejércitos y marcharían hacia el sur, hacia el enemigo.La Primera Cruzada estaba en marcha.Cuando se corrió la voz en Francia y Alemania sobre la santa misión, personas de todos los niveles sociales se vieron envueltas en el fervor cruzado. Un entusiasmo similar se observó en las Fiebre del Oro de California y del Yukón. No es difícil entender por qué. Debemos tener cuidado en este punto porque, alejados por mil años, no podemos presumir de conocer las motivaciones que dieron forma a las acciones de cada cruzado, aunque no son pocos los historiadores que afirman poder hacerlo. Seguramente los motivos eran variados y diversos. Algunos, por simple obediencia a la Iglesia y al Papa, creían que era la voluntad de Dios expulsar a los musulmanes de Tierra Santa. Al ser campesinos analfabetos, no podían leer la Biblia ni conocer la voluntad de Dios al respecto. Creían que el deber del Papa era decirles lo que Dios quería y confiaban en que lo haría. Cuando el Papa declaró que todo aquel que muriera por la causa santa se libraría del purgatorio y entraría directamente en el cielo, se proporcionó todo el incentivo necesario para ir a miles de personas que vivían con el temor constante de no ser nunca lo suficientemente buenos para merecer el cielo.Otro poderoso incentivo era la oportunidad de obtener riqueza. La Europa medieval estaba encerrada en un rígido feudalismo que mantenía a los pobres en una pobreza perpetua. Sencillamente, no se podía superar el nivel social en el que se había nacido. Una Cruzada ofrecía una oportunidad de lo impensable. El botín de una campaña exitosa podía aportar una gran riqueza, incluso a un campesino. Y los que volvían se ganaban una reputación de guerreros que podía llevarlos a ellos y a sus hijos a puestos de relativo honor en el ejército de un noble.Los riesgos eran grandes; pero los beneficios, tangibles y significativos. Así que miles de personas adoptaron la causa de los cruzados.El problema para los miles de campesinos que querían ir era que ningún noble les guiaba. Al contrario, los nobles querían que sus siervos se quedaran en casa y atendieran sus campos y granjas. Pero el llamamiento del Papa se había dirigido a todos y ningún noble quería que se le viera contradiciendo a la Iglesia. Así que esperaban que nadie se levantara para dirigirlos. Fue uno de esos momentos de profundo vacío de liderazgo que pedía ser llenado; quien lo llenó fue un hombre conocido como Pedro el Ermitaño.De todos los cruzados, Pedro era seguramente el que tenía el aroma más fuerte. El monje no se había bañado en décadas. Iba montado en un burro que, según los testigos presenciales, tenía un notable parecido con su dueño. La predicación de Pedro era aún más poderosa que su olor. En 9 meses, reunió a 20.000 campesinos bajo su bandera, y luego emprendió el largo y difícil camino hacia el este, hacia Constantinopla.Crearon el caos nada más llegar. Las quejas por los robos llegaron a la oficina del emperador. Sabía que estos campesinos de Europa occidental no eran rivales para los musulmanes, pero no podía dejarlos acampar en su ciudad. Los llevaron al otro lado del río, donde inmediatamente empezaron a saquear las casas de los cristianos orientales. Muchos de estos campesinos pobres, incultos y analfabetos habían venido en busca de un botín y lo vieron en abundancia allí mismo. Ya habían viajado mucho desde su casa y ahora se encontraban entre un pueblo que hablaba una lengua diferente, vestía con estilos distintos y comía alimentos diferentes. "¡Vaya, no se parecen en nada a los cristianos! ¿Y qué es lo que dices? ¿Esta gente no sigue al Papa? Bueno, entonces quizá no sean cristianos. ¿No nos propusimos luchar contra los infieles? Aquí hay algunos. Pongámonos a trabajar"."¡Pero estos no son musulmanes!""De acuerdo. Llegaremos a un acuerdo. No los mataremos; sólo les quitaremos sus cosas".El ejército de campesinos de Pedro supuso una tensión adicional en las ya malas relaciones entre las iglesias orientales y romanas. Dos meses después, los campesinos marcharon directamente a una emboscada musulmana y fueron aniquilados. Pedro, que estaba en Constantinopla reuniendo suministros, fue el único superviviente. Entonces se unió a otro ejército, éste dirigido por la nobleza europea, que llegó mucho después que los campesinos. Estos cruzados derrotaron a los musulmanes en Antioquía y continuaron hacia Jerusalén.Los musulmanes no se tomaron en serio este segundo movimiento de la Cruzada. No es difícil entender por qué. Acababan de derrotar fácilmente a una gran fuerza de europeos. Suponían que harían lo mismo con la fuerza más pequeña que venía ahora contra ellos. Lo que no sabían era que esta fuerza, aunque efectivamente era más pequeña, era la flor y nata de la clase guerrera europea; caballeros montados y acorazados que se habían criado en la batalla.El 15 de julio de 1099, Jerusalén cayó en manos de los cruzados. Fue una masacre brutal. Alrededor del Monte del Templo, la sangre fluía hasta los tobillos. Los recién nacidos fueron arrojados contra los muros. No sólo los musulmanes conocieron la ira de los cruzados. Una sinagoga fue incendiada, matando a los judíos atrapados en su interior. Algunos de los cristianos nativos también fueron pasados a cuchillo. Hasta el día de hoy, la matanza masiva de la Primera Cruzada afecta a la forma en que los judíos y los musulmanes perciben la fe cristiana.Pero -y esto no pretende ser en absoluto una justificación de la brutalidad de las Cruzadas- parece un poco hipócrita que los musulmanes condenen las atrocidades de las Cruzadas cuando fue por los mismos medios que reclamaron la Tierra Santa en el siglo VII. Mucho antes de que el Papa ofreciera erróneamente la absolución a los cruzados y la promesa del cielo a los que murieran en la campaña, el Islam prometió el paraíso a los musulmanes que murieran en la Yihad. Históricamente, mientras que la fe cristiana se ha extendido por la labor de los misioneros humanitarios, el islam se ha extendido por la espada. O podríamos decir que, mientras el verdadero cristianismo se expande con la espada del Espíritu, el islam lo hace con la espada de acero.Tras la conquista de Jerusalén, los cruzados crearon cuatro estados en Oriente Medio: el Reino de Jerusalén, el Condado de Trípoli, el Principado de Antioquía y el Condado de Edesa.A esta Primera Cruzada le siguieron ocho más, ninguna de ellas realmente capaz de lograr el éxito de la primera, si es que podemos llamarlo éxito. En total, los logros de las Cruzadas duraron menos de 200 años. Pero un logro importante fue la reapertura del comercio internacional entre Europa y el Lejano Oriente, algo que había parado durante unos cientos de años.Las Cruzadas han resultado ser el centro de muchos estudios y debates históricos. Suelen estar relacionadas con la situación política y social de la Europa del siglo XI, el surgimiento de un movimiento reformista en el seno del papado y el enfrentamiento político y religioso del cristianismo y el islam en Oriente Medio. El Califato Omeya había conquistado Siria, Egipto y el norte de África al Imperio Bizantino, predominantemente cristiano, y España a los visigodos cristianos arrianos. Cuando los omeyas se derrumbaron en el norte de África, surgieron varios reinos musulmanes más pequeños y atacaron Italia en el siglo IX. Pisa, Génova y Cataluña lucharon contra varios reinos musulmanes por el control del Mediterráneo.Los cruzados estaban envalentonados en sus perspectivas de éxito en Tierra Santa debido a los éxitos que habían tenido en la Reconquista, la conquista de los moros musulmanes en la Península Ibérica. A principios del siglo XI, los caballeros franceses se unieron a los españoles en su campaña para recuperar su patria. Poco antes de la Primera Cruzada, el Papa Urbano II animó a los cristianos españoles a reconquistar Tarragona, utilizando gran parte del mismo simbolismo y retórica que más tarde empleó para predicar la Cruzada a los pueblos de Europa.Europa occidental se estabilizó después de que los sajones, vikingos y húngaros se incorporaran a la Iglesia a finales del siglo X. Pero la desaparición del Imperio carolingio dio lugar a toda una clase de guerreros que no tenían más que luchar entre ellos. La guerra incesante mermó la fuerza y la riqueza de Europa. Europa necesitaba un enemigo externo contra el que pudiera dirigir su ira. Como vimos en un episodio anterior, aunque la violencia de los caballeros era condenada regularmente por la Iglesia, y se intentaba regularla en los tratados conocidos como Paz y Tregua de Dios, los caballeros ignoraron en gran medida estos intentos de pacificación. La Iglesia necesitaba una amenaza externa hacia la que pudiera dirigir el ansia de batalla de los caballeros.También fue en esta época cuando los Papas estaban en constante competencia con los emperadores de Occidente por la cuestión de la investidura, es decir, la cuestión de quién tenía la autoridad para nombrar obispos: la Iglesia o la nobleza. En algunas de las disputas entre la Iglesia y el Estado, los papas no se privaron de llamar a los caballeros y nobles que les eran leales para que hicieran retroceder el poder del emperador y de los nobles recalcitrantes. Así que la movilización de una fuerza armada por parte del Papa no estaba tan fuera de contexto.Otra razón por la que el Papa Urbano convocó la Primera Cruzada puede haber sido su deseo de afirmar el control sobre Oriente. Recuerda que el Gran Cisma se había producido 40 años antes y las iglesias habían estado divididas desde entonces. Aunque los historiadores sugieren que ésta es una de las razones que impulsaron al Papa Urbano a iniciar la Cruzada, no hay pruebas en ninguna de sus cartas de que esto influyera en sus planes.Hasta la llegada de los cruzados, los bizantinos habían luchado continuamente contra los turcos musulmanes por el control de Asia Menor y Siria. Los Selyúcidas, musulmanes suníes, habían gobernado en un tiempo el Gran Imperio Selyúcida, pero en la Primera Cruzada se había dividido en varios estados más pequeños enfrentados entre sí. Si la Primera Cruzada se hubiera librado sólo una década antes, probablemente habría sido aplastada por una fuerza Selyúcida unida. Pero cuando llegaron a Oriente Medio, los Selyúcidas estaban enfrentados entre sí.Egipto y la mayor parte de Palestina estaban controlados por el Califato árabe Chiíta Fatimí, que era mucho más pequeño desde la llegada de los Selyúcidas. La guerra entre los fatimíes y los Selyúcidas causó grandes trastornos a los cristianos locales y a los peregrinos occidentales. Los fatimíes perdieron Jerusalén a manos de los Selyúcidas en 1073, y luego la reconquistaron en 1098, justo antes de la llegada de los cruzados.Como dije al principio de este episodio, esto es sólo un resumen de la Primera Cruzada. Como se trata de un momento tan crucial en la Historia de la Iglesia, volveremos a él en nuestro próximo episodio.Para terminar, quiero decir una vez más: "Gracias" a todos los amables comentarios y a los que han dado un "me gusta" a la página de Facebook de CS.De vez en cuando menciono que CS está apoyado únicamente por unos pocos suscriptores. Probablemente puedas decir que el podcast es el típico arreglo de un solo autor, "un tipo, un micrófono y una computadora". Estoy muy agradecido a los que de vez en cuando envían una donación para que CS siga adelante.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Episodio 54 - Las Cruzadas - Parte 1En el primer episodio de Communio Sanctorum, echamos un vistazo a las distintas formas de estudiar la historia a lo largo del tiempo. En el mundo antiguo, la historia era, la mayoría de las veces, propaganda. El viej]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p><u>Episodio 54 - Las Cruzadas - Parte 1</u>En el primer episodio de Communio Sanctorum, echamos un vistazo a las distintas formas de estudiar la historia a lo largo del tiempo. En el mundo antiguo, la historia era, la mayoría de las veces, propaganda. El viejo adagio de que "la historia la escriben los vencedores" era ciertamente cierto para los antiguos. Con la implantación del Método Científico en la Era Moderna, la investigación y el registro de la historia se hicieron más imparciales y precisos. Estaba lejos de ser un informe puro, pero ya no podía considerarse propaganda descarada. La Era Posmoderna ha visto un retorno a la parcialidad; esta vez una sospecha casi instintiva de TODOS los intentos anteriores de registrar la historia. Incluso los intentos de la Modernidad de documentar la historia son sospechosos y se asumen como culpables de registrar poco más que la parcialidad de los autores, aunque sus trabajos fueran anotados con datos bibliográficos y revisados por otras autoridades. Los críticos posmodernos adoptan la presuposición de que toda la historia registrada es una invención, especialmente si hay algo heroico o virtuoso. Si es una historia oscura de desesperanza y tragedia, bueno, entonces, tal vez pueda aceptarse. Es casi como si los posmodernos quisieran compensar la afición de los antiguos historiadores a la propaganda. Los posmodernos tachan la historia de "neg-propaganda", si puedo acuñar una palabra.Intentemos despojarnos de nuestros prejuicios, aunque no podamos hacerlo del todo, al examinar las Cruzadas. En lugar de añadir a los cristianos de Europa de los siglos XI y XII las sensibilidades de las personas que viven mil años después, intentemos comprender el razonamiento que hay detrás de la idea de tomar una horquilla o una espada y hacer un viaje que altera la vida a lo largo de cientos de kilómetros, a través de tierras extrañas, para arriesgar la vida por ¿Qué? Ah, sí, para librar a Tierra Santa de infieles paganos.Espera; Sr. Cruzado; ¿has estado alguna vez en Tierra Santa? ¿Posees allí tierras que te han robado? ¿Tienes parientes o amigos allí a los que tienes que proteger?  ¿Has conocido a alguno de esos infieles? ¿Sabes en qué creen o por qué han invadido?¿No? Entonces, ¿por qué estás tan entusiasmado con la idea de marchar por medio mundo para liberar una tierra que no te ha interesado mucho antes de un pueblo del que no sabes nada?¿Lo ves? Deben existir fuerzas poderosas en las mentes y los corazones de los pueblos de Europa para que acudan en tan gran número a una Cruzada. Puede que nos parezcan terriblemente mal concebidas sus razones para emprender una cruzada, pero estaban totalmente entregadas a ellas.Las Cruzadas reflejaron un nuevo dinamismo en el cristianismo de la Europa medieval. La gente estaba impulsada por el fervor religioso, el ansia de aventura y, por supuesto, si se podía aportar algo de riqueza personal, mejor. Durante 200 años, los cruzados intentaron expulsar a los musulmanes de Tierra Santa. Parece que todos los personajes pintorescos de esta época se involucraron en la causa, desde Pedro el Ermitaño en la 1ª Cruzada, hasta el piadoso Luis IX, rey de Francia, que inspiró la 6ª y 7ª.Muchos europeos de la época medieval consideraban la peregrinación como una forma de penitencia especialmente conmovedora. Estas peregrinaciones solían ser viajes a un lugar santo local o a un santuario erigido para conmemorar un milagro, o a catedrales donde se guardaban las reliquias de algún santo en un relicario. Pero había una peregrinación que se consideraba que obtenía una dosis especial de gracia: un viaje a la Ciudad Santa de Jerusalén. Los mercaderes de Jerusalén hacían un buen negocio al mantener la constante avalancha de peregrinos cristianos abastecidos con comida, alojamiento y, por supuesto, recuerdos sagrados. Algunos peregrinos iban solos; otros, en grupo -versiones antiguas de la actual gira por Tierra Santa-. Cuando los peregrinos llegaban a Jerusalén, hacían la ronda por todos los puntos de interés tradicionales. Recorrieron la Vía Dolorosa hasta el Calvario y luego se sentaron a orar durante horas. Cuando estos peregrinos volvían a casa, eran estimados por su comunidad como verdaderos santos; figuras elevadas de la espiritualidad.Durante siglos, los peregrinos pacíficos viajaron de Europa a Palestina. La llegada del Islam a Oriente Medio en el siglo VII no interfirió. En el siglo X, los obispos europeos organizaron peregrinaciones masivas a Tierra Santa. La más grande que conocemos partió de Alemania en 1065, con unos 7.000 viajeros. Son muchos autobuses.Impedir el viaje de un peregrino era considerado por la Iglesia medieval como una grave infracción del protocolo, porque ponías en peligro su salvación. Si su peregrinaje era una penitencia por algún pecado, podías negarle el perdón al alterar su curso. La mentalidad de los cristianos europeos pasó a ser de extremo cuidado para no interferir con los peregrinos una vez que se habían puesto en marcha.Todo esto se enfrentó a un gran problema en el siglo XI, cuando una nueva fuerza musulmana tomó el control de Oriente Medio. Los turcos Selyúcidas, nuevos y fanáticos conversos al Islam, llegaron para saquear la región. Se apoderaron de Jerusalén de sus compatriotas musulmanes y luego se desplazaron hacia el norte, a Asia Menor.El Imperio Bizantino intentó desesperadamente detener su avance, pero en la batalla de Manzikert, en 1071, los turcos capturaron al emperador oriental y dispersaron su ejército. En pocos años se perdió casi toda Asia Menor, la principal fuente de riqueza y tropas bizantinas, y el nuevo emperador bizantino envió frenéticos llamamientos a Occidente en busca de ayuda. Suplicó a la nobleza europea y al Papa, buscando mercenarios que ayudaran a rescatar el territorio perdido.Entonces, empezaron a llegar informes sobre el abuso de los peregrinos cristianos en los caminos controlados por los turcos hacia Jerusalén. El goteo se convirtió en una corriente, en un río. Incluso cuando los peregrinos no eran maltratados, estaban sujetos a fuertes multas para viajar a través de tierras musulmanas.La descripción estándar y breve del inicio de la Primera Cruzada es la siguiente En 1095, el emperador oriental Alejo I envió una petición urgente de ayuda contra los musulmanes al Papa Urbano II. El Papa respondió predicando uno de los sermones más influyentes de la historia. En un campo cercano a Clermont (Francia), dijo a la enorme multitud que se había reunido: "Vuestros hermanos orientales os han pedido ayuda. Los turcos y los árabes han conquistado sus territorios.  Yo, o mejor dicho, el Señor os ruega que destruyáis esa vil raza de sus tierras".Pero en el llamamiento de Urbano había algo más que liberar a Oriente de las hordas infieles. También mencionó la necesidad europea de más tierras. Dijo: "Porque esta tierra que habitáis es demasiado estrecha para vuestra numerosa población, ni abunda en riquezas, y apenas proporciona alimentos suficientes para sus cultivadores. Por eso os matáis y os devoráis unos a otros, entráis en el camino del Santo Sepulcro, arrebatáis esa tierra a la raza impía y la sometéis a vosotros mismos."Los papas y los obispos acostumbraban a hacer proclamas tan audaces y a lanzar llamamientos conmovedores. Casi siempre eran recibidos con fuertes "¡Amén!" y afirmaciones de la rectitud de su llamamiento. Después, la gente se iba a casa a comer y olvidaba enseguida todo lo que acababa de oír.  Así que la respuesta al sermón de Urban de aquel día fue sorprendente. La multitud empezó a corear: "Deus vult = Dios lo quiere". Pero hicieron algo más que corear. Personas de todo el espectro socioeconómico de Europa iniciaron los preparativos para hacer precisamente lo que el Papa había dicho: ir a Jerusalén y liberarla de los musulmanes. Cosieron cruces en sus túnicas, las pintaron en sus escudos, encendieron las herrerías y fabricaron espadas, lanzas y mazas. Los plebeyos que no podían permitirse una armadura o armas de verdad, fabricaron garrotes y palos afilados.Iban a realizar un nuevo tipo de peregrinación. No como humildes adoradores, sino como guerreros armados. Su enemigo no era el mundo, la carne y el diablo; era el infiel musulmán que profanaba los Santos Lugares.¡Cuando el Papa terminó su apasionado llamamiento ante la fuerte afirmación de la multitud, declaró que su lema Deus Vult! sería el grito de guerra de los cruzados en la próxima campaña.Los peregrinos acordaron dirigirse hacia el este como pudieran, reuniéndose en Constantinopla. Luego se formarían en ejércitos y marcharían hacia el sur, hacia el enemigo.La Primera Cruzada estaba en marcha.Cuando se corrió la voz en Francia y Alemania sobre la santa misión, personas de todos los niveles sociales se vieron envueltas en el fervor cruzado. Un entusiasmo similar se observó en las Fiebre del Oro de California y del Yukón. No es difícil entender por qué. Debemos tener cuidado en este punto porque, alejados por mil años, no podemos presumir de conocer las motivaciones que dieron forma a las acciones de cada cruzado, aunque no son pocos los historiadores que afirman poder hacerlo. Seguramente los motivos eran variados y diversos. Algunos, por simple obediencia a la Iglesia y al Papa, creían que era la voluntad de Dios expulsar a los musulmanes de Tierra Santa. Al ser campesinos analfabetos, no podían leer la Biblia ni conocer la voluntad de Dios al respecto. Creían que el deber del Papa era decirles lo que Dios quería y confiaban en que lo haría. Cuando el Papa declaró que todo aquel que muriera por la causa santa se libraría del purgatorio y entraría directamente en el cielo, se proporcionó todo el incentivo necesario para ir a miles de personas que vivían con el temor constante de no ser nunca lo suficientemente buenos para merecer el cielo.Otro poderoso incentivo era la oportunidad de obtener riqueza. La Europa medieval estaba encerrada en un rígido feudalismo que mantenía a los pobres en una pobreza perpetua. Sencillamente, no se podía superar el nivel social en el que se había nacido. Una Cruzada ofrecía una oportunidad de lo impensable. El botín de una campaña exitosa podía aportar una gran riqueza, incluso a un campesino. Y los que volvían se ganaban una reputación de guerreros que podía llevarlos a ellos y a sus hijos a puestos de relativo honor en el ejército de un noble.Los riesgos eran grandes; pero los beneficios, tangibles y significativos. Así que miles de personas adoptaron la causa de los cruzados.El problema para los miles de campesinos que querían ir era que ningún noble les guiaba. Al contrario, los nobles querían que sus siervos se quedaran en casa y atendieran sus campos y granjas. Pero el llamamiento del Papa se había dirigido a todos y ningún noble quería que se le viera contradiciendo a la Iglesia. Así que esperaban que nadie se levantara para dirigirlos. Fue uno de esos momentos de profundo vacío de liderazgo que pedía ser llenado; quien lo llenó fue un hombre conocido como Pedro el Ermitaño.De todos los cruzados, Pedro era seguramente el que tenía el aroma más fuerte. El monje no se había bañado en décadas. Iba montado en un burro que, según los testigos presenciales, tenía un notable parecido con su dueño. La predicación de Pedro era aún más poderosa que su olor. En 9 meses, reunió a 20.000 campesinos bajo su bandera, y luego emprendió el largo y difícil camino hacia el este, hacia Constantinopla.Crearon el caos nada más llegar. Las quejas por los robos llegaron a la oficina del emperador. Sabía que estos campesinos de Europa occidental no eran rivales para los musulmanes, pero no podía dejarlos acampar en su ciudad. Los llevaron al otro lado del río, donde inmediatamente empezaron a saquear las casas de los cristianos orientales. Muchos de estos campesinos pobres, incultos y analfabetos habían venido en busca de un botín y lo vieron en abundancia allí mismo. Ya habían viajado mucho desde su casa y ahora se encontraban entre un pueblo que hablaba una lengua diferente, vestía con estilos distintos y comía alimentos diferentes. "¡Vaya, no se parecen en nada a los cristianos! ¿Y qué es lo que dices? ¿Esta gente no sigue al Papa? Bueno, entonces quizá no sean cristianos. ¿No nos propusimos luchar contra los infieles? Aquí hay algunos. Pongámonos a trabajar"."¡Pero estos no son musulmanes!""De acuerdo. Llegaremos a un acuerdo. No los mataremos; sólo les quitaremos sus cosas".El ejército de campesinos de Pedro supuso una tensión adicional en las ya malas relaciones entre las iglesias orientales y romanas. Dos meses después, los campesinos marcharon directamente a una emboscada musulmana y fueron aniquilados. Pedro, que estaba en Constantinopla reuniendo suministros, fue el único superviviente. Entonces se unió a otro ejército, éste dirigido por la nobleza europea, que llegó mucho después que los campesinos. Estos cruzados derrotaron a los musulmanes en Antioquía y continuaron hacia Jerusalén.Los musulmanes no se tomaron en serio este segundo movimiento de la Cruzada. No es difícil entender por qué. Acababan de derrotar fácilmente a una gran fuerza de europeos. Suponían que harían lo mismo con la fuerza más pequeña que venía ahora contra ellos. Lo que no sabían era que esta fuerza, aunque efectivamente era más pequeña, era la flor y nata de la clase guerrera europea; caballeros montados y acorazados que se habían criado en la batalla.El 15 de julio de 1099, Jerusalén cayó en manos de los cruzados. Fue una masacre brutal. Alrededor del Monte del Templo, la sangre fluía hasta los tobillos. Los recién nacidos fueron arrojados contra los muros. No sólo los musulmanes conocieron la ira de los cruzados. Una sinagoga fue incendiada, matando a los judíos atrapados en su interior. Algunos de los cristianos nativos también fueron pasados a cuchillo. Hasta el día de hoy, la matanza masiva de la Primera Cruzada afecta a la forma en que los judíos y los musulmanes perciben la fe cristiana.Pero -y esto no pretende ser en absoluto una justificación de la brutalidad de las Cruzadas- parece un poco hipócrita que los musulmanes condenen las atrocidades de las Cruzadas cuando fue por los mismos medios que reclamaron la Tierra Santa en el siglo VII. Mucho antes de que el Papa ofreciera erróneamente la absolución a los cruzados y la promesa del cielo a los que murieran en la campaña, el Islam prometió el paraíso a los musulmanes que murieran en la Yihad. Históricamente, mientras que la fe cristiana se ha extendido por la labor de los misioneros humanitarios, el islam se ha extendido por la espada. O podríamos decir que, mientras el verdadero cristianismo se expande con la espada del Espíritu, el islam lo hace con la espada de acero.Tras la conquista de Jerusalén, los cruzados crearon cuatro estados en Oriente Medio: el Reino de Jerusalén, el Condado de Trípoli, el Principado de Antioquía y el Condado de Edesa.A esta Primera Cruzada le siguieron ocho más, ninguna de ellas realmente capaz de lograr el éxito de la primera, si es que podemos llamarlo éxito. En total, los logros de las Cruzadas duraron menos de 200 años. Pero un logro importante fue la reapertura del comercio internacional entre Europa y el Lejano Oriente, algo que había parado durante unos cientos de años.Las Cruzadas han resultado ser el centro de muchos estudios y debates históricos. Suelen estar relacionadas con la situación política y social de la Europa del siglo XI, el surgimiento de un movimiento reformista en el seno del papado y el enfrentamiento político y religioso del cristianismo y el islam en Oriente Medio. El Califato Omeya había conquistado Siria, Egipto y el norte de África al Imperio Bizantino, predominantemente cristiano, y España a los visigodos cristianos arrianos. Cuando los omeyas se derrumbaron en el norte de África, surgieron varios reinos musulmanes más pequeños y atacaron Italia en el siglo IX. Pisa, Génova y Cataluña lucharon contra varios reinos musulmanes por el control del Mediterráneo.Los cruzados estaban envalentonados en sus perspectivas de éxito en Tierra Santa debido a los éxitos que habían tenido en la Reconquista, la conquista de los moros musulmanes en la Península Ibérica. A principios del siglo XI, los caballeros franceses se unieron a los españoles en su campaña para recuperar su patria. Poco antes de la Primera Cruzada, el Papa Urbano II animó a los cristianos españoles a reconquistar Tarragona, utilizando gran parte del mismo simbolismo y retórica que más tarde empleó para predicar la Cruzada a los pueblos de Europa.Europa occidental se estabilizó después de que los sajones, vikingos y húngaros se incorporaran a la Iglesia a finales del siglo X. Pero la desaparición del Imperio carolingio dio lugar a toda una clase de guerreros que no tenían más que luchar entre ellos. La guerra incesante mermó la fuerza y la riqueza de Europa. Europa necesitaba un enemigo externo contra el que pudiera dirigir su ira. Como vimos en un episodio anterior, aunque la violencia de los caballeros era condenada regularmente por la Iglesia, y se intentaba regularla en los tratados conocidos como Paz y Tregua de Dios, los caballeros ignoraron en gran medida estos intentos de pacificación. La Iglesia necesitaba una amenaza externa hacia la que pudiera dirigir el ansia de batalla de los caballeros.También fue en esta época cuando los Papas estaban en constante competencia con los emperadores de Occidente por la cuestión de la investidura, es decir, la cuestión de quién tenía la autoridad para nombrar obispos: la Iglesia o la nobleza. En algunas de las disputas entre la Iglesia y el Estado, los papas no se privaron de llamar a los caballeros y nobles que les eran leales para que hicieran retroceder el poder del emperador y de los nobles recalcitrantes. Así que la movilización de una fuerza armada por parte del Papa no estaba tan fuera de contexto.Otra razón por la que el Papa Urbano convocó la Primera Cruzada puede haber sido su deseo de afirmar el control sobre Oriente. Recuerda que el Gran Cisma se había producido 40 años antes y las iglesias habían estado divididas desde entonces. Aunque los historiadores sugieren que ésta es una de las razones que impulsaron al Papa Urbano a iniciar la Cruzada, no hay pruebas en ninguna de sus cartas de que esto influyera en sus planes.Hasta la llegada de los cruzados, los bizantinos habían luchado continuamente contra los turcos musulmanes por el control de Asia Menor y Siria. Los Selyúcidas, musulmanes suníes, habían gobernado en un tiempo el Gran Imperio Selyúcida, pero en la Primera Cruzada se había dividido en varios estados más pequeños enfrentados entre sí. Si la Primera Cruzada se hubiera librado sólo una década antes, probablemente habría sido aplastada por una fuerza Selyúcida unida. Pero cuando llegaron a Oriente Medio, los Selyúcidas estaban enfrentados entre sí.Egipto y la mayor parte de Palestina estaban controlados por el Califato árabe Chiíta Fatimí, que era mucho más pequeño desde la llegada de los Selyúcidas. La guerra entre los fatimíes y los Selyúcidas causó grandes trastornos a los cristianos locales y a los peregrinos occidentales. Los fatimíes perdieron Jerusalén a manos de los Selyúcidas en 1073, y luego la reconquistaron en 1098, justo antes de la llegada de los cruzados.Como dije al principio de este episodio, esto es sólo un resumen de la Primera Cruzada. Como se trata de un momento tan crucial en la Historia de la Iglesia, volveremos a él en nuestro próximo episodio.Para terminar, quiero decir una vez más: "Gracias" a todos los amables comentarios y a los que han dado un "me gusta" a la página de Facebook de CS.De vez en cuando menciono que CS está apoyado únicamente por unos pocos suscriptores. Probablemente puedas decir que el podcast es el típico arreglo de un solo autor, "un tipo, un micrófono y una computadora". Estoy muy agradecido a los que de vez en cuando envían una donación para que CS siga adelante.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/54-Las%20Cruzadas%20Parte%201.mp3" length="44897094" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Episodio 54 - Las Cruzadas - Parte 1En el primer episodio de Communio Sanctorum, echamos un vistazo a las distintas formas de estudiar la historia a lo largo del tiempo. En el mundo antiguo, la historia era, la mayoría de las veces, propaganda. El viejo adagio de que "la historia la escriben los vencedores" era ciertamente cierto para los antiguos. Con la implantación del Método Científico en la Era Moderna, la investigación y el registro de la historia se hicieron más imparciales y precisos. Estaba lejos de ser un informe puro, pero ya no podía considerarse propaganda descarada. La Era Posmoderna ha visto un retorno a la parcialidad; esta vez una sospecha casi instintiva de TODOS los intentos anteriores de registrar la historia. Incluso los intentos de la Modernidad de documentar la historia son sospechosos y se asumen como culpables de registrar poco más que la parcialidad de los autores, aunque sus trabajos fueran anotados con datos bibliográficos y revisados por otras autoridades. Los críticos posmodernos adoptan la presuposición de que toda la historia registrada es una invención, especialmente si hay algo heroico o virtuoso. Si es una historia oscura de desesperanza y tragedia, bueno, entonces, tal vez pueda aceptarse. Es casi como si los posmodernos quisieran compensar la afición de los antiguos historiadores a la propaganda. Los posmodernos tachan la historia de "neg-propaganda", si puedo acuñar una palabra.Intentemos despojarnos de nuestros prejuicios, aunque no podamos hacerlo del todo, al examinar las Cruzadas. En lugar de añadir a los cristianos de Europa de los siglos XI y XII las sensibilidades de las personas que viven mil años después, intentemos comprender el razonamiento que hay detrás de la idea de tomar una horquilla o una espada y hacer un viaje que altera la vida a lo largo de cientos de kilómetros, a través de tierras extrañas, para arriesgar la vida por ¿Qué? Ah, sí, para librar a Tierra Santa de infieles paganos.Espera; Sr. Cruzado; ¿has estado alguna vez en Tierra Santa? ¿Posees allí tierras que te han robado? ¿Tienes parientes o amigos allí a los que tienes que proteger?  ¿Has conocido a alguno de esos infieles? ¿Sabes en qué creen o por qué han invadido?¿No? Entonces, ¿por qué estás tan entusiasmado con la idea de marchar por medio mundo para liberar una tierra que no te ha interesado mucho antes de un pueblo del que no sabes nada?¿Lo ves? Deben existir fuerzas poderosas en las mentes y los corazones de los pueblos de Europa para que acudan en tan gran número a una Cruzada. Puede que nos parezcan terriblemente mal concebidas sus razones para emprender una cruzada, pero estaban totalmente entregadas a ellas.Las Cruzadas reflejaron un nuevo dinamismo en el cristianismo de la Europa medieval. La gente estaba impulsada por el fervor religioso, el ansia de aventura y, por supuesto, si se podía aportar algo de riqueza personal, mejor. Durante 200 años, los cruzados intentaron expulsar a los musulmanes de Tierra Santa. Parece que todos los personajes pintorescos de esta época se involucraron en la causa, desde Pedro el Ermitaño en la 1ª Cruzada, hasta el piadoso Luis IX, rey de Francia, que inspiró la 6ª y 7ª.Muchos europeos de la época medieval consideraban la peregrinación como una forma de penitencia especialmente conmovedora. Estas peregrinaciones solían ser viajes a un lugar santo local o a un santuario erigido para conmemorar un milagro, o a catedrales donde se guardaban las reliquias de algún santo en un relicario. Pero había una peregrinación que se consideraba que obtenía una dosis especial de gracia: un viaje a la Ciudad Santa de Jerusalén. Los mercaderes de Jerusalén hacían un buen negocio al mantener la constante avalancha de peregrinos cristianos abastecidos con comida, alojamiento y, por supuesto, recuerdos sagrados. Algunos peregrinos iban solos; otros, en grupo -versiones antiguas de la actual gira por Tierra Santa-. Cuando los peregrinos llegaban a Jerusalén, hacían la ronda]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01.jpg</ssp:url> <ssp:title>54-Las Cruzadas Parte 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Episodio 54 - Las Cruzadas - Parte 1En el primer episodio de Communio Sanctorum, echamos un vistazo a las distintas formas de estudiar la historia a lo largo del tiempo. En el mundo antiguo, la historia era, la mayoría de las veces, propaganda. El viejo adagio de que "la historia la escriben los vencedores" era ciertamente cierto para los antiguos. Con la implantación del Método Científico en la Era Moderna, la investigación y el registro de la historia se hicieron más imparciales y precisos. Estaba lejos de ser un informe puro, pero ya no podía considerarse propaganda descarada. La Era Posmoderna ha visto un retorno a la parcialidad; esta vez una sospecha casi instintiva de TODOS los intentos anteriores de registrar la historia. Incluso los intentos de la Modernidad de documentar la historia son sospechosos y se asumen como culpables de registrar poco más que la parcialidad de los autores, aunque sus trabajos fueran anotados con datos bibliográficos y revisados por otras autoridade]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Crusades-01.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Special Announcement to CS Subscribers</title><link>https://sanctorum.us/special-announcement-to-cs-subscribers/</link> <pubDate>Tue, 01 Mar 2022 05:05:32 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://intohisimage.us/?p=212053</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1050" height="436" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="Special Announcement" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement.jpg 1050w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-300x125.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-1030x428.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-768x319.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-610x253.jpg 610w" sizes="(max-width: 1050px) 100vw, 1050px" /></p>This is a special announcement for subscribers to the audio podcast &gt; Communio Sanctorum – History of the Christian Church.CS has been rolled over into my new online teaching presence which you can find at &gt; <a href="https://intohisimage.us/">Into His Image.us</a>. The entire Church History series is being re-done in video, on the YouTube channel of the same name &gt; <a href="https://www.youtube.com/channel/UCWDkaiNCHJlEeaKTIrpnVYA">IntoHisImage</a>.I’ll keep the CS website &amp; Facebook page up for a while, but will eventually take them down since all the necessary information and much more will be available at the new site.So head on over to the new website at <a href="https://intohisimage.us/">IntoHisImage.us</a> and the FB page at <a href="https://www.facebook.com/IntoHisImage.us">facebook.com/IntoHisImage.us</a>There’s also a Telegram channel. Just search for<a href="https://t.me/intohisimage"> IntoHisImage (this link)</a>Besides History of the Christian Church, you’ll find many other resources for Leadership and Bible study as I’m posting there the regular teaching I do at the church here I serve as pastor.I want to close out this short announcement with a word of the deepest gratitude for the many subscribers to CS over the years. It’s been a while since I posted fresh material, so many one-time subscribers disconnected. But others stayed – waiting for more. Your loyalty means a lot. I hope you’ll find the new offerings at IntoHisImage.us more than you hoped for.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is a special announcement for subscribers to the audio podcast &gt; Communio Sanctorum – History of the Christian Church.CS has been rolled over into my new online teaching presence which you can find at &gt; Into His Image.us. The entire Church]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1050" height="436" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="Special Announcement" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement.jpg 1050w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-300x125.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-1030x428.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-768x319.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2022/02/special-announcement-610x253.jpg 610w" sizes="(max-width: 1050px) 100vw, 1050px" /></p>This is a special announcement for subscribers to the audio podcast &gt; Communio Sanctorum – History of the Christian Church.CS has been rolled over into my new online teaching presence which you can find at &gt; <a href="https://intohisimage.us/">Into His Image.us</a>. 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It’s been a while since I posted fresh material, so many one-time subscribers disconnected. But others stayed – waiting for more. Your loyalty means a lot. I hope you’ll find the new offerings at IntoHisImage.us more than you hoped for.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Special%20Announcement.mp3" length="1199176" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is a special announcement for subscribers to the audio podcast &gt; Communio Sanctorum – History of the Christian Church.CS has been rolled over into my new online teaching presence which you can find at &gt; Into His Image.us. The entire Church History series is being re-done in video, on the YouTube channel of the same name &gt; IntoHisImage.I’ll keep the CS website &amp; Facebook page up for a while, but will eventually take them down since all the necessary information and much more will be available at the new site.So head on over to the new website at IntoHisImage.us and the FB page at facebook.com/IntoHisImage.usThere’s also a Telegram channel. Just search for IntoHisImage (this link)Besides History of the Christian Church, you’ll find many other resources for Leadership and Bible study as I’m posting there the regular teaching I do at the church here I serve as pastor.I want to close out this short announcement with a word of the deepest gratitude for the many subscribers to CS over the years. It’s been a while since I posted fresh material, so many one-time subscribers disconnected. But others stayed – waiting for more. Your loyalty means a lot. 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The entire Church History series is being re-done in video, on the YouTube channel of the same name &gt; IntoHisImage.I’ll keep the CS website &amp; Facebook page up for a while, but will eventually take them down since all the necessary information and much more will be available at the new site.So head on over to the new website at IntoHisImage.us and the FB page at facebook.com/IntoHisImage.usThere’s also a Telegram channel. 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Today we consider the impact the Faith has had on science.This subject is near &amp; dear to me because when I first went to college in the mid-70’s, I was studying to be a geologist. I’d always been fascinated by science and loved to collect rocks, so decided geology would be my field. I took many classes on the trajectory of one day working in the field as a geological engineer.I was only a nominal believer in those days and when I first entered college saw no incompatibility between evolution and Christianity. It seemed obvious to my then uninformed mind that God had created everything, then used evolution as the way to push things along. I now realize my ideas were what has come to be known as <strong><em>theistic evolution</em></strong>.One of my professors, who was herself an agnostic, was also a fastidious scientist. What I mean is, she hadn’t imbibed the ideology of scient<strong><em>ism</em></strong> with its uncritical loyalty to evolution. Though she admitted a loose belief in it, it was only, she said, because no other theory came any closer to explaining the evidence. She rejected the idea of divine creation, but had a hard time buying in to the evolutionary explanation for life. Her reason was that the theory didn’t square with the evidence. She caught significant grief for this position from the other professors who were lock-step loyal to Darwin. In a conversation with another student in class one day, she acknowledged that while she didn’t personally believe it, <strong><em>in terms of origins</em></strong>, there <strong><em>could be</em></strong> a supreme being who was creator of the physical universe and that if there was, such a being would likely be the Author of Life. She went further and admitted that there was no evidence she was aware of that made that possibility untenable. It’s just that as a scientist, she had no evidence for such a being’s existence so had to remain an agnostic.For me, the point was, here was a true scientist who admitted there were deep scientific problems with the theory of evolution. She fiercely argued against raising the theory of evolution to a scientific certainty. It angered her when evolution was used as a presumptive ground for science.It took a few years, but I eventually came around to her view, then went further and today, based on the evidence, consider evolution a preposterous position.I give all that background because of the intensity of debate today, kicked up by what are called the New Atheists. Evolutionists all, they set science in opposition to all religious faith. In doing so, they set reason on the side of science, and then say that leaves un-reason or irrationality in the side of faith. This is false proposition but one that has effectively come to dominate the public discussion. The new Atheists make it seem as though every scientist worth the title is an atheists while there are <strong><em>no</em></strong> educated or genuinely worthy intellects in the Faith camp. That also is a grievous misdirection since some of the world’s greatest minds &amp; most prolific scientists either believe in God, the Bible, or at least acknowledge the likelihood of a divine being.A little history reveals that modern science owes its very existence to men &amp; women of faith. The renowned philosopher of science, <strong><em>Alfred North Whitehead</em></strong>, said “Faith in the <strong><em>possibility</em></strong> of science, [coming before] the development of modern scientific theory, is[derived from] medieval theology."' <strong><em>Lynn White</em></strong>, historian of medieval science, wrote, "The [medieval] monk was an intellectual ancestor of the scientist." The German physicist <strong><em>Ernst Mach</em></strong> remarked, "Every unbiased mind must admit that the age in which the chief development of the science of mechanics took place was an age of predominantly theological cast."Crediting Christianity with the arrival of science may sound surprising to many. But why is that? The answer goes back to <strong><em>Andrew Dickson White</em></strong>, who in 1896 published <em>A History of the Warfare of Science with Theology in Christendom</em>. Ever since then, along with the growth of secularism, college &amp; university professors have accepted White's argument that Christianity is an <strong><em>enemy</em></strong> of science. It unthinkable to many that Christianity could have fostered the <strong><em>arrival</em></strong> of science.There are differences between Christianity and pagan religion. One is that Christianity, with its heritage in Judaism, has always insisted that there’s only one God, Who is a <strong><em>rational</em></strong> being. Without this presupposition, there would <strong><em>be</em></strong> no science. The origin of science, said Alfred North Whitehead, required Christianity's “insistence on the rationality of God."If God is a rational being, then human beings, who are made in His image, also employ rational processes to study and investigate the world in which they live. That idea moved Christian philosophers to link rationality with the empirical, inductive method. <strong><em>Robert Grosseteste</em></strong> was one of these philosophers who in the 13<sup>th</sup> C went further and began to apply this idea <strong><em>practically</em></strong>. A Franciscan bishop and the first chancellor of Oxford University, he was the first to propose the inductive, <strong><em>experimental</em></strong> method, an approach to knowledge that was advocated by his student Roger Bacon, another Franciscan monk, who asserted that “All things must be verified by experience.” Bacon was a devout believer in the truthfulness of Scripture, and being empirically minded, he saw the Bible in the light of sound reason and as verifiable by experience. Another natural philosopher &amp; Franciscan monk, was <strong><em>William of Occam</em></strong> in the 14<sup>th</sup> C. Like Bacon, Occam said knowledge needed to be derived inductively.300 years later another Bacon, first name  <strong><em>Francis </em></strong>this time, gave further momentum to the inductive method by <strong><em>recording</em></strong> his experimental results. He’s been called "the creator of scientific induction."' In the context of rationality, he stressed careful observation of phenomena and collecting information systematically in order to understand nature's secrets. His scientific interests did not deter him from devoting time to theology. He wrote treatises on the Psalms and prayer.By introducing the inductive empirical method guided by rational procedures, Roger Bacon, William Occam, and Francis Bacon departed from the ancient Greek perspective of Aristotle. Aristotelianism had a stranglehold on the world for 1500 years. It held that knowledge was <strong><em>only</em></strong> acquired thru the <strong><em>deductive</em></strong> processes of the mind; the <strong><em>inductive</em></strong> method, which required manual activity, <strong><em>was taboo</em></strong>. Remember  as we saw in  a previous episode, physical activity was only for <strong><em>slaves</em></strong>, not for thinkers &amp; freemen. Complete confidence in the <strong><em>deductive</em></strong> method was the only way for the Aristotelian to arrive at knowledge. This view was held by Christian monks, natural philosophers, and theologians until the arrival of Grosseteste, the Bacons &amp; Occam. Even after these empirically-minded thinkers introduced their ideas, a majority of the scholastic world continued to adhere to Aristotle's approach.Another major presupposition of Christianity is that God, who created the world, is separate and distinct from it. Greek philosophy saw the gods and nature as intertwined. For example, the planets were thought to have an inner intelligence that caused them to move. This pantheistic view of planetary movement was first challenged in the 14<sup>th</sup> C by <strong><em>Jean Buridan</em></strong>, a Christian philosopher at the University of Paris.The Biblical &amp; Christian perspective, which sees God and nature as distinctively separate entities, makes science possible. As has been said, Science could never have come into being among the animists of Asia or Africa because they would never have experimented on the natural world, since everything—stones, trees, animals &amp; everything, contains the spirits of gods &amp; ancestors.Men like Grosseteste, Buridan, the Bacons, Occam, and Nicholas of Oresme, and later Copernicus, Kepler, and Galileo, saw themselves as merely trying to understand the world God had created and over which He told mankind in Gen 1:28 to have "dominion". This paradigm shift is another example of Christianity's wholesome impact on the world.Belief in the rationality of God not only led to the inductive method but also to the conclusion that the universe is governed by rationally discoverable laws. This assumption is vitally important to scientific research, because in a pagan world, with gods engaged in jealous, irrational behavior, any systematic investigation of such a world was futile. Only in Christian thought, with the existence of a single God, the Creator and Governor of the universe, Who functions in an orderly and predictable manner, is it possible for science to exist and operate.From the 13<sup>th</sup> to the 18<sup>th</sup> C  every major scientist  explained his motivations in religious terms. But if you examined a science textbook for the local public school you’d never know. Virtually all references to the Christian beliefs of early scientists are omitted. This is unfortunate because these convictions often played a dominant role in their work.One early cutting-edge concept was "Occam's razor", named in honor of William of Occam. This idea had a tremendous influence on the development of modern science. Simply put, it’s the scientific principle that says what can be done or explained with the fewest assumptions should be used. This means that a scientist needs to ‘shave off’ all excess assumptions. The idea first arose with Peter of Spain but Occam finessed it into usable form. Modern scientists use this principle in theorizing and explaining research findings.As was common with virtually all medieval natural philosophy, Occam didn’t confine himself just to scientific matters. He also wrote 2 theological treatises, 1 dealing with the Lord's Supper and the other with the body of Christ. Both works had a positive influence on Martin Luther.Most people think of <strong><em>Leonardo da Vinci</em></strong> as a great artist and painter, but he was also a scientific genius. He analyzed and theorized in the areas of botany, optics, physics, hydraulics, and aeronautics, but his greatest benefit to science lies in the study of human physiology. By dissecting cadavers, which he often did at night because such activity was forbidden, he produced meticulous drawings of human anatomy. His drawings and comments, when collected in one massive volume, present a complete course of anatomical study. This was a major breakthrough because before this time and for some time after, physicians had little knowledge of the human body. They were dependent on the writings of the Greek physician <strong><em>Galen</em></strong> whose propositions on human physiology were in large measure drawn from animals like dogs and monkeys. Leonardo's anatomical observations led him to question the belief that air passed from the lungs to the heart. He used a pump to test this hypothesis and found it was impossible to force air into the heart from the lungs.Lest anyone think Leonardo's scientific theories and drawings of the human anatomy were divorced from his religious convictions, it’s well to recall his other activities. His paintings—<em>The Baptism of Christ</em>, <em>The Last Supper</em>, and <em>The Resurrection of Christ</em>—are enduring reminders of his Christian beliefs.The anatomical work of Leonardo was not forgotten. The man who followed in his footsteps was <strong><em>Andreas Vesalius</em></strong>, who lived from 1514 to 64. At 22, he began teaching at the University of Padua. In 1543 he published his famous work, <em>Fabric of the Human Body</em>. The book mentions over 200 errors in Galen's physiology. The errors were found as a result of his dissecting cadavers he obtained illegally.When Vesalius exposed Galen’s errors, he received no praise or commendation. His contemporaries, like his former teacher <strong><em>Sylvius</em></strong>, still wedded to Greek medicine, called him a "madman." Others saw him as "a clever, dangerous free-thinker of medicine." There’s little doubt of his faith in God. On one occasion he said, "We are driven to wonder at the handiwork of the Almighty." He was never condemned as a heretic, as some anti-church critics have implied, for at the time of his death he had an offer waiting for him to teach at the University of Padua, where he first began his career. Today he’s known as the father of human anatomy.Where would the study of genetics be today had the world not been blessed with the birth of the Augustinian monk <strong><em>Gregor Johann Mendel</em></strong>? As often stated in science textbooks, it was his working on cross-pollinating garden peas that led to the concept of genes and the discovery of his 3 laws: the law of segregation, the law of independent assortment, and the law of dominance. Mendel spent most of his adult life in the monastery at Bruno, Moravia. Though Mendel is used by secularists to explain genetics &amp; evolution, he <strong><em>rejected</em></strong> Darwin’s theory.4 names loom large in the textbooks of astronomy: <strong><em>Copernicus</em></strong>, <strong><em>Brahe, Kepler, &amp; Galileo</em></strong>. The undeniable fact is, these men were devout Christians. Their faith influenced their scientific work, though this fact is conspicuously omitted in most science texts.Nicolaus Copernicus was born in Torun, Poland, in 1473. While still a child, his father died, and he was sent to his mother's brother, a Catholic priest, who reared him. He earned a doctor's degree and was trained as a physician. His uncle had him study theology, which resulted in his becoming a canon at Frauenburg Cathedral in East Prussia. History knows him best for having introduced the heliocentric theory that says the Earth orbits the sun, not the other way around. During the Middle Ages it was suggested the Earth might be in motion, but nobody had worked out the details. Copernicus did, and therein lies his greatness.Copernicus received a printed copy of his masterwork <em>Concerning the Revolutions of the Celestial Bodies</em> on his deathbed in 1543. He’d hesitated to publish his work earlier, not because he feared the charge of heresy, as has often been asserted without any documentation, <strong><em>but because he wanted to avoid the ridicule of other scientists</em></strong>, who were strongly tied to Aristotle and Ptolemy. It was Copernicus’ Christian friends, especially <strong><em>Georg Rheticus</em></strong> and <strong><em>Andreas Osiander</em></strong>, 2 Lutherans, who persuaded him to publish.Although Copernicus remained a moderately loyal son of the Roman Catholic Church, it was his Lutheran friends that made his publication possible. That information is surprising to many people, including university students, because most only hear that Christian theologians condemned Copernicus's work. For instance, critics like to cite Luther, who supposedly called Copernicus a fool. John W. Montgomery has shown this frequently cited remark lacks support.When Tycho Brahe died in 1601, <strong><em>Johannes Kepler</em></strong> succeeded him in Prague under an imperial appointment by Emperor Rudolph II. Kepler, who’d studied for 3 years to become a Lutheran pastor, turned to astronomy after he was assigned to teach mathematics in Graz, Austria, in 1594. Unlike Brahe, who never accepted the heliocentric theory, Kepler did. In fact Kepler, not Copernicus, deserves the real credit for the helio-<em>centric</em> theory. Copernicus thought the sun was the center <strong><em>of the universe. </em></strong>Kepler realized &amp; proved the sun was merely the center of our solar system.Kepler's mathematical calculations proved wrong the old Aristotelian theory that said the planets orbited in perfect circles, an assumption Copernicus continued to hold. This led Kepler to hypothesize and empirically verify that planets had <strong><em>elliptical paths </em></strong>around the sun.Kepler was the first to define weight as the mutual attraction between 2 bodies, an insight <strong><em>Isaac Newton</em></strong> used later in formulating the law of gravity. Kepler was the first to explain that tides were caused by the moon.Many of Kepler's achievements came while enduring great personal suffering. Some of his hardships were a direct result of his Lutheran convictions, which cost him his position in Graz, where the Catholic Archduke of Hapsburg expelled him in 1598. Another time he was fined for burying his 2<sup>nd</sup> child according to Lutheran funeral rites. His salary was often in arrears, even in Prague, where he had an imperial appointment. He lost his position there in 1612 when his benefactor the Emperor was forced to abdicate. He was plagued with digestive problems, gall bladder ailments, skin rashes, piles, and sores on his feet that healed badly because of his hemophilia. Childhood smallpox left him with defective eyesight and crippled hands. Even death was no stranger to him. His first wife died, as well as several of his children. A number of times he was forced to move from one city to another, sometimes even from one country to another. Often he had no money to support his family because those who contracted him failed to pay.Whether in fame or pain, Kepler’s faith remained unshaken. In his first publication he showed his Christian conviction at the book's conclusion where he gave all honor and praise to God. Stressed and overworked as he often was, he would sometimes fall asleep without having said his evening prayers. When this happened, it bothered him so much that the first thing he’d do next morning was to repent. Moments before he died, an attending Lutheran pastor asked him where he placed his faith. Calmly, he replied, "Solely and alone in the work of our redeemer Jesus Christ." Those were the final words of the man who earlier in his life had written that he only tried "thinking God's thoughts after him." He was still in that mindset when, four months before he died, he penned his own epitaph: “I used to measure the heavens, Now I must measure the earth. Though sky-bound was my spirit, My earthly body rests here."We’ll end this podcast with a brief review of the 17<sup>th</sup> C, scientist <strong><em>Galileo</em></strong>. Like Kepler, a contemporary of his, Galileo searched and described the heavenly bodies. He was the first to use the telescope to study the skies, although he didn’t invent it. That credit goes to <strong><em>Johann Lippershey</em></strong>, who first revealed his invention in 1608 at a fair in Frankfurt. With the telescope, Galileo discovered that the moon's surface had valleys and mountains, that the moon had no light of its own but merely reflected it from the sun, that the Milky Way was composed of millions of stars, that Jupiter had 4 bright satellites, and that the sun had spots. Galileo also determined, contrary to Aristotelian belief, that heavy objects did <strong><em>not</em></strong> fall faster than light ones.Unfortunately, Galileo's observations were not well received by his Roman Catholic superiors, who considered Aristotle's view—not that of the Bible—as the final word of truth. Even letting Pope Paul V look through the telescope at his discoveries did not help his cause. His masterpiece, <em>A Dialogue on the Two Principal Systems of the World</em>, resulted in a summons before the Inquisition, where he was compelled to deny his belief in the Copernican theory and sentenced to an indefinite prison term. For some reason the sentence was never carried out. In fact, 4 years later he published <em>Dialogues on the Two New Sciences.</em> This work helped Isaac Newton formulate his 3 laws of motion.Galileo was less pro-Copernican than Kepler, with whom he often disagreed. He largely ignored Kepler's discoveries because he was still interested in keeping the Ptolemaic theory alive. He also criticized Kepler's idea of the moon affecting tides.The mystery is - If he was <strong><em>less</em></strong> pro-Copernican than Kepler—why did he get into trouble with the theologians who placed his books on the Index of forbidden books? The answer was because he was Roman Catholic, while Kepler was Lutheran.When modern critics condemn the Church &amp; Christianity for its resistance to the Copernican theory, it must be noted and underscored that it was not the entire church that did so. Both Lutherans &amp; Calvinists <strong><em>supported </em></strong>the Copernican theory.And it needs to be stated clearly that the reason the Roman Church proscribed Galileo’s work was precisely because <u>they adhered to the <strong><em>scientific ideas</em></strong> of the day</u> which were dominated by the Aristotelianism. Their opposition to Galileo wasn’t out of a strict adherence <strong><em>to the Bible</em></strong> – but to the <strong><em>current scientific thought</em></strong>. I say it again - It was <strong><em>errant science,</em></strong> or what we might call <strong><em>scientism</em></strong> that opposed Galileo. This is the mistake the Church can make today – when it allows itself to adopt the politically correct line of contemporary thought; the majority opinion – what the so-called <strong><em>experts</em></strong> hold to – today; but history has shown, is exchanged for something else tomorrow.Listen: History proves that while scientific theories come and go, God’s Word prevails.And that brings us to the end of The Change series. Next week we’ll return to our narrative timeline of church history.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is the 10th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we consider the impact the Faith has had on science.This subject is near &amp; dear to me because when I first went to college in the mid]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="2560" height="1707" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-scaled.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-scaled.jpg 2560w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-1030x687.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-768x512.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-1536x1024.jpg 1536w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-2048x1366.jpg 2048w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-610x407.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-1080x720.jpg 1080w" sizes="(max-width: 2560px) 100vw, 2560px" /></p>This is the 10<sup>th</sup> episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we consider the impact the Faith has had on science.This subject is near &amp; dear to me because when I first went to college in the mid-70’s, I was studying to be a geologist. I’d always been fascinated by science and loved to collect rocks, so decided geology would be my field. I took many classes on the trajectory of one day working in the field as a geological engineer.I was only a nominal believer in those days and when I first entered college saw no incompatibility between evolution and Christianity. It seemed obvious to my then uninformed mind that God had created everything, then used evolution as the way to push things along. I now realize my ideas were what has come to be known as <strong><em>theistic evolution</em></strong>.One of my professors, who was herself an agnostic, was also a fastidious scientist. What I mean is, she hadn’t imbibed the ideology of scient<strong><em>ism</em></strong> with its uncritical loyalty to evolution. Though she admitted a loose belief in it, it was only, she said, because no other theory came any closer to explaining the evidence. She rejected the idea of divine creation, but had a hard time buying in to the evolutionary explanation for life. Her reason was that the theory didn’t square with the evidence. She caught significant grief for this position from the other professors who were lock-step loyal to Darwin. In a conversation with another student in class one day, she acknowledged that while she didn’t personally believe it, <strong><em>in terms of origins</em></strong>, there <strong><em>could be</em></strong> a supreme being who was creator of the physical universe and that if there was, such a being would likely be the Author of Life. She went further and admitted that there was no evidence she was aware of that made that possibility untenable. It’s just that as a scientist, she had no evidence for such a being’s existence so had to remain an agnostic.For me, the point was, here was a true scientist who admitted there were deep scientific problems with the theory of evolution. She fiercely argued against raising the theory of evolution to a scientific certainty. It angered her when evolution was used as a presumptive ground for science.It took a few years, but I eventually came around to her view, then went further and today, based on the evidence, consider evolution a preposterous position.I give all that background because of the intensity of debate today, kicked up by what are called the New Atheists. Evolutionists all, they set science in opposition to all religious faith. In doing so, they set reason on the side of science, and then say that leaves un-reason or irrationality in the side of faith. This is false proposition but one that has effectively come to dominate the public discussion. The new Atheists make it seem as though every scientist worth the title is an atheists while there are <strong><em>no</em></strong> educated or genuinely worthy intellects in the Faith camp. That also is a grievous misdirection since some of the world’s greatest minds &amp; most prolific scientists either believe in God, the Bible, or at least acknowledge the likelihood of a divine being.A little history reveals that modern science owes its very existence to men &amp; women of faith. The renowned philosopher of science, <strong><em>Alfred North Whitehead</em></strong>, said “Faith in the <strong><em>possibility</em></strong> of science, [coming before] the development of modern scientific theory, is[derived from] medieval theology."' <strong><em>Lynn White</em></strong>, historian of medieval science, wrote, "The [medieval] monk was an intellectual ancestor of the scientist." The German physicist <strong><em>Ernst Mach</em></strong> remarked, "Every unbiased mind must admit that the age in which the chief development of the science of mechanics took place was an age of predominantly theological cast."Crediting Christianity with the arrival of science may sound surprising to many. But why is that? The answer goes back to <strong><em>Andrew Dickson White</em></strong>, who in 1896 published <em>A History of the Warfare of Science with Theology in Christendom</em>. Ever since then, along with the growth of secularism, college &amp; university professors have accepted White's argument that Christianity is an <strong><em>enemy</em></strong> of science. It unthinkable to many that Christianity could have fostered the <strong><em>arrival</em></strong> of science.There are differences between Christianity and pagan religion. One is that Christianity, with its heritage in Judaism, has always insisted that there’s only one God, Who is a <strong><em>rational</em></strong> being. Without this presupposition, there would <strong><em>be</em></strong> no science. The origin of science, said Alfred North Whitehead, required Christianity's “insistence on the rationality of God."If God is a rational being, then human beings, who are made in His image, also employ rational processes to study and investigate the world in which they live. That idea moved Christian philosophers to link rationality with the empirical, inductive method. <strong><em>Robert Grosseteste</em></strong> was one of these philosophers who in the 13<sup>th</sup> C went further and began to apply this idea <strong><em>practically</em></strong>. A Franciscan bishop and the first chancellor of Oxford University, he was the first to propose the inductive, <strong><em>experimental</em></strong> method, an approach to knowledge that was advocated by his student Roger Bacon, another Franciscan monk, who asserted that “All things must be verified by experience.” Bacon was a devout believer in the truthfulness of Scripture, and being empirically minded, he saw the Bible in the light of sound reason and as verifiable by experience. Another natural philosopher &amp; Franciscan monk, was <strong><em>William of Occam</em></strong> in the 14<sup>th</sup> C. Like Bacon, Occam said knowledge needed to be derived inductively.300 years later another Bacon, first name  <strong><em>Francis </em></strong>this time, gave further momentum to the inductive method by <strong><em>recording</em></strong> his experimental results. He’s been called "the creator of scientific induction."' In the context of rationality, he stressed careful observation of phenomena and collecting information systematically in order to understand nature's secrets. His scientific interests did not deter him from devoting time to theology. He wrote treatises on the Psalms and prayer.By introducing the inductive empirical method guided by rational procedures, Roger Bacon, William Occam, and Francis Bacon departed from the ancient Greek perspective of Aristotle. Aristotelianism had a stranglehold on the world for 1500 years. It held that knowledge was <strong><em>only</em></strong> acquired thru the <strong><em>deductive</em></strong> processes of the mind; the <strong><em>inductive</em></strong> method, which required manual activity, <strong><em>was taboo</em></strong>. Remember  as we saw in  a previous episode, physical activity was only for <strong><em>slaves</em></strong>, not for thinkers &amp; freemen. Complete confidence in the <strong><em>deductive</em></strong> method was the only way for the Aristotelian to arrive at knowledge. This view was held by Christian monks, natural philosophers, and theologians until the arrival of Grosseteste, the Bacons &amp; Occam. Even after these empirically-minded thinkers introduced their ideas, a majority of the scholastic world continued to adhere to Aristotle's approach.Another major presupposition of Christianity is that God, who created the world, is separate and distinct from it. Greek philosophy saw the gods and nature as intertwined. For example, the planets were thought to have an inner intelligence that caused them to move. This pantheistic view of planetary movement was first challenged in the 14<sup>th</sup> C by <strong><em>Jean Buridan</em></strong>, a Christian philosopher at the University of Paris.The Biblical &amp; Christian perspective, which sees God and nature as distinctively separate entities, makes science possible. As has been said, Science could never have come into being among the animists of Asia or Africa because they would never have experimented on the natural world, since everything—stones, trees, animals &amp; everything, contains the spirits of gods &amp; ancestors.Men like Grosseteste, Buridan, the Bacons, Occam, and Nicholas of Oresme, and later Copernicus, Kepler, and Galileo, saw themselves as merely trying to understand the world God had created and over which He told mankind in Gen 1:28 to have "dominion". This paradigm shift is another example of Christianity's wholesome impact on the world.Belief in the rationality of God not only led to the inductive method but also to the conclusion that the universe is governed by rationally discoverable laws. This assumption is vitally important to scientific research, because in a pagan world, with gods engaged in jealous, irrational behavior, any systematic investigation of such a world was futile. Only in Christian thought, with the existence of a single God, the Creator and Governor of the universe, Who functions in an orderly and predictable manner, is it possible for science to exist and operate.From the 13<sup>th</sup> to the 18<sup>th</sup> C  every major scientist  explained his motivations in religious terms. But if you examined a science textbook for the local public school you’d never know. Virtually all references to the Christian beliefs of early scientists are omitted. This is unfortunate because these convictions often played a dominant role in their work.One early cutting-edge concept was "Occam's razor", named in honor of William of Occam. This idea had a tremendous influence on the development of modern science. Simply put, it’s the scientific principle that says what can be done or explained with the fewest assumptions should be used. This means that a scientist needs to ‘shave off’ all excess assumptions. The idea first arose with Peter of Spain but Occam finessed it into usable form. Modern scientists use this principle in theorizing and explaining research findings.As was common with virtually all medieval natural philosophy, Occam didn’t confine himself just to scientific matters. He also wrote 2 theological treatises, 1 dealing with the Lord's Supper and the other with the body of Christ. Both works had a positive influence on Martin Luther.Most people think of <strong><em>Leonardo da Vinci</em></strong> as a great artist and painter, but he was also a scientific genius. He analyzed and theorized in the areas of botany, optics, physics, hydraulics, and aeronautics, but his greatest benefit to science lies in the study of human physiology. By dissecting cadavers, which he often did at night because such activity was forbidden, he produced meticulous drawings of human anatomy. His drawings and comments, when collected in one massive volume, present a complete course of anatomical study. This was a major breakthrough because before this time and for some time after, physicians had little knowledge of the human body. They were dependent on the writings of the Greek physician <strong><em>Galen</em></strong> whose propositions on human physiology were in large measure drawn from animals like dogs and monkeys. Leonardo's anatomical observations led him to question the belief that air passed from the lungs to the heart. He used a pump to test this hypothesis and found it was impossible to force air into the heart from the lungs.Lest anyone think Leonardo's scientific theories and drawings of the human anatomy were divorced from his religious convictions, it’s well to recall his other activities. His paintings—<em>The Baptism of Christ</em>, <em>The Last Supper</em>, and <em>The Resurrection of Christ</em>—are enduring reminders of his Christian beliefs.The anatomical work of Leonardo was not forgotten. The man who followed in his footsteps was <strong><em>Andreas Vesalius</em></strong>, who lived from 1514 to 64. At 22, he began teaching at the University of Padua. In 1543 he published his famous work, <em>Fabric of the Human Body</em>. The book mentions over 200 errors in Galen's physiology. The errors were found as a result of his dissecting cadavers he obtained illegally.When Vesalius exposed Galen’s errors, he received no praise or commendation. His contemporaries, like his former teacher <strong><em>Sylvius</em></strong>, still wedded to Greek medicine, called him a "madman." Others saw him as "a clever, dangerous free-thinker of medicine." There’s little doubt of his faith in God. On one occasion he said, "We are driven to wonder at the handiwork of the Almighty." He was never condemned as a heretic, as some anti-church critics have implied, for at the time of his death he had an offer waiting for him to teach at the University of Padua, where he first began his career. Today he’s known as the father of human anatomy.Where would the study of genetics be today had the world not been blessed with the birth of the Augustinian monk <strong><em>Gregor Johann Mendel</em></strong>? As often stated in science textbooks, it was his working on cross-pollinating garden peas that led to the concept of genes and the discovery of his 3 laws: the law of segregation, the law of independent assortment, and the law of dominance. Mendel spent most of his adult life in the monastery at Bruno, Moravia. Though Mendel is used by secularists to explain genetics &amp; evolution, he <strong><em>rejected</em></strong> Darwin’s theory.4 names loom large in the textbooks of astronomy: <strong><em>Copernicus</em></strong>, <strong><em>Brahe, Kepler, &amp; Galileo</em></strong>. The undeniable fact is, these men were devout Christians. Their faith influenced their scientific work, though this fact is conspicuously omitted in most science texts.Nicolaus Copernicus was born in Torun, Poland, in 1473. While still a child, his father died, and he was sent to his mother's brother, a Catholic priest, who reared him. He earned a doctor's degree and was trained as a physician. His uncle had him study theology, which resulted in his becoming a canon at Frauenburg Cathedral in East Prussia. History knows him best for having introduced the heliocentric theory that says the Earth orbits the sun, not the other way around. During the Middle Ages it was suggested the Earth might be in motion, but nobody had worked out the details. Copernicus did, and therein lies his greatness.Copernicus received a printed copy of his masterwork <em>Concerning the Revolutions of the Celestial Bodies</em> on his deathbed in 1543. He’d hesitated to publish his work earlier, not because he feared the charge of heresy, as has often been asserted without any documentation, <strong><em>but because he wanted to avoid the ridicule of other scientists</em></strong>, who were strongly tied to Aristotle and Ptolemy. It was Copernicus’ Christian friends, especially <strong><em>Georg Rheticus</em></strong> and <strong><em>Andreas Osiander</em></strong>, 2 Lutherans, who persuaded him to publish.Although Copernicus remained a moderately loyal son of the Roman Catholic Church, it was his Lutheran friends that made his publication possible. That information is surprising to many people, including university students, because most only hear that Christian theologians condemned Copernicus's work. For instance, critics like to cite Luther, who supposedly called Copernicus a fool. John W. Montgomery has shown this frequently cited remark lacks support.When Tycho Brahe died in 1601, <strong><em>Johannes Kepler</em></strong> succeeded him in Prague under an imperial appointment by Emperor Rudolph II. Kepler, who’d studied for 3 years to become a Lutheran pastor, turned to astronomy after he was assigned to teach mathematics in Graz, Austria, in 1594. Unlike Brahe, who never accepted the heliocentric theory, Kepler did. In fact Kepler, not Copernicus, deserves the real credit for the helio-<em>centric</em> theory. Copernicus thought the sun was the center <strong><em>of the universe. </em></strong>Kepler realized &amp; proved the sun was merely the center of our solar system.Kepler's mathematical calculations proved wrong the old Aristotelian theory that said the planets orbited in perfect circles, an assumption Copernicus continued to hold. This led Kepler to hypothesize and empirically verify that planets had <strong><em>elliptical paths </em></strong>around the sun.Kepler was the first to define weight as the mutual attraction between 2 bodies, an insight <strong><em>Isaac Newton</em></strong> used later in formulating the law of gravity. Kepler was the first to explain that tides were caused by the moon.Many of Kepler's achievements came while enduring great personal suffering. Some of his hardships were a direct result of his Lutheran convictions, which cost him his position in Graz, where the Catholic Archduke of Hapsburg expelled him in 1598. Another time he was fined for burying his 2<sup>nd</sup> child according to Lutheran funeral rites. His salary was often in arrears, even in Prague, where he had an imperial appointment. He lost his position there in 1612 when his benefactor the Emperor was forced to abdicate. He was plagued with digestive problems, gall bladder ailments, skin rashes, piles, and sores on his feet that healed badly because of his hemophilia. Childhood smallpox left him with defective eyesight and crippled hands. Even death was no stranger to him. His first wife died, as well as several of his children. A number of times he was forced to move from one city to another, sometimes even from one country to another. Often he had no money to support his family because those who contracted him failed to pay.Whether in fame or pain, Kepler’s faith remained unshaken. In his first publication he showed his Christian conviction at the book's conclusion where he gave all honor and praise to God. Stressed and overworked as he often was, he would sometimes fall asleep without having said his evening prayers. When this happened, it bothered him so much that the first thing he’d do next morning was to repent. Moments before he died, an attending Lutheran pastor asked him where he placed his faith. Calmly, he replied, "Solely and alone in the work of our redeemer Jesus Christ." Those were the final words of the man who earlier in his life had written that he only tried "thinking God's thoughts after him." He was still in that mindset when, four months before he died, he penned his own epitaph: “I used to measure the heavens, Now I must measure the earth. Though sky-bound was my spirit, My earthly body rests here."We’ll end this podcast with a brief review of the 17<sup>th</sup> C, scientist <strong><em>Galileo</em></strong>. Like Kepler, a contemporary of his, Galileo searched and described the heavenly bodies. He was the first to use the telescope to study the skies, although he didn’t invent it. That credit goes to <strong><em>Johann Lippershey</em></strong>, who first revealed his invention in 1608 at a fair in Frankfurt. With the telescope, Galileo discovered that the moon's surface had valleys and mountains, that the moon had no light of its own but merely reflected it from the sun, that the Milky Way was composed of millions of stars, that Jupiter had 4 bright satellites, and that the sun had spots. Galileo also determined, contrary to Aristotelian belief, that heavy objects did <strong><em>not</em></strong> fall faster than light ones.Unfortunately, Galileo's observations were not well received by his Roman Catholic superiors, who considered Aristotle's view—not that of the Bible—as the final word of truth. Even letting Pope Paul V look through the telescope at his discoveries did not help his cause. His masterpiece, <em>A Dialogue on the Two Principal Systems of the World</em>, resulted in a summons before the Inquisition, where he was compelled to deny his belief in the Copernican theory and sentenced to an indefinite prison term. For some reason the sentence was never carried out. In fact, 4 years later he published <em>Dialogues on the Two New Sciences.</em> This work helped Isaac Newton formulate his 3 laws of motion.Galileo was less pro-Copernican than Kepler, with whom he often disagreed. He largely ignored Kepler's discoveries because he was still interested in keeping the Ptolemaic theory alive. He also criticized Kepler's idea of the moon affecting tides.The mystery is - If he was <strong><em>less</em></strong> pro-Copernican than Kepler—why did he get into trouble with the theologians who placed his books on the Index of forbidden books? The answer was because he was Roman Catholic, while Kepler was Lutheran.When modern critics condemn the Church &amp; Christianity for its resistance to the Copernican theory, it must be noted and underscored that it was not the entire church that did so. Both Lutherans &amp; Calvinists <strong><em>supported </em></strong>the Copernican theory.And it needs to be stated clearly that the reason the Roman Church proscribed Galileo’s work was precisely because <u>they adhered to the <strong><em>scientific ideas</em></strong> of the day</u> which were dominated by the Aristotelianism. Their opposition to Galileo wasn’t out of a strict adherence <strong><em>to the Bible</em></strong> – but to the <strong><em>current scientific thought</em></strong>. I say it again - It was <strong><em>errant science,</em></strong> or what we might call <strong><em>scientism</em></strong> that opposed Galileo. This is the mistake the Church can make today – when it allows itself to adopt the politically correct line of contemporary thought; the majority opinion – what the so-called <strong><em>experts</em></strong> hold to – today; but history has shown, is exchanged for something else tomorrow.Listen: History proves that while scientific theories come and go, God’s Word prevails.And that brings us to the end of The Change series. Next week we’ll return to our narrative timeline of church history.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2010.mp3" length="17519427" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is the 10th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we consider the impact the Faith has had on science.This subject is near &amp; dear to me because when I first went to college in the mid-70’s, I was studying to be a geologist. I’d always been fascinated by science and loved to collect rocks, so decided geology would be my field. I took many classes on the trajectory of one day working in the field as a geological engineer.I was only a nominal believer in those days and when I first entered college saw no incompatibility between evolution and Christianity. It seemed obvious to my then uninformed mind that God had created everything, then used evolution as the way to push things along. I now realize my ideas were what has come to be known as theistic evolution.One of my professors, who was herself an agnostic, was also a fastidious scientist. What I mean is, she hadn’t imbibed the ideology of scientism with its uncritical loyalty to evolution. Though she admitted a loose belief in it, it was only, she said, because no other theory came any closer to explaining the evidence. She rejected the idea of divine creation, but had a hard time buying in to the evolutionary explanation for life. Her reason was that the theory didn’t square with the evidence. She caught significant grief for this position from the other professors who were lock-step loyal to Darwin. In a conversation with another student in class one day, she acknowledged that while she didn’t personally believe it, in terms of origins, there could be a supreme being who was creator of the physical universe and that if there was, such a being would likely be the Author of Life. She went further and admitted that there was no evidence she was aware of that made that possibility untenable. It’s just that as a scientist, she had no evidence for such a being’s existence so had to remain an agnostic.For me, the point was, here was a true scientist who admitted there were deep scientific problems with the theory of evolution. She fiercely argued against raising the theory of evolution to a scientific certainty. It angered her when evolution was used as a presumptive ground for science.It took a few years, but I eventually came around to her view, then went further and today, based on the evidence, consider evolution a preposterous position.I give all that background because of the intensity of debate today, kicked up by what are called the New Atheists. Evolutionists all, they set science in opposition to all religious faith. In doing so, they set reason on the side of science, and then say that leaves un-reason or irrationality in the side of faith. This is false proposition but one that has effectively come to dominate the public discussion. The new Atheists make it seem as though every scientist worth the title is an atheists while there are no educated or genuinely worthy intellects in the Faith camp. That also is a grievous misdirection since some of the world’s greatest minds &amp; most prolific scientists either believe in God, the Bible, or at least acknowledge the likelihood of a divine being.A little history reveals that modern science owes its very existence to men &amp; women of faith. The renowned philosopher of science, Alfred North Whitehead, said “Faith in the possibility of science, [coming before] the development of modern scientific theory, is[derived from] medieval theology."' Lynn White, historian of medieval science, wrote, "The [medieval] monk was an intellectual ancestor of the scientist." The German physicist Ernst Mach remarked, "Every unbiased mind must admit that the age in which the chief development of the science of mechanics took place was an age of predominantly theological cast."Crediting Christianity with the arrival of science may sound surprising to many. But why is that? The answer goes back to Andrew Dickson White, who in 1896 published A Histor]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-scaled.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-scaled.jpg</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 10</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This is the 10th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we consider the impact the Faith has had on science.This subject is near &amp; dear to me because when I first went to college in the mid-70’s, I was studying to be a geologist. I’d always been fascinated by science and loved to collect rocks, so decided geology would be my field. I took many classes on the trajectory of one day working in the field as a geological engineer.I was only a nominal believer in those days and when I first entered college saw no incompatibility between evolution and Christianity. It seemed obvious to my then uninformed mind that God had created everything, then used evolution as the way to push things along. I now realize my ideas were what has come to be known as theistic evolution.One of my professors, who was herself an agnostic, was also a fastidious scientist. What I mean is, she hadn’t imbibed the ideology of scientism with its ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-10-scaled.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>The Change Part 9</title><link>https://sanctorum.us/the-change-part-9/</link> <pubDate>Sun, 19 Dec 2021 08:01:10 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211905</guid> <description><![CDATA[<p><img width="255" height="197" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-9.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>This is the 9<sup>th</sup> episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on property rights &amp; individual freedom.I begin by saying I know what follows, some will take great exception to. While some of what follows will sound like politicizing, I will attempt to steer clear of that. There is an undeniable political component to this topic but I’m not politicking here. I’m simply trying to show how a Christian Worldview, that is, one that is Biblically consistent, does tend to promote a certain kind of economic system. And that system flows from what the Bible says about property rights.Some listeners might wonder why CS, a church history podcast, as left off its narrative timeline to engage in this series we’re calling “The Change.” Well, really, it still is history. I’m attempting to show HOW the Christian Worldview has impacted WORLD history and how people live and think today. That’s when history becomes <strong><em>relevant,</em></strong> more than just academic fodder – when we understand how the past influences today.In our last episode we took a look at Christianity’s impact on labor &amp; economics. It shouldn’t take long to realize that 12 minutes isn’t long enough to deal with <strong><em>THAT</em></strong> massive subject. A 12 hour podcast would just scratch the surface of the Faith’s impact on economic theory &amp; practice. A 12 month graduate course might make a bare beginning on the subject. Today, we’ll delve a little deeper, realizing that we’re really only dabbling in the shallows of a vast subject.A person’s labor and finances have little dignity when he/she lacks the freedom and right to own property. Both are rooted in 2 of the Ten Commandments; Exodus 20:15, 17 =“You shall not steal” and  “You shall not covet”Both these commandments <strong><em>assume</em></strong> the indi­vidual has the <strong><em>right</em></strong> <strong><em>and freedom</em></strong> to acquire, retain, and sell his/her property at their own discretion.Private property rights are <strong><em>vital</em></strong> to people's freedom. The 2 cannot be separated. Yet this most basic truth is <strong><em>not</em></strong> well recognized today. It’s rarely taught in public schools which seem bent on promoting socialism, which we’ll see in a moment is contrary to Scripture. Promoters of socialism often decry private prop­erty rights, arguing that “human rights” are <strong><em>more</em></strong> important. This sophistry is deceptive and lacks historical support, because where there are <strong><em>no</em></strong> private property rights there are also virtually <strong><em>no human</em></strong> or <strong><em>civil</em></strong> <strong><em>rights</em></strong>. What rights did the people under Communism have in the former Soviet Union, where the state owned everything? Except for a few personal incidentals, private property rights didn’t existent. Not having the right to private property was closely linked to not having the right to freedom of religion, freedom of speech, or freedom of the press. Similarly, what human rights do the people have today in Cuba or China, where property rights are also non­existent?The American Founding Fathers, who were strongly influenced by bib­lical Christian values, knew that individual economic, political, and social freedom was <strong><em>intrinsically linked</em></strong> to private property rights. Even while still subjects of the British king, they made it clear property rights and liberty were inseparable. Arthur Lee of Virginia said, “The right of property is the guardian of <strong><em>every other right</em></strong>, and to deprive a people of this, is in fact to deprive them of their liberty.” That’s why when the Constitution was written, its formulators included private property rights in the Article I, Section 8. The 3<sup>rd</sup> Amendment gives citizens the right to grant or deny housing on their property to soldiers. And the 4<sup>th</sup> Amendment protects the property of citizens from <strong><em>unlawful search and seizure</em></strong>.But ever since the appearance of Karl Marx's economic and political philosophy known as Communism, private property has been politically attacked. The <em>Communist Manifesto</em> by Marx and Engels, written in 1848 says, “The theory of the Communists may be summed up in the single sentence: <strong><em>Abolition of private property</em></strong>.”Immediately after the October Revolution of 1917, Lenin, the first Communist leader of Russia, took the words of the <em>Manifesto</em> seriously when he secretly ordered the destruction of all legal documents showing property ownership, making it <strong><em>impossible</em></strong> for former owners to prove title.Following the founding of the Communist party, numerous politicians, writers, &amp; even a few theologians, have argued that <strong><em>socialism</em></strong>, a term synonymous with Communism in the <em>Manifesto</em>, is the most compatible economic and political philosophy with <strong><em>Christian values</em></strong>.For instance, during the <em>Great Depression,</em> Jerome Davis said Christianity, <strong><em>like socialism</em></strong>, holds human values as <strong><em>higher</em></strong> than property values. While that’s true, it’s also <strong><em>misleading</em></strong>. It suggests property values <strong><em>are the same as</em></strong> property rights. They aren’t. Davis argued that human <strong><em>values</em></strong> are God-given, while property <strong><em>rights</em></strong> are merely human constructs.But <strong><em>nowhere</em></strong> in the Old or New Testament are property rights <strong><em>ever</em></strong> <strong><em>disparaged</em></strong>. On the contrary, the Commandment “You shall not steal” <strong><em>underscores</em></strong> such rights.In his parables and other teachings, Jesus <strong><em>often</em></strong> referred to property and material goods, but He never condemned anyone for possessing them. He only condemned people's over-attachment to possessions because that interfered with loving God and others. The parable of the Rich Young ruler in Matthew 19 well illustrates this. In another parable a chapter later, Jesus has the owner of a vineyard say to one of this hired hands, “Don't I have the right to do what I want with my own money?” It would seem some socialists today would answer, “No you don’t! We’ll tell you what to do with that money.”The book of Acts records Ananias as judged severely by God, <strong><em>not</em></strong> for withholding his property, but for lying to God. The possession of private property was <strong><em>assumed</em></strong> by Peter asking him, “Didn't it belong to you before it was sold?”Even though Christianity doesn’t espouse a specific economic ideology, it would be wrong to conclude that any &amp; every economic theory is <strong><em>compatible</em></strong> with Christianity. Despite that, many look favorably upon social­ism, which is an ideology that is in several regards <strong><em>contrary</em></strong> to Biblical doctrine.A less discriminating student of scripture might assume that because early Christians sold their possessions and “had all things in common, &amp; gave to each as anyone had need” or because they were expected to be their brother's keeper, that socialistic governments are a reflec­tion of Christianity. Such thinking makes <strong><em>at least</em></strong> 3 mistakes.<strong><em>First</em></strong>, it fails to recall that not <strong><em>all</em></strong> of the early Christians sold their possessions. Mary, the mother of Mark, retained her house and received at least <strong><em>implied</em></strong> commendation for doing so as that’s where the church met. Simon, a tanner in Caesarea, retained his house where he hosted Peter in Acts 10.<strong><em>Second</em></strong>, they fail to note that the supposed socialism some of the early Christians practiced was <strong><em>totally voluntary</em></strong>. Whatever they shared in common was <strong><em>out of love</em></strong> for that individual, not because it was <strong><em>forced</em></strong> upon them by government coercion. As we noted in a previous podcast, behavior that’s forced, no matter how noble its objective, is no longer Christian. This point is all too often overlooked today, even by many well-meaning but confused Christians.<strong><em>Third</em></strong>, while Christ wanted <strong><em>all</em></strong> to follow him, He also let them have the free­dom to reject him, a precedent that God already established at the time of creation when he gave Adam and Eve the gift of a free will. Christ healed 10 lepers, but only 1 returned to thank him. He’d not denied the 9 the freedom to reject him. Another time He said that He wanted to gather Jerusalem's people to himself spiritually, like a hen gathers her chicks, but they were <strong><em>unwilling</em></strong>. He wept over Jerusalem's spiritual stubbornness, but compulsion was <strong><em>not</em></strong> his MO.Just as God does not want people to be <strong><em>coerced</em></strong> in spiritual matters, so too He does not want them to be coerced in earthly matters, such as in their economic activities. There’s not a single reference in either the Old or New Testaments in which God denies economic freedom to people, as do <strong><em>fascism</em></strong>, <strong><em>socialism</em></strong>, and it’s Siamese twin, <strong><em>Communism</em></strong>. The parables of Jesus that touch on economic issues are always couched in the context of freedom. Consider his parable of the talents, which relates the case of 1 man having received 5 talents; another 2; and a third, 1 (Matthew 25:15-30). The implication is quite clear: each was free to invest or not; there was no compulsion.If we fail to understand that the involuntary, coercive nature of social­ism and its state programs is utterly incompatible with the economic practices some early Christians engaged in when they voluntarily had all things in common, we may think that socialism is a good way to practice Christianity. In 1848 this unfortunate thinking led F. D. Maurice to coin the term <em>Christian socialism</em>. Something done involuntarily or as a result of compulsion is no longer <em>Christian</em>. <em>Christian socialism</em> is an <strong><em>oxymoron</em></strong>. As the Austrian economist F. A. Hayek argued, socialism fails to tell people that its promises of freedom from economic care and want can only happen “by relieving the individual at the same time of the necessity and of the power of choice.” The prescient author Dostoyevsky expressed the incompatibility of socialism and Christianity by having Miusov, in <em>The Brothers Karamazov</em>, say, “The socialist who is a Christian is more to be dreaded than a socialist who is an atheist.”Ever since the atheist <strong><em>and</em></strong> communist Karl Marx wrote <em>Das Kapital</em> in the mid-19<sup>th</sup> C, the economic system of capitalism has been both misunderstood and castigated, partly because of Marx's definition of labor. He wrongly saw labor as an <strong><em>antithesis</em></strong> to capital, when in reality capital is just labor transformed. Marx’s definition has dominated the discussion, even though it’s based on a false premise. Another misunderstanding relates to capitalism itself. Although Marx didn’t use the term, it became a despised concept to his sympathizers who used it in their pro-socialist, and so necessarily anti-capitalistic propaganda. Capitalism is negatively portrayed in the mass media. Ironically, even many news anchors, celebrities, &amp; university professors who are paid millions of dollars annually—a capitalist salary—cast aspersions on capitalism, biting the hand that feeds them.In reality, capitalism is only a synonym for <strong><em>free enterprise</em></strong> &amp; free markets. If these terms were consistently used instead of the word “capitalism,” socialists would have a more difficult time getting people to see capitalism as evil. This would be especially true in societies that have a strong tradition of freedom, such as the United States, Canada and Great Britain. People would ask: How can this economic system be evil if it’s the product of <strong><em>political and economic <u>freedom</u></em></strong> and has never been found to exist without such freedom?A definition of capitalism by Pope John Paul II is relevant. In 1996, he asked rhetorically whether the eastern European countries, where Commu­nism <strong><em>failed</em></strong>, should opt for capitalism. Said the Pope, "If by 'capitalism' is meant an economic system which recognizes the fundamental and positive role of business, the market, private property and the resulting responsibility for the means of production, as well as free human creativity in the economic sector, then the answer is certainly in the affirmative.” The Pope’s definition of capitalism underscores that it’s a synonym for free enterprise.This is not to be understood to mean that Capitalism is the official Christian economic ideology. It’s merely that capitalism is a mate­rial by-product of the Mosaic law. Capitalism is a by-prod­uct of Christianity's value of freedom applied to economic life and activities.  The economic freedom of capitalism <strong><em>can be</em></strong> &amp; IS sometimes abused and misused. It’s also the only thing anti-capitalists like communists &amp; socialists attribute to capitalism. Karl Marx believed that the abuses in cap­italism would inevitably destroy it. As an atheist, he couldn’t envision the humanitarian spirit of Christianity internalized by thousands of leaders in the West would correct economic abuse. So the free market has not only has <strong><em>survived</em></strong>, it’s given to a greater proportion of the world’s people more prosperity and freedom than <strong><em>any other economic system in history</em></strong>. As Milton Friedman has shown, in countries where the free market is <strong><em>not</em></strong> permitted to operate, the gap between the rich and poor is the widest.It can be argued further that a free market economy as it practiced in America, is of all economic systems <strong><em>the most moral</em></strong> in that it does not coerce or compel individuals to make economic transactions. It permits individuals or companies to act voluntarily. Individuals need not buy or sell their products unless they so desire. Furthermore, individuals are not compelled to produce a product against their will as is the norm in socialist, or so-called “<strong><em>planned”</em></strong> economies.Finally, given the positive relationship between economic freedom and a nation's prosperity, the following question needs to be asked: Is it merely accidental that the greatest amount of freedom and the accompanying eco­nomic prosperity happen to exist in countries where Christianity has had, and continues to have, a dominant presence and influence? The evidence shows rather decisively that Christianity tends to create a capitalistic mode of life whenever siege conditions do not prevail.On a deeper level, and maybe this gets more to the heart of the issue, is the question of the <strong><em>profit motive.</em></strong> Is the desire for profit inherently sinful, and if it is, should it be regulated by civil law and an economic system that makes profit something to be shunned?In both the Old &amp; New Testaments, the Bible says a worker is worthy of his/her wages. To pay those wages, the employer has to make a profit, or she/ he has nothing to pay the worker with.In the Parable of the Talents, Jesus gave <strong><em>legitimacy</em></strong> to the profit motive. The crisis of the parable revolves around what each of the 3 servants did with what was given to them. The 2 who made a profits were commended while the one who had no interest in increasing what he’d received was condemned.The idea that the profit motive is evil doesn’t come from the Bible or Christian theology. It was Karl Marx, the atheistic Communist, who said <strong><em>profit</em></strong>, which he called <strong><em>surplus value</em></strong>, was the result of labor <strong><em>not returned</em></strong> to the laborers. So, profit was cast as <strong><em>exploitation</em></strong> of workers. The Soviet Encyclopedia projects this belief when it states, “Under capitalism, the category of profit is a converted form of surplus value, the embodiment of unpaid labor of wage workers, which is appropriated without compensation by the capitalist."Contempt for the profit motive is common fare for some intellectuals who harbor socialistic ideas. They impugn profit by identifying abuses in the world of banking, industry and commerce. To be sure, profits <strong><em>can</em></strong> and <strong><em>have been</em></strong> abused—horribly. But if this is to be used as condemnation of free enterprise, then socialism has to be held to the same standard. When it is, it fares worse than the free market.What’s important to note is that it’s the Christian ethic that ensures the abuses inherent in profit are kept at bay. The Apostle Paul warns that the love of money is the root of all kinds of evil. The NT repeatedly warns of greed &amp; avarice, and their cousin, Envy.Let’s take a look at a case study that well illustrates all this.After the disaster at Roanoke Island and the mystery of the Lost Colony, the next English settlers in America landed in 1607 and called their set­tlement <strong><em>Jamestown</em></strong>. After a rough start that saw the colony nearly destroyed, Captain John Smith arrived &amp; made moves to make it successful. The colonists were economically organized as a socialist community, requiring all the settlers to give all products of their labor to "the common store." Individuals had no private property and no economic freedom. This system quickly turned disastrous, bringing famine and starvation. An early his­torian wrote, “It was a premium for idleness, and just suited the drones, who promptly decided that it was unnecessary to work themselves, since others would work for them."' Smith's threats that if a person didn’t work, he wouldn’t eat did little to improve the economic malaise. So, begin­ning in 1611, Governor Thomas Dale ended the common store, and 4 years later had the London Company deed 50 acres to each colonist if he would clear the trees and farm it. The injec­tion of private property and economic freedom brought about a <strong><em>dramatic</em></strong> change in Jamestown. The colonists immediately went to work and prospered. The new economic system demonstrated that socialism <strong><em>does not work</em></strong>.A similar situation happened among the Pilgrims at Plymouth. When they landed on the shores of Cape Cod in 1620 and set up their Colony, like Jamestown, they tried to equate Christianity with socialism. <strong><em>Their</em></strong> common store system failed as well. The colony experienced economic disaster.  So in 1623 William Bradford, the colony's governor, like Governor Dale in Jamestown, assigned all able-bodied persons a portion of land as their own. Before long the slothful and unproductive turned from laggards into will­ing, productive workers. Men who previously had “feigned sickness were now eager to get into the fields. Even the women went out to work eagerly.... They now took their children with them and happily engaged in labor for their own family. The result was that the following harvest was a tremendous, bountiful harvest, and abundant thanksgiving was celebrated in America." With the common store, the Pilgrims had had little incentive to produce com­modities other than those needed for their immediate sustenance.The new system, based on economic freedom, revealed for the second time that when people own their own property, they become energetic rather than lethargic and dependent on others. Socialism could only work if human beings were sinless &amp; always sought the best for their neighbor. That person, however, does not exist. As both the Old and New Testaments teach, man is a fallen, sinful creature who does <strong><em>not</em></strong> seek his neighbor's wel­fare.As stated earlier, while Christianity doesn’t advocate a specific economic ideology, its support of human freedom and private property rights provides fertile ground for the free enterprise economic system. Contrary to a socialist mentality that advocates a redistribution of wealth, Christianity encourages productivity and thrift, which often results in an individual’s wealth.While Christianity isn’t opposed to individuals becoming wealthy, it doesn’t <strong><em>promote</em></strong> wealth as an end in itself. Christians have always been expected to <strong><em>use</em></strong> their acquired wealth to God's glory and to the welfare of their neighbor, as Martin Luther and John Calvin often made clear.Closely related to the dignity of labor and economic freedom is Christianity's concept of <strong><em>time</em></strong>. The British historian <strong><em>Paul Johnson</em></strong> contends that one of Christianity's great strengths lies in its concept of time. Unlike the Greeks, who saw time as <strong><em>cyclical</em></strong>, Christianity, with its background in Judaism, has always seen time as <strong><em>linear.  </em></strong>Life and events proceed from one historical point to another. <em>Groundhog Day</em> is a fun movie, but it’s fiction.Christianity's linear concept of time led to the invention of mechanical clocks in the Middle Ages. In his fascinating books <em>The Discoverers</em> &amp; <em>The Creators</em>, venerable American histo­rian <strong><em>Daniel Boorstin</em></strong> says that for centuries “Man allowed his time to be parsed by the changing cycles of daylight, [and thereby remaining] a slave of the sun.” This changed when Christian monks needed to know the times for their appointed prayers, giving rise to Europe's first mechanical clocks. The appointed periods of prayer in the monasteries became known as "canonical hours."Referring to his second coming , Jesus said, "Keep watch, because you do not know the day or the hour.” This linear concept of time had the effect of Christians seeing time as limited and having an end point. Although Christ's warning referred to his sudden return and the need for Christians to be pre­pared, Paul Johnson says this awareness caused Christians "a sense of anxiety about time, which made men dissatisfied by progress but for the same reason determined to pursue it.” This time-related anxiousness motivated Christians to make the most of their time, economically and religiously.By giving dignity to labor and accenting the spirit of individual free­dom, Christianity produced profound economic effects. Johnson says that “Christianity was one of the principal dynamic forces in the agricultural rev­olution on which the prosperity of Western Europe ultimately rested, and it was the haunting sense of time and its anxiety to accomplish, its urge to move and arrive, which gave men in the West the will to indus­trialize and create our modern material structure. . . Christianity provided the moral code, the drill and the discipline-as well as the desti­nation-which enabled the unwieldy army of progress to lumber into the future.”&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is the 9th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on property rights &amp; individual freedom.I begin by saying I know what follows, some will]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="255" height="197" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-9.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>This is the 9<sup>th</sup> episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on property rights &amp; individual freedom.I begin by saying I know what follows, some will take great exception to. While some of what follows will sound like politicizing, I will attempt to steer clear of that. There is an undeniable political component to this topic but I’m not politicking here. I’m simply trying to show how a Christian Worldview, that is, one that is Biblically consistent, does tend to promote a certain kind of economic system. And that system flows from what the Bible says about property rights.Some listeners might wonder why CS, a church history podcast, as left off its narrative timeline to engage in this series we’re calling “The Change.” Well, really, it still is history. I’m attempting to show HOW the Christian Worldview has impacted WORLD history and how people live and think today. That’s when history becomes <strong><em>relevant,</em></strong> more than just academic fodder – when we understand how the past influences today.In our last episode we took a look at Christianity’s impact on labor &amp; economics. It shouldn’t take long to realize that 12 minutes isn’t long enough to deal with <strong><em>THAT</em></strong> massive subject. A 12 hour podcast would just scratch the surface of the Faith’s impact on economic theory &amp; practice. A 12 month graduate course might make a bare beginning on the subject. Today, we’ll delve a little deeper, realizing that we’re really only dabbling in the shallows of a vast subject.A person’s labor and finances have little dignity when he/she lacks the freedom and right to own property. Both are rooted in 2 of the Ten Commandments; Exodus 20:15, 17 =“You shall not steal” and  “You shall not covet”Both these commandments <strong><em>assume</em></strong> the indi­vidual has the <strong><em>right</em></strong> <strong><em>and freedom</em></strong> to acquire, retain, and sell his/her property at their own discretion.Private property rights are <strong><em>vital</em></strong> to people's freedom. The 2 cannot be separated. Yet this most basic truth is <strong><em>not</em></strong> well recognized today. It’s rarely taught in public schools which seem bent on promoting socialism, which we’ll see in a moment is contrary to Scripture. Promoters of socialism often decry private prop­erty rights, arguing that “human rights” are <strong><em>more</em></strong> important. This sophistry is deceptive and lacks historical support, because where there are <strong><em>no</em></strong> private property rights there are also virtually <strong><em>no human</em></strong> or <strong><em>civil</em></strong> <strong><em>rights</em></strong>. What rights did the people under Communism have in the former Soviet Union, where the state owned everything? Except for a few personal incidentals, private property rights didn’t existent. Not having the right to private property was closely linked to not having the right to freedom of religion, freedom of speech, or freedom of the press. Similarly, what human rights do the people have today in Cuba or China, where property rights are also non­existent?The American Founding Fathers, who were strongly influenced by bib­lical Christian values, knew that individual economic, political, and social freedom was <strong><em>intrinsically linked</em></strong> to private property rights. Even while still subjects of the British king, they made it clear property rights and liberty were inseparable. Arthur Lee of Virginia said, “The right of property is the guardian of <strong><em>every other right</em></strong>, and to deprive a people of this, is in fact to deprive them of their liberty.” That’s why when the Constitution was written, its formulators included private property rights in the Article I, Section 8. The 3<sup>rd</sup> Amendment gives citizens the right to grant or deny housing on their property to soldiers. And the 4<sup>th</sup> Amendment protects the property of citizens from <strong><em>unlawful search and seizure</em></strong>.But ever since the appearance of Karl Marx's economic and political philosophy known as Communism, private property has been politically attacked. The <em>Communist Manifesto</em> by Marx and Engels, written in 1848 says, “The theory of the Communists may be summed up in the single sentence: <strong><em>Abolition of private property</em></strong>.”Immediately after the October Revolution of 1917, Lenin, the first Communist leader of Russia, took the words of the <em>Manifesto</em> seriously when he secretly ordered the destruction of all legal documents showing property ownership, making it <strong><em>impossible</em></strong> for former owners to prove title.Following the founding of the Communist party, numerous politicians, writers, &amp; even a few theologians, have argued that <strong><em>socialism</em></strong>, a term synonymous with Communism in the <em>Manifesto</em>, is the most compatible economic and political philosophy with <strong><em>Christian values</em></strong>.For instance, during the <em>Great Depression,</em> Jerome Davis said Christianity, <strong><em>like socialism</em></strong>, holds human values as <strong><em>higher</em></strong> than property values. While that’s true, it’s also <strong><em>misleading</em></strong>. It suggests property values <strong><em>are the same as</em></strong> property rights. They aren’t. Davis argued that human <strong><em>values</em></strong> are God-given, while property <strong><em>rights</em></strong> are merely human constructs.But <strong><em>nowhere</em></strong> in the Old or New Testament are property rights <strong><em>ever</em></strong> <strong><em>disparaged</em></strong>. On the contrary, the Commandment “You shall not steal” <strong><em>underscores</em></strong> such rights.In his parables and other teachings, Jesus <strong><em>often</em></strong> referred to property and material goods, but He never condemned anyone for possessing them. He only condemned people's over-attachment to possessions because that interfered with loving God and others. The parable of the Rich Young ruler in Matthew 19 well illustrates this. In another parable a chapter later, Jesus has the owner of a vineyard say to one of this hired hands, “Don't I have the right to do what I want with my own money?” It would seem some socialists today would answer, “No you don’t! We’ll tell you what to do with that money.”The book of Acts records Ananias as judged severely by God, <strong><em>not</em></strong> for withholding his property, but for lying to God. The possession of private property was <strong><em>assumed</em></strong> by Peter asking him, “Didn't it belong to you before it was sold?”Even though Christianity doesn’t espouse a specific economic ideology, it would be wrong to conclude that any &amp; every economic theory is <strong><em>compatible</em></strong> with Christianity. Despite that, many look favorably upon social­ism, which is an ideology that is in several regards <strong><em>contrary</em></strong> to Biblical doctrine.A less discriminating student of scripture might assume that because early Christians sold their possessions and “had all things in common, &amp; gave to each as anyone had need” or because they were expected to be their brother's keeper, that socialistic governments are a reflec­tion of Christianity. Such thinking makes <strong><em>at least</em></strong> 3 mistakes.<strong><em>First</em></strong>, it fails to recall that not <strong><em>all</em></strong> of the early Christians sold their possessions. Mary, the mother of Mark, retained her house and received at least <strong><em>implied</em></strong> commendation for doing so as that’s where the church met. Simon, a tanner in Caesarea, retained his house where he hosted Peter in Acts 10.<strong><em>Second</em></strong>, they fail to note that the supposed socialism some of the early Christians practiced was <strong><em>totally voluntary</em></strong>. Whatever they shared in common was <strong><em>out of love</em></strong> for that individual, not because it was <strong><em>forced</em></strong> upon them by government coercion. As we noted in a previous podcast, behavior that’s forced, no matter how noble its objective, is no longer Christian. This point is all too often overlooked today, even by many well-meaning but confused Christians.<strong><em>Third</em></strong>, while Christ wanted <strong><em>all</em></strong> to follow him, He also let them have the free­dom to reject him, a precedent that God already established at the time of creation when he gave Adam and Eve the gift of a free will. Christ healed 10 lepers, but only 1 returned to thank him. He’d not denied the 9 the freedom to reject him. Another time He said that He wanted to gather Jerusalem's people to himself spiritually, like a hen gathers her chicks, but they were <strong><em>unwilling</em></strong>. He wept over Jerusalem's spiritual stubbornness, but compulsion was <strong><em>not</em></strong> his MO.Just as God does not want people to be <strong><em>coerced</em></strong> in spiritual matters, so too He does not want them to be coerced in earthly matters, such as in their economic activities. There’s not a single reference in either the Old or New Testaments in which God denies economic freedom to people, as do <strong><em>fascism</em></strong>, <strong><em>socialism</em></strong>, and it’s Siamese twin, <strong><em>Communism</em></strong>. The parables of Jesus that touch on economic issues are always couched in the context of freedom. Consider his parable of the talents, which relates the case of 1 man having received 5 talents; another 2; and a third, 1 (Matthew 25:15-30). The implication is quite clear: each was free to invest or not; there was no compulsion.If we fail to understand that the involuntary, coercive nature of social­ism and its state programs is utterly incompatible with the economic practices some early Christians engaged in when they voluntarily had all things in common, we may think that socialism is a good way to practice Christianity. In 1848 this unfortunate thinking led F. D. Maurice to coin the term <em>Christian socialism</em>. Something done involuntarily or as a result of compulsion is no longer <em>Christian</em>. <em>Christian socialism</em> is an <strong><em>oxymoron</em></strong>. As the Austrian economist F. A. Hayek argued, socialism fails to tell people that its promises of freedom from economic care and want can only happen “by relieving the individual at the same time of the necessity and of the power of choice.” The prescient author Dostoyevsky expressed the incompatibility of socialism and Christianity by having Miusov, in <em>The Brothers Karamazov</em>, say, “The socialist who is a Christian is more to be dreaded than a socialist who is an atheist.”Ever since the atheist <strong><em>and</em></strong> communist Karl Marx wrote <em>Das Kapital</em> in the mid-19<sup>th</sup> C, the economic system of capitalism has been both misunderstood and castigated, partly because of Marx's definition of labor. He wrongly saw labor as an <strong><em>antithesis</em></strong> to capital, when in reality capital is just labor transformed. Marx’s definition has dominated the discussion, even though it’s based on a false premise. Another misunderstanding relates to capitalism itself. Although Marx didn’t use the term, it became a despised concept to his sympathizers who used it in their pro-socialist, and so necessarily anti-capitalistic propaganda. Capitalism is negatively portrayed in the mass media. Ironically, even many news anchors, celebrities, &amp; university professors who are paid millions of dollars annually—a capitalist salary—cast aspersions on capitalism, biting the hand that feeds them.In reality, capitalism is only a synonym for <strong><em>free enterprise</em></strong> &amp; free markets. If these terms were consistently used instead of the word “capitalism,” socialists would have a more difficult time getting people to see capitalism as evil. This would be especially true in societies that have a strong tradition of freedom, such as the United States, Canada and Great Britain. People would ask: How can this economic system be evil if it’s the product of <strong><em>political and economic <u>freedom</u></em></strong> and has never been found to exist without such freedom?A definition of capitalism by Pope John Paul II is relevant. In 1996, he asked rhetorically whether the eastern European countries, where Commu­nism <strong><em>failed</em></strong>, should opt for capitalism. Said the Pope, "If by 'capitalism' is meant an economic system which recognizes the fundamental and positive role of business, the market, private property and the resulting responsibility for the means of production, as well as free human creativity in the economic sector, then the answer is certainly in the affirmative.” The Pope’s definition of capitalism underscores that it’s a synonym for free enterprise.This is not to be understood to mean that Capitalism is the official Christian economic ideology. It’s merely that capitalism is a mate­rial by-product of the Mosaic law. Capitalism is a by-prod­uct of Christianity's value of freedom applied to economic life and activities.  The economic freedom of capitalism <strong><em>can be</em></strong> &amp; IS sometimes abused and misused. It’s also the only thing anti-capitalists like communists &amp; socialists attribute to capitalism. Karl Marx believed that the abuses in cap­italism would inevitably destroy it. As an atheist, he couldn’t envision the humanitarian spirit of Christianity internalized by thousands of leaders in the West would correct economic abuse. So the free market has not only has <strong><em>survived</em></strong>, it’s given to a greater proportion of the world’s people more prosperity and freedom than <strong><em>any other economic system in history</em></strong>. As Milton Friedman has shown, in countries where the free market is <strong><em>not</em></strong> permitted to operate, the gap between the rich and poor is the widest.It can be argued further that a free market economy as it practiced in America, is of all economic systems <strong><em>the most moral</em></strong> in that it does not coerce or compel individuals to make economic transactions. It permits individuals or companies to act voluntarily. Individuals need not buy or sell their products unless they so desire. Furthermore, individuals are not compelled to produce a product against their will as is the norm in socialist, or so-called “<strong><em>planned”</em></strong> economies.Finally, given the positive relationship between economic freedom and a nation's prosperity, the following question needs to be asked: Is it merely accidental that the greatest amount of freedom and the accompanying eco­nomic prosperity happen to exist in countries where Christianity has had, and continues to have, a dominant presence and influence? The evidence shows rather decisively that Christianity tends to create a capitalistic mode of life whenever siege conditions do not prevail.On a deeper level, and maybe this gets more to the heart of the issue, is the question of the <strong><em>profit motive.</em></strong> Is the desire for profit inherently sinful, and if it is, should it be regulated by civil law and an economic system that makes profit something to be shunned?In both the Old &amp; New Testaments, the Bible says a worker is worthy of his/her wages. To pay those wages, the employer has to make a profit, or she/ he has nothing to pay the worker with.In the Parable of the Talents, Jesus gave <strong><em>legitimacy</em></strong> to the profit motive. The crisis of the parable revolves around what each of the 3 servants did with what was given to them. The 2 who made a profits were commended while the one who had no interest in increasing what he’d received was condemned.The idea that the profit motive is evil doesn’t come from the Bible or Christian theology. It was Karl Marx, the atheistic Communist, who said <strong><em>profit</em></strong>, which he called <strong><em>surplus value</em></strong>, was the result of labor <strong><em>not returned</em></strong> to the laborers. So, profit was cast as <strong><em>exploitation</em></strong> of workers. The Soviet Encyclopedia projects this belief when it states, “Under capitalism, the category of profit is a converted form of surplus value, the embodiment of unpaid labor of wage workers, which is appropriated without compensation by the capitalist."Contempt for the profit motive is common fare for some intellectuals who harbor socialistic ideas. They impugn profit by identifying abuses in the world of banking, industry and commerce. To be sure, profits <strong><em>can</em></strong> and <strong><em>have been</em></strong> abused—horribly. But if this is to be used as condemnation of free enterprise, then socialism has to be held to the same standard. When it is, it fares worse than the free market.What’s important to note is that it’s the Christian ethic that ensures the abuses inherent in profit are kept at bay. The Apostle Paul warns that the love of money is the root of all kinds of evil. The NT repeatedly warns of greed &amp; avarice, and their cousin, Envy.Let’s take a look at a case study that well illustrates all this.After the disaster at Roanoke Island and the mystery of the Lost Colony, the next English settlers in America landed in 1607 and called their set­tlement <strong><em>Jamestown</em></strong>. After a rough start that saw the colony nearly destroyed, Captain John Smith arrived &amp; made moves to make it successful. The colonists were economically organized as a socialist community, requiring all the settlers to give all products of their labor to "the common store." Individuals had no private property and no economic freedom. This system quickly turned disastrous, bringing famine and starvation. An early his­torian wrote, “It was a premium for idleness, and just suited the drones, who promptly decided that it was unnecessary to work themselves, since others would work for them."' Smith's threats that if a person didn’t work, he wouldn’t eat did little to improve the economic malaise. So, begin­ning in 1611, Governor Thomas Dale ended the common store, and 4 years later had the London Company deed 50 acres to each colonist if he would clear the trees and farm it. The injec­tion of private property and economic freedom brought about a <strong><em>dramatic</em></strong> change in Jamestown. The colonists immediately went to work and prospered. The new economic system demonstrated that socialism <strong><em>does not work</em></strong>.A similar situation happened among the Pilgrims at Plymouth. When they landed on the shores of Cape Cod in 1620 and set up their Colony, like Jamestown, they tried to equate Christianity with socialism. <strong><em>Their</em></strong> common store system failed as well. The colony experienced economic disaster.  So in 1623 William Bradford, the colony's governor, like Governor Dale in Jamestown, assigned all able-bodied persons a portion of land as their own. Before long the slothful and unproductive turned from laggards into will­ing, productive workers. Men who previously had “feigned sickness were now eager to get into the fields. Even the women went out to work eagerly.... They now took their children with them and happily engaged in labor for their own family. The result was that the following harvest was a tremendous, bountiful harvest, and abundant thanksgiving was celebrated in America." With the common store, the Pilgrims had had little incentive to produce com­modities other than those needed for their immediate sustenance.The new system, based on economic freedom, revealed for the second time that when people own their own property, they become energetic rather than lethargic and dependent on others. Socialism could only work if human beings were sinless &amp; always sought the best for their neighbor. That person, however, does not exist. As both the Old and New Testaments teach, man is a fallen, sinful creature who does <strong><em>not</em></strong> seek his neighbor's wel­fare.As stated earlier, while Christianity doesn’t advocate a specific economic ideology, its support of human freedom and private property rights provides fertile ground for the free enterprise economic system. Contrary to a socialist mentality that advocates a redistribution of wealth, Christianity encourages productivity and thrift, which often results in an individual’s wealth.While Christianity isn’t opposed to individuals becoming wealthy, it doesn’t <strong><em>promote</em></strong> wealth as an end in itself. Christians have always been expected to <strong><em>use</em></strong> their acquired wealth to God's glory and to the welfare of their neighbor, as Martin Luther and John Calvin often made clear.Closely related to the dignity of labor and economic freedom is Christianity's concept of <strong><em>time</em></strong>. The British historian <strong><em>Paul Johnson</em></strong> contends that one of Christianity's great strengths lies in its concept of time. Unlike the Greeks, who saw time as <strong><em>cyclical</em></strong>, Christianity, with its background in Judaism, has always seen time as <strong><em>linear.  </em></strong>Life and events proceed from one historical point to another. <em>Groundhog Day</em> is a fun movie, but it’s fiction.Christianity's linear concept of time led to the invention of mechanical clocks in the Middle Ages. In his fascinating books <em>The Discoverers</em> &amp; <em>The Creators</em>, venerable American histo­rian <strong><em>Daniel Boorstin</em></strong> says that for centuries “Man allowed his time to be parsed by the changing cycles of daylight, [and thereby remaining] a slave of the sun.” This changed when Christian monks needed to know the times for their appointed prayers, giving rise to Europe's first mechanical clocks. The appointed periods of prayer in the monasteries became known as "canonical hours."Referring to his second coming , Jesus said, "Keep watch, because you do not know the day or the hour.” This linear concept of time had the effect of Christians seeing time as limited and having an end point. Although Christ's warning referred to his sudden return and the need for Christians to be pre­pared, Paul Johnson says this awareness caused Christians "a sense of anxiety about time, which made men dissatisfied by progress but for the same reason determined to pursue it.” This time-related anxiousness motivated Christians to make the most of their time, economically and religiously.By giving dignity to labor and accenting the spirit of individual free­dom, Christianity produced profound economic effects. Johnson says that “Christianity was one of the principal dynamic forces in the agricultural rev­olution on which the prosperity of Western Europe ultimately rested, and it was the haunting sense of time and its anxiety to accomplish, its urge to move and arrive, which gave men in the West the will to indus­trialize and create our modern material structure. . . Christianity provided the moral code, the drill and the discipline-as well as the desti­nation-which enabled the unwieldy army of progress to lumber into the future.”&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2009.mp3" length="17698776" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is the 9th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on property rights &amp; individual freedom.I begin by saying I know what follows, some will take great exception to. While some of what follows will sound like politicizing, I will attempt to steer clear of that. There is an undeniable political component to this topic but I’m not politicking here. I’m simply trying to show how a Christian Worldview, that is, one that is Biblically consistent, does tend to promote a certain kind of economic system. And that system flows from what the Bible says about property rights.Some listeners might wonder why CS, a church history podcast, as left off its narrative timeline to engage in this series we’re calling “The Change.” Well, really, it still is history. I’m attempting to show HOW the Christian Worldview has impacted WORLD history and how people live and think today. That’s when history becomes relevant, more than just academic fodder – when we understand how the past influences today.In our last episode we took a look at Christianity’s impact on labor &amp; economics. It shouldn’t take long to realize that 12 minutes isn’t long enough to deal with THAT massive subject. A 12 hour podcast would just scratch the surface of the Faith’s impact on economic theory &amp; practice. A 12 month graduate course might make a bare beginning on the subject. Today, we’ll delve a little deeper, realizing that we’re really only dabbling in the shallows of a vast subject.A person’s labor and finances have little dignity when he/she lacks the freedom and right to own property. Both are rooted in 2 of the Ten Commandments; Exodus 20:15, 17 =“You shall not steal” and  “You shall not covet”Both these commandments assume the indi­vidual has the right and freedom to acquire, retain, and sell his/her property at their own discretion.Private property rights are vital to people's freedom. The 2 cannot be separated. Yet this most basic truth is not well recognized today. It’s rarely taught in public schools which seem bent on promoting socialism, which we’ll see in a moment is contrary to Scripture. Promoters of socialism often decry private prop­erty rights, arguing that “human rights” are more important. This sophistry is deceptive and lacks historical support, because where there are no private property rights there are also virtually no human or civil rights. What rights did the people under Communism have in the former Soviet Union, where the state owned everything? Except for a few personal incidentals, private property rights didn’t existent. Not having the right to private property was closely linked to not having the right to freedom of religion, freedom of speech, or freedom of the press. Similarly, what human rights do the people have today in Cuba or China, where property rights are also non­existent?The American Founding Fathers, who were strongly influenced by bib­lical Christian values, knew that individual economic, political, and social freedom was intrinsically linked to private property rights. Even while still subjects of the British king, they made it clear property rights and liberty were inseparable. Arthur Lee of Virginia said, “The right of property is the guardian of every other right, and to deprive a people of this, is in fact to deprive them of their liberty.” That’s why when the Constitution was written, its formulators included private property rights in the Article I, Section 8. The 3rd Amendment gives citizens the right to grant or deny housing on their property to soldiers. And the 4th Amendment protects the property of citizens from unlawful search and seizure.But ever since the appearance of Karl Marx's economic and political philosophy known as Communism, private property has been politically attacked. The Communist Manifesto by Marx and Engels, written in 1848 says, “The theory of ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-9.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-9.png</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 9</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This is the 9th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on property rights &amp; individual freedom.I begin by saying I know what follows, some will take great exception to. While some of what follows will sound like politicizing, I will attempt to steer clear of that. There is an undeniable political component to this topic but I’m not politicking here. I’m simply trying to show how a Christian Worldview, that is, one that is Biblically consistent, does tend to promote a certain kind of economic system. And that system flows from what the Bible says about property rights.Some listeners might wonder why CS, a church history podcast, as left off its narrative timeline to engage in this series we’re calling “The Change.” Well, really, it still is history. I’m attempting to show HOW the Christian Worldview has impacted WORLD history and how people live and think today. 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Today we take a look at the influence the Faith has had on labor and work.Historians of the traditional school <strong><em>laud</em></strong> Greco-Roman civilization for what it bequeathed the modern world in politics &amp; philosophy.  But in the classical world poly-phi was done by the <strong><em>elite</em></strong>; the wealthy &amp; powerful 1% who had the leisure time to engage exclusively in intellectual pursuits. What gets glossed over in this era is the <strong><em>low regard</em></strong> paid manual labor &amp; those classes of society that did it. You could make a good case that it was the tension between the tiny elite, patrician class &amp; the lower masses of plebeians that was the deciding factor in shaping Roman history.Both Greeks &amp; Romans thought manual labor fit only for slaves &amp; the lower classes who <strong><em>had</em></strong> to work because they couldn’t afford slaves. The wealthy shunned work or any kind. <strong><em>Plutarch</em></strong> reported that <strong><em>Plato</em></strong> was infuriated at 2 fellow philosophers because they constructed a machine to help solve problems of geometry. Such a device ought to have been made by a slave or artisan—not by thinkers &amp; freemen. But that wasn’t the end or extent  of Plato’s outrage. He was also incensed that a machine had been constructed to make geometry <strong><em>practical</em></strong>; it corrupted the excellence of geometry as a thought-experiment! In Plato, at least, and his thinking here likely expresses the rest of the Athenian elite – there was utter disdain with &amp; for the everyday world of the common man.The ancient mathematician <strong><em>Archimedes</em></strong> was embarrassed by having constructed devices that aided his studies in geometry. The 1<sup>st</sup> C BC Roman philosopher <strong><em>Cicero</em></strong> said no <strong><em>gentleman</em></strong> ought to lower himself to engage in daily labor to provide for his needs. He said, “Vulgar are the means of livelihood of <strong><em>all</em></strong> hired workmen whom we pay for mere manual labor…and all mechanics are engaged in vulgar trades.” <strong><em>Seneca</em></strong>, who lists the honorable activities for freemen, <strong><em>never</em></strong> mentions manual labor.In Athens in the 1<sup>st</sup> C AD, 1/3<sup>rd</sup> of the freemen did nothing more than sit in the city’s political assembly hall and discuss issues of State while slaves performed the work that made the State run. There were 5 times as many slaves in Athens as citizens.So, if the elite 1% weren’t working, what <strong><em>were</em></strong> they doing? They were seeking pleasure purchased by the wealth earned by the lower classes they despised. It was into this anti-work cultural environment the early Christians entered the Greco-Roman world.The value assigned simple work by Christians stemmed from 3 sources.<strong><em>First</em></strong> – they had Jesus as their example.He grew up in the home of a craftsman. Tradition says Joseph was a carpenter but the NT word <strong><em>tecknon</em></strong> refers to a skilled construction worker. Remember that though Joseph &amp; Mary were from Bethlehem in the S just a few miles from Jerusalem, they lived up N in Nazareth when Jesus was born. That’s where He was raised. Joseph lived in Nazareth because in that day, that’s where the work was. Herod was building a new capital for Galilee in the city of Sepphoris, a short hike from Nazareth, which in that day was little more than a work camp for Jewish laborers working on Herod’s project. Tour the ruins of Sepphoris today and you come to the conclusion, Joseph probably did more work as a <strong><em>mason</em></strong> than as a carpenter. And following custom, Jesus would have learned his father’s trade &amp; spent many hours in the quarries &amp; on-site shaping stones. He plied this trade till he was 30.<strong><em>Second</em></strong> – The early Christians had another excellent role model in the Apostle Paul who from his Hebrew heritage had learned a trade, even though his real career was as a rabbi. Paul repeatedly used his tent-making as the means of supporting his ministry. So much so, that phrase has come over into our vernacular.<strong><em>Third</em></strong> – Early Christians were well aware of Paul’s admonition in 2 Thess. 3:10 that “If a man won’t work, he shall not eat.”This embrace of work as noble not only set Christians apart from the Greco-Roman culture, it enabled them to <strong><em>prosper</em></strong>. Their strong work ethic bore fruit. But their increasing prosperity brought them under the eye of Roman officials wary of the power wealth inevitably secured. Though Christians used their wealth to better the lives of others, the Romans couldn’t help but assume they were constructing a secret society that would eventually challenge their control. This became one more reason to be suspicious &amp; to persecute Christians – because of their success in business.Another effect the Christian view of work had on Greco-Roman culture was the way it <strong><em>undermined</em></strong> <strong><em>slavery</em></strong>. If work is noble &amp; industry is a virtue, then slaves possess dignity because they do nearly ALL the work. It was easy for freemen to overlook the suffering of slaves when they were regarded as nothing more than living tools, as Greeks called them. Assigning them dignity was dangerous, because ate away at the conscience of freemen. If a salve is a man or woman, not just a tool—it’s not right for them to be subjected to such treatment. A man can own a <strong><em>thing</em></strong>; but can he own another man? // It was the introduction of Christianity that began the long, slow road toward abolition.In AD 375, church leaders compiled a list of policies regarding what constituted Christian practice. Called <strong><em>The Apostolic Constitutions</em></strong>, they were 8 treatises on discipline, worship, &amp; doctrine, intended to serve as a manual of guidance for clergy &amp; to a lesser extent, for the laity. In no uncertain terms, based on what Paul wrote the Thess., the Constitutions stated – “The Lord our God hates the slothful.”The monasteries of the early Middle Ages were organized around Christianity's high regard for work. Benedictine monks of the 6<sup>th</sup> C. considered labor an integral &amp; <strong><em>spiri­tual</em></strong> part of their discipline that did much to increase the prestige of labor and the self-respect of the laborer. All the monastic orders honored work as they tilled the soil, tended herds, milked cows, &amp; crafted artifacts.Work was also considered an antidote to the sin of laziness. Basil of Caesarea in the 4<sup>th</sup> C said, “Idleness is a great evil; work preserves us from evil thoughts.” This is where the phrase, “Idle hands are the devil’s workshop” originated. In the 12<sup>th</sup> C St. Bernard taught; “The handmaid of Christ ought always to pray, read, &amp; work, lest the spirit of uncleanness should lead astray the slothful mind. The [willful] delights of the flesh are overcome by labor.” So strong was the Christian concern in the Middle Ages regarding the willful avoidance of work, the Church counted <strong><em>sloth</em></strong> as one of the 7 Deadly Sins.The high value Christianity assigned manual labor was further bolstered during the Reformation. Martin Luther saw work not only as pleasing to the Lord but as a means by which His glory could be expanded. Work was a <strong><em>calling </em></strong>to serve God. The Latin word was<strong><em> voca­tio</em></strong> comes over into English as <strong><em>vocation</em></strong>; a divine call to the service of God, in whatever form that took. Up to that time, it was believed the only calling God gave was into the clergy. The idea that He also called farmers &amp; merchants and the rest of the occupations of society was new &amp; novel &amp; revolutionized people’s view of a <strong><em>career</em></strong>. There was no low-status or high-status work, good work or bad work. It made no difference what kind work the Christian did so long as he/she performed it to the glory of God. Work was not an end in itself but something someone did in everyday life to the glory of God and to the service of mankind. It was thru work, especially the work of Christians, that God maintained and preserved the world and the people in it. Thus, all legitimate work was noble and God-pleasing. Work became a Christian <strong><em>duty</em></strong>.And while the curse of the Fall had turned work into <strong><em>toil</em></strong>, the work itself was still noble because even BEFORE the Fall, God had commanded Adam to tend the Garden. He had work to do before sin made that work hard.All of this conspired to produce the <strong><em>Protestant Work Ethic</em></strong> which found a society wide application in the Puritan settlements of Massachusetts &amp; helped launch American prosperity.When in Luke 10:7 Jesus said "the worker deserves his wages”, He par­aphrased Deut 25:4, an OT norm first spoken by Moses when he com­manded the Israelites: “Do not muzzle an ox while it is treading out the grain." Just as the ox treading out the grain needs to be rewarded for his work, so too, laborers are worthy of the reward of their wages. These biblical references made it mandatory workers be paid for their efforts. It also underscored once more in the eyes of Christians that work was honorable.It’s simply assumed by workers today that they <strong><em>deserve</em></strong> a wage or salary for services performed. This hasn’t always been so. In pagan societies of the ancient world right up thru the era of the early church, the norm was for societies to have the majority of their residents work as slaves. These slaves, who performed all manual labor, received little other than a meager subsistence allowance. And that was only given so that they’d be able to keep working, not as a reward for their toil. People today ought to appreciate that the current practice of compensating workers &amp; the belief it’s unjust to deprive them of fair compensation, would not be in place were it not for Christianity establishing the <strong><em>norm</em></strong> that "a worker deserves his wages.”If <strong><em>employers</em></strong> who identified themselves as Christian, had faithfully heeded the biblical admonition to pay their workers as they deserved, labor unions might never have needed to come into existence. And unions, some of them being so rabidly anti-Christian in their policies, ought to consider this: The influence of the biblical admonition that the laborer is worthy of his hire lies behind today's institutionalized practice of unions <strong><em>nego­tiating contracts</em></strong> for their members. If it didn’t come from this biblical norm, from where did it come? It certainly wasn’t present in the Greco-Roman era, where slaves performed nearly all manual labor.Christianity's 2000 year influence is more deeply ingrained and pervasive in Western economic val­ues and practices than is realized.Before Christians brought dignity to work and labor, there wasn’t much of a middle class in the Greek or Roman society. People were either rich or poor, &amp; the poor were commonly slaves. The Christian emphasis on everyone being required to work and work being honorable had the effect of producing a class <strong><em>between</em></strong> the wealthy &amp; the poor. People like the Christians, who didn’t just live for “bread &amp; games” to use Cicero's expression. Christians couldn’t fail to prosper. So the economic phenomenon of a <strong><em>middle class</em></strong> arose, now present in Western societies but <strong><em>unknown</em></strong> before the advent of Christianity.The presence of a middle class in Western societies has rightly been credited w/greatly reducing the extent of poverty &amp; its inevitable by-product, <strong><em>disease</em></strong>. It’s also been a potent factor in fostering and main­taining political and economic freedom.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is the 8th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith has had on labor and work.Historians of the traditional school laud Greco-Roman civilization for]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1000" height="563" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8.jpeg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8-300x169.jpeg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8-768x432.jpeg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8-610x343.jpeg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>This is the 8<sup>th</sup> episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith has had on labor and work.Historians of the traditional school <strong><em>laud</em></strong> Greco-Roman civilization for what it bequeathed the modern world in politics &amp; philosophy.  But in the classical world poly-phi was done by the <strong><em>elite</em></strong>; the wealthy &amp; powerful 1% who had the leisure time to engage exclusively in intellectual pursuits. What gets glossed over in this era is the <strong><em>low regard</em></strong> paid manual labor &amp; those classes of society that did it. You could make a good case that it was the tension between the tiny elite, patrician class &amp; the lower masses of plebeians that was the deciding factor in shaping Roman history.Both Greeks &amp; Romans thought manual labor fit only for slaves &amp; the lower classes who <strong><em>had</em></strong> to work because they couldn’t afford slaves. The wealthy shunned work or any kind. <strong><em>Plutarch</em></strong> reported that <strong><em>Plato</em></strong> was infuriated at 2 fellow philosophers because they constructed a machine to help solve problems of geometry. Such a device ought to have been made by a slave or artisan—not by thinkers &amp; freemen. But that wasn’t the end or extent  of Plato’s outrage. He was also incensed that a machine had been constructed to make geometry <strong><em>practical</em></strong>; it corrupted the excellence of geometry as a thought-experiment! In Plato, at least, and his thinking here likely expresses the rest of the Athenian elite – there was utter disdain with &amp; for the everyday world of the common man.The ancient mathematician <strong><em>Archimedes</em></strong> was embarrassed by having constructed devices that aided his studies in geometry. The 1<sup>st</sup> C BC Roman philosopher <strong><em>Cicero</em></strong> said no <strong><em>gentleman</em></strong> ought to lower himself to engage in daily labor to provide for his needs. He said, “Vulgar are the means of livelihood of <strong><em>all</em></strong> hired workmen whom we pay for mere manual labor…and all mechanics are engaged in vulgar trades.” <strong><em>Seneca</em></strong>, who lists the honorable activities for freemen, <strong><em>never</em></strong> mentions manual labor.In Athens in the 1<sup>st</sup> C AD, 1/3<sup>rd</sup> of the freemen did nothing more than sit in the city’s political assembly hall and discuss issues of State while slaves performed the work that made the State run. There were 5 times as many slaves in Athens as citizens.So, if the elite 1% weren’t working, what <strong><em>were</em></strong> they doing? They were seeking pleasure purchased by the wealth earned by the lower classes they despised. It was into this anti-work cultural environment the early Christians entered the Greco-Roman world.The value assigned simple work by Christians stemmed from 3 sources.<strong><em>First</em></strong> – they had Jesus as their example.He grew up in the home of a craftsman. Tradition says Joseph was a carpenter but the NT word <strong><em>tecknon</em></strong> refers to a skilled construction worker. Remember that though Joseph &amp; Mary were from Bethlehem in the S just a few miles from Jerusalem, they lived up N in Nazareth when Jesus was born. That’s where He was raised. Joseph lived in Nazareth because in that day, that’s where the work was. Herod was building a new capital for Galilee in the city of Sepphoris, a short hike from Nazareth, which in that day was little more than a work camp for Jewish laborers working on Herod’s project. Tour the ruins of Sepphoris today and you come to the conclusion, Joseph probably did more work as a <strong><em>mason</em></strong> than as a carpenter. And following custom, Jesus would have learned his father’s trade &amp; spent many hours in the quarries &amp; on-site shaping stones. He plied this trade till he was 30.<strong><em>Second</em></strong> – The early Christians had another excellent role model in the Apostle Paul who from his Hebrew heritage had learned a trade, even though his real career was as a rabbi. Paul repeatedly used his tent-making as the means of supporting his ministry. So much so, that phrase has come over into our vernacular.<strong><em>Third</em></strong> – Early Christians were well aware of Paul’s admonition in 2 Thess. 3:10 that “If a man won’t work, he shall not eat.”This embrace of work as noble not only set Christians apart from the Greco-Roman culture, it enabled them to <strong><em>prosper</em></strong>. Their strong work ethic bore fruit. But their increasing prosperity brought them under the eye of Roman officials wary of the power wealth inevitably secured. Though Christians used their wealth to better the lives of others, the Romans couldn’t help but assume they were constructing a secret society that would eventually challenge their control. This became one more reason to be suspicious &amp; to persecute Christians – because of their success in business.Another effect the Christian view of work had on Greco-Roman culture was the way it <strong><em>undermined</em></strong> <strong><em>slavery</em></strong>. If work is noble &amp; industry is a virtue, then slaves possess dignity because they do nearly ALL the work. It was easy for freemen to overlook the suffering of slaves when they were regarded as nothing more than living tools, as Greeks called them. Assigning them dignity was dangerous, because ate away at the conscience of freemen. If a salve is a man or woman, not just a tool—it’s not right for them to be subjected to such treatment. A man can own a <strong><em>thing</em></strong>; but can he own another man? // It was the introduction of Christianity that began the long, slow road toward abolition.In AD 375, church leaders compiled a list of policies regarding what constituted Christian practice. Called <strong><em>The Apostolic Constitutions</em></strong>, they were 8 treatises on discipline, worship, &amp; doctrine, intended to serve as a manual of guidance for clergy &amp; to a lesser extent, for the laity. In no uncertain terms, based on what Paul wrote the Thess., the Constitutions stated – “The Lord our God hates the slothful.”The monasteries of the early Middle Ages were organized around Christianity's high regard for work. Benedictine monks of the 6<sup>th</sup> C. considered labor an integral &amp; <strong><em>spiri­tual</em></strong> part of their discipline that did much to increase the prestige of labor and the self-respect of the laborer. All the monastic orders honored work as they tilled the soil, tended herds, milked cows, &amp; crafted artifacts.Work was also considered an antidote to the sin of laziness. Basil of Caesarea in the 4<sup>th</sup> C said, “Idleness is a great evil; work preserves us from evil thoughts.” This is where the phrase, “Idle hands are the devil’s workshop” originated. In the 12<sup>th</sup> C St. Bernard taught; “The handmaid of Christ ought always to pray, read, &amp; work, lest the spirit of uncleanness should lead astray the slothful mind. The [willful] delights of the flesh are overcome by labor.” So strong was the Christian concern in the Middle Ages regarding the willful avoidance of work, the Church counted <strong><em>sloth</em></strong> as one of the 7 Deadly Sins.The high value Christianity assigned manual labor was further bolstered during the Reformation. Martin Luther saw work not only as pleasing to the Lord but as a means by which His glory could be expanded. Work was a <strong><em>calling </em></strong>to serve God. The Latin word was<strong><em> voca­tio</em></strong> comes over into English as <strong><em>vocation</em></strong>; a divine call to the service of God, in whatever form that took. Up to that time, it was believed the only calling God gave was into the clergy. The idea that He also called farmers &amp; merchants and the rest of the occupations of society was new &amp; novel &amp; revolutionized people’s view of a <strong><em>career</em></strong>. There was no low-status or high-status work, good work or bad work. It made no difference what kind work the Christian did so long as he/she performed it to the glory of God. Work was not an end in itself but something someone did in everyday life to the glory of God and to the service of mankind. It was thru work, especially the work of Christians, that God maintained and preserved the world and the people in it. Thus, all legitimate work was noble and God-pleasing. Work became a Christian <strong><em>duty</em></strong>.And while the curse of the Fall had turned work into <strong><em>toil</em></strong>, the work itself was still noble because even BEFORE the Fall, God had commanded Adam to tend the Garden. He had work to do before sin made that work hard.All of this conspired to produce the <strong><em>Protestant Work Ethic</em></strong> which found a society wide application in the Puritan settlements of Massachusetts &amp; helped launch American prosperity.When in Luke 10:7 Jesus said "the worker deserves his wages”, He par­aphrased Deut 25:4, an OT norm first spoken by Moses when he com­manded the Israelites: “Do not muzzle an ox while it is treading out the grain." Just as the ox treading out the grain needs to be rewarded for his work, so too, laborers are worthy of the reward of their wages. These biblical references made it mandatory workers be paid for their efforts. It also underscored once more in the eyes of Christians that work was honorable.It’s simply assumed by workers today that they <strong><em>deserve</em></strong> a wage or salary for services performed. This hasn’t always been so. In pagan societies of the ancient world right up thru the era of the early church, the norm was for societies to have the majority of their residents work as slaves. These slaves, who performed all manual labor, received little other than a meager subsistence allowance. And that was only given so that they’d be able to keep working, not as a reward for their toil. People today ought to appreciate that the current practice of compensating workers &amp; the belief it’s unjust to deprive them of fair compensation, would not be in place were it not for Christianity establishing the <strong><em>norm</em></strong> that "a worker deserves his wages.”If <strong><em>employers</em></strong> who identified themselves as Christian, had faithfully heeded the biblical admonition to pay their workers as they deserved, labor unions might never have needed to come into existence. And unions, some of them being so rabidly anti-Christian in their policies, ought to consider this: The influence of the biblical admonition that the laborer is worthy of his hire lies behind today's institutionalized practice of unions <strong><em>nego­tiating contracts</em></strong> for their members. If it didn’t come from this biblical norm, from where did it come? It certainly wasn’t present in the Greco-Roman era, where slaves performed nearly all manual labor.Christianity's 2000 year influence is more deeply ingrained and pervasive in Western economic val­ues and practices than is realized.Before Christians brought dignity to work and labor, there wasn’t much of a middle class in the Greek or Roman society. People were either rich or poor, &amp; the poor were commonly slaves. The Christian emphasis on everyone being required to work and work being honorable had the effect of producing a class <strong><em>between</em></strong> the wealthy &amp; the poor. People like the Christians, who didn’t just live for “bread &amp; games” to use Cicero's expression. Christians couldn’t fail to prosper. So the economic phenomenon of a <strong><em>middle class</em></strong> arose, now present in Western societies but <strong><em>unknown</em></strong> before the advent of Christianity.The presence of a middle class in Western societies has rightly been credited w/greatly reducing the extent of poverty &amp; its inevitable by-product, <strong><em>disease</em></strong>. It’s also been a potent factor in fostering and main­taining political and economic freedom.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2008.mp3" length="9961416" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is the 8th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith has had on labor and work.Historians of the traditional school laud Greco-Roman civilization for what it bequeathed the modern world in politics &amp; philosophy.  But in the classical world poly-phi was done by the elite; the wealthy &amp; powerful 1% who had the leisure time to engage exclusively in intellectual pursuits. What gets glossed over in this era is the low regard paid manual labor &amp; those classes of society that did it. You could make a good case that it was the tension between the tiny elite, patrician class &amp; the lower masses of plebeians that was the deciding factor in shaping Roman history.Both Greeks &amp; Romans thought manual labor fit only for slaves &amp; the lower classes who had to work because they couldn’t afford slaves. The wealthy shunned work or any kind. Plutarch reported that Plato was infuriated at 2 fellow philosophers because they constructed a machine to help solve problems of geometry. Such a device ought to have been made by a slave or artisan—not by thinkers &amp; freemen. But that wasn’t the end or extent  of Plato’s outrage. He was also incensed that a machine had been constructed to make geometry practical; it corrupted the excellence of geometry as a thought-experiment! In Plato, at least, and his thinking here likely expresses the rest of the Athenian elite – there was utter disdain with &amp; for the everyday world of the common man.The ancient mathematician Archimedes was embarrassed by having constructed devices that aided his studies in geometry. The 1st C BC Roman philosopher Cicero said no gentleman ought to lower himself to engage in daily labor to provide for his needs. He said, “Vulgar are the means of livelihood of all hired workmen whom we pay for mere manual labor…and all mechanics are engaged in vulgar trades.” Seneca, who lists the honorable activities for freemen, never mentions manual labor.In Athens in the 1st C AD, 1/3rd of the freemen did nothing more than sit in the city’s political assembly hall and discuss issues of State while slaves performed the work that made the State run. There were 5 times as many slaves in Athens as citizens.So, if the elite 1% weren’t working, what were they doing? They were seeking pleasure purchased by the wealth earned by the lower classes they despised. It was into this anti-work cultural environment the early Christians entered the Greco-Roman world.The value assigned simple work by Christians stemmed from 3 sources.First – they had Jesus as their example.He grew up in the home of a craftsman. Tradition says Joseph was a carpenter but the NT word tecknon refers to a skilled construction worker. Remember that though Joseph &amp; Mary were from Bethlehem in the S just a few miles from Jerusalem, they lived up N in Nazareth when Jesus was born. That’s where He was raised. Joseph lived in Nazareth because in that day, that’s where the work was. Herod was building a new capital for Galilee in the city of Sepphoris, a short hike from Nazareth, which in that day was little more than a work camp for Jewish laborers working on Herod’s project. Tour the ruins of Sepphoris today and you come to the conclusion, Joseph probably did more work as a mason than as a carpenter. And following custom, Jesus would have learned his father’s trade &amp; spent many hours in the quarries &amp; on-site shaping stones. He plied this trade till he was 30.Second – The early Christians had another excellent role model in the Apostle Paul who from his Hebrew heritage had learned a trade, even though his real career was as a rabbi. Paul repeatedly used his tent-making as the means of supporting his ministry. So much so, that phrase has come over into our vernacular.Third – Early Christians were well aware of Paul’s admonition in 2 Thess. 3:10 that “If a man won’t w]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8.jpeg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-8.jpeg</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 8</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This is the 8th episode in our series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. 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Today we take a look at the influence the Faith had on Education.The roots of the Christian posture toward education lies in Jesus’ command to His disciples just before He ascended to heaven. He told them as they went, to make disciples of all nations, <strong><em>teaching </em></strong>them to keep all that He had commanded.The modern Evangelical church has taken the word &amp; idea of <strong><em>discipleship</em></strong> &amp; turned it into something rather different from what those <strong><em>original</em></strong> disciples understood it to mean. A 1<sup>st</sup> C disciple from the region of Galilee where the original disciples were from &amp; where Jesus spent most of His life &amp; did most of His ministry, was someone who’d been selected by a rabbi to follow him and become a <strong><em>devoted learner</em></strong>. A disciple was, in the most intense sense of the word – a <strong><em>scholar</em></strong> whose field of study was the life &amp; teaching of his rabbi. His goal was to be just like that rabbi, and he spent 15 years of his life following his rabbi, 24/7/365¼ so that he <strong><em>could</em></strong> <strong><em>be</em></strong> just like his rabbi.He began following at 15 and ended at 30. If he proved himself a worthy student &amp; his rabbi sensed he too was called, he became a rabbi at the age of 30. The Gospels tell us Jesus was about 30 when He began his public ministry. He was following in this pattern for rabbis &amp; disciples in place in 1<sup>st</sup> C Galilee.If a disciple wasn’t quite cut out to be a rabbi, which required a demonstrated divine authority from God, then a disciple returned to his village to become the Torah-teacher in the local synagogue school where all Jewish boys &amp; girls went from the age of 6-10. There they trained these youngsters to <strong><em>memorize</em></strong> the Torah, the first 5 books of the Bible. Check it out: They didn’t just memorize the names of the 5 books of Moses; they memorized all that was written in them. Genesis thru Deuteronomy, word for word.Those boys who excelled at memorization in this 1<sup>st</sup> phase of education went on to phase 2 in which the Torah teacher taught them the <strong><em>rest</em></strong> of the Tanach, as well as the commentary on it by Israel’s most famous rabbis. It was the cream of the crop from <strong><em>this</em></strong> phase that became candidates to train under a rabbi <strong><em>as a disciple</em></strong>.The point is this: When Jesus told His disciples they were to go &amp; do with others what He’d done with them – make disciples, they understood what “teaching them to keep all Jesus had commanded” meant = a <strong><em>rigorous course</em></strong> of education that aimed not just at knowledge but at life-change.The disciples took Jesus’ command seriously. Acts 5 tells us after the Feast of Pentecost, the disciple snow turned Apostles never stopped teaching. As Acts chronicles the Apostle Paul’s ministry, we see <strong><em>his</em></strong> emphasis on teaching. Paul was a teaching machine! He used every opportunity to inform people of the truth then call them to the implications <strong><em>of</em></strong> that truth.In giving the qualifications for the church leaders called “elders,” which in the NT is synonymous with the words “bishop” &amp; “pastor,” Paul says they must be <strong><em>able to teach</em></strong>. Immediately following the time of the Apostles, the 2<sup>nd</sup> generation of Christian leaders took up the mantle of leadership &amp; set out to cull the essence of what Christians believe. They devised what’s known as the <strong><em>Didache, </em></strong>meaning – the Teaching / Instruction. This was written sometime between 80-110 AD.In the early 2<sup>nd</sup> C, <strong><em>Bishop/Pastor Ignatius of Antioch</em></strong> urged all churches to instruct children in the Scriptures and to teach them a trade. This was a direct carry-over from Judaism which placed tremendous emphasis on literacy, on God’s Word &amp; on knowing a skilled trade.As we saw in a long-ago episode of CS, while baptism in the NT was something believers were urged to do as soon as they came to faith as a public profession of faith, as the decades passed, <strong><em>baptism was delayed</em></strong> until after new believers could be <strong><em>catechized</em></strong> – that is, taught the <strong><em>catechism</em></strong>, which was a question &amp; answer format in which they were taught the doctrines of the faith. These were no lightweight questions. It was some pretty deep theology. They <strong><em>weren’t</em></strong> baptized till they’d taken all the lessons &amp; that meant 2 to 3 yrs before they were dunked.These catechumen, as they were called, were at first taught in the homes of other church members. But eventually there were to many so <strong><em>special schools</em></strong> were built. In these schools, the emphasis was on literacy, where people could learn to read &amp; write so that they could read the Scriptures &amp; other classical works. <strong><em>Justin Martyr</em></strong> built one of these schools in <strong><em>Rome</em></strong> &amp; another in <strong><em>Ephesus</em></strong>. They began popping up all over and earned a reputation as a home of great scholarship. The <strong><em>School in Alexandria,</em></strong> <strong><em>Egypt</em></strong> was regarded around the Empire as a great center of learning &amp; scholarship. Another school in <strong><em>Caesarea</em></strong> on the coast of Israel was another. It was out of these schools that the towering intellects of men like <strong><em>Origen</em></strong>, <strong><em>Clement</em></strong>, &amp; <strong><em>Athanasius</em></strong> arose.While the main course of study in these schools was Theology &amp; the Bible, they included other disciplines as well. Mathematics, medicine, philosophy, grammar, and what passed for science. These centers of learning went far to remove the stigma critics of the Faith had attached to it in its early days – that is was a despicable religion fit only for the poor, uneducated &amp; slaves. The Church was led by some of the brightest minds of the day who were more than capable at not only defending the Faith but dismantling the majority paganism. Many of the early apologists used the best of Greek philosophy to argue for the superiority of the Christian worldview. It infuriated pagan apologists that their own heroes from the past seemed to lend their weight to the Christian Gospel.To be sure, Christians weren’t the first to set up schools. In Corinth, the Book of Acts tells us, there were pagan schools when Paul arrived. They were doing a brisk business. Where the Christian schools defied convention was in their willingness to educate both sexes in the same setting. Romans taught only boys, and only from wealthy families at that. Christians taught men, women, &amp; children, regardless of how many coppers they could pass the teacher.In the 5<sup>th</sup> C, <strong><em>Augustine</em></strong> said that most Christian women were better educated than pagan philosophers.As education became more and more of a mark of being a Christian, their schools expanded and the course of study grew more comprehensive. Students were taught the <strong><em>Trivium</em></strong> of grammar, rhetoric, and logic as core subjects, &amp; the <strong><em>Quadrivium</em></strong> of arithmetic, music, geometry &amp; astronomy as support studies.The Church’s goal in this education was to make sure it’s members were well-educated, <strong><em>especially it’s clergy</em></strong>. They needed to be educated so they could love God with all their mind and serve Him with all their strength.. In the 8<sup>th</sup> C, Charlemagne made sure his children were educated well &amp; brought the famous English scholar <strong><em>Alcuin</em></strong> to tutor them as well as other children of the nobility. Hundreds of years later, King Alfred of England made sure his sons &amp; daughters were taught to read &amp; write in their native tongue &amp; Latin, the scholarly language of the day. In the 1330’s a Florentine writer reported there were about 10 thousand children in Florence’s schoolsWhile the Church educated both sexes equally for the first several Centuries, as the Middle Ages approached and the cathedral schools grew, the emphasis on education shifted to men being trained for the clergy. Women were moved to convents &amp; nunneries where they learned basic literacy &amp; the arts.But the passage of time saw the emphasis on women’s education wane in favor of men &amp; boys. There wasn’t so much an official position taken by the Church that opposed the education of women &amp; girls. It was more the result of <strong><em>social apathy</em></strong>. In the 15<sup>th</sup> C 2 church leaders, <strong><em>Leonardo Bruni</em></strong> &amp; <strong><em>Battista Guarinao</em></strong>, called attention to the appalling lack of emphasis on education for women &amp; urged reform.Those reforms were at least partially successful as the number of women scholars that appeared in Europe over the next decades and Cs was remarkable. Women such as . . .Lioba  //  Hrotsvitha  //  Hildegard  //  Brigitta  //  Catherine of Siena &amp; Christine de Pizan.Students of Medieval history often have the mental image of the cloistered halls of monasteries where monks sit hunched over slanted tables laboriously copying ancient texts on parchment with quill &amp; ink. What they ought to add to that is the cloistered halls of convents where nuns sit doing precisely the same thing. It was in these scriptoriums that Scripture &amp; the ancient classics were copied; their treasure saved &amp; passed on to posterity.This emphasis on teaching both sexes dates back to Jesus’ own willingness to teach women. While there were no women numbered among the 12 Apostles, they certainly were counted among the larger number of unofficial disciples who followed Jesus. And that was something that was simply UNHEARD of among 1<sup>st</sup> C Jews! Rabbis did not allow women to come into contact with them. They did not accept them as disciples. Girls from age 6 to 10 were taught alongside boys in the Torah schools attached to the synagogue, but at 10 they went home to learn at their mother’s side how to be a wife &amp; mother. Part of the scandal that simmered around Jesus was His acceptance of women as part of the small crowd that accompanied Him where-ever He went. He taught them alongside the men in the Sermon on the Mount. He taught them in Lazarus’ home in Bethany. The famous story of Jesus’ encounter with the Samaritan women in John 4 is stunning in its description of how utterly unexpected it was. She even said, “How is it that you talk to me – a Samaritan &amp; A WOMAN?!?!?”The famous historian Will Durant comments on the uniqueness of Christianity in the Greco-Roman environment it grew up it – that it broke with convention by being a religion for <strong><em>everyone</em></strong> –ethnicity, sex &amp; social standing had nothing to do with its appeal or outreach. All were welcome &amp; welcome equally.The movement toward <strong><em>universal education</em></strong> came during the Reformation in the 16<sup>th</sup> C. <strong><em>Martin Luther’s</em></strong> appeal for reform, embodied in the 95 theses he tacked to the church door at Wittenberg, were necessitated by the appalling decline in education that had taken place over the previous centuries in Europe. The Church had become corrupted so that many of its leaders were lazy &amp; shirked the call to scholarship. Instead of the clergy being the best educated, many couldn’t even read or write. As Marin Luther visited the churches of Saxony, he was dismayed by the number of nearly illiterate priests &amp; monks. So he embarked on a campaign of education. In 1529 he wrote the <em>Small Catechism</em> which taught the basics of the Faith. Things began to turn around.Luther said that people needed to understand both “the Word of Scripture and the nature of the world in which the Word took root.” He urged for a state school system in which elementary students would be taught the basics of grammar, reading, writing, then for secondary education would learn Latin so they could read the classics to broaden their worldview. He criticized parents who failed to make sure their children were schooled.One of Luther’s most significant breaks with the religious schools of previous generations was his belief that not only were schools needed to train clergy, just as important a function was to train those doing non-religious or what we call, <strong><em>secular</em></strong> work. Luther believed clergy ought to be called by God, not just educated by man. Those <strong><em>not</em></strong> called to church work <strong><em>were called</em></strong>, <u>just as much by God into secular work</u> – so they needed just as strong an education. It was this sense of divine calling or vocation that framed what came to be known as the <strong><em>Protestant Work Ethic.</em></strong><strong><em>John Calvin</em></strong>, the reformer whose ideas shaped the City of Geneva, established a school system there.As the Reformation spread across Europe, the idea of universal education met with some resistance from the lower classes; for 2 reasons.1) What little education that had remained until that time was done by the Church which they considered corrupt. So, book-learning was suspected as being something that would corrupt the young; turning them into agents for the Pope.2) The educated tended to be people in the upper social classes, so seen as lazy by the working class.For that reason, in many <strong><em>rural</em></strong> settings, the movement toward universal education was slow to catch on. Luther &amp; other Reformers knew that a healthy church was built by literacy &amp; so urged civil magistrates to make the education of the young compulsory. In Many places in Germany they complied. And soon, public schools supported by taxes were growing across the land.So it’s sad to see how the modern public school system has become so hostile toward Christianity. It owes its very existence to the Faith.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is another in our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on Education.The roots of the Christian posture toward education lies in Jesus’ command to]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="500" height="334" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/Change-7.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/Change-7.jpg 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/Change-7-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>This episode is another in our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on Education.The roots of the Christian posture toward education lies in Jesus’ command to His disciples just before He ascended to heaven. 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His goal was to be just like that rabbi, and he spent 15 years of his life following his rabbi, 24/7/365¼ so that he <strong><em>could</em></strong> <strong><em>be</em></strong> just like his rabbi.He began following at 15 and ended at 30. If he proved himself a worthy student &amp; his rabbi sensed he too was called, he became a rabbi at the age of 30. The Gospels tell us Jesus was about 30 when He began his public ministry. He was following in this pattern for rabbis &amp; disciples in place in 1<sup>st</sup> C Galilee.If a disciple wasn’t quite cut out to be a rabbi, which required a demonstrated divine authority from God, then a disciple returned to his village to become the Torah-teacher in the local synagogue school where all Jewish boys &amp; girls went from the age of 6-10. There they trained these youngsters to <strong><em>memorize</em></strong> the Torah, the first 5 books of the Bible. Check it out: They didn’t just memorize the names of the 5 books of Moses; they memorized all that was written in them. Genesis thru Deuteronomy, word for word.Those boys who excelled at memorization in this 1<sup>st</sup> phase of education went on to phase 2 in which the Torah teacher taught them the <strong><em>rest</em></strong> of the Tanach, as well as the commentary on it by Israel’s most famous rabbis. It was the cream of the crop from <strong><em>this</em></strong> phase that became candidates to train under a rabbi <strong><em>as a disciple</em></strong>.The point is this: When Jesus told His disciples they were to go &amp; do with others what He’d done with them – make disciples, they understood what “teaching them to keep all Jesus had commanded” meant = a <strong><em>rigorous course</em></strong> of education that aimed not just at knowledge but at life-change.The disciples took Jesus’ command seriously. Acts 5 tells us after the Feast of Pentecost, the disciple snow turned Apostles never stopped teaching. As Acts chronicles the Apostle Paul’s ministry, we see <strong><em>his</em></strong> emphasis on teaching. Paul was a teaching machine! He used every opportunity to inform people of the truth then call them to the implications <strong><em>of</em></strong> that truth.In giving the qualifications for the church leaders called “elders,” which in the NT is synonymous with the words “bishop” &amp; “pastor,” Paul says they must be <strong><em>able to teach</em></strong>. Immediately following the time of the Apostles, the 2<sup>nd</sup> generation of Christian leaders took up the mantle of leadership &amp; set out to cull the essence of what Christians believe. They devised what’s known as the <strong><em>Didache, </em></strong>meaning – the Teaching / Instruction. This was written sometime between 80-110 AD.In the early 2<sup>nd</sup> C, <strong><em>Bishop/Pastor Ignatius of Antioch</em></strong> urged all churches to instruct children in the Scriptures and to teach them a trade. This was a direct carry-over from Judaism which placed tremendous emphasis on literacy, on God’s Word &amp; on knowing a skilled trade.As we saw in a long-ago episode of CS, while baptism in the NT was something believers were urged to do as soon as they came to faith as a public profession of faith, as the decades passed, <strong><em>baptism was delayed</em></strong> until after new believers could be <strong><em>catechized</em></strong> – that is, taught the <strong><em>catechism</em></strong>, which was a question &amp; answer format in which they were taught the doctrines of the faith. These were no lightweight questions. It was some pretty deep theology. They <strong><em>weren’t</em></strong> baptized till they’d taken all the lessons &amp; that meant 2 to 3 yrs before they were dunked.These catechumen, as they were called, were at first taught in the homes of other church members. But eventually there were to many so <strong><em>special schools</em></strong> were built. In these schools, the emphasis was on literacy, where people could learn to read &amp; write so that they could read the Scriptures &amp; other classical works. <strong><em>Justin Martyr</em></strong> built one of these schools in <strong><em>Rome</em></strong> &amp; another in <strong><em>Ephesus</em></strong>. They began popping up all over and earned a reputation as a home of great scholarship. The <strong><em>School in Alexandria,</em></strong> <strong><em>Egypt</em></strong> was regarded around the Empire as a great center of learning &amp; scholarship. Another school in <strong><em>Caesarea</em></strong> on the coast of Israel was another. It was out of these schools that the towering intellects of men like <strong><em>Origen</em></strong>, <strong><em>Clement</em></strong>, &amp; <strong><em>Athanasius</em></strong> arose.While the main course of study in these schools was Theology &amp; the Bible, they included other disciplines as well. Mathematics, medicine, philosophy, grammar, and what passed for science. These centers of learning went far to remove the stigma critics of the Faith had attached to it in its early days – that is was a despicable religion fit only for the poor, uneducated &amp; slaves. The Church was led by some of the brightest minds of the day who were more than capable at not only defending the Faith but dismantling the majority paganism. Many of the early apologists used the best of Greek philosophy to argue for the superiority of the Christian worldview. It infuriated pagan apologists that their own heroes from the past seemed to lend their weight to the Christian Gospel.To be sure, Christians weren’t the first to set up schools. In Corinth, the Book of Acts tells us, there were pagan schools when Paul arrived. They were doing a brisk business. Where the Christian schools defied convention was in their willingness to educate both sexes in the same setting. Romans taught only boys, and only from wealthy families at that. Christians taught men, women, &amp; children, regardless of how many coppers they could pass the teacher.In the 5<sup>th</sup> C, <strong><em>Augustine</em></strong> said that most Christian women were better educated than pagan philosophers.As education became more and more of a mark of being a Christian, their schools expanded and the course of study grew more comprehensive. Students were taught the <strong><em>Trivium</em></strong> of grammar, rhetoric, and logic as core subjects, &amp; the <strong><em>Quadrivium</em></strong> of arithmetic, music, geometry &amp; astronomy as support studies.The Church’s goal in this education was to make sure it’s members were well-educated, <strong><em>especially it’s clergy</em></strong>. They needed to be educated so they could love God with all their mind and serve Him with all their strength.. In the 8<sup>th</sup> C, Charlemagne made sure his children were educated well &amp; brought the famous English scholar <strong><em>Alcuin</em></strong> to tutor them as well as other children of the nobility. Hundreds of years later, King Alfred of England made sure his sons &amp; daughters were taught to read &amp; write in their native tongue &amp; Latin, the scholarly language of the day. In the 1330’s a Florentine writer reported there were about 10 thousand children in Florence’s schoolsWhile the Church educated both sexes equally for the first several Centuries, as the Middle Ages approached and the cathedral schools grew, the emphasis on education shifted to men being trained for the clergy. Women were moved to convents &amp; nunneries where they learned basic literacy &amp; the arts.But the passage of time saw the emphasis on women’s education wane in favor of men &amp; boys. There wasn’t so much an official position taken by the Church that opposed the education of women &amp; girls. It was more the result of <strong><em>social apathy</em></strong>. In the 15<sup>th</sup> C 2 church leaders, <strong><em>Leonardo Bruni</em></strong> &amp; <strong><em>Battista Guarinao</em></strong>, called attention to the appalling lack of emphasis on education for women &amp; urged reform.Those reforms were at least partially successful as the number of women scholars that appeared in Europe over the next decades and Cs was remarkable. Women such as . . .Lioba  //  Hrotsvitha  //  Hildegard  //  Brigitta  //  Catherine of Siena &amp; Christine de Pizan.Students of Medieval history often have the mental image of the cloistered halls of monasteries where monks sit hunched over slanted tables laboriously copying ancient texts on parchment with quill &amp; ink. What they ought to add to that is the cloistered halls of convents where nuns sit doing precisely the same thing. It was in these scriptoriums that Scripture &amp; the ancient classics were copied; their treasure saved &amp; passed on to posterity.This emphasis on teaching both sexes dates back to Jesus’ own willingness to teach women. While there were no women numbered among the 12 Apostles, they certainly were counted among the larger number of unofficial disciples who followed Jesus. And that was something that was simply UNHEARD of among 1<sup>st</sup> C Jews! Rabbis did not allow women to come into contact with them. They did not accept them as disciples. Girls from age 6 to 10 were taught alongside boys in the Torah schools attached to the synagogue, but at 10 they went home to learn at their mother’s side how to be a wife &amp; mother. Part of the scandal that simmered around Jesus was His acceptance of women as part of the small crowd that accompanied Him where-ever He went. He taught them alongside the men in the Sermon on the Mount. He taught them in Lazarus’ home in Bethany. The famous story of Jesus’ encounter with the Samaritan women in John 4 is stunning in its description of how utterly unexpected it was. She even said, “How is it that you talk to me – a Samaritan &amp; A WOMAN?!?!?”The famous historian Will Durant comments on the uniqueness of Christianity in the Greco-Roman environment it grew up it – that it broke with convention by being a religion for <strong><em>everyone</em></strong> –ethnicity, sex &amp; social standing had nothing to do with its appeal or outreach. All were welcome &amp; welcome equally.The movement toward <strong><em>universal education</em></strong> came during the Reformation in the 16<sup>th</sup> C. <strong><em>Martin Luther’s</em></strong> appeal for reform, embodied in the 95 theses he tacked to the church door at Wittenberg, were necessitated by the appalling decline in education that had taken place over the previous centuries in Europe. The Church had become corrupted so that many of its leaders were lazy &amp; shirked the call to scholarship. Instead of the clergy being the best educated, many couldn’t even read or write. As Marin Luther visited the churches of Saxony, he was dismayed by the number of nearly illiterate priests &amp; monks. So he embarked on a campaign of education. In 1529 he wrote the <em>Small Catechism</em> which taught the basics of the Faith. Things began to turn around.Luther said that people needed to understand both “the Word of Scripture and the nature of the world in which the Word took root.” He urged for a state school system in which elementary students would be taught the basics of grammar, reading, writing, then for secondary education would learn Latin so they could read the classics to broaden their worldview. He criticized parents who failed to make sure their children were schooled.One of Luther’s most significant breaks with the religious schools of previous generations was his belief that not only were schools needed to train clergy, just as important a function was to train those doing non-religious or what we call, <strong><em>secular</em></strong> work. Luther believed clergy ought to be called by God, not just educated by man. Those <strong><em>not</em></strong> called to church work <strong><em>were called</em></strong>, <u>just as much by God into secular work</u> – so they needed just as strong an education. It was this sense of divine calling or vocation that framed what came to be known as the <strong><em>Protestant Work Ethic.</em></strong><strong><em>John Calvin</em></strong>, the reformer whose ideas shaped the City of Geneva, established a school system there.As the Reformation spread across Europe, the idea of universal education met with some resistance from the lower classes; for 2 reasons.1) What little education that had remained until that time was done by the Church which they considered corrupt. So, book-learning was suspected as being something that would corrupt the young; turning them into agents for the Pope.2) The educated tended to be people in the upper social classes, so seen as lazy by the working class.For that reason, in many <strong><em>rural</em></strong> settings, the movement toward universal education was slow to catch on. Luther &amp; other Reformers knew that a healthy church was built by literacy &amp; so urged civil magistrates to make the education of the young compulsory. In Many places in Germany they complied. And soon, public schools supported by taxes were growing across the land.So it’s sad to see how the modern public school system has become so hostile toward Christianity. It owes its very existence to the Faith.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2007.mp3" length="11259740" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is another in our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on Education.The roots of the Christian posture toward education lies in Jesus’ command to His disciples just before He ascended to heaven. He told them as they went, to make disciples of all nations, teaching them to keep all that He had commanded.The modern Evangelical church has taken the word &amp; idea of discipleship &amp; turned it into something rather different from what those original disciples understood it to mean. A 1st C disciple from the region of Galilee where the original disciples were from &amp; where Jesus spent most of His life &amp; did most of His ministry, was someone who’d been selected by a rabbi to follow him and become a devoted learner. A disciple was, in the most intense sense of the word – a scholar whose field of study was the life &amp; teaching of his rabbi. His goal was to be just like that rabbi, and he spent 15 years of his life following his rabbi, 24/7/365¼ so that he could be just like his rabbi.He began following at 15 and ended at 30. If he proved himself a worthy student &amp; his rabbi sensed he too was called, he became a rabbi at the age of 30. The Gospels tell us Jesus was about 30 when He began his public ministry. He was following in this pattern for rabbis &amp; disciples in place in 1st C Galilee.If a disciple wasn’t quite cut out to be a rabbi, which required a demonstrated divine authority from God, then a disciple returned to his village to become the Torah-teacher in the local synagogue school where all Jewish boys &amp; girls went from the age of 6-10. There they trained these youngsters to memorize the Torah, the first 5 books of the Bible. Check it out: They didn’t just memorize the names of the 5 books of Moses; they memorized all that was written in them. Genesis thru Deuteronomy, word for word.Those boys who excelled at memorization in this 1st phase of education went on to phase 2 in which the Torah teacher taught them the rest of the Tanach, as well as the commentary on it by Israel’s most famous rabbis. It was the cream of the crop from this phase that became candidates to train under a rabbi as a disciple.The point is this: When Jesus told His disciples they were to go &amp; do with others what He’d done with them – make disciples, they understood what “teaching them to keep all Jesus had commanded” meant = a rigorous course of education that aimed not just at knowledge but at life-change.The disciples took Jesus’ command seriously. Acts 5 tells us after the Feast of Pentecost, the disciple snow turned Apostles never stopped teaching. As Acts chronicles the Apostle Paul’s ministry, we see his emphasis on teaching. Paul was a teaching machine! He used every opportunity to inform people of the truth then call them to the implications of that truth.In giving the qualifications for the church leaders called “elders,” which in the NT is synonymous with the words “bishop” &amp; “pastor,” Paul says they must be able to teach. Immediately following the time of the Apostles, the 2nd generation of Christian leaders took up the mantle of leadership &amp; set out to cull the essence of what Christians believe. They devised what’s known as the Didache, meaning – the Teaching / Instruction. This was written sometime between 80-110 AD.In the early 2nd C, Bishop/Pastor Ignatius of Antioch urged all churches to instruct children in the Scriptures and to teach them a trade. This was a direct carry-over from Judaism which placed tremendous emphasis on literacy, on God’s Word &amp; on knowing a skilled trade.As we saw in a long-ago episode of CS, while baptism in the NT was something believers were urged to do as soon as they came to faith as a public profession of faith, as the decades passed, baptism was delayed until after new believers could be catechized – that is, taught the cate]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/Change-7.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/Change-7.jpg</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 7</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is another in our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we take a look at the influence the Faith had on Education.The roots of the Christian posture toward education lies in Jesus’ command to His disciples just before He ascended to heaven. He told them as they went, to make disciples of all nations, teaching them to keep all that He had commanded.The modern Evangelical church has taken the word &amp; idea of discipleship &amp; turned it into something rather different from what those original disciples understood it to mean. A 1st C disciple from the region of Galilee where the original disciples were from &amp; where Jesus spent most of His life &amp; did most of His ministry, was someone who’d been selected by a rabbi to follow him and become a devoted learner. A disciple was, in the most intense sense of the word – a scholar whose field of study was the life &amp; teaching of his rabbi. 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Today we continue our look at the impact The Faith had on the world’s view of Charity &amp; Compassion, specifically in the founding of hospitals &amp; health care.In an earlier episode we noted how so many of what are called <strong><em>liberal</em></strong> ideals of modern society had their roots in the Christian transformation of culture, specifically in Western Civilization. Those ideas flowed from the Faith’s high view of the sanctity of human life, which was a radical departure from the <strong><em>pagan</em></strong> view of man and the strict <strong><em>classism</em></strong> that dominated the ancient world. The dilemma today is that <strong><em>secular</em></strong> liberalism wants to keep the advantages and rights Christianity brought w/o the moral and spiritual <strong><em>core</em></strong> that empowered them. Christianity’s exalted view of man is based on its higher &amp; prior exalted view of God. Gut society of that view of God and its view of man is <strong><em>destined</em></strong> to decline. Which is precisely what we’re seeing in modern Western societies today. As one philosopher posed the question: “Can man be good without God?” The answer is; “Not for long.” As my pastor said years ago, “Is it any wonder that when schools tell children they are nothing but the chance result of random chemical reactions and descended from apes, they then begin to <strong><em>act by</em></strong> the law of the jungle while they live in Los Angeles, or London?Those who assume modern charity and compassion, whether it be government welfare or voluntary assistance, developed on its own without the energizing influence of Christianity are misinformed. People need to understand that “civilization” isn’t some kind of mystical force that happens on its own. It’s not the product of <strong><em>social </em></strong>evolution where man keeps getting better &amp; better. Christianity <strong><u>WAS</u></strong> the premier civilizing influence that shaped the modern world and gave Western civilization the benefits that have <strong><em>meant</em></strong> <strong><em>advancement</em></strong>.The German historian C. Schmidt, a century ago said to disregard Christianity’s influence in civilizing the ancient world is “blind to the history of nations, <strong><em>and</em></strong> to the history of the Human heart. <strong><em>Both</em></strong> proclaim loudly that charity cannot be the product of egoism, nor a humility of pride; that without the intervention of God no new spirit could have regenerated individuals in the world.”Carlton Hayes wrote, “From the wellsprings of Christian compassion our Western civilization has drawn its inspiration, and its sense of duty, for feeding the hungry, giving drink to the thirsty, looking after the homeless, clothing the naked, tending the sick, and visiting the prisoner.”Who built hospitals? Who founded rescue missions in decaying inner cities? Orphanages? Soup kitchens? Who founded charitable societies, taught literacy, worked tirelessly to end slavery, campaigned for equal rights, ended child labor? Christians! Men &amp; women who understood the sanctity of human life &amp; the urgency of guarding human dignity - that’s who.It’s been interesting watching the assault the New Atheists have leveled on religion in general and Christianity in particular. They say the Faith is standing in the way of human progress. Yet virtually every support that makes it even possible for them to say that was provided by Christians living out their Faith. Where, pray tell, are the atheist rescue mission and orphanages. Where are the atheist founded &amp; funded hospitals?Jesus was concerned for people’s <strong><em>bodies</em></strong> as well as their souls. In commending the faithfulness of the disciples in Matthew 25, Jesus lauded their feeding &amp; clothing the needy. The Gospels tell us as part of His ministry Jesus went all over Israel healing illness &amp; disease. The blind, deaf, palsied, lame and even the socially outcast lepers were all healed by Him. Indeed, Jesus’ ministry seemed to pulse between these 2 poles – teaching &amp; healing. Frequently the text tells us He was <strong><em>moved with compassion</em></strong> as he looked on the crowds coming to Him. Since the goal of a disciple is to be just like his rabbi, when Jesus sent His boys out on their own ministry exercise, they went forth teaching &amp; healing. When they returned they were stoked about the miracles they’d seen God work thru them.Later, when the Apostles went out to continue Jesus’ mission of preaching the Gospel, they carried on the wholisitc task of expanding the Kingdom of God by both preaching &amp; healing. This personal, literal, physical touch was a far cry from the cult of Gnosticism that a century later would reduce the Gospel to an esoteric message utterly divorced from the physical.The Greco-Roman world the early Christians lived in was void of care for the sick &amp; dying. Oh sure, there were doctors, there were even healing centers. But these were exclusively for the service of the rich &amp; powerful. <strong><em>Dionysus</em></strong>, a Christian pastor of the 3<sup>rd</sup> C described the behavior of the people of Alexandria in a plague in 250 AD. He said they “thrust aside anyone who began to be sick, and kept aloof even from their dearest friends. They cast the afflicted out onto the public roads half dead, and left them unburied. The sick were treated with utter contempt when they died.” But the Christians, he reported, came to the aid of the sick and dying. They ignored the danger to themselves. He wrote –“Very many of our brethren, while in their exceeding love and brotherly kindness, did not spare themselves, but kept by each other, and visited the sick without thought of their own peril, and ministered to them assiduously and treated them for their healing in Christ, died from time to time most joyfully... drawing upon themselves their neighbors' diseases, and willingly taking over to their own persons the burden of the sufferings of those around them.”As I noted in a recent episode, the Emperor Julian, who wanted to roll back the ground Christianity had made in the Empire, &amp; reinstall paganism, lamented that pagans could not come close to the charity &amp; compassion exhibited by even the humblest of Jesus’ followers. In truth, Romans considered helping the sick as a sign of weakness. They thought it manly to resist the inner urge to pity. When Christians stayed to help the sick during plague, it unmasked the Roman idea as weak while showing compassion was courageous.Christians of the 1<sup>st</sup> thru 4<sup>th</sup> Cs rejected the callous &amp; inhumane cul­ture of the Greco-Roman world. They considered everyone as having an eternal &amp; potentially-redeemable soul. It pleased God to tend to <strong><em>anyone</em></strong>, regardless of social status. Because eternal life awaited those who believed in Christ, life on earth <strong><em>wasn’t</em></strong> the ultimate value. If someone died while caring for the sick, a far better life lay ahead. And if a sick person came to faith in Christ because of the charity shown them, another soul was gained for heaven. That kind of thought &amp; behavior was foreign to paganism.Few of those early Christians who risked their lives to tend the ill had their names recorded for posterity. Few, but not none. One name that <strong><em>is</em></strong> known is <strong><em>Benignus of Dijon</em></strong>, a 2<sup>nd</sup> C Christian martyred in <strong><em>Epagny</em></strong> because he “nursed, supported, &amp; protected a number of deformed &amp; crippled children that had been saved from death after failed abortions and exposures.” Rescuing frail, unwanted children was an insult to the Romans. It violated their cultural norms. Remember the words of <strong><em>Seneca</em></strong>, the 1<sup>st</sup> C Roman philosopher: "We drown children who at birth are weakly and abnormal.”Because of the pagan low-regard for human life and their de-valuing of the sick by not caring for them, there were no hospitals for the treatment or care of the general populace. A careful student of history may object &amp; query, “What about the nearly 300 temples to Aesculapius, the god of healing? Weren’t those ancient hospitals?”The answer is, Not really. Sick people went there but not to be tended by a doctor or receive treatment. They went there to ask the deity for healing and that he’d reveal to them what treatment might help. But no medicine was applied there. There were other places where doctors could be asked for assistance. But while people might be told what treatment to seek, they weren’t nursed at the temple of Aesculapius. The few places were the ill <strong><em>could</em></strong> convalesce were limited only to the recovery of people deemed worthy because of some benefit they provided society or their master. So there were treatment centers for wounded gladiators and soldiers. But there was NOTHING for the treatment &amp; recovery of the lower classes; simply <strong><em>nothing</em></strong>.In India of the 3<sup>rd</sup> C BC, King Asoka commanded that hospitals be constructed. But it’s not known who or what they were for. Because while the command was given, it was never carried out. When Europeans arrived in the 18<sup>th</sup> C, there were no hospitals in the land.Simply stated, charity hospitals for the poor &amp; needy did <strong><em>not</em></strong> exist prior to Christianity introducing them.During the first 3 centuries, when Christians were the object of frequent and severe persecution, the most they could do was care for the sick where they found them or in extreme cases, take them into their homes. After Constantine removed the ban on the Faith in the early 4<sup>th</sup> C, Christians were able to direct more attention toward caring for the sick and dying. At the Council of Nicaea in 325 bishops were directed to set up hospices in every city with a major church.Many of the early Christian hospitals were not what people understand by them today. While their most important function was to nurse and heal the sick, they also provided shelter for the poor and lodging for Christian pilgrims. These hospitals, known as <strong><em>xenodochia</em></strong> were prompted by Christ's command to care for the physically sick and by the early apostolic teaching that Christians be hospitable to strangers and travelers.The first real hospital was built by St. Basil in Caesarea of Cappadocia about AD 369. It was part of a large complex that included houses for physi­cians and nurses, workshops, and schools.  The rehabilitation buildings and workshops gave those with no occupa­tional skills opportunity to learn a trade while recovering. The compound’s comprehensive nature reveals additional humanitarian awareness. It’s difficult to argue this awareness had nothing to do with the spirit of Christ alive in St. Basil, the good bishop of Caesarea.After St. Basil's hospital was built in the East and another in Edessa in 375, <strong><em>Fabiola</em></strong>, a wealthy widow and associate of <strong><em>Jerome</em></strong>, built the first hospital in the West in Rome in about 390. According to Jerome, Fabiola donated all of her con­siderable wealth to construct it. She then brought in the sick from the streets. They later built another such hospital in the port of <strong><em>Ostia</em></strong> 50 miles from Rome.Since this isn’t a podcast on the history of hospitals, I’ll drop the chronicle there. Suffice it to say more were built &amp; staffed throughout the Empire &amp; world, where ever Christianity gained a foothold.While the Age of Discovery was more often than not a purely commercial enterprise, whenever new realms were opened, Christian missionaries followed and established bases to bring physical relief as well as spiritual light.The 1<sup>st</sup> mental institutions were built &amp; ran by Christians. Their later devolution into the hands of secular psychologists saw some of the most bizarre &amp; inhuman treatments of the mentally infirm.It’s important to note that nursing as a profession had its origin completely in the Christian impetus to help the sick &amp; infirm and provide dignity for the dying. <strong><em>Florence Nightingale</em></strong> is world renowned in her care for the sick and wounded. At great personal peril &amp; cost, she ministered to the physically needed – all in the compassion of Christ &amp; for God’s glory.In 1864, <strong><em>Jean Henri Dunant</em></strong> along with 4 others started the <strong><em>International Red Cross</em></strong>. While Dunant was a sometimes fierce critic of the organized church, he was driven by Christ’s example and call to take care of the physical needs of the poor, weak, sick and needy.This brief review of hospitals &amp; health care is enlightening in terms of what it says about the current health care system &amp; debate. Modern society has come to view healthcare as virtually a RIGHT. Many believe it’s the government’s duty to provide healthcare as a basic privilege of citizenship. That’s a far cry from the Greco-Roman roots many of those people say they want to return to. It was Christianity, especially the Faith that developed during the Middle Ages to infiltrate &amp; season Western civilization, that bequeathed to the modern world it’s exalted view of medical care – all based on the sanctity of human life, which rests on the foundation of a conviction man is created in God’s image.One additional remark: As I record this episode, the United States, where I live, is engaged in a rather acrimonious debate over Radical Islam and terrorism. A mass shooting in San Bernardino took place just days ago a couple hours from where I live. The Syrian Refugee dilemma is in the news daily. President Obama held a national speech from the Oval Office of the White house to address these issues. He labored to make a distinction between Radical Jihadists and the larger religion of Islam.Many of the listeners to CS are aware Islam has a long and checkered past. In the history of medicine, it has been a handful of Muslim physicians who’ve advanced the medical arts and bequeathed practices that shaped the origins of modern medicine. By digging a little deeper, we discover these Muslim doctors learned a good part of their practices from earlier Christian schools in the East at places like Edessa &amp; Gundashpur. Those schools were conquered by Muslim invaders and their works were translated in Arabic.As we end this episode, I want to say thanks to the many new subscribers to CS, for referring others to the podcast, and to all those who’ve popped by the Facebook page to give us a like.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is episode 6 in a series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we continue our look at the impact The Faith had on the world’s view of Charity &amp; Compassion, specifically in the founding of hospitals &amp; heal]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="959" height="514" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-6.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-6.jpg 959w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-6-300x161.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-6-768x412.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-6-610x327.jpg 610w" sizes="(max-width: 959px) 100vw, 959px" /></p>This is episode 6 in a series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we continue our look at the impact The Faith had on the world’s view of Charity &amp; Compassion, specifically in the founding of hospitals &amp; health care.In an earlier episode we noted how so many of what are called <strong><em>liberal</em></strong> ideals of modern society had their roots in the Christian transformation of culture, specifically in Western Civilization. Those ideas flowed from the Faith’s high view of the sanctity of human life, which was a radical departure from the <strong><em>pagan</em></strong> view of man and the strict <strong><em>classism</em></strong> that dominated the ancient world. The dilemma today is that <strong><em>secular</em></strong> liberalism wants to keep the advantages and rights Christianity brought w/o the moral and spiritual <strong><em>core</em></strong> that empowered them. Christianity’s exalted view of man is based on its higher &amp; prior exalted view of God. Gut society of that view of God and its view of man is <strong><em>destined</em></strong> to decline. Which is precisely what we’re seeing in modern Western societies today. As one philosopher posed the question: “Can man be good without God?” The answer is; “Not for long.” As my pastor said years ago, “Is it any wonder that when schools tell children they are nothing but the chance result of random chemical reactions and descended from apes, they then begin to <strong><em>act by</em></strong> the law of the jungle while they live in Los Angeles, or London?Those who assume modern charity and compassion, whether it be government welfare or voluntary assistance, developed on its own without the energizing influence of Christianity are misinformed. People need to understand that “civilization” isn’t some kind of mystical force that happens on its own. It’s not the product of <strong><em>social </em></strong>evolution where man keeps getting better &amp; better. Christianity <strong><u>WAS</u></strong> the premier civilizing influence that shaped the modern world and gave Western civilization the benefits that have <strong><em>meant</em></strong> <strong><em>advancement</em></strong>.The German historian C. Schmidt, a century ago said to disregard Christianity’s influence in civilizing the ancient world is “blind to the history of nations, <strong><em>and</em></strong> to the history of the Human heart. <strong><em>Both</em></strong> proclaim loudly that charity cannot be the product of egoism, nor a humility of pride; that without the intervention of God no new spirit could have regenerated individuals in the world.”Carlton Hayes wrote, “From the wellsprings of Christian compassion our Western civilization has drawn its inspiration, and its sense of duty, for feeding the hungry, giving drink to the thirsty, looking after the homeless, clothing the naked, tending the sick, and visiting the prisoner.”Who built hospitals? Who founded rescue missions in decaying inner cities? Orphanages? Soup kitchens? Who founded charitable societies, taught literacy, worked tirelessly to end slavery, campaigned for equal rights, ended child labor? Christians! Men &amp; women who understood the sanctity of human life &amp; the urgency of guarding human dignity - that’s who.It’s been interesting watching the assault the New Atheists have leveled on religion in general and Christianity in particular. They say the Faith is standing in the way of human progress. Yet virtually every support that makes it even possible for them to say that was provided by Christians living out their Faith. Where, pray tell, are the atheist rescue mission and orphanages. Where are the atheist founded &amp; funded hospitals?Jesus was concerned for people’s <strong><em>bodies</em></strong> as well as their souls. In commending the faithfulness of the disciples in Matthew 25, Jesus lauded their feeding &amp; clothing the needy. The Gospels tell us as part of His ministry Jesus went all over Israel healing illness &amp; disease. The blind, deaf, palsied, lame and even the socially outcast lepers were all healed by Him. Indeed, Jesus’ ministry seemed to pulse between these 2 poles – teaching &amp; healing. Frequently the text tells us He was <strong><em>moved with compassion</em></strong> as he looked on the crowds coming to Him. Since the goal of a disciple is to be just like his rabbi, when Jesus sent His boys out on their own ministry exercise, they went forth teaching &amp; healing. When they returned they were stoked about the miracles they’d seen God work thru them.Later, when the Apostles went out to continue Jesus’ mission of preaching the Gospel, they carried on the wholisitc task of expanding the Kingdom of God by both preaching &amp; healing. This personal, literal, physical touch was a far cry from the cult of Gnosticism that a century later would reduce the Gospel to an esoteric message utterly divorced from the physical.The Greco-Roman world the early Christians lived in was void of care for the sick &amp; dying. Oh sure, there were doctors, there were even healing centers. But these were exclusively for the service of the rich &amp; powerful. <strong><em>Dionysus</em></strong>, a Christian pastor of the 3<sup>rd</sup> C described the behavior of the people of Alexandria in a plague in 250 AD. He said they “thrust aside anyone who began to be sick, and kept aloof even from their dearest friends. They cast the afflicted out onto the public roads half dead, and left them unburied. The sick were treated with utter contempt when they died.” But the Christians, he reported, came to the aid of the sick and dying. They ignored the danger to themselves. He wrote –“Very many of our brethren, while in their exceeding love and brotherly kindness, did not spare themselves, but kept by each other, and visited the sick without thought of their own peril, and ministered to them assiduously and treated them for their healing in Christ, died from time to time most joyfully... drawing upon themselves their neighbors' diseases, and willingly taking over to their own persons the burden of the sufferings of those around them.”As I noted in a recent episode, the Emperor Julian, who wanted to roll back the ground Christianity had made in the Empire, &amp; reinstall paganism, lamented that pagans could not come close to the charity &amp; compassion exhibited by even the humblest of Jesus’ followers. In truth, Romans considered helping the sick as a sign of weakness. They thought it manly to resist the inner urge to pity. When Christians stayed to help the sick during plague, it unmasked the Roman idea as weak while showing compassion was courageous.Christians of the 1<sup>st</sup> thru 4<sup>th</sup> Cs rejected the callous &amp; inhumane cul­ture of the Greco-Roman world. They considered everyone as having an eternal &amp; potentially-redeemable soul. It pleased God to tend to <strong><em>anyone</em></strong>, regardless of social status. Because eternal life awaited those who believed in Christ, life on earth <strong><em>wasn’t</em></strong> the ultimate value. If someone died while caring for the sick, a far better life lay ahead. And if a sick person came to faith in Christ because of the charity shown them, another soul was gained for heaven. That kind of thought &amp; behavior was foreign to paganism.Few of those early Christians who risked their lives to tend the ill had their names recorded for posterity. Few, but not none. One name that <strong><em>is</em></strong> known is <strong><em>Benignus of Dijon</em></strong>, a 2<sup>nd</sup> C Christian martyred in <strong><em>Epagny</em></strong> because he “nursed, supported, &amp; protected a number of deformed &amp; crippled children that had been saved from death after failed abortions and exposures.” Rescuing frail, unwanted children was an insult to the Romans. It violated their cultural norms. Remember the words of <strong><em>Seneca</em></strong>, the 1<sup>st</sup> C Roman philosopher: "We drown children who at birth are weakly and abnormal.”Because of the pagan low-regard for human life and their de-valuing of the sick by not caring for them, there were no hospitals for the treatment or care of the general populace. A careful student of history may object &amp; query, “What about the nearly 300 temples to Aesculapius, the god of healing? Weren’t those ancient hospitals?”The answer is, Not really. Sick people went there but not to be tended by a doctor or receive treatment. They went there to ask the deity for healing and that he’d reveal to them what treatment might help. But no medicine was applied there. There were other places where doctors could be asked for assistance. But while people might be told what treatment to seek, they weren’t nursed at the temple of Aesculapius. The few places were the ill <strong><em>could</em></strong> convalesce were limited only to the recovery of people deemed worthy because of some benefit they provided society or their master. So there were treatment centers for wounded gladiators and soldiers. But there was NOTHING for the treatment &amp; recovery of the lower classes; simply <strong><em>nothing</em></strong>.In India of the 3<sup>rd</sup> C BC, King Asoka commanded that hospitals be constructed. But it’s not known who or what they were for. Because while the command was given, it was never carried out. When Europeans arrived in the 18<sup>th</sup> C, there were no hospitals in the land.Simply stated, charity hospitals for the poor &amp; needy did <strong><em>not</em></strong> exist prior to Christianity introducing them.During the first 3 centuries, when Christians were the object of frequent and severe persecution, the most they could do was care for the sick where they found them or in extreme cases, take them into their homes. After Constantine removed the ban on the Faith in the early 4<sup>th</sup> C, Christians were able to direct more attention toward caring for the sick and dying. At the Council of Nicaea in 325 bishops were directed to set up hospices in every city with a major church.Many of the early Christian hospitals were not what people understand by them today. While their most important function was to nurse and heal the sick, they also provided shelter for the poor and lodging for Christian pilgrims. These hospitals, known as <strong><em>xenodochia</em></strong> were prompted by Christ's command to care for the physically sick and by the early apostolic teaching that Christians be hospitable to strangers and travelers.The first real hospital was built by St. Basil in Caesarea of Cappadocia about AD 369. It was part of a large complex that included houses for physi­cians and nurses, workshops, and schools.  The rehabilitation buildings and workshops gave those with no occupa­tional skills opportunity to learn a trade while recovering. The compound’s comprehensive nature reveals additional humanitarian awareness. It’s difficult to argue this awareness had nothing to do with the spirit of Christ alive in St. Basil, the good bishop of Caesarea.After St. Basil's hospital was built in the East and another in Edessa in 375, <strong><em>Fabiola</em></strong>, a wealthy widow and associate of <strong><em>Jerome</em></strong>, built the first hospital in the West in Rome in about 390. According to Jerome, Fabiola donated all of her con­siderable wealth to construct it. She then brought in the sick from the streets. They later built another such hospital in the port of <strong><em>Ostia</em></strong> 50 miles from Rome.Since this isn’t a podcast on the history of hospitals, I’ll drop the chronicle there. Suffice it to say more were built &amp; staffed throughout the Empire &amp; world, where ever Christianity gained a foothold.While the Age of Discovery was more often than not a purely commercial enterprise, whenever new realms were opened, Christian missionaries followed and established bases to bring physical relief as well as spiritual light.The 1<sup>st</sup> mental institutions were built &amp; ran by Christians. Their later devolution into the hands of secular psychologists saw some of the most bizarre &amp; inhuman treatments of the mentally infirm.It’s important to note that nursing as a profession had its origin completely in the Christian impetus to help the sick &amp; infirm and provide dignity for the dying. <strong><em>Florence Nightingale</em></strong> is world renowned in her care for the sick and wounded. At great personal peril &amp; cost, she ministered to the physically needed – all in the compassion of Christ &amp; for God’s glory.In 1864, <strong><em>Jean Henri Dunant</em></strong> along with 4 others started the <strong><em>International Red Cross</em></strong>. While Dunant was a sometimes fierce critic of the organized church, he was driven by Christ’s example and call to take care of the physical needs of the poor, weak, sick and needy.This brief review of hospitals &amp; health care is enlightening in terms of what it says about the current health care system &amp; debate. Modern society has come to view healthcare as virtually a RIGHT. Many believe it’s the government’s duty to provide healthcare as a basic privilege of citizenship. That’s a far cry from the Greco-Roman roots many of those people say they want to return to. It was Christianity, especially the Faith that developed during the Middle Ages to infiltrate &amp; season Western civilization, that bequeathed to the modern world it’s exalted view of medical care – all based on the sanctity of human life, which rests on the foundation of a conviction man is created in God’s image.One additional remark: As I record this episode, the United States, where I live, is engaged in a rather acrimonious debate over Radical Islam and terrorism. A mass shooting in San Bernardino took place just days ago a couple hours from where I live. The Syrian Refugee dilemma is in the news daily. President Obama held a national speech from the Oval Office of the White house to address these issues. He labored to make a distinction between Radical Jihadists and the larger religion of Islam.Many of the listeners to CS are aware Islam has a long and checkered past. In the history of medicine, it has been a handful of Muslim physicians who’ve advanced the medical arts and bequeathed practices that shaped the origins of modern medicine. By digging a little deeper, we discover these Muslim doctors learned a good part of their practices from earlier Christian schools in the East at places like Edessa &amp; Gundashpur. Those schools were conquered by Muslim invaders and their works were translated in Arabic.As we end this episode, I want to say thanks to the many new subscribers to CS, for referring others to the podcast, and to all those who’ve popped by the Facebook page to give us a like.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2006.mp3" length="11932015" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is episode 6 in a series examining the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we continue our look at the impact The Faith had on the world’s view of Charity &amp; Compassion, specifically in the founding of hospitals &amp; health care.In an earlier episode we noted how so many of what are called liberal ideals of modern society had their roots in the Christian transformation of culture, specifically in Western Civilization. Those ideas flowed from the Faith’s high view of the sanctity of human life, which was a radical departure from the pagan view of man and the strict classism that dominated the ancient world. The dilemma today is that secular liberalism wants to keep the advantages and rights Christianity brought w/o the moral and spiritual core that empowered them. Christianity’s exalted view of man is based on its higher &amp; prior exalted view of God. Gut society of that view of God and its view of man is destined to decline. Which is precisely what we’re seeing in modern Western societies today. As one philosopher posed the question: “Can man be good without God?” The answer is; “Not for long.” As my pastor said years ago, “Is it any wonder that when schools tell children they are nothing but the chance result of random chemical reactions and descended from apes, they then begin to act by the law of the jungle while they live in Los Angeles, or London?Those who assume modern charity and compassion, whether it be government welfare or voluntary assistance, developed on its own without the energizing influence of Christianity are misinformed. People need to understand that “civilization” isn’t some kind of mystical force that happens on its own. It’s not the product of social evolution where man keeps getting better &amp; better. Christianity WAS the premier civilizing influence that shaped the modern world and gave Western civilization the benefits that have meant advancement.The German historian C. Schmidt, a century ago said to disregard Christianity’s influence in civilizing the ancient world is “blind to the history of nations, and to the history of the Human heart. Both proclaim loudly that charity cannot be the product of egoism, nor a humility of pride; that without the intervention of God no new spirit could have regenerated individuals in the world.”Carlton Hayes wrote, “From the wellsprings of Christian compassion our Western civilization has drawn its inspiration, and its sense of duty, for feeding the hungry, giving drink to the thirsty, looking after the homeless, clothing the naked, tending the sick, and visiting the prisoner.”Who built hospitals? Who founded rescue missions in decaying inner cities? Orphanages? Soup kitchens? Who founded charitable societies, taught literacy, worked tirelessly to end slavery, campaigned for equal rights, ended child labor? Christians! Men &amp; women who understood the sanctity of human life &amp; the urgency of guarding human dignity - that’s who.It’s been interesting watching the assault the New Atheists have leveled on religion in general and Christianity in particular. They say the Faith is standing in the way of human progress. Yet virtually every support that makes it even possible for them to say that was provided by Christians living out their Faith. Where, pray tell, are the atheist rescue mission and orphanages. Where are the atheist founded &amp; funded hospitals?Jesus was concerned for people’s bodies as well as their souls. In commending the faithfulness of the disciples in Matthew 25, Jesus lauded their feeding &amp; clothing the needy. The Gospels tell us as part of His ministry Jesus went all over Israel healing illness &amp; disease. The blind, deaf, palsied, lame and even the socially outcast lepers were all healed by Him. 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Today we consider how the Faith impacted the world’s view of Charity &amp; Compassion.Early Christians quickly gained a reputation for their concern for the poor &amp; disenfranchised. Unlike paganism with its acceptance of fate &amp; the Greco-Roman enforcement of social classes, the Gospel viewed all human beings as created in God’s image &amp; of equal value. Having its roots firmly in Judaism, Christianity considered justice to include a healthy dose of mercy &amp; compassion. The Law of Moses regulated the treatment of slaves so they retained their dignity. It required the corners of fields be left unharvested so the poor could glean. And it required an annual tithe to be set aside specially for the poor &amp; needy. All of this was unheard of in the pagan world.Building on this base of Jewish charity was the teaching of Jesus in Matthew 25 who said that taking care of the hungry, the sick &amp; prisoners was a kindness shown to none other than Himself.The parable of the Good Samaritan was one of the favorites of the Faith &amp; shaped the Church’s mindset toward the needy.In the mid 3<sup>rd</sup> C, Tertullian in North Africa records that Christians had a common fund to which they voluntarily contributed. No strong-arm fundraising was needed; believers were glad to add coins to the box whenever they could. This fund supported widows, the disabled, orphans, the sick &amp; prisoners jailed for their faith. It was also on occasion used to bury the poor &amp; to purchase a slave’s freedom.All of this stands in marked contrast with the Greco-Roman attitude toward the poor. They practiced what was known as <strong><em>liberalitas. </em></strong>This was assistance a wealthy benefactor showed to a someone in need, with an eye to their repaying the favor someday, somehow. In Roman society, the upper classes rose in status by having lots &amp; lots of clients who supported you. They shouted your name when cued to do so at some public event. The louder your name was shouted, the more supporters you had &amp; so the more prestige you garnered. So a wealthy Roman would help someone who was needy only if that person could go on to add his voice to his support base. It wasn’t genuine charity; it was buying support. I’ll help you today, if you shout my name tomorrow real loud and get all your family &amp; friends to do the same. The motive was selfish.Charity just for the sake of helping someone in need was <strong><em>officially</em></strong> considered by both the Greeks &amp; Romans as being weak &amp; counter-productive. Someone who’d fallen onto hard times &amp; couldn’t rescue himself was pathetic, not worthy of concern. And who knows; their poverty or illness might be the work of the gods, punishment for some foul sin. So don’t alleviate their suffering or you might incur the wrath of the fickle deities who controlled the fate of mere mortals.I just said that charity wasn’t <strong><em>officially</em></strong> allowed in pagan society for these reasons. But history tells us while Pagan<strong><em><u>ism</u></em></strong> didn’t practice it, some pagans occasionally did. Almost all cases we know of where people reached out to help others in need was when some catastrophe like an earthquake struck of fire swept a city. Then the suffering was so widespread &amp; in everyone’s face people couldn’t avoid helping in some way. But generally, in day to day life, all giving to the needy had a self-serving end.Christians didn’t practice the selfish <strong><em>liberalitas</em></strong> of the Romans. They practiced <strong><em>caritas</em></strong> – compassionate caring. There was no thought of what one was going to get out of such care. It was done simply because the person receiving the help needed it. The motive was to glorify God.Believers were moved by the words of 1 John 4:10–11 – “In this is love, not that we loved God, but that He loved us and sent His Son <em>to be</em> the propitiation for our sins. Beloved, if God so loved us, we also ought to love one another.”They remembered what Paul had written in Philippians 2:4 – “Let each of you look out not only for his own interests, but also for the interests of others.”In the 5<sup>th</sup> C, <strong><em>Cyril</em></strong>, bishop of Jerusalem, sold the treasures &amp; ornaments of the church to provide relief for starving people and in the 10<sup>th</sup> C, the bishop of Winchester sold all the gold &amp; silver vessels of the cathedral to relieve the poor during a harsh famine. He justified his actions saying, “There is no reason the temple of God should abound in riches when the living temples of the Holy Spirit starve.” Historian <strong><em>Christopher Dawson</em></strong> recorded that nearly every local church had an official list of widows &amp; the needy they supported and the sums given by those with means was substantial.Christians didn’t just keep their charity to themselves; they met the needs of those outside the church as well. Both the <strong><em>Didache</em></strong> &amp; the 2<sup>nd</sup> C letter called the<strong><em> Shepherd of Hermas</em></strong> called believers to meet the needs of <strong><em>all those</em></strong> who had genuine need. Providing such charity turned into risky business. By the 3<sup>rd</sup> C Christians had gained a reputation for their selfless love and this attracted even more to them. So 2 Emperors <strong><em>forbade</em></strong> prisoners from receiving outside help – which was a death sentence since their food came from what family &amp; friends provided. Though it was against the law, Christians continued taking care of prisoners. Thankfully, few jailors enforced the Emperors’ edicts since they didn’t want their prisoners dying.The charity of the early Christians flowed from the wider sense of compassion Jesus had consistently demonstrated throughout His life. The Gospels regularly comment on how Jesus was moved with compassion and reached out to take care of poor &amp; needy souls. Since being a disciple meant being just like their Rabbi, the Christians sought to install compassion as one of their key virtues.Yet as with charity, in paganism, compassion was not esteemed. The formative Greek thinker <strong><em>Plato</em></strong> said that a poor man, &amp; especially a slave, who was no longer able to work because of sickness or age ought to be left to die. The famous Greek physician <strong><em>Aesculapius</em></strong> refused treatment to patients he deemed not worthy of surviving. The Roman philosopher <strong><em>Plautus</em></strong> said, “You do a beggar bad service by giving him food and drink; you lose what you give and prolong his life for more misery.”In the 5<sup>th</sup> C BC, the Greek historian <strong><em>Thucydides</em></strong> [thoo-sid-a-dees] reported when a massive plague struck Athens during the Peloponnesian War, unaffected Athenians fled, leaving the sick behind to tend themselves. In the mid-4<sup>th</sup> C AD, the Emperor Julian the Apostate, who, as his name implies, hated Christians, couldn’t help but give them grudging respect that they alone stayed to tend the sick when a plague struck the Empire. He wrote, “The impious Galileans (his word for Christians, whom he called <strong><em>impious</em></strong> because they refused to worship the pagan gods) These impious Galileans relieve both their own poor and ours. It is shameful that ours should be so destitute of our assistance.”Of course, we need only look back a few episodes to be reminded of the shocking lack of compassion Roman society had when we consider the popularity of the gladiatorial games. Compassion runs thin when life is cheap.The compassion &amp; charity of Christians stood out all the more when it was seen against the backdrop of a brutal Roman culture. Jesus had said, “Greater love has no one than this; that he lay down his life for his friends.” Christians sought to demonstrate that love in the streets &amp; byways of the Empire. And it had a profound effect in drawing people to faith in Christ.The story of Pachomius is just one of many examples.  Pachomius was a pagan soldier in Emperor Constantine's army. He watched while Christians brought food to his fellow soldiers afflicted with famine &amp; disease &amp; was profoundly moved.  When he learned they were motivated by a religion called Christianity he became curious to understand a doctrine that inspired them to such love &amp; generosity. So he began to study the faith and was soon a convert. Something similar to that was duplicated tens of thousands of times all across the Empire.Pachomius and others were moved by the compassionate acts of the Christians because Greco-Roman culture just didn’t <strong><em>see</em></strong> the hungry, sick, and dying as worthy of assis­tance. The worth of a human being was determined by external &amp; acci­dental circumstances in proportion to the position one held in the community or state. A human being only had value as a <strong><em>citizen</em></strong>, but very few people qualified as citizens. So the sick, poor, &amp; lower classes like slaves, artisans, &amp; other manual workers for whom the Christians had compassion, weren’t citizens in the eyes of freemen. Non-citizens were defined as having no purpose and so not worthy to be helped when their lives were in jeopardy. In their dire condition they received no food or physical protection.So it’s understandable why Christianity spread most rapidly in the early centuries among, can you guess who? Yeah – the poor &amp; needy, among slaves &amp; the disenfranchised. That’s why it came under the scrutiny of officials &amp; scorn of the elite. Now, to be sure, there were both highly placed believers as well as some of the ancient world’s most intelligent &amp; erudite. But generally, officials feared that Christianity would rally the lower classes to rebel while the unbelieving elite shunned it as a religion for the pathetic.They were wrong then. They’re wrong still. In truth, today’s liberalism is but a secularized version of Christian charity &amp; compassion. But without the God who declares life sacred, liberalism’s commitment to compassion will be traded in for paganism’s <strong><em>utilitarianism</em></strong>. A process already well under way.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we consider how the Faith impacted the world’s view of Charity &amp; Compassion.Early Christians quickly gained a reputation for their concern for]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="318" height="159" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-5.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-5.jpg 318w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-5-300x150.jpg 300w" sizes="(max-width: 318px) 100vw, 318px" /></p>This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we consider how the Faith impacted the world’s view of Charity &amp; Compassion.Early Christians quickly gained a reputation for their concern for the poor &amp; disenfranchised. Unlike paganism with its acceptance of fate &amp; the Greco-Roman enforcement of social classes, the Gospel viewed all human beings as created in God’s image &amp; of equal value. Having its roots firmly in Judaism, Christianity considered justice to include a healthy dose of mercy &amp; compassion. The Law of Moses regulated the treatment of slaves so they retained their dignity. It required the corners of fields be left unharvested so the poor could glean. And it required an annual tithe to be set aside specially for the poor &amp; needy. All of this was unheard of in the pagan world.Building on this base of Jewish charity was the teaching of Jesus in Matthew 25 who said that taking care of the hungry, the sick &amp; prisoners was a kindness shown to none other than Himself.The parable of the Good Samaritan was one of the favorites of the Faith &amp; shaped the Church’s mindset toward the needy.In the mid 3<sup>rd</sup> C, Tertullian in North Africa records that Christians had a common fund to which they voluntarily contributed. No strong-arm fundraising was needed; believers were glad to add coins to the box whenever they could. This fund supported widows, the disabled, orphans, the sick &amp; prisoners jailed for their faith. It was also on occasion used to bury the poor &amp; to purchase a slave’s freedom.All of this stands in marked contrast with the Greco-Roman attitude toward the poor. They practiced what was known as <strong><em>liberalitas. </em></strong>This was assistance a wealthy benefactor showed to a someone in need, with an eye to their repaying the favor someday, somehow. In Roman society, the upper classes rose in status by having lots &amp; lots of clients who supported you. They shouted your name when cued to do so at some public event. The louder your name was shouted, the more supporters you had &amp; so the more prestige you garnered. So a wealthy Roman would help someone who was needy only if that person could go on to add his voice to his support base. It wasn’t genuine charity; it was buying support. I’ll help you today, if you shout my name tomorrow real loud and get all your family &amp; friends to do the same. The motive was selfish.Charity just for the sake of helping someone in need was <strong><em>officially</em></strong> considered by both the Greeks &amp; Romans as being weak &amp; counter-productive. Someone who’d fallen onto hard times &amp; couldn’t rescue himself was pathetic, not worthy of concern. And who knows; their poverty or illness might be the work of the gods, punishment for some foul sin. So don’t alleviate their suffering or you might incur the wrath of the fickle deities who controlled the fate of mere mortals.I just said that charity wasn’t <strong><em>officially</em></strong> allowed in pagan society for these reasons. But history tells us while Pagan<strong><em><u>ism</u></em></strong> didn’t practice it, some pagans occasionally did. Almost all cases we know of where people reached out to help others in need was when some catastrophe like an earthquake struck of fire swept a city. Then the suffering was so widespread &amp; in everyone’s face people couldn’t avoid helping in some way. But generally, in day to day life, all giving to the needy had a self-serving end.Christians didn’t practice the selfish <strong><em>liberalitas</em></strong> of the Romans. They practiced <strong><em>caritas</em></strong> – compassionate caring. There was no thought of what one was going to get out of such care. It was done simply because the person receiving the help needed it. The motive was to glorify God.Believers were moved by the words of 1 John 4:10–11 – “In this is love, not that we loved God, but that He loved us and sent His Son <em>to be</em> the propitiation for our sins. Beloved, if God so loved us, we also ought to love one another.”They remembered what Paul had written in Philippians 2:4 – “Let each of you look out not only for his own interests, but also for the interests of others.”In the 5<sup>th</sup> C, <strong><em>Cyril</em></strong>, bishop of Jerusalem, sold the treasures &amp; ornaments of the church to provide relief for starving people and in the 10<sup>th</sup> C, the bishop of Winchester sold all the gold &amp; silver vessels of the cathedral to relieve the poor during a harsh famine. He justified his actions saying, “There is no reason the temple of God should abound in riches when the living temples of the Holy Spirit starve.” Historian <strong><em>Christopher Dawson</em></strong> recorded that nearly every local church had an official list of widows &amp; the needy they supported and the sums given by those with means was substantial.Christians didn’t just keep their charity to themselves; they met the needs of those outside the church as well. Both the <strong><em>Didache</em></strong> &amp; the 2<sup>nd</sup> C letter called the<strong><em> Shepherd of Hermas</em></strong> called believers to meet the needs of <strong><em>all those</em></strong> who had genuine need. Providing such charity turned into risky business. By the 3<sup>rd</sup> C Christians had gained a reputation for their selfless love and this attracted even more to them. So 2 Emperors <strong><em>forbade</em></strong> prisoners from receiving outside help – which was a death sentence since their food came from what family &amp; friends provided. Though it was against the law, Christians continued taking care of prisoners. Thankfully, few jailors enforced the Emperors’ edicts since they didn’t want their prisoners dying.The charity of the early Christians flowed from the wider sense of compassion Jesus had consistently demonstrated throughout His life. The Gospels regularly comment on how Jesus was moved with compassion and reached out to take care of poor &amp; needy souls. Since being a disciple meant being just like their Rabbi, the Christians sought to install compassion as one of their key virtues.Yet as with charity, in paganism, compassion was not esteemed. The formative Greek thinker <strong><em>Plato</em></strong> said that a poor man, &amp; especially a slave, who was no longer able to work because of sickness or age ought to be left to die. The famous Greek physician <strong><em>Aesculapius</em></strong> refused treatment to patients he deemed not worthy of surviving. The Roman philosopher <strong><em>Plautus</em></strong> said, “You do a beggar bad service by giving him food and drink; you lose what you give and prolong his life for more misery.”In the 5<sup>th</sup> C BC, the Greek historian <strong><em>Thucydides</em></strong> [thoo-sid-a-dees] reported when a massive plague struck Athens during the Peloponnesian War, unaffected Athenians fled, leaving the sick behind to tend themselves. In the mid-4<sup>th</sup> C AD, the Emperor Julian the Apostate, who, as his name implies, hated Christians, couldn’t help but give them grudging respect that they alone stayed to tend the sick when a plague struck the Empire. He wrote, “The impious Galileans (his word for Christians, whom he called <strong><em>impious</em></strong> because they refused to worship the pagan gods) These impious Galileans relieve both their own poor and ours. It is shameful that ours should be so destitute of our assistance.”Of course, we need only look back a few episodes to be reminded of the shocking lack of compassion Roman society had when we consider the popularity of the gladiatorial games. Compassion runs thin when life is cheap.The compassion &amp; charity of Christians stood out all the more when it was seen against the backdrop of a brutal Roman culture. Jesus had said, “Greater love has no one than this; that he lay down his life for his friends.” Christians sought to demonstrate that love in the streets &amp; byways of the Empire. And it had a profound effect in drawing people to faith in Christ.The story of Pachomius is just one of many examples.  Pachomius was a pagan soldier in Emperor Constantine's army. He watched while Christians brought food to his fellow soldiers afflicted with famine &amp; disease &amp; was profoundly moved.  When he learned they were motivated by a religion called Christianity he became curious to understand a doctrine that inspired them to such love &amp; generosity. So he began to study the faith and was soon a convert. Something similar to that was duplicated tens of thousands of times all across the Empire.Pachomius and others were moved by the compassionate acts of the Christians because Greco-Roman culture just didn’t <strong><em>see</em></strong> the hungry, sick, and dying as worthy of assis­tance. The worth of a human being was determined by external &amp; acci­dental circumstances in proportion to the position one held in the community or state. A human being only had value as a <strong><em>citizen</em></strong>, but very few people qualified as citizens. So the sick, poor, &amp; lower classes like slaves, artisans, &amp; other manual workers for whom the Christians had compassion, weren’t citizens in the eyes of freemen. Non-citizens were defined as having no purpose and so not worthy to be helped when their lives were in jeopardy. In their dire condition they received no food or physical protection.So it’s understandable why Christianity spread most rapidly in the early centuries among, can you guess who? Yeah – the poor &amp; needy, among slaves &amp; the disenfranchised. That’s why it came under the scrutiny of officials &amp; scorn of the elite. Now, to be sure, there were both highly placed believers as well as some of the ancient world’s most intelligent &amp; erudite. But generally, officials feared that Christianity would rally the lower classes to rebel while the unbelieving elite shunned it as a religion for the pathetic.They were wrong then. They’re wrong still. In truth, today’s liberalism is but a secularized version of Christian charity &amp; compassion. But without the God who declares life sacred, liberalism’s commitment to compassion will be traded in for paganism’s <strong><em>utilitarianism</em></strong>. A process already well under way.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2005.mp3" length="8366006" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we consider how the Faith impacted the world’s view of Charity &amp; Compassion.Early Christians quickly gained a reputation for their concern for the poor &amp; disenfranchised. Unlike paganism with its acceptance of fate &amp; the Greco-Roman enforcement of social classes, the Gospel viewed all human beings as created in God’s image &amp; of equal value. Having its roots firmly in Judaism, Christianity considered justice to include a healthy dose of mercy &amp; compassion. The Law of Moses regulated the treatment of slaves so they retained their dignity. It required the corners of fields be left unharvested so the poor could glean. And it required an annual tithe to be set aside specially for the poor &amp; needy. All of this was unheard of in the pagan world.Building on this base of Jewish charity was the teaching of Jesus in Matthew 25 who said that taking care of the hungry, the sick &amp; prisoners was a kindness shown to none other than Himself.The parable of the Good Samaritan was one of the favorites of the Faith &amp; shaped the Church’s mindset toward the needy.In the mid 3rd C, Tertullian in North Africa records that Christians had a common fund to which they voluntarily contributed. No strong-arm fundraising was needed; believers were glad to add coins to the box whenever they could. This fund supported widows, the disabled, orphans, the sick &amp; prisoners jailed for their faith. It was also on occasion used to bury the poor &amp; to purchase a slave’s freedom.All of this stands in marked contrast with the Greco-Roman attitude toward the poor. They practiced what was known as liberalitas. This was assistance a wealthy benefactor showed to a someone in need, with an eye to their repaying the favor someday, somehow. In Roman society, the upper classes rose in status by having lots &amp; lots of clients who supported you. They shouted your name when cued to do so at some public event. The louder your name was shouted, the more supporters you had &amp; so the more prestige you garnered. So a wealthy Roman would help someone who was needy only if that person could go on to add his voice to his support base. It wasn’t genuine charity; it was buying support. I’ll help you today, if you shout my name tomorrow real loud and get all your family &amp; friends to do the same. The motive was selfish.Charity just for the sake of helping someone in need was officially considered by both the Greeks &amp; Romans as being weak &amp; counter-productive. Someone who’d fallen onto hard times &amp; couldn’t rescue himself was pathetic, not worthy of concern. And who knows; their poverty or illness might be the work of the gods, punishment for some foul sin. So don’t alleviate their suffering or you might incur the wrath of the fickle deities who controlled the fate of mere mortals.I just said that charity wasn’t officially allowed in pagan society for these reasons. But history tells us while Paganism didn’t practice it, some pagans occasionally did. Almost all cases we know of where people reached out to help others in need was when some catastrophe like an earthquake struck of fire swept a city. Then the suffering was so widespread &amp; in everyone’s face people couldn’t avoid helping in some way. But generally, in day to day life, all giving to the needy had a self-serving end.Christians didn’t practice the selfish liberalitas of the Romans. They practiced caritas – compassionate caring. There was no thought of what one was going to get out of such care. It was done simply because the person receiving the help needed it. The motive was to glorify God.Believers were moved by the words of 1 John 4:10–11 – “In this is love, not that we loved God, but that He loved us and sent His Son to be the propitiation for our sins. 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Unlike paganism with its acceptance of fate &amp; the Greco-Roman enforcement of social classes, the Gospel viewed all human beings as created in God’s image &amp; of equal value. Having its roots firmly in Judaism, Christianity considered justice to include a healthy dose of mercy &amp; compassion. The Law of Moses regulated the treatment of slaves so they retained their dignity. It required the corners of fields be left unharvested so the poor could glean. And it required an annual tithe to be set aside specially for the poor &amp; needy. 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Today we take a look at how the Faith impacted the world’s view of women.Contemporary secular feminism came about <strong><em>because of</em></strong> the Christian Gospel’s elevation of women. As with so many other privileges and liberties, as well as the prosperity many in the Western world enjoy; they find their origin in a Biblical view of the world and Mankind’s place in it. But as secularism gained traction in the 20<sup>th</sup> C and God was increasingly pushed from the public square, privilege became entitlement, liberty devolved to license, and greed turned prosperity into massive debt. All because the moral base that made them possible was forfeited in favor of the fiction told by secularism.Radical feminism is a grand case in point. Feminists would never have been able to mount their attack on what they deem the subjugation of women were it not for the Christian <strong><em>elevation</em></strong> of women in the first place. They never would have had the platform to make demands were it not for the Biblical worldview Christianity ensconced in Western civilization.In Gal. 3:28 the Apostle Paul wrote, “There is neither male nor female, for you are all one in Christ Jesus.” In Ephesians 5 where he defines the roles of husband &amp; wife in marriage, Paul tells husbands to <strong><em>love</em></strong> their wives as they do themselves. Peter tells husbands to treat a wife tenderly &amp; with great care as he would a delicate &amp; precious vase. This seems like common sense, but ONLY because what Paul &amp; Peter instruct has shaped our view of marriage and a husband’s duty to his wife. We don’t realize what an utterly radical assignment that was to men living in the 1<sup>st</sup> C.At that time, Jewish men placed far less honor on women. One of the prayers some Jewish men prayed went, “Lord, I thank You I was not born a Gentile, a woman, or a dog.”  In the Greek and Roman world, wives were esteemed as little better than servants. A wife was a social convention by which a man raised legitimate heirs for the family name and fortune. But when it came to affection and pleasure, many men kept mistresses or visited temple prostitutes. Generally speaking, a wife had little honor in her husband's esteem and had little claim on his attention or affections.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>When Paul told husbands to love their wives as Christ loves the Church in Ephesians 5, he elevated the wife to a place she’d not had before.In 1 Peter 3:7 we read— “Husbands, dwell with your wife <strong><em>with understanding</em></strong>, giving <strong><em>honor</em></strong> to her, as to the weaker vessel, and as being heirs together of the grace of life, that your prayers may not be hindered.”When Peter told a Christian husband to <strong><em>honor</em></strong> his wife as he would a precious and delicate vase, this was nothing less than <strong><em>radical social revolution</em></strong>. The idea that a man would take the time to <em>understand</em> his wife was new and novel. And it was precisely for values like this Christians were accused by their critics of upsetting the social order and turning the world upside down. <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>Imagine that! Because Christian men loved and served their wives, they were hated and persecuted. Why? Because they were monkeying with a system that had been in place for hundreds of years. Who knows what chaos might ensue if men started honoring their wives!Now, I know what some feminists would say at this point because I’ve already heard it; “What about Peter &amp; Paul’s instruction that a wife is to <strong><em>submit</em></strong> to her husband? See?! They’re just misogynist keepers of the tradition of a male-dominated society.”Not exactly. <u>In fact</u>, <strong><em>not even close</em></strong>. Just as both Peter &amp; Paul defied all cultural sensitivities of their day by calling men to <strong><em>love</em></strong> their wives sacrificially, &amp; seek daily to understand and honor them, what they said to women in their roles as wives was <strong><em>JUST</em></strong> as revolutionary. Let me explain . . .In Ephesians 5:22-24 the Apostle Paul says a wife's submission to her husband is patterned after her submission to Christ. In v24, he says she’s to submit “<strong><em>in everything</em></strong>,” meaning it’s <strong><em>more</em></strong> than mere outward compliance. It goes deeper than just a tight-lipped surrender.All of us need to understand that submission deals <strong><em>more</em></strong> with the <strong><em>posture of our hearts</em></strong> than with our actions. <strong><em>Before</em></strong> Paul moves to the roles of wives &amp; husbands in Eph. 5, he speaks of the <u>principle</u> of <em>mutual </em>submission <strong><em>all</em></strong> believers are to hold. He then goes on to describe how <em>men</em> are to submit to those God has placed in authority over them at work and in the government. <a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>A lot of people think submission merely means giving in outwardly while inwardly they harbor resentment and defiance toward the one they’re supposedly submitting to. Their <em>attitude</em> is, “Okay, I’ll do what you say—but I still think you're a jerk.”In order to understand what Paul meant when he wrote that a wife is to submit “in everything”, let’s think about the cultural setting in which Paul wrote this.In the Greco-Roman world of the 1<sup>st</sup> C, it was universally accepted that wives submitted to their husbands. Men were the undisputed rulers of their homes.  Paul wrote this letter to the Church in the city of Ephesus governed by the Roman Law known as <em>paterfamilias. </em>This law gave the male head of household <strong><em>absolute authority</em></strong> over his wife, children and servants.  He could beat and even put them to death if he wished, and the law was loath to interfere.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>So why would Paul call wives to something that was <strong><em>already</em></strong> so much an accepted part of life? Telling a wife to submit to her husband was like telling her to breathe. It was that obviousness that would move them to look closer and realize what he was <strong><em>really</em></strong> saying.The clue to what he means is in the grammar. The verb ‘submit’ is in the middle voice. Paul says a wife is to "<em>place herself <u>in</u> submission</em>." What he calls for isn’t merely a resigned outward compliance because of force.  He calls for a <em>heart</em> attitude of godly deference. The wife is to submit to her husband on the <em>inside</em> as well as on the outside.Please don’t miss this because it’s the key to understanding the mind-blowing revolution Paul brought. He’s saying to the women of his day, “You've been yielding <strong><em>outwardly</em></strong> because <strong><em>you had no choice</em></strong>. You have <strong><em>no</em></strong> power in society so you <strong><em>have</em></strong> to comply with your husband's wishes. But <strong><em>now</em></strong> God gives you this <strong><em>voluntary</em></strong> choice, this act of will rather than legal requirement &amp; forced compliance. You can submit <em>from your heart too</em>.”This is what he means by “in everything” in verse 24.  “Submit in everything: in your actions, in your heart, in your speech, even you body language.”Rather than seeing Paul as some kind of male chauvinist seeking to cruelly subjugate women, realize he was <strong><em>giving them a power they’d never known before</em></strong>. It was the power to <em>choose for themselves<strong>. </strong></em>He was making <em>decision-makers</em> of those who had been forbidden to make real decisions before.While this truth may have been obscured for modern readers of the Bible, it it was certainly <strong><em>not</em></strong> lost to the men &amp; women of the 1<sup>st</sup> C who when they installed these things in their homes found a new level of life , meaning, purpose &amp; joy they’d never known before. And it was the beauty &amp; excellence of their lifestyle that was so attractive to their unbelieving peers &amp; saw them come into the faith by the hundreds, then thousands. Even though persecution by hostile authorities was still a regular occurrence.Simply put – search the annals of the Greeks &amp; Romans and you will find nothing that comes close to this marital ethic, or any other culture of the ancient world. Honest secular historians admit that the arrival of Jesus was THE turning point in the history of women and that the Gospel marked a sea change in women’s status in society.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> John MacArthur, Jr., <em>Different by Design</em>, (Colorado Springs, CO: Chariot Victor Publishing, 1994) 53<a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Acts 17:6<a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Ephesians 6 &amp; Romans 13<a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> <em>Paterfamilias</em> • Originally called by the Latin title of paterfamilias, the father evolved into the <a href="http://www.bible-history.com/rome/Romerome00000164.htm#7ec43502">patron</a> of Roman Republican and early Imperial society. The father of the Roman family had the power over everyone and everything in the home. He could sell his wife or children into slavery and order their deaths at will. [© 1999-2002 Bible History Online (<a href="http://www.bible-history.com">http://www.bible-history.com</a>)]]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we take a look at how the Faith impacted the world’s view of women.Contemporary secular feminism came about because of the Christian Gospel’s elev]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="384" height="250" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-4.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-4.png 384w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-4-300x195.png 300w" sizes="(max-width: 384px) 100vw, 384px" /></p>This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we take a look at how the Faith impacted the world’s view of women.Contemporary secular feminism came about <strong><em>because of</em></strong> the Christian Gospel’s elevation of women. As with so many other privileges and liberties, as well as the prosperity many in the Western world enjoy; they find their origin in a Biblical view of the world and Mankind’s place in it. But as secularism gained traction in the 20<sup>th</sup> C and God was increasingly pushed from the public square, privilege became entitlement, liberty devolved to license, and greed turned prosperity into massive debt. All because the moral base that made them possible was forfeited in favor of the fiction told by secularism.Radical feminism is a grand case in point. Feminists would never have been able to mount their attack on what they deem the subjugation of women were it not for the Christian <strong><em>elevation</em></strong> of women in the first place. They never would have had the platform to make demands were it not for the Biblical worldview Christianity ensconced in Western civilization.In Gal. 3:28 the Apostle Paul wrote, “There is neither male nor female, for you are all one in Christ Jesus.” In Ephesians 5 where he defines the roles of husband &amp; wife in marriage, Paul tells husbands to <strong><em>love</em></strong> their wives as they do themselves. Peter tells husbands to treat a wife tenderly &amp; with great care as he would a delicate &amp; precious vase. This seems like common sense, but ONLY because what Paul &amp; Peter instruct has shaped our view of marriage and a husband’s duty to his wife. We don’t realize what an utterly radical assignment that was to men living in the 1<sup>st</sup> C.At that time, Jewish men placed far less honor on women. One of the prayers some Jewish men prayed went, “Lord, I thank You I was not born a Gentile, a woman, or a dog.”  In the Greek and Roman world, wives were esteemed as little better than servants. A wife was a social convention by which a man raised legitimate heirs for the family name and fortune. But when it came to affection and pleasure, many men kept mistresses or visited temple prostitutes. 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And it was precisely for values like this Christians were accused by their critics of upsetting the social order and turning the world upside down. <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>Imagine that! Because Christian men loved and served their wives, they were hated and persecuted. Why? Because they were monkeying with a system that had been in place for hundreds of years. Who knows what chaos might ensue if men started honoring their wives!Now, I know what some feminists would say at this point because I’ve already heard it; “What about Peter &amp; Paul’s instruction that a wife is to <strong><em>submit</em></strong> to her husband? See?! They’re just misogynist keepers of the tradition of a male-dominated society.”Not exactly. <u>In fact</u>, <strong><em>not even close</em></strong>. Just as both Peter &amp; Paul defied all cultural sensitivities of their day by calling men to <strong><em>love</em></strong> their wives sacrificially, &amp; seek daily to understand and honor them, what they said to women in their roles as wives was <strong><em>JUST</em></strong> as revolutionary. Let me explain . . .In Ephesians 5:22-24 the Apostle Paul says a wife's submission to her husband is patterned after her submission to Christ. In v24, he says she’s to submit “<strong><em>in everything</em></strong>,” meaning it’s <strong><em>more</em></strong> than mere outward compliance. It goes deeper than just a tight-lipped surrender.All of us need to understand that submission deals <strong><em>more</em></strong> with the <strong><em>posture of our hearts</em></strong> than with our actions. <strong><em>Before</em></strong> Paul moves to the roles of wives &amp; husbands in Eph. 5, he speaks of the <u>principle</u> of <em>mutual </em>submission <strong><em>all</em></strong> believers are to hold. He then goes on to describe how <em>men</em> are to submit to those God has placed in authority over them at work and in the government. <a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>A lot of people think submission merely means giving in outwardly while inwardly they harbor resentment and defiance toward the one they’re supposedly submitting to. Their <em>attitude</em> is, “Okay, I’ll do what you say—but I still think you're a jerk.”In order to understand what Paul meant when he wrote that a wife is to submit “in everything”, let’s think about the cultural setting in which Paul wrote this.In the Greco-Roman world of the 1<sup>st</sup> C, it was universally accepted that wives submitted to their husbands. Men were the undisputed rulers of their homes.  Paul wrote this letter to the Church in the city of Ephesus governed by the Roman Law known as <em>paterfamilias. </em>This law gave the male head of household <strong><em>absolute authority</em></strong> over his wife, children and servants.  He could beat and even put them to death if he wished, and the law was loath to interfere.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>So why would Paul call wives to something that was <strong><em>already</em></strong> so much an accepted part of life? Telling a wife to submit to her husband was like telling her to breathe. It was that obviousness that would move them to look closer and realize what he was <strong><em>really</em></strong> saying.The clue to what he means is in the grammar. The verb ‘submit’ is in the middle voice. Paul says a wife is to "<em>place herself <u>in</u> submission</em>." What he calls for isn’t merely a resigned outward compliance because of force.  He calls for a <em>heart</em> attitude of godly deference. The wife is to submit to her husband on the <em>inside</em> as well as on the outside.Please don’t miss this because it’s the key to understanding the mind-blowing revolution Paul brought. He’s saying to the women of his day, “You've been yielding <strong><em>outwardly</em></strong> because <strong><em>you had no choice</em></strong>. You have <strong><em>no</em></strong> power in society so you <strong><em>have</em></strong> to comply with your husband's wishes. 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It was the power to <em>choose for themselves<strong>. </strong></em>He was making <em>decision-makers</em> of those who had been forbidden to make real decisions before.While this truth may have been obscured for modern readers of the Bible, it it was certainly <strong><em>not</em></strong> lost to the men &amp; women of the 1<sup>st</sup> C who when they installed these things in their homes found a new level of life , meaning, purpose &amp; joy they’d never known before. And it was the beauty &amp; excellence of their lifestyle that was so attractive to their unbelieving peers &amp; saw them come into the faith by the hundreds, then thousands. Even though persecution by hostile authorities was still a regular occurrence.Simply put – search the annals of the Greeks &amp; Romans and you will find nothing that comes close to this marital ethic, or any other culture of the ancient world. Honest secular historians admit that the arrival of Jesus was THE turning point in the history of women and that the Gospel marked a sea change in women’s status in society.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> John MacArthur, Jr., <em>Different by Design</em>, (Colorado Springs, CO: Chariot Victor Publishing, 1994) 53<a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Acts 17:6<a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Ephesians 6 &amp; Romans 13<a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> <em>Paterfamilias</em> • Originally called by the Latin title of paterfamilias, the father evolved into the <a href="http://www.bible-history.com/rome/Romerome00000164.htm#7ec43502">patron</a> of Roman Republican and early Imperial society. The father of the Roman family had the power over everyone and everything in the home. He could sell his wife or children into slavery and order their deaths at will. [© 1999-2002 Bible History Online (<a href="http://www.bible-history.com">http://www.bible-history.com</a>)]]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2004.mp3" length="7291213" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we take a look at how the Faith impacted the world’s view of women.Contemporary secular feminism came about because of the Christian Gospel’s elevation of women. As with so many other privileges and liberties, as well as the prosperity many in the Western world enjoy; they find their origin in a Biblical view of the world and Mankind’s place in it. But as secularism gained traction in the 20th C and God was increasingly pushed from the public square, privilege became entitlement, liberty devolved to license, and greed turned prosperity into massive debt. All because the moral base that made them possible was forfeited in favor of the fiction told by secularism.Radical feminism is a grand case in point. Feminists would never have been able to mount their attack on what they deem the subjugation of women were it not for the Christian elevation of women in the first place. They never would have had the platform to make demands were it not for the Biblical worldview Christianity ensconced in Western civilization.In Gal. 3:28 the Apostle Paul wrote, “There is neither male nor female, for you are all one in Christ Jesus.” In Ephesians 5 where he defines the roles of husband &amp; wife in marriage, Paul tells husbands to love their wives as they do themselves. Peter tells husbands to treat a wife tenderly &amp; with great care as he would a delicate &amp; precious vase. This seems like common sense, but ONLY because what Paul &amp; Peter instruct has shaped our view of marriage and a husband’s duty to his wife. We don’t realize what an utterly radical assignment that was to men living in the 1st C.At that time, Jewish men placed far less honor on women. One of the prayers some Jewish men prayed went, “Lord, I thank You I was not born a Gentile, a woman, or a dog.”  In the Greek and Roman world, wives were esteemed as little better than servants. A wife was a social convention by which a man raised legitimate heirs for the family name and fortune. But when it came to affection and pleasure, many men kept mistresses or visited temple prostitutes. Generally speaking, a wife had little honor in her husband's esteem and had little claim on his attention or affections.[1]When Paul told husbands to love their wives as Christ loves the Church in Ephesians 5, he elevated the wife to a place she’d not had before.In 1 Peter 3:7 we read— “Husbands, dwell with your wife with understanding, giving honor to her, as to the weaker vessel, and as being heirs together of the grace of life, that your prayers may not be hindered.”When Peter told a Christian husband to honor his wife as he would a precious and delicate vase, this was nothing less than radical social revolution. The idea that a man would take the time to understand his wife was new and novel. And it was precisely for values like this Christians were accused by their critics of upsetting the social order and turning the world upside down. [2]Imagine that! Because Christian men loved and served their wives, they were hated and persecuted. Why? Because they were monkeying with a system that had been in place for hundreds of years. Who knows what chaos might ensue if men started honoring their wives!Now, I know what some feminists would say at this point because I’ve already heard it; “What about Peter &amp; Paul’s instruction that a wife is to submit to her husband? See?! They’re just misogynist keepers of the tradition of a male-dominated society.”Not exactly. In fact, not even close. Just as both Peter &amp; Paul defied all cultural sensitivities of their day by calling men to love their wives sacrificially, &amp; seek daily to understand and honor them, what they said to women in their roles as wives was JUST as revolutionary. Let me explain . . .In Ephesians 5:22-24 the Apostle Paul says a wife's submission to her husband is patterned after h]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-4.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-4.png</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 4</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode continues our series examining the impact Christianity had on history &amp; culture. Today we take a look at how the Faith impacted the world’s view of women.Contemporary secular feminism came about because of the Christian Gospel’s elevation of women. As with so many other privileges and liberties, as well as the prosperity many in the Western world enjoy; they find their origin in a Biblical view of the world and Mankind’s place in it. But as secularism gained traction in the 20th C and God was increasingly pushed from the public square, privilege became entitlement, liberty devolved to license, and greed turned prosperity into massive debt. All because the moral base that made them possible was forfeited in favor of the fiction told by secularism.Radical feminism is a grand case in point. Feminists would never have been able to mount their attack on what they deem the subjugation of women were it not for the Christian elevation of women in the first place. 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Today we go even further in our examination of the sanctity of life that’s been the focus of the previous 2 episodes, but today, we look at it specifically in Christianity’s regard for <strong><em>the Sanctity of Sex</em></strong>.As we begin, I want to pause to say that what we’re going to look at today may offend the sensibilities of some of our more secular &amp;/or liberally-minded listeners. The redefinition of gender that’s become a hot topic of late has split the church, as well as the wider culture. It’s not my intent here to develop a theology of gender, merely to give an accurate, albeit summary, review of sexual ethics in Church history. So summary are the following comments they border on being simplistic, and for that I apologize.This would be a good time to remind CS subscribers &amp; anyone listening to this that I am what can be called a conservative, Evangelical pastor of a non-denominational church whose primary focus of ministry is the verse by verse expository teaching and preaching of the Bible. I believe in the verbal-plenary inspiration of Scripture &amp; seek to cultivate a thoroughly Biblical Worldview. Part of that worldview is to not only cleave to Truth as revealed in the Bible, but to exemplify the character of Christ in my words &amp; actions. We was, as John says in the first chapter of his Gospel, <strong><em>FULL</em></strong> of Truth <strong><em>&amp; Grace</em></strong>. The legacy of the Gospel is that we also are to be filled by that fullness. So while I <strong><em>must</em></strong>, for sake of conscience, speak the truth, I must do so in love. Therefore I apologize for the times past in CS episodes when my joviality has been unkind; when for the sake of a couple yucks, I’ve demeaned others. That is definitely NOT consistent with the character of Jesus, who died to remove shame.With that said, what follows could be found offensive to some because it upholds a Biblical morality in regard to sexual ethics &amp; gender distinctions. I DO <strong><em>NOT</em></strong> apologize for that because it’s not I who’s offending – It’s God’s Word, as historically understood and applied by the Church.And now, let’s get to it . . .Wherever the Bible was read &amp; studied, human beings were understood as being created in the image of God &amp; as the creation account in Genesis makes clear, that meant they were made <strong><em>male &amp; female</em></strong>. The first man &amp; woman were placed in an idyllic setting, were naked &amp; because they were innocent, they were without shame. God Himself officiated at their Garden wedding, then announced that the goal of their union was to become one flesh. You don’t have to be a genius to realize it was God’s original plan for human beings to enjoy a rich &amp; rewarding sex life all within the marriage relationship, &amp; that marriage <strong><em>alone</em></strong> is the proper place for the act of sex.Just as the Christian who arrived in Rome found a low regard for human life, they also encountered a shocking moral depravity in regard to sex. Immorality was everywhere, an integral part of pagan culture. The Apostle Paul wrote of the Greco-Roman debauchery in Romans 1 when he said –<strong><sup>24</sup> </strong><strong>God gave them up in the lusts of their hearts to impurity, to the dishonoring of their bodies among themselves, <sup>25</sup> </strong><strong>because they exchanged the truth about God for a lie and worshiped and served what was created rather than the Creator, who is blessed forever! <sup>26</sup> </strong><strong>For this reason God gave them up to dishonorable passions</strong>.We know what social conditions were like at the time the Gospel spread throughout the Roman Empire because of contemporary writers who described it. <strong><em>Juvenal</em></strong>, <strong><em>Ovid</em></strong> and others recorded that sexual activity between men &amp; women was promiscuous &amp; depraved. The famous historian <strong><em>Edward Gibbon</em></strong>, whose epic tome <em>The Decline &amp; Fall of the Roman Empire </em>is considered <strong><u>THE</u></strong> standard work on the subject, said that the breakdown in sexuality morality began after the Punic Wars in 146 BC. By the 2<sup>nd</sup> C, normal sexual intercourse &amp; marital fidelity had all but disappeared. It wasn’t just that adultery &amp; fornication were common, people engaged in all kinds of bizarre sexual practices. What’s more, they were <strong><em>brazen</em></strong> about it; graffiti &amp; iconic images of their bizzarity appeared on columns, walls, &amp; household items like oil lamps, bowls, cups &amp; vases.It’s interesting that in the early years of the Republic, the Romans considered the Greeks who’d been the dominant civilization just before them to be morally corrupt. The Greeks exercised in the nude &amp; practiced all forms of sexual license. The Romans shunned public nudity &amp; considered much of what the Greeks had done morally shameful. But as power &amp; wealth flowed into Rome from their many conquests, they increasingly aped the older Greek practices. By the 2<sup>nd</sup> C AD, they were doing more &amp; worse than the Greeks had even thought.Things were so bad at the turn of the Millennium from the 1<sup>st</sup> C BC to AD, that <strong><em>Augustus</em></strong> enacted a set of laws aimed at curbing people’s addiction to illicit sex. The law had little effect, as to be expected when the only person to be punished for committing adultery was the woman. It was a terrible combination when people were on one hand, obsessed with sex &amp; on the other, despised marriage. Marriage was at a low point because most were arranged; social arrangements that aimed at one thing, securing one’s place in a society where standing was EVERYTHING. So men and women married with not an ounce of love or affection for each other. Couple that with <strong><em>no expectation</em></strong> of sexual fidelity on the part of either the husband or wife &amp; it was a formula for massive infidelity. In certain segments of Roman society, women were as debauched as the men. Some women pursued sexual liaisons with every notable public figure they could; gladiators, politicians, actors, &amp; comedians. The Roman satirist <strong><em>Juvenal</em></strong> wrote about these liaisons. The Church Father <strong><em>Tertullian</em></strong> wrote a treatise on proper conduct by Christians living in the debauched Empire. In a treatise called “Concerning Shows” he warned believers away from the theater because the plays enacted there were ribald &amp; blatant live pornography. <strong><em>Ovid</em></strong> wrote that normal heterosexual sex had turned into a brutal sadomasochism; THAT was the new normal.As the debauchery evolved from decade to decade, it grew progressively worse, as sexual sin always does. Since slaves were mere property, both men &amp; women began to use their young slaves as sex objects. Then <strong><em>homosexuality</em></strong> became increasingly accepted, with older men making the object of their desire, younger &amp; younger men &amp; boys. <strong><em>Incest</em></strong>, a strict taboo for generations, was never openly accepted as normal, but it was quietly accepted for those who opted for it. Several Emperors led the way.It was into this sexual maelstrom Christians came with a radically different sexual ethic. Only sex between a husband &amp; wife was acceptable before God. Hebrews 13:4 made it clear – “Let marriage be held in honor among all, and let the marriage bed be undefiled, for God will judge the sexually immoral and adulterous.”For Christians, sex btwn a husband &amp; wife was an expression of mutual love &amp; intimacy. It wasn’t purely selfish gratification. In truth, the Apostle Paul made a mind-blowing statement when in 1 Cor. 7 he said that a husband &amp; wife OWED each other sexual satisfaction. To a culture that <strong><em>legally</em></strong> treated women as the <strong><em>property</em></strong> of their husbands – that was astounding. For most in the Greco-Roman world, a wife was merely a social convention by which one raised legitimate heirs for the estate &amp; family name. But for pleasure &amp; fun, you had an affair or many. And since a wife didn’t expect her husband to be faithful or really even to check up on her, she also had lovers. So what Paul wrote to the Corinthian church was nothing short of astounding! And if you know anything about Corinth, then you know that’s saying something. As bad as things were all over the Empire, Corinth was considered by most as being <strong><em>really</em></strong> bad! Imagine the casino owners, showgirls &amp; sex workers of Las Vegas saying, “Yeah, Corinth is a really morally nasty place” and you get an idea of how bad it really was.Yet there was a church there, and Paul told the Christians they were to take all that sexual energy &amp; focus it into the husband-wife relationship where it belonged. He even warned them about thinking that <strong><em>abstaining</em></strong> from sex somehow pleased God or made them more spiritual. A husband <strong><em>owed</em></strong> his wife sexual satisfaction, &amp; vice versa. The only time they could abstain was during a short time to devote themselves to fasting. But when the fast was over, they were to get to it again. è I’m not making that up, read 1 Cor. 7 yourself, it’s all right there.While most skeptics scoffed at the Christian commitment to sexual purity, a few <strong><em>commended</em></strong> them. <strong><em>Galen</em></strong>, a Greek physician of the 2<sup>nd</sup> C thought the Christian commitment to fidelity in marriage set them apart as noble. The fruit of healthy, loved filled marriages that shaped happy families began to have a dramatic impact on their neighbors. People thought Christians odd for their commitment to fidelity, but they couldn’t argue with the obvious love &amp; devotion Christian couples had for each other.  They began to reason – “Sex is fun, but what my soul <strong><em>craves</em></strong> is love. I <strong><em>want</em></strong> pleasure, but what I <strong><em>NEED</em></strong> is <strong><em>significance</em></strong>, and it’s only a committed relationship that’s going to scratch that itch.”Unrestrained sex began to be regarded as <u>NOT</u> inevitable. People COULD in fact reign in their passions &amp; lust. Look! The Christians are doing it by the thousands! And surprise, surprise, they are waaaay happier than the pagans.As the Christian ethic regarding sex gained traction, they told how Jesus had warned about lust in the Sermon on the Mount. He said if a man <strong><em>looks longingly &amp; lustfully</em></strong> on a woman other than his wife, he’s committed adultery <strong><em>in his heart</em></strong>. It wasn’t just an overt <strong><em>act</em></strong> of sex that was prohibited. Christian sexual morality went further! It was about total marital fidelity to one’s spouse that included the thought life. Unbelievers began to realize Christianity <strong><em>wasn’t just moralism</em></strong>. It wasn’t prudish asceticism. It enjoyed physical pleasure, but in the boundaries God designed it for. It was an ethic that enhanced &amp; enriched life, while the immorality they’d given themselves to before was degrading &amp; life-quenching.Biblical Sexual morality allows life to flourish while sin diminishes the quality of life.One of the ways we can see the influence of Christianity in honoring marriage is in the beauty &amp; solemnity of the wedding ceremony. In Greco-Roman culture it was a small affair without much to-do. And marriage had fallen to such a low state by the turn of the Millennium most weddings were more farce that ceremony. Christians changed that. Specifically, Christian <strong><em>women</em></strong> changed that. They took to heart Jesus’ elevation of women &amp; embraced their calling as <strong><em>redeemed daughters of God</em></strong>. As wives &amp; mothers they gladly took hold of their calling to raise godly children and saw the wedding ceremony as the commencement of that. They demanded the ceremony be reverent &amp; solemn.  Their commitment worked slowly to effect a sea-change in the way <strong><em>all</em></strong> society viewed marriage &amp; weddings. Christian women took a courageous &amp; heroic stand. The pagan <strong><em>Libanius</em></strong> couldn’t help but express his admiration when he said, “What women these Christians have!”Along with the wanton &amp; debauched heterosexual immorality of Greco-Roman society was its acceptance of <strong><em>homosexuality</em></strong>. And not the plain 2 adults of the same-sex variety. <strong><em>Pederasty</em></strong> or <strong><em>pedophilia</em></strong> was common, where an adult man had sex with a boy btwn the age of 12 &amp; 16. In fact, pederasty was the <strong><em>usual</em></strong> form of homosexuality.  Several Roman writers comment on this.Pederasty declined &amp; ultimately failed in its grip on Roman society for the same reason heterosexual immorality declined; because of the sanctifying influence of Christianity. Christians didn’t stage campaigns calling homosexuality wrong any more than they did for adultery &amp; fornication. They simple showed a more excellent way that won the argument by the superiority of their lifestyle.That being the case, in the modern return of the rise of sexual immorality, homosexuality, the turn toward acceptance of same-sex marriage, the popularity of the 50 Shades literary porn for soccer moms, and the plague of internet porn, w/the commensurate explosion of child-pornography &amp; sex crimes against children, reason moves us to conclude it’s the <strong><em>failure</em></strong> of Christians to <strong><em>demonstrate</em></strong> to their culture the <strong><em>superiority</em></strong> of the Christian sexual &amp; marriage ethic. We don’t need campaigns against same-sex marriage. We need Christian husbands &amp; wives to love &amp; serve each other, working for each other’s delight &amp; raising happy, healthy families! Hard to do when the divorce rate among those calling themselves Christians is little better than the wider culture. <strong><em>Impossible</em></strong> when a church guy cheats on his wife or a church gal steps out on her husband.Earlier I said the moral excellence of early Christians commended them to many of their non-Christian peers. While that’s true, it’s certainly not the whole story. The sexual purity of Christians moved <strong><em>others</em></strong> to hate them &amp; accuse them of trying to <strong><em>subvert</em></strong> society. Why, those dangerous Jesus followers were fiddling with centuries of tradition. Keep that up &amp; the gods will be ticked. Who knows what wrath might be brewing, ready to fall on everyone’s head for allowing the Christians to get away with their narrow sexual rules. And what’s this silliness about loving my wife! You Christians are hazardous social revolutionaries. Honestly, in some places of the Empire, it was arguments like this that led to persecutions, and Christians were put to death: è For loving their wives &amp; staying sexually faithful to them.Well, here we are, 1800 years later &amp; the wheel’s turned once more. The Christian sexual ethic that won out because it was proven to be vastly superior to the pagan ethic, the Christian honoring of the sanctity of marriage &amp; sex that transformed society for the better for nearly 200 years, is being rapidly swept away in a re-embrace of humanistic paganism. The failure isn’t the Gospel’s. Nor is it the overwhelming power of immorality &amp; sin.The age grows dark when the light goes dim.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is part 3 in a series examining  the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we go even further in our examination of the sanctity of life that’s been the focus of the previous 2 episodes, but today, we look at it specifi]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="960" height="684" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3.jpg 960w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3-300x214.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3-768x547.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3-610x435.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3-400x284.jpg 400w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /></p>This episode is part 3 in a series examining  the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we go even further in our examination of the sanctity of life that’s been the focus of the previous 2 episodes, but today, we look at it specifically in Christianity’s regard for <strong><em>the Sanctity of Sex</em></strong>.As we begin, I want to pause to say that what we’re going to look at today may offend the sensibilities of some of our more secular &amp;/or liberally-minded listeners. The redefinition of gender that’s become a hot topic of late has split the church, as well as the wider culture. It’s not my intent here to develop a theology of gender, merely to give an accurate, albeit summary, review of sexual ethics in Church history. So summary are the following comments they border on being simplistic, and for that I apologize.This would be a good time to remind CS subscribers &amp; anyone listening to this that I am what can be called a conservative, Evangelical pastor of a non-denominational church whose primary focus of ministry is the verse by verse expository teaching and preaching of the Bible. I believe in the verbal-plenary inspiration of Scripture &amp; seek to cultivate a thoroughly Biblical Worldview. Part of that worldview is to not only cleave to Truth as revealed in the Bible, but to exemplify the character of Christ in my words &amp; actions. We was, as John says in the first chapter of his Gospel, <strong><em>FULL</em></strong> of Truth <strong><em>&amp; Grace</em></strong>. The legacy of the Gospel is that we also are to be filled by that fullness. So while I <strong><em>must</em></strong>, for sake of conscience, speak the truth, I must do so in love. Therefore I apologize for the times past in CS episodes when my joviality has been unkind; when for the sake of a couple yucks, I’ve demeaned others. That is definitely NOT consistent with the character of Jesus, who died to remove shame.With that said, what follows could be found offensive to some because it upholds a Biblical morality in regard to sexual ethics &amp; gender distinctions. I DO <strong><em>NOT</em></strong> apologize for that because it’s not I who’s offending – It’s God’s Word, as historically understood and applied by the Church.And now, let’s get to it . . .Wherever the Bible was read &amp; studied, human beings were understood as being created in the image of God &amp; as the creation account in Genesis makes clear, that meant they were made <strong><em>male &amp; female</em></strong>. The first man &amp; woman were placed in an idyllic setting, were naked &amp; because they were innocent, they were without shame. God Himself officiated at their Garden wedding, then announced that the goal of their union was to become one flesh. You don’t have to be a genius to realize it was God’s original plan for human beings to enjoy a rich &amp; rewarding sex life all within the marriage relationship, &amp; that marriage <strong><em>alone</em></strong> is the proper place for the act of sex.Just as the Christian who arrived in Rome found a low regard for human life, they also encountered a shocking moral depravity in regard to sex. Immorality was everywhere, an integral part of pagan culture. The Apostle Paul wrote of the Greco-Roman debauchery in Romans 1 when he said –<strong><sup>24</sup> </strong><strong>God gave them up in the lusts of their hearts to impurity, to the dishonoring of their bodies among themselves, <sup>25</sup> </strong><strong>because they exchanged the truth about God for a lie and worshiped and served what was created rather than the Creator, who is blessed forever! <sup>26</sup> </strong><strong>For this reason God gave them up to dishonorable passions</strong>.We know what social conditions were like at the time the Gospel spread throughout the Roman Empire because of contemporary writers who described it. <strong><em>Juvenal</em></strong>, <strong><em>Ovid</em></strong> and others recorded that sexual activity between men &amp; women was promiscuous &amp; depraved. The famous historian <strong><em>Edward Gibbon</em></strong>, whose epic tome <em>The Decline &amp; Fall of the Roman Empire </em>is considered <strong><u>THE</u></strong> standard work on the subject, said that the breakdown in sexuality morality began after the Punic Wars in 146 BC. By the 2<sup>nd</sup> C, normal sexual intercourse &amp; marital fidelity had all but disappeared. It wasn’t just that adultery &amp; fornication were common, people engaged in all kinds of bizarre sexual practices. What’s more, they were <strong><em>brazen</em></strong> about it; graffiti &amp; iconic images of their bizzarity appeared on columns, walls, &amp; household items like oil lamps, bowls, cups &amp; vases.It’s interesting that in the early years of the Republic, the Romans considered the Greeks who’d been the dominant civilization just before them to be morally corrupt. The Greeks exercised in the nude &amp; practiced all forms of sexual license. The Romans shunned public nudity &amp; considered much of what the Greeks had done morally shameful. But as power &amp; wealth flowed into Rome from their many conquests, they increasingly aped the older Greek practices. By the 2<sup>nd</sup> C AD, they were doing more &amp; worse than the Greeks had even thought.Things were so bad at the turn of the Millennium from the 1<sup>st</sup> C BC to AD, that <strong><em>Augustus</em></strong> enacted a set of laws aimed at curbing people’s addiction to illicit sex. The law had little effect, as to be expected when the only person to be punished for committing adultery was the woman. It was a terrible combination when people were on one hand, obsessed with sex &amp; on the other, despised marriage. Marriage was at a low point because most were arranged; social arrangements that aimed at one thing, securing one’s place in a society where standing was EVERYTHING. So men and women married with not an ounce of love or affection for each other. Couple that with <strong><em>no expectation</em></strong> of sexual fidelity on the part of either the husband or wife &amp; it was a formula for massive infidelity. In certain segments of Roman society, women were as debauched as the men. Some women pursued sexual liaisons with every notable public figure they could; gladiators, politicians, actors, &amp; comedians. The Roman satirist <strong><em>Juvenal</em></strong> wrote about these liaisons. The Church Father <strong><em>Tertullian</em></strong> wrote a treatise on proper conduct by Christians living in the debauched Empire. In a treatise called “Concerning Shows” he warned believers away from the theater because the plays enacted there were ribald &amp; blatant live pornography. <strong><em>Ovid</em></strong> wrote that normal heterosexual sex had turned into a brutal sadomasochism; THAT was the new normal.As the debauchery evolved from decade to decade, it grew progressively worse, as sexual sin always does. Since slaves were mere property, both men &amp; women began to use their young slaves as sex objects. Then <strong><em>homosexuality</em></strong> became increasingly accepted, with older men making the object of their desire, younger &amp; younger men &amp; boys. <strong><em>Incest</em></strong>, a strict taboo for generations, was never openly accepted as normal, but it was quietly accepted for those who opted for it. Several Emperors led the way.It was into this sexual maelstrom Christians came with a radically different sexual ethic. Only sex between a husband &amp; wife was acceptable before God. Hebrews 13:4 made it clear – “Let marriage be held in honor among all, and let the marriage bed be undefiled, for God will judge the sexually immoral and adulterous.”For Christians, sex btwn a husband &amp; wife was an expression of mutual love &amp; intimacy. It wasn’t purely selfish gratification. In truth, the Apostle Paul made a mind-blowing statement when in 1 Cor. 7 he said that a husband &amp; wife OWED each other sexual satisfaction. To a culture that <strong><em>legally</em></strong> treated women as the <strong><em>property</em></strong> of their husbands – that was astounding. For most in the Greco-Roman world, a wife was merely a social convention by which one raised legitimate heirs for the estate &amp; family name. But for pleasure &amp; fun, you had an affair or many. And since a wife didn’t expect her husband to be faithful or really even to check up on her, she also had lovers. So what Paul wrote to the Corinthian church was nothing short of astounding! And if you know anything about Corinth, then you know that’s saying something. As bad as things were all over the Empire, Corinth was considered by most as being <strong><em>really</em></strong> bad! Imagine the casino owners, showgirls &amp; sex workers of Las Vegas saying, “Yeah, Corinth is a really morally nasty place” and you get an idea of how bad it really was.Yet there was a church there, and Paul told the Christians they were to take all that sexual energy &amp; focus it into the husband-wife relationship where it belonged. He even warned them about thinking that <strong><em>abstaining</em></strong> from sex somehow pleased God or made them more spiritual. A husband <strong><em>owed</em></strong> his wife sexual satisfaction, &amp; vice versa. The only time they could abstain was during a short time to devote themselves to fasting. But when the fast was over, they were to get to it again. è I’m not making that up, read 1 Cor. 7 yourself, it’s all right there.While most skeptics scoffed at the Christian commitment to sexual purity, a few <strong><em>commended</em></strong> them. <strong><em>Galen</em></strong>, a Greek physician of the 2<sup>nd</sup> C thought the Christian commitment to fidelity in marriage set them apart as noble. The fruit of healthy, loved filled marriages that shaped happy families began to have a dramatic impact on their neighbors. People thought Christians odd for their commitment to fidelity, but they couldn’t argue with the obvious love &amp; devotion Christian couples had for each other.  They began to reason – “Sex is fun, but what my soul <strong><em>craves</em></strong> is love. I <strong><em>want</em></strong> pleasure, but what I <strong><em>NEED</em></strong> is <strong><em>significance</em></strong>, and it’s only a committed relationship that’s going to scratch that itch.”Unrestrained sex began to be regarded as <u>NOT</u> inevitable. People COULD in fact reign in their passions &amp; lust. Look! The Christians are doing it by the thousands! And surprise, surprise, they are waaaay happier than the pagans.As the Christian ethic regarding sex gained traction, they told how Jesus had warned about lust in the Sermon on the Mount. He said if a man <strong><em>looks longingly &amp; lustfully</em></strong> on a woman other than his wife, he’s committed adultery <strong><em>in his heart</em></strong>. It wasn’t just an overt <strong><em>act</em></strong> of sex that was prohibited. Christian sexual morality went further! It was about total marital fidelity to one’s spouse that included the thought life. Unbelievers began to realize Christianity <strong><em>wasn’t just moralism</em></strong>. It wasn’t prudish asceticism. It enjoyed physical pleasure, but in the boundaries God designed it for. It was an ethic that enhanced &amp; enriched life, while the immorality they’d given themselves to before was degrading &amp; life-quenching.Biblical Sexual morality allows life to flourish while sin diminishes the quality of life.One of the ways we can see the influence of Christianity in honoring marriage is in the beauty &amp; solemnity of the wedding ceremony. In Greco-Roman culture it was a small affair without much to-do. And marriage had fallen to such a low state by the turn of the Millennium most weddings were more farce that ceremony. Christians changed that. Specifically, Christian <strong><em>women</em></strong> changed that. They took to heart Jesus’ elevation of women &amp; embraced their calling as <strong><em>redeemed daughters of God</em></strong>. As wives &amp; mothers they gladly took hold of their calling to raise godly children and saw the wedding ceremony as the commencement of that. They demanded the ceremony be reverent &amp; solemn.  Their commitment worked slowly to effect a sea-change in the way <strong><em>all</em></strong> society viewed marriage &amp; weddings. Christian women took a courageous &amp; heroic stand. The pagan <strong><em>Libanius</em></strong> couldn’t help but express his admiration when he said, “What women these Christians have!”Along with the wanton &amp; debauched heterosexual immorality of Greco-Roman society was its acceptance of <strong><em>homosexuality</em></strong>. And not the plain 2 adults of the same-sex variety. <strong><em>Pederasty</em></strong> or <strong><em>pedophilia</em></strong> was common, where an adult man had sex with a boy btwn the age of 12 &amp; 16. In fact, pederasty was the <strong><em>usual</em></strong> form of homosexuality.  Several Roman writers comment on this.Pederasty declined &amp; ultimately failed in its grip on Roman society for the same reason heterosexual immorality declined; because of the sanctifying influence of Christianity. Christians didn’t stage campaigns calling homosexuality wrong any more than they did for adultery &amp; fornication. They simple showed a more excellent way that won the argument by the superiority of their lifestyle.That being the case, in the modern return of the rise of sexual immorality, homosexuality, the turn toward acceptance of same-sex marriage, the popularity of the 50 Shades literary porn for soccer moms, and the plague of internet porn, w/the commensurate explosion of child-pornography &amp; sex crimes against children, reason moves us to conclude it’s the <strong><em>failure</em></strong> of Christians to <strong><em>demonstrate</em></strong> to their culture the <strong><em>superiority</em></strong> of the Christian sexual &amp; marriage ethic. We don’t need campaigns against same-sex marriage. We need Christian husbands &amp; wives to love &amp; serve each other, working for each other’s delight &amp; raising happy, healthy families! Hard to do when the divorce rate among those calling themselves Christians is little better than the wider culture. <strong><em>Impossible</em></strong> when a church guy cheats on his wife or a church gal steps out on her husband.Earlier I said the moral excellence of early Christians commended them to many of their non-Christian peers. While that’s true, it’s certainly not the whole story. The sexual purity of Christians moved <strong><em>others</em></strong> to hate them &amp; accuse them of trying to <strong><em>subvert</em></strong> society. Why, those dangerous Jesus followers were fiddling with centuries of tradition. Keep that up &amp; the gods will be ticked. Who knows what wrath might be brewing, ready to fall on everyone’s head for allowing the Christians to get away with their narrow sexual rules. And what’s this silliness about loving my wife! You Christians are hazardous social revolutionaries. Honestly, in some places of the Empire, it was arguments like this that led to persecutions, and Christians were put to death: è For loving their wives &amp; staying sexually faithful to them.Well, here we are, 1800 years later &amp; the wheel’s turned once more. The Christian sexual ethic that won out because it was proven to be vastly superior to the pagan ethic, the Christian honoring of the sanctity of marriage &amp; sex that transformed society for the better for nearly 200 years, is being rapidly swept away in a re-embrace of humanistic paganism. The failure isn’t the Gospel’s. Nor is it the overwhelming power of immorality &amp; sin.The age grows dark when the light goes dim.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2003.mp3" length="12556499" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is part 3 in a series examining  the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we go even further in our examination of the sanctity of life that’s been the focus of the previous 2 episodes, but today, we look at it specifically in Christianity’s regard for the Sanctity of Sex.As we begin, I want to pause to say that what we’re going to look at today may offend the sensibilities of some of our more secular &amp;/or liberally-minded listeners. The redefinition of gender that’s become a hot topic of late has split the church, as well as the wider culture. It’s not my intent here to develop a theology of gender, merely to give an accurate, albeit summary, review of sexual ethics in Church history. So summary are the following comments they border on being simplistic, and for that I apologize.This would be a good time to remind CS subscribers &amp; anyone listening to this that I am what can be called a conservative, Evangelical pastor of a non-denominational church whose primary focus of ministry is the verse by verse expository teaching and preaching of the Bible. I believe in the verbal-plenary inspiration of Scripture &amp; seek to cultivate a thoroughly Biblical Worldview. Part of that worldview is to not only cleave to Truth as revealed in the Bible, but to exemplify the character of Christ in my words &amp; actions. We was, as John says in the first chapter of his Gospel, FULL of Truth &amp; Grace. The legacy of the Gospel is that we also are to be filled by that fullness. So while I must, for sake of conscience, speak the truth, I must do so in love. Therefore I apologize for the times past in CS episodes when my joviality has been unkind; when for the sake of a couple yucks, I’ve demeaned others. That is definitely NOT consistent with the character of Jesus, who died to remove shame.With that said, what follows could be found offensive to some because it upholds a Biblical morality in regard to sexual ethics &amp; gender distinctions. I DO NOT apologize for that because it’s not I who’s offending – It’s God’s Word, as historically understood and applied by the Church.And now, let’s get to it . . .Wherever the Bible was read &amp; studied, human beings were understood as being created in the image of God &amp; as the creation account in Genesis makes clear, that meant they were made male &amp; female. The first man &amp; woman were placed in an idyllic setting, were naked &amp; because they were innocent, they were without shame. God Himself officiated at their Garden wedding, then announced that the goal of their union was to become one flesh. You don’t have to be a genius to realize it was God’s original plan for human beings to enjoy a rich &amp; rewarding sex life all within the marriage relationship, &amp; that marriage alone is the proper place for the act of sex.Just as the Christian who arrived in Rome found a low regard for human life, they also encountered a shocking moral depravity in regard to sex. Immorality was everywhere, an integral part of pagan culture. The Apostle Paul wrote of the Greco-Roman debauchery in Romans 1 when he said –24 God gave them up in the lusts of their hearts to impurity, to the dishonoring of their bodies among themselves, 25 because they exchanged the truth about God for a lie and worshiped and served what was created rather than the Creator, who is blessed forever! 26 For this reason God gave them up to dishonorable passions.We know what social conditions were like at the time the Gospel spread throughout the Roman Empire because of contemporary writers who described it. Juvenal, Ovid and others recorded that sexual activity between men &amp; women was promiscuous &amp; depraved. The famous historian Edward Gibbon, whose epic tome The Decline &amp; Fall of the Roman Empire is considered THE standard work on the subject, said that the breakdown in sexuality morality began after the Punic Wars in 146 BC. By the 2nd C, nor]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-3.jpg</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 3</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is part 3 in a series examining  the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we go even further in our examination of the sanctity of life that’s been the focus of the previous 2 episodes, but today, we look at it specifically in Christianity’s regard for the Sanctity of Sex.As we begin, I want to pause to say that what we’re going to look at today may offend the sensibilities of some of our more secular &amp;/or liberally-minded listeners. The redefinition of gender that’s become a hot topic of late has split the church, as well as the wider culture. It’s not my intent here to develop a theology of gender, merely to give an accurate, albeit summary, review of sexual ethics in Church history. 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Today we dig a little deeper into how the Faith impacted the world’s view of the sanctity of life.In our last podcast, we talked about the ancient world’s widespread practice of infanticide &amp; how Christianity affected a fundamental shift in the way people evaluated life. This elevation of the value of human life came from Christianity’s roots in Biblical Judaism with its revelation that human beings are created in God’s image, then taken further by the Incarnation; that God became man in the person of Jesus of Nazareth. The cross reveals how highly God values people. Therefore, God’s people must value them as well. So while the pagan world thought little of exposing unwanted infants to the elements &amp; wild beasts, Christians rescued &amp; adopted them, raising them as their own. It was an early &amp; inventive church growth program.Another way the Christian view of the sanctity of life affected the Roman world was its impact è <strong><em>on the arena</em></strong>.The Roman writer <strong><em>Ausonius</em></strong> reported that gladiatorial games began in Rome about 264 BC. By the time Christians arrived there, the Romans had watched many thousands of gladiators fight to the death with one other &amp; beasts. Because the whole thing was meant to be a show, more often than not, the battles weren’t quick affairs. They were long, drawn out torments where as soon as one combatant gained a significant advantage on his opponent, he took his time finishing him off to titillate the blood-lust of the spectators. Death by many cuts. As one historian wrote, the 300 year long popularity of the Gladiatorial games “illustrates the pitiless spirit and carelessness of human life lurking behind the pomp, glitter, and cultural pretensions of the great imperial age.”Like infanticide, the games underscore Rome’s low regard for human life.Gladiators were usually slaves, prisoners of war, or condemned criminals, all regarded as expendable. Rome’s seeming unstoppable war-machine meant a constant influx of new slaves &amp; prisoners. The games provided a way to reduce the supply to the slave market to keep their price up &amp; keep the legions who sold them supplied with income. So speaking purely pragmatically, the games were a slick arrangement. It helped regulate the slave industry &amp; provided entertainment for the populace. If one poor soul had to die to keep a thousand happy, it was deemed worth it. Social commentators in ancient Rome remarked on how the State kept the ever-ready-to-riot masses pacified by providing free bread &amp; games; giving rise to the phrase – Bread &amp; Circuses.Though over time a handful of gladiator achieved celebrity status, the main bulk of them were considered by society to be loathsome &amp; doomed, assigned by Fate to a pitiless lot. Only a handful of freemen ever willingly became gladiators and if they did it was for money &amp; fame. They enjoyed the applause of the crowd &amp; were willing to imperil their lives to gain it. There were a few <strong><em>women</em></strong> gladiators.Before being allowed to fight in the arena, gladiators were trained. BTW, that word <strong><em>arena</em></strong> comes from the <strong><em>place</em></strong> where gladiatorial contests were waged. <strong><em>Harena</em></strong> is Latin for “sand” and refers to the floor of the theater which was covered w/a fine sand to absorb the blood. The whole aim of the games were to entertain so gladiators were taught the rudiments of combat so they could make a good showing &amp; increase the tension of the spectators. A good deal of gambling took place in the stands as people bet on their hoped-for champion. Because the games were a major event, the famous, rich &amp; powerful were nearly always in attendance, including senators, emperors, pagan priests &amp; vestal virgins.The games weren’t held just in Rome. Amphitheaters for games were erected in most major cities of the empire. &gt;&gt; I want to pause briefly and make a clarification. In modern usage, the word <strong><em>amphitheater</em></strong> is often used to describe a venue that’s a <strong><em>half circle</em></strong>; like the Universal Amphitheater in Los Angeles. But the prefix <strong><em>amphi</em></strong> means <strong><em>round</em></strong>, a <strong><em>full</em></strong> circle. For the Greeks &amp; Romans, an amphitheater was a <strong><em>full circle</em></strong>, like the Colosseum in Rome. A <strong><em>half</em></strong> circle, is just a <strong><em>theater</em></strong>. Amphitheaters were used for the gladiatorial games while theaters were used primarily for political gatherings, speeches, &amp; plays.Back to the gladiators: In Rome, as combatants entered the arena, they’d file before the emperor’s box, salute &amp; shout, “We who are about to die salute you.” They would then fight either man to man or in small teams. Occasionally masses of men would re-enact famous battles from Roman history. But most of the time it was 2 men battling each other to the death. When it became clear one was the victor &amp; his opponent was close to death, the winner would look to the stands for the audience’s verdict. If the loser had fought well, they might mark their desire that he be allowed to live by extending their arms &amp; giving a thumbs up. Most times, the crowd wanted to see the match finished by slaying the loser, so they gave thumbs down, the women just as much a part of this as men. All eyes then turned to the emperor whose decision decided the loser’s fate. He nearly always went with the crowd’s majority.Occasionally gladiators fought wild animals that often got the better of their human opponents. During the early 2<sup>nd</sup> C, the Emperor Trajan celebrated his conquest of the region of Dacia by hosting games lasting <strong><em>4 months</em></strong>. Ten thousand gladiators participated &amp; 10,000 animals were killed. Half the gladiators died <strong><em>in</em></strong> the arena while many other died later of their wounds. When <strong><em>Titus</em></strong> inaugurated the <strong><em>Colosseum</em></strong> in Rome in 80 AD, 5,000 animals were killed <strong><em>in a single day</em></strong>, along with hundreds of gladiators.While the average Roman throughout the empire enjoyed the games, <strong><em>Christians</em></strong> were <strong><em>appalled</em></strong> by them. But don’t forget, MOST of those early Christians were first, game-loving pagans. A radical transformation took place when they converted. What had once been <strong><em>entertainment</em></strong> became <strong><em>abhorrent</em></strong> as they realized the foolishness of their previous ways. For Christians, the games were gambling with men’s lives. They were a shocking violation of the Command, “You shall not murder.”So, Christians refused to attend the games. It wasn’t so much a boycott as it was a simple decision to not attend an event so fundamentally a grotesque violation of their deeply held conviction.  What used to be entertainment became a deplorable &amp; degrading vice.Pagan critics of the Faith noticed the Christian absence at the games &amp; complained; calling Christians <strong><em>anti-social!</em></strong> One critic accused, “You do not go to our shows; you take no part in our processions . . . you shrink in horror from our <strong><em>sacred</em></strong> games.” Interesting that the games were called <strong><em>sacred</em></strong> by this pagan critic. He saw participation in what the majority did civilly as a kind of civil religion everyone needed to be a willing part of or they presented a threat &amp; danger to society. As we consider that attitude of the ancient Roman Empire toward Christianity, it speaks volumes to us today about how Christians are once again marginalized for our <strong><em>moral</em></strong> stand on same-sex marriage &amp; <strong><em>intellectual</em></strong> position on theism &amp; creation.Church leaders called upon their members to not attend the games or other pagan celebrations where debauchery was on display. In AD 220 Tertullian wrote a book called “<strong><em>Concerning Shows</em></strong>” &amp; devoted an entire chapter admonishing Christians to not attend the games.Evidence of the profound impact Christianity has had on history &amp; the valuation of human life is that <strong><em>today</em></strong>, as we read this chapter of the history of the Roman Empire, we shudder at the <strong><em>barbarity &amp; butchery</em></strong> of the gladiatorial games. It’s appalling imagining people in the stands screaming for blood, cheering as a gladius is drawn slowly across the neck of some poor hapless slave.Christianity’s high regard for all human life eventually moved Christian emperors to ban the games. Historians agree – it was the growth of the Faith &amp; the persuasion of the Gospel that affected a fundamental shift in the way people regarded life. People grew uneasy with the idea that they were entertained by cruelty &amp; murder. The emperors <strong><em>Theodosius</em></strong> &amp; his son <strong><em>Honorius</em></strong> brought an official end to the games in the late 4<sup>th</sup> C after 7 centuries of brutality and untold thousands slaughtered for no more reason that entertainment.Someone might ask if the modern penchant for violence in movies &amp; TV, with all the blood &amp; gore isn’t a return to the moral bankruptcy of the Roman games. There’s an important difference – in movies &amp; TV, everyone knows it’s contrived – no one is actually hurt. In fact, stunt crews go to great lengths to ensure they aren’t; whereas in the ancient games, the victor was cheered &amp; encouraged by the crowds to finish it by brutally killing his opponent. Even in modern boxing matches, the referee stops the match when one of the contestants is in danger of real harm.Where this seems to be changing though is in the realm of MMA where combatants aim at doing real harm to their opponent and injury is common. As the sport grows &amp; more fighters enter the octagon, the crowd’s thirst for the spectacular keeps growing apace. We can only hope they don’t ever get to the point where they stand, extend their arm and give a thumbs down on a loser who’s tapped out.Christianity had a positive impact on other Romans laws as soon as the Emperor became a Christian. In 315 Constantine banned the practice of branding the faces of criminals condemned to serve in the mines or as gladiators.  He did so because man was created in the image of God and the face is a special &amp; unique way of identifying individuals. He eventually banned <strong><em>all</em></strong> branding of slaves. He also required people arrested for a crime be given a speedy trial, since holding them implied guilt by holding them against their will. Coming to see the cross as a most cruel form of execution, crucifixion was also outlawed.Constantine’s son <strong><em>Constantius</em></strong> followed in his father’s reforming ways. He segregated male &amp; female prisoners, to which we say, “Duh!” But know this, until the mid-4<sup>th</sup> C, male &amp; female prisoners were incarcerated <strong><em>together</em></strong>. And yes, you can imagine what that meant for the poor women. It reveals what low regard Greco-Roman culture had for women who weren’t under the <strong><em>manus</em></strong>, that is - the controlling hand of a husband. Such women were considered fair game for the unwelcomed attention of men. The elevation of women found in the Bible brought social transformation where ever the Faith spread.We’ve already considered the long historical debate over the legitimacy of Constantine’s conversion. Was it real or feigned because he could see which way the religio-political winds among Rome’s legions were blowing? His reforming of these deep-seated Roman customs regarding the sanctity of life do suggest he really understood the implications of the Gospel &amp; had some kind of a moral revolution himself. A guy who merely used Christianity when it was convenient wouldn’t call for the radical reformation of centuries old traditions knowing the social unrest it would cause unless he was convinced it was the right thing to do.Another way the Christian view of the sanctity of life shines through in transforming the ancient world is in the end it brought to human sacrifice, a fairly common practice in paganism. Child sacrifices were common rituals for Canaanite worshipers of Baal. Before Patrick arrived in Ireland, the Druids sacrificed both adults &amp; infants. As late the 13<sup>th</sup> &amp; 14<sup>th</sup> Centuries, the yet unreached Prussians &amp; Lithuanians practice human sacrifice. In the New World, the Aztecs &amp; Mayans both sacrificed many thousands of victims in blood orgies. The Aztecs would even subdue a neighboring tribe just to produce victims to sacrifice, leaving pools of blood at the base of their pyramids.But where ever the Gospel went &amp; people were converted to faith in Christ, human sacrifice came to an end.Finally, where ever the Gospel reached, people’s views of <strong><em>suicide</em></strong> changed. The philosophy of Stoicism which held a powerful sway over the mindset of the Roman Empire, put little value on human life, including one’s own. The ancient Romans had gone all in on the idea of <strong><em>quality of life</em></strong>. The only lives that bore any quality were those of the rich, powerful &amp; privileged. The lower classes were taught to accept the fact that Fate had passed them by &amp; the best they could aspire to was to make the lives of the blessed a little better before giving up their pathetic <strong><em>little</em></strong> lives. Suicide was considered a viable option when life was just too much to endure.Some Greeks &amp; Romans even considered suicide a <strong><em>glorious end</em></strong>. The person who took their own life in their own time, their own way was the master of their own fate – not leaving death to claim them at its whim. Many notable Romans took their own lives, including Cato, Seneca, Petronius &amp; some of the Emperors. Suicide was lauded as brave, a noble thing to do if it meant avoiding shame.It’s sad therefore to see the modern resurrection of the old arguments for suicide, that it’s noble if it means being the master of your own destiny, avoiding shame, or is a rebuttal to the supposed lack of quality of a person’s life. Christians joyously announce that in fact we AREN’T the masters of our fate, God is. Shame is dealt with at the cross, &amp; the issue isn’t <strong><em>quality</em></strong> of life – it’s <strong><em>sanctity</em></strong> of life. Quality is subjective, with one person’s abyssmalation being another’s glory, &amp; vice versa. <strong><em>Abyssmalation</em></strong> isn’t even a word – but it gets the point across.Christianity regards suicide as self-murder, a most obvious violation of the sanctity of life. It’s also, in nearly all cases, a profound loss of faith in God; concluding that one’s life is beyond God’s ability to rescue, restore &amp; redeem.Interestingly, while suicide came to be generally regarded as incompatible with Faith in God, it wasn’t until the <strong><em>Council of Elvira</em></strong> in 305 that it was formally condemned. And even then it wasn’t suicide as an act of desperation that was in view by the ban placed on it. What prompted the Council’s ban was the fact <strong><em>some</em></strong> Christians were <strong><em>too eager to be martyred</em></strong>. Remember that the couple decades just before Constantine became emperor were times of great &amp; bloody persecution for Christians. Martyrs had achieved <strong><em>heroic</em></strong> status. What had been meant as a way to encourage Christians to stay faithful went overboard &amp; became a kind of perverse delight in being martyred. So there were dozens who could easily have survived just by exercising some simple wisdom. But they nearly <strong><em>dared</em></strong> their tormentors to kill them, thinking that by doing so they were being heroic and would earn more points with God. Really, it was an ancient form of <strong><em>suicide by cop</em></strong> – in this case, suicide by executioner = Martyrdom. The Council of Elvira called a halt to it in 305.Clement of Alexandria, Lactantius, Gregory of Nazianus &amp; Eusebius all condemned suicide. But the most vociferously opposed to it was <strong><em>Augustine</em></strong> in the 5<sup>th</sup> C. You may remember he wrote against the Donatists in North Africa. The Donatists believed there was no forgiveness of sins after baptism, so some had gone to extreme measures &amp; agreed to a mass suicide right after being dunked.Augustine reasoned suicide violated the command “You shall not murder.” He pointed out that in the Bible, none of the Heroes of the Faith took their own lives and when Elijah asked God to slay him, God refused.As the years passed, the Roman church added more prescriptions to suicide in the hope no one would even think about it for the way it would consign the soul to eternal darkness. Public attitude toward suicide eventually changed to such a degree that it went from being considered noble to cowardly. Instead of using it to <strong><em>escape</em></strong> shame, it became a means <strong><em>to</em></strong> it.In our next episode, we’ll consider Christianity’s impact on sexual morality.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is part 2 of our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we dig a little deeper into how the Faith impacted the world’s view of the sanctity of life.In our last podcast, we talked about the anci]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="471" height="278" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-2.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-2.png 471w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-2-300x177.png 300w" sizes="(max-width: 471px) 100vw, 471px" /></p>This episode is part 2 of our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we dig a little deeper into how the Faith impacted the world’s view of the sanctity of life.In our last podcast, we talked about the ancient world’s widespread practice of infanticide &amp; how Christianity affected a fundamental shift in the way people evaluated life. This elevation of the value of human life came from Christianity’s roots in Biblical Judaism with its revelation that human beings are created in God’s image, then taken further by the Incarnation; that God became man in the person of Jesus of Nazareth. The cross reveals how highly God values people. Therefore, God’s people must value them as well. So while the pagan world thought little of exposing unwanted infants to the elements &amp; wild beasts, Christians rescued &amp; adopted them, raising them as their own. It was an early &amp; inventive church growth program.Another way the Christian view of the sanctity of life affected the Roman world was its impact è <strong><em>on the arena</em></strong>.The Roman writer <strong><em>Ausonius</em></strong> reported that gladiatorial games began in Rome about 264 BC. By the time Christians arrived there, the Romans had watched many thousands of gladiators fight to the death with one other &amp; beasts. Because the whole thing was meant to be a show, more often than not, the battles weren’t quick affairs. They were long, drawn out torments where as soon as one combatant gained a significant advantage on his opponent, he took his time finishing him off to titillate the blood-lust of the spectators. Death by many cuts. As one historian wrote, the 300 year long popularity of the Gladiatorial games “illustrates the pitiless spirit and carelessness of human life lurking behind the pomp, glitter, and cultural pretensions of the great imperial age.”Like infanticide, the games underscore Rome’s low regard for human life.Gladiators were usually slaves, prisoners of war, or condemned criminals, all regarded as expendable. Rome’s seeming unstoppable war-machine meant a constant influx of new slaves &amp; prisoners. The games provided a way to reduce the supply to the slave market to keep their price up &amp; keep the legions who sold them supplied with income. So speaking purely pragmatically, the games were a slick arrangement. It helped regulate the slave industry &amp; provided entertainment for the populace. If one poor soul had to die to keep a thousand happy, it was deemed worth it. Social commentators in ancient Rome remarked on how the State kept the ever-ready-to-riot masses pacified by providing free bread &amp; games; giving rise to the phrase – Bread &amp; Circuses.Though over time a handful of gladiator achieved celebrity status, the main bulk of them were considered by society to be loathsome &amp; doomed, assigned by Fate to a pitiless lot. Only a handful of freemen ever willingly became gladiators and if they did it was for money &amp; fame. They enjoyed the applause of the crowd &amp; were willing to imperil their lives to gain it. There were a few <strong><em>women</em></strong> gladiators.Before being allowed to fight in the arena, gladiators were trained. BTW, that word <strong><em>arena</em></strong> comes from the <strong><em>place</em></strong> where gladiatorial contests were waged. <strong><em>Harena</em></strong> is Latin for “sand” and refers to the floor of the theater which was covered w/a fine sand to absorb the blood. The whole aim of the games were to entertain so gladiators were taught the rudiments of combat so they could make a good showing &amp; increase the tension of the spectators. A good deal of gambling took place in the stands as people bet on their hoped-for champion. Because the games were a major event, the famous, rich &amp; powerful were nearly always in attendance, including senators, emperors, pagan priests &amp; vestal virgins.The games weren’t held just in Rome. Amphitheaters for games were erected in most major cities of the empire. &gt;&gt; I want to pause briefly and make a clarification. In modern usage, the word <strong><em>amphitheater</em></strong> is often used to describe a venue that’s a <strong><em>half circle</em></strong>; like the Universal Amphitheater in Los Angeles. But the prefix <strong><em>amphi</em></strong> means <strong><em>round</em></strong>, a <strong><em>full</em></strong> circle. For the Greeks &amp; Romans, an amphitheater was a <strong><em>full circle</em></strong>, like the Colosseum in Rome. A <strong><em>half</em></strong> circle, is just a <strong><em>theater</em></strong>. Amphitheaters were used for the gladiatorial games while theaters were used primarily for political gatherings, speeches, &amp; plays.Back to the gladiators: In Rome, as combatants entered the arena, they’d file before the emperor’s box, salute &amp; shout, “We who are about to die salute you.” They would then fight either man to man or in small teams. Occasionally masses of men would re-enact famous battles from Roman history. But most of the time it was 2 men battling each other to the death. When it became clear one was the victor &amp; his opponent was close to death, the winner would look to the stands for the audience’s verdict. If the loser had fought well, they might mark their desire that he be allowed to live by extending their arms &amp; giving a thumbs up. Most times, the crowd wanted to see the match finished by slaying the loser, so they gave thumbs down, the women just as much a part of this as men. All eyes then turned to the emperor whose decision decided the loser’s fate. He nearly always went with the crowd’s majority.Occasionally gladiators fought wild animals that often got the better of their human opponents. During the early 2<sup>nd</sup> C, the Emperor Trajan celebrated his conquest of the region of Dacia by hosting games lasting <strong><em>4 months</em></strong>. Ten thousand gladiators participated &amp; 10,000 animals were killed. Half the gladiators died <strong><em>in</em></strong> the arena while many other died later of their wounds. When <strong><em>Titus</em></strong> inaugurated the <strong><em>Colosseum</em></strong> in Rome in 80 AD, 5,000 animals were killed <strong><em>in a single day</em></strong>, along with hundreds of gladiators.While the average Roman throughout the empire enjoyed the games, <strong><em>Christians</em></strong> were <strong><em>appalled</em></strong> by them. But don’t forget, MOST of those early Christians were first, game-loving pagans. A radical transformation took place when they converted. What had once been <strong><em>entertainment</em></strong> became <strong><em>abhorrent</em></strong> as they realized the foolishness of their previous ways. For Christians, the games were gambling with men’s lives. They were a shocking violation of the Command, “You shall not murder.”So, Christians refused to attend the games. It wasn’t so much a boycott as it was a simple decision to not attend an event so fundamentally a grotesque violation of their deeply held conviction.  What used to be entertainment became a deplorable &amp; degrading vice.Pagan critics of the Faith noticed the Christian absence at the games &amp; complained; calling Christians <strong><em>anti-social!</em></strong> One critic accused, “You do not go to our shows; you take no part in our processions . . . you shrink in horror from our <strong><em>sacred</em></strong> games.” Interesting that the games were called <strong><em>sacred</em></strong> by this pagan critic. He saw participation in what the majority did civilly as a kind of civil religion everyone needed to be a willing part of or they presented a threat &amp; danger to society. As we consider that attitude of the ancient Roman Empire toward Christianity, it speaks volumes to us today about how Christians are once again marginalized for our <strong><em>moral</em></strong> stand on same-sex marriage &amp; <strong><em>intellectual</em></strong> position on theism &amp; creation.Church leaders called upon their members to not attend the games or other pagan celebrations where debauchery was on display. In AD 220 Tertullian wrote a book called “<strong><em>Concerning Shows</em></strong>” &amp; devoted an entire chapter admonishing Christians to not attend the games.Evidence of the profound impact Christianity has had on history &amp; the valuation of human life is that <strong><em>today</em></strong>, as we read this chapter of the history of the Roman Empire, we shudder at the <strong><em>barbarity &amp; butchery</em></strong> of the gladiatorial games. It’s appalling imagining people in the stands screaming for blood, cheering as a gladius is drawn slowly across the neck of some poor hapless slave.Christianity’s high regard for all human life eventually moved Christian emperors to ban the games. Historians agree – it was the growth of the Faith &amp; the persuasion of the Gospel that affected a fundamental shift in the way people regarded life. People grew uneasy with the idea that they were entertained by cruelty &amp; murder. The emperors <strong><em>Theodosius</em></strong> &amp; his son <strong><em>Honorius</em></strong> brought an official end to the games in the late 4<sup>th</sup> C after 7 centuries of brutality and untold thousands slaughtered for no more reason that entertainment.Someone might ask if the modern penchant for violence in movies &amp; TV, with all the blood &amp; gore isn’t a return to the moral bankruptcy of the Roman games. There’s an important difference – in movies &amp; TV, everyone knows it’s contrived – no one is actually hurt. In fact, stunt crews go to great lengths to ensure they aren’t; whereas in the ancient games, the victor was cheered &amp; encouraged by the crowds to finish it by brutally killing his opponent. Even in modern boxing matches, the referee stops the match when one of the contestants is in danger of real harm.Where this seems to be changing though is in the realm of MMA where combatants aim at doing real harm to their opponent and injury is common. As the sport grows &amp; more fighters enter the octagon, the crowd’s thirst for the spectacular keeps growing apace. We can only hope they don’t ever get to the point where they stand, extend their arm and give a thumbs down on a loser who’s tapped out.Christianity had a positive impact on other Romans laws as soon as the Emperor became a Christian. In 315 Constantine banned the practice of branding the faces of criminals condemned to serve in the mines or as gladiators.  He did so because man was created in the image of God and the face is a special &amp; unique way of identifying individuals. He eventually banned <strong><em>all</em></strong> branding of slaves. He also required people arrested for a crime be given a speedy trial, since holding them implied guilt by holding them against their will. Coming to see the cross as a most cruel form of execution, crucifixion was also outlawed.Constantine’s son <strong><em>Constantius</em></strong> followed in his father’s reforming ways. He segregated male &amp; female prisoners, to which we say, “Duh!” But know this, until the mid-4<sup>th</sup> C, male &amp; female prisoners were incarcerated <strong><em>together</em></strong>. And yes, you can imagine what that meant for the poor women. It reveals what low regard Greco-Roman culture had for women who weren’t under the <strong><em>manus</em></strong>, that is - the controlling hand of a husband. Such women were considered fair game for the unwelcomed attention of men. The elevation of women found in the Bible brought social transformation where ever the Faith spread.We’ve already considered the long historical debate over the legitimacy of Constantine’s conversion. Was it real or feigned because he could see which way the religio-political winds among Rome’s legions were blowing? His reforming of these deep-seated Roman customs regarding the sanctity of life do suggest he really understood the implications of the Gospel &amp; had some kind of a moral revolution himself. A guy who merely used Christianity when it was convenient wouldn’t call for the radical reformation of centuries old traditions knowing the social unrest it would cause unless he was convinced it was the right thing to do.Another way the Christian view of the sanctity of life shines through in transforming the ancient world is in the end it brought to human sacrifice, a fairly common practice in paganism. Child sacrifices were common rituals for Canaanite worshipers of Baal. Before Patrick arrived in Ireland, the Druids sacrificed both adults &amp; infants. As late the 13<sup>th</sup> &amp; 14<sup>th</sup> Centuries, the yet unreached Prussians &amp; Lithuanians practice human sacrifice. In the New World, the Aztecs &amp; Mayans both sacrificed many thousands of victims in blood orgies. The Aztecs would even subdue a neighboring tribe just to produce victims to sacrifice, leaving pools of blood at the base of their pyramids.But where ever the Gospel went &amp; people were converted to faith in Christ, human sacrifice came to an end.Finally, where ever the Gospel reached, people’s views of <strong><em>suicide</em></strong> changed. The philosophy of Stoicism which held a powerful sway over the mindset of the Roman Empire, put little value on human life, including one’s own. The ancient Romans had gone all in on the idea of <strong><em>quality of life</em></strong>. The only lives that bore any quality were those of the rich, powerful &amp; privileged. The lower classes were taught to accept the fact that Fate had passed them by &amp; the best they could aspire to was to make the lives of the blessed a little better before giving up their pathetic <strong><em>little</em></strong> lives. Suicide was considered a viable option when life was just too much to endure.Some Greeks &amp; Romans even considered suicide a <strong><em>glorious end</em></strong>. The person who took their own life in their own time, their own way was the master of their own fate – not leaving death to claim them at its whim. Many notable Romans took their own lives, including Cato, Seneca, Petronius &amp; some of the Emperors. Suicide was lauded as brave, a noble thing to do if it meant avoiding shame.It’s sad therefore to see the modern resurrection of the old arguments for suicide, that it’s noble if it means being the master of your own destiny, avoiding shame, or is a rebuttal to the supposed lack of quality of a person’s life. Christians joyously announce that in fact we AREN’T the masters of our fate, God is. Shame is dealt with at the cross, &amp; the issue isn’t <strong><em>quality</em></strong> of life – it’s <strong><em>sanctity</em></strong> of life. Quality is subjective, with one person’s abyssmalation being another’s glory, &amp; vice versa. <strong><em>Abyssmalation</em></strong> isn’t even a word – but it gets the point across.Christianity regards suicide as self-murder, a most obvious violation of the sanctity of life. It’s also, in nearly all cases, a profound loss of faith in God; concluding that one’s life is beyond God’s ability to rescue, restore &amp; redeem.Interestingly, while suicide came to be generally regarded as incompatible with Faith in God, it wasn’t until the <strong><em>Council of Elvira</em></strong> in 305 that it was formally condemned. And even then it wasn’t suicide as an act of desperation that was in view by the ban placed on it. What prompted the Council’s ban was the fact <strong><em>some</em></strong> Christians were <strong><em>too eager to be martyred</em></strong>. Remember that the couple decades just before Constantine became emperor were times of great &amp; bloody persecution for Christians. Martyrs had achieved <strong><em>heroic</em></strong> status. What had been meant as a way to encourage Christians to stay faithful went overboard &amp; became a kind of perverse delight in being martyred. So there were dozens who could easily have survived just by exercising some simple wisdom. But they nearly <strong><em>dared</em></strong> their tormentors to kill them, thinking that by doing so they were being heroic and would earn more points with God. Really, it was an ancient form of <strong><em>suicide by cop</em></strong> – in this case, suicide by executioner = Martyrdom. The Council of Elvira called a halt to it in 305.Clement of Alexandria, Lactantius, Gregory of Nazianus &amp; Eusebius all condemned suicide. But the most vociferously opposed to it was <strong><em>Augustine</em></strong> in the 5<sup>th</sup> C. You may remember he wrote against the Donatists in North Africa. The Donatists believed there was no forgiveness of sins after baptism, so some had gone to extreme measures &amp; agreed to a mass suicide right after being dunked.Augustine reasoned suicide violated the command “You shall not murder.” He pointed out that in the Bible, none of the Heroes of the Faith took their own lives and when Elijah asked God to slay him, God refused.As the years passed, the Roman church added more prescriptions to suicide in the hope no one would even think about it for the way it would consign the soul to eternal darkness. Public attitude toward suicide eventually changed to such a degree that it went from being considered noble to cowardly. Instead of using it to <strong><em>escape</em></strong> shame, it became a means <strong><em>to</em></strong> it.In our next episode, we’ll consider Christianity’s impact on sexual morality.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2002.mp3" length="13420956" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is part 2 of our series considering the impact Christianity has had on history &amp; culture. Today we dig a little deeper into how the Faith impacted the world’s view of the sanctity of life.In our last podcast, we talked about the ancient world’s widespread practice of infanticide &amp; how Christianity affected a fundamental shift in the way people evaluated life. This elevation of the value of human life came from Christianity’s roots in Biblical Judaism with its revelation that human beings are created in God’s image, then taken further by the Incarnation; that God became man in the person of Jesus of Nazareth. The cross reveals how highly God values people. Therefore, God’s people must value them as well. So while the pagan world thought little of exposing unwanted infants to the elements &amp; wild beasts, Christians rescued &amp; adopted them, raising them as their own. It was an early &amp; inventive church growth program.Another way the Christian view of the sanctity of life affected the Roman world was its impact è on the arena.The Roman writer Ausonius reported that gladiatorial games began in Rome about 264 BC. By the time Christians arrived there, the Romans had watched many thousands of gladiators fight to the death with one other &amp; beasts. Because the whole thing was meant to be a show, more often than not, the battles weren’t quick affairs. They were long, drawn out torments where as soon as one combatant gained a significant advantage on his opponent, he took his time finishing him off to titillate the blood-lust of the spectators. Death by many cuts. As one historian wrote, the 300 year long popularity of the Gladiatorial games “illustrates the pitiless spirit and carelessness of human life lurking behind the pomp, glitter, and cultural pretensions of the great imperial age.”Like infanticide, the games underscore Rome’s low regard for human life.Gladiators were usually slaves, prisoners of war, or condemned criminals, all regarded as expendable. Rome’s seeming unstoppable war-machine meant a constant influx of new slaves &amp; prisoners. The games provided a way to reduce the supply to the slave market to keep their price up &amp; keep the legions who sold them supplied with income. So speaking purely pragmatically, the games were a slick arrangement. It helped regulate the slave industry &amp; provided entertainment for the populace. If one poor soul had to die to keep a thousand happy, it was deemed worth it. Social commentators in ancient Rome remarked on how the State kept the ever-ready-to-riot masses pacified by providing free bread &amp; games; giving rise to the phrase – Bread &amp; Circuses.Though over time a handful of gladiator achieved celebrity status, the main bulk of them were considered by society to be loathsome &amp; doomed, assigned by Fate to a pitiless lot. Only a handful of freemen ever willingly became gladiators and if they did it was for money &amp; fame. They enjoyed the applause of the crowd &amp; were willing to imperil their lives to gain it. There were a few women gladiators.Before being allowed to fight in the arena, gladiators were trained. BTW, that word arena comes from the place where gladiatorial contests were waged. Harena is Latin for “sand” and refers to the floor of the theater which was covered w/a fine sand to absorb the blood. The whole aim of the games were to entertain so gladiators were taught the rudiments of combat so they could make a good showing &amp; increase the tension of the spectators. A good deal of gambling took place in the stands as people bet on their hoped-for champion. Because the games were a major event, the famous, rich &amp; powerful were nearly always in attendance, including senators, emperors, pagan priests &amp; vestal virgins.The games weren’t held just in Rome. 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This elevation of the value of human life came from Christianity’s roots in Biblical Judaism with its revelation that human beings are created in God’s image, then taken further by the Incarnation; that God became man in the person of Jesus of Nazareth. The cross reveals how highly God values people. Therefore, God’s people must value them as well. So while the pagan world thought little of exposing unwanted infants to the elements &amp; wild beasts, Christians rescued &amp; adopted them, raising them as their own. 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We’ll unpack how the Faith has left its imprint on society. The Title of this episode is <strong><em>The Change - Part 1: The Sanctity of Life.</em></strong>Knowing my fascination with history and especially the history of Rome, a few years ago, someone recommended I watch a mini-series that aired on a cable network. While it was dramatic historical fiction, the producers did a good job of presenting the customs &amp; values of 1<sup>st</sup> C BC Roman culture. While the series was suspenseful &amp; entertaining, it was difficult to watch because of the brutality that was commonplace. And it wasn't put in merely for the sake of <strong><em>titillation </em></strong>or to make the shows more <strong><em>provocative.</em></strong> It was an accurate depiction of the time. More than once, I found myself near tears, broken over just how lost the world was. Several times I said out loud, "They needed Jesus!"Exactly! THAT was the very era Jesus was born into &amp; the culture the Gospel spread in. How desperately the Roman Empire needed the life-affirming message the Early Church preached &amp; lived.There's an old saying, “When in Rome, do as the Romans do.” When the early Christians came to Rome, we can be thankful they DIDN'T do what the Romans did. On the contrary, slowly but surely, with fits &amp; starts, they eventually <strong><em>transformed </em></strong>the Greco-Roman world from rank paganism to a more or less Biblical worldview. Nowhere was that seen more clearly than in the change that was made to the sanctity of human life.During the early days of the Roman republic, the high value put on the family unit formed a moral base that lent a certain weight to the value of the individual. But as the idea of the State grew during the late republic, then blossomed in the Empire, people were evaluated in terms of what they could contribute <strong><em>to</em></strong> the State. That meant people on the bottom of the social scale had little to no value. The poor, women, and slaves became chattel; property to be used. Life became cheap. And the pagan gods bequeathed no real moral virtue into the Roman world. They were understood to be whimsical &amp; selfish at the best of times, cruel in the worst.The Christian value of the sanctity or specialness of human beings was based in the Jewish view of man as created in God's image. There was a healthy Jewish population in the City of Rome itself &amp; scattered throughout other major cities of the Empire. Early on, the unique Jewish view of man had infiltrated the Roman world where ever Jews were to be found. So different was this view of man from the paganized Greco-Roman worldview that many of the more enlightened Greeks &amp; Romans had begun attending Jewish synagogues. If they stayed, they became known as <strong><em>God-fearers</em></strong>; Gentiles who believed in the God of the Bible, but hadn't become full converts to Judaism by being circumcised, baptized, &amp; keeping kosher. They occupied a section in many synagogues, sitting by themselves to hear the teaching of Scripture. The book of Acts tells us some of Paul's most fruitful work was in this God-Fearer section of the synagogue.The Jewish idea of men &amp; women being created in God's image took on new potency when the Gospel was preached, for it told of God <strong><em>becoming </em></strong>man. And becoming a man so He could go to the cross to ransom lost men &amp; women; translating them from a destiny in hell to the glory of heaven. All this spoke of <strong><em>God's view </em></strong>of the value of human beings. If He would endure the passion &amp; cross, it meant life was of inestimable value. Rather than life being cheap, it was to be honored and protected at all costs, regardless of its station or quality.One way the early Christian demonstrated this was the church's opposition to the widespread practice of <strong><em>infanticide. </em></strong>It was common to expose unwanted children soon after birth, either by drowning or leaving them on exposed where the elements or wild beasts would finish them. They were left to die for physical deformities, for being of the wrong sex, or simply because the parents couldn't afford another mouth to feed.Abandoning unwanted infants was quite common in the Greco-Roman world. In fact, the founding myth of Rome begins with 2 infant boys being tossed into the Tiber River. Romulus &amp; Remus both survived to be suckled by a she-wolf, then raised by an elderly shepherd. It was their later struggle that founded the city of Rome, named for one of the brothers - Romulus.So in the city of Rome itself, parents would regularly leave unwanted children at the base of the <strong><em>Columna Lactaria. </em></strong>In later times, Roman parents would abandon their infants there to show grief over some national calamity, like the death of a beloved emperor. To put that in modern terms, imagine someone dropping off their 2 week old infant at a memorial for 9/11 - and just walking away; thinking that somehow shows solidarity with everyone’s shock &amp; grief. Yet that's what many Romans did with their newborns when calamity struck.<strong><em>Greeks</em></strong> also practiced infanticide by abandoning infants. They did so because it was woven into their mythology. The well-known Greek tragedy <strong><em>Oedipus Rex</em></strong> revolves around Oedipus who at only 3 days was abandoned by his father King Laius of Thebes. Ion, founder of Ionia was abandoned as an infant by his mother. Poseidon, Aesculapius, &amp; Hephaistos were all abandoned infants. Even Paris who started the Trojan War was abandoned as a child. In Sparta, every newborn was brought before the elders for inspection. If the child was deemed weak in any way, it was abandoned.As shocking, is realizing in all the literature come to us from that time, nowhere is there a shred of evidence infanticide was wrong, or even questioned.Infanticide wasn't practiced just among the Greeks &amp; Romans; <strong><em>other </em></strong>ancient societies practiced it as well. Plutarch said the <strong><em>Carthaginians</em></strong> had made infant sacrifice a regular occurrence. When building a new house or wall, they mixed the blood of an infant with the mortar, thinking it made the wall stronger. If a wealthy family had no new-born to offer, they’d buy one off a poor mother. Though we don't have a record of what was on the 12 Tablets that formed the basis of Roman Law &amp; civilization, we know a good deal of what was in them from the quotes of later Romans. <strong><em>Cicero</em></strong> says it was part of Roman law to expose deformed infants. In the 1<sup>st</sup> C AD, <strong><em>Seneca</em></strong>, remarks in passing, without batting the proverbial eye, that deformed infants were routinely drowned. Infanticide was so common in the later Greek era that in the 2<sup>nd</sup> C BC, Polybius blamed a <strong><em>population decline </em></strong>on it.&nbsp;Because infanticide was so common, large families among both Greeks &amp; Romans was rare. An inscription found at Delphi reveals that in a 2<sup>nd</sup> C sample of 600 families, only 1% had more than 1 daughter! Infanticide was practiced in India, China, Japan, Africa, the rainforests of Brazil, among the Inuit, &amp; among the native North &amp; Central  Americans.Early Christians <strong><em>balked not </em></strong>at calling infanticide, <strong><em>murder. </em></strong>To them, infants were creatures of God who bore His image no less than their mature counterparts. They'd heard of Jesus' attention to little children in Matthew 19. That passage is interesting because the disciples thought the children approaching Jesus weren't worthy of His august attention. In their attitude toward the little ones, contrary as it was to Jesus' own perspective, we catch of glimpse of how the Greco-Roman culture had influenced them. The pre-Roman Jewish culture put a huge emphasis on children. They were regarded as a great blessing from God. Children were God's promise of a future! Yet in the disciples' shooing the children away from Jesus, we see how the Greco-Roman devaluing of life had infected them.We ought to reflect on how the modern abortion debate may have affected <strong><em>our </em></strong>valuation of human life. The parallels to the current population decline among ethnic Europeans ought to be obvious &amp; a sign of how the Judeo-Christian worldview has been gutted from Western civilization.<em>The Didache, </em>the standard catechism used by the Church in the 1<sup>st</sup> C tells Christians, "You shall not commit infanticide." It’s condemned in the Epistle of Barnabas, written about 130. In AD 222, the 1-time slave turned bishop of Rome, <strong><em>Callistus </em></strong>expressed his dismay at the widespread practice of exposing unwanted infants.It was this &amp; the very vocal Christian opposition to it that helped fuel the persecution the early church faced in so many places around the Empire. The Romans placed great stock in tradition and looked with suspicion on anyone who sought to change it. The Christians were doing just that with their radical ideas about how to treat the unwanted.While Christians opposed infanticide, they were unable to do anything about it as a social policy while they were an outlawed group. It wasn't until the Edict of Milan in AD 313 that they were able to even speak to official policy. Then, only 60 years later <strong><em>Emperor Valentinian</em></strong>, at the urging of Basil of Caesarea, outlawed the wicked practice of infanticide.But while they waited for the laws to change, early Christians didn't sit on their hands. They regularly went out to the hillsides where children were left exposed and took them into their homes, raising them as their own children. In Rome, Bishop Callistus organized people to roam the streets in the late evening, looking for abandoned children. He then placed them in the homes of parents wanting them. As far as we know, this was the first organized adoption agency, even though it was done on the sly. The famous martyr <strong><em>Polycarp's</em></strong> protégé, <strong><em>Benignus of Dijon</em></strong>, recused &amp; nurtured abandoned little ones, ministering to the needs of children who'd been deformed because of botched abortions. <strong><em>Afra of Augsburg</em></strong>, a notorious prostitute before her conversion to Christ, began a ministry to the abandoned children of prisoners, thieves, smugglers, pirates, runaway slaves, and all sorts of ne'er-do' wells.No one should get the impression from this that following Valentinian's outlawing of infanticide &amp; child-abandonment, there was an immediate, overnight end to the practice. Far from it. People in Europe &amp; the Eastern Empire continued to off their off spring in large numbers. And Christians continued to adopt them. But as the influence of the Christian worldview spread, there was a deep &amp; fundamental shift that took place in the way people viewed human life; all of it from cradle to grave. And where that respect for life settled in, infanticide evaporated. It got to the point where a single abandoned infant became a shocking event the news of which spread like wild-fire. And when desperation moved some young mother to abandon her child, where did she leave it? Not on a hillside to let it die. No. She left it on the doorstep of the local church because she knew her child would be taken care of.So it ought to be with the deepest kind of grief that we hear <strong><em>now</em></strong> about newborns being left in dumpsters &amp; gas station restrooms. It seems we've <strong><em>regressed</em></strong>, not <strong><em>progressed</em></strong>; <strong><em>devolved</em></strong>, not <strong><em>evolved</em></strong>. Society has at any rate. And to think - there are people who actually <strong><em>rejoice </em></strong>that the Christian worldview has been cut loose from modern society.We have abortion, which is really just an earlier form of infanticide. <strong><em>Partial birth</em></strong> abortion isn't even that! If a woman doesn't make the appointment to rid herself of the unwanted before it's born, no problem; when in Rome, do as the Romans do.What's next? Gladiatorial combat? Oops - too late. // Slavery? Again, too late. It's already here.We’ll be taking a look at many more ways the Christian Faith has impacted culture &amp; civilization in the weeks to come.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Were changing gears a bit to begin a series of podcasts considering the impact Christianity has had on the world. We’ll unpack how the Faith has left its imprint on society. The Title of this episode is The Change - Part 1: The Sanctity of Life.Knowi]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="640" height="427" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-1.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-1.jpg 640w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-1-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-1-610x407.jpg 610w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>We're changing gears a bit to begin a series of podcasts considering the impact Christianity has had on the world. We’ll unpack how the Faith has left its imprint on society. The Title of this episode is <strong><em>The Change - Part 1: The Sanctity of Life.</em></strong>Knowing my fascination with history and especially the history of Rome, a few years ago, someone recommended I watch a mini-series that aired on a cable network. While it was dramatic historical fiction, the producers did a good job of presenting the customs &amp; values of 1<sup>st</sup> C BC Roman culture. While the series was suspenseful &amp; entertaining, it was difficult to watch because of the brutality that was commonplace. And it wasn't put in merely for the sake of <strong><em>titillation </em></strong>or to make the shows more <strong><em>provocative.</em></strong> It was an accurate depiction of the time. More than once, I found myself near tears, broken over just how lost the world was. Several times I said out loud, "They needed Jesus!"Exactly! THAT was the very era Jesus was born into &amp; the culture the Gospel spread in. How desperately the Roman Empire needed the life-affirming message the Early Church preached &amp; lived.There's an old saying, “When in Rome, do as the Romans do.” When the early Christians came to Rome, we can be thankful they DIDN'T do what the Romans did. On the contrary, slowly but surely, with fits &amp; starts, they eventually <strong><em>transformed </em></strong>the Greco-Roman world from rank paganism to a more or less Biblical worldview. Nowhere was that seen more clearly than in the change that was made to the sanctity of human life.During the early days of the Roman republic, the high value put on the family unit formed a moral base that lent a certain weight to the value of the individual. But as the idea of the State grew during the late republic, then blossomed in the Empire, people were evaluated in terms of what they could contribute <strong><em>to</em></strong> the State. That meant people on the bottom of the social scale had little to no value. The poor, women, and slaves became chattel; property to be used. Life became cheap. And the pagan gods bequeathed no real moral virtue into the Roman world. They were understood to be whimsical &amp; selfish at the best of times, cruel in the worst.The Christian value of the sanctity or specialness of human beings was based in the Jewish view of man as created in God's image. There was a healthy Jewish population in the City of Rome itself &amp; scattered throughout other major cities of the Empire. Early on, the unique Jewish view of man had infiltrated the Roman world where ever Jews were to be found. So different was this view of man from the paganized Greco-Roman worldview that many of the more enlightened Greeks &amp; Romans had begun attending Jewish synagogues. If they stayed, they became known as <strong><em>God-fearers</em></strong>; Gentiles who believed in the God of the Bible, but hadn't become full converts to Judaism by being circumcised, baptized, &amp; keeping kosher. They occupied a section in many synagogues, sitting by themselves to hear the teaching of Scripture. The book of Acts tells us some of Paul's most fruitful work was in this God-Fearer section of the synagogue.The Jewish idea of men &amp; women being created in God's image took on new potency when the Gospel was preached, for it told of God <strong><em>becoming </em></strong>man. And becoming a man so He could go to the cross to ransom lost men &amp; women; translating them from a destiny in hell to the glory of heaven. All this spoke of <strong><em>God's view </em></strong>of the value of human beings. If He would endure the passion &amp; cross, it meant life was of inestimable value. Rather than life being cheap, it was to be honored and protected at all costs, regardless of its station or quality.One way the early Christian demonstrated this was the church's opposition to the widespread practice of <strong><em>infanticide. </em></strong>It was common to expose unwanted children soon after birth, either by drowning or leaving them on exposed where the elements or wild beasts would finish them. They were left to die for physical deformities, for being of the wrong sex, or simply because the parents couldn't afford another mouth to feed.Abandoning unwanted infants was quite common in the Greco-Roman world. In fact, the founding myth of Rome begins with 2 infant boys being tossed into the Tiber River. Romulus &amp; Remus both survived to be suckled by a she-wolf, then raised by an elderly shepherd. It was their later struggle that founded the city of Rome, named for one of the brothers - Romulus.So in the city of Rome itself, parents would regularly leave unwanted children at the base of the <strong><em>Columna Lactaria. </em></strong>In later times, Roman parents would abandon their infants there to show grief over some national calamity, like the death of a beloved emperor. To put that in modern terms, imagine someone dropping off their 2 week old infant at a memorial for 9/11 - and just walking away; thinking that somehow shows solidarity with everyone’s shock &amp; grief. Yet that's what many Romans did with their newborns when calamity struck.<strong><em>Greeks</em></strong> also practiced infanticide by abandoning infants. They did so because it was woven into their mythology. The well-known Greek tragedy <strong><em>Oedipus Rex</em></strong> revolves around Oedipus who at only 3 days was abandoned by his father King Laius of Thebes. Ion, founder of Ionia was abandoned as an infant by his mother. Poseidon, Aesculapius, &amp; Hephaistos were all abandoned infants. Even Paris who started the Trojan War was abandoned as a child. In Sparta, every newborn was brought before the elders for inspection. If the child was deemed weak in any way, it was abandoned.As shocking, is realizing in all the literature come to us from that time, nowhere is there a shred of evidence infanticide was wrong, or even questioned.Infanticide wasn't practiced just among the Greeks &amp; Romans; <strong><em>other </em></strong>ancient societies practiced it as well. Plutarch said the <strong><em>Carthaginians</em></strong> had made infant sacrifice a regular occurrence. When building a new house or wall, they mixed the blood of an infant with the mortar, thinking it made the wall stronger. If a wealthy family had no new-born to offer, they’d buy one off a poor mother. Though we don't have a record of what was on the 12 Tablets that formed the basis of Roman Law &amp; civilization, we know a good deal of what was in them from the quotes of later Romans. <strong><em>Cicero</em></strong> says it was part of Roman law to expose deformed infants. In the 1<sup>st</sup> C AD, <strong><em>Seneca</em></strong>, remarks in passing, without batting the proverbial eye, that deformed infants were routinely drowned. Infanticide was so common in the later Greek era that in the 2<sup>nd</sup> C BC, Polybius blamed a <strong><em>population decline </em></strong>on it.&nbsp;Because infanticide was so common, large families among both Greeks &amp; Romans was rare. An inscription found at Delphi reveals that in a 2<sup>nd</sup> C sample of 600 families, only 1% had more than 1 daughter! Infanticide was practiced in India, China, Japan, Africa, the rainforests of Brazil, among the Inuit, &amp; among the native North &amp; Central  Americans.Early Christians <strong><em>balked not </em></strong>at calling infanticide, <strong><em>murder. </em></strong>To them, infants were creatures of God who bore His image no less than their mature counterparts. They'd heard of Jesus' attention to little children in Matthew 19. That passage is interesting because the disciples thought the children approaching Jesus weren't worthy of His august attention. In their attitude toward the little ones, contrary as it was to Jesus' own perspective, we catch of glimpse of how the Greco-Roman culture had influenced them. The pre-Roman Jewish culture put a huge emphasis on children. They were regarded as a great blessing from God. Children were God's promise of a future! Yet in the disciples' shooing the children away from Jesus, we see how the Greco-Roman devaluing of life had infected them.We ought to reflect on how the modern abortion debate may have affected <strong><em>our </em></strong>valuation of human life. The parallels to the current population decline among ethnic Europeans ought to be obvious &amp; a sign of how the Judeo-Christian worldview has been gutted from Western civilization.<em>The Didache, </em>the standard catechism used by the Church in the 1<sup>st</sup> C tells Christians, "You shall not commit infanticide." It’s condemned in the Epistle of Barnabas, written about 130. In AD 222, the 1-time slave turned bishop of Rome, <strong><em>Callistus </em></strong>expressed his dismay at the widespread practice of exposing unwanted infants.It was this &amp; the very vocal Christian opposition to it that helped fuel the persecution the early church faced in so many places around the Empire. The Romans placed great stock in tradition and looked with suspicion on anyone who sought to change it. The Christians were doing just that with their radical ideas about how to treat the unwanted.While Christians opposed infanticide, they were unable to do anything about it as a social policy while they were an outlawed group. It wasn't until the Edict of Milan in AD 313 that they were able to even speak to official policy. Then, only 60 years later <strong><em>Emperor Valentinian</em></strong>, at the urging of Basil of Caesarea, outlawed the wicked practice of infanticide.But while they waited for the laws to change, early Christians didn't sit on their hands. They regularly went out to the hillsides where children were left exposed and took them into their homes, raising them as their own children. In Rome, Bishop Callistus organized people to roam the streets in the late evening, looking for abandoned children. He then placed them in the homes of parents wanting them. As far as we know, this was the first organized adoption agency, even though it was done on the sly. The famous martyr <strong><em>Polycarp's</em></strong> protégé, <strong><em>Benignus of Dijon</em></strong>, recused &amp; nurtured abandoned little ones, ministering to the needs of children who'd been deformed because of botched abortions. <strong><em>Afra of Augsburg</em></strong>, a notorious prostitute before her conversion to Christ, began a ministry to the abandoned children of prisoners, thieves, smugglers, pirates, runaway slaves, and all sorts of ne'er-do' wells.No one should get the impression from this that following Valentinian's outlawing of infanticide &amp; child-abandonment, there was an immediate, overnight end to the practice. Far from it. People in Europe &amp; the Eastern Empire continued to off their off spring in large numbers. And Christians continued to adopt them. But as the influence of the Christian worldview spread, there was a deep &amp; fundamental shift that took place in the way people viewed human life; all of it from cradle to grave. And where that respect for life settled in, infanticide evaporated. It got to the point where a single abandoned infant became a shocking event the news of which spread like wild-fire. And when desperation moved some young mother to abandon her child, where did she leave it? Not on a hillside to let it die. No. She left it on the doorstep of the local church because she knew her child would be taken care of.So it ought to be with the deepest kind of grief that we hear <strong><em>now</em></strong> about newborns being left in dumpsters &amp; gas station restrooms. It seems we've <strong><em>regressed</em></strong>, not <strong><em>progressed</em></strong>; <strong><em>devolved</em></strong>, not <strong><em>evolved</em></strong>. Society has at any rate. And to think - there are people who actually <strong><em>rejoice </em></strong>that the Christian worldview has been cut loose from modern society.We have abortion, which is really just an earlier form of infanticide. <strong><em>Partial birth</em></strong> abortion isn't even that! If a woman doesn't make the appointment to rid herself of the unwanted before it's born, no problem; when in Rome, do as the Romans do.What's next? Gladiatorial combat? Oops - too late. // Slavery? Again, too late. It's already here.We’ll be taking a look at many more ways the Christian Faith has impacted culture &amp; civilization in the weeks to come.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20Change%2001.mp3" length="10059288" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[We're changing gears a bit to begin a series of podcasts considering the impact Christianity has had on the world. We’ll unpack how the Faith has left its imprint on society. The Title of this episode is The Change - Part 1: The Sanctity of Life.Knowing my fascination with history and especially the history of Rome, a few years ago, someone recommended I watch a mini-series that aired on a cable network. While it was dramatic historical fiction, the producers did a good job of presenting the customs &amp; values of 1st C BC Roman culture. While the series was suspenseful &amp; entertaining, it was difficult to watch because of the brutality that was commonplace. And it wasn't put in merely for the sake of titillation or to make the shows more provocative. It was an accurate depiction of the time. More than once, I found myself near tears, broken over just how lost the world was. Several times I said out loud, "They needed Jesus!"Exactly! THAT was the very era Jesus was born into &amp; the culture the Gospel spread in. How desperately the Roman Empire needed the life-affirming message the Early Church preached &amp; lived.There's an old saying, “When in Rome, do as the Romans do.” When the early Christians came to Rome, we can be thankful they DIDN'T do what the Romans did. On the contrary, slowly but surely, with fits &amp; starts, they eventually transformed the Greco-Roman world from rank paganism to a more or less Biblical worldview. Nowhere was that seen more clearly than in the change that was made to the sanctity of human life.During the early days of the Roman republic, the high value put on the family unit formed a moral base that lent a certain weight to the value of the individual. But as the idea of the State grew during the late republic, then blossomed in the Empire, people were evaluated in terms of what they could contribute to the State. That meant people on the bottom of the social scale had little to no value. The poor, women, and slaves became chattel; property to be used. Life became cheap. And the pagan gods bequeathed no real moral virtue into the Roman world. They were understood to be whimsical &amp; selfish at the best of times, cruel in the worst.The Christian value of the sanctity or specialness of human beings was based in the Jewish view of man as created in God's image. There was a healthy Jewish population in the City of Rome itself &amp; scattered throughout other major cities of the Empire. Early on, the unique Jewish view of man had infiltrated the Roman world where ever Jews were to be found. So different was this view of man from the paganized Greco-Roman worldview that many of the more enlightened Greeks &amp; Romans had begun attending Jewish synagogues. If they stayed, they became known as God-fearers; Gentiles who believed in the God of the Bible, but hadn't become full converts to Judaism by being circumcised, baptized, &amp; keeping kosher. They occupied a section in many synagogues, sitting by themselves to hear the teaching of Scripture. The book of Acts tells us some of Paul's most fruitful work was in this God-Fearer section of the synagogue.The Jewish idea of men &amp; women being created in God's image took on new potency when the Gospel was preached, for it told of God becoming man. And becoming a man so He could go to the cross to ransom lost men &amp; women; translating them from a destiny in hell to the glory of heaven. All this spoke of God's view of the value of human beings. If He would endure the passion &amp; cross, it meant life was of inestimable value. Rather than life being cheap, it was to be honored and protected at all costs, regardless of its station or quality.One way the early Christian demonstrated this was the church's opposition to the widespread practice of infanticide. It was common to expose unwanted children soon after birth, either by drowning or leaving them on exposed where the elements or wild beasts would finish them. Th]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-1.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/10/change-1.jpg</ssp:url> <ssp:title>The Change Part 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[We're changing gears a bit to begin a series of podcasts considering the impact Christianity has had on the world. We’ll unpack how the Faith has left its imprint on society. The Title of this episode is The Change - Part 1: The Sanctity of Life.Knowing my fascination with history and especially the history of Rome, a few years ago, someone recommended I watch a mini-series that aired on a cable network. While it was dramatic historical fiction, the producers did a good job of presenting the customs &amp; values of 1st C BC Roman culture. While the series was suspenseful &amp; entertaining, it was difficult to watch because of the brutality that was commonplace. And it wasn't put in merely for the sake of titillation or to make the shows more provocative. It was an accurate depiction of the time. More than once, I found myself near tears, broken over just how lost the world was. Several times I said out loud, "They needed Jesus!"Exactly! 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Los iconódulos desarrollaron una teología que no solo permitía, sino que <strong><em>fomentaban</em></strong> el uso de iconos <strong><em>evitando</em></strong> la acusación de idolatría. Dijeron que tales imágenes debían ser <strong><em>respetadas</em></strong>; incluso <strong><em>veneradas</em></strong>, pero <u>no</u> <strong><em>adoradas</em></strong>. Aunque, para todos los propósitos prácticos, en la mente de la mayoría de los adoradores, no había una diferencia real entre la veneración y la adoración de la adoración.La aceptación de los iconos como intrínsecos al culto marcó la entrada de un enfoque decididamente místico que entró en la Iglesia Ortodoxa en este momento, y se ha mantenido desde entonces. Todo esto se vio a través la carrera de un autor ahora conocido como Falso-Dionisio el Areopagita. Se le llama <strong><em>Falso</em></strong>-Dionisio porque si bien sabemos que sus escritos fueron producidos a principios del 6º siglo en Siria, pero afirman haber sido escritos por el Dionisio del 1º siglo mencionado en Hechos 17 que llegó a la fe cuando Pablo predicó en la Colina de Marte en Atenas.Las obras más famosas de Falso-Dionisio se titularon <em>Los Nombres Divinos</em>, <em>Teología Mística</em> y <em>La Jerarquía Celestial</em>. Los Cristianos Monofisitas de Alejandría fueron los primeros en inspirarse en su obra, suponiendo que eran obras genuinas de uno de los discípulos del Apóstol Pablo. Los Bizantinos siguieron su ejemplo e incorporaron algunas de sus ideas. Luego, en el año 649, cuando el Papa Gregorio I y el Concilio de Letrán los aceptaron como que, si hubieran sido del 1siglo, se volvieron más ampliamente considerados como una enseñanza que informaba a la teología Cristiana.Los escritos de Falso-Dionisio fusionaron el Cristianismo con el Neoplatonismo. Él veía el universo como dividido en <strong><em>una jerarquía de espíritus</em></strong> y creía que la Iglesia debería organizarse de una manera similar a esta jerarquía espiritual. Donde el Falso-Dionisio se desvió de los neoplatónicos fue en su rechazo de la idea de que el objetivo de cada individuo humano era <strong><em>perder </em></strong>su individualidad al volverse a unir con el Creador. El se fue 180 grados hacia el otro lado y dijo que la meta del individuo era crecer a través de momentos místicos de revelación para que la persona emergiera a un estado divino; más divino que humano. Falso-Dionisio enseñó que estos momentos místicos eran estallidos de revelación que traían iluminación y avanzaban el viaje del alma a estar mas cercano a ser una deidad. Pero no fueron momentos de revelación EN el conocimiento divino tanto como fueron un despojo de él. Mientras que las primeras sectas como los Docetistas y Gnósticos habían hecho de la adquisición de conocimiento secreto que impartía la iluminación el sello distintivo de su credo, Falso-Dionisio dijo que el conocimiento se interponía en el camino de la iluminación. La mente era una barrera para el avance espiritual, no una herramienta para alcanzarlo. El decía que el camino a la salvación, que lo llamo "realización espiritual", procedia a través de 3 etapas: <em>Purificación, Iluminación y Unión</em>.Primero, el buscador necesitaba despojarse de todos los enredos terrenales y carnales. Luego, mediante formas extremas de meditación en las que el objetivo era limpiar la mente, llegaría el momento especial en que la persona alcanzaría la iluminación y se daría cuenta de su unión con lo divino. Si esto suena un poco como el gnosticismo y las ofrendas esotéricas de la religión oriental, es porque<strong><em> son</em></strong> similares.Esta síntesis del Cristianismo y los conceptos Neoplatónicos tuvo un gran impacto en las teologías Bizantinas del misticismo y la liturgia, en los místicos Occidentales, los escolásticos y los pensadores del Renacimiento. Los escritos de Falos-Dionisio fueron traducidos del griego al latín alrededor del año 850.Fueron rechazados como inconsistentes con la Biblia por los Reformadores Protestantes y expuestos como <strong><em>falsificaciones</em></strong> del siglo 6 cuando los eruditos buscaron su origen. Pero su énfasis en lo místico ya había hecho su daño en la Iglesia Oriental, que continuó aferrándose a muchas de las ideas del Falso-Dionisio. Incluso hasta el día de hoy, la salvación en la Iglesia Ortodoxa Griega significa algo bastante diferente de lo que significa en la Iglesia Occidental, donde se concibe como redención del pecado y reconciliación con Dios. En la Iglesia <strong><em>Oriental</em></strong>, la salvación es considerada como un retorno a un proceso de transformación espiritual mejorado por la Iglesia; el sacerdocio, los iconos y los rituales, un <strong><em>destino</em></strong> que produce un ser que es <strong><em>mucho más</em></strong> que humano, aunque no alcanza la deidad. La idea Oriental es que los Redimidos no serán Dios, sino que ciertamente serán<strong><em> como</em></strong> dioses.Ahora, esta es una simplificación excesiva, pero puede ayudar a hacer LA crucial distinción entre las formas en que las Iglesias Occidentales y Orientales entienden la salvación. El Occidente ve la obra de Cristo principalmente como la salvación del pecado, mientras que el Oriente la entiende como la salvación a la gloria. Una vez más, esa es una reducción tal vez demasiado básica de la compleja soteriología de las tradiciones teológicas Orientales y Occidentales, pero bastante precisa de todos modos. Es todo donde se pone el <strong><em>énfasis.</em></strong>La Biblia dice que Adán y Eva fueron creados a imagen de Dios. Y sabemos que Cristo vino a restaurar lo que perdieron en la Caída. Ciertamente, los redimidos en gloria aparecerán como criaturas gloriosas que serán diferentes a las sombras de que son los seres humanos ahora. Somos, como cantó un artista, como fantasmas en la tierra, en comparación con la gloria que una vez fue de Adán y será nuestra una vez más. Pero en la teología Ortodoxa Griega, la salvación parece ser no sólo una restauración de lo que se <strong><em>perdió</em></strong> tanto como una <strong><em>promoción</em></strong> a algo nuevo; algo <strong><em>aún más glorioso</em></strong> de lo que disfrutaron el primer hombre y la primera mujer. De nuevo, algo <strong><em>por encima</em></strong> de lo humano si no del todo divino.Y el énfasis en lo místico en la Iglesia Oriental tiene que ver con <strong><em>cómo dar ese salto</em></strong>, esa forma espiritual de avance evolucionario.En el año 650, cuando las opiniones del Falso-Dionisio estaban siendo fuertemente impregnadas en el Oriente, un líder de la iglesia llamado <strong><em>Constantino</em></strong> (obviamente no el Emperador del 4º siglo) resucitó algunos de los errores de los Gnósticos. Constantino y sus seguidores rechazaron el formalismo de la iglesia <strong><em>Estatal</em></strong> Bizantina, alegando el deseo de volver a la simplicidad de la Iglesia primitiva. Podríamos responder; "¡Espera! ¿En el año 650 querían volver al dinamismo de la iglesia primitiva? ¿No es <strong><em>ESA </em></strong>la iglesia primitiva? ¡Eso fue hace 1400 años!"Constantino basó sus creencias <strong><em>solo</em></strong> en los Evangelios y las cartas de Pablo. Afirmó que una deidad malvada inspiró al resto del NT y todos el Antiguo Testamento. En una repetición del Gnosticismo, afirmó que esta deidad malvada era el creador y dios de este mundo. El verdadero Dios del cielo se <strong><em>oponía</em></strong> al universo físico; este mundo material que era inalterablemente malvado. Con el fin de salvar los espíritus de las personas de la maldad del mundo físico, el verdadero Dios envió un ángel que apareció como un hombre llamado Jesús.Conocer un poco de historia enseñó a los líderes de la iglesia cómo cerrar el Gnosticismo reemergente de Constantino. Todo lo que tenían que hacer era regresar y leer sobre la lucha de la iglesia primitiva con los Gnósticos y cómo todas estas ideas eran viejas sin base en las Escrituras. Mientras que algunos líderes de la iglesia hicieron precisamente eso y libraron una batalla de apologética con los seguidores de Constantino, la Iglesia del Estado los persiguió y a veces los ejecutó.Constantino cambió su nombre a <strong><em>Silas</em></strong>, uno de los asociados del Apóstol Pablo. Después de que Constantino-Silas fue ejecutado apedreado, el siguiente líder de la secta tomó el nombre de <strong><em>Tito</em></strong>, otro de los asistentes de Pablo. Cuando <strong><em>el</em></strong> fue ejecutado siendo quemado, un tercer líder tomó el nombre de <strong><em>Timoteo</em></strong>. El siguiente adoptó el nombre de <strong><em>Tiquico</em></strong>. Todo esto llevó a que la secta se llamara los <strong><em>Paulicianos.</em></strong>Durante el Controversia Iconoclasta del 8º siglo, la persecución de los Paulicianos se calmo un poco. Uno de los Emperadores <strong><em>pudo</em></strong> incluso haber sido Pauliciano. Pero en el 9º siglo, la <strong><em>Emperatriz Teodora</em></strong> ordenó erradicar a los Paulicianos. Decenas de miles fueron asesinados, la mayoría en Armenia.En reacción, los Paulicianos formaron ejércitos que demostraron ser bastante capaces en la batalla. Entonces, incapaces de conquistarlos directamente, los Bizantinos les ofrecieron la independencia si se mudaban a la frontera problemática con los Eslavos y Búlgaros que les estaban dando problemas al Imperio.Los Paulicianos terminaron teniendo un gran impacto religioso en los Búlgaros. Estos Búlgaros-Paulicianos se conocian como los <strong><em>Bogomilos</em></strong> ̧ llamados así por su primer líder. A mediados del 10 siglo, el enseñaba que el hijo primogénito de Dios era Satanás. Debido al orgullo de Satanás, fue expulsado del cielo. Dios entonces hizo un nuevo cielo y tierra, en el cual colocó a Adán y Eva. Satanás tuvo relaciones sexuales con Eva, la unión produjo a <strong><em>Caín</em></strong>, la fuente de todo mal entre los humanos. Moisés y Juan el Bautista, según los Bogomilos, eran siervos de Satanás. Pero Dios envió al Logos, su segundo Hijo, Jesús, para salvar a la humanidad del control de Satanás. Aunque Satanás mató a Jesús, su cuerpo espiritual resucitó y regresó a la diestra de Dios. Satanás fue derrotado de esta manera; o eso decía el <strong><em>Bogomilismo</em></strong>.Algunos de nuestros oyentes pueden encontrar todo esto similar a otro grupo religioso con su sede hoy en día en un cierto estado de los Estados Unidos, que tiene un gran lugar para esquiar durante el invierno y su capital esta ubicada junto a un gran mar interior salado. Resulta que Salomón tenía razón; realmente no hay nada nuevo bajo el sol.Los Bogomilos adoptaron un estilo de vida rígidamente ascético. Despreciaban al matrimonio, aunque lo permitían en el caso de los creyentes menos que perfectos. Condenaron el consumo de carne y el consumo de vino. Rechazaron el bautismo y la comunión como rituales satánicos ya que usaban cosas materiales.El Bogomilismo floreció en Bulgaria mientras era un país independiente en el 10º siglo, y luego de nuevo en el siglo 13. Las ideas Bogomilianas se extendieron a Europa occidental, donde influyeron en los <strong><em>Cátaros y Albigenses</em></strong>. Cuando los Turcos destruyeron el Imperio Búlgaro en el año 1393, los Bogomilos desaparecieron.Los Paulicianos continuaron en grupos menores en Armenia hasta el siglo 19. Es posible que, en algún pequeño rincón de las comunidades rurales, el Paulicianismo siga encontrando seguidores.Y ahora ves por qué elegí titular este episodio, "Cosas Locas".]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se llama, “Cosas Locas”porque . . . bueno ya verán al entrar en el tema.Hace poco tiempo, echamos un vistazo a la Controversia Iconoclasta que tuvo lugar en la iglesia Ortodoxa Griega Oriental durante el 8º y 9º siglo.Si b]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="645" height="344" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Bogomils.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Bogomils.jpg 645w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Bogomils-300x160.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Bogomils-610x325.jpg 610w" sizes="(max-width: 645px) 100vw, 645px" /></p>Este episodio de CS se llama, “<strong><em>Cosas Locas</em></strong>”porque . . . bueno ya verán al entrar en el tema.Hace poco tiempo, echamos un vistazo a la <strong><em>Controversia Iconoclasta</em></strong> que tuvo lugar en la iglesia Ortodoxa Griega Oriental durante el 8º y 9º siglo.Si bien entendemos el punto básico de controversia entre los destructores de iconos, llamados <strong><em>iconoclastas</em></strong>, y los pro-iconos, los<strong><em> iconódulos</em></strong>; la teología que los iconódulos utilizaron para apoyar el uso continuo de los iconos es algo compleja.Los iconoclastas consideraban la veneración de las imágenes religiosas como simple <strong><em>idolatría</em></strong>. Los iconódulos desarrollaron una teología que no solo permitía, sino que <strong><em>fomentaban</em></strong> el uso de iconos <strong><em>evitando</em></strong> la acusación de idolatría. Dijeron que tales imágenes debían ser <strong><em>respetadas</em></strong>; incluso <strong><em>veneradas</em></strong>, pero <u>no</u> <strong><em>adoradas</em></strong>. Aunque, para todos los propósitos prácticos, en la mente de la mayoría de los adoradores, no había una diferencia real entre la veneración y la adoración de la adoración.La aceptación de los iconos como intrínsecos al culto marcó la entrada de un enfoque decididamente místico que entró en la Iglesia Ortodoxa en este momento, y se ha mantenido desde entonces. Todo esto se vio a través la carrera de un autor ahora conocido como Falso-Dionisio el Areopagita. Se le llama <strong><em>Falso</em></strong>-Dionisio porque si bien sabemos que sus escritos fueron producidos a principios del 6º siglo en Siria, pero afirman haber sido escritos por el Dionisio del 1º siglo mencionado en Hechos 17 que llegó a la fe cuando Pablo predicó en la Colina de Marte en Atenas.Las obras más famosas de Falso-Dionisio se titularon <em>Los Nombres Divinos</em>, <em>Teología Mística</em> y <em>La Jerarquía Celestial</em>. Los Cristianos Monofisitas de Alejandría fueron los primeros en inspirarse en su obra, suponiendo que eran obras genuinas de uno de los discípulos del Apóstol Pablo. Los Bizantinos siguieron su ejemplo e incorporaron algunas de sus ideas. Luego, en el año 649, cuando el Papa Gregorio I y el Concilio de Letrán los aceptaron como que, si hubieran sido del 1siglo, se volvieron más ampliamente considerados como una enseñanza que informaba a la teología Cristiana.Los escritos de Falso-Dionisio fusionaron el Cristianismo con el Neoplatonismo. Él veía el universo como dividido en <strong><em>una jerarquía de espíritus</em></strong> y creía que la Iglesia debería organizarse de una manera similar a esta jerarquía espiritual. Donde el Falso-Dionisio se desvió de los neoplatónicos fue en su rechazo de la idea de que el objetivo de cada individuo humano era <strong><em>perder </em></strong>su individualidad al volverse a unir con el Creador. El se fue 180 grados hacia el otro lado y dijo que la meta del individuo era crecer a través de momentos místicos de revelación para que la persona emergiera a un estado divino; más divino que humano. Falso-Dionisio enseñó que estos momentos místicos eran estallidos de revelación que traían iluminación y avanzaban el viaje del alma a estar mas cercano a ser una deidad. Pero no fueron momentos de revelación EN el conocimiento divino tanto como fueron un despojo de él. Mientras que las primeras sectas como los Docetistas y Gnósticos habían hecho de la adquisición de conocimiento secreto que impartía la iluminación el sello distintivo de su credo, Falso-Dionisio dijo que el conocimiento se interponía en el camino de la iluminación. La mente era una barrera para el avance espiritual, no una herramienta para alcanzarlo. El decía que el camino a la salvación, que lo llamo "realización espiritual", procedia a través de 3 etapas: <em>Purificación, Iluminación y Unión</em>.Primero, el buscador necesitaba despojarse de todos los enredos terrenales y carnales. Luego, mediante formas extremas de meditación en las que el objetivo era limpiar la mente, llegaría el momento especial en que la persona alcanzaría la iluminación y se daría cuenta de su unión con lo divino. Si esto suena un poco como el gnosticismo y las ofrendas esotéricas de la religión oriental, es porque<strong><em> son</em></strong> similares.Esta síntesis del Cristianismo y los conceptos Neoplatónicos tuvo un gran impacto en las teologías Bizantinas del misticismo y la liturgia, en los místicos Occidentales, los escolásticos y los pensadores del Renacimiento. Los escritos de Falos-Dionisio fueron traducidos del griego al latín alrededor del año 850.Fueron rechazados como inconsistentes con la Biblia por los Reformadores Protestantes y expuestos como <strong><em>falsificaciones</em></strong> del siglo 6 cuando los eruditos buscaron su origen. Pero su énfasis en lo místico ya había hecho su daño en la Iglesia Oriental, que continuó aferrándose a muchas de las ideas del Falso-Dionisio. Incluso hasta el día de hoy, la salvación en la Iglesia Ortodoxa Griega significa algo bastante diferente de lo que significa en la Iglesia Occidental, donde se concibe como redención del pecado y reconciliación con Dios. En la Iglesia <strong><em>Oriental</em></strong>, la salvación es considerada como un retorno a un proceso de transformación espiritual mejorado por la Iglesia; el sacerdocio, los iconos y los rituales, un <strong><em>destino</em></strong> que produce un ser que es <strong><em>mucho más</em></strong> que humano, aunque no alcanza la deidad. La idea Oriental es que los Redimidos no serán Dios, sino que ciertamente serán<strong><em> como</em></strong> dioses.Ahora, esta es una simplificación excesiva, pero puede ayudar a hacer LA crucial distinción entre las formas en que las Iglesias Occidentales y Orientales entienden la salvación. El Occidente ve la obra de Cristo principalmente como la salvación del pecado, mientras que el Oriente la entiende como la salvación a la gloria. Una vez más, esa es una reducción tal vez demasiado básica de la compleja soteriología de las tradiciones teológicas Orientales y Occidentales, pero bastante precisa de todos modos. Es todo donde se pone el <strong><em>énfasis.</em></strong>La Biblia dice que Adán y Eva fueron creados a imagen de Dios. Y sabemos que Cristo vino a restaurar lo que perdieron en la Caída. Ciertamente, los redimidos en gloria aparecerán como criaturas gloriosas que serán diferentes a las sombras de que son los seres humanos ahora. Somos, como cantó un artista, como fantasmas en la tierra, en comparación con la gloria que una vez fue de Adán y será nuestra una vez más. Pero en la teología Ortodoxa Griega, la salvación parece ser no sólo una restauración de lo que se <strong><em>perdió</em></strong> tanto como una <strong><em>promoción</em></strong> a algo nuevo; algo <strong><em>aún más glorioso</em></strong> de lo que disfrutaron el primer hombre y la primera mujer. De nuevo, algo <strong><em>por encima</em></strong> de lo humano si no del todo divino.Y el énfasis en lo místico en la Iglesia Oriental tiene que ver con <strong><em>cómo dar ese salto</em></strong>, esa forma espiritual de avance evolucionario.En el año 650, cuando las opiniones del Falso-Dionisio estaban siendo fuertemente impregnadas en el Oriente, un líder de la iglesia llamado <strong><em>Constantino</em></strong> (obviamente no el Emperador del 4º siglo) resucitó algunos de los errores de los Gnósticos. Constantino y sus seguidores rechazaron el formalismo de la iglesia <strong><em>Estatal</em></strong> Bizantina, alegando el deseo de volver a la simplicidad de la Iglesia primitiva. Podríamos responder; "¡Espera! ¿En el año 650 querían volver al dinamismo de la iglesia primitiva? ¿No es <strong><em>ESA </em></strong>la iglesia primitiva? ¡Eso fue hace 1400 años!"Constantino basó sus creencias <strong><em>solo</em></strong> en los Evangelios y las cartas de Pablo. Afirmó que una deidad malvada inspiró al resto del NT y todos el Antiguo Testamento. En una repetición del Gnosticismo, afirmó que esta deidad malvada era el creador y dios de este mundo. El verdadero Dios del cielo se <strong><em>oponía</em></strong> al universo físico; este mundo material que era inalterablemente malvado. Con el fin de salvar los espíritus de las personas de la maldad del mundo físico, el verdadero Dios envió un ángel que apareció como un hombre llamado Jesús.Conocer un poco de historia enseñó a los líderes de la iglesia cómo cerrar el Gnosticismo reemergente de Constantino. Todo lo que tenían que hacer era regresar y leer sobre la lucha de la iglesia primitiva con los Gnósticos y cómo todas estas ideas eran viejas sin base en las Escrituras. Mientras que algunos líderes de la iglesia hicieron precisamente eso y libraron una batalla de apologética con los seguidores de Constantino, la Iglesia del Estado los persiguió y a veces los ejecutó.Constantino cambió su nombre a <strong><em>Silas</em></strong>, uno de los asociados del Apóstol Pablo. Después de que Constantino-Silas fue ejecutado apedreado, el siguiente líder de la secta tomó el nombre de <strong><em>Tito</em></strong>, otro de los asistentes de Pablo. Cuando <strong><em>el</em></strong> fue ejecutado siendo quemado, un tercer líder tomó el nombre de <strong><em>Timoteo</em></strong>. El siguiente adoptó el nombre de <strong><em>Tiquico</em></strong>. Todo esto llevó a que la secta se llamara los <strong><em>Paulicianos.</em></strong>Durante el Controversia Iconoclasta del 8º siglo, la persecución de los Paulicianos se calmo un poco. Uno de los Emperadores <strong><em>pudo</em></strong> incluso haber sido Pauliciano. Pero en el 9º siglo, la <strong><em>Emperatriz Teodora</em></strong> ordenó erradicar a los Paulicianos. Decenas de miles fueron asesinados, la mayoría en Armenia.En reacción, los Paulicianos formaron ejércitos que demostraron ser bastante capaces en la batalla. Entonces, incapaces de conquistarlos directamente, los Bizantinos les ofrecieron la independencia si se mudaban a la frontera problemática con los Eslavos y Búlgaros que les estaban dando problemas al Imperio.Los Paulicianos terminaron teniendo un gran impacto religioso en los Búlgaros. Estos Búlgaros-Paulicianos se conocian como los <strong><em>Bogomilos</em></strong> ̧ llamados así por su primer líder. A mediados del 10 siglo, el enseñaba que el hijo primogénito de Dios era Satanás. Debido al orgullo de Satanás, fue expulsado del cielo. Dios entonces hizo un nuevo cielo y tierra, en el cual colocó a Adán y Eva. Satanás tuvo relaciones sexuales con Eva, la unión produjo a <strong><em>Caín</em></strong>, la fuente de todo mal entre los humanos. Moisés y Juan el Bautista, según los Bogomilos, eran siervos de Satanás. Pero Dios envió al Logos, su segundo Hijo, Jesús, para salvar a la humanidad del control de Satanás. Aunque Satanás mató a Jesús, su cuerpo espiritual resucitó y regresó a la diestra de Dios. Satanás fue derrotado de esta manera; o eso decía el <strong><em>Bogomilismo</em></strong>.Algunos de nuestros oyentes pueden encontrar todo esto similar a otro grupo religioso con su sede hoy en día en un cierto estado de los Estados Unidos, que tiene un gran lugar para esquiar durante el invierno y su capital esta ubicada junto a un gran mar interior salado. Resulta que Salomón tenía razón; realmente no hay nada nuevo bajo el sol.Los Bogomilos adoptaron un estilo de vida rígidamente ascético. Despreciaban al matrimonio, aunque lo permitían en el caso de los creyentes menos que perfectos. Condenaron el consumo de carne y el consumo de vino. Rechazaron el bautismo y la comunión como rituales satánicos ya que usaban cosas materiales.El Bogomilismo floreció en Bulgaria mientras era un país independiente en el 10º siglo, y luego de nuevo en el siglo 13. Las ideas Bogomilianas se extendieron a Europa occidental, donde influyeron en los <strong><em>Cátaros y Albigenses</em></strong>. Cuando los Turcos destruyeron el Imperio Búlgaro en el año 1393, los Bogomilos desaparecieron.Los Paulicianos continuaron en grupos menores en Armenia hasta el siglo 19. Es posible que, en algún pequeño rincón de las comunidades rurales, el Paulicianismo siga encontrando seguidores.Y ahora ves por qué elegí titular este episodio, "Cosas Locas".]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/53%20Cosas%20Locas.mp3" length="10075374" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS se llama, “Cosas Locas”porque . . . bueno ya verán al entrar en el tema.Hace poco tiempo, echamos un vistazo a la Controversia Iconoclasta que tuvo lugar en la iglesia Ortodoxa Griega Oriental durante el 8º y 9º siglo.Si bien entendemos el punto básico de controversia entre los destructores de iconos, llamados iconoclastas, y los pro-iconos, los iconódulos; la teología que los iconódulos utilizaron para apoyar el uso continuo de los iconos es algo compleja.Los iconoclastas consideraban la veneración de las imágenes religiosas como simple idolatría. Los iconódulos desarrollaron una teología que no solo permitía, sino que fomentaban el uso de iconos evitando la acusación de idolatría. Dijeron que tales imágenes debían ser respetadas; incluso veneradas, pero no adoradas. Aunque, para todos los propósitos prácticos, en la mente de la mayoría de los adoradores, no había una diferencia real entre la veneración y la adoración de la adoración.La aceptación de los iconos como intrínsecos al culto marcó la entrada de un enfoque decididamente místico que entró en la Iglesia Ortodoxa en este momento, y se ha mantenido desde entonces. Todo esto se vio a través la carrera de un autor ahora conocido como Falso-Dionisio el Areopagita. Se le llama Falso-Dionisio porque si bien sabemos que sus escritos fueron producidos a principios del 6º siglo en Siria, pero afirman haber sido escritos por el Dionisio del 1º siglo mencionado en Hechos 17 que llegó a la fe cuando Pablo predicó en la Colina de Marte en Atenas.Las obras más famosas de Falso-Dionisio se titularon Los Nombres Divinos, Teología Mística y La Jerarquía Celestial. Los Cristianos Monofisitas de Alejandría fueron los primeros en inspirarse en su obra, suponiendo que eran obras genuinas de uno de los discípulos del Apóstol Pablo. Los Bizantinos siguieron su ejemplo e incorporaron algunas de sus ideas. Luego, en el año 649, cuando el Papa Gregorio I y el Concilio de Letrán los aceptaron como que, si hubieran sido del 1siglo, se volvieron más ampliamente considerados como una enseñanza que informaba a la teología Cristiana.Los escritos de Falso-Dionisio fusionaron el Cristianismo con el Neoplatonismo. Él veía el universo como dividido en una jerarquía de espíritus y creía que la Iglesia debería organizarse de una manera similar a esta jerarquía espiritual. Donde el Falso-Dionisio se desvió de los neoplatónicos fue en su rechazo de la idea de que el objetivo de cada individuo humano era perder su individualidad al volverse a unir con el Creador. El se fue 180 grados hacia el otro lado y dijo que la meta del individuo era crecer a través de momentos místicos de revelación para que la persona emergiera a un estado divino; más divino que humano. Falso-Dionisio enseñó que estos momentos místicos eran estallidos de revelación que traían iluminación y avanzaban el viaje del alma a estar mas cercano a ser una deidad. Pero no fueron momentos de revelación EN el conocimiento divino tanto como fueron un despojo de él. Mientras que las primeras sectas como los Docetistas y Gnósticos habían hecho de la adquisición de conocimiento secreto que impartía la iluminación el sello distintivo de su credo, Falso-Dionisio dijo que el conocimiento se interponía en el camino de la iluminación. La mente era una barrera para el avance espiritual, no una herramienta para alcanzarlo. El decía que el camino a la salvación, que lo llamo "realización espiritual", procedia a través de 3 etapas: Purificación, Iluminación y Unión.Primero, el buscador necesitaba despojarse de todos los enredos terrenales y carnales. Luego, mediante formas extremas de meditación en las que el objetivo era limpiar la mente, llegaría el momento especial en que la persona alcanzaría la iluminación y se daría cuenta de su unión con lo divino. Si esto suena un poco como el gnosticismo y las ofrendas esotéricas de la religión oriental, es porque son similares.Esta síntesis del Cristianismo y ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Bogomils.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/09/Bogomils.jpg</ssp:url> <ssp:title>53-Cosas Locas</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS se llama, “Cosas Locas”porque . . . bueno ya verán al entrar en el tema.Hace poco tiempo, echamos un vistazo a la Controversia Iconoclasta que tuvo lugar en la iglesia Ortodoxa Griega Oriental durante el 8º y 9º siglo.Si bien entendemos el punto básico de controversia entre los destructores de iconos, llamados iconoclastas, y los pro-iconos, los iconódulos; la teología que los iconódulos utilizaron para apoyar el uso continuo de los iconos es algo compleja.Los iconoclastas consideraban la veneración de las imágenes religiosas como simple idolatría. Los iconódulos desarrollaron una teología que no solo permitía, sino que fomentaban el uso de iconos evitando la acusación de idolatría. Dijeron que tales imágenes debían ser respetadas; incluso veneradas, pero no adoradas. 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En episodios futuros, echaremos un vistazo más largo a cómo el Evangelio ha impactado la historia y la civilización mundial para mejorarla.Pero tenemos que ser honestos y admitir que ha habido demasiadas veces en las que la Iglesia ha fallado totalmente en llevar bien la pelota. Peor que eso, después de fallar en llevarla hacia la meta, ¡se tropezaron y la patearon fuera del campo de juego!El peligro que enfrento al lidiar con estos momentos atroces en la Historia de la Iglesia es ser visto como hostil hacia el Cuerpo de Cristo. Cuando hablo de la pésima vida de algunos de los papas, algunos oyentes asumen que estoy atacando a los católicos. Más tarde, cuando lleguemos a la era de la Reforma y echemos un vistazo a algunos de los reformadores, ¡seré acusado de ser un católico a escondidas!Así que quiero hacer una pausa aquí y decir à Este no es un podcast sobre mí, pero necesito usarme como ejemplo para que lo entiendan . . .Como la mayoría de ustedes saben, soy un pastor evangélico no denominaciónal. No soy un erudito, ni siquiera cercano. Solo soy un tipo que ama la historia y decidió compartir lo que estaba aprendiendo sobre la historia de la iglesia con otros porque en el momento en que comenzó CS, simplemente no había un podcast de historia de la iglesia disponible de formato corto. Mientras que realmente trato de ser imparcial al presentar la historia de la Iglesia, es inevitable que se incline la narrativa en algunos puntos hacia mi punto de vista. En esos tiempos ya les he dejado claro que cuando ofrezco una mera opinión, la comenzare con una advertencia, pero los comentarios secundarios poco frecuentes aún pueden colorear el material. Incluso los adjetivos que elijo revelan mi punto de vista.Si bien mi objetivo es ser fiel en mi propio caminar con Dios, mi papel en mi familia como esposo y padre, y mi llamado como pastor, admito libremente que todavía soy un hombre en proceso. Tengo muchas faltas y un largo camino por recorrer para ser conformado a la imagen de Cristo. ¡Estando consciente de lo lejos que tengo que llegar es lo que me hace preguntarme cómo Dios podría usarme! Sin embargo, Él lo hace, semana tras semana, en mi papel de pastor. Soy una vasija tan defectuosa, sin embargo, Dios sigue derramando Su gracia a través de mí. Es humillante.El punto es este: Si bien gran parte de la historia de la Iglesia es totalmente vergonzosa, Dios todavía usa a la Iglesia, todavía obra por Su Espíritu a través de Su pueblo para lograr Sus propósitos. Entonces, cuando vemos a la Iglesia tropezar, independientemente de qué grupo sea, qué época, qué etiqueta se aplique a aquellos que se equivocan, no blanqueemos, editemos o redactemos. Vamos a contarlo como es; Poseerlo como parte de nuestra historia, pero recuerde que mientras el hombre falla, Dios nunca lo hace.Desde finales del 9º  al 10º siglo, la posición del obispo Romano que una vez fue ocupado por hombres piadosos como los papas Leó y Gregorio fue entregada a un desfile de nobles corruptos que eran todo lo contrario.=Este fue un momento en que la posición del Papa era un nombramiento político valioso, con el potencial de obtener grandes riquezas y poder para la familia del Papa. La intriga en torno a la selección del Papa fue vasta y nefasta. Una heredera italiana llamada Marozia [mah-RO-zee-ah], controló la sede del obispo en Roma durante 60 años. Era la <strong><em>madre</em></strong> de un obispo, la<strong><em> asesina </em></strong>de otro y la <strong><em>amante</em></strong> de un tercero. En lo que casi todos reconocen como un punto bajo para el Papado, <strong><em>Octaviano</em></strong>, nieto de Marozia, celebró su inminente elección como Papa Juan XII, brindando por el diablo. Una vez en el cargo, su comportamiento estaba lejos de ser santo. La inmoralidad que prevaleció durante su mandato es legendaria. La corrupción del oficio no terminó con su muerte. La reforma era desesperadamente necesaria y muchos la pedían. Pero la reforma de un hombre es la pérdida de poder y acceso a la riqueza de otro.Aunque la mitad Occidental y Oriental de la Iglesia se habían peleado durante siglos por cuestiones doctrinales menores y por quién debía dirigir la Iglesia, todavía se veían a sí mismos como un solo Cuerpo. Esa unidad estaba condenada a cambiar después muchos años de contención y la fragmentación del mundo en regiones conflictivas provocada por la disolución del Imperio Romano y la constante invasión de los barbaros. El surgimiento del Islam en el 7º siglo aceleró la ruptura entre Oriente y Occidente. Podríamos suponer que las 2 mitades del antiguo Imperio se unirían frente a la amenaza islámica, y hubo momentos en que eso parecía la esperanza. Pero la realidad era que el Islam presentaba una amenaza en un frente tan grande, que las diversas regiones de la cristiandad terminaron teniendo que enfrentar la amenaza por su cuenta.Entre el 9º y siglo 13º, tres desafíos separados dividieron al cristianismo en 2 grupos diferentes. Como golpes precisos en un diamante, cada uno abrió mas la grieta emergente hasta que finalmente llegó la ruptura.El <strong><em>primer golpe</em></strong> tuvo que ver con el <strong><em>Credo de Nicea</em></strong> elaborado en el Concilio de Nicea a principios del 4º siglo cuando Constantino era emperador. En el 9º siglo, el Credo de Nicea todavía se mantenía como la formulación estándar de cómo los cristianos en el Oriente y Occidente entendían a Dios. Pero la iglesia española agregó algo que pensaron que haría que el credo fuera más claro. El credo original decía: "El Espíritu Santo procede del Padre". El credo revisado de la iglesia española decía: "El Espíritu Santo procede del Padre <strong><em>y del Hijo</em></strong>".Esto reflejaba el trabajo sobre la Trinidad que había sido llevado a cabo por Concilios posteriores. Recuerde, los primeros concilios fueron consumidos por la comprensión de la naturaleza de Jesús y establecieron la doctrina de que Él es completamente Dios y completamente Hombre. Trabajaron duro para encontrar las palabras correctas para <strong><em>decir eso</em></strong>. Luego, dirigieron su atención al tema de la Trinidad, y después de mucho trabajo se decidieron por la redacción de que Dios es uno en esencia, pero tres en persona. Para la mayoría de la gente, eso fue suficiente, pero los teólogos tienen mentes que quieren ir más allá. Debatieron sobre <strong><em>cómo</em></strong> entender la divinidad de Dios. Que realmente poseía deidad; ¿los tres por igual? ¿O uno lo poseía y luego lo <strong><em>compartía</em></strong> con los demás?La Iglesia Occidental sostenía la idea de que en términos de la divinidad eran iguales como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero <strong><em>relacionalmente</em></strong> el Hijo <strong><em>procede</em></strong> del Padre, y el Espíritu Santo luego procede tanto del Padre como del Hijo. Esto parecía reflejar con precisión las misiones subordinadas asignadas a los miembros 2º y 3º de la Trinidad en la Biblia.La Iglesia Occidental adoptó el Credo de Nicea <strong><em>revisado</em></strong>. ¡La Iglesia Oriental se resistió! Todos estuvieron de acuerdo en que el Credo de Nicea había sido una obra del Espíritu de Dios que iluminaba las mentes del Concilio a la Palabra de Dios. ¡Era <strong><em>inviolable</em></strong>! ¿Cómo podría Roma pensar en jugar con ella? ¿Y sobre todo <strong><em>sin consultarlos</em></strong>? Por qué, en los Concilios de Éfeso y Calcedonia, los obispos se comprometieron a <strong><em>nunca</em></strong> cambiar el credo.Según los teólogos Orientales, la divinidad moraba <strong><em>sólo</em></strong> en el Padre. El Padre entonces <strong><em>compartió</em></strong> el ser divino con el Hijo y el Espíritu. No podían decir que el Espíritu "procede del Padre <strong><em>y del</em></strong> Hijo". Si el Espíritu surgiera de "el Padre <strong><em>y el Hijo</em></strong>", el Hijo poseería un ser divino en igualdad de condiciones con el Padre.Si bien antes había habido posibles divisiones doctrinales, el Oriente y Occidente siempre habían sido capaces de llegar a un consenso. Ese consenso histórico se hizo cada vez más distante a medida que este debate, conocido como la <strong><em>Controversia Filioque</em></strong>, se desató. Filioque es Latin para "y el Hijo".En el año 867 <strong><em>Focio</em></strong>, obispo de Constantinopla denunció formalmente la frase añadida. Cinco años más tarde, el Papa <strong><em>Adriano II</em></strong> ofreció eliminar la frase "y el Hijo" del Credo de Nicea. Roma abandonaría la cláusula Filioque si la iglesia oriental aceptaba la supremacía del Papa sobre la Iglesia. Focio decline hacerlo. &gt;&gt; <strong><em>Golpe 1.</em></strong>Listos para el Golpe 2 …Un día en el año 1048 d.C., tres peregrinos sin zapatos: <strong><em>Bruno, Humberto e Hildebrando</em></strong> caminaron juntos a través de las puertas de Roma. Cada uno a su manera transformaría la Iglesia Romana.<strong><em>Bruno </em></strong>fue elegido como Papa León IX. Inmediatamente empezo a reformar la Iglesia Romana moral y teológicamente. Para evitar que los sacerdotes pasaran posiciones eclesiásticas a sus hijos, exigió el celibato. A continuación, se movió para sacar a la Iglesia de los enredos seculares y las obligaciones con la nobleza europea. Bruno y sus papas sucesores realmente creían que Dios les había dado autoridad sobre todos los cristianos.El nuevo obispo de Constantinopla, <strong><em>Miguel Cerulario</em></strong>, se negó a reconocer a Bruno como Papa. Cerró todas las iglesias en Constantinopla leales a Roma. Bruno luego envió mensajes a Constantinopla para negociar la paz. Su principal mensajero era su amigo <strong><em>Humberto</em></strong>. Antes de salir de Roma, Humberto escribió un mensaje audaz en nombre del Papa. Este aviso oficial de la iglesia se llama <strong><em>Bula.</em></strong> Obtenemos nuestra palabra "boletín" de él. Una bula era un anuncio autorizado de la intención de seguir un curso en particular. Se basa en la autoridad de la persona que lo escribe o cuyo nombre lleva.Humberto hizo el viaje de Roma a Constantinopla, bula en mano. Llegó el 16 de julio de 1054, marchó hacia la iglesia de Santa Sofía mientras se observaba la Comunión. Como dice un autor, el aviso de Humberto se parecía mucho a un toro: tenía un punto aquí, un punto allá y mucha vaca en el medio. Condenadas en la bula estaban las prácticas orientales de permitir que los sacerdotes se casaran, negarse a reconocer el bautismo realizado en las iglesias Romanas y haber eliminado el Filioque.Para verlo correctamente, la iglesia Romana <strong><em>había</em></strong> permitido que los sacerdotes se casaran durante varios siglos, la iglesia Oriental <strong><em>no se negó</em></strong> a reconocer el bautismo Romano, y absolutamente NO BORRARON la frase "y el hijo" del Credo – ¡La Iglesia Occidental lo había agregado!Humberto arrojó la bula sobre la mesa de la Comunión, le dio la espalda al sacerdote y salió, sacudiendo el polvo de sus sandalias y gritando "¡Que Dios juzgue!" Un diácono tomó la bula y persiguió a Humberto, rogándole que se la llevara. Humbert se negó.La Bula Papal fue vista por la Iglesia Oriental como el guante, arrojado en su cara por el Papa. Las opciones parecían claras; o bien someterse a la autoridad indiscutible del Papa sobre la Iglesia, o ser considerado por Roma una iglesia separatista.<strong><em>Golpe 2</em></strong>El tercer golpe y el mas decisivo que separo al Oriente del Occidente fueron las Cruzadas, concretamente, la 4ª. Necesito dejar en claro que solo estamos sumergiendo un dedo del pie en el tema de las Cruzadas por ahora. Son una parte importante de la historia de la Iglesia en la que pasaremos mucho más tiempo en futuros episodios. Por ahora, solo estamos viendo cómo las Cruzadas sirvieron para dividir la Iglesia Occidental y Oriental.Pero incluso antes de ESO, me veo obligado a recordar a todos que cuando me refiero a la Iglesia Oriental, lo que realmente quiero decir es la <strong><em>Iglesia Ortodoxa Griega</em></strong> o <strong><em>Bizantina</em></strong>; no la Iglesia del Oriente que hemos visto en podcasts anteriores. Por simplicidad. Imagina un mapa del mundo antiguo; esa franja del globo que incluye a la extrema izquierda, España y el noroeste de África, a través de Inglaterra y Escocia. Ahora, poner el Medio Oriente con Mesopotamia en el centro de ese mapa mental, y en la extrema derecha, China y Japón.Ahora, dibuja un óvalo mental sobre España, las Islas Británicas, Francia, Alemania, Italia, Escandinavia; ponle una sombra azul – Esa es la <strong><em>Iglesia Occidental</em></strong>, que hablaba latín, y se centró en Roma bajo los Papas.A continuación, dibuje otro óvalo sobre toda Europa del Este y Asia Occidental; Esa es la Iglesia Bizantina, que habla griego y se centra en Constantinopla bajo los Patriarcas.Finalmente, dibuja un 3º óvalo sobre el Medio Oriente, Mesopotamia, Persia, Asia Central, India, China y todo el camino hasta Japón. Sombra roja – Esa es la Iglesia Nestoriana del Este, que habla principalmente Siríaco y tiene su sede en Nisibis y Edesa bajo el liderazgo de los <strong><em>Metropolitanos.</em></strong>Nóten cuánto <strong><em>más grande</em></strong> es esa 3ª esfera. Cubre un territorio y una población mucho más grandes que los dos al oeste <strong><em>combinados.</em></strong> Sin embargo, en la revisión popular de la Historia de la Iglesia, esta Iglesia de Oriente a menudo se descuida. La razón de esa negligencia es un tema para un episodio posterior.Mi punto aquí es que cuando hablamos de la<strong><em> ruptura</em></strong> entre las Iglesias orientales y occidentales, asegurémonos de entender que la descripción de la Iglesia Bizantina como la Iglesia oriental no es realmente precisa. Es solo una descripción de la Iglesia Bizantina como si estuviera al Este geográfico de la Iglesia Latina Occidental.Ahora, volvamos nuestra mirada al 3er golpe que separo al Oeste del Este...Como hemos visto en episodios anteriores, la penitencia jugó un papel importante en la vida religiosa de los cristianos medievales. Muchos creían que podían demostrar que podían ser dignos del favor de Dios yendo en una "peregrinación". Así que los peregrinos viajaban a santuarios que contenían los huesos de santos y reliquias de la historia bíblica. Las catedrales europeas eran centros donde se guardaban estos objetos sagrados. Pero la peregrinación más grande de todas, una tomada por creyentes sinceros fue a Jerusalén. Incluso hoy en día, con las formas modernas de transporte, un viaje a Israel es un evento importante que requiere arreglos especiales y una inversión significativa. ¡Imagina lo que significó para un peregrino del 10º al 11º siglo! Caminaron cientos de millas, desafiaron un viaje arriesgado a bordo de un barco que viajó a través de mares tormentosos e infestados de piratas. Este no fue un paseo en Disneylandia; había piratas reales que te cortaban la garganta o te vendían como esclavo. Cosas divertidas.Las peregrinaciones se convirtieron en un elemento fijo de la sociedad medieval, se pensaba que impedir el viaje de un peregrino obstaculizaba su salvación. Así que todo un oficio se desarrolló en ayudar a los peregrinos a llegar a su destino, ya fuera alguna catedral o santuario sagrado en Europa, o <strong><em>la gran</em></strong> peregrinación a Tierra Santa.Desde el año 638 d.C., los musulmanes controlaron Jerusalén y las rutas que conducían allí. Exigían que los peregrinos pagara tarifas especiales. Así que en el año 1095 en Francia, el Papa Urbano II respondió predicando uno de los sermones más influyentes de la historia. Entraremos en detalles más adelante. Por ahora, solo es importante saber que dijo: "¡Tus hermanos Orientales te han pedido ayuda! Turcos y Árabes han conquistado sus territorios. Yo o, mejor dicho, el Señor te lo ruego... ¡destruye esa vil raza de las tierras de tus hermanos!"La respuesta sorprendió tanto al Papa como a la nobleza de Europa. La multitud de plebeyos comenzó a cantar: "¡Deus vult = Dios lo quiere!" Hubo una respuesta inmediata de cientos de personas para ir en socorro de sus hermanos en peligro. A medida que pasaban los días, el fervor se extendió y pronto, nobles y siervos partieron en la Gran Peregrinación para liberar a Jerusalén de los infieles. Cosieron cruces en sus túnicas y las pintaron en sus escudos. Los nobles forjaron nuevas espadas y lanzas mientras los plebeyos agarraban todo lo que pudiera ser un arma y se pusieron en marcha. Acordaron reunirse en Constantinopla. La Primera Cruzada estaba en marcha.Entre los campesinos que partieron en la 1ª Cruzada había un gran grupo que seguía a un monje conocido como <strong><em>Pedro el Ermitaño</em></strong>. El monje no se había bañado en décadas. Montaba un burro que, según algunos, tenía un notable parecido con su dueño. La predicación de Pedro era aún más poderosa que su olor. En 9 meses, reunió a 20,000 campesinos europeos para luchar contra el infiel Oriental. Causaron un caos de inmediato cuando llegaron a Constantinopla. Las denuncias de robo llegaron a la oficina del Emperador. Sabía que los campesinos no entrenados no eran rivales para los musulmanes que se habían aprendido a ser grandes guerreros en la conquista, pero no podía dejarlos quedarse en su ciudad. Así que los transportó a través del río, donde comenzaron a saquear las casas de los cristianos orientales, tensando las relaciones entre las iglesias Bizantina y Romana. 2 meses después, estos campesinos marcharon directamente a una emboscada. Pedro, todavía en Constantinopla pidiendo suministros, fue el único sobreviviente. Se unió a otro ejército, dirigido por la nobleza europea. Estos cruzados se enfrentaron con los musulmanes en Antioquía, y luego continuaron hacia Jerusalén.El 15 de julio de 1099, Jerusalén cayó ante los Cruzados. Cerca del Monte del Templo, la sangre fluía hasta los tobillos. Los recién nacidos fueron arrojados contra las paredes. Los cruzados incendiaron una sinagoga y quemaron vivos a los judíos que estaban dentro. Hasta el día de hoy, esta masacre al por mayor afecta la forma en que los Judíos y los Musulmanes perciben a la Iglesia.Se lanzaron un par de campañas de las cruzadas mas, luego en el año 1198 un noble se convirtió en el <strong><em>Papa Inocencio III</em></strong>. Inspiró la 4ª Cruzada que finalmente dividiría las iglesias Bizantina y Romana.El punto importante de la 4ª Cruzada es que fue más que nada, una empresa comercial. Los comerciantes de la poderosa ciudad-estado de Venecia acordaron suministrar barcos a los cruzados a un costo de 84.000 monedas de plata. Luego debían navegar a Egipto y destruir una base musulmana clave que abriría el comercio. En el verano del año 1202, los cruzados llegaron a Venecia con la expectativa de navegar a Egipto. Pero había un problema: solo apareció un tercio del número esperado de cruzados, y solo llegaron a 50,000 monedas de plata.No había de que preocuparse, un ambicioso príncipe Oriental que se imaginaba a sí mismo como alguien que merecía un destino y una estación mejor que la que la vida le había dado, se ofreció a financiar la cruzadaàpero ve esto: Bajo la condición de que los cruzados navegaran a Constantinopla PRIMERO y destronaran al actual Emperador. Una vez hecho esto, podrían seguir su alegre camino. El Papa Inocencio III prohibió el asalto a Constantinopla, pero nadie le prestó ninguna atención. El 5 de julio del año 1203, los cruzados llegaron a Constantinopla. Pero la gente de la ciudad estaba bastante harta del lío que estos europeos seguían haciendo de las cosas y se rebelaron. Se adelantaron al intento de los cruzados de instalar a su propio emperador y en su lugar seleccionaron a un gobernante ferozmente anti-Cruzadas.Los Cruzados estaban furiosos. Se habían propuesto destruir a los musulmanes en Egipto y vieron su viaje paralelo a Constantinopla como una breve distracción. Ahora, estaban atorados en la capital Oriental. Con la meta y promesa de poder saquear a alguien el motivo de su aventura en primer lugar, decidieron hacerlo a la ciudad que ahora consideraban como sus enemigos: la gente y la ciudad de Constantinopla. Un sacerdote prometió a los cruzados que, si morían en la ahora "Santa Causa" de saquear la ciudad, tenían la bendición del Papa e irían inmediatamente al cielo. El Papa no había dicho tal cosa; al contrario, <strong><em>había prohibido toda la campaña</em></strong>. Pero la gente escucha lo que quiere, y los cruzados tomaron el anuncio de ese sacerdote como una licencia para hacer lo que quisieran.El Viernes Santo del año 1204, con cruces rojas en sus túnicas, los cruzados saquearon Constantinopla. Durante 3 días, violaron y mataron a otros creyentes. Las estatuas de la ciudad fueron despedazas y fundidas. Santa Sofía fue despojada de sus tesoros. Una ramera realizaba danzas sensuales en la Mesa del Señor, cantando viles canciones de cantina. Un escritor lamentó que los Musulmanes fueran más misericordiosos que aquellos que llevaban una cruz en sus vestiduras.Ni el Imperio Bizantino ni la Iglesia se recuperaron de esos 3 horribles días. Los cruzados gobernaron el Imperio de Oriente durante los siguientes 60 años. El Emperador Oriental estableció una nueva capital en la cercana Nicea, a la que huyeron muchos de los de Constantinopla. Permanecieron allí hasta el año 1261, cuando un gobernante Oriental retomó la ciudad.El Papa Inocencio III trató de evitar la caída de Constantinopla, pero nadie le había escuchado. Después, intentó reunir a las iglesias, pero ya era demasiado tarde. Después de la 4ª Cruzada, la Iglesia fue destrozada en 2 comuniones. Hoy los conocemos como la iglesia Católica Romana y la iglesia Ortodoxa Oriental.Y si bien ha habido algunos intentos de afectar una reconciliación recientemente, el peso de la historia ha servido para mantenerlos en desacuerdo.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula Romper contigo no es fácil.En nuestro estudio de la Historia de la Iglesia, podemos examinar algunos períodos en que los seguidores de Jesús hicieron algunas cosas asombrosas, que honran a Dios, que exalt]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="635" height="450" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5.jpg 635w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5-300x213.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5-610x432.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5-400x284.jpg 400w" sizes="(max-width: 635px) 100vw, 635px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum se titula "Romper contigo no es fácil".En nuestro estudio de la Historia de la Iglesia, podemos examinar algunos períodos en que los seguidores de Jesús hicieron algunas cosas asombrosas, que honran a Dios, que exaltan a Cristo y bendicen a las personas. En episodios futuros, echaremos un vistazo más largo a cómo el Evangelio ha impactado la historia y la civilización mundial para mejorarla.Pero tenemos que ser honestos y admitir que ha habido demasiadas veces en las que la Iglesia ha fallado totalmente en llevar bien la pelota. Peor que eso, después de fallar en llevarla hacia la meta, ¡se tropezaron y la patearon fuera del campo de juego!El peligro que enfrento al lidiar con estos momentos atroces en la Historia de la Iglesia es ser visto como hostil hacia el Cuerpo de Cristo. Cuando hablo de la pésima vida de algunos de los papas, algunos oyentes asumen que estoy atacando a los católicos. Más tarde, cuando lleguemos a la era de la Reforma y echemos un vistazo a algunos de los reformadores, ¡seré acusado de ser un católico a escondidas!Así que quiero hacer una pausa aquí y decir à Este no es un podcast sobre mí, pero necesito usarme como ejemplo para que lo entiendan . . .Como la mayoría de ustedes saben, soy un pastor evangélico no denominaciónal. No soy un erudito, ni siquiera cercano. Solo soy un tipo que ama la historia y decidió compartir lo que estaba aprendiendo sobre la historia de la iglesia con otros porque en el momento en que comenzó CS, simplemente no había un podcast de historia de la iglesia disponible de formato corto. Mientras que realmente trato de ser imparcial al presentar la historia de la Iglesia, es inevitable que se incline la narrativa en algunos puntos hacia mi punto de vista. En esos tiempos ya les he dejado claro que cuando ofrezco una mera opinión, la comenzare con una advertencia, pero los comentarios secundarios poco frecuentes aún pueden colorear el material. Incluso los adjetivos que elijo revelan mi punto de vista.Si bien mi objetivo es ser fiel en mi propio caminar con Dios, mi papel en mi familia como esposo y padre, y mi llamado como pastor, admito libremente que todavía soy un hombre en proceso. Tengo muchas faltas y un largo camino por recorrer para ser conformado a la imagen de Cristo. ¡Estando consciente de lo lejos que tengo que llegar es lo que me hace preguntarme cómo Dios podría usarme! Sin embargo, Él lo hace, semana tras semana, en mi papel de pastor. Soy una vasija tan defectuosa, sin embargo, Dios sigue derramando Su gracia a través de mí. Es humillante.El punto es este: Si bien gran parte de la historia de la Iglesia es totalmente vergonzosa, Dios todavía usa a la Iglesia, todavía obra por Su Espíritu a través de Su pueblo para lograr Sus propósitos. Entonces, cuando vemos a la Iglesia tropezar, independientemente de qué grupo sea, qué época, qué etiqueta se aplique a aquellos que se equivocan, no blanqueemos, editemos o redactemos. Vamos a contarlo como es; Poseerlo como parte de nuestra historia, pero recuerde que mientras el hombre falla, Dios nunca lo hace.Desde finales del 9º  al 10º siglo, la posición del obispo Romano que una vez fue ocupado por hombres piadosos como los papas Leó y Gregorio fue entregada a un desfile de nobles corruptos que eran todo lo contrario.=Este fue un momento en que la posición del Papa era un nombramiento político valioso, con el potencial de obtener grandes riquezas y poder para la familia del Papa. La intriga en torno a la selección del Papa fue vasta y nefasta. Una heredera italiana llamada Marozia [mah-RO-zee-ah], controló la sede del obispo en Roma durante 60 años. Era la <strong><em>madre</em></strong> de un obispo, la<strong><em> asesina </em></strong>de otro y la <strong><em>amante</em></strong> de un tercero. En lo que casi todos reconocen como un punto bajo para el Papado, <strong><em>Octaviano</em></strong>, nieto de Marozia, celebró su inminente elección como Papa Juan XII, brindando por el diablo. Una vez en el cargo, su comportamiento estaba lejos de ser santo. La inmoralidad que prevaleció durante su mandato es legendaria. La corrupción del oficio no terminó con su muerte. La reforma era desesperadamente necesaria y muchos la pedían. Pero la reforma de un hombre es la pérdida de poder y acceso a la riqueza de otro.Aunque la mitad Occidental y Oriental de la Iglesia se habían peleado durante siglos por cuestiones doctrinales menores y por quién debía dirigir la Iglesia, todavía se veían a sí mismos como un solo Cuerpo. Esa unidad estaba condenada a cambiar después muchos años de contención y la fragmentación del mundo en regiones conflictivas provocada por la disolución del Imperio Romano y la constante invasión de los barbaros. El surgimiento del Islam en el 7º siglo aceleró la ruptura entre Oriente y Occidente. Podríamos suponer que las 2 mitades del antiguo Imperio se unirían frente a la amenaza islámica, y hubo momentos en que eso parecía la esperanza. Pero la realidad era que el Islam presentaba una amenaza en un frente tan grande, que las diversas regiones de la cristiandad terminaron teniendo que enfrentar la amenaza por su cuenta.Entre el 9º y siglo 13º, tres desafíos separados dividieron al cristianismo en 2 grupos diferentes. Como golpes precisos en un diamante, cada uno abrió mas la grieta emergente hasta que finalmente llegó la ruptura.El <strong><em>primer golpe</em></strong> tuvo que ver con el <strong><em>Credo de Nicea</em></strong> elaborado en el Concilio de Nicea a principios del 4º siglo cuando Constantino era emperador. En el 9º siglo, el Credo de Nicea todavía se mantenía como la formulación estándar de cómo los cristianos en el Oriente y Occidente entendían a Dios. Pero la iglesia española agregó algo que pensaron que haría que el credo fuera más claro. El credo original decía: "El Espíritu Santo procede del Padre". El credo revisado de la iglesia española decía: "El Espíritu Santo procede del Padre <strong><em>y del Hijo</em></strong>".Esto reflejaba el trabajo sobre la Trinidad que había sido llevado a cabo por Concilios posteriores. Recuerde, los primeros concilios fueron consumidos por la comprensión de la naturaleza de Jesús y establecieron la doctrina de que Él es completamente Dios y completamente Hombre. Trabajaron duro para encontrar las palabras correctas para <strong><em>decir eso</em></strong>. Luego, dirigieron su atención al tema de la Trinidad, y después de mucho trabajo se decidieron por la redacción de que Dios es uno en esencia, pero tres en persona. Para la mayoría de la gente, eso fue suficiente, pero los teólogos tienen mentes que quieren ir más allá. Debatieron sobre <strong><em>cómo</em></strong> entender la divinidad de Dios. Que realmente poseía deidad; ¿los tres por igual? ¿O uno lo poseía y luego lo <strong><em>compartía</em></strong> con los demás?La Iglesia Occidental sostenía la idea de que en términos de la divinidad eran iguales como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero <strong><em>relacionalmente</em></strong> el Hijo <strong><em>procede</em></strong> del Padre, y el Espíritu Santo luego procede tanto del Padre como del Hijo. Esto parecía reflejar con precisión las misiones subordinadas asignadas a los miembros 2º y 3º de la Trinidad en la Biblia.La Iglesia Occidental adoptó el Credo de Nicea <strong><em>revisado</em></strong>. ¡La Iglesia Oriental se resistió! Todos estuvieron de acuerdo en que el Credo de Nicea había sido una obra del Espíritu de Dios que iluminaba las mentes del Concilio a la Palabra de Dios. ¡Era <strong><em>inviolable</em></strong>! ¿Cómo podría Roma pensar en jugar con ella? ¿Y sobre todo <strong><em>sin consultarlos</em></strong>? Por qué, en los Concilios de Éfeso y Calcedonia, los obispos se comprometieron a <strong><em>nunca</em></strong> cambiar el credo.Según los teólogos Orientales, la divinidad moraba <strong><em>sólo</em></strong> en el Padre. El Padre entonces <strong><em>compartió</em></strong> el ser divino con el Hijo y el Espíritu. No podían decir que el Espíritu "procede del Padre <strong><em>y del</em></strong> Hijo". Si el Espíritu surgiera de "el Padre <strong><em>y el Hijo</em></strong>", el Hijo poseería un ser divino en igualdad de condiciones con el Padre.Si bien antes había habido posibles divisiones doctrinales, el Oriente y Occidente siempre habían sido capaces de llegar a un consenso. Ese consenso histórico se hizo cada vez más distante a medida que este debate, conocido como la <strong><em>Controversia Filioque</em></strong>, se desató. Filioque es Latin para "y el Hijo".En el año 867 <strong><em>Focio</em></strong>, obispo de Constantinopla denunció formalmente la frase añadida. Cinco años más tarde, el Papa <strong><em>Adriano II</em></strong> ofreció eliminar la frase "y el Hijo" del Credo de Nicea. Roma abandonaría la cláusula Filioque si la iglesia oriental aceptaba la supremacía del Papa sobre la Iglesia. Focio decline hacerlo. &gt;&gt; <strong><em>Golpe 1.</em></strong>Listos para el Golpe 2 …Un día en el año 1048 d.C., tres peregrinos sin zapatos: <strong><em>Bruno, Humberto e Hildebrando</em></strong> caminaron juntos a través de las puertas de Roma. Cada uno a su manera transformaría la Iglesia Romana.<strong><em>Bruno </em></strong>fue elegido como Papa León IX. Inmediatamente empezo a reformar la Iglesia Romana moral y teológicamente. Para evitar que los sacerdotes pasaran posiciones eclesiásticas a sus hijos, exigió el celibato. A continuación, se movió para sacar a la Iglesia de los enredos seculares y las obligaciones con la nobleza europea. Bruno y sus papas sucesores realmente creían que Dios les había dado autoridad sobre todos los cristianos.El nuevo obispo de Constantinopla, <strong><em>Miguel Cerulario</em></strong>, se negó a reconocer a Bruno como Papa. Cerró todas las iglesias en Constantinopla leales a Roma. Bruno luego envió mensajes a Constantinopla para negociar la paz. Su principal mensajero era su amigo <strong><em>Humberto</em></strong>. Antes de salir de Roma, Humberto escribió un mensaje audaz en nombre del Papa. Este aviso oficial de la iglesia se llama <strong><em>Bula.</em></strong> Obtenemos nuestra palabra "boletín" de él. Una bula era un anuncio autorizado de la intención de seguir un curso en particular. Se basa en la autoridad de la persona que lo escribe o cuyo nombre lleva.Humberto hizo el viaje de Roma a Constantinopla, bula en mano. Llegó el 16 de julio de 1054, marchó hacia la iglesia de Santa Sofía mientras se observaba la Comunión. Como dice un autor, el aviso de Humberto se parecía mucho a un toro: tenía un punto aquí, un punto allá y mucha vaca en el medio. Condenadas en la bula estaban las prácticas orientales de permitir que los sacerdotes se casaran, negarse a reconocer el bautismo realizado en las iglesias Romanas y haber eliminado el Filioque.Para verlo correctamente, la iglesia Romana <strong><em>había</em></strong> permitido que los sacerdotes se casaran durante varios siglos, la iglesia Oriental <strong><em>no se negó</em></strong> a reconocer el bautismo Romano, y absolutamente NO BORRARON la frase "y el hijo" del Credo – ¡La Iglesia Occidental lo había agregado!Humberto arrojó la bula sobre la mesa de la Comunión, le dio la espalda al sacerdote y salió, sacudiendo el polvo de sus sandalias y gritando "¡Que Dios juzgue!" Un diácono tomó la bula y persiguió a Humberto, rogándole que se la llevara. Humbert se negó.La Bula Papal fue vista por la Iglesia Oriental como el guante, arrojado en su cara por el Papa. Las opciones parecían claras; o bien someterse a la autoridad indiscutible del Papa sobre la Iglesia, o ser considerado por Roma una iglesia separatista.<strong><em>Golpe 2</em></strong>El tercer golpe y el mas decisivo que separo al Oriente del Occidente fueron las Cruzadas, concretamente, la 4ª. Necesito dejar en claro que solo estamos sumergiendo un dedo del pie en el tema de las Cruzadas por ahora. Son una parte importante de la historia de la Iglesia en la que pasaremos mucho más tiempo en futuros episodios. Por ahora, solo estamos viendo cómo las Cruzadas sirvieron para dividir la Iglesia Occidental y Oriental.Pero incluso antes de ESO, me veo obligado a recordar a todos que cuando me refiero a la Iglesia Oriental, lo que realmente quiero decir es la <strong><em>Iglesia Ortodoxa Griega</em></strong> o <strong><em>Bizantina</em></strong>; no la Iglesia del Oriente que hemos visto en podcasts anteriores. Por simplicidad. Imagina un mapa del mundo antiguo; esa franja del globo que incluye a la extrema izquierda, España y el noroeste de África, a través de Inglaterra y Escocia. Ahora, poner el Medio Oriente con Mesopotamia en el centro de ese mapa mental, y en la extrema derecha, China y Japón.Ahora, dibuja un óvalo mental sobre España, las Islas Británicas, Francia, Alemania, Italia, Escandinavia; ponle una sombra azul – Esa es la <strong><em>Iglesia Occidental</em></strong>, que hablaba latín, y se centró en Roma bajo los Papas.A continuación, dibuje otro óvalo sobre toda Europa del Este y Asia Occidental; Esa es la Iglesia Bizantina, que habla griego y se centra en Constantinopla bajo los Patriarcas.Finalmente, dibuja un 3º óvalo sobre el Medio Oriente, Mesopotamia, Persia, Asia Central, India, China y todo el camino hasta Japón. Sombra roja – Esa es la Iglesia Nestoriana del Este, que habla principalmente Siríaco y tiene su sede en Nisibis y Edesa bajo el liderazgo de los <strong><em>Metropolitanos.</em></strong>Nóten cuánto <strong><em>más grande</em></strong> es esa 3ª esfera. Cubre un territorio y una población mucho más grandes que los dos al oeste <strong><em>combinados.</em></strong> Sin embargo, en la revisión popular de la Historia de la Iglesia, esta Iglesia de Oriente a menudo se descuida. La razón de esa negligencia es un tema para un episodio posterior.Mi punto aquí es que cuando hablamos de la<strong><em> ruptura</em></strong> entre las Iglesias orientales y occidentales, asegurémonos de entender que la descripción de la Iglesia Bizantina como la Iglesia oriental no es realmente precisa. Es solo una descripción de la Iglesia Bizantina como si estuviera al Este geográfico de la Iglesia Latina Occidental.Ahora, volvamos nuestra mirada al 3er golpe que separo al Oeste del Este...Como hemos visto en episodios anteriores, la penitencia jugó un papel importante en la vida religiosa de los cristianos medievales. Muchos creían que podían demostrar que podían ser dignos del favor de Dios yendo en una "peregrinación". Así que los peregrinos viajaban a santuarios que contenían los huesos de santos y reliquias de la historia bíblica. Las catedrales europeas eran centros donde se guardaban estos objetos sagrados. Pero la peregrinación más grande de todas, una tomada por creyentes sinceros fue a Jerusalén. Incluso hoy en día, con las formas modernas de transporte, un viaje a Israel es un evento importante que requiere arreglos especiales y una inversión significativa. ¡Imagina lo que significó para un peregrino del 10º al 11º siglo! Caminaron cientos de millas, desafiaron un viaje arriesgado a bordo de un barco que viajó a través de mares tormentosos e infestados de piratas. Este no fue un paseo en Disneylandia; había piratas reales que te cortaban la garganta o te vendían como esclavo. Cosas divertidas.Las peregrinaciones se convirtieron en un elemento fijo de la sociedad medieval, se pensaba que impedir el viaje de un peregrino obstaculizaba su salvación. Así que todo un oficio se desarrolló en ayudar a los peregrinos a llegar a su destino, ya fuera alguna catedral o santuario sagrado en Europa, o <strong><em>la gran</em></strong> peregrinación a Tierra Santa.Desde el año 638 d.C., los musulmanes controlaron Jerusalén y las rutas que conducían allí. Exigían que los peregrinos pagara tarifas especiales. Así que en el año 1095 en Francia, el Papa Urbano II respondió predicando uno de los sermones más influyentes de la historia. Entraremos en detalles más adelante. Por ahora, solo es importante saber que dijo: "¡Tus hermanos Orientales te han pedido ayuda! Turcos y Árabes han conquistado sus territorios. Yo o, mejor dicho, el Señor te lo ruego... ¡destruye esa vil raza de las tierras de tus hermanos!"La respuesta sorprendió tanto al Papa como a la nobleza de Europa. La multitud de plebeyos comenzó a cantar: "¡Deus vult = Dios lo quiere!" Hubo una respuesta inmediata de cientos de personas para ir en socorro de sus hermanos en peligro. A medida que pasaban los días, el fervor se extendió y pronto, nobles y siervos partieron en la Gran Peregrinación para liberar a Jerusalén de los infieles. Cosieron cruces en sus túnicas y las pintaron en sus escudos. Los nobles forjaron nuevas espadas y lanzas mientras los plebeyos agarraban todo lo que pudiera ser un arma y se pusieron en marcha. Acordaron reunirse en Constantinopla. La Primera Cruzada estaba en marcha.Entre los campesinos que partieron en la 1ª Cruzada había un gran grupo que seguía a un monje conocido como <strong><em>Pedro el Ermitaño</em></strong>. El monje no se había bañado en décadas. Montaba un burro que, según algunos, tenía un notable parecido con su dueño. La predicación de Pedro era aún más poderosa que su olor. En 9 meses, reunió a 20,000 campesinos europeos para luchar contra el infiel Oriental. Causaron un caos de inmediato cuando llegaron a Constantinopla. Las denuncias de robo llegaron a la oficina del Emperador. Sabía que los campesinos no entrenados no eran rivales para los musulmanes que se habían aprendido a ser grandes guerreros en la conquista, pero no podía dejarlos quedarse en su ciudad. Así que los transportó a través del río, donde comenzaron a saquear las casas de los cristianos orientales, tensando las relaciones entre las iglesias Bizantina y Romana. 2 meses después, estos campesinos marcharon directamente a una emboscada. Pedro, todavía en Constantinopla pidiendo suministros, fue el único sobreviviente. Se unió a otro ejército, dirigido por la nobleza europea. Estos cruzados se enfrentaron con los musulmanes en Antioquía, y luego continuaron hacia Jerusalén.El 15 de julio de 1099, Jerusalén cayó ante los Cruzados. Cerca del Monte del Templo, la sangre fluía hasta los tobillos. Los recién nacidos fueron arrojados contra las paredes. Los cruzados incendiaron una sinagoga y quemaron vivos a los judíos que estaban dentro. Hasta el día de hoy, esta masacre al por mayor afecta la forma en que los Judíos y los Musulmanes perciben a la Iglesia.Se lanzaron un par de campañas de las cruzadas mas, luego en el año 1198 un noble se convirtió en el <strong><em>Papa Inocencio III</em></strong>. Inspiró la 4ª Cruzada que finalmente dividiría las iglesias Bizantina y Romana.El punto importante de la 4ª Cruzada es que fue más que nada, una empresa comercial. Los comerciantes de la poderosa ciudad-estado de Venecia acordaron suministrar barcos a los cruzados a un costo de 84.000 monedas de plata. Luego debían navegar a Egipto y destruir una base musulmana clave que abriría el comercio. En el verano del año 1202, los cruzados llegaron a Venecia con la expectativa de navegar a Egipto. Pero había un problema: solo apareció un tercio del número esperado de cruzados, y solo llegaron a 50,000 monedas de plata.No había de que preocuparse, un ambicioso príncipe Oriental que se imaginaba a sí mismo como alguien que merecía un destino y una estación mejor que la que la vida le había dado, se ofreció a financiar la cruzadaàpero ve esto: Bajo la condición de que los cruzados navegaran a Constantinopla PRIMERO y destronaran al actual Emperador. Una vez hecho esto, podrían seguir su alegre camino. El Papa Inocencio III prohibió el asalto a Constantinopla, pero nadie le prestó ninguna atención. El 5 de julio del año 1203, los cruzados llegaron a Constantinopla. Pero la gente de la ciudad estaba bastante harta del lío que estos europeos seguían haciendo de las cosas y se rebelaron. Se adelantaron al intento de los cruzados de instalar a su propio emperador y en su lugar seleccionaron a un gobernante ferozmente anti-Cruzadas.Los Cruzados estaban furiosos. Se habían propuesto destruir a los musulmanes en Egipto y vieron su viaje paralelo a Constantinopla como una breve distracción. Ahora, estaban atorados en la capital Oriental. Con la meta y promesa de poder saquear a alguien el motivo de su aventura en primer lugar, decidieron hacerlo a la ciudad que ahora consideraban como sus enemigos: la gente y la ciudad de Constantinopla. Un sacerdote prometió a los cruzados que, si morían en la ahora "Santa Causa" de saquear la ciudad, tenían la bendición del Papa e irían inmediatamente al cielo. El Papa no había dicho tal cosa; al contrario, <strong><em>había prohibido toda la campaña</em></strong>. Pero la gente escucha lo que quiere, y los cruzados tomaron el anuncio de ese sacerdote como una licencia para hacer lo que quisieran.El Viernes Santo del año 1204, con cruces rojas en sus túnicas, los cruzados saquearon Constantinopla. Durante 3 días, violaron y mataron a otros creyentes. Las estatuas de la ciudad fueron despedazas y fundidas. Santa Sofía fue despojada de sus tesoros. Una ramera realizaba danzas sensuales en la Mesa del Señor, cantando viles canciones de cantina. Un escritor lamentó que los Musulmanes fueran más misericordiosos que aquellos que llevaban una cruz en sus vestiduras.Ni el Imperio Bizantino ni la Iglesia se recuperaron de esos 3 horribles días. Los cruzados gobernaron el Imperio de Oriente durante los siguientes 60 años. El Emperador Oriental estableció una nueva capital en la cercana Nicea, a la que huyeron muchos de los de Constantinopla. Permanecieron allí hasta el año 1261, cuando un gobernante Oriental retomó la ciudad.El Papa Inocencio III trató de evitar la caída de Constantinopla, pero nadie le había escuchado. Después, intentó reunir a las iglesias, pero ya era demasiado tarde. Después de la 4ª Cruzada, la Iglesia fue destrozada en 2 comuniones. Hoy los conocemos como la iglesia Católica Romana y la iglesia Ortodoxa Oriental.Y si bien ha habido algunos intentos de afectar una reconciliación recientemente, el peso de la historia ha servido para mantenerlos en desacuerdo.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/52%20Romper%20contigo%20no%20es%20facil.mp3" length="32803" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula "Romper contigo no es fácil".En nuestro estudio de la Historia de la Iglesia, podemos examinar algunos períodos en que los seguidores de Jesús hicieron algunas cosas asombrosas, que honran a Dios, que exaltan a Cristo y bendicen a las personas. En episodios futuros, echaremos un vistazo más largo a cómo el Evangelio ha impactado la historia y la civilización mundial para mejorarla.Pero tenemos que ser honestos y admitir que ha habido demasiadas veces en las que la Iglesia ha fallado totalmente en llevar bien la pelota. Peor que eso, después de fallar en llevarla hacia la meta, ¡se tropezaron y la patearon fuera del campo de juego!El peligro que enfrento al lidiar con estos momentos atroces en la Historia de la Iglesia es ser visto como hostil hacia el Cuerpo de Cristo. Cuando hablo de la pésima vida de algunos de los papas, algunos oyentes asumen que estoy atacando a los católicos. Más tarde, cuando lleguemos a la era de la Reforma y echemos un vistazo a algunos de los reformadores, ¡seré acusado de ser un católico a escondidas!Así que quiero hacer una pausa aquí y decir à Este no es un podcast sobre mí, pero necesito usarme como ejemplo para que lo entiendan . . .Como la mayoría de ustedes saben, soy un pastor evangélico no denominaciónal. No soy un erudito, ni siquiera cercano. Solo soy un tipo que ama la historia y decidió compartir lo que estaba aprendiendo sobre la historia de la iglesia con otros porque en el momento en que comenzó CS, simplemente no había un podcast de historia de la iglesia disponible de formato corto. Mientras que realmente trato de ser imparcial al presentar la historia de la Iglesia, es inevitable que se incline la narrativa en algunos puntos hacia mi punto de vista. En esos tiempos ya les he dejado claro que cuando ofrezco una mera opinión, la comenzare con una advertencia, pero los comentarios secundarios poco frecuentes aún pueden colorear el material. Incluso los adjetivos que elijo revelan mi punto de vista.Si bien mi objetivo es ser fiel en mi propio caminar con Dios, mi papel en mi familia como esposo y padre, y mi llamado como pastor, admito libremente que todavía soy un hombre en proceso. Tengo muchas faltas y un largo camino por recorrer para ser conformado a la imagen de Cristo. ¡Estando consciente de lo lejos que tengo que llegar es lo que me hace preguntarme cómo Dios podría usarme! Sin embargo, Él lo hace, semana tras semana, en mi papel de pastor. Soy una vasija tan defectuosa, sin embargo, Dios sigue derramando Su gracia a través de mí. Es humillante.El punto es este: Si bien gran parte de la historia de la Iglesia es totalmente vergonzosa, Dios todavía usa a la Iglesia, todavía obra por Su Espíritu a través de Su pueblo para lograr Sus propósitos. Entonces, cuando vemos a la Iglesia tropezar, independientemente de qué grupo sea, qué época, qué etiqueta se aplique a aquellos que se equivocan, no blanqueemos, editemos o redactemos. Vamos a contarlo como es; Poseerlo como parte de nuestra historia, pero recuerde que mientras el hombre falla, Dios nunca lo hace.Desde finales del 9º  al 10º siglo, la posición del obispo Romano que una vez fue ocupado por hombres piadosos como los papas Leó y Gregorio fue entregada a un desfile de nobles corruptos que eran todo lo contrario.=Este fue un momento en que la posición del Papa era un nombramiento político valioso, con el potencial de obtener grandes riquezas y poder para la familia del Papa. La intriga en torno a la selección del Papa fue vasta y nefasta. Una heredera italiana llamada Marozia [mah-RO-zee-ah], controló la sede del obispo en Roma durante 60 años. Era la madre de un obispo, la asesina de otro y la amante de un tercero. En lo que casi todos reconocen como un punto bajo para el Papado, Octaviano, nieto de Marozia, celebró su inminente elección como Papa Juan XII, brindando por el diablo. Una vez en el cargo, su comportamiento estaba lejos de ser ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/196138-004-982D2CE5.jpg</ssp:url> <ssp:title>52-Romper contigo no es fácil</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula "Romper contigo no es fácil".En nuestro estudio de la Historia de la Iglesia, podemos examinar algunos períodos en que los seguidores de Jesús hicieron algunas cosas asombrosas, que honran a Dios, que exaltan a Cristo y bendicen a las personas. En episodios futuros, echaremos un vistazo más largo a cómo el Evangelio ha impactado la historia y la civilización mundial para mejorarla.Pero tenemos que ser honestos y admitir que ha habido demasiadas veces en las que la Iglesia ha fallado totalmente en llevar bien la pelota. Peor que eso, después de fallar en llevarla hacia la meta, ¡se tropezaron y la patearon fuera del campo de juego!El peligro que enfrento al lidiar con estos momentos atroces en la Historia de la Iglesia es ser visto como hostil hacia el Cuerpo de Cristo. Cuando hablo de la pésima vida de algunos de los papas, algunos oyentes asumen que estoy atacando a los católicos. 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La division no fue un accidente incidental que sucedió sin mucha preparación. Las cosas se habían estado agriando durante mucho tiempo. Uno de los factores que contribuyo fue la <strong><em>Controversia Iconoclasta </em></strong>que dividió a la iglesia Bizantina en el 8º y 9º siglo.Mientras que la Iglesia Occidental pasó por cambios monumentales durante la Edad Media, la Iglesia Oriental centrada en Constantinopla prácticamente se quedo estancada. Fue la preservación de lo que ellos consideraban ortodoxia lo que movió a los cristianos Orientales a ver a la Iglesia <strong><em>Occidental </em></strong>como haciendo alteraciones peligrosas y a veces incluso heréticas a la Fe. La Iglesia Oriental se creía ahora la única en llevar la Fe de los Concilios Ecuménicos al futuro. Y por esa razón, Constantinopla se empezó a alejar de su reconocimiento largamente declarado de que la Iglesia en Roma era preeminente en los asuntos de la Iglesia.Otro factor que contribuyó a la eventual separación del Oriente del Occidente fueron las sillas musicales del poder jugadas por los Emperadores del Occidente, mientras que en el Oriente, el Emperador era mucho más estable. Es importante recordar que mientras que el Imperio Romano del Occidente estaba efectivamente muerto a finales del siglo 5, el Imperio del Oriente continuó identificándose como Romano durante otros mil años, aunque los historiadores ahora se refieren a él como el Imperio Bizantino. En Constantinopla, el Emperador seguía siendo el Emperador Romano, y como Constantino, el jefe principal de la Iglesia. Fue considerado por la Iglesia Oriental como "la imagen viva de Cristo".Pero lo que estaba a punto de experimentar era una gran remodelacion por los conflictos entre los iconoclastas y los iconódulos; términos que definiremos un poco más adelante.La controversia más significativa que atormento a la iglesia Bizantina durante la Edad Media Europea fue sobre el uso de imágenes religiosas conocidas como <strong><em>iconos</em></strong>. Esa es la forma en que muchos historiadores modernos consideran lo que se llama la <strong><em>Controversia Iconoclasta</em></strong>, que fue un debate sobre el uso de iconos. Pero como de costumbre, el tema fue más profundo. Surgió sobre la cuestión de lo que significa cuando decimos que algo es "santo".La Iglesia estaba dividida sobre la cuestión de qué cosas eran lo suficientemente sagradas como para merecer adoración. Los sacerdotes eran apartados por ordenación; lo que significa que habían sido consagrados a la obra santa. Los edificios de la iglesia fueron separados por dedicación; eran sagrados. Los mártires fueron apartados por sus hechos; es por eso que se les llamaba "santos" que significa <strong><em>apartados</em></strong>. Y si los mártires eran santos en virtud de dar sus vidas en la muerte, ¿qué pasa con los monjes que dieron sus vidas à pero que aún vivían? ¿No eran dignos del mismo tipo de honor?Si todas estas personas, lugares y cosas eran santas, ¿eran entonces <u>dignas de una veneración especial</u>?La santidad de los santos fue respaldada y demostrada por milagros, no solo atribuidos a ellos mientras vivían, sino también reportados en relación con sus tumbas, reliquias; incluso imágenes que los representan. A principios del 7º siglo, muchas ciudades tenían un santo local cuyos iconos eran venerados por tener poderes especiales de intercesión y protección. Ejemplos notables fueron <strong><em>San Demetrio</em></strong> de Tesalónica, el icono de Cristo de <strong><em>Edesa</em></strong> y el icono milagroso de <strong><em>María</em></strong> de Constantinopla.Desde el 6º siglo, tanto la Iglesia como el gobierno fomentaron la devoción religiosa a los monjes y los iconos. La mayoría de los cristianos no distinguieron entre el objeto o la persona y la realidad espiritual que representaban. Cayeron en lo que muchos consideraban el temido pecado de la idolatría. Pero antes de apresurarnos a juzgar, tomemos un poco de tiempo para entender cómo se deslizaron en algo que las Escrituras claramente prohíben.El uso de imágenes como ayuda a la devoción religiosa tenía un fuerte precedente. En la Roma pagana, la imagen del Emperador era venerada como si el propio Emperador estuviera presente. Incluso las imágenes de funcionarios imperiales menores se usaban ocasionalmente como sustitutos de aquellos a quienes representaban. Después de que los emperadores se convirtieron en cristianos, la imagen imperial en monedas, en los palacios de justicia y en los lugares más prominentes de las principales ciudades continuó siendo objeto de veneración y devoción. Constantino y sus sucesores erigieron grandes estatuas de ellos mismos, cuyos restos se exhiben hoy en día. Fue Justiniano I quien rompió con la tradición y en su lugar erigió un enorme icono de Cristo sobre la puerta principal del palacio de Constantinopla. Durante el siglo siguiente, los iconos de Cristo y María llegaron a reemplazar al icono Imperial en muchos entornos. Eventualmente, bajo Justiniano II a principios del 8º siglo, el icono de Cristo comenzó a aparecer en las monedas.Si bien el uso de imágenes como accesorios para facilitar la adoración fue generalmente aceptado, hubo quienes consideraron tal práctica contraria a la clara prohibición de la idolatría de la Biblia. No estaban en contra del arte religioso; solo la elevación a lo que ellos consideraban el reino de la adoración.El debate sobre los iconos fue realmente una especie de <strong><em>epílogo doctrinal </em></strong>a las controversias Cristológicas de un tiempo anterior. à¿Qué es apropiado para representar a Cristo y a otras personas bíblicas?¿Puede Jesús ser representado, o el intento es una violación de Su divinidad?¿Hacer una imagen de Jesús refuerza su humanidad a expensas de su deidad?¿Y cuándo es que el arte, utilizado en el servicio de la adoración, para mejorarlo o facilitarlo, interfiere con la adoración porque el objeto o la imagen y se convierte en el punto de enfoque?&nbsp;Aunque estas preguntas puedan parecer distantes para aquellos que provienen de un trasfondo evangélico moderno, podemos ponernos en el mismo contexto con el desafío que enfrentó la Iglesia Oriental del 8ª y 9ª siglo al recordar un tiempo atrás cuando algunos notables líderes de adoración plantearon su preocupación por la enfoque de la adoración moderna con su fomento de un ambiente de emocionalismo exagerado. Algunos lo expresaron como la "Adoración de la adoración", en lugar de Dios. Las producciones musicales y los conciertos se convirtieron en eventos para los que la gente acudíera desde muchos kilometros de distancia para buscar un emoción espiritual, un subidón de adoración. Un conocido compositor de adoración moderna escribió una canción que tenía como objetivo exponer esta tendencia llamada "El corazón de la adoración".Aunque el medio era diferente, de alguna manera, la reciente preocupación por la adoración de la adoración es similar a la preocupación de los iconoclastas Bizantinos. En la antigua Iglesia Oriental, el medio era el arte de <strong><em>las imágenes</em></strong>. La controversia más reciente se ha centrado en el arte de la <strong><em>música</em></strong>.En el 7º siglo, la forma más significativa de devoción Oriental era el culto a los iconos sagrados. Si bien podría dar una definición o descripción más técnica de los iconos, permítanme mantenerlo simple y decir que eran pinturas altamente estilizadas hechas en madera. Las imágenes eran de Jesús, María, santos y ángeles. Si bien hubo imágenes primitivas utilizadas por los cristianos en el 1er siglo, tendríamos que decir que el arte cristiano comenzó en serio en el 3er siglo. Se usaba decorativamente o representaba escenas de la Biblia como una forma de instruir a los creyentes analfabetos.Como se mencionó, dado que la gente del Imperio de Oriente ya estaba acostumbrada a mostrar deferencia a los retratos del Emperador, no era muy difícil aplicar esto a las imágenes de lo que se consideraba gente santa. Dado que los retratos imperiales a menudo eran enmarcados por cortinas, la gente se postraba ante ellos, quemaba incienso y encendía velas a su lado, y los llevaban en solemnes procesiones, parecía inevitable que los iconos de los santos recibieran el mismo trato. Las primeras imágenes cristianas que se sabe que fueron rodeadas por tal veneración ocurrieron en el 5º  siglo. La práctica se hizo muy popular en el 6º y 7º. Los líderes de la iglesia como <strong><em>Epifanio</em></strong> y <strong><em>Agustín</em></strong> habían mostrado una cuidado reservado sobre el uso de imágenes al final del 4º siglo desaparecieron.Es importante darse cuenta de que cuando se trata de iconos y su uso, realmente había dos maneras de ver las cosas. Una manera de verlo era la forma en que los teólogos los justificaban o condenaban. La segunda manera de ver las cosas era la de la gente común que tenía poco interés en los puntos finos de la teología involucrado en su uso. Los iconoclastas enmarcaron el tema del segunda manera. Eran escépticos de que las masas analfabetas pudieran hacer una distinción entre simplemente <strong><em>usar</em></strong> un icono como un <strong><em>medio</em></strong> para adorar lo que representaba la imagen y la adoración real de la imagen misma. Lo que parecía probar su punto era cuando algunos de estos iconos y reliquias religiosas fueron atribuidos con poderes especiales para efectuar la curación y hacer maravillas.Los líderes de la Iglesia a favor de los íconos sostuvieron que un mal entendido de los íconos no debería prohibir su uso. Eso se convertiría en error por mero pragmatismo.<em> </em><em>El</em><strong><em> Emperador Leó III </em></strong>lanzó un <strong><em>ataque</em></strong> en contra del uso de iconos en la primera mitad del 8º siglo. Estaba motivado por la preocupación de que la Iglesia se estuviera involucrando en la práctica prohibida de la idolatría, la misma cosa que había causado tantos problemas al antiguo Israel. Tal vez las humillantes pérdidas del Imperio del Oriente durante el siglo anterior, así como un terrible terremoto al principio del reinado de Leo, fueron evidencia del juicio divino. Si era así, a Leo le preocupaba que el Imperio despertara a su peligro, se arrepintiera y corrigiera sus caminos.Por supuesto, a Leo no se le ocurrió esto por su cuenta o de la nada. Hubo muchos entre el clero y la gente común que cuestionaron el uso de iconos como objetos de devoción religiosa. Pero ahora, con el respaldo del Emperador, este grupo de iconoclastas, como se les llamaba, se volvió más vocal. El antagonismo hacia el uso de iconos creció, especialmente a lo largo de la frontera oriental que bordeaba las tierras musulmanas. Los musulmanes habían llamado a los cristianos -idólatras durante mucho tiempo por su uso de imágenes religiosas. Leó creció en esa región y había servido como gobernador de Asia Menor occidental entre varios obispos iconoclastas.La palabra <em>iconoclasta</em> significa un rompedor o destructor de iconos porque eventualmente, eso es lo que harán los iconoclastas; aplastar, romper y quemar los iconos.&nbsp;Después de rechazar con éxito a los ejércitos musulmanes en su 2º ataque a Constantinopla en el año 717, el Emperador Leó III declaró abiertamente su oposición a los iconos por 1ª vez. Ordenó que el icono de Cristo sobre la Puerta Imperial fuera reemplazado por una cruz. A pesar de los disturbios que causo, en el año 730 Leó pidió la eliminación y destrucción de todos los iconos religiosos en lugares públicos e iglesias. Los <strong><em>iconódulos</em></strong>, como se llamaba a los <strong><em>partidarios</em></strong> de los iconos, fueron perseguidos.&nbsp;En Roma, el Papa Gregorio III <strong><em>condenó</em></strong> la destrucción de iconos. El Emperador tomó represalias eliminando Sicilia, el sur de Italia y toda la parte occidental de los Balcanes y Grecia de la supervisión eclesiástica de Roma, colocándolos bajo el Patriarcado de Constantinopla. Fue esto, tanto como cualquier otra cosa, lo que movió al Papa a buscar el apoyo y la protección de los Francos.El hijo de Leó, Constantino V, no solo continuó la política iconoclasta de su padre, sino que la prosiguió. Convocó un concilio en el año 754 en el palacio Imperial de Hiereia, un suburbio de Constantinopla. Los iconoclastas lo consideraron como el 7º Concilio Ecuménico, aunque solo asistió el Patriarcado de Constantinopla.Tanto los iconoclastas como los iconódulos estuvieron de acuerdo en que lo divino en Jesucristo no podía ser representado en imágenes, pero Jesús tenía 2 naturalezas. Los iconoclastas argumentaron que representar la naturaleza humana era caer en el temido nestorianismo, pero representar ambas naturalezas era ir en contra de su distinción, que era el error del monofisismo, e hizo una imagen de deidad.Los iconódulos respondieron que el<strong><em> no</em></strong> representar a Jesucristo era monofisismo.Nótese cómo estos argumentos ilustran la práctica de debatir <strong><em>nuevos</em></strong> temas en términos de <strong><em>errores ya condenados</em></strong>.Contra las imágenes de María y los santos, los iconoclastas razonaron que no se pueden representar sus virtudes, por lo que las imágenes eran, en el mejor de los casos, una vanidad indigna de la memoria de la persona representada. "Seguramente", dijeron, "¡María y los santos no QUERRÍAN que se hicieran tales imágenes!"Otros argumentos de los iconoclastas fueron que <strong><em>la única imagen verdadera</em></strong> de Jesucristo es la Eucaristía.Los <strong><em>partidarios</em></strong> de los iconos utilizaron argumentos que fueron articulados de manera más efectiva por <strong><em>Juan de Damasco</em></strong>, un cristiano árabe que escribió en griego. Juan era un monje en el monasterio de San Saba en Palestina, donde se convirtió en sacerdote y se dedicó al estudio de las Escrituras y al trabajo literario. Al estar fuera del reino del control Bizantino, estaba a salvo de represalias por parte del Emperador y funcionarios iconoclastas.Juan de Damasco fue el teólogo más sistemático y completo de la iglesia Griega desde Orígenes. Su obra más importante es la <strong><em>Fuente del Conocimiento</em></strong>, tercera parte de la cual, titulada <em>Sobre la Fe Ortodoxa</em>, ofrece un excelente resumen de la enseñanza de los Padres Griegos sobre las principales doctrinas cristianas. También produjo homilías, himnos y un comentario sobre las cartas del NT de Pablo. <em>Las Tres disculpas contra Aquellos Que Atacan las Imágenes</em> <em>Divinas</em> de Juan de Damasco adopto un enfoque cuádruple del tema.1º dijo, que es simultáneamente imposible e impío imaginar a Dios, Que es espíritu puro. Jesucristo, María, santos y ángeles, por otro lado, que se han aparecido a los seres humanos <strong><em>pueden</em></strong> ser representados. La Biblia prohíbe solamente a los <strong><em>ídolos</em></strong>.&nbsp;2º está permitido hacer imágenes. La prohibición de las imágenes en el Antiguo Testamento no era absoluta, ya que se ordenaba hacer algunas imágenes; tomemos, por ejemplo, los querubines sobre el propiciatorio y otros adornos del templo. Tambien Juan dijo que ahora no estamos bajo las restricciones del Antiguo Pacto. De hecho, la encarnación de Dios EN Cristo nos impulsa a hacer visible lo invisible. Juan puso la encarnación <strong><em>en el centro</em></strong> de su defensa de los iconos, elevando el debate de una cuestión sólo de prácticas de piedad a una cuestión de ortodoxia teológica. Dado que los seres humanos son creados con cuerpo y alma, los sentidos físicos son importantes en el conocimiento humano de lo divino. Hay imágenes en todas partes, los seres humanos son imágenes de Dios. La tradición de la Iglesia permite imágenes, y esto es suficiente incluso sin la orden Bíblica, argumentó.&nbsp;3º es lícito <strong><em>venerar</em></strong> iconos e imágenes porque la materia no es mala. Hay diferentes tipos de adoración: la verdadera adoración pertenece solo a Dios, pero el honor puede ser dado a otros.&nbsp;4º, hay <strong><em>ventajas</em></strong> en las imágenes y su veneración. Enseñan y recuerdan los dones divinos, nutren la piedad y se convierten en canales de gracia.&nbsp;Juan de Damasco es considerado por la Iglesia Ortodoxa como el <strong><em>último</em></strong> de los grandes maestros de la iglesia primitiva, hombres universalmente conocidos como los "Padres de la Iglesia".&nbsp;A pesar de sus argumentos, los emperadores iconoclastas expulsaron a los iconodulos de las posiciones de poder y comenzaron una vigorosa persecución. Muchas obras de arte en edificios de iglesias de antes del 8º siglo fueron destruidas. Constantino V tomó fuertes medidas contra los monjes, los principales portavoces de las imágenes, secularizando sus propiedades y obligándolos a casarse con monjas. Muchos de ellos huyeron al Occidente.Los Papas observaron todo esto con interés y entraron del lado de los iconodulos. Ellos hicieron en las cartas que escribieron, algunas de las mejores formulaciones de la independencia de la Iglesia, argumentando que el emperador no era un maestro de la iglesia.Al final, los iconoclastas sellaron su derrota al negarse a dar a las imágenes de Jesús la reverencia que se habían dado a las imágenes del Emperador. La reacción contra la iconoclasia finalmente se estableció después de Constantino V.El hijo y sucesor de Constantino V, <strong><em>Leó IV</em></strong>, no era un iconoclasta enérgico como su padre y su abuelo. Su viuda Irene, regente de su hijo <strong><em>Constantino VI</em></strong>, <em><u>dio la vuelta </u></em>a la política iconoclasta de la dinastía. Ella le pidió al Concilio de Nicea en el año 787 que condenara a los iconoclastas, afirmando la posición teológica adoptada por Juan de Damasco.Ellos proclamaron: "Las imágenes venerables y santas, así como en la pintura y el mosaico como en otros materiales adecuados... se le debe dar el debido saludo y reverencia honorable, no de hecho esa verdadera adoración de la fe que pertenece solo a la naturaleza divina"Pero ese no fue el final de la iconoclasia. Un bloque iconoclasta se desarrolló en el ejército profesional como reacción a una serie de desastres militares, humillaciones diplomáticas y problemas económicos que el Imperio experimentó en el cuarto de siglo después del Concilio de Nicea del año 787. Interpretaron todos estos retrocesos como el juicio de Dios por el regreso del Imperio a la idolatría.Finalmente, el emperador <strong><em>Leó V</em></strong> decidió que la iconoclasia debería volver a convertirse en la política oficial de su gobierno. Un sínodo de líderes de la iglesia en el año 815 reafirmó la posición adoptada por el sínodo anti-icono del año 754, excepto que ya no consideraban a los iconos como ídolos.Con la muerte de Leó V, la persecución activa del partido pro-icono declinó durante 17 años antes de estallar de nuevo en el año 837 bajo el liderazgo del patriarca <strong><em>Juan Grammaticus</em></strong>. Bajo su influencia, el <strong><em>Emperador Teófilo</em></strong> decretó el exilio o la pena capital para todos los que apoyaron abiertamente el uso de iconos.<strong><em>Teodora</em></strong>, la viuda de Teófilo y regente de su hijo <strong><em>Miguel III</em></strong>, decidió que debía abandonar la política iconoclasta para retener el más amplio apoyo a su gobierno. Un sínodo a principios del año 843 condenó a todos los iconoclastas, depuso al patriarca iconoclasta Juan Grammaticus y confirmó los decretos del 7º Concilio.En las iglesias Ortodoxas Orientales de hoy, las pinturas y los mosaicos con frecuencia llenan los espacios en los techos y las paredes. Una pantalla o partición llamada iconostasio se extiende a través del frente de la iglesia, entre la congregación y el área del altar, con el propósito de mostrar todos los iconos especiales relacionados con la liturgia y los días santos.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula Iconos.Aquellos con un concepto aproximado de la historia saben que estamos llegando a ese momento en que las ramas orientales y occidentales de la Iglesia se dividieron. La division no fue un accidente incidental que sucedió ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="300" height="405" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/ICON-IM-M-ALEX1-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/ICON-IM-M-ALEX1-2.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/ICON-IM-M-ALEX1-2-222x300.jpg 222w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>Este episodio se titula <strong><em>Iconos</em></strong>.Aquellos con un concepto aproximado de la historia saben que estamos llegando a ese momento en que las ramas orientales y occidentales de la Iglesia se dividieron. La division no fue un accidente incidental que sucedió sin mucha preparación. Las cosas se habían estado agriando durante mucho tiempo. Uno de los factores que contribuyo fue la <strong><em>Controversia Iconoclasta </em></strong>que dividió a la iglesia Bizantina en el 8º y 9º siglo.Mientras que la Iglesia Occidental pasó por cambios monumentales durante la Edad Media, la Iglesia Oriental centrada en Constantinopla prácticamente se quedo estancada. Fue la preservación de lo que ellos consideraban ortodoxia lo que movió a los cristianos Orientales a ver a la Iglesia <strong><em>Occidental </em></strong>como haciendo alteraciones peligrosas y a veces incluso heréticas a la Fe. La Iglesia Oriental se creía ahora la única en llevar la Fe de los Concilios Ecuménicos al futuro. Y por esa razón, Constantinopla se empezó a alejar de su reconocimiento largamente declarado de que la Iglesia en Roma era preeminente en los asuntos de la Iglesia.Otro factor que contribuyó a la eventual separación del Oriente del Occidente fueron las sillas musicales del poder jugadas por los Emperadores del Occidente, mientras que en el Oriente, el Emperador era mucho más estable. Es importante recordar que mientras que el Imperio Romano del Occidente estaba efectivamente muerto a finales del siglo 5, el Imperio del Oriente continuó identificándose como Romano durante otros mil años, aunque los historiadores ahora se refieren a él como el Imperio Bizantino. En Constantinopla, el Emperador seguía siendo el Emperador Romano, y como Constantino, el jefe principal de la Iglesia. Fue considerado por la Iglesia Oriental como "la imagen viva de Cristo".Pero lo que estaba a punto de experimentar era una gran remodelacion por los conflictos entre los iconoclastas y los iconódulos; términos que definiremos un poco más adelante.La controversia más significativa que atormento a la iglesia Bizantina durante la Edad Media Europea fue sobre el uso de imágenes religiosas conocidas como <strong><em>iconos</em></strong>. Esa es la forma en que muchos historiadores modernos consideran lo que se llama la <strong><em>Controversia Iconoclasta</em></strong>, que fue un debate sobre el uso de iconos. Pero como de costumbre, el tema fue más profundo. Surgió sobre la cuestión de lo que significa cuando decimos que algo es "santo".La Iglesia estaba dividida sobre la cuestión de qué cosas eran lo suficientemente sagradas como para merecer adoración. Los sacerdotes eran apartados por ordenación; lo que significa que habían sido consagrados a la obra santa. Los edificios de la iglesia fueron separados por dedicación; eran sagrados. Los mártires fueron apartados por sus hechos; es por eso que se les llamaba "santos" que significa <strong><em>apartados</em></strong>. Y si los mártires eran santos en virtud de dar sus vidas en la muerte, ¿qué pasa con los monjes que dieron sus vidas à pero que aún vivían? ¿No eran dignos del mismo tipo de honor?Si todas estas personas, lugares y cosas eran santas, ¿eran entonces <u>dignas de una veneración especial</u>?La santidad de los santos fue respaldada y demostrada por milagros, no solo atribuidos a ellos mientras vivían, sino también reportados en relación con sus tumbas, reliquias; incluso imágenes que los representan. A principios del 7º siglo, muchas ciudades tenían un santo local cuyos iconos eran venerados por tener poderes especiales de intercesión y protección. Ejemplos notables fueron <strong><em>San Demetrio</em></strong> de Tesalónica, el icono de Cristo de <strong><em>Edesa</em></strong> y el icono milagroso de <strong><em>María</em></strong> de Constantinopla.Desde el 6º siglo, tanto la Iglesia como el gobierno fomentaron la devoción religiosa a los monjes y los iconos. La mayoría de los cristianos no distinguieron entre el objeto o la persona y la realidad espiritual que representaban. Cayeron en lo que muchos consideraban el temido pecado de la idolatría. Pero antes de apresurarnos a juzgar, tomemos un poco de tiempo para entender cómo se deslizaron en algo que las Escrituras claramente prohíben.El uso de imágenes como ayuda a la devoción religiosa tenía un fuerte precedente. En la Roma pagana, la imagen del Emperador era venerada como si el propio Emperador estuviera presente. Incluso las imágenes de funcionarios imperiales menores se usaban ocasionalmente como sustitutos de aquellos a quienes representaban. Después de que los emperadores se convirtieron en cristianos, la imagen imperial en monedas, en los palacios de justicia y en los lugares más prominentes de las principales ciudades continuó siendo objeto de veneración y devoción. Constantino y sus sucesores erigieron grandes estatuas de ellos mismos, cuyos restos se exhiben hoy en día. Fue Justiniano I quien rompió con la tradición y en su lugar erigió un enorme icono de Cristo sobre la puerta principal del palacio de Constantinopla. Durante el siglo siguiente, los iconos de Cristo y María llegaron a reemplazar al icono Imperial en muchos entornos. Eventualmente, bajo Justiniano II a principios del 8º siglo, el icono de Cristo comenzó a aparecer en las monedas.Si bien el uso de imágenes como accesorios para facilitar la adoración fue generalmente aceptado, hubo quienes consideraron tal práctica contraria a la clara prohibición de la idolatría de la Biblia. No estaban en contra del arte religioso; solo la elevación a lo que ellos consideraban el reino de la adoración.El debate sobre los iconos fue realmente una especie de <strong><em>epílogo doctrinal </em></strong>a las controversias Cristológicas de un tiempo anterior. à¿Qué es apropiado para representar a Cristo y a otras personas bíblicas?¿Puede Jesús ser representado, o el intento es una violación de Su divinidad?¿Hacer una imagen de Jesús refuerza su humanidad a expensas de su deidad?¿Y cuándo es que el arte, utilizado en el servicio de la adoración, para mejorarlo o facilitarlo, interfiere con la adoración porque el objeto o la imagen y se convierte en el punto de enfoque?&nbsp;Aunque estas preguntas puedan parecer distantes para aquellos que provienen de un trasfondo evangélico moderno, podemos ponernos en el mismo contexto con el desafío que enfrentó la Iglesia Oriental del 8ª y 9ª siglo al recordar un tiempo atrás cuando algunos notables líderes de adoración plantearon su preocupación por la enfoque de la adoración moderna con su fomento de un ambiente de emocionalismo exagerado. Algunos lo expresaron como la "Adoración de la adoración", en lugar de Dios. Las producciones musicales y los conciertos se convirtieron en eventos para los que la gente acudíera desde muchos kilometros de distancia para buscar un emoción espiritual, un subidón de adoración. Un conocido compositor de adoración moderna escribió una canción que tenía como objetivo exponer esta tendencia llamada "El corazón de la adoración".Aunque el medio era diferente, de alguna manera, la reciente preocupación por la adoración de la adoración es similar a la preocupación de los iconoclastas Bizantinos. En la antigua Iglesia Oriental, el medio era el arte de <strong><em>las imágenes</em></strong>. La controversia más reciente se ha centrado en el arte de la <strong><em>música</em></strong>.En el 7º siglo, la forma más significativa de devoción Oriental era el culto a los iconos sagrados. Si bien podría dar una definición o descripción más técnica de los iconos, permítanme mantenerlo simple y decir que eran pinturas altamente estilizadas hechas en madera. Las imágenes eran de Jesús, María, santos y ángeles. Si bien hubo imágenes primitivas utilizadas por los cristianos en el 1er siglo, tendríamos que decir que el arte cristiano comenzó en serio en el 3er siglo. Se usaba decorativamente o representaba escenas de la Biblia como una forma de instruir a los creyentes analfabetos.Como se mencionó, dado que la gente del Imperio de Oriente ya estaba acostumbrada a mostrar deferencia a los retratos del Emperador, no era muy difícil aplicar esto a las imágenes de lo que se consideraba gente santa. Dado que los retratos imperiales a menudo eran enmarcados por cortinas, la gente se postraba ante ellos, quemaba incienso y encendía velas a su lado, y los llevaban en solemnes procesiones, parecía inevitable que los iconos de los santos recibieran el mismo trato. Las primeras imágenes cristianas que se sabe que fueron rodeadas por tal veneración ocurrieron en el 5º  siglo. La práctica se hizo muy popular en el 6º y 7º. Los líderes de la iglesia como <strong><em>Epifanio</em></strong> y <strong><em>Agustín</em></strong> habían mostrado una cuidado reservado sobre el uso de imágenes al final del 4º siglo desaparecieron.Es importante darse cuenta de que cuando se trata de iconos y su uso, realmente había dos maneras de ver las cosas. Una manera de verlo era la forma en que los teólogos los justificaban o condenaban. La segunda manera de ver las cosas era la de la gente común que tenía poco interés en los puntos finos de la teología involucrado en su uso. Los iconoclastas enmarcaron el tema del segunda manera. Eran escépticos de que las masas analfabetas pudieran hacer una distinción entre simplemente <strong><em>usar</em></strong> un icono como un <strong><em>medio</em></strong> para adorar lo que representaba la imagen y la adoración real de la imagen misma. Lo que parecía probar su punto era cuando algunos de estos iconos y reliquias religiosas fueron atribuidos con poderes especiales para efectuar la curación y hacer maravillas.Los líderes de la Iglesia a favor de los íconos sostuvieron que un mal entendido de los íconos no debería prohibir su uso. Eso se convertiría en error por mero pragmatismo.<em> </em><em>El</em><strong><em> Emperador Leó III </em></strong>lanzó un <strong><em>ataque</em></strong> en contra del uso de iconos en la primera mitad del 8º siglo. Estaba motivado por la preocupación de que la Iglesia se estuviera involucrando en la práctica prohibida de la idolatría, la misma cosa que había causado tantos problemas al antiguo Israel. Tal vez las humillantes pérdidas del Imperio del Oriente durante el siglo anterior, así como un terrible terremoto al principio del reinado de Leo, fueron evidencia del juicio divino. Si era así, a Leo le preocupaba que el Imperio despertara a su peligro, se arrepintiera y corrigiera sus caminos.Por supuesto, a Leo no se le ocurrió esto por su cuenta o de la nada. Hubo muchos entre el clero y la gente común que cuestionaron el uso de iconos como objetos de devoción religiosa. Pero ahora, con el respaldo del Emperador, este grupo de iconoclastas, como se les llamaba, se volvió más vocal. El antagonismo hacia el uso de iconos creció, especialmente a lo largo de la frontera oriental que bordeaba las tierras musulmanas. Los musulmanes habían llamado a los cristianos -idólatras durante mucho tiempo por su uso de imágenes religiosas. Leó creció en esa región y había servido como gobernador de Asia Menor occidental entre varios obispos iconoclastas.La palabra <em>iconoclasta</em> significa un rompedor o destructor de iconos porque eventualmente, eso es lo que harán los iconoclastas; aplastar, romper y quemar los iconos.&nbsp;Después de rechazar con éxito a los ejércitos musulmanes en su 2º ataque a Constantinopla en el año 717, el Emperador Leó III declaró abiertamente su oposición a los iconos por 1ª vez. Ordenó que el icono de Cristo sobre la Puerta Imperial fuera reemplazado por una cruz. A pesar de los disturbios que causo, en el año 730 Leó pidió la eliminación y destrucción de todos los iconos religiosos en lugares públicos e iglesias. Los <strong><em>iconódulos</em></strong>, como se llamaba a los <strong><em>partidarios</em></strong> de los iconos, fueron perseguidos.&nbsp;En Roma, el Papa Gregorio III <strong><em>condenó</em></strong> la destrucción de iconos. El Emperador tomó represalias eliminando Sicilia, el sur de Italia y toda la parte occidental de los Balcanes y Grecia de la supervisión eclesiástica de Roma, colocándolos bajo el Patriarcado de Constantinopla. Fue esto, tanto como cualquier otra cosa, lo que movió al Papa a buscar el apoyo y la protección de los Francos.El hijo de Leó, Constantino V, no solo continuó la política iconoclasta de su padre, sino que la prosiguió. Convocó un concilio en el año 754 en el palacio Imperial de Hiereia, un suburbio de Constantinopla. Los iconoclastas lo consideraron como el 7º Concilio Ecuménico, aunque solo asistió el Patriarcado de Constantinopla.Tanto los iconoclastas como los iconódulos estuvieron de acuerdo en que lo divino en Jesucristo no podía ser representado en imágenes, pero Jesús tenía 2 naturalezas. Los iconoclastas argumentaron que representar la naturaleza humana era caer en el temido nestorianismo, pero representar ambas naturalezas era ir en contra de su distinción, que era el error del monofisismo, e hizo una imagen de deidad.Los iconódulos respondieron que el<strong><em> no</em></strong> representar a Jesucristo era monofisismo.Nótese cómo estos argumentos ilustran la práctica de debatir <strong><em>nuevos</em></strong> temas en términos de <strong><em>errores ya condenados</em></strong>.Contra las imágenes de María y los santos, los iconoclastas razonaron que no se pueden representar sus virtudes, por lo que las imágenes eran, en el mejor de los casos, una vanidad indigna de la memoria de la persona representada. "Seguramente", dijeron, "¡María y los santos no QUERRÍAN que se hicieran tales imágenes!"Otros argumentos de los iconoclastas fueron que <strong><em>la única imagen verdadera</em></strong> de Jesucristo es la Eucaristía.Los <strong><em>partidarios</em></strong> de los iconos utilizaron argumentos que fueron articulados de manera más efectiva por <strong><em>Juan de Damasco</em></strong>, un cristiano árabe que escribió en griego. Juan era un monje en el monasterio de San Saba en Palestina, donde se convirtió en sacerdote y se dedicó al estudio de las Escrituras y al trabajo literario. Al estar fuera del reino del control Bizantino, estaba a salvo de represalias por parte del Emperador y funcionarios iconoclastas.Juan de Damasco fue el teólogo más sistemático y completo de la iglesia Griega desde Orígenes. Su obra más importante es la <strong><em>Fuente del Conocimiento</em></strong>, tercera parte de la cual, titulada <em>Sobre la Fe Ortodoxa</em>, ofrece un excelente resumen de la enseñanza de los Padres Griegos sobre las principales doctrinas cristianas. También produjo homilías, himnos y un comentario sobre las cartas del NT de Pablo. <em>Las Tres disculpas contra Aquellos Que Atacan las Imágenes</em> <em>Divinas</em> de Juan de Damasco adopto un enfoque cuádruple del tema.1º dijo, que es simultáneamente imposible e impío imaginar a Dios, Que es espíritu puro. Jesucristo, María, santos y ángeles, por otro lado, que se han aparecido a los seres humanos <strong><em>pueden</em></strong> ser representados. La Biblia prohíbe solamente a los <strong><em>ídolos</em></strong>.&nbsp;2º está permitido hacer imágenes. La prohibición de las imágenes en el Antiguo Testamento no era absoluta, ya que se ordenaba hacer algunas imágenes; tomemos, por ejemplo, los querubines sobre el propiciatorio y otros adornos del templo. Tambien Juan dijo que ahora no estamos bajo las restricciones del Antiguo Pacto. De hecho, la encarnación de Dios EN Cristo nos impulsa a hacer visible lo invisible. Juan puso la encarnación <strong><em>en el centro</em></strong> de su defensa de los iconos, elevando el debate de una cuestión sólo de prácticas de piedad a una cuestión de ortodoxia teológica. Dado que los seres humanos son creados con cuerpo y alma, los sentidos físicos son importantes en el conocimiento humano de lo divino. Hay imágenes en todas partes, los seres humanos son imágenes de Dios. La tradición de la Iglesia permite imágenes, y esto es suficiente incluso sin la orden Bíblica, argumentó.&nbsp;3º es lícito <strong><em>venerar</em></strong> iconos e imágenes porque la materia no es mala. Hay diferentes tipos de adoración: la verdadera adoración pertenece solo a Dios, pero el honor puede ser dado a otros.&nbsp;4º, hay <strong><em>ventajas</em></strong> en las imágenes y su veneración. Enseñan y recuerdan los dones divinos, nutren la piedad y se convierten en canales de gracia.&nbsp;Juan de Damasco es considerado por la Iglesia Ortodoxa como el <strong><em>último</em></strong> de los grandes maestros de la iglesia primitiva, hombres universalmente conocidos como los "Padres de la Iglesia".&nbsp;A pesar de sus argumentos, los emperadores iconoclastas expulsaron a los iconodulos de las posiciones de poder y comenzaron una vigorosa persecución. Muchas obras de arte en edificios de iglesias de antes del 8º siglo fueron destruidas. Constantino V tomó fuertes medidas contra los monjes, los principales portavoces de las imágenes, secularizando sus propiedades y obligándolos a casarse con monjas. Muchos de ellos huyeron al Occidente.Los Papas observaron todo esto con interés y entraron del lado de los iconodulos. Ellos hicieron en las cartas que escribieron, algunas de las mejores formulaciones de la independencia de la Iglesia, argumentando que el emperador no era un maestro de la iglesia.Al final, los iconoclastas sellaron su derrota al negarse a dar a las imágenes de Jesús la reverencia que se habían dado a las imágenes del Emperador. La reacción contra la iconoclasia finalmente se estableció después de Constantino V.El hijo y sucesor de Constantino V, <strong><em>Leó IV</em></strong>, no era un iconoclasta enérgico como su padre y su abuelo. Su viuda Irene, regente de su hijo <strong><em>Constantino VI</em></strong>, <em><u>dio la vuelta </u></em>a la política iconoclasta de la dinastía. Ella le pidió al Concilio de Nicea en el año 787 que condenara a los iconoclastas, afirmando la posición teológica adoptada por Juan de Damasco.Ellos proclamaron: "Las imágenes venerables y santas, así como en la pintura y el mosaico como en otros materiales adecuados... se le debe dar el debido saludo y reverencia honorable, no de hecho esa verdadera adoración de la fe que pertenece solo a la naturaleza divina"Pero ese no fue el final de la iconoclasia. Un bloque iconoclasta se desarrolló en el ejército profesional como reacción a una serie de desastres militares, humillaciones diplomáticas y problemas económicos que el Imperio experimentó en el cuarto de siglo después del Concilio de Nicea del año 787. Interpretaron todos estos retrocesos como el juicio de Dios por el regreso del Imperio a la idolatría.Finalmente, el emperador <strong><em>Leó V</em></strong> decidió que la iconoclasia debería volver a convertirse en la política oficial de su gobierno. Un sínodo de líderes de la iglesia en el año 815 reafirmó la posición adoptada por el sínodo anti-icono del año 754, excepto que ya no consideraban a los iconos como ídolos.Con la muerte de Leó V, la persecución activa del partido pro-icono declinó durante 17 años antes de estallar de nuevo en el año 837 bajo el liderazgo del patriarca <strong><em>Juan Grammaticus</em></strong>. Bajo su influencia, el <strong><em>Emperador Teófilo</em></strong> decretó el exilio o la pena capital para todos los que apoyaron abiertamente el uso de iconos.<strong><em>Teodora</em></strong>, la viuda de Teófilo y regente de su hijo <strong><em>Miguel III</em></strong>, decidió que debía abandonar la política iconoclasta para retener el más amplio apoyo a su gobierno. Un sínodo a principios del año 843 condenó a todos los iconoclastas, depuso al patriarca iconoclasta Juan Grammaticus y confirmó los decretos del 7º Concilio.En las iglesias Ortodoxas Orientales de hoy, las pinturas y los mosaicos con frecuencia llenan los espacios en los techos y las paredes. Una pantalla o partición llamada iconostasio se extiende a través del frente de la iglesia, entre la congregación y el área del altar, con el propósito de mostrar todos los iconos especiales relacionados con la liturgia y los días santos.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/51%20Iconos.mp3" length="17317453" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula Iconos.Aquellos con un concepto aproximado de la historia saben que estamos llegando a ese momento en que las ramas orientales y occidentales de la Iglesia se dividieron. La division no fue un accidente incidental que sucedió sin mucha preparación. Las cosas se habían estado agriando durante mucho tiempo. Uno de los factores que contribuyo fue la Controversia Iconoclasta que dividió a la iglesia Bizantina en el 8º y 9º siglo.Mientras que la Iglesia Occidental pasó por cambios monumentales durante la Edad Media, la Iglesia Oriental centrada en Constantinopla prácticamente se quedo estancada. Fue la preservación de lo que ellos consideraban ortodoxia lo que movió a los cristianos Orientales a ver a la Iglesia Occidental como haciendo alteraciones peligrosas y a veces incluso heréticas a la Fe. La Iglesia Oriental se creía ahora la única en llevar la Fe de los Concilios Ecuménicos al futuro. Y por esa razón, Constantinopla se empezó a alejar de su reconocimiento largamente declarado de que la Iglesia en Roma era preeminente en los asuntos de la Iglesia.Otro factor que contribuyó a la eventual separación del Oriente del Occidente fueron las sillas musicales del poder jugadas por los Emperadores del Occidente, mientras que en el Oriente, el Emperador era mucho más estable. Es importante recordar que mientras que el Imperio Romano del Occidente estaba efectivamente muerto a finales del siglo 5, el Imperio del Oriente continuó identificándose como Romano durante otros mil años, aunque los historiadores ahora se refieren a él como el Imperio Bizantino. En Constantinopla, el Emperador seguía siendo el Emperador Romano, y como Constantino, el jefe principal de la Iglesia. Fue considerado por la Iglesia Oriental como "la imagen viva de Cristo".Pero lo que estaba a punto de experimentar era una gran remodelacion por los conflictos entre los iconoclastas y los iconódulos; términos que definiremos un poco más adelante.La controversia más significativa que atormento a la iglesia Bizantina durante la Edad Media Europea fue sobre el uso de imágenes religiosas conocidas como iconos. Esa es la forma en que muchos historiadores modernos consideran lo que se llama la Controversia Iconoclasta, que fue un debate sobre el uso de iconos. Pero como de costumbre, el tema fue más profundo. Surgió sobre la cuestión de lo que significa cuando decimos que algo es "santo".La Iglesia estaba dividida sobre la cuestión de qué cosas eran lo suficientemente sagradas como para merecer adoración. Los sacerdotes eran apartados por ordenación; lo que significa que habían sido consagrados a la obra santa. Los edificios de la iglesia fueron separados por dedicación; eran sagrados. Los mártires fueron apartados por sus hechos; es por eso que se les llamaba "santos" que significa apartados. Y si los mártires eran santos en virtud de dar sus vidas en la muerte, ¿qué pasa con los monjes que dieron sus vidas à pero que aún vivían? ¿No eran dignos del mismo tipo de honor?Si todas estas personas, lugares y cosas eran santas, ¿eran entonces dignas de una veneración especial?La santidad de los santos fue respaldada y demostrada por milagros, no solo atribuidos a ellos mientras vivían, sino también reportados en relación con sus tumbas, reliquias; incluso imágenes que los representan. A principios del 7º siglo, muchas ciudades tenían un santo local cuyos iconos eran venerados por tener poderes especiales de intercesión y protección. Ejemplos notables fueron San Demetrio de Tesalónica, el icono de Cristo de Edesa y el icono milagroso de María de Constantinopla.Desde el 6º siglo, tanto la Iglesia como el gobierno fomentaron la devoción religiosa a los monjes y los iconos. 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La division no fue un accidente incidental que sucedió sin mucha preparación. Las cosas se habían estado agriando durante mucho tiempo. Uno de los factores que contribuyo fue la Controversia Iconoclasta que dividió a la iglesia Bizantina en el 8º y 9º siglo.Mientras que la Iglesia Occidental pasó por cambios monumentales durante la Edad Media, la Iglesia Oriental centrada en Constantinopla prácticamente se quedo estancada. Fue la preservación de lo que ellos consideraban ortodoxia lo que movió a los cristianos Orientales a ver a la Iglesia Occidental como haciendo alteraciones peligrosas y a veces incluso heréticas a la Fe. La Iglesia Oriental se creía ahora la única en llevar la Fe de los Concilios Ecuménicos al futuro. 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Martel apoyó estas misiones debido a su deseo de expandir su gobierno hacia el este hacia <strong><em>Baviera</em></strong>. El Papa estaba agradecido por su apoyo, y por la victoria de Carlos sobre los musulmanes en la Batalla de Tours. Pero Martel cayo del favor papal cuando confiscó tierras de la Iglesia. Al principio, la Iglesia consintió en que tomara bienes para producir ingresos para evitar la amenaza musulmana. Pero una vez que esa amenaza llego a su conclusion, se negó a devolver las tierras. Para hacer que las cosas se volvieran peores, Martel ignoró la solicitud de ayuda del Papa contra los Lombardos que estaban tomando el control de una buena parte de Italia. Martel negó la asistencia porque en ese momento los Lombardos eran sus aliados. Pero una nueva era comenzó con el reinado del heredero de Martel, <strong><em>Pipino</em></strong> o como es más conocido, <strong><em>Pipino III</em></strong>.Pipino fue criado en el monasterio de St. Denis cerca de París. Él y su hermano fueron ayudados por el líder de la iglesia Bonifacio para llevar a cabo una reforma importante de la iglesia Franca. Estas reformas del clero y la organización eclesiástica provocaron una renovación de la vida religiosa e intelectual y hicieron posible el renacimiento educativo asociado con el más grande de los gobernantes Carolingios, <strong><em>Carlomagno </em></strong>y su Renacimiento.En el año 751, Pipino persuadió al <strong><em>Papa Zacarías</em></strong> para permitir que Bonifacio lo ungiera, Rey de los Francos, suplantando la dinastía <strong><em>Merovingia</em></strong>. Luego, otro paso importante en la relacion iglesia-Estado pasó con el <strong><em>Papa Esteban II</em></strong> pidiendole ayuda a Pipíno contra los Lombardos. El Papa puso a Roma bajo la protección de Pipíno y lo reconoció a él y a sus hijos como "<em>Protectores de los Romanos</em>".Como hemos visto recientemente, toda esta alianza Iglesia-Estado llegó a una culminación importante con la coronación de Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el año 800 d.C. Durante algún tiempo los Papas en Roma habían estado buscando una manera de aflojar sus lazos con el <strong><em>Imperio Oriental</em></strong> y Constantinopla. Algunos acontecimientos religiosos en el Oriente brindaron a los Papas la oportunidad de liberarse por fin. La <strong><em>Polémica Iconoclasta</em></strong> que domino los asuntos Orientales dio a los Papas una cosa más con la que expresar su descontento. Echaremos un vistazo más de cerca a la controversia más adelante. Por ahora, es suficiente decir que el Emperador Oriental León III prohibió el uso de iconos como imágenes de devoción religiosa en el año 726 d.C. Los <strong><em>partidarios</em></strong> de los iconos finalmente prevalecieron, pero sólo después de un siglo de amarga y a veces violenta disputas. El Papa Gregorio II <strong><em>rechazó</em></strong> el edicto de Leon que prohibía los iconos y hizo muy vocal su falta de respeto por la autoridad del Emperador. La pomposa y feroz carta de Gregorio al Emperador fue larga y sin apoyo, pero muy dramática en su rechazo de la intromisión de los gobernantes seculares en los asuntos de la Iglesia. El Papa Gregorio escribió: "¡Escucha! Los dogmas no son asunto de los emperadores, sino de los pontífices".El reinado de lo que Occidente consideraba una dinastía herética en el Oriente le dio al Papa la excusa que necesitaba para separarse del Oriente y encontrar un nuevo protector, que era devoto y ortodoxo. La alianza entre el papado y los Carolingios representa la culminación de esa búsqueda, y abrió un nuevo y trascendental capítulo en la historia del Cristianismo Medieval Europeo.En respuesta al llamado del Papa Esteban de ayuda en contra de los Lombardos, Pipíno recuperó los territorios de la Iglesia en Italia y se los entregó al Papa, una acción conocida como la "<strong><em>Donación de Pipíno</em></strong>". Esto confirmó la situación jurídica de los Estados Pontificios.Casi al mismo tiempo, la reivindicación del Papa del gobierno de Italia y la independencia del Imperio Romano Oriental se vio reforzada por la aparición de una de las grandes falsificaciones de la Edad Media, la <em>Donación de Constantino</em>. Este documento falso afirmaba que Constantino el Grande le había <strong><em>dado a</em></strong> Roma y la parte occidental del Imperio al obispo de Roma cuando trasladó la capital del imperio al Oriente. La donación no se expuso como una falsificación hasta el siglo 15.El acto final en el intento de los papas de liberarse de Constantinopla se produjo el día de Navidad del año 800, cuando el Papa León III revivió el Imperio en el Occidente al coronar a Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue algo bastante chistoso, como decía un comentarista: el Sacro Imperio Romano Germánico no era ni Santo, ni Romano, y apenas se le podia llamar un Imperio.El erudito principal de Carlomagno era el Británico <strong><em>Alcuino</em></strong>, que había sido maestro de la escuela catedralicia en York. Fue cortejado por Carlomagno para hacer su capital en Aquisgrán en la frontera entre Francia y Alemania, el nuevo centro de la educación y escolaridad de Europa. Alcuin hizo precisamente eso. Si la escuela de Aquisgrán no planto las semillas que más tarde florecerían en el Renacimiento, ciertamente preparó el suelo para que floreciera.Alcuino influyó profundamente en la dirección intelectual, cultural y religiosa del Imperio Carolingio, como revelan las 300 cartas que el escribió. Su influencia se ve mejor en los manuscritos de la escuela en Tours, donde más tarde se convirtió en abad. Su influencia también se demuestra en sus escritos educativos, la revisión del texto bíblico, los comentarios y la finalización de su versión de la liturgia de la Iglesia. Normalizó la ortografía y la escritura, reformó la práctica misionera y contribuyó a la organización de las regulaciones de la iglesia. Alcuino fue el principal teólogo en la lucha contra la herejía del <strong><em>Adopcionismo</em></strong>. Los adopcionistas dijeron que Jesús era simplemente un ser humano que Dios adoptó y HIZO un Hijo. Alcuino fue un firme defensor de la ortodoxia cristiana y la autoridad de la Iglesia, la preeminencia del Obispo Romano y de la posición <strong><em>sagrada</em></strong> de Carlomagno como Emperador. Murió en el año 804.El momento en el que Alcuino vivió ciertamente necesitaba las reformas que trajo y fue el agente perfecto para traerlas. Desde la escuela del palacio de Aquisgrán, una generación de sus estudiantes salieron a dirigir las escuelas monasticas y catedralicias a través de la tierra. A pesar de que el Imperio de Carlomagno apenas sobrevivió a su fundador, el resurgimiento de la educación y la religión asociados con él y Alcuino iluminó la cultura Europea durante el período sombrío y caótico que le siguió. Este <strong><em>Renacimiento Carolingio</em></strong> se enfoco en los clásicos de la antigüedad y la primera iglesia Cristiania para sus modelos. El problema era que sólo había un erudito occidental que todavía conocía el griego, el irlandés <strong><em>John Scotus Erigena</em></strong>. Aun así, los manuscritos producidos durante esta época forman la base de la que los historiadores modernos obtienen una imagen del pasado. Fueron estos textos clásicos, traducidos del Griego al Latín los que alimentaron el Renacimiento Europeo posterior.El vigor intelectual estimulado por el Renacimiento Carolingio y el dinamismo político del Imperio revivido estimularon <strong><em>nuevas actividades teologícas</em></strong>. Se debatió sobre el continuo problema Iconoclasta en el Oriente. El antagonismo político entre los emperadores Orientales y Carolingios condujo a un ataque por teólogos en el Occidente sobre las prácticas y creencias de la Iglesia Ortodoxa en el Este. Estas obras polémicas sobre los 'Errores de los Griegos' florecieron durante el siglo 9 como resultado del <strong><em>Cisma de Focio</em></strong>.En el año 858, el Emperador Bizantino Miguel III depuso al Patriarca Ignacio I de Constantinopla, sustituyéndolo por un erudito laico llamado <strong><em>Focio I</em></strong>, también conocido como <strong><em>Focio el Grande</em></strong>. El ahora depuesto Ignacio hizo un llamamiento al <strong><em>Papa Nicolás I</em></strong> para que lo restaurara, mientras que Focio le pidió al Papa que reconociera <strong><em>su</em></strong> nombramiento. El Papa ordenó la restauración de Ignacio y las relaciones entre el Oriente y Occidente se hundieron aún más. El drama terminó en el año 867 cuando el Papa Nicolás murió y Focio fue depuesto.Los teólogos Latinos también criticaron a la iglesia Oriental por su método diferente para decidir la fecha de la Pascua, la diferencia en la forma en que el clero se cortaba el pelo y el celibato de los sacerdotes. La Iglesia Oriental permitia que los sacerdotes se casaran mientras exigía que los <strong><em>monjes</em></strong> fueran célibes, mientras que la Iglesia occidental requería el celibato de ambos.Otro debate doctrinal importante fue la controversia sobre la <strong><em>Clausula Filioque</em></strong> que tocamos brevemente en un episodio anterior.El punto es que la Controversia se enfoco de <strong><em>la redacción</em></strong> del Credo de Nicea en relacion con el Espíritu Santo. El Credo original decía que el Espíritu Santo procedía del Padre. Un poco más tarde, la Iglesia Occidental alteró un poco la redacción para afirmar <strong><em>la igualdad</em></strong> del Hijo de Dios <strong><em>con</em></strong> el Padre. Así que dijeron que el Espíritu procedía tanto del Padre como del Hijo. Filioque es Latín para "y el Hijo" dandole así el nombre de a la controversia. La Iglesia <strong><em>Oriental </em></strong>vio esta adición como una peligrosa manipulación del Credo y se negó a aceptarla mientras que la cláusula filioque se convirtió en una parte estándar de lo que se consideraba doctrina normativa en el Occidente.Otra discusión importante surgió sobre la cuestión de la <strong><em>predestinación</em></strong>. Un monje Carolingio llamado <strong><em>Gottschalk</em></strong>, que estudió la teología de Agustín cuidadosamente, fue el primero en enseñar "<strong><em>doble</em></strong> predestinación"; la creencia de que algunas personas están predestinadas a la salvación, mientras que otras están predestinadas a la <strong><em>condenación</em></strong>. Fue juzgado y condenado por sus opiniones por 2 sínodos y finalmente encarcelado por el Arzobispo de Rheims. Gottschalk murió 20 años después, manteniendo sus puntos de vista hasta el final.La otra cuestión teológica importante de la era Carolingia era en referencia a la <strong><em>Cena del Señor</em></strong>. El influyente <strong><em>Abad de Corbie</em></strong> escribió un tratado titulado <strong><em>Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor</em></strong>. Esta fue la primera declaración clara de una doctrina de la "presencia real" del cuerpo y la sangre de Cristo en los elementos de la Comunión, más tarde llamada la doctrina de la "transubstanciación", una cuestión que se convertirá en un punto candente en el debate entre la Iglesia Romana y los Reformadores.Las reformas del Rey Pipíno y del Papa Bonifacio centraron su atención en los sacerdotes. Estaba claro para todos que el clero debería llevar vidas más allá del reproche. Que sínodo después de sínodo durante los 6º, 7º y 8º siglos tuvieron que hacerlo una cuestión tan importante demostró la necesidad de reforma. Entre las violaciones advertidas se encuentran el rechazo del celibato, la gula, la embriaguez, las relaciones obscenas con las mujeres, la caza, el porte de armas y frecuentar las tabernas.Los desarrollos monásticos en estos momento fueron significativos. El énfasis estaba en la normalización y centralización. Entre los años 813 y 17 se adoptó una regla Benedictina rectificada para todo el Imperio Carolingio. <strong><em>Otro </em></strong>Benedicto, un monje de Borgoña, fue responsable de un régimen ultra estricto. El sucesor de Carlomagno, <strong><em>Luis el Piadoso</em></strong>, nombró a Benedicto el supervisor de <strong><em>todos </em></strong>los monasterios del reino, y unos años más tarde su regla Benedictino rectificada se hizo obligatoria para todos los monasterios. Lamentablemente, con poco efecto a largo plazo.Cuando Luis reemplazo a Carlomagno, el Papa fue capaz de recuperar su independencia, después de una larga dominación por el Emperador. La teocracia imperial del reinado de Carlomagno había dado lugar a una "iglesia del Estado" como ya existíendo en el Este. Pero el papado hizo hincapié en la <strong><em>superioridad </em></strong>del poder espiritual <strong><em>sobre </em></strong>lo secular. Este se vio reforzado por la falsa <strong><em>Donación de Constantino</em></strong> con su énfasis en la preeminencia papal en el gobierno del Imperio, y no sólo en la Iglesia.A mediados del siglo 9, los sacerdotes de Rheims produjeron otra notable falsificación, los <strong><em>Falsas Decretales</em></strong>. Logrados con gran ingenio, los Decretales fueron diseñados para proporcionar una base en la ley que protegiera los derechos de los obispos. Incluyeron la falsa Donación de Constantino y se convirtieron en una parte central del canon del derecho medieval. Afianzó las reivindicaciones papales de supremacía en los asuntos eclesiásticos sobre la autoridad secular. El primer Papa en hacer uso de las Falsas Decretales fue <strong><em>Nicolás I</em></strong>. Reconoció el peligro de una Iglesia dominada por gobernantes civiles y estaba determinado de evitar esto subrayando que el gobierno de la iglesia se centraba en Roma, no en Constantinopla, y ciertamente no en alguna ciudad menor como Milán o Rávena.Desde finales del siglo 9 hasta mediados del siglo 11, la Cristiandad Occidental estuvo acosada por una serie de grandes desafíos que dejaron a la región vulnerable. El Imperio Carolingio se fragmento, sin dejar un gran poder militar para defender Europa Occidental. Los ataques de los musulmanes en el sur, una nueva ola de ataques de los Magiares en el Oriente, y las incesantes incursiones de los Nórdicos por todo el Imperio convirtieron los fragmentos del imperio en astillas. Un contemporáneo lamentó: "¡Una vez tuvimos un rey, ahora tenemos reyezuelos!" Para muchos europeos occidentales, parecía que el fin del mundo estaba cerca.Los papas ya no tenían gobernantes Carolingios como protectores. Así que el papado se involucró cada vez más en las luchas de poder entre la nobleza para el gobierno de Italia. Los Papas se convirtieron en partidarios de una facción política u otra; a veces voluntariamente, otras veces forzados. Pero el resultado acumulativo fue un declive espiritual y moral. Por ejemplo, el Papa <strong><em>Esteban VI</em></strong> tomó venganza contra el Papa anterior al tener su cuerpo desenterrado y llevado ante un sínodo, donde fue apoyado en una silla para ser juzgado. Tras la condena, el cuerpo fue arrojado al río Tíber. Luego, en el mismo año el propio Esteban fue derrocado. Fue estrangulado mientras estaba en prisión.Hubo un casi completo fallo de orden civil en Europa durante el siglo 10 y las propiedades de la Iglesia fueron saqueadas por los invasores o cayeron en manos de la nobleza. Los nobles trataban a las iglesias y monasterios como su propiedad privada para hacer o deshacer cuando lo que deseaban. El clero se volvió indiferente a su deber. Su analfabetismo y inmoralidad crecieron.El siglo 10 fue una auténtica era <strong><em>oscura</em></strong>, al menos en lo que respecta a la condición de la Iglesia. Sin protección imperial, los papas se convirtieron en juguetes indefensos para la nobleza, que lucharon por tener el control al nombrar a sus parientes y favoritos políticos a posiciones de poder. En una crónica del obispo Alemán de Cremona pinta una imagen gráfica del libertinaje sexual en la Iglesia.Aunque hubo papas incompetentes y inmorales durante este tiempo, continuaron siendo respetados en todo el Occidente. Los Obispados y las Abadias fueron fundados por laicos después de que obtuvian la aprobación de la corte papal. Las peregrinaciones a Roma no disminuyeron durante esta época, ya que los cristianos visitaban los lugares sagrados del Occidente; es decir, las tumbas de Pedro y Pablo, así como una serie de otras reliquias veneradas allí.En el punto más bajo del siglo 10, durante el reinado del Papa Juan XII, del año 955-64, un cambio importante en la política Italiana afectó al papado. Surgió una monarquía Alemana independiente y capaz. Esta dinastía <strong><em>Sajona</em></strong> comenzó con la elección de Enrique I y continuó con su hijo, <strong><em>Otto I, alias Otto el Grande</em></strong>.Otto desarrolló una estrecha relación con la Iglesia en Alemania. Obispos y abades recibieron los derechos y el honor de la alta nobleza. La iglesia recibió enormes extensiones de tierra. A través de esta alianza con la Iglesia, Otto tenía como objetivo controlar a los nobles rebeldes de su reino.Pero la nueva aristocracia espiritual creada por Otto no era hereditaria. Los obispos y los abades no podían "transmitir" sus privilegios a sus sucesores. El Rey le concedia el favor a quien eligiera. Por lo tanto, podría contar con su lealtad con más facilidad. De hecho, los obispos alemanes contribuyeron con dinero y armas para ayudar a los Reyes Alemanes a expandirse hacia Italia, lo que ahora son las regiones de Alemania Oriental y Polonia.Otto ayudó a sacar el papado del fango de la política Italiana. Su entrada en los asuntos Italianos fue una decisión crucial. Marchó hacia el sur hacia Italia para casarse con <strong><em>Adelaida de Borgoña</em></strong> y declararse Rey de los Lombardos. Diez años más tarde, volvió a marchar hacia el sur por invitación del Papa Juan XII. En febrero del año 962, el Papa intentó una renovación del Sacro Imperio Romano Germánico al coronar a Otto y Adelaida en San Pedro. Pero el precio que pago el Papa por el apoyo de Otto fue otra ronda de interferencia en los asuntos de la Iglesia.Durante los siguientes 300 años, cada nuevo monarca Alemán siguió su elección haciendo una marcha a Roma para ser coronado como Emperador. Pero en este punto, no fueron tanto los Papas los que hicieron a los Emperadores como los Emperadores los que hicieron a los Papas. Y cuando un Papa caia en el lado malo del gobernante, era convenientemente etiquetado como 'anti-Papa' y depuesto, para ser reemplazado por el siguiente tipo. Era la era de las sillas musicales en Roma; quien agarraba la silla papal cuando la música se detenia se sentaba. Pero cuando el Emperador ordena a la banda que vuelva a tocar, quien esté en la silla tiene que ponerse de pie y el juego comienza de nuevo. Para que no pienses que estoy exagerando el caso, en el año 963 Otto regresó a Roma, convocó un sínodo que encontró al Papa Juan culpable de una lista de crímenes sórdidos y lo depuso. En su lugar, eligieron a un laico, que recibió todas sus órdenes eclesiásticas en un solo día para convertirse en el <strong><em>Papa León VIII</em></strong>. Se las arregló para sentarse en la silla del Papa menos de un año antes de que la música comenzara de nuevo.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio es ¡Que lio tenemos ahora!Como lo hemos hecho antes, es tiempo de repasar lo que ha estado pasando y revisar el material que ya hemos cubierto para poder lanzarnos a la siguiente etapa de nuestro viaje en la Historia de la ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="480" height="480" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III.jpg 480w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III-300x300.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III-440x440.jpg 440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></p>El título de este episodio es <strong><em>"¡Que lio tenemos ahora!"</em></strong>Como lo hemos hecho antes, es tiempo de repasar lo que ha estado pasando y revisar el material que ya hemos cubierto para poder lanzarnos a la siguiente etapa de nuestro viaje en la Historia de la Iglesia.Los misioneros Anglosajones a Alemania habían recibido el apoyo de <strong><em>Carlos Martel</em></strong>, fundador de la Dinastía Carolingia. Martel apoyó estas misiones debido a su deseo de expandir su gobierno hacia el este hacia <strong><em>Baviera</em></strong>. El Papa estaba agradecido por su apoyo, y por la victoria de Carlos sobre los musulmanes en la Batalla de Tours. Pero Martel cayo del favor papal cuando confiscó tierras de la Iglesia. Al principio, la Iglesia consintió en que tomara bienes para producir ingresos para evitar la amenaza musulmana. Pero una vez que esa amenaza llego a su conclusion, se negó a devolver las tierras. Para hacer que las cosas se volvieran peores, Martel ignoró la solicitud de ayuda del Papa contra los Lombardos que estaban tomando el control de una buena parte de Italia. Martel negó la asistencia porque en ese momento los Lombardos eran sus aliados. Pero una nueva era comenzó con el reinado del heredero de Martel, <strong><em>Pipino</em></strong> o como es más conocido, <strong><em>Pipino III</em></strong>.Pipino fue criado en el monasterio de St. Denis cerca de París. Él y su hermano fueron ayudados por el líder de la iglesia Bonifacio para llevar a cabo una reforma importante de la iglesia Franca. Estas reformas del clero y la organización eclesiástica provocaron una renovación de la vida religiosa e intelectual y hicieron posible el renacimiento educativo asociado con el más grande de los gobernantes Carolingios, <strong><em>Carlomagno </em></strong>y su Renacimiento.En el año 751, Pipino persuadió al <strong><em>Papa Zacarías</em></strong> para permitir que Bonifacio lo ungiera, Rey de los Francos, suplantando la dinastía <strong><em>Merovingia</em></strong>. Luego, otro paso importante en la relacion iglesia-Estado pasó con el <strong><em>Papa Esteban II</em></strong> pidiendole ayuda a Pipíno contra los Lombardos. El Papa puso a Roma bajo la protección de Pipíno y lo reconoció a él y a sus hijos como "<em>Protectores de los Romanos</em>".Como hemos visto recientemente, toda esta alianza Iglesia-Estado llegó a una culminación importante con la coronación de Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el año 800 d.C. Durante algún tiempo los Papas en Roma habían estado buscando una manera de aflojar sus lazos con el <strong><em>Imperio Oriental</em></strong> y Constantinopla. Algunos acontecimientos religiosos en el Oriente brindaron a los Papas la oportunidad de liberarse por fin. La <strong><em>Polémica Iconoclasta</em></strong> que domino los asuntos Orientales dio a los Papas una cosa más con la que expresar su descontento. Echaremos un vistazo más de cerca a la controversia más adelante. Por ahora, es suficiente decir que el Emperador Oriental León III prohibió el uso de iconos como imágenes de devoción religiosa en el año 726 d.C. Los <strong><em>partidarios</em></strong> de los iconos finalmente prevalecieron, pero sólo después de un siglo de amarga y a veces violenta disputas. El Papa Gregorio II <strong><em>rechazó</em></strong> el edicto de Leon que prohibía los iconos y hizo muy vocal su falta de respeto por la autoridad del Emperador. La pomposa y feroz carta de Gregorio al Emperador fue larga y sin apoyo, pero muy dramática en su rechazo de la intromisión de los gobernantes seculares en los asuntos de la Iglesia. El Papa Gregorio escribió: "¡Escucha! Los dogmas no son asunto de los emperadores, sino de los pontífices".El reinado de lo que Occidente consideraba una dinastía herética en el Oriente le dio al Papa la excusa que necesitaba para separarse del Oriente y encontrar un nuevo protector, que era devoto y ortodoxo. La alianza entre el papado y los Carolingios representa la culminación de esa búsqueda, y abrió un nuevo y trascendental capítulo en la historia del Cristianismo Medieval Europeo.En respuesta al llamado del Papa Esteban de ayuda en contra de los Lombardos, Pipíno recuperó los territorios de la Iglesia en Italia y se los entregó al Papa, una acción conocida como la "<strong><em>Donación de Pipíno</em></strong>". Esto confirmó la situación jurídica de los Estados Pontificios.Casi al mismo tiempo, la reivindicación del Papa del gobierno de Italia y la independencia del Imperio Romano Oriental se vio reforzada por la aparición de una de las grandes falsificaciones de la Edad Media, la <em>Donación de Constantino</em>. Este documento falso afirmaba que Constantino el Grande le había <strong><em>dado a</em></strong> Roma y la parte occidental del Imperio al obispo de Roma cuando trasladó la capital del imperio al Oriente. La donación no se expuso como una falsificación hasta el siglo 15.El acto final en el intento de los papas de liberarse de Constantinopla se produjo el día de Navidad del año 800, cuando el Papa León III revivió el Imperio en el Occidente al coronar a Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Fue algo bastante chistoso, como decía un comentarista: el Sacro Imperio Romano Germánico no era ni Santo, ni Romano, y apenas se le podia llamar un Imperio.El erudito principal de Carlomagno era el Británico <strong><em>Alcuino</em></strong>, que había sido maestro de la escuela catedralicia en York. Fue cortejado por Carlomagno para hacer su capital en Aquisgrán en la frontera entre Francia y Alemania, el nuevo centro de la educación y escolaridad de Europa. Alcuin hizo precisamente eso. Si la escuela de Aquisgrán no planto las semillas que más tarde florecerían en el Renacimiento, ciertamente preparó el suelo para que floreciera.Alcuino influyó profundamente en la dirección intelectual, cultural y religiosa del Imperio Carolingio, como revelan las 300 cartas que el escribió. Su influencia se ve mejor en los manuscritos de la escuela en Tours, donde más tarde se convirtió en abad. Su influencia también se demuestra en sus escritos educativos, la revisión del texto bíblico, los comentarios y la finalización de su versión de la liturgia de la Iglesia. Normalizó la ortografía y la escritura, reformó la práctica misionera y contribuyó a la organización de las regulaciones de la iglesia. Alcuino fue el principal teólogo en la lucha contra la herejía del <strong><em>Adopcionismo</em></strong>. Los adopcionistas dijeron que Jesús era simplemente un ser humano que Dios adoptó y HIZO un Hijo. Alcuino fue un firme defensor de la ortodoxia cristiana y la autoridad de la Iglesia, la preeminencia del Obispo Romano y de la posición <strong><em>sagrada</em></strong> de Carlomagno como Emperador. Murió en el año 804.El momento en el que Alcuino vivió ciertamente necesitaba las reformas que trajo y fue el agente perfecto para traerlas. Desde la escuela del palacio de Aquisgrán, una generación de sus estudiantes salieron a dirigir las escuelas monasticas y catedralicias a través de la tierra. A pesar de que el Imperio de Carlomagno apenas sobrevivió a su fundador, el resurgimiento de la educación y la religión asociados con él y Alcuino iluminó la cultura Europea durante el período sombrío y caótico que le siguió. Este <strong><em>Renacimiento Carolingio</em></strong> se enfoco en los clásicos de la antigüedad y la primera iglesia Cristiania para sus modelos. El problema era que sólo había un erudito occidental que todavía conocía el griego, el irlandés <strong><em>John Scotus Erigena</em></strong>. Aun así, los manuscritos producidos durante esta época forman la base de la que los historiadores modernos obtienen una imagen del pasado. Fueron estos textos clásicos, traducidos del Griego al Latín los que alimentaron el Renacimiento Europeo posterior.El vigor intelectual estimulado por el Renacimiento Carolingio y el dinamismo político del Imperio revivido estimularon <strong><em>nuevas actividades teologícas</em></strong>. Se debatió sobre el continuo problema Iconoclasta en el Oriente. El antagonismo político entre los emperadores Orientales y Carolingios condujo a un ataque por teólogos en el Occidente sobre las prácticas y creencias de la Iglesia Ortodoxa en el Este. Estas obras polémicas sobre los 'Errores de los Griegos' florecieron durante el siglo 9 como resultado del <strong><em>Cisma de Focio</em></strong>.En el año 858, el Emperador Bizantino Miguel III depuso al Patriarca Ignacio I de Constantinopla, sustituyéndolo por un erudito laico llamado <strong><em>Focio I</em></strong>, también conocido como <strong><em>Focio el Grande</em></strong>. El ahora depuesto Ignacio hizo un llamamiento al <strong><em>Papa Nicolás I</em></strong> para que lo restaurara, mientras que Focio le pidió al Papa que reconociera <strong><em>su</em></strong> nombramiento. El Papa ordenó la restauración de Ignacio y las relaciones entre el Oriente y Occidente se hundieron aún más. El drama terminó en el año 867 cuando el Papa Nicolás murió y Focio fue depuesto.Los teólogos Latinos también criticaron a la iglesia Oriental por su método diferente para decidir la fecha de la Pascua, la diferencia en la forma en que el clero se cortaba el pelo y el celibato de los sacerdotes. La Iglesia Oriental permitia que los sacerdotes se casaran mientras exigía que los <strong><em>monjes</em></strong> fueran célibes, mientras que la Iglesia occidental requería el celibato de ambos.Otro debate doctrinal importante fue la controversia sobre la <strong><em>Clausula Filioque</em></strong> que tocamos brevemente en un episodio anterior.El punto es que la Controversia se enfoco de <strong><em>la redacción</em></strong> del Credo de Nicea en relacion con el Espíritu Santo. El Credo original decía que el Espíritu Santo procedía del Padre. Un poco más tarde, la Iglesia Occidental alteró un poco la redacción para afirmar <strong><em>la igualdad</em></strong> del Hijo de Dios <strong><em>con</em></strong> el Padre. Así que dijeron que el Espíritu procedía tanto del Padre como del Hijo. Filioque es Latín para "y el Hijo" dandole así el nombre de a la controversia. La Iglesia <strong><em>Oriental </em></strong>vio esta adición como una peligrosa manipulación del Credo y se negó a aceptarla mientras que la cláusula filioque se convirtió en una parte estándar de lo que se consideraba doctrina normativa en el Occidente.Otra discusión importante surgió sobre la cuestión de la <strong><em>predestinación</em></strong>. Un monje Carolingio llamado <strong><em>Gottschalk</em></strong>, que estudió la teología de Agustín cuidadosamente, fue el primero en enseñar "<strong><em>doble</em></strong> predestinación"; la creencia de que algunas personas están predestinadas a la salvación, mientras que otras están predestinadas a la <strong><em>condenación</em></strong>. Fue juzgado y condenado por sus opiniones por 2 sínodos y finalmente encarcelado por el Arzobispo de Rheims. Gottschalk murió 20 años después, manteniendo sus puntos de vista hasta el final.La otra cuestión teológica importante de la era Carolingia era en referencia a la <strong><em>Cena del Señor</em></strong>. El influyente <strong><em>Abad de Corbie</em></strong> escribió un tratado titulado <strong><em>Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor</em></strong>. Esta fue la primera declaración clara de una doctrina de la "presencia real" del cuerpo y la sangre de Cristo en los elementos de la Comunión, más tarde llamada la doctrina de la "transubstanciación", una cuestión que se convertirá en un punto candente en el debate entre la Iglesia Romana y los Reformadores.Las reformas del Rey Pipíno y del Papa Bonifacio centraron su atención en los sacerdotes. Estaba claro para todos que el clero debería llevar vidas más allá del reproche. Que sínodo después de sínodo durante los 6º, 7º y 8º siglos tuvieron que hacerlo una cuestión tan importante demostró la necesidad de reforma. Entre las violaciones advertidas se encuentran el rechazo del celibato, la gula, la embriaguez, las relaciones obscenas con las mujeres, la caza, el porte de armas y frecuentar las tabernas.Los desarrollos monásticos en estos momento fueron significativos. El énfasis estaba en la normalización y centralización. Entre los años 813 y 17 se adoptó una regla Benedictina rectificada para todo el Imperio Carolingio. <strong><em>Otro </em></strong>Benedicto, un monje de Borgoña, fue responsable de un régimen ultra estricto. El sucesor de Carlomagno, <strong><em>Luis el Piadoso</em></strong>, nombró a Benedicto el supervisor de <strong><em>todos </em></strong>los monasterios del reino, y unos años más tarde su regla Benedictino rectificada se hizo obligatoria para todos los monasterios. Lamentablemente, con poco efecto a largo plazo.Cuando Luis reemplazo a Carlomagno, el Papa fue capaz de recuperar su independencia, después de una larga dominación por el Emperador. La teocracia imperial del reinado de Carlomagno había dado lugar a una "iglesia del Estado" como ya existíendo en el Este. Pero el papado hizo hincapié en la <strong><em>superioridad </em></strong>del poder espiritual <strong><em>sobre </em></strong>lo secular. Este se vio reforzado por la falsa <strong><em>Donación de Constantino</em></strong> con su énfasis en la preeminencia papal en el gobierno del Imperio, y no sólo en la Iglesia.A mediados del siglo 9, los sacerdotes de Rheims produjeron otra notable falsificación, los <strong><em>Falsas Decretales</em></strong>. Logrados con gran ingenio, los Decretales fueron diseñados para proporcionar una base en la ley que protegiera los derechos de los obispos. Incluyeron la falsa Donación de Constantino y se convirtieron en una parte central del canon del derecho medieval. Afianzó las reivindicaciones papales de supremacía en los asuntos eclesiásticos sobre la autoridad secular. El primer Papa en hacer uso de las Falsas Decretales fue <strong><em>Nicolás I</em></strong>. Reconoció el peligro de una Iglesia dominada por gobernantes civiles y estaba determinado de evitar esto subrayando que el gobierno de la iglesia se centraba en Roma, no en Constantinopla, y ciertamente no en alguna ciudad menor como Milán o Rávena.Desde finales del siglo 9 hasta mediados del siglo 11, la Cristiandad Occidental estuvo acosada por una serie de grandes desafíos que dejaron a la región vulnerable. El Imperio Carolingio se fragmento, sin dejar un gran poder militar para defender Europa Occidental. Los ataques de los musulmanes en el sur, una nueva ola de ataques de los Magiares en el Oriente, y las incesantes incursiones de los Nórdicos por todo el Imperio convirtieron los fragmentos del imperio en astillas. Un contemporáneo lamentó: "¡Una vez tuvimos un rey, ahora tenemos reyezuelos!" Para muchos europeos occidentales, parecía que el fin del mundo estaba cerca.Los papas ya no tenían gobernantes Carolingios como protectores. Así que el papado se involucró cada vez más en las luchas de poder entre la nobleza para el gobierno de Italia. Los Papas se convirtieron en partidarios de una facción política u otra; a veces voluntariamente, otras veces forzados. Pero el resultado acumulativo fue un declive espiritual y moral. Por ejemplo, el Papa <strong><em>Esteban VI</em></strong> tomó venganza contra el Papa anterior al tener su cuerpo desenterrado y llevado ante un sínodo, donde fue apoyado en una silla para ser juzgado. Tras la condena, el cuerpo fue arrojado al río Tíber. Luego, en el mismo año el propio Esteban fue derrocado. Fue estrangulado mientras estaba en prisión.Hubo un casi completo fallo de orden civil en Europa durante el siglo 10 y las propiedades de la Iglesia fueron saqueadas por los invasores o cayeron en manos de la nobleza. Los nobles trataban a las iglesias y monasterios como su propiedad privada para hacer o deshacer cuando lo que deseaban. El clero se volvió indiferente a su deber. Su analfabetismo y inmoralidad crecieron.El siglo 10 fue una auténtica era <strong><em>oscura</em></strong>, al menos en lo que respecta a la condición de la Iglesia. Sin protección imperial, los papas se convirtieron en juguetes indefensos para la nobleza, que lucharon por tener el control al nombrar a sus parientes y favoritos políticos a posiciones de poder. En una crónica del obispo Alemán de Cremona pinta una imagen gráfica del libertinaje sexual en la Iglesia.Aunque hubo papas incompetentes y inmorales durante este tiempo, continuaron siendo respetados en todo el Occidente. Los Obispados y las Abadias fueron fundados por laicos después de que obtuvian la aprobación de la corte papal. Las peregrinaciones a Roma no disminuyeron durante esta época, ya que los cristianos visitaban los lugares sagrados del Occidente; es decir, las tumbas de Pedro y Pablo, así como una serie de otras reliquias veneradas allí.En el punto más bajo del siglo 10, durante el reinado del Papa Juan XII, del año 955-64, un cambio importante en la política Italiana afectó al papado. Surgió una monarquía Alemana independiente y capaz. Esta dinastía <strong><em>Sajona</em></strong> comenzó con la elección de Enrique I y continuó con su hijo, <strong><em>Otto I, alias Otto el Grande</em></strong>.Otto desarrolló una estrecha relación con la Iglesia en Alemania. Obispos y abades recibieron los derechos y el honor de la alta nobleza. La iglesia recibió enormes extensiones de tierra. A través de esta alianza con la Iglesia, Otto tenía como objetivo controlar a los nobles rebeldes de su reino.Pero la nueva aristocracia espiritual creada por Otto no era hereditaria. Los obispos y los abades no podían "transmitir" sus privilegios a sus sucesores. El Rey le concedia el favor a quien eligiera. Por lo tanto, podría contar con su lealtad con más facilidad. De hecho, los obispos alemanes contribuyeron con dinero y armas para ayudar a los Reyes Alemanes a expandirse hacia Italia, lo que ahora son las regiones de Alemania Oriental y Polonia.Otto ayudó a sacar el papado del fango de la política Italiana. Su entrada en los asuntos Italianos fue una decisión crucial. Marchó hacia el sur hacia Italia para casarse con <strong><em>Adelaida de Borgoña</em></strong> y declararse Rey de los Lombardos. Diez años más tarde, volvió a marchar hacia el sur por invitación del Papa Juan XII. En febrero del año 962, el Papa intentó una renovación del Sacro Imperio Romano Germánico al coronar a Otto y Adelaida en San Pedro. Pero el precio que pago el Papa por el apoyo de Otto fue otra ronda de interferencia en los asuntos de la Iglesia.Durante los siguientes 300 años, cada nuevo monarca Alemán siguió su elección haciendo una marcha a Roma para ser coronado como Emperador. Pero en este punto, no fueron tanto los Papas los que hicieron a los Emperadores como los Emperadores los que hicieron a los Papas. Y cuando un Papa caia en el lado malo del gobernante, era convenientemente etiquetado como 'anti-Papa' y depuesto, para ser reemplazado por el siguiente tipo. Era la era de las sillas musicales en Roma; quien agarraba la silla papal cuando la música se detenia se sentaba. Pero cuando el Emperador ordena a la banda que vuelva a tocar, quien esté en la silla tiene que ponerse de pie y el juego comienza de nuevo. Para que no pienses que estoy exagerando el caso, en el año 963 Otto regresó a Roma, convocó un sínodo que encontró al Papa Juan culpable de una lista de crímenes sórdidos y lo depuso. En su lugar, eligieron a un laico, que recibió todas sus órdenes eclesiásticas en un solo día para convertirse en el <strong><em>Papa León VIII</em></strong>. Se las arregló para sentarse en la silla del Papa menos de un año antes de que la música comenzara de nuevo.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/50%20Que%20lio%20tenemos%20ahora.mp3" length="42757143" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio es "¡Que lio tenemos ahora!"Como lo hemos hecho antes, es tiempo de repasar lo que ha estado pasando y revisar el material que ya hemos cubierto para poder lanzarnos a la siguiente etapa de nuestro viaje en la Historia de la Iglesia.Los misioneros Anglosajones a Alemania habían recibido el apoyo de Carlos Martel, fundador de la Dinastía Carolingia. Martel apoyó estas misiones debido a su deseo de expandir su gobierno hacia el este hacia Baviera. El Papa estaba agradecido por su apoyo, y por la victoria de Carlos sobre los musulmanes en la Batalla de Tours. Pero Martel cayo del favor papal cuando confiscó tierras de la Iglesia. Al principio, la Iglesia consintió en que tomara bienes para producir ingresos para evitar la amenaza musulmana. Pero una vez que esa amenaza llego a su conclusion, se negó a devolver las tierras. Para hacer que las cosas se volvieran peores, Martel ignoró la solicitud de ayuda del Papa contra los Lombardos que estaban tomando el control de una buena parte de Italia. Martel negó la asistencia porque en ese momento los Lombardos eran sus aliados. Pero una nueva era comenzó con el reinado del heredero de Martel, Pipino o como es más conocido, Pipino III.Pipino fue criado en el monasterio de St. Denis cerca de París. Él y su hermano fueron ayudados por el líder de la iglesia Bonifacio para llevar a cabo una reforma importante de la iglesia Franca. Estas reformas del clero y la organización eclesiástica provocaron una renovación de la vida religiosa e intelectual y hicieron posible el renacimiento educativo asociado con el más grande de los gobernantes Carolingios, Carlomagno y su Renacimiento.En el año 751, Pipino persuadió al Papa Zacarías para permitir que Bonifacio lo ungiera, Rey de los Francos, suplantando la dinastía Merovingia. Luego, otro paso importante en la relacion iglesia-Estado pasó con el Papa Esteban II pidiendole ayuda a Pipíno contra los Lombardos. El Papa puso a Roma bajo la protección de Pipíno y lo reconoció a él y a sus hijos como "Protectores de los Romanos".Como hemos visto recientemente, toda esta alianza Iglesia-Estado llegó a una culminación importante con la coronación de Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en el año 800 d.C. Durante algún tiempo los Papas en Roma habían estado buscando una manera de aflojar sus lazos con el Imperio Oriental y Constantinopla. Algunos acontecimientos religiosos en el Oriente brindaron a los Papas la oportunidad de liberarse por fin. La Polémica Iconoclasta que domino los asuntos Orientales dio a los Papas una cosa más con la que expresar su descontento. Echaremos un vistazo más de cerca a la controversia más adelante. Por ahora, es suficiente decir que el Emperador Oriental León III prohibió el uso de iconos como imágenes de devoción religiosa en el año 726 d.C. Los partidarios de los iconos finalmente prevalecieron, pero sólo después de un siglo de amarga y a veces violenta disputas. El Papa Gregorio II rechazó el edicto de Leon que prohibía los iconos y hizo muy vocal su falta de respeto por la autoridad del Emperador. La pomposa y feroz carta de Gregorio al Emperador fue larga y sin apoyo, pero muy dramática en su rechazo de la intromisión de los gobernantes seculares en los asuntos de la Iglesia. El Papa Gregorio escribió: "¡Escucha! Los dogmas no son asunto de los emperadores, sino de los pontífices".El reinado de lo que Occidente consideraba una dinastía herética en el Oriente le dio al Papa la excusa que necesitaba para separarse del Oriente y encontrar un nuevo protector, que era devoto y ortodoxo. La alianza entre el papado y los Carolingios representa la culminación de esa búsqueda, y abrió un nuevo y trascendental capítulo en la historia del Cristianismo Medieval Europeo.En respuesta al llamado del Papa Esteban de ayuda en contra de los Lombardos, Pipíno recuperó los territorios de la Iglesia en Italia y se los entregó al Papa, una acción conocida como la "]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III.jpg</ssp:url> <ssp:title>50-Que lio tenemos ahora</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio es "¡Que lio tenemos ahora!"Como lo hemos hecho antes, es tiempo de repasar lo que ha estado pasando y revisar el material que ya hemos cubierto para poder lanzarnos a la siguiente etapa de nuestro viaje en la Historia de la Iglesia.Los misioneros Anglosajones a Alemania habían recibido el apoyo de Carlos Martel, fundador de la Dinastía Carolingia. Martel apoyó estas misiones debido a su deseo de expandir su gobierno hacia el este hacia Baviera. El Papa estaba agradecido por su apoyo, y por la victoria de Carlos sobre los musulmanes en la Batalla de Tours. Pero Martel cayo del favor papal cuando confiscó tierras de la Iglesia. Al principio, la Iglesia consintió en que tomara bienes para producir ingresos para evitar la amenaza musulmana. Pero una vez que esa amenaza llego a su conclusion, se negó a devolver las tierras. Para hacer que las cosas se volvieran peores, Martel ignoró la solicitud de ayuda del Papa contra los Lombardos que estaban tomando ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/pepin_III.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>49-Carlomagno Parte 2</title><link>https://sanctorum.us/49-carlomagno-parte-2/</link> <pubDate>Wed, 03 Mar 2021 22:01:02 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211694</guid> <description><![CDATA[<p><img width="720" height="340" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism.jpg 720w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism-300x142.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism-610x288.jpg 610w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></p>Bienvenidos al episodio 49 de CS. Este episodio se titula <strong><em>"Carlomagno Parte 2 y más."</em></strong>Después de su coronación el día de Navidad 800 d.C., Carlomagno dijo que no sabía que lo que el Papa León III había planeado. Si que le pusieran la corona del nuevo Imperio Sacro Romano Germánico en su cabeza fue algo inesperado, superó su sorpresa sin muchos problemas. Rápidamente mando mensajeros a las tierras bajo su control para informarles de este gran acontecimiento y quien mandaba ahora. Cada mensaje comenzó con estas palabras: "Carlos, por voluntad de Dios, Emperador Romano, Augusto... en el año de nuestro cónsul 1." Exigía que todos los oficiales le prestaran juramento como <strong><em>César</em></strong>, ya fueran religiosos o civiles. Al mismo tiempo envió embajadores para calmar la inevitable ira del Emperador en Constantinopla.Lo que es importante es tener en cuenta cómo su ceremonia de coronación en San Pedro demostró el todavía agudo recuerdo del Imperio Romano que sobrevivió en Europa. La manera tan rápida que surgio como líder reconocido de una gran parte de Europa reveló el fuerte deseo de establecer una unidad política que había estado ausente de la región durante 400 años. Pero, la coronación de Carlomagno lanzó un concurso de nunca acabar. Uno que no esperáriamos, ya que fue, después de todo, el Papa quien lo coronó. El concurso fue entre el imperio revivido y la Iglesia Romana.En el mundo medieval, Iglesia y Estado eran dos reinos que juntos abarcaban la Cristiandad. La <strong><em>Iglesia</em></strong> Medieval representaba a la sociedad cristiana enfocada en adquirir bendiciones <strong><em>espirituales</em></strong>, mientras que el <strong><em>Estado</em></strong> Medieval existía para salvaguardar la justicia civil y la tranquilidad. Bajo el sistema Medieval, se suponía que tanto la Iglesia como el Estado existían <strong><em>uno al lado de la otra</em></strong> en una relación armoniosa, cada uno centrado en obtener el bien de la humanidad, pero en diferentes esferas; lo espiritual y lo civil.En realidad, rara vez funcionaba de esa manera. El Papa y el Emperador eran generalmente concursantes en un juego de tronos. La pregunta permanente era: ¿Gobierna la Iglesia el Estado o el Estado la Iglesia? Este concurso se desarrolló en innumerables campos, grandes y pequeños, a lo largo de la Edad Media.Carlomagno no dejó ninguna duda sobre <strong><em>dónde</em></strong> estaba la soberanía durante Su reinado. El proporcionó a Europa una figura paterna colosal como el primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. <strong><em>Todo el mundo</em></strong> le rendía cuentas. Para resolver el problema de supervisar a los funcionarios locales en su extenso reino, Carlomagno aprobó una ordenanza que creaba la <strong><em>missi dominici</em></strong> o <strong><em>los enviados del rey</em></strong>. Se trataba de parejas de funcionarios, un obispo y noble, que recorrieron el reino para verificar que los funcionarios <strong><em>locales</em></strong> estaban cumpliendo sus deberes. Incluso el Papa se mantuvo bajo el vigilante ojo imperial.Aunque Carlomagno ocasionalmente usaba el título de "<strong><em>emperador</em></strong>" en documentos oficiales, por lo general lo rechazaba porque parecía reconocer su aceptación de lo que el Papa había hecho en su coronación. Carlomagno encontró esto peligroso; ya que el Papa estaba ahora en condiciones de <strong><em>hacer</em></strong> un emperador. La preocupación era— El que puede hacer un emperador, puede des-hacerlo. Carlos pensó que debería ser al revés; que los emperadores seleccionaran y sancionaron a los Papas.En realidad, lo que hizo el Papa León III el día de Navidad del año 800 d.C., cuando colocó la corona en la cabeza de Carlomagno fue sólo un florecimiento final de lo que ya era un hecho bien establecido - Carlos era Rey de los Francos. Un profesor reciente describió la coronación como la cereza en la parte superior de un helado que ya había sido hecho por Carlos el Grande.En nuestro último episodio vimos que un objetivo importante de la visión de Carlomagno era hacer de Europa un <strong><em>centro intelectual</em></strong>. Lanzó un renacimiento del aprendizaje y las artes. Los historiadores hablan de esto como el <strong><em>Renacimiento Carolingio</em></strong>. Carlomagno requirió que los monasterios tuvieran una escuela para la educación de los niños en gramática, matemáticas y canto. En su capital, <strong><em>Aquisgrán</em></strong>, construyó una escuela para la educación de la corte real. El famoso erudito inglés <strong><em>Alcuíno</em></strong> dirigió la escuela, y comenzó la difícil tarea de revivir el aprendizaje a principios de la Edad Media mediante la creación de los primeros libros de texto en gramática, retórica y lógica.Fue el énfasis de Carlomagno en la educación lo que resultó ser su legado perdurable para la historia. Envió agentes a lo largo y ancho de su reino para asegurar cada obra de la era clásica que pudieran encontrar. Regresaron a Aquisgrán y a las escuelas del monasterio donde fueron traducidos al latín. Es por eso por lo que el Latín se convirtió en el idioma de la enseñanza en los años venideros. Fue ayudado por la insistencia de Carlomagno en que se desarrollara un patrón de letras estandarizado: <strong><em>La Minúscula Carolingia</em></strong>. Ahora, los eruditos de toda Europa Occidental podían leer los mismos materiales, porque se estaba utilizando un patron consistente para las letras latinas.Este se convirtió en uno de los elementos más importantes para hacer posible el Renacimiento.Pocos historiadores niegan el enorme impacto de Carlomagno en la historia Europea y, por lo tanto, en la historia del mundo moderno. El centro de la civilización occidental cambió del Mediterráneo al <strong><em>Norte</em></strong> de Europa. Después de 300 años de un caos virtual, Carlos el Grande restauró una medida de ley y orden. Su patrocinio de las artes intelectuales estableció un patrimonio de cultura para las generaciones futuras. Y el ideal <strong><em>imperial</em></strong> que revivió persistió como fuerza política en Europa hasta el año 1806, cuando el Sacro Imperio Romano Germánico fue terminado por <strong><em>otro</em></strong> emperador autodenominado, <strong><em>Napoleón Bonaparte</em></strong>.En realidad, la <strong><em>paz</em></strong> del gobierno de Carlomagno fue efímera. Su imperio era demasiado vasto, su nobleza demasiada poderosa para mantenerse unida una vez que su personalidad dominante fue eliminada. Al igual que <strong><em>Clodoveo</em></strong> antes de él, <strong><em>los sucesores</em></strong> de Carlomagno eran débiles y el imperio se desintegró en una confusión de guerras civiles y nuevas invasiones. Los <strong><em>Hombres del Norte </em></strong>comenzaron sus incesantes incursiones, llamadas "a-viking" à Así que los conocemos como los <strong><em>Vikingos</em></strong>. Zarparon de Escandinavia en sus barcos largos de cascos poco profundos, capaces de navegar por ríos  y entrar profundamente en tierras lejos del mar, donde asaltaron aldeas, pueblos y cualquier otra aldea desafortunada en la que llegaron. Estas incursiones de los vikingos obligaron a los pueblos nativos a rendirse, primero sus tierras, luego sus personas a los condes, duques y otros señores locales que comenzaron a multiplicarse durante este tiempo, <strong><em>a cambio de protección</em></strong> de los asaltantes. No es difícil ver cómo se desarrolló el proceso de <strong><em>feudalismo</em></strong>.Las personas comunes necesitaban protección contra los asaltantes; <strong><em>quienquiera</em></strong> que fueran. Pero el rey y su ejército estaban muy lejos. Podría tomar semanas, meses incluso, enviar un mensaje y obtener ayuda en respuesta. Mientras tanto, los Vikingos están aquí; Ahora mismo. ¿Los ves? Si à Ese gigante rubio de pelo largo con su hacha de batalla de 2 cabezas que está a punto de estrellarla a través de mi puerta. ¿De qué sirve el rey y su ejército en Aquisgrán o París?Lo que necesito es alguien cercano con suficientes hombres que pueda llamar, suficientes soldados entrenados y armados, que puedan parar a una tripulación de 50 gigantes maniáticos en su barco largo. ¿Qué tan caro es contratar, entrenar, equipar y mantener un grupo de soldados; pensando en tener 2 por cada vikingo? ¿Quién puede tener un ejército de cien soldados profesionales? Bueno, el Conde más cercano está a 20 minutos y sólo tiene media docena de hombres contratados para protegerse.Sin embargo, ese Conde es un tipo inteligente y se da cuenta de que es el único en la zona que puede hacer lo que se tiene que hacer. Así que va a 25 de los agricultores de la zona y les dice, "Escucha, te protegeré. Pero para hacer eso, necesito hacer un ejército de cien hombres. Eso es muy caro de hacer, esto es lo que necesito a cambio de protección: Dame el título de tu tierra. Vives y continúas trabajando. Pueden mantener la mitad del rendimiento de todos los productos de la granja; el resto es mío. Y por eso, yo y mi ejército los mantendremos a salvo."Cuando la elección es ceder a ese Conde o enfrentarse a los Vikingos solitos; no hay muchas opciones. Así que comenzó el feudalismo con su sistema de siervos, condes, barones, y duques.Al centro del feudalismo era el <strong><em>vínculo personal</em></strong> entre el señor y los vasallos. En la ceremonia conocida como el <strong><em>acto de homenaje</em></strong>, el vasallo se arrodillaba ante su señor, y prometía ser su "hombre". En el juramento de lealtad que seguia, llamado <strong><em>juramento de lealtad</em></strong>, el vasallo juraba sobre una Biblia, o un objeto sagrado como una cruz. Luego, en el ritual de <strong><em>investidura</em></strong>, una lanza, un guante o un poco de paja fueron entregados al vasallo para significar su <strong><em>control</em></strong>, pero <strong><em>no como propietario</em></strong>, sobre su pieza asignada del reino del señor.El contrato feudal entre el señor y el vasallo era <strong><em>sagrado </em></strong>y comprometía a ambas partes. Romper el contrato era un delito grave porque era el vínculo básico de la sociedad medieval. Se pensaba que romper las reglas de la sociedad feudal era poner <strong><em>en peligro</em></strong> a toda la sociedad, a la civilización misma.El señor estaba obligado a dar protección y justicia a sus vasallos. Los vasallos no sólo trabajaban la tierra para el Señor, sino que también daban 40 días con pago cada año para servir como <strong><em>milicia</em></strong> en caso de guerra total. Pero sólo 40 días, porque como agricultores, necesitaban estar en casa para trabajar sus campos y cuidar a los rebaños.En su mayor parte, este sistema funcionó bastante bien, <strong><em>siempre y cuando</em></strong> el señor trataba bien a sus vasallos. Lo que se convirtió en un problema fue cuando los señores se volvieron codiciosos y decidieron movilizar a su ejército y la milicia para hacer una toma de territorio de en un <strong><em>señor vecino</em></strong>. Idealmente, se suponía que el feudalismo era para la <strong><em>protección</em></strong>, no para la <strong><em>conquista</em></strong>.Porque la Iglesia era tan importante parte de la vida medieval, no podía escapar de ser <strong><em>incluida</em></strong> en el sistema feudal. Dado que los vikingos eran asaltantes que no discriminaban, no tenían temor en irrumpir en iglesias, conventos y monasterios, poner a sacerdotes y monjes a la espada, violar monjas y huir con los tesoros de la iglesia. Esto significaba que la Iglesia también recurrió a los señores locales en busca de protección. Obispos y Abades <strong><em>también</em></strong> se convirtieron en vasallos, recibiendo del señor de una región específica sobre la cual su autoridad estaba. A cambio, tuvieron que prestar algún servicio al Señor. Los monasterios producían diferentes bienes que pagaban como tributo, y los sacerdotes a menudo eran nombrados el clero privado especial para la familia del noble. Esto se convirtió en un problema cuando la lealtad al Señor entraba en conflicto con una regla o misión asignada por la Iglesia. ¿Quiénes eran los abades, sacerdotes y obispos a obedecer, el duque a 10 minutos de aquí o el Papa semanas de distancia en Roma? En el 10 siglo y a principios del siglo 11, los papas no estaban en posición de desafiar a nadie. El oficio cayó en decadencia después de convertirse en un premio buscado por la nobleza Romana.Lo que hizo que esta parte final Edad Media fuera tan compleja fue la enorme intriga que tuvo lugar entre nobles y funcionarios de la Iglesia que aprendieron a jugar el juego feudal. La sociedad se regía por reglas estrictas. Pero siempre había maneras de evitarlas. Y cuando uno no podía evitarlas, si tenías suficiente dinero o un ejército lo suficientemente grande, por qué molestarte con las reglas cuando puedes escribir las tuyas, o pagar a los intérpretes de las reglas para interpretarlas a tu favor. Sabemos lo complejo que pueden ser las maniobras políticas hoy en día. En comparación con Europa de la Alta Edad Media, somos bebés en una guardería. No olvides que fue esa época y sistema el que produjo a<strong><em> Maquiavelo</em></strong>.En una nota <strong><em>positiva</em></strong>; mientras que había algunos funcionarios corruptos de la Iglesia que veían el cargo religioso como una forma más de obtener el poder político, la mayoría de los obispos, sacerdotes y abades buscaban influir para mejor el comportamiento de los nobles feudales para que sus vasallos fueran atendidos de una manera ética. Con el tiempo, su trabajo añadió las virtudes cristianas a un código de conducta caballerosa que llegó a llamarse el <strong><em>Código de Caballería</em></strong>. Ahora, para ser claros, ideal caballeresco terminó siendo más un ideal que una práctica. Algunos caballeros y miembros de la nobleza abrazaron el ideal caballeresco, pero otros simplemente se aprovecharon de aquellos que buscaban vivir por ese estándar.Caballeros con armadura brillante, saliendo en peligrosas misiones para rescatar a las hermosas doncellas hacen historias divertidas, pero no es la forma en que el <strong><em>Código de Caballería </em></strong>se desarrolló en la historia. Era un ideal que la Iglesia trabajó duro para inculcar en la cada vez más brutal Era Feudal. Los obispos trataron de imponer limitaciones a la guerra. En el siglo 11 inauguraron un par de iniciativas llamadas la <strong><em>Paz de Dios</em></strong> y la <strong><em>Tregua de Dios</em></strong>. La<strong><em> Paz de Dios</em></strong> prohibió que cualquiera saqueara lugares sagrados o se negar que los no combatientes pudieran participar en la Comunión o recibir cualquiera de los otros sacramentos. La <strong><em>Tregua de Dios</em></strong> estableció períodos de tiempo en los que no se permitió ningún combate. Por ejemplo, no se podia llevar a cabo <strong><em>ningún combate </em></strong>desde el atardecer del miércoles hasta el amanecer del lunes y durante otras temporadas especiales, como la Cuaresma. Buenas ideas, pero ambas reglas fueron convenientemente apartadas cuando trabajaban en contra de algunos deseos de los caballeros.Durante el siglo 11, la polémica entre la Iglesia y el Estado se centró en el problema de lo que se llamaba <strong><em>Investidura</em></strong>. Y esto nos regresa ahora a algo que había causado tensión durante siglos, y fue renovado en la coronación de Carlomagno.Se suponía que los obispos y abades eran nombrados para su cargo por la Iglesia. Un funcionario de la Iglesia invirtió en ellos su autoridad espiritual. Pero debido a que los obispos y abades habían asumido ciertas responsabilidades feudales, fueron <strong><em>investidos</em></strong> con autoridad civil por los nobles locales; a veces por el propio rey. Los problemas surgieron cuando un rey se <strong><em>negó</em></strong> a investir a un obispo porque dicho obispo estaba más interesado en la causa de la Iglesia que en la del rey. <strong><em>El </em></strong>quería a alguien más obediente a <strong><em>su</em></strong> agenda, mientras que la Iglesia quería líderes que cuidaran <strong><em>sus</em></strong> intereses. Fue un juego constante de quien tenia la ultima palabra, en el que cualquier institución que tuviera más influencia, tenía la opinión de quién lideraba las iglesias y monasterios. En lugares como Alemania, donde el rey era fuerte, obispos y abades eran <strong><em>sus</em></strong> hombres. Donde la Iglesia tuvo mayor influencia, fueron los obispos y abades quienes dominaron los asuntos <strong><em>políticos</em></strong>.Pero esa fue la controversia del siglo 11. La Iglesia del siglo 10 podía ver cómo las cosas se dirigían en su afiliación al Trono y sabía que no estaba preparada para desafiar a los reyes y emperadores. Necesitaba poner su propia casa en orden porque las cosas se habían deslizado mal durante un par de cientos de años. La corrupción moral había infectado grandes porciones del clero y el aprendizaje se había hundido a un nivel muy bajo. Muchos de los clérigos eran analfabetos y marcados por graves supersticiones. Era hora de la renovación y la reforma. Esta fue dirigida por la orden <strong><em>Benedictina de Cluny</em></strong>, fundada en el año 910. Desde su monasterio original en el Este de Francia, los Benedictinos ejercieron un poderoso impulso de reforma dentro de la Iglesia feudal. El programa Clunaico comenzó como un movimiento monástico de reforma, pero se extendió a la Iglesia Europea en su conjunto. Impuso el celibato de los sacerdotes y abolió la compra de oficios de la iglesia; una práctica corrupta llamada <strong>Simonía</strong>.El objetivo de los reformadores Clunaicos era liberar a la Iglesia del control secular y devolverla a la autoridad del Papa. Cerca de 300 monasterios fueron liberados del control por los nobles, y en el año 1059 el papado <strong><em>mismo</em></strong> fue liberado de la interferencia secular. Esto se produjo la creación del <strong><em>Colegio Cardenalicio</em></strong>, que a partir de entonces seleccionó al Papa.El hombre que lideró la tan necesaria reforma del papado era un <strong>archidiácono</strong> llamado Hildebrand. Fue elegido Papa en el año 1073 y recibió el título de <strong><em>Gregorio VII</em></strong>. Reclamó más poder para el cargo papal de lo que se había conocido antes y trabajó para la creación de un Imperio Cristiano bajo el control del Papa. En lugar de la <strong><em>igualdad</em></strong> entre la Iglesia y el Estado, Gregorio dijo que el poder <strong><em>espiritual</em></strong> era supremo y, por lo tanto, superaba el poder temporal de los nobles y reyes. En el año 1075 prohibió la investidura de funcionarios civiles y amenazó con excomulgar a cualquiera que lo realizara, así como a cualquier clero que se someta a ella. Esta fue una declaración virtual de guerra contra los gobernantes europeos, ya que la mayoría de ellos practicaron la investidura laica.El clímax de la lucha entre el Papa Gregorio y la nobleza de Europa tuvo lugar en su enfrentamiento con el emperador <strong><em>Enrique IV</em></strong>. El Papa acusó a Enrique de Simonía por nombrar su propia elección como el Arzobispo de Milán. Gregorio convocó a Enrique a Roma para explicar su conducta. Enrique se negó a ir, pero convocó un sínodo de Obispos Alemanes en el año 1076 que declaró a Gregorio un usurpador y no apto para ser Papa. El sínodo declaró: "Por lo tanto, de ahora en adelante renunciamos, ahora y para el futuro, toda obediencia a ti." En represalia, Gregorio excomulgó a Enrique y lo depuso, absolviéndolo de sus súbditos de sus juramentos de lealtad.¡Ahora, recuerda lo sagrado y firmes que eran esos juramentos feudales entre el señor y el vasallo! El Papa, que se suponía que era el representante de Dios en la Tierra, envió un mensaje a todos los súbditos de Enrique diciendo que Enrique no sólo fue expulsado de la Iglesia, y por tanto destinado a las llamas eternas del infierno, pero ya no era rey o emperador; sus lazos con él fueron disueltos. Además, <strong><em>al seguir</em></strong> dando lealtad <strong><em>a</em></strong> Enrique era desafiar al Papa el cual abre y cierra la puerta al cielo. Hmm, ¿de verdad quieres hacer eso? ¿Puedes ver adónde va esto? Enrique puede tener un ejército, pero ese ejército tiene que comer y si los campesinos y siervos no funcionan, el ejército se desmorona.Enrique fue convencido por los nobles alemanes que se rebelaron en su contra para que hiciera las paces con el Papa Gregorio. Compareció ante el Papa en enero del año 1077. Vestido como penitente, el emperador estuvo descalzo en la nieve durante 3 días y rogó perdón hasta que, en palabras de Gregorio, "Soltamos la cadena del anatema y por fin lo recibimos... en el regazo de la Santa Iglesia Madre."Esta humillación dramática de un emperador <strong><em>no terminó</em></strong> para siempre la contienda entre el trono y el Papa. <strong><em>Pero</em></strong> la Iglesia avanzó hacia liberarse de la interferencia de los nobles. El problema de la investidura se resolvió en el año 1122 por un compromiso conocido como el <strong><em>Concordato de Worms</em></strong>. La Iglesia tenía derecho a <strong><em>nombrar</em></strong> al titular de una oficio de la iglesia, y luego los nobles lo endorsaban.Los Papas que siguieron a Gregorio agregaron poco a la autoridad del papado. También<strong><em> insistieron</em></strong> en que la sociedad estaba organizada<strong><em> bajo</em></strong> el Papa como su cabeza visible, y era protegido contra toda posibilidad de error por el apóstol Pedro perpetuamente presente en sus sucesores.Durante la Edad Media, por primera vez, Europa se hizo <strong><em>consciente de sí misma como una unidad</em></strong>. Fue la Iglesia que facilitó esa identidad. Aunque luchó con el desafío de cómo ejercer el poder sin ser corrompido por él, la Iglesia ganó un nivel de influencia sobre la vida de hombres y mujeres que en su mayor parte utilizó para <strong><em>beneficiar</em></strong> a la sociedad.Estamos acostumbrados a ver a sacerdotes y obispos de la época medieval como la literatura moderna y las películas los proyectan. Es mucho más interesante hacerlos ser villanos y sinvergüenzas, en lugar de siervos piadosos de Cristo que vivieron vidas virtuosas. Un vistazo de las películas y novelas escritas sobre la Edad Media muestra que los eclesiásticos casi siempre son descritos de 1 de 2 maneras; los mejores son ingenuos analfabetos que no saben que están haciendo, mientras que los peores son criminales que esconden su iniquidad detrás de una cruz. Si bien ciertamente había un puñado de cada uno de estos 2 tipo de personajes; la gran mayoría de los sacerdotes y monjes eran simplemente amantes piadosos de Jesús que trabajaron incansablemente para llevar Su amor y verdad a la gente de su época. Tipos así no hacen personajes muy interesantes en un misterio de asesinato ambientado en un monasterio medieval.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Bienvenidos al episodio 49 de CS. Este episodio se titula Carlomagno Parte 2 y más.Después de su coronación el día de Navidad 800 d.C., Carlomagno dijo que no sabía que lo que el Papa León III había planeado. Si que le pusieran la corona del nuevo Im]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="720" height="340" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism.jpg 720w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism-300x142.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism-610x288.jpg 610w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /></p>Bienvenidos al episodio 49 de CS. Este episodio se titula <strong><em>"Carlomagno Parte 2 y más."</em></strong>Después de su coronación el día de Navidad 800 d.C., Carlomagno dijo que no sabía que lo que el Papa León III había planeado. Si que le pusieran la corona del nuevo Imperio Sacro Romano Germánico en su cabeza fue algo inesperado, superó su sorpresa sin muchos problemas. Rápidamente mando mensajeros a las tierras bajo su control para informarles de este gran acontecimiento y quien mandaba ahora. Cada mensaje comenzó con estas palabras: "Carlos, por voluntad de Dios, Emperador Romano, Augusto... en el año de nuestro cónsul 1." Exigía que todos los oficiales le prestaran juramento como <strong><em>César</em></strong>, ya fueran religiosos o civiles. Al mismo tiempo envió embajadores para calmar la inevitable ira del Emperador en Constantinopla.Lo que es importante es tener en cuenta cómo su ceremonia de coronación en San Pedro demostró el todavía agudo recuerdo del Imperio Romano que sobrevivió en Europa. La manera tan rápida que surgio como líder reconocido de una gran parte de Europa reveló el fuerte deseo de establecer una unidad política que había estado ausente de la región durante 400 años. Pero, la coronación de Carlomagno lanzó un concurso de nunca acabar. Uno que no esperáriamos, ya que fue, después de todo, el Papa quien lo coronó. El concurso fue entre el imperio revivido y la Iglesia Romana.En el mundo medieval, Iglesia y Estado eran dos reinos que juntos abarcaban la Cristiandad. La <strong><em>Iglesia</em></strong> Medieval representaba a la sociedad cristiana enfocada en adquirir bendiciones <strong><em>espirituales</em></strong>, mientras que el <strong><em>Estado</em></strong> Medieval existía para salvaguardar la justicia civil y la tranquilidad. Bajo el sistema Medieval, se suponía que tanto la Iglesia como el Estado existían <strong><em>uno al lado de la otra</em></strong> en una relación armoniosa, cada uno centrado en obtener el bien de la humanidad, pero en diferentes esferas; lo espiritual y lo civil.En realidad, rara vez funcionaba de esa manera. El Papa y el Emperador eran generalmente concursantes en un juego de tronos. La pregunta permanente era: ¿Gobierna la Iglesia el Estado o el Estado la Iglesia? Este concurso se desarrolló en innumerables campos, grandes y pequeños, a lo largo de la Edad Media.Carlomagno no dejó ninguna duda sobre <strong><em>dónde</em></strong> estaba la soberanía durante Su reinado. El proporcionó a Europa una figura paterna colosal como el primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. <strong><em>Todo el mundo</em></strong> le rendía cuentas. Para resolver el problema de supervisar a los funcionarios locales en su extenso reino, Carlomagno aprobó una ordenanza que creaba la <strong><em>missi dominici</em></strong> o <strong><em>los enviados del rey</em></strong>. Se trataba de parejas de funcionarios, un obispo y noble, que recorrieron el reino para verificar que los funcionarios <strong><em>locales</em></strong> estaban cumpliendo sus deberes. Incluso el Papa se mantuvo bajo el vigilante ojo imperial.Aunque Carlomagno ocasionalmente usaba el título de "<strong><em>emperador</em></strong>" en documentos oficiales, por lo general lo rechazaba porque parecía reconocer su aceptación de lo que el Papa había hecho en su coronación. Carlomagno encontró esto peligroso; ya que el Papa estaba ahora en condiciones de <strong><em>hacer</em></strong> un emperador. La preocupación era— El que puede hacer un emperador, puede des-hacerlo. Carlos pensó que debería ser al revés; que los emperadores seleccionaran y sancionaron a los Papas.En realidad, lo que hizo el Papa León III el día de Navidad del año 800 d.C., cuando colocó la corona en la cabeza de Carlomagno fue sólo un florecimiento final de lo que ya era un hecho bien establecido - Carlos era Rey de los Francos. Un profesor reciente describió la coronación como la cereza en la parte superior de un helado que ya había sido hecho por Carlos el Grande.En nuestro último episodio vimos que un objetivo importante de la visión de Carlomagno era hacer de Europa un <strong><em>centro intelectual</em></strong>. Lanzó un renacimiento del aprendizaje y las artes. Los historiadores hablan de esto como el <strong><em>Renacimiento Carolingio</em></strong>. Carlomagno requirió que los monasterios tuvieran una escuela para la educación de los niños en gramática, matemáticas y canto. En su capital, <strong><em>Aquisgrán</em></strong>, construyó una escuela para la educación de la corte real. El famoso erudito inglés <strong><em>Alcuíno</em></strong> dirigió la escuela, y comenzó la difícil tarea de revivir el aprendizaje a principios de la Edad Media mediante la creación de los primeros libros de texto en gramática, retórica y lógica.Fue el énfasis de Carlomagno en la educación lo que resultó ser su legado perdurable para la historia. Envió agentes a lo largo y ancho de su reino para asegurar cada obra de la era clásica que pudieran encontrar. Regresaron a Aquisgrán y a las escuelas del monasterio donde fueron traducidos al latín. Es por eso por lo que el Latín se convirtió en el idioma de la enseñanza en los años venideros. Fue ayudado por la insistencia de Carlomagno en que se desarrollara un patrón de letras estandarizado: <strong><em>La Minúscula Carolingia</em></strong>. Ahora, los eruditos de toda Europa Occidental podían leer los mismos materiales, porque se estaba utilizando un patron consistente para las letras latinas.Este se convirtió en uno de los elementos más importantes para hacer posible el Renacimiento.Pocos historiadores niegan el enorme impacto de Carlomagno en la historia Europea y, por lo tanto, en la historia del mundo moderno. El centro de la civilización occidental cambió del Mediterráneo al <strong><em>Norte</em></strong> de Europa. Después de 300 años de un caos virtual, Carlos el Grande restauró una medida de ley y orden. Su patrocinio de las artes intelectuales estableció un patrimonio de cultura para las generaciones futuras. Y el ideal <strong><em>imperial</em></strong> que revivió persistió como fuerza política en Europa hasta el año 1806, cuando el Sacro Imperio Romano Germánico fue terminado por <strong><em>otro</em></strong> emperador autodenominado, <strong><em>Napoleón Bonaparte</em></strong>.En realidad, la <strong><em>paz</em></strong> del gobierno de Carlomagno fue efímera. Su imperio era demasiado vasto, su nobleza demasiada poderosa para mantenerse unida una vez que su personalidad dominante fue eliminada. Al igual que <strong><em>Clodoveo</em></strong> antes de él, <strong><em>los sucesores</em></strong> de Carlomagno eran débiles y el imperio se desintegró en una confusión de guerras civiles y nuevas invasiones. Los <strong><em>Hombres del Norte </em></strong>comenzaron sus incesantes incursiones, llamadas "a-viking" à Así que los conocemos como los <strong><em>Vikingos</em></strong>. Zarparon de Escandinavia en sus barcos largos de cascos poco profundos, capaces de navegar por ríos  y entrar profundamente en tierras lejos del mar, donde asaltaron aldeas, pueblos y cualquier otra aldea desafortunada en la que llegaron. Estas incursiones de los vikingos obligaron a los pueblos nativos a rendirse, primero sus tierras, luego sus personas a los condes, duques y otros señores locales que comenzaron a multiplicarse durante este tiempo, <strong><em>a cambio de protección</em></strong> de los asaltantes. No es difícil ver cómo se desarrolló el proceso de <strong><em>feudalismo</em></strong>.Las personas comunes necesitaban protección contra los asaltantes; <strong><em>quienquiera</em></strong> que fueran. Pero el rey y su ejército estaban muy lejos. Podría tomar semanas, meses incluso, enviar un mensaje y obtener ayuda en respuesta. Mientras tanto, los Vikingos están aquí; Ahora mismo. ¿Los ves? Si à Ese gigante rubio de pelo largo con su hacha de batalla de 2 cabezas que está a punto de estrellarla a través de mi puerta. ¿De qué sirve el rey y su ejército en Aquisgrán o París?Lo que necesito es alguien cercano con suficientes hombres que pueda llamar, suficientes soldados entrenados y armados, que puedan parar a una tripulación de 50 gigantes maniáticos en su barco largo. ¿Qué tan caro es contratar, entrenar, equipar y mantener un grupo de soldados; pensando en tener 2 por cada vikingo? ¿Quién puede tener un ejército de cien soldados profesionales? Bueno, el Conde más cercano está a 20 minutos y sólo tiene media docena de hombres contratados para protegerse.Sin embargo, ese Conde es un tipo inteligente y se da cuenta de que es el único en la zona que puede hacer lo que se tiene que hacer. Así que va a 25 de los agricultores de la zona y les dice, "Escucha, te protegeré. Pero para hacer eso, necesito hacer un ejército de cien hombres. Eso es muy caro de hacer, esto es lo que necesito a cambio de protección: Dame el título de tu tierra. Vives y continúas trabajando. Pueden mantener la mitad del rendimiento de todos los productos de la granja; el resto es mío. Y por eso, yo y mi ejército los mantendremos a salvo."Cuando la elección es ceder a ese Conde o enfrentarse a los Vikingos solitos; no hay muchas opciones. Así que comenzó el feudalismo con su sistema de siervos, condes, barones, y duques.Al centro del feudalismo era el <strong><em>vínculo personal</em></strong> entre el señor y los vasallos. En la ceremonia conocida como el <strong><em>acto de homenaje</em></strong>, el vasallo se arrodillaba ante su señor, y prometía ser su "hombre". En el juramento de lealtad que seguia, llamado <strong><em>juramento de lealtad</em></strong>, el vasallo juraba sobre una Biblia, o un objeto sagrado como una cruz. Luego, en el ritual de <strong><em>investidura</em></strong>, una lanza, un guante o un poco de paja fueron entregados al vasallo para significar su <strong><em>control</em></strong>, pero <strong><em>no como propietario</em></strong>, sobre su pieza asignada del reino del señor.El contrato feudal entre el señor y el vasallo era <strong><em>sagrado </em></strong>y comprometía a ambas partes. Romper el contrato era un delito grave porque era el vínculo básico de la sociedad medieval. Se pensaba que romper las reglas de la sociedad feudal era poner <strong><em>en peligro</em></strong> a toda la sociedad, a la civilización misma.El señor estaba obligado a dar protección y justicia a sus vasallos. Los vasallos no sólo trabajaban la tierra para el Señor, sino que también daban 40 días con pago cada año para servir como <strong><em>milicia</em></strong> en caso de guerra total. Pero sólo 40 días, porque como agricultores, necesitaban estar en casa para trabajar sus campos y cuidar a los rebaños.En su mayor parte, este sistema funcionó bastante bien, <strong><em>siempre y cuando</em></strong> el señor trataba bien a sus vasallos. Lo que se convirtió en un problema fue cuando los señores se volvieron codiciosos y decidieron movilizar a su ejército y la milicia para hacer una toma de territorio de en un <strong><em>señor vecino</em></strong>. Idealmente, se suponía que el feudalismo era para la <strong><em>protección</em></strong>, no para la <strong><em>conquista</em></strong>.Porque la Iglesia era tan importante parte de la vida medieval, no podía escapar de ser <strong><em>incluida</em></strong> en el sistema feudal. Dado que los vikingos eran asaltantes que no discriminaban, no tenían temor en irrumpir en iglesias, conventos y monasterios, poner a sacerdotes y monjes a la espada, violar monjas y huir con los tesoros de la iglesia. Esto significaba que la Iglesia también recurrió a los señores locales en busca de protección. Obispos y Abades <strong><em>también</em></strong> se convirtieron en vasallos, recibiendo del señor de una región específica sobre la cual su autoridad estaba. A cambio, tuvieron que prestar algún servicio al Señor. Los monasterios producían diferentes bienes que pagaban como tributo, y los sacerdotes a menudo eran nombrados el clero privado especial para la familia del noble. Esto se convirtió en un problema cuando la lealtad al Señor entraba en conflicto con una regla o misión asignada por la Iglesia. ¿Quiénes eran los abades, sacerdotes y obispos a obedecer, el duque a 10 minutos de aquí o el Papa semanas de distancia en Roma? En el 10 siglo y a principios del siglo 11, los papas no estaban en posición de desafiar a nadie. El oficio cayó en decadencia después de convertirse en un premio buscado por la nobleza Romana.Lo que hizo que esta parte final Edad Media fuera tan compleja fue la enorme intriga que tuvo lugar entre nobles y funcionarios de la Iglesia que aprendieron a jugar el juego feudal. La sociedad se regía por reglas estrictas. Pero siempre había maneras de evitarlas. Y cuando uno no podía evitarlas, si tenías suficiente dinero o un ejército lo suficientemente grande, por qué molestarte con las reglas cuando puedes escribir las tuyas, o pagar a los intérpretes de las reglas para interpretarlas a tu favor. Sabemos lo complejo que pueden ser las maniobras políticas hoy en día. En comparación con Europa de la Alta Edad Media, somos bebés en una guardería. No olvides que fue esa época y sistema el que produjo a<strong><em> Maquiavelo</em></strong>.En una nota <strong><em>positiva</em></strong>; mientras que había algunos funcionarios corruptos de la Iglesia que veían el cargo religioso como una forma más de obtener el poder político, la mayoría de los obispos, sacerdotes y abades buscaban influir para mejor el comportamiento de los nobles feudales para que sus vasallos fueran atendidos de una manera ética. Con el tiempo, su trabajo añadió las virtudes cristianas a un código de conducta caballerosa que llegó a llamarse el <strong><em>Código de Caballería</em></strong>. Ahora, para ser claros, ideal caballeresco terminó siendo más un ideal que una práctica. Algunos caballeros y miembros de la nobleza abrazaron el ideal caballeresco, pero otros simplemente se aprovecharon de aquellos que buscaban vivir por ese estándar.Caballeros con armadura brillante, saliendo en peligrosas misiones para rescatar a las hermosas doncellas hacen historias divertidas, pero no es la forma en que el <strong><em>Código de Caballería </em></strong>se desarrolló en la historia. Era un ideal que la Iglesia trabajó duro para inculcar en la cada vez más brutal Era Feudal. Los obispos trataron de imponer limitaciones a la guerra. En el siglo 11 inauguraron un par de iniciativas llamadas la <strong><em>Paz de Dios</em></strong> y la <strong><em>Tregua de Dios</em></strong>. La<strong><em> Paz de Dios</em></strong> prohibió que cualquiera saqueara lugares sagrados o se negar que los no combatientes pudieran participar en la Comunión o recibir cualquiera de los otros sacramentos. La <strong><em>Tregua de Dios</em></strong> estableció períodos de tiempo en los que no se permitió ningún combate. Por ejemplo, no se podia llevar a cabo <strong><em>ningún combate </em></strong>desde el atardecer del miércoles hasta el amanecer del lunes y durante otras temporadas especiales, como la Cuaresma. Buenas ideas, pero ambas reglas fueron convenientemente apartadas cuando trabajaban en contra de algunos deseos de los caballeros.Durante el siglo 11, la polémica entre la Iglesia y el Estado se centró en el problema de lo que se llamaba <strong><em>Investidura</em></strong>. Y esto nos regresa ahora a algo que había causado tensión durante siglos, y fue renovado en la coronación de Carlomagno.Se suponía que los obispos y abades eran nombrados para su cargo por la Iglesia. Un funcionario de la Iglesia invirtió en ellos su autoridad espiritual. Pero debido a que los obispos y abades habían asumido ciertas responsabilidades feudales, fueron <strong><em>investidos</em></strong> con autoridad civil por los nobles locales; a veces por el propio rey. Los problemas surgieron cuando un rey se <strong><em>negó</em></strong> a investir a un obispo porque dicho obispo estaba más interesado en la causa de la Iglesia que en la del rey. <strong><em>El </em></strong>quería a alguien más obediente a <strong><em>su</em></strong> agenda, mientras que la Iglesia quería líderes que cuidaran <strong><em>sus</em></strong> intereses. Fue un juego constante de quien tenia la ultima palabra, en el que cualquier institución que tuviera más influencia, tenía la opinión de quién lideraba las iglesias y monasterios. En lugares como Alemania, donde el rey era fuerte, obispos y abades eran <strong><em>sus</em></strong> hombres. Donde la Iglesia tuvo mayor influencia, fueron los obispos y abades quienes dominaron los asuntos <strong><em>políticos</em></strong>.Pero esa fue la controversia del siglo 11. La Iglesia del siglo 10 podía ver cómo las cosas se dirigían en su afiliación al Trono y sabía que no estaba preparada para desafiar a los reyes y emperadores. Necesitaba poner su propia casa en orden porque las cosas se habían deslizado mal durante un par de cientos de años. La corrupción moral había infectado grandes porciones del clero y el aprendizaje se había hundido a un nivel muy bajo. Muchos de los clérigos eran analfabetos y marcados por graves supersticiones. Era hora de la renovación y la reforma. Esta fue dirigida por la orden <strong><em>Benedictina de Cluny</em></strong>, fundada en el año 910. Desde su monasterio original en el Este de Francia, los Benedictinos ejercieron un poderoso impulso de reforma dentro de la Iglesia feudal. El programa Clunaico comenzó como un movimiento monástico de reforma, pero se extendió a la Iglesia Europea en su conjunto. Impuso el celibato de los sacerdotes y abolió la compra de oficios de la iglesia; una práctica corrupta llamada <strong>Simonía</strong>.El objetivo de los reformadores Clunaicos era liberar a la Iglesia del control secular y devolverla a la autoridad del Papa. Cerca de 300 monasterios fueron liberados del control por los nobles, y en el año 1059 el papado <strong><em>mismo</em></strong> fue liberado de la interferencia secular. Esto se produjo la creación del <strong><em>Colegio Cardenalicio</em></strong>, que a partir de entonces seleccionó al Papa.El hombre que lideró la tan necesaria reforma del papado era un <strong>archidiácono</strong> llamado Hildebrand. Fue elegido Papa en el año 1073 y recibió el título de <strong><em>Gregorio VII</em></strong>. Reclamó más poder para el cargo papal de lo que se había conocido antes y trabajó para la creación de un Imperio Cristiano bajo el control del Papa. En lugar de la <strong><em>igualdad</em></strong> entre la Iglesia y el Estado, Gregorio dijo que el poder <strong><em>espiritual</em></strong> era supremo y, por lo tanto, superaba el poder temporal de los nobles y reyes. En el año 1075 prohibió la investidura de funcionarios civiles y amenazó con excomulgar a cualquiera que lo realizara, así como a cualquier clero que se someta a ella. Esta fue una declaración virtual de guerra contra los gobernantes europeos, ya que la mayoría de ellos practicaron la investidura laica.El clímax de la lucha entre el Papa Gregorio y la nobleza de Europa tuvo lugar en su enfrentamiento con el emperador <strong><em>Enrique IV</em></strong>. El Papa acusó a Enrique de Simonía por nombrar su propia elección como el Arzobispo de Milán. Gregorio convocó a Enrique a Roma para explicar su conducta. Enrique se negó a ir, pero convocó un sínodo de Obispos Alemanes en el año 1076 que declaró a Gregorio un usurpador y no apto para ser Papa. El sínodo declaró: "Por lo tanto, de ahora en adelante renunciamos, ahora y para el futuro, toda obediencia a ti." En represalia, Gregorio excomulgó a Enrique y lo depuso, absolviéndolo de sus súbditos de sus juramentos de lealtad.¡Ahora, recuerda lo sagrado y firmes que eran esos juramentos feudales entre el señor y el vasallo! El Papa, que se suponía que era el representante de Dios en la Tierra, envió un mensaje a todos los súbditos de Enrique diciendo que Enrique no sólo fue expulsado de la Iglesia, y por tanto destinado a las llamas eternas del infierno, pero ya no era rey o emperador; sus lazos con él fueron disueltos. Además, <strong><em>al seguir</em></strong> dando lealtad <strong><em>a</em></strong> Enrique era desafiar al Papa el cual abre y cierra la puerta al cielo. Hmm, ¿de verdad quieres hacer eso? ¿Puedes ver adónde va esto? Enrique puede tener un ejército, pero ese ejército tiene que comer y si los campesinos y siervos no funcionan, el ejército se desmorona.Enrique fue convencido por los nobles alemanes que se rebelaron en su contra para que hiciera las paces con el Papa Gregorio. Compareció ante el Papa en enero del año 1077. Vestido como penitente, el emperador estuvo descalzo en la nieve durante 3 días y rogó perdón hasta que, en palabras de Gregorio, "Soltamos la cadena del anatema y por fin lo recibimos... en el regazo de la Santa Iglesia Madre."Esta humillación dramática de un emperador <strong><em>no terminó</em></strong> para siempre la contienda entre el trono y el Papa. <strong><em>Pero</em></strong> la Iglesia avanzó hacia liberarse de la interferencia de los nobles. El problema de la investidura se resolvió en el año 1122 por un compromiso conocido como el <strong><em>Concordato de Worms</em></strong>. La Iglesia tenía derecho a <strong><em>nombrar</em></strong> al titular de una oficio de la iglesia, y luego los nobles lo endorsaban.Los Papas que siguieron a Gregorio agregaron poco a la autoridad del papado. También<strong><em> insistieron</em></strong> en que la sociedad estaba organizada<strong><em> bajo</em></strong> el Papa como su cabeza visible, y era protegido contra toda posibilidad de error por el apóstol Pedro perpetuamente presente en sus sucesores.Durante la Edad Media, por primera vez, Europa se hizo <strong><em>consciente de sí misma como una unidad</em></strong>. Fue la Iglesia que facilitó esa identidad. Aunque luchó con el desafío de cómo ejercer el poder sin ser corrompido por él, la Iglesia ganó un nivel de influencia sobre la vida de hombres y mujeres que en su mayor parte utilizó para <strong><em>beneficiar</em></strong> a la sociedad.Estamos acostumbrados a ver a sacerdotes y obispos de la época medieval como la literatura moderna y las películas los proyectan. Es mucho más interesante hacerlos ser villanos y sinvergüenzas, en lugar de siervos piadosos de Cristo que vivieron vidas virtuosas. Un vistazo de las películas y novelas escritas sobre la Edad Media muestra que los eclesiásticos casi siempre son descritos de 1 de 2 maneras; los mejores son ingenuos analfabetos que no saben que están haciendo, mientras que los peores son criminales que esconden su iniquidad detrás de una cruz. Si bien ciertamente había un puñado de cada uno de estos 2 tipo de personajes; la gran mayoría de los sacerdotes y monjes eran simplemente amantes piadosos de Jesús que trabajaron incansablemente para llevar Su amor y verdad a la gente de su época. Tipos así no hacen personajes muy interesantes en un misterio de asesinato ambientado en un monasterio medieval.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/49-Carlomagno%20Parte%202.mp3" length="18703314" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Bienvenidos al episodio 49 de CS. Este episodio se titula "Carlomagno Parte 2 y más."Después de su coronación el día de Navidad 800 d.C., Carlomagno dijo que no sabía que lo que el Papa León III había planeado. Si que le pusieran la corona del nuevo Imperio Sacro Romano Germánico en su cabeza fue algo inesperado, superó su sorpresa sin muchos problemas. Rápidamente mando mensajeros a las tierras bajo su control para informarles de este gran acontecimiento y quien mandaba ahora. Cada mensaje comenzó con estas palabras: "Carlos, por voluntad de Dios, Emperador Romano, Augusto... en el año de nuestro cónsul 1." Exigía que todos los oficiales le prestaran juramento como César, ya fueran religiosos o civiles. Al mismo tiempo envió embajadores para calmar la inevitable ira del Emperador en Constantinopla.Lo que es importante es tener en cuenta cómo su ceremonia de coronación en San Pedro demostró el todavía agudo recuerdo del Imperio Romano que sobrevivió en Europa. La manera tan rápida que surgio como líder reconocido de una gran parte de Europa reveló el fuerte deseo de establecer una unidad política que había estado ausente de la región durante 400 años. Pero, la coronación de Carlomagno lanzó un concurso de nunca acabar. Uno que no esperáriamos, ya que fue, después de todo, el Papa quien lo coronó. El concurso fue entre el imperio revivido y la Iglesia Romana.En el mundo medieval, Iglesia y Estado eran dos reinos que juntos abarcaban la Cristiandad. La Iglesia Medieval representaba a la sociedad cristiana enfocada en adquirir bendiciones espirituales, mientras que el Estado Medieval existía para salvaguardar la justicia civil y la tranquilidad. Bajo el sistema Medieval, se suponía que tanto la Iglesia como el Estado existían uno al lado de la otra en una relación armoniosa, cada uno centrado en obtener el bien de la humanidad, pero en diferentes esferas; lo espiritual y lo civil.En realidad, rara vez funcionaba de esa manera. El Papa y el Emperador eran generalmente concursantes en un juego de tronos. La pregunta permanente era: ¿Gobierna la Iglesia el Estado o el Estado la Iglesia? Este concurso se desarrolló en innumerables campos, grandes y pequeños, a lo largo de la Edad Media.Carlomagno no dejó ninguna duda sobre dónde estaba la soberanía durante Su reinado. El proporcionó a Europa una figura paterna colosal como el primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Todo el mundo le rendía cuentas. Para resolver el problema de supervisar a los funcionarios locales en su extenso reino, Carlomagno aprobó una ordenanza que creaba la missi dominici o los enviados del rey. Se trataba de parejas de funcionarios, un obispo y noble, que recorrieron el reino para verificar que los funcionarios locales estaban cumpliendo sus deberes. Incluso el Papa se mantuvo bajo el vigilante ojo imperial.Aunque Carlomagno ocasionalmente usaba el título de "emperador" en documentos oficiales, por lo general lo rechazaba porque parecía reconocer su aceptación de lo que el Papa había hecho en su coronación. Carlomagno encontró esto peligroso; ya que el Papa estaba ahora en condiciones de hacer un emperador. La preocupación era— El que puede hacer un emperador, puede des-hacerlo. Carlos pensó que debería ser al revés; que los emperadores seleccionaran y sancionaron a los Papas.En realidad, lo que hizo el Papa León III el día de Navidad del año 800 d.C., cuando colocó la corona en la cabeza de Carlomagno fue sólo un florecimiento final de lo que ya era un hecho bien establecido - Carlos era Rey de los Francos. Un profesor reciente describió la coronación como la cereza en la parte superior de un helado que ya había sido hecho por Carlos el Grande.En nuestro último episodio vimos que un objetivo importante de la visión de Carlomagno era hacer de Europa un centro intelectual. Lanzó un renacimiento del aprendizaje y las artes. Los historiadores hablan de esto como el Renacimiento Carolingio. Carlomagno requirió que los m]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/08/Feudalism.jpg</ssp:url> <ssp:title>49-Carlomagno Parte 2</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Bienvenidos al episodio 49 de CS. Este episodio se titula "Carlomagno Parte 2 y más."Después de su coronación el día de Navidad 800 d.C., Carlomagno dijo que no sabía que lo que el Papa León III había planeado. Si que le pusieran la corona del nuevo Imperio Sacro Romano Germánico en su cabeza fue algo inesperado, superó su sorpresa sin muchos problemas. Rápidamente mando mensajeros a las tierras bajo su control para informarles de este gran acontecimiento y quien mandaba ahora. 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La religión puede ser una influencia en formar <strong><em>algunos </em></strong>de los aspectos de la cultura, pero la afiliación con un grupo religioso es voluntario y no conectado a ser parte del resto de la sociedad.Lo que tenemos que entender si vamos a ser objetivos en nuestro estudio de la historia es que esa idea simplemente <strong><em>no</em></strong> existió en Europa durante la Edad Media.En el 9º siglo, el Rey Franco <strong><em>Carlos el Grande</em></strong>, mejor conocido como <strong><em>Carlomagno</em></strong>, trató de hacer que la visión de Agustín de la sociedad en su magnum opus, <em>La Ciudad de Dios </em>fuera realidad. Fusionó Iglesia y Estado, formando una nueva alianza político-religiosa. Su enfoque fue un esfuerzo <strong><em>consciente</em></strong> para fusionar la Iglesia Católica Romana con lo que quedaba de la antigua casa política Romana, creando un híbrido <strong><em>Sacro Imperio Romano Germánico</em></strong>. El producto se convirtió en lo que se llama la Cristiandad Medieval Europea.¿Cómo paso que la declaración de Jesús de que Su reino <strong><em>no era de este mundo</em></strong> podría ser reelaborado tan masivamente? Vamos a averiguarlo.300 años después de la Caída del Imperio Occidental a los Godos, la idea y el ideal del Imperio continuaron ardiendo en la imaginación de la gente de Europa. Aunque los bárbaros se dividieron en varios grupos y permanecieron en guerra constante entre sí, el anhelo de paz y unidad que marcó a la región bajo el águila romana tenía una poderosa atracción. Muchos esperaban con ansias el día en que apareciera un <strong><em>nuevo </em></strong>Imperio. Así como el Imperio Oriental centrado en Constantinopla se veía a sí mismo como Romanos <strong><em>todavía</em></strong>, los vestigios del Imperio Occidental junto con sus vecinos Alemanes esperaban que el Imperio contraatacara (insertando referencia a Star Wars) y se levantara de nuevo.Al fusionar la religion, costumbres de los pueblos Romanos y Germánicos, los Francos bajo Clodoveo se convirtieron en los probables de ser los favoritos para lograr lo que muchos esperaban. Pero la dinastía de Clodoveo comenzó a desmoronarse poco después de que saliera de la escena. Sus descendientes estaban en desacuerdo entre sí, compitiendo por la preeminencia. Se convirtieron en expertos en intriga y traición.El vacío de poder creado por sus disputas dio espacio para que los aristócratas ricos ganaran poder. Como 2 perros peleando por un trozo de comida, mientras están ocupados gruñendo y mordiéndose el uno al otro, el gato viene y se roba en silencio lo que están peleando. Así fue con los descendientes de Clodoveo, los <strong><em>Merovingios</em></strong>. Mientras luchaban entre sí, la nobleza se robaba en silencio más y más de su autoridad. Entre estos aristócratas emergentes había <strong><em>uno</em></strong> que se dirigía al corazón del poder para convertirse en la figura más influyente del reino. Fue llamado el "<strong><em>mayordomo</em></strong>" o "alcalde del palacio".El mayordomo era el verdadero poder detrás del trono. Dirigió el reino mientras el rey servía como poco más que un cabeza o figura ceremonial. La idea era que el hijo del rey anterior no era necesariamente el más apto para gobernar sólo por su nacimiento. Así que mientras el título iba <strong><em>legalmente</em></strong> a él, el que día a día <strong><em>dirigía el reino</em></strong> fue mejor llevado por otro con las habilidades necesarias para hacer el trabajo.En el año 680, Pipino II se convirtió en el mayordomo de los Francos. No escondió su deseo de suplantar la línea Merovingia con la suya como gobernantes de facto. Tomó el título de <strong><em>Duque y Príncipe de los Francos</em></strong> e hizo movimientos para asegurar que su línea eventualmente se sentaría en el trono.Su hijo, <strong><em>Carlos Martel,</em></strong> se convirtió en mayordomo en el año 715. Carlos permitió que los Reyes Merovingios conservaran su <strong><em>título</em></strong>, pero como poco más que una figura ceremonial. Lo que llevo a Carlos al trono fue su <strong><em>derrota de los Musulmanes en el año 732</em></strong>.En el año 711, un ejército musulmán del Norte de África llamado los Moros invadió España y conquisto el débil reino de los Visigodos en el año 718. Con la Península Ibérica bajo su control, los Moros comenzaron a incursionar a través de los Pirineos hacia el sur de Galia. Hasta ese momento, los musulmanes habían avanzado a un ritmo constante saliendo del Oriente Medio, a través del Norte de África, y luego a Europa. Parecía que nadie en el Occidente podía detenerlos y el miedo de las hordas de los infieles corriendo por las tierras de la Cristiandad era un terror.En el año 732 Carlos llevo los Francos en contra de un grupo del ejercito de los Moros cerca de <strong><em>Tours</em></strong>, en lo profundo de la tierra de los Francos. Infligió pérdidas tan fuertes que los Moros se retiraron a España y nunca más fueron una amenaza importante para Europa Occidental. Por esto y sus otras conquistas, a Carlos se le llamo <strong><em>Martel,</em></strong> "el Martillo".El hijo de Martel, <strong><em>Pipino III</em></strong>, también conocido como <strong>Pipino el Breve</strong>, consideró que era el momento de hacer más oficial el poder del mayordomo Franco. ¿Por qué no darle el <strong><em>título</em></strong> de "rey" al tipo que realmente estaba gobernando, en lugar de a un mocoso mimado real que pensaba que los ejércitos eran sólo grandes juguetes para jugar? Pipino III le pidió al <strong><em>Papa Zacarías</em></strong> una declaración que dijera que quien realmente ejercia el poder era el gobernante legal. Obtuvo lo que quiso, y depuso rápidamente al último Rey Merovingio, <strong><em>Childeric III</em></strong>, y fue coronado como el <strong><em>primero</em></strong> de los Reyes <strong><em>Carolingios</em></strong> por el Obispo de Maguncia en el año 751. Childeric fue silenciosamente exiliado a un monasterio donde le dijeron que cuidara sus modales o un día se despertaría muerto. Luego, 3 años después de la coronación de Pipíno, el propio <strong><em>Papa Esteban II</em></strong> lo bendijo haciendo el viaje de Roma a París y ungiendo personalmente a Pipíno como el "<strong><em>Elegido del Señor</em></strong>".<strong><em>Tanto</em></strong> los Papas Zacarías como Esteban estaban ansiosos por cimentar la alianza con los Francos iniciada con Clodoveo debido su problema emergente con los <strong><em>Lombardos</em></strong>. Ya habían conquistado Rávena, el centro del poder Bizantino en Italia. Los Lombardos exigian tributo al Papa y amenazaron con tomar Roma si no se les pagaba. Con la coronación de Pipíno, la Iglesia en Roma aseguró su promesa de protección y su promesa de dar al Papa el territorio de Rávena una vez que se recuperaba. En el año 756, los Francos obligaron a los Lombardos a entregar varias de sus conquistas italianas, y Pipíno cumplió su promesa de dar Rávena al Papa. Esto fue conocido como la "<strong><em>Donación de Pipíno</em></strong>", y llegaron a ser llamado los <strong><em>Estados Pontificios</em></strong>. Esto convirtió al Papa en un <strong><em>gobernante temporal</em></strong> sobre una franja de territorio a través de Italia.Esta alianza entre los Francos y la Iglesia en Roma, o más apropiadamente, entre los Reyes Carolingios y los Papas, tuvo un impacto dramático en el <strong><em>curso </em></strong>de la política europea durante siglos. Aceleró la separación de la Iglesia Latina y Griega al dar a los Papas un aliado para reemplazar a los Bizantinos. Y creó los Estados Pontificios que desempeñaron un papel importante en la política Italiana hasta finales del siglo 19.Pero uno de los temas más significativos fue que con los Papas echando una mano en la unción de reyes, que estableció el escenario para la eventual competencia por el poder <strong><em>entre</em></strong> la Iglesia y el Estado, <strong><em>entre</em></strong> el Papa y el Emperador. La pregunta era: ¿Quién estaba realmente a cargo? El Papa, que por poner la corona en la cabeza del rey, s<strong><em>ancionó</em></strong> su gobierno o el Rey, cuyos ejércitos eran el fin de la aplicación del bastón del Papa y lo protegía de sus enemigos? ¿Los papas hacen reyes o los reyes hacen papas? Enciende el carrusel medieval.Fue el <strong><em>hijo</em></strong> de Pipino III quien tomó todo lo que su padre y su abuelo habían hecho y le puso el toque final. Su nombre <strong><em>también</em></strong> era Carlos; Carlos el Grande; conocido por nosotros como <strong><em>Carlomagno</em></strong>.Cuando Carlomagno sigue a su padre en el año 768 tenia una visión de largo alcance de convertir a Europa Central en un <strong><em>nuevo Imperio</em></strong>, similar a la Edad de Oro de Roma, pero esta vez iluminado por el Cristianismo.Para lograr esta visión tenía 3 objetivos:1) Impulsar el poderío <strong><em>militar </em></strong>de los Francos para que pudieran dominar Europa,2) Asegurar <strong><em>una alianza con la Iglesia</em></strong> para unir a Europa bajo una sola fe,3) Hacer de esta base Europea un centro <strong><em>intelectual</em></strong>.El éxito de Carlomagno, si podemos llamarlo así, trazo el curso de Europa por los próximos mil años.Carlos el Grande era un hombre grande. Midiendo casi 2 metros de altura era mucho más alto que el promedio en ese momento. Pero para aquellos que lo conocían parecía aún más grande porque era una de esas personas que tenían una dosis extra de <strong><em>gravitas</em></strong>. Era hábil en armas y siempre estaba al frente del ejército cuando iban a la batalla, en las cuales dirigía a los Francos cada año.Los Merovingios habían desperdiciado la fuerza de los francos en una guerra civil tras otra. Carlomagno unió a los Francos y los puso hacia la tarea de la conquista. Aprovechó las disputas entre los Moros musulmanes en España y en el año 778 cruzó los Pirineos en un intento de recuperar la Península Ibérica. Su primera campaña tuvo un éxito menor, pero las expediciones posteriores llevaron a los Moros de vuelta al río Ebro y establecieron una frontera conocida como la <strong><em>Marca Hispánica</em></strong> centrada en <strong><em>Barcelona</em></strong>.Entonces Carlomagno conquistó a los <strong><em>Bávaros</em></strong> y <strong><em>Sajones</em></strong>, los últimos de las tribus germánicas independientes. Despiadadamente intentó eliminar el residuo del paganismo Germánico al aprobar leyes duras, como decir que comer carne durante la Cuaresma, cremar a los muertos y pretender ser bautizado, eran ofensas castigadas con la muerte.La frontera Oriental del reino estaba continuamente amenazada por nómadas asiáticos relacionados con los hunos conocidos como <strong><em>Eslavos</em></strong> y <strong><em>Avaros</em></strong>. Carlomagno destruyo a los Avaros y estableció su propia provincia militar en el valle del Danubio para protegerse contra el futuro saqueo. Llamó a esto la <strong><em>Marca Oriental</em></strong>, más tarde llamada <strong><em>Austria</em></strong>.Entonces, como su padre antes que él, Carlomagno trató de echar una mano en la política Italiana. Los Lombardos invadieron el territorio que Pipino le había dado a la Iglesia. Así que en el año 774, a petición del Papa, Carlomagno derrotó una vez más a los Lombardos y se proclamó su rey.Las campañas y conquistas de los Lombardo dejó claro de que los Papas necesitaban <strong><em>protección</em></strong>. Sólo un poder militar y político tenía esa habilidad, el rey Franco. Carlomagno, por otra parte, necesitaba una <strong><em>sanción divina</em></strong> para lograr su objetivo de <strong><em>unir</em></strong> a Europa. Sólo una autoridad poseía el poder religioso para hacer eso: el Papa. ¿Puedes ver hacia dónde se dirige esto?El 25 de abril del año 799 era el día de San Marcos, un día reservado para el arrepentimiento y la oración. Parecía lo correcto ya que Italia había sido afectada por numerosos problemas, incluyendo la peste y la pestilencia. Así que el <strong><em>Papa León III</em></strong> dirigió una procesión a través de Roma suplicando el perdón y la bendición de Dios.La procesión trazo su ruta por en el centro de la ciudad hasta San Pedro. Al girar una esquina, hombres armados corrieron hacia el Papa. Hicieron huir a sus asistentes, y quitaron a Leo de su caballo, llevándolo a un monasterio favorable a su causa. Siendo que eran funcionarios y dignatarios leales al <strong><em>anterior</em></strong> Papa, <strong><em>Adriano I</em></strong>. Las acusaciones que le presentaron a Leo fueron por perjurio y adulterio. Los partidarios del Papa lo localizaron y lo rescataron.Esto creó un furor que provocó disturbios y marchas que no pudieron ser sofocados. Así que el Papa Leo una vez más envió por Carlomagno. El cruzó los Alpes con un ejército, decidido a resolver el problema del Papa de una vez por todas. Paro los disturbios y en diciembre presidió sobre una gran asamblea de obispos, nobles, diplomáticos y descontentos. En otras palabras, cualquiera que se consideraba alguien y tenía una mano en el juego político estaba presente. Entonces, el Papa, empuñando una Biblia, hizo un juramento jurando inocencia en todos los cargos en su contra. Eso cerro el motín en su contra efectivamente a su conclusión. Pero estableció el escenario para un desarrollo mucho más trascendental.2 días después, en el día de Navidad del año 800 d. C., Carlomagno llegó a San Pedro con todos su corte para el servicio navideño. El Papa Leó cantó la misa y el rey se arrodilló en oración frente a la cripta de Pedro. El Papa se acercó al monarca arrodillado llevando una corona de oro. Leo la colocó en la cabeza de Carlomagno mientras que la congregación gritaba: "¡A Carlos, el más piadoso, coronado Augusto por Dios, al gran Emperador pacificador, larga vida y victoria!" El Papa se postró entonces. Carlomagno, Rey de los Francos, acababa de convertirse en el primer Rey del Sacro Imperio Romano Germánico.Concluiremos la historia de Carlomagno la próxima vez.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio 48 de CS es Carlomagno – Parte 1.El panorama político de nuestros tiempos está dominado por la idea de que los Estados o Naciones son sociedades autónomas y soberanas en las que la religión en el mejor de los casos juega un]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="915" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne.jpg 1200w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne-300x229.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne-768x586.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne-1030x785.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne-610x465.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne-1080x824.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></p>El título de este episodio 48 de CS es "Carlomagno – Parte 1."El panorama político de nuestros tiempos está dominado por la idea de que los Estados o Naciones son sociedades autónomas y soberanas en las que la religión en <strong><em>el mejor</em></strong> de los casos juega un papel menor. La religión puede ser una influencia en formar <strong><em>algunos </em></strong>de los aspectos de la cultura, pero la afiliación con un grupo religioso es voluntario y no conectado a ser parte del resto de la sociedad.Lo que tenemos que entender si vamos a ser objetivos en nuestro estudio de la historia es que esa idea simplemente <strong><em>no</em></strong> existió en Europa durante la Edad Media.En el 9º siglo, el Rey Franco <strong><em>Carlos el Grande</em></strong>, mejor conocido como <strong><em>Carlomagno</em></strong>, trató de hacer que la visión de Agustín de la sociedad en su magnum opus, <em>La Ciudad de Dios </em>fuera realidad. Fusionó Iglesia y Estado, formando una nueva alianza político-religiosa. Su enfoque fue un esfuerzo <strong><em>consciente</em></strong> para fusionar la Iglesia Católica Romana con lo que quedaba de la antigua casa política Romana, creando un híbrido <strong><em>Sacro Imperio Romano Germánico</em></strong>. El producto se convirtió en lo que se llama la Cristiandad Medieval Europea.¿Cómo paso que la declaración de Jesús de que Su reino <strong><em>no era de este mundo</em></strong> podría ser reelaborado tan masivamente? Vamos a averiguarlo.300 años después de la Caída del Imperio Occidental a los Godos, la idea y el ideal del Imperio continuaron ardiendo en la imaginación de la gente de Europa. Aunque los bárbaros se dividieron en varios grupos y permanecieron en guerra constante entre sí, el anhelo de paz y unidad que marcó a la región bajo el águila romana tenía una poderosa atracción. Muchos esperaban con ansias el día en que apareciera un <strong><em>nuevo </em></strong>Imperio. Así como el Imperio Oriental centrado en Constantinopla se veía a sí mismo como Romanos <strong><em>todavía</em></strong>, los vestigios del Imperio Occidental junto con sus vecinos Alemanes esperaban que el Imperio contraatacara (insertando referencia a Star Wars) y se levantara de nuevo.Al fusionar la religion, costumbres de los pueblos Romanos y Germánicos, los Francos bajo Clodoveo se convirtieron en los probables de ser los favoritos para lograr lo que muchos esperaban. Pero la dinastía de Clodoveo comenzó a desmoronarse poco después de que saliera de la escena. Sus descendientes estaban en desacuerdo entre sí, compitiendo por la preeminencia. Se convirtieron en expertos en intriga y traición.El vacío de poder creado por sus disputas dio espacio para que los aristócratas ricos ganaran poder. Como 2 perros peleando por un trozo de comida, mientras están ocupados gruñendo y mordiéndose el uno al otro, el gato viene y se roba en silencio lo que están peleando. Así fue con los descendientes de Clodoveo, los <strong><em>Merovingios</em></strong>. Mientras luchaban entre sí, la nobleza se robaba en silencio más y más de su autoridad. Entre estos aristócratas emergentes había <strong><em>uno</em></strong> que se dirigía al corazón del poder para convertirse en la figura más influyente del reino. Fue llamado el "<strong><em>mayordomo</em></strong>" o "alcalde del palacio".El mayordomo era el verdadero poder detrás del trono. Dirigió el reino mientras el rey servía como poco más que un cabeza o figura ceremonial. La idea era que el hijo del rey anterior no era necesariamente el más apto para gobernar sólo por su nacimiento. Así que mientras el título iba <strong><em>legalmente</em></strong> a él, el que día a día <strong><em>dirigía el reino</em></strong> fue mejor llevado por otro con las habilidades necesarias para hacer el trabajo.En el año 680, Pipino II se convirtió en el mayordomo de los Francos. No escondió su deseo de suplantar la línea Merovingia con la suya como gobernantes de facto. Tomó el título de <strong><em>Duque y Príncipe de los Francos</em></strong> e hizo movimientos para asegurar que su línea eventualmente se sentaría en el trono.Su hijo, <strong><em>Carlos Martel,</em></strong> se convirtió en mayordomo en el año 715. Carlos permitió que los Reyes Merovingios conservaran su <strong><em>título</em></strong>, pero como poco más que una figura ceremonial. Lo que llevo a Carlos al trono fue su <strong><em>derrota de los Musulmanes en el año 732</em></strong>.En el año 711, un ejército musulmán del Norte de África llamado los Moros invadió España y conquisto el débil reino de los Visigodos en el año 718. Con la Península Ibérica bajo su control, los Moros comenzaron a incursionar a través de los Pirineos hacia el sur de Galia. Hasta ese momento, los musulmanes habían avanzado a un ritmo constante saliendo del Oriente Medio, a través del Norte de África, y luego a Europa. Parecía que nadie en el Occidente podía detenerlos y el miedo de las hordas de los infieles corriendo por las tierras de la Cristiandad era un terror.En el año 732 Carlos llevo los Francos en contra de un grupo del ejercito de los Moros cerca de <strong><em>Tours</em></strong>, en lo profundo de la tierra de los Francos. Infligió pérdidas tan fuertes que los Moros se retiraron a España y nunca más fueron una amenaza importante para Europa Occidental. Por esto y sus otras conquistas, a Carlos se le llamo <strong><em>Martel,</em></strong> "el Martillo".El hijo de Martel, <strong><em>Pipino III</em></strong>, también conocido como <strong>Pipino el Breve</strong>, consideró que era el momento de hacer más oficial el poder del mayordomo Franco. ¿Por qué no darle el <strong><em>título</em></strong> de "rey" al tipo que realmente estaba gobernando, en lugar de a un mocoso mimado real que pensaba que los ejércitos eran sólo grandes juguetes para jugar? Pipino III le pidió al <strong><em>Papa Zacarías</em></strong> una declaración que dijera que quien realmente ejercia el poder era el gobernante legal. Obtuvo lo que quiso, y depuso rápidamente al último Rey Merovingio, <strong><em>Childeric III</em></strong>, y fue coronado como el <strong><em>primero</em></strong> de los Reyes <strong><em>Carolingios</em></strong> por el Obispo de Maguncia en el año 751. Childeric fue silenciosamente exiliado a un monasterio donde le dijeron que cuidara sus modales o un día se despertaría muerto. Luego, 3 años después de la coronación de Pipíno, el propio <strong><em>Papa Esteban II</em></strong> lo bendijo haciendo el viaje de Roma a París y ungiendo personalmente a Pipíno como el "<strong><em>Elegido del Señor</em></strong>".<strong><em>Tanto</em></strong> los Papas Zacarías como Esteban estaban ansiosos por cimentar la alianza con los Francos iniciada con Clodoveo debido su problema emergente con los <strong><em>Lombardos</em></strong>. Ya habían conquistado Rávena, el centro del poder Bizantino en Italia. Los Lombardos exigian tributo al Papa y amenazaron con tomar Roma si no se les pagaba. Con la coronación de Pipíno, la Iglesia en Roma aseguró su promesa de protección y su promesa de dar al Papa el territorio de Rávena una vez que se recuperaba. En el año 756, los Francos obligaron a los Lombardos a entregar varias de sus conquistas italianas, y Pipíno cumplió su promesa de dar Rávena al Papa. Esto fue conocido como la "<strong><em>Donación de Pipíno</em></strong>", y llegaron a ser llamado los <strong><em>Estados Pontificios</em></strong>. Esto convirtió al Papa en un <strong><em>gobernante temporal</em></strong> sobre una franja de territorio a través de Italia.Esta alianza entre los Francos y la Iglesia en Roma, o más apropiadamente, entre los Reyes Carolingios y los Papas, tuvo un impacto dramático en el <strong><em>curso </em></strong>de la política europea durante siglos. Aceleró la separación de la Iglesia Latina y Griega al dar a los Papas un aliado para reemplazar a los Bizantinos. Y creó los Estados Pontificios que desempeñaron un papel importante en la política Italiana hasta finales del siglo 19.Pero uno de los temas más significativos fue que con los Papas echando una mano en la unción de reyes, que estableció el escenario para la eventual competencia por el poder <strong><em>entre</em></strong> la Iglesia y el Estado, <strong><em>entre</em></strong> el Papa y el Emperador. La pregunta era: ¿Quién estaba realmente a cargo? El Papa, que por poner la corona en la cabeza del rey, s<strong><em>ancionó</em></strong> su gobierno o el Rey, cuyos ejércitos eran el fin de la aplicación del bastón del Papa y lo protegía de sus enemigos? ¿Los papas hacen reyes o los reyes hacen papas? Enciende el carrusel medieval.Fue el <strong><em>hijo</em></strong> de Pipino III quien tomó todo lo que su padre y su abuelo habían hecho y le puso el toque final. Su nombre <strong><em>también</em></strong> era Carlos; Carlos el Grande; conocido por nosotros como <strong><em>Carlomagno</em></strong>.Cuando Carlomagno sigue a su padre en el año 768 tenia una visión de largo alcance de convertir a Europa Central en un <strong><em>nuevo Imperio</em></strong>, similar a la Edad de Oro de Roma, pero esta vez iluminado por el Cristianismo.Para lograr esta visión tenía 3 objetivos:1) Impulsar el poderío <strong><em>militar </em></strong>de los Francos para que pudieran dominar Europa,2) Asegurar <strong><em>una alianza con la Iglesia</em></strong> para unir a Europa bajo una sola fe,3) Hacer de esta base Europea un centro <strong><em>intelectual</em></strong>.El éxito de Carlomagno, si podemos llamarlo así, trazo el curso de Europa por los próximos mil años.Carlos el Grande era un hombre grande. Midiendo casi 2 metros de altura era mucho más alto que el promedio en ese momento. Pero para aquellos que lo conocían parecía aún más grande porque era una de esas personas que tenían una dosis extra de <strong><em>gravitas</em></strong>. Era hábil en armas y siempre estaba al frente del ejército cuando iban a la batalla, en las cuales dirigía a los Francos cada año.Los Merovingios habían desperdiciado la fuerza de los francos en una guerra civil tras otra. Carlomagno unió a los Francos y los puso hacia la tarea de la conquista. Aprovechó las disputas entre los Moros musulmanes en España y en el año 778 cruzó los Pirineos en un intento de recuperar la Península Ibérica. Su primera campaña tuvo un éxito menor, pero las expediciones posteriores llevaron a los Moros de vuelta al río Ebro y establecieron una frontera conocida como la <strong><em>Marca Hispánica</em></strong> centrada en <strong><em>Barcelona</em></strong>.Entonces Carlomagno conquistó a los <strong><em>Bávaros</em></strong> y <strong><em>Sajones</em></strong>, los últimos de las tribus germánicas independientes. Despiadadamente intentó eliminar el residuo del paganismo Germánico al aprobar leyes duras, como decir que comer carne durante la Cuaresma, cremar a los muertos y pretender ser bautizado, eran ofensas castigadas con la muerte.La frontera Oriental del reino estaba continuamente amenazada por nómadas asiáticos relacionados con los hunos conocidos como <strong><em>Eslavos</em></strong> y <strong><em>Avaros</em></strong>. Carlomagno destruyo a los Avaros y estableció su propia provincia militar en el valle del Danubio para protegerse contra el futuro saqueo. Llamó a esto la <strong><em>Marca Oriental</em></strong>, más tarde llamada <strong><em>Austria</em></strong>.Entonces, como su padre antes que él, Carlomagno trató de echar una mano en la política Italiana. Los Lombardos invadieron el territorio que Pipino le había dado a la Iglesia. Así que en el año 774, a petición del Papa, Carlomagno derrotó una vez más a los Lombardos y se proclamó su rey.Las campañas y conquistas de los Lombardo dejó claro de que los Papas necesitaban <strong><em>protección</em></strong>. Sólo un poder militar y político tenía esa habilidad, el rey Franco. Carlomagno, por otra parte, necesitaba una <strong><em>sanción divina</em></strong> para lograr su objetivo de <strong><em>unir</em></strong> a Europa. Sólo una autoridad poseía el poder religioso para hacer eso: el Papa. ¿Puedes ver hacia dónde se dirige esto?El 25 de abril del año 799 era el día de San Marcos, un día reservado para el arrepentimiento y la oración. Parecía lo correcto ya que Italia había sido afectada por numerosos problemas, incluyendo la peste y la pestilencia. Así que el <strong><em>Papa León III</em></strong> dirigió una procesión a través de Roma suplicando el perdón y la bendición de Dios.La procesión trazo su ruta por en el centro de la ciudad hasta San Pedro. Al girar una esquina, hombres armados corrieron hacia el Papa. Hicieron huir a sus asistentes, y quitaron a Leo de su caballo, llevándolo a un monasterio favorable a su causa. Siendo que eran funcionarios y dignatarios leales al <strong><em>anterior</em></strong> Papa, <strong><em>Adriano I</em></strong>. Las acusaciones que le presentaron a Leo fueron por perjurio y adulterio. Los partidarios del Papa lo localizaron y lo rescataron.Esto creó un furor que provocó disturbios y marchas que no pudieron ser sofocados. Así que el Papa Leo una vez más envió por Carlomagno. El cruzó los Alpes con un ejército, decidido a resolver el problema del Papa de una vez por todas. Paro los disturbios y en diciembre presidió sobre una gran asamblea de obispos, nobles, diplomáticos y descontentos. En otras palabras, cualquiera que se consideraba alguien y tenía una mano en el juego político estaba presente. Entonces, el Papa, empuñando una Biblia, hizo un juramento jurando inocencia en todos los cargos en su contra. Eso cerro el motín en su contra efectivamente a su conclusión. Pero estableció el escenario para un desarrollo mucho más trascendental.2 días después, en el día de Navidad del año 800 d. C., Carlomagno llegó a San Pedro con todos su corte para el servicio navideño. El Papa Leó cantó la misa y el rey se arrodilló en oración frente a la cripta de Pedro. El Papa se acercó al monarca arrodillado llevando una corona de oro. Leo la colocó en la cabeza de Carlomagno mientras que la congregación gritaba: "¡A Carlos, el más piadoso, coronado Augusto por Dios, al gran Emperador pacificador, larga vida y victoria!" El Papa se postró entonces. Carlomagno, Rey de los Francos, acababa de convertirse en el primer Rey del Sacro Imperio Romano Germánico.Concluiremos la historia de Carlomagno la próxima vez.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/48%20Carlomagno%20Parte%201.mp3" length="11762161" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio 48 de CS es "Carlomagno – Parte 1."El panorama político de nuestros tiempos está dominado por la idea de que los Estados o Naciones son sociedades autónomas y soberanas en las que la religión en el mejor de los casos juega un papel menor. La religión puede ser una influencia en formar algunos de los aspectos de la cultura, pero la afiliación con un grupo religioso es voluntario y no conectado a ser parte del resto de la sociedad.Lo que tenemos que entender si vamos a ser objetivos en nuestro estudio de la historia es que esa idea simplemente no existió en Europa durante la Edad Media.En el 9º siglo, el Rey Franco Carlos el Grande, mejor conocido como Carlomagno, trató de hacer que la visión de Agustín de la sociedad en su magnum opus, La Ciudad de Dios fuera realidad. Fusionó Iglesia y Estado, formando una nueva alianza político-religiosa. Su enfoque fue un esfuerzo consciente para fusionar la Iglesia Católica Romana con lo que quedaba de la antigua casa política Romana, creando un híbrido Sacro Imperio Romano Germánico. El producto se convirtió en lo que se llama la Cristiandad Medieval Europea.¿Cómo paso que la declaración de Jesús de que Su reino no era de este mundo podría ser reelaborado tan masivamente? Vamos a averiguarlo.300 años después de la Caída del Imperio Occidental a los Godos, la idea y el ideal del Imperio continuaron ardiendo en la imaginación de la gente de Europa. Aunque los bárbaros se dividieron en varios grupos y permanecieron en guerra constante entre sí, el anhelo de paz y unidad que marcó a la región bajo el águila romana tenía una poderosa atracción. Muchos esperaban con ansias el día en que apareciera un nuevo Imperio. Así como el Imperio Oriental centrado en Constantinopla se veía a sí mismo como Romanos todavía, los vestigios del Imperio Occidental junto con sus vecinos Alemanes esperaban que el Imperio contraatacara (insertando referencia a Star Wars) y se levantara de nuevo.Al fusionar la religion, costumbres de los pueblos Romanos y Germánicos, los Francos bajo Clodoveo se convirtieron en los probables de ser los favoritos para lograr lo que muchos esperaban. Pero la dinastía de Clodoveo comenzó a desmoronarse poco después de que saliera de la escena. Sus descendientes estaban en desacuerdo entre sí, compitiendo por la preeminencia. Se convirtieron en expertos en intriga y traición.El vacío de poder creado por sus disputas dio espacio para que los aristócratas ricos ganaran poder. Como 2 perros peleando por un trozo de comida, mientras están ocupados gruñendo y mordiéndose el uno al otro, el gato viene y se roba en silencio lo que están peleando. Así fue con los descendientes de Clodoveo, los Merovingios. Mientras luchaban entre sí, la nobleza se robaba en silencio más y más de su autoridad. Entre estos aristócratas emergentes había uno que se dirigía al corazón del poder para convertirse en la figura más influyente del reino. Fue llamado el "mayordomo" o "alcalde del palacio".El mayordomo era el verdadero poder detrás del trono. Dirigió el reino mientras el rey servía como poco más que un cabeza o figura ceremonial. La idea era que el hijo del rey anterior no era necesariamente el más apto para gobernar sólo por su nacimiento. Así que mientras el título iba legalmente a él, el que día a día dirigía el reino fue mejor llevado por otro con las habilidades necesarias para hacer el trabajo.En el año 680, Pipino II se convirtió en el mayordomo de los Francos. No escondió su deseo de suplantar la línea Merovingia con la suya como gobernantes de facto. Tomó el título de Duque y Príncipe de los Francos e hizo movimientos para asegurar que su línea eventualmente se sentaría en el trono.Su hijo, Carlos Martel, se convirtió en mayordomo en el año 715. Carlos permitió que los Reyes Merovingios conservaran su título, pero como poco más que una figura ceremonial. 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La religión puede ser una influencia en formar algunos de los aspectos de la cultura, pero la afiliación con un grupo religioso es voluntario y no conectado a ser parte del resto de la sociedad.Lo que tenemos que entender si vamos a ser objetivos en nuestro estudio de la historia es que esa idea simplemente no existió en Europa durante la Edad Media.En el 9º siglo, el Rey Franco Carlos el Grande, mejor conocido como Carlomagno, trató de hacer que la visión de Agustín de la sociedad en su magnum opus, La Ciudad de Dios fuera realidad. Fusionó Iglesia y Estado, formando una nueva alianza político-religiosa. Su enfoque fue un esfuerzo consciente para fusionar la Iglesia Católica Romana con lo que quedaba de la anti]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/portrait-of-charlemagne.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>47-Desafio</title><link>https://sanctorum.us/47-desafio/</link> <pubDate>Wed, 10 Feb 2021 23:58:23 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211689</guid> <description><![CDATA[<p><img width="935" height="485" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png 935w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632-300x156.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632-768x398.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632-610x316.png 610w" sizes="(max-width: 935px) 100vw, 935px" /></p>El episodio de esta semana se titula – <strong><em>"Desafío".</em></strong>Hemos seguido el desarrollo y crecimiento de la Iglesia en el Este en algunos episodios. Para ser claros, estamos hablando de la Iglesia que hizo su sede en la ciudad de <strong><em>Seleucia</em></strong>, ciudad gemela a la capital persa de <strong><em>Ctesifonte</em></strong>, en la región conocida como <strong><em>Mesopotamia</em></strong>. Lo que hoy en día los historiadores se refieren como <strong><em>La Iglesia del Oriente</em></strong> se llamó a sí misma la <strong><em>Iglesia de Asiria</em></strong>. Pero fue conocida por la Iglesia Católica en el Occidente con sus centros gemelos en Roma y Constantinopla, por el título despectivo de la <strong><em>Iglesia</em></strong> <strong><em><u>Nestoriana</u></em></strong> porque continuó en la tradición teológica del obispo Nestóreo, declarado herético por el <strong><em>Consejo de Éfeso</em></strong> en el año 431 <strong><em>y Calcedonia</em></strong> 20 años más tarde. Como hemos visto, es dudoso que lo que Nestóreo enseñó acerca de la naturaleza de Cristo fuera verdaderamente errante. Pero Cirilo, Obispo de Alejandría, más por razones <strong><em>políticas</em></strong> que por una preocupación por la pureza teológica, convenció a sus compañeros que Nestóreo era un hereje y lo desterró a él y a sus seguidores. Se movieron hacia el Este y formaron el núcleo de la Iglesia en el Oriente.Mientras esa rama de la Iglesia prosperó durante la Edad Media Europea, la Iglesia Católica <strong><em>Occidental</em></strong> se fusionó alrededor de 2 centros; Roma y Constantinopla. Aunque habían llegado a un acuerdo sobre las cuestiones doctrinales relativas a la naturaleza de Cristo y habían expulsado tanto a los Nestorianos al Este como a los <strong><em>Jacobitas Monofisitas</em></strong> a sus enclaves en Siria y Egipto, las <strong><em>mitades</em></strong> Occidentales y Orientales de la Iglesia Romana empezaron a separarse.El <strong><em>Concilio de Constantinopla </em></strong>en el año 692 marcó uno de los varios puntos de inflexión en la eventual <strong><em>brecha </em></strong>entre Roma y Constantinopla. Llamado por el Emperador, el Concilio <strong><em>sólo contó</em></strong> con la asistencia de los Obispos Orientales. No trato con asuntos <strong><em>doctrinales</em></strong> reales, sino que estableció reglas para la forma en que la Iglesia debía organizarse y llevar a cabo la adoración. El problema es que varias de las decisiones fueron contrarias a prácticas de larga duración en Roma y a las iglesias de Europa Occidental que la seguían. El Papa <strong><em>rechazó</em></strong> el Consejo. à Y el abismo entre Roma y Constantinopla <strong><em>se ensancho</em></strong>.Esta brecha entre la mitad oriental y occidental de la Iglesia, reflejaba lo que estaba sucediendo en el Imperio en general. Como hemos visto, <strong><em>Justiniano I</em></strong> trató de revivir la gloria del Imperio Romano en el 6º siglo, pero después de su muerte, el Imperio rápidamente volvió a su camino hacia la desintegración. Lo que ayudó a esta disolución fue el surgimiento del <strong><em>Islam</em></strong> desde la esquina sureste del Imperio.Históricamente, los Árabes eran un pueblo de múltiples tribus que <strong><em>compartían </em></strong>una cultura común y desconfianza entre ellos mismos, lo que alimentaba un conflicto sin fin. Pero el principio del 7º siglo los vio <strong><em>unidos</em></strong> por una religión nueva y militante. Las interminables luchas que los habían mantenido atacándose los unos a los <strong><em>otros</em></strong>, y ahora los fusiono en una misión compartida de ponerse en contra de todos los <strong><em>demás</em></strong>. ¿Por qué robarse los unos a los otros por generaciones, simplemente transfiriendo el mismo botín entre ellos? ¿Cuándo podían unirse y agarrar nuevos tesoros de sus vecinos?¿Y tanto mejor cuando esos vecinos que solían ser demasiado fuertes para atacar y ahora estaban en declive y poco defendidos?Fue una tormenta perfecta. El surgimiento de los ejércitos Musulmanes a principios del 7º siglo, brotando del horno que los forjó, llegó justo en el momento en que el antes imparable poder del Imperio Romano era finalmente una reliquia de una época pasada. Constantinopla fue capaz de mantener alejados a los invasores durante otros 700 años, pero el Islam se extendió rápidamente sobre otras tierras del antes gran Imperio; en el Medio Oriente, en el Norte de África, e incluso fue capaz de conseguir un punto de apoyo en Europa cuando saltaron el Estrecho de Gibraltar y desembarcaron en España. En el Oriente, los Musulmanes tomaron a la antigua némesis de Roma, <strong><em>Persia</em></strong>, y rápidamente la sometieron bajo su control.Todo comenzó con el nacimiento de un árabe llamado <strong><em>Mahoma</em></strong> en el año 570.Dado que este es un podcast sobre la Historia del <strong><em>Cristianismo</em></strong> en lugar del Islam, seré breve en esta examinación de la nueva religión que sacó a los árabes de su península durante el 7º siglo.El Islam marca su comienzo en la <strong><em>Hegira</em></strong>, el traslado de Mahoma de su ciudad natal de Meca a la ciudad de Medina en el año 622. Esto comenzó la fase <strong><em>exitosa</em></strong> de su predicación. Muhammad construyó una teología que incluía elementos del Judaísmo, el Cristianismo y el Politeísmo Árabe.Si bien hoy se habla mucho del lugar del Islam con el Judaísmo y el Cristianismo como religión <strong><em>monoteísta</em></strong>, una pequeña investigación revela que Mahoma realmente sólo elevó a uno de los dioses árabes sobre todos los demás, es decir, <strong><em>Il-Alá</em></strong>, o como se conoce hoy en día, a <strong><em>Alá</em></strong>. Alá era el dios de la luna y la deidad patrona de la tribu Quraish de Mahoma. La prueba perdurable de esto es el símbolo de la luna creciente que adorna la parte superior de cada mezquita musulmana y minarete y es el símbolo universal del Islam.La nueva religión de Mahoma incluía elementos tanto del Judaísmo como del Cristianismo porque esperaba <strong><em>incluir </em></strong>a ambos grupos en su nuevo movimiento. Los Judíos <strong><em>rechazaron</em></strong> sus esfuerzos mientras varios Cristianos se unieron al nuevo movimiento. Es comprensible por qué. La iglesia con la que Mahoma estaba familiarizado era una que había sido infiltrada por la superstición árabe. Apenas se parecía al Cristianismo Bíblico. Era campo abierto para esa fe emergente. Cuando el Islam más tarde se topó con comunidades Cristianas más <strong><em>ortodoxas</em></strong>, <strong><em>rechazaron</em></strong> la nueva fe. Mahoma estaba indignado por el <strong><em>rechazo</em></strong> de los Judíos y Cristianos a unirse, por lo que se convirtieron en el objeto de su ira.Parte del genio de Mahoma fue que <strong><em>santificó</em></strong> la inclinación árabe por la guerra uniendo a las tribus y enviándolas con la misión de llevar el Islam al resto del mundo a través del poder de la espada. El botín y tesoros entonces se vio como un <strong><em>bono religioso</em></strong>, evidencia de favor divino.La rápida propagación del Islam por Asia Occidental y el Norte de África fue facilitada por el vacío dejado por las guerras crónicas entre Roma y Persia. Justo antes de las conquistas Árabes, los viejos combatientes habían concluido otra ronda en su larga competencia y estaban agotaron.En la segunda década del 7º siglo, los Persas conquistaron Siria y Palestina de los Romanos, tomaron Antioquía, saquearon Jerusalén y luego conquistaron Alejandría en Egipto. Eso significa que los Persas gobernaron lo que habían sido las ciudades más pobladas del Imperio Romano en el 2º y 3º siglo. Conquistaron la mayor parte de Asia Menor y establecieron un campamento justo al otro lado del Bósforo de Constantinopla.Luego, en una de las grandes reversiones de la historia, el Emperador Heraclio reunió al Imperio Oriental y lanzó una Guerra Santa para reclamar las tierras perdidas por los Persas. Retomaron Siria, Palestina, Egipto e invadieron profundamente en Persia. Pueden imaginar lo que toda esta guerra hizo política, ambiental y económicamente a la región. Los dejó <strong><em>agotados</em></strong>. Como un cuerpo cuyas defensas han caído, el Imperio Oriental estaba listo para una nueva invasión. Y mira; Oh que bueno à Aquí vienen los Arabes balanceando sus cimitarras. El avance Árabe fue nada menos que espectacular.Mahoma murió en el año 632 y fue seguido por una serie de asociados conocidos como <strong><em>califas</em></strong>. En el año 635 los Árabes tomaron Damasco, en el año 638 capturaron Jerusalén. Alejandría cayó en el año 642. Entonces los ejércitos musulmanes se dirigieron hacia el Norte y se hundieron en la desmoralizada región de Persia. En el año 650 terminaron de tomar el control, al igual que partes de Asia Menor y una gran parte del Norte de África.Los Musulmanes se dieron cuenta de que conquistar el Mediterráneo requeriría que se convirtieran en una potencia naval. Lo hicieron, y comenzaron a tomar islas estratégicas en el mar oriental y central. En la década del 670 con su nueva armada, comenzaron a atacar a Constantinopla, pero fueron perseguidos por un nuevo invento: el Fuego Griego.Conquistaron Cartago en el año 697, el centro del poder Bizantino en el Norte de África. Luego, en el año 715, saltaron el Estrecho de Gibraltar y desembarcaron en España, poniendo fin al dominio Visigodo allí. Luego cruzaron los Pirineos y reclamaron el suroeste de Galia. No fue hasta la Batalla de Tours en el año 732 que los Francos bajo Carlos Martel fueron capaces de poner fin al avance Musulmán. Eso también marca el comienzo del siempre lento retroceso de la dominación musulmana en la Península Ibérica.Pero el territorio que el islam perdió en el extremo Occidental de sus posesiones fue compensado por sus avances en el Este. Durante el 8º siglo, llegaron al Punjab en la India y profundamente en Asia Central.Las principales islas del Mediterráneo se convirtieron en monedas que pasaron de Bizantino a musulmán, y luego de nuevo. Los musulmanes incluso lograron establecer un par de colonias en la costa de Italia. Asaltaron Roma.Estas conquistas se calmaron a medida que regreso la vieja tendencia a la animosidad entre las tribus Árabes. Lo que los había unido, el <strong><em>Islam</em></strong>, se convirtió en una cosa más por la que luchar. El principal punto de contención fue sobre <strong><em>quién</em></strong> debía <strong><em>liderar</em></strong> la Umma– la comunidad Musulmana. El Islam se fracturó en diferentes grupos que volvieron sus cimitarras los unos en contra de los otros, y el resto del mundo respiró un suspiro colectivo de alivio.La Iglesia en las tierras que ahora yacía bajo la Medialuna sufrió. Se suponía que el Islam tenía cierto respeto por lo que llamaban "El Pueblo del Libro", es decir, Cristianos y Judíos. Moisés y Jesús fueron considerados grandes profetas en el Islam. Mientras que los paganos tenían que <strong><em>convertirse</em></strong> al Islam, a los Cristianos y Judíos se les permitió continuar en su fe, siempre y cuando pagaran un impuesto sancionado. El tratamiento de los cristianos variaba ampliamente a través de las tierras musulmanas. Su destino estaba determinado por la intensidad de la fe y la adhesión de los gobernantes al Islam. Esto se debió en gran parte a las instrucciones contradictorias que se encontraban en el Corán sobre cómo tratar a personas de otras religiones.En el Islam, <strong><em>la revelación posterior</em></strong> reemplaza los pronunciamientos anteriores. Al principio de la carrera de Mahoma, el esperaba <strong><em>ganar</em></strong> a los Cristianos <strong><em>mediante la persuasión </em></strong>a su causa, por lo que pidió un trato <strong><em>amable</em></strong> de ellos. Más tarde, cuando tuvo algo de poder y los cristianos resultaron intratables, habló con más fuerza e se enfoco en su <strong><em>cumplimiento forzado.</em></strong> La conversión del Islam a cualquier otra religión iba a ser castigada con la ejecución. Pero el Corán no esta establecido en una secuencia cronológica y los lectores no siempre saben cuál era una revelación anterior y cuál era una revelación posterior. Algunos gobernantes musulmanes fueron severos y leyeron los <strong><em>pasajes duros</em></strong> como la regla. Persiguieron a los cristianos y trataron de erradicar la Iglesia. Otros creían que el llamado a una relación más misericordiosa con los cristianos era una moralidad más elevada y siguieron eso. A las iglesias se les permitió reunirse bajo esos gobernantes, pero las <strong><em>manifestaciones públicas</em></strong> de fe fueron prohibidas y no se permitió ningún edificio nuevo para las iglesias.Curiosamente, hubo un florecimiento de la cultura Árabe que tuvo lugar debido al gobierno de los musulmanes <strong><em>benevolentes</em></strong>. Debido a que se permitió la enseñanza Cristiana, los clásicos de la civilización Griega y Romana que fueron traducidos al Árabe por el clero cristiano y académicos. Fue esto lo que llevó al surgimiento de la <strong><em>Edad de Oro Árabe </em></strong>que les encanta a los historiadores modernos. Rara vez se menciona que tal Edad de Oro fue provocada y habilitada por eruditos <strong><em>Cristianos </em></strong>que dieron a los Musulmanes acceso a las obras de la antigüedad clásica.Los severos límites puestos a la Fe por parte incluso de gobernantes musulmanes <strong><em>indulgentes</em></strong>, combinados con el <strong><em>duro</em></strong> trato de la Iglesia en<strong><em> otros</em></strong> lugares llevaron a pérdidas generalizadas por parte de la Iglesia en términos de población e influencia. Los Cristianos Católicos que vivían en el Norte de África huyeron al Norte de Europa, donde fueron recibidos por aquellos de fe similar. Pero la comunidad de los Monofisitas Jacobitas <strong><em>se quedó atrás</em></strong> empezó a decaer, y la vibrante cultura de la iglesia que una vez había dominado la región casi se perdió. El resurgimiento del Islam radical de la Hermandad Musulmana en Egipto está poniendo los últimos clavos en el ataúd de la Iglesia Copta, los herederos espirituales de esa historia que alguna vez fue vibrante.Casi por todas partes en el cual Islam se extendió, fue acompañado por deserciones masivas de Cristianos marginales a la nueva fe. Después de todo, el pragmatismo no es una filosofía tan moderna. Muchos cristianos nominales asumieron que el Dios único del Islam era el mismo que el único Dios del cristianismo y debia favorecer a los musulmanes – quiero decir &gt; mira lo exitosos que son en la difusión de su religión. La fuerza hace que sea lo correcto – ¿Verdad? <em>Bueno, tal vez no . . . ¡Shhh!</em>  No tan fuerte, los Mulás podrían oír y sus Cimitaras son afiladas.Como muchos se habían convertido al Cristianismo recién emergente bajo los auspicios de Constantino a principios del siglo 4º siglos, <strong><em>ahora</em></strong> muchos se convirtieron al Islam bajo los califatos en el 7º siglo.Junto con las restricciones impuestas a aquellos cristianos que se negaron a convertir al Islam se añadió una práctica que los musulmanes recogieron de los gobernantes Zoroastristas de Persia. Exigieron a los cristianos que llevaran una insignia distintiva y les prohibieron servir en el ejército. Eso fue probablemente lo mejor ya que el ejército fue utilizado específicamente para difundir la fe por la espada - la práctica musulmana de la <strong><em>yihad</em></strong>. Pero ser prohibidos de las fuerzas armadas, significaba que se les prohibía el uso de armas, <strong><em>y</em></strong> obligados a usar ropa distintiva significaba una fácil identificación para aquellos elementos hostiles que veían la presencia de los cristianos como contraria a la voluntad de Dios. Los cristianos se convirtieron en blanco de la vergüenza pública y, a menudo, de la violencia. Dado que las conversiones del Islam fueron castigadas con la muerte, mientras que la conversión al Islam fue recompensada, incluso en los reinos más indulgentes bajo la bandera de La Luna creciente, la iglesia experimentó un declive constante.A medida que el Islam se asentaba y se convertía en la fuerza cultural dominante en todos sus dominios, la mayoría de las comunidades cristianas que permanecían se convirtieron en una tradición. Reaccionaron enérgicamente contra <strong><em>cualquier </em></strong>innovación, temiendo que fueran peligrosas desviaciones de la Fe que habían mantenido tan tenazmente a pesar de la persecución. Otra razón por la que rechazaron el cambio fue por temor a que pudiera conducir al éxito y la iglesia <strong><em>crecería</em></strong>. El crecimiento significaba que las autoridades musulmanas prestaban más atención, y eso era algo que querían evitar a toda costa. Por esa razón, hasta el día de hoy la Iglesia en tierras musulmanas tiende a ser arcaica y ligada a tradiciones practicadas durante cientos de años.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El episodio de esta semana se titula – Desafío.Hemos seguido el desarrollo y crecimiento de la Iglesia en el Este en algunos episodios. Para ser claros, estamos hablando de la Iglesia que hizo su sede en la ciudad de Seleucia, ciudad gemela a la capi]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="935" height="485" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png 935w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632-300x156.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632-768x398.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632-610x316.png 610w" sizes="(max-width: 935px) 100vw, 935px" /></p>El episodio de esta semana se titula – <strong><em>"Desafío".</em></strong>Hemos seguido el desarrollo y crecimiento de la Iglesia en el Este en algunos episodios. Para ser claros, estamos hablando de la Iglesia que hizo su sede en la ciudad de <strong><em>Seleucia</em></strong>, ciudad gemela a la capital persa de <strong><em>Ctesifonte</em></strong>, en la región conocida como <strong><em>Mesopotamia</em></strong>. Lo que hoy en día los historiadores se refieren como <strong><em>La Iglesia del Oriente</em></strong> se llamó a sí misma la <strong><em>Iglesia de Asiria</em></strong>. Pero fue conocida por la Iglesia Católica en el Occidente con sus centros gemelos en Roma y Constantinopla, por el título despectivo de la <strong><em>Iglesia</em></strong> <strong><em><u>Nestoriana</u></em></strong> porque continuó en la tradición teológica del obispo Nestóreo, declarado herético por el <strong><em>Consejo de Éfeso</em></strong> en el año 431 <strong><em>y Calcedonia</em></strong> 20 años más tarde. Como hemos visto, es dudoso que lo que Nestóreo enseñó acerca de la naturaleza de Cristo fuera verdaderamente errante. Pero Cirilo, Obispo de Alejandría, más por razones <strong><em>políticas</em></strong> que por una preocupación por la pureza teológica, convenció a sus compañeros que Nestóreo era un hereje y lo desterró a él y a sus seguidores. Se movieron hacia el Este y formaron el núcleo de la Iglesia en el Oriente.Mientras esa rama de la Iglesia prosperó durante la Edad Media Europea, la Iglesia Católica <strong><em>Occidental</em></strong> se fusionó alrededor de 2 centros; Roma y Constantinopla. Aunque habían llegado a un acuerdo sobre las cuestiones doctrinales relativas a la naturaleza de Cristo y habían expulsado tanto a los Nestorianos al Este como a los <strong><em>Jacobitas Monofisitas</em></strong> a sus enclaves en Siria y Egipto, las <strong><em>mitades</em></strong> Occidentales y Orientales de la Iglesia Romana empezaron a separarse.El <strong><em>Concilio de Constantinopla </em></strong>en el año 692 marcó uno de los varios puntos de inflexión en la eventual <strong><em>brecha </em></strong>entre Roma y Constantinopla. Llamado por el Emperador, el Concilio <strong><em>sólo contó</em></strong> con la asistencia de los Obispos Orientales. No trato con asuntos <strong><em>doctrinales</em></strong> reales, sino que estableció reglas para la forma en que la Iglesia debía organizarse y llevar a cabo la adoración. El problema es que varias de las decisiones fueron contrarias a prácticas de larga duración en Roma y a las iglesias de Europa Occidental que la seguían. El Papa <strong><em>rechazó</em></strong> el Consejo. à Y el abismo entre Roma y Constantinopla <strong><em>se ensancho</em></strong>.Esta brecha entre la mitad oriental y occidental de la Iglesia, reflejaba lo que estaba sucediendo en el Imperio en general. Como hemos visto, <strong><em>Justiniano I</em></strong> trató de revivir la gloria del Imperio Romano en el 6º siglo, pero después de su muerte, el Imperio rápidamente volvió a su camino hacia la desintegración. Lo que ayudó a esta disolución fue el surgimiento del <strong><em>Islam</em></strong> desde la esquina sureste del Imperio.Históricamente, los Árabes eran un pueblo de múltiples tribus que <strong><em>compartían </em></strong>una cultura común y desconfianza entre ellos mismos, lo que alimentaba un conflicto sin fin. Pero el principio del 7º siglo los vio <strong><em>unidos</em></strong> por una religión nueva y militante. Las interminables luchas que los habían mantenido atacándose los unos a los <strong><em>otros</em></strong>, y ahora los fusiono en una misión compartida de ponerse en contra de todos los <strong><em>demás</em></strong>. ¿Por qué robarse los unos a los otros por generaciones, simplemente transfiriendo el mismo botín entre ellos? ¿Cuándo podían unirse y agarrar nuevos tesoros de sus vecinos?¿Y tanto mejor cuando esos vecinos que solían ser demasiado fuertes para atacar y ahora estaban en declive y poco defendidos?Fue una tormenta perfecta. El surgimiento de los ejércitos Musulmanes a principios del 7º siglo, brotando del horno que los forjó, llegó justo en el momento en que el antes imparable poder del Imperio Romano era finalmente una reliquia de una época pasada. Constantinopla fue capaz de mantener alejados a los invasores durante otros 700 años, pero el Islam se extendió rápidamente sobre otras tierras del antes gran Imperio; en el Medio Oriente, en el Norte de África, e incluso fue capaz de conseguir un punto de apoyo en Europa cuando saltaron el Estrecho de Gibraltar y desembarcaron en España. En el Oriente, los Musulmanes tomaron a la antigua némesis de Roma, <strong><em>Persia</em></strong>, y rápidamente la sometieron bajo su control.Todo comenzó con el nacimiento de un árabe llamado <strong><em>Mahoma</em></strong> en el año 570.Dado que este es un podcast sobre la Historia del <strong><em>Cristianismo</em></strong> en lugar del Islam, seré breve en esta examinación de la nueva religión que sacó a los árabes de su península durante el 7º siglo.El Islam marca su comienzo en la <strong><em>Hegira</em></strong>, el traslado de Mahoma de su ciudad natal de Meca a la ciudad de Medina en el año 622. Esto comenzó la fase <strong><em>exitosa</em></strong> de su predicación. Muhammad construyó una teología que incluía elementos del Judaísmo, el Cristianismo y el Politeísmo Árabe.Si bien hoy se habla mucho del lugar del Islam con el Judaísmo y el Cristianismo como religión <strong><em>monoteísta</em></strong>, una pequeña investigación revela que Mahoma realmente sólo elevó a uno de los dioses árabes sobre todos los demás, es decir, <strong><em>Il-Alá</em></strong>, o como se conoce hoy en día, a <strong><em>Alá</em></strong>. Alá era el dios de la luna y la deidad patrona de la tribu Quraish de Mahoma. La prueba perdurable de esto es el símbolo de la luna creciente que adorna la parte superior de cada mezquita musulmana y minarete y es el símbolo universal del Islam.La nueva religión de Mahoma incluía elementos tanto del Judaísmo como del Cristianismo porque esperaba <strong><em>incluir </em></strong>a ambos grupos en su nuevo movimiento. Los Judíos <strong><em>rechazaron</em></strong> sus esfuerzos mientras varios Cristianos se unieron al nuevo movimiento. Es comprensible por qué. La iglesia con la que Mahoma estaba familiarizado era una que había sido infiltrada por la superstición árabe. Apenas se parecía al Cristianismo Bíblico. Era campo abierto para esa fe emergente. Cuando el Islam más tarde se topó con comunidades Cristianas más <strong><em>ortodoxas</em></strong>, <strong><em>rechazaron</em></strong> la nueva fe. Mahoma estaba indignado por el <strong><em>rechazo</em></strong> de los Judíos y Cristianos a unirse, por lo que se convirtieron en el objeto de su ira.Parte del genio de Mahoma fue que <strong><em>santificó</em></strong> la inclinación árabe por la guerra uniendo a las tribus y enviándolas con la misión de llevar el Islam al resto del mundo a través del poder de la espada. El botín y tesoros entonces se vio como un <strong><em>bono religioso</em></strong>, evidencia de favor divino.La rápida propagación del Islam por Asia Occidental y el Norte de África fue facilitada por el vacío dejado por las guerras crónicas entre Roma y Persia. Justo antes de las conquistas Árabes, los viejos combatientes habían concluido otra ronda en su larga competencia y estaban agotaron.En la segunda década del 7º siglo, los Persas conquistaron Siria y Palestina de los Romanos, tomaron Antioquía, saquearon Jerusalén y luego conquistaron Alejandría en Egipto. Eso significa que los Persas gobernaron lo que habían sido las ciudades más pobladas del Imperio Romano en el 2º y 3º siglo. Conquistaron la mayor parte de Asia Menor y establecieron un campamento justo al otro lado del Bósforo de Constantinopla.Luego, en una de las grandes reversiones de la historia, el Emperador Heraclio reunió al Imperio Oriental y lanzó una Guerra Santa para reclamar las tierras perdidas por los Persas. Retomaron Siria, Palestina, Egipto e invadieron profundamente en Persia. Pueden imaginar lo que toda esta guerra hizo política, ambiental y económicamente a la región. Los dejó <strong><em>agotados</em></strong>. Como un cuerpo cuyas defensas han caído, el Imperio Oriental estaba listo para una nueva invasión. Y mira; Oh que bueno à Aquí vienen los Arabes balanceando sus cimitarras. El avance Árabe fue nada menos que espectacular.Mahoma murió en el año 632 y fue seguido por una serie de asociados conocidos como <strong><em>califas</em></strong>. En el año 635 los Árabes tomaron Damasco, en el año 638 capturaron Jerusalén. Alejandría cayó en el año 642. Entonces los ejércitos musulmanes se dirigieron hacia el Norte y se hundieron en la desmoralizada región de Persia. En el año 650 terminaron de tomar el control, al igual que partes de Asia Menor y una gran parte del Norte de África.Los Musulmanes se dieron cuenta de que conquistar el Mediterráneo requeriría que se convirtieran en una potencia naval. Lo hicieron, y comenzaron a tomar islas estratégicas en el mar oriental y central. En la década del 670 con su nueva armada, comenzaron a atacar a Constantinopla, pero fueron perseguidos por un nuevo invento: el Fuego Griego.Conquistaron Cartago en el año 697, el centro del poder Bizantino en el Norte de África. Luego, en el año 715, saltaron el Estrecho de Gibraltar y desembarcaron en España, poniendo fin al dominio Visigodo allí. Luego cruzaron los Pirineos y reclamaron el suroeste de Galia. No fue hasta la Batalla de Tours en el año 732 que los Francos bajo Carlos Martel fueron capaces de poner fin al avance Musulmán. Eso también marca el comienzo del siempre lento retroceso de la dominación musulmana en la Península Ibérica.Pero el territorio que el islam perdió en el extremo Occidental de sus posesiones fue compensado por sus avances en el Este. Durante el 8º siglo, llegaron al Punjab en la India y profundamente en Asia Central.Las principales islas del Mediterráneo se convirtieron en monedas que pasaron de Bizantino a musulmán, y luego de nuevo. Los musulmanes incluso lograron establecer un par de colonias en la costa de Italia. Asaltaron Roma.Estas conquistas se calmaron a medida que regreso la vieja tendencia a la animosidad entre las tribus Árabes. Lo que los había unido, el <strong><em>Islam</em></strong>, se convirtió en una cosa más por la que luchar. El principal punto de contención fue sobre <strong><em>quién</em></strong> debía <strong><em>liderar</em></strong> la Umma– la comunidad Musulmana. El Islam se fracturó en diferentes grupos que volvieron sus cimitarras los unos en contra de los otros, y el resto del mundo respiró un suspiro colectivo de alivio.La Iglesia en las tierras que ahora yacía bajo la Medialuna sufrió. Se suponía que el Islam tenía cierto respeto por lo que llamaban "El Pueblo del Libro", es decir, Cristianos y Judíos. Moisés y Jesús fueron considerados grandes profetas en el Islam. Mientras que los paganos tenían que <strong><em>convertirse</em></strong> al Islam, a los Cristianos y Judíos se les permitió continuar en su fe, siempre y cuando pagaran un impuesto sancionado. El tratamiento de los cristianos variaba ampliamente a través de las tierras musulmanas. Su destino estaba determinado por la intensidad de la fe y la adhesión de los gobernantes al Islam. Esto se debió en gran parte a las instrucciones contradictorias que se encontraban en el Corán sobre cómo tratar a personas de otras religiones.En el Islam, <strong><em>la revelación posterior</em></strong> reemplaza los pronunciamientos anteriores. Al principio de la carrera de Mahoma, el esperaba <strong><em>ganar</em></strong> a los Cristianos <strong><em>mediante la persuasión </em></strong>a su causa, por lo que pidió un trato <strong><em>amable</em></strong> de ellos. Más tarde, cuando tuvo algo de poder y los cristianos resultaron intratables, habló con más fuerza e se enfoco en su <strong><em>cumplimiento forzado.</em></strong> La conversión del Islam a cualquier otra religión iba a ser castigada con la ejecución. Pero el Corán no esta establecido en una secuencia cronológica y los lectores no siempre saben cuál era una revelación anterior y cuál era una revelación posterior. Algunos gobernantes musulmanes fueron severos y leyeron los <strong><em>pasajes duros</em></strong> como la regla. Persiguieron a los cristianos y trataron de erradicar la Iglesia. Otros creían que el llamado a una relación más misericordiosa con los cristianos era una moralidad más elevada y siguieron eso. A las iglesias se les permitió reunirse bajo esos gobernantes, pero las <strong><em>manifestaciones públicas</em></strong> de fe fueron prohibidas y no se permitió ningún edificio nuevo para las iglesias.Curiosamente, hubo un florecimiento de la cultura Árabe que tuvo lugar debido al gobierno de los musulmanes <strong><em>benevolentes</em></strong>. Debido a que se permitió la enseñanza Cristiana, los clásicos de la civilización Griega y Romana que fueron traducidos al Árabe por el clero cristiano y académicos. Fue esto lo que llevó al surgimiento de la <strong><em>Edad de Oro Árabe </em></strong>que les encanta a los historiadores modernos. Rara vez se menciona que tal Edad de Oro fue provocada y habilitada por eruditos <strong><em>Cristianos </em></strong>que dieron a los Musulmanes acceso a las obras de la antigüedad clásica.Los severos límites puestos a la Fe por parte incluso de gobernantes musulmanes <strong><em>indulgentes</em></strong>, combinados con el <strong><em>duro</em></strong> trato de la Iglesia en<strong><em> otros</em></strong> lugares llevaron a pérdidas generalizadas por parte de la Iglesia en términos de población e influencia. Los Cristianos Católicos que vivían en el Norte de África huyeron al Norte de Europa, donde fueron recibidos por aquellos de fe similar. Pero la comunidad de los Monofisitas Jacobitas <strong><em>se quedó atrás</em></strong> empezó a decaer, y la vibrante cultura de la iglesia que una vez había dominado la región casi se perdió. El resurgimiento del Islam radical de la Hermandad Musulmana en Egipto está poniendo los últimos clavos en el ataúd de la Iglesia Copta, los herederos espirituales de esa historia que alguna vez fue vibrante.Casi por todas partes en el cual Islam se extendió, fue acompañado por deserciones masivas de Cristianos marginales a la nueva fe. Después de todo, el pragmatismo no es una filosofía tan moderna. Muchos cristianos nominales asumieron que el Dios único del Islam era el mismo que el único Dios del cristianismo y debia favorecer a los musulmanes – quiero decir &gt; mira lo exitosos que son en la difusión de su religión. La fuerza hace que sea lo correcto – ¿Verdad? <em>Bueno, tal vez no . . . ¡Shhh!</em>  No tan fuerte, los Mulás podrían oír y sus Cimitaras son afiladas.Como muchos se habían convertido al Cristianismo recién emergente bajo los auspicios de Constantino a principios del siglo 4º siglos, <strong><em>ahora</em></strong> muchos se convirtieron al Islam bajo los califatos en el 7º siglo.Junto con las restricciones impuestas a aquellos cristianos que se negaron a convertir al Islam se añadió una práctica que los musulmanes recogieron de los gobernantes Zoroastristas de Persia. Exigieron a los cristianos que llevaran una insignia distintiva y les prohibieron servir en el ejército. Eso fue probablemente lo mejor ya que el ejército fue utilizado específicamente para difundir la fe por la espada - la práctica musulmana de la <strong><em>yihad</em></strong>. Pero ser prohibidos de las fuerzas armadas, significaba que se les prohibía el uso de armas, <strong><em>y</em></strong> obligados a usar ropa distintiva significaba una fácil identificación para aquellos elementos hostiles que veían la presencia de los cristianos como contraria a la voluntad de Dios. Los cristianos se convirtieron en blanco de la vergüenza pública y, a menudo, de la violencia. Dado que las conversiones del Islam fueron castigadas con la muerte, mientras que la conversión al Islam fue recompensada, incluso en los reinos más indulgentes bajo la bandera de La Luna creciente, la iglesia experimentó un declive constante.A medida que el Islam se asentaba y se convertía en la fuerza cultural dominante en todos sus dominios, la mayoría de las comunidades cristianas que permanecían se convirtieron en una tradición. Reaccionaron enérgicamente contra <strong><em>cualquier </em></strong>innovación, temiendo que fueran peligrosas desviaciones de la Fe que habían mantenido tan tenazmente a pesar de la persecución. Otra razón por la que rechazaron el cambio fue por temor a que pudiera conducir al éxito y la iglesia <strong><em>crecería</em></strong>. El crecimiento significaba que las autoridades musulmanas prestaban más atención, y eso era algo que querían evitar a toda costa. Por esa razón, hasta el día de hoy la Iglesia en tierras musulmanas tiende a ser arcaica y ligada a tradiciones practicadas durante cientos de años.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/47-Desafio.mp3" length="13725409" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El episodio de esta semana se titula – "Desafío".Hemos seguido el desarrollo y crecimiento de la Iglesia en el Este en algunos episodios. Para ser claros, estamos hablando de la Iglesia que hizo su sede en la ciudad de Seleucia, ciudad gemela a la capital persa de Ctesifonte, en la región conocida como Mesopotamia. Lo que hoy en día los historiadores se refieren como La Iglesia del Oriente se llamó a sí misma la Iglesia de Asiria. Pero fue conocida por la Iglesia Católica en el Occidente con sus centros gemelos en Roma y Constantinopla, por el título despectivo de la Iglesia Nestoriana porque continuó en la tradición teológica del obispo Nestóreo, declarado herético por el Consejo de Éfeso en el año 431 y Calcedonia 20 años más tarde. Como hemos visto, es dudoso que lo que Nestóreo enseñó acerca de la naturaleza de Cristo fuera verdaderamente errante. Pero Cirilo, Obispo de Alejandría, más por razones políticas que por una preocupación por la pureza teológica, convenció a sus compañeros que Nestóreo era un hereje y lo desterró a él y a sus seguidores. Se movieron hacia el Este y formaron el núcleo de la Iglesia en el Oriente.Mientras esa rama de la Iglesia prosperó durante la Edad Media Europea, la Iglesia Católica Occidental se fusionó alrededor de 2 centros; Roma y Constantinopla. Aunque habían llegado a un acuerdo sobre las cuestiones doctrinales relativas a la naturaleza de Cristo y habían expulsado tanto a los Nestorianos al Este como a los Jacobitas Monofisitas a sus enclaves en Siria y Egipto, las mitades Occidentales y Orientales de la Iglesia Romana empezaron a separarse.El Concilio de Constantinopla en el año 692 marcó uno de los varios puntos de inflexión en la eventual brecha entre Roma y Constantinopla. Llamado por el Emperador, el Concilio sólo contó con la asistencia de los Obispos Orientales. No trato con asuntos doctrinales reales, sino que estableció reglas para la forma en que la Iglesia debía organizarse y llevar a cabo la adoración. El problema es que varias de las decisiones fueron contrarias a prácticas de larga duración en Roma y a las iglesias de Europa Occidental que la seguían. El Papa rechazó el Consejo. à Y el abismo entre Roma y Constantinopla se ensancho.Esta brecha entre la mitad oriental y occidental de la Iglesia, reflejaba lo que estaba sucediendo en el Imperio en general. Como hemos visto, Justiniano I trató de revivir la gloria del Imperio Romano en el 6º siglo, pero después de su muerte, el Imperio rápidamente volvió a su camino hacia la desintegración. Lo que ayudó a esta disolución fue el surgimiento del Islam desde la esquina sureste del Imperio.Históricamente, los Árabes eran un pueblo de múltiples tribus que compartían una cultura común y desconfianza entre ellos mismos, lo que alimentaba un conflicto sin fin. Pero el principio del 7º siglo los vio unidos por una religión nueva y militante. Las interminables luchas que los habían mantenido atacándose los unos a los otros, y ahora los fusiono en una misión compartida de ponerse en contra de todos los demás. ¿Por qué robarse los unos a los otros por generaciones, simplemente transfiriendo el mismo botín entre ellos? ¿Cuándo podían unirse y agarrar nuevos tesoros de sus vecinos?¿Y tanto mejor cuando esos vecinos que solían ser demasiado fuertes para atacar y ahora estaban en declive y poco defendidos?Fue una tormenta perfecta. El surgimiento de los ejércitos Musulmanes a principios del 7º siglo, brotando del horno que los forjó, llegó justo en el momento en que el antes imparable poder del Imperio Romano era finalmente una reliquia de una época pasada. Constantinopla fue capaz de mantener alejados a los invasores durante otros 700 años, pero el Islam se extendió rápidamente sobre otras tierras del antes gran Imperio; en el Medio Oriente, en el Norte de África, e incluso fue capaz de conseguir un punto de apoyo en Europa cuando saltaron el Estrecho de Gibraltar y desembarcaron en España. En el Oriente, los Mus]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png</ssp:url> <ssp:title>47-Desafio</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El episodio de esta semana se titula – "Desafío".Hemos seguido el desarrollo y crecimiento de la Iglesia en el Este en algunos episodios. Para ser claros, estamos hablando de la Iglesia que hizo su sede en la ciudad de Seleucia, ciudad gemela a la capital persa de Ctesifonte, en la región conocida como Mesopotamia. Lo que hoy en día los historiadores se refieren como La Iglesia del Oriente se llamó a sí misma la Iglesia de Asiria. Pero fue conocida por la Iglesia Católica en el Occidente con sus centros gemelos en Roma y Constantinopla, por el título despectivo de la Iglesia Nestoriana porque continuó en la tradición teológica del obispo Nestóreo, declarado herético por el Consejo de Éfeso en el año 431 y Calcedonia 20 años más tarde. Como hemos visto, es dudoso que lo que Nestóreo enseñó acerca de la naturaleza de Cristo fuera verdaderamente errante. Pero Cirilo, Obispo de Alejandría, más por razones políticas que por una preocupación por la pureza teológica, convenció a sus comp]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/07/Islam632.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>46-Liturgia</title><link>https://sanctorum.us/46-liturgia/</link> <pubDate>Wed, 03 Feb 2021 17:27:43 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211685</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1024" height="341" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy.png 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy-300x100.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy-768x256.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy-610x203.png 610w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum se titula "<strong><em>Liturgia</em></strong>".¿Que viene a la mente cuando escuchas esa palabra – "<strong><em>Liturgia</em></strong>"?Lo más probable es que tenga varias asociaciones para diferentes personas. Algunos encuentran gran consuelo en lo que la palabra connota porque recuerdan un tiempo en su vida de estrecha conexión con Dios. Otros piensan en rituales vacíos que oscurecen, en lugar de acercarnos a un sentido de lo sagrado.Lo siguiente no tiene el propósito de ninguna manera de ser un estudio exhaustivo de la liturgia cristiana. Lejos de eso. Eso llevaría horas. Este es sólo un bosquejo en miniatura del principio de <strong><em>algunas </em></strong>de las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.En primer lugar, hablando en generalidades la<strong><em> palabra</em></strong> 'liturgia' se refiere al <u>orden y partes</u> de un servicio que se lleva a cabo en una iglesia. A pesar de que la mayoría de las iglesias evangélicas no confesionales como la de que soy parte no llaman a nuestro <strong><em>orden de servicio</em></strong> en un domingo por la mañana una "liturgia" - eso es de hecho lo que es. Técnicamente, la palabra "Liturgia" significa "servicio". Pero ha llegado a referirse a todas las diversas <strong><em>partes</em></strong> de un servicio de la iglesia, es decir, cuando una comunidad de la iglesia local se reúne para la adoración. Incluye el orden en que ocurren los diversos eventos, <strong><em>cómo</em></strong> se llevan a cabo, qué <strong><em>guiones</em></strong> se recitan, qué música se utiliza, qué <strong><em>rituales</em></strong> se realizan, incluso qué <strong><em>objetos físicos</em></strong> se emplean para conducirlos; cosas como ropa especial, muebles y implementos.Incluso dentro de la misma iglesia, puede haber diferentes liturgias para diferentes eventos y estaciones del año.Por conveniencia, todas las iglesias pueden ser puestas en 2 categorías amplias; <em>litúrgicas y no litúrgicas</em>. Las iglesias litúrgicas a menudo también se llaman "la iglesia alta", lo que significa que tienen una tradición establecida para el orden del servicio que incluye vestiduras especiales para sacerdotes y oficiantes; y siguen un patrón para su servicio que se ha llevado a cabo de la misma manera durante muchos años. Ciertas porciones de la Biblia se leen, luego se lee una lectura de otro tomo preciado por esa denominación, la gente se sienta, se pone de pie y se arrodilla en los momentos designados, y el clero sigue una ruta establecida a través del santuario.En una iglesia no litúrgica, aunque pueden seguir una orden regular de servicio, hay poco del formalismo y ritual utilizado en un servicio de la iglesia alta. En muchas iglesias litúrgicas, el mensaje que un pastor o sacerdote debe compartir cada semana es escrito por la jerarquía confesional en un manual enviado anualmente. En una iglesia no litúrgica, el pastor es típicamente libre de elegir lo que quiere hablar.Las grandes liturgias surgieron del 4º al 6º siglo y luego fueron codificados en el 6º y 7º siglo. Eran mucho más elaborados que el orden de servicio practicado en las iglesias del 2º  y 3º siglo.Varios factores llevaron a la creación de las liturgias à<u>Primero:</u> Hay una tendencia a conformarse con una forma estándar de decir cosas cuando se trata de las creencias y prácticas de un grupo. Cuando alguien dice algo bien, o hace algo de una manera impresionante, tiende a <strong><em>repetirse</em></strong>.<u>Segundo</u>: Los obispos y los ancianos tendían a tomar lo que aprendían en un solo lugar y lo trasplantaban dondequiera que iban.<u>Tercero</u>: Una liturgia escrita hacia que los servicios se hicieran más ordenados.<u>Cuarto</u>: El deseo de aferrarse a lo que se pensaba que se había transmitido por los Apóstoles se convirtió en una prioridad. Esto funcionó en contra de cualquier deseo de cambio.<u>Quinto</u>: Una devoción a la ortodoxia, combinada por una preocupación por la herejía tendía a santificar lo que era antiguo y oponerse a la innovación. Los cambios en la liturgia desataban controversia.Las principales liturgias que surgieron durante el 5º y 6º siglos tienen similitudes en estructura y tema; incluso en la redacción, mientras que también tienen características distintas.Las principales tradiciones litúrgicas se pueden enumerar como . . .<u>En el Este</u>El <strong><em>Alejandrino</em></strong> o a veces llamado liturgias <strong><em>Egipcias.</em></strong><strong><em>La Familia Sirio Occidental </em></strong>incluye las liturgias de Jerusalén, Clementina y Constantinopla.<strong><em>La Familia Sirio Oriental </em></strong>incluye las liturgias que se utilizaron en las iglesias Nestorianas del Este.En el Occidente, las principales familias litúrgicas eran <strong><em>Romanas, Galanas, Ambrosianas, Mozárabe y Celta.</em></strong>Como vimos en el Episodio 41, el Papa Gregorio Magno en el 7º siglo embelleció la liturgia y el ritual practicada en la Iglesia Romana Occidental. Los rituales elaborados ya eran una tradición de mucho tiempo atrás en la Iglesia Oriental, influenciados por la corte de Constantinopla.Si Agustín estableció la base <strong>teológica</strong> de la iglesia Medieval, al Papa Gregorio se le puede dar el crédito de su <strong><em>fundamento litúrgico</em></strong>. Pero nadie debe asumir que Gregorio creó las liturgias a partir de un vacío. Ya había un fundamento litúrgico extenso del cual el podía tomar.Y esto nos lleva a un documento del 4º siglo llamado <em>La Peregrinación de Eteria – o Los Viajes de Egeria.</em>No estamos seguros de quién era ella, pero podemos ver que fue una monja o una mujer acomoda de medios autosuficientes del norte de España.Ella viajó por el Medio Oriente a finales del 4º siglo, luego escribió una larga carta a algunas mujeres a las que llamó sus hermanas y amigas, narrando su aventura de 3 años. Mientras que falta el principio y el final de la carta, el cuerpo principal da un relato detallado de su viaje, hecho de extensas notas.La primera parte describe su viaje de Egipto al Sinaí, terminando en Constantinopla. Visitó Edesa, y viajó extensamente en Palestina. La segunda y la sección mucho más larga es un relato detallado de los servicios y las observancias de la iglesia en Jerusalén, centrada en lo que la Iglesia del Santo Sepulcro.Lo que es notable al leer su relato es la tremenda sensación de libertad y seguridad que Egeria parece haber tenido mientras viajaba a largas distancias en entornos hostiles. Estuvo acompañada durante un tiempo por algunos soldados, y sin duda estos proporcionaron una medida de seguridad. Pero que se sentía segura CON ELLOS, es notable y habla del impacto que la Fe ya estaba teniendo en la moralidad del mundo antiguo.También notable fue el gran número de comunas cristianas, monjes y obispos que conoció en sus viajes. Todos los lugares mencionados en la Biblia ya tenían un santuario o iglesia. Al visitar cada uno, usando su Biblia como guía, se le mostraron docenas de lugares donde se suponía que este o ese evento bíblico había ocurrido.He estado en Tierra Santa varias veces. Conozco los muchos sitios de hoy que dicen ser el lugar donde esta o esa historia bíblica se desarrolló. La mayoría de los sitios son en el mejor de los casos una suposición. Lo que me pareció fascinante de lo que nos cuenta Egeria es que ya, al final del 4º siglo, la mayoría de estos sitios ya se jactaban de ser el mismo lugar. Tengo que preguntarme si la tienda de recuerdos obligatorio también estaba vendiendo mercancías en cada lugar.No se puede leer la crónica de Egeria sin quedar impresionado con la manera en que tan <strong><em>completamente</em></strong> la Iglesia había cubierto el Medio Oriente en sólo 300 años, incluso en lugares aislados; lugares mencionados de paso en el relato del éxodo. Cada pequeño pueblo y pueblo mencionado en el Antiguo y Nuevo Testamento tenía una iglesia o memorial y un grupo de monjes listos para contar la historia de lo que sucedió allí. 300 años pueden parecer mucho tiempo, pero recuerden que casi TODO ese tiempo estuvo marcado por la persecución de los seguidores de Jesús.El relato de Egeria de la liturgia de la iglesia en Jerusalén, ocupando la mayor parte de su registro, es interesante porque revela una tradición bastante elaborada tanto para los servicios diarios como para días especiales como la Semana Santa. Observaron las horas y el Servicio Santo marcando el día en diferentes períodos de devoción dirigidos por el Obispo.La historia aceptada nos dice que la idea de un <strong><em>año litúrgico</em></strong> apenas comenzaba en la época de Egeria. Su descripción de las prácticas de la comunidad de la Iglesia de Jerusalén deja claro que muchos aspectos del año litúrgico ya estaban bien arraigados, y lo habían sido durante algún tiempo.Si estás interesado en leer el relato de Egeria y lo puedes encontrar en la red. Pondré un enlace en las notas del programa donde puedes bajarlo en formato pdf. <a href="https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/20130">https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/20130</a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula Liturgia.¿Que viene a la mente cuando escuchas esa palabra – Liturgia?Lo más probable es que tenga varias asociaciones para diferentes personas. Algunos encuentran gran consuelo en lo que la palabra c]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1024" height="341" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy.png 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy-300x100.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy-768x256.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy-610x203.png 610w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum se titula "<strong><em>Liturgia</em></strong>".¿Que viene a la mente cuando escuchas esa palabra – "<strong><em>Liturgia</em></strong>"?Lo más probable es que tenga varias asociaciones para diferentes personas. Algunos encuentran gran consuelo en lo que la palabra connota porque recuerdan un tiempo en su vida de estrecha conexión con Dios. Otros piensan en rituales vacíos que oscurecen, en lugar de acercarnos a un sentido de lo sagrado.Lo siguiente no tiene el propósito de ninguna manera de ser un estudio exhaustivo de la liturgia cristiana. Lejos de eso. Eso llevaría horas. Este es sólo un bosquejo en miniatura del principio de <strong><em>algunas </em></strong>de las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.En primer lugar, hablando en generalidades la<strong><em> palabra</em></strong> 'liturgia' se refiere al <u>orden y partes</u> de un servicio que se lleva a cabo en una iglesia. A pesar de que la mayoría de las iglesias evangélicas no confesionales como la de que soy parte no llaman a nuestro <strong><em>orden de servicio</em></strong> en un domingo por la mañana una "liturgia" - eso es de hecho lo que es. Técnicamente, la palabra "Liturgia" significa "servicio". Pero ha llegado a referirse a todas las diversas <strong><em>partes</em></strong> de un servicio de la iglesia, es decir, cuando una comunidad de la iglesia local se reúne para la adoración. Incluye el orden en que ocurren los diversos eventos, <strong><em>cómo</em></strong> se llevan a cabo, qué <strong><em>guiones</em></strong> se recitan, qué música se utiliza, qué <strong><em>rituales</em></strong> se realizan, incluso qué <strong><em>objetos físicos</em></strong> se emplean para conducirlos; cosas como ropa especial, muebles y implementos.Incluso dentro de la misma iglesia, puede haber diferentes liturgias para diferentes eventos y estaciones del año.Por conveniencia, todas las iglesias pueden ser puestas en 2 categorías amplias; <em>litúrgicas y no litúrgicas</em>. Las iglesias litúrgicas a menudo también se llaman "la iglesia alta", lo que significa que tienen una tradición establecida para el orden del servicio que incluye vestiduras especiales para sacerdotes y oficiantes; y siguen un patrón para su servicio que se ha llevado a cabo de la misma manera durante muchos años. Ciertas porciones de la Biblia se leen, luego se lee una lectura de otro tomo preciado por esa denominación, la gente se sienta, se pone de pie y se arrodilla en los momentos designados, y el clero sigue una ruta establecida a través del santuario.En una iglesia no litúrgica, aunque pueden seguir una orden regular de servicio, hay poco del formalismo y ritual utilizado en un servicio de la iglesia alta. En muchas iglesias litúrgicas, el mensaje que un pastor o sacerdote debe compartir cada semana es escrito por la jerarquía confesional en un manual enviado anualmente. En una iglesia no litúrgica, el pastor es típicamente libre de elegir lo que quiere hablar.Las grandes liturgias surgieron del 4º al 6º siglo y luego fueron codificados en el 6º y 7º siglo. Eran mucho más elaborados que el orden de servicio practicado en las iglesias del 2º  y 3º siglo.Varios factores llevaron a la creación de las liturgias à<u>Primero:</u> Hay una tendencia a conformarse con una forma estándar de decir cosas cuando se trata de las creencias y prácticas de un grupo. Cuando alguien dice algo bien, o hace algo de una manera impresionante, tiende a <strong><em>repetirse</em></strong>.<u>Segundo</u>: Los obispos y los ancianos tendían a tomar lo que aprendían en un solo lugar y lo trasplantaban dondequiera que iban.<u>Tercero</u>: Una liturgia escrita hacia que los servicios se hicieran más ordenados.<u>Cuarto</u>: El deseo de aferrarse a lo que se pensaba que se había transmitido por los Apóstoles se convirtió en una prioridad. Esto funcionó en contra de cualquier deseo de cambio.<u>Quinto</u>: Una devoción a la ortodoxia, combinada por una preocupación por la herejía tendía a santificar lo que era antiguo y oponerse a la innovación. Los cambios en la liturgia desataban controversia.Las principales liturgias que surgieron durante el 5º y 6º siglos tienen similitudes en estructura y tema; incluso en la redacción, mientras que también tienen características distintas.Las principales tradiciones litúrgicas se pueden enumerar como . . .<u>En el Este</u>El <strong><em>Alejandrino</em></strong> o a veces llamado liturgias <strong><em>Egipcias.</em></strong><strong><em>La Familia Sirio Occidental </em></strong>incluye las liturgias de Jerusalén, Clementina y Constantinopla.<strong><em>La Familia Sirio Oriental </em></strong>incluye las liturgias que se utilizaron en las iglesias Nestorianas del Este.En el Occidente, las principales familias litúrgicas eran <strong><em>Romanas, Galanas, Ambrosianas, Mozárabe y Celta.</em></strong>Como vimos en el Episodio 41, el Papa Gregorio Magno en el 7º siglo embelleció la liturgia y el ritual practicada en la Iglesia Romana Occidental. Los rituales elaborados ya eran una tradición de mucho tiempo atrás en la Iglesia Oriental, influenciados por la corte de Constantinopla.Si Agustín estableció la base <strong>teológica</strong> de la iglesia Medieval, al Papa Gregorio se le puede dar el crédito de su <strong><em>fundamento litúrgico</em></strong>. Pero nadie debe asumir que Gregorio creó las liturgias a partir de un vacío. Ya había un fundamento litúrgico extenso del cual el podía tomar.Y esto nos lleva a un documento del 4º siglo llamado <em>La Peregrinación de Eteria – o Los Viajes de Egeria.</em>No estamos seguros de quién era ella, pero podemos ver que fue una monja o una mujer acomoda de medios autosuficientes del norte de España.Ella viajó por el Medio Oriente a finales del 4º siglo, luego escribió una larga carta a algunas mujeres a las que llamó sus hermanas y amigas, narrando su aventura de 3 años. Mientras que falta el principio y el final de la carta, el cuerpo principal da un relato detallado de su viaje, hecho de extensas notas.La primera parte describe su viaje de Egipto al Sinaí, terminando en Constantinopla. Visitó Edesa, y viajó extensamente en Palestina. La segunda y la sección mucho más larga es un relato detallado de los servicios y las observancias de la iglesia en Jerusalén, centrada en lo que la Iglesia del Santo Sepulcro.Lo que es notable al leer su relato es la tremenda sensación de libertad y seguridad que Egeria parece haber tenido mientras viajaba a largas distancias en entornos hostiles. Estuvo acompañada durante un tiempo por algunos soldados, y sin duda estos proporcionaron una medida de seguridad. Pero que se sentía segura CON ELLOS, es notable y habla del impacto que la Fe ya estaba teniendo en la moralidad del mundo antiguo.También notable fue el gran número de comunas cristianas, monjes y obispos que conoció en sus viajes. Todos los lugares mencionados en la Biblia ya tenían un santuario o iglesia. Al visitar cada uno, usando su Biblia como guía, se le mostraron docenas de lugares donde se suponía que este o ese evento bíblico había ocurrido.He estado en Tierra Santa varias veces. Conozco los muchos sitios de hoy que dicen ser el lugar donde esta o esa historia bíblica se desarrolló. La mayoría de los sitios son en el mejor de los casos una suposición. Lo que me pareció fascinante de lo que nos cuenta Egeria es que ya, al final del 4º siglo, la mayoría de estos sitios ya se jactaban de ser el mismo lugar. Tengo que preguntarme si la tienda de recuerdos obligatorio también estaba vendiendo mercancías en cada lugar.No se puede leer la crónica de Egeria sin quedar impresionado con la manera en que tan <strong><em>completamente</em></strong> la Iglesia había cubierto el Medio Oriente en sólo 300 años, incluso en lugares aislados; lugares mencionados de paso en el relato del éxodo. Cada pequeño pueblo y pueblo mencionado en el Antiguo y Nuevo Testamento tenía una iglesia o memorial y un grupo de monjes listos para contar la historia de lo que sucedió allí. 300 años pueden parecer mucho tiempo, pero recuerden que casi TODO ese tiempo estuvo marcado por la persecución de los seguidores de Jesús.El relato de Egeria de la liturgia de la iglesia en Jerusalén, ocupando la mayor parte de su registro, es interesante porque revela una tradición bastante elaborada tanto para los servicios diarios como para días especiales como la Semana Santa. Observaron las horas y el Servicio Santo marcando el día en diferentes períodos de devoción dirigidos por el Obispo.La historia aceptada nos dice que la idea de un <strong><em>año litúrgico</em></strong> apenas comenzaba en la época de Egeria. Su descripción de las prácticas de la comunidad de la Iglesia de Jerusalén deja claro que muchos aspectos del año litúrgico ya estaban bien arraigados, y lo habían sido durante algún tiempo.Si estás interesado en leer el relato de Egeria y lo puedes encontrar en la red. Pondré un enlace en las notas del programa donde puedes bajarlo en formato pdf. <a href="https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/20130">https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/20130</a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/46%20Liturgia.mp3" length="19693318" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula "Liturgia".¿Que viene a la mente cuando escuchas esa palabra – "Liturgia"?Lo más probable es que tenga varias asociaciones para diferentes personas. Algunos encuentran gran consuelo en lo que la palabra connota porque recuerdan un tiempo en su vida de estrecha conexión con Dios. Otros piensan en rituales vacíos que oscurecen, en lugar de acercarnos a un sentido de lo sagrado.Lo siguiente no tiene el propósito de ninguna manera de ser un estudio exhaustivo de la liturgia cristiana. Lejos de eso. Eso llevaría horas. Este es sólo un bosquejo en miniatura del principio de algunas de las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.En primer lugar, hablando en generalidades la palabra 'liturgia' se refiere al orden y partes de un servicio que se lleva a cabo en una iglesia. A pesar de que la mayoría de las iglesias evangélicas no confesionales como la de que soy parte no llaman a nuestro orden de servicio en un domingo por la mañana una "liturgia" - eso es de hecho lo que es. Técnicamente, la palabra "Liturgia" significa "servicio". Pero ha llegado a referirse a todas las diversas partes de un servicio de la iglesia, es decir, cuando una comunidad de la iglesia local se reúne para la adoración. Incluye el orden en que ocurren los diversos eventos, cómo se llevan a cabo, qué guiones se recitan, qué música se utiliza, qué rituales se realizan, incluso qué objetos físicos se emplean para conducirlos; cosas como ropa especial, muebles y implementos.Incluso dentro de la misma iglesia, puede haber diferentes liturgias para diferentes eventos y estaciones del año.Por conveniencia, todas las iglesias pueden ser puestas en 2 categorías amplias; litúrgicas y no litúrgicas. Las iglesias litúrgicas a menudo también se llaman "la iglesia alta", lo que significa que tienen una tradición establecida para el orden del servicio que incluye vestiduras especiales para sacerdotes y oficiantes; y siguen un patrón para su servicio que se ha llevado a cabo de la misma manera durante muchos años. Ciertas porciones de la Biblia se leen, luego se lee una lectura de otro tomo preciado por esa denominación, la gente se sienta, se pone de pie y se arrodilla en los momentos designados, y el clero sigue una ruta establecida a través del santuario.En una iglesia no litúrgica, aunque pueden seguir una orden regular de servicio, hay poco del formalismo y ritual utilizado en un servicio de la iglesia alta. En muchas iglesias litúrgicas, el mensaje que un pastor o sacerdote debe compartir cada semana es escrito por la jerarquía confesional en un manual enviado anualmente. En una iglesia no litúrgica, el pastor es típicamente libre de elegir lo que quiere hablar.Las grandes liturgias surgieron del 4º al 6º siglo y luego fueron codificados en el 6º y 7º siglo. Eran mucho más elaborados que el orden de servicio practicado en las iglesias del 2º  y 3º siglo.Varios factores llevaron a la creación de las liturgias àPrimero: Hay una tendencia a conformarse con una forma estándar de decir cosas cuando se trata de las creencias y prácticas de un grupo. Cuando alguien dice algo bien, o hace algo de una manera impresionante, tiende a repetirse.Segundo: Los obispos y los ancianos tendían a tomar lo que aprendían en un solo lugar y lo trasplantaban dondequiera que iban.Tercero: Una liturgia escrita hacia que los servicios se hicieran más ordenados.Cuarto: El deseo de aferrarse a lo que se pensaba que se había transmitido por los Apóstoles se convirtió en una prioridad. Esto funcionó en contra de cualquier deseo de cambio.Quinto: Una devoción a la ortodoxia, combinada por una preocupación por la herejía tendía a santificar lo que era antiguo y oponerse a la innovación. 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Algunos encuentran gran consuelo en lo que la palabra connota porque recuerdan un tiempo en su vida de estrecha conexión con Dios. Otros piensan en rituales vacíos que oscurecen, en lugar de acercarnos a un sentido de lo sagrado.Lo siguiente no tiene el propósito de ninguna manera de ser un estudio exhaustivo de la liturgia cristiana. Lejos de eso. Eso llevaría horas. Este es sólo un bosquejo en miniatura del principio de algunas de las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.En primer lugar, hablando en generalidades la palabra 'liturgia' se refiere al orden y partes de un servicio que se lleva a cabo en una iglesia. A pesar de que la mayoría de las iglesias evangélicas no confesionales como la de que soy parte no llaman a nuestro orden de servicio en un domingo por la mañana una]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/Liturgy.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>45-Mira quién está conduciendo el autobús ahora</title><link>https://sanctorum.us/45-mira-quien-esta-conduciendo-el-autobus-ahora/</link> <pubDate>Fri, 29 Jan 2021 19:53:02 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211681</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1000" height="563" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus.jpg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum se titula,"<strong><em>Mira quién está conduciendo el autobús ahora</em></strong>".Como se señaló en un episodio anterior, es difícil contar la Historia de la Iglesia siguiendo una línea de tiempo y narrativa recta. La expansión de la Fe en <strong><em>diferentes </em></strong>regiones significa que hay <strong><em>muchas</em></strong> historias. Por lo tanto, es necesario hacer un cierto retroceso a medida que seguimos la difusión del Evangelio de una región a otra. El <strong><em>problema</em></strong> con eso, aunque en una serie de <strong><em>audio</em></strong>, puede ser <strong><em>confuso</em></strong> a medida que rebotamos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Ya hemos seguido la expansión del cristianismo al Lejano Oriente y pasamos del 4º siglo a alrededor del 6º, luego hicimos un pequeño paseo rápido hasta el siglo 17. Luego, en este próximo episodio estamos de vuelta en Italia hablando del 3º siglo.El episodio de esta semana es un ejemplo. Vamos a echar un vistazo a 2 individuos interesantes e importantes en la historia; no <strong><em>sólo de la Fe</em></strong> à sino <strong><em>del mundo</em></strong>. Es un par de hombres que ya hemos visto: el <strong><em>Obispo Ambrosio</em></strong> de Milán y el <strong><em>Emperador Teodosio I</em></strong>. La razón por la que estamos considerando otra vez a estos 2 es porque su relación fue fundamental para establecer el lazo entre Iglesia y Estado que se convirtió en una de las realidades que definieron a Europa en la Edad Media.Sé que algo de esto es una repetición de material anterior. Quédate conmigo porque tenemos que considerar el trasfondo de los jugadores en nuestra historia.Ambrosio nació en la poderosa familia Romana de Aurelio alrededor del año 340 en la ciudad Alemana de Tréverce, que en ese momento servía como la capital de la provincia Romana de Galia. Sus padres eran cristianos. Su padre ocupó el importante cargo de prefecto pretoriano. Su madre era una mujer de gran intelecto y virtud.Su padre murió cuando aún era joven y como era típico de los Romanos ricos de la época, Ambrosio siguió a su padre a la arena política. Fue educado en Roma, donde estudió derecho, literatura, y como se habría de esperar de alguien que se metía en la política: retórica. En el año 372 fue nombrado gobernador de la región de Liguria, siendo su capital <strong><em>Milán</em></strong>, la segunda capital de Italia después de Roma. De hecho, a finales del 4º siglo, Milán se <strong><em>convirtió</em></strong> en la nueva Capital Imperial. Los Emperadores Occidentales consideraban que Roma tenia la gran necesidad de reparaciones importantes y estaba demasiado <strong><em>lejos </em></strong>de donde estaba toda la acción. Durante décadas, los Emperadores en Roma estuvieron demasiado distantes de las constantes campañas contra las tribus Germánicas. Querían estar más <strong><em>cerca </em></strong>de la acción, así que los cuarteles del sistema Imperial se trasladaron a Milán.Poco después de convertirse en gobernador, la famosa controversia entre los Arrianos y Católicos tomo fuerza. En el año 374 murió el obispo Arriano de Milán, <strong><em>Auxentius</em></strong>. Por supuesto, los Arrianos esperaban que un arriano fuera nombrado para reemplazarlo. Pero los Católicos vieron esto como una oportunidad para instalar uno de los suyos. La polémica que siguió amenazó con destruir la paz de la ciudad, por lo que el gobernador Ambrosio asistió a la reunión de la iglesia convocada para nombrar un nuevo obispo. Pensó que su presencia como magistrado <strong><em>civil</em></strong> principal impediría disturbios. ¡Imagínate eso! Los cristianos tenían fama de volverse rebeldes cuando no se salían con la suya. Suena como Los Ángeles cuando los Lakers ganan.Sí è ¡Esos cristianos en Milán! Corriendo enloquecidos por las calles, volcando carrosas y saqueando vendedores ambulantes que vendían tacos de pescado - ¡Vergonzoso!Bueno, de todos modos, Ambrosio asistió a las elecciones, con la esperanza de que su presencia recordara a la multitud que à Disturbios serían reprimidos por la fuerza. Dio un discurso a los reunidos sobre la necesidad de mostrar moderación y que la violencia deshonraría a Dios. Su mensaje fue tan razonable, su tono tan honorable, que cuando llegó el momento de nominar candidatos para la silla del obispo, una voz que gritó "¡Ambrosio para obispo!" Hubo un breve silencio, luego otra voz dijo: "Sí, Ambrosio". Pronto todo un coro estaba cantando, "Ambrosio para obispo. à obispo Ambrosio."El gobernador era conocido por ser Católico en la creencia, pero siempre había mostrado a los arrianos respeto en su trato con ellos. <strong><em>Vieron</em></strong> cómo soplaban los vientos políticos y sabían que, en una votación directa, un obispo católico estaba seguro de ser elegido. Se dieron cuenta de que Ambrosio, aunque del otro campamento teológico, no sería una mala elección. Así que añadieron sus voces a la llamada para su investidura como obispo de Milán.Al principio, Ambrosio se <strong><em>rehusó</em></strong> contundentemente. Era un <strong><em>político</em></strong>, no un líder religioso. Sabía que no estaba preparado para dirigir la Iglesia. <strong><em>Ni siquiera había sido bautizado todavía</em></strong> y no tenía formación formal en teología. Nada de esto importaba para la multitud que no tomaría un “no” como la última palabra. Dijeron que era obispo, le gustara o no.Huyó a la casa de un colega para esconderse. Su anfitrión recibió una carta del emperador Graciano diciendo que era totalmente apropiado que el gobierno civil nombrara a personas calificadas para puestos de liderazgo de la iglesia, ya que la Iglesia desempeñaba un rol importante de proporcionar estabilidad social. Si hubiera gente sirviendo en el ámbito político que sería más eficaz en el ámbito religioso, entonces por todos los medios, que se transfieran a la Iglesia. El amigo de Ambrosio le mostró la carta y trató de razonar con él, pero Ambrosio no cambiaba de opinión. Así que el amigo fue a los funcionarios de la Iglesia y les dijo dónde se escondía Ambrosio. Cuando aparecieron en la puerta con la intención de verlo tomar el asiento que le habían dado, cedió. En una semana fue bautizado, ordenado y consagrado como obispo de Milán.Inmediatamente adoptó el estilo de vida <strong><em>ascético</em></strong> compartido por los monjes. Dio alivio y ayuda a los pobres, donó todas sus propiedades y comprometió el cuidado de su familia a su hermano.Una vez que Ambrosio se convirtió en obispo, la <strong><em>tolerancia religiosa</em></strong> que había marcado su postura como figura política salió por la ventana. Un obispo debía defender la Fe en contra del error. Así que Ambrosio se enfoco en el error de los Arrianos. Escribió varias obras en su contra y limitó su acceso a la vida de la Iglesia en Milán, que en ese momento era posiblemente la iglesia <strong><em>más </em></strong>influyente del Occidente, ya que Milán era la sede del poder Imperial.En respuesta a las medidas de Ambrosio para callarlos, los Arrianos apelaron a líderes de alto nivel en ambas esferas civiles y religiosas y a ambos lados del Imperio. El Emperador Occidental <strong><em>Graciano</em></strong> era Católico, mientras que su sucesor más joven y Augustus, <strong><em>Valentiniano II</em></strong> era un Arriano. Ambrosio intentó cambiarlo, pero no tuvo éxito en mover a Valentiniano a la posición Católica de Nicea.Los líderes Arrianos sintieron que había suficientes de ellos en posiciones de influencia que si tenían llamaban un concilio, podrían ganar el día para el Arrianismo y pidieron permiso al Emperador para tener uno. Por supuesto, ocultaron su<strong><em> verdadero</em></strong> motivo de Graciano, quien pensó que un concilio durante su reinado seria una gran idea y consintió. Ambrosio <strong><em>conocía </em></strong>la verdadera razón del concilio y le pidió a Graciano que llenara la reunión con los obispos Católicos Occidentales que eran pro-Nicea. En el concilio celebrado al año siguiente en el año 381 en <strong><em>Aquileia</em></strong>, Ambrosio fue elegido para presidir y los principales obispos Arrianos abandonaron el concilio. Luego fueron depuestos por el concilio.Sin embargo, este no fue el fin de los problemas con los Arrianos. La <strong><em>madre</em></strong> de Valentiniano, la dinámica <strong><em>Justina</em></strong>, sabía que los Arrianos estaban bien representados entre los <strong><em>generales</em></strong> y los reunió detrás de su hijo. Exigieron dos iglesias para mantener los servicios de los Arrianos; una basílica en Milán, y la otra en un suburbio. Decir "No" al Emperador y a su madre <strong><em>no suele ser tan bueno para la salud</em></strong> y la mayoría de los estudiantes de historia asumirían que este sería el final, no sólo de la carrera de Ambrosio, sino de su vida. Pero esa no es la forma en que <strong><em>esta</em></strong> historia termina.Cuando Ambrosio negó las demandas de los Arrianos, fue citado a comparecer ante un tribunal convocado apresuradamente para responder a estas acusaciones. Su defensa de la posición de Nicea y la necesidad de defender la Fe <strong><em>fue tan elocuente</em></strong> que los jueces se quedaron asombrados. Se dieron cuenta de que no había nada que pudieran hacer para censurarlo sin ponerse en oposición a la verdad y arriesgarse a otro motín. Lo liberaron y afirmaron su derecho a prohibir el uso de las iglesias por parte de los Arrianos.Al día siguiente, mientras realizaba servicios en la basílica, el gobernador de Milán trató de persuadirlo de ceder y abandonar la iglesia en el suburbio para su uso del Emperador y su madre. Después de todo, Ambrosio <strong><em>había ganado su punto</em></strong> y su concesión ahora sería vista como un acto de gracia y buena voluntad. Es precisamente el tipo de cosas que Ambrosio habría hecho cuando <strong><em>era</em></strong> gobernador. Pero como obispo, fue algo diferente. El gobernador no estaba acostumbrado a ser negado y dio órdenes de que ambas iglesias fueran entregados a los Arrianos para su uso en Pascua. En lugar de ser acobardado, el obispo Ambrosio declaró:Si usted exige a mi persona, estoy dispuesto a someterme: llévenme a prisión o a la muerte, no me resistiré; pero nunca traicionaré a la Iglesia de Cristo. No voy a pedir al pueblo que me apoye; Moriré al pie del altar en lugar de abandonarlo. Los disturbios del pueblo no los alentaré, pero sólo Dios puede apaciguarlo.Ambrosio y su congregación se atrincheraron dentro de la iglesia en una especie de paro religioso. Cuando Valentiniano y su madre Justina se dieron cuenta de que la única manera de acceder era desalojarlos <strong><em>por la fuerza</em></strong> y que era probable que la gente de Milán reaccionara violentamente, la orden fue anulada.Entrenado en retórica y derecho, bien versado en los clásicos griegos, Ambrosio era conocido como un erudito entre eruditos, familiarizado con fuentes cristianas y paganas. Sus sermones estaban marcados por referencias a los grandes pensadores, no sólo del pasado, sino de su propio día. Cuando fue elegido obispo, se embarcó en una especie de curso intensivo en teología. Su maestro era un anciano de Roma llamado <strong><em>Simpliciano</em></strong>. Su conocimiento del griego, raro en el Occidente, le permitió estudiar el NT en su idioma original. También aprendió hebreo para que pudiera profundizar su comprensión del AT. Rápidamente se ganó una reputación como un excelente predicador.Como se señaló en un episodio anterior, fue bajo su ministerio que el brillante Agustín de Hipona se convirtió. Antes de mudarse a Milán, Agustín estaba muy impresionado por la baja calidad de la enseñanzas cristianas. Para ser contundente, pensó que los cristianos eran en su mayor parte una chusma inculta. Ambrosio destrozó esa opinión. Agustín se sintió atraído por sus sermones y se sentó atónito mientras escuchaba el Evangelio explicado.Los sermones de Ambrosio a menudo promovían un estilo de vida ascético. Era tan persuasivo, varias familias nobles <strong><em>prohibieron</em></strong> a sus hijas escucharlo, temiendo que hubieran elegido el <strong><em>celibato</em></strong> por encima del matrimonio. El poder casar a una hija con otra familia noble era una forma de avanzar socialmente, y temían que sus hijas se convirtieran en monjas y frustraran sus planes.Ambrosio introdujo, o debería decir <strong><em>volver a introducir</em></strong> el canto congregacional en los servicios de la iglesia. No temió innovar, y cuando incluyó melodías orientales en los himnos que escribió, y demostraron ser muy populares, algunos lo acusaron de poner un hechizo sobre la gente de Milán. Debido a Ambrosio, el canto de himnos se convirtió en una parte importante de la liturgia de la Iglesia Occidental.La contribución más importante de Ambrosio fue en el área de las relaciones de la iglesia y el estado. Contendió, no sólo con 1, sino con <strong><em>3</em></strong> emperadores; y prevaleció en cada encuentro. Su relación con <strong><em>Teodosio</em></strong>, el primer emperador en hacer de Roma un estado cristiano, es la más conocida. Y esa historia es uno de esos momentos de la historia que harían una gran miniserie.En el año 388 el obispo local y varios monjes dirigieron una turba en la ciudad en Mesopotamia de <strong><em>Callinicum </em></strong>para destruir la sinagoga de la ciudad. <strong><em>¿Por qué?</em></strong> no está claro, pero había mucha mala voluntad entre cristianos y judíos porque ellos habían sido uno de los principales informantes sobre los cristianos durante las persecuciones del siglo anterior. Ahora que los cristianos estaban conectados con el poder civil, no se necesitaban muchas escusas para encender un poco de venganza, a pesar de que era totalmente contrario al amor que Jesús llamó a Sus seguidores para mostrar. Sea como fuere, el emperador Teodosio ordenó la <strong><em>reconstrucción</em></strong> de la sinagoga a expensas de los alborotadores, incluido el obispo. Cuando Ambrosio se enteró de la decisión, inmediatamente disparó una feroz protesta. La gloria de Dios estaba en juego, así que no podía permanecer en silencio. Escribió: "¿Se obligará a un obispo a reconstruir una <strong><em>sinagoga</em></strong>? ¿Puede hacer esto que no se debe hacer? Si obedece al Emperador, se convertiría en un <strong><em>traidor</em></strong> a su fe; si desobedece al Emperador, se convierte en un mártir. ¿Qué verdadero mal hay, después de todo, en la destrucción de una sinagoga, un hogar de engaño, un hogar de impiedad, en el que Cristo es blasfemado diariamente?" Ambrosio continuó diciendo que no era menos culpable que el obispo de Callinicum, ya que no hizo ningún secreto de su deseo de que <strong><em>todas las sinagogas</em></strong> fueran destruidas, de que no se permitiera que existieran tales lugares de blasfemia.En un movimiento sorpresa, Teodosio revocó su decisión anterior. Los cristianos no tenían que reconstruir la sinagoga que habían destruido. Bueno, podrías imaginar qué mensaje envió, fue temporada abierta en contra de los judíos y sus lugares de reunión.Todo esto hace que Ambrosio parezca un anti-semitista rabioso. Es confuso entonces leer de su alta consideración por su pureza moral y devoción al aprendizaje.Así termina la Ronda 1 en la lucha libre entre el obispo de Milán y el emperador Teodosio. Antes de ver la Ronda 2, echemos un vistazo más de cerca a <strong><em>Teodosio</em></strong>.Rubio y elegante, Teodosio comenzó su carrera Imperial de la manera habitual para los emperadores de esta época. Nació en el noroeste de España, de un padre que era un talentoso comandante militar. Teodosio aprendió sus lecciones militares haciendo campaña con el personal de su padre en Gran Bretaña.Después de ser coronado emperador en el Este en el año 379, luchó contra las siempre preocupantes tribus Germánicas en el Norte. La guerra incesante tuvo pocas ganancias, y fue mas desgastante para ambos lados, así que Teodosio ofreció a las tribus una opción. A cambio de tierra y suministros, los alemanes proporcionarían soldados para las legiones. Estos alemanes servirían bajo una bandera y generales Romanos. Era una idea novedosa para la época, un arreglo del que dependerían cada vez más los emperadores.Para financiar este ejército ampliado, Teodosio subió los impuestos a un nuevo nivel. La <strong><em>ejecución</em></strong> de la recaudación de estos nuevos impuestos se llevó a cabo con dureza. Cualquier oficial que descuidara la colección fue <strong><em>azotado</em></strong>.Durante una grave enfermedad al principio de su reinado, Teodosio fue bautizado. En el año 380 se proclamó cristiano de Nicea y convocó un concilio en Constantinopla para poner fin a la herejía de los Arrianos.Después de haber ganado <strong><em>esa</em></strong> victoria, Teodosio trató de conseguir que <strong><em>su</em></strong> elección para el patriarca de Constantinopla fuera aprobado, pero los obispos le exigieron que nombrara a alguien de <strong><em>su</em></strong> lista. Ellos prevalecieron. Fue el primero de varios casos en los que Teodosio cedió a los líderes de la iglesia.Y esto nos lleva a la Ronda 2 entre Teodosio y Ambrosio.Las carreras de carrozas fueron EL gran deporte del mundo grecorromano durante cientos de años. Combina béisbol, baloncesto, fútbol americano y fútbol en un solo deporte y tienes la idea de lo enorme que eran las carreras. Muchas de las ciudades más grandes tenían de 4 a 6 equipos, designados por un color. Estos equipos a menudo representaban un barrio o clase social, por lo que las rivalidades eran sectarias y feroces. Los aficionados formaron clubes alrededor de sus equipos y se atacaban entre sí. Una banda de matones para los Rojos podría arrasar el barrio Púrpura, lo que llevaba a un motín de retribución un par de días más tarde. El punto es que los aficionados eran <strong><em>fanáticamente</em></strong> leales a su equipo.En el año 390, las autoridades locales encarcelaron a un corredor de carrozas en <strong><em>Tesalónica </em></strong>por violación homosexual. Este corredor resultó ser uno de los favoritos de la ciudad, y estallaron disturbios cuando el gobernador se negó a liberarlo. Ese gobernador y varios de sus empleados fueron asesinados, y el corredor salió de la cárcel liberado por sus fans.Tesalónica no era un pueblo pequeño fuera del camino; era una ciudad importante y el motín no podía ir sin tener una respuesta. El Emperador necesitaba hacer algo, pero el algo que hizo estuvo mal. Anunció <strong><em>otra</em></strong> carrera de carrozas. Cuando la multitud llegó, las puertas de la arena se cerraron y todos fueron masacrados por tropas imperiales. ¡En un espectáculo de terror de 3 horas, <strong><em>7000</em></strong> fueron ejecutados!Los registros posteriores mostraron que después de que la orden inicial fue enviada por Teodosio con este plan, se dio cuenta de que era una grave injusticia y envió otro mensaje para rescindir el primero. Llegó demasiado tarde.Muchos en todo el imperio quedaron <strong><em>aturdidos </em></strong>por la noticia de la masacre. El obispo Ambrosio estaba <strong><em>horrorizado</em></strong>. Disparó otra carta enojada a Teodosio exigiendo arrepentimiento. Escribió: "Te exhorto, te ruego, te pido, te amonesto, porque es doloroso para mí que la muerte de tantos inocentes no sea un dolor para ti. Y ahora te invito a arrepentirte.” Entonces Ambrosio hizo algo que demostró el punto de inflexión en los asuntos Iglesia-Estado.Cuando Teodosio visitó Milán y asistió a un servicio religioso, esperaba que el obispo Ambrosio le sirviera la comunión. ¡Ambrosio se negó! Dijo que hasta que Teodosio se arrepintiera por lo que había hecho en Tesalónica, ningún elemento cruzaría sus labios.Ahora, recuerden— Se creía que la celebración de la Comunión era esencial para <strong><em>mantener </em></strong>la salvación. Renovaba y refrescaba la gracia de Dios. Negando al Emperador la Comunión ponía su alma en riesgo.Así que cuando Teodosio profesó el arrepentimiento, Ambrosio en efecto respondió: "Un momento amigo; No tan rápido. Tu arrepentimiento debe estar marcado <strong><em>por la penitencia - y una versión muy pública</em></strong>. Le dijo a Teodosio que dejara a un lado sus vestiduras reales, se pusiera un simple sudario y suplicara públicamente por la misericordia de Dios donde cualquiera y todo el mundo pudiera verlo y escucharlo. Hay cierto debate sobre cuánto tiempo duró esto, pero una fuente dice que duró 8 meses antes de que Ambrosio finalmente cediera y consintió en servirle la Comunión al Emperador.Como se ha dicho, la capitulación de Teodosio a Ambrosio marca un punto de inflexión importante en las relaciones de la Iglesia y el Estado. La manera que el Obispo trato al Emperador introdujo el concepto medieval de un emperador cristiano como un "hijo de la Iglesia obediente sirviendo bajo las órdenes de Cristo". Durante los siguientes <strong><em>mil años</em></strong>, los gobernantes seculares y religiosos lucharon para determinar <strong><em>quién</em></strong> era soberano en las diversas esferas de la vida.No quiero que los acontecimientos anteriores que acabo de compartir les hagan pensar que Ambrosio y Teodosio eran rivales, es importante entender que el obispo de Milán era de hecho el amigo del Emperador, confidente y consejero, tanto en asuntos religiosos como políticos. Se supone que Teodosio dijo: "No conozco a ningún obispo digno del título, excepto Ambrosio". Cuando el Emperador murió, Ambrosio estaba a su lado.Dos años después del enfrentamiento, Ambrosio se enfermó. Y su muerte inminente causó mucha más preocupación por parte de la gente que el fallecimiento de una <strong><em>docena </em></strong>de emperadores. Uno escribió: "Cuando Ambrosio muera, veremos la ruina de Italia". En la víspera de Pascua, en el año 397, el hombre que había sido obispo de Milán durante 23 años finalmente cerró los ojos por última vez.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula,Mira quién está conduciendo el autobús ahora.Como se señaló en un episodio anterior, es difícil contar la Historia de la Iglesia siguiendo una línea de tiempo y narrativa recta. La expansión de la Fe ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1000" height="563" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus.jpg 1000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum se titula,"<strong><em>Mira quién está conduciendo el autobús ahora</em></strong>".Como se señaló en un episodio anterior, es difícil contar la Historia de la Iglesia siguiendo una línea de tiempo y narrativa recta. La expansión de la Fe en <strong><em>diferentes </em></strong>regiones significa que hay <strong><em>muchas</em></strong> historias. Por lo tanto, es necesario hacer un cierto retroceso a medida que seguimos la difusión del Evangelio de una región a otra. El <strong><em>problema</em></strong> con eso, aunque en una serie de <strong><em>audio</em></strong>, puede ser <strong><em>confuso</em></strong> a medida que rebotamos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Ya hemos seguido la expansión del cristianismo al Lejano Oriente y pasamos del 4º siglo a alrededor del 6º, luego hicimos un pequeño paseo rápido hasta el siglo 17. Luego, en este próximo episodio estamos de vuelta en Italia hablando del 3º siglo.El episodio de esta semana es un ejemplo. Vamos a echar un vistazo a 2 individuos interesantes e importantes en la historia; no <strong><em>sólo de la Fe</em></strong> à sino <strong><em>del mundo</em></strong>. Es un par de hombres que ya hemos visto: el <strong><em>Obispo Ambrosio</em></strong> de Milán y el <strong><em>Emperador Teodosio I</em></strong>. La razón por la que estamos considerando otra vez a estos 2 es porque su relación fue fundamental para establecer el lazo entre Iglesia y Estado que se convirtió en una de las realidades que definieron a Europa en la Edad Media.Sé que algo de esto es una repetición de material anterior. Quédate conmigo porque tenemos que considerar el trasfondo de los jugadores en nuestra historia.Ambrosio nació en la poderosa familia Romana de Aurelio alrededor del año 340 en la ciudad Alemana de Tréverce, que en ese momento servía como la capital de la provincia Romana de Galia. Sus padres eran cristianos. Su padre ocupó el importante cargo de prefecto pretoriano. Su madre era una mujer de gran intelecto y virtud.Su padre murió cuando aún era joven y como era típico de los Romanos ricos de la época, Ambrosio siguió a su padre a la arena política. Fue educado en Roma, donde estudió derecho, literatura, y como se habría de esperar de alguien que se metía en la política: retórica. En el año 372 fue nombrado gobernador de la región de Liguria, siendo su capital <strong><em>Milán</em></strong>, la segunda capital de Italia después de Roma. De hecho, a finales del 4º siglo, Milán se <strong><em>convirtió</em></strong> en la nueva Capital Imperial. Los Emperadores Occidentales consideraban que Roma tenia la gran necesidad de reparaciones importantes y estaba demasiado <strong><em>lejos </em></strong>de donde estaba toda la acción. Durante décadas, los Emperadores en Roma estuvieron demasiado distantes de las constantes campañas contra las tribus Germánicas. Querían estar más <strong><em>cerca </em></strong>de la acción, así que los cuarteles del sistema Imperial se trasladaron a Milán.Poco después de convertirse en gobernador, la famosa controversia entre los Arrianos y Católicos tomo fuerza. En el año 374 murió el obispo Arriano de Milán, <strong><em>Auxentius</em></strong>. Por supuesto, los Arrianos esperaban que un arriano fuera nombrado para reemplazarlo. Pero los Católicos vieron esto como una oportunidad para instalar uno de los suyos. La polémica que siguió amenazó con destruir la paz de la ciudad, por lo que el gobernador Ambrosio asistió a la reunión de la iglesia convocada para nombrar un nuevo obispo. Pensó que su presencia como magistrado <strong><em>civil</em></strong> principal impediría disturbios. ¡Imagínate eso! Los cristianos tenían fama de volverse rebeldes cuando no se salían con la suya. Suena como Los Ángeles cuando los Lakers ganan.Sí è ¡Esos cristianos en Milán! Corriendo enloquecidos por las calles, volcando carrosas y saqueando vendedores ambulantes que vendían tacos de pescado - ¡Vergonzoso!Bueno, de todos modos, Ambrosio asistió a las elecciones, con la esperanza de que su presencia recordara a la multitud que à Disturbios serían reprimidos por la fuerza. Dio un discurso a los reunidos sobre la necesidad de mostrar moderación y que la violencia deshonraría a Dios. Su mensaje fue tan razonable, su tono tan honorable, que cuando llegó el momento de nominar candidatos para la silla del obispo, una voz que gritó "¡Ambrosio para obispo!" Hubo un breve silencio, luego otra voz dijo: "Sí, Ambrosio". Pronto todo un coro estaba cantando, "Ambrosio para obispo. à obispo Ambrosio."El gobernador era conocido por ser Católico en la creencia, pero siempre había mostrado a los arrianos respeto en su trato con ellos. <strong><em>Vieron</em></strong> cómo soplaban los vientos políticos y sabían que, en una votación directa, un obispo católico estaba seguro de ser elegido. Se dieron cuenta de que Ambrosio, aunque del otro campamento teológico, no sería una mala elección. Así que añadieron sus voces a la llamada para su investidura como obispo de Milán.Al principio, Ambrosio se <strong><em>rehusó</em></strong> contundentemente. Era un <strong><em>político</em></strong>, no un líder religioso. Sabía que no estaba preparado para dirigir la Iglesia. <strong><em>Ni siquiera había sido bautizado todavía</em></strong> y no tenía formación formal en teología. Nada de esto importaba para la multitud que no tomaría un “no” como la última palabra. Dijeron que era obispo, le gustara o no.Huyó a la casa de un colega para esconderse. Su anfitrión recibió una carta del emperador Graciano diciendo que era totalmente apropiado que el gobierno civil nombrara a personas calificadas para puestos de liderazgo de la iglesia, ya que la Iglesia desempeñaba un rol importante de proporcionar estabilidad social. Si hubiera gente sirviendo en el ámbito político que sería más eficaz en el ámbito religioso, entonces por todos los medios, que se transfieran a la Iglesia. El amigo de Ambrosio le mostró la carta y trató de razonar con él, pero Ambrosio no cambiaba de opinión. Así que el amigo fue a los funcionarios de la Iglesia y les dijo dónde se escondía Ambrosio. Cuando aparecieron en la puerta con la intención de verlo tomar el asiento que le habían dado, cedió. En una semana fue bautizado, ordenado y consagrado como obispo de Milán.Inmediatamente adoptó el estilo de vida <strong><em>ascético</em></strong> compartido por los monjes. Dio alivio y ayuda a los pobres, donó todas sus propiedades y comprometió el cuidado de su familia a su hermano.Una vez que Ambrosio se convirtió en obispo, la <strong><em>tolerancia religiosa</em></strong> que había marcado su postura como figura política salió por la ventana. Un obispo debía defender la Fe en contra del error. Así que Ambrosio se enfoco en el error de los Arrianos. Escribió varias obras en su contra y limitó su acceso a la vida de la Iglesia en Milán, que en ese momento era posiblemente la iglesia <strong><em>más </em></strong>influyente del Occidente, ya que Milán era la sede del poder Imperial.En respuesta a las medidas de Ambrosio para callarlos, los Arrianos apelaron a líderes de alto nivel en ambas esferas civiles y religiosas y a ambos lados del Imperio. El Emperador Occidental <strong><em>Graciano</em></strong> era Católico, mientras que su sucesor más joven y Augustus, <strong><em>Valentiniano II</em></strong> era un Arriano. Ambrosio intentó cambiarlo, pero no tuvo éxito en mover a Valentiniano a la posición Católica de Nicea.Los líderes Arrianos sintieron que había suficientes de ellos en posiciones de influencia que si tenían llamaban un concilio, podrían ganar el día para el Arrianismo y pidieron permiso al Emperador para tener uno. Por supuesto, ocultaron su<strong><em> verdadero</em></strong> motivo de Graciano, quien pensó que un concilio durante su reinado seria una gran idea y consintió. Ambrosio <strong><em>conocía </em></strong>la verdadera razón del concilio y le pidió a Graciano que llenara la reunión con los obispos Católicos Occidentales que eran pro-Nicea. En el concilio celebrado al año siguiente en el año 381 en <strong><em>Aquileia</em></strong>, Ambrosio fue elegido para presidir y los principales obispos Arrianos abandonaron el concilio. Luego fueron depuestos por el concilio.Sin embargo, este no fue el fin de los problemas con los Arrianos. La <strong><em>madre</em></strong> de Valentiniano, la dinámica <strong><em>Justina</em></strong>, sabía que los Arrianos estaban bien representados entre los <strong><em>generales</em></strong> y los reunió detrás de su hijo. Exigieron dos iglesias para mantener los servicios de los Arrianos; una basílica en Milán, y la otra en un suburbio. Decir "No" al Emperador y a su madre <strong><em>no suele ser tan bueno para la salud</em></strong> y la mayoría de los estudiantes de historia asumirían que este sería el final, no sólo de la carrera de Ambrosio, sino de su vida. Pero esa no es la forma en que <strong><em>esta</em></strong> historia termina.Cuando Ambrosio negó las demandas de los Arrianos, fue citado a comparecer ante un tribunal convocado apresuradamente para responder a estas acusaciones. Su defensa de la posición de Nicea y la necesidad de defender la Fe <strong><em>fue tan elocuente</em></strong> que los jueces se quedaron asombrados. Se dieron cuenta de que no había nada que pudieran hacer para censurarlo sin ponerse en oposición a la verdad y arriesgarse a otro motín. Lo liberaron y afirmaron su derecho a prohibir el uso de las iglesias por parte de los Arrianos.Al día siguiente, mientras realizaba servicios en la basílica, el gobernador de Milán trató de persuadirlo de ceder y abandonar la iglesia en el suburbio para su uso del Emperador y su madre. Después de todo, Ambrosio <strong><em>había ganado su punto</em></strong> y su concesión ahora sería vista como un acto de gracia y buena voluntad. Es precisamente el tipo de cosas que Ambrosio habría hecho cuando <strong><em>era</em></strong> gobernador. Pero como obispo, fue algo diferente. El gobernador no estaba acostumbrado a ser negado y dio órdenes de que ambas iglesias fueran entregados a los Arrianos para su uso en Pascua. En lugar de ser acobardado, el obispo Ambrosio declaró:Si usted exige a mi persona, estoy dispuesto a someterme: llévenme a prisión o a la muerte, no me resistiré; pero nunca traicionaré a la Iglesia de Cristo. No voy a pedir al pueblo que me apoye; Moriré al pie del altar en lugar de abandonarlo. Los disturbios del pueblo no los alentaré, pero sólo Dios puede apaciguarlo.Ambrosio y su congregación se atrincheraron dentro de la iglesia en una especie de paro religioso. Cuando Valentiniano y su madre Justina se dieron cuenta de que la única manera de acceder era desalojarlos <strong><em>por la fuerza</em></strong> y que era probable que la gente de Milán reaccionara violentamente, la orden fue anulada.Entrenado en retórica y derecho, bien versado en los clásicos griegos, Ambrosio era conocido como un erudito entre eruditos, familiarizado con fuentes cristianas y paganas. Sus sermones estaban marcados por referencias a los grandes pensadores, no sólo del pasado, sino de su propio día. Cuando fue elegido obispo, se embarcó en una especie de curso intensivo en teología. Su maestro era un anciano de Roma llamado <strong><em>Simpliciano</em></strong>. Su conocimiento del griego, raro en el Occidente, le permitió estudiar el NT en su idioma original. También aprendió hebreo para que pudiera profundizar su comprensión del AT. Rápidamente se ganó una reputación como un excelente predicador.Como se señaló en un episodio anterior, fue bajo su ministerio que el brillante Agustín de Hipona se convirtió. Antes de mudarse a Milán, Agustín estaba muy impresionado por la baja calidad de la enseñanzas cristianas. Para ser contundente, pensó que los cristianos eran en su mayor parte una chusma inculta. Ambrosio destrozó esa opinión. Agustín se sintió atraído por sus sermones y se sentó atónito mientras escuchaba el Evangelio explicado.Los sermones de Ambrosio a menudo promovían un estilo de vida ascético. Era tan persuasivo, varias familias nobles <strong><em>prohibieron</em></strong> a sus hijas escucharlo, temiendo que hubieran elegido el <strong><em>celibato</em></strong> por encima del matrimonio. El poder casar a una hija con otra familia noble era una forma de avanzar socialmente, y temían que sus hijas se convirtieran en monjas y frustraran sus planes.Ambrosio introdujo, o debería decir <strong><em>volver a introducir</em></strong> el canto congregacional en los servicios de la iglesia. No temió innovar, y cuando incluyó melodías orientales en los himnos que escribió, y demostraron ser muy populares, algunos lo acusaron de poner un hechizo sobre la gente de Milán. Debido a Ambrosio, el canto de himnos se convirtió en una parte importante de la liturgia de la Iglesia Occidental.La contribución más importante de Ambrosio fue en el área de las relaciones de la iglesia y el estado. Contendió, no sólo con 1, sino con <strong><em>3</em></strong> emperadores; y prevaleció en cada encuentro. Su relación con <strong><em>Teodosio</em></strong>, el primer emperador en hacer de Roma un estado cristiano, es la más conocida. Y esa historia es uno de esos momentos de la historia que harían una gran miniserie.En el año 388 el obispo local y varios monjes dirigieron una turba en la ciudad en Mesopotamia de <strong><em>Callinicum </em></strong>para destruir la sinagoga de la ciudad. <strong><em>¿Por qué?</em></strong> no está claro, pero había mucha mala voluntad entre cristianos y judíos porque ellos habían sido uno de los principales informantes sobre los cristianos durante las persecuciones del siglo anterior. Ahora que los cristianos estaban conectados con el poder civil, no se necesitaban muchas escusas para encender un poco de venganza, a pesar de que era totalmente contrario al amor que Jesús llamó a Sus seguidores para mostrar. Sea como fuere, el emperador Teodosio ordenó la <strong><em>reconstrucción</em></strong> de la sinagoga a expensas de los alborotadores, incluido el obispo. Cuando Ambrosio se enteró de la decisión, inmediatamente disparó una feroz protesta. La gloria de Dios estaba en juego, así que no podía permanecer en silencio. Escribió: "¿Se obligará a un obispo a reconstruir una <strong><em>sinagoga</em></strong>? ¿Puede hacer esto que no se debe hacer? Si obedece al Emperador, se convertiría en un <strong><em>traidor</em></strong> a su fe; si desobedece al Emperador, se convierte en un mártir. ¿Qué verdadero mal hay, después de todo, en la destrucción de una sinagoga, un hogar de engaño, un hogar de impiedad, en el que Cristo es blasfemado diariamente?" Ambrosio continuó diciendo que no era menos culpable que el obispo de Callinicum, ya que no hizo ningún secreto de su deseo de que <strong><em>todas las sinagogas</em></strong> fueran destruidas, de que no se permitiera que existieran tales lugares de blasfemia.En un movimiento sorpresa, Teodosio revocó su decisión anterior. Los cristianos no tenían que reconstruir la sinagoga que habían destruido. Bueno, podrías imaginar qué mensaje envió, fue temporada abierta en contra de los judíos y sus lugares de reunión.Todo esto hace que Ambrosio parezca un anti-semitista rabioso. Es confuso entonces leer de su alta consideración por su pureza moral y devoción al aprendizaje.Así termina la Ronda 1 en la lucha libre entre el obispo de Milán y el emperador Teodosio. Antes de ver la Ronda 2, echemos un vistazo más de cerca a <strong><em>Teodosio</em></strong>.Rubio y elegante, Teodosio comenzó su carrera Imperial de la manera habitual para los emperadores de esta época. Nació en el noroeste de España, de un padre que era un talentoso comandante militar. Teodosio aprendió sus lecciones militares haciendo campaña con el personal de su padre en Gran Bretaña.Después de ser coronado emperador en el Este en el año 379, luchó contra las siempre preocupantes tribus Germánicas en el Norte. La guerra incesante tuvo pocas ganancias, y fue mas desgastante para ambos lados, así que Teodosio ofreció a las tribus una opción. A cambio de tierra y suministros, los alemanes proporcionarían soldados para las legiones. Estos alemanes servirían bajo una bandera y generales Romanos. Era una idea novedosa para la época, un arreglo del que dependerían cada vez más los emperadores.Para financiar este ejército ampliado, Teodosio subió los impuestos a un nuevo nivel. La <strong><em>ejecución</em></strong> de la recaudación de estos nuevos impuestos se llevó a cabo con dureza. Cualquier oficial que descuidara la colección fue <strong><em>azotado</em></strong>.Durante una grave enfermedad al principio de su reinado, Teodosio fue bautizado. En el año 380 se proclamó cristiano de Nicea y convocó un concilio en Constantinopla para poner fin a la herejía de los Arrianos.Después de haber ganado <strong><em>esa</em></strong> victoria, Teodosio trató de conseguir que <strong><em>su</em></strong> elección para el patriarca de Constantinopla fuera aprobado, pero los obispos le exigieron que nombrara a alguien de <strong><em>su</em></strong> lista. Ellos prevalecieron. Fue el primero de varios casos en los que Teodosio cedió a los líderes de la iglesia.Y esto nos lleva a la Ronda 2 entre Teodosio y Ambrosio.Las carreras de carrozas fueron EL gran deporte del mundo grecorromano durante cientos de años. Combina béisbol, baloncesto, fútbol americano y fútbol en un solo deporte y tienes la idea de lo enorme que eran las carreras. Muchas de las ciudades más grandes tenían de 4 a 6 equipos, designados por un color. Estos equipos a menudo representaban un barrio o clase social, por lo que las rivalidades eran sectarias y feroces. Los aficionados formaron clubes alrededor de sus equipos y se atacaban entre sí. Una banda de matones para los Rojos podría arrasar el barrio Púrpura, lo que llevaba a un motín de retribución un par de días más tarde. El punto es que los aficionados eran <strong><em>fanáticamente</em></strong> leales a su equipo.En el año 390, las autoridades locales encarcelaron a un corredor de carrozas en <strong><em>Tesalónica </em></strong>por violación homosexual. Este corredor resultó ser uno de los favoritos de la ciudad, y estallaron disturbios cuando el gobernador se negó a liberarlo. Ese gobernador y varios de sus empleados fueron asesinados, y el corredor salió de la cárcel liberado por sus fans.Tesalónica no era un pueblo pequeño fuera del camino; era una ciudad importante y el motín no podía ir sin tener una respuesta. El Emperador necesitaba hacer algo, pero el algo que hizo estuvo mal. Anunció <strong><em>otra</em></strong> carrera de carrozas. Cuando la multitud llegó, las puertas de la arena se cerraron y todos fueron masacrados por tropas imperiales. ¡En un espectáculo de terror de 3 horas, <strong><em>7000</em></strong> fueron ejecutados!Los registros posteriores mostraron que después de que la orden inicial fue enviada por Teodosio con este plan, se dio cuenta de que era una grave injusticia y envió otro mensaje para rescindir el primero. Llegó demasiado tarde.Muchos en todo el imperio quedaron <strong><em>aturdidos </em></strong>por la noticia de la masacre. El obispo Ambrosio estaba <strong><em>horrorizado</em></strong>. Disparó otra carta enojada a Teodosio exigiendo arrepentimiento. Escribió: "Te exhorto, te ruego, te pido, te amonesto, porque es doloroso para mí que la muerte de tantos inocentes no sea un dolor para ti. Y ahora te invito a arrepentirte.” Entonces Ambrosio hizo algo que demostró el punto de inflexión en los asuntos Iglesia-Estado.Cuando Teodosio visitó Milán y asistió a un servicio religioso, esperaba que el obispo Ambrosio le sirviera la comunión. ¡Ambrosio se negó! Dijo que hasta que Teodosio se arrepintiera por lo que había hecho en Tesalónica, ningún elemento cruzaría sus labios.Ahora, recuerden— Se creía que la celebración de la Comunión era esencial para <strong><em>mantener </em></strong>la salvación. Renovaba y refrescaba la gracia de Dios. Negando al Emperador la Comunión ponía su alma en riesgo.Así que cuando Teodosio profesó el arrepentimiento, Ambrosio en efecto respondió: "Un momento amigo; No tan rápido. Tu arrepentimiento debe estar marcado <strong><em>por la penitencia - y una versión muy pública</em></strong>. Le dijo a Teodosio que dejara a un lado sus vestiduras reales, se pusiera un simple sudario y suplicara públicamente por la misericordia de Dios donde cualquiera y todo el mundo pudiera verlo y escucharlo. Hay cierto debate sobre cuánto tiempo duró esto, pero una fuente dice que duró 8 meses antes de que Ambrosio finalmente cediera y consintió en servirle la Comunión al Emperador.Como se ha dicho, la capitulación de Teodosio a Ambrosio marca un punto de inflexión importante en las relaciones de la Iglesia y el Estado. La manera que el Obispo trato al Emperador introdujo el concepto medieval de un emperador cristiano como un "hijo de la Iglesia obediente sirviendo bajo las órdenes de Cristo". Durante los siguientes <strong><em>mil años</em></strong>, los gobernantes seculares y religiosos lucharon para determinar <strong><em>quién</em></strong> era soberano en las diversas esferas de la vida.No quiero que los acontecimientos anteriores que acabo de compartir les hagan pensar que Ambrosio y Teodosio eran rivales, es importante entender que el obispo de Milán era de hecho el amigo del Emperador, confidente y consejero, tanto en asuntos religiosos como políticos. Se supone que Teodosio dijo: "No conozco a ningún obispo digno del título, excepto Ambrosio". Cuando el Emperador murió, Ambrosio estaba a su lado.Dos años después del enfrentamiento, Ambrosio se enfermó. Y su muerte inminente causó mucha más preocupación por parte de la gente que el fallecimiento de una <strong><em>docena </em></strong>de emperadores. Uno escribió: "Cuando Ambrosio muera, veremos la ruina de Italia". En la víspera de Pascua, en el año 397, el hombre que había sido obispo de Milán durante 23 años finalmente cerró los ojos por última vez.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/45%20Miren%20quien%20esta%20conduciendo%20el%20autobus%20ahora.mp3" length="17402443" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula,"Mira quién está conduciendo el autobús ahora".Como se señaló en un episodio anterior, es difícil contar la Historia de la Iglesia siguiendo una línea de tiempo y narrativa recta. La expansión de la Fe en diferentes regiones significa que hay muchas historias. Por lo tanto, es necesario hacer un cierto retroceso a medida que seguimos la difusión del Evangelio de una región a otra. El problema con eso, aunque en una serie de audio, puede ser confuso a medida que rebotamos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Ya hemos seguido la expansión del cristianismo al Lejano Oriente y pasamos del 4º siglo a alrededor del 6º, luego hicimos un pequeño paseo rápido hasta el siglo 17. Luego, en este próximo episodio estamos de vuelta en Italia hablando del 3º siglo.El episodio de esta semana es un ejemplo. Vamos a echar un vistazo a 2 individuos interesantes e importantes en la historia; no sólo de la Fe à sino del mundo. Es un par de hombres que ya hemos visto: el Obispo Ambrosio de Milán y el Emperador Teodosio I. La razón por la que estamos considerando otra vez a estos 2 es porque su relación fue fundamental para establecer el lazo entre Iglesia y Estado que se convirtió en una de las realidades que definieron a Europa en la Edad Media.Sé que algo de esto es una repetición de material anterior. Quédate conmigo porque tenemos que considerar el trasfondo de los jugadores en nuestra historia.Ambrosio nació en la poderosa familia Romana de Aurelio alrededor del año 340 en la ciudad Alemana de Tréverce, que en ese momento servía como la capital de la provincia Romana de Galia. Sus padres eran cristianos. Su padre ocupó el importante cargo de prefecto pretoriano. Su madre era una mujer de gran intelecto y virtud.Su padre murió cuando aún era joven y como era típico de los Romanos ricos de la época, Ambrosio siguió a su padre a la arena política. Fue educado en Roma, donde estudió derecho, literatura, y como se habría de esperar de alguien que se metía en la política: retórica. En el año 372 fue nombrado gobernador de la región de Liguria, siendo su capital Milán, la segunda capital de Italia después de Roma. De hecho, a finales del 4º siglo, Milán se convirtió en la nueva Capital Imperial. Los Emperadores Occidentales consideraban que Roma tenia la gran necesidad de reparaciones importantes y estaba demasiado lejos de donde estaba toda la acción. Durante décadas, los Emperadores en Roma estuvieron demasiado distantes de las constantes campañas contra las tribus Germánicas. Querían estar más cerca de la acción, así que los cuarteles del sistema Imperial se trasladaron a Milán.Poco después de convertirse en gobernador, la famosa controversia entre los Arrianos y Católicos tomo fuerza. En el año 374 murió el obispo Arriano de Milán, Auxentius. Por supuesto, los Arrianos esperaban que un arriano fuera nombrado para reemplazarlo. Pero los Católicos vieron esto como una oportunidad para instalar uno de los suyos. La polémica que siguió amenazó con destruir la paz de la ciudad, por lo que el gobernador Ambrosio asistió a la reunión de la iglesia convocada para nombrar un nuevo obispo. Pensó que su presencia como magistrado civil principal impediría disturbios. ¡Imagínate eso! Los cristianos tenían fama de volverse rebeldes cuando no se salían con la suya. Suena como Los Ángeles cuando los Lakers ganan.Sí è ¡Esos cristianos en Milán! Corriendo enloquecidos por las calles, volcando carrosas y saqueando vendedores ambulantes que vendían tacos de pescado - ¡Vergonzoso!Bueno, de todos modos, Ambrosio asistió a las elecciones, con la esperanza de que su presencia recordara a la multitud que à Disturbios serían reprimidos por la fuerza. Dio un discurso a los reunidos sobre la necesidad de mostrar moderación y que la violencia deshonraría a Dios. Su mensaje fue tan razonable, su tono tan honorable, que cuando llegó el momento de nominar candidatos para la silla del obispo]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/01/Bus.jpg</ssp:url> <ssp:title>45-Mira quién está conduciendo el autobús ahora</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula,"Mira quién está conduciendo el autobús ahora".Como se señaló en un episodio anterior, es difícil contar la Historia de la Iglesia siguiendo una línea de tiempo y narrativa recta. La expansión de la Fe en diferentes regiones significa que hay muchas historias. Por lo tanto, es necesario hacer un cierto retroceso a medida que seguimos la difusión del Evangelio de una región a otra. El problema con eso, aunque en una serie de audio, puede ser confuso a medida que rebotamos hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Ya hemos seguido la expansión del cristianismo al Lejano Oriente y pasamos del 4º siglo a alrededor del 6º, luego hicimos un pequeño paseo rápido hasta el siglo 17. Luego, en este próximo episodio estamos de vuelta en Italia hablando del 3º siglo.El episodio de esta semana es un ejemplo. Vamos a echar un vistazo a 2 individuos interesantes e importantes en la historia; no sólo de la Fe à sino del mundo. 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Cuando fue bautizado el día de Navidad por el Obispo Remigius de Rheims, 3.000 de sus guerreros se unieron a él. Fue el primero de varios <strong><em>bautismos masivos</em></strong> que tomaron lugar durante la Edad Media en Europa. Y plantea la cuestión de la <strong><em>paganización del Cristianismo.</em></strong>La tarea de las Misiones suele pasar de 1 de 2 maneras.La primera y la más común es la ruta de la <strong><em>conversión individual</em></strong>. Aunque en el NT encontramos que los conversos fueron llamados al bautismo <strong><em>inmediatamente</em></strong>, no pasó mucho tiempo antes de que la conversión fuera seguida de un período de instrucción <strong><em>antes</em></strong> del bautismo. Ese tiempo para la instrucción en los fundamentos de la Fe podría ser corto o largo, dependiendo de las normas del obispo o de la comunidad de creyentes. Esta forma de misiones, la de la <strong><em>conversión individual y el bautismo</em></strong> fue el método utilizado por la Iglesia por los primeros 3 siglos, y por la mayoría de las misiones protestantes desde el siglo 19 hasta la actualidad. Esto se debe al énfasis en un cambio <strong><em>individual</em></strong> <strong><em>o personal</em></strong> del corazón por el evangélico. Si bien esto ciertamente encuentra apoyo en las Escrituras, puede perderse una dinámica importante cuando las personas se convierten a Cristo de una cultura pagana. Su cambio hacia la fe muchas veces significa ser desarraigado de esa cultura; a veces llevandolos a la necesidad de trasladarse físicamente a un área donde su fe no pondrá en peligro su vida o la de su familia.Por esa razón, a veces se ha utilizado otro método en las Misiones; la de la <strong><em>conversión masiva</em></strong>, donde todo un <strong><em>grupo de personas</em></strong> toma la decisión <strong><em>comunal</em></strong> de abandonar su antigua religión en favor del Cristianismo.Ahora, sospecho que algunos de los que escuchan responderán a esta idea de conversión masiva con desacuerdo. El evangélico ha puesto tal énfasis en la salvación <strong><em><u>personal</u></em></strong> que la idea de la conversión de toda una comunidad a la vez es altamente sospechosa. A menudo hablamos de recibir a Cristo como el Salvador PERSONAL. Así que la idea de que <strong><em>un pueblo entero</em></strong> <strong><em>o tribu </em></strong>se volvería a la fe en Cristo a la vez nos parece ingenuo.Pero considere esto: La idea de la <strong><em>libertad personal e individual</em></strong> es en muchos sentidos un concepto claramente <strong><em>moderno, occidental y democrático</em></strong>. Incluso en nuestro tiempo, gran <strong><em>parte</em></strong> del mundo tiene poco concepto de libertad personal o individual. Se entienden a sí mismos como parte de una familia, aldea o tribu; como miembro de una <strong><em>comunidad</em></strong> de personas donde la individualidad autónoma es considerada como peligrosa y una amenaza para la supervivencia del grupo. Durante gran parte de la historia y en una buena parte del mundo, la idea de que cambiarías tu religión por tu cuenta mientras todos los demás creían en otros dioses era simplemente impensable. La conversión enojaría a los viejos dioses y así pondrías en peligro a tu familia y vecinos. Esto fue algo que varios Emperadores Romanos usaron como razón para <strong><em>oponerse</em></strong> al Cristianismo.Algunos misioneros Cristianos se dieron cuenta de que la <strong><em>clave </em></strong>para la conversión de estos pueblos paganos comunales era <strong><em>ganarse al líder</em></strong>. Porque <strong><em>su elección</em></strong> casi siempre era adoptada por toda la tribu. Sin duda, esos misioneros entendían que la salvación era <strong><em>una cuestión individual.</em></strong> Pero sabían que la clave para poder trabajar <strong><em>por </em></strong>salvaciones individuales era ganarse al líder, que a su vez guiaría a su pueblo en una conversión masiva. Entonces podrían ser libres de trabajar la fe en la vida de las personas de una manera más íntima y personal.La desventaja de la conversión masiva es obvia. Muchos de los que se convertían <strong><em>formalmente</em></strong> al ser bautizados, nunca llegaron a una <strong><em>fe real</em></strong> en Cristo. Tomaron la<strong><em> etiqueta</em></strong> de Cristiano sin ser genuinamente convertidos. Lo que hizo esto especialmente problemático fue cuando era el <strong><em>gobernante</em></strong> quien <strong><em>fingía</em></strong> la conversión. Algunos lo hicieron con fines puramente pragmáticos. Someterse al bautismo a menudo les trajo ganancias políticas y económicas. Las conversiones masivas podrían facilitar que los conversos genuinos practiquen una nueva visión del mundo, pero también pusieron en peligro la Fe porque los no convertidos trajeron consigo viejas supersticiones, mezclándolas en el cristianismo en una amalgama religiosa sincretista.Este fue el caso del rey Franco <strong><em>Clodoveo</em></strong>. Pasó por los <strong><em>pasos </em></strong>de conversión, pero Jesús permaneció para él poco más que un líder <strong><em>caudillo divino</em></strong>.<strong><em>Gregorio de Tours</em></strong>, que vivió un siglo después de Clodoveo, fue su biógrafo principal. Gregorio dice que incluso después de su conversión, Clodoveo usó engaño, astucia y traición para expandir su reino. Envió sobornos a nobles y a los responsables de proteger a un rey rival para que lo <strong><em>traicionaran</em></strong>. Le dijo al hijo de otro rey que, si <strong><em>mataba</em></strong> a su padre, Clodoveo apoyaría el ascenso del hijo al trono y haría una alianza con él. El hijo hizo lo que Clodoveo esperaba y mató a su padre. Clodoveo rápidamente anunció que el hijo era culpable de crímenes atroces de parricidio y regicidio y se apoderó de su reino.Como a Dan Carlin le gusta señalar en un episodio de su podcast- <strong><em>Hardcore History, Thor's Angels</em></strong>, cuando pienses en los Godos o los Francos de ese tiempo, piensa en una banda de motociclistas criminales modernos. No estaría muy lejos de la marca de como eran esos bárbaros Germánicos; tanto en su manera de pensar y actuar, al igual que en su apariencia. Cuando Clodoveo se sometió al bautismo, todo lo que hizo fue cambiar su chaleco de cuero <strong><em>negro</em></strong> por uno <strong><em>azul marino</em></strong>.Entre los Francos y otras tribus Germánicas apenas convertidas, los santos que habían muerto hace mucho tiempo tomaron el lugar de sus numerosas deidades para reemplazarlos. Cada santo adoptó un papel que los viejos dioses habían desempeñado. <strong><em>San Antonio</em></strong> se encargaba de los <strong><em>cerdos</em></strong>, <strong><em>San Galo</em></strong> cuidaba de las <strong><em>gallinas</em></strong>, <strong><em>Apolonia</em></strong> curaba <strong><em>dolor de muelas</em></strong>, <strong><em>Genoveva</em></strong> curaba la <strong><em>fiebre</em></strong>, y el <strong><em>Santo Blaise</em></strong> calmaba el <strong><em>dolor de garganta</em></strong>. Por cada necesidad humana, los alemanes tomaron un santo para cuidarlo.Circulaban muchas historias sobre los poderes milagrosos de estos santos. Uno hablaba de 2 mendigos, 1 cojo, y el otro ciego. Quedaron atrapados en una procesión de los devotos que llevaban las reliquias de San Martín. Pero estos 2 mendigos se ganaban la vida con las limosnas de los piadosos y <strong><em>no querían ser</em></strong> <strong><em>sanados</em></strong>. Temerosos de que se curaran por su proximidad a las reliquias, rápidamente llegaron a un acuerdo. El que podían ver pero no caminar se montaría en los hombros del que podía caminar pero no ver y así trataron de salir de la procesión. No fueron capaces de escapar lo suficientemente rápido; ambos fueron curados. è esas historias eran abundantes.Al igual que Constantino el Grande a principios del 4º siglo, no podemos estar seguros si la conversión de Clodoveo fue real o fingida. Ciertamente, gran parte de su comportamiento <strong><em>después</em></strong> de su bautismo es dudoso. Pero los beneficios políticos de la conversión ciertamente eran muy obvios. Clodoveo era un hombre de enorme ambición. Quería ser más que un <strong><em>cacique</em></strong> de los Francos. Quería ser <strong><em>rey</em></strong>, un <strong><em>jefe de jefes</em></strong>. Sabía que necesitaba distinguirse entre los muchos centros de poder competidores en Europa occidental. Al unirse a la Iglesia Romana se apartó de los otros reyes Germánicos los cuales eran todos Arrianos. Este movimiento aseguró el apoyo de la nobleza Gaélico-Romana en toda Galia.&nbsp;Clodoveo fue el primer líder de los Francos en unir a las tribus bajo un solo gobernante, cambiando el liderazgo de un grupo de <strong><em>caciques</em></strong> por un gobierno por los <strong><em>reyes</em></strong>, asegurando que la línea real estaba en manos de sus herederos, conocidos como los <strong><em>Merovingios</em></strong>.Poco después de su bautismo y de la rápida conversión de 3000 de sus guerreros, Clodoveo presionó a otros nobles Francos para que se convirtieran y se unieran a la Iglesia Romana. Entendía que la unidad religiosa del reino era crucial para evitar contiendas, y para seguir haciendo campañas para ampliar sus fronteras. Las guerras de conquista se convirtieron en un medio para "liberar a otras personas del error del arrianismo". Y la iglesia de Roma no era en absoluto adversa de tener una fuerza armada de su lado.Clodoveo no tuvo tan éxito en expandir sus fronteras al sur y al este en la región de los Borgoñeses, pero fue capaz de sacar a los Visigodos de Galia, confinándolos en España. En la Batalla de Vouille, el Rey Visigodo Alaric II fue asesinado. En agradecimiento por su servicio en la derrota de los Visigodos, el Emperador Oriental <strong><em>Anastasio I</em></strong> declaró Clodoveo <strong><em>Cónsul</em></strong>, un título provocativo ya que recordaba a los antiguos líderes Romanos.Clodoveo hizo a<strong><em> París</em></strong> la nueva capital del reino Franco y construyó una iglesia dedicada a Pedro y Pablo.Poco antes de morir, Clodoveo llamó el <strong><em>Primer Concilio de Orleans</em></strong>, un sínodo de 33 obispos Galos. El objetivo era reformar a la Iglesia y forjar un vínculo perdurable entre la Corona y la Iglesia. El Consejo aprobó más de 30 decretos que trajeron la igualdad entre los conquistadores Francos y sus súbditos Galos.Clodoveo murió en el otoño del año 511, dejando el reino a sus 4 hijos. A diferencia de Alejandro Magno que no hizo ninguna provisión para dividir su imperio entre sus 4 generales, Clodoveo esculpió la Galia en 4 regiones, una para cada hijo; Rheims, Orleans, Paris &amp; Soissons. Clodoveo <strong><em>ingenuamente</em></strong> pensó que esto los mantendría contentos y resultaría en paz. En verdad, inicio de un período de desunión que duró hasta el final de la dinastía Merovingia a mediados del 8º siglo.En el episodio 37 miramos al misionero Irlandés Patricio del 5º siglo. Los Irlandeses nunca habían sido parte del Imperio Romano. Aunque tenían contacto frecuente con la Gran Bretaña Romana, los Celtas Irlandeses eran cultural, económica y políticamente diferentes. Cuando el ejército Romano abandonó Gran Bretaña como demasiado costosa y difícil de defender, la Iglesia llenó el vacío. El acercamiento espiritual a Irlanda fue principalmente obra de Patricio, quien aunque era Británico, plantó una iglesia en Irlanda que permaneció independiente de la Iglesia Católica Romana.Patricio entendía la dinámica evangelista de la fe Cristiana y discernió que sólo ofrecía lo que los druidas nativos no podían: Paz a una tierra atribulada por la guerra constante entre las tribus. La estrategia de Patrick era ganar a los líderes tribales a Cristo. Muchos lideres locales se convirtieron en Cristianos. Debido a la forma en que estaba organizada la sociedad Celta, cuando los gobernantes se convertían, también lo hacían el pueblo que gobernaban.Irlanda estaba lista para el mensaje y la oferta del Evangelio. La religión practicada por los druidas era un terrorismo brutal, demoníaco y religioso que mucha de la gente común estaba ansiosa por desechar. El Evangelio era un mensaje de lo mas OPUESTO a lo que ofrecían los Druidas como uno se puede imaginar. Se estima que hubo hasta 100,000 conversos genuinos al ministerio de Patricio.Sobre el fundamento de la fe y la vida de la iglesia que Patricio fundo, <strong><em>Finnian de Clonard</em></strong> construyó un patrón para el Monasticismo Irlandés a principios del siglo 6º. Los monasterios fueron fundados <strong><em>en toda</em></strong> Irlanda. A medida que aumentaban en número y prestigio, la organización eclesiástica que<strong><em> Patricio</em></strong> estableció empezó a marchitarse. A <strong><em>finales</em></strong> del siglo 6º, la iglesia Irlandesa se había convertido en una iglesia de monjes. Los Abades reemplazaron a los Obispos como líderes de la Iglesia. Desde el principio, los monjes irlandeses valoraban la enseñanza y una difusión enérgica del Evangelio.Curiosamente, hay evidencia de que el fervor misionero que sobresale como uno de los rasgos principales del Cristianismo Celta puede haber sido debido a su sistema de <strong><em>penitencia</em></strong>. En un episodio anterior vimos cómo la iglesia primitiva desarrolló una visión del arrepentimiento que <strong><em>incluía </em></strong>penitencia. La idea era que el arrepentimiento debía <strong><em>demostrarse</em></strong> mediante algún acto que mostrara un corazón <strong><em>contrito</em></strong>. La teología detrás de esta idea era: El arrepentimiento es un tema del corazón que sólo Dios puede ver. Juan el Bautista había decía: "Traigan frutos dignos de arrepentimiento." Entonces, cuando la gente se arrepentía, su cuenta ante Dios es absuelta. Pero... ¿cómo son restaurados a la comunidad de fe– la comunión en la Iglesia? Mientras que el hombre no puede ver el corazón, puede ver las acciones que fluyen desde ese corazón. La penitencia se convirtió en un <strong><em>sistema de obras</em></strong> que las personas podían realizar que <strong><em>marcarían</em></strong> el arrepentimiento. No pasó mucho tiempo antes de que se hicieran listas de <strong><em>que penitencia</em></strong> se debía hacer <strong><em>por los pecados</em></strong>. Una de las formas de penitencia que practicaban los cristianos Celtas era el <strong><em>exilio</em></strong>, el destierro de sus hogares. Parte de la intensa actividad misionera de los Cristianos Celtas fue motivada por esta forma de penitencia.Los eruditos-monjes irlandeses se extendieron por toda Europa durante la 6º y 7º siglo. Esta agresiva actividad misionera de la Iglesia Celta finalmente causó problemas, ya que permanecían <strong><em>independientes </em></strong>de Roma. Las iglesias iniciadas por misioneros irlandeses se encontraban a menudo en regiones que más tarde estaban bajo el control de Roma.En el año 636, Irlanda del <strong><em>Sur</em></strong> decidió unir su comunidad eclesiástica a la Iglesia Romana. Luego, en el año 697, la iglesia de Irlanda del Norte decidió siguió su ejemplo. Aunque la mayor parte del Cristianismo Celta fue finalmente unido al Catolicismo Romano, comunidades aisladas esparcidas por Escocia, Gales y las Islas Británicas continuaron su independencia durante muchos años.Uno de los misioneros Celta-Ingles que tuvo un gran impacto en el Norte de Europa fue <strong><em>Bonifacio</em></strong>.Nacido <strong><em>Wilfrido </em></strong>en el reino Anglosajón de Wessex a principios de la década del año 670, su familia fue próspera y lo envió a la escuela en un monasterio en Exeter. La vida de los monjes apeló a Wilfrido y en contra de los deseos de su padre, decidió seguir una carrera religiosa. Mostró un dominio de las Escrituras y una gran habilidad en la enseñanza y la organización, rasgos buscados en la vida monástica. Para seguir entrenando se trasladó a un monasterio Benedictino en Hampshire. Este monasterio era dirigido por un Abad brillante que lo había convertido en un centro de enseñanza. Wilfrido pronto se convirtió en un profesor en la escuela del monasterio y a la edad de 30 años fue ordenado sacerdote. Cuando el abad murió en el año 716, la opción lógica para reemplazarlo fue Wilfrido. En un movimiento sorprendente, <strong><em>se negó</em></strong>, y se fue a la región de Frisia, lo que hoy conocemos como los <strong><em>Países Bajos</em></strong>.Wilfrido tenía la pasión de llevar el Evangelio de Cristo a lugares donde aun no se había plantado. Había oído hablar de un misionero con un pensamiento similar llamado <strong><em>Willibrord</em></strong> que trabajaba en Frisia y necesitaba ayuda. Pasaron un año juntos, pero cuando estalló la guerra, ambos regresaron a casa.Un año más tarde, Wilfrido fue a Roma en busca de una audiencia con el Papa Gregorio II. Compartió su visión de ver a las tribus Germánicas liberadas de su herejía arriana a la fe católica. Gregorio respondió: "Tú brillas con el fuego que trae la salvación que nuestro Señor vino a enviar sobre la tierra."El Papa lo renombró 'Bonifacio' después del mártir del 4º siglo, Bonifacio de Tarso, y lo nombró <strong><em>obispo misionero</em></strong> para Germania. Esto significaba que Bonifacio era un obispo sin <strong><em>diócesis.</em></strong> El reino de su ministerio no tenía iglesias. Dependía de él llevar la luz de Cristo a las tribus Germánicas supersticiosas. Bonifacio nunca regresó a Inglaterra.Centró su trabajo en las regiones de Hesse &amp; Turingia, llevando a miles a Cristo. Plantó <strong><em>decenas</em></strong> de iglesias.Mientras que los alemanes eran <strong><em>nominalmente</em></strong> arrianos, regiones enteras <strong><em>seguían siendo paganas</em></strong>, adorando a los antiguos dioses Alemanes y practicando ritos supersticiosos. Bonifacio encontró algunos misioneros supuestamente Cristianos mientras se dirigía a través de Alemania, pero ellos defendían herejías. No es de extrañar que hubieran tenido poco impacto. Cuando se enfrentó a ellos, se resistieron. Así que Bonifacio hizo que los arrestaran y confinaran. Pronto se ganó una reputación por ser severo y determinado.Una historia de la carrera de Bonifacio es legendaria. Se desconoce si es factual o no. Ciertamente no es difícil creer que un hombre que iría a Roma y pediría permiso para llevar el Evangelio solo a herejes y paganos podría hacer algo como lo que estamos a punto de escuchar.La historia dice que Bonifacio fue a <strong><em>Geismar</em></strong> en Hesse, donde estaba el <strong><em>Donar</em></strong> o el <strong><em>Roble de Thor</em></strong>. Como era común para los Alemanes, consideraban que los árboles y los bosques tenían un gran poder espiritual. <strong><em>Thor</em></strong>, dios del trueno, era la deidad principal en su panteón. El Roble Donar estaba dedicado a su poder y gloria. Bonifacio sabía que <strong><em>no había</em></strong> Thor y que no habría reacción si cortaba un árbol. Algunos Alemanes podrían protestar y tratar de defender el honor de Thor. Así que Bonifacio los llamó a reunirse, y luego les puso este desafío: que Thor, ese poderoso dios del trueno, defendiera su árbol él mismo. Ciertamente un dios tan grande como el dios del trueno podría lidiar con un pequeño sacerdote cristiano. A menos que, à no hubiera Thor y la fe cristiana fuera verdadera. Bonifacio levantó su hacha y comenzó a atacar. No se vio ningún relámpago. Ningún trueno sacudió el suelo. Pero según su primer biógrafo <strong><em>Willibald</em></strong>, después de que Bonifacio hubiera tomado una docena de golpes con su hacha al roble, un fuerte viento se socito y lo derribó. Cayó y se rompió en 4 pedazos, revelando que de hecho estaba podrido. El mensaje era claro; las viejas costumbres eran como ese roble podrido. La gente estaba aturdida y como si fueran liberados de una prisión en la que habían estado recluidos durante mucho tiempo, renunciaron a su creencia en los viejos dioses y en masa se convirtieron al cristianismo. Bonifacio usó la madera del Roble de Donar para construir una iglesia.Su habilidad en la administración trajo un notable nivel de organización a la iglesia Alemana que estaba creciendo rápidamente. En el año 732 fue nombrado arzobispo sobre Alemania. Se enfoco en trabajar para establecer un clero educado, disciplinado y puro; algo que sabía que en otras partes de la Europa no era el caso. No toleraba ni pereza ni incompetencia entre los clérigos y purgaba los persistentes ritos del paganismo Alemán de los rituales de la iglesia. El sincretismo que había sido adoptado en muchos otros lugares, por el cual los ritos paganos eran absorbidos en las tradiciones eclesiásticas, no era algo que Bonifacio permitía. Usando voluntarios misioneros de Inglaterra, muchos de los cuales eran mujeres, avanzó la organización y la estructura en la iglesia alemana y la llenó de celo por la obediencia, el servicio y la obra misionera.Junto con su labor administrativa y misionera, Bonifacio construyó monasterios en toda Alemania. El más influyente fue en<strong><em> Fulda</em></strong>, el centro geográfico de Alemania.No se había celebrado ningún consejo eclesiástico en el reino Franco durante décadas antes de su llegada. Bonifacio convocó a 5 de ellos entre los años 742 y 747. A petición de estos Consejos, estos Consejos adoptaron reglamentos estrictos para el clero y condenaron a los herejes locales.Bonifacio era un monje <strong><em>Benedictino</em></strong>. Los Benedictinos enfatizaban la pobreza, la pureza moral y la obediencia a Cristo. La Regla de Benedicto era la norma para los monasterios de toda Europa en ese momento. Eran lugares de adoración, devoción, oración y enseñanza, oasis de cultura y civilización en medio del desierto de un mundo lejos de Dios. Los monjes copiaban las Escrituras y libros cristianos antiguos. Los monasterios eran los únicos centros educativos durante el período medieval. Si no hubiera sido por ellos, no hubiera surgido ningún Renacimiento. Los monasterios fueron donde se mantuvo todo el aprendizaje que formó la base intelectual de la que vino el Renacimiento. Tristemente, a lo largo de los siglos, muchos monasterios abandonaron sus raíces espirituales y se convirtieron en lugares de inmoralidad y corrupción. Los que Bonifacio fundo en su mayor parte <strong><em>permanecieron</em></strong> siendo lugares de educación, hospitalidad y alcance misionero.Bonifacio entendía que todo su trabajo podía convertirse en nada si llegaba la guerra. Así que trabajó para fomentar las relaciones pacíficas entre los Francos, las tribus Germánicas y la Iglesia. Fue crucial en la negociación de un tratado entre el Papa y el rey Franco <strong><em>Pepín</em></strong> que eventualmente se convertiría en una poderosa alianza de la iglesia y el estado más tarde en la Edad Media.Después de años de ministerio en Alemania Central, Bonifacio volvió a sentir a Frisia en el Norte llamándolo. Este era el lugar donde había probado por primera vez su mano en la obra misional. Ahora, casi a la edad de 80 años, renunció a su puesto como Arzobispo de Maguncia para dirigirse al norte una vez más. El y sus seguidores vagaban por el campo destruyendo santuarios paganos, construyendo iglesias y bautizando a miles.Se suponía que un grupo de nuevos conversos se juntaría con Bonifacio y sus 52 compañeros en Dorkum. Mientras Bonifacio los esperaba, llegó una banda de forajidos. En sus viajes anteriores, Bonifacio siempre había ido con un guardia armado comisionado por el gobernante Franco. Ahora estaba en un reino más allá del control de los Francos. En el primer consejo que había llamado años antes, había presionado para impedir que el clero llevara armas. Todo lo que tenían para defenderse era el gran libro cubierto de madera que estaba leyendo. Lo uso como escudo. Mientras bateó las navajas de los forajidos que intentaban apuñalarlo, me pregunto si se arrepintió de su posición anterior. Un libro hace un escudo muy pobre, incluso si su cubierta es de un cuarto de pulgada de espesor. Bonifacio y todo su grupo fueron masacrados allí en la orilla de un río. Cuando los conversos llegaron para reunirse con él, encontraron su cuerpo, y junto a él estaba una copia del libro   de Ambrosio à <em>La ventaja de la muerte</em>, con cortes profundos en él. El libro está en exhibición en Fulda.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio es – ExpansiónVamos a pasar un poco de tiempo ahora rastreando la expansión de la Fe hacia diferentes áreas durante los principios de la Edad Media.Terminamos la última vez con la historia de la conversión del rey Franc]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="478" height="306" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/christmap.gif" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>El título de este episodio es – <strong><em>"Expansión"</em></strong>Vamos a pasar un poco de tiempo ahora rastreando la expansión de la Fe hacia diferentes áreas durante los principios de la Edad Media.Terminamos la última vez con la historia de la conversión del rey Franco Clodoveo en el año 496. Cuando fue bautizado el día de Navidad por el Obispo Remigius de Rheims, 3.000 de sus guerreros se unieron a él. Fue el primero de varios <strong><em>bautismos masivos</em></strong> que tomaron lugar durante la Edad Media en Europa. Y plantea la cuestión de la <strong><em>paganización del Cristianismo.</em></strong>La tarea de las Misiones suele pasar de 1 de 2 maneras.La primera y la más común es la ruta de la <strong><em>conversión individual</em></strong>. Aunque en el NT encontramos que los conversos fueron llamados al bautismo <strong><em>inmediatamente</em></strong>, no pasó mucho tiempo antes de que la conversión fuera seguida de un período de instrucción <strong><em>antes</em></strong> del bautismo. Ese tiempo para la instrucción en los fundamentos de la Fe podría ser corto o largo, dependiendo de las normas del obispo o de la comunidad de creyentes. Esta forma de misiones, la de la <strong><em>conversión individual y el bautismo</em></strong> fue el método utilizado por la Iglesia por los primeros 3 siglos, y por la mayoría de las misiones protestantes desde el siglo 19 hasta la actualidad. Esto se debe al énfasis en un cambio <strong><em>individual</em></strong> <strong><em>o personal</em></strong> del corazón por el evangélico. Si bien esto ciertamente encuentra apoyo en las Escrituras, puede perderse una dinámica importante cuando las personas se convierten a Cristo de una cultura pagana. Su cambio hacia la fe muchas veces significa ser desarraigado de esa cultura; a veces llevandolos a la necesidad de trasladarse físicamente a un área donde su fe no pondrá en peligro su vida o la de su familia.Por esa razón, a veces se ha utilizado otro método en las Misiones; la de la <strong><em>conversión masiva</em></strong>, donde todo un <strong><em>grupo de personas</em></strong> toma la decisión <strong><em>comunal</em></strong> de abandonar su antigua religión en favor del Cristianismo.Ahora, sospecho que algunos de los que escuchan responderán a esta idea de conversión masiva con desacuerdo. El evangélico ha puesto tal énfasis en la salvación <strong><em><u>personal</u></em></strong> que la idea de la conversión de toda una comunidad a la vez es altamente sospechosa. A menudo hablamos de recibir a Cristo como el Salvador PERSONAL. Así que la idea de que <strong><em>un pueblo entero</em></strong> <strong><em>o tribu </em></strong>se volvería a la fe en Cristo a la vez nos parece ingenuo.Pero considere esto: La idea de la <strong><em>libertad personal e individual</em></strong> es en muchos sentidos un concepto claramente <strong><em>moderno, occidental y democrático</em></strong>. Incluso en nuestro tiempo, gran <strong><em>parte</em></strong> del mundo tiene poco concepto de libertad personal o individual. Se entienden a sí mismos como parte de una familia, aldea o tribu; como miembro de una <strong><em>comunidad</em></strong> de personas donde la individualidad autónoma es considerada como peligrosa y una amenaza para la supervivencia del grupo. Durante gran parte de la historia y en una buena parte del mundo, la idea de que cambiarías tu religión por tu cuenta mientras todos los demás creían en otros dioses era simplemente impensable. La conversión enojaría a los viejos dioses y así pondrías en peligro a tu familia y vecinos. Esto fue algo que varios Emperadores Romanos usaron como razón para <strong><em>oponerse</em></strong> al Cristianismo.Algunos misioneros Cristianos se dieron cuenta de que la <strong><em>clave </em></strong>para la conversión de estos pueblos paganos comunales era <strong><em>ganarse al líder</em></strong>. Porque <strong><em>su elección</em></strong> casi siempre era adoptada por toda la tribu. Sin duda, esos misioneros entendían que la salvación era <strong><em>una cuestión individual.</em></strong> Pero sabían que la clave para poder trabajar <strong><em>por </em></strong>salvaciones individuales era ganarse al líder, que a su vez guiaría a su pueblo en una conversión masiva. Entonces podrían ser libres de trabajar la fe en la vida de las personas de una manera más íntima y personal.La desventaja de la conversión masiva es obvia. Muchos de los que se convertían <strong><em>formalmente</em></strong> al ser bautizados, nunca llegaron a una <strong><em>fe real</em></strong> en Cristo. Tomaron la<strong><em> etiqueta</em></strong> de Cristiano sin ser genuinamente convertidos. Lo que hizo esto especialmente problemático fue cuando era el <strong><em>gobernante</em></strong> quien <strong><em>fingía</em></strong> la conversión. Algunos lo hicieron con fines puramente pragmáticos. Someterse al bautismo a menudo les trajo ganancias políticas y económicas. Las conversiones masivas podrían facilitar que los conversos genuinos practiquen una nueva visión del mundo, pero también pusieron en peligro la Fe porque los no convertidos trajeron consigo viejas supersticiones, mezclándolas en el cristianismo en una amalgama religiosa sincretista.Este fue el caso del rey Franco <strong><em>Clodoveo</em></strong>. Pasó por los <strong><em>pasos </em></strong>de conversión, pero Jesús permaneció para él poco más que un líder <strong><em>caudillo divino</em></strong>.<strong><em>Gregorio de Tours</em></strong>, que vivió un siglo después de Clodoveo, fue su biógrafo principal. Gregorio dice que incluso después de su conversión, Clodoveo usó engaño, astucia y traición para expandir su reino. Envió sobornos a nobles y a los responsables de proteger a un rey rival para que lo <strong><em>traicionaran</em></strong>. Le dijo al hijo de otro rey que, si <strong><em>mataba</em></strong> a su padre, Clodoveo apoyaría el ascenso del hijo al trono y haría una alianza con él. El hijo hizo lo que Clodoveo esperaba y mató a su padre. Clodoveo rápidamente anunció que el hijo era culpable de crímenes atroces de parricidio y regicidio y se apoderó de su reino.Como a Dan Carlin le gusta señalar en un episodio de su podcast- <strong><em>Hardcore History, Thor's Angels</em></strong>, cuando pienses en los Godos o los Francos de ese tiempo, piensa en una banda de motociclistas criminales modernos. No estaría muy lejos de la marca de como eran esos bárbaros Germánicos; tanto en su manera de pensar y actuar, al igual que en su apariencia. Cuando Clodoveo se sometió al bautismo, todo lo que hizo fue cambiar su chaleco de cuero <strong><em>negro</em></strong> por uno <strong><em>azul marino</em></strong>.Entre los Francos y otras tribus Germánicas apenas convertidas, los santos que habían muerto hace mucho tiempo tomaron el lugar de sus numerosas deidades para reemplazarlos. Cada santo adoptó un papel que los viejos dioses habían desempeñado. <strong><em>San Antonio</em></strong> se encargaba de los <strong><em>cerdos</em></strong>, <strong><em>San Galo</em></strong> cuidaba de las <strong><em>gallinas</em></strong>, <strong><em>Apolonia</em></strong> curaba <strong><em>dolor de muelas</em></strong>, <strong><em>Genoveva</em></strong> curaba la <strong><em>fiebre</em></strong>, y el <strong><em>Santo Blaise</em></strong> calmaba el <strong><em>dolor de garganta</em></strong>. Por cada necesidad humana, los alemanes tomaron un santo para cuidarlo.Circulaban muchas historias sobre los poderes milagrosos de estos santos. Uno hablaba de 2 mendigos, 1 cojo, y el otro ciego. Quedaron atrapados en una procesión de los devotos que llevaban las reliquias de San Martín. Pero estos 2 mendigos se ganaban la vida con las limosnas de los piadosos y <strong><em>no querían ser</em></strong> <strong><em>sanados</em></strong>. Temerosos de que se curaran por su proximidad a las reliquias, rápidamente llegaron a un acuerdo. El que podían ver pero no caminar se montaría en los hombros del que podía caminar pero no ver y así trataron de salir de la procesión. No fueron capaces de escapar lo suficientemente rápido; ambos fueron curados. è esas historias eran abundantes.Al igual que Constantino el Grande a principios del 4º siglo, no podemos estar seguros si la conversión de Clodoveo fue real o fingida. Ciertamente, gran parte de su comportamiento <strong><em>después</em></strong> de su bautismo es dudoso. Pero los beneficios políticos de la conversión ciertamente eran muy obvios. Clodoveo era un hombre de enorme ambición. Quería ser más que un <strong><em>cacique</em></strong> de los Francos. Quería ser <strong><em>rey</em></strong>, un <strong><em>jefe de jefes</em></strong>. Sabía que necesitaba distinguirse entre los muchos centros de poder competidores en Europa occidental. Al unirse a la Iglesia Romana se apartó de los otros reyes Germánicos los cuales eran todos Arrianos. Este movimiento aseguró el apoyo de la nobleza Gaélico-Romana en toda Galia.&nbsp;Clodoveo fue el primer líder de los Francos en unir a las tribus bajo un solo gobernante, cambiando el liderazgo de un grupo de <strong><em>caciques</em></strong> por un gobierno por los <strong><em>reyes</em></strong>, asegurando que la línea real estaba en manos de sus herederos, conocidos como los <strong><em>Merovingios</em></strong>.Poco después de su bautismo y de la rápida conversión de 3000 de sus guerreros, Clodoveo presionó a otros nobles Francos para que se convirtieran y se unieran a la Iglesia Romana. Entendía que la unidad religiosa del reino era crucial para evitar contiendas, y para seguir haciendo campañas para ampliar sus fronteras. Las guerras de conquista se convirtieron en un medio para "liberar a otras personas del error del arrianismo". Y la iglesia de Roma no era en absoluto adversa de tener una fuerza armada de su lado.Clodoveo no tuvo tan éxito en expandir sus fronteras al sur y al este en la región de los Borgoñeses, pero fue capaz de sacar a los Visigodos de Galia, confinándolos en España. En la Batalla de Vouille, el Rey Visigodo Alaric II fue asesinado. En agradecimiento por su servicio en la derrota de los Visigodos, el Emperador Oriental <strong><em>Anastasio I</em></strong> declaró Clodoveo <strong><em>Cónsul</em></strong>, un título provocativo ya que recordaba a los antiguos líderes Romanos.Clodoveo hizo a<strong><em> París</em></strong> la nueva capital del reino Franco y construyó una iglesia dedicada a Pedro y Pablo.Poco antes de morir, Clodoveo llamó el <strong><em>Primer Concilio de Orleans</em></strong>, un sínodo de 33 obispos Galos. El objetivo era reformar a la Iglesia y forjar un vínculo perdurable entre la Corona y la Iglesia. El Consejo aprobó más de 30 decretos que trajeron la igualdad entre los conquistadores Francos y sus súbditos Galos.Clodoveo murió en el otoño del año 511, dejando el reino a sus 4 hijos. A diferencia de Alejandro Magno que no hizo ninguna provisión para dividir su imperio entre sus 4 generales, Clodoveo esculpió la Galia en 4 regiones, una para cada hijo; Rheims, Orleans, Paris &amp; Soissons. Clodoveo <strong><em>ingenuamente</em></strong> pensó que esto los mantendría contentos y resultaría en paz. En verdad, inicio de un período de desunión que duró hasta el final de la dinastía Merovingia a mediados del 8º siglo.En el episodio 37 miramos al misionero Irlandés Patricio del 5º siglo. Los Irlandeses nunca habían sido parte del Imperio Romano. Aunque tenían contacto frecuente con la Gran Bretaña Romana, los Celtas Irlandeses eran cultural, económica y políticamente diferentes. Cuando el ejército Romano abandonó Gran Bretaña como demasiado costosa y difícil de defender, la Iglesia llenó el vacío. El acercamiento espiritual a Irlanda fue principalmente obra de Patricio, quien aunque era Británico, plantó una iglesia en Irlanda que permaneció independiente de la Iglesia Católica Romana.Patricio entendía la dinámica evangelista de la fe Cristiana y discernió que sólo ofrecía lo que los druidas nativos no podían: Paz a una tierra atribulada por la guerra constante entre las tribus. La estrategia de Patrick era ganar a los líderes tribales a Cristo. Muchos lideres locales se convirtieron en Cristianos. Debido a la forma en que estaba organizada la sociedad Celta, cuando los gobernantes se convertían, también lo hacían el pueblo que gobernaban.Irlanda estaba lista para el mensaje y la oferta del Evangelio. La religión practicada por los druidas era un terrorismo brutal, demoníaco y religioso que mucha de la gente común estaba ansiosa por desechar. El Evangelio era un mensaje de lo mas OPUESTO a lo que ofrecían los Druidas como uno se puede imaginar. Se estima que hubo hasta 100,000 conversos genuinos al ministerio de Patricio.Sobre el fundamento de la fe y la vida de la iglesia que Patricio fundo, <strong><em>Finnian de Clonard</em></strong> construyó un patrón para el Monasticismo Irlandés a principios del siglo 6º. Los monasterios fueron fundados <strong><em>en toda</em></strong> Irlanda. A medida que aumentaban en número y prestigio, la organización eclesiástica que<strong><em> Patricio</em></strong> estableció empezó a marchitarse. A <strong><em>finales</em></strong> del siglo 6º, la iglesia Irlandesa se había convertido en una iglesia de monjes. Los Abades reemplazaron a los Obispos como líderes de la Iglesia. Desde el principio, los monjes irlandeses valoraban la enseñanza y una difusión enérgica del Evangelio.Curiosamente, hay evidencia de que el fervor misionero que sobresale como uno de los rasgos principales del Cristianismo Celta puede haber sido debido a su sistema de <strong><em>penitencia</em></strong>. En un episodio anterior vimos cómo la iglesia primitiva desarrolló una visión del arrepentimiento que <strong><em>incluía </em></strong>penitencia. La idea era que el arrepentimiento debía <strong><em>demostrarse</em></strong> mediante algún acto que mostrara un corazón <strong><em>contrito</em></strong>. La teología detrás de esta idea era: El arrepentimiento es un tema del corazón que sólo Dios puede ver. Juan el Bautista había decía: "Traigan frutos dignos de arrepentimiento." Entonces, cuando la gente se arrepentía, su cuenta ante Dios es absuelta. Pero... ¿cómo son restaurados a la comunidad de fe– la comunión en la Iglesia? Mientras que el hombre no puede ver el corazón, puede ver las acciones que fluyen desde ese corazón. La penitencia se convirtió en un <strong><em>sistema de obras</em></strong> que las personas podían realizar que <strong><em>marcarían</em></strong> el arrepentimiento. No pasó mucho tiempo antes de que se hicieran listas de <strong><em>que penitencia</em></strong> se debía hacer <strong><em>por los pecados</em></strong>. Una de las formas de penitencia que practicaban los cristianos Celtas era el <strong><em>exilio</em></strong>, el destierro de sus hogares. Parte de la intensa actividad misionera de los Cristianos Celtas fue motivada por esta forma de penitencia.Los eruditos-monjes irlandeses se extendieron por toda Europa durante la 6º y 7º siglo. Esta agresiva actividad misionera de la Iglesia Celta finalmente causó problemas, ya que permanecían <strong><em>independientes </em></strong>de Roma. Las iglesias iniciadas por misioneros irlandeses se encontraban a menudo en regiones que más tarde estaban bajo el control de Roma.En el año 636, Irlanda del <strong><em>Sur</em></strong> decidió unir su comunidad eclesiástica a la Iglesia Romana. Luego, en el año 697, la iglesia de Irlanda del Norte decidió siguió su ejemplo. Aunque la mayor parte del Cristianismo Celta fue finalmente unido al Catolicismo Romano, comunidades aisladas esparcidas por Escocia, Gales y las Islas Británicas continuaron su independencia durante muchos años.Uno de los misioneros Celta-Ingles que tuvo un gran impacto en el Norte de Europa fue <strong><em>Bonifacio</em></strong>.Nacido <strong><em>Wilfrido </em></strong>en el reino Anglosajón de Wessex a principios de la década del año 670, su familia fue próspera y lo envió a la escuela en un monasterio en Exeter. La vida de los monjes apeló a Wilfrido y en contra de los deseos de su padre, decidió seguir una carrera religiosa. Mostró un dominio de las Escrituras y una gran habilidad en la enseñanza y la organización, rasgos buscados en la vida monástica. Para seguir entrenando se trasladó a un monasterio Benedictino en Hampshire. Este monasterio era dirigido por un Abad brillante que lo había convertido en un centro de enseñanza. Wilfrido pronto se convirtió en un profesor en la escuela del monasterio y a la edad de 30 años fue ordenado sacerdote. Cuando el abad murió en el año 716, la opción lógica para reemplazarlo fue Wilfrido. En un movimiento sorprendente, <strong><em>se negó</em></strong>, y se fue a la región de Frisia, lo que hoy conocemos como los <strong><em>Países Bajos</em></strong>.Wilfrido tenía la pasión de llevar el Evangelio de Cristo a lugares donde aun no se había plantado. Había oído hablar de un misionero con un pensamiento similar llamado <strong><em>Willibrord</em></strong> que trabajaba en Frisia y necesitaba ayuda. Pasaron un año juntos, pero cuando estalló la guerra, ambos regresaron a casa.Un año más tarde, Wilfrido fue a Roma en busca de una audiencia con el Papa Gregorio II. Compartió su visión de ver a las tribus Germánicas liberadas de su herejía arriana a la fe católica. Gregorio respondió: "Tú brillas con el fuego que trae la salvación que nuestro Señor vino a enviar sobre la tierra."El Papa lo renombró 'Bonifacio' después del mártir del 4º siglo, Bonifacio de Tarso, y lo nombró <strong><em>obispo misionero</em></strong> para Germania. Esto significaba que Bonifacio era un obispo sin <strong><em>diócesis.</em></strong> El reino de su ministerio no tenía iglesias. Dependía de él llevar la luz de Cristo a las tribus Germánicas supersticiosas. Bonifacio nunca regresó a Inglaterra.Centró su trabajo en las regiones de Hesse &amp; Turingia, llevando a miles a Cristo. Plantó <strong><em>decenas</em></strong> de iglesias.Mientras que los alemanes eran <strong><em>nominalmente</em></strong> arrianos, regiones enteras <strong><em>seguían siendo paganas</em></strong>, adorando a los antiguos dioses Alemanes y practicando ritos supersticiosos. Bonifacio encontró algunos misioneros supuestamente Cristianos mientras se dirigía a través de Alemania, pero ellos defendían herejías. No es de extrañar que hubieran tenido poco impacto. Cuando se enfrentó a ellos, se resistieron. Así que Bonifacio hizo que los arrestaran y confinaran. Pronto se ganó una reputación por ser severo y determinado.Una historia de la carrera de Bonifacio es legendaria. Se desconoce si es factual o no. Ciertamente no es difícil creer que un hombre que iría a Roma y pediría permiso para llevar el Evangelio solo a herejes y paganos podría hacer algo como lo que estamos a punto de escuchar.La historia dice que Bonifacio fue a <strong><em>Geismar</em></strong> en Hesse, donde estaba el <strong><em>Donar</em></strong> o el <strong><em>Roble de Thor</em></strong>. Como era común para los Alemanes, consideraban que los árboles y los bosques tenían un gran poder espiritual. <strong><em>Thor</em></strong>, dios del trueno, era la deidad principal en su panteón. El Roble Donar estaba dedicado a su poder y gloria. Bonifacio sabía que <strong><em>no había</em></strong> Thor y que no habría reacción si cortaba un árbol. Algunos Alemanes podrían protestar y tratar de defender el honor de Thor. Así que Bonifacio los llamó a reunirse, y luego les puso este desafío: que Thor, ese poderoso dios del trueno, defendiera su árbol él mismo. Ciertamente un dios tan grande como el dios del trueno podría lidiar con un pequeño sacerdote cristiano. A menos que, à no hubiera Thor y la fe cristiana fuera verdadera. Bonifacio levantó su hacha y comenzó a atacar. No se vio ningún relámpago. Ningún trueno sacudió el suelo. Pero según su primer biógrafo <strong><em>Willibald</em></strong>, después de que Bonifacio hubiera tomado una docena de golpes con su hacha al roble, un fuerte viento se socito y lo derribó. Cayó y se rompió en 4 pedazos, revelando que de hecho estaba podrido. El mensaje era claro; las viejas costumbres eran como ese roble podrido. La gente estaba aturdida y como si fueran liberados de una prisión en la que habían estado recluidos durante mucho tiempo, renunciaron a su creencia en los viejos dioses y en masa se convirtieron al cristianismo. Bonifacio usó la madera del Roble de Donar para construir una iglesia.Su habilidad en la administración trajo un notable nivel de organización a la iglesia Alemana que estaba creciendo rápidamente. En el año 732 fue nombrado arzobispo sobre Alemania. Se enfoco en trabajar para establecer un clero educado, disciplinado y puro; algo que sabía que en otras partes de la Europa no era el caso. No toleraba ni pereza ni incompetencia entre los clérigos y purgaba los persistentes ritos del paganismo Alemán de los rituales de la iglesia. El sincretismo que había sido adoptado en muchos otros lugares, por el cual los ritos paganos eran absorbidos en las tradiciones eclesiásticas, no era algo que Bonifacio permitía. Usando voluntarios misioneros de Inglaterra, muchos de los cuales eran mujeres, avanzó la organización y la estructura en la iglesia alemana y la llenó de celo por la obediencia, el servicio y la obra misionera.Junto con su labor administrativa y misionera, Bonifacio construyó monasterios en toda Alemania. El más influyente fue en<strong><em> Fulda</em></strong>, el centro geográfico de Alemania.No se había celebrado ningún consejo eclesiástico en el reino Franco durante décadas antes de su llegada. Bonifacio convocó a 5 de ellos entre los años 742 y 747. A petición de estos Consejos, estos Consejos adoptaron reglamentos estrictos para el clero y condenaron a los herejes locales.Bonifacio era un monje <strong><em>Benedictino</em></strong>. Los Benedictinos enfatizaban la pobreza, la pureza moral y la obediencia a Cristo. La Regla de Benedicto era la norma para los monasterios de toda Europa en ese momento. Eran lugares de adoración, devoción, oración y enseñanza, oasis de cultura y civilización en medio del desierto de un mundo lejos de Dios. Los monjes copiaban las Escrituras y libros cristianos antiguos. Los monasterios eran los únicos centros educativos durante el período medieval. Si no hubiera sido por ellos, no hubiera surgido ningún Renacimiento. Los monasterios fueron donde se mantuvo todo el aprendizaje que formó la base intelectual de la que vino el Renacimiento. Tristemente, a lo largo de los siglos, muchos monasterios abandonaron sus raíces espirituales y se convirtieron en lugares de inmoralidad y corrupción. Los que Bonifacio fundo en su mayor parte <strong><em>permanecieron</em></strong> siendo lugares de educación, hospitalidad y alcance misionero.Bonifacio entendía que todo su trabajo podía convertirse en nada si llegaba la guerra. Así que trabajó para fomentar las relaciones pacíficas entre los Francos, las tribus Germánicas y la Iglesia. Fue crucial en la negociación de un tratado entre el Papa y el rey Franco <strong><em>Pepín</em></strong> que eventualmente se convertiría en una poderosa alianza de la iglesia y el estado más tarde en la Edad Media.Después de años de ministerio en Alemania Central, Bonifacio volvió a sentir a Frisia en el Norte llamándolo. Este era el lugar donde había probado por primera vez su mano en la obra misional. Ahora, casi a la edad de 80 años, renunció a su puesto como Arzobispo de Maguncia para dirigirse al norte una vez más. El y sus seguidores vagaban por el campo destruyendo santuarios paganos, construyendo iglesias y bautizando a miles.Se suponía que un grupo de nuevos conversos se juntaría con Bonifacio y sus 52 compañeros en Dorkum. Mientras Bonifacio los esperaba, llegó una banda de forajidos. En sus viajes anteriores, Bonifacio siempre había ido con un guardia armado comisionado por el gobernante Franco. Ahora estaba en un reino más allá del control de los Francos. En el primer consejo que había llamado años antes, había presionado para impedir que el clero llevara armas. Todo lo que tenían para defenderse era el gran libro cubierto de madera que estaba leyendo. Lo uso como escudo. Mientras bateó las navajas de los forajidos que intentaban apuñalarlo, me pregunto si se arrepintió de su posición anterior. Un libro hace un escudo muy pobre, incluso si su cubierta es de un cuarto de pulgada de espesor. Bonifacio y todo su grupo fueron masacrados allí en la orilla de un río. Cuando los conversos llegaron para reunirse con él, encontraron su cuerpo, y junto a él estaba una copia del libro   de Ambrosio à <em>La ventaja de la muerte</em>, con cortes profundos en él. El libro está en exhibición en Fulda.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/44-Expansi%C3%B3n.mp3" length="19322731" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio es – "Expansión"Vamos a pasar un poco de tiempo ahora rastreando la expansión de la Fe hacia diferentes áreas durante los principios de la Edad Media.Terminamos la última vez con la historia de la conversión del rey Franco Clodoveo en el año 496. Cuando fue bautizado el día de Navidad por el Obispo Remigius de Rheims, 3.000 de sus guerreros se unieron a él. Fue el primero de varios bautismos masivos que tomaron lugar durante la Edad Media en Europa. Y plantea la cuestión de la paganización del Cristianismo.La tarea de las Misiones suele pasar de 1 de 2 maneras.La primera y la más común es la ruta de la conversión individual. Aunque en el NT encontramos que los conversos fueron llamados al bautismo inmediatamente, no pasó mucho tiempo antes de que la conversión fuera seguida de un período de instrucción antes del bautismo. Ese tiempo para la instrucción en los fundamentos de la Fe podría ser corto o largo, dependiendo de las normas del obispo o de la comunidad de creyentes. Esta forma de misiones, la de la conversión individual y el bautismo fue el método utilizado por la Iglesia por los primeros 3 siglos, y por la mayoría de las misiones protestantes desde el siglo 19 hasta la actualidad. Esto se debe al énfasis en un cambio individual o personal del corazón por el evangélico. Si bien esto ciertamente encuentra apoyo en las Escrituras, puede perderse una dinámica importante cuando las personas se convierten a Cristo de una cultura pagana. Su cambio hacia la fe muchas veces significa ser desarraigado de esa cultura; a veces llevandolos a la necesidad de trasladarse físicamente a un área donde su fe no pondrá en peligro su vida o la de su familia.Por esa razón, a veces se ha utilizado otro método en las Misiones; la de la conversión masiva, donde todo un grupo de personas toma la decisión comunal de abandonar su antigua religión en favor del Cristianismo.Ahora, sospecho que algunos de los que escuchan responderán a esta idea de conversión masiva con desacuerdo. El evangélico ha puesto tal énfasis en la salvación personal que la idea de la conversión de toda una comunidad a la vez es altamente sospechosa. A menudo hablamos de recibir a Cristo como el Salvador PERSONAL. Así que la idea de que un pueblo entero o tribu se volvería a la fe en Cristo a la vez nos parece ingenuo.Pero considere esto: La idea de la libertad personal e individual es en muchos sentidos un concepto claramente moderno, occidental y democrático. Incluso en nuestro tiempo, gran parte del mundo tiene poco concepto de libertad personal o individual. Se entienden a sí mismos como parte de una familia, aldea o tribu; como miembro de una comunidad de personas donde la individualidad autónoma es considerada como peligrosa y una amenaza para la supervivencia del grupo. Durante gran parte de la historia y en una buena parte del mundo, la idea de que cambiarías tu religión por tu cuenta mientras todos los demás creían en otros dioses era simplemente impensable. La conversión enojaría a los viejos dioses y así pondrías en peligro a tu familia y vecinos. Esto fue algo que varios Emperadores Romanos usaron como razón para oponerse al Cristianismo.Algunos misioneros Cristianos se dieron cuenta de que la clave para la conversión de estos pueblos paganos comunales era ganarse al líder. Porque su elección casi siempre era adoptada por toda la tribu. Sin duda, esos misioneros entendían que la salvación era una cuestión individual. Pero sabían que la clave para poder trabajar por salvaciones individuales era ganarse al líder, que a su vez guiaría a su pueblo en una conversión masiva. Entonces podrían ser libres de trabajar la fe en la vida de las personas de una manera más íntima y personal.La desventaja de la conversión masiva es obvia. Muchos de los que se convertían formalmente al ser bautizados, nunca llegaron a una fe real en Cristo. Tomaron la etiqueta de Cristiano sin ser genuinamente convertidos. Lo que hiz]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/christmap.gif"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/06/christmap.gif</ssp:url> <ssp:title>44-Expansión</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio es – "Expansión"Vamos a pasar un poco de tiempo ahora rastreando la expansión de la Fe hacia diferentes áreas durante los principios de la Edad Media.Terminamos la última vez con la historia de la conversión del rey Franco Clodoveo en el año 496. Cuando fue bautizado el día de Navidad por el Obispo Remigius de Rheims, 3.000 de sus guerreros se unieron a él. Fue el primero de varios bautismos masivos que tomaron lugar durante la Edad Media en Europa. Y plantea la cuestión de la paganización del Cristianismo.La tarea de las Misiones suele pasar de 1 de 2 maneras.La primera y la más común es la ruta de la conversión individual. Aunque en el NT encontramos que los conversos fueron llamados al bautismo inmediatamente, no pasó mucho tiempo antes de que la conversión fuera seguida de un período de instrucción antes del bautismo. 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Poco después de que las fuerzas Orientales de Justiniano recuperaran el control de partes de la península y las volvieron a poner bajo el dominio del Imperio, <strong><em>otro grupo</em></strong> germánico invadió y puso a la mayor parte de Italia bajo <strong><em>su</em></strong> jurisdicción.Los <strong><em>Lombardos</em></strong> eran un grupo Escandinavo que había surgido como la tribu Germánica dominante. En el año 568, conquistaron la Italia Bizantina y formaron lo que se conoce como el <strong><em>Reino de Italia</em></strong>, que duró hasta finales del 8º siglo cuando fue derribado por los Francos, aunque los nobles Lombardos continuaron gobernando porciones de la península hasta el siglo 11º.Los Lombardos conquistaron Italia durante el mandato de <strong><em>Gregorio Magno</em></strong> como Papa. A medida que los Lombardos avanzaban hacia la ciudad de Roma, sin ninguna esperanza de la ayuda del gobernante Imperial sentado en Rávena, Gregorio tomó el control en Roma. Aseguró suministros para el asedio que se avecinaba, <strong><em>aunque tanto </em></strong>la hambruna como la peste habían diezmado la tierra. Reforzó las defensas de Roma y encargó a nuevos líderes militares que dirigieron un ejército al campo para enfrentarse con los Lombardos. Una vez que estos planes estaban en marcha, Gregorio abrió negociaciones con el enemigo y finalizó una paz con ellos, aunque la hizo sin la aprobación del Emperador.Es difícil para el estudiante moderno de la historia entender cómo los Papas Romanos lograron ejercer un poder político como lo hicieron durante la Edad Media. Tenemos el habito de entender a la historia por el estado actual de las cosas. Y como Europa está firmemente cimentada en una era post-Cristiana donde el Papa tiene poco poder político, es difícil ver cómo podría haber sido <strong><em>la fuerza política más poderosa </em></strong>durante cientos de años.Mientras que la influencia del Papa creció desde los días de León el Grande, fue bajo Gregorio Magno que el oficio del Papa se convirtió en un rol que le dio definición a la Historia de Europa.¡Aunque Gregorio estaba en sus últimos años y era cada vez más frágil, lo que logró fue simplemente asombroso! Al mismo tiempo que se ocupaba de los Lombardos y de las necesidades diarias de la ciudad de Roma, administraba la Iglesia. Supervisó sus propiedades, cuidó las necesidades de su rebaño, proporcionó líderes para las iglesias de la Galia y España, se ocupo del desafío siempre presente de la iglesia en Constantinopla que contendía con Roma por la preeminencia, y además de todo eso, como hemos visto, planeado para la expansión de la Fe en nuevos reinos como Inglaterra.El plazo de Gregorio como Papa marco la transición del mundo antiguo donde gobernaba la Roma Imperial, al mundo medieval unido por la Iglesia Católica Romana.La Iglesia desempeñó un papel importante, tal vez incluso <strong><em>el más importante</em></strong>, en el cambio al mundo medieval. Fue la única institución que sobrevivió y transmitió la cultura Romana a la Edad Media.Aunque fue alterada para adaptarse para su énfasis espiritual, la iglesia Romana creo su estructura organizativa y administrativa basada en la antigua forma Imperial. Cada ciudad tenía su propio obispo y cada región un arzobispo. Dentro del ámbito de supervisión de cada obispo, llamado <strong><em>diócesis</em></strong>, había un personal de asistentes que se parecía mucho a la administración civil Romana.Las <strong><em>reglas</em></strong> de la Iglesia, llamadas "Ley Canónica" eran paralelas al Leyes Civiles Romanas. Al principio, la Ley Canónica fue definida por los Consejos de la Iglesia que se reunieron para decidir cuestiones de prácticas y doctrinas. Finalmente, la Ley Canónica llegó a incluir decisiones del Papa, una forma de edicto Imperial.El latín se convirtió en la lengua común, y las formas Romanas de literatura y educación se extendieron dondequiera que la Iglesia se estableció. Cada vez que se construía una nueva iglesia, su forma era la de la antigua sala de reuniones Romana; <strong><em>una basílica</em></strong>.Como vimos al final del episodio anterior, aunque los bárbaros Germánicos conquistaron el Imperio Occidental, no pasó mucho tiempo hasta que la Iglesia los conquistó. Mientras que la mayoría de las tribus Germánicas eran Arrianas, cuando se trasladaron al sur en áreas controladas por la iglesia Romana, se convirtieron al Cristianismo <strong><em>Católico</em></strong>. Los Lombardos fueron los últimos de las tribus Germánicas en invadir Italia. Parte de la estrategia del Papa Gregorio en la negociación con ellos era convertirlos; convirtiéndolos en hermanos en Cristo. Ellos también comenzaron como Arrianos, pero Gregorio apoyó a la <strong><em>Reina Lombarda Theodelinda, </em></strong>que era Católica. No paso mucho tiempo antes de que los Lombardos estuvieran firmemente plantados en la Fe Católica.Gregorio apeló a otros líderes Germánicos en Europa Occidental y también desecharon su Arrianismo. Los <strong><em>Visigodos</em></strong> de España se convirtieron en Católicos cuando la carta de Gregorio llegó a su líder <strong><em>Reccared</em></strong>.Sólo había una tribu Germánica que entro en el Imperio como paganos en lugar de como Arrianos– los <strong><em>Francos</em></strong>. Ocuparon un área cerca del Río Rin. Cuando su rey murió en el año 481, fue seguido por su hijo de 15 años: <strong><em>Clodoveo.</em></strong> 5 años más tarde Clodoveo dirigió a sus guerreros al suroeste en de contra otras tribus Francas. Extendió su gobierno hasta el Sena. A lo largo de este tiempo adoraba y daba crédito a los antiguos dioses Francos.Las victorias de Clodoveo movieron a los gobernantes de las tribus vecinas a intentar negociaciones. Uno de los mensajeros de Clodoveo regresó de un viaje a la corte de Borgoña, describiendo a su hermosa nieta del rey, <strong><em>Clotilde</em></strong>. Clodoveo envió otro mensajero al rey de Borgoña pidiendo la mano de Clotilde en matrimonio. A los Borgoñeses les preocupaba lo que Clodoveo haría si se lo negaban, así que consintieron y los dos se casaron.Clotilde era Católica y compartío su fe con su marido, pero el permaneció comprometido con los viejos dioses durante los siguientes 3 años. Pensó que su desconfianza en el Dios  Cristiano estaba justificado. Después de todo, ¿no se había convertido el Imperio Romano a la nueva fe más de un siglo antes? ¿Por qué Dios no los había protegido de los bárbaros? Luego le paso una situación más personal. Clotilde bautizó a su hijo primogénito, el cual murió una semana después. Mientras que la fe de Clotilde no estaba afectada, Clodoveo se enfureció.A pesar estar sospechoso del bautismo, Clodoveo permitió que Clotilde bautizara a su segundo hijo. Cuando este hijo también se enfermó, Clodoveo estaba furioso. Pero el niño se recuperó por las peticiones urgentes de Clotilde a Cristo. Con todo esto pasando a su alrededor, Clodoveo salió a enfrentar lo que seria el mayor desafío para los Francos hasta el momento, una feroz tribu Germánica llamada los <strong><em>Alemanni</em></strong>. La batalla tuvo lugar cerca de la ciudad de Bonn. Los Francos estaban perdiendo terriblemente, así que Clodoveo llamó a sus viejos dioses. No hubo ayuda. Desesperado, mirando la derrota en la cara, Clodoveo gritó al Dios cristiano diciendo algo como: "Jesús, si realmente eres el Hijo de Dios como me dice mi esposa, concédeme la victoria y yo creeré en ti." Ciertamente una petición dudosa y Dios no negocia con los humanos. Pero el hecho es que los Francos le dieron vuelta a las cosas y derrotaron a los Alemanni.Ese día en el año 496 resultó ser un dramático punto de cambio de rumbo para la historia de Europa. Clodoveo siguió su promesa. Invitó al <strong><em>Obispo Remigios</em></strong> de Reims a instruirlo en la Fe. Luego, en la noche de Navidad, fue bautizado.Remigios continuó instruyendo a Clodoveo en la Fe, pero su entendimiento carecía de algo. Cuando Remigios contó la historia de cómo Jesús fue arrestado, torturado y ejecutado, Clodoveo saltó y gritó: "¡Si hubiera estado allí con mis Francos, lo habría vengado!"Unos pocos miles de sus guerreros pronto siguieron a su rey en el bautismo. Una historia anecdótica que viene de esta época fue que había tantas tropas que querían ser bautizadas que tuvieron que hacer bautismos masivos en un río. Una docena de ellos entraban en el agua a la vez cuando un sacerdote se encontraba en la orilla y los bendecía. A medida que se bajaban bajo la superficie, levantaron sus manos derechas por encima de sus cabezas para que nunca se bajaran bajo el agua. Cuando el sacerdote preguntó por qué, los guerreros explicaron; que no querían bautizar su mano de espada. Querían seguir haciendo la guerra y no querían someter la mano que sostenía la espada al gobierno de Cristo. Ahora, para ser claros, esta historia, aunque atribuida a las tropas de Clodoveo, también está asignada a otros períodos de la historia, especialmente en las cruzadas. Si es verdad o no está en disputa.Clodoveo fue uno de los primeros de la línea de Reyes Franceses conocidos como <strong><em>Merovingios</em></strong>.Lo que esta historia ilustra es una característica importante de la sociedad medieval; La adopción del cristianismo fue en esencia <strong><em>una política real</em></strong>. La religión del gobernante decidió la religión de sus súbditos. Y las reinas hicieron mucho para lograr la conversión de sus maridos.La conversión de Clodoveo abrió el camino para una importante alianza entre el papado y los Francos. Pero tomo décadas para que esa alianza alterara la forma en que los Francos trataran a la Iglesia. Durante la mayor parte del 6º y 7º siglo, la corte Merovingia nombró a sus propios obispos en las iglesias de la Galia.A finales del 6º siglo, el Papa Gregorio comenzó a trabajar con ellos para alterar esta practica, pero no fue hasta el 8º siglo que Roma fue capaz de recuperar el control sobre los nombramientos de la iglesia.Después de Gregorio, el Occidente entró en un período difícil como narramos en el Episodio 34 – <strong><em>La Gran Recesión</em></strong>. La Iglesia Occidental sufrió abusos por los Lombardos y gobernantes Bizantinos. En la Galia, los merovingios trataron a la Iglesia como una herramienta política y la calidad de los líderes eclesiásticos disminuyó drásticamente a medida que las oficinas de la iglesia se vendían al mejor postor.Hasta este período, el clero eran hombres de gran aprendizaje y habilidad intelectual. Una lista de los grandes pensadores de la 1º al 6º siglo está dominado por monjes y sacerdotes. Pero la corrupción política que siguió con la desaparición del Imperio Occidental condujo a una disminución de la destreza intelectual del clero. Ese declive fue lento al principio, pero se intensificó con el paso de las décadas. Eso es lo que sucede cuando las oficinas de la iglesia se llenan con nombramientos políticos que pagan favores, en lugar de siervos talentosos y llamados.El Obispo <strong><em>Gregorio de Tours</em></strong> vivió a finales del siglo 6º  y es la principal fuente de información sobre los Merovingios. Describe el lamentable estado en el que la sociedad Europea había caído. Escribió que era un período en el que las mujeres estaban casi solas en el mantenimiento de lo que quedaba de moralidad y virtud. <strong><em>Los monasterios y conventos</em></strong> se convirtieron en islas solitarias de verdadera religión situadas en un mar de libertinaje moral y corrupción espiritual que incluía muchas, si no la mayoría de las iglesias.Esta situación continuó hasta el 8º siglo cuando el avivamiento hecho raíces por el trabajo de los misioneros Celtas de Irlanda. Otros factores que llevaron a este renacimiento fue un papado renovado y una nueva dinastía Franca.Los misioneros Celtas habían estado trabajando en Europa desde la última mitad del 6º siglo.  El más notable de ellos fue <strong><em>Columba</em></strong>. Nació en una familia noble en Donegal, Irlanda. Después de la escuela, fue ordenado sacerdote y plantó iglesias y monasterios en Irlanda. Luego, en el año 563, Columba dejó su tierra natal. Por qué se fue es un misterio, pero parece que fue una especie de exilio autoimpuesto. Columba ayudó a desencadenar una guerra civil entre su clan y el clan del rey. Como penitencia, se fue, siguiendo su camino a donde soplaba el viento.Fue acompañado por una docena de amigos. Aterrizaron en la pequeña isla de <strong><em>Iona</em></strong>, en la costa oeste de Escocia, donde, contra todas las expectativas, establecieron un próspero monasterio. Muchos observadores objetivos asumirían que Columba y sus compañeros habrían muerto en un año debido a las duras condiciones. Por al contrario, mientras la vida era dura, prosperaron y el monasterio se convirtió en el punto principal de un nuevo movimiento de Dios que llegaría a miles de kilómetros.Pronto enviaron misioneros a monasterios que se encontraban a lo largo de la costa de Escocia, regresando a Irlanda, y a lo largo de la costa norte de Europa desde la Galia hasta Escandinavia.El propio Columba era bélico en la forma en que difundía la fe. Por su predicación, el rey Brude de los Pictos se convirtió. La postura espiritualmente agresiva de Columba era necesaria porque estaba lidiando con un enemigo determinado y abiertamente malvado en la forma de los druidas que sólo entendían la fuerza. Una Fe débil y tímida sólo los habría provocado a actos de grotescos y horribles.La mezcla de espiritualidad mística de Columba con una aplicación dura de la fe en un contexto político y social, todo moldeado por un compromiso con la enseñanza y el amor a la naturaleza, lo marcó como ese individuo raro que era el hombre adecuado en el momento adecuado haciendo lo correcto por la razón correcta. Es el ejemplo proto-típico del cristianismo Celta. Columba fue el molde del cual los misioneros cristianos Celtas fueron cortados mientras navegaban a través del mar para aterrizar en Galia, llevando las chispas del avivamiento que se unieron para sacar a Europa de la Gran Recesión.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de Comunión Sanctorum se titula – Entrando a la Edad MediaLa reconquista de Italia por parte de Justiniano I y liberarla de su breve tiempo bajo control bárbaro fue aún más breve. 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Poco después de que las fuerzas Orientales de Justiniano recuperaran el control de partes de la península y las volvieron a poner bajo el dominio del Imperio, <strong><em>otro grupo</em></strong> germánico invadió y puso a la mayor parte de Italia bajo <strong><em>su</em></strong> jurisdicción.Los <strong><em>Lombardos</em></strong> eran un grupo Escandinavo que había surgido como la tribu Germánica dominante. En el año 568, conquistaron la Italia Bizantina y formaron lo que se conoce como el <strong><em>Reino de Italia</em></strong>, que duró hasta finales del 8º siglo cuando fue derribado por los Francos, aunque los nobles Lombardos continuaron gobernando porciones de la península hasta el siglo 11º.Los Lombardos conquistaron Italia durante el mandato de <strong><em>Gregorio Magno</em></strong> como Papa. A medida que los Lombardos avanzaban hacia la ciudad de Roma, sin ninguna esperanza de la ayuda del gobernante Imperial sentado en Rávena, Gregorio tomó el control en Roma. 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Y como Europa está firmemente cimentada en una era post-Cristiana donde el Papa tiene poco poder político, es difícil ver cómo podría haber sido <strong><em>la fuerza política más poderosa </em></strong>durante cientos de años.Mientras que la influencia del Papa creció desde los días de León el Grande, fue bajo Gregorio Magno que el oficio del Papa se convirtió en un rol que le dio definición a la Historia de Europa.¡Aunque Gregorio estaba en sus últimos años y era cada vez más frágil, lo que logró fue simplemente asombroso! Al mismo tiempo que se ocupaba de los Lombardos y de las necesidades diarias de la ciudad de Roma, administraba la Iglesia. Supervisó sus propiedades, cuidó las necesidades de su rebaño, proporcionó líderes para las iglesias de la Galia y España, se ocupo del desafío siempre presente de la iglesia en Constantinopla que contendía con Roma por la preeminencia, y además de todo eso, como hemos visto, planeado para la expansión de la Fe en nuevos reinos como Inglaterra.El plazo de Gregorio como Papa marco la transición del mundo antiguo donde gobernaba la Roma Imperial, al mundo medieval unido por la Iglesia Católica Romana.La Iglesia desempeñó un papel importante, tal vez incluso <strong><em>el más importante</em></strong>, en el cambio al mundo medieval. Fue la única institución que sobrevivió y transmitió la cultura Romana a la Edad Media.Aunque fue alterada para adaptarse para su énfasis espiritual, la iglesia Romana creo su estructura organizativa y administrativa basada en la antigua forma Imperial. Cada ciudad tenía su propio obispo y cada región un arzobispo. Dentro del ámbito de supervisión de cada obispo, llamado <strong><em>diócesis</em></strong>, había un personal de asistentes que se parecía mucho a la administración civil Romana.Las <strong><em>reglas</em></strong> de la Iglesia, llamadas "Ley Canónica" eran paralelas al Leyes Civiles Romanas. Al principio, la Ley Canónica fue definida por los Consejos de la Iglesia que se reunieron para decidir cuestiones de prácticas y doctrinas. Finalmente, la Ley Canónica llegó a incluir decisiones del Papa, una forma de edicto Imperial.El latín se convirtió en la lengua común, y las formas Romanas de literatura y educación se extendieron dondequiera que la Iglesia se estableció. Cada vez que se construía una nueva iglesia, su forma era la de la antigua sala de reuniones Romana; <strong><em>una basílica</em></strong>.Como vimos al final del episodio anterior, aunque los bárbaros Germánicos conquistaron el Imperio Occidental, no pasó mucho tiempo hasta que la Iglesia los conquistó. Mientras que la mayoría de las tribus Germánicas eran Arrianas, cuando se trasladaron al sur en áreas controladas por la iglesia Romana, se convirtieron al Cristianismo <strong><em>Católico</em></strong>. Los Lombardos fueron los últimos de las tribus Germánicas en invadir Italia. Parte de la estrategia del Papa Gregorio en la negociación con ellos era convertirlos; convirtiéndolos en hermanos en Cristo. Ellos también comenzaron como Arrianos, pero Gregorio apoyó a la <strong><em>Reina Lombarda Theodelinda, </em></strong>que era Católica. No paso mucho tiempo antes de que los Lombardos estuvieran firmemente plantados en la Fe Católica.Gregorio apeló a otros líderes Germánicos en Europa Occidental y también desecharon su Arrianismo. 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Con todo esto pasando a su alrededor, Clodoveo salió a enfrentar lo que seria el mayor desafío para los Francos hasta el momento, una feroz tribu Germánica llamada los <strong><em>Alemanni</em></strong>. La batalla tuvo lugar cerca de la ciudad de Bonn. Los Francos estaban perdiendo terriblemente, así que Clodoveo llamó a sus viejos dioses. No hubo ayuda. Desesperado, mirando la derrota en la cara, Clodoveo gritó al Dios cristiano diciendo algo como: "Jesús, si realmente eres el Hijo de Dios como me dice mi esposa, concédeme la victoria y yo creeré en ti." Ciertamente una petición dudosa y Dios no negocia con los humanos. Pero el hecho es que los Francos le dieron vuelta a las cosas y derrotaron a los Alemanni.Ese día en el año 496 resultó ser un dramático punto de cambio de rumbo para la historia de Europa. Clodoveo siguió su promesa. Invitó al <strong><em>Obispo Remigios</em></strong> de Reims a instruirlo en la Fe. Luego, en la noche de Navidad, fue bautizado.Remigios continuó instruyendo a Clodoveo en la Fe, pero su entendimiento carecía de algo. Cuando Remigios contó la historia de cómo Jesús fue arrestado, torturado y ejecutado, Clodoveo saltó y gritó: "¡Si hubiera estado allí con mis Francos, lo habría vengado!"Unos pocos miles de sus guerreros pronto siguieron a su rey en el bautismo. Una historia anecdótica que viene de esta época fue que había tantas tropas que querían ser bautizadas que tuvieron que hacer bautismos masivos en un río. Una docena de ellos entraban en el agua a la vez cuando un sacerdote se encontraba en la orilla y los bendecía. A medida que se bajaban bajo la superficie, levantaron sus manos derechas por encima de sus cabezas para que nunca se bajaran bajo el agua. Cuando el sacerdote preguntó por qué, los guerreros explicaron; que no querían bautizar su mano de espada. Querían seguir haciendo la guerra y no querían someter la mano que sostenía la espada al gobierno de Cristo. Ahora, para ser claros, esta historia, aunque atribuida a las tropas de Clodoveo, también está asignada a otros períodos de la historia, especialmente en las cruzadas. Si es verdad o no está en disputa.Clodoveo fue uno de los primeros de la línea de Reyes Franceses conocidos como <strong><em>Merovingios</em></strong>.Lo que esta historia ilustra es una característica importante de la sociedad medieval; La adopción del cristianismo fue en esencia <strong><em>una política real</em></strong>. La religión del gobernante decidió la religión de sus súbditos. Y las reinas hicieron mucho para lograr la conversión de sus maridos.La conversión de Clodoveo abrió el camino para una importante alianza entre el papado y los Francos. Pero tomo décadas para que esa alianza alterara la forma en que los Francos trataran a la Iglesia. Durante la mayor parte del 6º y 7º siglo, la corte Merovingia nombró a sus propios obispos en las iglesias de la Galia.A finales del 6º siglo, el Papa Gregorio comenzó a trabajar con ellos para alterar esta practica, pero no fue hasta el 8º siglo que Roma fue capaz de recuperar el control sobre los nombramientos de la iglesia.Después de Gregorio, el Occidente entró en un período difícil como narramos en el Episodio 34 – <strong><em>La Gran Recesión</em></strong>. La Iglesia Occidental sufrió abusos por los Lombardos y gobernantes Bizantinos. En la Galia, los merovingios trataron a la Iglesia como una herramienta política y la calidad de los líderes eclesiásticos disminuyó drásticamente a medida que las oficinas de la iglesia se vendían al mejor postor.Hasta este período, el clero eran hombres de gran aprendizaje y habilidad intelectual. Una lista de los grandes pensadores de la 1º al 6º siglo está dominado por monjes y sacerdotes. Pero la corrupción política que siguió con la desaparición del Imperio Occidental condujo a una disminución de la destreza intelectual del clero. Ese declive fue lento al principio, pero se intensificó con el paso de las décadas. Eso es lo que sucede cuando las oficinas de la iglesia se llenan con nombramientos políticos que pagan favores, en lugar de siervos talentosos y llamados.El Obispo <strong><em>Gregorio de Tours</em></strong> vivió a finales del siglo 6º  y es la principal fuente de información sobre los Merovingios. Describe el lamentable estado en el que la sociedad Europea había caído. Escribió que era un período en el que las mujeres estaban casi solas en el mantenimiento de lo que quedaba de moralidad y virtud. <strong><em>Los monasterios y conventos</em></strong> se convirtieron en islas solitarias de verdadera religión situadas en un mar de libertinaje moral y corrupción espiritual que incluía muchas, si no la mayoría de las iglesias.Esta situación continuó hasta el 8º siglo cuando el avivamiento hecho raíces por el trabajo de los misioneros Celtas de Irlanda. Otros factores que llevaron a este renacimiento fue un papado renovado y una nueva dinastía Franca.Los misioneros Celtas habían estado trabajando en Europa desde la última mitad del 6º siglo.  El más notable de ellos fue <strong><em>Columba</em></strong>. Nació en una familia noble en Donegal, Irlanda. Después de la escuela, fue ordenado sacerdote y plantó iglesias y monasterios en Irlanda. Luego, en el año 563, Columba dejó su tierra natal. Por qué se fue es un misterio, pero parece que fue una especie de exilio autoimpuesto. Columba ayudó a desencadenar una guerra civil entre su clan y el clan del rey. Como penitencia, se fue, siguiendo su camino a donde soplaba el viento.Fue acompañado por una docena de amigos. Aterrizaron en la pequeña isla de <strong><em>Iona</em></strong>, en la costa oeste de Escocia, donde, contra todas las expectativas, establecieron un próspero monasterio. Muchos observadores objetivos asumirían que Columba y sus compañeros habrían muerto en un año debido a las duras condiciones. Por al contrario, mientras la vida era dura, prosperaron y el monasterio se convirtió en el punto principal de un nuevo movimiento de Dios que llegaría a miles de kilómetros.Pronto enviaron misioneros a monasterios que se encontraban a lo largo de la costa de Escocia, regresando a Irlanda, y a lo largo de la costa norte de Europa desde la Galia hasta Escandinavia.El propio Columba era bélico en la forma en que difundía la fe. Por su predicación, el rey Brude de los Pictos se convirtió. La postura espiritualmente agresiva de Columba era necesaria porque estaba lidiando con un enemigo determinado y abiertamente malvado en la forma de los druidas que sólo entendían la fuerza. Una Fe débil y tímida sólo los habría provocado a actos de grotescos y horribles.La mezcla de espiritualidad mística de Columba con una aplicación dura de la fe en un contexto político y social, todo moldeado por un compromiso con la enseñanza y el amor a la naturaleza, lo marcó como ese individuo raro que era el hombre adecuado en el momento adecuado haciendo lo correcto por la razón correcta. Es el ejemplo proto-típico del cristianismo Celta. Columba fue el molde del cual los misioneros cristianos Celtas fueron cortados mientras navegaban a través del mar para aterrizar en Galia, llevando las chispas del avivamiento que se unieron para sacar a Europa de la Gran Recesión.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/43-Entrando%20en%20la%20Edad%20Media.mp3" length="11457162" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de Comunión Sanctorum se titula – "Entrando a la Edad Media"La reconquista de Italia por parte de Justiniano I y liberarla de su breve tiempo bajo control bárbaro fue aún más breve. Poco después de que las fuerzas Orientales de Justiniano recuperaran el control de partes de la península y las volvieron a poner bajo el dominio del Imperio, otro grupo germánico invadió y puso a la mayor parte de Italia bajo su jurisdicción.Los Lombardos eran un grupo Escandinavo que había surgido como la tribu Germánica dominante. En el año 568, conquistaron la Italia Bizantina y formaron lo que se conoce como el Reino de Italia, que duró hasta finales del 8º siglo cuando fue derribado por los Francos, aunque los nobles Lombardos continuaron gobernando porciones de la península hasta el siglo 11º.Los Lombardos conquistaron Italia durante el mandato de Gregorio Magno como Papa. A medida que los Lombardos avanzaban hacia la ciudad de Roma, sin ninguna esperanza de la ayuda del gobernante Imperial sentado en Rávena, Gregorio tomó el control en Roma. Aseguró suministros para el asedio que se avecinaba, aunque tanto la hambruna como la peste habían diezmado la tierra. Reforzó las defensas de Roma y encargó a nuevos líderes militares que dirigieron un ejército al campo para enfrentarse con los Lombardos. Una vez que estos planes estaban en marcha, Gregorio abrió negociaciones con el enemigo y finalizó una paz con ellos, aunque la hizo sin la aprobación del Emperador.Es difícil para el estudiante moderno de la historia entender cómo los Papas Romanos lograron ejercer un poder político como lo hicieron durante la Edad Media. Tenemos el habito de entender a la historia por el estado actual de las cosas. Y como Europa está firmemente cimentada en una era post-Cristiana donde el Papa tiene poco poder político, es difícil ver cómo podría haber sido la fuerza política más poderosa durante cientos de años.Mientras que la influencia del Papa creció desde los días de León el Grande, fue bajo Gregorio Magno que el oficio del Papa se convirtió en un rol que le dio definición a la Historia de Europa.¡Aunque Gregorio estaba en sus últimos años y era cada vez más frágil, lo que logró fue simplemente asombroso! Al mismo tiempo que se ocupaba de los Lombardos y de las necesidades diarias de la ciudad de Roma, administraba la Iglesia. Supervisó sus propiedades, cuidó las necesidades de su rebaño, proporcionó líderes para las iglesias de la Galia y España, se ocupo del desafío siempre presente de la iglesia en Constantinopla que contendía con Roma por la preeminencia, y además de todo eso, como hemos visto, planeado para la expansión de la Fe en nuevos reinos como Inglaterra.El plazo de Gregorio como Papa marco la transición del mundo antiguo donde gobernaba la Roma Imperial, al mundo medieval unido por la Iglesia Católica Romana.La Iglesia desempeñó un papel importante, tal vez incluso el más importante, en el cambio al mundo medieval. Fue la única institución que sobrevivió y transmitió la cultura Romana a la Edad Media.Aunque fue alterada para adaptarse para su énfasis espiritual, la iglesia Romana creo su estructura organizativa y administrativa basada en la antigua forma Imperial. Cada ciudad tenía su propio obispo y cada región un arzobispo. Dentro del ámbito de supervisión de cada obispo, llamado diócesis, había un personal de asistentes que se parecía mucho a la administración civil Romana.Las reglas de la Iglesia, llamadas "Ley Canónica" eran paralelas al Leyes Civiles Romanas. Al principio, la Ley Canónica fue definida por los Consejos de la Iglesia que se reunieron para decidir cuestiones de prácticas y doctrinas. Finalmente, la Ley Canónica llegó a incluir decisiones del Papa, una forma de edicto Imperial.El latín se convirtió en la lengua común, y las formas Romanas de literatura y educación se extendieron dondequiera que la Iglesia se estableció. Cada vez que se construía una nueva iglesia, su form]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/IONA.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/IONA.jpg</ssp:url> <ssp:title>43-Entrando en la Edad Media</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de Comunión Sanctorum se titula – "Entrando a la Edad Media"La reconquista de Italia por parte de Justiniano I y liberarla de su breve tiempo bajo control bárbaro fue aún más breve. 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En su monumental obra <em>El Decline y Caída del Imperio Romano</em>, el historiador Edward Gibbon culpó a la Cristianismo. Y durante décadas esa visión dominó la visión popular de la historia del 5º siglo de Europa.El Cristianismo ciertamente jugó un papel en el <strong><em>curso de los acontecimientos</em></strong> en Europa durante ese tiempo, y no quiero luchar con un erudito tan eminente como el Sr. Gibbon, pero el Imperio Romano <strong>no</strong> cayó en el 5º siglo cuando los bárbaros arrasaron con el Occidente. Como hemos visto en episodios anteriores, el Imperio continuó muy bien, muchas gracias, en el Oriente durante otros mil años. Lo que vemos en Gibbons es el <strong><em>provincialismo occidental</em></strong> típico de un europeo del siglo 18º. En gran medida el ignora el Imperio Oriental una vez que Occidente cayó; esto a pesar del hecho de que el Imperio Oriental continuó identificándose como<strong><em> Romano</em></strong> durante cientos de años.¿Y en cuanto al Cristianismo siendo <strong><em>la causa más importante</em></strong> para la caída de Occidente? Espera – El cristianismo <strong><em>estaba igual de arraigado</em></strong> en el Oriente como Occidente. Podemos hacer un argumento para decir que estaba <strong><em>aún más arraigado</em></strong> en el centro del poder. Después de todo, mientras que la Iglesia y el Estado permanecieron en gran parte <strong><em>separados</em></strong> en el Occidente, en el Oriente se <strong><em>fusionaron</em></strong>. Entonces, ¿por qué el Imperio Oriental no cayó a los igual de frecuentes y concertados ataques de los llamados bárbaros?Las razones por las que el Oeste cayó mientras el Este continuó son numerosas y mucho más complejas de lo que tenemos el tiempo para lidiar en nuestro podcast. Además, este es un podcast de la historia de la iglesia, no un podcast de la historia del Imperio Romano. Para eso quieres escuchar el excelente podcast, <strong><em>La Historia de Roma</em></strong> de Mike Duncan.Gibbon<strong><em> justifica</em></strong> su posición diciendo que la fe Cristiana animo a las personas hacia la <strong><em>castidad</em></strong> y la <strong><em>abstinencia</em></strong>, lo que resultó en una disminución de la población dentro del Imperio. Eso significaba menos hombres para el ejército. Y aquellos hombres que se enlistaron fueron influenciados por una <strong><em>pasividad</em></strong> enseñada por la Iglesia y no querían luchar. Todos eran un montón de Hippies del 5º siglo. "Haz el amor, no la guerra, hermano." La suposición de Gibbon es que, al mismo tiempo, los bárbaros reprodujeron guerreros como rabiosos conejos de ataque enfocados en ir a la guerra tan pronto como pudieran balancear una espada.Espere Sr. Gibbon, esos bárbaros, ¿<strong><em>no eran cristianos también</em></strong>? Cristianos Arrianos para ser específicos, pero... ¿no tenían el mismo enfoque moral en general que los Romanos, que usted nos dice que se estaban suavizando y estaban listos para la matanza por seguir una religión que los había castrado? Entonces, ¿por qué eran diferentes los bárbaros?Una causa mucho mejor para entender por qué los bárbaros derribaron al Occidente fue la presión que <strong><em>ellos </em></strong>enfrentaron de otros bárbaros que estaban invadiendo <strong><em>su territorio</em></strong>. Era más fácil, y francamente mucho más una <strong><em>tentación</em></strong>, simplemente quitarse del territorio que estaba siendo invadido por salvajes sedientos de sangre de tierras lejanas, y avanzar hacia el rico territorio de un Imperio decadente y en gran parte indefenso. Un Imperio donde la calidad de los funcionarios del gobierno había declinado tanto que el pueblo preferiría ser gobernado por bárbaros que por los funcionarios rapaces, brutales y corruptos enviados por Roma, o Milán, o Rávena, en los muchos lugares donde se asentó la capital Occidental.Entonces, ¿contribuyó el cristianismo a la caída del Imperio en el Occidente?Algunas de las críticas de Gibbon pueden tener mérito. Pero cualquier factor que la Iglesia contribuyó a <strong><em>debilitar </em></strong>al Imperio fueron compensados por los <strong><em>beneficios </em></strong>que la Fe trajo. Como ya hemos visto, si no hubiera sido por la Iglesia y sus obispos muy capaces, regiones enteras se habrían quedado sin <strong><em>ningún</em></strong> tipo de gobierno.¿Qué le habría pasado a Roma si el Papa Leo no hubiera convencido a Atila y a sus hordas Hunas de que dieran marcha atrás? ¿Qué habría pasado con la ciudad si no hubiera convencido a los Vándalos de limitar sus privaciones al saqueo?Sin duda, el porcentaje de creyentes genuinos en el Imperio era pequeño. Pero su <strong><em>influencia</em></strong> estaba creciendo. Y el Cristianismo comenzó a alterar la cultura del Imperio tanto en el Oriente como en el Occidente.A mediados del 5º siglo, un anciano de la iglesia de Marsella llamado <strong><em>Salvian</em></strong> escribió un libro titulado <em>El Gobierno de Dios</em>. Quería responder a la misma pregunta con la que el gran Agustín de Hipona luchó: "¿Por qué cayó Roma? ¿Por qué Dios traería sufrimiento a un pueblo Cristiano?" Recordarás que la respuesta de Agustín a ese desconcertante problema del cual todo el mundo hablaba se encuentra en el libro <em>La Ciudad de Dios.</em><strong><em>Salvian </em></strong>dijo que el sufrimiento de los Cristianos en Galia a manos de los invasores <strong><em>no era</em></strong> una medida del justo gobierno de Dios; era Su <strong><em>juicio</em></strong> sobre los aristócratas malvados y los funcionarios codiciosos que habían oprimido sin piedad a los pobres.Salvian es único porque hasta ese momento, los escritores tenían la practica de denigrar al hombre común en favor de los ricos y poderosos. Después de todo, ¿quién compraba libros en esos días? Salvian escribió para otros creyentes, para ayudar a dar sentido a lo que veían todos los días a manos de invasores bárbaros. Dijo que Dios los había dejado entrar porque los ricos y funcionarios civiles eran corruptos y abusaban de la gente común.Mientras el caso que hace es simplista, contenía una medida de verdad que otros pensaban, pero temían expresar. Contrariamente a la imagen de Salvian, el hombre común no era de todo una imagen de inocencia, ni todos los funcionarios eran corruptos. Hubo excepciones en ambos lados. Pero una nueva nota se había añadido a la vieja pregunta de, por qué Roma cayó. Y a partir de ese momento, la Iglesia comenzó a desempeñar un papel cada vez más amplio en ser <strong><em>la voz de la gente común.</em></strong> La Iglesia siempre había puesto prioridad a la caridad y al cuidado de los pobres, pero rara vez se había pronunciado <strong><em>en contra</em></strong> de las políticas injustas de los funcionarios civiles que privaban a las personas de sus derechos y propiedades. Ahora empezó a hacerlo.La ciudad de Roma tenía la costumbre de desalojar a los no ciudadanos en tiempo de hambruna, pero el obispo Ambrosio trabajó para cambiar esa política para que fueran cuidados. Una política similar fue adoptada en <strong><em>Edesa</em></strong> en Grecia, así como la creación de un hospital de 300 camas, todo a instancias y con la ayuda de creyentes en la ciudad.Esto no quiere decir en algunos lugares que la Iglesia fue parte del problema más que de la solución. En Sicilia, por ejemplo, los funcionarios de la iglesia eran opresivos en la forma en que cobraban impuestos a las personas que trabajaban en las tierras de las iglesias. Pero cuando el Papa Gregorio se enteró, se movió rápidamente para corregir el problema.Los historiadores han debatido durante mucho tiempo la eficacia de la fe Cristiana sobre la moralidad del Imperio. La tendencia entre los <strong><em>defensores</em></strong> de la Fe es atribuir <strong><em>demasiada</em></strong> influencia a la Iglesia, mientras que los críticos se burlan y dicen que la Iglesia no tuvo <strong><em>ningún</em></strong> impacto en la moral. La verdad, como siempre, se encuentra en algún lugar intermedio.<strong><em>Sabemos</em></strong> que fue la influencia del Cristianismo la que puso fin a los combates de gladiadores. Pero las siempre populares carreras de carrosas, las cazas de animales salvajes y los teatros increíblemente inmorales continuaron a pesar de los sermones predicados regularmente en su contra. El teatro era tan desconcertado que algunos emperadores lo <strong><em>prohibieron</em></strong>. Pero continuaron en secreto, sabiendo que el próximo Emperador podría muy bien levantar la prohibición.Un reino de la moralidad que experimentó una revisión importante fue la <strong><em>ética sexual</em></strong>. La concepción moderna y popular del Imperio Romano tardío es que estaba marcada por libertinaje sexual. Miniseries de televisión sobre Roma le han sacado jugo esto para aumentar sus ratings. Mientras que el palacio imperial y las casas de los ricos eran ocasionalmente escenas de libertinaje moral, la gente común no siguió una licencia sexual desenfrenada. La sociedad de entonces era muy parecida a la sociedad ahora. Lo que el Cristianismo hizo fue <strong><em>elevar</em></strong> al matrimonio y el<strong><em> estatus</em></strong> de la mujer. Además, por primera vez, la <strong><em>virginidad</em></strong> tanto de hombres como para mujeres era valorada como una virtud. Mientras que el matrimonio se consideraba sagrado, la idea de permanecer soltero y elegir una vida de celibato para que un hombre o una mujer pudiera dedicarse totalmente a Cristo se convirtió en una parte regular de la Comunidad Cristiana.Los paganos consideraban esto muy extraño y otra area que los diferenciaba de los Cristianos.Las relaciones sexuales fuera del matrimonio estaban prohibidas y los que violaban esta regla eran excluidos de la Iglesia. Cuando el número de los excluidos creció, se decidió permitirles volver a la comunión <strong><em>después</em></strong> de haber demostrado el arrepentimiento público y haber hecho la penitencia requerida. Con el paso del tiempo y la idea del celibato creció, incluso el sexo <strong><em>dentro</em></strong> del matrimonio fue evitado. Se pensaba que sólo se debería usar para la producción de niños. Encontrar placer en el sexo conyugal fue considerado por algunos líderes de la iglesia, ellos mismos célibes, como pecado. El sexo entre marido y mujer debía <strong><em>soportarse</em></strong> para producir hijos, no <strong><em>disfrutado</em></strong> para construir una intimidad. Lástima que no tomaron el libro de Cantares de Salomón literalmente ni aplicaron lo que decía el apóstol Pablo en 1 Corintios 7.La visión Cristiana del matrimonio tuvo un impacto significativo en las costumbres Romanas. Debido a que se consideraba un convenio sagrado, el divorcio estaba prohibido excepto en el caso del adulterio. Por ley romana, a una mujer no se le permitió casarse con un hombre por debajo de su rango social. Si lo hacia, su estatus era bajado al nivel de su marido, él nunca se podía elevar al de ella. A principios del 3º  siglo, el Papa Calisto no sólo relajo la reglas de delitos sexuales, sino que declaró legal el matrimonio de hombres y mujeres de <strong><em>cualquier</em></strong> nivel social.Bajo la ley Romana de <em>paterfamilias</em>, el jefe de familia masculino tenía autoridad absoluta sobre su familia y su patrimonio para hacer lo que quisiera. <strong><em>Técnicamente</em></strong>, tenía el poder de golpear e incluso ejecutar a su esposa, hijos y sirvientes. Digo "técnicamente", porque si bien la regla de <em>paterfamilias</em> <strong><em>le otorgaba</em></strong> a un padre ese <strong><em>derecho</em></strong>, ser un bruto abusivo y matar a miembros de su familia era ciertamente mal visto. Lo que hacia la ley de <em>paterfamilias</em> era denigrar el valor de las mujeres y los niños.El Cristianismo alteró fundamentalmente esta ley. No sólo las mujeres fueron elevadas como coherederas de Cristo con los hombres, los niños eran valorados, porque los padres fueron encomendados con la mayordomía de criarlos para la gloria de Dios. La práctica de exponer a los bebés no deseados en una colina, una costumbre común Romana y Griega, estaba <strong><em>prohibida</em></strong> para los Cristianos, al igual que el <strong><em>aborto</em></strong>. Se decía que cuando los no cristianos iban a la colina para dejar a sus hijos no deseados, los cristianos salían de sus escondites cercanos para rescatarlos antes de que las bestias salvajes pudieran tomarlos. Luego los criaban en hogares cristianos.A medida que la Iglesia crecía y más personas llegaban a la fe en Cristo de todas las ocupaciones y niveles de la sociedad, el impacto de la Fe comenzó a sentirse en un espectro más amplio. A muchos creyentes les resulta difícil vivir en un mundo <strong><em>secular</em></strong>. Cuando un magistrado civil llegaba a la fe, ¿cómo iba a ordenar la tortura o ejecución de alguien que antes de su conversión no lo habría pensado dos veces? Algunos pensaron en resolver este problema diciendo que los cristianos <strong><em>no podían servir</em></strong> en cargos públicos. Lo que significa que los que servían en esa capacidad <strong><em>no eran</em></strong> seguidores de Cristo y por lo tanto eran <strong><em>vacíos</em></strong> de las virtudes de un creyente. Esto tuvo que haber contribuido a la disminución de la moralidad que marcó el Imperio tardío, especialmente la moralidad de los administradores gubernamentales; que se convirtieron en tiranos rapaces y brutales.Pensamos en hombres como Ambrosio y Gregorio que habían sido magistrados antes de dejar el cargo para convertirse en líderes en la Iglesia. La Iglesia atrajo a los mejores y más brillantes que antes habrían ido a cargos públicos. Hombres como Atanasio y Agustín. Había cientos que se convirtieron en obispos en lugar de gobernadores y prefectos. Fue una antigua forma de fuga de cerebros que debilitaba el orden civil del Imperio. Estos líderes eclesiásticos estaban más preocupados por construir la Ciudad de Dios de Agustín que por ayudar a apuntalar la flacidez de las paredes de la Ciudad del Hombre. Y los bárbaros estaban esperando justo fuera de esos muros para derribarlos.<strong><em>Esto</em></strong>, más que nada es lo que contribuyó a la Caída del Imperio Occidental.Durante el 3º y 4º siglo, las políticas gubernamentales vieron un cambio masivo de personas de ser <strong><em>productores </em></strong>a <strong><em>consumidores</em></strong>. En los principios del 5º siglo, el desequilibrio era insostenible. El ejército había duplicado su tamaño para hacer frente a la amenaza bárbara. Como es la naturaleza de la burocracia gubernamental, había crecido drásticamente. Pero productores como agricultores y fabricantes habían disminuido significativamente. Los costos de hacer negocios aumentaron considerablemente consumiendo ganancias, y las tierras de cultivo fueron amenazadas por la invasión o robadas por los ricos que sabían cómo trabajar el sistema para evitar pagar su parte justa de impuestos.Todo esto agobiaba al gobierno al mismo tiempo que lo empobrecía. Y como sabemos, fue justo en ese momento que los nuevos grupos bárbaros decidieron ir a la vieja ciudad llamada Roma.Muchos de los plebeyos del Imperio Occidental no estaban realmente tan preocupados por los bárbaros. Estaban <strong><em>listos para el cambio</em></strong> ya que sus señores Romanos se habían vuelto brutales y rapaces. Un cambio en el régimen les sonaba un como bueno. Por frustración con las autoridades civiles de Roma, el Papa Gregorio negoció con los Lombardos. Los Cristianos se sometieron a un gobierno político bárbaro, y luego convirtieron rápidamente a esos bárbaros a la Fe.Por lo tanto, el Cristianismo puede haber contribuido de una manera pequeña a la caída del Imperio Occidental, pero la pregunta es: ¿valía la pena salvarlo realmente? ¿La historia se vio <strong><em>retrasada</em></strong> por la muerte de Roma? Si la caída de Roma fue culpa del Cristianismo, ¿cómo entonces la Iglesia se convirtió en el depósito de la cultura y el tesoro de la civilización y surgió como una de las instituciones dominantes en los siglos venideros. Los bárbaros pueden haber conquistado el Imperio Occidental, pero la Iglesia pronto los conquistó a ellos.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula, Vivirlo.Durante generaciones, los historiadores han debatido la causa de la Caída de Roma en el Occidente. En su monumental obra El Decline y Caída del Imperio Romano, el historiador Edward Gibbon culpó ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome.jpg 1200w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome-1030x687.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome-768x512.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome-610x407.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Fall-of-Rome-1080x720.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum se titula, "<strong><em>Vivirlo</em></strong>".Durante generaciones, los historiadores han debatido la <strong><em>causa</em></strong> de la Caída de Roma en el Occidente. En su monumental obra <em>El Decline y Caída del Imperio Romano</em>, el historiador Edward Gibbon culpó a la Cristianismo. Y durante décadas esa visión dominó la visión popular de la historia del 5º siglo de Europa.El Cristianismo ciertamente jugó un papel en el <strong><em>curso de los acontecimientos</em></strong> en Europa durante ese tiempo, y no quiero luchar con un erudito tan eminente como el Sr. Gibbon, pero el Imperio Romano <strong>no</strong> cayó en el 5º siglo cuando los bárbaros arrasaron con el Occidente. Como hemos visto en episodios anteriores, el Imperio continuó muy bien, muchas gracias, en el Oriente durante otros mil años. Lo que vemos en Gibbons es el <strong><em>provincialismo occidental</em></strong> típico de un europeo del siglo 18º. En gran medida el ignora el Imperio Oriental una vez que Occidente cayó; esto a pesar del hecho de que el Imperio Oriental continuó identificándose como<strong><em> Romano</em></strong> durante cientos de años.¿Y en cuanto al Cristianismo siendo <strong><em>la causa más importante</em></strong> para la caída de Occidente? Espera – El cristianismo <strong><em>estaba igual de arraigado</em></strong> en el Oriente como Occidente. Podemos hacer un argumento para decir que estaba <strong><em>aún más arraigado</em></strong> en el centro del poder. Después de todo, mientras que la Iglesia y el Estado permanecieron en gran parte <strong><em>separados</em></strong> en el Occidente, en el Oriente se <strong><em>fusionaron</em></strong>. Entonces, ¿por qué el Imperio Oriental no cayó a los igual de frecuentes y concertados ataques de los llamados bárbaros?Las razones por las que el Oeste cayó mientras el Este continuó son numerosas y mucho más complejas de lo que tenemos el tiempo para lidiar en nuestro podcast. Además, este es un podcast de la historia de la iglesia, no un podcast de la historia del Imperio Romano. Para eso quieres escuchar el excelente podcast, <strong><em>La Historia de Roma</em></strong> de Mike Duncan.Gibbon<strong><em> justifica</em></strong> su posición diciendo que la fe Cristiana animo a las personas hacia la <strong><em>castidad</em></strong> y la <strong><em>abstinencia</em></strong>, lo que resultó en una disminución de la población dentro del Imperio. Eso significaba menos hombres para el ejército. Y aquellos hombres que se enlistaron fueron influenciados por una <strong><em>pasividad</em></strong> enseñada por la Iglesia y no querían luchar. Todos eran un montón de Hippies del 5º siglo. "Haz el amor, no la guerra, hermano." La suposición de Gibbon es que, al mismo tiempo, los bárbaros reprodujeron guerreros como rabiosos conejos de ataque enfocados en ir a la guerra tan pronto como pudieran balancear una espada.Espere Sr. Gibbon, esos bárbaros, ¿<strong><em>no eran cristianos también</em></strong>? Cristianos Arrianos para ser específicos, pero... ¿no tenían el mismo enfoque moral en general que los Romanos, que usted nos dice que se estaban suavizando y estaban listos para la matanza por seguir una religión que los había castrado? Entonces, ¿por qué eran diferentes los bárbaros?Una causa mucho mejor para entender por qué los bárbaros derribaron al Occidente fue la presión que <strong><em>ellos </em></strong>enfrentaron de otros bárbaros que estaban invadiendo <strong><em>su territorio</em></strong>. Era más fácil, y francamente mucho más una <strong><em>tentación</em></strong>, simplemente quitarse del territorio que estaba siendo invadido por salvajes sedientos de sangre de tierras lejanas, y avanzar hacia el rico territorio de un Imperio decadente y en gran parte indefenso. Un Imperio donde la calidad de los funcionarios del gobierno había declinado tanto que el pueblo preferiría ser gobernado por bárbaros que por los funcionarios rapaces, brutales y corruptos enviados por Roma, o Milán, o Rávena, en los muchos lugares donde se asentó la capital Occidental.Entonces, ¿contribuyó el cristianismo a la caída del Imperio en el Occidente?Algunas de las críticas de Gibbon pueden tener mérito. Pero cualquier factor que la Iglesia contribuyó a <strong><em>debilitar </em></strong>al Imperio fueron compensados por los <strong><em>beneficios </em></strong>que la Fe trajo. Como ya hemos visto, si no hubiera sido por la Iglesia y sus obispos muy capaces, regiones enteras se habrían quedado sin <strong><em>ningún</em></strong> tipo de gobierno.¿Qué le habría pasado a Roma si el Papa Leo no hubiera convencido a Atila y a sus hordas Hunas de que dieran marcha atrás? ¿Qué habría pasado con la ciudad si no hubiera convencido a los Vándalos de limitar sus privaciones al saqueo?Sin duda, el porcentaje de creyentes genuinos en el Imperio era pequeño. Pero su <strong><em>influencia</em></strong> estaba creciendo. Y el Cristianismo comenzó a alterar la cultura del Imperio tanto en el Oriente como en el Occidente.A mediados del 5º siglo, un anciano de la iglesia de Marsella llamado <strong><em>Salvian</em></strong> escribió un libro titulado <em>El Gobierno de Dios</em>. Quería responder a la misma pregunta con la que el gran Agustín de Hipona luchó: "¿Por qué cayó Roma? ¿Por qué Dios traería sufrimiento a un pueblo Cristiano?" Recordarás que la respuesta de Agustín a ese desconcertante problema del cual todo el mundo hablaba se encuentra en el libro <em>La Ciudad de Dios.</em><strong><em>Salvian </em></strong>dijo que el sufrimiento de los Cristianos en Galia a manos de los invasores <strong><em>no era</em></strong> una medida del justo gobierno de Dios; era Su <strong><em>juicio</em></strong> sobre los aristócratas malvados y los funcionarios codiciosos que habían oprimido sin piedad a los pobres.Salvian es único porque hasta ese momento, los escritores tenían la practica de denigrar al hombre común en favor de los ricos y poderosos. Después de todo, ¿quién compraba libros en esos días? Salvian escribió para otros creyentes, para ayudar a dar sentido a lo que veían todos los días a manos de invasores bárbaros. Dijo que Dios los había dejado entrar porque los ricos y funcionarios civiles eran corruptos y abusaban de la gente común.Mientras el caso que hace es simplista, contenía una medida de verdad que otros pensaban, pero temían expresar. Contrariamente a la imagen de Salvian, el hombre común no era de todo una imagen de inocencia, ni todos los funcionarios eran corruptos. Hubo excepciones en ambos lados. Pero una nueva nota se había añadido a la vieja pregunta de, por qué Roma cayó. Y a partir de ese momento, la Iglesia comenzó a desempeñar un papel cada vez más amplio en ser <strong><em>la voz de la gente común.</em></strong> La Iglesia siempre había puesto prioridad a la caridad y al cuidado de los pobres, pero rara vez se había pronunciado <strong><em>en contra</em></strong> de las políticas injustas de los funcionarios civiles que privaban a las personas de sus derechos y propiedades. Ahora empezó a hacerlo.La ciudad de Roma tenía la costumbre de desalojar a los no ciudadanos en tiempo de hambruna, pero el obispo Ambrosio trabajó para cambiar esa política para que fueran cuidados. Una política similar fue adoptada en <strong><em>Edesa</em></strong> en Grecia, así como la creación de un hospital de 300 camas, todo a instancias y con la ayuda de creyentes en la ciudad.Esto no quiere decir en algunos lugares que la Iglesia fue parte del problema más que de la solución. En Sicilia, por ejemplo, los funcionarios de la iglesia eran opresivos en la forma en que cobraban impuestos a las personas que trabajaban en las tierras de las iglesias. Pero cuando el Papa Gregorio se enteró, se movió rápidamente para corregir el problema.Los historiadores han debatido durante mucho tiempo la eficacia de la fe Cristiana sobre la moralidad del Imperio. La tendencia entre los <strong><em>defensores</em></strong> de la Fe es atribuir <strong><em>demasiada</em></strong> influencia a la Iglesia, mientras que los críticos se burlan y dicen que la Iglesia no tuvo <strong><em>ningún</em></strong> impacto en la moral. La verdad, como siempre, se encuentra en algún lugar intermedio.<strong><em>Sabemos</em></strong> que fue la influencia del Cristianismo la que puso fin a los combates de gladiadores. Pero las siempre populares carreras de carrosas, las cazas de animales salvajes y los teatros increíblemente inmorales continuaron a pesar de los sermones predicados regularmente en su contra. El teatro era tan desconcertado que algunos emperadores lo <strong><em>prohibieron</em></strong>. Pero continuaron en secreto, sabiendo que el próximo Emperador podría muy bien levantar la prohibición.Un reino de la moralidad que experimentó una revisión importante fue la <strong><em>ética sexual</em></strong>. La concepción moderna y popular del Imperio Romano tardío es que estaba marcada por libertinaje sexual. Miniseries de televisión sobre Roma le han sacado jugo esto para aumentar sus ratings. Mientras que el palacio imperial y las casas de los ricos eran ocasionalmente escenas de libertinaje moral, la gente común no siguió una licencia sexual desenfrenada. La sociedad de entonces era muy parecida a la sociedad ahora. Lo que el Cristianismo hizo fue <strong><em>elevar</em></strong> al matrimonio y el<strong><em> estatus</em></strong> de la mujer. Además, por primera vez, la <strong><em>virginidad</em></strong> tanto de hombres como para mujeres era valorada como una virtud. Mientras que el matrimonio se consideraba sagrado, la idea de permanecer soltero y elegir una vida de celibato para que un hombre o una mujer pudiera dedicarse totalmente a Cristo se convirtió en una parte regular de la Comunidad Cristiana.Los paganos consideraban esto muy extraño y otra area que los diferenciaba de los Cristianos.Las relaciones sexuales fuera del matrimonio estaban prohibidas y los que violaban esta regla eran excluidos de la Iglesia. Cuando el número de los excluidos creció, se decidió permitirles volver a la comunión <strong><em>después</em></strong> de haber demostrado el arrepentimiento público y haber hecho la penitencia requerida. Con el paso del tiempo y la idea del celibato creció, incluso el sexo <strong><em>dentro</em></strong> del matrimonio fue evitado. Se pensaba que sólo se debería usar para la producción de niños. Encontrar placer en el sexo conyugal fue considerado por algunos líderes de la iglesia, ellos mismos célibes, como pecado. El sexo entre marido y mujer debía <strong><em>soportarse</em></strong> para producir hijos, no <strong><em>disfrutado</em></strong> para construir una intimidad. Lástima que no tomaron el libro de Cantares de Salomón literalmente ni aplicaron lo que decía el apóstol Pablo en 1 Corintios 7.La visión Cristiana del matrimonio tuvo un impacto significativo en las costumbres Romanas. Debido a que se consideraba un convenio sagrado, el divorcio estaba prohibido excepto en el caso del adulterio. Por ley romana, a una mujer no se le permitió casarse con un hombre por debajo de su rango social. Si lo hacia, su estatus era bajado al nivel de su marido, él nunca se podía elevar al de ella. A principios del 3º  siglo, el Papa Calisto no sólo relajo la reglas de delitos sexuales, sino que declaró legal el matrimonio de hombres y mujeres de <strong><em>cualquier</em></strong> nivel social.Bajo la ley Romana de <em>paterfamilias</em>, el jefe de familia masculino tenía autoridad absoluta sobre su familia y su patrimonio para hacer lo que quisiera. <strong><em>Técnicamente</em></strong>, tenía el poder de golpear e incluso ejecutar a su esposa, hijos y sirvientes. Digo "técnicamente", porque si bien la regla de <em>paterfamilias</em> <strong><em>le otorgaba</em></strong> a un padre ese <strong><em>derecho</em></strong>, ser un bruto abusivo y matar a miembros de su familia era ciertamente mal visto. Lo que hacia la ley de <em>paterfamilias</em> era denigrar el valor de las mujeres y los niños.El Cristianismo alteró fundamentalmente esta ley. No sólo las mujeres fueron elevadas como coherederas de Cristo con los hombres, los niños eran valorados, porque los padres fueron encomendados con la mayordomía de criarlos para la gloria de Dios. La práctica de exponer a los bebés no deseados en una colina, una costumbre común Romana y Griega, estaba <strong><em>prohibida</em></strong> para los Cristianos, al igual que el <strong><em>aborto</em></strong>. Se decía que cuando los no cristianos iban a la colina para dejar a sus hijos no deseados, los cristianos salían de sus escondites cercanos para rescatarlos antes de que las bestias salvajes pudieran tomarlos. Luego los criaban en hogares cristianos.A medida que la Iglesia crecía y más personas llegaban a la fe en Cristo de todas las ocupaciones y niveles de la sociedad, el impacto de la Fe comenzó a sentirse en un espectro más amplio. A muchos creyentes les resulta difícil vivir en un mundo <strong><em>secular</em></strong>. Cuando un magistrado civil llegaba a la fe, ¿cómo iba a ordenar la tortura o ejecución de alguien que antes de su conversión no lo habría pensado dos veces? Algunos pensaron en resolver este problema diciendo que los cristianos <strong><em>no podían servir</em></strong> en cargos públicos. Lo que significa que los que servían en esa capacidad <strong><em>no eran</em></strong> seguidores de Cristo y por lo tanto eran <strong><em>vacíos</em></strong> de las virtudes de un creyente. Esto tuvo que haber contribuido a la disminución de la moralidad que marcó el Imperio tardío, especialmente la moralidad de los administradores gubernamentales; que se convirtieron en tiranos rapaces y brutales.Pensamos en hombres como Ambrosio y Gregorio que habían sido magistrados antes de dejar el cargo para convertirse en líderes en la Iglesia. La Iglesia atrajo a los mejores y más brillantes que antes habrían ido a cargos públicos. Hombres como Atanasio y Agustín. Había cientos que se convirtieron en obispos en lugar de gobernadores y prefectos. Fue una antigua forma de fuga de cerebros que debilitaba el orden civil del Imperio. Estos líderes eclesiásticos estaban más preocupados por construir la Ciudad de Dios de Agustín que por ayudar a apuntalar la flacidez de las paredes de la Ciudad del Hombre. Y los bárbaros estaban esperando justo fuera de esos muros para derribarlos.<strong><em>Esto</em></strong>, más que nada es lo que contribuyó a la Caída del Imperio Occidental.Durante el 3º y 4º siglo, las políticas gubernamentales vieron un cambio masivo de personas de ser <strong><em>productores </em></strong>a <strong><em>consumidores</em></strong>. En los principios del 5º siglo, el desequilibrio era insostenible. El ejército había duplicado su tamaño para hacer frente a la amenaza bárbara. Como es la naturaleza de la burocracia gubernamental, había crecido drásticamente. Pero productores como agricultores y fabricantes habían disminuido significativamente. Los costos de hacer negocios aumentaron considerablemente consumiendo ganancias, y las tierras de cultivo fueron amenazadas por la invasión o robadas por los ricos que sabían cómo trabajar el sistema para evitar pagar su parte justa de impuestos.Todo esto agobiaba al gobierno al mismo tiempo que lo empobrecía. Y como sabemos, fue justo en ese momento que los nuevos grupos bárbaros decidieron ir a la vieja ciudad llamada Roma.Muchos de los plebeyos del Imperio Occidental no estaban realmente tan preocupados por los bárbaros. Estaban <strong><em>listos para el cambio</em></strong> ya que sus señores Romanos se habían vuelto brutales y rapaces. Un cambio en el régimen les sonaba un como bueno. Por frustración con las autoridades civiles de Roma, el Papa Gregorio negoció con los Lombardos. Los Cristianos se sometieron a un gobierno político bárbaro, y luego convirtieron rápidamente a esos bárbaros a la Fe.Por lo tanto, el Cristianismo puede haber contribuido de una manera pequeña a la caída del Imperio Occidental, pero la pregunta es: ¿valía la pena salvarlo realmente? ¿La historia se vio <strong><em>retrasada</em></strong> por la muerte de Roma? Si la caída de Roma fue culpa del Cristianismo, ¿cómo entonces la Iglesia se convirtió en el depósito de la cultura y el tesoro de la civilización y surgió como una de las instituciones dominantes en los siglos venideros. Los bárbaros pueden haber conquistado el Imperio Occidental, pero la Iglesia pronto los conquistó a ellos.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/42-Vivirlo.mp3" length="12514163" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula, "Vivirlo".Durante generaciones, los historiadores han debatido la causa de la Caída de Roma en el Occidente. En su monumental obra El Decline y Caída del Imperio Romano, el historiador Edward Gibbon culpó a la Cristianismo. Y durante décadas esa visión dominó la visión popular de la historia del 5º siglo de Europa.El Cristianismo ciertamente jugó un papel en el curso de los acontecimientos en Europa durante ese tiempo, y no quiero luchar con un erudito tan eminente como el Sr. Gibbon, pero el Imperio Romano no cayó en el 5º siglo cuando los bárbaros arrasaron con el Occidente. Como hemos visto en episodios anteriores, el Imperio continuó muy bien, muchas gracias, en el Oriente durante otros mil años. Lo que vemos en Gibbons es el provincialismo occidental típico de un europeo del siglo 18º. En gran medida el ignora el Imperio Oriental una vez que Occidente cayó; esto a pesar del hecho de que el Imperio Oriental continuó identificándose como Romano durante cientos de años.¿Y en cuanto al Cristianismo siendo la causa más importante para la caída de Occidente? Espera – El cristianismo estaba igual de arraigado en el Oriente como Occidente. Podemos hacer un argumento para decir que estaba aún más arraigado en el centro del poder. Después de todo, mientras que la Iglesia y el Estado permanecieron en gran parte separados en el Occidente, en el Oriente se fusionaron. Entonces, ¿por qué el Imperio Oriental no cayó a los igual de frecuentes y concertados ataques de los llamados bárbaros?Las razones por las que el Oeste cayó mientras el Este continuó son numerosas y mucho más complejas de lo que tenemos el tiempo para lidiar en nuestro podcast. Además, este es un podcast de la historia de la iglesia, no un podcast de la historia del Imperio Romano. Para eso quieres escuchar el excelente podcast, La Historia de Roma de Mike Duncan.Gibbon justifica su posición diciendo que la fe Cristiana animo a las personas hacia la castidad y la abstinencia, lo que resultó en una disminución de la población dentro del Imperio. Eso significaba menos hombres para el ejército. Y aquellos hombres que se enlistaron fueron influenciados por una pasividad enseñada por la Iglesia y no querían luchar. Todos eran un montón de Hippies del 5º siglo. "Haz el amor, no la guerra, hermano." La suposición de Gibbon es que, al mismo tiempo, los bárbaros reprodujeron guerreros como rabiosos conejos de ataque enfocados en ir a la guerra tan pronto como pudieran balancear una espada.Espere Sr. Gibbon, esos bárbaros, ¿no eran cristianos también? Cristianos Arrianos para ser específicos, pero... ¿no tenían el mismo enfoque moral en general que los Romanos, que usted nos dice que se estaban suavizando y estaban listos para la matanza por seguir una religión que los había castrado? Entonces, ¿por qué eran diferentes los bárbaros?Una causa mucho mejor para entender por qué los bárbaros derribaron al Occidente fue la presión que ellos enfrentaron de otros bárbaros que estaban invadiendo su territorio. Era más fácil, y francamente mucho más una tentación, simplemente quitarse del territorio que estaba siendo invadido por salvajes sedientos de sangre de tierras lejanas, y avanzar hacia el rico territorio de un Imperio decadente y en gran parte indefenso. Un Imperio donde la calidad de los funcionarios del gobierno había declinado tanto que el pueblo preferiría ser gobernado por bárbaros que por los funcionarios rapaces, brutales y corruptos enviados por Roma, o Milán, o Rávena, en los muchos lugares donde se asentó la capital Occidental.Entonces, ¿contribuyó el cristianismo a la caída del Imperio en el Occidente?Algunas de las críticas de Gibbon pueden tener mérito. Pero cualquier factor que la Iglesia contribuyó a debilitar al Imperio fueron compensados por los beneficios que la Fe trajo. 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El Imperio había crecido demasiado para ser gobernado por <strong><em>un solo</em></strong> Emperador, por lo que seleccionó un co-Augustus y dividió sus regiones de supervisión entre el territorio Occidental y Oriental. Dado que el tema de la <strong><em>sucesión también </em></strong>había sido motivo de disturbios en generaciones anteriores, Diocleciano también trato de resolver este problema asignando a <strong><em>Césares secundarios</em></strong> tanto para él como para su co-Augusto. Cuando dejaban su puesto, había alguien esperando en las alas, pre-designado para tomar el control. La idea era que entonces cuando sus sucesores entraran en el papel de ser co-Augustus designarían nuevos Césares secundarios para seguirlos. Era un plan sólido y funciono bien mientras que Diocleciano era el Augusto mayor. Cuando se retiró para llevar una vida de reposo como agricultor retirado, los otros gobernantes decidieron que les gustaba el poder y no querían renunciar a él.A lo largo de los años siguientes, el gobierno del Imperio alternó entre tener un solo Emperador y la idea de gobierno compartido de Diocleciano. El <strong><em>rumbo general</em></strong> que tomaron con el gobierno compartido fue con el <strong><em>Augusto mayor</em></strong> haciendo su capital en el Este en Constantinopla. Esto dejó al gobernante más débil y subordinado en el Oeste con cada vez menos poder, al mismo tiempo que las tribus Germánicas lo presionaban desde el Norte.Lo que finalmente llevo a la perdición al Imperio Occidental fue que Roma había forjado tratados con algunas de esas tribus Germánicas; convirtiéndolos en mercenarios que estaban armados y entrenados en el estilo Romano de la guerra. Cuando Roma dejó de pagarles para que lucharan por Roma contra sus hermanos Germánicos y los Godos, era inevitable que se unieran a ellos para luchar <strong><em>en contra</em></strong> de un Imperio en decadencia que ya no podía enviar ejércitos contra ellos y ofrecía tesoros lisos para saquear.Hemos visto anteriormente, mientras los bárbaros presionaban en el Imperio Occidental desde el Norte y el Este, las autoridades civiles tenían una capacidad cada vez menor para hacer algo al respecto. La gente comenzó a buscar a la Iglesia para poner orden. Debido a que la Iglesia estaba dotada de algunos líderes notables que realmente se preocupaban por el bienestar del pueblo, lograron mantener unido al Imperio en decadencia por un tiempo. El Papa Leo incluso logró reunirse con el líder Huno <strong><em>Atila </em></strong>mientras que se preparaba para marchar sobre Roma. Leo persuadió a los Hunos para que se dieran la vuelta, dejando la ciudad intacta. Pero Leo no tuvo tanta suerte con los Vándalos que llegaron unos años más tarde. <strong><em>Logró </em></strong>persuadirlos de que limitaran su saqueo a solo llevarse el botín y saquear. La población se salvó de la muerte y la violación. Después de un festín de botín de 2 semanas, los Vándalos abordaron sus barcos y zarparon, dejando la ciudad sin mas molestia y destruccion.Los historiadores marcan el año 476 como la fecha en que cayó el Imperio Occidental. Fue cuando el líder Godo Odoacer depuso al último Emperador Occidental, <strong><em>Rómulo Augustulus.</em></strong> Odoacer es llamado bárbaro, pero en realidad era un <strong><em>líder militar en el ejército Romano</em></strong>; un mercenario que lideró una revuelta en contra de la misma gente <strong><em>por quienes</em></strong> una vez había luchado. Mientras que los historiadores marcan el año 476 como el año de la caída de Roma, las personas que vivían en ese momento no hubieran visto mucha diferencia entre el reinado de Augustulus y Odoacer. Las cosas continuaron tanto como lo habían hecho en las décadas anteriores. Es decir, ¡fueron un desastre!Con la Caída de Roma, el Imperio Occidental se trasladó a lo que conocemos como la <strong><em>Edad Media</em></strong>. Esta fue una época en la que la Iglesia desempeñó un rol cada vez mayor en la sociedad. La forma que la influencia tomó variaba a lo largo de los siglos; a veces siendo de una naturaleza más religiosa y espiritual, pero en otras ocasiones siendo predominantemente político. Pero no se puede negar que, en Europa durante la Edad Media, la Iglesia desempeñó un papel muy importante.Durante el 5º siglo y a principios del 6º siglo, cuando la sociedad civil se desintegró, la gente buscó alternativas. Algunos encontraron una respuesta en comunidades monásticas. Ya habían comunidades de cristianos desde el 3º siglo, pero el número de monasterios comenzó a crecer durante el 5º siglo. Algunos estaban muy estructurados, mientras que otros estaban organizados más libremente.El movimiento monástico despegó debido al liderazgo de <strong><em>Benedicto de Nursia</em></strong> del que ya hemos hablado. Los primeros intentos de Benedicto de ser el líder o <strong><em>abad</em></strong> de un monasterio no le salio tan bien; los monjes trataron de envenenarlo. Pero a medida que maduraba, Benedicto aplicó las lecciones aprendidas de sus errores anteriores y fundó un monasterio en <strong><em>Monte Casino</em></strong> en Italia que se convirtió en el prototipo para monasterios durante años.Benedicto era un genio para la administración y organización. Formuló un plan simple para la vida monástica que fue fácilmente transferido a otras comunas. Conocida como la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong>, se convirtió en el principio de organización y gobierno de la vida monástica y bajo ella se iniciaron cientos de monasterios más. La Regla los llevaba a una rutina diaria de lectura bíblica, oración y trabajo. La hermana de Benedicto, <strong><em>Scholastica</em></strong>, adoptó una fórmula similar para los conventos.Los monasterios se convirtieron en <strong><em>repositorios y tesorerías</em></strong> del aprendizaje y la enseñanza de la antigua Grecia y Roma. A medida que el resto de Europa se sumergió en lo que algunos denominan <strong><em>La Edad Oscura</em></strong>, muchos monasterios seguían siendo lugares de enseñanza. Los monjes leían, estudiaban y pasaban mucho tiempo copiando textos antiguos tanto de las Escrituras como de la Antigüedad clásica. El Renacimiento eventualmente sería alimentado por el trabajo de esos monjes y sus cientos de años de trabajo.Lo que sabemos de Benedicto proviene de su biógrafo, <strong><em>Gregorio</em></strong>, conocido como el Papa Gregorio I, o Gregorio Magno, un título que le confiere la Iglesia poco después de su muerte.Gregory nació en una rica y antigua familia senatorial Romana alrededor del año 540. Siguiendo la tradición familiar, fue entrenado para el servicio civil. Pero el panorama político era incierto. Durante su infancia, el gobierno de Roma pasó por varios regímenes diferentes. Mientras que, en su adolescencia, el control del sur de Italia fue arrebatado de los Visigodos por la reconquista del Emperador Oriental Justiniano. Pero sólo pasaron unos pocos años hasta que los Lombardos comenzaron su campaña de terror. Quemaron iglesias, asesinaron obispos, saquearon monasterios y convirtieron los verdes campos de Italia en un desierto plagado.Cuando tenía 33 años, Justiniano nombró a Gregorio como prefecto de Roma, la posición política más alta del territorio. Gregorio era responsable de la economía, las provisiones alimentarias, el bienestar de los pobres, la reconstrucción de la infraestructura que ahora era antigua y estaba gravemente deteriorada; cosas como baños, alcantarillas y calles. Su nombramiento se produjo en el mismo año en que murieron <strong><em>tanto</em></strong> el Papa como el gobernador Imperial de Italia.Unos años más tarde Gregorio <strong><em>renunció </em></strong>a su cargo. Es raro cuando alguien que ejerce tan gran poder se aleje de él, pero eso es lo que Gregorio hizo. La muerte de su padre parece ser el momento decisivo. Uno se pregunta si no fueron los sueños de su padre para su hijo los que habían movido a Gregorio a una carrera política para empezar su vida. Una vez que el padre se había ido, no había nada que lo aferrara a su posición y Gregorio siguió su corazón, que lo llevo a convertirse en monje. Con su considerable fortuna, fundó siete monasterios y dio lo que le quedaba a los pobres. Luego convirtió la casa de su familia en un monasterio. Como dice Bruce Shelly, "<em>Cambió la toga púrpura por la túnica gruesa de un monje</em>". Abrazó la vida austera de un monje con plena devoción a la Regla de San Benito.Por mucho que Gregorio deseaba perderse en el anonimato y vivir una vida de humilde devoción a Dios, sus dones sobresalientes como administrador le habían fijado una reputación que no podía esquivar. En el año 579, el Papa Pelágico II lo convirtió en uno de los siete diáconos de la iglesia de Roma. Luego fue enviado como embajador del Papa a la corte Imperial en Constantinopla. Regresó a Roma en el año 585 y fue nombrado abad del convento que había sido una vez su casa.Gregorio estaba muy contento de ser un abad, y no aspiraba a ningún cargo superior, contento de terminar su tiempo en la tierra justo allí. Pero la peste arrasó a Roma, matando a miles, incluyendo al Papa. A diferencia de la mayoría de los monjes que se escondían detrás de los muros de su comuna, Gregorio fue a la ciudad para ayudar a los enfermos. Esto le ganó una gran admiración. Después de la muerte del Papa Pelágico, le tomo a los líderes de la iglesia seis meses en ponerse de acuerdo que Gregorio debía reemplazarlo. No quiso que le dieran ese honor y huyó de Roma para esconderse en el campo. Cuando finalmente fue localizado, lo persuadieron para que regresara y tomara su lugar como el Obispo de Roma.Gregorio parecía no apto para la tarea. Tenía 50 años y era frágil. 50 años sería joven para un Papa hoy en día, pero cuando la vida promedio de ese tiempo era de apenas 40 años, 50 ya era una edad avanzada. La condición física de Gregorio se había agravado por su austeridad extrema como monje. El ayuno drástico lo había envejecido y contribuyo al debilitamiento de su corazón. Pero lo que algunos podrían asumir fue la razón principal de ser descalificado fue la falta de ambición de Gregorio para tener el poder. Simplemente no quería <strong><em>ser</em></strong> Papa. <strong><em>Llego a la creencia</em></strong> de que esta era la <strong><em>voluntad de Dios</em></strong> y que él tenia que asumir la tarea, y no le tomó mucho tiempo en aprender a ejercer la influencia de su oficio. Comenzó su mandato pidiendo manifestaciones públicas de humildad a lo que quedaba de la población diezmada por la peste de Roma. Su esperanza era evitar <strong><em>más </em></strong>desastres. Y de hecho, después de un tiempo la plaga disminuyó.Gregorio no había sido Papa mucho tiempo cuando los Lombardos asediaron a Roma. Fue una época de caos en toda Europa Occidental. Muchas pensaban que era el fin de los tiempos; Gregorio era uno de ellos. En un sermón dijo,En todas partes vemos tribulación, en todas partes escuchamos lamentaciones. Las ciudades son destruidas, los castillos derribados, los campos asolados, la tierra desolada. Las aldeas están vacías, pocos habitantes permanecen en las ciudades, e incluso estos pobres restos de humanidad son cortados diariamente. El castigo de la justicia celestial no cesa, porque ningún arrepentimiento tiene lugar bajo el castigo. Vemos cómo algunos son llevados al cautiverio, otros mutilados, otros muertos. ¿Qué es, hermanos, lo que puede hacernos contentos con esta vida? Si amamos un mundo así, no amamos nuestro gozo, sino nuestras heridas.Parecía que todos los aspectos de la civilización estaban siendo sacudidas hasta la ruina. La iglesia de Roma fue una de las pocas que sobrevivieron las pruebas que se produjeron como golpes de martillo. Aunque Gregorio vio su ascenso al papado como <strong><em>castigo</em></strong>, se entregó de todo corazón a la tarea de mantener las cosas juntas mientras que todo lo demás se desmoronaba.El Papa Gregorio I era un líder incansable. Cumplió el trabajo de diez personas. Su volumen de trabajo es aún más notable porque a menudo fue confinado a la cama debido a enfermedad provocada por su fragilidad y exceso de trabajo. Al verse a sí mismo como genuinamente el primero entre iguales a los otros obispos, mantuvo una vasta correspondencia, asegurándose de que las líneas de comunicación entre las iglesias mantuvieran a todos al tanto de los asuntos de la Iglesia. Solo esto hubiera sido un trabajo de tiempo completo. Pero Gregory hizo más.El sabía tanto por su tiempo como monje y igualmente al observar a sus hermanos en el monasterio, que la calidad de la propia obra <strong><em>PARA</em></strong> Dios era directamente proporcional a la devoción del corazón <strong><em>HACIA </em></strong>El. Así que, en su libro Pastoral, Gregorio recordó a los líderes espirituales que no estuvieran tan preocupados por el trabajo que olvidaran su propia alma. Pero había un <strong><em>contrapunto muy necesario</em></strong> a esto; tampoco deberían estar tan <strong><em>centrados internamente</em></strong> que descuidaran el trabajo práctico. Este fue un punto de equilibrio rara vez vislumbrado en el Cristianismo de esa época.Gregorio también estaba preocupado por la calidad del culto en la iglesia y alentó el uso de la música. Aunque no inventó lo que se llama <strong><em>Canto Llano</em></strong>, y impulso su uso en gran medida. En honor a su patrocinio de esta forma de culto es conocido como <strong><em>Canto Gregoriano</em></strong>. Canto Llano es una sola línea melódica sin acompañamiento instrumental. Mientras que un solo cantante puede cantar, por lo general era cantado por un coro de voces al unísono.Gregorio tomó en serio su llamado de ser el abanderado de la Fe. Su contribución a la teología fue notable. Escribió más sobre teología que cualquier papa <strong><em>anterior</em></strong> y la mayoría de los papas posteriores. Sus principales influencias fueron Agustín, Ambrosio y Jerónimo. Se apoyó mucho en el trabajo de Agustín, incluso a veces inspirándose en comentarios casuales que había hecho.Recuerdan que varios episodios atrás cuando notamos cómo la iglesia creía que el bautismo lavaba todos los pecados, hasta ese momento. Bueno, ¿qué pasó con esos pecados cometidos <strong><em>después</em></strong> del bautismo que no fueron confesados antes de la muerte y no habían sido expiados por penitencia? Agustín reflexionó sobre cómo Dios <strong><em>podría, tal vez, posiblemente</em></strong> - eliminar estos pecados después de que los creyentes murieran. Fue a partir de esta reflexión especulativa que Gregorio desarrolló la idea de que Dios los <strong><em>purgaba </em></strong>en un "purga-torio;" por lo que la doctrina del <strong><em>purgatorio</em></strong> se añadió a la doctrina de la iglesia.La teología de Gregorio encapsulaba no sólo los <strong><em>credos</em></strong> de los consejos y enseñanzas de los Padres de la Iglesia, sino que también incluía algunas de las <strong><em>supersticiones añadidas </em></strong>por un paganismo Cristianizado.Entiendo que algunos Católicos Romanos se suscriben a este podcast. Ha sido muy alentador escuchar sus amables comentarios, y las sugerencias ocasionales que han hecho. Incluso en los puntos de desacuerdo, <strong><em>la mayoría</em></strong> ha sido cortés y han utilizado una fuerte dosis de tacto al hacer un diálogo. Digo esto porque en lo que sigue, sospecho que algunos pensarán que estoy ajustando innecesariamente las sensibilidades de nuestra familia Católica Romana. Espero que no, pero estoy presentando una visión precisa de la historia en este momento.Para ilustrar eso, permítanme plantear esta pregunta: ¿Cómo empezamos con la imagen de la Comunidad Cristiana y el tipo de servicio eclesiástico que encontramos en el NT y las primeras descripciones de ellos, y terminamos con los servicios elaborados, formales, altamente estructurados y estilizados de la Iglesia Medieval y posterior? Hay una discontinuidad obvia entre la dos. ¿Cuándo empezaron los pastores a usar túnicas elaboradas, coronas para la cabeza y empezaron a llevar un báculo de pastor dorado y lleno de joyas? Para decirlo sin rodeos, ¿de dónde vino todo este ritual complejo? No creo que nadie se imagina a Jesús llevando a cabo tal servicio, o incluso a Pedro. Así que es una pregunta legítima que debemos hacer, cuando estas cosas fueron adoptadas y como se convirtieron en una parte de la liturgia de la iglesia. <strong><em>La respuesta</em></strong> es que, a medida que el Imperio Romano Occidental se retiró y los líderes de las iglesias se volvieron cada vez más buscados, para proporcionar gobierno, también comenzaron a afectar algunas de las <strong><em>vestimentas</em></strong> de los cargos políticos. A medida que el cristianismo se convirtió en el favorito, y luego <strong><em>aprobada como</em></strong> la religión del Imperio, un<strong><em> sincretismo</em></strong> demasiado común comenzó a mezclar prácticas paganas y cristianas. Todo lo que hizo Gregorio fue estandarizar esta mezcla sincretista y llevarla a la Iglesia de la Edad Media.Gregorio respaldó una <strong><em>práctica anterior</em></strong> de pedir ayuda a los mártires y santos del pasado para obtener la ayuda de Dios. La idea era que un pecador penitente nunca podía saber si había hecho <strong><em>suficiente</em></strong> penitencia para expiar el pecado. Al apelar a aquellos creyentes que habían muerto y ido al cielo en busca de ayuda, podrían ser capaces, a través de su posición especial con Dios, de encontrar ayuda para que su pecado fuera dado de baja, como abogados espirituales que negociaban un mejor trato para los que vivían en la Tierra.Gregorio alentó la colección y la veneración de las <strong><em>reliquias</em></strong>; pedazos de pelo, uñas, huesos de los dedos de los pies, o piezas de ropa de santos y mártires pasados; así como la parafernalia supuestamente conectada a la Biblia; pedazos de la cruz, la lanza que perforó el lado de Jesús, una toalla utilizada para limpiar la frente de Cristo. Se suponía que estas reliquias poseían un poder especial para sanar y dar a los ejércitos que los veneraban favor en la batalla.Gregorio enseñó que el cuerpo y la sangre de Cristo estaban <strong><em>realmente</em></strong> presentes en los elementos de la Comunión, el pan y el vino. Afirmó que participar de ellos nutria y fortalecía el espíritu, así como el pan literal y el vino nutria el cuerpo físico. Pero Gregory lo llevó aun más lejos. El<strong><em> poder verdadero </em></strong>de los elementos de la Comunión, la Eucaristía, estaba en su <strong><em>renovación</em></strong> del sacrificio de la muerte de Cristo. La Eucaristía no sólo nos <strong><em>recordaba</em></strong> la expiación sustitutiva de Jesús, sino que era Cristo muriendo por nosotros otra vez. Durante la Comunión, en la Misa, ofrecida por un sacerdote, <u>pecados eran perdonados</u>. Lo que la muerte de Jesús en la cruz hizo <strong><em>potencialmente</em></strong> para todas las personas, la Misa lo <strong><em>aplicaba</em></strong> a personas específicas que participaron de ella. Así que celebrar la Misa reemplazó la necesidad de algunas formas de penitencia. Ciertos pecados <strong><em>requerían tanto</em></strong> asistir a la Misa como la penitencia. Pero para los pecados común y corrientes de todos los días, La misa <strong><em>reemplazó</em></strong> la penitencia. Entonces la gente razonó, si los santos muertos podían ayudarlos por intercesión con Dios, ¿por qué los creyentes <strong><em>vivos</em></strong> no podían asistir a misas <strong><em>adicionales</em></strong> para que el tiempo en purgatorio de sus <strong><em>seres queridos difuntos</em></strong> <strong><em>disminuyera</em></strong>? Enciende una vela, reza, asiste a una misa extra y podrías acortar la sentencia del tío Giacomo por una semana. Esta base teológica confeccionada por Gregorio se utilizaría cientos de años más tarde para vender indulgencias, y la cancioncita de recaudación de fondos de Tetzel – "Cuando en la caja de ofrendas suena la moneda, sale otra alma de los manantiales del purgatorio."El poder de supervisión de Gregorio no se limitó a los asuntos <strong><em>espirituales </em></strong>de la Iglesia. Durante su mandato, la Iglesia poseía enormes extensiones de tierra en el sur de Italia y Sicilia; unos 4,700 kilómetros cuadrados en total. Cuando los Lombardos invadieron, barriendo con los últimos vestigios de la autoridad civil, fueron los líderes de la iglesia y sus representantes quienes tuvieron que intervenir para proporcionar gobernabilidad. Se hicieron cargo de la infraestructura de suministro de alimentos y la recaudación necesaria de impuestos para mantener cierta apariencia de los asuntos civiles. Más tarde, los historiadores sentados a gusto en sus casas lamentan el desenfoque de la línea entre la iglesia y el estado. Pero no se dan cuenta, si no hubiera sido por los funcionarios de la iglesia que tuvieron que ayudar después de las incursiones Lombardas, decenas de miles hubieran perecido. Gregorio fue quien creó y supervisó este nuevo sistema de impuestos y asistencia pública. A medida que los Lombardos se acercaban a Roma, Gregorio se hizo cargo de la defensa del centro de Italia. Nombró al gobernador militar y organizó una paz con los líderes enemigos.Piensen en esto ahora à Gregorio fue entrenado desde la juventud para cargos políticos y había servido bien en esa capacidad hasta la muerte de su padre, cuando renunció para buscar la vida tranquila de un monje. Cuando la Peste arrazo tanto la iglesia como la esfera civil de líderes capaces, Gregorio fue reclutado para tomar las riendas de la Iglesia. Los Lombardos martillaron los últimos clavos en el ataúd del gobierno civil Romano, requiriendo por el bien del bien público, que Gregorio movilizara a los líderes de la iglesia para dar un paso adelante y seguir su liderazgo de asumir la tarea de la autoridad civil. Aunque Gregorio amplió en gran medida la influencia papal para que, a partir de su día, el Papa fuera una figura central en la política europea, su <strong><em>motivo</em></strong> para todo lo que hizo se ve en su simple preocupación por el bienestar de los necesitados, como lo demuestra que se nego a permanecer a salvo detrás de los muros de su monasterio cuando la plaga asoló Roma.La tensión entre la iglesia Oriental y Occidental que había comenzado más de cien años antes, mientras que Roma y Constantinopla luchaban por la supremacía, creció durante el mandato de Gregorio, pero <strong><em>no</em></strong> debido a la ambición personal de Gregorio para el poder. Sus críticas hacia el Patriarca Oriental se debieron a su creencia en la <strong><em>Primacía de Roma</em></strong> y su <strong><em>resistencia al tipo de orgullo</em></strong> que se exhibía plenamente en el Oriente. El Patriarca Oriental <strong><em>Juan IV</em></strong> había tomado el título de "<strong><em>Obispo Universal</em></strong>", un honorífico concedido al Patriarca por Emperadores como Leo y Justiniano. El título fue confirmado en un sínodo Oriental en el año 588. Pero Gregorio consideraba el título una usurpación de la primacía de Roma y una arrogancia flagrante que Dios no permitiría. Hizo todo lo que pudo para que revocara el título y clamo poderosas anatemas en su contra. Amenazó con romper toda conexión con el Patriarca y exigió al Emperador rescindir el título. ¡Cuando alguien le aplicó el mismo título, la reacción de Gregorio fue inmediata y vehemente - nadie debería ser llamado un “Papa Universal”! Dijo: "He dicho que ni a mí ni a nadie más deberías escribir nada de eso. ¡Aléjate de las palabras que inflan el orgullo y dan heridas a la caridad!" Prefirió ser conocido simplemente como – "el siervo de los siervos de Dios."Lo que parece una contradicción con los historiadores es que mientras Gregorio evitaba títulos pretenciosos, él reclamó y ejerció autoridad sobre toda la Iglesia. Mientras que, en su caso, ese cuidado se debía a su escrupuloso sentido del deber de servir a Dios sirviendo a su pueblo, los papas <strong><em>posteriores</em></strong> aceptarían los grandes títulos y usarían el poder del papado para fines menos altruistas.Gregorio es un nombre importante en la lista de Papas porque fue bajo su mandato que comenzó una gran ola de alcance misionero. <strong><em>León el Grande</em></strong> había tratado de expandir el poder y la influencia del <strong><em>oficio</em></strong> del Papa, y ahora <strong><em>Gregorio Magno</em></strong> expandió la influencia del Evangelio a nuevas tierras más allá de las fronteras del Imperio. Siendo el primer monje en convertirse en Papa, Gregorio se dio cuenta que los monasterios eran como <strong><em>cuarteles espirituales</em></strong> por los cuales se podían enviar un <strong><em>ejército </em></strong>de evangelistas. Si Roma no podía atacar a los bárbaros, ¿por qué no enviar legiones de misioneros para convertir a esos bárbaros y luego apelar a su fe para prevenir el ataque? Convertir a los bárbaros bélicos en audaces misioneros amantes de la paz y <strong><em>luego</em></strong> a los misioneros se <strong><em>extiendan esa misma paz</em></strong>, que en lugar de invadir Europa, llevarían la cruz al Norte y al Este.Fue un buen plan. Y Gregorio lo implementó bien.Cuando Gregory era joven, observaba cómo los barcos de esclavos eran descargados en los muelles. Los esclavos eran <strong><em>Anglos</em></strong>, de la Tierra de los Anglo, que más tarde se convertiría en <strong><em>Inglaterra</em></strong>. El nombre Anglo le sonaba como 'Ángel' al joven Gregorio y puso dentro de él la idea de que de dónde venían estos bárbaros se necesitaba el Evangelio.Además de su interés en las misiones a <strong><em>Gran Bretaña</em></strong>, Gregorio también promovió la actividad misionera entre las <strong><em>tribus Germánicas</em></strong>. Pero no fue hasta unos cien años más tarde que la obra misional entre las tribus Germánicas realmente despegaría. Cubriremos eso en un futuro episodio.Si has estado siguiendo junto con el podcast, puede haber surgido una pregunta a la que nos dirigimos ahora. ¿Cuándo se convirtió la iglesia occidental en Roma bajo el liderazgo general del obispo Romano que llegaría a ser conocido como el Papa, realmente en lo que hoy conocemos como Catolicismo Romano?No hay un fecha especifica en que la Iglesia pasara de ser la iglesia apostólica a la Iglesia Católica Romana. Fue un cambio lento y constante de acontecimientos que vieron al obispo Romano cambiar a ser visto como el líder mayoritariamente indiscutible de la iglesia Occidental. Digo "en su mayoría indiscutible" porque mientras que la iglesia Oriental se centraba en Constantinopla, Antioquía y Alejandría honraba al obispo de Roma como el primero entre iguales, y siempre había un puñado de obispos Occidentales que estimaban al pastor principal en Roma de la misma manera. Pero no veían su rol como obispos de sus ciudades como de ninguna manera <strong><em>bajo</em></strong> la autoridad de un Papa Romano.Y no olvides que el término <strong><em>católico</em></strong>; que técnicamente solamente significa "<strong><em>universal</em></strong>" llevaba nada de la carga confesional que trae hoy en día. La palabra simplemente significaba la Fe que seguía a los credos establecidos por los <strong><em>consejos ecuménicos</em></strong> – esas reuniones a las que asistieron una amplia sección de los líderes de la iglesia para que pudieran definir una posición bíblicamente fiel sobre las doctrinas que están siendo arruinadas por maestros y grupos aberrantes.Una definición ultra sencilla entonces del Catolicismo Romano es esa rama de la fe Cristiana que encarna los primeros credos de la iglesia, tal como se fusionó en Europa, dirigida por la iglesia de y Obispo de Roma. A medida que pasaban las generaciones, el Catolicismo Romano asumiría mucha doctrina adicional a la encarnada en los primeros credos. Esa doctrina fue decidida con mayor frecuencia por el Obispo Romano, cuyo poder y autoridad crecieron para que reemplazara a los Concilios.Así que si bien es difícil nombrar una fecha en la que el Catolicismo Romano se convirtió, ya sabes– Católico Romano, muchos historiadores de la iglesia sugieren que el nombramiento de Gregorio como obispo de Roma en el año 590 es un lugar tan bueno como cualquiera para poner esa marca en la línea de tiempo de la historia de la iglesia. Aunque Gregorio <strong><em>rechazó</em></strong> el título de "Papa", estableció el sistema de gobierno de la iglesia que enmarcó todo el período medieval y se llama hoy el <strong><em>sistema papal</em></strong>. Gregorio estableció una liturgia uniforme para ser utilizada en las iglesias e hizo mucho para asegurar que todas las iglesias caminaran junto con Roma.Cuando murió en el año 604, agotado después de 30 años de arduo trabajo, su epitafio lo proclamó "<strong><em>Cónsul de Dios</em></strong>". Una descripción apropiada del hombre que pasó su vida y carrera totalmente al servicio de Dios, pero ejerciendo el poder secular y espiritual como uno de los antiguos gobernantes Romanos.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El episodio de esta semana de Communio Sanctorum se titula Cónsul de Dios.Una de las contribuciones más importantes para el Imperio del Emperador Romano Diocleciano fue dividir el liderazgo del primer nivel para que pudiera gobernar de manera más efi]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Gregory-the-Great.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Gregory-the-Great.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Gregory-the-Great-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Gregory-the-Great-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>El episodio de esta semana de Communio Sanctorum se titula "<strong><em>Cónsul de Dios</em></strong>."Una de las contribuciones más importantes para el Imperio del Emperador Romano Diocleciano fue dividir el liderazgo del primer nivel para que pudiera gobernar de manera más eficiente. El Imperio había crecido demasiado para ser gobernado por <strong><em>un solo</em></strong> Emperador, por lo que seleccionó un co-Augustus y dividió sus regiones de supervisión entre el territorio Occidental y Oriental. Dado que el tema de la <strong><em>sucesión también </em></strong>había sido motivo de disturbios en generaciones anteriores, Diocleciano también trato de resolver este problema asignando a <strong><em>Césares secundarios</em></strong> tanto para él como para su co-Augusto. Cuando dejaban su puesto, había alguien esperando en las alas, pre-designado para tomar el control. La idea era que entonces cuando sus sucesores entraran en el papel de ser co-Augustus designarían nuevos Césares secundarios para seguirlos. Era un plan sólido y funciono bien mientras que Diocleciano era el Augusto mayor. Cuando se retiró para llevar una vida de reposo como agricultor retirado, los otros gobernantes decidieron que les gustaba el poder y no querían renunciar a él.A lo largo de los años siguientes, el gobierno del Imperio alternó entre tener un solo Emperador y la idea de gobierno compartido de Diocleciano. El <strong><em>rumbo general</em></strong> que tomaron con el gobierno compartido fue con el <strong><em>Augusto mayor</em></strong> haciendo su capital en el Este en Constantinopla. Esto dejó al gobernante más débil y subordinado en el Oeste con cada vez menos poder, al mismo tiempo que las tribus Germánicas lo presionaban desde el Norte.Lo que finalmente llevo a la perdición al Imperio Occidental fue que Roma había forjado tratados con algunas de esas tribus Germánicas; convirtiéndolos en mercenarios que estaban armados y entrenados en el estilo Romano de la guerra. Cuando Roma dejó de pagarles para que lucharan por Roma contra sus hermanos Germánicos y los Godos, era inevitable que se unieran a ellos para luchar <strong><em>en contra</em></strong> de un Imperio en decadencia que ya no podía enviar ejércitos contra ellos y ofrecía tesoros lisos para saquear.Hemos visto anteriormente, mientras los bárbaros presionaban en el Imperio Occidental desde el Norte y el Este, las autoridades civiles tenían una capacidad cada vez menor para hacer algo al respecto. La gente comenzó a buscar a la Iglesia para poner orden. Debido a que la Iglesia estaba dotada de algunos líderes notables que realmente se preocupaban por el bienestar del pueblo, lograron mantener unido al Imperio en decadencia por un tiempo. El Papa Leo incluso logró reunirse con el líder Huno <strong><em>Atila </em></strong>mientras que se preparaba para marchar sobre Roma. Leo persuadió a los Hunos para que se dieran la vuelta, dejando la ciudad intacta. Pero Leo no tuvo tanta suerte con los Vándalos que llegaron unos años más tarde. <strong><em>Logró </em></strong>persuadirlos de que limitaran su saqueo a solo llevarse el botín y saquear. La población se salvó de la muerte y la violación. Después de un festín de botín de 2 semanas, los Vándalos abordaron sus barcos y zarparon, dejando la ciudad sin mas molestia y destruccion.Los historiadores marcan el año 476 como la fecha en que cayó el Imperio Occidental. Fue cuando el líder Godo Odoacer depuso al último Emperador Occidental, <strong><em>Rómulo Augustulus.</em></strong> Odoacer es llamado bárbaro, pero en realidad era un <strong><em>líder militar en el ejército Romano</em></strong>; un mercenario que lideró una revuelta en contra de la misma gente <strong><em>por quienes</em></strong> una vez había luchado. Mientras que los historiadores marcan el año 476 como el año de la caída de Roma, las personas que vivían en ese momento no hubieran visto mucha diferencia entre el reinado de Augustulus y Odoacer. Las cosas continuaron tanto como lo habían hecho en las décadas anteriores. Es decir, ¡fueron un desastre!Con la Caída de Roma, el Imperio Occidental se trasladó a lo que conocemos como la <strong><em>Edad Media</em></strong>. Esta fue una época en la que la Iglesia desempeñó un rol cada vez mayor en la sociedad. La forma que la influencia tomó variaba a lo largo de los siglos; a veces siendo de una naturaleza más religiosa y espiritual, pero en otras ocasiones siendo predominantemente político. Pero no se puede negar que, en Europa durante la Edad Media, la Iglesia desempeñó un papel muy importante.Durante el 5º siglo y a principios del 6º siglo, cuando la sociedad civil se desintegró, la gente buscó alternativas. Algunos encontraron una respuesta en comunidades monásticas. Ya habían comunidades de cristianos desde el 3º siglo, pero el número de monasterios comenzó a crecer durante el 5º siglo. Algunos estaban muy estructurados, mientras que otros estaban organizados más libremente.El movimiento monástico despegó debido al liderazgo de <strong><em>Benedicto de Nursia</em></strong> del que ya hemos hablado. Los primeros intentos de Benedicto de ser el líder o <strong><em>abad</em></strong> de un monasterio no le salio tan bien; los monjes trataron de envenenarlo. Pero a medida que maduraba, Benedicto aplicó las lecciones aprendidas de sus errores anteriores y fundó un monasterio en <strong><em>Monte Casino</em></strong> en Italia que se convirtió en el prototipo para monasterios durante años.Benedicto era un genio para la administración y organización. Formuló un plan simple para la vida monástica que fue fácilmente transferido a otras comunas. Conocida como la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong>, se convirtió en el principio de organización y gobierno de la vida monástica y bajo ella se iniciaron cientos de monasterios más. La Regla los llevaba a una rutina diaria de lectura bíblica, oración y trabajo. La hermana de Benedicto, <strong><em>Scholastica</em></strong>, adoptó una fórmula similar para los conventos.Los monasterios se convirtieron en <strong><em>repositorios y tesorerías</em></strong> del aprendizaje y la enseñanza de la antigua Grecia y Roma. A medida que el resto de Europa se sumergió en lo que algunos denominan <strong><em>La Edad Oscura</em></strong>, muchos monasterios seguían siendo lugares de enseñanza. Los monjes leían, estudiaban y pasaban mucho tiempo copiando textos antiguos tanto de las Escrituras como de la Antigüedad clásica. El Renacimiento eventualmente sería alimentado por el trabajo de esos monjes y sus cientos de años de trabajo.Lo que sabemos de Benedicto proviene de su biógrafo, <strong><em>Gregorio</em></strong>, conocido como el Papa Gregorio I, o Gregorio Magno, un título que le confiere la Iglesia poco después de su muerte.Gregory nació en una rica y antigua familia senatorial Romana alrededor del año 540. Siguiendo la tradición familiar, fue entrenado para el servicio civil. Pero el panorama político era incierto. Durante su infancia, el gobierno de Roma pasó por varios regímenes diferentes. Mientras que, en su adolescencia, el control del sur de Italia fue arrebatado de los Visigodos por la reconquista del Emperador Oriental Justiniano. Pero sólo pasaron unos pocos años hasta que los Lombardos comenzaron su campaña de terror. Quemaron iglesias, asesinaron obispos, saquearon monasterios y convirtieron los verdes campos de Italia en un desierto plagado.Cuando tenía 33 años, Justiniano nombró a Gregorio como prefecto de Roma, la posición política más alta del territorio. Gregorio era responsable de la economía, las provisiones alimentarias, el bienestar de los pobres, la reconstrucción de la infraestructura que ahora era antigua y estaba gravemente deteriorada; cosas como baños, alcantarillas y calles. Su nombramiento se produjo en el mismo año en que murieron <strong><em>tanto</em></strong> el Papa como el gobernador Imperial de Italia.Unos años más tarde Gregorio <strong><em>renunció </em></strong>a su cargo. Es raro cuando alguien que ejerce tan gran poder se aleje de él, pero eso es lo que Gregorio hizo. La muerte de su padre parece ser el momento decisivo. Uno se pregunta si no fueron los sueños de su padre para su hijo los que habían movido a Gregorio a una carrera política para empezar su vida. Una vez que el padre se había ido, no había nada que lo aferrara a su posición y Gregorio siguió su corazón, que lo llevo a convertirse en monje. Con su considerable fortuna, fundó siete monasterios y dio lo que le quedaba a los pobres. Luego convirtió la casa de su familia en un monasterio. Como dice Bruce Shelly, "<em>Cambió la toga púrpura por la túnica gruesa de un monje</em>". Abrazó la vida austera de un monje con plena devoción a la Regla de San Benito.Por mucho que Gregorio deseaba perderse en el anonimato y vivir una vida de humilde devoción a Dios, sus dones sobresalientes como administrador le habían fijado una reputación que no podía esquivar. En el año 579, el Papa Pelágico II lo convirtió en uno de los siete diáconos de la iglesia de Roma. Luego fue enviado como embajador del Papa a la corte Imperial en Constantinopla. Regresó a Roma en el año 585 y fue nombrado abad del convento que había sido una vez su casa.Gregorio estaba muy contento de ser un abad, y no aspiraba a ningún cargo superior, contento de terminar su tiempo en la tierra justo allí. Pero la peste arrasó a Roma, matando a miles, incluyendo al Papa. A diferencia de la mayoría de los monjes que se escondían detrás de los muros de su comuna, Gregorio fue a la ciudad para ayudar a los enfermos. Esto le ganó una gran admiración. Después de la muerte del Papa Pelágico, le tomo a los líderes de la iglesia seis meses en ponerse de acuerdo que Gregorio debía reemplazarlo. No quiso que le dieran ese honor y huyó de Roma para esconderse en el campo. Cuando finalmente fue localizado, lo persuadieron para que regresara y tomara su lugar como el Obispo de Roma.Gregorio parecía no apto para la tarea. Tenía 50 años y era frágil. 50 años sería joven para un Papa hoy en día, pero cuando la vida promedio de ese tiempo era de apenas 40 años, 50 ya era una edad avanzada. La condición física de Gregorio se había agravado por su austeridad extrema como monje. El ayuno drástico lo había envejecido y contribuyo al debilitamiento de su corazón. Pero lo que algunos podrían asumir fue la razón principal de ser descalificado fue la falta de ambición de Gregorio para tener el poder. Simplemente no quería <strong><em>ser</em></strong> Papa. <strong><em>Llego a la creencia</em></strong> de que esta era la <strong><em>voluntad de Dios</em></strong> y que él tenia que asumir la tarea, y no le tomó mucho tiempo en aprender a ejercer la influencia de su oficio. Comenzó su mandato pidiendo manifestaciones públicas de humildad a lo que quedaba de la población diezmada por la peste de Roma. Su esperanza era evitar <strong><em>más </em></strong>desastres. Y de hecho, después de un tiempo la plaga disminuyó.Gregorio no había sido Papa mucho tiempo cuando los Lombardos asediaron a Roma. Fue una época de caos en toda Europa Occidental. Muchas pensaban que era el fin de los tiempos; Gregorio era uno de ellos. En un sermón dijo,En todas partes vemos tribulación, en todas partes escuchamos lamentaciones. Las ciudades son destruidas, los castillos derribados, los campos asolados, la tierra desolada. Las aldeas están vacías, pocos habitantes permanecen en las ciudades, e incluso estos pobres restos de humanidad son cortados diariamente. El castigo de la justicia celestial no cesa, porque ningún arrepentimiento tiene lugar bajo el castigo. Vemos cómo algunos son llevados al cautiverio, otros mutilados, otros muertos. ¿Qué es, hermanos, lo que puede hacernos contentos con esta vida? Si amamos un mundo así, no amamos nuestro gozo, sino nuestras heridas.Parecía que todos los aspectos de la civilización estaban siendo sacudidas hasta la ruina. La iglesia de Roma fue una de las pocas que sobrevivieron las pruebas que se produjeron como golpes de martillo. Aunque Gregorio vio su ascenso al papado como <strong><em>castigo</em></strong>, se entregó de todo corazón a la tarea de mantener las cosas juntas mientras que todo lo demás se desmoronaba.El Papa Gregorio I era un líder incansable. Cumplió el trabajo de diez personas. Su volumen de trabajo es aún más notable porque a menudo fue confinado a la cama debido a enfermedad provocada por su fragilidad y exceso de trabajo. Al verse a sí mismo como genuinamente el primero entre iguales a los otros obispos, mantuvo una vasta correspondencia, asegurándose de que las líneas de comunicación entre las iglesias mantuvieran a todos al tanto de los asuntos de la Iglesia. Solo esto hubiera sido un trabajo de tiempo completo. Pero Gregory hizo más.El sabía tanto por su tiempo como monje y igualmente al observar a sus hermanos en el monasterio, que la calidad de la propia obra <strong><em>PARA</em></strong> Dios era directamente proporcional a la devoción del corazón <strong><em>HACIA </em></strong>El. Así que, en su libro Pastoral, Gregorio recordó a los líderes espirituales que no estuvieran tan preocupados por el trabajo que olvidaran su propia alma. Pero había un <strong><em>contrapunto muy necesario</em></strong> a esto; tampoco deberían estar tan <strong><em>centrados internamente</em></strong> que descuidaran el trabajo práctico. Este fue un punto de equilibrio rara vez vislumbrado en el Cristianismo de esa época.Gregorio también estaba preocupado por la calidad del culto en la iglesia y alentó el uso de la música. Aunque no inventó lo que se llama <strong><em>Canto Llano</em></strong>, y impulso su uso en gran medida. En honor a su patrocinio de esta forma de culto es conocido como <strong><em>Canto Gregoriano</em></strong>. Canto Llano es una sola línea melódica sin acompañamiento instrumental. Mientras que un solo cantante puede cantar, por lo general era cantado por un coro de voces al unísono.Gregorio tomó en serio su llamado de ser el abanderado de la Fe. Su contribución a la teología fue notable. Escribió más sobre teología que cualquier papa <strong><em>anterior</em></strong> y la mayoría de los papas posteriores. Sus principales influencias fueron Agustín, Ambrosio y Jerónimo. Se apoyó mucho en el trabajo de Agustín, incluso a veces inspirándose en comentarios casuales que había hecho.Recuerdan que varios episodios atrás cuando notamos cómo la iglesia creía que el bautismo lavaba todos los pecados, hasta ese momento. Bueno, ¿qué pasó con esos pecados cometidos <strong><em>después</em></strong> del bautismo que no fueron confesados antes de la muerte y no habían sido expiados por penitencia? Agustín reflexionó sobre cómo Dios <strong><em>podría, tal vez, posiblemente</em></strong> - eliminar estos pecados después de que los creyentes murieran. Fue a partir de esta reflexión especulativa que Gregorio desarrolló la idea de que Dios los <strong><em>purgaba </em></strong>en un "purga-torio;" por lo que la doctrina del <strong><em>purgatorio</em></strong> se añadió a la doctrina de la iglesia.La teología de Gregorio encapsulaba no sólo los <strong><em>credos</em></strong> de los consejos y enseñanzas de los Padres de la Iglesia, sino que también incluía algunas de las <strong><em>supersticiones añadidas </em></strong>por un paganismo Cristianizado.Entiendo que algunos Católicos Romanos se suscriben a este podcast. Ha sido muy alentador escuchar sus amables comentarios, y las sugerencias ocasionales que han hecho. Incluso en los puntos de desacuerdo, <strong><em>la mayoría</em></strong> ha sido cortés y han utilizado una fuerte dosis de tacto al hacer un diálogo. Digo esto porque en lo que sigue, sospecho que algunos pensarán que estoy ajustando innecesariamente las sensibilidades de nuestra familia Católica Romana. Espero que no, pero estoy presentando una visión precisa de la historia en este momento.Para ilustrar eso, permítanme plantear esta pregunta: ¿Cómo empezamos con la imagen de la Comunidad Cristiana y el tipo de servicio eclesiástico que encontramos en el NT y las primeras descripciones de ellos, y terminamos con los servicios elaborados, formales, altamente estructurados y estilizados de la Iglesia Medieval y posterior? Hay una discontinuidad obvia entre la dos. ¿Cuándo empezaron los pastores a usar túnicas elaboradas, coronas para la cabeza y empezaron a llevar un báculo de pastor dorado y lleno de joyas? Para decirlo sin rodeos, ¿de dónde vino todo este ritual complejo? No creo que nadie se imagina a Jesús llevando a cabo tal servicio, o incluso a Pedro. Así que es una pregunta legítima que debemos hacer, cuando estas cosas fueron adoptadas y como se convirtieron en una parte de la liturgia de la iglesia. <strong><em>La respuesta</em></strong> es que, a medida que el Imperio Romano Occidental se retiró y los líderes de las iglesias se volvieron cada vez más buscados, para proporcionar gobierno, también comenzaron a afectar algunas de las <strong><em>vestimentas</em></strong> de los cargos políticos. A medida que el cristianismo se convirtió en el favorito, y luego <strong><em>aprobada como</em></strong> la religión del Imperio, un<strong><em> sincretismo</em></strong> demasiado común comenzó a mezclar prácticas paganas y cristianas. Todo lo que hizo Gregorio fue estandarizar esta mezcla sincretista y llevarla a la Iglesia de la Edad Media.Gregorio respaldó una <strong><em>práctica anterior</em></strong> de pedir ayuda a los mártires y santos del pasado para obtener la ayuda de Dios. La idea era que un pecador penitente nunca podía saber si había hecho <strong><em>suficiente</em></strong> penitencia para expiar el pecado. Al apelar a aquellos creyentes que habían muerto y ido al cielo en busca de ayuda, podrían ser capaces, a través de su posición especial con Dios, de encontrar ayuda para que su pecado fuera dado de baja, como abogados espirituales que negociaban un mejor trato para los que vivían en la Tierra.Gregorio alentó la colección y la veneración de las <strong><em>reliquias</em></strong>; pedazos de pelo, uñas, huesos de los dedos de los pies, o piezas de ropa de santos y mártires pasados; así como la parafernalia supuestamente conectada a la Biblia; pedazos de la cruz, la lanza que perforó el lado de Jesús, una toalla utilizada para limpiar la frente de Cristo. Se suponía que estas reliquias poseían un poder especial para sanar y dar a los ejércitos que los veneraban favor en la batalla.Gregorio enseñó que el cuerpo y la sangre de Cristo estaban <strong><em>realmente</em></strong> presentes en los elementos de la Comunión, el pan y el vino. Afirmó que participar de ellos nutria y fortalecía el espíritu, así como el pan literal y el vino nutria el cuerpo físico. Pero Gregory lo llevó aun más lejos. El<strong><em> poder verdadero </em></strong>de los elementos de la Comunión, la Eucaristía, estaba en su <strong><em>renovación</em></strong> del sacrificio de la muerte de Cristo. La Eucaristía no sólo nos <strong><em>recordaba</em></strong> la expiación sustitutiva de Jesús, sino que era Cristo muriendo por nosotros otra vez. Durante la Comunión, en la Misa, ofrecida por un sacerdote, <u>pecados eran perdonados</u>. Lo que la muerte de Jesús en la cruz hizo <strong><em>potencialmente</em></strong> para todas las personas, la Misa lo <strong><em>aplicaba</em></strong> a personas específicas que participaron de ella. Así que celebrar la Misa reemplazó la necesidad de algunas formas de penitencia. Ciertos pecados <strong><em>requerían tanto</em></strong> asistir a la Misa como la penitencia. Pero para los pecados común y corrientes de todos los días, La misa <strong><em>reemplazó</em></strong> la penitencia. Entonces la gente razonó, si los santos muertos podían ayudarlos por intercesión con Dios, ¿por qué los creyentes <strong><em>vivos</em></strong> no podían asistir a misas <strong><em>adicionales</em></strong> para que el tiempo en purgatorio de sus <strong><em>seres queridos difuntos</em></strong> <strong><em>disminuyera</em></strong>? Enciende una vela, reza, asiste a una misa extra y podrías acortar la sentencia del tío Giacomo por una semana. Esta base teológica confeccionada por Gregorio se utilizaría cientos de años más tarde para vender indulgencias, y la cancioncita de recaudación de fondos de Tetzel – "Cuando en la caja de ofrendas suena la moneda, sale otra alma de los manantiales del purgatorio."El poder de supervisión de Gregorio no se limitó a los asuntos <strong><em>espirituales </em></strong>de la Iglesia. Durante su mandato, la Iglesia poseía enormes extensiones de tierra en el sur de Italia y Sicilia; unos 4,700 kilómetros cuadrados en total. Cuando los Lombardos invadieron, barriendo con los últimos vestigios de la autoridad civil, fueron los líderes de la iglesia y sus representantes quienes tuvieron que intervenir para proporcionar gobernabilidad. Se hicieron cargo de la infraestructura de suministro de alimentos y la recaudación necesaria de impuestos para mantener cierta apariencia de los asuntos civiles. Más tarde, los historiadores sentados a gusto en sus casas lamentan el desenfoque de la línea entre la iglesia y el estado. Pero no se dan cuenta, si no hubiera sido por los funcionarios de la iglesia que tuvieron que ayudar después de las incursiones Lombardas, decenas de miles hubieran perecido. Gregorio fue quien creó y supervisó este nuevo sistema de impuestos y asistencia pública. A medida que los Lombardos se acercaban a Roma, Gregorio se hizo cargo de la defensa del centro de Italia. Nombró al gobernador militar y organizó una paz con los líderes enemigos.Piensen en esto ahora à Gregorio fue entrenado desde la juventud para cargos políticos y había servido bien en esa capacidad hasta la muerte de su padre, cuando renunció para buscar la vida tranquila de un monje. Cuando la Peste arrazo tanto la iglesia como la esfera civil de líderes capaces, Gregorio fue reclutado para tomar las riendas de la Iglesia. Los Lombardos martillaron los últimos clavos en el ataúd del gobierno civil Romano, requiriendo por el bien del bien público, que Gregorio movilizara a los líderes de la iglesia para dar un paso adelante y seguir su liderazgo de asumir la tarea de la autoridad civil. Aunque Gregorio amplió en gran medida la influencia papal para que, a partir de su día, el Papa fuera una figura central en la política europea, su <strong><em>motivo</em></strong> para todo lo que hizo se ve en su simple preocupación por el bienestar de los necesitados, como lo demuestra que se nego a permanecer a salvo detrás de los muros de su monasterio cuando la plaga asoló Roma.La tensión entre la iglesia Oriental y Occidental que había comenzado más de cien años antes, mientras que Roma y Constantinopla luchaban por la supremacía, creció durante el mandato de Gregorio, pero <strong><em>no</em></strong> debido a la ambición personal de Gregorio para el poder. Sus críticas hacia el Patriarca Oriental se debieron a su creencia en la <strong><em>Primacía de Roma</em></strong> y su <strong><em>resistencia al tipo de orgullo</em></strong> que se exhibía plenamente en el Oriente. El Patriarca Oriental <strong><em>Juan IV</em></strong> había tomado el título de "<strong><em>Obispo Universal</em></strong>", un honorífico concedido al Patriarca por Emperadores como Leo y Justiniano. El título fue confirmado en un sínodo Oriental en el año 588. Pero Gregorio consideraba el título una usurpación de la primacía de Roma y una arrogancia flagrante que Dios no permitiría. Hizo todo lo que pudo para que revocara el título y clamo poderosas anatemas en su contra. Amenazó con romper toda conexión con el Patriarca y exigió al Emperador rescindir el título. ¡Cuando alguien le aplicó el mismo título, la reacción de Gregorio fue inmediata y vehemente - nadie debería ser llamado un “Papa Universal”! Dijo: "He dicho que ni a mí ni a nadie más deberías escribir nada de eso. ¡Aléjate de las palabras que inflan el orgullo y dan heridas a la caridad!" Prefirió ser conocido simplemente como – "el siervo de los siervos de Dios."Lo que parece una contradicción con los historiadores es que mientras Gregorio evitaba títulos pretenciosos, él reclamó y ejerció autoridad sobre toda la Iglesia. Mientras que, en su caso, ese cuidado se debía a su escrupuloso sentido del deber de servir a Dios sirviendo a su pueblo, los papas <strong><em>posteriores</em></strong> aceptarían los grandes títulos y usarían el poder del papado para fines menos altruistas.Gregorio es un nombre importante en la lista de Papas porque fue bajo su mandato que comenzó una gran ola de alcance misionero. <strong><em>León el Grande</em></strong> había tratado de expandir el poder y la influencia del <strong><em>oficio</em></strong> del Papa, y ahora <strong><em>Gregorio Magno</em></strong> expandió la influencia del Evangelio a nuevas tierras más allá de las fronteras del Imperio. Siendo el primer monje en convertirse en Papa, Gregorio se dio cuenta que los monasterios eran como <strong><em>cuarteles espirituales</em></strong> por los cuales se podían enviar un <strong><em>ejército </em></strong>de evangelistas. Si Roma no podía atacar a los bárbaros, ¿por qué no enviar legiones de misioneros para convertir a esos bárbaros y luego apelar a su fe para prevenir el ataque? Convertir a los bárbaros bélicos en audaces misioneros amantes de la paz y <strong><em>luego</em></strong> a los misioneros se <strong><em>extiendan esa misma paz</em></strong>, que en lugar de invadir Europa, llevarían la cruz al Norte y al Este.Fue un buen plan. Y Gregorio lo implementó bien.Cuando Gregory era joven, observaba cómo los barcos de esclavos eran descargados en los muelles. Los esclavos eran <strong><em>Anglos</em></strong>, de la Tierra de los Anglo, que más tarde se convertiría en <strong><em>Inglaterra</em></strong>. El nombre Anglo le sonaba como 'Ángel' al joven Gregorio y puso dentro de él la idea de que de dónde venían estos bárbaros se necesitaba el Evangelio.Además de su interés en las misiones a <strong><em>Gran Bretaña</em></strong>, Gregorio también promovió la actividad misionera entre las <strong><em>tribus Germánicas</em></strong>. Pero no fue hasta unos cien años más tarde que la obra misional entre las tribus Germánicas realmente despegaría. Cubriremos eso en un futuro episodio.Si has estado siguiendo junto con el podcast, puede haber surgido una pregunta a la que nos dirigimos ahora. ¿Cuándo se convirtió la iglesia occidental en Roma bajo el liderazgo general del obispo Romano que llegaría a ser conocido como el Papa, realmente en lo que hoy conocemos como Catolicismo Romano?No hay un fecha especifica en que la Iglesia pasara de ser la iglesia apostólica a la Iglesia Católica Romana. Fue un cambio lento y constante de acontecimientos que vieron al obispo Romano cambiar a ser visto como el líder mayoritariamente indiscutible de la iglesia Occidental. Digo "en su mayoría indiscutible" porque mientras que la iglesia Oriental se centraba en Constantinopla, Antioquía y Alejandría honraba al obispo de Roma como el primero entre iguales, y siempre había un puñado de obispos Occidentales que estimaban al pastor principal en Roma de la misma manera. Pero no veían su rol como obispos de sus ciudades como de ninguna manera <strong><em>bajo</em></strong> la autoridad de un Papa Romano.Y no olvides que el término <strong><em>católico</em></strong>; que técnicamente solamente significa "<strong><em>universal</em></strong>" llevaba nada de la carga confesional que trae hoy en día. La palabra simplemente significaba la Fe que seguía a los credos establecidos por los <strong><em>consejos ecuménicos</em></strong> – esas reuniones a las que asistieron una amplia sección de los líderes de la iglesia para que pudieran definir una posición bíblicamente fiel sobre las doctrinas que están siendo arruinadas por maestros y grupos aberrantes.Una definición ultra sencilla entonces del Catolicismo Romano es esa rama de la fe Cristiana que encarna los primeros credos de la iglesia, tal como se fusionó en Europa, dirigida por la iglesia de y Obispo de Roma. A medida que pasaban las generaciones, el Catolicismo Romano asumiría mucha doctrina adicional a la encarnada en los primeros credos. Esa doctrina fue decidida con mayor frecuencia por el Obispo Romano, cuyo poder y autoridad crecieron para que reemplazara a los Concilios.Así que si bien es difícil nombrar una fecha en la que el Catolicismo Romano se convirtió, ya sabes– Católico Romano, muchos historiadores de la iglesia sugieren que el nombramiento de Gregorio como obispo de Roma en el año 590 es un lugar tan bueno como cualquiera para poner esa marca en la línea de tiempo de la historia de la iglesia. Aunque Gregorio <strong><em>rechazó</em></strong> el título de "Papa", estableció el sistema de gobierno de la iglesia que enmarcó todo el período medieval y se llama hoy el <strong><em>sistema papal</em></strong>. Gregorio estableció una liturgia uniforme para ser utilizada en las iglesias e hizo mucho para asegurar que todas las iglesias caminaran junto con Roma.Cuando murió en el año 604, agotado después de 30 años de arduo trabajo, su epitafio lo proclamó "<strong><em>Cónsul de Dios</em></strong>". Una descripción apropiada del hombre que pasó su vida y carrera totalmente al servicio de Dios, pero ejerciendo el poder secular y espiritual como uno de los antiguos gobernantes Romanos.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/41-Consul-de-Dios.mp3" length="23230121" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El episodio de esta semana de Communio Sanctorum se titula "Cónsul de Dios."Una de las contribuciones más importantes para el Imperio del Emperador Romano Diocleciano fue dividir el liderazgo del primer nivel para que pudiera gobernar de manera más eficiente. El Imperio había crecido demasiado para ser gobernado por un solo Emperador, por lo que seleccionó un co-Augustus y dividió sus regiones de supervisión entre el territorio Occidental y Oriental. Dado que el tema de la sucesión también había sido motivo de disturbios en generaciones anteriores, Diocleciano también trato de resolver este problema asignando a Césares secundarios tanto para él como para su co-Augusto. Cuando dejaban su puesto, había alguien esperando en las alas, pre-designado para tomar el control. La idea era que entonces cuando sus sucesores entraran en el papel de ser co-Augustus designarían nuevos Césares secundarios para seguirlos. Era un plan sólido y funciono bien mientras que Diocleciano era el Augusto mayor. Cuando se retiró para llevar una vida de reposo como agricultor retirado, los otros gobernantes decidieron que les gustaba el poder y no querían renunciar a él.A lo largo de los años siguientes, el gobierno del Imperio alternó entre tener un solo Emperador y la idea de gobierno compartido de Diocleciano. El rumbo general que tomaron con el gobierno compartido fue con el Augusto mayor haciendo su capital en el Este en Constantinopla. Esto dejó al gobernante más débil y subordinado en el Oeste con cada vez menos poder, al mismo tiempo que las tribus Germánicas lo presionaban desde el Norte.Lo que finalmente llevo a la perdición al Imperio Occidental fue que Roma había forjado tratados con algunas de esas tribus Germánicas; convirtiéndolos en mercenarios que estaban armados y entrenados en el estilo Romano de la guerra. Cuando Roma dejó de pagarles para que lucharan por Roma contra sus hermanos Germánicos y los Godos, era inevitable que se unieran a ellos para luchar en contra de un Imperio en decadencia que ya no podía enviar ejércitos contra ellos y ofrecía tesoros lisos para saquear.Hemos visto anteriormente, mientras los bárbaros presionaban en el Imperio Occidental desde el Norte y el Este, las autoridades civiles tenían una capacidad cada vez menor para hacer algo al respecto. La gente comenzó a buscar a la Iglesia para poner orden. Debido a que la Iglesia estaba dotada de algunos líderes notables que realmente se preocupaban por el bienestar del pueblo, lograron mantener unido al Imperio en decadencia por un tiempo. El Papa Leo incluso logró reunirse con el líder Huno Atila mientras que se preparaba para marchar sobre Roma. Leo persuadió a los Hunos para que se dieran la vuelta, dejando la ciudad intacta. Pero Leo no tuvo tanta suerte con los Vándalos que llegaron unos años más tarde. Logró persuadirlos de que limitaran su saqueo a solo llevarse el botín y saquear. La población se salvó de la muerte y la violación. Después de un festín de botín de 2 semanas, los Vándalos abordaron sus barcos y zarparon, dejando la ciudad sin mas molestia y destruccion.Los historiadores marcan el año 476 como la fecha en que cayó el Imperio Occidental. Fue cuando el líder Godo Odoacer depuso al último Emperador Occidental, Rómulo Augustulus. Odoacer es llamado bárbaro, pero en realidad era un líder militar en el ejército Romano; un mercenario que lideró una revuelta en contra de la misma gente por quienes una vez había luchado. Mientras que los historiadores marcan el año 476 como el año de la caída de Roma, las personas que vivían en ese momento no hubieran visto mucha diferencia entre el reinado de Augustulus y Odoacer. Las cosas continuaron tanto como lo habían hecho en las décadas anteriores. Es decir, ¡fueron un desastre!Con la Caída de Roma, el Imperio Occidental se trasladó a lo que conocemos como la Edad Media. Esta fue una época en la que la Iglesia desempeñó un rol cada vez mayor en la sociedad. La forma que la influencia to]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Gregory-the-Great.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2020/11/Gregory-the-Great.jpg</ssp:url> <ssp:title>41-Consul de Dios</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El episodio de esta semana de Communio Sanctorum se titula "Cónsul de Dios."Una de las contribuciones más importantes para el Imperio del Emperador Romano Diocleciano fue dividir el liderazgo del primer nivel para que pudiera gobernar de manera más eficiente. El Imperio había crecido demasiado para ser gobernado por un solo Emperador, por lo que seleccionó un co-Augustus y dividió sus regiones de supervisión entre el territorio Occidental y Oriental. 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En un comentario sobre los nombres de Dios que el escribió...El Uno es una Unidad que es la Fuente unificadora de toda unidad y una Esencia Super-Esencial, una Mente más allá del alcance de la mente y una Palabra más allá de la expresión, eludiendo el Discurso, la Intuición, el Nombre y todo tipo de ser. Es la Causa Universal de la existencia mientras que Sí mismo no existe, porque está más allá de todo Ser y tal que sólo El podría dar una revelación de Sí mismo.Si eso suena más como algo que se le ocurrió a un gurú Oriental, no te preocupes, tienes razón. Dionisio no se llama Seudo o Falso por nada.Llegaremos a él un poco más adelante en este episodio.A finales del 5º y 6º siglo vieron importantes acontecimientos en la iglesia Oriental. Es la época del Emperador Bizantino, Justiniano. Pero 2 contemporáneos suyos también hicieron importantes contribuciones a las instituciones más importantes de la iglesia medieval <strong><em>en el Occidente</em></strong>. Uno de ellos que ya hemos mencionado en breve, el otro al que mas adelante dedicaremos un episodio; <strong><em>Benedicto de Nursia y el Papa Gregorio Magno.</em></strong>A finales del 6º siglo, las características únicas de las iglesia Oriental y occidental se habían incorporado en dos tradiciones diferentes. Mientras que el Occidente se mantuvo leal al patrón que se conservaba en Roma, en el Oriente surgieron 3 diferentes direcciones.Los principales Consejos celebrados en Éfeso y Calcedonia para decidir la cuestión planteada por el debate entre Cirilo de Alejandría y Nestóreo, obispo de Constantinopla, sobre la naturaleza de Cristo, produjeron una división en 3 direcciones en la iglesia Oriental. Esas divisiones continúan hasta el día de hoy y se ven en lo que se llama el . . .(1) Iglesia Ortodoxa de Calcedonia o Bizantina(2) Los llamados Monofisitas o Ortodoxos Orientales, que siguen la línea teológica de Cirilo y(3) La Iglesia Nestoriana del Oriente.Sin entrar en todos los pequeños detalles de los debates, basta con decir que la Iglesia Oriental no estaba satisfecha con la fórmula de inspiración Occidental que describe la naturaleza de Jesús adoptada en el Concilio de Calcedonia en 451. En un escenario que nos recuerda lo que sucedido durante y después del primer consejo en Nicea en el año 325, mientras que concluyeron el consejo de Calcedonia con un credo acordado, algunos obispos más tarde se quejaron y no les pareció la manera que había sido redactada. A los obispos Orientales que se seguían a Cirilo, Calcedonia sonaba demasiado <strong><em>Nestoriano</em></strong> para tragar. Calcedonia decía que Jesús era "1 persona en 2 naturalezas." Los obispos que se quejaron querían alterarlo para decir que estaba "empezó de 2 naturalezas" <strong><em>antes</em></strong> de la encarnación, pero <strong><em>después</em></strong> de que él tenía 1 sola naturaleza.Ahora, para aquellos que han estado escuchando varios de estos podcasts en uno tras otro en lugar de escucharlos espaciados durante varias semanas, sé que esto es repetitivo. En un breve resumen permítanme recapitular las opiniones de Cirilo y Nestóreo. En cuanto a <strong><em>cómo</em></strong> entender quién es Jesús; es decir, cómo Sus identidades como Dios y Hombre se relacionan entre sí...<strong><em>Cirilo </em></strong>dijo que era a la vez Dios y Hombre, pero que lo divino abrumo tanto al ser humano que se volvió prácticamente sin sentido. La analogía era que su humanidad era una gota de tinta en el océano de Su divinidad. Por lo tanto, María, era <strong><em>Theotokos</em></strong> – la madre de Dios.<strong><em>Nestóreo, </em></strong>se enojó con ese título, diciendo que María era la madre <strong><em>humana</em></strong> de Jesús que se convirtió en el medio por el cual Jesús era humano, pero que no debía ser llamada la madre de Dios. Nestóreo dijo que Jesús era humano y divino, y enfatizó su humanidad y el papel que desempeñó en la redención de los pecadores perdidos.<strong><em>Debido </em></strong>a que Nestóreo reaccionó a lo que él consideraba la posición aberrante de Cirilo, y debido a que carecía de tacto y no sabía cuándo callarse, sus oponentes afirmaron que el enseñaba que Jesús no era sólo de 2 <strong><em>naturalezas</em></strong>, sino que era 2 <strong><em>personas</em></strong> que vivían en el mismo cuerpo. Por esa razón fue condenado como hereje.Pero cuando el Consejo de Calcedonia finalmente emitió su posición oficial sobre lo que era la ortodoxia Cristiana con respecto a la persona y la naturaleza de Cristo, Nestóreo dijo que sólo habían articulado lo que siempre había enseñado.Así que no es de extrañar que los obispos post-Calcedonia con el enfoque de Cirilo rechazaran Calcedonia. Su punto de vista dejaba a la humanidad de Cristo como una dimensión abstracta e impersonal de Su naturaleza. Debido a que hacían <strong><em>TANTO</em></strong> hincapié en Su <strong><em>deidad</em></strong>, al <strong><em>costo</em></strong> de su <strong><em>humanidad</em></strong>, fueron marcados como "Monofisitas." Tristemente, así como los que se etiquetaron como Nestorianos no eran heréticos como el nombre llegó a significar, el término <strong><em>Monofisismo</em></strong> también es inexacto porque no <strong><em>negaron</em></strong> la humanidad de Jesús.El prefijo Griego mono implica "sólo <strong><em>una</em></strong>" naturaleza. Un mejor descriptor es la <strong><em>henofísita</em></strong>. Hen- es el prefijo Griego que significa uno, pero sin el limitador "único".Pero la reacción Oriental a Calcedonia no fue solamente <strong><em>teológica</em></strong>; también fue <strong><em>nacionalista</em></strong>. ¡La iglesia en Egipto entró en rebelión después del Concilio porque su patriarca <strong><em>Dioscuros</em></strong> fue depuesto!Luego, en el Canon 28 del credo del Concilio, Constantinopla fue elevada como segunda ante Roma en términos de prestigio, por lo tanto Alejandría y Antioquía se molestaron porque habían sido despreciados. Aquellos obispos que <strong><em>apoyaron</em></strong> a Calcedonia fueron etiquetados como "Melquitas", que significa <strong><em>monarquitas</em></strong>, porque apoyaban a la Iglesia Imperial.Hemos observado que mientras el Emperador <strong><em>Occidental</em></strong> ya no existía en este momento, y por esa razón el Papa Romano se mantuvo como una especie de figura solitaria que lideraba en el Occidente, el Emperador <strong><em>Oriental</em></strong> en Constantinopla todavía tenía una tremenda autoridad en la Iglesia. Por lo tanto, podríamos preguntarnos por qué no intervinieron para <strong><em>resolver</em></strong> el asunto sobre la naturaleza de Cristo. <strong><em>Querían hacerlo</em></strong>. A varios de ellos les hubiera <strong><em>gustado </em></strong>repudiar Calcedonia, pero sus manos estaban atadas, porque había una parte del Consejo que querían mantener: El Canon 28, estableciendo a Constantinopla como <strong><em>técnicamente</em></strong> segunda después de Roma, <strong><em>pero en realidad</em></strong>, iguales.Ahora, mientras estudiaba el material que sigue a los debates entre los Henofisitas y los de Calcedonia me encontré con la imposible tarea ver cómo relatarlo sin aburrirlos. Pasé bastante tiempo trabajando, editando, re-editando, eliminando, restaurando y eliminando de nuevo antes de decidir decir que en el Este durante el 5º y 6º siglo, casi todo el mundo estaba metido en este debate. Emperadores, obispos, patriarcas, metropolitanos, monjes, sacerdotes y la gente común. Hay palabras técnicas como Encyclion, Henoticon, Severan, Acacian que se emplean para definir las diferentes partes tomadas en el debate, y para aquellos que intentaron forjar un punto medio. Déjenme decirles - Esos tipos fracasaron miserablemente en el trabajo de encontrar un punto medio. Fueron destrozados por ambos lados.En cuanto al largo debate sobre la naturaleza de Cristo en Oriente, Everett Ferguson dice que la ironía es que los Calcedonistas, los Henófisitas y la Iglesia del Oriente estaban realmente tratando de decir lo mismo sobre Jesús. De alguna manera era al mismo tiempo 2 <strong><em>cosas</em></strong>, pero <strong><em>un solo</em></strong> individuo. Sus diferentes <strong><em>puntos de partida</em></strong> dieron diferentes formulaciones que sus oponentes <strong><em>no podían</em></strong> aceptar por razones <strong><em>teológicas</em></strong> y no lo harían por razones <strong><em>políticas</em></strong>.Cambio de dirección: Alrededor del año 500 uno de los pensadores más influyentes en la espiritualidad Ortodoxa Griega hizo su marca, <strong><em>Seudo-Dionisio el Areopagita</em></strong>. Su verdadero nombre es desconocido. <strong><em>Afirmó</em></strong> ser Dionisio, uno de los conversos Atenienses de Pablo mencionados en Hechos 17. Sus contemporáneos aceptaron sus escritos como legítimos. Ahora sabemos que no lo eran.Seudo-Dionisio combinó el Cristianismo y el Neoplatonismo en una teología mezclada que atrajo tanto a los Calcedonistas como a los Henófisistas. Probablemente porque cuando lo lees interiormente dices, "¿Qué?" pero tenías que asentar con tu cabeza diciendo lo increíble que era para que no parecieras tonto. Es como cuando leo o escucho a Stephen Hawking hablando elocuentemente de alguna tangente de de la Astrofísica; Yo digo, "¡Wow! ¡Ese tipo es brillante!" Pero no me pidas que te explique lo que acabo de oír. Habla inglés, pero también podría haber sido antiguo Acadio.Además de ser un Neoplatonista, <strong><em>Seudo-Dionisio</em></strong> también era un <strong><em>místico</em></strong>, es decir, alguien que afirmaba haber tenido una experiencia de <strong><em>unión con Dios</em></strong>, no sólo con un profundo sentido de conexión con El, sino una unión real con la esencia de la deidad. Seudo-Dionisio se convirtió en el autor de una rama del misticismo Cristiano que fue enormemente influyente en el Cristianismo Oriental. Cuando su obra fue traducida al Latín en el 9º siglo, se convirtió en influyente en el Occidente también.Los escritos de Seudo-Dionisio enfatizaban una tendencia ya encontrada en autores Cristianos Griegos como Orígenes, Atanasio, y Gregorio de Nyssa que decían que el <strong><em>objetivo</em></strong> de la salvación humana era una manera en que los humanos fueran hecho divinos.Tenemos que tener cuidado aquí, porque tan pronto como digo eso, todos los Cristianos Occidentales dicen: "¡Espera! ¿¡¿¡¡¿Qué?!!?!? Retrocede el camión Juanito... Creo que acabamos de atropellar algo".Hay <strong><em>en</em></strong> la Ortodoxia Oriental <strong><em>una comprensión diferente de la salvación</em></strong> del Catolicismo Romano y el Protestantismo Clásico.La Ortodoxia Oriental entiende que los salvos están destinados a un nivel de gloria en el cielo que está en un orden de existencia que sólo puede describirse apropiadamente como <strong><em>divino</em></strong>.No; los humanos no se convierten en dioses; no como el único Dios Creador verdadero. Pero fueron creados a Su imagen y <strong><em>serán</em></strong> restaurados y completados a esa imagen para que sean tan <strong><em>PARECIDOS</em></strong> a Dios como un ser creado pueda serlo y aún no ser Dios.Esta cuasi-deificación se logra mediante la purificación, la iluminación y la perfección, que significa unión con Dios, que se convirtió en las tres etapas de la iluminación defendidas por el misticismo clásico.Bien, quédate conmigo un momento mientras que vamos mas profundo. Seudo-Dionisio identificó tres etapas en cómo alguien que busca la plenitud de la salvación puede <strong><em>describir</em></strong> a Dios:1) <strong><em>Darle</em></strong> un nombre fue una teología <strong><em>afirmativa</em></strong>.2) <strong><em>Negar</em></strong> ese nombre era teología <strong><em>negativa</em></strong>. Y...3) Luego <strong><em>conciliar</em></strong> la contradicción mirando más allá del lenguaje fue la teología <strong><em>superlativa</em></strong>.El camino de la negación condujo a la contemplación que marca la teología mística, que se consideraba una manera <strong><em>más simple y pura</em></strong> de entender a Dios. En otras palabras, es más fácil saber quién y qué <strong><em>es</em></strong> Dios concentrándose en lo que <strong><em>no es</em></strong>. Y si eso parece absurdo y sin sentido, bienvenidos al club de aquellos que no son místicos y simplemente se rascan la cabeza cuando los místicos comienzan a hablar.La manera que Seudo-Dionisio acomodo a los ángeles en nueve niveles se convirtió en la base de la doctrina medieval de los ángeles.Leer Seudo-Dionisio puede ser frustrante para aquellos que tratan de analizar su lógica y tratan de discernir en sus palabras algunas verdades profundas. Mientras que todas <strong><em>suenan</em></strong> muy espirituales, son típicas de muchos tomos místicos; una cascada de palabras que desafían la interpretación. La mente lucha con dificultad de reconciliar las ideas que compiten y finalmente terminan siendo ideas <strong><em>contradictorias</em></strong>. Esta tensión hace que el lector se apague mentalmente; y es <strong><em>en ese estado</em></strong> de razón suspendida que el alma se supone que es capaz de conectarse con Dios. Es el mismo efecto que los mantras repetidos y la meditación de estilo oriental.A pesar de esto, Seudo-Dionisio fue extremadamente influyente en dar forma a cómo innumerables cristianos del 6º al 10º siglo siguieron buscando crecer en su relación con Dios. Hoy, lo descartamos llamándolo Seudo-, Falso-, Fraude-Dionisio.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula – La División.Empiezo con una cita de un hombre conocido por los eruditos como Seudó o Falso Dionisio el Areópago. En un comentario sobre los nombres de Dios que el escribió...El Uno es una Unidad que es la Fuente unificad]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="500" height="625" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/dionysios_the_areopagite.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/dionysios_the_areopagite.jpg 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/dionysios_the_areopagite-240x300.jpg 240w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>Este episodio se titula – <strong><em>La División</em></strong>.Empiezo con una cita de un hombre conocido por los eruditos como Seudó o Falso Dionisio el Areópago. En un comentario sobre los nombres de Dios que el escribió...El Uno es una Unidad que es la Fuente unificadora de toda unidad y una Esencia Super-Esencial, una Mente más allá del alcance de la mente y una Palabra más allá de la expresión, eludiendo el Discurso, la Intuición, el Nombre y todo tipo de ser. Es la Causa Universal de la existencia mientras que Sí mismo no existe, porque está más allá de todo Ser y tal que sólo El podría dar una revelación de Sí mismo.Si eso suena más como algo que se le ocurrió a un gurú Oriental, no te preocupes, tienes razón. Dionisio no se llama Seudo o Falso por nada.Llegaremos a él un poco más adelante en este episodio.A finales del 5º y 6º siglo vieron importantes acontecimientos en la iglesia Oriental. Es la época del Emperador Bizantino, Justiniano. Pero 2 contemporáneos suyos también hicieron importantes contribuciones a las instituciones más importantes de la iglesia medieval <strong><em>en el Occidente</em></strong>. Uno de ellos que ya hemos mencionado en breve, el otro al que mas adelante dedicaremos un episodio; <strong><em>Benedicto de Nursia y el Papa Gregorio Magno.</em></strong>A finales del 6º siglo, las características únicas de las iglesia Oriental y occidental se habían incorporado en dos tradiciones diferentes. Mientras que el Occidente se mantuvo leal al patrón que se conservaba en Roma, en el Oriente surgieron 3 diferentes direcciones.Los principales Consejos celebrados en Éfeso y Calcedonia para decidir la cuestión planteada por el debate entre Cirilo de Alejandría y Nestóreo, obispo de Constantinopla, sobre la naturaleza de Cristo, produjeron una división en 3 direcciones en la iglesia Oriental. Esas divisiones continúan hasta el día de hoy y se ven en lo que se llama el . . .(1) Iglesia Ortodoxa de Calcedonia o Bizantina(2) Los llamados Monofisitas o Ortodoxos Orientales, que siguen la línea teológica de Cirilo y(3) La Iglesia Nestoriana del Oriente.Sin entrar en todos los pequeños detalles de los debates, basta con decir que la Iglesia Oriental no estaba satisfecha con la fórmula de inspiración Occidental que describe la naturaleza de Jesús adoptada en el Concilio de Calcedonia en 451. En un escenario que nos recuerda lo que sucedido durante y después del primer consejo en Nicea en el año 325, mientras que concluyeron el consejo de Calcedonia con un credo acordado, algunos obispos más tarde se quejaron y no les pareció la manera que había sido redactada. A los obispos Orientales que se seguían a Cirilo, Calcedonia sonaba demasiado <strong><em>Nestoriano</em></strong> para tragar. Calcedonia decía que Jesús era "1 persona en 2 naturalezas." Los obispos que se quejaron querían alterarlo para decir que estaba "empezó de 2 naturalezas" <strong><em>antes</em></strong> de la encarnación, pero <strong><em>después</em></strong> de que él tenía 1 sola naturaleza.Ahora, para aquellos que han estado escuchando varios de estos podcasts en uno tras otro en lugar de escucharlos espaciados durante varias semanas, sé que esto es repetitivo. En un breve resumen permítanme recapitular las opiniones de Cirilo y Nestóreo. En cuanto a <strong><em>cómo</em></strong> entender quién es Jesús; es decir, cómo Sus identidades como Dios y Hombre se relacionan entre sí...<strong><em>Cirilo </em></strong>dijo que era a la vez Dios y Hombre, pero que lo divino abrumo tanto al ser humano que se volvió prácticamente sin sentido. La analogía era que su humanidad era una gota de tinta en el océano de Su divinidad. Por lo tanto, María, era <strong><em>Theotokos</em></strong> – la madre de Dios.<strong><em>Nestóreo, </em></strong>se enojó con ese título, diciendo que María era la madre <strong><em>humana</em></strong> de Jesús que se convirtió en el medio por el cual Jesús era humano, pero que no debía ser llamada la madre de Dios. Nestóreo dijo que Jesús era humano y divino, y enfatizó su humanidad y el papel que desempeñó en la redención de los pecadores perdidos.<strong><em>Debido </em></strong>a que Nestóreo reaccionó a lo que él consideraba la posición aberrante de Cirilo, y debido a que carecía de tacto y no sabía cuándo callarse, sus oponentes afirmaron que el enseñaba que Jesús no era sólo de 2 <strong><em>naturalezas</em></strong>, sino que era 2 <strong><em>personas</em></strong> que vivían en el mismo cuerpo. Por esa razón fue condenado como hereje.Pero cuando el Consejo de Calcedonia finalmente emitió su posición oficial sobre lo que era la ortodoxia Cristiana con respecto a la persona y la naturaleza de Cristo, Nestóreo dijo que sólo habían articulado lo que siempre había enseñado.Así que no es de extrañar que los obispos post-Calcedonia con el enfoque de Cirilo rechazaran Calcedonia. Su punto de vista dejaba a la humanidad de Cristo como una dimensión abstracta e impersonal de Su naturaleza. Debido a que hacían <strong><em>TANTO</em></strong> hincapié en Su <strong><em>deidad</em></strong>, al <strong><em>costo</em></strong> de su <strong><em>humanidad</em></strong>, fueron marcados como "Monofisitas." Tristemente, así como los que se etiquetaron como Nestorianos no eran heréticos como el nombre llegó a significar, el término <strong><em>Monofisismo</em></strong> también es inexacto porque no <strong><em>negaron</em></strong> la humanidad de Jesús.El prefijo Griego mono implica "sólo <strong><em>una</em></strong>" naturaleza. Un mejor descriptor es la <strong><em>henofísita</em></strong>. Hen- es el prefijo Griego que significa uno, pero sin el limitador "único".Pero la reacción Oriental a Calcedonia no fue solamente <strong><em>teológica</em></strong>; también fue <strong><em>nacionalista</em></strong>. ¡La iglesia en Egipto entró en rebelión después del Concilio porque su patriarca <strong><em>Dioscuros</em></strong> fue depuesto!Luego, en el Canon 28 del credo del Concilio, Constantinopla fue elevada como segunda ante Roma en términos de prestigio, por lo tanto Alejandría y Antioquía se molestaron porque habían sido despreciados. Aquellos obispos que <strong><em>apoyaron</em></strong> a Calcedonia fueron etiquetados como "Melquitas", que significa <strong><em>monarquitas</em></strong>, porque apoyaban a la Iglesia Imperial.Hemos observado que mientras el Emperador <strong><em>Occidental</em></strong> ya no existía en este momento, y por esa razón el Papa Romano se mantuvo como una especie de figura solitaria que lideraba en el Occidente, el Emperador <strong><em>Oriental</em></strong> en Constantinopla todavía tenía una tremenda autoridad en la Iglesia. Por lo tanto, podríamos preguntarnos por qué no intervinieron para <strong><em>resolver</em></strong> el asunto sobre la naturaleza de Cristo. <strong><em>Querían hacerlo</em></strong>. A varios de ellos les hubiera <strong><em>gustado </em></strong>repudiar Calcedonia, pero sus manos estaban atadas, porque había una parte del Consejo que querían mantener: El Canon 28, estableciendo a Constantinopla como <strong><em>técnicamente</em></strong> segunda después de Roma, <strong><em>pero en realidad</em></strong>, iguales.Ahora, mientras estudiaba el material que sigue a los debates entre los Henofisitas y los de Calcedonia me encontré con la imposible tarea ver cómo relatarlo sin aburrirlos. Pasé bastante tiempo trabajando, editando, re-editando, eliminando, restaurando y eliminando de nuevo antes de decidir decir que en el Este durante el 5º y 6º siglo, casi todo el mundo estaba metido en este debate. Emperadores, obispos, patriarcas, metropolitanos, monjes, sacerdotes y la gente común. Hay palabras técnicas como Encyclion, Henoticon, Severan, Acacian que se emplean para definir las diferentes partes tomadas en el debate, y para aquellos que intentaron forjar un punto medio. Déjenme decirles - Esos tipos fracasaron miserablemente en el trabajo de encontrar un punto medio. Fueron destrozados por ambos lados.En cuanto al largo debate sobre la naturaleza de Cristo en Oriente, Everett Ferguson dice que la ironía es que los Calcedonistas, los Henófisitas y la Iglesia del Oriente estaban realmente tratando de decir lo mismo sobre Jesús. De alguna manera era al mismo tiempo 2 <strong><em>cosas</em></strong>, pero <strong><em>un solo</em></strong> individuo. Sus diferentes <strong><em>puntos de partida</em></strong> dieron diferentes formulaciones que sus oponentes <strong><em>no podían</em></strong> aceptar por razones <strong><em>teológicas</em></strong> y no lo harían por razones <strong><em>políticas</em></strong>.Cambio de dirección: Alrededor del año 500 uno de los pensadores más influyentes en la espiritualidad Ortodoxa Griega hizo su marca, <strong><em>Seudo-Dionisio el Areopagita</em></strong>. Su verdadero nombre es desconocido. <strong><em>Afirmó</em></strong> ser Dionisio, uno de los conversos Atenienses de Pablo mencionados en Hechos 17. Sus contemporáneos aceptaron sus escritos como legítimos. Ahora sabemos que no lo eran.Seudo-Dionisio combinó el Cristianismo y el Neoplatonismo en una teología mezclada que atrajo tanto a los Calcedonistas como a los Henófisistas. Probablemente porque cuando lo lees interiormente dices, "¿Qué?" pero tenías que asentar con tu cabeza diciendo lo increíble que era para que no parecieras tonto. Es como cuando leo o escucho a Stephen Hawking hablando elocuentemente de alguna tangente de de la Astrofísica; Yo digo, "¡Wow! ¡Ese tipo es brillante!" Pero no me pidas que te explique lo que acabo de oír. Habla inglés, pero también podría haber sido antiguo Acadio.Además de ser un Neoplatonista, <strong><em>Seudo-Dionisio</em></strong> también era un <strong><em>místico</em></strong>, es decir, alguien que afirmaba haber tenido una experiencia de <strong><em>unión con Dios</em></strong>, no sólo con un profundo sentido de conexión con El, sino una unión real con la esencia de la deidad. Seudo-Dionisio se convirtió en el autor de una rama del misticismo Cristiano que fue enormemente influyente en el Cristianismo Oriental. Cuando su obra fue traducida al Latín en el 9º siglo, se convirtió en influyente en el Occidente también.Los escritos de Seudo-Dionisio enfatizaban una tendencia ya encontrada en autores Cristianos Griegos como Orígenes, Atanasio, y Gregorio de Nyssa que decían que el <strong><em>objetivo</em></strong> de la salvación humana era una manera en que los humanos fueran hecho divinos.Tenemos que tener cuidado aquí, porque tan pronto como digo eso, todos los Cristianos Occidentales dicen: "¡Espera! ¿¡¿¡¡¿Qué?!!?!? Retrocede el camión Juanito... Creo que acabamos de atropellar algo".Hay <strong><em>en</em></strong> la Ortodoxia Oriental <strong><em>una comprensión diferente de la salvación</em></strong> del Catolicismo Romano y el Protestantismo Clásico.La Ortodoxia Oriental entiende que los salvos están destinados a un nivel de gloria en el cielo que está en un orden de existencia que sólo puede describirse apropiadamente como <strong><em>divino</em></strong>.No; los humanos no se convierten en dioses; no como el único Dios Creador verdadero. Pero fueron creados a Su imagen y <strong><em>serán</em></strong> restaurados y completados a esa imagen para que sean tan <strong><em>PARECIDOS</em></strong> a Dios como un ser creado pueda serlo y aún no ser Dios.Esta cuasi-deificación se logra mediante la purificación, la iluminación y la perfección, que significa unión con Dios, que se convirtió en las tres etapas de la iluminación defendidas por el misticismo clásico.Bien, quédate conmigo un momento mientras que vamos mas profundo. Seudo-Dionisio identificó tres etapas en cómo alguien que busca la plenitud de la salvación puede <strong><em>describir</em></strong> a Dios:1) <strong><em>Darle</em></strong> un nombre fue una teología <strong><em>afirmativa</em></strong>.2) <strong><em>Negar</em></strong> ese nombre era teología <strong><em>negativa</em></strong>. Y...3) Luego <strong><em>conciliar</em></strong> la contradicción mirando más allá del lenguaje fue la teología <strong><em>superlativa</em></strong>.El camino de la negación condujo a la contemplación que marca la teología mística, que se consideraba una manera <strong><em>más simple y pura</em></strong> de entender a Dios. En otras palabras, es más fácil saber quién y qué <strong><em>es</em></strong> Dios concentrándose en lo que <strong><em>no es</em></strong>. Y si eso parece absurdo y sin sentido, bienvenidos al club de aquellos que no son místicos y simplemente se rascan la cabeza cuando los místicos comienzan a hablar.La manera que Seudo-Dionisio acomodo a los ángeles en nueve niveles se convirtió en la base de la doctrina medieval de los ángeles.Leer Seudo-Dionisio puede ser frustrante para aquellos que tratan de analizar su lógica y tratan de discernir en sus palabras algunas verdades profundas. Mientras que todas <strong><em>suenan</em></strong> muy espirituales, son típicas de muchos tomos místicos; una cascada de palabras que desafían la interpretación. La mente lucha con dificultad de reconciliar las ideas que compiten y finalmente terminan siendo ideas <strong><em>contradictorias</em></strong>. Esta tensión hace que el lector se apague mentalmente; y es <strong><em>en ese estado</em></strong> de razón suspendida que el alma se supone que es capaz de conectarse con Dios. Es el mismo efecto que los mantras repetidos y la meditación de estilo oriental.A pesar de esto, Seudo-Dionisio fue extremadamente influyente en dar forma a cómo innumerables cristianos del 6º al 10º siglo siguieron buscando crecer en su relación con Dios. Hoy, lo descartamos llamándolo Seudo-, Falso-, Fraude-Dionisio.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/40%20La%20Division.mp3" length="28348417" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula – La División.Empiezo con una cita de un hombre conocido por los eruditos como Seudó o Falso Dionisio el Areópago. En un comentario sobre los nombres de Dios que el escribió...El Uno es una Unidad que es la Fuente unificadora de toda unidad y una Esencia Super-Esencial, una Mente más allá del alcance de la mente y una Palabra más allá de la expresión, eludiendo el Discurso, la Intuición, el Nombre y todo tipo de ser. Es la Causa Universal de la existencia mientras que Sí mismo no existe, porque está más allá de todo Ser y tal que sólo El podría dar una revelación de Sí mismo.Si eso suena más como algo que se le ocurrió a un gurú Oriental, no te preocupes, tienes razón. Dionisio no se llama Seudo o Falso por nada.Llegaremos a él un poco más adelante en este episodio.A finales del 5º y 6º siglo vieron importantes acontecimientos en la iglesia Oriental. Es la época del Emperador Bizantino, Justiniano. Pero 2 contemporáneos suyos también hicieron importantes contribuciones a las instituciones más importantes de la iglesia medieval en el Occidente. Uno de ellos que ya hemos mencionado en breve, el otro al que mas adelante dedicaremos un episodio; Benedicto de Nursia y el Papa Gregorio Magno.A finales del 6º siglo, las características únicas de las iglesia Oriental y occidental se habían incorporado en dos tradiciones diferentes. Mientras que el Occidente se mantuvo leal al patrón que se conservaba en Roma, en el Oriente surgieron 3 diferentes direcciones.Los principales Consejos celebrados en Éfeso y Calcedonia para decidir la cuestión planteada por el debate entre Cirilo de Alejandría y Nestóreo, obispo de Constantinopla, sobre la naturaleza de Cristo, produjeron una división en 3 direcciones en la iglesia Oriental. Esas divisiones continúan hasta el día de hoy y se ven en lo que se llama el . . .(1) Iglesia Ortodoxa de Calcedonia o Bizantina(2) Los llamados Monofisitas o Ortodoxos Orientales, que siguen la línea teológica de Cirilo y(3) La Iglesia Nestoriana del Oriente.Sin entrar en todos los pequeños detalles de los debates, basta con decir que la Iglesia Oriental no estaba satisfecha con la fórmula de inspiración Occidental que describe la naturaleza de Jesús adoptada en el Concilio de Calcedonia en 451. En un escenario que nos recuerda lo que sucedido durante y después del primer consejo en Nicea en el año 325, mientras que concluyeron el consejo de Calcedonia con un credo acordado, algunos obispos más tarde se quejaron y no les pareció la manera que había sido redactada. A los obispos Orientales que se seguían a Cirilo, Calcedonia sonaba demasiado Nestoriano para tragar. Calcedonia decía que Jesús era "1 persona en 2 naturalezas." Los obispos que se quejaron querían alterarlo para decir que estaba "empezó de 2 naturalezas" antes de la encarnación, pero después de que él tenía 1 sola naturaleza.Ahora, para aquellos que han estado escuchando varios de estos podcasts en uno tras otro en lugar de escucharlos espaciados durante varias semanas, sé que esto es repetitivo. En un breve resumen permítanme recapitular las opiniones de Cirilo y Nestóreo. En cuanto a cómo entender quién es Jesús; es decir, cómo Sus identidades como Dios y Hombre se relacionan entre sí...Cirilo dijo que era a la vez Dios y Hombre, pero que lo divino abrumo tanto al ser humano que se volvió prácticamente sin sentido. La analogía era que su humanidad era una gota de tinta en el océano de Su divinidad. Por lo tanto, María, era Theotokos – la madre de Dios.Nestóreo, se enojó con ese título, diciendo que María era la madre humana de Jesús que se convirtió en el medio por el cual Jesús era humano, pero que no debía ser llamada la madre de Dios. 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En un comentario sobre los nombres de Dios que el escribió...El Uno es una Unidad que es la Fuente unificadora de toda unidad y una Esencia Super-Esencial, una Mente más allá del alcance de la mente y una Palabra más allá de la expresión, eludiendo el Discurso, la Intuición, el Nombre y todo tipo de ser. Es la Causa Universal de la existencia mientras que Sí mismo no existe, porque está más allá de todo Ser y tal que sólo El podría dar una revelación de Sí mismo.Si eso suena más como algo que se le ocurrió a un gurú Oriental, no te preocupes, tienes razón. Dionisio no se llama Seudo o Falso por nada.Llegaremos a él un poco más adelante en este episodio.A finales del 5º y 6º siglo vieron importantes acontecimientos en la iglesia Oriental. Es la época del Emperador Bizantino, Justiniano. 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Para nosotros [Leo esta hablando de los Papas], sin embargo, estamos comprometido con el cuidado común de <strong><em>todos</em></strong>; y la administración de ningún obispo es otra que una parte de nuestra tarea.La historia de los Papas, también conocido como los <strong><em>obispos de Roma</em></strong>, podría constituir fácilmente su propio estudio y podcast. Stephen Guerra ha hecho eso mismo. Puedes acceder a él en ingles a través del sitio web de iTunes y la pagina web de History Podcasters.Nuestro tratamiento aquí será mucho más un resumen y breve.Varios de los factores que elevaron a la Iglesia en Roma a la preminencia en el año 200 d. C. seguían siendo pertinentes en el 4º y 5º siglo. <strong><em>Teológicamente</em></strong>, mientras que en el <strong><em>principio</em></strong> del 3º siglo Roma afirmaba que se le había encomendado una autoridad apostólica suprema derivada tanto de Pedro como de Pablo, para el 5º siglo ya no apuntaban a Pablo. Su papel <strong><em>histórico</em></strong> en la Iglesia en Roma se había olvidado a favor del <strong><em>argumento textual</em></strong> basado en 3 pasajes claves del Nuevo Testamento que parecían asignar a <strong><em>Pedro</em></strong> un lugar especial como líder de facto de la Iglesia bajo Cristo. Para aquellos que toman notas, los pasajes son Mateo 16, Lucas 22 y Juan 21.Como se señaló en episodios anteriores, otro factor que le dio peso a la afirmación de Roma como la iglesia principal fue la firmeza y de los obispos de Roma durante la controversia Arriana. Roma simplemente siempre mantuvo una reputación de ortodoxia. Es interesante que los obispos de Roma <strong><em>nunca asistieron</em></strong> a un consejo ecuménico. Al hacerlo, simplemente evitaron las maniobras políticas que a menudo acompañaban a los consejos; como vimos con Cirilo y Nestóreo, y los desagradables pleitos que agobiaron a las iglesias de Alejandría y Antioquía.<strong><em>Administrativamente, </em></strong>Roma siguió la tradición de un sínodo local y provincial dos veces al año. Este grupo de obispos conservadores fue el vehículo a través del cual actuó su líder, el obispo de Roma. Esto contrastaba los sínodos de Constantinopla, celebrados sólo cuando algo les causaba problemas, y sólo asistían aquellos obispos que querían venir. Cuando lo hicieron, tenían lealtades variables entre Alejandría, Antioquía y Constantinopla. Recuerdas el <strong><em>Consejo de Ladrones</em></strong> en Éfeso que se convirtió en una pelea sangrienta. Los Consejos Orientales llegaron a alterar los credos y conclusiones de los demás. Con esta confusión en el Oriente, no es de extrañar que Roma apareciera una fortaleza de estabilidad.<strong><em>Geográficamente, </em></strong>debido a su ubicación, el obispo Romano tenía una voz que se escuchaba a lo largo y ancho del Imperio. Tengan en cuenta que Roma fue el <strong><em>único patriarcado</em></strong> en Occidente.<strong><em>Políticamente, </em></strong>aunque seguía siendo altamente simbólica, Roma ya no era el centro político del Occidente. <em>Milán</em>, y más tarde <em>Rávena </em>fueron las capitales del Imperio Occidental. Con la ausencia de la corte real, el <strong><em>obispo</em></strong> de Roma se convirtió en la figura más importante de la ciudad. Probablemente sólo por esta razón, las asociaciones de la Roma <strong><em>imperial </em></strong>comenzaron a conectarse con el gobierno de la iglesia.El término "papa" se deriva de una palabra utilizada por los niños Griegos para su padre = papá. Fue utilizado por primera vez en latín el comienzo del 3º siglo como título informal para el obispo de <strong><em>Cartago</em></strong>. A partir de ahí, los obispos de Alejandría lo recogieron y comenzaron a ser llamados "papa" unas décadas más tarde. Sigue siendo el título del patriarca Copto de Alejandría.El primer uso conocido de la palabra para el Obispo de <strong><em>Roma </em></strong>proviene de una inscripción en el año 303 para <strong><em>Marcelino</em></strong>, pero por una falta de atribución después de eso en las próximas décadas significa que la palabra no era un título común hasta mucho más tarde en el 4o siglo. El título entonces se asoció <strong><em>casi exclusivamente</em></strong> en el Occidente para el obispo Romano a partir del 6º siglo.Al cubrir cómo el Obispo de Roma SE CONVIRTIÓ en "el Papa", tenemos que ver primero cómo fue que <strong><em>otros</em></strong> obispos llegaron a considerarlo, no sólo como el <strong><em>primero entre iguales</em></strong>, sino como alguien ordenado por Dios para tener autoridad <strong><em>sobre ellos</em></strong>; alguien a quien le debían obediencia como representante terrenal de Dios. Si bien un número creciente de obispos llegó a esa conclusión, no era de ninguna manera algo que <strong><em>todos </em></strong>reconocieron. El tema incluso llevó a la gran brecha entre las iglesias Oriental y Occidental. Así que sigamos, en un bosquejo, viendo cómo el obispo de Roma se convirtió en Papa.A mediados del 4º siglo, durante el mandato del obispo Romano <strong><em>Julio</em></strong>, el tercer canon del Concilio de Sárdica en el año 343 estableció la regla de que un obispo que había sido depuesto podía <strong><em>apelar </em></strong>al obispo de Roma. Este fue un paso importante en el reconocimiento de su autoridad de apelación.A mediados del 4º siglo, el obispo <strong><em>más importante</em></strong> de Roma porque avanzo en las afirmaciones de su Sede fue <strong><em>Dámaso</em></strong>. Se convirtió en obispo después de una elección disputada en la que hubo derramamiento de sangre entre sus partidarios y los de su rival <strong><em>Ursinus</em></strong>. Dámaso hizo referencias regulares a Roma como "la Sede Apostólica" y habló de la "<strong><em>primacía </em></strong>de la Sede Romana" sobre la base de Mateo 16:18. Dámaso <strong><em>santificó</em></strong> los lugares de entierro de los obispos Romanos anteriores en las catacumbas, marcándolos con inscripciones ornamentadas; reformó la liturgia Latina, y le encargó a Jerónimo que revisara la Biblia Latina.En lugar de adoptar la postura y las vestimentas de un humilde pastor del rebaño de Dios, Dámaso afectó un aura imperial como llevaría un emperador. Tan exaltado fue que el historiador pagano <strong><em>Ammianus Marcelino</em></strong> insinuó que <strong><em>el </em></strong>se convertirse en cristiano si pudiera ser obispo de Roma.A finales del 4º siglo, el obispo Siricius consideraba incluso que sus <strong><em>cartas</em></strong> como edictos autorizados, estilizándolas como "apostólicas". Poco después, Inocencio I declaró que el tercer canon de Sárdica que otorgaba el poder de apelación al obispo Romano era <em>retroactivo </em>hasta el Concilio de Nicea en el año 325. Inocencio dijo que la máxima autoridad docente de la Iglesia pertenecía a Roma. Extendió su autoridad más allá del reino del Imperio Occidental a la provincia de Illyricum y comenzó a referirse al Obispo Romano como "vicario".Bonifacio I prohibió las apelaciones más allá de Roma.León I, alias León Magno, se puede ver correctamente como el <strong><em>primer </em></strong>Papa en quien se encarna lo que ese título significa para la mayoría hoy en día. <strong><em>Combinó </em></strong>la autoridad sobre los consejos y los emperadores con la idea de que el Obispo Romano fue el sucesor de Pedro en la construcción de su teoría del papado.Como vimos en el episodio hace un tiempo sobre Leo, en su tercer sermón, pronunciado en el primer aniversario de su elección, explicó la teoría petrina en términos de la ley Romana de herencia. Leo argumentó que Jesús le dio a Pedro las llaves del reino, por lo que tenía autoridad sobre los otros apóstoles. También afirmó, que después de una larga tradición, que Pedro fue el primer obispo de Roma, y que su autoridad fue transmitida a los obispos posteriores de Roma. Por lo tanto, razonado por Leo, la autoridad perpetua de Pedro se encuentra en el Obispo Romano. Cambio los puntos de vista anteriores sobre el liderazgo de la iglesia y hizo que la autoridad de los obispos dependiera del Papa.Dado que esto es un podcast de la Historia de la Iglesia, no un podcast de <strong><em>teología</em></strong> o <strong><em>eclesiología</em></strong>, no voy a entrar en lo que yo, como Protestante Evangélico, encuentro dudoso en la posición de Leo. Lo que es importante para nuestros propósitos aquí es darse cuenta como ahora, el Obispo de Roma se encuentra entre Jesús y otros obispos, y los cristianos en general.Cuando el <strong><em>Tomo </em></strong>de Leo (una carta) fue leída en el Concilio de Calcedonia, los obispos alli hicieron eco de su afirmación con la aclamación de que Pedro hablaba <strong><em>a través de Leo</em></strong>. El concilio de Calcedonia fue inusual en este caso al dar el consentimiento a la autoridad en las enseñanzas de Roma; algo antes desconocido y más tarde rara vez reconocido en el OrienteMientras que la primacía de Roma fue tomada como un hecho en el Occidente, era una historia diferente en el Oriente. El Consejo de Calcedonia clasificó a la Capital Oriental como <strong><em>a la par</em></strong> con Roma en términos de autoridad. Pero Roma nunca aceptó ese canon, preocupado de que al hacerlo <strong><em>degradaría</em></strong> la pretensión de Roma de autoridad <strong><em>absoluta</em></strong>.Leo hizo una comparación entre las dos naturalezas de Jesús y las dos partes del imperio; es decir, lo religioso y lo civil. Específicamente, se refirió al <strong><em>sacerdocio</em></strong> y a la <strong><em>realeza.</em></strong> Comparó a Pedro y Pablo como fundadores de la iglesia Romana con Rómulo y Remo como los fundadores de la ciudad de Roma. Presentó el Pax Cristianum como contraparte del Pax Romanum.La política de Leo hacia los bárbaros era civilizarlos y santificarlos. Lo llamaban el "Cónsul de Dios". Leo negoció con el comandante Huno Atila para que regresaran de Roma. Incluso reclamó el título de "pontifex maximus / jefe constructor de puentes" el título usado por el principal sacerdote del Paganismo Romano. Fue el primer Obispo Romano en ser enterrado en la Basílica de San Pedro.Está claro que la mayoría de los poderes y privilegios de los futuros papas se vieron en los métodos y políticas de Leo. Actuó como jefe del gobierno civil de Roma, paro el avance de los bárbaros, impuso su autoridad sobre obispos lejanos, predicó doctrina e intervino en Calcedonia.Mientras que <strong><em>Agustín </em></strong>proporcionó la sustancia <strong><em>intelectual</em></strong> para la Iglesia Occidental medieval, Leo estableció su forma <strong><em>institucional.</em></strong>A finales del siglo 5, el <strong><em>Papa Gelasio</em></strong> llevó aún más la teoría papal de Leo. Previó que la pretensión del Emperador Marcían de ser una autoridad espiritual y una especie de sacerdote-rey en el Concilio de Calcedonia era peligrosa. Gelasio dijo que las funciones del Antiguo Testamento de profeta, sacerdote y rey, fueron llenadas por Jesucristo <strong><em>solamente </em></strong>como el Dios-Hombre. Entre los meros humanos, estas funciones tenían que mantenerse separadas. En el Reino de Dios, los sacerdotes eran <strong><em>superiores </em></strong>en autoridad a los reyes. Esta posición se convirtió en un importante punto de tensión a lo largo de la Edad Media. Seria el crisol que produce gran parte de la historia de Europa durante los próximos cientos de años.El Papa Gelasio continuó la afirmación de que era la oficio de la Iglesia Romana juzgar otras iglesias, pero no podían ser juzgados por ningún tribunal humano.A finales del 5º siglo, la Iglesia Occidental prácticamente ponía en el mismo lugar el reino de Cristo con la Iglesia. En el Oriente, el ideal de un <strong><em>Imperio Cristianizado</em></strong> continuó. El reinado del emperador Oriental Justiniano parecía una confirmación de ello.Al terminar este episodio, quiero tomarme un poco de tiempo para aclarar algunas palabras que cualquiera que estudia la historia de la iglesia está obligado a encontrar. Son algunos <strong><em>títulos</em></strong> para líderes de la iglesia. Vamos a poner en orden a QUIEN se refieren.Me refiero a las palabras--pastor, sacerdote, monje, obispo, arzobispo, metropolitano y patriarca.Lo que sigue no es de ninguna manera una definición técnica para estos puestos. Se trata de una definición <em>práctica </em>y simplificado. Entiende también que estas son palabras que han sido fluidas en su definición a través del tiempo.<em>Pastor </em>es una palabra del Nuevo Testamento sinónimo de la palabra <em>anciano y obispo o supervisor</em>. Todas esas palabras se refieren <em>al mismo oficio y ministerio</em> en una iglesia local, no a alguien que supervisa a otros pastores-ancianos-obispos.<strong><em>Anciano </em></strong>se refiere a la <strong><em>madurez y el carácter</em></strong> de un hombre como moral y espiritualmente apto para dirigir una iglesia local.<strong><em>Obispo </em></strong>se refiere a su <strong><em>oficio</em></strong> como autoridad espiritual como <strong><em>supervisor,</em></strong>Mientras que <strong><em>pastor</em></strong> se refiere a su<strong><em> tarea </em></strong>como <strong><em>Pastor </em></strong>del rebaño de Dios.Unos cien años después de los Apóstoles, los pastores eran llamados regularmente <strong><em>obispos</em></strong> porque supervisaban a un equipo de ancianos y diáconos que servían a Dios al servie a Su pueblo. Debemos pensar que el obispo es equivalente al pastor principal o líder en las iglesias de hoy.Ahora, manteniendo esa analogía, imaginese que no hay varias docenas de iglesias de diferentes denominaciones en su ciudad; sólo hay una iglesia, dirigida por un pastor-obispo de alto rango. Esa iglesia envía a varios pastores más jóvenes a plantar iglesias en las comunidades circundantes. Van a ver a la iglesia que los envío y a su obispo como una especie de <em>padre espiritual.</em> Y si a su vez envían aún más pastores, esa iglesia y el pastor que los envío originalmente asume un rol muy respetado de proporcionar orientación, no sólo para su congregación, sino para todas las obras que salieron de ellos. Por lo tanto, se convierte en un arzobispo.Lo que sucedió durante los primeros cientos de años de historia de la iglesia fue que 5 iglesias se reconocieron como centros de autoridad y vida de la iglesia, 1 en el Occidente- Roma y 4 en el Oriente; Alejandría, Antioquía, Constantinopla, y la 4º que variaba con el tiempo entre Jerusalén, Cesárea, o Cartago. Al principio, a los obispos de estas 5 iglesias se les hacía referencia cariñosamente como <strong><em>patriarcas</em></strong> porque eran considerados padres espirituales de sus provincias circundantes. Con el tiempo, ese título se transformó de ser simplemente un término <strong><em>no oficial</em></strong> de <strong><em>afecto</em></strong> a un <strong><em>título</em></strong> absoluto, escrito letra mayúscula “P” - Patriarca.El título "<strong><em>Metropolitano</em></strong>" se aplicó a los obispos de otras grandes ciudades y sus provincias circundantes <strong><em>más allá</em></strong> de los 5 Patriarcados. Metropolitano es esencialmente sinónimo de arzobispo.Un <strong><em>sacerdote</em></strong> era alguien que fue <strong><em>ordenado oficialmente</em></strong> por un obispo para servir la comunión y bautizar a los conversos. Eso, por supuesto, era una pequeña parte de sus deberes generales pastorales.<strong><em>Los Monjes</em></strong> eran personas que se dedicaban al servicio de Dios en lugar del empleo secular. Pueden o no ser ordenados como sacerdotes. Típicamente, vivían junto a otros monjes en una comunidad o claustro, llamado monasterio.Una vez más, esta es una descripción simplificada de estos roles. Espero que ayude a aquellos que hacen su propia lectura en la historia de la iglesia. Hasta la próxima...]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula - Papas.Comenzamos con una cita del Papa León I, de su quinto Sermón.Es cierto que todos los obispos tomados individualmente presiden cada uno con su solicitud apropiada sobre su propio rebaño, y sabemos que tendrán que re]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="448" height="259" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/Popes.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/Popes.jpg 448w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/Popes-300x173.jpg 300w" sizes="(max-width: 448px) 100vw, 448px" /></p>Este episodio se titula - <strong><em>Papas.</em></strong>Comenzamos con una cita del Papa León I, de su quinto Sermón.Es cierto que todos los obispos tomados individualmente presiden cada uno con su solicitud apropiada sobre su propio rebaño, y sabemos que tendrán que rendir cuentas sobre las ovejas que se les han comprometido. Para nosotros [Leo esta hablando de los Papas], sin embargo, estamos comprometido con el cuidado común de <strong><em>todos</em></strong>; y la administración de ningún obispo es otra que una parte de nuestra tarea.La historia de los Papas, también conocido como los <strong><em>obispos de Roma</em></strong>, podría constituir fácilmente su propio estudio y podcast. Stephen Guerra ha hecho eso mismo. Puedes acceder a él en ingles a través del sitio web de iTunes y la pagina web de History Podcasters.Nuestro tratamiento aquí será mucho más un resumen y breve.Varios de los factores que elevaron a la Iglesia en Roma a la preminencia en el año 200 d. C. seguían siendo pertinentes en el 4º y 5º siglo. <strong><em>Teológicamente</em></strong>, mientras que en el <strong><em>principio</em></strong> del 3º siglo Roma afirmaba que se le había encomendado una autoridad apostólica suprema derivada tanto de Pedro como de Pablo, para el 5º siglo ya no apuntaban a Pablo. Su papel <strong><em>histórico</em></strong> en la Iglesia en Roma se había olvidado a favor del <strong><em>argumento textual</em></strong> basado en 3 pasajes claves del Nuevo Testamento que parecían asignar a <strong><em>Pedro</em></strong> un lugar especial como líder de facto de la Iglesia bajo Cristo. Para aquellos que toman notas, los pasajes son Mateo 16, Lucas 22 y Juan 21.Como se señaló en episodios anteriores, otro factor que le dio peso a la afirmación de Roma como la iglesia principal fue la firmeza y de los obispos de Roma durante la controversia Arriana. Roma simplemente siempre mantuvo una reputación de ortodoxia. Es interesante que los obispos de Roma <strong><em>nunca asistieron</em></strong> a un consejo ecuménico. Al hacerlo, simplemente evitaron las maniobras políticas que a menudo acompañaban a los consejos; como vimos con Cirilo y Nestóreo, y los desagradables pleitos que agobiaron a las iglesias de Alejandría y Antioquía.<strong><em>Administrativamente, </em></strong>Roma siguió la tradición de un sínodo local y provincial dos veces al año. Este grupo de obispos conservadores fue el vehículo a través del cual actuó su líder, el obispo de Roma. Esto contrastaba los sínodos de Constantinopla, celebrados sólo cuando algo les causaba problemas, y sólo asistían aquellos obispos que querían venir. Cuando lo hicieron, tenían lealtades variables entre Alejandría, Antioquía y Constantinopla. Recuerdas el <strong><em>Consejo de Ladrones</em></strong> en Éfeso que se convirtió en una pelea sangrienta. Los Consejos Orientales llegaron a alterar los credos y conclusiones de los demás. Con esta confusión en el Oriente, no es de extrañar que Roma apareciera una fortaleza de estabilidad.<strong><em>Geográficamente, </em></strong>debido a su ubicación, el obispo Romano tenía una voz que se escuchaba a lo largo y ancho del Imperio. Tengan en cuenta que Roma fue el <strong><em>único patriarcado</em></strong> en Occidente.<strong><em>Políticamente, </em></strong>aunque seguía siendo altamente simbólica, Roma ya no era el centro político del Occidente. <em>Milán</em>, y más tarde <em>Rávena </em>fueron las capitales del Imperio Occidental. Con la ausencia de la corte real, el <strong><em>obispo</em></strong> de Roma se convirtió en la figura más importante de la ciudad. Probablemente sólo por esta razón, las asociaciones de la Roma <strong><em>imperial </em></strong>comenzaron a conectarse con el gobierno de la iglesia.El término "papa" se deriva de una palabra utilizada por los niños Griegos para su padre = papá. Fue utilizado por primera vez en latín el comienzo del 3º siglo como título informal para el obispo de <strong><em>Cartago</em></strong>. A partir de ahí, los obispos de Alejandría lo recogieron y comenzaron a ser llamados "papa" unas décadas más tarde. Sigue siendo el título del patriarca Copto de Alejandría.El primer uso conocido de la palabra para el Obispo de <strong><em>Roma </em></strong>proviene de una inscripción en el año 303 para <strong><em>Marcelino</em></strong>, pero por una falta de atribución después de eso en las próximas décadas significa que la palabra no era un título común hasta mucho más tarde en el 4o siglo. El título entonces se asoció <strong><em>casi exclusivamente</em></strong> en el Occidente para el obispo Romano a partir del 6º siglo.Al cubrir cómo el Obispo de Roma SE CONVIRTIÓ en "el Papa", tenemos que ver primero cómo fue que <strong><em>otros</em></strong> obispos llegaron a considerarlo, no sólo como el <strong><em>primero entre iguales</em></strong>, sino como alguien ordenado por Dios para tener autoridad <strong><em>sobre ellos</em></strong>; alguien a quien le debían obediencia como representante terrenal de Dios. Si bien un número creciente de obispos llegó a esa conclusión, no era de ninguna manera algo que <strong><em>todos </em></strong>reconocieron. El tema incluso llevó a la gran brecha entre las iglesias Oriental y Occidental. Así que sigamos, en un bosquejo, viendo cómo el obispo de Roma se convirtió en Papa.A mediados del 4º siglo, durante el mandato del obispo Romano <strong><em>Julio</em></strong>, el tercer canon del Concilio de Sárdica en el año 343 estableció la regla de que un obispo que había sido depuesto podía <strong><em>apelar </em></strong>al obispo de Roma. Este fue un paso importante en el reconocimiento de su autoridad de apelación.A mediados del 4º siglo, el obispo <strong><em>más importante</em></strong> de Roma porque avanzo en las afirmaciones de su Sede fue <strong><em>Dámaso</em></strong>. Se convirtió en obispo después de una elección disputada en la que hubo derramamiento de sangre entre sus partidarios y los de su rival <strong><em>Ursinus</em></strong>. Dámaso hizo referencias regulares a Roma como "la Sede Apostólica" y habló de la "<strong><em>primacía </em></strong>de la Sede Romana" sobre la base de Mateo 16:18. Dámaso <strong><em>santificó</em></strong> los lugares de entierro de los obispos Romanos anteriores en las catacumbas, marcándolos con inscripciones ornamentadas; reformó la liturgia Latina, y le encargó a Jerónimo que revisara la Biblia Latina.En lugar de adoptar la postura y las vestimentas de un humilde pastor del rebaño de Dios, Dámaso afectó un aura imperial como llevaría un emperador. Tan exaltado fue que el historiador pagano <strong><em>Ammianus Marcelino</em></strong> insinuó que <strong><em>el </em></strong>se convertirse en cristiano si pudiera ser obispo de Roma.A finales del 4º siglo, el obispo Siricius consideraba incluso que sus <strong><em>cartas</em></strong> como edictos autorizados, estilizándolas como "apostólicas". Poco después, Inocencio I declaró que el tercer canon de Sárdica que otorgaba el poder de apelación al obispo Romano era <em>retroactivo </em>hasta el Concilio de Nicea en el año 325. Inocencio dijo que la máxima autoridad docente de la Iglesia pertenecía a Roma. Extendió su autoridad más allá del reino del Imperio Occidental a la provincia de Illyricum y comenzó a referirse al Obispo Romano como "vicario".Bonifacio I prohibió las apelaciones más allá de Roma.León I, alias León Magno, se puede ver correctamente como el <strong><em>primer </em></strong>Papa en quien se encarna lo que ese título significa para la mayoría hoy en día. <strong><em>Combinó </em></strong>la autoridad sobre los consejos y los emperadores con la idea de que el Obispo Romano fue el sucesor de Pedro en la construcción de su teoría del papado.Como vimos en el episodio hace un tiempo sobre Leo, en su tercer sermón, pronunciado en el primer aniversario de su elección, explicó la teoría petrina en términos de la ley Romana de herencia. Leo argumentó que Jesús le dio a Pedro las llaves del reino, por lo que tenía autoridad sobre los otros apóstoles. También afirmó, que después de una larga tradición, que Pedro fue el primer obispo de Roma, y que su autoridad fue transmitida a los obispos posteriores de Roma. Por lo tanto, razonado por Leo, la autoridad perpetua de Pedro se encuentra en el Obispo Romano. Cambio los puntos de vista anteriores sobre el liderazgo de la iglesia y hizo que la autoridad de los obispos dependiera del Papa.Dado que esto es un podcast de la Historia de la Iglesia, no un podcast de <strong><em>teología</em></strong> o <strong><em>eclesiología</em></strong>, no voy a entrar en lo que yo, como Protestante Evangélico, encuentro dudoso en la posición de Leo. Lo que es importante para nuestros propósitos aquí es darse cuenta como ahora, el Obispo de Roma se encuentra entre Jesús y otros obispos, y los cristianos en general.Cuando el <strong><em>Tomo </em></strong>de Leo (una carta) fue leída en el Concilio de Calcedonia, los obispos alli hicieron eco de su afirmación con la aclamación de que Pedro hablaba <strong><em>a través de Leo</em></strong>. El concilio de Calcedonia fue inusual en este caso al dar el consentimiento a la autoridad en las enseñanzas de Roma; algo antes desconocido y más tarde rara vez reconocido en el OrienteMientras que la primacía de Roma fue tomada como un hecho en el Occidente, era una historia diferente en el Oriente. El Consejo de Calcedonia clasificó a la Capital Oriental como <strong><em>a la par</em></strong> con Roma en términos de autoridad. Pero Roma nunca aceptó ese canon, preocupado de que al hacerlo <strong><em>degradaría</em></strong> la pretensión de Roma de autoridad <strong><em>absoluta</em></strong>.Leo hizo una comparación entre las dos naturalezas de Jesús y las dos partes del imperio; es decir, lo religioso y lo civil. Específicamente, se refirió al <strong><em>sacerdocio</em></strong> y a la <strong><em>realeza.</em></strong> Comparó a Pedro y Pablo como fundadores de la iglesia Romana con Rómulo y Remo como los fundadores de la ciudad de Roma. Presentó el Pax Cristianum como contraparte del Pax Romanum.La política de Leo hacia los bárbaros era civilizarlos y santificarlos. Lo llamaban el "Cónsul de Dios". Leo negoció con el comandante Huno Atila para que regresaran de Roma. Incluso reclamó el título de "pontifex maximus / jefe constructor de puentes" el título usado por el principal sacerdote del Paganismo Romano. Fue el primer Obispo Romano en ser enterrado en la Basílica de San Pedro.Está claro que la mayoría de los poderes y privilegios de los futuros papas se vieron en los métodos y políticas de Leo. Actuó como jefe del gobierno civil de Roma, paro el avance de los bárbaros, impuso su autoridad sobre obispos lejanos, predicó doctrina e intervino en Calcedonia.Mientras que <strong><em>Agustín </em></strong>proporcionó la sustancia <strong><em>intelectual</em></strong> para la Iglesia Occidental medieval, Leo estableció su forma <strong><em>institucional.</em></strong>A finales del siglo 5, el <strong><em>Papa Gelasio</em></strong> llevó aún más la teoría papal de Leo. Previó que la pretensión del Emperador Marcían de ser una autoridad espiritual y una especie de sacerdote-rey en el Concilio de Calcedonia era peligrosa. Gelasio dijo que las funciones del Antiguo Testamento de profeta, sacerdote y rey, fueron llenadas por Jesucristo <strong><em>solamente </em></strong>como el Dios-Hombre. Entre los meros humanos, estas funciones tenían que mantenerse separadas. En el Reino de Dios, los sacerdotes eran <strong><em>superiores </em></strong>en autoridad a los reyes. Esta posición se convirtió en un importante punto de tensión a lo largo de la Edad Media. Seria el crisol que produce gran parte de la historia de Europa durante los próximos cientos de años.El Papa Gelasio continuó la afirmación de que era la oficio de la Iglesia Romana juzgar otras iglesias, pero no podían ser juzgados por ningún tribunal humano.A finales del 5º siglo, la Iglesia Occidental prácticamente ponía en el mismo lugar el reino de Cristo con la Iglesia. En el Oriente, el ideal de un <strong><em>Imperio Cristianizado</em></strong> continuó. El reinado del emperador Oriental Justiniano parecía una confirmación de ello.Al terminar este episodio, quiero tomarme un poco de tiempo para aclarar algunas palabras que cualquiera que estudia la historia de la iglesia está obligado a encontrar. Son algunos <strong><em>títulos</em></strong> para líderes de la iglesia. Vamos a poner en orden a QUIEN se refieren.Me refiero a las palabras--pastor, sacerdote, monje, obispo, arzobispo, metropolitano y patriarca.Lo que sigue no es de ninguna manera una definición técnica para estos puestos. Se trata de una definición <em>práctica </em>y simplificado. Entiende también que estas son palabras que han sido fluidas en su definición a través del tiempo.<em>Pastor </em>es una palabra del Nuevo Testamento sinónimo de la palabra <em>anciano y obispo o supervisor</em>. Todas esas palabras se refieren <em>al mismo oficio y ministerio</em> en una iglesia local, no a alguien que supervisa a otros pastores-ancianos-obispos.<strong><em>Anciano </em></strong>se refiere a la <strong><em>madurez y el carácter</em></strong> de un hombre como moral y espiritualmente apto para dirigir una iglesia local.<strong><em>Obispo </em></strong>se refiere a su <strong><em>oficio</em></strong> como autoridad espiritual como <strong><em>supervisor,</em></strong>Mientras que <strong><em>pastor</em></strong> se refiere a su<strong><em> tarea </em></strong>como <strong><em>Pastor </em></strong>del rebaño de Dios.Unos cien años después de los Apóstoles, los pastores eran llamados regularmente <strong><em>obispos</em></strong> porque supervisaban a un equipo de ancianos y diáconos que servían a Dios al servie a Su pueblo. Debemos pensar que el obispo es equivalente al pastor principal o líder en las iglesias de hoy.Ahora, manteniendo esa analogía, imaginese que no hay varias docenas de iglesias de diferentes denominaciones en su ciudad; sólo hay una iglesia, dirigida por un pastor-obispo de alto rango. Esa iglesia envía a varios pastores más jóvenes a plantar iglesias en las comunidades circundantes. Van a ver a la iglesia que los envío y a su obispo como una especie de <em>padre espiritual.</em> Y si a su vez envían aún más pastores, esa iglesia y el pastor que los envío originalmente asume un rol muy respetado de proporcionar orientación, no sólo para su congregación, sino para todas las obras que salieron de ellos. Por lo tanto, se convierte en un arzobispo.Lo que sucedió durante los primeros cientos de años de historia de la iglesia fue que 5 iglesias se reconocieron como centros de autoridad y vida de la iglesia, 1 en el Occidente- Roma y 4 en el Oriente; Alejandría, Antioquía, Constantinopla, y la 4º que variaba con el tiempo entre Jerusalén, Cesárea, o Cartago. Al principio, a los obispos de estas 5 iglesias se les hacía referencia cariñosamente como <strong><em>patriarcas</em></strong> porque eran considerados padres espirituales de sus provincias circundantes. Con el tiempo, ese título se transformó de ser simplemente un término <strong><em>no oficial</em></strong> de <strong><em>afecto</em></strong> a un <strong><em>título</em></strong> absoluto, escrito letra mayúscula “P” - Patriarca.El título "<strong><em>Metropolitano</em></strong>" se aplicó a los obispos de otras grandes ciudades y sus provincias circundantes <strong><em>más allá</em></strong> de los 5 Patriarcados. Metropolitano es esencialmente sinónimo de arzobispo.Un <strong><em>sacerdote</em></strong> era alguien que fue <strong><em>ordenado oficialmente</em></strong> por un obispo para servir la comunión y bautizar a los conversos. Eso, por supuesto, era una pequeña parte de sus deberes generales pastorales.<strong><em>Los Monjes</em></strong> eran personas que se dedicaban al servicio de Dios en lugar del empleo secular. Pueden o no ser ordenados como sacerdotes. Típicamente, vivían junto a otros monjes en una comunidad o claustro, llamado monasterio.Una vez más, esta es una descripción simplificada de estos roles. Espero que ayude a aquellos que hacen su propia lectura en la historia de la iglesia. Hasta la próxima...]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/39-Papas.mp3" length="33484300" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula - Papas.Comenzamos con una cita del Papa León I, de su quinto Sermón.Es cierto que todos los obispos tomados individualmente presiden cada uno con su solicitud apropiada sobre su propio rebaño, y sabemos que tendrán que rendir cuentas sobre las ovejas que se les han comprometido. Para nosotros [Leo esta hablando de los Papas], sin embargo, estamos comprometido con el cuidado común de todos; y la administración de ningún obispo es otra que una parte de nuestra tarea.La historia de los Papas, también conocido como los obispos de Roma, podría constituir fácilmente su propio estudio y podcast. Stephen Guerra ha hecho eso mismo. Puedes acceder a él en ingles a través del sitio web de iTunes y la pagina web de History Podcasters.Nuestro tratamiento aquí será mucho más un resumen y breve.Varios de los factores que elevaron a la Iglesia en Roma a la preminencia en el año 200 d. C. seguían siendo pertinentes en el 4º y 5º siglo. Teológicamente, mientras que en el principio del 3º siglo Roma afirmaba que se le había encomendado una autoridad apostólica suprema derivada tanto de Pedro como de Pablo, para el 5º siglo ya no apuntaban a Pablo. Su papel histórico en la Iglesia en Roma se había olvidado a favor del argumento textual basado en 3 pasajes claves del Nuevo Testamento que parecían asignar a Pedro un lugar especial como líder de facto de la Iglesia bajo Cristo. Para aquellos que toman notas, los pasajes son Mateo 16, Lucas 22 y Juan 21.Como se señaló en episodios anteriores, otro factor que le dio peso a la afirmación de Roma como la iglesia principal fue la firmeza y de los obispos de Roma durante la controversia Arriana. Roma simplemente siempre mantuvo una reputación de ortodoxia. Es interesante que los obispos de Roma nunca asistieron a un consejo ecuménico. Al hacerlo, simplemente evitaron las maniobras políticas que a menudo acompañaban a los consejos; como vimos con Cirilo y Nestóreo, y los desagradables pleitos que agobiaron a las iglesias de Alejandría y Antioquía.Administrativamente, Roma siguió la tradición de un sínodo local y provincial dos veces al año. Este grupo de obispos conservadores fue el vehículo a través del cual actuó su líder, el obispo de Roma. Esto contrastaba los sínodos de Constantinopla, celebrados sólo cuando algo les causaba problemas, y sólo asistían aquellos obispos que querían venir. Cuando lo hicieron, tenían lealtades variables entre Alejandría, Antioquía y Constantinopla. Recuerdas el Consejo de Ladrones en Éfeso que se convirtió en una pelea sangrienta. Los Consejos Orientales llegaron a alterar los credos y conclusiones de los demás. Con esta confusión en el Oriente, no es de extrañar que Roma apareciera una fortaleza de estabilidad.Geográficamente, debido a su ubicación, el obispo Romano tenía una voz que se escuchaba a lo largo y ancho del Imperio. Tengan en cuenta que Roma fue el único patriarcado en Occidente.Políticamente, aunque seguía siendo altamente simbólica, Roma ya no era el centro político del Occidente. Milán, y más tarde Rávena fueron las capitales del Imperio Occidental. Con la ausencia de la corte real, el obispo de Roma se convirtió en la figura más importante de la ciudad. Probablemente sólo por esta razón, las asociaciones de la Roma imperial comenzaron a conectarse con el gobierno de la iglesia.El término "papa" se deriva de una palabra utilizada por los niños Griegos para su padre = papá. Fue utilizado por primera vez en latín el comienzo del 3º siglo como título informal para el obispo de Cartago. A partir de ahí, los obispos de Alejandría lo recogieron y comenzaron a ser llamados "papa" unas décadas más tarde. Sigue siendo el título del patriarca Copto de Alejandría.El primer uso conocido de la palabra para el Obispo de Roma proviene de una inscripción en el año 303 para Marcelino, pero por una falta de atribución después de eso en las próximas décadas significa que la palabra no era un título común h]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/Popes.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/Popes.jpg</ssp:url> <ssp:title>39-Papas</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula - Papas.Comenzamos con una cita del Papa León I, de su quinto Sermón.Es cierto que todos los obispos tomados individualmente presiden cada uno con su solicitud apropiada sobre su propio rebaño, y sabemos que tendrán que rendir cuentas sobre las ovejas que se les han comprometido. Para nosotros [Leo esta hablando de los Papas], sin embargo, estamos comprometido con el cuidado común de todos; y la administración de ningún obispo es otra que una parte de nuestra tarea.La historia de los Papas, también conocido como los obispos de Roma, podría constituir fácilmente su propio estudio y podcast. Stephen Guerra ha hecho eso mismo. Puedes acceder a él en ingles a través del sitio web de iTunes y la pagina web de History Podcasters.Nuestro tratamiento aquí será mucho más un resumen y breve.Varios de los factores que elevaron a la Iglesia en Roma a la preminencia en el año 200 d. C. seguían siendo pertinentes en el 4º y 5º siglo. 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El clima es templado durante todo el año con una temperatura media de 70 grados. Las playas son prístinas y la mayoría de las veces, despobladas. El condado tiene varios lugares de surf de primera. Pero de vez en cuando, por lo general durante el invierno, las tormentas lanzan enormes olas que destrozan la playa. Algunas de estas tormentas son locales y lavan enormes montones de escombros de las colinas que luego se terminan en la playa. Otros están lejos hacia el sur, frente a la costa de México, pero vienen olas que viajan hacia el norte y erosionan toneladas de arena, alterando la costa.En el 5º y 6º siglo, <strong><em>oleadas</em></strong> de invasiones bárbaras del Norte y del Este arrasaron a Europa para alterar el paisaje político y cultural y impulsaron a la Europa hacia la Edad Media.Cuando el Obispo Agustín de Hipona murió en el año 430, los <strong><em>Vándalos</em></strong> asediaban su ciudad. Mientras que el Concilio de Calcedonia se reunía en el año 451, el Papa Leo estaba negociando con los <strong><em>Hunos</em></strong> para dejar a Roma sin ser molestada.La historia Europea del 5º y 6º siglo fue dominada por el movimiento de los pueblos principalmente Germánicos en el territorio del antiguo Imperio Romano. El desplazamiento que se dio por esto y el cambio de población tuvieron un gran impacto en el Cristianismo en Occidente. La civilización Medieval fue el resultado de esta agitación bárbara junto con los vestigios finales de la sociedad Romana y el impacto que Agustín tuvo en la teología y la práctica de la Iglesia.La incursión de tribus Germánicas en el Imperio Romano fue sólo la primera de 4 oleadas masivas de migración.Los Alemanes llegaron en el 5º siglo. Los Vars y Eslavos entraron en los Balcanes en el 6º siglo. Los Musulmanes en el 7º siglos. Y los Vikingos en el 8º al 10º siglo.Los cambios sociales resultantes creados por estas migraciones invasivas tuvieron un efecto monumental en la Iglesia. Vamos a echar un vistazo ahora a sólo el <strong><em>primero</em></strong> de estos cambios de población - las invasiones <strong><em>Germánicas</em></strong>.El 5º siglo vio el <strong><em>clímax</em></strong> de lo que era <strong><em>realmente </em></strong>un largo proceso de inmigración <strong><em>controlada</em></strong> en su mayoría por los Alemanes. Ellos se establecieron en tierras en las frontera del Imperio y sirvieron en el ejército. En verdad, mientras que los Romanos se referían a los Alemanes como <strong><em>bárbaros</em></strong>, a menudo <strong><em>preservaban</em></strong> el Imperio llenando huecos en la población en declive de las tierras Romanas y llenando las legiones. Fue la Tormenta Perfecta la que vio que las cosas en un sentido figurado se cayeran para Roma. Los factores que se combinaron para <strong><em>generar</em></strong> esta Tormenta Perfecta fueron à1) Los Alemanes fueron presionados por invasores <strong><em>saliendo de Asia central</em></strong>,2) Los tratados claves entre los Romanos y los Alemanes se rompieron,3) El clima cálido que había visto un auge demográfico en el norte de Europa fue seguido por un frío amargo por el cual los Alemanes se vieran <strong><em>obligados </em></strong>a moverse hacia el sur en busca de tierras para sostener su población numerosa. No ayudó a Roma que los Alemanes conocían ahora las tácticas militares Romanas y llevaban armas Romanas.<u>Nota para uno mismo:</u> Si no quieres que tu vecino se haga cargo de tu casa, no le des las llaves y el código de alarma.Ciertas fechas en la primera mitad del 5º siglo son importantes à<u>En el año 410,</u> <strong><em>Alarico</em></strong>, líder de los Godos Occidentales, o <strong><em>Visigodos</em></strong>, saqueó la ciudad de Roma. Este fue un evento comprensiblemente traumático para el Imperio Occidental. Su sucesor, <strong><em>Ataulf</em></strong>, se casó con la hermana del Emperador <strong><em>Honorio</em></strong>.<u>En el año 430</u>, <strong><em>Agustín</em></strong>, intentó explicar la caída de Roma por los Visigodos en su obra clásica <em>La Ciudad de Dios. </em>Murió el año antes del Concilio de Éfeso y la caída de su ciudad, Hipona en Norte de África a los Vándalos.<u>En el año 451</u>, <strong><em>Atila </em></strong>y los Hunos de Asia central, arrasaron por Europa Occidental, y luego fueron derrotados por una alianza de Romanos y Alemanes liderada por Atius.<u>En el año 455</u>, Atius y el Emperador Valentiniano III fueron asesinados, y los Vándalos bajo <strong><em>Gaiseric otra vez</em></strong> volvieron a saquear Roma.El primer contacto que los Romanos tuvieron con los <strong><em>Godos</em></strong> llegó durante el reinado del Emperador Decio. Durante el reinado de Constantino se convirtieron en <strong><em>aliados</em></strong> y a menudo entraron en las legiones en rangos elevados. Los Visigodos estaban siendo presionados desde el Oriente por los <strong><em>Hunos</em></strong>, y en el año 376 buscaron refugio en el lado Romano del <strong><em>Danubio</em></strong>. El Emperador <strong><em>Valens</em></strong> concedió su petición, y allí comenzó una conversión masiva de los Godos al Arrianismo. Debido al maltrato por los gobernadores Romanos, se rebelaron en el año 378 y mataron al Emperador Valens en la famosa <strong><em>Batalla de Adrianople</em></strong>. Así comenzó las <strong><em>verdadera </em></strong>invasión Germánicas del Imperio. En el año 419 los Visigodos habían sometido al sur de Galia y a toda España.Como hemos señalado en episodios anteriores, cuando los <strong><em>Godos </em></strong>invadieron el Imperio Occidental en el 5º siglo, en su mayor parte, vinieron, no como <strong><em>paganos</em></strong> saqueando, sino como cristianos <strong><em>Arrianos</em></strong>. Un obispo Godo llamado <strong><em>Teófilo</em></strong> había asistido al Concilio de Nicea en el año 325.El misionero que llevó el Evangelio a los Godos fue <strong><em>Ulfilas</em></strong> a mediados o finales del 4º siglo. Ulfilas tuvo un éxito increíble de ver a los Alemanes ganados a la fe por 2 razones...1) Su religión natal estaba en declive. En pocas palabras, sus dioses parecían bastante viejos y en mal estado.2) Las muchas tribus Alemanas compartían una lengua común.Al darse cuenta de que traducir la Biblia al Alemán era una clave para el éxito del evangelismo, Ulfilas pasó un tiempo considerable en el proyecto antes de su muerte. Dejó los libros de Samuel y Reyes fuera de su traducción porque pensó que los Godos à Bueno, ya sabían lo suficiente sobre la guerra.En el año 406, cuando Roma trajo a las legiones del Rin para proteger a Italia, otra tribu Germánica llamada los<strong><em> Vándalos </em></strong>entro en Galia, y luego a España, y finalmente saltó el estrecho de Gibraltar para acosar el norte de África. Su rey <strong><em>Gaiseric</em></strong> los llevó a Cartago, la cual conquistó en el año 439 y la hizo la capital de su reino Vándalo Arriano. Gaiseric era intolerante a otras formas de la fe. En el año 455 envió barcos a través del Mediterráneo para saquear Roma.Al principio, los Donatistas en el norte de África se <strong><em>regocijaron</em></strong> por la llegada de los Vándalos. Recuerda que Roma los veía como <strong><em>herejes</em></strong>. Pero no paso mucho tiempo para que se dieran cuenta de que el enemigo de mi enemigo no <strong><em>siempre</em></strong> es mi amigo. Los Vándalos <strong><em>no eran</em></strong> amistosos. Así que en el año 484, un sínodo Donatista-Católico se reunió para tratar de arreglar sus diferencias teológicas.Los Católicos fueron perseguidos bajo algunos de los reyes Vándalos a finales del 5º  y a principios del 6º siglo. Fue esta persecución la que dio a los Vándalos un mal nombre mucho más que cualquier acto real de "vandalismo". En realidad, los vándalos <strong><em>no eran más bárbaros </em></strong>que los otros Alemanes.El famoso general de Justiniano, <strong><em>Belisario</em></strong>, repulso a los Vándalos y volvió a ocupar el Norte de África para el Imperio Bizantino en el año 534.Los Visigodos y Vándalos fueron seguidos por <strong><em>Suevianos,</em></strong> los <strong><em>Borgoñeses</em></strong> y los <strong><em>Francos</em></strong>.Los Francos eran los menos móviles de las tribus Germánicas. Se establecieron en el norte de Francia y ampliaron su gobierno desde allí. Se unieron a varias otras tribus Alemanas junto con los Romanos para evitar la amenaza común de los <strong><em>Hunos</em></strong> en el año 451.De todas las tribus Alemanas, los Francos eran los menos inclinados a escuchar el mensaje de las misiones Cristianas. Parecían inmunes a la conversión hasta la conversión de su rey Clodoveo a mediados del 5º siglo.La conversión de Clodoveo a la Fe fue un momento significativo en la historia de Europa. Dado que los Vándalos, los Godos y los Borgoñones eran <strong><em>Arrianos</em></strong>, parecía probable que el <strong><em>Arrianismo</em></strong> se apoderara del Occidente. De todos los reinos Germánicos, solo los Francos bajo Clodoveo abrazaron lo que llamamos el Cristianismo <strong><em>Católico</em></strong> o según el <strong><em>consejo de Nicea</em></strong>, la fe mayormente de sus súbditos Europeos.En el año 492, el Obispo Avitus de Viena organizó el matrimonio de una princesa Borgoña llamada Clotilde con Clodoveo. Clotilde era una cristiana comprometida de sabor a Nicea. La pareja real tuvo un hijo, que fue bautizado, pero murió mientras aún estaba en sus túnicas bautismales. Clodoveo, que en ese momento todavía era un pagano, declaró en voz alta que sus dioses <strong><em>no permitirían</em></strong> que tal cosa sucediera. Más tarde tuvieron otro hijo. Este prosperó.Entonces, en la batalla con los <strong><em>Alemanni </em></strong>y cuando las cosas no iban a su favor, el desesperado Clodoveo pidió ayuda del Dios Cristiano. La batalla se volvió a su favor. Cuando los Alemanni fueron derrotados, Clodoveo se sometió al bautismo. El Obispo <strong><em>Remigius</em></strong> de Rheims realizó el rito el día de Navidad en el año 496.La fuente de toda esta historia es una obra de <strong><em>Gregorio de Tours</em></strong> titulada <strong><em>Historia de los Francos</em></strong>. Este libro dio a los Francos su identidad y moldeó su comprensión del futuro que tendrían en forjar la historia Europea.Después de su bautismo, Clodoveo fue ungido en su rol de monarca. Esta unción del rey por un obispo se convirtió en una costumbre entre los Francos. El aura resultante de la sagrada realeza Cristiana parecía justificar el control Franco de la Iglesia. Lamentablemente, el carácter de Clodoveo siguió siendo poco cambiado por su aceptación oficial del Cristianismo. Parece que adoptó la <strong><em>religión</em></strong> como una cuestión de conveniencia política, pero no recibió al <strong><em>Evangelio</em></strong>.En el año 493, Odoacer, el general Alemán que había forzado la abdicación del último Emperador Romano Occidental un poco menos de 20 años antes, fue asesinado por el Rey <strong><em>Ostrogodo</em></strong> del este <strong><em>Teodoro</em></strong>. Junto con Clodoveo, Teodoro era el gobernante más importante de los reinos bárbaros. Teodoro hizo de <strong><em>Rávena</em></strong> en Italia su capital. Fue un Arriano que adoptó la cultura <strong><em>Bizantina</em></strong>. Aunque el era personalmente tolerante, sus súbditos católicos de Nicea, no lo eran. Su gobierno vio el último florecimiento de la cultura Romana en Occidente. El reino Ostrogodo continuó hasta el año 553, cuando el general Oriental <strong><em>Belisario</em></strong> retomó gran parte de Italia para el Imperio Bizantino.El renacimiento cultural que ocurrió durante la primera mitad del 6º siglo ha sido llamado el "<strong><em>Verano Indio de la Antigüedad Cristiana</em></strong>". En este período se establecieron varias personas influyentes que sentaron las bases de la sociedad Medieval Temprana.<strong><em>Beocio </em></strong>era de una familia destacada Romana que se convirtió en filósofo y estadista en la corte de Teodoro. Aunque leal, Beocio quedó bajo sospecha y Teodoro lo encarceló y ejecutó. Mientras que estaba en prisión, Beocio escribió su obra más famosa, <strong><em>La Consolación de la Filosofía</em></strong>. Esta obra es importante porque marca la transición de los Padres de la Iglesia o lo que se llama <strong><em>Patricitas</em></strong> a los <strong><em>Escolásticos</em></strong>, de quienes hablaremos más adelante. A través de sus traducciones, Beocio entregó a la Edad Media, la ética y la lógica de Aristóteles. Los Escolásticos consideraban a Beocio como la mayor autoridad en filosofía después de Aristóteles.<strong><em>Dionisio Exiguos </em></strong>fue un Asiático Centro que llegó a Roma hacia finales del 5º siglo. Recolecto y tradujo el canon de la Iglesia Oriental al Latín. También colecciono el canon y los decretos papales de la iglesia <strong><em>Occidental</em></strong>. Su obra tuvo una enorme autoridad eclesiástica.Pero Dionisio tuvo un significado mucho más impactante en el contexto de que el introdujo un sistema de datación basado en la era Cristiana, comenzando con la encarnación de Cristo. Es el que creó todos los marcadores de a.C. y d.C. para dividir el tiempo. Hasta ese momento, el método secular de trazar la fecha estaba determinado por el gobierno de los cónsules de Roma y el Imperio de Diocleciano. Desafortunadamente, Dionisio calculó mal la fecha del nacimiento de Jesús, de modo que según el cálculo contemporáneo Jesús nació al menos en el 4º año A.C.Este es también el tiempo de Gregorio Magno, a quien dedicaremos un episodio entero muy pronto.El último en la crónica que incluiremos en la lista de las primeras invasiones bárbaras son los Lombardos. En el año 568 esta tribu Germánica rompió los límites establecidos por el Imperio de Justiniano y entraron a Italia. Gregorio Magno les dio la vuelta en el año 593 y aseguró la paz dividiendo Italia entre tierras Lombardas e Imperiales. Los Lombardos eran un lote polémico y gobernaban desde 3 centros: el reino de <strong><em>Pavía</em></strong>, en el Norte, amenazaba a la capital Imperial de Rávena; los ducados de <strong><em>Spoleto</em></strong> y <strong><em>Benevento</em></strong> en el centro de Italia eran un peligro para Roma y Nápoles. Los Lombardos eran Arrianos. Su aceptación del cristianismo Católico no llegó hasta el 7º siglo.Mientras terminamos este episodio, echemos un vistazo al <strong><em>efecto</em></strong> de las Invasiones Bárbaras.Agustín no fue el único que intentó una respuesta literaria a las invasiones Germánicas. Mientras que el saqueo de Roma en el año 410 parecía para muchos el fin de los tiempos, <strong><em>Orosio,</em></strong> escribió 7 volúmenes en contra de los paganos para mostrar que el mundo precristiano no sufrió nada menos que el presente. La obra se convirtió en una especie de manual para entender la historia en la Edad Media. Orosio dio un lugar central al Imperio Romano en el plan de Dios. Su historia colocó en la mente occidental la idea del <strong><em>rol divino de la civilización Romana</em></strong>. <strong><em>Jerónimo </em></strong>ya había interpretado el 4º  reino del libro de Daniel como Roma y llegó a la conclusión de que debía continuar mientras la Iglesia lo hiciera. Orosio promovió esta opinión de que tanto los Hebreos como los Romanos jugaron un rol importante en la salvación del mundo.<strong><em>La obra de Salvian</em></strong> titulada <em>Sobre el Gobierno Divino</em> en el año 440 promovió el significado histórico de los Alemanes. Exageró sus buenas características en contra la corrupción Romana. Dijo que Dios <strong><em>usó</em></strong> a los Alemanes como espada de juicio sobre la Roma malvada.Tres actitudes prevalecieron en Europa con respecto a las invasiones bárbaras à<strong><em>Agustín</em></strong> sostuvo que ultimadamente, el éxito <strong><em>político</em></strong> o su fracaso no tenia ninguna diferencia. Su enfoque estaba en el mundo venidero. En contraste, <strong><em>Orosio</em></strong> dijo que el Cristianismo era la garantia de la prosperidad del Imperio. <strong><em>Salvian </em></strong>afirmó que el Imperio fue castigado por sus pecados.Pero algo interesante sucedió una vez que los invasores Alemanes se establecieron en las antiguas tierras Romanas. En general, dejaron a un lado su fe con sabor Arriano por el Cristianismo Niceo-Católico y adoptaron la cultura Romana, o al menos, lo que quedaba de ella. A lo largo de un par de generaciones llegaron a identificarse como <strong><em>Romanos</em></strong> en lugar de como Godos, Francos, Borgoñones y Lombardos.Pero incluso con estas adaptaciones a la cultura Romana, los antiguos pueblos Romanos y Germánicos se dividieron <strong><em>por su idioma.</em></strong> Los Romanos hablaban Latín, los Alemanes <strong><em>Goth</em></strong>. Costumbres de comida y el vestido que se llevaban en muchos lugares con los Latinos usando <strong><em>togas</em></strong> mientras que los Alemanes llevaban <strong><em>pantalones</em></strong>. Sus sistemas legales diferían y las leyes se aplicaban a las diferentes clases del mismo reino. Los 2 pueblos tardaron siglos en mezclarse y convertirse en las naciones de la Europa moderna. La civilización Grecorromana se basaba en ciudades. Las invasiones Germánicas trajeron un declive a las <strong><em>ciudades</em></strong>. Una <strong><em>economía rural</em></strong> se desarrollo en el Occidente, acelerando el paso a lo que hemos llegado a asociar como la Edad Media: el <strong><em>Feudalismo</em></strong>. Mientras que, en el este, las ciudades seguían siendo el principal elemento de la organización social, en el Occidente, las fincas y territorios subieron a la preminencia. Los gobernantes confiaban en sus propias tierras, por lo que había una descentralización del gobierno.Con el declive del gobierno centralizado en el Occidente, la Iglesia se hizo a cargo de muchos de los servicios que alguna vez proporcionaba el Estado, como la educación. Las iglesias y monasterios estaban vinculados a la economía agrícola del Occidente y se beneficiaban de una estrecha relación con los gobernantes locales. Pero una cosa que vio crecer sustancialmente la importancia y la influencia de la Iglesia fue la fractura que ocurrió en el ámbito político. Cuando Europa Occidental se dividió en <strong><em>cientos</em></strong> de regiones más pequeñas, cada una con su propio gobernante, la <strong><em>autoridad universal</em></strong> de la Iglesia bajo Roma y los obispos regionales proporcionaron una continuidad que se necesitaba desesperadamente. Ninguna autoridad <strong><em>secular </em></strong>en el Occidente fue capaz de controlar a la Iglesia como un órgano de Estado en la misma medida que los Emperadores Orientales. Así que, en el Occidente, en lugar de que los reyes gobernaran en los asuntos de la Iglesia, fue la Iglesia la que jugó cada vez más un rol importante en los asuntos <strong><em>políticos</em></strong>.Una vez más quiero dar las gracias a todos aquellos que han ido a la página de CS en FB y nos han dado un me gusta. Ver sus comentarios igual seria una gran bendición.Especialmente quiero decirles gracias a aquellos que le han dado al podcast una buena crítica en Apple Podcasts. Apple Podcasts es el portal principal para el podcast y las críticas positivas nos ayudan en gran manera a promover el podcast.No lo menciono a menudo, pero necesito hacerlo ocasionalmente. Si quieres hacer una donación para mantener a Communio Sanctorum en línea, puedes usar la función de donación en el sitio web. Sanctorum.us]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio es Bárbaros a las puertas – y en todas partesVivo en la costa del sur de California en uno de los lugares más bellos del planeta: el condado de Ventura. El clima es templado durante todo el año con una temperatura media de ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="672" height="372" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/pope-saint-leo-the-great-03.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/pope-saint-leo-the-great-03.jpg 672w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/pope-saint-leo-the-great-03-300x166.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/pope-saint-leo-the-great-03-610x338.jpg 610w" sizes="(max-width: 672px) 100vw, 672px" /></p>El título de este episodio es "<strong><em>Bárbaros a las puertas – y en todas partes</em></strong>"Vivo en la costa del sur de California en uno de los lugares más bellos del planeta: el condado de Ventura. El clima es templado durante todo el año con una temperatura media de 70 grados. Las playas son prístinas y la mayoría de las veces, despobladas. El condado tiene varios lugares de surf de primera. Pero de vez en cuando, por lo general durante el invierno, las tormentas lanzan enormes olas que destrozan la playa. Algunas de estas tormentas son locales y lavan enormes montones de escombros de las colinas que luego se terminan en la playa. Otros están lejos hacia el sur, frente a la costa de México, pero vienen olas que viajan hacia el norte y erosionan toneladas de arena, alterando la costa.En el 5º y 6º siglo, <strong><em>oleadas</em></strong> de invasiones bárbaras del Norte y del Este arrasaron a Europa para alterar el paisaje político y cultural y impulsaron a la Europa hacia la Edad Media.Cuando el Obispo Agustín de Hipona murió en el año 430, los <strong><em>Vándalos</em></strong> asediaban su ciudad. Mientras que el Concilio de Calcedonia se reunía en el año 451, el Papa Leo estaba negociando con los <strong><em>Hunos</em></strong> para dejar a Roma sin ser molestada.La historia Europea del 5º y 6º siglo fue dominada por el movimiento de los pueblos principalmente Germánicos en el territorio del antiguo Imperio Romano. El desplazamiento que se dio por esto y el cambio de población tuvieron un gran impacto en el Cristianismo en Occidente. La civilización Medieval fue el resultado de esta agitación bárbara junto con los vestigios finales de la sociedad Romana y el impacto que Agustín tuvo en la teología y la práctica de la Iglesia.La incursión de tribus Germánicas en el Imperio Romano fue sólo la primera de 4 oleadas masivas de migración.Los Alemanes llegaron en el 5º siglo. Los Vars y Eslavos entraron en los Balcanes en el 6º siglo. Los Musulmanes en el 7º siglos. Y los Vikingos en el 8º al 10º siglo.Los cambios sociales resultantes creados por estas migraciones invasivas tuvieron un efecto monumental en la Iglesia. Vamos a echar un vistazo ahora a sólo el <strong><em>primero</em></strong> de estos cambios de población - las invasiones <strong><em>Germánicas</em></strong>.El 5º siglo vio el <strong><em>clímax</em></strong> de lo que era <strong><em>realmente </em></strong>un largo proceso de inmigración <strong><em>controlada</em></strong> en su mayoría por los Alemanes. Ellos se establecieron en tierras en las frontera del Imperio y sirvieron en el ejército. En verdad, mientras que los Romanos se referían a los Alemanes como <strong><em>bárbaros</em></strong>, a menudo <strong><em>preservaban</em></strong> el Imperio llenando huecos en la población en declive de las tierras Romanas y llenando las legiones. Fue la Tormenta Perfecta la que vio que las cosas en un sentido figurado se cayeran para Roma. Los factores que se combinaron para <strong><em>generar</em></strong> esta Tormenta Perfecta fueron à1) Los Alemanes fueron presionados por invasores <strong><em>saliendo de Asia central</em></strong>,2) Los tratados claves entre los Romanos y los Alemanes se rompieron,3) El clima cálido que había visto un auge demográfico en el norte de Europa fue seguido por un frío amargo por el cual los Alemanes se vieran <strong><em>obligados </em></strong>a moverse hacia el sur en busca de tierras para sostener su población numerosa. No ayudó a Roma que los Alemanes conocían ahora las tácticas militares Romanas y llevaban armas Romanas.<u>Nota para uno mismo:</u> Si no quieres que tu vecino se haga cargo de tu casa, no le des las llaves y el código de alarma.Ciertas fechas en la primera mitad del 5º siglo son importantes à<u>En el año 410,</u> <strong><em>Alarico</em></strong>, líder de los Godos Occidentales, o <strong><em>Visigodos</em></strong>, saqueó la ciudad de Roma. Este fue un evento comprensiblemente traumático para el Imperio Occidental. Su sucesor, <strong><em>Ataulf</em></strong>, se casó con la hermana del Emperador <strong><em>Honorio</em></strong>.<u>En el año 430</u>, <strong><em>Agustín</em></strong>, intentó explicar la caída de Roma por los Visigodos en su obra clásica <em>La Ciudad de Dios. </em>Murió el año antes del Concilio de Éfeso y la caída de su ciudad, Hipona en Norte de África a los Vándalos.<u>En el año 451</u>, <strong><em>Atila </em></strong>y los Hunos de Asia central, arrasaron por Europa Occidental, y luego fueron derrotados por una alianza de Romanos y Alemanes liderada por Atius.<u>En el año 455</u>, Atius y el Emperador Valentiniano III fueron asesinados, y los Vándalos bajo <strong><em>Gaiseric otra vez</em></strong> volvieron a saquear Roma.El primer contacto que los Romanos tuvieron con los <strong><em>Godos</em></strong> llegó durante el reinado del Emperador Decio. Durante el reinado de Constantino se convirtieron en <strong><em>aliados</em></strong> y a menudo entraron en las legiones en rangos elevados. Los Visigodos estaban siendo presionados desde el Oriente por los <strong><em>Hunos</em></strong>, y en el año 376 buscaron refugio en el lado Romano del <strong><em>Danubio</em></strong>. El Emperador <strong><em>Valens</em></strong> concedió su petición, y allí comenzó una conversión masiva de los Godos al Arrianismo. Debido al maltrato por los gobernadores Romanos, se rebelaron en el año 378 y mataron al Emperador Valens en la famosa <strong><em>Batalla de Adrianople</em></strong>. Así comenzó las <strong><em>verdadera </em></strong>invasión Germánicas del Imperio. En el año 419 los Visigodos habían sometido al sur de Galia y a toda España.Como hemos señalado en episodios anteriores, cuando los <strong><em>Godos </em></strong>invadieron el Imperio Occidental en el 5º siglo, en su mayor parte, vinieron, no como <strong><em>paganos</em></strong> saqueando, sino como cristianos <strong><em>Arrianos</em></strong>. Un obispo Godo llamado <strong><em>Teófilo</em></strong> había asistido al Concilio de Nicea en el año 325.El misionero que llevó el Evangelio a los Godos fue <strong><em>Ulfilas</em></strong> a mediados o finales del 4º siglo. Ulfilas tuvo un éxito increíble de ver a los Alemanes ganados a la fe por 2 razones...1) Su religión natal estaba en declive. En pocas palabras, sus dioses parecían bastante viejos y en mal estado.2) Las muchas tribus Alemanas compartían una lengua común.Al darse cuenta de que traducir la Biblia al Alemán era una clave para el éxito del evangelismo, Ulfilas pasó un tiempo considerable en el proyecto antes de su muerte. Dejó los libros de Samuel y Reyes fuera de su traducción porque pensó que los Godos à Bueno, ya sabían lo suficiente sobre la guerra.En el año 406, cuando Roma trajo a las legiones del Rin para proteger a Italia, otra tribu Germánica llamada los<strong><em> Vándalos </em></strong>entro en Galia, y luego a España, y finalmente saltó el estrecho de Gibraltar para acosar el norte de África. Su rey <strong><em>Gaiseric</em></strong> los llevó a Cartago, la cual conquistó en el año 439 y la hizo la capital de su reino Vándalo Arriano. Gaiseric era intolerante a otras formas de la fe. En el año 455 envió barcos a través del Mediterráneo para saquear Roma.Al principio, los Donatistas en el norte de África se <strong><em>regocijaron</em></strong> por la llegada de los Vándalos. Recuerda que Roma los veía como <strong><em>herejes</em></strong>. Pero no paso mucho tiempo para que se dieran cuenta de que el enemigo de mi enemigo no <strong><em>siempre</em></strong> es mi amigo. Los Vándalos <strong><em>no eran</em></strong> amistosos. Así que en el año 484, un sínodo Donatista-Católico se reunió para tratar de arreglar sus diferencias teológicas.Los Católicos fueron perseguidos bajo algunos de los reyes Vándalos a finales del 5º  y a principios del 6º siglo. Fue esta persecución la que dio a los Vándalos un mal nombre mucho más que cualquier acto real de "vandalismo". En realidad, los vándalos <strong><em>no eran más bárbaros </em></strong>que los otros Alemanes.El famoso general de Justiniano, <strong><em>Belisario</em></strong>, repulso a los Vándalos y volvió a ocupar el Norte de África para el Imperio Bizantino en el año 534.Los Visigodos y Vándalos fueron seguidos por <strong><em>Suevianos,</em></strong> los <strong><em>Borgoñeses</em></strong> y los <strong><em>Francos</em></strong>.Los Francos eran los menos móviles de las tribus Germánicas. Se establecieron en el norte de Francia y ampliaron su gobierno desde allí. Se unieron a varias otras tribus Alemanas junto con los Romanos para evitar la amenaza común de los <strong><em>Hunos</em></strong> en el año 451.De todas las tribus Alemanas, los Francos eran los menos inclinados a escuchar el mensaje de las misiones Cristianas. Parecían inmunes a la conversión hasta la conversión de su rey Clodoveo a mediados del 5º siglo.La conversión de Clodoveo a la Fe fue un momento significativo en la historia de Europa. Dado que los Vándalos, los Godos y los Borgoñones eran <strong><em>Arrianos</em></strong>, parecía probable que el <strong><em>Arrianismo</em></strong> se apoderara del Occidente. De todos los reinos Germánicos, solo los Francos bajo Clodoveo abrazaron lo que llamamos el Cristianismo <strong><em>Católico</em></strong> o según el <strong><em>consejo de Nicea</em></strong>, la fe mayormente de sus súbditos Europeos.En el año 492, el Obispo Avitus de Viena organizó el matrimonio de una princesa Borgoña llamada Clotilde con Clodoveo. Clotilde era una cristiana comprometida de sabor a Nicea. La pareja real tuvo un hijo, que fue bautizado, pero murió mientras aún estaba en sus túnicas bautismales. Clodoveo, que en ese momento todavía era un pagano, declaró en voz alta que sus dioses <strong><em>no permitirían</em></strong> que tal cosa sucediera. Más tarde tuvieron otro hijo. Este prosperó.Entonces, en la batalla con los <strong><em>Alemanni </em></strong>y cuando las cosas no iban a su favor, el desesperado Clodoveo pidió ayuda del Dios Cristiano. La batalla se volvió a su favor. Cuando los Alemanni fueron derrotados, Clodoveo se sometió al bautismo. El Obispo <strong><em>Remigius</em></strong> de Rheims realizó el rito el día de Navidad en el año 496.La fuente de toda esta historia es una obra de <strong><em>Gregorio de Tours</em></strong> titulada <strong><em>Historia de los Francos</em></strong>. Este libro dio a los Francos su identidad y moldeó su comprensión del futuro que tendrían en forjar la historia Europea.Después de su bautismo, Clodoveo fue ungido en su rol de monarca. Esta unción del rey por un obispo se convirtió en una costumbre entre los Francos. El aura resultante de la sagrada realeza Cristiana parecía justificar el control Franco de la Iglesia. Lamentablemente, el carácter de Clodoveo siguió siendo poco cambiado por su aceptación oficial del Cristianismo. Parece que adoptó la <strong><em>religión</em></strong> como una cuestión de conveniencia política, pero no recibió al <strong><em>Evangelio</em></strong>.En el año 493, Odoacer, el general Alemán que había forzado la abdicación del último Emperador Romano Occidental un poco menos de 20 años antes, fue asesinado por el Rey <strong><em>Ostrogodo</em></strong> del este <strong><em>Teodoro</em></strong>. Junto con Clodoveo, Teodoro era el gobernante más importante de los reinos bárbaros. Teodoro hizo de <strong><em>Rávena</em></strong> en Italia su capital. Fue un Arriano que adoptó la cultura <strong><em>Bizantina</em></strong>. Aunque el era personalmente tolerante, sus súbditos católicos de Nicea, no lo eran. Su gobierno vio el último florecimiento de la cultura Romana en Occidente. El reino Ostrogodo continuó hasta el año 553, cuando el general Oriental <strong><em>Belisario</em></strong> retomó gran parte de Italia para el Imperio Bizantino.El renacimiento cultural que ocurrió durante la primera mitad del 6º siglo ha sido llamado el "<strong><em>Verano Indio de la Antigüedad Cristiana</em></strong>". En este período se establecieron varias personas influyentes que sentaron las bases de la sociedad Medieval Temprana.<strong><em>Beocio </em></strong>era de una familia destacada Romana que se convirtió en filósofo y estadista en la corte de Teodoro. Aunque leal, Beocio quedó bajo sospecha y Teodoro lo encarceló y ejecutó. Mientras que estaba en prisión, Beocio escribió su obra más famosa, <strong><em>La Consolación de la Filosofía</em></strong>. Esta obra es importante porque marca la transición de los Padres de la Iglesia o lo que se llama <strong><em>Patricitas</em></strong> a los <strong><em>Escolásticos</em></strong>, de quienes hablaremos más adelante. A través de sus traducciones, Beocio entregó a la Edad Media, la ética y la lógica de Aristóteles. Los Escolásticos consideraban a Beocio como la mayor autoridad en filosofía después de Aristóteles.<strong><em>Dionisio Exiguos </em></strong>fue un Asiático Centro que llegó a Roma hacia finales del 5º siglo. Recolecto y tradujo el canon de la Iglesia Oriental al Latín. También colecciono el canon y los decretos papales de la iglesia <strong><em>Occidental</em></strong>. Su obra tuvo una enorme autoridad eclesiástica.Pero Dionisio tuvo un significado mucho más impactante en el contexto de que el introdujo un sistema de datación basado en la era Cristiana, comenzando con la encarnación de Cristo. Es el que creó todos los marcadores de a.C. y d.C. para dividir el tiempo. Hasta ese momento, el método secular de trazar la fecha estaba determinado por el gobierno de los cónsules de Roma y el Imperio de Diocleciano. Desafortunadamente, Dionisio calculó mal la fecha del nacimiento de Jesús, de modo que según el cálculo contemporáneo Jesús nació al menos en el 4º año A.C.Este es también el tiempo de Gregorio Magno, a quien dedicaremos un episodio entero muy pronto.El último en la crónica que incluiremos en la lista de las primeras invasiones bárbaras son los Lombardos. En el año 568 esta tribu Germánica rompió los límites establecidos por el Imperio de Justiniano y entraron a Italia. Gregorio Magno les dio la vuelta en el año 593 y aseguró la paz dividiendo Italia entre tierras Lombardas e Imperiales. Los Lombardos eran un lote polémico y gobernaban desde 3 centros: el reino de <strong><em>Pavía</em></strong>, en el Norte, amenazaba a la capital Imperial de Rávena; los ducados de <strong><em>Spoleto</em></strong> y <strong><em>Benevento</em></strong> en el centro de Italia eran un peligro para Roma y Nápoles. Los Lombardos eran Arrianos. Su aceptación del cristianismo Católico no llegó hasta el 7º siglo.Mientras terminamos este episodio, echemos un vistazo al <strong><em>efecto</em></strong> de las Invasiones Bárbaras.Agustín no fue el único que intentó una respuesta literaria a las invasiones Germánicas. Mientras que el saqueo de Roma en el año 410 parecía para muchos el fin de los tiempos, <strong><em>Orosio,</em></strong> escribió 7 volúmenes en contra de los paganos para mostrar que el mundo precristiano no sufrió nada menos que el presente. La obra se convirtió en una especie de manual para entender la historia en la Edad Media. Orosio dio un lugar central al Imperio Romano en el plan de Dios. Su historia colocó en la mente occidental la idea del <strong><em>rol divino de la civilización Romana</em></strong>. <strong><em>Jerónimo </em></strong>ya había interpretado el 4º  reino del libro de Daniel como Roma y llegó a la conclusión de que debía continuar mientras la Iglesia lo hiciera. Orosio promovió esta opinión de que tanto los Hebreos como los Romanos jugaron un rol importante en la salvación del mundo.<strong><em>La obra de Salvian</em></strong> titulada <em>Sobre el Gobierno Divino</em> en el año 440 promovió el significado histórico de los Alemanes. Exageró sus buenas características en contra la corrupción Romana. Dijo que Dios <strong><em>usó</em></strong> a los Alemanes como espada de juicio sobre la Roma malvada.Tres actitudes prevalecieron en Europa con respecto a las invasiones bárbaras à<strong><em>Agustín</em></strong> sostuvo que ultimadamente, el éxito <strong><em>político</em></strong> o su fracaso no tenia ninguna diferencia. Su enfoque estaba en el mundo venidero. En contraste, <strong><em>Orosio</em></strong> dijo que el Cristianismo era la garantia de la prosperidad del Imperio. <strong><em>Salvian </em></strong>afirmó que el Imperio fue castigado por sus pecados.Pero algo interesante sucedió una vez que los invasores Alemanes se establecieron en las antiguas tierras Romanas. En general, dejaron a un lado su fe con sabor Arriano por el Cristianismo Niceo-Católico y adoptaron la cultura Romana, o al menos, lo que quedaba de ella. A lo largo de un par de generaciones llegaron a identificarse como <strong><em>Romanos</em></strong> en lugar de como Godos, Francos, Borgoñones y Lombardos.Pero incluso con estas adaptaciones a la cultura Romana, los antiguos pueblos Romanos y Germánicos se dividieron <strong><em>por su idioma.</em></strong> Los Romanos hablaban Latín, los Alemanes <strong><em>Goth</em></strong>. Costumbres de comida y el vestido que se llevaban en muchos lugares con los Latinos usando <strong><em>togas</em></strong> mientras que los Alemanes llevaban <strong><em>pantalones</em></strong>. Sus sistemas legales diferían y las leyes se aplicaban a las diferentes clases del mismo reino. Los 2 pueblos tardaron siglos en mezclarse y convertirse en las naciones de la Europa moderna. La civilización Grecorromana se basaba en ciudades. Las invasiones Germánicas trajeron un declive a las <strong><em>ciudades</em></strong>. Una <strong><em>economía rural</em></strong> se desarrollo en el Occidente, acelerando el paso a lo que hemos llegado a asociar como la Edad Media: el <strong><em>Feudalismo</em></strong>. Mientras que, en el este, las ciudades seguían siendo el principal elemento de la organización social, en el Occidente, las fincas y territorios subieron a la preminencia. Los gobernantes confiaban en sus propias tierras, por lo que había una descentralización del gobierno.Con el declive del gobierno centralizado en el Occidente, la Iglesia se hizo a cargo de muchos de los servicios que alguna vez proporcionaba el Estado, como la educación. Las iglesias y monasterios estaban vinculados a la economía agrícola del Occidente y se beneficiaban de una estrecha relación con los gobernantes locales. Pero una cosa que vio crecer sustancialmente la importancia y la influencia de la Iglesia fue la fractura que ocurrió en el ámbito político. Cuando Europa Occidental se dividió en <strong><em>cientos</em></strong> de regiones más pequeñas, cada una con su propio gobernante, la <strong><em>autoridad universal</em></strong> de la Iglesia bajo Roma y los obispos regionales proporcionaron una continuidad que se necesitaba desesperadamente. Ninguna autoridad <strong><em>secular </em></strong>en el Occidente fue capaz de controlar a la Iglesia como un órgano de Estado en la misma medida que los Emperadores Orientales. Así que, en el Occidente, en lugar de que los reyes gobernaran en los asuntos de la Iglesia, fue la Iglesia la que jugó cada vez más un rol importante en los asuntos <strong><em>políticos</em></strong>.Una vez más quiero dar las gracias a todos aquellos que han ido a la página de CS en FB y nos han dado un me gusta. Ver sus comentarios igual seria una gran bendición.Especialmente quiero decirles gracias a aquellos que le han dado al podcast una buena crítica en Apple Podcasts. Apple Podcasts es el portal principal para el podcast y las críticas positivas nos ayudan en gran manera a promover el podcast.No lo menciono a menudo, pero necesito hacerlo ocasionalmente. Si quieres hacer una donación para mantener a Communio Sanctorum en línea, puedes usar la función de donación en el sitio web. Sanctorum.us]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/38%20Barbaros%20a%20las%20puertas.mp3" length="41331066" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio es "Bárbaros a las puertas – y en todas partes"Vivo en la costa del sur de California en uno de los lugares más bellos del planeta: el condado de Ventura. El clima es templado durante todo el año con una temperatura media de 70 grados. Las playas son prístinas y la mayoría de las veces, despobladas. El condado tiene varios lugares de surf de primera. Pero de vez en cuando, por lo general durante el invierno, las tormentas lanzan enormes olas que destrozan la playa. Algunas de estas tormentas son locales y lavan enormes montones de escombros de las colinas que luego se terminan en la playa. Otros están lejos hacia el sur, frente a la costa de México, pero vienen olas que viajan hacia el norte y erosionan toneladas de arena, alterando la costa.En el 5º y 6º siglo, oleadas de invasiones bárbaras del Norte y del Este arrasaron a Europa para alterar el paisaje político y cultural y impulsaron a la Europa hacia la Edad Media.Cuando el Obispo Agustín de Hipona murió en el año 430, los Vándalos asediaban su ciudad. Mientras que el Concilio de Calcedonia se reunía en el año 451, el Papa Leo estaba negociando con los Hunos para dejar a Roma sin ser molestada.La historia Europea del 5º y 6º siglo fue dominada por el movimiento de los pueblos principalmente Germánicos en el territorio del antiguo Imperio Romano. El desplazamiento que se dio por esto y el cambio de población tuvieron un gran impacto en el Cristianismo en Occidente. La civilización Medieval fue el resultado de esta agitación bárbara junto con los vestigios finales de la sociedad Romana y el impacto que Agustín tuvo en la teología y la práctica de la Iglesia.La incursión de tribus Germánicas en el Imperio Romano fue sólo la primera de 4 oleadas masivas de migración.Los Alemanes llegaron en el 5º siglo. Los Vars y Eslavos entraron en los Balcanes en el 6º siglo. Los Musulmanes en el 7º siglos. Y los Vikingos en el 8º al 10º siglo.Los cambios sociales resultantes creados por estas migraciones invasivas tuvieron un efecto monumental en la Iglesia. Vamos a echar un vistazo ahora a sólo el primero de estos cambios de población - las invasiones Germánicas.El 5º siglo vio el clímax de lo que era realmente un largo proceso de inmigración controlada en su mayoría por los Alemanes. Ellos se establecieron en tierras en las frontera del Imperio y sirvieron en el ejército. En verdad, mientras que los Romanos se referían a los Alemanes como bárbaros, a menudo preservaban el Imperio llenando huecos en la población en declive de las tierras Romanas y llenando las legiones. Fue la Tormenta Perfecta la que vio que las cosas en un sentido figurado se cayeran para Roma. Los factores que se combinaron para generar esta Tormenta Perfecta fueron à1) Los Alemanes fueron presionados por invasores saliendo de Asia central,2) Los tratados claves entre los Romanos y los Alemanes se rompieron,3) El clima cálido que había visto un auge demográfico en el norte de Europa fue seguido por un frío amargo por el cual los Alemanes se vieran obligados a moverse hacia el sur en busca de tierras para sostener su población numerosa. No ayudó a Roma que los Alemanes conocían ahora las tácticas militares Romanas y llevaban armas Romanas.Nota para uno mismo: Si no quieres que tu vecino se haga cargo de tu casa, no le des las llaves y el código de alarma.Ciertas fechas en la primera mitad del 5º siglo son importantes àEn el año 410, Alarico, líder de los Godos Occidentales, o Visigodos, saqueó la ciudad de Roma. Este fue un evento comprensiblemente traumático para el Imperio Occidental. Su sucesor, Ataulf, se casó con la hermana del Emperador Honorio.En el año 430, Agustín, intentó explicar la caída de Roma por los Visigodos en su obra clásica La Ciudad de Dios. Murió el año antes del Concilio de Éfeso y la caída de su ciudad, Hipona en Norte de África a los Vándalos.En el año 451, Atila y los Hunos de Asia central, arrasaron po]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/pope-saint-leo-the-great-03.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/05/pope-saint-leo-the-great-03.jpg</ssp:url> <ssp:title>38-Bárbaros a las puertas</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio es "Bárbaros a las puertas – y en todas partes"Vivo en la costa del sur de California en uno de los lugares más bellos del planeta: el condado de Ventura. El clima es templado durante todo el año con una temperatura media de 70 grados. 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Vimos cómo los anglosajones entraron desde la costa este, donde habían sido confinados por lo que quedaba del ejército Romano. Pero cuando los Romanos se retiraron en el año 410, los Sajones se mudaron rápidamente para tomar su lugar, confinando a los Cristianos Romano-Británicos a la región occidental de la isla. Fue a partir de ese encogimiento de la fe que una chispa de fe surgió y salto al Mar de Irlanda para aterrizar en la yerba seca de la Irlanda Celta. El nombre de esa chispa era<strong><em> Patricio.</em></strong>Si bien hay mucha leyenda en torno a la vida de Patricio, hay poca evidencia histórica de los <strong><em>detalles</em></strong> de su historia. Tenemos poca idea de <strong><em>cuándo o dónde </em></strong>nació, <strong><em>dónde</em></strong> vivió y trabajo, <strong><em>cuándo y dónde</em></strong> murió, y otros detalles importantes. Lo que <strong><em>si tenemos</em></strong> son pistas de incidentes y sus propios relatos, aunque aun ellos no son específicos.El registro del Cristianismo en Irlanda antes de Patricio es escaso. Un obispo llamado <strong><em>Palladius</em></strong> fue nombrado por el <strong><em>Papa Celestino</em></strong> para la isla, pero no se quedó mucho tiempo. Se fue el mismo año que Patricio llegó.<strong><em>Patricio </em></strong>nació en un hogar afluente y religioso. Su padre era un diácono; su abuelo un sacerdote. La familia era probablemente de la nobleza Romano-Británica y poseía tierras menores a lo largo de las costas del oeste de Gran Bretaña. Varios lugares afirman ser el hogar ancestral de Patricio. A la edad de 16 años, fue capturado por esclavistas Irlandeses que asaltaban regularmente la costa de Gran Bretaña. Fue llevado de vuelta a Irlanda y vendido en cautiverio.Patricio relata poco de sus 6 años como esclavo, excepto para decir que era un pastor o cuidador de un rebaño de cerdos que pasaba largos períodos cuidando sus cargos. Siendo un esclavo, soportó largos períodos de hambre, sed y aislamiento. Esta prueba lo movió a buscar a Dios en serio. La fe de sus padres se convirtió en la suya.Años más tarde, al escribir lo que se conoce como su <strong><em>Confesio</em></strong>, Patricio dijo que creía que su esclavitud era disciplina por su apatía espiritual. No sólo atribuyó <strong><em>su </em></strong>propia esclavitud como la disciplina del Señor, sino que miles de compañeros Británicos también sufrieron por la misma razón. Vino a ver la disciplina como la gracia de Dios, porque lo llevó <strong><em>a</em></strong> Dios. Escribe -Cada vez más, el amor de Dios y el temor de El crecieron en mí, y mi fe se incrementó y mi espíritu avivó. Tanto que oré hasta cien veces en el día, y casi tan a menudo por la noche. Incluso me quedé en el bosque y en la montaña para orar. Y —viniera granizo, lluvia o nieve— me levanté antes del amanecer para orar, y no sentí ninguna pereza malvada ni espiritual en mi interior.A los 22 años, Patricio dijo que oyó una voz sobrenatural llamándolo ayunar en preparación para regresar a casa. No mucho después, la voz volvió a hablar: "¡He aquí! Su nave está preparada. El problema era que Patricio estaba a 200 millas del mar. Confiado en que seguía  la dirección de Dios, se encamino hacia la costa. Cuando llegó e informó al capitán que debía abordar, el capitán lo reconoció como un esclavo fugitivo y se negó. Patricio se dio cuenta ahora de que su situación era precaria y buscó un lugar donde esconderse. Al ver una cabaña cercana comenzó a acercarse a ella, cuando uno de los tripulantes le gritó que se apresurara y abordara. Parece que a la tripulación le faltaban marineros y pensaron en usar a Patricio como un marinero novato extra, pagando su tarifa con el duro trabajo como un humilde ayudante en la cubierta.El barco zarpó y 3 días después llego a su destino. Dónde es una parte del misterio porque Patricio no nos da detalles en este punto. La mejor suposición es que fue en el <strong><em>Norte de Galia</em></strong>. Dice que una vez que llegaron a tierra la tripulación vagó en una área desértica durante casi un mes. Sabemos que entre los años 407 y 410, los Godos y Vándalos estaban arrasando por esta región. Las cosas se desesperaron y el capitán comenzó a reprender a Patricio, burlándose de su confianza en un Dios todopoderoso y amoroso. ¿Dónde estaba todo ese poder y amor ahora que estaban en peligro de morir de hambre? Patricio no se sintió intimidado por el desafío. Como veremos, este tipo de oportunidad llamó de Patricio una fe aún más decidida. Le dijo al capitán: "Nada es imposible para Dios. Busquemoslo a El y nos enviará comida para nuestro viaje". En la desesperación la tripulación obedeció. Y mientras oraban, una manada de cerdos apareció de repente. Los marineros festejaron y agradecieron a Patricio, pero se resistieron a abrazar su fe en Dios.Hay una interrupción en la historia de Patricio en este momento, así que no estamos seguros de lo que pasó después. Pasan un par de años y está de vuelta en casa en Gran Bretaña con su familia. Le suplicaron que se quedara, pero había aprendido lo suficiente de la voluntad de Dios como para saber que no debemos hacer tales promesas. Poco tiempo después escuchó el llamada a Irlanda. Dice que tuvo un sueño visionario en el que un irlandés lo invitó <strong><em>de vuelta</em></strong> a la tierra de su esclavitud. Patricio escribe en su <strong><em>Confeso</em></strong> -Su nombre era Victoricus, y llevaba innumerables cartas, una de las cuales me entregó. Leí en voz alta donde comenzó: 'La voz de los Irlandeses'. Y cuando comencé a leer estas palabras, me pareció oír la voz de los mismos hombres que vivían junto al bosque de Foclut, que se encuentra cerca del mar Occidental donde se pone el sol. Parecían gritarme en voz alta como con una misma voz: 'Santo muchacho, te suplicamos, vuelve y camina una vez más entre nosotros'. Estaba completamente perforado hasta el centro de mi corazón y no pude leer más.Al darse cuenta de que Dios lo estaba llamando de vuelta a la Isla Verde, Patricio comenzó a prepararse. Entendió el llamado a evangelizar a los irlandeses, pero no se creía debidamente equipado para hacerlo. Buscó formación en forma de estudio teológico y ordenación oficial. Ya que tanto su padre como su abuelo habían seguido este curso, también le parecía apropiado. Hay cierta confusión en este punto <strong><em>en el lugar</em></strong> en el que Patricio fue a recibir su educación. Un biógrafo lo envía a Roma, mientras que otros dicen que fue al norte de la Galia a estudiar con el <strong><em>Obispo Germanus</em></strong>.Se desconoce cuánto tiempo pasó Patricio en el entrenamiento, pero finalmente fue ordenado diácono. Un acontecimiento notable de esta época que más tarde sería importante para su vida fue su confesión de un pecado juvenil a un amigo cercano. Era algo que Patricio había hecho alrededor de un año antes de que los asaltantes irlandeses lo capturaran. Siempre le preocupo y lo movió a confesárselo a un amigo allí en Galia. El amigo le dijo que no era tan importante y que no se preocupara y que no le prohibiría ser utilizado por Dios. El amigo incluso le aseguró a Patricio que algún día sería nombrado Obispo. Aunque el pecado no se nos ha dejado especificado, más tarde volvería a perseguirlo.Cómo Patricio evangelizó Irlanda es un caso importante de estudio porque nos abre la mente de los misioneros cristianos durante este período. También puede ayudarnos a entender el inquietante sincretismo religioso que infectó a la iglesia medieval.La religión Celta nativa de Irlanda cuando Patricio regresó estaba dominada por un sacerdocio pagano llamado los <strong><em>Druidas</em></strong>. Lo que sabemos de esta religión Celta es poco en el mejor de los de los casos. Julio César es uno de nuestras principales fuentes de sus encuentros con ellos en sus conquistas de Galia y Gran Bretaña. Los Romanos los <strong><em>odiaban</em></strong> y a veces <strong><em>temían</em></strong> a los Druidas. Esto se debió a su casi total control sobre su pueblo, un control impuesto por el completo terror. Ese terror bien puede haber sido puesto en su lugar por ser empoderados por espíritus demoníacos. El sacrificio humano era una característica regular del sistema Druídico y se les atribuyó el poder de trabajar lo milagroso, a menudo de manera <strong><em>cruel.</em></strong>Como mencioné, había cierta presencia Cristiana limitada en Irlanda antes de la llegada de Patricio, pero la iglesia había hecho pocos avances contra la dominación de los Druidas. La incursión de Patricio de 6 años como esclavo lo preparó para saber lo que enfrentó en el camino de la oposición religiosa cuando regresó. Su plan era enfrentarse a los druidas en su propio territorio. Entendía que la única manera de avanzar entre la gente era liberándolos de su miedo a los druidas. Para hacer eso, tendría que mirar al poder de Dios para <strong><em>vencer</em></strong> cualquier demostración de poder demoníaco que los druidas conjuraran.Aquí es donde las<strong><em> historias </em></strong>de la vida de Patricio se vuelven difíciles de discernir de la verdad. Sus biógrafos medievales toman este núcleo de verdad y hacen girar hilos elaborados sobre sus enfrentamientos con los druidas. La mayoría de esas historias son probablemente ficticias, mientras que algunas pueden estar basadas en eventos reales. La lección más grande para nosotros es el <strong><em>método</em></strong> de evangelismo de Patricio.La idea había crecido entre los teólogos de que las religiones paganas no eran tanto <strong><em>anti</em></strong>cristianas como <strong><em>pre</em></strong>cristianas. Basándose en lo que dijo el apóstol Pablo en Romanos 1:20, creían que "desde la creación del mundo se veían claramente los atributos invisibles de Dios, siendo comprendidos por las cosas que se hacen." El propio Pablo aplicó esto en Atenas cuando habló con los filósofos en la colina de Marte. Pablo se molestó por los muchos ídolos que encontró en Atenas, pero los <strong><em>utilizó</em></strong> para evangelizar a los Atenienses. El les dijo: 'Veo lo ultra-religioso que son en todos los sentidos. Incluso encontré un altar con la inscripción, 'A un dios desconocido'. Lo que adoras como desconocido, estoy aquí para <strong><em>darles a conocer</em></strong>." En Eclesiastés, Salomón dijo que Dios ha escrito la eternidad en el corazón de las personas. Patricio y los que siguieron después buscaron <strong><em>cómo</em></strong> llevar la Verdad de Cristo a los perdidos usando cualquier elemento de su fe natal que pudieran, convirtiéndola en la Verdad de Cristo.Patricio y sus contemporáneos de ninguna manera <strong><em>aprobaron</em></strong> al paganismo ni lo consideraron una variante aceptable del Evangelio. Creían que había seres sobrenaturales detrás de los ídolos e ideales del paganismo; demonios que mantenían a la gente en cautiverio espiritual. Creían que los milagros y la magia <strong><em>si ocurría</em></strong>. Después de todo, los magos de Faraón usaron el poder sobrenatural. Pero à y aquí está la clave de la metodología de Patricio à el Dios de Moisés era <strong><em>más poderoso</em></strong>, y usó <strong><em>Su</em></strong> poder para traer el bien mientras que el poder demoníaco sirvió sólo para promover la ruina.Así que cuando Patricio llegó a Irlanda y proclamó el Evangelio, los druidas salieron en oposición. Su control sobre los Irlandeses estaba en peligro. Se movieron rápidamente para matarlo. Eran la ley y podían hacer lo que quisieran. Pero: Lo encontraron más difícil de lo que pensaban. Ninguno de sus planes o complots funcionaron. Era como si un muro sobrenatural protegiera a Patricio. Escribió de esto una vez: "Diariamente <strong><em>espero</em></strong> asesinato, fraude o cautiverio. Pero <strong><em>no temo</em></strong> ninguna de estas cosas debido a las promesas del cielo. Me he puesto en manos de Dios Todopoderoso que gobierna en todas partes".Mientras que confiaba en la protección de Dios, también tomó medidas <strong><em>prácticas</em></strong> para ganar aliados entre los Irlandeses mediante la construcción de relaciones amables con ellos. Estos aliados lo mantuvieron informado de los diversos complots en su contra.Aunque Patricio no registra ningún enfrentamiento específico con los druidas, ese es el tema de muchos de sus biografías. Un punto de inflexión en la misión de Patricio llegó cuando un Líder Irlandés llamado '<strong><em>Laoghaire</em></strong>' llegó a la fe. Este líder tenía un grupo de poderosos druidas que le aconsejaron pero que no pudieron derrotar a Patricio en manifestaciones de poder sobrenatural. Cuando un par de esos druidas cayeron enfermos, Laoghaire estaba convencido de la superioridad del Dios de Patricio y del mensaje y profesó fe en Cristo. Como era común a esa cultura, con su conversión, el pueblo de su clan también llegó a la fe. Su alianza con otros clanes abrió la puerta para que Patricio les trajera el Evangelio también y pronto toda la región se había convertido.Este fue el método de evangelismo de Patricio mientras atravesaba en Irlanda. Se enfrentó a los druidas de frente, mostrando la superioridad del poder de Dios, rompiendo su monopolio en las <strong><em>mentes</em></strong> de los irlandeses <strong><em>primero</em></strong>, luego yendo tras sus <strong><em>corazones</em></strong> con la gracia de Dios en el Evangelio de Cristo.Otro punto de transformación fue la conversión de algunos de los mismos Druidas.Patricio fue <strong><em>impulsado</em></strong> a traer el Evangelio a Irlanda porque <strong><em>Hibernia</em></strong>, como se llamaba a Irlanda, era considerado el fin del mundo y Jesús había dicho que el Evangelio sería predicado <strong><em>hasta los confines del mundo</em></strong>, entonces el fin llegaría. Patricio pensó que estaba <strong><em>acelerando </em></strong>el regreso de Cristo. En sus escritos, menciona repetidamente que estaban en 'los últimos días', y citó Mateo 24:14. Escribió: "Se ha cumplido. ¡Contemplar! Somos testigos del hecho de que el Evangelio ha sido predicado hasta el más allá de donde viven personas'.Patricio no estaba solo en esta creencia. Los cristianos nunca renunciaron a la idea de que Cristo regresaría cuando todas las naciones se enteraran de él; y acaban descubriendo más naciones. Casi exactamente mil años después de Patricio, Cristóbal Colón fue a America no sólo en búsqueda de fama y riquezas, sino para acelerar la segunda venida. Su <em>Libro de Profecías</em> muestra cómo el pensaba que su descubrimiento encajaba en las predicciones bíblicas de los tiempos finales.También recordamos la leyenda del que Patricio uso una “shamrock” o trébol verde de tres hojas para explicar la Trinidad y es interesante, pero no hay evidencia histórica de ello. No habría sido necesario porque en la religión Celta, el concepto de una trinidad divina ya era algo conocido. Tampoco hay pruebas que respalden la historia que Patricio expulso todas las serpientes de Irlanda.Hemos citado el primero de los dos documentos que Patricio nos dejó, su <em>Confessio</em>. El otro es una carta que escribió a un Líder Británico llamado Coroticus. Coroticus afirmó ser cristiano, pero envió a sus soldados en incursiones a Irlanda. Habían tomado a muchos de los conversos de Patricio como esclavos. En un caso, justo un día después de bautizarse, decenas de conversos de Patricio fueron brutalmente atacados por los asaltantes de Coroticus. Aunque todavía estaban vestidos con sus ropas bautismales, muchos fueron asesinados, el resto llevados como esclavos. Patricio se indignó y escribió una carta abierta a Coroticus que circuló a muchos otros. Excomulgado tanto a Coroticus como a sus soldados, quitando a ellos de la comunión Cristiana y la Comunión hasta que hicieran penitencia y restauraran lo que habían robado.Poco después de que Patricio fuera nombrado obispo de la iglesia Irlandesa, ese amigo al que confesó su pecado juvenil, lo traicionó. Aunque el hombre había dicho anteriormente que lo que Patricio había hecho no era un gran error, decidió marcarlo así haciéndolo público y avergonzando a Patricio. Aunque nunca descubrimos la naturaleza del error, fue un escándalo para los funcionarios de la iglesia. Algunos pidieron el despido inmediato de Patricio como Obispo. La desgracia es un imán de malas noticias y pronto otros se estaban sumando a las acusaciones en su contra. Un hombre afirmó que Patricio había ido a Irlanda simplemente para hacerse rico, una acusación extraña cuando consideramos la pobreza que marcó su vida y la perspectiva improbable antes de que fuera del éxito de esa ambición.Los cargos eran lo suficientemente graves como para requerir un sínodo de la iglesia. Encargaron una investigación. Un grupo fue a Irlanda para interrogar a Patricio. Aunque nunca testificó en el sínodo en Gran Bretaña, el amigo que lo había traicionado pensó mejor en su traición y terminó <strong><em>defendiéndolo</em></strong>. La <em>Confessio</em> fue la respuesta de Patricio a los cargos en su contra.Aunque se desconoce el resultado oficial del sínodo, pero Patricio nunca fue censurado o depuesto como obispo, y esto sugiere que los cargos fueron refutados.Patricio estaba menos preocupado por plantar iglesias como lo estaba haciendo conversos y fue incansable en sus viajes de ida y vuelta a través de la isla. Siguiendo el modelo de la época, consideró la vida ascética del monasterio como la forma más pura de la Fe y animó a sus conversos a ser monjes y monjas. Esto condujo a la construcción de <strong><em>docenas</em></strong> de monasterios y conventos en Irlanda. La naturaleza rural de la isla también fomentaba esa forma en la Iglesia. Sin tener principales centros urbanos, las grandes iglesias supervisadas por los obispos eran raras. Así que el cristianismo irlandés se centró en la vida monástica comunal.Patricio murió por causas naturales el 17 de marzo del año 493. Hoy en día, es una de las figuras más famosas de la 5º siglo. Como tantos otros del pasado que lograron grandes cosas, probablemente ni siquiera sabríamos de él si no fuera por el alcance dinámico misionero que vino de Irlanda. Patricio, el santo patrón de Irlanda era Británico. Y la fe que se trasplantó a través del Mar de Irlanda finalmente regresó a Gran Bretaña.Muchos han observado cómo los irlandeses tienen el hábito de <strong><em>salir</em></strong> de Irlanda. Los monjes misioneros no eran una excepción. Había iglesias en Gran Bretaña antes del día de Patricio. Su padre y su abuelo eran líderes de la iglesia. Pero los Anglosajones habían confinado a la Gran Bretaña cristiana a una pequeña porción del oeste. Un siglo después de Patricio, un monje irlandés llamado <strong><em>Columba</em></strong> fundó un monasterio en la isla de <strong><em>Iona</em></strong>, frente a la costa de Escocia. A pesar de ser una pequeña base, <strong><em>Iona</em></strong> fue sin embargo responsable de una poderosa ola de alcance misionero a Escocia y Gran BretañaCon esta vibrante base en Irlanda y Gran Bretaña, los monjes Celtas ahora fueron al continente. Establecieron bases de alcance en <strong><em>Alemania, Suiza e Italia</em></strong>. Estos a su vez se convirtieron en centros de evangelización y aprendizaje. Estos monasterios Celtas mantuvieron una feroz independencia de Roma, aunque tenían la misma fe. Los papas Romanos trataron de tener autoridad sobre ellos, pero en su mayor parte el Cristianismo Celta resistió a tal control.Fue en estos monasterios que gran parte guardaron la antigua sabiduría de los Griegos y Romanos al almacenarla, copiosamente copiarla, y asiduamente estudiarla, esperando el día en que resurgirían en lo que se conoce hoy como el Renacimiento.En su libro <em>Como los Irlandeses Salvaron la Civilización</em>, Thomas Cahill dice esto de Patricio -Los irlandeses le dieron a Patricio más que un hogar, le dieron un rol, un significado para su vida. Porque sólo este ex esclavo tenía los instintos adecuados para impartir a los irlandeses una Nueva Historia, una que tenía un nuevo sentido de todas sus viejas historias y les trajo una paz que nunca habían conocido antes.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El episodio de hoy se titula PatricioEl episodio de la vez pasada fue una breve reseña de la llegada del cristianismo a Gran Bretaña. 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Pero cuando los Romanos se retiraron en el año 410, los Sajones se mudaron rápidamente para tomar su lugar, confinando a los Cristianos Romano-Británicos a la región occidental de la isla. Fue a partir de ese encogimiento de la fe que una chispa de fe surgió y salto al Mar de Irlanda para aterrizar en la yerba seca de la Irlanda Celta. El nombre de esa chispa era<strong><em> Patricio.</em></strong>Si bien hay mucha leyenda en torno a la vida de Patricio, hay poca evidencia histórica de los <strong><em>detalles</em></strong> de su historia. Tenemos poca idea de <strong><em>cuándo o dónde </em></strong>nació, <strong><em>dónde</em></strong> vivió y trabajo, <strong><em>cuándo y dónde</em></strong> murió, y otros detalles importantes. Lo que <strong><em>si tenemos</em></strong> son pistas de incidentes y sus propios relatos, aunque aun ellos no son específicos.El registro del Cristianismo en Irlanda antes de Patricio es escaso. Un obispo llamado <strong><em>Palladius</em></strong> fue nombrado por el <strong><em>Papa Celestino</em></strong> para la isla, pero no se quedó mucho tiempo. Se fue el mismo año que Patricio llegó.<strong><em>Patricio </em></strong>nació en un hogar afluente y religioso. Su padre era un diácono; su abuelo un sacerdote. La familia era probablemente de la nobleza Romano-Británica y poseía tierras menores a lo largo de las costas del oeste de Gran Bretaña. Varios lugares afirman ser el hogar ancestral de Patricio. A la edad de 16 años, fue capturado por esclavistas Irlandeses que asaltaban regularmente la costa de Gran Bretaña. Fue llevado de vuelta a Irlanda y vendido en cautiverio.Patricio relata poco de sus 6 años como esclavo, excepto para decir que era un pastor o cuidador de un rebaño de cerdos que pasaba largos períodos cuidando sus cargos. Siendo un esclavo, soportó largos períodos de hambre, sed y aislamiento. Esta prueba lo movió a buscar a Dios en serio. La fe de sus padres se convirtió en la suya.Años más tarde, al escribir lo que se conoce como su <strong><em>Confesio</em></strong>, Patricio dijo que creía que su esclavitud era disciplina por su apatía espiritual. No sólo atribuyó <strong><em>su </em></strong>propia esclavitud como la disciplina del Señor, sino que miles de compañeros Británicos también sufrieron por la misma razón. Vino a ver la disciplina como la gracia de Dios, porque lo llevó <strong><em>a</em></strong> Dios. Escribe -Cada vez más, el amor de Dios y el temor de El crecieron en mí, y mi fe se incrementó y mi espíritu avivó. Tanto que oré hasta cien veces en el día, y casi tan a menudo por la noche. Incluso me quedé en el bosque y en la montaña para orar. Y —viniera granizo, lluvia o nieve— me levanté antes del amanecer para orar, y no sentí ninguna pereza malvada ni espiritual en mi interior.A los 22 años, Patricio dijo que oyó una voz sobrenatural llamándolo ayunar en preparación para regresar a casa. No mucho después, la voz volvió a hablar: "¡He aquí! Su nave está preparada. El problema era que Patricio estaba a 200 millas del mar. Confiado en que seguía  la dirección de Dios, se encamino hacia la costa. Cuando llegó e informó al capitán que debía abordar, el capitán lo reconoció como un esclavo fugitivo y se negó. Patricio se dio cuenta ahora de que su situación era precaria y buscó un lugar donde esconderse. Al ver una cabaña cercana comenzó a acercarse a ella, cuando uno de los tripulantes le gritó que se apresurara y abordara. Parece que a la tripulación le faltaban marineros y pensaron en usar a Patricio como un marinero novato extra, pagando su tarifa con el duro trabajo como un humilde ayudante en la cubierta.El barco zarpó y 3 días después llego a su destino. Dónde es una parte del misterio porque Patricio no nos da detalles en este punto. La mejor suposición es que fue en el <strong><em>Norte de Galia</em></strong>. Dice que una vez que llegaron a tierra la tripulación vagó en una área desértica durante casi un mes. Sabemos que entre los años 407 y 410, los Godos y Vándalos estaban arrasando por esta región. Las cosas se desesperaron y el capitán comenzó a reprender a Patricio, burlándose de su confianza en un Dios todopoderoso y amoroso. ¿Dónde estaba todo ese poder y amor ahora que estaban en peligro de morir de hambre? Patricio no se sintió intimidado por el desafío. Como veremos, este tipo de oportunidad llamó de Patricio una fe aún más decidida. Le dijo al capitán: "Nada es imposible para Dios. Busquemoslo a El y nos enviará comida para nuestro viaje". En la desesperación la tripulación obedeció. Y mientras oraban, una manada de cerdos apareció de repente. Los marineros festejaron y agradecieron a Patricio, pero se resistieron a abrazar su fe en Dios.Hay una interrupción en la historia de Patricio en este momento, así que no estamos seguros de lo que pasó después. Pasan un par de años y está de vuelta en casa en Gran Bretaña con su familia. Le suplicaron que se quedara, pero había aprendido lo suficiente de la voluntad de Dios como para saber que no debemos hacer tales promesas. Poco tiempo después escuchó el llamada a Irlanda. Dice que tuvo un sueño visionario en el que un irlandés lo invitó <strong><em>de vuelta</em></strong> a la tierra de su esclavitud. Patricio escribe en su <strong><em>Confeso</em></strong> -Su nombre era Victoricus, y llevaba innumerables cartas, una de las cuales me entregó. Leí en voz alta donde comenzó: 'La voz de los Irlandeses'. Y cuando comencé a leer estas palabras, me pareció oír la voz de los mismos hombres que vivían junto al bosque de Foclut, que se encuentra cerca del mar Occidental donde se pone el sol. Parecían gritarme en voz alta como con una misma voz: 'Santo muchacho, te suplicamos, vuelve y camina una vez más entre nosotros'. Estaba completamente perforado hasta el centro de mi corazón y no pude leer más.Al darse cuenta de que Dios lo estaba llamando de vuelta a la Isla Verde, Patricio comenzó a prepararse. Entendió el llamado a evangelizar a los irlandeses, pero no se creía debidamente equipado para hacerlo. Buscó formación en forma de estudio teológico y ordenación oficial. Ya que tanto su padre como su abuelo habían seguido este curso, también le parecía apropiado. Hay cierta confusión en este punto <strong><em>en el lugar</em></strong> en el que Patricio fue a recibir su educación. Un biógrafo lo envía a Roma, mientras que otros dicen que fue al norte de la Galia a estudiar con el <strong><em>Obispo Germanus</em></strong>.Se desconoce cuánto tiempo pasó Patricio en el entrenamiento, pero finalmente fue ordenado diácono. Un acontecimiento notable de esta época que más tarde sería importante para su vida fue su confesión de un pecado juvenil a un amigo cercano. Era algo que Patricio había hecho alrededor de un año antes de que los asaltantes irlandeses lo capturaran. Siempre le preocupo y lo movió a confesárselo a un amigo allí en Galia. El amigo le dijo que no era tan importante y que no se preocupara y que no le prohibiría ser utilizado por Dios. El amigo incluso le aseguró a Patricio que algún día sería nombrado Obispo. Aunque el pecado no se nos ha dejado especificado, más tarde volvería a perseguirlo.Cómo Patricio evangelizó Irlanda es un caso importante de estudio porque nos abre la mente de los misioneros cristianos durante este período. También puede ayudarnos a entender el inquietante sincretismo religioso que infectó a la iglesia medieval.La religión Celta nativa de Irlanda cuando Patricio regresó estaba dominada por un sacerdocio pagano llamado los <strong><em>Druidas</em></strong>. Lo que sabemos de esta religión Celta es poco en el mejor de los de los casos. Julio César es uno de nuestras principales fuentes de sus encuentros con ellos en sus conquistas de Galia y Gran Bretaña. Los Romanos los <strong><em>odiaban</em></strong> y a veces <strong><em>temían</em></strong> a los Druidas. Esto se debió a su casi total control sobre su pueblo, un control impuesto por el completo terror. Ese terror bien puede haber sido puesto en su lugar por ser empoderados por espíritus demoníacos. El sacrificio humano era una característica regular del sistema Druídico y se les atribuyó el poder de trabajar lo milagroso, a menudo de manera <strong><em>cruel.</em></strong>Como mencioné, había cierta presencia Cristiana limitada en Irlanda antes de la llegada de Patricio, pero la iglesia había hecho pocos avances contra la dominación de los Druidas. La incursión de Patricio de 6 años como esclavo lo preparó para saber lo que enfrentó en el camino de la oposición religiosa cuando regresó. Su plan era enfrentarse a los druidas en su propio territorio. Entendía que la única manera de avanzar entre la gente era liberándolos de su miedo a los druidas. Para hacer eso, tendría que mirar al poder de Dios para <strong><em>vencer</em></strong> cualquier demostración de poder demoníaco que los druidas conjuraran.Aquí es donde las<strong><em> historias </em></strong>de la vida de Patricio se vuelven difíciles de discernir de la verdad. Sus biógrafos medievales toman este núcleo de verdad y hacen girar hilos elaborados sobre sus enfrentamientos con los druidas. La mayoría de esas historias son probablemente ficticias, mientras que algunas pueden estar basadas en eventos reales. La lección más grande para nosotros es el <strong><em>método</em></strong> de evangelismo de Patricio.La idea había crecido entre los teólogos de que las religiones paganas no eran tanto <strong><em>anti</em></strong>cristianas como <strong><em>pre</em></strong>cristianas. Basándose en lo que dijo el apóstol Pablo en Romanos 1:20, creían que "desde la creación del mundo se veían claramente los atributos invisibles de Dios, siendo comprendidos por las cosas que se hacen." El propio Pablo aplicó esto en Atenas cuando habló con los filósofos en la colina de Marte. Pablo se molestó por los muchos ídolos que encontró en Atenas, pero los <strong><em>utilizó</em></strong> para evangelizar a los Atenienses. El les dijo: 'Veo lo ultra-religioso que son en todos los sentidos. Incluso encontré un altar con la inscripción, 'A un dios desconocido'. Lo que adoras como desconocido, estoy aquí para <strong><em>darles a conocer</em></strong>." En Eclesiastés, Salomón dijo que Dios ha escrito la eternidad en el corazón de las personas. Patricio y los que siguieron después buscaron <strong><em>cómo</em></strong> llevar la Verdad de Cristo a los perdidos usando cualquier elemento de su fe natal que pudieran, convirtiéndola en la Verdad de Cristo.Patricio y sus contemporáneos de ninguna manera <strong><em>aprobaron</em></strong> al paganismo ni lo consideraron una variante aceptable del Evangelio. Creían que había seres sobrenaturales detrás de los ídolos e ideales del paganismo; demonios que mantenían a la gente en cautiverio espiritual. Creían que los milagros y la magia <strong><em>si ocurría</em></strong>. Después de todo, los magos de Faraón usaron el poder sobrenatural. Pero à y aquí está la clave de la metodología de Patricio à el Dios de Moisés era <strong><em>más poderoso</em></strong>, y usó <strong><em>Su</em></strong> poder para traer el bien mientras que el poder demoníaco sirvió sólo para promover la ruina.Así que cuando Patricio llegó a Irlanda y proclamó el Evangelio, los druidas salieron en oposición. Su control sobre los Irlandeses estaba en peligro. Se movieron rápidamente para matarlo. Eran la ley y podían hacer lo que quisieran. Pero: Lo encontraron más difícil de lo que pensaban. Ninguno de sus planes o complots funcionaron. Era como si un muro sobrenatural protegiera a Patricio. Escribió de esto una vez: "Diariamente <strong><em>espero</em></strong> asesinato, fraude o cautiverio. Pero <strong><em>no temo</em></strong> ninguna de estas cosas debido a las promesas del cielo. Me he puesto en manos de Dios Todopoderoso que gobierna en todas partes".Mientras que confiaba en la protección de Dios, también tomó medidas <strong><em>prácticas</em></strong> para ganar aliados entre los Irlandeses mediante la construcción de relaciones amables con ellos. Estos aliados lo mantuvieron informado de los diversos complots en su contra.Aunque Patricio no registra ningún enfrentamiento específico con los druidas, ese es el tema de muchos de sus biografías. Un punto de inflexión en la misión de Patricio llegó cuando un Líder Irlandés llamado '<strong><em>Laoghaire</em></strong>' llegó a la fe. Este líder tenía un grupo de poderosos druidas que le aconsejaron pero que no pudieron derrotar a Patricio en manifestaciones de poder sobrenatural. Cuando un par de esos druidas cayeron enfermos, Laoghaire estaba convencido de la superioridad del Dios de Patricio y del mensaje y profesó fe en Cristo. Como era común a esa cultura, con su conversión, el pueblo de su clan también llegó a la fe. Su alianza con otros clanes abrió la puerta para que Patricio les trajera el Evangelio también y pronto toda la región se había convertido.Este fue el método de evangelismo de Patricio mientras atravesaba en Irlanda. Se enfrentó a los druidas de frente, mostrando la superioridad del poder de Dios, rompiendo su monopolio en las <strong><em>mentes</em></strong> de los irlandeses <strong><em>primero</em></strong>, luego yendo tras sus <strong><em>corazones</em></strong> con la gracia de Dios en el Evangelio de Cristo.Otro punto de transformación fue la conversión de algunos de los mismos Druidas.Patricio fue <strong><em>impulsado</em></strong> a traer el Evangelio a Irlanda porque <strong><em>Hibernia</em></strong>, como se llamaba a Irlanda, era considerado el fin del mundo y Jesús había dicho que el Evangelio sería predicado <strong><em>hasta los confines del mundo</em></strong>, entonces el fin llegaría. Patricio pensó que estaba <strong><em>acelerando </em></strong>el regreso de Cristo. En sus escritos, menciona repetidamente que estaban en 'los últimos días', y citó Mateo 24:14. Escribió: "Se ha cumplido. ¡Contemplar! Somos testigos del hecho de que el Evangelio ha sido predicado hasta el más allá de donde viven personas'.Patricio no estaba solo en esta creencia. Los cristianos nunca renunciaron a la idea de que Cristo regresaría cuando todas las naciones se enteraran de él; y acaban descubriendo más naciones. Casi exactamente mil años después de Patricio, Cristóbal Colón fue a America no sólo en búsqueda de fama y riquezas, sino para acelerar la segunda venida. Su <em>Libro de Profecías</em> muestra cómo el pensaba que su descubrimiento encajaba en las predicciones bíblicas de los tiempos finales.También recordamos la leyenda del que Patricio uso una “shamrock” o trébol verde de tres hojas para explicar la Trinidad y es interesante, pero no hay evidencia histórica de ello. No habría sido necesario porque en la religión Celta, el concepto de una trinidad divina ya era algo conocido. Tampoco hay pruebas que respalden la historia que Patricio expulso todas las serpientes de Irlanda.Hemos citado el primero de los dos documentos que Patricio nos dejó, su <em>Confessio</em>. El otro es una carta que escribió a un Líder Británico llamado Coroticus. Coroticus afirmó ser cristiano, pero envió a sus soldados en incursiones a Irlanda. Habían tomado a muchos de los conversos de Patricio como esclavos. En un caso, justo un día después de bautizarse, decenas de conversos de Patricio fueron brutalmente atacados por los asaltantes de Coroticus. Aunque todavía estaban vestidos con sus ropas bautismales, muchos fueron asesinados, el resto llevados como esclavos. Patricio se indignó y escribió una carta abierta a Coroticus que circuló a muchos otros. Excomulgado tanto a Coroticus como a sus soldados, quitando a ellos de la comunión Cristiana y la Comunión hasta que hicieran penitencia y restauraran lo que habían robado.Poco después de que Patricio fuera nombrado obispo de la iglesia Irlandesa, ese amigo al que confesó su pecado juvenil, lo traicionó. Aunque el hombre había dicho anteriormente que lo que Patricio había hecho no era un gran error, decidió marcarlo así haciéndolo público y avergonzando a Patricio. Aunque nunca descubrimos la naturaleza del error, fue un escándalo para los funcionarios de la iglesia. Algunos pidieron el despido inmediato de Patricio como Obispo. La desgracia es un imán de malas noticias y pronto otros se estaban sumando a las acusaciones en su contra. Un hombre afirmó que Patricio había ido a Irlanda simplemente para hacerse rico, una acusación extraña cuando consideramos la pobreza que marcó su vida y la perspectiva improbable antes de que fuera del éxito de esa ambición.Los cargos eran lo suficientemente graves como para requerir un sínodo de la iglesia. Encargaron una investigación. Un grupo fue a Irlanda para interrogar a Patricio. Aunque nunca testificó en el sínodo en Gran Bretaña, el amigo que lo había traicionado pensó mejor en su traición y terminó <strong><em>defendiéndolo</em></strong>. La <em>Confessio</em> fue la respuesta de Patricio a los cargos en su contra.Aunque se desconoce el resultado oficial del sínodo, pero Patricio nunca fue censurado o depuesto como obispo, y esto sugiere que los cargos fueron refutados.Patricio estaba menos preocupado por plantar iglesias como lo estaba haciendo conversos y fue incansable en sus viajes de ida y vuelta a través de la isla. Siguiendo el modelo de la época, consideró la vida ascética del monasterio como la forma más pura de la Fe y animó a sus conversos a ser monjes y monjas. Esto condujo a la construcción de <strong><em>docenas</em></strong> de monasterios y conventos en Irlanda. La naturaleza rural de la isla también fomentaba esa forma en la Iglesia. Sin tener principales centros urbanos, las grandes iglesias supervisadas por los obispos eran raras. Así que el cristianismo irlandés se centró en la vida monástica comunal.Patricio murió por causas naturales el 17 de marzo del año 493. Hoy en día, es una de las figuras más famosas de la 5º siglo. Como tantos otros del pasado que lograron grandes cosas, probablemente ni siquiera sabríamos de él si no fuera por el alcance dinámico misionero que vino de Irlanda. Patricio, el santo patrón de Irlanda era Británico. Y la fe que se trasplantó a través del Mar de Irlanda finalmente regresó a Gran Bretaña.Muchos han observado cómo los irlandeses tienen el hábito de <strong><em>salir</em></strong> de Irlanda. Los monjes misioneros no eran una excepción. Había iglesias en Gran Bretaña antes del día de Patricio. Su padre y su abuelo eran líderes de la iglesia. Pero los Anglosajones habían confinado a la Gran Bretaña cristiana a una pequeña porción del oeste. Un siglo después de Patricio, un monje irlandés llamado <strong><em>Columba</em></strong> fundó un monasterio en la isla de <strong><em>Iona</em></strong>, frente a la costa de Escocia. A pesar de ser una pequeña base, <strong><em>Iona</em></strong> fue sin embargo responsable de una poderosa ola de alcance misionero a Escocia y Gran BretañaCon esta vibrante base en Irlanda y Gran Bretaña, los monjes Celtas ahora fueron al continente. Establecieron bases de alcance en <strong><em>Alemania, Suiza e Italia</em></strong>. Estos a su vez se convirtieron en centros de evangelización y aprendizaje. Estos monasterios Celtas mantuvieron una feroz independencia de Roma, aunque tenían la misma fe. Los papas Romanos trataron de tener autoridad sobre ellos, pero en su mayor parte el Cristianismo Celta resistió a tal control.Fue en estos monasterios que gran parte guardaron la antigua sabiduría de los Griegos y Romanos al almacenarla, copiosamente copiarla, y asiduamente estudiarla, esperando el día en que resurgirían en lo que se conoce hoy como el Renacimiento.En su libro <em>Como los Irlandeses Salvaron la Civilización</em>, Thomas Cahill dice esto de Patricio -Los irlandeses le dieron a Patricio más que un hogar, le dieron un rol, un significado para su vida. Porque sólo este ex esclavo tenía los instintos adecuados para impartir a los irlandeses una Nueva Historia, una que tenía un nuevo sentido de todas sus viejas historias y les trajo una paz que nunca habían conocido antes.&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/37%20Patricio.mp3" length="15547921" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El episodio de hoy se titula "Patricio"El episodio de la vez pasada fue una breve reseña de la llegada del cristianismo a Gran Bretaña. Vimos cómo los anglosajones entraron desde la costa este, donde habían sido confinados por lo que quedaba del ejército Romano. Pero cuando los Romanos se retiraron en el año 410, los Sajones se mudaron rápidamente para tomar su lugar, confinando a los Cristianos Romano-Británicos a la región occidental de la isla. Fue a partir de ese encogimiento de la fe que una chispa de fe surgió y salto al Mar de Irlanda para aterrizar en la yerba seca de la Irlanda Celta. El nombre de esa chispa era Patricio.Si bien hay mucha leyenda en torno a la vida de Patricio, hay poca evidencia histórica de los detalles de su historia. Tenemos poca idea de cuándo o dónde nació, dónde vivió y trabajo, cuándo y dónde murió, y otros detalles importantes. Lo que si tenemos son pistas de incidentes y sus propios relatos, aunque aun ellos no son específicos.El registro del Cristianismo en Irlanda antes de Patricio es escaso. Un obispo llamado Palladius fue nombrado por el Papa Celestino para la isla, pero no se quedó mucho tiempo. Se fue el mismo año que Patricio llegó.Patricio nació en un hogar afluente y religioso. Su padre era un diácono; su abuelo un sacerdote. La familia era probablemente de la nobleza Romano-Británica y poseía tierras menores a lo largo de las costas del oeste de Gran Bretaña. Varios lugares afirman ser el hogar ancestral de Patricio. A la edad de 16 años, fue capturado por esclavistas Irlandeses que asaltaban regularmente la costa de Gran Bretaña. Fue llevado de vuelta a Irlanda y vendido en cautiverio.Patricio relata poco de sus 6 años como esclavo, excepto para decir que era un pastor o cuidador de un rebaño de cerdos que pasaba largos períodos cuidando sus cargos. Siendo un esclavo, soportó largos períodos de hambre, sed y aislamiento. Esta prueba lo movió a buscar a Dios en serio. La fe de sus padres se convirtió en la suya.Años más tarde, al escribir lo que se conoce como su Confesio, Patricio dijo que creía que su esclavitud era disciplina por su apatía espiritual. No sólo atribuyó su propia esclavitud como la disciplina del Señor, sino que miles de compañeros Británicos también sufrieron por la misma razón. Vino a ver la disciplina como la gracia de Dios, porque lo llevó a Dios. Escribe -Cada vez más, el amor de Dios y el temor de El crecieron en mí, y mi fe se incrementó y mi espíritu avivó. Tanto que oré hasta cien veces en el día, y casi tan a menudo por la noche. Incluso me quedé en el bosque y en la montaña para orar. Y —viniera granizo, lluvia o nieve— me levanté antes del amanecer para orar, y no sentí ninguna pereza malvada ni espiritual en mi interior.A los 22 años, Patricio dijo que oyó una voz sobrenatural llamándolo ayunar en preparación para regresar a casa. No mucho después, la voz volvió a hablar: "¡He aquí! Su nave está preparada. El problema era que Patricio estaba a 200 millas del mar. Confiado en que seguía  la dirección de Dios, se encamino hacia la costa. Cuando llegó e informó al capitán que debía abordar, el capitán lo reconoció como un esclavo fugitivo y se negó. Patricio se dio cuenta ahora de que su situación era precaria y buscó un lugar donde esconderse. Al ver una cabaña cercana comenzó a acercarse a ella, cuando uno de los tripulantes le gritó que se apresurara y abordara. Parece que a la tripulación le faltaban marineros y pensaron en usar a Patricio como un marinero novato extra, pagando su tarifa con el duro trabajo como un humilde ayudante en la cubierta.El barco zarpó y 3 días después llego a su destino. Dónde es una parte del misterio porque Patricio no nos da detalles en este punto. La mejor suposición es que fue en el Norte de Galia. Dice que una vez que llegaron a tierra la tripulación vagó en una área desértica durante casi un mes. 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La <strong><em>Razón</em></strong> qué lleva ese título es esto . . .¿Has oído alguna vez el canto "<strong><em>Jerusalén</em></strong>", cuya letra proviene de un poema de William Blake? La canción fue interpretada por la banda de rock progresivo de la década de los 70’s, <em>Emerson, Lake &amp; Palmer</em> en su álbum, <em>Brain Salad Surgery</em>.La canción empieza con la letra . . .<em>¿Y esos pies en tiempos antiguos - Caminaron sobre las verdes montañas de Inglaterra? </em><em>¿Y fue el Santo Cordero de Dios – Visto en los pastos agradables de Inglaterra?</em>Un misterioso acertijo para aquellos que no están conscientes de las antiguas leyendas que rodean la entrada de la fe cristiana a Inglaterra.Durante siglos, Inglaterra se enorgullecía de que la iglesia allí fue fundada por <strong><em>Jesús mismo.</em></strong> Esta historia fue invocada en disputas Británicas con Francia sobre su preeminencia y mas tarde en afirmaciones Protestantes de que Roma no tenía <strong><em>nada que ver</em></strong> con la iglesia Inglesa. No está claro cuánto creía esta historia el místico, artista y poeta William Blake, pero su pregunta sigue siendo famosa.En el Concilio de Basilea de 1434, el Concilio decretó: "Las iglesias de Francia y España deben ceder en el punto de antigüedad y precedencia a la de Gran Bretaña, ya que esta iglesia fue fundada por <strong><em>José de Arimatea</em></strong> inmediatamente después de la pasión de Cristo".¡Perdón!, ¿que?Bueno, entonces à Todos sabemos que esto se supone que es un podcast de <strong><em>historia</em></strong>, no un podcast con vuelos salvajes de fantasía, donde vamos a repetir todas las locuras que la gente ha creído. Entonces, ¿por qué comparto esto? Es ilustrativo de cuántas, tal vez, incluso la mayoría, de las iglesias del mundo antiguo que reclamaron un origen e identidad especial. A modo de ilustración, echemos un vistazo a las leyendas que rodean como Inglaterra abrazo a la Fe.Según la leyenda bien establecida, José de Arimatea, el líder judío que le pidió a Pilato que enterrara el cuerpo de Jesús, era también era el tío de María. Cuando María, José y Jesús a los 12 años, fueron a Jerusalén para la Pascua, fue en el lugar del tío José donde se alojaron. Algún tiempo después, el tío José llevó al adolescente Jesús en un viaje de comercio de metales a <strong><em>Glastonbury</em></strong>, en Inglaterra.&nbsp;Otras leyendas ponen a Jesús como adulto en Glastonbury, usando sus habilidades de construcción para hacer una casa y trabajar como carpintero de un barco. Las leyendas más antiguas y menos confiables dejan a Jesús en Israel, pero envían al tío José a Gran Bretaña solo 30 años después de la ascensión de Jesús.En el siglo XII, un monje llamado Guillermo de Malmesbury hizo un registro de la historia de la Iglesia en Glastonbury. En la introducción añadida un siglo más tarde, la historia dice que el apóstol Felipe envió a José y otras 11 personas a Gran Bretaña, donde se les permitió construir una iglesia allí. Luego, después de <strong><em>otro</em></strong> siglo, <strong><em>Juan</em></strong> de Glastonbury dijo que José de Arimatea era un <strong><em>antepasado</em></strong> del rey Arturo y portador del Santo Grial a Inglaterra.De acuerdo, basta de leyendas. Lo que <strong><em>si es</em></strong> seguro es que la <strong><em>referencia de Orígenes</em></strong> que el Evangelio fue recibido entre los Británicos a principios del 3º siglo. Y la fe no acababa de llegar allí, ya era ampliamente aceptada. Incluso el apologista Norteafricano Tertuliano escribió en <em>Una Respuesta a los Judíos</em> en algún momento alrededor del año 200 d.C. que la Fe ya había echado raíces y estaba creciendo en Gran Bretaña. El primer historiador de la iglesia Eusebio señala que "algunos apóstoles pasaron por encima del océano a lo que se llaman las Islas Británicas".En el año 43, 2 años después de que Claudio fue aclamado emperador de Roma, 40.000 soldados Romanos finalmente lograron el plan de Julio César de invadir Gran Bretaña. Los tiempos habían cambiado; Claudio invadió la isla principalmente porque pudo, y necesitaba el prestigio de una victoria militar. Después de haber aterrizado en la costa de Kent, las legiones sometieron a Gales e Inglaterra, pero se encontraron sobre extendidas después de algunas victorias contra los Pictos de Escocia.Los Celtas Británicos se adaptaron rápidamente al estilo de vida de sus conquistadores Romanos. Las lenguas Celtas fueron abandonadas en favor del Latín, y los Celtas comenzaron a inclinarse ante los dioses Romanos.Fue debido a esta nueva religión Británica Romanizada que aprendemos el nombre de un Cristiano Británico: <strong><em>Albán</em></strong>.Albán era un pagano, pero uno amable. Acogió a un sacerdote Cristiano que huía de la persecución en su casa. <strong><em>Cual</em></strong> persecución es incierta, pero el historiador de la iglesia Anglosajona, el Venerable Beda, dice que fue bajo <strong><em>Diocleciano </em></strong>a finales del 3º siglo. No hizo falta mucho tiempo para que la devoción del sacerdote influyera en Albán. Renunció a la idolatría y puso su fe en Cristo. Pero tan pronto como Albán se había arrodillado en oración, los soldados aparecieron en la puerta, habiendo sido informados de la ubicación del sacerdote. El nuevo converso cambió la ropa con el sacerdote. No fue hasta que Albán fue llevado ante el juez que su identidad fue revelada. El juez dijo que Albán soportaría el castigo del sacerdote. Sólo tenía una salida à sacrificar a los ídolos. Albán se negó.El juez preguntó: "¿Cuál es tu familia y tu raza?" Albán respondió: "¿Por qué te preocupa eso? Si quieres saber la verdad sobre mi religión, sabe que soy Cristiano y practico los ritos Cristianos'.El juez le dijo à "¡Exijo saber tu <strong><em>nombre</em></strong>!"Albán le respondió: "Mis padres me llamaron <strong><em>Albán</em></strong>. Y alabo y adoro al Dios vivo y verdadero, que creó todas las cosas".Una vez más el juez le ordenó que sacrificara a los dioses paganos, y de nuevo se negó, diciendo que quien lo hacia estaba "condenado a los dolores del infierno". Después que vieron que los golpes y los azotes no podían hacerlo cambiar de opinión, fue sentenciado a muerte.La historia del martirio de Albán continúa. Si bien es difícil resolver los hechos de la leyenda, su historia nos da una idea de la alta consideración que los mártires fueron dados en la Iglesia primitiva. Supuestamente en el camino a la colina donde Albán iba a ser ejecutado, sus guardias no pudieron cruzar un puente debido a la multitud que se había reunido. Así que Albán abrió un camino en el río como Moisés había separado el Mar Rojo. Esto fue demasiado para su verdugo, que instantáneamente se convirtió en un creyente y se unió a Albán en el bloque donde su cabeza fue quitada de sus hombros.Albán se convirtió en el <strong><em>primer</em></strong> mártir de Gran Bretaña, pero de ninguna manera fue el <strong><em>único</em></strong> mártir. Resulta que Albán y su ex verdugo no fueron los únicos mártires ese día. También murieron otros 2 como mártires.Uno de los desafíos a los que se enfrentan los historiadores al revisar la historia del Cristianismo en Inglaterra es que el <strong><em>sincretismo</em></strong> a menudo parece marcar sus primeros años. El sincretismo se refiere a la mezcla de diferentes cosas. El sincretismo religioso es algo con lo que la Iglesia ha tenido que lidiar desde sus primeros días. En muchos lugares alrededor del Imperio Romano, mientras que el cristianismo <strong><em>suplanto</em></strong> al paganismo, en algunos lugares, las ideas y rituales paganas <strong><em>fueron tomadas y adoptadas</em></strong> por la Iglesia. Los viejos días de fiesta fueron transformados de su origen pagano y renovados para representar las conmemoraciones cristianas, y así sucesivamente. Es en Inglaterra que ese sincretismo destaca. Varios artefactos revelan que la conversión del paganismo a un claro cristianismo del NT fue un proceso lento. Paganos y cristianos adoraban uno al lado del otro en el mismo edificio de Kent. Varias Iglesias Británicas fueron construidas en imitación de templos y santuarios paganos. Un mosaico en Dorset incluye temas paganos y Cristianos. La misma situación aparece en Irlanda, donde estatuas paganas y cristianas se encuentran una al lado de la otra.Si bueno la suposición de la mayoría de los historiadores es que todo esto apunta a un desenfoque sincretista de las líneas entre paganos y cristianos, una posición <strong><em>alternativa </em></strong>ve la proximidad de los elementos paganos y cristianos como evidencia de una notable <strong><em>tolerancia</em></strong> entre los dos grupos. Puede haber sido que los dos grupos compartieron el mismo lugar <strong><em>sin confundir</em></strong> sus creencias.En el año 314, 3 obispos de Gran Bretaña: <strong><em>Eborius</em></strong> de York, <strong><em>Restitutus</em></strong> de Londres y <strong><em>Adelphius</em></strong> de Lincoln, asistieron a un consejo de la iglesia en Arlés, en el sur de la Galia. El Consejo fue llamado a decidir la cuestión de los Donatistas en el Norte de África, que hemos tratado en un episodio anterior. Fue en este consejo que los Donatistas fueron oficialmente etiquetados herejes. Los obispos Británicos también estuvieron presentes en Sardica en el año 343 y en Armininum 16 años más tarde.Que estos líderes de la iglesia británica pudieron asistir a estos consejos sugiere que hubo una organización temprana de la iglesia, mucho antes del Edicto de Milán de Constantino. También significa que tuvieron contacto con la Iglesia en el Continente. El Monasticismo, que encontraría un lugar prominente en Inglaterra, fue un producto de la Iglesia en el Norte de África.El Monasticismo llegó a Inglaterra a través de la obra de <strong><em>Martin de Tours</em></strong>. Martin era un veterano militar de Hungría que, después de su conversión a Cristo, parece tener dificultades para decidir si quería trabajar en una iglesia o en un monasterio. Su verdadera pasión era el evangelismo. Así que predicó a Cristo a los <strong><em>no</em></strong> convertidos y al ascetismo de la vida monasterio a los ya convertidos. Uno de ellos era un <strong><em>Británico</em></strong> llamado <strong><em>Ninian</em></strong>.La historia de Ninian, como tantas de la historia de la iglesia, es un cuento sombrío nublado por leyenda. Ni siquiera estamos seguros de que ese sea su verdadero nombre. Fue misionero a los Pictos en Escocia. Probablemente no fue el primero en llevar el Evangelio al Norte del Muro de Adriano, pero <strong><em>fue</em></strong> el primero en obtener crédito por hacerlo. Martin insistió que varios trabajadores fueran con Ninian para construir un monasterio en Whithorn. El venerable Beda dice que lo llamaron <strong><em>La Casa Blanca</em></strong>. Se convirtió en un centro de actividad monástica, atrayendo a estudiantes de Irlanda y Gales.Necesitando que las legiones defendieran el Imperio de tribus Germánicas hostiles, en el año 407, el Emperador Honorio regreso las legiones al continente. En pocos años, el dominio Romano de Inglaterra fue completamente desmantelado. En menos de una generación casi todos los rastros de la cultura Romana, desde la filosofía hasta la arquitectura estaban en ruinas. Y aunque muchos de los nativos Británicos se regocijaron cuando el Águila se fue volando hacia el sur, ciertamente no apreciaban las consecuencias, ya que oleada tras oleada de invasores entraron en sus tierras. Los <strong><em>Pictos </em></strong>venían al sur de sus casas de las tierras altas. <strong><em>Escoceses</em></strong> invadieron desde Irlanda. Y tal vez me digas, "Espera - Los escoceses son de Escocia, no Irlanda." Y ahí es donde un hecho poco conocido de la historia resulta importante. No se llamaba Escocia en ese momento. <strong><em>Escocia</em></strong> era la palabra usada para los <strong><em>Irlandeses</em></strong>. Cuando invadieron y se establecieron entre los nativos del Norte de Inglaterra, se conoció como la Tierra de los Escoceses.El verdadero cambio para Gran Bretaña llegó cuando los <strong><em>Sajones </em></strong>invadieron desde Alemania. Entonces los Sajones fueron invadidos por los <strong><em>Angles y Ytes</em></strong> de Dinamarca. Las culturas extranjeras invadieron Gran Bretaña, sofocando los últimos vestigios de la cultura Romana. En la región oriental de la isla <strong><em>incluso la cultura Celta</em></strong> casi desapareció.Pero no fueron sólo las armas las que Sajonaron y Anglicizaron a los Británicos. Los nobles Británicos que habían adoptado los caminos Romanos rápidamente "se volvieron Sajones" para que pudieran quedarse con su estatus social. La inmigración cambió el aspecto demográfico de Inglaterra. Sin embargo, a pesar del gran número de europeos del norte que se dirigieron a las costas de Gran Bretaña, muchos Británicos étnicos todavía habitaban la Inglaterra del 5º siglo. Ahora sin infraestructura Romana, la vida cambió. La comunicación con el continente disminuyó. Y con menos interacción con Roma, la iglesia Británica se convirtió en insular. Los historiadores mas antiguos <strong><em>enfatizaron</em></strong> este aislamiento, utilizándolo para explicar la mentalidad independiente que marcaba la Iglesia Inglesa Medieval. Pero resulta que mientras que la comunicación disminuyo, de hecho, no cesó del todo.Así que mientras el Monasticismo creció grandemente en Inglaterra después de que los Romanos se marcharon, y tomó una forma claramente inglesa, no estaba completamente divorciado del Monasticismo practicado en el resto de Europa. Y no pasó mucho tiempo antes de que los monjes Celtas salieran de su aislamiento para llevar el Cristianismo Celta al continente.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula – ¿Y Esos Pies? La Razón qué lleva ese título es esto . . .¿Has oído alguna vez el canto Jerusalén, cuya letra proviene de un poema de William Blake? La canción fue interpretada por la banda de rock progresivo de la década de ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="768" height="1025" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/celtic-cross.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/celtic-cross.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/celtic-cross-225x300.jpg 225w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/celtic-cross-610x814.jpg 610w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></p>Este episodio se titula – "¿Y Esos Pies?" La <strong><em>Razón</em></strong> qué lleva ese título es esto . . .¿Has oído alguna vez el canto "<strong><em>Jerusalén</em></strong>", cuya letra proviene de un poema de William Blake? La canción fue interpretada por la banda de rock progresivo de la década de los 70’s, <em>Emerson, Lake &amp; Palmer</em> en su álbum, <em>Brain Salad Surgery</em>.La canción empieza con la letra . . .<em>¿Y esos pies en tiempos antiguos - Caminaron sobre las verdes montañas de Inglaterra? </em><em>¿Y fue el Santo Cordero de Dios – Visto en los pastos agradables de Inglaterra?</em>Un misterioso acertijo para aquellos que no están conscientes de las antiguas leyendas que rodean la entrada de la fe cristiana a Inglaterra.Durante siglos, Inglaterra se enorgullecía de que la iglesia allí fue fundada por <strong><em>Jesús mismo.</em></strong> Esta historia fue invocada en disputas Británicas con Francia sobre su preeminencia y mas tarde en afirmaciones Protestantes de que Roma no tenía <strong><em>nada que ver</em></strong> con la iglesia Inglesa. No está claro cuánto creía esta historia el místico, artista y poeta William Blake, pero su pregunta sigue siendo famosa.En el Concilio de Basilea de 1434, el Concilio decretó: "Las iglesias de Francia y España deben ceder en el punto de antigüedad y precedencia a la de Gran Bretaña, ya que esta iglesia fue fundada por <strong><em>José de Arimatea</em></strong> inmediatamente después de la pasión de Cristo".¡Perdón!, ¿que?Bueno, entonces à Todos sabemos que esto se supone que es un podcast de <strong><em>historia</em></strong>, no un podcast con vuelos salvajes de fantasía, donde vamos a repetir todas las locuras que la gente ha creído. Entonces, ¿por qué comparto esto? Es ilustrativo de cuántas, tal vez, incluso la mayoría, de las iglesias del mundo antiguo que reclamaron un origen e identidad especial. A modo de ilustración, echemos un vistazo a las leyendas que rodean como Inglaterra abrazo a la Fe.Según la leyenda bien establecida, José de Arimatea, el líder judío que le pidió a Pilato que enterrara el cuerpo de Jesús, era también era el tío de María. Cuando María, José y Jesús a los 12 años, fueron a Jerusalén para la Pascua, fue en el lugar del tío José donde se alojaron. Algún tiempo después, el tío José llevó al adolescente Jesús en un viaje de comercio de metales a <strong><em>Glastonbury</em></strong>, en Inglaterra.&nbsp;Otras leyendas ponen a Jesús como adulto en Glastonbury, usando sus habilidades de construcción para hacer una casa y trabajar como carpintero de un barco. Las leyendas más antiguas y menos confiables dejan a Jesús en Israel, pero envían al tío José a Gran Bretaña solo 30 años después de la ascensión de Jesús.En el siglo XII, un monje llamado Guillermo de Malmesbury hizo un registro de la historia de la Iglesia en Glastonbury. En la introducción añadida un siglo más tarde, la historia dice que el apóstol Felipe envió a José y otras 11 personas a Gran Bretaña, donde se les permitió construir una iglesia allí. Luego, después de <strong><em>otro</em></strong> siglo, <strong><em>Juan</em></strong> de Glastonbury dijo que José de Arimatea era un <strong><em>antepasado</em></strong> del rey Arturo y portador del Santo Grial a Inglaterra.De acuerdo, basta de leyendas. Lo que <strong><em>si es</em></strong> seguro es que la <strong><em>referencia de Orígenes</em></strong> que el Evangelio fue recibido entre los Británicos a principios del 3º siglo. Y la fe no acababa de llegar allí, ya era ampliamente aceptada. Incluso el apologista Norteafricano Tertuliano escribió en <em>Una Respuesta a los Judíos</em> en algún momento alrededor del año 200 d.C. que la Fe ya había echado raíces y estaba creciendo en Gran Bretaña. El primer historiador de la iglesia Eusebio señala que "algunos apóstoles pasaron por encima del océano a lo que se llaman las Islas Británicas".En el año 43, 2 años después de que Claudio fue aclamado emperador de Roma, 40.000 soldados Romanos finalmente lograron el plan de Julio César de invadir Gran Bretaña. Los tiempos habían cambiado; Claudio invadió la isla principalmente porque pudo, y necesitaba el prestigio de una victoria militar. Después de haber aterrizado en la costa de Kent, las legiones sometieron a Gales e Inglaterra, pero se encontraron sobre extendidas después de algunas victorias contra los Pictos de Escocia.Los Celtas Británicos se adaptaron rápidamente al estilo de vida de sus conquistadores Romanos. Las lenguas Celtas fueron abandonadas en favor del Latín, y los Celtas comenzaron a inclinarse ante los dioses Romanos.Fue debido a esta nueva religión Británica Romanizada que aprendemos el nombre de un Cristiano Británico: <strong><em>Albán</em></strong>.Albán era un pagano, pero uno amable. Acogió a un sacerdote Cristiano que huía de la persecución en su casa. <strong><em>Cual</em></strong> persecución es incierta, pero el historiador de la iglesia Anglosajona, el Venerable Beda, dice que fue bajo <strong><em>Diocleciano </em></strong>a finales del 3º siglo. No hizo falta mucho tiempo para que la devoción del sacerdote influyera en Albán. Renunció a la idolatría y puso su fe en Cristo. Pero tan pronto como Albán se había arrodillado en oración, los soldados aparecieron en la puerta, habiendo sido informados de la ubicación del sacerdote. El nuevo converso cambió la ropa con el sacerdote. No fue hasta que Albán fue llevado ante el juez que su identidad fue revelada. El juez dijo que Albán soportaría el castigo del sacerdote. Sólo tenía una salida à sacrificar a los ídolos. Albán se negó.El juez preguntó: "¿Cuál es tu familia y tu raza?" Albán respondió: "¿Por qué te preocupa eso? Si quieres saber la verdad sobre mi religión, sabe que soy Cristiano y practico los ritos Cristianos'.El juez le dijo à "¡Exijo saber tu <strong><em>nombre</em></strong>!"Albán le respondió: "Mis padres me llamaron <strong><em>Albán</em></strong>. Y alabo y adoro al Dios vivo y verdadero, que creó todas las cosas".Una vez más el juez le ordenó que sacrificara a los dioses paganos, y de nuevo se negó, diciendo que quien lo hacia estaba "condenado a los dolores del infierno". Después que vieron que los golpes y los azotes no podían hacerlo cambiar de opinión, fue sentenciado a muerte.La historia del martirio de Albán continúa. Si bien es difícil resolver los hechos de la leyenda, su historia nos da una idea de la alta consideración que los mártires fueron dados en la Iglesia primitiva. Supuestamente en el camino a la colina donde Albán iba a ser ejecutado, sus guardias no pudieron cruzar un puente debido a la multitud que se había reunido. Así que Albán abrió un camino en el río como Moisés había separado el Mar Rojo. Esto fue demasiado para su verdugo, que instantáneamente se convirtió en un creyente y se unió a Albán en el bloque donde su cabeza fue quitada de sus hombros.Albán se convirtió en el <strong><em>primer</em></strong> mártir de Gran Bretaña, pero de ninguna manera fue el <strong><em>único</em></strong> mártir. Resulta que Albán y su ex verdugo no fueron los únicos mártires ese día. También murieron otros 2 como mártires.Uno de los desafíos a los que se enfrentan los historiadores al revisar la historia del Cristianismo en Inglaterra es que el <strong><em>sincretismo</em></strong> a menudo parece marcar sus primeros años. El sincretismo se refiere a la mezcla de diferentes cosas. El sincretismo religioso es algo con lo que la Iglesia ha tenido que lidiar desde sus primeros días. En muchos lugares alrededor del Imperio Romano, mientras que el cristianismo <strong><em>suplanto</em></strong> al paganismo, en algunos lugares, las ideas y rituales paganas <strong><em>fueron tomadas y adoptadas</em></strong> por la Iglesia. Los viejos días de fiesta fueron transformados de su origen pagano y renovados para representar las conmemoraciones cristianas, y así sucesivamente. Es en Inglaterra que ese sincretismo destaca. Varios artefactos revelan que la conversión del paganismo a un claro cristianismo del NT fue un proceso lento. Paganos y cristianos adoraban uno al lado del otro en el mismo edificio de Kent. Varias Iglesias Británicas fueron construidas en imitación de templos y santuarios paganos. Un mosaico en Dorset incluye temas paganos y Cristianos. La misma situación aparece en Irlanda, donde estatuas paganas y cristianas se encuentran una al lado de la otra.Si bueno la suposición de la mayoría de los historiadores es que todo esto apunta a un desenfoque sincretista de las líneas entre paganos y cristianos, una posición <strong><em>alternativa </em></strong>ve la proximidad de los elementos paganos y cristianos como evidencia de una notable <strong><em>tolerancia</em></strong> entre los dos grupos. Puede haber sido que los dos grupos compartieron el mismo lugar <strong><em>sin confundir</em></strong> sus creencias.En el año 314, 3 obispos de Gran Bretaña: <strong><em>Eborius</em></strong> de York, <strong><em>Restitutus</em></strong> de Londres y <strong><em>Adelphius</em></strong> de Lincoln, asistieron a un consejo de la iglesia en Arlés, en el sur de la Galia. El Consejo fue llamado a decidir la cuestión de los Donatistas en el Norte de África, que hemos tratado en un episodio anterior. Fue en este consejo que los Donatistas fueron oficialmente etiquetados herejes. Los obispos Británicos también estuvieron presentes en Sardica en el año 343 y en Armininum 16 años más tarde.Que estos líderes de la iglesia británica pudieron asistir a estos consejos sugiere que hubo una organización temprana de la iglesia, mucho antes del Edicto de Milán de Constantino. También significa que tuvieron contacto con la Iglesia en el Continente. El Monasticismo, que encontraría un lugar prominente en Inglaterra, fue un producto de la Iglesia en el Norte de África.El Monasticismo llegó a Inglaterra a través de la obra de <strong><em>Martin de Tours</em></strong>. Martin era un veterano militar de Hungría que, después de su conversión a Cristo, parece tener dificultades para decidir si quería trabajar en una iglesia o en un monasterio. Su verdadera pasión era el evangelismo. Así que predicó a Cristo a los <strong><em>no</em></strong> convertidos y al ascetismo de la vida monasterio a los ya convertidos. Uno de ellos era un <strong><em>Británico</em></strong> llamado <strong><em>Ninian</em></strong>.La historia de Ninian, como tantas de la historia de la iglesia, es un cuento sombrío nublado por leyenda. Ni siquiera estamos seguros de que ese sea su verdadero nombre. Fue misionero a los Pictos en Escocia. Probablemente no fue el primero en llevar el Evangelio al Norte del Muro de Adriano, pero <strong><em>fue</em></strong> el primero en obtener crédito por hacerlo. Martin insistió que varios trabajadores fueran con Ninian para construir un monasterio en Whithorn. El venerable Beda dice que lo llamaron <strong><em>La Casa Blanca</em></strong>. Se convirtió en un centro de actividad monástica, atrayendo a estudiantes de Irlanda y Gales.Necesitando que las legiones defendieran el Imperio de tribus Germánicas hostiles, en el año 407, el Emperador Honorio regreso las legiones al continente. En pocos años, el dominio Romano de Inglaterra fue completamente desmantelado. En menos de una generación casi todos los rastros de la cultura Romana, desde la filosofía hasta la arquitectura estaban en ruinas. Y aunque muchos de los nativos Británicos se regocijaron cuando el Águila se fue volando hacia el sur, ciertamente no apreciaban las consecuencias, ya que oleada tras oleada de invasores entraron en sus tierras. Los <strong><em>Pictos </em></strong>venían al sur de sus casas de las tierras altas. <strong><em>Escoceses</em></strong> invadieron desde Irlanda. Y tal vez me digas, "Espera - Los escoceses son de Escocia, no Irlanda." Y ahí es donde un hecho poco conocido de la historia resulta importante. No se llamaba Escocia en ese momento. <strong><em>Escocia</em></strong> era la palabra usada para los <strong><em>Irlandeses</em></strong>. Cuando invadieron y se establecieron entre los nativos del Norte de Inglaterra, se conoció como la Tierra de los Escoceses.El verdadero cambio para Gran Bretaña llegó cuando los <strong><em>Sajones </em></strong>invadieron desde Alemania. Entonces los Sajones fueron invadidos por los <strong><em>Angles y Ytes</em></strong> de Dinamarca. Las culturas extranjeras invadieron Gran Bretaña, sofocando los últimos vestigios de la cultura Romana. En la región oriental de la isla <strong><em>incluso la cultura Celta</em></strong> casi desapareció.Pero no fueron sólo las armas las que Sajonaron y Anglicizaron a los Británicos. Los nobles Británicos que habían adoptado los caminos Romanos rápidamente "se volvieron Sajones" para que pudieran quedarse con su estatus social. La inmigración cambió el aspecto demográfico de Inglaterra. Sin embargo, a pesar del gran número de europeos del norte que se dirigieron a las costas de Gran Bretaña, muchos Británicos étnicos todavía habitaban la Inglaterra del 5º siglo. Ahora sin infraestructura Romana, la vida cambió. La comunicación con el continente disminuyó. Y con menos interacción con Roma, la iglesia Británica se convirtió en insular. Los historiadores mas antiguos <strong><em>enfatizaron</em></strong> este aislamiento, utilizándolo para explicar la mentalidad independiente que marcaba la Iglesia Inglesa Medieval. Pero resulta que mientras que la comunicación disminuyo, de hecho, no cesó del todo.Así que mientras el Monasticismo creció grandemente en Inglaterra después de que los Romanos se marcharon, y tomó una forma claramente inglesa, no estaba completamente divorciado del Monasticismo practicado en el resto de Europa. Y no pasó mucho tiempo antes de que los monjes Celtas salieran de su aislamiento para llevar el Cristianismo Celta al continente.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/36%20Y%20Esos%20Pies.mp3" length="10846196" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula – "¿Y Esos Pies?" La Razón qué lleva ese título es esto . . .¿Has oído alguna vez el canto "Jerusalén", cuya letra proviene de un poema de William Blake? La canción fue interpretada por la banda de rock progresivo de la década de los 70’s, Emerson, Lake &amp; Palmer en su álbum, Brain Salad Surgery.La canción empieza con la letra . . .¿Y esos pies en tiempos antiguos - Caminaron sobre las verdes montañas de Inglaterra?¿Y fue el Santo Cordero de Dios – Visto en los pastos agradables de Inglaterra?Un misterioso acertijo para aquellos que no están conscientes de las antiguas leyendas que rodean la entrada de la fe cristiana a Inglaterra.Durante siglos, Inglaterra se enorgullecía de que la iglesia allí fue fundada por Jesús mismo. Esta historia fue invocada en disputas Británicas con Francia sobre su preeminencia y mas tarde en afirmaciones Protestantes de que Roma no tenía nada que ver con la iglesia Inglesa. No está claro cuánto creía esta historia el místico, artista y poeta William Blake, pero su pregunta sigue siendo famosa.En el Concilio de Basilea de 1434, el Concilio decretó: "Las iglesias de Francia y España deben ceder en el punto de antigüedad y precedencia a la de Gran Bretaña, ya que esta iglesia fue fundada por José de Arimatea inmediatamente después de la pasión de Cristo".¡Perdón!, ¿que?Bueno, entonces à Todos sabemos que esto se supone que es un podcast de historia, no un podcast con vuelos salvajes de fantasía, donde vamos a repetir todas las locuras que la gente ha creído. Entonces, ¿por qué comparto esto? Es ilustrativo de cuántas, tal vez, incluso la mayoría, de las iglesias del mundo antiguo que reclamaron un origen e identidad especial. A modo de ilustración, echemos un vistazo a las leyendas que rodean como Inglaterra abrazo a la Fe.Según la leyenda bien establecida, José de Arimatea, el líder judío que le pidió a Pilato que enterrara el cuerpo de Jesús, era también era el tío de María. Cuando María, José y Jesús a los 12 años, fueron a Jerusalén para la Pascua, fue en el lugar del tío José donde se alojaron. Algún tiempo después, el tío José llevó al adolescente Jesús en un viaje de comercio de metales a Glastonbury, en Inglaterra.&nbsp;Otras leyendas ponen a Jesús como adulto en Glastonbury, usando sus habilidades de construcción para hacer una casa y trabajar como carpintero de un barco. Las leyendas más antiguas y menos confiables dejan a Jesús en Israel, pero envían al tío José a Gran Bretaña solo 30 años después de la ascensión de Jesús.En el siglo XII, un monje llamado Guillermo de Malmesbury hizo un registro de la historia de la Iglesia en Glastonbury. En la introducción añadida un siglo más tarde, la historia dice que el apóstol Felipe envió a José y otras 11 personas a Gran Bretaña, donde se les permitió construir una iglesia allí. Luego, después de otro siglo, Juan de Glastonbury dijo que José de Arimatea era un antepasado del rey Arturo y portador del Santo Grial a Inglaterra.De acuerdo, basta de leyendas. Lo que si es seguro es que la referencia de Orígenes que el Evangelio fue recibido entre los Británicos a principios del 3º siglo. Y la fe no acababa de llegar allí, ya era ampliamente aceptada. Incluso el apologista Norteafricano Tertuliano escribió en Una Respuesta a los Judíos en algún momento alrededor del año 200 d.C. que la Fe ya había echado raíces y estaba creciendo en Gran Bretaña. El primer historiador de la iglesia Eusebio señala que "algunos apóstoles pasaron por encima del océano a lo que se llaman las Islas Británicas".En el año 43, 2 años después de que Claudio fue aclamado emperador de Roma, 40.000 soldados Romanos finalmente lograron el plan de Julio César de invadir Gran Bretaña. Los tiempos habían cambiado; Claudio invadió la isla principalmente porque pudo, y necesitaba el prestigio de una victoria militar. 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Mi plan es continuar como lo hemos hecho, haciendo una pausa de vez en cuando en un episodio para ponernos al día resumiendo rápidamente todo lo que hemos cubierto hasta ahora.Mi esperanza es evitar el problema común de que, "No puedo ver el bosque por todos los árboles". Para aquellos oyentes que no han escuchado esa frase, es un modismo que se usa en ingles y significa la pérdida de perspectiva detrás de demasiados detalles.Aunque quiero dar una narrativa clara y directa en nuestro relato de la historia de la Iglesia, no podemos evitar estar rebotando entre tiempos y lugares. Esto viene naturalmente al tratar de examinar toda la historia de la iglesia, en lugar de cómo siguió su curso en un solo lugar. Aún así, espero construir un sentido básico del flujo histórico. Con ese fin, me parece apropiado que nos detengamos de vez en cuando para dar un paso atrás y proporcionar un resumen rápido del material que hemos cubierto hasta ahora.Los vistazos generales no tendrán los detalles como en un episodio regular, pero tendrán muchos más nombres y fechas ya que es una recolección de lo que hemos cubierto los últimos episodios.Bueno, aquí vamos con nuestro primer Resumen General . . .Mientras que la Fe Cristiana comenzó con una secta excesivamente pequeña dentro del Judaísmo del 1º siglo, creció rápidamente, primero entre los Judíos, luego entre los Gentiles. Este crecimiento puede atribuirse a dos causas principales. <strong><em>En primer lugar,</em></strong> fue la prevalente condición espiritual letárgica del mundo antiguo, especialmente en aquellas regiones dominadas por el Imperio Romano. Varios factores conspiraron para que la gente estuviera lista para aceptar el mensaje que el Evangelio proclamó. <strong><em>En segundo lugar</em></strong>, fue la dinámica espiritual proporcionada por los primeros seguidores de Jesús. Demostraron un estilo de vida excepcional que atraía a los demás. Aun cuando Roma siguió una política <em>oficial</em> de oposición a la Fe, el número de creyentes creció.El Cristianismo Primitivo está dividido por historiadores en 2 períodos: el Apostólico y Pos apostólico.El Apostólico dura desde mediados del 1º siglo hasta principios del 2º, cuando murieron los últimos de los Padres Apostólicos. Los Padres Apostólicos son contados no sólo como discípulos <strong><em>originales</em></strong> de Jesús y los que vivieron en ese mismo tiempo, sino también sus seguidores <strong><em>directos</em></strong>; hombres como Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía y Policarpo.El período Pos-Apostólico se extiende desde principios del 2º siglo hasta principios del 4º. Durante este tiempo, el liderazgo de la iglesia pasó de la dependencia directa de los Padres Apostólicos a líderes eclesiásticos locales, conocidos como pastores. A medida que pasaban las décadas, estos pastores locales se transformaron en <strong><em>obispos</em></strong> que supervisaban una creciente estructura episcopal.Este período estuvo marcado por la persecución episódica y regional de los Cristianos en tierras Romanas. No fue hasta mediados y finales del 3º siglo que la persecución se convirtió en una política generalizada. Terminó con la llegada del <strong><em>Emperador Constantino</em></strong> y el <strong><em>Edicto de Milán</em></strong> en el año 313. Los nombres asociados con esta época son Ireneo, Justino Mártir, Tertuliano, Origen.Además de la persecución, el desafío principal al que se enfrentó la iglesia Pos-Apostólica fue por la presencia de la <strong><em>herejía</em></strong>.Los primeros cristianos siguieron el llamado repetido del Nuevo Testamento por mantener una creencia correcta y refutar las enseñanzas falsa. La Fe no eran sólo las divagaciones filosóficas de un sabio que había estado demasiado tiempo bajo el sol. Estaba conectado con eventos históricos tanto antiguos como recientes. Cuando los maestros aberrantes intentaron secuestrar las doctrinas básicas y esenciales, los obispos se reunieron para estudiar lo que decían sus Escrituras y llegar a un consenso. De esta manera refutaron el desafío de tales grupos y las enseñanzas como el <strong><em>Docetismo</em></strong> y su siguiente encarnación, el <strong><em>Gnosticismo</em></strong>. Rechazaban al <strong><em>Marcionismo</em></strong>, los <strong><em>Ebionitas</em></strong>, <strong><em>Maniquistas</em></strong> y la enseñanza aberrante de <strong><em>Montano</em></strong>. La mayor amenaza surgió de un obispo llamado <strong><em>Arrió</em></strong> que negó la deidad de Jesús. Aunque el <strong><em>Arrianismo</em></strong> fue oficialmente vencido en el Primero de los Grande o lo que se llaman Consejos <em>Ecuménicos</em> celebrados en Nicea en el año 325, continuó siendo defendido en muchas regiones por el próximo siglo y medio. El Concilio de Nicea establece la posición Cristiana Ortodoxa hoy conocida como Trinitarismo, que sostiene que Dios es <strong><em>uno en esencia</em></strong> mientras que <strong><em>tres en personas</em></strong>. Mientras que 300 obispos firmaron el Credo de Nicea, muchos de ellos se fueron inquietos del Concilio sin resolver el tema de la terminología utilizada en el Credo para definir el punto de vista correcto de Dios. La tarea de afilar los términos y llegar a la descripción adecuada de la doctrina bíblica de la Trinidad fue dejada a los <strong><em>Padres Capadocios</em></strong> algún tiempo después.El período Pos-Apostólico es también cuando los Padres de la Iglesia se dieron cuenta de la necesidad de proporcionar una lista definitiva de libros que componían la Biblia. El trabajo de varios consejos finalmente cerró el Canon durante este tiempo.El período Pos-Apostólico fue seguido por lo que a menudo se llama Cristianismo <strong><em>Católico</em></strong>; no debe confundirse con Católico Romano. El término "católico" significa universal y contrasta con los muchos desafíos doctrinales a menudo sutiles que surgieron tras el Concilio de Nicea. Este período, que se extendió desde principios del 4º siglo hasta finales del 5º, se convocaron 7 grandes Consejos de la Iglesia que se reunieron para abordar algún desafío nuevo o renovado a la ortodoxia, específicamente en lo que se refería al problema teológico que el Primer Concilio de Nicea abrió, y tal vez deberíamos decir, <strong><em>trataron de cerrar.</em></strong> Ustedes ven, una vez que la Iglesia se estableció en la Trinidad como el camino correcto para entender a Dios, las preguntas principales fueron;1) ¿Cómo se relacionan las personas de la deidad entre sí?2) ¿Cómo debemos entender a la persona de Jesús? ¿Cómo reconciliamos que es Dios y es Hombre?Este segundo tema terminó en peleas a veces sangrientas, ya que los defensores de diferentes posiciones utilizaron el debate para asegurar el favor político y el prestigio religioso.Durante este período del Cristianismo Católico, 4 ciudades se levantaron como centros importantes del mundo cristiano; <strong><em>Roma, Alejandría, Antioquía</em></strong>, y la nueva capital del Imperio, <strong><em>Constantinopla</em></strong>. Alejandría, Antioquía y Constantinopla estaban en el Oriente, mientras que Roma estaba sola en Occidente. La principal contienda por el prestigio y el poder fue entre Alejandría y Antioquía, que utilizaban 2 formas diferentes de interpretar las Escrituras y entender la Persona y Naturaleza de Cristo. Alejandría tenía una larga reputación como un centro de Enseñanza, pero Antioquía continuamente producía excelentes predicadores. Dado que la Iglesia en Constantinopla, al estar cerca del palacio real, era la iglesia principal en términos de asegurar el favor imperial, el que era el obispo allí tenía asegurado el favor de su lado del debate. Esto enfureció a muchos de los obispos de Alejandría porque Antioquía seguía proporcionando nuevos líderes para la Iglesia en Constantinopla. El ejemplo supremo de todo esto es la pelea verbal y a veces física que tuvo lugar entre <strong><em>Cirilo</em></strong> de Alejandría y <strong><em>Nestóreo</em></strong> de Antioquía, que se convirtió en obispo en Constantinopla.Fue durante este tiempo también que la Iglesia en Roma surgió para convertirse en, no sólo en la iglesia principal en el Occidente, pero en todo el Imperio. Una de las razones de esto fue el excelente liderazgo que generalmente proporcionaban los Obispos Romanos. Cuando las iglesias Orientales estaban azotadas por el debate, Roma a menudo jugaba una influencia mediadora o prestaba una perspectiva que resolvía el problema.Lo que alentó el surgimiento de Roma como la iglesia principal en la Fe fue la afirmación de algunos obispos Romanos de que ellos eran herederos espirituales de la autoridad espiritual de Pedro. Esa afirmación no estuvo exenta de considerables argumentos por parte de muchos, pero finalmente resultó lo suficientemente persuasiva para que Roma recibiera un honor implícito, si no absoluto como la iglesia principal.Una vez más, fue durante esta época que se convocaron los Consejos Ecuménicos. Se preocupaban en gran medida por resolver las disputas Cristológicas que desgarraban a la Iglesia. El Primer Concilio de Nicea en el año 325 y el Primer Concilio de Constantinopla en el año 381 condenó al <em>Arrianismo</em>. El Concilio de Éfeso en el año 431 condenó el <em>Nestorianismo</em> y afirmó a María como <em>Theotokos</em>; que significa la "Madre de Dios".El Concilio de Calcedonia sólo 20 años después afirmó que Cristo tenía<strong><em> dos</em></strong> naturalezas; Era plenamente Dios y plenamente hombre, pero era una sola persona. Condenó específicamente al <em>Monofisismo</em>, la creencia de que la naturaleza divina de Jesús abrumó totalmente su naturaleza humana. Después de Calcedonia, varios grupos rompieron con los ortodoxos, o lo que llamaríamos en esta época, la posición Católica; otra ves, no es Católica Romana. Los términos simplemente significan lo que fue la posición aceptada de la Iglesia y las iglesias del mundo Romano. Las iglesias de Egipto, con su sede en Alejandría eran mas <strong><em>Monofisitas</em></strong>, mientras que las iglesias que se trasladaba hacia el Oriente seguían una visión distorsionada de las enseñanzas de Nestóreo y comenzaron a adoptar la idea de que Jesús no sólo era de dos naturalezas, pero era dos personas en un solo cuerpo. Como hemos visto en episodios anteriores, es poco probable que el propio Nestóreo creyera eso, aunque sus oponentes afirmaban que lo hizo, y sus seguidores posteriores al parecer se movieron en esa dirección.Uno de los acontecimientos más significativos de este período ocurrió a finales de Febrero del año 380. El emperador Teodosio I firmó el <strong><em>Edicto de Tesalónica</em></strong> que hizo al Cristianismo Católico y Trinitario <em>la religión oficial del Imperio Romano</em>. Antes de esto, los Emperadores Constantito II y Valen favorecieron una idea Arriana de la Fe. Teodosio I declaró el Trinitarismo del Credo de Nicea como la posición permanente del Imperio. Mientras que esto iba a traer todo tipo de problemas asociados con hacer al Cristianismo en la religión del Estado, lo que aseguró que realmente le iría mal fue que Teodosio fue más allá y en efecto <strong><em>prohibió la incredulidad</em></strong>; cualquier creencia que no era el Cristianismo Católico se consideró herético. ¡Los herejes no sólo fueron sacados de la Iglesia, fueron puestos fuera de la vida!No tomo mucho tiempo para que la Iglesia usara la estructura organizacional del Imperio, adoptando divisiones geográficas similares. Incluso mantuvieron el antiguo nombre imperial: <strong><em>la Diócesis</em></strong>. Los <strong><em>Obispos</em></strong> supervisaban las diversas diócesis. La casa del obispo era conocida como su<strong><em> iglesia titular</em></strong> o <strong><em>sede.</em></strong>Retrocediendo un poco, cuando los cristianos estaban siendo perseguidos durante el 2º y 3º siglos en el Occidente, muchos de ellos huyeron en busca de refugio hacia el Este y el Imperio Sasánida, el enemigo de antiguo de Roma. Aunque los Sasánidas eran Zoroastrianos, dieron la bienvenida a los cristianos porque, ya sabes, el enemigo de mi enemigo es mi amigo.Cuando Roma se convirtió en un Estado <em>Cristiano</em>, los Sasánidas temían que los cristianos se convirtieran en una especie de espías religiosos y comenzaron a perseguirlos. La vibrante Iglesia Persa fue arrasada y muchos de estos Cristianos Orientales huyeron aún más al Este, convirtiéndose en lo que hoy se conoce como la Iglesia del Oriente.Como hemos visto en episodios recientes, el <strong><em>Monasticismo</em></strong> se convirtió en una característica principal del cristianismo durante la época del Cristianismo Católico, y continuó durante siglos después en la Edad Media.Aunque hay docenas de nombres asociados con este tiempo, limitaremos nuestra lista a unos pocos mientras terminamos este episodio.Están los Padres Capadocios: <strong><em>Basilio</em></strong> el Grande, su hermano <strong><em>Gregorio</em></strong> de Nisa y su amigo, <strong><em>Gregorio</em></strong> de Nacianceno.También están los Papas <strong><em>Dámaso I y Leó el Grande</em></strong>.Hemos mencionado a Cirilo de Alejandría y su némesis, el excomulgado y desterrado Nestóreo.Está el asombrosamente talentoso Obispo de Milán, Ambrosio y su estudiante que finalmente superó a su maestro: Agustín.Este es el tiempo de Jerónimo y el predicador de la lengua dorada, <strong><em>Crisóstomo.</em></strong>Es la época de <strong><em>Atila el Huno</em></strong> y <strong><em>Alarico</em></strong> cuyos Godos saquearon Roma.Es la edad de los <strong><em>Vándalos</em></strong> que fueron tan terribles que le dieron nombre al mal comportamiento.Este es también el tiempo de un personaje muy interesante cuya vida se ha convertido en una cosa de leyenda - <strong><em>Patricio</em></strong> de Irlanda. Lo veremos en un episodio muy pronto.La Era del Cristianismo Católico termina a finales del 5º siglo con la Caída del Imperio Romano Occidental. Esta es, por supuesto, una línea arbitraria que marcamos, especialmente cuando consideramos que el Imperio Oriental se vio a sí mismo como la continuación del Imperio durante otros mil años.Pero la mayoría de los historiadores ven la Caída del Imperio Romano Occidental como un acontecimiento trascendental que golpeo a la mentalidad europea y que tardó siglos en recuperarse. Así, que el período entre el Imperio Romano y la Era Moderna se llama la Edad Media. Y aunque ha estado de moda durante mucho tiempo, en la idea <strong><em>popular</em></strong> de la historia, de ver la Edad Media como una era Oscura y un largo tramo cuando no pasó nada de mucha importancia, el estudiante más astuto sabe que la Edad Media fue una época de increíble desarrollo.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS el primero de un par de repasos para resumir hasta donde hemos llegado que haremos. 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Mi plan es continuar como lo hemos hecho, haciendo una pausa de vez en cuando en un episodio para ponernos al día resumiendo rápidamente todo lo que hemos cubierto hasta ahora.Mi esperanza es evitar el problema común de que, "No puedo ver el bosque por todos los árboles". Para aquellos oyentes que no han escuchado esa frase, es un modismo que se usa en ingles y significa la pérdida de perspectiva detrás de demasiados detalles.Aunque quiero dar una narrativa clara y directa en nuestro relato de la historia de la Iglesia, no podemos evitar estar rebotando entre tiempos y lugares. Esto viene naturalmente al tratar de examinar toda la historia de la iglesia, en lugar de cómo siguió su curso en un solo lugar. Aún así, espero construir un sentido básico del flujo histórico. Con ese fin, me parece apropiado que nos detengamos de vez en cuando para dar un paso atrás y proporcionar un resumen rápido del material que hemos cubierto hasta ahora.Los vistazos generales no tendrán los detalles como en un episodio regular, pero tendrán muchos más nombres y fechas ya que es una recolección de lo que hemos cubierto los últimos episodios.Bueno, aquí vamos con nuestro primer Resumen General . . .Mientras que la Fe Cristiana comenzó con una secta excesivamente pequeña dentro del Judaísmo del 1º siglo, creció rápidamente, primero entre los Judíos, luego entre los Gentiles. Este crecimiento puede atribuirse a dos causas principales. <strong><em>En primer lugar,</em></strong> fue la prevalente condición espiritual letárgica del mundo antiguo, especialmente en aquellas regiones dominadas por el Imperio Romano. Varios factores conspiraron para que la gente estuviera lista para aceptar el mensaje que el Evangelio proclamó. <strong><em>En segundo lugar</em></strong>, fue la dinámica espiritual proporcionada por los primeros seguidores de Jesús. Demostraron un estilo de vida excepcional que atraía a los demás. Aun cuando Roma siguió una política <em>oficial</em> de oposición a la Fe, el número de creyentes creció.El Cristianismo Primitivo está dividido por historiadores en 2 períodos: el Apostólico y Pos apostólico.El Apostólico dura desde mediados del 1º siglo hasta principios del 2º, cuando murieron los últimos de los Padres Apostólicos. Los Padres Apostólicos son contados no sólo como discípulos <strong><em>originales</em></strong> de Jesús y los que vivieron en ese mismo tiempo, sino también sus seguidores <strong><em>directos</em></strong>; hombres como Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía y Policarpo.El período Pos-Apostólico se extiende desde principios del 2º siglo hasta principios del 4º. Durante este tiempo, el liderazgo de la iglesia pasó de la dependencia directa de los Padres Apostólicos a líderes eclesiásticos locales, conocidos como pastores. A medida que pasaban las décadas, estos pastores locales se transformaron en <strong><em>obispos</em></strong> que supervisaban una creciente estructura episcopal.Este período estuvo marcado por la persecución episódica y regional de los Cristianos en tierras Romanas. No fue hasta mediados y finales del 3º siglo que la persecución se convirtió en una política generalizada. Terminó con la llegada del <strong><em>Emperador Constantino</em></strong> y el <strong><em>Edicto de Milán</em></strong> en el año 313. Los nombres asociados con esta época son Ireneo, Justino Mártir, Tertuliano, Origen.Además de la persecución, el desafío principal al que se enfrentó la iglesia Pos-Apostólica fue por la presencia de la <strong><em>herejía</em></strong>.Los primeros cristianos siguieron el llamado repetido del Nuevo Testamento por mantener una creencia correcta y refutar las enseñanzas falsa. La Fe no eran sólo las divagaciones filosóficas de un sabio que había estado demasiado tiempo bajo el sol. Estaba conectado con eventos históricos tanto antiguos como recientes. Cuando los maestros aberrantes intentaron secuestrar las doctrinas básicas y esenciales, los obispos se reunieron para estudiar lo que decían sus Escrituras y llegar a un consenso. De esta manera refutaron el desafío de tales grupos y las enseñanzas como el <strong><em>Docetismo</em></strong> y su siguiente encarnación, el <strong><em>Gnosticismo</em></strong>. Rechazaban al <strong><em>Marcionismo</em></strong>, los <strong><em>Ebionitas</em></strong>, <strong><em>Maniquistas</em></strong> y la enseñanza aberrante de <strong><em>Montano</em></strong>. La mayor amenaza surgió de un obispo llamado <strong><em>Arrió</em></strong> que negó la deidad de Jesús. Aunque el <strong><em>Arrianismo</em></strong> fue oficialmente vencido en el Primero de los Grande o lo que se llaman Consejos <em>Ecuménicos</em> celebrados en Nicea en el año 325, continuó siendo defendido en muchas regiones por el próximo siglo y medio. El Concilio de Nicea establece la posición Cristiana Ortodoxa hoy conocida como Trinitarismo, que sostiene que Dios es <strong><em>uno en esencia</em></strong> mientras que <strong><em>tres en personas</em></strong>. Mientras que 300 obispos firmaron el Credo de Nicea, muchos de ellos se fueron inquietos del Concilio sin resolver el tema de la terminología utilizada en el Credo para definir el punto de vista correcto de Dios. La tarea de afilar los términos y llegar a la descripción adecuada de la doctrina bíblica de la Trinidad fue dejada a los <strong><em>Padres Capadocios</em></strong> algún tiempo después.El período Pos-Apostólico es también cuando los Padres de la Iglesia se dieron cuenta de la necesidad de proporcionar una lista definitiva de libros que componían la Biblia. El trabajo de varios consejos finalmente cerró el Canon durante este tiempo.El período Pos-Apostólico fue seguido por lo que a menudo se llama Cristianismo <strong><em>Católico</em></strong>; no debe confundirse con Católico Romano. El término "católico" significa universal y contrasta con los muchos desafíos doctrinales a menudo sutiles que surgieron tras el Concilio de Nicea. Este período, que se extendió desde principios del 4º siglo hasta finales del 5º, se convocaron 7 grandes Consejos de la Iglesia que se reunieron para abordar algún desafío nuevo o renovado a la ortodoxia, específicamente en lo que se refería al problema teológico que el Primer Concilio de Nicea abrió, y tal vez deberíamos decir, <strong><em>trataron de cerrar.</em></strong> Ustedes ven, una vez que la Iglesia se estableció en la Trinidad como el camino correcto para entender a Dios, las preguntas principales fueron;1) ¿Cómo se relacionan las personas de la deidad entre sí?2) ¿Cómo debemos entender a la persona de Jesús? ¿Cómo reconciliamos que es Dios y es Hombre?Este segundo tema terminó en peleas a veces sangrientas, ya que los defensores de diferentes posiciones utilizaron el debate para asegurar el favor político y el prestigio religioso.Durante este período del Cristianismo Católico, 4 ciudades se levantaron como centros importantes del mundo cristiano; <strong><em>Roma, Alejandría, Antioquía</em></strong>, y la nueva capital del Imperio, <strong><em>Constantinopla</em></strong>. Alejandría, Antioquía y Constantinopla estaban en el Oriente, mientras que Roma estaba sola en Occidente. La principal contienda por el prestigio y el poder fue entre Alejandría y Antioquía, que utilizaban 2 formas diferentes de interpretar las Escrituras y entender la Persona y Naturaleza de Cristo. Alejandría tenía una larga reputación como un centro de Enseñanza, pero Antioquía continuamente producía excelentes predicadores. Dado que la Iglesia en Constantinopla, al estar cerca del palacio real, era la iglesia principal en términos de asegurar el favor imperial, el que era el obispo allí tenía asegurado el favor de su lado del debate. Esto enfureció a muchos de los obispos de Alejandría porque Antioquía seguía proporcionando nuevos líderes para la Iglesia en Constantinopla. El ejemplo supremo de todo esto es la pelea verbal y a veces física que tuvo lugar entre <strong><em>Cirilo</em></strong> de Alejandría y <strong><em>Nestóreo</em></strong> de Antioquía, que se convirtió en obispo en Constantinopla.Fue durante este tiempo también que la Iglesia en Roma surgió para convertirse en, no sólo en la iglesia principal en el Occidente, pero en todo el Imperio. Una de las razones de esto fue el excelente liderazgo que generalmente proporcionaban los Obispos Romanos. Cuando las iglesias Orientales estaban azotadas por el debate, Roma a menudo jugaba una influencia mediadora o prestaba una perspectiva que resolvía el problema.Lo que alentó el surgimiento de Roma como la iglesia principal en la Fe fue la afirmación de algunos obispos Romanos de que ellos eran herederos espirituales de la autoridad espiritual de Pedro. Esa afirmación no estuvo exenta de considerables argumentos por parte de muchos, pero finalmente resultó lo suficientemente persuasiva para que Roma recibiera un honor implícito, si no absoluto como la iglesia principal.Una vez más, fue durante esta época que se convocaron los Consejos Ecuménicos. Se preocupaban en gran medida por resolver las disputas Cristológicas que desgarraban a la Iglesia. El Primer Concilio de Nicea en el año 325 y el Primer Concilio de Constantinopla en el año 381 condenó al <em>Arrianismo</em>. El Concilio de Éfeso en el año 431 condenó el <em>Nestorianismo</em> y afirmó a María como <em>Theotokos</em>; que significa la "Madre de Dios".El Concilio de Calcedonia sólo 20 años después afirmó que Cristo tenía<strong><em> dos</em></strong> naturalezas; Era plenamente Dios y plenamente hombre, pero era una sola persona. Condenó específicamente al <em>Monofisismo</em>, la creencia de que la naturaleza divina de Jesús abrumó totalmente su naturaleza humana. Después de Calcedonia, varios grupos rompieron con los ortodoxos, o lo que llamaríamos en esta época, la posición Católica; otra ves, no es Católica Romana. Los términos simplemente significan lo que fue la posición aceptada de la Iglesia y las iglesias del mundo Romano. Las iglesias de Egipto, con su sede en Alejandría eran mas <strong><em>Monofisitas</em></strong>, mientras que las iglesias que se trasladaba hacia el Oriente seguían una visión distorsionada de las enseñanzas de Nestóreo y comenzaron a adoptar la idea de que Jesús no sólo era de dos naturalezas, pero era dos personas en un solo cuerpo. Como hemos visto en episodios anteriores, es poco probable que el propio Nestóreo creyera eso, aunque sus oponentes afirmaban que lo hizo, y sus seguidores posteriores al parecer se movieron en esa dirección.Uno de los acontecimientos más significativos de este período ocurrió a finales de Febrero del año 380. El emperador Teodosio I firmó el <strong><em>Edicto de Tesalónica</em></strong> que hizo al Cristianismo Católico y Trinitario <em>la religión oficial del Imperio Romano</em>. Antes de esto, los Emperadores Constantito II y Valen favorecieron una idea Arriana de la Fe. Teodosio I declaró el Trinitarismo del Credo de Nicea como la posición permanente del Imperio. Mientras que esto iba a traer todo tipo de problemas asociados con hacer al Cristianismo en la religión del Estado, lo que aseguró que realmente le iría mal fue que Teodosio fue más allá y en efecto <strong><em>prohibió la incredulidad</em></strong>; cualquier creencia que no era el Cristianismo Católico se consideró herético. ¡Los herejes no sólo fueron sacados de la Iglesia, fueron puestos fuera de la vida!No tomo mucho tiempo para que la Iglesia usara la estructura organizacional del Imperio, adoptando divisiones geográficas similares. Incluso mantuvieron el antiguo nombre imperial: <strong><em>la Diócesis</em></strong>. Los <strong><em>Obispos</em></strong> supervisaban las diversas diócesis. La casa del obispo era conocida como su<strong><em> iglesia titular</em></strong> o <strong><em>sede.</em></strong>Retrocediendo un poco, cuando los cristianos estaban siendo perseguidos durante el 2º y 3º siglos en el Occidente, muchos de ellos huyeron en busca de refugio hacia el Este y el Imperio Sasánida, el enemigo de antiguo de Roma. Aunque los Sasánidas eran Zoroastrianos, dieron la bienvenida a los cristianos porque, ya sabes, el enemigo de mi enemigo es mi amigo.Cuando Roma se convirtió en un Estado <em>Cristiano</em>, los Sasánidas temían que los cristianos se convirtieran en una especie de espías religiosos y comenzaron a perseguirlos. La vibrante Iglesia Persa fue arrasada y muchos de estos Cristianos Orientales huyeron aún más al Este, convirtiéndose en lo que hoy se conoce como la Iglesia del Oriente.Como hemos visto en episodios recientes, el <strong><em>Monasticismo</em></strong> se convirtió en una característica principal del cristianismo durante la época del Cristianismo Católico, y continuó durante siglos después en la Edad Media.Aunque hay docenas de nombres asociados con este tiempo, limitaremos nuestra lista a unos pocos mientras terminamos este episodio.Están los Padres Capadocios: <strong><em>Basilio</em></strong> el Grande, su hermano <strong><em>Gregorio</em></strong> de Nisa y su amigo, <strong><em>Gregorio</em></strong> de Nacianceno.También están los Papas <strong><em>Dámaso I y Leó el Grande</em></strong>.Hemos mencionado a Cirilo de Alejandría y su némesis, el excomulgado y desterrado Nestóreo.Está el asombrosamente talentoso Obispo de Milán, Ambrosio y su estudiante que finalmente superó a su maestro: Agustín.Este es el tiempo de Jerónimo y el predicador de la lengua dorada, <strong><em>Crisóstomo.</em></strong>Es la época de <strong><em>Atila el Huno</em></strong> y <strong><em>Alarico</em></strong> cuyos Godos saquearon Roma.Es la edad de los <strong><em>Vándalos</em></strong> que fueron tan terribles que le dieron nombre al mal comportamiento.Este es también el tiempo de un personaje muy interesante cuya vida se ha convertido en una cosa de leyenda - <strong><em>Patricio</em></strong> de Irlanda. Lo veremos en un episodio muy pronto.La Era del Cristianismo Católico termina a finales del 5º siglo con la Caída del Imperio Romano Occidental. Esta es, por supuesto, una línea arbitraria que marcamos, especialmente cuando consideramos que el Imperio Oriental se vio a sí mismo como la continuación del Imperio durante otros mil años.Pero la mayoría de los historiadores ven la Caída del Imperio Romano Occidental como un acontecimiento trascendental que golpeo a la mentalidad europea y que tardó siglos en recuperarse. Así, que el período entre el Imperio Romano y la Era Moderna se llama la Edad Media. Y aunque ha estado de moda durante mucho tiempo, en la idea <strong><em>popular</em></strong> de la historia, de ver la Edad Media como una era Oscura y un largo tramo cuando no pasó nada de mucha importancia, el estudiante más astuto sabe que la Edad Media fue una época de increíble desarrollo.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/35%20Primer%20Resumen.mp3" length="11927042" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS el primero de un par de repasos para resumir hasta donde hemos llegado que haremos. Mi plan es continuar como lo hemos hecho, haciendo una pausa de vez en cuando en un episodio para ponernos al día resumiendo rápidamente todo lo que hemos cubierto hasta ahora.Mi esperanza es evitar el problema común de que, "No puedo ver el bosque por todos los árboles". Para aquellos oyentes que no han escuchado esa frase, es un modismo que se usa en ingles y significa la pérdida de perspectiva detrás de demasiados detalles.Aunque quiero dar una narrativa clara y directa en nuestro relato de la historia de la Iglesia, no podemos evitar estar rebotando entre tiempos y lugares. Esto viene naturalmente al tratar de examinar toda la historia de la iglesia, en lugar de cómo siguió su curso en un solo lugar. Aún así, espero construir un sentido básico del flujo histórico. Con ese fin, me parece apropiado que nos detengamos de vez en cuando para dar un paso atrás y proporcionar un resumen rápido del material que hemos cubierto hasta ahora.Los vistazos generales no tendrán los detalles como en un episodio regular, pero tendrán muchos más nombres y fechas ya que es una recolección de lo que hemos cubierto los últimos episodios.Bueno, aquí vamos con nuestro primer Resumen General . . .Mientras que la Fe Cristiana comenzó con una secta excesivamente pequeña dentro del Judaísmo del 1º siglo, creció rápidamente, primero entre los Judíos, luego entre los Gentiles. Este crecimiento puede atribuirse a dos causas principales. En primer lugar, fue la prevalente condición espiritual letárgica del mundo antiguo, especialmente en aquellas regiones dominadas por el Imperio Romano. Varios factores conspiraron para que la gente estuviera lista para aceptar el mensaje que el Evangelio proclamó. En segundo lugar, fue la dinámica espiritual proporcionada por los primeros seguidores de Jesús. Demostraron un estilo de vida excepcional que atraía a los demás. Aun cuando Roma siguió una política oficial de oposición a la Fe, el número de creyentes creció.El Cristianismo Primitivo está dividido por historiadores en 2 períodos: el Apostólico y Pos apostólico.El Apostólico dura desde mediados del 1º siglo hasta principios del 2º, cuando murieron los últimos de los Padres Apostólicos. Los Padres Apostólicos son contados no sólo como discípulos originales de Jesús y los que vivieron en ese mismo tiempo, sino también sus seguidores directos; hombres como Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía y Policarpo.El período Pos-Apostólico se extiende desde principios del 2º siglo hasta principios del 4º. Durante este tiempo, el liderazgo de la iglesia pasó de la dependencia directa de los Padres Apostólicos a líderes eclesiásticos locales, conocidos como pastores. A medida que pasaban las décadas, estos pastores locales se transformaron en obispos que supervisaban una creciente estructura episcopal.Este período estuvo marcado por la persecución episódica y regional de los Cristianos en tierras Romanas. No fue hasta mediados y finales del 3º siglo que la persecución se convirtió en una política generalizada. Terminó con la llegada del Emperador Constantino y el Edicto de Milán en el año 313. Los nombres asociados con esta época son Ireneo, Justino Mártir, Tertuliano, Origen.Además de la persecución, el desafío principal al que se enfrentó la iglesia Pos-Apostólica fue por la presencia de la herejía.Los primeros cristianos siguieron el llamado repetido del Nuevo Testamento por mantener una creencia correcta y refutar las enseñanzas falsa. La Fe no eran sólo las divagaciones filosóficas de un sabio que había estado demasiado tiempo bajo el sol. Estaba conectado con eventos históricos tanto antiguos como recientes. 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Mi plan es continuar como lo hemos hecho, haciendo una pausa de vez en cuando en un episodio para ponernos al día resumiendo rápidamente todo lo que hemos cubierto hasta ahora.Mi esperanza es evitar el problema común de que, "No puedo ver el bosque por todos los árboles". Para aquellos oyentes que no han escuchado esa frase, es un modismo que se usa en ingles y significa la pérdida de perspectiva detrás de demasiados detalles.Aunque quiero dar una narrativa clara y directa en nuestro relato de la historia de la Iglesia, no podemos evitar estar rebotando entre tiempos y lugares. Esto viene naturalmente al tratar de examinar toda la historia de la iglesia, en lugar de cómo siguió su curso en un solo lugar. Aún así, espero construir un sentido básico del flujo histórico. 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Mucho más de lo que los fieles que se han registrado en la página de Facebook y pulsan el botón "Me gusta". ¿Puedo pedirles a aquellos de ustedes que aún no lo han hecho que lo hagan?Entonces, si eres uno de los muchos que acceden al podcast a través de Apple Music, probablemente sabes lo difícil que puede ser encontrar lo que estás buscando allí. Millones de personas usan Apple Music como su portal de podcast, pero la función de búsqueda es torpe. Así que rastrear lo que quieres puede ser un desafío. Lo que ayuda a las personas a encontrar contenido en Apple Music son las opiniones. Por lo tanto, si eres un usuario de Apple Music y te gusta CS, podrías ser de gran ayuda escribiendo una breve reseña para el podcast. Gracias anticipadamente.Bueno, suficiente autopromoción sigamos . . .El Cristianismo demostró su vitalidad al soportar oleadas de persecución antes de Constantino el Grande. Cuando la persecución fue retirada y la Fe salió de las catacumbas para convertirse en la amiga del Estado, la pregunta era si sobreviviría a la corrupción del poder político que inevitablemente vendría. Mientras que muchos miles de paganos profesaron a la fe porque era políticamente conveniente, algunos creyentes sinceros marcaron la corrupción moral que estaba tomando lugar en la iglesia y dejaron a la sociedad a un lado para practicar una fe más pura en los monasterios, como vimos en nuestro último episodio.La Iglesia <em>institucional</em>, por otra parte, se organizó de una manera que se parecía al antiguo sistema Imperial Romano. Cuando el Imperio se derrumbó bajo el peso de su propia corrupción, esa caída acelerada por las invasiones bárbaras, la pregunta era, ¿caería el cristianismo con ella?La historia del Cristianismo en el Occidente es una historia notable de supervivencia. Tan a menudo en la historia, cuando una cultura es destruida, también lo es su religión. El Cristianismo ha demostrado ser una excepción. Muy a menudo perduró cuando la cultura cambió. Tal fue el caso en Europa y los acontecimientos que siguieron a la caída de Roma a finales del 5º siglo.Cuando el Evangelio llegó por primera vez a aquellos centros urbanos que estaban en el corazón cultural del Imperio Romano a finales del 1º siglo y principios del 2º, era considerado como un movimiento reformista Judío. Sus primeros conversos fueron judíos esparcidos por el Imperio y aquellos gentiles que se habían unido a las sinagogas judías. Pero una vez que estos gentiles temerosos de Dios llegaron a la fe, evangelizaron a sus amigos gentiles. Siguiendo el ejemplo de Pablo de hablar a los filósofos en la colina de Marte, estos cristianos gentiles recrearon al Evangelio en términos Greco-Romanos, utilizando ideas y valores familiares a la mente pagana.Cuando digo "pagano" no pienses en ello como el insulto que encontramos en nuestro lenguaje moderno; alguien sin una virtud moral. Por <strong><em>pagano</em></strong> me refiero a aquellos que practicaban la religión de los Griegos y Romanos con su panteón de dioses. En ese sentido, Platón y Aristóteles eran paganos. Zenón, el filósofo que desarrolló Estoicismo, era un pagano. Todos ellos fueron hombres que desarrollaron el marco filosófico que dio forma a la cosmovisión de la cultura y la sociedad Greco-Romana. Hacían algunas preguntas penetrantes que proporcionaron el trasfondo intelectual del 1º y 2º siglo. Los cristianos gentiles usaron estas preguntas y las usaron para decir que habían encontrado sus respuestas <strong><em>en Cristo</em></strong>. Muchos otros paganos encontraron estos argumentos convincentes y fueron conquistados a la fe. Algunos de los primeros Padres de la Iglesia incluso <em>apelaron</em> a los antiguos filósofos en las cartas formales que escribieron a los Emperadores sobre por qué la persecución de los cristianos era mala políticamente. Abogaron por una promoción de la Fe como una bendición para la salud de la cultura, no como un daño a ella. Su defensa de la Fe fue redactada en términos con los que los Emperadores estaban familiarizados porque compartían el mismo lenguaje filosófico.Mi punto aquí es que el Cristianismo apelo a la cosmovisión Greco-Romana en medio de la cual estaba creciendo. Entonces, ¿qué pasaría cuando esa sociedad <strong><em>cayera</em></strong>?Además, la <strong><em>organización</em></strong> <strong><em>estructural </em></strong>de la Iglesia llegó a parecerse cada vez más a la estructura Imperial. ¿Qué pasaría cuando <strong><em>este </em></strong>fuera desmantelado? ¿Sobreviviría la Fe? ¿Había crecido el cristianismo <strong><em>demasiado cerca</em></strong> de la cultura?La respuesta es à <strong><u>Sí y No</u></strong>. La muerte del Imperio <strong><em>representó</em></strong> un retroceso a la Iglesia. Pero nos podríamos preguntar que si tal vez eso fue algo bueno. La Iglesia <strong><em>institucional</em></strong> se había desviado de muchos aspectos de su propósito y llamamiento. Muchos obispos estaban mucho más preocupados por su poder político que por su papel como pastores espirituales. En muchas mentes, el poder espiritual y terrenal se había fusionado para ser la misma cosa.La caída de Roma permitió que la Fe se separara de los apegos políticos que la habían corrompido durante un siglo y medio. Pero no hay duda de que desde el siglo 6º hasta el 9º, el cristianismo sufrió una especie de <strong><em>declinación espiritual</em></strong>. Durante esos 400 años, el número total de personas que afirmaban ser cristianos <em>disminuyó</em>, los nuevos movimientos de renovación disminuyeron, y fue marcado el cambio del vigor moral y espiritual. Claro que hubo excepciones, pero en general, el Cristianismo perdió territorio, dandole a este período de tiempo en la historia de la Iglesia el título, como lo llama <em>Kenneth Scott Latourette</em>, <strong><em>la Gran Recesión</em></strong>.Siguiendo la cronología de la historia de la Iglesia en este punto se vuelve difícil porque estaban pasando muchas cosas en varios lugares. Así que, para el equilibrio de este episodio, quiero dar un bosquejo rápido de las muchas marchas hacia atrás y pocos avances que el cristianismo vio desde el 6º hasta el siglo 9º.Cuando los Godos, Visigodos y Ostrogodos entraron para limpiar los huesos del Imperio Romano Occidental en el 5º siglo, sucedió algo notable. Aunque tomaron para sí mismos las riquezas del Imperio, también adoptaron algunas de las costumbres Romanas que admiraban. Pero nada fue tan sorprendente de cómo ellos abrazaron al Cristianismo. En verdad, estos bárbaros ya eran lo que tendríamos que describir como <em>nominalmente</em> cristianos. Su invasión y el establecerse en tierras Romanas impulsaron en gran medida su identificación con la Fe.Recuerde que, en el mundo antiguo, la guerra era más que un simple intento de tomar tierra y saquear; era un concurso de Fe. Los antiguos creían que el conflicto armado era una especie de tira y afloja espiritual. El dios más poderoso le daba la victoria a su pueblo. Esta es la razón por la que cuando un pueblo derrotaba a otro, la religión del perdedor fue a menudo aniquilada.Pero los bárbaros Germánicos tendían a <strong><em>abrazar</em></strong> el cristianismo en lugar de destruirlo. Había algo diferente en el mensaje de Cristo de sus antiguas religiones populares que los llamo y convirtió. Así que cuando derribaron la estructura Imperial romana, dejaron las iglesias intactas. Los obispos continuaron ejerciendo la supervisión de sus rebaños.A diferencia de otras religiones, el cristianismo era súper-cultural. No era sólo la fe de un grupo; potencialmente abrazaba a todos. Incluso aquellos que rechazaron el Evangelio reconocieron que no era simplemente la espiritualidad de un grupo étnico específico. Su mensaje trascendía la cultura para abarcar a toda la humanidad.Esa era la situación en las fronteras norte y noreste del Imperio. La situación en el sur era muy diferente. En el siglo 7º el Islam salió de Arabia para conquistar el Medio Oriente y el Norte de África. Los musulmanes lograron tomar territorio en España antes de que el ejército de Charles Martel les impidiera empujar más al norte en año 732. Donde el Islam conquistaba, reemplazaba a las religiones nativas. Grupos de judíos y cristianos determinados desposeídos pudieron ver como existir, pero en general, la Media Luna reemplazó a la Cruz en todo el Medio Oriente y el Norte de África.Aunque no hay una fecha o evento específico que marque el inicio de la Gran Recesión, estableceremos el año 500 como el punto de partida. Aquí esta la razón por qué ...En 476 el último Emperador Romano fue depuesto por el líder de los Godos Odoacer. Esto marca el fin del Imperio Romano Occidental. La capital se trasladó indiscutiblemente a Constantinopla en el Este.20 años más tarde, en el año 496, el rey Franco <strong><em>Clodoveo</em></strong> fue bautizado. Esto marcó una nueva era en la que los gobernantes Germánicos se convirtieron en los abanderados de la Fe, en lugar de los Romanos.Luego, en 529, el emperador Oriental Justiniano cerró las Escuelas de Atenas. Estas academias fueron los últimos símbolos oficiales del paganismo Greco-Romano. Justiniano les ordenó cerrar para señalar el triunfo final del Cristianismo sobre el paganismo.En ese mismo año, 529, Benedicto construyó su monasterio en Monte Casino como vimos en nuestro último episodio. La Regla Benedictina iba a tener un gran impacto del curso de la Fe en Occidente.Mientras que el Cristianismo parecía tropezar en muchos de los lugares donde había sido instalado 300 a 400 años antes, continuó su implacable propagación en un nuevo territorio. Fue a principios del 6º siglo que la Fe subió el Nilo hacia Sudán. Y en la última parte de ese siglo, el Papa Gregorio envió misioneros a Gran Bretaña y a principios del 7º siglo el Evangelio llegó a China.Pero el 7º siglo fue cuando comenzaron las conquistas Arabes. En menos de 20 años después de la muerte de Mohammed, el Islam había levantado su bandera sobre, Israel, Siria, Mesopotamia, Persia y Egipto. Antes de finales del siglo habían conquistado todo el norte de África, incluida la capital de Cartago y para el año 715 habían tomado España.Si has estado escuchando desde los primeros episodios, sabes que estas tierras que los Árabes conquistaron tenían una rica historia cristiana, especialmente en el norte de África. Alejandría y Cartago fueron el hogar de algunos de los líderes y teólogos cristianos más prominentes - Atanasio &amp; Arrió, Alejandro, Cirilo, y Agustín, por nombrar algunos.Al mismo tiempo, que los Árabes sestaban extendiendo el Islam a través de las tierras Cristianas, en la península de los Balcanes y Grecia, los Eslavos paganos llegaron y no tenían planes de irse. En el año 680, los asiáticos llamados Búlgaros cruzaron el río Danubio y establecieron un reino en lo que había sido la frontera Oriental del Imperio.Entre las pérdidas por los Arabes en el sur y los Eslavos y Búlgaros en el Este, se perdió aproximadamente la mitad de la superficie total que había sido territorio Cristiano.El 8º siglo vio un gran número de tribus Alemanas llegar a la Fe. Pero los 9º  y 10º siglos estuvieron marcados por repetidas invasiones de paganos del lejano norte. Estos Escandinavos asaltaron las costas del norte de Europa, Gran Bretaña y todo el camino a Rusia. Se deleitaron con saquear las muchas iglesias y monasterios indefensos que incluyeron en sus conquistas.Estas incursiones Escandinavas ayudaron a romper la frágil unidad que los <strong><em>Carolingios</em></strong> habían tenido en Europa. La sociedad se dividió en regiones políticas menores y la calidad de la espiritualidad en las iglesias disminuyó. La disciplina en los monasterios se volvió menos rigurosa. Los obispos se centraron más en asuntos seculares que espirituales. El clero se corrompió. Y el Papa Romano se convirtió en un fútbol político.La iglesia <strong><em>Oriental </em></strong>del 8º y 9º siglo fue quebrantada por una controversia teológica sobre el uso de imágenes. En el 9º siglo, los musulmanes conquistaron Sicilia y Creta, y establecieron una base en el sur de Italia.En China de mediados del 9º siglo, el cristianismo experimentó una ola de feroz persecución. Esto se debió a que la Fe se identificó demasiado estrechamente con la dinastía anterior.Al llegar a los principios del siglo 10, había varios signos positivos de que la Fe estaba creciendo de nuevo en las regiones donde había disminuido. Muchas iglesias fueron plantadas entre los Eslavos y Búlgaros. La Fe extendió su alcance a Rusia y hay indicios de que la Iglesia en la India creció durante este tiempo.Una señal de un giro espiritual positivo tuvo lugar en el este de Francia en un lugar llamado <strong><em>Cluny</em></strong>. En el año 910, el Duque Guillermo de Aquitania fundó un monasterio sobre la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong>. Los abades seleccionados para liderarlo eran hombres de tremendo carácter y piedad. Estaban decididos a corregir las actitudes morales laxas que se habían vuelto demasiado comunes en la vida del monasterio.Las reformas Clunicas no sólo revitalizaron la vida monástica, sino que establecieron una nueva jerarquía para los monasterios. Antes de Cluny, los monasterios estaban conectados y en cierto sentido respondían a los obispos locales y a la nobleza. Cluny y los monasterios que vinieron de él eran directamente responsables ante el Papa. Esto se convirtió en un elemento importante de la vida de la iglesia cuando durante el 11º siglo, los papas trataron de desamarrar a la Iglesia de los poderes seculares.Mientras que la vida monástica nos puede parecer extraña y al mismo tiempo ser un estereotipo de la visión romántica de la vida medieval que tenemos hoy en día, los monasterios actuaron como repositorios de la sabiduría y el aprendizaje de generaciones anteriores. A medida que oleada tras oleada de invasores arrasaba a Europa, y la sociedad se destrozaba en mil pedazos, los monasterios seguían siendo faros culturales.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula – La Gran RecesiónNormalmente dejo comentarios sobre CS hasta el final de cada episodio, pero quería comenzar este diciéndole gracias a todos los que se suscriben, escuchan regularmente, y han apuntado a otros hacia el podcast]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="450" height="450" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign.jpg 450w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign-300x300.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign-440x440.jpg 440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>Este episodio se titula – <strong><em>La Gran Recesión</em></strong>Normalmente dejo comentarios sobre CS hasta el final de cada episodio, pero quería <strong><em>comenzar </em></strong>este diciéndole gracias a todos los que se suscriben, escuchan regularmente, y han apuntado a otros hacia el podcast.Las estadísticas del sitio web nos dicen que tenemos muchos visitantes y suscriptores. Mucho más de lo que los fieles que se han registrado en la página de Facebook y pulsan el botón "Me gusta". ¿Puedo pedirles a aquellos de ustedes que aún no lo han hecho que lo hagan?Entonces, si eres uno de los muchos que acceden al podcast a través de Apple Music, probablemente sabes lo difícil que puede ser encontrar lo que estás buscando allí. Millones de personas usan Apple Music como su portal de podcast, pero la función de búsqueda es torpe. Así que rastrear lo que quieres puede ser un desafío. Lo que ayuda a las personas a encontrar contenido en Apple Music son las opiniones. Por lo tanto, si eres un usuario de Apple Music y te gusta CS, podrías ser de gran ayuda escribiendo una breve reseña para el podcast. Gracias anticipadamente.Bueno, suficiente autopromoción sigamos . . .El Cristianismo demostró su vitalidad al soportar oleadas de persecución antes de Constantino el Grande. Cuando la persecución fue retirada y la Fe salió de las catacumbas para convertirse en la amiga del Estado, la pregunta era si sobreviviría a la corrupción del poder político que inevitablemente vendría. Mientras que muchos miles de paganos profesaron a la fe porque era políticamente conveniente, algunos creyentes sinceros marcaron la corrupción moral que estaba tomando lugar en la iglesia y dejaron a la sociedad a un lado para practicar una fe más pura en los monasterios, como vimos en nuestro último episodio.La Iglesia <em>institucional</em>, por otra parte, se organizó de una manera que se parecía al antiguo sistema Imperial Romano. Cuando el Imperio se derrumbó bajo el peso de su propia corrupción, esa caída acelerada por las invasiones bárbaras, la pregunta era, ¿caería el cristianismo con ella?La historia del Cristianismo en el Occidente es una historia notable de supervivencia. Tan a menudo en la historia, cuando una cultura es destruida, también lo es su religión. El Cristianismo ha demostrado ser una excepción. Muy a menudo perduró cuando la cultura cambió. Tal fue el caso en Europa y los acontecimientos que siguieron a la caída de Roma a finales del 5º siglo.Cuando el Evangelio llegó por primera vez a aquellos centros urbanos que estaban en el corazón cultural del Imperio Romano a finales del 1º siglo y principios del 2º, era considerado como un movimiento reformista Judío. Sus primeros conversos fueron judíos esparcidos por el Imperio y aquellos gentiles que se habían unido a las sinagogas judías. Pero una vez que estos gentiles temerosos de Dios llegaron a la fe, evangelizaron a sus amigos gentiles. Siguiendo el ejemplo de Pablo de hablar a los filósofos en la colina de Marte, estos cristianos gentiles recrearon al Evangelio en términos Greco-Romanos, utilizando ideas y valores familiares a la mente pagana.Cuando digo "pagano" no pienses en ello como el insulto que encontramos en nuestro lenguaje moderno; alguien sin una virtud moral. Por <strong><em>pagano</em></strong> me refiero a aquellos que practicaban la religión de los Griegos y Romanos con su panteón de dioses. En ese sentido, Platón y Aristóteles eran paganos. Zenón, el filósofo que desarrolló Estoicismo, era un pagano. Todos ellos fueron hombres que desarrollaron el marco filosófico que dio forma a la cosmovisión de la cultura y la sociedad Greco-Romana. Hacían algunas preguntas penetrantes que proporcionaron el trasfondo intelectual del 1º y 2º siglo. Los cristianos gentiles usaron estas preguntas y las usaron para decir que habían encontrado sus respuestas <strong><em>en Cristo</em></strong>. Muchos otros paganos encontraron estos argumentos convincentes y fueron conquistados a la fe. Algunos de los primeros Padres de la Iglesia incluso <em>apelaron</em> a los antiguos filósofos en las cartas formales que escribieron a los Emperadores sobre por qué la persecución de los cristianos era mala políticamente. Abogaron por una promoción de la Fe como una bendición para la salud de la cultura, no como un daño a ella. Su defensa de la Fe fue redactada en términos con los que los Emperadores estaban familiarizados porque compartían el mismo lenguaje filosófico.Mi punto aquí es que el Cristianismo apelo a la cosmovisión Greco-Romana en medio de la cual estaba creciendo. Entonces, ¿qué pasaría cuando esa sociedad <strong><em>cayera</em></strong>?Además, la <strong><em>organización</em></strong> <strong><em>estructural </em></strong>de la Iglesia llegó a parecerse cada vez más a la estructura Imperial. ¿Qué pasaría cuando <strong><em>este </em></strong>fuera desmantelado? ¿Sobreviviría la Fe? ¿Había crecido el cristianismo <strong><em>demasiado cerca</em></strong> de la cultura?La respuesta es à <strong><u>Sí y No</u></strong>. La muerte del Imperio <strong><em>representó</em></strong> un retroceso a la Iglesia. Pero nos podríamos preguntar que si tal vez eso fue algo bueno. La Iglesia <strong><em>institucional</em></strong> se había desviado de muchos aspectos de su propósito y llamamiento. Muchos obispos estaban mucho más preocupados por su poder político que por su papel como pastores espirituales. En muchas mentes, el poder espiritual y terrenal se había fusionado para ser la misma cosa.La caída de Roma permitió que la Fe se separara de los apegos políticos que la habían corrompido durante un siglo y medio. Pero no hay duda de que desde el siglo 6º hasta el 9º, el cristianismo sufrió una especie de <strong><em>declinación espiritual</em></strong>. Durante esos 400 años, el número total de personas que afirmaban ser cristianos <em>disminuyó</em>, los nuevos movimientos de renovación disminuyeron, y fue marcado el cambio del vigor moral y espiritual. Claro que hubo excepciones, pero en general, el Cristianismo perdió territorio, dandole a este período de tiempo en la historia de la Iglesia el título, como lo llama <em>Kenneth Scott Latourette</em>, <strong><em>la Gran Recesión</em></strong>.Siguiendo la cronología de la historia de la Iglesia en este punto se vuelve difícil porque estaban pasando muchas cosas en varios lugares. Así que, para el equilibrio de este episodio, quiero dar un bosquejo rápido de las muchas marchas hacia atrás y pocos avances que el cristianismo vio desde el 6º hasta el siglo 9º.Cuando los Godos, Visigodos y Ostrogodos entraron para limpiar los huesos del Imperio Romano Occidental en el 5º siglo, sucedió algo notable. Aunque tomaron para sí mismos las riquezas del Imperio, también adoptaron algunas de las costumbres Romanas que admiraban. Pero nada fue tan sorprendente de cómo ellos abrazaron al Cristianismo. En verdad, estos bárbaros ya eran lo que tendríamos que describir como <em>nominalmente</em> cristianos. Su invasión y el establecerse en tierras Romanas impulsaron en gran medida su identificación con la Fe.Recuerde que, en el mundo antiguo, la guerra era más que un simple intento de tomar tierra y saquear; era un concurso de Fe. Los antiguos creían que el conflicto armado era una especie de tira y afloja espiritual. El dios más poderoso le daba la victoria a su pueblo. Esta es la razón por la que cuando un pueblo derrotaba a otro, la religión del perdedor fue a menudo aniquilada.Pero los bárbaros Germánicos tendían a <strong><em>abrazar</em></strong> el cristianismo en lugar de destruirlo. Había algo diferente en el mensaje de Cristo de sus antiguas religiones populares que los llamo y convirtió. Así que cuando derribaron la estructura Imperial romana, dejaron las iglesias intactas. Los obispos continuaron ejerciendo la supervisión de sus rebaños.A diferencia de otras religiones, el cristianismo era súper-cultural. No era sólo la fe de un grupo; potencialmente abrazaba a todos. Incluso aquellos que rechazaron el Evangelio reconocieron que no era simplemente la espiritualidad de un grupo étnico específico. Su mensaje trascendía la cultura para abarcar a toda la humanidad.Esa era la situación en las fronteras norte y noreste del Imperio. La situación en el sur era muy diferente. En el siglo 7º el Islam salió de Arabia para conquistar el Medio Oriente y el Norte de África. Los musulmanes lograron tomar territorio en España antes de que el ejército de Charles Martel les impidiera empujar más al norte en año 732. Donde el Islam conquistaba, reemplazaba a las religiones nativas. Grupos de judíos y cristianos determinados desposeídos pudieron ver como existir, pero en general, la Media Luna reemplazó a la Cruz en todo el Medio Oriente y el Norte de África.Aunque no hay una fecha o evento específico que marque el inicio de la Gran Recesión, estableceremos el año 500 como el punto de partida. Aquí esta la razón por qué ...En 476 el último Emperador Romano fue depuesto por el líder de los Godos Odoacer. Esto marca el fin del Imperio Romano Occidental. La capital se trasladó indiscutiblemente a Constantinopla en el Este.20 años más tarde, en el año 496, el rey Franco <strong><em>Clodoveo</em></strong> fue bautizado. Esto marcó una nueva era en la que los gobernantes Germánicos se convirtieron en los abanderados de la Fe, en lugar de los Romanos.Luego, en 529, el emperador Oriental Justiniano cerró las Escuelas de Atenas. Estas academias fueron los últimos símbolos oficiales del paganismo Greco-Romano. Justiniano les ordenó cerrar para señalar el triunfo final del Cristianismo sobre el paganismo.En ese mismo año, 529, Benedicto construyó su monasterio en Monte Casino como vimos en nuestro último episodio. La Regla Benedictina iba a tener un gran impacto del curso de la Fe en Occidente.Mientras que el Cristianismo parecía tropezar en muchos de los lugares donde había sido instalado 300 a 400 años antes, continuó su implacable propagación en un nuevo territorio. Fue a principios del 6º siglo que la Fe subió el Nilo hacia Sudán. Y en la última parte de ese siglo, el Papa Gregorio envió misioneros a Gran Bretaña y a principios del 7º siglo el Evangelio llegó a China.Pero el 7º siglo fue cuando comenzaron las conquistas Arabes. En menos de 20 años después de la muerte de Mohammed, el Islam había levantado su bandera sobre, Israel, Siria, Mesopotamia, Persia y Egipto. Antes de finales del siglo habían conquistado todo el norte de África, incluida la capital de Cartago y para el año 715 habían tomado España.Si has estado escuchando desde los primeros episodios, sabes que estas tierras que los Árabes conquistaron tenían una rica historia cristiana, especialmente en el norte de África. Alejandría y Cartago fueron el hogar de algunos de los líderes y teólogos cristianos más prominentes - Atanasio &amp; Arrió, Alejandro, Cirilo, y Agustín, por nombrar algunos.Al mismo tiempo, que los Árabes sestaban extendiendo el Islam a través de las tierras Cristianas, en la península de los Balcanes y Grecia, los Eslavos paganos llegaron y no tenían planes de irse. En el año 680, los asiáticos llamados Búlgaros cruzaron el río Danubio y establecieron un reino en lo que había sido la frontera Oriental del Imperio.Entre las pérdidas por los Arabes en el sur y los Eslavos y Búlgaros en el Este, se perdió aproximadamente la mitad de la superficie total que había sido territorio Cristiano.El 8º siglo vio un gran número de tribus Alemanas llegar a la Fe. Pero los 9º  y 10º siglos estuvieron marcados por repetidas invasiones de paganos del lejano norte. Estos Escandinavos asaltaron las costas del norte de Europa, Gran Bretaña y todo el camino a Rusia. Se deleitaron con saquear las muchas iglesias y monasterios indefensos que incluyeron en sus conquistas.Estas incursiones Escandinavas ayudaron a romper la frágil unidad que los <strong><em>Carolingios</em></strong> habían tenido en Europa. La sociedad se dividió en regiones políticas menores y la calidad de la espiritualidad en las iglesias disminuyó. La disciplina en los monasterios se volvió menos rigurosa. Los obispos se centraron más en asuntos seculares que espirituales. El clero se corrompió. Y el Papa Romano se convirtió en un fútbol político.La iglesia <strong><em>Oriental </em></strong>del 8º y 9º siglo fue quebrantada por una controversia teológica sobre el uso de imágenes. En el 9º siglo, los musulmanes conquistaron Sicilia y Creta, y establecieron una base en el sur de Italia.En China de mediados del 9º siglo, el cristianismo experimentó una ola de feroz persecución. Esto se debió a que la Fe se identificó demasiado estrechamente con la dinastía anterior.Al llegar a los principios del siglo 10, había varios signos positivos de que la Fe estaba creciendo de nuevo en las regiones donde había disminuido. Muchas iglesias fueron plantadas entre los Eslavos y Búlgaros. La Fe extendió su alcance a Rusia y hay indicios de que la Iglesia en la India creció durante este tiempo.Una señal de un giro espiritual positivo tuvo lugar en el este de Francia en un lugar llamado <strong><em>Cluny</em></strong>. En el año 910, el Duque Guillermo de Aquitania fundó un monasterio sobre la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong>. Los abades seleccionados para liderarlo eran hombres de tremendo carácter y piedad. Estaban decididos a corregir las actitudes morales laxas que se habían vuelto demasiado comunes en la vida del monasterio.Las reformas Clunicas no sólo revitalizaron la vida monástica, sino que establecieron una nueva jerarquía para los monasterios. Antes de Cluny, los monasterios estaban conectados y en cierto sentido respondían a los obispos locales y a la nobleza. Cluny y los monasterios que vinieron de él eran directamente responsables ante el Papa. Esto se convirtió en un elemento importante de la vida de la iglesia cuando durante el 11º siglo, los papas trataron de desamarrar a la Iglesia de los poderes seculares.Mientras que la vida monástica nos puede parecer extraña y al mismo tiempo ser un estereotipo de la visión romántica de la vida medieval que tenemos hoy en día, los monasterios actuaron como repositorios de la sabiduría y el aprendizaje de generaciones anteriores. 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Mucho más de lo que los fieles que se han registrado en la página de Facebook y pulsan el botón "Me gusta". ¿Puedo pedirles a aquellos de ustedes que aún no lo han hecho que lo hagan?Entonces, si eres uno de los muchos que acceden al podcast a través de Apple Music, probablemente sabes lo difícil que puede ser encontrar lo que estás buscando allí. Millones de personas usan Apple Music como su portal de podcast, pero la función de búsqueda es torpe. Así que rastrear lo que quieres puede ser un desafío. Lo que ayuda a las personas a encontrar contenido en Apple Music son las opiniones. Por lo tanto, si eres un usuario de Apple Music y te gusta CS, podrías ser de gran ayuda escribiendo una breve reseña para el podcast. Gracias anticipadamente.Bueno, suficiente autopromoción sigamos . . .El Cristianismo demostró su vitalidad al soportar oleadas de persecución antes de Constantino el Grande. Cuando la persecución fue retirada y la Fe salió de las catacumbas para convertirse en la amiga del Estado, la pregunta era si sobreviviría a la corrupción del poder político que inevitablemente vendría. Mientras que muchos miles de paganos profesaron a la fe porque era políticamente conveniente, algunos creyentes sinceros marcaron la corrupción moral que estaba tomando lugar en la iglesia y dejaron a la sociedad a un lado para practicar una fe más pura en los monasterios, como vimos en nuestro último episodio.La Iglesia institucional, por otra parte, se organizó de una manera que se parecía al antiguo sistema Imperial Romano. Cuando el Imperio se derrumbó bajo el peso de su propia corrupción, esa caída acelerada por las invasiones bárbaras, la pregunta era, ¿caería el cristianismo con ella?La historia del Cristianismo en el Occidente es una historia notable de supervivencia. Tan a menudo en la historia, cuando una cultura es destruida, también lo es su religión. El Cristianismo ha demostrado ser una excepción. Muy a menudo perduró cuando la cultura cambió. Tal fue el caso en Europa y los acontecimientos que siguieron a la caída de Roma a finales del 5º siglo.Cuando el Evangelio llegó por primera vez a aquellos centros urbanos que estaban en el corazón cultural del Imperio Romano a finales del 1º siglo y principios del 2º, era considerado como un movimiento reformista Judío. Sus primeros conversos fueron judíos esparcidos por el Imperio y aquellos gentiles que se habían unido a las sinagogas judías. Pero una vez que estos gentiles temerosos de Dios llegaron a la fe, evangelizaron a sus amigos gentiles. Siguiendo el ejemplo de Pablo de hablar a los filósofos en la colina de Marte, estos cristianos gentiles recrearon al Evangelio en términos Greco-Romanos, utilizando ideas y valores familiares a la mente pagana.Cuando digo "pagano" no pienses en ello como el insulto que encontramos en nuestro lenguaje moderno; alguien sin una virtud moral. Por pagano me refiero a aquellos que practicaban la religión de los Griegos y Romanos con su panteón de dioses. En ese sentido, Platón y Aristóteles eran paganos. Zenón, el filósofo que desarrolló Estoicismo, era un pagano. Todos ellos fueron hombres que desarrollaron el marco filosófico que dio forma a la cosmovisión de la cultura y la sociedad Greco-Romana. Hacían algunas preguntas penetrantes que proporcionaron el trasfondo intelectual del 1º y 2º siglo. Los cristianos gentiles usaron estas preguntas y las usaron para decir que habían encontrado sus respuestas en Cristo. Muchos otros paganos encontraron estos argumentos convincentes y fueron conquistados a la fe. Algunos de los primeros Padres de la Iglesia incluso apelaron a los antiguos f]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign.jpg</ssp:url> <ssp:title>34-La Gran Recesion</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula – La Gran RecesiónNormalmente dejo comentarios sobre CS hasta el final de cada episodio, pero quería comenzar este diciéndole gracias a todos los que se suscriben, escuchan regularmente, y han apuntado a otros hacia el podcast.Las estadísticas del sitio web nos dicen que tenemos muchos visitantes y suscriptores. Mucho más de lo que los fieles que se han registrado en la página de Facebook y pulsan el botón "Me gusta". ¿Puedo pedirles a aquellos de ustedes que aún no lo han hecho que lo hagan?Entonces, si eres uno de los muchos que acceden al podcast a través de Apple Music, probablemente sabes lo difícil que puede ser encontrar lo que estás buscando allí. Millones de personas usan Apple Music como su portal de podcast, pero la función de búsqueda es torpe. Así que rastrear lo que quieres puede ser un desafío. Lo que ayuda a las personas a encontrar contenido en Apple Music son las opiniones. Por lo tanto, si eres un usuario de Apple Music y te gusta]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Sign.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>33-Monjes</title><link>https://sanctorum.us/33-monjes/</link> <pubDate>Wed, 30 Sep 2020 19:06:03 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211599</guid> <description><![CDATA[<p><img width="3548" height="2421" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg 3548w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-300x205.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-768x524.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-1030x703.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-1080x737.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-610x416.jpg 610w" sizes="(max-width: 3548px) 100vw, 3548px" /></p>Este episodio de CS se titula – <em>Monjes.</em>Ya vimos a los <strong><em>ermitaños</em></strong> en el Episodio 18 y nos profundizamos en el comienzo del <strong><em>movimiento monástico</em></strong> que creció rápidamente en la Iglesia. Los <strong><em>ermitaños</em></strong> fueron aquellos que dejaron la ciudad para vivir una vida ultra-ascética de aislamiento; <strong><em>literalmente</em></strong> huyendo del mundo. Otros que anhelaban la vida ascética no podían soportar la falta de comunión y así que se retiraron del mundo para vivir en comunidades aisladas llamadas <strong><em>monasterios y conventos</em></strong>.Los hombres eran llamados <strong><em>monjes</em></strong> y las mujeres; la forma femenina de la misma palabra – <strong><em>nonus, o monjas</em></strong>. En episodios recientes hemos visto que el estilo de vida ascético de ambos ermitaños y monjes fue considerado la expresión ideal de la devoción hacia Dios durante el 4º y 5º siglo. Vamos a pasar un poco más de tiempo mirando la vida del monasterio ahora porque resulta fundamental para el desarrollo de la fe durante la Edad Media, particularmente en Europa Occidental, pero también en el Oriente.Repasemos del Episodio 18 las <strong><em>raíces </em></strong>del Monasticismo…Tiempo libre para conversar sobre la filosofía con los amigos era un pasatiempo muy anhelado en el mundo antiguo. Estaba de moda que las figuras públicas expresaran un anhelo de ese ocio intelectual, o "<strong><em>otium</em></strong>" como lo llamaban; pero, por supuesto, estaban demasiado ocupados sirviendo a su prójimo. Se volvió la moda adoptar la actitud: "Estoy tan ocupado con mis <strong><em>deberes</em></strong>, que no tengo mucho tiempo para mi ‘YO’".Ocasionalmente, como lo describió el famoso orador Romano y Senador Ciceró, obtuvieron tal tiempo para la reflexión filosófica al retirarse a escribir sobre temas como el deber, la amistad y la vejez. Ese imponente intelecto y teólogo Agustín de Hipona tenía el mismo deseo desde joven, y cuando se convirtió en Cristiano en el año 386, dejó su puesto como profesor y orador para dedicar su vida a la contemplación y la escritura. Se retiró con un grupo de amigos, su hijo y su madre, a un hogar en el Lago Como, para discutir, y luego escribir sobre <em>La Vida Feliz</em>, <em>Orden y otros temas de este tipo</em>, en el los cuales tanto la filosofía clásica como el Cristianismo compartían un interés. Cuando regresó a su ciudad natal de Tagaste, en el norte de África, estableció una comunidad en la que él y sus amigos podían llevar una vida monástica, aparte del mundo, estudiando las Escrituras y orando. El contemporáneo de Agustín, <strong><em>Jerónimo</em></strong>; traductor de la Vulgata Latina, sintió el mismo llamado. También él hizo un intento de vivir separado del mundo.La versión <strong><em>Cristiana</em></strong> de este anhelo de una vida de retiro filosófico tenía una diferencia importante con respecto a la versión pagana. Mientras que la lectura y la meditación se mantuvieron como centrales, se añadió el llamado a hacerlo <strong><em>junto con otros</em></strong> que igualmente se habían separado del mundo.Para los monjes y monjas que buscaban esa vida comunitaria, lo crucial era que el llamado a esta forma de vida les permitiera "separarse" y pasar tiempo con Dios en oración y adoración.<strong><em>La oración </em></strong>fue el<strong><em> opus dei, </em></strong>la 'obra de Dios'<strong><em>.</em></strong>Como fue concebido originalmente, convertirse en monje o monja fue un intento de obedecer plenamente el mandamiento de amar a Dios con todo lo que uno es y todo lo que tiene. En la Edad Media, también se entendía como un cumplimiento de la orden de amar al prójimo, ya que se suponía que los monjes y las monjas principalmente oraban por el mundo. Ellos realmente creían que estaban realizando una importante tarea en nombre de las almas perdidas. Así que entre los miembros de un monasterio, estaban los que <strong><em>oraban</em></strong>, los que <strong><em>gobernaban</em></strong> y los que <strong><em>trabajaba</em></strong>n. Los más importantes para la sociedad eran los que oraban. Idealmente, mientras que los monjes y monjas podrían tener diferentes deberes basados en su estación y asignación, todos ellos se dedicaban tanto al trabajo como a la oración.Pero se desarrolló una diferencia entre los movimientos monásticos de Oriente y Occidente.<em>En el Este</em>, los Padres del Desierto establecen el patrón. Eran <strong><em>ermitaños</em></strong> que adoptaron formas extremas del ascetismo, y llegaron a ser considerados como potencias de influencia espiritual; autoridades que podrían ayudar a la gente común con sus problemas. Los <strong><em>Estilitas</em></strong>, por ejemplo, vivían en una plataforma colocada en la cima de una columna; y eran un objeto de reverencia a aquellos que venían a pedir su consejo espiritual. Otros, encerrados lejos del mundo en cuevas o chozas, se negaban a sí mismos el contacto con las tentaciones del mundo, especialmente las mujeres. Había en todo esto una preocupación obvia por los peligros de la carne, que era en parte del legado de la convicción de los dualistas griegos de que la materia o nuestra carne era inherentemente malvada.&nbsp;Quiero hacer una pausa aquí y hacer una observación personal y pastoral. ¡Así que advertencia! – Lo que sigue es una opinión mía...No se puede leer el Nuevo Testamento sin ver un claro llamado a la santidad. Pero esa santidad es una obra de la gracia de Dios cuando el Espíritu Santo empodera al creyente para vivir una vida agradable a Dios. La santidad del Nuevo Testamento es un privilegio gozoso, no una pesada carga y deber. Mejora la vida, nunca la disminuye.Esto es lo que Jesús modeló tan bien, y por qué los buscadores genuinos de Dios se sintieron atraídos hacia él. ¡Era atractivo! No sólo <strong><em>hacía</em></strong> santidad, EL <strong><em>ERA santo</em></strong>. Sin embargo, <strong><em>nadie tenía más vida</em></strong>. ¡Adonde el iba, las cosas muertas <strong><em>venian</em></strong> a la vida!Como seguidores de Jesús, se supone que debemos ser santos de la misma manera. Pero si somos honestos, para muchos, la santidad se concibe como una carga seca, aburrida, que nos mata la vida por la perfección moral.La santidad<strong><em> real </em></strong>no es el mantener reglas religiosas. No es una lista de proscripciones morales; una larga lista de "No’s o te golpearé con la ira divina y arrojaré tu miserable alma en las llamas eternas."La santidad del Nuevo Testamento es una marca de la Vida Real, por la cual Jesús resucitó para darnos. Es Jesús viviendo en y a través de nosotros. La vida santa es una vida que <strong><em>FLORECE</em></strong>.Los Padres del Desierto, ermitaños, y los que siguieron su ejemplo estaban fuertemente influenciados por la visión dualista del mundo griego de que toda Materia era mala y sólo el Espíritu era bueno. La santidad significaba un intento de evitar cualquier pedazo de placer físico mientras que se enfocaban en la vida de la mente. Este pensar fue la fuerza principal que influyó al movimiento monástico mientras se movía tanto en el Este como el Oeste. Pero en el Este, los monjes eran ermitaños que seguían su estilo de vida en aislamiento, mientras que en el Oeste, se enfocaban a seguían junto con una vida comunitaria.A medida que avanzamos veremos que algunos líderes monásticos se dieron cuenta que el enfocar a la santidad como una negación negativa de la carne en lugar de abrazar positivamente el amor y la verdad de Cristo fue un error y lo trataron de reformar.De hecho, una de las principales enseñanzas de Jesús adoptada por los monjes y aplicada literalmente fue Mateo 19:21, "Vende lo que tienes, y dalo a los pobres." Jesús y los Doce Apóstoles fueron vistos como los monjes ideales.La Iglesia primitiva también se enfrentó al desafío de varios grupos aberrantes que defendieron un ascetismo riguroso y lo utilizaron como una insignia de superioridad moral. Así que algunos cristianos pensaban que una manera de refutar su error era mostrándolos quien era mejor cuando se trataba de una devoción austera.Incluso aquellos creyentes que rechazaron el error del dualismo, justificaban el ascetismo diciendo que renunciaron a lo que era simplemente bueno a favor de lo que era mejor; una manera espiritual más alta de vivir.Entendiéndolo de esta manera, el Monasticismo comenzó como un movimiento de protesta en la Iglesia primitiva. Pero líderes de la Iglesia como Atanasio, Basilio de Cesárea e incluso Agustín se apoderaron de y domesticaron el impulso monástico, estandarizándolo y llevándolo al mundo de la Iglesia.En el Este, <strong><em>mientras que</em></strong> los monjes podrían vivir en un grupo, no buscaron comunidad. No conversaron y trabajaron juntos en una causa común. Simplemente compartían celdas una al lado de la otra. Cada uno siguió su propio horario. Su único contacto fue que comían y oraban juntos. Esta tradición continúa hasta el día de hoy en el Monte Athos en el norte de Grecia, donde los monjes viven en soledad y oración en celdas altas en los acantilados. Los alimentos se les baja a ellos en cestas.Las comunidades monásticas y aquellos que buscan ser monjes o monjas explotaron en su popularidad en el 4º siglo. Esta popularidad nació de una protesta por parte de muchos por la creciente secularización que presenciaron en la iglesia institucional. La persecución que todo el mundo estaba tan listo para que terminara, ahora era vista por muchos casi nostálgicamente. Claro, la Iglesia fue golpeada y perseguida, pero al menos el seguir a Jesús significaba algo y la seriedad con la cual la gente buscaba las cosas espirituales era palpable. Ahora parecía que cada tercera persona se llamaba a sí misma cristiana sin mucha preocupación de ser como Jesús. La vida monástica era una manera de recuperar lo que se había perdido en los días de gloria de la Iglesia, <strong><em>perseguida pero pura</em></strong>.Una de las primeras <strong><em>reglas</em></strong> para las comunidades monásticas fue desarrollada por alguien con quien ya estamos familiarizados, <strong><em>Basilio el Grande</em></strong>, líder de los Padres Capadocios que trabajaron en la comprensión ortodoxa del Credo de Nicea. Basilio nació en una de las familias más notables de la historia Cristiana. Su abuela, su padre, su madre, su hermana y sus dos hermanos menores eran venerados como santos. ¡Wow! – ¡imagínate ser la oveja negra de <strong><em>esa</em></strong> familia! Todo lo que tenías que hacer para llevar esa reputación, seria algo como no hacer tu cama un día.Además de tomar la iniciativa con su hermano Gregorio de Nisa y su amigo Gregorio de Nacianceno en redactar la terminología exacta que se utilizaría para definir la posición ortodoxa sobre la Trinidad, Basilio fue un temprano defensor y organizador de la vida monástica. Siguiendo la indicación de su hermana Macrina, que había fundado un monasterio en algunas de las propiedades de la familia en Ponto, Basilio visitó los ascetas de Siria, Palestina y Egipto, y luego fundó su propio monasterio, también en Ponto alrededor del año 358. Para los monjes de allí elaboró una regla para sus vidas llamada Asceticon; a veces se conoce como las <strong><em>Reglas Largas y Cortas</em></strong>. Consistía en 55 regulaciones principales y 313 reglas menores. Mientras que cada monasterio durante este tiempo seguía su propia orden, muchas cada vez más comenzaron a adoptar el modelo de Basilio.La primera Regla en presentar un rival a la de Basilio fue la <strong><em>Regla de Agustín</em></strong>.En nuestros últimos episodios de Agustín, vimos que cuando regresó a Tagaste, él y sus amigos formaron una comunidad comprometida a servir a Dios. Como el obispo de la iglesia de Hipona, Agustín fundó un monasterio, convirtiendo la casa y propiedad del obispo en una comunidad monástica específicamente para sacerdotes. Se convirtió en un vivero espiritual que produjo muchos obispos Africanos.Estos monjes-sacerdotes fueron un reflejo corporativo del ideal de Agustín para toda la Iglesia: un testimonio del futuro reino de Dios. La Regla asociada con Agustín, y las órdenes monásticas de monjes y monjas que llevan su nombre, enfatizan "Vivir en libertad bajo la gracia". Buscaban que su monasterio fuera un microcosmos de la Ciudad de Dios, anhelando la unión mística con El, pero firmemente arraigados en el amor y el servicio a los demás, tanto dentro de la comunidad como en el mundo.No hay mención de la Regla de Agustín, en su propia obra literaria llamada <em>Retracciones</em> o <em>Catálogo</em> de Possidius, pero hay evidencia de una Regla monástica atribuida a Agustín un siglo después de su muerte. Benedicto de Nursia, a quien veremos también, sabía y fue influenciado por ella, al igual que varios otros fundadores de órdenes religiosas. Hoy en día existen comunidades monásticas que todavía ven sus raíces en la Regla Agustina como el núcleo de la vida de su orden.Un desarrollo crucial en el monaquismo Occidental tuvo lugar en el 6º siglo, cuando Benedicto de Nursia se retiró con un grupo de amigos para tratar de vivir la vida ascética. Esto le llevó a pensar seriamente en la <strong><em>forma </em></strong>en que se debe organizar la "vida religiosa". Benedicto organizó grupos de 12 monjes para vivir juntos en pequeñas comunidades. Luego se trasladó a Monte Casino donde, en el año 529, estableció el monasterio que se convertiría en la sede de la <strong><em>Orden Benedictina</em></strong>. La regla de vida que elaboró allí fue una síntesis de elementos en las reglas existentes para la vida monástica. A partir de este momento, la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong> se estableció como el estandarte para vivir la vida religiosa hasta el siglo XII.La Regla de San Benito logró un equilibrio entre el cuerpo y alma. Su objetivo era moderar y ordenar. Decía que aquellos que se separaban del mundo para vivir vidas dedicadas a Dios no se deberían someter al ascetismo extremo. <strong><em>Debían</em></strong> vivir en la pobreza y la castidad, y en obediencia a su abad, pero <strong><em>no debían</em></strong> sentir la necesidad de brutalizar su carne con cosas como azotes y camisas de pelo. Debían comer moderadamente, pero no morirse de hambre. Debían equilibrar su tiempo de una manera regular y ordenada entre el trabajo manual, la lectura y la oración, - como su verdadera obra para Dios. Había que 7 actos regulares de adoración en el día, conocidos como "<strong><em>horas</em></strong>", atendido por toda la comunidad. En la visión de Benedicto, el yugo monástico debía ser <strong><em>dulce</em></strong>; la carga <strong><em>ligera</em></strong>. El monasterio era una "escuela" para el servicio del Señor, en el cual el alma bautizada progresaba en la vida Cristiana.Una característica común de la vida monástica en el Occidente era que estaba en gran parte reservado para las clases altas. Los siervos no tenían la libertad de convertirse en monjes. Las casas de monjes y monjas eran receptoras de un patrocinio noble y real, porque un noble asumía que al apoyar un esfuerzo tan santo, estaba <strong><em>ganando puntos</em></strong> con Dios. Recuerden también que mientras que el primogénito estaban puestos para heredar todo, los otros hijos eran una posible causa de disturbios si decían pelear el derecho de nacimiento del hermano mayor. Así que estos hijos "extras" de noble nacimiento eran a menudo dados a las comunidades monásticas por sus familias. Se les encargaba llevar el deber religioso de toda la familia. Eran un sustituto espiritual cuya tarea era producir un excedente de piedad de que el resto de la familia se podía aprovechar. Las familias ricas y poderosas dieron tierras a los monasterios, por el bien de las almas de sus miembros. Los gobernantes y los soldados estaban demasiado ocupados para atender sus vidas espirituales como debían, por lo que los "profesionales" fueron sacados de su familia para ayudar haciéndolo en su nombre.Una consecuencia de esto fue que, en la Edad Media<strong><em> posterior</em></strong>, el abad o abadesa era generalmente un hombre o una mujer noble. A menudo era elegida por ser la más alta en estatus por su nacimiento en el monasterio o convento, y no por ningún poder natural de liderazgo o espiritualidad sobresaliente. La cruel caricatura de Chaucer de una priora del siglo XIV representado por a una mujer que hubiera estado mucho más en casa en una casa de campo jugando con sus perros.Este noble patrocinio de las comunidades monásticas fue a la vez una fuente de su éxito económico y de su eventual decadencia moral y espiritual. Las casas monásticas se hicieron ricas y se llenaron de aquellos que no habían elegido entrar en la vida religiosa, pero habían sido puestos allí por los padres, y por lo general se volvieron decadentes. Las <strong><em>Reformas Cluniacas</em></strong> del siglo X fueron una consecuencia del reconocimiento de que se tenía que reformar las cosas para que la Orden Benedictina no se perdiera por completo. En la comunidad de Cluny y las casas que la imitaban, los estándares eran altos, aunque aquí, también, había un peligro de distorsión de la visión Benedictina original. Las Casas Cluniacas tenían reglas adicionales y un grado de rigidez que comprometía la simplicidad original del plan Benedictino.A finales del siglo XI, varios desarrollos alteraron radicalmente el rango de elección para aquellos en el Occidente que querían entrar en un monasterio. El primero fue un cambio de moda, que animó a las parejas casadas de años maduros de decidir poner fin a sus días en la vida monástica. Un caballero que había peleado en las guerras podía llegar a un acuerdo con su esposa de que irían a casas religiosas separadas.Pero esos adultos maduros no fueron los únicos que entraron en los monasterios. Se puso de moda que los más jóvenes se fueran a un monasterio donde la educación era de primer nivel. Entonces los monasterios comenzaron a especializarse en diversas actividades. Fue una época de experimentación.De este período de experimentos salió un nuevo orden inmensamente importante, los Cistercienses. Usaban la regla Benedictina, pero tenían un enfoque diferente de prioridades. La primera fue la determinación de protegerse de los peligros que podían venir de hacerse demasiado ricos.Podrías preguntar, "Espera un momento Lance, ¿cómo podían hacerse ricos las personas que han hecho un voto de pobreza?"Ahí está el roce. Sí, monjes y monjas juraron pobreza. Pero su estilo de vida incluía diligencia en el trabajo. Y algunas mentes brillantes se habían unido a los monasterios, por lo que habían ideado algunos métodos ingeniosos para hacer su trabajo de una manera más productiva, mejorando los rendimientos para los cultivos y la invención de nuevos productos. Siendo hábiles hombres de negocios, trabajaban buenas ofertas y maximizaron las ganancias, y todo esto fue a la cuenta del monasterio. Pero los monjes individuales no se beneficiaron de ello. Los fondos se utilizaron para ampliar los recursos y las instalaciones del monasterio. Esto condujo a ganancias aún mayores. Que luego se utilizo para arreglar el monasterio aún más. Las celdas se pusieron más bonitas, la comida mejor, los jardines más suntuosos, la biblioteca más expansiva. Los monjes tuvieron nuevos hábitos. Exteriormente, las cosas eran las mismas, no poseían nada personalmente, pero, de hecho, su mundo monástico se mejoró significativamente.Los Cistercienses respondieron a esto construyendo casas en lugares remotos y manteniéndolas como alojamientos sencillos y básicos. También hicieron un lugar para personas de clases bajas que tenían vocaciones, pero querían entregarse más completamente a Dios. A estos se les llamaba "<strong><em>hermanos laicos</em></strong>".El sorprendente éxito temprano de los Cistercienses se debió a <strong><em>Bernardo de Claraval</em></strong>. Cuando decidió entrar en un monasterio Cisterciense recién fundado, se llevó consigo a un grupo de sus amigos y parientes. Debido a su habilidad oratoria y elogios para el modelo Cisterciense, el recluto a muchos tan rápidamente que muchas más casas tuvieron que ser fundadas en rápida sucesión. Fue nombrado abad de una de ellos en Claraval, de la cual sale su nombre. Se convirtió en una figura destacada en el mundo monástico y en la política europea. Habló tan conmovedoramente que fue útil como emisario diplomático, así como predicador.Escucharemos más sobre él en un episodio posterior.Otros experimentos monásticos no tuvieron tanto éxito. El querer probar nuevas formas de vida dio una plataforma para algunos esfuerzos medio raros y excéntricos. Siempre hay quienes piensan que su idea es LA forma en que debería ser. Ya sea porque carecen de sentido común o no tienen habilidad para reclutar a otros, se desmoronan. Tantos empujaron los límites de la vida monástica que un escritor pensó que sería útil revisar los modos disponibles en el siglo XII. Su obra cubrió todas las posibilidades de la vida monástica y sacerdotal.El siglo XII vio la creación de nuevas órdenes monásticas. En París, los <strong><em>Victorinos</em></strong> produjeron figuras académicas y profesores destacados. Los <strong><em>Premonstratenses</em></strong> eran un grupo de monjes Occidentales que asumieron la monumental tarea de sanar la grieta entre la iglesia Oriental y Occidental. El problema era que no había un grupo monástico correspondiente EN el Este.Pero me estoy adelantando mientras tratamos de mantener una línea de tiempo narrativa más cercana.En episodios futuros volveremos a visitar a los monjes y monasterios de la Iglesia Oriental y Occidental porque muy a menudo era de sus comunidades que los impulsores de la historia de la iglesia fueron tomados.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se titula – Monjes.Ya vimos a los ermitaños en el Episodio 18 y nos profundizamos en el comienzo del movimiento monástico que creció rápidamente en la Iglesia. Los ermitaños fueron aquellos que dejaron la ciudad para vivir una vid]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="3548" height="2421" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg 3548w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-300x205.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-768x524.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-1030x703.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-1080x737.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks-610x416.jpg 610w" sizes="(max-width: 3548px) 100vw, 3548px" /></p>Este episodio de CS se titula – <em>Monjes.</em>Ya vimos a los <strong><em>ermitaños</em></strong> en el Episodio 18 y nos profundizamos en el comienzo del <strong><em>movimiento monástico</em></strong> que creció rápidamente en la Iglesia. Los <strong><em>ermitaños</em></strong> fueron aquellos que dejaron la ciudad para vivir una vida ultra-ascética de aislamiento; <strong><em>literalmente</em></strong> huyendo del mundo. Otros que anhelaban la vida ascética no podían soportar la falta de comunión y así que se retiraron del mundo para vivir en comunidades aisladas llamadas <strong><em>monasterios y conventos</em></strong>.Los hombres eran llamados <strong><em>monjes</em></strong> y las mujeres; la forma femenina de la misma palabra – <strong><em>nonus, o monjas</em></strong>. En episodios recientes hemos visto que el estilo de vida ascético de ambos ermitaños y monjes fue considerado la expresión ideal de la devoción hacia Dios durante el 4º y 5º siglo. Vamos a pasar un poco más de tiempo mirando la vida del monasterio ahora porque resulta fundamental para el desarrollo de la fe durante la Edad Media, particularmente en Europa Occidental, pero también en el Oriente.Repasemos del Episodio 18 las <strong><em>raíces </em></strong>del Monasticismo…Tiempo libre para conversar sobre la filosofía con los amigos era un pasatiempo muy anhelado en el mundo antiguo. Estaba de moda que las figuras públicas expresaran un anhelo de ese ocio intelectual, o "<strong><em>otium</em></strong>" como lo llamaban; pero, por supuesto, estaban demasiado ocupados sirviendo a su prójimo. Se volvió la moda adoptar la actitud: "Estoy tan ocupado con mis <strong><em>deberes</em></strong>, que no tengo mucho tiempo para mi ‘YO’".Ocasionalmente, como lo describió el famoso orador Romano y Senador Ciceró, obtuvieron tal tiempo para la reflexión filosófica al retirarse a escribir sobre temas como el deber, la amistad y la vejez. Ese imponente intelecto y teólogo Agustín de Hipona tenía el mismo deseo desde joven, y cuando se convirtió en Cristiano en el año 386, dejó su puesto como profesor y orador para dedicar su vida a la contemplación y la escritura. Se retiró con un grupo de amigos, su hijo y su madre, a un hogar en el Lago Como, para discutir, y luego escribir sobre <em>La Vida Feliz</em>, <em>Orden y otros temas de este tipo</em>, en el los cuales tanto la filosofía clásica como el Cristianismo compartían un interés. Cuando regresó a su ciudad natal de Tagaste, en el norte de África, estableció una comunidad en la que él y sus amigos podían llevar una vida monástica, aparte del mundo, estudiando las Escrituras y orando. El contemporáneo de Agustín, <strong><em>Jerónimo</em></strong>; traductor de la Vulgata Latina, sintió el mismo llamado. También él hizo un intento de vivir separado del mundo.La versión <strong><em>Cristiana</em></strong> de este anhelo de una vida de retiro filosófico tenía una diferencia importante con respecto a la versión pagana. Mientras que la lectura y la meditación se mantuvieron como centrales, se añadió el llamado a hacerlo <strong><em>junto con otros</em></strong> que igualmente se habían separado del mundo.Para los monjes y monjas que buscaban esa vida comunitaria, lo crucial era que el llamado a esta forma de vida les permitiera "separarse" y pasar tiempo con Dios en oración y adoración.<strong><em>La oración </em></strong>fue el<strong><em> opus dei, </em></strong>la 'obra de Dios'<strong><em>.</em></strong>Como fue concebido originalmente, convertirse en monje o monja fue un intento de obedecer plenamente el mandamiento de amar a Dios con todo lo que uno es y todo lo que tiene. En la Edad Media, también se entendía como un cumplimiento de la orden de amar al prójimo, ya que se suponía que los monjes y las monjas principalmente oraban por el mundo. Ellos realmente creían que estaban realizando una importante tarea en nombre de las almas perdidas. Así que entre los miembros de un monasterio, estaban los que <strong><em>oraban</em></strong>, los que <strong><em>gobernaban</em></strong> y los que <strong><em>trabajaba</em></strong>n. Los más importantes para la sociedad eran los que oraban. Idealmente, mientras que los monjes y monjas podrían tener diferentes deberes basados en su estación y asignación, todos ellos se dedicaban tanto al trabajo como a la oración.Pero se desarrolló una diferencia entre los movimientos monásticos de Oriente y Occidente.<em>En el Este</em>, los Padres del Desierto establecen el patrón. Eran <strong><em>ermitaños</em></strong> que adoptaron formas extremas del ascetismo, y llegaron a ser considerados como potencias de influencia espiritual; autoridades que podrían ayudar a la gente común con sus problemas. Los <strong><em>Estilitas</em></strong>, por ejemplo, vivían en una plataforma colocada en la cima de una columna; y eran un objeto de reverencia a aquellos que venían a pedir su consejo espiritual. Otros, encerrados lejos del mundo en cuevas o chozas, se negaban a sí mismos el contacto con las tentaciones del mundo, especialmente las mujeres. Había en todo esto una preocupación obvia por los peligros de la carne, que era en parte del legado de la convicción de los dualistas griegos de que la materia o nuestra carne era inherentemente malvada.&nbsp;Quiero hacer una pausa aquí y hacer una observación personal y pastoral. ¡Así que advertencia! – Lo que sigue es una opinión mía...No se puede leer el Nuevo Testamento sin ver un claro llamado a la santidad. Pero esa santidad es una obra de la gracia de Dios cuando el Espíritu Santo empodera al creyente para vivir una vida agradable a Dios. La santidad del Nuevo Testamento es un privilegio gozoso, no una pesada carga y deber. Mejora la vida, nunca la disminuye.Esto es lo que Jesús modeló tan bien, y por qué los buscadores genuinos de Dios se sintieron atraídos hacia él. ¡Era atractivo! No sólo <strong><em>hacía</em></strong> santidad, EL <strong><em>ERA santo</em></strong>. Sin embargo, <strong><em>nadie tenía más vida</em></strong>. ¡Adonde el iba, las cosas muertas <strong><em>venian</em></strong> a la vida!Como seguidores de Jesús, se supone que debemos ser santos de la misma manera. Pero si somos honestos, para muchos, la santidad se concibe como una carga seca, aburrida, que nos mata la vida por la perfección moral.La santidad<strong><em> real </em></strong>no es el mantener reglas religiosas. No es una lista de proscripciones morales; una larga lista de "No’s o te golpearé con la ira divina y arrojaré tu miserable alma en las llamas eternas."La santidad del Nuevo Testamento es una marca de la Vida Real, por la cual Jesús resucitó para darnos. Es Jesús viviendo en y a través de nosotros. La vida santa es una vida que <strong><em>FLORECE</em></strong>.Los Padres del Desierto, ermitaños, y los que siguieron su ejemplo estaban fuertemente influenciados por la visión dualista del mundo griego de que toda Materia era mala y sólo el Espíritu era bueno. La santidad significaba un intento de evitar cualquier pedazo de placer físico mientras que se enfocaban en la vida de la mente. Este pensar fue la fuerza principal que influyó al movimiento monástico mientras se movía tanto en el Este como el Oeste. Pero en el Este, los monjes eran ermitaños que seguían su estilo de vida en aislamiento, mientras que en el Oeste, se enfocaban a seguían junto con una vida comunitaria.A medida que avanzamos veremos que algunos líderes monásticos se dieron cuenta que el enfocar a la santidad como una negación negativa de la carne en lugar de abrazar positivamente el amor y la verdad de Cristo fue un error y lo trataron de reformar.De hecho, una de las principales enseñanzas de Jesús adoptada por los monjes y aplicada literalmente fue Mateo 19:21, "Vende lo que tienes, y dalo a los pobres." Jesús y los Doce Apóstoles fueron vistos como los monjes ideales.La Iglesia primitiva también se enfrentó al desafío de varios grupos aberrantes que defendieron un ascetismo riguroso y lo utilizaron como una insignia de superioridad moral. Así que algunos cristianos pensaban que una manera de refutar su error era mostrándolos quien era mejor cuando se trataba de una devoción austera.Incluso aquellos creyentes que rechazaron el error del dualismo, justificaban el ascetismo diciendo que renunciaron a lo que era simplemente bueno a favor de lo que era mejor; una manera espiritual más alta de vivir.Entendiéndolo de esta manera, el Monasticismo comenzó como un movimiento de protesta en la Iglesia primitiva. Pero líderes de la Iglesia como Atanasio, Basilio de Cesárea e incluso Agustín se apoderaron de y domesticaron el impulso monástico, estandarizándolo y llevándolo al mundo de la Iglesia.En el Este, <strong><em>mientras que</em></strong> los monjes podrían vivir en un grupo, no buscaron comunidad. No conversaron y trabajaron juntos en una causa común. Simplemente compartían celdas una al lado de la otra. Cada uno siguió su propio horario. Su único contacto fue que comían y oraban juntos. Esta tradición continúa hasta el día de hoy en el Monte Athos en el norte de Grecia, donde los monjes viven en soledad y oración en celdas altas en los acantilados. Los alimentos se les baja a ellos en cestas.Las comunidades monásticas y aquellos que buscan ser monjes o monjas explotaron en su popularidad en el 4º siglo. Esta popularidad nació de una protesta por parte de muchos por la creciente secularización que presenciaron en la iglesia institucional. La persecución que todo el mundo estaba tan listo para que terminara, ahora era vista por muchos casi nostálgicamente. Claro, la Iglesia fue golpeada y perseguida, pero al menos el seguir a Jesús significaba algo y la seriedad con la cual la gente buscaba las cosas espirituales era palpable. Ahora parecía que cada tercera persona se llamaba a sí misma cristiana sin mucha preocupación de ser como Jesús. La vida monástica era una manera de recuperar lo que se había perdido en los días de gloria de la Iglesia, <strong><em>perseguida pero pura</em></strong>.Una de las primeras <strong><em>reglas</em></strong> para las comunidades monásticas fue desarrollada por alguien con quien ya estamos familiarizados, <strong><em>Basilio el Grande</em></strong>, líder de los Padres Capadocios que trabajaron en la comprensión ortodoxa del Credo de Nicea. Basilio nació en una de las familias más notables de la historia Cristiana. Su abuela, su padre, su madre, su hermana y sus dos hermanos menores eran venerados como santos. ¡Wow! – ¡imagínate ser la oveja negra de <strong><em>esa</em></strong> familia! Todo lo que tenías que hacer para llevar esa reputación, seria algo como no hacer tu cama un día.Además de tomar la iniciativa con su hermano Gregorio de Nisa y su amigo Gregorio de Nacianceno en redactar la terminología exacta que se utilizaría para definir la posición ortodoxa sobre la Trinidad, Basilio fue un temprano defensor y organizador de la vida monástica. Siguiendo la indicación de su hermana Macrina, que había fundado un monasterio en algunas de las propiedades de la familia en Ponto, Basilio visitó los ascetas de Siria, Palestina y Egipto, y luego fundó su propio monasterio, también en Ponto alrededor del año 358. Para los monjes de allí elaboró una regla para sus vidas llamada Asceticon; a veces se conoce como las <strong><em>Reglas Largas y Cortas</em></strong>. Consistía en 55 regulaciones principales y 313 reglas menores. Mientras que cada monasterio durante este tiempo seguía su propia orden, muchas cada vez más comenzaron a adoptar el modelo de Basilio.La primera Regla en presentar un rival a la de Basilio fue la <strong><em>Regla de Agustín</em></strong>.En nuestros últimos episodios de Agustín, vimos que cuando regresó a Tagaste, él y sus amigos formaron una comunidad comprometida a servir a Dios. Como el obispo de la iglesia de Hipona, Agustín fundó un monasterio, convirtiendo la casa y propiedad del obispo en una comunidad monástica específicamente para sacerdotes. Se convirtió en un vivero espiritual que produjo muchos obispos Africanos.Estos monjes-sacerdotes fueron un reflejo corporativo del ideal de Agustín para toda la Iglesia: un testimonio del futuro reino de Dios. La Regla asociada con Agustín, y las órdenes monásticas de monjes y monjas que llevan su nombre, enfatizan "Vivir en libertad bajo la gracia". Buscaban que su monasterio fuera un microcosmos de la Ciudad de Dios, anhelando la unión mística con El, pero firmemente arraigados en el amor y el servicio a los demás, tanto dentro de la comunidad como en el mundo.No hay mención de la Regla de Agustín, en su propia obra literaria llamada <em>Retracciones</em> o <em>Catálogo</em> de Possidius, pero hay evidencia de una Regla monástica atribuida a Agustín un siglo después de su muerte. Benedicto de Nursia, a quien veremos también, sabía y fue influenciado por ella, al igual que varios otros fundadores de órdenes religiosas. Hoy en día existen comunidades monásticas que todavía ven sus raíces en la Regla Agustina como el núcleo de la vida de su orden.Un desarrollo crucial en el monaquismo Occidental tuvo lugar en el 6º siglo, cuando Benedicto de Nursia se retiró con un grupo de amigos para tratar de vivir la vida ascética. Esto le llevó a pensar seriamente en la <strong><em>forma </em></strong>en que se debe organizar la "vida religiosa". Benedicto organizó grupos de 12 monjes para vivir juntos en pequeñas comunidades. Luego se trasladó a Monte Casino donde, en el año 529, estableció el monasterio que se convertiría en la sede de la <strong><em>Orden Benedictina</em></strong>. La regla de vida que elaboró allí fue una síntesis de elementos en las reglas existentes para la vida monástica. A partir de este momento, la <strong><em>Regla de San Benito</em></strong> se estableció como el estandarte para vivir la vida religiosa hasta el siglo XII.La Regla de San Benito logró un equilibrio entre el cuerpo y alma. Su objetivo era moderar y ordenar. Decía que aquellos que se separaban del mundo para vivir vidas dedicadas a Dios no se deberían someter al ascetismo extremo. <strong><em>Debían</em></strong> vivir en la pobreza y la castidad, y en obediencia a su abad, pero <strong><em>no debían</em></strong> sentir la necesidad de brutalizar su carne con cosas como azotes y camisas de pelo. Debían comer moderadamente, pero no morirse de hambre. Debían equilibrar su tiempo de una manera regular y ordenada entre el trabajo manual, la lectura y la oración, - como su verdadera obra para Dios. Había que 7 actos regulares de adoración en el día, conocidos como "<strong><em>horas</em></strong>", atendido por toda la comunidad. En la visión de Benedicto, el yugo monástico debía ser <strong><em>dulce</em></strong>; la carga <strong><em>ligera</em></strong>. El monasterio era una "escuela" para el servicio del Señor, en el cual el alma bautizada progresaba en la vida Cristiana.Una característica común de la vida monástica en el Occidente era que estaba en gran parte reservado para las clases altas. Los siervos no tenían la libertad de convertirse en monjes. Las casas de monjes y monjas eran receptoras de un patrocinio noble y real, porque un noble asumía que al apoyar un esfuerzo tan santo, estaba <strong><em>ganando puntos</em></strong> con Dios. Recuerden también que mientras que el primogénito estaban puestos para heredar todo, los otros hijos eran una posible causa de disturbios si decían pelear el derecho de nacimiento del hermano mayor. Así que estos hijos "extras" de noble nacimiento eran a menudo dados a las comunidades monásticas por sus familias. Se les encargaba llevar el deber religioso de toda la familia. Eran un sustituto espiritual cuya tarea era producir un excedente de piedad de que el resto de la familia se podía aprovechar. Las familias ricas y poderosas dieron tierras a los monasterios, por el bien de las almas de sus miembros. Los gobernantes y los soldados estaban demasiado ocupados para atender sus vidas espirituales como debían, por lo que los "profesionales" fueron sacados de su familia para ayudar haciéndolo en su nombre.Una consecuencia de esto fue que, en la Edad Media<strong><em> posterior</em></strong>, el abad o abadesa era generalmente un hombre o una mujer noble. A menudo era elegida por ser la más alta en estatus por su nacimiento en el monasterio o convento, y no por ningún poder natural de liderazgo o espiritualidad sobresaliente. La cruel caricatura de Chaucer de una priora del siglo XIV representado por a una mujer que hubiera estado mucho más en casa en una casa de campo jugando con sus perros.Este noble patrocinio de las comunidades monásticas fue a la vez una fuente de su éxito económico y de su eventual decadencia moral y espiritual. Las casas monásticas se hicieron ricas y se llenaron de aquellos que no habían elegido entrar en la vida religiosa, pero habían sido puestos allí por los padres, y por lo general se volvieron decadentes. Las <strong><em>Reformas Cluniacas</em></strong> del siglo X fueron una consecuencia del reconocimiento de que se tenía que reformar las cosas para que la Orden Benedictina no se perdiera por completo. En la comunidad de Cluny y las casas que la imitaban, los estándares eran altos, aunque aquí, también, había un peligro de distorsión de la visión Benedictina original. Las Casas Cluniacas tenían reglas adicionales y un grado de rigidez que comprometía la simplicidad original del plan Benedictino.A finales del siglo XI, varios desarrollos alteraron radicalmente el rango de elección para aquellos en el Occidente que querían entrar en un monasterio. El primero fue un cambio de moda, que animó a las parejas casadas de años maduros de decidir poner fin a sus días en la vida monástica. Un caballero que había peleado en las guerras podía llegar a un acuerdo con su esposa de que irían a casas religiosas separadas.Pero esos adultos maduros no fueron los únicos que entraron en los monasterios. Se puso de moda que los más jóvenes se fueran a un monasterio donde la educación era de primer nivel. Entonces los monasterios comenzaron a especializarse en diversas actividades. Fue una época de experimentación.De este período de experimentos salió un nuevo orden inmensamente importante, los Cistercienses. Usaban la regla Benedictina, pero tenían un enfoque diferente de prioridades. La primera fue la determinación de protegerse de los peligros que podían venir de hacerse demasiado ricos.Podrías preguntar, "Espera un momento Lance, ¿cómo podían hacerse ricos las personas que han hecho un voto de pobreza?"Ahí está el roce. Sí, monjes y monjas juraron pobreza. Pero su estilo de vida incluía diligencia en el trabajo. Y algunas mentes brillantes se habían unido a los monasterios, por lo que habían ideado algunos métodos ingeniosos para hacer su trabajo de una manera más productiva, mejorando los rendimientos para los cultivos y la invención de nuevos productos. Siendo hábiles hombres de negocios, trabajaban buenas ofertas y maximizaron las ganancias, y todo esto fue a la cuenta del monasterio. Pero los monjes individuales no se beneficiaron de ello. Los fondos se utilizaron para ampliar los recursos y las instalaciones del monasterio. Esto condujo a ganancias aún mayores. Que luego se utilizo para arreglar el monasterio aún más. Las celdas se pusieron más bonitas, la comida mejor, los jardines más suntuosos, la biblioteca más expansiva. Los monjes tuvieron nuevos hábitos. Exteriormente, las cosas eran las mismas, no poseían nada personalmente, pero, de hecho, su mundo monástico se mejoró significativamente.Los Cistercienses respondieron a esto construyendo casas en lugares remotos y manteniéndolas como alojamientos sencillos y básicos. También hicieron un lugar para personas de clases bajas que tenían vocaciones, pero querían entregarse más completamente a Dios. A estos se les llamaba "<strong><em>hermanos laicos</em></strong>".El sorprendente éxito temprano de los Cistercienses se debió a <strong><em>Bernardo de Claraval</em></strong>. Cuando decidió entrar en un monasterio Cisterciense recién fundado, se llevó consigo a un grupo de sus amigos y parientes. Debido a su habilidad oratoria y elogios para el modelo Cisterciense, el recluto a muchos tan rápidamente que muchas más casas tuvieron que ser fundadas en rápida sucesión. Fue nombrado abad de una de ellos en Claraval, de la cual sale su nombre. Se convirtió en una figura destacada en el mundo monástico y en la política europea. Habló tan conmovedoramente que fue útil como emisario diplomático, así como predicador.Escucharemos más sobre él en un episodio posterior.Otros experimentos monásticos no tuvieron tanto éxito. El querer probar nuevas formas de vida dio una plataforma para algunos esfuerzos medio raros y excéntricos. Siempre hay quienes piensan que su idea es LA forma en que debería ser. Ya sea porque carecen de sentido común o no tienen habilidad para reclutar a otros, se desmoronan. Tantos empujaron los límites de la vida monástica que un escritor pensó que sería útil revisar los modos disponibles en el siglo XII. Su obra cubrió todas las posibilidades de la vida monástica y sacerdotal.El siglo XII vio la creación de nuevas órdenes monásticas. En París, los <strong><em>Victorinos</em></strong> produjeron figuras académicas y profesores destacados. Los <strong><em>Premonstratenses</em></strong> eran un grupo de monjes Occidentales que asumieron la monumental tarea de sanar la grieta entre la iglesia Oriental y Occidental. El problema era que no había un grupo monástico correspondiente EN el Este.Pero me estoy adelantando mientras tratamos de mantener una línea de tiempo narrativa más cercana.En episodios futuros volveremos a visitar a los monjes y monasterios de la Iglesia Oriental y Occidental porque muy a menudo era de sus comunidades que los impulsores de la historia de la iglesia fueron tomados.&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/33%20Monjes.mp3" length="18291716" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS se titula – Monjes.Ya vimos a los ermitaños en el Episodio 18 y nos profundizamos en el comienzo del movimiento monástico que creció rápidamente en la Iglesia. Los ermitaños fueron aquellos que dejaron la ciudad para vivir una vida ultra-ascética de aislamiento; literalmente huyendo del mundo. Otros que anhelaban la vida ascética no podían soportar la falta de comunión y así que se retiraron del mundo para vivir en comunidades aisladas llamadas monasterios y conventos.Los hombres eran llamados monjes y las mujeres; la forma femenina de la misma palabra – nonus, o monjas. En episodios recientes hemos visto que el estilo de vida ascético de ambos ermitaños y monjes fue considerado la expresión ideal de la devoción hacia Dios durante el 4º y 5º siglo. Vamos a pasar un poco más de tiempo mirando la vida del monasterio ahora porque resulta fundamental para el desarrollo de la fe durante la Edad Media, particularmente en Europa Occidental, pero también en el Oriente.Repasemos del Episodio 18 las raíces del Monasticismo…Tiempo libre para conversar sobre la filosofía con los amigos era un pasatiempo muy anhelado en el mundo antiguo. Estaba de moda que las figuras públicas expresaran un anhelo de ese ocio intelectual, o "otium" como lo llamaban; pero, por supuesto, estaban demasiado ocupados sirviendo a su prójimo. Se volvió la moda adoptar la actitud: "Estoy tan ocupado con mis deberes, que no tengo mucho tiempo para mi ‘YO’".Ocasionalmente, como lo describió el famoso orador Romano y Senador Ciceró, obtuvieron tal tiempo para la reflexión filosófica al retirarse a escribir sobre temas como el deber, la amistad y la vejez. Ese imponente intelecto y teólogo Agustín de Hipona tenía el mismo deseo desde joven, y cuando se convirtió en Cristiano en el año 386, dejó su puesto como profesor y orador para dedicar su vida a la contemplación y la escritura. Se retiró con un grupo de amigos, su hijo y su madre, a un hogar en el Lago Como, para discutir, y luego escribir sobre La Vida Feliz, Orden y otros temas de este tipo, en el los cuales tanto la filosofía clásica como el Cristianismo compartían un interés. Cuando regresó a su ciudad natal de Tagaste, en el norte de África, estableció una comunidad en la que él y sus amigos podían llevar una vida monástica, aparte del mundo, estudiando las Escrituras y orando. El contemporáneo de Agustín, Jerónimo; traductor de la Vulgata Latina, sintió el mismo llamado. También él hizo un intento de vivir separado del mundo.La versión Cristiana de este anhelo de una vida de retiro filosófico tenía una diferencia importante con respecto a la versión pagana. Mientras que la lectura y la meditación se mantuvieron como centrales, se añadió el llamado a hacerlo junto con otros que igualmente se habían separado del mundo.Para los monjes y monjas que buscaban esa vida comunitaria, lo crucial era que el llamado a esta forma de vida les permitiera "separarse" y pasar tiempo con Dios en oración y adoración.La oración fue el opus dei, la 'obra de Dios'.Como fue concebido originalmente, convertirse en monje o monja fue un intento de obedecer plenamente el mandamiento de amar a Dios con todo lo que uno es y todo lo que tiene. En la Edad Media, también se entendía como un cumplimiento de la orden de amar al prójimo, ya que se suponía que los monjes y las monjas principalmente oraban por el mundo. Ellos realmente creían que estaban realizando una importante tarea en nombre de las almas perdidas. Así que entre los miembros de un monasterio, estaban los que oraban, los que gobernaban y los que trabajaban. Los más importantes para la sociedad eran los que oraban. Idealmente, mientras que los monjes y monjas podrían tener diferentes deberes basados en su estación y asignación, todos ellos se dedicaban tanto al trabajo como a la oración.Pero se desarrolló una diferencia entre los movimientos monásticos de Oriente y Occidente.En el Este, los Padres del Desierto es]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg</ssp:url> <ssp:title>33-Monjes</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS se titula – Monjes.Ya vimos a los ermitaños en el Episodio 18 y nos profundizamos en el comienzo del movimiento monástico que creció rápidamente en la Iglesia. Los ermitaños fueron aquellos que dejaron la ciudad para vivir una vida ultra-ascética de aislamiento; literalmente huyendo del mundo. Otros que anhelaban la vida ascética no podían soportar la falta de comunión y así que se retiraron del mundo para vivir en comunidades aisladas llamadas monasterios y conventos.Los hombres eran llamados monjes y las mujeres; la forma femenina de la misma palabra – nonus, o monjas. En episodios recientes hemos visto que el estilo de vida ascético de ambos ermitaños y monjes fue considerado la expresión ideal de la devoción hacia Dios durante el 4º y 5º siglo. Vamos a pasar un poco más de tiempo mirando la vida del monasterio ahora porque resulta fundamental para el desarrollo de la fe durante la Edad Media, particularmente en Europa Occidental, pero también en el Orie]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/04/Monks.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>32-Augustin Parte 2</title><link>https://sanctorum.us/32-augustin-parte-2/</link> <pubDate>Wed, 30 Sep 2020 19:05:11 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211597</guid> <description><![CDATA[<p><img width="600" height="370" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-02.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-02.jpg 600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-02-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>Este episodio de CS se titula "<strong><em>Agustín – Parte 2</em></strong>".Agustín escribió una obra llamada <em>Retracciones</em> en la que enumera los muchos libros y tratados que había escrito. A cada obra se le da un resumen y añaden notas adicionales que muestran el desarrollo de su pensamiento a lo largo del tiempo.Escribió unos 113 libros y tratados, cerca de 250 cartas, algunas de las cuales son tratados en sí, y 500 sermones.Aquí hay un resumen de algunos de ellos ...La mejor introducción a los pensamientos de Agustín es su <em>Enquiridión</em>, también conocido como <em>Sobre Fe, Esperanza, y Amor.</em> La sección sobre la fe es una exposición del <em>Credo de los Apóstoles</em>. La esperanza se captura en la Oración del Señor, mientras que el amor es el resumen de los Mandamientos.<em>Sobre la Enseñanza Cristiana </em>es la teología de las Escrituras de Agustín; <strong><em>lo que</em></strong> enseña, cómo debe ser <strong><em>entendida</em></strong>, y una <strong><em>teología práctica</em></strong> sobre cómo compartirla. Es aquí donde desarrolló el principio fundamental de la <strong><em>analogía de la fe</em></strong>. Establece la regla de que ninguna enseñanza que es contraria al tenor general y a la historia de las Escrituras puede desarrollarse a partir de algún pasaje en particular. La historia de la herejía y las sectas seudó cristianas deja claro que la mayoría de ellas violan esta regla básica de la hermenéutica.<em>Sobre la Catequiza de los no Instruidos </em>da una forma larga y corta de cómo tratar con los que están investigando la fe.Agustín, <em>Sobre el Bien del Matrimonio</em> afirma los beneficios del matrimonio como traer hijos al mundo, proteger la fidelidad y en que sirve como la imagen de Cristo y la Iglesia. Aunque, de acuerdo con la sensibilidad de la época, dejó clara la posición superior del celibato.Poco después de llegar a casa en Tagaste, alrededor del año 389, Agustín escribió lo cuál es probablemente <strong><em>su obra más famosa</em></strong>: <em>Confesiones</em>. La palabra significaba más de lo que normalmente lo hace hoy en día. Sí, habla de su <strong><em>confesión</em></strong> del pecado, pero Agustín también quiso usar la palabra como su <strong><em><u>profesión</u></em></strong> de fe y una <strong><em>declaración</em></strong> de la bondad de Dios. Completada en el año 401, en la obra expone todo al descubrir su alma. Describe su vida antes de su conversión, los acontecimientos que condujeron a su conversión, y su camino de regreso al norte de África. <em>Las Confesiones de San Agustín</em> se cuenta como una de las mayores obras autobiográficas de todos los tiempos. Contiene la cita dicha frecuentemente "Nos has hecho para Ti, Oh Dios, y nuestros corazones están inquietos, hasta que encuentren su descanso en Ti" en el primer párrafo. Académicos y estudiantes de literatura antigua se conmuevan por el análisis notablemente sincero y perceptivo de Agustín en su lucha contra el pecado. En un momento nos comparte la lucha que tuvo con la lujuria de esta manera. Grita a los cielos: "Dame la castidad y el santo deseo; Sólo que aún no."Después de las Confesiones, la obra más importante de Agustín, y en la que trabajó durante 14 años, es <em>La Ciudad de Dios</em>. Este es sin duda la culminación de la apologética Cristiana Latina y se convirtió en el plano arquitectónico de la Edad Media.Comenzó como una respuesta al Saqueo de Roma por los Godos en el año 410. Aunque Roma ya no era la capital del Imperio, seguía siendo el símbolo perdurable del mismo. Los paganos protestaron con voces altas que Roma fue saqueada porque los viejos dioses estaban furiosos de haber sido abandonados; arrojados por esa nueva deidad que venia del Medio Oriente llamado Jesús.Agustín <strong><em>comenzó</em></strong> el trabajo como una respuesta a esa acusación condenable. Se convirtió en una filosofía integral de la historia; una apologética elocuente por lo que llegaría a ser conocida como la <strong><em>Visión Providencial de la Historia</em></strong>.Agustín postuló 2 ciudades; Uno del mundo, la otra del Cielo. Estas 2 ciudades son el resultado de 2 tipos de amor; el amor de sí mismo y el amor de Dios. Comienza con una parte negativa y una apologética que ataca al paganismo y sus afirmaciones en contra de la Fe. Le sigue una sección que es positiva, y describe la filosofía de la historia según Agustín. Describe el origen, el progreso y la culminación de ambas ciudades. Cuando digo "ciudad" piensan en la <strong><em>sociedad</em></strong>, porque eso es lo que Agustín quiso decir.Con una descripción como esta, y la mayoría de las otras, puede parecernos que Agustín plantea las 2 ciudades como <strong><em>siempre distintas</em></strong>. Ese no es el caso; más bien, son, al menos como las vemos manifestarse en el mundo, siempre confundidas y mezcladas; sin embargo, siempre en desacuerdo.En sus obras mas tempranas, Agustín estableció un patrón para la historia como progresando desde ...<ul><li>Antes de la Ley,</li><li>Bajo la Ley,</li><li>Bajo la Gracia,</li><li>Y en Paz</li></ul> Estas correspondían también al camino espiritual del creyente individual. Agustín también estableció 7 períodos de la historia basados en las semanas de la Creación. Cinco de ellas cayeron bajo el Antiguo Testamento, una en el nuevo, y la 7ª era el Milenio, que en esta obra anterior describió como viniendo <strong><em>después</em></strong> del regreso de Jesús.Pero en La Ciudad de Dios, la idea de la historia según Agustín era Amilennial. Puso a los 1000 años de Apocalipsis 20 como simbólicos o de la era de la Iglesia o como el resumen final de la historia. <strong><em>ESE</em></strong> punto de vista reemplazó a la escatología milenaria <strong><em>literal</em></strong> y lo que anteriormente había sido la posición de la Iglesia hasta ese momento. La posición Amilennial se convirtió en la opinión dominante en el cristianismo occidental a través de la Edad Media y más allá.<em>La Ciudad de Dios </em>es tan noble en su tratamiento de la teología y filosofía que ha seguido como una declaración clásica de los puntos de vista de los cristianos sobre una diversidad de temas impactantes. Agustín trata con temas como violación, aborto y suicidio.Muchos historiadores consideran a Agustín <strong><em>el pensador cristiano más importante e influyente</em></strong>, desde el apóstol Pablo hasta los Reformadores Lutero y Calvino, que ambos se basaron en gran medida en su obra.Cuando se convirtió en obispo en Hipona, los Donatistas todavía prosperaban en el Norte de África, y en algunos lugares formaban la mayoría. Agustín apoyó la posición romana contra ellos.Haciendo repaso, los Donatistas abogaron por una iglesia <strong><em>pura</em></strong>, dirigida por obispos que no habían cedido a la persecución, retractado su fe o entregado las Escrituras para ser quemados, y luego, cuando pasaba la persecución, se les permitió regresar a su puesto. Roma dijo que esos obispos y sacerdotes caídos <strong><em>podrían</em></strong> ser restaurados. Los Donatistas dijeron que <strong><em>NO</em></strong> podían y que cualquier servicio que realizaban no era válido. Los Donatistas estaban profundamente molestos porque el Obispo de Roma dio la bienvenida a estos sacerdotes caídos de nuevo en sus posiciones como líderes.Agustín argumentó en contra de los Donatistas, diciendo que según la parábola de Jesús del trigo y la cizaña, la Iglesia era una <strong><em>multitud mixta</em></strong>; sosteniendo tanto a los perdidos como a los salvados.Ahora: Tengo que admitir que estoy en un poco pérdido para ver cómo <strong><em>eso</em></strong> justificaba permitir que los apóstatas recuperan <u>posiciones de liderazgo</u> en la iglesia.Vamos ponerlo en el contexto de un problema que vemos a veces hoy en día. ¿Debe un pastor que comete adulterio, y es <strong><em>atrapado</em></strong>, no uno que se arrepiente antes de ser sorprendido; ¿deberíamos permitirle volver a su rol de pastor sólo porque rompe con su amante?Para Agustín, el problema no era tanto que estos sacerdotes y obispos caídos podían volver a sus funciones; era la cuestión de que si su servicio religioso tenía o no alguna eficacia para aquellos que habían atendido; en áreas como la Comunión y el Bautismo.Agustín difería con los Donatistas en cuanto a la validez de estos bautismos y la comunión servida por sacerdotes caídos. Los Donatistas afirmaban que un apóstata había <strong><em>perdido </em></strong>la <strong><em>autoridad</em></strong> para administrar estos ritos. Agustín dijo que la posición moral y espiritual de un sacerdote no era importante, sólo que él era <strong><em>consciente</em></strong> de que otorgaba la gracia de Dios a los demás al bautizar y servir a la comunión.Si bien, sin duda muchos de nosotros estaríamos de acuerdo en que no es la excelencia moral del ministro oficiante la que determina el valor de la comunión y el bautismo, lo que seguramente algunos de nuestros oyentes encontrarán difícil es la idea de que una gracia especial es comunicada POR un sacerdote, a través de estos rituales.Verás, esto nos lleva a una controversia mucho más tarde que surgirá durante la Reforma. ¿Los sacramentos <strong><em>transmiten gracia</em></strong> o su propósito es ser <strong><em>recordatorios </em></strong>que señalan un acontecimiento histórico por el que renovamos nuestra fe? Fíjate que NO dije, son MERAMENTE recordatorios, porque eso va demasiado lejos y tergiversa la posición de los Reformistas radicales, pero <strong><em>ese</em></strong> es un tema para un episodio mucho más tarde.El argumento de Agustín en este punto sentó las bases de la doctrina de la Iglesia Católica Romana de que un sacerdote ordenado se <strong><em>convierte</em></strong> en el canal de gracia para los miembros de la iglesia. La siguiente parada para ese tren es el <strong><em>Sacramentalismo</em></strong> y el<strong><em> Sacerdotalismo</em></strong>.El apoyo de Agustín a la iglesia Romana y al Obispo en la controversia Donatista incluyó el <strong><em>uso de la fuerza </em></strong>para reprimir a sus rivales y obligarlos a aceptar la política de la iglesia. En otro ejemplo de su mal uso de las Escrituras citó Lucas 14:23, donde en la parábola del banquete el anfitrión dijo: "Obligarlos a entrar". Agustín usó esto para justificar obligar a los que se oponían a cumplir. Esto de nuevo parece una aplicación extraña de un pasaje que se explica por sí mismo. Los sirvientes del anfitrión no salieron a las calles y <strong><em>golpearon</em></strong> a la gente; conduciéndolos con látigos hacia el banquete.Ahora: Reconozco el peso histórico y la importancia asignada a Agustín de Hipona. Fue un intelecto imponente que hizo una importante contribución a la teología Cristiana. No se puede negar eso. Pero hay mucho en su trabajo que parece a algunos, y yo soy uno, que es <strong><em>inconsistente</em></strong>, incluso <strong><em>contradictorio</em></strong>. Por ejemplo, hace un momento mencioné que Agustín desarrolló el principio hermenéutico de la <strong><em>Analogía de la Fe</em></strong>, una regla que destroza el justificar el uso de la fuerza para obligar a seguir la política eclesiástica utilizando Lucas 14:23.Después de su refutación del Donatismo, Agustín centró su impresionante atención intelectual en la enseñanza de un monje Británico llamado Pelagio. El Pelagianismo era una forma cristianizada de estoicismo Griego. Pelagio dijo que los humanos no son pecadores por naturaleza; que son agentes morales libres que se convierten en pecadores al pecar y que era posible vivir sin pecado aparte del empoderamiento del Espíritu Santo. Pelagio creía que la muerte de Jesús expía pecados, pero que los humanos poseían el poder en sí mismos para vivir vidas santas. La propia experiencia de Agustín con el pecado demostró que Pelagio estaba equivocado y argumentó enérgicamente en contra de sus ideas. Agustín dijo que toda la raza humana estaba <strong><em>en Adán</em></strong> y cuando cayo, todos cayeron con él y el pecado se paso a todos. Los pecadores, argumentó Agustín, no sólo son <strong><em>salvados</em></strong> por la gracia de Dios, son <strong><em>mantenidos </em></strong>por ella y sólo pueden vivir vidas honorables a Dios a través del poder del Espíritu Santo. Enseñó que Dios elige <strong><em>sólo a algunos</em></strong> para ser salvos y otorga esta gracia salvadora <strong><em>a través de la iglesia</em></strong> mediante el bautismo y la comunión.Este es otro ejemplo de la confusa teología de Agustín. Decía que sólo aquellos que se unían a la iglesia <strong><em>visible</em></strong> recibían gracia, luego se dio la media vuelta y dijo que la salvación es un asunto <strong><em>privado</em></strong> entre Dios y el individuo. Fue la <strong><em>primera</em></strong> idea que puso el fundamento de la Iglesia Romana para ser el único agente de otorgar gracia, y la enseñanza <strong><em>posterior</em></strong> que formó el punto de vista de la Reforma Protestante de salvación. Uno tiene que preguntarse qué pensaba Agustín que <strong><em>era</em></strong> la gracia <strong><em>inmerecida</em></strong>, si unirse a una iglesia, ser bautizado y tomar la comunión la podía <strong><em>adquirir</em></strong>.Ayudó a desarrollar la doctrina del purgatorio y así hizo hincapié en el valor del bautismo y la comunión como un medio para otorgar gracia en lo cual las falsas doctrinas de la <strong><em>regeneración bautismal</em></strong> y el <strong><em>sacramentalismo</em></strong> fueron resultados lógicos de sus puntos de vista.Cuando Agustín se acercaba a sus últimos días, los Vándalos que habían saqueado Roma, cruzaron el estrecho de Gibraltar y arrasaron hacia el Este para asediar a Hipona. Dos meses después que empezó el sitio, murió Agustín y un año más tarde, cuando la ciudad finalmente cayó, los Vándalos entraron para encontrar a todos muertos o muertos de hambre. Aunque destruyeron la mayor parte de la ciudad, por respeto al renombrado Agustín, dejaron su iglesia intacta.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se titula Agustín – Parte 2.Agustín escribió una obra llamada Retracciones en la que enumera los muchos libros y tratados que había escrito. A cada obra se le da un resumen y añaden notas adicionales que muestran el desarrollo de ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="600" height="370" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-02.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-02.jpg 600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-02-300x185.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>Este episodio de CS se titula "<strong><em>Agustín – Parte 2</em></strong>".Agustín escribió una obra llamada <em>Retracciones</em> en la que enumera los muchos libros y tratados que había escrito. A cada obra se le da un resumen y añaden notas adicionales que muestran el desarrollo de su pensamiento a lo largo del tiempo.Escribió unos 113 libros y tratados, cerca de 250 cartas, algunas de las cuales son tratados en sí, y 500 sermones.Aquí hay un resumen de algunos de ellos ...La mejor introducción a los pensamientos de Agustín es su <em>Enquiridión</em>, también conocido como <em>Sobre Fe, Esperanza, y Amor.</em> La sección sobre la fe es una exposición del <em>Credo de los Apóstoles</em>. La esperanza se captura en la Oración del Señor, mientras que el amor es el resumen de los Mandamientos.<em>Sobre la Enseñanza Cristiana </em>es la teología de las Escrituras de Agustín; <strong><em>lo que</em></strong> enseña, cómo debe ser <strong><em>entendida</em></strong>, y una <strong><em>teología práctica</em></strong> sobre cómo compartirla. Es aquí donde desarrolló el principio fundamental de la <strong><em>analogía de la fe</em></strong>. Establece la regla de que ninguna enseñanza que es contraria al tenor general y a la historia de las Escrituras puede desarrollarse a partir de algún pasaje en particular. La historia de la herejía y las sectas seudó cristianas deja claro que la mayoría de ellas violan esta regla básica de la hermenéutica.<em>Sobre la Catequiza de los no Instruidos </em>da una forma larga y corta de cómo tratar con los que están investigando la fe.Agustín, <em>Sobre el Bien del Matrimonio</em> afirma los beneficios del matrimonio como traer hijos al mundo, proteger la fidelidad y en que sirve como la imagen de Cristo y la Iglesia. Aunque, de acuerdo con la sensibilidad de la época, dejó clara la posición superior del celibato.Poco después de llegar a casa en Tagaste, alrededor del año 389, Agustín escribió lo cuál es probablemente <strong><em>su obra más famosa</em></strong>: <em>Confesiones</em>. La palabra significaba más de lo que normalmente lo hace hoy en día. Sí, habla de su <strong><em>confesión</em></strong> del pecado, pero Agustín también quiso usar la palabra como su <strong><em><u>profesión</u></em></strong> de fe y una <strong><em>declaración</em></strong> de la bondad de Dios. Completada en el año 401, en la obra expone todo al descubrir su alma. Describe su vida antes de su conversión, los acontecimientos que condujeron a su conversión, y su camino de regreso al norte de África. <em>Las Confesiones de San Agustín</em> se cuenta como una de las mayores obras autobiográficas de todos los tiempos. Contiene la cita dicha frecuentemente "Nos has hecho para Ti, Oh Dios, y nuestros corazones están inquietos, hasta que encuentren su descanso en Ti" en el primer párrafo. Académicos y estudiantes de literatura antigua se conmuevan por el análisis notablemente sincero y perceptivo de Agustín en su lucha contra el pecado. En un momento nos comparte la lucha que tuvo con la lujuria de esta manera. Grita a los cielos: "Dame la castidad y el santo deseo; Sólo que aún no."Después de las Confesiones, la obra más importante de Agustín, y en la que trabajó durante 14 años, es <em>La Ciudad de Dios</em>. Este es sin duda la culminación de la apologética Cristiana Latina y se convirtió en el plano arquitectónico de la Edad Media.Comenzó como una respuesta al Saqueo de Roma por los Godos en el año 410. Aunque Roma ya no era la capital del Imperio, seguía siendo el símbolo perdurable del mismo. Los paganos protestaron con voces altas que Roma fue saqueada porque los viejos dioses estaban furiosos de haber sido abandonados; arrojados por esa nueva deidad que venia del Medio Oriente llamado Jesús.Agustín <strong><em>comenzó</em></strong> el trabajo como una respuesta a esa acusación condenable. Se convirtió en una filosofía integral de la historia; una apologética elocuente por lo que llegaría a ser conocida como la <strong><em>Visión Providencial de la Historia</em></strong>.Agustín postuló 2 ciudades; Uno del mundo, la otra del Cielo. Estas 2 ciudades son el resultado de 2 tipos de amor; el amor de sí mismo y el amor de Dios. Comienza con una parte negativa y una apologética que ataca al paganismo y sus afirmaciones en contra de la Fe. Le sigue una sección que es positiva, y describe la filosofía de la historia según Agustín. Describe el origen, el progreso y la culminación de ambas ciudades. Cuando digo "ciudad" piensan en la <strong><em>sociedad</em></strong>, porque eso es lo que Agustín quiso decir.Con una descripción como esta, y la mayoría de las otras, puede parecernos que Agustín plantea las 2 ciudades como <strong><em>siempre distintas</em></strong>. Ese no es el caso; más bien, son, al menos como las vemos manifestarse en el mundo, siempre confundidas y mezcladas; sin embargo, siempre en desacuerdo.En sus obras mas tempranas, Agustín estableció un patrón para la historia como progresando desde ...<ul><li>Antes de la Ley,</li><li>Bajo la Ley,</li><li>Bajo la Gracia,</li><li>Y en Paz</li></ul> Estas correspondían también al camino espiritual del creyente individual. Agustín también estableció 7 períodos de la historia basados en las semanas de la Creación. Cinco de ellas cayeron bajo el Antiguo Testamento, una en el nuevo, y la 7ª era el Milenio, que en esta obra anterior describió como viniendo <strong><em>después</em></strong> del regreso de Jesús.Pero en La Ciudad de Dios, la idea de la historia según Agustín era Amilennial. Puso a los 1000 años de Apocalipsis 20 como simbólicos o de la era de la Iglesia o como el resumen final de la historia. <strong><em>ESE</em></strong> punto de vista reemplazó a la escatología milenaria <strong><em>literal</em></strong> y lo que anteriormente había sido la posición de la Iglesia hasta ese momento. La posición Amilennial se convirtió en la opinión dominante en el cristianismo occidental a través de la Edad Media y más allá.<em>La Ciudad de Dios </em>es tan noble en su tratamiento de la teología y filosofía que ha seguido como una declaración clásica de los puntos de vista de los cristianos sobre una diversidad de temas impactantes. Agustín trata con temas como violación, aborto y suicidio.Muchos historiadores consideran a Agustín <strong><em>el pensador cristiano más importante e influyente</em></strong>, desde el apóstol Pablo hasta los Reformadores Lutero y Calvino, que ambos se basaron en gran medida en su obra.Cuando se convirtió en obispo en Hipona, los Donatistas todavía prosperaban en el Norte de África, y en algunos lugares formaban la mayoría. Agustín apoyó la posición romana contra ellos.Haciendo repaso, los Donatistas abogaron por una iglesia <strong><em>pura</em></strong>, dirigida por obispos que no habían cedido a la persecución, retractado su fe o entregado las Escrituras para ser quemados, y luego, cuando pasaba la persecución, se les permitió regresar a su puesto. Roma dijo que esos obispos y sacerdotes caídos <strong><em>podrían</em></strong> ser restaurados. Los Donatistas dijeron que <strong><em>NO</em></strong> podían y que cualquier servicio que realizaban no era válido. Los Donatistas estaban profundamente molestos porque el Obispo de Roma dio la bienvenida a estos sacerdotes caídos de nuevo en sus posiciones como líderes.Agustín argumentó en contra de los Donatistas, diciendo que según la parábola de Jesús del trigo y la cizaña, la Iglesia era una <strong><em>multitud mixta</em></strong>; sosteniendo tanto a los perdidos como a los salvados.Ahora: Tengo que admitir que estoy en un poco pérdido para ver cómo <strong><em>eso</em></strong> justificaba permitir que los apóstatas recuperan <u>posiciones de liderazgo</u> en la iglesia.Vamos ponerlo en el contexto de un problema que vemos a veces hoy en día. ¿Debe un pastor que comete adulterio, y es <strong><em>atrapado</em></strong>, no uno que se arrepiente antes de ser sorprendido; ¿deberíamos permitirle volver a su rol de pastor sólo porque rompe con su amante?Para Agustín, el problema no era tanto que estos sacerdotes y obispos caídos podían volver a sus funciones; era la cuestión de que si su servicio religioso tenía o no alguna eficacia para aquellos que habían atendido; en áreas como la Comunión y el Bautismo.Agustín difería con los Donatistas en cuanto a la validez de estos bautismos y la comunión servida por sacerdotes caídos. Los Donatistas afirmaban que un apóstata había <strong><em>perdido </em></strong>la <strong><em>autoridad</em></strong> para administrar estos ritos. Agustín dijo que la posición moral y espiritual de un sacerdote no era importante, sólo que él era <strong><em>consciente</em></strong> de que otorgaba la gracia de Dios a los demás al bautizar y servir a la comunión.Si bien, sin duda muchos de nosotros estaríamos de acuerdo en que no es la excelencia moral del ministro oficiante la que determina el valor de la comunión y el bautismo, lo que seguramente algunos de nuestros oyentes encontrarán difícil es la idea de que una gracia especial es comunicada POR un sacerdote, a través de estos rituales.Verás, esto nos lleva a una controversia mucho más tarde que surgirá durante la Reforma. ¿Los sacramentos <strong><em>transmiten gracia</em></strong> o su propósito es ser <strong><em>recordatorios </em></strong>que señalan un acontecimiento histórico por el que renovamos nuestra fe? Fíjate que NO dije, son MERAMENTE recordatorios, porque eso va demasiado lejos y tergiversa la posición de los Reformistas radicales, pero <strong><em>ese</em></strong> es un tema para un episodio mucho más tarde.El argumento de Agustín en este punto sentó las bases de la doctrina de la Iglesia Católica Romana de que un sacerdote ordenado se <strong><em>convierte</em></strong> en el canal de gracia para los miembros de la iglesia. La siguiente parada para ese tren es el <strong><em>Sacramentalismo</em></strong> y el<strong><em> Sacerdotalismo</em></strong>.El apoyo de Agustín a la iglesia Romana y al Obispo en la controversia Donatista incluyó el <strong><em>uso de la fuerza </em></strong>para reprimir a sus rivales y obligarlos a aceptar la política de la iglesia. En otro ejemplo de su mal uso de las Escrituras citó Lucas 14:23, donde en la parábola del banquete el anfitrión dijo: "Obligarlos a entrar". Agustín usó esto para justificar obligar a los que se oponían a cumplir. Esto de nuevo parece una aplicación extraña de un pasaje que se explica por sí mismo. Los sirvientes del anfitrión no salieron a las calles y <strong><em>golpearon</em></strong> a la gente; conduciéndolos con látigos hacia el banquete.Ahora: Reconozco el peso histórico y la importancia asignada a Agustín de Hipona. Fue un intelecto imponente que hizo una importante contribución a la teología Cristiana. No se puede negar eso. Pero hay mucho en su trabajo que parece a algunos, y yo soy uno, que es <strong><em>inconsistente</em></strong>, incluso <strong><em>contradictorio</em></strong>. Por ejemplo, hace un momento mencioné que Agustín desarrolló el principio hermenéutico de la <strong><em>Analogía de la Fe</em></strong>, una regla que destroza el justificar el uso de la fuerza para obligar a seguir la política eclesiástica utilizando Lucas 14:23.Después de su refutación del Donatismo, Agustín centró su impresionante atención intelectual en la enseñanza de un monje Británico llamado Pelagio. El Pelagianismo era una forma cristianizada de estoicismo Griego. Pelagio dijo que los humanos no son pecadores por naturaleza; que son agentes morales libres que se convierten en pecadores al pecar y que era posible vivir sin pecado aparte del empoderamiento del Espíritu Santo. Pelagio creía que la muerte de Jesús expía pecados, pero que los humanos poseían el poder en sí mismos para vivir vidas santas. La propia experiencia de Agustín con el pecado demostró que Pelagio estaba equivocado y argumentó enérgicamente en contra de sus ideas. Agustín dijo que toda la raza humana estaba <strong><em>en Adán</em></strong> y cuando cayo, todos cayeron con él y el pecado se paso a todos. Los pecadores, argumentó Agustín, no sólo son <strong><em>salvados</em></strong> por la gracia de Dios, son <strong><em>mantenidos </em></strong>por ella y sólo pueden vivir vidas honorables a Dios a través del poder del Espíritu Santo. Enseñó que Dios elige <strong><em>sólo a algunos</em></strong> para ser salvos y otorga esta gracia salvadora <strong><em>a través de la iglesia</em></strong> mediante el bautismo y la comunión.Este es otro ejemplo de la confusa teología de Agustín. Decía que sólo aquellos que se unían a la iglesia <strong><em>visible</em></strong> recibían gracia, luego se dio la media vuelta y dijo que la salvación es un asunto <strong><em>privado</em></strong> entre Dios y el individuo. Fue la <strong><em>primera</em></strong> idea que puso el fundamento de la Iglesia Romana para ser el único agente de otorgar gracia, y la enseñanza <strong><em>posterior</em></strong> que formó el punto de vista de la Reforma Protestante de salvación. Uno tiene que preguntarse qué pensaba Agustín que <strong><em>era</em></strong> la gracia <strong><em>inmerecida</em></strong>, si unirse a una iglesia, ser bautizado y tomar la comunión la podía <strong><em>adquirir</em></strong>.Ayudó a desarrollar la doctrina del purgatorio y así hizo hincapié en el valor del bautismo y la comunión como un medio para otorgar gracia en lo cual las falsas doctrinas de la <strong><em>regeneración bautismal</em></strong> y el <strong><em>sacramentalismo</em></strong> fueron resultados lógicos de sus puntos de vista.Cuando Agustín se acercaba a sus últimos días, los Vándalos que habían saqueado Roma, cruzaron el estrecho de Gibraltar y arrasaron hacia el Este para asediar a Hipona. Dos meses después que empezó el sitio, murió Agustín y un año más tarde, cuando la ciudad finalmente cayó, los Vándalos entraron para encontrar a todos muertos o muertos de hambre. Aunque destruyeron la mayor parte de la ciudad, por respeto al renombrado Agustín, dejaron su iglesia intacta.&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/32%20Agustin%20Parte%202.mp3" length="11306374" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS se titula "Agustín – Parte 2".Agustín escribió una obra llamada Retracciones en la que enumera los muchos libros y tratados que había escrito. A cada obra se le da un resumen y añaden notas adicionales que muestran el desarrollo de su pensamiento a lo largo del tiempo.Escribió unos 113 libros y tratados, cerca de 250 cartas, algunas de las cuales son tratados en sí, y 500 sermones.Aquí hay un resumen de algunos de ellos ...La mejor introducción a los pensamientos de Agustín es su Enquiridión, también conocido como Sobre Fe, Esperanza, y Amor. La sección sobre la fe es una exposición del Credo de los Apóstoles. La esperanza se captura en la Oración del Señor, mientras que el amor es el resumen de los Mandamientos.Sobre la Enseñanza Cristiana es la teología de las Escrituras de Agustín; lo que enseña, cómo debe ser entendida, y una teología práctica sobre cómo compartirla. Es aquí donde desarrolló el principio fundamental de la analogía de la fe. Establece la regla de que ninguna enseñanza que es contraria al tenor general y a la historia de las Escrituras puede desarrollarse a partir de algún pasaje en particular. La historia de la herejía y las sectas seudó cristianas deja claro que la mayoría de ellas violan esta regla básica de la hermenéutica.Sobre la Catequiza de los no Instruidos da una forma larga y corta de cómo tratar con los que están investigando la fe.Agustín, Sobre el Bien del Matrimonio afirma los beneficios del matrimonio como traer hijos al mundo, proteger la fidelidad y en que sirve como la imagen de Cristo y la Iglesia. Aunque, de acuerdo con la sensibilidad de la época, dejó clara la posición superior del celibato.Poco después de llegar a casa en Tagaste, alrededor del año 389, Agustín escribió lo cuál es probablemente su obra más famosa: Confesiones. La palabra significaba más de lo que normalmente lo hace hoy en día. Sí, habla de su confesión del pecado, pero Agustín también quiso usar la palabra como su profesión de fe y una declaración de la bondad de Dios. Completada en el año 401, en la obra expone todo al descubrir su alma. Describe su vida antes de su conversión, los acontecimientos que condujeron a su conversión, y su camino de regreso al norte de África. Las Confesiones de San Agustín se cuenta como una de las mayores obras autobiográficas de todos los tiempos. Contiene la cita dicha frecuentemente "Nos has hecho para Ti, Oh Dios, y nuestros corazones están inquietos, hasta que encuentren su descanso en Ti" en el primer párrafo. Académicos y estudiantes de literatura antigua se conmuevan por el análisis notablemente sincero y perceptivo de Agustín en su lucha contra el pecado. En un momento nos comparte la lucha que tuvo con la lujuria de esta manera. Grita a los cielos: "Dame la castidad y el santo deseo; Sólo que aún no."Después de las Confesiones, la obra más importante de Agustín, y en la que trabajó durante 14 años, es La Ciudad de Dios. Este es sin duda la culminación de la apologética Cristiana Latina y se convirtió en el plano arquitectónico de la Edad Media.Comenzó como una respuesta al Saqueo de Roma por los Godos en el año 410. Aunque Roma ya no era la capital del Imperio, seguía siendo el símbolo perdurable del mismo. Los paganos protestaron con voces altas que Roma fue saqueada porque los viejos dioses estaban furiosos de haber sido abandonados; arrojados por esa nueva deidad que venia del Medio Oriente llamado Jesús.Agustín comenzó el trabajo como una respuesta a esa acusación condenable. Se convirtió en una filosofía integral de la historia; una apologética elocuente por lo que llegaría a ser conocida como la Visión Providencial de la Historia.Agustín postuló 2 ciudades; Uno del mundo, la otra del Cielo. Estas 2 ciudades son el resultado de 2 tipos de amor; el amor de sí mismo y el amor de Dios. Comienza con una parte negativa y una apologética que ataca al paganismo y sus afirmaciones en contra de la Fe. 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Tarde te he amado. Y, he aquí que tú estabas dentro y yo fuera. Y te buscaba fuera. Desorientado, iba corriendo tras esas formas de belleza que tú habías creado. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo cuando esas cosas me retenían lejos de ti, cosas cuyo único ser era estar en ti.
Me llamaste, me gritaste e irrumpiste a través de mi sordera. Brillaste,
resplandeciste y acabaste con mi ceguera. Te hiciste todo fragancia, y yo aspiré y suspiré por ti. Te saboreé, y ahora tengo hambre y sed de ti. Me tocaste, y ahora deseo tu abrazo ardientemente.Escribió Agustín de Hipona en su obra clásica <em>Confesiones</em>.Pasamos ahora a la vida y obra de un hombre de singular importancia en la historia de la Iglesia debido a su impacto en la teología. Seré contundente en decir lo que muchos, tal vez la mayoría, son cuidadosos de <strong><em>evitar</em></strong> cuando se trata de Agustín. Mientras que la gran mayoría de los historiadores lo <strong><em>elogian</em></strong>, un grupo mucho más pequeño está menos entusiasmado con él, como espero que quede claro a medida que revisamos al hombre y su impacto.Agustín es la <strong><em>culminación del pensamiento patrístico</em></strong>, al menos en el mundo Latino. Por "patrístico", me refiero a la <em>teología de los Padres de la Iglesia</em>. Si alguna vez has tenido la oportunidad de revisar colecciones de libros sobre teología o historia de la iglesia, es probable que hayas visto un conjunto masivo de tomos llamados <em>Padres de la Iglesia Ante y Post Nicea</em>. Eso significa simplemente los Padres de la Iglesia que vinieron <em>antes</em> del Concilio de Nicea y los que vinieron <em>después</em> y ayudaron a asentar los cimientos doctrinales de la Iglesia. Agustín fue <strong><em><u>LA</u></em></strong> influencia dominante para el Europeo Medieval; tanto es así, que se le conoce como el <strong><em><u>Arquitecto</u> de la Edad Media</em></strong>. Agustín sigue siendo una gran influencia entre los <strong><em>Católicos Romanos</em></strong> por su <em>teología</em> <em>de la iglesia y los sacramentos</em>; y para los <strong><em>Protestantes</em></strong> con respecto a su <em>teología de la gracia y la salvación</em>.La historia de Agustín es bien conocida porque hay un montón de material sobre su origen por el cual lo podemos conocer. Algunos dicen que sabemos más de Agustín que cualquier otra figura del mundo antiguo porque, no sólo tenemos un registro de sus actividades diarias por uno de sus estudiantes; <em>Possidius</em>, Obispo de Calama; también tenemos un registro muy detallado de la vida <strong><em>interior</em></strong> de Agustín en su obra clásica, <em>Confesiones</em>. También tenemos una obra titulada <em>Retracciones </em>donde Agustín narra su desarrollo intelectual mientras enumera 95 de sus obras, explicando por qué fueron escritas y los cambios que les hizo a lo largo del tiempo.Permítanme comenzar su historia poniendo el trasfondo del mundo de Agustín...El fin de la persecución de los primeros 2 siglos fue un gran alivio para la iglesia. Sin duda, la conversión reportada del Emperador Constantino parecía un sueño hecho realidad. El apóstol Pablo dijo a los seguidores de Cristo que oraran por el rey y por todos los que tienen autoridad. Así que el informe de la conversión del Emperador fue una causa de gran regocijo. Probablemente sólo un puñado de sabios sintieron un llamado a la prudencia en lo que significaría esta nueva relación entre la iglesia y el estado y los peligros que podría traer.Durante el 4º siglo, las iglesias crecieron más rápidamente que nunca. Pero no todos los que se unieron lo hicieron con motivos puros. Con la persecución detrás de ellos, algunos se unieron a la Iglesia para cubrir sus apuestas y añadir una deidad más a su lista. Otros se unieron pensando que avanzaría su estatus social, ahora que ser cristiano podría ganarles puntos con los funcionarios. Algunos cristianos <strong><em>sinceros </em></strong>fueron testigos de la atonía moral y espiritual de la fe y huyeron al desierto para perseguir un estilo de vida ascético como ermitaños o en un monasterio como monjes. Pero la <strong><em>mayoría</em></strong> de los cristianos permanecieron en sus ciudades y pueblos para presenciar la creciente afiliación entre la iglesia y las instituciones terrenales. La iglesia invisible, universal o <strong><em>católica</em></strong> comenzó a asociarse cada vez más con las formas terrenales y las estructuras sociales.Necesito hacer una pausa aquí y asegurarme de que todos entiendan que la palabra <strong><em>Católica</em></strong> simplemente significa UNIVERSAL. Históricamente, esta es la <strong><em>Era del Cristianismo Católico, </em></strong>no el Cristianismo Católico <strong><em>ROMANO</em></strong>. Los historiadores se refieren a esta época y a la Iglesia Ortodoxa Oriental como Católica, para diferenciarla de los diversos grupos aberrantes y heréticos que se habían separado. Grupos como los Arrianos, los Maniqueos, los Gnósticos y los Apolinarcitos, y media docena de otras sectas difíciles de pronunciar. Pero hacia finales del 4º siglo, lo <strong><em>Institucional</em></strong> reemplazó los aspectos <strong><em>Comunes</em></strong> de la Fe. <strong><em>El Evangelio</em></strong> fue suplantado por <strong><em>dogmas</em></strong> y <strong><em>rituales</em></strong> en muchas iglesias.Jesús dejó claro que seguirlo significaba un llamado a servir, no <strong><em>ser</em></strong> servido. Los cristianos somos siervos. Servimos a Dios sirviéndonos unos a otros y al mundo. Durante los primeros 3 siglos, cuando la iglesia fue maltratada, el llamado a servir fue valorado como una prioridad. Los héroes de la fe sirvieron ofreciéndose a si mismos, con el <strong><em>sacrificio final de sus vidas</em></strong>. Pero cuando la Iglesia salió de las catacumbas para entrar en posiciones de influencia social y poder durante el 4º siglo, ser un siervo perdió la prioridad. Los líderes de la Iglesia, que habían guiado sirviendo durante 300 años, comenzaron a posicionarse para <strong><em>ser</em></strong> servidos. Los lideres-que-sirven se convirtieron en líderes de los siervos.Este cambio se intensificó con la desintegración del Imperio Occidental durante el 4º y 5º siglo. Mientras los barbaros entraban desde el Norte y el Este, y las autoridades civiles huían de las fronteras, la gente miraba cada vez más a los obispos y líderes de la iglesia para proporcionar orientación y gobernabilidad.Ya hemos visto cómo la Iglesia y el Obispo en Roma surgieron no sólo como un líder religioso, sino también como un líder <strong><em>político</em></strong>. La caída y el saqueo de Roma por los vándalos en el año 410 sacudió al Imperio, dejando a la gente profundamente sacudida. Un hombre surgió en ese momento para ayudarles a lidiar con su confusión y ansiedad sobre el futuro.Agustín nació en el año 354 en <strong><em>Tagaste</em></strong>, una pequeña ciudad comercial en el norte de Africa. Su padre <strong><em>Patricius</em></strong> era un pagano y miembro del liderazgo dominante local. Su madre <strong><em>Mónica</em></strong> era una cristiana comprometida. Aunque lejos de ser rico, los padres de Agustín estaban decididos que el tuviera la mejor educación posible. Después de asistir a la escuela primaria en Tagaste fue a <strong><em>Cartago</em></strong> para su educación secundaria. Fue allí, a la edad de 17 años, que se tomo a una amante con la que vivió durante 13 años y por quien tuvo un hijo llamado <strong><em>Adeodatus</em></strong>. Si bien esto parece un escandalo, tenemos que darnos cuenta de que no era tan raro que los jóvenes de las clases altas tuvieran tal arreglo. Agustín parece haber tenido un amor genuino por esta mujer, a pesar de que no nos da su nombre. Es seguro que amaba a su hijo. Y a pesar de que Agustín amaba a su novia. Más tarde escribió que a lo largo de estos años, fue continuamente golpeado por la tentación sexual y a menudo desesperado por superarla.Agustín continuó sus estudios de filosofía en general; sin elegir alguna escuela específica como el enfoque de su atención. Cuando tenía 19 años leyó la obra, ahora perdida, <em>Hortensio</em> por el orador romano Ciceró y fue convencido que debía hacer la búsqueda de la verdad el objetivo principal de su vida. Pero esta noble misión luchó con lo que ahora sentía era un deseo degradante hacia la inmoralidad. Para obtener ayuda moral y para resistir el tirón hacia abajo, el acudió a la fe de su madre y puso sus ojos hacia la Biblia. Pero siendo un amante del latín clásico, las traducciones que leía le parecían burdas y poco sofisticadas y no tenían ningún atractivo.Lo <strong><em>que si atraia</em></strong> a Agustín fueron los <strong><em>Maniqueos</em></strong> con los que ya hemos tratado. Para repasar, <strong><em>Mani</em></strong> fue un maestro en Persia a mediados del 3º siglo que machacó una religión con sabor Gnóstico junto con antiguas ideas Persas traídas del <strong><em>Zoroastrismo</em></strong>. Agustín era un intelectual, el tipo de persona que el Maniqueísmo apelaba. Ponían a un lado la fe, diciendo que ellos eran los guardianes intelectuales de la razón y la lógica. Explicaron al mundo en términos de oscuridad y luz. La luz y el Espíritu eran buenos, las tinieblas y lo físico; Malas. La clave para superar el pecado y era una forma temprana de la campaña utilizada en las escuelas públicas en los Estados Unidos hace años con respecto a las drogas: "¡Di que no!". A Augustine le dijeron que si empleaba la abstinencia total al placer físico le iría bien. Fue un Maniqueo durante 9 años hasta que vio las inconsistencias de lógica y lo dejo.Su relato de esta época revela que aunque permaneció dentro de estos lineamientos, tuvo problemas todo el tiempo. Suponiendo que sólo necesitaba que aprender más para aclarar los problemas, pero cuanto más estudiaba, más problemas surgieron. Cuando expresó sus preocupaciones, otros Maniqueos le dijeron que si solo podía escuchar la enseñanza de <strong><em>Fausto</em></strong>, todas sus preocupaciones se disolverían. El suponía que Fausto era el Maniqueo que tenía <strong><em>todas</em></strong> las respuestas.Bueno, Fausto finalmente llegó y Agustín escuchó con la expectativa de que todas sus dudas se evaporarían como el rocío al sol de la mañana. Pero esto no fue lo que pasó. Al contrario. Agustín dijo que mientras que Fausto era elocuente del habla, sus palabras eran como un plato elegante que sostenía carne podrida. Sonaba bien, pero su discurso estaba vacío.Agustín pasó tiempo con Fausto, tratando de superar sus dificultades, pero cuanto más escuchaba, más se dio cuenta de que el hombre no tenía ni idea. Bueno así termino la idea que el maniqueísmo fuera el guardián de la razón.A la edad de 20 años, Agustín comenzó a enseñar. Sus amigos reconocieron su genio intelectual y lo animaron a mudarse a Roma. En el año 382, acercándose a los 30 años, él y su madre se mudaron a la Capital, donde comenzó a enseñar.Como sucede a menudo cuando el hogar religioso o filosófico de alguien es destruido, la decepción de Agustín con el maniqueísmo condujo a un período de desencanto y escepticismo. Recuerden; se había entregado a la búsqueda de la verdad y había asumido durante varios años que Mani la había encontrado. Ahora sabía que no lo había hecho. Una decepción, lo volvió mas tímido, pasa en la filosofía, igual como en el romance.Agustín fue rescatado de su creciente escepticismo por el <strong><em>Neoplatonismo</em></strong> y la obra de Plotino, quien avivó el fuego de su chispa para ser ese ardiente anhelo de verdad.En el año 384, Agustín fue contratado como <strong><em>profesor de retórica</em></strong> en la <strong><em>Universidad de Milán, </em></strong>donde su ahora viuda madre Mónica y algunos amigos se unieron a él.Más por cortesía profesional como profesor de retórica que cualquier otra cosa, Agustín fue a escuchar al obispo de Milán <strong><em>Ambrosio</em></strong> predicar. Agustín se sorprendió de la elocuencia de Ambrosio. No es que fuera su primera vez en la iglesia. Había asistido a las iglesias del Norte de África mientras crecía allí. Pero nunca había oído a nadie hablar así. Ambrosio le mostró a Agustín que la fe cristiana, lejos de ser burda y poco sofisticada, era a la vez elocuente e inteligente.Un anciano llamado <strong><em>Simpliciano</em></strong> hizo de Agustín su proyecto personal. Le dio a Agustín una copia de un comentario sobre Pablo por <strong><em>Marius Victorinus</em></strong>, quien se había convertido del Neoplatonismo al Cristianismo 30 años antes. Siendo un Neoplatonista, Agustín pasó por algo así como una <strong><em>conversión intelectual</em></strong>, si no una transformación espiritual.El futuro de Agustín era brillante. Tenía un trabajo prestigioso, amigos comprometidos, riqueza, influencia y todavía era joven y saludable. Pero en su interior era miserable. Su madre Mónica sugirió que lo que el necesitaba era una familia normal. Por supuesto, ella estaba en contra de su larga pero ilícita aventura con su novia, la madre de su hijo. Ella lo había seguido en todos sus diversos movimientos; a Tagaste de Cartago, a Roma, luego a Milán. Mónica le dijo a Agustín que su novia le estaba impidiendo encontrar una esposa adecuada, alguien más apto para su posición social. Aunque Agustín la amaba, la constante petición de su madre de dejarla ir finalmente lo movió a enfocar su malestar interior con su amante. Así que terminó su relación. Luego le propuso matrimonio a una joven de mucha riqueza y de alta sociedad. El problema es que ella era demasiada joven para casarse, así que se fijó una fecha muy lejana. Agustín no podía dominar su lujuria, y después de sólo un corto tiempo después de romper con su amante, encontró otra. Por el <strong><em>propio </em></strong>relato de Agustín de su lucha en las Confesiones, podríamos describir su problema como una <strong><em>adicción sexual</em></strong>. Su batalla interna entre el llamado superior a la virtud y el tirón inferior hacia el vicio amenazó con destrozarlo en una crisis mental.Fue entonces, mientras devoraba libros en su búsqueda de la verdad, que oyó hablar de Ermitaños Cristianos como <strong><em>Antonio</em></strong> de Egipto que había dominado sus deseos carnales. Su ejemplo avergonzaba a Agustín. Hasta entonces había considerado a los cristianos como <strong><em>intelectualmente inferiores</em></strong>, sin embargo, <strong><em>ellos</em></strong> eran capaces de lograr una victoria sobre el pecado que el había sido impotente para lograr. Empezó a preguntarse que si tal vez el cristianismo poseía un <strong><em>poder</em></strong> que había perdido.La conversión se convirtió para Agustín, como lo ha sido para tantos en ese momento, no tanto una cuestión de fe como de acción. Estaba persuadido de la fuerza intelectual del cristianismo; simplemente no quería renunciar a su pecado, aunque sabía que debía hacerlo.Un día del año 386, mientras caminaba por el jardín de su casa, su alma se rebosaba en la confusión y la angustia moral, llevaba una Biblia con la esperanza de extraer algo que le guiara en ella. Pero no podía entenderla. La dejó caer en un banco y caminaba de un lado a otro; su mente en el tormento. Desde algún lugar cercano oyó la voz de un niño gritando la línea de lo que debe haber sido un juego, aunque Agustín no lo sabía. La voz dijo: "Tolle lege (tawlee Leggy) - Toma y lee." Se agachó y recogió la Biblia que acababa de caer. La página se abrió a Romanos 13, donde sus ojos cayeron en palabras perfectamente adecuadas hacia su estado mental actual. Leyó à<strong><em>Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.</em></strong>Agustín escribió más tarde: "Al leer esas palabras, al instante fue como si la luz de la paz se derramara en mi corazón y todas las sombras de la duda se fueran". La siguiente Pascua, Agustín y su hijo Adeodatus fueron bautizados por el obispo Ambrosio. Unos meses más tarde, Agustín regresó al norte de Africa. En el camino, su madre Mónica murió y poco después de regresar a Tagaste, su hijo también murio. Agustín perdió el interés en vivir y anhelaba <strong><em>dejar</em></strong> el mundo que una vez <strong><em>anhelaba</em></strong>.Sus amigos se reunieron alrededor de el y le dieron un propósito para continuar. Formaron una comunidad monástica, de la cual saldría la famosa Orden y Regla Agustina.Mientras que Agustín probablemente se habría contentado en vivir su vida en el monasterio, la iglesia del Norte de Africa necesitaba <strong><em>desesperadamente </em></strong>un líder con sus dones. En el año 391 la iglesia de Hipona lo ordenó como uno de sus sacerdotes. El llevaba la predicación porque su obispo era Griego y no podía hablar ni Latín ni el Púnico local. Se convirtió en co-obispo 4 años más tarde, luego un año después, el único obispo en Hipona. Sirvió en esa capacidad durante los siguientes 33 años.Mantuvo la vida monástica durante su mandato como Obispo en Hipona. La suya fue una carrera extremadamente ocupada; dividida entre el estudio, la escritura y la supervisión general de los asuntos de la iglesia.Lo recogeremos en este punto en nuestro próximo episodio mientras consideramos algunos de sus escritos más importantes. Entonces entraremos a la carrera de Agustín como teólogo.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se titula Agustín – Parte 1.Tarde te he amado, Belleza siempre antigua y siempre nueva. Tarde te he amado. Y, he aquí que tú estabas dentro y yo fuera. Y te buscaba fuera. Desorientado, iba corriendo tras esas formas de belleza qu]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio de CS se titula "<strong><em>Agustín – Parte 1</em></strong>."Tarde te he amado, Belleza siempre antigua y siempre nueva. Tarde te he amado. Y, he aquí que tú estabas dentro y yo fuera. Y te buscaba fuera. Desorientado, iba corriendo tras esas formas de belleza que tú habías creado. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo cuando esas cosas me retenían lejos de ti, cosas cuyo único ser era estar en ti.
Me llamaste, me gritaste e irrumpiste a través de mi sordera. Brillaste,
resplandeciste y acabaste con mi ceguera. Te hiciste todo fragancia, y yo aspiré y suspiré por ti. Te saboreé, y ahora tengo hambre y sed de ti. Me tocaste, y ahora deseo tu abrazo ardientemente.Escribió Agustín de Hipona en su obra clásica <em>Confesiones</em>.Pasamos ahora a la vida y obra de un hombre de singular importancia en la historia de la Iglesia debido a su impacto en la teología. Seré contundente en decir lo que muchos, tal vez la mayoría, son cuidadosos de <strong><em>evitar</em></strong> cuando se trata de Agustín. Mientras que la gran mayoría de los historiadores lo <strong><em>elogian</em></strong>, un grupo mucho más pequeño está menos entusiasmado con él, como espero que quede claro a medida que revisamos al hombre y su impacto.Agustín es la <strong><em>culminación del pensamiento patrístico</em></strong>, al menos en el mundo Latino. Por "patrístico", me refiero a la <em>teología de los Padres de la Iglesia</em>. Si alguna vez has tenido la oportunidad de revisar colecciones de libros sobre teología o historia de la iglesia, es probable que hayas visto un conjunto masivo de tomos llamados <em>Padres de la Iglesia Ante y Post Nicea</em>. Eso significa simplemente los Padres de la Iglesia que vinieron <em>antes</em> del Concilio de Nicea y los que vinieron <em>después</em> y ayudaron a asentar los cimientos doctrinales de la Iglesia. Agustín fue <strong><em><u>LA</u></em></strong> influencia dominante para el Europeo Medieval; tanto es así, que se le conoce como el <strong><em><u>Arquitecto</u> de la Edad Media</em></strong>. Agustín sigue siendo una gran influencia entre los <strong><em>Católicos Romanos</em></strong> por su <em>teología</em> <em>de la iglesia y los sacramentos</em>; y para los <strong><em>Protestantes</em></strong> con respecto a su <em>teología de la gracia y la salvación</em>.La historia de Agustín es bien conocida porque hay un montón de material sobre su origen por el cual lo podemos conocer. Algunos dicen que sabemos más de Agustín que cualquier otra figura del mundo antiguo porque, no sólo tenemos un registro de sus actividades diarias por uno de sus estudiantes; <em>Possidius</em>, Obispo de Calama; también tenemos un registro muy detallado de la vida <strong><em>interior</em></strong> de Agustín en su obra clásica, <em>Confesiones</em>. También tenemos una obra titulada <em>Retracciones </em>donde Agustín narra su desarrollo intelectual mientras enumera 95 de sus obras, explicando por qué fueron escritas y los cambios que les hizo a lo largo del tiempo.Permítanme comenzar su historia poniendo el trasfondo del mundo de Agustín...El fin de la persecución de los primeros 2 siglos fue un gran alivio para la iglesia. Sin duda, la conversión reportada del Emperador Constantino parecía un sueño hecho realidad. El apóstol Pablo dijo a los seguidores de Cristo que oraran por el rey y por todos los que tienen autoridad. Así que el informe de la conversión del Emperador fue una causa de gran regocijo. Probablemente sólo un puñado de sabios sintieron un llamado a la prudencia en lo que significaría esta nueva relación entre la iglesia y el estado y los peligros que podría traer.Durante el 4º siglo, las iglesias crecieron más rápidamente que nunca. Pero no todos los que se unieron lo hicieron con motivos puros. Con la persecución detrás de ellos, algunos se unieron a la Iglesia para cubrir sus apuestas y añadir una deidad más a su lista. Otros se unieron pensando que avanzaría su estatus social, ahora que ser cristiano podría ganarles puntos con los funcionarios. Algunos cristianos <strong><em>sinceros </em></strong>fueron testigos de la atonía moral y espiritual de la fe y huyeron al desierto para perseguir un estilo de vida ascético como ermitaños o en un monasterio como monjes. Pero la <strong><em>mayoría</em></strong> de los cristianos permanecieron en sus ciudades y pueblos para presenciar la creciente afiliación entre la iglesia y las instituciones terrenales. La iglesia invisible, universal o <strong><em>católica</em></strong> comenzó a asociarse cada vez más con las formas terrenales y las estructuras sociales.Necesito hacer una pausa aquí y asegurarme de que todos entiendan que la palabra <strong><em>Católica</em></strong> simplemente significa UNIVERSAL. Históricamente, esta es la <strong><em>Era del Cristianismo Católico, </em></strong>no el Cristianismo Católico <strong><em>ROMANO</em></strong>. Los historiadores se refieren a esta época y a la Iglesia Ortodoxa Oriental como Católica, para diferenciarla de los diversos grupos aberrantes y heréticos que se habían separado. Grupos como los Arrianos, los Maniqueos, los Gnósticos y los Apolinarcitos, y media docena de otras sectas difíciles de pronunciar. Pero hacia finales del 4º siglo, lo <strong><em>Institucional</em></strong> reemplazó los aspectos <strong><em>Comunes</em></strong> de la Fe. <strong><em>El Evangelio</em></strong> fue suplantado por <strong><em>dogmas</em></strong> y <strong><em>rituales</em></strong> en muchas iglesias.Jesús dejó claro que seguirlo significaba un llamado a servir, no <strong><em>ser</em></strong> servido. Los cristianos somos siervos. Servimos a Dios sirviéndonos unos a otros y al mundo. Durante los primeros 3 siglos, cuando la iglesia fue maltratada, el llamado a servir fue valorado como una prioridad. Los héroes de la fe sirvieron ofreciéndose a si mismos, con el <strong><em>sacrificio final de sus vidas</em></strong>. Pero cuando la Iglesia salió de las catacumbas para entrar en posiciones de influencia social y poder durante el 4º siglo, ser un siervo perdió la prioridad. Los líderes de la Iglesia, que habían guiado sirviendo durante 300 años, comenzaron a posicionarse para <strong><em>ser</em></strong> servidos. Los lideres-que-sirven se convirtieron en líderes de los siervos.Este cambio se intensificó con la desintegración del Imperio Occidental durante el 4º y 5º siglo. Mientras los barbaros entraban desde el Norte y el Este, y las autoridades civiles huían de las fronteras, la gente miraba cada vez más a los obispos y líderes de la iglesia para proporcionar orientación y gobernabilidad.Ya hemos visto cómo la Iglesia y el Obispo en Roma surgieron no sólo como un líder religioso, sino también como un líder <strong><em>político</em></strong>. La caída y el saqueo de Roma por los vándalos en el año 410 sacudió al Imperio, dejando a la gente profundamente sacudida. Un hombre surgió en ese momento para ayudarles a lidiar con su confusión y ansiedad sobre el futuro.Agustín nació en el año 354 en <strong><em>Tagaste</em></strong>, una pequeña ciudad comercial en el norte de Africa. Su padre <strong><em>Patricius</em></strong> era un pagano y miembro del liderazgo dominante local. Su madre <strong><em>Mónica</em></strong> era una cristiana comprometida. Aunque lejos de ser rico, los padres de Agustín estaban decididos que el tuviera la mejor educación posible. Después de asistir a la escuela primaria en Tagaste fue a <strong><em>Cartago</em></strong> para su educación secundaria. Fue allí, a la edad de 17 años, que se tomo a una amante con la que vivió durante 13 años y por quien tuvo un hijo llamado <strong><em>Adeodatus</em></strong>. Si bien esto parece un escandalo, tenemos que darnos cuenta de que no era tan raro que los jóvenes de las clases altas tuvieran tal arreglo. Agustín parece haber tenido un amor genuino por esta mujer, a pesar de que no nos da su nombre. Es seguro que amaba a su hijo. Y a pesar de que Agustín amaba a su novia. Más tarde escribió que a lo largo de estos años, fue continuamente golpeado por la tentación sexual y a menudo desesperado por superarla.Agustín continuó sus estudios de filosofía en general; sin elegir alguna escuela específica como el enfoque de su atención. Cuando tenía 19 años leyó la obra, ahora perdida, <em>Hortensio</em> por el orador romano Ciceró y fue convencido que debía hacer la búsqueda de la verdad el objetivo principal de su vida. Pero esta noble misión luchó con lo que ahora sentía era un deseo degradante hacia la inmoralidad. Para obtener ayuda moral y para resistir el tirón hacia abajo, el acudió a la fe de su madre y puso sus ojos hacia la Biblia. Pero siendo un amante del latín clásico, las traducciones que leía le parecían burdas y poco sofisticadas y no tenían ningún atractivo.Lo <strong><em>que si atraia</em></strong> a Agustín fueron los <strong><em>Maniqueos</em></strong> con los que ya hemos tratado. Para repasar, <strong><em>Mani</em></strong> fue un maestro en Persia a mediados del 3º siglo que machacó una religión con sabor Gnóstico junto con antiguas ideas Persas traídas del <strong><em>Zoroastrismo</em></strong>. Agustín era un intelectual, el tipo de persona que el Maniqueísmo apelaba. Ponían a un lado la fe, diciendo que ellos eran los guardianes intelectuales de la razón y la lógica. Explicaron al mundo en términos de oscuridad y luz. La luz y el Espíritu eran buenos, las tinieblas y lo físico; Malas. La clave para superar el pecado y era una forma temprana de la campaña utilizada en las escuelas públicas en los Estados Unidos hace años con respecto a las drogas: "¡Di que no!". A Augustine le dijeron que si empleaba la abstinencia total al placer físico le iría bien. Fue un Maniqueo durante 9 años hasta que vio las inconsistencias de lógica y lo dejo.Su relato de esta época revela que aunque permaneció dentro de estos lineamientos, tuvo problemas todo el tiempo. Suponiendo que sólo necesitaba que aprender más para aclarar los problemas, pero cuanto más estudiaba, más problemas surgieron. Cuando expresó sus preocupaciones, otros Maniqueos le dijeron que si solo podía escuchar la enseñanza de <strong><em>Fausto</em></strong>, todas sus preocupaciones se disolverían. El suponía que Fausto era el Maniqueo que tenía <strong><em>todas</em></strong> las respuestas.Bueno, Fausto finalmente llegó y Agustín escuchó con la expectativa de que todas sus dudas se evaporarían como el rocío al sol de la mañana. Pero esto no fue lo que pasó. Al contrario. Agustín dijo que mientras que Fausto era elocuente del habla, sus palabras eran como un plato elegante que sostenía carne podrida. Sonaba bien, pero su discurso estaba vacío.Agustín pasó tiempo con Fausto, tratando de superar sus dificultades, pero cuanto más escuchaba, más se dio cuenta de que el hombre no tenía ni idea. Bueno así termino la idea que el maniqueísmo fuera el guardián de la razón.A la edad de 20 años, Agustín comenzó a enseñar. Sus amigos reconocieron su genio intelectual y lo animaron a mudarse a Roma. En el año 382, acercándose a los 30 años, él y su madre se mudaron a la Capital, donde comenzó a enseñar.Como sucede a menudo cuando el hogar religioso o filosófico de alguien es destruido, la decepción de Agustín con el maniqueísmo condujo a un período de desencanto y escepticismo. Recuerden; se había entregado a la búsqueda de la verdad y había asumido durante varios años que Mani la había encontrado. Ahora sabía que no lo había hecho. Una decepción, lo volvió mas tímido, pasa en la filosofía, igual como en el romance.Agustín fue rescatado de su creciente escepticismo por el <strong><em>Neoplatonismo</em></strong> y la obra de Plotino, quien avivó el fuego de su chispa para ser ese ardiente anhelo de verdad.En el año 384, Agustín fue contratado como <strong><em>profesor de retórica</em></strong> en la <strong><em>Universidad de Milán, </em></strong>donde su ahora viuda madre Mónica y algunos amigos se unieron a él.Más por cortesía profesional como profesor de retórica que cualquier otra cosa, Agustín fue a escuchar al obispo de Milán <strong><em>Ambrosio</em></strong> predicar. Agustín se sorprendió de la elocuencia de Ambrosio. No es que fuera su primera vez en la iglesia. Había asistido a las iglesias del Norte de África mientras crecía allí. Pero nunca había oído a nadie hablar así. Ambrosio le mostró a Agustín que la fe cristiana, lejos de ser burda y poco sofisticada, era a la vez elocuente e inteligente.Un anciano llamado <strong><em>Simpliciano</em></strong> hizo de Agustín su proyecto personal. Le dio a Agustín una copia de un comentario sobre Pablo por <strong><em>Marius Victorinus</em></strong>, quien se había convertido del Neoplatonismo al Cristianismo 30 años antes. Siendo un Neoplatonista, Agustín pasó por algo así como una <strong><em>conversión intelectual</em></strong>, si no una transformación espiritual.El futuro de Agustín era brillante. Tenía un trabajo prestigioso, amigos comprometidos, riqueza, influencia y todavía era joven y saludable. Pero en su interior era miserable. Su madre Mónica sugirió que lo que el necesitaba era una familia normal. Por supuesto, ella estaba en contra de su larga pero ilícita aventura con su novia, la madre de su hijo. Ella lo había seguido en todos sus diversos movimientos; a Tagaste de Cartago, a Roma, luego a Milán. Mónica le dijo a Agustín que su novia le estaba impidiendo encontrar una esposa adecuada, alguien más apto para su posición social. Aunque Agustín la amaba, la constante petición de su madre de dejarla ir finalmente lo movió a enfocar su malestar interior con su amante. Así que terminó su relación. Luego le propuso matrimonio a una joven de mucha riqueza y de alta sociedad. El problema es que ella era demasiada joven para casarse, así que se fijó una fecha muy lejana. Agustín no podía dominar su lujuria, y después de sólo un corto tiempo después de romper con su amante, encontró otra. Por el <strong><em>propio </em></strong>relato de Agustín de su lucha en las Confesiones, podríamos describir su problema como una <strong><em>adicción sexual</em></strong>. Su batalla interna entre el llamado superior a la virtud y el tirón inferior hacia el vicio amenazó con destrozarlo en una crisis mental.Fue entonces, mientras devoraba libros en su búsqueda de la verdad, que oyó hablar de Ermitaños Cristianos como <strong><em>Antonio</em></strong> de Egipto que había dominado sus deseos carnales. Su ejemplo avergonzaba a Agustín. Hasta entonces había considerado a los cristianos como <strong><em>intelectualmente inferiores</em></strong>, sin embargo, <strong><em>ellos</em></strong> eran capaces de lograr una victoria sobre el pecado que el había sido impotente para lograr. Empezó a preguntarse que si tal vez el cristianismo poseía un <strong><em>poder</em></strong> que había perdido.La conversión se convirtió para Agustín, como lo ha sido para tantos en ese momento, no tanto una cuestión de fe como de acción. Estaba persuadido de la fuerza intelectual del cristianismo; simplemente no quería renunciar a su pecado, aunque sabía que debía hacerlo.Un día del año 386, mientras caminaba por el jardín de su casa, su alma se rebosaba en la confusión y la angustia moral, llevaba una Biblia con la esperanza de extraer algo que le guiara en ella. Pero no podía entenderla. La dejó caer en un banco y caminaba de un lado a otro; su mente en el tormento. Desde algún lugar cercano oyó la voz de un niño gritando la línea de lo que debe haber sido un juego, aunque Agustín no lo sabía. La voz dijo: "Tolle lege (tawlee Leggy) - Toma y lee." Se agachó y recogió la Biblia que acababa de caer. La página se abrió a Romanos 13, donde sus ojos cayeron en palabras perfectamente adecuadas hacia su estado mental actual. Leyó à<strong><em>Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.</em></strong>Agustín escribió más tarde: "Al leer esas palabras, al instante fue como si la luz de la paz se derramara en mi corazón y todas las sombras de la duda se fueran". La siguiente Pascua, Agustín y su hijo Adeodatus fueron bautizados por el obispo Ambrosio. Unos meses más tarde, Agustín regresó al norte de Africa. En el camino, su madre Mónica murió y poco después de regresar a Tagaste, su hijo también murio. Agustín perdió el interés en vivir y anhelaba <strong><em>dejar</em></strong> el mundo que una vez <strong><em>anhelaba</em></strong>.Sus amigos se reunieron alrededor de el y le dieron un propósito para continuar. Formaron una comunidad monástica, de la cual saldría la famosa Orden y Regla Agustina.Mientras que Agustín probablemente se habría contentado en vivir su vida en el monasterio, la iglesia del Norte de Africa necesitaba <strong><em>desesperadamente </em></strong>un líder con sus dones. En el año 391 la iglesia de Hipona lo ordenó como uno de sus sacerdotes. El llevaba la predicación porque su obispo era Griego y no podía hablar ni Latín ni el Púnico local. Se convirtió en co-obispo 4 años más tarde, luego un año después, el único obispo en Hipona. Sirvió en esa capacidad durante los siguientes 33 años.Mantuvo la vida monástica durante su mandato como Obispo en Hipona. La suya fue una carrera extremadamente ocupada; dividida entre el estudio, la escritura y la supervisión general de los asuntos de la iglesia.Lo recogeremos en este punto en nuestro próximo episodio mientras consideramos algunos de sus escritos más importantes. 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Me llamaste, me gritaste e irrumpiste a través de mi sordera. Brillaste,
resplandeciste y acabaste con mi ceguera. Te hiciste todo fragancia, y yo aspiré y suspiré por ti. Te saboreé, y ahora tengo hambre y sed de ti. Me tocaste, y ahora deseo tu abrazo ardientemente.Escribió Agustín de Hipona en su obra clásica Confesiones.Pasamos ahora a la vida y obra de un hombre de singular importancia en la historia de la Iglesia debido a su impacto en la teología. Seré contundente en decir lo que muchos, tal vez la mayoría, son cuidadosos de evitar cuando se trata de Agustín. Mientras que la gran mayoría de los historiadores lo elogian, un grupo mucho más pequeño está menos entusiasmado con él, como espero que quede claro a medida que revisamos al hombre y su impacto.Agustín es la culminación del pensamiento patrístico, al menos en el mundo Latino. Por "patrístico", me refiero a la teología de los Padres de la Iglesia. Si alguna vez has tenido la oportunidad de revisar colecciones de libros sobre teología o historia de la iglesia, es probable que hayas visto un conjunto masivo de tomos llamados Padres de la Iglesia Ante y Post Nicea. Eso significa simplemente los Padres de la Iglesia que vinieron antes del Concilio de Nicea y los que vinieron después y ayudaron a asentar los cimientos doctrinales de la Iglesia. Agustín fue LA influencia dominante para el Europeo Medieval; tanto es así, que se le conoce como el Arquitecto de la Edad Media. Agustín sigue siendo una gran influencia entre los Católicos Romanos por su teología de la iglesia y los sacramentos; y para los Protestantes con respecto a su teología de la gracia y la salvación.La historia de Agustín es bien conocida porque hay un montón de material sobre su origen por el cual lo podemos conocer. Algunos dicen que sabemos más de Agustín que cualquier otra figura del mundo antiguo porque, no sólo tenemos un registro de sus actividades diarias por uno de sus estudiantes; Possidius, Obispo de Calama; también tenemos un registro muy detallado de la vida interior de Agustín en su obra clásica, Confesiones. También tenemos una obra titulada Retracciones donde Agustín narra su desarrollo intelectual mientras enumera 95 de sus obras, explicando por qué fueron escritas y los cambios que les hizo a lo largo del tiempo.Permítanme comenzar su historia poniendo el trasfondo del mundo de Agustín...El fin de la persecución de los primeros 2 siglos fue un gran alivio para la iglesia. Sin duda, la conversión reportada del Emperador Constantino parecía un sueño hecho realidad. El apóstol Pablo dijo a los seguidores de Cristo que oraran por el rey y por todos los que tienen autoridad. Así que el informe de la conversión del Emperador fue una causa de gran regocijo. Probablemente sólo un puñado de sabios sintieron un llamado a la prudencia en lo que significaría esta nueva relación entre la iglesia y el estado y los peligros que podría traer.Durante el 4º siglo, las iglesias crecieron más rápidamente que nunca. Pero no todos los que se unieron lo hicieron con motivos puros. Con la persecución detrás de ellos, algunos se unieron a la Iglesia para cubrir sus apuestas y añadir una deidad más a su lista. Otros se unieron pensando que avanzaría su estatus social, ahora que ser cristiano podría ganarles puntos con los funcionarios. Algunos cristianos sinceros fueron testigos de la atonía moral y espiritual de la fe y huyeron al desierto para perseguir un estilo de vida ascético como ermitaños o en un monasterio como monjes. Pero la mayoría de los cristianos permanecieron en sus ciudade]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie.jpg</ssp:url> <ssp:title>31-Augustin Parte 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS se titula "Agustín – Parte 1."Tarde te he amado, Belleza siempre antigua y siempre nueva. Tarde te he amado. Y, he aquí que tú estabas dentro y yo fuera. Y te buscaba fuera. Desorientado, iba corriendo tras esas formas de belleza que tú habías creado. Tú estabas conmigo, y yo no estaba contigo cuando esas cosas me retenían lejos de ti, cosas cuyo único ser era estar en ti.
Me llamaste, me gritaste e irrumpiste a través de mi sordera. Brillaste,
resplandeciste y acabaste con mi ceguera. Te hiciste todo fragancia, y yo aspiré y suspiré por ti. Te saboreé, y ahora tengo hambre y sed de ti. Me tocaste, y ahora deseo tu abrazo ardientemente.Escribió Agustín de Hipona en su obra clásica Confesiones.Pasamos ahora a la vida y obra de un hombre de singular importancia en la historia de la Iglesia debido a su impacto en la teología. Seré contundente en decir lo que muchos, tal vez la mayoría, son cuidadosos de evitar cuando se trata de Agustín. Mientras que la ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Auggie.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>30-Ambrosio</title><link>https://sanctorum.us/30-ambrosio/</link> <pubDate>Thu, 10 Sep 2020 00:22:46 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211586</guid> <description><![CDATA[<p><img width="293" height="172" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Ambrose.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>El título de este episodio es simplemente à "<strong><em>Ambrosio</em></strong>" y una vez que aprendamos un poco mas sobre él, veremos que el título es suficiente.Porque Ambrosio fue una de las figuras más interesantes de la Historia de la Iglesia, un ángulo en el cual el curso de la fe cambio.Nacido en 340, Ambrosio era el segundo hijo de Ambrosio, el gobernador imperial de Galia y parte de una antigua familia romana, que incluía el famoso <strong><em>Marco Aurelio</em></strong>. No mucho después de Aurelio y su hijo desastroso y heredero Cómodo, la familia se convirtio al Cristianismo y hubo varios mártires notables entre ellos. Ambrosio nació en Tréveris, la capital imperial de la Galia. Siendo todavía un niño, el padre de Ambrosio murió, y fue llevado a Roma para ser criado. Su infancia la pasó en compañía de muchos miembros del clero, cristianos religiosos de una fe sincera con una sólida comprensión de los desafíos teológicos de la Iglesia de ese día; temas que conocemos bien porque hemos pasado los últimos episodios hablando de ellos; como, la controversia Cristológica que empezó como tormenta primero alrededor de Arrío, y continuo como huracán sangriento entre Cirilo &amp; Nestóreo.Ahora sería un buen momento para poner unas marcas en la línea de tiempo para que podamos tener una idea de lo que estaba sucediendo cuando Ambrosio estaba creciendo. <strong><em>Donato</em></strong> era el Obispo de Cartago. Los <strong><em>Padres Capadocios</em></strong>, Basilio y los 2 Gregorios estaban afinando el lenguaje adecuado para entender la Trinidad. <strong><em>Atanasio</em></strong> tuvo una larga carrera como el defensor principal de la Ortodoxia Bíblica. Cuando Ambrosio tenia 16 años, el famoso Padre del Desierto <strong><em>Antonio de Egipto</em></strong> murió. Los Godos corrían desenfrenados en el norte de Europa, causando gran consternación en el Imperio Romano. Cuando Ambrosio tuvo 38 años los Godos derrotaron a los Romanos en la <strong><em>Batalla de Andrinópolis</em></strong> en una derrota tan total que el <strong><em>Emperador Valen</em></strong> fue muerto.Durante la vida de Ambrosio, el <strong><em>Papa Dámaso</em></strong>, gobernaba la Iglesia en Roma. <strong><em>Jerónimo</em></strong> se estaba mudando a Belén para completar la <strong><em>Vulgata</em></strong>. <strong><em>Juan Crisóstomo</em></strong> empezó a servir como Patriarca de Constantinopla. Claramente, muchas cosas de gran importancia estaban sucediendo durante la vida de Ambrosio.Cuando cumplió 30, Ambrosio, con su base en la capital en Milán, se convirtió en gobernador de todo el Noroeste de Italia. Él tenía a su cargo la responsabilidad para oficiar en las controversias de la Iglesia. Este fue en un tiempo cuando los creyentes de Nicea y los Arrianos estaban en guerra unos con otros; una guerra, que no se luchaba con armas sino con palabras. Ambrosio no era amigo de los Arrianos, pero era tan justo y visto en tan alta estima, que ambos lados lo apoyaban en su rol como gobernador. Cuando el obispo Arriano de Milán murió, Ambrosio asistió a la reunión para elegir a su sustituto, esperando que su presencia pudiera impedir la violencia. Para su sorpresa, ambos lados gritaron que su deseo era que <strong><em>él</em></strong> fuera el reemplazo.Ambrosio no quiso. Le iba muy bien como líder <strong><em>político</em></strong>. Siguiendo la práctica de muchos en ese momento, todavía ni siquiera había sido bautizado. Pero la gente le escribió al Emperador Valentiniano, solicitando su aprobación de su selección. Ambrosio fue puesto bajo arresto hasta que accedió a servir como el nuevo obispo de Milán.Ahora bien, si los Arrianos tenían la esperanza de ganar favores por su apoyo por Ambrosio como obispo, fueron destinados a ser decepcionados. Su nuevo obispo contribuyó a definir el significado de lo que significaba la palabra "Ortodoxo”. Él pronto empezó a tratar el problema de los Arrianos y se negó a entregarles un lugar donde ellos se pudieran reunir. Escribió varias obras en contra de ellos que pasaron a ser determinantes para finalmente poner fin al Arrianismo.Entrenado en la retórica y la ley, y habiendo estudiado Griego, Ambrosio fue conocido por su conocimiento de los eruditos griegos, cristianos y paganos. Además de<strong><em> Filó</em></strong>, <strong><em>Orígenes</em></strong>, y <strong><em>Basilio de Cesárea</em></strong>, citó al neoplatónico<strong><em> Plotino</em></strong> en sus sermones. Fue ampliamente considerado como un excelente predicador.En muchos de sus mensajes, Ambrosio, expuso sobre las <strong><em>virtudes del ascetismo</em></strong>. Fue tan persuasivo que a veces las familias nobles les prohibían a sus hijas que asistieran a sus servicios, temiendo que cambiaran su estatus de disponible para matrimonio con un potencial el dote de la novia, por la vida de una monja.Una parte de su <strong><em>consejo pastoral</em></strong> se convirtió en una dicho para el clero: "Cuando estés en Roma, vive en el estilo Romano; cuando se encuentran en otro lugar, vive como viven en otros lugares."Ambrosio también introdujo el canto congregacional, y fue acusado de "embrujar" a Milán introduciendo melodías orientales en los himnos que escribía. Gracias a su influencia, el canto de himnos se convirtió en una parte importante de la liturgia Occidental.Mientras que Ambrosio fue un feroz opositor de la herejía, como se vio en su posición en contra el Arrianismo, su oposición a las cuestiones religiosas no se movió hacia cómo las personas eran tratadas civilmente. Los Arrianos y paganos eran todavía ciudadanos que poseían derechos como ciudadanos. Como seres humanos, eran todavía los objetos del amor de Dios y deseo de salvación. Había que demostrar respeto, incluso mientras se oponía a ellos teológicamente. Esta perspectiva fue tan rara para este tiempo; extraordinariamente raro. Y ganó a Ambrosio gran respeto de todos los sectores.Mientras que el pueblo en el tiempo de Ambrosio puso a sus escritos y innovaciones en alabanza en el culto como las características más notables de su vida y ministerio, la <strong><em>historia</em></strong> le atribuye <strong><em>otros dos</em></strong> acontecimientos trascendentales que impactaron a la Iglesia.<strong><em>El Primero</em></strong>, en el ámbito de las <strong><em>relaciones de la iglesia y el estado</em></strong>.<strong><em>El Segundo</em></strong> sería <strong><em>su influencia sobre un joven pagano</em></strong> que visitó su iglesia y se convirtió en un seguidor de Jesús. Su nombre era <strong><em>Agustín</em></strong>.Consideremos en primer lugar, el impacto de Ambrosio en las <strong><em>relaciones de la iglesia y el estado. </em></strong>Su relación con el <strong><em>Emperador Teodosio</em></strong>, quien <strong><em>finalizó </em></strong>una larga tendencia política de <strong><em>moldear</em></strong> al Imperio Romano para ser un estado Cristiano, fue un cambio dramático a los primeros 200 años de la historia de la Iglesia que estaba llena de temporadas crecientes de persecución por los emperadores.Un ejemplo del <strong><em>cambio</em></strong> del paganismo al Cristianismo se produjo en el año 390, cuando los funcionarios locales encarcelaron a un corredor de carrozas de Tesalónica por comportamiento <strong><em>homosexual</em></strong>. El público se rebeló en contra de esta acción porque el corredor de carrozas era una gran celebridad, un héroe del deporte y favorito de los aficionados. Estallaron disturbios y grandes gritos para que lo liberaran. Algunos de los manifestantes y personas inocentes que se encontraron en medio del disturbio murieron, incluyendo al gobernador. La multitud tomó control de la prisión y el prisionero fue liberado.El emperador estaba <strong><em>enfurecido</em></strong> por los acontecimientos. Él estaba decidido de vengarse de los habitantes de Tesalónica para su gran desprecio de la ley y el falta de respeto que sintió hacia su persona por la muerte a manos de la multitud de su gobernador. Así que con mucha astucia anunció otra carrera de carrosas. Cuando las multitudes se presentaron y se sentaron en sus asientos, se cerraron las puertas y toda la gente fue muerta en una masacre. Durante las siguientes 3 horas, 7.000 personas fueron muertas por a la espada.¡Ambrosio quedo atónito! Una vez que se recuperó, él se sentó y compuso una carta a Teodosio, <strong><em>exigiéndole </em></strong>el emperador que se arrepintiera. Como la autoridad principal en el imperio, Teodosio no estaba inclinado a seguir un consejo de un obispo de tierras lejanas. <strong><em>Ambrosio</em></strong> era simplemente un obispo en Milán, Italia; Teodosio era un gobernante poderoso, con su capital en el Oriente, en Constantinopla.Pero Teodosio <strong><em>no se quedo</em></strong> siempre en Constantinopla.¿Y que piensas que paso? Los negocios Imperiales lo llevaron, ¡adivina adónde! Exacto - Milán. Y como Emperador Cristiano de un nuevo Imperio Cristiano, Teodosio fue a la iglesia, y esperaba que el Pastor Ambrosio le sirviera la comunión. ¡Ambrosio se negó! Su carta pidiéndole al Emperador que se arrepintiera había sido ignorada. ¿Quién pensaba que era este señor que creía que podría simplemente entrar en la iglesia de Milán y formarse en la línea de la comunión como si nada? ¡Que atrevimiento!Ambrosio repitió la condición: <strong><em>A menos</em></strong> que el emperador se arrepentirá de su flagrante abuso de poder, y lo hiciera públicamente, ¡la Comunión no pasaría por sus labios! ¡O Ambrosio era muy valiente o tenia un deseo de morir! Un emperador que había ordenado la ejecución de miles probablemente no pensaría mucho de terminar con un solitario, obstinado obispo. Pero Ambrosio demostró que no comprometería su llamado para salvar su vida y Teodosio comprendió que su mejor curso era hacer como se le indicaba y se arrepintió dejando a un lado sus vestimentas reales y los emblemas de Estado, y se humillo al vestirse de cilicio, con una cara marcada con cenizas como signo de penitencia.Nunca fue la intención de Ambrosio usar esta humillación del Emperador como una forma de elevarse a sí mismo o a otros funcionarios de la iglesia. Era simplemente algo que él creía que Teodosio, que afirmaba ser cristiano, estaba obligada a hacer como una muestra de un sincero arrepentimiento ante Dios. Ambrosio hubiera estado <strong><em>horrorizado</em></strong> cómo los obispos <strong><em>posteriormente</em></strong> utilizaron su posición y poder de administrar los sacramentos como una forma de manipular a los gobernantes civiles y, al hacerlo, <strong><em>utilizar</em></strong> el poder civil para llevar a cabo los planes de la iglesia. O mejor dicho, sus <strong><em>propios</em></strong> fines ocultos bajo una delgada capa de religión.Aunque Ambrosio no pudo haber previsto las consecuencias de este episodio con el Emperador, introdujo el concepto medieval de un emperador Cristiano dócil y obediente como un "hijo de la Iglesia sirviendo bajo las órdenes de Cristo." Durante el próximo milenio, dirigentes religiosos y seculares competían entre sí sobre <strong>quién</strong> era soberano en los diferentes ámbitos de poder de la vida.Bien podríamos esperar que el Emperador Teodosio abandono Milán con una sed de venganza en lo relacionado a Ambrosio, pero la leyenda nos dice que estaba tan impresionado con la valentía de Ambrosio y la calidad de su testimonio cristiano que dijo, "Yo no conozco a ningún obispo digno de ese nombre, excepto Ambrosio." Cuando el emperador murió, estaba en los brazos de Ambrosio. Sobre la muerte de Teodosio Ambrosio dijo: "Confieso que me amaba, y siento el dolor de su muerte en el abismo de mi corazón."Dos años más tarde, el propio Ambrosio cayó enfermo. Las preocupaciones que se sintieron en todo el territorio italiano fueron expresadas por un escritor que dijo; "Cuando Ambrosio muera, veremos la ruina de Italia." En la víspera de la Pascua en el año 397, el amado Obispo de Milán tomo su ultimo respiro.Sólo un nombre está <strong><em>más</em></strong> asociado con Ambrosio que el de Teodosio. Y eso nos lleva al <strong><em>segundo</em></strong> impacto de su ministerio, y los historiadores calculan que es el más importante. Ese nombre es el alumno que brillo mas que su profesor: <strong><em>Agustín</em></strong>. Pero ese es el tema de nuestros próximos episodios . . .Ahora que nos acercamos al final de esta semana, no se olviden de visitar la página de FB de CS, y denos un “me gusta” o “Like” y dejen un comentario para saber de donde nos visitan.Un agradecimiento especial a quienes han estado compartiendo con otros acerca del podcast.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio es simplemente à Ambrosio y una vez que aprendamos un poco mas sobre él, veremos que el título es suficiente.Porque Ambrosio fue una de las figuras más interesantes de la Historia de la Iglesia, un ángulo en el cual el curs]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="293" height="172" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Ambrose.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>El título de este episodio es simplemente à "<strong><em>Ambrosio</em></strong>" y una vez que aprendamos un poco mas sobre él, veremos que el título es suficiente.Porque Ambrosio fue una de las figuras más interesantes de la Historia de la Iglesia, un ángulo en el cual el curso de la fe cambio.Nacido en 340, Ambrosio era el segundo hijo de Ambrosio, el gobernador imperial de Galia y parte de una antigua familia romana, que incluía el famoso <strong><em>Marco Aurelio</em></strong>. No mucho después de Aurelio y su hijo desastroso y heredero Cómodo, la familia se convirtio al Cristianismo y hubo varios mártires notables entre ellos. Ambrosio nació en Tréveris, la capital imperial de la Galia. Siendo todavía un niño, el padre de Ambrosio murió, y fue llevado a Roma para ser criado. Su infancia la pasó en compañía de muchos miembros del clero, cristianos religiosos de una fe sincera con una sólida comprensión de los desafíos teológicos de la Iglesia de ese día; temas que conocemos bien porque hemos pasado los últimos episodios hablando de ellos; como, la controversia Cristológica que empezó como tormenta primero alrededor de Arrío, y continuo como huracán sangriento entre Cirilo &amp; Nestóreo.Ahora sería un buen momento para poner unas marcas en la línea de tiempo para que podamos tener una idea de lo que estaba sucediendo cuando Ambrosio estaba creciendo. <strong><em>Donato</em></strong> era el Obispo de Cartago. Los <strong><em>Padres Capadocios</em></strong>, Basilio y los 2 Gregorios estaban afinando el lenguaje adecuado para entender la Trinidad. <strong><em>Atanasio</em></strong> tuvo una larga carrera como el defensor principal de la Ortodoxia Bíblica. Cuando Ambrosio tenia 16 años, el famoso Padre del Desierto <strong><em>Antonio de Egipto</em></strong> murió. Los Godos corrían desenfrenados en el norte de Europa, causando gran consternación en el Imperio Romano. Cuando Ambrosio tuvo 38 años los Godos derrotaron a los Romanos en la <strong><em>Batalla de Andrinópolis</em></strong> en una derrota tan total que el <strong><em>Emperador Valen</em></strong> fue muerto.Durante la vida de Ambrosio, el <strong><em>Papa Dámaso</em></strong>, gobernaba la Iglesia en Roma. <strong><em>Jerónimo</em></strong> se estaba mudando a Belén para completar la <strong><em>Vulgata</em></strong>. <strong><em>Juan Crisóstomo</em></strong> empezó a servir como Patriarca de Constantinopla. Claramente, muchas cosas de gran importancia estaban sucediendo durante la vida de Ambrosio.Cuando cumplió 30, Ambrosio, con su base en la capital en Milán, se convirtió en gobernador de todo el Noroeste de Italia. Él tenía a su cargo la responsabilidad para oficiar en las controversias de la Iglesia. Este fue en un tiempo cuando los creyentes de Nicea y los Arrianos estaban en guerra unos con otros; una guerra, que no se luchaba con armas sino con palabras. Ambrosio no era amigo de los Arrianos, pero era tan justo y visto en tan alta estima, que ambos lados lo apoyaban en su rol como gobernador. Cuando el obispo Arriano de Milán murió, Ambrosio asistió a la reunión para elegir a su sustituto, esperando que su presencia pudiera impedir la violencia. Para su sorpresa, ambos lados gritaron que su deseo era que <strong><em>él</em></strong> fuera el reemplazo.Ambrosio no quiso. Le iba muy bien como líder <strong><em>político</em></strong>. Siguiendo la práctica de muchos en ese momento, todavía ni siquiera había sido bautizado. Pero la gente le escribió al Emperador Valentiniano, solicitando su aprobación de su selección. Ambrosio fue puesto bajo arresto hasta que accedió a servir como el nuevo obispo de Milán.Ahora bien, si los Arrianos tenían la esperanza de ganar favores por su apoyo por Ambrosio como obispo, fueron destinados a ser decepcionados. Su nuevo obispo contribuyó a definir el significado de lo que significaba la palabra "Ortodoxo”. Él pronto empezó a tratar el problema de los Arrianos y se negó a entregarles un lugar donde ellos se pudieran reunir. Escribió varias obras en contra de ellos que pasaron a ser determinantes para finalmente poner fin al Arrianismo.Entrenado en la retórica y la ley, y habiendo estudiado Griego, Ambrosio fue conocido por su conocimiento de los eruditos griegos, cristianos y paganos. Además de<strong><em> Filó</em></strong>, <strong><em>Orígenes</em></strong>, y <strong><em>Basilio de Cesárea</em></strong>, citó al neoplatónico<strong><em> Plotino</em></strong> en sus sermones. Fue ampliamente considerado como un excelente predicador.En muchos de sus mensajes, Ambrosio, expuso sobre las <strong><em>virtudes del ascetismo</em></strong>. Fue tan persuasivo que a veces las familias nobles les prohibían a sus hijas que asistieran a sus servicios, temiendo que cambiaran su estatus de disponible para matrimonio con un potencial el dote de la novia, por la vida de una monja.Una parte de su <strong><em>consejo pastoral</em></strong> se convirtió en una dicho para el clero: "Cuando estés en Roma, vive en el estilo Romano; cuando se encuentran en otro lugar, vive como viven en otros lugares."Ambrosio también introdujo el canto congregacional, y fue acusado de "embrujar" a Milán introduciendo melodías orientales en los himnos que escribía. Gracias a su influencia, el canto de himnos se convirtió en una parte importante de la liturgia Occidental.Mientras que Ambrosio fue un feroz opositor de la herejía, como se vio en su posición en contra el Arrianismo, su oposición a las cuestiones religiosas no se movió hacia cómo las personas eran tratadas civilmente. Los Arrianos y paganos eran todavía ciudadanos que poseían derechos como ciudadanos. Como seres humanos, eran todavía los objetos del amor de Dios y deseo de salvación. Había que demostrar respeto, incluso mientras se oponía a ellos teológicamente. Esta perspectiva fue tan rara para este tiempo; extraordinariamente raro. Y ganó a Ambrosio gran respeto de todos los sectores.Mientras que el pueblo en el tiempo de Ambrosio puso a sus escritos y innovaciones en alabanza en el culto como las características más notables de su vida y ministerio, la <strong><em>historia</em></strong> le atribuye <strong><em>otros dos</em></strong> acontecimientos trascendentales que impactaron a la Iglesia.<strong><em>El Primero</em></strong>, en el ámbito de las <strong><em>relaciones de la iglesia y el estado</em></strong>.<strong><em>El Segundo</em></strong> sería <strong><em>su influencia sobre un joven pagano</em></strong> que visitó su iglesia y se convirtió en un seguidor de Jesús. Su nombre era <strong><em>Agustín</em></strong>.Consideremos en primer lugar, el impacto de Ambrosio en las <strong><em>relaciones de la iglesia y el estado. </em></strong>Su relación con el <strong><em>Emperador Teodosio</em></strong>, quien <strong><em>finalizó </em></strong>una larga tendencia política de <strong><em>moldear</em></strong> al Imperio Romano para ser un estado Cristiano, fue un cambio dramático a los primeros 200 años de la historia de la Iglesia que estaba llena de temporadas crecientes de persecución por los emperadores.Un ejemplo del <strong><em>cambio</em></strong> del paganismo al Cristianismo se produjo en el año 390, cuando los funcionarios locales encarcelaron a un corredor de carrozas de Tesalónica por comportamiento <strong><em>homosexual</em></strong>. El público se rebeló en contra de esta acción porque el corredor de carrozas era una gran celebridad, un héroe del deporte y favorito de los aficionados. Estallaron disturbios y grandes gritos para que lo liberaran. Algunos de los manifestantes y personas inocentes que se encontraron en medio del disturbio murieron, incluyendo al gobernador. La multitud tomó control de la prisión y el prisionero fue liberado.El emperador estaba <strong><em>enfurecido</em></strong> por los acontecimientos. Él estaba decidido de vengarse de los habitantes de Tesalónica para su gran desprecio de la ley y el falta de respeto que sintió hacia su persona por la muerte a manos de la multitud de su gobernador. Así que con mucha astucia anunció otra carrera de carrosas. Cuando las multitudes se presentaron y se sentaron en sus asientos, se cerraron las puertas y toda la gente fue muerta en una masacre. Durante las siguientes 3 horas, 7.000 personas fueron muertas por a la espada.¡Ambrosio quedo atónito! Una vez que se recuperó, él se sentó y compuso una carta a Teodosio, <strong><em>exigiéndole </em></strong>el emperador que se arrepintiera. Como la autoridad principal en el imperio, Teodosio no estaba inclinado a seguir un consejo de un obispo de tierras lejanas. <strong><em>Ambrosio</em></strong> era simplemente un obispo en Milán, Italia; Teodosio era un gobernante poderoso, con su capital en el Oriente, en Constantinopla.Pero Teodosio <strong><em>no se quedo</em></strong> siempre en Constantinopla.¿Y que piensas que paso? Los negocios Imperiales lo llevaron, ¡adivina adónde! Exacto - Milán. Y como Emperador Cristiano de un nuevo Imperio Cristiano, Teodosio fue a la iglesia, y esperaba que el Pastor Ambrosio le sirviera la comunión. ¡Ambrosio se negó! Su carta pidiéndole al Emperador que se arrepintiera había sido ignorada. ¿Quién pensaba que era este señor que creía que podría simplemente entrar en la iglesia de Milán y formarse en la línea de la comunión como si nada? ¡Que atrevimiento!Ambrosio repitió la condición: <strong><em>A menos</em></strong> que el emperador se arrepentirá de su flagrante abuso de poder, y lo hiciera públicamente, ¡la Comunión no pasaría por sus labios! ¡O Ambrosio era muy valiente o tenia un deseo de morir! Un emperador que había ordenado la ejecución de miles probablemente no pensaría mucho de terminar con un solitario, obstinado obispo. Pero Ambrosio demostró que no comprometería su llamado para salvar su vida y Teodosio comprendió que su mejor curso era hacer como se le indicaba y se arrepintió dejando a un lado sus vestimentas reales y los emblemas de Estado, y se humillo al vestirse de cilicio, con una cara marcada con cenizas como signo de penitencia.Nunca fue la intención de Ambrosio usar esta humillación del Emperador como una forma de elevarse a sí mismo o a otros funcionarios de la iglesia. Era simplemente algo que él creía que Teodosio, que afirmaba ser cristiano, estaba obligada a hacer como una muestra de un sincero arrepentimiento ante Dios. Ambrosio hubiera estado <strong><em>horrorizado</em></strong> cómo los obispos <strong><em>posteriormente</em></strong> utilizaron su posición y poder de administrar los sacramentos como una forma de manipular a los gobernantes civiles y, al hacerlo, <strong><em>utilizar</em></strong> el poder civil para llevar a cabo los planes de la iglesia. O mejor dicho, sus <strong><em>propios</em></strong> fines ocultos bajo una delgada capa de religión.Aunque Ambrosio no pudo haber previsto las consecuencias de este episodio con el Emperador, introdujo el concepto medieval de un emperador Cristiano dócil y obediente como un "hijo de la Iglesia sirviendo bajo las órdenes de Cristo." Durante el próximo milenio, dirigentes religiosos y seculares competían entre sí sobre <strong>quién</strong> era soberano en los diferentes ámbitos de poder de la vida.Bien podríamos esperar que el Emperador Teodosio abandono Milán con una sed de venganza en lo relacionado a Ambrosio, pero la leyenda nos dice que estaba tan impresionado con la valentía de Ambrosio y la calidad de su testimonio cristiano que dijo, "Yo no conozco a ningún obispo digno de ese nombre, excepto Ambrosio." Cuando el emperador murió, estaba en los brazos de Ambrosio. Sobre la muerte de Teodosio Ambrosio dijo: "Confieso que me amaba, y siento el dolor de su muerte en el abismo de mi corazón."Dos años más tarde, el propio Ambrosio cayó enfermo. Las preocupaciones que se sintieron en todo el territorio italiano fueron expresadas por un escritor que dijo; "Cuando Ambrosio muera, veremos la ruina de Italia." En la víspera de la Pascua en el año 397, el amado Obispo de Milán tomo su ultimo respiro.Sólo un nombre está <strong><em>más</em></strong> asociado con Ambrosio que el de Teodosio. Y eso nos lleva al <strong><em>segundo</em></strong> impacto de su ministerio, y los historiadores calculan que es el más importante. Ese nombre es el alumno que brillo mas que su profesor: <strong><em>Agustín</em></strong>. Pero ese es el tema de nuestros próximos episodios . . .Ahora que nos acercamos al final de esta semana, no se olviden de visitar la página de FB de CS, y denos un “me gusta” o “Like” y dejen un comentario para saber de donde nos visitan.Un agradecimiento especial a quienes han estado compartiendo con otros acerca del podcast.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/30-Ambrosio.mp3" length="10657485" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio es simplemente à "Ambrosio" y una vez que aprendamos un poco mas sobre él, veremos que el título es suficiente.Porque Ambrosio fue una de las figuras más interesantes de la Historia de la Iglesia, un ángulo en el cual el curso de la fe cambio.Nacido en 340, Ambrosio era el segundo hijo de Ambrosio, el gobernador imperial de Galia y parte de una antigua familia romana, que incluía el famoso Marco Aurelio. No mucho después de Aurelio y su hijo desastroso y heredero Cómodo, la familia se convirtio al Cristianismo y hubo varios mártires notables entre ellos. Ambrosio nació en Tréveris, la capital imperial de la Galia. Siendo todavía un niño, el padre de Ambrosio murió, y fue llevado a Roma para ser criado. Su infancia la pasó en compañía de muchos miembros del clero, cristianos religiosos de una fe sincera con una sólida comprensión de los desafíos teológicos de la Iglesia de ese día; temas que conocemos bien porque hemos pasado los últimos episodios hablando de ellos; como, la controversia Cristológica que empezó como tormenta primero alrededor de Arrío, y continuo como huracán sangriento entre Cirilo &amp; Nestóreo.Ahora sería un buen momento para poner unas marcas en la línea de tiempo para que podamos tener una idea de lo que estaba sucediendo cuando Ambrosio estaba creciendo. Donato era el Obispo de Cartago. Los Padres Capadocios, Basilio y los 2 Gregorios estaban afinando el lenguaje adecuado para entender la Trinidad. Atanasio tuvo una larga carrera como el defensor principal de la Ortodoxia Bíblica. Cuando Ambrosio tenia 16 años, el famoso Padre del Desierto Antonio de Egipto murió. Los Godos corrían desenfrenados en el norte de Europa, causando gran consternación en el Imperio Romano. Cuando Ambrosio tuvo 38 años los Godos derrotaron a los Romanos en la Batalla de Andrinópolis en una derrota tan total que el Emperador Valen fue muerto.Durante la vida de Ambrosio, el Papa Dámaso, gobernaba la Iglesia en Roma. Jerónimo se estaba mudando a Belén para completar la Vulgata. Juan Crisóstomo empezó a servir como Patriarca de Constantinopla. Claramente, muchas cosas de gran importancia estaban sucediendo durante la vida de Ambrosio.Cuando cumplió 30, Ambrosio, con su base en la capital en Milán, se convirtió en gobernador de todo el Noroeste de Italia. Él tenía a su cargo la responsabilidad para oficiar en las controversias de la Iglesia. Este fue en un tiempo cuando los creyentes de Nicea y los Arrianos estaban en guerra unos con otros; una guerra, que no se luchaba con armas sino con palabras. Ambrosio no era amigo de los Arrianos, pero era tan justo y visto en tan alta estima, que ambos lados lo apoyaban en su rol como gobernador. Cuando el obispo Arriano de Milán murió, Ambrosio asistió a la reunión para elegir a su sustituto, esperando que su presencia pudiera impedir la violencia. Para su sorpresa, ambos lados gritaron que su deseo era que él fuera el reemplazo.Ambrosio no quiso. Le iba muy bien como líder político. Siguiendo la práctica de muchos en ese momento, todavía ni siquiera había sido bautizado. Pero la gente le escribió al Emperador Valentiniano, solicitando su aprobación de su selección. Ambrosio fue puesto bajo arresto hasta que accedió a servir como el nuevo obispo de Milán.Ahora bien, si los Arrianos tenían la esperanza de ganar favores por su apoyo por Ambrosio como obispo, fueron destinados a ser decepcionados. Su nuevo obispo contribuyó a definir el significado de lo que significaba la palabra "Ortodoxo”. Él pronto empezó a tratar el problema de los Arrianos y se negó a entregarles un lugar donde ellos se pudieran reunir. Escribió varias obras en contra de ellos que pasaron a ser determinantes para finalmente poner fin al Arrianismo.Entrenado en la retórica y la ley, y habiendo estudiado Griego, Ambrosio fue conocido por su conocimiento de los eruditos griegos, cristianos y paganos. Además de Filó, Orígenes, y Basilio de Cesárea, citó al neoplatóni]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Ambrose.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Ambrose.jpg</ssp:url> <ssp:title>30-Ambrosio</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio es simplemente à "Ambrosio" y una vez que aprendamos un poco mas sobre él, veremos que el título es suficiente.Porque Ambrosio fue una de las figuras más interesantes de la Historia de la Iglesia, un ángulo en el cual el curso de la fe cambio.Nacido en 340, Ambrosio era el segundo hijo de Ambrosio, el gobernador imperial de Galia y parte de una antigua familia romana, que incluía el famoso Marco Aurelio. No mucho después de Aurelio y su hijo desastroso y heredero Cómodo, la familia se convirtio al Cristianismo y hubo varios mártires notables entre ellos. Ambrosio nació en Tréveris, la capital imperial de la Galia. Siendo todavía un niño, el padre de Ambrosio murió, y fue llevado a Roma para ser criado. Su infancia la pasó en compañía de muchos miembros del clero, cristianos religiosos de una fe sincera con una sólida comprensión de los desafíos teológicos de la Iglesia de ese día; temas que conocemos bien porque hemos pasado los últimos episodios hab]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Ambrose.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>29-Sincretismo</title><link>https://sanctorum.us/29-sincretismo/</link> <pubDate>Sun, 06 Sep 2020 19:38:09 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211583</guid> <description><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio de CS es titulado, "<strong><em>Sincretismo</em></strong>"Episodios recientes han documentado la creciente grieta entre la iglesia Oriental centrada en Constantinopla y la Occidental con su base en Roma. En el <em>Concilio de Calcedonia</em> en el año 451, obispos Orientales <strong><em>elevaron</em></strong> al Obispo de Constantinopla a tener un estatus y autoridad casi al igual con el Obispo de Roma, dándole a la Iglesia 2 cabezas. Era cada vez es más evidente que los juegos <em>políticos</em> tenían un rol muy grande en los asuntos de la iglesia, en vez de una búsqueda de la pureza de la doctrina o la fidelidad al Evangelio y su mandato. El Oriente y el Occidente se estaban moviendo en direcciones opuestas.Desde que Constantinopla como la "Nueva Roma" era el centro <strong><em>político</em></strong> del Imperio, la iglesia Oriental creció a ser cada vez más vinculada al poder Imperial. En el año 380, el 27 de febrero en su <strong><em>Edicto de Tesalónica</em></strong>, el Emperador Teodosio declaró al Cristianismo la religión oficial del estado y prohibió el paganismo. Desde que la Iglesia no tenia autoridad o poder para imponer el cumplimiento de la Fe o para castigar a los paganos, la potencia Imperial fue usada para imponer la voluntad del Emperador.Esta conversión forzada de multitudes vastas de paganos produjo una flujo de nuevos miembros a la Iglesia, cuyo compromiso con el Evangelio era dudoso. Los sacerdotes estaban tenían la incómoda posición de tener que dirigir a personas que sabían que eran, en el mejor de los casos, sólo parcialmente-comprometidos.Desde que el Cristianismo del 4 siglo se había alejado de sus raíces en el Judaísmo con su hostilidad adversa a la idolatría, un gran número de sacerdotes, que habían sido en su tiempo paganos adoradores de ídolos, antes de su conversión, pensaron que podría<strong><em> facilitar</em></strong> la asimilación de nuevos conversos a la fe, si se hacian <strong><em>concesiones</em></strong> hacia las viejas formas de adoracion. ¿Por qué no aprovechar las tradiciones seculares y dirigirlas hacia nuevos fines? La veneración de los ángeles, los santos, reliquias, imágenes y estatuas fueron un intento de traer a los ex-paganos hacia una forma más familiar de culto y acomodar sus sensibilidades religiosas. De este proceso, Philip Schaff, escribe que "la Cristianización del Estado fue en gran medida a una paganización y secularización de la iglesia. El mundo venció a la Iglesia, de igual manera que la Iglesia venció al mundo, y la ganancia temporal del Cristianismo en muchos aspectos, fue cancelada por su pérdida espiritual. Las multitudes del Imperio Romano fueron bautizadas sólo con agua, no con el Espíritu y el fuego del Evangelio, y trajo de contrabando prácticas paganas al santuario bajo un nuevo nombre." <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>Es arriesgado atribuir motivos hacia las personas que están tan retirados de nosotros por tan grade distancia de tiempo, pero sospecho que para muchos líderes de la iglesia la asimilación de formas paganas en la liturgia de la Iglesia fue visto como una <strong><em>concesión necesaria</em></strong> por el gran número de Bárbaros que ahora era <strong><em>necesario</em></strong> convertir. La esperanza era que cuando estos nuevos miembros nominales de la iglesia, aprendieran el Evangelio, la verdad los iba a liberar de sus supersticiones y la Iglesia podría volver a una liturgia pura y ortodoxa. No cabe duda de que el razonamiento fue algo como à Dios se ha hecho hombre para llegar a hombres pecadores. ¿Por qué no podía la Iglesia ser, para utilizar las palabras de Pablo "a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos?"El problema es que<strong><em>, si</em></strong> esa era la racionalización para adoptar formas de culto pagano, no funciono. La Iglesia no transformo <strong><em>temporalmente</em></strong> su liturgia para dar lugar a los miembros nominales; <strong><em>institucionalizó</em></strong> esas formas paganas, convirtiéndolos en <strong><em>nuevas</em></strong> tradiciones, algunas de las cuales continúan hasta el día de hoy.Otro acontecimiento lamentable durante este tiempo fue la <strong><em>distancia</em></strong> que se desarrolló entre el clero y los laicos. Por los primeros 3 siglos, pastores principales o <strong><em>obispos</em></strong> como eran llamados, fueron honrados como líderes ordenados por Dios para dirigir sus congregaciones, pero no eran considerados como <strong><em>especiales</em></strong>. La <strong><em>elevación</em></strong> de los obispos y de los sacerdotes a ser una <strong><em>clase especial</em></strong> se desarrolló lentamente durante el 4º  y 5º siglo. Para el comienzo del 6º siglo ya eran considerados únicos; parte de una categoría distinta. La razón de esta elevación fue diferente en el Oriente y el Occidente. En el Oriente, la Iglesia y el Estado se unieron en una unión política-religiosa. Debido a la cercana relacion entre los sacerdotes y los políticos, el clero adoptó los lujosos adornos orientales de los funcionarios políticos. Constantino inició esta tendencia cuando trasladó su capital a Constantinopla. Se adorno a sí mismo como un típico <strong><em>Monarca Oriental</em></strong> opulente en lugar de un austero <strong><em>Emperador Occidental</em></strong>.Durante los primeros 2 siglos, el clero Occidentales usaban ropa similar a sus congregaciones. Pero como el movimiento monástico comenzó a proveer más sacerdotes para la iglesia, el hábito del monje se hizo más prominente. Esto continuó por un tiempo en el sacerdocio, pero cuando la estructura política del imperio de Occidente se empezó a desmoronar y a los líderes de la iglesia se les veía cada vez como los que podían proporcionar un liderazgo a la sociedad civil, algunos obispos adoptaron las vestimentas que los marcaban como los gobernantes civiles, pero adornado su ropa con símbolos <strong><em>religiosos</em></strong>. Pero el mensaje era claro àla Iglesia y el Estado se había fusionado en el <strong><em>oficio</em></strong> del Obispo.En los Concilios Generales, cuando los Obispos Occidentales observaban los atuendos reales de contraparte Oriental, ellos quisieron llevar atuendos igualmente elegantes y comenzó a seguir la moda Oriental. Todo esto sólo sirvió para aumentar la distancia entre el clero y los laicos.Otra tradición traída del paganismo fue en la observancia de días especiales. Constantino establece al domingo como el día oficial de culto Cristiano. A mediados del 4º siglo, la <strong><em>Navidad</em></strong> se convirtió en una práctica regular, tomando el lugar del festival pagana de Saturnalia en Diciembre. La <strong><em>Epifanía</em></strong> celebraba, en el Oeste la visita de los Reyes Magos, o en el Oriente, el bautismo de Jesús.La conmemoración anual de notables mártires se convirtió en días de los Santos.Se agregaron <strong><em>más </em></strong>rituales al calendario de la Iglesia. Los únicos dos sacramentos en el Nuevo Testamento llaman a los Cristianos a practicar el Bautismo y la Comunión. Al final del 6 siglo, se agregaron 5 más.El desarrollo de la doctrina del <em>pecado original</em> alentó la práctica del bautismo de infantes. El enfoque de la Comunión como el <strong><em>centro de culto</em></strong> experimentó una profundización de su significado de una <strong><em>conmemoración</em></strong> de la muerte de Jesús a una ritual que buscaba <strong><em>recrearla de nuevo</em></strong>.El padre de la Iglesia <strong><em>Cipriano</em></strong> enseñaba que el sacerdote actuaba en el lugar de Cristo en la Comunión y que ofrecía un verdadero y completo sacrificio a Dios. El Papa Gregorio I enfatizo la naturaleza <strong><em>sacrificial </em></strong>de la Comunión. Al amanecer del 7º siglo, el <strong><em>Sacerdotalismo </em></strong>ya estaba bien encaminado.Sacerdotalismo es la creencia de que la gracia <strong><em>es literalmente &amp; realmente</em></strong> concedida a los adoradores a través de la influencia de la mediación de un sacerdote ordenado, oficiando los sacramentos. Piénsalo de esta manera à La Biblia dice que somos salvos por gracia a través de la fe. La posición oficial de la Iglesia era que, <strong><em>por la fe en el sacerdote que oficiaba</em></strong>, trabajando en armonía con el adorador, los sacramentos son <strong><em>vehículos</em></strong> por el cual la gracia era concedida y la salvación era renovada. à Vitaminas espirituales para mantenerlo a uno saludable.Todo esto condujo a una <strong><em>mayor separación</em></strong> entre el clero y los laicos. Más tarde se convirtió en el medio por el cual los líderes de la Iglesia manipulaban a los funcionarios civiles. Cuando el clero tenia el poder para conceder la gracia a través de los sacramentos, podía amenazar una rey o líder a cumplir o correr el riesgo del tormento del infierno.La veneración de los santos nació de una larga tradición que veían a los mártires con una gran admiración. No es difícil ver cómo aquellos que habían muerto durante la persecución fueron distinguidos como héroes y ejemplos a los cuales todos podían aspirar. El aniversario de su martirio fue hecho un día conmemorativo, y eventualmente se transformo en los Días del Santo. Desde paganos tenían en el hábito de adorar a sus héroes marcándolos con celebraciones especiales, y les atribuían poderes especiales, los Días de los Santos fueron sustituidas por estas celebraciones, y los Santos fueron dados un acceso especial a Dios. Lo que había sido la oración de los cristianos <strong><em>en</em></strong> la tumba de los mártires por el tranquilo reposo <strong><em>del</em></strong> alma del mártir, se convertio en oraciones <strong><em>A</em></strong> los santos por <strong><em>su</em></strong> intercesión ante Dios y las peticiones a los santos podían ayudarles en su área específica de especialización. ¿Vas a un viaje? Pregunte a San Cristóbal por protección. ¿Vas a iniciar un nuevo negocio? Pregúntale a San Bartolomé por prosperidad. Y siguió y siguió...La veneración de los santos fue endorsada por el Segundo Concilio de Nicea en el 8º siglo. Iglesias y capillas fueron construidas sobre las tumbas de los santos y se convirtieron en destinos para los peregrinos. Festivales relacionados con su muerte fueron colocados en el calendario, y leyendas de milagros asociados con ellos se desarrollaron rápidamente. El tráfico de reliquias, incluyendo partes de un santo, su cuerpo, su pelo, sus dientes y sus huesos, se convirtieron en un gran problema, hasta que una orden imperial lo paró en el año 381 d.C. Estas reliquias se convirtieron en el punto principal de las muchas catedrales construidas en Europa y fueron ultimadamente el objetivo de las peregrinaciones de millones de personas durante la Edad Media. Piensa la catedral como simplemente una gran caja ornamentada que guardaba el dedo pulgar de algún santo, y puede entender lo que paso.El uso de imágenes y retratos en el culto se expandió rápidamente a medida que el número cada vez mayor de bárbaros se unian a la iglesia. Las imágenes le daban sustancia a la invisible realidad de la deidad para estos adoradores supersticiosos. Las imágenes también tenían una función decorativa para embellecer a las iglesias. Los Padres de la Iglesia intentaron hacer una distinción entre la veneración de imágenes y del culto; pero es dudoso que esa distinción impidió que los campesinos combinaran a la imagen con la cosa que representaba.La ayuda del gobierno después de Constantino llevó a una extensiva campaña de construcción de iglesias. Estas iglesias Imperiales seguían la arquitectura de la basílica Romana que ellos habían desarrollado para sus edificios públicos.La madre de Constantino, Elena, visitó Israel en sus últimos años y se creía que capto la ubicación de varios acontecimientos bíblicos, al ser guiada por el Espíritu y de los reportes locales,que condujo a la construcción de iglesias, encima de donde se suponía que esos acontecimientos habían ocurrido.La primera <strong><em>cantos </em></strong>en la iglesia fue conducida por un líder a quien el pueblo daba respuesta a través de la canción. Cantos Antifonales, en los cuales 2 coros cantan alternando, se desarrollo en el oriente de <strong><em>Antioquia. Ambrosio</em></strong> introdujo la práctica de cantar antifonalmente en Milán, y de allí se difundió en toda la Iglesia Occidental.La veneración de María estaba también bastante situada para el cierre del 6º siglo, aunque la Iglesia Romana no lo adopto oficialmente la doctrina de su inmaculada concepción y su asunción milagrosa hasta los años 1854 y 1950.Una mala interpretación de las Escrituras, junto con los numerosos milagros atribuidos a María por obras apócrifas, creció un respeto hacia ella como única en la historia redentora. Varios de los Padres de la Iglesia, influenciados por la preferencia hacia la virginidad entre los monásticos, <strong><em>asumió </em></strong>la virginidad perpetua de María. Ese gran teólogo de la iglesia, <strong><em>Agustín</em></strong>, afirmó que María nunca había pecado. Y como se suponía que un hijo tenía un cariño especial por su madre, María fue apelada, para interceder ante Jesús. Después de todo, ¿qué hijo puede rechazar su mamá?Terminaremos este episodio aquí; con la mención de Agustín, porque él es una figura prominente en la Historia de la Iglesia, que veremos muy pronto. Pero justo antes de Agustín, necesitamos mirar a otra personaje que acabo de mencionar, <strong><em>Ambrosio</em></strong>. Haremos esto la próxima vez al mover un poco mas la historia y preparnos para sentarno con Agustín de Hipona.Una vez más, quiero invitaros a conectar con la pagina de CS en Facebook y denos un Like o Me Gusta. De igual manera pueden dejar un saludo y decirnos de donde nos están escuchando para que podamos tener una idea de grande es la familia de CS, especialmente en Español. Igual aprovecho para presentarme, la traducción y voz del podcast en español es de su servidor, Roberto Aguayo, soy pastor de iglesia y director de escuela en Mérida, Yucatán, México. Hace mucho tiempo empecé a escuchar el podcast en ingles del Pastor Lance Ralston y le pedí permiso para traducirlo al español. Sabia que era un gran recurso para que conociéramos mas de cerca la Historia de la Iglesia. Espero que estén disfrutando y aprendiendo del Podcast.También me gustaría pedirles un favor. Si les gusta el podcast y utilizan Apple Music, por favor vayan a la tienda de Música , y hagan una búsqueda del podcast de la Historia de la Iglesia Cristiana, seleccionen los comentarios para calificar al podcast y escribanos un breve comentario.Último - donaciones de cualquier tamaño son muy apreciadas. Incluso agrega lo que puedas en la pagina de sanctorum.us  y ayuda a cubrir los gastos de hosting para el podcast. Gracias.&nbsp;<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Schaff, Philip, <em>History of the Christian Church. </em> Vol III, Pg. 93]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS es titulado, SincretismoEpisodios recientes han documentado la creciente grieta entre la iglesia Oriental centrada en Constantinopla y la Occidental con su base en Roma. En el Concilio de Calcedonia en el año 451, obispos Oriental]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio de CS es titulado, "<strong><em>Sincretismo</em></strong>"Episodios recientes han documentado la creciente grieta entre la iglesia Oriental centrada en Constantinopla y la Occidental con su base en Roma. En el <em>Concilio de Calcedonia</em> en el año 451, obispos Orientales <strong><em>elevaron</em></strong> al Obispo de Constantinopla a tener un estatus y autoridad casi al igual con el Obispo de Roma, dándole a la Iglesia 2 cabezas. Era cada vez es más evidente que los juegos <em>políticos</em> tenían un rol muy grande en los asuntos de la iglesia, en vez de una búsqueda de la pureza de la doctrina o la fidelidad al Evangelio y su mandato. El Oriente y el Occidente se estaban moviendo en direcciones opuestas.Desde que Constantinopla como la "Nueva Roma" era el centro <strong><em>político</em></strong> del Imperio, la iglesia Oriental creció a ser cada vez más vinculada al poder Imperial. En el año 380, el 27 de febrero en su <strong><em>Edicto de Tesalónica</em></strong>, el Emperador Teodosio declaró al Cristianismo la religión oficial del estado y prohibió el paganismo. Desde que la Iglesia no tenia autoridad o poder para imponer el cumplimiento de la Fe o para castigar a los paganos, la potencia Imperial fue usada para imponer la voluntad del Emperador.Esta conversión forzada de multitudes vastas de paganos produjo una flujo de nuevos miembros a la Iglesia, cuyo compromiso con el Evangelio era dudoso. Los sacerdotes estaban tenían la incómoda posición de tener que dirigir a personas que sabían que eran, en el mejor de los casos, sólo parcialmente-comprometidos.Desde que el Cristianismo del 4 siglo se había alejado de sus raíces en el Judaísmo con su hostilidad adversa a la idolatría, un gran número de sacerdotes, que habían sido en su tiempo paganos adoradores de ídolos, antes de su conversión, pensaron que podría<strong><em> facilitar</em></strong> la asimilación de nuevos conversos a la fe, si se hacian <strong><em>concesiones</em></strong> hacia las viejas formas de adoracion. ¿Por qué no aprovechar las tradiciones seculares y dirigirlas hacia nuevos fines? La veneración de los ángeles, los santos, reliquias, imágenes y estatuas fueron un intento de traer a los ex-paganos hacia una forma más familiar de culto y acomodar sus sensibilidades religiosas. De este proceso, Philip Schaff, escribe que "la Cristianización del Estado fue en gran medida a una paganización y secularización de la iglesia. El mundo venció a la Iglesia, de igual manera que la Iglesia venció al mundo, y la ganancia temporal del Cristianismo en muchos aspectos, fue cancelada por su pérdida espiritual. Las multitudes del Imperio Romano fueron bautizadas sólo con agua, no con el Espíritu y el fuego del Evangelio, y trajo de contrabando prácticas paganas al santuario bajo un nuevo nombre." <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>Es arriesgado atribuir motivos hacia las personas que están tan retirados de nosotros por tan grade distancia de tiempo, pero sospecho que para muchos líderes de la iglesia la asimilación de formas paganas en la liturgia de la Iglesia fue visto como una <strong><em>concesión necesaria</em></strong> por el gran número de Bárbaros que ahora era <strong><em>necesario</em></strong> convertir. La esperanza era que cuando estos nuevos miembros nominales de la iglesia, aprendieran el Evangelio, la verdad los iba a liberar de sus supersticiones y la Iglesia podría volver a una liturgia pura y ortodoxa. No cabe duda de que el razonamiento fue algo como à Dios se ha hecho hombre para llegar a hombres pecadores. ¿Por qué no podía la Iglesia ser, para utilizar las palabras de Pablo "a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos?"El problema es que<strong><em>, si</em></strong> esa era la racionalización para adoptar formas de culto pagano, no funciono. La Iglesia no transformo <strong><em>temporalmente</em></strong> su liturgia para dar lugar a los miembros nominales; <strong><em>institucionalizó</em></strong> esas formas paganas, convirtiéndolos en <strong><em>nuevas</em></strong> tradiciones, algunas de las cuales continúan hasta el día de hoy.Otro acontecimiento lamentable durante este tiempo fue la <strong><em>distancia</em></strong> que se desarrolló entre el clero y los laicos. Por los primeros 3 siglos, pastores principales o <strong><em>obispos</em></strong> como eran llamados, fueron honrados como líderes ordenados por Dios para dirigir sus congregaciones, pero no eran considerados como <strong><em>especiales</em></strong>. La <strong><em>elevación</em></strong> de los obispos y de los sacerdotes a ser una <strong><em>clase especial</em></strong> se desarrolló lentamente durante el 4º  y 5º siglo. Para el comienzo del 6º siglo ya eran considerados únicos; parte de una categoría distinta. La razón de esta elevación fue diferente en el Oriente y el Occidente. En el Oriente, la Iglesia y el Estado se unieron en una unión política-religiosa. Debido a la cercana relacion entre los sacerdotes y los políticos, el clero adoptó los lujosos adornos orientales de los funcionarios políticos. Constantino inició esta tendencia cuando trasladó su capital a Constantinopla. Se adorno a sí mismo como un típico <strong><em>Monarca Oriental</em></strong> opulente en lugar de un austero <strong><em>Emperador Occidental</em></strong>.Durante los primeros 2 siglos, el clero Occidentales usaban ropa similar a sus congregaciones. Pero como el movimiento monástico comenzó a proveer más sacerdotes para la iglesia, el hábito del monje se hizo más prominente. Esto continuó por un tiempo en el sacerdocio, pero cuando la estructura política del imperio de Occidente se empezó a desmoronar y a los líderes de la iglesia se les veía cada vez como los que podían proporcionar un liderazgo a la sociedad civil, algunos obispos adoptaron las vestimentas que los marcaban como los gobernantes civiles, pero adornado su ropa con símbolos <strong><em>religiosos</em></strong>. Pero el mensaje era claro àla Iglesia y el Estado se había fusionado en el <strong><em>oficio</em></strong> del Obispo.En los Concilios Generales, cuando los Obispos Occidentales observaban los atuendos reales de contraparte Oriental, ellos quisieron llevar atuendos igualmente elegantes y comenzó a seguir la moda Oriental. Todo esto sólo sirvió para aumentar la distancia entre el clero y los laicos.Otra tradición traída del paganismo fue en la observancia de días especiales. Constantino establece al domingo como el día oficial de culto Cristiano. A mediados del 4º siglo, la <strong><em>Navidad</em></strong> se convirtió en una práctica regular, tomando el lugar del festival pagana de Saturnalia en Diciembre. La <strong><em>Epifanía</em></strong> celebraba, en el Oeste la visita de los Reyes Magos, o en el Oriente, el bautismo de Jesús.La conmemoración anual de notables mártires se convirtió en días de los Santos.Se agregaron <strong><em>más </em></strong>rituales al calendario de la Iglesia. Los únicos dos sacramentos en el Nuevo Testamento llaman a los Cristianos a practicar el Bautismo y la Comunión. Al final del 6 siglo, se agregaron 5 más.El desarrollo de la doctrina del <em>pecado original</em> alentó la práctica del bautismo de infantes. El enfoque de la Comunión como el <strong><em>centro de culto</em></strong> experimentó una profundización de su significado de una <strong><em>conmemoración</em></strong> de la muerte de Jesús a una ritual que buscaba <strong><em>recrearla de nuevo</em></strong>.El padre de la Iglesia <strong><em>Cipriano</em></strong> enseñaba que el sacerdote actuaba en el lugar de Cristo en la Comunión y que ofrecía un verdadero y completo sacrificio a Dios. El Papa Gregorio I enfatizo la naturaleza <strong><em>sacrificial </em></strong>de la Comunión. Al amanecer del 7º siglo, el <strong><em>Sacerdotalismo </em></strong>ya estaba bien encaminado.Sacerdotalismo es la creencia de que la gracia <strong><em>es literalmente &amp; realmente</em></strong> concedida a los adoradores a través de la influencia de la mediación de un sacerdote ordenado, oficiando los sacramentos. Piénsalo de esta manera à La Biblia dice que somos salvos por gracia a través de la fe. La posición oficial de la Iglesia era que, <strong><em>por la fe en el sacerdote que oficiaba</em></strong>, trabajando en armonía con el adorador, los sacramentos son <strong><em>vehículos</em></strong> por el cual la gracia era concedida y la salvación era renovada. à Vitaminas espirituales para mantenerlo a uno saludable.Todo esto condujo a una <strong><em>mayor separación</em></strong> entre el clero y los laicos. Más tarde se convirtió en el medio por el cual los líderes de la Iglesia manipulaban a los funcionarios civiles. Cuando el clero tenia el poder para conceder la gracia a través de los sacramentos, podía amenazar una rey o líder a cumplir o correr el riesgo del tormento del infierno.La veneración de los santos nació de una larga tradición que veían a los mártires con una gran admiración. No es difícil ver cómo aquellos que habían muerto durante la persecución fueron distinguidos como héroes y ejemplos a los cuales todos podían aspirar. El aniversario de su martirio fue hecho un día conmemorativo, y eventualmente se transformo en los Días del Santo. Desde paganos tenían en el hábito de adorar a sus héroes marcándolos con celebraciones especiales, y les atribuían poderes especiales, los Días de los Santos fueron sustituidas por estas celebraciones, y los Santos fueron dados un acceso especial a Dios. Lo que había sido la oración de los cristianos <strong><em>en</em></strong> la tumba de los mártires por el tranquilo reposo <strong><em>del</em></strong> alma del mártir, se convertio en oraciones <strong><em>A</em></strong> los santos por <strong><em>su</em></strong> intercesión ante Dios y las peticiones a los santos podían ayudarles en su área específica de especialización. ¿Vas a un viaje? Pregunte a San Cristóbal por protección. ¿Vas a iniciar un nuevo negocio? Pregúntale a San Bartolomé por prosperidad. Y siguió y siguió...La veneración de los santos fue endorsada por el Segundo Concilio de Nicea en el 8º siglo. Iglesias y capillas fueron construidas sobre las tumbas de los santos y se convirtieron en destinos para los peregrinos. Festivales relacionados con su muerte fueron colocados en el calendario, y leyendas de milagros asociados con ellos se desarrollaron rápidamente. El tráfico de reliquias, incluyendo partes de un santo, su cuerpo, su pelo, sus dientes y sus huesos, se convirtieron en un gran problema, hasta que una orden imperial lo paró en el año 381 d.C. Estas reliquias se convirtieron en el punto principal de las muchas catedrales construidas en Europa y fueron ultimadamente el objetivo de las peregrinaciones de millones de personas durante la Edad Media. Piensa la catedral como simplemente una gran caja ornamentada que guardaba el dedo pulgar de algún santo, y puede entender lo que paso.El uso de imágenes y retratos en el culto se expandió rápidamente a medida que el número cada vez mayor de bárbaros se unian a la iglesia. Las imágenes le daban sustancia a la invisible realidad de la deidad para estos adoradores supersticiosos. Las imágenes también tenían una función decorativa para embellecer a las iglesias. Los Padres de la Iglesia intentaron hacer una distinción entre la veneración de imágenes y del culto; pero es dudoso que esa distinción impidió que los campesinos combinaran a la imagen con la cosa que representaba.La ayuda del gobierno después de Constantino llevó a una extensiva campaña de construcción de iglesias. Estas iglesias Imperiales seguían la arquitectura de la basílica Romana que ellos habían desarrollado para sus edificios públicos.La madre de Constantino, Elena, visitó Israel en sus últimos años y se creía que capto la ubicación de varios acontecimientos bíblicos, al ser guiada por el Espíritu y de los reportes locales,que condujo a la construcción de iglesias, encima de donde se suponía que esos acontecimientos habían ocurrido.La primera <strong><em>cantos </em></strong>en la iglesia fue conducida por un líder a quien el pueblo daba respuesta a través de la canción. Cantos Antifonales, en los cuales 2 coros cantan alternando, se desarrollo en el oriente de <strong><em>Antioquia. Ambrosio</em></strong> introdujo la práctica de cantar antifonalmente en Milán, y de allí se difundió en toda la Iglesia Occidental.La veneración de María estaba también bastante situada para el cierre del 6º siglo, aunque la Iglesia Romana no lo adopto oficialmente la doctrina de su inmaculada concepción y su asunción milagrosa hasta los años 1854 y 1950.Una mala interpretación de las Escrituras, junto con los numerosos milagros atribuidos a María por obras apócrifas, creció un respeto hacia ella como única en la historia redentora. Varios de los Padres de la Iglesia, influenciados por la preferencia hacia la virginidad entre los monásticos, <strong><em>asumió </em></strong>la virginidad perpetua de María. Ese gran teólogo de la iglesia, <strong><em>Agustín</em></strong>, afirmó que María nunca había pecado. Y como se suponía que un hijo tenía un cariño especial por su madre, María fue apelada, para interceder ante Jesús. Después de todo, ¿qué hijo puede rechazar su mamá?Terminaremos este episodio aquí; con la mención de Agustín, porque él es una figura prominente en la Historia de la Iglesia, que veremos muy pronto. Pero justo antes de Agustín, necesitamos mirar a otra personaje que acabo de mencionar, <strong><em>Ambrosio</em></strong>. Haremos esto la próxima vez al mover un poco mas la historia y preparnos para sentarno con Agustín de Hipona.Una vez más, quiero invitaros a conectar con la pagina de CS en Facebook y denos un Like o Me Gusta. De igual manera pueden dejar un saludo y decirnos de donde nos están escuchando para que podamos tener una idea de grande es la familia de CS, especialmente en Español. Igual aprovecho para presentarme, la traducción y voz del podcast en español es de su servidor, Roberto Aguayo, soy pastor de iglesia y director de escuela en Mérida, Yucatán, México. Hace mucho tiempo empecé a escuchar el podcast en ingles del Pastor Lance Ralston y le pedí permiso para traducirlo al español. Sabia que era un gran recurso para que conociéramos mas de cerca la Historia de la Iglesia. Espero que estén disfrutando y aprendiendo del Podcast.También me gustaría pedirles un favor. Si les gusta el podcast y utilizan Apple Music, por favor vayan a la tienda de Música , y hagan una búsqueda del podcast de la Historia de la Iglesia Cristiana, seleccionen los comentarios para calificar al podcast y escribanos un breve comentario.Último - donaciones de cualquier tamaño son muy apreciadas. Incluso agrega lo que puedas en la pagina de sanctorum.us  y ayuda a cubrir los gastos de hosting para el podcast. Gracias.&nbsp;<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Schaff, Philip, <em>History of the Christian Church. </em> Vol III, Pg. 93]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/29-Sincretismo.mp3" length="12278126" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS es titulado, "Sincretismo"Episodios recientes han documentado la creciente grieta entre la iglesia Oriental centrada en Constantinopla y la Occidental con su base en Roma. En el Concilio de Calcedonia en el año 451, obispos Orientales elevaron al Obispo de Constantinopla a tener un estatus y autoridad casi al igual con el Obispo de Roma, dándole a la Iglesia 2 cabezas. Era cada vez es más evidente que los juegos políticos tenían un rol muy grande en los asuntos de la iglesia, en vez de una búsqueda de la pureza de la doctrina o la fidelidad al Evangelio y su mandato. El Oriente y el Occidente se estaban moviendo en direcciones opuestas.Desde que Constantinopla como la "Nueva Roma" era el centro político del Imperio, la iglesia Oriental creció a ser cada vez más vinculada al poder Imperial. En el año 380, el 27 de febrero en su Edicto de Tesalónica, el Emperador Teodosio declaró al Cristianismo la religión oficial del estado y prohibió el paganismo. Desde que la Iglesia no tenia autoridad o poder para imponer el cumplimiento de la Fe o para castigar a los paganos, la potencia Imperial fue usada para imponer la voluntad del Emperador.Esta conversión forzada de multitudes vastas de paganos produjo una flujo de nuevos miembros a la Iglesia, cuyo compromiso con el Evangelio era dudoso. Los sacerdotes estaban tenían la incómoda posición de tener que dirigir a personas que sabían que eran, en el mejor de los casos, sólo parcialmente-comprometidos.Desde que el Cristianismo del 4 siglo se había alejado de sus raíces en el Judaísmo con su hostilidad adversa a la idolatría, un gran número de sacerdotes, que habían sido en su tiempo paganos adoradores de ídolos, antes de su conversión, pensaron que podría facilitar la asimilación de nuevos conversos a la fe, si se hacian concesiones hacia las viejas formas de adoracion. ¿Por qué no aprovechar las tradiciones seculares y dirigirlas hacia nuevos fines? La veneración de los ángeles, los santos, reliquias, imágenes y estatuas fueron un intento de traer a los ex-paganos hacia una forma más familiar de culto y acomodar sus sensibilidades religiosas. De este proceso, Philip Schaff, escribe que "la Cristianización del Estado fue en gran medida a una paganización y secularización de la iglesia. El mundo venció a la Iglesia, de igual manera que la Iglesia venció al mundo, y la ganancia temporal del Cristianismo en muchos aspectos, fue cancelada por su pérdida espiritual. Las multitudes del Imperio Romano fueron bautizadas sólo con agua, no con el Espíritu y el fuego del Evangelio, y trajo de contrabando prácticas paganas al santuario bajo un nuevo nombre." [1]Es arriesgado atribuir motivos hacia las personas que están tan retirados de nosotros por tan grade distancia de tiempo, pero sospecho que para muchos líderes de la iglesia la asimilación de formas paganas en la liturgia de la Iglesia fue visto como una concesión necesaria por el gran número de Bárbaros que ahora era necesario convertir. La esperanza era que cuando estos nuevos miembros nominales de la iglesia, aprendieran el Evangelio, la verdad los iba a liberar de sus supersticiones y la Iglesia podría volver a una liturgia pura y ortodoxa. No cabe duda de que el razonamiento fue algo como à Dios se ha hecho hombre para llegar a hombres pecadores. ¿Por qué no podía la Iglesia ser, para utilizar las palabras de Pablo "a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos?"El problema es que, si esa era la racionalización para adoptar formas de culto pagano, no funciono. La Iglesia no transformo temporalmente su liturgia para dar lugar a los miembros nominales; institucionalizó esas formas paganas, convirtiéndolos en nuevas tradiciones, algunas de las cuales continúan hasta el día de hoy.Otro acontecimiento lamentable durante este tiempo fue la distancia que se desarrolló entre el clero y los laicos. Por los primeros 3 siglos, pastores principales o obispos como eran llamados, fu]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Theodosius-I.jpg</ssp:url> <ssp:title>29-Sincretismo</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS es titulado, "Sincretismo"Episodios recientes han documentado la creciente grieta entre la iglesia Oriental centrada en Constantinopla y la Occidental con su base en Roma. En el Concilio de Calcedonia en el año 451, obispos Orientales elevaron al Obispo de Constantinopla a tener un estatus y autoridad casi al igual con el Obispo de Roma, dándole a la Iglesia 2 cabezas. 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Aunque se identificaba como <strong><em>Romano</em></strong>, los historiadores se refieren a la región Oriental como <strong><em>el Imperio Bizantino y la época Bizantina</em></strong>. Obtiene ese título de <strong><em>Bizancio</em></strong>, el nombre de la ciudad antes de que Constantino la hiciera su nueva capital.Durante el 5º siglo, todo el imperio, <strong><em>tanto</em></strong> el Oriente como el Occidente estaba en declive. Pero en el siglo 6º, el Emperador Justiniano I dirigio un gran resurgimiento de la civilización Romana. Reinando casi 40 años, Justiniano no sólo provoco un nuevo florecimiento de la cultura en el Oriente, también trató de reafirmar su control sobre esas tierras en el Oeste que habían caído bajo el control de los bárbaros.Han surgido diversas opiniones sobre Justiniano el Grande. Durante años la manera estándar para verlo era como un inteligente, ambicioso, enérgico, líder sociable, plagado por una enfermiza dosis de vanidad. ¿Me atrevo a decirlo? ¿Por qué no?: Quería hacer a Roma Grande Otra Vez. Mientras que esa ha sido la forma tradicional del entendimiento sobre Justiniano, más recientemente, esa imagen se ha modificado ligeramente, dandole a su esposa, la reina <strong><em>Teodora</em></strong>, un papel más destacado en la alimentar su ambición. Cualquier otra cosa que podríamos decir acerca de este equipo de marido y mujer, ciertamente eran <strong><em>devotos</em></strong> en su fe.El reinado de Justiniano fue reforzado por las proezas de varios generales que fueron capaces de plasmar su deseo de retomar el Oeste a ser una realidad. El más famoso de estos generales fue <strong><em>Belisario</em></strong>, un genio militar, a la par con Aníbal, César, y Alejandro. Durante el reinado de Justiniano, partes de Italia, el Norte de África y España fueron reconquistados y puestos bajo el dominio Bizantino.Los emperadores <strong><em>Occidentales</em></strong> en la larga historia de Roma tenían la tendencia de ser más austeros en las manifestaciones de su autoridad, al mantener un vestuario sencillo y una modestia en las costumbres relacionadas con su reino, como correspondía a la idea del Augusto como <strong><em>Prínceps</em></strong> = que significa <strong><em>Primer Ciudadano</em></strong>. Los emperadores <strong><em>Orientales</em></strong> tomaron otro camino y evitaban la humildad a favor de una manera Oriental, o lo que podríamos llamar modelo "Persa" de <strong><em>majestad</em></strong>. Empezó con Constantino quien rompió con la larga tradición Occidental de la modestia Imperial y se vistió a sí mismo como un glorioso <strong><em>Monarca Oriental</em></strong>. Después de Constantino, los emperadores Orientales llevaban túnicas elaboradas, coronas, y adornado sus cortes con ostentosos símbolos de riqueza y poder. Alentado por Teodora, Justiniano creció esta tradicion y su corte se volvió un gran espectáculo de poder. Cuando personas venían ante el Emperador, tenían que postrarse, como ante un dios. La ceremonia de la corte de Justiniano rápidamente fue copiada por la Iglesia de Constantinopla, debido a la vinculación cercana entre la <strong><em>iglesia</em></strong> y el estado en el Oriente.Fue esta ambición de gloria que movió a Justiniano para embarcarse en una campaña de construcción masiva. Él comisiono la construcción de ciudades enteras, carreteras, puentes, palacios, baños y una infinidad de iglesias y monasterios. Su legado perdurable fue la <strong><em>Iglesia de la Santa Sabiduría</em></strong>, o la <strong><em>Catedral de Santa Sofía</em></strong>, la Iglesia de Constantinopla. La <strong><em>Haga Sofía</em></strong> fue la <strong><em>culminación</em></strong> de un nuevo estilo de arquitectura centrada en su cúpula, la más grande construida hasta ese momento. Los visitantes a la Iglesia se pasaban horas atónitos mirando a la cúpula, incrédulos que algo tan grande podría ser construido por el hombre. A pesar de la rica fachada interior de la iglesia ha sido destruida por años de conflicto, la estructura básica permanece hasta el día de hoy como una de los principales puntos para visitar en Estambul.Justiniano también fue un <strong><em>teólogo en su propia manera</em></strong>. Como Emperador quería unir a la iglesia bajo un credo y trabajó duro para resolver las disputas principales del día; la brecha entre la fe Ortodoxa expresada en el Concilio de Calcedonia y los Monofisitas.Repasando un poco; los Monofisitas seguían las enseñanzas de Cirilo de Alejandría, que había luchado en contra de Nestóreo sobre la naturaleza de Cristo. Nestóreo enfoco la naturaleza <strong><em>humana</em></strong> de Jesús, mientras que Cirilo enfoco la <strong><em>deidad</em></strong> de Jesús. Los <strong><em>seguidores</em></strong> de ambos llevaron sus doctrinas aun mas lejos, de modo que la Nestorianos que se movieron al Esta hacia Persia tenían la tendencia de disminuir la deidad de Cristo, mientras que los <strong>seguidores </strong>de Cirilo en su rumbo sur hacia Egipto elevaron de la deidad de Jesús a arriba de su humanidad. Ellos hicieron tanto hincapié en su deidad que se convirtieron en <strong><em>Monofisitas</em></strong>; que significa seguidores de 1 naturaleza.Justiniano intentó <strong><em>reconciliar</em></strong> la fe Ortodoxa centrada en Constantinopla con los Monofisitas de Egipto al <strong><em>afinar sutilmente las palabras </em></strong>usadas para describir la fe. A pesar de que el Concilio de Calcedonia terminó oficialmente el conflicto, todavía existia una brecha entre la Iglesia de Constantinopla y la de Egipto.Justiniano intentó aclarar cómo entender las naturalezas de Jesús como Dios y Hombre. ¿Tenía 1 naturaleza o 2? Y si eran 2. ¿Cómo coexistían esas 2 naturalezas en el Hijo de Dios? ¿Fueron separadas y distintas o fusionadas en algo nuevo? Si eran distintas, ¿fue una <strong><em>superior</em></strong> a la otra? Este era el punto de contienda en el debate por el cual el Concilio de Calcedonia había luchado y el enfoque de la contienda entre Cirilo &amp; Nestóreo.Justiniano logro un éxito parcial en que los Monofisitas <strong><em>moderados</em></strong> estuvieran de acuerdo con su teología. Fue ayudado por el trabajo de un monje llamado <strong><em>Leo de Bizancio</em></strong>. Leo propuso que en Cristo, las dos naturalezas estaban tan entremezcladas y unidas que formaban una sola naturaleza, que identificaba como el <strong><em>Logos</em></strong>.En el año 544 el Emperador Justiniano promulgó un edicto <strong><em>condenando</em></strong> a algunos escritos pro-Nestorianos. Muchos obispos Occidentales pensaron que el edicto era una refutación escandalosa del Credo de Calcedonia. Asumían que Justiniano había salido como Monofisita. El <strong><em>Papa Vigilio</em></strong> condenó el edicto y rompió la comunión con el <strong><em>Patriarca de Constantinopla</em></strong>, porque apoyaba <strong><em>el </em></strong>edicto del Emperador. Poco después, cuando el Papa Vigilio visitó Constantinopla, hizo un cambio abrupto, cuando el añadio su censura a los escritos pro-Nestorianos que habían sido condenados. Pero después, en el año 550, después de que varios obispos criticaron ese cambio, Vigilio cambio de opinión otra vez y dijo que los escritos realmente no eran prohibidos después de todo.No hay nada como ser un firme pilar para soporte los fundamentos de la iglesia. Bueno Vigilio fue consistente; en que él vacilaba constantemente bajo presión.Todo esto ha creo tanta controversia que en el año 553 Justiniano convoco el Quinto Concilio ecuménico de Constantinopla. Aunque se suponía que era un concilio de toda la Iglesia, el Papa Vigilio se negó a asistir. Tras la demanda de Justiniano, el Consejo afirmó su edicto original del año 544, y además condenaron a todos los que apoyaban a los escritos pro-Nestorianos. El emperador desterró a Vigilio porque se rehusó a asistir, diciendo que sería restaurado sólo con la condición de su aceptación de la decisión del Consejo.Adivina lo que hizo Vigilio. Exacto. Al final cedió y endorso la conclusión del Consejo. El resultado de esto fue que el Credo de Calcedonia fue <strong><em>reinterpretado</em></strong> más con el enfoque Monofisita. La deidad de Jesús fue elevada a primer plano mientras que su humanidad fue relegada a una realidad distante. Esto se convirtió en la posición oficial de la Iglesia Ortodoxa Oriental.Pero el deseo de Justiniano de fomentar la unidad no fue alcanzado. Los obispos Occidentales se negaron a reconocer la reinterpretación del Credo de Calcedonia por el Consejo de Constantinopla. Y mientras esta nueva interpretación sobre la naturaleza de Jesús fue bien aceptada en el Oriente, los Monofisitas fanáticos de Egipto no cedieron en ningún punto sus creencias. Ellos habían venido a celebrar su teología con una feroz lealtad regional. El aceptar la formulación de Justiniano se considero como ceder bajo presión y lo veían no sólo como herético, sino como <strong><em>antipatriótico</em></strong>. Ellos se negaron rotundamente a venir bajo el control de Constantinopla.Lo Justiniano fue incapaz de hacer con un acuerdo de encontrar un punto medio teológico y diplomacia, ahora lo intentó por la fuerza. Después de todo, como dicenàla guerra es la diplomacia por otros medios. Y como Justiniano podría decir, “¿Qué hay de bueno en ser rey si no puedes romper cabezas cuando quieras?"El Emperador también trató de erradicar los últimos vestigios del paganismo en todo el Imperio. Mandó a los funcionarios civiles junto con los líderes de la Iglesia a buscar a todas las prácticas paganas y  la filosofía griega pre-Cristiana y ponerle fin a todo lo que encontraran de inmediato. Él cerró las escuelas de Atenas, las última de las instituciones que enseñaban la filosofía Griega. Él permitió que los judíos siguieran su fe, pero trató de regular sus prácticas. Decretó la pena de muerte para los <strong><em>Maniqueos</em></strong> y otros herejes como los <strong><em>Montanistas</em></strong>. Cuando sus duras políticas estimulaban revueltas y rebelión, fue implacable en hacer todo lo que podía para erradicarlas.Hacia el final de su reinado, las creencias monofisitas de su esposa Teodora influyó que se <strong><em>moviera mas</em></strong> en esa dirección. Él buscó a refundir las conclusiones del 5º Consejo con una nueva formulación que le ganaría mayor apoyo con los Monofisitas. Esta nueva visión se le  ha dado el nombre trabalenguas de <strong><em>Ap-tar-to-docetismo</em></strong>.Según este punto de vista, incluso el <strong><em>cuerpo físico</em></strong> de Jesús era divino, de modo que, desde la concepción hasta la muerte, no cambio. Esto significa que Jesús no sufrió o conocio los deseos y pasiones de los mortales.Cuando intentó imponer esta doctrina sobre la Iglesia, la inmensa mayoría de los obispos se negaron a cumplir. Así que Justiniano tenia planes de <strong><em>exigir</em></strong> su cumplimiento, pero murió antes de que la campaña pudo comenzar, mucho para el alivio de los obispos.Justiniano tomó una parte activa en la Iglesia en más áreas que la teología. Promulgo leyes que se relacionaban a los diversos aspectos de la vida de la iglesia. Él nombraba obispos, asignaba a los lideres de los monasterios, ordeno sacerdotes, administro tierras de la iglesia, y supervisó la conducta del clero. Prohibió la práctica de la <strong><em>simonía</em></strong>; que es la venta de oficios de la iglesia. Ser un oficial de la iglesia podía ser muy lucrativo, por lo que la práctica de la simonía era frecuentemente un problema.El Emperador también le prohibía al clero asistir a carreras de carrozas y al teatro. Esto nos parece muy duro, si pensamos en estos como solo acontecimientos deportivos y culturales. No lo eran. Ambos eventos eran más a menudo escenarios de libertinaje moral donde el comportamiento grosero era muy común. Uno no asistía a una carrera para estar en compañía digna o cortes. Las carreras eran à bueno muy animadas. Y el teatro era un lugar donde las perversiones eran actuadas en el escenario. Que Justiniano les <strong><em>prohibió</em></strong> asistir a estos eventos a los lideres religiosos significa que era común que lo hicieran.El autorizó a los obispos para que funcionaran como medio servidores-civiles de modo que ellos supervisaban las obras públicas y el cumplimiento de las leyes en contra del vicio. En algunos lugares los obispos sirvieron como gobernadores.Fue bajo Justiniano que la Iglesia se convirtió en un <strong><em>instrumento del Estado</em></strong>. Ese proceso había iniciado bajo Constantino, pero no fue hasta el 6º siglo bajo Justiniano que llegó a su culminación.El cristianismo siguió ampliando su influencia a lo largo de las fronteras del Imperio. Con la reconquista del Norte de África, el Arrianismo que había echado raíces allí fue erradicado. La fe se movió arriba por el rio Nilo en lo que hoy conocemos como Sudán. Los Bereberes del Norte de África también fueron convertidos. En Europa, las tribus bárbaras a lo largo del Danubio también fueron alcanzados.La división entre los Ortodoxos y Monofisitas que Justiniano había intentado curar siguió afectando a la iglesia hasta el 7º siglo cuando surgió una nueva amenaza; <strong><em>el Islam.</em></strong>Emperador tras emperador conocía que una iglesia fragmentada significaba que la la sociedad fuera debilitada y que sería una presa fácil para los nuevos invasores. Por eso trabajaron arduamente para lograr la unidad teológica.Vamos a ver, ¿cómo podemos juntar a los Ortodoxos y a los Monofisitas?<strong><em>Sergio</em></strong>, el Patriarca de Constantinopla, tuvo una idea. Basado en lo que se pensaba eran los escritos de uno de los primeros Padres de la iglesia llamado Dionisias, Sergio pensó que había encontrado apoyo para una nueva idea que podia conciliar las dos partes. El decia que mientras que Jesús era divino y humano, trabajaba por una sola energía. Esto sonaba genial para el Monofisita de Egipto y durante un tiempo parecía que sería un camino a la unidad. Pero otros obispos protestaron, así que Sergio cambio la jugada y dijo, "Bueno, olviden eso de la energía y que tal esto, Cristo fue al mismo tiempo divino y humano, pero sólo tenía <strong><em>una sola voluntad</em></strong> que era una fusión de las dos naturalezas." El Papa Honorio puso su sello de aprobación a este punto de vista y ahora con el acuerdo de las 2 iglesias más influyentes, parecía una gran victoria teológica. Así que, en el año 638, el Emperador Heraclio pasa un edicto expresando las opiniones de Sergio y prohibiendo nuevos debates.El emperador pasó un edicto, ¿entonces eso resuelve todo? &gt;&gt; no exactamente.Cuando el Papa Honorio murió, el próximo papa anunció que Jesús tuvo dos voluntades. Y claro, además, - <strong><em>esa</em></strong> era la <strong><em>verdadera</em></strong> posición de Honorio – que había sido malinterpretada por el Patriarca Sergio. Cada Papa posteriormente afirmó las voluntades humanas y divinas de Jesús como distintas, aunque en armonía una con la otra. Esta visión influyó en el Occidente mientras que la del Patriarca Sergio fue la que se convirtió en la posición del Oriente.Cuando otra vez en el año 648 la cuestión amenazaba con rasgar nuevamente a la iglesia y al imperio en 2, el Emperador <strong><em>Constans II</em></strong> declaró que todo debate sobre 1 o 2 naturalezas o energías, estaba vetada y no se permitía debatir. Pero como pueden imaginarse cuando llego la noticia de la prohibición a Roma un año más tarde, el Papa Martín I, llamo un Sínodo específicamente para discutir la cuestión; decidió que Jesús tenía dos voluntades, y denunció al Patriarca de Constantinopla. Los obispos también añadieron, “¡Cómo se atreve el Emperador en decirnos lo que podemos o no podemos discutir!"Constans II decidió <strong><em>mostrarle</em></strong> al Papa cómo se atrevía, y lo mando arrestar y lo transporto hasta la capital, donde fue condenado, torturado y desterrado. Martin murió en el exilio.Entonces sucedió algo chistoso. Bueno no es gracioso realmente – es <strong><em>trágico</em></strong>. El Norte de África, la región del imperio que había sido tan fastidiosamente dedicada a Monofisismo fue conquistada por el Islam. Y de repente el debate perdió su voz principal. Así que <strong><em>Constantino IV,</em></strong> llamo al 6º Concilio ecuménico, nuevamente en Constantinopla en el año 680. Este consejo declaró oficialmente la idea de una energía y una voluntad de Cristo herético. Jesús tenía dos naturalezas; una divina, la otra humana. El Consejo clamo que sus opiniones coincidían con un consejo similar que se celebró en Roma un año antes bajo los auspicios del <strong><em>Papa Agatón</em></strong>.La mayoría de los historiadores de la Iglesia, consideran al 6º Consejo como el último en el cual la que la naturaleza de Jesús era la principal consideración teológica. Claro que los Nestorianos seguían extendiéndose hacia el Este y llegaron de esa manera hasta China, y todavía había grupos de monofisismo en Egipto, pero tanto en las regiones Oriental y Occidental del Imperio, la Ortodoxia o lo que se denomina la cristiandad <strong><em>Católica</em></strong> ahora dominaba.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Esta semana el episodio de Communio Sanctorum se titula: Como dice JustinianoDurante el 5º siglo, mientras que el Imperio Romano del Occidente caí ante los Godos, el Imperio Oriental centrado en Constantinopla parecía que podría seguir por varios sig]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="1083" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian-222x300.jpg 222w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian-768x1040.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian-761x1030.jpg 761w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian-610x826.jpg 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>Esta semana el episodio de Communio Sanctorum se titula: "Como dice Justiniano"Durante el 5º siglo, mientras que el Imperio Romano del Occidente caí ante los Godos, el Imperio Oriental centrado en Constantinopla parecía que podría seguir por varios siglos mas. Aunque se identificaba como <strong><em>Romano</em></strong>, los historiadores se refieren a la región Oriental como <strong><em>el Imperio Bizantino y la época Bizantina</em></strong>. Obtiene ese título de <strong><em>Bizancio</em></strong>, el nombre de la ciudad antes de que Constantino la hiciera su nueva capital.Durante el 5º siglo, todo el imperio, <strong><em>tanto</em></strong> el Oriente como el Occidente estaba en declive. Pero en el siglo 6º, el Emperador Justiniano I dirigio un gran resurgimiento de la civilización Romana. Reinando casi 40 años, Justiniano no sólo provoco un nuevo florecimiento de la cultura en el Oriente, también trató de reafirmar su control sobre esas tierras en el Oeste que habían caído bajo el control de los bárbaros.Han surgido diversas opiniones sobre Justiniano el Grande. 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Durante el reinado de Justiniano, partes de Italia, el Norte de África y España fueron reconquistados y puestos bajo el dominio Bizantino.Los emperadores <strong><em>Occidentales</em></strong> en la larga historia de Roma tenían la tendencia de ser más austeros en las manifestaciones de su autoridad, al mantener un vestuario sencillo y una modestia en las costumbres relacionadas con su reino, como correspondía a la idea del Augusto como <strong><em>Prínceps</em></strong> = que significa <strong><em>Primer Ciudadano</em></strong>. Los emperadores <strong><em>Orientales</em></strong> tomaron otro camino y evitaban la humildad a favor de una manera Oriental, o lo que podríamos llamar modelo "Persa" de <strong><em>majestad</em></strong>. Empezó con Constantino quien rompió con la larga tradición Occidental de la modestia Imperial y se vistió a sí mismo como un glorioso <strong><em>Monarca Oriental</em></strong>. Después de Constantino, los emperadores Orientales llevaban túnicas elaboradas, coronas, y adornado sus cortes con ostentosos símbolos de riqueza y poder. Alentado por Teodora, Justiniano creció esta tradicion y su corte se volvió un gran espectáculo de poder. Cuando personas venían ante el Emperador, tenían que postrarse, como ante un dios. La ceremonia de la corte de Justiniano rápidamente fue copiada por la Iglesia de Constantinopla, debido a la vinculación cercana entre la <strong><em>iglesia</em></strong> y el estado en el Oriente.Fue esta ambición de gloria que movió a Justiniano para embarcarse en una campaña de construcción masiva. Él comisiono la construcción de ciudades enteras, carreteras, puentes, palacios, baños y una infinidad de iglesias y monasterios. Su legado perdurable fue la <strong><em>Iglesia de la Santa Sabiduría</em></strong>, o la <strong><em>Catedral de Santa Sofía</em></strong>, la Iglesia de Constantinopla. La <strong><em>Haga Sofía</em></strong> fue la <strong><em>culminación</em></strong> de un nuevo estilo de arquitectura centrada en su cúpula, la más grande construida hasta ese momento. Los visitantes a la Iglesia se pasaban horas atónitos mirando a la cúpula, incrédulos que algo tan grande podría ser construido por el hombre. A pesar de la rica fachada interior de la iglesia ha sido destruida por años de conflicto, la estructura básica permanece hasta el día de hoy como una de los principales puntos para visitar en Estambul.Justiniano también fue un <strong><em>teólogo en su propia manera</em></strong>. Como Emperador quería unir a la iglesia bajo un credo y trabajó duro para resolver las disputas principales del día; la brecha entre la fe Ortodoxa expresada en el Concilio de Calcedonia y los Monofisitas.Repasando un poco; los Monofisitas seguían las enseñanzas de Cirilo de Alejandría, que había luchado en contra de Nestóreo sobre la naturaleza de Cristo. Nestóreo enfoco la naturaleza <strong><em>humana</em></strong> de Jesús, mientras que Cirilo enfoco la <strong><em>deidad</em></strong> de Jesús. Los <strong><em>seguidores</em></strong> de ambos llevaron sus doctrinas aun mas lejos, de modo que la Nestorianos que se movieron al Esta hacia Persia tenían la tendencia de disminuir la deidad de Cristo, mientras que los <strong>seguidores </strong>de Cirilo en su rumbo sur hacia Egipto elevaron de la deidad de Jesús a arriba de su humanidad. Ellos hicieron tanto hincapié en su deidad que se convirtieron en <strong><em>Monofisitas</em></strong>; que significa seguidores de 1 naturaleza.Justiniano intentó <strong><em>reconciliar</em></strong> la fe Ortodoxa centrada en Constantinopla con los Monofisitas de Egipto al <strong><em>afinar sutilmente las palabras </em></strong>usadas para describir la fe. A pesar de que el Concilio de Calcedonia terminó oficialmente el conflicto, todavía existia una brecha entre la Iglesia de Constantinopla y la de Egipto.Justiniano intentó aclarar cómo entender las naturalezas de Jesús como Dios y Hombre. ¿Tenía 1 naturaleza o 2? Y si eran 2. ¿Cómo coexistían esas 2 naturalezas en el Hijo de Dios? ¿Fueron separadas y distintas o fusionadas en algo nuevo? Si eran distintas, ¿fue una <strong><em>superior</em></strong> a la otra? Este era el punto de contienda en el debate por el cual el Concilio de Calcedonia había luchado y el enfoque de la contienda entre Cirilo &amp; Nestóreo.Justiniano logro un éxito parcial en que los Monofisitas <strong><em>moderados</em></strong> estuvieran de acuerdo con su teología. Fue ayudado por el trabajo de un monje llamado <strong><em>Leo de Bizancio</em></strong>. Leo propuso que en Cristo, las dos naturalezas estaban tan entremezcladas y unidas que formaban una sola naturaleza, que identificaba como el <strong><em>Logos</em></strong>.En el año 544 el Emperador Justiniano promulgó un edicto <strong><em>condenando</em></strong> a algunos escritos pro-Nestorianos. Muchos obispos Occidentales pensaron que el edicto era una refutación escandalosa del Credo de Calcedonia. Asumían que Justiniano había salido como Monofisita. El <strong><em>Papa Vigilio</em></strong> condenó el edicto y rompió la comunión con el <strong><em>Patriarca de Constantinopla</em></strong>, porque apoyaba <strong><em>el </em></strong>edicto del Emperador. Poco después, cuando el Papa Vigilio visitó Constantinopla, hizo un cambio abrupto, cuando el añadio su censura a los escritos pro-Nestorianos que habían sido condenados. Pero después, en el año 550, después de que varios obispos criticaron ese cambio, Vigilio cambio de opinión otra vez y dijo que los escritos realmente no eran prohibidos después de todo.No hay nada como ser un firme pilar para soporte los fundamentos de la iglesia. Bueno Vigilio fue consistente; en que él vacilaba constantemente bajo presión.Todo esto ha creo tanta controversia que en el año 553 Justiniano convoco el Quinto Concilio ecuménico de Constantinopla. Aunque se suponía que era un concilio de toda la Iglesia, el Papa Vigilio se negó a asistir. Tras la demanda de Justiniano, el Consejo afirmó su edicto original del año 544, y además condenaron a todos los que apoyaban a los escritos pro-Nestorianos. El emperador desterró a Vigilio porque se rehusó a asistir, diciendo que sería restaurado sólo con la condición de su aceptación de la decisión del Consejo.Adivina lo que hizo Vigilio. Exacto. Al final cedió y endorso la conclusión del Consejo. El resultado de esto fue que el Credo de Calcedonia fue <strong><em>reinterpretado</em></strong> más con el enfoque Monofisita. La deidad de Jesús fue elevada a primer plano mientras que su humanidad fue relegada a una realidad distante. Esto se convirtió en la posición oficial de la Iglesia Ortodoxa Oriental.Pero el deseo de Justiniano de fomentar la unidad no fue alcanzado. Los obispos Occidentales se negaron a reconocer la reinterpretación del Credo de Calcedonia por el Consejo de Constantinopla. Y mientras esta nueva interpretación sobre la naturaleza de Jesús fue bien aceptada en el Oriente, los Monofisitas fanáticos de Egipto no cedieron en ningún punto sus creencias. Ellos habían venido a celebrar su teología con una feroz lealtad regional. El aceptar la formulación de Justiniano se considero como ceder bajo presión y lo veían no sólo como herético, sino como <strong><em>antipatriótico</em></strong>. Ellos se negaron rotundamente a venir bajo el control de Constantinopla.Lo Justiniano fue incapaz de hacer con un acuerdo de encontrar un punto medio teológico y diplomacia, ahora lo intentó por la fuerza. Después de todo, como dicenàla guerra es la diplomacia por otros medios. Y como Justiniano podría decir, “¿Qué hay de bueno en ser rey si no puedes romper cabezas cuando quieras?"El Emperador también trató de erradicar los últimos vestigios del paganismo en todo el Imperio. Mandó a los funcionarios civiles junto con los líderes de la Iglesia a buscar a todas las prácticas paganas y  la filosofía griega pre-Cristiana y ponerle fin a todo lo que encontraran de inmediato. Él cerró las escuelas de Atenas, las última de las instituciones que enseñaban la filosofía Griega. Él permitió que los judíos siguieran su fe, pero trató de regular sus prácticas. Decretó la pena de muerte para los <strong><em>Maniqueos</em></strong> y otros herejes como los <strong><em>Montanistas</em></strong>. Cuando sus duras políticas estimulaban revueltas y rebelión, fue implacable en hacer todo lo que podía para erradicarlas.Hacia el final de su reinado, las creencias monofisitas de su esposa Teodora influyó que se <strong><em>moviera mas</em></strong> en esa dirección. Él buscó a refundir las conclusiones del 5º Consejo con una nueva formulación que le ganaría mayor apoyo con los Monofisitas. Esta nueva visión se le  ha dado el nombre trabalenguas de <strong><em>Ap-tar-to-docetismo</em></strong>.Según este punto de vista, incluso el <strong><em>cuerpo físico</em></strong> de Jesús era divino, de modo que, desde la concepción hasta la muerte, no cambio. Esto significa que Jesús no sufrió o conocio los deseos y pasiones de los mortales.Cuando intentó imponer esta doctrina sobre la Iglesia, la inmensa mayoría de los obispos se negaron a cumplir. Así que Justiniano tenia planes de <strong><em>exigir</em></strong> su cumplimiento, pero murió antes de que la campaña pudo comenzar, mucho para el alivio de los obispos.Justiniano tomó una parte activa en la Iglesia en más áreas que la teología. Promulgo leyes que se relacionaban a los diversos aspectos de la vida de la iglesia. Él nombraba obispos, asignaba a los lideres de los monasterios, ordeno sacerdotes, administro tierras de la iglesia, y supervisó la conducta del clero. Prohibió la práctica de la <strong><em>simonía</em></strong>; que es la venta de oficios de la iglesia. Ser un oficial de la iglesia podía ser muy lucrativo, por lo que la práctica de la simonía era frecuentemente un problema.El Emperador también le prohibía al clero asistir a carreras de carrozas y al teatro. Esto nos parece muy duro, si pensamos en estos como solo acontecimientos deportivos y culturales. No lo eran. Ambos eventos eran más a menudo escenarios de libertinaje moral donde el comportamiento grosero era muy común. Uno no asistía a una carrera para estar en compañía digna o cortes. Las carreras eran à bueno muy animadas. Y el teatro era un lugar donde las perversiones eran actuadas en el escenario. Que Justiniano les <strong><em>prohibió</em></strong> asistir a estos eventos a los lideres religiosos significa que era común que lo hicieran.El autorizó a los obispos para que funcionaran como medio servidores-civiles de modo que ellos supervisaban las obras públicas y el cumplimiento de las leyes en contra del vicio. En algunos lugares los obispos sirvieron como gobernadores.Fue bajo Justiniano que la Iglesia se convirtió en un <strong><em>instrumento del Estado</em></strong>. Ese proceso había iniciado bajo Constantino, pero no fue hasta el 6º siglo bajo Justiniano que llegó a su culminación.El cristianismo siguió ampliando su influencia a lo largo de las fronteras del Imperio. Con la reconquista del Norte de África, el Arrianismo que había echado raíces allí fue erradicado. La fe se movió arriba por el rio Nilo en lo que hoy conocemos como Sudán. Los Bereberes del Norte de África también fueron convertidos. En Europa, las tribus bárbaras a lo largo del Danubio también fueron alcanzados.La división entre los Ortodoxos y Monofisitas que Justiniano había intentado curar siguió afectando a la iglesia hasta el 7º siglo cuando surgió una nueva amenaza; <strong><em>el Islam.</em></strong>Emperador tras emperador conocía que una iglesia fragmentada significaba que la la sociedad fuera debilitada y que sería una presa fácil para los nuevos invasores. Por eso trabajaron arduamente para lograr la unidad teológica.Vamos a ver, ¿cómo podemos juntar a los Ortodoxos y a los Monofisitas?<strong><em>Sergio</em></strong>, el Patriarca de Constantinopla, tuvo una idea. Basado en lo que se pensaba eran los escritos de uno de los primeros Padres de la iglesia llamado Dionisias, Sergio pensó que había encontrado apoyo para una nueva idea que podia conciliar las dos partes. El decia que mientras que Jesús era divino y humano, trabajaba por una sola energía. Esto sonaba genial para el Monofisita de Egipto y durante un tiempo parecía que sería un camino a la unidad. Pero otros obispos protestaron, así que Sergio cambio la jugada y dijo, "Bueno, olviden eso de la energía y que tal esto, Cristo fue al mismo tiempo divino y humano, pero sólo tenía <strong><em>una sola voluntad</em></strong> que era una fusión de las dos naturalezas." El Papa Honorio puso su sello de aprobación a este punto de vista y ahora con el acuerdo de las 2 iglesias más influyentes, parecía una gran victoria teológica. Así que, en el año 638, el Emperador Heraclio pasa un edicto expresando las opiniones de Sergio y prohibiendo nuevos debates.El emperador pasó un edicto, ¿entonces eso resuelve todo? &gt;&gt; no exactamente.Cuando el Papa Honorio murió, el próximo papa anunció que Jesús tuvo dos voluntades. Y claro, además, - <strong><em>esa</em></strong> era la <strong><em>verdadera</em></strong> posición de Honorio – que había sido malinterpretada por el Patriarca Sergio. Cada Papa posteriormente afirmó las voluntades humanas y divinas de Jesús como distintas, aunque en armonía una con la otra. Esta visión influyó en el Occidente mientras que la del Patriarca Sergio fue la que se convirtió en la posición del Oriente.Cuando otra vez en el año 648 la cuestión amenazaba con rasgar nuevamente a la iglesia y al imperio en 2, el Emperador <strong><em>Constans II</em></strong> declaró que todo debate sobre 1 o 2 naturalezas o energías, estaba vetada y no se permitía debatir. Pero como pueden imaginarse cuando llego la noticia de la prohibición a Roma un año más tarde, el Papa Martín I, llamo un Sínodo específicamente para discutir la cuestión; decidió que Jesús tenía dos voluntades, y denunció al Patriarca de Constantinopla. Los obispos también añadieron, “¡Cómo se atreve el Emperador en decirnos lo que podemos o no podemos discutir!"Constans II decidió <strong><em>mostrarle</em></strong> al Papa cómo se atrevía, y lo mando arrestar y lo transporto hasta la capital, donde fue condenado, torturado y desterrado. Martin murió en el exilio.Entonces sucedió algo chistoso. Bueno no es gracioso realmente – es <strong><em>trágico</em></strong>. El Norte de África, la región del imperio que había sido tan fastidiosamente dedicada a Monofisismo fue conquistada por el Islam. Y de repente el debate perdió su voz principal. Así que <strong><em>Constantino IV,</em></strong> llamo al 6º Concilio ecuménico, nuevamente en Constantinopla en el año 680. Este consejo declaró oficialmente la idea de una energía y una voluntad de Cristo herético. Jesús tenía dos naturalezas; una divina, la otra humana. El Consejo clamo que sus opiniones coincidían con un consejo similar que se celebró en Roma un año antes bajo los auspicios del <strong><em>Papa Agatón</em></strong>.La mayoría de los historiadores de la Iglesia, consideran al 6º Consejo como el último en el cual la que la naturaleza de Jesús era la principal consideración teológica. Claro que los Nestorianos seguían extendiéndose hacia el Este y llegaron de esa manera hasta China, y todavía había grupos de monofisismo en Egipto, pero tanto en las regiones Oriental y Occidental del Imperio, la Ortodoxia o lo que se denomina la cristiandad <strong><em>Católica</em></strong> ahora dominaba.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/28%20Como%20dice%20Justiniano.mp3" length="14339195" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Esta semana el episodio de Communio Sanctorum se titula: "Como dice Justiniano"Durante el 5º siglo, mientras que el Imperio Romano del Occidente caí ante los Godos, el Imperio Oriental centrado en Constantinopla parecía que podría seguir por varios siglos mas. Aunque se identificaba como Romano, los historiadores se refieren a la región Oriental como el Imperio Bizantino y la época Bizantina. Obtiene ese título de Bizancio, el nombre de la ciudad antes de que Constantino la hiciera su nueva capital.Durante el 5º siglo, todo el imperio, tanto el Oriente como el Occidente estaba en declive. Pero en el siglo 6º, el Emperador Justiniano I dirigio un gran resurgimiento de la civilización Romana. Reinando casi 40 años, Justiniano no sólo provoco un nuevo florecimiento de la cultura en el Oriente, también trató de reafirmar su control sobre esas tierras en el Oeste que habían caído bajo el control de los bárbaros.Han surgido diversas opiniones sobre Justiniano el Grande. Durante años la manera estándar para verlo era como un inteligente, ambicioso, enérgico, líder sociable, plagado por una enfermiza dosis de vanidad. ¿Me atrevo a decirlo? ¿Por qué no?: Quería hacer a Roma Grande Otra Vez. Mientras que esa ha sido la forma tradicional del entendimiento sobre Justiniano, más recientemente, esa imagen se ha modificado ligeramente, dandole a su esposa, la reina Teodora, un papel más destacado en la alimentar su ambición. Cualquier otra cosa que podríamos decir acerca de este equipo de marido y mujer, ciertamente eran devotos en su fe.El reinado de Justiniano fue reforzado por las proezas de varios generales que fueron capaces de plasmar su deseo de retomar el Oeste a ser una realidad. El más famoso de estos generales fue Belisario, un genio militar, a la par con Aníbal, César, y Alejandro. Durante el reinado de Justiniano, partes de Italia, el Norte de África y España fueron reconquistados y puestos bajo el dominio Bizantino.Los emperadores Occidentales en la larga historia de Roma tenían la tendencia de ser más austeros en las manifestaciones de su autoridad, al mantener un vestuario sencillo y una modestia en las costumbres relacionadas con su reino, como correspondía a la idea del Augusto como Prínceps = que significa Primer Ciudadano. Los emperadores Orientales tomaron otro camino y evitaban la humildad a favor de una manera Oriental, o lo que podríamos llamar modelo "Persa" de majestad. Empezó con Constantino quien rompió con la larga tradición Occidental de la modestia Imperial y se vistió a sí mismo como un glorioso Monarca Oriental. Después de Constantino, los emperadores Orientales llevaban túnicas elaboradas, coronas, y adornado sus cortes con ostentosos símbolos de riqueza y poder. Alentado por Teodora, Justiniano creció esta tradicion y su corte se volvió un gran espectáculo de poder. Cuando personas venían ante el Emperador, tenían que postrarse, como ante un dios. La ceremonia de la corte de Justiniano rápidamente fue copiada por la Iglesia de Constantinopla, debido a la vinculación cercana entre la iglesia y el estado en el Oriente.Fue esta ambición de gloria que movió a Justiniano para embarcarse en una campaña de construcción masiva. Él comisiono la construcción de ciudades enteras, carreteras, puentes, palacios, baños y una infinidad de iglesias y monasterios. Su legado perdurable fue la Iglesia de la Santa Sabiduría, o la Catedral de Santa Sofía, la Iglesia de Constantinopla. La Haga Sofía fue la culminación de un nuevo estilo de arquitectura centrada en su cúpula, la más grande construida hasta ese momento. Los visitantes a la Iglesia se pasaban horas atónitos mirando a la cúpula, incrédulos que algo tan grande podría ser construido por el hombre. A pesar de la rica fachada interior de la iglesia ha sido destruida por años de conflicto, la estructura básica permanece hasta el día de hoy como una de los principales puntos para visitar en Estambul.Justiniano también fue un teólogo en su prop]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/03/Justinian.jpg</ssp:url> <ssp:title>28-Como dice Justiniano</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Esta semana el episodio de Communio Sanctorum se titula: "Como dice Justiniano"Durante el 5º siglo, mientras que el Imperio Romano del Occidente caí ante los Godos, el Imperio Oriental centrado en Constantinopla parecía que podría seguir por varios siglos mas. 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En <strong><em>referencia</em></strong> al Cristianismo, significa <strong><em>conformarse a las <u>Credos</u> de la primera iglesia</em></strong>; esas declaraciones de fe emitidas por los concilios de la iglesia hemos visto en los últimos podcasts.En <strong><em>oposición</em></strong> a la ortodoxia es lo que se denomina la <strong><em>heterodoxia; otras enseñanzas</em></strong>. Heterodoxia se <strong><em>desvía</em></strong> de la Fe definida por los Credos. Casos específicos de heterodoxia, es decir, doctrina <strong><em>desviada</em></strong> se llama <strong><em>herejía</em></strong>; con quienes la sostienen conocidos como <strong><em><u>herejes</u></em></strong>. Cuando la herejía hace que un grupo de personas se apartarse de la Comunión de los Santos, para que formen su propia comunidad distintiva, es llamada una <strong><em>Cisma</em></strong>.Pero hay otra <strong><em>forma muy distinta</em></strong>, que la palabra <strong><em>Ortodoxo </em></strong>se usa en el Cristianismo. Es el nombre de una de las 4 grandes ramas de la Iglesia; Catolicismo Romano, Protestantes y Ortodoxos Orientales. La cuarta es una rama de la fe que hemos estado viendo durante los últimos dos episodios - La Iglesia Nestoriana, conocida como La Iglesia del Oriente.En el Occidente, estamos familiarizados con el Catolicismo Romano y el Protestantismo. Somos menos conscientes de los Ortodoxos del Este y la mayoría de la gente ni siquiera ha oído hablar de la Iglesia Nestoriana. La ignorancia de la Ortodoxia Oriental es trágica considerando que el Imperio Bizantino, que fue <strong><em>el hogar</em></strong> de la Iglesia Ortodoxa, siguió encarnando los valores y tradiciones del Imperio Romano hasta mediados del siglo 15º, un milenio <strong><em>después</em></strong> de la caída de Roma en el año 476 d.C.Habrá muchos episodios de CS antes de llegar al año 1054, cuando tuvo lugar la <strong><em>Gran Cisma</em></strong> entre las Iglesias Orientales y Occidentales. Pero creo que es útil que comprendamos <strong><em>cómo</em></strong> la Ortodoxia Oriental <strong><em>difiere</em></strong> del Catolicismo Romano, así podemos estar un poco más cerca de la narrativa de la línea de tiempo de cómo la Iglesia se desarrolla en los próximos episodios.Una de las maneras en que podemos entender mejor la Iglesia Ortodoxa Oriental es resumir rápidamente la historia del Catolicismo Romano en Europa durante la Edad Media <strong><em>como un contraste</em></strong>.En Occidente, la Iglesia, dirigida por el Papa con los Cardenales y Obispos, supervisaban todos los aspectos religiosos y espirituales de la cultura Europea. La afiliación entre la iglesia y el estado que comenzó con Constantino el Grande y continuado durante los próximos siglo y medio, era en el mejor de los casos, una relación tensa. A veces, el Papa y el Emperador <strong><em>estaban de acuerdo</em></strong>; pero en otros momentos ellos <strong><em>tenían diferentes ideas y competían por el poder</em></strong>. En general, fue un <strong><em>matrimonio inestable</em></strong> de los secular y religioso. Durante la Edad Media, la Iglesia ejerció una enorme influencia en el mundo secular, y los gobernantes civiles o trataban de <strong><em>aliarse</em></strong> con la iglesia, o trataban de <strong><em>romper</em></strong> el control del poder de la Iglesia. Dándose cuenta que tan fuerte era influencia, algunos gobernantes civiles incluso trataron de <strong><em>infiltrarse en el liderazgo</em></strong> de la iglesia para instalar sus propios Obispos y Papas. La Iglesia jugaba el mismo juego y mantenia espías en muchos cortes reales de Europa. Estos agentes informaban a Roma y trataban de influir en las decisiones políticas.La situación era <strong><em>dramáticamente diferente</em></strong> en el Oriente, donde la iglesia y el estado trabajaban en armonía. Aunque ajeno a la Mente Occidental, y especialmente la mente Occidental <strong><em>Moderna</em></strong> que ve una gran barrera entre la Iglesia y el Estado, en el antiguo Imperio Bizantino, la Iglesia y el Estado eran <strong><em>socios</em></strong> en gobernar. No eran iguales, pero <strong><em>trabajaban juntos</em></strong> para formular política y proveer liderazgo que permitia al Imperio de Oriente no sólo <strong><em>resistir</em></strong> las fuerzas que habían llevado al colapso del Oeste, pero para mantener el imperio hasta el siglo 15º, cuando fue finalmente arrasado por los Turcos Otomanos.En nuestro intento de entender la Ortodoxia Oriental, veremos la descripción que Bruce Shelly nos proporciona en su excelente libro, <em>Historia de la Iglesia en un Lenguaje Sencillo</em>.El primer punto de partida para nuestra comprensión de la Ortodoxia no es en examinar sus doctrinas básicas, sino en su uso de imágenes santas llamadas <strong><em>iconos</em></strong>. Los iconos son retratos altamente estilizados de uno o más santos, frente a un fondo dorado y una aureola alrededor de la cabeza. Los iconos son cruciales para comprender la Ortodoxia Oriental. Los creyentes Ortodoxos entran a sus iglesias y ir primero van a una pared cubierta con iconos llamado el <strong><em>iconostasio</em></strong>. Esta pared separa el santuario de la nave. El adorador besa a los iconos antes de tomar su lugar en la congregación. Un visitante a un hogar ortodoxo encontrará un icono en la esquina al este de la sala principal. Si el huésped es Ortodoxo él o ella saludara al icono cruzándose a sí mismo y inclinándose. Sólo entonces podrán saludar al anfitrión.Para los Ortodoxos, los iconos son <strong><em>mucho más</em></strong> que las imágenes hechas por el hombre. Son <strong><em>manifestaciones</em></strong> de un ideal divino. Son considerados como una <strong><em>ventana</em></strong> hacia el cielo. De la misma manera que la gracia se piensa que es impartida a través de la misa Católica Romana, piensan que la gracia fluya desde el cielo hasta la tierra a través de los iconos. Los Protestantes pueden comprender mejor que tan importantes los iconos son para los Ortodoxos, considerando que tan importante <strong><em>la Biblia es para ellos</em></strong>. Como la Escritura es la revelación<strong><em> escrita</em></strong> de la voluntad y la verdad de Dios, así los iconos son considerados como <strong><em>revelaciones visuales de la verdad</em></strong> que tienen tanto, si no <strong><em>mas</em></strong> para impartir a los creyentes por medio de la revelación. De hecho, los iconos no son pintados, se dice que son "escritos", para transmitir la idea de que cumplen la <strong><em>misma función que las Escrituras</em></strong>. La Biblia es la Escritura <strong><em>en palabras</em></strong>; los iconos son la escritura <strong><em>en imágenes</em></strong>.Como ya he dicho, el icono es una representación altamente estilizada de los santos o escenas bíblicas en paneles, generalmente hecha de madera de ciprés, que ha sido preparada con tela y yeso. El fondo es de hoja de oro, que representa la gloria del reino divino de donde la imagen se cree que procede, con la brillante pintura de tempera haciendo las figuras y decoración. Cuando seca, el panel está cubierto de barniz. Algunos antiguos iconos son increíbles piezas de arte. Los artistas que “escriben” los iconos lo ven como un acto espiritual y se preparan por el ayuno y la oración, después de haber completado una formación técnica laboriosa.Estrictamente hablando, la teología Ortodoxa Oriental dice que los iconos <strong><em>no</em></strong> son objetos de devoción <strong><em>en si mismos</em></strong>. Se piensa que son una <strong><em>ventana</em></strong> al reino espiritual, por la cual lo divino es <strong><em>capaz de infiltrarse y afectar</em></strong> lo físico. Aunque esa es la <strong><em>posición doctrinal oficial</em></strong> sobre los iconos, <strong><em>son</em></strong> besados y venerados al comienzo y en varios puntos durante un servicio. Los iconos no <strong><em>son</em></strong> adorados, son <strong><em>venerados</em></strong>; que significa que no se les da el culto que debemos dar solamente a Dios, son apreciados como un <strong><em>medio por el cual la gracia es derramada</em></strong> sobre los fieles. Mientras que esta es la explicación técnica para el uso de los iconos, <strong><em>al ver</em></strong> cómo los adoradores los utilizan y al escuchar que tan altamente están considerados, es difícil para mi ver cómo en un <strong><em>sentido práctico</em></strong>, no hay ninguna diferencia entre veneración y adoración. Para muchos observadores objetivos, el uso de iconos parece ser una clara violación del segundo mandamiento que prohíbe el uso de imágenes en la adoración de Dios.Los estudiosos debaten <strong><em>cuando</em></strong> los Cristianos Orientales comenzaron a utilizar los iconos. Algunos dicen que su uso comenzó a finales del año 6º o 7º d.C. Antes de que los iconos se hicieran populares, las reliquias desempeñaron una parte importante en la vida de la iglesia. Partes de los cuerpos de los santos, así como elementos conectados a historias bíblicas se creía que poseían poderes espirituales.Precaución: puedo opinar à todo esto era insensatez supersticiosa, pero era importante en el pensamiento de muchos. Dado que sólo había tantas reliquias sagradas para distribuir y cada iglesia usaba su icono para atraer a adoradores; los iconos comenzaron a ser utilizados como sustitutos en vez de las reliquias. Si no puedes tener un trozo de la cruz, quizás una pintura dorada de María sosteniendo al Niño Jesús haría el truco. Si no puedes tener el dedo índice de Esteban, ¿que te parece su icono? Había un sinnúmero de historias milagrosas que daban vuelta sobre las reliquias y iconos, cada una argumentando alguna conexión especial a Dios y a los santos. Se decía que las reliquias podían curar. Se decía que los iconos lloraban lágrimas o sangraban. El fragante aroma de incienso se decía que salía de muchos de los iconos más grandes. Y las historias siguen y siguen...La cuestión en lo que claman todas estas historias es; ¿dónde encontramos la utilización de tales cosas en las Escrituras? A modo de recordatorio, los cristianos evangélicos determinar si algo se define como <strong><em>bíblico</em></strong> a diferencia de a la <strong><em>Ortodoxia Oriental</em></strong> por estas 3 preguntas:1) ¿Es algo que Jesús enseño o modelo en los evangelios?2) ¿la Iglesia primitiva lo practicaba en el libro de Hechos?3) ¿En las epístolas del NT se comenta o se regula como una norma para la fe y práctica?Usando este filtro de 3 preguntas, el uso de las reliquias y los iconos no es ortodoxa.La iglesia Ortodoxa Oriental se refiere a sí mismo como la <strong><em>Iglesia de los 7 Concilios</em></strong>. Clama tener una forma superior de la Fe Cristiana, porque basa en su doctrina en lo que dicen que son los Concilios principales de la iglesia que definieron las creencias cristianas <strong><em>normales</em></strong>. El último consejo, Nicea II en el año 787, surgió como una respuesta a la <strong><em>Polémica Iconoclasta </em></strong>de la que hablaremos más adelante. El punto aquí es que Nicea II declaró que la veneración de los iconos <strong><em>era bueno y adecuado</em></strong>. Lo aprendemos de esto es, que al decir que somos una iglesia que se adhiere a los credos de los 7 consejos no significa mucho si estos consejos eran simplemente reuniones de hombres. No son sus Credos que son importantes y que definen la fe; <strong><em>es la Escritura solamente</em></strong> que tiene esa función. Declaraciones de Credos son sólo tan buenos en la medida en que son <strong><em>interpretaciones correctas</em></strong> de la Palabra de Dios. Pero no son ellas mismas, esa Palabra.Otra distinción importante entre la Iglesia Oriental y Occidental era en su forma de ver el <strong><em>objeto</em></strong> de la salvación.Los Cristianos Occidentales tienden a entender la relación entre Dios y el hombre en términos<strong><em> jurídicos</em></strong>. El hombre está <strong><em>obligado</em></strong> a satisfacer las demandas de un Dios <strong><em>justo</em></strong>. El pecado, el sacrificio y la salvación son todos los aspectos de la justicia divina. La salvación es vista principalmente en términos de justificación.En el <strong><em>Catolicismo Romano</em></strong>, cuando un creyente peca, un sacerdote determina el pago o penitencia que le debe a Dios. Si él es incapaz de proporcionar suficiente penitencia para algún pecado especialmente odioso, entonces el purgatorio después de la muerte proporciona un lugar donde su alma puede ser expiada.En el <strong><em>Protestantismo</em></strong>, la penitencia y el purgatorio son puestas a un lado por la doctrina Bíblica de la expiación con Cristo como sustituto, cuya labor en la cruz expía <strong><em>todos</em></strong> los pecados, de <strong><em>una vez por todas</em></strong>. La justificación por la gracia mediante la fe es la piedra angular de la teología evangélica. Pero aquí todavía, la cuestión es legal y forense.Este énfasis<strong><em> legal</em></strong> continua en la manera que el Catolicismo Romano ve al <strong><em>papado</em></strong>. Según Roma, Cristo <strong><em>comisionó &amp; autorizó</em></strong> a Pedro y a sus sucesores, los papas. Esa autoridad legal se observa en los símbolos del papado - un juego de llaves.La <strong><em>Ortodoxia Oriental</em></strong> presenta un contraste con este énfasis legal del Catolicismo Romano y el Protestantismo. El <strong><em>núcleo</em></strong> de la teología Ortodoxa es la <strong><em>encarnación de Dios</em></strong> y cómo afecta <strong><em>la restauración y re-creación</em></strong> del hombre caído. En la Ortodoxia, el pecado no es tanto una violación de la <strong><em>ley</em></strong> de Dios como una <strong><em>denigración</em></strong> de la <strong><em>imagen de Dios</em></strong>. La salvación es menos una cuestión de convertir a los pecadores en <strong><em>justos</em></strong> ante un Dios Santo como es la <strong><em>restauración de la imagen de Dios</em></strong> en ellos.En el Cristianismo <strong><em>Occidental</em></strong>, Jesús es visto principalmente como el <strong><em>sacrificio sustitutorio</em></strong> que expía el pecado y <strong><em>reconcilia</em></strong> a los pecadores con Dios. Hay una gran carga de culpabilidad debido a la penalidad del pecado por lo cual la justicia de Dios debe ser pagada. Su ley se ha roto; y se debe restaurar. Jesús lo restaura <strong><em>a través de la cruz</em></strong>, Su resurrección vindica y valida Su sacrificio como suficiente. Esta es la razón por la cual el crucifijo es una característica prominente en el Catolicismo Romano y la cruz es central para la predicación clásica Protestante.En el <strong><em>Cristianismo Oriental</em></strong>, Jesucristo es Dios encarnado y su misión es restaurar la imagen de Dios en el hombre. Y cuando digo 'imagen', piensen <strong><em>"icono".</em></strong> Esto no quiere decir que en la Ortodoxia no hay mención de <strong><em>justificación</em></strong> o que en el Romanismo no hay sugerencia de<strong><em> restauración</em></strong>. Lo hay. Es más acerca en donde está puesto el <strong><em>énfasis</em></strong>.En la Ortodoxia, la iglesia es mucho menos la institución oficial que se desarrolló en el Oeste. Se concibe más como el <strong><em>cuerpo místico de Cristo</em></strong> que se renueva continuamente por el Espíritu Santo. Esto parecería una afirmación bastante extraña a los Protestantes, que han visitado una iglesia Ortodoxa Oriental, que está llena de imágenes y sigue una liturgia que es bastante formal. En comparación con la arquitectura y decoración simple de las iglesias protestantes, la Ortodoxia se ve mucho mas formal, pero ese formalismo no se extiende a la <strong><em>jerarquía</em></strong> de la iglesia. No hay ningún Papa de la iglesia Ortodoxa Oriental. Cada una de las ramas más importantes de la Ortodoxia tiene su propio Patriarca, pero no hay una cabeza o súper-obispo que supervisa a toda la Iglesia Ortodoxa, como el Papa lo hace en Roma. La Iglesia oriental se ve a sí misma como una comunidad donde hombres y mujeres están siendo restaurados a la semejanza de Dios.Por lo tanto, podríamos preguntar: ¿Cuándo comenzó esta diferencia fundamental en énfasis doctrinal? Es difícil decir con exactitud porque la teología creció a través de una lenta y constante progresión. Pero podríamos decir que las diferencias surgieron cuando el Evangelio llegó a Corinto, y después en Roma en el siglo 1º. El enfoque en Corinto era <strong><em>Griego</em></strong>; en Roma <strong><em>Latín</em></strong>. Los griegos eran más <strong><em>filosóficos</em></strong> por naturaleza y el Evangelio conecto con su búsqueda antigua hacia el hombre <strong><em>perfecto</em></strong>. Los romanos latinos estaban fascinados por todas las cosas <strong><em>legales</em></strong>. Eran una raza de abogados. Un breve vistazo a la historia de los gobernantes de Roma revela la importancia de la ley. Los que podían manipular a los tribunales y al Senado tenían el poder.Una buena manera para nosotros para conseguir una idea de la <strong><em>diferencia</em></strong> entre el Cristianismo Oriental y Occidental <strong><em>tal como existe hoy es este</em></strong>: muchos cristianos Occidentales miran <strong><em>hacia atrás</em></strong> a la unión de la Iglesia y el estado por Constantino como una algo <strong><em>negativo</em></strong>. En aquel momento, parecía una bendición para una iglesia que había sufrido 2 siglos de persecución, pero viendo hacia delante desde ese antiguo lugar, sabiendo lo que era por venir, <strong><em>lamentamos</em></strong> la corrupción que le esperaba a la iglesia. Por esa razón los historiadores del Cristianismo Occidental, hablan de la <strong><em>esclavitud</em></strong> de la iglesia por el estado.Para los cristianos <strong><em>Orientales</em></strong>, Constantino es considerado como un <strong><em>héroe y santo</em></strong>. La Ortodoxia considera su reinado como <strong><em>punto mas alto</em></strong> del Imperio Romano. Según este punto de vista, Roma evolucionó hacia una monarquía religiosa con el emperador como el eslabón de conexión entre Dios y el mundo. La autoridad civil del Estado fue el <strong><em>reflejo terrenal</em></strong> de la ley divina, mientras que la Iglesia era la <strong><em>reflexión religiosa</em></strong> del cielo en la tierra. En la Ortodoxia, el emperador era el lugar donde las autoridades religiosas y civiles se unían. Mientras que la iglesia y el estado eran entidades <strong><em>diferentes</em></strong>, <strong><em>no eran vistos</em></strong> como esferas <strong><em>separadas</em></strong>. Trabajaban <strong><em>juntas</em></strong> para regir la totalidad de la sociedad humana.El impacto de Constantino en la Ortodoxia Oriental es innegable. El consideraba al Imperio como el "portador" el vehículo que llevaba a la Iglesia. Como emperador, su función consistía en llevar tanto a la iglesia, como al estado. Reconociendo la necesidad de marcar este nuevo momento en la historia, Constantino trasladó su capital a lo que el llamaba – la "<strong><em>Nueva Roma</em></strong>", o lo que la <strong><em>gente</em></strong> llamaba la ciudad de Constantino - <strong><em>Constantinopla</em></strong>. Él construyó la espléndida <strong><em>Iglesia de los Santos Apóstoles</em></strong> para desplazar al centro de la vida de la Iglesia hacia el Oriente. Para indicar la importancia del Emperador como el agente de Dios, en medio de las 12 tumbas simbólicas de los apóstoles en la Iglesia de los Santos Apóstoles, Constantino erigió la numero 13 para sí mismo, dejando claro que el se consideraba a si mismo como <strong><em>fundamental</em></strong> para la fe y <strong><em>igual</em></strong> que los Apóstoles.Esto nos ayuda a entender por qué Constantino fue tan celoso para encontrar una solución a los problemas causados por la herejía del Arrianismo. Como dice Shelly, Constantino fue supersticiosamente ansioso que Dios lo tomara a él como <strong><em>personalmente responsable</em></strong> de las divisiones y disputas entre los cristianos. Si al Cristianismo tenia una falta de unidad y cohesión, ¿cómo podría ser una verdadera religión para el Imperio? Así que Constantino y los emperadores que le siguieron hicieron todos los esfuerzos posibles para lograr un acuerdo acerca de la Fe Cristiana. Por es razón, Constantino adoptó la práctica ya usada por los cristianos para resolver las diferencias en problemas <strong><em>locales</em></strong>. Él hizo un llamado a<strong><em> todos</em></strong> los líderes de la iglesia para reunirse y ponerse de acuerdo en la creencia correcta y práctica. Esta política se convirtió en una parte integral de la tradición del Cristianismo Oriental. Desde el primer Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, a la séptima en año 787, que también se celebró en Nicea, emperadores llamaron a los consejos y fue la potencia Imperial que presidió <strong><em>sobre</em></strong> ellos. Por eso, en este día la Iglesia Ortodoxa Oriental se refiere a sí mismo como la "<strong><em>Iglesia de los Siete Consejos."</em></strong>Estos consejos produjeron los Credos que encarnan la ortodoxia. Esa ortodoxia fue entonces <strong><em>ejecutada</em></strong> en la sociedad por parte de las autoridades <strong><em>civiles</em></strong>. La fe dejo de ser una cuestión puramente espiritual o de la iglesia; tomó una dimensión política.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>Mientras el que el Imperio Bizantino tuvo varios gobernantes notables, el más importante después de Constantino fue <strong><em>Justiniano el Grande</em></strong> quien gobernó del año 527 al 565. Constantino mantuvo una distinción entre ser un Cristiano y ser el Emperador. Justiniano <strong><em>fusionó</em></strong> los 2 para que se convirtieran en un <strong><em>Emperador Cristiano</em></strong>. Y esto revela que una de las diferencias fundamentales entre Oriente y Occidente.<strong><em>En el Oriente</em></strong>, el jefe de Estado y cabeza de la iglesia fueron fusionados en 1 oficio.<strong><em>En el Occidente</em></strong>, aunque hubo algunas veces cuando un Papa ejercía enorme poder político, fue de una <strong><em>manera encubierta</em></strong>. Los gobernantes civiles también fueron a veces dados gran influencia en los asuntos de la iglesia, pero normalmente trataban de utilizar esa influencia <strong><em>encubiertamente</em></strong>. La Iglesia y el Estado eran mantenidos en esferas separadas en el Occidente. En el Oriente, se <strong><em>fusionaron</em></strong>.Justiniano pensó en si mismo como el agente de Dios y ejecutor de su voluntad. El imperio era el instrumento de Dios en el mundo. Inclinaba su rodilla ante Jesús, pero después se levantaba a imponer su visión y versión de la voluntad de Jesús en la tierra.Esta unión de la iglesia y el estado continuó en los años que siguieron. Incluso bajo el Comunismo, la Iglesia Ortodoxa Rusa, una rama de la Ortodoxia Oriental, siguió operando a través de una licencia estatal.Fue bajo Justiniano que fusión Bizantina única del derecho Romano con la fe cristiana y la filosofía Griega tuvo lugar, todo sazonado por una pizca de <strong><em>Orientalismo</em></strong>. Esto se ve más claramente en el arte Bizantino, mientras que el Oeste había seguido al <strong><em>realismo</em></strong> de la Edad Clásica Griega, los Bizantinos sumergian al mundo físico de la experiencia humana bajo el supremo y trascendente reino espiritual. Nada revela esto mas que la <strong><em>Iglesia de Santa Sabiduría</em></strong>, hoy conocida como <strong><em>la Iglesia de Haga Sofía</em></strong>. La iglesia de Justiniano fue una remodelación de una iglesia anterior construida por Constantino. Justiniano dio la orden que fuera el edificio mas grandioso sobre la faz de la tierra. Construido en un tiempo record, fue en realidad una proeza. Cuando se consagró en el año 538, Justiniano exclamó que había superado a Salomón. La cúpula, la más grande hasta la fecha, se pensado que colgaba de una cadena de oro desde el cielo. Era tan inmensa y alta sobre el piso que unos pensaban que era un pedazo del cielo. Los mosaicos que cubrian el piso de la iglesia deslumbraban los ojos.Años más tarde cuando los emisarios del rey de Ucrania visitaron Constantinopla en una búsqueda para encontrar una nueva religión para los Ucranianos, fueron dejados atónitos por la Haga Sofía. Muy probablemente fue su informe a su monarca que los movió a elegir al Cristianismo como la nueva religión de estado. Los emisarios dijeron que cuando estaban en la Catedral de la Haga Sofía, no sabían si estaban en el cielo o en la tierra.Es importante mencionar aquí que los Bizantinos muy rara vez se identifican a sí mismos como tales; ellos fueron siempre <strong><em>Romanos</em></strong>. Constantinopla fue la <strong><em>Nueva Roma</em></strong> pero no eran parte de un <strong><em>nuevo</em></strong> imperio llamado Bizantino. Esa es una etiqueta aplicada por historiadores mucho mas tarde. Eran <strong><em>Romanos</em></strong> y formaban parte del <strong><em>Imperio Romano</em></strong>. La mitad Occidental del Imperio habia caído a bárbaros invasores, pero el Imperio<strong><em> vivía</em></strong> en el Oriente y lo haría por otros mil años.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Shelley, B. L. (1995). <em>Church history in plain language</em> (Updated 2nd ed.) (141–145). Dallas, Tex.: Word Pub.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este Episodio de CS es titulado, Ortodoxia, con un sabor Oriental.Necesitamos comenzar este episodio definiendo el término Ortodoxia.Viene del Griego. Ortos significa recto y el significado idiomático es correcto o verdadero.Doxa es del verbo]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="340" height="280" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/stjohn2006.gif" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>Este Episodio de CS es titulado, <strong><em>"Ortodoxia, con un sabor Oriental."</em></strong>Necesitamos comenzar este episodio definiendo el término "<strong><em>Ortodoxia</em></strong>."Viene del Griego. <strong>Ortos</strong> significa "<strong><em>recto</em></strong>" y el significado idiomático es <strong><em>correcto</em></strong> o <strong><em>verdadero</em></strong>.<strong><em>Doxa</em></strong> es del verbo <strong><em>dokein</em></strong> = pensar; <strong><em>doxa</em></strong> es la <strong><em>opinión</em></strong> o <strong><em>creencia</em></strong>.Como es <strong><em>más a menudo</em></strong> utilizado, la <strong><em>ortodoxia</em></strong> significa <strong><em>seguir las normas aceptadas</em></strong>. En <strong><em>referencia</em></strong> al Cristianismo, significa <strong><em>conformarse a las <u>Credos</u> de la primera iglesia</em></strong>; esas declaraciones de fe emitidas por los concilios de la iglesia hemos visto en los últimos podcasts.En <strong><em>oposición</em></strong> a la ortodoxia es lo que se denomina la <strong><em>heterodoxia; otras enseñanzas</em></strong>. Heterodoxia se <strong><em>desvía</em></strong> de la Fe definida por los Credos. Casos específicos de heterodoxia, es decir, doctrina <strong><em>desviada</em></strong> se llama <strong><em>herejía</em></strong>; con quienes la sostienen conocidos como <strong><em><u>herejes</u></em></strong>. Cuando la herejía hace que un grupo de personas se apartarse de la Comunión de los Santos, para que formen su propia comunidad distintiva, es llamada una <strong><em>Cisma</em></strong>.Pero hay otra <strong><em>forma muy distinta</em></strong>, que la palabra <strong><em>Ortodoxo </em></strong>se usa en el Cristianismo. Es el nombre de una de las 4 grandes ramas de la Iglesia; Catolicismo Romano, Protestantes y Ortodoxos Orientales. La cuarta es una rama de la fe que hemos estado viendo durante los últimos dos episodios - La Iglesia Nestoriana, conocida como La Iglesia del Oriente.En el Occidente, estamos familiarizados con el Catolicismo Romano y el Protestantismo. Somos menos conscientes de los Ortodoxos del Este y la mayoría de la gente ni siquiera ha oído hablar de la Iglesia Nestoriana. La ignorancia de la Ortodoxia Oriental es trágica considerando que el Imperio Bizantino, que fue <strong><em>el hogar</em></strong> de la Iglesia Ortodoxa, siguió encarnando los valores y tradiciones del Imperio Romano hasta mediados del siglo 15º, un milenio <strong><em>después</em></strong> de la caída de Roma en el año 476 d.C.Habrá muchos episodios de CS antes de llegar al año 1054, cuando tuvo lugar la <strong><em>Gran Cisma</em></strong> entre las Iglesias Orientales y Occidentales. Pero creo que es útil que comprendamos <strong><em>cómo</em></strong> la Ortodoxia Oriental <strong><em>difiere</em></strong> del Catolicismo Romano, así podemos estar un poco más cerca de la narrativa de la línea de tiempo de cómo la Iglesia se desarrolla en los próximos episodios.Una de las maneras en que podemos entender mejor la Iglesia Ortodoxa Oriental es resumir rápidamente la historia del Catolicismo Romano en Europa durante la Edad Media <strong><em>como un contraste</em></strong>.En Occidente, la Iglesia, dirigida por el Papa con los Cardenales y Obispos, supervisaban todos los aspectos religiosos y espirituales de la cultura Europea. La afiliación entre la iglesia y el estado que comenzó con Constantino el Grande y continuado durante los próximos siglo y medio, era en el mejor de los casos, una relación tensa. A veces, el Papa y el Emperador <strong><em>estaban de acuerdo</em></strong>; pero en otros momentos ellos <strong><em>tenían diferentes ideas y competían por el poder</em></strong>. En general, fue un <strong><em>matrimonio inestable</em></strong> de los secular y religioso. Durante la Edad Media, la Iglesia ejerció una enorme influencia en el mundo secular, y los gobernantes civiles o trataban de <strong><em>aliarse</em></strong> con la iglesia, o trataban de <strong><em>romper</em></strong> el control del poder de la Iglesia. Dándose cuenta que tan fuerte era influencia, algunos gobernantes civiles incluso trataron de <strong><em>infiltrarse en el liderazgo</em></strong> de la iglesia para instalar sus propios Obispos y Papas. La Iglesia jugaba el mismo juego y mantenia espías en muchos cortes reales de Europa. Estos agentes informaban a Roma y trataban de influir en las decisiones políticas.La situación era <strong><em>dramáticamente diferente</em></strong> en el Oriente, donde la iglesia y el estado trabajaban en armonía. Aunque ajeno a la Mente Occidental, y especialmente la mente Occidental <strong><em>Moderna</em></strong> que ve una gran barrera entre la Iglesia y el Estado, en el antiguo Imperio Bizantino, la Iglesia y el Estado eran <strong><em>socios</em></strong> en gobernar. No eran iguales, pero <strong><em>trabajaban juntos</em></strong> para formular política y proveer liderazgo que permitia al Imperio de Oriente no sólo <strong><em>resistir</em></strong> las fuerzas que habían llevado al colapso del Oeste, pero para mantener el imperio hasta el siglo 15º, cuando fue finalmente arrasado por los Turcos Otomanos.En nuestro intento de entender la Ortodoxia Oriental, veremos la descripción que Bruce Shelly nos proporciona en su excelente libro, <em>Historia de la Iglesia en un Lenguaje Sencillo</em>.El primer punto de partida para nuestra comprensión de la Ortodoxia no es en examinar sus doctrinas básicas, sino en su uso de imágenes santas llamadas <strong><em>iconos</em></strong>. Los iconos son retratos altamente estilizados de uno o más santos, frente a un fondo dorado y una aureola alrededor de la cabeza. Los iconos son cruciales para comprender la Ortodoxia Oriental. Los creyentes Ortodoxos entran a sus iglesias y ir primero van a una pared cubierta con iconos llamado el <strong><em>iconostasio</em></strong>. Esta pared separa el santuario de la nave. El adorador besa a los iconos antes de tomar su lugar en la congregación. Un visitante a un hogar ortodoxo encontrará un icono en la esquina al este de la sala principal. Si el huésped es Ortodoxo él o ella saludara al icono cruzándose a sí mismo y inclinándose. Sólo entonces podrán saludar al anfitrión.Para los Ortodoxos, los iconos son <strong><em>mucho más</em></strong> que las imágenes hechas por el hombre. Son <strong><em>manifestaciones</em></strong> de un ideal divino. Son considerados como una <strong><em>ventana</em></strong> hacia el cielo. De la misma manera que la gracia se piensa que es impartida a través de la misa Católica Romana, piensan que la gracia fluya desde el cielo hasta la tierra a través de los iconos. Los Protestantes pueden comprender mejor que tan importantes los iconos son para los Ortodoxos, considerando que tan importante <strong><em>la Biblia es para ellos</em></strong>. Como la Escritura es la revelación<strong><em> escrita</em></strong> de la voluntad y la verdad de Dios, así los iconos son considerados como <strong><em>revelaciones visuales de la verdad</em></strong> que tienen tanto, si no <strong><em>mas</em></strong> para impartir a los creyentes por medio de la revelación. De hecho, los iconos no son pintados, se dice que son "escritos", para transmitir la idea de que cumplen la <strong><em>misma función que las Escrituras</em></strong>. La Biblia es la Escritura <strong><em>en palabras</em></strong>; los iconos son la escritura <strong><em>en imágenes</em></strong>.Como ya he dicho, el icono es una representación altamente estilizada de los santos o escenas bíblicas en paneles, generalmente hecha de madera de ciprés, que ha sido preparada con tela y yeso. El fondo es de hoja de oro, que representa la gloria del reino divino de donde la imagen se cree que procede, con la brillante pintura de tempera haciendo las figuras y decoración. Cuando seca, el panel está cubierto de barniz. Algunos antiguos iconos son increíbles piezas de arte. Los artistas que “escriben” los iconos lo ven como un acto espiritual y se preparan por el ayuno y la oración, después de haber completado una formación técnica laboriosa.Estrictamente hablando, la teología Ortodoxa Oriental dice que los iconos <strong><em>no</em></strong> son objetos de devoción <strong><em>en si mismos</em></strong>. Se piensa que son una <strong><em>ventana</em></strong> al reino espiritual, por la cual lo divino es <strong><em>capaz de infiltrarse y afectar</em></strong> lo físico. Aunque esa es la <strong><em>posición doctrinal oficial</em></strong> sobre los iconos, <strong><em>son</em></strong> besados y venerados al comienzo y en varios puntos durante un servicio. Los iconos no <strong><em>son</em></strong> adorados, son <strong><em>venerados</em></strong>; que significa que no se les da el culto que debemos dar solamente a Dios, son apreciados como un <strong><em>medio por el cual la gracia es derramada</em></strong> sobre los fieles. Mientras que esta es la explicación técnica para el uso de los iconos, <strong><em>al ver</em></strong> cómo los adoradores los utilizan y al escuchar que tan altamente están considerados, es difícil para mi ver cómo en un <strong><em>sentido práctico</em></strong>, no hay ninguna diferencia entre veneración y adoración. Para muchos observadores objetivos, el uso de iconos parece ser una clara violación del segundo mandamiento que prohíbe el uso de imágenes en la adoración de Dios.Los estudiosos debaten <strong><em>cuando</em></strong> los Cristianos Orientales comenzaron a utilizar los iconos. Algunos dicen que su uso comenzó a finales del año 6º o 7º d.C. Antes de que los iconos se hicieran populares, las reliquias desempeñaron una parte importante en la vida de la iglesia. Partes de los cuerpos de los santos, así como elementos conectados a historias bíblicas se creía que poseían poderes espirituales.Precaución: puedo opinar à todo esto era insensatez supersticiosa, pero era importante en el pensamiento de muchos. Dado que sólo había tantas reliquias sagradas para distribuir y cada iglesia usaba su icono para atraer a adoradores; los iconos comenzaron a ser utilizados como sustitutos en vez de las reliquias. Si no puedes tener un trozo de la cruz, quizás una pintura dorada de María sosteniendo al Niño Jesús haría el truco. Si no puedes tener el dedo índice de Esteban, ¿que te parece su icono? Había un sinnúmero de historias milagrosas que daban vuelta sobre las reliquias y iconos, cada una argumentando alguna conexión especial a Dios y a los santos. Se decía que las reliquias podían curar. Se decía que los iconos lloraban lágrimas o sangraban. El fragante aroma de incienso se decía que salía de muchos de los iconos más grandes. Y las historias siguen y siguen...La cuestión en lo que claman todas estas historias es; ¿dónde encontramos la utilización de tales cosas en las Escrituras? A modo de recordatorio, los cristianos evangélicos determinar si algo se define como <strong><em>bíblico</em></strong> a diferencia de a la <strong><em>Ortodoxia Oriental</em></strong> por estas 3 preguntas:1) ¿Es algo que Jesús enseño o modelo en los evangelios?2) ¿la Iglesia primitiva lo practicaba en el libro de Hechos?3) ¿En las epístolas del NT se comenta o se regula como una norma para la fe y práctica?Usando este filtro de 3 preguntas, el uso de las reliquias y los iconos no es ortodoxa.La iglesia Ortodoxa Oriental se refiere a sí mismo como la <strong><em>Iglesia de los 7 Concilios</em></strong>. Clama tener una forma superior de la Fe Cristiana, porque basa en su doctrina en lo que dicen que son los Concilios principales de la iglesia que definieron las creencias cristianas <strong><em>normales</em></strong>. El último consejo, Nicea II en el año 787, surgió como una respuesta a la <strong><em>Polémica Iconoclasta </em></strong>de la que hablaremos más adelante. El punto aquí es que Nicea II declaró que la veneración de los iconos <strong><em>era bueno y adecuado</em></strong>. Lo aprendemos de esto es, que al decir que somos una iglesia que se adhiere a los credos de los 7 consejos no significa mucho si estos consejos eran simplemente reuniones de hombres. No son sus Credos que son importantes y que definen la fe; <strong><em>es la Escritura solamente</em></strong> que tiene esa función. Declaraciones de Credos son sólo tan buenos en la medida en que son <strong><em>interpretaciones correctas</em></strong> de la Palabra de Dios. Pero no son ellas mismas, esa Palabra.Otra distinción importante entre la Iglesia Oriental y Occidental era en su forma de ver el <strong><em>objeto</em></strong> de la salvación.Los Cristianos Occidentales tienden a entender la relación entre Dios y el hombre en términos<strong><em> jurídicos</em></strong>. El hombre está <strong><em>obligado</em></strong> a satisfacer las demandas de un Dios <strong><em>justo</em></strong>. El pecado, el sacrificio y la salvación son todos los aspectos de la justicia divina. La salvación es vista principalmente en términos de justificación.En el <strong><em>Catolicismo Romano</em></strong>, cuando un creyente peca, un sacerdote determina el pago o penitencia que le debe a Dios. Si él es incapaz de proporcionar suficiente penitencia para algún pecado especialmente odioso, entonces el purgatorio después de la muerte proporciona un lugar donde su alma puede ser expiada.En el <strong><em>Protestantismo</em></strong>, la penitencia y el purgatorio son puestas a un lado por la doctrina Bíblica de la expiación con Cristo como sustituto, cuya labor en la cruz expía <strong><em>todos</em></strong> los pecados, de <strong><em>una vez por todas</em></strong>. La justificación por la gracia mediante la fe es la piedra angular de la teología evangélica. Pero aquí todavía, la cuestión es legal y forense.Este énfasis<strong><em> legal</em></strong> continua en la manera que el Catolicismo Romano ve al <strong><em>papado</em></strong>. Según Roma, Cristo <strong><em>comisionó &amp; autorizó</em></strong> a Pedro y a sus sucesores, los papas. Esa autoridad legal se observa en los símbolos del papado - un juego de llaves.La <strong><em>Ortodoxia Oriental</em></strong> presenta un contraste con este énfasis legal del Catolicismo Romano y el Protestantismo. El <strong><em>núcleo</em></strong> de la teología Ortodoxa es la <strong><em>encarnación de Dios</em></strong> y cómo afecta <strong><em>la restauración y re-creación</em></strong> del hombre caído. En la Ortodoxia, el pecado no es tanto una violación de la <strong><em>ley</em></strong> de Dios como una <strong><em>denigración</em></strong> de la <strong><em>imagen de Dios</em></strong>. La salvación es menos una cuestión de convertir a los pecadores en <strong><em>justos</em></strong> ante un Dios Santo como es la <strong><em>restauración de la imagen de Dios</em></strong> en ellos.En el Cristianismo <strong><em>Occidental</em></strong>, Jesús es visto principalmente como el <strong><em>sacrificio sustitutorio</em></strong> que expía el pecado y <strong><em>reconcilia</em></strong> a los pecadores con Dios. Hay una gran carga de culpabilidad debido a la penalidad del pecado por lo cual la justicia de Dios debe ser pagada. Su ley se ha roto; y se debe restaurar. Jesús lo restaura <strong><em>a través de la cruz</em></strong>, Su resurrección vindica y valida Su sacrificio como suficiente. Esta es la razón por la cual el crucifijo es una característica prominente en el Catolicismo Romano y la cruz es central para la predicación clásica Protestante.En el <strong><em>Cristianismo Oriental</em></strong>, Jesucristo es Dios encarnado y su misión es restaurar la imagen de Dios en el hombre. Y cuando digo 'imagen', piensen <strong><em>"icono".</em></strong> Esto no quiere decir que en la Ortodoxia no hay mención de <strong><em>justificación</em></strong> o que en el Romanismo no hay sugerencia de<strong><em> restauración</em></strong>. Lo hay. Es más acerca en donde está puesto el <strong><em>énfasis</em></strong>.En la Ortodoxia, la iglesia es mucho menos la institución oficial que se desarrolló en el Oeste. Se concibe más como el <strong><em>cuerpo místico de Cristo</em></strong> que se renueva continuamente por el Espíritu Santo. Esto parecería una afirmación bastante extraña a los Protestantes, que han visitado una iglesia Ortodoxa Oriental, que está llena de imágenes y sigue una liturgia que es bastante formal. En comparación con la arquitectura y decoración simple de las iglesias protestantes, la Ortodoxia se ve mucho mas formal, pero ese formalismo no se extiende a la <strong><em>jerarquía</em></strong> de la iglesia. No hay ningún Papa de la iglesia Ortodoxa Oriental. Cada una de las ramas más importantes de la Ortodoxia tiene su propio Patriarca, pero no hay una cabeza o súper-obispo que supervisa a toda la Iglesia Ortodoxa, como el Papa lo hace en Roma. La Iglesia oriental se ve a sí misma como una comunidad donde hombres y mujeres están siendo restaurados a la semejanza de Dios.Por lo tanto, podríamos preguntar: ¿Cuándo comenzó esta diferencia fundamental en énfasis doctrinal? Es difícil decir con exactitud porque la teología creció a través de una lenta y constante progresión. Pero podríamos decir que las diferencias surgieron cuando el Evangelio llegó a Corinto, y después en Roma en el siglo 1º. El enfoque en Corinto era <strong><em>Griego</em></strong>; en Roma <strong><em>Latín</em></strong>. Los griegos eran más <strong><em>filosóficos</em></strong> por naturaleza y el Evangelio conecto con su búsqueda antigua hacia el hombre <strong><em>perfecto</em></strong>. Los romanos latinos estaban fascinados por todas las cosas <strong><em>legales</em></strong>. Eran una raza de abogados. Un breve vistazo a la historia de los gobernantes de Roma revela la importancia de la ley. Los que podían manipular a los tribunales y al Senado tenían el poder.Una buena manera para nosotros para conseguir una idea de la <strong><em>diferencia</em></strong> entre el Cristianismo Oriental y Occidental <strong><em>tal como existe hoy es este</em></strong>: muchos cristianos Occidentales miran <strong><em>hacia atrás</em></strong> a la unión de la Iglesia y el estado por Constantino como una algo <strong><em>negativo</em></strong>. En aquel momento, parecía una bendición para una iglesia que había sufrido 2 siglos de persecución, pero viendo hacia delante desde ese antiguo lugar, sabiendo lo que era por venir, <strong><em>lamentamos</em></strong> la corrupción que le esperaba a la iglesia. Por esa razón los historiadores del Cristianismo Occidental, hablan de la <strong><em>esclavitud</em></strong> de la iglesia por el estado.Para los cristianos <strong><em>Orientales</em></strong>, Constantino es considerado como un <strong><em>héroe y santo</em></strong>. La Ortodoxia considera su reinado como <strong><em>punto mas alto</em></strong> del Imperio Romano. Según este punto de vista, Roma evolucionó hacia una monarquía religiosa con el emperador como el eslabón de conexión entre Dios y el mundo. La autoridad civil del Estado fue el <strong><em>reflejo terrenal</em></strong> de la ley divina, mientras que la Iglesia era la <strong><em>reflexión religiosa</em></strong> del cielo en la tierra. En la Ortodoxia, el emperador era el lugar donde las autoridades religiosas y civiles se unían. Mientras que la iglesia y el estado eran entidades <strong><em>diferentes</em></strong>, <strong><em>no eran vistos</em></strong> como esferas <strong><em>separadas</em></strong>. Trabajaban <strong><em>juntas</em></strong> para regir la totalidad de la sociedad humana.El impacto de Constantino en la Ortodoxia Oriental es innegable. El consideraba al Imperio como el "portador" el vehículo que llevaba a la Iglesia. Como emperador, su función consistía en llevar tanto a la iglesia, como al estado. Reconociendo la necesidad de marcar este nuevo momento en la historia, Constantino trasladó su capital a lo que el llamaba – la "<strong><em>Nueva Roma</em></strong>", o lo que la <strong><em>gente</em></strong> llamaba la ciudad de Constantino - <strong><em>Constantinopla</em></strong>. Él construyó la espléndida <strong><em>Iglesia de los Santos Apóstoles</em></strong> para desplazar al centro de la vida de la Iglesia hacia el Oriente. Para indicar la importancia del Emperador como el agente de Dios, en medio de las 12 tumbas simbólicas de los apóstoles en la Iglesia de los Santos Apóstoles, Constantino erigió la numero 13 para sí mismo, dejando claro que el se consideraba a si mismo como <strong><em>fundamental</em></strong> para la fe y <strong><em>igual</em></strong> que los Apóstoles.Esto nos ayuda a entender por qué Constantino fue tan celoso para encontrar una solución a los problemas causados por la herejía del Arrianismo. Como dice Shelly, Constantino fue supersticiosamente ansioso que Dios lo tomara a él como <strong><em>personalmente responsable</em></strong> de las divisiones y disputas entre los cristianos. Si al Cristianismo tenia una falta de unidad y cohesión, ¿cómo podría ser una verdadera religión para el Imperio? Así que Constantino y los emperadores que le siguieron hicieron todos los esfuerzos posibles para lograr un acuerdo acerca de la Fe Cristiana. Por es razón, Constantino adoptó la práctica ya usada por los cristianos para resolver las diferencias en problemas <strong><em>locales</em></strong>. Él hizo un llamado a<strong><em> todos</em></strong> los líderes de la iglesia para reunirse y ponerse de acuerdo en la creencia correcta y práctica. Esta política se convirtió en una parte integral de la tradición del Cristianismo Oriental. Desde el primer Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, a la séptima en año 787, que también se celebró en Nicea, emperadores llamaron a los consejos y fue la potencia Imperial que presidió <strong><em>sobre</em></strong> ellos. Por eso, en este día la Iglesia Ortodoxa Oriental se refiere a sí mismo como la "<strong><em>Iglesia de los Siete Consejos."</em></strong>Estos consejos produjeron los Credos que encarnan la ortodoxia. Esa ortodoxia fue entonces <strong><em>ejecutada</em></strong> en la sociedad por parte de las autoridades <strong><em>civiles</em></strong>. La fe dejo de ser una cuestión puramente espiritual o de la iglesia; tomó una dimensión política.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>Mientras el que el Imperio Bizantino tuvo varios gobernantes notables, el más importante después de Constantino fue <strong><em>Justiniano el Grande</em></strong> quien gobernó del año 527 al 565. Constantino mantuvo una distinción entre ser un Cristiano y ser el Emperador. Justiniano <strong><em>fusionó</em></strong> los 2 para que se convirtieran en un <strong><em>Emperador Cristiano</em></strong>. Y esto revela que una de las diferencias fundamentales entre Oriente y Occidente.<strong><em>En el Oriente</em></strong>, el jefe de Estado y cabeza de la iglesia fueron fusionados en 1 oficio.<strong><em>En el Occidente</em></strong>, aunque hubo algunas veces cuando un Papa ejercía enorme poder político, fue de una <strong><em>manera encubierta</em></strong>. Los gobernantes civiles también fueron a veces dados gran influencia en los asuntos de la iglesia, pero normalmente trataban de utilizar esa influencia <strong><em>encubiertamente</em></strong>. La Iglesia y el Estado eran mantenidos en esferas separadas en el Occidente. En el Oriente, se <strong><em>fusionaron</em></strong>.Justiniano pensó en si mismo como el agente de Dios y ejecutor de su voluntad. El imperio era el instrumento de Dios en el mundo. Inclinaba su rodilla ante Jesús, pero después se levantaba a imponer su visión y versión de la voluntad de Jesús en la tierra.Esta unión de la iglesia y el estado continuó en los años que siguieron. Incluso bajo el Comunismo, la Iglesia Ortodoxa Rusa, una rama de la Ortodoxia Oriental, siguió operando a través de una licencia estatal.Fue bajo Justiniano que fusión Bizantina única del derecho Romano con la fe cristiana y la filosofía Griega tuvo lugar, todo sazonado por una pizca de <strong><em>Orientalismo</em></strong>. Esto se ve más claramente en el arte Bizantino, mientras que el Oeste había seguido al <strong><em>realismo</em></strong> de la Edad Clásica Griega, los Bizantinos sumergian al mundo físico de la experiencia humana bajo el supremo y trascendente reino espiritual. Nada revela esto mas que la <strong><em>Iglesia de Santa Sabiduría</em></strong>, hoy conocida como <strong><em>la Iglesia de Haga Sofía</em></strong>. La iglesia de Justiniano fue una remodelación de una iglesia anterior construida por Constantino. Justiniano dio la orden que fuera el edificio mas grandioso sobre la faz de la tierra. Construido en un tiempo record, fue en realidad una proeza. Cuando se consagró en el año 538, Justiniano exclamó que había superado a Salomón. La cúpula, la más grande hasta la fecha, se pensado que colgaba de una cadena de oro desde el cielo. Era tan inmensa y alta sobre el piso que unos pensaban que era un pedazo del cielo. Los mosaicos que cubrian el piso de la iglesia deslumbraban los ojos.Años más tarde cuando los emisarios del rey de Ucrania visitaron Constantinopla en una búsqueda para encontrar una nueva religión para los Ucranianos, fueron dejados atónitos por la Haga Sofía. Muy probablemente fue su informe a su monarca que los movió a elegir al Cristianismo como la nueva religión de estado. Los emisarios dijeron que cuando estaban en la Catedral de la Haga Sofía, no sabían si estaban en el cielo o en la tierra.Es importante mencionar aquí que los Bizantinos muy rara vez se identifican a sí mismos como tales; ellos fueron siempre <strong><em>Romanos</em></strong>. Constantinopla fue la <strong><em>Nueva Roma</em></strong> pero no eran parte de un <strong><em>nuevo</em></strong> imperio llamado Bizantino. Esa es una etiqueta aplicada por historiadores mucho mas tarde. Eran <strong><em>Romanos</em></strong> y formaban parte del <strong><em>Imperio Romano</em></strong>. La mitad Occidental del Imperio habia caído a bárbaros invasores, pero el Imperio<strong><em> vivía</em></strong> en el Oriente y lo haría por otros mil años.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Shelley, B. L. (1995). <em>Church history in plain language</em> (Updated 2nd ed.) (141–145). Dallas, Tex.: Word Pub.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/27%20Ortodoxia%20con%20un%20sabor%20oriental.mp3" length="19157544" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este Episodio de CS es titulado, "Ortodoxia, con un sabor Oriental."Necesitamos comenzar este episodio definiendo el término "Ortodoxia."Viene del Griego. Ortos significa "recto" y el significado idiomático es correcto o verdadero.Doxa es del verbo dokein = pensar; doxa es la opinión o creencia.Como es más a menudo utilizado, la ortodoxia significa seguir las normas aceptadas. En referencia al Cristianismo, significa conformarse a las Credos de la primera iglesia; esas declaraciones de fe emitidas por los concilios de la iglesia hemos visto en los últimos podcasts.En oposición a la ortodoxia es lo que se denomina la heterodoxia; otras enseñanzas. Heterodoxia se desvía de la Fe definida por los Credos. Casos específicos de heterodoxia, es decir, doctrina desviada se llama herejía; con quienes la sostienen conocidos como herejes. Cuando la herejía hace que un grupo de personas se apartarse de la Comunión de los Santos, para que formen su propia comunidad distintiva, es llamada una Cisma.Pero hay otra forma muy distinta, que la palabra Ortodoxo se usa en el Cristianismo. Es el nombre de una de las 4 grandes ramas de la Iglesia; Catolicismo Romano, Protestantes y Ortodoxos Orientales. La cuarta es una rama de la fe que hemos estado viendo durante los últimos dos episodios - La Iglesia Nestoriana, conocida como La Iglesia del Oriente.En el Occidente, estamos familiarizados con el Catolicismo Romano y el Protestantismo. Somos menos conscientes de los Ortodoxos del Este y la mayoría de la gente ni siquiera ha oído hablar de la Iglesia Nestoriana. La ignorancia de la Ortodoxia Oriental es trágica considerando que el Imperio Bizantino, que fue el hogar de la Iglesia Ortodoxa, siguió encarnando los valores y tradiciones del Imperio Romano hasta mediados del siglo 15º, un milenio después de la caída de Roma en el año 476 d.C.Habrá muchos episodios de CS antes de llegar al año 1054, cuando tuvo lugar la Gran Cisma entre las Iglesias Orientales y Occidentales. Pero creo que es útil que comprendamos cómo la Ortodoxia Oriental difiere del Catolicismo Romano, así podemos estar un poco más cerca de la narrativa de la línea de tiempo de cómo la Iglesia se desarrolla en los próximos episodios.Una de las maneras en que podemos entender mejor la Iglesia Ortodoxa Oriental es resumir rápidamente la historia del Catolicismo Romano en Europa durante la Edad Media como un contraste.En Occidente, la Iglesia, dirigida por el Papa con los Cardenales y Obispos, supervisaban todos los aspectos religiosos y espirituales de la cultura Europea. La afiliación entre la iglesia y el estado que comenzó con Constantino el Grande y continuado durante los próximos siglo y medio, era en el mejor de los casos, una relación tensa. A veces, el Papa y el Emperador estaban de acuerdo; pero en otros momentos ellos tenían diferentes ideas y competían por el poder. En general, fue un matrimonio inestable de los secular y religioso. Durante la Edad Media, la Iglesia ejerció una enorme influencia en el mundo secular, y los gobernantes civiles o trataban de aliarse con la iglesia, o trataban de romper el control del poder de la Iglesia. Dándose cuenta que tan fuerte era influencia, algunos gobernantes civiles incluso trataron de infiltrarse en el liderazgo de la iglesia para instalar sus propios Obispos y Papas. La Iglesia jugaba el mismo juego y mantenia espías en muchos cortes reales de Europa. Estos agentes informaban a Roma y trataban de influir en las decisiones políticas.La situación era dramáticamente diferente en el Oriente, donde la iglesia y el estado trabajaban en armonía. Aunque ajeno a la Mente Occidental, y especialmente la mente Occidental Moderna que ve una gran barrera entre la Iglesia y el Estado, en el antiguo Imperio Bizantino, la Iglesia y el Estado eran socios en gobernar. No eran iguales, pero trabajaban juntos para formular política y proveer liderazgo que permitia al Imperio de Oriente no sólo resistir las fue]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/stjohn2006.gif"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/stjohn2006.gif</ssp:url> <ssp:title>27-Ortodoxia, con un sabor Oriental</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este Episodio de CS es titulado, "Ortodoxia, con un sabor Oriental."Necesitamos comenzar este episodio definiendo el término "Ortodoxia."Viene del Griego. Ortos significa "recto" y el significado idiomático es correcto o verdadero.Doxa es del verbo dokein = pensar; doxa es la opinión o creencia.Como es más a menudo utilizado, la ortodoxia significa seguir las normas aceptadas. En referencia al Cristianismo, significa conformarse a las Credos de la primera iglesia; esas declaraciones de fe emitidas por los concilios de la iglesia hemos visto en los últimos podcasts.En oposición a la ortodoxia es lo que se denomina la heterodoxia; otras enseñanzas. Heterodoxia se desvía de la Fe definida por los Credos. Casos específicos de heterodoxia, es decir, doctrina desviada se llama herejía; con quienes la sostienen conocidos como herejes. 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Luego, consideramos la propagación de la fe hacia Persia. Para profundizar nuestro estudio de la Iglesia del Oriente tenemos que volver al <strong><em>Concilio de Calcedonia</em></strong> en el 5º siglo donde el Obispo Nestóreo fue condenado como un hereje.Como hemos visto, el debate acerca de la deidad de Cristo que fue central en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C., declaró que Jesús era de la <strong><em>misma</em></strong> sustancia que el Padre. Pasaron otros cien años antes que el error del Arrianismo, que negaba la deidad de Jesús, fue finalmente revocado. Pero incluso entre los creyentes ortodoxos, católicos, que seguían el Credo de Nicea, la pregunta era sobre <strong><em>cómo entender</em></strong> la naturaleza de Cristo. Él es Dios – ¡ok lo entiendo! Pero también es humano. ¿Cómo podemos entender su doble naturaleza? Fue en el <strong><em>Concilio de Calcedonia</em></strong> en el 451, que la cuestión se decidió finalmente. Y la Iglesia de Oriente fue declarada de seguir una posición que <strong><em>no era ortodoxa</em></strong>.El debate fue sofisticado y complejo, y a grandes rasgos decidido más por política que por una preocupación por una teología pura. El perdedor en el debate fue el Obispo Nestóreo, Patriarca de Constantinopla. Para hacer una cuestión compleja mas simple, los que enfatizaban la <strong><em>unidad</em></strong> de las dos naturalezas llegaron a ser llamados <strong><em>Monofisitas</em></strong> = que significa una sola naturaleza. Consideraban a Nestóreo como un hereje porque el enfatizaba las 2 naturalezas como distintas; incluso llegando hasta el punto de decir que Nestóreo afirmaba que Jesús era de 2 PERSONAS. Eso no era lo que Nestóreo decía, pero eso lo que sus oponentes lograron hacer que todos, menos sus más cercanos seguidores, creyeran. De hecho, cuando el Consejo finalmente emitió su declaración y Credo, Nestóreo afirmo que ellos sólo redactaron lo que el siempre había enseñado. A pesar de que el Concilio de Calcedonia declaro al Nestorianismo como herégia, <strong><em>la Iglesia del Oriente</em></strong> siguió aferrada a su punto de vista sobre la doble naturaleza de Cristo, en oposición a lo que ellos consideraban como un punto de vista monofisita aberrante.Al amanecer del 6º siglo, había 3 ramas principales de la Iglesia Cristiana:la <strong><em>Iglesia de Occidente</em></strong>, que miraba a <strong><em>Roma y Constantinopla</em></strong> para el liderazgo.La <strong><em>Iglesia de África</em></strong>, con su gran centro de <strong><em>Alejandría </em></strong>y un nuevo centro en <strong><em>Etiopía</em></strong>;y la <strong><em>Iglesia de Oriente</em></strong>, con su centro en <strong><em>Persia</em></strong>.Como vimos en el último episodio, la Iglesia del Oriente fue impulsada desde Edesa en la frontera del Norte de Siria y Turquía Oriental. La escuela teológica se transfirió a <strong><em>Nisibi</em></strong> en Turquía Oriental en el año 471. Fue dirigida por el brillante teólogo <strong><em>Narsai</em></strong>. De esta escuela salieron miles de estudiantes para dirigir las Iglesias del Oriente. Varios esfuerzos misioneros también fueron lanzados desde Nisibi – de la misma manera que <strong><em>Iona</em></strong> fue una base para impulsar al Cristianismo Celta en el extremo noroeste. La Iglesia Oriental planto con éxito misiones entre la población nómadas del Medio Oriente y Asia Central entre los mediados 5º siglo al final del 7º siglo. Esto incluyo los esfuerzos plantando iglesias entre los Hunos. <strong><em>Abraham de Cascar</em></strong> que vivió durante el 6º siglo hizo mucho para plantar las comunidades monásticas en todo el Oriente.Durante los primeros 1200 años, la Iglesia del Oriente, creció tanto geográfica y numéricamente mucho más que la del Oeste. La razón principal fue porque en el Oriente, el trabajo misionero fue en gran medida un movimiento laico. Desde que Europa se había trasladado a la Edad Media con su estricto sistema feudal, nadie viajaba sin permiso, mientras que, en el oriente, el movimiento de comercio y negocios <strong><em>creció</em></strong>. Esto resultó en el movimiento de un gran número de personas que llevaban su fe con ellos.Otro motivo por el cual la Iglesia del Oriente creció fue la <strong><em>persecución</em></strong>. Como vimos la última vez, antes de Constantino, las persecuciones del Imperio Romano empujo a un gran número de creyentes hacia el <strong><em>Oriente</em></strong>. Entonces, cuando los Sasánidas comenzaron la Gran Persecución de los Cristianos en Persia, esto empujó a gran número de Fieles al sur y <strong><em>más al</em></strong> Este. Tras la persecución que vino bajo Sapor II, otra ronda mucho más grave de persecución estalló a mediados del 5ª siglo que vio a 10 obispos y 153,000 cristianos asesinados en pocos días.Cuando pensamos en <strong><em>Arabia</em></strong>, muchos piensan inmediatamente del <strong><em>Islam</em></strong>. Pero el Cristianismo había echado raíces en la península mucho antes de que Mahoma llegó a la escena. ¡De hecho, un Obispo de Qatar estaba presente en el Concilio de Nicea en el año 325! La Reina Árabe Mawwiyya, cuyas fuerzas derrotaron a los Romanos en el año 373, insistió en recibir a un Obispo Ortodoxo antes de que ella hiciera la paz. Hubo una misión en la región suroriental de Arabia, en lo que hoy es Yemen antes del nacimiento de Mahoma, tanto por misioneros Nestorianos y Monofisitas. Al comienzo del 6º siglo, había <strong><em>docenas</em></strong> de iglesias a lo largo de toda la costa Árabe del Golfo Pérsico.El surgimiento del Islam en el 7º siglo era tuvo consecuencias trascendentales para la Iglesia del Oriente. La capital Persa en Ctesifonte cayó en poder de los Arabes en el año 637. Desde que la iglesia en esa ciudad se había convertido en una especie de <strong><em>Roma</em></strong> a la Iglesia de Oriente, el impacto fue enorme. Los Musulmanes eran en ocasiones <strong><em>tolerantes</em></strong> de las minorías religiosas, pero sólo a la medida en que se quedaran en comunidades de los desposeídos conocidos como "<strong><em>dhimmi</em></strong>". Se convirtieron en ghettos despojados de su vitalidad. Al mismo tiempo que la Iglesia del Oriente estaba siendo desmenuzada por las conquistas Musulmanas, estaba tomando uno de sus pasos mas grandes hacia adelante, llegando a China a mediados del 7º siglo.Mientras que la Iglesia de Occidente creció principalmente por el trabajo de un clero entrenado y monjes misioneros del Cristianismo Celta, en la parte Oriental, muy a menudo, eran los comerciantes y artesanos cristianos, que propagaron la Fe. La Iglesia del Oriente tenia mucho enfoque en la educación y la lectura. Se entendía que generalmente que ser un seguidor de Jesús significaba una educación que incluia la lectura, la escritura y la teología. Cuando los laicos de la iglesia eran educados, esto significaba una abundancia de trabajadores capaces de propagar la fe - ¡y difundirlo lo hicieron! Los Cristianos a menudo encontraban empleos entre las personas menos avanzadas, sirviendo en las oficinas del gobierno, y también como profesores y secretarios. Ayudaron a resolver el problema del analfabetismo al inventar alfabetos simples basados en la Lengua Siriaca que enmarca su propia literatura y teología.Lo que <strong><em>al principio</em></strong> fue una bendición, al final, se demostró en ser un obstáculo. Los primeros misioneros no comprendían el principio de la <strong><em>contextualización</em></strong>; que el Evangelio esta sobre la cultura;<strong><em> trasciende</em></strong> las cosas como lengua y tradiciones. Los primeros misioneros que se movieron rápidamente en el Este de Siria suponían que su versión <strong><em>Sirio-Aramea</em></strong> de la fe era la UNICA versión y intentaron convertir a los que conocían a esa fe. Como consecuencia, mientras que unos pocos aceptaban la fe y aprendían el Sirio-Arameo, unas generaciones más tarde, las antiguas religiones y lenguas se reafirmaron por sí mismas y el cristianismo fue disipado o asimilado en la cultura que ya no reflejaba realmente el Cristianismo Bíblico.La edad de oro de las primeras misiones en <strong><em>Asia Central</em></strong> fue al final del 4º siglo hasta la última parte del 9ª siglo. Después de eso, tanto el Islam y el budismo llegaron a la escena.Al <strong><em>Noreste</em></strong> de Persia, la Iglesia tenía una pronta y amplia difusión alrededor del <strong><em>Río Oxus</em></strong>. A principios del 4º siglo las ciudades de <strong><em>Merv, Herat y Samarkand</em></strong> tenian obispos.Una vez que la Fe fue establecida en esta región, se extendió rápidamente más al Este a la cuenca del <strong><em>Río Tarim</em></strong>, en la zona norte de las <strong><em>Montañas Tien Shan, y el Tíbet</em></strong>. Se extendió a lo largo de esta ruta, ya que fue la principal ruta de las caravanas. Con tantos cristianos trabajando en el área de comercio, era natural que el Evangelio fue rápidamente plantado en las rutas de las caravanas y las ciudades que cruzaban.En el siglo 11 la Fe se comenzó a propagarse entre los pueblos nómadas de las regiones de Asia Central. Estos cristianos eran en su mayoría de los Tártaros y las tribus de los Mongoles de Keraits, Onguts, Uigures, Naimans y Merkits.No está claro <strong><em>exactamente</em></strong> cuando el Cristianismo llegó a <strong><em>Tíbet</em></strong>, pero lo más probable es que llegó para el 6º siglo. El territorio de los antiguos Tibetanos se extendía más al oeste y al norte que la nación actual, y tenían un amplio contacto con las tribus nómadas de Asia Central. Una Iglesia viva, existía en el Tíbet para el 8º siglo. El patriarca de la Iglesia de Asiria en Mesopotamia, Timoteo I, escribió desde Bagdad en el año 782 que la comunidad cristiana en el Tíbet era uno de los mayores grupos bajo su supervisión. Él designó a un Patriarca Tibetano para supervisar las muchas iglesias. El centro de la iglesia tibetana estaba ubicado en <strong><em>Lhasa</em></strong> y la iglesia creció allí hasta finales del siglo 13, cuando el Budismo arrasó con la región.&nbsp;Una inscripción tallada en una gran roca a la entrada del pase en <strong><em>Tangtse</em></strong>, que antes era parte del Tíbet, pero ahora esta en la India, tiene 3 cruces con algo escrito indicando la presencia de la Fe Cristiana. El pase fue uno de las antiguas rutas principales comerciales entre Lhasa y Bactria. Las cruces tienen el estilo de la Iglesia del Oriente, y una de las palabras parece ser "Jesús." Otra inscripción dice, "En el año 210 llego Nosfarn desde Samarcanda como emisario al Khan de Tíbet." Talvez esto no paresca como una referencia al Cristianismo hasta que tomamos un vistazo mas cercano a la fecha. ¡210! Esta sólo tiene sentido en referencia a la medida del tiempo desde el nacimiento de Cristo, que ya era una práctica en la Iglesia.El antes mencionado Timoteo I se convirtió en el Patriarca de la iglesia de Asiria alrededor del año 780. Su iglesia estaba situada en la antigua ciudad Mesopotámica de <strong><em>Selacia</em></strong>, la gemela más grande de la capital Persa de <strong><em>Ctesifonte</em></strong>. Tenía 52 años y esto ya pasaba la expectativa de vida de la gente de esa época. Timoteo vivió hasta los 90's, muriendo en el año 823. Durante su larga vida, se dedicó a la conquista espiritual tan enérgicamente como Alejandro el Magno lo hizo con la conquista militar. Mientras que Alejandro construyó un imperio <strong><em>terrenal</em></strong>, Timoteo buscó extender el reino de Dios.En cada elemento, la trayectoria de Timoteo destruye todo lo que creemos saber acerca de la historia del Cristianismo en ese momento. Él altera las ideas acerca de la distribución geográfica de la Fe, su relación con el poder político, su influencia cultural, y su interacción con otras religiones. En términos de prestigio y la extensión geográfica de su autoridad, Timoteo fue <strong><em>el más importante</em></strong> líder cristiano de su día; <strong><em>mucho más</em></strong> influyente que el Papa de Roma o el patriarca de Constantinopla. Una cuarta parte de los Cristianos del mundo lo miraban a él como un jefe político y espiritual.Ningún historiador responsable del Cristianismo dejaría fuera a Europa. Omitiendo a Asia de la historia es igual de impensable. No podemos entender la historia Cristiana sin Asia o la historia de Asia sin el Cristianismo. La Iglesia del Oriente no le importaba mucho los acontecimientos Europeos. Timoteo I sabía sobre su contemporáneo Europeo <strong><em>Carlomagno</em></strong>. Los gobernantes Francos intercambiaron misiones diplomáticas con el Califato Musulmán, un desarrollo de que el líder de la Iglesia del Oriente hubiera sido informado. Timoteo I sabía también que Roma tenía su propio líder llamado el Papa. Él ciertamente estaba consciente de las tensiones entre el Papa y el Patriarca de Constantinopla sobre quién era el líder del mundo cristiano. Timoteo pensó probablemente que sus peleas eran tontas. ¿No era obvio que la Iglesia de Oriente eran los verdaderos herederos de la iglesia primitiva? Si Roma señalaba su autoridad desde <strong><em>Pedro</em></strong>, Mesopotamia miraba a Cristo <strong><em>mismo</em></strong>. Después de todo, Jesús era un descendiente de esa antigua familia Mesopotámica de <strong><em>Abraham</em></strong>. ¿Y no fue Mesopotamia la <strong><em>fuente original</em></strong> de la cultura y la civilización?, y claro que igual se puede mencionar la ubicación probable del Jardín del Edén. Fue el Oriente, en lugar que el Oeste, que primero abrazó al Evangelio. El hogar natural del Cristianismo era en Mesopotamia y Puntos hacia el Este. Según la sabiduría geográfica de la época, <strong><em>Selacia</em></strong> se ubicaba en el centro de las rutas de comercio y comunicación del mundo, igualmente colocada entre las civilizaciones que veían respectivamente al Oeste y al Este.Sobre todas las tierras de lo que hoy es Irak e Irán, los creyentes construyeron iglesias grandes y perdurables. Debido a su posición cerca de la frontera Romana, pero suficientemente lejos para evitar interferencias, <strong><em>Mesopotamia</em></strong> mantuvo una cultura cristiana poderosa que duró hasta el siglo 13. A través de la Edad Media en Europa, la Iglesia Mesopotámica fue mucho mas una sede cristiana cultural y espiritual que Francia o Alemania, o incluso esa base misionera tan importante de Irlanda.Varias ciudades Mesopotámicas como <strong><em>Basora, Mosul, Kirkuk y Tikrit</em></strong> fueron florecientes centros del Cristianismo durante siglos <strong><em>después</em></strong> de la llegada del Islam. ¡En el año 800 d.C., estas iglesias y las escuelas que tenían eran bibliotecas de la educación clásica de los Griegos, Romanos y Persas a los cuales Europa Occidental no tendría acceso a por otros 400 años!Simplemente, no existió una "<strong><em>Edad Oscura</em></strong>" en la Iglesia del Oriente. Desde la perspectiva de Timoteo I, la cultura y erudición del mundo antiguo <strong><em>nunca se había perdido</em></strong>. Lo que es más importante, la Iglesia de Oriente no vivió ninguna interrupción entre ellos y la iglesia primitiva que se levantó en Jerusalén en el libro de los Hechos de los Apóstoles.Considere esto: <strong><em>Fácilmente</em></strong> podemos ver el contraste entre el mundo latino feudal de la Edad Media Europea con la antigua Iglesia de Medio Oriente arraigado en una cultura que hablaba <strong><em>Griego y Arameo</em></strong>. La Iglesia Medieval de Europa se veía a sí misma como <strong><em>bastante alejada</em></strong> de la Iglesia <strong><em>primitiva</em></strong>. Tanto en el lenguaje y formas de pensamiento, eran culturalmente <strong><em>diferentes y distantes</em></strong>. Pero en el tiempo de Timoteo I, es decir, los principios de siglo 9º, la Iglesia del Oriente todavía habla Griego y Arameo. Sus miembros compartían la misma cultura de Medio Oriente y lo seguirían haciéndolo durante siglos. Tan tarde como el 13ª siglo, todavía se llamaban a sí mismos "<strong><em>Nazarenos</em></strong>", un título que los primeros cristianos usaban. Llamaban a Jesús "<strong><em>Yeshua</em></strong>." El Clero recibia el título de "<strong><em>rabban</em></strong>" que significa profesor o maestro, relacionado con el hebreo - "rabino."Los Teólogos Orientales utilizaban el mismo estilo literario que los autores del Talmud Judío en lugar que las obras teológicas de Europa Occidental. Como dice Philip Jenkins, si alguna vez quisiéramos especular sobre como la iglesia temprana se pudiera haberse visto, si se hubiera desarrollado evitando su alianza con el poder del estado Romano, solo tenemos que mirar hacia el Este.En repetidas ocasiones, nos encontramos con el Patriarca Timoteo I refiriéndose al hecho de que las Iglesias de Oriente utilizaban textos que fueron <strong><em>perdidos o olvidados</em></strong> en el Oeste. Debido a su proximidad a lugares donde se desarrollo la historia judía y cristiana primitiva, los Eruditos Orientales tenían acceso a abundantes textos y escrituras antiguas. Un indicio de lo que estaba disponible proviene de una de las cartas de Timoteo.Escrito en el año 800, Timoteo respondio a las preguntas de un Judío en el proceso de su conversión al Cristianismo. Este Judío le dijo al Patriarca de un reciente hallazgo de una gran cantidad de manuscritos antiguos, tantos bíblicos como apócrifos, en una cueva, cerca de Jericó. Los documentos habían sido adquiridos por la comunidad Judía de Jerusalén. Sin duda, esto fue uno de los primeros hallazgos en lo que más tarde llegó a ser conocido como los Pergaminos del Mar Muerto. ¡Gracias a Dios, que este hallazgo no impulso los cazadores de tesoros para saquear las otras cuevas de la zona! En cualquier caso, como ahora, los estudiosos estaban <strong><em>entusiasmados</em></strong> por el descubrimiento. Timoteo respondió con todas las preguntas adecuadas. Quería saber como el hallazgo podía arrojar una luz sobre algunos pasajes de las Escrituras por los cuales el tenia curiosidad. Él estaba ansioso por descubrir cómo los nuevos textos encontrados se comparaban con los textos de las versiones Hebreas del Antiguo Testamento. ¿Cómo se comparan con el Septuaginta Griega? Timoteo estaba encantado de oír que los pasajes de los cuales quería conocer mas existían realmente en los manuscritos antiguos.Las preguntas de Timoteo son impresionantes cuando se comparan con lo que los eruditos Occidental hubieran hecho con tal hallazgo. No tenían ni idea de las cuestiones planteadas por Timoteo. No podían ni siquiera <strong><em>leer</em></strong> la lengua de los manuscritos antiguos. Sólo un puñado de académicos Occidentales incluso hubieran tenido el conocimiento de cómo <strong><em>sostener</em></strong> los manuscritos: por ejemplo, ¿qué parte era la de arriba? ¿y cómo se leían? ¿de izquierda a derecha o viceversa?La Iglesia del Oriente que Timoteo I dirigió era devota a la educación y la actividad misionera. Mientras que la Iglesia Latina vio al Océano Atlántico como un muro bloqueando la expansión hacia el Oeste, la Iglesia del Oriente vio a Asia como una vasta región <strong><em>esperando</em></strong> a ser evangelizada.La Iglesia Oriental fue dividida en <strong><em>regiones</em></strong> conocidas como <strong><em>Metropolitanos</em></strong>. Un <strong><em>Metropolitano</em></strong> era como un arzobispo, bajo los cuales había varios obispos, a los cuales se reportaban un número de sacerdotes y sus iglesias. Para darle una idea de lo extenso de la Iglesia de Oriente - Timothy tenía diecinueve Metropolitanos y ochenta y cinco Obispos que se reportaban a él. En el Oeste, Inglaterra tenía dos arzobispos. Durante el tiempo de Timoteo como Patriarca, cinco nuevas sedes metropolitanas se crearon cerca de Teherán, en Siria, en Turquestán, Armenia, y una en el Mar Caspio. <strong><em>Arabia</em></strong> por lo menos cuatro obispos ordenados y Timothy uno nuevo en Yemen.Timoteo I fue a la Iglesia del Oriente lo Gregorio I había sido a la Iglesia del Occidente en términos de impulsar un celo misionero. El encargó a los monjes a llevar la fe desde el Mar Caspio <strong><em>hasta China</em></strong>. Informó sobre la conversión del gran rey Turco, llamado <strong><em>Khagan</em></strong>, quien gobernó la mayor parte de Asia central.En nuestro próximo episodio, echaremos un vistazo como el Evangelio alcanzo al Lejano Oriente.Quiero invitarles una vez más a que nos visiten en Facebook - simplemente hagan una búsqueda por la pagina de <strong><em>Communio Sanctorum- Historia de la Iglesia Cristiana</em></strong>, y denle a la página un “like” o "me gusta.” Al mismo tiempo dejen un comentario sobre el lugar donde viven.También quiero agradecer a aquellos suscriptores que han dejado un comentario en iTunes para el podcast. Sus comentarios han sido tan generosa y amables. Muchas gracias a todos. Más que nada, los comentarios en iTunes ayudan a conseguir que la gente conozca sobre el podcast.Y por último, al empezar esta revisión de la temporada 1 de CS y su traducción al Español, nuevos suscriptores escucharán la revisión, pero luego pueden en la versión en ingles llegar a episodios de la versión anterior que no se han traducido todavía. Así, que es posible que escuchen un comentario ocasional que CS no toma donaciones. No lo hicimos originalmente, y no necesitábamos porque yo era capaz de absorber los costos personalmente. Pero como el podcast ha crecido, no puedo lo puedo hacer solo, y ahora estoy tomando donaciones. En serio, lo que sea ayuda. Por lo tanto, si usted desea donar, vaya al sitio web de <strong><em>sanctorum.us</em></strong> y usar el link para donar. Gracias.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum es titulado, Y en el Oriente - Parte 2.En nuestro último episodio, tomamos un breve vistazo a la misión del Apóstol Tomás a la India. Luego, consideramos la propagación de la fe hacia Persia. Para profundizar nues]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="448" height="453" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/megiddo-fish.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/megiddo-fish.jpg 448w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/megiddo-fish-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/megiddo-fish-297x300.jpg 297w" sizes="(max-width: 448px) 100vw, 448px" /></p>Este episodio de Communio Sanctorum es titulado<strong>, "<em>Y en el Oriente - Parte 2"</em>. </strong>En nuestro último episodio, tomamos un breve vistazo a la misión del Apóstol Tomás' a la India. Luego, consideramos la propagación de la fe hacia Persia. Para profundizar nuestro estudio de la Iglesia del Oriente tenemos que volver al <strong><em>Concilio de Calcedonia</em></strong> en el 5º siglo donde el Obispo Nestóreo fue condenado como un hereje.Como hemos visto, el debate acerca de la deidad de Cristo que fue central en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C., declaró que Jesús era de la <strong><em>misma</em></strong> sustancia que el Padre. Pasaron otros cien años antes que el error del Arrianismo, que negaba la deidad de Jesús, fue finalmente revocado. Pero incluso entre los creyentes ortodoxos, católicos, que seguían el Credo de Nicea, la pregunta era sobre <strong><em>cómo entender</em></strong> la naturaleza de Cristo. Él es Dios – ¡ok lo entiendo! Pero también es humano. ¿Cómo podemos entender su doble naturaleza? Fue en el <strong><em>Concilio de Calcedonia</em></strong> en el 451, que la cuestión se decidió finalmente. Y la Iglesia de Oriente fue declarada de seguir una posición que <strong><em>no era ortodoxa</em></strong>.El debate fue sofisticado y complejo, y a grandes rasgos decidido más por política que por una preocupación por una teología pura. El perdedor en el debate fue el Obispo Nestóreo, Patriarca de Constantinopla. Para hacer una cuestión compleja mas simple, los que enfatizaban la <strong><em>unidad</em></strong> de las dos naturalezas llegaron a ser llamados <strong><em>Monofisitas</em></strong> = que significa una sola naturaleza. Consideraban a Nestóreo como un hereje porque el enfatizaba las 2 naturalezas como distintas; incluso llegando hasta el punto de decir que Nestóreo afirmaba que Jesús era de 2 PERSONAS. Eso no era lo que Nestóreo decía, pero eso lo que sus oponentes lograron hacer que todos, menos sus más cercanos seguidores, creyeran. De hecho, cuando el Consejo finalmente emitió su declaración y Credo, Nestóreo afirmo que ellos sólo redactaron lo que el siempre había enseñado. A pesar de que el Concilio de Calcedonia declaro al Nestorianismo como herégia, <strong><em>la Iglesia del Oriente</em></strong> siguió aferrada a su punto de vista sobre la doble naturaleza de Cristo, en oposición a lo que ellos consideraban como un punto de vista monofisita aberrante.Al amanecer del 6º siglo, había 3 ramas principales de la Iglesia Cristiana:la <strong><em>Iglesia de Occidente</em></strong>, que miraba a <strong><em>Roma y Constantinopla</em></strong> para el liderazgo.La <strong><em>Iglesia de África</em></strong>, con su gran centro de <strong><em>Alejandría </em></strong>y un nuevo centro en <strong><em>Etiopía</em></strong>;y la <strong><em>Iglesia de Oriente</em></strong>, con su centro en <strong><em>Persia</em></strong>.Como vimos en el último episodio, la Iglesia del Oriente fue impulsada desde Edesa en la frontera del Norte de Siria y Turquía Oriental. La escuela teológica se transfirió a <strong><em>Nisibi</em></strong> en Turquía Oriental en el año 471. Fue dirigida por el brillante teólogo <strong><em>Narsai</em></strong>. De esta escuela salieron miles de estudiantes para dirigir las Iglesias del Oriente. Varios esfuerzos misioneros también fueron lanzados desde Nisibi – de la misma manera que <strong><em>Iona</em></strong> fue una base para impulsar al Cristianismo Celta en el extremo noroeste. La Iglesia Oriental planto con éxito misiones entre la población nómadas del Medio Oriente y Asia Central entre los mediados 5º siglo al final del 7º siglo. Esto incluyo los esfuerzos plantando iglesias entre los Hunos. <strong><em>Abraham de Cascar</em></strong> que vivió durante el 6º siglo hizo mucho para plantar las comunidades monásticas en todo el Oriente.Durante los primeros 1200 años, la Iglesia del Oriente, creció tanto geográfica y numéricamente mucho más que la del Oeste. La razón principal fue porque en el Oriente, el trabajo misionero fue en gran medida un movimiento laico. Desde que Europa se había trasladado a la Edad Media con su estricto sistema feudal, nadie viajaba sin permiso, mientras que, en el oriente, el movimiento de comercio y negocios <strong><em>creció</em></strong>. Esto resultó en el movimiento de un gran número de personas que llevaban su fe con ellos.Otro motivo por el cual la Iglesia del Oriente creció fue la <strong><em>persecución</em></strong>. Como vimos la última vez, antes de Constantino, las persecuciones del Imperio Romano empujo a un gran número de creyentes hacia el <strong><em>Oriente</em></strong>. Entonces, cuando los Sasánidas comenzaron la Gran Persecución de los Cristianos en Persia, esto empujó a gran número de Fieles al sur y <strong><em>más al</em></strong> Este. Tras la persecución que vino bajo Sapor II, otra ronda mucho más grave de persecución estalló a mediados del 5ª siglo que vio a 10 obispos y 153,000 cristianos asesinados en pocos días.Cuando pensamos en <strong><em>Arabia</em></strong>, muchos piensan inmediatamente del <strong><em>Islam</em></strong>. Pero el Cristianismo había echado raíces en la península mucho antes de que Mahoma llegó a la escena. ¡De hecho, un Obispo de Qatar estaba presente en el Concilio de Nicea en el año 325! La Reina Árabe Mawwiyya, cuyas fuerzas derrotaron a los Romanos en el año 373, insistió en recibir a un Obispo Ortodoxo antes de que ella hiciera la paz. Hubo una misión en la región suroriental de Arabia, en lo que hoy es Yemen antes del nacimiento de Mahoma, tanto por misioneros Nestorianos y Monofisitas. Al comienzo del 6º siglo, había <strong><em>docenas</em></strong> de iglesias a lo largo de toda la costa Árabe del Golfo Pérsico.El surgimiento del Islam en el 7º siglo era tuvo consecuencias trascendentales para la Iglesia del Oriente. La capital Persa en Ctesifonte cayó en poder de los Arabes en el año 637. Desde que la iglesia en esa ciudad se había convertido en una especie de <strong><em>Roma</em></strong> a la Iglesia de Oriente, el impacto fue enorme. Los Musulmanes eran en ocasiones <strong><em>tolerantes</em></strong> de las minorías religiosas, pero sólo a la medida en que se quedaran en comunidades de los desposeídos conocidos como "<strong><em>dhimmi</em></strong>". Se convirtieron en ghettos despojados de su vitalidad. Al mismo tiempo que la Iglesia del Oriente estaba siendo desmenuzada por las conquistas Musulmanas, estaba tomando uno de sus pasos mas grandes hacia adelante, llegando a China a mediados del 7º siglo.Mientras que la Iglesia de Occidente creció principalmente por el trabajo de un clero entrenado y monjes misioneros del Cristianismo Celta, en la parte Oriental, muy a menudo, eran los comerciantes y artesanos cristianos, que propagaron la Fe. La Iglesia del Oriente tenia mucho enfoque en la educación y la lectura. Se entendía que generalmente que ser un seguidor de Jesús significaba una educación que incluia la lectura, la escritura y la teología. Cuando los laicos de la iglesia eran educados, esto significaba una abundancia de trabajadores capaces de propagar la fe - ¡y difundirlo lo hicieron! Los Cristianos a menudo encontraban empleos entre las personas menos avanzadas, sirviendo en las oficinas del gobierno, y también como profesores y secretarios. Ayudaron a resolver el problema del analfabetismo al inventar alfabetos simples basados en la Lengua Siriaca que enmarca su propia literatura y teología.Lo que <strong><em>al principio</em></strong> fue una bendición, al final, se demostró en ser un obstáculo. Los primeros misioneros no comprendían el principio de la <strong><em>contextualización</em></strong>; que el Evangelio esta sobre la cultura;<strong><em> trasciende</em></strong> las cosas como lengua y tradiciones. Los primeros misioneros que se movieron rápidamente en el Este de Siria suponían que su versión <strong><em>Sirio-Aramea</em></strong> de la fe era la UNICA versión y intentaron convertir a los que conocían a esa fe. Como consecuencia, mientras que unos pocos aceptaban la fe y aprendían el Sirio-Arameo, unas generaciones más tarde, las antiguas religiones y lenguas se reafirmaron por sí mismas y el cristianismo fue disipado o asimilado en la cultura que ya no reflejaba realmente el Cristianismo Bíblico.La edad de oro de las primeras misiones en <strong><em>Asia Central</em></strong> fue al final del 4º siglo hasta la última parte del 9ª siglo. Después de eso, tanto el Islam y el budismo llegaron a la escena.Al <strong><em>Noreste</em></strong> de Persia, la Iglesia tenía una pronta y amplia difusión alrededor del <strong><em>Río Oxus</em></strong>. A principios del 4º siglo las ciudades de <strong><em>Merv, Herat y Samarkand</em></strong> tenian obispos.Una vez que la Fe fue establecida en esta región, se extendió rápidamente más al Este a la cuenca del <strong><em>Río Tarim</em></strong>, en la zona norte de las <strong><em>Montañas Tien Shan, y el Tíbet</em></strong>. Se extendió a lo largo de esta ruta, ya que fue la principal ruta de las caravanas. Con tantos cristianos trabajando en el área de comercio, era natural que el Evangelio fue rápidamente plantado en las rutas de las caravanas y las ciudades que cruzaban.En el siglo 11 la Fe se comenzó a propagarse entre los pueblos nómadas de las regiones de Asia Central. Estos cristianos eran en su mayoría de los Tártaros y las tribus de los Mongoles de Keraits, Onguts, Uigures, Naimans y Merkits.No está claro <strong><em>exactamente</em></strong> cuando el Cristianismo llegó a <strong><em>Tíbet</em></strong>, pero lo más probable es que llegó para el 6º siglo. El territorio de los antiguos Tibetanos se extendía más al oeste y al norte que la nación actual, y tenían un amplio contacto con las tribus nómadas de Asia Central. Una Iglesia viva, existía en el Tíbet para el 8º siglo. El patriarca de la Iglesia de Asiria en Mesopotamia, Timoteo I, escribió desde Bagdad en el año 782 que la comunidad cristiana en el Tíbet era uno de los mayores grupos bajo su supervisión. Él designó a un Patriarca Tibetano para supervisar las muchas iglesias. El centro de la iglesia tibetana estaba ubicado en <strong><em>Lhasa</em></strong> y la iglesia creció allí hasta finales del siglo 13, cuando el Budismo arrasó con la región.&nbsp;Una inscripción tallada en una gran roca a la entrada del pase en <strong><em>Tangtse</em></strong>, que antes era parte del Tíbet, pero ahora esta en la India, tiene 3 cruces con algo escrito indicando la presencia de la Fe Cristiana. El pase fue uno de las antiguas rutas principales comerciales entre Lhasa y Bactria. Las cruces tienen el estilo de la Iglesia del Oriente, y una de las palabras parece ser "Jesús." Otra inscripción dice, "En el año 210 llego Nosfarn desde Samarcanda como emisario al Khan de Tíbet." Talvez esto no paresca como una referencia al Cristianismo hasta que tomamos un vistazo mas cercano a la fecha. ¡210! Esta sólo tiene sentido en referencia a la medida del tiempo desde el nacimiento de Cristo, que ya era una práctica en la Iglesia.El antes mencionado Timoteo I se convirtió en el Patriarca de la iglesia de Asiria alrededor del año 780. Su iglesia estaba situada en la antigua ciudad Mesopotámica de <strong><em>Selacia</em></strong>, la gemela más grande de la capital Persa de <strong><em>Ctesifonte</em></strong>. Tenía 52 años y esto ya pasaba la expectativa de vida de la gente de esa época. Timoteo vivió hasta los 90's, muriendo en el año 823. Durante su larga vida, se dedicó a la conquista espiritual tan enérgicamente como Alejandro el Magno lo hizo con la conquista militar. Mientras que Alejandro construyó un imperio <strong><em>terrenal</em></strong>, Timoteo buscó extender el reino de Dios.En cada elemento, la trayectoria de Timoteo destruye todo lo que creemos saber acerca de la historia del Cristianismo en ese momento. Él altera las ideas acerca de la distribución geográfica de la Fe, su relación con el poder político, su influencia cultural, y su interacción con otras religiones. En términos de prestigio y la extensión geográfica de su autoridad, Timoteo fue <strong><em>el más importante</em></strong> líder cristiano de su día; <strong><em>mucho más</em></strong> influyente que el Papa de Roma o el patriarca de Constantinopla. Una cuarta parte de los Cristianos del mundo lo miraban a él como un jefe político y espiritual.Ningún historiador responsable del Cristianismo dejaría fuera a Europa. Omitiendo a Asia de la historia es igual de impensable. No podemos entender la historia Cristiana sin Asia o la historia de Asia sin el Cristianismo. La Iglesia del Oriente no le importaba mucho los acontecimientos Europeos. Timoteo I sabía sobre su contemporáneo Europeo <strong><em>Carlomagno</em></strong>. Los gobernantes Francos intercambiaron misiones diplomáticas con el Califato Musulmán, un desarrollo de que el líder de la Iglesia del Oriente hubiera sido informado. Timoteo I sabía también que Roma tenía su propio líder llamado el Papa. Él ciertamente estaba consciente de las tensiones entre el Papa y el Patriarca de Constantinopla sobre quién era el líder del mundo cristiano. Timoteo pensó probablemente que sus peleas eran tontas. ¿No era obvio que la Iglesia de Oriente eran los verdaderos herederos de la iglesia primitiva? Si Roma señalaba su autoridad desde <strong><em>Pedro</em></strong>, Mesopotamia miraba a Cristo <strong><em>mismo</em></strong>. Después de todo, Jesús era un descendiente de esa antigua familia Mesopotámica de <strong><em>Abraham</em></strong>. ¿Y no fue Mesopotamia la <strong><em>fuente original</em></strong> de la cultura y la civilización?, y claro que igual se puede mencionar la ubicación probable del Jardín del Edén. Fue el Oriente, en lugar que el Oeste, que primero abrazó al Evangelio. El hogar natural del Cristianismo era en Mesopotamia y Puntos hacia el Este. Según la sabiduría geográfica de la época, <strong><em>Selacia</em></strong> se ubicaba en el centro de las rutas de comercio y comunicación del mundo, igualmente colocada entre las civilizaciones que veían respectivamente al Oeste y al Este.Sobre todas las tierras de lo que hoy es Irak e Irán, los creyentes construyeron iglesias grandes y perdurables. Debido a su posición cerca de la frontera Romana, pero suficientemente lejos para evitar interferencias, <strong><em>Mesopotamia</em></strong> mantuvo una cultura cristiana poderosa que duró hasta el siglo 13. A través de la Edad Media en Europa, la Iglesia Mesopotámica fue mucho mas una sede cristiana cultural y espiritual que Francia o Alemania, o incluso esa base misionera tan importante de Irlanda.Varias ciudades Mesopotámicas como <strong><em>Basora, Mosul, Kirkuk y Tikrit</em></strong> fueron florecientes centros del Cristianismo durante siglos <strong><em>después</em></strong> de la llegada del Islam. ¡En el año 800 d.C., estas iglesias y las escuelas que tenían eran bibliotecas de la educación clásica de los Griegos, Romanos y Persas a los cuales Europa Occidental no tendría acceso a por otros 400 años!Simplemente, no existió una "<strong><em>Edad Oscura</em></strong>" en la Iglesia del Oriente. Desde la perspectiva de Timoteo I, la cultura y erudición del mundo antiguo <strong><em>nunca se había perdido</em></strong>. Lo que es más importante, la Iglesia de Oriente no vivió ninguna interrupción entre ellos y la iglesia primitiva que se levantó en Jerusalén en el libro de los Hechos de los Apóstoles.Considere esto: <strong><em>Fácilmente</em></strong> podemos ver el contraste entre el mundo latino feudal de la Edad Media Europea con la antigua Iglesia de Medio Oriente arraigado en una cultura que hablaba <strong><em>Griego y Arameo</em></strong>. La Iglesia Medieval de Europa se veía a sí misma como <strong><em>bastante alejada</em></strong> de la Iglesia <strong><em>primitiva</em></strong>. Tanto en el lenguaje y formas de pensamiento, eran culturalmente <strong><em>diferentes y distantes</em></strong>. Pero en el tiempo de Timoteo I, es decir, los principios de siglo 9º, la Iglesia del Oriente todavía habla Griego y Arameo. Sus miembros compartían la misma cultura de Medio Oriente y lo seguirían haciéndolo durante siglos. Tan tarde como el 13ª siglo, todavía se llamaban a sí mismos "<strong><em>Nazarenos</em></strong>", un título que los primeros cristianos usaban. Llamaban a Jesús "<strong><em>Yeshua</em></strong>." El Clero recibia el título de "<strong><em>rabban</em></strong>" que significa profesor o maestro, relacionado con el hebreo - "rabino."Los Teólogos Orientales utilizaban el mismo estilo literario que los autores del Talmud Judío en lugar que las obras teológicas de Europa Occidental. Como dice Philip Jenkins, si alguna vez quisiéramos especular sobre como la iglesia temprana se pudiera haberse visto, si se hubiera desarrollado evitando su alianza con el poder del estado Romano, solo tenemos que mirar hacia el Este.En repetidas ocasiones, nos encontramos con el Patriarca Timoteo I refiriéndose al hecho de que las Iglesias de Oriente utilizaban textos que fueron <strong><em>perdidos o olvidados</em></strong> en el Oeste. Debido a su proximidad a lugares donde se desarrollo la historia judía y cristiana primitiva, los Eruditos Orientales tenían acceso a abundantes textos y escrituras antiguas. Un indicio de lo que estaba disponible proviene de una de las cartas de Timoteo.Escrito en el año 800, Timoteo respondio a las preguntas de un Judío en el proceso de su conversión al Cristianismo. Este Judío le dijo al Patriarca de un reciente hallazgo de una gran cantidad de manuscritos antiguos, tantos bíblicos como apócrifos, en una cueva, cerca de Jericó. Los documentos habían sido adquiridos por la comunidad Judía de Jerusalén. Sin duda, esto fue uno de los primeros hallazgos en lo que más tarde llegó a ser conocido como los Pergaminos del Mar Muerto. ¡Gracias a Dios, que este hallazgo no impulso los cazadores de tesoros para saquear las otras cuevas de la zona! En cualquier caso, como ahora, los estudiosos estaban <strong><em>entusiasmados</em></strong> por el descubrimiento. Timoteo respondió con todas las preguntas adecuadas. Quería saber como el hallazgo podía arrojar una luz sobre algunos pasajes de las Escrituras por los cuales el tenia curiosidad. Él estaba ansioso por descubrir cómo los nuevos textos encontrados se comparaban con los textos de las versiones Hebreas del Antiguo Testamento. ¿Cómo se comparan con el Septuaginta Griega? Timoteo estaba encantado de oír que los pasajes de los cuales quería conocer mas existían realmente en los manuscritos antiguos.Las preguntas de Timoteo son impresionantes cuando se comparan con lo que los eruditos Occidental hubieran hecho con tal hallazgo. No tenían ni idea de las cuestiones planteadas por Timoteo. No podían ni siquiera <strong><em>leer</em></strong> la lengua de los manuscritos antiguos. Sólo un puñado de académicos Occidentales incluso hubieran tenido el conocimiento de cómo <strong><em>sostener</em></strong> los manuscritos: por ejemplo, ¿qué parte era la de arriba? ¿y cómo se leían? ¿de izquierda a derecha o viceversa?La Iglesia del Oriente que Timoteo I dirigió era devota a la educación y la actividad misionera. Mientras que la Iglesia Latina vio al Océano Atlántico como un muro bloqueando la expansión hacia el Oeste, la Iglesia del Oriente vio a Asia como una vasta región <strong><em>esperando</em></strong> a ser evangelizada.La Iglesia Oriental fue dividida en <strong><em>regiones</em></strong> conocidas como <strong><em>Metropolitanos</em></strong>. Un <strong><em>Metropolitano</em></strong> era como un arzobispo, bajo los cuales había varios obispos, a los cuales se reportaban un número de sacerdotes y sus iglesias. Para darle una idea de lo extenso de la Iglesia de Oriente - Timothy tenía diecinueve Metropolitanos y ochenta y cinco Obispos que se reportaban a él. En el Oeste, Inglaterra tenía dos arzobispos. Durante el tiempo de Timoteo como Patriarca, cinco nuevas sedes metropolitanas se crearon cerca de Teherán, en Siria, en Turquestán, Armenia, y una en el Mar Caspio. <strong><em>Arabia</em></strong> por lo menos cuatro obispos ordenados y Timothy uno nuevo en Yemen.Timoteo I fue a la Iglesia del Oriente lo Gregorio I había sido a la Iglesia del Occidente en términos de impulsar un celo misionero. El encargó a los monjes a llevar la fe desde el Mar Caspio <strong><em>hasta China</em></strong>. Informó sobre la conversión del gran rey Turco, llamado <strong><em>Khagan</em></strong>, quien gobernó la mayor parte de Asia central.En nuestro próximo episodio, echaremos un vistazo como el Evangelio alcanzo al Lejano Oriente.Quiero invitarles una vez más a que nos visiten en Facebook - simplemente hagan una búsqueda por la pagina de <strong><em>Communio Sanctorum- Historia de la Iglesia Cristiana</em></strong>, y denle a la página un “like” o "me gusta.” Al mismo tiempo dejen un comentario sobre el lugar donde viven.También quiero agradecer a aquellos suscriptores que han dejado un comentario en iTunes para el podcast. Sus comentarios han sido tan generosa y amables. Muchas gracias a todos. Más que nada, los comentarios en iTunes ayudan a conseguir que la gente conozca sobre el podcast.Y por último, al empezar esta revisión de la temporada 1 de CS y su traducción al Español, nuevos suscriptores escucharán la revisión, pero luego pueden en la versión en ingles llegar a episodios de la versión anterior que no se han traducido todavía. Así, que es posible que escuchen un comentario ocasional que CS no toma donaciones. No lo hicimos originalmente, y no necesitábamos porque yo era capaz de absorber los costos personalmente. Pero como el podcast ha crecido, no puedo lo puedo hacer solo, y ahora estoy tomando donaciones. En serio, lo que sea ayuda. Por lo tanto, si usted desea donar, vaya al sitio web de <strong><em>sanctorum.us</em></strong> y usar el link para donar. Gracias.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/26-Y%20en%20el%20Oriente%20parte%202.mp3" length="17419975" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum es titulado, "Y en el Oriente - Parte 2".En nuestro último episodio, tomamos un breve vistazo a la misión del Apóstol Tomás' a la India. Luego, consideramos la propagación de la fe hacia Persia. Para profundizar nuestro estudio de la Iglesia del Oriente tenemos que volver al Concilio de Calcedonia en el 5º siglo donde el Obispo Nestóreo fue condenado como un hereje.Como hemos visto, el debate acerca de la deidad de Cristo que fue central en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C., declaró que Jesús era de la misma sustancia que el Padre. Pasaron otros cien años antes que el error del Arrianismo, que negaba la deidad de Jesús, fue finalmente revocado. Pero incluso entre los creyentes ortodoxos, católicos, que seguían el Credo de Nicea, la pregunta era sobre cómo entender la naturaleza de Cristo. Él es Dios – ¡ok lo entiendo! Pero también es humano. ¿Cómo podemos entender su doble naturaleza? Fue en el Concilio de Calcedonia en el 451, que la cuestión se decidió finalmente. Y la Iglesia de Oriente fue declarada de seguir una posición que no era ortodoxa.El debate fue sofisticado y complejo, y a grandes rasgos decidido más por política que por una preocupación por una teología pura. El perdedor en el debate fue el Obispo Nestóreo, Patriarca de Constantinopla. Para hacer una cuestión compleja mas simple, los que enfatizaban la unidad de las dos naturalezas llegaron a ser llamados Monofisitas = que significa una sola naturaleza. Consideraban a Nestóreo como un hereje porque el enfatizaba las 2 naturalezas como distintas; incluso llegando hasta el punto de decir que Nestóreo afirmaba que Jesús era de 2 PERSONAS. Eso no era lo que Nestóreo decía, pero eso lo que sus oponentes lograron hacer que todos, menos sus más cercanos seguidores, creyeran. De hecho, cuando el Consejo finalmente emitió su declaración y Credo, Nestóreo afirmo que ellos sólo redactaron lo que el siempre había enseñado. A pesar de que el Concilio de Calcedonia declaro al Nestorianismo como herégia, la Iglesia del Oriente siguió aferrada a su punto de vista sobre la doble naturaleza de Cristo, en oposición a lo que ellos consideraban como un punto de vista monofisita aberrante.Al amanecer del 6º siglo, había 3 ramas principales de la Iglesia Cristiana:la Iglesia de Occidente, que miraba a Roma y Constantinopla para el liderazgo.La Iglesia de África, con su gran centro de Alejandría y un nuevo centro en Etiopía;y la Iglesia de Oriente, con su centro en Persia.Como vimos en el último episodio, la Iglesia del Oriente fue impulsada desde Edesa en la frontera del Norte de Siria y Turquía Oriental. La escuela teológica se transfirió a Nisibi en Turquía Oriental en el año 471. Fue dirigida por el brillante teólogo Narsai. De esta escuela salieron miles de estudiantes para dirigir las Iglesias del Oriente. Varios esfuerzos misioneros también fueron lanzados desde Nisibi – de la misma manera que Iona fue una base para impulsar al Cristianismo Celta en el extremo noroeste. La Iglesia Oriental planto con éxito misiones entre la población nómadas del Medio Oriente y Asia Central entre los mediados 5º siglo al final del 7º siglo. Esto incluyo los esfuerzos plantando iglesias entre los Hunos. Abraham de Cascar que vivió durante el 6º siglo hizo mucho para plantar las comunidades monásticas en todo el Oriente.Durante los primeros 1200 años, la Iglesia del Oriente, creció tanto geográfica y numéricamente mucho más que la del Oeste. La razón principal fue porque en el Oriente, el trabajo misionero fue en gran medida un movimiento laico. Desde que Europa se había trasladado a la Edad Media con su estricto sistema feudal, nadie viajaba sin permiso, mientras que, en el oriente, el movimiento de comercio y negocios creció. Esto resultó en el movimiento de un gran número de personas que llevaban su fe con ellos.Otro motivo por el cual la Iglesia del Oriente creció fue la persecución. 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En su propia región."Hasta ahora hemos estado siguiendo el curso mayormente de la Historia Occidental, tanto secular y religiosa, concentrándonos en lo que paso en el Oeste y en el Imperio Romano. Aunque nos profundizamos brevemente en el Imperio Romano Oriental, como Lars Brownworth nos recuerda en su excelente podcast, <strong><em>12 Emperadores Bizantinos</em></strong>, incluso después que el Occidente cayó en el siglo V, el Imperio del Oriente siguió pensando en si mismo y llamándose propiamente <strong><em>Romanos</em></strong>. Fueron los historiadores posteriores que se refieren a ellos como el Imperio <strong><em>Bizantino</em></strong>.Recientemente, hemos cambiado el enfoque de nuestra atención al Oriente con la controversia Cristológica del 4º y 5º Siglo. En este episodio, nos quedaremos en el Oriente y seguiremos su ruta de expansión de la fe al moverse hacia el Este. Este es un increíble capítulo muchas veces descuidado en los tratamientos tradicionales de la Historia de la Iglesia. Es tratado ampliamente por Philip Jenkins en su libro, <em>La Historia Pérdida del Cristianismo</em>.Empezamos todo el camino en el principio, con el apóstol <strong><em>Tomás</em></strong>. Él es vinculado por una tradición bastante sólida de comenzar la propagación del Cristianismo en el Oriente. En la cita del Padre de la Iglesia, Jerónimo, con la cual comenzamos nos enteramos de que el apóstol Tomás llevó el Evangelio al Este todo el camino hacia la India.A principios del 4º siglo, Eusebio también atribuyó la expansión de la fe en la India a Tomas. Aunque estas tradiciones se enfrentan a algunas controversias, <strong><em>todavía</em></strong> existen el día de hoy los llamados "<em>cristianos de Tomas</em>” en el estado de Kerala en el sur de la India. Utilizan una forma Aramea de culto que tuvo que ser transportada hacia allí desde muy temprano en la historia de la Iglesia. Una tumba y santuario en honor a Tomas en Mylapore está construida de ladrillos utilizados por una colonia comercial Romana que fue abandonado después del año 50 d.C. Hay abundante evidencia de varias colonias comerciales Romanas a lo largo de la costa de la India, con cientos de monedas del 1º siglo y amplias pruebas de comunidades judías. Los judíos eran reconocidos por ser una parte importante de las empresas comerciales romanas. Sus comunidades eran los principales lugares de parada para los misioneros cristianos que seguían el modelo del apóstol Pablo como se describe en el libro de los Hechos.Una canción conmemorando el rol de Tomas para llevar la fe a la India, no fue escrita hasta el año 1601, pero se dice que la canción había sido preservada en Kerala durante 50 generaciones. Muchos buques comerciales navegaban a la India en el primer siglo cuando el secreto de los vientos del Monzón fue finalmente descubierto, así que es bastante posible que Tomas, efectivamente, hiciera el viaje. Una vez que los monzones fueron finalmente descubiertos, más de 100 buques de comercio al año cruzaron desde el Mar Rojo hasta la India.Jesús le dijo a los discípulos que anunciaran el Evangelio hasta los confines de la tierra. Mientras que fueron lentos para captar la necesidad de abandonar Jerusalén, la persecución finalmente les motivo para ponerse en movimiento. No es difícil imaginar a Tomas considerando un viaje a la India como una manera literalmente para cumplir el mandato de Cristo. La India hubiera parecido como al final de la tierra. El trabajo de Tomas en la India comenzo en la región noroeste del país. Un escrito del 4º siglo llamado <em>Los Hechos de Tomás</em> dice que él llevó allí a un líder llamado <em>Gundafor</em> a la fe. Esta historia fue rechazada por la mayoría de los eruditos y críticos<em> hasta</em> que una inscripción fue descubierta en el año 1890 junto con algunas monedas que verificaban los 20 años del reinado en el 1º siglo de un Rey Gundafor.Después de plantar la Iglesia en el Norte, Tomas viajó en barco a la costa de Malabar en el sur. Plantó varias iglesias, principalmente a lo largo del río Pereyra. Predicaba a toda clase de personas y había unos 17,000 convertidos de todas las castas hindúes. Cruces de piedra fueron erigidas en los lugares donde las iglesias fueron fundadas, y se convirtieron en centros de peregrinaciones. Tomas fue cuidadoso en nombrar a dirigentes locales para las iglesias que él fundó.A continuación, viajó por tierra a la costa sudeste de India y el área alrededor de <strong><em>Madrás</em></strong>. Otro rey local y muchos de sus súbditos fueron convertidos. Pero los Brahmanes, la más alta de las castas de la India, les preocupaba que el Evangelio cambiaria el sistema cultural que estaba a su ventaja, por lo que convencieron al Rey en Mylapore, que arrestara e interrogara a Tomas. Tomas fue condenado a muerte y ejecutado en el año 72 d.C. La Iglesia en esa zona estuvo bajo gran persecución y muchos cristianos huyeron en busca de refugio a Kerala.Cien años más tarde, según ambos Eusebio y Jerónimo, un teólogo de la gran escuela de Alejandría llamado Pantaenus, viajó a la India para "anunciar a Cristo a los Brahmanes”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>Lo que sirvió en <strong><em>confirmar</em></strong> el trabajo de Tomas en la India son los escritos de <strong><em>Bar-Daisan</em></strong>. Al principio del 3º siglo habló de tribus enteras siguiendo a Jesús en el norte de la India y afirmó que habían sido convertidos por Tomas. Tenían numerosos libros y reliquias para demostrarlo. Para el año 226 d.C. había Obispos de la Iglesia del Oriente, en el noroeste de la India, Afganistán y Beluchistán, con miles de laicos y clero involucrarse en la actividad misionera. Una comunidad cristiana tan bien establecida significa que hubo presencia de la fe <strong><em>por los menos</em></strong> por varias <u>décadas</u>.El primer historiador de la iglesia, <strong><em>Eusebio de Cesarea</em></strong>, a quien le debemos mucho de nuestra información acerca de la Iglesia primitiva, atribuyo a Tomas la propagación del Evangelio en el Oriente. Los que estan familiarizados con la historia del Imperio Romano saben, que los romanos enfrentaban una molestia continua en el Oriente por un grupo Persa tras otro. Su contienda con los Partos y los Sasánidas es cosa de leyenda. La zona de contención entre los romanos y los persas era llamada <strong><em>Osrhoene</em></strong> y su capital era la ciudad de <strong><em>Edesa</em></strong>, situado en la frontera de lo que hoy es el norte de Siria y Turquía oriental. Según Eusebio, Tomas recibió una solicitud de <strong><em>Abgar</em></strong>, el rey de Edesa, para sanar y respondió enviando a <strong><em>Tadeo</em></strong>, uno de los discípulos mencionado en Lucas 10.<sup> <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></sup>  Así fue como el Evangelio echó raíces allí. Hubo una importante comunidad judía en Edesa de los cuales el evangelio tuvo varios conversos. Las noticias regresaron a Israel de una comunidad de la Iglesia que crecía en la ciudad en paz y cuando estalló la persecución en el Imperio Romano, muchos de los refugiados se dirigieron al Este para establecerse en un lugar que los recibía.Edesa se convirtió en un <strong><em>centro</em></strong> de la iglesia de Siria y comenzó a enviar misioneros al Oriente a Mesopotamia, al norte de Persia, a Asia Central, y aún más hacia el este. El misionero <strong><em>Mari</em></strong> logró sembrar una iglesia en la capital Persa de <strong><em>Ctesifonte</em></strong>, que se convirtió en un centro de la actividad misionera para la zona.A finales del 2º siglo, el cristianismo se había extendido por Media, Persia, Partía, y Bactria. Las 2 docenas de obispos, que supervisaban la región llevaron a cabo su ministerio como misioneros itinerantes en vez de quedarse en una sola ciudad y iglesia. Ellos son a los que seguían en los pasos de Pablo; se ganaban su sustento como comerciantes y artesanos que compartían su fe dondequiera que iban.Para el año 280 d.C. las iglesias de Mesopotamia y Persia adoptaron el termino "<strong><em>Católica</em></strong>" para confirmar su <strong><em>unidad</em></strong> con la iglesia occidental durante los últimos días de la persecución por los Emperadores Romanos. En el año 424 la iglesia de Mesopotamia celebró un consejo en la ciudad de <strong><em>Ctesifonte</em></strong> donde eligieron su primer Obispo principal que tenia jurisdicción sobre toda la Iglesia del Oriente, en la India y <strong><em>Ceilán</em></strong>, lo que hoy es <strong><em>Sri Lanka</em></strong>. <strong><em>Ctesifonte</em></strong> fue un punto importante en las rutas comerciales entre el Este y el Oeste, que se extienda a la India, China, Java, y Japón.El cambio de la autoridad eclesiástica se <strong><em>movió lejos </em></strong>de Edesa, que en el año 216 se convirtió en tributario de Roma. El establecimiento de un Patriarcado independiente contribuyo a una actitud más favorable por parte de los Persas, al no tener que temer que tuvieran una alianza con los odiados Romanos.Al Oeste de Persia estaba el antiguo reino de <strong><em>Armenia</em></strong>, que había sido jugada como pelota política entre los Persas y Romanos durante generaciones. Tanto los Persas y Romanos utilizaron a Armenia como un lugar para probar nuevas maniobras diplomáticas el uno con el otro. Los pobres Armenios sólo querían que los dejaran solos, pero no había sido posible, dada su ubicación entre los dos imperios. Armenia tiene la distinción histórica de ser el primer estado que adoptó al Cristianismo como la <strong><em>religión nacional</em></strong>, fue incluso antes de la conversión de Constantino el Grande a principios del 4º siglo.El que llevó el Evangelio a Armenia fue un miembro de la familia real llamado <strong><em>Gregorio</em></strong> "el Iluminador". Durante su infancia, la familia de Gregorio fue desterrada de Armenia a Capadocia cuando pensaron que su padre había sido parte de un complot para asesinar al Rey. Como un adulto que se había convertido al Cristianismo, Gregorio volvió a Armenia, donde compartió la fe con el <strong><em>Rey Tiridates</em></strong> quien gobernó al comienzo del 4º siglo. Tirïdates se convirtió y el hijo de Gregorio le siguio como Obispo de la nueva Iglesia de Armenia. Este hijo asistió al Concilio de Nicea en el año 325. La cristiandad de Armenia ha permanecido como una marca importante y distintiva de la Fe, con 5 millones de habitantes, que siguen profesando lealtad a la Iglesia de Armenia<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a>Aunque la persecución llegó a su fin oficial en el Imperio Romano con el Edicto de Tolerancia de Constantino en el año 313, comenzó en la iglesia en Persia en el año 340. La causa principal de persecución fue política. Cuando Roma se hizo Cristiana, su viejo enemigo giro a ser anti-cristiano. Hasta ese punto, la situación era al revés. Por los primeros 300 años <strong><em>fue en el Oeste</em></strong>, que los cristianos fueron perseguidos y Persia era un refugio. Los <strong><em>Partos</em></strong> fueron religiosamente <strong><em>tolerantes</em></strong> y sus sucesores los <strong><em>Sasánidas</em></strong> estaban demasiado ocupados luchando contra Roma para perder tiempo o esfuerzo en los cristianos entre ellos.Pero en el año 315 una carta de Constantino a su contraparte Persa <strong><em>Sapor II</em></strong> desencadenó el comienzo de un cambio en la actitud Persa hacia Los Cristianos. Constantino <strong><em>creía</em></strong> que estaba escrito para ayudar a sus compañeros creyentes en Persia, pero sólo sirvió para <strong><em>exponerlos</em></strong>. Escribió al joven gobernante Persa: "Me alegra saber que las más bellas de las provincias de Persia están adornadas con los cristianos. Ya que ustedes son tan poderosas y piadosos, los encomiendo a vuestro cuidado y los dejo bajo su protección."Los planes y las intrigas que había fluido por generaciones entre Roma y los Persas eran tan intensas que esta carta movió a Sapor a ser sospechoso de la cristianos como espías que estaban trabajando desde el interior del Imperio para traer la caída de los Sasánidas. Cualquier duda se quito, 20 años más tarde, cuando Constantino reunió a sus fuerzas para la guerra. Eusebio nos dice que Obispos Romanos acompañaron al ejército a la batalla. Para empeorar las cosas, en Persia, uno de sus propios predicadores predijo que Roma derrotaría a los Sasánidas.No es de extrañar, cuando la persecución comenzó un poco después, que la primera acusación en contra de los cristianos era que ayudaban al enemigo. Sapor ordenó un doble impuesto sobre los cristianos y puso a su Obispo como responsable para recogerlo. Sapor sabía que muchos de los cristianos eran pobres, ya que muchos de ellos habían venido desde el Oeste, huyendo de la persecución, y el obispo tendría mucha dificultad en recaudar los fondos. Pero el Obispo Simón se negó a ser intimidado. Declaró al impuesto como injusto y dijo, “¡Yo no soy recaudador de impuestos! Soy pastor de la grey del Señor."-Sapor declaro que la iglesia estaba en rebeldía y comenzaron las matanzas.Un segundo decreto ordenó la destrucción de las iglesias y la ejecución de los sacerdotes que se negaron a participar en la ceremonia de adoración del sol patrocinado por los Sasánidas. El obispo Simón fue capturado y llevado ante Sapor. Le ofrecieron un soborno gigantesco para obedecer, él se negó. Los Persas prometieron si sólo él renunciaría a Cristo, el resto de la comunidad cristiana no serían perjudicada, pero que si se <strong><em>negaba</em></strong> serían condenados <strong><em>todos</em></strong> los cristianos a la destrucción. Cuando los cristianos se enteraron de esto, se alzaron protestando que esto era una vergüenza. Así que el obispo Simón y un gran número del clero fueron ejecutados.Por los próximos 20 años, los cristianos fueron perseguidos desde un extremo de Persia hasta el otro. A veces era masacre general. Pero más a menudo era la organizada eliminación de los <strong><em>líderes de la iglesia</em></strong>.Otra forma de represión fue la búsqueda de la parte de la comunidad cristiana que era más <strong><em>vulnerable</em></strong> a la persecución; Persas que se habían convertido del <strong><em>Zoroastrismo</em></strong>. La fe se había propagado primero entre los no-persas en la población especialmente de los Judíos y Sirios. Pero al comienzo del 4º siglo, los Persas en grandes números fueron atraídos a la fe cristiana. Para tales conversos, la conversión a la iglesia a menudo significaba la pérdida de todo: la familia, los derechos de propiedad, incluso la vida.El martirio del obispo Simón y los años de la persecución que siguieron destruyó el liderazgo y la organización de la iglesia Persa. Tan pronto como los cristianos de Ctesifonte elegían a un nuevo obispo, era secuestrado y asesinado. Junto con la motivación anti-romana del gobierno, las persecuciones incluían un profundo trasfondo de fanatismo Zoroastro que surgió como resultado de la conversión de muchos de ellos al Cristianismo; fue un ejemplo espantoso de la envidia religiosa.Poco antes de la muerte de Sapor II en el año 379, la persecución disminuyo. Duró 40 años y sólo terminó con su muerte. Cuando por fin el sufrimiento cesó, se calcula que cerca de 200.000 cristianos Persas habían sido condenados a muerte.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Yates, T. (2004). <em>The expansion of Christianity</em>. Lion Histories Series (28–29). Oxford, England: Lion Publishing.<a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Yates, T. (2004). <em>The expansion of Christianity</em>. Lion Histories Series (24). Oxford, England: Lion Publishing.<a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Yates, T. (2004). <em>The expansion of Christianity</em>. Lion Histories Series (25). 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En su propia región."Hasta ahora hemos estado siguiendo el curso mayormente de la Historia Occidental, tanto secular y religiosa, concentrándonos en lo que paso en el Oeste y en el Imperio Romano. Aunque nos profundizamos brevemente en el Imperio Romano Oriental, como Lars Brownworth nos recuerda en su excelente podcast, <strong><em>12 Emperadores Bizantinos</em></strong>, incluso después que el Occidente cayó en el siglo V, el Imperio del Oriente siguió pensando en si mismo y llamándose propiamente <strong><em>Romanos</em></strong>. Fueron los historiadores posteriores que se refieren a ellos como el Imperio <strong><em>Bizantino</em></strong>.Recientemente, hemos cambiado el enfoque de nuestra atención al Oriente con la controversia Cristológica del 4º y 5º Siglo. En este episodio, nos quedaremos en el Oriente y seguiremos su ruta de expansión de la fe al moverse hacia el Este. Este es un increíble capítulo muchas veces descuidado en los tratamientos tradicionales de la Historia de la Iglesia. Es tratado ampliamente por Philip Jenkins en su libro, <em>La Historia Pérdida del Cristianismo</em>.Empezamos todo el camino en el principio, con el apóstol <strong><em>Tomás</em></strong>. Él es vinculado por una tradición bastante sólida de comenzar la propagación del Cristianismo en el Oriente. En la cita del Padre de la Iglesia, Jerónimo, con la cual comenzamos nos enteramos de que el apóstol Tomás llevó el Evangelio al Este todo el camino hacia la India.A principios del 4º siglo, Eusebio también atribuyó la expansión de la fe en la India a Tomas. Aunque estas tradiciones se enfrentan a algunas controversias, <strong><em>todavía</em></strong> existen el día de hoy los llamados "<em>cristianos de Tomas</em>” en el estado de Kerala en el sur de la India. Utilizan una forma Aramea de culto que tuvo que ser transportada hacia allí desde muy temprano en la historia de la Iglesia. Una tumba y santuario en honor a Tomas en Mylapore está construida de ladrillos utilizados por una colonia comercial Romana que fue abandonado después del año 50 d.C. Hay abundante evidencia de varias colonias comerciales Romanas a lo largo de la costa de la India, con cientos de monedas del 1º siglo y amplias pruebas de comunidades judías. Los judíos eran reconocidos por ser una parte importante de las empresas comerciales romanas. Sus comunidades eran los principales lugares de parada para los misioneros cristianos que seguían el modelo del apóstol Pablo como se describe en el libro de los Hechos.Una canción conmemorando el rol de Tomas para llevar la fe a la India, no fue escrita hasta el año 1601, pero se dice que la canción había sido preservada en Kerala durante 50 generaciones. Muchos buques comerciales navegaban a la India en el primer siglo cuando el secreto de los vientos del Monzón fue finalmente descubierto, así que es bastante posible que Tomas, efectivamente, hiciera el viaje. Una vez que los monzones fueron finalmente descubiertos, más de 100 buques de comercio al año cruzaron desde el Mar Rojo hasta la India.Jesús le dijo a los discípulos que anunciaran el Evangelio hasta los confines de la tierra. Mientras que fueron lentos para captar la necesidad de abandonar Jerusalén, la persecución finalmente les motivo para ponerse en movimiento. No es difícil imaginar a Tomas considerando un viaje a la India como una manera literalmente para cumplir el mandato de Cristo. La India hubiera parecido como al final de la tierra. El trabajo de Tomas en la India comenzo en la región noroeste del país. Un escrito del 4º siglo llamado <em>Los Hechos de Tomás</em> dice que él llevó allí a un líder llamado <em>Gundafor</em> a la fe. Esta historia fue rechazada por la mayoría de los eruditos y críticos<em> hasta</em> que una inscripción fue descubierta en el año 1890 junto con algunas monedas que verificaban los 20 años del reinado en el 1º siglo de un Rey Gundafor.Después de plantar la Iglesia en el Norte, Tomas viajó en barco a la costa de Malabar en el sur. Plantó varias iglesias, principalmente a lo largo del río Pereyra. Predicaba a toda clase de personas y había unos 17,000 convertidos de todas las castas hindúes. Cruces de piedra fueron erigidas en los lugares donde las iglesias fueron fundadas, y se convirtieron en centros de peregrinaciones. Tomas fue cuidadoso en nombrar a dirigentes locales para las iglesias que él fundó.A continuación, viajó por tierra a la costa sudeste de India y el área alrededor de <strong><em>Madrás</em></strong>. Otro rey local y muchos de sus súbditos fueron convertidos. Pero los Brahmanes, la más alta de las castas de la India, les preocupaba que el Evangelio cambiaria el sistema cultural que estaba a su ventaja, por lo que convencieron al Rey en Mylapore, que arrestara e interrogara a Tomas. Tomas fue condenado a muerte y ejecutado en el año 72 d.C. La Iglesia en esa zona estuvo bajo gran persecución y muchos cristianos huyeron en busca de refugio a Kerala.Cien años más tarde, según ambos Eusebio y Jerónimo, un teólogo de la gran escuela de Alejandría llamado Pantaenus, viajó a la India para "anunciar a Cristo a los Brahmanes”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>Lo que sirvió en <strong><em>confirmar</em></strong> el trabajo de Tomas en la India son los escritos de <strong><em>Bar-Daisan</em></strong>. Al principio del 3º siglo habló de tribus enteras siguiendo a Jesús en el norte de la India y afirmó que habían sido convertidos por Tomas. Tenían numerosos libros y reliquias para demostrarlo. Para el año 226 d.C. había Obispos de la Iglesia del Oriente, en el noroeste de la India, Afganistán y Beluchistán, con miles de laicos y clero involucrarse en la actividad misionera. Una comunidad cristiana tan bien establecida significa que hubo presencia de la fe <strong><em>por los menos</em></strong> por varias <u>décadas</u>.El primer historiador de la iglesia, <strong><em>Eusebio de Cesarea</em></strong>, a quien le debemos mucho de nuestra información acerca de la Iglesia primitiva, atribuyo a Tomas la propagación del Evangelio en el Oriente. Los que estan familiarizados con la historia del Imperio Romano saben, que los romanos enfrentaban una molestia continua en el Oriente por un grupo Persa tras otro. Su contienda con los Partos y los Sasánidas es cosa de leyenda. La zona de contención entre los romanos y los persas era llamada <strong><em>Osrhoene</em></strong> y su capital era la ciudad de <strong><em>Edesa</em></strong>, situado en la frontera de lo que hoy es el norte de Siria y Turquía oriental. Según Eusebio, Tomas recibió una solicitud de <strong><em>Abgar</em></strong>, el rey de Edesa, para sanar y respondió enviando a <strong><em>Tadeo</em></strong>, uno de los discípulos mencionado en Lucas 10.<sup> <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></sup>  Así fue como el Evangelio echó raíces allí. Hubo una importante comunidad judía en Edesa de los cuales el evangelio tuvo varios conversos. Las noticias regresaron a Israel de una comunidad de la Iglesia que crecía en la ciudad en paz y cuando estalló la persecución en el Imperio Romano, muchos de los refugiados se dirigieron al Este para establecerse en un lugar que los recibía.Edesa se convirtió en un <strong><em>centro</em></strong> de la iglesia de Siria y comenzó a enviar misioneros al Oriente a Mesopotamia, al norte de Persia, a Asia Central, y aún más hacia el este. El misionero <strong><em>Mari</em></strong> logró sembrar una iglesia en la capital Persa de <strong><em>Ctesifonte</em></strong>, que se convirtió en un centro de la actividad misionera para la zona.A finales del 2º siglo, el cristianismo se había extendido por Media, Persia, Partía, y Bactria. Las 2 docenas de obispos, que supervisaban la región llevaron a cabo su ministerio como misioneros itinerantes en vez de quedarse en una sola ciudad y iglesia. Ellos son a los que seguían en los pasos de Pablo; se ganaban su sustento como comerciantes y artesanos que compartían su fe dondequiera que iban.Para el año 280 d.C. las iglesias de Mesopotamia y Persia adoptaron el termino "<strong><em>Católica</em></strong>" para confirmar su <strong><em>unidad</em></strong> con la iglesia occidental durante los últimos días de la persecución por los Emperadores Romanos. En el año 424 la iglesia de Mesopotamia celebró un consejo en la ciudad de <strong><em>Ctesifonte</em></strong> donde eligieron su primer Obispo principal que tenia jurisdicción sobre toda la Iglesia del Oriente, en la India y <strong><em>Ceilán</em></strong>, lo que hoy es <strong><em>Sri Lanka</em></strong>. <strong><em>Ctesifonte</em></strong> fue un punto importante en las rutas comerciales entre el Este y el Oeste, que se extienda a la India, China, Java, y Japón.El cambio de la autoridad eclesiástica se <strong><em>movió lejos </em></strong>de Edesa, que en el año 216 se convirtió en tributario de Roma. El establecimiento de un Patriarcado independiente contribuyo a una actitud más favorable por parte de los Persas, al no tener que temer que tuvieran una alianza con los odiados Romanos.Al Oeste de Persia estaba el antiguo reino de <strong><em>Armenia</em></strong>, que había sido jugada como pelota política entre los Persas y Romanos durante generaciones. Tanto los Persas y Romanos utilizaron a Armenia como un lugar para probar nuevas maniobras diplomáticas el uno con el otro. Los pobres Armenios sólo querían que los dejaran solos, pero no había sido posible, dada su ubicación entre los dos imperios. Armenia tiene la distinción histórica de ser el primer estado que adoptó al Cristianismo como la <strong><em>religión nacional</em></strong>, fue incluso antes de la conversión de Constantino el Grande a principios del 4º siglo.El que llevó el Evangelio a Armenia fue un miembro de la familia real llamado <strong><em>Gregorio</em></strong> "el Iluminador". Durante su infancia, la familia de Gregorio fue desterrada de Armenia a Capadocia cuando pensaron que su padre había sido parte de un complot para asesinar al Rey. Como un adulto que se había convertido al Cristianismo, Gregorio volvió a Armenia, donde compartió la fe con el <strong><em>Rey Tiridates</em></strong> quien gobernó al comienzo del 4º siglo. Tirïdates se convirtió y el hijo de Gregorio le siguio como Obispo de la nueva Iglesia de Armenia. Este hijo asistió al Concilio de Nicea en el año 325. La cristiandad de Armenia ha permanecido como una marca importante y distintiva de la Fe, con 5 millones de habitantes, que siguen profesando lealtad a la Iglesia de Armenia<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a>Aunque la persecución llegó a su fin oficial en el Imperio Romano con el Edicto de Tolerancia de Constantino en el año 313, comenzó en la iglesia en Persia en el año 340. La causa principal de persecución fue política. Cuando Roma se hizo Cristiana, su viejo enemigo giro a ser anti-cristiano. Hasta ese punto, la situación era al revés. Por los primeros 300 años <strong><em>fue en el Oeste</em></strong>, que los cristianos fueron perseguidos y Persia era un refugio. Los <strong><em>Partos</em></strong> fueron religiosamente <strong><em>tolerantes</em></strong> y sus sucesores los <strong><em>Sasánidas</em></strong> estaban demasiado ocupados luchando contra Roma para perder tiempo o esfuerzo en los cristianos entre ellos.Pero en el año 315 una carta de Constantino a su contraparte Persa <strong><em>Sapor II</em></strong> desencadenó el comienzo de un cambio en la actitud Persa hacia Los Cristianos. Constantino <strong><em>creía</em></strong> que estaba escrito para ayudar a sus compañeros creyentes en Persia, pero sólo sirvió para <strong><em>exponerlos</em></strong>. Escribió al joven gobernante Persa: "Me alegra saber que las más bellas de las provincias de Persia están adornadas con los cristianos. Ya que ustedes son tan poderosas y piadosos, los encomiendo a vuestro cuidado y los dejo bajo su protección."Los planes y las intrigas que había fluido por generaciones entre Roma y los Persas eran tan intensas que esta carta movió a Sapor a ser sospechoso de la cristianos como espías que estaban trabajando desde el interior del Imperio para traer la caída de los Sasánidas. Cualquier duda se quito, 20 años más tarde, cuando Constantino reunió a sus fuerzas para la guerra. Eusebio nos dice que Obispos Romanos acompañaron al ejército a la batalla. Para empeorar las cosas, en Persia, uno de sus propios predicadores predijo que Roma derrotaría a los Sasánidas.No es de extrañar, cuando la persecución comenzó un poco después, que la primera acusación en contra de los cristianos era que ayudaban al enemigo. Sapor ordenó un doble impuesto sobre los cristianos y puso a su Obispo como responsable para recogerlo. Sapor sabía que muchos de los cristianos eran pobres, ya que muchos de ellos habían venido desde el Oeste, huyendo de la persecución, y el obispo tendría mucha dificultad en recaudar los fondos. Pero el Obispo Simón se negó a ser intimidado. Declaró al impuesto como injusto y dijo, “¡Yo no soy recaudador de impuestos! Soy pastor de la grey del Señor."-Sapor declaro que la iglesia estaba en rebeldía y comenzaron las matanzas.Un segundo decreto ordenó la destrucción de las iglesias y la ejecución de los sacerdotes que se negaron a participar en la ceremonia de adoración del sol patrocinado por los Sasánidas. El obispo Simón fue capturado y llevado ante Sapor. Le ofrecieron un soborno gigantesco para obedecer, él se negó. Los Persas prometieron si sólo él renunciaría a Cristo, el resto de la comunidad cristiana no serían perjudicada, pero que si se <strong><em>negaba</em></strong> serían condenados <strong><em>todos</em></strong> los cristianos a la destrucción. 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Para tales conversos, la conversión a la iglesia a menudo significaba la pérdida de todo: la familia, los derechos de propiedad, incluso la vida.El martirio del obispo Simón y los años de la persecución que siguieron destruyó el liderazgo y la organización de la iglesia Persa. Tan pronto como los cristianos de Ctesifonte elegían a un nuevo obispo, era secuestrado y asesinado. Junto con la motivación anti-romana del gobierno, las persecuciones incluían un profundo trasfondo de fanatismo Zoroastro que surgió como resultado de la conversión de muchos de ellos al Cristianismo; fue un ejemplo espantoso de la envidia religiosa.Poco antes de la muerte de Sapor II en el año 379, la persecución disminuyo. Duró 40 años y sólo terminó con su muerte. Cuando por fin el sufrimiento cesó, se calcula que cerca de 200.000 cristianos Persas habían sido condenados a muerte.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Yates, T. (2004). <em>The expansion of Christianity</em>. 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En su propia región."Hasta ahora hemos estado siguiendo el curso mayormente de la Historia Occidental, tanto secular y religiosa, concentrándonos en lo que paso en el Oeste y en el Imperio Romano. Aunque nos profundizamos brevemente en el Imperio Romano Oriental, como Lars Brownworth nos recuerda en su excelente podcast, 12 Emperadores Bizantinos, incluso después que el Occidente cayó en el siglo V, el Imperio del Oriente siguió pensando en si mismo y llamándose propiamente Romanos. Fueron los historiadores posteriores que se refieren a ellos como el Imperio Bizantino.Recientemente, hemos cambiado el enfoque de nuestra atención al Oriente con la controversia Cristológica del 4º y 5º Siglo. En este episodio, nos quedaremos en el Oriente y seguiremos su ruta de expansión de la fe al moverse hacia el Este. Este es un increíble capítulo muchas veces descuidado en los tratamientos tradicionales de la Historia de la Iglesia. Es tratado ampliamente por Philip Jenkins en su libro, La Historia Pérdida del Cristianismo.Empezamos todo el camino en el principio, con el apóstol Tomás. Él es vinculado por una tradición bastante sólida de comenzar la propagación del Cristianismo en el Oriente. En la cita del Padre de la Iglesia, Jerónimo, con la cual comenzamos nos enteramos de que el apóstol Tomás llevó el Evangelio al Este todo el camino hacia la India.A principios del 4º siglo, Eusebio también atribuyó la expansión de la fe en la India a Tomas. Aunque estas tradiciones se enfrentan a algunas controversias, todavía existen el día de hoy los llamados "cristianos de Tomas” en el estado de Kerala en el sur de la India. Utilizan una forma Aramea de culto que tuvo que ser transportada hacia allí desde muy temprano en la historia de la Iglesia. Una tumba y santuario en honor a Tomas en Mylapore está construida de ladrillos utilizados por una colonia comercial Romana que fue abandonado después del año 50 d.C. Hay abundante evidencia de varias colonias comerciales Romanas a lo largo de la costa de la India, con cientos de monedas del 1º siglo y amplias pruebas de comunidades judías. Los judíos eran reconocidos por ser una parte importante de las empresas comerciales romanas. Sus comunidades eran los principales lugares de parada para los misioneros cristianos que seguían el modelo del apóstol Pablo como se describe en el libro de los Hechos.Una canción conmemorando el rol de Tomas para llevar la fe a la India, no fue escrita hasta el año 1601, pero se dice que la canción había sido preservada en Kerala durante 50 generaciones. Muchos buques comerciales navegaban a la India en el primer siglo cuando el secreto de los vientos del Monzón fue finalmente descubierto, así que es bastante posible que Tomas, efectivamente, hiciera el viaje. Una vez que los monzones fueron finalmente descubiertos, más de 100 buques de comercio al año cruzaron desde el Mar Rojo hasta la India.Jesús le dijo a los discípulos que anunciaran el Evangelio hasta los confines de la tierra. Mientras que fueron lentos para captar la necesidad de abandonar Jerusalén, la persecución finalmente les motivo para ponerse en movimiento. No es difícil imaginar a Tomas considerando un viaje a la India como una manera literalmente para cumplir el mandato de Cristo. La India hubiera parecido como al final de la tierra. El trabajo de Tomas en la India comenzo en la región noroeste del país. Un escrito del 4º siglo llamado Los Hechos de Tomás dice que él llevó allí a un líder llamado Gundafor a la fe. Esta historia fue rechazada por la mayoría de los eruditos y críticos hasta que una inscripción fue descubierta en el año 1890 junto con algunas monedas que verificaban]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/Jerusalem-As-the-Center.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/Jerusalem-As-the-Center.jpg</ssp:url> <ssp:title>25-Y en el Oriente parte 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de Communio Sanctorum se titula: "Y en el Oriente - Parte 1"En el 5º siglo, el Padre de la Iglesia Jerónimo escribió: "[Jesús] estuvo presente en todos los lugares con Tomás en la India, con Pedro en Roma, con Pablo en Iliria, con Tito en Creta, con Andrés en Grecia, con cada apóstol . . . En su propia región."Hasta ahora hemos estado siguiendo el curso mayormente de la Historia Occidental, tanto secular y religiosa, concentrándonos en lo que paso en el Oeste y en el Imperio Romano. Aunque nos profundizamos brevemente en el Imperio Romano Oriental, como Lars Brownworth nos recuerda en su excelente podcast, 12 Emperadores Bizantinos, incluso después que el Occidente cayó en el siglo V, el Imperio del Oriente siguió pensando en si mismo y llamándose propiamente Romanos. Fueron los historiadores posteriores que se refieren a ellos como el Imperio Bizantino.Recientemente, hemos cambiado el enfoque de nuestra atención al Oriente con la controversia Cristológica d]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/02/Jerusalem-As-the-Center.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>24-¿Porque no podemos llevarnos bien?</title><link>https://sanctorum.us/24-porque-no-podemos-llevarnos-bien/</link> <pubDate>Thu, 20 Aug 2020 01:34:05 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211554</guid> <description><![CDATA[<p><img width="696" height="510" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius.png 696w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius-300x220.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius-610x447.png 610w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></p>El título de este episodio es, "¿<strong><em>Porque no podemos llevarnos bien</em></strong>?"En nuestro último episodio comenzamos a mirar cómo la Iglesia del 4º y 5º siglo intentó describir la Encarnación. Una vez que el concilio de Nicea afirmó la deidad de Jesús, junto con su humanidad, los líderes de la Iglesia se quedaron con la tarea de encontrar las palabras adecuadas para describir quién era Jesús. Si él era Dios y Hombre, como el Credo Nicea decía, ¿cómo se relacionaban estas dos naturalezas una con la otra?Hemos estudiado cómo las iglesias de Alejandría y Antioquía eran diferentes en sus enfoques en como comprender y enseñar la Biblia. Aunque Alejandría era reconocida como un centro de enseñanza, la iglesia en Antioquía seguía produciendo líderes de la iglesia que fueron llamados a tomar la posición tan importante de Obispo de Constantinopla, en el centro político del Imperio de Oriente. Mientras que Roma era indiscutiblemente la iglesia principal en el Oeste, Alejandría, Antioquía y Constantinopla competían entre sí sobre quién tomaría la iniciativa en el Oriente. Pero la verdadera contienda era entre Alejandría en Egipto y Antioquía de Siria.La disputa entre las dos ciudades y sus iglesias se hizo evidente durante la época de Juan Crisóstomo de Antioquía y Teófilo, Obispo principal de Alejandría. Por la gran reputación de Juan como un predicador fenomenal, fue escogido para ser Obispo en Constantinopla. Pero las críticas de Juan hacia la decadencia de los ricos, junto con que se rehusaba a moderar sus llamadas de atención hacia las acciones de la Emperatriz, lo hizo caer fuera de favor. Supongo que puedes ser un gran predicador, tanto que no enfoques tu predicación hacia las personas en el poder. Teófilo estaba celoso de la promoción de Crisóstomo de Antioquía a la capital y utilizó el clima político en contra de Juan para llamar a un sínodo en el cual Juan fue destituido de su posición como Patriarca de Constantinopla.Este fue como la primera ronda del match en la pelea entre Alejandría y Antioquía. La segunda ronda 2 y la ronda decisiva fue el siguiente paso en la contienda entre 2 hombres; Cirilo &amp; Nestóreo.Cirilo era el sobrino de Teófilo y asistió a su tío en el Sínodo del Encino en el cual Juan Crisóstomo fue condenado. Cirilo aprendido bien sus lecciones y las aplico con mayor ferocidad para derribar a su oponente, Nestóreo.Antes de proceder con estos 2, necesito retroceder un poco y aburrirlos grandemente con unos detalles técnicos.<strong><u>Advertencia:</u></strong> Alerta a continuación, verán palabras largas, difíciles de pronunciar, y absolutamente olvidables.Recuerden è La gran cuestión teológica en la mente de todos durante este tiempo era <strong><em>cómo entender a Jesús</em></strong>.Bueno, lo entendemos:Nicea à El Credo ha sido aceptada como doctrina cristiana básica.Los Padres Capadocios nos han dado la fórmula correcta para comprender la Trinidad.Hay 1 Dios en 3 personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Ahora, a lo siguiente: Jesús es Dios y hombre. ¿Cómo funciona esto? ¿Es 2 personas o 1? ¿Tiene 1 naturaleza o 2? Y SI 2, ¿cómo se relacionan las naturalezas la una a la otra?Un par de ideas estaban flotando para resolver el problema, pero se quedaron cortos; fueron Eutiquianismo y Apolinarismo.<strong><em>Apolinar de Laodicea</em></strong> vivió en el 4º siglo. El fue un defensor del Credo de Nicea, decía que en Jesús el Logos divino <em>sustituyó</em> el alma humana. Jesús tuvo un cuerpo humano en el cual habitaba un espíritu divino. Nuestro viejo amigo Atanasio condujo el sínodo de Alejandría en el año 362 para condenar este punto de vista, pero no nombro específicamente a Apolinar. Veinte años más tarde, el Concilio de Constantinopla hizo justamente eso. Gregorio Nacianceno dio el argumento decisivo en contra del Apolinarismo diciendo, "Lo que no se asume no fue sanado" que significa, que para que la totalidad del cuerpo, alma y espíritu de una persona sean salvos, Jesucristo debió haber tomado una naturaleza humana completa.<strong><em>Eutiques</em></strong> fue, cómo describirlo... un anciano-Anciano, un líder importante, un anciano monje en Constantinopla, que aboga por <em>una naturaleza</em> para Jesús. El Eutiquianismo decía que aunque en la encarnación, Jesús era Dios y hombre, su naturaleza divina totalmente había abrumado su naturaleza humana, como una gota de vinagre se pierde en el mar.Los que mantenían la doble naturaleza de Jesús como totalmente Dios y totalmente hombre seguían al <em>Diofisismo</em>. Aquellos que defendían una sola naturaleza seguían al <em>Monofisismo.</em>Lo que sucedió entre Cirilo y Nestóreo fue esto . . .Nestóreo fue un anciano y encargado de un monasterio en Antioquía cuando el Emperador Teodosio II lo eligió para ser Obispo de Constantinopla en el año 428.Ahora, lo que estoy a punto de decir algunas personas lo encontrarán difícil de digerir, pero mientras Nestóreo se asoció con el nombre de una de las principales herejías que dividio a la iglesia, probablemente no fue culpable el error del cual es acusado. Lo que Nestóreo si era culpable era de ser necio y insensato. Su historia fue típica de varios de los hombres que fueron elegidos para dirigir la iglesia de Constantinopla del 4º al 7º siglo; predicadores eficaces pero pésimos administradores y con graves carencias en tratar con la gente. Miren, si van a estar elegidos para dirigir a la Iglesia en el centro político del imperio, es mejor que sean expertos operadores políticos, así como un hombre de una moral y ética de excelencia. También una fuerte dosis de tacto debería haber sido un pre-requisito. Pero desafortunadamente los seleccionados llegaron a la capital en una campaña de limpiar casa. Y muchos de ellos parecen haber pensado que la sutileza era una herramienta del diablo.Tan pronto como llegó Nestóreo a Constantinopla, comenzó una dura campaña en contra de los herejes, y los herejes eran cualquiera con el cual el no estaba de acuerdo. No tardo mucho en que sus enemigos lo acusaran de lo mismo que el acusaba a los demás. Pero en su caso, las acusaciones, eran nacidas de la envidia.Donde decidieron tomar ofensa fue cuando Nestóreo rechazo el uso de la palabra "<strong><em>Theotókos</em></strong>". La palabra significa Portador de Dios, y fue utilizado por la iglesia de Alejandría para la madre de Jesús. Mientras que los de Alejandría rechazaban el Apolinarismo, hacian hincapié en la naturaleza divina de Jesús, diciendo que sobrellevaba su naturaleza humana. El obispo de Alejandría, <strong><em>Cirilo</em></strong>, fue aun más celoso porque habían escogido a Nestóreo de Antioquia como obispo de la Capital. De la misma manera que su tío Teófilo había tomado ventaja de la desgracia de Crisóstomo para destituirlo, Cirilo planeo como destruir al cada vez más impopular Nestóreo. La batalla en torno a la palabra "<strong><em>Theotókos</em></strong>", se convirtió en el punto de controversia, la grieta necesaria para que Cirilo quitara a Nestóreo de su posición.A los que apoyaban la teología Alejandrina, Theotokos parecía enteramente apropiada para María. Decían que ella si Portaba a Dios cuando Jesús se encarnó en su vientre. ¡Y negarlo era negar la deidad de Cristo!Nestóreo y sus muchos seguidores estaban preocupados que el título de "Theotokos" haría a María una diosa. Nestóreo sostuvo que María fue la <em>madre</em> del <em>hombre </em>que estaba unido con el Logos divino, y nada debe decirse que podría implicar que ella era la "<strong>Madre</strong> àde Dios".  Nestóreo prefiera el título Cristokos; María fue la <strong><em>Portadora de Cristo</em></strong>. Pero carecía de un vocabulario y la sofisticación teológica para relacionar las naturalezas humana y divina de Jesús de una manera convincente.Cirilo, por otro lado, argumento de una manera convincente, su posición desde las Escrituras. En el año 429, Cirilo defendió el término Theotókos. Su texto clave fue Juan 1:14, "El Verbo se hizo carne". Me encantaría lanzarme a una descripción detallada de las facetas de la discusión entre Cirilo y Nestóreo sobre la naturaleza de Cristo, pero creo que dejaría a la mayoría, incluyéndome a mi, sin entender mucho mas de lo que sabemos ahora.Baste decir, Nestóreo mantuvo la doble naturaleza-en-una-persona de Cristo mientras que Cirilo tomo la línea tradicional de Alejandría y dijo que mientras Jesús tenia técnicamente dos naturalezas humana y divina, la divina abrumaba a la humana, de modo que efectivamente operaba como Dios en un cuerpo físico.El punto en que este debate se calento fue sobre la cuestión de que si realmente Jesús sufrió o no en su pasión en la cruz. Nestóreo decía que el hombre Jesús sufrió, pero no su naturaleza divina, mientras que Cirilo decía que la naturaleza divina si verdaderamente sufrió.Cuando el obispo Romano <strong><em>Celestino</em></strong> se enteró de la controversia entre Cirilo y Nestóreo, seleccionó a un hombre de la iglesia llamado <strong><em>Juan Casiano</em></strong> para responder a Nestóreo. Lo hizo en su obra titulada <em>Sobre la Encarnación</em> en el año 430 d.C. Casiano tomo el lado de Cirilo, pero quería traer a Nestóreo a estar en armonía con la iglesia otra vez. Dejando el deseo de Casiano de traer Nestóreo hacia su concepto de la ortodoxia, Celestino entró en una unión con Cirilo en contra de Nestóreo y la iglesia de Antioquía de donde procedía. Un Sínodo en Roma en el año 430 d.C. condeno a Nestóreo, y Celestino le pidió a Cirilo que llevara a cabo los procedimientos en contra de él.Cirilo condenó Nestóreo en un sínodo en Alejandría y le envió un aviso con una carta de presentación listando 12 anatemas en contra de Nestóreo y cualquiera que estuviera en desacuerdo con la posición de Alejandría. Por ejemplo à "Si alguien no confiesa que Emmanuel es el verdadero Dios, y no reconoce a la Santísima Virgen como Theotokos, porque dio a luz la carne del Verbo de Dios hecho carne, que el sea anatema."Recibiendo la carta de Cirilo, Nestóreo humildemente renunció y se fue a una tranquila jubilación en una casa de retiro en Illyrium. à Uh, no exactamente. Siguiendo su modo normal de operar, Nestóreo ignoro el veredicto del Sínodo.El Emperador Teodosio II llamó un consejo general a reunirse en Éfeso en el año 431. Este Consejo es a veces es llamado el <strong><em>Sínodo de los Ladrones</em></strong> porque se convirtió en una sangrienta batalla por los partidarios de Cirilo. Los obispos reunidos en Éfeso, rápidamente se dieron cuenta que el Consejo estaba más enfocado en la política que en la teología. Esto no iba a ser un debate hablando sobre textos, palabras y gramática. Iba a ser un concurso físico. Vamos a resolver las disputas doctrinales con palos en lugar de libros.Cirilo y su pandilla de monjes egipcios armados con palos, y utilizo la palabra pandilla intencionadamente, tuvo el apoyo del obispo de Éfeso, Memnon, junto con la mayoría de los obispos de Asia. El Consejo comenzó el 22 de junio del año 431 d.C., con 153 obispos presentes. 40 más tarde dio su aprobación a sus conclusiones. Cirilo presidió sobre el evento. Nestóreo fue ordenado a asistir, pero sabía que era un asunto en su contra y se negaron a venir. Fue destituido y excomulgado. Éfeso se regocijó.El 26 de junio, Juan, obispo de Antioquía, junto con los obispos de Siria, que se habían retrasado, finalmente llegaron. Juan celebró un consejo rival compuesta de 43 obispos y representantes del emperador. Declaro a Cirilo &amp; Memnon destituidos. Nuevas sesiones de consejos rivales añadieron al número de excomuniones.Un reporte le llegó al Emperador Teodosio II, y los representantes de ambos lados trajeron su caso ante el. El primer instinto de Teodosio era confirmar las sentencias de Cirilo, Memnon, y Nestóreo. Mejor deshacerse de todos ellos y los problemas que habían causado. Pero un espléndido regalo de Cirilo persuadió al Emperador a disolver el Consejo y enviar a Nestóreo al exilio. Un nuevo obispo de Constantinopla fue consagrado. Cirilo regresó en triunfo a Alejandría.Desde una perspectiva histórica, es lo que sucedió DESPUES del concilio de Éfeso, que fue mucho más importante. Juan de Antioquía envió a un representante a Alejandría con un credo que incluía las dos posiciones en un punto medio. Esto afirmó la dualidad de naturalezas, en contraste con la formulación de Cirilo, pero aceptó la Theotokos, a diferencia de Nestóreo. Este punto mediador anticipo decisiones que fueron alcanzadas en el próximo Consejo general de la iglesia en Calcedonia.Cirilo estuvo de acuerdo con el credo y la reunificación de las iglesias tomo lugar en el año 433. Desde entonces, los historiadores se han preguntado si Cirilo era un gran líder al aceptar el credo mediador o simplemente acepto cínicamente porque él había logrado su propósito real; al deshacerse de Nestóreo. De cualquier manera, el verdadero perdedor fue Nestóreo. Teodosio mando quemar sus libros, y muchos de los que habían estado de acuerdo con la teología de Nestóreo retiraron su apoyo.Aquellos que representaban su énfasis teológico siguieron llevando a cabo su trabajo en el este de Siria, convirtiéndose en lo que la historia llama a la <strong><em>Iglesia Oriental, </em></strong>un movimiento del evangelio que pronto veremos, alcanzó hasta el Océano Pacífico.Mientras estaba en el exilio, Nestóreo escribió un libro en el que exponia la historia de su vida y defendía su posición. Comentarios modernos de Nestóreo encuentran que fue mas cismático en temperamento que un hereje. Él negaba la herejía de la cual estaba acusado, que el humano Jesús y el divino Cristo eran 2 personas diferentes.Veinte años después del concilio de Éfeso, que muchos consideran un grave error, otro fue llamado en <strong><em>Calcedonia</em></strong>. Las enseñanzas de Nestóreo fueron declaradas herejías y fue oficialmente destituido. Aunque ya estaba en el exilio, fue desterrado ahora por un acto de la Iglesia en lugar del Emperador. En uno de esos datos curiosos de la historia, aunque lo que Nestóreo enseñaba acerca de Cristo fue rechazado, resultó ser la posición adoptada por el Credo que salió del Concilio de Calcedonia. Cuando le llegó a Nestóreo en el exilio la noticia de la conclusión del Consejo el dijo que solo habían ratificado lo que él siempre había creído y enseñado.Hay mucho que aprender de esta historia de conflicto y resolución.En primer lugar, muchas de las doctrinas que damos por sentado como parte integral de la fe cristiana ortodoxa, surgieron a través una gran lucha y muchos debates de algunas de las mentes más brillantes que la historia ha conocido. A veces, esas ideas eran populares y las seguían porque eran convenientes. Pero la política no puede sostener una idea falsa. Siempre hay fieles, hombres y mujeres que aman la verdad, porque es verdad, y no porque les va a ganar poder, influencia o ventaja. Pueden sufrir a manos de los corruptos por una temporada, pero siempre prevaleciendo al final.Deberíamos estar agradecidos, no sólo con Dios por darnos la verdad en su Palabra y el Espíritu para comprenderla, pero también por las personas que estaban dispuestas a un gran costo para ellos mismos pasar peligros para asegurarse que la verdad prevaleciera sobre el error.<strong><em>Segundo</em></strong>, muchas veces, la gente mira hacia atrás a la "Iglesia Primitiva" y asume que fue un tiempo maravilloso de dulce armonía. La vida era sencilla, todos estaban de acuerdo y nunca nadie se peleaba. ¡No fue así!¿No han leído la Biblia? Los discípulos siempre estaban discutiendo sobre quién era el mayor. Pablo y Bernabé tuvieron una separación por causa de Juan Marcos. Pablo tuvo que ponerse en la cara de Pedro cuando empezó a actuar como hipócrita.Sí, claro, en el libro de Hechos leemos acerca de un breve periodo de tiempo cuando el amor de la congregación era tan extraordinario que sacudió a la ciudad de Jerusalén hasta lo mas profundo y resulto en muchos viniendo a la fe. Pero eso fue sólo un breve momento que pronto paso.Dios quiere que su pueblo este en unidad. La verdadera unidad, en la verdad del Evangelio, es una potente y increíble prueba de nuestra fe. Pero la idea de que la Iglesia primitiva era una Edad de Oro de la unidad es una ficción. El libro de Philip Jenkins sobre la batalla sobre la Cristología del 4º y 5º siglo. es titulado, <em>Las Guerras sobre Jesús</em>.La Iglesia en su totalidad tendría un enfoque mejor hoy en día, en la búsqueda de la unidad. Con cada congregación local centrando sus esfuerzos en amar y servirse los unos a los otros a través del poder del Espíritu. Es inevitable si se destacaban en hacerlo, empezarían a ver a todas las iglesias y los creyentes de la misma manera, y la unidad sería real en lugar de ser un programa con una fecha de inicio y final o una campaña basada en personalidades y publicidad.Oye, ahora que lo pienso, eso es lo que COMENZO ese breve momento glorioso de armonía en Jerusalén entre los seguidores de Jesús, que se amaron y sirvieron los unos a los otros en el poder del Espíritu. Nos vemos la próxima vez.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El título de este episodio es, ¿Porque no podemos llevarnos bien?En nuestro último episodio comenzamos a mirar cómo la Iglesia del 4º y 5º siglo intentó describir la Encarnación. Una vez que el concilio de Nicea afirmó la deidad de Jesús, junto con s]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="696" height="510" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius.png 696w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius-300x220.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius-610x447.png 610w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /></p>El título de este episodio es, "¿<strong><em>Porque no podemos llevarnos bien</em></strong>?"En nuestro último episodio comenzamos a mirar cómo la Iglesia del 4º y 5º siglo intentó describir la Encarnación. Una vez que el concilio de Nicea afirmó la deidad de Jesús, junto con su humanidad, los líderes de la Iglesia se quedaron con la tarea de encontrar las palabras adecuadas para describir quién era Jesús. Si él era Dios y Hombre, como el Credo Nicea decía, ¿cómo se relacionaban estas dos naturalezas una con la otra?Hemos estudiado cómo las iglesias de Alejandría y Antioquía eran diferentes en sus enfoques en como comprender y enseñar la Biblia. Aunque Alejandría era reconocida como un centro de enseñanza, la iglesia en Antioquía seguía produciendo líderes de la iglesia que fueron llamados a tomar la posición tan importante de Obispo de Constantinopla, en el centro político del Imperio de Oriente. Mientras que Roma era indiscutiblemente la iglesia principal en el Oeste, Alejandría, Antioquía y Constantinopla competían entre sí sobre quién tomaría la iniciativa en el Oriente. Pero la verdadera contienda era entre Alejandría en Egipto y Antioquía de Siria.La disputa entre las dos ciudades y sus iglesias se hizo evidente durante la época de Juan Crisóstomo de Antioquía y Teófilo, Obispo principal de Alejandría. Por la gran reputación de Juan como un predicador fenomenal, fue escogido para ser Obispo en Constantinopla. Pero las críticas de Juan hacia la decadencia de los ricos, junto con que se rehusaba a moderar sus llamadas de atención hacia las acciones de la Emperatriz, lo hizo caer fuera de favor. Supongo que puedes ser un gran predicador, tanto que no enfoques tu predicación hacia las personas en el poder. Teófilo estaba celoso de la promoción de Crisóstomo de Antioquía a la capital y utilizó el clima político en contra de Juan para llamar a un sínodo en el cual Juan fue destituido de su posición como Patriarca de Constantinopla.Este fue como la primera ronda del match en la pelea entre Alejandría y Antioquía. La segunda ronda 2 y la ronda decisiva fue el siguiente paso en la contienda entre 2 hombres; Cirilo &amp; Nestóreo.Cirilo era el sobrino de Teófilo y asistió a su tío en el Sínodo del Encino en el cual Juan Crisóstomo fue condenado. Cirilo aprendido bien sus lecciones y las aplico con mayor ferocidad para derribar a su oponente, Nestóreo.Antes de proceder con estos 2, necesito retroceder un poco y aburrirlos grandemente con unos detalles técnicos.<strong><u>Advertencia:</u></strong> Alerta a continuación, verán palabras largas, difíciles de pronunciar, y absolutamente olvidables.Recuerden è La gran cuestión teológica en la mente de todos durante este tiempo era <strong><em>cómo entender a Jesús</em></strong>.Bueno, lo entendemos:Nicea à El Credo ha sido aceptada como doctrina cristiana básica.Los Padres Capadocios nos han dado la fórmula correcta para comprender la Trinidad.Hay 1 Dios en 3 personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Ahora, a lo siguiente: Jesús es Dios y hombre. ¿Cómo funciona esto? ¿Es 2 personas o 1? ¿Tiene 1 naturaleza o 2? Y SI 2, ¿cómo se relacionan las naturalezas la una a la otra?Un par de ideas estaban flotando para resolver el problema, pero se quedaron cortos; fueron Eutiquianismo y Apolinarismo.<strong><em>Apolinar de Laodicea</em></strong> vivió en el 4º siglo. El fue un defensor del Credo de Nicea, decía que en Jesús el Logos divino <em>sustituyó</em> el alma humana. Jesús tuvo un cuerpo humano en el cual habitaba un espíritu divino. Nuestro viejo amigo Atanasio condujo el sínodo de Alejandría en el año 362 para condenar este punto de vista, pero no nombro específicamente a Apolinar. Veinte años más tarde, el Concilio de Constantinopla hizo justamente eso. Gregorio Nacianceno dio el argumento decisivo en contra del Apolinarismo diciendo, "Lo que no se asume no fue sanado" que significa, que para que la totalidad del cuerpo, alma y espíritu de una persona sean salvos, Jesucristo debió haber tomado una naturaleza humana completa.<strong><em>Eutiques</em></strong> fue, cómo describirlo... un anciano-Anciano, un líder importante, un anciano monje en Constantinopla, que aboga por <em>una naturaleza</em> para Jesús. El Eutiquianismo decía que aunque en la encarnación, Jesús era Dios y hombre, su naturaleza divina totalmente había abrumado su naturaleza humana, como una gota de vinagre se pierde en el mar.Los que mantenían la doble naturaleza de Jesús como totalmente Dios y totalmente hombre seguían al <em>Diofisismo</em>. Aquellos que defendían una sola naturaleza seguían al <em>Monofisismo.</em>Lo que sucedió entre Cirilo y Nestóreo fue esto . . .Nestóreo fue un anciano y encargado de un monasterio en Antioquía cuando el Emperador Teodosio II lo eligió para ser Obispo de Constantinopla en el año 428.Ahora, lo que estoy a punto de decir algunas personas lo encontrarán difícil de digerir, pero mientras Nestóreo se asoció con el nombre de una de las principales herejías que dividio a la iglesia, probablemente no fue culpable el error del cual es acusado. Lo que Nestóreo si era culpable era de ser necio y insensato. Su historia fue típica de varios de los hombres que fueron elegidos para dirigir la iglesia de Constantinopla del 4º al 7º siglo; predicadores eficaces pero pésimos administradores y con graves carencias en tratar con la gente. Miren, si van a estar elegidos para dirigir a la Iglesia en el centro político del imperio, es mejor que sean expertos operadores políticos, así como un hombre de una moral y ética de excelencia. También una fuerte dosis de tacto debería haber sido un pre-requisito. Pero desafortunadamente los seleccionados llegaron a la capital en una campaña de limpiar casa. Y muchos de ellos parecen haber pensado que la sutileza era una herramienta del diablo.Tan pronto como llegó Nestóreo a Constantinopla, comenzó una dura campaña en contra de los herejes, y los herejes eran cualquiera con el cual el no estaba de acuerdo. No tardo mucho en que sus enemigos lo acusaran de lo mismo que el acusaba a los demás. Pero en su caso, las acusaciones, eran nacidas de la envidia.Donde decidieron tomar ofensa fue cuando Nestóreo rechazo el uso de la palabra "<strong><em>Theotókos</em></strong>". La palabra significa Portador de Dios, y fue utilizado por la iglesia de Alejandría para la madre de Jesús. Mientras que los de Alejandría rechazaban el Apolinarismo, hacian hincapié en la naturaleza divina de Jesús, diciendo que sobrellevaba su naturaleza humana. El obispo de Alejandría, <strong><em>Cirilo</em></strong>, fue aun más celoso porque habían escogido a Nestóreo de Antioquia como obispo de la Capital. De la misma manera que su tío Teófilo había tomado ventaja de la desgracia de Crisóstomo para destituirlo, Cirilo planeo como destruir al cada vez más impopular Nestóreo. La batalla en torno a la palabra "<strong><em>Theotókos</em></strong>", se convirtió en el punto de controversia, la grieta necesaria para que Cirilo quitara a Nestóreo de su posición.A los que apoyaban la teología Alejandrina, Theotokos parecía enteramente apropiada para María. Decían que ella si Portaba a Dios cuando Jesús se encarnó en su vientre. ¡Y negarlo era negar la deidad de Cristo!Nestóreo y sus muchos seguidores estaban preocupados que el título de "Theotokos" haría a María una diosa. Nestóreo sostuvo que María fue la <em>madre</em> del <em>hombre </em>que estaba unido con el Logos divino, y nada debe decirse que podría implicar que ella era la "<strong>Madre</strong> àde Dios".  Nestóreo prefiera el título Cristokos; María fue la <strong><em>Portadora de Cristo</em></strong>. Pero carecía de un vocabulario y la sofisticación teológica para relacionar las naturalezas humana y divina de Jesús de una manera convincente.Cirilo, por otro lado, argumento de una manera convincente, su posición desde las Escrituras. En el año 429, Cirilo defendió el término Theotókos. Su texto clave fue Juan 1:14, "El Verbo se hizo carne". Me encantaría lanzarme a una descripción detallada de las facetas de la discusión entre Cirilo y Nestóreo sobre la naturaleza de Cristo, pero creo que dejaría a la mayoría, incluyéndome a mi, sin entender mucho mas de lo que sabemos ahora.Baste decir, Nestóreo mantuvo la doble naturaleza-en-una-persona de Cristo mientras que Cirilo tomo la línea tradicional de Alejandría y dijo que mientras Jesús tenia técnicamente dos naturalezas humana y divina, la divina abrumaba a la humana, de modo que efectivamente operaba como Dios en un cuerpo físico.El punto en que este debate se calento fue sobre la cuestión de que si realmente Jesús sufrió o no en su pasión en la cruz. Nestóreo decía que el hombre Jesús sufrió, pero no su naturaleza divina, mientras que Cirilo decía que la naturaleza divina si verdaderamente sufrió.Cuando el obispo Romano <strong><em>Celestino</em></strong> se enteró de la controversia entre Cirilo y Nestóreo, seleccionó a un hombre de la iglesia llamado <strong><em>Juan Casiano</em></strong> para responder a Nestóreo. Lo hizo en su obra titulada <em>Sobre la Encarnación</em> en el año 430 d.C. Casiano tomo el lado de Cirilo, pero quería traer a Nestóreo a estar en armonía con la iglesia otra vez. Dejando el deseo de Casiano de traer Nestóreo hacia su concepto de la ortodoxia, Celestino entró en una unión con Cirilo en contra de Nestóreo y la iglesia de Antioquía de donde procedía. Un Sínodo en Roma en el año 430 d.C. condeno a Nestóreo, y Celestino le pidió a Cirilo que llevara a cabo los procedimientos en contra de él.Cirilo condenó Nestóreo en un sínodo en Alejandría y le envió un aviso con una carta de presentación listando 12 anatemas en contra de Nestóreo y cualquiera que estuviera en desacuerdo con la posición de Alejandría. Por ejemplo à "Si alguien no confiesa que Emmanuel es el verdadero Dios, y no reconoce a la Santísima Virgen como Theotokos, porque dio a luz la carne del Verbo de Dios hecho carne, que el sea anatema."Recibiendo la carta de Cirilo, Nestóreo humildemente renunció y se fue a una tranquila jubilación en una casa de retiro en Illyrium. à Uh, no exactamente. Siguiendo su modo normal de operar, Nestóreo ignoro el veredicto del Sínodo.El Emperador Teodosio II llamó un consejo general a reunirse en Éfeso en el año 431. Este Consejo es a veces es llamado el <strong><em>Sínodo de los Ladrones</em></strong> porque se convirtió en una sangrienta batalla por los partidarios de Cirilo. Los obispos reunidos en Éfeso, rápidamente se dieron cuenta que el Consejo estaba más enfocado en la política que en la teología. Esto no iba a ser un debate hablando sobre textos, palabras y gramática. Iba a ser un concurso físico. Vamos a resolver las disputas doctrinales con palos en lugar de libros.Cirilo y su pandilla de monjes egipcios armados con palos, y utilizo la palabra pandilla intencionadamente, tuvo el apoyo del obispo de Éfeso, Memnon, junto con la mayoría de los obispos de Asia. El Consejo comenzó el 22 de junio del año 431 d.C., con 153 obispos presentes. 40 más tarde dio su aprobación a sus conclusiones. Cirilo presidió sobre el evento. Nestóreo fue ordenado a asistir, pero sabía que era un asunto en su contra y se negaron a venir. Fue destituido y excomulgado. Éfeso se regocijó.El 26 de junio, Juan, obispo de Antioquía, junto con los obispos de Siria, que se habían retrasado, finalmente llegaron. Juan celebró un consejo rival compuesta de 43 obispos y representantes del emperador. Declaro a Cirilo &amp; Memnon destituidos. Nuevas sesiones de consejos rivales añadieron al número de excomuniones.Un reporte le llegó al Emperador Teodosio II, y los representantes de ambos lados trajeron su caso ante el. El primer instinto de Teodosio era confirmar las sentencias de Cirilo, Memnon, y Nestóreo. Mejor deshacerse de todos ellos y los problemas que habían causado. Pero un espléndido regalo de Cirilo persuadió al Emperador a disolver el Consejo y enviar a Nestóreo al exilio. Un nuevo obispo de Constantinopla fue consagrado. Cirilo regresó en triunfo a Alejandría.Desde una perspectiva histórica, es lo que sucedió DESPUES del concilio de Éfeso, que fue mucho más importante. Juan de Antioquía envió a un representante a Alejandría con un credo que incluía las dos posiciones en un punto medio. Esto afirmó la dualidad de naturalezas, en contraste con la formulación de Cirilo, pero aceptó la Theotokos, a diferencia de Nestóreo. Este punto mediador anticipo decisiones que fueron alcanzadas en el próximo Consejo general de la iglesia en Calcedonia.Cirilo estuvo de acuerdo con el credo y la reunificación de las iglesias tomo lugar en el año 433. Desde entonces, los historiadores se han preguntado si Cirilo era un gran líder al aceptar el credo mediador o simplemente acepto cínicamente porque él había logrado su propósito real; al deshacerse de Nestóreo. De cualquier manera, el verdadero perdedor fue Nestóreo. Teodosio mando quemar sus libros, y muchos de los que habían estado de acuerdo con la teología de Nestóreo retiraron su apoyo.Aquellos que representaban su énfasis teológico siguieron llevando a cabo su trabajo en el este de Siria, convirtiéndose en lo que la historia llama a la <strong><em>Iglesia Oriental, </em></strong>un movimiento del evangelio que pronto veremos, alcanzó hasta el Océano Pacífico.Mientras estaba en el exilio, Nestóreo escribió un libro en el que exponia la historia de su vida y defendía su posición. Comentarios modernos de Nestóreo encuentran que fue mas cismático en temperamento que un hereje. Él negaba la herejía de la cual estaba acusado, que el humano Jesús y el divino Cristo eran 2 personas diferentes.Veinte años después del concilio de Éfeso, que muchos consideran un grave error, otro fue llamado en <strong><em>Calcedonia</em></strong>. Las enseñanzas de Nestóreo fueron declaradas herejías y fue oficialmente destituido. Aunque ya estaba en el exilio, fue desterrado ahora por un acto de la Iglesia en lugar del Emperador. En uno de esos datos curiosos de la historia, aunque lo que Nestóreo enseñaba acerca de Cristo fue rechazado, resultó ser la posición adoptada por el Credo que salió del Concilio de Calcedonia. Cuando le llegó a Nestóreo en el exilio la noticia de la conclusión del Consejo el dijo que solo habían ratificado lo que él siempre había creído y enseñado.Hay mucho que aprender de esta historia de conflicto y resolución.En primer lugar, muchas de las doctrinas que damos por sentado como parte integral de la fe cristiana ortodoxa, surgieron a través una gran lucha y muchos debates de algunas de las mentes más brillantes que la historia ha conocido. A veces, esas ideas eran populares y las seguían porque eran convenientes. Pero la política no puede sostener una idea falsa. Siempre hay fieles, hombres y mujeres que aman la verdad, porque es verdad, y no porque les va a ganar poder, influencia o ventaja. Pueden sufrir a manos de los corruptos por una temporada, pero siempre prevaleciendo al final.Deberíamos estar agradecidos, no sólo con Dios por darnos la verdad en su Palabra y el Espíritu para comprenderla, pero también por las personas que estaban dispuestas a un gran costo para ellos mismos pasar peligros para asegurarse que la verdad prevaleciera sobre el error.<strong><em>Segundo</em></strong>, muchas veces, la gente mira hacia atrás a la "Iglesia Primitiva" y asume que fue un tiempo maravilloso de dulce armonía. La vida era sencilla, todos estaban de acuerdo y nunca nadie se peleaba. ¡No fue así!¿No han leído la Biblia? Los discípulos siempre estaban discutiendo sobre quién era el mayor. Pablo y Bernabé tuvieron una separación por causa de Juan Marcos. Pablo tuvo que ponerse en la cara de Pedro cuando empezó a actuar como hipócrita.Sí, claro, en el libro de Hechos leemos acerca de un breve periodo de tiempo cuando el amor de la congregación era tan extraordinario que sacudió a la ciudad de Jerusalén hasta lo mas profundo y resulto en muchos viniendo a la fe. Pero eso fue sólo un breve momento que pronto paso.Dios quiere que su pueblo este en unidad. La verdadera unidad, en la verdad del Evangelio, es una potente y increíble prueba de nuestra fe. Pero la idea de que la Iglesia primitiva era una Edad de Oro de la unidad es una ficción. El libro de Philip Jenkins sobre la batalla sobre la Cristología del 4º y 5º siglo. es titulado, <em>Las Guerras sobre Jesús</em>.La Iglesia en su totalidad tendría un enfoque mejor hoy en día, en la búsqueda de la unidad. Con cada congregación local centrando sus esfuerzos en amar y servirse los unos a los otros a través del poder del Espíritu. Es inevitable si se destacaban en hacerlo, empezarían a ver a todas las iglesias y los creyentes de la misma manera, y la unidad sería real en lugar de ser un programa con una fecha de inicio y final o una campaña basada en personalidades y publicidad.Oye, ahora que lo pienso, eso es lo que COMENZO ese breve momento glorioso de armonía en Jerusalén entre los seguidores de Jesús, que se amaron y sirvieron los unos a los otros en el poder del Espíritu. Nos vemos la próxima vez.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/24-Porque%20no%20podermos%20llevarnos%20bien.mp3" length="41055213" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El título de este episodio es, "¿Porque no podemos llevarnos bien?"En nuestro último episodio comenzamos a mirar cómo la Iglesia del 4º y 5º siglo intentó describir la Encarnación. Una vez que el concilio de Nicea afirmó la deidad de Jesús, junto con su humanidad, los líderes de la Iglesia se quedaron con la tarea de encontrar las palabras adecuadas para describir quién era Jesús. Si él era Dios y Hombre, como el Credo Nicea decía, ¿cómo se relacionaban estas dos naturalezas una con la otra?Hemos estudiado cómo las iglesias de Alejandría y Antioquía eran diferentes en sus enfoques en como comprender y enseñar la Biblia. Aunque Alejandría era reconocida como un centro de enseñanza, la iglesia en Antioquía seguía produciendo líderes de la iglesia que fueron llamados a tomar la posición tan importante de Obispo de Constantinopla, en el centro político del Imperio de Oriente. Mientras que Roma era indiscutiblemente la iglesia principal en el Oeste, Alejandría, Antioquía y Constantinopla competían entre sí sobre quién tomaría la iniciativa en el Oriente. Pero la verdadera contienda era entre Alejandría en Egipto y Antioquía de Siria.La disputa entre las dos ciudades y sus iglesias se hizo evidente durante la época de Juan Crisóstomo de Antioquía y Teófilo, Obispo principal de Alejandría. Por la gran reputación de Juan como un predicador fenomenal, fue escogido para ser Obispo en Constantinopla. Pero las críticas de Juan hacia la decadencia de los ricos, junto con que se rehusaba a moderar sus llamadas de atención hacia las acciones de la Emperatriz, lo hizo caer fuera de favor. Supongo que puedes ser un gran predicador, tanto que no enfoques tu predicación hacia las personas en el poder. Teófilo estaba celoso de la promoción de Crisóstomo de Antioquía a la capital y utilizó el clima político en contra de Juan para llamar a un sínodo en el cual Juan fue destituido de su posición como Patriarca de Constantinopla.Este fue como la primera ronda del match en la pelea entre Alejandría y Antioquía. La segunda ronda 2 y la ronda decisiva fue el siguiente paso en la contienda entre 2 hombres; Cirilo &amp; Nestóreo.Cirilo era el sobrino de Teófilo y asistió a su tío en el Sínodo del Encino en el cual Juan Crisóstomo fue condenado. Cirilo aprendido bien sus lecciones y las aplico con mayor ferocidad para derribar a su oponente, Nestóreo.Antes de proceder con estos 2, necesito retroceder un poco y aburrirlos grandemente con unos detalles técnicos.Advertencia: Alerta a continuación, verán palabras largas, difíciles de pronunciar, y absolutamente olvidables.Recuerden è La gran cuestión teológica en la mente de todos durante este tiempo era cómo entender a Jesús.Bueno, lo entendemos:Nicea à El Credo ha sido aceptada como doctrina cristiana básica.Los Padres Capadocios nos han dado la fórmula correcta para comprender la Trinidad.Hay 1 Dios en 3 personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Ahora, a lo siguiente: Jesús es Dios y hombre. ¿Cómo funciona esto? ¿Es 2 personas o 1? ¿Tiene 1 naturaleza o 2? Y SI 2, ¿cómo se relacionan las naturalezas la una a la otra?Un par de ideas estaban flotando para resolver el problema, pero se quedaron cortos; fueron Eutiquianismo y Apolinarismo.Apolinar de Laodicea vivió en el 4º siglo. El fue un defensor del Credo de Nicea, decía que en Jesús el Logos divino sustituyó el alma humana. Jesús tuvo un cuerpo humano en el cual habitaba un espíritu divino. Nuestro viejo amigo Atanasio condujo el sínodo de Alejandría en el año 362 para condenar este punto de vista, pero no nombro específicamente a Apolinar. Veinte años más tarde, el Concilio de Constantinopla hizo justamente eso. Gregorio Nacianceno dio el argumento decisivo en contra del Apolinarismo diciendo, "Lo que no se asume no fue sanado" que significa, que para que la totalidad del cuerpo, alma y espíritu de una persona sean salvos, Jesucristo debió haber tomado una naturaleza humana completa.Eutiques fu]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Nestorius.png</ssp:url> <ssp:title>24-¿Porque no podemos llevarnos bien?</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El título de este episodio es, "¿Porque no podemos llevarnos bien?"En nuestro último episodio comenzamos a mirar cómo la Iglesia del 4º y 5º siglo intentó describir la Encarnación. 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AMENCompare esto con las sencillas palabras del Credo de los Apóstoles citada por muchos cristianos de la memoria 300 años antes.Creo en . . . Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nuestro Señor, quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen, sufrió bajo Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado. Él descendió al infierno. Al tercer día resucitó de entre los muertos. Él ascendió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.Bastante diferencia. ¿Qué causó que la Iglesia usara un idioma exigente acerca de quién era Jesús entre el comienzo de la 2º y hasta mediados del 5º siglo? Ese es el tema de este y el próximo episodio. A lo largo del camino, veremos acontecimientos interesantes en la iglesia y conoceremos a algunos personajes coloridos.En el capítulo 16 de Mateo, leemos acerca de un tiempo en la región de Cesárea de Filipo en Galilea cuando Jesús les preguntó a sus discípulos, ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Después de escuchar lo que decía la gente en ese tiempo, Jesús les preguntó "Y ustedes ¿quién dicen <strong><u>ustedes</u></strong> que soy Yo?" y esto establece el escenario para que Pedro confiese su fe en Jesús como el Mesías.Pensaríamos que la afirmación de Jesús de la respuesta de Pedro pusiera fin a la controversia. Fue sólo el comienzo. Esa controversia rugió en la iglesia durante los próximos 500 años mientras los líderes de la Iglesia contendieron con COMO entender quien era Jesús.Ya hemos hablado de este tema en episodios anteriores. Les había mencionado que volveríamos a tratarlo específicamente en un futuro episodio. <strong><em>Este</em></strong> es el episodio; y es la razón por la cual necesitamos ir un poco mas lento y tomarnos nuestro tiempo en repasar la historia de la controversia en torno a cómo entender quién era Jesús. Necesitamos acampar aquí un poco, porque este tema consumió una buena cantidad de la energía intelectual de la Iglesia durante el 4º y 5º Siglo.Hoy, aceptamos fácilmente la visión ortodoxa de la Trinidad y la Naturaleza de Jesús como Dios y Hombre; no nos percatamos de la agonía que pasaron los primeros Padres de la Iglesia mientras trabajaban COMO precisamente poner en palabras, justo lo que los cristianos creen. Un teólogo dijo que la teología es el arte de hacer distinciones. En ninguna parte es más evidente que aquí, en nuestra examinación de cómo los teólogos ortodoxos describían a Cristo.El primer gran Concilio Ecuménico que se celebró en Nicea en el año 325 d.C., fue impulsado por el Emperador Constantino. Unos 300 Obispos representantes de todo el mundo Cristiano asistieron a forjar su respuesta al Arrianismo; la idea de que Jesús era humano, pero no divino. Mientras el Consejo se prolongo, Constantino, desesperado para volver a la administración del Imperio, presiono a los Obispos a aprobar una declaración que afirmaba que Jesús era Dios y Hombre. Pero muchos de los obispos de Nicea se fueron descontentos con la redacción de las palabras del Credo de Nicea. Sentían que eran imprecisas. No lograban captar la verdad plena de quién era Jesús. Esta falta de apoyo para el Credo de Nicea abrió las puertas a muchas de las controversias que más tarde asolarían a la Iglesia. El Concilio de Calcedonia 125 años más tarde endureció el idioma de Nicea, pero no altero fundamentalmente el credo. Echemos un vistazo al tiempo entre Nicea y Calcedonia . . .A veces, en un intento de dar claridad a una situación compleja, simplificamos demasiado. Corro el riesgo de hacerlo aquí. Pero siendo lo mas breve posible, pido la paciencia de los oyentes mientras trazo el camino del año 325 al 451 d.C.Después de Nicea, con la afirmación de que Jesús es Dios y Hombre, la Iglesia tenía que ponerlo en armonía con la realidad Bíblica de que hay UN solo Dios, no dos. Y ESPERA, alguien preguntó: ¿qué pasa con el Espíritu Santo; no dice la Biblia que él también es Dios? La declaración clásica y ortodoxa de la Trinidad, que Dios era <strong>1</strong> en <strong>sustancia</strong> o <strong>esencia</strong>, pero <strong>3</strong> <strong>personas</strong> no fue algo que todo el mundo aceptó inmediatamente. No fue si como en el Concilio de Nicea se tomo un voto y se acordó que Jesús era una deidad y humano al mismo tiempo. ¿Entonces alguien levantó su mano y dijo, “¿pero no hay solo un Dios?"Sí. à Bueno, ¿entonces cómo podemos describir a Dios ahora? Esperaron en silencio durante aproximadamente 14 segundos y luego alguien dijo, "Que les parece esto: Vamos a decir que Dios es uno en esencia y tres en persona." Todos sonrieron y dieron su consentimiento, le dieron a ese chico una palmada en la espalda y dijeron, "Muy bien, ¡listo! Allí esta: ¡la Trinidad! Nuestro trabajo aquí está hecho. Vamos por una pizza.”<strong>No</strong>; se tomó mucho tiempo en obtener el texto con las palabras precisas. Lo que lo hacia difícil es que estaban trabajando en 2 idiomas, Griego y Latín. Una formulación que parecía tener sentido en griego no se traducía al Latín, y viceversa.Tomó el trabajo de los <strong><em>Padres Capadocios</em></strong>, <strong><em>Basilio el Grande</em></strong> de Cesárea, y su hermano <strong><em>Gregorio de Nisa</em></strong> y su amigo cercano <strong><em>Gregorio Nacianceno</em></strong> que trabajaron en la redacción con palabras que dejo satisfechos a la mayoría de los obispos y puso el fundamento clásico de la doctrina ortodoxa de la Trinidad. El <strong><em>Concilio de Constantinopla</em></strong> en el año 381 fue llamado a hacer esta fórmula Trinitaria oficial. Este fue un año después de que el <strong><em>Emperador Teodosio I</em></strong> declaró al cristianismo la religión oficial del Estado.Así, con ese proceso teológico importante fuera del camino, se pasó al siguiente tema. Y allí es donde se complico todo.Si Jesús es Dios y Hombre, ¿cómo podemos entender eso? ¿Tiene dos naturalezas, o 1 de las naturalezas tiene control de la otra? O hay un tercer camino: ¿la naturaleza humana y divina se fusionaron a una nueva naturaleza híbrida?Un montón de diferentes grupos presentaron sus opiniones y la lucha fue dura para que su formulación doctrinal se convertiera en la posición oficial de la Iglesia.El Concilio de Éfeso en el año 431 salió con una posición que elevaba a 1 de las naturalezas, mientras que el Consejo en Calcedonia lo altero 20 años más tarde, afirmando las 2 naturalezas de Jesús.Fue evidente para los líderes de la Iglesia después del Concilio de Constantinopla que el dolor de cabeza que se quitaron con la solución al problema de la Trinidad se agrego al problema Cristológico que surgió en los años siguientes.Para comprender cómo esta cuestión se resolvió, necesitamos echar un vistazo a la rivalidad que creció entre 2 iglesias; una rivalidad impulsada en gran parte por el cristianismo siendo liberado de la persecución y elevado a ser la aliada del Estado. Las 2 iglesias eran Alejandría y Antioquía.El debate sobre cómo entender la Persona y las Naturalezas de Jesús fue comenzado en el Imperio de Oriente. El Occidente no estaba tan involucrado porque Roma simplemente no veía tantos desafíos en su creencia en la doble naturaleza de Cristo. Así que, aunque no fueron el escenario de tanta agitación teológica, jugaron un papel importante en la forma en que la controversia fue resuelta.La rivalidad <em>Política</em> entre Alejandría y Antioquía se venia desarrollando desde hace algún tiempo. Estando las dos en el Oriente, ambas iglesias competían entre sí para mandar a sus Obispos a Constantinopla, la nueva Roma y el centro político del imperio de Oriente. Al tener uno de sus Obispos promovidos a la capital significa que tenían derechos de jactarses y podría resultar en más poder y prestigio para el Alejandría o Antioquia. Dos obispos de Antioquía que fueron mandados a Constantinopla fueron <strong><em>Juan Crisóstomo</em></strong>, que ya hemos examinado, y <strong><em>Nestóreo,</em></strong> que lo veremos mas adelante.Además de su celo eclesiástico, había muchas diferencias en tradiciones culturales y teológicas en las iglesias de Antioquía y Alejandría. La iglesia de Antioquía tenia una conexión mas profunda con las raíces judías en Jerusalén. Había una fuerte tradición de investigación racional. Fue en Antioquía que los líderes de la iglesia habían leído profundamente en el Antiguo Testamento para encontrar muchos de los grandes tipos que apuntaban a Jesús. Ellos estudiaron las Escrituras a través del lente de la interpretación literal, la alegría que Dios se hizo hombre en la persona de Jesús.La Iglesia en Alejandría era diferente. Había crecido bajo la influencia del Judaísmo filosófico como visto en Philo y pasado a eruditos como Clemente y Orígenes. Los Alejandrinos tenían una tradición <em>contemplativa de la piedad</em>, como se podría esperar de una iglesia cercana del desierto Egipcio donde los ermitaños consiguieron su comienzo y habían sido héroes de la fe durante generaciones. En la interpretación de las Escrituras, la Iglesia de Alejandría desarrolló y estuvo dedicada al método <em>alegórico</em>. Este veía el verdadero <strong><em>significado</em></strong> de la escritura como las realidades espirituales <em>escondidas</em> en sus palabras literales y históricas.Mientras que los líderes en Antioquía veían a Jesús como Dios que había venido como hombre, en Alejandría estaban de acuerdo que Jesús era un hombre, pero su naturaleza divina era totalmente abrumaba por la naturaleza humana, de modo que él sólo había 1 operando eficazmente; la naturaleza divina.Las diferencias entre Antioquía y Alejandría ya habían surgido en sus distintos enfoques en refutar el error de Arrianismo. Que nunca se reconciliaron estableció el escenario para todas las asperezas que persistieron durante el debate sobre Jesús. Los Arrianos se enfocaban mucho en pasajes del NT que parecían sugerir la subordinación de Jesús a Dios Padre. Les gustaba citar Juan 14:28, donde Jesús dijo, "Porque el Padre mayor es que yo", y Mateo 24: 36, "Nadie sabe . . . Ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre." En respuesta a los Arrianos, los teólogos de Alejandría sostuvieron que tales pasajes se podían aplicar correctamente al Hijo de Dios en su encarnación. Los teólogos de Antioquía tomaron una ruta diferente, diciendo que tales pasajes se referían no la divinidad de Jesús, sino a su humanidad. Esto puede parecer dividir puntos semánticos; pero nuestros amigos en Antioquía y Alejandría pensaban que esto era un gran problema y una gran diferencia. En realidad, ambos enfoques proporcionan una defensa de la teología de Nicea, una refutación del Arrianismo, y un enfoque para interpretar los Evangelios.Aquí es donde tengo que simplificar para no entrar en las minucias de teólogos con demasiados pergaminos, tinta y tiempo. En resumen, el enfoque Alejandrino reconocia a Jesús como Dios, pero su tendencia era en disminuir su humanidad. El enfoque Antioquia captaba de inmediato la humanidad de Jesús, pero tenia un tiempo difícil en explicar cómo las naturalezas humanas y divinas se relacionaban entre sí.Permítanme tratar de hacer esto más práctico; tal vez es algo que te ha pasado. ¿Alguna vez has estudiado cómo Jesús pudo ser tentado “en todo” como nosotros, como dice Hebreos 4:15, pero como Dios, para el era imposible pecar? Tal vez lo hemos escuchado así; ¿Fue Jesús REALMENTE tentado, cuando como Dios, NO PODIA pecar? Como hombre, él tenía el potencial de pecado. Pero como Dios, él no podía. ¿Entonces fue la experiencia de su humanidad auténtica? Si usted se puede relacionar con este dilema al plantear estas preguntas, puede darse una idea del desafío que los de Antioquia estaban enfrentado.La diferencia entre Antioquía y Alejandría de cómo entender a Jesús fue el motivo por cual el arrianismo y el Credo de Nicea seguían siendo el centro de atención en la controversia Cristológica que domino el 4º y 5º siglo. Cada lado pensaba que el otro estaba vendiéndose al Arrianismo.La batalla entre las dos iglesias llego a un punto máximo en el 5º siglo en la guerra que tomo lugar entre 2 hombres; el Obispo Cirilo de Alejandría y Obispo Nestóreo de Antioquía que fue nombrado Obispo de Constantinopla.Pero ese es el tema de nuestro próximo episodio.Asegúrese de entrar a la pagina de Communio Sanctorum de Facebook, para darnos un Like o Me Gusta y dejar un comentario para dejarnos saber donde viven. Lo divertido es ver cómo esta creciendo nuestra familia de CS. Hasta la próxima vez.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio es titulado, Y ustedes ¿Quién dicen que es El?Comenzamos este episodio con la lectura del Credo de Calcedonia del año 451 d.C., la porción dedicada a la visión ortodoxa de Cristo.Nosotros, entonces, siguiendo a los santos Padres, to]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="196" height="257" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Apollonaris.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>Este episodio es titulado, "Y ustedes ¿Quién dicen que es El?"Comenzamos este episodio con la lectura del Credo de Calcedonia del año 451 d.C., la porción dedicada a la visión ortodoxa de Cristo.Nosotros, entonces, siguiendo a los santos Padres, todos de común consentimiento, enseñamos a los hombres a confesar a Uno y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en Deidad y también perfecto en humanidad; verdadero Dios y verdadero hombre, de cuerpo y alma racional; cosustancial (coesencial) con el Padre de acuerdo a la Deidad, y cosustancial con nosotros de acuerdo a la Humanidad; en todas las cosas como nosotros, sin pecado; engendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidad; y en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por la unión, más bien es preservada la propiedad de cada naturaleza y concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo; como los profetas desde el principio lo han declarado con respecto a Él, y como el Señor Jesucristo mismo nos lo ha enseñado, y el Credo de los Santos Padres que nos ha sido dado. AMENCompare esto con las sencillas palabras del Credo de los Apóstoles citada por muchos cristianos de la memoria 300 años antes.Creo en . . . Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nuestro Señor, quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen, sufrió bajo Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado. Él descendió al infierno. Al tercer día resucitó de entre los muertos. Él ascendió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.Bastante diferencia. ¿Qué causó que la Iglesia usara un idioma exigente acerca de quién era Jesús entre el comienzo de la 2º y hasta mediados del 5º siglo? Ese es el tema de este y el próximo episodio. A lo largo del camino, veremos acontecimientos interesantes en la iglesia y conoceremos a algunos personajes coloridos.En el capítulo 16 de Mateo, leemos acerca de un tiempo en la región de Cesárea de Filipo en Galilea cuando Jesús les preguntó a sus discípulos, ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Después de escuchar lo que decía la gente en ese tiempo, Jesús les preguntó "Y ustedes ¿quién dicen <strong><u>ustedes</u></strong> que soy Yo?" y esto establece el escenario para que Pedro confiese su fe en Jesús como el Mesías.Pensaríamos que la afirmación de Jesús de la respuesta de Pedro pusiera fin a la controversia. Fue sólo el comienzo. Esa controversia rugió en la iglesia durante los próximos 500 años mientras los líderes de la Iglesia contendieron con COMO entender quien era Jesús.Ya hemos hablado de este tema en episodios anteriores. Les había mencionado que volveríamos a tratarlo específicamente en un futuro episodio. <strong><em>Este</em></strong> es el episodio; y es la razón por la cual necesitamos ir un poco mas lento y tomarnos nuestro tiempo en repasar la historia de la controversia en torno a cómo entender quién era Jesús. Necesitamos acampar aquí un poco, porque este tema consumió una buena cantidad de la energía intelectual de la Iglesia durante el 4º y 5º Siglo.Hoy, aceptamos fácilmente la visión ortodoxa de la Trinidad y la Naturaleza de Jesús como Dios y Hombre; no nos percatamos de la agonía que pasaron los primeros Padres de la Iglesia mientras trabajaban COMO precisamente poner en palabras, justo lo que los cristianos creen. Un teólogo dijo que la teología es el arte de hacer distinciones. En ninguna parte es más evidente que aquí, en nuestra examinación de cómo los teólogos ortodoxos describían a Cristo.El primer gran Concilio Ecuménico que se celebró en Nicea en el año 325 d.C., fue impulsado por el Emperador Constantino. Unos 300 Obispos representantes de todo el mundo Cristiano asistieron a forjar su respuesta al Arrianismo; la idea de que Jesús era humano, pero no divino. Mientras el Consejo se prolongo, Constantino, desesperado para volver a la administración del Imperio, presiono a los Obispos a aprobar una declaración que afirmaba que Jesús era Dios y Hombre. Pero muchos de los obispos de Nicea se fueron descontentos con la redacción de las palabras del Credo de Nicea. Sentían que eran imprecisas. No lograban captar la verdad plena de quién era Jesús. Esta falta de apoyo para el Credo de Nicea abrió las puertas a muchas de las controversias que más tarde asolarían a la Iglesia. El Concilio de Calcedonia 125 años más tarde endureció el idioma de Nicea, pero no altero fundamentalmente el credo. Echemos un vistazo al tiempo entre Nicea y Calcedonia . . .A veces, en un intento de dar claridad a una situación compleja, simplificamos demasiado. Corro el riesgo de hacerlo aquí. Pero siendo lo mas breve posible, pido la paciencia de los oyentes mientras trazo el camino del año 325 al 451 d.C.Después de Nicea, con la afirmación de que Jesús es Dios y Hombre, la Iglesia tenía que ponerlo en armonía con la realidad Bíblica de que hay UN solo Dios, no dos. Y ESPERA, alguien preguntó: ¿qué pasa con el Espíritu Santo; no dice la Biblia que él también es Dios? La declaración clásica y ortodoxa de la Trinidad, que Dios era <strong>1</strong> en <strong>sustancia</strong> o <strong>esencia</strong>, pero <strong>3</strong> <strong>personas</strong> no fue algo que todo el mundo aceptó inmediatamente. No fue si como en el Concilio de Nicea se tomo un voto y se acordó que Jesús era una deidad y humano al mismo tiempo. ¿Entonces alguien levantó su mano y dijo, “¿pero no hay solo un Dios?"Sí. à Bueno, ¿entonces cómo podemos describir a Dios ahora? Esperaron en silencio durante aproximadamente 14 segundos y luego alguien dijo, "Que les parece esto: Vamos a decir que Dios es uno en esencia y tres en persona." Todos sonrieron y dieron su consentimiento, le dieron a ese chico una palmada en la espalda y dijeron, "Muy bien, ¡listo! Allí esta: ¡la Trinidad! Nuestro trabajo aquí está hecho. Vamos por una pizza.”<strong>No</strong>; se tomó mucho tiempo en obtener el texto con las palabras precisas. Lo que lo hacia difícil es que estaban trabajando en 2 idiomas, Griego y Latín. Una formulación que parecía tener sentido en griego no se traducía al Latín, y viceversa.Tomó el trabajo de los <strong><em>Padres Capadocios</em></strong>, <strong><em>Basilio el Grande</em></strong> de Cesárea, y su hermano <strong><em>Gregorio de Nisa</em></strong> y su amigo cercano <strong><em>Gregorio Nacianceno</em></strong> que trabajaron en la redacción con palabras que dejo satisfechos a la mayoría de los obispos y puso el fundamento clásico de la doctrina ortodoxa de la Trinidad. El <strong><em>Concilio de Constantinopla</em></strong> en el año 381 fue llamado a hacer esta fórmula Trinitaria oficial. Este fue un año después de que el <strong><em>Emperador Teodosio I</em></strong> declaró al cristianismo la religión oficial del Estado.Así, con ese proceso teológico importante fuera del camino, se pasó al siguiente tema. Y allí es donde se complico todo.Si Jesús es Dios y Hombre, ¿cómo podemos entender eso? ¿Tiene dos naturalezas, o 1 de las naturalezas tiene control de la otra? O hay un tercer camino: ¿la naturaleza humana y divina se fusionaron a una nueva naturaleza híbrida?Un montón de diferentes grupos presentaron sus opiniones y la lucha fue dura para que su formulación doctrinal se convertiera en la posición oficial de la Iglesia.El Concilio de Éfeso en el año 431 salió con una posición que elevaba a 1 de las naturalezas, mientras que el Consejo en Calcedonia lo altero 20 años más tarde, afirmando las 2 naturalezas de Jesús.Fue evidente para los líderes de la Iglesia después del Concilio de Constantinopla que el dolor de cabeza que se quitaron con la solución al problema de la Trinidad se agrego al problema Cristológico que surgió en los años siguientes.Para comprender cómo esta cuestión se resolvió, necesitamos echar un vistazo a la rivalidad que creció entre 2 iglesias; una rivalidad impulsada en gran parte por el cristianismo siendo liberado de la persecución y elevado a ser la aliada del Estado. Las 2 iglesias eran Alejandría y Antioquía.El debate sobre cómo entender la Persona y las Naturalezas de Jesús fue comenzado en el Imperio de Oriente. El Occidente no estaba tan involucrado porque Roma simplemente no veía tantos desafíos en su creencia en la doble naturaleza de Cristo. Así que, aunque no fueron el escenario de tanta agitación teológica, jugaron un papel importante en la forma en que la controversia fue resuelta.La rivalidad <em>Política</em> entre Alejandría y Antioquía se venia desarrollando desde hace algún tiempo. Estando las dos en el Oriente, ambas iglesias competían entre sí para mandar a sus Obispos a Constantinopla, la nueva Roma y el centro político del imperio de Oriente. Al tener uno de sus Obispos promovidos a la capital significa que tenían derechos de jactarses y podría resultar en más poder y prestigio para el Alejandría o Antioquia. Dos obispos de Antioquía que fueron mandados a Constantinopla fueron <strong><em>Juan Crisóstomo</em></strong>, que ya hemos examinado, y <strong><em>Nestóreo,</em></strong> que lo veremos mas adelante.Además de su celo eclesiástico, había muchas diferencias en tradiciones culturales y teológicas en las iglesias de Antioquía y Alejandría. La iglesia de Antioquía tenia una conexión mas profunda con las raíces judías en Jerusalén. Había una fuerte tradición de investigación racional. Fue en Antioquía que los líderes de la iglesia habían leído profundamente en el Antiguo Testamento para encontrar muchos de los grandes tipos que apuntaban a Jesús. Ellos estudiaron las Escrituras a través del lente de la interpretación literal, la alegría que Dios se hizo hombre en la persona de Jesús.La Iglesia en Alejandría era diferente. Había crecido bajo la influencia del Judaísmo filosófico como visto en Philo y pasado a eruditos como Clemente y Orígenes. Los Alejandrinos tenían una tradición <em>contemplativa de la piedad</em>, como se podría esperar de una iglesia cercana del desierto Egipcio donde los ermitaños consiguieron su comienzo y habían sido héroes de la fe durante generaciones. En la interpretación de las Escrituras, la Iglesia de Alejandría desarrolló y estuvo dedicada al método <em>alegórico</em>. Este veía el verdadero <strong><em>significado</em></strong> de la escritura como las realidades espirituales <em>escondidas</em> en sus palabras literales y históricas.Mientras que los líderes en Antioquía veían a Jesús como Dios que había venido como hombre, en Alejandría estaban de acuerdo que Jesús era un hombre, pero su naturaleza divina era totalmente abrumaba por la naturaleza humana, de modo que él sólo había 1 operando eficazmente; la naturaleza divina.Las diferencias entre Antioquía y Alejandría ya habían surgido en sus distintos enfoques en refutar el error de Arrianismo. Que nunca se reconciliaron estableció el escenario para todas las asperezas que persistieron durante el debate sobre Jesús. Los Arrianos se enfocaban mucho en pasajes del NT que parecían sugerir la subordinación de Jesús a Dios Padre. Les gustaba citar Juan 14:28, donde Jesús dijo, "Porque el Padre mayor es que yo", y Mateo 24: 36, "Nadie sabe . . . Ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre." En respuesta a los Arrianos, los teólogos de Alejandría sostuvieron que tales pasajes se podían aplicar correctamente al Hijo de Dios en su encarnación. Los teólogos de Antioquía tomaron una ruta diferente, diciendo que tales pasajes se referían no la divinidad de Jesús, sino a su humanidad. Esto puede parecer dividir puntos semánticos; pero nuestros amigos en Antioquía y Alejandría pensaban que esto era un gran problema y una gran diferencia. En realidad, ambos enfoques proporcionan una defensa de la teología de Nicea, una refutación del Arrianismo, y un enfoque para interpretar los Evangelios.Aquí es donde tengo que simplificar para no entrar en las minucias de teólogos con demasiados pergaminos, tinta y tiempo. En resumen, el enfoque Alejandrino reconocia a Jesús como Dios, pero su tendencia era en disminuir su humanidad. El enfoque Antioquia captaba de inmediato la humanidad de Jesús, pero tenia un tiempo difícil en explicar cómo las naturalezas humanas y divinas se relacionaban entre sí.Permítanme tratar de hacer esto más práctico; tal vez es algo que te ha pasado. ¿Alguna vez has estudiado cómo Jesús pudo ser tentado “en todo” como nosotros, como dice Hebreos 4:15, pero como Dios, para el era imposible pecar? Tal vez lo hemos escuchado así; ¿Fue Jesús REALMENTE tentado, cuando como Dios, NO PODIA pecar? Como hombre, él tenía el potencial de pecado. Pero como Dios, él no podía. ¿Entonces fue la experiencia de su humanidad auténtica? Si usted se puede relacionar con este dilema al plantear estas preguntas, puede darse una idea del desafío que los de Antioquia estaban enfrentado.La diferencia entre Antioquía y Alejandría de cómo entender a Jesús fue el motivo por cual el arrianismo y el Credo de Nicea seguían siendo el centro de atención en la controversia Cristológica que domino el 4º y 5º siglo. Cada lado pensaba que el otro estaba vendiéndose al Arrianismo.La batalla entre las dos iglesias llego a un punto máximo en el 5º siglo en la guerra que tomo lugar entre 2 hombres; el Obispo Cirilo de Alejandría y Obispo Nestóreo de Antioquía que fue nombrado Obispo de Constantinopla.Pero ese es el tema de nuestro próximo episodio.Asegúrese de entrar a la pagina de Communio Sanctorum de Facebook, para darnos un Like o Me Gusta y dejar un comentario para dejarnos saber donde viven. Lo divertido es ver cómo esta creciendo nuestra familia de CS. Hasta la próxima vez.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/23-Y%20Ustedes%20Quien%20dicen%20que%20es%20El.mp3" length="32533025" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio es titulado, "Y ustedes ¿Quién dicen que es El?"Comenzamos este episodio con la lectura del Credo de Calcedonia del año 451 d.C., la porción dedicada a la visión ortodoxa de Cristo.Nosotros, entonces, siguiendo a los santos Padres, todos de común consentimiento, enseñamos a los hombres a confesar a Uno y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en Deidad y también perfecto en humanidad; verdadero Dios y verdadero hombre, de cuerpo y alma racional; cosustancial (coesencial) con el Padre de acuerdo a la Deidad, y cosustancial con nosotros de acuerdo a la Humanidad; en todas las cosas como nosotros, sin pecado; engendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidad; y en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por la unión, más bien es preservada la propiedad de cada naturaleza y concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo; como los profetas desde el principio lo han declarado con respecto a Él, y como el Señor Jesucristo mismo nos lo ha enseñado, y el Credo de los Santos Padres que nos ha sido dado. AMENCompare esto con las sencillas palabras del Credo de los Apóstoles citada por muchos cristianos de la memoria 300 años antes.Creo en . . . Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nuestro Señor, quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de María Virgen, sufrió bajo Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado. Él descendió al infierno. Al tercer día resucitó de entre los muertos. Él ascendió al cielo y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.Bastante diferencia. ¿Qué causó que la Iglesia usara un idioma exigente acerca de quién era Jesús entre el comienzo de la 2º y hasta mediados del 5º siglo? Ese es el tema de este y el próximo episodio. A lo largo del camino, veremos acontecimientos interesantes en la iglesia y conoceremos a algunos personajes coloridos.En el capítulo 16 de Mateo, leemos acerca de un tiempo en la región de Cesárea de Filipo en Galilea cuando Jesús les preguntó a sus discípulos, ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Después de escuchar lo que decía la gente en ese tiempo, Jesús les preguntó "Y ustedes ¿quién dicen ustedes que soy Yo?" y esto establece el escenario para que Pedro confiese su fe en Jesús como el Mesías.Pensaríamos que la afirmación de Jesús de la respuesta de Pedro pusiera fin a la controversia. Fue sólo el comienzo. Esa controversia rugió en la iglesia durante los próximos 500 años mientras los líderes de la Iglesia contendieron con COMO entender quien era Jesús.Ya hemos hablado de este tema en episodios anteriores. Les había mencionado que volveríamos a tratarlo específicamente en un futuro episodio. Este es el episodio; y es la razón por la cual necesitamos ir un poco mas lento y tomarnos nuestro tiempo en repasar la historia de la controversia en torno a cómo entender quién era Jesús. Necesitamos acampar aquí un poco, porque este tema consumió una buena cantidad de la energía intelectual de la Iglesia durante el 4º y 5º Siglo.Hoy, aceptamos fácilmente la visión ortodoxa de la Trinidad y la Naturaleza de Jesús como Dios y Hombre; no nos percatamos de la agonía que pasaron los primeros Padres de la Iglesia mientras trabajaban COMO precisamente poner en palabras, justo lo que los cristianos creen. Un teólogo dijo que la teología es el arte de hacer distinciones. En ninguna parte es más evidente que aquí, en nuestra examinación de cómo los teólogos ortodoxos describían a Cristo.El primer gran Concilio Ecuménico que se celebró en ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Apollonaris.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Apollonaris.jpg</ssp:url> <ssp:title>23-Y ustedes ¿Quién dicen que es El?</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio es titulado, "Y ustedes ¿Quién dicen que es El?"Comenzamos este episodio con la lectura del Credo de Calcedonia del año 451 d.C., la porción dedicada a la visión ortodoxa de Cristo.Nosotros, entonces, siguiendo a los santos Padres, todos de común consentimiento, enseñamos a los hombres a confesar a Uno y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en Deidad y también perfecto en humanidad; verdadero Dios y verdadero hombre, de cuerpo y alma racional; cosustancial (coesencial) con el Padre de acuerdo a la Deidad, y cosustancial con nosotros de acuerdo a la Humanidad; en todas las cosas como nosotros, sin pecado; engendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidad; y en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/08/Apollonaris.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>22 Leo</title><link>https://sanctorum.us/22-leo-2/</link> <pubDate>Wed, 06 Nov 2019 22:00:53 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211327</guid> <description><![CDATA[<p><img width="700" height="438" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo-300x188.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo-400x250.jpg 400w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo-610x382.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio simplemente se llama “<strong><em>Leo</em></strong>”Han habido varios Obispos de la Iglesia en Roma, quienes han sido dirigentes capaces y bajo su liderazgo, han establecido a la Iglesia de Roma como la iglesia premier, si no de todo el mundo Cristiano, por lo menos en la parte Occidental del Imperio Romano que ahora estaba en declive. Se puede decir que para la mayoría de los obispos anteriores la persona no era tan importante como el oficio y el trabajo del Obispo. Los Obispos Calixto, Esteban, Dámaso, y Inocencio I todos añadieron considerable autoridad a la Sede Romana. Pero fue Leo Magno quien vio que el Obispo de Roma se convirtiera en lo que podríamos llamar el primer verdadero Papa. Fue con Leo que la idea del oficio del Papa se convirtiera en realidad.Mientras que los anteriores Obispos de Roma habían sido ciertamente teológicamente astutos, como corresponde a su oficio, Leo puede ser clasificado como un teólogo de primer nivel, posiblemente el teólogo más grande de los que vinieron a tomar el oficio de el y durante un siglo y medio después. Él lucho en contra de los Maniqueos, Priscilianistas, y la herejía de Pelagio, y ganó fama duradera ayudando a terminar de codificar la doctrina ortodoxa de la persona de Cristo.La vida temprana de Leo es un misterio. La principal fuente de información acerca de él proviene de sus cartas y no comienzan hasta el año 442 d.C., cuando ya era un adulto. Leo era muy probablemente un joven romano que se convirtió en un diácono, un legado bajo los Obispos Celestino I y Sixto III. Un legado es un mensajero especial, enviada por el obispo para llevar los mensajes a los gobernantes civiles. Veámoslo como → Embajador de la Iglesia al rey. Leo fue tan astuta en su tarea como representante de la Iglesia, que el emperador Valentiniano III lo envió en una misión especial para resolver una disputa en Galia entre un par generales que se estaban en desacuerdo. Este era un tiempo de grande disturbios en el norte debido a la amenaza de los bárbaros. Mientras que Leo estaba en su misión de mantener la paz, el Obispo Sixto murió y Leo fue elegido para tomar su lugar. Él sirvió durante los próximos 21 años.Leo describe sus sentimientos sobre asumir su oficio en un sermón:"Señor, yo oí tu voz que me llama, y yo tuve miedo: considere el trabajo que fue impuesto sobre mí y temblaba. Para qué proporción hay entre la carga que se me ha asignado y mi debilidad, esta posición y mi nada? Que es más importante de temer que exaltación sin mérito, el ejercicio de las funciones santísimas encomendadas a uno que está enterrado en el pecado? Oh, has puesto en mí esta pesada carga, sopórtalo conmigo, te suplico que seas mi guía y mi apoyo."Leo y el papado enfrentaron 2 inmensos problemas.<strong><em>Primero:</em></strong> el surgimiento de herejías que amenazaban la integridad de la Iglesia; y → <strong><em>Segundo:</em></strong> la desintegración política del Imperio Romano del Occidente.Leo ofreció 3 tácticas para lidiar con estas dificultades →1) Acciones para proveer a la iglesia doctrina esencial con una clara posición ortodoxa;2) Esfuerzos para unificar el gobierno de la iglesia bajo el papado soberano; y3) Intentos de negociar la paz con los enemigos del Imperio._________________________________________________________________________________________________________En el frente doctrinal, Leo refutó teológicamente las principales herejías de sus tiempos y utilizo el enjuiciamiento penal imperial y el destierro para deshacerse de los impenitentes herejes. El mas alto logro de Leo fue probablemente la formación y aceptación de un dogma o enseñanza Cristológica Ortodoxa.Aunque en la batalla doctrinal el Arrianismo estaba en plena retirada, en el 5º siglo Leo luchó con lo que se llamaba Eutiquianismo. Vamos a entrar en ese tema más en profundidad en un próximo episodio pero por ahora permítanme decir que el Eutiquianismo fue una de las maneras que en el 4º y 5º siglo se intentaba comprender la naturaleza de Jesús. Él era Dios, hombre o ambos? Y si ambos, ¿cómo se relacionaban las e naturalezas? En el Eutiquianismo ellos decían que Jesús tenía dos naturalezas humana y divina, pero que la divina había dominado completamente a la humana, como una gota de vinagre es abrumado por el mar. Más tarde llegaría a ser conocido con la etiqueta que tal vez usted puede haber oído = el monofismo.La manera en que Leo ataco esta aberrante enseñanza fue genial. En lugar de confiar en la represión de la doctrina, trajo a su principal defensor, Eustaquio, a Roma para tener largas discusiones y después de una minuciosa investigación y deliberación, publicó una carta escrita con cuidado, la cual es el famoso Tomo de Leo. En el establece una clara exposición de las 2 naturalezas en 1 persona de Cristo, la cual se convirtió en la base para el Concilio de Calcedonia del año 451 d.C. que estableció la formulación permanente de la doctrina Cristológica para la iglesia.Solo esta hazaña marcaría a Leo como digno del honorifico "el grande" pero hizo algo más, mucho más. Rescató a la ciudad de Roma de la destrucción, no solo una vez, sino dos veces! Cuando Atila y sus Hunos, conocido como el "azote de dios", destruyó la ciudad italiana de Aquilea en el año 452 d.C.  y todos sabían que Roma era la que seguía en la lista del destrucción del bárbaro. Leo con un par de compañeros, viajó hacia el norte, entró en el campamento hostil, y convenció a Atila de no destruir a la gran ciudad. Piensa en esto; una simple palabra del obispo logró lo que la una vez poderosa Roma no hacer y pudo convencer a los bárbaros que se fueran a casa.A continuación, 3 años más tarde, cuando el Rey Vándalo Genserico estaba listo para hacer lo que Atila no había hecho, Leo fue capaz de obtener una promesa de los Vándalos de robar a la ciudad de su riquezas pero no quemarla o matar a la población. El saqueo duró dos semanas, pero cuando los saqueadores finalmente se fueron, la ciudad seguía en pie y todos sus ciudadanos, aunque un poco sacudidos aún estaban vivos; y eternamente agradecidos por la intervención de Leo.Murió en el año 461 d.C., y fue enterrado en la Iglesia de San Pedro.Las obras literarias de Leo constan de casi un centenar de sermones y más de 170 cartas. Su colección de sermones es la primera que tenemos de un Obispo Romano. Declaró que la predicación es un deber sagrado. Sus sermones eran cortos y sencillos.Leo fue un hombre de <strong><em>extraordinaria actividad</em></strong>. Él tuvo una destacada participación en todos los asuntos de la Iglesia. Mientras que su vida privada se desconoce, no hay una sugerencia de nada que nos de motivos para pensar que no igual de puro en su motivación y moralidad. Su celo, tiempo y fuerza fueron todos dedicados a los intereses de la fe. Si Leo veía a la fe, principalmente a través del lente de la vida y la difusión de la Iglesia en Roma, deberíamos atribuirlo a su convicción de que Roma había sido escogida por Dios para ser la base principal de la Iglesia; su sede.Como historiador de la Iglesia <strong><em>Philip Schaff</em></strong> dijo, Leo fue animado por una inquebrantable convicción de que Dios le había comisionado a él, como el sucesor de Pedro, el cuidado de toda la Iglesia. Él preveía todos los argumentos dogmáticos por los cual la primacía del papado se estableciera en el futuro. Leo hacia el argumento que la <strong><em>Roca </em></strong>sobre la cual estaba construida la Iglesia, citada por Jesús en Mateo 16, significaba que Pedro y su confesión de fe, <strong><em>puso</em></strong> la piedra angular de LA Fe. Leo alegó que, mientras Cristo era <strong><em>en el más alto sentido</em></strong> la Roca y la Fundación de la Iglesia, su autoridad se transmite principalmente a Pedro. A Pedro específicamente, Cristo le ha confiado las llaves del Reino Apostólico. Además, la oración de Jesús que Pedro se fortalezca de manera que el pueda fortalecer a otros estableció a Pedro con el rol como líder entre los apóstoles. Después de la resurrección de Jesús, igualmente vemos la afirmación de la llamada de Pedro a, "Apacentar mis ovejas", Pedro el pastor y príncipe de la Iglesia entera, a través de quien ejerce su señorío universal de Cristo en la tierra.Pero Leo fue más allá, dijo que la <strong><em>primacía de Pedro</em></strong> no se limitó a la era apostólica; enseñando que a los siguientes obispos de Roma, Pedro les paso la autoridad de Jesús que le había sido dada. Leo afirmó que solamente Roma podría servir como el centro de la Iglesia, porque era un centro <strong><em>religioso y político</em></strong>. Claro, Constantinopla era el centro político actual pero carecía de <strong><em>ascendencia espiritual</em></strong> de Roma. Alejandría y Antioquía eran <strong><em>religiosos</em></strong>, pero no en centros <strong><em>políticos</em></strong>. Solamente Roma proporcionaba suficiente peso político y espiritual para ser el centro de la manifestación terrenal del reino de Dios.Mientras que Leo se enfocaba mucho en el lugar de Roma como premier entre las iglesias, él seguía siendo humilde. Esta humildad personal fue compensada por su determinación de que otros dieran honor a su posición como si el fuera un Pedro moderno. Cada año habia una celebración especial convocada para conmemorar su ascensión a la sede de Pedro. Él tomaba títulos confusos como "Siervo de los siervos de Dios", "Vicario de Cristo", e incluso "Dios en la tierra."_________________________________________________________________________________________________________Por otro lado, si has leído mi biografía en el sitio de sanctorum.us, sabes que soy un pastor evangélico, de una iglesia sin denominación, seguidor de Jesús. Como he compartido en un podcast anterior, es interesante leer los comentarios de los oyentes que piensan que obviamente soy ⇒ Católico, Ortodoxo Oriental, Reformado, Pentecostés o algún otro sabores de la fe. Supongo que las personas confunden cual es mi punto de vista personal, porque lo que estoy tratando, aunque con a veces dificultades, es tratar el material en forma imparcial y justa. Por lo tanto, sospecho lo que esta sucediendo en la mente de un montón de oyentes ahora después de compartir sobre la gran apologética de Leo para la primacía de Pedro; y se están preguntando si no me he vuelto Católico!Permítanme responder compartiendo esto . . .Mientras que Leo hizo un buen caso para el Obispo de Roma es el sucesor espiritual de Pedro, ¿qué pasa con el hecho de que el mismo Pedro pasa sobre su primacía en silencio. En sus cartas del Nuevo Testamente el expresamente advertía contra establecer una jerarquía mientras que Leo usaba cada oportunidad para afirmar su autoridad. En Antioquía, cuando Pedro desempeñó el papel de hipócrita, el dócilmente tomo la corrección del apóstol Pablo. Leo, por otra parte, declaró que cualquier resistencia a su autoridad como un impío el orgullo y el camino seguro al infierno. Bajo Leo, la obediencia al Papa era una condición para la salvación. Afirmó que cualquier persona que no estaba en armonía con Roma y la veía como la cabeza del cuerpo, y el punto del cual todos los dones de gracia descendían, no estaba <strong><em>EN</em></strong> la Iglesia y, por tanto, no tomaba parte en la gracia o el cuerpo de Cristo.Schaff escribió,Este es la legítima pero aterradora lógica del principio papal, que limita el reino de Dios a las líneas estrechas de una organización en particular, y hace que el reinado espiritual y universal de Cristo sea dependiente a una forma temporal y un organismo humano.Otro punto importante: Crucial a la idea de que el Obispo de Roma fue y es el heredero espiritual de la autoridad apostólica de Pedro es la suposición de que Peter fundo y dirigió a la iglesia en Roma. Simplemente no hay una pizca de evidencia para ello. Seguro, Pedro se <strong><em>dirigió</em></strong> a Roma, pero además de ser enterrado allí, no hay pruebas de que alguna vez funcionó como el <strong><em>líder</em></strong> de la iglesia. La suposición de que él debe haber sido, porque él era un apóstol, sería como si Billy Graham visitaba nuestra ciudad y asistió a nuestra iglesia durante unas pocas semanas, y empezáramos a decir que él ERA el pastor - y más tarde los pastores podrían reclamar que operaban en la autoridad y ministerio de Billy Graham.En el desempeño de su idea de la posición del Papa, Leo muestra una astuta diplomacia y consistencia que caracteriza a algunos de los Papas de la Edad Media. Ciertamente, las circunstancias de los tiempos estaban en su favor. Esta fue la época de la caída del Imperio de Occidente. El Oriente estaba dividido por controversias doctrinales que veremos en un episodio posterior. África fue conquistada por los bárbaros. El Oeste estuvo sin liderazgo político, y no había fuertes líderes de la iglesia como de la estatura de Atanasio o de Jerónimo para liderar.Leo tomó ventaja de los Vándalos Arrianos alborotando todo el norte de África, dando lugar a la palabra que conmemora su carrera - Vándalo, para escribirle los obispos de África con las palabras de su pastor y cuidador. Ansiosamente se pusieron bajo su autoridad en el año 443 d.C.. Desterró a los últimos  herejes Maniqueos y Pelágicos desde Italia. Luego en el año 444 d.C. Leo miro hacia el Este y comenzó a afirmar a los Obispos en puestos claves, invadiendo el territorio que había estado bajo la jurisdicción de Constantinopla, Alejandría y Antioquía. Pero Leo se reservo para si mismo el derecho de apelación por los obispos inferiores en casos importantes; las cosas que deberían ser decididas por el Papa según la revelación divina.Vamos a aprender un poco más sobre el Papa Leo I, llamado Leo Magno en futuros episodios desde que él desempeñó un papel clave en la vida de la Iglesia en el 5º siglo._________________________________________________________________________________________________________Ahora que nos acercamos al final de este episodio, quiero invitarles una vez mas de visitar la pagina web de <strong><em>sanctorum.us</em></strong> para obtener más información sobre el podcast, y de igual manera visitar la página de Facebook para darnos un “me gusta”. Hagan una búsqueda de la pagina de internet de Communio Sanctorum - Historia de la Iglesia Cristiana. Déjenos un comentario y déjenos saber donde viven. Ha sido divertido ver todos los lugares de donde vienen nuestros suscriptores. Hasta la próxima vez . .]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio simplemente se llama “Leo”Han habido varios Obispos de la Iglesia en Roma, quienes han sido dirigentes capaces y bajo su liderazgo, han establecido a la Iglesia de Roma como la iglesia premier, si no de todo el mundo Cristiano, por lo m]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="438" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo-300x188.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo-400x250.jpg 400w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo-610x382.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio simplemente se llama “<strong><em>Leo</em></strong>”Han habido varios Obispos de la Iglesia en Roma, quienes han sido dirigentes capaces y bajo su liderazgo, han establecido a la Iglesia de Roma como la iglesia premier, si no de todo el mundo Cristiano, por lo menos en la parte Occidental del Imperio Romano que ahora estaba en declive. Se puede decir que para la mayoría de los obispos anteriores la persona no era tan importante como el oficio y el trabajo del Obispo. Los Obispos Calixto, Esteban, Dámaso, y Inocencio I todos añadieron considerable autoridad a la Sede Romana. Pero fue Leo Magno quien vio que el Obispo de Roma se convirtiera en lo que podríamos llamar el primer verdadero Papa. Fue con Leo que la idea del oficio del Papa se convirtiera en realidad.Mientras que los anteriores Obispos de Roma habían sido ciertamente teológicamente astutos, como corresponde a su oficio, Leo puede ser clasificado como un teólogo de primer nivel, posiblemente el teólogo más grande de los que vinieron a tomar el oficio de el y durante un siglo y medio después. Él lucho en contra de los Maniqueos, Priscilianistas, y la herejía de Pelagio, y ganó fama duradera ayudando a terminar de codificar la doctrina ortodoxa de la persona de Cristo.La vida temprana de Leo es un misterio. La principal fuente de información acerca de él proviene de sus cartas y no comienzan hasta el año 442 d.C., cuando ya era un adulto. Leo era muy probablemente un joven romano que se convirtió en un diácono, un legado bajo los Obispos Celestino I y Sixto III. Un legado es un mensajero especial, enviada por el obispo para llevar los mensajes a los gobernantes civiles. Veámoslo como → Embajador de la Iglesia al rey. Leo fue tan astuta en su tarea como representante de la Iglesia, que el emperador Valentiniano III lo envió en una misión especial para resolver una disputa en Galia entre un par generales que se estaban en desacuerdo. Este era un tiempo de grande disturbios en el norte debido a la amenaza de los bárbaros. Mientras que Leo estaba en su misión de mantener la paz, el Obispo Sixto murió y Leo fue elegido para tomar su lugar. Él sirvió durante los próximos 21 años.Leo describe sus sentimientos sobre asumir su oficio en un sermón:"Señor, yo oí tu voz que me llama, y yo tuve miedo: considere el trabajo que fue impuesto sobre mí y temblaba. Para qué proporción hay entre la carga que se me ha asignado y mi debilidad, esta posición y mi nada? Que es más importante de temer que exaltación sin mérito, el ejercicio de las funciones santísimas encomendadas a uno que está enterrado en el pecado? Oh, has puesto en mí esta pesada carga, sopórtalo conmigo, te suplico que seas mi guía y mi apoyo."Leo y el papado enfrentaron 2 inmensos problemas.<strong><em>Primero:</em></strong> el surgimiento de herejías que amenazaban la integridad de la Iglesia; y → <strong><em>Segundo:</em></strong> la desintegración política del Imperio Romano del Occidente.Leo ofreció 3 tácticas para lidiar con estas dificultades →1) Acciones para proveer a la iglesia doctrina esencial con una clara posición ortodoxa;2) Esfuerzos para unificar el gobierno de la iglesia bajo el papado soberano; y3) Intentos de negociar la paz con los enemigos del Imperio._________________________________________________________________________________________________________En el frente doctrinal, Leo refutó teológicamente las principales herejías de sus tiempos y utilizo el enjuiciamiento penal imperial y el destierro para deshacerse de los impenitentes herejes. El mas alto logro de Leo fue probablemente la formación y aceptación de un dogma o enseñanza Cristológica Ortodoxa.Aunque en la batalla doctrinal el Arrianismo estaba en plena retirada, en el 5º siglo Leo luchó con lo que se llamaba Eutiquianismo. Vamos a entrar en ese tema más en profundidad en un próximo episodio pero por ahora permítanme decir que el Eutiquianismo fue una de las maneras que en el 4º y 5º siglo se intentaba comprender la naturaleza de Jesús. Él era Dios, hombre o ambos? Y si ambos, ¿cómo se relacionaban las e naturalezas? En el Eutiquianismo ellos decían que Jesús tenía dos naturalezas humana y divina, pero que la divina había dominado completamente a la humana, como una gota de vinagre es abrumado por el mar. Más tarde llegaría a ser conocido con la etiqueta que tal vez usted puede haber oído = el monofismo.La manera en que Leo ataco esta aberrante enseñanza fue genial. En lugar de confiar en la represión de la doctrina, trajo a su principal defensor, Eustaquio, a Roma para tener largas discusiones y después de una minuciosa investigación y deliberación, publicó una carta escrita con cuidado, la cual es el famoso Tomo de Leo. En el establece una clara exposición de las 2 naturalezas en 1 persona de Cristo, la cual se convirtió en la base para el Concilio de Calcedonia del año 451 d.C. que estableció la formulación permanente de la doctrina Cristológica para la iglesia.Solo esta hazaña marcaría a Leo como digno del honorifico "el grande" pero hizo algo más, mucho más. Rescató a la ciudad de Roma de la destrucción, no solo una vez, sino dos veces! Cuando Atila y sus Hunos, conocido como el "azote de dios", destruyó la ciudad italiana de Aquilea en el año 452 d.C.  y todos sabían que Roma era la que seguía en la lista del destrucción del bárbaro. Leo con un par de compañeros, viajó hacia el norte, entró en el campamento hostil, y convenció a Atila de no destruir a la gran ciudad. Piensa en esto; una simple palabra del obispo logró lo que la una vez poderosa Roma no hacer y pudo convencer a los bárbaros que se fueran a casa.A continuación, 3 años más tarde, cuando el Rey Vándalo Genserico estaba listo para hacer lo que Atila no había hecho, Leo fue capaz de obtener una promesa de los Vándalos de robar a la ciudad de su riquezas pero no quemarla o matar a la población. El saqueo duró dos semanas, pero cuando los saqueadores finalmente se fueron, la ciudad seguía en pie y todos sus ciudadanos, aunque un poco sacudidos aún estaban vivos; y eternamente agradecidos por la intervención de Leo.Murió en el año 461 d.C., y fue enterrado en la Iglesia de San Pedro.Las obras literarias de Leo constan de casi un centenar de sermones y más de 170 cartas. Su colección de sermones es la primera que tenemos de un Obispo Romano. Declaró que la predicación es un deber sagrado. Sus sermones eran cortos y sencillos.Leo fue un hombre de <strong><em>extraordinaria actividad</em></strong>. Él tuvo una destacada participación en todos los asuntos de la Iglesia. Mientras que su vida privada se desconoce, no hay una sugerencia de nada que nos de motivos para pensar que no igual de puro en su motivación y moralidad. Su celo, tiempo y fuerza fueron todos dedicados a los intereses de la fe. Si Leo veía a la fe, principalmente a través del lente de la vida y la difusión de la Iglesia en Roma, deberíamos atribuirlo a su convicción de que Roma había sido escogida por Dios para ser la base principal de la Iglesia; su sede.Como historiador de la Iglesia <strong><em>Philip Schaff</em></strong> dijo, Leo fue animado por una inquebrantable convicción de que Dios le había comisionado a él, como el sucesor de Pedro, el cuidado de toda la Iglesia. Él preveía todos los argumentos dogmáticos por los cual la primacía del papado se estableciera en el futuro. Leo hacia el argumento que la <strong><em>Roca </em></strong>sobre la cual estaba construida la Iglesia, citada por Jesús en Mateo 16, significaba que Pedro y su confesión de fe, <strong><em>puso</em></strong> la piedra angular de LA Fe. Leo alegó que, mientras Cristo era <strong><em>en el más alto sentido</em></strong> la Roca y la Fundación de la Iglesia, su autoridad se transmite principalmente a Pedro. A Pedro específicamente, Cristo le ha confiado las llaves del Reino Apostólico. Además, la oración de Jesús que Pedro se fortalezca de manera que el pueda fortalecer a otros estableció a Pedro con el rol como líder entre los apóstoles. Después de la resurrección de Jesús, igualmente vemos la afirmación de la llamada de Pedro a, "Apacentar mis ovejas", Pedro el pastor y príncipe de la Iglesia entera, a través de quien ejerce su señorío universal de Cristo en la tierra.Pero Leo fue más allá, dijo que la <strong><em>primacía de Pedro</em></strong> no se limitó a la era apostólica; enseñando que a los siguientes obispos de Roma, Pedro les paso la autoridad de Jesús que le había sido dada. Leo afirmó que solamente Roma podría servir como el centro de la Iglesia, porque era un centro <strong><em>religioso y político</em></strong>. Claro, Constantinopla era el centro político actual pero carecía de <strong><em>ascendencia espiritual</em></strong> de Roma. Alejandría y Antioquía eran <strong><em>religiosos</em></strong>, pero no en centros <strong><em>políticos</em></strong>. Solamente Roma proporcionaba suficiente peso político y espiritual para ser el centro de la manifestación terrenal del reino de Dios.Mientras que Leo se enfocaba mucho en el lugar de Roma como premier entre las iglesias, él seguía siendo humilde. Esta humildad personal fue compensada por su determinación de que otros dieran honor a su posición como si el fuera un Pedro moderno. Cada año habia una celebración especial convocada para conmemorar su ascensión a la sede de Pedro. Él tomaba títulos confusos como "Siervo de los siervos de Dios", "Vicario de Cristo", e incluso "Dios en la tierra."_________________________________________________________________________________________________________Por otro lado, si has leído mi biografía en el sitio de sanctorum.us, sabes que soy un pastor evangélico, de una iglesia sin denominación, seguidor de Jesús. Como he compartido en un podcast anterior, es interesante leer los comentarios de los oyentes que piensan que obviamente soy ⇒ Católico, Ortodoxo Oriental, Reformado, Pentecostés o algún otro sabores de la fe. Supongo que las personas confunden cual es mi punto de vista personal, porque lo que estoy tratando, aunque con a veces dificultades, es tratar el material en forma imparcial y justa. Por lo tanto, sospecho lo que esta sucediendo en la mente de un montón de oyentes ahora después de compartir sobre la gran apologética de Leo para la primacía de Pedro; y se están preguntando si no me he vuelto Católico!Permítanme responder compartiendo esto . . .Mientras que Leo hizo un buen caso para el Obispo de Roma es el sucesor espiritual de Pedro, ¿qué pasa con el hecho de que el mismo Pedro pasa sobre su primacía en silencio. En sus cartas del Nuevo Testamente el expresamente advertía contra establecer una jerarquía mientras que Leo usaba cada oportunidad para afirmar su autoridad. En Antioquía, cuando Pedro desempeñó el papel de hipócrita, el dócilmente tomo la corrección del apóstol Pablo. Leo, por otra parte, declaró que cualquier resistencia a su autoridad como un impío el orgullo y el camino seguro al infierno. Bajo Leo, la obediencia al Papa era una condición para la salvación. Afirmó que cualquier persona que no estaba en armonía con Roma y la veía como la cabeza del cuerpo, y el punto del cual todos los dones de gracia descendían, no estaba <strong><em>EN</em></strong> la Iglesia y, por tanto, no tomaba parte en la gracia o el cuerpo de Cristo.Schaff escribió,Este es la legítima pero aterradora lógica del principio papal, que limita el reino de Dios a las líneas estrechas de una organización en particular, y hace que el reinado espiritual y universal de Cristo sea dependiente a una forma temporal y un organismo humano.Otro punto importante: Crucial a la idea de que el Obispo de Roma fue y es el heredero espiritual de la autoridad apostólica de Pedro es la suposición de que Peter fundo y dirigió a la iglesia en Roma. Simplemente no hay una pizca de evidencia para ello. Seguro, Pedro se <strong><em>dirigió</em></strong> a Roma, pero además de ser enterrado allí, no hay pruebas de que alguna vez funcionó como el <strong><em>líder</em></strong> de la iglesia. La suposición de que él debe haber sido, porque él era un apóstol, sería como si Billy Graham visitaba nuestra ciudad y asistió a nuestra iglesia durante unas pocas semanas, y empezáramos a decir que él ERA el pastor - y más tarde los pastores podrían reclamar que operaban en la autoridad y ministerio de Billy Graham.En el desempeño de su idea de la posición del Papa, Leo muestra una astuta diplomacia y consistencia que caracteriza a algunos de los Papas de la Edad Media. Ciertamente, las circunstancias de los tiempos estaban en su favor. Esta fue la época de la caída del Imperio de Occidente. El Oriente estaba dividido por controversias doctrinales que veremos en un episodio posterior. África fue conquistada por los bárbaros. El Oeste estuvo sin liderazgo político, y no había fuertes líderes de la iglesia como de la estatura de Atanasio o de Jerónimo para liderar.Leo tomó ventaja de los Vándalos Arrianos alborotando todo el norte de África, dando lugar a la palabra que conmemora su carrera - Vándalo, para escribirle los obispos de África con las palabras de su pastor y cuidador. Ansiosamente se pusieron bajo su autoridad en el año 443 d.C.. Desterró a los últimos  herejes Maniqueos y Pelágicos desde Italia. Luego en el año 444 d.C. Leo miro hacia el Este y comenzó a afirmar a los Obispos en puestos claves, invadiendo el territorio que había estado bajo la jurisdicción de Constantinopla, Alejandría y Antioquía. Pero Leo se reservo para si mismo el derecho de apelación por los obispos inferiores en casos importantes; las cosas que deberían ser decididas por el Papa según la revelación divina.Vamos a aprender un poco más sobre el Papa Leo I, llamado Leo Magno en futuros episodios desde que él desempeñó un papel clave en la vida de la Iglesia en el 5º siglo._________________________________________________________________________________________________________Ahora que nos acercamos al final de este episodio, quiero invitarles una vez mas de visitar la pagina web de <strong><em>sanctorum.us</em></strong> para obtener más información sobre el podcast, y de igual manera visitar la página de Facebook para darnos un “me gusta”. Hagan una búsqueda de la pagina de internet de Communio Sanctorum - Historia de la Iglesia Cristiana. Déjenos un comentario y déjenos saber donde viven. Ha sido divertido ver todos los lugares de donde vienen nuestros suscriptores. Hasta la próxima vez . .]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/22%20Leo.mp3" length="7681609" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio simplemente se llama “Leo”Han habido varios Obispos de la Iglesia en Roma, quienes han sido dirigentes capaces y bajo su liderazgo, han establecido a la Iglesia de Roma como la iglesia premier, si no de todo el mundo Cristiano, por lo menos en la parte Occidental del Imperio Romano que ahora estaba en declive. Se puede decir que para la mayoría de los obispos anteriores la persona no era tan importante como el oficio y el trabajo del Obispo. Los Obispos Calixto, Esteban, Dámaso, y Inocencio I todos añadieron considerable autoridad a la Sede Romana. Pero fue Leo Magno quien vio que el Obispo de Roma se convirtiera en lo que podríamos llamar el primer verdadero Papa. Fue con Leo que la idea del oficio del Papa se convirtiera en realidad.Mientras que los anteriores Obispos de Roma habían sido ciertamente teológicamente astutos, como corresponde a su oficio, Leo puede ser clasificado como un teólogo de primer nivel, posiblemente el teólogo más grande de los que vinieron a tomar el oficio de el y durante un siglo y medio después. Él lucho en contra de los Maniqueos, Priscilianistas, y la herejía de Pelagio, y ganó fama duradera ayudando a terminar de codificar la doctrina ortodoxa de la persona de Cristo.La vida temprana de Leo es un misterio. La principal fuente de información acerca de él proviene de sus cartas y no comienzan hasta el año 442 d.C., cuando ya era un adulto. Leo era muy probablemente un joven romano que se convirtió en un diácono, un legado bajo los Obispos Celestino I y Sixto III. Un legado es un mensajero especial, enviada por el obispo para llevar los mensajes a los gobernantes civiles. Veámoslo como → Embajador de la Iglesia al rey. Leo fue tan astuta en su tarea como representante de la Iglesia, que el emperador Valentiniano III lo envió en una misión especial para resolver una disputa en Galia entre un par generales que se estaban en desacuerdo. Este era un tiempo de grande disturbios en el norte debido a la amenaza de los bárbaros. Mientras que Leo estaba en su misión de mantener la paz, el Obispo Sixto murió y Leo fue elegido para tomar su lugar. Él sirvió durante los próximos 21 años.Leo describe sus sentimientos sobre asumir su oficio en un sermón:"Señor, yo oí tu voz que me llama, y yo tuve miedo: considere el trabajo que fue impuesto sobre mí y temblaba. Para qué proporción hay entre la carga que se me ha asignado y mi debilidad, esta posición y mi nada? Que es más importante de temer que exaltación sin mérito, el ejercicio de las funciones santísimas encomendadas a uno que está enterrado en el pecado? Oh, has puesto en mí esta pesada carga, sopórtalo conmigo, te suplico que seas mi guía y mi apoyo."Leo y el papado enfrentaron 2 inmensos problemas.Primero: el surgimiento de herejías que amenazaban la integridad de la Iglesia; y → Segundo: la desintegración política del Imperio Romano del Occidente.Leo ofreció 3 tácticas para lidiar con estas dificultades →1) Acciones para proveer a la iglesia doctrina esencial con una clara posición ortodoxa;2) Esfuerzos para unificar el gobierno de la iglesia bajo el papado soberano; y3) Intentos de negociar la paz con los enemigos del Imperio._________________________________________________________________________________________________________En el frente doctrinal, Leo refutó teológicamente las principales herejías de sus tiempos y utilizo el enjuiciamiento penal imperial y el destierro para deshacerse de los impenitentes herejes. El mas alto logro de Leo fue probablemente la formación y aceptación de un dogma o enseñanza Cristológica Ortodoxa.Aunque en la batalla doctrinal el Arrianismo estaba en plena retirada, en el 5º siglo Leo luchó con lo que se llamaba Eutiquianismo. Vamos a entrar en ese tema más en profundidad en un próximo episodio pero por ahora permítanme decir que el Eutiquianismo fue una de las maneras que en el 4º y 5º siglo se intentaba comprender la naturaleza de Jesús. 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Los Obispos Calixto, Esteban, Dámaso, y Inocencio I todos añadieron considerable autoridad a la Sede Romana. Pero fue Leo Magno quien vio que el Obispo de Roma se convirtiera en lo que podríamos llamar el primer verdadero Papa. Fue con Leo que la idea del oficio del Papa se convirtiera en realidad.Mientras que los anteriores Obispos de Roma habían sido ciertamente teológicamente astutos, como corresponde a su oficio, Leo puede ser clasificado como un teólogo de primer nivel, posiblemente el teólogo más grande de los que vinie]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Leo.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>21 El Nuevo Centro</title><link>https://sanctorum.us/21-el-nuevo-centro/</link> <pubDate>Wed, 06 Nov 2019 21:52:18 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211322</guid> <description><![CDATA[<p><img width="201" height="251" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Damasus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>El Titulo de este episodio es – “<strong><em>El Nuevo Centro</em></strong>.”En 3 páginas del 3º Volumen de su monumental obra <strong><em>La Historia de la Iglesia Cristiana</em></strong>, el autor Philip Schaff hace un argumento convincente de por qué era inevitable que el Cristianismo llegaría a salir de las catacumbas Romanas y se uniría al Estado y reinar sobre los corazones y vidas de la gente del Imperio. Y aunque era inevitable, Schaff describe cómo esta misma fusión resultó en la <strong><em>corrupción</em></strong> de la Iglesia. Él escribió, "El <strong><em>Cristianizar</em></strong> al Estado era en gran medida lo que <strong><em>paganizo</em></strong> y <strong><em>secularizo</em></strong> a la Iglesia."Ya hemos visto cómo la Iglesia en Roma surgió para convertirse en la sede del Cristianismo Occidental. Tenemos que tomar un poco más de tiempo aquí en este período de la historia de la iglesia porque es una época decisiva para comprender la eventual la grieta que se produjo entre el Oriente y Occidente y lo que surgió en Europa después de esto, no sólo para la Iglesia, sino también para las naciones que surgieron allí.La idea de que toda la Iglesia debería ser gobernada por el Papa Romano fue un proceso lento y esporádico. El título de "Papa" no fue tan importante para que surgiera le preeminencia del Obispo de Roma como líder de la Iglesia. Era básicamente un término afectuoso utilizado por muchos cristianos para su pastor y fue utilizado en un sentido más formal en Alejandría décadas antes que fuera usado por el Obispo Romano. No fue hasta el 6º siglo que la palabra "Papa" estaba reservada exclusivamente para el Obispo de Roma, mucho después de que él había tomado la primacía como el Sucesor de Pedro.Es importante también hacer una distinción entre el honor que tenia la <strong><em>Iglesia</em></strong> en Roma y la autoridad suprema que su Obispo afirmó posteriormente. Hay abundantes pruebas del respeto que la comunidad Cristiana de Roma tenia en la Iglesia.<ul><li>Roma, después de todo, era la capital del Imperio.</li><li>La iglesia no era la más grande y más rica. A mediados del 3ª siglo, tenia unos 30,000 miembros, atendidos por 150 sacerdotes, y daba apoyo a 1500 viudas y pobres.</li><li>Tenía un largo historial de ser Ortodoxa y generosa.</li></ul> Por estas razones se consideraba como la <strong><em>Iglesia principal</em></strong> del Imperio del Occidente. Aunque no hay ninguna evidencia histórica sólida para apoyarlo, los Cristianos del 2º al 4º siglo creían que Pedro y Pablo habían <strong><em>fundado</em></strong> la iglesia en Roma. Se pensaba que cada Obispo de Roma había pasado su autoridad y su posición a su sucesor para que quien fuera el <strong><em>actual Papa</em></strong>, estaba sentado en la Sede Apostólica de Pedro.Podemos ver por qué esto sería tan importante para la Iglesia, en un tiempo que los Gnósticos eran una amenaza para la fe. <strong><em>Ellos</em></strong> afirmaban poseer conocimientos <strong><em>secretos</em></strong> y tradiciones especiales que habían sido enviados por Jesús a los Apóstoles, y luego a <strong><em>ellos</em></strong>. En contraste a esta <strong><em>ficción</em></strong>, Roma podría actualmente nombrar a sus Obispos y recitar la conexión hasta los Apóstoles originales. Esta lista era memorizada por los jóvenes creyentes como lo son las capitales estatales por los estudiantes de hoy.Mientras la iglesia en Roma siempre tenia el gran respeto de la mayoría de los creyentes, este honor no siempre se extendía a su Obispo. Hay mucha evidencia de los Padres de la Iglesia, como Ireneo y Cipriano que hubo grandes diferencias entre ellos por posiciones adoptadas por el Obispo de Roma. Hasta Constantino, no hay evidencia de que la Iglesia en general tomaba su dirección de Roma o de su Obispo como el pastor principal.Es importante en este momento hablar acerca de los <strong><em>cambios</em></strong> que pasaron en la estructura de la iglesia durante el 3º y 4º siglo. Este cambio se produjo por 2 razones: Los <strong><em>Consejos</em></strong> y los <strong><em>Arzobispos</em></strong>.El primer cambio que se desarrollo para traer una alteración en la forma en que las iglesias se desarrollaban fueron los <strong><em>Concilios</em></strong> de la Iglesia. Con el crecimiento de la iglesia y con mas congregaciones individuales desarrollándose en más lugares, los líderes de la Iglesia reconocieron la necesidad de <strong><em>coordinar</em></strong> sus esfuerzos y enseñanza. La aparición de herejes impulsó a los ancianos y pastores a reunirse para debatir cómo abordar el desafío de las falsas enseñanzas. Estos encuentros fueron en primer lugar informales e irregulares, llamados al azar por los dirigentes provinciales. No fue hasta el 3º siglo que comenzaron a reunirse <strong><em>anualmente</em></strong> en <strong><em>Consejos</em></strong> mas formales para compartir noticias y establecer políticas que se observarían en <strong><em>cada</em></strong> iglesia. Estos consejos provinciales resultaron tan útiles, en el 4º siglo varias provincias comenzaron a enviar a sus Obispos a grandes consejos <strong><em>regionales</em></strong>.Cuando Constantino se convirtió en Emperador y las iglesias enfrentan grandes obstáculos, el llamado fue enviado a <strong><em>todos</em></strong> los Obispos a reunirse. La primera asamblea o Concilio Ecuménico se celebró en el año 314 en Arles, aunque sólo los líderes de la Iglesia Occidental fueron llamados. El primer verdadero Concilio de toda la Iglesia fue celebrado en <strong><em>Nicea </em></strong>no muy lejos de Constantinopla en el año 325 y trato con la amenaza del Arrianismo. Las conclusiones de estos Consejos Generales se convirtió en la norma para todas las iglesias.El segundo desarrollo que ayudó a dar una nueva forma a la Iglesia fue la aparición de los Arzobispos. Durante los consejos provinciales y regionales, todos los obispos debían de ser iguales. Pero, en la práctica, algunos de los antiguos Obispos y los que tenían congregaciones más grandes, más viejas y más respetadas era dadas celebradas un mayor respeto. Además, en el desarrollo de la iglesia muchas veces primero se establecía en los centros urbanos y, después, llegaba a los alrededores en zonas rurales donde surgieron pequeñas iglesias, que por lo general eran dirigidas por pastores enviados por el pastor del centro urbano más cercano. Era natural que estos pastores rurales miraran a la iglesia que los había enviado como su hogar espiritual y el pastor que los envío como su líder espiritual. En otras palabras, los obispos rurales veían a sus obispos urbanos como Arzobispos. Éste al mismo tiempo podía mirar a algún otro Obispo de una aún mayor ciudad cercana como Roma, Alejandría, Antioquía, Constantinopla como su supervisor espiritual. Así, mientras que todos los obispos eran <strong><em>teóricamente</em></strong> iguales, en la <strong><em>práctica</em></strong> estaban relacionados entre sí de una manera jerárquica basada en el tamaño y la importancia de la iglesia y de la ciudad, donde el obispo servía.Usted puede hacia dónde vamos o no? → Con loa concilios de la iglesia a los cuales asistieron los Arzobispos junto con una iglesia que de repente tiene acceso al favor Imperial, con lo que terminamos es la proverbial caja de Pandora de intrigas políticas.El traslado de la capital <strong><em>política</em></strong> del Imperio de Roma a Constantinopla en el año 330 d.C. desplazado el centro de gravedad política 900 millas al Este. Debido a su ubicación y la proximidad al poder político que se estaba volviendo cada vez más importante, <strong><em>de repente</em></strong>, Constantinopla fue agregada a la lista de Centros Cristianos Importantes. Y el <strong><em>Obispo</em></strong> de Constantinopla se convirtió en un jugador muy importante.Cuando Teodosio se convirtió en Emperador en el año 379 d.C. el hizo al Cristianismo la religión oficial del estado, y la política de la Iglesia se trasladó a un nuevo nivel. Cientos de personas fingieron una conversión y entraron en la iglesia meramente para obtener ventajas políticas. Como hemos hablado en un episodio anterior, en Mayo del año 381, el Emperador Teodosio convocó un Consejero general en Constantinopla, pero sólo los Obispos Orientales fueron llamados a asistir. Dámaso, el Obispo de Roma no fue invitado. Teodosio quería cerrar el libro sobre el Arrianismo y por esa razón convocó al Consejo para aprobar y ratificar el Credo de Nicea. Los Obispos Orientales decidieron utilizar al Consejo para levantar su moneda política para también pasar la regla que el Obispo de Constantinopla era segundo al Obispo de Roma en términos de autoridad. Ellos se basaban en la idea que Constantinopla era la "nueva Roma".Dámaso reconoció esta jugada para lo que era, un juego de poder político. Él y los demás Obispos Occidentales respondieron con su propio Consejo celebrado un año más tarde donde abogaron que la importancia de Roma no era debido a su proximidad a la capital, pero por su histórica conexión a Pedro y Pablo. Fue a partir de este Consejo en Roma en el año 382, donde la Iglesia primero afirmó la "Primacía de la Iglesia Romana" sobre la base donde Jesús supuestamente dice que él construiría su Iglesia sobre Pedro.Era evidente por el final del 4º siglo que las iglesia del Oriente y Occidente se dirigían en direcciones distintas.La Iglesia oriental con su centro en Constantinopla se convirtió cada vez más vinculada a la potencia Imperial. En el Oeste las cosas eran radicalmente diferentes. El poder imperial y presencia estaba disminuyendo. La iglesia no solo estaba desatándose de las estructuras políticas, porque mientras esas estructuras se disolvían, la Iglesia se volvía cada vez el centro de autoridad y gobierno en los ojos de la gente común.Después de Dámaso, el Obispo Romano más responsable de la aparición del oficio de Papa fue Leo Magno. Leo fue un noble y político que fue elegido como Obispo de Roma cuando Sextus III murió en el año 440 d.C. Los 21 años de Leo como Papa vio a Roma pasar sus años más tumultuosos. El afirmo practicas ya establecidas para apoyar su primacia sobre toda la Iglesia.Ok. Este es el punto donde les tengo que decir que nos vamos a desviar de nuestro curso habitual y descartar algunas cosas que pueden molestar a nuestros amigos Católicos. Pero este es un período de la historia de la Iglesia que habla específicamente sobre la cuestión de la primacía del papado. Confía en mí, cuando lleguemos mas adelante en la historia de la iglesia, tendremos un montón de cosas difíciles para mirar con respecto a los protestantes.Leo y su enfoque sobre la primacía del Papa y que el era <strong><em>EL</em></strong> sucesor espiritual de Pedro como líder de la iglesia, se basa en gran medida en Mateo 16, donde Jesús le dijo a Pedro que el construiría su Iglesia sobre la roca, parece ir en contra de la enseñanza clara de Jesús sobre la Iglesia en donde no debemos seguir los patrones del mundo del poder y del gobierno. Los lideres están para servir. Como Bruce Shelley señala en su maravilloso libro <strong><em>Historia de la Iglesia en Lenguaje Claro</em></strong>, la primacia de Pedro como líder de la iglesia es difícil sacar de Mateo 16, cuando en sólo unos pocos versículos más adelante Jesús reprende a Pedro, llamándolo "Satanás." Peter negó al Señor en su juicio e incluso después del llenado del Espíritu Santo se registra en Hechos 2, que el apóstol Pablo lo reprende por ser un mal ejemplo.Otra razón para cuestionar la primacía de Pedro y la sucesión apostólica de los Papas es al preguntar, donde en la Biblia comisiona Jesús a Pedro como Obispo de Roma? Aunque ciertamente Pedro fue a Roma, no hay nada que sugiera que él fue el jefe de la iglesia en Roma. Sabemos que fue martirizado y enterrado, pero eso es muy lejano de llevarnos a decir que fue el Obispo Romano.Desde una simple perspectiva histórica, hasta el tiempo de Dámaso y Leo, mientras que el obispo de Roma fue, sin duda, considerado como <strong><em>UN</em></strong> gran líder, no fue considerado como <strong><em>EL</em></strong> líder de la Iglesia entera. La evidencia es muy fuerte que Dámaso al igual que Leo eran lo suficientemente astutos para ver que con la aceptación del Cristianismo al Imperio habría ciertos lugares que tomarían una gran importancia. Esos lugares fueron Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Roma. Roma era la única ciudad en el Oeste, las otras 3 estaban en el Este. Y con el centro político ahora igualmente en el Este, Roma sabía que enfrentaba una amenaza muy real de convertirse en irrelevante, como ya le había pasado a la Iglesia de Jerusalén. Así que los obispos de Roma jugaron su carta especial; ellos eran la única iglesia donde los nombres de Pedro y Pablo tenían <strong><em>alguna</em></strong> conexión histórica.En nuestro próximo episodio, veremos cómo Leo el Grande ayudó a cimentar a Roma como centro de la Fe.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El Titulo de este episodio es – “El Nuevo Centro.”En 3 páginas del 3º Volumen de su monumental obra La Historia de la Iglesia Cristiana, el autor Philip Schaff hace un argumento convincente de por qué era inevitable que el Cristianismo llegaría a sal]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="201" height="251" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Damasus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>El Titulo de este episodio es – “<strong><em>El Nuevo Centro</em></strong>.”En 3 páginas del 3º Volumen de su monumental obra <strong><em>La Historia de la Iglesia Cristiana</em></strong>, el autor Philip Schaff hace un argumento convincente de por qué era inevitable que el Cristianismo llegaría a salir de las catacumbas Romanas y se uniría al Estado y reinar sobre los corazones y vidas de la gente del Imperio. Y aunque era inevitable, Schaff describe cómo esta misma fusión resultó en la <strong><em>corrupción</em></strong> de la Iglesia. Él escribió, "El <strong><em>Cristianizar</em></strong> al Estado era en gran medida lo que <strong><em>paganizo</em></strong> y <strong><em>secularizo</em></strong> a la Iglesia."Ya hemos visto cómo la Iglesia en Roma surgió para convertirse en la sede del Cristianismo Occidental. Tenemos que tomar un poco más de tiempo aquí en este período de la historia de la iglesia porque es una época decisiva para comprender la eventual la grieta que se produjo entre el Oriente y Occidente y lo que surgió en Europa después de esto, no sólo para la Iglesia, sino también para las naciones que surgieron allí.La idea de que toda la Iglesia debería ser gobernada por el Papa Romano fue un proceso lento y esporádico. El título de "Papa" no fue tan importante para que surgiera le preeminencia del Obispo de Roma como líder de la Iglesia. Era básicamente un término afectuoso utilizado por muchos cristianos para su pastor y fue utilizado en un sentido más formal en Alejandría décadas antes que fuera usado por el Obispo Romano. No fue hasta el 6º siglo que la palabra "Papa" estaba reservada exclusivamente para el Obispo de Roma, mucho después de que él había tomado la primacía como el Sucesor de Pedro.Es importante también hacer una distinción entre el honor que tenia la <strong><em>Iglesia</em></strong> en Roma y la autoridad suprema que su Obispo afirmó posteriormente. Hay abundantes pruebas del respeto que la comunidad Cristiana de Roma tenia en la Iglesia.<ul><li>Roma, después de todo, era la capital del Imperio.</li><li>La iglesia no era la más grande y más rica. A mediados del 3ª siglo, tenia unos 30,000 miembros, atendidos por 150 sacerdotes, y daba apoyo a 1500 viudas y pobres.</li><li>Tenía un largo historial de ser Ortodoxa y generosa.</li></ul> Por estas razones se consideraba como la <strong><em>Iglesia principal</em></strong> del Imperio del Occidente. Aunque no hay ninguna evidencia histórica sólida para apoyarlo, los Cristianos del 2º al 4º siglo creían que Pedro y Pablo habían <strong><em>fundado</em></strong> la iglesia en Roma. Se pensaba que cada Obispo de Roma había pasado su autoridad y su posición a su sucesor para que quien fuera el <strong><em>actual Papa</em></strong>, estaba sentado en la Sede Apostólica de Pedro.Podemos ver por qué esto sería tan importante para la Iglesia, en un tiempo que los Gnósticos eran una amenaza para la fe. <strong><em>Ellos</em></strong> afirmaban poseer conocimientos <strong><em>secretos</em></strong> y tradiciones especiales que habían sido enviados por Jesús a los Apóstoles, y luego a <strong><em>ellos</em></strong>. En contraste a esta <strong><em>ficción</em></strong>, Roma podría actualmente nombrar a sus Obispos y recitar la conexión hasta los Apóstoles originales. Esta lista era memorizada por los jóvenes creyentes como lo son las capitales estatales por los estudiantes de hoy.Mientras la iglesia en Roma siempre tenia el gran respeto de la mayoría de los creyentes, este honor no siempre se extendía a su Obispo. Hay mucha evidencia de los Padres de la Iglesia, como Ireneo y Cipriano que hubo grandes diferencias entre ellos por posiciones adoptadas por el Obispo de Roma. Hasta Constantino, no hay evidencia de que la Iglesia en general tomaba su dirección de Roma o de su Obispo como el pastor principal.Es importante en este momento hablar acerca de los <strong><em>cambios</em></strong> que pasaron en la estructura de la iglesia durante el 3º y 4º siglo. Este cambio se produjo por 2 razones: Los <strong><em>Consejos</em></strong> y los <strong><em>Arzobispos</em></strong>.El primer cambio que se desarrollo para traer una alteración en la forma en que las iglesias se desarrollaban fueron los <strong><em>Concilios</em></strong> de la Iglesia. Con el crecimiento de la iglesia y con mas congregaciones individuales desarrollándose en más lugares, los líderes de la Iglesia reconocieron la necesidad de <strong><em>coordinar</em></strong> sus esfuerzos y enseñanza. La aparición de herejes impulsó a los ancianos y pastores a reunirse para debatir cómo abordar el desafío de las falsas enseñanzas. Estos encuentros fueron en primer lugar informales e irregulares, llamados al azar por los dirigentes provinciales. No fue hasta el 3º siglo que comenzaron a reunirse <strong><em>anualmente</em></strong> en <strong><em>Consejos</em></strong> mas formales para compartir noticias y establecer políticas que se observarían en <strong><em>cada</em></strong> iglesia. Estos consejos provinciales resultaron tan útiles, en el 4º siglo varias provincias comenzaron a enviar a sus Obispos a grandes consejos <strong><em>regionales</em></strong>.Cuando Constantino se convirtió en Emperador y las iglesias enfrentan grandes obstáculos, el llamado fue enviado a <strong><em>todos</em></strong> los Obispos a reunirse. La primera asamblea o Concilio Ecuménico se celebró en el año 314 en Arles, aunque sólo los líderes de la Iglesia Occidental fueron llamados. El primer verdadero Concilio de toda la Iglesia fue celebrado en <strong><em>Nicea </em></strong>no muy lejos de Constantinopla en el año 325 y trato con la amenaza del Arrianismo. Las conclusiones de estos Consejos Generales se convirtió en la norma para todas las iglesias.El segundo desarrollo que ayudó a dar una nueva forma a la Iglesia fue la aparición de los Arzobispos. Durante los consejos provinciales y regionales, todos los obispos debían de ser iguales. Pero, en la práctica, algunos de los antiguos Obispos y los que tenían congregaciones más grandes, más viejas y más respetadas era dadas celebradas un mayor respeto. Además, en el desarrollo de la iglesia muchas veces primero se establecía en los centros urbanos y, después, llegaba a los alrededores en zonas rurales donde surgieron pequeñas iglesias, que por lo general eran dirigidas por pastores enviados por el pastor del centro urbano más cercano. Era natural que estos pastores rurales miraran a la iglesia que los había enviado como su hogar espiritual y el pastor que los envío como su líder espiritual. En otras palabras, los obispos rurales veían a sus obispos urbanos como Arzobispos. Éste al mismo tiempo podía mirar a algún otro Obispo de una aún mayor ciudad cercana como Roma, Alejandría, Antioquía, Constantinopla como su supervisor espiritual. Así, mientras que todos los obispos eran <strong><em>teóricamente</em></strong> iguales, en la <strong><em>práctica</em></strong> estaban relacionados entre sí de una manera jerárquica basada en el tamaño y la importancia de la iglesia y de la ciudad, donde el obispo servía.Usted puede hacia dónde vamos o no? → Con loa concilios de la iglesia a los cuales asistieron los Arzobispos junto con una iglesia que de repente tiene acceso al favor Imperial, con lo que terminamos es la proverbial caja de Pandora de intrigas políticas.El traslado de la capital <strong><em>política</em></strong> del Imperio de Roma a Constantinopla en el año 330 d.C. desplazado el centro de gravedad política 900 millas al Este. Debido a su ubicación y la proximidad al poder político que se estaba volviendo cada vez más importante, <strong><em>de repente</em></strong>, Constantinopla fue agregada a la lista de Centros Cristianos Importantes. Y el <strong><em>Obispo</em></strong> de Constantinopla se convirtió en un jugador muy importante.Cuando Teodosio se convirtió en Emperador en el año 379 d.C. el hizo al Cristianismo la religión oficial del estado, y la política de la Iglesia se trasladó a un nuevo nivel. Cientos de personas fingieron una conversión y entraron en la iglesia meramente para obtener ventajas políticas. Como hemos hablado en un episodio anterior, en Mayo del año 381, el Emperador Teodosio convocó un Consejero general en Constantinopla, pero sólo los Obispos Orientales fueron llamados a asistir. Dámaso, el Obispo de Roma no fue invitado. Teodosio quería cerrar el libro sobre el Arrianismo y por esa razón convocó al Consejo para aprobar y ratificar el Credo de Nicea. Los Obispos Orientales decidieron utilizar al Consejo para levantar su moneda política para también pasar la regla que el Obispo de Constantinopla era segundo al Obispo de Roma en términos de autoridad. Ellos se basaban en la idea que Constantinopla era la "nueva Roma".Dámaso reconoció esta jugada para lo que era, un juego de poder político. Él y los demás Obispos Occidentales respondieron con su propio Consejo celebrado un año más tarde donde abogaron que la importancia de Roma no era debido a su proximidad a la capital, pero por su histórica conexión a Pedro y Pablo. Fue a partir de este Consejo en Roma en el año 382, donde la Iglesia primero afirmó la "Primacía de la Iglesia Romana" sobre la base donde Jesús supuestamente dice que él construiría su Iglesia sobre Pedro.Era evidente por el final del 4º siglo que las iglesia del Oriente y Occidente se dirigían en direcciones distintas.La Iglesia oriental con su centro en Constantinopla se convirtió cada vez más vinculada a la potencia Imperial. En el Oeste las cosas eran radicalmente diferentes. El poder imperial y presencia estaba disminuyendo. La iglesia no solo estaba desatándose de las estructuras políticas, porque mientras esas estructuras se disolvían, la Iglesia se volvía cada vez el centro de autoridad y gobierno en los ojos de la gente común.Después de Dámaso, el Obispo Romano más responsable de la aparición del oficio de Papa fue Leo Magno. Leo fue un noble y político que fue elegido como Obispo de Roma cuando Sextus III murió en el año 440 d.C. Los 21 años de Leo como Papa vio a Roma pasar sus años más tumultuosos. El afirmo practicas ya establecidas para apoyar su primacia sobre toda la Iglesia.Ok. Este es el punto donde les tengo que decir que nos vamos a desviar de nuestro curso habitual y descartar algunas cosas que pueden molestar a nuestros amigos Católicos. Pero este es un período de la historia de la Iglesia que habla específicamente sobre la cuestión de la primacía del papado. Confía en mí, cuando lleguemos mas adelante en la historia de la iglesia, tendremos un montón de cosas difíciles para mirar con respecto a los protestantes.Leo y su enfoque sobre la primacía del Papa y que el era <strong><em>EL</em></strong> sucesor espiritual de Pedro como líder de la iglesia, se basa en gran medida en Mateo 16, donde Jesús le dijo a Pedro que el construiría su Iglesia sobre la roca, parece ir en contra de la enseñanza clara de Jesús sobre la Iglesia en donde no debemos seguir los patrones del mundo del poder y del gobierno. Los lideres están para servir. Como Bruce Shelley señala en su maravilloso libro <strong><em>Historia de la Iglesia en Lenguaje Claro</em></strong>, la primacia de Pedro como líder de la iglesia es difícil sacar de Mateo 16, cuando en sólo unos pocos versículos más adelante Jesús reprende a Pedro, llamándolo "Satanás." Peter negó al Señor en su juicio e incluso después del llenado del Espíritu Santo se registra en Hechos 2, que el apóstol Pablo lo reprende por ser un mal ejemplo.Otra razón para cuestionar la primacía de Pedro y la sucesión apostólica de los Papas es al preguntar, donde en la Biblia comisiona Jesús a Pedro como Obispo de Roma? Aunque ciertamente Pedro fue a Roma, no hay nada que sugiera que él fue el jefe de la iglesia en Roma. Sabemos que fue martirizado y enterrado, pero eso es muy lejano de llevarnos a decir que fue el Obispo Romano.Desde una simple perspectiva histórica, hasta el tiempo de Dámaso y Leo, mientras que el obispo de Roma fue, sin duda, considerado como <strong><em>UN</em></strong> gran líder, no fue considerado como <strong><em>EL</em></strong> líder de la Iglesia entera. La evidencia es muy fuerte que Dámaso al igual que Leo eran lo suficientemente astutos para ver que con la aceptación del Cristianismo al Imperio habría ciertos lugares que tomarían una gran importancia. Esos lugares fueron Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Roma. Roma era la única ciudad en el Oeste, las otras 3 estaban en el Este. Y con el centro político ahora igualmente en el Este, Roma sabía que enfrentaba una amenaza muy real de convertirse en irrelevante, como ya le había pasado a la Iglesia de Jerusalén. Así que los obispos de Roma jugaron su carta especial; ellos eran la única iglesia donde los nombres de Pedro y Pablo tenían <strong><em>alguna</em></strong> conexión histórica.En nuestro próximo episodio, veremos cómo Leo el Grande ayudó a cimentar a Roma como centro de la Fe.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/21%20El%20Nuevo%20Centro.mp3" length="6873706" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El Titulo de este episodio es – “El Nuevo Centro.”En 3 páginas del 3º Volumen de su monumental obra La Historia de la Iglesia Cristiana, el autor Philip Schaff hace un argumento convincente de por qué era inevitable que el Cristianismo llegaría a salir de las catacumbas Romanas y se uniría al Estado y reinar sobre los corazones y vidas de la gente del Imperio. Y aunque era inevitable, Schaff describe cómo esta misma fusión resultó en la corrupción de la Iglesia. Él escribió, "El Cristianizar al Estado era en gran medida lo que paganizo y secularizo a la Iglesia."Ya hemos visto cómo la Iglesia en Roma surgió para convertirse en la sede del Cristianismo Occidental. Tenemos que tomar un poco más de tiempo aquí en este período de la historia de la iglesia porque es una época decisiva para comprender la eventual la grieta que se produjo entre el Oriente y Occidente y lo que surgió en Europa después de esto, no sólo para la Iglesia, sino también para las naciones que surgieron allí.La idea de que toda la Iglesia debería ser gobernada por el Papa Romano fue un proceso lento y esporádico. El título de "Papa" no fue tan importante para que surgiera le preeminencia del Obispo de Roma como líder de la Iglesia. Era básicamente un término afectuoso utilizado por muchos cristianos para su pastor y fue utilizado en un sentido más formal en Alejandría décadas antes que fuera usado por el Obispo Romano. No fue hasta el 6º siglo que la palabra "Papa" estaba reservada exclusivamente para el Obispo de Roma, mucho después de que él había tomado la primacía como el Sucesor de Pedro.Es importante también hacer una distinción entre el honor que tenia la Iglesia en Roma y la autoridad suprema que su Obispo afirmó posteriormente. Hay abundantes pruebas del respeto que la comunidad Cristiana de Roma tenia en la Iglesia.Roma, después de todo, era la capital del Imperio.
La iglesia no era la más grande y más rica. A mediados del 3ª siglo, tenia unos 30,000 miembros, atendidos por 150 sacerdotes, y daba apoyo a 1500 viudas y pobres.
Tenía un largo historial de ser Ortodoxa y generosa.Por estas razones se consideraba como la Iglesia principal del Imperio del Occidente. Aunque no hay ninguna evidencia histórica sólida para apoyarlo, los Cristianos del 2º al 4º siglo creían que Pedro y Pablo habían fundado la iglesia en Roma. Se pensaba que cada Obispo de Roma había pasado su autoridad y su posición a su sucesor para que quien fuera el actual Papa, estaba sentado en la Sede Apostólica de Pedro.Podemos ver por qué esto sería tan importante para la Iglesia, en un tiempo que los Gnósticos eran una amenaza para la fe. Ellos afirmaban poseer conocimientos secretos y tradiciones especiales que habían sido enviados por Jesús a los Apóstoles, y luego a ellos. En contraste a esta ficción, Roma podría actualmente nombrar a sus Obispos y recitar la conexión hasta los Apóstoles originales. Esta lista era memorizada por los jóvenes creyentes como lo son las capitales estatales por los estudiantes de hoy.Mientras la iglesia en Roma siempre tenia el gran respeto de la mayoría de los creyentes, este honor no siempre se extendía a su Obispo. Hay mucha evidencia de los Padres de la Iglesia, como Ireneo y Cipriano que hubo grandes diferencias entre ellos por posiciones adoptadas por el Obispo de Roma. Hasta Constantino, no hay evidencia de que la Iglesia en general tomaba su dirección de Roma o de su Obispo como el pastor principal.Es importante en este momento hablar acerca de los cambios que pasaron en la estructura de la iglesia durante el 3º y 4º siglo. Este cambio se produjo por 2 razones: Los Consejos y los Arzobispos.El primer cambio que se desarrollo para traer una alteración en la forma en que las iglesias se desarrollaban fueron los Concilios de la Iglesia. Con el crecimiento de la iglesia y con mas congregaciones individuales desarrollándose en más lugares, los líderes de la Iglesia reconocieron la necesidad de coordin]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Damasus.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Damasus.jpg</ssp:url> <ssp:title>21 El Nuevo Centro</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El Titulo de este episodio es – “El Nuevo Centro.”En 3 páginas del 3º Volumen de su monumental obra La Historia de la Iglesia Cristiana, el autor Philip Schaff hace un argumento convincente de por qué era inevitable que el Cristianismo llegaría a salir de las catacumbas Romanas y se uniría al Estado y reinar sobre los corazones y vidas de la gente del Imperio. Y aunque era inevitable, Schaff describe cómo esta misma fusión resultó en la corrupción de la Iglesia. Él escribió, "El Cristianizar al Estado era en gran medida lo que paganizo y secularizo a la Iglesia."Ya hemos visto cómo la Iglesia en Roma surgió para convertirse en la sede del Cristianismo Occidental. Tenemos que tomar un poco más de tiempo aquí en este período de la historia de la iglesia porque es una época decisiva para comprender la eventual la grieta que se produjo entre el Oriente y Occidente y lo que surgió en Europa después de esto, no sólo para la Iglesia, sino también para las naciones que surgieron allí.]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Damasus.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>20 Lengua de Oro</title><link>https://sanctorum.us/20-lengua-de-oro/</link> <pubDate>Wed, 06 Nov 2019 21:50:45 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211320</guid> <description><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>El titulo de este episodio es “<strong><em>Lengua de Oro</em></strong>”Su predicación era tan buena, que lo llamaron Boca de Oro.Juan Crisóstomo fue criado por una madre viuda en la ciudad de Antioquía. Durante la segunda mitad del 4º siglo, Antioquía era una ciudad muy importante del Imperio Romano Oriental y un centro importante del pensamiento cristiano y la vida. Procedente de una familia acomodada, la joven madre de Juan decidió quedarse viuda y dedicarse a la educación de su hijo. Ella contrató a un tutor llamado Libanius, amigo íntimo del Emperador Juliano el Apóstata. Libanius inculcó en Juan un amor de los clásicos Griegos y una pasión por la retórica que sentó las bases para su vida adulta.Empezó su carrera como abogado, pero cuando escuchó el Evangelio, se convirtió en un creyente y fue bautizado en el año 368. Su celo lo llevó a seguir lo que en ese tiempo se consideraba el ejemplo mas cercano de lo que significa seguir a Jesús, se convirtió en un <strong><em>monje</em></strong>. Pero la privación de la vida ascética arruinó su salud. En 380, salió de su cueva para reincorporarse a la vida en su ciudad natal de Antioquía. Seis años más tarde, el Obispo Juan lo ordeno sacerdote y comenzó una notable carrera de predicador.Durante este tiempo, él escribió <em>Sobre el Sacerdocio</em>, una justificación de su demora en entrar al sacerdocio, que también era una mirada madura a los peligros y posibilidades del ministerio. Él escribió, "no sé si alguien ha conseguido el no disfrutar de ser alabado. Y si él lo disfruta, naturalmente quiere recibirlo. Y si quiere recibirlo, él no puede dejar de ser angustiado y desesperado por perder esa alabanza."Fue en Antioquía que la predicación de Juan Crisóstomo se comenzó a notar, sobre todo después de lo que ha sido llamado <em>"El Asunto de las Estatuas.”</em>En la primavera del año 388, una rebelión estalló en Antioquía sobre el anuncio de un aumento de impuestos. A modo de protesta, las estatuas del Emperador y su familia fueron profanadas. Funcionarios Imperiales respondieron castigando a los líderes de la ciudad, donde fueron tan lejos como matar a algunos. El Arzobispo Flavio fue apresuradamente unos 800 kilómetros a la capital en Constantinopla, para rogar al Emperador por clemencia.En ausencia del Arzobispo, Juan predicó a la atemorizada ciudad: "Deben mejorarse vosotros ahora verdaderamente, no como cuando durante uno de los numerosos terremotos o en el hambre o la sequía o en visitas similares que abandonaron su pecando durante 3 ó 4 días y luego comenzaron la vida antigua otra vez." Cuando Flavio regresó 8 semanas después con la buena noticia de la gracia del Emperador, la reputación de Juan había aumentado de gran manera.A partir de entonces, él estaba en demanda como predicador. Predicó a través de muchos libros de la Biblia, aunque tenía sus favoritos. "Me gustan todos los santos", dijo, "pero Pablo mas que todos - ese vaso de elección, es la trompeta del cielo." En sus sermones, denunció el aborto, la prostitución, la gula, el teatro y el juramento. Sobre el amor de las carreras de caballos, se quejó, "Mis sermones son aplaudidos meramente de costumbre, entonces todo el mundo corre a las carreras de nuevo y da mucho más aplausos para los jinetes, mostrando efectivamente una pasión desenfrenada por ellos! Allí pusieron toda su enfoque con gran atención, y decían con una rivalidad mutua, "Este caballo no funcionó bien, este tropezó', y uno le gusta este jinete y otro a ese otro. Nadie piensa más de mis sermones, ni del santo misterio y asombroso que se realizan allí".Con su gran cabeza calva, sus ojos profundamente arraigados, y las mejillas hundidas, les recordaba a la gente de Eliseo el profeta. A pesar que sus sermones, duraban entre 30 minutos y 2 horas, siempre fueron bien atendidos, pero a veces se volvía desalentado: "Mi trabajo es como el de un hombre que intenta limpiar un trozo de tierra en el que un arroyo fangoso fluye constantemente."La predicación y la enseñanza ha sido siempre el centro de la labor de un sacerdote, pero bajo Juan, cobró un nuevo significado. Sus mensajes fueron marcadamente diferentes de la mezcla alegórica común en ese momento. Los sermones de Juan eran al punto, literales, con interpretaciones y aplicaciones de las Escrituras. Más de 600 de sus mensajes han llegado hasta nosotros, de modo que podemos sentir la fuerza de su elocuencia, que le termino dando el apodo de "Crisóstomo o boca de oro." Aunque él era bajo de estatura, la calidad de su voz era notable. Él podía ser escuchado claramente por grandes multitudes.A principios del año 398, Juan fue capturado por soldados y trasladado a la capital, donde fue consagrada por fuerza como <strong><em>Obispo</em></strong> de Constantinopla. Su secuestro fue organizado por un funcionario del gobierno, quien quería adornar a la iglesia de la capital con el mejor orador del Cristianismo. En lugar de rebelarse contra la injusticia, Juan lo aceptó como la providencia de Dios.Pero en lugar de suavizar sus palabras para su nueva y más prestigiosa audiencia, muchos de ellos de la casa Imperial y la corte, Juan siguió los mismos temas que había predicado en Antioquía. Él criticó los abusos de poder y riqueza. Su propio estilo de vida se convirtió en un escándalo porque se <strong><em>negó</em></strong> seguir la decadencia que los ricos e influyentes y los regales que ellos le daban. En lugar él vivió una vida ascética, y utilizó su considerable presupuesto familiar para el cuidado de los pobres, y construir hospitales.Él continuó predicando contra los grandes pecados públicos. En un sermón en contra del teatro, él dijo, "mucho después de que el teatro este cerrado y todo el mundo se halla ido a sus casas, esas imágenes (y aquí él hablaba de la desnudez de los actores y actrices] aún flotan ante su alma, sus palabras, su conducta, sus miradas, sus paseos, sus posiciones, su excitación, sus extremidades sin castidad.… y allí dentro de ti el pecado enciende el horno Babilónico en el que la paz de su hogar, la pureza de su corazón, la felicidad de su matrimonio será quemado!".Ayudando a Juan a enfrentar este desafío público en contra del exceso Imperial hubo una popular y rica mujer llamada Olympias. Olympias quedó viuda después de sólo 2 años de matrimonio a uno de los hombres más ricos del Imperio. Ella igual procedía de una familia acomodada y con sólo 25 años de edad, era una de las personas más ricas del mundo. Pensando que una mujer no sabía cómo manejar todo ese dinero y el poder que traia, y que seguramente acabaría siendo utilizada por sus enemigos en contra de él, el <strong><em>Emperador Arcadio</em></strong> le ordenó casarse con su primo. Ella se rehusó! Ella decidió utilizar su riqueza para ayudar a los pobres y necesitados de Constantinopla. Ella fundó un convento que albergaba a 200 mujeres dedicadas al cuidado de los enfermos y de los pobres. Ella comenzó un orfanato y hospital.Olympias y John iniciaron una profunda amistad <strong><em>que no era</em></strong> romántica y se animaban mutuamente al tomar juntos una solitaria y peligrosa postura oponiéndose al abuso imperial de poder. La resistencia de Juan a los excesos de la <strong><em>Emperatriz Eudoxia</em></strong> la perturbaron tanto que convenció a su marido de desterrar a Juan en el año 403 d.C. Grandes disturbios por parte de la gente causo su inmediato regreso. Lo que provocaba a Juan era la pretensión de Eudoxia de ser una cristiana y, sin embargo, la insistencia que tenia en hacer cosas indignas de un seguidor de Cristo. Como Emperatriz, ella fijaba el estándar o ejemplo para el resto de la corte real a seguir. Cuando ella puso una estatua de plata de ella cerca de la iglesia, Juan hizo muy clara su resistencia. Esto la impulsó a exigir, una vez más, su exilio. Cuando salió la noticia, hubo manifestantes que quemaron varios edificios. Los enemigos de Juan culparon a Olympias de organizar el disturbio y ella también fue enviada al exilio.Algunos historiadores asignan a Juan una terrible falta de tacto en el trato con los ricos y poderosos de Constantinopla; especialmente con el Emperador y su esposa. Podríamos llamarlo una falta de tacto, o simplemente un valor inquebrantable de decir la verdad al poder; a los dirigentes que afirman ser seguidores de Cristo pero cuyo estilo de vida mostraba poca evidencia de ello.Juan Crisóstomo era un hombre en una encrucijada. Él estaba especialmente dotado como predicador y profesor muy estimado por la gente común. Era Obispo de la ciudad más políticamente influyente del Imperio Romano, por lo que su potencial para influir sobre el área política era inmenso. Fue un gran líder de la iglesia, en el momento de la historia cuando la Iglesia y el Estado estaban unidos y muchos de los líderes de la iglesia estaban empezando a flexionar sus músculos políticos. Pero al hacerlo, ellos estaban perdiendo su autoridad espiritual. Ellos no sólo tomaron el acceso al área civil, se vistieron de todos los exesos del poder mundano en su vestimenta, dieta, y domicilio.John fuertemente resistió esa corrupción mundana del clero. Él comprendia que la Iglesia tenia el deber de presentarse como un testimonio profético PARA el mundo, PARA el ámbito civil, PERO no convertirse en su <strong><em>socio</em></strong>. Mientras que la gente común lo amaba, sus compañeros del clero y los ricos de Constantinopla se sintieron ofendidos por él.________________________________________________________________________________________________________En un episodio anterior observamos cómo la iglesia primitiva se desarrolló alrededor de 4 centros; Jerusalén, Antioquía, Cartago y Roma. Para el 4º siglo, Jerusalén y Cartago habían perdido importancia, pero <strong><em>Alejandría y Constantinopla</em></strong> tomaron su lugar. Junto con esto se desarrolló una larga rivalidad entre <strong><em>Antioquía y Alejandría</em></strong> que duró unos pocos siglos. Hay numerosas razones por esto, pero la mayoría tenia que ver con el prestigio de su posición; es decir, cual de las dos iglesias podía jactarse de tener los lideres más amados y influyentes.<strong><em>Antioquía</em></strong> era la iglesia de Bernabé y Pablo. Había sido instrumental en el crecimiento inicial de la Iglesia al enviar misioneros al Norte, Oeste y Este. Muchas de las Iglesias de Oriente debían su existencia a Antioquía por su fidelidad en la plantación de nuevas obras. Pero <strong><em>Alejandría</em></strong> había sido el centro de enseñanza clásica durante generaciones. Quien no había oído hablar de la famosa Biblioteca de Alejandría? Sus escuelas eran de renombre mundial. La iglesia tenia luminares como Clemente, Atanasio, Orígenes y todos provenían de Alejandría.Al centro de la rivalidad entre las dos iglesias fueron sus métodos diferentes de interpretar las Escrituras. Nos acordamos de Orígenes que había desarrollado un método altamente alegóricas de estudiar y enseñar la Biblia. La iglesia de Alejandría adoptó esta metodología y la había seguido por generaciones. Antioquía, por otro lado, se enfocaba en leer y entender la Biblia literalmente. La rivalidad entre Alejandría y Antioquía se volvió tan amarga que hubo tiempos que llego hasta el derramamiento de sangre, como veremos más adelante.Por ahora, sólo es importante saber que el Arzobispo de Alejandría, Teófilo, estaba celoso del llamado de Juan de Antioquía a ser el Obispo de la Capital. Cuando escuchó que Juan estaba haciendo un montón de enemigos entre los ricos y poderosos, se propuso a llamar a un consejo de la iglesia en una ciudad cercana, y empezó a inventar acusaciones de herejía para que Juan fuera exiliado. Juan fue enviado al exilio por la emperatriz Eudoxia y el Emperador Arcadio.Mientras Juan era transportado a través de las llanuras de Asia Menor en el calor del verano, su salud comenzó a fallar. A la orilla oriental del Mar Negro, a los bordes del Imperio, su cuerpo ya no pudo mas y murió.34 años más tarde, después de que todos los enemigos de Juan habían muerto, sus reliquias fueron traídas en triunfo a la capital. El emperador Teodosio II, hijo de Arcadio y Eudoxia, públicamente pidió perdón por los pecados de sus padres.John fue posteriormente dado el título de "Doctor de la Iglesia", por el valor de sus escritos. Junto con san <strong><em>Basilio el Grande</em></strong>,  Gregorio Nacianceno y Atanasio, él es considerado uno de los más grandes de los primeros Padres de la Iglesia Oriental.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El titulo de este episodio es “Lengua de Oro”Su predicación era tan buena, que lo llamaron Boca de Oro.Juan Crisóstomo fue criado por una madre viuda en la ciudad de Antioquía. Durante la segunda mitad del 4º siglo, Antioquía era una ciudad muy i]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>El titulo de este episodio es “<strong><em>Lengua de Oro</em></strong>”Su predicación era tan buena, que lo llamaron Boca de Oro.Juan Crisóstomo fue criado por una madre viuda en la ciudad de Antioquía. Durante la segunda mitad del 4º siglo, Antioquía era una ciudad muy importante del Imperio Romano Oriental y un centro importante del pensamiento cristiano y la vida. Procedente de una familia acomodada, la joven madre de Juan decidió quedarse viuda y dedicarse a la educación de su hijo. Ella contrató a un tutor llamado Libanius, amigo íntimo del Emperador Juliano el Apóstata. Libanius inculcó en Juan un amor de los clásicos Griegos y una pasión por la retórica que sentó las bases para su vida adulta.Empezó su carrera como abogado, pero cuando escuchó el Evangelio, se convirtió en un creyente y fue bautizado en el año 368. Su celo lo llevó a seguir lo que en ese tiempo se consideraba el ejemplo mas cercano de lo que significa seguir a Jesús, se convirtió en un <strong><em>monje</em></strong>. Pero la privación de la vida ascética arruinó su salud. En 380, salió de su cueva para reincorporarse a la vida en su ciudad natal de Antioquía. Seis años más tarde, el Obispo Juan lo ordeno sacerdote y comenzó una notable carrera de predicador.Durante este tiempo, él escribió <em>Sobre el Sacerdocio</em>, una justificación de su demora en entrar al sacerdocio, que también era una mirada madura a los peligros y posibilidades del ministerio. Él escribió, "no sé si alguien ha conseguido el no disfrutar de ser alabado. Y si él lo disfruta, naturalmente quiere recibirlo. Y si quiere recibirlo, él no puede dejar de ser angustiado y desesperado por perder esa alabanza."Fue en Antioquía que la predicación de Juan Crisóstomo se comenzó a notar, sobre todo después de lo que ha sido llamado <em>"El Asunto de las Estatuas.”</em>En la primavera del año 388, una rebelión estalló en Antioquía sobre el anuncio de un aumento de impuestos. A modo de protesta, las estatuas del Emperador y su familia fueron profanadas. Funcionarios Imperiales respondieron castigando a los líderes de la ciudad, donde fueron tan lejos como matar a algunos. El Arzobispo Flavio fue apresuradamente unos 800 kilómetros a la capital en Constantinopla, para rogar al Emperador por clemencia.En ausencia del Arzobispo, Juan predicó a la atemorizada ciudad: "Deben mejorarse vosotros ahora verdaderamente, no como cuando durante uno de los numerosos terremotos o en el hambre o la sequía o en visitas similares que abandonaron su pecando durante 3 ó 4 días y luego comenzaron la vida antigua otra vez." Cuando Flavio regresó 8 semanas después con la buena noticia de la gracia del Emperador, la reputación de Juan había aumentado de gran manera.A partir de entonces, él estaba en demanda como predicador. Predicó a través de muchos libros de la Biblia, aunque tenía sus favoritos. "Me gustan todos los santos", dijo, "pero Pablo mas que todos - ese vaso de elección, es la trompeta del cielo." En sus sermones, denunció el aborto, la prostitución, la gula, el teatro y el juramento. Sobre el amor de las carreras de caballos, se quejó, "Mis sermones son aplaudidos meramente de costumbre, entonces todo el mundo corre a las carreras de nuevo y da mucho más aplausos para los jinetes, mostrando efectivamente una pasión desenfrenada por ellos! Allí pusieron toda su enfoque con gran atención, y decían con una rivalidad mutua, "Este caballo no funcionó bien, este tropezó', y uno le gusta este jinete y otro a ese otro. Nadie piensa más de mis sermones, ni del santo misterio y asombroso que se realizan allí".Con su gran cabeza calva, sus ojos profundamente arraigados, y las mejillas hundidas, les recordaba a la gente de Eliseo el profeta. A pesar que sus sermones, duraban entre 30 minutos y 2 horas, siempre fueron bien atendidos, pero a veces se volvía desalentado: "Mi trabajo es como el de un hombre que intenta limpiar un trozo de tierra en el que un arroyo fangoso fluye constantemente."La predicación y la enseñanza ha sido siempre el centro de la labor de un sacerdote, pero bajo Juan, cobró un nuevo significado. Sus mensajes fueron marcadamente diferentes de la mezcla alegórica común en ese momento. Los sermones de Juan eran al punto, literales, con interpretaciones y aplicaciones de las Escrituras. Más de 600 de sus mensajes han llegado hasta nosotros, de modo que podemos sentir la fuerza de su elocuencia, que le termino dando el apodo de "Crisóstomo o boca de oro." Aunque él era bajo de estatura, la calidad de su voz era notable. Él podía ser escuchado claramente por grandes multitudes.A principios del año 398, Juan fue capturado por soldados y trasladado a la capital, donde fue consagrada por fuerza como <strong><em>Obispo</em></strong> de Constantinopla. Su secuestro fue organizado por un funcionario del gobierno, quien quería adornar a la iglesia de la capital con el mejor orador del Cristianismo. En lugar de rebelarse contra la injusticia, Juan lo aceptó como la providencia de Dios.Pero en lugar de suavizar sus palabras para su nueva y más prestigiosa audiencia, muchos de ellos de la casa Imperial y la corte, Juan siguió los mismos temas que había predicado en Antioquía. Él criticó los abusos de poder y riqueza. Su propio estilo de vida se convirtió en un escándalo porque se <strong><em>negó</em></strong> seguir la decadencia que los ricos e influyentes y los regales que ellos le daban. En lugar él vivió una vida ascética, y utilizó su considerable presupuesto familiar para el cuidado de los pobres, y construir hospitales.Él continuó predicando contra los grandes pecados públicos. En un sermón en contra del teatro, él dijo, "mucho después de que el teatro este cerrado y todo el mundo se halla ido a sus casas, esas imágenes (y aquí él hablaba de la desnudez de los actores y actrices] aún flotan ante su alma, sus palabras, su conducta, sus miradas, sus paseos, sus posiciones, su excitación, sus extremidades sin castidad.… y allí dentro de ti el pecado enciende el horno Babilónico en el que la paz de su hogar, la pureza de su corazón, la felicidad de su matrimonio será quemado!".Ayudando a Juan a enfrentar este desafío público en contra del exceso Imperial hubo una popular y rica mujer llamada Olympias. Olympias quedó viuda después de sólo 2 años de matrimonio a uno de los hombres más ricos del Imperio. Ella igual procedía de una familia acomodada y con sólo 25 años de edad, era una de las personas más ricas del mundo. Pensando que una mujer no sabía cómo manejar todo ese dinero y el poder que traia, y que seguramente acabaría siendo utilizada por sus enemigos en contra de él, el <strong><em>Emperador Arcadio</em></strong> le ordenó casarse con su primo. Ella se rehusó! Ella decidió utilizar su riqueza para ayudar a los pobres y necesitados de Constantinopla. Ella fundó un convento que albergaba a 200 mujeres dedicadas al cuidado de los enfermos y de los pobres. Ella comenzó un orfanato y hospital.Olympias y John iniciaron una profunda amistad <strong><em>que no era</em></strong> romántica y se animaban mutuamente al tomar juntos una solitaria y peligrosa postura oponiéndose al abuso imperial de poder. La resistencia de Juan a los excesos de la <strong><em>Emperatriz Eudoxia</em></strong> la perturbaron tanto que convenció a su marido de desterrar a Juan en el año 403 d.C. Grandes disturbios por parte de la gente causo su inmediato regreso. Lo que provocaba a Juan era la pretensión de Eudoxia de ser una cristiana y, sin embargo, la insistencia que tenia en hacer cosas indignas de un seguidor de Cristo. Como Emperatriz, ella fijaba el estándar o ejemplo para el resto de la corte real a seguir. Cuando ella puso una estatua de plata de ella cerca de la iglesia, Juan hizo muy clara su resistencia. Esto la impulsó a exigir, una vez más, su exilio. Cuando salió la noticia, hubo manifestantes que quemaron varios edificios. Los enemigos de Juan culparon a Olympias de organizar el disturbio y ella también fue enviada al exilio.Algunos historiadores asignan a Juan una terrible falta de tacto en el trato con los ricos y poderosos de Constantinopla; especialmente con el Emperador y su esposa. Podríamos llamarlo una falta de tacto, o simplemente un valor inquebrantable de decir la verdad al poder; a los dirigentes que afirman ser seguidores de Cristo pero cuyo estilo de vida mostraba poca evidencia de ello.Juan Crisóstomo era un hombre en una encrucijada. Él estaba especialmente dotado como predicador y profesor muy estimado por la gente común. Era Obispo de la ciudad más políticamente influyente del Imperio Romano, por lo que su potencial para influir sobre el área política era inmenso. Fue un gran líder de la iglesia, en el momento de la historia cuando la Iglesia y el Estado estaban unidos y muchos de los líderes de la iglesia estaban empezando a flexionar sus músculos políticos. Pero al hacerlo, ellos estaban perdiendo su autoridad espiritual. Ellos no sólo tomaron el acceso al área civil, se vistieron de todos los exesos del poder mundano en su vestimenta, dieta, y domicilio.John fuertemente resistió esa corrupción mundana del clero. Él comprendia que la Iglesia tenia el deber de presentarse como un testimonio profético PARA el mundo, PARA el ámbito civil, PERO no convertirse en su <strong><em>socio</em></strong>. Mientras que la gente común lo amaba, sus compañeros del clero y los ricos de Constantinopla se sintieron ofendidos por él.________________________________________________________________________________________________________En un episodio anterior observamos cómo la iglesia primitiva se desarrolló alrededor de 4 centros; Jerusalén, Antioquía, Cartago y Roma. Para el 4º siglo, Jerusalén y Cartago habían perdido importancia, pero <strong><em>Alejandría y Constantinopla</em></strong> tomaron su lugar. Junto con esto se desarrolló una larga rivalidad entre <strong><em>Antioquía y Alejandría</em></strong> que duró unos pocos siglos. Hay numerosas razones por esto, pero la mayoría tenia que ver con el prestigio de su posición; es decir, cual de las dos iglesias podía jactarse de tener los lideres más amados y influyentes.<strong><em>Antioquía</em></strong> era la iglesia de Bernabé y Pablo. Había sido instrumental en el crecimiento inicial de la Iglesia al enviar misioneros al Norte, Oeste y Este. Muchas de las Iglesias de Oriente debían su existencia a Antioquía por su fidelidad en la plantación de nuevas obras. Pero <strong><em>Alejandría</em></strong> había sido el centro de enseñanza clásica durante generaciones. Quien no había oído hablar de la famosa Biblioteca de Alejandría? Sus escuelas eran de renombre mundial. La iglesia tenia luminares como Clemente, Atanasio, Orígenes y todos provenían de Alejandría.Al centro de la rivalidad entre las dos iglesias fueron sus métodos diferentes de interpretar las Escrituras. Nos acordamos de Orígenes que había desarrollado un método altamente alegóricas de estudiar y enseñar la Biblia. La iglesia de Alejandría adoptó esta metodología y la había seguido por generaciones. Antioquía, por otro lado, se enfocaba en leer y entender la Biblia literalmente. La rivalidad entre Alejandría y Antioquía se volvió tan amarga que hubo tiempos que llego hasta el derramamiento de sangre, como veremos más adelante.Por ahora, sólo es importante saber que el Arzobispo de Alejandría, Teófilo, estaba celoso del llamado de Juan de Antioquía a ser el Obispo de la Capital. Cuando escuchó que Juan estaba haciendo un montón de enemigos entre los ricos y poderosos, se propuso a llamar a un consejo de la iglesia en una ciudad cercana, y empezó a inventar acusaciones de herejía para que Juan fuera exiliado. Juan fue enviado al exilio por la emperatriz Eudoxia y el Emperador Arcadio.Mientras Juan era transportado a través de las llanuras de Asia Menor en el calor del verano, su salud comenzó a fallar. A la orilla oriental del Mar Negro, a los bordes del Imperio, su cuerpo ya no pudo mas y murió.34 años más tarde, después de que todos los enemigos de Juan habían muerto, sus reliquias fueron traídas en triunfo a la capital. El emperador Teodosio II, hijo de Arcadio y Eudoxia, públicamente pidió perdón por los pecados de sus padres.John fue posteriormente dado el título de "Doctor de la Iglesia", por el valor de sus escritos. Junto con san <strong><em>Basilio el Grande</em></strong>,  Gregorio Nacianceno y Atanasio, él es considerado uno de los más grandes de los primeros Padres de la Iglesia Oriental.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/20%20Lengua%20de%20Oro.mp3" length="6916127" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El titulo de este episodio es “Lengua de Oro”Su predicación era tan buena, que lo llamaron Boca de Oro.Juan Crisóstomo fue criado por una madre viuda en la ciudad de Antioquía. Durante la segunda mitad del 4º siglo, Antioquía era una ciudad muy importante del Imperio Romano Oriental y un centro importante del pensamiento cristiano y la vida. Procedente de una familia acomodada, la joven madre de Juan decidió quedarse viuda y dedicarse a la educación de su hijo. Ella contrató a un tutor llamado Libanius, amigo íntimo del Emperador Juliano el Apóstata. Libanius inculcó en Juan un amor de los clásicos Griegos y una pasión por la retórica que sentó las bases para su vida adulta.Empezó su carrera como abogado, pero cuando escuchó el Evangelio, se convirtió en un creyente y fue bautizado en el año 368. Su celo lo llevó a seguir lo que en ese tiempo se consideraba el ejemplo mas cercano de lo que significa seguir a Jesús, se convirtió en un monje. Pero la privación de la vida ascética arruinó su salud. En 380, salió de su cueva para reincorporarse a la vida en su ciudad natal de Antioquía. Seis años más tarde, el Obispo Juan lo ordeno sacerdote y comenzó una notable carrera de predicador.Durante este tiempo, él escribió Sobre el Sacerdocio, una justificación de su demora en entrar al sacerdocio, que también era una mirada madura a los peligros y posibilidades del ministerio. Él escribió, "no sé si alguien ha conseguido el no disfrutar de ser alabado. Y si él lo disfruta, naturalmente quiere recibirlo. Y si quiere recibirlo, él no puede dejar de ser angustiado y desesperado por perder esa alabanza."Fue en Antioquía que la predicación de Juan Crisóstomo se comenzó a notar, sobre todo después de lo que ha sido llamado "El Asunto de las Estatuas.”En la primavera del año 388, una rebelión estalló en Antioquía sobre el anuncio de un aumento de impuestos. A modo de protesta, las estatuas del Emperador y su familia fueron profanadas. Funcionarios Imperiales respondieron castigando a los líderes de la ciudad, donde fueron tan lejos como matar a algunos. El Arzobispo Flavio fue apresuradamente unos 800 kilómetros a la capital en Constantinopla, para rogar al Emperador por clemencia.En ausencia del Arzobispo, Juan predicó a la atemorizada ciudad: "Deben mejorarse vosotros ahora verdaderamente, no como cuando durante uno de los numerosos terremotos o en el hambre o la sequía o en visitas similares que abandonaron su pecando durante 3 ó 4 días y luego comenzaron la vida antigua otra vez." Cuando Flavio regresó 8 semanas después con la buena noticia de la gracia del Emperador, la reputación de Juan había aumentado de gran manera.A partir de entonces, él estaba en demanda como predicador. Predicó a través de muchos libros de la Biblia, aunque tenía sus favoritos. "Me gustan todos los santos", dijo, "pero Pablo mas que todos - ese vaso de elección, es la trompeta del cielo." En sus sermones, denunció el aborto, la prostitución, la gula, el teatro y el juramento. Sobre el amor de las carreras de caballos, se quejó, "Mis sermones son aplaudidos meramente de costumbre, entonces todo el mundo corre a las carreras de nuevo y da mucho más aplausos para los jinetes, mostrando efectivamente una pasión desenfrenada por ellos! Allí pusieron toda su enfoque con gran atención, y decían con una rivalidad mutua, "Este caballo no funcionó bien, este tropezó', y uno le gusta este jinete y otro a ese otro. Nadie piensa más de mis sermones, ni del santo misterio y asombroso que se realizan allí".Con su gran cabeza calva, sus ojos profundamente arraigados, y las mejillas hundidas, les recordaba a la gente de Eliseo el profeta. A pesar que sus sermones, duraban entre 30 minutos y 2 horas, siempre fueron bien atendidos, pero a veces se volvía desalentado: "Mi trabajo es como el de un hombre que intenta limpiar un trozo de tierra en el que un arroyo fangoso fluye constantemente."La predicación y la enseñanza ha sido siempre el cen]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/John-Chrysostom.jpg</ssp:url> <ssp:title>20 Lengua de Oro</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El titulo de este episodio es “Lengua de Oro”Su predicación era tan buena, que lo llamaron Boca de Oro.Juan Crisóstomo fue criado por una madre viuda en la ciudad de Antioquía. Durante la segunda mitad del 4º siglo, Antioquía era una ciudad muy importante del Imperio Romano Oriental y un centro importante del pensamiento cristiano y la vida. Procedente de una familia acomodada, la joven madre de Juan decidió quedarse viuda y dedicarse a la educación de su hijo. Ella contrató a un tutor llamado Libanius, amigo íntimo del Emperador Juliano el Apóstata. Libanius inculcó en Juan un amor de los clásicos Griegos y una pasión por la retórica que sentó las bases para su vida adulta.Empezó su carrera como abogado, pero cuando escuchó el Evangelio, se convirtió en un creyente y fue bautizado en el año 368. Su celo lo llevó a seguir lo que en ese tiempo se consideraba el ejemplo mas cercano de lo que significa seguir a Jesús, se convirtió en un monje. 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És una de las mas grandes figuras en la historia en la traducción de la Biblia, pasandose 3 décadas produciendo la versión latina que sería la norma durante mil años. Pero Jerónimo no era un intelectual perdido en las nubes. Anhelaba la vida de los Ermitaños que consideramos en el episodio anterior y que a menudo exhibía una disposición amargada que trataba a los que se le oponían con sarcasmo profundo y brutales insultos.Su nombre en latín era, <strong>EUSEBIUS SOPHRONIUS HIERONYMUS</strong> y nació en el año 345 d.C. de padres Cristianos ricos o en <strong>Aquilea</strong> en el NE de Italia o al otro lado del Adriático en <strong>Dalmacia.</strong>A los 15 años, Jerónimo y un amigo se fueron a Roma para estudiar Retórica y Filosofía. Como muchos alumnos de hoy en día, siguió el camino inmoral de sus compañeros. Pero después de todo su libertinaje caía en periodos de intenso auto-desprecio. Para calmar su conciencia, visitaba las tumbas de los mártires y de los santos en Roma en las extensas catacumbas. Jerónimo dijo más tarde que la oscuridad y el terror que encontró allí le parecía una advertencia adecuada del infierno al cual sabía que su alma estaba destinada.Esta conciencia sensible es interesante a la luz de su escepticismo inicial sobre el Cristianismo. Ese escepticismo comenzó a derretirse cuando él comprendió que lo que estaba experimentando era la convicción del Espíritu Santo. Su mente no pudo ganarle a su corazón y finalmente se convirtió. A los 19 años, fue bautizado.Luego se trasladó a Trier en Galia, donde empezó estudios teológicos y comenzó a trabajar haciendo copias de comentarios y obras doctrinales para clientes adinerados. Jerónimo luego regresó a Aquilea, donde se estableció en la comunidad de la iglesia y hizo muchas amistades. Varios de estos lo acompañaron cuando empezó un viaje a través de Tracia y Asia menor hasta el norte de Siria. En Antioquia, dos de sus compañeros murieron y él cayó gravemente enfermo. Durante esta enfermedad, él tuvo una visión que lo llevó a dejar a un lado sus estudios de las obras clásicas y dedicarse a Dios. Se sumió en un profundo estudio de la Biblia, bajo la orientación de un líder de la iglesia de Antioquía llamado Apolinares. Este Apolinar posteriormente fue etiquetado como un hereje por sus opiniones poco ortodoxas sobre Cristo. Fue uno de varios que en estos momentos estaba tratando de averiguar cómo entender y expresar la naturaleza de Jesús; era Dios, hombre o ambos? Y si ambos, ¿cómo podíamos entender estas dos naturalezas que operaban dentro de Una en Jesús? Apolinar decía que Jesús tuvo un cuerpo y alma humana, pero que su mente fue divina. Este punto de vista, llamado Apolinarianismo creativamente, fue declarado herético en el Concilio de Constantinopla en el año 381, aunque en la iglesia ya la había rechazado como una opinión viable de cómo ver a Cristo en el año 362 d.C. en un sínodo en Alejandría, presidido por nuestro amigo Atanasio.&nbsp;Mientras que estuvo en Antioquía y como secuela de su enfermedad y la pérdida de sus amigos, Jerónimo fue tomado por un deseo de vivir una vida ascética como ermitaño. Él se retiró al desierto al Sureste de Antioquía, ya bien poblada por compañeros ermitaños. Jerónimo pasó su aislamiento con más estudios y redactando comentarios. Él comenzó a aprender Hebreo bajo la tutela de un Judío convertido, y mantuvo correspondencia con los Judíos cristianos de Antioquía. Obtuvo una copia de los Evangelios en Hebreo, fragmentos de los cuales se conservan en sus notas. Jerónimo tradujo partes de estas al griego.Regresando a Antioquía en el 379, fue ordenado por <strong><em>Paulino</em></strong>, quien nos acordamos fue el obispo de la congregación pro-Nicea allí. El era el Obispo y líder de la iglesia apoyada por Roma, después que la iglesia de Antioquía Arriana fue tomada por el Obispo pro-Nicea llamado <strong><em>Meletius</em></strong>. En lugar de las 2 iglesias fusionándose porque ya no había causa de división, se convirtieron en frentes políticos en la batalla por supremacía entre Roma y Constantinopla.Reconociendo la habilidad de Jerónimo como erudito, Paulino se apresuro a ordenar a Jerónimo como sacerdote, pero el monje sólo acepto con la condición de que él nunca tendría que llevar a cabo las funciones sacerdotales. Otra vez, Jerónimo hundió en sus estudios, especialmente en las Escrituras. Asistió a conferencias, examinó los papiros, y entrevistó a profesores y teólogos.Se trasladó a Constantinopla para proseguir el estudio de las Escrituras bajo Gregorio de Nacianceno. Pasó 2 años allí,  y luego Paulino le pidió que regresara a Antioquía para acompañarlo a Roma para tratar la cuestión sobre quién era el legítimo Obispo de Antioquía. Paulino sabía que Jerónimo seria un poderoso aliado para su posición. De hecho lo hizo, y el papa Dámaso I quedó tan impresionado con Jerónimo, que lo convenció de quedarse en Roma. Por los próximos 3 años, Jerónimo se convirtió en una celebridad en Roma. Él tuvo un lugar destacado en la mayoría de los consejos del Papa. En un punto, su influencia sobre el papa era tan grande que él tuvo la audacia de decir, "Dámaso es mi boca".Él inició una revisión de la Biblia Latina basada en los manuscritos griegos del Nuevo Testamento. También actualizo el libro de los Salmos que hasta ese momento se basaban en la Septuaginta, una traducción Griega del Hebreo.En Roma, fue rodeado por un círculo de mujeres adineradas y educadas, incluyendo algunas de las más nobles familias aristócratas. Ellos fueron movidos por el ascetismo de Jerónimo y empezaron a imitar su ejemplo de rechazar la indulgencia mundana. Esto no lo hizo popular con el clero secular de Roma que se gozaba con la atención de esas mujeres preciosas, ricas y disponibles. Pero la afrenta de Jerónimo a quitarles su diversión no acabo allí. El ofendía su búsqueda de placer y caminos amorosos con su lengua afilada y duras críticas. Como un historiador explica, "el detestaba a la mayoría de los Romanos y no se disculpaba por detestarlos." Se burlaba de la falta de caridad, la ignorancia y, por añadidura, de la vanidad del clero secular. Los hombres del tiempo eran excesivamente aficionado a las barbas, así que Jerónimo decía, "Si hay cualquier santidad en una barba, nadie está más santos que una cabra!"Poco después de la muerte de su patrón, el papa Dámaso en Diciembre del 384 d.C., Jerónimo se vio obligado a abandonar Roma, tras una investigación trajo que alegaba que él había tenido una relación inapropiada con una viuda rica llamada Paula.&nbsp;Este no fue el único cargo en contra de él. Más grave fue la muerte de una mujer joven que había tratado de seguir su estilo de vida ascética, debido a la mala salud causada por los rigores que el exigió que siguiera. Todo el mundo podía ver cómo su salud disminuía durante los 4 meses que ella siguió a Jerónimo. La mayoría de los Romanos, estaban indignados por causar la muerte prematura de una animada y adorable joven, y en la insistencia de Jerónimo a su madre que no debía llorar por la muerte de su hija. Cuando criticó su dolor como excesivo, los Romanos decían que no tenia corazón.Así que en agosto de 385 d.C., dejó Roma para no regresar y regresó a Antioquía, acompañado por su hermano, varios amigos, y seguido un poco después por la viuda Paula y su hija. Los peregrinos, acompañados por el obispo Paulino de Antioquía, visitaron Jerusalén, Belén y Galilea, y luego fueron a Egipto, el hogar de los más grandes héroes de la vida ascética.En el verano de 388 <strong><em>regresó a Israel</em></strong>. Un estudiante rico de Jerónimo fundó un monasterio en Belén para que él lo administrara. Este monasterio incluyó 3 claustros para las mujeres y un albergue para los peregrinos.Fue allí que pasó sus últimos 34 años. Él terminó su mayor contribución, iniciada en el año 382 d.C. por la instrucción del Papa Dámaso: una traducción de la Biblia al Latín._________________________________________________________________________________________________________El problema no era que no había una Biblia en Latín; ¡el problema era que había demasiadas! Éstas variaban ampliamente en su exactitud y veracidad. Dámaso le había dicho, "Si vamos a depositar nuestra confianza en los textos latinos, es para nuestros adversarios decirnos cual, porque hay tantas variedades como existen copias. Si, por el contrario, buscamos encontrar la verdad de una comparación de muchas, ¿por qué no mejor volver al original griego y corregir los errores introducidos por traductores inexactos, y por las torpezas de alteraciones por críticos ignorantes, y, además, todo lo que se ha insertado o cambiado por copistas más dormidos que despiertos?"En primer lugar, Jerónimo trabajó a partir de la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento. Pero luego estableció un precedente para posteriores traductores: el Antiguo Testamento tenía que ser traducido del original Hebreo. En su búsqueda de precisión, aprendió hebreo y consultó a rabinos judíos y eruditos.Una de las mayores diferencias que vio entre la Septuaginta y el original Hebreo era que los judíos no incluyen los libros ahora conocidos como los Libros Apócrifos en el canon de las Sagradas Escrituras. Aunque se sintió obligado a incluirlos, Jerónimo dejó en claro que aun si bien podrían ser considerados "libros" de la iglesia, no eran <strong><em>libros canónicos inspirados</em></strong>.Después de 23 años, Jerónimo completó su traducción, que los cristianos utilizaron por más de 1000 años, y en 1546 el concilio de Trento declaró que era el único auténtico texto latino de las Escrituras.Lo que ha marcado esta Biblia como única, fue el use del lenguaje de la vida cotidiana, Jerónimo del uso de la vida cotidiana o de la calle de sus tiempos, en lugar del lenguaje arcaico clásico de los eruditos latinos. Los académicos y el clero la desacreditaron como vulgar, pero se hizo muy popular. La Vulgata Latina, como fue llamada, se convirtió en la Biblia principal de la Iglesia Romana por el próximo milenio.La traducción de Jerónimo fue tan venerada que hasta la reforma, los eruditos traductores solo trabajaban en base a la Vulgata. Serían otros mil años hasta que traductores trabajaran directamente de los manuscritos griegos del NT. La Vulgata Latina aseguro que el <strong><em>Latín</em></strong>, en lugar de <strong><em>Griego</em></strong>, sería el lenguaje de la Iglesia Occidental. El resultado de igual manera fue que siglos más tarde hubiera una liturgia y Biblia que los laicos ya no podrían entender, y que esto precisamente era lo <strong><em>contrario</em></strong> de la intención original de Jerónimo. También es la razón por la que muchos nombres científicos y términos proceden del Latín, más que el griego, que era el idioma de los eruditos <strong><em>hasta la aparición de la Vulgata</em></strong>.La Biblia latina no fue la única obra en la cual Jerónimo trabajó mientras que estaba en Belén. Él también produjo varios comentarios, un catálogo de autores cristianos, y una respuesta al desafío del Pelagianismo, una enseñanza aberrante que veremos en un futuro episodio. A este periodo también pertenecen la mayoría de las polémicas de Jerónimo, sus denuncias de las obras y gente que Jerónimo consideraba peligrosa. Igual produjo un escrito sobre la amenaza de algunos de los errores de Orígenes. Denunció al Obispo Juan de Jerusalén y a otros, incluyendo algunos de sus amigos.Algunos de los escritos de Jerónimo contienen opiniones provocadoras sobre cuestiones morales. Cuando digo provocadora, estoy siendo generoso; eran, en el mejor de los casos aberrantes y al borde de ser heréticos. Todo esto surgió de su ascetismo extremo. Mientras que el Monasticismo que el seguía le permitida producir un enorme volumen de trabajo, su enfoque apasionado de la estricta disciplina fue nada mas que un extremismo legalista. El insistía en la abstinencia de una dieta normal, el empleo, e incluso el sexo <strong><em>matrimonial</em></strong>. Sus posiciones son tan extremas en este sentido, que <strong><em>incluso otros ascetas le llamaban radical.</em></strong>Por lo que sabemos, ninguna de las obras de Jerónimo se perdieron en el curso de los siglos. Hay unos manuscritos medievales que marcan el inicio de su labor en la traducción de la Biblia. Varias colecciones existentes del siglo 16 son las primeras copias de sus escritos. A través de los años, Jerónimo ha sido un tema favorito de los artistas, especialmente pintores del Renacimiento Italiano.Murió en Belén a finales de Septiembre de 420 d.C..]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula, “Jerónimo.”A sus 30 años, Jerónimo fue probablemente el mayor erudito Cristiano de su tiempo. És una de las mas grandes figuras en la historia en la traducción de la Biblia, pasandose 3 décadas produciendo la versión latina q]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio se titula, “<strong><em>Jerónimo.</em></strong>”A sus 30 años, Jerónimo fue probablemente el mayor erudito Cristiano de su tiempo. És una de las mas grandes figuras en la historia en la traducción de la Biblia, pasandose 3 décadas produciendo la versión latina que sería la norma durante mil años. Pero Jerónimo no era un intelectual perdido en las nubes. Anhelaba la vida de los Ermitaños que consideramos en el episodio anterior y que a menudo exhibía una disposición amargada que trataba a los que se le oponían con sarcasmo profundo y brutales insultos.Su nombre en latín era, <strong>EUSEBIUS SOPHRONIUS HIERONYMUS</strong> y nació en el año 345 d.C. de padres Cristianos ricos o en <strong>Aquilea</strong> en el NE de Italia o al otro lado del Adriático en <strong>Dalmacia.</strong>A los 15 años, Jerónimo y un amigo se fueron a Roma para estudiar Retórica y Filosofía. Como muchos alumnos de hoy en día, siguió el camino inmoral de sus compañeros. Pero después de todo su libertinaje caía en periodos de intenso auto-desprecio. Para calmar su conciencia, visitaba las tumbas de los mártires y de los santos en Roma en las extensas catacumbas. Jerónimo dijo más tarde que la oscuridad y el terror que encontró allí le parecía una advertencia adecuada del infierno al cual sabía que su alma estaba destinada.Esta conciencia sensible es interesante a la luz de su escepticismo inicial sobre el Cristianismo. Ese escepticismo comenzó a derretirse cuando él comprendió que lo que estaba experimentando era la convicción del Espíritu Santo. Su mente no pudo ganarle a su corazón y finalmente se convirtió. A los 19 años, fue bautizado.Luego se trasladó a Trier en Galia, donde empezó estudios teológicos y comenzó a trabajar haciendo copias de comentarios y obras doctrinales para clientes adinerados. Jerónimo luego regresó a Aquilea, donde se estableció en la comunidad de la iglesia y hizo muchas amistades. Varios de estos lo acompañaron cuando empezó un viaje a través de Tracia y Asia menor hasta el norte de Siria. En Antioquia, dos de sus compañeros murieron y él cayó gravemente enfermo. Durante esta enfermedad, él tuvo una visión que lo llevó a dejar a un lado sus estudios de las obras clásicas y dedicarse a Dios. Se sumió en un profundo estudio de la Biblia, bajo la orientación de un líder de la iglesia de Antioquía llamado Apolinares. Este Apolinar posteriormente fue etiquetado como un hereje por sus opiniones poco ortodoxas sobre Cristo. Fue uno de varios que en estos momentos estaba tratando de averiguar cómo entender y expresar la naturaleza de Jesús; era Dios, hombre o ambos? Y si ambos, ¿cómo podíamos entender estas dos naturalezas que operaban dentro de Una en Jesús? Apolinar decía que Jesús tuvo un cuerpo y alma humana, pero que su mente fue divina. Este punto de vista, llamado Apolinarianismo creativamente, fue declarado herético en el Concilio de Constantinopla en el año 381, aunque en la iglesia ya la había rechazado como una opinión viable de cómo ver a Cristo en el año 362 d.C. en un sínodo en Alejandría, presidido por nuestro amigo Atanasio.&nbsp;Mientras que estuvo en Antioquía y como secuela de su enfermedad y la pérdida de sus amigos, Jerónimo fue tomado por un deseo de vivir una vida ascética como ermitaño. Él se retiró al desierto al Sureste de Antioquía, ya bien poblada por compañeros ermitaños. Jerónimo pasó su aislamiento con más estudios y redactando comentarios. Él comenzó a aprender Hebreo bajo la tutela de un Judío convertido, y mantuvo correspondencia con los Judíos cristianos de Antioquía. Obtuvo una copia de los Evangelios en Hebreo, fragmentos de los cuales se conservan en sus notas. Jerónimo tradujo partes de estas al griego.Regresando a Antioquía en el 379, fue ordenado por <strong><em>Paulino</em></strong>, quien nos acordamos fue el obispo de la congregación pro-Nicea allí. El era el Obispo y líder de la iglesia apoyada por Roma, después que la iglesia de Antioquía Arriana fue tomada por el Obispo pro-Nicea llamado <strong><em>Meletius</em></strong>. En lugar de las 2 iglesias fusionándose porque ya no había causa de división, se convirtieron en frentes políticos en la batalla por supremacía entre Roma y Constantinopla.Reconociendo la habilidad de Jerónimo como erudito, Paulino se apresuro a ordenar a Jerónimo como sacerdote, pero el monje sólo acepto con la condición de que él nunca tendría que llevar a cabo las funciones sacerdotales. Otra vez, Jerónimo hundió en sus estudios, especialmente en las Escrituras. Asistió a conferencias, examinó los papiros, y entrevistó a profesores y teólogos.Se trasladó a Constantinopla para proseguir el estudio de las Escrituras bajo Gregorio de Nacianceno. Pasó 2 años allí,  y luego Paulino le pidió que regresara a Antioquía para acompañarlo a Roma para tratar la cuestión sobre quién era el legítimo Obispo de Antioquía. Paulino sabía que Jerónimo seria un poderoso aliado para su posición. De hecho lo hizo, y el papa Dámaso I quedó tan impresionado con Jerónimo, que lo convenció de quedarse en Roma. Por los próximos 3 años, Jerónimo se convirtió en una celebridad en Roma. Él tuvo un lugar destacado en la mayoría de los consejos del Papa. En un punto, su influencia sobre el papa era tan grande que él tuvo la audacia de decir, "Dámaso es mi boca".Él inició una revisión de la Biblia Latina basada en los manuscritos griegos del Nuevo Testamento. También actualizo el libro de los Salmos que hasta ese momento se basaban en la Septuaginta, una traducción Griega del Hebreo.En Roma, fue rodeado por un círculo de mujeres adineradas y educadas, incluyendo algunas de las más nobles familias aristócratas. Ellos fueron movidos por el ascetismo de Jerónimo y empezaron a imitar su ejemplo de rechazar la indulgencia mundana. Esto no lo hizo popular con el clero secular de Roma que se gozaba con la atención de esas mujeres preciosas, ricas y disponibles. Pero la afrenta de Jerónimo a quitarles su diversión no acabo allí. El ofendía su búsqueda de placer y caminos amorosos con su lengua afilada y duras críticas. Como un historiador explica, "el detestaba a la mayoría de los Romanos y no se disculpaba por detestarlos." Se burlaba de la falta de caridad, la ignorancia y, por añadidura, de la vanidad del clero secular. Los hombres del tiempo eran excesivamente aficionado a las barbas, así que Jerónimo decía, "Si hay cualquier santidad en una barba, nadie está más santos que una cabra!"Poco después de la muerte de su patrón, el papa Dámaso en Diciembre del 384 d.C., Jerónimo se vio obligado a abandonar Roma, tras una investigación trajo que alegaba que él había tenido una relación inapropiada con una viuda rica llamada Paula.&nbsp;Este no fue el único cargo en contra de él. Más grave fue la muerte de una mujer joven que había tratado de seguir su estilo de vida ascética, debido a la mala salud causada por los rigores que el exigió que siguiera. Todo el mundo podía ver cómo su salud disminuía durante los 4 meses que ella siguió a Jerónimo. La mayoría de los Romanos, estaban indignados por causar la muerte prematura de una animada y adorable joven, y en la insistencia de Jerónimo a su madre que no debía llorar por la muerte de su hija. Cuando criticó su dolor como excesivo, los Romanos decían que no tenia corazón.Así que en agosto de 385 d.C., dejó Roma para no regresar y regresó a Antioquía, acompañado por su hermano, varios amigos, y seguido un poco después por la viuda Paula y su hija. Los peregrinos, acompañados por el obispo Paulino de Antioquía, visitaron Jerusalén, Belén y Galilea, y luego fueron a Egipto, el hogar de los más grandes héroes de la vida ascética.En el verano de 388 <strong><em>regresó a Israel</em></strong>. Un estudiante rico de Jerónimo fundó un monasterio en Belén para que él lo administrara. Este monasterio incluyó 3 claustros para las mujeres y un albergue para los peregrinos.Fue allí que pasó sus últimos 34 años. Él terminó su mayor contribución, iniciada en el año 382 d.C. por la instrucción del Papa Dámaso: una traducción de la Biblia al Latín._________________________________________________________________________________________________________El problema no era que no había una Biblia en Latín; ¡el problema era que había demasiadas! Éstas variaban ampliamente en su exactitud y veracidad. Dámaso le había dicho, "Si vamos a depositar nuestra confianza en los textos latinos, es para nuestros adversarios decirnos cual, porque hay tantas variedades como existen copias. Si, por el contrario, buscamos encontrar la verdad de una comparación de muchas, ¿por qué no mejor volver al original griego y corregir los errores introducidos por traductores inexactos, y por las torpezas de alteraciones por críticos ignorantes, y, además, todo lo que se ha insertado o cambiado por copistas más dormidos que despiertos?"En primer lugar, Jerónimo trabajó a partir de la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento. Pero luego estableció un precedente para posteriores traductores: el Antiguo Testamento tenía que ser traducido del original Hebreo. En su búsqueda de precisión, aprendió hebreo y consultó a rabinos judíos y eruditos.Una de las mayores diferencias que vio entre la Septuaginta y el original Hebreo era que los judíos no incluyen los libros ahora conocidos como los Libros Apócrifos en el canon de las Sagradas Escrituras. Aunque se sintió obligado a incluirlos, Jerónimo dejó en claro que aun si bien podrían ser considerados "libros" de la iglesia, no eran <strong><em>libros canónicos inspirados</em></strong>.Después de 23 años, Jerónimo completó su traducción, que los cristianos utilizaron por más de 1000 años, y en 1546 el concilio de Trento declaró que era el único auténtico texto latino de las Escrituras.Lo que ha marcado esta Biblia como única, fue el use del lenguaje de la vida cotidiana, Jerónimo del uso de la vida cotidiana o de la calle de sus tiempos, en lugar del lenguaje arcaico clásico de los eruditos latinos. Los académicos y el clero la desacreditaron como vulgar, pero se hizo muy popular. La Vulgata Latina, como fue llamada, se convirtió en la Biblia principal de la Iglesia Romana por el próximo milenio.La traducción de Jerónimo fue tan venerada que hasta la reforma, los eruditos traductores solo trabajaban en base a la Vulgata. Serían otros mil años hasta que traductores trabajaran directamente de los manuscritos griegos del NT. La Vulgata Latina aseguro que el <strong><em>Latín</em></strong>, en lugar de <strong><em>Griego</em></strong>, sería el lenguaje de la Iglesia Occidental. El resultado de igual manera fue que siglos más tarde hubiera una liturgia y Biblia que los laicos ya no podrían entender, y que esto precisamente era lo <strong><em>contrario</em></strong> de la intención original de Jerónimo. También es la razón por la que muchos nombres científicos y términos proceden del Latín, más que el griego, que era el idioma de los eruditos <strong><em>hasta la aparición de la Vulgata</em></strong>.La Biblia latina no fue la única obra en la cual Jerónimo trabajó mientras que estaba en Belén. Él también produjo varios comentarios, un catálogo de autores cristianos, y una respuesta al desafío del Pelagianismo, una enseñanza aberrante que veremos en un futuro episodio. A este periodo también pertenecen la mayoría de las polémicas de Jerónimo, sus denuncias de las obras y gente que Jerónimo consideraba peligrosa. Igual produjo un escrito sobre la amenaza de algunos de los errores de Orígenes. Denunció al Obispo Juan de Jerusalén y a otros, incluyendo algunos de sus amigos.Algunos de los escritos de Jerónimo contienen opiniones provocadoras sobre cuestiones morales. Cuando digo provocadora, estoy siendo generoso; eran, en el mejor de los casos aberrantes y al borde de ser heréticos. Todo esto surgió de su ascetismo extremo. Mientras que el Monasticismo que el seguía le permitida producir un enorme volumen de trabajo, su enfoque apasionado de la estricta disciplina fue nada mas que un extremismo legalista. El insistía en la abstinencia de una dieta normal, el empleo, e incluso el sexo <strong><em>matrimonial</em></strong>. Sus posiciones son tan extremas en este sentido, que <strong><em>incluso otros ascetas le llamaban radical.</em></strong>Por lo que sabemos, ninguna de las obras de Jerónimo se perdieron en el curso de los siglos. Hay unos manuscritos medievales que marcan el inicio de su labor en la traducción de la Biblia. Varias colecciones existentes del siglo 16 son las primeras copias de sus escritos. A través de los años, Jerónimo ha sido un tema favorito de los artistas, especialmente pintores del Renacimiento Italiano.Murió en Belén a finales de Septiembre de 420 d.C..]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/19%20Jeronimo.mp3" length="26541162" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula, “Jerónimo.”A sus 30 años, Jerónimo fue probablemente el mayor erudito Cristiano de su tiempo. És una de las mas grandes figuras en la historia en la traducción de la Biblia, pasandose 3 décadas produciendo la versión latina que sería la norma durante mil años. Pero Jerónimo no era un intelectual perdido en las nubes. Anhelaba la vida de los Ermitaños que consideramos en el episodio anterior y que a menudo exhibía una disposición amargada que trataba a los que se le oponían con sarcasmo profundo y brutales insultos.Su nombre en latín era, EUSEBIUS SOPHRONIUS HIERONYMUS y nació en el año 345 d.C. de padres Cristianos ricos o en Aquilea en el NE de Italia o al otro lado del Adriático en Dalmacia.A los 15 años, Jerónimo y un amigo se fueron a Roma para estudiar Retórica y Filosofía. Como muchos alumnos de hoy en día, siguió el camino inmoral de sus compañeros. Pero después de todo su libertinaje caía en periodos de intenso auto-desprecio. Para calmar su conciencia, visitaba las tumbas de los mártires y de los santos en Roma en las extensas catacumbas. Jerónimo dijo más tarde que la oscuridad y el terror que encontró allí le parecía una advertencia adecuada del infierno al cual sabía que su alma estaba destinada.Esta conciencia sensible es interesante a la luz de su escepticismo inicial sobre el Cristianismo. Ese escepticismo comenzó a derretirse cuando él comprendió que lo que estaba experimentando era la convicción del Espíritu Santo. Su mente no pudo ganarle a su corazón y finalmente se convirtió. A los 19 años, fue bautizado.Luego se trasladó a Trier en Galia, donde empezó estudios teológicos y comenzó a trabajar haciendo copias de comentarios y obras doctrinales para clientes adinerados. Jerónimo luego regresó a Aquilea, donde se estableció en la comunidad de la iglesia y hizo muchas amistades. Varios de estos lo acompañaron cuando empezó un viaje a través de Tracia y Asia menor hasta el norte de Siria. En Antioquia, dos de sus compañeros murieron y él cayó gravemente enfermo. Durante esta enfermedad, él tuvo una visión que lo llevó a dejar a un lado sus estudios de las obras clásicas y dedicarse a Dios. Se sumió en un profundo estudio de la Biblia, bajo la orientación de un líder de la iglesia de Antioquía llamado Apolinares. Este Apolinar posteriormente fue etiquetado como un hereje por sus opiniones poco ortodoxas sobre Cristo. Fue uno de varios que en estos momentos estaba tratando de averiguar cómo entender y expresar la naturaleza de Jesús; era Dios, hombre o ambos? Y si ambos, ¿cómo podíamos entender estas dos naturalezas que operaban dentro de Una en Jesús? Apolinar decía que Jesús tuvo un cuerpo y alma humana, pero que su mente fue divina. Este punto de vista, llamado Apolinarianismo creativamente, fue declarado herético en el Concilio de Constantinopla en el año 381, aunque en la iglesia ya la había rechazado como una opinión viable de cómo ver a Cristo en el año 362 d.C. en un sínodo en Alejandría, presidido por nuestro amigo Atanasio.&nbsp;Mientras que estuvo en Antioquía y como secuela de su enfermedad y la pérdida de sus amigos, Jerónimo fue tomado por un deseo de vivir una vida ascética como ermitaño. Él se retiró al desierto al Sureste de Antioquía, ya bien poblada por compañeros ermitaños. Jerónimo pasó su aislamiento con más estudios y redactando comentarios. Él comenzó a aprender Hebreo bajo la tutela de un Judío convertido, y mantuvo correspondencia con los Judíos cristianos de Antioquía. Obtuvo una copia de los Evangelios en Hebreo, fragmentos de los cuales se conservan en sus notas. Jerónimo tradujo partes de estas al griego.Regresando a Antioquía en el 379, fue ordenado por Paulino, quien nos acordamos fue el obispo de la congregación pro-Nicea allí. El era el Obispo y líder de la iglesia apoyada por Roma, después que la iglesia de Antioquía Arriana fue tomada por el Obispo pro-Nicea llamado Meletius. En lugar de las 2 iglesias fusionándose porque]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome.jpg</ssp:url> <ssp:title>19-Jerónimo</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula, “Jerónimo.”A sus 30 años, Jerónimo fue probablemente el mayor erudito Cristiano de su tiempo. És una de las mas grandes figuras en la historia en la traducción de la Biblia, pasandose 3 décadas produciendo la versión latina que sería la norma durante mil años. Pero Jerónimo no era un intelectual perdido en las nubes. Anhelaba la vida de los Ermitaños que consideramos en el episodio anterior y que a menudo exhibía una disposición amargada que trataba a los que se le oponían con sarcasmo profundo y brutales insultos.Su nombre en latín era, EUSEBIUS SOPHRONIUS HIERONYMUS y nació en el año 345 d.C. de padres Cristianos ricos o en Aquilea en el NE de Italia o al otro lado del Adriático en Dalmacia.A los 15 años, Jerónimo y un amigo se fueron a Roma para estudiar Retórica y Filosofía. Como muchos alumnos de hoy en día, siguió el camino inmoral de sus compañeros. Pero después de todo su libertinaje caía en periodos de intenso auto-desprecio. Para calmar s]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2014/01/Jerome.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>18 Ermitaños</title><link>https://sanctorum.us/18-ermitanos/</link> <pubDate>Thu, 07 Mar 2019 01:23:39 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211123</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1600" height="1200" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage.jpg 1600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-300x225.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-768x576.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-1030x773.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-510x382.jpg 510w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-1080x810.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-610x458.jpg 610w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>El episodio de esta semana se titula “<strong><em>Ermitaños</em></strong>.”Algunos episodios atrás cuando presenté a Atanasio, mencioné a los ermitaños religiosos que el visitó en el desierto llevándoles alimento, cerca de Alejandría en Egipto. Como un hombre joven, Atanasio rindió honores a estos hombres que habían abandonado toda la facilidad de la ciudad para llevar una vida difícil pero sin distracciones para enfocarse en su devoción a Dios.Quiénes eran estos ermitaños, y que los llevo a un cambio tan radical en su estilo de vida de lo que habían modelado Jesús y los Apóstoles?Mientras que la teología de los monjes y monasterios evoluciono a lo largo de muchas generaciones, su primer fundamento descansaba sobre el ejemplo de Juan el Bautista, el precursor de Cristo, que era un modelo de ascetismo. Su guarida normal era en el desierto de Judea, donde cruza el Río Jordán. No vestía la moda del día y comía una estricta dieta orgánica proporcionada por el desierto.Los primeros ermitaños pusieron un gran peso en lo que Jesús le había dicho al joven rico de vender sus posesiones, dándole todo a los pobres, y seguir al Señor. Abrazaron las partes en el Nuevo Testamento que hablan frecuentemente que la carne está en una batalla con el espíritu y viceversa. Llegaron a la conclusión que la carne y espíritu son irreconciliables. Los ermitaños literalmente <strong><em>renunciaron</em></strong> al mundo y dejaron la vida culta de la ciudad, para vivir en un entorno primitivo en el desierto. Este estilo de vida de privaciones y molestias era considerada como el verdadero camino a la comunión con Dios, por los ermitaños y su grupo de admiradores que crecía mas cada día.La primera vez que vemos una expresión escrita de esta nueva mentalidad es en el <strong><em>Pastor de Hermas</em></strong> cerca del año 140 d.C. Este documento define dos caminos para crecer en su devoción a Dios, el camino superior y el camino <strong><em>inferior</em></strong>. La fe, esperanza, y amor eran la vía inferior requerida de todos los Cristianos. Pero para quienes aspiraban <strong><em>profundizar su intimidad con</em></strong> Dios, la <strong><em>abnegación</em></strong> era necesaria. Esta auto-negación tomó muchas formas especialmente con el celibato y renunciando al matrimonio como los más radicales, siendo los mas populares.La práctica de la penitencia se convirtió en común con los creyentes, que hacían actos dramáticos de caridad y valentía con el fin de demostrar su devoción a Dios. Cuando la persecución era una amenaza frecuente, los cristianos solían ver a la penitencia como una manera de <strong><em>compensar</em></strong> los momentos de debilidad y miedo. Y por supuesto, los mártires fueron <strong><em>héroes luminosos </em></strong>que incluso algunos paganos <strong><em>admiraban</em></strong>! Pero con <strong><em>el fin</em></strong> de la persecución, la iglesia necesitaba <strong><em>nuevos héroes</em></strong> y los encontró en los ermitaños que participaban en actos extremos de abnegación.Los primeros <strong><em>monjes</em></strong> fueron ermitaños; personas que se refugiaban en el desierto, y el lugar que les dio su inicio; fue Egipto, donde el desierto era abundante fuera la franja fértil de tierra a lo largo del Nilo. La palabra <strong><em>ermitaño</em></strong> proviene de la palabra griega para el <strong><em>desierto</em></strong>.Cerca del año 250 d.C., un hombre de 20 años de edad llamado Antonio tomó el mandato de Jesús al joven rico para vender sus posesiones y seguirlo -- literalmente. Antonio vendió todo y se fue a vivir en una tumba abandonada. Leyendas crecieron rápidamente sobre sus batallas con la tentación que tomaron forma visible con ataques de demonios, mujeres seductoras, y bestias salvajes. Antonio salía de cada batalla con un mayor sentido de devoción a Dios que inspiraba a otros a seguir su ejemplo ascético. Pronto, cientos de personas tomaron su camino al desierto, para vivir una vida de una rígida abnegación. Antonio era el favorito de Atanasio. Desde que Antonio vivió a tener más de cien años, aun estaba vivo cuando el futuro obispo de Alejandría estaba llevando comida a los monjes del desierto. Atanasio escribió una biografía de Antonio, la cual se volvió muy popular. Este libro, más que cualquier otro factor, ayudó a aumentar la estima y lo atractivo de la vida ermitaña en el desierto.El movimiento hacia el <strong><em>Monasticismo</em></strong> creció rápidamente con el nuevo favor Imperial bajo Constantino y sus sucesores. No es difícil comprender porqué el número de ascetas <strong><em>creció</em></strong> y el Monasticismo se hizo popular en este tiempo en que la Iglesia y el Imperio estaban siendo los mejores de amigos. Ser cristiano ya no era peligroso, por lo que la sinceridad de muchos nuevos miembros había disminuido. Cuando la gente se dio cuenta de que el pertenecer a una iglesia era un <strong><em>plus</em></strong> político y social, el factor de la sinceridad en la iglesia cayo aún más. Los <strong><em>creyentes genuinos</em></strong> notaban la flacidez de la calidad de la fe, en estos amigos instantáneos de la iglesia y eligieron responder aceptando una ruta más riguroso. Los modelos de aquella época fueron los monjes; los extraordinarios Héroes Cristianos que habían alcanzado un honor similar al que les había sido concedido a los Mártires de la época anterior y wow! No tenían que preocuparse que les cortaran la cabeza.Así que los monjes de este tiempo no eran tanto de estar <strong><em>huyendo del mundo</em></strong> como personas que estaban en protesta de <strong><em>una iglesia mundana</em></strong>.Parte integral de la vida ermitaña era un aislamiento individual que estaba en contrasta con la vida comunal modelada por Jesús y los Apóstoles, y que vemos en todo el Nuevo Testamento. No tiene mucho <strong><em>cuerpo</em></strong> la iglesia de Cristo cuando es solo un hombre en una cueva. Los ermitaños veían a su refugio en el desierto como una manera fácil de evitar las <strong><em>tentaciones del mundo exterior</em></strong>, pero, ¿cómo trataban con las <strong><em>mucho más peligrosas</em></strong> tentaciones interiores del alma = cosas como el orgullo y la envidia?La tentación del <strong><em>orgullo</em></strong> es evidente. Después de todo, era fácil para los ascetas del desierto que habían tomado la supuesta "<strong><em>ruta superior</em></strong>" considerarse <strong><em>mejor</em></strong> que los demás. Pero ¿cómo podría ser un problema <strong><em>la envidia</em></strong> cuando vivían solos? Pues si bien, vivían <strong><em>solos</em></strong>, pero tenían un montón de <strong><em>visitantes</em></strong>. Muchos peregrinos se dirigían a reunirse con ellos y para tomar unos momentos con aquellos considerados <strong><em>santos vivos</em></strong>. Cuando estos peregrinos hacían sus rondas visitando a varios ermitaños, les informaban a cada ermitaño los actos extremos de penitencia y la piedad de los otros. No queriendo quedarse atrás, los ermitaños se esforzaban por superarse los a los otros en demostraciones de devoción. Esto los dirigió a ayunos extremos, a comer comida rara, vivir en los árboles, o en la parte superior unos pilares, negar a bañarse. Al volverse mas más extravagantes sus actos, su fama crecía y pronto <strong><em>miles</em></strong> de personas acudían a verlos. Un ermitaño llamado <strong><em>Simón el Estilita</em></strong> no le gusto la muchedumbre que vino a verlo, el erigió un pilar donde vivió en la parte superior por 30 años. La gente le enviaba alimentos a través de una soga y canasta.Como con cualquier extremo, no pasó mucho tiempo antes de que una forma razonada y más tranquila desafiara la decididamente anti-bíblica manera de ultra-individualismo de los ermitaños del desierto. Acerca de año 320 d.C., alguien recordó que en Génesis 2:18 → Nos dice que las personas no deberían estar solos. Wow, quizás estos ermitaños que hemos hecho en santos vivos realmente no están en lo correcto después de todo. Un ex soldado llamado Pacomio formó el primer monasterio. Era un lugar donde los cristianos podían buscar la devoción a Dios en un ambiente comunal. En vez de que cada monje decidiera por sí mismo cómo iba vivir y qué iba a hacer, inspirándose en su experiencia como soldado, Pacomio estableció reglas para la comunidad. Todos los miembros llevaban el mismo uniforme, hacían el mismo trabajo manual, y mantenían en el mismo horario.Mientras que el Monasterio de Pacomio fue el primero que conocemos para los <strong><em>hombres,</em></strong> las <strong><em>mujeres</em></strong> ya tenían su propia versión de la vida comunal. Esto había sido necesario ya que las mujeres no podían ser ermitaños. Su aislamiento las hubiera hecho un destino tentador para los brutos y delincuentes. <strong><em>Nonnus </em></strong>es la forma femenina de la palabra Monje así que las mujeres que buscaban la vida comunal fueron llamadas Monjas; y su Comunidad era un<strong><em> Convento</em></strong>.El movimiento Monástico se propagó por el Norte de Egipto hacia Siria, y luego hacia el Oeste hacia Asia Menor, que en aquel momento era la región más espiritualmente dinámica de la fe. Una vez que los monasterios tomaron raíz en Asia Menor se propagaron rápidamente por toda Europa.Cuando Atanasio murió en la primavera del año 373 d.C. , los tres obispos de Capadocia, en Asia Menor recogieron y continuaron llevando la batuta del Credo de Nicea. Basilio, Gregorio Nacianzo y Gregorio de Nisa. Estas 3 crecieron en gran medida el Movimiento Monástico. Basileo fue de especial importancia, ya que él es el autor de la <strong><em>Regla de Disciplina </em></strong>que enmarco la vida monástica para las generaciones después y hasta el día de hoy en la Iglesia Ortodoxa Oriental.A lo largo de la 4ª y 5ª siglos, el Monasticismo ganó popularidad y se infiltro en todos los niveles de la sociedad. La vida comunal de los monjes reanudo en la Iglesia un sentido de propósito y un retorno a la religiosidad que había caracterizado a la Iglesia en sus primeros años. El martirio fue sustituido por una sincera devoción a Dios a través de la renuncia a una carrera de éxito mundano en favor de una vida en la Imitación de Cristo. Con el fin de obtener este ideal dentro del contexto de la vida comunal, los monjes tomaron votos de <strong><em>pobreza, obediencia y castidad</em></strong>. Estos fueron los intentos de delinear la línea de batalla de la tentación y el pecado renunciando a las posesiones, la libre voluntad y el impulso sexual. Los monasterios ayudaron a poner fin a los problemas comunes a los ermitaños anteriores: ociosidad y excentricidad. Ellos se convirtieron en los centros de renovación social y enseñanza. Para el Siglo Sexto, la <strong><em>mayoría</em></strong> de los líderes de la iglesia eran monjes.Uno de los monjes más notable de este período fue Jerónimo, quien vivió del año 340 a 420 d.C.. Comenzó como un ermitaño en el desierto de Siria. A pesar de sus mejores intenciones, Jerónimo fue acosado por la tentación sexual. El único alivio que pudo encontrar fue cuando su mente estaba ocupada por un enorme desafío intelectual. Alguien sugirió que aprendiera Hebreo que resultó ser una receta eficaz contra la tentación. Una vez que él había dominado en Hebreo, viajó a Roma, donde se convirtió en el tutor de uno de uno de los principales Obispos y conoció un par de mujeres brillantes que en virtud de su enseñanza se convirtieron a ser tan adeptas como él, en la enseñanza de la Biblia.Cuando Jerónimo cayó tuvo problemas con algunos de los otros monjes en Roma, se trasladó a un monasterio en Belén, donde pasó los siguientes 22 años traduciendo el Antiguo y Nuevo Testamento al Latín.La primera traducción de Jerónimo fue muy criticado porque usaba el <strong><em>lenguaje común de la calle</em></strong> en lugar del <strong><em>latín</em></strong> <strong><em>clásico</em></strong> más refinados de la antigüedad. La gente consideraba su Biblia <strong><em>vulgar</em></strong>, pero no pasó mucho tiempo antes de que las opiniones cambiaran y la <strong><em>Vulgata Latina</em></strong> fue ampliamente y tremendamente popular. La Iglesia Católica Romana utilizo la Vulgata Latina como su Biblia oficial hasta muy cerca de la actualidad.El hombre que tuvo el impacto más significativo en la <strong><em>Vida Monástica</em></strong> fue <strong><em>Benito de Nursia</em></strong>, que era cerca de Roma. Benito fue educado en la capital, pero cuando fue expuesto al extremo ascetismo de los ermitaños, decidió dejar la escuela a favor de una vida solitaria en una cueva a 80 millas al sur de Roma. Después de 3 años estudiando las escrituras, unos monjes locales lo vieron a visitar. Impresionados por su aprendizaje, le preguntaron si volvería con ellos para ser su <strong><em>Abad</em></strong>, el dirigente del monasterio. Él estuvo de acuerdo, pero cuando la disciplina necesaria que implemento les resultó demasiada rigurosa, intentaron envenenarlo. Benito Huyó. Benito se llevo con el solamente la sabiduría nacida del fracaso. En lugar de culpar a su fracaso en el monasterio como un signo de no era apto para el liderazgo, él perfeccionó sus ideas de cómo llevar a cabo una comunidad y comenzó un nuevo monasterio en <strong><em>Monte Casino</em></strong>, al sur de Roma en año 529 d.C.. Cuando Benito murió 13 años más tarde, dejó a la posteridad un patrón para la vida monástica que se convirtió en la norma para cientos de monasterios y ayudo a guardar la civilización Europea durante el declive intelectual de la Edad Media; algo a lo que volveremos a hablar en un episodio posterior.Fue en el monasterio de Monte Casino que Benito escribió su famosa "<strong><em>Regla</em></strong>." La Regla fue una brillante combinación de pragmatismo y psicología. Benito había aprendido cómo administrar una comunidad de creyentes y imponer la disciplina necesaria sin ser demasiado duro. Comenzó tomando las formas monásticas básicas que ya estaban en su lugar y, a continuación, instalo un sistema de disciplina que ahuyentaba al perezoso e insincero. Él sabía que el único camino para lograr los objetivos de un monasterio era en mantener la autoridad y disciplina, pero la obediencia tenia que ser tal que una persona ordinaria la podría dar. Benito fracasó en su intento anterior porque estaba esperando que los monjes siguieran su propio nivel de disciplina, que se dio cuenta era uno que muy pocos podían mayor seguir.La Regla de San Benito estableció la posición del Abad del monasterio como la única autoridad a quien los monjes debían su <strong><em>inquebrantable y incuestionable</em></strong> obediencia. Pero esta autoridad no podía ser arbitraria, por lo cual implemento que la elección del Abad era por los mismos monjes. La regla para el Abad era que toda decisión importante debía ser hecha después de consultar a los monjes por consejo para guiar su decisión. Advirtió al Abad que ir en contra del consejo de los monjes era imprudente y peligroso. Advirtió al Abad en contra de ejercitar poder incontrolado.En una medida que parece visionaria, Benito abogó que cada monasterio se convirtiera en un mundo en sí misma. Labor de naturaleza tanto manual como mental se consideraban crucial para la vida monástica y central para crecer en devoción con Dios. Así que cada monasterio se convirtió en una comunidad autosuficiente, que casi no dependía del mundo exterior. Lo que esto significo fue que cuando el Imperio Romano se disolvió, la enseñanza del mundo antiguo fue conservada en los monasterios Benedictinos, donde fue leído, estudiado y copiado por generaciones. Ellos se convirtieron en los almacenes del conocimiento que resurgiría en la Reforma y el Renacimiento, para levantar a Europa de la Edad Media._________________________________________________________________________________________________________Al acercamos al final de este episodio, aquí hay algunas líneas de la Regla de San Benito.<ul><li>El primer grado de la humildad es una obediencia pronta.</li><li>La ociosidad es enemiga del alma; y, por lo tanto, los hermanos deberían ser empleadas en trabajo manual en determinados momentos. En otros, en la lectura devota.</li><li>A los dormilones les gusta hacer excusas.</li><li>El Abad debe siempre tener en mente lo que es y lo que ha sido llamado a hacer; debe saber que <strong><em>a quien</em></strong> más se le confía, <strong><em>a él más se</em></strong> le exigirá.</li><li>Él debe saber que quien emprende el Gobierno de almas debe prepararse a el mismo para dar cuenta de ellas.</li></ul> Tanto a los oyentes casuales y a los suscriptores de CS, gracias por acompañarnos.Si aún no lo ha hecho, visita la página de Facebook y dale un "Me Gusta". Si entras a CS a través de iTunes, califique al podcast y deja un comentario. Gracias.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El episodio de esta semana se titula “Ermitaños.”Algunos episodios atrás cuando presenté a Atanasio, mencioné a los ermitaños religiosos que el visitó en el desierto llevándoles alimento, cerca de Alejandría en Egipto. Como un hombre joven, Atanasio ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1600" height="1200" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage.jpg 1600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-300x225.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-768x576.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-1030x773.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-510x382.jpg 510w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-1080x810.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage-610x458.jpg 610w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>El episodio de esta semana se titula “<strong><em>Ermitaños</em></strong>.”Algunos episodios atrás cuando presenté a Atanasio, mencioné a los ermitaños religiosos que el visitó en el desierto llevándoles alimento, cerca de Alejandría en Egipto. Como un hombre joven, Atanasio rindió honores a estos hombres que habían abandonado toda la facilidad de la ciudad para llevar una vida difícil pero sin distracciones para enfocarse en su devoción a Dios.Quiénes eran estos ermitaños, y que los llevo a un cambio tan radical en su estilo de vida de lo que habían modelado Jesús y los Apóstoles?Mientras que la teología de los monjes y monasterios evoluciono a lo largo de muchas generaciones, su primer fundamento descansaba sobre el ejemplo de Juan el Bautista, el precursor de Cristo, que era un modelo de ascetismo. Su guarida normal era en el desierto de Judea, donde cruza el Río Jordán. No vestía la moda del día y comía una estricta dieta orgánica proporcionada por el desierto.Los primeros ermitaños pusieron un gran peso en lo que Jesús le había dicho al joven rico de vender sus posesiones, dándole todo a los pobres, y seguir al Señor. Abrazaron las partes en el Nuevo Testamento que hablan frecuentemente que la carne está en una batalla con el espíritu y viceversa. Llegaron a la conclusión que la carne y espíritu son irreconciliables. Los ermitaños literalmente <strong><em>renunciaron</em></strong> al mundo y dejaron la vida culta de la ciudad, para vivir en un entorno primitivo en el desierto. Este estilo de vida de privaciones y molestias era considerada como el verdadero camino a la comunión con Dios, por los ermitaños y su grupo de admiradores que crecía mas cada día.La primera vez que vemos una expresión escrita de esta nueva mentalidad es en el <strong><em>Pastor de Hermas</em></strong> cerca del año 140 d.C. Este documento define dos caminos para crecer en su devoción a Dios, el camino superior y el camino <strong><em>inferior</em></strong>. La fe, esperanza, y amor eran la vía inferior requerida de todos los Cristianos. Pero para quienes aspiraban <strong><em>profundizar su intimidad con</em></strong> Dios, la <strong><em>abnegación</em></strong> era necesaria. Esta auto-negación tomó muchas formas especialmente con el celibato y renunciando al matrimonio como los más radicales, siendo los mas populares.La práctica de la penitencia se convirtió en común con los creyentes, que hacían actos dramáticos de caridad y valentía con el fin de demostrar su devoción a Dios. Cuando la persecución era una amenaza frecuente, los cristianos solían ver a la penitencia como una manera de <strong><em>compensar</em></strong> los momentos de debilidad y miedo. Y por supuesto, los mártires fueron <strong><em>héroes luminosos </em></strong>que incluso algunos paganos <strong><em>admiraban</em></strong>! Pero con <strong><em>el fin</em></strong> de la persecución, la iglesia necesitaba <strong><em>nuevos héroes</em></strong> y los encontró en los ermitaños que participaban en actos extremos de abnegación.Los primeros <strong><em>monjes</em></strong> fueron ermitaños; personas que se refugiaban en el desierto, y el lugar que les dio su inicio; fue Egipto, donde el desierto era abundante fuera la franja fértil de tierra a lo largo del Nilo. La palabra <strong><em>ermitaño</em></strong> proviene de la palabra griega para el <strong><em>desierto</em></strong>.Cerca del año 250 d.C., un hombre de 20 años de edad llamado Antonio tomó el mandato de Jesús al joven rico para vender sus posesiones y seguirlo -- literalmente. Antonio vendió todo y se fue a vivir en una tumba abandonada. Leyendas crecieron rápidamente sobre sus batallas con la tentación que tomaron forma visible con ataques de demonios, mujeres seductoras, y bestias salvajes. Antonio salía de cada batalla con un mayor sentido de devoción a Dios que inspiraba a otros a seguir su ejemplo ascético. Pronto, cientos de personas tomaron su camino al desierto, para vivir una vida de una rígida abnegación. Antonio era el favorito de Atanasio. Desde que Antonio vivió a tener más de cien años, aun estaba vivo cuando el futuro obispo de Alejandría estaba llevando comida a los monjes del desierto. Atanasio escribió una biografía de Antonio, la cual se volvió muy popular. Este libro, más que cualquier otro factor, ayudó a aumentar la estima y lo atractivo de la vida ermitaña en el desierto.El movimiento hacia el <strong><em>Monasticismo</em></strong> creció rápidamente con el nuevo favor Imperial bajo Constantino y sus sucesores. No es difícil comprender porqué el número de ascetas <strong><em>creció</em></strong> y el Monasticismo se hizo popular en este tiempo en que la Iglesia y el Imperio estaban siendo los mejores de amigos. Ser cristiano ya no era peligroso, por lo que la sinceridad de muchos nuevos miembros había disminuido. Cuando la gente se dio cuenta de que el pertenecer a una iglesia era un <strong><em>plus</em></strong> político y social, el factor de la sinceridad en la iglesia cayo aún más. Los <strong><em>creyentes genuinos</em></strong> notaban la flacidez de la calidad de la fe, en estos amigos instantáneos de la iglesia y eligieron responder aceptando una ruta más riguroso. Los modelos de aquella época fueron los monjes; los extraordinarios Héroes Cristianos que habían alcanzado un honor similar al que les había sido concedido a los Mártires de la época anterior y wow! No tenían que preocuparse que les cortaran la cabeza.Así que los monjes de este tiempo no eran tanto de estar <strong><em>huyendo del mundo</em></strong> como personas que estaban en protesta de <strong><em>una iglesia mundana</em></strong>.Parte integral de la vida ermitaña era un aislamiento individual que estaba en contrasta con la vida comunal modelada por Jesús y los Apóstoles, y que vemos en todo el Nuevo Testamento. No tiene mucho <strong><em>cuerpo</em></strong> la iglesia de Cristo cuando es solo un hombre en una cueva. Los ermitaños veían a su refugio en el desierto como una manera fácil de evitar las <strong><em>tentaciones del mundo exterior</em></strong>, pero, ¿cómo trataban con las <strong><em>mucho más peligrosas</em></strong> tentaciones interiores del alma = cosas como el orgullo y la envidia?La tentación del <strong><em>orgullo</em></strong> es evidente. Después de todo, era fácil para los ascetas del desierto que habían tomado la supuesta "<strong><em>ruta superior</em></strong>" considerarse <strong><em>mejor</em></strong> que los demás. Pero ¿cómo podría ser un problema <strong><em>la envidia</em></strong> cuando vivían solos? Pues si bien, vivían <strong><em>solos</em></strong>, pero tenían un montón de <strong><em>visitantes</em></strong>. Muchos peregrinos se dirigían a reunirse con ellos y para tomar unos momentos con aquellos considerados <strong><em>santos vivos</em></strong>. Cuando estos peregrinos hacían sus rondas visitando a varios ermitaños, les informaban a cada ermitaño los actos extremos de penitencia y la piedad de los otros. No queriendo quedarse atrás, los ermitaños se esforzaban por superarse los a los otros en demostraciones de devoción. Esto los dirigió a ayunos extremos, a comer comida rara, vivir en los árboles, o en la parte superior unos pilares, negar a bañarse. Al volverse mas más extravagantes sus actos, su fama crecía y pronto <strong><em>miles</em></strong> de personas acudían a verlos. Un ermitaño llamado <strong><em>Simón el Estilita</em></strong> no le gusto la muchedumbre que vino a verlo, el erigió un pilar donde vivió en la parte superior por 30 años. La gente le enviaba alimentos a través de una soga y canasta.Como con cualquier extremo, no pasó mucho tiempo antes de que una forma razonada y más tranquila desafiara la decididamente anti-bíblica manera de ultra-individualismo de los ermitaños del desierto. Acerca de año 320 d.C., alguien recordó que en Génesis 2:18 → Nos dice que las personas no deberían estar solos. Wow, quizás estos ermitaños que hemos hecho en santos vivos realmente no están en lo correcto después de todo. Un ex soldado llamado Pacomio formó el primer monasterio. Era un lugar donde los cristianos podían buscar la devoción a Dios en un ambiente comunal. En vez de que cada monje decidiera por sí mismo cómo iba vivir y qué iba a hacer, inspirándose en su experiencia como soldado, Pacomio estableció reglas para la comunidad. Todos los miembros llevaban el mismo uniforme, hacían el mismo trabajo manual, y mantenían en el mismo horario.Mientras que el Monasterio de Pacomio fue el primero que conocemos para los <strong><em>hombres,</em></strong> las <strong><em>mujeres</em></strong> ya tenían su propia versión de la vida comunal. Esto había sido necesario ya que las mujeres no podían ser ermitaños. Su aislamiento las hubiera hecho un destino tentador para los brutos y delincuentes. <strong><em>Nonnus </em></strong>es la forma femenina de la palabra Monje así que las mujeres que buscaban la vida comunal fueron llamadas Monjas; y su Comunidad era un<strong><em> Convento</em></strong>.El movimiento Monástico se propagó por el Norte de Egipto hacia Siria, y luego hacia el Oeste hacia Asia Menor, que en aquel momento era la región más espiritualmente dinámica de la fe. Una vez que los monasterios tomaron raíz en Asia Menor se propagaron rápidamente por toda Europa.Cuando Atanasio murió en la primavera del año 373 d.C. , los tres obispos de Capadocia, en Asia Menor recogieron y continuaron llevando la batuta del Credo de Nicea. Basilio, Gregorio Nacianzo y Gregorio de Nisa. Estas 3 crecieron en gran medida el Movimiento Monástico. Basileo fue de especial importancia, ya que él es el autor de la <strong><em>Regla de Disciplina </em></strong>que enmarco la vida monástica para las generaciones después y hasta el día de hoy en la Iglesia Ortodoxa Oriental.A lo largo de la 4ª y 5ª siglos, el Monasticismo ganó popularidad y se infiltro en todos los niveles de la sociedad. La vida comunal de los monjes reanudo en la Iglesia un sentido de propósito y un retorno a la religiosidad que había caracterizado a la Iglesia en sus primeros años. El martirio fue sustituido por una sincera devoción a Dios a través de la renuncia a una carrera de éxito mundano en favor de una vida en la Imitación de Cristo. Con el fin de obtener este ideal dentro del contexto de la vida comunal, los monjes tomaron votos de <strong><em>pobreza, obediencia y castidad</em></strong>. Estos fueron los intentos de delinear la línea de batalla de la tentación y el pecado renunciando a las posesiones, la libre voluntad y el impulso sexual. Los monasterios ayudaron a poner fin a los problemas comunes a los ermitaños anteriores: ociosidad y excentricidad. Ellos se convirtieron en los centros de renovación social y enseñanza. Para el Siglo Sexto, la <strong><em>mayoría</em></strong> de los líderes de la iglesia eran monjes.Uno de los monjes más notable de este período fue Jerónimo, quien vivió del año 340 a 420 d.C.. Comenzó como un ermitaño en el desierto de Siria. A pesar de sus mejores intenciones, Jerónimo fue acosado por la tentación sexual. El único alivio que pudo encontrar fue cuando su mente estaba ocupada por un enorme desafío intelectual. Alguien sugirió que aprendiera Hebreo que resultó ser una receta eficaz contra la tentación. Una vez que él había dominado en Hebreo, viajó a Roma, donde se convirtió en el tutor de uno de uno de los principales Obispos y conoció un par de mujeres brillantes que en virtud de su enseñanza se convirtieron a ser tan adeptas como él, en la enseñanza de la Biblia.Cuando Jerónimo cayó tuvo problemas con algunos de los otros monjes en Roma, se trasladó a un monasterio en Belén, donde pasó los siguientes 22 años traduciendo el Antiguo y Nuevo Testamento al Latín.La primera traducción de Jerónimo fue muy criticado porque usaba el <strong><em>lenguaje común de la calle</em></strong> en lugar del <strong><em>latín</em></strong> <strong><em>clásico</em></strong> más refinados de la antigüedad. La gente consideraba su Biblia <strong><em>vulgar</em></strong>, pero no pasó mucho tiempo antes de que las opiniones cambiaran y la <strong><em>Vulgata Latina</em></strong> fue ampliamente y tremendamente popular. La Iglesia Católica Romana utilizo la Vulgata Latina como su Biblia oficial hasta muy cerca de la actualidad.El hombre que tuvo el impacto más significativo en la <strong><em>Vida Monástica</em></strong> fue <strong><em>Benito de Nursia</em></strong>, que era cerca de Roma. Benito fue educado en la capital, pero cuando fue expuesto al extremo ascetismo de los ermitaños, decidió dejar la escuela a favor de una vida solitaria en una cueva a 80 millas al sur de Roma. Después de 3 años estudiando las escrituras, unos monjes locales lo vieron a visitar. Impresionados por su aprendizaje, le preguntaron si volvería con ellos para ser su <strong><em>Abad</em></strong>, el dirigente del monasterio. Él estuvo de acuerdo, pero cuando la disciplina necesaria que implemento les resultó demasiada rigurosa, intentaron envenenarlo. Benito Huyó. Benito se llevo con el solamente la sabiduría nacida del fracaso. En lugar de culpar a su fracaso en el monasterio como un signo de no era apto para el liderazgo, él perfeccionó sus ideas de cómo llevar a cabo una comunidad y comenzó un nuevo monasterio en <strong><em>Monte Casino</em></strong>, al sur de Roma en año 529 d.C.. Cuando Benito murió 13 años más tarde, dejó a la posteridad un patrón para la vida monástica que se convirtió en la norma para cientos de monasterios y ayudo a guardar la civilización Europea durante el declive intelectual de la Edad Media; algo a lo que volveremos a hablar en un episodio posterior.Fue en el monasterio de Monte Casino que Benito escribió su famosa "<strong><em>Regla</em></strong>." La Regla fue una brillante combinación de pragmatismo y psicología. Benito había aprendido cómo administrar una comunidad de creyentes y imponer la disciplina necesaria sin ser demasiado duro. Comenzó tomando las formas monásticas básicas que ya estaban en su lugar y, a continuación, instalo un sistema de disciplina que ahuyentaba al perezoso e insincero. Él sabía que el único camino para lograr los objetivos de un monasterio era en mantener la autoridad y disciplina, pero la obediencia tenia que ser tal que una persona ordinaria la podría dar. Benito fracasó en su intento anterior porque estaba esperando que los monjes siguieran su propio nivel de disciplina, que se dio cuenta era uno que muy pocos podían mayor seguir.La Regla de San Benito estableció la posición del Abad del monasterio como la única autoridad a quien los monjes debían su <strong><em>inquebrantable y incuestionable</em></strong> obediencia. Pero esta autoridad no podía ser arbitraria, por lo cual implemento que la elección del Abad era por los mismos monjes. La regla para el Abad era que toda decisión importante debía ser hecha después de consultar a los monjes por consejo para guiar su decisión. Advirtió al Abad que ir en contra del consejo de los monjes era imprudente y peligroso. Advirtió al Abad en contra de ejercitar poder incontrolado.En una medida que parece visionaria, Benito abogó que cada monasterio se convirtiera en un mundo en sí misma. Labor de naturaleza tanto manual como mental se consideraban crucial para la vida monástica y central para crecer en devoción con Dios. Así que cada monasterio se convirtió en una comunidad autosuficiente, que casi no dependía del mundo exterior. Lo que esto significo fue que cuando el Imperio Romano se disolvió, la enseñanza del mundo antiguo fue conservada en los monasterios Benedictinos, donde fue leído, estudiado y copiado por generaciones. Ellos se convirtieron en los almacenes del conocimiento que resurgiría en la Reforma y el Renacimiento, para levantar a Europa de la Edad Media._________________________________________________________________________________________________________Al acercamos al final de este episodio, aquí hay algunas líneas de la Regla de San Benito.<ul><li>El primer grado de la humildad es una obediencia pronta.</li><li>La ociosidad es enemiga del alma; y, por lo tanto, los hermanos deberían ser empleadas en trabajo manual en determinados momentos. En otros, en la lectura devota.</li><li>A los dormilones les gusta hacer excusas.</li><li>El Abad debe siempre tener en mente lo que es y lo que ha sido llamado a hacer; debe saber que <strong><em>a quien</em></strong> más se le confía, <strong><em>a él más se</em></strong> le exigirá.</li><li>Él debe saber que quien emprende el Gobierno de almas debe prepararse a el mismo para dar cuenta de ellas.</li></ul> Tanto a los oyentes casuales y a los suscriptores de CS, gracias por acompañarnos.Si aún no lo ha hecho, visita la página de Facebook y dale un "Me Gusta". Si entras a CS a través de iTunes, califique al podcast y deja un comentario. 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Su guarida normal era en el desierto de Judea, donde cruza el Río Jordán. No vestía la moda del día y comía una estricta dieta orgánica proporcionada por el desierto.Los primeros ermitaños pusieron un gran peso en lo que Jesús le había dicho al joven rico de vender sus posesiones, dándole todo a los pobres, y seguir al Señor. Abrazaron las partes en el Nuevo Testamento que hablan frecuentemente que la carne está en una batalla con el espíritu y viceversa. Llegaron a la conclusión que la carne y espíritu son irreconciliables. Los ermitaños literalmente renunciaron al mundo y dejaron la vida culta de la ciudad, para vivir en un entorno primitivo en el desierto. Este estilo de vida de privaciones y molestias era considerada como el verdadero camino a la comunión con Dios, por los ermitaños y su grupo de admiradores que crecía mas cada día.La primera vez que vemos una expresión escrita de esta nueva mentalidad es en el Pastor de Hermas cerca del año 140 d.C. Este documento define dos caminos para crecer en su devoción a Dios, el camino superior y el camino inferior. La fe, esperanza, y amor eran la vía inferior requerida de todos los Cristianos. Pero para quienes aspiraban profundizar su intimidad con Dios, la abnegación era necesaria. Esta auto-negación tomó muchas formas especialmente con el celibato y renunciando al matrimonio como los más radicales, siendo los mas populares.La práctica de la penitencia se convirtió en común con los creyentes, que hacían actos dramáticos de caridad y valentía con el fin de demostrar su devoción a Dios. Cuando la persecución era una amenaza frecuente, los cristianos solían ver a la penitencia como una manera de compensar los momentos de debilidad y miedo. Y por supuesto, los mártires fueron héroes luminosos que incluso algunos paganos admiraban! Pero con el fin de la persecución, la iglesia necesitaba nuevos héroes y los encontró en los ermitaños que participaban en actos extremos de abnegación.Los primeros monjes fueron ermitaños; personas que se refugiaban en el desierto, y el lugar que les dio su inicio; fue Egipto, donde el desierto era abundante fuera la franja fértil de tierra a lo largo del Nilo. La palabra ermitaño proviene de la palabra griega para el desierto.Cerca del año 250 d.C., un hombre de 20 años de edad llamado Antonio tomó el mandato de Jesús al joven rico para vender sus posesiones y seguirlo -- literalmente. Antonio vendió todo y se fue a vivir en una tumba abandonada. Leyendas crecieron rápidamente sobre sus batallas con la tentación que tomaron forma visible con ataques de demonios, mujeres seductoras, y bestias salvajes. Antonio salía de cada batalla con un mayor sentido de devoción a Dios que inspiraba a otros a seguir su ejemplo ascético. Pronto, cientos de personas tomaron su camino al desierto, para vivir una vida de una rígida abnegación. Antonio era el favorito de Atanasio. Desde que Antonio vivió a tener más de cien años, aun estaba vivo cuando el futuro obispo de Alejandría estaba llevando comida a los monjes del desierto. Atanasio escribió una biografía de Antonio, la cual se volvió muy popular. 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No vestía la moda del día y comía una estricta dieta orgánica proporcionada por el desierto.Los primeros ermitaños pusiero]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/03/desert-hermitage.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>17-Que Diferencia hace un Siglo</title><link>https://sanctorum.us/17-que-diferencia-hace-un-siglo/</link> <pubDate>Sun, 24 Feb 2019 15:19:46 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=211119</guid> <description><![CDATA[<p><img width="800" height="534" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial-768x513.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial-610x407.jpg 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>Este episodio 17 se titula “<strong><em>Que Diferencia hace un Siglo.</em></strong>”Empezando a la mitad del cuarto siglo, la Historia de la Iglesia caminó juntamente con la historia del Imperio Romano. Con la muerte de Constantino el Grande, el poder del Imperio se dividió entre sus 3 hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. En las maniobras de hombres hambrientos por el poder que siguieron, ellos le dieron poco honor a su crianza en una educación cristiana. Ellos eliminaron rápidamente cualquier reto por parientes de su padre, y luego se puso a pelear entre ellos mismos. Tres años después de la muerte de su padre ya estaban ellos en una guerra de lucha por la supremacía exclusiva. Constantino II fue asesinado por Constante, quien a su vez fue asesinado por un Comandante de Galicia de la Guardia Imperial llamado Magnentius. Después de su derrota y el suicidio de Magnentius, Constancio se convirtió en el único Emperador y reinó hasta su muerte en el año 361 d.C..Constancio se aparto de la sabia política de tolerancia religiosa de su padre Constantino. Constancio fue fuertemente influenciado por el obispo Arriano de Constantinopla Eusebio, que le inspiró a utilizar su autoridad de su posición para imponer la manera Arriana del Cristianismo no sólo sobre los paganos del Imperio, sino también en aquellos Cristianos que seguían a la Ortodoxia de Nicea. El paganismo fue reprimida violentamente. Los templos fueron saqueados y destruidos con el botín procedente de ellos dado a la Iglesia o a los que apoyaban a Constancio. Como los Cristianos habían sido previamente sometidos a detención y ejecución, ahora era en contra de los paganos. No inesperadamente, un gran número de antiguos paganos vinieron al Cristianismo; su conversión fingida. Una persecución similar fue aplicado hacia Cristianos que seguían a la Ortodoxia de Nicea. Fueron castigados con la confiscación de bienes y el destierro.Constancio se entrometió en la mayoría de los asuntos de la Iglesia, la cual, durante su reinado estuvo plagado de controversia doctrinal. Llamó a una multitud de consejos; en Galia, Italia, Illyricum, y Asia. El se veía como un gran teólogo y le gustaba que lo llamaran el Obispo de los obispos.Constancio justificó su violenta represión del paganismo diciendo que era como la orden de Dios a Israel de aniquilar la adoración y los ídolos de los Cananeos. Pero lideres inteligentes de la iglesia como Atanasio argumentaron en su lugar por la tolerancia. Atanasio escribió,Satanás, porque no hay verdad en él, rompe con el hacha y la espada. Pero el Salvador es suave, y obliga a nadie a quien viene, pero toca y habla con el alma: "Abrir a mí, mi hermana?" Si estamos abiertos a Él, entra, pero si nosotros no estamos dispuestos se va. La verdad no es predicada por la espada y la mazmorra, por el poder de un ejército, sino por la persuasión y la exhortación. ¿Cómo puede haber persuasión donde el temor del Emperador es prioritario? Cómo exhortación, donde la contradicción solo tiene que esperar el destierro y la muerte?La constante oscilación del péndulo de la historia, <strong><em>predice</em></strong> que la fuerza que obligó a la fe a muchos por Constancio <strong><em>provocaría </em></strong>una reacción pagana. Esa reacción se produjo inmediatamente <strong><em>después</em></strong> de Constancio durante el reinado de su primo, <strong><em>Juliano el Apóstata.</em></strong> Juliano sólo había evitado la purga anterior de su familia, porque él era demasiado joven para una amenaza. Pero los jóvenes crecen. Julián recibió una educación Cristiana y fue entrenado para tener una posición en el liderazgo de la iglesia. Pero tenia y alimentaba un odio secreto por la religión de la corte, una religión en la que casi todos de su familia había sido exterminada. El estudió los textos prohibidos de místicos orientales y filósofos griegos; y todo era más emocionante porque estaban prohibidos. Juliano se volvió tan inmerso en el paganismo, que se hizo el líder de una orden secreta dedicada a mantener viva la antigua religión.A pesar de su hostilidad hacia el Cristianismo, Juliano reconoció que la fe era demasiado arraigada en el Imperio para volver atrás el reloj a una época en la cual los cristianos eran persona non grata. Él decidió en lugar de simplemente soltarse la influencia que habían establecido en el ámbito civil. Nombró a los no cristianos a puestos importantes y recupero algunos de los antiguos templos paganos que se habían convertido en iglesias  y los puso de <strong><em>vuelta</em></strong> a su uso original.Juliano promulgó una política de tolerancia religiosa. <strong><em>Cada uno</em></strong> era <strong><em>libre de practicar</em></strong> la fe que quería. Pero no nos equivoquemos, Juliano quería <strong><em>eliminar</em></strong> al Cristianismo. Sentía que la mejor manera de conseguirlo, no era atacarla abiertamente. Después de todo, 200 años de persecución ya habían demostrado que ese método no era eficaz. Más bien, Juliano se enfoco en que todas las diversas <strong><em>sectas</em></strong> del Cristianismo acabarían yendo a la guerra las unas con la otros y el movimiento moriría la <strong><em>muerte de mil cortes</em></strong>, todas auto infligidas. Su plan no funcionó, por supuesto, pero era una astuta observación de que tan facciosos los seguidores de Cristo puede ser.Cuando Juliano fue asesinado en el año 363 d.C. en una mal aconsejada guerra en contra los Sasánidas, el renacimiento pagano que esperaba, fracasó. Las razones de su desaparición eran muchas. Desde que el paganismo era una amalgama de diversas cosmovisiones y creencias contradictorias que a menudo carecian de la unidad necesaria para enfrentar al Cristianismo. Y comparado con las virtudes, moralidad y prioridades éticas del Cristianismo, el paganismo era insignificante.Juliano esperaba eliminar al Cristianismo, permitiendo que sus diversas sectas operaran unas al lado de otras igual nunca se materializó. Al contrario, se dieron avances importantes hacia un entendimiento mutuo en los debates doctrinales que los dividian. El antiguo Atanasio seguía vivo y como un anciano lider de la iglesia se había puesto menos combativo, que lo hizo un punto de encuentro para los diferentes grupos. Llamó a una reunión de los líderes de la iglesia en Alejandría, en el año 362, justo en el medio del reinado de Juliano, para reconocer al Credo de Nicea como la declaración oficial de la deidad de Cristo para la Iglesia. Su resolución fue aprobada.Pero un gran problema estaba creciendo en la importante ciudad de <strong><em>Antioquía</em></strong>. Mientras que las iglesias del Oeste bajo el liderazgo del Obispo de Roma permanecieron firmes en su lealtad al Credo de Nicea, el Imperio del Oriente se inclinaba hacia el Arrianismo. Antioquía de Siria Oriental fue una ciudad clave <strong><em>dividida</em></strong> entre los partidarios de Nicea y el Arrianismo. La iglesia<strong><em> oficial</em></strong>, es decir, reconocida por el Emperador de Constantinopla tenia un Obispo Arriano. Los Cristianos pro-Nicea y estaban encabezados por el Obispo Paulino de una iglesia cercana. Pero en el año 360 d.C., un nuevo obispo subió a encabezar la Iglesia Arriana en Antioquía - y él era un devoto de la Ortodoxia de Nicea llamado Meletius! Esto ocurrió justo en un momento en que más y más obispos orientales salían en favor del Credo de Nicea. Estos Obispos Orientales apoyaron al nuevo Obispo Meletius de Antioquía. Se podría pensar que esta sería una fusión de los viejos seguidores de Nicea bajo Paulino con el nuevo obispo, y → asumiríamos equivocadamente. Roma y la Iglesia Occidental consideraban a Paulino como el legítimo Obispo de Antioquía y seguían siendo sospechosos de Meletius y el nuevo enfoque que traía de Nicea. Sus esfuerzos para negociar con y ser aceptados por la iglesia Occidental fueron rechazados. Esto sirvió para aumentar las diferencias entre Oriente y Occidente, que ya había venido creciendo durante las últimas décadas._________________________________________________________________________________________________________Un nuevo centro de fuerza espiritual se desarrollo durante este tiempo en <strong><em>Capadocia</em></strong>, en el centro-este de Asia Menor. Se formó alrededor de la vida de 3 líderes de la Iglesia, <strong><em>Basilio el Grande</em></strong>, su hermano <strong><em>Gregorio de Nisa</em></strong> y su amigo <strong><em>Gregorio de Nacianzo</em></strong>. Su trabajo respondió a las persistentes preocupaciones que rodeaban las <strong><em>palabras</em></strong> que el Consejo de Nicea había elegido para describir a Jesús como siendo de la <strong><em>misma</em></strong> sustancia que el Padre. Estos 3 Padres Capadocios fueron capaces de convencer a sus hermanos que el original Credo de Nicea era la mejor formulación que iban a poder producir y que aceptaran que Jesús era de la <strong><em>misma</em></strong> sustancia que el Padre, y por lo tanto Dios, no una sustancia <strong><em>similar</em></strong> y por lo tanto algo distinto o inferior a Dios, como los Arrianos enseñaban. Lo expresaron en términos que hacían evidente que existía sólo un Dios, pero en 3 personas que <strong><em>individualmente</em></strong> son, y que <strong><em>juntos</em></strong> <strong><em>forman</em></strong> un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dijeron que los 3 operaban inseparablemente, ninguno nunca actuaba independientemente de los demás. Cada acción divina <strong><em>comienza</em></strong> desde el Padre, <strong><em>continúa</em></strong> a través del Hijo, y se <strong><em>completa</em></strong> en el Espíritu Santo.En el año 381 d.C. en el <strong><em>Concilio de Constantinopla</em></strong>, la Iglesia Oriental demostró su aceptación de la teología de los Padres Capadocios' al afirmar su adhesión al Credo de Nicea. Efectivamente, esto marcó el fin del Arrianismo dentro del Imperio. Y a diferencia de los 3 anteriores Concilios Ecuménicos, el <strong><em>Concilio de Constantinopla</em></strong> no fue seguido por años de contiendas amargas. Lo que el Consejo no pudo hacer era resolver la división en la iglesia de Antioquía. El Occidente continuó apoyando a los originales seguidores de Nicea mientras el Oriente apoyó los nuevos. Era evidente para todos que la tensión entre la antigua sede del poder Imperial y la nueva capital; entre Roma y Constantinopla estaba creciendo. Y que Obispo de cual iglesia sería el líder reconocido por la totalidad de la Iglesia? Antioquía se convirtió en el sitio donde esta batalla fue vivida a través de sus representantes, Paulino y Meletius.El Concilio de Constantinopla intento parar esta contienda mediante el desarrollo de un sistema de leyes de como las iglesias serían dirigidas. Las resoluciones del Consejo, y de todos los concilios de la Iglesia celebrado durante estos años, se denominaban <strong><em>Ley Canónica</em></strong>, que establecía la política por la cual la Iglesia habría de funcionar. Una de las resoluciones del Concilio de Constantinopla estableció lo que se conoce como Diócesis. La diócesis era un grupo de provincias, que se convertían en una región en la que el Obispo presidia con la eucaristía. La regla era que una diócesis no pueden interferir en el funcionamiento de otra. Cada cual tenía que ser autónoma._________________________________________________________________________________________________________Aunque Joviano siguió a Juliano como Emperador en el año 363, Su reinado fue corto. Siguió una política de tolerancia religiosa, como hizo Valentiniano I que le sucedió. Valentiniano reconoció que el Imperio era demasiado vasto para un hombre de estado y nombró a su hermano menor Valente para dominar al Oriente. Valente fue menos tolerante que su hermano y ataco tanto el paganismo y al los Ortodoxos de Nicea. Pero Valente fue el último Arriano en reinar en el Oriente o en el Occidente. Todos los Emperadores posteriores fueron Ortodoxos; es decir, siguieron el Credo de Nicea.Cuando Valentiniano murió en el año 375 d.C., el Imperio el imperio de <strong><em>Occidente</em></strong> cayó a su hijo Graciano. Y cuando Valente murió, Graciano eligió un experimentado soldado llamado Teodosio para dominar el <strong><em>Oriente</em></strong>.Graciano y Teodosio presidieron en la desaparición definitiva del paganismo. Ambos hombres apoyaron firmemente la fe ortodoxa, y a peticion del Obispo Ambrosio de Milán, promulgaron políticas que pusieron el fin a la adoración pagana. Por supuesto, los individuos dispersos por todo el imperio continuaron secretamente a ofrecer sacrificios a los ídolos, a través de los rituales supersticiosos del pasado, pero como una institución social con templos y un sacerdocio, el paganismo había sido erradicado. Bajo el reinado de Teodosio, el Cristianismo fue nombrada la religión oficial del Imperio.Terminaremos este episodio con un vistazo a cómo la iglesia en Roma surgió a ser la líder de la Iglesia en el Imperio durante los 4º y 5º siglos.En <strong><em>teoría</em></strong>, todos los Obispos de las muchas iglesias del imperio eran iguales. En <strong><em>realidad</em></strong>, desde el tiempo de los Padres Apostólicos, algunos habían ganado mayor importancia porque sus iglesias estaban en las ciudades más importantes. Durante el 2º y primera parte del 3º siglo, <strong><em>Alejandría, Antioquía, Roma</em></strong> <strong><em>y Cartago</em></strong> eran los lugares de mayor fuerza espiritual; sus pastores principales reconocidos como líderes, no sólo de sus iglesias, sino de toda <strong><em>La</em></strong> Iglesia. El Concilio de Nicea en el año 325 d.C. reconoció la iglesia de <strong><em>Alejandría</em></strong> como la iglesia principal de todo el norte de África, en el oriente era <strong><em>Antioquía</em></strong> y <strong><em>Roma</em></strong> como preeminente en el Oeste.<strong><em>Constantinopla</em></strong>, la nueva capital política oriental, se agregó a esa lista en el año 381 por el Concilio de Constantinopla. Como uno de sus decretos de la Ley Canónica, el Consejo declaro a Constantinopla segunda sólo a Roma en términos de primacía para decidir asuntos de la iglesia.Se puede suponer que el Obispo de Roma aceptaría con mucho agrado esta declaración del Consejo, siendo que reconocía  a la “sede" Romana, (es decir, un <strong><em>territorio</em></strong> de la autoridad del obispo) como principal. Él no! Él se <strong><em>opuso</em></strong> porque la decisión del Consejo <strong><em>implicaba</em></strong> que la posición de una iglesia y su Obispo dependía de <strong><em>la importancia de su ciudad</em></strong> en el Imperio. En otras palabras, la cercanía al centro del poder político es lo que era más importante. El Obispo de Roma mantuvo que la preeminencia de Roma no dependia de la proximidad política pero de un <strong><em>precedente histórico</em></strong>. El dijo que el decreto de un sínodo o consejo no podía transmitir la primacía. El Obispo Romano alegó que Roma tenia la importancia porque <strong><em>Dios </em></strong>lo había decretado así. En un concilio en Roma un año después del Concilio de Constantinopla, el Obispo Romano Dámaso dijo que la primacía de Roma recaía sobre el Apóstol Pedro que fundo la iglesia Romana. Desde mediados del 3º siglo, los cristianos Romanos habían utilizado Mateo 16, Lucas 22 y Juan 21 para reclamar que su iglesia poseía una única autoridad sobre otras iglesias y obispos. Esta <strong>Teoria Petrina</strong> como se llego a conocer, fue generalmente aceptada por el final del siglo 6º. Esta alegaba que Pedro había sido dado primacía en respecto a sus compañeros apóstoles, y que su posición superior habia sido transmitida desde él a sus sucesores, los Obispos de Roma, en virtud de la sucesión apostólica.En verdad, ya existía una importante comunidad Cristiana en Roma cuando Pedro llegó a Roma y fue martirizado. Los cristianos honraban a Pedro como lo hicieron a todos sus mártires, haciendo que su tumba, un lugar popular de reunión. Eventualmente, se convirtió en un santuario. Entonces, cuando la persecución terminó, el santuario se convirtió en una Iglesia. El líder de esa iglesia se asoció con Pedro, cuya tumba era su característica central.Cuando Constantino llegó al poder, ordenó una basílica construida en el sitio de la Colina Vaticana. Para marcar que un nuevo día de favor hacia la Iglesia había llegado, Constantino dio el Palacio Lateranense, donde la Emperatriz Romana había vivido, al Obispo de Roma como su residencia. Pero la historia que surgió más tarde que pone al Emperador Constantino arrodillado delante de <strong><em>Silvestre</em></strong>, el Obispo de Roma, pidiendo perdón en cilicio y cenizas y entregándole el reino de Italia y de Roma, es una ficción.Hasta el Obispo Dámaso, a mediados del 4º siglo, los Obispos Romanos fueron líderes competentes de la iglesia pero que tendían a ceder con debilidad al tratar con los Emperadores que a menudo intentaban dominar la fe. Se produjo un cambio dramático hacia el final del 4º siglo, cuando el Obispo de la Iglesia <strong><em>Ambrosio de Milán</em></strong>, le dictada al Emperador que debía hacer.El Obispo Dámaso, contemporáneo de Ambrosio, instaló la primacía de Pedro como un elemento central de la doctrina de la Iglesia. Afirmó que la iglesia Romana fue iniciada por Pedro, quien había pasado su autoridad al próximo Obispo, quien había, a su vez, la había entregó a su sucesor y que cada Obispo de Roma era un destinatario de la autoridad apostólica de Pedro. Puesto que Pedro era el líder de los Apóstoles, esto significaba que la Iglesia Romana era la iglesia principal y su Obispo el líder, no sólo de Roma sino <strong><em>de toda la Cristiandad</em></strong>. Dámaso fue el <strong><em>primero</em></strong> en referirse a los otros Obispos como 'hijos' en lugar de 'hermanos'.Eventos históricos durante el 4º y 5º siglo crecieron el poder del Obispo de Roma. Cuando Constantino trasladó la capital política a Constantinopla en el año 330 d.C., dejó al Obispo de Roma como el individuo más poderoso <strong><em>en Roma</em></strong> durante largos períodos de tiempo. La gente del Occidente buscaba de él liderazgo terrenal, así como el liderazgo espiritual cuando surgía una crisis.Constantinopla, y el Emperador estaban cientos de kilómetros y a semanas de distancia; el Obispo Romano estaba cerca; así que la gente se dirigió a él para ejercer la autoridad en tratar con una crisis política, al igual con una crisis espiritual. En el año 410 d.C. cuando Alaric y los Visigodos vinieron a saquear Roma, El Obispo Inocente uso la diplomacia y inteligencia para salvar a la ciudad de la antorcha. Cuando el Imperio de Occidente cayó finalmente en el año 476 d.C., el pueblo de Italia esperaba que el Obispo Romano para asuntos civiles, así como el liderazgo religioso.Grandes líderes como <strong><em>Cipriano, Tertuliano y Agustín</em></strong> eran hombres sobresalientes de la iglesia occidental, que se habían puesto bajo el liderazgo del Obispo de Roma. El Imperio del Occidente también había logrado mantenerse libre de las herejías y los desafíos que habían sacudido al Imperio del Oriente, especialmente, el problema con Arrío y sus seguidores. Esta solidaridad doctrinal se debió en gran parte al liderazgo de los Obispos de Roma.Otro factor que contribuyó al aumento del dominio de Roma fue la caida de los otros grandes centros Cristianos. Jerusalén perdió su lugar debido a la rebelión de Bar Kochba en el 2º siglo. Alejandría y Antioquía fueron invadidos por los Musulmanes en el 6º y 7º siglo; dejando a Constantinopla y Roma como los únicos centros de poder.En un edicto Imperial en el año 445 d.C., el emperador Valentiniano III reconoció la supremacía del Obispo de Roma en los asuntos espirituales. Lo que dijo se convirtió en Ley Canónica para todos.Otra gran ventaja para la influencia y el prestigio del Obispo Romano fue la labor misionera de monjes leales a Roma. <strong><em>Clovis &amp; Agustín</em></strong> plantaron iglesias en el Norte de Francia y Gran Bretaña, todos con lealtad a Roma.Pero por encima de todo, la Iglesia Romana fue encabezada por varios obispos muy capaces durante este tiempo; hombres que no perdían ninguna oportunidad para mejorar y ampliar su poder.Leo I fue el Obispo en Roma desde el año 440 al 461 d.C. y fue el mas capaz ocupante de la posición de Obispo hasta Gregorio I, 150 años más tarde. Su habilidad le llevo a recibir el título de "Leo Magno o Leo el Grande."No estamos seguros cuando los Obispos de Roma comenzaron a llamarse "Papa", un título que durante años había sido utilizado por el Obispo de Alejandría. Pero Leo I fue el primero en referirse constantemente a sí mismo como Papa - del Latín, un término afectuoso de un niño a su papa. En el año 452, Leo convenció a Atila el Huno dejar la ciudad de Roma, y no saquearla. A continuación, 3 años más tarde cuando los Vándalos vinieron a destruir la ciudad, Leo los convenció a limitar su destrucción a 2 semanas. El líder Vándalo <strong><em>Gaiseric</em></strong> mantuvo su palabra, y los Romanos siempre después de esto estimado a Leo como el que salvó a la ciudad de la destrucción.El Papa Leo insistió en que todos los tribunales de la iglesia y las sentencias de todos los Obispos debían de ser sometidas a él para que el tomara la decisión definitiva. Esto es lo que el edicto de Valentiniano III del año 445 d.C. le había concedido y estaba decidido a aplicarlo.El Papa Gelasio I, quien gobernó desde el año 492 al 496 d.C., decia que Dios le daba poder sagrado al Papa y poder real al Rey. Pero debido a que el Papa tenia que rendir cuentas a Dios por el Rey en el juicio final, el poder sagrado de la Papa era más importante que el poder real. Por tanto, los gobernantes civiles deberían someterse al Papa. Mientras que todos los emperadores no se sometieron automáticamente a los Papas, la mayoría de ellos si renuncio una gran parte de su autoridad y influencia política a los Obispos Romanos.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio 17 se titula “Que Diferencia hace un Siglo.”Empezando a la mitad del cuarto siglo, la Historia de la Iglesia caminó juntamente con la historia del Imperio Romano. Con la muerte de Constantino el Grande, el poder del Imperio se dividió e]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="534" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial-768x513.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial-610x407.jpg 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>Este episodio 17 se titula “<strong><em>Que Diferencia hace un Siglo.</em></strong>”Empezando a la mitad del cuarto siglo, la Historia de la Iglesia caminó juntamente con la historia del Imperio Romano. Con la muerte de Constantino el Grande, el poder del Imperio se dividió entre sus 3 hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. En las maniobras de hombres hambrientos por el poder que siguieron, ellos le dieron poco honor a su crianza en una educación cristiana. Ellos eliminaron rápidamente cualquier reto por parientes de su padre, y luego se puso a pelear entre ellos mismos. Tres años después de la muerte de su padre ya estaban ellos en una guerra de lucha por la supremacía exclusiva. Constantino II fue asesinado por Constante, quien a su vez fue asesinado por un Comandante de Galicia de la Guardia Imperial llamado Magnentius. Después de su derrota y el suicidio de Magnentius, Constancio se convirtió en el único Emperador y reinó hasta su muerte en el año 361 d.C..Constancio se aparto de la sabia política de tolerancia religiosa de su padre Constantino. Constancio fue fuertemente influenciado por el obispo Arriano de Constantinopla Eusebio, que le inspiró a utilizar su autoridad de su posición para imponer la manera Arriana del Cristianismo no sólo sobre los paganos del Imperio, sino también en aquellos Cristianos que seguían a la Ortodoxia de Nicea. El paganismo fue reprimida violentamente. Los templos fueron saqueados y destruidos con el botín procedente de ellos dado a la Iglesia o a los que apoyaban a Constancio. Como los Cristianos habían sido previamente sometidos a detención y ejecución, ahora era en contra de los paganos. No inesperadamente, un gran número de antiguos paganos vinieron al Cristianismo; su conversión fingida. Una persecución similar fue aplicado hacia Cristianos que seguían a la Ortodoxia de Nicea. Fueron castigados con la confiscación de bienes y el destierro.Constancio se entrometió en la mayoría de los asuntos de la Iglesia, la cual, durante su reinado estuvo plagado de controversia doctrinal. Llamó a una multitud de consejos; en Galia, Italia, Illyricum, y Asia. El se veía como un gran teólogo y le gustaba que lo llamaran el Obispo de los obispos.Constancio justificó su violenta represión del paganismo diciendo que era como la orden de Dios a Israel de aniquilar la adoración y los ídolos de los Cananeos. Pero lideres inteligentes de la iglesia como Atanasio argumentaron en su lugar por la tolerancia. Atanasio escribió,Satanás, porque no hay verdad en él, rompe con el hacha y la espada. Pero el Salvador es suave, y obliga a nadie a quien viene, pero toca y habla con el alma: "Abrir a mí, mi hermana?" Si estamos abiertos a Él, entra, pero si nosotros no estamos dispuestos se va. La verdad no es predicada por la espada y la mazmorra, por el poder de un ejército, sino por la persuasión y la exhortación. ¿Cómo puede haber persuasión donde el temor del Emperador es prioritario? Cómo exhortación, donde la contradicción solo tiene que esperar el destierro y la muerte?La constante oscilación del péndulo de la historia, <strong><em>predice</em></strong> que la fuerza que obligó a la fe a muchos por Constancio <strong><em>provocaría </em></strong>una reacción pagana. Esa reacción se produjo inmediatamente <strong><em>después</em></strong> de Constancio durante el reinado de su primo, <strong><em>Juliano el Apóstata.</em></strong> Juliano sólo había evitado la purga anterior de su familia, porque él era demasiado joven para una amenaza. Pero los jóvenes crecen. Julián recibió una educación Cristiana y fue entrenado para tener una posición en el liderazgo de la iglesia. Pero tenia y alimentaba un odio secreto por la religión de la corte, una religión en la que casi todos de su familia había sido exterminada. El estudió los textos prohibidos de místicos orientales y filósofos griegos; y todo era más emocionante porque estaban prohibidos. Juliano se volvió tan inmerso en el paganismo, que se hizo el líder de una orden secreta dedicada a mantener viva la antigua religión.A pesar de su hostilidad hacia el Cristianismo, Juliano reconoció que la fe era demasiado arraigada en el Imperio para volver atrás el reloj a una época en la cual los cristianos eran persona non grata. Él decidió en lugar de simplemente soltarse la influencia que habían establecido en el ámbito civil. Nombró a los no cristianos a puestos importantes y recupero algunos de los antiguos templos paganos que se habían convertido en iglesias  y los puso de <strong><em>vuelta</em></strong> a su uso original.Juliano promulgó una política de tolerancia religiosa. <strong><em>Cada uno</em></strong> era <strong><em>libre de practicar</em></strong> la fe que quería. Pero no nos equivoquemos, Juliano quería <strong><em>eliminar</em></strong> al Cristianismo. Sentía que la mejor manera de conseguirlo, no era atacarla abiertamente. Después de todo, 200 años de persecución ya habían demostrado que ese método no era eficaz. Más bien, Juliano se enfoco en que todas las diversas <strong><em>sectas</em></strong> del Cristianismo acabarían yendo a la guerra las unas con la otros y el movimiento moriría la <strong><em>muerte de mil cortes</em></strong>, todas auto infligidas. Su plan no funcionó, por supuesto, pero era una astuta observación de que tan facciosos los seguidores de Cristo puede ser.Cuando Juliano fue asesinado en el año 363 d.C. en una mal aconsejada guerra en contra los Sasánidas, el renacimiento pagano que esperaba, fracasó. Las razones de su desaparición eran muchas. Desde que el paganismo era una amalgama de diversas cosmovisiones y creencias contradictorias que a menudo carecian de la unidad necesaria para enfrentar al Cristianismo. Y comparado con las virtudes, moralidad y prioridades éticas del Cristianismo, el paganismo era insignificante.Juliano esperaba eliminar al Cristianismo, permitiendo que sus diversas sectas operaran unas al lado de otras igual nunca se materializó. Al contrario, se dieron avances importantes hacia un entendimiento mutuo en los debates doctrinales que los dividian. El antiguo Atanasio seguía vivo y como un anciano lider de la iglesia se había puesto menos combativo, que lo hizo un punto de encuentro para los diferentes grupos. Llamó a una reunión de los líderes de la iglesia en Alejandría, en el año 362, justo en el medio del reinado de Juliano, para reconocer al Credo de Nicea como la declaración oficial de la deidad de Cristo para la Iglesia. Su resolución fue aprobada.Pero un gran problema estaba creciendo en la importante ciudad de <strong><em>Antioquía</em></strong>. Mientras que las iglesias del Oeste bajo el liderazgo del Obispo de Roma permanecieron firmes en su lealtad al Credo de Nicea, el Imperio del Oriente se inclinaba hacia el Arrianismo. Antioquía de Siria Oriental fue una ciudad clave <strong><em>dividida</em></strong> entre los partidarios de Nicea y el Arrianismo. La iglesia<strong><em> oficial</em></strong>, es decir, reconocida por el Emperador de Constantinopla tenia un Obispo Arriano. Los Cristianos pro-Nicea y estaban encabezados por el Obispo Paulino de una iglesia cercana. Pero en el año 360 d.C., un nuevo obispo subió a encabezar la Iglesia Arriana en Antioquía - y él era un devoto de la Ortodoxia de Nicea llamado Meletius! Esto ocurrió justo en un momento en que más y más obispos orientales salían en favor del Credo de Nicea. Estos Obispos Orientales apoyaron al nuevo Obispo Meletius de Antioquía. Se podría pensar que esta sería una fusión de los viejos seguidores de Nicea bajo Paulino con el nuevo obispo, y → asumiríamos equivocadamente. Roma y la Iglesia Occidental consideraban a Paulino como el legítimo Obispo de Antioquía y seguían siendo sospechosos de Meletius y el nuevo enfoque que traía de Nicea. Sus esfuerzos para negociar con y ser aceptados por la iglesia Occidental fueron rechazados. Esto sirvió para aumentar las diferencias entre Oriente y Occidente, que ya había venido creciendo durante las últimas décadas._________________________________________________________________________________________________________Un nuevo centro de fuerza espiritual se desarrollo durante este tiempo en <strong><em>Capadocia</em></strong>, en el centro-este de Asia Menor. Se formó alrededor de la vida de 3 líderes de la Iglesia, <strong><em>Basilio el Grande</em></strong>, su hermano <strong><em>Gregorio de Nisa</em></strong> y su amigo <strong><em>Gregorio de Nacianzo</em></strong>. Su trabajo respondió a las persistentes preocupaciones que rodeaban las <strong><em>palabras</em></strong> que el Consejo de Nicea había elegido para describir a Jesús como siendo de la <strong><em>misma</em></strong> sustancia que el Padre. Estos 3 Padres Capadocios fueron capaces de convencer a sus hermanos que el original Credo de Nicea era la mejor formulación que iban a poder producir y que aceptaran que Jesús era de la <strong><em>misma</em></strong> sustancia que el Padre, y por lo tanto Dios, no una sustancia <strong><em>similar</em></strong> y por lo tanto algo distinto o inferior a Dios, como los Arrianos enseñaban. Lo expresaron en términos que hacían evidente que existía sólo un Dios, pero en 3 personas que <strong><em>individualmente</em></strong> son, y que <strong><em>juntos</em></strong> <strong><em>forman</em></strong> un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dijeron que los 3 operaban inseparablemente, ninguno nunca actuaba independientemente de los demás. Cada acción divina <strong><em>comienza</em></strong> desde el Padre, <strong><em>continúa</em></strong> a través del Hijo, y se <strong><em>completa</em></strong> en el Espíritu Santo.En el año 381 d.C. en el <strong><em>Concilio de Constantinopla</em></strong>, la Iglesia Oriental demostró su aceptación de la teología de los Padres Capadocios' al afirmar su adhesión al Credo de Nicea. Efectivamente, esto marcó el fin del Arrianismo dentro del Imperio. Y a diferencia de los 3 anteriores Concilios Ecuménicos, el <strong><em>Concilio de Constantinopla</em></strong> no fue seguido por años de contiendas amargas. Lo que el Consejo no pudo hacer era resolver la división en la iglesia de Antioquía. El Occidente continuó apoyando a los originales seguidores de Nicea mientras el Oriente apoyó los nuevos. Era evidente para todos que la tensión entre la antigua sede del poder Imperial y la nueva capital; entre Roma y Constantinopla estaba creciendo. Y que Obispo de cual iglesia sería el líder reconocido por la totalidad de la Iglesia? Antioquía se convirtió en el sitio donde esta batalla fue vivida a través de sus representantes, Paulino y Meletius.El Concilio de Constantinopla intento parar esta contienda mediante el desarrollo de un sistema de leyes de como las iglesias serían dirigidas. Las resoluciones del Consejo, y de todos los concilios de la Iglesia celebrado durante estos años, se denominaban <strong><em>Ley Canónica</em></strong>, que establecía la política por la cual la Iglesia habría de funcionar. Una de las resoluciones del Concilio de Constantinopla estableció lo que se conoce como Diócesis. La diócesis era un grupo de provincias, que se convertían en una región en la que el Obispo presidia con la eucaristía. La regla era que una diócesis no pueden interferir en el funcionamiento de otra. Cada cual tenía que ser autónoma._________________________________________________________________________________________________________Aunque Joviano siguió a Juliano como Emperador en el año 363, Su reinado fue corto. Siguió una política de tolerancia religiosa, como hizo Valentiniano I que le sucedió. Valentiniano reconoció que el Imperio era demasiado vasto para un hombre de estado y nombró a su hermano menor Valente para dominar al Oriente. Valente fue menos tolerante que su hermano y ataco tanto el paganismo y al los Ortodoxos de Nicea. Pero Valente fue el último Arriano en reinar en el Oriente o en el Occidente. Todos los Emperadores posteriores fueron Ortodoxos; es decir, siguieron el Credo de Nicea.Cuando Valentiniano murió en el año 375 d.C., el Imperio el imperio de <strong><em>Occidente</em></strong> cayó a su hijo Graciano. Y cuando Valente murió, Graciano eligió un experimentado soldado llamado Teodosio para dominar el <strong><em>Oriente</em></strong>.Graciano y Teodosio presidieron en la desaparición definitiva del paganismo. Ambos hombres apoyaron firmemente la fe ortodoxa, y a peticion del Obispo Ambrosio de Milán, promulgaron políticas que pusieron el fin a la adoración pagana. Por supuesto, los individuos dispersos por todo el imperio continuaron secretamente a ofrecer sacrificios a los ídolos, a través de los rituales supersticiosos del pasado, pero como una institución social con templos y un sacerdocio, el paganismo había sido erradicado. Bajo el reinado de Teodosio, el Cristianismo fue nombrada la religión oficial del Imperio.Terminaremos este episodio con un vistazo a cómo la iglesia en Roma surgió a ser la líder de la Iglesia en el Imperio durante los 4º y 5º siglos.En <strong><em>teoría</em></strong>, todos los Obispos de las muchas iglesias del imperio eran iguales. En <strong><em>realidad</em></strong>, desde el tiempo de los Padres Apostólicos, algunos habían ganado mayor importancia porque sus iglesias estaban en las ciudades más importantes. Durante el 2º y primera parte del 3º siglo, <strong><em>Alejandría, Antioquía, Roma</em></strong> <strong><em>y Cartago</em></strong> eran los lugares de mayor fuerza espiritual; sus pastores principales reconocidos como líderes, no sólo de sus iglesias, sino de toda <strong><em>La</em></strong> Iglesia. El Concilio de Nicea en el año 325 d.C. reconoció la iglesia de <strong><em>Alejandría</em></strong> como la iglesia principal de todo el norte de África, en el oriente era <strong><em>Antioquía</em></strong> y <strong><em>Roma</em></strong> como preeminente en el Oeste.<strong><em>Constantinopla</em></strong>, la nueva capital política oriental, se agregó a esa lista en el año 381 por el Concilio de Constantinopla. Como uno de sus decretos de la Ley Canónica, el Consejo declaro a Constantinopla segunda sólo a Roma en términos de primacía para decidir asuntos de la iglesia.Se puede suponer que el Obispo de Roma aceptaría con mucho agrado esta declaración del Consejo, siendo que reconocía  a la “sede" Romana, (es decir, un <strong><em>territorio</em></strong> de la autoridad del obispo) como principal. Él no! Él se <strong><em>opuso</em></strong> porque la decisión del Consejo <strong><em>implicaba</em></strong> que la posición de una iglesia y su Obispo dependía de <strong><em>la importancia de su ciudad</em></strong> en el Imperio. En otras palabras, la cercanía al centro del poder político es lo que era más importante. El Obispo de Roma mantuvo que la preeminencia de Roma no dependia de la proximidad política pero de un <strong><em>precedente histórico</em></strong>. El dijo que el decreto de un sínodo o consejo no podía transmitir la primacía. El Obispo Romano alegó que Roma tenia la importancia porque <strong><em>Dios </em></strong>lo había decretado así. En un concilio en Roma un año después del Concilio de Constantinopla, el Obispo Romano Dámaso dijo que la primacía de Roma recaía sobre el Apóstol Pedro que fundo la iglesia Romana. Desde mediados del 3º siglo, los cristianos Romanos habían utilizado Mateo 16, Lucas 22 y Juan 21 para reclamar que su iglesia poseía una única autoridad sobre otras iglesias y obispos. Esta <strong>Teoria Petrina</strong> como se llego a conocer, fue generalmente aceptada por el final del siglo 6º. Esta alegaba que Pedro había sido dado primacía en respecto a sus compañeros apóstoles, y que su posición superior habia sido transmitida desde él a sus sucesores, los Obispos de Roma, en virtud de la sucesión apostólica.En verdad, ya existía una importante comunidad Cristiana en Roma cuando Pedro llegó a Roma y fue martirizado. Los cristianos honraban a Pedro como lo hicieron a todos sus mártires, haciendo que su tumba, un lugar popular de reunión. Eventualmente, se convirtió en un santuario. Entonces, cuando la persecución terminó, el santuario se convirtió en una Iglesia. El líder de esa iglesia se asoció con Pedro, cuya tumba era su característica central.Cuando Constantino llegó al poder, ordenó una basílica construida en el sitio de la Colina Vaticana. Para marcar que un nuevo día de favor hacia la Iglesia había llegado, Constantino dio el Palacio Lateranense, donde la Emperatriz Romana había vivido, al Obispo de Roma como su residencia. Pero la historia que surgió más tarde que pone al Emperador Constantino arrodillado delante de <strong><em>Silvestre</em></strong>, el Obispo de Roma, pidiendo perdón en cilicio y cenizas y entregándole el reino de Italia y de Roma, es una ficción.Hasta el Obispo Dámaso, a mediados del 4º siglo, los Obispos Romanos fueron líderes competentes de la iglesia pero que tendían a ceder con debilidad al tratar con los Emperadores que a menudo intentaban dominar la fe. Se produjo un cambio dramático hacia el final del 4º siglo, cuando el Obispo de la Iglesia <strong><em>Ambrosio de Milán</em></strong>, le dictada al Emperador que debía hacer.El Obispo Dámaso, contemporáneo de Ambrosio, instaló la primacía de Pedro como un elemento central de la doctrina de la Iglesia. Afirmó que la iglesia Romana fue iniciada por Pedro, quien había pasado su autoridad al próximo Obispo, quien había, a su vez, la había entregó a su sucesor y que cada Obispo de Roma era un destinatario de la autoridad apostólica de Pedro. Puesto que Pedro era el líder de los Apóstoles, esto significaba que la Iglesia Romana era la iglesia principal y su Obispo el líder, no sólo de Roma sino <strong><em>de toda la Cristiandad</em></strong>. Dámaso fue el <strong><em>primero</em></strong> en referirse a los otros Obispos como 'hijos' en lugar de 'hermanos'.Eventos históricos durante el 4º y 5º siglo crecieron el poder del Obispo de Roma. Cuando Constantino trasladó la capital política a Constantinopla en el año 330 d.C., dejó al Obispo de Roma como el individuo más poderoso <strong><em>en Roma</em></strong> durante largos períodos de tiempo. La gente del Occidente buscaba de él liderazgo terrenal, así como el liderazgo espiritual cuando surgía una crisis.Constantinopla, y el Emperador estaban cientos de kilómetros y a semanas de distancia; el Obispo Romano estaba cerca; así que la gente se dirigió a él para ejercer la autoridad en tratar con una crisis política, al igual con una crisis espiritual. En el año 410 d.C. cuando Alaric y los Visigodos vinieron a saquear Roma, El Obispo Inocente uso la diplomacia y inteligencia para salvar a la ciudad de la antorcha. Cuando el Imperio de Occidente cayó finalmente en el año 476 d.C., el pueblo de Italia esperaba que el Obispo Romano para asuntos civiles, así como el liderazgo religioso.Grandes líderes como <strong><em>Cipriano, Tertuliano y Agustín</em></strong> eran hombres sobresalientes de la iglesia occidental, que se habían puesto bajo el liderazgo del Obispo de Roma. El Imperio del Occidente también había logrado mantenerse libre de las herejías y los desafíos que habían sacudido al Imperio del Oriente, especialmente, el problema con Arrío y sus seguidores. Esta solidaridad doctrinal se debió en gran parte al liderazgo de los Obispos de Roma.Otro factor que contribuyó al aumento del dominio de Roma fue la caida de los otros grandes centros Cristianos. Jerusalén perdió su lugar debido a la rebelión de Bar Kochba en el 2º siglo. Alejandría y Antioquía fueron invadidos por los Musulmanes en el 6º y 7º siglo; dejando a Constantinopla y Roma como los únicos centros de poder.En un edicto Imperial en el año 445 d.C., el emperador Valentiniano III reconoció la supremacía del Obispo de Roma en los asuntos espirituales. Lo que dijo se convirtió en Ley Canónica para todos.Otra gran ventaja para la influencia y el prestigio del Obispo Romano fue la labor misionera de monjes leales a Roma. <strong><em>Clovis &amp; Agustín</em></strong> plantaron iglesias en el Norte de Francia y Gran Bretaña, todos con lealtad a Roma.Pero por encima de todo, la Iglesia Romana fue encabezada por varios obispos muy capaces durante este tiempo; hombres que no perdían ninguna oportunidad para mejorar y ampliar su poder.Leo I fue el Obispo en Roma desde el año 440 al 461 d.C. y fue el mas capaz ocupante de la posición de Obispo hasta Gregorio I, 150 años más tarde. Su habilidad le llevo a recibir el título de "Leo Magno o Leo el Grande."No estamos seguros cuando los Obispos de Roma comenzaron a llamarse "Papa", un título que durante años había sido utilizado por el Obispo de Alejandría. Pero Leo I fue el primero en referirse constantemente a sí mismo como Papa - del Latín, un término afectuoso de un niño a su papa. En el año 452, Leo convenció a Atila el Huno dejar la ciudad de Roma, y no saquearla. A continuación, 3 años más tarde cuando los Vándalos vinieron a destruir la ciudad, Leo los convenció a limitar su destrucción a 2 semanas. El líder Vándalo <strong><em>Gaiseric</em></strong> mantuvo su palabra, y los Romanos siempre después de esto estimado a Leo como el que salvó a la ciudad de la destrucción.El Papa Leo insistió en que todos los tribunales de la iglesia y las sentencias de todos los Obispos debían de ser sometidas a él para que el tomara la decisión definitiva. Esto es lo que el edicto de Valentiniano III del año 445 d.C. le había concedido y estaba decidido a aplicarlo.El Papa Gelasio I, quien gobernó desde el año 492 al 496 d.C., decia que Dios le daba poder sagrado al Papa y poder real al Rey. Pero debido a que el Papa tenia que rendir cuentas a Dios por el Rey en el juicio final, el poder sagrado de la Papa era más importante que el poder real. Por tanto, los gobernantes civiles deberían someterse al Papa. Mientras que todos los emperadores no se sometieron automáticamente a los Papas, la mayoría de ellos si renuncio una gran parte de su autoridad y influencia política a los Obispos Romanos.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/17%20Que%20diferencia%20hace%20un%20siglo%20v.3.mp3" length="11535007" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio 17 se titula “Que Diferencia hace un Siglo.”Empezando a la mitad del cuarto siglo, la Historia de la Iglesia caminó juntamente con la historia del Imperio Romano. Con la muerte de Constantino el Grande, el poder del Imperio se dividió entre sus 3 hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. En las maniobras de hombres hambrientos por el poder que siguieron, ellos le dieron poco honor a su crianza en una educación cristiana. Ellos eliminaron rápidamente cualquier reto por parientes de su padre, y luego se puso a pelear entre ellos mismos. Tres años después de la muerte de su padre ya estaban ellos en una guerra de lucha por la supremacía exclusiva. Constantino II fue asesinado por Constante, quien a su vez fue asesinado por un Comandante de Galicia de la Guardia Imperial llamado Magnentius. Después de su derrota y el suicidio de Magnentius, Constancio se convirtió en el único Emperador y reinó hasta su muerte en el año 361 d.C..Constancio se aparto de la sabia política de tolerancia religiosa de su padre Constantino. Constancio fue fuertemente influenciado por el obispo Arriano de Constantinopla Eusebio, que le inspiró a utilizar su autoridad de su posición para imponer la manera Arriana del Cristianismo no sólo sobre los paganos del Imperio, sino también en aquellos Cristianos que seguían a la Ortodoxia de Nicea. El paganismo fue reprimida violentamente. Los templos fueron saqueados y destruidos con el botín procedente de ellos dado a la Iglesia o a los que apoyaban a Constancio. Como los Cristianos habían sido previamente sometidos a detención y ejecución, ahora era en contra de los paganos. No inesperadamente, un gran número de antiguos paganos vinieron al Cristianismo; su conversión fingida. Una persecución similar fue aplicado hacia Cristianos que seguían a la Ortodoxia de Nicea. Fueron castigados con la confiscación de bienes y el destierro.Constancio se entrometió en la mayoría de los asuntos de la Iglesia, la cual, durante su reinado estuvo plagado de controversia doctrinal. Llamó a una multitud de consejos; en Galia, Italia, Illyricum, y Asia. El se veía como un gran teólogo y le gustaba que lo llamaran el Obispo de los obispos.Constancio justificó su violenta represión del paganismo diciendo que era como la orden de Dios a Israel de aniquilar la adoración y los ídolos de los Cananeos. Pero lideres inteligentes de la iglesia como Atanasio argumentaron en su lugar por la tolerancia. Atanasio escribió,Satanás, porque no hay verdad en él, rompe con el hacha y la espada. Pero el Salvador es suave, y obliga a nadie a quien viene, pero toca y habla con el alma: "Abrir a mí, mi hermana?" Si estamos abiertos a Él, entra, pero si nosotros no estamos dispuestos se va. La verdad no es predicada por la espada y la mazmorra, por el poder de un ejército, sino por la persuasión y la exhortación. ¿Cómo puede haber persuasión donde el temor del Emperador es prioritario? Cómo exhortación, donde la contradicción solo tiene que esperar el destierro y la muerte?La constante oscilación del péndulo de la historia, predice que la fuerza que obligó a la fe a muchos por Constancio provocaría una reacción pagana. Esa reacción se produjo inmediatamente después de Constancio durante el reinado de su primo, Juliano el Apóstata. Juliano sólo había evitado la purga anterior de su familia, porque él era demasiado joven para una amenaza. Pero los jóvenes crecen. Julián recibió una educación Cristiana y fue entrenado para tener una posición en el liderazgo de la iglesia. Pero tenia y alimentaba un odio secreto por la religión de la corte, una religión en la que casi todos de su familia había sido exterminada. El estudió los textos prohibidos de místicos orientales y filósofos griegos; y todo era más emocionante porque estaban prohibidos. Juliano se volvió tan inmerso en el paganismo, que se hizo el líder de una orden secreta dedicada a mantener viva la antigua religión.A pesar de su hostilidad hacia el Cri]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Sundial.jpg</ssp:url> <ssp:title>17-Que Diferencia hace un Siglo</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio 17 se titula “Que Diferencia hace un Siglo.”Empezando a la mitad del cuarto siglo, la Historia de la Iglesia caminó juntamente con la historia del Imperio Romano. Con la muerte de Constantino el Grande, el poder del Imperio se dividió entre sus 3 hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. 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Los 300 obispos reunidos en Nicea determinaron también una lista  de dictámenes sobre cuestiones de la vida diaria de la Iglesia que habían sido objeto de discusión durante años. Entre ellos, el principal, fue la fijación de la fecha para la celebración anual de la Resurrección de Cristo. Asimismo, establecieron diversas normas para la organización de la Iglesia y el ministerio de los diáconos y sacerdotes.La iglesia estaba creciendo con más congregaciones formándose, y la necesidad de algún tipo de organización se hizo evidente. Para fines administrativos, el mundo de la iglesia- fue dividido en <strong><em>provincias</em></strong> con centros en <strong><em>Roma</em></strong> en el Oeste y en el Este, cuatro sedes; <strong><em>Alejandría, Antioquía, Jerusalén y Constantinopla</em></strong>. Puede parecer extraño para nosotros hoy en día que sólo había <strong><em>1</em></strong> iglesia en el Centro Occidental, mientras que en el Este había <strong><em>4</em></strong>. ¿Por qué había tantas? La respuesta se encuentra que en el Este la Iglesia tuvo su mayor alcance y crecimiento.Los Obispos en estas 5 iglesias fueron dadas la supervisión de sus regiones circundantes. Esto avivó una <strong><em>gran rivalidad</em></strong> entre Alejandría y Antioquía, la segunda y la tercera ciudades más grandes en el Imperio después de Roma. Estas 2 ciudades competían entre sí por el liderazgo de todo el Oriente. La rivalidad se hizo más compleja cuando la Iglesia de Constantinopla, la nueva capital del Imperio Oriental, fue añadida a la mezcla. El concurso entre ellos en el principio tuvo lugar principalmente en el ámbito de <strong><em>debates teológicos</em></strong>, pero más tarde se convirtió mas <em>siniestro</em> cuando la posición eclesiástica igualaba al poder y la riqueza.Pero la asombrosa unión de los Obispos en el Concilio de Nicea parecía proclamar el amanecer de una era de paz y de tranquilidad para la Iglesia y el Imperio. Pero esto no iba a pasar tan facilmente. Mientras que los Obispos <strong><em>coincidían</em></strong> en la palabra "<strong><em>homo-ousias</em></strong>" para describir a Jesús, siendo <strong><em>una sustancia</em></strong> con el Padre, muchos Obispos, posiblemente <strong><em>incluso más</em></strong>, al dejar el concilio de Nicea, <em><u>sintieron la presión</u></em> del <strong><em>Emperador Constantino</em></strong> cuando les <em><u>obligo</u></em> a tomar una posición con la cual no estaban contentos. Después de Nicea, muchos de ellos lamentaron haber cedido y resintieron su presión para solucionar el problema.No quiero ponerme <strong><em>demasiado técnico</em></strong> aquí, pero eso es <strong><em>precisamente</em></strong> lo que esto era; una cuestión muy técnica de análisis de palabras, tratando de encontrar una expresión exacta de su convicción acerca de la humanidad <strong><em>y</em></strong> deidad de Cristo. No es que los obispos no creen que Jesús fue nada menos que Dios. Es sólo que la <strong><em>palabra</em></strong> utilizada en el Credo de Nicea, "<strong><em>homo-ousias'</em></strong>, no capturaraba lo que ellos pensaban que la verdad de la <strong><em>era </em></strong>deidad de Jesús. Muchos de los obispos estaban<strong><em> incómodos</em></strong> con esa palabra porque los <strong><em>Gnósticos</em></strong> habían usado esa palabra para describir sus creencias acerca de Jesús unas pocas décadas antes.No mucho después de que el Consejo de Nicea, muchos de los que respaldaron y firmaron el Credo se empezaron a alejar de él. Empezaron a ofrecer varios credos alternos, algunos cercanos a la versión de Nicea y otras muy diferentes de ella. <strong><em>Ninguno</em></strong> de ellos usaba la palabra "<strong><em>homo-ousias</em></strong>.'Fue en el <strong><em>Oriente</em></strong> donde hubo la mayor agitación teológica. Después de Constantino, varios de los Emperadores fueron decididamente <strong><em>hostiles</em></strong> a la posición de Nicea. Unos pocos fueron abiertamente <strong><em>amables</em></strong> con el Arrianismo que Nicea debía haber <strong><em>enterrado</em></strong>.Como vimos la última vez, aunque la iglesia de Alejandría era una de las iglesias principales en el Oriente, su Obispo Atanasio fue el único que lucho por el Credo de Nicea en el Oriente. Aunque Constantino había patrocinado y apoyado a Nicea, aplicando sus términos con el uso de la autoridad civil, su deseo de unificar el Imperio y la Iglesia le movió a<strong><em> presionar </em></strong>a los obispos a re-instalar a Ario y sus seguidores; no como dirigentes, sino simplemente como <strong><em>miembros</em></strong> de la iglesia. Cuando Atanasio y otros Obispos pro-Nicea se negaron, Constantino los castigo con el destierro. Entonces, después de una temporada, cambiaba su opinión y les permitía regresar. Pero cuando esos mismos dirigentes Eclesiásticos <strong><em>de nuevo</em></strong> resultaron tener demasiados principios cuando Constantino quería aprobar alguna <strong><em>otra</em></strong> proclamación, los desterraba nuevamente. Los sucesores de Constantino siguieron su ejemplo.Por razones que se relacionan más a la <strong><em>política</em></strong> que a preocupaciones doctrinales, medio siglo después del Concilio de Nicea, vio la iglesia <strong><em>Oriental</em></strong> efectivamente tomado por los Arrianos. El Obispo Pro-Ario de Nicomedia, Eusebio (no el famoso historiador de la iglesia) fue autorizado a regresar a su puesto después de 2 años de exilio. Él inmediatamente se propuso de <strong><em>deshacer </em></strong>Nicea. Persuadió a Constantino para regresar a Ario del exilio y cuando el hereje compareció ante el emperador, confesó una Declaración de Fe que parecía alinearse con la Ortodoxia de Nicea, pero fue en realidad sólo una ingeniosa pieza de gimnasia verbal que engaño al Emperador. Atanasio no fue engañado y se negó a afirmar a Ario como miembro de buena reputación. Así que Eusebio y sus seguidores conspiraron para deshacerse de él. Un consejo de Obispos Orientales fue llamado en el año 335 d.C. en mientras estaban en camino a Jerusalén para celebrar la dedicación de la Iglesia del Santo Sepulcro que Constantino había apenas construido. En Tiro, los Obispos condenaron a Atanasio como culpable de <strong><em>conducta inapropiada para un Obispo</em></strong>. Esto fue trágicamente cómico, porque Atanasio era uno de los Obispos mas piadosos que podías encontrar. Lo que Eusebio y sus seguidores querían decir era que la conducta correcta para un Obispo era estar de acuerdo con ellos, "Porque, simplemente porque si. Dejar de ser polémico o que te acusaremos con conducta inapropiada de un Obispo!" Atanasio reconoció la emboscada y fue al emperador para abogar por su caso. Eusebio lo siguió y advirtió a Constantino que había escuchado a Atanasio amenazado de convocar una huelga de los trabajadores portuarios Alejandrinos que cargaban el grano en los barcos que alimentaban tanto a Constantinopla y a Roma. Sin la cosecha de Egipto, las ciudades se pasan una terrible hambre y se producirían terribles disturbios. Eusebio sabia que la acusación era ridícula pero él sabía que el Emperador no podía correr el riesgo que fuera verdadero. Constantino se vio obligado a exiliar a Atanasio a Trier en Germania._________________________________________________________________________________________________________Si usted es un subscriptor de CS, ya saben que a veces hablamos rápidamente de años, incluso décadas de la Historia de la Iglesia con un sólo breve resumen. Otras veces nos frenamos y nos profundizamos en el tema. La razón de esto es porque hay momentos, temporadas, incluso épocas, donde tendencias se desarrollan, movimientos nacen que tienen un impacto en eventos que afectan el curso de los años siguientes. Hemos frenado un poco para centrarnos en los años después de Nicea porque son ilustrativas de que tan <strong><em>destructiva</em></strong> ha sido la infiltración del poder político para la Iglesia. Sólo 20 años después de la conversión de Constantino y el edicto de Milán, los líderes de la iglesia ya estaban haciendo uso de su autoridad, no como <strong><em>guías espirituales</em></strong> para bendecir a los que Dios había encomendado a su cargo, pero para acumular más poder e influencia en el ámbito civil y político. Un hombre como Atanasio, cuya única preocupación era glorificar a Dios y cumplir fielmente con su función como pastor, demostró no ser rival para la astucia política de alguien como Eusebio quien <strong><em>usaba</em></strong> su cargo como Obispo para tener la atención del Emperador y asegurar la autoridad civil para imponer su voluntad. Mientras que la Iglesia perseguida se <strong><em>alegró</em></strong> de que el Emperador era finalmente uno de ellos, no podían prever que la fusión de Iglesia y Estado traería un <strong><em>nuevo</em></strong> conjunto de problemas que convertiría a sus dirigentes en competidores enfocados en el poder. Mientras que muchos Obispos <strong><em>resistieron</em></strong> la tentación del poder político y permanecieron fieles a su tarea espiritual, muchos otros fueron seducidos y se hundieron en el gran juego de la política Eclesiástica. Las maquinaciones y contiendas entre Eusebio y Atanasio probablemente no habrían ocurrido durante las persecuciones de las décadas anteriores. Pero cuando la autoridad civil fue cedida a los dirigentes de la Iglesia, las dagas doctrinales salieron y la <strong><em>Teología</em></strong> se convirtió en una excusa detrás de la cual ellos podrían tramar cómo ganar ventaja política.El <strong><em>historiador</em></strong> Eusebio, no el villano que atacó a Atanasio, pero el que escribió la primera crónica de la Historia de la Iglesia, ayudó a quitar las líneas entre la iglesia y el estado. Después de trazar el rumbo de la Iglesia desde los Apóstoles a Constantino en su libro de Historia Eclesiástica, Eusebio presento a Constantino como mucho más que un gobernante predispuestos hacia la fe. Oh no - Eusebio designo a Constantino como mucho <strong><em>más</em></strong> que eso. Él era el agente de Dios; ordenado por Dios para proporcionar liderazgo tanto <strong><em>para la Iglesia y el Imperio. </em></strong>Eusebio decía que así como la Iglesia era una manifestación del Reino de Dios en la tierra, para establecer en la regla en los asuntos espirituales, de la misma manera el Imperio bajo Constantino era una manifestación del Reino de Dios en la tierra para ser la regla en asuntos civiles. Dios usaría a los <strong><em>dos</em></strong> para llevar a cabo su plan de redención. Y como Dios reinaba en el cielo, Constantino reinaba en la tierra. No era un dios, como algunos de los primeros Emperadores habían clamado, pero él <strong><em>era</em></strong>, Eusebio razonada, el <strong><em>agente exclusivo</em></strong> de Dios para administrar su reino sobre la tierra.Estas ideas de la monarquía y la realeza que Eusebio promovió del Emperador fue bien recibido en el Oriente, donde los monarcas siempre han sido estimados como semi-divinos. Pero la histórica aversión de Roma a <strong><em>reyes</em></strong>, y su <strong><em>reacción alérgica</em></strong> a la <strong><em>monarquía</em></strong>, significaba que cuando Eusebio promovió a Constantino no fue bien tomado en el Oeste. Este otro factor causo que Constantino se quedara mas en el Este. La promoción de Eusebio de Constantino como líder de Iglesia y del Estado establece los cimientos para la aparición de un hombre en quien la Iglesia buscaría ese liderazgo. Si no el Emperador, otro líder dinámico de la iglesia, un obispo de obispos.Cuando Constantino murió en 337 d.C., el Imperio se dividió entre sus tres hijos, quienes se alinearon detrás de una postura pro- o anti-Nicea. Finalmente uno de ellos, el Pro-Ario <strong><em>Constancio</em></strong>, tomo la autoridad absoluta. Pero <strong><em>inmediatamente</em></strong> después de la muerte de Constantino, muchos líderes de la iglesia fueron autorizados a regresar a sus hogares desde el exilio, incluso Atanasio. Su enemigo, el pro-arriano Eusebio se mudo de Nicomedia a la capital en Constantinopla donde convenció a Constancio a desterrarlo una vez más. Atanasio sabía que Eusebio era movido por mera voluntad política y fue → a <strong><em>Roma</em></strong> para exponer su caso.En 340 d.C. un Consejo de Obispos Occidentales fue convocado y la excomunión de Atanasio fue <strong><em>anulada</em></strong> y se <strong><em>reafirmó</em></strong> la posición doctrinal del Credo de Nicea. Esto fue un guante arrojado al suelo ante las Iglesias Orientales que ahora se inclinaban decididamente hacia el Arrianismo. Contaban con el Emperador como principal defensor y promotor. Los Obispos Orientales se hicieron una pregunta crucial; que se volvería central en las décadas que siguieron. Fue esta: que le daba a Roma el derecho de revocar sus decisiones? Después de todo, Atanasio era un Obispo de Alejandría, una ciudad <strong><em>Oriental</em></strong>. Él era su problema, no el de Roma. Entonces, ¿cómo el <strong><em>Occidente</em></strong> pensar que podría meterse en asuntos <strong><em>Orientales</em></strong>? Y además, ¿Quiere Roma realmente meterse con el Emperador? Él es, después de todo, <strong><em>uno de los nuestros</em></strong>."Al año siguiente, 341 d.C., los Obispos Orientales convocaron su propio consejo en Antioquía para ir en contra de Roma. Curiosamente, cuando se sentaron a establecer una posición oficial sobre el Arrianismo, se dieron cuenta que no podía ser apoyado y terminaron repudiándolo. Los debates manifestaron que no eran Pro-Ario tanto como insatisfechos con la forma en que la Deidad de Cristo había sido expresada en Nicea. Una manera que entenderlo es imaginarnos a los miembros de una familia, pensando en comer "Pescado... No he tenido el “pescado” durante mucho tiempo. Yo debería comer un buen pescado." Pero luego cuando todos terminan hablando acerca de dónde quieren ir a cenar el sábado por la noche, están de acuerdo en lo que realmente quieren es un buen corte de carne. Eusebio era claramente pro-arriano y tenia el oído del Emperador. Pero cuando los demás Obispos Orientales se reunieron, se dieron cuenta que realmente no deseaban su Arrianismo que olía a pescado. Lo que querían era el Corte de Carne que habían buscado servir con el Credo de Nicea pero por la prisa de Constantino acabaron con una hamburguesa barata. De modo que el Consejo de Antioquía del 341 d.C. repudió el Arrianismo. Pero no le iban a agradecer a Roma la intromisión en sus asuntos y se rehusaron a dar marcha atrás al exilio de Atanasio. Por último, el Consejo de Antioquía falló en que eran incapaces de ofrecer una declaración del Credo mejorado o con resolviendo los problemas del Credo de Nicea. Sus esfuerzos terminaron sólo agregando a la confusión acerca de lo que creían los Cristianos acerca de Jesús.A petición de su hermano <strong><em>Constans</em></strong>, Constancio llamó a un consejo de Obispos Orientales y Occidentales en Sárdica en lo que es Bulgaria moderna apenas un año después de Antioquía. Este Consejo no logró nada nuevo, lo único que hizo fue dividir aún más al Este del Oeste. Aunque se produjo una calma temporal, la fractura entre las dos mitades del Imperio que se reveló en Sárdica sólo se hizo más pronunciada en las décadas que siguieron. Nunca fue sanada.Atanasio volvió otra vez a Alejandría, pero sólo para ser desterrado unos años más tarde cuando Constancio tomó el control del Imperio Occidental de su hermano. Entonces Constancio permitió a sus amigos Arrianos dictar las políticas en Occidente como lo habían hecho en el Oriente. Los Obispos de Nicea fueron sustituidos por los Arrianos. Atanasio fue condenado y desterrado nuevamente. Tienes que sentir un poco de tristeza por este pobre chico que sólo quería tomar cuidado de su iglesia, al no poder sentarse con los brazos cruzados y ver a hombres corruptos llevar una guerra en contra de la Verdad para obtener ventajas políticas.Cuando Constancio entró a los últimos años de su reinado, forzó un par más de consejos para adoptar la palabra "hom<strong><em>oi</em></strong>-ousias” respaldada por Ario para describir a Jesús como siendo de sustancia <strong><em>similar</em></strong> con el Padre en lugar de la formulación de Nicea de "homo-ousias” - UNA y la misma sustancia que el Padre. Y de nuevo, como en Nicea, esta terminología fue forzada sobre los Obispos. Como sucedió después de Nicea, se fueron del consejos resentidos a ser obligados a aceptar una doctrina que no podían apoyar. El efecto fue el opuesto exacto de lo que Constancio y su sacerdote Arriano Eusebio querían. Los Obispos se regresaron <strong><em>al Credo de Nicea</em></strong>. "Homo-ousias” podría no ser <strong><em>precisamente</em></strong> la forma en que se describía mejor la deidad de Jesús, pero era mejor que el requerido reciente de "homoi-ousias" y tendría que ser suficiente hasta que alguien podría encontrar una mejor de decirlo.Una mejor formulación de la deidad de Cristo vino gracias a los 3 Obispos que asumieron el estándar de Nicea después de que Atanasio murió. Vamos a conocerlos en el próximo episodio._________________________________________________________________________________________________________ Al cerrar, quiero agradecer a quienes han recomendado el podcast a otros.Es genial ver a todos aquellos que van a la página de Facebook, y le dan a CS un "me gusta" les animo a dejar un comentario sobre el lugar de donde viven.Debido al crecimiento de los podcast y el ancho de banda necesario para ser el anfitrión, hemos visto necesario el agregar una opción para hacer donaciones. Lo que solía ser un trabajo de amor que yo estaba más que feliz de solventar se ha convertido en una obra de amor que ahora necesita su ayuda. Por lo tanto, si usted puede, por favor vaya a sanctorum.us y siga el enlace para donar. Cualquier cantidad es una ayuda. Gracias.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El Episodio de esta semana se llama “Salen las Navajas.”El Concilio de Nicea trato más que solamente la controversia Arriana sobre cómo entender la naturaleza de Cristo. Los 300 obispos reunidos en Nicea determinaron también una lista  de dictámenes ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="576" height="410" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/01/Dagger.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/01/Dagger.jpg 576w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/01/Dagger-300x214.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2019/01/Dagger-400x284.jpg 400w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></p>El Episodio de esta semana se llama “<strong><em>Salen las Navajas</em></strong>.”El Concilio de Nicea trato más que solamente la controversia Arriana sobre cómo entender la naturaleza de Cristo. Los 300 obispos reunidos en Nicea determinaron también una lista  de dictámenes sobre cuestiones de la vida diaria de la Iglesia que habían sido objeto de discusión durante años. Entre ellos, el principal, fue la fijación de la fecha para la celebración anual de la Resurrección de Cristo. Asimismo, establecieron diversas normas para la organización de la Iglesia y el ministerio de los diáconos y sacerdotes.La iglesia estaba creciendo con más congregaciones formándose, y la necesidad de algún tipo de organización se hizo evidente. Para fines administrativos, el mundo de la iglesia- fue dividido en <strong><em>provincias</em></strong> con centros en <strong><em>Roma</em></strong> en el Oeste y en el Este, cuatro sedes; <strong><em>Alejandría, Antioquía, Jerusalén y Constantinopla</em></strong>. Puede parecer extraño para nosotros hoy en día que sólo había <strong><em>1</em></strong> iglesia en el Centro Occidental, mientras que en el Este había <strong><em>4</em></strong>. ¿Por qué había tantas? La respuesta se encuentra que en el Este la Iglesia tuvo su mayor alcance y crecimiento.Los Obispos en estas 5 iglesias fueron dadas la supervisión de sus regiones circundantes. Esto avivó una <strong><em>gran rivalidad</em></strong> entre Alejandría y Antioquía, la segunda y la tercera ciudades más grandes en el Imperio después de Roma. Estas 2 ciudades competían entre sí por el liderazgo de todo el Oriente. La rivalidad se hizo más compleja cuando la Iglesia de Constantinopla, la nueva capital del Imperio Oriental, fue añadida a la mezcla. El concurso entre ellos en el principio tuvo lugar principalmente en el ámbito de <strong><em>debates teológicos</em></strong>, pero más tarde se convirtió mas <em>siniestro</em> cuando la posición eclesiástica igualaba al poder y la riqueza.Pero la asombrosa unión de los Obispos en el Concilio de Nicea parecía proclamar el amanecer de una era de paz y de tranquilidad para la Iglesia y el Imperio. Pero esto no iba a pasar tan facilmente. Mientras que los Obispos <strong><em>coincidían</em></strong> en la palabra "<strong><em>homo-ousias</em></strong>" para describir a Jesús, siendo <strong><em>una sustancia</em></strong> con el Padre, muchos Obispos, posiblemente <strong><em>incluso más</em></strong>, al dejar el concilio de Nicea, <em><u>sintieron la presión</u></em> del <strong><em>Emperador Constantino</em></strong> cuando les <em><u>obligo</u></em> a tomar una posición con la cual no estaban contentos. Después de Nicea, muchos de ellos lamentaron haber cedido y resintieron su presión para solucionar el problema.No quiero ponerme <strong><em>demasiado técnico</em></strong> aquí, pero eso es <strong><em>precisamente</em></strong> lo que esto era; una cuestión muy técnica de análisis de palabras, tratando de encontrar una expresión exacta de su convicción acerca de la humanidad <strong><em>y</em></strong> deidad de Cristo. No es que los obispos no creen que Jesús fue nada menos que Dios. Es sólo que la <strong><em>palabra</em></strong> utilizada en el Credo de Nicea, "<strong><em>homo-ousias'</em></strong>, no capturaraba lo que ellos pensaban que la verdad de la <strong><em>era </em></strong>deidad de Jesús. Muchos de los obispos estaban<strong><em> incómodos</em></strong> con esa palabra porque los <strong><em>Gnósticos</em></strong> habían usado esa palabra para describir sus creencias acerca de Jesús unas pocas décadas antes.No mucho después de que el Consejo de Nicea, muchos de los que respaldaron y firmaron el Credo se empezaron a alejar de él. Empezaron a ofrecer varios credos alternos, algunos cercanos a la versión de Nicea y otras muy diferentes de ella. <strong><em>Ninguno</em></strong> de ellos usaba la palabra "<strong><em>homo-ousias</em></strong>.'Fue en el <strong><em>Oriente</em></strong> donde hubo la mayor agitación teológica. Después de Constantino, varios de los Emperadores fueron decididamente <strong><em>hostiles</em></strong> a la posición de Nicea. Unos pocos fueron abiertamente <strong><em>amables</em></strong> con el Arrianismo que Nicea debía haber <strong><em>enterrado</em></strong>.Como vimos la última vez, aunque la iglesia de Alejandría era una de las iglesias principales en el Oriente, su Obispo Atanasio fue el único que lucho por el Credo de Nicea en el Oriente. Aunque Constantino había patrocinado y apoyado a Nicea, aplicando sus términos con el uso de la autoridad civil, su deseo de unificar el Imperio y la Iglesia le movió a<strong><em> presionar </em></strong>a los obispos a re-instalar a Ario y sus seguidores; no como dirigentes, sino simplemente como <strong><em>miembros</em></strong> de la iglesia. Cuando Atanasio y otros Obispos pro-Nicea se negaron, Constantino los castigo con el destierro. Entonces, después de una temporada, cambiaba su opinión y les permitía regresar. Pero cuando esos mismos dirigentes Eclesiásticos <strong><em>de nuevo</em></strong> resultaron tener demasiados principios cuando Constantino quería aprobar alguna <strong><em>otra</em></strong> proclamación, los desterraba nuevamente. Los sucesores de Constantino siguieron su ejemplo.Por razones que se relacionan más a la <strong><em>política</em></strong> que a preocupaciones doctrinales, medio siglo después del Concilio de Nicea, vio la iglesia <strong><em>Oriental</em></strong> efectivamente tomado por los Arrianos. El Obispo Pro-Ario de Nicomedia, Eusebio (no el famoso historiador de la iglesia) fue autorizado a regresar a su puesto después de 2 años de exilio. Él inmediatamente se propuso de <strong><em>deshacer </em></strong>Nicea. Persuadió a Constantino para regresar a Ario del exilio y cuando el hereje compareció ante el emperador, confesó una Declaración de Fe que parecía alinearse con la Ortodoxia de Nicea, pero fue en realidad sólo una ingeniosa pieza de gimnasia verbal que engaño al Emperador. Atanasio no fue engañado y se negó a afirmar a Ario como miembro de buena reputación. Así que Eusebio y sus seguidores conspiraron para deshacerse de él. Un consejo de Obispos Orientales fue llamado en el año 335 d.C. en mientras estaban en camino a Jerusalén para celebrar la dedicación de la Iglesia del Santo Sepulcro que Constantino había apenas construido. En Tiro, los Obispos condenaron a Atanasio como culpable de <strong><em>conducta inapropiada para un Obispo</em></strong>. Esto fue trágicamente cómico, porque Atanasio era uno de los Obispos mas piadosos que podías encontrar. Lo que Eusebio y sus seguidores querían decir era que la conducta correcta para un Obispo era estar de acuerdo con ellos, "Porque, simplemente porque si. Dejar de ser polémico o que te acusaremos con conducta inapropiada de un Obispo!" Atanasio reconoció la emboscada y fue al emperador para abogar por su caso. Eusebio lo siguió y advirtió a Constantino que había escuchado a Atanasio amenazado de convocar una huelga de los trabajadores portuarios Alejandrinos que cargaban el grano en los barcos que alimentaban tanto a Constantinopla y a Roma. Sin la cosecha de Egipto, las ciudades se pasan una terrible hambre y se producirían terribles disturbios. Eusebio sabia que la acusación era ridícula pero él sabía que el Emperador no podía correr el riesgo que fuera verdadero. Constantino se vio obligado a exiliar a Atanasio a Trier en Germania._________________________________________________________________________________________________________Si usted es un subscriptor de CS, ya saben que a veces hablamos rápidamente de años, incluso décadas de la Historia de la Iglesia con un sólo breve resumen. Otras veces nos frenamos y nos profundizamos en el tema. La razón de esto es porque hay momentos, temporadas, incluso épocas, donde tendencias se desarrollan, movimientos nacen que tienen un impacto en eventos que afectan el curso de los años siguientes. Hemos frenado un poco para centrarnos en los años después de Nicea porque son ilustrativas de que tan <strong><em>destructiva</em></strong> ha sido la infiltración del poder político para la Iglesia. Sólo 20 años después de la conversión de Constantino y el edicto de Milán, los líderes de la iglesia ya estaban haciendo uso de su autoridad, no como <strong><em>guías espirituales</em></strong> para bendecir a los que Dios había encomendado a su cargo, pero para acumular más poder e influencia en el ámbito civil y político. Un hombre como Atanasio, cuya única preocupación era glorificar a Dios y cumplir fielmente con su función como pastor, demostró no ser rival para la astucia política de alguien como Eusebio quien <strong><em>usaba</em></strong> su cargo como Obispo para tener la atención del Emperador y asegurar la autoridad civil para imponer su voluntad. Mientras que la Iglesia perseguida se <strong><em>alegró</em></strong> de que el Emperador era finalmente uno de ellos, no podían prever que la fusión de Iglesia y Estado traería un <strong><em>nuevo</em></strong> conjunto de problemas que convertiría a sus dirigentes en competidores enfocados en el poder. Mientras que muchos Obispos <strong><em>resistieron</em></strong> la tentación del poder político y permanecieron fieles a su tarea espiritual, muchos otros fueron seducidos y se hundieron en el gran juego de la política Eclesiástica. Las maquinaciones y contiendas entre Eusebio y Atanasio probablemente no habrían ocurrido durante las persecuciones de las décadas anteriores. Pero cuando la autoridad civil fue cedida a los dirigentes de la Iglesia, las dagas doctrinales salieron y la <strong><em>Teología</em></strong> se convirtió en una excusa detrás de la cual ellos podrían tramar cómo ganar ventaja política.El <strong><em>historiador</em></strong> Eusebio, no el villano que atacó a Atanasio, pero el que escribió la primera crónica de la Historia de la Iglesia, ayudó a quitar las líneas entre la iglesia y el estado. Después de trazar el rumbo de la Iglesia desde los Apóstoles a Constantino en su libro de Historia Eclesiástica, Eusebio presento a Constantino como mucho más que un gobernante predispuestos hacia la fe. Oh no - Eusebio designo a Constantino como mucho <strong><em>más</em></strong> que eso. Él era el agente de Dios; ordenado por Dios para proporcionar liderazgo tanto <strong><em>para la Iglesia y el Imperio. </em></strong>Eusebio decía que así como la Iglesia era una manifestación del Reino de Dios en la tierra, para establecer en la regla en los asuntos espirituales, de la misma manera el Imperio bajo Constantino era una manifestación del Reino de Dios en la tierra para ser la regla en asuntos civiles. Dios usaría a los <strong><em>dos</em></strong> para llevar a cabo su plan de redención. Y como Dios reinaba en el cielo, Constantino reinaba en la tierra. No era un dios, como algunos de los primeros Emperadores habían clamado, pero él <strong><em>era</em></strong>, Eusebio razonada, el <strong><em>agente exclusivo</em></strong> de Dios para administrar su reino sobre la tierra.Estas ideas de la monarquía y la realeza que Eusebio promovió del Emperador fue bien recibido en el Oriente, donde los monarcas siempre han sido estimados como semi-divinos. Pero la histórica aversión de Roma a <strong><em>reyes</em></strong>, y su <strong><em>reacción alérgica</em></strong> a la <strong><em>monarquía</em></strong>, significaba que cuando Eusebio promovió a Constantino no fue bien tomado en el Oeste. Este otro factor causo que Constantino se quedara mas en el Este. La promoción de Eusebio de Constantino como líder de Iglesia y del Estado establece los cimientos para la aparición de un hombre en quien la Iglesia buscaría ese liderazgo. Si no el Emperador, otro líder dinámico de la iglesia, un obispo de obispos.Cuando Constantino murió en 337 d.C., el Imperio se dividió entre sus tres hijos, quienes se alinearon detrás de una postura pro- o anti-Nicea. Finalmente uno de ellos, el Pro-Ario <strong><em>Constancio</em></strong>, tomo la autoridad absoluta. Pero <strong><em>inmediatamente</em></strong> después de la muerte de Constantino, muchos líderes de la iglesia fueron autorizados a regresar a sus hogares desde el exilio, incluso Atanasio. Su enemigo, el pro-arriano Eusebio se mudo de Nicomedia a la capital en Constantinopla donde convenció a Constancio a desterrarlo una vez más. Atanasio sabía que Eusebio era movido por mera voluntad política y fue → a <strong><em>Roma</em></strong> para exponer su caso.En 340 d.C. un Consejo de Obispos Occidentales fue convocado y la excomunión de Atanasio fue <strong><em>anulada</em></strong> y se <strong><em>reafirmó</em></strong> la posición doctrinal del Credo de Nicea. Esto fue un guante arrojado al suelo ante las Iglesias Orientales que ahora se inclinaban decididamente hacia el Arrianismo. Contaban con el Emperador como principal defensor y promotor. Los Obispos Orientales se hicieron una pregunta crucial; que se volvería central en las décadas que siguieron. Fue esta: que le daba a Roma el derecho de revocar sus decisiones? Después de todo, Atanasio era un Obispo de Alejandría, una ciudad <strong><em>Oriental</em></strong>. Él era su problema, no el de Roma. Entonces, ¿cómo el <strong><em>Occidente</em></strong> pensar que podría meterse en asuntos <strong><em>Orientales</em></strong>? Y además, ¿Quiere Roma realmente meterse con el Emperador? Él es, después de todo, <strong><em>uno de los nuestros</em></strong>."Al año siguiente, 341 d.C., los Obispos Orientales convocaron su propio consejo en Antioquía para ir en contra de Roma. Curiosamente, cuando se sentaron a establecer una posición oficial sobre el Arrianismo, se dieron cuenta que no podía ser apoyado y terminaron repudiándolo. Los debates manifestaron que no eran Pro-Ario tanto como insatisfechos con la forma en que la Deidad de Cristo había sido expresada en Nicea. Una manera que entenderlo es imaginarnos a los miembros de una familia, pensando en comer "Pescado... No he tenido el “pescado” durante mucho tiempo. Yo debería comer un buen pescado." Pero luego cuando todos terminan hablando acerca de dónde quieren ir a cenar el sábado por la noche, están de acuerdo en lo que realmente quieren es un buen corte de carne. Eusebio era claramente pro-arriano y tenia el oído del Emperador. Pero cuando los demás Obispos Orientales se reunieron, se dieron cuenta que realmente no deseaban su Arrianismo que olía a pescado. Lo que querían era el Corte de Carne que habían buscado servir con el Credo de Nicea pero por la prisa de Constantino acabaron con una hamburguesa barata. De modo que el Consejo de Antioquía del 341 d.C. repudió el Arrianismo. Pero no le iban a agradecer a Roma la intromisión en sus asuntos y se rehusaron a dar marcha atrás al exilio de Atanasio. Por último, el Consejo de Antioquía falló en que eran incapaces de ofrecer una declaración del Credo mejorado o con resolviendo los problemas del Credo de Nicea. Sus esfuerzos terminaron sólo agregando a la confusión acerca de lo que creían los Cristianos acerca de Jesús.A petición de su hermano <strong><em>Constans</em></strong>, Constancio llamó a un consejo de Obispos Orientales y Occidentales en Sárdica en lo que es Bulgaria moderna apenas un año después de Antioquía. Este Consejo no logró nada nuevo, lo único que hizo fue dividir aún más al Este del Oeste. Aunque se produjo una calma temporal, la fractura entre las dos mitades del Imperio que se reveló en Sárdica sólo se hizo más pronunciada en las décadas que siguieron. Nunca fue sanada.Atanasio volvió otra vez a Alejandría, pero sólo para ser desterrado unos años más tarde cuando Constancio tomó el control del Imperio Occidental de su hermano. Entonces Constancio permitió a sus amigos Arrianos dictar las políticas en Occidente como lo habían hecho en el Oriente. Los Obispos de Nicea fueron sustituidos por los Arrianos. Atanasio fue condenado y desterrado nuevamente. Tienes que sentir un poco de tristeza por este pobre chico que sólo quería tomar cuidado de su iglesia, al no poder sentarse con los brazos cruzados y ver a hombres corruptos llevar una guerra en contra de la Verdad para obtener ventajas políticas.Cuando Constancio entró a los últimos años de su reinado, forzó un par más de consejos para adoptar la palabra "hom<strong><em>oi</em></strong>-ousias” respaldada por Ario para describir a Jesús como siendo de sustancia <strong><em>similar</em></strong> con el Padre en lugar de la formulación de Nicea de "homo-ousias” - UNA y la misma sustancia que el Padre. Y de nuevo, como en Nicea, esta terminología fue forzada sobre los Obispos. Como sucedió después de Nicea, se fueron del consejos resentidos a ser obligados a aceptar una doctrina que no podían apoyar. El efecto fue el opuesto exacto de lo que Constancio y su sacerdote Arriano Eusebio querían. Los Obispos se regresaron <strong><em>al Credo de Nicea</em></strong>. "Homo-ousias” podría no ser <strong><em>precisamente</em></strong> la forma en que se describía mejor la deidad de Jesús, pero era mejor que el requerido reciente de "homoi-ousias" y tendría que ser suficiente hasta que alguien podría encontrar una mejor de decirlo.Una mejor formulación de la deidad de Cristo vino gracias a los 3 Obispos que asumieron el estándar de Nicea después de que Atanasio murió. Vamos a conocerlos en el próximo episodio._________________________________________________________________________________________________________ Al cerrar, quiero agradecer a quienes han recomendado el podcast a otros.Es genial ver a todos aquellos que van a la página de Facebook, y le dan a CS un "me gusta" les animo a dejar un comentario sobre el lugar de donde viven.Debido al crecimiento de los podcast y el ancho de banda necesario para ser el anfitrión, hemos visto necesario el agregar una opción para hacer donaciones. Lo que solía ser un trabajo de amor que yo estaba más que feliz de solventar se ha convertido en una obra de amor que ahora necesita su ayuda. Por lo tanto, si usted puede, por favor vaya a sanctorum.us y siga el enlace para donar. Cualquier cantidad es una ayuda. Gracias.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/16%20Salen%20las%20Navajas.mp3" length="8992552" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El Episodio de esta semana se llama “Salen las Navajas.”El Concilio de Nicea trato más que solamente la controversia Arriana sobre cómo entender la naturaleza de Cristo. Los 300 obispos reunidos en Nicea determinaron también una lista  de dictámenes sobre cuestiones de la vida diaria de la Iglesia que habían sido objeto de discusión durante años. Entre ellos, el principal, fue la fijación de la fecha para la celebración anual de la Resurrección de Cristo. Asimismo, establecieron diversas normas para la organización de la Iglesia y el ministerio de los diáconos y sacerdotes.La iglesia estaba creciendo con más congregaciones formándose, y la necesidad de algún tipo de organización se hizo evidente. Para fines administrativos, el mundo de la iglesia- fue dividido en provincias con centros en Roma en el Oeste y en el Este, cuatro sedes; Alejandría, Antioquía, Jerusalén y Constantinopla. Puede parecer extraño para nosotros hoy en día que sólo había 1 iglesia en el Centro Occidental, mientras que en el Este había 4. ¿Por qué había tantas? La respuesta se encuentra que en el Este la Iglesia tuvo su mayor alcance y crecimiento.Los Obispos en estas 5 iglesias fueron dadas la supervisión de sus regiones circundantes. Esto avivó una gran rivalidad entre Alejandría y Antioquía, la segunda y la tercera ciudades más grandes en el Imperio después de Roma. Estas 2 ciudades competían entre sí por el liderazgo de todo el Oriente. La rivalidad se hizo más compleja cuando la Iglesia de Constantinopla, la nueva capital del Imperio Oriental, fue añadida a la mezcla. El concurso entre ellos en el principio tuvo lugar principalmente en el ámbito de debates teológicos, pero más tarde se convirtió mas siniestro cuando la posición eclesiástica igualaba al poder y la riqueza.Pero la asombrosa unión de los Obispos en el Concilio de Nicea parecía proclamar el amanecer de una era de paz y de tranquilidad para la Iglesia y el Imperio. Pero esto no iba a pasar tan facilmente. Mientras que los Obispos coincidían en la palabra "homo-ousias" para describir a Jesús, siendo una sustancia con el Padre, muchos Obispos, posiblemente incluso más, al dejar el concilio de Nicea, sintieron la presión del Emperador Constantino cuando les obligo a tomar una posición con la cual no estaban contentos. Después de Nicea, muchos de ellos lamentaron haber cedido y resintieron su presión para solucionar el problema.No quiero ponerme demasiado técnico aquí, pero eso es precisamente lo que esto era; una cuestión muy técnica de análisis de palabras, tratando de encontrar una expresión exacta de su convicción acerca de la humanidad y deidad de Cristo. No es que los obispos no creen que Jesús fue nada menos que Dios. Es sólo que la palabra utilizada en el Credo de Nicea, "homo-ousias', no capturaraba lo que ellos pensaban que la verdad de la era deidad de Jesús. Muchos de los obispos estaban incómodos con esa palabra porque los Gnósticos habían usado esa palabra para describir sus creencias acerca de Jesús unas pocas décadas antes.No mucho después de que el Consejo de Nicea, muchos de los que respaldaron y firmaron el Credo se empezaron a alejar de él. Empezaron a ofrecer varios credos alternos, algunos cercanos a la versión de Nicea y otras muy diferentes de ella. Ninguno de ellos usaba la palabra "homo-ousias.'Fue en el Oriente donde hubo la mayor agitación teológica. Después de Constantino, varios de los Emperadores fueron decididamente hostiles a la posición de Nicea. Unos pocos fueron abiertamente amables con el Arrianismo que Nicea debía haber enterrado.Como vimos la última vez, aunque la iglesia de Alejandría era una de las iglesias principales en el Oriente, su Obispo Atanasio fue el único que lucho por el Credo de Nicea en el Oriente. 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Los 300 obispos reunidos en Nicea determinaron también una lista  de dictámenes sobre cuestiones de la vida diaria de la Iglesia que habían sido objeto de discusión durante años. Entre ellos, el principal, fue la fijación de la fecha para la celebración anual de la Resurrección de Cristo. Asimismo, establecieron diversas normas para la organización de la Iglesia y el ministerio de los diáconos y sacerdotes.La iglesia estaba creciendo con más congregaciones formándose, y la necesidad de algún tipo de organización se hizo evidente. Para fines administrativos, el mundo de la iglesia- fue dividido en provincias con centros en Roma en el Oeste y en el Este, cuatro sedes; Alejandría, Antioquía, Jerusalén y Constantinopla. 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Pero tan pronto como él y su co-emperador Licinio aprobaron el edicto de Milán, la concesión de tolerancia religiosa para todos los sujetos del Imperio, los debates teológicos y doctrinales que habían estado en creciendo durante años comenzaron a salir a la superficie.Cuando la Iglesia estaba siendo aplastada por la persecución antes de Constantino, los Cristianos tenían una amenaza <strong><em>inminente</em></strong> por la cual preocuparse. Pero ahora que la persecución se había levantado, cuestiones secundarias se movieron al frente.Como vimos en la conclusión del último episodio, los Donatistas en el Norte de África pidieron al Emperador que fuera el mediador en su controversia con los no-Donatistas. En el <strong><em>Concilio de Arles</em></strong>, los Donatistas perdieron el debate sobre si los líderes de la iglesia que habían lapsado o negado la fe podrían ser reinstalados. Cuando se <strong><em>negaron</em></strong> a obedecer al concilio, Constantino envió tropas a Cartago, la Iglesia principal en el Norte de África, para imponer su voluntad. Por primera vez, el poder del Estado fue utilizado para <strong><em>forzar</em></strong> la política de la Iglesia sobre los demás cristianos. Un interesante dato del Concilio de Arles fue la presencia de <strong><em>3 Obispos de Gran Bretaña</em></strong>. Esto nos da una idea de hasta qué punto el Evangelio había <strong><em>penetrado</em></strong> al comienzo del 4ª siglo.Pero la polémica Donatista no fue la única o el debate mayor que afectaría a la Iglesia en ese momento. El mayor desafío doctrinal que afronto a la Iglesia fue <strong><em>cómo entender la persona de Jesucristo</em></strong>. Un <strong><em>pastor</em></strong> de una iglesia cerca de Alejandría, Egipto llamado <strong><em>Ario</em></strong> se convirtió en el campeón de una posición que dijo Jesús era <strong><em>humano</em></strong> <u>pero no Dios</u>.Al embarcarnos en este capítulo de la Historia de la Iglesia, permítanme comenzar diciendo que fue en estos primeros años, cuando los líderes de la iglesia, contendían sobre la identidad de Cristo y de su relación con el hombre y Dios, que se asentaron las bases teológicas de lo que tenemos hoy como Ortodoxia. Se necesitaron muchos años y varios consejos antes de que los padres de la Iglesia hubieran terminado el trabajo de capturar la esencia de lo que ahora llamamos doctrina ortodoxa con las palabras correctas para expresarlo. El camino a seguir no fue fácil. El camino estuvo plagado de gran tribulación, angustia y, a veces, el derramamiento de sangre. Comenzó con un debate sobre la <strong><em>naturaleza</em></strong> de Cristo; era Dios, o hombre, o ambos? <strong><em>Si era ambos</em></strong>, ¿cómo podemos entenderlo; tenía 2 naturalezas o 1 naturaleza híbrida que combinaba las 2? Y si Jesús es Dios, entonces ¿cómo podemos describir a Dios como uno, sin embargo, ser Padre e Hijo? Ah, y no te olvides del Espíritu Santo? ¿Cómo vamos a describir todo esto sin decir algo sobre Dios que es falso?Les advierto que al llevar todo esto al 5º y 6º siglo, especialmente en los debates sobre cómo entender la naturaleza de Cristo, vamos a ver algunos de los líderes de la iglesia actuando de una manera decididamente no-Cristiana. Uno de los Concilios de la Iglesia llamados a resolver esta cuestión, terminó en un sangriento motín! Estén listos porque tenemos algunas cosas divertidas e interesantes por delante.Por ahora, dense cuenta que lo que estamos viendo en esta era al examinar la Historia de la Iglesia es muy importante y servirá como marco para el curso de la vida de la Iglesia en los próximos 300 años.¿Cómo explico el debate que surgió en el desafío que Ario presentó?Bueno, debido a sus antecedentes paganos, muchas personas no creían que Dios experimentaba emociones como los seres humanos las experimentan. Sin embargo, es claro en los Evangelios que Jesús <strong><em>si experimento</em></strong> tales emociones. Por lo tanto, parecía lógico determinar que Jesús <strong><em>no pudo haber sido</em></strong> divino, porque si lo fuera, entonces Dios también experimentaba las emociones humanas. La solución de Ario fue que Jesús fue la primera y más grande <strong><em>creación</em></strong> de Dios. Negando que Jesús fue <strong><em>eterno</em></strong>, él dijo, "una vez, el Hijo <strong><em>no existió</em></strong>." Ario quería conseguir que sus ideas se grabaran en la mente del público rápidamente, por eso puso su doctrina en cortas melodías pegajosas y pronto, muchos estaban cantando sus canciones.La posición de Ario fue muy popular entre la gente común que encontraban las doctrinas cristianas de la Encarnación y la Trinidad difíciles de entender. ¿Cómo pudo haber 1 Dios que eternamente se manifestara como 3 personas? La Descripción de Jesús de Ario era como una especie de <strong><em>héroe divino</em></strong> bajo el manto 1 Dios encajo más fácilmente con su trasfondo pagano, por lo cual adoptaron su teología. Si bien la doctrina de Ario se propagó rápidamente entre sus vecinos paganos, aquellos con una conciencia más cercana de la Biblia se opusieron a sus opiniones aberrantes. Ellos compusieron <strong><em>su propio coro</em></strong> que hoy es conocido como el <strong><em>Gloria Patri</em></strong>: "Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre será, mundo sin fin."Alexander, el Obispo de Alejandría, y el supervisor espiritual de Ario, lideró la oposición a Ario y convocó a un grupo de líderes de la Iglesia en el año 320. Ellos examinaron la teología de Ario y fue declarada herética. Cuando Ario se negó a retractarse, lo excomulgaron. Ario se dirigió entonces a a la capital oriental del Imperio en Nicomedia y pidió apoyo de su amigo, el Obispo de la iglesia allí, un señor llamado Eusebio. Pero no el historiador de la iglesia, Eusebio, que vivía en el mismo tiempo.Los 2 Iglesias más influyentes del Oriente estaban en oposición entre ellas, Nicomedia, la <strong><em>base política</em></strong> del Imperio y Alexandria, el <strong><em>centro intelectual</em></strong>. Porque Ario tenia el respaldo de Eusebio, se sintió alentado para volver a Alejandría. Cuando lo hizo, hubo disturbios en las calles. Pero entonces, si usted sabe algo acerca de la antigua ciudad de Alejandría, las revuelta y disturbios eran sus <strong><em>pasatiempos</em></strong> favoritos. Ellos causaban disturbios de la misma manera que nosotros vamos a un juego de futbol; era un deporte público.Al crecer y propagarse la controversia Ariana, el Emperador Constantino se dio cuenta que si él no tomaba acción, la Iglesia en lugar de proporcionar esa unidad muy necesaria en el Imperio, se convertiría en una de las principales fuentes de disturbios y desorden. En el año 325 hizo un llamado a los líderes de la Iglesia de todo el Imperio para asistir a un consejo especial en la ciudad de Nicea en lo que ahora es Turquía moderna, con todos los gastos pagados por el. Unos 300 obispos lograron llegar, lo suficiente para que en el Concilio de Nicea hubiera una notable representación de <strong><em>toda</em></strong> la Iglesia. Muchos de los que asistieron todavía tenian las cicatrices y marcas de la persecución de Diocleciano. Cuando se reunieron, encontraron un trono para el Emperador en medio de la sala. Se sentó ricamente vestido de ropas enjoyadas correspondiendo más a un <strong><em>Monarca Oriental</em></strong> que a un Emperador de Roma.Constantino asumió que la controversia Arriana era simplemente un debate semántico; una pelea y discusión más sobre palabras y que una reunión de los líderes Cristianos mas importantes era todo lo que se necesita para resolver la controversia. Sí, vamos a conseguir que todos juntos en un solo lugar, hablen de hombre a hombre, cara a cara. No cabe duda de que vamos a llegar a un compromiso,  ¿verdad? → así que, él comenzó el Consejo con una platica motivacional acerca de la importancia de su tarea como lideres y después, les entrego la reunión a ellos. La profundidad de su inocencia fue rápidamente revelada.Los relatos de los que paso en el Consejo revela que la cuestión doctrinal planteada por Ario fue resuelta rápidamente, pero fue cómo Ario fue manejado por el Obispo Alexander que se convirtió en el principal punto de debate.El Arrianismo fue declarado herético. El Consejo <strong><em>confirmó</em></strong> la divinidad y humanidad de Jesús como el Hijo de Dios. Constantino le pidió a su amigo, el Obispo Eusebio de Cesárea, el famoso historiador, que presentara su credo, su declaración de fe, como algo que todo el Consejo podría aprobar como su declaración unida. Pero el Consejo no encontró a Eusebio lo suficientemente claro en su creencia en la deidad de Jesús y presento en su lugar un credo ofrecido por el Obispo de la ciudad Española de Córdoba, un hombre llamado Hosius, otro favorito del emperador. Aún así, el Consejo no llegaba a un acuerdo, y Constantino, con todo su trabajo del Imperio, se impacientó y presionó a los Obispos a reconocer lo que hoy conocemos como el Credo de Nicea, el estándar aceptado la Iglesia Romana y  Oriental.Cito el Credo de Nicea…Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz…Luego vienen las líneas que el Consejo escribió específicamente para tratar con el error Arriano -Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
(recordemos que la frase; será importante más adelante),  por quien todo fue hecho;
que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.Sólo 2 de los 300 obispos presentes se <strong><em>negaron</em></strong> a firmar el credo. Junto con Ario, fueron <strong><em>desterrados</em></strong>. Constantino asumió que la controversia Arriana había sido tratada, de modo que ahora la Iglesia podía ayudarle a unir al Imperio. Para marcar el inicio de un nuevo y glorioso día de la Iglesia y su cooperación con el Estado, Constantino celebró dando un gran banquete antes que los obispos regresaran a sus países.Fue todo un espectáculo, estos hombres que todavía tenían las cicatrices de la persecución del emperador anterior, ahora el emperador los celebraba como invitados, comían en su suntuosa mesa, reclinándose en su propio sofá! Custodiados por sus guardaespaldas. Un hombre, que le faltaba un ojo por tortura de Diocleciano, recibió un honor especial; incluso Constantino le besó la mejilla!Pero en los años que siguieron, algunos de esos obispos fueron expulsados de sus puestos de trabajo cuando se opusieron a esta o aquella decisión Imperial. Una Jerarquía creció alrededor de Constantino, y con asesores auto-nombrados del Emperador sobre el estado de la Iglesia. Si no les gustaba a algunos de sus colegas, se les acusaba de algún delito, y el recién ungido enemigo era exiliado y reemplazado con alguien más susceptibles a escuchar al acusador. Y tan frecuentemente como un obispo caia de favor Imperial y era <strong><em>desterrado</em></strong>, así de rápido podía llegar a ser llamado cuando Constantino cambiaba su grupo asesores por otros. El papel de líder de la Iglesia se convirtió en una especie de sillas musicales.  El día de hoy sirviendo, mañana estas afuera, pero regresa el día después, manteniendo su equipaje listo en todo momento.Un ejemplo de esto es la carrera de <strong><em>Atanasio</em></strong>.Atanasio era un joven asesor al Obispo Alejandro de Alejandría que lideró la oposición a Ario. Atanasio era un diácono chaparro y de piel oscura que sus enemigos llamaban el <strong><em>Enano Negro</em></strong>. Como hombre joven, pasaba horas con sus héroes, los monjes en el desierto fuera de Alejandría. La palabra monje significa "solo" y tomó su nombre del aislamiento que buscaban. Atanasio se tomó sobre sí mismo la tarea de asegurarse que tuvieran comida y otras necesidad para que se dedicaron a Dios literalmente <strong><em>huyendo del mundo</em></strong>.Atanasio tenía una mente aguda y vivió una vida muy disciplinada. Incluso a una edad temprana su brillantez fue respetada y cuando Alexander hizo el viaje a Nicea para el famoso Concilio, llevo a Atanasio con él. No mucho después de volver de Nicea, Alexander cayó enfermo y le pidió a Atanasio que le sustituyera. Pero Atanasio quería servir, no dirigir. Huyó, pues, a sus amigos, los monjes del desierto. Ellos le convencieron de su vocación para dirigir a la Iglesia &amp; regresó como obispo de Alejandría. Él tenía 33 años.Constantino no quería deshacer las conclusiones del Concilio de Nicea, pero también conocía que la posición Arriana <strong><em>todavía era popular</em></strong> entre muchos de la gente común. Él pensó que sería mejor que a Ario se le <strong><em>permitiera</em></strong> regresar a Alejandría como miembro de la Iglesia. Pensando que ahora que Alexander, el hombre que había conducido la oposición estaba fuera del camino, Atanasio se sometería a la autoridad Imperial y consentir que Ario volviera. Él no podría haber estado más equivocado.Atanasio se opuso al Emperador y se negó a moverse, incluso cuando Constantino amenazó expulsarlo. Ellos lucharon por este tema por 5 años, cuando finalmente el emperador tuvo suficiente y Atanasio fue encontrado culpable de traición. En los 40 años que Atanasio fue obispo, fue desterrado y restaurado 5 veces dependiendo de los vientos de la fortuna y como estaba en el favor del Palacio Imperial. En un momento, se encontró tan completamente fuera de la buena voluntad de Emperador que incluso sus seguidores lo habían desertado. Fue durante este período que escribió y habló de su dedicación y lealtad inquebrantable a Jesús como Rey sobre todos los reyes terrenales, diciendo que nada podría debilitar su determinación a amar y servir a Dios, incluso si esto significaba "<strong><em>Atanasio Contra Munda</em></strong>" = Atanasio contra el mundo.Recuerden que hace un solo hace un momento al leer el Credo de Nicea, les pedí que recordaran la la frase que Jesús era de una naturaleza o sustancia con el Padre. No mucho después del Concilio de Nicea, un grupo de líderes de la Iglesia decidió suavizar la posición de Nicea y moverlo un poco hacia la opinión Arriana. Ellos decían que Jesús <strong><em>no era la <u>MISMA</u> sustancia</em></strong> que el Padre, sino que era una sustancia <u>SIMILAR</u>. En Griego, es la diferencia de una letra" entre <strong><em>Homo-ousios</em></strong> - <u>misma</u> sustancia &amp; la nueva terminología propugnaban - <strong><em>Homoi-ousios</em></strong> - sustancia <u>similar</u>.Como es de esperar, Atanasio promovió la interpretación clásica de Nicea del homo-ousios en contra de los Medio-Arrianos y su declaración de homoi-ousios. Ahora esto puede parecer una diferencia insignificante para muchos de nosotros, pero resultó ser de enorme importancia. Si se abre la puerta, incluso dando un pequeño paso para comenzar a pensar de Jesús como algo diferente, en esencia, desde el Padre, no sería mucho antes que su deidad sería descartada por completo. Entonces, no estaríamos siguiendo el Jesús de la Biblia; el verdadero Jesús de la historia. La solitaria y firme determinación de Atanasio al aferrarse a lo que la Biblia decía acerca de Dios, en lugar de ir junto con la doctrina de la mentalidad políticamente-correcta de su día es uno de los más importantes y heroicos momentos, no sólo en la historia de la Iglesia, sino en toda la historia. Este fue uno de esos momentos que al parecer la verdad pendía de un hilo; un hilo que se parecía mucho a la letra "i".________________________________________________________________________Terminamos este episodio con esto . . .Uno de las contribuciones más importantes de Constantino a la historia fue su traslado de su capital a Bizancio desde la deteriorada ruina de la gran pero ya agotado y cansada ciudad de Roma. Bizancio estaba situado en el cruce geográfico importante para el mundo antiguo y era una maravilla, que nadie había reconocido lugar estratégico antes de esto. Se asentaba en el cuello estrecho del Bósforo, la unión que controlaba el flujo del comercio marítimo entre los mares Mediterráneo y Negro. Estaba ubicada no lejos de la capital oriental de Diocleciano en Nicomedia que significaba una fácil reubicación de la capital. Constantino decidió convertir la pequeña aldea a un brillante nuevo centro de la civilización y pudo darle un buen comienzo al proyecto antes de su muerte en 337 d.C.Al ser la capital Oriental, también se convirtió en un importante centro y sede de la Iglesia, que podría competir con Roma por los derechos de jactarse sobre que Iglesia gobernaba al mundo Cristiano.A la muerte de Constantino era como si un mensaje fue enviado a las fronteras que ya era hora de que los enemigos de Roma empezaran a empujar sus fronteras hacia atrás. En Asia Central, los Hunos presionaron hacia el Oeste sobre los Godos, que a su vez presionaban a Roma en la frontera Oriental. Otro grupo conocido como los Visigodos finalmente pudo llegar todo el camino a Roma en 410 y saqueó la ciudad. Su líder era Alarico, quien había sido influenciado por el Arrianismo.En los próximos años, más Orientales llegaron a su manera a través de Europa, trayendo más ruina. Cada oleada sucesiva era como otra bofetada en la cara de la una vez gran Roma, que por aquel entonces era poco más que una sombra de lo que había sido. Los Francos, Alanos, Vándalos y Ostrogodos todos tuvieron su turno golpeando a los Romanos.Los Vándalos, que comenzaron su campaña de terror y saqueo en las estepas de Asia, cruzaron el Rin, araron un surco profundo en España, tomaron barcos para cruzar el Estrecho de Gibraltar y aterrizaron en África donde escucharon había fabulosas riquezas esperadas les esperaban. Furiosos que las riquezas que soñaban no estaban allí, se dirigieron a un desenfreno de destrucción que dejó su nombre "Vándalo" a las generaciones futuras en el sentido de que alguien viniera a traer ruina inútil y cruel.Una de las ciudades que destruyeron en África fue la de Hipona, donde un Obispo llamado San Agustín servía como Pastor. Agustín se convirtió en uno de los teólogos más importantes de la Historia de la Iglesia. Murió durante el batalla con los Vándalos. Cuando finalmente conquistaron y destruyeron la ciudad, los Vándalos tan respetaron a Agustín que con mucha dificultad preservaron su iglesia y la amplia biblioteca que había acumulado.Agustín de Hipona fue una influencia monumental en la Historia de la Iglesia y que volveremos a ver en un futuro episodio.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El Episodio de esta semana se llama, “Contra Munda”En nuestro último episodio observamos cómo el emperador Constantino esperaba que el Cristianismo sería una influencia unificadora en el lejano y agitado Imperio Romano. Pero tan pronto como él y su c]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="520" height="292" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Athanasius.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Athanasius.jpg 520w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Athanasius-300x168.jpg 300w" sizes="(max-width: 520px) 100vw, 520px" /></p>El Episodio de esta semana se llama, “<strong><em>Contra Munda</em></strong>”En nuestro último episodio observamos cómo el emperador Constantino esperaba que el Cristianismo sería una influencia unificadora en el lejano y agitado Imperio Romano. Pero tan pronto como él y su co-emperador Licinio aprobaron el edicto de Milán, la concesión de tolerancia religiosa para todos los sujetos del Imperio, los debates teológicos y doctrinales que habían estado en creciendo durante años comenzaron a salir a la superficie.Cuando la Iglesia estaba siendo aplastada por la persecución antes de Constantino, los Cristianos tenían una amenaza <strong><em>inminente</em></strong> por la cual preocuparse. Pero ahora que la persecución se había levantado, cuestiones secundarias se movieron al frente.Como vimos en la conclusión del último episodio, los Donatistas en el Norte de África pidieron al Emperador que fuera el mediador en su controversia con los no-Donatistas. En el <strong><em>Concilio de Arles</em></strong>, los Donatistas perdieron el debate sobre si los líderes de la iglesia que habían lapsado o negado la fe podrían ser reinstalados. Cuando se <strong><em>negaron</em></strong> a obedecer al concilio, Constantino envió tropas a Cartago, la Iglesia principal en el Norte de África, para imponer su voluntad. Por primera vez, el poder del Estado fue utilizado para <strong><em>forzar</em></strong> la política de la Iglesia sobre los demás cristianos. Un interesante dato del Concilio de Arles fue la presencia de <strong><em>3 Obispos de Gran Bretaña</em></strong>. Esto nos da una idea de hasta qué punto el Evangelio había <strong><em>penetrado</em></strong> al comienzo del 4ª siglo.Pero la polémica Donatista no fue la única o el debate mayor que afectaría a la Iglesia en ese momento. El mayor desafío doctrinal que afronto a la Iglesia fue <strong><em>cómo entender la persona de Jesucristo</em></strong>. Un <strong><em>pastor</em></strong> de una iglesia cerca de Alejandría, Egipto llamado <strong><em>Ario</em></strong> se convirtió en el campeón de una posición que dijo Jesús era <strong><em>humano</em></strong> <u>pero no Dios</u>.Al embarcarnos en este capítulo de la Historia de la Iglesia, permítanme comenzar diciendo que fue en estos primeros años, cuando los líderes de la iglesia, contendían sobre la identidad de Cristo y de su relación con el hombre y Dios, que se asentaron las bases teológicas de lo que tenemos hoy como Ortodoxia. Se necesitaron muchos años y varios consejos antes de que los padres de la Iglesia hubieran terminado el trabajo de capturar la esencia de lo que ahora llamamos doctrina ortodoxa con las palabras correctas para expresarlo. El camino a seguir no fue fácil. El camino estuvo plagado de gran tribulación, angustia y, a veces, el derramamiento de sangre. Comenzó con un debate sobre la <strong><em>naturaleza</em></strong> de Cristo; era Dios, o hombre, o ambos? <strong><em>Si era ambos</em></strong>, ¿cómo podemos entenderlo; tenía 2 naturalezas o 1 naturaleza híbrida que combinaba las 2? Y si Jesús es Dios, entonces ¿cómo podemos describir a Dios como uno, sin embargo, ser Padre e Hijo? Ah, y no te olvides del Espíritu Santo? ¿Cómo vamos a describir todo esto sin decir algo sobre Dios que es falso?Les advierto que al llevar todo esto al 5º y 6º siglo, especialmente en los debates sobre cómo entender la naturaleza de Cristo, vamos a ver algunos de los líderes de la iglesia actuando de una manera decididamente no-Cristiana. Uno de los Concilios de la Iglesia llamados a resolver esta cuestión, terminó en un sangriento motín! Estén listos porque tenemos algunas cosas divertidas e interesantes por delante.Por ahora, dense cuenta que lo que estamos viendo en esta era al examinar la Historia de la Iglesia es muy importante y servirá como marco para el curso de la vida de la Iglesia en los próximos 300 años.¿Cómo explico el debate que surgió en el desafío que Ario presentó?Bueno, debido a sus antecedentes paganos, muchas personas no creían que Dios experimentaba emociones como los seres humanos las experimentan. Sin embargo, es claro en los Evangelios que Jesús <strong><em>si experimento</em></strong> tales emociones. Por lo tanto, parecía lógico determinar que Jesús <strong><em>no pudo haber sido</em></strong> divino, porque si lo fuera, entonces Dios también experimentaba las emociones humanas. La solución de Ario fue que Jesús fue la primera y más grande <strong><em>creación</em></strong> de Dios. Negando que Jesús fue <strong><em>eterno</em></strong>, él dijo, "una vez, el Hijo <strong><em>no existió</em></strong>." Ario quería conseguir que sus ideas se grabaran en la mente del público rápidamente, por eso puso su doctrina en cortas melodías pegajosas y pronto, muchos estaban cantando sus canciones.La posición de Ario fue muy popular entre la gente común que encontraban las doctrinas cristianas de la Encarnación y la Trinidad difíciles de entender. ¿Cómo pudo haber 1 Dios que eternamente se manifestara como 3 personas? La Descripción de Jesús de Ario era como una especie de <strong><em>héroe divino</em></strong> bajo el manto 1 Dios encajo más fácilmente con su trasfondo pagano, por lo cual adoptaron su teología. Si bien la doctrina de Ario se propagó rápidamente entre sus vecinos paganos, aquellos con una conciencia más cercana de la Biblia se opusieron a sus opiniones aberrantes. Ellos compusieron <strong><em>su propio coro</em></strong> que hoy es conocido como el <strong><em>Gloria Patri</em></strong>: "Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre será, mundo sin fin."Alexander, el Obispo de Alejandría, y el supervisor espiritual de Ario, lideró la oposición a Ario y convocó a un grupo de líderes de la Iglesia en el año 320. Ellos examinaron la teología de Ario y fue declarada herética. Cuando Ario se negó a retractarse, lo excomulgaron. Ario se dirigió entonces a a la capital oriental del Imperio en Nicomedia y pidió apoyo de su amigo, el Obispo de la iglesia allí, un señor llamado Eusebio. Pero no el historiador de la iglesia, Eusebio, que vivía en el mismo tiempo.Los 2 Iglesias más influyentes del Oriente estaban en oposición entre ellas, Nicomedia, la <strong><em>base política</em></strong> del Imperio y Alexandria, el <strong><em>centro intelectual</em></strong>. Porque Ario tenia el respaldo de Eusebio, se sintió alentado para volver a Alejandría. Cuando lo hizo, hubo disturbios en las calles. Pero entonces, si usted sabe algo acerca de la antigua ciudad de Alejandría, las revuelta y disturbios eran sus <strong><em>pasatiempos</em></strong> favoritos. Ellos causaban disturbios de la misma manera que nosotros vamos a un juego de futbol; era un deporte público.Al crecer y propagarse la controversia Ariana, el Emperador Constantino se dio cuenta que si él no tomaba acción, la Iglesia en lugar de proporcionar esa unidad muy necesaria en el Imperio, se convertiría en una de las principales fuentes de disturbios y desorden. En el año 325 hizo un llamado a los líderes de la Iglesia de todo el Imperio para asistir a un consejo especial en la ciudad de Nicea en lo que ahora es Turquía moderna, con todos los gastos pagados por el. Unos 300 obispos lograron llegar, lo suficiente para que en el Concilio de Nicea hubiera una notable representación de <strong><em>toda</em></strong> la Iglesia. Muchos de los que asistieron todavía tenian las cicatrices y marcas de la persecución de Diocleciano. Cuando se reunieron, encontraron un trono para el Emperador en medio de la sala. Se sentó ricamente vestido de ropas enjoyadas correspondiendo más a un <strong><em>Monarca Oriental</em></strong> que a un Emperador de Roma.Constantino asumió que la controversia Arriana era simplemente un debate semántico; una pelea y discusión más sobre palabras y que una reunión de los líderes Cristianos mas importantes era todo lo que se necesita para resolver la controversia. Sí, vamos a conseguir que todos juntos en un solo lugar, hablen de hombre a hombre, cara a cara. No cabe duda de que vamos a llegar a un compromiso,  ¿verdad? → así que, él comenzó el Consejo con una platica motivacional acerca de la importancia de su tarea como lideres y después, les entrego la reunión a ellos. La profundidad de su inocencia fue rápidamente revelada.Los relatos de los que paso en el Consejo revela que la cuestión doctrinal planteada por Ario fue resuelta rápidamente, pero fue cómo Ario fue manejado por el Obispo Alexander que se convirtió en el principal punto de debate.El Arrianismo fue declarado herético. El Consejo <strong><em>confirmó</em></strong> la divinidad y humanidad de Jesús como el Hijo de Dios. Constantino le pidió a su amigo, el Obispo Eusebio de Cesárea, el famoso historiador, que presentara su credo, su declaración de fe, como algo que todo el Consejo podría aprobar como su declaración unida. Pero el Consejo no encontró a Eusebio lo suficientemente claro en su creencia en la deidad de Jesús y presento en su lugar un credo ofrecido por el Obispo de la ciudad Española de Córdoba, un hombre llamado Hosius, otro favorito del emperador. Aún así, el Consejo no llegaba a un acuerdo, y Constantino, con todo su trabajo del Imperio, se impacientó y presionó a los Obispos a reconocer lo que hoy conocemos como el Credo de Nicea, el estándar aceptado la Iglesia Romana y  Oriental.Cito el Credo de Nicea…Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz…Luego vienen las líneas que el Consejo escribió específicamente para tratar con el error Arriano -Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
(recordemos que la frase; será importante más adelante),  por quien todo fue hecho;
que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.Sólo 2 de los 300 obispos presentes se <strong><em>negaron</em></strong> a firmar el credo. Junto con Ario, fueron <strong><em>desterrados</em></strong>. Constantino asumió que la controversia Arriana había sido tratada, de modo que ahora la Iglesia podía ayudarle a unir al Imperio. Para marcar el inicio de un nuevo y glorioso día de la Iglesia y su cooperación con el Estado, Constantino celebró dando un gran banquete antes que los obispos regresaran a sus países.Fue todo un espectáculo, estos hombres que todavía tenían las cicatrices de la persecución del emperador anterior, ahora el emperador los celebraba como invitados, comían en su suntuosa mesa, reclinándose en su propio sofá! Custodiados por sus guardaespaldas. Un hombre, que le faltaba un ojo por tortura de Diocleciano, recibió un honor especial; incluso Constantino le besó la mejilla!Pero en los años que siguieron, algunos de esos obispos fueron expulsados de sus puestos de trabajo cuando se opusieron a esta o aquella decisión Imperial. Una Jerarquía creció alrededor de Constantino, y con asesores auto-nombrados del Emperador sobre el estado de la Iglesia. Si no les gustaba a algunos de sus colegas, se les acusaba de algún delito, y el recién ungido enemigo era exiliado y reemplazado con alguien más susceptibles a escuchar al acusador. Y tan frecuentemente como un obispo caia de favor Imperial y era <strong><em>desterrado</em></strong>, así de rápido podía llegar a ser llamado cuando Constantino cambiaba su grupo asesores por otros. El papel de líder de la Iglesia se convirtió en una especie de sillas musicales.  El día de hoy sirviendo, mañana estas afuera, pero regresa el día después, manteniendo su equipaje listo en todo momento.Un ejemplo de esto es la carrera de <strong><em>Atanasio</em></strong>.Atanasio era un joven asesor al Obispo Alejandro de Alejandría que lideró la oposición a Ario. Atanasio era un diácono chaparro y de piel oscura que sus enemigos llamaban el <strong><em>Enano Negro</em></strong>. Como hombre joven, pasaba horas con sus héroes, los monjes en el desierto fuera de Alejandría. La palabra monje significa "solo" y tomó su nombre del aislamiento que buscaban. Atanasio se tomó sobre sí mismo la tarea de asegurarse que tuvieran comida y otras necesidad para que se dedicaron a Dios literalmente <strong><em>huyendo del mundo</em></strong>.Atanasio tenía una mente aguda y vivió una vida muy disciplinada. Incluso a una edad temprana su brillantez fue respetada y cuando Alexander hizo el viaje a Nicea para el famoso Concilio, llevo a Atanasio con él. No mucho después de volver de Nicea, Alexander cayó enfermo y le pidió a Atanasio que le sustituyera. Pero Atanasio quería servir, no dirigir. Huyó, pues, a sus amigos, los monjes del desierto. Ellos le convencieron de su vocación para dirigir a la Iglesia &amp; regresó como obispo de Alejandría. Él tenía 33 años.Constantino no quería deshacer las conclusiones del Concilio de Nicea, pero también conocía que la posición Arriana <strong><em>todavía era popular</em></strong> entre muchos de la gente común. Él pensó que sería mejor que a Ario se le <strong><em>permitiera</em></strong> regresar a Alejandría como miembro de la Iglesia. Pensando que ahora que Alexander, el hombre que había conducido la oposición estaba fuera del camino, Atanasio se sometería a la autoridad Imperial y consentir que Ario volviera. Él no podría haber estado más equivocado.Atanasio se opuso al Emperador y se negó a moverse, incluso cuando Constantino amenazó expulsarlo. Ellos lucharon por este tema por 5 años, cuando finalmente el emperador tuvo suficiente y Atanasio fue encontrado culpable de traición. En los 40 años que Atanasio fue obispo, fue desterrado y restaurado 5 veces dependiendo de los vientos de la fortuna y como estaba en el favor del Palacio Imperial. En un momento, se encontró tan completamente fuera de la buena voluntad de Emperador que incluso sus seguidores lo habían desertado. Fue durante este período que escribió y habló de su dedicación y lealtad inquebrantable a Jesús como Rey sobre todos los reyes terrenales, diciendo que nada podría debilitar su determinación a amar y servir a Dios, incluso si esto significaba "<strong><em>Atanasio Contra Munda</em></strong>" = Atanasio contra el mundo.Recuerden que hace un solo hace un momento al leer el Credo de Nicea, les pedí que recordaran la la frase que Jesús era de una naturaleza o sustancia con el Padre. No mucho después del Concilio de Nicea, un grupo de líderes de la Iglesia decidió suavizar la posición de Nicea y moverlo un poco hacia la opinión Arriana. Ellos decían que Jesús <strong><em>no era la <u>MISMA</u> sustancia</em></strong> que el Padre, sino que era una sustancia <u>SIMILAR</u>. En Griego, es la diferencia de una letra" entre <strong><em>Homo-ousios</em></strong> - <u>misma</u> sustancia &amp; la nueva terminología propugnaban - <strong><em>Homoi-ousios</em></strong> - sustancia <u>similar</u>.Como es de esperar, Atanasio promovió la interpretación clásica de Nicea del homo-ousios en contra de los Medio-Arrianos y su declaración de homoi-ousios. Ahora esto puede parecer una diferencia insignificante para muchos de nosotros, pero resultó ser de enorme importancia. Si se abre la puerta, incluso dando un pequeño paso para comenzar a pensar de Jesús como algo diferente, en esencia, desde el Padre, no sería mucho antes que su deidad sería descartada por completo. Entonces, no estaríamos siguiendo el Jesús de la Biblia; el verdadero Jesús de la historia. La solitaria y firme determinación de Atanasio al aferrarse a lo que la Biblia decía acerca de Dios, en lugar de ir junto con la doctrina de la mentalidad políticamente-correcta de su día es uno de los más importantes y heroicos momentos, no sólo en la historia de la Iglesia, sino en toda la historia. Este fue uno de esos momentos que al parecer la verdad pendía de un hilo; un hilo que se parecía mucho a la letra "i".________________________________________________________________________Terminamos este episodio con esto . . .Uno de las contribuciones más importantes de Constantino a la historia fue su traslado de su capital a Bizancio desde la deteriorada ruina de la gran pero ya agotado y cansada ciudad de Roma. Bizancio estaba situado en el cruce geográfico importante para el mundo antiguo y era una maravilla, que nadie había reconocido lugar estratégico antes de esto. Se asentaba en el cuello estrecho del Bósforo, la unión que controlaba el flujo del comercio marítimo entre los mares Mediterráneo y Negro. Estaba ubicada no lejos de la capital oriental de Diocleciano en Nicomedia que significaba una fácil reubicación de la capital. Constantino decidió convertir la pequeña aldea a un brillante nuevo centro de la civilización y pudo darle un buen comienzo al proyecto antes de su muerte en 337 d.C.Al ser la capital Oriental, también se convirtió en un importante centro y sede de la Iglesia, que podría competir con Roma por los derechos de jactarse sobre que Iglesia gobernaba al mundo Cristiano.A la muerte de Constantino era como si un mensaje fue enviado a las fronteras que ya era hora de que los enemigos de Roma empezaran a empujar sus fronteras hacia atrás. En Asia Central, los Hunos presionaron hacia el Oeste sobre los Godos, que a su vez presionaban a Roma en la frontera Oriental. Otro grupo conocido como los Visigodos finalmente pudo llegar todo el camino a Roma en 410 y saqueó la ciudad. Su líder era Alarico, quien había sido influenciado por el Arrianismo.En los próximos años, más Orientales llegaron a su manera a través de Europa, trayendo más ruina. Cada oleada sucesiva era como otra bofetada en la cara de la una vez gran Roma, que por aquel entonces era poco más que una sombra de lo que había sido. Los Francos, Alanos, Vándalos y Ostrogodos todos tuvieron su turno golpeando a los Romanos.Los Vándalos, que comenzaron su campaña de terror y saqueo en las estepas de Asia, cruzaron el Rin, araron un surco profundo en España, tomaron barcos para cruzar el Estrecho de Gibraltar y aterrizaron en África donde escucharon había fabulosas riquezas esperadas les esperaban. Furiosos que las riquezas que soñaban no estaban allí, se dirigieron a un desenfreno de destrucción que dejó su nombre "Vándalo" a las generaciones futuras en el sentido de que alguien viniera a traer ruina inútil y cruel.Una de las ciudades que destruyeron en África fue la de Hipona, donde un Obispo llamado San Agustín servía como Pastor. Agustín se convirtió en uno de los teólogos más importantes de la Historia de la Iglesia. Murió durante el batalla con los Vándalos. Cuando finalmente conquistaron y destruyeron la ciudad, los Vándalos tan respetaron a Agustín que con mucha dificultad preservaron su iglesia y la amplia biblioteca que había acumulado.Agustín de Hipona fue una influencia monumental en la Historia de la Iglesia y que volveremos a ver en un futuro episodio.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/15%20Contra%20Munda%20Spanish.mp3" length="10659369" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El Episodio de esta semana se llama, “Contra Munda”En nuestro último episodio observamos cómo el emperador Constantino esperaba que el Cristianismo sería una influencia unificadora en el lejano y agitado Imperio Romano. Pero tan pronto como él y su co-emperador Licinio aprobaron el edicto de Milán, la concesión de tolerancia religiosa para todos los sujetos del Imperio, los debates teológicos y doctrinales que habían estado en creciendo durante años comenzaron a salir a la superficie.Cuando la Iglesia estaba siendo aplastada por la persecución antes de Constantino, los Cristianos tenían una amenaza inminente por la cual preocuparse. Pero ahora que la persecución se había levantado, cuestiones secundarias se movieron al frente.Como vimos en la conclusión del último episodio, los Donatistas en el Norte de África pidieron al Emperador que fuera el mediador en su controversia con los no-Donatistas. En el Concilio de Arles, los Donatistas perdieron el debate sobre si los líderes de la iglesia que habían lapsado o negado la fe podrían ser reinstalados. Cuando se negaron a obedecer al concilio, Constantino envió tropas a Cartago, la Iglesia principal en el Norte de África, para imponer su voluntad. Por primera vez, el poder del Estado fue utilizado para forzar la política de la Iglesia sobre los demás cristianos. Un interesante dato del Concilio de Arles fue la presencia de 3 Obispos de Gran Bretaña. Esto nos da una idea de hasta qué punto el Evangelio había penetrado al comienzo del 4ª siglo.Pero la polémica Donatista no fue la única o el debate mayor que afectaría a la Iglesia en ese momento. El mayor desafío doctrinal que afronto a la Iglesia fue cómo entender la persona de Jesucristo. Un pastor de una iglesia cerca de Alejandría, Egipto llamado Ario se convirtió en el campeón de una posición que dijo Jesús era humano pero no Dios.Al embarcarnos en este capítulo de la Historia de la Iglesia, permítanme comenzar diciendo que fue en estos primeros años, cuando los líderes de la iglesia, contendían sobre la identidad de Cristo y de su relación con el hombre y Dios, que se asentaron las bases teológicas de lo que tenemos hoy como Ortodoxia. Se necesitaron muchos años y varios consejos antes de que los padres de la Iglesia hubieran terminado el trabajo de capturar la esencia de lo que ahora llamamos doctrina ortodoxa con las palabras correctas para expresarlo. El camino a seguir no fue fácil. El camino estuvo plagado de gran tribulación, angustia y, a veces, el derramamiento de sangre. Comenzó con un debate sobre la naturaleza de Cristo; era Dios, o hombre, o ambos? Si era ambos, ¿cómo podemos entenderlo; tenía 2 naturalezas o 1 naturaleza híbrida que combinaba las 2? Y si Jesús es Dios, entonces ¿cómo podemos describir a Dios como uno, sin embargo, ser Padre e Hijo? Ah, y no te olvides del Espíritu Santo? ¿Cómo vamos a describir todo esto sin decir algo sobre Dios que es falso?Les advierto que al llevar todo esto al 5º y 6º siglo, especialmente en los debates sobre cómo entender la naturaleza de Cristo, vamos a ver algunos de los líderes de la iglesia actuando de una manera decididamente no-Cristiana. Uno de los Concilios de la Iglesia llamados a resolver esta cuestión, terminó en un sangriento motín! Estén listos porque tenemos algunas cosas divertidas e interesantes por delante.Por ahora, dense cuenta que lo que estamos viendo en esta era al examinar la Historia de la Iglesia es muy importante y servirá como marco para el curso de la vida de la Iglesia en los próximos 300 años.¿Cómo explico el debate que surgió en el desafío que Ario presentó?Bueno, debido a sus antecedentes paganos, muchas personas no creían que Dios experimentaba emociones como los seres humanos las experimentan. Sin embargo, es claro en los Evangelios que Jesús si experimento tales emociones. Por lo tanto, parecía lógico determinar que Jesús no pudo haber sido divino, porque si lo fuera, entonces Dios también experimentaba las]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Athanasius.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Athanasius.jpg</ssp:url> <ssp:title>15 Contra Munda</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El Episodio de esta semana se llama, “Contra Munda”En nuestro último episodio observamos cómo el emperador Constantino esperaba que el Cristianismo sería una influencia unificadora en el lejano y agitado Imperio Romano. 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El <strong>siguiente</strong> relato no llegaría hasta los escritos del historiador cristiano Eusebio, en el 4º siglo.  Lo qué tenemos en un período de más de 200 años son los escritos de los Padres de la Iglesia cuyas cartas dan solamente una idea parcial de lo que estaba sucediendo. Tenemos que inferir y asumir un montón eligiendo qué hechos y información podemos encontrar acerca de lo que estaba sucediendo. Como hemos visto, la labor de los Padres de la Iglesia se centraba principalmente en proveer apoyo en el área <strong><em>pastoral y apologético</em></strong>. Construyendo un contexto histórico para este período proviene de la <strong><em>fusión de relatos seculares</em></strong> de la historia con los comentarios de los Padres. Pero con el trabajo de Eusebio al principio del 4 siglo, la narrativa se vuelve mucho más clara.Eusebio comenzó a compilar su magnum opus de Historia de la Iglesia en los 290's. Titulado <strong><em>Historia Eclesiástica</em></strong>, es un intento de <strong><em>proporcionar</em></strong> una descripción de la Comunión de los Santos, desde los Apóstoles hasta su tiempo.Eusebio nació y fue criado en Cesárea, en la costa de Israel. Éra un estudiante del líder cristiano <em>Pánfilas</em>, quien fue él mismo un estudiante del gran apologista <strong><em>Orígenes</em></strong>. Eusebio se convirtió en el Obispo de Cesárea en el año 313 d.C.. Desempeñó un papel importante en el <strong><em>Concilio de Nicea</em></strong> en el año 325 d.C., en cual examinaremos más de cerca en un futuro episodio.Eusebio es una figura clave en el estudio de la Historia de la Iglesia, porque su <strong><em>Historia Eclesiástica</em></strong> es la primera obra después de la de Lucas en intentar una narrativa histórica de la Fe. Eusebio también es una figura importante debido a su <strong><em>cercana</em></strong> asociación con el Emperador Constantino.Quiero citar la apertura de la narrativa de Eusebio porque nos da un sentido de que tan monumental fue su obra. Él sabía que estaba intentando reconstruir una narrativa de la Iglesia con <strong><em>escasos</em></strong> recursos.En el capítulo 1, que él llamó, "El Plan de la obra", escribe -Es mi propósito escribir un relato de la sucesión de los apóstoles, así como de los tiempos que han transcurrido <strong><em>desde los días</em></strong> de nuestro Salvador al nuestro; y relacionar los muchos acontecimientos importantes que se dice que han ocurrido en la historia de la Iglesia; y mencionar quienes han gobernado y presidido en las parroquias más prominentes de la Iglesia, y aquellos que en cada generación han proclamado la palabra divina, ya sea oralmente o por escrito.Es mi propósito también dar los nombres y número de veces que individuos a través del amor de la innovación han caído en grandes errores, y se han proclamado como descubridores de conocimiento llamado falsamente, y como lobos feroces sin piedad han devastado la grey de Cristo. …Pero al principio debo anhelar por mi trabajo la indulgencia de los sabios, porque confieso que está más allá de mi poder producir una perfecta y completa historia, <strong><em>ya que soy el primero</em></strong> en entrar en el tema, y estoy intentando atravesar un camino no trazado, una ruta solitaria. Mi oración es que pueda tener a Dios como mi guía y el poder del Señor como mi ayuda, <strong><em>desde que soy incapaz de encontrar incluso los meras huellas de quienes han recorrido el camino delante de mí,</em></strong> excepto en breves fragmentos, en los que algunos en una forma, otros en otra, nos han transmitido relatos particulares de los tiempos en que vivían. Desde lejos, levantan sus voces como antorchas, y gritan, como de alguna noble y llamativa torre de vigilia, amonestándonos por donde caminar y cómo dirigir el curso de nuestra labor constante y segura.Habiendo reunido por tanto de las cuestiones mencionadas aquí y allí por ellos lo que consideramos importante para el presente trabajo, y habiendo arrancado como flores de un prado pasajes correspondientes de antiguos escritores, nos esforzaremos para encarnar el conjunto <strong><em>en una narrativa histórica</em></strong>. …Este trabajo me parece de especial importancia porque <strong><em>no conozco de ningún escritor eclesiástico</em></strong> quien se ha dedicado a este tema, y espero que resulte más útil para aquellos que gustan de la investigación histórica.Eusebio desconocía cualquier intento anterior para proporcionar una narrativa histórica del desarrollo de la Fe desde el final del primer siglo a su tiempo en la primera parte del 4 siglo, un período de un poco más de 200 años. Desde una perspectiva moderna, el relato que Eusebio cuenta podría ser considerado sospechoso, ya que se basa en la tradición y en el mejor de los casos, <strong><em>pruebas fragmentarias</em></strong>. Lo qué se debe tener en cuenta es la importancia de la tradición oral y la <strong><em>exactitud de esa transmisión</em></strong> durante largos períodos de tiempo. Porque el mundo antiguo no poseía abundantes y baratos medios de grabación de información, dependía de la tradición oral y la memorización mecánica. Con la llegada de la imprenta y medios más económicos, la prioridad de la tradición oral disminuyo. Eusebio tenia fuentes <strong><em>escritas y orales</em></strong> para usar como materiales originales. Su trabajo puede ser considerado <strong><em>confiable</em></strong>, pero al mismo tiempo cuestionable cuando se inclina hacia la antigua practica del uso de la historia como <strong><em>propaganda</em></strong>.Al volver a la narrativa cronología de la historia de la Iglesia tenemos que retomar la historia en el reinado de <strong><em>Diocleciano,</em></strong> quien presidió sobre la <strong><em>última</em></strong> y en muchas formas <strong><em>peores</em></strong> de las persecuciones bajo los Emperadores Romanos.Aunque los cristianos recuerdan a Diocleciano <strong><em>por la persecución</em></strong>, fue en verdad <strong><em>uno de los más eficaces</em></strong> de los Emperadores Romanos. En el momento al cual llegó al trono, el Imperio Romano era un vasto y complicado monstro de territorio para gobernar. La ciudad de Roma era una vieja y podrida reliquia de su antigua gloria. Por esa razón Diocleciano <strong><em>trasladó</em></strong> su capital hacia el este hasta <strong><em>Nicomedia</em></strong> en Asia Menor, la actual Turquía. En lugar de tratar de ejercer control sobre todo el imperio como única autoridad, Diocleciano nombró a <strong><em>Maximiano</em></strong> como <strong><em>co</em></strong>-emperador para gobernar la mitad occidental del Imperio desde Roma mientras el gobernó al Oriente.Uno de los problemas persistentes que habían causado tanta agitación en las últimas décadas, era la cuestión de la sucesión; quién gobernaría después de los actuales emperadores? Para evitar ese caos, Diocleciano nombró sucesores duales para él y Maximiano. <strong><em>Flavio Constancio</em></strong> se convirtió en el sucesor de Maximiano mientras Diocleciano tomó a <strong><em>Galerio</em></strong>. Esto estableció lo que se conocía como el <strong><em>Tetrarcado</em></strong>.Mientras Diocleciano no tenía sentimientos de amistad para los seguidores de Cristo, fue realmente su sucesor Galerio que le movió a iniciar una campaña de persecución. Galerio era un comandante militar que pensaba que las ideas cristianas llevaban a sus tropas a ser malos soldados. Él sabía que su lealtad estaba sumamente con su Dios y pensaba que esto hacia a sus tropas no confiables. Galerio también era un pagano dedicado, que creía en las deidades Romanas. El atribuía cualquier contratiempo para el ejército o cualquiera de los frecuentes desastres naturales que sacudieron al Imperio, como prueba del disgusto de los dioses por tantos ciudadanos de Roma que se estaban pasando al nuevo dios. Así que fue realmente por la insistencia de Galerio a Diocleciano por la cual el aprobó las severas medidas tomadas en contra los Cristianos y sus iglesias. Cuando Diocleciano se retiró a su villa para cosechar verduras y le cedio la mitad oriental del Imperio a Galerio, la persecución, aumento.Eventualmente, Constancio igualmente sustituyo a Maximiano en el Oeste, casi al mismo tiempo que Galerio asumió el manto en el Oriente. Aquí fue cuando el tetrarcado de Diocleciano se empezó a desmoronar. Galerio decidió que quería ser el <strong><em>emperador único</em></strong> y secuestro al hijo de Constancio, <strong><em>Constantino</em></strong>, quien había sido nombrado sucesor de su padre en el Oeste. Cuando Constancio cayó enfermo, Galerio concedió permiso a Constantino para visitarlo.Constancio murió, y Constantino exigió que Galerio lo reconociera como su co-emperador. No hay duda de Galerio <strong><em>hubiera lanzado</em></strong> una campaña militar en contra de Constantino para poder reinar en el imperio de Oeste, pero Galerio se encontraba afligido con una enfermedad mortal. En su lecho de muerte, Galerio admitió que su política de persecución hacia los Cristianos no había resultado y rescindió su orden de opresión.En el oeste, Constantino encontró que su derecho por el trono de su padre era negado por el hijo de Maximiano, Majencio. El enfrentamiento entre ellos es conocido como la Batalla del Puente Milvian. Majencio no quería a Constantino marchando sus tropas en Roma, por lo que derribo el puente Milvian después de haber marchado a sus tropas a través de el para enfrentar a Constantino. Tenia un plan en el caso de que la batalla iba en contra de el, y había construido un puente temporal de una cadena de embarcaciones a través del río.En este punto, la historia se pone un poco confusa porque ha habido muchos que han escrito acerca de lo ocurrido y los informes son variados. El día antes de la batalla, Constantino oró, y es más probable que fue al dios del sol. Cuando él lo hizo, miraba hacia el sol y vio una cruz. Entonces, o <strong><em>vio</em></strong> las palabras o las <strong><em>oyó</em></strong> que decían, "Por este signo, Conquistaras." Esa noche mientras dormía, Jesús se le apareció en sueños, diciéndole que colocara un símbolo cristiano en los escudos de sus soldados. A la mañana siguiente, tiza o gis fue distribuido y rápidamente los soldados pusieron lo que se llama el “Chirón” en sus escudos. Chi y Rho son las 2 primeras letras de la palabra griega Cristus, Cristo. En español parece una P en la parte superior de un X.Cuando los dos ejércitos pelearon, los <strong><em>veteranos</em></strong> de Constantino derrotaron a los mas numerosos pero menos experimentados de Majencio, quienes huyeron por su puente improvisado. Al cruzar, Majencio cayó al agua y se ahogó. Constantino entonces marcho victoriosamente entrando en Roma.Un año más tarde, él y su nuevo co-emperador <strong><em>Licinio</em></strong> publicaron lo que se conoce como el <strong><em>Edicto de Milán</em></strong>, que decretó un fin a todas las persecuciones religiosas, no sólo de los cristianos, sino de <strong><em>todos</em></strong> las creencias. Para Constantino, Jesús era ahora su divino patrón y la cruz, un emblema de vergüenza y escarnio por generaciones, se convirtió en una especie de <strong><em>talismán</em></strong>. En lugar de ser un símbolo de la brutalidad de Roma en la ejecución de sus enemigos, la cruz se convirtió en un símbolo del poder imperial.A los obispos se les comenzó a llamar <strong><em>sacerdotes</em></strong> al conseguir la igualdad con sus opuestos en los templos paganos. Estos sacerdotes cristianos eran mostrados favores especiales por Constantino. No le tomó mucho tiempo a los <strong><em>sacerdotes</em></strong> paganos a darse cuenta de la forma en que los vientos de favor político estaban cambiando. Muchos se convirtieron.Ahora <strong>→</strong> ha habido mucho debate sobre la <strong><em>legitimidad</em></strong> de la conversión de Constantino. Fue <strong><em>verdaderamente</em></strong> nacidos de nuevo o fue simplemente un astuto político que reconocía una tendencia social que podía usar y girar a su favor? Muchas personas están en desacuerdo sobre este tema y es improbable que mi pequeña ofrenda cambie de parecer a ninguno de ellos. Pero creo que Constantino <strong><em>fue probablemente</em></strong> un verdadero cristiano. Ciertamente él hizo algunas cosas <strong><em>después</em></strong> de su conversión que son difíciles de conciliar con una fe sincera, pero tenemos que recordar que la base moral con la cual creció como hijo de un Cesar y como general de las legiones Romanas era muy diferente de la moral Bíblica que ha formado nuestra civilización actual. Asimismo, las acciones de Constantino que son tan decididamente no-cristianas, como asesinar a los que amenazaban su poder, pudieron haber sido racionalizadas no como actos personales tanto como intentos de asegurar la paz y la seguridad del Imperio. Ya sé que es una exageración, pero cuando se analiza la historia, tenemos que tener cuidado de no juzgar a las personas cuando no tenemos a nuestra disposición todos los hechos en nuestras manos que ellos tuvieron.Si pudiéramos sentarnos con Constantino y decir, "No deberías haber ejecutado a ese chico." Él podría muy bien haber dicho algo como, "Sí, como cristiano, yo no debería hacerlo. Tienes razón. Pero yo no lo ejecute por enojo personal o sospecha o por mero egoísmo. Realmente me molesta que tuve que hacerlo; pero descubrí que era trataba de conspirar para usurpar mi trono y esto hubiera arrojado al imperio en años de guerra civil y caos." A cual nos gustaría responder "Bueno Constantino, usted necesita confiar en Dios. Él te protegerá. Él te puso en el trono, él puede mantenerte allí." y Constantino podría contestar "Sí, lo he considerado y estoy de acuerdo. Pero es una decisión difícil. Necesita entender, que en términos de mi vida personal, yo confío en Dios. Pero cuando se trata de mi rol como Emperador, necesito tomar decisiones difíciles que otros que no están en esta posición no pueden entender".No olvidemos que Constantino, mientras que era un general competente y un hábil político, fue, en el mejor de los casos, un creyente <strong><em>novato</em></strong>.Comparto esta <strong><em>pequeña discusión imaginaria</em></strong> porque apunta a algo que vamos a encontrar una y otra vez en nuestra examinación de la Historia de la Iglesia. Muchas veces vemos a las épocas pasadas, lo que creían y las cosas que hicieron, con una actitud de superioridad moral porque <strong><em>nosotros</em></strong> no haríamos las cosas terribles que <strong><em>ellos</em></strong> hicieron, o suponemos que <strong><em>haríamos</em></strong> algunas cosas <strong><em>fallaron</em></strong> en hacer. Tenemos que ser cautelosos con esta actitud, por la sencilla razón de que cuando nos <strong><em>tomamos el tiempo</em></strong> para <strong><em>escuchar </em></strong>las voces del pasado y les <strong><em>permitimos explicar por sí mismos</em></strong>, a menudo encontramos un nuevo entendimiento de la dificultad de sus vidas y opciones. Podemos no estar de acuerdo con ellos, pero al menos podemos darnos cuenta que en sus <strong><em>propias mentes y corazones</em></strong>, <u>pensaban que estaban haciendo lo que era mejor</u>.Usted va a tener su <strong><em>propia</em></strong> opinión de la sinceridad de la fe de Constantino, pero permítame alentarle a pasar un poco de tiempo buscando lo que Eusebio escribió sobre él y algunas de las decisiones más difíciles Constantino tuvo que hacer durante su reinado.Algunas de las cosas consideradas incompatibles con una verdadera conversión es que él conservó su título de <strong><em>Pontifex Maximus </em></strong>como jefe del culto religioso del estado. Él también concibió &amp; llevo acabo conspiraciones políticas para eliminar enemigos. Asesinó a aquellos que se consideraba como una amenaza para su poder.Por otro lado, desde el año 312 d.C., su favor hacia el cristianismo era <strong><em>bastante público</em></strong>. Le otorgó los mismos privilegios a los obispos que los sacerdotes paganos disfrutaban. <strong><em>Prohibió</em></strong> la crucifixión y terminó el castigo de los delincuentes usándolos en las luchas de gladiadores. Él hizo al Domingo un día de fiesta. Su caridad personal construyó varias iglesias grandes. Y su vida privada demostró una consistente fe genuina. Sus hijos fueron educados en la Iglesia y practicó la fidelidad marital, al menos, en la medida de lo que sabemos. Que por supuesto, no era el caso con los emperadores anteriores e incluso la nobleza romana.Los que los critican, apuntan a la <strong><em>demora del bautismo</em></strong> de Constantino hasta poco antes de su muerte como una falta de fe. Sugiero que debería ser leído exactamente como lo contrario. Recuerde lo que hemos aprendido sobre el bautismo unos cuantos episodios atrás. En ese momento, se pensaba que <strong><em>después</em></strong> del bautismo, existían ciertos pecados que <strong><em>no podían ser perdonados.</em></strong> Así que la gente <strong><em>retrasaba</em></strong> el bautismo a lo mas cerca posible de la muerte, dejando pocas posibilidades para que ese pecado ocurriera. Después de su bautismo, Constantino nunca más uso la púrpura imperial de su oficina sino sólo llevaba su túnica blanca bautismal. Eso suena como <strong><em>él quería entrar al Cielo</em></strong>, y no una omisión casual de ella.Entre las preocupaciones principales de Constantino al asumir el control del Imperio era la <strong><em>unidad</em></strong>. Fue la unidad y fortaleza que se había llevado a Diocleciano a establecer el tetrarcado. Décadas de guerra civil con un potente general tras otro que se apoderaba y derrotaba a sus rivales habían debilitado y empobrecido desesperadamente al Imperio. Ahora que Constantino reinaba, el confiaba que la Iglesia ayudaría a lograr una nueva era de unidad sobre la base de una fe dinámica y vital. No pasó mucho tiempo antes de que él se dio cuenta de que la cosa con la cual esperaba lograr unidad estaba también fracturada.Cuando la Iglesia fue maltratada y golpeada por la persecución imperial, fue forzada a ser una. Pero cuando esa presión se quitó, la grietas teológicas que se habían venido desarrollando durante un tiempo resultaron inmediatamente evidentes. La principal de ellas fue la polémica Donatista que recientemente hemos considerado. En el año 314 d.C. los donatistas apelaron a Constantino para resolver la cuestión sobre <strong><em>quién</em></strong> podría ordenar ancianos.Piensen en que tan importante fue este cambio! La iglesia apeló a la <strong><em>autoridad civil</em></strong> para pronunciar sobre un asunto espiritual! Al hacerlo, la Iglesia pide el <strong><em>patrocinio</em></strong> imperial.En este punto tenemos que levantar una bandera roja y gritar "¡Peligro! Tengan cuidado peligro!"Constantino sabía que esta no era una decisión que el era capaz de hacer por su propio cuenta, asi que reunió a algunos de los líderes de la iglesia en Arles en el sur de Francia para decidir la cuestión. Los obispos Donatistas fueron superados por los no-Donatistas - así que usted sabe que paso. Se decidió <strong><em>en contra </em></strong>de los Donatistas.En lugar de aceptar la decisión, los Donatistas llamaron a los dirigentes que se oponían a ellos como <strong><em>corruptos</em></strong> y etiquetaron el Emperador como su lacayo. La Iglesia se dividió entre las iglesias Donatistas del Norte de África y el resto del mundo, que ahora veían a Constantino como su líder.Al aumentar las tensiones, el emperador envió tropas a Cartago en el año 317 para exigir la instalación de un obispo que favoraba al gobierno y era opuestos por los donatistas. Por <strong><em>primera</em></strong> vez, pero lejos de ser la última, los cristianos perseguían a otros cristianos. Los opositores de Constantino fueron exiliados de Cartago. Después de 4 años, se dio cuenta que sus tácticas de mano fuerte no estaban funcionando y retiró sus tropas.Retomaremos la historia en este punto la próxima vez.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El episodio de esta semana es, “Manteniendo un Registro”Los primeros 3 siglos de la historia de la Iglesia son a veces un rompecabezas difícil de armar porque no se mantenía ningún sistema coherente de narrativa histórica.El narrativo histórico d]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="2000" height="2647" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron.png 2000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron-227x300.png 227w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron-768x1016.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron-778x1030.png 778w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron-1080x1429.png 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron-610x807.png 610w" sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" /></p>El episodio de esta semana es, “<strong><em>Manteniendo un Registro</em></strong>”Los primeros 3 siglos de la historia de la Iglesia son a veces un rompecabezas difícil de armar porque no se mantenía ningún sistema coherente de narrativa histórica.El narrativo histórico de Lucas en el libro de los Hechos narra un lapso de unos 30 años aproximadamente y narra la propagación de la fe de Jerusalén a Roma. El <strong>siguiente</strong> relato no llegaría hasta los escritos del historiador cristiano Eusebio, en el 4º siglo.  Lo qué tenemos en un período de más de 200 años son los escritos de los Padres de la Iglesia cuyas cartas dan solamente una idea parcial de lo que estaba sucediendo. Tenemos que inferir y asumir un montón eligiendo qué hechos y información podemos encontrar acerca de lo que estaba sucediendo. Como hemos visto, la labor de los Padres de la Iglesia se centraba principalmente en proveer apoyo en el área <strong><em>pastoral y apologético</em></strong>. Construyendo un contexto histórico para este período proviene de la <strong><em>fusión de relatos seculares</em></strong> de la historia con los comentarios de los Padres. Pero con el trabajo de Eusebio al principio del 4 siglo, la narrativa se vuelve mucho más clara.Eusebio comenzó a compilar su magnum opus de Historia de la Iglesia en los 290's. Titulado <strong><em>Historia Eclesiástica</em></strong>, es un intento de <strong><em>proporcionar</em></strong> una descripción de la Comunión de los Santos, desde los Apóstoles hasta su tiempo.Eusebio nació y fue criado en Cesárea, en la costa de Israel. Éra un estudiante del líder cristiano <em>Pánfilas</em>, quien fue él mismo un estudiante del gran apologista <strong><em>Orígenes</em></strong>. Eusebio se convirtió en el Obispo de Cesárea en el año 313 d.C.. Desempeñó un papel importante en el <strong><em>Concilio de Nicea</em></strong> en el año 325 d.C., en cual examinaremos más de cerca en un futuro episodio.Eusebio es una figura clave en el estudio de la Historia de la Iglesia, porque su <strong><em>Historia Eclesiástica</em></strong> es la primera obra después de la de Lucas en intentar una narrativa histórica de la Fe. Eusebio también es una figura importante debido a su <strong><em>cercana</em></strong> asociación con el Emperador Constantino.Quiero citar la apertura de la narrativa de Eusebio porque nos da un sentido de que tan monumental fue su obra. Él sabía que estaba intentando reconstruir una narrativa de la Iglesia con <strong><em>escasos</em></strong> recursos.En el capítulo 1, que él llamó, "El Plan de la obra", escribe -Es mi propósito escribir un relato de la sucesión de los apóstoles, así como de los tiempos que han transcurrido <strong><em>desde los días</em></strong> de nuestro Salvador al nuestro; y relacionar los muchos acontecimientos importantes que se dice que han ocurrido en la historia de la Iglesia; y mencionar quienes han gobernado y presidido en las parroquias más prominentes de la Iglesia, y aquellos que en cada generación han proclamado la palabra divina, ya sea oralmente o por escrito.Es mi propósito también dar los nombres y número de veces que individuos a través del amor de la innovación han caído en grandes errores, y se han proclamado como descubridores de conocimiento llamado falsamente, y como lobos feroces sin piedad han devastado la grey de Cristo. …Pero al principio debo anhelar por mi trabajo la indulgencia de los sabios, porque confieso que está más allá de mi poder producir una perfecta y completa historia, <strong><em>ya que soy el primero</em></strong> en entrar en el tema, y estoy intentando atravesar un camino no trazado, una ruta solitaria. Mi oración es que pueda tener a Dios como mi guía y el poder del Señor como mi ayuda, <strong><em>desde que soy incapaz de encontrar incluso los meras huellas de quienes han recorrido el camino delante de mí,</em></strong> excepto en breves fragmentos, en los que algunos en una forma, otros en otra, nos han transmitido relatos particulares de los tiempos en que vivían. Desde lejos, levantan sus voces como antorchas, y gritan, como de alguna noble y llamativa torre de vigilia, amonestándonos por donde caminar y cómo dirigir el curso de nuestra labor constante y segura.Habiendo reunido por tanto de las cuestiones mencionadas aquí y allí por ellos lo que consideramos importante para el presente trabajo, y habiendo arrancado como flores de un prado pasajes correspondientes de antiguos escritores, nos esforzaremos para encarnar el conjunto <strong><em>en una narrativa histórica</em></strong>. …Este trabajo me parece de especial importancia porque <strong><em>no conozco de ningún escritor eclesiástico</em></strong> quien se ha dedicado a este tema, y espero que resulte más útil para aquellos que gustan de la investigación histórica.Eusebio desconocía cualquier intento anterior para proporcionar una narrativa histórica del desarrollo de la Fe desde el final del primer siglo a su tiempo en la primera parte del 4 siglo, un período de un poco más de 200 años. Desde una perspectiva moderna, el relato que Eusebio cuenta podría ser considerado sospechoso, ya que se basa en la tradición y en el mejor de los casos, <strong><em>pruebas fragmentarias</em></strong>. Lo qué se debe tener en cuenta es la importancia de la tradición oral y la <strong><em>exactitud de esa transmisión</em></strong> durante largos períodos de tiempo. Porque el mundo antiguo no poseía abundantes y baratos medios de grabación de información, dependía de la tradición oral y la memorización mecánica. Con la llegada de la imprenta y medios más económicos, la prioridad de la tradición oral disminuyo. Eusebio tenia fuentes <strong><em>escritas y orales</em></strong> para usar como materiales originales. Su trabajo puede ser considerado <strong><em>confiable</em></strong>, pero al mismo tiempo cuestionable cuando se inclina hacia la antigua practica del uso de la historia como <strong><em>propaganda</em></strong>.Al volver a la narrativa cronología de la historia de la Iglesia tenemos que retomar la historia en el reinado de <strong><em>Diocleciano,</em></strong> quien presidió sobre la <strong><em>última</em></strong> y en muchas formas <strong><em>peores</em></strong> de las persecuciones bajo los Emperadores Romanos.Aunque los cristianos recuerdan a Diocleciano <strong><em>por la persecución</em></strong>, fue en verdad <strong><em>uno de los más eficaces</em></strong> de los Emperadores Romanos. En el momento al cual llegó al trono, el Imperio Romano era un vasto y complicado monstro de territorio para gobernar. La ciudad de Roma era una vieja y podrida reliquia de su antigua gloria. Por esa razón Diocleciano <strong><em>trasladó</em></strong> su capital hacia el este hasta <strong><em>Nicomedia</em></strong> en Asia Menor, la actual Turquía. En lugar de tratar de ejercer control sobre todo el imperio como única autoridad, Diocleciano nombró a <strong><em>Maximiano</em></strong> como <strong><em>co</em></strong>-emperador para gobernar la mitad occidental del Imperio desde Roma mientras el gobernó al Oriente.Uno de los problemas persistentes que habían causado tanta agitación en las últimas décadas, era la cuestión de la sucesión; quién gobernaría después de los actuales emperadores? Para evitar ese caos, Diocleciano nombró sucesores duales para él y Maximiano. <strong><em>Flavio Constancio</em></strong> se convirtió en el sucesor de Maximiano mientras Diocleciano tomó a <strong><em>Galerio</em></strong>. Esto estableció lo que se conocía como el <strong><em>Tetrarcado</em></strong>.Mientras Diocleciano no tenía sentimientos de amistad para los seguidores de Cristo, fue realmente su sucesor Galerio que le movió a iniciar una campaña de persecución. Galerio era un comandante militar que pensaba que las ideas cristianas llevaban a sus tropas a ser malos soldados. Él sabía que su lealtad estaba sumamente con su Dios y pensaba que esto hacia a sus tropas no confiables. Galerio también era un pagano dedicado, que creía en las deidades Romanas. El atribuía cualquier contratiempo para el ejército o cualquiera de los frecuentes desastres naturales que sacudieron al Imperio, como prueba del disgusto de los dioses por tantos ciudadanos de Roma que se estaban pasando al nuevo dios. Así que fue realmente por la insistencia de Galerio a Diocleciano por la cual el aprobó las severas medidas tomadas en contra los Cristianos y sus iglesias. Cuando Diocleciano se retiró a su villa para cosechar verduras y le cedio la mitad oriental del Imperio a Galerio, la persecución, aumento.Eventualmente, Constancio igualmente sustituyo a Maximiano en el Oeste, casi al mismo tiempo que Galerio asumió el manto en el Oriente. Aquí fue cuando el tetrarcado de Diocleciano se empezó a desmoronar. Galerio decidió que quería ser el <strong><em>emperador único</em></strong> y secuestro al hijo de Constancio, <strong><em>Constantino</em></strong>, quien había sido nombrado sucesor de su padre en el Oeste. Cuando Constancio cayó enfermo, Galerio concedió permiso a Constantino para visitarlo.Constancio murió, y Constantino exigió que Galerio lo reconociera como su co-emperador. No hay duda de Galerio <strong><em>hubiera lanzado</em></strong> una campaña militar en contra de Constantino para poder reinar en el imperio de Oeste, pero Galerio se encontraba afligido con una enfermedad mortal. En su lecho de muerte, Galerio admitió que su política de persecución hacia los Cristianos no había resultado y rescindió su orden de opresión.En el oeste, Constantino encontró que su derecho por el trono de su padre era negado por el hijo de Maximiano, Majencio. El enfrentamiento entre ellos es conocido como la Batalla del Puente Milvian. Majencio no quería a Constantino marchando sus tropas en Roma, por lo que derribo el puente Milvian después de haber marchado a sus tropas a través de el para enfrentar a Constantino. Tenia un plan en el caso de que la batalla iba en contra de el, y había construido un puente temporal de una cadena de embarcaciones a través del río.En este punto, la historia se pone un poco confusa porque ha habido muchos que han escrito acerca de lo ocurrido y los informes son variados. El día antes de la batalla, Constantino oró, y es más probable que fue al dios del sol. Cuando él lo hizo, miraba hacia el sol y vio una cruz. Entonces, o <strong><em>vio</em></strong> las palabras o las <strong><em>oyó</em></strong> que decían, "Por este signo, Conquistaras." Esa noche mientras dormía, Jesús se le apareció en sueños, diciéndole que colocara un símbolo cristiano en los escudos de sus soldados. A la mañana siguiente, tiza o gis fue distribuido y rápidamente los soldados pusieron lo que se llama el “Chirón” en sus escudos. Chi y Rho son las 2 primeras letras de la palabra griega Cristus, Cristo. En español parece una P en la parte superior de un X.Cuando los dos ejércitos pelearon, los <strong><em>veteranos</em></strong> de Constantino derrotaron a los mas numerosos pero menos experimentados de Majencio, quienes huyeron por su puente improvisado. Al cruzar, Majencio cayó al agua y se ahogó. Constantino entonces marcho victoriosamente entrando en Roma.Un año más tarde, él y su nuevo co-emperador <strong><em>Licinio</em></strong> publicaron lo que se conoce como el <strong><em>Edicto de Milán</em></strong>, que decretó un fin a todas las persecuciones religiosas, no sólo de los cristianos, sino de <strong><em>todos</em></strong> las creencias. Para Constantino, Jesús era ahora su divino patrón y la cruz, un emblema de vergüenza y escarnio por generaciones, se convirtió en una especie de <strong><em>talismán</em></strong>. En lugar de ser un símbolo de la brutalidad de Roma en la ejecución de sus enemigos, la cruz se convirtió en un símbolo del poder imperial.A los obispos se les comenzó a llamar <strong><em>sacerdotes</em></strong> al conseguir la igualdad con sus opuestos en los templos paganos. Estos sacerdotes cristianos eran mostrados favores especiales por Constantino. No le tomó mucho tiempo a los <strong><em>sacerdotes</em></strong> paganos a darse cuenta de la forma en que los vientos de favor político estaban cambiando. Muchos se convirtieron.Ahora <strong>→</strong> ha habido mucho debate sobre la <strong><em>legitimidad</em></strong> de la conversión de Constantino. Fue <strong><em>verdaderamente</em></strong> nacidos de nuevo o fue simplemente un astuto político que reconocía una tendencia social que podía usar y girar a su favor? Muchas personas están en desacuerdo sobre este tema y es improbable que mi pequeña ofrenda cambie de parecer a ninguno de ellos. Pero creo que Constantino <strong><em>fue probablemente</em></strong> un verdadero cristiano. Ciertamente él hizo algunas cosas <strong><em>después</em></strong> de su conversión que son difíciles de conciliar con una fe sincera, pero tenemos que recordar que la base moral con la cual creció como hijo de un Cesar y como general de las legiones Romanas era muy diferente de la moral Bíblica que ha formado nuestra civilización actual. Asimismo, las acciones de Constantino que son tan decididamente no-cristianas, como asesinar a los que amenazaban su poder, pudieron haber sido racionalizadas no como actos personales tanto como intentos de asegurar la paz y la seguridad del Imperio. Ya sé que es una exageración, pero cuando se analiza la historia, tenemos que tener cuidado de no juzgar a las personas cuando no tenemos a nuestra disposición todos los hechos en nuestras manos que ellos tuvieron.Si pudiéramos sentarnos con Constantino y decir, "No deberías haber ejecutado a ese chico." Él podría muy bien haber dicho algo como, "Sí, como cristiano, yo no debería hacerlo. Tienes razón. Pero yo no lo ejecute por enojo personal o sospecha o por mero egoísmo. Realmente me molesta que tuve que hacerlo; pero descubrí que era trataba de conspirar para usurpar mi trono y esto hubiera arrojado al imperio en años de guerra civil y caos." A cual nos gustaría responder "Bueno Constantino, usted necesita confiar en Dios. Él te protegerá. Él te puso en el trono, él puede mantenerte allí." y Constantino podría contestar "Sí, lo he considerado y estoy de acuerdo. Pero es una decisión difícil. Necesita entender, que en términos de mi vida personal, yo confío en Dios. Pero cuando se trata de mi rol como Emperador, necesito tomar decisiones difíciles que otros que no están en esta posición no pueden entender".No olvidemos que Constantino, mientras que era un general competente y un hábil político, fue, en el mejor de los casos, un creyente <strong><em>novato</em></strong>.Comparto esta <strong><em>pequeña discusión imaginaria</em></strong> porque apunta a algo que vamos a encontrar una y otra vez en nuestra examinación de la Historia de la Iglesia. Muchas veces vemos a las épocas pasadas, lo que creían y las cosas que hicieron, con una actitud de superioridad moral porque <strong><em>nosotros</em></strong> no haríamos las cosas terribles que <strong><em>ellos</em></strong> hicieron, o suponemos que <strong><em>haríamos</em></strong> algunas cosas <strong><em>fallaron</em></strong> en hacer. Tenemos que ser cautelosos con esta actitud, por la sencilla razón de que cuando nos <strong><em>tomamos el tiempo</em></strong> para <strong><em>escuchar </em></strong>las voces del pasado y les <strong><em>permitimos explicar por sí mismos</em></strong>, a menudo encontramos un nuevo entendimiento de la dificultad de sus vidas y opciones. Podemos no estar de acuerdo con ellos, pero al menos podemos darnos cuenta que en sus <strong><em>propias mentes y corazones</em></strong>, <u>pensaban que estaban haciendo lo que era mejor</u>.Usted va a tener su <strong><em>propia</em></strong> opinión de la sinceridad de la fe de Constantino, pero permítame alentarle a pasar un poco de tiempo buscando lo que Eusebio escribió sobre él y algunas de las decisiones más difíciles Constantino tuvo que hacer durante su reinado.Algunas de las cosas consideradas incompatibles con una verdadera conversión es que él conservó su título de <strong><em>Pontifex Maximus </em></strong>como jefe del culto religioso del estado. Él también concibió &amp; llevo acabo conspiraciones políticas para eliminar enemigos. Asesinó a aquellos que se consideraba como una amenaza para su poder.Por otro lado, desde el año 312 d.C., su favor hacia el cristianismo era <strong><em>bastante público</em></strong>. Le otorgó los mismos privilegios a los obispos que los sacerdotes paganos disfrutaban. <strong><em>Prohibió</em></strong> la crucifixión y terminó el castigo de los delincuentes usándolos en las luchas de gladiadores. Él hizo al Domingo un día de fiesta. Su caridad personal construyó varias iglesias grandes. Y su vida privada demostró una consistente fe genuina. Sus hijos fueron educados en la Iglesia y practicó la fidelidad marital, al menos, en la medida de lo que sabemos. Que por supuesto, no era el caso con los emperadores anteriores e incluso la nobleza romana.Los que los critican, apuntan a la <strong><em>demora del bautismo</em></strong> de Constantino hasta poco antes de su muerte como una falta de fe. Sugiero que debería ser leído exactamente como lo contrario. Recuerde lo que hemos aprendido sobre el bautismo unos cuantos episodios atrás. En ese momento, se pensaba que <strong><em>después</em></strong> del bautismo, existían ciertos pecados que <strong><em>no podían ser perdonados.</em></strong> Así que la gente <strong><em>retrasaba</em></strong> el bautismo a lo mas cerca posible de la muerte, dejando pocas posibilidades para que ese pecado ocurriera. Después de su bautismo, Constantino nunca más uso la púrpura imperial de su oficina sino sólo llevaba su túnica blanca bautismal. Eso suena como <strong><em>él quería entrar al Cielo</em></strong>, y no una omisión casual de ella.Entre las preocupaciones principales de Constantino al asumir el control del Imperio era la <strong><em>unidad</em></strong>. Fue la unidad y fortaleza que se había llevado a Diocleciano a establecer el tetrarcado. Décadas de guerra civil con un potente general tras otro que se apoderaba y derrotaba a sus rivales habían debilitado y empobrecido desesperadamente al Imperio. Ahora que Constantino reinaba, el confiaba que la Iglesia ayudaría a lograr una nueva era de unidad sobre la base de una fe dinámica y vital. No pasó mucho tiempo antes de que él se dio cuenta de que la cosa con la cual esperaba lograr unidad estaba también fracturada.Cuando la Iglesia fue maltratada y golpeada por la persecución imperial, fue forzada a ser una. Pero cuando esa presión se quitó, la grietas teológicas que se habían venido desarrollando durante un tiempo resultaron inmediatamente evidentes. La principal de ellas fue la polémica Donatista que recientemente hemos considerado. En el año 314 d.C. los donatistas apelaron a Constantino para resolver la cuestión sobre <strong><em>quién</em></strong> podría ordenar ancianos.Piensen en que tan importante fue este cambio! La iglesia apeló a la <strong><em>autoridad civil</em></strong> para pronunciar sobre un asunto espiritual! Al hacerlo, la Iglesia pide el <strong><em>patrocinio</em></strong> imperial.En este punto tenemos que levantar una bandera roja y gritar "¡Peligro! Tengan cuidado peligro!"Constantino sabía que esta no era una decisión que el era capaz de hacer por su propio cuenta, asi que reunió a algunos de los líderes de la iglesia en Arles en el sur de Francia para decidir la cuestión. Los obispos Donatistas fueron superados por los no-Donatistas - así que usted sabe que paso. Se decidió <strong><em>en contra </em></strong>de los Donatistas.En lugar de aceptar la decisión, los Donatistas llamaron a los dirigentes que se oponían a ellos como <strong><em>corruptos</em></strong> y etiquetaron el Emperador como su lacayo. La Iglesia se dividió entre las iglesias Donatistas del Norte de África y el resto del mundo, que ahora veían a Constantino como su líder.Al aumentar las tensiones, el emperador envió tropas a Cartago en el año 317 para exigir la instalación de un obispo que favoraba al gobierno y era opuestos por los donatistas. Por <strong><em>primera</em></strong> vez, pero lejos de ser la última, los cristianos perseguían a otros cristianos. Los opositores de Constantino fueron exiliados de Cartago. Después de 4 años, se dio cuenta que sus tácticas de mano fuerte no estaban funcionando y retiró sus tropas.Retomaremos la historia en este punto la próxima vez.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/14%20Manteniendo%20un%20registro.mp3" length="22584763" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El episodio de esta semana es, “Manteniendo un Registro”Los primeros 3 siglos de la historia de la Iglesia son a veces un rompecabezas difícil de armar porque no se mantenía ningún sistema coherente de narrativa histórica.El narrativo histórico de Lucas en el libro de los Hechos narra un lapso de unos 30 años aproximadamente y narra la propagación de la fe de Jerusalén a Roma. El siguiente relato no llegaría hasta los escritos del historiador cristiano Eusebio, en el 4º siglo.  Lo qué tenemos en un período de más de 200 años son los escritos de los Padres de la Iglesia cuyas cartas dan solamente una idea parcial de lo que estaba sucediendo. Tenemos que inferir y asumir un montón eligiendo qué hechos y información podemos encontrar acerca de lo que estaba sucediendo. Como hemos visto, la labor de los Padres de la Iglesia se centraba principalmente en proveer apoyo en el área pastoral y apologético. Construyendo un contexto histórico para este período proviene de la fusión de relatos seculares de la historia con los comentarios de los Padres. Pero con el trabajo de Eusebio al principio del 4 siglo, la narrativa se vuelve mucho más clara.Eusebio comenzó a compilar su magnum opus de Historia de la Iglesia en los 290's. Titulado Historia Eclesiástica, es un intento de proporcionar una descripción de la Comunión de los Santos, desde los Apóstoles hasta su tiempo.Eusebio nació y fue criado en Cesárea, en la costa de Israel. Éra un estudiante del líder cristiano Pánfilas, quien fue él mismo un estudiante del gran apologista Orígenes. Eusebio se convirtió en el Obispo de Cesárea en el año 313 d.C.. Desempeñó un papel importante en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C., en cual examinaremos más de cerca en un futuro episodio.Eusebio es una figura clave en el estudio de la Historia de la Iglesia, porque su Historia Eclesiástica es la primera obra después de la de Lucas en intentar una narrativa histórica de la Fe. Eusebio también es una figura importante debido a su cercana asociación con el Emperador Constantino.Quiero citar la apertura de la narrativa de Eusebio porque nos da un sentido de que tan monumental fue su obra. Él sabía que estaba intentando reconstruir una narrativa de la Iglesia con escasos recursos.En el capítulo 1, que él llamó, "El Plan de la obra", escribe -Es mi propósito escribir un relato de la sucesión de los apóstoles, así como de los tiempos que han transcurrido desde los días de nuestro Salvador al nuestro; y relacionar los muchos acontecimientos importantes que se dice que han ocurrido en la historia de la Iglesia; y mencionar quienes han gobernado y presidido en las parroquias más prominentes de la Iglesia, y aquellos que en cada generación han proclamado la palabra divina, ya sea oralmente o por escrito.Es mi propósito también dar los nombres y número de veces que individuos a través del amor de la innovación han caído en grandes errores, y se han proclamado como descubridores de conocimiento llamado falsamente, y como lobos feroces sin piedad han devastado la grey de Cristo. …Pero al principio debo anhelar por mi trabajo la indulgencia de los sabios, porque confieso que está más allá de mi poder producir una perfecta y completa historia, ya que soy el primero en entrar en el tema, y estoy intentando atravesar un camino no trazado, una ruta solitaria. Mi oración es que pueda tener a Dios como mi guía y el poder del Señor como mi ayuda, desde que soy incapaz de encontrar incluso los meras huellas de quienes han recorrido el camino delante de mí, excepto en breves fragmentos, en los que algunos en una forma, otros en otra, nos han transmitido relatos particulares de los tiempos en que vivían. Desde lejos, levantan sus voces como antorchas, y gritan, como de alguna noble y llamativa torre de vigilia, amonestándonos por donde caminar y cómo dirigir el curso de nuestra labor constante y segura.Habiendo reunido por tanto de las cuestiones mencionadas aquí y allí por ell]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Chiron.png</ssp:url> <ssp:title>14 Manteniendo un Registro</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[El episodio de esta semana es, “Manteniendo un Registro”Los primeros 3 siglos de la historia de la Iglesia son a veces un rompecabezas difícil de armar porque no se mantenía ningún sistema coherente de narrativa histórica.El narrativo histórico de Lucas en el libro de los Hechos narra un lapso de unos 30 años aproximadamente y narra la propagación de la fe de Jerusalén a Roma. 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Tenemos congregaciones y movimientos que todos claman que su particular expresión de la fe es la más cercana a la original. Por lo tanto, como fueron los primeros servicios de la iglesia? ¿<strong>Dónde</strong> se juntaban y <strong>qué</strong> hacían?Hasta el final del 2º C, los cristianos se reunieron para servicios en viviendas privadas, edificios desiertos, cuevas, cerca de las tumbas de los mártires, y en las catacumbas. Las catacumbas eran una característica común de <strong>muchas</strong> ciudades del Imperio. Además de su uso principal como lugares de enterramiento, fueron frecuentes escondites para los refugiados, contrabandistas y grupos que querían reunirse fuera de la atenta mirada de las autoridades. Las catacumbas de Roma eran un <strong>enorme</strong> sistema de túneles subterráneos.Los seguidores de Jesús usaron estos lugares para reunirse porque durante estos primeros siglos eran en su mayoría provenientes de las clases más pobres de la sociedad y no podía permitirse un lugar único dedicado exclusivamente al culto de adoración. Sus reuniones eran a menudo prohibidas, requiriendo que se reunieran en secreto. Otra razón que los motivaba a reunirse en lugares alejados de las calles fue a causa de la prevalencia del grafiti obsceno, omnipresente en las ciudades romanas. Grafiti no es un fenómeno reciente; y tiene una larga historia. Gran parte de las inscripciones encontradas en las calles de Roma eran caricaturas políticas y comentarios. Pero también fueron vulgares y ofensivos a la sensibilidad moral de muchos cristianos. Así que buscaron los lugares fuera de la ciudad para reunirse donde la pornografía no estaba garabateada en paredes cercanas._________________________________________________________________________________________________________Una de las observaciones hechas por los Padres de la Iglesia conocidos como los Apologistas, que respondían a los ataques de los críticos paganos, era que los cristianos no tenían ni templos <strong>ni</strong> altares porque su religión era fundamentalmente espiritual y no necesitaba ningún <strong>lugar</strong> para el ritual. Sus críticos saltaron sobre esta <strong>falta</strong> de lugar religioso como una prueba de la <strong>insensatez</strong> de la fe. Después de todo, si Dios es digno de adoración, pensaron, no requieren un edificio? <strong>Orígenes</strong> respondió elocuentemente a este ataque diciendo que los cristianos eran <strong>estatuas</strong> vivientes del Espíritu Santo - y que cada ser humano era inmensamente más glorioso que cualquier templo hecho de simples piedras. En una observación significativa de <strong>Justino Mártir</strong> a un gobernador Romano, el escribió que "los cristianos se reúnen donde sea conveniente, porque su Dios no es como los dioses de los paganos, encerrado en un espacio, El esta presente invisiblemente en todas partes."Las casas donde se reunieron los primeros cristianos tenían que haber sido lo suficientemente grandes como para reunir a una congregación. Sobre la base de lo que sabemos acerca de la arquitectura romana, sus casas solían tener un comedor proporcionando el mejor lugar para reunirse. En el centro de la larga pared se ponía una silla elevada que sirviera como el lugar donde el líder dirigía los servicio viendo a todos los reunidos. Cerca de él había una simple mesa en que los elementos de la Cena del Señor eran preparados. Si se reunían en las catacumbas, un formato similar era seguido.Uno de los Padres de la Primera Iglesia, <strong>Tertuliano</strong>, fue uno de los primeros en hablar de "ir a la iglesia;" con la palabra "iglesia" para el <strong>lugar</strong> donde se reunía una congregación. <strong>Clemente de Alejandría</strong> que vivió aproximadamente al mismo tiempo, hace referencia en sus escritos de como la palabra "iglesia" significaba tanto el<strong> pueblo</strong> como el <strong>lugar</strong> donde se reunían.Cerca del año 230 d.C., el emperador Romano <strong><em>Alejandro Severo</em></strong> concedió a los seguidores de Jesús el derecho a tener un edificio en Roma dedicado exclusivamente al culto de adoración. Lo interesante de esto es que los que se quejaron más con gritos en contra de que la iglesia tuviera su propio edificio fueron los <strong><em>dueños de las tabernas locales</em></strong>. La iglesia iba a estar situada en un lugar repleto de tabernas y significaba que algunos de ellas tendrían que ser reubicadas para edificar la iglesia. Tampoco les gustaba la influencia moral que una iglesia traería.Este permiso Imperial para construir una iglesia alentó mucho a otras ciudades en todo el Imperio para permitir el rápido crecimiento de la secta cristiana y para construir más instalaciones dedicadas exclusivamente a los servicios cristianos. Las persecuciones de Decio y Diocleciano, al final del 3 siglo y al inicio del 4 siglo pusieron una pausa en dicha construcción, y vio a muchos de los edificios que se habían construido derribados o convertidos para el uso pagano. Diocleciano <strong>comenzó</strong> su persecución en el año 303 d.C. derribando la enorme iglesia en su capital de Nicomedia. Sin embargo, al comienzo del 4 siglo, en Roma ya había unas 40 iglesias!Sabemos sobre la construcción de iglesias que tuvo lugar en la última mitad del 3º siglo, pero tenemos poca idea <strong>a que se parecían</strong>. <strong><em>Esto cambia</em></strong> con la aceptación del cristianismo por el emperador Constantino. Pero es razonable asumir que las iglesias anteriores fueron en cierta forma similares a las <strong>basílicas</strong> que Constantino construyo tanto para el uso civil y religioso.Estas eran rectangulares, con una proporción de 3 por 4. Un nicho semicircular se encontraba al extremo estrecho enfrente de la puerta principal. El nicho fue el lugar donde el asiento elevado fue fijado para el pastor principal, el obispo. Pasando por los pasillos de la sala principal había varias columnas que formaban lugares donde la gente se podía reunir en grupos más pequeños, o si el piso central de la nave estaba llena, las podrían usar para acomodar mas gente durante el servicio.Los cristianos se reúnen para celebrar su servicio semanal el <strong>Domingo</strong>, que llamaban "El Día del Señor" porque es el día de la semana que resucitó Jesús. Los primeros cristianos eran judíos, quienes celosamente observaban el Sabbat el sábado, pero <strong>también</strong> se reunian el Domingo, el primer día de la semana. Así que era un día de trabajo, entonces era temprano en la mañana, antes del inicio de los trabajos. Al crecer la iglesia en el mundo pagano, la Iglesia sólo se reunida los domingos. Esto está confirmado por pruebas abundantes en los escritos de <strong><em>Ignacio</em></strong>, <strong><em>San Justino Mártir</em></strong> y la <strong><em>Didaché</em></strong>.Aquellos primeros creyentes gentiles no celebraban el Domingo como una especie de Sabbat Cristiano, dejando de trabajar como lo hicieron posteriormente. Esto hubiera sido <strong>imposible</strong> para los esclavos de amos paganos que formaban una gran proporción de la Iglesia en las primeras décadas. No fue hasta la época de Constantino que la contratación de personas para laborar en el día del Señor fue algo que la iglesia empezó a ser desacreditado. Lo que también fue puesto bajo prohibición eran <strong><em>espectáculos teatrales</em></strong>. Teatros romanos y griegos eran muy a menudo, lugares gran lascivia, no apto para la sensibilidad moral de los creyentes.A la luz de los debates a menudo contenciosos que marca a los creyentes modernos, es instructivo que los padres de la Iglesia cristiana <strong>nunca</strong> vieron la observancia del <strong>Domingo</strong> como una <strong>continuación</strong> del <strong>Sabbat</strong> judío. El domingo no fue considerado como una versión cristiana de obedecer el llamado del cuarto mandamiento a "Guardar el Día del Sábado." No obstante, los padres <strong>SI</strong> reconocían como implícita en la enseñanza de la Escritura el <strong>llamado a un servicio de culto regular</strong>, y esto significaba la necesidad especifica de un día cada semana para reunirse. Ignacio, que ya hemos visto como uno de los más importantes de los padres de la Iglesia, específicamente <strong>contrasta</strong> el Sabbat judío con el Domingo cristiano, diciendo que el anterior es sustituido por lo nuevo. Pero hace mucho énfasis en señalar que hacer el domingo “el Día del Señor” no es en cumplimiento del cuarto mandamiento. Más bien, Ignacio ve al cuarto mandamiento cumplido en la perpetuo descanso que los creyentes tienen por la muerte y resurrección de Cristo.Estos no fueron los únicos días de la semana que los cristianos practicaban acciones específicas como evidencia de su fe. Mientras se celebra el Domingo de resurrección, los Miércoles y los Viernes conmemoraban el sufrimiento y la muerte de Jesús. Este fue recordado por ayunos parciales, hasta las 3 PM.Cuando los cristianos se reunían el domingo, había ciertas cosas que hacían que constituían un servicio. El orden de servicio fue formándose a través del tiempo, pero se convirtió en una práctica bastante uniforme por el 4 siglo en todas las iglesias. En los primeros años, una porción de las Escrituras del Antiguo Testamento era leído y alguien con habilidad en el arte de hablar en público podía explicar y aplicar el pasaje. Varios pasajes cortos similares y explicaciones podían ser dadas, dependiendo de cuantos oradores calificados tenían en el servicio. No pasó mucho tiempo antes de que uno de los ancianos fue reconocido como el maestro y líder ordenado por Dios para la congregación y fue designado como su <strong>pastor-obispo</strong>.Muy pronto los documentos del NT y los escritos de los Padres Apostólicos, fueron también leídos y estudiados.Con el surgimiento del obispo como el líder de una iglesia local, el sermón se convirtió en uno de los principales elementos del servicio. Tenemos el registro de un antiguo sermón pronunciado por un anónimo pastor alrededor del año 140 d.C. No es muy bueno, pero la manera en que se cierra el mensaje es interesante por la sencilla razón de que no es nada distinto de lo que decenas de miles de pastores dicen en sus iglesias cada semana hasta este día! Termina así …"al único Dios invisible, el Padre de la Verdad, quién envió á nosotros el Salvador y Príncipe de la inmortalidad, y por quien asimismo hizo manifiesto á nosotros la verdad y la vida celestial, a El sea la gloria por siempre y siempre. Amén".La oración era una parte importante de los servicios de la iglesia. Dado que muchos de los escritos de los Padres Apostólicos incluyen sus oraciones, nos dan un sentido de que las oraciones eran comunes en las iglesias de este tiempo. Lo destacable de ellas es que tan llenas están de las escrituras. Sus oraciones se basaban en la revelación de Dios en la Biblia y se hace un llamamiento a sus promesas. Oraban por el sufrimiento, los necesitados, los viajeros, los prisioneros; ellos le rogaban a Dios para salvar a los perdidos, confesaban sus pecados, y pedian por la preservación de su unidad. También es notable el énfasis que tenían en orar por el emperador, por los gobernadores y todos aquellos con autoridad en el ámbito civil. Estas oraciones no eran anatemas, es decir, llamados para levantar el descontento divino, y pedir que cayera fuego del cielo sobre los paganos. Fueron las oraciones de bendición, paz, sabiduría y valentía.Cuando oraban, se levantaban, con las manos estiradas hacia el cielo.La Iglesia también cantaba <strong>- un montón!</strong> Su repertorio eran los <strong>Salmos</strong>. Además de los Salmos, ellos desarrollaron himnos; canciones expresando la creencia cristiana y la teología. El hombre o la mujer que encuentran dificultades en la memorización mecánica, a menudo puede cantar una canción y ser capaz de cantar varios versos de memoria. Cantar era una forma de culto y de aprender la teología.Durante un período de unos 350 años, desde mediados dl 2º siglo hasta el cierre del 5º, algunas iglesias dividían su servicio en 2 partes. La primera era abierta a todos y estaba enfocada en educar a los candidatos para bautismo. Había cantos, oraciones y un sermón. A continuación, los no habían sido bautizados eran despedidos y las puertas eran cerradas. Aquellos miembros que habían sido bautizados pasaban entonces a participar más en la oración, el canto, y, finalmente, la celebración de la comunión. Participación en la mesa del Señor estaba <strong>prohibido</strong> para los que no habían sido bautizados.Dividir el servicio en 2 partes fue una practica <strong>minoritaria</strong> refutada por algunos padres de la Iglesia. Justino Mártir, en su primera defensa de la fe ante el emperador marca ninguna distinción para aquellos que podían celebrar la comunión. El creciente espíritu jerárquico que echó raíces en la Iglesia desde mediados de 2 siglo avanzado tan fuertemente por Ignacio, parece también haber alentado el dualismo que se desarrollo en la Iglesia; un dualismo que divide la congregación entre los candidatos y los elegidos; con el bautismo como la línea divisoria.Otro factor que favoreció el desarrollo de un segundo parte del servicio, que era cerrado y secreto fue el desafío planteado por los gnósticos. La segunda parte del servicio, que era cerrado y solo era para los iniciados, comenzó a utilizarse en algunas iglesias como un tiempo para la instrucción en lo que vino a ser considerado lecciones espirituales más profundas. Los Gnósticos tenían su "conocimiento secreto" que resultó tan atractivo para muchos. Así, algunas Iglesias desarrollaron su propia marca de conocimiento esotérico - cosas que se consideraron apropiados sólo para aquellos que habían sido bautizados y podían participar regularmente de la comunión. Quienes propagaban este aspecto secreto de la vida de la iglesia se defendían citando Mateo 7 donde Jesús advirtió a sus seguidores en contra de no dar lo que era santo a los perros o tirar perlas delante de puercos. Ellos decían que esto es lo que significaba cuando los apóstoles escribieron de la distinción de "leche para bebés" pero "carne para aquellos de edad" y la diferencia entre aquellos que eran "carnales" y "espirituales."Algunos historiadores sostienen que uno de los motivos de la naturaleza secreta de algunos de los aspecto de las reuniones de la iglesia era simplemente una práctica por necesidad de modestia. El bautismo era primitivo de inmersión total. Los Cristianos a menudo iban directamente de un servicio a trabajar, y tenían que quitarse la ropa para ser bautizados. Esto implicaba la necesidad de privacidad con hombres y mujeres separados.Al llegar el 6 siglo, el reto del Gnosticismo había pasado y la iglesia ya no estaba siendo perseguida. Sin esa presión, el bautismo, mientras que seguía siendo importante, estaba tomo menos importancia de lo que había poseído durante la época de la persecución cuando el problema de los lapsado o los que habían negado su fe causo tanto debate. Por todas estas razones, la división del servicio en 2 partes disminuyo y para el fin del siglo 6 d.C., la inmensa mayoría de las iglesias tenían sólo un servicio, aunque miembros no bautizados se les decía que no participaran de la mesa del Señor.La comunión era el evento central de cada servicio. En ese momento, la mesa del Señor era llamada "La Eucaristía" una palabra griega que significa acción de gracias. Este fue el clímax y conclusión de cada servicio en la iglesia. Cito la descripción de Justino Mártir; …“después de las oraciones nos saludábamos con un beso fraterno. A continuación, el pan y una taza con agua y vino se entregaba al obispo de los hermanos. Él lo recibía, y ofrecía alabanza, gloria, y agradecimiento al Padre de todos, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo, por que este regalo. Cuando había terminado la oración y acción de gracias, la congregación entera respondía; "Amén." … Al escuchar esto, los diáconos, como los llamamos, dan a cada uno de los presentes parte del pan bendito, y del vino mezclado con agua, y lo llevan a los ausentes en sus viviendas.”La Comunión se celebraba al menos <strong>una vez a la semana</strong>. Hay indicios de que en algunos lugares se celebraba <strong>diariamente</strong> por cristianos reunidos temprano en la mañana para orar, cantar una canción o 2, tomar la comunión y seguir con su día. Se basaba esta práctica de la comunión diaria en la parte de la Oración del Señor que dice: "Danos hoy nuestro pan de cada día".En los primeros días de la iglesia, también se reunían el domingo por la noche para compartir una comida común, llamada el <strong>Ágape</strong>, la fiesta de amor. La última parte de la comida, la cual nosotros llamaríamos el postre, era la mesa del Señor. Para ellos, no era un postre de dulces tanto como una dulzura espiritual de comunión con el Señor y el uno al otro. Un beso santo era parte de ello. Los hombres le daban un beso en la mejilla a otros hombres igual que las mujeres las unas a las otras. Este beso fue un marco santo y querido de la celebración de su unidad espiritual y relación familiar.También se convirtió en apertura para su uso indebido desde que el vino era una parte de la comida común y algunos bebían un poco más de lo que debían. Al aflojarse las inhibiciones esto movió a algunos a una aplicación diferente del beso santo cuando el patrón cambio de ser de hombre a hombre al “compañerismo” de hombre a mujer. El Apóstol Pablo aborda el abuso del ágape por escrito a los Corintios y en otras cartas le recuerda a los de la iglesia que <strong>mantengan</strong> el beso <strong>santo</strong>!El pan utilizado para la comunión era pan ordinario. El vino fue mezclado con agua. Los diáconos entregaban cada persona un pedazo y bebían todos de una taza en común. Cuando comían, estaban parados. Cuando el servicio habia terminado, los diáconos tomaban los elementos y los llevaban a las casas de los enfermos y los que estában en la cárcel. Muchos de los cristianos del norte de África tomaban parte del pan de comunión y lo llevaban a casa con ellos y para utilizarlo para su propia comunión diaria.Ahora que nos acercamos al final de este episodio, quiero expresar mi agradecimiento a todos los que han examinado y dejado un comentario en el podcast de iTunes.Para aquellos que todavía no lo ha hecho, le invito a dirigirse a la página de Facebook para darle al podcast un "Me gusta" y dejar un comentario para decirnos adonde viven.Usted puede nos puede encontrar en CS - Historia de la Iglesia Cristiana.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula, “Que tan cerca?”Una de las cosas que los Cristianos modernos quieren saber es que tan cerca es su iglesia a la primera iglesia del 1º y 2º siglo. 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Tenemos congregaciones y movimientos que todos claman que su particular expresión de la fe es la más cercana a la original. Por lo tanto, como fueron los primeros servicios de la iglesia? ¿<strong>Dónde</strong> se juntaban y <strong>qué</strong> hacían?Hasta el final del 2º C, los cristianos se reunieron para servicios en viviendas privadas, edificios desiertos, cuevas, cerca de las tumbas de los mártires, y en las catacumbas. Las catacumbas eran una característica común de <strong>muchas</strong> ciudades del Imperio. Además de su uso principal como lugares de enterramiento, fueron frecuentes escondites para los refugiados, contrabandistas y grupos que querían reunirse fuera de la atenta mirada de las autoridades. Las catacumbas de Roma eran un <strong>enorme</strong> sistema de túneles subterráneos.Los seguidores de Jesús usaron estos lugares para reunirse porque durante estos primeros siglos eran en su mayoría provenientes de las clases más pobres de la sociedad y no podía permitirse un lugar único dedicado exclusivamente al culto de adoración. Sus reuniones eran a menudo prohibidas, requiriendo que se reunieran en secreto. Otra razón que los motivaba a reunirse en lugares alejados de las calles fue a causa de la prevalencia del grafiti obsceno, omnipresente en las ciudades romanas. Grafiti no es un fenómeno reciente; y tiene una larga historia. Gran parte de las inscripciones encontradas en las calles de Roma eran caricaturas políticas y comentarios. Pero también fueron vulgares y ofensivos a la sensibilidad moral de muchos cristianos. Así que buscaron los lugares fuera de la ciudad para reunirse donde la pornografía no estaba garabateada en paredes cercanas._________________________________________________________________________________________________________Una de las observaciones hechas por los Padres de la Iglesia conocidos como los Apologistas, que respondían a los ataques de los críticos paganos, era que los cristianos no tenían ni templos <strong>ni</strong> altares porque su religión era fundamentalmente espiritual y no necesitaba ningún <strong>lugar</strong> para el ritual. Sus críticos saltaron sobre esta <strong>falta</strong> de lugar religioso como una prueba de la <strong>insensatez</strong> de la fe. Después de todo, si Dios es digno de adoración, pensaron, no requieren un edificio? <strong>Orígenes</strong> respondió elocuentemente a este ataque diciendo que los cristianos eran <strong>estatuas</strong> vivientes del Espíritu Santo - y que cada ser humano era inmensamente más glorioso que cualquier templo hecho de simples piedras. En una observación significativa de <strong>Justino Mártir</strong> a un gobernador Romano, el escribió que "los cristianos se reúnen donde sea conveniente, porque su Dios no es como los dioses de los paganos, encerrado en un espacio, El esta presente invisiblemente en todas partes."Las casas donde se reunieron los primeros cristianos tenían que haber sido lo suficientemente grandes como para reunir a una congregación. Sobre la base de lo que sabemos acerca de la arquitectura romana, sus casas solían tener un comedor proporcionando el mejor lugar para reunirse. En el centro de la larga pared se ponía una silla elevada que sirviera como el lugar donde el líder dirigía los servicio viendo a todos los reunidos. Cerca de él había una simple mesa en que los elementos de la Cena del Señor eran preparados. Si se reunían en las catacumbas, un formato similar era seguido.Uno de los Padres de la Primera Iglesia, <strong>Tertuliano</strong>, fue uno de los primeros en hablar de "ir a la iglesia;" con la palabra "iglesia" para el <strong>lugar</strong> donde se reunía una congregación. <strong>Clemente de Alejandría</strong> que vivió aproximadamente al mismo tiempo, hace referencia en sus escritos de como la palabra "iglesia" significaba tanto el<strong> pueblo</strong> como el <strong>lugar</strong> donde se reunían.Cerca del año 230 d.C., el emperador Romano <strong><em>Alejandro Severo</em></strong> concedió a los seguidores de Jesús el derecho a tener un edificio en Roma dedicado exclusivamente al culto de adoración. Lo interesante de esto es que los que se quejaron más con gritos en contra de que la iglesia tuviera su propio edificio fueron los <strong><em>dueños de las tabernas locales</em></strong>. La iglesia iba a estar situada en un lugar repleto de tabernas y significaba que algunos de ellas tendrían que ser reubicadas para edificar la iglesia. Tampoco les gustaba la influencia moral que una iglesia traería.Este permiso Imperial para construir una iglesia alentó mucho a otras ciudades en todo el Imperio para permitir el rápido crecimiento de la secta cristiana y para construir más instalaciones dedicadas exclusivamente a los servicios cristianos. Las persecuciones de Decio y Diocleciano, al final del 3 siglo y al inicio del 4 siglo pusieron una pausa en dicha construcción, y vio a muchos de los edificios que se habían construido derribados o convertidos para el uso pagano. Diocleciano <strong>comenzó</strong> su persecución en el año 303 d.C. derribando la enorme iglesia en su capital de Nicomedia. Sin embargo, al comienzo del 4 siglo, en Roma ya había unas 40 iglesias!Sabemos sobre la construcción de iglesias que tuvo lugar en la última mitad del 3º siglo, pero tenemos poca idea <strong>a que se parecían</strong>. <strong><em>Esto cambia</em></strong> con la aceptación del cristianismo por el emperador Constantino. Pero es razonable asumir que las iglesias anteriores fueron en cierta forma similares a las <strong>basílicas</strong> que Constantino construyo tanto para el uso civil y religioso.Estas eran rectangulares, con una proporción de 3 por 4. Un nicho semicircular se encontraba al extremo estrecho enfrente de la puerta principal. El nicho fue el lugar donde el asiento elevado fue fijado para el pastor principal, el obispo. Pasando por los pasillos de la sala principal había varias columnas que formaban lugares donde la gente se podía reunir en grupos más pequeños, o si el piso central de la nave estaba llena, las podrían usar para acomodar mas gente durante el servicio.Los cristianos se reúnen para celebrar su servicio semanal el <strong>Domingo</strong>, que llamaban "El Día del Señor" porque es el día de la semana que resucitó Jesús. Los primeros cristianos eran judíos, quienes celosamente observaban el Sabbat el sábado, pero <strong>también</strong> se reunian el Domingo, el primer día de la semana. Así que era un día de trabajo, entonces era temprano en la mañana, antes del inicio de los trabajos. Al crecer la iglesia en el mundo pagano, la Iglesia sólo se reunida los domingos. Esto está confirmado por pruebas abundantes en los escritos de <strong><em>Ignacio</em></strong>, <strong><em>San Justino Mártir</em></strong> y la <strong><em>Didaché</em></strong>.Aquellos primeros creyentes gentiles no celebraban el Domingo como una especie de Sabbat Cristiano, dejando de trabajar como lo hicieron posteriormente. Esto hubiera sido <strong>imposible</strong> para los esclavos de amos paganos que formaban una gran proporción de la Iglesia en las primeras décadas. No fue hasta la época de Constantino que la contratación de personas para laborar en el día del Señor fue algo que la iglesia empezó a ser desacreditado. Lo que también fue puesto bajo prohibición eran <strong><em>espectáculos teatrales</em></strong>. Teatros romanos y griegos eran muy a menudo, lugares gran lascivia, no apto para la sensibilidad moral de los creyentes.A la luz de los debates a menudo contenciosos que marca a los creyentes modernos, es instructivo que los padres de la Iglesia cristiana <strong>nunca</strong> vieron la observancia del <strong>Domingo</strong> como una <strong>continuación</strong> del <strong>Sabbat</strong> judío. El domingo no fue considerado como una versión cristiana de obedecer el llamado del cuarto mandamiento a "Guardar el Día del Sábado." No obstante, los padres <strong>SI</strong> reconocían como implícita en la enseñanza de la Escritura el <strong>llamado a un servicio de culto regular</strong>, y esto significaba la necesidad especifica de un día cada semana para reunirse. Ignacio, que ya hemos visto como uno de los más importantes de los padres de la Iglesia, específicamente <strong>contrasta</strong> el Sabbat judío con el Domingo cristiano, diciendo que el anterior es sustituido por lo nuevo. Pero hace mucho énfasis en señalar que hacer el domingo “el Día del Señor” no es en cumplimiento del cuarto mandamiento. Más bien, Ignacio ve al cuarto mandamiento cumplido en la perpetuo descanso que los creyentes tienen por la muerte y resurrección de Cristo.Estos no fueron los únicos días de la semana que los cristianos practicaban acciones específicas como evidencia de su fe. Mientras se celebra el Domingo de resurrección, los Miércoles y los Viernes conmemoraban el sufrimiento y la muerte de Jesús. Este fue recordado por ayunos parciales, hasta las 3 PM.Cuando los cristianos se reunían el domingo, había ciertas cosas que hacían que constituían un servicio. El orden de servicio fue formándose a través del tiempo, pero se convirtió en una práctica bastante uniforme por el 4 siglo en todas las iglesias. En los primeros años, una porción de las Escrituras del Antiguo Testamento era leído y alguien con habilidad en el arte de hablar en público podía explicar y aplicar el pasaje. Varios pasajes cortos similares y explicaciones podían ser dadas, dependiendo de cuantos oradores calificados tenían en el servicio. No pasó mucho tiempo antes de que uno de los ancianos fue reconocido como el maestro y líder ordenado por Dios para la congregación y fue designado como su <strong>pastor-obispo</strong>.Muy pronto los documentos del NT y los escritos de los Padres Apostólicos, fueron también leídos y estudiados.Con el surgimiento del obispo como el líder de una iglesia local, el sermón se convirtió en uno de los principales elementos del servicio. Tenemos el registro de un antiguo sermón pronunciado por un anónimo pastor alrededor del año 140 d.C. No es muy bueno, pero la manera en que se cierra el mensaje es interesante por la sencilla razón de que no es nada distinto de lo que decenas de miles de pastores dicen en sus iglesias cada semana hasta este día! Termina así …"al único Dios invisible, el Padre de la Verdad, quién envió á nosotros el Salvador y Príncipe de la inmortalidad, y por quien asimismo hizo manifiesto á nosotros la verdad y la vida celestial, a El sea la gloria por siempre y siempre. Amén".La oración era una parte importante de los servicios de la iglesia. Dado que muchos de los escritos de los Padres Apostólicos incluyen sus oraciones, nos dan un sentido de que las oraciones eran comunes en las iglesias de este tiempo. Lo destacable de ellas es que tan llenas están de las escrituras. Sus oraciones se basaban en la revelación de Dios en la Biblia y se hace un llamamiento a sus promesas. Oraban por el sufrimiento, los necesitados, los viajeros, los prisioneros; ellos le rogaban a Dios para salvar a los perdidos, confesaban sus pecados, y pedian por la preservación de su unidad. También es notable el énfasis que tenían en orar por el emperador, por los gobernadores y todos aquellos con autoridad en el ámbito civil. Estas oraciones no eran anatemas, es decir, llamados para levantar el descontento divino, y pedir que cayera fuego del cielo sobre los paganos. Fueron las oraciones de bendición, paz, sabiduría y valentía.Cuando oraban, se levantaban, con las manos estiradas hacia el cielo.La Iglesia también cantaba <strong>- un montón!</strong> Su repertorio eran los <strong>Salmos</strong>. Además de los Salmos, ellos desarrollaron himnos; canciones expresando la creencia cristiana y la teología. El hombre o la mujer que encuentran dificultades en la memorización mecánica, a menudo puede cantar una canción y ser capaz de cantar varios versos de memoria. Cantar era una forma de culto y de aprender la teología.Durante un período de unos 350 años, desde mediados dl 2º siglo hasta el cierre del 5º, algunas iglesias dividían su servicio en 2 partes. La primera era abierta a todos y estaba enfocada en educar a los candidatos para bautismo. Había cantos, oraciones y un sermón. A continuación, los no habían sido bautizados eran despedidos y las puertas eran cerradas. Aquellos miembros que habían sido bautizados pasaban entonces a participar más en la oración, el canto, y, finalmente, la celebración de la comunión. Participación en la mesa del Señor estaba <strong>prohibido</strong> para los que no habían sido bautizados.Dividir el servicio en 2 partes fue una practica <strong>minoritaria</strong> refutada por algunos padres de la Iglesia. Justino Mártir, en su primera defensa de la fe ante el emperador marca ninguna distinción para aquellos que podían celebrar la comunión. El creciente espíritu jerárquico que echó raíces en la Iglesia desde mediados de 2 siglo avanzado tan fuertemente por Ignacio, parece también haber alentado el dualismo que se desarrollo en la Iglesia; un dualismo que divide la congregación entre los candidatos y los elegidos; con el bautismo como la línea divisoria.Otro factor que favoreció el desarrollo de un segundo parte del servicio, que era cerrado y secreto fue el desafío planteado por los gnósticos. La segunda parte del servicio, que era cerrado y solo era para los iniciados, comenzó a utilizarse en algunas iglesias como un tiempo para la instrucción en lo que vino a ser considerado lecciones espirituales más profundas. Los Gnósticos tenían su "conocimiento secreto" que resultó tan atractivo para muchos. Así, algunas Iglesias desarrollaron su propia marca de conocimiento esotérico - cosas que se consideraron apropiados sólo para aquellos que habían sido bautizados y podían participar regularmente de la comunión. Quienes propagaban este aspecto secreto de la vida de la iglesia se defendían citando Mateo 7 donde Jesús advirtió a sus seguidores en contra de no dar lo que era santo a los perros o tirar perlas delante de puercos. Ellos decían que esto es lo que significaba cuando los apóstoles escribieron de la distinción de "leche para bebés" pero "carne para aquellos de edad" y la diferencia entre aquellos que eran "carnales" y "espirituales."Algunos historiadores sostienen que uno de los motivos de la naturaleza secreta de algunos de los aspecto de las reuniones de la iglesia era simplemente una práctica por necesidad de modestia. El bautismo era primitivo de inmersión total. Los Cristianos a menudo iban directamente de un servicio a trabajar, y tenían que quitarse la ropa para ser bautizados. Esto implicaba la necesidad de privacidad con hombres y mujeres separados.Al llegar el 6 siglo, el reto del Gnosticismo había pasado y la iglesia ya no estaba siendo perseguida. Sin esa presión, el bautismo, mientras que seguía siendo importante, estaba tomo menos importancia de lo que había poseído durante la época de la persecución cuando el problema de los lapsado o los que habían negado su fe causo tanto debate. Por todas estas razones, la división del servicio en 2 partes disminuyo y para el fin del siglo 6 d.C., la inmensa mayoría de las iglesias tenían sólo un servicio, aunque miembros no bautizados se les decía que no participaran de la mesa del Señor.La comunión era el evento central de cada servicio. En ese momento, la mesa del Señor era llamada "La Eucaristía" una palabra griega que significa acción de gracias. Este fue el clímax y conclusión de cada servicio en la iglesia. Cito la descripción de Justino Mártir; …“después de las oraciones nos saludábamos con un beso fraterno. A continuación, el pan y una taza con agua y vino se entregaba al obispo de los hermanos. Él lo recibía, y ofrecía alabanza, gloria, y agradecimiento al Padre de todos, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo, por que este regalo. Cuando había terminado la oración y acción de gracias, la congregación entera respondía; "Amén." … Al escuchar esto, los diáconos, como los llamamos, dan a cada uno de los presentes parte del pan bendito, y del vino mezclado con agua, y lo llevan a los ausentes en sus viviendas.”La Comunión se celebraba al menos <strong>una vez a la semana</strong>. Hay indicios de que en algunos lugares se celebraba <strong>diariamente</strong> por cristianos reunidos temprano en la mañana para orar, cantar una canción o 2, tomar la comunión y seguir con su día. Se basaba esta práctica de la comunión diaria en la parte de la Oración del Señor que dice: "Danos hoy nuestro pan de cada día".En los primeros días de la iglesia, también se reunían el domingo por la noche para compartir una comida común, llamada el <strong>Ágape</strong>, la fiesta de amor. La última parte de la comida, la cual nosotros llamaríamos el postre, era la mesa del Señor. Para ellos, no era un postre de dulces tanto como una dulzura espiritual de comunión con el Señor y el uno al otro. Un beso santo era parte de ello. Los hombres le daban un beso en la mejilla a otros hombres igual que las mujeres las unas a las otras. Este beso fue un marco santo y querido de la celebración de su unidad espiritual y relación familiar.También se convirtió en apertura para su uso indebido desde que el vino era una parte de la comida común y algunos bebían un poco más de lo que debían. Al aflojarse las inhibiciones esto movió a algunos a una aplicación diferente del beso santo cuando el patrón cambio de ser de hombre a hombre al “compañerismo” de hombre a mujer. El Apóstol Pablo aborda el abuso del ágape por escrito a los Corintios y en otras cartas le recuerda a los de la iglesia que <strong>mantengan</strong> el beso <strong>santo</strong>!El pan utilizado para la comunión era pan ordinario. El vino fue mezclado con agua. Los diáconos entregaban cada persona un pedazo y bebían todos de una taza en común. Cuando comían, estaban parados. Cuando el servicio habia terminado, los diáconos tomaban los elementos y los llevaban a las casas de los enfermos y los que estában en la cárcel. Muchos de los cristianos del norte de África tomaban parte del pan de comunión y lo llevaban a casa con ellos y para utilizarlo para su propia comunión diaria.Ahora que nos acercamos al final de este episodio, quiero expresar mi agradecimiento a todos los que han examinado y dejado un comentario en el podcast de iTunes.Para aquellos que todavía no lo ha hecho, le invito a dirigirse a la página de Facebook para darle al podcast un "Me gusta" y dejar un comentario para decirnos adonde viven.Usted puede nos puede encontrar en CS - Historia de la Iglesia Cristiana.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/13%20Que%20tan%20cerca.mp3" length="6624357" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula, “Que tan cerca?”Una de las cosas que los Cristianos modernos quieren saber es que tan cerca es su iglesia a la primera iglesia del 1º y 2º siglo. 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Sus reuniones eran a menudo prohibidas, requiriendo que se reunieran en secreto. Otra razón que los motivaba a reunirse en lugares alejados de las calles fue a causa de la prevalencia del grafiti obsceno, omnipresente en las ciudades romanas. Grafiti no es un fenómeno reciente; y tiene una larga historia. Gran parte de las inscripciones encontradas en las calles de Roma eran caricaturas políticas y comentarios. Pero también fueron vulgares y ofensivos a la sensibilidad moral de muchos cristianos. 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En una observación significativa de Justino Mártir a un gobernador Romano, el escribió que "los cristianos se reúnen donde sea conveniente, porque su Dios no es como los dioses de los paganos, encerrado en un espacio, El esta presente invisiblemente en todas partes."Las casas donde se reunieron los primeros cristianos tenían que haber sido lo suficientemente grandes como para reunir a una congregación. Sobre la base de lo que sabemos acerca de la arquitectura romana, sus casas solían tener un comedor proporcionando el mejor lugar para reunirse. En el centro de la larga pared se ponía una silla elevada que sirviera como el lugar donde el líder dirigía los servicio viendo a todos los reunidos. Cerca de él había una simple mesa en que los elementos de la Cena del Señor eran preparados. 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Tenemos congregaciones y movimientos que todos claman que su particular expresión de la fe es la más cercana a la original. Por lo tanto, como fueron los primeros servicios de la iglesia? ¿Dónde se juntaban y qué hacían?Hasta el final del 2º C, los cristianos se reunieron para servicios en viviendas privadas, edificios desiertos, cuevas, cerca de las tumbas de los mártires, y en las catacumbas. Las catacumbas eran una característica común de muchas ciudades del Imperio. Además de su uso principal como lugares de enterramiento, fueron frecuentes escondites para los refugiados, contrabandistas y grupos que querían reunirse fuera de la atenta mirada de las autoridades. Las catacumbas de Roma eran un enorme sistema de túneles subterráneos.Los seguidores de Jesús usaron estos lugares para reunirse porque duran]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Early-Church.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>12 El Baile de los Caídos</title><link>https://sanctorum.us/12-el-baile-de-los-caidos/</link> <pubDate>Thu, 31 May 2018 22:51:44 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210978</guid> <description><![CDATA[<p><img width="209" height="262" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Donatus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>Este episodio de CS se titula “<strong><em>El Baile de los Caídos</em></strong>”En el cuarto episodio titulado "<strong><em>Mártires</em></strong>", examinamos la persecución que los Cristianos enfrentaron a manos de las autoridades Romanas. Observamos que la persecución, mientras que a veces fue feroz, no fue una larga campaña de terror que duró un par de siglos. Solía ser <strong><em>espontanea y regional</em></strong>, basado en el capricho del emperador actual, impuesta en forma irregular por parte de los gobernadores que podían estar de acuerdo o en desacuerdo con la política oficial de la lejana Roma. Hubo un par de temporadas en que todo el Imperio sufrió de la persecución en el 3º siglo, que resultaron ser los más intensos.Después de que <strong><em>Trajano</em></strong> intento una táctica mas ecuánime para abordar el problema de los Cristianos en el principio del 2º siglo, 2 Emperadores siguieron con una campaña de persecución más rigurosa y implementaron su aplicación hasta las fronteras del Imperio. A mediados y finales del 3º siglo, <strong><em>Decio y Diocleciano</em></strong> consideraban al Cristianismo como una amenaza peligrosa. Sus razones para oponerse a la Fe fueron varias pero su preocupación mas grande era que el Cristianismo iba a <strong><em>debilitar al ejército</em></strong>, que ellos necesitaban desesperadamente para proteger las fronteras que estaban siendo acosadas por los bárbaros. Además, los seguidores fieles de los antiguos dioses paganos alegaban que ellos había guiado a Roma a la grandeza y ahora estaban <strong><em>enojados</em></strong> porque muchos de sus devotos seguidores se habían convertido a la nueva Fe. Advirtieron que se acercaba un desastre; y la única forma para <strong><em>calmar  </em></strong>la ira de los dioses era  <strong><em>apaciguarlos</em></strong> con la sangre de los Cristianos.Hacia este fin, algunos emperadores renovaron una vieja práctica: la <strong><em>Adoración al Emperador</em></strong>. Los detalles de esta práctica variaron con el tiempo y el lugar, pero la rutina básica fue esta . . .Una vez cada ciertos años, los residentes de una ciudad tenían que aparecer en la plaza pública, donde subían a una plataforma elevada, tomaban una pizca de incienso, la dejaban caer sobre unos carbones encendidos y decían, "César es el Señor." Las palabras exactas del juramento variaban dependiendo de quién estaba sentado en el trono. Pero el propósito era en honrar al Emperador Romano como una deidad aunque fuera el menor de las deidades en el panteón pagano. Mientras que los paganos que <strong><em>ya reconocían</em></strong> una cantidad de dioses, no tenía ningún problema al añadir uno más a la lista. Los Cristianos poseían una feroz aversión a confesar a nadie más que Jesucristo <strong><em>como Señor</em></strong>. Ellos simplemente <strong><em>no podían</em></strong> hacerlo. Cuando el pagano dejaba la tarima poco después de pasar por este rito, le fue dado <strong><em>una libelli</em></strong> - un certificado que demostraba su lealtad. El guardaba ese certificado como prueba de lealtad, enseñándolo cada vez que una autoridad le pedía mostrar su conformidad con el decreto de Roma. De esta manera, los Cristianos fueron marcados; <strong><em>no tenían</em></strong> libelli.Ahora, como pueden imaginarse, este reto para la iglesia llevó grandes martirios, especialmente en el Norte de África, donde el Cristianismo florecía. Pero también dio lugar a una de las mayores controversias que la iglesia estaba por enfrentar.Algunos Cristianos, bajo la amenaza de muerte, <strong><em>cedieron</em></strong> a la presión, quemaron el incienso y proclamaron su lealtad al César. Tomaron su libelli y siguieron su vida. Una vez que el Emperador Decio ya no estaba y la persecución fue aliviada, estos caídos arrepentidos de su debilidad quisieron regresar y pidieron readmisión a la Iglesia. El desafío para los líderes de la iglesia fue = Que vamos a  hacer con estos miembros <strong><em>"Lapsi"</em></strong> , como eran llamados?Algunos defendieron su <strong><em>readmisión </em></strong>a la congregación, mientras esperaban una revisión de su caso específico por los ancianos locales. Otros, dirigidos por un líder de la iglesia llamado Novaciano, argumentó enérgicamente por su exclusión. Para <strong><em>Novaciano</em></strong> y sus seguidores, no había lugar para ningún tipo de negociación. El lapsi debía ser excluido de la congregación. La controversia entre los <strong>Novacianismo</strong> y la mayoría de las iglesias que en este tiempo habían puesto a la iglesia en Roma como su sede oficial, se hizo tan grande, que parecía que sólo había una forma de solucionarla. Los <strong><em>N</em></strong><strong><em>ovacianos</em></strong> fueron declarados herejes por la mayoría y colocados fuera de la comunión de los Santos.La polémica Novaciana estalló de nuevo después de la última gran persecución bajo el emperador Diocleciano. Esta vez fue bajo el nombre de <strong><em>Donatismo</em></strong>.Durante la persecución de Diocleciano, para evitar convertirse en mártires, algunos <strong><em><u>líderes</u> de la Iglesia </em></strong>no sólo se sometieron a la adoración de César, también entregaron textos sagrados a autoridades imperiales y, vergonzosamente los guiaron a otros creyentes. Estos lideres lapsi fueron llamados "<strong><em>traditores</em></strong>" que significa, <strong><em>los que se rindieron</em></strong>. Uno de estos fue traditores fue <strong><em>Caeciliano</em></strong>, también conocido como <strong><em>Cipriano</em></strong>. Cipriano no había caído y adorado a César, pero <strong><em>si se escondió</em></strong> cuando el edicto llegó a Cartago, donde el era obispo. Sus críticos decían que él <strong><em>no era mejor</em></strong> que aquellos que cayeron por el abandono de su puesto. Cuando la persecución fue levantada, quiso regresar a su cargo. La Iglesia de Cartago era la iglesia principal de todo el Norte de África, una región con una gran población de cristianos. La tendencias Novacianistas - de la generación anterior eran más fuertes en esta región y fueron renovadas en este momento, desencadenadas por la re-instalación de Cipriano. Los que se negaron a aceptarlo, seleccionaron a su propio líder un anciano llamado <strong><em>Majorinus</em></strong>, quien pusieron como rival para el obispo Cipriano. Majorinus murió poco después de ser consagrado. Fue reemplazado por <strong><em>Donatus Magnus</em></strong> quien abogó por el misma camino de <strong><em>rechazar</em></strong> a los traditores del liderazgo de la iglesia.La controversia Donatista es importante porque lo que estaba en juego era la concepción Cristiana del perdón y la reconciliación. Era el acto de decir "César es el Señor", mientras que la quemaban incienso a la imagen del Emperador un acto de idolatría que marcaba a uno como <strong><em>apóstata</em></strong>? Y fue este acto bajo amenaza de muerte algo por lo cual no había arrepentimiento?Algunos decían que la traición de los creyentes lapsi era una renuncia de Cristo que les condenaba al infierno. Otros decían que mientras algunos creyentes se convirtieron en mártires y su fe era ejemplar, había quienes ante la amenaza de muerte no podían ser considerados responsables y podían volver a ser admitidos en la iglesia, si mostraban suficiente arrepentimiento. Pero esos creyentes no podían servir en ninguna capacidad de liderazgo en la iglesia. Y había algunos  que tenían una vista de la reconciliación de tan amplio alcance, que decían que los pastores que caían podían ser restaurados a sus posiciones.Lo que surgió en el transcurso de este debate fue <strong><em>la importancia del bautismo.</em></strong>En el Libro de los Hechos, el bautismo parece haber sido utilizado por los Apóstoles como el medio por el cual los creyentes identifican su fe en Cristo y su participación en la Comunidad de Fe. En el día de Pentecostés, Pedro exhortó a los nuevos conversos a ser <strong><em>bautizado inmediatamente</em></strong>. Felipe llevó al eunuco Etíope <strong><em>inmediatamente</em></strong> al bautismo. El bautismo en el momento de la conversión parece ser el patrón de NT y la práctica de la Iglesia apostólica.Pero en algún punto, los líderes de la iglesia comenzaron a <strong><em>retrasar</em></strong> al bautismo, llamando a los convertidos a tener un tiempo de <strong><em>aprendizaje</em></strong> antes de ser oficialmente acogidos por la iglesia. La razón de este retraso es incierto, pero pudo haber llegado como resultado de ver que algunas <strong><em>supuestas</em></strong> conversiones <strong><em>no seguían adelante</em></strong> con su compromiso. Caían lejos después de un corto tiempo. Al retrasar al bautismo y añadiendo un período de instrucción, le daba al convertido un tiempo para <strong><em><u>probar la autenticidad</u></em></strong> de su conversión.Mientras que la conversión era una obra del Espíritu en el corazón humano, el bautismo era visto como la manera en que alguien hacia una profesión <strong><em>pública</em></strong> de su fe y eran introducidos en la Comunidad de Cristo. Así que el bautismo se convirtió en una especie de <strong><em>línea definitiva de delineación.</em></strong> Se pensaba que si alguien renunciaba a Cristo después de ser bautizado, eran <strong><em>apóstatas</em></strong> a quienes el arrepentimiento ahora era imposible.Y como hemos visto antes, las diferentes regiones entendían esto de <strong><em>manera diferente</em></strong>. Algunos sostuvieron que para ser apóstata significaba que la persona ha <strong><em>perdido</em></strong> la salvación y estaba destinado a ir al infierno. Otro sostenían que un aparente-apóstata era capaz de arrepentirse y volver a la gracia. pero su renuncia al Señor significaba que estarían excluidos para siempre de la congregación. Así, podían tener la salvación, pero fueron impedidos de asistir a la iglesia y tomar la comunión.Otros decían que si alguien <strong><em>se arrepentía</em></strong> de lo que antes <strong><em>parecía</em></strong> ser una renuncia de Cristo, era evidencia que no eran <strong><em>realmente</em></strong> apóstatas porque si lo fueran no se hubieran arrepentido. Por lo tanto, el arrepentimiento y la manifestación de un <strong><em>deseo</em></strong> de volver a la gracia de Dios eran pruebas de la salvación y por esa razón el arrepentido debería ser <strong><em>readmitidos</em></strong> a la comunión.Entonces → el <strong><em>momento</em></strong> del bautismo se convirtió en un gran problema cuando estalló la persecución con la amenaza al martirio. El bautismo fue retrasado <strong><em>aún más</em></strong> de lo que había sido por causa de esa línea que no querían cruzar. Si un Cristiano caía durante la persecución y tomaba un libelli<strong><em> antes</em></strong> de que había sido bautizado, regresar a la comunión sería más fácil. Pero si él/ella cayo <strong><em>después</em></strong> del bautismo, el regresar era más difícil, especialmente entre grupos como el Novacianos y Donatistas.Como veremos más adelante, esta cuestión de la <strong><em>fecha de bautismo</em></strong> se extendido aun más allá del tiempo de las persecuciones imperiales. Cuando la Iglesia comenzó a investir a ciertos pecados con mayor peso moral y consecuencia, muchos mas <strong><em>retrasaron</em></strong> al bautismo para no cometer un grave pecado <strong><em>después</em></strong> del bautismo y por lo tanto incurrir una mayor sentencia.__________________________________________________________________________________________________________________Por ahora, volvamos a la controversia Donatista. Donatus y sus seguidores sostuvieron que los pastores y ancianos que habían caído durante la persecución de Diocleciano se cerrara la puerta para siempre de ser líderes de la Iglesia. Tal vez podrían ser restaurado a la comunión, pero ser un líder en la Iglesia estaba fuera de cuestión. La opinión mayoritaria era que los dirigentes lapsi podían ser restaurados. Como se pueden imaginar, el debate fue feroz. Muchas ciudades fueron divididas entre congregaciones Donatistas y las no Donatistas. Los donatistas eran especialmente fuertes en el norte de África, mientras que la Iglesia de Roma tomo y dirigió el punto de vista no-Donatistas que prevalecía en Europa.La Controversia continuó durante unos cien años y se convirtió en uno de los temas más polémicos que la Iglesia tuvo que afrontar durante el 3º y 4º siglo.&nbsp;Lo que hizo a la controversia Donatista un tema tan polémico fue la gran admiración que los creyentes tenían por los mártires que habían mantenido su fe y la confesión de Cristo, aun cuando les costo sus vidas. La pregunta era, ¿cómo podían tenerlos en tan alta estima cuando quienes cayeron podrían ser tan fácilmente restaurados a la Comunión? Eran, en efecto, los mártires tontos en desechar sus vidas cuando un poco de negociación y capitulación los podría haber salvado?No, el martirio era un bautismo de sangre considerada la mayor gloria que un creyente podía alcanzar. Un registro cuidadoso de los mártires se conservaba; los días de su martirio se celebraba cada año. Y con cada celebración, sus historias crecían. Sus defectos fueron editadas y su reputación adornado hasta que tomo una calidad de súper héroe de la fe. Los mártires fueron rápidamente transformándose en "santos" - súper-héroes de la Primera Iglesia.La idea comenzó a desarrollarse en el norte de África, donde había habido tantos martirios notables, que su valor excepcional había logrado una especie de gracia especial de Dios que podía utilizarse para<strong><em> otros</em></strong> fines, como, ¿qué? Bien, ¿qué si se utilizaba para perdonar los pecados de los demás? Pecados como aquellos que habían caído, los lapsi. Sí, eso es. La justicia de los mártires que habían muerto en lugar de retractarse, fue tan <strong><em>grande</em></strong>, que hizo una <strong><em>reserva de gracia</em></strong> para quienes habían evitado el martirio y ahora podían tomar de esa gracia! Qué conveniente.Algunos obispos pensaron que esto era una gran idea. Otros se opusieron, pero deseando encontrar un punto medio por el cual los caídos <strong><em>podían </em></strong>ser devueltos a la comunión, presentaron diversos medios y formas de penitencia, mediante la cual podía demostrar el lapsi arrepentido la sinceridad de su deseo de volver al redil.Cipriano, obispo de Cartago, mencionado antes, ideó un sistema para permitir a los caídos el reconciliarse con la Iglesia. El decía que el simple arrepentimiento era suficiente para aquellos que habían sacrificado al Emperador <strong><em>después de tortura grave</em></strong>. Pero aquellos que habían cedido a la <strong><em>mera sugerencia</em></strong> de dolor tenían que someterse a una penitencia de castigos. Su plan ganó aprobación general y la iglesia creó un sistema de penitencia según la gravedad de la culpabilidad de cayeron. Los Obispos se reunieron con los lapsi arrepentidos y prescribían su penitencia como médicos espirituales dispensando medicamentos. Al final del tiempo y cuando el penitente termino con éxito a través de los pasos prescritos, él o ella se le permitió regresar a la comunión y lo que es más importante, para participar de la mesa del Señor.Mientras que este sistema de penitencia fue propuesto y instalado en diversos lugares, otras regiones lo rechazaron como contrario al carácter de la gracia encontrada en el NT. Y mientras estas practicas entraron en desuso general cuando la persecución oficial terminó en el 4º siglo, el fundamento doctrinal fue establecido para el futuro sistema de penitencia y la Tesorería de Mérito que sería practicada bajo el título de las <strong><em>Indulgencias</em></strong>.Pero todo eso es para un episodio mucho más tarde . . .______________________________________________________________________________________________________________________Muchas gracias a quienes se han suscrito CS y le han hablado a otros sobre el podcast.Si aún no has tenido oportunidad, pasa por la página FB y déjenos saber donde vive. La familia CS se extiende literalmente alrededor del mundo.Si utiliza iTunes como portal para el podcast, por favor piensen en escribir un comentario. Esa es la manera más importante para conseguir que la palabra salga sobre el podcast.Mientras que CS es libre, hemos tenido que incluir una manera de como donar para los costos de sitio web.Por último, estoy muy feliz de anunciar CS está apareciendo ahora en español.Puedes buscar toda la información sobre el podcast para darle seguimiento en el sitio web - sanctorum.us.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio de CS se titula “El Baile de los Caídos”En el cuarto episodio titulado Mártires, examinamos la persecución que los Cristianos enfrentaron a manos de las autoridades Romanas. Observamos que la persecución, mientras que a veces fue feroz,]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="209" height="262" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Donatus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>Este episodio de CS se titula “<strong><em>El Baile de los Caídos</em></strong>”En el cuarto episodio titulado "<strong><em>Mártires</em></strong>", examinamos la persecución que los Cristianos enfrentaron a manos de las autoridades Romanas. Observamos que la persecución, mientras que a veces fue feroz, no fue una larga campaña de terror que duró un par de siglos. Solía ser <strong><em>espontanea y regional</em></strong>, basado en el capricho del emperador actual, impuesta en forma irregular por parte de los gobernadores que podían estar de acuerdo o en desacuerdo con la política oficial de la lejana Roma. Hubo un par de temporadas en que todo el Imperio sufrió de la persecución en el 3º siglo, que resultaron ser los más intensos.Después de que <strong><em>Trajano</em></strong> intento una táctica mas ecuánime para abordar el problema de los Cristianos en el principio del 2º siglo, 2 Emperadores siguieron con una campaña de persecución más rigurosa y implementaron su aplicación hasta las fronteras del Imperio. A mediados y finales del 3º siglo, <strong><em>Decio y Diocleciano</em></strong> consideraban al Cristianismo como una amenaza peligrosa. Sus razones para oponerse a la Fe fueron varias pero su preocupación mas grande era que el Cristianismo iba a <strong><em>debilitar al ejército</em></strong>, que ellos necesitaban desesperadamente para proteger las fronteras que estaban siendo acosadas por los bárbaros. Además, los seguidores fieles de los antiguos dioses paganos alegaban que ellos había guiado a Roma a la grandeza y ahora estaban <strong><em>enojados</em></strong> porque muchos de sus devotos seguidores se habían convertido a la nueva Fe. Advirtieron que se acercaba un desastre; y la única forma para <strong><em>calmar  </em></strong>la ira de los dioses era  <strong><em>apaciguarlos</em></strong> con la sangre de los Cristianos.Hacia este fin, algunos emperadores renovaron una vieja práctica: la <strong><em>Adoración al Emperador</em></strong>. Los detalles de esta práctica variaron con el tiempo y el lugar, pero la rutina básica fue esta . . .Una vez cada ciertos años, los residentes de una ciudad tenían que aparecer en la plaza pública, donde subían a una plataforma elevada, tomaban una pizca de incienso, la dejaban caer sobre unos carbones encendidos y decían, "César es el Señor." Las palabras exactas del juramento variaban dependiendo de quién estaba sentado en el trono. Pero el propósito era en honrar al Emperador Romano como una deidad aunque fuera el menor de las deidades en el panteón pagano. Mientras que los paganos que <strong><em>ya reconocían</em></strong> una cantidad de dioses, no tenía ningún problema al añadir uno más a la lista. Los Cristianos poseían una feroz aversión a confesar a nadie más que Jesucristo <strong><em>como Señor</em></strong>. Ellos simplemente <strong><em>no podían</em></strong> hacerlo. Cuando el pagano dejaba la tarima poco después de pasar por este rito, le fue dado <strong><em>una libelli</em></strong> - un certificado que demostraba su lealtad. El guardaba ese certificado como prueba de lealtad, enseñándolo cada vez que una autoridad le pedía mostrar su conformidad con el decreto de Roma. De esta manera, los Cristianos fueron marcados; <strong><em>no tenían</em></strong> libelli.Ahora, como pueden imaginarse, este reto para la iglesia llevó grandes martirios, especialmente en el Norte de África, donde el Cristianismo florecía. Pero también dio lugar a una de las mayores controversias que la iglesia estaba por enfrentar.Algunos Cristianos, bajo la amenaza de muerte, <strong><em>cedieron</em></strong> a la presión, quemaron el incienso y proclamaron su lealtad al César. Tomaron su libelli y siguieron su vida. Una vez que el Emperador Decio ya no estaba y la persecución fue aliviada, estos caídos arrepentidos de su debilidad quisieron regresar y pidieron readmisión a la Iglesia. El desafío para los líderes de la iglesia fue = Que vamos a  hacer con estos miembros <strong><em>"Lapsi"</em></strong> , como eran llamados?Algunos defendieron su <strong><em>readmisión </em></strong>a la congregación, mientras esperaban una revisión de su caso específico por los ancianos locales. Otros, dirigidos por un líder de la iglesia llamado Novaciano, argumentó enérgicamente por su exclusión. Para <strong><em>Novaciano</em></strong> y sus seguidores, no había lugar para ningún tipo de negociación. El lapsi debía ser excluido de la congregación. La controversia entre los <strong>Novacianismo</strong> y la mayoría de las iglesias que en este tiempo habían puesto a la iglesia en Roma como su sede oficial, se hizo tan grande, que parecía que sólo había una forma de solucionarla. Los <strong><em>N</em></strong><strong><em>ovacianos</em></strong> fueron declarados herejes por la mayoría y colocados fuera de la comunión de los Santos.La polémica Novaciana estalló de nuevo después de la última gran persecución bajo el emperador Diocleciano. Esta vez fue bajo el nombre de <strong><em>Donatismo</em></strong>.Durante la persecución de Diocleciano, para evitar convertirse en mártires, algunos <strong><em><u>líderes</u> de la Iglesia </em></strong>no sólo se sometieron a la adoración de César, también entregaron textos sagrados a autoridades imperiales y, vergonzosamente los guiaron a otros creyentes. Estos lideres lapsi fueron llamados "<strong><em>traditores</em></strong>" que significa, <strong><em>los que se rindieron</em></strong>. Uno de estos fue traditores fue <strong><em>Caeciliano</em></strong>, también conocido como <strong><em>Cipriano</em></strong>. Cipriano no había caído y adorado a César, pero <strong><em>si se escondió</em></strong> cuando el edicto llegó a Cartago, donde el era obispo. Sus críticos decían que él <strong><em>no era mejor</em></strong> que aquellos que cayeron por el abandono de su puesto. Cuando la persecución fue levantada, quiso regresar a su cargo. La Iglesia de Cartago era la iglesia principal de todo el Norte de África, una región con una gran población de cristianos. La tendencias Novacianistas - de la generación anterior eran más fuertes en esta región y fueron renovadas en este momento, desencadenadas por la re-instalación de Cipriano. Los que se negaron a aceptarlo, seleccionaron a su propio líder un anciano llamado <strong><em>Majorinus</em></strong>, quien pusieron como rival para el obispo Cipriano. Majorinus murió poco después de ser consagrado. Fue reemplazado por <strong><em>Donatus Magnus</em></strong> quien abogó por el misma camino de <strong><em>rechazar</em></strong> a los traditores del liderazgo de la iglesia.La controversia Donatista es importante porque lo que estaba en juego era la concepción Cristiana del perdón y la reconciliación. Era el acto de decir "César es el Señor", mientras que la quemaban incienso a la imagen del Emperador un acto de idolatría que marcaba a uno como <strong><em>apóstata</em></strong>? Y fue este acto bajo amenaza de muerte algo por lo cual no había arrepentimiento?Algunos decían que la traición de los creyentes lapsi era una renuncia de Cristo que les condenaba al infierno. Otros decían que mientras algunos creyentes se convirtieron en mártires y su fe era ejemplar, había quienes ante la amenaza de muerte no podían ser considerados responsables y podían volver a ser admitidos en la iglesia, si mostraban suficiente arrepentimiento. Pero esos creyentes no podían servir en ninguna capacidad de liderazgo en la iglesia. Y había algunos  que tenían una vista de la reconciliación de tan amplio alcance, que decían que los pastores que caían podían ser restaurados a sus posiciones.Lo que surgió en el transcurso de este debate fue <strong><em>la importancia del bautismo.</em></strong>En el Libro de los Hechos, el bautismo parece haber sido utilizado por los Apóstoles como el medio por el cual los creyentes identifican su fe en Cristo y su participación en la Comunidad de Fe. En el día de Pentecostés, Pedro exhortó a los nuevos conversos a ser <strong><em>bautizado inmediatamente</em></strong>. Felipe llevó al eunuco Etíope <strong><em>inmediatamente</em></strong> al bautismo. El bautismo en el momento de la conversión parece ser el patrón de NT y la práctica de la Iglesia apostólica.Pero en algún punto, los líderes de la iglesia comenzaron a <strong><em>retrasar</em></strong> al bautismo, llamando a los convertidos a tener un tiempo de <strong><em>aprendizaje</em></strong> antes de ser oficialmente acogidos por la iglesia. La razón de este retraso es incierto, pero pudo haber llegado como resultado de ver que algunas <strong><em>supuestas</em></strong> conversiones <strong><em>no seguían adelante</em></strong> con su compromiso. Caían lejos después de un corto tiempo. Al retrasar al bautismo y añadiendo un período de instrucción, le daba al convertido un tiempo para <strong><em><u>probar la autenticidad</u></em></strong> de su conversión.Mientras que la conversión era una obra del Espíritu en el corazón humano, el bautismo era visto como la manera en que alguien hacia una profesión <strong><em>pública</em></strong> de su fe y eran introducidos en la Comunidad de Cristo. Así que el bautismo se convirtió en una especie de <strong><em>línea definitiva de delineación.</em></strong> Se pensaba que si alguien renunciaba a Cristo después de ser bautizado, eran <strong><em>apóstatas</em></strong> a quienes el arrepentimiento ahora era imposible.Y como hemos visto antes, las diferentes regiones entendían esto de <strong><em>manera diferente</em></strong>. Algunos sostuvieron que para ser apóstata significaba que la persona ha <strong><em>perdido</em></strong> la salvación y estaba destinado a ir al infierno. Otro sostenían que un aparente-apóstata era capaz de arrepentirse y volver a la gracia. pero su renuncia al Señor significaba que estarían excluidos para siempre de la congregación. Así, podían tener la salvación, pero fueron impedidos de asistir a la iglesia y tomar la comunión.Otros decían que si alguien <strong><em>se arrepentía</em></strong> de lo que antes <strong><em>parecía</em></strong> ser una renuncia de Cristo, era evidencia que no eran <strong><em>realmente</em></strong> apóstatas porque si lo fueran no se hubieran arrepentido. Por lo tanto, el arrepentimiento y la manifestación de un <strong><em>deseo</em></strong> de volver a la gracia de Dios eran pruebas de la salvación y por esa razón el arrepentido debería ser <strong><em>readmitidos</em></strong> a la comunión.Entonces → el <strong><em>momento</em></strong> del bautismo se convirtió en un gran problema cuando estalló la persecución con la amenaza al martirio. El bautismo fue retrasado <strong><em>aún más</em></strong> de lo que había sido por causa de esa línea que no querían cruzar. Si un Cristiano caía durante la persecución y tomaba un libelli<strong><em> antes</em></strong> de que había sido bautizado, regresar a la comunión sería más fácil. Pero si él/ella cayo <strong><em>después</em></strong> del bautismo, el regresar era más difícil, especialmente entre grupos como el Novacianos y Donatistas.Como veremos más adelante, esta cuestión de la <strong><em>fecha de bautismo</em></strong> se extendido aun más allá del tiempo de las persecuciones imperiales. Cuando la Iglesia comenzó a investir a ciertos pecados con mayor peso moral y consecuencia, muchos mas <strong><em>retrasaron</em></strong> al bautismo para no cometer un grave pecado <strong><em>después</em></strong> del bautismo y por lo tanto incurrir una mayor sentencia.__________________________________________________________________________________________________________________Por ahora, volvamos a la controversia Donatista. Donatus y sus seguidores sostuvieron que los pastores y ancianos que habían caído durante la persecución de Diocleciano se cerrara la puerta para siempre de ser líderes de la Iglesia. Tal vez podrían ser restaurado a la comunión, pero ser un líder en la Iglesia estaba fuera de cuestión. La opinión mayoritaria era que los dirigentes lapsi podían ser restaurados. Como se pueden imaginar, el debate fue feroz. Muchas ciudades fueron divididas entre congregaciones Donatistas y las no Donatistas. Los donatistas eran especialmente fuertes en el norte de África, mientras que la Iglesia de Roma tomo y dirigió el punto de vista no-Donatistas que prevalecía en Europa.La Controversia continuó durante unos cien años y se convirtió en uno de los temas más polémicos que la Iglesia tuvo que afrontar durante el 3º y 4º siglo.&nbsp;Lo que hizo a la controversia Donatista un tema tan polémico fue la gran admiración que los creyentes tenían por los mártires que habían mantenido su fe y la confesión de Cristo, aun cuando les costo sus vidas. La pregunta era, ¿cómo podían tenerlos en tan alta estima cuando quienes cayeron podrían ser tan fácilmente restaurados a la Comunión? Eran, en efecto, los mártires tontos en desechar sus vidas cuando un poco de negociación y capitulación los podría haber salvado?No, el martirio era un bautismo de sangre considerada la mayor gloria que un creyente podía alcanzar. Un registro cuidadoso de los mártires se conservaba; los días de su martirio se celebraba cada año. Y con cada celebración, sus historias crecían. Sus defectos fueron editadas y su reputación adornado hasta que tomo una calidad de súper héroe de la fe. Los mártires fueron rápidamente transformándose en "santos" - súper-héroes de la Primera Iglesia.La idea comenzó a desarrollarse en el norte de África, donde había habido tantos martirios notables, que su valor excepcional había logrado una especie de gracia especial de Dios que podía utilizarse para<strong><em> otros</em></strong> fines, como, ¿qué? Bien, ¿qué si se utilizaba para perdonar los pecados de los demás? Pecados como aquellos que habían caído, los lapsi. Sí, eso es. La justicia de los mártires que habían muerto en lugar de retractarse, fue tan <strong><em>grande</em></strong>, que hizo una <strong><em>reserva de gracia</em></strong> para quienes habían evitado el martirio y ahora podían tomar de esa gracia! Qué conveniente.Algunos obispos pensaron que esto era una gran idea. Otros se opusieron, pero deseando encontrar un punto medio por el cual los caídos <strong><em>podían </em></strong>ser devueltos a la comunión, presentaron diversos medios y formas de penitencia, mediante la cual podía demostrar el lapsi arrepentido la sinceridad de su deseo de volver al redil.Cipriano, obispo de Cartago, mencionado antes, ideó un sistema para permitir a los caídos el reconciliarse con la Iglesia. El decía que el simple arrepentimiento era suficiente para aquellos que habían sacrificado al Emperador <strong><em>después de tortura grave</em></strong>. Pero aquellos que habían cedido a la <strong><em>mera sugerencia</em></strong> de dolor tenían que someterse a una penitencia de castigos. Su plan ganó aprobación general y la iglesia creó un sistema de penitencia según la gravedad de la culpabilidad de cayeron. Los Obispos se reunieron con los lapsi arrepentidos y prescribían su penitencia como médicos espirituales dispensando medicamentos. Al final del tiempo y cuando el penitente termino con éxito a través de los pasos prescritos, él o ella se le permitió regresar a la comunión y lo que es más importante, para participar de la mesa del Señor.Mientras que este sistema de penitencia fue propuesto y instalado en diversos lugares, otras regiones lo rechazaron como contrario al carácter de la gracia encontrada en el NT. Y mientras estas practicas entraron en desuso general cuando la persecución oficial terminó en el 4º siglo, el fundamento doctrinal fue establecido para el futuro sistema de penitencia y la Tesorería de Mérito que sería practicada bajo el título de las <strong><em>Indulgencias</em></strong>.Pero todo eso es para un episodio mucho más tarde . . .______________________________________________________________________________________________________________________Muchas gracias a quienes se han suscrito CS y le han hablado a otros sobre el podcast.Si aún no has tenido oportunidad, pasa por la página FB y déjenos saber donde vive. La familia CS se extiende literalmente alrededor del mundo.Si utiliza iTunes como portal para el podcast, por favor piensen en escribir un comentario. Esa es la manera más importante para conseguir que la palabra salga sobre el podcast.Mientras que CS es libre, hemos tenido que incluir una manera de como donar para los costos de sitio web.Por último, estoy muy feliz de anunciar CS está apareciendo ahora en español.Puedes buscar toda la información sobre el podcast para darle seguimiento en el sitio web - sanctorum.us.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/12%20El%20baile%20de%20los%20caidos.mp3" length="15770187" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio de CS se titula “El Baile de los Caídos”En el cuarto episodio titulado "Mártires", examinamos la persecución que los Cristianos enfrentaron a manos de las autoridades Romanas. Observamos que la persecución, mientras que a veces fue feroz, no fue una larga campaña de terror que duró un par de siglos. Solía ser espontanea y regional, basado en el capricho del emperador actual, impuesta en forma irregular por parte de los gobernadores que podían estar de acuerdo o en desacuerdo con la política oficial de la lejana Roma. Hubo un par de temporadas en que todo el Imperio sufrió de la persecución en el 3º siglo, que resultaron ser los más intensos.Después de que Trajano intento una táctica mas ecuánime para abordar el problema de los Cristianos en el principio del 2º siglo, 2 Emperadores siguieron con una campaña de persecución más rigurosa y implementaron su aplicación hasta las fronteras del Imperio. A mediados y finales del 3º siglo, Decio y Diocleciano consideraban al Cristianismo como una amenaza peligrosa. Sus razones para oponerse a la Fe fueron varias pero su preocupación mas grande era que el Cristianismo iba a debilitar al ejército, que ellos necesitaban desesperadamente para proteger las fronteras que estaban siendo acosadas por los bárbaros. Además, los seguidores fieles de los antiguos dioses paganos alegaban que ellos había guiado a Roma a la grandeza y ahora estaban enojados porque muchos de sus devotos seguidores se habían convertido a la nueva Fe. Advirtieron que se acercaba un desastre; y la única forma para calmar  la ira de los dioses era  apaciguarlos con la sangre de los Cristianos.Hacia este fin, algunos emperadores renovaron una vieja práctica: la Adoración al Emperador. Los detalles de esta práctica variaron con el tiempo y el lugar, pero la rutina básica fue esta . . .Una vez cada ciertos años, los residentes de una ciudad tenían que aparecer en la plaza pública, donde subían a una plataforma elevada, tomaban una pizca de incienso, la dejaban caer sobre unos carbones encendidos y decían, "César es el Señor." Las palabras exactas del juramento variaban dependiendo de quién estaba sentado en el trono. Pero el propósito era en honrar al Emperador Romano como una deidad aunque fuera el menor de las deidades en el panteón pagano. Mientras que los paganos que ya reconocían una cantidad de dioses, no tenía ningún problema al añadir uno más a la lista. Los Cristianos poseían una feroz aversión a confesar a nadie más que Jesucristo como Señor. Ellos simplemente no podían hacerlo. Cuando el pagano dejaba la tarima poco después de pasar por este rito, le fue dado una libelli - un certificado que demostraba su lealtad. El guardaba ese certificado como prueba de lealtad, enseñándolo cada vez que una autoridad le pedía mostrar su conformidad con el decreto de Roma. De esta manera, los Cristianos fueron marcados; no tenían libelli.Ahora, como pueden imaginarse, este reto para la iglesia llevó grandes martirios, especialmente en el Norte de África, donde el Cristianismo florecía. Pero también dio lugar a una de las mayores controversias que la iglesia estaba por enfrentar.Algunos Cristianos, bajo la amenaza de muerte, cedieron a la presión, quemaron el incienso y proclamaron su lealtad al César. Tomaron su libelli y siguieron su vida. Una vez que el Emperador Decio ya no estaba y la persecución fue aliviada, estos caídos arrepentidos de su debilidad quisieron regresar y pidieron readmisión a la Iglesia. El desafío para los líderes de la iglesia fue = Que vamos a  hacer con estos miembros "Lapsi" , como eran llamados?Algunos defendieron su readmisión a la congregación, mientras esperaban una revisión de su caso específico por los ancianos locales. Otros, dirigidos por un líder de la iglesia llamado Novaciano, argumentó enérgicamente por su exclusión. Para Novaciano y sus seguidores, no había lugar para ningún tipo de negociación. El lapsi debía ser excluido de la congregación. La co]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Donatus.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/03/Donatus.jpg</ssp:url> <ssp:title>12 El Baile de los Caídos</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio de CS se titula “El Baile de los Caídos”En el cuarto episodio titulado "Mártires", examinamos la persecución que los Cristianos enfrentaron a manos de las autoridades Romanas. Observamos que la persecución, mientras que a veces fue feroz, no fue una larga campaña de terror que duró un par de siglos. Solía ser espontanea y regional, basado en el capricho del emperador actual, impuesta en forma irregular por parte de los gobernadores que podían estar de acuerdo o en desacuerdo con la política oficial de la lejana Roma. Hubo un par de temporadas en que todo el Imperio sufrió de la persecución en el 3º siglo, que resultaron ser los más intensos.Después de que Trajano intento una táctica mas ecuánime para abordar el problema de los Cristianos en el principio del 2º siglo, 2 Emperadores siguieron con una campaña de persecución más rigurosa y implementaron su aplicación hasta las fronteras del Imperio. 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Cualquier consideración objetiva de los desafíos enfrentados por la comunidad Cristiana durante este tiempo <strong>debería de sorprendernos</strong> por la tenacidad de los seguidores de Cristo. Este fue un período de 200 años cuando se enfrentaron con desafíos constantes de los herejes y falsos maestros, así como la intensa presión externa en forma de persecución.También fue una época en la que la Teología Cristiana estaba siendo desarrollada y las iglesias locales improvisaban en cómo serian dirigidas. Echemos un vistazo mas de cerca a cómo el liderazgo de la Iglesia se desarrolló durante este momento crucial de formación.Tenemos pocos detalles en el NT en que diseño especifico necesitamos para el gobierno de la iglesia. Lo que encontramos es una descripción del <strong>carácte</strong>r de aquellos que sirven como ancianos y diáconos. Pero precisamente <strong>lo que</strong> las personas en esto puestos <strong>deberían hacer</strong> no está escrito. Sólo podemos inferir sus funciones partiendo de la palabra que se usa para describirlos. Ya que el término "anciano" es sinónimo de "pastor" en el NT, los ancianos son los que <strong>conducían, alimentaban y protegían</strong> al rebaño de Dios. Los diáconos, como su título indica, realizaban un ministerio de <strong>servicio práctico</strong> en atender las necesidades físicas del compañerismo de la iglesia.En el libro de Hechos, vemos que al Apóstol Pablo asegurándose que las iglesias que había empezado tuvieran una base de liderazgo pastoral antes de dejarlos. Por sus cartas, podemos ver que había 2 clases de líderes en la iglesia; <strong><em>itinerantes y residentes</em></strong>. Un grupo, compuesto de Apóstoles, Profetas, y Evangelistas, que se movían de un lugar a otro, mientras que los Pastores y Diáconos atendían <strong><em>una sola congregación</em></strong> o cuidaban <strong><em>una cierta región</em></strong> donde varias pequeñas congregaciones se reunían.<strong><em>Ignacio de Antioquía</em></strong> nos da una idea importante de la <strong><em>maduración</em></strong> del liderazgo de la iglesia que paso al comienzo del 2º siglo d.C. Para poder asegurarse que cada congregación estaba bien servida por sus líderes, Ignacio argumento por <strong><em>un solo pastor</em></strong> principal para guiar a la iglesia, asistido por un grupo de ancianos y diáconos. Aunque la palabra "<strong><em>obispo</em></strong>" simplemente significa "vigilante" y es un sinónimo de anciano y pastor, el anciano principal fue dado el<u> <strong><em>título</em></strong></u> de "<strong><em>obispo</em></strong>." Ignacio animaba a las iglesias de adoptar este modelo de liderazgo.Esta forma de gobierno de la Iglesia facilitó la comunicación <strong><em>dentro y entre</em></strong> las iglesias. Con un obispo en cada congregación, existía ahora una persona para asegurar la comunicación con otras congregaciones y <strong><em>su </em></strong>obispo. El tener un obispo ayudaba a garantizar una política coherente de la distribución a los pobres y produjo una voz consistentes para enfrentar el desafío de los falsos maestros.Pasaron unas pocas décadas para que la forma de gobierno de Ignacio' de Obispo-Ancianos-Diáconos fuera ampliamente establecida, pero finalmente se convirtió en el modelo adoptado por la <strong><em>mayoría</em></strong> de las congregaciones. Pero aun cuando las iglesias lo abrazaron, lo <strong><em>implementaban</em></strong> de manera diferente. Por ejemplo, en Asia y África, cada congregación local <strong><em>tenía su <u>propio</u> obispo</em></strong>. En Europa Occidental, un obispo de una iglesia en <strong><em>una gran ciudad</em></strong> solía ejercer supervisión de las pequeñas iglesias de los pueblos y las aldeas que los rodeaban, <strong><em>nombrando</em></strong> <u>a sus</u> ancianos y pastores.A finales de los 2º C, el líder indiscutible de los asuntos de la iglesia era el <strong><em>obispo</em></strong>. Fue el desafío del Gnosticismo que en muchas maneras movió a la iglesia hacia este modelo. Esta fue la razón . . .Los Gnósticos alegaban que tenían una ininterrumpida sucesión de maestros especialmente iluminados que estaban conectada con Jesús. Ellos clamaron que Jesús les había confiado un <strong><em>mensaje secreto</em></strong> a los Apóstoles, quien a su vez lo pasaron a los demás y por supuesto, los Gnósticos eran <strong><em>los últimos</em></strong> en la sucesión de la iluminación, y ellos por el precio correcto podían pasar el conocimiento secreto a la próxima generación de los líderes Gnósticos.En la lucha <strong><em>contra</em></strong> el Gnosticismo, la Iglesia enfatizo el <strong><em><u>público,</u></em></strong> en vez del <strong><em>secreto, </em></strong>carácter del Evangelio como había sido abiertamente enseñado por Jesús y Sus Apóstoles. Ellos enfocaron que la <strong><em>tradición</em></strong> de los Apóstoles <strong><em>no</em></strong> se había escondido en lo subterráneo, pero que los que dirigían las iglesias del 2º siglo podían <strong><em>trazar</em></strong> su conexión a Jesús a través de <strong><em>una línea <u>visible</u></em></strong> de comunicación y afirmación <strong><em>desde los Apóstoles</em></strong>. Crucial a este argumento fue el rol de las iglesias que habían sido establecidas por los Apóstoles <strong><em>originales</em></strong> y sus asociados cercanos, los Padres Apostólicos. En el 2º siglo d.C., la lista de aquellos que habían servido como pastores y ancianos no era algo <strong><em>perdido</em></strong> en las nubes del tiempo. La gente <strong><em>sabía</em></strong> quienes habían sido los pastores en Corinto y Éfeso, en Esmirna y Roma, y las otras iglesias claves.A mediados del siglo 2º d.C, un historiador llamado <strong><em>Hegesippus</em></strong> hizo un viaje de Israel a Roma, entrevistando a los obispos a lo largo de todo el recorrido. Ahora pon atención de esto porque es muy importante. Hegesippus descubrió que <strong><em>todos</em></strong> los obispos compartían el mismo mensaje y veían la Fe de la misma manera. Ellos también trabajaban en la tarea de dirigir la iglesia en general de la misma manera. Él escribió, "en cada sucesión y ciudad, lo que la ley y los profetas y el Señor predico es fielmente seguido". Hegesippus elaboró incluso <strong><em>listas</em></strong> de obispos, mostrando su sucesión en líneas ininterrumpidas que se trazaban a los Apóstoles.No mucho después de Hegesippus en Europa Occidental, Ireneo y Tertuliano en África del Norte rellenaron la imagen de la sucesión de los obispos en sus regiones.El punto es este: al comienzo del 3º siglo, cada congregación local, en las grandes ciudades, por lo menos, había un <strong><em>anciano principal</em></strong> que funcionaba como lo que hoy llamaríamos un <strong><em>pastor principal</em></strong>, pero conocido <strong><em>en ese momento</em></strong> como <strong><em>obispo</em></strong>. Este obispo fue asistida por otros <strong><em>ancianos lideres</em></strong> quienes supervisaban las necesidades <strong><em>espirituales</em></strong> de la congregación, mientras que sus necesidades <strong><em>físicas</em></strong> eran cuidadas por un grupo de <strong><em>diáconos</em></strong>.El desarrollo de esta forma de gobierno de la Iglesia era con toda probabilidad <strong><em>motivada</em></strong> por el modelo de la sinagoga Judía, así como la naturaleza de dinámica de grupos. Cuando un grupo de personas se reúnen, es inevitable que <strong><em>uno </em></strong>suba a tomar la iniciativa. Aun entre lideres, uno de ellos tiende a ser investido con la función de tomar la iniciativa para que la labor del grupo sea más eficiente. Mientras que un anciano de una iglesia era investido con este papel, los <strong><em>otros</em></strong> ancianos y a toda la Iglesia reconoce la ventaja de tener un hombre que fue llamado por Dios para conducirlos. Cuando la amenaza de falsa enseñanza, como el Gnosticismo, presento un desafío a la Fe, esto al mismo tiempo avanzo el rol del obispo, quien se reunía con los otros obispos para desarrollar una respuesta unida a la nueva amenaza.Estas reuniones de los obispos para abordar cuestiones de interés y preocupación por la Fe se convirtieron en una parte crucial de la historia de la Iglesia. Conocidos como <strong><em>Consejos y Sínodos</em></strong>, estos verán los principales temas del día presentados para su consideración y debate._______________________________________________________________________Quiero hacer una pausa en este punto y reconocer que la aparición de la función de los obispos en el liderazgo de la Iglesia es un punto de gran controversia; no que los obispos, <strong><em>de hecho</em></strong>, se convirtieron en los líderes de facto de la iglesia, pero lo que este desarrollo <strong><em>SIGNIFICA</em></strong>. Algunos afirman que la regla y rol de los obispos fue el plan y voluntad de Dios. Otros lo ven como una trágica partida de la intención de Cristo para sus seguidores. Aun otros dirían que no fue el <strong><em>desarrollo</em></strong> de esta forma de gobierno de la iglesia que era el problema; pero lo que se<strong><em> convirtió</em></strong> en problema era <strong><em>la calidad y el carácter</em></strong> de los hombres que se convirtieron en los obispos.Sin duda, lo que <strong><em>motivaba</em></strong> a la Fe a los de afuera de la iglesia durante el 1º al 2º siglo fue la <strong><em>calidad </em></strong>de la vida de los creyentes. Como hemos considerado en episodios anteriores, los rumores que circulaban acerca <strong><em>de lo que</em></strong> los Cristianos creían y practicaban en secreto eran absurdas, cosas de locura. Aquellos que realmente <strong><em>conocían</em></strong> a los Cristianos ponían poca credibilidad en los rumores, debido a la moralidad ejemplar que vivían. Los Cristianos entendieron el poder del Espíritu Santo, no tanto como algo que se manifiesta en los dones espirituales, sino como una energía moral que producía el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Esto es precisamente lo que el Apóstol Pablo les dijo a los creyentes que buscaran como la <strong><em>evidencia</em></strong> de la obra del Espíritu.Los primeros Padres de la Iglesia <strong><em>continuaron</em></strong> este énfasis. Tanto así que los miembros que continuaron en pecado <strong><em>primero fueron censurados</em></strong>, y luego los <strong><em>retiraron del compañerismo</em></strong>. Pero no sólo eran los Cristianos que clamaban tener un llamado a la excelencia moral. <strong><em>Lo de afuera</em></strong> de la iglesia dieron testimonio de la vida y ética ejemplar practicada por los seguidores de Jesús. En un escrito al Emperador Trajano, Plinio, gobernador de una provincia romana, dice que en su <strong><em>examinación</em></strong> de los Cristianos y sus prácticas, no podía encontrar nada inmoral; en todos los sentidos eran ciudadanos modelo, salvo que eran parte de una secta ilegal. Justino Mártir dice que fue el atractivo moral de los seguidores de Cristo que le movió a considerar su doctrina.Pero algo cambió en el amanecer del 3º siglo. La moralidad de la iglesia comenzó a disminuir, no universalmente, pero en ciertos lugares. Esto nos lleva de nuevo a la función del <strong><em>Bautismo</em></strong> en el ministerio de la Iglesia y en las vidas de los creyentes.El libro de los Hechos de los Apóstoles presenta al bautismo de agua de la misma manera que algunas iglesias hoy usan como un llamado al altar. Era una forma de que la gente que viene a la fe en Cristo podía hacer una confesión<strong><em> pública</em></strong> de su Fe. La Iglesia usaba al bautismo como una manera de dar a las personas una manera de marcar su inclusión en la Comunidad Sagrada = <strong><em>Communio Sanctorum</em></strong>. Pero durante los próximos 200 años, este entendimiento del bautismo se<strong><em> transformó</em></strong> en un acontecimiento mucho más significativo espiritualmente. El bautismo fue transformado en algo que pensaban que <strong><em>cancelaba todos los pecados</em></strong> cometidos <strong><em>hasta ESE momento</em></strong>. Después del bautismo, se creía que<strong><em> ciertos</em></strong> pecados requerían una penitencia especial para ser quitados, y si esos pecados eran lo <strong><em>suficiente severos</em></strong>, entonces estaban <strong><em>más allá</em></strong> del perdón. Había 3 pecados que eran considerados especialmente odiosos; <strong><em>la apostasía, el homicidio, y la inmoralidad sexual</em></strong>. Estos pecados <strong><em>tal vez</em></strong> podían ser perdonable por Dios, pero la iglesia <strong><em>no podía</em></strong> restaurar a los culpables a la congregación. Los violadores fueron excomulgados y negados el acceso a la Comunión, que al igual que el Bautismo había tomado aun más importancia que como un memorial del sacrificio de Cristo. Los elementos de la Cena del Señor fueron vistos como <strong><em>alimento espiritual</em></strong> que nutria la gracia por la cual que los creyentes <strong><em>mantenían</em></strong> su salvación. Entonces, el ser cortado de la Comunión significaba estar en peligro de exclusión de aquellos que habían logrado el cielo. Ignacio se refería al pan y al vino como "la medicina de la inmortalidad y el antídoto de la muerte".Las cuestión de los <strong><em>obispos y el bautismo</em></strong> se juntaron durante la 1º mitad del 3º siglo. Este fue una época de paz relativa para la Iglesia, cuando la persecución a manos de funcionarios Romanos había enfriado ligeramente. En varios lugares, los Cristianos no sólo eran toleradas, pero <strong><em>ganaron favor</em></strong>. Este favor produjo un aflojamiento y menos enfoque en las expectativas morales que los creyentes tenían los unos hacia los otros. Los pecados que antes habían incurrido ser reprendidos quedaron desatendidos, mientras que aquellos que habían llevado a separación de la congregación fueron perdonados.Uno de los primeros en conceder la reconciliación a los pecadores arrepentidos fue <strong><em>Calixto</em></strong>, obispo en Roma desde el año 217 a 222. Él restauró a los adúlteros arrepentidos. Calixto comparó la Iglesia con el arca de Noé, en el que había al mismo tiempo lo limpio y lo inmundo. Era una <strong><em>escuela</em></strong> donde los pecadores aprendían a ser santos, un <strong><em>hospital </em></strong>donde los enfermos podían recuperarse.Pero entonces Calixto <strong><em>fue más allá</em></strong>. Defendió su posición afirmando que → <strong><em>como obispo en Roma</em></strong> el era heredero de la autoridad del Apóstol Pedro, quien había recibido de Jesús las llaves de autoridad que definían a la Iglesia en creencia y practica, no sólo en Roma, pero en toda la Iglesia. Esas llaves, Calixto decía, incluida el poder de desatar o atar la culpabilidad de las personas. Esta fue la <strong><em>primera vez</em></strong> que tal autoridad fue clamada por un obispo de Roma.Cuando Tertuliano, un destacado obispo de África del Norte escuchó este pronunciamiento por Calixto estuvo sumamente sorprendido y dijo, específicamente con respecto a la cuestión de qué hacer con la gente que había sido excomulgada, "no perdonamos a los <strong><em>apóstatas</em></strong>. Vamos a perdonar ahora a los adúlteros?" Mientra que la objeción de Tertuliano estaba de acuerdo con la generación <strong><em>anterior</em></strong>, pero ya no estaba en favor entre las iglesias de Europa. Mientras  que Tertuliano expreso la opinión de la mayoría de África del Norte donde el trabajaba, los obispos y las iglesias al <strong><em>Norte</em></strong> del Mediterráneo estaban de acuerdo con Calixto. Su razonamiento fue más allá; si los adúlteros pudieran ser reconciliados a sus iglesias, ¿<strong><em>por qué no los apóstatas</em></strong>? Y así podemos ver la escena establecida para las controversias Novatianistas y Donatistas del 3º siglo y los consideraremos en nuestro próximo episodio.Al concluir <strong><em>éste</em></strong>, permítanme ser claro. Mientras que Ignacio de Antioquía fue la voz mas antigua de los que propusieron que las iglesias locales deberían ser conducidas por un solo anciano-pastor, que podemos considerar como un pastor, pero se le dio el título de <strong><em>obispo</em></strong> - Ignacio NUNCA se insinuó la idea de que toda la Iglesia debería haber unida bajo un único Obispo.No fue hasta <strong><em>Calixto</em></strong> a principios del 3º siglo. que alguien floto la idea de que el obispo de Roma no sólo era el pastor principal de la capital, sino también de la Iglesia de todo el mundo. Los obispos de la iglesia Romana pudieron haber ser sido de hecho, líderes dinámicos, como correspondía a una iglesia de miles, pero esta idea de ser el heredero espiritual de Pedro, la suma Autoridad era algo nuevo.Ahora, sé que esto va a llamarle la atención a algunos, pero permítanme utilizar un ejemplo para mostrar cómo lo que Calixto' reclamo fue recibido por los demás obispos de la época. Imagínate que hoy que el pastor de una de las iglesias más grandes y más antigua de la ciudad, condado o provincia envia una carta o un correo electrónico a todas las otras iglesias en la región, diciendo que porque su iglesia era más vieja y más grande, él ahora se ha convertido en su líder; y deberían obedecerle y seguir sus decisiones. Cómo sería recibido? Probablemente no tan bien.Bueno, así es como la mayoría de los obispos respondieron a la reclamación a Calixto. Fue una combinación de factores y opiniones divergentes entre un puñado de iglesias principales en sus respectivas regiones que en un futuro dio a  Roma y su obispo el poder de asumir un papel más importante, en vez de sólo una de las muchas iglesias. Pero ese también, es el tema de un episodio posterior.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula, “Que les llamaremos?”La supervivencia de la iglesia Cristiana en el 2º y 3º siglo es, ciertamente, un testimonio de la gracia de Dios. Cualquier consideración objetiva de los desafíos enfrentados por la comunidad Cristiana du]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Ignatius.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Ignatius.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Ignatius-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Ignatius-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episodio se titula, <strong><em>“Que les llamaremos?”</em></strong>La <strong><em>supervivencia</em></strong> de la iglesia Cristiana en el 2º y 3º siglo es, ciertamente, un testimonio de la gracia de Dios. Cualquier consideración objetiva de los desafíos enfrentados por la comunidad Cristiana durante este tiempo <strong>debería de sorprendernos</strong> por la tenacidad de los seguidores de Cristo. Este fue un período de 200 años cuando se enfrentaron con desafíos constantes de los herejes y falsos maestros, así como la intensa presión externa en forma de persecución.También fue una época en la que la Teología Cristiana estaba siendo desarrollada y las iglesias locales improvisaban en cómo serian dirigidas. Echemos un vistazo mas de cerca a cómo el liderazgo de la Iglesia se desarrolló durante este momento crucial de formación.Tenemos pocos detalles en el NT en que diseño especifico necesitamos para el gobierno de la iglesia. Lo que encontramos es una descripción del <strong>carácte</strong>r de aquellos que sirven como ancianos y diáconos. Pero precisamente <strong>lo que</strong> las personas en esto puestos <strong>deberían hacer</strong> no está escrito. Sólo podemos inferir sus funciones partiendo de la palabra que se usa para describirlos. Ya que el término "anciano" es sinónimo de "pastor" en el NT, los ancianos son los que <strong>conducían, alimentaban y protegían</strong> al rebaño de Dios. Los diáconos, como su título indica, realizaban un ministerio de <strong>servicio práctico</strong> en atender las necesidades físicas del compañerismo de la iglesia.En el libro de Hechos, vemos que al Apóstol Pablo asegurándose que las iglesias que había empezado tuvieran una base de liderazgo pastoral antes de dejarlos. Por sus cartas, podemos ver que había 2 clases de líderes en la iglesia; <strong><em>itinerantes y residentes</em></strong>. Un grupo, compuesto de Apóstoles, Profetas, y Evangelistas, que se movían de un lugar a otro, mientras que los Pastores y Diáconos atendían <strong><em>una sola congregación</em></strong> o cuidaban <strong><em>una cierta región</em></strong> donde varias pequeñas congregaciones se reunían.<strong><em>Ignacio de Antioquía</em></strong> nos da una idea importante de la <strong><em>maduración</em></strong> del liderazgo de la iglesia que paso al comienzo del 2º siglo d.C. Para poder asegurarse que cada congregación estaba bien servida por sus líderes, Ignacio argumento por <strong><em>un solo pastor</em></strong> principal para guiar a la iglesia, asistido por un grupo de ancianos y diáconos. Aunque la palabra "<strong><em>obispo</em></strong>" simplemente significa "vigilante" y es un sinónimo de anciano y pastor, el anciano principal fue dado el<u> <strong><em>título</em></strong></u> de "<strong><em>obispo</em></strong>." Ignacio animaba a las iglesias de adoptar este modelo de liderazgo.Esta forma de gobierno de la Iglesia facilitó la comunicación <strong><em>dentro y entre</em></strong> las iglesias. Con un obispo en cada congregación, existía ahora una persona para asegurar la comunicación con otras congregaciones y <strong><em>su </em></strong>obispo. El tener un obispo ayudaba a garantizar una política coherente de la distribución a los pobres y produjo una voz consistentes para enfrentar el desafío de los falsos maestros.Pasaron unas pocas décadas para que la forma de gobierno de Ignacio' de Obispo-Ancianos-Diáconos fuera ampliamente establecida, pero finalmente se convirtió en el modelo adoptado por la <strong><em>mayoría</em></strong> de las congregaciones. Pero aun cuando las iglesias lo abrazaron, lo <strong><em>implementaban</em></strong> de manera diferente. Por ejemplo, en Asia y África, cada congregación local <strong><em>tenía su <u>propio</u> obispo</em></strong>. En Europa Occidental, un obispo de una iglesia en <strong><em>una gran ciudad</em></strong> solía ejercer supervisión de las pequeñas iglesias de los pueblos y las aldeas que los rodeaban, <strong><em>nombrando</em></strong> <u>a sus</u> ancianos y pastores.A finales de los 2º C, el líder indiscutible de los asuntos de la iglesia era el <strong><em>obispo</em></strong>. Fue el desafío del Gnosticismo que en muchas maneras movió a la iglesia hacia este modelo. Esta fue la razón . . .Los Gnósticos alegaban que tenían una ininterrumpida sucesión de maestros especialmente iluminados que estaban conectada con Jesús. Ellos clamaron que Jesús les había confiado un <strong><em>mensaje secreto</em></strong> a los Apóstoles, quien a su vez lo pasaron a los demás y por supuesto, los Gnósticos eran <strong><em>los últimos</em></strong> en la sucesión de la iluminación, y ellos por el precio correcto podían pasar el conocimiento secreto a la próxima generación de los líderes Gnósticos.En la lucha <strong><em>contra</em></strong> el Gnosticismo, la Iglesia enfatizo el <strong><em><u>público,</u></em></strong> en vez del <strong><em>secreto, </em></strong>carácter del Evangelio como había sido abiertamente enseñado por Jesús y Sus Apóstoles. Ellos enfocaron que la <strong><em>tradición</em></strong> de los Apóstoles <strong><em>no</em></strong> se había escondido en lo subterráneo, pero que los que dirigían las iglesias del 2º siglo podían <strong><em>trazar</em></strong> su conexión a Jesús a través de <strong><em>una línea <u>visible</u></em></strong> de comunicación y afirmación <strong><em>desde los Apóstoles</em></strong>. Crucial a este argumento fue el rol de las iglesias que habían sido establecidas por los Apóstoles <strong><em>originales</em></strong> y sus asociados cercanos, los Padres Apostólicos. En el 2º siglo d.C., la lista de aquellos que habían servido como pastores y ancianos no era algo <strong><em>perdido</em></strong> en las nubes del tiempo. La gente <strong><em>sabía</em></strong> quienes habían sido los pastores en Corinto y Éfeso, en Esmirna y Roma, y las otras iglesias claves.A mediados del siglo 2º d.C, un historiador llamado <strong><em>Hegesippus</em></strong> hizo un viaje de Israel a Roma, entrevistando a los obispos a lo largo de todo el recorrido. Ahora pon atención de esto porque es muy importante. Hegesippus descubrió que <strong><em>todos</em></strong> los obispos compartían el mismo mensaje y veían la Fe de la misma manera. Ellos también trabajaban en la tarea de dirigir la iglesia en general de la misma manera. Él escribió, "en cada sucesión y ciudad, lo que la ley y los profetas y el Señor predico es fielmente seguido". Hegesippus elaboró incluso <strong><em>listas</em></strong> de obispos, mostrando su sucesión en líneas ininterrumpidas que se trazaban a los Apóstoles.No mucho después de Hegesippus en Europa Occidental, Ireneo y Tertuliano en África del Norte rellenaron la imagen de la sucesión de los obispos en sus regiones.El punto es este: al comienzo del 3º siglo, cada congregación local, en las grandes ciudades, por lo menos, había un <strong><em>anciano principal</em></strong> que funcionaba como lo que hoy llamaríamos un <strong><em>pastor principal</em></strong>, pero conocido <strong><em>en ese momento</em></strong> como <strong><em>obispo</em></strong>. Este obispo fue asistida por otros <strong><em>ancianos lideres</em></strong> quienes supervisaban las necesidades <strong><em>espirituales</em></strong> de la congregación, mientras que sus necesidades <strong><em>físicas</em></strong> eran cuidadas por un grupo de <strong><em>diáconos</em></strong>.El desarrollo de esta forma de gobierno de la Iglesia era con toda probabilidad <strong><em>motivada</em></strong> por el modelo de la sinagoga Judía, así como la naturaleza de dinámica de grupos. Cuando un grupo de personas se reúnen, es inevitable que <strong><em>uno </em></strong>suba a tomar la iniciativa. Aun entre lideres, uno de ellos tiende a ser investido con la función de tomar la iniciativa para que la labor del grupo sea más eficiente. Mientras que un anciano de una iglesia era investido con este papel, los <strong><em>otros</em></strong> ancianos y a toda la Iglesia reconoce la ventaja de tener un hombre que fue llamado por Dios para conducirlos. Cuando la amenaza de falsa enseñanza, como el Gnosticismo, presento un desafío a la Fe, esto al mismo tiempo avanzo el rol del obispo, quien se reunía con los otros obispos para desarrollar una respuesta unida a la nueva amenaza.Estas reuniones de los obispos para abordar cuestiones de interés y preocupación por la Fe se convirtieron en una parte crucial de la historia de la Iglesia. Conocidos como <strong><em>Consejos y Sínodos</em></strong>, estos verán los principales temas del día presentados para su consideración y debate._______________________________________________________________________Quiero hacer una pausa en este punto y reconocer que la aparición de la función de los obispos en el liderazgo de la Iglesia es un punto de gran controversia; no que los obispos, <strong><em>de hecho</em></strong>, se convirtieron en los líderes de facto de la iglesia, pero lo que este desarrollo <strong><em>SIGNIFICA</em></strong>. Algunos afirman que la regla y rol de los obispos fue el plan y voluntad de Dios. Otros lo ven como una trágica partida de la intención de Cristo para sus seguidores. Aun otros dirían que no fue el <strong><em>desarrollo</em></strong> de esta forma de gobierno de la iglesia que era el problema; pero lo que se<strong><em> convirtió</em></strong> en problema era <strong><em>la calidad y el carácter</em></strong> de los hombres que se convirtieron en los obispos.Sin duda, lo que <strong><em>motivaba</em></strong> a la Fe a los de afuera de la iglesia durante el 1º al 2º siglo fue la <strong><em>calidad </em></strong>de la vida de los creyentes. Como hemos considerado en episodios anteriores, los rumores que circulaban acerca <strong><em>de lo que</em></strong> los Cristianos creían y practicaban en secreto eran absurdas, cosas de locura. Aquellos que realmente <strong><em>conocían</em></strong> a los Cristianos ponían poca credibilidad en los rumores, debido a la moralidad ejemplar que vivían. Los Cristianos entendieron el poder del Espíritu Santo, no tanto como algo que se manifiesta en los dones espirituales, sino como una energía moral que producía el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Esto es precisamente lo que el Apóstol Pablo les dijo a los creyentes que buscaran como la <strong><em>evidencia</em></strong> de la obra del Espíritu.Los primeros Padres de la Iglesia <strong><em>continuaron</em></strong> este énfasis. Tanto así que los miembros que continuaron en pecado <strong><em>primero fueron censurados</em></strong>, y luego los <strong><em>retiraron del compañerismo</em></strong>. Pero no sólo eran los Cristianos que clamaban tener un llamado a la excelencia moral. <strong><em>Lo de afuera</em></strong> de la iglesia dieron testimonio de la vida y ética ejemplar practicada por los seguidores de Jesús. En un escrito al Emperador Trajano, Plinio, gobernador de una provincia romana, dice que en su <strong><em>examinación</em></strong> de los Cristianos y sus prácticas, no podía encontrar nada inmoral; en todos los sentidos eran ciudadanos modelo, salvo que eran parte de una secta ilegal. Justino Mártir dice que fue el atractivo moral de los seguidores de Cristo que le movió a considerar su doctrina.Pero algo cambió en el amanecer del 3º siglo. La moralidad de la iglesia comenzó a disminuir, no universalmente, pero en ciertos lugares. Esto nos lleva de nuevo a la función del <strong><em>Bautismo</em></strong> en el ministerio de la Iglesia y en las vidas de los creyentes.El libro de los Hechos de los Apóstoles presenta al bautismo de agua de la misma manera que algunas iglesias hoy usan como un llamado al altar. Era una forma de que la gente que viene a la fe en Cristo podía hacer una confesión<strong><em> pública</em></strong> de su Fe. La Iglesia usaba al bautismo como una manera de dar a las personas una manera de marcar su inclusión en la Comunidad Sagrada = <strong><em>Communio Sanctorum</em></strong>. Pero durante los próximos 200 años, este entendimiento del bautismo se<strong><em> transformó</em></strong> en un acontecimiento mucho más significativo espiritualmente. El bautismo fue transformado en algo que pensaban que <strong><em>cancelaba todos los pecados</em></strong> cometidos <strong><em>hasta ESE momento</em></strong>. Después del bautismo, se creía que<strong><em> ciertos</em></strong> pecados requerían una penitencia especial para ser quitados, y si esos pecados eran lo <strong><em>suficiente severos</em></strong>, entonces estaban <strong><em>más allá</em></strong> del perdón. Había 3 pecados que eran considerados especialmente odiosos; <strong><em>la apostasía, el homicidio, y la inmoralidad sexual</em></strong>. Estos pecados <strong><em>tal vez</em></strong> podían ser perdonable por Dios, pero la iglesia <strong><em>no podía</em></strong> restaurar a los culpables a la congregación. Los violadores fueron excomulgados y negados el acceso a la Comunión, que al igual que el Bautismo había tomado aun más importancia que como un memorial del sacrificio de Cristo. Los elementos de la Cena del Señor fueron vistos como <strong><em>alimento espiritual</em></strong> que nutria la gracia por la cual que los creyentes <strong><em>mantenían</em></strong> su salvación. Entonces, el ser cortado de la Comunión significaba estar en peligro de exclusión de aquellos que habían logrado el cielo. Ignacio se refería al pan y al vino como "la medicina de la inmortalidad y el antídoto de la muerte".Las cuestión de los <strong><em>obispos y el bautismo</em></strong> se juntaron durante la 1º mitad del 3º siglo. Este fue una época de paz relativa para la Iglesia, cuando la persecución a manos de funcionarios Romanos había enfriado ligeramente. En varios lugares, los Cristianos no sólo eran toleradas, pero <strong><em>ganaron favor</em></strong>. Este favor produjo un aflojamiento y menos enfoque en las expectativas morales que los creyentes tenían los unos hacia los otros. Los pecados que antes habían incurrido ser reprendidos quedaron desatendidos, mientras que aquellos que habían llevado a separación de la congregación fueron perdonados.Uno de los primeros en conceder la reconciliación a los pecadores arrepentidos fue <strong><em>Calixto</em></strong>, obispo en Roma desde el año 217 a 222. Él restauró a los adúlteros arrepentidos. Calixto comparó la Iglesia con el arca de Noé, en el que había al mismo tiempo lo limpio y lo inmundo. Era una <strong><em>escuela</em></strong> donde los pecadores aprendían a ser santos, un <strong><em>hospital </em></strong>donde los enfermos podían recuperarse.Pero entonces Calixto <strong><em>fue más allá</em></strong>. Defendió su posición afirmando que → <strong><em>como obispo en Roma</em></strong> el era heredero de la autoridad del Apóstol Pedro, quien había recibido de Jesús las llaves de autoridad que definían a la Iglesia en creencia y practica, no sólo en Roma, pero en toda la Iglesia. Esas llaves, Calixto decía, incluida el poder de desatar o atar la culpabilidad de las personas. Esta fue la <strong><em>primera vez</em></strong> que tal autoridad fue clamada por un obispo de Roma.Cuando Tertuliano, un destacado obispo de África del Norte escuchó este pronunciamiento por Calixto estuvo sumamente sorprendido y dijo, específicamente con respecto a la cuestión de qué hacer con la gente que había sido excomulgada, "no perdonamos a los <strong><em>apóstatas</em></strong>. Vamos a perdonar ahora a los adúlteros?" Mientra que la objeción de Tertuliano estaba de acuerdo con la generación <strong><em>anterior</em></strong>, pero ya no estaba en favor entre las iglesias de Europa. Mientras  que Tertuliano expreso la opinión de la mayoría de África del Norte donde el trabajaba, los obispos y las iglesias al <strong><em>Norte</em></strong> del Mediterráneo estaban de acuerdo con Calixto. Su razonamiento fue más allá; si los adúlteros pudieran ser reconciliados a sus iglesias, ¿<strong><em>por qué no los apóstatas</em></strong>? Y así podemos ver la escena establecida para las controversias Novatianistas y Donatistas del 3º siglo y los consideraremos en nuestro próximo episodio.Al concluir <strong><em>éste</em></strong>, permítanme ser claro. Mientras que Ignacio de Antioquía fue la voz mas antigua de los que propusieron que las iglesias locales deberían ser conducidas por un solo anciano-pastor, que podemos considerar como un pastor, pero se le dio el título de <strong><em>obispo</em></strong> - Ignacio NUNCA se insinuó la idea de que toda la Iglesia debería haber unida bajo un único Obispo.No fue hasta <strong><em>Calixto</em></strong> a principios del 3º siglo. que alguien floto la idea de que el obispo de Roma no sólo era el pastor principal de la capital, sino también de la Iglesia de todo el mundo. Los obispos de la iglesia Romana pudieron haber ser sido de hecho, líderes dinámicos, como correspondía a una iglesia de miles, pero esta idea de ser el heredero espiritual de Pedro, la suma Autoridad era algo nuevo.Ahora, sé que esto va a llamarle la atención a algunos, pero permítanme utilizar un ejemplo para mostrar cómo lo que Calixto' reclamo fue recibido por los demás obispos de la época. Imagínate que hoy que el pastor de una de las iglesias más grandes y más antigua de la ciudad, condado o provincia envia una carta o un correo electrónico a todas las otras iglesias en la región, diciendo que porque su iglesia era más vieja y más grande, él ahora se ha convertido en su líder; y deberían obedecerle y seguir sus decisiones. Cómo sería recibido? Probablemente no tan bien.Bueno, así es como la mayoría de los obispos respondieron a la reclamación a Calixto. Fue una combinación de factores y opiniones divergentes entre un puñado de iglesias principales en sus respectivas regiones que en un futuro dio a  Roma y su obispo el poder de asumir un papel más importante, en vez de sólo una de las muchas iglesias. Pero ese también, es el tema de un episodio posterior.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/11-Que%20les%20llamaremos.mp3" length="16336096" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula, “Que les llamaremos?”La supervivencia de la iglesia Cristiana en el 2º y 3º siglo es, ciertamente, un testimonio de la gracia de Dios. Cualquier consideración objetiva de los desafíos enfrentados por la comunidad Cristiana durante este tiempo debería de sorprendernos por la tenacidad de los seguidores de Cristo. Este fue un período de 200 años cuando se enfrentaron con desafíos constantes de los herejes y falsos maestros, así como la intensa presión externa en forma de persecución.También fue una época en la que la Teología Cristiana estaba siendo desarrollada y las iglesias locales improvisaban en cómo serian dirigidas. Echemos un vistazo mas de cerca a cómo el liderazgo de la Iglesia se desarrolló durante este momento crucial de formación.Tenemos pocos detalles en el NT en que diseño especifico necesitamos para el gobierno de la iglesia. Lo que encontramos es una descripción del carácter de aquellos que sirven como ancianos y diáconos. Pero precisamente lo que las personas en esto puestos deberían hacer no está escrito. Sólo podemos inferir sus funciones partiendo de la palabra que se usa para describirlos. Ya que el término "anciano" es sinónimo de "pastor" en el NT, los ancianos son los que conducían, alimentaban y protegían al rebaño de Dios. Los diáconos, como su título indica, realizaban un ministerio de servicio práctico en atender las necesidades físicas del compañerismo de la iglesia.En el libro de Hechos, vemos que al Apóstol Pablo asegurándose que las iglesias que había empezado tuvieran una base de liderazgo pastoral antes de dejarlos. Por sus cartas, podemos ver que había 2 clases de líderes en la iglesia; itinerantes y residentes. Un grupo, compuesto de Apóstoles, Profetas, y Evangelistas, que se movían de un lugar a otro, mientras que los Pastores y Diáconos atendían una sola congregación o cuidaban una cierta región donde varias pequeñas congregaciones se reunían.Ignacio de Antioquía nos da una idea importante de la maduración del liderazgo de la iglesia que paso al comienzo del 2º siglo d.C. Para poder asegurarse que cada congregación estaba bien servida por sus líderes, Ignacio argumento por un solo pastor principal para guiar a la iglesia, asistido por un grupo de ancianos y diáconos. Aunque la palabra "obispo" simplemente significa "vigilante" y es un sinónimo de anciano y pastor, el anciano principal fue dado el título de "obispo." Ignacio animaba a las iglesias de adoptar este modelo de liderazgo.Esta forma de gobierno de la Iglesia facilitó la comunicación dentro y entre las iglesias. Con un obispo en cada congregación, existía ahora una persona para asegurar la comunicación con otras congregaciones y su obispo. El tener un obispo ayudaba a garantizar una política coherente de la distribución a los pobres y produjo una voz consistentes para enfrentar el desafío de los falsos maestros.Pasaron unas pocas décadas para que la forma de gobierno de Ignacio' de Obispo-Ancianos-Diáconos fuera ampliamente establecida, pero finalmente se convirtió en el modelo adoptado por la mayoría de las congregaciones. Pero aun cuando las iglesias lo abrazaron, lo implementaban de manera diferente. Por ejemplo, en Asia y África, cada congregación local tenía su propio obispo. En Europa Occidental, un obispo de una iglesia en una gran ciudad solía ejercer supervisión de las pequeñas iglesias de los pueblos y las aldeas que los rodeaban, nombrando a sus ancianos y pastores.A finales de los 2º C, el líder indiscutible de los asuntos de la iglesia era el obispo. Fue el desafío del Gnosticismo que en muchas maneras movió a la iglesia hacia este modelo. Esta fue la razón . . .Los Gnósticos alegaban que tenían una ininterrumpida sucesión de maestros especialmente iluminados que estaban conectada con Jesús. Ellos clamaron que Jesús les había confiado un mensaje secreto a los Apóstoles, quien a su vez lo pasaron a los demás y por supuesto, los Gnósticos eran los últimos en ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Ignatius.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Ignatius.jpg</ssp:url> <ssp:title>11-Que les llamaremos?</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula, “Que les llamaremos?”La supervivencia de la iglesia Cristiana en el 2º y 3º siglo es, ciertamente, un testimonio de la gracia de Dios. Cualquier consideración objetiva de los desafíos enfrentados por la comunidad Cristiana durante este tiempo debería de sorprendernos por la tenacidad de los seguidores de Cristo. 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Ellos eran los líderes de las iglesias que tenían una preocupación pastoral por los temas de la fe y de su pueblo.El fin del siglo 1° al 3° vio a la Iglesia expandirse alrededor del Mediterráneo, en unos pocos lugares de Europa central, en el norte de África, en el Medio Oriente y en Mesopotamia y al Este de Persia. Mientras que los creyentes todavía lidiaban con estallidos periódicos de persecución en territorio controlado por los Romanos, la gran amenaza para la iglesia fue presentada por sectas aberrantes que surgían con el propósito de apropiarse de la Fe.Es entendible porque esto fue un problema en los primeros siglos. La Teología Cristiana todavía estaba siendo elaborada. De hecho, fue la amenaza <strong>por los grupos aberrantes</strong> que forzó a los líderes de la Iglesia de formalizar precisamente lo que los Cristianos creían. Al igual que hoy, hay  nuevos vientos de doctrina que se difunden a través de la iglesia y la mayoría de los cristianos no tienen idea de lo que está mal con la doctrina; simplemente sienten que <strong>algo</strong> esta mal. No <strong>suena</strong> o <strong>parece</strong> correcto, pero no pueden decirte exactamente lo que es. Toma algún astuto pastor, estudiante de la Biblia, o teólogo para mostrar COMO esta doctrina es contraria a las Escrituras. Entonces, todos entienden y tiene una idea del porqué y cómo esa herejía aberrante esta equivocada.Multiplica este proceso por muchos años y muchos más de esos vientos de doctrina, y  podemos ver cómo un conjunto grande y detallado de la teología Cristiana se desarrollo. La mayoría de las veces, los líderes de la iglesia ven hacia la Biblia para comparar la nueva idea a lo que ya es conocido de ser la Palabra de Dios y Su voluntad. Pero a veces lo que es necesario son algunas palabras nuevas, o por lo menos asegurarse de que sabemos lo que significan las palabras que vamos a usar cuando explicamos lo que algo significa! Y necesitamos asegurarnos <strong>que todos entendemos el mismo significado</strong> para esas palabras. Podemos que tan importante es esto hoy al tratar con las sectas y  cultos. Dos personas pueden decir que son Cristianos, y ambos creen en y siguen a Jesús. Pero mientras que para una persona "Jesús" es el eterno Hijo de Dios, concebido por el Espíritu Santo en el vientre de una virgen adolescente judía llamada María, para la otra persona "Jesús" es simplemente una manifestación del arcángel Miguel, o → el hijo humano de un dios llamado Elohim quien antes hace mucho tiempo era un hombre en otro planeta que ascendió a ser un dios con un harén celestial por el  cual produce espíritus en busca de cuerpos humanos. Créalo o no, eso es lo que un par de prominentes cultos pseudo-Cristianos creen hoy en día.Mi punto es ⇒ necesitamos asegurarnos de que usamos el mismo significado en las palabras que utilizamos, especialmente cuando estamos hablando de teología, porque lo que creemos acerca de Dios es la cosa <strong>más importante</strong> sobre nosotros.Veremos qué tan complejo y que tema tan importante fue todo esto cuando llegamos a los debates acerca de la trinidad y la naturaleza de Jesús en el 4° y 5° siglo. Por ahora, es importante darnos cuenta que aun antes, durante el final del 1° hasta el 3° siglo, eran normalmente los <strong>pastores</strong> que hicieron <strong>la mayoría</strong> del trabajo teológico mientras trataban con los retos de estas enseñanzas aberrantes sobre Dios y Jesús que enfrentaban al pueblo que pastoreaban._______________________________________________________________________________________________Echemos un vistazo a algunos de los principales desafíos doctrinales y los grupos que retaron a la primera iglesia.Ya hemos examinado la amenaza del <strong><em>Gnosticismo</em></strong>. Nos pasamos todo un episodio sobre ese tema porque fue un gran reto  y hubo varias cartas del NT enfocadas para hablar de ese tema.Hemos considerado el reto que <strong><em>Marción</em></strong> presentó, con su anti-semitismo virulento y su intento de separar al Dios del Antiguo Testamento del Dios del Nuevo.Tomamos un breve vistazo de <strong><em>Montano</em></strong> y su, lo que podríamos llamar, un antiguo movimiento carismático. Vimos que si bien hay algunos elementos en el <strong><em>Montanismo</em></strong> que son aberrantes, que no llego a la altura de ser la <strong><em>herejía</em></strong> por la cual la primera iglesia la acabó etiquetado.Un grupo que no hemos mirado todavía, era una especie de secta <strong><em>anti-Marcionista</em></strong> llamada <strong><em>Ebionitas</em></strong>. Ellos surgieron hacia el final del 1° siglo y continuó hasta el 4°.  Sus creencias apestan del error que el Apóstol Pablo trato con diligencia en su Epístola a los Gálatas.Ebionitas decían que Jesús <strong><em>no era</em></strong> el eterno Hijo de Dios; él era sólo un <strong><em>sucesor</em></strong> de Moisés, cuya misión era imponer un estricto legalismo. Afirmaban que Jesús era <strong><em>sólo</em></strong> un judío que <strong><em>guardó la ley perfectamente</em></strong>. Y porque él lo hizo, en su bautismo, el Espíritu de Dios descendió sobre él, empoderándolo para ser un profeta. Esto suena muy parecido a una de las muchas sectas Gnósticas.Los Ebionitas eran ascetas que evitaba cualquier y todas las formas de placer, suponiendo que si era agradable, tenía que estar equivocado. Practicaban la pobreza, formas extremas de auto-negación, y rituales religiosos muy elaborados. Ellos aborrecían al Evangelio de la Gracia. Su nombre, "Ebionitas" proviene de la palabra hebrea que significa "Los Pobres." Ellos probablemente tomaron el nombre en honor de su fundador, <strong><em>Ebion</em></strong>, quien despreció su nombre verdadero a favor del título de "Pobre".Lo poco que sabemos acerca de los Ebionitas nos llega de lo que nos cuentan sus oponentes. Los primeros Cristianos que escribieron sobre ellos fue <strong><em>Ireneo</em></strong> que los menciona en su trabajo, <em>Contra las Herejías. <strong>Orígenes</strong></em> los menciona también a ellos, y su relato coincide con el de Ireneo.Rechazaban al NT a favor de un escrito conocido como <em>"El Evangelio Según los Hebreos</em>." Manteniendo el sabor judío de sus orígenes, ellos se reunían en las sinagogas. Como nos podemos imaginar, ellos consideraban al Apóstol Pablo, con su énfasis en la salvación por gracia a través de la fe, de ser un peligroso hereje. Para los Ebionitas, Jesús no era el Salvador; Moisés lo fue porque él nos dio la ley. Jesús no era sino una figura como Salomón que demostró que la gente <strong><em>PODIA</em></strong> obedecer la ley.Cuando el Romano Tito sitió a Jerusalén, los Ebionitas unieron sus fuerzas con los Gnósticos. Y una atenta lectura de la carta de Pablo a los Colosenses nos ofrece una sugerencia que fue este Gnosticismo con Ebionismo que era preocupante para la iglesia allí._______________________________________________________________________________________________Otro grupo que presentó un desafío a la primera iglesia fue el <strong><em>Maniqueísmo</em></strong>. No voy a entrar en mucha profundidad con este grupo. Basta decir que el Maniqueísmo era un primo bastante extraño del Gnosticismo. Al igual que los Gnósticos fueron <strong><em>dualistas</em></strong>; ellos consideraban que el reino espiritual era inalterablemente bueno mientras que el mundo material era irremediablemente corrupto.Su fundador fue el místico del 3º siglo, <strong><em>Maní.</em></strong> El proponía dos fuerzas opuestas, la luz y la oscuridad, siempre contendiendo en combate eterno. La salvación fue definida como la victoria de la lucha de los hijos de la luz , superando a la oscuridad por una vida de abnegación y celibato. Si algo de esto suena mucho como el Zoroastrismo de Persia - se merece una estrella de oro; averiguado de donde viene esta herejía!Maní fue un Parta que había crecido en un hogar que era nominal Cristiano. Él se negó a renunciar a su antiguo Zoroastrismo de sus contemporáneos y su patria, por eso decidió <strong><em>mezclar</em></strong> los dos. Y una vez que había comenzado, él decidió seguir adelante y añadir una pizca de Budismo, Hinduismo, y un poquito de Judaísmo. La religión de Maní era una antigua versión de Baha'i - como sabemos, sólo junta lo que parece más atractiva de un puñado de las principales religiones, mételo todo en un tazón, mézclalo bien, y cocínalo a 350 grados durante unos 20 minutos, deja enfriar y sirvelo con una taza de Koolaid.Pero no es difícil entender por qué Maniqueísmo le <strong><em>llamaría la atención</em></strong> a tantas personas en ese momento. Los Romanos habían traído a docenas de personas diferentes bajo un sistema económico y político. Dado que la religión era una parte fundamental de la vida de la mayoría de las personas en ese día, la diversidad de religiones es un potencial punto de tensión que pueden desembocar en conflictos. Una religión que parecía juntar a todos, porque contenía un poco de todos ellos, parecía una buena idea.______________________________________________________________________________________________Echemos ahora un vistazo a otro líder principal de la iglesia, <strong><em>Clemente de Alejandría</em></strong>.<strong><em>Tito Flavio Clemente</em></strong> nació en Atenas, de padres paganos. Se convirtió al Cristianismo al estudiar la filosofía. Vivió en Alejandría en Egipto y asistió a una escuela allí porque estaba impresionado por la interpretación de las Escrituras del director. Cuando ese director se jubilo en el año 190 d.C., Clemente le siguió como director de la escuela, la misma que Orígenes posteriormente tomaría mas tarde.Ahora, espero que encuentren esto tan interesante como yo. Esta escuela, mientras que era dirigida por Cristianos y dedicada a Cristo, no era una academia encaminadas en escupir seguidores con mentes anestesiadas. La escuela reflejaba la mezcla cultural de Alejandría. Estaba abierta a Cristianos, Judíos y paganos, que querían la mejor educación que  podían tener en ese tiempo. Los directores Cristianos de la escuela creían que la fe Cristiana, dada una audiencia justa, debería prevalecer sobre las otras ideas. Así, entre otros, el filósofo no cristiano, <strong><em>Ammonious Saccas</em></strong> enseñaba allí. Entre sus alumnos estaban ambos Orígenes y <strong><em>Platino</em></strong>, el fundador del <strong><em>Neoplatonismo</em></strong>._______________________________________________________________________________________________Durante sus años como profesor en Alejandría, <strong><em>Clemente</em></strong> escribió la mayoría de sus obras. Él siguió el ejemplo de Philo, un erudito Judío Alejandrino que había utilizado la Filosofía Griega para interpretar el Antiguo Testamento. Clemente aprobó el método alegórico de Philo de la interpretación de las Escrituras, a menudo citándolo detalladamente.Ahora, tengo que pausar y definir un término que he usado un montón, no sólo en este episodio, pero en varios anteriores = <strong><em>Pagano</em></strong>. Hoy, el uso popular de la palabra "pagano" está plagado de un trasfondos negativos. Si alguien te llama "pagano" es un insulto; estás diciendo que son ateos e inmorales.Eso <strong><em><u>NO</u></em></strong> es lo que quiero decir cuando me refiero a alguien como un pagano. Me refiero a el como es utilizado por un creciente número de grupos religiosos alternativos de hoy. Los Paganos son aquellos que han regresado a una cosmovisión que ve a las fuerzas de la naturaleza como dignos de adoración. Brujas y Wicca son paganas y se inspiran en el mundo antiguo que creía en una plétora de dioses y diosas que controlan las fuerzas de la naturaleza y ejercen dominio sobre sólo algunas regiones. Por pagano, quiero decirlo en el sentido técnico; los adoradores de los dioses romanos y griegos. La gente que creia en los mitos y leyendas de la civilización Greco-Romanas.Hago una pausa para definir "pagano" porque Clemente escribió específicamente <strong><em>a ellos</em></strong>, para tratar de razonar con ellos acerca de las razones por las que debían poner su fe en Cristo. En su <strong><em>Exhortación a los Gentiles</em></strong>, él utilizó los mismos argumentos empleados por los apologistas, pero con más sofisticación. Citando a varios, mostró una revelación ascendente a través de poetas, filósofos, el oráculo Cibelina, y profetas Hebreos hasta la mayor revelación; Cristo.La obra de Clemente mas importante se titula <strong><em>Misceláneas</em></strong>. Como el título sugiere, Clemente dice que el peregrino tiene que pasar a través de un "mosaico" de ideas para llegar a la verdad, como aventar el trigo a través de un tamiz. Él llamó a la filosofía un "maestro" para traer al pensador Griego a Cristo. El creía que Dios usaba la filosofía para llevar a los pre-cristianos Gentiles al conocimiento de la verdad de Cristo. Aunque la doctrina de Cristo era completa en sí misma, la filosofía le servía a Clemente como una especie de "muro de la viña" para defender la verdad del Cristianismo.Lo qué es de interés para nosotros acerca de Clemente de Alejandría es el impacto que tuvo sobre Orígenes. Fue su uso de la filosofía y el estilo alegórico de interpretar las Escrituras que tuvieron consecuencias de gran alcance en las Primera Iglesia y la Iglesia Medieval.Clemente huyo de Alejandría durante la persecución bajo el Emperador Romano Septimio Severo en el año 202 d.C. y murió en Asia Menor._____________________________________________________________________________________________El siguiente es <strong><em>Tertuliano.</em></strong>Tertuliano nació en Cartago, en el Norte de África, alrededor del año 160 d.C.. Aunque su vida pre-cristiana esta incompleta, parece que fue un abogado erudito, que fue ganado a Cristo en sus 30's.Tertuliano es contado como uno de los más importantes padres de la iglesia, porque él escribió una larga lista de apologética y obras teológicas tanto en Latín como Griego. Su <strong><em>Apologeticus</em></strong> fue dirigida al gobernador Romano de Cartago. Él refutó las acusaciones dirigidas contra los Cristianos, y demuestra la lealtad de los Cristianos al imperio, y mostró que la persecución de los cristianos era absurda porque se multiplican cuando son perseguidos.Tertuliano es raro entre los padres de la Iglesia en la que él <strong><em>no era</em></strong> un pastor como la mayoría de ellos. Él enseñaba en Cartago, pero él siguió siendo un laico que se dedicaba a escribir obras destinadas en presentar la razonabilidad de la fe, tanto a los creyentes como a los forasteros.Tertuliano se preocupó por la manera en que se estaba descuidando la Santidad en la Iglesia. Cuando su clamor a los líderes de la Iglesia cayó en oídos sordos, él decidió unirse al creciente movimiento de los Montanistas Te acordaras que eran sus aberrantes opiniones acerca del ascetismo que los metió en problemas con la Iglesia. Fue su disciplina moral que <strong><em>apeló</em></strong> a Tertuliano. En su opinión, si se trataba de un opción de quedarse en un letargo espiritual y estar moralmente comprometido pero doctrinalmente derecho<strong> o</strong> unirse a una iglesia llena del Espíritu, moralmente excelente, que celebraba algunas prácticas cuestionables, el preferiría ser parte de la ultima y usar su influencia para ponerlos en línea. Su influencia ha sido rechazado por la Iglesia apostólica en Cartago y por eso desertó. Tertuliano permaneció doctrinalmente ortodoxo hasta su muerte. Sus seguidores se reincorporaron a la iglesia en Cartago varias décadas más tarde.Poco después de la conversión, Tertuliano comenzó a escribir una cantidad masiva de escritos Cristianos que ocuparon sus últimos 25 años. Una buena parte de estos manuscritos, 31 obras en Latín, han sobrevivido hasta nuestros tiempos. Estas pueden ser divididas en 3 grupos: Apologética, Doctrina y Etica.En sus obras apologéticas, Tertuliano respondió a las acusaciones hechas en contra de los Cristianos por sus enemigos. Él rechazaba las acusaciones de, vean esto → infanticidio y incesto.Algunos de los refranes más honrados del Cristianismo son citas de Tertuliano, tales como . . .<ul><li>Los cristianos no nacen, se hacen.</li><li>Ve, ellos exclaman, cómo estos Cristianos se aman unos a otros, los paganos son animados por su mutuo odio; pero los Cristianos están dispuestos incluso a morir el uno por el otro, los paganos mismos prefieren morir.</li><li>Nos multiplicamos cada vez que somos segadas por ustedes; la sangre de los mártires es la semilla de los nuevos Cristianos.</li><li>La verdad persuade por la enseñanza, pero no enseña persuadiendo.</li><li>La verdad no se apena.</li><li>Fuera de la sartén pero caemos al fuego.</li><li>Quien huye luchará de nuevo.</li><li>Es, sin duda, ninguna parte de la religión, obligar a la religión.</li><li>La Razón, de hecho, es una cosa de Dios, a la medida en que no hay nada que Dios el Creador de todo no ha provisto, dispuesto, y ordenado por la razón - no hay nada que El no ha querido que debe ser manejado y comprendido por la razón.</li><li>Rendimos culto a la unidad en la trinidad, y la Trinidad en la unidad; no confundiendo la persona ni dividiendo la sustancia</li></ul> Es en Tertuliano que la frase "si Dios quiere", "Dios los bendiga", y "Dios nos de" hacen su primera aparición en los escritos Cristianos.Tertuliano ayudó en proporcionar una postura teológica que más tarde otros usarían en los inminentes debates que ocuparon a la Iglesia durante generaciones. Fue el tratamiento de Tertuliano sobre la Trinidad siendo 3 personas en 1 sustancia; las naturalezas humana y divina de Cristo; el sometimiento del hombre del pecado original; y el nacimiento virginal de Cristo y su resurrección corporal que ayudó a generaciones posteriores, a articular una posición convincente sobre estos temas difíciles.Ambos Atanasio y Agustín, así como toda una serie posterior de los padres de la iglesia, miraron atrás a Tertuliano para tener un fundamento de cómo proceder. Tertuliano parece ser el primero en utilizar el latín, <em>Trinitas</em>, como un descriptor de la doctrina de Dios como de 3 personas en 1 Sustancia.El qué, cuándo y dónde de la muerte de Tertuliano es desconocida. Jerónimo dice que vivió a una gran edad, pero no tenemos ningún registro de él después del año 225 d.C. en Cartago, suponiendo que a la edad de 65 fue su momento de graduación a la gloria.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[CS 10 El Episodio de esta semana se llama “Afinando los Detalles. ”El grupo de personas conocidos como los Primeros Padres de la Iglesia en su mayoría eran pastores. Ellos eran los líderes de las iglesias que tenían una preocupación pastoral por los ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1181" height="1424" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian.jpg 1181w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-249x300.jpg 249w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-768x926.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-854x1030.jpg 854w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-585x705.jpg 585w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-450x543.jpg 450w" sizes="(max-width: 1181px) 100vw, 1181px" /></p>CS 10 El Episodio de esta semana se llama “<strong><em>Afinando los Detalles.</em></strong> ”El grupo de personas conocidos como los <strong>Primeros Padres de la Iglesia</strong> en su mayoría eran pastores. Ellos eran los líderes de las iglesias que tenían una preocupación pastoral por los temas de la fe y de su pueblo.El fin del siglo 1° al 3° vio a la Iglesia expandirse alrededor del Mediterráneo, en unos pocos lugares de Europa central, en el norte de África, en el Medio Oriente y en Mesopotamia y al Este de Persia. Mientras que los creyentes todavía lidiaban con estallidos periódicos de persecución en territorio controlado por los Romanos, la gran amenaza para la iglesia fue presentada por sectas aberrantes que surgían con el propósito de apropiarse de la Fe.Es entendible porque esto fue un problema en los primeros siglos. La Teología Cristiana todavía estaba siendo elaborada. De hecho, fue la amenaza <strong>por los grupos aberrantes</strong> que forzó a los líderes de la Iglesia de formalizar precisamente lo que los Cristianos creían. Al igual que hoy, hay  nuevos vientos de doctrina que se difunden a través de la iglesia y la mayoría de los cristianos no tienen idea de lo que está mal con la doctrina; simplemente sienten que <strong>algo</strong> esta mal. No <strong>suena</strong> o <strong>parece</strong> correcto, pero no pueden decirte exactamente lo que es. Toma algún astuto pastor, estudiante de la Biblia, o teólogo para mostrar COMO esta doctrina es contraria a las Escrituras. Entonces, todos entienden y tiene una idea del porqué y cómo esa herejía aberrante esta equivocada.Multiplica este proceso por muchos años y muchos más de esos vientos de doctrina, y  podemos ver cómo un conjunto grande y detallado de la teología Cristiana se desarrollo. La mayoría de las veces, los líderes de la iglesia ven hacia la Biblia para comparar la nueva idea a lo que ya es conocido de ser la Palabra de Dios y Su voluntad. Pero a veces lo que es necesario son algunas palabras nuevas, o por lo menos asegurarse de que sabemos lo que significan las palabras que vamos a usar cuando explicamos lo que algo significa! Y necesitamos asegurarnos <strong>que todos entendemos el mismo significado</strong> para esas palabras. Podemos que tan importante es esto hoy al tratar con las sectas y  cultos. Dos personas pueden decir que son Cristianos, y ambos creen en y siguen a Jesús. Pero mientras que para una persona "Jesús" es el eterno Hijo de Dios, concebido por el Espíritu Santo en el vientre de una virgen adolescente judía llamada María, para la otra persona "Jesús" es simplemente una manifestación del arcángel Miguel, o → el hijo humano de un dios llamado Elohim quien antes hace mucho tiempo era un hombre en otro planeta que ascendió a ser un dios con un harén celestial por el  cual produce espíritus en busca de cuerpos humanos. Créalo o no, eso es lo que un par de prominentes cultos pseudo-Cristianos creen hoy en día.Mi punto es ⇒ necesitamos asegurarnos de que usamos el mismo significado en las palabras que utilizamos, especialmente cuando estamos hablando de teología, porque lo que creemos acerca de Dios es la cosa <strong>más importante</strong> sobre nosotros.Veremos qué tan complejo y que tema tan importante fue todo esto cuando llegamos a los debates acerca de la trinidad y la naturaleza de Jesús en el 4° y 5° siglo. Por ahora, es importante darnos cuenta que aun antes, durante el final del 1° hasta el 3° siglo, eran normalmente los <strong>pastores</strong> que hicieron <strong>la mayoría</strong> del trabajo teológico mientras trataban con los retos de estas enseñanzas aberrantes sobre Dios y Jesús que enfrentaban al pueblo que pastoreaban._______________________________________________________________________________________________Echemos un vistazo a algunos de los principales desafíos doctrinales y los grupos que retaron a la primera iglesia.Ya hemos examinado la amenaza del <strong><em>Gnosticismo</em></strong>. Nos pasamos todo un episodio sobre ese tema porque fue un gran reto  y hubo varias cartas del NT enfocadas para hablar de ese tema.Hemos considerado el reto que <strong><em>Marción</em></strong> presentó, con su anti-semitismo virulento y su intento de separar al Dios del Antiguo Testamento del Dios del Nuevo.Tomamos un breve vistazo de <strong><em>Montano</em></strong> y su, lo que podríamos llamar, un antiguo movimiento carismático. Vimos que si bien hay algunos elementos en el <strong><em>Montanismo</em></strong> que son aberrantes, que no llego a la altura de ser la <strong><em>herejía</em></strong> por la cual la primera iglesia la acabó etiquetado.Un grupo que no hemos mirado todavía, era una especie de secta <strong><em>anti-Marcionista</em></strong> llamada <strong><em>Ebionitas</em></strong>. Ellos surgieron hacia el final del 1° siglo y continuó hasta el 4°.  Sus creencias apestan del error que el Apóstol Pablo trato con diligencia en su Epístola a los Gálatas.Ebionitas decían que Jesús <strong><em>no era</em></strong> el eterno Hijo de Dios; él era sólo un <strong><em>sucesor</em></strong> de Moisés, cuya misión era imponer un estricto legalismo. Afirmaban que Jesús era <strong><em>sólo</em></strong> un judío que <strong><em>guardó la ley perfectamente</em></strong>. Y porque él lo hizo, en su bautismo, el Espíritu de Dios descendió sobre él, empoderándolo para ser un profeta. Esto suena muy parecido a una de las muchas sectas Gnósticas.Los Ebionitas eran ascetas que evitaba cualquier y todas las formas de placer, suponiendo que si era agradable, tenía que estar equivocado. Practicaban la pobreza, formas extremas de auto-negación, y rituales religiosos muy elaborados. Ellos aborrecían al Evangelio de la Gracia. Su nombre, "Ebionitas" proviene de la palabra hebrea que significa "Los Pobres." Ellos probablemente tomaron el nombre en honor de su fundador, <strong><em>Ebion</em></strong>, quien despreció su nombre verdadero a favor del título de "Pobre".Lo poco que sabemos acerca de los Ebionitas nos llega de lo que nos cuentan sus oponentes. Los primeros Cristianos que escribieron sobre ellos fue <strong><em>Ireneo</em></strong> que los menciona en su trabajo, <em>Contra las Herejías. <strong>Orígenes</strong></em> los menciona también a ellos, y su relato coincide con el de Ireneo.Rechazaban al NT a favor de un escrito conocido como <em>"El Evangelio Según los Hebreos</em>." Manteniendo el sabor judío de sus orígenes, ellos se reunían en las sinagogas. Como nos podemos imaginar, ellos consideraban al Apóstol Pablo, con su énfasis en la salvación por gracia a través de la fe, de ser un peligroso hereje. Para los Ebionitas, Jesús no era el Salvador; Moisés lo fue porque él nos dio la ley. Jesús no era sino una figura como Salomón que demostró que la gente <strong><em>PODIA</em></strong> obedecer la ley.Cuando el Romano Tito sitió a Jerusalén, los Ebionitas unieron sus fuerzas con los Gnósticos. Y una atenta lectura de la carta de Pablo a los Colosenses nos ofrece una sugerencia que fue este Gnosticismo con Ebionismo que era preocupante para la iglesia allí._______________________________________________________________________________________________Otro grupo que presentó un desafío a la primera iglesia fue el <strong><em>Maniqueísmo</em></strong>. No voy a entrar en mucha profundidad con este grupo. Basta decir que el Maniqueísmo era un primo bastante extraño del Gnosticismo. Al igual que los Gnósticos fueron <strong><em>dualistas</em></strong>; ellos consideraban que el reino espiritual era inalterablemente bueno mientras que el mundo material era irremediablemente corrupto.Su fundador fue el místico del 3º siglo, <strong><em>Maní.</em></strong> El proponía dos fuerzas opuestas, la luz y la oscuridad, siempre contendiendo en combate eterno. La salvación fue definida como la victoria de la lucha de los hijos de la luz , superando a la oscuridad por una vida de abnegación y celibato. Si algo de esto suena mucho como el Zoroastrismo de Persia - se merece una estrella de oro; averiguado de donde viene esta herejía!Maní fue un Parta que había crecido en un hogar que era nominal Cristiano. Él se negó a renunciar a su antiguo Zoroastrismo de sus contemporáneos y su patria, por eso decidió <strong><em>mezclar</em></strong> los dos. Y una vez que había comenzado, él decidió seguir adelante y añadir una pizca de Budismo, Hinduismo, y un poquito de Judaísmo. La religión de Maní era una antigua versión de Baha'i - como sabemos, sólo junta lo que parece más atractiva de un puñado de las principales religiones, mételo todo en un tazón, mézclalo bien, y cocínalo a 350 grados durante unos 20 minutos, deja enfriar y sirvelo con una taza de Koolaid.Pero no es difícil entender por qué Maniqueísmo le <strong><em>llamaría la atención</em></strong> a tantas personas en ese momento. Los Romanos habían traído a docenas de personas diferentes bajo un sistema económico y político. Dado que la religión era una parte fundamental de la vida de la mayoría de las personas en ese día, la diversidad de religiones es un potencial punto de tensión que pueden desembocar en conflictos. Una religión que parecía juntar a todos, porque contenía un poco de todos ellos, parecía una buena idea.______________________________________________________________________________________________Echemos ahora un vistazo a otro líder principal de la iglesia, <strong><em>Clemente de Alejandría</em></strong>.<strong><em>Tito Flavio Clemente</em></strong> nació en Atenas, de padres paganos. Se convirtió al Cristianismo al estudiar la filosofía. Vivió en Alejandría en Egipto y asistió a una escuela allí porque estaba impresionado por la interpretación de las Escrituras del director. Cuando ese director se jubilo en el año 190 d.C., Clemente le siguió como director de la escuela, la misma que Orígenes posteriormente tomaría mas tarde.Ahora, espero que encuentren esto tan interesante como yo. Esta escuela, mientras que era dirigida por Cristianos y dedicada a Cristo, no era una academia encaminadas en escupir seguidores con mentes anestesiadas. La escuela reflejaba la mezcla cultural de Alejandría. Estaba abierta a Cristianos, Judíos y paganos, que querían la mejor educación que  podían tener en ese tiempo. Los directores Cristianos de la escuela creían que la fe Cristiana, dada una audiencia justa, debería prevalecer sobre las otras ideas. Así, entre otros, el filósofo no cristiano, <strong><em>Ammonious Saccas</em></strong> enseñaba allí. Entre sus alumnos estaban ambos Orígenes y <strong><em>Platino</em></strong>, el fundador del <strong><em>Neoplatonismo</em></strong>._______________________________________________________________________________________________Durante sus años como profesor en Alejandría, <strong><em>Clemente</em></strong> escribió la mayoría de sus obras. Él siguió el ejemplo de Philo, un erudito Judío Alejandrino que había utilizado la Filosofía Griega para interpretar el Antiguo Testamento. Clemente aprobó el método alegórico de Philo de la interpretación de las Escrituras, a menudo citándolo detalladamente.Ahora, tengo que pausar y definir un término que he usado un montón, no sólo en este episodio, pero en varios anteriores = <strong><em>Pagano</em></strong>. Hoy, el uso popular de la palabra "pagano" está plagado de un trasfondos negativos. Si alguien te llama "pagano" es un insulto; estás diciendo que son ateos e inmorales.Eso <strong><em><u>NO</u></em></strong> es lo que quiero decir cuando me refiero a alguien como un pagano. Me refiero a el como es utilizado por un creciente número de grupos religiosos alternativos de hoy. Los Paganos son aquellos que han regresado a una cosmovisión que ve a las fuerzas de la naturaleza como dignos de adoración. Brujas y Wicca son paganas y se inspiran en el mundo antiguo que creía en una plétora de dioses y diosas que controlan las fuerzas de la naturaleza y ejercen dominio sobre sólo algunas regiones. Por pagano, quiero decirlo en el sentido técnico; los adoradores de los dioses romanos y griegos. La gente que creia en los mitos y leyendas de la civilización Greco-Romanas.Hago una pausa para definir "pagano" porque Clemente escribió específicamente <strong><em>a ellos</em></strong>, para tratar de razonar con ellos acerca de las razones por las que debían poner su fe en Cristo. En su <strong><em>Exhortación a los Gentiles</em></strong>, él utilizó los mismos argumentos empleados por los apologistas, pero con más sofisticación. Citando a varios, mostró una revelación ascendente a través de poetas, filósofos, el oráculo Cibelina, y profetas Hebreos hasta la mayor revelación; Cristo.La obra de Clemente mas importante se titula <strong><em>Misceláneas</em></strong>. Como el título sugiere, Clemente dice que el peregrino tiene que pasar a través de un "mosaico" de ideas para llegar a la verdad, como aventar el trigo a través de un tamiz. Él llamó a la filosofía un "maestro" para traer al pensador Griego a Cristo. El creía que Dios usaba la filosofía para llevar a los pre-cristianos Gentiles al conocimiento de la verdad de Cristo. Aunque la doctrina de Cristo era completa en sí misma, la filosofía le servía a Clemente como una especie de "muro de la viña" para defender la verdad del Cristianismo.Lo qué es de interés para nosotros acerca de Clemente de Alejandría es el impacto que tuvo sobre Orígenes. Fue su uso de la filosofía y el estilo alegórico de interpretar las Escrituras que tuvieron consecuencias de gran alcance en las Primera Iglesia y la Iglesia Medieval.Clemente huyo de Alejandría durante la persecución bajo el Emperador Romano Septimio Severo en el año 202 d.C. y murió en Asia Menor._____________________________________________________________________________________________El siguiente es <strong><em>Tertuliano.</em></strong>Tertuliano nació en Cartago, en el Norte de África, alrededor del año 160 d.C.. Aunque su vida pre-cristiana esta incompleta, parece que fue un abogado erudito, que fue ganado a Cristo en sus 30's.Tertuliano es contado como uno de los más importantes padres de la iglesia, porque él escribió una larga lista de apologética y obras teológicas tanto en Latín como Griego. Su <strong><em>Apologeticus</em></strong> fue dirigida al gobernador Romano de Cartago. Él refutó las acusaciones dirigidas contra los Cristianos, y demuestra la lealtad de los Cristianos al imperio, y mostró que la persecución de los cristianos era absurda porque se multiplican cuando son perseguidos.Tertuliano es raro entre los padres de la Iglesia en la que él <strong><em>no era</em></strong> un pastor como la mayoría de ellos. Él enseñaba en Cartago, pero él siguió siendo un laico que se dedicaba a escribir obras destinadas en presentar la razonabilidad de la fe, tanto a los creyentes como a los forasteros.Tertuliano se preocupó por la manera en que se estaba descuidando la Santidad en la Iglesia. Cuando su clamor a los líderes de la Iglesia cayó en oídos sordos, él decidió unirse al creciente movimiento de los Montanistas Te acordaras que eran sus aberrantes opiniones acerca del ascetismo que los metió en problemas con la Iglesia. Fue su disciplina moral que <strong><em>apeló</em></strong> a Tertuliano. En su opinión, si se trataba de un opción de quedarse en un letargo espiritual y estar moralmente comprometido pero doctrinalmente derecho<strong> o</strong> unirse a una iglesia llena del Espíritu, moralmente excelente, que celebraba algunas prácticas cuestionables, el preferiría ser parte de la ultima y usar su influencia para ponerlos en línea. Su influencia ha sido rechazado por la Iglesia apostólica en Cartago y por eso desertó. Tertuliano permaneció doctrinalmente ortodoxo hasta su muerte. Sus seguidores se reincorporaron a la iglesia en Cartago varias décadas más tarde.Poco después de la conversión, Tertuliano comenzó a escribir una cantidad masiva de escritos Cristianos que ocuparon sus últimos 25 años. Una buena parte de estos manuscritos, 31 obras en Latín, han sobrevivido hasta nuestros tiempos. Estas pueden ser divididas en 3 grupos: Apologética, Doctrina y Etica.En sus obras apologéticas, Tertuliano respondió a las acusaciones hechas en contra de los Cristianos por sus enemigos. Él rechazaba las acusaciones de, vean esto → infanticidio y incesto.Algunos de los refranes más honrados del Cristianismo son citas de Tertuliano, tales como . . .<ul><li>Los cristianos no nacen, se hacen.</li><li>Ve, ellos exclaman, cómo estos Cristianos se aman unos a otros, los paganos son animados por su mutuo odio; pero los Cristianos están dispuestos incluso a morir el uno por el otro, los paganos mismos prefieren morir.</li><li>Nos multiplicamos cada vez que somos segadas por ustedes; la sangre de los mártires es la semilla de los nuevos Cristianos.</li><li>La verdad persuade por la enseñanza, pero no enseña persuadiendo.</li><li>La verdad no se apena.</li><li>Fuera de la sartén pero caemos al fuego.</li><li>Quien huye luchará de nuevo.</li><li>Es, sin duda, ninguna parte de la religión, obligar a la religión.</li><li>La Razón, de hecho, es una cosa de Dios, a la medida en que no hay nada que Dios el Creador de todo no ha provisto, dispuesto, y ordenado por la razón - no hay nada que El no ha querido que debe ser manejado y comprendido por la razón.</li><li>Rendimos culto a la unidad en la trinidad, y la Trinidad en la unidad; no confundiendo la persona ni dividiendo la sustancia</li></ul> Es en Tertuliano que la frase "si Dios quiere", "Dios los bendiga", y "Dios nos de" hacen su primera aparición en los escritos Cristianos.Tertuliano ayudó en proporcionar una postura teológica que más tarde otros usarían en los inminentes debates que ocuparon a la Iglesia durante generaciones. Fue el tratamiento de Tertuliano sobre la Trinidad siendo 3 personas en 1 sustancia; las naturalezas humana y divina de Cristo; el sometimiento del hombre del pecado original; y el nacimiento virginal de Cristo y su resurrección corporal que ayudó a generaciones posteriores, a articular una posición convincente sobre estos temas difíciles.Ambos Atanasio y Agustín, así como toda una serie posterior de los padres de la iglesia, miraron atrás a Tertuliano para tener un fundamento de cómo proceder. Tertuliano parece ser el primero en utilizar el latín, <em>Trinitas</em>, como un descriptor de la doctrina de Dios como de 3 personas en 1 Sustancia.El qué, cuándo y dónde de la muerte de Tertuliano es desconocida. Jerónimo dice que vivió a una gran edad, pero no tenemos ningún registro de él después del año 225 d.C. en Cartago, suponiendo que a la edad de 65 fue su momento de graduación a la gloria.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/10-Afinando%20los%20detalles.mp3" length="18450555" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[CS 10 El Episodio de esta semana se llama “Afinando los Detalles. ”El grupo de personas conocidos como los Primeros Padres de la Iglesia en su mayoría eran pastores. Ellos eran los líderes de las iglesias que tenían una preocupación pastoral por los temas de la fe y de su pueblo.El fin del siglo 1° al 3° vio a la Iglesia expandirse alrededor del Mediterráneo, en unos pocos lugares de Europa central, en el norte de África, en el Medio Oriente y en Mesopotamia y al Este de Persia. Mientras que los creyentes todavía lidiaban con estallidos periódicos de persecución en territorio controlado por los Romanos, la gran amenaza para la iglesia fue presentada por sectas aberrantes que surgían con el propósito de apropiarse de la Fe.Es entendible porque esto fue un problema en los primeros siglos. La Teología Cristiana todavía estaba siendo elaborada. De hecho, fue la amenaza por los grupos aberrantes que forzó a los líderes de la Iglesia de formalizar precisamente lo que los Cristianos creían. Al igual que hoy, hay  nuevos vientos de doctrina que se difunden a través de la iglesia y la mayoría de los cristianos no tienen idea de lo que está mal con la doctrina; simplemente sienten que algo esta mal. No suena o parece correcto, pero no pueden decirte exactamente lo que es. Toma algún astuto pastor, estudiante de la Biblia, o teólogo para mostrar COMO esta doctrina es contraria a las Escrituras. Entonces, todos entienden y tiene una idea del porqué y cómo esa herejía aberrante esta equivocada.Multiplica este proceso por muchos años y muchos más de esos vientos de doctrina, y  podemos ver cómo un conjunto grande y detallado de la teología Cristiana se desarrollo. La mayoría de las veces, los líderes de la iglesia ven hacia la Biblia para comparar la nueva idea a lo que ya es conocido de ser la Palabra de Dios y Su voluntad. Pero a veces lo que es necesario son algunas palabras nuevas, o por lo menos asegurarse de que sabemos lo que significan las palabras que vamos a usar cuando explicamos lo que algo significa! Y necesitamos asegurarnos que todos entendemos el mismo significado para esas palabras. Podemos que tan importante es esto hoy al tratar con las sectas y  cultos. Dos personas pueden decir que son Cristianos, y ambos creen en y siguen a Jesús. Pero mientras que para una persona "Jesús" es el eterno Hijo de Dios, concebido por el Espíritu Santo en el vientre de una virgen adolescente judía llamada María, para la otra persona "Jesús" es simplemente una manifestación del arcángel Miguel, o → el hijo humano de un dios llamado Elohim quien antes hace mucho tiempo era un hombre en otro planeta que ascendió a ser un dios con un harén celestial por el  cual produce espíritus en busca de cuerpos humanos. Créalo o no, eso es lo que un par de prominentes cultos pseudo-Cristianos creen hoy en día.Mi punto es ⇒ necesitamos asegurarnos de que usamos el mismo significado en las palabras que utilizamos, especialmente cuando estamos hablando de teología, porque lo que creemos acerca de Dios es la cosa más importante sobre nosotros.Veremos qué tan complejo y que tema tan importante fue todo esto cuando llegamos a los debates acerca de la trinidad y la naturaleza de Jesús en el 4° y 5° siglo. Por ahora, es importante darnos cuenta que aun antes, durante el final del 1° hasta el 3° siglo, eran normalmente los pastores que hicieron la mayoría del trabajo teológico mientras trataban con los retos de estas enseñanzas aberrantes sobre Dios y Jesús que enfrentaban al pueblo que pastoreaban._______________________________________________________________________________________________Echemos un vistazo a algunos de los principales desafíos doctrinales y los grupos que retaron a la primera iglesia.Ya hemos examinado la amenaza del Gnosticismo. 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Esa palabra significa, articular una posición razonada. Era usada para hablar de los argumentos que los abogados llevaban al tribunal para argumentar sus casos. Pedro añadió que el cristiano debe compartir su defensa de la fe, no en un tono combativo o argumentativo, sino con humildad y respeto.Si hubo algún Padre de la Iglesia que buscaba encarnar esta orden, fue <strong>Orígenes</strong> de Alejandría.Orígenes fue lo que algunos podrían llamar un "fanático religioso" que renunció a su trabajo, dormía en el suelo, no comía carne, no bebía vino, ayunaba dos veces a la semana, no usaba zapatos, y según una historia, <strong>se castró</strong> a sí mismo por la fe. También fue el más prolífico erudito de su tiempo, escribiendo cientos de manuscritos. Fue un filósofo de 1ª clase y un profundo estudiante de las Escrituras.Fue tan sobresaliente en resistir a todas las fuerzas que vinieron en contra  de él, que Orígenes fue dado el apodo <strong>"Adamantius" </strong>= hombre de acero. Si esto les suena familiar, <strong>Adamantino</strong>  es el metal que compone el esqueleto de Wolverine en la serie de los X-Men. Pero ¡no! Orígenes no era un Wolverine del 3 siglo → no es para tanto.Un niño prodigio, Orígenes nació cerca de Alejandría en Egipto acerca del año 185 d.C. El era el mayor de 7 hermanos, creció en un hogar cristiano aprender la Biblia y el significado de tener un compromiso. En el año 202 d.C. su padre, <strong>Leónidas</strong>, fue decapitado por la fe, en una de esas rondas regulares de persecución por funcionarios Romanos hostiles durante el reinado de <strong>Septimio</strong> Severo. El joven Orígenes de 17 años en su aflicción quería unirse a su padre como un mártir,  pero su madre le impidió salir de la casa ocultando su ropa. Así, que me imagino que él estaba dispuesto a morir en público pero no en salir desnudo para hacerlo. Me suena como un típico joven de 17 años de edad.Orígenes se dio cuenta rápidamente que tenía más que ofrecer que el martirio y fue a trabajar para sostener a su familia. Fundó una escuela de gramática, copio textos, e instruyó a los nuevos creyentes en los fundamentos de la fe. Mientras que se dedicaba a todo esto, él estudió con el filósofo pagano <strong><em>Amonio Saccas</em></strong> para poder defender mejor su fe en contra de los argumentos de los paganos hostiles.Como continuó la persecución, Orígenes sin temor visitó la prisión, asistió a sus juicios, y confortó a los condenados. Su fama se extendió y el número de sus estudiantes aumentó rápidamente. El Obispo de Alejandría en ese momento era <strong><em>Demetrio</em></strong>, con quien Orígenes tenía una relación que cambiaba entre fría y caliente. Hubo breves temporadas de buena voluntad quebrantada por períodos más largos de antagonismo entre los dos. Orígenes fue claramente el mayor intelecto y parece que <strong><em>Demetrio</em></strong> era celoso. Él le exigió a Orígenes que se limitara a enseñar a los estudiantes solamente en las cuestiones de doctrina. No se le permitió <strong><em>predicar</em></strong>.Alrededor del año 211-12 d.C., durante el reinado de Caracalla, Orígenes visitó Roma. La <strong>laxitud</strong> <strong>moral</strong> que vio de parte de funcionarios de la Iglesia lo perturbaron. Tenemos que ver, Orígenes era un<strong> asceta</strong> confirmado; comprometido con la autodisciplina y un estilo de vida austero que rechazaba cualquier cosa que diera apertura a debilitar la virtud moral. Así que al regresar a Alejandría reanudo su enseñanza con un gran celo y aumento su determinación de no seguir el ejemplo que vio en la capital.Su escuela había superado el solo tener un solo profesor y administrador. Los estudiantes claman por <strong>más</strong> instrucción, y los graduados querían mas materiales para ayudarles a estudiar la Biblia. Orígenes trajo a otros y se dedico cada vez al estudio de la Biblia y la producción de recursos de alta calidad. Aprendió Hebreo para que él pudiera entender el texto del Antiguo Testamento de forma más eficiente. Fue en ese momento, alrededor de año 212 d.C., que Orígenes se hizo amigo con un hombre rico llamado <strong><em>Ambrosio de Alejandría</em></strong>. Ambrosio había sido un gnóstico a quien Orígenes persuadió en dejar sus opiniones erróneas y convertirse en un Cristiano.Su amistad continuó durante años y en agradecimiento por la amistad de Orígenes y la preocupación por su alma, Ambrosio proporcionó varios secretarios para ayudar a transcribir los abundantes escritos de Orígenes. Un gran número de las obras de Orígenes, fueron dedicados a este amigo, Ambrosio.En el año 214 d.C., Orígenes visitó Arabia y la Tierra Santa. Al año siguiente, un levantamiento popular en Alejandría causó que el Emperador Caracalla le diera permiso a sus soldados de saquear la ciudad. Se cerraron las escuelas y todos los extranjeros fueron expulsados. Esto significo que Ambrosio tuvo que abandonar la ciudad y que Orígenes fuera con él. Se refugiaron en Cesárea, en la costa de Israel. Aunque él no era un sacerdote ordenado, los Obispos de Jerusalén y Cesárea le pidieron a Orígenes que llevara temporalmente el ministerio de la predicación en las iglesias locales.Mientras esto no era un problema en la práctica de las iglesias en Israel,  no estaba permitido por la Iglesia de Alejandría. Cuando orígenes volvió allí en el año 216 d.C., el Obispo Demetrio estaba furioso y trató de limitar el trabajo que Orígenes estaba haciendo.De su actividad durante los próxima década se sabe poco. Él probablemente se dedicaba principalmente en escribir y la instrucción de los nuevos creyentes.Orígenes entendía la amenaza que traía el <strong>Gnosticismo</strong>. También sabía que cuando el Gnosticismo finalmente desapareciera, <strong>otro error</strong> se elevaría para sustituirlo. La única manera de tratar con las olas de herejía y los desafío que seguramente vendrían, era proporcionar <strong>herramientas</strong> que los creyentes usarían para estudiar y entender la Biblia. Con tal fin le produjo la <strong>Hexapla</strong>, una forma temprana de lo que hoy conocemos como una Biblia Paralela. La <strong>Hexapla</strong>, tenía el texto original Hebreo del Antiguo Testamento, uno Griego, y la transliteración y varias otras traducciones de la Biblia en Griego. El acomodo todo en 6 columnas paralelas. Una de estas traducciones Griegas la encontró en un frasco en la ciudad de Jericó. Esta fue una <strong>tarea masiva</strong> y requirió 28 años para completar. La Hexapla obviamente se convirtió en una parte importante del desarrollo del canon del NT y ayudó a dar forma a la traducción bíblica. Lamentablemente se ha perdido. Era tan masiva que los eruditos modernos dudan que nadie la haya copiado por completo. Sabemos de su existencia porque las partes de lo que existe, y es referenciada en varios comentarios por parte de los Cristianos contemporáneos.Orígenes podría ser llamado con mucha razón el primer estudioso de la Biblia, en que el <strong>analizaba</strong> las escrituras en 3 niveles: el literal, el moral y el alegórico. Como Orígenes mismo dijo, "Porque así como el hombre consiste de cuerpo, alma y espíritu, por tanto, de la misma manera la Escritura." En realidad, Orígenes <strong>prefirió </strong>lo alegórico porque permitía interpretaciones más <strong>espirituales</strong>. Hay muchos pasajes que el consideraba imposible entenderlos literalmente.El método de interpretación alegórica de Orígenes se convirtió en <strong>el estándar</strong> para el estudio de la Biblia de la iglesia en las siguientes eras de la iglesia, y acabaría llevando a la iglesia bastante lejos por un mal camino.La <strong>principal obra</strong> de Orígenes, fue <strong><em>De Principiis</em></strong> o <strong><em>Sobre los Primeros Principios</em></strong>. Fue la primera exposición sistemática de la teología cristiana jamás escrita. Él creó una filosofía inconfundiblemente cristiana al sintetizar las tecnicas griegas  con técnicas de análisis de los textos bíblicos. Súmale a esto las 2 enormes obras de la <em>Hexapla</em> y <em>De Principiis,</em> homilías y comentarios, y está claro cómo mantuvo a 7 secretarios ocupados y causó al Padre de la Iglesia posterior, Jerónimo decir en admiración frustrada, "¿alguien ha leído todo lo que escribió Orígenes?"__________________________________________________________________________________________Mientras que lo que hemos visto hasta ahora nos hace ver a Orígenes como un cristiano bastante sólido, no estaba sin verrugas. De hecho, uno de los Concilios de la Iglesia mas tardé iría tan lejos como para etiquetar orígenes un hereje.Pero espera; como veremos más adelante, esos consejos no siempre fueron los más imparciales y justos tribunales de discernimiento. Lejos de ello!Fue Orígenes en <strong><em>su interpretación de las escrituras</em></strong> que se metió en agua caliente. Defendía la idea de que el <strong>verdadero significado</strong> de un texto no era su lectura literal directa, sino que las Escrituras tenían un <strong><em>significado alegórico</em></strong> y <strong><u>Ese</u></strong> era el propósito <strong>principal</strong> del texto. Orígenes y sus seguidores, afirmaban que encontrar la <strong>clave alegórica</strong> era el punto principal.Mientras hay cierta alegoría profunda en <strong>algunas</strong> de las Escrituras, la inmensa mayoría del texto bíblico<strong> debe entenderse literalmente</strong>. Pero aquellos que siguieron a Orígenes llevaron sus ideas de la alegoría <strong>demasiado lejos</strong> e hicieron a la alegoría <strong>el principal método interpretativo de todas las Escrituras.</strong> Esta metodología del estudio de la Biblia predomino durante cientos de años y acabó en contrarrestar la meta principal que Orígenes se había propuesto - hacer la Biblia accesible a todos los creyentes. En el método de interpretación alegórica<strong>, sólo aquellos</strong> educados en los símbolos muy a menudo esotéricos, de la Alegoría pueden acertadamente interpretar y entender la Palabra de Dios.Otra cosa que Orígenes hizo lo que tuvo un efecto negativo en la Iglesia era su fanática dedicación a la <strong>auto-negación</strong>. Orígenes estaba tan ansioso por presentarse a Dios como santo que empleaba prácticas que fueron seguramente aberrantes. Fue su fastidiosa devoción al ascetismo que alentó al movimiento monástico en las épocas posteriores. Él se negaba dormir, pasaba condiciones extremas de ayuno, e iba descalzo a todos lados.Hay un aspecto del ascetismo de Orígenes que es importante contar porque estudiantes modernos de la historia de la iglesia a menudo escuchan sólo una parte de la historia. Un informe más completo es justificada, puesto que ilustra cómo <strong>más conocimiento</strong> sobre un tema a menudo arroja <strong>una luz muy diferente</strong> sobre el cómo y el por qué de las cosas que nuestros antepasados hicieron.Así que, El gran celo por la santidad de Orígenes en su juventud e inmadurez lo movió a castrarse a sí mismo.Sí, lo has oído correctamente; él se castro - A SI MISMO! ⇒ Ouch!!!!!!!Su propósito era evitar cualquier escándalo potencial, porque en su escuela le daba instrucción a mujeres. Ahora esto es interesante, porque aunque Orígenes posteriormente desarrolló un método de interpretación <strong>alegórico</strong>, cuando era más joven, él tomó Mateo 19:12 bastante literal cuando dice; "Hay quienes <strong>se hacen eunucos</strong> por el reino de los cielos."El historiador de la iglesia primitiva, Eusebio, afirma que la auto-castración de Orígenes fue "la prueba de un corazón joven y sin experiencia, pero también de la fe y el dominio propio."Parece que Orígenes después cambio de opinión sobre su acto juvenil. En su <em>Comentario sobre Mateo</em> el <strong><em>condeno</em></strong> a aquellos que tomaban 19:12 literalmente, y dijo que tal acción era "indigno" Sobre esta base, los escépticos modernos sostienen que el informe de la auto-castración de Orígenes es falsa. Pero Orígenes <strong>sigue</strong> en sus escritos explicando los problemas físicos que resultan de la castración en una forma que sugiere una experiencia personal.__________________________________________________________________________________________Esto no es todo lo que le causo a Orígenes problemas más adelante con los líderes de la iglesia. Mientras que algunos de sus escritos eran seguramente hipotéticos, Orígenes enseñaba sobre la <strong>preexistencia</strong> del alma; que el espíritu de una persona existía <strong>antes</strong> de la concepción, y que <strong>todos los espíritus</strong> habían caído en pecado <strong>antes</strong> de nacer. Además, el decía que estos espíritus pecadores fueron esclavizados en cuerpos proporción a la gravedad de los pecados que cometieron. Así que algunos se convirtieron en demonios, algunos hombres, y algunos ángeles. También creía que todos los espíritus se podían salvar, incluso Satanás.Pero lo que dio a Orígenes el mas grande problema doctrinal fue su descripción de la Trinidad. El decía que era una jerarquía donde el Padre, el Hijo y el Espíritu NO eran iguales. Aunque él ataco las creencias Gnósticas, al igual que ellos, el <strong>rechazo</strong> la bondad de la creación material.Tres siglos después de su muerte, el Concilio de Constantinopla pronuncio que Orígenes era un hereje. Pero trata de guardar esta información para que la veamos más tarde, porque vamos a pasar un poco de tiempo en este tema de la iglesia y los debates sobre la trinidad y la naturaleza de Cristo en los próximos episodios. El siglo 4° y 5° fue dominado por estos debates y mientras la cuestión ya está en gran medida resuelta hoy para nosotros, deberíamos tener una mejor apreciación de la agonía, que la iglesia soportó durante 200 años mientras los ancianos de la Iglesia trataron de resolver todo esto.La pregunta es: ¿Orígenes realmente pensaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu no eran iguales, haciéndolo un auténtico hereje? O refiriéndose a ellos como una jerarquía, estaba hablando de su sumisión entra cada uno de ellos en la matriz relacional de la Trinidad?Y allí esta el problema. Para poder responder a esto, necesitamos saber lo qué Orígenes y los escritores posteriores entiendan por las PALABRAS que utilizaban para describir lo que ellos creían. Y eso no siempre es una tarea fácil, especialmente cuando alguien como Orígenes no sabia o entendía los argumentos y debates y el furor que surgirian  2 y 300 años más tarde.Ahora, muchos estudiosos sostienen que Orígenes estaba simplemente tratando de encuadrar la Fe en las ideas de su día. Pero después del Concilio de Constantinopla, sus obras fueron reprimidas; muchas de ellas fueron recogidas y quemadas, haciendo difícil una evaluación moderna.<strong><em>Contra Celso </em></strong>de Orígenes es una de las mejores defensas del Cristianismo producida en la iglesia primitiva. Responde a la acusación de que los Cristianos, por negarse a cumplir el servicio militar, fallan la prueba de ser buenos ciudadanos, escribe, "somos nosotros quienes por nuestras oraciones destruimos todos los demonios que provocan guerras, violan juramentos, y perturbar la paz, somos de más ayuda a los emperadores que aquellos que parecen estar luchando las batallas".Las autoridades no estuvieron convencidos. En el año 250 d.C. el emperador Decio encarcelo y torturo a Orígenes. Lo mantuvieron vivo deliberadamente en la esperanza de que él renunciara a su fe. Pero Decio murió primero y Orígenes fue puesto en libertad. Su salud quebrantada, murió poco después de su liberación.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula, “Esforzándose para dar una Respuesta”En su primera epístola, el Apóstol Pedro animaba a los seguidores de Jesús a estar siempre dispuestos a dar una defensa, una apología de su fe, a cualquiera que preguntara. 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Era usada para hablar de los argumentos que los abogados llevaban al tribunal para argumentar sus casos. Pedro añadió que el cristiano debe compartir su defensa de la fe, no en un tono combativo o argumentativo, sino con humildad y respeto.Si hubo algún Padre de la Iglesia que buscaba encarnar esta orden, fue <strong>Orígenes</strong> de Alejandría.Orígenes fue lo que algunos podrían llamar un "fanático religioso" que renunció a su trabajo, dormía en el suelo, no comía carne, no bebía vino, ayunaba dos veces a la semana, no usaba zapatos, y según una historia, <strong>se castró</strong> a sí mismo por la fe. También fue el más prolífico erudito de su tiempo, escribiendo cientos de manuscritos. Fue un filósofo de 1ª clase y un profundo estudiante de las Escrituras.Fue tan sobresaliente en resistir a todas las fuerzas que vinieron en contra  de él, que Orígenes fue dado el apodo <strong>"Adamantius" </strong>= hombre de acero. Si esto les suena familiar, <strong>Adamantino</strong>  es el metal que compone el esqueleto de Wolverine en la serie de los X-Men. Pero ¡no! Orígenes no era un Wolverine del 3 siglo → no es para tanto.Un niño prodigio, Orígenes nació cerca de Alejandría en Egipto acerca del año 185 d.C. El era el mayor de 7 hermanos, creció en un hogar cristiano aprender la Biblia y el significado de tener un compromiso. En el año 202 d.C. su padre, <strong>Leónidas</strong>, fue decapitado por la fe, en una de esas rondas regulares de persecución por funcionarios Romanos hostiles durante el reinado de <strong>Septimio</strong> Severo. El joven Orígenes de 17 años en su aflicción quería unirse a su padre como un mártir,  pero su madre le impidió salir de la casa ocultando su ropa. Así, que me imagino que él estaba dispuesto a morir en público pero no en salir desnudo para hacerlo. Me suena como un típico joven de 17 años de edad.Orígenes se dio cuenta rápidamente que tenía más que ofrecer que el martirio y fue a trabajar para sostener a su familia. Fundó una escuela de gramática, copio textos, e instruyó a los nuevos creyentes en los fundamentos de la fe. Mientras que se dedicaba a todo esto, él estudió con el filósofo pagano <strong><em>Amonio Saccas</em></strong> para poder defender mejor su fe en contra de los argumentos de los paganos hostiles.Como continuó la persecución, Orígenes sin temor visitó la prisión, asistió a sus juicios, y confortó a los condenados. Su fama se extendió y el número de sus estudiantes aumentó rápidamente. El Obispo de Alejandría en ese momento era <strong><em>Demetrio</em></strong>, con quien Orígenes tenía una relación que cambiaba entre fría y caliente. Hubo breves temporadas de buena voluntad quebrantada por períodos más largos de antagonismo entre los dos. Orígenes fue claramente el mayor intelecto y parece que <strong><em>Demetrio</em></strong> era celoso. Él le exigió a Orígenes que se limitara a enseñar a los estudiantes solamente en las cuestiones de doctrina. No se le permitió <strong><em>predicar</em></strong>.Alrededor del año 211-12 d.C., durante el reinado de Caracalla, Orígenes visitó Roma. La <strong>laxitud</strong> <strong>moral</strong> que vio de parte de funcionarios de la Iglesia lo perturbaron. Tenemos que ver, Orígenes era un<strong> asceta</strong> confirmado; comprometido con la autodisciplina y un estilo de vida austero que rechazaba cualquier cosa que diera apertura a debilitar la virtud moral. Así que al regresar a Alejandría reanudo su enseñanza con un gran celo y aumento su determinación de no seguir el ejemplo que vio en la capital.Su escuela había superado el solo tener un solo profesor y administrador. Los estudiantes claman por <strong>más</strong> instrucción, y los graduados querían mas materiales para ayudarles a estudiar la Biblia. Orígenes trajo a otros y se dedico cada vez al estudio de la Biblia y la producción de recursos de alta calidad. Aprendió Hebreo para que él pudiera entender el texto del Antiguo Testamento de forma más eficiente. Fue en ese momento, alrededor de año 212 d.C., que Orígenes se hizo amigo con un hombre rico llamado <strong><em>Ambrosio de Alejandría</em></strong>. Ambrosio había sido un gnóstico a quien Orígenes persuadió en dejar sus opiniones erróneas y convertirse en un Cristiano.Su amistad continuó durante años y en agradecimiento por la amistad de Orígenes y la preocupación por su alma, Ambrosio proporcionó varios secretarios para ayudar a transcribir los abundantes escritos de Orígenes. Un gran número de las obras de Orígenes, fueron dedicados a este amigo, Ambrosio.En el año 214 d.C., Orígenes visitó Arabia y la Tierra Santa. Al año siguiente, un levantamiento popular en Alejandría causó que el Emperador Caracalla le diera permiso a sus soldados de saquear la ciudad. Se cerraron las escuelas y todos los extranjeros fueron expulsados. Esto significo que Ambrosio tuvo que abandonar la ciudad y que Orígenes fuera con él. Se refugiaron en Cesárea, en la costa de Israel. Aunque él no era un sacerdote ordenado, los Obispos de Jerusalén y Cesárea le pidieron a Orígenes que llevara temporalmente el ministerio de la predicación en las iglesias locales.Mientras esto no era un problema en la práctica de las iglesias en Israel,  no estaba permitido por la Iglesia de Alejandría. Cuando orígenes volvió allí en el año 216 d.C., el Obispo Demetrio estaba furioso y trató de limitar el trabajo que Orígenes estaba haciendo.De su actividad durante los próxima década se sabe poco. Él probablemente se dedicaba principalmente en escribir y la instrucción de los nuevos creyentes.Orígenes entendía la amenaza que traía el <strong>Gnosticismo</strong>. También sabía que cuando el Gnosticismo finalmente desapareciera, <strong>otro error</strong> se elevaría para sustituirlo. La única manera de tratar con las olas de herejía y los desafío que seguramente vendrían, era proporcionar <strong>herramientas</strong> que los creyentes usarían para estudiar y entender la Biblia. Con tal fin le produjo la <strong>Hexapla</strong>, una forma temprana de lo que hoy conocemos como una Biblia Paralela. La <strong>Hexapla</strong>, tenía el texto original Hebreo del Antiguo Testamento, uno Griego, y la transliteración y varias otras traducciones de la Biblia en Griego. El acomodo todo en 6 columnas paralelas. Una de estas traducciones Griegas la encontró en un frasco en la ciudad de Jericó. Esta fue una <strong>tarea masiva</strong> y requirió 28 años para completar. La Hexapla obviamente se convirtió en una parte importante del desarrollo del canon del NT y ayudó a dar forma a la traducción bíblica. Lamentablemente se ha perdido. Era tan masiva que los eruditos modernos dudan que nadie la haya copiado por completo. Sabemos de su existencia porque las partes de lo que existe, y es referenciada en varios comentarios por parte de los Cristianos contemporáneos.Orígenes podría ser llamado con mucha razón el primer estudioso de la Biblia, en que el <strong>analizaba</strong> las escrituras en 3 niveles: el literal, el moral y el alegórico. Como Orígenes mismo dijo, "Porque así como el hombre consiste de cuerpo, alma y espíritu, por tanto, de la misma manera la Escritura." En realidad, Orígenes <strong>prefirió </strong>lo alegórico porque permitía interpretaciones más <strong>espirituales</strong>. Hay muchos pasajes que el consideraba imposible entenderlos literalmente.El método de interpretación alegórica de Orígenes se convirtió en <strong>el estándar</strong> para el estudio de la Biblia de la iglesia en las siguientes eras de la iglesia, y acabaría llevando a la iglesia bastante lejos por un mal camino.La <strong>principal obra</strong> de Orígenes, fue <strong><em>De Principiis</em></strong> o <strong><em>Sobre los Primeros Principios</em></strong>. Fue la primera exposición sistemática de la teología cristiana jamás escrita. Él creó una filosofía inconfundiblemente cristiana al sintetizar las tecnicas griegas  con técnicas de análisis de los textos bíblicos. Súmale a esto las 2 enormes obras de la <em>Hexapla</em> y <em>De Principiis,</em> homilías y comentarios, y está claro cómo mantuvo a 7 secretarios ocupados y causó al Padre de la Iglesia posterior, Jerónimo decir en admiración frustrada, "¿alguien ha leído todo lo que escribió Orígenes?"__________________________________________________________________________________________Mientras que lo que hemos visto hasta ahora nos hace ver a Orígenes como un cristiano bastante sólido, no estaba sin verrugas. De hecho, uno de los Concilios de la Iglesia mas tardé iría tan lejos como para etiquetar orígenes un hereje.Pero espera; como veremos más adelante, esos consejos no siempre fueron los más imparciales y justos tribunales de discernimiento. Lejos de ello!Fue Orígenes en <strong><em>su interpretación de las escrituras</em></strong> que se metió en agua caliente. Defendía la idea de que el <strong>verdadero significado</strong> de un texto no era su lectura literal directa, sino que las Escrituras tenían un <strong><em>significado alegórico</em></strong> y <strong><u>Ese</u></strong> era el propósito <strong>principal</strong> del texto. Orígenes y sus seguidores, afirmaban que encontrar la <strong>clave alegórica</strong> era el punto principal.Mientras hay cierta alegoría profunda en <strong>algunas</strong> de las Escrituras, la inmensa mayoría del texto bíblico<strong> debe entenderse literalmente</strong>. Pero aquellos que siguieron a Orígenes llevaron sus ideas de la alegoría <strong>demasiado lejos</strong> e hicieron a la alegoría <strong>el principal método interpretativo de todas las Escrituras.</strong> Esta metodología del estudio de la Biblia predomino durante cientos de años y acabó en contrarrestar la meta principal que Orígenes se había propuesto - hacer la Biblia accesible a todos los creyentes. En el método de interpretación alegórica<strong>, sólo aquellos</strong> educados en los símbolos muy a menudo esotéricos, de la Alegoría pueden acertadamente interpretar y entender la Palabra de Dios.Otra cosa que Orígenes hizo lo que tuvo un efecto negativo en la Iglesia era su fanática dedicación a la <strong>auto-negación</strong>. Orígenes estaba tan ansioso por presentarse a Dios como santo que empleaba prácticas que fueron seguramente aberrantes. Fue su fastidiosa devoción al ascetismo que alentó al movimiento monástico en las épocas posteriores. Él se negaba dormir, pasaba condiciones extremas de ayuno, e iba descalzo a todos lados.Hay un aspecto del ascetismo de Orígenes que es importante contar porque estudiantes modernos de la historia de la iglesia a menudo escuchan sólo una parte de la historia. Un informe más completo es justificada, puesto que ilustra cómo <strong>más conocimiento</strong> sobre un tema a menudo arroja <strong>una luz muy diferente</strong> sobre el cómo y el por qué de las cosas que nuestros antepasados hicieron.Así que, El gran celo por la santidad de Orígenes en su juventud e inmadurez lo movió a castrarse a sí mismo.Sí, lo has oído correctamente; él se castro - A SI MISMO! ⇒ Ouch!!!!!!!Su propósito era evitar cualquier escándalo potencial, porque en su escuela le daba instrucción a mujeres. Ahora esto es interesante, porque aunque Orígenes posteriormente desarrolló un método de interpretación <strong>alegórico</strong>, cuando era más joven, él tomó Mateo 19:12 bastante literal cuando dice; "Hay quienes <strong>se hacen eunucos</strong> por el reino de los cielos."El historiador de la iglesia primitiva, Eusebio, afirma que la auto-castración de Orígenes fue "la prueba de un corazón joven y sin experiencia, pero también de la fe y el dominio propio."Parece que Orígenes después cambio de opinión sobre su acto juvenil. En su <em>Comentario sobre Mateo</em> el <strong><em>condeno</em></strong> a aquellos que tomaban 19:12 literalmente, y dijo que tal acción era "indigno" Sobre esta base, los escépticos modernos sostienen que el informe de la auto-castración de Orígenes es falsa. Pero Orígenes <strong>sigue</strong> en sus escritos explicando los problemas físicos que resultan de la castración en una forma que sugiere una experiencia personal.__________________________________________________________________________________________Esto no es todo lo que le causo a Orígenes problemas más adelante con los líderes de la iglesia. Mientras que algunos de sus escritos eran seguramente hipotéticos, Orígenes enseñaba sobre la <strong>preexistencia</strong> del alma; que el espíritu de una persona existía <strong>antes</strong> de la concepción, y que <strong>todos los espíritus</strong> habían caído en pecado <strong>antes</strong> de nacer. Además, el decía que estos espíritus pecadores fueron esclavizados en cuerpos proporción a la gravedad de los pecados que cometieron. Así que algunos se convirtieron en demonios, algunos hombres, y algunos ángeles. También creía que todos los espíritus se podían salvar, incluso Satanás.Pero lo que dio a Orígenes el mas grande problema doctrinal fue su descripción de la Trinidad. El decía que era una jerarquía donde el Padre, el Hijo y el Espíritu NO eran iguales. Aunque él ataco las creencias Gnósticas, al igual que ellos, el <strong>rechazo</strong> la bondad de la creación material.Tres siglos después de su muerte, el Concilio de Constantinopla pronuncio que Orígenes era un hereje. Pero trata de guardar esta información para que la veamos más tarde, porque vamos a pasar un poco de tiempo en este tema de la iglesia y los debates sobre la trinidad y la naturaleza de Cristo en los próximos episodios. El siglo 4° y 5° fue dominado por estos debates y mientras la cuestión ya está en gran medida resuelta hoy para nosotros, deberíamos tener una mejor apreciación de la agonía, que la iglesia soportó durante 200 años mientras los ancianos de la Iglesia trataron de resolver todo esto.La pregunta es: ¿Orígenes realmente pensaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu no eran iguales, haciéndolo un auténtico hereje? O refiriéndose a ellos como una jerarquía, estaba hablando de su sumisión entra cada uno de ellos en la matriz relacional de la Trinidad?Y allí esta el problema. Para poder responder a esto, necesitamos saber lo qué Orígenes y los escritores posteriores entiendan por las PALABRAS que utilizaban para describir lo que ellos creían. Y eso no siempre es una tarea fácil, especialmente cuando alguien como Orígenes no sabia o entendía los argumentos y debates y el furor que surgirian  2 y 300 años más tarde.Ahora, muchos estudiosos sostienen que Orígenes estaba simplemente tratando de encuadrar la Fe en las ideas de su día. Pero después del Concilio de Constantinopla, sus obras fueron reprimidas; muchas de ellas fueron recogidas y quemadas, haciendo difícil una evaluación moderna.<strong><em>Contra Celso </em></strong>de Orígenes es una de las mejores defensas del Cristianismo producida en la iglesia primitiva. Responde a la acusación de que los Cristianos, por negarse a cumplir el servicio militar, fallan la prueba de ser buenos ciudadanos, escribe, "somos nosotros quienes por nuestras oraciones destruimos todos los demonios que provocan guerras, violan juramentos, y perturbar la paz, somos de más ayuda a los emperadores que aquellos que parecen estar luchando las batallas".Las autoridades no estuvieron convencidos. 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Pedro añadió que el cristiano debe compartir su defensa de la fe, no en un tono combativo o argumentativo, sino con humildad y respeto.Si hubo algún Padre de la Iglesia que buscaba encarnar esta orden, fue Orígenes de Alejandría.Orígenes fue lo que algunos podrían llamar un "fanático religioso" que renunció a su trabajo, dormía en el suelo, no comía carne, no bebía vino, ayunaba dos veces a la semana, no usaba zapatos, y según una historia, se castró a sí mismo por la fe. También fue el más prolífico erudito de su tiempo, escribiendo cientos de manuscritos. Fue un filósofo de 1ª clase y un profundo estudiante de las Escrituras.Fue tan sobresaliente en resistir a todas las fuerzas que vinieron en contra  de él, que Orígenes fue dado el apodo "Adamantius" = hombre de acero. Si esto les suena familiar, Adamantino  es el metal que compone el esqueleto de Wolverine en la serie de los X-Men. Pero ¡no! Orígenes no era un Wolverine del 3 siglo → no es para tanto.Un niño prodigio, Orígenes nació cerca de Alejandría en Egipto acerca del año 185 d.C. El era el mayor de 7 hermanos, creció en un hogar cristiano aprender la Biblia y el significado de tener un compromiso. En el año 202 d.C. su padre, Leónidas, fue decapitado por la fe, en una de esas rondas regulares de persecución por funcionarios Romanos hostiles durante el reinado de Septimio Severo. El joven Orígenes de 17 años en su aflicción quería unirse a su padre como un mártir,  pero su madre le impidió salir de la casa ocultando su ropa. Así, que me imagino que él estaba dispuesto a morir en público pero no en salir desnudo para hacerlo. Me suena como un típico joven de 17 años de edad.Orígenes se dio cuenta rápidamente que tenía más que ofrecer que el martirio y fue a trabajar para sostener a su familia. Fundó una escuela de gramática, copio textos, e instruyó a los nuevos creyentes en los fundamentos de la fe. Mientras que se dedicaba a todo esto, él estudió con el filósofo pagano Amonio Saccas para poder defender mejor su fe en contra de los argumentos de los paganos hostiles.Como continuó la persecución, Orígenes sin temor visitó la prisión, asistió a sus juicios, y confortó a los condenados. Su fama se extendió y el número de sus estudiantes aumentó rápidamente. El Obispo de Alejandría en ese momento era Demetrio, con quien Orígenes tenía una relación que cambiaba entre fría y caliente. Hubo breves temporadas de buena voluntad quebrantada por períodos más largos de antagonismo entre los dos. Orígenes fue claramente el mayor intelecto y parece que Demetrio era celoso. Él le exigió a Orígenes que se limitara a enseñar a los estudiantes solamente en las cuestiones de doctrina. No se le permitió predicar.Alrededor del año 211-12 d.C., durante el reinado de Caracalla, Orígenes visitó Roma. La laxitud moral que vio de parte de funcionarios de la Iglesia lo perturbaron. Tenemos que ver, Orígenes era un asceta confirmado; comprometido con la autodisciplina y un estilo de vida austero que rechazaba cualquier cosa que diera apertura a debilitar la virtud moral. Así que al regresar a Alejandría reanudo su enseñanza con un gran celo y aumento su determinación de no seguir el ejemplo que vio en la capital.Su escuela había superado el solo tener un solo profesor y administrador. Los estudiantes claman por más instrucción, y los graduados querían mas materiales para ayudarles a estudiar la Biblia. Orígenes trajo a otros y se dedico cada vez al estudio de la Biblia y la producción de recursos de alta calidad. Aprendió Hebreo para que él pudiera entender el texto del ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Origen.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Origen.jpg</ssp:url> <ssp:title>09 Esforzándose para dar una Respuesta</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula, “Esforzándose para dar una Respuesta”En su primera epístola, el Apóstol Pedro animaba a los seguidores de Jesús a estar siempre dispuestos a dar una defensa, una apología de su fe, a cualquiera que preguntara. Esa palabra significa, articular una posición razonada. Era usada para hablar de los argumentos que los abogados llevaban al tribunal para argumentar sus casos. Pedro añadió que el cristiano debe compartir su defensa de la fe, no en un tono combativo o argumentativo, sino con humildad y respeto.Si hubo algún Padre de la Iglesia que buscaba encarnar esta orden, fue Orígenes de Alejandría.Orígenes fue lo que algunos podrían llamar un "fanático religioso" que renunció a su trabajo, dormía en el suelo, no comía carne, no bebía vino, ayunaba dos veces a la semana, no usaba zapatos, y según una historia, se castró a sí mismo por la fe. También fue el más prolífico erudito de su tiempo, escribiendo cientos de manuscritos. Fue un filósofo de 1ª clase]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/12/Origen.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>08 No Exactamente una Disculpa</title><link>https://sanctorum.us/08-no-exactamente-una-disculpa/</link> <pubDate>Wed, 04 Apr 2018 17:55:21 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210904</guid> <description><![CDATA[<p><img width="952" height="624" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image.png 952w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image-300x197.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image-768x503.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image-610x400.png 610w" sizes="(max-width: 952px) 100vw, 952px" /></p>Este Episodio se titula, <strong><em>“No Exactamente Una Disculpa.”</em></strong>Cualquiera que embarca en un estudio de la historia de la iglesia y comienza al principio pronto se topara con un montón de líderes de la iglesia conocidos como los <strong><em>Padres de la Iglesia</em></strong>. A menudo se dividen en los padres de <strong><em>Ante</em></strong>-Nicea y <strong><em>Post</em></strong>-Nicea; que básicamente son los líderes de la Iglesia que vivieron<strong> antes</strong> del primera gran concilio ecuménico de Nicea en el año 315 d.C., y aquellos que vivieron <strong>durante y después</strong> de el.; por lo tanto el prefijo - <strong><em>post</em></strong>.Los padres se pueden dividir en 3 grupos, basado en el enfoque principal de sus escritos. Los 3 grupos son los <strong><em>Padres <u>Apostólicos</u></em></strong>, los <strong><em><u>Apologistas</u></em></strong> y los <strong><em><u>Teólogos</u></em></strong>.Aunque se cruzan algunos de los tiempos, podemos decir que en general, el periodo de los <strong><em>Padres Apostólicos</em></strong> fue desde el final del 1° siglo a mediados del 2° siglo. Como vimos en un episodio anterior, los Padres Apostólicos no fueron Apóstoles; ellos eran estudiantes y seguidores de los Apóstoles y habían tenido una cercana relación con ellos.Luego desde mediados del 2º Siglo hasta el final del 3º siglo es la época de los <strong><em>Apologistas</em></strong>. Se llaman así porque su trabajo se enfoco en la <strong><em>defensa de la Fe</em></strong> contra ataques de afuera y de adentro.Tras los apologistas fueron los <strong><em>Teólogos</em></strong>, que asumieron el liderazgo de la Iglesia desde el comienzo del 4º hasta el 6º siglo. Su trabajo fue establecer precisamente lo que los Cristianos creían con respecto a algunos de los aspectos más complejos de la Fe.En el episodio anterior consideramos al apologista <strong><em>Justino Mártir</em></strong> quien escribió dos importantes defensas de la fe y los dirigió a 2 Emperadores Romanos, Antonino Pío y Marco Aurelio.Ahora vamos a mirar a otro importante Apologista, <strong><em>Ireneo.</em></strong>Pero antes de enfocarnos en su historia, permítanme ser claro para aquellos que no están familiarizados con el término "<em>Apologista</em>".La palabra moderna en ingles "apology" quiere decir que queremos pedir una disculpa por haber cometido un error. Es una aceptación de culpa y una manera de tratar de restaurar la buena voluntad. Esto no era lo que los Apologistas estaban haciendo. No había nada que disculpar. La palabra que usamos viene de la palabra griega <strong><em>Apología</em></strong> - que era una defensa formal de la posición de una persona. Es un término <strong><em>legal</em></strong>. Una apología es algo un abogado prepararía para ir al tribunal. Era un intento de demostrar algo por el uso de la evidencia y razón. Es por eso que hoy la <strong><em>Apologética</em></strong> es el término utilizado para la defensa de la Fe. La tradición de la Apologética empieza en los primeros tiempos de la historia de la Iglesia cuando la fe cristiana estaba surgiendo en un mundo hostil pagano.Los Apologistas fueron los primeros Padres de la Iglesia, eran generalmente pastores de las iglesias locales, que escribieron obras formales para dárselas a los funcionarios Romanos como el Emperador o el gobernador provincial, explicando por qué la persecución era una reacción equivocada ante los seguidores de Jesús.Uno de los principales Apologistas fue también uno de los primeros teólogos, se llamaba <strong><em>Ireneo</em></strong>, Obispo de Lyon, en Francia. El enfoco su carrera combatiendo la peligrosa amenaza del Gnosticismo.Nació en Asia Menor, probablemente en la ciudad de Esmirna alrededor del año 135 d.C., fue influenciado por el Padre Apostólico y estudiante del Apóstol Juan, <strong><em>Policarpo</em></strong>. Ireneo fue profundamente afectado por su mentor, diciendo que él escribió lo que aprendio de él, no sobre papel, sino en su corazón.Después de asistir a la escuela en Roma, Ireneo salió como misionero al sur de Galicia. Él sirvió como anciano en un par de iglesias y fue testigo de una gran persecución que cayo sobre los creyentes durante el reinado de Marco Aurelio.Fue durante este tiempo que la controversia Montanista surgió. Hablamos sobre ellos en un episodio anterior. Aquí es donde descubrimos que esto era una cuestión que preocupaba a muchas iglesias. Una facción pensaba que los Montanistas debían ser declarado heréticos y sancionados. Otros encontraron su teología aberrante, pero que la calificaban como herejía. Pensaban que los Montanistas deberían ser frenados, pero no expulsados.Las iglesias al Sur de Galicia eran de la segunda opinión y en el año 178 d.C. enviaron a Ireneo Roma para expresar su opinión. Cuando Ireneo regresó a Lyon, tuvo la noticia que su obispo había muerto como mártir. Fue elegido para ocupar su lugar.Desde entonces y hasta su muerte 14 años más tarde, Ireneo fue un hombre muy ocupado. Fue un prolífico escritor e incansable pastor y misionero.Ireneo demostró ser una gran ayuda para la Iglesia a finales del 2° siglo y proporciono una base sólida para la Iglesia en los próximos 2 siglos. Mientras luchaba con el idioma nativo de Galicia, era un <strong>maestro</strong> del Griego. Él era adepto a utilizar la cultura Griega, lenguaje y formas de pensamiento en la defensa de la Fe y ayudó a establecer una base teológica y filosófica que los posteriores líderes de la iglesia usaron.Y no olvides, la conexión de Ireneo a Cristo era <strong><em>cercana</em></strong>, aunque él vivió a finales del 2º siglo. Su maestro fue el <strong><em>anciano</em></strong> Policarpo, quien había sido discípulo del anciano Juan, discípulo directo de Jesús!Esto nos ayuda a poner su énfasis en la <strong><em>sucesión apostólica</em></strong> en perspectiva. Esto se convierte en un concepto clave en sus escritos. Ireneo no argumentaba a favor de un tipo de <strong><em>principio dinástico </em></strong>en el liderazgo de la Iglesia, tanto en la idea de que la <strong><em>Fe misma</em></strong>; sus doctrinas, principios, valores y misión, venían de los Apóstoles originales, pasados a <strong>sus</strong> seguidores y luego a la siguiente generación, y así sucesivamente. Los líderes de la Iglesia obtenían la autoridad <strong>únicamente a la medida</strong> en que eran fieles a la fundamentos que los apóstoles habían establecido. Su autoridad se derivaba directamente de que siguieran lo que ya se había establecido, no originaba de ellos o simplemente por el puesto que tenían.Okay ⇒ Alerta de Comentario Personal: Lo que sigue es mi comentario personal.Los líderes de la Iglesia de hoy, harían bien en recordar esto cuando tienen la presión de hacer ajustes en la fe sobre cuestiones espirituales y morales para quedar bien con el Mundo. La autoridad de los pastores y líderes de la iglesia proviene de un lugar: Dios. No viene de algún oficio o cargo en la Iglesia. Un título no significa nada, no importa cuán grande es el sombrero que usamos o el titulo impresionante que tenemos. Dios da autoridad para cumplir SU llamado y misión para esa persona. Cuando ellos salen de ese lineamiento, ellos no poseen autoridad real. La autoridad del Ministro se deriva y es en proporción directa a su fidelidad a la Misión y al mensaje Apostólico.Eso es lo que Ireneo estaba diciendo en sus escritos. Y mientras existía una extensión de este principio al área del liderazgo de la Iglesia, Ireneo no abogaba por algún tipo de principio dinástico espiritual para el liderazgo de la Iglesia y a una jerarquía pasada de un lider al siguiente.<hr />Ireneo fue un oponente feroz del error y herejias, y el más ortodoxo de los padres de ante-Nicea. Puede ser de interés para algunos oyentes que Ireneo, junto con el Padre de la Iglesia, <strong><em>Papias</em></strong> con la mayoría de sus contemporáneos, fueron escatológicamente premileniares en sus opiniones. Esas opiniones fueron posteriormente <strong>abandonadas</strong> por la Iglesia por sus orígenes <strong>muy Judías</strong>. Mientras trabajaba arduamente para la propagación y defensa de la fe sobre la tierra, Ireneo estaba → "mirando al cielo", como los primeros discípulos, esperando ansiosamente el regreso del Señor y el establecimiento de su reino.Ireneo fue el primero de los padres de la Iglesia en <strong><em>usar completamente</em></strong> el NT. Mientras que los Gnósticos pasaban mucho tiempo refutando y queríendo dividir la Biblia, rebajandolo a apenas un puñado de textos, Ireneo refería a todos los 4 Evangelios y a casi todas las Epístolas como las Escrituras.Aunque él tenía un gran celo por la doctrina <strong>esencial,</strong> Ireneo fue tolerante con las diferencias no-esenciales. Le pidio al Obispo de Roma a no ser tan preciso en sus demandas acerca de cómo y cuándo la gente podía celebrar la Resurrección.2 grandes obras de Ireneo han sobrevivido. <strong><em>Contra las Herejías</em></strong> y <strong><em>La Demostración de la Predicación Apostólica</em></strong>.<em>Contra las Herejías</em> fue escrito alrededor del año 185, mientras que era obispo de Lyon. Está dirigido al error del Gnosticismo que ya hemos considerado. <em>Contra las Herejías</em> tiene 5 partes.Libro 1 es un bosquejo histórico de diversas sectas Gnósticas junto con una declaración de la fe Cristiana.Libro 2 es una crítica filosófica del Gnosticismo.Libro 3 es una crítica Bíblica de la misma, mientras que el…Libro 4 responde al Gnosticismo en las palabras de Cristo mismo.Termina con el Libro 5; una defensa de la Resurrección en contra de argumentos Gnósticos que lo niegan.En una cita al principio del libro, Ireneo dice, "El error nunca está establecido en su desnuda deformidad, porque siendo expuesto, seria inmediatamente detectada. Pero es astutamente vestida atractivamente, de manera que, por su forma exterior, pueda aparentar al inexperto (ridículo como la expresión puede parecer) ser <strong>más cierto</strong> que la verdad misma".Ireneo ha sido llamado "<strong><em>El Padre de la Dogma de la Iglesia</em></strong>" porque él trató de formular los principios de la Teología Cristiana y de ofrecer una exposición de las creencias de la iglesia. Esto era especialmente evidente en su otro escrito, <em>La Demostración de la Predicación Apostólica</em>. Allí asentó los principios de que la Fe Cristiana encuentra su Revelación y Autoridad <strong><em>en las Escrituras</em></strong>. Él hace referencia al Antiguo y Nuevo Testamento para demostrar esto y como dije anteriormente, cita de todos menos 4 de los libros del NT.Ireneo es una figura importante para el desarrollo de la teología Cristiana, porque en su batalla contra el Gnosticismo, establece el principio de <strong><em>recapitulación</em></strong>, es decir, que Jesucristo es el núcleo y la esencia de toda la verdadera teología. Él es al mismo tiempo Creador y Redentor. Lo que se perdió en Adán es recuperado en Cristo. Lo que dice acerca de Jesús, fundamentado en las Escrituras, sería utilizado más tarde por los <strong>Teólogos</strong> cuando tenían sus discusiones y debates sobre la naturaleza de Cristo.Además de estas 2 obras que sabemos que fueron escritas por Ireneo, hay varios otros fragmentos y algunas obras atribuidas a él por gente como Eusebio. No tomaremos el tiempo de examinar todas, excepto una que merece una mención. En la <strong><em>Epístola a Florinus</em></strong>, Ireneo escribe a un amigo que en un momento había servido con él en el ministerio. De hecho, habían crecido en la fe, juntos a los pies de Policarpo. Florinus se convirtió en un anciano de la Iglesia en Roma, pero fue depuesto cuando abrazó al Gnosticismo. Ireneo le recuerda su amistad y pasado. Se puede escuchar el dolor en las palabras de Ireneo de que alguien que había estado tan cerca y tan claramente en las cosas de Dios, podría tirarlo todo a un lado por una insensatez como el error de los Gnósticos. Ireneo desarrolla ese error tan hábilmente, que es difícil imaginar que alguien pudiera leer la carta y no volver a la fe de su juventud. Pero no sabemos qué paso con la vida de Florinus.<hr />Al llegar al final de este episodio, permítanme una vez más animarles a visitar la pagina de internet de <strong>sanctorum.us</strong> y la pagina de Facebook de CS para dejar un comentario. Asegúrese en decirnos en donde vive para que podamos tener una idea de donde viene la familia de CS.Si te gusta el podcast, ¿por qué no recomendarlo a tus amigos? Resulta que, la mejor manera para que la gente descubra CS - es por recomendaciones de otros.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este Episodio se titula, “No Exactamente Una Disculpa.”Cualquiera que embarca en un estudio de la historia de la iglesia y comienza al principio pronto se topara con un montón de líderes de la iglesia conocidos como los Padres de la Iglesia. 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A menudo se dividen en los padres de <strong><em>Ante</em></strong>-Nicea y <strong><em>Post</em></strong>-Nicea; que básicamente son los líderes de la Iglesia que vivieron<strong> antes</strong> del primera gran concilio ecuménico de Nicea en el año 315 d.C., y aquellos que vivieron <strong>durante y después</strong> de el.; por lo tanto el prefijo - <strong><em>post</em></strong>.Los padres se pueden dividir en 3 grupos, basado en el enfoque principal de sus escritos. Los 3 grupos son los <strong><em>Padres <u>Apostólicos</u></em></strong>, los <strong><em><u>Apologistas</u></em></strong> y los <strong><em><u>Teólogos</u></em></strong>.Aunque se cruzan algunos de los tiempos, podemos decir que en general, el periodo de los <strong><em>Padres Apostólicos</em></strong> fue desde el final del 1° siglo a mediados del 2° siglo. Como vimos en un episodio anterior, los Padres Apostólicos no fueron Apóstoles; ellos eran estudiantes y seguidores de los Apóstoles y habían tenido una cercana relación con ellos.Luego desde mediados del 2º Siglo hasta el final del 3º siglo es la época de los <strong><em>Apologistas</em></strong>. Se llaman así porque su trabajo se enfoco en la <strong><em>defensa de la Fe</em></strong> contra ataques de afuera y de adentro.Tras los apologistas fueron los <strong><em>Teólogos</em></strong>, que asumieron el liderazgo de la Iglesia desde el comienzo del 4º hasta el 6º siglo. Su trabajo fue establecer precisamente lo que los Cristianos creían con respecto a algunos de los aspectos más complejos de la Fe.En el episodio anterior consideramos al apologista <strong><em>Justino Mártir</em></strong> quien escribió dos importantes defensas de la fe y los dirigió a 2 Emperadores Romanos, Antonino Pío y Marco Aurelio.Ahora vamos a mirar a otro importante Apologista, <strong><em>Ireneo.</em></strong>Pero antes de enfocarnos en su historia, permítanme ser claro para aquellos que no están familiarizados con el término "<em>Apologista</em>".La palabra moderna en ingles "apology" quiere decir que queremos pedir una disculpa por haber cometido un error. Es una aceptación de culpa y una manera de tratar de restaurar la buena voluntad. Esto no era lo que los Apologistas estaban haciendo. No había nada que disculpar. La palabra que usamos viene de la palabra griega <strong><em>Apología</em></strong> - que era una defensa formal de la posición de una persona. Es un término <strong><em>legal</em></strong>. Una apología es algo un abogado prepararía para ir al tribunal. Era un intento de demostrar algo por el uso de la evidencia y razón. Es por eso que hoy la <strong><em>Apologética</em></strong> es el término utilizado para la defensa de la Fe. La tradición de la Apologética empieza en los primeros tiempos de la historia de la Iglesia cuando la fe cristiana estaba surgiendo en un mundo hostil pagano.Los Apologistas fueron los primeros Padres de la Iglesia, eran generalmente pastores de las iglesias locales, que escribieron obras formales para dárselas a los funcionarios Romanos como el Emperador o el gobernador provincial, explicando por qué la persecución era una reacción equivocada ante los seguidores de Jesús.Uno de los principales Apologistas fue también uno de los primeros teólogos, se llamaba <strong><em>Ireneo</em></strong>, Obispo de Lyon, en Francia. El enfoco su carrera combatiendo la peligrosa amenaza del Gnosticismo.Nació en Asia Menor, probablemente en la ciudad de Esmirna alrededor del año 135 d.C., fue influenciado por el Padre Apostólico y estudiante del Apóstol Juan, <strong><em>Policarpo</em></strong>. Ireneo fue profundamente afectado por su mentor, diciendo que él escribió lo que aprendio de él, no sobre papel, sino en su corazón.Después de asistir a la escuela en Roma, Ireneo salió como misionero al sur de Galicia. Él sirvió como anciano en un par de iglesias y fue testigo de una gran persecución que cayo sobre los creyentes durante el reinado de Marco Aurelio.Fue durante este tiempo que la controversia Montanista surgió. Hablamos sobre ellos en un episodio anterior. Aquí es donde descubrimos que esto era una cuestión que preocupaba a muchas iglesias. Una facción pensaba que los Montanistas debían ser declarado heréticos y sancionados. Otros encontraron su teología aberrante, pero que la calificaban como herejía. Pensaban que los Montanistas deberían ser frenados, pero no expulsados.Las iglesias al Sur de Galicia eran de la segunda opinión y en el año 178 d.C. enviaron a Ireneo Roma para expresar su opinión. Cuando Ireneo regresó a Lyon, tuvo la noticia que su obispo había muerto como mártir. Fue elegido para ocupar su lugar.Desde entonces y hasta su muerte 14 años más tarde, Ireneo fue un hombre muy ocupado. Fue un prolífico escritor e incansable pastor y misionero.Ireneo demostró ser una gran ayuda para la Iglesia a finales del 2° siglo y proporciono una base sólida para la Iglesia en los próximos 2 siglos. Mientras luchaba con el idioma nativo de Galicia, era un <strong>maestro</strong> del Griego. Él era adepto a utilizar la cultura Griega, lenguaje y formas de pensamiento en la defensa de la Fe y ayudó a establecer una base teológica y filosófica que los posteriores líderes de la iglesia usaron.Y no olvides, la conexión de Ireneo a Cristo era <strong><em>cercana</em></strong>, aunque él vivió a finales del 2º siglo. Su maestro fue el <strong><em>anciano</em></strong> Policarpo, quien había sido discípulo del anciano Juan, discípulo directo de Jesús!Esto nos ayuda a poner su énfasis en la <strong><em>sucesión apostólica</em></strong> en perspectiva. Esto se convierte en un concepto clave en sus escritos. Ireneo no argumentaba a favor de un tipo de <strong><em>principio dinástico </em></strong>en el liderazgo de la Iglesia, tanto en la idea de que la <strong><em>Fe misma</em></strong>; sus doctrinas, principios, valores y misión, venían de los Apóstoles originales, pasados a <strong>sus</strong> seguidores y luego a la siguiente generación, y así sucesivamente. 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La autoridad del Ministro se deriva y es en proporción directa a su fidelidad a la Misión y al mensaje Apostólico.Eso es lo que Ireneo estaba diciendo en sus escritos. Y mientras existía una extensión de este principio al área del liderazgo de la Iglesia, Ireneo no abogaba por algún tipo de principio dinástico espiritual para el liderazgo de la Iglesia y a una jerarquía pasada de un lider al siguiente.<hr />Ireneo fue un oponente feroz del error y herejias, y el más ortodoxo de los padres de ante-Nicea. Puede ser de interés para algunos oyentes que Ireneo, junto con el Padre de la Iglesia, <strong><em>Papias</em></strong> con la mayoría de sus contemporáneos, fueron escatológicamente premileniares en sus opiniones. Esas opiniones fueron posteriormente <strong>abandonadas</strong> por la Iglesia por sus orígenes <strong>muy Judías</strong>. Mientras trabajaba arduamente para la propagación y defensa de la fe sobre la tierra, Ireneo estaba → "mirando al cielo", como los primeros discípulos, esperando ansiosamente el regreso del Señor y el establecimiento de su reino.Ireneo fue el primero de los padres de la Iglesia en <strong><em>usar completamente</em></strong> el NT. Mientras que los Gnósticos pasaban mucho tiempo refutando y queríendo dividir la Biblia, rebajandolo a apenas un puñado de textos, Ireneo refería a todos los 4 Evangelios y a casi todas las Epístolas como las Escrituras.Aunque él tenía un gran celo por la doctrina <strong>esencial,</strong> Ireneo fue tolerante con las diferencias no-esenciales. Le pidio al Obispo de Roma a no ser tan preciso en sus demandas acerca de cómo y cuándo la gente podía celebrar la Resurrección.2 grandes obras de Ireneo han sobrevivido. <strong><em>Contra las Herejías</em></strong> y <strong><em>La Demostración de la Predicación Apostólica</em></strong>.<em>Contra las Herejías</em> fue escrito alrededor del año 185, mientras que era obispo de Lyon. Está dirigido al error del Gnosticismo que ya hemos considerado. <em>Contra las Herejías</em> tiene 5 partes.Libro 1 es un bosquejo histórico de diversas sectas Gnósticas junto con una declaración de la fe Cristiana.Libro 2 es una crítica filosófica del Gnosticismo.Libro 3 es una crítica Bíblica de la misma, mientras que el…Libro 4 responde al Gnosticismo en las palabras de Cristo mismo.Termina con el Libro 5; una defensa de la Resurrección en contra de argumentos Gnósticos que lo niegan.En una cita al principio del libro, Ireneo dice, "El error nunca está establecido en su desnuda deformidad, porque siendo expuesto, seria inmediatamente detectada. Pero es astutamente vestida atractivamente, de manera que, por su forma exterior, pueda aparentar al inexperto (ridículo como la expresión puede parecer) ser <strong>más cierto</strong> que la verdad misma".Ireneo ha sido llamado "<strong><em>El Padre de la Dogma de la Iglesia</em></strong>" porque él trató de formular los principios de la Teología Cristiana y de ofrecer una exposición de las creencias de la iglesia. Esto era especialmente evidente en su otro escrito, <em>La Demostración de la Predicación Apostólica</em>. Allí asentó los principios de que la Fe Cristiana encuentra su Revelación y Autoridad <strong><em>en las Escrituras</em></strong>. Él hace referencia al Antiguo y Nuevo Testamento para demostrar esto y como dije anteriormente, cita de todos menos 4 de los libros del NT.Ireneo es una figura importante para el desarrollo de la teología Cristiana, porque en su batalla contra el Gnosticismo, establece el principio de <strong><em>recapitulación</em></strong>, es decir, que Jesucristo es el núcleo y la esencia de toda la verdadera teología. Él es al mismo tiempo Creador y Redentor. Lo que se perdió en Adán es recuperado en Cristo. Lo que dice acerca de Jesús, fundamentado en las Escrituras, sería utilizado más tarde por los <strong>Teólogos</strong> cuando tenían sus discusiones y debates sobre la naturaleza de Cristo.Además de estas 2 obras que sabemos que fueron escritas por Ireneo, hay varios otros fragmentos y algunas obras atribuidas a él por gente como Eusebio. No tomaremos el tiempo de examinar todas, excepto una que merece una mención. En la <strong><em>Epístola a Florinus</em></strong>, Ireneo escribe a un amigo que en un momento había servido con él en el ministerio. De hecho, habían crecido en la fe, juntos a los pies de Policarpo. Florinus se convirtió en un anciano de la Iglesia en Roma, pero fue depuesto cuando abrazó al Gnosticismo. Ireneo le recuerda su amistad y pasado. Se puede escuchar el dolor en las palabras de Ireneo de que alguien que había estado tan cerca y tan claramente en las cosas de Dios, podría tirarlo todo a un lado por una insensatez como el error de los Gnósticos. Ireneo desarrolla ese error tan hábilmente, que es difícil imaginar que alguien pudiera leer la carta y no volver a la fe de su juventud. Pero no sabemos qué paso con la vida de Florinus.<hr />Al llegar al final de este episodio, permítanme una vez más animarles a visitar la pagina de internet de <strong>sanctorum.us</strong> y la pagina de Facebook de CS para dejar un comentario. 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Se llaman así porque su trabajo se enfoco en la defensa de la Fe contra ataques de afuera y de adentro.Tras los apologistas fueron los Teólogos, que asumieron el liderazgo de la Iglesia desde el comienzo del 4º hasta el 6º siglo. Su trabajo fue establecer precisamente lo que los Cristianos creían con respecto a algunos de los aspectos más complejos de la Fe.En el episodio anterior consideramos al apologista Justino Mártir quien escribió dos importantes defensas de la fe y los dirigió a 2 Emperadores Romanos, Antonino Pío y Marco Aurelio.Ahora vamos a mirar a otro importante Apologista, Ireneo.Pero antes de enfocarnos en su historia, permítanme ser claro para aquellos que no están familiarizados con el término "Apologista".La palabra moderna en ingles "apology" quiere decir que queremos pedir una disculpa por haber cometido un error. Es una aceptación de culpa y una manera de tratar de restaurar la buena voluntad. Esto no era lo que los Apologistas estaban haciendo. No había nada que disculpar. La palabra que usamos viene de la palabra griega Apología - que era una defensa formal de la posición de una persona. Es un término legal. Una apología es algo un abogado prepararía para ir al tribunal. Era un intento de demostrar algo por el uso de la evidencia y razón. Es por eso que hoy la Apologética es el término utilizado para la defensa de la Fe. La tradición de la Apologética empieza en los primeros tiempos de la historia de la Iglesia cuando la fe cristiana estaba surgiendo en un mundo hostil pagano.Los Apologistas fueron los primeros Padres de la Iglesia, eran generalmente pastores de las iglesias locales, que escribieron obras formales para dárselas a los funcionarios Romanos como el Emperador o el gobernador provincial, explicando por qué la persecución era una reacción equivocada ante los seguidores de Jesús.Uno de los principales Apologistas fue también uno de los primeros teólogos, se llamaba Ireneo, Obispo de Lyon, en Francia. El enfoco su carrera combatiendo la peligrosa amenaza del Gnosticismo.Nació en Asia Menor, probablemente en la ciudad de Esmirna alrededor del año 135 d.C., fue influenciado por el Padre Apostólico y estudiante del Apóstol Juan, Policarpo. Ireneo fue profundamente afectado por su mentor, diciendo que él escribió lo que aprendio de él, no sobre papel, sino en su corazón.Después de asistir a la escuela en Roma, Ireneo salió como misionero al sur de Galicia. Él sirvió como anciano en un par de iglesias y fue testigo de una gran persecución que cayo sobre los creyentes durante el reinado de Marco Aurelio.Fue durante este tiempo que la controversia Montanista surgió. Hablamos sobre ellos en un episodio anterior. Aquí es donde descubrimos que esto era una cuestión que preocupaba a muchas iglesias. Una facción pensaba que los Montanistas debían ser declara]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image.png</ssp:url> <ssp:title>08 No Exactamente una Disculpa</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este Episodio se titula, “No Exactamente Una Disculpa.”Cualquiera que embarca en un estudio de la historia de la iglesia y comienza al principio pronto se topara con un montón de líderes de la iglesia conocidos como los Padres de la Iglesia. A menudo se dividen en los padres de Ante-Nicea y Post-Nicea; que básicamente son los líderes de la Iglesia que vivieron antes del primera gran concilio ecuménico de Nicea en el año 315 d.C., y aquellos que vivieron durante y después de el.; por lo tanto el prefijo - post.Los padres se pueden dividir en 3 grupos, basado en el enfoque principal de sus escritos. Los 3 grupos son los Padres Apostólicos, los Apologistas y los Teólogos.Aunque se cruzan algunos de los tiempos, podemos decir que en general, el periodo de los Padres Apostólicos fue desde el final del 1° siglo a mediados del 2° siglo. Como vimos en un episodio anterior, los Padres Apostólicos no fueron Apóstoles; ellos eran estudiantes y seguidores de los Apóstoles y habían ten]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/04/No-Discupla-image.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>07 El Árbol se Extiende</title><link>https://sanctorum.us/07-el-arbol-se-extiende/</link> <pubDate>Sat, 17 Mar 2018 17:58:39 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210887</guid> <description><![CDATA[<p><img width="626" height="431" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg 626w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree-300x207.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree-610x420.jpg 610w" sizes="(max-width: 626px) 100vw, 626px" /></p>Este episodio se titula, <strong><em>“El Árbol se Extiende”</em></strong>Tertuliano, el pastor de la Iglesia de Cartago en el norte de África, se dirigió a los incrédulos al comienzo del siglo 3, diciendo:"Nosotros somos de ayer, y sin embargo ya llenamos sus ciudades, sus islas, sus campamentos, su palacio, senado y foro; les hemos dejado solamente sus templos."Esto presenta nuestro tema para este episodio; <strong>la expansión de la Fe</strong> en los primeros siglos.Escribiendo a mediados del 2º siglo, Justino Mártir dice,"no hay ninguna gente, griega o bárbara, o de cualquier otra raza, o de alguna otra denominación o modalidad que se pueda distinguir, sean ignorante de las artes o la agricultura, o si habitan en tiendas de campaña o deambulan en vagones cubiertos - entre los cuales oraciones y gracias no son ofrecidas en el nombre del crucificado Jesús, al Padre y Creador de todas las cosas".______________________________________________________________________________________________________________Comentarios de otros primeros líderes de la Iglesia como Ireneo, Arnobius, y Orígenes nos llevan a la conclusión de que al final del 3er siglo el nombre de Cristo era conocido, venerado y <strong>perseguido</strong> en muchas provincias y ciudades del Imperio Romano. En uno de sus edictos, el <strong>Emperador Maximiano</strong> dijo que "casi todos" habían abandonado al culto de los antiguos dioses por la nueva secta llamada Cristianismo.Al no tener cifras concretas, el conteo del número de los seguidores de Jesús no puede ser preciso, pero una suposición razonable de los fieles nos dice que representa alrededor de 10% al 12% de la población total a comienzos del siglo 4º. En algunos lugares, el número era mucho mayor con movimientos locales que vieron al Evangelio tomar firmes raíces en esas zonas. Según <strong>Crisóstomo</strong>, la población cristiana de la ciudad de Antioquía al final del siglo 4º. es la mitad de la población.Mientras que el 10% de todo el Imperio puede no parecer que un número impresionante, tengamos en cuenta que este 10% comparte una unidad espiritual que los hacia parecer un grupo mucho más grande cuando se comparaba al sumamente fragmentado 90% del mundo pagano.______________________________________________________________________________________________________________Mirando atrás hacia Asia, donde todo comenzó, los <strong>Apóstoles</strong> extendieron la nueva fe en Israel, Siria y Asia Menor. Según <strong><em>Plinio el Joven</em></strong>, en el comienzo del 2º siglo, los templos paganos de Asia Menor estaban casi completamente descuidados y apenas tenían suficientes seguidores para realizar los sacrificios de animales, porque muchos de los paganos se habían convertido a la nueva fe.En un primer paso de lo que fue una gran expansión hacia el oriente, durante el 2º siglo el cristianismo tomo raíz en la ciudad de Edesa en Mesopotamia y en varias regiones de Persia. En el siglo 3a., su alcance se extendió hacia el norte a <strong>Armenia</strong> y en el sur entrando en <strong>Arabia</strong>.Hay una leyenda perdurable que los apóstoles <strong>Tomás y Bartolomé</strong> llevaron el Evangelio a la India. Sin duda, un maestro cristiano llamado <strong>Pantaeus</strong> de Alejandría fue cerca del año 190 d.C.. Para el siglo 4o, había vibrantes iglesias nacionales creciendo en el subcontinente.Fue el traslado de la sede de poder de Roma a Constantinopla a principios del siglo 4º, que ayudó a asegurar la migración de la fe hacia el este. También significó que todos los primeros Concilios importantes de la Iglesia se celebraron en o alrededor de Constantinopla. Las grandes controversias doctrinales sobre la trinidad y la naturaleza de Cristo se realizaron principalmente en Asia Menor, Siria y Egipto.Hablando de Egipto, el Cristianismo en África hecho las <strong><em>primeras</em></strong> raíces profundas, durante el tiempo de los Apóstoles. La ciudad de Alejandría era un centro mundial del aprendizaje y cultura. Sus bibliotecas y escuelas atraían a personas de todo el mundo y muchos judíos la llamaban su hogar. Fue en Alejandría que la Biblia Hebrea fue traducido al griego, 200 años antes de Jesucristo. La Biblia griego, se llama la <strong><em>Septuaginta</em></strong>, y por primera vez abrió las ideas aparentemente opacas de los judíos a los Gentiles, buscadores de verdad. Fue en Alejandría que la religión de Moisés estaba situada junto a la filosofía de Platón y Aristóteles. Fue allí donde el filósofo judío <strong><em>Philo</em></strong> procuró armonizar el pensamiento griego y judío. Muchas de sus ideas fueron tomadas por futuros apologistas cristianos en la defensa de la fe contra las ideas erróneas Romanas.La antigua tradición dice que fue <strong><em>Marcos </em></strong>que puso los fundamentos de la iglesia de Alejandría, que se convirtió en una de las 5 más importantes e influyentes iglesias de los primeros siglos. Una escuela teológica floreció en Alejandría desde el 2º siglo y en ella enseñaban los grandes Padres de la iglesia, Clemente y Orígenes. Desde Alejandría, el Evangelio se difundió hacia el sur a Nubia (hoy es Sudán) y Etiopía. En un concilio de Alejandría en el año 235 d.C., 20 Obispos africanos asistieron de todas partes de la cuenca del Nilo.Durante el 4º siglo, en un tema que vamos a tratar con más detalle en un episodio posterior, Egipto nos dio la <strong>herejía Arriana</strong>, y después rápidamente contesto con <strong>la ortodoxia de Atanasio</strong>. Egipto fue la cuna del monasticismo practicado por sus primeros defensores, <strong>Antonio &amp; Pacomio</strong>. El monacato se extendió luego al resto del mundo Cristiano. Pero eso es otro tema para un par de episodios posteriores.El cristianismo se difundió desde Egipto a lo largo del resto del Norte de África rápidamente. También ayudo que había numerosas fortalezas Romanas que estaban a 3 o 4 días de navegando desde Italia. La fe se extendió rápidamente a través de los fértiles campos y las ardientes arenas de <strong><em>Mauritania y Númida</em></strong>, tomando raíz en <strong><em>Cartago</em></strong>. En el año 258, un sínodo de 87 Obispos se reunieron allí, y sólo 50 años más tarde los Donatistas tuvieron un consejo con 270 obispos.Puede ser de interés para algunos de nuestros oyentes que <strong>la mas antigua traducción Latina de la Biblia</strong>, llamado el "<strong><em>Itala</em></strong>"  que fue la base de la "<strong><em>Vulgata</em></strong>" de Jerónimo, fue producida en África para los Africanos, no en Roma, para los Romanos, porque los Cristianos en Roma utilizaban el lenguaje griego. La teología Latina no nacio en Roma, pero en <strong><em>Cartago</em></strong>. Tertuliano fue su padre. La teología Latina creció en el norte de África para encontrar su culminacion en el mundo de <strong><em>Agustín de Hipona</em></strong>, <strong><em>otra</em></strong> ciudad del norte de África. La influencia de Agustín simplemente no puede ser exagerada, como veremos.Después de llegar a Egipto, Nubia, Etiopía y una estrecha franja del norte de África, la expansión de la fe se estanco. No sabemos si se pudiera haber renovado su alcance más al Sur, porque esto se convierte en irrelevante a la luz de la conquista del Islam en el los siglos 7º y 8º d.C.<table><tbody><tr><td></td><td></td></tr></tbody></table> ______________________________________________________________________________________________________________Siguiendo la expansión de la fe hacia Europa, encontramos en el informe sobre la primera Iglesia del historiador Eusebio, quien nos informa que a mediados del 3º siglo en la Iglesia en Roma había un obispo, 46 ancianos, 7 diáconos con 7 asistentes, 42 acólitos que podemos considerar  que estaban haciendo como un "internado", 50 lectores, exorcistas, y ujieres; y 1500 viudas y pobres que estaban bajo su cuidado. A partir de estos números podemos argumentar que la membresía real de la Iglesia era como 50.000 personas ó 1/20 de la población de la ciudad. La fuerza del Cristianismo en Roma es confirmada por el enorme tamaño de las catacumbas donde los cristianos eran enterrados.Desde Roma, la iglesia se extendió a <strong>todas</strong> las ciudades de Italia. El primer Sínodo Romano que conocemos se celebró a mediados del 2º siglo y tuvo 12 obispos presentes. Un siglo más tarde hubo 60.La persecución oficial de los seguidores de Cristo en <strong>Galia </strong>en el año 177 d.C. nos muestra que la iglesia ya existía allí y era lo suficientemente grande para como elevar la preocupación de las autoridades. La fe llegó a la Galia, no desde Roma, sino de Asia Menor. Sabemos que  Ireneo, el obispo de Lyon, fue un discípulo de Policarpo de Esmirna y Ireneo le mandaba reportes a sus contemporáneos en Asia Menor en lugar de Roma. No fue hasta la mitad del 3º siglo que Roma envió misioneros a Galia. Uno de ellos fue Dionisio, quien fundó la primera iglesia en <strong>París</strong>, y luego murió como mártir en Montmartre para convertirse en uno de los santos patrones de Francia.<strong>España</strong> probablemente fue alcanzada por la fe Cristiana en el 2º siglo. El <strong>Concilio de Elvira</strong> en el año 306  d.C. vio 19 obispos reunirse para reportarse y discutir la labor en sus diversas provincias. El apóstol Pablo una vez formo un plan de un viaje misionero a España, y según Clemente de Roma el pudo predicar allí.Irenaeus nos reporta que el Evangelio había sido predicado a los Alemanes y varias otras tribus del Norte, pero él probablemente hablaba sólo de aquellas porciones del Norte de Europa que estaban bajo el control de Roma.Aunque es un misterio,  porqué Tertuliano, que era del Norte Africano, lo sabe, el nos dice que la fe había echado raíces en Gran Bretaña a finales del 2 siglo d.C.. Como veremos en un episodio posterior, la Iglesia Céltica existía en Inglaterra, Irlanda y Escocia, bastante independiente de Roma, mucho antes de la conversión de los Anglosajones por el misionero Romano Agustín. De hecho, esa temprana Iglesia Céltica envió misioneros a Alemania, Francia y los Países Bajos antes de los viajes misioneros de Italia. A mediados del siglo 8º, el venerable Bede nos informa que aproximadamente en el año 167 d.C. el Rey Británico Lucius, solicitó al Obispo de Roma que le enviara misioneros. Fue entonces, en el <strong>Concilio de Arles</strong> en 314 d.C., que los obispos Británicos de York, Londres y Colchester, estuvieron presentes.______________________________________________________________________________________________________________Este es un buen lugar para hablar sobre la expansión de la fe hacia el Oriente, pero ese tema es enorme, y de gran importancia, y muchas veces pasado por alto en el estudio de la historia de la Iglesia, así que vamos a guardar  ese tema para más tarde. Baste por ahora - pero como muchos estudiantes de la historia saben, el Imperio Romano se estancaron en el Oriente, primero por los <strong>Partos</strong>, y después por sus sucesores, los <strong>Sasánidas.</strong>Los Sasánidas felizmente aplicaban el principio de que el enemigo de <strong>mi</strong> enemigo es<strong> mi</strong> amigo. Y esto significo que desde finales del siglo 2 y a través del 3o, cuando los cristianos eran <strong>perseguidos</strong> en el Imperio Romano, fueron <strong>bienvenidos</strong> en el Oriente por los Sasánidas. La iglesia se planto y creció rápidamente en toda Mesopotamia y Persia en lo que hoy conocemos como Irán. Algunos de los mayores logros culturales de la fe Cristina durante el 3er siglo fue en esta iglesia Persa. Pero cuando Constantino se convirtió al Cristianismo y a la Iglesia se movio a una posición con el favor político del Occidente Romano, pueden adivinar lo que esto significo para la Iglesia en las regiones controladas por los Sasánidas. Aún así, esta iglesia Oriental desarrollado su propia cultura y, en lugar de retroceder hacia el Oeste para unirse a la iglesia del mundo Bizantino-Romano, la persecución los empujo <strong>aún más</strong> al Este, hasta llegar  a China.______________________________________________________________________________________________________________Terminemos este episodio con un vistazo a <strong>Justino Mártir</strong> a quien citamos al comienzo de este episodio.Justino nació en la antigua ciudad de Siquén en el centro de Israel. Pero cuando el nació en el año 100 d.C., era una ciudad romana llamada <strong>Flavia Neapolis</strong> = Nuevo Flavioburgo. Criado por padres paganos, buscó el significado de la vida en las principales filosofías de su día. Pero su búsqueda de la verdad resultó en nada más que una serie de amargas decepciones.Justin era demasiado inteligente para tragarse los razonamientos superficiales y las inconsistencias lógicas del pensamiento pagano. En las áreas de religión o filosofía, su intelecto agudo corto a través de la insensatez que fue la característica de la cosmovisión pagana.Su primer maestro fue un <strong>Estoico</strong>, que "no sabía nada de Dios y no pensaba que el  conocimiento de él era necesario." Después de eso Justinio siguió a un <strong>filósofo itinerante</strong>, que estaba más interesado en colectar sus cuotas que en la búsqueda de la verdad. El siguiente fue un filosofo <strong>Pitagórico</strong>, pero su trayectoria a través de la música, astronomía, y geometría fue demasiado lento para la mente voraz de Justino. Por último, se aplicó al <strong>Platonismo</strong> que era más intelectualmente exigente, pero demostró una vez más tener demasiadas inconsistencias.Entonces, cuando tenia aproximadamente 30 años, después de una larga conversación con un anciano, la vida de Justino fue transformada. Él dice, "de repente se encendió un fuego en mi alma. Me enamore de los profetas y estos hombres que habían amado a Cristo; reflexioné sobre todas sus palabras y encontré que solamente esta filosofía era cierta y útil para la vida. Esta es la razón de cómo y por qué me convertí en un filósofo. Y mi deseo es que todos nos sintamos de la misma manera."Justin estaba decidido a <strong>reconciliar</strong> la fe y la razón. Su trabajo lo llevó primero a Éfeso en el año 132 d.C., donde tuvo un debate con un Judío llamado Trifón acerca de la forma correcta de interpretar las Escrituras. El libro que salió de este debate está acertadamente titulado, el <em>Diálogo con Trifón</em> y enseña 3 puntos principales:1) El Antiguo Pacto ha pasado para darle lugar al Nuevo;2) El Logos es el Dios del Antiguo Testamento; Y →3) Los creyentes en Cristo, constituyen un Nuevo Israel; es decir, el nuevo pueblo del pacto de Dios.Justin luego se trasladó a Roma, donde fundó una escuela, y escribió 2 fuertes <strong><em>Apologías</em></strong> = Apologéticas, defensas formales de la fe, para ser leídas por funcionarios paganos persiguiendo a los Cristianos. Pensemos en una Apología como un informe jurídico.La primera Apología de Justino fue publicada en el año 155 d.C. y fue dirigida al <strong><em>Emperador Antonino Pío</em></strong>. Fue un intento de explicar la fe, que como vimos en un episodio anterior era tan incomprensible por los no creyentes de aquel tiempo. Justino demostró cómo el Cristianismo no era una amenaza para el estado y debia ser tratada como una religión legal.Él razonó con el Emperador que los Cristianos eran sus "mejores colaboradores y aliados en asegurar el buen orden, convencidos como estamos de que ningún hombre malvado … puede ocultarse de Dios, y que todo el mundo va al castigo eterno o la salvación de acuerdo con el carácter de sus acciones." El hizo un caso elocuente de por qué el Cristianismo era superior al paganismo, que Cristo había cumplido la profecía, y que el paganismo era en realidad una mala imitación de la verdadera religión.La Primera Apología de Justino se ha convertido en un importante registro para estudiantes de la historia porque en el nos da una descripción detallada de los primero cultos cristianos que uso para demostrar a los incrédulos que la fe no era algún tipo de movimiento subversivo. El más famoso pasaje es este:En el día llamado Domingo hay una reunión donde juntamos en el mismo lugar a todos los que viven en una determinada ciudad o distrito rural. Las cartas de los Apóstoles o los escritos de los profetas son leídos, mientras el tiempo lo permita. Luego, cuando el lector termina, el presidente en un discurso amonesta y exhorta a la imitación de estas cosas buenas. A continuación, todos nos ponemos de pie y hacemos oraciones.Cuando terminamos nuestras oraciones, el pan es presentado y vino y agua. El presidente de la misma manera envía oraciones y da gracias, según su habilidad, y la gente canta en respuesta, diciendo el "Amén". La distribución y participación de los elementos, de los cuales se ha dado gracias, se da a cada persona, y para aquellos que no están presentes se les envía por los diáconos.Aquellos que tienen los medios y están dispuestos, cada uno según su propia elección, da lo que quiere, y lo recaudado se deposita con el presidente. Esto provee para los huérfanos y las viudas, los que se encuentran en necesidad a causa de una enfermedad o algún otro motivo, los que están presos, y los extranjeros que están pasando por la ciudad, en una palabra, el se convierte en el protector de todos los que están en necesidad.La Segunda Apología de Justino fue escrita poco después de que <strong>Marcus Aurelius</strong> se convirtiera en Emperador en el año 161 d.C. En lo que escribió, Justino mostró que la fe Cristiana <strong>solamente</strong> era genuinamente racional. Dijo que el Logos; que era un importante concepto filosófico del tiempo, se había encarnado para enseñar a la humanidad la verdad y para redimir al pueblo del engaño espiritual. Desde Marcus Aurelius fue un verdadero emperador filósofo, Justino buscó apelar a su amor de verdad con esta <strong><em>Segunda Apología</em></strong>.Pero el emperador estaba más enamorado del pensamiento griego que las innovaciones  inventivas de los Cristianos. Cuatro años después de haber escrito la Segunda Apología, Justino y sus discípulos fueron arrestados. El prefecto le pidió que denunciara su fe haciendo un sacrificio a los dioses. Justino respondió, "Nadie que tiene una mente sana, se convierte de una verdadera creencia a una falsa." fue una respuesta fácil para Justino porque él había dedicado toda su vida adulta para discernir lo verdadero de los falso.Lo sacaron del auditorio y lo decapitaron. Desde que él había dado su vida por la "verdadera filosofía", Justino fue honrado con el apellido <strong>Mártir</strong>.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio se titula, “El Árbol se Extiende”Tertuliano, el pastor de la Iglesia de Cartago en el norte de África, se dirigió a los incrédulos al comienzo del siglo 3, diciendo:Nosotros somos de ayer, y sin embargo ya llenamos sus ciudades, sus]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="626" height="431" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg 626w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree-300x207.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree-610x420.jpg 610w" sizes="(max-width: 626px) 100vw, 626px" /></p>Este episodio se titula, <strong><em>“El Árbol se Extiende”</em></strong>Tertuliano, el pastor de la Iglesia de Cartago en el norte de África, se dirigió a los incrédulos al comienzo del siglo 3, diciendo:"Nosotros somos de ayer, y sin embargo ya llenamos sus ciudades, sus islas, sus campamentos, su palacio, senado y foro; les hemos dejado solamente sus templos."Esto presenta nuestro tema para este episodio; <strong>la expansión de la Fe</strong> en los primeros siglos.Escribiendo a mediados del 2º siglo, Justino Mártir dice,"no hay ninguna gente, griega o bárbara, o de cualquier otra raza, o de alguna otra denominación o modalidad que se pueda distinguir, sean ignorante de las artes o la agricultura, o si habitan en tiendas de campaña o deambulan en vagones cubiertos - entre los cuales oraciones y gracias no son ofrecidas en el nombre del crucificado Jesús, al Padre y Creador de todas las cosas".______________________________________________________________________________________________________________Comentarios de otros primeros líderes de la Iglesia como Ireneo, Arnobius, y Orígenes nos llevan a la conclusión de que al final del 3er siglo el nombre de Cristo era conocido, venerado y <strong>perseguido</strong> en muchas provincias y ciudades del Imperio Romano. En uno de sus edictos, el <strong>Emperador Maximiano</strong> dijo que "casi todos" habían abandonado al culto de los antiguos dioses por la nueva secta llamada Cristianismo.Al no tener cifras concretas, el conteo del número de los seguidores de Jesús no puede ser preciso, pero una suposición razonable de los fieles nos dice que representa alrededor de 10% al 12% de la población total a comienzos del siglo 4º. En algunos lugares, el número era mucho mayor con movimientos locales que vieron al Evangelio tomar firmes raíces en esas zonas. Según <strong>Crisóstomo</strong>, la población cristiana de la ciudad de Antioquía al final del siglo 4º. es la mitad de la población.Mientras que el 10% de todo el Imperio puede no parecer que un número impresionante, tengamos en cuenta que este 10% comparte una unidad espiritual que los hacia parecer un grupo mucho más grande cuando se comparaba al sumamente fragmentado 90% del mundo pagano.______________________________________________________________________________________________________________Mirando atrás hacia Asia, donde todo comenzó, los <strong>Apóstoles</strong> extendieron la nueva fe en Israel, Siria y Asia Menor. Según <strong><em>Plinio el Joven</em></strong>, en el comienzo del 2º siglo, los templos paganos de Asia Menor estaban casi completamente descuidados y apenas tenían suficientes seguidores para realizar los sacrificios de animales, porque muchos de los paganos se habían convertido a la nueva fe.En un primer paso de lo que fue una gran expansión hacia el oriente, durante el 2º siglo el cristianismo tomo raíz en la ciudad de Edesa en Mesopotamia y en varias regiones de Persia. En el siglo 3a., su alcance se extendió hacia el norte a <strong>Armenia</strong> y en el sur entrando en <strong>Arabia</strong>.Hay una leyenda perdurable que los apóstoles <strong>Tomás y Bartolomé</strong> llevaron el Evangelio a la India. Sin duda, un maestro cristiano llamado <strong>Pantaeus</strong> de Alejandría fue cerca del año 190 d.C.. Para el siglo 4o, había vibrantes iglesias nacionales creciendo en el subcontinente.Fue el traslado de la sede de poder de Roma a Constantinopla a principios del siglo 4º, que ayudó a asegurar la migración de la fe hacia el este. También significó que todos los primeros Concilios importantes de la Iglesia se celebraron en o alrededor de Constantinopla. Las grandes controversias doctrinales sobre la trinidad y la naturaleza de Cristo se realizaron principalmente en Asia Menor, Siria y Egipto.Hablando de Egipto, el Cristianismo en África hecho las <strong><em>primeras</em></strong> raíces profundas, durante el tiempo de los Apóstoles. La ciudad de Alejandría era un centro mundial del aprendizaje y cultura. Sus bibliotecas y escuelas atraían a personas de todo el mundo y muchos judíos la llamaban su hogar. Fue en Alejandría que la Biblia Hebrea fue traducido al griego, 200 años antes de Jesucristo. La Biblia griego, se llama la <strong><em>Septuaginta</em></strong>, y por primera vez abrió las ideas aparentemente opacas de los judíos a los Gentiles, buscadores de verdad. Fue en Alejandría que la religión de Moisés estaba situada junto a la filosofía de Platón y Aristóteles. Fue allí donde el filósofo judío <strong><em>Philo</em></strong> procuró armonizar el pensamiento griego y judío. Muchas de sus ideas fueron tomadas por futuros apologistas cristianos en la defensa de la fe contra las ideas erróneas Romanas.La antigua tradición dice que fue <strong><em>Marcos </em></strong>que puso los fundamentos de la iglesia de Alejandría, que se convirtió en una de las 5 más importantes e influyentes iglesias de los primeros siglos. Una escuela teológica floreció en Alejandría desde el 2º siglo y en ella enseñaban los grandes Padres de la iglesia, Clemente y Orígenes. Desde Alejandría, el Evangelio se difundió hacia el sur a Nubia (hoy es Sudán) y Etiopía. En un concilio de Alejandría en el año 235 d.C., 20 Obispos africanos asistieron de todas partes de la cuenca del Nilo.Durante el 4º siglo, en un tema que vamos a tratar con más detalle en un episodio posterior, Egipto nos dio la <strong>herejía Arriana</strong>, y después rápidamente contesto con <strong>la ortodoxia de Atanasio</strong>. Egipto fue la cuna del monasticismo practicado por sus primeros defensores, <strong>Antonio &amp; Pacomio</strong>. El monacato se extendió luego al resto del mundo Cristiano. Pero eso es otro tema para un par de episodios posteriores.El cristianismo se difundió desde Egipto a lo largo del resto del Norte de África rápidamente. También ayudo que había numerosas fortalezas Romanas que estaban a 3 o 4 días de navegando desde Italia. La fe se extendió rápidamente a través de los fértiles campos y las ardientes arenas de <strong><em>Mauritania y Númida</em></strong>, tomando raíz en <strong><em>Cartago</em></strong>. En el año 258, un sínodo de 87 Obispos se reunieron allí, y sólo 50 años más tarde los Donatistas tuvieron un consejo con 270 obispos.Puede ser de interés para algunos de nuestros oyentes que <strong>la mas antigua traducción Latina de la Biblia</strong>, llamado el "<strong><em>Itala</em></strong>"  que fue la base de la "<strong><em>Vulgata</em></strong>" de Jerónimo, fue producida en África para los Africanos, no en Roma, para los Romanos, porque los Cristianos en Roma utilizaban el lenguaje griego. La teología Latina no nacio en Roma, pero en <strong><em>Cartago</em></strong>. Tertuliano fue su padre. La teología Latina creció en el norte de África para encontrar su culminacion en el mundo de <strong><em>Agustín de Hipona</em></strong>, <strong><em>otra</em></strong> ciudad del norte de África. La influencia de Agustín simplemente no puede ser exagerada, como veremos.Después de llegar a Egipto, Nubia, Etiopía y una estrecha franja del norte de África, la expansión de la fe se estanco. No sabemos si se pudiera haber renovado su alcance más al Sur, porque esto se convierte en irrelevante a la luz de la conquista del Islam en el los siglos 7º y 8º d.C.<table><tbody><tr><td></td><td></td></tr></tbody></table> ______________________________________________________________________________________________________________Siguiendo la expansión de la fe hacia Europa, encontramos en el informe sobre la primera Iglesia del historiador Eusebio, quien nos informa que a mediados del 3º siglo en la Iglesia en Roma había un obispo, 46 ancianos, 7 diáconos con 7 asistentes, 42 acólitos que podemos considerar  que estaban haciendo como un "internado", 50 lectores, exorcistas, y ujieres; y 1500 viudas y pobres que estaban bajo su cuidado. A partir de estos números podemos argumentar que la membresía real de la Iglesia era como 50.000 personas ó 1/20 de la población de la ciudad. La fuerza del Cristianismo en Roma es confirmada por el enorme tamaño de las catacumbas donde los cristianos eran enterrados.Desde Roma, la iglesia se extendió a <strong>todas</strong> las ciudades de Italia. El primer Sínodo Romano que conocemos se celebró a mediados del 2º siglo y tuvo 12 obispos presentes. Un siglo más tarde hubo 60.La persecución oficial de los seguidores de Cristo en <strong>Galia </strong>en el año 177 d.C. nos muestra que la iglesia ya existía allí y era lo suficientemente grande para como elevar la preocupación de las autoridades. La fe llegó a la Galia, no desde Roma, sino de Asia Menor. Sabemos que  Ireneo, el obispo de Lyon, fue un discípulo de Policarpo de Esmirna y Ireneo le mandaba reportes a sus contemporáneos en Asia Menor en lugar de Roma. No fue hasta la mitad del 3º siglo que Roma envió misioneros a Galia. Uno de ellos fue Dionisio, quien fundó la primera iglesia en <strong>París</strong>, y luego murió como mártir en Montmartre para convertirse en uno de los santos patrones de Francia.<strong>España</strong> probablemente fue alcanzada por la fe Cristiana en el 2º siglo. El <strong>Concilio de Elvira</strong> en el año 306  d.C. vio 19 obispos reunirse para reportarse y discutir la labor en sus diversas provincias. El apóstol Pablo una vez formo un plan de un viaje misionero a España, y según Clemente de Roma el pudo predicar allí.Irenaeus nos reporta que el Evangelio había sido predicado a los Alemanes y varias otras tribus del Norte, pero él probablemente hablaba sólo de aquellas porciones del Norte de Europa que estaban bajo el control de Roma.Aunque es un misterio,  porqué Tertuliano, que era del Norte Africano, lo sabe, el nos dice que la fe había echado raíces en Gran Bretaña a finales del 2 siglo d.C.. Como veremos en un episodio posterior, la Iglesia Céltica existía en Inglaterra, Irlanda y Escocia, bastante independiente de Roma, mucho antes de la conversión de los Anglosajones por el misionero Romano Agustín. De hecho, esa temprana Iglesia Céltica envió misioneros a Alemania, Francia y los Países Bajos antes de los viajes misioneros de Italia. A mediados del siglo 8º, el venerable Bede nos informa que aproximadamente en el año 167 d.C. el Rey Británico Lucius, solicitó al Obispo de Roma que le enviara misioneros. Fue entonces, en el <strong>Concilio de Arles</strong> en 314 d.C., que los obispos Británicos de York, Londres y Colchester, estuvieron presentes.______________________________________________________________________________________________________________Este es un buen lugar para hablar sobre la expansión de la fe hacia el Oriente, pero ese tema es enorme, y de gran importancia, y muchas veces pasado por alto en el estudio de la historia de la Iglesia, así que vamos a guardar  ese tema para más tarde. Baste por ahora - pero como muchos estudiantes de la historia saben, el Imperio Romano se estancaron en el Oriente, primero por los <strong>Partos</strong>, y después por sus sucesores, los <strong>Sasánidas.</strong>Los Sasánidas felizmente aplicaban el principio de que el enemigo de <strong>mi</strong> enemigo es<strong> mi</strong> amigo. Y esto significo que desde finales del siglo 2 y a través del 3o, cuando los cristianos eran <strong>perseguidos</strong> en el Imperio Romano, fueron <strong>bienvenidos</strong> en el Oriente por los Sasánidas. La iglesia se planto y creció rápidamente en toda Mesopotamia y Persia en lo que hoy conocemos como Irán. Algunos de los mayores logros culturales de la fe Cristina durante el 3er siglo fue en esta iglesia Persa. Pero cuando Constantino se convirtió al Cristianismo y a la Iglesia se movio a una posición con el favor político del Occidente Romano, pueden adivinar lo que esto significo para la Iglesia en las regiones controladas por los Sasánidas. Aún así, esta iglesia Oriental desarrollado su propia cultura y, en lugar de retroceder hacia el Oeste para unirse a la iglesia del mundo Bizantino-Romano, la persecución los empujo <strong>aún más</strong> al Este, hasta llegar  a China.______________________________________________________________________________________________________________Terminemos este episodio con un vistazo a <strong>Justino Mártir</strong> a quien citamos al comienzo de este episodio.Justino nació en la antigua ciudad de Siquén en el centro de Israel. Pero cuando el nació en el año 100 d.C., era una ciudad romana llamada <strong>Flavia Neapolis</strong> = Nuevo Flavioburgo. Criado por padres paganos, buscó el significado de la vida en las principales filosofías de su día. Pero su búsqueda de la verdad resultó en nada más que una serie de amargas decepciones.Justin era demasiado inteligente para tragarse los razonamientos superficiales y las inconsistencias lógicas del pensamiento pagano. En las áreas de religión o filosofía, su intelecto agudo corto a través de la insensatez que fue la característica de la cosmovisión pagana.Su primer maestro fue un <strong>Estoico</strong>, que "no sabía nada de Dios y no pensaba que el  conocimiento de él era necesario." Después de eso Justinio siguió a un <strong>filósofo itinerante</strong>, que estaba más interesado en colectar sus cuotas que en la búsqueda de la verdad. El siguiente fue un filosofo <strong>Pitagórico</strong>, pero su trayectoria a través de la música, astronomía, y geometría fue demasiado lento para la mente voraz de Justino. Por último, se aplicó al <strong>Platonismo</strong> que era más intelectualmente exigente, pero demostró una vez más tener demasiadas inconsistencias.Entonces, cuando tenia aproximadamente 30 años, después de una larga conversación con un anciano, la vida de Justino fue transformada. Él dice, "de repente se encendió un fuego en mi alma. Me enamore de los profetas y estos hombres que habían amado a Cristo; reflexioné sobre todas sus palabras y encontré que solamente esta filosofía era cierta y útil para la vida. Esta es la razón de cómo y por qué me convertí en un filósofo. Y mi deseo es que todos nos sintamos de la misma manera."Justin estaba decidido a <strong>reconciliar</strong> la fe y la razón. Su trabajo lo llevó primero a Éfeso en el año 132 d.C., donde tuvo un debate con un Judío llamado Trifón acerca de la forma correcta de interpretar las Escrituras. El libro que salió de este debate está acertadamente titulado, el <em>Diálogo con Trifón</em> y enseña 3 puntos principales:1) El Antiguo Pacto ha pasado para darle lugar al Nuevo;2) El Logos es el Dios del Antiguo Testamento; Y →3) Los creyentes en Cristo, constituyen un Nuevo Israel; es decir, el nuevo pueblo del pacto de Dios.Justin luego se trasladó a Roma, donde fundó una escuela, y escribió 2 fuertes <strong><em>Apologías</em></strong> = Apologéticas, defensas formales de la fe, para ser leídas por funcionarios paganos persiguiendo a los Cristianos. Pensemos en una Apología como un informe jurídico.La primera Apología de Justino fue publicada en el año 155 d.C. y fue dirigida al <strong><em>Emperador Antonino Pío</em></strong>. Fue un intento de explicar la fe, que como vimos en un episodio anterior era tan incomprensible por los no creyentes de aquel tiempo. Justino demostró cómo el Cristianismo no era una amenaza para el estado y debia ser tratada como una religión legal.Él razonó con el Emperador que los Cristianos eran sus "mejores colaboradores y aliados en asegurar el buen orden, convencidos como estamos de que ningún hombre malvado … puede ocultarse de Dios, y que todo el mundo va al castigo eterno o la salvación de acuerdo con el carácter de sus acciones." El hizo un caso elocuente de por qué el Cristianismo era superior al paganismo, que Cristo había cumplido la profecía, y que el paganismo era en realidad una mala imitación de la verdadera religión.La Primera Apología de Justino se ha convertido en un importante registro para estudiantes de la historia porque en el nos da una descripción detallada de los primero cultos cristianos que uso para demostrar a los incrédulos que la fe no era algún tipo de movimiento subversivo. El más famoso pasaje es este:En el día llamado Domingo hay una reunión donde juntamos en el mismo lugar a todos los que viven en una determinada ciudad o distrito rural. Las cartas de los Apóstoles o los escritos de los profetas son leídos, mientras el tiempo lo permita. Luego, cuando el lector termina, el presidente en un discurso amonesta y exhorta a la imitación de estas cosas buenas. A continuación, todos nos ponemos de pie y hacemos oraciones.Cuando terminamos nuestras oraciones, el pan es presentado y vino y agua. El presidente de la misma manera envía oraciones y da gracias, según su habilidad, y la gente canta en respuesta, diciendo el "Amén". La distribución y participación de los elementos, de los cuales se ha dado gracias, se da a cada persona, y para aquellos que no están presentes se les envía por los diáconos.Aquellos que tienen los medios y están dispuestos, cada uno según su propia elección, da lo que quiere, y lo recaudado se deposita con el presidente. Esto provee para los huérfanos y las viudas, los que se encuentran en necesidad a causa de una enfermedad o algún otro motivo, los que están presos, y los extranjeros que están pasando por la ciudad, en una palabra, el se convierte en el protector de todos los que están en necesidad.La Segunda Apología de Justino fue escrita poco después de que <strong>Marcus Aurelius</strong> se convirtiera en Emperador en el año 161 d.C. En lo que escribió, Justino mostró que la fe Cristiana <strong>solamente</strong> era genuinamente racional. Dijo que el Logos; que era un importante concepto filosófico del tiempo, se había encarnado para enseñar a la humanidad la verdad y para redimir al pueblo del engaño espiritual. Desde Marcus Aurelius fue un verdadero emperador filósofo, Justino buscó apelar a su amor de verdad con esta <strong><em>Segunda Apología</em></strong>.Pero el emperador estaba más enamorado del pensamiento griego que las innovaciones  inventivas de los Cristianos. Cuatro años después de haber escrito la Segunda Apología, Justino y sus discípulos fueron arrestados. El prefecto le pidió que denunciara su fe haciendo un sacrificio a los dioses. Justino respondió, "Nadie que tiene una mente sana, se convierte de una verdadera creencia a una falsa." fue una respuesta fácil para Justino porque él había dedicado toda su vida adulta para discernir lo verdadero de los falso.Lo sacaron del auditorio y lo decapitaron. Desde que él había dado su vida por la "verdadera filosofía", Justino fue honrado con el apellido <strong>Mártir</strong>.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/07-El-Arbol-se-extiende.mp3" length="18974697" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio se titula, “El Árbol se Extiende”Tertuliano, el pastor de la Iglesia de Cartago en el norte de África, se dirigió a los incrédulos al comienzo del siglo 3, diciendo:"Nosotros somos de ayer, y sin embargo ya llenamos sus ciudades, sus islas, sus campamentos, su palacio, senado y foro; les hemos dejado solamente sus templos."Esto presenta nuestro tema para este episodio; la expansión de la Fe en los primeros siglos.Escribiendo a mediados del 2º siglo, Justino Mártir dice,"no hay ninguna gente, griega o bárbara, o de cualquier otra raza, o de alguna otra denominación o modalidad que se pueda distinguir, sean ignorante de las artes o la agricultura, o si habitan en tiendas de campaña o deambulan en vagones cubiertos - entre los cuales oraciones y gracias no son ofrecidas en el nombre del crucificado Jesús, al Padre y Creador de todas las cosas".______________________________________________________________________________________________________________Comentarios de otros primeros líderes de la Iglesia como Ireneo, Arnobius, y Orígenes nos llevan a la conclusión de que al final del 3er siglo el nombre de Cristo era conocido, venerado y perseguido en muchas provincias y ciudades del Imperio Romano. En uno de sus edictos, el Emperador Maximiano dijo que "casi todos" habían abandonado al culto de los antiguos dioses por la nueva secta llamada Cristianismo.Al no tener cifras concretas, el conteo del número de los seguidores de Jesús no puede ser preciso, pero una suposición razonable de los fieles nos dice que representa alrededor de 10% al 12% de la población total a comienzos del siglo 4º. En algunos lugares, el número era mucho mayor con movimientos locales que vieron al Evangelio tomar firmes raíces en esas zonas. Según Crisóstomo, la población cristiana de la ciudad de Antioquía al final del siglo 4º. es la mitad de la población.Mientras que el 10% de todo el Imperio puede no parecer que un número impresionante, tengamos en cuenta que este 10% comparte una unidad espiritual que los hacia parecer un grupo mucho más grande cuando se comparaba al sumamente fragmentado 90% del mundo pagano.______________________________________________________________________________________________________________Mirando atrás hacia Asia, donde todo comenzó, los Apóstoles extendieron la nueva fe en Israel, Siria y Asia Menor. Según Plinio el Joven, en el comienzo del 2º siglo, los templos paganos de Asia Menor estaban casi completamente descuidados y apenas tenían suficientes seguidores para realizar los sacrificios de animales, porque muchos de los paganos se habían convertido a la nueva fe.En un primer paso de lo que fue una gran expansión hacia el oriente, durante el 2º siglo el cristianismo tomo raíz en la ciudad de Edesa en Mesopotamia y en varias regiones de Persia. En el siglo 3a., su alcance se extendió hacia el norte a Armenia y en el sur entrando en Arabia.Hay una leyenda perdurable que los apóstoles Tomás y Bartolomé llevaron el Evangelio a la India. Sin duda, un maestro cristiano llamado Pantaeus de Alejandría fue cerca del año 190 d.C.. Para el siglo 4o, había vibrantes iglesias nacionales creciendo en el subcontinente.Fue el traslado de la sede de poder de Roma a Constantinopla a principios del siglo 4º, que ayudó a asegurar la migración de la fe hacia el este. También significó que todos los primeros Concilios importantes de la Iglesia se celebraron en o alrededor de Constantinopla. Las grandes controversias doctrinales sobre la trinidad y la naturaleza de Cristo se realizaron principalmente en Asia Menor, Siria y Egipto.Hablando de Egipto, el Cristianismo en África hecho las primeras raíces profundas, durante el tiempo de los Apóstoles. La ciudad de Alejandría era un centro mundial del aprendizaje y cultura. Sus bibliotecas y escuelas atraían a personas de todo el mundo y muchos judíos la llamaban su hogar. Fue en Alejandría que la Biblia Hebrea fue traducido]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg</ssp:url> <ssp:title>07 El Árbol se Extiende</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio se titula, “El Árbol se Extiende”Tertuliano, el pastor de la Iglesia de Cartago en el norte de África, se dirigió a los incrédulos al comienzo del siglo 3, diciendo:"Nosotros somos de ayer, y sin embargo ya llenamos sus ciudades, sus islas, sus campamentos, su palacio, senado y foro; les hemos dejado solamente sus templos."Esto presenta nuestro tema para este episodio; la expansión de la Fe en los primeros siglos.Escribiendo a mediados del 2º siglo, Justino Mártir dice,"no hay ninguna gente, griega o bárbara, o de cualquier otra raza, o de alguna otra denominación o modalidad que se pueda distinguir, sean ignorante de las artes o la agricultura, o si habitan en tiendas de campaña o deambulan en vagones cubiertos - entre los cuales oraciones y gracias no son ofrecidas en el nombre del crucificado Jesús, al Padre y Creador de todas las cosas".____________________________________________________________________________________________________________]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/Spreading-Tree.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>06 BOGO</title><link>https://sanctorum.us/06-bogo-2/</link> <pubDate>Wed, 14 Mar 2018 18:52:11 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210874</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1300" height="1300" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO.jpg 1300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-300x300.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-768x768.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-1030x1030.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-1080x1080.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-610x610.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-440x440.jpg 440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 1300px) 100vw, 1300px" /></p>El titulo del episodio de esta semana es “<strong><em>Compra Uno y Llévate Uno Gratis.</em></strong>”En el último episodio  tocamos brevemente un hereje llamado Marción. Fue uno de los primeros en introducir una enseñanza falsa que se convirtió en un gran desafío para la creciente Fe Cristiana; este movimiento errante era conocido como el <strong>Gnosticismo</strong>.Marción era el hijo del pastor de la iglesia de Ponto, en la costa sur del Mar Negro. Él era propietario de un barco de vela y despachaba carga y pasajeros a lo largo de todo el Imperio. Alrededor del año 140 d.C, el padre de Marción lo expulso de la congregación. Esto fue el resultado de la seducción de una mujer joven por Marción, o sus ideas cada vez más heréticas, o ambos. Cualquiera que sea la razón, el se trasladó a Roma, donde era un desconocido y su reputación era intachable. Cuando hizo una gran contribución a la Iglesia de Roma, eso también ayudo a mover las ruedas de su aceptación como miembro de buena reputación.Pero Marción pronto comenzó a exponer ideas que se apartaban de lo que enseñaban los ancianos de la iglesia. En sus viajes anteriores, Marción había sido influenciado por un maestro llamado <strong>Cerdo</strong>, uno de los primeros defensores de lo que hoy se conoce como el Gnosticismo.Ahora, permítanme ser claro, el Gnosticismo era más una tendencia religiosa que un movimiento unido con un conjunto de doctrinas centrales. Mientras que los Gnósticos celebró un conjunto <strong>creencias básicas comunes</strong>, ellos las interpretaban de muchas maneras diferentes. Esto hace difícil describir al Gnosticismo. En general, podemos decir que fue una mezcolanza de<ul><li><strong>Filosofía</strong> Griega,</li><li><strong>Cultos del misterio</strong> orientales, y</li><li><strong>Terminología </strong></li></ul> De la filosofía Griega, los Gnósticos tomaron prestado la idea de que toda la materia física era intrínsecamente e inalterablemente <strong>mala</strong>, mientras que el reino espiritual fue igualmente, inherentemente &amp; inalterablemente <strong>bueno</strong>. Del ocultismo y cultos del misterio oriental esotérico tomaron la idea que existía <strong>un cuerpo de conocimientos secretos</strong> que cuando los entendías te concedían la <strong>iluminación</strong>. Esta iluminación fue el <strong>equivalente Gnóstico de la salvación</strong> porque esta iluminación <strong>liberaba</strong> la conciencia de la mera existencia física a una especie de <strong>espiritualidad permanente</strong>.El gnosticismo tomó su nombre de esta idea de "salvación a través de la iluminación." La palabra griega "<strong>gnosis</strong>" significa '<strong>conocimiento</strong>'.Porque el <strong>movimiento Cristiano</strong> estaba creciendo rápidamente, los Gnósticos adoptaron formas y términos Cristianos como una astuta táctica de <strong>marketing</strong>, esperando a empeñar sus ideas como una <strong>forma élite del Cristianismo</strong>. La estrategia funcionó y el Gnosticismo se arraigó en varias congregaciones igual que lo hacen los vientos de falsa enseñanza en cada generación.Marción fue uno de los primeros en introducir elementos Gnósticos en su altamente editada forma del cristianismo. Tomando de las enseñanzas de Cerdo, el propuso 2 diferentes dioses; un airado, vengativo la deidad del AT, y una figura cálida, amorosa de padre del NT. Siguiendo la línea <strong>Gnóstica,</strong> Marción, dijo que el cuerpo físico era malvado y promovió una ascetismo riguroso que negaba todo placer físico. Los seguidores de Marción tomaban la comunión con agua porque el vino era demasiado sabroso. Fueron tan extremos para decir que incluso el sexo dentro del matrimonio era tabú.Marción afirmaba que Jesús <strong>no</strong> nació de María. El dijo Jesús <strong>apareció</strong> en Capernaúm en el año 29 d.C. como un hombre adulto. <u>Tengamos en cuenta que = Jesús solamente <strong>apareció</strong>.</u> Marción decía que Jesús no tenía un cuerpo <strong>literal</strong>. Él <strong>no podía</strong> ya tener un cuerpo físico, el cuerpo era malo. Jesús apareció solamente, o parecía tener un cuerpo; en verdad, él era más fantasma que tangible.Esta creencia se le llama <strong>Docetismo</strong>; una de las <strong>primeras formas</strong> de Gnosticismo. Docetismo proviene del significado de la palabra<strong> parecer</strong>. Marción dijo que la muerte y resurrección de Cristo no era literal; no lo podía ser porque Jesús no era corporal. Era sólo un <strong>manifestación  fantasmagórica</strong> del amor y el sacrificio de Dios. Aunque la Iglesia de Roma rápidamente se dio cuenta de la teología errónea de Marción y declaro sus ideas heréticas en el año 144 d.C. , sus ideas se propagaron y Marción creó una falsa Iglesia en partes de Italia y  Asia Menor donde los cultos de misterio orientales eran populares. Congregaciones Marcionistas llegaron tan lejos como Egipto y Arabia y seguían funcionando hasta el comienzo del siglo IV.Marción fue sólo una de las corrientes del Gnosticismo que se desarrolló durante el segundo y tercer siglos para desafiar a la Ortodoxia Cristiana. La principal característica de <strong>todos</strong> los Gnósticos era su <strong>marcado dualismo</strong>, separando lo físico y lo espiritual en reinos totalmente divergentes. Ellos creían que el reino espiritual contenía una jerarquía de seres espirituales que estaban  en diferentes niveles en el camino hacia arriba, hacia un trascendente y supremo Espíritu. Este Dios trascendente habia dado lugar a una deidad inferior, y esa había hecho lo mismo, y así sucesivamente a lo largo de miles de <strong>emanaciones </strong>espirituales hasta que hubo un espíritu lo <strong>suficientemente distante</strong> del Espíritu original para ser tan bajo como para ser capaz de crear el universo físico. Algunos gnósticos como Cerdo y Marción, decían que este humilde Espíritu creador fue el Dios judío del Antiguo Testamento.Los Gnósticos creían que <strong>chispas de la divinidad</strong>, pequeñas porciones de <strong>espíritu puro</strong> estaban encerrados dentro de <strong>algunos</strong>, pero no todos, seres humanos. Aquellos que lo tenían, ellos decían, se <strong>podían</strong> convertir en Gnósticos. Esta era otra ingeniosa táctica de marketing; después de todo, ¿quién no quiere pensar que tienen un poco de chispa de algo especial? Así entonces fueron tentados a ir al gnóstico para demostrar que lo tenían. El siguiente paso era pagarle a uno de los maestros gnósticos la cuota necesaria para <strong>aprender la Gnosis</strong>, es decir, el <strong>conocimiento secreto</strong>, lo que podría soplar sobre su chispa divina para convertirla en un fuego ardiente.Voila = Iluminación!Era una antigua versión de, "La primera lección es gratis, pero si quieres ir mas profundo, bueno, eso te va a costar. Oh, y por cierto, si eres inteligente, claro que te vas a unir a nosotros, porque eso es lo que hacen los inteligentes que tienen la chispa divina. Deseas ser uno de los especiales o ¿no? Además, regístrate, paga la inscripción y estás dentro! Ah, y por si fuera poco - si te inscribes hoy, tienes el 50% de descuento."Bueno, obviamente, yo añadí la última parte, pero una vez que te das cuenta como eran los maestros Gnósticos realmente no se sorprenderían si tenían versiones antiguas de todos los trucos de ventas moderna. Planes familiares, Plan Comprar Uno, y Consiga Uno Gratis, Sin gastos de envío.Para los Gnósticos, la <strong>Iluminación</strong> era igual que la <strong>Salvación</strong>. Fue la realización que no eran meramente seres humanos carentes de la chispa divina, tan poco mejor que animales. Ellos eran espíritus atados a la tierra <strong>destinados</strong> a re-emerger en la Jerarquía Divina, esa serie de emanaciones del supremo y trascendente, Dios. El Gnosticismo fue una progresión escalonada de crecimiento espiritual por el cual miembros aumentaban su rango, pagándole a sus guías Gnóstico más y más para aprender cada vez más poderosa Gnosis. Si esto suena parecido a un grupo religioso moderno que se llama a sí mismo un nombre similar = algo parecido, a → Conocimientologia = bueno realmente no hay nada nuevo bajo el sol._________________________________________________________________________________________________________El gnosticismo presentó un desafío a la Iglesia por un par de razones.<strong><u>Primero</u></strong> = Los Gnósticos usaban muchos de los mismos <strong>términos</strong> que cristianos usaban. Esto confundía a los nuevos cristianos y aquellos que no eran enseñados correctamente. Es algo que hacen las pseudo-sectas cristianas hasta este día. Ellos utilizan vocabulario ortodoxo pero le dan diferentes significados a las palabras..<strong><u>Segundo</u></strong> = Es la naturaleza humana el ser atraído a lo que es <strong>secreto</strong>, oculto y misterioso; y eso era  el fundamento principal de los Gnósticos.<strong><u>Tercero</u></strong> = Los gnósticos creían que eran <strong>superiores</strong> a los demás. Este apeló al orgullo en nosotros que siempre esta presente. La Biblia enseña que el hombre <strong>fue</strong> creado en la imagen de Dios y destinado originalmente para la gloria. Hay un sentimiento latente de un llamado a la gloria que perdura en el alma de todos nosotros. La grandeza nos atrae a todos. Los Gnósticos decían que eso era la chispa divina y sólo ellos podían activarla.<strong><u>Cuarto</u></strong> = La naturaleza humana supone <u>que algo tan importante como la salvación</u> tiene que ser <strong>costoso</strong>. No hay tal cosa como una comida gratis. El Evangelio <strong>Cristiano</strong> nos enseña, que aunque la salvación es por la gracia de Dios y es un regalo para nosotros, fue <strong>sumamente costoso para Dios</strong> porque le costo la vida de Cristo. Pero muchos no entienden esta parte y piensan que la gracia es <strong>totalmente gratuita</strong>. El mensaje del Evangelio sobre la salvación por gracia parece dudoso y débil para aquellos <strong>convencidos</strong> que tiene que haber <strong>trabajo involucrado</strong> en alcanzarlo, comparado con la campaña Gnóstica de "Pagar por Jugar".Lo que viene como una <strong>sorpresa</strong> es darnos cuenta que <u>el primer real desafío doctrinal</u> al Cristianismo <strong>no</strong> fue sobre la <strong>deidad</strong> de Jesús. Fue sobre su humanidad. Hoy en día, la controversia mayor es sobre si Jesús es Dios. Es fácil verlo como un hombre. Lo más difícil es entender cómo lo humano y lo divino se unen en la Encarnación, así que esto se convirtió en uno de los principales puntos de enfrentamiento con los no cristianos y los cultos orientales. El <strong>Docetismo</strong> de Marción y otros Gnósticos mantenían la <strong>divinidad</strong> de Jesús, pero negaban su <strong>humanidad</strong>.Ahora permítanme darles un poco de información adelantada de uno de nuestros episodios futuros al llegar al 4ª y 5ª siglo. Resulta que las batallas en las cuales entró la iglesia de cómo entender la doble naturaleza de Cristo se convirtió en un período de la historia de la Iglesia sangriento y polémico. Uno de los Concilios de la Iglesia le es dado apodo, “el Sínodo gánster“ porque los líderes de la iglesia que asistieron llegaron a golpes sobre esta cuestión. ⇒ momentos divertidos!Regresando al Gnosticismo . . .<strong>Otras corrientes</strong> del Gnosticismo enseñaban que Jesús y Cristo eran <strong>dos entidades separadas</strong>.<strong> Jesús</strong> fue <strong>sólo un hombre</strong> con una madre humana y padre,  pero <strong>Cristo </strong>fue un <strong>espíritu</strong> que descendió sobre el hombre Jesús en Su bautismo, ministró a través de él durante 3 años, luego partió en el Huerto de Getsemaní. Así que el hombre que murió en la cruz fue solo un caparazón gastado; su muerte no logró nada en términos de la salvación. Estos gnósticos creían que el <strong>espíritu de Cristo</strong> o la <strong>conciencia de Cristo</strong> <u>continuaba</u> habitando en la vida de <strong>sus</strong> líderes y podía venir a quienes mostraban suficiente iluminación.Como Marción con su <strong>lista abreviada</strong> de los libros aprobados de la Biblia, que consideramos en el episodio anterior, los gnósticos <strong>editaban</strong> porciones del NT y quitaban todo los que hablaba de <strong>Cristo en el mundo físico</strong>. Él no podía haber escrito en el polvo de la tierra o haber comido después de la resurrección, porque bueno, los espíritus no hacen ese tipo de cosas. También tenían que <strong>insertar episodios</strong> en la historia de Jesús, que daban una apertura para su teología aberrante. La reciente oleada de Evangelios alternativos que han salido en las noticias son en la mayoría escrituras Gnósticas <strong>conocidas</strong> por la primera iglesia, pero <strong>rechazadas</strong> por su origen agregado y dudoso propósito gnóstico. No fueron incluidos en el canon del NT porque no cumplían con los criterios que se utilizaban para validar los escritos aceptados del Canon Bíblico.Como he mencionado, hubo <strong>varias ramas o corrientes </strong>del Gnosticismo. Eran diferentes en todo tipo de formas. Una de las<strong> principales </strong>divisiones era en torno de cómo tratar con el núcleo de sus creencias sobre la maldad intrínseca en todas las cosas. Un grupo creía que la manera correcta de responder era teniendo un estricto ascetismo que evitara el placer físico. Sólo comían más alimentos sin mucho sabor, bebían bebidas insípidas, vestían ropas incómodas, se abstenían de sexo y evitaban cualquier tipo de estimulación de los sentidos que se consideraban placenteros.El otro grupo era una cambio de 180° del ascetismo. Estos gnósticos se sumergían en el placer físico. Decían que el ascetismo era inútil, pues si era placentera o no, el contacto con el mundo era inalterablemente malo- así que no importaba! Si estaba todo mal, quizás era bueno disfrutar de ella! Estos gnósticos hicieron su objetivo sumergirse en el placer, y esto muchas veces significaba caer en todo tipo de inmoralidad. Ellos pensaban <strong>experimentar la iluminación</strong> de todos modos, y esto demostraría que su conciencia estaba divorciada de su cuerpo. Estos gnósticos decían que su chispa divina era como una perla que no podía ser manchada por el lodo del mundo. Por supuesto, esto era bastante atractivo para personas que deseaban continuar en pecado y creer que iban al cielo cuando morían.En medio de estos dos extremos, encontramos las otras corrientes del pensamiento y enseñanza Gnóstica._________________________________________________________________________________________________________Hasta el siglo 19,  la <strong>mayoría</strong> de lo que sabíamos acerca de los Gnósticos venia de los líderes Cristianos como Ireneo y Orígenes que refutaban sus ideas.Esto es lo que el Padre de la Primera Iglesia, Ireneo, escribió acerca de los Gnósticos en el prólogo de su trabajo; "<em>Contra las Herejías</em>".“Estos hombres falsifican los oráculos de Dios, y demuestran ser mal intérpretes de la buena palabra de la revelación. También derrocan la fe de muchos, arrastrandolos lejos, bajo pretexto de conocimiento superior, de El que redondeo y adorno el universo; como si tuvieran algo más excelente y sublime para revelar, que el Dios que creó el cielo y la tierra, y todas las cosas en él. Por medio de palabras engañosas, ellos astutamente seducen los de mentes simples para investigar su sistema; pero ellos no obstante los destruyen torpemente, mientras los inician en sus blasfemas e impías opiniones . . . Y estos simples son incapaces, incluso en estas cosas, de distinguir la mentira de la verdad.”_________________________________________________________________________________________________________Como les habia dicho, hasta hace poco, casi todos lo que los historiadores sabían sobre el Gnosticismo antiguo, fue lo que los que se oponían decían acerca de ellos. Pero despues, hace varias décadas, los antiguos manuscritos Gnósticos comenzaron a salir a la superficie. Los más notables son el Codex Askewianus, el <em>Evangelio de María Magdalena</em>, La <em>Sabiduría de Jesús</em>, y los <em>Actos de Pedro</em>. En 1946, una colección de manuscritos gnósticos fue descubierta cerca de Nag Hammadi en Egipto. Les dieron una fecha de haber sido escritos a finales del siglo 4.<strong>Simon Magus</strong>, mencionado en Hechos 8, fue catalogado por los primeros cristianos como el iniciador del Gnosticismo y, de hecho, pudo haber tenido una mano en la mezcla la filosofía griega, los misterios oriental, y el lenguaje cristiano en un espiritualismo hecho en casa. Después de Simón, otro maestro gnóstico llamado Menander le dio seguimiento y elaboro sobre el trabajo Simón. <strong>Saturninus</strong> trajo el gnosticismo a Antioquía de Siria, donde una floreciente comunidad Cristiana ya existía.<strong>Cerinthus</strong> propago el Gnosticismo en Asia menor y, como hemos visto Cerdo &amp; Marción trajeron las ideas Gnósticas a Roma.Donde el Gnosticismo <strong>prosperó</strong> fue en la ciudad de <strong>Alejandría</strong> en África del Norte, la segunda más grande del Imperio Romano y una ciudad muy influyente. Alejandría era un <strong>centro</strong> de cultura y aprendizaje y la presencia allí del Gnosticismo avanzo considerablemente su alcance.Las condiciones áridas del norte de África también facilitaron la preservación de documentos, por lo que algunos de nuestros manuscritos más antiguos del NT provienen de esa región. Algunos eruditos conservadores creen que estos manuscritos aportan evidencias de manipulación gnóstica porque tienden a <strong>excluir</strong> a las porciones de los Evangelios que hacen referencia a la existencia  de Jesús <strong>corporal</strong>, así como aquellas partes las epístolas del NT que hablan sobre la vida de fe que afecta al mundo físico.Pero el <strong>resultado neto</strong> del Gnosticismo en la Iglesia fue <strong>en aclarar</strong> lo que los Cristianos creían acerca de la humanidad y deidad de Cristo y la naturaleza de la fe. Desafíos Gnósticos movieron a los líderes de la Iglesia a determinar qué libros eran <strong>Escritura</strong> y también que eran las <strong>doctrinas esenciales</strong>. Aunque la causa de la ortodoxia fue <strong>avanzada</strong> por confrontar las ideas del Gnosticismo. Las ideas gnósticas se arraigaron en algunas iglesias y a principios del siglo 4, cuando el cristianismo fue finalmente liberado de la persecución del Imperio, los líderes de la iglesia se dividieron sobre algunas de las ideas que el Gnosticismo había insertado en la iglesia.Pero ese es un asunto para un episodio futuro.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[El titulo del episodio de esta semana es “Compra Uno y Llévate Uno Gratis.”En el último episodio  tocamos brevemente un hereje llamado Marción. Fue uno de los primeros en introducir una enseñanza falsa que se convirtió en un gran desafío para la crec]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1300" height="1300" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO.jpg 1300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-300x300.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-768x768.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-1030x1030.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-1080x1080.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-610x610.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-440x440.jpg 440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/BOGO-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 1300px) 100vw, 1300px" /></p>El titulo del episodio de esta semana es “<strong><em>Compra Uno y Llévate Uno Gratis.</em></strong>”En el último episodio  tocamos brevemente un hereje llamado Marción. Fue uno de los primeros en introducir una enseñanza falsa que se convirtió en un gran desafío para la creciente Fe Cristiana; este movimiento errante era conocido como el <strong>Gnosticismo</strong>.Marción era el hijo del pastor de la iglesia de Ponto, en la costa sur del Mar Negro. Él era propietario de un barco de vela y despachaba carga y pasajeros a lo largo de todo el Imperio. Alrededor del año 140 d.C, el padre de Marción lo expulso de la congregación. Esto fue el resultado de la seducción de una mujer joven por Marción, o sus ideas cada vez más heréticas, o ambos. Cualquiera que sea la razón, el se trasladó a Roma, donde era un desconocido y su reputación era intachable. Cuando hizo una gran contribución a la Iglesia de Roma, eso también ayudo a mover las ruedas de su aceptación como miembro de buena reputación.Pero Marción pronto comenzó a exponer ideas que se apartaban de lo que enseñaban los ancianos de la iglesia. En sus viajes anteriores, Marción había sido influenciado por un maestro llamado <strong>Cerdo</strong>, uno de los primeros defensores de lo que hoy se conoce como el Gnosticismo.Ahora, permítanme ser claro, el Gnosticismo era más una tendencia religiosa que un movimiento unido con un conjunto de doctrinas centrales. Mientras que los Gnósticos celebró un conjunto <strong>creencias básicas comunes</strong>, ellos las interpretaban de muchas maneras diferentes. Esto hace difícil describir al Gnosticismo. En general, podemos decir que fue una mezcolanza de<ul><li><strong>Filosofía</strong> Griega,</li><li><strong>Cultos del misterio</strong> orientales, y</li><li><strong>Terminología </strong></li></ul> De la filosofía Griega, los Gnósticos tomaron prestado la idea de que toda la materia física era intrínsecamente e inalterablemente <strong>mala</strong>, mientras que el reino espiritual fue igualmente, inherentemente &amp; inalterablemente <strong>bueno</strong>. Del ocultismo y cultos del misterio oriental esotérico tomaron la idea que existía <strong>un cuerpo de conocimientos secretos</strong> que cuando los entendías te concedían la <strong>iluminación</strong>. Esta iluminación fue el <strong>equivalente Gnóstico de la salvación</strong> porque esta iluminación <strong>liberaba</strong> la conciencia de la mera existencia física a una especie de <strong>espiritualidad permanente</strong>.El gnosticismo tomó su nombre de esta idea de "salvación a través de la iluminación." La palabra griega "<strong>gnosis</strong>" significa '<strong>conocimiento</strong>'.Porque el <strong>movimiento Cristiano</strong> estaba creciendo rápidamente, los Gnósticos adoptaron formas y términos Cristianos como una astuta táctica de <strong>marketing</strong>, esperando a empeñar sus ideas como una <strong>forma élite del Cristianismo</strong>. La estrategia funcionó y el Gnosticismo se arraigó en varias congregaciones igual que lo hacen los vientos de falsa enseñanza en cada generación.Marción fue uno de los primeros en introducir elementos Gnósticos en su altamente editada forma del cristianismo. Tomando de las enseñanzas de Cerdo, el propuso 2 diferentes dioses; un airado, vengativo la deidad del AT, y una figura cálida, amorosa de padre del NT. Siguiendo la línea <strong>Gnóstica,</strong> Marción, dijo que el cuerpo físico era malvado y promovió una ascetismo riguroso que negaba todo placer físico. Los seguidores de Marción tomaban la comunión con agua porque el vino era demasiado sabroso. Fueron tan extremos para decir que incluso el sexo dentro del matrimonio era tabú.Marción afirmaba que Jesús <strong>no</strong> nació de María. El dijo Jesús <strong>apareció</strong> en Capernaúm en el año 29 d.C. como un hombre adulto. <u>Tengamos en cuenta que = Jesús solamente <strong>apareció</strong>.</u> Marción decía que Jesús no tenía un cuerpo <strong>literal</strong>. Él <strong>no podía</strong> ya tener un cuerpo físico, el cuerpo era malo. Jesús apareció solamente, o parecía tener un cuerpo; en verdad, él era más fantasma que tangible.Esta creencia se le llama <strong>Docetismo</strong>; una de las <strong>primeras formas</strong> de Gnosticismo. Docetismo proviene del significado de la palabra<strong> parecer</strong>. Marción dijo que la muerte y resurrección de Cristo no era literal; no lo podía ser porque Jesús no era corporal. Era sólo un <strong>manifestación  fantasmagórica</strong> del amor y el sacrificio de Dios. Aunque la Iglesia de Roma rápidamente se dio cuenta de la teología errónea de Marción y declaro sus ideas heréticas en el año 144 d.C. , sus ideas se propagaron y Marción creó una falsa Iglesia en partes de Italia y  Asia Menor donde los cultos de misterio orientales eran populares. Congregaciones Marcionistas llegaron tan lejos como Egipto y Arabia y seguían funcionando hasta el comienzo del siglo IV.Marción fue sólo una de las corrientes del Gnosticismo que se desarrolló durante el segundo y tercer siglos para desafiar a la Ortodoxia Cristiana. La principal característica de <strong>todos</strong> los Gnósticos era su <strong>marcado dualismo</strong>, separando lo físico y lo espiritual en reinos totalmente divergentes. Ellos creían que el reino espiritual contenía una jerarquía de seres espirituales que estaban  en diferentes niveles en el camino hacia arriba, hacia un trascendente y supremo Espíritu. Este Dios trascendente habia dado lugar a una deidad inferior, y esa había hecho lo mismo, y así sucesivamente a lo largo de miles de <strong>emanaciones </strong>espirituales hasta que hubo un espíritu lo <strong>suficientemente distante</strong> del Espíritu original para ser tan bajo como para ser capaz de crear el universo físico. Algunos gnósticos como Cerdo y Marción, decían que este humilde Espíritu creador fue el Dios judío del Antiguo Testamento.Los Gnósticos creían que <strong>chispas de la divinidad</strong>, pequeñas porciones de <strong>espíritu puro</strong> estaban encerrados dentro de <strong>algunos</strong>, pero no todos, seres humanos. Aquellos que lo tenían, ellos decían, se <strong>podían</strong> convertir en Gnósticos. Esta era otra ingeniosa táctica de marketing; después de todo, ¿quién no quiere pensar que tienen un poco de chispa de algo especial? Así entonces fueron tentados a ir al gnóstico para demostrar que lo tenían. El siguiente paso era pagarle a uno de los maestros gnósticos la cuota necesaria para <strong>aprender la Gnosis</strong>, es decir, el <strong>conocimiento secreto</strong>, lo que podría soplar sobre su chispa divina para convertirla en un fuego ardiente.Voila = Iluminación!Era una antigua versión de, "La primera lección es gratis, pero si quieres ir mas profundo, bueno, eso te va a costar. Oh, y por cierto, si eres inteligente, claro que te vas a unir a nosotros, porque eso es lo que hacen los inteligentes que tienen la chispa divina. Deseas ser uno de los especiales o ¿no? Además, regístrate, paga la inscripción y estás dentro! Ah, y por si fuera poco - si te inscribes hoy, tienes el 50% de descuento."Bueno, obviamente, yo añadí la última parte, pero una vez que te das cuenta como eran los maestros Gnósticos realmente no se sorprenderían si tenían versiones antiguas de todos los trucos de ventas moderna. Planes familiares, Plan Comprar Uno, y Consiga Uno Gratis, Sin gastos de envío.Para los Gnósticos, la <strong>Iluminación</strong> era igual que la <strong>Salvación</strong>. Fue la realización que no eran meramente seres humanos carentes de la chispa divina, tan poco mejor que animales. Ellos eran espíritus atados a la tierra <strong>destinados</strong> a re-emerger en la Jerarquía Divina, esa serie de emanaciones del supremo y trascendente, Dios. El Gnosticismo fue una progresión escalonada de crecimiento espiritual por el cual miembros aumentaban su rango, pagándole a sus guías Gnóstico más y más para aprender cada vez más poderosa Gnosis. Si esto suena parecido a un grupo religioso moderno que se llama a sí mismo un nombre similar = algo parecido, a → Conocimientologia = bueno realmente no hay nada nuevo bajo el sol._________________________________________________________________________________________________________El gnosticismo presentó un desafío a la Iglesia por un par de razones.<strong><u>Primero</u></strong> = Los Gnósticos usaban muchos de los mismos <strong>términos</strong> que cristianos usaban. Esto confundía a los nuevos cristianos y aquellos que no eran enseñados correctamente. Es algo que hacen las pseudo-sectas cristianas hasta este día. Ellos utilizan vocabulario ortodoxo pero le dan diferentes significados a las palabras..<strong><u>Segundo</u></strong> = Es la naturaleza humana el ser atraído a lo que es <strong>secreto</strong>, oculto y misterioso; y eso era  el fundamento principal de los Gnósticos.<strong><u>Tercero</u></strong> = Los gnósticos creían que eran <strong>superiores</strong> a los demás. Este apeló al orgullo en nosotros que siempre esta presente. La Biblia enseña que el hombre <strong>fue</strong> creado en la imagen de Dios y destinado originalmente para la gloria. Hay un sentimiento latente de un llamado a la gloria que perdura en el alma de todos nosotros. La grandeza nos atrae a todos. Los Gnósticos decían que eso era la chispa divina y sólo ellos podían activarla.<strong><u>Cuarto</u></strong> = La naturaleza humana supone <u>que algo tan importante como la salvación</u> tiene que ser <strong>costoso</strong>. No hay tal cosa como una comida gratis. El Evangelio <strong>Cristiano</strong> nos enseña, que aunque la salvación es por la gracia de Dios y es un regalo para nosotros, fue <strong>sumamente costoso para Dios</strong> porque le costo la vida de Cristo. Pero muchos no entienden esta parte y piensan que la gracia es <strong>totalmente gratuita</strong>. El mensaje del Evangelio sobre la salvación por gracia parece dudoso y débil para aquellos <strong>convencidos</strong> que tiene que haber <strong>trabajo involucrado</strong> en alcanzarlo, comparado con la campaña Gnóstica de "Pagar por Jugar".Lo que viene como una <strong>sorpresa</strong> es darnos cuenta que <u>el primer real desafío doctrinal</u> al Cristianismo <strong>no</strong> fue sobre la <strong>deidad</strong> de Jesús. Fue sobre su humanidad. Hoy en día, la controversia mayor es sobre si Jesús es Dios. Es fácil verlo como un hombre. Lo más difícil es entender cómo lo humano y lo divino se unen en la Encarnación, así que esto se convirtió en uno de los principales puntos de enfrentamiento con los no cristianos y los cultos orientales. El <strong>Docetismo</strong> de Marción y otros Gnósticos mantenían la <strong>divinidad</strong> de Jesús, pero negaban su <strong>humanidad</strong>.Ahora permítanme darles un poco de información adelantada de uno de nuestros episodios futuros al llegar al 4ª y 5ª siglo. Resulta que las batallas en las cuales entró la iglesia de cómo entender la doble naturaleza de Cristo se convirtió en un período de la historia de la Iglesia sangriento y polémico. Uno de los Concilios de la Iglesia le es dado apodo, “el Sínodo gánster“ porque los líderes de la iglesia que asistieron llegaron a golpes sobre esta cuestión. ⇒ momentos divertidos!Regresando al Gnosticismo . . .<strong>Otras corrientes</strong> del Gnosticismo enseñaban que Jesús y Cristo eran <strong>dos entidades separadas</strong>.<strong> Jesús</strong> fue <strong>sólo un hombre</strong> con una madre humana y padre,  pero <strong>Cristo </strong>fue un <strong>espíritu</strong> que descendió sobre el hombre Jesús en Su bautismo, ministró a través de él durante 3 años, luego partió en el Huerto de Getsemaní. Así que el hombre que murió en la cruz fue solo un caparazón gastado; su muerte no logró nada en términos de la salvación. Estos gnósticos creían que el <strong>espíritu de Cristo</strong> o la <strong>conciencia de Cristo</strong> <u>continuaba</u> habitando en la vida de <strong>sus</strong> líderes y podía venir a quienes mostraban suficiente iluminación.Como Marción con su <strong>lista abreviada</strong> de los libros aprobados de la Biblia, que consideramos en el episodio anterior, los gnósticos <strong>editaban</strong> porciones del NT y quitaban todo los que hablaba de <strong>Cristo en el mundo físico</strong>. Él no podía haber escrito en el polvo de la tierra o haber comido después de la resurrección, porque bueno, los espíritus no hacen ese tipo de cosas. También tenían que <strong>insertar episodios</strong> en la historia de Jesús, que daban una apertura para su teología aberrante. La reciente oleada de Evangelios alternativos que han salido en las noticias son en la mayoría escrituras Gnósticas <strong>conocidas</strong> por la primera iglesia, pero <strong>rechazadas</strong> por su origen agregado y dudoso propósito gnóstico. No fueron incluidos en el canon del NT porque no cumplían con los criterios que se utilizaban para validar los escritos aceptados del Canon Bíblico.Como he mencionado, hubo <strong>varias ramas o corrientes </strong>del Gnosticismo. Eran diferentes en todo tipo de formas. Una de las<strong> principales </strong>divisiones era en torno de cómo tratar con el núcleo de sus creencias sobre la maldad intrínseca en todas las cosas. Un grupo creía que la manera correcta de responder era teniendo un estricto ascetismo que evitara el placer físico. Sólo comían más alimentos sin mucho sabor, bebían bebidas insípidas, vestían ropas incómodas, se abstenían de sexo y evitaban cualquier tipo de estimulación de los sentidos que se consideraban placenteros.El otro grupo era una cambio de 180° del ascetismo. Estos gnósticos se sumergían en el placer físico. Decían que el ascetismo era inútil, pues si era placentera o no, el contacto con el mundo era inalterablemente malo- así que no importaba! Si estaba todo mal, quizás era bueno disfrutar de ella! Estos gnósticos hicieron su objetivo sumergirse en el placer, y esto muchas veces significaba caer en todo tipo de inmoralidad. Ellos pensaban <strong>experimentar la iluminación</strong> de todos modos, y esto demostraría que su conciencia estaba divorciada de su cuerpo. Estos gnósticos decían que su chispa divina era como una perla que no podía ser manchada por el lodo del mundo. Por supuesto, esto era bastante atractivo para personas que deseaban continuar en pecado y creer que iban al cielo cuando morían.En medio de estos dos extremos, encontramos las otras corrientes del pensamiento y enseñanza Gnóstica._________________________________________________________________________________________________________Hasta el siglo 19,  la <strong>mayoría</strong> de lo que sabíamos acerca de los Gnósticos venia de los líderes Cristianos como Ireneo y Orígenes que refutaban sus ideas.Esto es lo que el Padre de la Primera Iglesia, Ireneo, escribió acerca de los Gnósticos en el prólogo de su trabajo; "<em>Contra las Herejías</em>".“Estos hombres falsifican los oráculos de Dios, y demuestran ser mal intérpretes de la buena palabra de la revelación. También derrocan la fe de muchos, arrastrandolos lejos, bajo pretexto de conocimiento superior, de El que redondeo y adorno el universo; como si tuvieran algo más excelente y sublime para revelar, que el Dios que creó el cielo y la tierra, y todas las cosas en él. Por medio de palabras engañosas, ellos astutamente seducen los de mentes simples para investigar su sistema; pero ellos no obstante los destruyen torpemente, mientras los inician en sus blasfemas e impías opiniones . . . Y estos simples son incapaces, incluso en estas cosas, de distinguir la mentira de la verdad.”_________________________________________________________________________________________________________Como les habia dicho, hasta hace poco, casi todos lo que los historiadores sabían sobre el Gnosticismo antiguo, fue lo que los que se oponían decían acerca de ellos. Pero despues, hace varias décadas, los antiguos manuscritos Gnósticos comenzaron a salir a la superficie. Los más notables son el Codex Askewianus, el <em>Evangelio de María Magdalena</em>, La <em>Sabiduría de Jesús</em>, y los <em>Actos de Pedro</em>. En 1946, una colección de manuscritos gnósticos fue descubierta cerca de Nag Hammadi en Egipto. Les dieron una fecha de haber sido escritos a finales del siglo 4.<strong>Simon Magus</strong>, mencionado en Hechos 8, fue catalogado por los primeros cristianos como el iniciador del Gnosticismo y, de hecho, pudo haber tenido una mano en la mezcla la filosofía griega, los misterios oriental, y el lenguaje cristiano en un espiritualismo hecho en casa. Después de Simón, otro maestro gnóstico llamado Menander le dio seguimiento y elaboro sobre el trabajo Simón. <strong>Saturninus</strong> trajo el gnosticismo a Antioquía de Siria, donde una floreciente comunidad Cristiana ya existía.<strong>Cerinthus</strong> propago el Gnosticismo en Asia menor y, como hemos visto Cerdo &amp; Marción trajeron las ideas Gnósticas a Roma.Donde el Gnosticismo <strong>prosperó</strong> fue en la ciudad de <strong>Alejandría</strong> en África del Norte, la segunda más grande del Imperio Romano y una ciudad muy influyente. Alejandría era un <strong>centro</strong> de cultura y aprendizaje y la presencia allí del Gnosticismo avanzo considerablemente su alcance.Las condiciones áridas del norte de África también facilitaron la preservación de documentos, por lo que algunos de nuestros manuscritos más antiguos del NT provienen de esa región. Algunos eruditos conservadores creen que estos manuscritos aportan evidencias de manipulación gnóstica porque tienden a <strong>excluir</strong> a las porciones de los Evangelios que hacen referencia a la existencia  de Jesús <strong>corporal</strong>, así como aquellas partes las epístolas del NT que hablan sobre la vida de fe que afecta al mundo físico.Pero el <strong>resultado neto</strong> del Gnosticismo en la Iglesia fue <strong>en aclarar</strong> lo que los Cristianos creían acerca de la humanidad y deidad de Cristo y la naturaleza de la fe. Desafíos Gnósticos movieron a los líderes de la Iglesia a determinar qué libros eran <strong>Escritura</strong> y también que eran las <strong>doctrinas esenciales</strong>. Aunque la causa de la ortodoxia fue <strong>avanzada</strong> por confrontar las ideas del Gnosticismo. Las ideas gnósticas se arraigaron en algunas iglesias y a principios del siglo 4, cuando el cristianismo fue finalmente liberado de la persecución del Imperio, los líderes de la iglesia se dividieron sobre algunas de las ideas que el Gnosticismo había insertado en la iglesia.Pero ese es un asunto para un episodio futuro.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/06-BOGO-Spanish.mp3" length="35956947" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[El titulo del episodio de esta semana es “Compra Uno y Llévate Uno Gratis.”En el último episodio  tocamos brevemente un hereje llamado Marción. Fue uno de los primeros en introducir una enseñanza falsa que se convirtió en un gran desafío para la creciente Fe Cristiana; este movimiento errante era conocido como el Gnosticismo.Marción era el hijo del pastor de la iglesia de Ponto, en la costa sur del Mar Negro. 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Cultos del misterio orientales, y
TerminologíaDe la filosofía Griega, los Gnósticos tomaron prestado la idea de que toda la materia física era intrínsecamente e inalterablemente mala, mientras que el reino espiritual fue igualmente, inherentemente &amp; inalterablemente bueno. Del ocultismo y cultos del misterio oriental esotérico tomaron la idea que existía un cuerpo de conocimientos secretos que cuando los entendías te concedían la iluminación. Esta iluminación fue el equivalente Gnóstico de la salvación porque esta iluminación liberaba la conciencia de la mera existencia física a una especie de espiritualidad permanente.El gnosticismo tomó su nombre de esta idea de "salvación a través de la iluminación." La palabra griega "gnosis" significa 'conocimiento'.Porque el movimiento Cristiano estaba creciendo rápidamente, los Gnósticos adoptaron formas y términos Cristianos como una astuta táctica de marketing, esperando a empeñar sus ideas como una forma élite del Cristianismo. La estrategia funcionó y el Gnosticismo se arraigó en varias congregaciones igual que lo hacen los vientos de falsa enseñanza en cada generación.Marción fue uno de los primeros en introducir elementos Gnósticos en su altamente editada forma del cristianismo. Tomando de las enseñanzas de Cerdo, el propuso 2 diferentes dioses; un airado, vengativo la deidad del AT, y una figura cálida, amorosa de padre del NT. Siguiendo la línea Gnóstica, Marción, dijo que el cuerpo físico era malvado y promovió una ascetismo riguroso que negaba todo placer físico. Los seguidores de Marción tomaban la comunión con agua porque el vino era demasiado sabroso. Fueron tan extremos para decir que incluso el sexo dentro del matrimonio era tabú.Marción afirmaba que Jesús no nació de María. El dijo Jesús apareció en Capernaúm en el año 29 d.C. como un hombre adulto. Tengamos en cuenta que = Jesús solamente apareció. Marción decía que Jesús no tenía un cuerpo literal. 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Desde sus primeros días, la Iglesia ha estado íntimamente ligado a las Escrituras. En el comienzo, las Escritura era la Biblia Hebrea o lo que hoy se conoce como el Antiguo Testamento. Pero otros escritos fueron añadidos a la Biblia por la Iglesia al pasar los años.La pregunta de qué escritos se debían incluir en la Biblia era uno de los principales temas de debate durante los primeros 4 siglos. Pero la cuestión de cuáles debían ser incluidos o excluidos no fue el polémico debate que los escépticos modernos afirman que fue. Con raras excepciones, los líderes de la iglesia coincidieron en qué textos comprendía las Escrituras. La indecisión a emitir un pronunciamiento oficial fue por su humildad que les prohibía clamar que tenían la autoridad para hacerlo. Aun así, en el siglo IV, la mayoría de los líderes de la iglesia reconocieron que el tiempo se estaba acabando para los que se encontraban en una posición para hacer la determinación necesaria.Tras la era de los mártires, en el siguiente período de la historia de la Iglesia estuvo marcado por grandes retos teológicos. Era crucial que las congregaciones locales tuvieran un estándar, un cuerpo de doctrina autorizada para evaluar lo que se enseñaba. Esa autoridad era la Biblia.Los cristianos comenzaron con las Escrituras los judíos ya venerada como la Palabra de Dios, el Tanaj, o como los Cristianos se referían a él, el Antiguo Testamento. A esta base de 39 libros, los creyentes añadieron otro conjunto de escritos que llamamos el Nuevo Testamento. Juntos, estos dos testamentos componen lo que se llama el "Canon de las Escrituras."Canon significa una vara de medida, como una regla. El Canon de las Escrituras es el estándar para medir si algo es recto, si se alinea con la verdad. La Biblia era estimada como la verdad porque era la inspirada y inerrante Palabra de Dios.Y eso fue lo que demostró ser un enorme desafío para los líderes de la iglesia mientras consideraban qué deberían incluir en el canon del Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran ellos para decidir qué fue inspirado por el Espíritu Santo y debería representar la norma por la cual evaluaran todas las cosas? Aún así, la tarea era necesaria, por lo que se desarrolló un criterio para decidir lo que debería ser incluido en el Canon. El razonamiento fue de la siguiente manera…Primero estaba el Antiguo Testamento, el Canon de las Escrituras Judías. Entonces Jesús vino como el Verbo de Dios hecho carne. Aunque Jesús no escribió libros, su vida y sus palabras fueron escritas en las mentes y los corazones de los Apóstoles, cuya enseñanza tanto en forma oral y escrita fue aceptada como autorizada.Evidencia temprana nos deja claro que las cartas de los apóstoles fueron distribuidas y leídas en las iglesias, siendo aceptada como manera de establecer las normas y la práctica de la fe cristiana. Había una hambre de historias sobre Jesús y eso movió a los Apóstoles para desarrollar un estándar de la tradición oral la cual vemos que hoy forma el núcleo de los evangelios de Mateo, Marcos y, de cierta forma, Lucas.Pero ¿cómo podemos llegar a los 27 libros que forman hoy el canon del Nuevo Testamento? ¿Qué criterios utilizaron los líderes de la iglesia cuando finalmente identificaron aquellos libros?Primero - un candidato para su inclusión en el canon debía tener una calidad que identificaba el haber sido inspirada por Dios. Esa identificación era el poseer cierto poder de afectar las vidas de los lectores hacia Dios.Segundo - un escritura que era candidato debía tener una larga reputación entre las iglesias de haber sido utilizado en el culto cristiano para la edificación de los creyentes.Tercero - una escritura tenía que tener una cercana conexión con un apóstol. Si no fue escrito por el Apóstol mismo, ¿era el autor un colaborador cercano del apóstol que hizo que llevara la marca y la influencia del apóstol?Por ejemplo:Lucas no era un apóstol pero su Evangelio y el libro de los Hechos están incluidos en el Nuevo Testamento, porque él fue un cercano colaborador del Apóstol Pablo y entrevistó a los otros apóstoles en la investigación de su historia de la vida de Jesús.Marcos no era un apóstol, pero recibió su información acerca de Jesús, del Apóstol Pedro. Tambien acompaño al Apostol Pablo; bueno mas o menos. Pero eso es otra historia.Al mismo tiempo, a finales del siglo I, Clemente, el pastor en Roma, escribió una carta a la iglesia de Corinto. Esa carta fue leída a menudo en Corinto en los años que siguieron y demostró ser de gran beneficio. Pero porque Clemente no fue considerado de tener una unión apostólica, su carta no fue incluida en el Canon del Nuevo Testamento. Ni siquiera hubo mucho debate acerca de si debería ser incluido. No paso el tercer criterio, así que no estaba incluido.Debido a que la prueba del origen Apostólico era crucial para validar a los libros como canónicos, los líderes de la iglesia al final del 2 siglo se dieron cuenta que  el tiempo se estaba acabando de tener testigos fiables que pudieran confirmar la autoridad apostólica de un escrito. La presión estaba en poner su sello de aprobación a esas obras conectadas a los Apóstoles.Ya que estamos hablando de los libros que se convirtieron en el Nuevo Testamento, permítanme mencionar un par de obras influyentes que no entraron pero sin embargo fueron cruciales en la formación de los primeros cristianos en la comprensión de la fe.Uno de los más importantes escritos extra-bíblicos de la primera iglesia fue la Didaché. No sabemos cuándo fue escrito pero estaba en uso como un manual de la vida de la iglesia en la primera década del 2º siglo. La Didaché da instrucciones para realizar servicios, culto, bautizos, comuniones, y lo que se estaba convirtiendo en un problema creciente, cómo ejercer la disciplina eclesiástica. La Didaché también tenía instrucciones de cómo discernir la herejía. La última sección contiene instrucciones de cómo vivir en la luz del regreso del Señor, que da un gran peso a la idea de inminencia.Perdón por un pequeño comentario personal aquí, es difícil resistirse, por eso no lo hare.Pero incluso antes de hacer ese comentario, necesito comentar sobre mis comentarios. Y necesito hacerlo, porque tengo un gran correo electrónico de un fiel suscriptor quien me dijo que recomienda el podcast a un montón de sus amigos y conocidos. Algunos de ellos le dijeron que disfrutaban los podcast, hasta que salió mi propio prejuicio particular. Entonces, supongo que dejó de escuchar. Y él estaba triste porque le gusta el podcast y no le importa mi comentario personal ocasional, porque bueno, esta casi de acuerdo con lo que digo, sino también porque el resto del podcast lleva un curso bastante imparcial a través de los temas que hablamos.Tuvimos un pequeño diálogo de correo electrónico y le dije porque compartía comentarios ocasionales. Me di cuenta mientras le escribía a él que yo debería compartirlo con ustedes aquí. Él pensó que era una buena idea. Así que aquí va . . .Comparto observaciones infrecuentes porque sirven para dos propósitos...1) Puedes llegar a conocerme un poco mejor. Con mis Podcasts favoritos, después de haber escuchado un rato, me encuentro con el deseo de saber más sobre el autor. Por esa razón cuando comparten pedacitos de información sobre sí mismos, es divertido y hace que toda la experiencia del podcast sea más relacional. No quiero escuchar un podcast entero acerca de su gato, pero saber que tienen uno, hace al autor más real, en vez de ser una voz informal.2) Es bueno para nosotros escuchar las opiniones de aquellos con los que diferimos, en su propia voz, en vez que se nos diga lo que dijeron o creen por aquellos de nuestra misma persuasión. Los seguidores de Jesús deberían estar enfocados en una madurez relacional, y esto significa aceptar que hay un gran mundo lleno de gente y que no todos están de acuerdo con nosotros. Aprender a respetarlos y dejarles hablar, sin tener la sensación de que he traicionado algún tipo de lealtad a Dios es crucial. Puedo escuchar sin estar de acuerdo. De hecho, tengo que escuchar, porque a veces, escuchando, me doy cuenta de lo que la gente cree, no es lo mismo que me dijeron otros sobre lo que ellos creían. Y aun incluso si lo es; persuadirles a ver algo diferente no va a llegar a ningún lado si cerramos toda comunicación con ellos porque no estoy de acuerdo con ellos.Si has ido a la pagina de internet de sanctoirum.us, usted probablemente sabe que soy un pastor de una iglesia no confesional evangélica llamado Calvary Chapel en el sur de California. Así que mis comentarios serán lo que generalmente se podría llamar un posición Protestante conservadora. Si estás interesado en más detalles, puede visitar nuestro sitio de internet de la Iglesia o puede seguir yendo a la pagina de internet sanctorum.us. Cuando hago uno de estos infrecuentes comentarios, voy a tratar de recordar de avisarles antes del comentario para que pueden hacer cualquier ajuste mental necesario. Sólo quiero pedirles que escuchen porque... Usted no tiene que estar de acuerdo. No espero que a todo el mundo lo este. Pero por favor, no dejes de oír el resto del podcast por algo que creo que es una parte importante de hacer este podcast mejor al hacerlo más personal.Así que después de toda esta introducción - ahora allí les va mi comentario personal. Estábamos hablando de cómo la última sección de la Didaché es instrucciones para vivir en la luz del regreso del Señor, que da un gran enfoque a la idea de inminencia.Realmente estoy cansado de escuchar que "nadie creía en un rapto pre-tribulaciónal hasta Margaret MacDonald y John Darby lo hicieron en el año 1830."  La gran mayoría de las personas que dicen eso lo hacen sólo porque escucharon a alguien mas decirlo. No han hecho el trabajo de investigación histórica para ver si es verdad. No lo es. Y aunque lo fuera - tiene tanto sentido como decir que Sola Scriptura y Sola Fide fueron inventadas por Martín Lutero y Juan Calvino en el siglo 16 d.C.. ¡Eso es absurdo! ¿El descuido de una realidad bíblica por cientos de años, hace algo menos cierto? Todo lo que hizo John Darby fue restablecer la atención que tanto se necesitaba en una creencia descuidada de los Apóstoles y la primera iglesia. Una creencia ampliamente apoyado por el sentido de urgencia que encontramos en la Didaché.Bueno, ese es le final de mi mini-sermón; regresemos a la historia . . .Otro escrito que los primeros cristianos utilizaron para profundizar su fe  se llamo El Pastor de Hermas. Esta obra al final del 1° Siglo a mediados del 2° Siglo d.C. fue escrito por Hermas, un esclavo que fue librado que dice que un ángel se le apareció en forma de un pastor y le dicto el contenido del libro. Contiene 5 visiones, 12 mandamientos y 10 parábolas. Es muy alegórica y aborda los problemas que habían dividido a la iglesia, exhortando a los fieles que se arrepentían.El Pastor de Hermas era tan influyente que un puñado de los primeros Padres de la iglesia creían que se debería incluirse en el Nuevo Testamento. Pero su fracaso, como la Carta de San Clemente a los Corintios, fue no tener una clara conexión apostólica y eso impidió su inclusión.Otro acontecimiento forzó la mano de los lideres de la Iglesia en moverse para completar el Canon.Un hereje llamado Marció creó su propia iglesia falsa que de cierto modo era paralela a la fe Ortodoxa. Pero el propuso 2 dioses; uno que era violento, enojado, y colérico, el dios del Antiguo Testamento y de los judíos, y otro amoroso, amable, y benevolente el dios del Nuevo Testamento y de los Cristianos. Marció rechazaba el Antiguo Testamento y los libros del Nuevo Testamento que consideraba demasiado Judíos; Mateo, Marcos, Actos, Hebreos, 1 &amp; 2 Timoteo, así como Tito. La Biblia de Marció era un altamente editado Evangelio de Lucas y algunas de las cartas de Pablo.Aunque la Iglesia excomulgo a Marció en 144 d.C. , su rechazo a todo lo que era Judío tuvo cierta aceptación con algunos creyentes Gentiles que habían sido perseguidos por los Judíos. Marció formó su iglesia falsa de esas personas. Fue la decisión del hereje Marció de identificar cuáles libros formaban parte de las Escrituras que forzó la mano de los líderes de la Iglesia de tener que proporcionar una lista oficial de las Escrituras Cristianas.El Antiguo Testamento fue retenido y reafirmado como la Palabra de Dios, y gran parte de los libros que reconocemos como el Canon del Nuevo Testamento hoy en día. Digo, "en gran parte" porque hay unos cuantos libros que continuaban siendo debatidos hasta que el Consejo de Cartago cerró el Canon en el año 397 d.C. con los 27 libros del Nuevo Testamento. Si esto suena como una fecha muy lejos del tiempo de los apóstoles para completar el Canon del Nuevo Testamente, es importante saber que la lista que el Consejo aprobó había estado en circulación por los líderes de la iglesia por años antes de la declaración oficial de Cartago.Un par de décadas después de la herejía de Marció, otro desafío a la Ortodoxia surgió. Alrededor del año 160 d.C., dos mujeres y un hombre unieron sus fuerzas en Frigia, una región central de Turquía. Ellos formaron un nuevo movimiento basado en lo que ellos clamaban era la profética voz de Dios. Maximilla, Prisca y Montano llevaron lo que podríamos llamar una versión temprana del híper-Pentecostalismo que dividió a la iglesia.El mensaje principal de los Montanistas era el pronto retorno de Cristo y la necesidad de que los creyentes de estar preparados. Lo hacían mediante un estricto ascetismo que incluía ayunar frecuentemente, comer sólo alimentos secos, (supongo que era pecado porque alimentos húmedos eran demasiado fáciles y agradable) y la obligación de abstenerse de las relaciones sexuales matrimoniales. Se les dijo a los Montanistas que buscaran la persecución; considerándola una insignia de la auténtica fe y fidelidad a Dios.Los Montanistas presentaron un desafío significativo que los líderes de la Iglesia convocaron a algunos de los primeros Concilios de la Iglesia, conocidos como "Sínodos", para decidir cómo responder a la creciente popularidad de Montanismo. Se decidió que los excesos de los Nuevos Profetas eran demasiado extremas y fueron excomulgados, aunque las razones concretas para hacerlo han sido perdidas en la historia. Todo lo que sabemos es que una división oficial se produjo entre los Montanistas y la Iglesia Ortodoxa. La división fue tan clara, que cuando los Cristianos y Montanistas fueron ejecutados en el mismo arena, ellos morian por el mismo Dios, pero cada uno intentó evitar ser comidos por los mismos animales, por temor a que sus restos se mezclan en el estomago de la misma bestia.¡Sí, lo sé! Es increíble hasta qué punto los Cristianos van a dividirse en diferentes grupos. No es nada nuevo. Ha estado pasando en la iglesia desde sus primeros días.Si usted vive en una comunidad urbana o en los suburbios, probablemente conduzca alrededor su ciudad y ha varios edificios eclesiásticos con diferentes indicaciones y etiquetas. El Cristianismo es una religión compuesta no de docenas → pero cientos de diferentes Sectas. Y aunque los servicios pueden ser similares en muchas de las diversas Iglesias locales, también pueden diferir en gran manera en estilo, cultura, valores y doctrina. Por ejemplo, algunos son tranquilos y reservados, poniendo más énfasis en la centralidad del sermón o la práctica de una liturgia. Otros permiten e incluso pueden propiciar un encuentro más emotivo con Dios, por lo tanto, la música y la adoración toman un enfoque más activo en el servicio. Por favor entiendan, estoy generalizando esta realidad ampliamente. Mi punto es que ambas iglesias pueden ser llenas de personas que asistiendo porque, mientras que la cultura de la iglesia está en uno de los 2 extremos de los tipos de iglesia, cada una le atrae a un cierto grupo de personas. No es que uno es de correcto y el otro esta equivocado. Ambos lo pueden ser. El punto es: las personas son diferentes, por lo que hay lugares en que ellos se pueden acercar a Dios.Al estudiar a los Montanistas, me pregunto si no hay un poco de esta dinámica que tuvo que ver con su éxito en ciertos lugares. Es importante saber que su líder, Montano, antes de venir a la fe en Cristo fue un sacerdote de Apolo o Cibeles. El culto de ambos dioses se caracteriza por sus sacerdotes y sacerdotisas entrando en un trance o éxtasis. Si algunos de estos estados alterados de conciencia fueron inducidas por drogas alucinógenas, rituales de meditación extrema, o directamente por actividad demoníaca - la persona en éxtasis podría entrar en un trance donde los ojos se le subían en su cabeza, sus cuerpo se ponía rígido, su voz se cambiaba, y empezaba a hacer solemnes pronunciamientos como por la voz de Dios.Esto fue el trasfondo de Montano. Hay algunos que se preguntan acerca de la sinceridad de su conversión. Si el realmente tuvo una conversión verdadera a la fe o como algunos de los otros grupos aberrantes de ese día. Viendo el crecimiento de la popularidad del Cristianismo y simplemente adoptando algunos de sus términos y formas mientras seguían sus viejas prácticas? ¿Fue todo solamente un cambio de nombre a su éxtasis demoniaco?Esto es lo que algunos de los historiadores de la iglesia concluyen. Algunos cosas que Montano, junto con Prisca y Maximilla profetizaron era locura. Pero algunas de las acusaciones dirigidas en contra de Montano se basaban en sus prácticas antes de su conversión. Fueron sus críticos que lo acusaban de hacer sus profecías después de su conversión en el antiguo estado de trance Cibelinas. Otros dijeron que él no opero de esa manera después de venir a la fe; que renunció a su pasado pagano. Pero que, al igual que sus seguidores, anhelaban una relación con Dios con un enfoque mas emocional y con experiencias en la vida de la fe y enfocado en la obra del Espíritu Santo, que era tan prominente en la primera iglesia, y no debería perderse. Había un gran peligro de que esto pasara mientras la fe lidiaba con funcionarios de gobiernos hostiles y una nueva mezcla de grupos aberrantes. Toda la energía los mejores líderes de la iglesia parecían estar yendo hacia el área cerebral, la doctrinal, la apologética, y este énfasis en la mente había adormecido el corazón de la fe. Los Montanistas quería ver que el Espíritu Santo se mantuviera activo y presente en medio de la Iglesia. Lamentablemente, sus pretensiones de ser especialmente ungidos condujo a excesos, y esto descrédito su movimiento -tal como ha sucedido en tiempos más recientes con los pronunciamientos alocados y profecías falsas de algunos de los grupos híper-carismáticos.La decisión de la excomunión los Montanistas no fue una decisión unánime entre los líderes de la Iglesia. Muchos creían que mientras los nuevos profetas habían ido demasiado lejos en su énfasis excesivo en el ascetismo, su renovación del uso de los dones espirituales fue un retorno a la versión primitiva del cristianismo practicado por los Apóstoles y descrita en el libro de los Hechos. Algunos Padres de la Iglesia como Tertuliano, pastor de Cartago, fueron Montanistas.Lo que trajo a los Montanistas a ser desacreditados fue la falta de cumplimiento de algunas de sus profecías acerca de inminentes acontecimientos. Esto y su ultra-estricto legalismo les ganó la etiqueta de ser altamente aberrantes, si no heréticos.Aunque era correcto que los líderes de la Iglesia al final del siglo II censuraran a los Montanistas por sus excesos, probablemente fueron demasiado lejos en etiquetarlos "herejes". Aunque los Montanistas pusieron demasiado énfasis sobre la obra del Espíritu Santo, rechazando al Montanismo tuvo el efecto de apagar al ejercicio de los dones espirituales. Un giro desafortunado en un momento en que los Cristianos necesitaban toda la ayuda posible.En nuestro próximo episodio, vamos a examinar lo que fue probablemente el mayor desafío doctrinal de la primera iglesia - la herejía conocida como Gnosticismo. Este es un tema importante porque mientras el Gnosticismo fue eventualmente derrotado por la Ortodoxia y entró en un largo receso, se ha visto un resurgimiento en los últimos años debido a la influencia combinada de los novelistas modernos y algunos recientes descubrimientos de su literatura que los críticos del Cristianismo han tomado para promover sus propósitos y causar confusión en lo que los Cristianos originales creían.Al teminar este episodio, quiero invitar a todos los suscriptores de CS para que visiten ocasionalmente la pagina web de sanctorum.us Y los que quieran ayudar con los costos del podcast, pueden usar el botón de donaciones. GraciasHasta el siguiente episodio...]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episiodio se titula “Libros.”La historia del Cristianismo, inevitablemente tiene que tocar sobre la importancia de los Libros. Desde sus primeros días, la Iglesia ha estado íntimamente ligado a las Escrituras. En el comienzo, las Escritura era l]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="394" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/scrolls-pile2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/scrolls-pile2.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/scrolls-pile2-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/scrolls-pile2-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Este episiodio se titula “Libros.”La historia del Cristianismo, inevitablemente tiene que tocar sobre la importancia de los Libros. Desde sus primeros días, la Iglesia ha estado íntimamente ligado a las Escrituras. En el comienzo, las Escritura era la Biblia Hebrea o lo que hoy se conoce como el Antiguo Testamento. Pero otros escritos fueron añadidos a la Biblia por la Iglesia al pasar los años.La pregunta de qué escritos se debían incluir en la Biblia era uno de los principales temas de debate durante los primeros 4 siglos. Pero la cuestión de cuáles debían ser incluidos o excluidos no fue el polémico debate que los escépticos modernos afirman que fue. Con raras excepciones, los líderes de la iglesia coincidieron en qué textos comprendía las Escrituras. La indecisión a emitir un pronunciamiento oficial fue por su humildad que les prohibía clamar que tenían la autoridad para hacerlo. Aun así, en el siglo IV, la mayoría de los líderes de la iglesia reconocieron que el tiempo se estaba acabando para los que se encontraban en una posición para hacer la determinación necesaria.Tras la era de los mártires, en el siguiente período de la historia de la Iglesia estuvo marcado por grandes retos teológicos. Era crucial que las congregaciones locales tuvieran un estándar, un cuerpo de doctrina autorizada para evaluar lo que se enseñaba. Esa autoridad era la Biblia.Los cristianos comenzaron con las Escrituras los judíos ya venerada como la Palabra de Dios, el Tanaj, o como los Cristianos se referían a él, el Antiguo Testamento. A esta base de 39 libros, los creyentes añadieron otro conjunto de escritos que llamamos el Nuevo Testamento. Juntos, estos dos testamentos componen lo que se llama el "Canon de las Escrituras."Canon significa una vara de medida, como una regla. El Canon de las Escrituras es el estándar para medir si algo es recto, si se alinea con la verdad. La Biblia era estimada como la verdad porque era la inspirada y inerrante Palabra de Dios.Y eso fue lo que demostró ser un enorme desafío para los líderes de la iglesia mientras consideraban qué deberían incluir en el canon del Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran ellos para decidir qué fue inspirado por el Espíritu Santo y debería representar la norma por la cual evaluaran todas las cosas? Aún así, la tarea era necesaria, por lo que se desarrolló un criterio para decidir lo que debería ser incluido en el Canon. El razonamiento fue de la siguiente manera…Primero estaba el Antiguo Testamento, el Canon de las Escrituras Judías. Entonces Jesús vino como el Verbo de Dios hecho carne. Aunque Jesús no escribió libros, su vida y sus palabras fueron escritas en las mentes y los corazones de los Apóstoles, cuya enseñanza tanto en forma oral y escrita fue aceptada como autorizada.Evidencia temprana nos deja claro que las cartas de los apóstoles fueron distribuidas y leídas en las iglesias, siendo aceptada como manera de establecer las normas y la práctica de la fe cristiana. Había una hambre de historias sobre Jesús y eso movió a los Apóstoles para desarrollar un estándar de la tradición oral la cual vemos que hoy forma el núcleo de los evangelios de Mateo, Marcos y, de cierta forma, Lucas.Pero ¿cómo podemos llegar a los 27 libros que forman hoy el canon del Nuevo Testamento? ¿Qué criterios utilizaron los líderes de la iglesia cuando finalmente identificaron aquellos libros?Primero - un candidato para su inclusión en el canon debía tener una calidad que identificaba el haber sido inspirada por Dios. Esa identificación era el poseer cierto poder de afectar las vidas de los lectores hacia Dios.Segundo - un escritura que era candidato debía tener una larga reputación entre las iglesias de haber sido utilizado en el culto cristiano para la edificación de los creyentes.Tercero - una escritura tenía que tener una cercana conexión con un apóstol. Si no fue escrito por el Apóstol mismo, ¿era el autor un colaborador cercano del apóstol que hizo que llevara la marca y la influencia del apóstol?Por ejemplo:Lucas no era un apóstol pero su Evangelio y el libro de los Hechos están incluidos en el Nuevo Testamento, porque él fue un cercano colaborador del Apóstol Pablo y entrevistó a los otros apóstoles en la investigación de su historia de la vida de Jesús.Marcos no era un apóstol, pero recibió su información acerca de Jesús, del Apóstol Pedro. Tambien acompaño al Apostol Pablo; bueno mas o menos. Pero eso es otra historia.Al mismo tiempo, a finales del siglo I, Clemente, el pastor en Roma, escribió una carta a la iglesia de Corinto. Esa carta fue leída a menudo en Corinto en los años que siguieron y demostró ser de gran beneficio. Pero porque Clemente no fue considerado de tener una unión apostólica, su carta no fue incluida en el Canon del Nuevo Testamento. Ni siquiera hubo mucho debate acerca de si debería ser incluido. No paso el tercer criterio, así que no estaba incluido.Debido a que la prueba del origen Apostólico era crucial para validar a los libros como canónicos, los líderes de la iglesia al final del 2 siglo se dieron cuenta que  el tiempo se estaba acabando de tener testigos fiables que pudieran confirmar la autoridad apostólica de un escrito. La presión estaba en poner su sello de aprobación a esas obras conectadas a los Apóstoles.Ya que estamos hablando de los libros que se convirtieron en el Nuevo Testamento, permítanme mencionar un par de obras influyentes que no entraron pero sin embargo fueron cruciales en la formación de los primeros cristianos en la comprensión de la fe.Uno de los más importantes escritos extra-bíblicos de la primera iglesia fue la Didaché. No sabemos cuándo fue escrito pero estaba en uso como un manual de la vida de la iglesia en la primera década del 2º siglo. La Didaché da instrucciones para realizar servicios, culto, bautizos, comuniones, y lo que se estaba convirtiendo en un problema creciente, cómo ejercer la disciplina eclesiástica. La Didaché también tenía instrucciones de cómo discernir la herejía. La última sección contiene instrucciones de cómo vivir en la luz del regreso del Señor, que da un gran peso a la idea de inminencia.Perdón por un pequeño comentario personal aquí, es difícil resistirse, por eso no lo hare.Pero incluso antes de hacer ese comentario, necesito comentar sobre mis comentarios. Y necesito hacerlo, porque tengo un gran correo electrónico de un fiel suscriptor quien me dijo que recomienda el podcast a un montón de sus amigos y conocidos. Algunos de ellos le dijeron que disfrutaban los podcast, hasta que salió mi propio prejuicio particular. Entonces, supongo que dejó de escuchar. Y él estaba triste porque le gusta el podcast y no le importa mi comentario personal ocasional, porque bueno, esta casi de acuerdo con lo que digo, sino también porque el resto del podcast lleva un curso bastante imparcial a través de los temas que hablamos.Tuvimos un pequeño diálogo de correo electrónico y le dije porque compartía comentarios ocasionales. Me di cuenta mientras le escribía a él que yo debería compartirlo con ustedes aquí. Él pensó que era una buena idea. Así que aquí va . . .Comparto observaciones infrecuentes porque sirven para dos propósitos...1) Puedes llegar a conocerme un poco mejor. Con mis Podcasts favoritos, después de haber escuchado un rato, me encuentro con el deseo de saber más sobre el autor. Por esa razón cuando comparten pedacitos de información sobre sí mismos, es divertido y hace que toda la experiencia del podcast sea más relacional. No quiero escuchar un podcast entero acerca de su gato, pero saber que tienen uno, hace al autor más real, en vez de ser una voz informal.2) Es bueno para nosotros escuchar las opiniones de aquellos con los que diferimos, en su propia voz, en vez que se nos diga lo que dijeron o creen por aquellos de nuestra misma persuasión. Los seguidores de Jesús deberían estar enfocados en una madurez relacional, y esto significa aceptar que hay un gran mundo lleno de gente y que no todos están de acuerdo con nosotros. Aprender a respetarlos y dejarles hablar, sin tener la sensación de que he traicionado algún tipo de lealtad a Dios es crucial. Puedo escuchar sin estar de acuerdo. De hecho, tengo que escuchar, porque a veces, escuchando, me doy cuenta de lo que la gente cree, no es lo mismo que me dijeron otros sobre lo que ellos creían. Y aun incluso si lo es; persuadirles a ver algo diferente no va a llegar a ningún lado si cerramos toda comunicación con ellos porque no estoy de acuerdo con ellos.Si has ido a la pagina de internet de sanctoirum.us, usted probablemente sabe que soy un pastor de una iglesia no confesional evangélica llamado Calvary Chapel en el sur de California. Así que mis comentarios serán lo que generalmente se podría llamar un posición Protestante conservadora. Si estás interesado en más detalles, puede visitar nuestro sitio de internet de la Iglesia o puede seguir yendo a la pagina de internet sanctorum.us. Cuando hago uno de estos infrecuentes comentarios, voy a tratar de recordar de avisarles antes del comentario para que pueden hacer cualquier ajuste mental necesario. Sólo quiero pedirles que escuchen porque... Usted no tiene que estar de acuerdo. No espero que a todo el mundo lo este. Pero por favor, no dejes de oír el resto del podcast por algo que creo que es una parte importante de hacer este podcast mejor al hacerlo más personal.Así que después de toda esta introducción - ahora allí les va mi comentario personal. Estábamos hablando de cómo la última sección de la Didaché es instrucciones para vivir en la luz del regreso del Señor, que da un gran enfoque a la idea de inminencia.Realmente estoy cansado de escuchar que "nadie creía en un rapto pre-tribulaciónal hasta Margaret MacDonald y John Darby lo hicieron en el año 1830."  La gran mayoría de las personas que dicen eso lo hacen sólo porque escucharon a alguien mas decirlo. No han hecho el trabajo de investigación histórica para ver si es verdad. No lo es. Y aunque lo fuera - tiene tanto sentido como decir que Sola Scriptura y Sola Fide fueron inventadas por Martín Lutero y Juan Calvino en el siglo 16 d.C.. ¡Eso es absurdo! ¿El descuido de una realidad bíblica por cientos de años, hace algo menos cierto? Todo lo que hizo John Darby fue restablecer la atención que tanto se necesitaba en una creencia descuidada de los Apóstoles y la primera iglesia. Una creencia ampliamente apoyado por el sentido de urgencia que encontramos en la Didaché.Bueno, ese es le final de mi mini-sermón; regresemos a la historia . . .Otro escrito que los primeros cristianos utilizaron para profundizar su fe  se llamo El Pastor de Hermas. Esta obra al final del 1° Siglo a mediados del 2° Siglo d.C. fue escrito por Hermas, un esclavo que fue librado que dice que un ángel se le apareció en forma de un pastor y le dicto el contenido del libro. Contiene 5 visiones, 12 mandamientos y 10 parábolas. Es muy alegórica y aborda los problemas que habían dividido a la iglesia, exhortando a los fieles que se arrepentían.El Pastor de Hermas era tan influyente que un puñado de los primeros Padres de la iglesia creían que se debería incluirse en el Nuevo Testamento. Pero su fracaso, como la Carta de San Clemente a los Corintios, fue no tener una clara conexión apostólica y eso impidió su inclusión.Otro acontecimiento forzó la mano de los lideres de la Iglesia en moverse para completar el Canon.Un hereje llamado Marció creó su propia iglesia falsa que de cierto modo era paralela a la fe Ortodoxa. Pero el propuso 2 dioses; uno que era violento, enojado, y colérico, el dios del Antiguo Testamento y de los judíos, y otro amoroso, amable, y benevolente el dios del Nuevo Testamento y de los Cristianos. Marció rechazaba el Antiguo Testamento y los libros del Nuevo Testamento que consideraba demasiado Judíos; Mateo, Marcos, Actos, Hebreos, 1 &amp; 2 Timoteo, así como Tito. La Biblia de Marció era un altamente editado Evangelio de Lucas y algunas de las cartas de Pablo.Aunque la Iglesia excomulgo a Marció en 144 d.C. , su rechazo a todo lo que era Judío tuvo cierta aceptación con algunos creyentes Gentiles que habían sido perseguidos por los Judíos. Marció formó su iglesia falsa de esas personas. Fue la decisión del hereje Marció de identificar cuáles libros formaban parte de las Escrituras que forzó la mano de los líderes de la Iglesia de tener que proporcionar una lista oficial de las Escrituras Cristianas.El Antiguo Testamento fue retenido y reafirmado como la Palabra de Dios, y gran parte de los libros que reconocemos como el Canon del Nuevo Testamento hoy en día. Digo, "en gran parte" porque hay unos cuantos libros que continuaban siendo debatidos hasta que el Consejo de Cartago cerró el Canon en el año 397 d.C. con los 27 libros del Nuevo Testamento. Si esto suena como una fecha muy lejos del tiempo de los apóstoles para completar el Canon del Nuevo Testamente, es importante saber que la lista que el Consejo aprobó había estado en circulación por los líderes de la iglesia por años antes de la declaración oficial de Cartago.Un par de décadas después de la herejía de Marció, otro desafío a la Ortodoxia surgió. Alrededor del año 160 d.C., dos mujeres y un hombre unieron sus fuerzas en Frigia, una región central de Turquía. Ellos formaron un nuevo movimiento basado en lo que ellos clamaban era la profética voz de Dios. Maximilla, Prisca y Montano llevaron lo que podríamos llamar una versión temprana del híper-Pentecostalismo que dividió a la iglesia.El mensaje principal de los Montanistas era el pronto retorno de Cristo y la necesidad de que los creyentes de estar preparados. Lo hacían mediante un estricto ascetismo que incluía ayunar frecuentemente, comer sólo alimentos secos, (supongo que era pecado porque alimentos húmedos eran demasiado fáciles y agradable) y la obligación de abstenerse de las relaciones sexuales matrimoniales. Se les dijo a los Montanistas que buscaran la persecución; considerándola una insignia de la auténtica fe y fidelidad a Dios.Los Montanistas presentaron un desafío significativo que los líderes de la Iglesia convocaron a algunos de los primeros Concilios de la Iglesia, conocidos como "Sínodos", para decidir cómo responder a la creciente popularidad de Montanismo. Se decidió que los excesos de los Nuevos Profetas eran demasiado extremas y fueron excomulgados, aunque las razones concretas para hacerlo han sido perdidas en la historia. Todo lo que sabemos es que una división oficial se produjo entre los Montanistas y la Iglesia Ortodoxa. La división fue tan clara, que cuando los Cristianos y Montanistas fueron ejecutados en el mismo arena, ellos morian por el mismo Dios, pero cada uno intentó evitar ser comidos por los mismos animales, por temor a que sus restos se mezclan en el estomago de la misma bestia.¡Sí, lo sé! Es increíble hasta qué punto los Cristianos van a dividirse en diferentes grupos. No es nada nuevo. Ha estado pasando en la iglesia desde sus primeros días.Si usted vive en una comunidad urbana o en los suburbios, probablemente conduzca alrededor su ciudad y ha varios edificios eclesiásticos con diferentes indicaciones y etiquetas. El Cristianismo es una religión compuesta no de docenas → pero cientos de diferentes Sectas. Y aunque los servicios pueden ser similares en muchas de las diversas Iglesias locales, también pueden diferir en gran manera en estilo, cultura, valores y doctrina. Por ejemplo, algunos son tranquilos y reservados, poniendo más énfasis en la centralidad del sermón o la práctica de una liturgia. Otros permiten e incluso pueden propiciar un encuentro más emotivo con Dios, por lo tanto, la música y la adoración toman un enfoque más activo en el servicio. Por favor entiendan, estoy generalizando esta realidad ampliamente. Mi punto es que ambas iglesias pueden ser llenas de personas que asistiendo porque, mientras que la cultura de la iglesia está en uno de los 2 extremos de los tipos de iglesia, cada una le atrae a un cierto grupo de personas. No es que uno es de correcto y el otro esta equivocado. Ambos lo pueden ser. El punto es: las personas son diferentes, por lo que hay lugares en que ellos se pueden acercar a Dios.Al estudiar a los Montanistas, me pregunto si no hay un poco de esta dinámica que tuvo que ver con su éxito en ciertos lugares. Es importante saber que su líder, Montano, antes de venir a la fe en Cristo fue un sacerdote de Apolo o Cibeles. El culto de ambos dioses se caracteriza por sus sacerdotes y sacerdotisas entrando en un trance o éxtasis. Si algunos de estos estados alterados de conciencia fueron inducidas por drogas alucinógenas, rituales de meditación extrema, o directamente por actividad demoníaca - la persona en éxtasis podría entrar en un trance donde los ojos se le subían en su cabeza, sus cuerpo se ponía rígido, su voz se cambiaba, y empezaba a hacer solemnes pronunciamientos como por la voz de Dios.Esto fue el trasfondo de Montano. Hay algunos que se preguntan acerca de la sinceridad de su conversión. Si el realmente tuvo una conversión verdadera a la fe o como algunos de los otros grupos aberrantes de ese día. Viendo el crecimiento de la popularidad del Cristianismo y simplemente adoptando algunos de sus términos y formas mientras seguían sus viejas prácticas? ¿Fue todo solamente un cambio de nombre a su éxtasis demoniaco?Esto es lo que algunos de los historiadores de la iglesia concluyen. Algunos cosas que Montano, junto con Prisca y Maximilla profetizaron era locura. Pero algunas de las acusaciones dirigidas en contra de Montano se basaban en sus prácticas antes de su conversión. Fueron sus críticos que lo acusaban de hacer sus profecías después de su conversión en el antiguo estado de trance Cibelinas. Otros dijeron que él no opero de esa manera después de venir a la fe; que renunció a su pasado pagano. Pero que, al igual que sus seguidores, anhelaban una relación con Dios con un enfoque mas emocional y con experiencias en la vida de la fe y enfocado en la obra del Espíritu Santo, que era tan prominente en la primera iglesia, y no debería perderse. Había un gran peligro de que esto pasara mientras la fe lidiaba con funcionarios de gobiernos hostiles y una nueva mezcla de grupos aberrantes. Toda la energía los mejores líderes de la iglesia parecían estar yendo hacia el área cerebral, la doctrinal, la apologética, y este énfasis en la mente había adormecido el corazón de la fe. Los Montanistas quería ver que el Espíritu Santo se mantuviera activo y presente en medio de la Iglesia. Lamentablemente, sus pretensiones de ser especialmente ungidos condujo a excesos, y esto descrédito su movimiento -tal como ha sucedido en tiempos más recientes con los pronunciamientos alocados y profecías falsas de algunos de los grupos híper-carismáticos.La decisión de la excomunión los Montanistas no fue una decisión unánime entre los líderes de la Iglesia. Muchos creían que mientras los nuevos profetas habían ido demasiado lejos en su énfasis excesivo en el ascetismo, su renovación del uso de los dones espirituales fue un retorno a la versión primitiva del cristianismo practicado por los Apóstoles y descrita en el libro de los Hechos. Algunos Padres de la Iglesia como Tertuliano, pastor de Cartago, fueron Montanistas.Lo que trajo a los Montanistas a ser desacreditados fue la falta de cumplimiento de algunas de sus profecías acerca de inminentes acontecimientos. Esto y su ultra-estricto legalismo les ganó la etiqueta de ser altamente aberrantes, si no heréticos.Aunque era correcto que los líderes de la Iglesia al final del siglo II censuraran a los Montanistas por sus excesos, probablemente fueron demasiado lejos en etiquetarlos "herejes". Aunque los Montanistas pusieron demasiado énfasis sobre la obra del Espíritu Santo, rechazando al Montanismo tuvo el efecto de apagar al ejercicio de los dones espirituales. Un giro desafortunado en un momento en que los Cristianos necesitaban toda la ayuda posible.En nuestro próximo episodio, vamos a examinar lo que fue probablemente el mayor desafío doctrinal de la primera iglesia - la herejía conocida como Gnosticismo. Este es un tema importante porque mientras el Gnosticismo fue eventualmente derrotado por la Ortodoxia y entró en un largo receso, se ha visto un resurgimiento en los últimos años debido a la influencia combinada de los novelistas modernos y algunos recientes descubrimientos de su literatura que los críticos del Cristianismo han tomado para promover sus propósitos y causar confusión en lo que los Cristianos originales creían.Al teminar este episodio, quiero invitar a todos los suscriptores de CS para que visiten ocasionalmente la pagina web de sanctorum.us Y los que quieran ayudar con los costos del podcast, pueden usar el botón de donaciones. GraciasHasta el siguiente episodio...]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/05-Libros.mp3" length="39666752" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episiodio se titula “Libros.”La historia del Cristianismo, inevitablemente tiene que tocar sobre la importancia de los Libros. Desde sus primeros días, la Iglesia ha estado íntimamente ligado a las Escrituras. En el comienzo, las Escritura era la Biblia Hebrea o lo que hoy se conoce como el Antiguo Testamento. Pero otros escritos fueron añadidos a la Biblia por la Iglesia al pasar los años.La pregunta de qué escritos se debían incluir en la Biblia era uno de los principales temas de debate durante los primeros 4 siglos. Pero la cuestión de cuáles debían ser incluidos o excluidos no fue el polémico debate que los escépticos modernos afirman que fue. Con raras excepciones, los líderes de la iglesia coincidieron en qué textos comprendía las Escrituras. La indecisión a emitir un pronunciamiento oficial fue por su humildad que les prohibía clamar que tenían la autoridad para hacerlo. Aun así, en el siglo IV, la mayoría de los líderes de la iglesia reconocieron que el tiempo se estaba acabando para los que se encontraban en una posición para hacer la determinación necesaria.Tras la era de los mártires, en el siguiente período de la historia de la Iglesia estuvo marcado por grandes retos teológicos. Era crucial que las congregaciones locales tuvieran un estándar, un cuerpo de doctrina autorizada para evaluar lo que se enseñaba. Esa autoridad era la Biblia.Los cristianos comenzaron con las Escrituras los judíos ya venerada como la Palabra de Dios, el Tanaj, o como los Cristianos se referían a él, el Antiguo Testamento. A esta base de 39 libros, los creyentes añadieron otro conjunto de escritos que llamamos el Nuevo Testamento. Juntos, estos dos testamentos componen lo que se llama el "Canon de las Escrituras."Canon significa una vara de medida, como una regla. El Canon de las Escrituras es el estándar para medir si algo es recto, si se alinea con la verdad. La Biblia era estimada como la verdad porque era la inspirada y inerrante Palabra de Dios.Y eso fue lo que demostró ser un enorme desafío para los líderes de la iglesia mientras consideraban qué deberían incluir en el canon del Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran ellos para decidir qué fue inspirado por el Espíritu Santo y debería representar la norma por la cual evaluaran todas las cosas? Aún así, la tarea era necesaria, por lo que se desarrolló un criterio para decidir lo que debería ser incluido en el Canon. El razonamiento fue de la siguiente manera…Primero estaba el Antiguo Testamento, el Canon de las Escrituras Judías. Entonces Jesús vino como el Verbo de Dios hecho carne. Aunque Jesús no escribió libros, su vida y sus palabras fueron escritas en las mentes y los corazones de los Apóstoles, cuya enseñanza tanto en forma oral y escrita fue aceptada como autorizada.Evidencia temprana nos deja claro que las cartas de los apóstoles fueron distribuidas y leídas en las iglesias, siendo aceptada como manera de establecer las normas y la práctica de la fe cristiana. Había una hambre de historias sobre Jesús y eso movió a los Apóstoles para desarrollar un estándar de la tradición oral la cual vemos que hoy forma el núcleo de los evangelios de Mateo, Marcos y, de cierta forma, Lucas.Pero ¿cómo podemos llegar a los 27 libros que forman hoy el canon del Nuevo Testamento? ¿Qué criterios utilizaron los líderes de la iglesia cuando finalmente identificaron aquellos libros?Primero - un candidato para su inclusión en el canon debía tener una calidad que identificaba el haber sido inspirada por Dios. Esa identificación era el poseer cierto poder de afectar las vidas de los lectores hacia Dios.Segundo - un escritura que era candidato debía tener una larga reputación entre las iglesias de haber sido utilizado en el culto cristiano para la edificación de los creyentes.Tercero - una escritura tenía que tener una cercana conexión con un apóstol. Si no fue escrito por el Apóstol mismo, ¿era el autor un colaborador cercano del apóstol que hizo que lle]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/scrolls-pile2.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/02/scrolls-pile2.jpg</ssp:url> <ssp:title>05 Libros</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episiodio se titula “Libros.”La historia del Cristianismo, inevitablemente tiene que tocar sobre la importancia de los Libros. Desde sus primeros días, la Iglesia ha estado íntimamente ligado a las Escrituras. En el comienzo, las Escritura era la Biblia Hebrea o lo que hoy se conoce como el Antiguo Testamento. 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La etiqueta de "nueva y mejorada" es una característica frecuente en los envases.&nbsp;Era el caso contrario en el 1° siglo en Roma. Los Romanos, y en verdad la mayoría del mundo antiguo, eran sospechosos de lo nuevo y novedoso, especialmente cuando se trataba de ideas. Tenían tremendo respeto por la tradición, creyendo que lo que era cierto ya había sido descubierto y necesitaba ser preservado. La innovación era aceptada, pero sólo en la medida en que no modificaba sustancialmente lo original.La religión de los Griegos y los Romanos era sacrosanto, precisamente porque era antigua. Aunque el Judaísmo, con su intensa devoción a un solo Dios era incompatible con el panteón de dioses Greco-Romanos, fue tolerada por los Romanos, precisamente porque era antigua.Además, aunque los judíos eran ferozmente leales a su religión y se ponían violentos cuando se hacían intentos para convertirlos al paganismo, Ellos no estaban comprometidos como regla en lograr convertir a otros a su fe.Los primeros problemas del cristianismo con Roma comenzaron en serio cuando el Judaísmo denuncio oficialmente a los cristianos y los expulsaron como un movimiento dentro del Judaísmo. Esto tuvo lugar poco después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Hasta ese momento, los seguidores de Jesús fueron considerados como una especie de movimiento de reforma dentro del judaísmo. Pero hacia el final del I° siglo, Roma se dio cuenta que los Judíos se habían divorciado de los Cristianos. El cristianismo era algo nuevo; una novedad religiosa; entonces, bajo sospecha.Y mientras que el judaísmo no se enfocaba en el proselitismo, los Cristianos no podría parar de tratar de ganar a otros para su fe. Esto trajo al Cristianismo bajo sospecha por parte de las autoridades. Cuando más los investigaban, más se preocupaban de lo que veían. Los Cristianos creían en un solo Dios como los Judíos. Pero su Dios se había convertido en un hombre. Los Cristianos no tenían ídolos, no hacían sacrificios, no tenían templos. Estas eran aun mas innovaciones religiosas que aumentaron las sospechas. Los Cristianos parecen ser tan minimalistas en su práctica que se les acusó de ser ateos.Como vimos en el episodio anterior, el paganismo practicado por la mayoría de la gente del Imperio en el 1º y 2º Siglo no era tanto de una devoción profunda a los dioses, como de un sentido de deber cívico. "Respeten a los dioses visitando sus templos con la ofrenda adecuada, o sufran su ira." Ahora cada nuevo cristiano significaba un pagano menos lanzando su ofrenda para apaciguar a los dioses. Algunos comenzaron a preocuparse que el incremento de abandono de los dioses conduciría a problemas. Y de hecho, cuando una sequía, inundación, incendio o alguna otra catástrofe inevitablemente pasaba se atribuyó a "Esos ateos = Los Cristianos.""Los Cristianos a los leones", se convirtió en una frecuente solución a los males del mundo.La preocupación de los paganos estaba bien fundada. No porque los dioses estaban enojados, sino porque en algunos lugares, tantas personas se habían convertido en cristianos, que los templos paganos estaban casi vacíos. Hechos 19 nos dice que esto sucedió en Éfeso y una carta del gobernador de Bitinia a comienzos del 2° siglo repite la preocupación. Esto condujo a que el pueblo clamara en demandar por el castigo de los Cristianos. Unos pocos se arrestaban y eran condenados a muerte para demostrar la seriedad de los paganos ante los dioses para apaciguarlos.Otros factores que fomentan la hostilidad hacia los creyentes era que hacían las cosas en secreto. Una descripción de los Cristianos por Plinio, el gobernador Romano de Bitinia, al Emperador Trajano, en 111 D.C. nos da un poco mas de entendimiento de la situación. Plinio ya había ejecutado a algunos Cristianos basándose solamente en su reputación escandalosa. Les había dado una oportunidad para retractarse, pero cuando se negaron, Plinio vio el rechazo de su misericordia como una provocativa terquedad digna de la mayor forma de castigo. Pero después de una racha de esas ejecuciones, Plinio se empezó a preocupar: ¿era la mera reputación de los Cristianos suficientemente peligroso como para justificar su detención y juicio? Por lo tanto escribió a su amigo el Emperador Trajano, pidiendo consejo. He aquí un fragmento de la carta de Plinio. Después de describir algunos ex-cristianos que se retractaron de su fe, Plinio da su informe sobre lo que habían hecho como cristianos."Afirmaron que la totalidad de su culpabilidad era que tenían la costumbre de reunirse en un día fijo antes de que saliera el sol, donde cantaban versos alternos de un himno a Cristo como a un Dios, y se comprometían por un juramento solemne, a no cometer actos malvados; ningún fraude, robo o adulterio, nunca falsificar su palabra, ni negar un compromiso cuando deberían ser llamados a entregarlo. Después de eso era su costumbre de separarse y luego reunirse después para participar juntos de los alimentos, pero comida ordinaria de tipo inocente."Un poco más tarde Plinio añade que para verificar este informe, lo obtuvo a través de la tortura de 2 esclavos y que esta era una descripción exacta de las reuniones cristianas y que nada más era preciso añadir. Plinio llamo al cristianismo “una superstición excesiva de degenerados".El Emperador Trajano le contesto a la petición de Plinio, de cómo tratar a los Cristianos que estaban creciendo en numero en su provincia. Trajano escribe..."Estas observando los procedimientos adecuados, mi querido Plinio, verificando los casos de aquellos que han sido denunciados como Cristianos. Porque no es posible enunciar una regla general para servir como una especie de norma fija. No debes buscarlos. Pero si son denunciados y declarados culpables, deben ser castigados, con esta reserva, que quien niegue que él es un Cristiano y realmente lo demuestra--es decir, por adorar nuestros dioses--aunque él estaba bajo sospecha en el pasado, deberá obtener el perdón a través del arrepentimiento. Pero acusaciones publicadas anónimamente no deberían proceder a ninguna acusación. Porque esto es un precedente peligroso y de inconformidad con el espíritu de nuestra época". Emperador Trajano 111 D.C.Aunque suena inofensivo para nosotros, era la referencia a la reunión de los Cristianos antes del amanecer que resultó ser un problema. Mientras nos parece a nosotros como una buena referencia a su diligencia y seriedad, era altamente sospechoso a los Romanos. Como una regla, se prohibían las reuniones después del anochecer. El día era la hora para dichas reuniones. El reunirse en la noche era sospechoso. Nada bueno podía salir de esas reuniones. La gente se reunía por la noche porque tenia algo que ocultar.Por lo tanto, ¿por qué los cristianos se reunían antes del amanecer si esto levantaba sospechas?La respuesta la encontramos en los grupos de personas del cual se componían sus congregaciones. En su mayor parte, eran los hombres comunes y los pobres que tenían trabajos que necesitaban empezar temprano. El único tiempo disponible para reunirse era antes de que la jornada de trabajo comenzara.Estas primeras reuniones de la iglesia estaban abiertas sólo a los Cristianos. El secreto engendra chismes y pronto salvajes rumores iban alrededor de las cosas abominables que los Cristianos probablemente estaban haciendo. Su comida comunitaria, llamado el ágape o festín de amor, fue reformulado por el chismorreo como una salvaje y depravada orgía. La comunión o santa cena se decía que era un canibalismo ritual. Pero la verdadera sorpresa fue que cuando los cristianos se reunían, las distinciones sociales como ricos y pobres, libres y esclavos, hombres y mujeres, fueron subsumidas en una espantosa igualdad. Muchos críticos del Cristianismo vieron esto como una peligrosa subversión del orden nacional y los cristianos fueron declarados como revolucionarios radicales.En una sociedad que vivía en constante temor de una rebelión de esclavos, cualquier cosa que alentaba a los esclavos a pensar de manera independiente era considerada peligrosa.Otra fuente de problemas para los cristianos fue su origen Judío. Aunque el Judaísmo ha trabajado duro para distanciarse de los seguidores de Cristo, en la mente de muchos de los Romanos, la Iglesia era una cosa Judía. En muchos lugares, los Judíos eran los principales acusadores de los cristianos a las autoridades. Pero esto no pudo desalojar a los cristianos de sus raíces Judías. Las sangrientas e inquietantes guerras Judías del 1º y 2º  Siglo creó una gran hostilidad entre Romanos y Judíos, que se extendió hasta los Cristianos.Durante el 2º  y 3º siglo, los creyentes fueron detenidos y ejecutados solamente por el crimen de ser acusados de ser un Cristiano. Al venir delante del juez, se les dio la oportunidad de retractarse. Podían hacerlo invocando los nombres de algunos dioses paganos, ofreciendo un sacrificio a la imagen del emperador, y maldiciendo a Cristo. Si se negaban a esta triple demostración de ser un pagano, fueron conducidos a la ejecución.Una historia es ilustrativa. A mediados del 2º  siglo durante el reinado del emperador Antonino Pío, una mujer se convirtió al Cristianismo. Problemas maritales condujeron a su divorcio. Resentimiento hacia ella, el marido la acusó de ser Cristiana. Fue detenida, igual que su pastor por ser un conspirador con ella, causando los cambios que habían llevado al divorcio. El pastor se llamaba Tolomeo.El carcelero era cruel y trato de obligar a Tolomeo a negar su fe. Tolomeo resistió y el día del juicio llegó. El juez, Urbicus, le pregunto directamente, "Es usted un Cristiano?" Tolomeo admitió si era un Cristiano. Urbicus lo declaro culpable y la justicia Romana siendo rápida y eficiente, fue conducido a la ejecución inmediata.Mientras era llevado a la ejecución, un espectador, Lucio por nombre, se paro para hablar. Él desafió la decisión de Urbicus. Lucio preguntó, "¿Qué le hizo pasar esa sentencia? ¿Este hombre fue condenado por algún crimen? ¿Era un adúltero, un asesino, un ladrón? ¡Lo único que hizo fue confesar que él era un Cristiano!".El juez respondió: "Parece que usted también es cristiano".Lucio respondió, "Sí, yo soy."Urbicus mando a los guardias a arrestarlo y que lo llevaran para ser ejecutado junto con Tolomeo.En esto, un tercer hombre se paro, emitiendo un desafío similar. Cuando se le preguntó Urbicus si el también era un creyente, el hombre admitió su fe y su incredulidad que se podía mandar alguien a la muerte por ninguna razón más que un nombre. Pero Urbicus creía que estaba bajo su autoridad ejecutar a estos tres hombres por ninguna razón más que afirmaban ser cristianos.Esta historia, duplicada miles de veces a lo largo del imperio durante el 2º  y 3º siglo nos afirma el hecho de que el Cristianismo era poco entendido por el mundo pagano.No hay manera de saber con certeza cuantos creyentes fueron asesinados durante los tres primeros siglos de la iglesia. Roma no seguía una política constante de persecución. Algunos emperadores eran leves, mientras que otros practican una virulenta oposición. Diez de los emperadores practicaron una política oficial de opresión y persecución; desde Nerón en 64 D.C., a las peores bajo Diocleciano &amp; Galerio en los primeros años del siglo 4. Y aunque algunos emperadores practicaban una política de oposición al Cristianismo, su política no eran a través de todo el Imperio. Correspondía a los gobernadores provinciales de implementar las reglas y muchos simplemente lo ignoraban, dándose cuenta de que era una política contraproducente.Aunque el estimar el número de mártires es difícil, podemos establecer el número entre 1 y 3 millones en un período de 250 años.A pesar de la amenaza de muerte, la iglesia continuó creciendo. Como un Padre de la Iglesia, citaba a menudo,  "La sangre de los mártires es semilla de la Iglesia." Mientras las autoridades seguían ignorantes de lo que los Cristianos creían, muchas de las personas comunes descubrían a través de conversaciones con los cristianos sobre lo que creian y les parecía atractivo. Más que atractivo, era convincente. También vinieron a la fe, sabiendo que al hacerlo podría llevarlos a la prueba definitiva de su fe.A medida que pasaron los años y los Cristianos fueron objeto de vergüenza pública utilizándolos para entretenimiento en las luchas de gladiadores, más y más comenzaron a ver a sus amigos y vecinos en la arena, esperando a ser destrozados por las fieras. Se convirtió en algo personal. Y los paganos que conocían a los mártires como personas sensatas, gente razonable y moral, comenzaron a cuestionar la política de Roma de cazar a esta gente y matarlos.Lentamente pero seguramente un cambio radical comenzó a mover la opinión pública en contra de la persecución. En los comienzos del siglo IV, la simpatía había aliviado el odio hacia los Cristianos, cuya firme fe en la cara de sufrimiento prolongado había reestructurado muchos de ellos como héroes.Regresando atrás en el tiempo ahora hacia el final del 1° siglo, echemos un vistazo a 3 de los líderes de la Iglesia que siguieron inmediatamente después de los Apóstoles; Clemente de Roma, Ignacio, y Policarpo. Estos 3 provienen de un grupo de líderes de la Iglesia conocidos como los Padres Apostólicos.Hacia el final del 1° siglo, la muerte de los Apóstoles creo un problema: ¿Quién podría guiar ahora a la Iglesia? Los cristianos entendieron a Jesús como la verdadera cabeza de la Iglesia; pero su dirección se expresaba a través de sus discípulos directos y aquellos que habían sido testigos de su resurrección. Aunque la persecución recurrente fue un tema constante, la iglesia continuó creciendo. ¿Que la iba a guiar después de los Apóstoles? Un grupo que ahora conocemos como "los Padres de la Iglesia", proveyeron esa próxima fase crucial del liderazgo de la iglesia.Aunque Jesús advirtió a sus seguidores en contra de darle a cualquier hombre el rol de ser una autoridad espiritual en vez de a Dios, la etiqueta "Padre" fue dada a los ancianos y líderes como un término de afecto y cariño. Los Padres Apostólicos no fueron apóstoles; simplemente eran, ya sabes = como los apóstoles. O puedo inventar una palabra y decir que estaban apostolando.” Este vino de ser los seguidores y alumnos de los Apóstoles originales y tener una relación cercana con ellos.Los escritos de los padres revela una notable dedicación a la Escritura Judía del Tanaj; qué los Cristianos llamamos el Antiguo Testamento. Reflejando la influencia de los Apóstoles originales, los Padres entendían al Cristianismo, no tanto como una nueva religión, sino como el cumplimiento de la fe de los Patriarcas y profetas Judíos. Tomaban esto como la base; por lo cual hay pocos intentos de definir nuevas doctrinas en sus escritos. Su propósito era mas de edificación, corrección y consolar. Podríamos decir que su trabajo era devocional en sabor. Era pastoral, tratando de reforzar la esperanza, la fe y la santidad práctica de sus lectores.Los Padres Apostólicos sirvió en un tiempo en que la iglesia estaba creciendo espectacularmente y proporcionaba una alternativa radical a los que estaban cansados del paganismo que aún prevalecía, pero lentamente fue perdiendo su dominio sobre el mundo Romano. Sus escritos frecuentemente honraban a los mártires, ocasionalmente elevaban al celibato y ponían un gran énfasis en el bautismo, que la Primera Iglesia utilizaba como la marca singular de identificar a un seguidor de Jesús.El primer Padre Apostólico que veremos es conocido como el primer Padre Apostólico; Clemente de Roma.Por esa razón los estamos viendo primero; ¿ven cómo funciona? Clemente nació en el año 30 D.C. y sirvió como pastor de la iglesia en Roma los últimos 9 años de su vida, muriendo en el año 100. Pablo menciona a Clemente en Filipenses 4:3 y hay una buena probabilidad que éste es el mismo hombre. A pesar de que aparece en los registros oficiales de la Iglesia de Roma como el 2° o 3° Papa, al comienzo de la historia de la Iglesia no había Papas, solo un pastor de la iglesia local.Clemente es mejor conocido por la carta que envió a la iglesia de Corinto, tratando con algunos de los mismos problemas que el apóstol Pablo habló en su correspondencia con ellos. La iglesia de Corinto estaba fracturada en grupos en conflicto y Clemente intentó conciliar entre ellos recordándoles la prioridad del amor, junto con el llamamiento a la paciencia y humildad. Lo que es notable acerca de la Carta de San Clemente es el fuerte énfasis que puso en la necesidad de que los Cristianos honren y sigan a sus líderes espirituales como una forma de mantener la unidad.La carta de San Clemente a los Corintios es la primera pieza de literatura cristiana fuera del NT. Por ese motivo, es de gran importancia para los estudiosos, ya que nos da una idea de la mentalidad de los líderes cristianos y su visión de la nueva fe.Clemente cita al AT a menudo. También hace numerosas alusiones a los escritos de Pablo, revelando cuán influyente y bien aceptadas las cartas de Pablo fueron incluso en esta fecha temprana. En su insistencia en que los creyentes honren sus líderes espirituales, basa su apelación sobre una línea de razonamiento el subtexto de lo que él escribe, que al parecer apunta a un principio espiritual que era ampliamente aceptado. Fue este . .Pastores y líderes de la Iglesia han recibido su autoridad de los Apóstoles, que había recibido su autoridad de Cristo. Mucho más tarde, la Iglesia en Roma ampliaría enormemente esa idea de sucesión en los próximos años. Pero no hay nada en la carta de San Clemente que de base a la idea que la Iglesia de Roma tenia autoridad sobre las otras iglesias o de la fe en general.El siguiente es Ignacio, considerado como un gigante entre los padres apostólicos a causa de su martirio. Aunque era el Pastor de la iglesia de Antioquía de Siria, fue detenido y conducido a Roma. Durante el viaje, Ignacio pasó por varias ciudades donde se le permitió hablar con los creyentes. Cerca del año 110 D.C., escribió 6 cartas estas ciudades en las cuales se enfoco en la unidad y cómo luchar en contra de la herejía. La herejía de la cual Ignacio hablaba era una forma temprana del Gnosticismo. El remedio para tratar con la herejía, y el mejor apoyo para la unidad, decía Ignacio, era la presencia de un pastor fuerte que podría proporcionar el liderazgo espiritual necesario.Es una tradición bastante fiable que Ignacio era un alumno del apóstol Juan y fue afirmado en el ministerio por él. Ignacio fue martirizado en Roma, en el Coliseo, alimentando a las bestias, durante el reinado de Trajano, en 108 D.C.¿Qué hace que los escritos de Ignacio tan importantes es su insistencia en el papel de un anciano-pastor como la manera de dirigir a una iglesia local. Tenemos indicios de esto en el NT, y también hay ejemplos de varios ancianos que comparten el liderazgo. Es más por inferir del ministerio de Pablo y Timoteo que podemos ver como surge el anciano principal que toma el lugar de lo que hoy podemos llamar el pastor principal. Las cartas de Ignacio enfatizan esta función y pintan un caso fuerte por ella. Él llamó a los ancianos y diáconos a seguir el ejemplo de que uno entre ellos en el cual Dios había establecido Su unción para dirigir la iglesia.El tercer Padre Apostólico que veremos suena como un pez de plástico.La historia de Policarpo es fascinante. Él también era un estudiante del apóstol Juan, quien se convirtió en el líder-pastor en Esmirna, una de las ciudades que recibir una de las 7 cartas dictadas por Jesús en el Apocalipsis. Policarpo escribió una carta a la iglesia Filipo cerca del año 110 D.C., que está llena de citas del Antiguo Testamento y referencias a otros libros, que posteriormente serían incluidos en el canon de NT. Policarpo dependía de estos libros para describir las normas y las creencias de los cristianos y esto nos indica la pronta aceptación de aquellos libros que más tarde serían parte de la Biblia. Su uso de ellos ayudo a los cristianos más tarde a decidir qué libros deberían ser parte del NT.Policarpo fue arrestado y condenado a muerte por el año 155 d.C. La manera de su muerte fue tan ejemplar que fue honrado por generaciones como un ejemplo del martirio. Cuando los funcionarios vinieron a arrestarlo, el les dio la bienvenida a su casa y preguntó si les gustaría algo para comer, y mientras disfrutaban de una comida, entro en otra habitación donde se preparo a sí mismo a través de la oración. Cuando volvió a la mesa, su trato amable avergonzó a ellos que tenían la tarea que se les había asignado.Una de las muchas cosas notables acerca de Policarpo fue su avanzada edad. A los 86, estaba bastante viejo para esos días. En su ejecución, el juez del rogo, basándose en su edad, que se retractara para salvarse. Anteriormente les dije que los cristianos para retractarse tenían que ir a través de un proceso de 3 pasos para probar su sinceridad. En el juicio del Policarpo, el funcionario intentó hacerlo más fácil para él y le dijo que simplemente dijera, "!fuera con los ateos!", lo que para el significa los cristianos, porque creían en un solo Dios, y eran considerados como en falta de dioses en comparación a los paganos que adoraban a docenas de deidades. Pero Policarpo conocía las intenciones del funcionario y señaló a la multitud que se había congregado para verle quemar diciendo, "fuera con los ateos".El juez lo siguió presionado, rogando con Policarpo que dejara su fe, Policarpo respondió, "80 &amp; 6 años he servido a El y nunca me hizo mal. Entonces, ¿cómo puedo blasfemar a mi Rey que me salvó? Ven, trae lo que quieres hacer."El funcionario no podía creer que su oferta de clemencia estaba siendo rechazada y se enfureció. Le advirtió, "!Bendice a  César!” Policarpo respondió, "ya que en vano te esfuerzas para hacer que bendiga a César, fingiendo no saber mi carácter real, oye claramente - Yo soy un Cristiano!“ Si usted desea aprender de la fe cristiana, asígneme un día, y usted oirá."Ahora mas enfurecido, el procónsul lo amenazo "Tengo bestias salvajes; y te pondrá en medio de ellas, a menos que te arrepientas." Policarpo respondió, "tráelas".El magistrado exploto, "puesto que desprecias a las bestias salvajes, a menos de que usted se arrepienta voy a domarlo con fuego." Policarpo dijo, "Usted me amenazan con un fuego que arde durante una hora, y pronto se extingue; pero el fuego del juicio futuro, y del castigo eterno reservado para los impíos, en eso usted es ignorante. Pero ¿por qué demora? Venga, haga lo que le plazca."En eso, la madera que se había amontonado alrededor de él fue incendiada.La historia del martirio de Policarpo se convirtió en una historia popular que  los Cristianos compartían durante los próximos siglos junto con muchos más de los que se enfrentan al prospecto de morir por la fe. A decir verdad, una perversa veneración del martirio se arraigó en la Iglesia que vio no pocos aspirando a ser puestos a la muerte.Cuando mártires fueron elevados como héroes, no pasó mucho tiempo antes de que algunos aspiran a la estación de héroe y considerado el martirio como un precio que valía la pena pagar. Lamentablemente, no fueron muriendo por Cristo, tanto como su propia reputación y fama.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este 4° episodio se titula, “Mártires.”Las tácticas del marketing moderno han producido, y ahora alimentan la obsesión de la cultura contemporánea de tener lo mas nuevo. La etiqueta de nueva y mejorada es una característica frecuente en los envases.]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1860" height="1330" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1.jpg 1860w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1-300x215.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1-768x549.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1-1030x737.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1-1080x772.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1-610x436.jpg 610w" sizes="(max-width: 1860px) 100vw, 1860px" /></p>Este 4° episodio se titula, “Mártires.”Las tácticas del marketing moderno han producido, y ahora alimentan la obsesión de la cultura contemporánea de tener "lo mas nuevo." La etiqueta de "nueva y mejorada" es una característica frecuente en los envases.&nbsp;Era el caso contrario en el 1° siglo en Roma. Los Romanos, y en verdad la mayoría del mundo antiguo, eran sospechosos de lo nuevo y novedoso, especialmente cuando se trataba de ideas. Tenían tremendo respeto por la tradición, creyendo que lo que era cierto ya había sido descubierto y necesitaba ser preservado. La innovación era aceptada, pero sólo en la medida en que no modificaba sustancialmente lo original.La religión de los Griegos y los Romanos era sacrosanto, precisamente porque era antigua. Aunque el Judaísmo, con su intensa devoción a un solo Dios era incompatible con el panteón de dioses Greco-Romanos, fue tolerada por los Romanos, precisamente porque era antigua.Además, aunque los judíos eran ferozmente leales a su religión y se ponían violentos cuando se hacían intentos para convertirlos al paganismo, Ellos no estaban comprometidos como regla en lograr convertir a otros a su fe.Los primeros problemas del cristianismo con Roma comenzaron en serio cuando el Judaísmo denuncio oficialmente a los cristianos y los expulsaron como un movimiento dentro del Judaísmo. Esto tuvo lugar poco después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Hasta ese momento, los seguidores de Jesús fueron considerados como una especie de movimiento de reforma dentro del judaísmo. Pero hacia el final del I° siglo, Roma se dio cuenta que los Judíos se habían divorciado de los Cristianos. El cristianismo era algo nuevo; una novedad religiosa; entonces, bajo sospecha.Y mientras que el judaísmo no se enfocaba en el proselitismo, los Cristianos no podría parar de tratar de ganar a otros para su fe. Esto trajo al Cristianismo bajo sospecha por parte de las autoridades. Cuando más los investigaban, más se preocupaban de lo que veían. Los Cristianos creían en un solo Dios como los Judíos. Pero su Dios se había convertido en un hombre. Los Cristianos no tenían ídolos, no hacían sacrificios, no tenían templos. Estas eran aun mas innovaciones religiosas que aumentaron las sospechas. Los Cristianos parecen ser tan minimalistas en su práctica que se les acusó de ser ateos.Como vimos en el episodio anterior, el paganismo practicado por la mayoría de la gente del Imperio en el 1º y 2º Siglo no era tanto de una devoción profunda a los dioses, como de un sentido de deber cívico. "Respeten a los dioses visitando sus templos con la ofrenda adecuada, o sufran su ira." Ahora cada nuevo cristiano significaba un pagano menos lanzando su ofrenda para apaciguar a los dioses. Algunos comenzaron a preocuparse que el incremento de abandono de los dioses conduciría a problemas. Y de hecho, cuando una sequía, inundación, incendio o alguna otra catástrofe inevitablemente pasaba se atribuyó a "Esos ateos = Los Cristianos.""Los Cristianos a los leones", se convirtió en una frecuente solución a los males del mundo.La preocupación de los paganos estaba bien fundada. No porque los dioses estaban enojados, sino porque en algunos lugares, tantas personas se habían convertido en cristianos, que los templos paganos estaban casi vacíos. Hechos 19 nos dice que esto sucedió en Éfeso y una carta del gobernador de Bitinia a comienzos del 2° siglo repite la preocupación. Esto condujo a que el pueblo clamara en demandar por el castigo de los Cristianos. Unos pocos se arrestaban y eran condenados a muerte para demostrar la seriedad de los paganos ante los dioses para apaciguarlos.Otros factores que fomentan la hostilidad hacia los creyentes era que hacían las cosas en secreto. Una descripción de los Cristianos por Plinio, el gobernador Romano de Bitinia, al Emperador Trajano, en 111 D.C. nos da un poco mas de entendimiento de la situación. Plinio ya había ejecutado a algunos Cristianos basándose solamente en su reputación escandalosa. Les había dado una oportunidad para retractarse, pero cuando se negaron, Plinio vio el rechazo de su misericordia como una provocativa terquedad digna de la mayor forma de castigo. Pero después de una racha de esas ejecuciones, Plinio se empezó a preocupar: ¿era la mera reputación de los Cristianos suficientemente peligroso como para justificar su detención y juicio? Por lo tanto escribió a su amigo el Emperador Trajano, pidiendo consejo. He aquí un fragmento de la carta de Plinio. Después de describir algunos ex-cristianos que se retractaron de su fe, Plinio da su informe sobre lo que habían hecho como cristianos."Afirmaron que la totalidad de su culpabilidad era que tenían la costumbre de reunirse en un día fijo antes de que saliera el sol, donde cantaban versos alternos de un himno a Cristo como a un Dios, y se comprometían por un juramento solemne, a no cometer actos malvados; ningún fraude, robo o adulterio, nunca falsificar su palabra, ni negar un compromiso cuando deberían ser llamados a entregarlo. Después de eso era su costumbre de separarse y luego reunirse después para participar juntos de los alimentos, pero comida ordinaria de tipo inocente."Un poco más tarde Plinio añade que para verificar este informe, lo obtuvo a través de la tortura de 2 esclavos y que esta era una descripción exacta de las reuniones cristianas y que nada más era preciso añadir. Plinio llamo al cristianismo “una superstición excesiva de degenerados".El Emperador Trajano le contesto a la petición de Plinio, de cómo tratar a los Cristianos que estaban creciendo en numero en su provincia. Trajano escribe..."Estas observando los procedimientos adecuados, mi querido Plinio, verificando los casos de aquellos que han sido denunciados como Cristianos. Porque no es posible enunciar una regla general para servir como una especie de norma fija. No debes buscarlos. Pero si son denunciados y declarados culpables, deben ser castigados, con esta reserva, que quien niegue que él es un Cristiano y realmente lo demuestra--es decir, por adorar nuestros dioses--aunque él estaba bajo sospecha en el pasado, deberá obtener el perdón a través del arrepentimiento. Pero acusaciones publicadas anónimamente no deberían proceder a ninguna acusación. Porque esto es un precedente peligroso y de inconformidad con el espíritu de nuestra época". Emperador Trajano 111 D.C.Aunque suena inofensivo para nosotros, era la referencia a la reunión de los Cristianos antes del amanecer que resultó ser un problema. Mientras nos parece a nosotros como una buena referencia a su diligencia y seriedad, era altamente sospechoso a los Romanos. Como una regla, se prohibían las reuniones después del anochecer. El día era la hora para dichas reuniones. El reunirse en la noche era sospechoso. Nada bueno podía salir de esas reuniones. La gente se reunía por la noche porque tenia algo que ocultar.Por lo tanto, ¿por qué los cristianos se reunían antes del amanecer si esto levantaba sospechas?La respuesta la encontramos en los grupos de personas del cual se componían sus congregaciones. En su mayor parte, eran los hombres comunes y los pobres que tenían trabajos que necesitaban empezar temprano. El único tiempo disponible para reunirse era antes de que la jornada de trabajo comenzara.Estas primeras reuniones de la iglesia estaban abiertas sólo a los Cristianos. El secreto engendra chismes y pronto salvajes rumores iban alrededor de las cosas abominables que los Cristianos probablemente estaban haciendo. Su comida comunitaria, llamado el ágape o festín de amor, fue reformulado por el chismorreo como una salvaje y depravada orgía. La comunión o santa cena se decía que era un canibalismo ritual. Pero la verdadera sorpresa fue que cuando los cristianos se reunían, las distinciones sociales como ricos y pobres, libres y esclavos, hombres y mujeres, fueron subsumidas en una espantosa igualdad. Muchos críticos del Cristianismo vieron esto como una peligrosa subversión del orden nacional y los cristianos fueron declarados como revolucionarios radicales.En una sociedad que vivía en constante temor de una rebelión de esclavos, cualquier cosa que alentaba a los esclavos a pensar de manera independiente era considerada peligrosa.Otra fuente de problemas para los cristianos fue su origen Judío. Aunque el Judaísmo ha trabajado duro para distanciarse de los seguidores de Cristo, en la mente de muchos de los Romanos, la Iglesia era una cosa Judía. En muchos lugares, los Judíos eran los principales acusadores de los cristianos a las autoridades. Pero esto no pudo desalojar a los cristianos de sus raíces Judías. Las sangrientas e inquietantes guerras Judías del 1º y 2º  Siglo creó una gran hostilidad entre Romanos y Judíos, que se extendió hasta los Cristianos.Durante el 2º  y 3º siglo, los creyentes fueron detenidos y ejecutados solamente por el crimen de ser acusados de ser un Cristiano. Al venir delante del juez, se les dio la oportunidad de retractarse. Podían hacerlo invocando los nombres de algunos dioses paganos, ofreciendo un sacrificio a la imagen del emperador, y maldiciendo a Cristo. Si se negaban a esta triple demostración de ser un pagano, fueron conducidos a la ejecución.Una historia es ilustrativa. A mediados del 2º  siglo durante el reinado del emperador Antonino Pío, una mujer se convirtió al Cristianismo. Problemas maritales condujeron a su divorcio. Resentimiento hacia ella, el marido la acusó de ser Cristiana. Fue detenida, igual que su pastor por ser un conspirador con ella, causando los cambios que habían llevado al divorcio. El pastor se llamaba Tolomeo.El carcelero era cruel y trato de obligar a Tolomeo a negar su fe. Tolomeo resistió y el día del juicio llegó. El juez, Urbicus, le pregunto directamente, "Es usted un Cristiano?" Tolomeo admitió si era un Cristiano. Urbicus lo declaro culpable y la justicia Romana siendo rápida y eficiente, fue conducido a la ejecución inmediata.Mientras era llevado a la ejecución, un espectador, Lucio por nombre, se paro para hablar. Él desafió la decisión de Urbicus. Lucio preguntó, "¿Qué le hizo pasar esa sentencia? ¿Este hombre fue condenado por algún crimen? ¿Era un adúltero, un asesino, un ladrón? ¡Lo único que hizo fue confesar que él era un Cristiano!".El juez respondió: "Parece que usted también es cristiano".Lucio respondió, "Sí, yo soy."Urbicus mando a los guardias a arrestarlo y que lo llevaran para ser ejecutado junto con Tolomeo.En esto, un tercer hombre se paro, emitiendo un desafío similar. Cuando se le preguntó Urbicus si el también era un creyente, el hombre admitió su fe y su incredulidad que se podía mandar alguien a la muerte por ninguna razón más que un nombre. Pero Urbicus creía que estaba bajo su autoridad ejecutar a estos tres hombres por ninguna razón más que afirmaban ser cristianos.Esta historia, duplicada miles de veces a lo largo del imperio durante el 2º  y 3º siglo nos afirma el hecho de que el Cristianismo era poco entendido por el mundo pagano.No hay manera de saber con certeza cuantos creyentes fueron asesinados durante los tres primeros siglos de la iglesia. Roma no seguía una política constante de persecución. Algunos emperadores eran leves, mientras que otros practican una virulenta oposición. Diez de los emperadores practicaron una política oficial de opresión y persecución; desde Nerón en 64 D.C., a las peores bajo Diocleciano &amp; Galerio en los primeros años del siglo 4. Y aunque algunos emperadores practicaban una política de oposición al Cristianismo, su política no eran a través de todo el Imperio. Correspondía a los gobernadores provinciales de implementar las reglas y muchos simplemente lo ignoraban, dándose cuenta de que era una política contraproducente.Aunque el estimar el número de mártires es difícil, podemos establecer el número entre 1 y 3 millones en un período de 250 años.A pesar de la amenaza de muerte, la iglesia continuó creciendo. Como un Padre de la Iglesia, citaba a menudo,  "La sangre de los mártires es semilla de la Iglesia." Mientras las autoridades seguían ignorantes de lo que los Cristianos creían, muchas de las personas comunes descubrían a través de conversaciones con los cristianos sobre lo que creian y les parecía atractivo. Más que atractivo, era convincente. También vinieron a la fe, sabiendo que al hacerlo podría llevarlos a la prueba definitiva de su fe.A medida que pasaron los años y los Cristianos fueron objeto de vergüenza pública utilizándolos para entretenimiento en las luchas de gladiadores, más y más comenzaron a ver a sus amigos y vecinos en la arena, esperando a ser destrozados por las fieras. Se convirtió en algo personal. Y los paganos que conocían a los mártires como personas sensatas, gente razonable y moral, comenzaron a cuestionar la política de Roma de cazar a esta gente y matarlos.Lentamente pero seguramente un cambio radical comenzó a mover la opinión pública en contra de la persecución. En los comienzos del siglo IV, la simpatía había aliviado el odio hacia los Cristianos, cuya firme fe en la cara de sufrimiento prolongado había reestructurado muchos de ellos como héroes.Regresando atrás en el tiempo ahora hacia el final del 1° siglo, echemos un vistazo a 3 de los líderes de la Iglesia que siguieron inmediatamente después de los Apóstoles; Clemente de Roma, Ignacio, y Policarpo. Estos 3 provienen de un grupo de líderes de la Iglesia conocidos como los Padres Apostólicos.Hacia el final del 1° siglo, la muerte de los Apóstoles creo un problema: ¿Quién podría guiar ahora a la Iglesia? Los cristianos entendieron a Jesús como la verdadera cabeza de la Iglesia; pero su dirección se expresaba a través de sus discípulos directos y aquellos que habían sido testigos de su resurrección. Aunque la persecución recurrente fue un tema constante, la iglesia continuó creciendo. ¿Que la iba a guiar después de los Apóstoles? Un grupo que ahora conocemos como "los Padres de la Iglesia", proveyeron esa próxima fase crucial del liderazgo de la iglesia.Aunque Jesús advirtió a sus seguidores en contra de darle a cualquier hombre el rol de ser una autoridad espiritual en vez de a Dios, la etiqueta "Padre" fue dada a los ancianos y líderes como un término de afecto y cariño. Los Padres Apostólicos no fueron apóstoles; simplemente eran, ya sabes = como los apóstoles. O puedo inventar una palabra y decir que estaban apostolando.” Este vino de ser los seguidores y alumnos de los Apóstoles originales y tener una relación cercana con ellos.Los escritos de los padres revela una notable dedicación a la Escritura Judía del Tanaj; qué los Cristianos llamamos el Antiguo Testamento. Reflejando la influencia de los Apóstoles originales, los Padres entendían al Cristianismo, no tanto como una nueva religión, sino como el cumplimiento de la fe de los Patriarcas y profetas Judíos. Tomaban esto como la base; por lo cual hay pocos intentos de definir nuevas doctrinas en sus escritos. Su propósito era mas de edificación, corrección y consolar. Podríamos decir que su trabajo era devocional en sabor. Era pastoral, tratando de reforzar la esperanza, la fe y la santidad práctica de sus lectores.Los Padres Apostólicos sirvió en un tiempo en que la iglesia estaba creciendo espectacularmente y proporcionaba una alternativa radical a los que estaban cansados del paganismo que aún prevalecía, pero lentamente fue perdiendo su dominio sobre el mundo Romano. Sus escritos frecuentemente honraban a los mártires, ocasionalmente elevaban al celibato y ponían un gran énfasis en el bautismo, que la Primera Iglesia utilizaba como la marca singular de identificar a un seguidor de Jesús.El primer Padre Apostólico que veremos es conocido como el primer Padre Apostólico; Clemente de Roma.Por esa razón los estamos viendo primero; ¿ven cómo funciona? Clemente nació en el año 30 D.C. y sirvió como pastor de la iglesia en Roma los últimos 9 años de su vida, muriendo en el año 100. Pablo menciona a Clemente en Filipenses 4:3 y hay una buena probabilidad que éste es el mismo hombre. A pesar de que aparece en los registros oficiales de la Iglesia de Roma como el 2° o 3° Papa, al comienzo de la historia de la Iglesia no había Papas, solo un pastor de la iglesia local.Clemente es mejor conocido por la carta que envió a la iglesia de Corinto, tratando con algunos de los mismos problemas que el apóstol Pablo habló en su correspondencia con ellos. La iglesia de Corinto estaba fracturada en grupos en conflicto y Clemente intentó conciliar entre ellos recordándoles la prioridad del amor, junto con el llamamiento a la paciencia y humildad. Lo que es notable acerca de la Carta de San Clemente es el fuerte énfasis que puso en la necesidad de que los Cristianos honren y sigan a sus líderes espirituales como una forma de mantener la unidad.La carta de San Clemente a los Corintios es la primera pieza de literatura cristiana fuera del NT. Por ese motivo, es de gran importancia para los estudiosos, ya que nos da una idea de la mentalidad de los líderes cristianos y su visión de la nueva fe.Clemente cita al AT a menudo. También hace numerosas alusiones a los escritos de Pablo, revelando cuán influyente y bien aceptadas las cartas de Pablo fueron incluso en esta fecha temprana. En su insistencia en que los creyentes honren sus líderes espirituales, basa su apelación sobre una línea de razonamiento el subtexto de lo que él escribe, que al parecer apunta a un principio espiritual que era ampliamente aceptado. Fue este . .Pastores y líderes de la Iglesia han recibido su autoridad de los Apóstoles, que había recibido su autoridad de Cristo. Mucho más tarde, la Iglesia en Roma ampliaría enormemente esa idea de sucesión en los próximos años. Pero no hay nada en la carta de San Clemente que de base a la idea que la Iglesia de Roma tenia autoridad sobre las otras iglesias o de la fe en general.El siguiente es Ignacio, considerado como un gigante entre los padres apostólicos a causa de su martirio. Aunque era el Pastor de la iglesia de Antioquía de Siria, fue detenido y conducido a Roma. Durante el viaje, Ignacio pasó por varias ciudades donde se le permitió hablar con los creyentes. Cerca del año 110 D.C., escribió 6 cartas estas ciudades en las cuales se enfoco en la unidad y cómo luchar en contra de la herejía. La herejía de la cual Ignacio hablaba era una forma temprana del Gnosticismo. El remedio para tratar con la herejía, y el mejor apoyo para la unidad, decía Ignacio, era la presencia de un pastor fuerte que podría proporcionar el liderazgo espiritual necesario.Es una tradición bastante fiable que Ignacio era un alumno del apóstol Juan y fue afirmado en el ministerio por él. Ignacio fue martirizado en Roma, en el Coliseo, alimentando a las bestias, durante el reinado de Trajano, en 108 D.C.¿Qué hace que los escritos de Ignacio tan importantes es su insistencia en el papel de un anciano-pastor como la manera de dirigir a una iglesia local. Tenemos indicios de esto en el NT, y también hay ejemplos de varios ancianos que comparten el liderazgo. Es más por inferir del ministerio de Pablo y Timoteo que podemos ver como surge el anciano principal que toma el lugar de lo que hoy podemos llamar el pastor principal. Las cartas de Ignacio enfatizan esta función y pintan un caso fuerte por ella. Él llamó a los ancianos y diáconos a seguir el ejemplo de que uno entre ellos en el cual Dios había establecido Su unción para dirigir la iglesia.El tercer Padre Apostólico que veremos suena como un pez de plástico.La historia de Policarpo es fascinante. Él también era un estudiante del apóstol Juan, quien se convirtió en el líder-pastor en Esmirna, una de las ciudades que recibir una de las 7 cartas dictadas por Jesús en el Apocalipsis. Policarpo escribió una carta a la iglesia Filipo cerca del año 110 D.C., que está llena de citas del Antiguo Testamento y referencias a otros libros, que posteriormente serían incluidos en el canon de NT. Policarpo dependía de estos libros para describir las normas y las creencias de los cristianos y esto nos indica la pronta aceptación de aquellos libros que más tarde serían parte de la Biblia. Su uso de ellos ayudo a los cristianos más tarde a decidir qué libros deberían ser parte del NT.Policarpo fue arrestado y condenado a muerte por el año 155 d.C. La manera de su muerte fue tan ejemplar que fue honrado por generaciones como un ejemplo del martirio. Cuando los funcionarios vinieron a arrestarlo, el les dio la bienvenida a su casa y preguntó si les gustaría algo para comer, y mientras disfrutaban de una comida, entro en otra habitación donde se preparo a sí mismo a través de la oración. Cuando volvió a la mesa, su trato amable avergonzó a ellos que tenían la tarea que se les había asignado.Una de las muchas cosas notables acerca de Policarpo fue su avanzada edad. A los 86, estaba bastante viejo para esos días. En su ejecución, el juez del rogo, basándose en su edad, que se retractara para salvarse. Anteriormente les dije que los cristianos para retractarse tenían que ir a través de un proceso de 3 pasos para probar su sinceridad. En el juicio del Policarpo, el funcionario intentó hacerlo más fácil para él y le dijo que simplemente dijera, "!fuera con los ateos!", lo que para el significa los cristianos, porque creían en un solo Dios, y eran considerados como en falta de dioses en comparación a los paganos que adoraban a docenas de deidades. Pero Policarpo conocía las intenciones del funcionario y señaló a la multitud que se había congregado para verle quemar diciendo, "fuera con los ateos".El juez lo siguió presionado, rogando con Policarpo que dejara su fe, Policarpo respondió, "80 &amp; 6 años he servido a El y nunca me hizo mal. Entonces, ¿cómo puedo blasfemar a mi Rey que me salvó? Ven, trae lo que quieres hacer."El funcionario no podía creer que su oferta de clemencia estaba siendo rechazada y se enfureció. Le advirtió, "!Bendice a  César!” Policarpo respondió, "ya que en vano te esfuerzas para hacer que bendiga a César, fingiendo no saber mi carácter real, oye claramente - Yo soy un Cristiano!“ Si usted desea aprender de la fe cristiana, asígneme un día, y usted oirá."Ahora mas enfurecido, el procónsul lo amenazo "Tengo bestias salvajes; y te pondrá en medio de ellas, a menos que te arrepientas." Policarpo respondió, "tráelas".El magistrado exploto, "puesto que desprecias a las bestias salvajes, a menos de que usted se arrepienta voy a domarlo con fuego." Policarpo dijo, "Usted me amenazan con un fuego que arde durante una hora, y pronto se extingue; pero el fuego del juicio futuro, y del castigo eterno reservado para los impíos, en eso usted es ignorante. Pero ¿por qué demora? Venga, haga lo que le plazca."En eso, la madera que se había amontonado alrededor de él fue incendiada.La historia del martirio de Policarpo se convirtió en una historia popular que  los Cristianos compartían durante los próximos siglos junto con muchos más de los que se enfrentan al prospecto de morir por la fe. A decir verdad, una perversa veneración del martirio se arraigó en la Iglesia que vio no pocos aspirando a ser puestos a la muerte.Cuando mártires fueron elevados como héroes, no pasó mucho tiempo antes de que algunos aspiran a la estación de héroe y considerado el martirio como un precio que valía la pena pagar. Lamentablemente, no fueron muriendo por Cristo, tanto como su propia reputación y fama.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/04%20Marires.mp3" length="24937268" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este 4° episodio se titula, “Mártires.”Las tácticas del marketing moderno han producido, y ahora alimentan la obsesión de la cultura contemporánea de tener "lo mas nuevo." La etiqueta de "nueva y mejorada" es una característica frecuente en los envases.&nbsp;Era el caso contrario en el 1° siglo en Roma. Los Romanos, y en verdad la mayoría del mundo antiguo, eran sospechosos de lo nuevo y novedoso, especialmente cuando se trataba de ideas. Tenían tremendo respeto por la tradición, creyendo que lo que era cierto ya había sido descubierto y necesitaba ser preservado. La innovación era aceptada, pero sólo en la medida en que no modificaba sustancialmente lo original.La religión de los Griegos y los Romanos era sacrosanto, precisamente porque era antigua. Aunque el Judaísmo, con su intensa devoción a un solo Dios era incompatible con el panteón de dioses Greco-Romanos, fue tolerada por los Romanos, precisamente porque era antigua.Además, aunque los judíos eran ferozmente leales a su religión y se ponían violentos cuando se hacían intentos para convertirlos al paganismo, Ellos no estaban comprometidos como regla en lograr convertir a otros a su fe.Los primeros problemas del cristianismo con Roma comenzaron en serio cuando el Judaísmo denuncio oficialmente a los cristianos y los expulsaron como un movimiento dentro del Judaísmo. Esto tuvo lugar poco después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Hasta ese momento, los seguidores de Jesús fueron considerados como una especie de movimiento de reforma dentro del judaísmo. Pero hacia el final del I° siglo, Roma se dio cuenta que los Judíos se habían divorciado de los Cristianos. El cristianismo era algo nuevo; una novedad religiosa; entonces, bajo sospecha.Y mientras que el judaísmo no se enfocaba en el proselitismo, los Cristianos no podría parar de tratar de ganar a otros para su fe. Esto trajo al Cristianismo bajo sospecha por parte de las autoridades. Cuando más los investigaban, más se preocupaban de lo que veían. Los Cristianos creían en un solo Dios como los Judíos. Pero su Dios se había convertido en un hombre. Los Cristianos no tenían ídolos, no hacían sacrificios, no tenían templos. Estas eran aun mas innovaciones religiosas que aumentaron las sospechas. Los Cristianos parecen ser tan minimalistas en su práctica que se les acusó de ser ateos.Como vimos en el episodio anterior, el paganismo practicado por la mayoría de la gente del Imperio en el 1º y 2º Siglo no era tanto de una devoción profunda a los dioses, como de un sentido de deber cívico. "Respeten a los dioses visitando sus templos con la ofrenda adecuada, o sufran su ira." Ahora cada nuevo cristiano significaba un pagano menos lanzando su ofrenda para apaciguar a los dioses. Algunos comenzaron a preocuparse que el incremento de abandono de los dioses conduciría a problemas. Y de hecho, cuando una sequía, inundación, incendio o alguna otra catástrofe inevitablemente pasaba se atribuyó a "Esos ateos = Los Cristianos.""Los Cristianos a los leones", se convirtió en una frecuente solución a los males del mundo.La preocupación de los paganos estaba bien fundada. No porque los dioses estaban enojados, sino porque en algunos lugares, tantas personas se habían convertido en cristianos, que los templos paganos estaban casi vacíos. Hechos 19 nos dice que esto sucedió en Éfeso y una carta del gobernador de Bitinia a comienzos del 2° siglo repite la preocupación. Esto condujo a que el pueblo clamara en demandar por el castigo de los Cristianos. Unos pocos se arrestaban y eran condenados a muerte para demostrar la seriedad de los paganos ante los dioses para apaciguarlos.Otros factores que fomentan la hostilidad hacia los creyentes era que hacían las cosas en secreto. Una descripción de los Cristianos por Plinio, el gobernador Romano de Bitinia, al Emperador Trajano, en 111 D.C. nos da un poco mas de entendimiento de la situación. Plinio ya había ejecutado a algunos Cristianos ba]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1.jpg</ssp:url> <ssp:title>04 Martires</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este 4° episodio se titula, “Mártires.”Las tácticas del marketing moderno han producido, y ahora alimentan la obsesión de la cultura contemporánea de tener "lo mas nuevo." La etiqueta de "nueva y mejorada" es una característica frecuente en los envases.&nbsp;Era el caso contrario en el 1° siglo en Roma. Los Romanos, y en verdad la mayoría del mundo antiguo, eran sospechosos de lo nuevo y novedoso, especialmente cuando se trataba de ideas. Tenían tremendo respeto por la tradición, creyendo que lo que era cierto ya había sido descubierto y necesitaba ser preservado. La innovación era aceptada, pero sólo en la medida en que no modificaba sustancialmente lo original.La religión de los Griegos y los Romanos era sacrosanto, precisamente porque era antigua. Aunque el Judaísmo, con su intensa devoción a un solo Dios era incompatible con el panteón de dioses Greco-Romanos, fue tolerada por los Romanos, precisamente porque era antigua.Además, aunque los judíos eran ferozment]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/martyrio1.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>03 Estrategico</title><link>https://sanctorum.us/03-estrategico/</link> <pubDate>Wed, 28 Feb 2018 23:42:03 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210843</guid> <description><![CDATA[<p><img width="450" height="300" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic.jpg 450w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>03-El Episodio de esta semana se llama “Estratégico”Terminamos el ultimo podcast con un corto resumen de las diferentes perspectivas los Cristianos de la 1° y 2° Generación. El debate se centraba en el rol que tenia la ley Judía para los seguidores de Jesús. Los Judíos de la 1° Generación que estaban culturalmente inmersos enfatizaban la importancia de llevar la ley al pie de la letra, mientras los Cristianos que eran mas Greco-Romanos de la 2° Generación y luego las siguientes generaciones se enfocaron en un Evangelio articulado por el apóstol Pablo.Ten en mente que la llegada de Pablo al Evangelio de la Gracia a través de su fe no fue un camino fácil. El empezó como un Fariseo estricto, firmemente leal a Moisés y la tradición Judía. Fue Pablo que presidio en la ejecución de Esteban, el primer mártir Cristiano. Y Esteban fue ejecutado precisamente porque el tuvo el valor de decir que el nuevo pacto con Jesús inauguro substituyo el viejo pacto instalado por Moisés y  fue representado por el Templo y el sacerdocio de Jerusalén que ahora eran obsoletos en el plan de Dios. Esto llevo al consejo de los lideres Judíos a la furia que llevo a la muerte de Esteban.Pablo bien entendía los argumentos de los Judaizantes legalistas que abogaban seguir las costumbres religiosas Judías. El los entendía porque el antes los había seguido fielmente. Pero había venido a entender que solamente la fe en Cristo daba la justicia que Dios requiere. La Salvación no era un producto humano. Era un regalo dado por Dios por la fe.Impulsado por la realización que la salvación por gracias es por la fe, Pablo fue dirigido para llevar el Evangelio a todos los lugares posibles. El libro de Hechos describe 3 viajes que el tomo para difundir la fe y plantar iglesias.En su 1° viaje, el y su amigo Bernabé fueron a la isla de Chipre y los centros urbanos en el territorio al norte, una provincia llamada “Galicia” en lo que hoy es Turquía.En su 2° aventura Pablo regreso a las congregaciones nuevas que había empezado en su viaje previo, luego viajo a la costa de Oeste de Asia Menor. Tomando un barco, navego cruzando el Mar Egeo y desembarcaron en Macedonia. El Evangelio había llegado a Europa, posiblemente por primera vez.Entonces Pablo viajo al sur entrando a Grecia cuando visito a Atenas y otras ciudades claves. Regresando a su base de operaciones en Antioquia en Siria, no se quedo mucho tiempo antes de salir otra vez en su 3° viaje misionero con la meta de plantar iglesias en lugares estratégicos.Pablo tenia un plan. El no iba solo donde el viento lo llevara. El era estratégico en reconocer la necesidad de plantar congregaciones en ciudades influyentes. Se dio cuenta que si iglesias saludables podrían crearse en los centros urbanos del imperio estas actuarían como puntos de partida para el trabajo misionero en las provincias de alrededor. La estrategia funcionó y el cristianismo se difundió rápidamente.Estamos consientes del ambiente religioso y filosófico en el cual los primeros cristianos vivían. Fuera de Israel, la mayoría del Imperio Romano era una mezcolanza espiritual. El panteón de dioses romano y griego era variado y la mayoría del pueblo, rendía homenaje a los dioses, no de un verdadero sentido de piedad o devoción, tanto como un sentido de responsabilidad cívica. "Respeto a los dioses o vas a pagar el precio" fue la actitud de la gente común. Toda persona tenia el deber de arrojar a los dioses su proverbial hueso de ves en cuando, por miedo a que ellos se enojaran y retuvieran la lluvia o enviaran inundaciones. Nadie quería ser la causa de un desastre, así que seguían la forma y tradición para apaciguar a los dioses y mantenerlos lejos. Pero devoción del corazón a los dioses era rara.Viviendo junto con este respeto generalizado hacia los dioses había un muy poco común, pero un grupo mucho mas devoto, a las filosofías de los grandes pensadores Griegos como Epicurio y Zeno. El enfoque de estas filosofías era como tener la mejor vida. Aunque sus ideas muchas veces contradecían las demandas de los muchos dioses que los rodeaban, muchos que seguían al Epicurianismo y el Estoicismo o otras filosofías no vieron ninguna tensión entre sus creencias y practicas religiosas.Por el 1° siglo, muchos se habían desilusionado con los antiguos dioses y formas. Deseando algo nuevo, los cultos del misterio de Egipto y del Lejano Oriente, echaron raíces. Aunque la postura oficial de Roma fue oponerse a estos cultos, había algo atractivo en lo que era considerado prohibido. Conocimiento secreto, impartida sólo a la élite estimuló la curiosidad. Los cultos de Isis y Mitra crecieron.Un mensaje que llamo la atención a algunos paganos en todo el imperio fue el Judaísmo, con su propuesta radical que sólo existía un Dios Poderoso y Omnisciente. Los judíos habían tomado su fe fuera de la simple dimensión religiosa y habían desarrolló una filosofía global y coherente con ella. Esto convenció a muchos Gentiles que comenzaron a asistir a las sinagogas judías ubicadas por todo el imperio. No estaban dispuestos a convertirse totalmente al Judaísmo con sus requisitos kosher y circuncisión, pero estos "Temerosos de Dios" como eran llamados, creían en el Dios de Israel y renunciaron a los dioses paganos de sus vecinos.Cuando el apóstol Pablo visitaba una ciudad nueva, generalmente iba primero a la sinagoga local donde demostraba sistemáticamente a los judíos y gentiles temerosos de Dios, que Jesús de Nazaret era el Mesías que tanto habían esperado y que la fe en Él traía salvación. Mientras que algunos judíos creían, era entre los griegos temerosos de Dios que Pablo tuvo su mayor respuesta. Cuando los judíos inconversos rechazaban y se oponían a Pablo, dejaba la sinagoga, llevando a los nuevos convertidos con él y comenzando una iglesia.En su 3º viaje misionero Pablo pasó unos 3 años en la ciudad de Éfeso, en el Oeste de Asia Menor. Su trabajo aquí fue probablemente la más exitosa de su carrera.Cuando regresó a Jerusalén tras este tercer viaje de plantar iglesias, fue arrestado por las autoridades y transportado a la capital administrativa Romana de Cesárea en la costa, donde pasó los próximos dos años en prisión como un peón político entre los judíos y los funcionarios Romanos. Para poner fin a este periodo en limbo, Pablo apeló su caso a César, que como ciudadano romano, él tenía el derecho de hacer. Un tumultuoso viaje por mar lo vio finalmente depositados en Roma, donde el libro de los Hechos termina con él bajo arresto en casa, en espera de su juicio.Hay un poco de duda si Pablo permaneció en Roma hasta su ejecución por Nerón o si fue liberado y posteriormente re-detenido y ejecutado. Hay buenas razones para creer que las acusaciones contra Pablo fueron retiradas, fue liberado, visitó las iglesias que él había plantado con anterioridad y, a continuación, regresó a Roma, donde fue arrestado por Nerón cuando el empezó arrestar a los cristianos después del gran incendio que destruyó una gran parte de la ciudad. Pablo fue ejecutado en el año 64 D.C.Terminemos este episodio con un breve vistazo a Jerusalén y a la iglesia que creció en ella.Aunque la 1ª generación de seguían fielmente la ley mosaica, la oposición de las autoridades judías a los seguidores de Jesús creció hasta que estalló en una persecución oficial.Por el año 41 D.C. Jacobo hermano de Juan fue asesinado por orden de Herodes Agripa, el romano-instalado como gobernante que siempre estaba tratando de ganarse el favor del Alto Consejo Judío. Herodes sabía que el Consejo querían aplastar el nuevo movimiento de Cristianos y pensado como ganarse su buena voluntad se deshizo de Jacobo. Cuando vio la reacción favorable del Sanedrín, también detuvo a Pedro. Pero antes de que Pedro podría ser ejecutado, Dios lo libro de la cárcel por medio de un escape milagroso. Pedro, luego salió a un largo viaje misionero a través de Siria, Asia Menor, Grecia y finalmente Roma donde, junto con Pablo, también fue envuelto en la persecución de Nerón.Lo que debería de tomarnos un poco de sorpresa es encontrar que en el Nuevo Testamento, la iglesia en Jerusalén fue dirigida por Jacobo el hermano de Jesús en lugar de uno de los Apóstoles. Que el liderazgo de la iglesia fue asumida por Jacobo nos da una pista de que el liderazgo de la iglesia fue originalmente pasado en el formato de la sinagoga Judía, donde el liderazgo pasaba a manos de la misma familia. Jacobo es luego canonizado como San Jacobo o como se termino llamando Santiago que es el nombre de la carta que tenemos de el en la Biblia en español.En el año 62 D.C., Jacobo fue golpeado hasta la muerte por palabra del sumo sacerdote que estaba furioso que la Iglesia seguía creciendo a pesar del aumento de la persecución que venia en contra de ella. La muerte de Jacobo dejó a la iglesia de Jerusalén sin liderazgo y desanimada.A mediados de los años 60's, las cosas en Israel se volvieron cada vez más problemáticas al crecer la tensión entre los judíos y los romanos. La terminación del templo en el año 64 D.C. convirtió a miles de trabajadores en una multitud revoltosa &amp; descontenta. Varias decisiones de funcionarios ineptos romanos provocó una gran revuelta en el año 66 D.C.. Aunque los judíos ganaron varias increíbles victorias al principio sobre las tropas romanas que ocupaban el país, la respuesta de Roma fue una brutal guerra de aniquilación casi total que aplastó toda oposición a lo largo de los próximos años.Desde la perspectiva judía, el año 70 d.C., fue el año en que el cristianismo y el judaísmo rompieron oficialmente. Al comienzo de la revuelta judía, los cristianos de Jerusalén fueron advertidos en una visión que debían huir de la ciudad. Lo hicieron. Pero sus compañeros judíos consideraban que esto es un acto de alta traición. Poco después de la destrucción de Jerusalén, los líderes judíos utilizaron la escusa de la deserción de cristianos de Jerusalén como la base para la prohibirles a todos la entrada a las sinagogas. Cualquier judío que querían permanecer fiel a su religión, ya no podía seguir a Cristo. La ruptura ahora era completa.Desde que la iglesia se vio cada vez más llena de Gentiles con poca o ninguna experiencia en las raíces judías del Cristianismo, esta ruptura se volvió a un antagonismo que se enfocaba en la hostilidad y violencia. Esa hostilidad histórica sigue siendo una maldición y plaga de la iglesia hasta el día de hoy y en la mente de muchos judíos, desgraciadamente es un obstáculo para el mensaje del Evangelio.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[03-El Episodio de esta semana se llama “Estratégico”Terminamos el ultimo podcast con un corto resumen de las diferentes perspectivas los Cristianos de la 1° y 2° Generación. El debate se centraba en el rol que tenia la ley Judía para los seguidores d]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="450" height="300" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic.jpg 450w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>03-El Episodio de esta semana se llama “Estratégico”Terminamos el ultimo podcast con un corto resumen de las diferentes perspectivas los Cristianos de la 1° y 2° Generación. El debate se centraba en el rol que tenia la ley Judía para los seguidores de Jesús. Los Judíos de la 1° Generación que estaban culturalmente inmersos enfatizaban la importancia de llevar la ley al pie de la letra, mientras los Cristianos que eran mas Greco-Romanos de la 2° Generación y luego las siguientes generaciones se enfocaron en un Evangelio articulado por el apóstol Pablo.Ten en mente que la llegada de Pablo al Evangelio de la Gracia a través de su fe no fue un camino fácil. El empezó como un Fariseo estricto, firmemente leal a Moisés y la tradición Judía. Fue Pablo que presidio en la ejecución de Esteban, el primer mártir Cristiano. Y Esteban fue ejecutado precisamente porque el tuvo el valor de decir que el nuevo pacto con Jesús inauguro substituyo el viejo pacto instalado por Moisés y  fue representado por el Templo y el sacerdocio de Jerusalén que ahora eran obsoletos en el plan de Dios. Esto llevo al consejo de los lideres Judíos a la furia que llevo a la muerte de Esteban.Pablo bien entendía los argumentos de los Judaizantes legalistas que abogaban seguir las costumbres religiosas Judías. El los entendía porque el antes los había seguido fielmente. Pero había venido a entender que solamente la fe en Cristo daba la justicia que Dios requiere. La Salvación no era un producto humano. Era un regalo dado por Dios por la fe.Impulsado por la realización que la salvación por gracias es por la fe, Pablo fue dirigido para llevar el Evangelio a todos los lugares posibles. El libro de Hechos describe 3 viajes que el tomo para difundir la fe y plantar iglesias.En su 1° viaje, el y su amigo Bernabé fueron a la isla de Chipre y los centros urbanos en el territorio al norte, una provincia llamada “Galicia” en lo que hoy es Turquía.En su 2° aventura Pablo regreso a las congregaciones nuevas que había empezado en su viaje previo, luego viajo a la costa de Oeste de Asia Menor. Tomando un barco, navego cruzando el Mar Egeo y desembarcaron en Macedonia. El Evangelio había llegado a Europa, posiblemente por primera vez.Entonces Pablo viajo al sur entrando a Grecia cuando visito a Atenas y otras ciudades claves. Regresando a su base de operaciones en Antioquia en Siria, no se quedo mucho tiempo antes de salir otra vez en su 3° viaje misionero con la meta de plantar iglesias en lugares estratégicos.Pablo tenia un plan. El no iba solo donde el viento lo llevara. El era estratégico en reconocer la necesidad de plantar congregaciones en ciudades influyentes. Se dio cuenta que si iglesias saludables podrían crearse en los centros urbanos del imperio estas actuarían como puntos de partida para el trabajo misionero en las provincias de alrededor. La estrategia funcionó y el cristianismo se difundió rápidamente.Estamos consientes del ambiente religioso y filosófico en el cual los primeros cristianos vivían. Fuera de Israel, la mayoría del Imperio Romano era una mezcolanza espiritual. El panteón de dioses romano y griego era variado y la mayoría del pueblo, rendía homenaje a los dioses, no de un verdadero sentido de piedad o devoción, tanto como un sentido de responsabilidad cívica. "Respeto a los dioses o vas a pagar el precio" fue la actitud de la gente común. Toda persona tenia el deber de arrojar a los dioses su proverbial hueso de ves en cuando, por miedo a que ellos se enojaran y retuvieran la lluvia o enviaran inundaciones. Nadie quería ser la causa de un desastre, así que seguían la forma y tradición para apaciguar a los dioses y mantenerlos lejos. Pero devoción del corazón a los dioses era rara.Viviendo junto con este respeto generalizado hacia los dioses había un muy poco común, pero un grupo mucho mas devoto, a las filosofías de los grandes pensadores Griegos como Epicurio y Zeno. El enfoque de estas filosofías era como tener la mejor vida. Aunque sus ideas muchas veces contradecían las demandas de los muchos dioses que los rodeaban, muchos que seguían al Epicurianismo y el Estoicismo o otras filosofías no vieron ninguna tensión entre sus creencias y practicas religiosas.Por el 1° siglo, muchos se habían desilusionado con los antiguos dioses y formas. Deseando algo nuevo, los cultos del misterio de Egipto y del Lejano Oriente, echaron raíces. Aunque la postura oficial de Roma fue oponerse a estos cultos, había algo atractivo en lo que era considerado prohibido. Conocimiento secreto, impartida sólo a la élite estimuló la curiosidad. Los cultos de Isis y Mitra crecieron.Un mensaje que llamo la atención a algunos paganos en todo el imperio fue el Judaísmo, con su propuesta radical que sólo existía un Dios Poderoso y Omnisciente. Los judíos habían tomado su fe fuera de la simple dimensión religiosa y habían desarrolló una filosofía global y coherente con ella. Esto convenció a muchos Gentiles que comenzaron a asistir a las sinagogas judías ubicadas por todo el imperio. No estaban dispuestos a convertirse totalmente al Judaísmo con sus requisitos kosher y circuncisión, pero estos "Temerosos de Dios" como eran llamados, creían en el Dios de Israel y renunciaron a los dioses paganos de sus vecinos.Cuando el apóstol Pablo visitaba una ciudad nueva, generalmente iba primero a la sinagoga local donde demostraba sistemáticamente a los judíos y gentiles temerosos de Dios, que Jesús de Nazaret era el Mesías que tanto habían esperado y que la fe en Él traía salvación. Mientras que algunos judíos creían, era entre los griegos temerosos de Dios que Pablo tuvo su mayor respuesta. Cuando los judíos inconversos rechazaban y se oponían a Pablo, dejaba la sinagoga, llevando a los nuevos convertidos con él y comenzando una iglesia.En su 3º viaje misionero Pablo pasó unos 3 años en la ciudad de Éfeso, en el Oeste de Asia Menor. Su trabajo aquí fue probablemente la más exitosa de su carrera.Cuando regresó a Jerusalén tras este tercer viaje de plantar iglesias, fue arrestado por las autoridades y transportado a la capital administrativa Romana de Cesárea en la costa, donde pasó los próximos dos años en prisión como un peón político entre los judíos y los funcionarios Romanos. Para poner fin a este periodo en limbo, Pablo apeló su caso a César, que como ciudadano romano, él tenía el derecho de hacer. Un tumultuoso viaje por mar lo vio finalmente depositados en Roma, donde el libro de los Hechos termina con él bajo arresto en casa, en espera de su juicio.Hay un poco de duda si Pablo permaneció en Roma hasta su ejecución por Nerón o si fue liberado y posteriormente re-detenido y ejecutado. Hay buenas razones para creer que las acusaciones contra Pablo fueron retiradas, fue liberado, visitó las iglesias que él había plantado con anterioridad y, a continuación, regresó a Roma, donde fue arrestado por Nerón cuando el empezó arrestar a los cristianos después del gran incendio que destruyó una gran parte de la ciudad. Pablo fue ejecutado en el año 64 D.C.Terminemos este episodio con un breve vistazo a Jerusalén y a la iglesia que creció en ella.Aunque la 1ª generación de seguían fielmente la ley mosaica, la oposición de las autoridades judías a los seguidores de Jesús creció hasta que estalló en una persecución oficial.Por el año 41 D.C. Jacobo hermano de Juan fue asesinado por orden de Herodes Agripa, el romano-instalado como gobernante que siempre estaba tratando de ganarse el favor del Alto Consejo Judío. Herodes sabía que el Consejo querían aplastar el nuevo movimiento de Cristianos y pensado como ganarse su buena voluntad se deshizo de Jacobo. Cuando vio la reacción favorable del Sanedrín, también detuvo a Pedro. Pero antes de que Pedro podría ser ejecutado, Dios lo libro de la cárcel por medio de un escape milagroso. Pedro, luego salió a un largo viaje misionero a través de Siria, Asia Menor, Grecia y finalmente Roma donde, junto con Pablo, también fue envuelto en la persecución de Nerón.Lo que debería de tomarnos un poco de sorpresa es encontrar que en el Nuevo Testamento, la iglesia en Jerusalén fue dirigida por Jacobo el hermano de Jesús en lugar de uno de los Apóstoles. Que el liderazgo de la iglesia fue asumida por Jacobo nos da una pista de que el liderazgo de la iglesia fue originalmente pasado en el formato de la sinagoga Judía, donde el liderazgo pasaba a manos de la misma familia. Jacobo es luego canonizado como San Jacobo o como se termino llamando Santiago que es el nombre de la carta que tenemos de el en la Biblia en español.En el año 62 D.C., Jacobo fue golpeado hasta la muerte por palabra del sumo sacerdote que estaba furioso que la Iglesia seguía creciendo a pesar del aumento de la persecución que venia en contra de ella. La muerte de Jacobo dejó a la iglesia de Jerusalén sin liderazgo y desanimada.A mediados de los años 60's, las cosas en Israel se volvieron cada vez más problemáticas al crecer la tensión entre los judíos y los romanos. La terminación del templo en el año 64 D.C. convirtió a miles de trabajadores en una multitud revoltosa &amp; descontenta. Varias decisiones de funcionarios ineptos romanos provocó una gran revuelta en el año 66 D.C.. Aunque los judíos ganaron varias increíbles victorias al principio sobre las tropas romanas que ocupaban el país, la respuesta de Roma fue una brutal guerra de aniquilación casi total que aplastó toda oposición a lo largo de los próximos años.Desde la perspectiva judía, el año 70 d.C., fue el año en que el cristianismo y el judaísmo rompieron oficialmente. Al comienzo de la revuelta judía, los cristianos de Jerusalén fueron advertidos en una visión que debían huir de la ciudad. Lo hicieron. Pero sus compañeros judíos consideraban que esto es un acto de alta traición. Poco después de la destrucción de Jerusalén, los líderes judíos utilizaron la escusa de la deserción de cristianos de Jerusalén como la base para la prohibirles a todos la entrada a las sinagogas. Cualquier judío que querían permanecer fiel a su religión, ya no podía seguir a Cristo. La ruptura ahora era completa.Desde que la iglesia se vio cada vez más llena de Gentiles con poca o ninguna experiencia en las raíces judías del Cristianismo, esta ruptura se volvió a un antagonismo que se enfocaba en la hostilidad y violencia. Esa hostilidad histórica sigue siendo una maldición y plaga de la iglesia hasta el día de hoy y en la mente de muchos judíos, desgraciadamente es un obstáculo para el mensaje del Evangelio.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/03%20Estrategico.mp3" length="12035289" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[03-El Episodio de esta semana se llama “Estratégico”Terminamos el ultimo podcast con un corto resumen de las diferentes perspectivas los Cristianos de la 1° y 2° Generación. El debate se centraba en el rol que tenia la ley Judía para los seguidores de Jesús. Los Judíos de la 1° Generación que estaban culturalmente inmersos enfatizaban la importancia de llevar la ley al pie de la letra, mientras los Cristianos que eran mas Greco-Romanos de la 2° Generación y luego las siguientes generaciones se enfocaron en un Evangelio articulado por el apóstol Pablo.Ten en mente que la llegada de Pablo al Evangelio de la Gracia a través de su fe no fue un camino fácil. El empezó como un Fariseo estricto, firmemente leal a Moisés y la tradición Judía. Fue Pablo que presidio en la ejecución de Esteban, el primer mártir Cristiano. Y Esteban fue ejecutado precisamente porque el tuvo el valor de decir que el nuevo pacto con Jesús inauguro substituyo el viejo pacto instalado por Moisés y  fue representado por el Templo y el sacerdocio de Jerusalén que ahora eran obsoletos en el plan de Dios. Esto llevo al consejo de los lideres Judíos a la furia que llevo a la muerte de Esteban.Pablo bien entendía los argumentos de los Judaizantes legalistas que abogaban seguir las costumbres religiosas Judías. El los entendía porque el antes los había seguido fielmente. Pero había venido a entender que solamente la fe en Cristo daba la justicia que Dios requiere. La Salvación no era un producto humano. Era un regalo dado por Dios por la fe.Impulsado por la realización que la salvación por gracias es por la fe, Pablo fue dirigido para llevar el Evangelio a todos los lugares posibles. El libro de Hechos describe 3 viajes que el tomo para difundir la fe y plantar iglesias.En su 1° viaje, el y su amigo Bernabé fueron a la isla de Chipre y los centros urbanos en el territorio al norte, una provincia llamada “Galicia” en lo que hoy es Turquía.En su 2° aventura Pablo regreso a las congregaciones nuevas que había empezado en su viaje previo, luego viajo a la costa de Oeste de Asia Menor. Tomando un barco, navego cruzando el Mar Egeo y desembarcaron en Macedonia. El Evangelio había llegado a Europa, posiblemente por primera vez.Entonces Pablo viajo al sur entrando a Grecia cuando visito a Atenas y otras ciudades claves. Regresando a su base de operaciones en Antioquia en Siria, no se quedo mucho tiempo antes de salir otra vez en su 3° viaje misionero con la meta de plantar iglesias en lugares estratégicos.Pablo tenia un plan. El no iba solo donde el viento lo llevara. El era estratégico en reconocer la necesidad de plantar congregaciones en ciudades influyentes. Se dio cuenta que si iglesias saludables podrían crearse en los centros urbanos del imperio estas actuarían como puntos de partida para el trabajo misionero en las provincias de alrededor. La estrategia funcionó y el cristianismo se difundió rápidamente.Estamos consientes del ambiente religioso y filosófico en el cual los primeros cristianos vivían. Fuera de Israel, la mayoría del Imperio Romano era una mezcolanza espiritual. El panteón de dioses romano y griego era variado y la mayoría del pueblo, rendía homenaje a los dioses, no de un verdadero sentido de piedad o devoción, tanto como un sentido de responsabilidad cívica. "Respeto a los dioses o vas a pagar el precio" fue la actitud de la gente común. Toda persona tenia el deber de arrojar a los dioses su proverbial hueso de ves en cuando, por miedo a que ellos se enojaran y retuvieran la lluvia o enviaran inundaciones. Nadie quería ser la causa de un desastre, así que seguían la forma y tradición para apaciguar a los dioses y mantenerlos lejos. Pero devoción del corazón a los dioses era rara.Viviendo junto con este respeto generalizado hacia los dioses había un muy poco común, pero un grupo mucho mas devoto, a las filosofías de los grandes pensadores Griegos como Epicurio y Zeno. 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Los Judíos de la 1° Generación que estaban culturalmente inmersos enfatizaban la importancia de llevar la ley al pie de la letra, mientras los Cristianos que eran mas Greco-Romanos de la 2° Generación y luego las siguientes generaciones se enfocaron en un Evangelio articulado por el apóstol Pablo.Ten en mente que la llegada de Pablo al Evangelio de la Gracia a través de su fe no fue un camino fácil. El empezó como un Fariseo estricto, firmemente leal a Moisés y la tradición Judía. Fue Pablo que presidio en la ejecución de Esteban, el primer mártir Cristiano. Y Esteban fue ejecutado precisamente porque el tuvo el valor de decir que el nuevo pacto con Jesús inauguro substituyo el viejo pacto instalado por Moisés y  fue repre]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Strategic.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>02 Tradiciones</title><link>https://sanctorum.us/02-tradiciones/</link> <pubDate>Wed, 28 Feb 2018 22:19:48 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210841</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1025" height="683" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Change-ahead.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Change-ahead.jpg 1025w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Change-ahead-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Change-ahead-768x512.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Change-ahead-610x406.jpg 610w" sizes="(max-width: 1025px) 100vw, 1025px" /></p>02- Este episodio de CS se titula - “Transiciones”Terminamos el episodio previo con Jesús en la cruz a las afueras de Jerusalén un viernes en la tarde. Los lideres Judíos y Romanos pensaban que eso seria lo ultime de este profeta problemático de Galilea. De la misma manera, sus seguidores mas cercanos pensaban que también era el final.¿Si eso HUBIERA sido el final de la historia de Jesús, como piensa que los historiadores lo hubieran etiquetado?Los escépticos modernos, que consideran la resurrección como un mito añadido por sus seguidores, lo consideran un reformador religioso y social. Que quería cambiar el formalismo obstinado del Judaísmo del 1° Siglo a una fe mas personal y intima con Dios. Esos escépticos cambiaron los milagros atribuidos a Jesús a ser mitos que explicaban el efecto de su personalidad carismática sobre otros. Ellos dicen que el no transformo verdaderamente uno peces y panes a ser tacos de pescado para miles; El solo uso el ejemplo de un joven para provocar a la multitud para que compartieran los unos con los otros. El realmente no camino sobre las aguas, el solo camino junto a la costa cuando había un poco de neblina. Y claro que el no resucito verdaderamente de los muertos; Su ejemplo de amor por Dios y otros meramente inspiro a los discípulos a seguir Su ejemplo. Su MEMORIA permaneció, pero no su persona literal, dicen los burladores.Entonces, ¿fue Jesús solo un reformador? ¿Era su misión solo regresar al Judaísmo a algo que Moisés hubiera aprobado?Bueno, Moisés definitivamente hubiera aprobado de Jesús, pero El no era meramente uno de muchos profetas que Dios había mandado a llamar a su pueblo otra vez a El mismo. Moisés hubiera aprobado de Jesús porque todo lo que Moisés hizo apuntaba y preparaba el camino para Jesús. Jesús era el Formador original, no un reformador, El era el “YO SOY” que hablo con Moisés desde la zarza ardiente y lo comisiono para guiar a Israel del cautiverio y esclavitud a la Tierra Prometida.Esto se pone mas claro cuando consideramos la palabras de Jesús en la ultima cena que compartió con sus discípulos. Cuando el tomo la copa para inaugurar el rito de Comunión, El dijo algo asombroso. “Este es el NUEVO PACTO en mi sangre que por muchos es derramada.” Esos jóvenes sentados alrededor de la mesa sabían exactamente a lo que Jesús se estaba refiriendo porque lo habían escuchado y aprendido desde la niñez. Jesús estaba clamando el cumplimiento de la promesa querida del profeta Jeremías que en el capitulo 31 decía,“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”Jesús tomo esa promesa y dijo que El era su cumplimiento y lo que El estaba a punto de hacer en la cruz activaría el Nuevo Pacto. Jesús no vino a reformar al Judaísmo o refrescar el pacto que Moisés había mediado con el pueblo de Israel. El vino a consumar el pacto e iniciar uno nuevo, basado no en el su cumplimiento de la Ley Mosaica, pero en una fe duradera en El.Claro, si Jesús hubiera permanecido en la tumba, solo seria una nota pequeña en la historia del 1° Siglo tal vez... Solo uno mas de los revoltosos Judíos que tuvieron su tiempo de popularidad con unos malcontentos. Nada consecuente hubiera seguido.Pero Su resurrección cambio todo. Cambio un grupo de tímidos seguidores a se hombres de visión y determinación inextinguible. Solo la resurrección puede dar una explicación por el cambio dramático que tomo lugar en los seguidores de Jesús.Al escribirles a los Corintios algunos años después, el Apóstol Pablo dijo que en sus apariciones después de la resurrección, Jesús fue visto por unas 500 personas al mismo tiempo, no solo los discípulos originales. Fue este grupo inicial de testigos que se aseguro que las noticias de la resurrección no fueran suprimidas por las autoridades. Y fue esta certeza que Jesús había muerto, y luego vivía que impulso a sus seguidores a permaneces fieles, aun cuando enfrentaban el martirio.Después de un poco tiempo otra vez en la región de Galilea, los discípulos se mudaron permanentemente a Jerusalén. Era razonable que el centro de su movimiento fuera en el corazón del mundo Judío.Aunque Jesús dijo que sus seguidores vendrían algún día de todas las partes del mundo, los primeros creyentes tuvieron dificultades en ver a la iglesia como algo mas que fundamentalmente judía. Ellos se reunían en grupos grandes en uno de los atrios del templo donde escuchaban a los discípulos enseñar sobre la vida y palabras de Jesús. Desde que esta era la manera que la educación se practicaba en el primer siglo, no tomo un largo tiempo antes que el relato o historia aceptada se había desarrollado. Esta tradición oral formo la esencia de lo que fue usado por Mateo, Marcos, y en partes Lucas, cuando escribieron sus evangelios. Juan ya los conocía y decidió escribir su evangelio para llenar unos detalles no incluidos en la tradición oral oficial.Después que el grupo había escuchado las enseñanzas de los apóstoles, se formaban en grupos pequeños, reuniéndose en casas donde compartían una comida, oraban, y discutían lo que habían aprendido.Había muy poco organización en este primer grupo mientras estos primeros Cristianos tomaban sus primeros pasos. Aun con su falta de organización su fe creció y su comunidad fue marcada por un sorprendente amor que era atractivo a otros. Sus números se incrementaron.Tenían diferentes nombres. Algunos los llamaban Nazarenos, por ser seguidores de Jesús de Nazaret. Otros en burla los llamaban Cristianos conectándolos con Jesús y su muerte humillante en una cruz Romana. Ellos simplemente de llamaban a si mismos, “Personas del Camino.”La iglesia creció en silencio por unos años hasta que sus números fueron demasiado grandes para que el Consejo de liderazgo Judío, llamado el Sanedrín pudiera ignorar. Mientras que los apóstoles enseñaban sobre Jesús se dieron cuenta que una gran parte de lo que los Judíos habían sido enseñados sobre el significado de las Escrituras estaba equivocado. Algunos de los creyentes mas valientes empezaron a hablar sobre las inconsistencias del Judaísmo contemporáneo ante las multitudes. Ellos entraron en conflicto con las autoridades y empezó la persecución. Cuando Esteban un joven líder Cristiano fue ejecutado por blasfemia, eso mando gran sacudida a la iglesia de Jerusalén. Era claro que los seguidores de Jesús estaban bajo un interdicto oficial.Mientras esa 1° generación de lideres, llamado “los apóstoles,” se quedaron en Jerusalén para ver las necesidades de esta primera iglesia, lideres mas jóvenes se movieron a Samaria y Siria donde fundaron otras comunidades de creyentes. Surgieron Iglesias en Damasco, Antioquia, Egipto y otros lugares.Estas nuevas comunidades, aunque eran principalmente compuestos de Judíos, eran Judíos que estaban mas acostumbrados a la cultura Greco-Romana del mundo Mediterráneo que los que estaban en Jerusalén. Cuando llegaron noticias a la iglesia madre en Jerusalén que nuevas congregaciones estaban surgiendo en otros lugares, los apóstoles mandaron delegados a esas nuevas comunidades para establecer una conexión. Uno de los representantes que mandaron fue un líder de la iglesia llamado Bernabé. El visito la iglesia en la capital de Siria, Antioquia, la tercer ciudad mas grande del Imperio Romano con una población de medio millón de personas. La iglesia en ese lugar era algo nuevo, una combinación de creyentes Judíos y Gentiles. Era en Antioquia que los seguidores de Jesús fueron llamados “Cristianos” por primera vez.La disposición de los creyentes Judíos en Antioquia en darle la bienvenida a los Gentiles a su congregación desplazo el enfoque de la actividad misionera de Jerusalén a Antioquia. Fue en Antioquia que un hombre creció en el liderazgo que tendría después de Jesús, tener un gran impacto sobre la fe Cristiana - Saulo de Tarso, o como es conocido comúnmente, Pablo.La ciudad natal de Pablo era la ciudad Romana de Tarso, capital de Cilicia en los que es hoy el sur de Turquía, 32 kilómetros del Mar Mediterráneo. El General Romano famoso Pompeyo el Grande había hecho a Tarso el centro del gobierno Romano en el área, dándole ciudadanía a todos sus ciudadanos. Tarso también era el centro de la cultura Greco-Romana. Pablo nació de padres Judíos en Tarso, haciéndolo una combinación única de Romano Griego, y Judío. Esto todo se junto para hacer de Pablo un instrumento efectivo para la difusión del Evangelio.Después del comienzo de su educación en Tarso, Pablo se mudo para terminar su entrenamiento en Jerusalén bajo el gran erudito Judío, Gamaliel. Se hizo miembro de la ultra-estricta secta conocida como los Fariseos. El termino su entrenamiento justo cuando los seguidores de Jesús empezaron a tener problemas con las autoridades de Jerusalén. No sabemos si Pablo era miembro del Sanedrín o solo su agente, pero fue el que presidio en la ejecución de Esteban, dándole autoridad a los que los que lo mataron. Pablo entonces embarco en una campaña de perseguir a los Cristianos en Jerusalén y áreas cercanas. Cuando la iglesia fue empujada a esconderse y moverse a otros lados, el recibió permiso oficial de llevar su campaña de persecución a Damasco donde los rumores decían que el Cristianismo estaba creciendo.Pero cuando Pablos finalmente entro en Damasco era un hombre muy diferente del hombre que había salida de Jerusalén unos días antes. En una visión del Cristo resucitado, Pablo se dio cuenta que Jesús era verdaderamente el Mesías y que el Evangelio que el estaba tratando de destruir do era una herejía peligrosa; era la Verdad de Dios.Pero cuando regreso a Jerusalén, los lideres de la iglesia le tenían miedo. Después de todo, este era el hombre que los había asolado. Pero cuando fue claro que era un creyente verdadero, los apóstoles lo abrazaron.Bueno mas o menos...Al leer el libro de Hechos y algunas de las cartas de Pablo, uno es dejado con la impresión que mientras el liderazgo en Jerusalén acepto la conversión de Pablo como legitima, ellos preferían que encontrara otra iglesia para asistir. La iglesia termino siendo Antioquia donde Pablo se unió con Bernabé que era uno de los lideres de esa iglesia.Y esto es un buen lugar para hablar brevemente sobre las diferentes perspectivas sobre la naturaleza de la vida Cristiana que surgió entre Jerusalén y Antioquia. Podríamos llamarlo la diferencia entre el Cristianismo de la 1° y 2° Generación.La 1° Generación de Cristianos era totalmente Judía en orientación y estaba centrada en Jerusalén.Los Cristianos de la 2° Generación todavía estaba oficialmente encabezada en Jerusalén con los apóstoles como su autoridad. Pero el enfoque de sus actividades se desplazo a los centros urbanos afuera de Israel. Un numero creciente de Gentiles ahora estaban llegando a la fe. Como Judíos culturales, los creyentes de la 1° Generación continuaron su fe en la forma Judía.Mantenían la cosas Kosher, observaban el Sabbat, circuncidaban a sus hijos, etc...Creyentes de la 2° Generación se enfocaban en que los aspectos rituales de la ley Mosaica habían apuntado a Jesús y habían sido consumados por El. Ellos sentían que ya no había la necesidad de comprometerse con o observar esos rituales. Mantener una dieta kosher, observar el Sabbat y circuncisión ya no se consideraban como practicas esenciales en seguir a Jesús.Lo que hizo que todas las cosas fueran mas confusas fue el largo periodo de tensión en que los Cristianos de la 1° Generación  disputaban con los de la 2° Generación sobre el estilo de vida esperado de los seguidores de Jesús.Aun cuando vemos en Hechos 15 que el liderazgo de la iglesia en Jerusalén decide a favor de una posición de la 2° Generación, los obstinados de la 1° Generación continuaron en promover la idea que si los creyentes querían tener un estilo de vida aprobada por Dios, tenían que seguir al pie de la letra la ley Mosaica fueran Judíos o Gentiles. Estos “Judaizantes,” como fueron llamados, fueron una de las pruebas mas grandes para el Apóstol Pablo. Ellos siguieron a tras de el, infiltraban las iglesias que plantaba cuando se iba, diciendo que venían a completar lo que Pablo había empezado. Ellos querían cambiar a los que Pablo había convertido a Jesús, a Moisés. Algunas de las cartas de Pablo son elocuentes y a veces refutaciones causticas de los problemas introducidos por los Judaizantes.El debate ente la 1° y 2° Generación de creyentes no termino con la primera iglesia. Persiste hasta el día de hoy. Judaizantes modernos conocidos como legalistas insisten en unos lineamientos de comportamientos que son necesarias para demostrar una fe genuina. Sea nuestra manera de vestir, dieta, o devoción; un nivel de dar, servicio, o sumisión - las reglas son puestas para decretar un estilo de vida aceptable. Tales legalistas ven la predicación de la gracia como peligrosa y como permiso e excusa para pecar.Pero la gracia presentada en el Nuevo Testamento no es un permiso para pecar. Para Pablo y los Cristianos de la 2° Generación que llevaron el evangelio a través del mundo del Mediterráneo, si alguien genuinamente creía en Cristo, habían nacido de nuevo y empezarían a demostrar una nueva vida en proporción a la vida y enseñanza de Jesús.La persona que verdaderamente amaba a Dios puede hacer lo que quiere, porque lo que quiere es amar a Dios.Esto termina nuestro episodio. Al cerrar, si te subscribes a CS por un portal de podcast con ITunes o Podbean, ve a sanctorum.us y ve nuestra nueva pagina de internet.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[02- Este episodio de CS se titula - “Transiciones”Terminamos el episodio previo con Jesús en la cruz a las afueras de Jerusalén un viernes en la tarde. 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De la misma manera, sus seguidores mas cercanos pensaban que también era el final.¿Si eso HUBIERA sido el final de la historia de Jesús, como piensa que los historiadores lo hubieran etiquetado?Los escépticos modernos, que consideran la resurrección como un mito añadido por sus seguidores, lo consideran un reformador religioso y social. Que quería cambiar el formalismo obstinado del Judaísmo del 1° Siglo a una fe mas personal y intima con Dios. Esos escépticos cambiaron los milagros atribuidos a Jesús a ser mitos que explicaban el efecto de su personalidad carismática sobre otros. Ellos dicen que el no transformo verdaderamente uno peces y panes a ser tacos de pescado para miles; El solo uso el ejemplo de un joven para provocar a la multitud para que compartieran los unos con los otros. El realmente no camino sobre las aguas, el solo camino junto a la costa cuando había un poco de neblina. 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Cuando el tomo la copa para inaugurar el rito de Comunión, El dijo algo asombroso. “Este es el NUEVO PACTO en mi sangre que por muchos es derramada.” Esos jóvenes sentados alrededor de la mesa sabían exactamente a lo que Jesús se estaba refiriendo porque lo habían escuchado y aprendido desde la niñez. Jesús estaba clamando el cumplimiento de la promesa querida del profeta Jeremías que en el capitulo 31 decía,“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”Jesús tomo esa promesa y dijo que El era su cumplimiento y lo que El estaba a punto de hacer en la cruz activaría el Nuevo Pacto. Jesús no vino a reformar al Judaísmo o refrescar el pacto que Moisés había mediado con el pueblo de Israel. El vino a consumar el pacto e iniciar uno nuevo, basado no en el su cumplimiento de la Ley Mosaica, pero en una fe duradera en El.Claro, si Jesús hubiera permanecido en la tumba, solo seria una nota pequeña en la historia del 1° Siglo tal vez... Solo uno mas de los revoltosos Judíos que tuvieron su tiempo de popularidad con unos malcontentos. Nada consecuente hubiera seguido.Pero Su resurrección cambio todo. Cambio un grupo de tímidos seguidores a se hombres de visión y determinación inextinguible. Solo la resurrección puede dar una explicación por el cambio dramático que tomo lugar en los seguidores de Jesús.Al escribirles a los Corintios algunos años después, el Apóstol Pablo dijo que en sus apariciones después de la resurrección, Jesús fue visto por unas 500 personas al mismo tiempo, no solo los discípulos originales. Fue este grupo inicial de testigos que se aseguro que las noticias de la resurrección no fueran suprimidas por las autoridades. Y fue esta certeza que Jesús había muerto, y luego vivía que impulso a sus seguidores a permaneces fieles, aun cuando enfrentaban el martirio.Después de un poco tiempo otra vez en la región de Galilea, los discípulos se mudaron permanentemente a Jerusalén. Era razonable que el centro de su movimiento fuera en el corazón del mundo Judío.Aunque Jesús dijo que sus seguidores vendrían algún día de todas las partes del mundo, los primeros creyentes tuvieron dificultades en ver a la iglesia como algo mas que fundamentalmente judía. Ellos se reunían en grupos grandes en uno de los atrios del templo donde escuchaban a los discípulos enseñar sobre la vida y palabras de Jesús. Desde que esta era la manera que la educación se practicaba en el primer siglo, no tomo un largo tiempo antes que el relato o historia aceptada se había desarrollado. Esta tradición oral formo la esencia de lo que fue usado por Mateo, Marcos, y en partes Lucas, cuando escribieron sus evangelios. Juan ya los conocía y decidió escribir su evangelio para llenar unos detalles no incluidos en la tradición oral oficial.Después que el grupo había escuchado las enseñanzas de los apóstoles, se formaban en grupos pequeños, reuniéndose en casas donde compartían una comida, oraban, y discutían lo que habían aprendido.Había muy poco organización en este primer grupo mientras estos primeros Cristianos tomaban sus primeros pasos. Aun con su falta de organización su fe creció y su comunidad fue marcada por un sorprendente amor que era atractivo a otros. Sus números se incrementaron.Tenían diferentes nombres. Algunos los llamaban Nazarenos, por ser seguidores de Jesús de Nazaret. Otros en burla los llamaban Cristianos conectándolos con Jesús y su muerte humillante en una cruz Romana. Ellos simplemente de llamaban a si mismos, “Personas del Camino.”La iglesia creció en silencio por unos años hasta que sus números fueron demasiado grandes para que el Consejo de liderazgo Judío, llamado el Sanedrín pudiera ignorar. Mientras que los apóstoles enseñaban sobre Jesús se dieron cuenta que una gran parte de lo que los Judíos habían sido enseñados sobre el significado de las Escrituras estaba equivocado. Algunos de los creyentes mas valientes empezaron a hablar sobre las inconsistencias del Judaísmo contemporáneo ante las multitudes. Ellos entraron en conflicto con las autoridades y empezó la persecución. Cuando Esteban un joven líder Cristiano fue ejecutado por blasfemia, eso mando gran sacudida a la iglesia de Jerusalén. Era claro que los seguidores de Jesús estaban bajo un interdicto oficial.Mientras esa 1° generación de lideres, llamado “los apóstoles,” se quedaron en Jerusalén para ver las necesidades de esta primera iglesia, lideres mas jóvenes se movieron a Samaria y Siria donde fundaron otras comunidades de creyentes. Surgieron Iglesias en Damasco, Antioquia, Egipto y otros lugares.Estas nuevas comunidades, aunque eran principalmente compuestos de Judíos, eran Judíos que estaban mas acostumbrados a la cultura Greco-Romana del mundo Mediterráneo que los que estaban en Jerusalén. Cuando llegaron noticias a la iglesia madre en Jerusalén que nuevas congregaciones estaban surgiendo en otros lugares, los apóstoles mandaron delegados a esas nuevas comunidades para establecer una conexión. Uno de los representantes que mandaron fue un líder de la iglesia llamado Bernabé. El visito la iglesia en la capital de Siria, Antioquia, la tercer ciudad mas grande del Imperio Romano con una población de medio millón de personas. La iglesia en ese lugar era algo nuevo, una combinación de creyentes Judíos y Gentiles. Era en Antioquia que los seguidores de Jesús fueron llamados “Cristianos” por primera vez.La disposición de los creyentes Judíos en Antioquia en darle la bienvenida a los Gentiles a su congregación desplazo el enfoque de la actividad misionera de Jerusalén a Antioquia. Fue en Antioquia que un hombre creció en el liderazgo que tendría después de Jesús, tener un gran impacto sobre la fe Cristiana - Saulo de Tarso, o como es conocido comúnmente, Pablo.La ciudad natal de Pablo era la ciudad Romana de Tarso, capital de Cilicia en los que es hoy el sur de Turquía, 32 kilómetros del Mar Mediterráneo. El General Romano famoso Pompeyo el Grande había hecho a Tarso el centro del gobierno Romano en el área, dándole ciudadanía a todos sus ciudadanos. Tarso también era el centro de la cultura Greco-Romana. Pablo nació de padres Judíos en Tarso, haciéndolo una combinación única de Romano Griego, y Judío. Esto todo se junto para hacer de Pablo un instrumento efectivo para la difusión del Evangelio.Después del comienzo de su educación en Tarso, Pablo se mudo para terminar su entrenamiento en Jerusalén bajo el gran erudito Judío, Gamaliel. Se hizo miembro de la ultra-estricta secta conocida como los Fariseos. El termino su entrenamiento justo cuando los seguidores de Jesús empezaron a tener problemas con las autoridades de Jerusalén. No sabemos si Pablo era miembro del Sanedrín o solo su agente, pero fue el que presidio en la ejecución de Esteban, dándole autoridad a los que los que lo mataron. Pablo entonces embarco en una campaña de perseguir a los Cristianos en Jerusalén y áreas cercanas. Cuando la iglesia fue empujada a esconderse y moverse a otros lados, el recibió permiso oficial de llevar su campaña de persecución a Damasco donde los rumores decían que el Cristianismo estaba creciendo.Pero cuando Pablos finalmente entro en Damasco era un hombre muy diferente del hombre que había salida de Jerusalén unos días antes. En una visión del Cristo resucitado, Pablo se dio cuenta que Jesús era verdaderamente el Mesías y que el Evangelio que el estaba tratando de destruir do era una herejía peligrosa; era la Verdad de Dios.Pero cuando regreso a Jerusalén, los lideres de la iglesia le tenían miedo. Después de todo, este era el hombre que los había asolado. Pero cuando fue claro que era un creyente verdadero, los apóstoles lo abrazaron.Bueno mas o menos...Al leer el libro de Hechos y algunas de las cartas de Pablo, uno es dejado con la impresión que mientras el liderazgo en Jerusalén acepto la conversión de Pablo como legitima, ellos preferían que encontrara otra iglesia para asistir. La iglesia termino siendo Antioquia donde Pablo se unió con Bernabé que era uno de los lideres de esa iglesia.Y esto es un buen lugar para hablar brevemente sobre las diferentes perspectivas sobre la naturaleza de la vida Cristiana que surgió entre Jerusalén y Antioquia. Podríamos llamarlo la diferencia entre el Cristianismo de la 1° y 2° Generación.La 1° Generación de Cristianos era totalmente Judía en orientación y estaba centrada en Jerusalén.Los Cristianos de la 2° Generación todavía estaba oficialmente encabezada en Jerusalén con los apóstoles como su autoridad. Pero el enfoque de sus actividades se desplazo a los centros urbanos afuera de Israel. Un numero creciente de Gentiles ahora estaban llegando a la fe. Como Judíos culturales, los creyentes de la 1° Generación continuaron su fe en la forma Judía.Mantenían la cosas Kosher, observaban el Sabbat, circuncidaban a sus hijos, etc...Creyentes de la 2° Generación se enfocaban en que los aspectos rituales de la ley Mosaica habían apuntado a Jesús y habían sido consumados por El. Ellos sentían que ya no había la necesidad de comprometerse con o observar esos rituales. Mantener una dieta kosher, observar el Sabbat y circuncisión ya no se consideraban como practicas esenciales en seguir a Jesús.Lo que hizo que todas las cosas fueran mas confusas fue el largo periodo de tensión en que los Cristianos de la 1° Generación  disputaban con los de la 2° Generación sobre el estilo de vida esperado de los seguidores de Jesús.Aun cuando vemos en Hechos 15 que el liderazgo de la iglesia en Jerusalén decide a favor de una posición de la 2° Generación, los obstinados de la 1° Generación continuaron en promover la idea que si los creyentes querían tener un estilo de vida aprobada por Dios, tenían que seguir al pie de la letra la ley Mosaica fueran Judíos o Gentiles. Estos “Judaizantes,” como fueron llamados, fueron una de las pruebas mas grandes para el Apóstol Pablo. Ellos siguieron a tras de el, infiltraban las iglesias que plantaba cuando se iba, diciendo que venían a completar lo que Pablo había empezado. Ellos querían cambiar a los que Pablo había convertido a Jesús, a Moisés. Algunas de las cartas de Pablo son elocuentes y a veces refutaciones causticas de los problemas introducidos por los Judaizantes.El debate ente la 1° y 2° Generación de creyentes no termino con la primera iglesia. Persiste hasta el día de hoy. Judaizantes modernos conocidos como legalistas insisten en unos lineamientos de comportamientos que son necesarias para demostrar una fe genuina. Sea nuestra manera de vestir, dieta, o devoción; un nivel de dar, servicio, o sumisión - las reglas son puestas para decretar un estilo de vida aceptable. Tales legalistas ven la predicación de la gracia como peligrosa y como permiso e excusa para pecar.Pero la gracia presentada en el Nuevo Testamento no es un permiso para pecar. 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Y claro que el no resucito verdaderamente de los muertos; Su ejemplo de amor por Dios y otros meramente inspiro a los discípulos a seguir Su ejemplo. Su MEMORIA permaneció, pero no su persona literal, dicen los burladores.Entonces, ¿fue Jesús solo un reformador? ¿Era su misión solo regresar al Judaísmo a algo que Moisés hubiera aprobado?Bueno, Moisés definitivamente hubiera aprobado de Jesús, pero El no era meramente uno de muchos profetas que Dios había mandado a llamar a su pueblo otra vez a El mismo. Moisés hubiera aprobado de Jesús porque todo lo que Moisés hizo apuntaba y preparaba el camino para Jesús. Jesús era el Formador original, no un reformador, El era el “YO SOY” que hablo con Moisés desde la zarza ardiente y lo comisiono para guiar a Israel del cautiverio y esclavitud a la Tierra Prometida.Esto se pone mas claro cuando consideramos la palabras de Jesús en la ultima cena que compartió con sus discípulos. Cuando el tomo la copa para inaugurar el rito de Comunión, El dijo algo asombroso. “Este es el NUEVO PACTO en mi sangre que por muchos es derramada.” Esos jóvenes sentados alrededor de la mesa sabían exactamente a lo que Jesús se estaba refiriendo porque lo habían escuchado y aprendido desde la niñez. Jesús estaba clamando el cumplimiento de la promesa querida del profeta Jeremías que en el capitulo 31 decía,“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 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De la misma manera, sus seguidores mas cercanos pensaban que también era el final.¿Si eso HUBIERA sido el final de la historia de Jesús, como piensa que los historiadores lo hubieran etiquetado?Los escépticos modernos, que consideran la resurrección como un mito añadido por sus seguidores, lo consideran un reformador religioso y social. Que quería cambiar el formalismo obstinado del Judaísmo del 1° Siglo a una fe mas personal y intima con Dios. Esos escépticos cambiaron los milagros atribuidos a Jesús a ser mitos que explicaban el efecto de su personalidad carismática sobre otros. Ellos dicen que el no transformo verdaderamente uno peces y panes a ser tacos de pescado para miles; El solo uso el ejemplo de un joven para pro]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Change-ahead.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>01 El Comienzo</title><link>https://sanctorum.us/01-el-comienzo/</link> <pubDate>Wed, 28 Feb 2018 22:07:10 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210839</guid> <description><![CDATA[<p><img width="570" height="737" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg 570w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon-232x300.jpg 232w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon-400x516.jpg 400w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></p><u>Este episodio #1 de CS se titula, “El Comienzo”</u>El mejor lugar para empezar es en el principio, ¿pero <strong>donde</strong> es eso exactamente en la Historia de la Iglesia? ¿Donde empezamos?La mayoría de Cristianos <strong>CONTEMPORANEOS</strong> probablemente empezarían con Jesús. Y eso es razonable.Pero adonde empezarían los <strong>PRIMEROS Cristianos</strong>?Ellos eran <strong>Judíos </strong>y pensaban que lo que creían eran una forma mas pura del <strong>Judaísmo;</strong> una fe de la cual Moisés aprobaría. Ellos creían que Jesús era el Mesías, el muy esperado y muy profetizado <strong>Salvador</strong> que vino a restaurar la fe que Abraham empezó 2000 años antes.¿Entonces adonde empezarían <strong>Pedro, Andrés, Juan</strong>, o <strong>Tomas</strong> a contar la historia?El Apóstol Juan empieza <strong>su</strong> historia de Jesús en la <strong>creación</strong> con las palabras “En el principio...” <strong>Nosotros</strong> nos adelantaremos en el tiempo considerablemente y empezaremos con el hombre conocido como Jesús de Nazaret totalmente inmerso en su ministerio publico; viajando a través del Norte de Israel con una docena de discípulos.En ese tiempo, el 1° Siglo de lo que los historiadores le llaman la <strong>Era Común</strong>, Israel era una parte inquieta del Imperio Romano. A diferencia de <strong>algunas</strong> provincias que contaban ser parte de Roma como un privilegio, Israel <strong>aborrecía</strong> sus conquistadores Romanos. Ellos resistían <strong>mas</strong> que solo una dominación <strong>política </strong>por un poder extranjero; ellos también <strong>despreciaban</strong> la cultura Griega que los Romanos habían traído.Todo esto ayudo a mover la expectativa popular de los Judíos para la llegada del Mesías, el cual veían como principalmente una figura <strong>política. </strong>Las escrituras profetizaban que El remplazaría la corrupción con el paraíso; los malvados serian condenados, los justos premiados, y Israel exaltada en medio de las naciones. Mesías restauraría el trono de David y reinaría sobre toda la Tierra.Algunos de los profetas hablaban de una <strong>guerra</strong> entre el bien y el mal que resultaría en la victoria del Mesías. Esta idea sazonaba la anticipación de muchos. Ellos veían a Roma como el adversario principal que el Mesías iba a vencer.Para el 1° Siglo, diferentes grupos habían desarrollado ideas en <strong>que era la manera correcta para prepararse</strong> para este Mesías político.Los <strong>Fariseos</strong> se enfocaron en la Ley de Moisés y la tradición religiosa.Los <strong>Esenios</strong> tomaron un enfoque de separación, buscando la santidad al mudarse a comunidades aisladas para esperar la venida del Mesías.Los <strong>Zelotes </strong>abogaban por resistencia armada en contra de Roma y en contra de los Judíos que habían colaborado con el enemigo odiado. Los Zelotes tomaban su inspiración de la Revuelta de los Macabeos  y su victoria sobre los Griegos en Siria unos cien años antes.Un cuarto grupo eran los <strong>Saduceos</strong> que tomaban un camino mas <strong>practico</strong> a la presencia Romana y adoptaron partes de la cultura Greco-Romana. Los Saduceos eran una minoría pero tenían las posiciones mas importantes  en el liderazgo político y religioso en Jerusalén.El ultimo y <strong>mas grande</strong> grupo entre los Judíos del 1° Siglo no se menciona con frecuencia. Estos eran la <strong>gente común</strong>. Ellos no eran Fariseos, Saduceos, Esenios, o Zelotes. Ellos solo eran <strong>Judíos</strong>; gente cualquiera en pacto con Dios pero preocupados con sus campos, rebaños, comercios, puestos en el mercado, familia y la vida. Ellos tenían <strong>opiniones</strong> sobre la política y religión pero estaban demasiado ocupados <strong>sobreviviendo</strong> para unirse a uno de estos grupos que se veían como superiores a los otros. Era esta gente común que fueron mas atraídos a Jesús. Eran atraídos a El porque el hizo un trabajo fenomenal en ser absorbido por un grupo de los elitistas.Jesús vino en la <strong>manera</strong> tradicional de un Rabí, pero era muy diferente a los tradicionales. Como los otros rabinos, El tenia discípulos que lo seguían a El, pero Su <strong>enseñanza</strong> era en contraste a la de ellos. Sus palabras cargaban la autoridad que retaba su gruesa y dura concha de la <strong>tradición </strong>que se había incrustado alrededor de su religión. Escuchar a Jesús no era como escuchar un <strong>comentario</strong> de las palabras de Moisés (el Torah) - era como escuchar a Moisés <strong>en persona</strong>, explicando lo que era el verdadero significado de la ley y su propósito. Entonces Jesús hizo algo que realmente tomo la atención de todos; El le dio <strong>validez</strong> a sus enseñanzas al ejecutar una gran cantidad de milagros.Era un trabajo difícil hacer un camino a través de la sociedad Judía que no conectaba con los Fariseos, Esenios, Zelotes, o Saduceos pero Jesús lo navegaba perfectamente. Su vida y enseñanza poderosamente demostraba un Judaísmo genuino y exponía la débil falsedad de los farsantes religiosos. Al empezar ellos trataron de absorberlo y traer su popularidad creciente a su causa. Cuando El se reusó a hacer una causa común con ellos, se fueron en contra de El.Jesús también se reusó a los esfuerzos de la <strong>gente común</strong> para hacerlo su rey. Su esperanza que El era el Mesías aumento el llamado que el tomara el trono. Ellos querían un líder <strong>político</strong>. Pero eso no era la misión de Jesús y El se resistió a intentos de instalarlo como un monarca.El mensaje consistente de Jesús era la <strong>verdadera naturaleza</strong> del Reino de Dios. El Judaísmo contemporáneo veía al Reino como primeramente político, militar, y económico.<ul><li><strong>Israel</strong>reinaría en vez de Roma.</li><li><strong>Mesías </strong>reinaría en vez del Cesar.</li><li><strong>Judaísmo</strong>remplazaría al paganismo.</li><li>La sandalia estaría finalmente en el otro pie.</li></ul> El mensaje de Jesús era una manera diferente de ver el reino de Dios. <strong>No se trataba</strong> de política o economía. Era sobre el <strong>corazón</strong>, la vida <strong>interior</strong>. Jesús repetidamente enfatizaba que el estar en pacto con Dios significaba tener una <strong>relación </strong>intima con El, no como una deidad distante, desinteresada, pero como un Padre amoroso.La <strong>popularidad</strong> de Jesús con la gente común creaba envidia de parte del liderazgo. Su ejemplo puro de una santidad cálida y amorosa revelaba la apariencia patética de los que eran meramente religiosos. Cuando el limpio el Templo de los fraudes mercantiles que los lideres usaban como ingreso, ellos decidieron que era tiempo de deshacerse de El. Ellos se habían convencido que solamente estaban protegiendo a la nación de la furia de Roma por la insurrección que ellos clamaban que Jesús seguramente encabezaría. Ellos lo arrestaron, lo llevaron a través de un juicio fingido, y después lo entregaron a las autoridades Romanas para ser ejecutado diciendo que incitaba rebelión; un cargo que los Romanos tomaban muy seriamente. El gobernador Romano, Poncio Pilato sabia que los lideres judíos lo estaban usando, pero cuando ellos amenazaron que se iban a quejar de el a Roma, cedió y entrego a Jesús para ser azotado y crucificado.Al darse la vuelta de la cruz de Jesús esa tarde de viernes, ellos pensaron, “!Nos libramos de el! Ya no vamos a tener que preocupar de el ahora.”<u>Hmm, buena suerte con eso...</u>El capitulo 1 del excelente libro de Bruce Shelley <em>Historia de la Iglesia en Lenguaje Simple</em> comienza con esta frase, “El Cristianismo es la única religión que tiene como su evento central la humillación de su Dios.”Cualquier persona que ha decidido investigar la Historia de la Iglesia Cristiana probablemente se ha preguntado sobre su enorme crecimiento en vista de su evento central y la fe y creencia que fluye de allí.Si hubiéramos entrevistado a los discípulos el día <strong>después</strong> de la crucifixión no captaríamos la idea que el Cristianismo algún día se propagara hasta el fin del mundo y numeraria en los billones.La transformación que paso en la vida de los seguidores de Jesús <strong>después de la resurrección</strong> es ciertamente una prueba contundente de que resucito de la tumba. La desilusión que marco a los seguidores de Jesús inmediatamente después de su ejecución es entendible. <strong>Lo que no es</strong>, es su asombroso resurgimiento como grupo y individuos para seguir Su misión. La única explicación racional para su continuación y el crecimiento del movimiento de los seguidores de Jesús era la resurrección.Al final del 1° Siglo, el Judaísmo había infiltrado mucho del Imperio Romano y tenia un pequeño numero de convertidos entre los Gentiles en muchas ciudades. Pero estos “Temerosos de Dios”, como eran llamados, era un numero pequeño considerando cuanto tiempo el Judaísmo había existido. Los Judíos nunca habían embarcado en una campaña para propagar su fe. Gentiles convertidos al Judaísmo eran casi <strong>accidentales</strong> y incorporados de  mala gana. Pero <strong>dentro de un siglo</strong> desde la resurrección, el Cristianismo se había propagado a través del Imperio. El <strong>crecimiento milagroso </strong>de la Iglesia es un testimonio elocuente a su igualmente <strong>milagroso origen</strong>.Y ahora para un poco de trasfondo del podcast.Lo que estas escuchando es la <strong>versión #3</strong> de la primera temporada de Communio Sanctorum. El numero de suscriptores ha crecido tremendamente; con muchos diciendo que han escuchado episodios una y otra vez. La versión 2 tenia información que era específicamente para el tiempo que fue grabado como noticias sobre premios de Podcasts, un tour de la Reforma, y otras cosas. Esas cosas ya no aplican. Pensé que seria mejor hacer la serie otra vez omitiendo esas cosas. La pagina web de CS también esta siendo renovada y se esta produciendo esta versión en Español. Era tiempo de grabar otra vez la Primera Temporada refrescando el contenido.Empecé a conocer la maravilla de los Podcasts hace unos años. Siendo un amante de la historia, fui buscando mi tema favorito - Roma - y encontré el brillante podcast de Mike Duncan, <em>la Historia de Roma.</em> <strong>Después</strong> me devore la serie de Lars Brownworth, <em>12 Emperadores Bizantinos y los Siglos Normandas.</em>Después fui a buscar algo similar en un podcast sobre la Historia de la <strong>Iglesia</strong>. Estaba buscando episodios cortos, fáciles de digerir al estar haciendo ejercicio, corriendo, o trabajando en el jardín. Todo lo que encontré eran <strong>cátedras largas</strong>, muchas dadas en universidades o seminarios. Y mientras el contenido era solido, no era muy interesante. Lo que estaba buscando eran episodios entre 15 y 20 minutos que romperían la Historia de la Iglesia en sesiones fáciles de digerir.No encontrándolo, decidí hacerlo.Déjenme ser claro, <strong>no</strong> so un historiador, ni cerca. Me encanta la historia y soy <strong>estudiante</strong> de ella. Un historiador es alguien que tiene acceso <strong>a</strong>, y hace estudio <strong>sobre</strong> materiales primarios. Un historiador es alguien que tiene una familiaridad con el pasado por de alguna manera ha <strong>interactuado </strong>en alguna manera con los que hicieron historia; si no directamente, entonces con los escritos o artefactos que dejaron atrás. Todo lo que <strong>yo</strong> puedo hacer es tomar el trabajo de los <strong>verdaderos</strong> historiadores, elegir partes, re-empaquetarlas, y ponerlas para los que quieran conectar con ella.El <strong>estudio</strong> de la historia es por naturaleza lleno de <strong>fechas</strong> y <strong>nombres</strong> y es allí donde muchos alumnos potenciales encuentran que se empiezan a dormir por aburrimiento total.Fechas y nombres en la historia no se pueden poner a un lado, pero este podcast se enfoca en proveer una narrativa de la historia de la iglesia que va a ayudar al Cristiano contemporáneo <strong>conectar con sus raíces</strong>. Para usar un dicho muy usado, <strong>realmente</strong> estamos parados en los hombros de gigantes. Lo que vamos a ver es que esos gigantes <strong>mismos</strong> están parados sobre generaciones previas de personas que son de gran renombre por las vidas que vivieron y el trabajo que cumplieron. La esperanza es que al discernir nuestro lugar en el edificio masivo que llamamos <strong>la Iglesia</strong>, podamos fielmente proveer hombros firmes en los cuales la <strong>siguiente generación</strong> se puede parar. Esto es una analogía apta cuando consideras que Pablo y Pedro enfoque que la iglesia es un edificio hecho de piedras vivas.Acabo de decir que CS esta enfocado primeramente en Cristianos contemporáneos. Para mi sorpresa, hay un numero de no cristianos que han disfrutado este podcast. Muchos interesados en la historia queriendo llenar huecos y conectar áreas en su conocimiento del la historia de la iglesia, han expresado su apreciación.Al terminar este primer episodio, déjame darte una palabra rápida en COMO estaré presentando esta Historia del Cristianismo y la Iglesia.Hay muchas maneras de estudiar historia y muchas teorías para interpretar el pasado.Una manera de contar la Historia es dividirla en <strong>Pre-Moderna, Moderna y Post-Moderna</strong>.Al definir estas categorías podíamos hacer una serie de podcast solo sobre eso, pero déjame resumir estas 3 maneras de ver la historia.En tiempos <strong><u>Pre-modernos</u></strong>, la historia era principalmente <strong>propaganda.</strong> Era escrita para <strong>promover</strong> un propósito o agrandar a una persona. Tal vez has escuchado que los ganadores son los que les toca escribir la historia. Esa es principalmente como se escribía la historia Pre-moderna. Relatos que daban un punto de vista <strong>alternativo</strong> al mensaje dado oficialmente eran muchas veces confiscados y destruidos. Monumentos divergentes eran destruidos y pergaminos eran quemados para borrar la evidencia que había un punto de vista alternativo de cómo pasaron las cosas.En la manera <strong><u>Moderna</u> </strong>de contar la historia, un enfoque científico es aplicado al grabar y interpretar eventos. Los ganadores todavía dominan la historia principal, pero las voces de los derrotados y despreciados también es considerado. Aunque el enfoque moderno <em>científico</em> a la historia es mas preciso que el pre-moderno, no esta <strong>enteramente</strong> libre de prejuicio en que el Historiador Moderno todavía tiene que hablar de los eventos de su perspectiva cultural. Y la selección de los hechos que se reportan o no se reportan es una forma de parcialidad editorial.El enfoque <strong>Post-moderno</strong> a la historia es mayormente un método <strong>cínico</strong> basado en que la idea de la verdad, como la hermosura, es en los ojos del espectador, o en este caso, en la boca del historiador y la pluma del autor. El problema en describir el Post-modernismo es que es una filosofía que todavía esta bajo construcción y se rehúsa a ser definida. Algunos Post-modernistas dirían que el post-modernismo es un paradigma sin forma. El momento que lo defines, has dicho mas sobre los que <strong>no </strong>es en vez de lo que es. El punto de vista post-modernista de la historia es que casi toda la <strong>historia aceptada</strong> de los periodos pre-Modernos y Modernos son <strong>sospechosos</strong> precisamente porque son <strong>aceptados. </strong>Hay una reacción <strong>automática</strong> de rechazo de autoridad en el Post-modernismo y nada es visto como autoritativo como la <strong>tradición.</strong> Como consecuencia, el punto de vista post-modernista tiene el enfoque vanguardista y en teorías no comunes que se ven junto con el punto de vista tradicional.Nuestro enfoque en <strong>Communio Sanctorum</strong> va a se de la perspectiva moderna de la historia. Y aun siendo imposible que este <strong>enteramente </strong>libre de parcialidad, tratare de proveer una examinación sin filtros de la Historia del Cristianismo y la Iglesia.Una Bibliografía de los libros y fuentes que uso para estudiar y preparar los Podcasts esta disponible el la pagina de internet de Sanctorum.usAquí también algo interesante de la serie en ingles. Mucha gente dejo comentarios en ITunes conectándome con <strong>diferentes</strong> afiliaciones religiosas. Algunos estaban convencidos que era Católico, otros Ortodoxo del Este, algunos que era un Arminiano radical. Bueno hablando en serio, aunque la mayoría de los comentarios le dieron buena puntuación al podcast, había mucha confusión de donde estaba teológicamente. Aunque en el podcast me enfoque en citar solo los hechos, es inevitable que mi enfoque doctrinal afecte la manera que doy el material. Cuando me mueva del reportaje a la opinión o analysis, hare mi mejor esfuerzo de marcarlo como mi opinión.Entonces si tienes curiosidad de quien soy y donde estoy teológicamente, puedes encontrarlo en la pagina de Sanctorum.us también. Busca la pagina de “Lance’s Bio.”Le doy muchas gracias a <strong>Lemuel Dees</strong> un suscriptor de muchos años y un artista en grabación por darnos el nuevo tema de entrada y salida del podcast y a <strong>Dade Ronan</strong> en <em>Win at Web</em> por su ayuda masiva en hacer la nueva pagina de internet.Un agradecimiento también a <strong>Roberto Aguayo</strong> por traducir los episodios al Español y a <strong>John Parra</strong> por el tema de entrada y salida de la edición del podcast en Español de CS.Un ultimo anuncio antes de cerrar. Hasta ahora, CS ha sido una labor de amor que podía hacer fácilmente financieramente. Al crecer el podcast, y tomar mucho mas ancho de banda, los costos de tener los episodios en línea ha crecido dramáticamente y me ha ganado la habilidad de sostenerlo. Por eso aunque no había querido hacerlo, he añadido un botón para donaciones en la nueva pagina de CS. CS es gratis, pero a través de los años me han preguntado si podían hacer una donación. No tenia manera de hacerlo hasta ahora. Entonces si quieres, ahora hay manera de hacerlo, bueno suficiente sobre ese tema.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Este episodio #1 de CS se titula, “El Comienzo”El mejor lugar para empezar es en el principio, ¿pero donde es eso exactamente en la Historia de la Iglesia? ¿Donde empezamos?La mayoría de Cristianos CONTEMPORANEOS probablemente empezarían con Jesú]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="570" height="737" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg 570w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon-232x300.jpg 232w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon-400x516.jpg 400w" sizes="(max-width: 570px) 100vw, 570px" /></p><u>Este episodio #1 de CS se titula, “El Comienzo”</u>El mejor lugar para empezar es en el principio, ¿pero <strong>donde</strong> es eso exactamente en la Historia de la Iglesia? ¿Donde empezamos?La mayoría de Cristianos <strong>CONTEMPORANEOS</strong> probablemente empezarían con Jesús. Y eso es razonable.Pero adonde empezarían los <strong>PRIMEROS Cristianos</strong>?Ellos eran <strong>Judíos </strong>y pensaban que lo que creían eran una forma mas pura del <strong>Judaísmo;</strong> una fe de la cual Moisés aprobaría. Ellos creían que Jesús era el Mesías, el muy esperado y muy profetizado <strong>Salvador</strong> que vino a restaurar la fe que Abraham empezó 2000 años antes.¿Entonces adonde empezarían <strong>Pedro, Andrés, Juan</strong>, o <strong>Tomas</strong> a contar la historia?El Apóstol Juan empieza <strong>su</strong> historia de Jesús en la <strong>creación</strong> con las palabras “En el principio...” <strong>Nosotros</strong> nos adelantaremos en el tiempo considerablemente y empezaremos con el hombre conocido como Jesús de Nazaret totalmente inmerso en su ministerio publico; viajando a través del Norte de Israel con una docena de discípulos.En ese tiempo, el 1° Siglo de lo que los historiadores le llaman la <strong>Era Común</strong>, Israel era una parte inquieta del Imperio Romano. A diferencia de <strong>algunas</strong> provincias que contaban ser parte de Roma como un privilegio, Israel <strong>aborrecía</strong> sus conquistadores Romanos. Ellos resistían <strong>mas</strong> que solo una dominación <strong>política </strong>por un poder extranjero; ellos también <strong>despreciaban</strong> la cultura Griega que los Romanos habían traído.Todo esto ayudo a mover la expectativa popular de los Judíos para la llegada del Mesías, el cual veían como principalmente una figura <strong>política. </strong>Las escrituras profetizaban que El remplazaría la corrupción con el paraíso; los malvados serian condenados, los justos premiados, y Israel exaltada en medio de las naciones. Mesías restauraría el trono de David y reinaría sobre toda la Tierra.Algunos de los profetas hablaban de una <strong>guerra</strong> entre el bien y el mal que resultaría en la victoria del Mesías. Esta idea sazonaba la anticipación de muchos. Ellos veían a Roma como el adversario principal que el Mesías iba a vencer.Para el 1° Siglo, diferentes grupos habían desarrollado ideas en <strong>que era la manera correcta para prepararse</strong> para este Mesías político.Los <strong>Fariseos</strong> se enfocaron en la Ley de Moisés y la tradición religiosa.Los <strong>Esenios</strong> tomaron un enfoque de separación, buscando la santidad al mudarse a comunidades aisladas para esperar la venida del Mesías.Los <strong>Zelotes </strong>abogaban por resistencia armada en contra de Roma y en contra de los Judíos que habían colaborado con el enemigo odiado. Los Zelotes tomaban su inspiración de la Revuelta de los Macabeos  y su victoria sobre los Griegos en Siria unos cien años antes.Un cuarto grupo eran los <strong>Saduceos</strong> que tomaban un camino mas <strong>practico</strong> a la presencia Romana y adoptaron partes de la cultura Greco-Romana. Los Saduceos eran una minoría pero tenían las posiciones mas importantes  en el liderazgo político y religioso en Jerusalén.El ultimo y <strong>mas grande</strong> grupo entre los Judíos del 1° Siglo no se menciona con frecuencia. Estos eran la <strong>gente común</strong>. Ellos no eran Fariseos, Saduceos, Esenios, o Zelotes. Ellos solo eran <strong>Judíos</strong>; gente cualquiera en pacto con Dios pero preocupados con sus campos, rebaños, comercios, puestos en el mercado, familia y la vida. Ellos tenían <strong>opiniones</strong> sobre la política y religión pero estaban demasiado ocupados <strong>sobreviviendo</strong> para unirse a uno de estos grupos que se veían como superiores a los otros. Era esta gente común que fueron mas atraídos a Jesús. Eran atraídos a El porque el hizo un trabajo fenomenal en ser absorbido por un grupo de los elitistas.Jesús vino en la <strong>manera</strong> tradicional de un Rabí, pero era muy diferente a los tradicionales. Como los otros rabinos, El tenia discípulos que lo seguían a El, pero Su <strong>enseñanza</strong> era en contraste a la de ellos. Sus palabras cargaban la autoridad que retaba su gruesa y dura concha de la <strong>tradición </strong>que se había incrustado alrededor de su religión. Escuchar a Jesús no era como escuchar un <strong>comentario</strong> de las palabras de Moisés (el Torah) - era como escuchar a Moisés <strong>en persona</strong>, explicando lo que era el verdadero significado de la ley y su propósito. Entonces Jesús hizo algo que realmente tomo la atención de todos; El le dio <strong>validez</strong> a sus enseñanzas al ejecutar una gran cantidad de milagros.Era un trabajo difícil hacer un camino a través de la sociedad Judía que no conectaba con los Fariseos, Esenios, Zelotes, o Saduceos pero Jesús lo navegaba perfectamente. Su vida y enseñanza poderosamente demostraba un Judaísmo genuino y exponía la débil falsedad de los farsantes religiosos. Al empezar ellos trataron de absorberlo y traer su popularidad creciente a su causa. Cuando El se reusó a hacer una causa común con ellos, se fueron en contra de El.Jesús también se reusó a los esfuerzos de la <strong>gente común</strong> para hacerlo su rey. Su esperanza que El era el Mesías aumento el llamado que el tomara el trono. Ellos querían un líder <strong>político</strong>. Pero eso no era la misión de Jesús y El se resistió a intentos de instalarlo como un monarca.El mensaje consistente de Jesús era la <strong>verdadera naturaleza</strong> del Reino de Dios. El Judaísmo contemporáneo veía al Reino como primeramente político, militar, y económico.<ul><li><strong>Israel</strong>reinaría en vez de Roma.</li><li><strong>Mesías </strong>reinaría en vez del Cesar.</li><li><strong>Judaísmo</strong>remplazaría al paganismo.</li><li>La sandalia estaría finalmente en el otro pie.</li></ul> El mensaje de Jesús era una manera diferente de ver el reino de Dios. <strong>No se trataba</strong> de política o economía. Era sobre el <strong>corazón</strong>, la vida <strong>interior</strong>. Jesús repetidamente enfatizaba que el estar en pacto con Dios significaba tener una <strong>relación </strong>intima con El, no como una deidad distante, desinteresada, pero como un Padre amoroso.La <strong>popularidad</strong> de Jesús con la gente común creaba envidia de parte del liderazgo. Su ejemplo puro de una santidad cálida y amorosa revelaba la apariencia patética de los que eran meramente religiosos. Cuando el limpio el Templo de los fraudes mercantiles que los lideres usaban como ingreso, ellos decidieron que era tiempo de deshacerse de El. Ellos se habían convencido que solamente estaban protegiendo a la nación de la furia de Roma por la insurrección que ellos clamaban que Jesús seguramente encabezaría. Ellos lo arrestaron, lo llevaron a través de un juicio fingido, y después lo entregaron a las autoridades Romanas para ser ejecutado diciendo que incitaba rebelión; un cargo que los Romanos tomaban muy seriamente. El gobernador Romano, Poncio Pilato sabia que los lideres judíos lo estaban usando, pero cuando ellos amenazaron que se iban a quejar de el a Roma, cedió y entrego a Jesús para ser azotado y crucificado.Al darse la vuelta de la cruz de Jesús esa tarde de viernes, ellos pensaron, “!Nos libramos de el! Ya no vamos a tener que preocupar de el ahora.”<u>Hmm, buena suerte con eso...</u>El capitulo 1 del excelente libro de Bruce Shelley <em>Historia de la Iglesia en Lenguaje Simple</em> comienza con esta frase, “El Cristianismo es la única religión que tiene como su evento central la humillación de su Dios.”Cualquier persona que ha decidido investigar la Historia de la Iglesia Cristiana probablemente se ha preguntado sobre su enorme crecimiento en vista de su evento central y la fe y creencia que fluye de allí.Si hubiéramos entrevistado a los discípulos el día <strong>después</strong> de la crucifixión no captaríamos la idea que el Cristianismo algún día se propagara hasta el fin del mundo y numeraria en los billones.La transformación que paso en la vida de los seguidores de Jesús <strong>después de la resurrección</strong> es ciertamente una prueba contundente de que resucito de la tumba. La desilusión que marco a los seguidores de Jesús inmediatamente después de su ejecución es entendible. <strong>Lo que no es</strong>, es su asombroso resurgimiento como grupo y individuos para seguir Su misión. La única explicación racional para su continuación y el crecimiento del movimiento de los seguidores de Jesús era la resurrección.Al final del 1° Siglo, el Judaísmo había infiltrado mucho del Imperio Romano y tenia un pequeño numero de convertidos entre los Gentiles en muchas ciudades. Pero estos “Temerosos de Dios”, como eran llamados, era un numero pequeño considerando cuanto tiempo el Judaísmo había existido. Los Judíos nunca habían embarcado en una campaña para propagar su fe. Gentiles convertidos al Judaísmo eran casi <strong>accidentales</strong> y incorporados de  mala gana. Pero <strong>dentro de un siglo</strong> desde la resurrección, el Cristianismo se había propagado a través del Imperio. El <strong>crecimiento milagroso </strong>de la Iglesia es un testimonio elocuente a su igualmente <strong>milagroso origen</strong>.Y ahora para un poco de trasfondo del podcast.Lo que estas escuchando es la <strong>versión #3</strong> de la primera temporada de Communio Sanctorum. El numero de suscriptores ha crecido tremendamente; con muchos diciendo que han escuchado episodios una y otra vez. La versión 2 tenia información que era específicamente para el tiempo que fue grabado como noticias sobre premios de Podcasts, un tour de la Reforma, y otras cosas. Esas cosas ya no aplican. Pensé que seria mejor hacer la serie otra vez omitiendo esas cosas. La pagina web de CS también esta siendo renovada y se esta produciendo esta versión en Español. Era tiempo de grabar otra vez la Primera Temporada refrescando el contenido.Empecé a conocer la maravilla de los Podcasts hace unos años. Siendo un amante de la historia, fui buscando mi tema favorito - Roma - y encontré el brillante podcast de Mike Duncan, <em>la Historia de Roma.</em> <strong>Después</strong> me devore la serie de Lars Brownworth, <em>12 Emperadores Bizantinos y los Siglos Normandas.</em>Después fui a buscar algo similar en un podcast sobre la Historia de la <strong>Iglesia</strong>. Estaba buscando episodios cortos, fáciles de digerir al estar haciendo ejercicio, corriendo, o trabajando en el jardín. Todo lo que encontré eran <strong>cátedras largas</strong>, muchas dadas en universidades o seminarios. Y mientras el contenido era solido, no era muy interesante. Lo que estaba buscando eran episodios entre 15 y 20 minutos que romperían la Historia de la Iglesia en sesiones fáciles de digerir.No encontrándolo, decidí hacerlo.Déjenme ser claro, <strong>no</strong> so un historiador, ni cerca. Me encanta la historia y soy <strong>estudiante</strong> de ella. Un historiador es alguien que tiene acceso <strong>a</strong>, y hace estudio <strong>sobre</strong> materiales primarios. Un historiador es alguien que tiene una familiaridad con el pasado por de alguna manera ha <strong>interactuado </strong>en alguna manera con los que hicieron historia; si no directamente, entonces con los escritos o artefactos que dejaron atrás. Todo lo que <strong>yo</strong> puedo hacer es tomar el trabajo de los <strong>verdaderos</strong> historiadores, elegir partes, re-empaquetarlas, y ponerlas para los que quieran conectar con ella.El <strong>estudio</strong> de la historia es por naturaleza lleno de <strong>fechas</strong> y <strong>nombres</strong> y es allí donde muchos alumnos potenciales encuentran que se empiezan a dormir por aburrimiento total.Fechas y nombres en la historia no se pueden poner a un lado, pero este podcast se enfoca en proveer una narrativa de la historia de la iglesia que va a ayudar al Cristiano contemporáneo <strong>conectar con sus raíces</strong>. Para usar un dicho muy usado, <strong>realmente</strong> estamos parados en los hombros de gigantes. Lo que vamos a ver es que esos gigantes <strong>mismos</strong> están parados sobre generaciones previas de personas que son de gran renombre por las vidas que vivieron y el trabajo que cumplieron. La esperanza es que al discernir nuestro lugar en el edificio masivo que llamamos <strong>la Iglesia</strong>, podamos fielmente proveer hombros firmes en los cuales la <strong>siguiente generación</strong> se puede parar. Esto es una analogía apta cuando consideras que Pablo y Pedro enfoque que la iglesia es un edificio hecho de piedras vivas.Acabo de decir que CS esta enfocado primeramente en Cristianos contemporáneos. Para mi sorpresa, hay un numero de no cristianos que han disfrutado este podcast. Muchos interesados en la historia queriendo llenar huecos y conectar áreas en su conocimiento del la historia de la iglesia, han expresado su apreciación.Al terminar este primer episodio, déjame darte una palabra rápida en COMO estaré presentando esta Historia del Cristianismo y la Iglesia.Hay muchas maneras de estudiar historia y muchas teorías para interpretar el pasado.Una manera de contar la Historia es dividirla en <strong>Pre-Moderna, Moderna y Post-Moderna</strong>.Al definir estas categorías podíamos hacer una serie de podcast solo sobre eso, pero déjame resumir estas 3 maneras de ver la historia.En tiempos <strong><u>Pre-modernos</u></strong>, la historia era principalmente <strong>propaganda.</strong> Era escrita para <strong>promover</strong> un propósito o agrandar a una persona. Tal vez has escuchado que los ganadores son los que les toca escribir la historia. Esa es principalmente como se escribía la historia Pre-moderna. Relatos que daban un punto de vista <strong>alternativo</strong> al mensaje dado oficialmente eran muchas veces confiscados y destruidos. Monumentos divergentes eran destruidos y pergaminos eran quemados para borrar la evidencia que había un punto de vista alternativo de cómo pasaron las cosas.En la manera <strong><u>Moderna</u> </strong>de contar la historia, un enfoque científico es aplicado al grabar y interpretar eventos. Los ganadores todavía dominan la historia principal, pero las voces de los derrotados y despreciados también es considerado. Aunque el enfoque moderno <em>científico</em> a la historia es mas preciso que el pre-moderno, no esta <strong>enteramente</strong> libre de prejuicio en que el Historiador Moderno todavía tiene que hablar de los eventos de su perspectiva cultural. Y la selección de los hechos que se reportan o no se reportan es una forma de parcialidad editorial.El enfoque <strong>Post-moderno</strong> a la historia es mayormente un método <strong>cínico</strong> basado en que la idea de la verdad, como la hermosura, es en los ojos del espectador, o en este caso, en la boca del historiador y la pluma del autor. El problema en describir el Post-modernismo es que es una filosofía que todavía esta bajo construcción y se rehúsa a ser definida. Algunos Post-modernistas dirían que el post-modernismo es un paradigma sin forma. El momento que lo defines, has dicho mas sobre los que <strong>no </strong>es en vez de lo que es. El punto de vista post-modernista de la historia es que casi toda la <strong>historia aceptada</strong> de los periodos pre-Modernos y Modernos son <strong>sospechosos</strong> precisamente porque son <strong>aceptados. </strong>Hay una reacción <strong>automática</strong> de rechazo de autoridad en el Post-modernismo y nada es visto como autoritativo como la <strong>tradición.</strong> Como consecuencia, el punto de vista post-modernista tiene el enfoque vanguardista y en teorías no comunes que se ven junto con el punto de vista tradicional.Nuestro enfoque en <strong>Communio Sanctorum</strong> va a se de la perspectiva moderna de la historia. Y aun siendo imposible que este <strong>enteramente </strong>libre de parcialidad, tratare de proveer una examinación sin filtros de la Historia del Cristianismo y la Iglesia.Una Bibliografía de los libros y fuentes que uso para estudiar y preparar los Podcasts esta disponible el la pagina de internet de Sanctorum.usAquí también algo interesante de la serie en ingles. Mucha gente dejo comentarios en ITunes conectándome con <strong>diferentes</strong> afiliaciones religiosas. Algunos estaban convencidos que era Católico, otros Ortodoxo del Este, algunos que era un Arminiano radical. Bueno hablando en serio, aunque la mayoría de los comentarios le dieron buena puntuación al podcast, había mucha confusión de donde estaba teológicamente. Aunque en el podcast me enfoque en citar solo los hechos, es inevitable que mi enfoque doctrinal afecte la manera que doy el material. Cuando me mueva del reportaje a la opinión o analysis, hare mi mejor esfuerzo de marcarlo como mi opinión.Entonces si tienes curiosidad de quien soy y donde estoy teológicamente, puedes encontrarlo en la pagina de Sanctorum.us también. Busca la pagina de “Lance’s Bio.”Le doy muchas gracias a <strong>Lemuel Dees</strong> un suscriptor de muchos años y un artista en grabación por darnos el nuevo tema de entrada y salida del podcast y a <strong>Dade Ronan</strong> en <em>Win at Web</em> por su ayuda masiva en hacer la nueva pagina de internet.Un agradecimiento también a <strong>Roberto Aguayo</strong> por traducir los episodios al Español y a <strong>John Parra</strong> por el tema de entrada y salida de la edición del podcast en Español de CS.Un ultimo anuncio antes de cerrar. Hasta ahora, CS ha sido una labor de amor que podía hacer fácilmente financieramente. Al crecer el podcast, y tomar mucho mas ancho de banda, los costos de tener los episodios en línea ha crecido dramáticamente y me ha ganado la habilidad de sostenerlo. Por eso aunque no había querido hacerlo, he añadido un botón para donaciones en la nueva pagina de CS. CS es gratis, pero a través de los años me han preguntado si podían hacer una donación. No tenia manera de hacerlo hasta ahora. Entonces si quieres, ahora hay manera de hacerlo, bueno suficiente sobre ese tema.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/01%20El%20Comienzo.mp3" length="18848442" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Este episodio #1 de CS se titula, “El Comienzo”El mejor lugar para empezar es en el principio, ¿pero donde es eso exactamente en la Historia de la Iglesia? ¿Donde empezamos?La mayoría de Cristianos CONTEMPORANEOS probablemente empezarían con Jesús. Y eso es razonable.Pero adonde empezarían los PRIMEROS Cristianos?Ellos eran Judíos y pensaban que lo que creían eran una forma mas pura del Judaísmo; una fe de la cual Moisés aprobaría. Ellos creían que Jesús era el Mesías, el muy esperado y muy profetizado Salvador que vino a restaurar la fe que Abraham empezó 2000 años antes.¿Entonces adonde empezarían Pedro, Andrés, Juan, o Tomas a contar la historia?El Apóstol Juan empieza su historia de Jesús en la creación con las palabras “En el principio...” Nosotros nos adelantaremos en el tiempo considerablemente y empezaremos con el hombre conocido como Jesús de Nazaret totalmente inmerso en su ministerio publico; viajando a través del Norte de Israel con una docena de discípulos.En ese tiempo, el 1° Siglo de lo que los historiadores le llaman la Era Común, Israel era una parte inquieta del Imperio Romano. A diferencia de algunas provincias que contaban ser parte de Roma como un privilegio, Israel aborrecía sus conquistadores Romanos. Ellos resistían mas que solo una dominación política por un poder extranjero; ellos también despreciaban la cultura Griega que los Romanos habían traído.Todo esto ayudo a mover la expectativa popular de los Judíos para la llegada del Mesías, el cual veían como principalmente una figura política. Las escrituras profetizaban que El remplazaría la corrupción con el paraíso; los malvados serian condenados, los justos premiados, y Israel exaltada en medio de las naciones. Mesías restauraría el trono de David y reinaría sobre toda la Tierra.Algunos de los profetas hablaban de una guerra entre el bien y el mal que resultaría en la victoria del Mesías. Esta idea sazonaba la anticipación de muchos. Ellos veían a Roma como el adversario principal que el Mesías iba a vencer.Para el 1° Siglo, diferentes grupos habían desarrollado ideas en que era la manera correcta para prepararse para este Mesías político.Los Fariseos se enfocaron en la Ley de Moisés y la tradición religiosa.Los Esenios tomaron un enfoque de separación, buscando la santidad al mudarse a comunidades aisladas para esperar la venida del Mesías.Los Zelotes abogaban por resistencia armada en contra de Roma y en contra de los Judíos que habían colaborado con el enemigo odiado. Los Zelotes tomaban su inspiración de la Revuelta de los Macabeos  y su victoria sobre los Griegos en Siria unos cien años antes.Un cuarto grupo eran los Saduceos que tomaban un camino mas practico a la presencia Romana y adoptaron partes de la cultura Greco-Romana. Los Saduceos eran una minoría pero tenían las posiciones mas importantes  en el liderazgo político y religioso en Jerusalén.El ultimo y mas grande grupo entre los Judíos del 1° Siglo no se menciona con frecuencia. Estos eran la gente común. Ellos no eran Fariseos, Saduceos, Esenios, o Zelotes. Ellos solo eran Judíos; gente cualquiera en pacto con Dios pero preocupados con sus campos, rebaños, comercios, puestos en el mercado, familia y la vida. Ellos tenían opiniones sobre la política y religión pero estaban demasiado ocupados sobreviviendo para unirse a uno de estos grupos que se veían como superiores a los otros. Era esta gente común que fueron mas atraídos a Jesús. Eran atraídos a El porque el hizo un trabajo fenomenal en ser absorbido por un grupo de los elitistas.Jesús vino en la manera tradicional de un Rabí, pero era muy diferente a los tradicionales. Como los otros rabinos, El tenia discípulos que lo seguían a El, pero Su enseñanza era en contraste a la de ellos. Sus palabras cargaban la autoridad que retaba su gruesa y dura concha de la tradición que se había incrustado alrededor de su religión. Escuchar a Jesús no era como escuchar un comentario de ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg</ssp:url> <ssp:title>01 El Comienzo</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Este episodio #1 de CS se titula, “El Comienzo”El mejor lugar para empezar es en el principio, ¿pero donde es eso exactamente en la Historia de la Iglesia? ¿Donde empezamos?La mayoría de Cristianos CONTEMPORANEOS probablemente empezarían con Jesús. 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Ellos creían que Jesús era el Mesías, el muy esperado y muy profetizado Salvador que vino a restaurar la fe que Abraham empezó 2000 años antes.¿Entonces adonde empezarían Pedro, Andrés, Juan, o Tomas a contar la historia?El Apóstol Juan empieza su historia de Jesús en la creación con las palabras “En el principio...” Nosotros nos adelantaremos en el tiempo considerablemente y empezaremos con el hombre conocido como Jesús de Nazaret totalmente inmerso en su ministerio publico; viajando a través del Norte de Israel con una docena de di]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2013/11/Jesus-Icon.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Some, Not Others</title><link>https://sanctorum.us/some-not-others/</link> <pubDate>Sun, 14 Jan 2018 08:01:37 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210723</guid> <description><![CDATA[<p><img width="710" height="726" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png 710w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius-293x300.png 293w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius-610x624.png 610w" sizes="(max-width: 710px) 100vw, 710px" /></p>Think I’m on safe ground when I say à Those listening to this are mostly likely students of history. Your knowledge of the past is probably more comprehensive than the average person. And of course, the range of knowledge among subscribers to CS spans the gamut from <strong><em>extensive</em></strong> to, well, <strong><em>not so much</em></strong>. Yet still, more than the average.If asked to make a list of the <strong><em>main thinkers</em></strong> of the past; philosophers, theologians, and such like, of Western tradition, we’d get the usual. Socrates, Plato, Aristotle. Seneca, Cicero, Virgil. Clement, Origen, Augustine, Aquinas.A name far less likely to make that list is the subject of this episode.  Though he’s not oft mentioned in modern treatments of church and philosophical history, his work was a major contributor to medieval thought, which was the seedbed form which the modern world rose.His full name was <strong><em>Anicius Manlius Torquatus Severinus</em></strong>. But he’s known to us simply as <strong><em>Boethius.</em></strong>Born to a Roman senatorial family sometime between 475 &amp; 80 in Italy, Boethius was left an orphan at an early age. He was adopted by another patrician, <strong><em>Memmius Symmachus</em></strong>, who instilled in the young man a love of literature and philosophy.Symmachus made sure Boethius learned the vanishing skill of literacy in Greek. With the split between the Eastern &amp; Western Roman Empires now settled, and the Fall of the Western Empire to the Goths, it seems Greek, primary language of the <strong><em>East</em></strong>, fell to disuse in favor of Latin. In the West, Greek became increasingly the language of scholars and those suspected of lingering loyalty to the East.Nevertheless, Boethius’ familiarity with the classics commended him to the new rulers of the West – the Ostrogoths. Their king, <strong><em>Theodoric the Great</em></strong>, appointed the 35 year old Boethius as consul. While the office of consul was <strong><em>technically</em></strong> linked to the ancient Roman Republican Consul, by the 6<sup>th</sup> C, it was an office far more of image than substance. Still an important position politically, but wielding none of the authority it once had. By Boethius’ time, that is the early 6<sup>th</sup> C, being a senator meant little more than, “This is someone to keep your eye on as a potential future leader.” Being made a consul was like making the finals in the last round of the playoffs. But with an <strong><em>emperor</em></strong> seated on the throne, all rule and authority was concentrated in the royal court. A 5<sup>th</sup> &amp; 6<sup>th</sup> C Roman Consul was more a political figurehead; a polite fiction; a nod to the glory of ancient Rome and her amazing feat of world conquest. From Augustus on, the Roman Senate and her consuls steadily lost place to the new imperial bureaucracy. After Augustus, who moved swiftly to relocate and consolidate all power within his executive office, Roman emperors turned to the Prefect of the Praetorian Guard as the new go to guy in executing Imperial policy. By the time of Boethius, that office had evolved into what was called the <strong><em>Magister Officiorum</em></strong>; head of all government and judicial services.When Boethius’s term as consul was up, his two sons were appointed co-consuls in his place, one for the West, the other for the East. He was then promoted into the role of Magister Officiorum – the highest administrative position in King Theodoric’s court.And that’s where the fun begins. à Well, it wasn’t so fun for Boethius. I probably ought to say; that’s where the political shenanigans and devious machinations began. For it was there, serving Theodoric, that Boethius ran afoul of the ambitions of powerful men.They used Boethius’ faith to bring him down.And here we’re back to the old Arian-Nicaean Controversy. You see, while Arianism had been debunked and expelled from the Western Church long before all this, it found a home among the Goths of the East; the Ostrogoths, who now ruled what was left of the Western Roman Empire. King Theodoric was an Arian, as were his Ostrogoth pals, many of whom were jealous that an outsider like Boethius had the highest post they could aspire to. Oh, and don’t forget that Boethius is fluent in Greek, the language they speak over in the Eastern Empire. Whose Emperor, Justinian I was openly known to aspire to reclaim Italy from Theodoric. Oh, and to add fuel to the fires of controversy &amp; suspicion, those Easterners are also <strong><em>Orthodox, Nicaean</em></strong> Christians, people who’ve systematically wiped out Arians.Boethius’ was doing a stellar job as Magister Officiorum, so they knew they couldn’t attack him directly. They went instead after his less well-connected friends, accusing them of conspiring with Justinian in his designs on Italy. They knew Boethius would come to their defense, and that would be enough to cast a pall over his imperial favor. The ruse worked, and Boethius was arrested, hauled off to an estate in Pavia, where he spent a year in confinement, then quietly executed when the news cycle shifted to other more pressing matters. Ha! Today, the news cycle is down to about 5 days. Back then, it was several months.Now, you may be wondering, what does Boethius have to do with CHURCH history? I’m so glad you asked.Boethius’ main contribution to history in general and to Church history in particular lies in his impact on the relationship between theology and philosophy. He’s regarded by many as the last of the ancient philosophers.Boethius <strong><em>adored</em></strong> the ancient Greeks. It was his life’s ambition, to translate the works of Plato and Aristotle into Latin. He died before he was able, but he made a good start. His <strong><em>singular</em></strong> contribution to history is his serving as a bridge between the classical and medieval ages for understanding Aristotelean thought, especially as it regards Aristotle’s work in LOGIC. Boethius recast Aristotle’s principles in terms that Medieval Europeans could grasp. His work then was foundational to many other theologians and philosophers for hundreds of years. One can argue that without Boethius, Roman Scholasticism, might not have happened, or at least it would have adopted a very different form. Boethius provided much of the vocabulary of medieval theology and philosophy. He’s sometimes called “the first scholastic” because in his work titled <strong><em>Opuscula Sacra</em></strong>, written to defend orthodox theology, he applied Aristotelian logic, seeking to harmonize faith &amp; reason – the great task of later Scholastics.But it was during his year of imprisonment in Pavia, as he awaited execution that Boethius wrote his most well-known volume, <em>The Consolation of Philosophy,</em> regarded as the single most influential work on Medieval and early Renaissance Christianity, &amp; the last great Western work of the Classical Period.Written in 523, <em>The Consolation of Philosophy</em> presents a conversation between himself and Lady Philosophy, who’s come to console him. It’s essentially a <strong><em>theodicy</em></strong>; an examination of the age-old dilemma addressing the challenge posed by the dual proposition of the existence of evil &amp; God’s omnipotence and love. A theodicy seeks to answer the question: If the God of the Bible is real, why is there evil in the world; a potent question for a man like Boethius, an innocent man awaiting execution by the wicked.During Lady Philosophy’s discourse, subjects like predestination and free will are examined. <em>The Consolation</em> isn’t an overtly Gospel centered work. Jesus isn’t even mentioned. A rather generic God is assumed; a deity who certainly aligns loosely with The God of Scripture; but a distinctive Christian Trinitarian God isn’t defined. For this reason, some historian claim Boethius wasn’t a Christian. But that assessment simply doesn’t square with the rest of his life, his other writings, or why he was accused of treason. His enemies went after him precisely because his orthodoxy raised Arian suspicion.So, what are we to make of <em>the Consolation’s</em> lack of Gospel content? Surely the answer is found in Boethius’ intended audience. He wasn’t writing to or for Christians, showing them how to link faith and reason. He wrote to convince pagans that real philosophy, the kind that led to a better life, the BEST life, doesn’t flow in tandem with paganism. The best life is a moral life, where justice and moderation are virtues. It was no doubt Boethius’ hope, once pagans realized pagan religion hindered a better life, they’d investigate Christianity, because at that time in Europe those were the only two options, the only available worldviews: Christianity &amp; Paganism. Take down paganism, and people would move to the only thing left – The Gospel.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Think I’m on safe ground when I say à Those listening to this are mostly likely students of history. Your knowledge of the past is probably more comprehensive than the average person. And of course, the range of knowledge among subscribers to CS spans th]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="710" height="726" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png 710w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius-293x300.png 293w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius-610x624.png 610w" sizes="(max-width: 710px) 100vw, 710px" /></p>Think I’m on safe ground when I say à Those listening to this are mostly likely students of history. Your knowledge of the past is probably more comprehensive than the average person. And of course, the range of knowledge among subscribers to CS spans the gamut from <strong><em>extensive</em></strong> to, well, <strong><em>not so much</em></strong>. Yet still, more than the average.If asked to make a list of the <strong><em>main thinkers</em></strong> of the past; philosophers, theologians, and such like, of Western tradition, we’d get the usual. Socrates, Plato, Aristotle. Seneca, Cicero, Virgil. Clement, Origen, Augustine, Aquinas.A name far less likely to make that list is the subject of this episode.  Though he’s not oft mentioned in modern treatments of church and philosophical history, his work was a major contributor to medieval thought, which was the seedbed form which the modern world rose.His full name was <strong><em>Anicius Manlius Torquatus Severinus</em></strong>. But he’s known to us simply as <strong><em>Boethius.</em></strong>Born to a Roman senatorial family sometime between 475 &amp; 80 in Italy, Boethius was left an orphan at an early age. He was adopted by another patrician, <strong><em>Memmius Symmachus</em></strong>, who instilled in the young man a love of literature and philosophy.Symmachus made sure Boethius learned the vanishing skill of literacy in Greek. With the split between the Eastern &amp; Western Roman Empires now settled, and the Fall of the Western Empire to the Goths, it seems Greek, primary language of the <strong><em>East</em></strong>, fell to disuse in favor of Latin. In the West, Greek became increasingly the language of scholars and those suspected of lingering loyalty to the East.Nevertheless, Boethius’ familiarity with the classics commended him to the new rulers of the West – the Ostrogoths. Their king, <strong><em>Theodoric the Great</em></strong>, appointed the 35 year old Boethius as consul. While the office of consul was <strong><em>technically</em></strong> linked to the ancient Roman Republican Consul, by the 6<sup>th</sup> C, it was an office far more of image than substance. Still an important position politically, but wielding none of the authority it once had. By Boethius’ time, that is the early 6<sup>th</sup> C, being a senator meant little more than, “This is someone to keep your eye on as a potential future leader.” Being made a consul was like making the finals in the last round of the playoffs. But with an <strong><em>emperor</em></strong> seated on the throne, all rule and authority was concentrated in the royal court. A 5<sup>th</sup> &amp; 6<sup>th</sup> C Roman Consul was more a political figurehead; a polite fiction; a nod to the glory of ancient Rome and her amazing feat of world conquest. From Augustus on, the Roman Senate and her consuls steadily lost place to the new imperial bureaucracy. After Augustus, who moved swiftly to relocate and consolidate all power within his executive office, Roman emperors turned to the Prefect of the Praetorian Guard as the new go to guy in executing Imperial policy. By the time of Boethius, that office had evolved into what was called the <strong><em>Magister Officiorum</em></strong>; head of all government and judicial services.When Boethius’s term as consul was up, his two sons were appointed co-consuls in his place, one for the West, the other for the East. He was then promoted into the role of Magister Officiorum – the highest administrative position in King Theodoric’s court.And that’s where the fun begins. à Well, it wasn’t so fun for Boethius. I probably ought to say; that’s where the political shenanigans and devious machinations began. For it was there, serving Theodoric, that Boethius ran afoul of the ambitions of powerful men.They used Boethius’ faith to bring him down.And here we’re back to the old Arian-Nicaean Controversy. You see, while Arianism had been debunked and expelled from the Western Church long before all this, it found a home among the Goths of the East; the Ostrogoths, who now ruled what was left of the Western Roman Empire. King Theodoric was an Arian, as were his Ostrogoth pals, many of whom were jealous that an outsider like Boethius had the highest post they could aspire to. Oh, and don’t forget that Boethius is fluent in Greek, the language they speak over in the Eastern Empire. Whose Emperor, Justinian I was openly known to aspire to reclaim Italy from Theodoric. Oh, and to add fuel to the fires of controversy &amp; suspicion, those Easterners are also <strong><em>Orthodox, Nicaean</em></strong> Christians, people who’ve systematically wiped out Arians.Boethius’ was doing a stellar job as Magister Officiorum, so they knew they couldn’t attack him directly. They went instead after his less well-connected friends, accusing them of conspiring with Justinian in his designs on Italy. They knew Boethius would come to their defense, and that would be enough to cast a pall over his imperial favor. The ruse worked, and Boethius was arrested, hauled off to an estate in Pavia, where he spent a year in confinement, then quietly executed when the news cycle shifted to other more pressing matters. Ha! Today, the news cycle is down to about 5 days. Back then, it was several months.Now, you may be wondering, what does Boethius have to do with CHURCH history? I’m so glad you asked.Boethius’ main contribution to history in general and to Church history in particular lies in his impact on the relationship between theology and philosophy. He’s regarded by many as the last of the ancient philosophers.Boethius <strong><em>adored</em></strong> the ancient Greeks. It was his life’s ambition, to translate the works of Plato and Aristotle into Latin. He died before he was able, but he made a good start. His <strong><em>singular</em></strong> contribution to history is his serving as a bridge between the classical and medieval ages for understanding Aristotelean thought, especially as it regards Aristotle’s work in LOGIC. Boethius recast Aristotle’s principles in terms that Medieval Europeans could grasp. His work then was foundational to many other theologians and philosophers for hundreds of years. One can argue that without Boethius, Roman Scholasticism, might not have happened, or at least it would have adopted a very different form. Boethius provided much of the vocabulary of medieval theology and philosophy. He’s sometimes called “the first scholastic” because in his work titled <strong><em>Opuscula Sacra</em></strong>, written to defend orthodox theology, he applied Aristotelian logic, seeking to harmonize faith &amp; reason – the great task of later Scholastics.But it was during his year of imprisonment in Pavia, as he awaited execution that Boethius wrote his most well-known volume, <em>The Consolation of Philosophy,</em> regarded as the single most influential work on Medieval and early Renaissance Christianity, &amp; the last great Western work of the Classical Period.Written in 523, <em>The Consolation of Philosophy</em> presents a conversation between himself and Lady Philosophy, who’s come to console him. It’s essentially a <strong><em>theodicy</em></strong>; an examination of the age-old dilemma addressing the challenge posed by the dual proposition of the existence of evil &amp; God’s omnipotence and love. A theodicy seeks to answer the question: If the God of the Bible is real, why is there evil in the world; a potent question for a man like Boethius, an innocent man awaiting execution by the wicked.During Lady Philosophy’s discourse, subjects like predestination and free will are examined. <em>The Consolation</em> isn’t an overtly Gospel centered work. Jesus isn’t even mentioned. A rather generic God is assumed; a deity who certainly aligns loosely with The God of Scripture; but a distinctive Christian Trinitarian God isn’t defined. For this reason, some historian claim Boethius wasn’t a Christian. But that assessment simply doesn’t square with the rest of his life, his other writings, or why he was accused of treason. His enemies went after him precisely because his orthodoxy raised Arian suspicion.So, what are we to make of <em>the Consolation’s</em> lack of Gospel content? Surely the answer is found in Boethius’ intended audience. He wasn’t writing to or for Christians, showing them how to link faith and reason. He wrote to convince pagans that real philosophy, the kind that led to a better life, the BEST life, doesn’t flow in tandem with paganism. The best life is a moral life, where justice and moderation are virtues. It was no doubt Boethius’ hope, once pagans realized pagan religion hindered a better life, they’d investigate Christianity, because at that time in Europe those were the only two options, the only available worldviews: Christianity &amp; Paganism. Take down paganism, and people would move to the only thing left – The Gospel.&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Some%20Not%20Others.mp3" length="9763268" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Think I’m on safe ground when I say à Those listening to this are mostly likely students of history. Your knowledge of the past is probably more comprehensive than the average person. 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He was adopted by another patrician, Memmius Symmachus, who instilled in the young man a love of literature and philosophy.Symmachus made sure Boethius learned the vanishing skill of literacy in Greek. With the split between the Eastern &amp; Western Roman Empires now settled, and the Fall of the Western Empire to the Goths, it seems Greek, primary language of the East, fell to disuse in favor of Latin. In the West, Greek became increasingly the language of scholars and those suspected of lingering loyalty to the East.Nevertheless, Boethius’ familiarity with the classics commended him to the new rulers of the West – the Ostrogoths. Their king, Theodoric the Great, appointed the 35 year old Boethius as consul. While the office of consul was technically linked to the ancient Roman Republican Consul, by the 6th C, it was an office far more of image than substance. Still an important position politically, but wielding none of the authority it once had. By Boethius’ time, that is the early 6th C, being a senator meant little more than, “This is someone to keep your eye on as a potential future leader.” Being made a consul was like making the finals in the last round of the playoffs. But with an emperor seated on the throne, all rule and authority was concentrated in the royal court. A 5th &amp; 6th C Roman Consul was more a political figurehead; a polite fiction; a nod to the glory of ancient Rome and her amazing feat of world conquest. From Augustus on, the Roman Senate and her consuls steadily lost place to the new imperial bureaucracy. After Augustus, who moved swiftly to relocate and consolidate all power within his executive office, Roman emperors turned to the Prefect of the Praetorian Guard as the new go to guy in executing Imperial policy. By the time of Boethius, that office had evolved into what was called the Magister Officiorum; head of all government and judicial services.When Boethius’s term as consul was up, his two sons were appointed co-consuls in his place, one for the West, the other for the East. He was then promoted into the role of Magister Officiorum – the highest administrative position in King Theodoric’s court.And that’s where the fun begins. à Well, it wasn’t so fun for Boethius. I probably ought to say; that’s where the political shenanigans and devious machinations began. For it was there, serving Theodoric, that Boethius ran afoul of the ambitions of powerful men.They used Boethius’ faith to bring him down.And here we’re back to the old Arian-Nicaean Controversy. You see, while Arianism had been debunked and expelled from the Western Church long before all this, it found a home among the Goths of the East; the Ostrogoths, who now ruled what was left of the Western Roman Empire. King Theodoric was an Arian, as were his Ostrogoth pals, many of whom were jealous that an outsider like Boethius had the highest post they could aspire to. Oh]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png</ssp:url> <ssp:title>Some, Not Others</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Think I’m on safe ground when I say à Those listening to this are mostly likely students of history. Your knowledge of the past is probably more comprehensive than the average person. And of course, the range of knowledge among subscribers to CS spans the gamut from extensive to, well, not so much. Yet still, more than the average.If asked to make a list of the main thinkers of the past; philosophers, theologians, and such like, of Western tradition, we’d get the usual. Socrates, Plato, Aristotle. Seneca, Cicero, Virgil. Clement, Origen, Augustine, Aquinas.A name far less likely to make that list is the subject of this episode.  Though he’s not oft mentioned in modern treatments of church and philosophical history, his work was a major contributor to medieval thought, which was the seedbed form which the modern world rose.His full name was Anicius Manlius Torquatus Severinus. But he’s known to us simply as Boethius.Born to a Roman senatorial family sometime between 475]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/boethius.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Just Doing the Job</title><link>https://sanctorum.us/just-doing-the-job/</link> <pubDate>Sun, 07 Jan 2018 08:01:49 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210720</guid> <description><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>Taken as a whole, leaders demonstrate a wide array of skills and talent. While great leaders often exhibit some consistent marks, there’s simply no set script they follow. No inventory of essential traits all must possess to excel. Indeed, some great leaders demonstrate contradictory traits from each other. One is gregarious, another reserved. Once is upbeat and energetic, another taciturn and subdued.Many of the Church’s great leaders have been <em>brilliant</em>, their intelligence ranking them as a <em>genius</em>. Others, while being <em>astute,</em> could not be given that lofty epithet. Some had skills that enabled them to accomplish so much, their influence was felt for decades, even centuries, after. Pope Gregory I was of <em>that</em> category. Bruce Shelly says Gregory combined great executive ability with a warm sympathy for the needs of others. Gregory was such a good leader and man, history has given him the title “Gregory the Great.” His tenure as Pope laid the foundations for <em>Medieval Christianity</em>. Since religion played such a central role in European society, Gregory was one of the main architects of Medieval Europe.Born in 540 to a well-established Roman senatorial family, Gregory was groomed from a young age for civil service. But a career in politics at that time was an inordinately difficult proposition. The City of Rome and the lands it had once held hegemony over in the Italian peninsula were like a torn-up soccer ball kicked back and forth by one group after another.  The Visigoths were replaced by the Byzantines, who were booted by the Lombards, who did their best to leave Italy a smoldering wreck.As Gregory’s father had been Prefect of Rome &amp; Gregory had trained for govt service, the Eastern Emperor Justin II appointed Gregory to replace the prefect when he retired. He was 33. In all likelihood, it was Justin’s wife <em>Sophia</em> who made the appointment, since the Emperor had gone insane and she was ruling in his place. Not long after Gregory took the office, the Byzantine governor of the region and the reigning Pope, died.Like many young men who train for a position because it’s expected of them, Gregory found that worldly power didn’t appeal to him in the least. He much preferred the solitude of the monastery. So after a few years as prefect, he resigned. When his father passed, leaving Gregory as the heir to a wealthy estate, he used a good part of his fortune to found 7 monasteries, gave the rest to the poor, and turned his mansion into yet another monastery dedicated to St. Andrew; following the Benedictine order. Eschewing all trappings of worldly power that had attended his rank as prefect, Gregory devoted himself to a rigorous asceticism; his diet consisted solely in raw vegetables &amp; fruit. He wore a hair-shirt, prayed most of the night, and applied himself to a diligent observance of his monastic duties. His asceticism was so extreme, it began to weaken his physical frame.Then, in 579, at the age of 39, Pope Pelagius II made Gregory a deacon in the Roman church. This was a position of tremendous influence because the 7 deacons were commissioned with administrative oversight of the Roman Church. Gregory was sent as a papal ambassador to Constantinople, which of course at that time was the new center of what was left of the Roman Empire.He returned to Rome 6 years later and was appointed as abbot over the St. Andrew monastery. Gregory was more than content to serve out what was left of his life in that role. But wider events hijacked his plans.Early in 590, Rome, already hammered by war and flood, found itself in the teeth of a new pestilence; the Black Death, Plague.  Rome’s streets emptied as the carts piled higher with the dead. Even Pope Pelagius succumbed.The papal chair remained empty for half a year. Then, Gregory was elected as the new Pope. Instead of rejoicing in his selection, he fled, taking refuge in a nearby forest. Trackers were sent to find him and haul him back. Reluctantly, he allowed himself to be consecrated in the Fall of 590 with Constantinople’s approval.Gregory immediately called for several processions over the next 3 days to demonstrate the City’s repentance and make a plea for divine intervention. Not long after, the plague seemed to make a reversal. Slowly but surely, life made halting strides of returning to normal. But no sooner did hope rekindle than it was once again squashed under the hooves of the Lombard’s who ransacked Italy and laid siege to Rome.The Lombards shattered what little was left of the old Roman order. By the time they rode away, the only institution still standing was The Church. All civil govt had been swept off the board, while the Church was still lead by an organization staffed with capable men. Gregory threw himself into the task of restoring order and providing for the needs of people wherever that order was needed.The power &amp; influence of the Medieval Papacy is in large part due to Gregory’s prolific work during this period of recovery. He was literally, everywhere, doing everything. By everywhere, I don’t mean <em>geographically</em>; I’m referring to the <em>fields</em> into which he stepped. Though never aspiring for the position of Pope, when once there, he <strong><u>USED</u></strong> the position to bring order out of the chaos of the previous years. He took a <strong><em>lead</em></strong> in civil affairs; a <strong><em>hand</em></strong> in economic &amp; military matters.As the Lombards moved on Rome, Gregory had to address the defense of central Italy. He appointed a military governor, and arranged a truce. This positioned the Pope as the most important Italian representative to the Lombards. It also inserted the Church squarely into Italy’s political fortunes. That influence would only grow from that point forward, spreading till it touched most of Europe during the Middle Ages. Beginning with Gregory, the pope became an important <em>political</em> figure.The Church of Rome owned some 1800 sq miles of land in southern Italy. The administration of all this property had been simple when it was productive. But after the devastation left by the Lombards, the survivors were left without a means of support. The survival of thousands in whole cities and communities became the responsibility of Pope Gregory. A task he managed to pull off with aplomb.He engaged the role of being a leader &amp; inspiration to church leaders everywhere. He wrote a manual on church leadership called the <em>Pastoral Rule</em> – exhorting bishops to be a good example of the truths they taught.The amount of work he accomplished is all the more remarkable when we’re confronted with his age and health. His previous and concurrent asceticism saw him often confined to bed. In 601 he wrote a friend, “For a long time, I have been unable to rise from my bed. I am tormented by the pains of gout; a kind of fire seems to pervade my whole body: to live is pain; and I look forward to death as the only remedy.” But Gregory kept such comments limited only to a few close confidants.It was also during Gregory’s term that the <em>power</em> &amp; centrality of the Roman Papacy took another leap forward. This began in earnest with Leo the Great 150 yrs before Gregory’s time. Gregory moved the ball further down the field. It all took place in a skirmish with the Eastern Patriarch, John IV.The Patriarch of Constantinople liked to refer to himself as the “<em>universal bishop</em>” and often did so in official correspondence. The title had been fixed to the Patriarchate by the Eastern Emperors Leo and Justinian, and confirmed in the Synod of Constantinople in 588.This irritated Gregory to no end. He condemned such approbations as the sinister outworking of a demonically-inspired pride. Gregory urged the Emperor to revoke such titles and refused further communiques with John till he renounce such exalted terms.Historians have debated whether Gregory was provoked by the lack of humility such titles evinced, or that it was only the Roman Pope who deserved them. The jury’s still out on the matter. It is true that there was a centuries long contest between Popes and Patriarchs over who was the rightful leader of the Christian Church &amp; Faith. That debate led to the eventual E/W Rift manifest today in the Roman Catholic and Eastern Orthodox Churches.The fact that Gregory preferred to be known simply as “<em>the servant of the servants of God</em>,” does suggest he simply rejected lofty titles, rather than John’s sole claim to them. When he was once addressed as “universal pope,” he quickly and vehemently denied the approbation, saying: “I’ve said that neither to me nor to any one else ought you to write anything of the kind. Away with words which inflate pride and wound charity!”Gregory’s favored title ended up becoming a standard title for subsequent Popes. Though it seems rather forced when the man it’s attributed to stands decked out in his complete papal regalia; jewel encrusted stole, hat, crozier; the value all of which would buy a whole kingdom.It’s fascinating that while eschewing lofty titles, Gregory expanded the power of the Pope to the extent he did. So influential did the Popes become that they began to take on ever more elevated labels.Gregory was the first Pope to have been a monk. Moving from the monastery to basilica in no way changed his habit of personal austerity. He moved many fellow monks he knew ot be men of marked integrity into leadership positions.Earlier in Gregory’s life, he’d desired to replant the Roman Church in England as a missionary monk. Once he became Pope, he sent 40 brother Benedictine monks under the leadership of Augustine to accomplish the task. They did so, at Kent. It’s that work that provides the British-American Church with its connection back to the early church.A few moments ago I said Gregory may not have possessed the intellectual chops as some other church leaders. His talent lay far more in his administrative abilities. But that’s not to say Gregory was a theological slouch. Far from it. He took quite seriously his call to defend the faith. He looked to Jerome, Augustine and Ambrose as His primary theological influences. Though Gregory devised no new theological formulas, he played the role of <strong><em>amalgamator</em></strong>.  He took the common faith of the day as expressed by the councils and creeds, &amp; expanded it to incorporate some of the more popular beliefs, practices, even superstitions of the common people. This then became the Christianity of Medieval Europe.Gregory said The Fall affected all Adam’s descendants; it weakened but did not utterly destroy their moral and spiritual freedom. Once someone is moved by grace, she/he can cooperate with it to perform genuine good works.Gregory said through baptism, God forgives sin <em>previously</em> committed. But sins committed <em>after</em> baptism have to be atoned for by doing penance, which includes sincere repentance, confession, and doing good works. BUT, the believer could not know if she/he had done enough penance for sin until they arrived in heaven.In that needed atonement for sin, people had the potential help of the martyrs &amp; saints, who could be invoked to plead for them with Christ. This belief arose long before Gregory, but he popularized and made it a central feature of medieval church practice. Gregory cast Jesus as a stern judge, the angels arrayed around Him as agents of divine retribution, while the saints, by virtue of their humanity, were more inclined to assist poor mortals.Gregory also encouraged the veneration of relics; the supposed remains of saints. Things like locks of hair, teeth, fingernails, clothing. All these were deemed to possess special power &amp; efficacy to provide protection.If proper penance wasn’t provided before death, then sins could always be expunged in Purgatory after death, Gregory claimed.Gregory regarded the Mass as the supreme miracle of the Faith. In which the bread and wine were turned into the literal body and blood of Christ. Feeding on them imparted grace directly to the soul &amp; nourished the streams of eternal life. The power of the Eucharist lies in its being understood as a present atoning sacrifice. The priest offers it for sins; not the sins of all people as Christ did at the Cross, but only for those who participate in the Mass. It has the same effect as penance, offsetting a certain amount of suffering generic penance would require. So, Masses could benefit the dead suffering in Purgatory since it would lessen their debt.Gregory, along with the earlier Popes Celestine I &amp; Sixtus III, was one of the first church leaders to organize the Roman liturgy and its music. He established a center for the learning &amp; singing of plainsong in Rome called the <strong><em>Schola Cantorum</em></strong>. Plainsong, or chant, as it’s more commonly called, was already in use since the time of Celestine I. Gregory’s work in finalizing the style of plainsong has been memorialized in the phrase <strong><em>Gregorian chant</em></strong>. But recent research has cast doubt on Gregory’s contribution to the tradition of plainsong in Church use.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Taken as a whole, leaders demonstrate a wide array of skills and talent. While great leaders often exhibit some consistent marks, there’s simply no set script they follow. No inventory of essential traits all must possess to excel. 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Once is upbeat and energetic, another taciturn and subdued.Many of the Church’s great leaders have been <em>brilliant</em>, their intelligence ranking them as a <em>genius</em>. Others, while being <em>astute,</em> could not be given that lofty epithet. Some had skills that enabled them to accomplish so much, their influence was felt for decades, even centuries, after. Pope Gregory I was of <em>that</em> category. Bruce Shelly says Gregory combined great executive ability with a warm sympathy for the needs of others. Gregory was such a good leader and man, history has given him the title “Gregory the Great.” His tenure as Pope laid the foundations for <em>Medieval Christianity</em>. Since religion played such a central role in European society, Gregory was one of the main architects of Medieval Europe.Born in 540 to a well-established Roman senatorial family, Gregory was groomed from a young age for civil service. But a career in politics at that time was an inordinately difficult proposition. The City of Rome and the lands it had once held hegemony over in the Italian peninsula were like a torn-up soccer ball kicked back and forth by one group after another.  The Visigoths were replaced by the Byzantines, who were booted by the Lombards, who did their best to leave Italy a smoldering wreck.As Gregory’s father had been Prefect of Rome &amp; Gregory had trained for govt service, the Eastern Emperor Justin II appointed Gregory to replace the prefect when he retired. He was 33. In all likelihood, it was Justin’s wife <em>Sophia</em> who made the appointment, since the Emperor had gone insane and she was ruling in his place. Not long after Gregory took the office, the Byzantine governor of the region and the reigning Pope, died.Like many young men who train for a position because it’s expected of them, Gregory found that worldly power didn’t appeal to him in the least. He much preferred the solitude of the monastery. So after a few years as prefect, he resigned. When his father passed, leaving Gregory as the heir to a wealthy estate, he used a good part of his fortune to found 7 monasteries, gave the rest to the poor, and turned his mansion into yet another monastery dedicated to St. Andrew; following the Benedictine order. Eschewing all trappings of worldly power that had attended his rank as prefect, Gregory devoted himself to a rigorous asceticism; his diet consisted solely in raw vegetables &amp; fruit. He wore a hair-shirt, prayed most of the night, and applied himself to a diligent observance of his monastic duties. His asceticism was so extreme, it began to weaken his physical frame.Then, in 579, at the age of 39, Pope Pelagius II made Gregory a deacon in the Roman church. This was a position of tremendous influence because the 7 deacons were commissioned with administrative oversight of the Roman Church. Gregory was sent as a papal ambassador to Constantinople, which of course at that time was the new center of what was left of the Roman Empire.He returned to Rome 6 years later and was appointed as abbot over the St. Andrew monastery. Gregory was more than content to serve out what was left of his life in that role. But wider events hijacked his plans.Early in 590, Rome, already hammered by war and flood, found itself in the teeth of a new pestilence; the Black Death, Plague.  Rome’s streets emptied as the carts piled higher with the dead. Even Pope Pelagius succumbed.The papal chair remained empty for half a year. Then, Gregory was elected as the new Pope. Instead of rejoicing in his selection, he fled, taking refuge in a nearby forest. Trackers were sent to find him and haul him back. Reluctantly, he allowed himself to be consecrated in the Fall of 590 with Constantinople’s approval.Gregory immediately called for several processions over the next 3 days to demonstrate the City’s repentance and make a plea for divine intervention. Not long after, the plague seemed to make a reversal. Slowly but surely, life made halting strides of returning to normal. But no sooner did hope rekindle than it was once again squashed under the hooves of the Lombard’s who ransacked Italy and laid siege to Rome.The Lombards shattered what little was left of the old Roman order. By the time they rode away, the only institution still standing was The Church. All civil govt had been swept off the board, while the Church was still lead by an organization staffed with capable men. Gregory threw himself into the task of restoring order and providing for the needs of people wherever that order was needed.The power &amp; influence of the Medieval Papacy is in large part due to Gregory’s prolific work during this period of recovery. He was literally, everywhere, doing everything. By everywhere, I don’t mean <em>geographically</em>; I’m referring to the <em>fields</em> into which he stepped. Though never aspiring for the position of Pope, when once there, he <strong><u>USED</u></strong> the position to bring order out of the chaos of the previous years. He took a <strong><em>lead</em></strong> in civil affairs; a <strong><em>hand</em></strong> in economic &amp; military matters.As the Lombards moved on Rome, Gregory had to address the defense of central Italy. He appointed a military governor, and arranged a truce. This positioned the Pope as the most important Italian representative to the Lombards. It also inserted the Church squarely into Italy’s political fortunes. That influence would only grow from that point forward, spreading till it touched most of Europe during the Middle Ages. Beginning with Gregory, the pope became an important <em>political</em> figure.The Church of Rome owned some 1800 sq miles of land in southern Italy. The administration of all this property had been simple when it was productive. But after the devastation left by the Lombards, the survivors were left without a means of support. The survival of thousands in whole cities and communities became the responsibility of Pope Gregory. A task he managed to pull off with aplomb.He engaged the role of being a leader &amp; inspiration to church leaders everywhere. He wrote a manual on church leadership called the <em>Pastoral Rule</em> – exhorting bishops to be a good example of the truths they taught.The amount of work he accomplished is all the more remarkable when we’re confronted with his age and health. His previous and concurrent asceticism saw him often confined to bed. In 601 he wrote a friend, “For a long time, I have been unable to rise from my bed. I am tormented by the pains of gout; a kind of fire seems to pervade my whole body: to live is pain; and I look forward to death as the only remedy.” But Gregory kept such comments limited only to a few close confidants.It was also during Gregory’s term that the <em>power</em> &amp; centrality of the Roman Papacy took another leap forward. This began in earnest with Leo the Great 150 yrs before Gregory’s time. Gregory moved the ball further down the field. It all took place in a skirmish with the Eastern Patriarch, John IV.The Patriarch of Constantinople liked to refer to himself as the “<em>universal bishop</em>” and often did so in official correspondence. The title had been fixed to the Patriarchate by the Eastern Emperors Leo and Justinian, and confirmed in the Synod of Constantinople in 588.This irritated Gregory to no end. He condemned such approbations as the sinister outworking of a demonically-inspired pride. Gregory urged the Emperor to revoke such titles and refused further communiques with John till he renounce such exalted terms.Historians have debated whether Gregory was provoked by the lack of humility such titles evinced, or that it was only the Roman Pope who deserved them. The jury’s still out on the matter. It is true that there was a centuries long contest between Popes and Patriarchs over who was the rightful leader of the Christian Church &amp; Faith. That debate led to the eventual E/W Rift manifest today in the Roman Catholic and Eastern Orthodox Churches.The fact that Gregory preferred to be known simply as “<em>the servant of the servants of God</em>,” does suggest he simply rejected lofty titles, rather than John’s sole claim to them. When he was once addressed as “universal pope,” he quickly and vehemently denied the approbation, saying: “I’ve said that neither to me nor to any one else ought you to write anything of the kind. Away with words which inflate pride and wound charity!”Gregory’s favored title ended up becoming a standard title for subsequent Popes. Though it seems rather forced when the man it’s attributed to stands decked out in his complete papal regalia; jewel encrusted stole, hat, crozier; the value all of which would buy a whole kingdom.It’s fascinating that while eschewing lofty titles, Gregory expanded the power of the Pope to the extent he did. So influential did the Popes become that they began to take on ever more elevated labels.Gregory was the first Pope to have been a monk. Moving from the monastery to basilica in no way changed his habit of personal austerity. He moved many fellow monks he knew ot be men of marked integrity into leadership positions.Earlier in Gregory’s life, he’d desired to replant the Roman Church in England as a missionary monk. Once he became Pope, he sent 40 brother Benedictine monks under the leadership of Augustine to accomplish the task. They did so, at Kent. It’s that work that provides the British-American Church with its connection back to the early church.A few moments ago I said Gregory may not have possessed the intellectual chops as some other church leaders. His talent lay far more in his administrative abilities. But that’s not to say Gregory was a theological slouch. Far from it. He took quite seriously his call to defend the faith. He looked to Jerome, Augustine and Ambrose as His primary theological influences. Though Gregory devised no new theological formulas, he played the role of <strong><em>amalgamator</em></strong>.  He took the common faith of the day as expressed by the councils and creeds, &amp; expanded it to incorporate some of the more popular beliefs, practices, even superstitions of the common people. This then became the Christianity of Medieval Europe.Gregory said The Fall affected all Adam’s descendants; it weakened but did not utterly destroy their moral and spiritual freedom. Once someone is moved by grace, she/he can cooperate with it to perform genuine good works.Gregory said through baptism, God forgives sin <em>previously</em> committed. But sins committed <em>after</em> baptism have to be atoned for by doing penance, which includes sincere repentance, confession, and doing good works. BUT, the believer could not know if she/he had done enough penance for sin until they arrived in heaven.In that needed atonement for sin, people had the potential help of the martyrs &amp; saints, who could be invoked to plead for them with Christ. This belief arose long before Gregory, but he popularized and made it a central feature of medieval church practice. Gregory cast Jesus as a stern judge, the angels arrayed around Him as agents of divine retribution, while the saints, by virtue of their humanity, were more inclined to assist poor mortals.Gregory also encouraged the veneration of relics; the supposed remains of saints. Things like locks of hair, teeth, fingernails, clothing. All these were deemed to possess special power &amp; efficacy to provide protection.If proper penance wasn’t provided before death, then sins could always be expunged in Purgatory after death, Gregory claimed.Gregory regarded the Mass as the supreme miracle of the Faith. In which the bread and wine were turned into the literal body and blood of Christ. Feeding on them imparted grace directly to the soul &amp; nourished the streams of eternal life. The power of the Eucharist lies in its being understood as a present atoning sacrifice. The priest offers it for sins; not the sins of all people as Christ did at the Cross, but only for those who participate in the Mass. It has the same effect as penance, offsetting a certain amount of suffering generic penance would require. So, Masses could benefit the dead suffering in Purgatory since it would lessen their debt.Gregory, along with the earlier Popes Celestine I &amp; Sixtus III, was one of the first church leaders to organize the Roman liturgy and its music. He established a center for the learning &amp; singing of plainsong in Rome called the <strong><em>Schola Cantorum</em></strong>. Plainsong, or chant, as it’s more commonly called, was already in use since the time of Celestine I. 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Others, while being astute, could not be given that lofty epithet. Some had skills that enabled them to accomplish so much, their influence was felt for decades, even centuries, after. Pope Gregory I was of that category. Bruce Shelly says Gregory combined great executive ability with a warm sympathy for the needs of others. Gregory was such a good leader and man, history has given him the title “Gregory the Great.” His tenure as Pope laid the foundations for Medieval Christianity. Since religion played such a central role in European society, Gregory was one of the main architects of Medieval Europe.Born in 540 to a well-established Roman senatorial family, Gregory was groomed from a young age for civil service. But a career in politics at that time was an inordinately difficult proposition. The City of Rome and the lands it had once held hegemony over in the Italian peninsula were like a torn-up soccer ball kicked back and forth by one group after another.  The Visigoths were replaced by the Byzantines, who were booted by the Lombards, who did their best to leave Italy a smoldering wreck.As Gregory’s father had been Prefect of Rome &amp; Gregory had trained for govt service, the Eastern Emperor Justin II appointed Gregory to replace the prefect when he retired. He was 33. In all likelihood, it was Justin’s wife Sophia who made the appointment, since the Emperor had gone insane and she was ruling in his place. Not long after Gregory took the office, the Byzantine governor of the region and the reigning Pope, died.Like many young men who train for a position because it’s expected of them, Gregory found that worldly power didn’t appeal to him in the least. He much preferred the solitude of the monastery. So after a few years as prefect, he resigned. When his father passed, leaving Gregory as the heir to a wealthy estate, he used a good part of his fortune to found 7 monasteries, gave the rest to the poor, and turned his mansion into yet another monastery dedicated to St. Andrew; following the Benedictine order. Eschewing all trappings of worldly power that had attended his rank as prefect, Gregory devoted himself to a rigorous asceticism; his diet consisted solely in raw vegetables &amp; fruit. He wore a hair-shirt, prayed most of the night, and applied himself to a diligent observance of his monastic duties. His asceticism was so extreme, it began to weaken his physical frame.Then, in 579, at the age of 39, Pope Pelagius II made Gregory a deacon in the Roman church. This was a position of tremendous influence because the 7 deacons were commissioned with administrative oversight of the Roman Church. Gregory was sent as a papal ambassador to Constantinople, which of course at that time was the new center of what was left of the Roman Empire.He returned to Rome 6 years later and was appointed as abbot over the St. Andrew monastery. Gregory was more than content to serve out what was left of his life in that role. But wider events hijacked his plans.Early in 590, Rome, already hammered by war and flood, found itself in the teeth of a new pestilence; the Black Death, Plague.  Rome’s streets emptied as the carts piled higher with the dead. Even Pope Pelagius succumbed.The papal chair remained empty for half a year. Then, Gregory was elected as the new Pope. Instead of rejoicing in his selection, he fled, taking refuge in a nearby forest. Trackers were sent to find him and haul him back. Reluctantly, he a]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I.jpg</ssp:url> <ssp:title>Just Doing the Job</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Taken as a whole, leaders demonstrate a wide array of skills and talent. While great leaders often exhibit some consistent marks, there’s simply no set script they follow. No inventory of essential traits all must possess to excel. Indeed, some great leaders demonstrate contradictory traits from each other. One is gregarious, another reserved. Once is upbeat and energetic, another taciturn and subdued.Many of the Church’s great leaders have been brilliant, their intelligence ranking them as a genius. Others, while being astute, could not be given that lofty epithet. Some had skills that enabled them to accomplish so much, their influence was felt for decades, even centuries, after. Pope Gregory I was of that category. Bruce Shelly says Gregory combined great executive ability with a warm sympathy for the needs of others. Gregory was such a good leader and man, history has given him the title “Gregory the Great.” His tenure as Pope laid the foundations for Medieval Christianity. Si]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Gregory-I.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Come Outers</title><link>https://sanctorum.us/come-outers/</link> <pubDate>Sun, 17 Dec 2017 08:01:47 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=210717</guid> <description><![CDATA[<p><img width="963" height="663" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers.jpg 963w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers-300x207.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers-768x529.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers-610x420.jpg 610w" sizes="(max-width: 963px) 100vw, 963px" /></p>During the early-mid 19<sup>th</sup> C, an interesting phenomenon spread over the thinking of parts of Western Europe and the US. It was a general negativity about the present, but a strong optimism about the future. In some places, it was almost giddy. The current political and economic situation might be a mess and the number of social ills piling higher. But the Enlightenment’s promise of a bright new day gripped the imagination of thousands. The recent boom in technological progress with things like steam engines, cotton gins, and spinning machines promised endless new products, markets, and employment. Medicine was making dramatic steps forward, promising less pain and longer life. Trains &amp; steamships conquered distance in a way the generation before could not have imagined.“Yeah, today might be tough; but hang on, because tomorrow is going to be <em>awesome</em>.”While that mentality was spotty in Western Europe, it was pretty much a blanket across the United States. European immigrants remarked on the nearly euphoric positivity of their new homeland. This positivism was largely the product of the pervasive Evangelical Revivalism that owned most American churches and a good portion of the population. That Evangelicalism conveyed the idea that conversion to Faith in Christ conveyed a new heart that sought after holiness. People began to reason that that new heart ought to pursue holiness in a new world shaped by holiness. All this spilled into numerous reform efforts; attempts to remedy past grievances and address the growing number of new challenges industrialization had produced. For progress did not come cheap. As Charles Dicken’s wrote, “It was the best of times. It was the worst of times.”So, Evangelicals went to work on reforming society.Charles Finney championed abolition as being part &amp; parcel of the Christian faith. He went so far as to refuse Communion to slave-holders.Stephen Caldwell called for new tariffs to protect American wages and to fund the Christianizing of the public school system.In 1816, the American Bible Society proposed distributing Bibles as a moral and spiritual antibiotic aimed to eradicate Theological Liberalism and any goofy ideas brought over by Immigrants.The American Sunday School Union set up dozens of schools in urban centers to educate the growing pool of child laborers.By 1858, Evangelicals in NYC had established 76 missions to minister to the needs of the urban poor.While most reform-minded Evangelicals <em>engaged</em> the culture, a smaller group decided to pursue holiness by withdrawing from society to form separatist communes. Nathaniel Hawthorne labelled these religiously-motivated separatists “<em>Come Outers</em>.”One example is a group known as the <em>Shakers</em>. Their original name was the <em>United Society of Believers in Christ's Second Appearing</em>. They began in the mid-18<sup>th</sup> C as a splinter group from the Quakers who at the time were moving away from their reputation as enthusiasts of ecstatic forms of worship. The Shakers didn’t just want to maintain that reputation; they wanted to ramp it up. So they became knowns as the Shaking Quakers. They were lead by the ardent and eloquent preaching of Jane Wardley who said the Millennium was about to begin with the Return of Christ. In preparation for the Return of Christ, they gave themselves to strict celibacy and a remarkable egalitarianism that saw a notable influence of women in the leadership of the group.Shakers settled in colonial America but never saw many members until this era of reform in the mid-19<sup>th</sup> C when their community grew to its largest number, about 6000. The policy of celibacy as well as changes in society saw the eventual dwindling of the Shaker movement to just a single community today.Another group of Come Outers were the <em>Millerites</em>.William Miller was a well-off farmer and Baptist lay preacher in NE New York. He became convinced Christ would return sometime between 1843 &amp; 44. His calculations convinced a large number of people across many churches and denominations. They set the date of March 21<sup>st,</sup> 1843 as the likely day Jesus would Return.But <em>Millerism</em>, as it came to be known, was rejected by most clergy. By the beginning of 1843, the movement had hardened around enthusiasts and those who opposed it. Advocates of Millerism left their churches to form a new group of like-minded supporters. It hardened even more when after the evening of March 21<sup>st</sup>, Millerites donned special ascension robes and waited the big event. Some had gone so far as to give away their property. When the morning of the 22<sup>nd</sup> dawned, they were supremely bummed out. Because – and I don’t think I’m giving anything away here – Jesus in fact had NOT returned!Miller did some quick figuring and said, he’d missed some minor calculations and needed to revise the date to April 18<sup>th</sup>. On April 19<sup>th</sup>, he re-upped by saying it wasn’t the days he’d gotten wrong, but the year. It would be March 21<sup>st</sup>, 1844; then Oct. 2<sup>nd</sup>. But by then the Millerites were a laughing stock and no new dates were set.But instead of calling it quits and going back to their old denominations, the Millerites formed a new one – called the <em>Adventists</em>. In a bit of revisionism, they said that Christ really HAD come at the aforesaid &amp; appointed time, but in Spirit, rather than in flesh. By 1863, the Adventists had 125  churches. They made themselves odious to many Americans by declaiming the US as the Great Whore of Babylon, doomed to the plagues of Revelation.But the most extreme form of come-outerism was the 1830 emergence of the Mormons, under the leadership of Joseph Smith. Taking the name, The Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints, Smith claimed to have unearthed a record of a Pre-Colombian group of immigrants who’d had travelled all the way from the Middle East to settle in the New World. They fashioned an extensive civilization in the Americas but were wiped out by other Native Americans.The Golden Plates Joseph Smith unearthed contained the record of that lost civilization, with a proper understanding of the Christian Faith. Smith claimed the Church as it was, was a horrible corruption – something God had never intended it become. Mormonism claimed to restore the Gospel Jesus and the Apostles taught.But there was little connection between Joseph Smith’s vision of the Gospel and the Bible, so most churches and denominations opposed Smith’s emerging movement. They moved from New York to the Midwest. But when hostility broke out there, in 1847 they decided to make the big leap and head to a place all their own in the consummate come-outer move. They headed west and settled along the Great Salt Lake in what would one day be the State of Utah. They might as well have settled on the moon.While each of these come-outer sects was radically different in its theological leanings, what united them was their <em>short term pessimism</em> about the world in which they lived. That’s how they justified their break with society. But they maintained a <em>long term optimism</em> about their ability, once they’d come out of a corrupt society, to found a healthy &amp; holy community that could achieve it’s grand vision of establishing, if not heaven on Earth, then at least an outpost of it.And each reprised a story that dates all the way back to the Desert Fathers we talked about early in Season 1. The hermits, who, having swallowed the dualism of Greek philosophy, fled the City to dwell alone in caves for years or sit atop a pillar for weeks. They understood holiness as physical separation from the world.If that’s what Jesus had meant by being holy, that’s what He’d have done. It’s not. Jesus was to be found with people; often the kind of people least likely to show up at synagogue or church. Yes, Jesus spent time alone in the wilderness, but only in preparation for the City. He wasn’t a man OF the City, but He was IN it; where the love of God for needy souls could be seen and passed off to others. His strategy for reform wasn’t to withdraw FROM the world, it was to enter INTO it.Secular reform movements copied religious come-outers in creating communes dedicated, not to a religiously-fueled spirituality, but a philosophically-based morality. Transcendentalists founded Brook Farm as an experiment in communal living. The Northampton Association organized an economic industrial cooperative. Oberlin, Ohio, was organized as a colony and college, with the college based on a philosophy of self-sufficient manual labor.The American obsession with reform drew criticism from some. They saw it as the dark side of democracy. Brownson thought all the enthusiasm for reform was the logical consequence of Protestant individualism. Author Nathaniel Hawthorne who coined the term “come outers” said most reform was based on an overestimation of human nature.Alexis de Tocqueville, by far the shrewdest observer of Americanism in the 19<sup>th</sup> C regarded the reform impulse as a mark of the health of American democracy.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[During the early-mid 19th C, an interesting phenomenon spread over the thinking of parts of Western Europe and the US. It was a general negativity about the present, but a strong optimism about the future. In some places, it was almost giddy. The current]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="963" height="663" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers.jpg 963w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers-300x207.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers-768x529.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers-610x420.jpg 610w" sizes="(max-width: 963px) 100vw, 963px" /></p>During the early-mid 19<sup>th</sup> C, an interesting phenomenon spread over the thinking of parts of Western Europe and the US. It was a general negativity about the present, but a strong optimism about the future. In some places, it was almost giddy. The current political and economic situation might be a mess and the number of social ills piling higher. But the Enlightenment’s promise of a bright new day gripped the imagination of thousands. The recent boom in technological progress with things like steam engines, cotton gins, and spinning machines promised endless new products, markets, and employment. Medicine was making dramatic steps forward, promising less pain and longer life. Trains &amp; steamships conquered distance in a way the generation before could not have imagined.“Yeah, today might be tough; but hang on, because tomorrow is going to be <em>awesome</em>.”While that mentality was spotty in Western Europe, it was pretty much a blanket across the United States. European immigrants remarked on the nearly euphoric positivity of their new homeland. This positivism was largely the product of the pervasive Evangelical Revivalism that owned most American churches and a good portion of the population. That Evangelicalism conveyed the idea that conversion to Faith in Christ conveyed a new heart that sought after holiness. People began to reason that that new heart ought to pursue holiness in a new world shaped by holiness. All this spilled into numerous reform efforts; attempts to remedy past grievances and address the growing number of new challenges industrialization had produced. For progress did not come cheap. As Charles Dicken’s wrote, “It was the best of times. It was the worst of times.”So, Evangelicals went to work on reforming society.Charles Finney championed abolition as being part &amp; parcel of the Christian faith. He went so far as to refuse Communion to slave-holders.Stephen Caldwell called for new tariffs to protect American wages and to fund the Christianizing of the public school system.In 1816, the American Bible Society proposed distributing Bibles as a moral and spiritual antibiotic aimed to eradicate Theological Liberalism and any goofy ideas brought over by Immigrants.The American Sunday School Union set up dozens of schools in urban centers to educate the growing pool of child laborers.By 1858, Evangelicals in NYC had established 76 missions to minister to the needs of the urban poor.While most reform-minded Evangelicals <em>engaged</em> the culture, a smaller group decided to pursue holiness by withdrawing from society to form separatist communes. Nathaniel Hawthorne labelled these religiously-motivated separatists “<em>Come Outers</em>.”One example is a group known as the <em>Shakers</em>. Their original name was the <em>United Society of Believers in Christ's Second Appearing</em>. They began in the mid-18<sup>th</sup> C as a splinter group from the Quakers who at the time were moving away from their reputation as enthusiasts of ecstatic forms of worship. The Shakers didn’t just want to maintain that reputation; they wanted to ramp it up. So they became knowns as the Shaking Quakers. They were lead by the ardent and eloquent preaching of Jane Wardley who said the Millennium was about to begin with the Return of Christ. In preparation for the Return of Christ, they gave themselves to strict celibacy and a remarkable egalitarianism that saw a notable influence of women in the leadership of the group.Shakers settled in colonial America but never saw many members until this era of reform in the mid-19<sup>th</sup> C when their community grew to its largest number, about 6000. The policy of celibacy as well as changes in society saw the eventual dwindling of the Shaker movement to just a single community today.Another group of Come Outers were the <em>Millerites</em>.William Miller was a well-off farmer and Baptist lay preacher in NE New York. He became convinced Christ would return sometime between 1843 &amp; 44. His calculations convinced a large number of people across many churches and denominations. They set the date of March 21<sup>st,</sup> 1843 as the likely day Jesus would Return.But <em>Millerism</em>, as it came to be known, was rejected by most clergy. By the beginning of 1843, the movement had hardened around enthusiasts and those who opposed it. Advocates of Millerism left their churches to form a new group of like-minded supporters. It hardened even more when after the evening of March 21<sup>st</sup>, Millerites donned special ascension robes and waited the big event. Some had gone so far as to give away their property. When the morning of the 22<sup>nd</sup> dawned, they were supremely bummed out. Because – and I don’t think I’m giving anything away here – Jesus in fact had NOT returned!Miller did some quick figuring and said, he’d missed some minor calculations and needed to revise the date to April 18<sup>th</sup>. On April 19<sup>th</sup>, he re-upped by saying it wasn’t the days he’d gotten wrong, but the year. It would be March 21<sup>st</sup>, 1844; then Oct. 2<sup>nd</sup>. But by then the Millerites were a laughing stock and no new dates were set.But instead of calling it quits and going back to their old denominations, the Millerites formed a new one – called the <em>Adventists</em>. In a bit of revisionism, they said that Christ really HAD come at the aforesaid &amp; appointed time, but in Spirit, rather than in flesh. By 1863, the Adventists had 125  churches. They made themselves odious to many Americans by declaiming the US as the Great Whore of Babylon, doomed to the plagues of Revelation.But the most extreme form of come-outerism was the 1830 emergence of the Mormons, under the leadership of Joseph Smith. Taking the name, The Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints, Smith claimed to have unearthed a record of a Pre-Colombian group of immigrants who’d had travelled all the way from the Middle East to settle in the New World. They fashioned an extensive civilization in the Americas but were wiped out by other Native Americans.The Golden Plates Joseph Smith unearthed contained the record of that lost civilization, with a proper understanding of the Christian Faith. Smith claimed the Church as it was, was a horrible corruption – something God had never intended it become. Mormonism claimed to restore the Gospel Jesus and the Apostles taught.But there was little connection between Joseph Smith’s vision of the Gospel and the Bible, so most churches and denominations opposed Smith’s emerging movement. They moved from New York to the Midwest. But when hostility broke out there, in 1847 they decided to make the big leap and head to a place all their own in the consummate come-outer move. They headed west and settled along the Great Salt Lake in what would one day be the State of Utah. They might as well have settled on the moon.While each of these come-outer sects was radically different in its theological leanings, what united them was their <em>short term pessimism</em> about the world in which they lived. That’s how they justified their break with society. But they maintained a <em>long term optimism</em> about their ability, once they’d come out of a corrupt society, to found a healthy &amp; holy community that could achieve it’s grand vision of establishing, if not heaven on Earth, then at least an outpost of it.And each reprised a story that dates all the way back to the Desert Fathers we talked about early in Season 1. The hermits, who, having swallowed the dualism of Greek philosophy, fled the City to dwell alone in caves for years or sit atop a pillar for weeks. They understood holiness as physical separation from the world.If that’s what Jesus had meant by being holy, that’s what He’d have done. It’s not. Jesus was to be found with people; often the kind of people least likely to show up at synagogue or church. Yes, Jesus spent time alone in the wilderness, but only in preparation for the City. He wasn’t a man OF the City, but He was IN it; where the love of God for needy souls could be seen and passed off to others. His strategy for reform wasn’t to withdraw FROM the world, it was to enter INTO it.Secular reform movements copied religious come-outers in creating communes dedicated, not to a religiously-fueled spirituality, but a philosophically-based morality. Transcendentalists founded Brook Farm as an experiment in communal living. The Northampton Association organized an economic industrial cooperative. Oberlin, Ohio, was organized as a colony and college, with the college based on a philosophy of self-sufficient manual labor.The American obsession with reform drew criticism from some. They saw it as the dark side of democracy. Brownson thought all the enthusiasm for reform was the logical consequence of Protestant individualism. Author Nathaniel Hawthorne who coined the term “come outers” said most reform was based on an overestimation of human nature.Alexis de Tocqueville, by far the shrewdest observer of Americanism in the 19<sup>th</sup> C regarded the reform impulse as a mark of the health of American democracy.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Come%20Outers.mp3" length="10339212" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[During the early-mid 19th C, an interesting phenomenon spread over the thinking of parts of Western Europe and the US. It was a general negativity about the present, but a strong optimism about the future. In some places, it was almost giddy. The current political and economic situation might be a mess and the number of social ills piling higher. But the Enlightenment’s promise of a bright new day gripped the imagination of thousands. The recent boom in technological progress with things like steam engines, cotton gins, and spinning machines promised endless new products, markets, and employment. Medicine was making dramatic steps forward, promising less pain and longer life. Trains &amp; steamships conquered distance in a way the generation before could not have imagined.“Yeah, today might be tough; but hang on, because tomorrow is going to be awesome.”While that mentality was spotty in Western Europe, it was pretty much a blanket across the United States. European immigrants remarked on the nearly euphoric positivity of their new homeland. This positivism was largely the product of the pervasive Evangelical Revivalism that owned most American churches and a good portion of the population. That Evangelicalism conveyed the idea that conversion to Faith in Christ conveyed a new heart that sought after holiness. People began to reason that that new heart ought to pursue holiness in a new world shaped by holiness. All this spilled into numerous reform efforts; attempts to remedy past grievances and address the growing number of new challenges industrialization had produced. For progress did not come cheap. As Charles Dicken’s wrote, “It was the best of times. It was the worst of times.”So, Evangelicals went to work on reforming society.Charles Finney championed abolition as being part &amp; parcel of the Christian faith. He went so far as to refuse Communion to slave-holders.Stephen Caldwell called for new tariffs to protect American wages and to fund the Christianizing of the public school system.In 1816, the American Bible Society proposed distributing Bibles as a moral and spiritual antibiotic aimed to eradicate Theological Liberalism and any goofy ideas brought over by Immigrants.The American Sunday School Union set up dozens of schools in urban centers to educate the growing pool of child laborers.By 1858, Evangelicals in NYC had established 76 missions to minister to the needs of the urban poor.While most reform-minded Evangelicals engaged the culture, a smaller group decided to pursue holiness by withdrawing from society to form separatist communes. Nathaniel Hawthorne labelled these religiously-motivated separatists “Come Outers.”One example is a group known as the Shakers. Their original name was the United Society of Believers in Christ's Second Appearing. They began in the mid-18th C as a splinter group from the Quakers who at the time were moving away from their reputation as enthusiasts of ecstatic forms of worship. The Shakers didn’t just want to maintain that reputation; they wanted to ramp it up. So they became knowns as the Shaking Quakers. They were lead by the ardent and eloquent preaching of Jane Wardley who said the Millennium was about to begin with the Return of Christ. In preparation for the Return of Christ, they gave themselves to strict celibacy and a remarkable egalitarianism that saw a notable influence of women in the leadership of the group.Shakers settled in colonial America but never saw many members until this era of reform in the mid-19th C when their community grew to its largest number, about 6000. The policy of celibacy as well as changes in society saw the eventual dwindling of the Shaker movement to just a single community today.Another group of Come Outers were the Millerites.William Miller was a well-off farmer and Baptist lay preacher in NE New York. He became convinced Christ would return sometime between 1843 &amp; 44. His calculatio]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Shakers.jpg</ssp:url> <ssp:title>Come Outers</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[During the early-mid 19th C, an interesting phenomenon spread over the thinking of parts of Western Europe and the US. 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Not a few of them would describe themselves as <strong><em>Evangelicals</em></strong>.  But if pressed to describe what exactly that means, they’d be hard pressed to say. And they have little to know awareness of the historical roots of the movement they are indeed a part of. // So, let’s start off with a little definition of terms.Evangelicalism is a global movement within Protestantism that crosses denominational lines. Instead of Evangelicals having a comprehensive and extensive list of doctrinal distinctives, they rally round a core of just a few. At the heart of their faith is a conviction that the Gospel, or Evangel, from which they draw their name, is that salvation is by God’s grace, received by faith in Jesus Christ’s atoning work. Salvation commences with a conversion experience called, being “born again.” They hold to the authority of the Bible as God’s Word and the priority of sharing the Gospel message.As a discernable movement, Evangelicalism took form in the 18<sup>th</sup> C. But it didn’t rise out of a vacuum. There were numerous trends that merged to for m it. Most important to Evangelicalism’s rise was John Wesley and the Methodists, the Moravians under the leadership of Count Zinzendorf and their community at Hernhutt, and Lutheran Pietism.As we saw in Season 1, Pietism emerged in Germany in the 17<sup>th</sup> C as a reaction to a moribund Lutheran church. It protested the cold formalism the institutional church had adopted under Protestant scholasticism. Pietists called for a faith that <em>experienced</em> a real relationship with God. It set high standards of piety for both clergy and laity. Pietism crossed all lines in terms of those who embraced it; from those who stayed in the State Church and followed the old rituals, to separatists who rejected such trappings.Pietism jumped its Lutheran hothouse to influence other groups. When it entered the Presbyterian realm in Britain, it took on a concern for Protestant orthodoxy, as well as an openness to revivalism, a tradition that went all the way back to the 1620s. Puritans added an emphasis on the need for personal experience of conversion to be a part of the church, as well as a dedication of individuals to the study of Scripture.With this involvement of Lutherans, Pietists, Presbyterians and Puritans, we’d assume High-Church Anglicans would have stayed far away. But the movement’s appeal attracted even some of them. They brought to the burgeoning movement of Evangelicalism several traits that would mark the movement. One was a concern for recapturing the essence of “primitive Christianity,” manifest mainly in imitating the ascetic practices of early Christians, as well as a more frequent celebration of Communion than either he Presbyterian or Puritans followed. Anglicans also encouraged the forming of voluntary religious societies and groups.It was in the 1730s when Evangelicalism emerged as a distinct movement. It was a product of revivals in Old &amp; New England. While the Church had witnessed revivals before, those of the 18<sup>th</sup> C seemed more fervent and far reaching. It began with the First Great Awakening in the 1730s in New England. Then it hopped the Pond and broke out in England &amp; Wales. This was the time of the careers of such famous revivalist as George Whitefield and the  Wesleys. Pietism entered the Evangelical stream through several ports, but primarily through John Wesley, who was deeply impacted by the example of the Moravians.Established Christians and New Converts alike were emboldened with confidence and enthusiasm to share the Gospel, leading to the conversion of thousands more and the planting of hundreds of new churches.If we’re looking for the real dynamism that infused Evangelicalism and made it such a pervasive trait of Protestantism during the 18<sup>th</sup> &amp; 19<sup>th</sup> Cs, we could say it was the conviction of those converted to the Faith that they’d really had a supernatural experience of salvation. Their conversion had not just gained them heaven after they died; it ushered them, then and there, into a new relationship with God that became the new center and ordering principle of their lives. And while pastors and other church leaders might have a unique role to play in leading the local church, each individual Christian had equal access to God without the need for the mediation of a priestly class or ritual. Each and every Evangelical felt a very real connection to God and owned a sense of their personal responsibility to apply themselves to the practice of their faith. In other words, the <strong><em>duty</em></strong> <strong><em>of religion</em></strong> for the medieval Christian was traded in for the <strong><em>privilege of relationship</em></strong> for the modern Christian.The dawn of the 19<sup>th</sup> C was a time of increased outreach both locally and abroad with several mission societies being started. The Second Great Awakening  spanning the transition from the 18<sup>th</sup> to 19<sup>th</sup> Cs, was centered largely in the US. It boosted the ranks of Methodist and Baptist churches. Charles Finney was a major figure in this revival.19<sup>th</sup> C Evangelicalism in England carried a distinct social justice flair. British Evangelicals bore the conviction that their Faith ought to be more than a privately held affair. To be real, it ought to impact the world for good. They became leaders in the movement for reform and the end of corruption in government and commerce. They led the charge for Abolition under such notables as William Wilberforce.Toward the end of the 19<sup>th</sup> C, that party within the Methodists who’d long argued for what they called “entire sanctification” started a Holiness Movement that  separated itself from the rest of Methodism. While it was never popular in England, certain portions of rural America proved fertile soil for it.It was during the 19<sup>th</sup> C that an Irish-Anglican minister named John Darby popularized an emphasis on End Times Prophecy, a subject that had languished in obscurity for hundreds of years. This interest in the End Times was layered over Darby’s system of dividing history into different eras, called <em>dispensations</em>, in which God’s overall plan went forward with a different focus in the various dispensations.  Others took Darby’s ideas and edited them to their own taste, but Dispensationalism proved to be a convenient way for people to better understand both the Bible’s story and how it related to history at large. It became a part of the emerging energy within Protestantism now called Evangelicalism. What kicked Dispensationalism into high gear was the publication of the popular <em>Scofield Reference Bible,</em> a King James Bible with a comprehensive set of notes that helped readers parse Scripture, along Scofield’s framework, that is. Through Scofield’s influence, Evangelicalism adopted a <em>literalist</em> view of interpreting Scripture.Notable figures for the last half of 19<sup>th</sup> C Evangelicalism are CH Spurgeon &amp; Dwight Moody. These men began a trend in Evangelicalism to see the movement led &amp; represented by well-known religious <em>celebrities</em>, whose fame was tied to their ability to preach to large audiences.Founded in 1812, Princeton Theological Seminary stepped into the role of being the intellectual center of Evangelicalism from 1850 to the 1920’s. Under the guidance of  Charles Hodge, Archibald Alexander, and BB Warfield, Evangelicals were armed with an erudite defense of conservative orthodoxy in that face of the challenge presented by European Liberalism. When in the 1930’s, the governors of Princeton decided to open the school to Theological Liberalism, the conservatives left to start Westminster Theological Seminary. But the theological work of the Princeton theologians continues to shape the core of conservative Evangelicalism.Church h istorian Mark Noll, describes this as influence as including, a devotion to the Bible, concern for religious experience, sensitivity to the American experience, Presbyterian confessions, Reformation systematics, and Common Sense Realism, which we talked about in Season 1.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>  Common Sense Realism was a push-back by several Scottish philosophers to the skepticism of David Hume.As Theological Liberalism pressed in to challenge the centers of Evangelicalism in the early 20<sup>th</sup> C, a reaction rose that came to be known as <strong><em>Fundamentalism</em></strong>. It drew its name from its insistence there were certain fundamentals that could not be negotiated, essentials of The Faith apart from which no one had the right to say they were a Christian. The main point of contention with Liberalism was over the inerrancy of Scripture.  This became the main point of contention because Evangelicals regard God’s Word as the ultimate authority. Everything else flows from Scripture. Theological Liberals honor the Bible as a record of humanity’s progress. It’s <em>instructive</em>, but not <em>ultimately authoritative.</em> It’s ideas at points may be inspired and it is certainly inspirational, but no more than that. Human reason, aided by the scientific method, is a superior source of knowledge. Fundamentalists replied that not only is the Bible inspired, that inspiration extends beyond its ideas to its words. The Bible isn’t just the ideas of God filtered through bumbling scribes, it is the Word &amp; words of God Himself, transmitted through human agents, who when they penned, infallibly reported what God wanted written.Needless to say, the contest between Liberals &amp; Fundamentalists was fierce. It lives on to this day. Every decade or so, Theological Liberalism hoists its battering ram and makes another raid on the fortress of Evangelicalism’s tenacious clinging to Scripture’s Inspiration, Infallibility &amp; Inerrancy. They batter the door of this Evangelical group or that denomination. And while mainstream Evangelicalism still adheres officially to the doctrine of Inerrancy, the long-range effect of the contest has been a softening round the edges, so that many Evangelicals are barely aware what’s at stake in the whole debate.Up to the dawn of the 20<sup>th</sup> C, Evangelicalism was largely a white church deal centered in North America and the UK. A major boon to the energy of Evangelicalism and a subsequent movement into world missions  came about after the Welsh Revival of 1904-5. The Revival swept across Europe and reached into far-flung regions across the globe. The Azusa Street Revival of 1906 in Los Angeles birthed Pentecostalism which added even more spiritual energy and motivation to Evangelicalism.Following WWII, Evangelicals split between those who wanted to engage the culture and those who felt the best way to live was to withdraw. It seemed a reprise of the old Anglican argument between the Puritans and Separatists. In this case, the Separatists were the Fundamentalists while those who wanted to engage culture were mainstream Evangelicals. Many Evangelicals had come to regard Fundamentalists as narrow-minded moralists wed to traditions that were no longer relevant . While this is an oversimplification, let me illustrate this way . . .Fundamentalists had staunchly defended the doctrine of inerrancy, right? What they defended of course, at least in the popular sense, for the Fundamentalist on the street at least, was the King James Bible. THAT Bible was inspired &amp; inerrant. So any other translation or version was suspect. Fundamentalists were determined defenders of The Reformation; they adored the Reformers, but were suspicious of more modern authors &amp; theologians. That suspicion grew to be a kind of general negativity to the wider culture and society. The world was wicked, under God’s wrath; something to be shunned. The result was that Fundamentalists began to be viewed by society as misanthropes. They became the subject of jokes.Most Evangelicals saw what was happening to Fundamentalism and set another course. Called   Neo-Evangelicals, they adopted a positive posture of engaging the culture through dialog and exchange. They intentionally backed down from the combative militancy that marked Fundamentalists. Instead of retreating to a theological ghetto where the only people they talked to were like them, they re-applied themselves to an intellectually-astute and Biblically-sound response to the issue facing society. They reasoned that the Gospel was a message of hope for All People, and needed to be shared in as many ways as possible; by deed, as well as in word.This led to a split between Fundamentalists &amp; Evangelicals. Evangelicals came to regard Fundamentalists as something of an ugly cousin they wanted to avoid &amp; disavow. Fundamentalists regarded Evangelicals as sell-outs, wishy-washy compromisers more concerned with the world’s approval than God’s.Over time, the ranks of Fundamentalists dwindled while those of Evangelicals swelled.The Charismatic renewal of the 1960’s and early 70’s saw a resurgent Pentecostalism cross denominational lines. It even swept a number of Catholic churches.Until the Charismatic Renewal, most Protestant churches were affiliated in some way with a denomination. The Renewal saw large numbers of Christians who’d previously identified with their denomination, now identifying as a Charismatic. When local pastors and denominational leaders resisted the Charismatic Renewal, those church members who were part of the renewal often left to start new churches. They established independent, non-aligned or un affiliated works. So the trend of <strong><em>non</em></strong>-denominational churches exploded. They didn’t identify as Protestant so much as Evangelical because it best described their overall theological framework. As the number of non-denominational churches grew and aged, many saw a need for connection to a larger movement and began forming voluntary associations. They became a kind of non-denominational denomination.As the 20<sup>th</sup> C closed out and moved into the 21<sup>st</sup>, Evangelicalism faced a new challenge from it’s old nemesis – Liberalism. Once again Liberalism morphed into a new form called Post-modernism. If classical Liberalism assailed the doctrine of Biblical Inerrancy, Post-modernism went after Truth as a whole.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>  Mark A. Noll, <em>The Princeton Theology 1812–1921</em> (Grand Rapids: Baker Academic, 2001), 13.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In this episode of CS, we’ll take a look at something many of our listeners are familiar with; at least, they think their familiar with it – Evangelicalism. Not a few of them would describe themselves as Evangelicals.  But if pressed to describe what exa]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="226" height="223" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Evangometer.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Evangometer.jpg 226w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Evangometer-80x80.jpg 80w" sizes="(max-width: 226px) 100vw, 226px" /></p>In this episode of CS, we’ll take a look at something many of our listeners are familiar with; at least, they <em>think</em> their familiar with it – <strong><em>Evangelicalism</em></strong>. Not a few of them would describe themselves as <strong><em>Evangelicals</em></strong>.  But if pressed to describe what exactly that means, they’d be hard pressed to say. And they have little to know awareness of the historical roots of the movement they are indeed a part of. // So, let’s start off with a little definition of terms.Evangelicalism is a global movement within Protestantism that crosses denominational lines. Instead of Evangelicals having a comprehensive and extensive list of doctrinal distinctives, they rally round a core of just a few. At the heart of their faith is a conviction that the Gospel, or Evangel, from which they draw their name, is that salvation is by God’s grace, received by faith in Jesus Christ’s atoning work. Salvation commences with a conversion experience called, being “born again.” They hold to the authority of the Bible as God’s Word and the priority of sharing the Gospel message.As a discernable movement, Evangelicalism took form in the 18<sup>th</sup> C. But it didn’t rise out of a vacuum. There were numerous trends that merged to for m it. Most important to Evangelicalism’s rise was John Wesley and the Methodists, the Moravians under the leadership of Count Zinzendorf and their community at Hernhutt, and Lutheran Pietism.As we saw in Season 1, Pietism emerged in Germany in the 17<sup>th</sup> C as a reaction to a moribund Lutheran church. It protested the cold formalism the institutional church had adopted under Protestant scholasticism. Pietists called for a faith that <em>experienced</em> a real relationship with God. It set high standards of piety for both clergy and laity. Pietism crossed all lines in terms of those who embraced it; from those who stayed in the State Church and followed the old rituals, to separatists who rejected such trappings.Pietism jumped its Lutheran hothouse to influence other groups. When it entered the Presbyterian realm in Britain, it took on a concern for Protestant orthodoxy, as well as an openness to revivalism, a tradition that went all the way back to the 1620s. Puritans added an emphasis on the need for personal experience of conversion to be a part of the church, as well as a dedication of individuals to the study of Scripture.With this involvement of Lutherans, Pietists, Presbyterians and Puritans, we’d assume High-Church Anglicans would have stayed far away. But the movement’s appeal attracted even some of them. They brought to the burgeoning movement of Evangelicalism several traits that would mark the movement. One was a concern for recapturing the essence of “primitive Christianity,” manifest mainly in imitating the ascetic practices of early Christians, as well as a more frequent celebration of Communion than either he Presbyterian or Puritans followed. Anglicans also encouraged the forming of voluntary religious societies and groups.It was in the 1730s when Evangelicalism emerged as a distinct movement. It was a product of revivals in Old &amp; New England. While the Church had witnessed revivals before, those of the 18<sup>th</sup> C seemed more fervent and far reaching. It began with the First Great Awakening in the 1730s in New England. Then it hopped the Pond and broke out in England &amp; Wales. This was the time of the careers of such famous revivalist as George Whitefield and the  Wesleys. Pietism entered the Evangelical stream through several ports, but primarily through John Wesley, who was deeply impacted by the example of the Moravians.Established Christians and New Converts alike were emboldened with confidence and enthusiasm to share the Gospel, leading to the conversion of thousands more and the planting of hundreds of new churches.If we’re looking for the real dynamism that infused Evangelicalism and made it such a pervasive trait of Protestantism during the 18<sup>th</sup> &amp; 19<sup>th</sup> Cs, we could say it was the conviction of those converted to the Faith that they’d really had a supernatural experience of salvation. Their conversion had not just gained them heaven after they died; it ushered them, then and there, into a new relationship with God that became the new center and ordering principle of their lives. And while pastors and other church leaders might have a unique role to play in leading the local church, each individual Christian had equal access to God without the need for the mediation of a priestly class or ritual. Each and every Evangelical felt a very real connection to God and owned a sense of their personal responsibility to apply themselves to the practice of their faith. In other words, the <strong><em>duty</em></strong> <strong><em>of religion</em></strong> for the medieval Christian was traded in for the <strong><em>privilege of relationship</em></strong> for the modern Christian.The dawn of the 19<sup>th</sup> C was a time of increased outreach both locally and abroad with several mission societies being started. The Second Great Awakening  spanning the transition from the 18<sup>th</sup> to 19<sup>th</sup> Cs, was centered largely in the US. It boosted the ranks of Methodist and Baptist churches. Charles Finney was a major figure in this revival.19<sup>th</sup> C Evangelicalism in England carried a distinct social justice flair. British Evangelicals bore the conviction that their Faith ought to be more than a privately held affair. To be real, it ought to impact the world for good. They became leaders in the movement for reform and the end of corruption in government and commerce. They led the charge for Abolition under such notables as William Wilberforce.Toward the end of the 19<sup>th</sup> C, that party within the Methodists who’d long argued for what they called “entire sanctification” started a Holiness Movement that  separated itself from the rest of Methodism. While it was never popular in England, certain portions of rural America proved fertile soil for it.It was during the 19<sup>th</sup> C that an Irish-Anglican minister named John Darby popularized an emphasis on End Times Prophecy, a subject that had languished in obscurity for hundreds of years. This interest in the End Times was layered over Darby’s system of dividing history into different eras, called <em>dispensations</em>, in which God’s overall plan went forward with a different focus in the various dispensations.  Others took Darby’s ideas and edited them to their own taste, but Dispensationalism proved to be a convenient way for people to better understand both the Bible’s story and how it related to history at large. It became a part of the emerging energy within Protestantism now called Evangelicalism. What kicked Dispensationalism into high gear was the publication of the popular <em>Scofield Reference Bible,</em> a King James Bible with a comprehensive set of notes that helped readers parse Scripture, along Scofield’s framework, that is. Through Scofield’s influence, Evangelicalism adopted a <em>literalist</em> view of interpreting Scripture.Notable figures for the last half of 19<sup>th</sup> C Evangelicalism are CH Spurgeon &amp; Dwight Moody. These men began a trend in Evangelicalism to see the movement led &amp; represented by well-known religious <em>celebrities</em>, whose fame was tied to their ability to preach to large audiences.Founded in 1812, Princeton Theological Seminary stepped into the role of being the intellectual center of Evangelicalism from 1850 to the 1920’s. Under the guidance of  Charles Hodge, Archibald Alexander, and BB Warfield, Evangelicals were armed with an erudite defense of conservative orthodoxy in that face of the challenge presented by European Liberalism. When in the 1930’s, the governors of Princeton decided to open the school to Theological Liberalism, the conservatives left to start Westminster Theological Seminary. But the theological work of the Princeton theologians continues to shape the core of conservative Evangelicalism.Church h istorian Mark Noll, describes this as influence as including, a devotion to the Bible, concern for religious experience, sensitivity to the American experience, Presbyterian confessions, Reformation systematics, and Common Sense Realism, which we talked about in Season 1.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>  Common Sense Realism was a push-back by several Scottish philosophers to the skepticism of David Hume.As Theological Liberalism pressed in to challenge the centers of Evangelicalism in the early 20<sup>th</sup> C, a reaction rose that came to be known as <strong><em>Fundamentalism</em></strong>. It drew its name from its insistence there were certain fundamentals that could not be negotiated, essentials of The Faith apart from which no one had the right to say they were a Christian. The main point of contention with Liberalism was over the inerrancy of Scripture.  This became the main point of contention because Evangelicals regard God’s Word as the ultimate authority. Everything else flows from Scripture. Theological Liberals honor the Bible as a record of humanity’s progress. It’s <em>instructive</em>, but not <em>ultimately authoritative.</em> It’s ideas at points may be inspired and it is certainly inspirational, but no more than that. Human reason, aided by the scientific method, is a superior source of knowledge. Fundamentalists replied that not only is the Bible inspired, that inspiration extends beyond its ideas to its words. The Bible isn’t just the ideas of God filtered through bumbling scribes, it is the Word &amp; words of God Himself, transmitted through human agents, who when they penned, infallibly reported what God wanted written.Needless to say, the contest between Liberals &amp; Fundamentalists was fierce. It lives on to this day. Every decade or so, Theological Liberalism hoists its battering ram and makes another raid on the fortress of Evangelicalism’s tenacious clinging to Scripture’s Inspiration, Infallibility &amp; Inerrancy. They batter the door of this Evangelical group or that denomination. And while mainstream Evangelicalism still adheres officially to the doctrine of Inerrancy, the long-range effect of the contest has been a softening round the edges, so that many Evangelicals are barely aware what’s at stake in the whole debate.Up to the dawn of the 20<sup>th</sup> C, Evangelicalism was largely a white church deal centered in North America and the UK. A major boon to the energy of Evangelicalism and a subsequent movement into world missions  came about after the Welsh Revival of 1904-5. The Revival swept across Europe and reached into far-flung regions across the globe. The Azusa Street Revival of 1906 in Los Angeles birthed Pentecostalism which added even more spiritual energy and motivation to Evangelicalism.Following WWII, Evangelicals split between those who wanted to engage the culture and those who felt the best way to live was to withdraw. It seemed a reprise of the old Anglican argument between the Puritans and Separatists. In this case, the Separatists were the Fundamentalists while those who wanted to engage culture were mainstream Evangelicals. Many Evangelicals had come to regard Fundamentalists as narrow-minded moralists wed to traditions that were no longer relevant . While this is an oversimplification, let me illustrate this way . . .Fundamentalists had staunchly defended the doctrine of inerrancy, right? What they defended of course, at least in the popular sense, for the Fundamentalist on the street at least, was the King James Bible. THAT Bible was inspired &amp; inerrant. So any other translation or version was suspect. Fundamentalists were determined defenders of The Reformation; they adored the Reformers, but were suspicious of more modern authors &amp; theologians. That suspicion grew to be a kind of general negativity to the wider culture and society. The world was wicked, under God’s wrath; something to be shunned. The result was that Fundamentalists began to be viewed by society as misanthropes. They became the subject of jokes.Most Evangelicals saw what was happening to Fundamentalism and set another course. Called   Neo-Evangelicals, they adopted a positive posture of engaging the culture through dialog and exchange. They intentionally backed down from the combative militancy that marked Fundamentalists. Instead of retreating to a theological ghetto where the only people they talked to were like them, they re-applied themselves to an intellectually-astute and Biblically-sound response to the issue facing society. They reasoned that the Gospel was a message of hope for All People, and needed to be shared in as many ways as possible; by deed, as well as in word.This led to a split between Fundamentalists &amp; Evangelicals. Evangelicals came to regard Fundamentalists as something of an ugly cousin they wanted to avoid &amp; disavow. Fundamentalists regarded Evangelicals as sell-outs, wishy-washy compromisers more concerned with the world’s approval than God’s.Over time, the ranks of Fundamentalists dwindled while those of Evangelicals swelled.The Charismatic renewal of the 1960’s and early 70’s saw a resurgent Pentecostalism cross denominational lines. It even swept a number of Catholic churches.Until the Charismatic Renewal, most Protestant churches were affiliated in some way with a denomination. The Renewal saw large numbers of Christians who’d previously identified with their denomination, now identifying as a Charismatic. When local pastors and denominational leaders resisted the Charismatic Renewal, those church members who were part of the renewal often left to start new churches. They established independent, non-aligned or un affiliated works. So the trend of <strong><em>non</em></strong>-denominational churches exploded. They didn’t identify as Protestant so much as Evangelical because it best described their overall theological framework. As the number of non-denominational churches grew and aged, many saw a need for connection to a larger movement and began forming voluntary associations. They became a kind of non-denominational denomination.As the 20<sup>th</sup> C closed out and moved into the 21<sup>st</sup>, Evangelicalism faced a new challenge from it’s old nemesis – Liberalism. Once again Liberalism morphed into a new form called Post-modernism. If classical Liberalism assailed the doctrine of Biblical Inerrancy, Post-modernism went after Truth as a whole.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>  Mark A. Noll, <em>The Princeton Theology 1812–1921</em> (Grand Rapids: Baker Academic, 2001), 13.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Evangelicalism.mp3" length="16041432" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In this episode of CS, we’ll take a look at something many of our listeners are familiar with; at least, they think their familiar with it – Evangelicalism. Not a few of them would describe themselves as Evangelicals.  But if pressed to describe what exactly that means, they’d be hard pressed to say. And they have little to know awareness of the historical roots of the movement they are indeed a part of. // So, let’s start off with a little definition of terms.Evangelicalism is a global movement within Protestantism that crosses denominational lines. Instead of Evangelicals having a comprehensive and extensive list of doctrinal distinctives, they rally round a core of just a few. At the heart of their faith is a conviction that the Gospel, or Evangel, from which they draw their name, is that salvation is by God’s grace, received by faith in Jesus Christ’s atoning work. Salvation commences with a conversion experience called, being “born again.” They hold to the authority of the Bible as God’s Word and the priority of sharing the Gospel message.As a discernable movement, Evangelicalism took form in the 18th C. But it didn’t rise out of a vacuum. There were numerous trends that merged to for m it. Most important to Evangelicalism’s rise was John Wesley and the Methodists, the Moravians under the leadership of Count Zinzendorf and their community at Hernhutt, and Lutheran Pietism.As we saw in Season 1, Pietism emerged in Germany in the 17th C as a reaction to a moribund Lutheran church. It protested the cold formalism the institutional church had adopted under Protestant scholasticism. Pietists called for a faith that experienced a real relationship with God. It set high standards of piety for both clergy and laity. Pietism crossed all lines in terms of those who embraced it; from those who stayed in the State Church and followed the old rituals, to separatists who rejected such trappings.Pietism jumped its Lutheran hothouse to influence other groups. When it entered the Presbyterian realm in Britain, it took on a concern for Protestant orthodoxy, as well as an openness to revivalism, a tradition that went all the way back to the 1620s. Puritans added an emphasis on the need for personal experience of conversion to be a part of the church, as well as a dedication of individuals to the study of Scripture.With this involvement of Lutherans, Pietists, Presbyterians and Puritans, we’d assume High-Church Anglicans would have stayed far away. But the movement’s appeal attracted even some of them. They brought to the burgeoning movement of Evangelicalism several traits that would mark the movement. One was a concern for recapturing the essence of “primitive Christianity,” manifest mainly in imitating the ascetic practices of early Christians, as well as a more frequent celebration of Communion than either he Presbyterian or Puritans followed. Anglicans also encouraged the forming of voluntary religious societies and groups.It was in the 1730s when Evangelicalism emerged as a distinct movement. It was a product of revivals in Old &amp; New England. While the Church had witnessed revivals before, those of the 18th C seemed more fervent and far reaching. It began with the First Great Awakening in the 1730s in New England. Then it hopped the Pond and broke out in England &amp; Wales. This was the time of the careers of such famous revivalist as George Whitefield and the  Wesleys. Pietism entered the Evangelical stream through several ports, but primarily through John Wesley, who was deeply impacted by the example of the Moravians.Established Christians and New Converts alike were emboldened with confidence and enthusiasm to share the Gospel, leading to the conversion of thousands more and the planting of hundreds of new churches.If we’re looking for the real dynamism that infused Evangelicalism and made it such a pervasive trait of Protestantism during the 18th &amp; 19th Cs, we could say it was the convicti]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Evangometer.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Evangometer.jpg</ssp:url> <ssp:title>Evangelicalism</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In this episode of CS, we’ll take a look at something many of our listeners are familiar with; at least, they think their familiar with it – Evangelicalism. 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He’s a prominent figure because he’s known as the Father of Church history for his classic work Ec<em>clesiastical History</em> which charts the course of the early church from its inception to the late 3<sup>rd</sup> C.His history of the Church was originally composed in 10 volumes. He began it during the Great Persecution of 303–313 and completed it around 315. Over the next 10 years he edited and revised it several times. It charted the course of primitive Christianity from obscurity in the backwater province of Israel to the favored faith of the new Emperor Constantine. Along the way, Eusebius does future generations a great service by giving careful lists of church regions and their sequence of leaders. He quotes early Christian authors; writings long since lost to us but now preserved by the pen of Eusebius. He describes the early church’s labor to define and understand the Trinity as over against the various heresies that sought to hijack orthodoxy. Though Eusebius began his chronicle during the Great Persecution, he lived to see The Faith’s emergence from the catacombs during the time of Constantine, to stand on the threshold of a new world in which Christ could be envisioned as triumphant over Caesar.<sup> <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></sup>While Eusebius is honored today as the Father of Church History for his literally ground-breaking work, <strong><em>his</em></strong> generation knew him simply as the bishop of Caesarea and a friend of Pamphilus, a scholar who fought valiantly against the Arian heresy.Little is known of Eusebius’ life prior to his tenure as lead pastor at the important church of Caesarea. He seems to have been born in the Roman province of Palestine around 260. He became a pupil of Pastor Pamphilus at Caesarea, then his chief assistant. Pamphilus had come from Alexandria and made at Caesarea one of the greatest libraries of Christian writings. Just before Pamphilus arrived, the great scholar Origen had centered his work at Caesarea and composed the famed <em>Hexapla </em> there<em>, </em>a Bible in 6 side-by-side languages. It was kept in the library there. Though Pamphilus expanded Caesarea’s library, it was Origen who’d started it with volumes he’d collected during his many travels. Eusebius so revered his teacher he called himself  “son of Pamphilus.” Pamphilus was imprisoned in the last days of the Great Persecution and died a martyr in 310.  Eusebius wrote a 3 volume biography of his mentor.The persecution that claimed Pamphilus continued to wreak havoc among the Christians in Caesarea, so Eusebius fled to Egypt for a few yrs where things were less dicey. When he returned to Caesarea in 313, the church elected Eusebius as bishop. The city had a population of 100,000; no small number of a city of that time and place.  There he wrote 3 of his longest works;1) A refutation of paganism in 15 volumes he titled <em>Preparation</em>,2) A 20 volume look at Old Testament prophecy’s fulfillment by Christ titled <em>Demonstration of the Gospel</em>,3) And something he titled <em>Chronicle </em>which was a record of world history to 303, which Eusebius intended as a preface to his magnum opus, <em>Ecclesiastical History</em>.A few yrs after Eusebius became bishop at Caesarea, the Arian Controversy broke out in full force, threatening to tear the church apart. It seemed what persecution had been unable to do during the reign of Diocletian, an argument over theology would accomplish when persecution was over.As the student of Pamphilus, Eusebius did not support Arius’ idea that Jesus wasn’t God. But Eusebius would not go along with the movement to declare Arius a heretic and toss him and his many supporters from the church. For this, Eusebius himself was excommunicated in early 325 aby an Anti-Arian synod at Antioch. At the Council of Nicea later that year, he defended himself before the Emperor by bringing forth a copy of the baptismal creed used in his church at Caesarea. It stated an orthodox view and proved Eusebius was no Arian. What he was, was a church leader who felt the Arian controversy had been turned by some into a grievous black-mark on Christian unity. He though it would be better to keep Arius and his many supporters IN the Church and deal with them as men who needed correction, than to cast them out and see them agitate for their position there where the world would look on it all as a shameful display of pettiness.The Caesarean baptismal formula was such a clear affirmation of an orthodox view, it was apparently used as the template from which the Council of Nicaea crafted its final position and developed the Nicaean Creed. But some members of the council found the Caesarean formula a tad too vague. Then sought to remedy that vagueness by adding the controversial term homoousios that we talked at length about in Season 1.Eusebius reluctantly voted with the rest of the Council in approving the creed, though he was one of many bishops less than thrilled by the inclusion of that word. Over the next months and yrs, controversy raged over the word homoousias, and the condemned Arius returned to favor. The tables turned and orthodoxy seemed to go down to defeat at the hands of a resurgent heresy. And it would have too, were it not for the courageous stand of Athanasius, who refused to allow the Truth of God’s Word to be edited by the prospect of pragmatic church politics. Sadly, Eusebius sat on the board that condemned Athanasius. Again, not for doctrinal reason, but because Eusebius judge Athanasius an divisive agent who hindered unity. What Eusebius had been reluctant to do with a heretic, that is, oust him, he was willing to do with a man who was orthodox.The Emperor Constantine was impressed with Eusebius and asked him to produce a speech to be given at the 13<sup>th</sup> Anniversary of the Emperor’s ascension. Eusebius followed that up with a grandiloquent eulogy of Constantine when he died in 335.Eusebius himself died 4 yrs later.One of the works Eusebius produced that has been a source of much help to historians is called the <strong><em>Onomasticon</em></strong>. It was something of a ground-breaking innovation on Eusebius’ part. In modern terms, we’d call it a Bible atlas, or a geographical gazette. His goal was to provide an easily referenced list of all the places the Bible mentions and give a short description of <strong><em>where</em></strong> they were located. He used Roman miles as a measure of distance, and listed them alphabetically and by book of the Bible.When Eusebius was an assistant to his mentor Pamphilus, they’d worked on the challenge of textual criticism with the Septuagint, the Common Greek translation of the Hebrew Bible, as well as manuscripts of the NT. Jerome tells us Origen had already collected the Septuagint and that was the text Pamphilus and Eusebius worked on. Eusebius also set about to produce a kind of harmony of the 4 Gospels so that people could read the story of Jesus in a collected format. This work was a favorite text of Medieval scholars and became the source of many illuminated manuscripts.Besides these <strong><em>major</em></strong> works of Eusebius is a plethora of shorter &amp; lesser works; letters, short treatises, notes and such that all bear his distinctive mark. Eusebius is recognized by no one as an author of great prose or eloquence. His writing is classically workman-like. What distinguishes his style, in everything except his praise of Constantine, is its refusal to embellish or fabricate. Not everything he wrote was factual, but whatever he did pen was a careful and faithful transmission of what he’d been told or had researched. For that reason, scholars tend to give Eusebius general credence in his recording of history.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Walter, V. (1992). <a href="https://ref.ly/logosres/who?ref=biblio.at%3dEusebius%2520of%2520Caesarea%7cau%3dWalter%2c%2520V.%7ced%3dDouglas%2c%2520J.D.%3bComfort%2c%2520Philip%2520W.&amp;off=2492">Eusebius of Caesarea</a>. In J. D. Douglas &amp; P. W. Comfort (Eds.), <em>Who’s Who in Christian history</em> (pp. 239–240). Wheaton, IL: Tyndale House.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In this Episode of CS we’ll take a look at a figure of church history anyone who’s done any reading in such has likely encountered – Eusebius of Caesarea. He’s a prominent figure because he’s known as the Father of Church history for his classic work Ecc]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="393" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Eusebius.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Eusebius.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Eusebius-300x168.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Eusebius-610x342.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>In this Episode of CS we’ll take a look at a figure of church history anyone who’s done any reading in such has likely encountered – Eusebius of Caesarea. He’s a prominent figure because he’s known as the Father of Church history for his classic work Ec<em>clesiastical History</em> which charts the course of the early church from its inception to the late 3<sup>rd</sup> C.His history of the Church was originally composed in 10 volumes. He began it during the Great Persecution of 303–313 and completed it around 315. Over the next 10 years he edited and revised it several times. It charted the course of primitive Christianity from obscurity in the backwater province of Israel to the favored faith of the new Emperor Constantine. Along the way, Eusebius does future generations a great service by giving careful lists of church regions and their sequence of leaders. He quotes early Christian authors; writings long since lost to us but now preserved by the pen of Eusebius. He describes the early church’s labor to define and understand the Trinity as over against the various heresies that sought to hijack orthodoxy. Though Eusebius began his chronicle during the Great Persecution, he lived to see The Faith’s emergence from the catacombs during the time of Constantine, to stand on the threshold of a new world in which Christ could be envisioned as triumphant over Caesar.<sup> <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></sup>While Eusebius is honored today as the Father of Church History for his literally ground-breaking work, <strong><em>his</em></strong> generation knew him simply as the bishop of Caesarea and a friend of Pamphilus, a scholar who fought valiantly against the Arian heresy.Little is known of Eusebius’ life prior to his tenure as lead pastor at the important church of Caesarea. He seems to have been born in the Roman province of Palestine around 260. He became a pupil of Pastor Pamphilus at Caesarea, then his chief assistant. Pamphilus had come from Alexandria and made at Caesarea one of the greatest libraries of Christian writings. Just before Pamphilus arrived, the great scholar Origen had centered his work at Caesarea and composed the famed <em>Hexapla </em> there<em>, </em>a Bible in 6 side-by-side languages. It was kept in the library there. Though Pamphilus expanded Caesarea’s library, it was Origen who’d started it with volumes he’d collected during his many travels. Eusebius so revered his teacher he called himself  “son of Pamphilus.” Pamphilus was imprisoned in the last days of the Great Persecution and died a martyr in 310.  Eusebius wrote a 3 volume biography of his mentor.The persecution that claimed Pamphilus continued to wreak havoc among the Christians in Caesarea, so Eusebius fled to Egypt for a few yrs where things were less dicey. When he returned to Caesarea in 313, the church elected Eusebius as bishop. The city had a population of 100,000; no small number of a city of that time and place.  There he wrote 3 of his longest works;1) A refutation of paganism in 15 volumes he titled <em>Preparation</em>,2) A 20 volume look at Old Testament prophecy’s fulfillment by Christ titled <em>Demonstration of the Gospel</em>,3) And something he titled <em>Chronicle </em>which was a record of world history to 303, which Eusebius intended as a preface to his magnum opus, <em>Ecclesiastical History</em>.A few yrs after Eusebius became bishop at Caesarea, the Arian Controversy broke out in full force, threatening to tear the church apart. It seemed what persecution had been unable to do during the reign of Diocletian, an argument over theology would accomplish when persecution was over.As the student of Pamphilus, Eusebius did not support Arius’ idea that Jesus wasn’t God. But Eusebius would not go along with the movement to declare Arius a heretic and toss him and his many supporters from the church. For this, Eusebius himself was excommunicated in early 325 aby an Anti-Arian synod at Antioch. At the Council of Nicea later that year, he defended himself before the Emperor by bringing forth a copy of the baptismal creed used in his church at Caesarea. It stated an orthodox view and proved Eusebius was no Arian. What he was, was a church leader who felt the Arian controversy had been turned by some into a grievous black-mark on Christian unity. He though it would be better to keep Arius and his many supporters IN the Church and deal with them as men who needed correction, than to cast them out and see them agitate for their position there where the world would look on it all as a shameful display of pettiness.The Caesarean baptismal formula was such a clear affirmation of an orthodox view, it was apparently used as the template from which the Council of Nicaea crafted its final position and developed the Nicaean Creed. But some members of the council found the Caesarean formula a tad too vague. Then sought to remedy that vagueness by adding the controversial term homoousios that we talked at length about in Season 1.Eusebius reluctantly voted with the rest of the Council in approving the creed, though he was one of many bishops less than thrilled by the inclusion of that word. Over the next months and yrs, controversy raged over the word homoousias, and the condemned Arius returned to favor. The tables turned and orthodoxy seemed to go down to defeat at the hands of a resurgent heresy. And it would have too, were it not for the courageous stand of Athanasius, who refused to allow the Truth of God’s Word to be edited by the prospect of pragmatic church politics. Sadly, Eusebius sat on the board that condemned Athanasius. Again, not for doctrinal reason, but because Eusebius judge Athanasius an divisive agent who hindered unity. What Eusebius had been reluctant to do with a heretic, that is, oust him, he was willing to do with a man who was orthodox.The Emperor Constantine was impressed with Eusebius and asked him to produce a speech to be given at the 13<sup>th</sup> Anniversary of the Emperor’s ascension. Eusebius followed that up with a grandiloquent eulogy of Constantine when he died in 335.Eusebius himself died 4 yrs later.One of the works Eusebius produced that has been a source of much help to historians is called the <strong><em>Onomasticon</em></strong>. It was something of a ground-breaking innovation on Eusebius’ part. In modern terms, we’d call it a Bible atlas, or a geographical gazette. His goal was to provide an easily referenced list of all the places the Bible mentions and give a short description of <strong><em>where</em></strong> they were located. He used Roman miles as a measure of distance, and listed them alphabetically and by book of the Bible.When Eusebius was an assistant to his mentor Pamphilus, they’d worked on the challenge of textual criticism with the Septuagint, the Common Greek translation of the Hebrew Bible, as well as manuscripts of the NT. Jerome tells us Origen had already collected the Septuagint and that was the text Pamphilus and Eusebius worked on. Eusebius also set about to produce a kind of harmony of the 4 Gospels so that people could read the story of Jesus in a collected format. This work was a favorite text of Medieval scholars and became the source of many illuminated manuscripts.Besides these <strong><em>major</em></strong> works of Eusebius is a plethora of shorter &amp; lesser works; letters, short treatises, notes and such that all bear his distinctive mark. Eusebius is recognized by no one as an author of great prose or eloquence. His writing is classically workman-like. What distinguishes his style, in everything except his praise of Constantine, is its refusal to embellish or fabricate. Not everything he wrote was factual, but whatever he did pen was a careful and faithful transmission of what he’d been told or had researched. For that reason, scholars tend to give Eusebius general credence in his recording of history.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Walter, V. (1992). <a href="https://ref.ly/logosres/who?ref=biblio.at%3dEusebius%2520of%2520Caesarea%7cau%3dWalter%2c%2520V.%7ced%3dDouglas%2c%2520J.D.%3bComfort%2c%2520Philip%2520W.&amp;off=2492">Eusebius of Caesarea</a>. In J. D. Douglas &amp; P. W. Comfort (Eds.), <em>Who’s Who in Christian history</em> (pp. 239–240). 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Along the way, Eusebius does future generations a great service by giving careful lists of church regions and their sequence of leaders. He quotes early Christian authors; writings long since lost to us but now preserved by the pen of Eusebius. He describes the early church’s labor to define and understand the Trinity as over against the various heresies that sought to hijack orthodoxy. Though Eusebius began his chronicle during the Great Persecution, he lived to see The Faith’s emergence from the catacombs during the time of Constantine, to stand on the threshold of a new world in which Christ could be envisioned as triumphant over Caesar. [1]While Eusebius is honored today as the Father of Church History for his literally ground-breaking work, his generation knew him simply as the bishop of Caesarea and a friend of Pamphilus, a scholar who fought valiantly against the Arian heresy.Little is known of Eusebius’ life prior to his tenure as lead pastor at the important church of Caesarea. He seems to have been born in the Roman province of Palestine around 260. He became a pupil of Pastor Pamphilus at Caesarea, then his chief assistant. Pamphilus had come from Alexandria and made at Caesarea one of the greatest libraries of Christian writings. Just before Pamphilus arrived, the great scholar Origen had centered his work at Caesarea and composed the famed Hexapla  there, a Bible in 6 side-by-side languages. It was kept in the library there. Though Pamphilus expanded Caesarea’s library, it was Origen who’d started it with volumes he’d collected during his many travels. Eusebius so revered his teacher he called himself  “son of Pamphilus.” Pamphilus was imprisoned in the last days of the Great Persecution and died a martyr in 310.  Eusebius wrote a 3 volume biography of his mentor.The persecution that claimed Pamphilus continued to wreak havoc among the Christians in Caesarea, so Eusebius fled to Egypt for a few yrs where things were less dicey. When he returned to Caesarea in 313, the church elected Eusebius as bishop. The city had a population of 100,000; no small number of a city of that time and place.  There he wrote 3 of his longest works;1) A refutation of paganism in 15 volumes he titled Preparation,2) A 20 volume look at Old Testament prophecy’s fulfillment by Christ titled Demonstration of the Gospel,3) And something he titled Chronicle which was a record of world history to 303, which Eusebius intended as a preface to his magnum opus, Ecclesiastical History.A few yrs after Eusebius became bishop at Caesarea, the Arian Controversy broke out in full force, threatening to tear the church apart. It seemed what persecution had been unable to do during the reign of Diocletian, an argument over theology would accomplish when persecution was over.As the student of Pamphilus, Eusebius did not support Arius’ idea that Jesus wasn’t God. But Eusebius would not go along with the movement to declare Arius a heretic and toss him and his many supporters from the church. For this, Eusebius himself was excommunicated in early 325 aby an Anti-Arian synod at Antioch. At the Council of Nicea later that year, he defended himself before the Emperor by bringing forth a copy of the baptismal creed used in h]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Eusebius.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2018/01/Eusebius.jpg</ssp:url> <ssp:title>Eusebius</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In this Episode of CS we’ll take a look at a figure of church history anyone who’s done any reading in such has likely encountered – Eusebius of Caesarea. 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The Russians complained the current WCC motto left out a crucial element of their theology, without which they couldn’t join.  They needed to see some reference to the Trinity, however brief.From discussions with many Protestant groups, Hooft knew what kept them from joining; an absence in the motto of any reference to the importance of the Bible. In a flash of insight, he grabbed the breakfast menu and penned, “The World Council of Churches is a fellowship of churches which confess the Lord Jesus Christ as God and Savior according to the Holy Scriptures and therefore seek to fulfill together their common calling to the glory of one God; Father, Son and Holy Spirit.”That revised motto was adopted in the New Delhi meeting of the WCC later that year and has remained the organization’s credo to this day.Let’s go back a bit, to the end of the 16<sup>th</sup> C. Overlooking the plethora of smaller groups that developed following the Reformation, the <strong><em>major</em></strong> branches of the Christian Faith were <strong><em>four</em></strong>. <strong><em>Europe</em></strong> had both <strong><em>Roman Catholicism</em></strong> and <strong><em>Protestantism</em></strong>. The <strong><em>Middle East &amp; Asia</em></strong> <strong><em>had Eastern Orthodoxy</em></strong> and the <strong><em>Nestorian Church of the East</em></strong>, which, after the depravations of Islam and the Mongols was a scant shadow of its former self.The Protestant church was further split into 4 main groups; <strong><em>Lutherans, Reformed, Anabaptist, </em></strong>and<strong><em> Anglican</em></strong>.  As the 16<sup>th</sup> C folded into the 17<sup>th</sup>, Protestantism continued to fracture into different movements and groups. These new groups were most often the result of an emerging emphasis on some point of doctrine or practice. By the 20<sup>th</sup> C, there were <strong><em>hundreds</em></strong> of denominations, and <strong><em>thousands</em></strong> of movements and churches claiming to be <strong><em>non</em></strong>-denominational.Jesus’ prayer that His people would be one, seemed to be forgotten by the very institution that claimed to be the Earthly manifestation of His will. Seeing this, a <strong><em>new movement</em></strong> began, one seeking to bring Christians and churches from all these various groups <strong><em>together</em></strong>. That movement was <strong><em>Ecumenism</em></strong>.The word “ecumenical” means <em>general</em>, <em>universal</em>. It was adopted by leaders of this movement to bring about unity among disparate Christian groups. As early ecumenists set out to establish unity, they quickly realized the monumental task they’d set themselves. Unity’s a great idea. Forging it means convincing people the things they believe, and that led to the launching of their movement generations before, aren’t <strong><em>really</em></strong> worth clinging to. That’s a tough proposition. If people were willing to depart their parent group over an issue at the group’s <em>inception</em>, how much more wed to that idea, teaching, whatever, are they likely to be when <strong><em>tradition</em></strong> reinforces it?So, the early Ecumenical architects realized their only hope of achieving their goal was to devise a creed on which <strong><em>all</em></strong> Christians could &amp; would agree.On what subjects do all people think alike? The list is small. And it’s no surprise to anyone listening when I say, <strong><em>Christians</em></strong> aren’t unanimous on all aspects of their Faith. They hold differences in doctrine, worship, organization; even issues of morality. Most don’t regard their distinctives as mere opinion either. They’re deeply cherished <strong><em>convictions</em></strong>. Individual believers as well as entire denominations even disagree over what constitutes the divisions that separate them. Some defend their distinctives while others regard them as a scandalous failure to heed Christ’s call to unity. That scandal, and the sensitivity of some t the way disunity in The Church was a glaring black-mark hindering the Gospel and Christ’s command to make disciples of all nations is what fueled the early ecumenists.If the Middle Ages can be called the Era of Catholic Christianity, the 16<sup>th</sup>-18<sup>th</sup> Cs, the Era of Protestant Proliferation, the 19<sup>th</sup> C, The Challenge of Rationalism, then the 20<sup>th</sup> could be labeled the C of Ecumenism.The first effort to secure cooperation among Protestants took place in 1846. Leaders from 50 Evangelical groups from England &amp; the US met in London to hammer out guidelines for fellowship. They called themselves the <strong><em>Evangelical Alliance.</em></strong> Their work was promising and soon there were nine branches in Europe. They stood for religious liberty and encouraged their various groups to engage in joint activities and events that would give visible proof to an emerging unity. After a flurry of success at this, enthusiasm cooled toward the end of the C.Other leaders lamented the growing apathy of the Evangelical Alliance and decided to try again. Some thirty American denominations formed a <strong><em>Federal Council of Churches</em></strong> in 1908. The Council issued  a string of <strong><em>official statements</em></strong> on political, economic, &amp; social issues, to the dismay of conservative Christians who found them to be little more than the rants of liberal theology. In 1950, the Federal Council re-branded under the name, the <strong><em>National Council of Churches of Christ</em></strong>.But the most widely known expression of 20<sup>th</sup> C Ecumenism is the <strong><em>World Council of Churches</em></strong> which began in Amsterdam in 1948. When I say “began,” what I mean is, “emerged,” for the WCC was really the coming together of three previous groups.In 1910, <strong><em>The International Missionary Conference</em></strong> held in Edinburgh, Scotland, gathered a thousand delegates from all over the world to address the task of world missions. Setting aside their difference in favor of the massive challenge of winning the world to Faith in Christ the delegates realized a profound sense of unity. This whet their appetite for more.One of the delegates at the Conference was a young man of charismatic nature named <strong><em>John Mott, </em></strong>an American Methodist layman whose zeal for God was infectious and positioned him as a nexus for on-going work. He was appointed as the chairman of the committee that would continue the work of the conference. He served in that capacity for the next 20 yrs and became one of the key ingredients to the eventual emergence of the WCC.Another major contributor was a Canadian Anglican named <strong><em>Charles Brent</em></strong> who’d served as a missionary to the Philippines. If Mott was driven by a deep love of God, Brent was amped by a commitment to doctrine. He knew the chief obstacle to unity among the various denominations was the doctrinal disputes that had split them in the first place. Brent advocated setting these disputes into <strong><em>two categories</em></strong>, essentials and non-essentials. While denominations could continue to affirm those things that differed between them on incidentals, they ought to rally round and unite over those beliefs considered essential for salvation.Brent left the Edinburgh conference with a conviction to call his fellow Anglicans to become leaders in urging unity around the Essentials. They agreed and issued an invitation to another conference to be called “<strong><em>The World Conference on Faith and Order</em></strong>.” When WWI broke out, the conference was delayed till 1927. Then 150 reps from nearly 70 denominations met in Lausanne, Switzerland to pass a set of resolutions laying the foundations for the yet to come World Council.The third movement that gave rise to the WCC was led by a Lutheran archbishop in Sweden named Nathan Söderblom. Söderblom may have been Charles Brent’s theological polar opposite. His appointment by the King of Sweden was a shock to conservatives because Söderblom was a well-known liberal who openly rejected the orthodox understanding of the dual nature of Jesus as Divine and human; two elements of the faith Brent set in the essentials category.As an advocate of the Liberalism then sweeping many churches in Europe, Söderblom wanted to shed many of the tenets of orthodox Christianity he and his peers considered unacceptable to modern man. He said revelation was ongoing, and that the faith of the Apostolic Age was to be reinterpreted in light of Rationalism. He contended that true religion isn’t located in what we believe about God but in our moral character. It’s not what a person believes; it’s in what they DO!Söderblom’s impetus toward unity was centered in his conviction that as the different groups learned to <strong><em>respect</em></strong> one another, over time, progressive revelation would lead all to a single Faith. His was an evolutionary ecumenism; the inexorable result of forces no one could stop.Söderblom’s contribution to Ecumenism was in his organizing of the <strong><em>Conference on Life and Work</em></strong> held in Stockholm in the Summer of 1925. 500 delegates from 40 countries and 90 denominations agreed that the moral challenges facing modern society were simply beyond the scope of individual effort. They had to address them together or no lasting headway would be made.Brent &amp; Söderblom were strange bed-fellows indeed. But by 1937, they and their organizations realized the task of Christian unity required a more inclusive organization. They issued a call for the formation of the World Council of Churches.As WWI had delayed <strong><em>The World Conference on Faith and Order</em></strong>, WWII delayed the creation of the World Council. It finally met in 1948 in Amsterdam, bringing together 350 delegates representing almost 150 denominations &amp; 44 countries. Those opting out were Roman Catholics, some conservative Evangelicals, and the Russian Orthodox Church.Willem Adolph Visser’t Hooft was made the General Secretary. It was he who secured the membership of the Russian Orthodox church and several Protestant groups in 1961. Under his leadership, WCC conventions were a carefully orchestrated mosaic of different cultures and concerns.It was never the aim of the WCC to produce a new Super-Church. It aimed simply to affirm and give voice to the central purpose for the Church; to rightly represent God and The Gospel in the world. It was able to achieve its objective in the early years by following Brent’s plan of unity around the Essentials and charity around non-essentials. But as the years passed, secularism and the influence of Söderblom’s liberalism asserted themselves. The demand for social justice replaced the Gospel Mandate. The WCC seemed to many to become little more than a shill for such important causes as overcoming racism, war, poverty, alcoholism &amp; drug addiction. Instead of working for unity, the WCC issued statements that divided people. It became an organ of the all too oft repeated slogan, “Unity’s what we say it is,” &amp; “We can be in unity, as long as you agree with us.”Indeed, today’s WCC is likely something neither Mott, Brent, nor Söderblom would want to be a part of.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In his marvelous one volume book on Church History, Bruce Shelley relates how the World Council of Churches came up with its motto.In 1962, its General Secretary, Willem Hooft, met a delegation of Russian Orthodox leaders in a Leningrad hotel over br]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="819" height="374" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios.png 819w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios-300x137.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios-768x351.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios-705x322.png 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios-450x205.png 450w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></p>In his marvelous one volume book on Church History, Bruce Shelley relates how the World Council of Churches came up with its motto.In 1962, its General Secretary, Willem Hooft, met a delegation of Russian Orthodox leaders in a Leningrad hotel over breakfast. The Russians complained the current WCC motto left out a crucial element of their theology, without which they couldn’t join.  They needed to see some reference to the Trinity, however brief.From discussions with many Protestant groups, Hooft knew what kept them from joining; an absence in the motto of any reference to the importance of the Bible. In a flash of insight, he grabbed the breakfast menu and penned, “The World Council of Churches is a fellowship of churches which confess the Lord Jesus Christ as God and Savior according to the Holy Scriptures and therefore seek to fulfill together their common calling to the glory of one God; Father, Son and Holy Spirit.”That revised motto was adopted in the New Delhi meeting of the WCC later that year and has remained the organization’s credo to this day.Let’s go back a bit, to the end of the 16<sup>th</sup> C. Overlooking the plethora of smaller groups that developed following the Reformation, the <strong><em>major</em></strong> branches of the Christian Faith were <strong><em>four</em></strong>. <strong><em>Europe</em></strong> had both <strong><em>Roman Catholicism</em></strong> and <strong><em>Protestantism</em></strong>. The <strong><em>Middle East &amp; Asia</em></strong> <strong><em>had Eastern Orthodoxy</em></strong> and the <strong><em>Nestorian Church of the East</em></strong>, which, after the depravations of Islam and the Mongols was a scant shadow of its former self.The Protestant church was further split into 4 main groups; <strong><em>Lutherans, Reformed, Anabaptist, </em></strong>and<strong><em> Anglican</em></strong>.  As the 16<sup>th</sup> C folded into the 17<sup>th</sup>, Protestantism continued to fracture into different movements and groups. These new groups were most often the result of an emerging emphasis on some point of doctrine or practice. By the 20<sup>th</sup> C, there were <strong><em>hundreds</em></strong> of denominations, and <strong><em>thousands</em></strong> of movements and churches claiming to be <strong><em>non</em></strong>-denominational.Jesus’ prayer that His people would be one, seemed to be forgotten by the very institution that claimed to be the Earthly manifestation of His will. Seeing this, a <strong><em>new movement</em></strong> began, one seeking to bring Christians and churches from all these various groups <strong><em>together</em></strong>. That movement was <strong><em>Ecumenism</em></strong>.The word “ecumenical” means <em>general</em>, <em>universal</em>. It was adopted by leaders of this movement to bring about unity among disparate Christian groups. As early ecumenists set out to establish unity, they quickly realized the monumental task they’d set themselves. Unity’s a great idea. Forging it means convincing people the things they believe, and that led to the launching of their movement generations before, aren’t <strong><em>really</em></strong> worth clinging to. That’s a tough proposition. If people were willing to depart their parent group over an issue at the group’s <em>inception</em>, how much more wed to that idea, teaching, whatever, are they likely to be when <strong><em>tradition</em></strong> reinforces it?So, the early Ecumenical architects realized their only hope of achieving their goal was to devise a creed on which <strong><em>all</em></strong> Christians could &amp; would agree.On what subjects do all people think alike? The list is small. And it’s no surprise to anyone listening when I say, <strong><em>Christians</em></strong> aren’t unanimous on all aspects of their Faith. They hold differences in doctrine, worship, organization; even issues of morality. Most don’t regard their distinctives as mere opinion either. They’re deeply cherished <strong><em>convictions</em></strong>. Individual believers as well as entire denominations even disagree over what constitutes the divisions that separate them. Some defend their distinctives while others regard them as a scandalous failure to heed Christ’s call to unity. That scandal, and the sensitivity of some t the way disunity in The Church was a glaring black-mark hindering the Gospel and Christ’s command to make disciples of all nations is what fueled the early ecumenists.If the Middle Ages can be called the Era of Catholic Christianity, the 16<sup>th</sup>-18<sup>th</sup> Cs, the Era of Protestant Proliferation, the 19<sup>th</sup> C, The Challenge of Rationalism, then the 20<sup>th</sup> could be labeled the C of Ecumenism.The first effort to secure cooperation among Protestants took place in 1846. Leaders from 50 Evangelical groups from England &amp; the US met in London to hammer out guidelines for fellowship. They called themselves the <strong><em>Evangelical Alliance.</em></strong> Their work was promising and soon there were nine branches in Europe. They stood for religious liberty and encouraged their various groups to engage in joint activities and events that would give visible proof to an emerging unity. After a flurry of success at this, enthusiasm cooled toward the end of the C.Other leaders lamented the growing apathy of the Evangelical Alliance and decided to try again. Some thirty American denominations formed a <strong><em>Federal Council of Churches</em></strong> in 1908. The Council issued  a string of <strong><em>official statements</em></strong> on political, economic, &amp; social issues, to the dismay of conservative Christians who found them to be little more than the rants of liberal theology. In 1950, the Federal Council re-branded under the name, the <strong><em>National Council of Churches of Christ</em></strong>.But the most widely known expression of 20<sup>th</sup> C Ecumenism is the <strong><em>World Council of Churches</em></strong> which began in Amsterdam in 1948. When I say “began,” what I mean is, “emerged,” for the WCC was really the coming together of three previous groups.In 1910, <strong><em>The International Missionary Conference</em></strong> held in Edinburgh, Scotland, gathered a thousand delegates from all over the world to address the task of world missions. Setting aside their difference in favor of the massive challenge of winning the world to Faith in Christ the delegates realized a profound sense of unity. This whet their appetite for more.One of the delegates at the Conference was a young man of charismatic nature named <strong><em>John Mott, </em></strong>an American Methodist layman whose zeal for God was infectious and positioned him as a nexus for on-going work. He was appointed as the chairman of the committee that would continue the work of the conference. He served in that capacity for the next 20 yrs and became one of the key ingredients to the eventual emergence of the WCC.Another major contributor was a Canadian Anglican named <strong><em>Charles Brent</em></strong> who’d served as a missionary to the Philippines. If Mott was driven by a deep love of God, Brent was amped by a commitment to doctrine. He knew the chief obstacle to unity among the various denominations was the doctrinal disputes that had split them in the first place. Brent advocated setting these disputes into <strong><em>two categories</em></strong>, essentials and non-essentials. While denominations could continue to affirm those things that differed between them on incidentals, they ought to rally round and unite over those beliefs considered essential for salvation.Brent left the Edinburgh conference with a conviction to call his fellow Anglicans to become leaders in urging unity around the Essentials. They agreed and issued an invitation to another conference to be called “<strong><em>The World Conference on Faith and Order</em></strong>.” When WWI broke out, the conference was delayed till 1927. Then 150 reps from nearly 70 denominations met in Lausanne, Switzerland to pass a set of resolutions laying the foundations for the yet to come World Council.The third movement that gave rise to the WCC was led by a Lutheran archbishop in Sweden named Nathan Söderblom. Söderblom may have been Charles Brent’s theological polar opposite. His appointment by the King of Sweden was a shock to conservatives because Söderblom was a well-known liberal who openly rejected the orthodox understanding of the dual nature of Jesus as Divine and human; two elements of the faith Brent set in the essentials category.As an advocate of the Liberalism then sweeping many churches in Europe, Söderblom wanted to shed many of the tenets of orthodox Christianity he and his peers considered unacceptable to modern man. He said revelation was ongoing, and that the faith of the Apostolic Age was to be reinterpreted in light of Rationalism. He contended that true religion isn’t located in what we believe about God but in our moral character. It’s not what a person believes; it’s in what they DO!Söderblom’s impetus toward unity was centered in his conviction that as the different groups learned to <strong><em>respect</em></strong> one another, over time, progressive revelation would lead all to a single Faith. His was an evolutionary ecumenism; the inexorable result of forces no one could stop.Söderblom’s contribution to Ecumenism was in his organizing of the <strong><em>Conference on Life and Work</em></strong> held in Stockholm in the Summer of 1925. 500 delegates from 40 countries and 90 denominations agreed that the moral challenges facing modern society were simply beyond the scope of individual effort. They had to address them together or no lasting headway would be made.Brent &amp; Söderblom were strange bed-fellows indeed. But by 1937, they and their organizations realized the task of Christian unity required a more inclusive organization. They issued a call for the formation of the World Council of Churches.As WWI had delayed <strong><em>The World Conference on Faith and Order</em></strong>, WWII delayed the creation of the World Council. It finally met in 1948 in Amsterdam, bringing together 350 delegates representing almost 150 denominations &amp; 44 countries. Those opting out were Roman Catholics, some conservative Evangelicals, and the Russian Orthodox Church.Willem Adolph Visser’t Hooft was made the General Secretary. It was he who secured the membership of the Russian Orthodox church and several Protestant groups in 1961. Under his leadership, WCC conventions were a carefully orchestrated mosaic of different cultures and concerns.It was never the aim of the WCC to produce a new Super-Church. It aimed simply to affirm and give voice to the central purpose for the Church; to rightly represent God and The Gospel in the world. It was able to achieve its objective in the early years by following Brent’s plan of unity around the Essentials and charity around non-essentials. But as the years passed, secularism and the influence of Söderblom’s liberalism asserted themselves. The demand for social justice replaced the Gospel Mandate. The WCC seemed to many to become little more than a shill for such important causes as overcoming racism, war, poverty, alcoholism &amp; drug addiction. Instead of working for unity, the WCC issued statements that divided people. It became an organ of the all too oft repeated slogan, “Unity’s what we say it is,” &amp; “We can be in unity, as long as you agree with us.”Indeed, today’s WCC is likely something neither Mott, Brent, nor Söderblom would want to be a part of.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Ecumenism.mp3" length="12100490" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In his marvelous one volume book on Church History, Bruce Shelley relates how the World Council of Churches came up with its motto.In 1962, its General Secretary, Willem Hooft, met a delegation of Russian Orthodox leaders in a Leningrad hotel over breakfast. The Russians complained the current WCC motto left out a crucial element of their theology, without which they couldn’t join.  They needed to see some reference to the Trinity, however brief.From discussions with many Protestant groups, Hooft knew what kept them from joining; an absence in the motto of any reference to the importance of the Bible. In a flash of insight, he grabbed the breakfast menu and penned, “The World Council of Churches is a fellowship of churches which confess the Lord Jesus Christ as God and Savior according to the Holy Scriptures and therefore seek to fulfill together their common calling to the glory of one God; Father, Son and Holy Spirit.”That revised motto was adopted in the New Delhi meeting of the WCC later that year and has remained the organization’s credo to this day.Let’s go back a bit, to the end of the 16th C. Overlooking the plethora of smaller groups that developed following the Reformation, the major branches of the Christian Faith were four. Europe had both Roman Catholicism and Protestantism. The Middle East &amp; Asia had Eastern Orthodoxy and the Nestorian Church of the East, which, after the depravations of Islam and the Mongols was a scant shadow of its former self.The Protestant church was further split into 4 main groups; Lutherans, Reformed, Anabaptist, and Anglican.  As the 16th C folded into the 17th, Protestantism continued to fracture into different movements and groups. These new groups were most often the result of an emerging emphasis on some point of doctrine or practice. By the 20th C, there were hundreds of denominations, and thousands of movements and churches claiming to be non-denominational.Jesus’ prayer that His people would be one, seemed to be forgotten by the very institution that claimed to be the Earthly manifestation of His will. Seeing this, a new movement began, one seeking to bring Christians and churches from all these various groups together. That movement was Ecumenism.The word “ecumenical” means general, universal. It was adopted by leaders of this movement to bring about unity among disparate Christian groups. As early ecumenists set out to establish unity, they quickly realized the monumental task they’d set themselves. Unity’s a great idea. Forging it means convincing people the things they believe, and that led to the launching of their movement generations before, aren’t really worth clinging to. That’s a tough proposition. If people were willing to depart their parent group over an issue at the group’s inception, how much more wed to that idea, teaching, whatever, are they likely to be when tradition reinforces it?So, the early Ecumenical architects realized their only hope of achieving their goal was to devise a creed on which all Christians could &amp; would agree.On what subjects do all people think alike? The list is small. And it’s no surprise to anyone listening when I say, Christians aren’t unanimous on all aspects of their Faith. They hold differences in doctrine, worship, organization; even issues of morality. Most don’t regard their distinctives as mere opinion either. They’re deeply cherished convictions. Individual believers as well as entire denominations even disagree over what constitutes the divisions that separate them. Some defend their distinctives while others regard them as a scandalous failure to heed Christ’s call to unity. That scandal, and the sensitivity of some t the way disunity in The Church was a glaring black-mark hindering the Gospel and Christ’s command to make disciples of all nations is what fueled the early ecumenists.If the Middle Ages can be called the Era of Catholic Christianity, the 16th-18th Cs, the Era of Pro]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios.png</ssp:url> <ssp:title>Ecumenism</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In his marvelous one volume book on Church History, Bruce Shelley relates how the World Council of Churches came up with its motto.In 1962, its General Secretary, Willem Hooft, met a delegation of Russian Orthodox leaders in a Leningrad hotel over breakfast. The Russians complained the current WCC motto left out a crucial element of their theology, without which they couldn’t join.  They needed to see some reference to the Trinity, however brief.From discussions with many Protestant groups, Hooft knew what kept them from joining; an absence in the motto of any reference to the importance of the Bible. In a flash of insight, he grabbed the breakfast menu and penned, “The World Council of Churches is a fellowship of churches which confess the Lord Jesus Christ as God and Savior according to the Holy Scriptures and therefore seek to fulfill together their common calling to the glory of one God; Father, Son and Holy Spirit.”That revised motto was adopted in the New Delhi meeti]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/11/ecumenism-demetrios.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>500 Years – Part 6 // The Way It Was</title><link>https://sanctorum.us/500-years-part-6-the-way-it-was/</link> <pubDate>Sun, 29 Oct 2017 08:01:56 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=3759</guid> <description><![CDATA[<p><img width="579" height="262" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg 579w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences-300x136.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences-450x204.jpg 450w" sizes="(max-width: 579px) 100vw, 579px" /></p>The title of this episode, Part 6 in the Series 500 Yrs, in commemoration of the Half-Millennial anniversary of The Reformation, is “The Way It Was;” a brief look at popular religion of the Middle and Late Middle Ages in Europe.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-6-the-way-it-was/#more-3759" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years – Part 6 // The Way It Was">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode, Part 6 in the Series 500 Yrs, in commemoration of the Half-Millennial anniversary of The Reformation, is “The Way It Was;” a brief look at popular religion of the Middle and Late Middle Ages in Europe.(more&hellip;)]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="579" height="262" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg 579w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences-300x136.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences-450x204.jpg 450w" sizes="(max-width: 579px) 100vw, 579px" /></p>The title of this episode, Part 6 in the Series 500 Yrs, in commemoration of the Half-Millennial anniversary of The Reformation, is “The Way It Was;” a brief look at popular religion of the Middle and Late Middle Ages in Europe.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-6-the-way-it-was/#more-3759" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years – Part 6 // The Way It Was">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500-Years-Part6.mp3" length="8523604" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode, Part 6 in the Series 500 Yrs, in commemoration of the Half-Millennial anniversary of The Reformation, is “The Way It Was;” a brief look at popular religion of the Middle and Late Middle Ages in Europe.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg</ssp:url> <ssp:title>500 Years – Part 6 // The Way It Was</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode, Part 6 in the Series 500 Yrs, in commemoration of the Half-Millennial anniversary of The Reformation, is “The Way It Was;” a brief look at popular religion of the Middle and Late Middle Ages in Europe.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Selling_Indulgences.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>500 Years &#8211; Part 05 // Can&#8217;t We All Just Get Along?</title><link>https://sanctorum.us/500-years-part-05-cant-we-all-just-get-along/</link> <pubDate>Sun, 15 Oct 2017 08:01:19 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">http://sanctorum.info/?p=3366</guid> <description><![CDATA[<p><img width="240" height="276" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/bucer.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500Years-Part05.mp3As we come up to the 500 year anniversary of Reformation Day, when Martin Luther tacked his revolutionary list of exceptions to current church practice and belief to the Castle Church door in the German town of Wittenberg, we’re faced with the realization that the Reformation embraced many more people than the popular telling of history enumerates. Many more.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-05-cant-we-all-just-get-along/#more-3366" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 05 // Can&#8217;t We All Just Get Along?">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500Years-Part05.mp3As we come up to the 500 year anniversary of Reformation Day, when Martin Luther tacked his revolutionary list of exceptions to current church practice and belief to the Castle Chur]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="240" height="276" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/bucer.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500Years-Part05.mp3As we come up to the 500 year anniversary of Reformation Day, when Martin Luther tacked his revolutionary list of exceptions to current church practice and belief to the Castle Church door in the German town of Wittenberg, we’re faced with the realization that the Reformation embraced many more people than the popular telling of history enumerates. Many more.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-05-cant-we-all-just-get-along/#more-3366" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 05 // Can&#8217;t We All Just Get Along?">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500Years-Part05.mp3" length="247" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500Years-Part05.mp3As we come up to the 500 year anniversary of Reformation Day, when Martin Luther tacked his revolutionary list of exceptions to current church practice and belief to the Castle Church door in the German town of Wittenberg, we’re faced with the realization that the Reformation embraced many more people than the popular telling of history enumerates. 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In German, Schwartzerdt. His first name was Philipp. He was born in Feb of 1497 at Bretten in SW Germany. His father was an armorer for an important German Count.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-04-black-earth/#more-1870" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 04 // Black Earth">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[His family name was “Black Earth,” as in the rich, fertile soil around his hometown. In German, Schwartzerdt. His first name was Philipp. He was born in Feb of 1497 at Bretten in SW Germany. His father was an armorer for an important German Count.(m]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="353" height="480" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Durer-Melanchthon.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Durer-Melanchthon.jpg 353w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Durer-Melanchthon-221x300.jpg 221w" sizes="(max-width: 353px) 100vw, 353px" /></p>His family name was “Black Earth,” as in the rich, fertile soil around his hometown. In German, Schwartzerdt. His first name was Philipp. He was born in Feb of 1497 at Bretten in SW Germany. His father was an armorer for an important German Count.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-04-black-earth/#more-1870" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 04 // Black Earth">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500Years-Part-04.mp3" length="11359473" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[His family name was “Black Earth,” as in the rich, fertile soil around his hometown. In German, Schwartzerdt. His first name was Philipp. He was born in Feb of 1497 at Bretten in SW Germany. His father was an armorer for an important German Count.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Durer-Melanchthon.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Durer-Melanchthon.jpg</ssp:url> <ssp:title>500 Years &#8211; Part 04 // Black Earth</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[His family name was “Black Earth,” as in the rich, fertile soil around his hometown. In German, Schwartzerdt. His first name was Philipp. He was born in Feb of 1497 at Bretten in SW Germany. His father was an armorer for an important German Count.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/Durer-Melanchthon.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>500 Years &#8211; Part 03 //  The Good &#038; The Bad</title><link>https://sanctorum.us/500-years-part-03-the-good-the-bad/</link> <pubDate>Sun, 01 Oct 2017 13:00:11 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1863</guid> <description><![CDATA[<p><img width="300" height="340" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1-265x300.jpg 265w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>By necessity due to time, we ended the last episode in the middle of recounting Luther’s great conversion experience, where he realized the righteousness  God requires isn’t one borne of good works, but is the righteousness of God Himself, which He gives freely to those who put their faith in the atoning work of Christ.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-03-the-good-the-bad/#more-1863" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 03 //  The Good &#038; The Bad">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[By necessity due to time, we ended the last episode in the middle of recounting Luther’s great conversion experience, where he realized the righteousness  God requires isn’t one borne of good works, but is the righteousness of God Himself, which He gives]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="300" height="340" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1-265x300.jpg 265w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>By necessity due to time, we ended the last episode in the middle of recounting Luther’s great conversion experience, where he realized the righteousness  God requires isn’t one borne of good works, but is the righteousness of God Himself, which He gives freely to those who put their faith in the atoning work of Christ.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-03-the-good-the-bad/#more-1863" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 03 //  The Good &#038; The Bad">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500-years-part-03.mp3" length="14340343" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[By necessity due to time, we ended the last episode in the middle of recounting Luther’s great conversion experience, where he realized the righteousness  God requires isn’t one borne of good works, but is the righteousness of God Himself, which He gives freely to those who put their faith in the atoning work of Christ.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg</ssp:url> <ssp:title>500 Years &#8211; Part 03 //  The Good &#038; The Bad</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[By necessity due to time, we ended the last episode in the middle of recounting Luther’s great conversion experience, where he realized the righteousness  God requires isn’t one borne of good works, but is the righteousness of God Himself, which He gives freely to those who put their faith in the atoning work of Christ.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/10/martin-luther1.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>500 Years &#8211; Part 02 // The Gift</title><link>https://sanctorum.us/500-years-part-02-the-gift/</link> <pubDate>Sun, 24 Sep 2017 12:00:02 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1868</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1024" height="684" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-768x513.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-705x471.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-450x301.jpg 450w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>We left off last time with the close of the Diet of Worms where Martin Luther informed the august assembled officials of both civil government &amp; Church, that he’d not recant what he’d either written or said, because his opponents weren’t able to refute him with Scripture.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-02-the-gift/#more-1868" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 02 // The Gift">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[We left off last time with the close of the Diet of Worms where Martin Luther informed the august assembled officials of both civil government &amp; Church, that he’d not recant what he’d either written or said, because his opponents weren’t able to refu]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1024" height="684" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-768x513.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-705x471.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea-450x301.jpg 450w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>We left off last time with the close of the Diet of Worms where Martin Luther informed the august assembled officials of both civil government &amp; Church, that he’d not recant what he’d either written or said, because his opponents weren’t able to refute him with Scripture.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-02-the-gift/#more-1868" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years &#8211; Part 02 // The Gift">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500-Years-Part-02.mp3" length="13440895" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[We left off last time with the close of the Diet of Worms where Martin Luther informed the august assembled officials of both civil government &amp; Church, that he’d not recant what he’d either written or said, because his opponents weren’t able to refute him with Scripture.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg</ssp:url> <ssp:title>500 Years &#8211; Part 02 // The Gift</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[We left off last time with the close of the Diet of Worms where Martin Luther informed the august assembled officials of both civil government &amp; Church, that he’d not recant what he’d either written or said, because his opponents weren’t able to refute him with Scripture.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/The-Idea.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>500 Years – Part 01 // The Stage Is Set</title><link>https://sanctorum.us/500-years-part-01-the-stage-is-set/</link> <pubDate>Sun, 17 Sep 2017 12:00:41 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1866</guid> <description><![CDATA[<p><img width="312" height="161" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg 312w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms-300x155.jpg 300w" sizes="(max-width: 312px) 100vw, 312px" /></p>Since we’re rapidly approaching the 500<sup>th</sup> Anniversary of the Reformation, we begin a short series on it’s beginning.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-01-the-stage-is-set/#more-1866" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years – Part 01 // The Stage Is Set">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Since we’re rapidly approaching the 500th Anniversary of the Reformation, we begin a short series on it’s beginning.(more&hellip;)]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="312" height="161" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg 312w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms-300x155.jpg 300w" sizes="(max-width: 312px) 100vw, 312px" /></p>Since we’re rapidly approaching the 500<sup>th</sup> Anniversary of the Reformation, we begin a short series on it’s beginning.<a href="https://sanctorum.us/500-years-part-01-the-stage-is-set/#more-1866" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 500 Years – Part 01 // The Stage Is Set">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/500-Years-Part-01.mp3" length="15180859" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Since we’re rapidly approaching the 500th Anniversary of the Reformation, we begin a short series on it’s beginning.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg</ssp:url> <ssp:title>500 Years – Part 01 // The Stage Is Set</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Since we’re rapidly approaching the 500th Anniversary of the Reformation, we begin a short series on it’s beginning.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/09/Worms.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Heretics &#8211; Part 09 // Hanging On</title><link>https://sanctorum.us/heretics-part-09-hanging-on/</link> <pubDate>Sun, 03 Sep 2017 08:01:00 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1816</guid> <description><![CDATA[<p><img width="219" height="300" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Schleiermacher.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>In Season 1 we spent a little time tracking the Enlightenment’s impact on the Christian Faith. Dual impetuses emerged; one leading to <strong><em>Liberalism</em></strong>, the other to <strong><em>Fundamentalism, </em></strong>which was the reaction of Orthodoxy to the challenges of Liberalism.<a href="https://sanctorum.us/heretics-part-09-hanging-on/#more-1872" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 09 // Hanging On">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In Season 1 we spent a little time tracking the Enlightenment’s impact on the Christian Faith. Dual impetuses emerged; one leading to Liberalism, the other to Fundamentalism, which was the reaction of Orthodoxy to the challenges of Liberalism.(more&]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="219" height="300" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Schleiermacher.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>In Season 1 we spent a little time tracking the Enlightenment’s impact on the Christian Faith. Dual impetuses emerged; one leading to <strong><em>Liberalism</em></strong>, the other to <strong><em>Fundamentalism, </em></strong>which was the reaction of Orthodoxy to the challenges of Liberalism.<a href="https://sanctorum.us/heretics-part-09-hanging-on/#more-1872" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 09 // Hanging On">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Heretics-Part-09.mp3" length="15355147" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In Season 1 we spent a little time tracking the Enlightenment’s impact on the Christian Faith. Dual impetuses emerged; one leading to Liberalism, the other to Fundamentalism, which was the reaction of Orthodoxy to the challenges of Liberalism.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Schleiermacher.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Schleiermacher.jpg</ssp:url> <ssp:title>Heretics &#8211; Part 09 // Hanging On</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In Season 1 we spent a little time tracking the Enlightenment’s impact on the Christian Faith. Dual impetuses emerged; one leading to Liberalism, the other to Fundamentalism, which was the reaction of Orthodoxy to the challenges of Liberalism.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Schleiermacher.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Heretics – Part 08 // Templars</title><link>https://sanctorum.us/heretics-part-08-templars/</link> <pubDate>Sun, 27 Aug 2017 08:01:32 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1810</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg 1280w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-705x397.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-450x253.jpg 450w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p>Years ago I watched a TV show with fascination as the host, james Burke, started with a single item then over the course of the next hour, showed it’s link to something else, then that to something else, until after a dozen seemingly disconnected links it arrived at some marvel of modern convenience and daily life. The show was called <em>Connections. </em>It’s one of several things that stoked my love of history.<a href="https://sanctorum.us/heretics-part-08-templars/#more-1810" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics – Part 08 // Templars">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Years ago I watched a TV show with fascination as the host, james Burke, started with a single item then over the course of the next hour, showed it’s link to something else, then that to something else, until after a dozen seemingly disconnected links i]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg 1280w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-705x397.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar-450x253.jpg 450w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p>Years ago I watched a TV show with fascination as the host, james Burke, started with a single item then over the course of the next hour, showed it’s link to something else, then that to something else, until after a dozen seemingly disconnected links it arrived at some marvel of modern convenience and daily life. The show was called <em>Connections. </em>It’s one of several things that stoked my love of history.<a href="https://sanctorum.us/heretics-part-08-templars/#more-1810" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics – Part 08 // Templars">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Heretics-Part-08.mp3" length="15666945" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Years ago I watched a TV show with fascination as the host, james Burke, started with a single item then over the course of the next hour, showed it’s link to something else, then that to something else, until after a dozen seemingly disconnected links it arrived at some marvel of modern convenience and daily life. The show was called Connections. It’s one of several things that stoked my love of history.(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg</ssp:url> <ssp:title>Heretics – Part 08 // Templars</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Years ago I watched a TV show with fascination as the host, james Burke, started with a single item then over the course of the next hour, showed it’s link to something else, then that to something else, until after a dozen seemingly disconnected links it arrived at some marvel of modern convenience and daily life. The show was called Connections. It’s one of several things that stoked my love of history.(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Templar.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Heretics &#8211; Part 07 // Imagery</title><link>https://sanctorum.us/heretics-part-07-imagery/</link> <pubDate>Sun, 20 Aug 2017 08:01:27 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1805</guid> <description><![CDATA[<p><img width="353" height="348" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast.jpg 353w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast-300x296.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast-36x36.jpg 36w" sizes="(max-width: 353px) 100vw, 353px" /></p>One of the most interesting moments in Church History comes in the conflict over the use of images in Worship. It’s born of the reality that Christianity has its roots in Judaism but had vast appeal among pagan Gentiles. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-07-imagery/#more-1805" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 07 // Imagery">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[One of the most interesting moments in Church History comes in the conflict over the use of images in Worship. It’s born of the reality that Christianity has its roots in Judaism but had vast appeal among pagan Gentiles.
(more&hellip;)]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="353" height="348" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast.jpg 353w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast-300x296.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Iconoclast-36x36.jpg 36w" sizes="(max-width: 353px) 100vw, 353px" /></p>One of the most interesting moments in Church History comes in the conflict over the use of images in Worship. It’s born of the reality that Christianity has its roots in Judaism but had vast appeal among pagan Gentiles. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-07-imagery/#more-1805" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 07 // Imagery">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Heretics-Part-07.mp3" length="24546905" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[One of the most interesting moments in Church History comes in the conflict over the use of images in Worship. It’s born of the reality that Christianity has its roots in Judaism but had vast appeal among pagan Gentiles.
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(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Image.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Image.jpg</ssp:url> <ssp:title>Heretics – Part 05 // Was He Really?</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[As we’ve seen in other episodes, theologically, the Church spent the 4th &amp; 5th Cs figuring out exactly how to articulate what it believed about the nature of God &amp; Jesus. The main questions it dealt with in the 5th thru 7th Cs, centered on how God saves the lost. Theologians were consumed with properly understanding God’s grace, free will, and the nature of sin. Just what happened in the Fall? Instead of the nature of God, it was the nature of humanity that dominated Church councils.
(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/08/Image.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Heretics &#8211; Part 04 // Compelling Issues</title><link>https://sanctorum.us/heretics-part-04-compelling-issues/</link> <pubDate>Sun, 23 Jul 2017 08:01:19 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1750</guid> <description><![CDATA[<p><img width="500" height="583" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm-257x300.png 257w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm-450x525.png 450w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>This episode of CS will be significantly different from our usual fare. Whereas when I give <strong><em>commentary</em></strong> on things, I usually verbally mark it off by giving a caveat and saying I’m offering an opinion. Well, this <strong><em>entire</em></strong> <strong><em>episode</em></strong> is that. Here’s why . . . and hang with me for a bit because it’s going to take a little time to explain. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-04-compelling-issues/#more-1750" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 04 // Compelling Issues">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS will be significantly different from our usual fare. Whereas when I give commentary on things, I usually verbally mark it off by giving a caveat and saying I’m offering an opinion. Well, this entire episode is that. Here’s why . . . an]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="500" height="583" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm-257x300.png 257w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm-450x525.png 450w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>This episode of CS will be significantly different from our usual fare. Whereas when I give <strong><em>commentary</em></strong> on things, I usually verbally mark it off by giving a caveat and saying I’m offering an opinion. Well, this <strong><em>entire</em></strong> <strong><em>episode</em></strong> is that. Here’s why . . . and hang with me for a bit because it’s going to take a little time to explain. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-04-compelling-issues/#more-1750" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 04 // Compelling Issues">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Heretics-Part-4.mp3" length="13328463" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode of CS will be significantly different from our usual fare. Whereas when I give commentary on things, I usually verbally mark it off by giving a caveat and saying I’m offering an opinion. Well, this entire episode is that. Here’s why . . . and hang with me for a bit because it’s going to take a little time to explain.
(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png</ssp:url> <ssp:title>Heretics &#8211; Part 04 // Compelling Issues</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS will be significantly different from our usual fare. Whereas when I give commentary on things, I usually verbally mark it off by giving a caveat and saying I’m offering an opinion. Well, this entire episode is that. Here’s why . . . and hang with me for a bit because it’s going to take a little time to explain.
(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Keep-Calm.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Heretics &#8211; Part 03 // Can&#8217;t Keep a Certain Heresy Down</title><link>https://sanctorum.us/heretics-part-03-cant-keep-a-certain-heresy-down/</link> <pubDate>Sun, 16 Jul 2017 08:01:09 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1746</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1200" height="800" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map.png 1200w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map-300x200.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map-768x512.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map-1030x687.png 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map-705x470.png 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map-450x300.png 450w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></p>We’re going to go forward in time from our last episode nearly a millennium. Last time we talked about the Gnostics and the serious challenge they presented the Early Church. The <strong><em>dualism</em></strong> that lay at the heart of Gnosticism continued to rear its hoary head in the centuries that followed. It was part &amp; parcel of the Zoroastrianism &amp; Manichaeanism rooted in Persia and was the official faith of the Sassanid Empire. Dualistic ideas were so popular, they managed to infiltrate many Christians communities in both the eastern and western halves of the Roman Empire. When Rome fell and Byzantium carried on in its place, the influence of dualism lingered. Church leaders were able to hold it at bay by using the work of earlier fathers who fought Gnosticism. But as those works fell out of use, dualism resurged. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-03-cant-keep-a-certain-heresy-down/#more-1746" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 03 // Can&#8217;t Keep a Certain Heresy Down">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[We’re going to go forward in time from our last episode nearly a millennium. Last time we talked about the Gnostics and the serious challenge they presented the Early Church. 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Last time we talked about the Gnostics and the serious challenge they presented the Early Church. The <strong><em>dualism</em></strong> that lay at the heart of Gnosticism continued to rear its hoary head in the centuries that followed. It was part &amp; parcel of the Zoroastrianism &amp; Manichaeanism rooted in Persia and was the official faith of the Sassanid Empire. Dualistic ideas were so popular, they managed to infiltrate many Christians communities in both the eastern and western halves of the Roman Empire. When Rome fell and Byzantium carried on in its place, the influence of dualism lingered. Church leaders were able to hold it at bay by using the work of earlier fathers who fought Gnosticism. But as those works fell out of use, dualism resurged. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-03-cant-keep-a-certain-heresy-down/#more-1746" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 03 // Can&#8217;t Keep a Certain Heresy Down">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Heretics-Part-03.mp3" length="16454380" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[We’re going to go forward in time from our last episode nearly a millennium. Last time we talked about the Gnostics and the serious challenge they presented the Early Church. The dualism that lay at the heart of Gnosticism continued to rear its hoary head in the centuries that followed. It was part &amp; parcel of the Zoroastrianism &amp; Manichaeanism rooted in Persia and was the official faith of the Sassanid Empire. Dualistic ideas were so popular, they managed to infiltrate many Christians communities in both the eastern and western halves of the Roman Empire. When Rome fell and Byzantium carried on in its place, the influence of dualism lingered. Church leaders were able to hold it at bay by using the work of earlier fathers who fought Gnosticism. But as those works fell out of use, dualism resurged.
(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map.png</ssp:url> <ssp:title>Heretics &#8211; Part 03 // Can&#8217;t Keep a Certain Heresy Down</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[We’re going to go forward in time from our last episode nearly a millennium. Last time we talked about the Gnostics and the serious challenge they presented the Early Church. The dualism that lay at the heart of Gnosticism continued to rear its hoary head in the centuries that followed. It was part &amp; parcel of the Zoroastrianism &amp; Manichaeanism rooted in Persia and was the official faith of the Sassanid Empire. Dualistic ideas were so popular, they managed to infiltrate many Christians communities in both the eastern and western halves of the Roman Empire. When Rome fell and Byzantium carried on in its place, the influence of dualism lingered. Church leaders were able to hold it at bay by using the work of earlier fathers who fought Gnosticism. But as those works fell out of use, dualism resurged.
(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/Bogomil-Map.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>Heretics &#8211; Part 02 //  The First Heretics</title><link>https://sanctorum.us/heretics-part-2-the-first-heretics/</link> <pubDate>Sun, 09 Jul 2017 08:01:33 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1741</guid> <description><![CDATA[<p><img width="509" height="378" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul.jpg 509w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul-300x223.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul-450x334.jpg 450w" sizes="(max-width: 509px) 100vw, 509px" /></p>For 2<sup>nd</sup> generation Christians—let’s say, those who came to faith <em>after</em> AD 70, Jesus became less a person they’d personally known, or the friend of a friend—but more of a mysterious agent in a cosmic drama. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-2-the-first-heretics/#more-1741" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 02 //  The First Heretics">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[For 2nd generation Christians—let’s say, those who came to faith after AD 70, Jesus became less a person they’d personally known, or the friend of a friend—but more of a mysterious agent in a cosmic drama.
(more&hellip;)]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="509" height="378" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul.jpg 509w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul-300x223.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/07/gnosticsoul-450x334.jpg 450w" sizes="(max-width: 509px) 100vw, 509px" /></p>For 2<sup>nd</sup> generation Christians—let’s say, those who came to faith <em>after</em> AD 70, Jesus became less a person they’d personally known, or the friend of a friend—but more of a mysterious agent in a cosmic drama. <a href="https://sanctorum.us/heretics-part-2-the-first-heretics/#more-1741" class="more-link"><span aria-label="Continue reading Heretics &#8211; Part 02 //  The First Heretics">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/Heretics-Part-02.mp3" length="19133078" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[For 2nd generation Christians—let’s say, those who came to faith after AD 70, Jesus became less a person they’d personally known, or the friend of a friend—but more of a mysterious agent in a cosmic drama.
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(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/06/Heresy-detected.gif"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/06/Heresy-detected.gif</ssp:url> <ssp:title>Heretics – Part 01 // What is Heresy?</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[We start a new series here in Season 2 of CS. This time we’ll take a look at some of the notable Heretics &amp; Heresies in Church History. Most of these we covered in Season 1. This time we’ll go a bit deeper. As we do, we just might discover that some of those movements and groups that have been classed as heretical, weren’t. Aberrant maybe, but heretical, not! As has been said; Winners write history. They get to tell the tale. It seems at least some of the reporting of Church officials misrepresented / mischaracterized the position of those they opposed and were able to stamp out. When the writings of these groups were systematically round &amp; destroyed, all we’re left with is the account of their opponents; a questionable source at best.
(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/06/Heresy-detected.gif"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>The First Centuries Part 08 &#8211; Art</title><link>https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-8-art/</link> <pubDate>Sun, 02 Apr 2017 08:01:22 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1653</guid> <description><![CDATA[<p><img width="800" height="1067" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-225x300.jpg 225w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-768x1024.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-772x1030.jpg 772w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-529x705.jpg 529w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-450x600.jpg 450w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>This episode is a bit different from our usual fare in that it’s devoted to the subject of art in Church History. It’s in no way intended to be a comprehensive review of religious art. We’ll take just a cursory look at the development of art in the early centuries.Much has been written about the philosophy of art. And as anyone who’s taken an art history course in college knows, much debate has ensued over what defines art. It’s not our aim here to enter that fray, but instead of step back and simply chart the development of artistic expression in the First Centuries.It’s to be expected the followers of Jesus would get around to using art as an expression of their faith quickly in Church History. Man is, after all, an emotional being and art is often the product of that emotion. People who would convert from headlong hedonism to an austere asceticism didn’t usually do so simply based on cold intellectualism. Strong emotions were involved. Those emotions often found their output in artistic expression.Thus, we have Christian art. Emotions &amp; the imagination are as much in need of redemption and capable of sanctification, as the reason and will. We’d better hope so, at least, or we’re all doomed to a grotesquely lopsided spiritual life. How sad it would be if the call to love God with all our heart, soul &amp; mind didn’t extend to our creative faculty and art.Indeed, the Christian believes the work of the Holy Spirit after her/his conversion, is to conform the believer into the very image of Christ. And since God is The Creator, it’s reasonable to assume the Spirit would bend humanity’s penchant for artifice to serve the glory of God and the enjoyment of man.Scripture even says we are to worship God “in the beauty of holiness.” A review of the instructions for the making of the tabernacle make it clear God’s intention was that it be a thing of astounding beauty. And looked at from what we’d call a <strong><em>classical</em></strong> perspective, nearly all art aims to simply duplicate the beauty God as First Artist made when He spoke and the universe leapt into existence.Historians tend to divide Early Church History into two large blocks using The First Council of Nicaea in 325 as the dividing line. The Ante-Nicaean Era runs from the time of the Apostles, the Apostolic Age, to Nicaea. Then the Post-Nicaean Era runs from the Council to The Medieval Era. This was the time of the first what are called 7 Ecumenical Councils; the last of which, is conveniently called the 2<sup>nd</sup> Nicaean Council, held in 787. So the Ante-Nicaean Era lasted only a couple hundred yrs while the Post-Nicaean Age was 500.It would be nice if Art Historians would sync up their timelines to this plan, but they divide the history of Church Art differently. They refer to Pre-Constantinian Art, while From the 4<sup>th</sup> thru 7<sup>th</sup> Cs is called Early Christian Art.The beginnings of identifiable Christian art are located in the last decades of the 2<sup>nd</sup> C. Now, it’s not difficult to imagine there’d been some artistic expression connected to believers before this; it’s just that we have no enduring record of it. Why is easy to surmise. Christians were a persecuted group and apart from some notable exceptions, were for the most part comprised of the lower classes. Christians simply didn’t want to draw attention to themselves on one hand, and on the other, there wasn’t a source of patronage base for art in service of the Gospel.Another reason there wasn’t much art imagery generated before the 2<sup>nd</sup> C is because early generations of believers were mostly Jewish with a long-standing prohibition of making graven images, lest they violate the Commandments against idolatry. By the mid 2<sup>nd</sup> C, the Church had shifted to a primarily Gentile body. Gentiles had little cultural opposition to the use of images. Indeed, their prior paganism <em>encouraged</em> it. They quickly learned they were not to make idols, but had no reluctance to use images a symbols and representations to communicate the Gospel and express their faith.The style of this early art is drawn from Roman motifs of the Late Classical style and is found in association with the burial of believers. While pagans generally practiced cremation, the followers of Jesus shifted to burial as an expression of their hope in the Resurrection. So outside Rome’s walls near major roadways, numerous catacombs were excavated where Christians both met when the heat of persecution was up, and where their dead were interred. Some of the oldest of Christian imagery is a simple outline of a ship or an anchor scratched into the wall of a crypt. Both were symbols of the Church. The anchor is drawn from the NT Book of Hebrews which refers to the hope of the believer as an anchor or the soul. The ship was an apt picture for the Church. A vessel which is IN the Sea, but mustn’t have the sea in it, just as the Church is to be in the World, but the World is not to be in the Church. Another symbol used to make the resting place of Christians was the ubiquitous fish. As burial in the catacombs became de rigeur , families carved out entire rooms for the burial of their members. Bodies were placed in marble sarcophagi which over time were decorated with religious imagery; symbols and scenes drawn from Scripture.Missing from the art crafted by Christians at this time are the scenes that will later become common. There’re few Nativity motifs, fewer crosses, and nothing depicting the resurrection. That’s not to say Christians in this early era didn’t regard the cross &amp; resurrection as central to their faith. The <em>writings</em> of Ante-Nicene Fathers make it clear they did. It’s just that they hadn’t made their way into artistic expression yet. Rather than pointing <strong>DIRECTLY</strong> at Christ’s crucifixion &amp; resurrection, artists instead used OT stories that foreshadowed the Gospel. Images of Abraham sacrificing Isaac, Jonah &amp; the fish, Daniel in the lion’s den, Shadrach, Meshach, &amp; Abed-Nego in the fiery furnace, as well as Moses striking the rock are all depicted in frescoes and tomb paintings.The few images of Jesus from the Pre-Constantinian art we see him presented as The Good Shepherd, surrounded either by figures who likely represent the apostles, and symbols from nature, like peacocks, vines, doves and so on.Nothing happened in the way of distinctly Christian architecture until Constantine for obvious reasons. Christians simply could not build their own places. When you’re trying to avoid attention due to persecution, engaging a construction project’s just not wise. But once The Faith was removed from the banned list, and the Rulers of Rome showed the emergent Faith favor, Christians began to shape their meeting places in a manner that maximized their utility, while also adorning them with imagery identifying them as dedicated to The Gospel. The discreet and out of the way places they’d met in before no longer served as suitable meeting places for the rapidly growing movement.After Christianity was allowed to own property, it raised local churches across the Roman empire. There may have been more of this kind of building in the 4<sup>th</sup> C than there has been since, excepting during the 19<sup>th</sup> C in the United States. Constantine and his mother Helena led the way. The Emperor adorned not only his new city of Constantinople, but also embarked on a campaign to secure the assumed holy Places in the Middle East. Basilicas Churches were erected using funds from his personal account, as well as State funds. His successors, with the exception of Julian, called The Apostate, as well as bishops and wealthy laymen, vied with each other in building, beautifying, and enriching churches. The Faith that had not long before been a cause of great persecution, became a game to compete in; as the wealthy hoped to earn a higher place in heaven by the churches they raised. Churches became a venue for bragging rights. The Church Father Chrysostom lamented that the poor were being forgotten in favor of buildings, and recommended it wasn’t altars, but souls, God wanted. Jerome rebuked those who trampled over the needy to build a house of stone.It might be assumed Christians would adopt the form for their buildings they were used to as pagans – a temple. Interestingly, they didn’t! Most pagan temples were relatively small affairs intended to hold little more than the idol of the god or goddess they were dedicated to. When pagans worshipped, they did so outdoors, often in a courtyard next to the temple. It wasn’t until the 7<sup>th</sup> C that believers began to re-purpose some of the larger now abandoned pagan temples for their own use. Even during Constantine’s time, Christians began to use layout of the secular basilica, the formal hall where a king or ruler would hold court.The floor plan of one of these basilicas had a central rectangular hall, called a nave, with two side aisles. The main door was on one of the short sides of the nave, and on the opposite wall was the apse where a raised platform was built for the altar where the minister led the service.During the 4<sup>th</sup> C saw Rome saw over 40 lrg churches built. In the New Rome of Constantinople, the Church of the Apostles and the Church of St. Sophia, originally built by Constantine, towered in majestic beauty. In the 5<sup>th</sup> C both were dramatically enlarged by Justinian.As I said earlier, in the 7<sup>th</sup> C, the now abandoned pagan temples were turned over to Christians. Emperor Phocas gave the famous Pantheon to Roman’s bishop Boniface IV.Anyone who’s been on a tour of Israel ought to be familiar with the term “Byzantine.” Because a good many of the ruins Christian tourists visit are labeled as <em>Byzantine</em> in architecture and era. The Byzantine style originated in the 6<sup>th</sup> C. and in the East continues to this day. It’s akin to the influence the French Classicism of Louis XIV had on Western architecture.The main feature of the Byzantine style is a dome spanning the center of a floorplan that is cruciform. Let me see if I can help you picture this. Imagine a classic cross laid on the earth. The long bean is the central nave with the cross piece are the transverse sides used as side chapels. Suspended over the intersection of main &amp; cross beams is a dome, decorated with frescoes of Biblically rich imagery.Previous basilicas tended to be flat, blocky affairs; earthbound in their ponderance. The Byzantine basilica lifted the roof and drew the eye to that dome which seemed to pierce heaven itself. The eye was drawn upward. That idea will be perfected centuries later in the soaring ceilings and arches of Europe’s Gothic cathedrals.The most perfect execution of the Byzantine style is found in the Hagia Sophia, the Church of Holy Wisdom in Istanbul. It was built by the Emperor Justinian in the 6<sup>th</sup> C on the plans of Anthemius &amp; Isidore. It’s 220’ wide, 252’ long; with a 180’ diameter dome supported by four gigantic columns, rising 169’ over the central altar. The dome is so constructed that the court biographer Procopius describes it as being suspended form heaven by golden chains.The cross, which today stands as the universal symbol for Christianity, wasn’t used in artifice until at least the late 4<sup>th</sup> C. The historical record suggest Christians made the sign of the cross on their foreheads, over their eyes, mouths, &amp; hearts as early as the 2<sup>nd</sup> C. But they didn’t make permanent images of it till later. And then we find some church father urging Christians not to make magical talisman of them.Julian accused Christians of worshipping the cross. Chrysostom wrote, “The sign of universal detestation, the sign of extreme penalty, has become an object of desire and love. We see it everywhere; on houses, roofs, walls, in cities and villages, in markets, along roads, in deserts, on mountains &amp; in valleys, on the sea, ships, books, weapons, garments, in honeymoon chambers, at banquets, on gold &amp; silver vessels, engraved on pearls, in paintings, on beds, the bodies of sick animals, &amp; the possessed, at dances of the merry, and in the brotherhoods of monks.”It isn’t till the 5<sup>th</sup> C that we find the use of the crucifix; that is a cross that isn’t bare. It now holds the figure of the impaled Christ.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is a bit different from our usual fare in that it’s devoted to the subject of art in Church History. It’s in no way intended to be a comprehensive review of religious art. We’ll take just a cursory look at the development of art in the early]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="1067" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-225x300.jpg 225w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-768x1024.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-772x1030.jpg 772w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-529x705.jpg 529w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image-450x600.jpg 450w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>This episode is a bit different from our usual fare in that it’s devoted to the subject of art in Church History. It’s in no way intended to be a comprehensive review of religious art. We’ll take just a cursory look at the development of art in the early centuries.Much has been written about the philosophy of art. And as anyone who’s taken an art history course in college knows, much debate has ensued over what defines art. It’s not our aim here to enter that fray, but instead of step back and simply chart the development of artistic expression in the First Centuries.It’s to be expected the followers of Jesus would get around to using art as an expression of their faith quickly in Church History. Man is, after all, an emotional being and art is often the product of that emotion. People who would convert from headlong hedonism to an austere asceticism didn’t usually do so simply based on cold intellectualism. Strong emotions were involved. Those emotions often found their output in artistic expression.Thus, we have Christian art. Emotions &amp; the imagination are as much in need of redemption and capable of sanctification, as the reason and will. We’d better hope so, at least, or we’re all doomed to a grotesquely lopsided spiritual life. How sad it would be if the call to love God with all our heart, soul &amp; mind didn’t extend to our creative faculty and art.Indeed, the Christian believes the work of the Holy Spirit after her/his conversion, is to conform the believer into the very image of Christ. And since God is The Creator, it’s reasonable to assume the Spirit would bend humanity’s penchant for artifice to serve the glory of God and the enjoyment of man.Scripture even says we are to worship God “in the beauty of holiness.” A review of the instructions for the making of the tabernacle make it clear God’s intention was that it be a thing of astounding beauty. And looked at from what we’d call a <strong><em>classical</em></strong> perspective, nearly all art aims to simply duplicate the beauty God as First Artist made when He spoke and the universe leapt into existence.Historians tend to divide Early Church History into two large blocks using The First Council of Nicaea in 325 as the dividing line. The Ante-Nicaean Era runs from the time of the Apostles, the Apostolic Age, to Nicaea. Then the Post-Nicaean Era runs from the Council to The Medieval Era. This was the time of the first what are called 7 Ecumenical Councils; the last of which, is conveniently called the 2<sup>nd</sup> Nicaean Council, held in 787. So the Ante-Nicaean Era lasted only a couple hundred yrs while the Post-Nicaean Age was 500.It would be nice if Art Historians would sync up their timelines to this plan, but they divide the history of Church Art differently. They refer to Pre-Constantinian Art, while From the 4<sup>th</sup> thru 7<sup>th</sup> Cs is called Early Christian Art.The beginnings of identifiable Christian art are located in the last decades of the 2<sup>nd</sup> C. Now, it’s not difficult to imagine there’d been some artistic expression connected to believers before this; it’s just that we have no enduring record of it. Why is easy to surmise. Christians were a persecuted group and apart from some notable exceptions, were for the most part comprised of the lower classes. Christians simply didn’t want to draw attention to themselves on one hand, and on the other, there wasn’t a source of patronage base for art in service of the Gospel.Another reason there wasn’t much art imagery generated before the 2<sup>nd</sup> C is because early generations of believers were mostly Jewish with a long-standing prohibition of making graven images, lest they violate the Commandments against idolatry. By the mid 2<sup>nd</sup> C, the Church had shifted to a primarily Gentile body. Gentiles had little cultural opposition to the use of images. Indeed, their prior paganism <em>encouraged</em> it. They quickly learned they were not to make idols, but had no reluctance to use images a symbols and representations to communicate the Gospel and express their faith.The style of this early art is drawn from Roman motifs of the Late Classical style and is found in association with the burial of believers. While pagans generally practiced cremation, the followers of Jesus shifted to burial as an expression of their hope in the Resurrection. So outside Rome’s walls near major roadways, numerous catacombs were excavated where Christians both met when the heat of persecution was up, and where their dead were interred. Some of the oldest of Christian imagery is a simple outline of a ship or an anchor scratched into the wall of a crypt. Both were symbols of the Church. The anchor is drawn from the NT Book of Hebrews which refers to the hope of the believer as an anchor or the soul. The ship was an apt picture for the Church. A vessel which is IN the Sea, but mustn’t have the sea in it, just as the Church is to be in the World, but the World is not to be in the Church. Another symbol used to make the resting place of Christians was the ubiquitous fish. As burial in the catacombs became de rigeur , families carved out entire rooms for the burial of their members. Bodies were placed in marble sarcophagi which over time were decorated with religious imagery; symbols and scenes drawn from Scripture.Missing from the art crafted by Christians at this time are the scenes that will later become common. There’re few Nativity motifs, fewer crosses, and nothing depicting the resurrection. That’s not to say Christians in this early era didn’t regard the cross &amp; resurrection as central to their faith. The <em>writings</em> of Ante-Nicene Fathers make it clear they did. It’s just that they hadn’t made their way into artistic expression yet. Rather than pointing <strong>DIRECTLY</strong> at Christ’s crucifixion &amp; resurrection, artists instead used OT stories that foreshadowed the Gospel. Images of Abraham sacrificing Isaac, Jonah &amp; the fish, Daniel in the lion’s den, Shadrach, Meshach, &amp; Abed-Nego in the fiery furnace, as well as Moses striking the rock are all depicted in frescoes and tomb paintings.The few images of Jesus from the Pre-Constantinian art we see him presented as The Good Shepherd, surrounded either by figures who likely represent the apostles, and symbols from nature, like peacocks, vines, doves and so on.Nothing happened in the way of distinctly Christian architecture until Constantine for obvious reasons. Christians simply could not build their own places. When you’re trying to avoid attention due to persecution, engaging a construction project’s just not wise. But once The Faith was removed from the banned list, and the Rulers of Rome showed the emergent Faith favor, Christians began to shape their meeting places in a manner that maximized their utility, while also adorning them with imagery identifying them as dedicated to The Gospel. The discreet and out of the way places they’d met in before no longer served as suitable meeting places for the rapidly growing movement.After Christianity was allowed to own property, it raised local churches across the Roman empire. There may have been more of this kind of building in the 4<sup>th</sup> C than there has been since, excepting during the 19<sup>th</sup> C in the United States. Constantine and his mother Helena led the way. The Emperor adorned not only his new city of Constantinople, but also embarked on a campaign to secure the assumed holy Places in the Middle East. Basilicas Churches were erected using funds from his personal account, as well as State funds. His successors, with the exception of Julian, called The Apostate, as well as bishops and wealthy laymen, vied with each other in building, beautifying, and enriching churches. The Faith that had not long before been a cause of great persecution, became a game to compete in; as the wealthy hoped to earn a higher place in heaven by the churches they raised. Churches became a venue for bragging rights. The Church Father Chrysostom lamented that the poor were being forgotten in favor of buildings, and recommended it wasn’t altars, but souls, God wanted. Jerome rebuked those who trampled over the needy to build a house of stone.It might be assumed Christians would adopt the form for their buildings they were used to as pagans – a temple. Interestingly, they didn’t! Most pagan temples were relatively small affairs intended to hold little more than the idol of the god or goddess they were dedicated to. When pagans worshipped, they did so outdoors, often in a courtyard next to the temple. It wasn’t until the 7<sup>th</sup> C that believers began to re-purpose some of the larger now abandoned pagan temples for their own use. Even during Constantine’s time, Christians began to use layout of the secular basilica, the formal hall where a king or ruler would hold court.The floor plan of one of these basilicas had a central rectangular hall, called a nave, with two side aisles. The main door was on one of the short sides of the nave, and on the opposite wall was the apse where a raised platform was built for the altar where the minister led the service.During the 4<sup>th</sup> C saw Rome saw over 40 lrg churches built. In the New Rome of Constantinople, the Church of the Apostles and the Church of St. Sophia, originally built by Constantine, towered in majestic beauty. In the 5<sup>th</sup> C both were dramatically enlarged by Justinian.As I said earlier, in the 7<sup>th</sup> C, the now abandoned pagan temples were turned over to Christians. Emperor Phocas gave the famous Pantheon to Roman’s bishop Boniface IV.Anyone who’s been on a tour of Israel ought to be familiar with the term “Byzantine.” Because a good many of the ruins Christian tourists visit are labeled as <em>Byzantine</em> in architecture and era. The Byzantine style originated in the 6<sup>th</sup> C. and in the East continues to this day. It’s akin to the influence the French Classicism of Louis XIV had on Western architecture.The main feature of the Byzantine style is a dome spanning the center of a floorplan that is cruciform. Let me see if I can help you picture this. Imagine a classic cross laid on the earth. The long bean is the central nave with the cross piece are the transverse sides used as side chapels. Suspended over the intersection of main &amp; cross beams is a dome, decorated with frescoes of Biblically rich imagery.Previous basilicas tended to be flat, blocky affairs; earthbound in their ponderance. The Byzantine basilica lifted the roof and drew the eye to that dome which seemed to pierce heaven itself. The eye was drawn upward. That idea will be perfected centuries later in the soaring ceilings and arches of Europe’s Gothic cathedrals.The most perfect execution of the Byzantine style is found in the Hagia Sophia, the Church of Holy Wisdom in Istanbul. It was built by the Emperor Justinian in the 6<sup>th</sup> C on the plans of Anthemius &amp; Isidore. It’s 220’ wide, 252’ long; with a 180’ diameter dome supported by four gigantic columns, rising 169’ over the central altar. The dome is so constructed that the court biographer Procopius describes it as being suspended form heaven by golden chains.The cross, which today stands as the universal symbol for Christianity, wasn’t used in artifice until at least the late 4<sup>th</sup> C. The historical record suggest Christians made the sign of the cross on their foreheads, over their eyes, mouths, &amp; hearts as early as the 2<sup>nd</sup> C. But they didn’t make permanent images of it till later. And then we find some church father urging Christians not to make magical talisman of them.Julian accused Christians of worshipping the cross. Chrysostom wrote, “The sign of universal detestation, the sign of extreme penalty, has become an object of desire and love. We see it everywhere; on houses, roofs, walls, in cities and villages, in markets, along roads, in deserts, on mountains &amp; in valleys, on the sea, ships, books, weapons, garments, in honeymoon chambers, at banquets, on gold &amp; silver vessels, engraved on pearls, in paintings, on beds, the bodies of sick animals, &amp; the possessed, at dances of the merry, and in the brotherhoods of monks.”It isn’t till the 5<sup>th</sup> C that we find the use of the crucifix; that is a cross that isn’t bare. It now holds the figure of the impaled Christ.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The-First-Centuries-Part-8-Art.mp3" length="14585699" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is a bit different from our usual fare in that it’s devoted to the subject of art in Church History. It’s in no way intended to be a comprehensive review of religious art. We’ll take just a cursory look at the development of art in the early centuries.Much has been written about the philosophy of art. And as anyone who’s taken an art history course in college knows, much debate has ensued over what defines art. It’s not our aim here to enter that fray, but instead of step back and simply chart the development of artistic expression in the First Centuries.It’s to be expected the followers of Jesus would get around to using art as an expression of their faith quickly in Church History. Man is, after all, an emotional being and art is often the product of that emotion. People who would convert from headlong hedonism to an austere asceticism didn’t usually do so simply based on cold intellectualism. Strong emotions were involved. Those emotions often found their output in artistic expression.Thus, we have Christian art. Emotions &amp; the imagination are as much in need of redemption and capable of sanctification, as the reason and will. We’d better hope so, at least, or we’re all doomed to a grotesquely lopsided spiritual life. How sad it would be if the call to love God with all our heart, soul &amp; mind didn’t extend to our creative faculty and art.Indeed, the Christian believes the work of the Holy Spirit after her/his conversion, is to conform the believer into the very image of Christ. And since God is The Creator, it’s reasonable to assume the Spirit would bend humanity’s penchant for artifice to serve the glory of God and the enjoyment of man.Scripture even says we are to worship God “in the beauty of holiness.” A review of the instructions for the making of the tabernacle make it clear God’s intention was that it be a thing of astounding beauty. And looked at from what we’d call a classical perspective, nearly all art aims to simply duplicate the beauty God as First Artist made when He spoke and the universe leapt into existence.Historians tend to divide Early Church History into two large blocks using The First Council of Nicaea in 325 as the dividing line. The Ante-Nicaean Era runs from the time of the Apostles, the Apostolic Age, to Nicaea. Then the Post-Nicaean Era runs from the Council to The Medieval Era. This was the time of the first what are called 7 Ecumenical Councils; the last of which, is conveniently called the 2nd Nicaean Council, held in 787. So the Ante-Nicaean Era lasted only a couple hundred yrs while the Post-Nicaean Age was 500.It would be nice if Art Historians would sync up their timelines to this plan, but they divide the history of Church Art differently. They refer to Pre-Constantinian Art, while From the 4th thru 7th Cs is called Early Christian Art.The beginnings of identifiable Christian art are located in the last decades of the 2nd C. Now, it’s not difficult to imagine there’d been some artistic expression connected to believers before this; it’s just that we have no enduring record of it. Why is easy to surmise. Christians were a persecuted group and apart from some notable exceptions, were for the most part comprised of the lower classes. Christians simply didn’t want to draw attention to themselves on one hand, and on the other, there wasn’t a source of patronage base for art in service of the Gospel.Another reason there wasn’t much art imagery generated before the 2nd C is because early generations of believers were mostly Jewish with a long-standing prohibition of making graven images, lest they violate the Commandments against idolatry. By the mid 2nd C, the Church had shifted to a primarily Gentile body. Gentiles had little cultural opposition to the use of images. Indeed, their prior paganism encouraged it. They quickly learned they were not to make idols, but had no reluctance to use images a symbols and representations to communica]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Image.jpg</ssp:url> <ssp:title>The First Centuries Part 08 &#8211; Art</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is a bit different from our usual fare in that it’s devoted to the subject of art in Church History. It’s in no way intended to be a comprehensive review of religious art. We’ll take just a cursory look at the development of art in the early centuries.Much has been written about the philosophy of art. And as anyone who’s taken an art history course in college knows, much debate has ensued over what defines art. It’s not our aim here to enter that fray, but instead of step back and simply chart the development of artistic expression in the First Centuries.It’s to be expected the followers of Jesus would get around to using art as an expression of their faith quickly in Church History. Man is, after all, an emotional being and art is often the product of that emotion. People who would convert from headlong hedonism to an austere asceticism didn’t usually do so simply based on cold intellectualism. Strong emotions were involved. 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It’s appears to be the last installment for the venerable X-Men character <strong><em>Wolverine, </em></strong>played by Hugh Jackman. Logan was an immortal who became the subject of a secret military experiment gone wrong. His skeleton was infused with a fictional metal called adamantium that bears the hardness of a diamond. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-7-origen/#more-1645" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 07 &#8211; Origen">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[As I record  &amp; post this episode, a new movie’s out called Logan. It’s appears to be the last installment for the venerable X-Men character Wolverine, played by Hugh Jackman. Logan was an immortal who became the subject of a secret military experimen]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="670" height="322" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/origen.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/origen.jpg 670w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/origen-300x144.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/origen-450x216.jpg 450w" sizes="(max-width: 670px) 100vw, 670px" /></p>As I record  &amp; post this episode, a new movie’s out called Logan. It’s appears to be the last installment for the venerable X-Men character <strong><em>Wolverine, </em></strong>played by Hugh Jackman. Logan was an immortal who became the subject of a secret military experiment gone wrong. His skeleton was infused with a fictional metal called adamantium that bears the hardness of a diamond. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-7-origen/#more-1645" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 07 &#8211; Origen">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The-First-Centuries-Part-7.mp3" length="12566958" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[As I record  &amp; post this episode, a new movie’s out called Logan. It’s appears to be the last installment for the venerable X-Men character Wolverine, played by Hugh Jackman. Logan was an immortal who became the subject of a secret military experiment gone wrong. His skeleton was infused with a fictional metal called adamantium that bears the hardness of a diamond.
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(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/origen.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>The First Centuries Part 06 / Tertullian &#038; The Montanists</title><link>https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-06-tertullian-the-montanists/</link> <pubDate>Sun, 12 Mar 2017 08:01:00 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1641</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1181" height="1424" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian.jpg 1181w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-249x300.jpg 249w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-768x926.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-854x1030.jpg 854w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-585x705.jpg 585w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-450x543.jpg 450w" sizes="(max-width: 1181px) 100vw, 1181px" /></p>This is part 6 of our series titled <em>The First Centuries</em>, in Season 2 of CS. In the last episode we took a look at the Church Father <strong><em>Irenaeus</em></strong>. This episode we’ll consider <strong><em>Tertullian</em></strong>.That may prompt some to wonder if we’re going to work our way through ALL the church fathers of the Early Church. Uh, no – we won’t. Just a few.While he’s known to history as Tertullian, his full name was <strong><em>Quintus Septimius Florens Tertullianus</em></strong>. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-06-tertullian-the-montanists/#more-1641" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries Part 06 / Tertullian &#038; The Montanists">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is part 6 of our series titled The First Centuries, in Season 2 of CS. In the last episode we took a look at the Church Father Irenaeus. This episode we’ll consider Tertullian.That may prompt some to wonder if we’re going to work our way through]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1181" height="1424" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian.jpg 1181w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-249x300.jpg 249w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-768x926.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-854x1030.jpg 854w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-585x705.jpg 585w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/03/Tertullian-450x543.jpg 450w" sizes="(max-width: 1181px) 100vw, 1181px" /></p>This is part 6 of our series titled <em>The First Centuries</em>, in Season 2 of CS. In the last episode we took a look at the Church Father <strong><em>Irenaeus</em></strong>. This episode we’ll consider <strong><em>Tertullian</em></strong>.That may prompt some to wonder if we’re going to work our way through ALL the church fathers of the Early Church. Uh, no – we won’t. Just a few.While he’s known to history as Tertullian, his full name was <strong><em>Quintus Septimius Florens Tertullianus</em></strong>. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-06-tertullian-the-montanists/#more-1641" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries Part 06 / Tertullian &#038; The Montanists">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The-First-Centuries-Part-06.mp3" length="16479048" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is part 6 of our series titled The First Centuries, in Season 2 of CS. In the last episode we took a look at the Church Father Irenaeus. This episode we’ll consider Tertullian.That may prompt some to wonder if we’re going to work our way through ALL the church fathers of the Early Church. Uh, no – we won’t. Just a few.While he’s known to history as Tertullian, his full name was Quintus Septimius Florens Tertullianus.
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It seems that during his time there, he poured himself into a cadre of capable men who went on to provide outstanding leadership for the church in the midst of difficult trials. Men like Polycarp of Smyrna, Papias &amp; Apolinarius of Hierapolis, &amp; Melito of Sardis. These and others were mentioned by Polycrates, the bishop of Ephesus in a letter to Victor, a bishop at Rome in about AD 190.These students of John are considered to be the last of what’s called <em>The Apostolic Age</em>. The greatest of them was <strong><em>Irenæus. </em></strong>Though he wasn’t a direct student of the Apostle, he was influenced by Polycarp, &amp; is considered by many as one of the premier and first Church Fathers.Not much is known of Irenæus’ origins. From what we can piece together from his writings, he was most likely born and raised in Smyrna around AD 120. He was instructed by Smyrna’s lead pastor, Polycarp, a student of John. He says he was also directly influenced by other pupils of the Apostles, though he doesn’t name them. Polycarp had the biggest impact on him, as evidenced by his comment, “What I heard from him, I didn’t write on parchment, but on my heart. By God’s grace, I bring it constantly to mind.” It’s possible Irenæus accompanied Polycarp when he traveled to Rome and engaged Bishop Anicetus in the Easter controversy we talked about last episode.At some point while still a young man, Irenæus went to Southern Gaul as a missionary. He settled at <strong><em>Lugdunum</em></strong> where he became an elder in the church there. Lugdunum eventually became the town of <strong><em>Lyon</em></strong>, France. In 177, during the reign of Marcus Aurelius, the church in Lugdunum was hammered by fierce persecution. But Irenæus had been sent on a mission to Rome to deal with the Montanist controversy. While away, the church’s elderly pastor Pothinus, was martyred. By the time he returned in 178 the persecution had spent itself and he was appointed as the new pastor.Irenæus worked tirelessly to mend the holes persecution had punched in the church in Southern Gaul. In both teaching and writing, he provided resources other church leaders could use in faithfully discharging their pastoral duties, as well as refuting the various and sundry errors challenging the new Faith. During his term as the pastor of the church at Lyon, he was able to see a majority of the population of the City converted to Christ. Dozens of missionaries were sent out to plant churches across Gaul.Then, about 190, Irenæus simply disappears with no clear account of his death. A 5<sup>th</sup> C tradition says he died a martyr in 202 in the persecution under Septimus Severus. The problem with that is that several church fathers like Eusebius, Hippolytus, &amp; Tertullian <strong><em>uncharacteristically</em></strong> fail to mention Irenæus’ martyrdom. Because martyrs achieved hero status, if Irenæus had been martyred, the Church would have marked it. SO most likely, he died of natural causes. <strong><em>However</em></strong> he died, he was buried under the altar St. John’s in Lyons.Irenæus’ influence far surpassed the importance of his location. The bishopric of Lyon was not considered an important seat. But Irenæus’ impact on the Faith was outsized to his position. His keen intellect united a Greek education with astute philosophical analysis, and a sharp understanding of the Scriptures to produce a remarkable defense of The Gospel. That was badly needed at the time due to the inroads being forged by a new threat – Gnosticism, which we spent time describing in Season 1.Irenæus’ articulation of the Faith brought about a unanimity that united the East &amp; Western branches of the Church that had been diverging. They’d end up reverting to that divergence later, but Irenæus managed to bring about a temporary peace through his clear defense of the faith against the Gnostics.Irenæus admits he had a difficult time mastering the Celtic dialect spoken by the people where he served but his capacity in Greek, in which he composed his writings, was both elegant &amp; eloquent without running to the merely flowery. His content shows he was familiar with the classics by authors like Homer, Hesiod, &amp; Sophocles as well as philosophers like Pythagoras &amp; Plato.He shows a like familiarity with earlier Christian writers such as Clement, Justin Martyr, &amp; Tatian. But Irenæus is really only 1 generation away from Jesus and the original Apostles due to a couple long life-times; that of John, and then his pupil, Polycarp. We find their influence in Irenæus’ remark impugning the appeal of Gnosticism, “The true way to God, is through love. Better to know nothing but the crucified Christ, than fall into the impiety of overly curious inquires &amp; silly nuances.” Reading Irenæus’ work on the core doctrines of the Faith reveal his wholehearted embrace of Pauline theology of the NT. Where Irenæus goes beyond John &amp; Paul was in his handling of <strong><em>ecclesiology</em></strong>; that is, matters of the Church. Irenæus wrote on things like the proper handling of the sacraments, and how authority in the church ought to be passed on. A close reading of the 2<sup>nd</sup> C church fathers reveals that this issue was of major concern to them. It makes sense it would. Jesus had commissioned the Apostles to carry on His mission and to lay the foundation of the Faith &amp; Church. The Apostles had done that, but in the 2<sup>nd</sup> C, the men the Apostles had raised up were themselves aging out. Church leaders were burdened with the question of how to properly pass on the Faith once for all delivered to the saints, to those who came next. What was the plan?We’ll come back to that later . . .Irenæus was a staunch advocate of what we’ll call <strong><em>Biblical</em></strong> theology, as opposed to a theology derived from <strong><em>philosophical musing</em></strong>, propped up by random Bible verses. He’s the first of the church fathers to make liberal use of BOTH the Old &amp; New Testaments in his writings. He uses all four Gospels and nearly all the letters of the NT in the development of his theology.His goal in it all was to establish <strong><em>unity</em></strong> among believers. He was so zealous for it because of the rising popularity of Gnosticism, a new religious fascination attractive an increasing number of Christians.Historians have come to understand that like many emergent faiths, Gnosticism was itself fractured into different flavors. The brand Irenæus dealt with was the one most popular in his region; <strong><em>Valentinian</em></strong> Gnosticism, or, <strong><em>Valentinianism</em></strong>.While several writings are attributed to Irenæus, by far his most important and famous was <em>Against </em>Heresies, his refutation of Gnosticism. Written sometime btwn 177 &amp; 190, it’s 5 volumes is considered by most to be the premier theological work of the ante-Nicene era. It’s also the main source of knowledge for historians on Gnosticism and Christian doctrine in the Apostolic Age. It was composed in response to a request by a friend wanting a brief on how to deal with the errors of both Valentinus &amp; Marcion. Both had taught in Rome 30 yrs earlier.  Their ideas then spread to France.The 1<sup>st</sup> of the 5 volumes is a dissection of what Valentinianism taught, and more generally how it differed from other sects of Gnosticism. It shows that Irenæus had a remarkable grasp of a belief system he utterly &amp; categorically rejected.The 2<sup>nd</sup> book reviewed the internal inconsistencies and contradictions of Gnosticism.The last 3 volumes give a systematic refutation of Gnosticism from Scripture &amp; tradition which Irenæus makes clear at that time were one and the same. He shows that the Gospel which was at first only oral, was subsequently committed to writing, then was faithfully taught in churches through a succession of pastors &amp; elders. So, Irenæus says, The Apostolic Faith &amp; tradition is embodied in Scripture, <strong><em>and</em></strong> in the <strong><em>right</em></strong> interpretation of those scriptures by pastors (AKA as bishops). And the Church ought to have confidence in those pastors’ interpretations of God’s Word because they’ve attained their office through a demonstrated succession. Of course, the succession Irenæus referred to was manifestly evident by virtue of the fact he wrote in the last quarter of the 2<sup>nd</sup> C &amp; was himself, as we’ve seen, just a generation removed from the Apostle John.Irenæus set all this over against the contradictory opinions of heretics who fundamentally deviated from this well-established Faith &amp; simply could not be included in the catholic, that is universally agreed on, faith carved out by Scripture and its orthodox interpretation by a properly sanctioned teaching office.The 5<sup>th</sup> and final volume of <em>Against Heresies</em> includes Irenæus’ exposition of pre-millennial eschatology; that is, the study of Last things, or in modern parlance – the End Times. No doubt he does so because it stood in stark contrast with the muddled teaching of the Gnostics on this subject. It might be noted that Irenæus’ pre-millennialism wasn’t unique. He stood squarely with the other writers of the Apostolic &amp; post-apostolic age.Irenæus’ view of the inspiration of Scripture is early anticipation of what came to be called Verbal plenary inspiration. That is, both the writings and authors of Scripture were inspired, so that what God wanted expressed was, without turning the writers into automatons. God expressed His will through the varying personalities of the original authors. He even accounts for the variations in Paul’s style across his epistles to his, at times, rapid-fire dictation &amp; the agency of the Holy Spirit’s urging at different times and in different situations.Irenæus’ emphasis on both Scripture and the apostolic tradition of its interpretation has been seen as a boon to the idea of establishing an official teaching magisterium in the Church. Added to that is his remarks that the church at Rome held a special place in providing leadership for the Church as a whole. He based this on Rome being the location of the martyrdom of both Peter &amp; Paul. While Irenæus acknowledges they did not START the church there, he reasoned they most certainly were regarded as its leaders when they were there. And there was a tradition that Peter appointed the next bishop, one Linus, to lead the Church when he was executed. While it’s true Irenæus did indeed suggest Rome ought to take the lead, he said it was the CHURCH there that ought to do so; <em>not its bishop</em>. The point may seem minor, but it’s important to note that Irenaeus himself resisted positions taken by the Bishop at Rome. In our last episode, we noted his chronicle of Polycarp’s &amp; Anicetus’ disagreement over when to celebrated Easter. Anicetus’ successor was Bishop Victor, who took a hardline approach with the Quartodecamins and wanted to forcefully punish them. While as the bishop of the church in Lyon, Irenaeus was ready to follow the policy of the Church at Rome, he <strong><em>objected</em></strong> to Victor’s heavy-handedness and reminded him of his predecessor’s more fair-minded policy.So while Irenaeus does indeed urge a role of first-place for the Church at Rome, we can’t go so far as to say he establishes the principle of the primacy of the bishop of Rome. He’s not an apologist for papal primacy.Nor does he advocate apostolic succession as it’s come to be defined today. What Irenaeus <strong><em>does</em></strong> say is that the Scriptures have to be interpreted rightly; meaning, they have to align with that which the Apostles consistently taught, and that the people who were to be trusted to that end were those linked back to the Apostles because they’d HEARD them explain themselves.He argued this because the Gnostics claimed a <strong><em>secret</em></strong> oral tradition given them from Jesus himself. Irenaeus maintained that the pastors &amp; elders of the Church were well-known and linked to the Apostles and had always maintained the same message that wasn’t secret at all. Therefore, it was those pastors who provided the only safe interpretation of Scripture.For Irenaeus, apostolic authority was only valid so long as it actually squared with apostolic teaching, which itself was codified in the Gospels and epistles of the NT – along with what the direct students of the Apostles said they’d taught. Irenæus didn’t concoct a formula for the passing of apostolic authority from one generation to the next in perpetuity.Irenaeus became a treasured authority for men like Hippolytus and Tertullian who drew freely from him. He also became a major source for establishing the canon of the NT. He regarded the entire OT as God’s Word as well as most of the books our NT while excluding a large number of Gnostic pretenders. There’s some evidence that before Irenaeus, believers lined up under different Gospels as their preferred accounts of the Life of Jesus. The Churches of Asia Minor preferred the Gospel of John while Matthew was the most popular overall. Irenaeus made a convincing case that all 4 Gospels were God’s Word. That made him the earliest witness to the canonicity of M,M,L &amp; J. This stood over against the accepted writings of a heretic named Marcion who only accepted portions of Luke’s Gospel.Irenaeus cited passages of the NT about a thousand times, from 21 of the 27 books, including Revelation. Inferences to the other books can be found as well.Irenaeus provides a perfect bridge from the Apostles to the next phase of Church History presided over by the Fathers, of which he’s considered among the first.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The First Centuries – Part 5 // Irenæus
The historical record is pretty clear that the Apostle John spent his last years in Western Asia Minor, with the City of Ephesus acting as his headquarters. It seems that during his time there, he poured himself i]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="413" height="579" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/irenaeus.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/irenaeus.jpg 413w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/irenaeus-214x300.jpg 214w" sizes="(max-width: 413px) 100vw, 413px" /></p><h1>The First Centuries – Part 5 // Irenæus</h1> The historical record is pretty clear that the Apostle John spent his last years in Western Asia Minor, with the City of Ephesus acting as his headquarters. It seems that during his time there, he poured himself into a cadre of capable men who went on to provide outstanding leadership for the church in the midst of difficult trials. Men like Polycarp of Smyrna, Papias &amp; Apolinarius of Hierapolis, &amp; Melito of Sardis. These and others were mentioned by Polycrates, the bishop of Ephesus in a letter to Victor, a bishop at Rome in about AD 190.These students of John are considered to be the last of what’s called <em>The Apostolic Age</em>. The greatest of them was <strong><em>Irenæus. </em></strong>Though he wasn’t a direct student of the Apostle, he was influenced by Polycarp, &amp; is considered by many as one of the premier and first Church Fathers.Not much is known of Irenæus’ origins. From what we can piece together from his writings, he was most likely born and raised in Smyrna around AD 120. He was instructed by Smyrna’s lead pastor, Polycarp, a student of John. He says he was also directly influenced by other pupils of the Apostles, though he doesn’t name them. Polycarp had the biggest impact on him, as evidenced by his comment, “What I heard from him, I didn’t write on parchment, but on my heart. By God’s grace, I bring it constantly to mind.” It’s possible Irenæus accompanied Polycarp when he traveled to Rome and engaged Bishop Anicetus in the Easter controversy we talked about last episode.At some point while still a young man, Irenæus went to Southern Gaul as a missionary. He settled at <strong><em>Lugdunum</em></strong> where he became an elder in the church there. Lugdunum eventually became the town of <strong><em>Lyon</em></strong>, France. In 177, during the reign of Marcus Aurelius, the church in Lugdunum was hammered by fierce persecution. But Irenæus had been sent on a mission to Rome to deal with the Montanist controversy. While away, the church’s elderly pastor Pothinus, was martyred. By the time he returned in 178 the persecution had spent itself and he was appointed as the new pastor.Irenæus worked tirelessly to mend the holes persecution had punched in the church in Southern Gaul. In both teaching and writing, he provided resources other church leaders could use in faithfully discharging their pastoral duties, as well as refuting the various and sundry errors challenging the new Faith. During his term as the pastor of the church at Lyon, he was able to see a majority of the population of the City converted to Christ. Dozens of missionaries were sent out to plant churches across Gaul.Then, about 190, Irenæus simply disappears with no clear account of his death. A 5<sup>th</sup> C tradition says he died a martyr in 202 in the persecution under Septimus Severus. The problem with that is that several church fathers like Eusebius, Hippolytus, &amp; Tertullian <strong><em>uncharacteristically</em></strong> fail to mention Irenæus’ martyrdom. Because martyrs achieved hero status, if Irenæus had been martyred, the Church would have marked it. SO most likely, he died of natural causes. <strong><em>However</em></strong> he died, he was buried under the altar St. John’s in Lyons.Irenæus’ influence far surpassed the importance of his location. The bishopric of Lyon was not considered an important seat. But Irenæus’ impact on the Faith was outsized to his position. His keen intellect united a Greek education with astute philosophical analysis, and a sharp understanding of the Scriptures to produce a remarkable defense of The Gospel. That was badly needed at the time due to the inroads being forged by a new threat – Gnosticism, which we spent time describing in Season 1.Irenæus’ articulation of the Faith brought about a unanimity that united the East &amp; Western branches of the Church that had been diverging. They’d end up reverting to that divergence later, but Irenæus managed to bring about a temporary peace through his clear defense of the faith against the Gnostics.Irenæus admits he had a difficult time mastering the Celtic dialect spoken by the people where he served but his capacity in Greek, in which he composed his writings, was both elegant &amp; eloquent without running to the merely flowery. His content shows he was familiar with the classics by authors like Homer, Hesiod, &amp; Sophocles as well as philosophers like Pythagoras &amp; Plato.He shows a like familiarity with earlier Christian writers such as Clement, Justin Martyr, &amp; Tatian. But Irenæus is really only 1 generation away from Jesus and the original Apostles due to a couple long life-times; that of John, and then his pupil, Polycarp. We find their influence in Irenæus’ remark impugning the appeal of Gnosticism, “The true way to God, is through love. Better to know nothing but the crucified Christ, than fall into the impiety of overly curious inquires &amp; silly nuances.” Reading Irenæus’ work on the core doctrines of the Faith reveal his wholehearted embrace of Pauline theology of the NT. Where Irenæus goes beyond John &amp; Paul was in his handling of <strong><em>ecclesiology</em></strong>; that is, matters of the Church. Irenæus wrote on things like the proper handling of the sacraments, and how authority in the church ought to be passed on. A close reading of the 2<sup>nd</sup> C church fathers reveals that this issue was of major concern to them. It makes sense it would. Jesus had commissioned the Apostles to carry on His mission and to lay the foundation of the Faith &amp; Church. The Apostles had done that, but in the 2<sup>nd</sup> C, the men the Apostles had raised up were themselves aging out. Church leaders were burdened with the question of how to properly pass on the Faith once for all delivered to the saints, to those who came next. What was the plan?We’ll come back to that later . . .Irenæus was a staunch advocate of what we’ll call <strong><em>Biblical</em></strong> theology, as opposed to a theology derived from <strong><em>philosophical musing</em></strong>, propped up by random Bible verses. He’s the first of the church fathers to make liberal use of BOTH the Old &amp; New Testaments in his writings. He uses all four Gospels and nearly all the letters of the NT in the development of his theology.His goal in it all was to establish <strong><em>unity</em></strong> among believers. He was so zealous for it because of the rising popularity of Gnosticism, a new religious fascination attractive an increasing number of Christians.Historians have come to understand that like many emergent faiths, Gnosticism was itself fractured into different flavors. The brand Irenæus dealt with was the one most popular in his region; <strong><em>Valentinian</em></strong> Gnosticism, or, <strong><em>Valentinianism</em></strong>.While several writings are attributed to Irenæus, by far his most important and famous was <em>Against </em>Heresies, his refutation of Gnosticism. Written sometime btwn 177 &amp; 190, it’s 5 volumes is considered by most to be the premier theological work of the ante-Nicene era. It’s also the main source of knowledge for historians on Gnosticism and Christian doctrine in the Apostolic Age. It was composed in response to a request by a friend wanting a brief on how to deal with the errors of both Valentinus &amp; Marcion. Both had taught in Rome 30 yrs earlier.  Their ideas then spread to France.The 1<sup>st</sup> of the 5 volumes is a dissection of what Valentinianism taught, and more generally how it differed from other sects of Gnosticism. It shows that Irenæus had a remarkable grasp of a belief system he utterly &amp; categorically rejected.The 2<sup>nd</sup> book reviewed the internal inconsistencies and contradictions of Gnosticism.The last 3 volumes give a systematic refutation of Gnosticism from Scripture &amp; tradition which Irenæus makes clear at that time were one and the same. He shows that the Gospel which was at first only oral, was subsequently committed to writing, then was faithfully taught in churches through a succession of pastors &amp; elders. So, Irenæus says, The Apostolic Faith &amp; tradition is embodied in Scripture, <strong><em>and</em></strong> in the <strong><em>right</em></strong> interpretation of those scriptures by pastors (AKA as bishops). And the Church ought to have confidence in those pastors’ interpretations of God’s Word because they’ve attained their office through a demonstrated succession. Of course, the succession Irenæus referred to was manifestly evident by virtue of the fact he wrote in the last quarter of the 2<sup>nd</sup> C &amp; was himself, as we’ve seen, just a generation removed from the Apostle John.Irenæus set all this over against the contradictory opinions of heretics who fundamentally deviated from this well-established Faith &amp; simply could not be included in the catholic, that is universally agreed on, faith carved out by Scripture and its orthodox interpretation by a properly sanctioned teaching office.The 5<sup>th</sup> and final volume of <em>Against Heresies</em> includes Irenæus’ exposition of pre-millennial eschatology; that is, the study of Last things, or in modern parlance – the End Times. No doubt he does so because it stood in stark contrast with the muddled teaching of the Gnostics on this subject. It might be noted that Irenæus’ pre-millennialism wasn’t unique. He stood squarely with the other writers of the Apostolic &amp; post-apostolic age.Irenæus’ view of the inspiration of Scripture is early anticipation of what came to be called Verbal plenary inspiration. That is, both the writings and authors of Scripture were inspired, so that what God wanted expressed was, without turning the writers into automatons. God expressed His will through the varying personalities of the original authors. He even accounts for the variations in Paul’s style across his epistles to his, at times, rapid-fire dictation &amp; the agency of the Holy Spirit’s urging at different times and in different situations.Irenæus’ emphasis on both Scripture and the apostolic tradition of its interpretation has been seen as a boon to the idea of establishing an official teaching magisterium in the Church. Added to that is his remarks that the church at Rome held a special place in providing leadership for the Church as a whole. He based this on Rome being the location of the martyrdom of both Peter &amp; Paul. While Irenæus acknowledges they did not START the church there, he reasoned they most certainly were regarded as its leaders when they were there. And there was a tradition that Peter appointed the next bishop, one Linus, to lead the Church when he was executed. While it’s true Irenæus did indeed suggest Rome ought to take the lead, he said it was the CHURCH there that ought to do so; <em>not its bishop</em>. The point may seem minor, but it’s important to note that Irenaeus himself resisted positions taken by the Bishop at Rome. In our last episode, we noted his chronicle of Polycarp’s &amp; Anicetus’ disagreement over when to celebrated Easter. Anicetus’ successor was Bishop Victor, who took a hardline approach with the Quartodecamins and wanted to forcefully punish them. While as the bishop of the church in Lyon, Irenaeus was ready to follow the policy of the Church at Rome, he <strong><em>objected</em></strong> to Victor’s heavy-handedness and reminded him of his predecessor’s more fair-minded policy.So while Irenaeus does indeed urge a role of first-place for the Church at Rome, we can’t go so far as to say he establishes the principle of the primacy of the bishop of Rome. He’s not an apologist for papal primacy.Nor does he advocate apostolic succession as it’s come to be defined today. What Irenaeus <strong><em>does</em></strong> say is that the Scriptures have to be interpreted rightly; meaning, they have to align with that which the Apostles consistently taught, and that the people who were to be trusted to that end were those linked back to the Apostles because they’d HEARD them explain themselves.He argued this because the Gnostics claimed a <strong><em>secret</em></strong> oral tradition given them from Jesus himself. Irenaeus maintained that the pastors &amp; elders of the Church were well-known and linked to the Apostles and had always maintained the same message that wasn’t secret at all. Therefore, it was those pastors who provided the only safe interpretation of Scripture.For Irenaeus, apostolic authority was only valid so long as it actually squared with apostolic teaching, which itself was codified in the Gospels and epistles of the NT – along with what the direct students of the Apostles said they’d taught. Irenæus didn’t concoct a formula for the passing of apostolic authority from one generation to the next in perpetuity.Irenaeus became a treasured authority for men like Hippolytus and Tertullian who drew freely from him. He also became a major source for establishing the canon of the NT. He regarded the entire OT as God’s Word as well as most of the books our NT while excluding a large number of Gnostic pretenders. There’s some evidence that before Irenaeus, believers lined up under different Gospels as their preferred accounts of the Life of Jesus. The Churches of Asia Minor preferred the Gospel of John while Matthew was the most popular overall. Irenaeus made a convincing case that all 4 Gospels were God’s Word. That made him the earliest witness to the canonicity of M,M,L &amp; J. This stood over against the accepted writings of a heretic named Marcion who only accepted portions of Luke’s Gospel.Irenaeus cited passages of the NT about a thousand times, from 21 of the 27 books, including Revelation. Inferences to the other books can be found as well.Irenaeus provides a perfect bridge from the Apostles to the next phase of Church History presided over by the Fathers, of which he’s considered among the first.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The%20First%20Centuries%20Part%205.mp3" length="16309785" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The First Centuries – Part 5 // Irenæus
The historical record is pretty clear that the Apostle John spent his last years in Western Asia Minor, with the City of Ephesus acting as his headquarters. It seems that during his time there, he poured himself into a cadre of capable men who went on to provide outstanding leadership for the church in the midst of difficult trials. Men like Polycarp of Smyrna, Papias &amp; Apolinarius of Hierapolis, &amp; Melito of Sardis. These and others were mentioned by Polycrates, the bishop of Ephesus in a letter to Victor, a bishop at Rome in about AD 190.These students of John are considered to be the last of what’s called The Apostolic Age. The greatest of them was Irenæus. Though he wasn’t a direct student of the Apostle, he was influenced by Polycarp, &amp; is considered by many as one of the premier and first Church Fathers.Not much is known of Irenæus’ origins. From what we can piece together from his writings, he was most likely born and raised in Smyrna around AD 120. He was instructed by Smyrna’s lead pastor, Polycarp, a student of John. He says he was also directly influenced by other pupils of the Apostles, though he doesn’t name them. Polycarp had the biggest impact on him, as evidenced by his comment, “What I heard from him, I didn’t write on parchment, but on my heart. By God’s grace, I bring it constantly to mind.” It’s possible Irenæus accompanied Polycarp when he traveled to Rome and engaged Bishop Anicetus in the Easter controversy we talked about last episode.At some point while still a young man, Irenæus went to Southern Gaul as a missionary. He settled at Lugdunum where he became an elder in the church there. Lugdunum eventually became the town of Lyon, France. In 177, during the reign of Marcus Aurelius, the church in Lugdunum was hammered by fierce persecution. But Irenæus had been sent on a mission to Rome to deal with the Montanist controversy. While away, the church’s elderly pastor Pothinus, was martyred. By the time he returned in 178 the persecution had spent itself and he was appointed as the new pastor.Irenæus worked tirelessly to mend the holes persecution had punched in the church in Southern Gaul. In both teaching and writing, he provided resources other church leaders could use in faithfully discharging their pastoral duties, as well as refuting the various and sundry errors challenging the new Faith. During his term as the pastor of the church at Lyon, he was able to see a majority of the population of the City converted to Christ. Dozens of missionaries were sent out to plant churches across Gaul.Then, about 190, Irenæus simply disappears with no clear account of his death. A 5th C tradition says he died a martyr in 202 in the persecution under Septimus Severus. The problem with that is that several church fathers like Eusebius, Hippolytus, &amp; Tertullian uncharacteristically fail to mention Irenæus’ martyrdom. Because martyrs achieved hero status, if Irenæus had been martyred, the Church would have marked it. SO most likely, he died of natural causes. However he died, he was buried under the altar St. John’s in Lyons.Irenæus’ influence far surpassed the importance of his location. The bishopric of Lyon was not considered an important seat. But Irenæus’ impact on the Faith was outsized to his position. His keen intellect united a Greek education with astute philosophical analysis, and a sharp understanding of the Scriptures to produce a remarkable defense of The Gospel. That was badly needed at the time due to the inroads being forged by a new threat – Gnosticism, which we spent time describing in Season 1.Irenæus’ articulation of the Faith brought about a unanimity that united the East &amp; Western branches of the Church that had been diverging. They’d end up reverting to that divergence later, but Irenæus managed to bring about a temporary peace through his clear defense of the faith against the Gnostics.Irenæus admits he]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/irenaeus.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/irenaeus.jpg</ssp:url> <ssp:title>The First Centuries Part 05 / Irenaeus</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The First Centuries – Part 5 // Irenæus
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Once while on a tour of Jerusalem at what are called the Southern Steps of the Temple Mount, our Jewish guide told us that a frequent joke among his people was that where there are 2 Jews, there’s 3 opinions.Yeah; it seems controversy has been a part of the history of The Church since its inception. And maybe that’s really more a “human” tendency than something <u>unique</u> <strong><em>to</em></strong>, or the <u>sole prerogative</u> <strong><em>of</em></strong> the followers of Jesus. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-4-an-easter-tussle/#more-1622" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 04 / An Easter Tussle">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Have you noticed that, generally-speaking, Christians like to argue?Maybe we get it from our spiritual ancestors, the Jews. 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Once while on a tour of Jerusalem at what are called the Southern Steps of the Temple Mount, our Jewish guide told us that a frequent joke among his people was that where there are 2 Jews, there’s 3 opinions.Yeah; it seems controversy has been a part of the history of The Church since its inception. And maybe that’s really more a “human” tendency than something <u>unique</u> <strong><em>to</em></strong>, or the <u>sole prerogative</u> <strong><em>of</em></strong> the followers of Jesus. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-4-an-easter-tussle/#more-1622" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 04 / An Easter Tussle">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The-First-Centuries-Part-4-An-Easter-Tussle.mp3" length="13169663" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Have you noticed that, generally-speaking, Christians like to argue?Maybe we get it from our spiritual ancestors, the Jews. 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(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Constantine-Statue.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Constantine-Statue.jpg</ssp:url> <ssp:title>The First Centuries &#8211; Part 04 / An Easter Tussle</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Have you noticed that, generally-speaking, Christians like to argue?Maybe we get it from our spiritual ancestors, the Jews. Once while on a tour of Jerusalem at what are called the Southern Steps of the Temple Mount, our Jewish guide told us that a frequent joke among his people was that where there are 2 Jews, there’s 3 opinions.Yeah; it seems controversy has been a part of the history of The Church since its inception. And maybe that’s really more a “human” tendency than something unique to, or the sole prerogative of the followers of Jesus.
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(more&hellip;)]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Pinch-of-incense.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Pinch-of-incense.jpg</ssp:url> <ssp:title>The First Centuries Part 03</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In part 1 we took a look at some of the sociological reason for persecution of Christians in the Roman Empire. Then last time we began a narrative-chronology of the waves of persecution and ended with Antonius Pious.A new approach in dealing with Christians was adopted by Marcus Aurelius who reigned form 161–180. Aurelius is known as a philosopher emperor. He authored a volume on Stoic philosophy titled Meditations. It was really more a series of notes to himself, but it became something of a classic of ancient literature. Aurelius bore not a shred of sympathy for the idea of life after death &amp; detested as intellectually inferior anyone who carried a hope in immortality.
(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Pinch-of-incense.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>The First Centuries &#8211; Part 02</title><link>https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-2/</link> <pubDate>Sun, 05 Feb 2017 08:01:36 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1597</guid> <description><![CDATA[<p><img width="998" height="716" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02.jpg 998w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-300x215.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-768x551.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-705x506.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-450x323.jpg 450w" sizes="(max-width: 998px) 100vw, 998px" /></p>This is part 2 in our follow-up series on the first centuries in Church History. We’re concentrating on the persecution Jesus’ followers endured. In part 1, we examined the <strong><em>social</em></strong> <strong><em>&amp; civic</em></strong> reasons for persecution in the Roman Empire.The <strong><em>suspicion</em></strong> of nefarious intent by Christians, fueled by their withdrawal from society due to its tacit connection to paganism, morphed into a suspicion of covert <strong><em>actions</em></strong> Jesus’ followers were taking to subvert society. <strong><em>Why</em></strong> were Christians so secretive if they weren’t in fact doing something wrong? And if the rumors were true, Christians WERE doing odd things; like pretending slaves had the same dignity as freemen; that women and children were to be honored as equal to men; and they rescued exposed infants. Why, if they kept all that up, and more joined their cause, what was to become of the world? It would look very different from the one that had been. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-2/#more-1597" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 02">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is part 2 in our follow-up series on the first centuries in Church History. We’re concentrating on the persecution Jesus’ followers endured. In part 1, we examined the social &amp; civic reasons for persecution in the Roman Empire.The suspicion ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="998" height="716" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02.jpg 998w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-300x215.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-768x551.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-705x506.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02-450x323.jpg 450w" sizes="(max-width: 998px) 100vw, 998px" /></p>This is part 2 in our follow-up series on the first centuries in Church History. We’re concentrating on the persecution Jesus’ followers endured. In part 1, we examined the <strong><em>social</em></strong> <strong><em>&amp; civic</em></strong> reasons for persecution in the Roman Empire.The <strong><em>suspicion</em></strong> of nefarious intent by Christians, fueled by their withdrawal from society due to its tacit connection to paganism, morphed into a suspicion of covert <strong><em>actions</em></strong> Jesus’ followers were taking to subvert society. <strong><em>Why</em></strong> were Christians so secretive if they weren’t in fact doing something wrong? And if the rumors were true, Christians WERE doing odd things; like pretending slaves had the same dignity as freemen; that women and children were to be honored as equal to men; and they rescued exposed infants. Why, if they kept all that up, and more joined their cause, what was to become of the world? It would look very different from the one that had been. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-2/#more-1597" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 02">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The-First-Centuries-02.mp3" length="18530815" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is part 2 in our follow-up series on the first centuries in Church History. We’re concentrating on the persecution Jesus’ followers endured. In part 1, we examined the social &amp; civic reasons for persecution in the Roman Empire.The suspicion of nefarious intent by Christians, fueled by their withdrawal from society due to its tacit connection to paganism, morphed into a suspicion of covert actions Jesus’ followers were taking to subvert society. Why were Christians so secretive if they weren’t in fact doing something wrong? 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(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/02/Martyr-02.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>The First Centuries &#8211; Part 01</title><link>https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-1/</link> <pubDate>Sun, 29 Jan 2017 08:01:16 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1591</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1800" height="1050" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution.jpg 1800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-300x175.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-768x448.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-1030x601.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-1500x875.jpg 1500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-705x411.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-450x263.jpg 450w" sizes="(max-width: 1800px) 100vw, 1800px" /></p>Welcome <strong><em>BACK</em></strong> to Communion Sanctorum: History of the Christian Church.We ended our summary &amp; overview narrative of Church History after 150 episodes; took a few months break, and are back to it again with more episodes which aim to fill in the massive gaps we left before.This time, we’ll do series that go into detail on specific moments, movements, people, places, and other topics. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-1/#more-1591" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 01">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Welcome BACK to Communion Sanctorum: History of the Christian Church.We ended our summary &amp; overview narrative of Church History after 150 episodes; took a few months break, and are back to it again with more episodes which aim to fill in the mas]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1800" height="1050" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution.jpg 1800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-300x175.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-768x448.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-1030x601.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-1500x875.jpg 1500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-705x411.jpg 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution-450x263.jpg 450w" sizes="(max-width: 1800px) 100vw, 1800px" /></p>Welcome <strong><em>BACK</em></strong> to Communion Sanctorum: History of the Christian Church.We ended our summary &amp; overview narrative of Church History after 150 episodes; took a few months break, and are back to it again with more episodes which aim to fill in the massive gaps we left before.This time, we’ll do series that go into detail on specific moments, movements, people, places, and other topics. <a href="https://sanctorum.us/the-first-centuries-part-1/#more-1591" class="more-link"><span aria-label="Continue reading The First Centuries &#8211; Part 01">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/The-First-Centuries-01.mp3" length="18642409" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Welcome BACK to Communion Sanctorum: History of the Christian Church.We ended our summary &amp; overview narrative of Church History after 150 episodes; took a few months break, and are back to it again with more episodes which aim to fill in the massive gaps we left before.This time, we’ll do series that go into detail on specific moments, movements, people, places, and other topics.
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(more&hellip;)]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2017/01/Persecution.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>140-The End</title><link>https://sanctorum.us/150-the-end/</link> <pubDate>Sun, 04 Sep 2016 08:01:05 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1397</guid> <description><![CDATA[<p><img width="300" height="223" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/09/American_progress.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>The final episode of Communio Sanctorum. We look briefly at the reaction of some Protestants  to Manifest Destiny. DL Moody, The Holiness Movement, Phoebe Palmer, The Azusa Street Revival.<hr />This 150<sup>th</sup> episode of CS is titled <strong><em>The End.</em></strong>150 episodes! And this is the rebooted v2. We had a hundred episodes in v1 before I started over again in an attempt to clean up the timeline and fill in some gaps. <a href="https://sanctorum.us/150-the-end/#more-1397" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 140-The End">(more&hellip;)</span></a>]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The final episode of Communio Sanctorum. We look briefly at the reaction of some Protestants  to Manifest Destiny. DL Moody, The Holiness Movement, Phoebe Palmer, The Azusa Street Revival.This 150th episode of CS is titled The End.150 episode]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="300" height="223" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/09/American_progress.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>The final episode of Communio Sanctorum. We look briefly at the reaction of some Protestants  to Manifest Destiny. DL Moody, The Holiness Movement, Phoebe Palmer, The Azusa Street Revival.<hr />This 150<sup>th</sup> episode of CS is titled <strong><em>The End.</em></strong>150 episodes! And this is the rebooted v2. We had a hundred episodes in v1 before I started over again in an attempt to clean up the timeline and fill in some gaps. <a href="https://sanctorum.us/150-the-end/#more-1397" class="more-link"><span aria-label="Continue reading 140-The End">(more&hellip;)</span></a>]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/140-The%20End.mp3" length="14254236" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The final episode of Communio Sanctorum. We look briefly at the reaction of some Protestants  to Manifest Destiny. DL Moody, The Holiness Movement, Phoebe Palmer, The Azusa Street Revival.This 150th episode of CS is titled The End.150 episodes! And this is the rebooted v2. We had a hundred episodes in v1 before I started over again in an attempt to clean up the timeline and fill in some gaps.
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Evangelicalism was one of the most important movements of the 20<sup>th</sup> C. The label comes from that which lies at the <strong><em>center</em></strong> of the movement, devotion to an orthodox and traditional understanding of the <strong><em>Evangel</em></strong>, that is, the Christian Gospel - the Good News of salvation through faith in Jesus Christ.While <em>Evangelicalism</em> is used today mainly to describe the theological movement that came about as a reaction to Protestant theological liberalism, the term can be applied all the way back to the 1<sup>st</sup> C believers who referred to themselves as “People of the Gospel,” the Evangel. The term was resurrected by Reformers to call themselves “evangelicals” before identifying as <em>Protestants</em> or any of the other labels used for protestant denominations today.The <em>modern</em> flavor of Evangelicalism came about as a merging of European Pietism and revivals among Methodists in England. We <em>might</em> even locate the origin of modern Evangelicalism in the <em>First Great Awakening</em> of the mid-18<sup>th</sup> C. Its midwives were people like Whitefield, Tennent, Freylinghuysen, and of course Jonathan Edwards.Since major stress of all these was the need for a <em>conversion experience</em> and spiritual new birth, revivalism and an emphasis on the task of evangelism have been front and center in Evangelicalism.As we’ve seen in a past episode, the First Great Awakening was followed a century later by the Second which began in the United States and spread to Europe, then the rest of the world and had a huge impact on how Christians viewed their Faith. What’s remarkable about the <em>Second</em> Great Awakening, is that it came at a time when many church leaders lamented the low state of the Church in Western Civilization. Christianity’s enemies gleefully wrote its obituary. Theological Liberalism helped to push the Faith toward an early grave. But the Second Great Awakening literally shook North American and Europe to their core. A wave of missionaries went out across the globe as a result, spreading the Faith to places no church had existed for hundreds of years, and in some cases, ever before.In newly settled regions on the American frontier, Evangelicalism was carried out in week-long “camp meetings.” Think of a modern concert with multiple bands. Camp meetings were like that, except in place of bands playing music were preachers passionately preaching the Gospel. Might not sound too appealing to our modern sensibilities, but the lonely pioneers of the frontier turned out in large crowds. They’d been too busy building homesteads to consider constructing frontier churches. But now they returned home to do that very thing.One of the largest of these camp meetings took place at <em>Cane Ridge</em> in Kentucky in August 1801. Upwards of 20,000 gathered to listen to Protestant preachers of all stripes.Methodist minister <strong><em>Francis Asbury</em></strong> was just one of several circuit-riders who carried the Gospel all over the frontier. Both Baptists and Methodists worked tirelessly to bring the Gospel to blacks. But the fierce racism of the time refused to integrate congregations. Separate churches were plated for black congregations, of which there were many. In the early 19<sup>th</sup> C, <strong><em>Richard Allen</em></strong> left the Methodist Church to found the <strong><em>African Methodist Episcopal Church</em></strong>. In the US, it wasn’t long before Evangelical Baptists and Methodists <em>outnumbered</em> older denominations of Episcopalians and Presbyterians, groups where theological liberalism had infiltrated.<strong><em>Charles Finney</em></strong> was an attorney-turned-revivalist who transferred the excitement and energy of the rural camp-meetings to the urban centers of the American Northeast. An innovator, Finney encouraged the newly converted to share the story of how they came to the Faith – called ‘giving your testimony.’ He set what he called an “anxious bench” near the front of rooms where he spoke as a place where those who wanted prayer or to make a profession of faith in Christ could sit. That eventually turned into the modern ‘altar call’ that’s a standard fixture of many Evangelical churches today.By the start of the American Civil War in the mid-19<sup>th</sup> C, Evangelicalism was the predominant religious position of the American people. In an address delivered 1873, <strong><em>Rev. Theodore Woolsey</em></strong>, one-time president of Yale could say, without the least bit of controversy; “The vast majority of people believe in Christ and the Gospel. Christian influences are universal. Our civilization and intellectual culture are built on that foundation.”While there are many brands, flavors, and emphases inside modern Evangelicalism, it’s safe to characterize an Evangelical as someone who holds to several core beliefs: those being à1)  The authority and sufficiency of Scripture2)  The uniqueness of salvation through the cross of Jesus Christ,3)  The need for personal conversion4)  And the urgency of evangelismFurther refining of Evangelicalism took place when there was a debate over the first of its core doctrines – the authority and sufficiency of Scripture. This is where <strong><em>Fundamentalism</em></strong> <em>diverged</em> from Evangelicalism. The other three core distinctives of Evangelicalism all rest on the authority and sufficiently of the Bible. And while Evangelicalism <strong><em>began</em></strong> as a reaction to theological liberalism, some of the ideas of that liberalism crept into some Evangelical’s view of Scripture.You see, it’s one thing to say Scripture is authoritative and sufficient and another to then say the entire Bible <strong><em>is</em></strong> Scripture.  <strong><em>Is</em></strong> the Bible God’s Word, or does it just <strong><em>contain</em></strong> God’s Word? Do we need scholars and those <em>properly</em> educated to tell us what is in fact Scripture and what’s filler? Are the actual WORDS God’s Words, or do the words need to be taken together collectively so that it’s not the words but the <em>meaning</em> they convey that makes for God’s authoritative message?Some Evangelical leaders noticed their peers were moving to a position that said the Bible wasn’t so much God’s <u>Word</u> as it <strong><em>contained</em></strong> God’s <u>Message</u>. While they weren’t as extreme as the Liberal Theologians, they effectively ended up in the same place. This debate goes on in the Evangelical church today and continues to be the source of much unrest.<strong><em>Conservative</em></strong> Evangelicals started linking the authority of Scripture to the doctrine of <strong><em>inerrancy</em></strong>; that is, belief the Bible’s original writings contained no errors, and that because of the laborious process of transmission of the texts over time, while we can’t say our modern translations are <em>perfect</em> or without <strong><em>any</em></strong> error, they are <strong><em>virtually</em></strong> inerrant; they are <strong><em>trustworthy versions</em></strong> of the originals.At the dawn of the 20<sup>th</sup> C, <strong><em>Princeton Theological Seminary</em></strong> became the epicenter of this debate as a leading defender of the authority of the Bible. It had long been an advocate for the <em>infallibility</em> of Scripture under such luminaries as <strong><em>Archibald Alexander, Charles Hodge</em></strong>, his son, <strong><em>AA Hodge</em></strong>, and <strong><em>BB Warfield</em></strong>. In a seminal essay on the doctrine of Inspiration in the <em>Princeton Review,</em> AA Hodge and BB Warfield defined inspiration as producing the “absolute infallibility” of Scripture. They said the autographs, the original writings of the Bible were free from error, not just in regard to theological matters, but in contradiction to what theological liberalism claimed, they were without error in regard to ALL their assertions, including those touching science and history.The theological liberalism coming from Europe had a mixed reception in the US at the outset of the 20<sup>th</sup> C. At first, most churches remained conservative and blissfully unaware of the slow sea-change taking place in the intellectual centers of American universities and seminaries. Battle lines were drawn between liberals and conservatives who were branded with a new label = <strong><em>Fundamentalists</em></strong>. The battle they carried out in the hallowed halls of academia soon spilled over into the pews. It was referred to as the contest between <strong><em>modernists</em></strong> and <strong><em>fundamentalists</em></strong>.While modernists embraced a host of varying ideologies, they shared two presuppositions.First, they urged, Christianity must be reframed in light of new insights; meaning the tenants of Protestant Liberalism.Second, the Faith had to be <strong><em>liberated</em></strong> from the cultural <strong><em>encrustations </em></strong>of traditionalism that had obscured the <strong><em>REAL MEANING</em></strong> of the Bible. What that effectively meant was that ALL and ANY traditional beliefs about what the Bible said was no longer valid. It was a knee-jerk rejection of conservatism.Though the term <strong><em>Fundamentalism</em></strong> wasn’t coined until 1920, it flowed from the 1910 publication <em>The Fundamentals</em>. It was a synthesis of different conservative Protestants who united to battle the Modernists who seemed to be taking over Evangelicalism. Fundamentalists banded together to launch a <em>counteroffensive</em>.There were 2 streams of the early Fundamentalist movement.One was <strong><em>intellectual</em></strong> fundamentalism led by <strong><em>J. Gresham Machen</em></strong> [Gres’am May-chen] and his Calvinist peers at Princeton. [the ‘h’ in Gresham is silent!]The other was <strong><em>populist</em></strong> fundamentalism led by <strong><em>CI Schofield</em></strong> who produced the best-selling <em>Scofield Reference Bible</em> which contained his expansive notes and laid out a dispensationalism many found appealing.Other notable fundamentalist leaders were <strong><em>RA Torrey, DL Moody, Billy Sunday</em></strong>, and the <strong><em>Holiness Movement</em></strong> that moved in several denominations, most notably the Nazarenes.While the intellectual and populist streams of fundamentalism attempted to unite in their opposition to modernism, there were simply too many doctrinal differences between all the various groups inside the movement to allow for a concerted strategy in dealing with Liberalism. As a result, Modernists were able to continue their infiltration and take-over of the intellectual centers of the Faith.In reaction to modernists, in 1910, a group of conservative Presbyterians responded with five convictions that came to be considered the core Fundamentals from which the movement derived its name. Those five convictions flowed from their certainty in the inerrancy and infallibility of Scripture. They were . . .1)  The inerrancy of the original writings.2)  The virgin birth of Jesus.3)  The substitutionary atonement of Jesus on the cross.4)  His literal, bodily resurrection.5)  A belief that Jesus’ miracles were to be understood as real events and not merely literary mythology meant to teach some ethical imperative. Jesus really fed thousands with a few fish and loaves, really raised Jairus’ daughter from the dead, and really walked on water.These fundamentals were elaborated and released between 1910 and 15 in a set of booklets called <em>The Fundamentals: A Testimony to the Truth.</em> The Stewart brothers funded their publication and ensured they were distributed to every Christian leader across the US. Some three million copies were circulated before WWI to combat the threat of Modernism.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This 139th episode is titled Evangementalism,We’ve spent a couple of episodes laying out the genesis of Theological Liberalism, and concluded the last episode with a brief look at the conservative reaction to it in what’s been called Evangelicalism. ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="320" height="416" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/BB-Warfield.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/BB-Warfield.jpg 320w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/BB-Warfield-231x300.jpg 231w" sizes="(max-width: 320px) 100vw, 320px" /></p>This 139<sup>th</sup> episode is titled <strong><em>Evangementalism</em></strong>,We’ve spent a couple of episodes laying out the genesis of Theological Liberalism, and concluded the last episode with a brief look at the conservative reaction to it in what’s been called <strong><em>Evangelicalism</em></strong>. Evangelicalism was one of the most important movements of the 20<sup>th</sup> C. The label comes from that which lies at the <strong><em>center</em></strong> of the movement, devotion to an orthodox and traditional understanding of the <strong><em>Evangel</em></strong>, that is, the Christian Gospel - the Good News of salvation through faith in Jesus Christ.While <em>Evangelicalism</em> is used today mainly to describe the theological movement that came about as a reaction to Protestant theological liberalism, the term can be applied all the way back to the 1<sup>st</sup> C believers who referred to themselves as “People of the Gospel,” the Evangel. The term was resurrected by Reformers to call themselves “evangelicals” before identifying as <em>Protestants</em> or any of the other labels used for protestant denominations today.The <em>modern</em> flavor of Evangelicalism came about as a merging of European Pietism and revivals among Methodists in England. We <em>might</em> even locate the origin of modern Evangelicalism in the <em>First Great Awakening</em> of the mid-18<sup>th</sup> C. Its midwives were people like Whitefield, Tennent, Freylinghuysen, and of course Jonathan Edwards.Since major stress of all these was the need for a <em>conversion experience</em> and spiritual new birth, revivalism and an emphasis on the task of evangelism have been front and center in Evangelicalism.As we’ve seen in a past episode, the First Great Awakening was followed a century later by the Second which began in the United States and spread to Europe, then the rest of the world and had a huge impact on how Christians viewed their Faith. What’s remarkable about the <em>Second</em> Great Awakening, is that it came at a time when many church leaders lamented the low state of the Church in Western Civilization. Christianity’s enemies gleefully wrote its obituary. Theological Liberalism helped to push the Faith toward an early grave. But the Second Great Awakening literally shook North American and Europe to their core. A wave of missionaries went out across the globe as a result, spreading the Faith to places no church had existed for hundreds of years, and in some cases, ever before.In newly settled regions on the American frontier, Evangelicalism was carried out in week-long “camp meetings.” Think of a modern concert with multiple bands. Camp meetings were like that, except in place of bands playing music were preachers passionately preaching the Gospel. Might not sound too appealing to our modern sensibilities, but the lonely pioneers of the frontier turned out in large crowds. They’d been too busy building homesteads to consider constructing frontier churches. But now they returned home to do that very thing.One of the largest of these camp meetings took place at <em>Cane Ridge</em> in Kentucky in August 1801. Upwards of 20,000 gathered to listen to Protestant preachers of all stripes.Methodist minister <strong><em>Francis Asbury</em></strong> was just one of several circuit-riders who carried the Gospel all over the frontier. Both Baptists and Methodists worked tirelessly to bring the Gospel to blacks. But the fierce racism of the time refused to integrate congregations. Separate churches were plated for black congregations, of which there were many. In the early 19<sup>th</sup> C, <strong><em>Richard Allen</em></strong> left the Methodist Church to found the <strong><em>African Methodist Episcopal Church</em></strong>. In the US, it wasn’t long before Evangelical Baptists and Methodists <em>outnumbered</em> older denominations of Episcopalians and Presbyterians, groups where theological liberalism had infiltrated.<strong><em>Charles Finney</em></strong> was an attorney-turned-revivalist who transferred the excitement and energy of the rural camp-meetings to the urban centers of the American Northeast. An innovator, Finney encouraged the newly converted to share the story of how they came to the Faith – called ‘giving your testimony.’ He set what he called an “anxious bench” near the front of rooms where he spoke as a place where those who wanted prayer or to make a profession of faith in Christ could sit. That eventually turned into the modern ‘altar call’ that’s a standard fixture of many Evangelical churches today.By the start of the American Civil War in the mid-19<sup>th</sup> C, Evangelicalism was the predominant religious position of the American people. In an address delivered 1873, <strong><em>Rev. Theodore Woolsey</em></strong>, one-time president of Yale could say, without the least bit of controversy; “The vast majority of people believe in Christ and the Gospel. Christian influences are universal. Our civilization and intellectual culture are built on that foundation.”While there are many brands, flavors, and emphases inside modern Evangelicalism, it’s safe to characterize an Evangelical as someone who holds to several core beliefs: those being à1)  The authority and sufficiency of Scripture2)  The uniqueness of salvation through the cross of Jesus Christ,3)  The need for personal conversion4)  And the urgency of evangelismFurther refining of Evangelicalism took place when there was a debate over the first of its core doctrines – the authority and sufficiency of Scripture. This is where <strong><em>Fundamentalism</em></strong> <em>diverged</em> from Evangelicalism. The other three core distinctives of Evangelicalism all rest on the authority and sufficiently of the Bible. And while Evangelicalism <strong><em>began</em></strong> as a reaction to theological liberalism, some of the ideas of that liberalism crept into some Evangelical’s view of Scripture.You see, it’s one thing to say Scripture is authoritative and sufficient and another to then say the entire Bible <strong><em>is</em></strong> Scripture.  <strong><em>Is</em></strong> the Bible God’s Word, or does it just <strong><em>contain</em></strong> God’s Word? Do we need scholars and those <em>properly</em> educated to tell us what is in fact Scripture and what’s filler? Are the actual WORDS God’s Words, or do the words need to be taken together collectively so that it’s not the words but the <em>meaning</em> they convey that makes for God’s authoritative message?Some Evangelical leaders noticed their peers were moving to a position that said the Bible wasn’t so much God’s <u>Word</u> as it <strong><em>contained</em></strong> God’s <u>Message</u>. While they weren’t as extreme as the Liberal Theologians, they effectively ended up in the same place. This debate goes on in the Evangelical church today and continues to be the source of much unrest.<strong><em>Conservative</em></strong> Evangelicals started linking the authority of Scripture to the doctrine of <strong><em>inerrancy</em></strong>; that is, belief the Bible’s original writings contained no errors, and that because of the laborious process of transmission of the texts over time, while we can’t say our modern translations are <em>perfect</em> or without <strong><em>any</em></strong> error, they are <strong><em>virtually</em></strong> inerrant; they are <strong><em>trustworthy versions</em></strong> of the originals.At the dawn of the 20<sup>th</sup> C, <strong><em>Princeton Theological Seminary</em></strong> became the epicenter of this debate as a leading defender of the authority of the Bible. It had long been an advocate for the <em>infallibility</em> of Scripture under such luminaries as <strong><em>Archibald Alexander, Charles Hodge</em></strong>, his son, <strong><em>AA Hodge</em></strong>, and <strong><em>BB Warfield</em></strong>. In a seminal essay on the doctrine of Inspiration in the <em>Princeton Review,</em> AA Hodge and BB Warfield defined inspiration as producing the “absolute infallibility” of Scripture. They said the autographs, the original writings of the Bible were free from error, not just in regard to theological matters, but in contradiction to what theological liberalism claimed, they were without error in regard to ALL their assertions, including those touching science and history.The theological liberalism coming from Europe had a mixed reception in the US at the outset of the 20<sup>th</sup> C. At first, most churches remained conservative and blissfully unaware of the slow sea-change taking place in the intellectual centers of American universities and seminaries. Battle lines were drawn between liberals and conservatives who were branded with a new label = <strong><em>Fundamentalists</em></strong>. The battle they carried out in the hallowed halls of academia soon spilled over into the pews. It was referred to as the contest between <strong><em>modernists</em></strong> and <strong><em>fundamentalists</em></strong>.While modernists embraced a host of varying ideologies, they shared two presuppositions.First, they urged, Christianity must be reframed in light of new insights; meaning the tenants of Protestant Liberalism.Second, the Faith had to be <strong><em>liberated</em></strong> from the cultural <strong><em>encrustations </em></strong>of traditionalism that had obscured the <strong><em>REAL MEANING</em></strong> of the Bible. What that effectively meant was that ALL and ANY traditional beliefs about what the Bible said was no longer valid. It was a knee-jerk rejection of conservatism.Though the term <strong><em>Fundamentalism</em></strong> wasn’t coined until 1920, it flowed from the 1910 publication <em>The Fundamentals</em>. It was a synthesis of different conservative Protestants who united to battle the Modernists who seemed to be taking over Evangelicalism. Fundamentalists banded together to launch a <em>counteroffensive</em>.There were 2 streams of the early Fundamentalist movement.One was <strong><em>intellectual</em></strong> fundamentalism led by <strong><em>J. Gresham Machen</em></strong> [Gres’am May-chen] and his Calvinist peers at Princeton. [the ‘h’ in Gresham is silent!]The other was <strong><em>populist</em></strong> fundamentalism led by <strong><em>CI Schofield</em></strong> who produced the best-selling <em>Scofield Reference Bible</em> which contained his expansive notes and laid out a dispensationalism many found appealing.Other notable fundamentalist leaders were <strong><em>RA Torrey, DL Moody, Billy Sunday</em></strong>, and the <strong><em>Holiness Movement</em></strong> that moved in several denominations, most notably the Nazarenes.While the intellectual and populist streams of fundamentalism attempted to unite in their opposition to modernism, there were simply too many doctrinal differences between all the various groups inside the movement to allow for a concerted strategy in dealing with Liberalism. As a result, Modernists were able to continue their infiltration and take-over of the intellectual centers of the Faith.In reaction to modernists, in 1910, a group of conservative Presbyterians responded with five convictions that came to be considered the core Fundamentals from which the movement derived its name. Those five convictions flowed from their certainty in the inerrancy and infallibility of Scripture. They were . . .1)  The inerrancy of the original writings.2)  The virgin birth of Jesus.3)  The substitutionary atonement of Jesus on the cross.4)  His literal, bodily resurrection.5)  A belief that Jesus’ miracles were to be understood as real events and not merely literary mythology meant to teach some ethical imperative. Jesus really fed thousands with a few fish and loaves, really raised Jairus’ daughter from the dead, and really walked on water.These fundamentals were elaborated and released between 1910 and 15 in a set of booklets called <em>The Fundamentals: A Testimony to the Truth.</em> The Stewart brothers funded their publication and ensured they were distributed to every Christian leader across the US. Some three million copies were circulated before WWI to combat the threat of Modernism.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/139-Evangementalism.mp3" length="9111014" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This 139th episode is titled Evangementalism,We’ve spent a couple of episodes laying out the genesis of Theological Liberalism, and concluded the last episode with a brief look at the conservative reaction to it in what’s been called Evangelicalism. Evangelicalism was one of the most important movements of the 20th C. The label comes from that which lies at the center of the movement, devotion to an orthodox and traditional understanding of the Evangel, that is, the Christian Gospel - the Good News of salvation through faith in Jesus Christ.While Evangelicalism is used today mainly to describe the theological movement that came about as a reaction to Protestant theological liberalism, the term can be applied all the way back to the 1st C believers who referred to themselves as “People of the Gospel,” the Evangel. The term was resurrected by Reformers to call themselves “evangelicals” before identifying as Protestants or any of the other labels used for protestant denominations today.The modern flavor of Evangelicalism came about as a merging of European Pietism and revivals among Methodists in England. We might even locate the origin of modern Evangelicalism in the First Great Awakening of the mid-18th C. Its midwives were people like Whitefield, Tennent, Freylinghuysen, and of course Jonathan Edwards.Since major stress of all these was the need for a conversion experience and spiritual new birth, revivalism and an emphasis on the task of evangelism have been front and center in Evangelicalism.As we’ve seen in a past episode, the First Great Awakening was followed a century later by the Second which began in the United States and spread to Europe, then the rest of the world and had a huge impact on how Christians viewed their Faith. What’s remarkable about the Second Great Awakening, is that it came at a time when many church leaders lamented the low state of the Church in Western Civilization. Christianity’s enemies gleefully wrote its obituary. Theological Liberalism helped to push the Faith toward an early grave. But the Second Great Awakening literally shook North American and Europe to their core. A wave of missionaries went out across the globe as a result, spreading the Faith to places no church had existed for hundreds of years, and in some cases, ever before.In newly settled regions on the American frontier, Evangelicalism was carried out in week-long “camp meetings.” Think of a modern concert with multiple bands. Camp meetings were like that, except in place of bands playing music were preachers passionately preaching the Gospel. Might not sound too appealing to our modern sensibilities, but the lonely pioneers of the frontier turned out in large crowds. They’d been too busy building homesteads to consider constructing frontier churches. But now they returned home to do that very thing.One of the largest of these camp meetings took place at Cane Ridge in Kentucky in August 1801. Upwards of 20,000 gathered to listen to Protestant preachers of all stripes.Methodist minister Francis Asbury was just one of several circuit-riders who carried the Gospel all over the frontier. Both Baptists and Methodists worked tirelessly to bring the Gospel to blacks. But the fierce racism of the time refused to integrate congregations. Separate churches were plated for black congregations, of which there were many. In the early 19th C, Richard Allen left the Methodist Church to found the African Methodist Episcopal Church. In the US, it wasn’t long before Evangelical Baptists and Methodists outnumbered older denominations of Episcopalians and Presbyterians, groups where theological liberalism had infiltrated.Charles Finney was an attorney-turned-revivalist who transferred the excitement and energy of the rural camp-meetings to the urban centers of the American Northeast. An innovator, Finney encouraged the newly converted to share the story of how they came to the Faith – called ‘giving your testimony]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/BB-Warfield.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/BB-Warfield.jpg</ssp:url> <ssp:title>139-Evangementalism</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This 139th episode is titled Evangementalism,We’ve spent a couple of episodes laying out the genesis of Theological Liberalism, and concluded the last episode with a brief look at the conservative reaction to it in what’s been called Evangelicalism. Evangelicalism was one of the most important movements of the 20th C. The label comes from that which lies at the center of the movement, devotion to an orthodox and traditional understanding of the Evangel, that is, the Christian Gospel - the Good News of salvation through faith in Jesus Christ.While Evangelicalism is used today mainly to describe the theological movement that came about as a reaction to Protestant theological liberalism, the term can be applied all the way back to the 1st C believers who referred to themselves as “People of the Gospel,” the Evangel. The term was resurrected by Reformers to call themselves “evangelicals” before identifying as Protestants or any of the other labels used for protestant denominations]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/BB-Warfield.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>138-Liberal v Evangelical</title><link>https://sanctorum.us/148-liberal-v-evangelical/</link> <pubDate>Sun, 21 Aug 2016 08:01:41 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1370</guid> <description><![CDATA[<p><img width="2000" height="1960" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan.png 2000w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-300x294.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-768x753.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-1030x1009.png 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-36x36.png 36w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-1500x1470.png 1500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-705x691.png 705w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan-450x441.png 450w" sizes="(max-width: 2000px) 100vw, 2000px" /></p>The title of this 138<sup>th</sup> episode is <strong><em>Liberal v Evangelical</em></strong>In our last episode, we considered the philosophical roots of Theological Liberalism. In this, we name names as we look at its early leaders and innovators.When I took a philosophy course in college, the professor dispensed on us sorry, unwashed noobs his understanding of faith and reason. After a lengthy description of both, he concluded by saying that faith and reason had absolutely nothing to do with each other. Reason dealt with the evidential, that which was perceived by the senses, and what logic concluded were rationally consistent conclusions drawn from that evidence. Faith, he declaimed, was a belief <strong><em>in spite</em></strong> of the evidence. When I asked if he was thus saying faith was <strong><em>irrational</em></strong>, he just smiled.That professor was an adherent of Immanuel Kant’s philosophy. In Kant’s work <em>Critique of Pure Reason</em>, published in 1781, Kant argued reason is able to comprehend anything in the realm of space and time; what he called the <strong><em>phenomenal</em></strong> realm. But reason is useless in accessing the <strong><em>noumenal</em></strong>, or <strong><em>spiritual</em></strong> realm transcending time and space.Kant didn’t argue against the existence of the spiritual realm. He simply said it’s only something we can experience by <em>feelings</em>. We can’t really THINK about it in the sense that it touches the <em>rational</em> mind.Traditional, orthodox Christians pushed back against the Kantian view of faith as feeling by reminding themselves Jesus said the greatest command was to love God with all they had, <em>including their minds</em>. But <em>liberals</em> found in Kant’s philosophy a justification for unhitching reason from faith and for allowing modern people to live in a secular world while still enjoying the benefits of religious <em>sentiments</em> about <em>ultimate</em> meaning. In other words, it allowed them to get along content with the WHAT of life in the world, without having to bother <em>much</em> with the HOW, or concern themselves <em>at all</em> with WHY.A few years after the publication of Kant’s <em>Critique</em>, the German theologian <strong><em>Friedrich Schleiermacher, </em></strong>going against the heart and soul of Christian apologetics dating back hundreds of years, said the heart of Christian Faith <strong><em>isn’t</em></strong> a historical event, like the Resurrection. It was, he argued, a <strong><em>feeling</em></strong> of one’s absolute dependence on a reality beyond one’s self. That awareness, he claimed, could be developed to the point where a person would be able to imitate Jesus’ own good deeds.He wrote, “The true nature of religion is immediate consciousness of Deity as found in ourselves and the world.” This earned Schleiermacher the title, <em>Father of Theological Liberalism. </em>Schleiermacher was born in a pious Moravian home, but as a young man, he imbibed the rationalism of the Enlightenment and became an ardent apologist for accommodating Christianity to popular society. As a professor of the newly founded <em>University of Berlin</em>, he insisted debates over proofs of God’s existence, the authority of Scripture, and the possibility of miracles weren’t the issues they ought to focus on. He said that the heart of religion had always been <strong><em>feeling</em></strong>, rather than rational proofs. God is not a theory used to explain the universe. Rather, God is to be experienced as a living reality. For Schleiermacher, religion isn’t a creed to be pondered by the rational mind. It’s based on intuition and a feeling of dependence.Orthodox Christians who identified religion with creedal doctrines, Schleiermacher maintained, would lose the battle for the Faith in the Modern world because those creeds were no longer rationally acceptable. Religion needed to find a new base. He located it in feelings.Sin, Schleiermacher said, was the result of people living by themselves, isolated from others. To overcome the sin that makes man independent from God and others, God sent a mediator in Jesus Christ. Christ’s uniqueness wasn’t in doctrines about his virgin birth or deity. No à What made Jesus a Mediator who can help us is the perfect example he was of one utterly dependent on God. By meditating on Christ’s <strong><em>example</em></strong>, and feeling our own inner sense of dependence on the universe around us, we too can experience God as Jesus did.In Schleiermacher’s theology, the center of religion shifts from Scripture to experience. So, the Biblical criticism we looked at in the last episode can’t harm Christianity, since the real message of the Bible speaks to an individual’s own subjective pursuit of the divine. The Bible doesn’t <strong><em>need</em></strong> to be factual or true, as long as it affects the feeling of dependence that is the spark that leads to spiritual illumination.Albrecht Ritschl enlarged on Schleiermacher’s ideas, taking them <em>mainstream</em>.For Ritschl, religion had to be <strong><em>practical</em></strong>. It began with the question, “What must I do to be saved?” But he eschewed the merely theoretical. So the question “What must I do to be saved?” can’t just mean, “How do I get to heaven after I die?” Ritschl said salvation meant living a new life, free from sin, selfishness, fear, and guilt.Ritschl’s practical Christianity had to be built on fact, so he <strong><em>welcomed</em></strong> the search for the historical Jesus we talked about in the last episode. The great fact of the Christian Faith is the impact Jesus made on history. Nature, he maintained, gives an ambiguous understanding of God while History presents us with moments and movements that convey meaning.History conveys meaning alright – but I’m not sure all that history’s given us a less ambiguous understanding of God than Nature.Ritschl asserted religion rests on human values, not science. Science conveys facts, things as they are. Religion weighs those facts and attributes more or less value to them.Many Christians of the late 19<sup>th</sup> C considered Ritschl’s work helpful. It freed them from the destructive impact of the increasingly secular pursuits of history and science. It allowed biblical criticism to use scientific methodology in determining things like authorship, date, and the meaning of Scripture. But it recognized religion is more than facts. Values aren’t under the purview of science; that’s religion’s turf.Protestant Theological Liberalism accepted higher criticism’s denial of Jesus’ miracles, His Virgin Birth, and His preexistence. But that did not in any way diminish Jesus’ importance. For Liberals, His deity didn’t <strong><em>need</em></strong> to arise from His essence. It resides in what Jesus MEANS. He’s the consummate human being who shows us the path to enlightenment and nobility. He’s the embodiment of supremely high ethical ideals whose example inspires us to emulate His example. For Liberal Christians, The Church didn’t come out of some actual, factual events around Jerusalem 2000 years ago, it arose from Jesus’ awe-inspiring example. The Church isn’t a community of people who believe in a literally resurrected Savior so much as a value-creating community that gives meaning and mission to life. That mission is to create a society inspired by love, the Kingdom of God on earth.The impact of this Theological Liberalism wasn’t felt in just one denomination or region. It challenged traditional groups all over Europe and North America.  It appeared in the churches of New England with the moniker: <em>New Theology</em>. Its leading advocates came out of traditional Calvinism. Its greatest early popularizer was <strong><em>Lyman Abbott</em></strong>. Then came <strong><em>Henry Ward Beecher</em></strong>, <strong><em>William Tucker</em></strong>, and <strong><em>Lewis Stearns</em></strong>.<em>Prior</em> to 1880, most New England ministers and churches held to basic orthodox doctrines . . . The sovereignty of God; the depravity of humanity in original sin; the atonement of Christ; the necessity of the Holy Spirit in conversion; and the eternal separation of the saved and lost in heaven and hell.But <em>after</em> 1880, each of those beliefs came under withering fire from Liberals. The most publicized controversy took place at <strong><em>Andover Seminary</em></strong>. The seminary was established by Congregationalists 80 years before to counter <em>Unitarian</em> tendencies at Harvard. Attempting to preserve Andover’s orthodoxy, the founders required the faculty to subscribe to a creed summarizing their adherence to classic Calvinism. But by 1880, under the influence of liberalism, several of the faculty could no longer make the pledge. The spark that lit the flames of controversy was a series of articles in the <em>Andover Review</em> by liberal professors who argued the unsaved who die without any knowledge of the Gospel will have an opportunity at some future point to either accept or to reject the Gospel before facing judgment.Andover’s board filed an action against one of the authors of the articles as a test case. After years of moves and counter-moves, in 1892 the Supreme Court of Massachusetts voided the action of the Board. By then, most denominations had their own tussles with liberalism seeking to infiltrate their colleges and schools.The response to Protestant theological liberalism was a movement which many of our listeners have heard of – <strong><em>Evangelicalism</em></strong>.Evangelicalism began in England in the 19<sup>th</sup> C, an epoch that in some ways singularly belonged to Great Britain. It was the birthplace of the Industrial Revolution. London became the largest city and financial center of the World. British trade circled the globe; her navy ruled the seas. By 1914, Britannia ruled the most expansive empire in history.But the rapid commercial and industrial growth wasn’t equally distributed across England’s population. The pace of change left many stunned. Every traditionally sacred institution cracked at its foundation. Some feared the horrors of the French Revolution were about to be repeated on England’s hallowed shores while others sang the praises of <em>Lady Progress</em> and dreamed of even greater advances. They regarded England as the vanguard of a new day of prosperity and liberty for all. Fear and hope mingled.As the <em>Age of Progress</em> dawned in England, Protestants attended either the Anglican Church or one of the Nonconforming denominations of Methodist, Baptists, Congregationalist, and a handful of smaller groups. But now, for maybe the first time, Christians from different denominations also formed specialized groups with a specific aim; like distributing Bibles, redressing poverty in urban slums, teaching literacy, and supporting missionaries in the far-flung reaches of the Empire.While liberalism grew in seminaries and colleges among professors and theologians, many ministers working in churches as local pastors and the people in the pews grew increasingly uncomfortable with the emerging <strong><em>doubt</em></strong> in the intellectual centers of their denominations. They may not be as sophisticated or learned in the academic pursuits of the experts, but by golly, they didn’t think a PhD was necessary to believe in or follow God. And if holding a Ph.D. meant having to deny cardinal doctrines of the Faith, then no thank YOU, very much.Evangelicals pushed back on Liberals, saying Christians ought not just to accept what Science says, just because it says it. History proves today’s so-called “science” is tomorrow’s mockery. The Christian faith isn’t just about how it makes you feel and the meaning it brings you. It’s a Faith that rests on the actual, literal events of history. To deny those facts and events is to depart from traditional, orthodox Christianity.The Evangelical Movement began with the work of <strong><em>John Wesley</em></strong> and <strong><em>George Whitefield</em></strong>. Its main characteristics were its emphasis on personal holiness, arising from a conversion experience. It was also devoted to a practical concern for serving a needy world. That holiness and service were nourished by devotion to the Bible which was regarded as inspired and inerrant. The Evangelical message went forth from a large minority of Anglican pulpits and a majority in other denominations.The headquarters of Evangelicalism was a small village three miles from London called <strong><em>Clapham</em></strong>. It was the residence of a group of wealthy Evangelicals who practiced remarkable personal piety. The group’s spiritual leader was <strong><em>John Venn</em></strong>, a man of culture and sanctified common sense. They met for Bible study, conversation, and prayer in the library of the well-to-do banker, <strong><em>Henry Thornton</em></strong>.But the most famous member of the Clapham Groups was <strong><em>William Wilberforce</em></strong>, the parliamentary statesman. Wilberforce found a universe of talented help for Evangelical causes among his Clapham friends. These included <strong><em>John Shore</em></strong>, Governor-General of India; <strong><em>Charles Grant</em></strong>, Chairman of the East India Company; <strong><em>James Stephens</em></strong>, Under-Secretary for the Colonies; and <strong><em>Zachary Macauley</em></strong>, editor of the <em>Christian Observer</em>.At the age of just 25, Wilberforce was dramatically converted to Christ after reading Doddridge’s <em>Rise and Progress of Religion in the Soul.  </em>He possessed all the qualities for outstanding leadership: ample wealth, a liberal education, and outstanding talent. Prime Minister <strong><em>William Pitt</em></strong> said Wilberforce had the greatest natural eloquence he’d ever known. Several testified of his amazing capacity for close friendship and his superior moral principles. For many reasons, Wilberforce seemed providentially prepared for the task and the time.He once said, “My walk is a public one: my business is in the world, and I must mix in the assemblies of men or quit the part which Providence has assigned me.”Under Wilberforce’s leadership, the Clapham friends were knit solidly together. At the Clapham mansion, they held what they called “Cabinet Councils.” They discussed the wrongs and injustices of their country, and the battles they’d have to fight. Inside and outside Parliament, they moved as one, delegating to each member the work he could do best to accomplish their common purpose.They founded . . .<ul><li>The Church Missionary Society</li><li>The British and Foreign Bible Society</li><li>The Society for Bettering the Condition of the Poor</li><li>The Society for the Reformation of Prison Discipline</li><li>and many more.</li></ul> Their greatest effort though was the campaign to end slavery. Which is a tale I’ll leave for others to follow up.While the Clapham group accomplished much, it was their role in abolishing slavery that provides a sterling example of how an entire society can be influenced by just a few.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this 138th episode is Liberal v EvangelicalIn our last episode, we considered the philosophical roots of Theological Liberalism. 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In this, we name names as we look at its early leaders and innovators.When I took a philosophy course in college, the professor dispensed on us sorry, unwashed noobs his understanding of faith and reason. After a lengthy description of both, he concluded by saying that faith and reason had absolutely nothing to do with each other. Reason dealt with the evidential, that which was perceived by the senses, and what logic concluded were rationally consistent conclusions drawn from that evidence. Faith, he declaimed, was a belief <strong><em>in spite</em></strong> of the evidence. When I asked if he was thus saying faith was <strong><em>irrational</em></strong>, he just smiled.That professor was an adherent of Immanuel Kant’s philosophy. In Kant’s work <em>Critique of Pure Reason</em>, published in 1781, Kant argued reason is able to comprehend anything in the realm of space and time; what he called the <strong><em>phenomenal</em></strong> realm. 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In other words, it allowed them to get along content with the WHAT of life in the world, without having to bother <em>much</em> with the HOW, or concern themselves <em>at all</em> with WHY.A few years after the publication of Kant’s <em>Critique</em>, the German theologian <strong><em>Friedrich Schleiermacher, </em></strong>going against the heart and soul of Christian apologetics dating back hundreds of years, said the heart of Christian Faith <strong><em>isn’t</em></strong> a historical event, like the Resurrection. It was, he argued, a <strong><em>feeling</em></strong> of one’s absolute dependence on a reality beyond one’s self. That awareness, he claimed, could be developed to the point where a person would be able to imitate Jesus’ own good deeds.He wrote, “The true nature of religion is immediate consciousness of Deity as found in ourselves and the world.” This earned Schleiermacher the title, <em>Father of Theological Liberalism. </em>Schleiermacher was born in a pious Moravian home, but as a young man, he imbibed the rationalism of the Enlightenment and became an ardent apologist for accommodating Christianity to popular society. As a professor of the newly founded <em>University of Berlin</em>, he insisted debates over proofs of God’s existence, the authority of Scripture, and the possibility of miracles weren’t the issues they ought to focus on. He said that the heart of religion had always been <strong><em>feeling</em></strong>, rather than rational proofs. God is not a theory used to explain the universe. Rather, God is to be experienced as a living reality. 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By meditating on Christ’s <strong><em>example</em></strong>, and feeling our own inner sense of dependence on the universe around us, we too can experience God as Jesus did.In Schleiermacher’s theology, the center of religion shifts from Scripture to experience. So, the Biblical criticism we looked at in the last episode can’t harm Christianity, since the real message of the Bible speaks to an individual’s own subjective pursuit of the divine. The Bible doesn’t <strong><em>need</em></strong> to be factual or true, as long as it affects the feeling of dependence that is the spark that leads to spiritual illumination.Albrecht Ritschl enlarged on Schleiermacher’s ideas, taking them <em>mainstream</em>.For Ritschl, religion had to be <strong><em>practical</em></strong>. It began with the question, “What must I do to be saved?” But he eschewed the merely theoretical. So the question “What must I do to be saved?” can’t just mean, “How do I get to heaven after I die?” Ritschl said salvation meant living a new life, free from sin, selfishness, fear, and guilt.Ritschl’s practical Christianity had to be built on fact, so he <strong><em>welcomed</em></strong> the search for the historical Jesus we talked about in the last episode. The great fact of the Christian Faith is the impact Jesus made on history. Nature, he maintained, gives an ambiguous understanding of God while History presents us with moments and movements that convey meaning.History conveys meaning alright – but I’m not sure all that history’s given us a less ambiguous understanding of God than Nature.Ritschl asserted religion rests on human values, not science. Science conveys facts, things as they are. Religion weighs those facts and attributes more or less value to them.Many Christians of the late 19<sup>th</sup> C considered Ritschl’s work helpful. It freed them from the destructive impact of the increasingly secular pursuits of history and science. It allowed biblical criticism to use scientific methodology in determining things like authorship, date, and the meaning of Scripture. But it recognized religion is more than facts. Values aren’t under the purview of science; that’s religion’s turf.Protestant Theological Liberalism accepted higher criticism’s denial of Jesus’ miracles, His Virgin Birth, and His preexistence. But that did not in any way diminish Jesus’ importance. For Liberals, His deity didn’t <strong><em>need</em></strong> to arise from His essence. It resides in what Jesus MEANS. He’s the consummate human being who shows us the path to enlightenment and nobility. He’s the embodiment of supremely high ethical ideals whose example inspires us to emulate His example. For Liberal Christians, The Church didn’t come out of some actual, factual events around Jerusalem 2000 years ago, it arose from Jesus’ awe-inspiring example. The Church isn’t a community of people who believe in a literally resurrected Savior so much as a value-creating community that gives meaning and mission to life. That mission is to create a society inspired by love, the Kingdom of God on earth.The impact of this Theological Liberalism wasn’t felt in just one denomination or region. It challenged traditional groups all over Europe and North America.  It appeared in the churches of New England with the moniker: <em>New Theology</em>. Its leading advocates came out of traditional Calvinism. Its greatest early popularizer was <strong><em>Lyman Abbott</em></strong>. Then came <strong><em>Henry Ward Beecher</em></strong>, <strong><em>William Tucker</em></strong>, and <strong><em>Lewis Stearns</em></strong>.<em>Prior</em> to 1880, most New England ministers and churches held to basic orthodox doctrines . . . The sovereignty of God; the depravity of humanity in original sin; the atonement of Christ; the necessity of the Holy Spirit in conversion; and the eternal separation of the saved and lost in heaven and hell.But <em>after</em> 1880, each of those beliefs came under withering fire from Liberals. The most publicized controversy took place at <strong><em>Andover Seminary</em></strong>. The seminary was established by Congregationalists 80 years before to counter <em>Unitarian</em> tendencies at Harvard. Attempting to preserve Andover’s orthodoxy, the founders required the faculty to subscribe to a creed summarizing their adherence to classic Calvinism. But by 1880, under the influence of liberalism, several of the faculty could no longer make the pledge. The spark that lit the flames of controversy was a series of articles in the <em>Andover Review</em> by liberal professors who argued the unsaved who die without any knowledge of the Gospel will have an opportunity at some future point to either accept or to reject the Gospel before facing judgment.Andover’s board filed an action against one of the authors of the articles as a test case. After years of moves and counter-moves, in 1892 the Supreme Court of Massachusetts voided the action of the Board. By then, most denominations had their own tussles with liberalism seeking to infiltrate their colleges and schools.The response to Protestant theological liberalism was a movement which many of our listeners have heard of – <strong><em>Evangelicalism</em></strong>.Evangelicalism began in England in the 19<sup>th</sup> C, an epoch that in some ways singularly belonged to Great Britain. It was the birthplace of the Industrial Revolution. London became the largest city and financial center of the World. British trade circled the globe; her navy ruled the seas. By 1914, Britannia ruled the most expansive empire in history.But the rapid commercial and industrial growth wasn’t equally distributed across England’s population. The pace of change left many stunned. Every traditionally sacred institution cracked at its foundation. Some feared the horrors of the French Revolution were about to be repeated on England’s hallowed shores while others sang the praises of <em>Lady Progress</em> and dreamed of even greater advances. They regarded England as the vanguard of a new day of prosperity and liberty for all. Fear and hope mingled.As the <em>Age of Progress</em> dawned in England, Protestants attended either the Anglican Church or one of the Nonconforming denominations of Methodist, Baptists, Congregationalist, and a handful of smaller groups. But now, for maybe the first time, Christians from different denominations also formed specialized groups with a specific aim; like distributing Bibles, redressing poverty in urban slums, teaching literacy, and supporting missionaries in the far-flung reaches of the Empire.While liberalism grew in seminaries and colleges among professors and theologians, many ministers working in churches as local pastors and the people in the pews grew increasingly uncomfortable with the emerging <strong><em>doubt</em></strong> in the intellectual centers of their denominations. They may not be as sophisticated or learned in the academic pursuits of the experts, but by golly, they didn’t think a PhD was necessary to believe in or follow God. And if holding a Ph.D. meant having to deny cardinal doctrines of the Faith, then no thank YOU, very much.Evangelicals pushed back on Liberals, saying Christians ought not just to accept what Science says, just because it says it. History proves today’s so-called “science” is tomorrow’s mockery. The Christian faith isn’t just about how it makes you feel and the meaning it brings you. It’s a Faith that rests on the actual, literal events of history. To deny those facts and events is to depart from traditional, orthodox Christianity.The Evangelical Movement began with the work of <strong><em>John Wesley</em></strong> and <strong><em>George Whitefield</em></strong>. Its main characteristics were its emphasis on personal holiness, arising from a conversion experience. It was also devoted to a practical concern for serving a needy world. That holiness and service were nourished by devotion to the Bible which was regarded as inspired and inerrant. The Evangelical message went forth from a large minority of Anglican pulpits and a majority in other denominations.The headquarters of Evangelicalism was a small village three miles from London called <strong><em>Clapham</em></strong>. It was the residence of a group of wealthy Evangelicals who practiced remarkable personal piety. The group’s spiritual leader was <strong><em>John Venn</em></strong>, a man of culture and sanctified common sense. They met for Bible study, conversation, and prayer in the library of the well-to-do banker, <strong><em>Henry Thornton</em></strong>.But the most famous member of the Clapham Groups was <strong><em>William Wilberforce</em></strong>, the parliamentary statesman. Wilberforce found a universe of talented help for Evangelical causes among his Clapham friends. These included <strong><em>John Shore</em></strong>, Governor-General of India; <strong><em>Charles Grant</em></strong>, Chairman of the East India Company; <strong><em>James Stephens</em></strong>, Under-Secretary for the Colonies; and <strong><em>Zachary Macauley</em></strong>, editor of the <em>Christian Observer</em>.At the age of just 25, Wilberforce was dramatically converted to Christ after reading Doddridge’s <em>Rise and Progress of Religion in the Soul.  </em>He possessed all the qualities for outstanding leadership: ample wealth, a liberal education, and outstanding talent. Prime Minister <strong><em>William Pitt</em></strong> said Wilberforce had the greatest natural eloquence he’d ever known. Several testified of his amazing capacity for close friendship and his superior moral principles. For many reasons, Wilberforce seemed providentially prepared for the task and the time.He once said, “My walk is a public one: my business is in the world, and I must mix in the assemblies of men or quit the part which Providence has assigned me.”Under Wilberforce’s leadership, the Clapham friends were knit solidly together. At the Clapham mansion, they held what they called “Cabinet Councils.” They discussed the wrongs and injustices of their country, and the battles they’d have to fight. Inside and outside Parliament, they moved as one, delegating to each member the work he could do best to accomplish their common purpose.They founded . . .<ul><li>The Church Missionary Society</li><li>The British and Foreign Bible Society</li><li>The Society for Bettering the Condition of the Poor</li><li>The Society for the Reformation of Prison Discipline</li><li>and many more.</li></ul> Their greatest effort though was the campaign to end slavery. Which is a tale I’ll leave for others to follow up.While the Clapham group accomplished much, it was their role in abolishing slavery that provides a sterling example of how an entire society can be influenced by just a few.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/138-Liberal%20v%20Evangelical.mp3" length="11569942" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this 138th episode is Liberal v EvangelicalIn our last episode, we considered the philosophical roots of Theological Liberalism. In this, we name names as we look at its early leaders and innovators.When I took a philosophy course in college, the professor dispensed on us sorry, unwashed noobs his understanding of faith and reason. After a lengthy description of both, he concluded by saying that faith and reason had absolutely nothing to do with each other. Reason dealt with the evidential, that which was perceived by the senses, and what logic concluded were rationally consistent conclusions drawn from that evidence. Faith, he declaimed, was a belief in spite of the evidence. When I asked if he was thus saying faith was irrational, he just smiled.That professor was an adherent of Immanuel Kant’s philosophy. In Kant’s work Critique of Pure Reason, published in 1781, Kant argued reason is able to comprehend anything in the realm of space and time; what he called the phenomenal realm. But reason is useless in accessing the noumenal, or spiritual realm transcending time and space.Kant didn’t argue against the existence of the spiritual realm. He simply said it’s only something we can experience by feelings. We can’t really THINK about it in the sense that it touches the rational mind.Traditional, orthodox Christians pushed back against the Kantian view of faith as feeling by reminding themselves Jesus said the greatest command was to love God with all they had, including their minds. But liberals found in Kant’s philosophy a justification for unhitching reason from faith and for allowing modern people to live in a secular world while still enjoying the benefits of religious sentiments about ultimate meaning. In other words, it allowed them to get along content with the WHAT of life in the world, without having to bother much with the HOW, or concern themselves at all with WHY.A few years after the publication of Kant’s Critique, the German theologian Friedrich Schleiermacher, going against the heart and soul of Christian apologetics dating back hundreds of years, said the heart of Christian Faith isn’t a historical event, like the Resurrection. It was, he argued, a feeling of one’s absolute dependence on a reality beyond one’s self. That awareness, he claimed, could be developed to the point where a person would be able to imitate Jesus’ own good deeds.He wrote, “The true nature of religion is immediate consciousness of Deity as found in ourselves and the world.” This earned Schleiermacher the title, Father of Theological Liberalism.Schleiermacher was born in a pious Moravian home, but as a young man, he imbibed the rationalism of the Enlightenment and became an ardent apologist for accommodating Christianity to popular society. As a professor of the newly founded University of Berlin, he insisted debates over proofs of God’s existence, the authority of Scripture, and the possibility of miracles weren’t the issues they ought to focus on. He said that the heart of religion had always been feeling, rather than rational proofs. God is not a theory used to explain the universe. Rather, God is to be experienced as a living reality. For Schleiermacher, religion isn’t a creed to be pondered by the rational mind. It’s based on intuition and a feeling of dependence.Orthodox Christians who identified religion with creedal doctrines, Schleiermacher maintained, would lose the battle for the Faith in the Modern world because those creeds were no longer rationally acceptable. Religion needed to find a new base. He located it in feelings.Sin, Schleiermacher said, was the result of people living by themselves, isolated from others. To overcome the sin that makes man independent from God and others, God sent a mediator in Jesus Christ. Christ’s uniqueness wasn’t in doctrines about his virgin birth or deity. No à What made Jesus a Mediator who can help us is the perfect example he was of one u]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Lib-v-Evan.png</ssp:url> <ssp:title>138-Liberal v Evangelical</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this 138th episode is Liberal v EvangelicalIn our last episode, we considered the philosophical roots of Theological Liberalism. In this, we name names as we look at its early leaders and innovators.When I took a philosophy course in college, the professor dispensed on us sorry, unwashed noobs his understanding of faith and reason. 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The last episode we talked a bit about how the church, mostly the Roman Catholic church, pushed back against those themes. In this episode, we’ll go further into the birth of liberalism.The 20<sup>th</sup> century was unkind to Theological Liberalism, with its shining vision of the Universal Brotherhood of Man under the Universal Fatherhood of God. Yet, many mainline Protestant denominations still hold solidarity with Liberalism. It was <strong><em>Professor Sydney Ahlstrom’s</em></strong> view that liberals had provoked as much controversy in the 19<sup>th</sup> century as the Reformers did in the 16<sup>th</sup>. The reason for that controversy lay in their objective, stated by one of its premier advocates and popularizers - Harry Emerson Fosdick. In his autobiography, <em>The Living of These Days,</em> the influential pastor of the famous Riverside Church in New York City, said the aim of liberal theology was to make it possible “to be both an intelligent modern and a serious Christian.”Liberals hoped to address a problem may be as old as The Faith itself: That is, how can Christians reconcile their faith to the intellectual climate of their time without compromising the Essentials of The Gospel? By the evaluation of modern Evangelicals, Liberalism <strong><em>failed</em></strong> in that quest precisely because they <strong><em>DID</em></strong> compromise those essentials in their desire to be relevant among their unbelieving peers. Richard Niebuhr expressed the irony of theological liberalism when he said in liberalism “a God without wrath brought men without sin into a kingdom without judgment through the ministrations of a Christ without a Cross.”Personally, I’ve been reluctant to produce this episode because the more I’ve studied Theological liberalism, the less certain of being able to handle it competently I’ve grown. Definitions for it are no easier than for <strong><em>political</em></strong> liberalism. In fact, many deny that Protestant liberalism is a theology at all. They refer to it as an “outlook,” or “approach.” Henry Coffin of Union Seminary described liberalism as a “spirit” that honors truth so supremely and it craves the freedom to discuss, publish, and pursue what it believes to be true.But then, if <strong><em>THAT</em></strong> is true, it must certainly lead to certain convictions that derive values and produce judgments. And THAT is precisely what we see the history of Protestant liberalism producing.In the words of Bruce Shelley, “Liberals believed Christian theology had to come to terms with modern science if it ever hoped to claim and hold the allegiance of intelligent men.” So liberals refused to accept religious beliefs on authority alone. They insisted faith must submit to reason and experience. Following the thinking of the Enlightenment, of which they were the spiritual children, they claimed the human mind was capable of thinking God’s thoughts after Him. So, the best insight into the nature and character of God wasn’t His self-revelation in Scripture, which smacked of the old authoritarianism they eschewed; it was human intuition and reason.By surrendering to what we’ll call “the modern mind” liberals accepted the assumption of their time that the universe was a massive but synchronized machine, like a well-made watch. The key to this machine was Unity.I’ll come back to that in a moment, but a little editorializing seems in order. And while some may be rolling their eyes, I think this is germane to what this podcast is – a review of History – specifically Church History. I just made reference to “the modern mind.”<strong><em>Modern</em></strong> is another term that has multiple meanings. Historians use it to refer to the Modern Era, which they debate over the time span of, but let’s go with the common view that it runs from about 1500 to 1900-ish. So wait! IF the Modern Era ended at the beginning of the 20<sup>th</sup> century, what Era are we in now? The Atomic or Nuclear Era, the Post-Modern Era, the Information Age? Different labels get assigned to the current historical epoch. But don’t we still refer to current trends and fashions as being “modern”? Aren’t we “moderns” in the sense that we’re living NOW? Not many people would want to be considered not modern.It gets confusing because the word modern is plastic with a lot of different meanings and connotations. But here’s where it adds to the confusion as it relates to our discussion on theological liberalism, and some of this spills over into political liberalism. There was a desire to accommodate Christian theology to the modern mind. By which emerging liberals meant accepting the findings of “modern science” as (air-quote) fact and making theology fit into those supposed facts. But there’s a difference, a vast difference between facts and interpretations of facts. A few years after a so-called “Fact” was established by science, others came along to say, “Yeah, uh, we weren’t quite right about that. It’s actually this.” And, it wasn’t uncommon for even that revised new paradigm to be revised yet again.Is coffee good or bad for you? Right now, it’s good. But wait a month and it’ll be bad again, But not to worry, a year out, coffee will be the key to long life and amazing prosperity. Okay. I exaggerate, but not by much.My point is this, the current moment, what we mean by at least ONE of those definitions of “modern” – has a nasty habit of thinking that just by virtue of the fact that we’ve progressed to this point, we’re now smarter, more enlightened and so better than all the moments before this. There’s a kind of arrogance that seems endemic to the fact that we’re here now – the most evolved and educated class of human beings history has known.But a few moments from now, the people living then will think the same thing about themselves and see us as unenlightened bores. And the modern mind will have moved on to the new so-called facts of what turns out to not be science but is in truth <strong><em>scientism.</em></strong>When theology is hitched to “the modern mind” as liberals aimed to do, its eternal verities are traded in for the changing whims of what that is now, and now, then now. And we have to unhitch the adjective ‘eternal’ from those verities – because they simply aren’t true any longer.Okay, end of the editorializing. Adopting the modern view that the universe was a vast harmonious machine, liberals aimed for Unity. They tried merging revelation with natural religion and Christianity with other religions by looking for common themes. Thus, the study of comparative religions was born as an academic pursuit. They aimed to lower the wall between those who were saved and the lost, between God and man.Liberals regarded the traditional and orthodox belief in a transcendent God who exists in a realm above and beyond the natural as stalling their agenda to unify and harmonize. They blurred the lines between the natural and supernatural and equated the spiritual realm with human consciousness. The spiritual realm became little more than the intellectual and emotional activity of human beings. And God was defined as the universal life force that even now is creating the Universe. One liberal said it this way, “Some call it evolution; others call it God.”Remember, theological liberals, aimed to harmonize science with faith. The newest darling on the scientific scene was Darwin and his emerging theory of everything – Evolution by Mutation and Natural Selection. Theological Liberalism had no problem accepting Darwin’s theory.While the challenge of some of the assertions of <strong><em>science</em></strong> to orthodox Christianity was serious, they were secondary to the new views of <strong><em>history</em></strong>. Those views were adopted from the scientific method, which began a rigorous review of the assumptions that had framed classical or traditional history. If facts are based on evidence and repeatable observations, what were we to do with history, which by its very nature refers to the past? Historical <strong><em>criticism</em></strong> became the framework for a new generation of historians and academics. If a defendant is considered innocent until proven guilty in a court of law, events regarded by traditional history as certain were now suspect until proven true. Modern sensibilities were read back into and layered over persons and events of the past.The application of these liberal principles of historical inquiry to the Bible was called “<strong><em>biblical</em></strong> criticism.” But don’t understand the term <em>criticism</em> here to be pejorative. Biblical criticism simply meant a study of Scripture in order to discover its real meaning. But Biblical criticism discarded the dogmatics of traditional inquiry in favor of a more rationalistic approach.Biblical criticism flowed into two streams, <strong><em>lower</em></strong> and <strong><em>higher</em></strong> criticism. The <strong><em>low-</em></strong>critic dealt with the problem of the physical manuscripts and codices. Their goal was to find the earliest and most reliable texts of Scripture, as close as possible to the originals. The work of lower criticism helped produce the large number of New Testament manuscripts we have today and assisted translators in the work of producing modern Bible versions.<strong><em>Higher</em></strong> criticism proved to be a very different matter. The high-critic wasn’t so much interested in the accuracy of the text. He was more concerned with the <strong><em>meaning</em></strong> of the text. To get at that meaning, he often read <em>between the lines</em> or went <em>behind</em> the text to the events assumed to have produced it. This meant discovering who wrote it, when, and why. Higher criticism held that we can only get at the meaning of a passage when we see it against its background. Higher critics then went to work, systematically dismantling traditional views regarding hundreds of passages. A beloved Psalm, attributed in the text itself to David, higher critics tell us wasn’t written by King D. All because it has a word scholars say wasn’t used for forty-two years after David. So, it must have been written by the Jews in exile.The <strong><em>methods</em></strong> of Biblical higher criticism weren’t new. They’d been in use for a while on other ancient texts. But during the 19<sup>th</sup> century, they were applied to the Bible. And for many liberals, all it took was some scholar with a Ph.D. to say a traditional view of a passage was wrong, it was this other thing, for them to categorically throw over tradition in favor of the new view.Higher criticism agreed generally that Moses didn’t write the Pentateuch as both Jews and Christians had universally agreed till then. Instead, they’d been penned by at least four authors. And passages that seemed to be prophetic of future events must have been written after the events they supposedly foretold because modern scientific sensibilities don’t allow for the supernatural. High-critics said the Gospel of John, wasn’t = John’s Gospel, that is.Diverging from the discipline of Biblical Criticism was what’s known as the search for the “historical Jesus.” Liberals like the <strong><em>idea</em></strong> of Jesus, if not the actual Jesus presented in the Gospels. You know, the One Who made a whip and cleared the temple and called people white-washed tombs. A liberal reforming Jesus was someone they could get behind, but not the substitutionary-atoning Jesus of the Epistles because THAT Jesus meant a Holy God whose justice demands a sacrifice to discharge sins. And that was an archaic idea no longer acceptable to modern sensibilities. So, liberal critics assigned themselves the mission of <strong><em>saving</em></strong> Jesus from such barbaric and outdated modes of thinking. They assumed the early church and writers of the Gospels embellished Scripture to that end. It was their task to sift through the text and pull out what was legitimate and what was bogus.Literally dozens of so-called “lives of Jesus” were written during the 19<sup>th</sup> century, each claiming it revealed the true, historical Jesus. While most contradicted each other, they nearly all agreed to disavow the miraculous was central to the genuine Jesus story. They were bound to this since “science” proved the <strong><em>impossibility</em></strong> of miracles.Quick editorial comment – Let’s be clear, the scientific method can’t prove miracles are impossible. Miracles are by their very definition outside the realm of scientific investigation because repeatability is one of the required elements of the scientific method. Miracles, by the very definition, are a contravention of the laws that govern the material realm, and AREN’T typically repeatable. Miracles are <strong><em>unexpected</em></strong>!In their quest to merge science and faith, liberal theologians allowed the so-called facts of their time to be the filter through which they re-worked the content of the Christian Faith. They said Jesus not only didn’t work miracles, He never claimed to be the Messiah, or that history would climax in His visible return to establish the kingdom of God.The cumulative effect of all this was the doubt cast on the Bible as the inspired and infallible Word of God as the authority for faith and practice.When higher critics were done, Liberals were free to sort through Scripture to pick and choose what they wished. They read the Bible through the filter of evolution and saw a progression from blood-thirsty deities requiring sacrifices, to the Jews who embraced the idea of a righteous God served by those who pursue justice, love mercy, and walk humbly. This progressive revelation of God reached its climax in Jesus, where God is portrayed as the loving Father of all Humanity.So far, our review of Theological Liberalism has seemed bent toward a tearing down of traditionalism. That looks at just one side of the liberal coin. The other side was the concurrent movement known as <strong><em>Romanticism</em></strong>.During the early 19<sup>th</sup> century, Romanticism was a movement that flowed mainly in the artistic and intellectual communities. It looked at life through <strong><em>feelings</em></strong>. The Industrial Age seemed to many to reduce man to a cog in a vast societal machine. Romanticism was an attempt to lift man out of the gears and set him down as a glorious creator and engineer. Man was evolution’s apex achievement and had every right, duty even, to exalt in his lofty place, as well as to aspire to even greater heights. Romanticism focused on the individual and his/her ambitions to attain their ultimate potential. This was the genesis of the Human Potential Movement.So on one hand, liberals aimed for <strong><em>unity</em></strong>, but Romanticism exalted the <strong><em>individual</em></strong>. Liberalism broadened its agenda to unify the two by harmonizing them.Theological liberalism saw itself as the force to do it. Biblical Criticism had rescued the <strong><em>historical</em></strong> Jesus from the muck and mire of traditional orthodoxy. Romanticism then wanted to plant the <strong><em>idea</em></strong> of Jesus in the hearts of all people so they could become all their potential made possible.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The episode is titled Why So Critical?Two episodes back we introduced the themes that would lead eventually to Theological Liberalism. The last episode we talked a bit about how the church, mostly the Roman Catholic church, pushed back against those ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="175" height="231" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/bc4.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>The episode is titled <strong><em>Why So Critical?</em></strong>Two episodes back we introduced the themes that would lead eventually to <strong><em>Theological Liberalism</em></strong>. The last episode we talked a bit about how the church, mostly the Roman Catholic church, pushed back against those themes. In this episode, we’ll go further into the birth of liberalism.The 20<sup>th</sup> century was unkind to Theological Liberalism, with its shining vision of the Universal Brotherhood of Man under the Universal Fatherhood of God. Yet, many mainline Protestant denominations still hold solidarity with Liberalism. It was <strong><em>Professor Sydney Ahlstrom’s</em></strong> view that liberals had provoked as much controversy in the 19<sup>th</sup> century as the Reformers did in the 16<sup>th</sup>. The reason for that controversy lay in their objective, stated by one of its premier advocates and popularizers - Harry Emerson Fosdick. In his autobiography, <em>The Living of These Days,</em> the influential pastor of the famous Riverside Church in New York City, said the aim of liberal theology was to make it possible “to be both an intelligent modern and a serious Christian.”Liberals hoped to address a problem may be as old as The Faith itself: That is, how can Christians reconcile their faith to the intellectual climate of their time without compromising the Essentials of The Gospel? By the evaluation of modern Evangelicals, Liberalism <strong><em>failed</em></strong> in that quest precisely because they <strong><em>DID</em></strong> compromise those essentials in their desire to be relevant among their unbelieving peers. Richard Niebuhr expressed the irony of theological liberalism when he said in liberalism “a God without wrath brought men without sin into a kingdom without judgment through the ministrations of a Christ without a Cross.”Personally, I’ve been reluctant to produce this episode because the more I’ve studied Theological liberalism, the less certain of being able to handle it competently I’ve grown. Definitions for it are no easier than for <strong><em>political</em></strong> liberalism. In fact, many deny that Protestant liberalism is a theology at all. They refer to it as an “outlook,” or “approach.” Henry Coffin of Union Seminary described liberalism as a “spirit” that honors truth so supremely and it craves the freedom to discuss, publish, and pursue what it believes to be true.But then, if <strong><em>THAT</em></strong> is true, it must certainly lead to certain convictions that derive values and produce judgments. And THAT is precisely what we see the history of Protestant liberalism producing.In the words of Bruce Shelley, “Liberals believed Christian theology had to come to terms with modern science if it ever hoped to claim and hold the allegiance of intelligent men.” So liberals refused to accept religious beliefs on authority alone. They insisted faith must submit to reason and experience. Following the thinking of the Enlightenment, of which they were the spiritual children, they claimed the human mind was capable of thinking God’s thoughts after Him. So, the best insight into the nature and character of God wasn’t His self-revelation in Scripture, which smacked of the old authoritarianism they eschewed; it was human intuition and reason.By surrendering to what we’ll call “the modern mind” liberals accepted the assumption of their time that the universe was a massive but synchronized machine, like a well-made watch. The key to this machine was Unity.I’ll come back to that in a moment, but a little editorializing seems in order. And while some may be rolling their eyes, I think this is germane to what this podcast is – a review of History – specifically Church History. I just made reference to “the modern mind.”<strong><em>Modern</em></strong> is another term that has multiple meanings. Historians use it to refer to the Modern Era, which they debate over the time span of, but let’s go with the common view that it runs from about 1500 to 1900-ish. So wait! IF the Modern Era ended at the beginning of the 20<sup>th</sup> century, what Era are we in now? The Atomic or Nuclear Era, the Post-Modern Era, the Information Age? Different labels get assigned to the current historical epoch. But don’t we still refer to current trends and fashions as being “modern”? Aren’t we “moderns” in the sense that we’re living NOW? Not many people would want to be considered not modern.It gets confusing because the word modern is plastic with a lot of different meanings and connotations. But here’s where it adds to the confusion as it relates to our discussion on theological liberalism, and some of this spills over into political liberalism. There was a desire to accommodate Christian theology to the modern mind. By which emerging liberals meant accepting the findings of “modern science” as (air-quote) fact and making theology fit into those supposed facts. But there’s a difference, a vast difference between facts and interpretations of facts. A few years after a so-called “Fact” was established by science, others came along to say, “Yeah, uh, we weren’t quite right about that. It’s actually this.” And, it wasn’t uncommon for even that revised new paradigm to be revised yet again.Is coffee good or bad for you? Right now, it’s good. But wait a month and it’ll be bad again, But not to worry, a year out, coffee will be the key to long life and amazing prosperity. Okay. I exaggerate, but not by much.My point is this, the current moment, what we mean by at least ONE of those definitions of “modern” – has a nasty habit of thinking that just by virtue of the fact that we’ve progressed to this point, we’re now smarter, more enlightened and so better than all the moments before this. There’s a kind of arrogance that seems endemic to the fact that we’re here now – the most evolved and educated class of human beings history has known.But a few moments from now, the people living then will think the same thing about themselves and see us as unenlightened bores. And the modern mind will have moved on to the new so-called facts of what turns out to not be science but is in truth <strong><em>scientism.</em></strong>When theology is hitched to “the modern mind” as liberals aimed to do, its eternal verities are traded in for the changing whims of what that is now, and now, then now. And we have to unhitch the adjective ‘eternal’ from those verities – because they simply aren’t true any longer.Okay, end of the editorializing. Adopting the modern view that the universe was a vast harmonious machine, liberals aimed for Unity. They tried merging revelation with natural religion and Christianity with other religions by looking for common themes. 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Theological Liberalism had no problem accepting Darwin’s theory.While the challenge of some of the assertions of <strong><em>science</em></strong> to orthodox Christianity was serious, they were secondary to the new views of <strong><em>history</em></strong>. Those views were adopted from the scientific method, which began a rigorous review of the assumptions that had framed classical or traditional history. If facts are based on evidence and repeatable observations, what were we to do with history, which by its very nature refers to the past? Historical <strong><em>criticism</em></strong> became the framework for a new generation of historians and academics. If a defendant is considered innocent until proven guilty in a court of law, events regarded by traditional history as certain were now suspect until proven true. Modern sensibilities were read back into and layered over persons and events of the past.The application of these liberal principles of historical inquiry to the Bible was called “<strong><em>biblical</em></strong> criticism.” But don’t understand the term <em>criticism</em> here to be pejorative. Biblical criticism simply meant a study of Scripture in order to discover its real meaning. But Biblical criticism discarded the dogmatics of traditional inquiry in favor of a more rationalistic approach.Biblical criticism flowed into two streams, <strong><em>lower</em></strong> and <strong><em>higher</em></strong> criticism. The <strong><em>low-</em></strong>critic dealt with the problem of the physical manuscripts and codices. Their goal was to find the earliest and most reliable texts of Scripture, as close as possible to the originals. The work of lower criticism helped produce the large number of New Testament manuscripts we have today and assisted translators in the work of producing modern Bible versions.<strong><em>Higher</em></strong> criticism proved to be a very different matter. The high-critic wasn’t so much interested in the accuracy of the text. He was more concerned with the <strong><em>meaning</em></strong> of the text. To get at that meaning, he often read <em>between the lines</em> or went <em>behind</em> the text to the events assumed to have produced it. This meant discovering who wrote it, when, and why. Higher criticism held that we can only get at the meaning of a passage when we see it against its background. Higher critics then went to work, systematically dismantling traditional views regarding hundreds of passages. A beloved Psalm, attributed in the text itself to David, higher critics tell us wasn’t written by King D. 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High-critics said the Gospel of John, wasn’t = John’s Gospel, that is.Diverging from the discipline of Biblical Criticism was what’s known as the search for the “historical Jesus.” Liberals like the <strong><em>idea</em></strong> of Jesus, if not the actual Jesus presented in the Gospels. You know, the One Who made a whip and cleared the temple and called people white-washed tombs. A liberal reforming Jesus was someone they could get behind, but not the substitutionary-atoning Jesus of the Epistles because THAT Jesus meant a Holy God whose justice demands a sacrifice to discharge sins. And that was an archaic idea no longer acceptable to modern sensibilities. So, liberal critics assigned themselves the mission of <strong><em>saving</em></strong> Jesus from such barbaric and outdated modes of thinking. They assumed the early church and writers of the Gospels embellished Scripture to that end. It was their task to sift through the text and pull out what was legitimate and what was bogus.Literally dozens of so-called “lives of Jesus” were written during the 19<sup>th</sup> century, each claiming it revealed the true, historical Jesus. While most contradicted each other, they nearly all agreed to disavow the miraculous was central to the genuine Jesus story. They were bound to this since “science” proved the <strong><em>impossibility</em></strong> of miracles.Quick editorial comment – Let’s be clear, the scientific method can’t prove miracles are impossible. Miracles are by their very definition outside the realm of scientific investigation because repeatability is one of the required elements of the scientific method. Miracles, by the very definition, are a contravention of the laws that govern the material realm, and AREN’T typically repeatable. Miracles are <strong><em>unexpected</em></strong>!In their quest to merge science and faith, liberal theologians allowed the so-called facts of their time to be the filter through which they re-worked the content of the Christian Faith. They said Jesus not only didn’t work miracles, He never claimed to be the Messiah, or that history would climax in His visible return to establish the kingdom of God.The cumulative effect of all this was the doubt cast on the Bible as the inspired and infallible Word of God as the authority for faith and practice.When higher critics were done, Liberals were free to sort through Scripture to pick and choose what they wished. They read the Bible through the filter of evolution and saw a progression from blood-thirsty deities requiring sacrifices, to the Jews who embraced the idea of a righteous God served by those who pursue justice, love mercy, and walk humbly. This progressive revelation of God reached its climax in Jesus, where God is portrayed as the loving Father of all Humanity.So far, our review of Theological Liberalism has seemed bent toward a tearing down of traditionalism. That looks at just one side of the liberal coin. The other side was the concurrent movement known as <strong><em>Romanticism</em></strong>.During the early 19<sup>th</sup> century, Romanticism was a movement that flowed mainly in the artistic and intellectual communities. It looked at life through <strong><em>feelings</em></strong>. The Industrial Age seemed to many to reduce man to a cog in a vast societal machine. Romanticism was an attempt to lift man out of the gears and set him down as a glorious creator and engineer. Man was evolution’s apex achievement and had every right, duty even, to exalt in his lofty place, as well as to aspire to even greater heights. Romanticism focused on the individual and his/her ambitions to attain their ultimate potential. This was the genesis of the Human Potential Movement.So on one hand, liberals aimed for <strong><em>unity</em></strong>, but Romanticism exalted the <strong><em>individual</em></strong>. Liberalism broadened its agenda to unify the two by harmonizing them.Theological liberalism saw itself as the force to do it. Biblical Criticism had rescued the <strong><em>historical</em></strong> Jesus from the muck and mire of traditional orthodoxy. Romanticism then wanted to plant the <strong><em>idea</em></strong> of Jesus in the hearts of all people so they could become all their potential made possible.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/137-Why%20So%20Critical.mp3" length="12184361" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The episode is titled Why So Critical?Two episodes back we introduced the themes that would lead eventually to Theological Liberalism. The last episode we talked a bit about how the church, mostly the Roman Catholic church, pushed back against those themes. In this episode, we’ll go further into the birth of liberalism.The 20th century was unkind to Theological Liberalism, with its shining vision of the Universal Brotherhood of Man under the Universal Fatherhood of God. Yet, many mainline Protestant denominations still hold solidarity with Liberalism. It was Professor Sydney Ahlstrom’s view that liberals had provoked as much controversy in the 19th century as the Reformers did in the 16th. The reason for that controversy lay in their objective, stated by one of its premier advocates and popularizers - Harry Emerson Fosdick. In his autobiography, The Living of These Days, the influential pastor of the famous Riverside Church in New York City, said the aim of liberal theology was to make it possible “to be both an intelligent modern and a serious Christian.”Liberals hoped to address a problem may be as old as The Faith itself: That is, how can Christians reconcile their faith to the intellectual climate of their time without compromising the Essentials of The Gospel? By the evaluation of modern Evangelicals, Liberalism failed in that quest precisely because they DID compromise those essentials in their desire to be relevant among their unbelieving peers. Richard Niebuhr expressed the irony of theological liberalism when he said in liberalism “a God without wrath brought men without sin into a kingdom without judgment through the ministrations of a Christ without a Cross.”Personally, I’ve been reluctant to produce this episode because the more I’ve studied Theological liberalism, the less certain of being able to handle it competently I’ve grown. Definitions for it are no easier than for political liberalism. In fact, many deny that Protestant liberalism is a theology at all. They refer to it as an “outlook,” or “approach.” Henry Coffin of Union Seminary described liberalism as a “spirit” that honors truth so supremely and it craves the freedom to discuss, publish, and pursue what it believes to be true.But then, if THAT is true, it must certainly lead to certain convictions that derive values and produce judgments. And THAT is precisely what we see the history of Protestant liberalism producing.In the words of Bruce Shelley, “Liberals believed Christian theology had to come to terms with modern science if it ever hoped to claim and hold the allegiance of intelligent men.” So liberals refused to accept religious beliefs on authority alone. They insisted faith must submit to reason and experience. Following the thinking of the Enlightenment, of which they were the spiritual children, they claimed the human mind was capable of thinking God’s thoughts after Him. So, the best insight into the nature and character of God wasn’t His self-revelation in Scripture, which smacked of the old authoritarianism they eschewed; it was human intuition and reason.By surrendering to what we’ll call “the modern mind” liberals accepted the assumption of their time that the universe was a massive but synchronized machine, like a well-made watch. The key to this machine was Unity.I’ll come back to that in a moment, but a little editorializing seems in order. And while some may be rolling their eyes, I think this is germane to what this podcast is – a review of History – specifically Church History. I just made reference to “the modern mind.”Modern is another term that has multiple meanings. Historians use it to refer to the Modern Era, which they debate over the time span of, but let’s go with the common view that it runs from about 1500 to 1900-ish. So wait! IF the Modern Era ended at the beginning of the 20th century, what Era are we in now? The Atomic or Nuclear Era, the Post-Modern Era, the Information Age? Diff]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/bc4.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/bc4.jpg</ssp:url> <ssp:title>137-Why So Critical</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The episode is titled Why So Critical?Two episodes back we introduced the themes that would lead eventually to Theological Liberalism. The last episode we talked a bit about how the church, mostly the Roman Catholic church, pushed back against those themes. In this episode, we’ll go further into the birth of liberalism.The 20th century was unkind to Theological Liberalism, with its shining vision of the Universal Brotherhood of Man under the Universal Fatherhood of God. Yet, many mainline Protestant denominations still hold solidarity with Liberalism. It was Professor Sydney Ahlstrom’s view that liberals had provoked as much controversy in the 19th century as the Reformers did in the 16th. The reason for that controversy lay in their objective, stated by one of its premier advocates and popularizers - Harry Emerson Fosdick. 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Some historians regard the French Revolution as a turning point in the social development of Europe and Western Civilization. The Revolution was in many ways, a <strong><em>result</em></strong> of the Enlightenment, and a harbinger of things to come in the Modern and Post-Modern Eras.At the risk of being simplistic, for convenience sake, let’s set the history of <em>Western</em> Civilization into these eras of Church History.First is the <strong><em>Roman Era</em></strong>, when Christianity was officially opposed and persecuted. That was followed by the <strong><em>Constantinian Era</em></strong>, when the Faith was at first <strong><em>tolerated</em></strong>, then <strong><em>institutionalized</em></strong>. With the Fall of the Roman Empire in the West, Europe entered the <strong><em>Middle Ages</em></strong> and the Church was led by Rome in the West, Constantinople in the East.The Middle Ages ended with the <strong><em>Renaissance </em></strong>which swiftly split into two streams, the <strong><em>Reformation</em></strong> and the <strong><em>Enlightenment</em></strong>. While many Europeans broke from the hegemony of the Roman Church to launch <em>Protestant</em> movements, others went further and broke from religious faith altogether in an exaltation of reason. They purposefully stepped away from spirituality toward hard-boiled materialism.This gave birth to the <strong><em>Modern Era</em></strong>, marked by an ongoing tension between Materialistic Rationalism and Philosophical Theism that birthed an entire rainbow of intellectual and faith options.Carrying on this over-simplified review from where our CS episodes have been, the Modern Era then turned into the <strong><em>Post</em></strong>-Modern Era with a full-flowering and widespread academic acceptance of the radical skepticism birthed during the Enlightenment. The promises of the perfection of the human race through technology promised in the <strong><em>Modern</em></strong> Era were shattered by two World Wars and repeated cases of genocide in the 20<sup>th</sup> and 21<sup>st</sup> Cs. Post-Moderns traded in the bright Modernist expectation of an emerging Golden Age for a dystopian vision of technology-run-amuck, controlled by madmen and tyrants. In a classic post-modern proverb, the author <em>George Orwell</em> said, “If you want a vision of the future, imagine a boot stamping on a human face – forever.”In our last episode, we embarked on a foray into the <strong><em>roots</em></strong> of <strong><em>Theological Liberalism</em></strong>. The themes of the new era were found in the motto of the French Revolution: “Liberty, Equality, and Fraternity.”<strong><em>Liberty</em></strong> was conceived as individual freedom in both the political and economic realms. <em>Liberalism</em> originally referred to this idea of personal liberty in regard to economics and politics. <u>It’s come to mean</u> something very different. <em>Libertarian</em> connects better with the <em>original</em> idea of liberalism than the modern term “liberalism.”In the early 19<sup>th</sup> C, liberals promoted the political rights of the middle class. They advocated suffrage and middle-class influence through representative government. In economics, liberals agitated for a <em>laissez faire </em>marketplace where individual enterprise rather than class determined one’s wealth.<strong><em>Equality</em></strong>, second term in the French Revolution’s trio, stood for individual rights regardless of legacy. If liberty was a predominantly <strong><em>middle-class</em></strong> virtue, <strong><em>equality</em></strong> appealed to rural peasants, the urban working class, and the universally disenfranchised. While the middle class and hold-over nobility advocated a <em>laissez-faire</em> economy, the working class began to agitate for equality through a rival philosophy called <strong><em>socialism</em></strong><em>.</em> Workers inveighed for equality <strong><em>either</em></strong> through the long route of evolution within a <strong><em>democratic</em></strong> system or the shorter path of revolution via Marxism.<strong><em>Fraternity</em></strong>, the third idea in the trinity, was the Enlightenment reaction against all the war and turmoil that marked European history till then; especially the trauma that had rocked the continent through endless political, economic, and religious struggle. Fraternity represented a sense of brotherhood that rolled across Europe in the 19<sup>th</sup> C. And while it held the promise of uniting people in the concept of the universal brotherhood of man under the universal Fatherhood of God, it quickly devolved into Nationalism that would only lead to even bloodier conflicts since they were now accompanied by modern weapons.These social currents swirled around the Christian Faith during the first decades of the Age of Progress, but no one predicted the ruination they’d bring the Church of Rome, steeped as it was in an inviolable tradition. For over a thousand years she’d presided over feudal Europe. She enthroned dozens of monarchs and ensconced countless nobles. And like them, the Church gave little thought to the power of peasants and the growing middle class. In regards to social standing, in 18<sup>th</sup> C European society, noble birth and holy calling were everything. Intelligence or achievement meant little.Things began to heat up in Europe when Enlightenment thinkers began to question the old order. In the 1760s, several places around the world began to feel the heat of political unrest. There’d always been Radicals who challenged the status quo. It usually ended badly for them; forced to drink hemlock or such. But in the mid and late 18<sup>th</sup> C, they became popular advocates for the middle-class and poor. Their demands were similar: The right to participate in politics, the right to vote, the right to greater freedom of expression.The success of the American Revolution inspired European radicals. They regarded Americans as true heirs of Enlightenment ideals. They were passionate about equality; and desired peace, yet ready to fight for freedom. In gaining independence from the world’s most formidable power, Americans proved Enlightenment ideals worked.Then, in the last decade of the 18<sup>th</sup> C, France executed its king, became a republic, formed a revolutionary regime, and crawled through a period of brutality into the Imperialism of Napoleon Bonaparte.As we saw in an earlier episode, the Roman Catholic church was so much a part of the old order that revolutionaries often made it an object of their wrath. In the early 1790s, the French National Assembly sought to reform the Church along rationalist lines. But when it eliminated the Pope’s control and required an oath of loyalty on the clergy, it split the Church. The two camps faced off against each other in every village. Between thirty and 40,000 priests were forced into hiding or exile. Atheists recognized the cultural wind was now at their back and pressed for more. Why stop at <strong><em>reforming</em></strong> the Church when you could pry its grip from all society? Radicals moved to remove all traces of Christianity’s influence. They adopted a new calendar and elevated the cult of “Reason.” Some churches were converted to “Temples of Reason.”But by 1794 this farce had spent itself. The following year a statute was passed affirming the free exercise of religion, and loyal Catholics who’d kept a low profile during the Revolution returned. But Rome never forgot. For now, Liberty meant the worship of the goddess of Reason.When Napoleon took control, he struck an agreement with the pope; the Concordat of 1801. It restored Roman Catholicism as the quasi-official religion of France. But the Church had lost much of its prestige and power. Europe would never again be a society held together by an alliance of altar and throne. On the other side of things, Rome never welcomed the liberalism reshaping much of Europe’s courts.As Bruce Shelley aptly remarks, Jesus and the apostles spent little time talking about <strong><em>political freedom</em></strong>, <strong><em>personal liberty</em></strong>, or a <strong><em>person’s right to their opinions</em></strong>. Valuable and important as those things are, they simply do not come into view as values in the appeal of the Gospel. The freedom Christ offers comes through salvation, which places a <strong><em>necessary safeguard</em></strong> on liberty to keep it from becoming a dangerous license.But during the 19<sup>th</sup> C, it became popular to <em>think of liberty</em> <u>ITSELF</u> as being free! Free of any and all restraint. <strong><em>Any</em></strong> restriction on freedom was met with a knee-jerk opposition. Everyone ought to be as free <strong><em>as possible</em></strong>. The question then became; just what does that mean. How far does “possible” go?<strong><em>John Stuart Mill</em></strong> suggested this guideline, “The liberty of each, limited by the like liberty of all.” Liberty meant the right to your opinions, the freedom to express and act upon them, but not to the degree that in doing so, you impinge others’ ability to do so with theirs. Politically and civilly, this was best made possible by a constitutional government that guaranteed universal civil liberty, including the freedom to worship according to one’s choice.Popes didn’t like that.In the political and economic vacuum that followed Napoleon, several monarchs tried to re-establish the old systems of Europe. They were resisted by a new and empowered wave of liberals. The first of these liberal uprisings were quickly suppressed in Spain and Italy. But the liberals kept at it and in 1848, revolution temporarily triumphed in most European capitals.Popes Leo XII, Pius VIII, and Gregory XVI by all accounts were good men. But they ignored the emerging modernity of 19<sup>th</sup> century Europe by clinging to a moribund past.There are those who would say it’s not the duty of the Church to keep pace with changing times. The truths of God don’t change. So on the contrary, the Church is to remain resolute in holding to The Faith once and for all delivered to the saints. Faithfulness to the essentials of the Christian Faith is <em>not</em> what we’re referring to here. You can change the flooring in your house without agreeing with the world. Some Popes of the late 18<sup>th</sup> to mid 19<sup>th</sup> century seemed to kind of pull the blinds of Vatican windows, trying to keep out the philosophical ideas then sweeping the Continent. That posture toward the wider culture tended to only further alienate the intellectual community.This early form of Liberalism wanted to address historic evils that have plagued humanity. But it refused to allow the Catholic Church a role in that work as it related to morality and public life. Liberals said <em>politics</em> ought to be <em>independent</em> of Christian ethics. Catholics had rights as private citizens, but their Faith wasn’t welcome in the public arena. This is part of the creeping secularism we talked about in the last episode.One of the lingering symbols of papal ties to the Medieval world was the Papal States where the Pope was both spiritual leader and civil ruler. In the mid-19<sup>th</sup> C, a movement for Italian unity began that aimed to turn the entire peninsula into a single nation. Such a revolution wouldn’t tolerate the Papal States. Liberals welcomed <strong><em>Pope Pius IX</em></strong>, who seemed a reforming Pope who’d listen to their counsel. In 1848, he installed a new constitution for the Papal States granting moderate participation in government. This movement toward liberal ideals moved some to suggest the Pope as leader over a unified Italy. But when Pius’ appointed Prime Minister of the Papal States was assassinated by revolutionaries, Pius rescinded the new constitution. Instead of putting the revolution <strong><em>down</em></strong>, it <strong><em>broke</em></strong> <strong><em>out</em></strong> in Rome itself and Pius had to flee. With French assistance, he returned and returned the Papal states to an absolutist regime. Opposition grew under the leadership of <strong><em>King Victor Emmanuel II</em></strong> of Sardinia. In 1859 and 60 large sections of the Papal States were carved away by nationalists. Then in March of 1861, Victor Emmanuel was proclaimed King of Italy in Florence.But the City of Rome was protected by a French garrison. When the <strong><em>Franco-Prussian War</em></strong> forced the withdrawal of French troops, Italian nationalists invaded. After a short engagement in September of 1870, Rome surrendered. After lasting for a millennium, the Papal States were no more.Pius IX holed up in the Vatican. Then in June 1871, King Victor Emmanuel transferred his residence to Rome, ignoring the protests and threatened ex-communication by the pope. The new government offered Pius an annual salary together with the free and unhindered exercise of his religious roles. But the Pope rejected the offer and continued his protests. He forbade Italy’s Catholics to participate in political affairs. That just left the field open to more radicals. The result was a growing anticlerical course in Italian civil affairs. This condition became known as the “Roman Question.” It had no resolution until <strong><em>Benito Mussolini</em></strong> concluded the Lateran Treaty in February 1929. The treaty stipulated that the pope must renounce all claims to the Papal States, but received full sovereignty in the tiny Vatican State. This condition exists to this day.1870 not only marks the end of the rule of the pope of civil affairs in Italy, it also saw the declaration of his supreme authority as the Bishop of Rome in a doctrine called “Papal Infallibility.” The <strong><em>First Vatican Council</em></strong>, which hammered out the doctrine, represented the culmination of a movement called “ultramontanism” meaning “across the mountains.” Originally referring to the Pope’s hegemony <em>beyond the Alps</em> into the rest of Europe, the term eventually came to mean over and beyond <em>any</em> mountain. Ultramontanism formalized the Pope’s right to lead the Church.It came about thus . . .Following the French Revolution (and here we are yet again, recognizing the importance of that revolution in European and world affairs) an especially strong sense of loyalty to the Pope developed there. After the nightmare of the guillotine and the cultural trauma of Napoleon’s reign, many Catholics came to regard the papacy as the only source of civil order and public morality. They believed only popes were capable of restoring sanity to society. Only the papacy had the power to guide the clergy to protect religion from political coercion.<strong><em>Infallibility</em></strong> was suggested as a necessary prerequisite for an effective papacy. The Church had to become a monarchy adjudicating God’s will. Shelley says as <strong><em>sovereignty</em></strong> was to secular kings, <strong><em>infallibility</em></strong> would be to popes.By the mid-19<sup>th</sup> C, this thinking attracted many Catholics. Popes encouraged it in every possible way. One publication said when the pope meditated, God was thinking in him. Hymns appeared that were addressed, not to God, but to Pius IX.  Some even spoke of the Pope as the vice-God of humanity.In December 1854, Pius IX declared as dogma <strong><em>The Immaculate Conception</em></strong>; a belief that had been <em>traditional</em> but not <em>official</em>; that Mary was conceived without original sin. The <em>subject</em> of the decision was nothing new. What was, however, was the way it was announced. This wasn’t dogma defined by a creed produced by a council.  It was an <em>ex-cathedra</em> proclamation by the Pope. <em>Ex Cathedra</em> means “from the chair,” and defines an official doctrine issued by the teaching magisterium of the Holy Church.Ten years after unilaterally announcing the doctrine of the Immaculate Conception, Pius sent out an encyclical to all bishops of the Church. He attached a <em>Syllabus of Errors,</em> a compilation of eighty evils then in place in society. He declared war on <em>socialism</em>, <em>rationalism</em>, <em>freedom of the press</em>, <em>freedom of religion</em>, <em>public schools</em>, <em>Bible societies</em>, <em>separation of church and state</em>, and a host of other so-called errors of the Modern Era. He ended by denying that “the Roman pontiff ought to reach an agreement with progress, liberalism, and modern civilization.”It was a hunker down and rally round an infallible pope mentality that aimed to enter a kind of spiritual hibernation, only emerging when Modernity had impaled itself on its own deadly horns and bled to death.Pius saw the need for a new universal council to address the Church’s posture toward Modernity and its philosophical partner, Liberalism. He began planning for it in 1865 and called the <em>First Vatican Council</em> to convene at the end of 1869.The question of the definition of papal infallibility was all the buzz. Catholics had little doubt that as the successor of Peter the Pope possessed special authority. The only question was how far that authority went. Could it be exercised independently from councils or the college of bishops?After some discussion and politicking, 55 bishops who couldn’t agree to the doctrine as stated were given permission by the Pope to leave Rome, so as not to create dissension. The final vote was 533 for the doctrine of infallibility. Only 2 voted against it. The Council asserted 2 fundamentals: 1) The primacy of the pope and 2) His infallibility.<strong><em>First</em></strong>, as the successor of Peter, vicar of Christ, and supreme head of the Church, the pope exercises full authority over the whole Church and over individual bishops. That authority extends to all matters of faith and morals as well as to discipline and church administration. Consequently, bishops owe the pope obedience.<strong><em>Second</em></strong>, when the pope in his official capacity, that is <em>ex cathedra,</em> makes a final decision concerning the entire Church in a matter of faith and morals, that decision is infallible and immutable and does not require the consent of a Council.The strategy of the ultramontanists, led by Pius IX, shaped the lives of Roman Catholics for generations. Surrounded by the hostile forces of modernity; liberalism and socialism, Rome withdrew behind the walls of an infallible papacy.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode is Push-BackAs we move to wind up this season of CS, we’ve entered into the modern era in our review of Church history and the emergence of Theological Liberalism. 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The Revolution was in many ways, a <strong><em>result</em></strong> of the Enlightenment, and a harbinger of things to come in the Modern and Post-Modern Eras.At the risk of being simplistic, for convenience sake, let’s set the history of <em>Western</em> Civilization into these eras of Church History.First is the <strong><em>Roman Era</em></strong>, when Christianity was officially opposed and persecuted. That was followed by the <strong><em>Constantinian Era</em></strong>, when the Faith was at first <strong><em>tolerated</em></strong>, then <strong><em>institutionalized</em></strong>. With the Fall of the Roman Empire in the West, Europe entered the <strong><em>Middle Ages</em></strong> and the Church was led by Rome in the West, Constantinople in the East.The Middle Ages ended with the <strong><em>Renaissance </em></strong>which swiftly split into two streams, the <strong><em>Reformation</em></strong> and the <strong><em>Enlightenment</em></strong>. While many Europeans broke from the hegemony of the Roman Church to launch <em>Protestant</em> movements, others went further and broke from religious faith altogether in an exaltation of reason. They purposefully stepped away from spirituality toward hard-boiled materialism.This gave birth to the <strong><em>Modern Era</em></strong>, marked by an ongoing tension between Materialistic Rationalism and Philosophical Theism that birthed an entire rainbow of intellectual and faith options.Carrying on this over-simplified review from where our CS episodes have been, the Modern Era then turned into the <strong><em>Post</em></strong>-Modern Era with a full-flowering and widespread academic acceptance of the radical skepticism birthed during the Enlightenment. The promises of the perfection of the human race through technology promised in the <strong><em>Modern</em></strong> Era were shattered by two World Wars and repeated cases of genocide in the 20<sup>th</sup> and 21<sup>st</sup> Cs. Post-Moderns traded in the bright Modernist expectation of an emerging Golden Age for a dystopian vision of technology-run-amuck, controlled by madmen and tyrants. In a classic post-modern proverb, the author <em>George Orwell</em> said, “If you want a vision of the future, imagine a boot stamping on a human face – forever.”In our last episode, we embarked on a foray into the <strong><em>roots</em></strong> of <strong><em>Theological Liberalism</em></strong>. The themes of the new era were found in the motto of the French Revolution: “Liberty, Equality, and Fraternity.”<strong><em>Liberty</em></strong> was conceived as individual freedom in both the political and economic realms. <em>Liberalism</em> originally referred to this idea of personal liberty in regard to economics and politics. <u>It’s come to mean</u> something very different. <em>Libertarian</em> connects better with the <em>original</em> idea of liberalism than the modern term “liberalism.”In the early 19<sup>th</sup> C, liberals promoted the political rights of the middle class. They advocated suffrage and middle-class influence through representative government. In economics, liberals agitated for a <em>laissez faire </em>marketplace where individual enterprise rather than class determined one’s wealth.<strong><em>Equality</em></strong>, second term in the French Revolution’s trio, stood for individual rights regardless of legacy. If liberty was a predominantly <strong><em>middle-class</em></strong> virtue, <strong><em>equality</em></strong> appealed to rural peasants, the urban working class, and the universally disenfranchised. While the middle class and hold-over nobility advocated a <em>laissez-faire</em> economy, the working class began to agitate for equality through a rival philosophy called <strong><em>socialism</em></strong><em>.</em> Workers inveighed for equality <strong><em>either</em></strong> through the long route of evolution within a <strong><em>democratic</em></strong> system or the shorter path of revolution via Marxism.<strong><em>Fraternity</em></strong>, the third idea in the trinity, was the Enlightenment reaction against all the war and turmoil that marked European history till then; especially the trauma that had rocked the continent through endless political, economic, and religious struggle. Fraternity represented a sense of brotherhood that rolled across Europe in the 19<sup>th</sup> C. And while it held the promise of uniting people in the concept of the universal brotherhood of man under the universal Fatherhood of God, it quickly devolved into Nationalism that would only lead to even bloodier conflicts since they were now accompanied by modern weapons.These social currents swirled around the Christian Faith during the first decades of the Age of Progress, but no one predicted the ruination they’d bring the Church of Rome, steeped as it was in an inviolable tradition. For over a thousand years she’d presided over feudal Europe. She enthroned dozens of monarchs and ensconced countless nobles. And like them, the Church gave little thought to the power of peasants and the growing middle class. In regards to social standing, in 18<sup>th</sup> C European society, noble birth and holy calling were everything. Intelligence or achievement meant little.Things began to heat up in Europe when Enlightenment thinkers began to question the old order. In the 1760s, several places around the world began to feel the heat of political unrest. There’d always been Radicals who challenged the status quo. It usually ended badly for them; forced to drink hemlock or such. But in the mid and late 18<sup>th</sup> C, they became popular advocates for the middle-class and poor. Their demands were similar: The right to participate in politics, the right to vote, the right to greater freedom of expression.The success of the American Revolution inspired European radicals. They regarded Americans as true heirs of Enlightenment ideals. They were passionate about equality; and desired peace, yet ready to fight for freedom. In gaining independence from the world’s most formidable power, Americans proved Enlightenment ideals worked.Then, in the last decade of the 18<sup>th</sup> C, France executed its king, became a republic, formed a revolutionary regime, and crawled through a period of brutality into the Imperialism of Napoleon Bonaparte.As we saw in an earlier episode, the Roman Catholic church was so much a part of the old order that revolutionaries often made it an object of their wrath. In the early 1790s, the French National Assembly sought to reform the Church along rationalist lines. But when it eliminated the Pope’s control and required an oath of loyalty on the clergy, it split the Church. The two camps faced off against each other in every village. Between thirty and 40,000 priests were forced into hiding or exile. Atheists recognized the cultural wind was now at their back and pressed for more. Why stop at <strong><em>reforming</em></strong> the Church when you could pry its grip from all society? Radicals moved to remove all traces of Christianity’s influence. They adopted a new calendar and elevated the cult of “Reason.” Some churches were converted to “Temples of Reason.”But by 1794 this farce had spent itself. The following year a statute was passed affirming the free exercise of religion, and loyal Catholics who’d kept a low profile during the Revolution returned. But Rome never forgot. For now, Liberty meant the worship of the goddess of Reason.When Napoleon took control, he struck an agreement with the pope; the Concordat of 1801. It restored Roman Catholicism as the quasi-official religion of France. But the Church had lost much of its prestige and power. Europe would never again be a society held together by an alliance of altar and throne. On the other side of things, Rome never welcomed the liberalism reshaping much of Europe’s courts.As Bruce Shelley aptly remarks, Jesus and the apostles spent little time talking about <strong><em>political freedom</em></strong>, <strong><em>personal liberty</em></strong>, or a <strong><em>person’s right to their opinions</em></strong>. Valuable and important as those things are, they simply do not come into view as values in the appeal of the Gospel. The freedom Christ offers comes through salvation, which places a <strong><em>necessary safeguard</em></strong> on liberty to keep it from becoming a dangerous license.But during the 19<sup>th</sup> C, it became popular to <em>think of liberty</em> <u>ITSELF</u> as being free! Free of any and all restraint. <strong><em>Any</em></strong> restriction on freedom was met with a knee-jerk opposition. Everyone ought to be as free <strong><em>as possible</em></strong>. The question then became; just what does that mean. How far does “possible” go?<strong><em>John Stuart Mill</em></strong> suggested this guideline, “The liberty of each, limited by the like liberty of all.” Liberty meant the right to your opinions, the freedom to express and act upon them, but not to the degree that in doing so, you impinge others’ ability to do so with theirs. Politically and civilly, this was best made possible by a constitutional government that guaranteed universal civil liberty, including the freedom to worship according to one’s choice.Popes didn’t like that.In the political and economic vacuum that followed Napoleon, several monarchs tried to re-establish the old systems of Europe. They were resisted by a new and empowered wave of liberals. The first of these liberal uprisings were quickly suppressed in Spain and Italy. But the liberals kept at it and in 1848, revolution temporarily triumphed in most European capitals.Popes Leo XII, Pius VIII, and Gregory XVI by all accounts were good men. But they ignored the emerging modernity of 19<sup>th</sup> century Europe by clinging to a moribund past.There are those who would say it’s not the duty of the Church to keep pace with changing times. The truths of God don’t change. So on the contrary, the Church is to remain resolute in holding to The Faith once and for all delivered to the saints. Faithfulness to the essentials of the Christian Faith is <em>not</em> what we’re referring to here. You can change the flooring in your house without agreeing with the world. Some Popes of the late 18<sup>th</sup> to mid 19<sup>th</sup> century seemed to kind of pull the blinds of Vatican windows, trying to keep out the philosophical ideas then sweeping the Continent. That posture toward the wider culture tended to only further alienate the intellectual community.This early form of Liberalism wanted to address historic evils that have plagued humanity. But it refused to allow the Catholic Church a role in that work as it related to morality and public life. Liberals said <em>politics</em> ought to be <em>independent</em> of Christian ethics. Catholics had rights as private citizens, but their Faith wasn’t welcome in the public arena. This is part of the creeping secularism we talked about in the last episode.One of the lingering symbols of papal ties to the Medieval world was the Papal States where the Pope was both spiritual leader and civil ruler. In the mid-19<sup>th</sup> C, a movement for Italian unity began that aimed to turn the entire peninsula into a single nation. Such a revolution wouldn’t tolerate the Papal States. Liberals welcomed <strong><em>Pope Pius IX</em></strong>, who seemed a reforming Pope who’d listen to their counsel. In 1848, he installed a new constitution for the Papal States granting moderate participation in government. This movement toward liberal ideals moved some to suggest the Pope as leader over a unified Italy. But when Pius’ appointed Prime Minister of the Papal States was assassinated by revolutionaries, Pius rescinded the new constitution. Instead of putting the revolution <strong><em>down</em></strong>, it <strong><em>broke</em></strong> <strong><em>out</em></strong> in Rome itself and Pius had to flee. With French assistance, he returned and returned the Papal states to an absolutist regime. Opposition grew under the leadership of <strong><em>King Victor Emmanuel II</em></strong> of Sardinia. In 1859 and 60 large sections of the Papal States were carved away by nationalists. Then in March of 1861, Victor Emmanuel was proclaimed King of Italy in Florence.But the City of Rome was protected by a French garrison. When the <strong><em>Franco-Prussian War</em></strong> forced the withdrawal of French troops, Italian nationalists invaded. After a short engagement in September of 1870, Rome surrendered. After lasting for a millennium, the Papal States were no more.Pius IX holed up in the Vatican. Then in June 1871, King Victor Emmanuel transferred his residence to Rome, ignoring the protests and threatened ex-communication by the pope. The new government offered Pius an annual salary together with the free and unhindered exercise of his religious roles. But the Pope rejected the offer and continued his protests. He forbade Italy’s Catholics to participate in political affairs. That just left the field open to more radicals. The result was a growing anticlerical course in Italian civil affairs. This condition became known as the “Roman Question.” It had no resolution until <strong><em>Benito Mussolini</em></strong> concluded the Lateran Treaty in February 1929. The treaty stipulated that the pope must renounce all claims to the Papal States, but received full sovereignty in the tiny Vatican State. This condition exists to this day.1870 not only marks the end of the rule of the pope of civil affairs in Italy, it also saw the declaration of his supreme authority as the Bishop of Rome in a doctrine called “Papal Infallibility.” The <strong><em>First Vatican Council</em></strong>, which hammered out the doctrine, represented the culmination of a movement called “ultramontanism” meaning “across the mountains.” Originally referring to the Pope’s hegemony <em>beyond the Alps</em> into the rest of Europe, the term eventually came to mean over and beyond <em>any</em> mountain. Ultramontanism formalized the Pope’s right to lead the Church.It came about thus . . .Following the French Revolution (and here we are yet again, recognizing the importance of that revolution in European and world affairs) an especially strong sense of loyalty to the Pope developed there. After the nightmare of the guillotine and the cultural trauma of Napoleon’s reign, many Catholics came to regard the papacy as the only source of civil order and public morality. They believed only popes were capable of restoring sanity to society. Only the papacy had the power to guide the clergy to protect religion from political coercion.<strong><em>Infallibility</em></strong> was suggested as a necessary prerequisite for an effective papacy. The Church had to become a monarchy adjudicating God’s will. Shelley says as <strong><em>sovereignty</em></strong> was to secular kings, <strong><em>infallibility</em></strong> would be to popes.By the mid-19<sup>th</sup> C, this thinking attracted many Catholics. Popes encouraged it in every possible way. One publication said when the pope meditated, God was thinking in him. Hymns appeared that were addressed, not to God, but to Pius IX.  Some even spoke of the Pope as the vice-God of humanity.In December 1854, Pius IX declared as dogma <strong><em>The Immaculate Conception</em></strong>; a belief that had been <em>traditional</em> but not <em>official</em>; that Mary was conceived without original sin. The <em>subject</em> of the decision was nothing new. What was, however, was the way it was announced. This wasn’t dogma defined by a creed produced by a council.  It was an <em>ex-cathedra</em> proclamation by the Pope. <em>Ex Cathedra</em> means “from the chair,” and defines an official doctrine issued by the teaching magisterium of the Holy Church.Ten years after unilaterally announcing the doctrine of the Immaculate Conception, Pius sent out an encyclical to all bishops of the Church. He attached a <em>Syllabus of Errors,</em> a compilation of eighty evils then in place in society. He declared war on <em>socialism</em>, <em>rationalism</em>, <em>freedom of the press</em>, <em>freedom of religion</em>, <em>public schools</em>, <em>Bible societies</em>, <em>separation of church and state</em>, and a host of other so-called errors of the Modern Era. He ended by denying that “the Roman pontiff ought to reach an agreement with progress, liberalism, and modern civilization.”It was a hunker down and rally round an infallible pope mentality that aimed to enter a kind of spiritual hibernation, only emerging when Modernity had impaled itself on its own deadly horns and bled to death.Pius saw the need for a new universal council to address the Church’s posture toward Modernity and its philosophical partner, Liberalism. He began planning for it in 1865 and called the <em>First Vatican Council</em> to convene at the end of 1869.The question of the definition of papal infallibility was all the buzz. Catholics had little doubt that as the successor of Peter the Pope possessed special authority. The only question was how far that authority went. Could it be exercised independently from councils or the college of bishops?After some discussion and politicking, 55 bishops who couldn’t agree to the doctrine as stated were given permission by the Pope to leave Rome, so as not to create dissension. The final vote was 533 for the doctrine of infallibility. Only 2 voted against it. The Council asserted 2 fundamentals: 1) The primacy of the pope and 2) His infallibility.<strong><em>First</em></strong>, as the successor of Peter, vicar of Christ, and supreme head of the Church, the pope exercises full authority over the whole Church and over individual bishops. That authority extends to all matters of faith and morals as well as to discipline and church administration. Consequently, bishops owe the pope obedience.<strong><em>Second</em></strong>, when the pope in his official capacity, that is <em>ex cathedra,</em> makes a final decision concerning the entire Church in a matter of faith and morals, that decision is infallible and immutable and does not require the consent of a Council.The strategy of the ultramontanists, led by Pius IX, shaped the lives of Roman Catholics for generations. Surrounded by the hostile forces of modernity; liberalism and socialism, Rome withdrew behind the walls of an infallible papacy.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/136-Push%20Back.mp3" length="12175910" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode is Push-BackAs we move to wind up this season of CS, we’ve entered into the modern era in our review of Church history and the emergence of Theological Liberalism. Some historians regard the French Revolution as a turning point in the social development of Europe and Western Civilization. The Revolution was in many ways, a result of the Enlightenment, and a harbinger of things to come in the Modern and Post-Modern Eras.At the risk of being simplistic, for convenience sake, let’s set the history of Western Civilization into these eras of Church History.First is the Roman Era, when Christianity was officially opposed and persecuted. That was followed by the Constantinian Era, when the Faith was at first tolerated, then institutionalized. With the Fall of the Roman Empire in the West, Europe entered the Middle Ages and the Church was led by Rome in the West, Constantinople in the East.The Middle Ages ended with the Renaissance which swiftly split into two streams, the Reformation and the Enlightenment. While many Europeans broke from the hegemony of the Roman Church to launch Protestant movements, others went further and broke from religious faith altogether in an exaltation of reason. They purposefully stepped away from spirituality toward hard-boiled materialism.This gave birth to the Modern Era, marked by an ongoing tension between Materialistic Rationalism and Philosophical Theism that birthed an entire rainbow of intellectual and faith options.Carrying on this over-simplified review from where our CS episodes have been, the Modern Era then turned into the Post-Modern Era with a full-flowering and widespread academic acceptance of the radical skepticism birthed during the Enlightenment. The promises of the perfection of the human race through technology promised in the Modern Era were shattered by two World Wars and repeated cases of genocide in the 20th and 21st Cs. Post-Moderns traded in the bright Modernist expectation of an emerging Golden Age for a dystopian vision of technology-run-amuck, controlled by madmen and tyrants. In a classic post-modern proverb, the author George Orwell said, “If you want a vision of the future, imagine a boot stamping on a human face – forever.”In our last episode, we embarked on a foray into the roots of Theological Liberalism. The themes of the new era were found in the motto of the French Revolution: “Liberty, Equality, and Fraternity.”Liberty was conceived as individual freedom in both the political and economic realms. Liberalism originally referred to this idea of personal liberty in regard to economics and politics. It’s come to mean something very different. Libertarian connects better with the original idea of liberalism than the modern term “liberalism.”In the early 19th C, liberals promoted the political rights of the middle class. They advocated suffrage and middle-class influence through representative government. In economics, liberals agitated for a laissez faire marketplace where individual enterprise rather than class determined one’s wealth.Equality, second term in the French Revolution’s trio, stood for individual rights regardless of legacy. If liberty was a predominantly middle-class virtue, equality appealed to rural peasants, the urban working class, and the universally disenfranchised. While the middle class and hold-over nobility advocated a laissez-faire economy, the working class began to agitate for equality through a rival philosophy called socialism. Workers inveighed for equality either through the long route of evolution within a democratic system or the shorter path of revolution via Marxism.Fraternity, the third idea in the trinity, was the Enlightenment reaction against all the war and turmoil that marked European history till then; especially the trauma that had rocked the continent through endless political, economic, and religious struggle. Fraternity represented a sense of brotherhood]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Church-Tank-01.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/08/Church-Tank-01.jpg</ssp:url> <ssp:title>136-Push Back</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode is Push-BackAs we move to wind up this season of CS, we’ve entered into the modern era in our review of Church history and the emergence of Theological Liberalism. Some historians regard the French Revolution as a turning point in the social development of Europe and Western Civilization. The Revolution was in many ways, a result of the Enlightenment, and a harbinger of things to come in the Modern and Post-Modern Eras.At the risk of being simplistic, for convenience sake, let’s set the history of Western Civilization into these eras of Church History.First is the Roman Era, when Christianity was officially opposed and persecuted. That was followed by the Constantinian Era, when the Faith was at first tolerated, then institutionalized. 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Generally speaking, <strong><em>Modernization</em></strong> is the process by which agricultural and rural traditions morph into an industrial, technological, and urban milieu that tends to be democratic, pluralistic, socialist, and/or individualistic.In the minds of many, the process of modernization is evidence of the validity of evolution. The idea is that evolution not only applies to the increasing complexity and adaptation of biological life, it also applies <strong><em>sociologically</em></strong> to civilization and human systems. They <em>too</em> are evolving. So, <em>progress</em> is good; a sign of societal evolution.But critics of modernization decry the abuses it often creates. Not all modern innovations are beneficial. The increased emphasis on individual rights can weaken a person’s sense of belonging to and identity in a family and community. It weakens loyalty to valuable traditions and customs. Modernization builds new weapons that may encourage their inventors to assume they’re <em>superior</em>, then use them to subjugate and dominate those they deem <em>inferior</em>, appropriating their land and resources.Modernization is often linked to a creeping <em>secularization<strong>, </strong></em>a turning away from theistic religion. Periodic revivals are viewed as just momentary blips in societal evolution; temporary distractions in progress toward the realization of the Enlightenment dream of a totally secular society.It was during the 19<sup>th</sup> C that the rationalist ideas of the Enlightenment finally moved out of the halls of academia to settle in as the status quo for European society. Christians found themselves caught up in a world of mind-numbing change. Their cherished beliefs were assailed by hostile critics. Authors like Marx and Nietzsche attacked the Christian Faith from a base in Darwin’s popular new theory.In an attempt to accommodate Faith and Reason, <strong><em>Ludwig Feuerbach</em></strong>, author of <em>The Essence of Christianity, </em>published in 1841, reduced the idea of God to that of a man. He said God is really just the projection of specific human qualities raised to the level of perfection.In 1855, <strong><em>Ludwig Büchner</em></strong> suggested that science dispensed with the need for supernaturalism. A materialist, he was one of the first to say that the advent of modern science meant there was no longer a need to explain phenomena by appealing to the miraculous or some ethereal spiritual realm. No such realm existed, except in the minds of those who refused to accept what science proved. He said, “The power of spirits and gods dissolve in the hands of science.”During the last half of the 19<sup>th</sup> C, <strong><em>Frederic Nietzsche</em></strong> made the case for atheism. Son of a Lutheran pastor, Nietzsche received an education in theology and philology at the Universities of Bonn and Leipzig.An amateur musician, Nietzsche became friends with composer Richard Wagner, who like Nietzsche, admired the atheist <strong><em>Schopenhauer</em></strong>.In Nietzsche’s philosophy, we see the fruit of something we looked at in an earlier episode. The <strong><em>rationalist</em></strong> emphasis on reason <strong><em>divorced from faith</em></strong> leads ultimately to irrationality because it claims omniscience. By saying there <strong><em><u>IS</u> no</em></strong> <strong><em>realm</em></strong> but the material realm, it closes itself off to even the possibility of a non-material realm. Yet the process of reason leads <strong><em>inevitably</em></strong> and <strong><em>inexorably</em></strong> to the conclusion there MUST be a realm of being, a category of existence beyond, apart from the material realm of nature.So Nietzsche embraced what has to be called non-rational ideas as the source for creativity, what he called “true living,” and art. An early indication his mind was fracturing, he identified as a follower of <strong><em>Dionysus</em></strong>, god of sexual debauchery and drunkenness. It’s no surprise he indicted Christianity as promoting all that which was weak. He hated its emphasis on humility and its acceptance of the role of guilt in aiming to better people by moving them to repentance and renouncing self. For Nietzsche, the self was the savior. He advocated for people to exalt themselves and unapologetically assert their quest for power. He coined the term <em>Übermensch</em>, the <strong><em>superman</em></strong> whose been utterly liberated from the outdated mores of Biblical Christianity and governed by nothing but truth and reason. This superman decides <strong><em>for himself</em></strong> what’s right or wrong.Nietzsche claimed “God is dead,” so no absolutes exist. There were no facts, only interpretations. Many creatives; authors, painters, and researchers were inspired by Nietzsche and used his writings as inspiration.It was at this time that advocates for what was called <strong><em>comparative religions</em></strong> argued Christianity ought to be studied as just one of several religions rather than from a confessional perspective that views it as TRUE. The assumption was that religion, just like everything else, had evolved from a primitive to a more complex state. A <em>comparative</em> study might find the core idea that united <em>all</em> religions, just as paleontologists looked for the common ancestor to man and apes.By the second half of the 19<sup>th</sup> C, derivations of the word “secular,” along with new words like<em> agnostic, and eugenics</em>, were part of European vocabularies. <strong><em>Secularization</em></strong> was identified with an emerging modernist separation of morality from traditional religion.<strong><em>Thomas Huxley </em></strong>minted the word <strong><em>agnostic</em></strong> to distinguish mere skeptics from hard-boiled atheists. It seems his development of the term may have actually helped many students, academics, and members of the upper classes in Victorian England shed traditional religious faith and embrace Rationalist-styled unbelief. They did so because they could now express their growing discomfort with supernaturalism without having to go all the way and declaim <strong><em>any</em></strong> belief in a Supreme being. It provided some philosophical wiggle room.<strong><em>Francis Galton</em></strong> introduced the word <strong><em>eugenics</em></strong> in 1883 to designate efforts to make the human race better by “improved” breeding. Galton, an evolutionary scientist, believed eugenics would favor the fittest human beings and suppress the birth of the unfit.In light of all this, it’s not hard to understand why Christian leaders were suspicious that “modernity” and “secularization” seemed to go hand in hand. Many materialists came right out and said they were the same; to be modern meant to be secular and hostile to religious faith.In 1874 <strong><em>John Draper</em></strong> published the hugely influential <em>History of the Conflict between Science and Religion</em>, in which he said religion is the inveterate enemy of reason and science. European society in particular saw a collapse of the political, religious, and social masters that had steered it for centuries. In their place intellectuals emerged who sought a secular substitute to traditional religion.What made this process seemingly unstoppable was the <strong><em>results</em></strong> of modernization and the fruit of technology rapidly enhancing the quality of life across the continent. Many Christians felt they faced a losing battle defending the faith, “once for all delivered to the saints” against the onslaught of a science delivering such wonderful tools every other week.They began to wonder if they could remain “orthodox” while becoming “modern” Christians.That challenge was complicated by the work of <strong><em>Charles Darwin</em></strong>. What made it an even greater challenge was when believers heard from scientists who said they were Christians, who told them Darwin was right. Humans were descended from the apes, not Adam and Eve.Others, like <strong><em>Bishop Samuel Wilberforce,</em></strong> boldly declared Darwin’s ideas incompatible with Scripture. In 1860, Wilberforce published a well-crafted and lengthy response to the <em>Origin of Species</em>. He praised Darwin’s research and engaging style and even gave a nod to  Darwin’s admission to being a Christian. But Wilberforce was careful to mark out many of Darwin’s claims as erroneously conceived.Wilberforce said God is the Author of both the Books of Nature and Scripture. So it’s not possible for the two to contradict each other. It’s been the object of one branch of Apologetics to justify that ever since.In October 1860, Bishop Wilberforce and Huxley engaged in a famous debate at the <strong><em>British Association</em></strong> in Oxford over Darwin’s theories. Huxley shrewdly portrayed the cleric as meddling in scientific matters beyond his competency. Wilberforce used a classic debate rhetorical device that had little to do with the substance of the debate but would prejudice the audience against his opponent. Huxley took the barb, then turned it around and used it to paint Wilberforce as HAVING to use such tactics because of the supposed weakness of his argument. If the Bishop had stuck to the content of his original article in the British Digest, he’d have fared much better.The debate over Darwin’s theory took many turns. Some wondered if he was right that evolutionary processes were progressive in the sense that they moved toward a species <strong><em>perfection</em></strong>. Darwin had said, “As natural selection works solely by and for the good of each being, all corporeal and mental endowments will tend to <u>progress towards perfection</u>.” Supporters of Darwinism had a rationale for what came to be known as <strong><em>Social Darwinism</em></strong> with its advocacy for racism and eugenics.<strong><em>Ernst Haeckel</em></strong> introduced Darwinism to Germany. A brilliant zoologist, in 1899, Haeckel published <em>The Riddle of the Universe</em>, in which he argued for a basic unity between organic and inorganic matter. He denied the immortality of the soul, the existence of a personal God, promoted infanticide, suicide, and the elimination of the unfit. Using a hundred lithographs drawn from nature (1904), Haeckel campaigned for the teaching of evolutionary biology in Germany as fact. This was in contrast with the many scientists who viewed Darwinism as an evolving theory.At the dawn of the 20<sup>th</sup> C, the debate over Darwinism continued. As early as 1910, some claimed the theory of evolution was already dead. As subsequent history has shown, yeah –uh, not quite.Under mounting pressure, Europeans who wanted to be considered “modern, scholarly” yet remain “Christian” often made accommodations in the way they expressed their faith. Early in the century, liberal theologians found new ways to describe and explain the Christian faith. <strong><em>Friedrich Schleiermacher</em></strong> proposed that Truth in Christianity was located in a personal religious experience, not in its historical events or correspondence to reality. He criticized Scholastic Protestant orthodoxy emphasizing assent to propositions about God. He said what was far more important was one’s subjective experience of the divine.Later in the century, <strong><em>Catholic</em></strong> modernists said the Roman Catholic Church must accommodate the advances in knowledge made by higher criticism and Darwinism. They also declaimed the lack of democracy in the running of the Church. Pushing back against all this in 1910 <strong><em>Pope Pius X</em></strong> condemned modernism as the “synthesis of all heresies.”Faced with such dramatic changes and challenges, many 19<sup>th</sup> C Christians felt the need to define and defend their faith in new ways. That wasn’t an easy task in light of some of the charges being made against it. Those who wanted to align the Faith with the modern scholarship discovered its rules tended to ensconce naturalist presuppositions that allowed no room for the supernaturalism required in theism.Anglicans and those in the <em>Oxford Movement</em> saw no such need to adjust their beliefs. They simply reaffirmed the authority of their faith communities and emphasized the importance of confessions, creeds, and Scripture. In mid-July, 1833, the Anglican theologian <strong><em>John Keble</em></strong> preached a famous sermon titled, “<em>National Apostasy</em>,” which triggered the beginning of the Oxford Movement. Keble warned about the repercussions of forsaking the Anglican Church.We’ll take a closer look at the emergence of Theological Liberalism in our next episode.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode of CS is Liberal.The term “modern” as it relates to the story of history, has been treated differently by dozens of authors, historians, and sociologists. Generally speaking, Modernization is the process by which agricultura]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1274" height="955" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Nietzsche.gif" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>The title of this episode of CS is <strong><em>Liberal</em></strong>.The term “modern” as it relates to the story of history, has been treated differently by dozens of authors, historians, and sociologists. Generally speaking, <strong><em>Modernization</em></strong> is the process by which agricultural and rural traditions morph into an industrial, technological, and urban milieu that tends to be democratic, pluralistic, socialist, and/or individualistic.In the minds of many, the process of modernization is evidence of the validity of evolution. The idea is that evolution not only applies to the increasing complexity and adaptation of biological life, it also applies <strong><em>sociologically</em></strong> to civilization and human systems. They <em>too</em> are evolving. So, <em>progress</em> is good; a sign of societal evolution.But critics of modernization decry the abuses it often creates. Not all modern innovations are beneficial. The increased emphasis on individual rights can weaken a person’s sense of belonging to and identity in a family and community. It weakens loyalty to valuable traditions and customs. Modernization builds new weapons that may encourage their inventors to assume they’re <em>superior</em>, then use them to subjugate and dominate those they deem <em>inferior</em>, appropriating their land and resources.Modernization is often linked to a creeping <em>secularization<strong>, </strong></em>a turning away from theistic religion. Periodic revivals are viewed as just momentary blips in societal evolution; temporary distractions in progress toward the realization of the Enlightenment dream of a totally secular society.It was during the 19<sup>th</sup> C that the rationalist ideas of the Enlightenment finally moved out of the halls of academia to settle in as the status quo for European society. Christians found themselves caught up in a world of mind-numbing change. Their cherished beliefs were assailed by hostile critics. Authors like Marx and Nietzsche attacked the Christian Faith from a base in Darwin’s popular new theory.In an attempt to accommodate Faith and Reason, <strong><em>Ludwig Feuerbach</em></strong>, author of <em>The Essence of Christianity, </em>published in 1841, reduced the idea of God to that of a man. He said God is really just the projection of specific human qualities raised to the level of perfection.In 1855, <strong><em>Ludwig Büchner</em></strong> suggested that science dispensed with the need for supernaturalism. A materialist, he was one of the first to say that the advent of modern science meant there was no longer a need to explain phenomena by appealing to the miraculous or some ethereal spiritual realm. No such realm existed, except in the minds of those who refused to accept what science proved. He said, “The power of spirits and gods dissolve in the hands of science.”During the last half of the 19<sup>th</sup> C, <strong><em>Frederic Nietzsche</em></strong> made the case for atheism. Son of a Lutheran pastor, Nietzsche received an education in theology and philology at the Universities of Bonn and Leipzig.An amateur musician, Nietzsche became friends with composer Richard Wagner, who like Nietzsche, admired the atheist <strong><em>Schopenhauer</em></strong>.In Nietzsche’s philosophy, we see the fruit of something we looked at in an earlier episode. The <strong><em>rationalist</em></strong> emphasis on reason <strong><em>divorced from faith</em></strong> leads ultimately to irrationality because it claims omniscience. By saying there <strong><em><u>IS</u> no</em></strong> <strong><em>realm</em></strong> but the material realm, it closes itself off to even the possibility of a non-material realm. Yet the process of reason leads <strong><em>inevitably</em></strong> and <strong><em>inexorably</em></strong> to the conclusion there MUST be a realm of being, a category of existence beyond, apart from the material realm of nature.So Nietzsche embraced what has to be called non-rational ideas as the source for creativity, what he called “true living,” and art. An early indication his mind was fracturing, he identified as a follower of <strong><em>Dionysus</em></strong>, god of sexual debauchery and drunkenness. It’s no surprise he indicted Christianity as promoting all that which was weak. He hated its emphasis on humility and its acceptance of the role of guilt in aiming to better people by moving them to repentance and renouncing self. For Nietzsche, the self was the savior. He advocated for people to exalt themselves and unapologetically assert their quest for power. He coined the term <em>Übermensch</em>, the <strong><em>superman</em></strong> whose been utterly liberated from the outdated mores of Biblical Christianity and governed by nothing but truth and reason. This superman decides <strong><em>for himself</em></strong> what’s right or wrong.Nietzsche claimed “God is dead,” so no absolutes exist. There were no facts, only interpretations. Many creatives; authors, painters, and researchers were inspired by Nietzsche and used his writings as inspiration.It was at this time that advocates for what was called <strong><em>comparative religions</em></strong> argued Christianity ought to be studied as just one of several religions rather than from a confessional perspective that views it as TRUE. The assumption was that religion, just like everything else, had evolved from a primitive to a more complex state. A <em>comparative</em> study might find the core idea that united <em>all</em> religions, just as paleontologists looked for the common ancestor to man and apes.By the second half of the 19<sup>th</sup> C, derivations of the word “secular,” along with new words like<em> agnostic, and eugenics</em>, were part of European vocabularies. <strong><em>Secularization</em></strong> was identified with an emerging modernist separation of morality from traditional religion.<strong><em>Thomas Huxley </em></strong>minted the word <strong><em>agnostic</em></strong> to distinguish mere skeptics from hard-boiled atheists. It seems his development of the term may have actually helped many students, academics, and members of the upper classes in Victorian England shed traditional religious faith and embrace Rationalist-styled unbelief. They did so because they could now express their growing discomfort with supernaturalism without having to go all the way and declaim <strong><em>any</em></strong> belief in a Supreme being. It provided some philosophical wiggle room.<strong><em>Francis Galton</em></strong> introduced the word <strong><em>eugenics</em></strong> in 1883 to designate efforts to make the human race better by “improved” breeding. Galton, an evolutionary scientist, believed eugenics would favor the fittest human beings and suppress the birth of the unfit.In light of all this, it’s not hard to understand why Christian leaders were suspicious that “modernity” and “secularization” seemed to go hand in hand. Many materialists came right out and said they were the same; to be modern meant to be secular and hostile to religious faith.In 1874 <strong><em>John Draper</em></strong> published the hugely influential <em>History of the Conflict between Science and Religion</em>, in which he said religion is the inveterate enemy of reason and science. European society in particular saw a collapse of the political, religious, and social masters that had steered it for centuries. In their place intellectuals emerged who sought a secular substitute to traditional religion.What made this process seemingly unstoppable was the <strong><em>results</em></strong> of modernization and the fruit of technology rapidly enhancing the quality of life across the continent. Many Christians felt they faced a losing battle defending the faith, “once for all delivered to the saints” against the onslaught of a science delivering such wonderful tools every other week.They began to wonder if they could remain “orthodox” while becoming “modern” Christians.That challenge was complicated by the work of <strong><em>Charles Darwin</em></strong>. What made it an even greater challenge was when believers heard from scientists who said they were Christians, who told them Darwin was right. Humans were descended from the apes, not Adam and Eve.Others, like <strong><em>Bishop Samuel Wilberforce,</em></strong> boldly declared Darwin’s ideas incompatible with Scripture. In 1860, Wilberforce published a well-crafted and lengthy response to the <em>Origin of Species</em>. He praised Darwin’s research and engaging style and even gave a nod to  Darwin’s admission to being a Christian. But Wilberforce was careful to mark out many of Darwin’s claims as erroneously conceived.Wilberforce said God is the Author of both the Books of Nature and Scripture. So it’s not possible for the two to contradict each other. It’s been the object of one branch of Apologetics to justify that ever since.In October 1860, Bishop Wilberforce and Huxley engaged in a famous debate at the <strong><em>British Association</em></strong> in Oxford over Darwin’s theories. Huxley shrewdly portrayed the cleric as meddling in scientific matters beyond his competency. Wilberforce used a classic debate rhetorical device that had little to do with the substance of the debate but would prejudice the audience against his opponent. Huxley took the barb, then turned it around and used it to paint Wilberforce as HAVING to use such tactics because of the supposed weakness of his argument. If the Bishop had stuck to the content of his original article in the British Digest, he’d have fared much better.The debate over Darwin’s theory took many turns. Some wondered if he was right that evolutionary processes were progressive in the sense that they moved toward a species <strong><em>perfection</em></strong>. Darwin had said, “As natural selection works solely by and for the good of each being, all corporeal and mental endowments will tend to <u>progress towards perfection</u>.” Supporters of Darwinism had a rationale for what came to be known as <strong><em>Social Darwinism</em></strong> with its advocacy for racism and eugenics.<strong><em>Ernst Haeckel</em></strong> introduced Darwinism to Germany. A brilliant zoologist, in 1899, Haeckel published <em>The Riddle of the Universe</em>, in which he argued for a basic unity between organic and inorganic matter. He denied the immortality of the soul, the existence of a personal God, promoted infanticide, suicide, and the elimination of the unfit. Using a hundred lithographs drawn from nature (1904), Haeckel campaigned for the teaching of evolutionary biology in Germany as fact. This was in contrast with the many scientists who viewed Darwinism as an evolving theory.At the dawn of the 20<sup>th</sup> C, the debate over Darwinism continued. As early as 1910, some claimed the theory of evolution was already dead. As subsequent history has shown, yeah –uh, not quite.Under mounting pressure, Europeans who wanted to be considered “modern, scholarly” yet remain “Christian” often made accommodations in the way they expressed their faith. Early in the century, liberal theologians found new ways to describe and explain the Christian faith. <strong><em>Friedrich Schleiermacher</em></strong> proposed that Truth in Christianity was located in a personal religious experience, not in its historical events or correspondence to reality. He criticized Scholastic Protestant orthodoxy emphasizing assent to propositions about God. He said what was far more important was one’s subjective experience of the divine.Later in the century, <strong><em>Catholic</em></strong> modernists said the Roman Catholic Church must accommodate the advances in knowledge made by higher criticism and Darwinism. They also declaimed the lack of democracy in the running of the Church. Pushing back against all this in 1910 <strong><em>Pope Pius X</em></strong> condemned modernism as the “synthesis of all heresies.”Faced with such dramatic changes and challenges, many 19<sup>th</sup> C Christians felt the need to define and defend their faith in new ways. That wasn’t an easy task in light of some of the charges being made against it. Those who wanted to align the Faith with the modern scholarship discovered its rules tended to ensconce naturalist presuppositions that allowed no room for the supernaturalism required in theism.Anglicans and those in the <em>Oxford Movement</em> saw no such need to adjust their beliefs. They simply reaffirmed the authority of their faith communities and emphasized the importance of confessions, creeds, and Scripture. In mid-July, 1833, the Anglican theologian <strong><em>John Keble</em></strong> preached a famous sermon titled, “<em>National Apostasy</em>,” which triggered the beginning of the Oxford Movement. Keble warned about the repercussions of forsaking the Anglican Church.We’ll take a closer look at the emergence of Theological Liberalism in our next episode.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/135-Liberal.mp3" length="10181787" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode of CS is Liberal.The term “modern” as it relates to the story of history, has been treated differently by dozens of authors, historians, and sociologists. Generally speaking, Modernization is the process by which agricultural and rural traditions morph into an industrial, technological, and urban milieu that tends to be democratic, pluralistic, socialist, and/or individualistic.In the minds of many, the process of modernization is evidence of the validity of evolution. The idea is that evolution not only applies to the increasing complexity and adaptation of biological life, it also applies sociologically to civilization and human systems. They too are evolving. So, progress is good; a sign of societal evolution.But critics of modernization decry the abuses it often creates. Not all modern innovations are beneficial. The increased emphasis on individual rights can weaken a person’s sense of belonging to and identity in a family and community. It weakens loyalty to valuable traditions and customs. Modernization builds new weapons that may encourage their inventors to assume they’re superior, then use them to subjugate and dominate those they deem inferior, appropriating their land and resources.Modernization is often linked to a creeping secularization, a turning away from theistic religion. Periodic revivals are viewed as just momentary blips in societal evolution; temporary distractions in progress toward the realization of the Enlightenment dream of a totally secular society.It was during the 19th C that the rationalist ideas of the Enlightenment finally moved out of the halls of academia to settle in as the status quo for European society. Christians found themselves caught up in a world of mind-numbing change. Their cherished beliefs were assailed by hostile critics. Authors like Marx and Nietzsche attacked the Christian Faith from a base in Darwin’s popular new theory.In an attempt to accommodate Faith and Reason, Ludwig Feuerbach, author of The Essence of Christianity, published in 1841, reduced the idea of God to that of a man. He said God is really just the projection of specific human qualities raised to the level of perfection.In 1855, Ludwig Büchner suggested that science dispensed with the need for supernaturalism. A materialist, he was one of the first to say that the advent of modern science meant there was no longer a need to explain phenomena by appealing to the miraculous or some ethereal spiritual realm. No such realm existed, except in the minds of those who refused to accept what science proved. He said, “The power of spirits and gods dissolve in the hands of science.”During the last half of the 19th C, Frederic Nietzsche made the case for atheism. Son of a Lutheran pastor, Nietzsche received an education in theology and philology at the Universities of Bonn and Leipzig.An amateur musician, Nietzsche became friends with composer Richard Wagner, who like Nietzsche, admired the atheist Schopenhauer.In Nietzsche’s philosophy, we see the fruit of something we looked at in an earlier episode. The rationalist emphasis on reason divorced from faith leads ultimately to irrationality because it claims omniscience. By saying there IS no realm but the material realm, it closes itself off to even the possibility of a non-material realm. Yet the process of reason leads inevitably and inexorably to the conclusion there MUST be a realm of being, a category of existence beyond, apart from the material realm of nature.So Nietzsche embraced what has to be called non-rational ideas as the source for creativity, what he called “true living,” and art. An early indication his mind was fracturing, he identified as a follower of Dionysus, god of sexual debauchery and drunkenness. It’s no surprise he indicted Christianity as promoting all that which was weak. He hated its emphasis on humility and its acceptance of the role of guilt in aiming to better people by ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Nietzsche.gif"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Nietzsche.gif</ssp:url> <ssp:title>135-Liberal</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode of CS is Liberal.The term “modern” as it relates to the story of history, has been treated differently by dozens of authors, historians, and sociologists. Generally speaking, Modernization is the process by which agricultural and rural traditions morph into an industrial, technological, and urban milieu that tends to be democratic, pluralistic, socialist, and/or individualistic.In the minds of many, the process of modernization is evidence of the validity of evolution. The idea is that evolution not only applies to the increasing complexity and adaptation of biological life, it also applies sociologically to civilization and human systems. They too are evolving. So, progress is good; a sign of societal evolution.But critics of modernization decry the abuses it often creates. Not all modern innovations are beneficial. The increased emphasis on individual rights can weaken a person’s sense of belonging to and identity in a family and community. 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The <em>social</em> environment was no longer favorable toward Christianity. The institutional Church could no longer count on the political support it enjoyed since the 4<sup>th</sup> C. The 18<sup>th</sup> C saw Western Christianity faced with the challenge of secular states that may not be outright hostile but tended to ignore it.In the East, Christianity faced far more than benign neglect for a long time. When Constantinople fell in 1453 to the Turks, The Faith came under a repressive regime that alternately neglected and persecuted it.While during the Middle Ages in Europe, Popes were often more powerful than Kings, the <em>Byzantine Emperor</em> ruled the Church. Greek patriarchs were functionaries under his lead. If they failed to comply with his dictates, they were deposed and replaced by those who would. When the Emperor decided reuniting with Rome was required to save the empire, the reunion was accomplished against the counsel of Church leaders. Then, just a  year later, Constantinople fell to the Ottomans. Many Eastern Christians regarded this calamity as a blessing. They viewed it as liberation from a tyrannical emperor who’d forced them into a union with a heretical church in Rome.The new Ottoman regime initially granted the Church limited freedom. Since the patriarch fled to Rome, the conqueror of Constantinople, <strong><em>Mohammed II</em></strong>, allowed the bishops to elect a new patriarch.  He was given both civil and ecclesiastical authority over Christians in the East. In the capital, half the churches were converted to mosques. The other half were allowed to continue worship without much change.In 1516, the Ottomans conquered the ancient seat of Middle Eastern Christianity in Syria and Palestine. The church there was put under the oversight of the Patriarch of Constantinople. Then, when Egypt fell a year later, the Patriarch of Alexandria was given authority over all Christians in Egypt. Under the Ottomans, Eastern Church Patriarchs had vast power over Christians in their realm, but they only served at the Sultan’s pleasure and were often deposed for resisting his policies.In 1629, the Patriarch of Constantinople, <strong><em>Cyril Lucaris</em></strong>, wrote what was considered by many, a <em>Protestant</em> treatise titled <em>Confession of Faith</em>. He was then deposed and executed. Fifty years later, a synod condemned him as a “<em>Calvinist heretic</em>.” But by the 18<sup>th</sup> C, the Reformation wasn’t a concern of the Eastern Church. What was, was the arrival of Western philosophy and science. In the 19<sup>th</sup> C, when Greece gained independence from Turkey, the debate became political. Greek nationalism advocated Western methods of academics and scholarship. The Greeks also demanded that the Greek Church ought to be independent of the Patriarch of Constantinople. Conservatives wanted to subsume scholarship under tradition and retain allegiance to Constantinople.During the 19<sup>th</sup> and early 20<sup>th</sup> Cs, the Ottoman Empire broke up, allowing national Orthodox churches to form in Greece, Serbia, Bulgaria, and Romania. The tension between nationalist and conservative Orthodoxy dominated the scene. In the period between the two world wars, the Patriarch of Constantinople acknowledged the autonomy of Orthodox churches in the Balkans, Estonia, Latvia, and Czechoslovakia.Early in the 20<sup>th</sup> C, the ancient patriarchates of Jerusalem, Alexandria, and Antioch were ruled by Arabs. But the newly formed states existed under the shadow of Western powers. This was a time when out of a desire to identify with larger groups who could back them up politically and militarily, a large number of Middle Eastern Christians became either Catholic or Protestant. But an emergent Arab nationalism reacted against Western influence. The growth of both Protestantism and Catholicism was curbed. By the second half of the 20<sup>th</sup> C, the only nations where Eastern Orthodox Christianity retained its identity as a state church were Greece and Cyprus.The fall of Constantinople in 1453 was viewed by Russian Christians as God’s punishment for its reunion with the heretical Rome. They regarded Moscow as the “3<sup>rd</sup> Rome” and the new capital whose task was to uphold Orthodoxy. In 1547, <strong><em>Ivan IV</em></strong> took the title “czar,” drawn from the ancient “Caesar” a proper name that had come to mean “emperor.” The Russian rulers deemed themselves the spiritual heirs to the Roman Empire. Fifty years later, the Metropolitan of Moscow took the title of <strong><em>Patriarch</em></strong>. The Russian Church then churned out a barrage of polemics against the Greek Orthodox Church, Roman Catholics, and Protestants. By the 17<sup>th</sup> C, the Russian Orthodox Church was so independent when attempts were made by some to re-integrate the Church with its Orthodox brothers, it led to a schism in the Russian church and a bloody rebellion.Now—I just used the term “metropolitan.” We mentioned this in an earlier episode, but now would be a good time for a recap on terms.The Roman Catholic Church is presided over by a <strong><em>Pope</em></strong> whose authority is total, complete. The Eastern Orthodox Church is led by a <strong><em>Patriarch</em></strong>, but his authority isn’t as far-reaching as the Pope. Technically, his authority extends just to his church. But <em>realistically</em>, because his church is located in an important center, his influence extends to all the churches within the sphere of his city. While there is only one pope, there might be several Patriarchs who lead various branches of the Eastern Orthodox Church.A <strong><em>Metropolitan</em></strong> equates loosely to an <strong><em>arch-bishop</em></strong>; someone who leads a church that influences the churches around it.Peter the Great’s desire to westernize a recalcitrant Russia led to an interest on the part of Russian clergy in both Catholic and Protestant theology. Orthodoxy wasn’t abandoned; it was simply embellished with new methods. The <strong><em>Kievan</em></strong> school adopted a Catholic flavor while the followers of <strong><em>Theophanes Prokopovick</em></strong> leaned toward Protestantism. In the late 19<sup>th</sup> C, a Slavophile movement under the leadership of <strong><em>Alexis Khomiakov</em></strong> applied some of Hegel’s analytics to make a synthesis called <em>sobornost;</em> a merging of the Catholic idea of authority with the Protestant view of freedom.Obviously, the Russian Revolution at the beginning of the 20<sup>th</sup> C put an end to all this with the arrival of a different Western Philosophy - Marxism. In 1918, the Church was officially separated from the State. The Russian Constitution of 1936 guaranteed “freedom for religious worship” but also “freedom for anti-religious propaganda.” In the 1920s, religious instruction in schools was outlawed. Seminaries were closed. After the death of the Russian Patriarch in 1925, the Church was forbidden to name a successor until 1943. The State needed all the help it could get rallying the population in the war with Germany. The seminaries were re-opened and permission was given to print a limited number of religious books.In the late 20<sup>th</sup> C, after 70 years of Communist rule, the Russian Orthodox Church still had 60 million members.In a recent conversation I had with a woman who grew up in Czechoslovakia during the Soviet Era, she remarked that under the Communists the Church survived, though few attended services. Freedom of religion was the official policy under the Soviets. But in reality, those who professed faith in God were marked down and passed over for education, housing, and other amenities, thin as they were under the harsh Soviet heel. You could be a Christian under Communism; but if you were, you were pretty lonely.Several years ago, when Russia opened to the rest of the world, I had a chance to go in with a team to teach the Inductive Study method as part of Russia’s attempt to teach its youth morality and ethics.A senior citizen attended the class who between sessions regaled us with tales of being a believer under Communism. He looked like something straight out of an old, grimy black and white photo of a wizened old man with thinning white hair whose wrinkled face speaks volumes in the suffering he’d endured. He told us that he’d spent several stints in Russian prisons for refusing to kowtow to the Party line and steadfastly cleaving to his faith in God.It’s remarkable the Church survived under Communism in the Soviet Bloc. Stories of the fall of the Soviets in the early ’80s are often the tale of a resurgent Church.There are other Orthodox churches in various parts of the world. There’s the Orthodox Church of Japan, China, and Korea. These communions, begun by Russian missionaries, are today, indigenous and autonomous, with a national clergy and membership, as well as a liturgy conducted in their native tongue.Due to social strife, political upheavals, persecution, and the general longing for a better life, large numbers of Orthodox believers have moved to distant lands. But as they located in their new home, they often transported the old tensions. Orthodoxy believes there can only be a single Orthodox congregation in a city. So, what to do when there are Greek, Russian or some other flavor of Eastern Orthodox believers all sharing the same community?Keep in mind not all churches in the East are part of Eastern Orthodoxy. Since the Christological controversies in the 5<sup>th</sup> C, a number of churches that disagreed with established creeds maintained their independence. In Persia, most Christians refused to refer to Mary as Theotokos = the Mother of God. They were labeled as <em>Nestorians</em> and declared heretical; though as we saw way back when we were looking at all this, Nestorius himself was not a heretic. Nestorians are more frequently referred to as <em>Assyrian </em>Christians, with a long history. During the Middle Ages, the Assyrian church had many members with missions extending as far as China. In modern times, the Assyrian Church has suffered severe persecution from Muslims. Early in the 20<sup>th</sup> C and again more recently, persecution decimated its members. Recent predations by ISIS were aimed at these brethren.Those churches that refused to accept the findings of the <em>Council of Chalcedon</em> were called <em>Monophysites</em> because they elevated the deity of Christ over His humanity to such a degree it seemed to make that humanity irrelevant. The largest of these groups were the Copts of Egypt and Ethiopia. The Ethiopian church was the last Eastern church to receive State support. That support ended with the overthrow of <strong><em>Haile Selassie</em></strong> in 1974. The ancient <strong><em>Syrian Monophysite Church</em></strong>, known more popularly as <em>Jacobite</em>, continued in Syria and Iraq. Its head was the Patriarch of Antioch who lived in Damascus. <strong><em>Technically</em></strong> under this patriarchate, but in reality autonomous, the Syrian Church in India has half a million members.As we saw in a previous episode, the Armenian Church also refused to accept the <em>Chalcedonian Creed</em>, because it resented the lack of support from Rome when the Persians invaded. When the Turks conquered Armenia, the fierce loyalty of the Armenians to their faith became one more spark that lit the fuse of ethnic hostility. In 1895, 96, and again in 1914 when the world was distracted elsewhere by The Great War, thousands of Armenians living under Turkish rule were massacred. A million escaped to Syria, Lebanon, Egypt, Iran, Iraq, Greece, France, and other Western nations where the memory of the Armenian Holocaust lives on and continues to play an important role in international relations and the development of foreign policy.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode is Coping.It’s time once again to lay down our focus on the Western Church to see what’s happening in the East.With the arrival of Modernity, the Church in Europe and the New World was faced with the challenge of coping ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="1013" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire.jpg 1200w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire-300x253.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire-1030x869.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire-768x648.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire-610x515.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire-1080x912.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></p>The title of this episode is <strong><em>Coping.</em></strong>It’s time once again to lay down our focus on the Western Church to see what’s happening in the East.With the arrival of Modernity, the Church in Europe and the New World was faced with the challenge of coping in what we’ll call the <strong><em>post-Constantine era</em></strong>. The <em>social</em> environment was no longer favorable toward Christianity. The institutional Church could no longer count on the political support it enjoyed since the 4<sup>th</sup> C. The 18<sup>th</sup> C saw Western Christianity faced with the challenge of secular states that may not be outright hostile but tended to ignore it.In the East, Christianity faced far more than benign neglect for a long time. When Constantinople fell in 1453 to the Turks, The Faith came under a repressive regime that alternately neglected and persecuted it.While during the Middle Ages in Europe, Popes were often more powerful than Kings, the <em>Byzantine Emperor</em> ruled the Church. Greek patriarchs were functionaries under his lead. If they failed to comply with his dictates, they were deposed and replaced by those who would. When the Emperor decided reuniting with Rome was required to save the empire, the reunion was accomplished against the counsel of Church leaders. Then, just a  year later, Constantinople fell to the Ottomans. Many Eastern Christians regarded this calamity as a blessing. They viewed it as liberation from a tyrannical emperor who’d forced them into a union with a heretical church in Rome.The new Ottoman regime initially granted the Church limited freedom. Since the patriarch fled to Rome, the conqueror of Constantinople, <strong><em>Mohammed II</em></strong>, allowed the bishops to elect a new patriarch.  He was given both civil and ecclesiastical authority over Christians in the East. In the capital, half the churches were converted to mosques. The other half were allowed to continue worship without much change.In 1516, the Ottomans conquered the ancient seat of Middle Eastern Christianity in Syria and Palestine. The church there was put under the oversight of the Patriarch of Constantinople. Then, when Egypt fell a year later, the Patriarch of Alexandria was given authority over all Christians in Egypt. Under the Ottomans, Eastern Church Patriarchs had vast power over Christians in their realm, but they only served at the Sultan’s pleasure and were often deposed for resisting his policies.In 1629, the Patriarch of Constantinople, <strong><em>Cyril Lucaris</em></strong>, wrote what was considered by many, a <em>Protestant</em> treatise titled <em>Confession of Faith</em>. He was then deposed and executed. Fifty years later, a synod condemned him as a “<em>Calvinist heretic</em>.” But by the 18<sup>th</sup> C, the Reformation wasn’t a concern of the Eastern Church. What was, was the arrival of Western philosophy and science. In the 19<sup>th</sup> C, when Greece gained independence from Turkey, the debate became political. Greek nationalism advocated Western methods of academics and scholarship. The Greeks also demanded that the Greek Church ought to be independent of the Patriarch of Constantinople. Conservatives wanted to subsume scholarship under tradition and retain allegiance to Constantinople.During the 19<sup>th</sup> and early 20<sup>th</sup> Cs, the Ottoman Empire broke up, allowing national Orthodox churches to form in Greece, Serbia, Bulgaria, and Romania. The tension between nationalist and conservative Orthodoxy dominated the scene. In the period between the two world wars, the Patriarch of Constantinople acknowledged the autonomy of Orthodox churches in the Balkans, Estonia, Latvia, and Czechoslovakia.Early in the 20<sup>th</sup> C, the ancient patriarchates of Jerusalem, Alexandria, and Antioch were ruled by Arabs. But the newly formed states existed under the shadow of Western powers. This was a time when out of a desire to identify with larger groups who could back them up politically and militarily, a large number of Middle Eastern Christians became either Catholic or Protestant. But an emergent Arab nationalism reacted against Western influence. The growth of both Protestantism and Catholicism was curbed. By the second half of the 20<sup>th</sup> C, the only nations where Eastern Orthodox Christianity retained its identity as a state church were Greece and Cyprus.The fall of Constantinople in 1453 was viewed by Russian Christians as God’s punishment for its reunion with the heretical Rome. They regarded Moscow as the “3<sup>rd</sup> Rome” and the new capital whose task was to uphold Orthodoxy. In 1547, <strong><em>Ivan IV</em></strong> took the title “czar,” drawn from the ancient “Caesar” a proper name that had come to mean “emperor.” The Russian rulers deemed themselves the spiritual heirs to the Roman Empire. Fifty years later, the Metropolitan of Moscow took the title of <strong><em>Patriarch</em></strong>. The Russian Church then churned out a barrage of polemics against the Greek Orthodox Church, Roman Catholics, and Protestants. By the 17<sup>th</sup> C, the Russian Orthodox Church was so independent when attempts were made by some to re-integrate the Church with its Orthodox brothers, it led to a schism in the Russian church and a bloody rebellion.Now—I just used the term “metropolitan.” We mentioned this in an earlier episode, but now would be a good time for a recap on terms.The Roman Catholic Church is presided over by a <strong><em>Pope</em></strong> whose authority is total, complete. The Eastern Orthodox Church is led by a <strong><em>Patriarch</em></strong>, but his authority isn’t as far-reaching as the Pope. Technically, his authority extends just to his church. But <em>realistically</em>, because his church is located in an important center, his influence extends to all the churches within the sphere of his city. While there is only one pope, there might be several Patriarchs who lead various branches of the Eastern Orthodox Church.A <strong><em>Metropolitan</em></strong> equates loosely to an <strong><em>arch-bishop</em></strong>; someone who leads a church that influences the churches around it.Peter the Great’s desire to westernize a recalcitrant Russia led to an interest on the part of Russian clergy in both Catholic and Protestant theology. Orthodoxy wasn’t abandoned; it was simply embellished with new methods. The <strong><em>Kievan</em></strong> school adopted a Catholic flavor while the followers of <strong><em>Theophanes Prokopovick</em></strong> leaned toward Protestantism. In the late 19<sup>th</sup> C, a Slavophile movement under the leadership of <strong><em>Alexis Khomiakov</em></strong> applied some of Hegel’s analytics to make a synthesis called <em>sobornost;</em> a merging of the Catholic idea of authority with the Protestant view of freedom.Obviously, the Russian Revolution at the beginning of the 20<sup>th</sup> C put an end to all this with the arrival of a different Western Philosophy - Marxism. In 1918, the Church was officially separated from the State. The Russian Constitution of 1936 guaranteed “freedom for religious worship” but also “freedom for anti-religious propaganda.” In the 1920s, religious instruction in schools was outlawed. Seminaries were closed. After the death of the Russian Patriarch in 1925, the Church was forbidden to name a successor until 1943. The State needed all the help it could get rallying the population in the war with Germany. The seminaries were re-opened and permission was given to print a limited number of religious books.In the late 20<sup>th</sup> C, after 70 years of Communist rule, the Russian Orthodox Church still had 60 million members.In a recent conversation I had with a woman who grew up in Czechoslovakia during the Soviet Era, she remarked that under the Communists the Church survived, though few attended services. Freedom of religion was the official policy under the Soviets. But in reality, those who professed faith in God were marked down and passed over for education, housing, and other amenities, thin as they were under the harsh Soviet heel. You could be a Christian under Communism; but if you were, you were pretty lonely.Several years ago, when Russia opened to the rest of the world, I had a chance to go in with a team to teach the Inductive Study method as part of Russia’s attempt to teach its youth morality and ethics.A senior citizen attended the class who between sessions regaled us with tales of being a believer under Communism. He looked like something straight out of an old, grimy black and white photo of a wizened old man with thinning white hair whose wrinkled face speaks volumes in the suffering he’d endured. He told us that he’d spent several stints in Russian prisons for refusing to kowtow to the Party line and steadfastly cleaving to his faith in God.It’s remarkable the Church survived under Communism in the Soviet Bloc. Stories of the fall of the Soviets in the early ’80s are often the tale of a resurgent Church.There are other Orthodox churches in various parts of the world. There’s the Orthodox Church of Japan, China, and Korea. These communions, begun by Russian missionaries, are today, indigenous and autonomous, with a national clergy and membership, as well as a liturgy conducted in their native tongue.Due to social strife, political upheavals, persecution, and the general longing for a better life, large numbers of Orthodox believers have moved to distant lands. But as they located in their new home, they often transported the old tensions. Orthodoxy believes there can only be a single Orthodox congregation in a city. So, what to do when there are Greek, Russian or some other flavor of Eastern Orthodox believers all sharing the same community?Keep in mind not all churches in the East are part of Eastern Orthodoxy. Since the Christological controversies in the 5<sup>th</sup> C, a number of churches that disagreed with established creeds maintained their independence. In Persia, most Christians refused to refer to Mary as Theotokos = the Mother of God. They were labeled as <em>Nestorians</em> and declared heretical; though as we saw way back when we were looking at all this, Nestorius himself was not a heretic. Nestorians are more frequently referred to as <em>Assyrian </em>Christians, with a long history. During the Middle Ages, the Assyrian church had many members with missions extending as far as China. In modern times, the Assyrian Church has suffered severe persecution from Muslims. Early in the 20<sup>th</sup> C and again more recently, persecution decimated its members. Recent predations by ISIS were aimed at these brethren.Those churches that refused to accept the findings of the <em>Council of Chalcedon</em> were called <em>Monophysites</em> because they elevated the deity of Christ over His humanity to such a degree it seemed to make that humanity irrelevant. The largest of these groups were the Copts of Egypt and Ethiopia. The Ethiopian church was the last Eastern church to receive State support. That support ended with the overthrow of <strong><em>Haile Selassie</em></strong> in 1974. The ancient <strong><em>Syrian Monophysite Church</em></strong>, known more popularly as <em>Jacobite</em>, continued in Syria and Iraq. Its head was the Patriarch of Antioch who lived in Damascus. <strong><em>Technically</em></strong> under this patriarchate, but in reality autonomous, the Syrian Church in India has half a million members.As we saw in a previous episode, the Armenian Church also refused to accept the <em>Chalcedonian Creed</em>, because it resented the lack of support from Rome when the Persians invaded. When the Turks conquered Armenia, the fierce loyalty of the Armenians to their faith became one more spark that lit the fuse of ethnic hostility. In 1895, 96, and again in 1914 when the world was distracted elsewhere by The Great War, thousands of Armenians living under Turkish rule were massacred. A million escaped to Syria, Lebanon, Egypt, Iran, Iraq, Greece, France, and other Western nations where the memory of the Armenian Holocaust lives on and continues to play an important role in international relations and the development of foreign policy.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/134-Coping.mp3" length="9762054" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode is Coping.It’s time once again to lay down our focus on the Western Church to see what’s happening in the East.With the arrival of Modernity, the Church in Europe and the New World was faced with the challenge of coping in what we’ll call the post-Constantine era. The social environment was no longer favorable toward Christianity. The institutional Church could no longer count on the political support it enjoyed since the 4th C. The 18th C saw Western Christianity faced with the challenge of secular states that may not be outright hostile but tended to ignore it.In the East, Christianity faced far more than benign neglect for a long time. When Constantinople fell in 1453 to the Turks, The Faith came under a repressive regime that alternately neglected and persecuted it.While during the Middle Ages in Europe, Popes were often more powerful than Kings, the Byzantine Emperor ruled the Church. Greek patriarchs were functionaries under his lead. If they failed to comply with his dictates, they were deposed and replaced by those who would. When the Emperor decided reuniting with Rome was required to save the empire, the reunion was accomplished against the counsel of Church leaders. Then, just a  year later, Constantinople fell to the Ottomans. Many Eastern Christians regarded this calamity as a blessing. They viewed it as liberation from a tyrannical emperor who’d forced them into a union with a heretical church in Rome.The new Ottoman regime initially granted the Church limited freedom. Since the patriarch fled to Rome, the conqueror of Constantinople, Mohammed II, allowed the bishops to elect a new patriarch.  He was given both civil and ecclesiastical authority over Christians in the East. In the capital, half the churches were converted to mosques. The other half were allowed to continue worship without much change.In 1516, the Ottomans conquered the ancient seat of Middle Eastern Christianity in Syria and Palestine. The church there was put under the oversight of the Patriarch of Constantinople. Then, when Egypt fell a year later, the Patriarch of Alexandria was given authority over all Christians in Egypt. Under the Ottomans, Eastern Church Patriarchs had vast power over Christians in their realm, but they only served at the Sultan’s pleasure and were often deposed for resisting his policies.In 1629, the Patriarch of Constantinople, Cyril Lucaris, wrote what was considered by many, a Protestant treatise titled Confession of Faith. He was then deposed and executed. Fifty years later, a synod condemned him as a “Calvinist heretic.” But by the 18th C, the Reformation wasn’t a concern of the Eastern Church. What was, was the arrival of Western philosophy and science. In the 19th C, when Greece gained independence from Turkey, the debate became political. Greek nationalism advocated Western methods of academics and scholarship. The Greeks also demanded that the Greek Church ought to be independent of the Patriarch of Constantinople. Conservatives wanted to subsume scholarship under tradition and retain allegiance to Constantinople.During the 19th and early 20th Cs, the Ottoman Empire broke up, allowing national Orthodox churches to form in Greece, Serbia, Bulgaria, and Romania. The tension between nationalist and conservative Orthodoxy dominated the scene. In the period between the two world wars, the Patriarch of Constantinople acknowledged the autonomy of Orthodox churches in the Balkans, Estonia, Latvia, and Czechoslovakia.Early in the 20th C, the ancient patriarchates of Jerusalem, Alexandria, and Antioch were ruled by Arabs. But the newly formed states existed under the shadow of Western powers. This was a time when out of a desire to identify with larger groups who could back them up politically and militarily, a large number of Middle Eastern Christians became either Catholic or Protestant. But an emergent Arab nationalism reacted against Western influence. The ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Ottoman-Empire.jpg</ssp:url> <ssp:title>134-Coping</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode is Coping.It’s time once again to lay down our focus on the Western Church to see what’s happening in the East.With the arrival of Modernity, the Church in Europe and the New World was faced with the challenge of coping in what we’ll call the post-Constantine era. The social environment was no longer favorable toward Christianity. The institutional Church could no longer count on the political support it enjoyed since the 4th C. The 18th C saw Western Christianity faced with the challenge of secular states that may not be outright hostile but tended to ignore it.In the East, Christianity faced far more than benign neglect for a long time. When Constantinople fell in 1453 to the Turks, The Faith came under a repressive regime that alternately neglected and persecuted it.While during the Middle Ages in Europe, Popes were often more powerful than Kings, the Byzantine Emperor ruled the Church. Greek patriarchs were functionaries under his lead. 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War-weary, nations longed for a prolonged peace in which to take a breath, and consider HOW they were going to rebuild from the devastation recent conflicts had left. A plethora of new economic and political theories were available for them to choose from as they rebuilt. Most settled on economic and political ideas that were more liberal toward individual rights. The prosperity that marked Holland became a model for a good part of Europe as they moved to a free-market system. With few exceptions, the governments of Europe adopted modified parliamentary systems.This is the time when Europe moved from <strong><em>kingdoms</em></strong> to the more modern notion of <strong><em>nation-states</em></strong>.  Religious affiliation keying off the Reformation and Counter-reformation often played a part in defining borders. For instance, under the influence of Prussian leadership, Germany was fiercely Protestant while Austria was doggedly Roman Catholic. Belgium was Catholic while The Netherlands were Protestant.But maybe the most important development that occurred from the mid to late 19<sup>th</sup> C in Europe was the escalating divide between church and state.Following the Reformation, in those regions where Protestantism reigned, the church maintained a relationship with the State, much as the Catholic Church had before. But after the French Revolution, things changed. This was due to the emerging power of civil governments no longer beholden to clerical authority. The <em>laisse-faire</em> economics practiced across Europe birthed an economic boom that had a remarkable impact on the way people regarded much more than just economics. While many nations kept a State church subsidized by public funds, there was a boom in free churches supported solely by the offerings of their members. Being <strong><em>economically</em></strong> independent, they didn’t see the need to comply with some overarching ecclesiastical hierarchy. Freedom of thought and the freedom of the individual conscience so exalted by Enlightenment philosophy was linked solidly to the Reformation principle of Sola Scriptura, so that people valued their right to read and interpret the Bible <em>for themselves</em>. It got to the point where the free churches considered themselves as the <strong><em>real bastions</em></strong> of orthodoxy since their doctrine wasn’t tainted by economic interests and the need to endorse the State in order to keep their subsidy.While <strong><em>Great Britain</em></strong> followed a parallel track to that of the Continent in the 19<sup>th</sup> C, the <em>Industrial Revolution</em> had a greater impact there. The Industrial Revolution benefitted the middle class and those entrepreneurs who rode its wave, while diminishing the wealth and influence of the old nobility and pulverizing the poor. The too-rapid growth of cities led to overcrowding, slums, and increased crime. The poor lived in miserable conditions and were exploited at work. That led to a mass migration to the United States, Canada, New Zealand, and Australia. It also led to the birth of the Labor Party which became a potent force in British politics. It was in England, against the back-drop of the abuses of the Industrial Revolution, that Karl Marx developed many of his economic theories.All this influenced the Church in England. During the French Revolution, it held several of the evils that had characterized the worst of the medieval church: Errors such as clerical absenteeism and holding multiple church offices for nothing more than personal gain. Then, a major renewal shook the Church of England. A reform-minded clergy took charge and bolstered by laws enacted by Parliament, were able to roll back the abuses. These reformers where of the Evangelical movement within Anglicanism, Pietists who longed to move away from the high-church magisterialism of Anglicanism to a greater solidarity with Continental Protestantism. A counter-movement responded in the <em>Oxford movement</em>, which  produced a kind of <em>Anglo-Catholicism</em>. Heavily influenced by Romanticism and Eastern Orthodoxy, the Oxford movement emphasized the authority of tradition, apostolic succession, and Communion, rather than preaching, as the center of Christian worship.But it was in the free churches in England that most spiritual vitality was found during the late 19<sup>th</sup> C. The growth of the middle-class resulted in an surge in membership at free churches. Outreaches to the poor helped alleviate the suffering of tens of thousands. Others worked to enact laws to curb abuse of workers. This was also a time a massive missionary outreach <em>from</em> England. In a desire to help the poor, Sunday Schools were started. Others organized the <em>Young Men’s Christian Association</em>, the YMCA, as well as a women’s version, YWCA. New denominations were born, like the <em>Salvation Army</em>, whose primary focus was to help urban poor.Methodists, Quakers, and others led in the founding of labor unions, prison reform, and child labor laws. But the most important accomplishment of British Christians during the 19<sup>th</sup> C was the abolition of slavery. Quakers and Methodists had condemned slavery for yrs. But now, thanks to the leadership of <strong><em>William Wilberforce</em></strong> and other believers, the British government ended slavery. They first ended the slave <em>trade</em>. Then decreed freedom for slaves in the Caribbean. Following that, slavery ended in other English colonies. The British prevailed on other nations to end the slave trade. The British Navy was authorized to use force against slavers. Soon, most Western nations had abolished slavery.In the <strong><em>Portuguese</em></strong> and <strong><em>Spanish</em></strong> colonies of Latin America in the 19<sup>th</sup> C, the tension between the immigrants recently arrived from Europe called <em>peninsulares;</em>, and the <em>criollos;</em> descendants of <strong><em>earlier</em></strong> immigrants, was high<em>.</em> The criollos had become wealthy by exploitation of Indians and slaves. They thought themselves more astute at running the affairs of the colony than the recently arrived peninsulares<em>. </em>The problem was, the peninsulares had been appointed to both governmental and ecclesiastical positions by officials back home. Despite the fact that the wealth of the colonies had been dug out by the sweat and toil of the native population and imported slaves, the criollos claimed <em>they</em> were the cause of the wealth. So they resented the intrusion of the peninsulares<em>.</em> Although remaining faithful subjects, they abhorred laws that favored the home country at the expense of the colonies. Since they had the means to travel to Europe, many of them returned home imbued with the new political and economic ideologies of the Continent. The criollos were to Latin America what the bourgeoisie was to France.In 1808, Napoleon deposed Spain’s King Ferdinand VII, and replaced him with his brother <strong><em>Joseph Bonaparte</em></strong>. Resistance to King Joe centered at <strong><em>Cadiz</em></strong>, where a council called a “junta” ruled in the name of the deposed Spanish monarch. Local juntas were also set up Latin America. The colonies began ruling themselves, in the name of the Spanish king. Then when Ferdinand was restored in 1814, instead of gratitude for those who’d preserved his territories, he reversed all that the juntas had done. When he abolished the constitution the Cadiz junta had issued, the reaction was so strong he had to reinstate it. In the colonies, the criollo resentment was so strong to his iron-fisted attempt to re-assert control, they rebelled. In what is today Argentina, Paraguay, and Uruguay—the junta simply ignored the mandates from Spain and continued governing until independence was proclaimed in 1816. Two years later, Chile followed suit. To the north, Simón Bolívar’s army defeated the Spanish and proclaimed independence for <strong><em>Greater Colombia</em></strong>; which was eventually broken up into Colombia, Venezuela, and Panama. Ecuador, Peru, and Bolivar soon joined the independence parade.Brazilian independence came about as fallout from the Napoleonic Wars. In 1807, fleeing Napoleon’s armies, the Portuguese court took refuge in Brazil. In 1816, João [joo-auo] VI was restored to rule but showed no desire to return to Portugal until forced to 5 years later. He left his son Pedro as regent of Brazil. When <u>HE</u> was called back to Portugal, Pedro <em>refused</em> and proclaimed Brazilian independence. He was crowned <strong><em>Emperor Pedro I</em></strong>. But he was never really allowed to rule as his title implied. He was forced to accept a parliamentary system of government.Events in <strong><em>Mexico</em></strong> followed a different course. The criollos planned a power-grab from the peninsulares but when the conspiracy was discovered, <strong><em>Father Miguel Hidalgo y Costilla</em></strong>, proclaimed Mexican independence on Sept 16, 1810 at the head of a motely mob of 60,000 Indians and <em>mestizos</em>—persons of mixed Indian and Spanish blood. When Hidalgo was captured and killed, he was succeeded by the priest <strong><em>José María Morelos</em></strong>. The criollos regained power for a time, but under the leadership of <strong><em>Benito Juárez</em></strong>, native Mexicans re-asserted control. Central America, originally part of Mexico, declared independence in 1821, and later broke up into Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, and Costa Rica.Haiti’s independence was another result of the French Revolution. As soon as the French Revolution deprived the white population on the island of military support, the majority blacks rebelled. Independence was proclaimed in 1804, acknowledged by France in 1825.Throughout the 19<sup>th</sup> C, the overarching ideological debate in Latin America was between liberals and conservatives. Leaders of both groups belonged to the upper class. And while <em>conservatives</em> tended to be located in a landed aristocracy, <em>liberals</em> found their support among the merchants and intellectuals in urban centers. Conservatives feared freedom of thought and free enterprise while those were cardinal virtues for liberals, because they were <em>modern</em> and were suited to their interests as the merchant class. While conservatives looked to Spain, liberals looked to Great Britain, France, and the USA. But neither group was willing to alter the social order so lower classes could share the wealth. The result was a long series of both liberal and conservative dictatorships, of revolutions, and violence. By the turn of the century, many agreed with Bolívar that the continent was ungovernable. The Mexican Revolution seemed to make the point. It began in 1910 and led to a long period of violence and disorder that impoverished the land and caused many to emigrate.Throughout this colonial period in Latin America, the Church was under <em>Patronato Real</em> = Royal Patronage<em>.</em> The governments of Spain and Portugal appointed the bishops for the colonies. Therefore, the higher offices of the church were peninsulares while criollos and mestizos formed lower clergy. While a few bishops came to support the cause of independence, most supported the crown. After independence, most returned to Spain, leaving their seats empty.Now, we might think, “Well, that’s not difficult to sort out. Why didn’t those local sees just appoint their own bishops?” They <em>wanted</em> to, but in the tussle between Spain claiming the right to appoint bishops and the locals claiming the right, the Pope wavered. He did so because Spain was still a much-needed ally, while the new nations of Latin America were a substantial part of the Catholic flock. Papal encyclicals tried to walk a thin line between honoring European monarchs while at the same time culling back to the Vatican the ability to name its own bishops. It was a political sticky wicket that dominated the diplomatic scene for years.The attitude of the lower clergy, again, made up mostly of criollos and mestizos<em>,</em> contrasted with that of the bishops who tended conservative. In Mexico, three out of four priests supported the rebellion. Sixteen out of the twenty-nine signatories of Argentina’s <em>Declaration of Independence</em> were priests.You may remember the <em>Liberation Theology</em> movement popular across Latin America in the early 80’s. It was led largely by Roman Catholic priests. They followed in the footprints of earlier priests from a century before.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled Coming ApartEurope in the late 19th C was recovering from the Napoleonic Wars. War-weary, nations longed for a prolonged peace in which to take a breath, and consider HOW they were going to rebuild from the devastation recent c]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="216" height="153" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Kids.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>This episode is titled <strong><em>Coming Apart</em></strong>Europe in the late 19<sup>th</sup> C was recovering from the Napoleonic Wars. War-weary, nations longed for a prolonged peace in which to take a breath, and consider HOW they were going to rebuild from the devastation recent conflicts had left. A plethora of new economic and political theories were available for them to choose from as they rebuilt. Most settled on economic and political ideas that were more liberal toward individual rights. The prosperity that marked Holland became a model for a good part of Europe as they moved to a free-market system. With few exceptions, the governments of Europe adopted modified parliamentary systems.This is the time when Europe moved from <strong><em>kingdoms</em></strong> to the more modern notion of <strong><em>nation-states</em></strong>.  Religious affiliation keying off the Reformation and Counter-reformation often played a part in defining borders. For instance, under the influence of Prussian leadership, Germany was fiercely Protestant while Austria was doggedly Roman Catholic. Belgium was Catholic while The Netherlands were Protestant.But maybe the most important development that occurred from the mid to late 19<sup>th</sup> C in Europe was the escalating divide between church and state.Following the Reformation, in those regions where Protestantism reigned, the church maintained a relationship with the State, much as the Catholic Church had before. But after the French Revolution, things changed. This was due to the emerging power of civil governments no longer beholden to clerical authority. The <em>laisse-faire</em> economics practiced across Europe birthed an economic boom that had a remarkable impact on the way people regarded much more than just economics. While many nations kept a State church subsidized by public funds, there was a boom in free churches supported solely by the offerings of their members. Being <strong><em>economically</em></strong> independent, they didn’t see the need to comply with some overarching ecclesiastical hierarchy. Freedom of thought and the freedom of the individual conscience so exalted by Enlightenment philosophy was linked solidly to the Reformation principle of Sola Scriptura, so that people valued their right to read and interpret the Bible <em>for themselves</em>. It got to the point where the free churches considered themselves as the <strong><em>real bastions</em></strong> of orthodoxy since their doctrine wasn’t tainted by economic interests and the need to endorse the State in order to keep their subsidy.While <strong><em>Great Britain</em></strong> followed a parallel track to that of the Continent in the 19<sup>th</sup> C, the <em>Industrial Revolution</em> had a greater impact there. The Industrial Revolution benefitted the middle class and those entrepreneurs who rode its wave, while diminishing the wealth and influence of the old nobility and pulverizing the poor. The too-rapid growth of cities led to overcrowding, slums, and increased crime. The poor lived in miserable conditions and were exploited at work. That led to a mass migration to the United States, Canada, New Zealand, and Australia. It also led to the birth of the Labor Party which became a potent force in British politics. It was in England, against the back-drop of the abuses of the Industrial Revolution, that Karl Marx developed many of his economic theories.All this influenced the Church in England. During the French Revolution, it held several of the evils that had characterized the worst of the medieval church: Errors such as clerical absenteeism and holding multiple church offices for nothing more than personal gain. Then, a major renewal shook the Church of England. A reform-minded clergy took charge and bolstered by laws enacted by Parliament, were able to roll back the abuses. These reformers where of the Evangelical movement within Anglicanism, Pietists who longed to move away from the high-church magisterialism of Anglicanism to a greater solidarity with Continental Protestantism. A counter-movement responded in the <em>Oxford movement</em>, which  produced a kind of <em>Anglo-Catholicism</em>. Heavily influenced by Romanticism and Eastern Orthodoxy, the Oxford movement emphasized the authority of tradition, apostolic succession, and Communion, rather than preaching, as the center of Christian worship.But it was in the free churches in England that most spiritual vitality was found during the late 19<sup>th</sup> C. The growth of the middle-class resulted in an surge in membership at free churches. Outreaches to the poor helped alleviate the suffering of tens of thousands. Others worked to enact laws to curb abuse of workers. This was also a time a massive missionary outreach <em>from</em> England. In a desire to help the poor, Sunday Schools were started. Others organized the <em>Young Men’s Christian Association</em>, the YMCA, as well as a women’s version, YWCA. New denominations were born, like the <em>Salvation Army</em>, whose primary focus was to help urban poor.Methodists, Quakers, and others led in the founding of labor unions, prison reform, and child labor laws. But the most important accomplishment of British Christians during the 19<sup>th</sup> C was the abolition of slavery. Quakers and Methodists had condemned slavery for yrs. But now, thanks to the leadership of <strong><em>William Wilberforce</em></strong> and other believers, the British government ended slavery. They first ended the slave <em>trade</em>. Then decreed freedom for slaves in the Caribbean. Following that, slavery ended in other English colonies. The British prevailed on other nations to end the slave trade. The British Navy was authorized to use force against slavers. Soon, most Western nations had abolished slavery.In the <strong><em>Portuguese</em></strong> and <strong><em>Spanish</em></strong> colonies of Latin America in the 19<sup>th</sup> C, the tension between the immigrants recently arrived from Europe called <em>peninsulares;</em>, and the <em>criollos;</em> descendants of <strong><em>earlier</em></strong> immigrants, was high<em>.</em> The criollos had become wealthy by exploitation of Indians and slaves. They thought themselves more astute at running the affairs of the colony than the recently arrived peninsulares<em>. </em>The problem was, the peninsulares had been appointed to both governmental and ecclesiastical positions by officials back home. Despite the fact that the wealth of the colonies had been dug out by the sweat and toil of the native population and imported slaves, the criollos claimed <em>they</em> were the cause of the wealth. So they resented the intrusion of the peninsulares<em>.</em> Although remaining faithful subjects, they abhorred laws that favored the home country at the expense of the colonies. Since they had the means to travel to Europe, many of them returned home imbued with the new political and economic ideologies of the Continent. The criollos were to Latin America what the bourgeoisie was to France.In 1808, Napoleon deposed Spain’s King Ferdinand VII, and replaced him with his brother <strong><em>Joseph Bonaparte</em></strong>. Resistance to King Joe centered at <strong><em>Cadiz</em></strong>, where a council called a “junta” ruled in the name of the deposed Spanish monarch. Local juntas were also set up Latin America. The colonies began ruling themselves, in the name of the Spanish king. Then when Ferdinand was restored in 1814, instead of gratitude for those who’d preserved his territories, he reversed all that the juntas had done. When he abolished the constitution the Cadiz junta had issued, the reaction was so strong he had to reinstate it. In the colonies, the criollo resentment was so strong to his iron-fisted attempt to re-assert control, they rebelled. In what is today Argentina, Paraguay, and Uruguay—the junta simply ignored the mandates from Spain and continued governing until independence was proclaimed in 1816. Two years later, Chile followed suit. To the north, Simón Bolívar’s army defeated the Spanish and proclaimed independence for <strong><em>Greater Colombia</em></strong>; which was eventually broken up into Colombia, Venezuela, and Panama. Ecuador, Peru, and Bolivar soon joined the independence parade.Brazilian independence came about as fallout from the Napoleonic Wars. In 1807, fleeing Napoleon’s armies, the Portuguese court took refuge in Brazil. In 1816, João [joo-auo] VI was restored to rule but showed no desire to return to Portugal until forced to 5 years later. He left his son Pedro as regent of Brazil. When <u>HE</u> was called back to Portugal, Pedro <em>refused</em> and proclaimed Brazilian independence. He was crowned <strong><em>Emperor Pedro I</em></strong>. But he was never really allowed to rule as his title implied. He was forced to accept a parliamentary system of government.Events in <strong><em>Mexico</em></strong> followed a different course. The criollos planned a power-grab from the peninsulares but when the conspiracy was discovered, <strong><em>Father Miguel Hidalgo y Costilla</em></strong>, proclaimed Mexican independence on Sept 16, 1810 at the head of a motely mob of 60,000 Indians and <em>mestizos</em>—persons of mixed Indian and Spanish blood. When Hidalgo was captured and killed, he was succeeded by the priest <strong><em>José María Morelos</em></strong>. The criollos regained power for a time, but under the leadership of <strong><em>Benito Juárez</em></strong>, native Mexicans re-asserted control. Central America, originally part of Mexico, declared independence in 1821, and later broke up into Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, and Costa Rica.Haiti’s independence was another result of the French Revolution. As soon as the French Revolution deprived the white population on the island of military support, the majority blacks rebelled. Independence was proclaimed in 1804, acknowledged by France in 1825.Throughout the 19<sup>th</sup> C, the overarching ideological debate in Latin America was between liberals and conservatives. Leaders of both groups belonged to the upper class. And while <em>conservatives</em> tended to be located in a landed aristocracy, <em>liberals</em> found their support among the merchants and intellectuals in urban centers. Conservatives feared freedom of thought and free enterprise while those were cardinal virtues for liberals, because they were <em>modern</em> and were suited to their interests as the merchant class. While conservatives looked to Spain, liberals looked to Great Britain, France, and the USA. But neither group was willing to alter the social order so lower classes could share the wealth. The result was a long series of both liberal and conservative dictatorships, of revolutions, and violence. By the turn of the century, many agreed with Bolívar that the continent was ungovernable. The Mexican Revolution seemed to make the point. It began in 1910 and led to a long period of violence and disorder that impoverished the land and caused many to emigrate.Throughout this colonial period in Latin America, the Church was under <em>Patronato Real</em> = Royal Patronage<em>.</em> The governments of Spain and Portugal appointed the bishops for the colonies. Therefore, the higher offices of the church were peninsulares while criollos and mestizos formed lower clergy. While a few bishops came to support the cause of independence, most supported the crown. After independence, most returned to Spain, leaving their seats empty.Now, we might think, “Well, that’s not difficult to sort out. Why didn’t those local sees just appoint their own bishops?” They <em>wanted</em> to, but in the tussle between Spain claiming the right to appoint bishops and the locals claiming the right, the Pope wavered. He did so because Spain was still a much-needed ally, while the new nations of Latin America were a substantial part of the Catholic flock. Papal encyclicals tried to walk a thin line between honoring European monarchs while at the same time culling back to the Vatican the ability to name its own bishops. It was a political sticky wicket that dominated the diplomatic scene for years.The attitude of the lower clergy, again, made up mostly of criollos and mestizos<em>,</em> contrasted with that of the bishops who tended conservative. In Mexico, three out of four priests supported the rebellion. Sixteen out of the twenty-nine signatories of Argentina’s <em>Declaration of Independence</em> were priests.You may remember the <em>Liberation Theology</em> movement popular across Latin America in the early 80’s. It was led largely by Roman Catholic priests. They followed in the footprints of earlier priests from a century before.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/133-Coming%20Apart.mp3" length="9607432" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled Coming ApartEurope in the late 19th C was recovering from the Napoleonic Wars. War-weary, nations longed for a prolonged peace in which to take a breath, and consider HOW they were going to rebuild from the devastation recent conflicts had left. A plethora of new economic and political theories were available for them to choose from as they rebuilt. Most settled on economic and political ideas that were more liberal toward individual rights. The prosperity that marked Holland became a model for a good part of Europe as they moved to a free-market system. With few exceptions, the governments of Europe adopted modified parliamentary systems.This is the time when Europe moved from kingdoms to the more modern notion of nation-states.  Religious affiliation keying off the Reformation and Counter-reformation often played a part in defining borders. For instance, under the influence of Prussian leadership, Germany was fiercely Protestant while Austria was doggedly Roman Catholic. Belgium was Catholic while The Netherlands were Protestant.But maybe the most important development that occurred from the mid to late 19th C in Europe was the escalating divide between church and state.Following the Reformation, in those regions where Protestantism reigned, the church maintained a relationship with the State, much as the Catholic Church had before. But after the French Revolution, things changed. This was due to the emerging power of civil governments no longer beholden to clerical authority. The laisse-faire economics practiced across Europe birthed an economic boom that had a remarkable impact on the way people regarded much more than just economics. While many nations kept a State church subsidized by public funds, there was a boom in free churches supported solely by the offerings of their members. Being economically independent, they didn’t see the need to comply with some overarching ecclesiastical hierarchy. Freedom of thought and the freedom of the individual conscience so exalted by Enlightenment philosophy was linked solidly to the Reformation principle of Sola Scriptura, so that people valued their right to read and interpret the Bible for themselves. It got to the point where the free churches considered themselves as the real bastions of orthodoxy since their doctrine wasn’t tainted by economic interests and the need to endorse the State in order to keep their subsidy.While Great Britain followed a parallel track to that of the Continent in the 19th C, the Industrial Revolution had a greater impact there. The Industrial Revolution benefitted the middle class and those entrepreneurs who rode its wave, while diminishing the wealth and influence of the old nobility and pulverizing the poor. The too-rapid growth of cities led to overcrowding, slums, and increased crime. The poor lived in miserable conditions and were exploited at work. That led to a mass migration to the United States, Canada, New Zealand, and Australia. It also led to the birth of the Labor Party which became a potent force in British politics. It was in England, against the back-drop of the abuses of the Industrial Revolution, that Karl Marx developed many of his economic theories.All this influenced the Church in England. During the French Revolution, it held several of the evils that had characterized the worst of the medieval church: Errors such as clerical absenteeism and holding multiple church offices for nothing more than personal gain. Then, a major renewal shook the Church of England. A reform-minded clergy took charge and bolstered by laws enacted by Parliament, were able to roll back the abuses. These reformers where of the Evangelical movement within Anglicanism, Pietists who longed to move away from the high-church magisterialism of Anglicanism to a greater solidarity with Continental Protestantism. A counter-movement responded in the Oxford movement, which  produced a kind of Anglo-Catholicism. Heavily]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Kids.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Kids.jpg</ssp:url> <ssp:title>133-Coming Apart</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is titled Coming ApartEurope in the late 19th C was recovering from the Napoleonic Wars. War-weary, nations longed for a prolonged peace in which to take a breath, and consider HOW they were going to rebuild from the devastation recent conflicts had left. A plethora of new economic and political theories were available for them to choose from as they rebuilt. Most settled on economic and political ideas that were more liberal toward individual rights. The prosperity that marked Holland became a model for a good part of Europe as they moved to a free-market system. With few exceptions, the governments of Europe adopted modified parliamentary systems.This is the time when Europe moved from kingdoms to the more modern notion of nation-states.  Religious affiliation keying off the Reformation and Counter-reformation often played a part in defining borders. For instance, under the influence of Prussian leadership, Germany was fiercely Protestant while Austria was dogge]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Kids.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>132-Off with Their Heads</title><link>https://sanctorum.us/142-off-with-their-heads/</link> <pubDate>Sun, 10 Jul 2016 08:01:41 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1318</guid> <description><![CDATA[<p><img width="300" height="215" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Guillotine.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Guillotine.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Guillotine-260x185.jpg 260w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>The title of this 132<sup>nd</sup> episode is “<strong><em>Off with Their Heads</em></strong>.”In this installment, we give a brief review of the French Revolution, which may not seem at first blush to have much to do with Church History. Ahh, but it does. For this reason: What we see in the French Revolution is a proto-typical example of the Church, by which the <em>institutional</em> church, not necessarily the Christian Gospel and Faith, collided with Modernity.Some astute CS subscribers may take exception to this, but I’ll say it anyway è In the French Revolution we see the boomerang of the Enlightenment that sprang FROM the Renaissance, come back round to give the Church a mighty slap in the face. The Renaissance opened the door to new ways of thinking, which led first to the <em>Reformation</em>, which cracked the Roman Church’s monopoly on religion and <em>made it possible</em> for people to not only believe <em>differently, </em>but to go even further to choose <em>not to believe at all</em>. <strong><em>Rationalism</em></strong> may have ended up agnostic and atheistic, but it didn’t <em>begin</em> there. Some of the first and greatest scientists worked their science in the context of a Biblical worldview, as we’ve shown in previous episodes. And the earliest rationalist philosophers based their work on the evolving theology of Protestant scholastics.It was during the French Revolution when the dog bit the hand that had fed it. Or maybe better, when the lion mauled its trainer.The French monarch Louis XVI was a weak ruler and an inept politician. Economic conditions grew worse, especially for the poor, while of the king and his court were profligate in spending. In a desperate need to raise funds, the king convened the Estates General, the French parliament.It was composed of three orders, three <strong><em>Estates</em></strong>; the <em>clergy</em>, the <em>nobility</em> and the <em>middle-class bourgeoisie</em>. Louis’ advisors suggested he enlarge that Third Estate of the middle class so he could coerce the other two estates of clergy and nobility to comply with his request for more taxes. The ranks of the clergy were then enlarged as well by adding many parish priests to offset the bishops who were largely drawn from the French nobility. These priests were no friend to the nobles.When the assembly gathered in early May, 1789, the Third Estate had more members than the other two <em>combined</em>. And among the clergy less than a third were nobles. The Third Estate insisted the Parliament function as a single chamber. The Clergy and Nobility were used to operating separately so that there were three votes. They usually united to vote down anything the Third Estate of the Middle class came up with. A row ensued, but when priests sided with middle class members, it was decided things would be decided by a <em>united</em> house and simple majority vote. The nobility balked so Priests and Bourgeoisie formed anew body they called the <em>National Assembly</em>, claiming they were now the legal government and represented the nation. Two days later the <em>entire</em> Clergy joined the National Assembly.The economy worsened, and hunger was widespread. Fearing what the National Assembly might do, the Crown ordered it to disband and forcibly closed the doors. Its members refused to comply and continued working on a new Constitution. The king moved troops to the outskirts of Paris and deposed a prominent and popular member of the opposition government named <strong><em>Jacques Necker</em></strong>. Parisians expressed their outrage by rioting in a bout of civil unrest that reached a climax on July 14, when they took the Bastille, a fortress that served as an armory, bunker, and prison for those who’d run afoul of the Crown.From that point on, things moved quickly toward full-fledged revolution. Three days later the king capitulated and recognized the authority of the National Assembly as the new government. The Assembly then issued the <em>Declaration of the Rights of Man</em> and the <em>Citizen</em>, which became foundational to democratic movements in France and other nations. But when Louis reneged and refused to accept the Assembly’s decisions, Paris rioted yet again. The royal family became prisoners in the capital.The National Assembly then moved to reorganized France’s government, economy, and religion. The most important step in this was the <em>Civil Constitution of the Clergy</em>, put into effect in 1790.For centuries the French church had been governed by Gallican liberties, protecting it from interference by Rome. French bishops had a buddy-system with the French Throne. But now, with the Crown gutted of authority, the National Assembly assumed the role in the Church the king had played. Recognizing the <em>need</em> for reform, they set to work. A the peak of church hierarchy were members of the aristocracy. These prelates weren’t used to the <em>real work</em> of shepherding God’s flock. Their seat was a matter of income and prestige, pomp and ceremony. Monasteries and abbeys had become private clubs filled with debauchery. Abbots were known, not for their simple homespun smocks and bare feet, but for their excessive luxury and crafty political intrigues.Some members of the Assembly wanted to reform the church. Others were convinced the Church and the Faith it was supposed to stand as the eternal servant of, was naught but a lot of hog-wash, silly superstition from times long past, and ought now be swept away. Those voices were few at first, but their numbers grew and took the foreground later in the Revolution.Most of the measures the Assembly proposed aimed at reform of the Church. But the deeper challenge leveled by some was, did the Assembly even have authority to make changes? Since when did the civil government have a say in Church affairs? And hold on – since the Reformation introduced a divide between Protestants and Catholics, which church was being addressed? A suggestion was made to call a council of French bishops. But the Assembly quashed that because it put power back in the hands of aristocratic bishops. Others suggested <strong><em>the Pope</em></strong> be invited to weigh in. But the French were reluctant to surrender their Gallicanism by giving Rome a foothold.<strong><em>Pope Pius VI</em></strong> sent word to Louis XVI the new Constitution was something he’d never accept. The king feared the Assembly’s reaction if they found out about the Pope’s resistance so he kept it secret. Then, at the insistence of the Assembly, the king agreed to the Constitution, but announced his approval was contingent on the Pope signing off. The Assembly tired of the delay and decreed that all who held ecclesiastical office had to swear allegiance to the Constitution. Those who declined would be deposed.The Church was divided.You see, <em>in theory</em>, those who refused were to suffer no more than a loss of office. On the basis of the Assembly’s declaration on rights, they couldn’t be deprived of their freedom of thought. And anyone who wanted to maintain them as <em>their</em> clergy were welcome to do so. But they were on their own. Those who signed on to the new Constitution would be supported by the state. à Again, all that was in theory<em>. In practice</em>, those who refused to swear allegiance were persecuted and branded as dangerous counterrevolutionaries.Revolutionary movements gained strength across Europe. Such movements in the Low Countries and Switzerland failed, but monarchs and the nobility feared the French movement would spread to other lands. That inspired French radicals to more extreme measures. In 1791, the National Assembly morphed into the <em>Legislative Assembly</em>, with far fewer voices calling for moderation. Half a year later, France went to war with Austria and Prussia—beginning a long series of armed conflicts that continued till the end of the <strong><em>Napoleonic Wars</em></strong> in 1815.The day after securing victory at the <strong><em>Battle of Valmy</em></strong>, the Legislative Assembly again reformed into the <strong><em>National Convention</em></strong>. In its first session, the Convention abolished the monarchy and announced the French Republic. Four months later, the king was accused of treason, convicted and executed.But that didn’t put an end to France’s problems. The economy was in shambles in every village, town, and city. Every social class suffered. But the peasants suffered most, as they always do. They revolted. Fear of foreign invasion grew. All this led to a wave of terror where everybody was suspected of counterrevolutionary conspiracies, and many major figures of the revolution were put to death one after another at the guillotine.Combined with all this was a strong reaction against Christianity, of all stripes. The new leaders of the revolution were convinced they were prophets and engineers of a New Age where science and reason would overcome superstition and religion. They claimed that as the new age was born, time had come to leave behind the silly ideas of the old.The Revolution created its own religion, called first the <em>Cult of Reason</em>; later the <em>Cult</em> <em>of the Supreme Being</em>. By then the Constitution with its rights for individuals was forgotten. The revolution wanted nothing to do with the Church. The calendar was changed to a more “reasonable” one where a week was 10 days and months were named after nature. Elaborate spectacles were staged to celebrate the new age of reason and new holidays were established to replace the old religious ones. Temples to Reason were built to replace churches, and a list of saints was issued—among whom were Socrates, Marcus Aurelius, and Rousseau. New rites were devised for weddings, funerals and the dedication of children, not to God but to philosophical ideals like Liberty.As I record this, and you listen, with whatever activity you’re doing, all these radical rationalist ideas may seem ridiculous, in light of their short lifespan. Like <strong><em>demanding</em></strong> everyone suddenly call red blue, and blue is from now on going to be called green. Just because we say so. It would be ridiculous, were it not for the fact they were deadly earnest about it and killed thousands for no more reason than being under suspicion of calling their changes absurd.“Off with their heads” became a slogan that <em>literally</em> saw people slipped under the guillotine’s blade. Christian worship was supposedly permitted; but any priest who refused to swear before the altar of Freedom was accused of being a counterrevolutionary and sent to the guillotine. Somewhere between two and five thousand priests were executed, as well as dozens of nuns and countless laypeople. Many died in prison. In the end, no distinction was made between those who’d sworn allegiance to the Constitution, those who refused to, and Protestants. Although the reign of terror ended in 1795, the government continued to oppose Christianity. Where ever French troops marched and asserted their presence, their policies followed. In 1798, they invaded Italy and captured Pope Pius VI, taking him to France as a prisoner.Napoleon, who risen through the ranks of the French army, became ruler of France in November of 1799. He believed the best policy for France was to seek a reconciliation with the Catholic Church, and opened negotiations with the new pope, <strong><em>Pius VII</em></strong>. In 1801, the papacy and French government agreed to a Concordat that allowed the Church and State to work together to appoint bishops. Three years later, Napoleon decided <strong><em>he</em></strong> wanted to be more than just the First Consul of France, and fancied the title “Emperor.” He had Pope Pius officiate his coronation. Then Napoleon turned around and decreed religious freedom for Protestants.So, Pope and Emperor fell out wit one another and France once again invaded Italy ending with the Pope again in chains. But in his captivity Pius refused to endorse Napoleon’s actions. He was especially critical of his divorce from <em>Josephine</em>. Pius remained a prisoner until Napoleon’s fall, when he was restored to his seat at Rome. There he proclaimed a general amnesty for all enemies, and interceded for Napoleon before his British conquerors.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this 132nd episode is “Off with Their Heads.”In this installment, we give a brief review of the French Revolution, which may not seem at first blush to have much to do with Church History. Ahh, but it does. 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For this reason: What we see in the French Revolution is a proto-typical example of the Church, by which the <em>institutional</em> church, not necessarily the Christian Gospel and Faith, collided with Modernity.Some astute CS subscribers may take exception to this, but I’ll say it anyway è In the French Revolution we see the boomerang of the Enlightenment that sprang FROM the Renaissance, come back round to give the Church a mighty slap in the face. The Renaissance opened the door to new ways of thinking, which led first to the <em>Reformation</em>, which cracked the Roman Church’s monopoly on religion and <em>made it possible</em> for people to not only believe <em>differently, </em>but to go even further to choose <em>not to believe at all</em>. <strong><em>Rationalism</em></strong> may have ended up agnostic and atheistic, but it didn’t <em>begin</em> there. Some of the first and greatest scientists worked their science in the context of a Biblical worldview, as we’ve shown in previous episodes. And the earliest rationalist philosophers based their work on the evolving theology of Protestant scholastics.It was during the French Revolution when the dog bit the hand that had fed it. Or maybe better, when the lion mauled its trainer.The French monarch Louis XVI was a weak ruler and an inept politician. Economic conditions grew worse, especially for the poor, while of the king and his court were profligate in spending. In a desperate need to raise funds, the king convened the Estates General, the French parliament.It was composed of three orders, three <strong><em>Estates</em></strong>; the <em>clergy</em>, the <em>nobility</em> and the <em>middle-class bourgeoisie</em>. Louis’ advisors suggested he enlarge that Third Estate of the middle class so he could coerce the other two estates of clergy and nobility to comply with his request for more taxes. The ranks of the clergy were then enlarged as well by adding many parish priests to offset the bishops who were largely drawn from the French nobility. These priests were no friend to the nobles.When the assembly gathered in early May, 1789, the Third Estate had more members than the other two <em>combined</em>. And among the clergy less than a third were nobles. The Third Estate insisted the Parliament function as a single chamber. The Clergy and Nobility were used to operating separately so that there were three votes. They usually united to vote down anything the Third Estate of the Middle class came up with. A row ensued, but when priests sided with middle class members, it was decided things would be decided by a <em>united</em> house and simple majority vote. The nobility balked so Priests and Bourgeoisie formed anew body they called the <em>National Assembly</em>, claiming they were now the legal government and represented the nation. Two days later the <em>entire</em> Clergy joined the National Assembly.The economy worsened, and hunger was widespread. Fearing what the National Assembly might do, the Crown ordered it to disband and forcibly closed the doors. Its members refused to comply and continued working on a new Constitution. The king moved troops to the outskirts of Paris and deposed a prominent and popular member of the opposition government named <strong><em>Jacques Necker</em></strong>. Parisians expressed their outrage by rioting in a bout of civil unrest that reached a climax on July 14, when they took the Bastille, a fortress that served as an armory, bunker, and prison for those who’d run afoul of the Crown.From that point on, things moved quickly toward full-fledged revolution. Three days later the king capitulated and recognized the authority of the National Assembly as the new government. The Assembly then issued the <em>Declaration of the Rights of Man</em> and the <em>Citizen</em>, which became foundational to democratic movements in France and other nations. But when Louis reneged and refused to accept the Assembly’s decisions, Paris rioted yet again. The royal family became prisoners in the capital.The National Assembly then moved to reorganized France’s government, economy, and religion. The most important step in this was the <em>Civil Constitution of the Clergy</em>, put into effect in 1790.For centuries the French church had been governed by Gallican liberties, protecting it from interference by Rome. French bishops had a buddy-system with the French Throne. But now, with the Crown gutted of authority, the National Assembly assumed the role in the Church the king had played. Recognizing the <em>need</em> for reform, they set to work. A the peak of church hierarchy were members of the aristocracy. These prelates weren’t used to the <em>real work</em> of shepherding God’s flock. Their seat was a matter of income and prestige, pomp and ceremony. Monasteries and abbeys had become private clubs filled with debauchery. Abbots were known, not for their simple homespun smocks and bare feet, but for their excessive luxury and crafty political intrigues.Some members of the Assembly wanted to reform the church. Others were convinced the Church and the Faith it was supposed to stand as the eternal servant of, was naught but a lot of hog-wash, silly superstition from times long past, and ought now be swept away. Those voices were few at first, but their numbers grew and took the foreground later in the Revolution.Most of the measures the Assembly proposed aimed at reform of the Church. But the deeper challenge leveled by some was, did the Assembly even have authority to make changes? Since when did the civil government have a say in Church affairs? And hold on – since the Reformation introduced a divide between Protestants and Catholics, which church was being addressed? A suggestion was made to call a council of French bishops. But the Assembly quashed that because it put power back in the hands of aristocratic bishops. Others suggested <strong><em>the Pope</em></strong> be invited to weigh in. But the French were reluctant to surrender their Gallicanism by giving Rome a foothold.<strong><em>Pope Pius VI</em></strong> sent word to Louis XVI the new Constitution was something he’d never accept. The king feared the Assembly’s reaction if they found out about the Pope’s resistance so he kept it secret. Then, at the insistence of the Assembly, the king agreed to the Constitution, but announced his approval was contingent on the Pope signing off. The Assembly tired of the delay and decreed that all who held ecclesiastical office had to swear allegiance to the Constitution. Those who declined would be deposed.The Church was divided.You see, <em>in theory</em>, those who refused were to suffer no more than a loss of office. On the basis of the Assembly’s declaration on rights, they couldn’t be deprived of their freedom of thought. And anyone who wanted to maintain them as <em>their</em> clergy were welcome to do so. But they were on their own. Those who signed on to the new Constitution would be supported by the state. à Again, all that was in theory<em>. In practice</em>, those who refused to swear allegiance were persecuted and branded as dangerous counterrevolutionaries.Revolutionary movements gained strength across Europe. Such movements in the Low Countries and Switzerland failed, but monarchs and the nobility feared the French movement would spread to other lands. That inspired French radicals to more extreme measures. In 1791, the National Assembly morphed into the <em>Legislative Assembly</em>, with far fewer voices calling for moderation. Half a year later, France went to war with Austria and Prussia—beginning a long series of armed conflicts that continued till the end of the <strong><em>Napoleonic Wars</em></strong> in 1815.The day after securing victory at the <strong><em>Battle of Valmy</em></strong>, the Legislative Assembly again reformed into the <strong><em>National Convention</em></strong>. In its first session, the Convention abolished the monarchy and announced the French Republic. Four months later, the king was accused of treason, convicted and executed.But that didn’t put an end to France’s problems. The economy was in shambles in every village, town, and city. Every social class suffered. But the peasants suffered most, as they always do. They revolted. Fear of foreign invasion grew. All this led to a wave of terror where everybody was suspected of counterrevolutionary conspiracies, and many major figures of the revolution were put to death one after another at the guillotine.Combined with all this was a strong reaction against Christianity, of all stripes. The new leaders of the revolution were convinced they were prophets and engineers of a New Age where science and reason would overcome superstition and religion. They claimed that as the new age was born, time had come to leave behind the silly ideas of the old.The Revolution created its own religion, called first the <em>Cult of Reason</em>; later the <em>Cult</em> <em>of the Supreme Being</em>. By then the Constitution with its rights for individuals was forgotten. The revolution wanted nothing to do with the Church. The calendar was changed to a more “reasonable” one where a week was 10 days and months were named after nature. Elaborate spectacles were staged to celebrate the new age of reason and new holidays were established to replace the old religious ones. Temples to Reason were built to replace churches, and a list of saints was issued—among whom were Socrates, Marcus Aurelius, and Rousseau. New rites were devised for weddings, funerals and the dedication of children, not to God but to philosophical ideals like Liberty.As I record this, and you listen, with whatever activity you’re doing, all these radical rationalist ideas may seem ridiculous, in light of their short lifespan. Like <strong><em>demanding</em></strong> everyone suddenly call red blue, and blue is from now on going to be called green. Just because we say so. It would be ridiculous, were it not for the fact they were deadly earnest about it and killed thousands for no more reason than being under suspicion of calling their changes absurd.“Off with their heads” became a slogan that <em>literally</em> saw people slipped under the guillotine’s blade. Christian worship was supposedly permitted; but any priest who refused to swear before the altar of Freedom was accused of being a counterrevolutionary and sent to the guillotine. Somewhere between two and five thousand priests were executed, as well as dozens of nuns and countless laypeople. Many died in prison. In the end, no distinction was made between those who’d sworn allegiance to the Constitution, those who refused to, and Protestants. Although the reign of terror ended in 1795, the government continued to oppose Christianity. Where ever French troops marched and asserted their presence, their policies followed. In 1798, they invaded Italy and captured Pope Pius VI, taking him to France as a prisoner.Napoleon, who risen through the ranks of the French army, became ruler of France in November of 1799. He believed the best policy for France was to seek a reconciliation with the Catholic Church, and opened negotiations with the new pope, <strong><em>Pius VII</em></strong>. In 1801, the papacy and French government agreed to a Concordat that allowed the Church and State to work together to appoint bishops. Three years later, Napoleon decided <strong><em>he</em></strong> wanted to be more than just the First Consul of France, and fancied the title “Emperor.” He had Pope Pius officiate his coronation. Then Napoleon turned around and decreed religious freedom for Protestants.So, Pope and Emperor fell out wit one another and France once again invaded Italy ending with the Pope again in chains. But in his captivity Pius refused to endorse Napoleon’s actions. 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For this reason: What we see in the French Revolution is a proto-typical example of the Church, by which the institutional church, not necessarily the Christian Gospel and Faith, collided with Modernity.Some astute CS subscribers may take exception to this, but I’ll say it anyway è In the French Revolution we see the boomerang of the Enlightenment that sprang FROM the Renaissance, come back round to give the Church a mighty slap in the face. The Renaissance opened the door to new ways of thinking, which led first to the Reformation, which cracked the Roman Church’s monopoly on religion and made it possible for people to not only believe differently, but to go even further to choose not to believe at all. Rationalism may have ended up agnostic and atheistic, but it didn’t begin there. Some of the first and greatest scientists worked their science in the context of a Biblical worldview, as we’ve shown in previous episodes. And the earliest rationalist philosophers based their work on the evolving theology of Protestant scholastics.It was during the French Revolution when the dog bit the hand that had fed it. Or maybe better, when the lion mauled its trainer.The French monarch Louis XVI was a weak ruler and an inept politician. Economic conditions grew worse, especially for the poor, while of the king and his court were profligate in spending. In a desperate need to raise funds, the king convened the Estates General, the French parliament.It was composed of three orders, three Estates; the clergy, the nobility and the middle-class bourgeoisie. Louis’ advisors suggested he enlarge that Third Estate of the middle class so he could coerce the other two estates of clergy and nobility to comply with his request for more taxes. The ranks of the clergy were then enlarged as well by adding many parish priests to offset the bishops who were largely drawn from the French nobility. These priests were no friend to the nobles.When the assembly gathered in early May, 1789, the Third Estate had more members than the other two combined. And among the clergy less than a third were nobles. The Third Estate insisted the Parliament function as a single chamber. The Clergy and Nobility were used to operating separately so that there were three votes. They usually united to vote down anything the Third Estate of the Middle class came up with. A row ensued, but when priests sided with middle class members, it was decided things would be decided by a united house and simple majority vote. The nobility balked so Priests and Bourgeoisie formed anew body they called the National Assembly, claiming they were now the legal government and represented the nation. Two days later the entire Clergy joined the National Assembly.The economy worsened, and hunger was widespread. Fearing what the National Assembly might do, the Crown ordered it to disband and forcibly closed the doors. Its members refused to comply and continued working on a new Constitution. The king moved troops to the outskirts of Paris and deposed a prominent and popular member of the opposition government named Jacques Necker. Parisians expressed their outrage by rioting in a bout of civil unrest that reached a climax on July 14, when they took the Bastille, a fortress that served as an armory, bunker, and prison for those who’d run afoul of the Crown.From that point on, things moved quickly toward full-fledged revolution. Three days later the king capitulated and recognized the authority of the National Assembly as the new government. The Assembly then issued the Declaration of the Rights of Man and the Citizen, which became foundational to democratic movements in France and other nations. 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For this reason: What we see in the French Revolution is a proto-typical example of the Church, by which the institutional church, not necessarily the Christian Gospel and Faith, collided with Modernity.Some astute CS subscribers may take exception to this, but I’ll say it anyway è In the French Revolution we see the boomerang of the Enlightenment that sprang FROM the Renaissance, come back round to give the Church a mighty slap in the face. The Renaissance opened the door to new ways of thinking, which led first to the Reformation, which cracked the Roman Church’s monopoly on religion and made it possible for people to not only believe differently, but to go even further to choose not to believe at all. Rationalism may have ended up agnostic and atheistic, but]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/07/Guillotine.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>131-Behind Enemy Lines</title><link>https://sanctorum.us/141-behind-enemy-lines/</link> <pubDate>Sun, 26 Jun 2016 08:01:33 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1310</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind.jpg 1280w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind-610x343.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind-1080x608.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p>This 131<sup>st</sup>, episode is titled, <strong><em>Behind Enemy Lines</em></strong>.Following up their conquest of Constantinople in 1453, the Turks conquered most of the Balkans. They now controlled the former Byzantine Empire and the substantial region of Armenia. They required the Eastern Orthodox patriarchs in Constantinople to obey their rules and policies. Ottoman Turks employed their Christians subjects in key positions in the military and government. Bureaucrats who’d served the labyrinthine Byzantine system made excellent court officials in the new realm. And thousands of young Christian boys were inducted into the <strong><em>Janissaries</em></strong>; elite fighting units renowned for their ferocity and loyalty to the Sultan. If you want to read some fascinating history, dig into the story of the <em>Janissaries</em>.Throughout Turkish lands, Christians and Jews were given a measure of autonomy in running their own affairs. Note I said “a measure.” They weren’t free to live <em>however</em> they pleased. While there was a general, persistent low-grade animosity between Christians and their Turkish masters, there were periods of intense oppression and outright persecution.Western Europeans were indifferent to the plight of Eastern Christians. They were anxious to maintain a favorable posture toward the Ottomans so as to have access to the rich trade that flowed between East and West. The conspiracies and conniving that went on between the competing nations of Europe for this rich trade was a thing of legend. Sadly, it was a prime example of how the desire for wealth trumped a deeper and more pressing humanitarian directive.Thank God we’ve moved past that today, huh?Keeping our historical perspective, the lack of concern on the part of Western Europeans for their Oriental brothers and sister living under the Ottoman yoke isn’t so hard to understand. After all, how many years had it been since the rift broke East from West? It had been almost exactly 400 years. And the LAST time West met East was in the brutality of the Fourth Crusade that shattered Constantinople and ultimately left it vulnerable to the Turkish conquest.At the end of the 16<sup>th</sup> century, <strong><em>Jeremias II</em></strong>, patriarch of Constantinople, ordained <strong><em>Bishop Job</em></strong> as the first patriarch of Russia. That made Moscow a patriarchate on the same footing as the much older centers of Rome, Constantinople, Alexandria, Antioch, and Jerusalem.In the final yrs of the 16<sup>th</sup> century, four bishops along with the metropolitan of Kiev, created what became known as the <strong><em>Uniate Church</em></strong>. These churches became an Eastern branch of the <strong><em>Catholic</em></strong> Church. They looked to the Roman Pope as their spiritual head and embraced Roman doctrine. But they kept the Byzantine liturgy and the right of their priests to marry. For three centuries, Uniate Christians were the target of fierce persecution by Cossacks. During the <strong><em>Cossack-Polish War</em></strong> of 1648–57, many Uniates were slaughtered.Eastern Orthodox or as they’re sometimes called, <strong><em>Greek</em></strong> Orthodox, theologians rejected the Protestant Reformation’s emphasis on the doctrine of justification by faith alone. But when <strong><em>Cyril Lucaris</em></strong>, patriarch of Constantinople, published a work in 1629 that seemed influenced by the theology of <strong><em>John Calvin</em></strong>, it sparked a firestorm of controversy and fierce opposition from other Orthodox theologians. One chapter said Scripture was infallible and inerrant, its authority superseding that of the Church. Another chapter said sinners are justified by faith rather than works and that it’s Christ’s righteousness applied by faith to repentant sinners that <em>alone</em> justifies.The Turk <strong><em>Sultan Murad IV</em></strong> conspired to assassinated Patriarch Cyril Lucaris, because he was regarded as a theological as well as a political <em>troublemaker</em>. The Janissaries were sent to kill him on June 27, 1638; his body was dumped over the side of a ship.The years 1598-1613 we labeled the “<em>Time of Troubles</em>” in Russia. It was a time of transition from the <strong><em>Rurik Dynasty</em></strong> to the <strong><em>Romanovs</em></strong>. The years saw a famine that killed some two million Russians, one-third of the populace. It also witnessed the <strong><em>Polish-Muscovite War</em></strong> when Russia was occupied by a Polish-Lithuanian Consortium and endured endless civil uprisings. The Romanovs went on to rule Russia for the next 300 years. During the period from <strong><em>Peter the Great</em></strong> thru <strong><em>Catherine the Great</em></strong>, Russia emerged as a military competitor to the French, Spanish, English, Prussians, and Hapsburgs. Her army and navy grew and she gained large tracts of land at the expense of Sweden, Poland, and Turkey.Russia’s conquests brought many non-Orthodox Christians under her control; mostly Roman Catholics. It also brought in many Jews. East European rulers were wary of the new Russian bear and how it’s aggression could unsettle the careful balance European diplomats had managed to secure. In 1763, <strong><em>King Louis XV</em></strong> of France declared, “Everything that may plunge Russia into chaos and make her return to obscurity is favorable to our interests.”The impact of the reign of Peter the Great on Russian society was profound. Fascinated by all things military, Peter was as ruthless with enemies as he was charming with those aimed to woo. He assumed the arduous task of transforming Russia from an agricultural backwater into a modern economic powerhouse. During a more than year-long tour of Germany, the Netherlands, England, and Austria in 1697–8, he gained a working knowledge of economics, farming, munitions, and ship-building. He visited schools, hospitals, and factories. He was warmly received by kings and queens.Once back in Russia, Peter used forced labor to build the port city of Petersburg as a “window on the West.” In 1713, it became the capital of Russia. He finally defeated the Swedes, gaining more territory. His trip to western European countries provided him with new insights into how to streamline Russia’s military, government, and schools.His opponents came from the clergy of the Russian Orthodox Church as well as what was called the “<strong><em>Old Believers and Ritualists</em></strong>” drawn from the ancient Russian nobility and the Cossacks. The clergy said Peter was engaged in a blasphemous arrogance by moving the capital from Moscow, which they regarded as a “Third Rome” to Petersburg.Unlike the clergy, the Old Believers had a <em>different</em> beef with Peter. They were enraged by what they called his <em>irreligious</em> behavior. He failed to support their departure from the Russian Orthodox Church due to a bruhaha over how to make the sign of the cross. These Old Ritualists broke with the Russian Church in the 1650s when the Metropolitan Nikon revised the liturgy along a more Byzantine fashion. Nikon said the sign of the cross was to be made with the first 3 fingers of the right hand, not 2 fingers as was the usual practice. Those who refused to put up 3 fingers were deemed heretics.So à “Off with is head.”In 1682, a <em>leader</em> of the Old Believers was burned at the stake. Some of his followers living in their separate communities engaged in mass suicides.Peter’s opponents among the clergy were worked up about his requiring them to adopt modern and Western clothes. Russian nobles were ordered to shave unless they paid a tax. Some Russian men assumed being bearless would bar them from heaven.Peter professed faith in Christ, but it’s questionable if he did so for purely pragmatic reasons. He venerated icons, quoted Scripture at length, cited the Liturgy by heart, and sang on occasion in church choirs. But he had little patience with the Patriarch of Moscow who opposed his “Western” innovations.One critic claimed Peter the Great’s actions toward the Church in Moscow “led to a cultural shock from which Russia never recovered.” When <strong><em>Patriarch Adrian</em></strong> died in 1700, Peter postponed the election of a new patriarch. That dealt a major blow to the traditions and the structure of the Russian Orthodox Church. In 1716, Peter declared that he alone ruled Russia, setting himself over the church.The reigns of the next several Romanovs were marked by intrigue and palace coups.For example, <strong><em>Peter III</em></strong> had a brief reign. He married the German-born and Lutheran-raised <strong><em>Catherine II</em></strong>, who converted to Orthodoxy so as to make entry into marriage smoother. Peter disbanded the secret police and favored religious toleration. He despised the Orthodox Church and was accused of leaning toward “Lutheranism.” A conspiracy headed by his wife’s illicit lover forced Peter’s abdication, then she had him murdered.Catherine became the ruler of Russia being assigned the title <strong><em>Catherine the Great</em></strong>. She built on the expansionist policies of Peter, adding 200,000 square miles to Russia. Her armies put down the <strong><em>Cossack Rebellion</em></strong> of 1773–5 and extended the borders of Russia in <strong><em>Crimea</em></strong> and <strong><em>Poland</em></strong>, <strong><em>Belarus</em></strong>, and <strong><em>western Ukraine</em></strong>. She centralized and streamlined the government, which was then run by civilians with skills like those of their counterparts in Western Europe. Russia, traditionally introspective and self-congratulatory, looked for a while to be opening to the outside world, willing to embrace the culture of its neighbors.Catherine has sometimes been portrayed as an “Enlightened Despot.” She was steeped in the literature of the French philosophes. <strong><em>Diderot</em></strong> and <strong><em>Grimm</em></strong> spent time at her court, as did other western thinkers. She mostly refrained from terror in dealing with her opponents in bringing reforms.In 1773, Catherine promoted a measure of religious toleration. She defended the Jesuits after the papacy dissolved their Order. Both Roman Catholics and Protestants enjoyed limited religious rights.But, Catherine’s openness to Enlightenment ideas <em>had limits</em>. She took over monasteries and turned them into state property. She was hostile to the Masons and feared the spread of subversive republican ideas by partisans of the French Revolution. She made three decrees that forced Jews to settle in a region called “the Pale” stretching from the Black to the Baltic Sea. It encompassed present-day Poland, Latvia, Lithuania, Ukraine, and Belarus. Jews lived in the Pale under harsh poverty and frequent pogroms.18th-century religious life in Europe and Asia is a harbinger of what lies ahead for us as we wrap up our narrative of church history over the next episodes.The concern expressed by Roman Catholic leaders in the face of the Reformation was that if the Protestants were allowed to break away to form their own churches and movements, the fracturing would never end and Mother Church would disintegrate into a bo-zillion daughters who looked nothing like their mother. That concern has largely proven true, as is evidenced by the literally tens of thousands of different denominations, movements, groups, and independent churches existing worldwide, all calling themselves faithful followers of Jesus and Home of the True Gospel.It’s during the 18<sup>th</sup> C in Europe, Asia, and to a lesser extent in the New World that we see that splintering reaches an exponential rate.And that’s why our review of the narrative of church history must necessarily come to a close soon. Because to carry one we’d need to track the growth and development of literally dozens of groups and that would be a royal pain in inflicted tedium. We could deprogram hardened terrorists by making them listen to that; or <em>torture</em> them.But, that might be a good place for burgeoning podcasters to start their own podcast. I know you’re out there. You’ve listened to CS for a while and regularly say to yourself, “I could do a better job than this.” I’ll bet you could. So--why don’t you? Start your podcast where we’ll leave off. Track the origins of your group to where we end and take it from there.As we end, I again say thanks to all you subscribers who write such glowing reviews on iTunes &amp; Apple Podcasts, as well as those who check-in and give the CS FB page a like or leave comments.As you may or may not know, or care for that matter, I’m a pastor at an independent Evangelical Christian church in SoCal. If you like CS, don’t find my voice too annoying, and would like to hear something a little different, check out the church podcast. I teach twice a week; one is a general expository survey of the Bible. The other is a sermon where we go in-depth in the same passage. You can find it in iTunes &amp; Apple podcasts by searching for Calvary Chapel Oxnard or going to the calvaryoxnard.org website.And for those who are <em>really</em> interested, I’ll soon be starting a YouTube channel where the first project with be a video version of CS.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This 131st, episode is titled, Behind Enemy Lines.Following up their conquest of Constantinople in 1453, the Turks conquered most of the Balkans. They now controlled the former Byzantine Empire and the substantial region of Armenia. 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And the LAST time West met East was in the brutality of the Fourth Crusade that shattered Constantinople and ultimately left it vulnerable to the Turkish conquest.At the end of the 16<sup>th</sup> century, <strong><em>Jeremias II</em></strong>, patriarch of Constantinople, ordained <strong><em>Bishop Job</em></strong> as the first patriarch of Russia. That made Moscow a patriarchate on the same footing as the much older centers of Rome, Constantinople, Alexandria, Antioch, and Jerusalem.In the final yrs of the 16<sup>th</sup> century, four bishops along with the metropolitan of Kiev, created what became known as the <strong><em>Uniate Church</em></strong>. These churches became an Eastern branch of the <strong><em>Catholic</em></strong> Church. They looked to the Roman Pope as their spiritual head and embraced Roman doctrine. But they kept the Byzantine liturgy and the right of their priests to marry. 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Another chapter said sinners are justified by faith rather than works and that it’s Christ’s righteousness applied by faith to repentant sinners that <em>alone</em> justifies.The Turk <strong><em>Sultan Murad IV</em></strong> conspired to assassinated Patriarch Cyril Lucaris, because he was regarded as a theological as well as a political <em>troublemaker</em>. The Janissaries were sent to kill him on June 27, 1638; his body was dumped over the side of a ship.The years 1598-1613 we labeled the “<em>Time of Troubles</em>” in Russia. It was a time of transition from the <strong><em>Rurik Dynasty</em></strong> to the <strong><em>Romanovs</em></strong>. The years saw a famine that killed some two million Russians, one-third of the populace. It also witnessed the <strong><em>Polish-Muscovite War</em></strong> when Russia was occupied by a Polish-Lithuanian Consortium and endured endless civil uprisings. The Romanovs went on to rule Russia for the next 300 years. 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The clergy said Peter was engaged in a blasphemous arrogance by moving the capital from Moscow, which they regarded as a “Third Rome” to Petersburg.Unlike the clergy, the Old Believers had a <em>different</em> beef with Peter. They were enraged by what they called his <em>irreligious</em> behavior. He failed to support their departure from the Russian Orthodox Church due to a bruhaha over how to make the sign of the cross. These Old Ritualists broke with the Russian Church in the 1650s when the Metropolitan Nikon revised the liturgy along a more Byzantine fashion. Nikon said the sign of the cross was to be made with the first 3 fingers of the right hand, not 2 fingers as was the usual practice. Those who refused to put up 3 fingers were deemed heretics.So à “Off with is head.”In 1682, a <em>leader</em> of the Old Believers was burned at the stake. Some of his followers living in their separate communities engaged in mass suicides.Peter’s opponents among the clergy were worked up about his requiring them to adopt modern and Western clothes. Russian nobles were ordered to shave unless they paid a tax. Some Russian men assumed being bearless would bar them from heaven.Peter professed faith in Christ, but it’s questionable if he did so for purely pragmatic reasons. He venerated icons, quoted Scripture at length, cited the Liturgy by heart, and sang on occasion in church choirs. But he had little patience with the Patriarch of Moscow who opposed his “Western” innovations.One critic claimed Peter the Great’s actions toward the Church in Moscow “led to a cultural shock from which Russia never recovered.” When <strong><em>Patriarch Adrian</em></strong> died in 1700, Peter postponed the election of a new patriarch. That dealt a major blow to the traditions and the structure of the Russian Orthodox Church. In 1716, Peter declared that he alone ruled Russia, setting himself over the church.The reigns of the next several Romanovs were marked by intrigue and palace coups.For example, <strong><em>Peter III</em></strong> had a brief reign. He married the German-born and Lutheran-raised <strong><em>Catherine II</em></strong>, who converted to Orthodoxy so as to make entry into marriage smoother. Peter disbanded the secret police and favored religious toleration. He despised the Orthodox Church and was accused of leaning toward “Lutheranism.” A conspiracy headed by his wife’s illicit lover forced Peter’s abdication, then she had him murdered.Catherine became the ruler of Russia being assigned the title <strong><em>Catherine the Great</em></strong>. She built on the expansionist policies of Peter, adding 200,000 square miles to Russia. Her armies put down the <strong><em>Cossack Rebellion</em></strong> of 1773–5 and extended the borders of Russia in <strong><em>Crimea</em></strong> and <strong><em>Poland</em></strong>, <strong><em>Belarus</em></strong>, and <strong><em>western Ukraine</em></strong>. She centralized and streamlined the government, which was then run by civilians with skills like those of their counterparts in Western Europe. Russia, traditionally introspective and self-congratulatory, looked for a while to be opening to the outside world, willing to embrace the culture of its neighbors.Catherine has sometimes been portrayed as an “Enlightened Despot.” She was steeped in the literature of the French philosophes. <strong><em>Diderot</em></strong> and <strong><em>Grimm</em></strong> spent time at her court, as did other western thinkers. She mostly refrained from terror in dealing with her opponents in bringing reforms.In 1773, Catherine promoted a measure of religious toleration. She defended the Jesuits after the papacy dissolved their Order. Both Roman Catholics and Protestants enjoyed limited religious rights.But, Catherine’s openness to Enlightenment ideas <em>had limits</em>. She took over monasteries and turned them into state property. She was hostile to the Masons and feared the spread of subversive republican ideas by partisans of the French Revolution. She made three decrees that forced Jews to settle in a region called “the Pale” stretching from the Black to the Baltic Sea. It encompassed present-day Poland, Latvia, Lithuania, Ukraine, and Belarus. Jews lived in the Pale under harsh poverty and frequent pogroms.18th-century religious life in Europe and Asia is a harbinger of what lies ahead for us as we wrap up our narrative of church history over the next episodes.The concern expressed by Roman Catholic leaders in the face of the Reformation was that if the Protestants were allowed to break away to form their own churches and movements, the fracturing would never end and Mother Church would disintegrate into a bo-zillion daughters who looked nothing like their mother. That concern has largely proven true, as is evidenced by the literally tens of thousands of different denominations, movements, groups, and independent churches existing worldwide, all calling themselves faithful followers of Jesus and Home of the True Gospel.It’s during the 18<sup>th</sup> C in Europe, Asia, and to a lesser extent in the New World that we see that splintering reaches an exponential rate.And that’s why our review of the narrative of church history must necessarily come to a close soon. Because to carry one we’d need to track the growth and development of literally dozens of groups and that would be a royal pain in inflicted tedium. We could deprogram hardened terrorists by making them listen to that; or <em>torture</em> them.But, that might be a good place for burgeoning podcasters to start their own podcast. I know you’re out there. You’ve listened to CS for a while and regularly say to yourself, “I could do a better job than this.” I’ll bet you could. So--why don’t you? Start your podcast where we’ll leave off. Track the origins of your group to where we end and take it from there.As we end, I again say thanks to all you subscribers who write such glowing reviews on iTunes &amp; Apple Podcasts, as well as those who check-in and give the CS FB page a like or leave comments.As you may or may not know, or care for that matter, I’m a pastor at an independent Evangelical Christian church in SoCal. If you like CS, don’t find my voice too annoying, and would like to hear something a little different, check out the church podcast. I teach twice a week; one is a general expository survey of the Bible. The other is a sermon where we go in-depth in the same passage. You can find it in iTunes &amp; Apple podcasts by searching for Calvary Chapel Oxnard or going to the calvaryoxnard.org website.And for those who are <em>really</em> interested, I’ll soon be starting a YouTube channel where the first project with be a video version of CS.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/131-Behind%20Enemy%20Lines.mp3" length="10249708" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This 131st, episode is titled, Behind Enemy Lines.Following up their conquest of Constantinople in 1453, the Turks conquered most of the Balkans. They now controlled the former Byzantine Empire and the substantial region of Armenia. They required the Eastern Orthodox patriarchs in Constantinople to obey their rules and policies. Ottoman Turks employed their Christians subjects in key positions in the military and government. Bureaucrats who’d served the labyrinthine Byzantine system made excellent court officials in the new realm. And thousands of young Christian boys were inducted into the Janissaries; elite fighting units renowned for their ferocity and loyalty to the Sultan. If you want to read some fascinating history, dig into the story of the Janissaries.Throughout Turkish lands, Christians and Jews were given a measure of autonomy in running their own affairs. Note I said “a measure.” They weren’t free to live however they pleased. While there was a general, persistent low-grade animosity between Christians and their Turkish masters, there were periods of intense oppression and outright persecution.Western Europeans were indifferent to the plight of Eastern Christians. They were anxious to maintain a favorable posture toward the Ottomans so as to have access to the rich trade that flowed between East and West. The conspiracies and conniving that went on between the competing nations of Europe for this rich trade was a thing of legend. Sadly, it was a prime example of how the desire for wealth trumped a deeper and more pressing humanitarian directive.Thank God we’ve moved past that today, huh?Keeping our historical perspective, the lack of concern on the part of Western Europeans for their Oriental brothers and sister living under the Ottoman yoke isn’t so hard to understand. After all, how many years had it been since the rift broke East from West? It had been almost exactly 400 years. And the LAST time West met East was in the brutality of the Fourth Crusade that shattered Constantinople and ultimately left it vulnerable to the Turkish conquest.At the end of the 16th century, Jeremias II, patriarch of Constantinople, ordained Bishop Job as the first patriarch of Russia. That made Moscow a patriarchate on the same footing as the much older centers of Rome, Constantinople, Alexandria, Antioch, and Jerusalem.In the final yrs of the 16th century, four bishops along with the metropolitan of Kiev, created what became known as the Uniate Church. These churches became an Eastern branch of the Catholic Church. They looked to the Roman Pope as their spiritual head and embraced Roman doctrine. But they kept the Byzantine liturgy and the right of their priests to marry. For three centuries, Uniate Christians were the target of fierce persecution by Cossacks. During the Cossack-Polish War of 1648–57, many Uniates were slaughtered.Eastern Orthodox or as they’re sometimes called, Greek Orthodox, theologians rejected the Protestant Reformation’s emphasis on the doctrine of justification by faith alone. But when Cyril Lucaris, patriarch of Constantinople, published a work in 1629 that seemed influenced by the theology of John Calvin, it sparked a firestorm of controversy and fierce opposition from other Orthodox theologians. One chapter said Scripture was infallible and inerrant, its authority superseding that of the Church. Another chapter said sinners are justified by faith rather than works and that it’s Christ’s righteousness applied by faith to repentant sinners that alone justifies.The Turk Sultan Murad IV conspired to assassinated Patriarch Cyril Lucaris, because he was regarded as a theological as well as a political troublemaker. The Janissaries were sent to kill him on June 27, 1638; his body was dumped over the side of a ship.The years 1598-1613 we labeled the “Time of Troubles” in Russia. 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Ottoman Turks employed their Christians subjects in key positions in the military and government. Bureaucrats who’d served the labyrinthine Byzantine system made excellent court officials in the new realm. And thousands of young Christian boys were inducted into the Janissaries; elite fighting units renowned for their ferocity and loyalty to the Sultan. If you want to read some fascinating history, dig into the story of the Janissaries.Throughout Turkish lands, Christians and Jews were given a measure of autonomy in running their own affairs. Note I said “a measure.” They weren’t free to live however they pleased. While there was a general, persistent ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Behind.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>130-Up North, Then South</title><link>https://sanctorum.us/140-up-north-then-south/</link> <pubDate>Sun, 19 Jun 2016 08:01:33 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1290</guid> <description><![CDATA[<p><img width="607" height="436" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Nothern-Europe.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Nothern-Europe.png 607w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Nothern-Europe-300x215.png 300w" sizes="(max-width: 607px) 100vw, 607px" /></p>This 130<sup>th</sup> episode is titled <strong><em>Up North, Then South.</em></strong>This is the last episode in which we take a look at The Church in Europe following the Enlightenment. The narrative is nowhere near exhaus<strong>TIVE</strong>. It’s more an exhaust<strong><u>ING</u></strong> summary of Scandinavia, the Dutch United Provinces, Austria, and Italy. We’ve already looked at Germany, France, and Spain.The end of the 17<sup>th</sup> century proved to be a brutal time in Scandinavia. Some 60% of the population died from 1695-7 due to warfare and the disease and famine of its aftermath. As if they hadn’t had enough misery, the <strong><em>Great Northern War</em></strong> of 1700–1721 then followed. In the desperation of the times, Lutherans provide devotionals offering hope and comfort, while calling for prayer and repentance.Along with northern Germany -- Denmark, Norway, Sweden, and Finland were Lutheran strongholds. Citizens were required to swear loyalty to a Lutheran State Church in league with absolutist monarchs.But during the <em>Great Northern War</em>, Swedish <strong><em>King Charles XII</em></strong> suffered a massive defeat by the Russian armies of <strong><em>Peter the Great</em></strong>. Sweden lost large tracts of land and the throne lost clout with the people. A so-called “<em>Age of Liberty</em>” followed that lasted most of the rest of the 18<sup>th</sup> century. The Swedish Parliament gained power and reformers gave a rationalist slant to Swedish education. They battled with Lutheran clergy who wanted to retain some  theology in the education of Sweden’s young.Many returning captured Swedes imprisoned in Russia, had converted to Pietism by missionaries sent by Francke and the <em>University at Halle</em> we talked about last time. The soldiers became advocates for Pietism back home. Moravians also promoted revivals in Scandinavia.After a grab for power in 1772, <strong><em>Gustavus III</em></strong> nullified the Swedish Constitution restraining the reach of royal power. He imposed a new Constitution designed to reinforce Lutheranism as the basis of government. He said, “Unanimity in religion, and the true divine worship, is the surest basis of a lawful, concordant, and stable government.” But in 1781, limited toleration came to Sweden when other Protestant groups were once again allowed. Catholicism, however, remained banned.From 1609, when the Dutch won their liberty from Spain, until Louis XIVth’s invasion in 1672, the <strong><em>Dutch United Provinces</em></strong> had its “Golden Age” and enjoyed what <strong><em>Simon Schama</em></strong> called an “embarrassment of riches.” This was due mostly to their lucrative international trade and free market economy. The Dutch eschewed the traditional monarchy dominating the rest of Europe in favor of a far more egalitarian Parliamentary system.<strong><em>Amsterdam</em></strong> was a thriving commercial and cultural center. Its population more than doubled from 1600 to 1800. Amsterdam’s docks were always packed. Its warehouses stuffed with goods from all over the world and the trade of the massive and powerful <strong><em>Dutch East India Company</em></strong>. From its earliest days, this trading enterprise supported Reformed missionary work at posts in the Malay Archipelago, Sri Lanka, and South Africa. In July 1625, Dutch traders established <strong><em>New Amsterdam</em></strong>, later known as <strong><em>New York City</em></strong>.The United Provinces were intellectual a religious crossroads for Europe through its universities, publishing houses, and churches. Protestant students from Germany, Finland, and France flocked there to study at the <strong><em>University of Leiden</em></strong> and other schools.The main task of the faculty at the University of Leiden was the study of Scriptures. Its chief professor was <strong><em>Joseph Scaliger</em></strong> whose knowledge of the classics and biblical textual criticism made him one of Europe’s premier scholars. Others notable scholars were scholars included <strong><em>Arminius</em></strong> and <strong><em>Gomarus</em></strong>.As many of our listeners know, the 17<sup>th</sup> century was the Dutch golden age of art. Thousands of painters created millions of paintings with scenes ranging from battles and landscapes, to churches, still life, and portraits. Among the more famous masters were <strong><em>Rembrandt</em></strong>, <strong><em>Frans Hal,</em></strong> and <strong><em>Vermeer</em></strong>. But by the 18<sup>th</sup> century, the quality of Dutch art had somewhat fallen.The Dutch Reformed Church affirmed the <strong><em>1561 Belgic Confession of Faith</em></strong>. It addressed topics ranging <em>from</em> the Trinity, the work of Christ, and the sacraments, <em>to</em> Church-State relations. Although the Reformed Church was the “official” faith, the United Provinces were known for their toleration of other groups. That didn’t mean there weren’t heated theological rows. Two parties emerged in the Dutch Reformed Church: the “precise” Calvinists who wanted churches to possess binding doctrinal authority, and the “loose or moderate” Calvinists who desired greater freedom of religious thought.The Dutch Provinces often served as a haven for those seeking relief from persecution in other parts of Europe. Amsterdam was a notable home to a large Jewish community. Some 70,000 French Huguenots took refuge there and married into the populace. An Anabaptist community flourished. Religious dissidents like <strong><em>Baruch Spinoza</em></strong> and <strong><em>Anthony Collins</em></strong>, an exile from England, weren’t much respected but they were at least not beat up.Many Europeans admired the Dutch Republic for its successful war of liberation from the Spanish, its egalitarian government, as well as its vital free market economy. By 1675, there were fifty-five printing presses and 200 booksellers in Amsterdam, adding to the burgeoning base of middle-class scholars.During the 18<sup>th</sup> century, the Dutch, while continuing to be officially Reformed, saw an increase in the number of those they’d been less tolerant toward; namely=Catholics, Dissenters, and Jews. Revivals frequently passed through more rural domains. In 1749 and 50, emotionally-charged revival meetings took place with the ministry of <strong><em>Gerard Kuypers</em></strong>. Villages in the Netherlands and nearby Germany experienced similar revivals.In a foreshadowing of <strong><em>Intelligent Design</em></strong> and the fine-tuning of the universe arguments, a number of Dutch theologian-scientists wrote works in which they sought to demonstrate that the intricacy of designs in nature prove God’s existence. Until the 1770s, the Reformed Church played a dominant role in Dutch public life. Some 60% of the population was Reformed, 35% Catholic, 5% percent Anabaptists and Jews.There really never was a Dutch version of the Enlightenment. Most of its participants never espoused a militant atheism, but sought to accommodate their faith to educational reforms and religious toleration. They appreciated the new science and advances in technology.Now we turn back to <strong><em>Geneva</em></strong>; adopted home of John Calvin.During the early 1750s, Geneva was the home of both <strong><em>Voltaire</em></strong> and <strong><em>Rousseau</em></strong>, well-known Enlightenment thinkers and scoffers at Christianity.Several of Geneva’s pastors proposed a reasonable and tolerant form of Christianity that warmed to some of the more liberal Enlightenment ideas. This was a huge turn from the position of <strong><em>Francis Turretin</em></strong> who in the mid-17<sup>th</sup> century, led the Reformed and conservative theologians of Geneva to the idea that the City was a theocracy with God as its ruler. Turretin said the government ought defend “the culture of pure religion and the pious care of nurturing the church.” Turretin’s party defended the Masoretic pointing of the Hebrew text, making this belief binding on the Swiss church. These pastors feared if Hebrew vowels were left out, the Hebrew words of the Old Testament were susceptible to interpretations that varied from those they approved. They also tried to force pastoral candidates to <em>repudiate</em> the doctrine of “universal grace” being championed by an emerging class of theologians.But in 1706 Turretin’s son, <strong><em>Jean</em></strong>, repudiated his father’s work and embraced a more liberal theology that advocated the role of reason in determining truth. He denied his father’s soteriology, doctrine of salvation, and eschewed limited atonement. By the 1720s, <em>Arminianism</em> had taken firm root in Geneva.In Feb, 1670, the Hapsburg, <strong><em>Leopold I</em></strong>, Holy Roman Emperor and a devout Roman Catholic, ordered all Jews to leave Austrian lands. Vienna became a major center of cultural. After the defeat of the Turks, it’s population boomed, growing from about 100K in 1700 to <em>twice</em> that 80 years later. The construction of the <strong><em>Schwarzenberg</em></strong> and <strong><em>Schönberg</em></strong> <strong><em>Palaces</em></strong> enhanced its prestige while the music of <strong><em>Haydn</em></strong> and <strong><em>Mozart</em></strong> made Vienna famous across Europe.The Hapsburg Emperors <strong><em>Joseph I</em></strong> and <strong><em>Charles VI</em></strong> supported Jesuit missionary efforts to convert Protestants. Jesuits created a baroque Catholic culture in Austria and Bohemia with the construction of magnificent churches in cities and the countryside.Though loyally Catholic, the Hapsburgs rejected the pope’s interference in Austria’s religious and political life. They’d proven their devotion to Rome when in 1683, Leopold saved The Church from the Turks. Austria was the “rock” on which the Catholic Church was built. It was the Hapsburgs who saved the faith form the infidel, not the pope.In October of 1740, at the death of her father, <strong><em>Maria Theresa</em></strong> took the titles Archduchess of Austria, Queen of Bohemia, and Queen of Hungary. In 1745, her husband, <strong><em>Francis Stephen</em></strong>, became the Holy Roman Emperor under the name <strong><em>Francis I.</em></strong> Disturbed by the Prussian <strong><em>Frederick II’s</em></strong> seizure of Silesia, Maria Theresa attempted to reform the military and governmental structures of Austria after Enlightenment ideals. She became the proponent of what’s called “<strong><em>Enlightened Absolutism</em></strong>.” At the same time, she was ready to apply <em>repressive</em> measures against those who resisted her reforms. On one occasion she warned that he is “no friend to humanity who allows everyone his own thoughts.”Maria Theresa was a devout Catholic influenced by counselors favorable to <strong><em>Jansenism</em></strong>. With the advice of her chancellor, she tried to establish a national Catholic Church in which the pope had authority only in spiritual matters.Maria Theresa did not allow Protestants to sell their property or leave her lands. She required those who refused to convert to Catholicism to emigrate to <strong><em>Transylvania</em></strong>, where Protestantism was permitted. Nor did Maria Theresa intercede to save the Jesuits when their society was dissolved. She allowed 2000 Protestants to live in Vienna, but she forced the city’s Jews to live in a ghetto.Upon the death of Maria Theresa, <strong><em>Joseph II</em></strong> passed <strong><em>Edicts of Toleration</em></strong> that allowed greater freedoms for non-Catholics and <em>continued</em> the policy of subjugating Church power to that of the State. He confiscated the property of over 700 monasteries, displacing 27,000 monks and nuns and used the proceeds to build new churches.Like Germany, during the 18<sup>th</sup> century, <strong><em>Italy</em></strong> didn’t exist as a nation as we know it. It was a hodge-podge of various principalities. They didn’t even share a common language.The population of the peninsula grew from eleven to fifteen million in the first half of the century. But in the 1760’s a severe famine struck Florence, Rome, and Naples.The region of<strong><em> Tuscany</em></strong> was a hot-bed of the <strong><em>Jansenists </em></strong>who, as you’ll remember, were a kind of Calvinist-Catholics.A handful of Italian academics promoted rationalist views in the Catholic church, eliminating what they regarded as backward features of Italian culture. But the Enlightenment just didn’t gain the traction in Italy it did in the rest of Europe.The popes of the 18<sup>th</sup> century had difficulty dealing with the now powerful secular rulers of Europe, no longer threatened by Church power or political machinations.Even the Papal States were frequently invaded by foreign powers. Conquerors only left after they’d secured hefty ransoms. Popes were forced to make concessions that made their weakness evident to all. Despite that, Rome continued to attract large numbers of pilgrims, students, and artists. Pilgrims hoped for a blessing from the Pope or a healing while visiting the many shrines.Then there were the youth on the <strong><em>Grand Tour</em></strong>, as it was called. They were most often graduates of Cambridge, Oxford, the University of Paris or some other school who headed to Italy to gain knowledge in classical culture. In 1776, <strong><em>Samuel Johnson</em></strong> underscored the importance of Italy as a destination for those making the Grand Tour: “A man who has not been in Italy, is always conscious of an inferiority. The grand object of traveling is to see the shores of the Mediterranean. On those shores were the four great Empires of the world; the Assyrian, the Persian, the Grecian, and the Roman.”Several popes supported the establishment of academies, colleges, and universities and encouraged general scholarship. Under their generous patronage Rome’s artistic riches in painting, sculpture, music, and monuments flourished. <strong><em>Pope Clement XI</em></strong> initiated plans for the <strong><em>Trevi Fountain</em></strong> and the <strong><em>Spanish Steps</em></strong> in the early 18<sup>th</sup> century.But to give you an idea of how the tables had turned and now kings dominated popes, it was this same Clement, who became a pawn in the hands of Emperor Joseph I and Louis XIV. Louis <strong><em>forced</em></strong> Clement to issue a papal bull dealing with the Jesuit-Jansenist controversy.Papal prestige suffered seriously during the French Revolution. <strong><em>Pope Pius VI</em></strong> was obliged to condemn the “<em>Declaration of the Rights of Man</em>” as well as the “<em>Civil Constitution of the Clergy</em>.” This split the French between those revolutionaries who wanted to throw off the Absolutist government of the French monarchy but maintain their Catholicism, and those French who wanted to be done with religion as well.Bottom Line: The Enlightenment witnessed serious challenges to both the papacy’s temporal <strong><em>and</em></strong> spiritual authority.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This 130th episode is titled Up North, Then South.This is the last episode in which we take a look at The Church in Europe following the Enlightenment. The narrative is nowhere near exhausTIVE. 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We’ve already looked at Germany, France, and Spain.The end of the 17<sup>th</sup> century proved to be a brutal time in Scandinavia. Some 60% of the population died from 1695-7 due to warfare and the disease and famine of its aftermath. As if they hadn’t had enough misery, the <strong><em>Great Northern War</em></strong> of 1700–1721 then followed. In the desperation of the times, Lutherans provide devotionals offering hope and comfort, while calling for prayer and repentance.Along with northern Germany -- Denmark, Norway, Sweden, and Finland were Lutheran strongholds. Citizens were required to swear loyalty to a Lutheran State Church in league with absolutist monarchs.But during the <em>Great Northern War</em>, Swedish <strong><em>King Charles XII</em></strong> suffered a massive defeat by the Russian armies of <strong><em>Peter the Great</em></strong>. Sweden lost large tracts of land and the throne lost clout with the people. A so-called “<em>Age of Liberty</em>” followed that lasted most of the rest of the 18<sup>th</sup> century. The Swedish Parliament gained power and reformers gave a rationalist slant to Swedish education. They battled with Lutheran clergy who wanted to retain some  theology in the education of Sweden’s young.Many returning captured Swedes imprisoned in Russia, had converted to Pietism by missionaries sent by Francke and the <em>University at Halle</em> we talked about last time. The soldiers became advocates for Pietism back home. Moravians also promoted revivals in Scandinavia.After a grab for power in 1772, <strong><em>Gustavus III</em></strong> nullified the Swedish Constitution restraining the reach of royal power. He imposed a new Constitution designed to reinforce Lutheranism as the basis of government. He said, “Unanimity in religion, and the true divine worship, is the surest basis of a lawful, concordant, and stable government.” But in 1781, limited toleration came to Sweden when other Protestant groups were once again allowed. Catholicism, however, remained banned.From 1609, when the Dutch won their liberty from Spain, until Louis XIVth’s invasion in 1672, the <strong><em>Dutch United Provinces</em></strong> had its “Golden Age” and enjoyed what <strong><em>Simon Schama</em></strong> called an “embarrassment of riches.” This was due mostly to their lucrative international trade and free market economy. The Dutch eschewed the traditional monarchy dominating the rest of Europe in favor of a far more egalitarian Parliamentary system.<strong><em>Amsterdam</em></strong> was a thriving commercial and cultural center. Its population more than doubled from 1600 to 1800. Amsterdam’s docks were always packed. Its warehouses stuffed with goods from all over the world and the trade of the massive and powerful <strong><em>Dutch East India Company</em></strong>. From its earliest days, this trading enterprise supported Reformed missionary work at posts in the Malay Archipelago, Sri Lanka, and South Africa. In July 1625, Dutch traders established <strong><em>New Amsterdam</em></strong>, later known as <strong><em>New York City</em></strong>.The United Provinces were intellectual a religious crossroads for Europe through its universities, publishing houses, and churches. Protestant students from Germany, Finland, and France flocked there to study at the <strong><em>University of Leiden</em></strong> and other schools.The main task of the faculty at the University of Leiden was the study of Scriptures. Its chief professor was <strong><em>Joseph Scaliger</em></strong> whose knowledge of the classics and biblical textual criticism made him one of Europe’s premier scholars. Others notable scholars were scholars included <strong><em>Arminius</em></strong> and <strong><em>Gomarus</em></strong>.As many of our listeners know, the 17<sup>th</sup> century was the Dutch golden age of art. Thousands of painters created millions of paintings with scenes ranging from battles and landscapes, to churches, still life, and portraits. Among the more famous masters were <strong><em>Rembrandt</em></strong>, <strong><em>Frans Hal,</em></strong> and <strong><em>Vermeer</em></strong>. But by the 18<sup>th</sup> century, the quality of Dutch art had somewhat fallen.The Dutch Reformed Church affirmed the <strong><em>1561 Belgic Confession of Faith</em></strong>. It addressed topics ranging <em>from</em> the Trinity, the work of Christ, and the sacraments, <em>to</em> Church-State relations. Although the Reformed Church was the “official” faith, the United Provinces were known for their toleration of other groups. That didn’t mean there weren’t heated theological rows. Two parties emerged in the Dutch Reformed Church: the “precise” Calvinists who wanted churches to possess binding doctrinal authority, and the “loose or moderate” Calvinists who desired greater freedom of religious thought.The Dutch Provinces often served as a haven for those seeking relief from persecution in other parts of Europe. Amsterdam was a notable home to a large Jewish community. Some 70,000 French Huguenots took refuge there and married into the populace. An Anabaptist community flourished. Religious dissidents like <strong><em>Baruch Spinoza</em></strong> and <strong><em>Anthony Collins</em></strong>, an exile from England, weren’t much respected but they were at least not beat up.Many Europeans admired the Dutch Republic for its successful war of liberation from the Spanish, its egalitarian government, as well as its vital free market economy. By 1675, there were fifty-five printing presses and 200 booksellers in Amsterdam, adding to the burgeoning base of middle-class scholars.During the 18<sup>th</sup> century, the Dutch, while continuing to be officially Reformed, saw an increase in the number of those they’d been less tolerant toward; namely=Catholics, Dissenters, and Jews. Revivals frequently passed through more rural domains. In 1749 and 50, emotionally-charged revival meetings took place with the ministry of <strong><em>Gerard Kuypers</em></strong>. Villages in the Netherlands and nearby Germany experienced similar revivals.In a foreshadowing of <strong><em>Intelligent Design</em></strong> and the fine-tuning of the universe arguments, a number of Dutch theologian-scientists wrote works in which they sought to demonstrate that the intricacy of designs in nature prove God’s existence. Until the 1770s, the Reformed Church played a dominant role in Dutch public life. Some 60% of the population was Reformed, 35% Catholic, 5% percent Anabaptists and Jews.There really never was a Dutch version of the Enlightenment. Most of its participants never espoused a militant atheism, but sought to accommodate their faith to educational reforms and religious toleration. They appreciated the new science and advances in technology.Now we turn back to <strong><em>Geneva</em></strong>; adopted home of John Calvin.During the early 1750s, Geneva was the home of both <strong><em>Voltaire</em></strong> and <strong><em>Rousseau</em></strong>, well-known Enlightenment thinkers and scoffers at Christianity.Several of Geneva’s pastors proposed a reasonable and tolerant form of Christianity that warmed to some of the more liberal Enlightenment ideas. This was a huge turn from the position of <strong><em>Francis Turretin</em></strong> who in the mid-17<sup>th</sup> century, led the Reformed and conservative theologians of Geneva to the idea that the City was a theocracy with God as its ruler. Turretin said the government ought defend “the culture of pure religion and the pious care of nurturing the church.” Turretin’s party defended the Masoretic pointing of the Hebrew text, making this belief binding on the Swiss church. These pastors feared if Hebrew vowels were left out, the Hebrew words of the Old Testament were susceptible to interpretations that varied from those they approved. They also tried to force pastoral candidates to <em>repudiate</em> the doctrine of “universal grace” being championed by an emerging class of theologians.But in 1706 Turretin’s son, <strong><em>Jean</em></strong>, repudiated his father’s work and embraced a more liberal theology that advocated the role of reason in determining truth. He denied his father’s soteriology, doctrine of salvation, and eschewed limited atonement. By the 1720s, <em>Arminianism</em> had taken firm root in Geneva.In Feb, 1670, the Hapsburg, <strong><em>Leopold I</em></strong>, Holy Roman Emperor and a devout Roman Catholic, ordered all Jews to leave Austrian lands. Vienna became a major center of cultural. After the defeat of the Turks, it’s population boomed, growing from about 100K in 1700 to <em>twice</em> that 80 years later. The construction of the <strong><em>Schwarzenberg</em></strong> and <strong><em>Schönberg</em></strong> <strong><em>Palaces</em></strong> enhanced its prestige while the music of <strong><em>Haydn</em></strong> and <strong><em>Mozart</em></strong> made Vienna famous across Europe.The Hapsburg Emperors <strong><em>Joseph I</em></strong> and <strong><em>Charles VI</em></strong> supported Jesuit missionary efforts to convert Protestants. Jesuits created a baroque Catholic culture in Austria and Bohemia with the construction of magnificent churches in cities and the countryside.Though loyally Catholic, the Hapsburgs rejected the pope’s interference in Austria’s religious and political life. They’d proven their devotion to Rome when in 1683, Leopold saved The Church from the Turks. Austria was the “rock” on which the Catholic Church was built. It was the Hapsburgs who saved the faith form the infidel, not the pope.In October of 1740, at the death of her father, <strong><em>Maria Theresa</em></strong> took the titles Archduchess of Austria, Queen of Bohemia, and Queen of Hungary. In 1745, her husband, <strong><em>Francis Stephen</em></strong>, became the Holy Roman Emperor under the name <strong><em>Francis I.</em></strong> Disturbed by the Prussian <strong><em>Frederick II’s</em></strong> seizure of Silesia, Maria Theresa attempted to reform the military and governmental structures of Austria after Enlightenment ideals. She became the proponent of what’s called “<strong><em>Enlightened Absolutism</em></strong>.” At the same time, she was ready to apply <em>repressive</em> measures against those who resisted her reforms. On one occasion she warned that he is “no friend to humanity who allows everyone his own thoughts.”Maria Theresa was a devout Catholic influenced by counselors favorable to <strong><em>Jansenism</em></strong>. With the advice of her chancellor, she tried to establish a national Catholic Church in which the pope had authority only in spiritual matters.Maria Theresa did not allow Protestants to sell their property or leave her lands. She required those who refused to convert to Catholicism to emigrate to <strong><em>Transylvania</em></strong>, where Protestantism was permitted. Nor did Maria Theresa intercede to save the Jesuits when their society was dissolved. She allowed 2000 Protestants to live in Vienna, but she forced the city’s Jews to live in a ghetto.Upon the death of Maria Theresa, <strong><em>Joseph II</em></strong> passed <strong><em>Edicts of Toleration</em></strong> that allowed greater freedoms for non-Catholics and <em>continued</em> the policy of subjugating Church power to that of the State. He confiscated the property of over 700 monasteries, displacing 27,000 monks and nuns and used the proceeds to build new churches.Like Germany, during the 18<sup>th</sup> century, <strong><em>Italy</em></strong> didn’t exist as a nation as we know it. It was a hodge-podge of various principalities. They didn’t even share a common language.The population of the peninsula grew from eleven to fifteen million in the first half of the century. But in the 1760’s a severe famine struck Florence, Rome, and Naples.The region of<strong><em> Tuscany</em></strong> was a hot-bed of the <strong><em>Jansenists </em></strong>who, as you’ll remember, were a kind of Calvinist-Catholics.A handful of Italian academics promoted rationalist views in the Catholic church, eliminating what they regarded as backward features of Italian culture. But the Enlightenment just didn’t gain the traction in Italy it did in the rest of Europe.The popes of the 18<sup>th</sup> century had difficulty dealing with the now powerful secular rulers of Europe, no longer threatened by Church power or political machinations.Even the Papal States were frequently invaded by foreign powers. Conquerors only left after they’d secured hefty ransoms. Popes were forced to make concessions that made their weakness evident to all. Despite that, Rome continued to attract large numbers of pilgrims, students, and artists. Pilgrims hoped for a blessing from the Pope or a healing while visiting the many shrines.Then there were the youth on the <strong><em>Grand Tour</em></strong>, as it was called. They were most often graduates of Cambridge, Oxford, the University of Paris or some other school who headed to Italy to gain knowledge in classical culture. In 1776, <strong><em>Samuel Johnson</em></strong> underscored the importance of Italy as a destination for those making the Grand Tour: “A man who has not been in Italy, is always conscious of an inferiority. The grand object of traveling is to see the shores of the Mediterranean. On those shores were the four great Empires of the world; the Assyrian, the Persian, the Grecian, and the Roman.”Several popes supported the establishment of academies, colleges, and universities and encouraged general scholarship. Under their generous patronage Rome’s artistic riches in painting, sculpture, music, and monuments flourished. <strong><em>Pope Clement XI</em></strong> initiated plans for the <strong><em>Trevi Fountain</em></strong> and the <strong><em>Spanish Steps</em></strong> in the early 18<sup>th</sup> century.But to give you an idea of how the tables had turned and now kings dominated popes, it was this same Clement, who became a pawn in the hands of Emperor Joseph I and Louis XIV. Louis <strong><em>forced</em></strong> Clement to issue a papal bull dealing with the Jesuit-Jansenist controversy.Papal prestige suffered seriously during the French Revolution. <strong><em>Pope Pius VI</em></strong> was obliged to condemn the “<em>Declaration of the Rights of Man</em>” as well as the “<em>Civil Constitution of the Clergy</em>.” This split the French between those revolutionaries who wanted to throw off the Absolutist government of the French monarchy but maintain their Catholicism, and those French who wanted to be done with religion as well.Bottom Line: The Enlightenment witnessed serious challenges to both the papacy’s temporal <strong><em>and</em></strong> spiritual authority.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/130-Up%20North.mp3" length="25077" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This 130th episode is titled Up North, Then South.This is the last episode in which we take a look at The Church in Europe following the Enlightenment. The narrative is nowhere near exhausTIVE. It’s more an exhaustING summary of Scandinavia, the Dutch United Provinces, Austria, and Italy. We’ve already looked at Germany, France, and Spain.The end of the 17th century proved to be a brutal time in Scandinavia. Some 60% of the population died from 1695-7 due to warfare and the disease and famine of its aftermath. As if they hadn’t had enough misery, the Great Northern War of 1700–1721 then followed. In the desperation of the times, Lutherans provide devotionals offering hope and comfort, while calling for prayer and repentance.Along with northern Germany -- Denmark, Norway, Sweden, and Finland were Lutheran strongholds. Citizens were required to swear loyalty to a Lutheran State Church in league with absolutist monarchs.But during the Great Northern War, Swedish King Charles XII suffered a massive defeat by the Russian armies of Peter the Great. Sweden lost large tracts of land and the throne lost clout with the people. A so-called “Age of Liberty” followed that lasted most of the rest of the 18th century. The Swedish Parliament gained power and reformers gave a rationalist slant to Swedish education. They battled with Lutheran clergy who wanted to retain some  theology in the education of Sweden’s young.Many returning captured Swedes imprisoned in Russia, had converted to Pietism by missionaries sent by Francke and the University at Halle we talked about last time. The soldiers became advocates for Pietism back home. Moravians also promoted revivals in Scandinavia.After a grab for power in 1772, Gustavus III nullified the Swedish Constitution restraining the reach of royal power. He imposed a new Constitution designed to reinforce Lutheranism as the basis of government. He said, “Unanimity in religion, and the true divine worship, is the surest basis of a lawful, concordant, and stable government.” But in 1781, limited toleration came to Sweden when other Protestant groups were once again allowed. Catholicism, however, remained banned.From 1609, when the Dutch won their liberty from Spain, until Louis XIVth’s invasion in 1672, the Dutch United Provinces had its “Golden Age” and enjoyed what Simon Schama called an “embarrassment of riches.” This was due mostly to their lucrative international trade and free market economy. The Dutch eschewed the traditional monarchy dominating the rest of Europe in favor of a far more egalitarian Parliamentary system.Amsterdam was a thriving commercial and cultural center. Its population more than doubled from 1600 to 1800. Amsterdam’s docks were always packed. Its warehouses stuffed with goods from all over the world and the trade of the massive and powerful Dutch East India Company. From its earliest days, this trading enterprise supported Reformed missionary work at posts in the Malay Archipelago, Sri Lanka, and South Africa. In July 1625, Dutch traders established New Amsterdam, later known as New York City.The United Provinces were intellectual a religious crossroads for Europe through its universities, publishing houses, and churches. Protestant students from Germany, Finland, and France flocked there to study at the University of Leiden and other schools.The main task of the faculty at the University of Leiden was the study of Scriptures. Its chief professor was Joseph Scaliger whose knowledge of the classics and biblical textual criticism made him one of Europe’s premier scholars. Others notable scholars were scholars included Arminius and Gomarus.As many of our listeners know, the 17th century was the Dutch golden age of art. Thousands of painters created millions of paintings with scenes ranging from battles and landscapes, to churches, still life, and portraits. Among the more famous masters were Rembrandt, Frans Hal, and Vermeer. But by the]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Nothern-Europe.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Nothern-Europe.png</ssp:url> <ssp:title>130-Up North, Then South</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This 130th episode is titled Up North, Then South.This is the last episode in which we take a look at The Church in Europe following the Enlightenment. The narrative is nowhere near exhausTIVE. It’s more an exhaustING summary of Scandinavia, the Dutch United Provinces, Austria, and Italy. We’ve already looked at Germany, France, and Spain.The end of the 17th century proved to be a brutal time in Scandinavia. Some 60% of the population died from 1695-7 due to warfare and the disease and famine of its aftermath. As if they hadn’t had enough misery, the Great Northern War of 1700–1721 then followed. In the desperation of the times, Lutherans provide devotionals offering hope and comfort, while calling for prayer and repentance.Along with northern Germany -- Denmark, Norway, Sweden, and Finland were Lutheran strongholds. Citizens were required to swear loyalty to a Lutheran State Church in league with absolutist monarchs.But during the Great Northern War, Swedish King Char]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/06/Nothern-Europe.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>129-Pressed</title><link>https://sanctorum.us/139-pressed/</link> <pubDate>Sun, 12 Jun 2016 08:01:45 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1283</guid> <description><![CDATA[<p><img width="800" height="486" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots-300x182.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots-768x467.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots-610x371.jpg 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>This episode is title “<strong><em>Pressed</em></strong>.”In our last episode, we took a look at the French church of the 17<sup>th</sup> C and considered the contest between the Catholic Jansenists and Jesuits.It’s interesting realizing the Jansenists began as a theological movement that looks quite similar to Calvinism. Their theology eventually spilled over into the political realm and undercut the Divine Right of Kings, a European political system that had held sway in for centuries, and reached its apex in France under Louis XIV, granting him the august title of The Sun KingIn this episode, we’ll take a look at what happened to the French <strong><em>Protestants</em></strong>, the <strong><em>Huguenots</em></strong>.By the mid 16<sup>th</sup> century, Huguenots were 10% of the French population. They hoped all France would one day adopt the Reformed Faith. But their hopes were shattered by defeat in nine political and religious wars.You may remember from an earlier episode that Henry IV, a convert to Catholicism from Protestantism, that conversion being a purely pragmatic and political maneuver, granted the Huguenots limited rights in the <strong><em>Edict of Nantes</em></strong> in 1598. Thirty years later, those rights were revoked by the <strong><em>Peace of Alais</em></strong>. Then the fortified Protestant city of <strong><em>La Rochelle</em></strong> surrendered in 1628, ending any hope of France’s conversion to Protestantism.For twenty-four years, Louis XIV waged a devastating anti-Protestant campaign. Nearly 700 Reformed churches were closed or torn down. And in 1685, Louis replaced the <em>Edict of Nantes</em> with the <strong><em>Edict of Fontainebleau</em></strong>.He ordered uniformed troops called <strong><em>dragoons</em></strong> to move into the Huguenot homes in Protestant centers. These troops were allowed by the king’s decree to use whatever means they wanted, <em>short</em> of murder and rape, to intimidate Huguenots into converting to Catholicism.Some 200,000 Huguenots fled France. They took refuge in Geneva, Prussia, England, and North America. Those refugees were often people of great learning and skill who enriched the intellectual and economic life of their adopted realms.But thousands of Huguenots <em>stayed</em> in France. Many made a show-conversion to Catholicism, while secretly remaining Protestants. They formed an underground church known as the “<strong><em>Church of the Desert</em></strong>.”  From 1684 to 98, twenty Huguenot pastors were hunted and killed.Louis XIV feared the Huguenots because he equated them with the Puritan rebels who’d executed Charles I in England in 1649. Louis was also in competition with the Holy Roman Emperor, <strong><em>Leopold I</em></strong>, for hegemony in Europe. Allowing a large and politically powerful Protestant base in his realm didn’t commend Louis as a strong Catholic leader. He already faced criticism for not sending troops to defend Vienna from invading Turks while Leopold had. It was Louis’s plan to attack the Turks AFTER they’d taken Vienna! His plan fell apart when the Europeans managed to defeat the enemy before Vienna’s walls.Louis’ suspicion of the Huguenots seemed justified by the <strong><em>Camisard War</em></strong> of 1702 to 4. They called for “freedom of conscience” and “no taxes.” Protestant prophets predicted a liberation from their oppressors. But the prophets were proven to be of the false variety when the revolt was put down.In 1726, an underground seminary for young men was established in Lausanne, Switzerland. It received financial support from Protestants in Switzerland, England, and the Netherlands. Studies lasted from six months to three years. After that, graduates returned to minister to outlawed churches in France. If captured, they were executed.During the <strong><em>Seven Years War</em></strong>, known in the US as the <strong><em>French and Indian War</em></strong>, French Protestants became the beneficiaries of unofficial toleration. While no friend to Christianity, <em>Voltaire</em> assisted Huguenots by writing a book defending toleration. Finally, in the <strong><em>Edict of Toleration</em></strong> of 1787, Louis XVI gave Huguenots the right to worship.But in the three years BEFORE that, 7000 Huguenots were executed, another 2000 forced to serve in the French Navy, a kind of <em>living</em> death if you know anything about the life of a lowly sailor at that time.After 1760, some Reformed pastors, influenced by Voltaire, moved toward theological liberalism.From the late 17<sup>th</sup> to late 18<sup>th</sup> century, what we know as Germany today was a patchwork quilt of over 300 mostly autonomous principalities, kingdoms, electorates, duchies, bishoprics, and other political enclaves. Rarely used, the term “Germany” meant a nebulous region that included many of these regions, much like the term “Europe” refers to a continent with many nations. Germany was just one part of a larger entity known as the Holy Roman Empire. That realm included <strong><em>1,800 territories</em></strong>. Places like Poland, the Hapsburg Empire, Bohemia, Moravia, Austria, Hungary, Serbia, Transylvania, and Italy.A <strong><em>Council of Electors</em></strong>, ranging from seven to nine, picked the Holy Roman Emperor.The Emperor’s ability to raise armies, collect taxes, and make laws was often hampered by the many groups in the empire that enjoyed a measure of their own sovereignty. The fiction known as the Holy Roman Empire <em>ended</em> under Napoleon.In the 1740s, <strong><em>Frederick the Great</em></strong>, King of Brandenburg-Prussia from the Hohenzollern family and Calvinists since 1613, challenged the Hapsburg’s power. At the outset of the <strong><em>War of the Austrian Succession</em></strong>, Frederick’s troops seized Silesia and Prussians became THE military power in Europe.In Germany, the leading kingdoms were <strong><em>Brandenburg-Prussia</em></strong>, <strong><em>Saxony</em></strong>, the <strong><em>Rhineland</em></strong> <strong><em>Palatinate</em></strong>, <strong><em>Hanover</em></strong>, and <strong><em>Bavaria</em></strong>. Following the principle established by the <strong><em>Peace of Westphalia</em></strong>, the religion of these kingdoms was that of their prince.While Bavaria was staunchly Catholic, Brandenburg-Prussia was Calvinist with strong pietistic leanings. The rest of Germany was Lutheran of the pietist mold. A unified Germany nation would not emerge until the days of the “Iron Chancellor” <strong><em>Otto von Bismarck</em></strong> in the second half of the 19<sup>th</sup> century.The emergence of Prussia as a great military power in the 18<sup>th</sup> century impressed their European neighbors. The kingdom’s army of some 83,000 ranked fourth in size among the European powers, though its landmass was a tenth of the area and only thirteenth in population. Its rulers promoted a disciplined lifestyle like that of the Pietists as a model for Prussian bureaucrats, military, and nobles (called Junkers). The highly militaristic <strong><em>Frederick III</em></strong> ruled Brandenburg from 1688 to 1713. Being reformed in theology, he encouraged French Huguenots who’d fled France to settle in his kingdom. In 1694, he founded the <strong><em>University of Halle</em></strong> as a Lutheran university. He welcomed Pietists like <strong><em>Jakob Spener</em></strong> and <strong><em>Hermann Francke</em></strong>. In 1698, Francke began teaching theology there. Frederick III made the <strong><em>University of Konigsberg</em></strong> another Pietist center.In his work <em>Pious Desires</em>, published in 1675, <strong><em>Spener</em></strong>, who you’ll remember was the founder of Pietism, centered his call for reform of the Church in the faithful teaching and application of Scripture. He called for daily private Bible reading and meditation and the reading of Scripture in small groups.Spener urged that pastoral training schools should not be places for theological wrangling, but as “workshops of the Holy Spirit.” Nor should seminary professors seek glory by authoring lofty tomes filled with showy erudition. They ought instead to be examples of humble service. Spener emphasized the priesthood of ALL believers. Ministers should seek help from laypeople to assist in the task of tending to the needs of a congregation instead of assuming they had to do everything themselves. Spener took this idea from what the Apostle Paul had written in Ephesians 4. As described there, pastors were to equip believers so <em>they</em> could do ministry.At the University of Halle, <strong><em>Hermann Francke</em></strong> insisted that those training for pastoral ministry ought to study Scripture in its original languages of Hebrew and Greek. Francke wrote: “The exegetical reading of Holy Scripture is that which concerns finding and explaining the <u>literal sense</u> intended by the Holy Spirit Himself.”In 1702, Francke founded the <strong><em>Collegium Orientale Theologicum</em></strong>. Advanced students could learn Aramaic, Arabic, Ethiopian, Chaldean, Syriac, and Hebrew.Francke established an orphanage in Halle in 1695. He created schools and businesses including a printing house where orphans could learn a trade. By 1700, Francke’s various institutions gained the support of Emperor Frederick III, who valued their contribution in fostering Christian discipline among his students, the Prussian populace, and his soldiers. Francke wanted to make Halle a center for Christian reform and world missions. In anticipation of what George Mueller would later give testimony to, Franke wrote of examples of how he prayed for specific needs and provision came to feed the poor and keep the schools open, sometimes arriving at the last moment. He wrote: “These instances I was willing here to set down so that I might give the reader some idea both of the pressing trials and happy deliverances we have met with; though I am sufficiently convinced that narratives of this kind will seem over-simple and fanciful to the great minds of our age.”On one occasion, Frederick IV, King of Denmark, gave a direct order to his chaplain: “Find me missionaries.” That chaplain asked Francke for help. Francke proposed two students from the University of Halle. The Danish-Halle Mission was launched. On Nov. 29, 1705, <strong><em>Bartholomew Ziegenbalg</em></strong> and <strong><em>Heinrich Plütschau</em></strong> set sail for India. Eight months later they arrived. They were dismayed to discover the horrid immorality of the Europeans there. Claiming to be Christians, the Indians assumed all believers in Christ were immoral. There was great resistance to the Gospel at first, but the missionaries’ faithfulness eventually softened the hearts of the Hindus. Ziegenbalg translated the Bible into Tamil and set up a school and a missionary college before he died at the age of 36.<strong><em>Christian Schwartz</em></strong> also served as a missionary in India. <strong><em>Johann Steinmetz</em></strong> ministered in Teschen, Silesia, Moravia, and Bohemia. Others took the gospel to Russia during the reign of <em>Peter the Great</em>. Halle missionaries met the physical and spiritual needs of captured Swedish troops who, when they returned to Sweden, spread Pietism in their homeland. Sixty students went forth from the University of Halle as missionaries.The press of the Bible Institute in Halle produced more than 80,000 copies of complete Bibles and another 100,000 copies of the New Testament.In 1713, the Pietitst <strong><em>Frederick William I</em></strong> became king. He not only built up the military, he funded the production of thousands of Bibles so that all his subjects could read it for themselves. When he died in 1727, some 2000 students attended the school in Halle. His orphanage served as a model for George Whitefield’s in Savannah, Georgia.We need to do a bit of summarizing now so we can avoid that thing we’ve talked about before – the reporting of history as a bunch of dates and names. I’ll do so by simply saying the Enlightenment that swept France and England, also impacted Germany. The original faculty of the University at Halle would have been shocked to see the way <em>later</em> professors turned away from what they considered orthodoxy.We’ll jump ahead to a bit later in the 18<sup>th</sup> century and the work of <strong><em>Johann Semler</em></strong> considered the <em>Founder of German Higher Criticism</em>.Semler began teaching at Halle in 1751. He’d been a student of professors who merged Enlightenment philosophy with the Faith. For twenty-two years, from 1757 till ‘79, Semler was the most influential of the German theologians. He called for a more liberal investigation of the Bible, one not tethered to long-held orthodox assumptions about the canon of Scripture or its infallibility.Semler held forth that <em>religion</em> and <em>theology</em> ought not be linked. He also set a divide between what he called the “Word of God” and “Scripture.” He maintained that not all the books or passages of the Bible were in truth God’s Word and that God’s Word wasn’t limited to the Bible.He taught that the authors of scripture accommodated their writings to the errant ideas of their times, especially the Jews. Sifting out the authentic Word of God from the mythological, local, fallible, and non-inspired dross in Scripture, by which he meant a belief in the supernatural, was the task of the wise Bible student. Then, once the authentic canon within the Bible was identified, <strong><em>real</em></strong> doctrines would need to be parsed.Astonishingly, Semler claimed his ideas were faithful to the work of Martin Luther, which they most certainly were NOT!The reaction to Semler was mixed. Some scholars supported him because his work opened a lot of wiggle-room that allowed them to accommodate the growing popularity of Enlightenment skepticism. But his critics pounced, accusing him of abandoning the inspiration and inerrancy of the Bible.When Frederick the Great died in 1786, his nephew <strong><em>Frederick William II</em></strong> became King of Prussia. He attempted to rein in the growing volume of literature now exposing the German populace to <em>heterodoxy</em>; that is, ideas <em>outside</em> the pale of <em>orthodoxy</em>, by passing an edict calling for censorship of any work about God and morality. Any such work was to be submitted to a government commission of censors for approval.  Several Lutheran pastors resigned in protest, and the main publisher of such works moved his operations out of Berlin. The government feared radical expressions of the German Enlightenment would subvert the faith of the people and their loyalty to the State.In March 1758, <strong><em>Johann Hamann</em></strong> was converted to Christ and became a brilliant counter to the Enlightenment. He pointed out the errors in Kant’s philosophy and said the light of the so-called “Enlightenment” was cold, more like the moon, compared to that which comes from the Sun of Christian revelation in Scripture and nature.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is title “Pressed.”In our last episode, we took a look at the French church of the 17th C and considered the contest between the Catholic Jansenists and Jesuits.It’s interesting realizing the Jansenists began as a theological movemen]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="486" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots.jpg 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots-300x182.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots-768x467.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots-610x371.jpg 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>This episode is title “<strong><em>Pressed</em></strong>.”In our last episode, we took a look at the French church of the 17<sup>th</sup> C and considered the contest between the Catholic Jansenists and Jesuits.It’s interesting realizing the Jansenists began as a theological movement that looks quite similar to Calvinism. Their theology eventually spilled over into the political realm and undercut the Divine Right of Kings, a European political system that had held sway in for centuries, and reached its apex in France under Louis XIV, granting him the august title of The Sun KingIn this episode, we’ll take a look at what happened to the French <strong><em>Protestants</em></strong>, the <strong><em>Huguenots</em></strong>.By the mid 16<sup>th</sup> century, Huguenots were 10% of the French population. They hoped all France would one day adopt the Reformed Faith. But their hopes were shattered by defeat in nine political and religious wars.You may remember from an earlier episode that Henry IV, a convert to Catholicism from Protestantism, that conversion being a purely pragmatic and political maneuver, granted the Huguenots limited rights in the <strong><em>Edict of Nantes</em></strong> in 1598. Thirty years later, those rights were revoked by the <strong><em>Peace of Alais</em></strong>. Then the fortified Protestant city of <strong><em>La Rochelle</em></strong> surrendered in 1628, ending any hope of France’s conversion to Protestantism.For twenty-four years, Louis XIV waged a devastating anti-Protestant campaign. Nearly 700 Reformed churches were closed or torn down. And in 1685, Louis replaced the <em>Edict of Nantes</em> with the <strong><em>Edict of Fontainebleau</em></strong>.He ordered uniformed troops called <strong><em>dragoons</em></strong> to move into the Huguenot homes in Protestant centers. These troops were allowed by the king’s decree to use whatever means they wanted, <em>short</em> of murder and rape, to intimidate Huguenots into converting to Catholicism.Some 200,000 Huguenots fled France. They took refuge in Geneva, Prussia, England, and North America. Those refugees were often people of great learning and skill who enriched the intellectual and economic life of their adopted realms.But thousands of Huguenots <em>stayed</em> in France. Many made a show-conversion to Catholicism, while secretly remaining Protestants. They formed an underground church known as the “<strong><em>Church of the Desert</em></strong>.”  From 1684 to 98, twenty Huguenot pastors were hunted and killed.Louis XIV feared the Huguenots because he equated them with the Puritan rebels who’d executed Charles I in England in 1649. Louis was also in competition with the Holy Roman Emperor, <strong><em>Leopold I</em></strong>, for hegemony in Europe. Allowing a large and politically powerful Protestant base in his realm didn’t commend Louis as a strong Catholic leader. He already faced criticism for not sending troops to defend Vienna from invading Turks while Leopold had. It was Louis’s plan to attack the Turks AFTER they’d taken Vienna! His plan fell apart when the Europeans managed to defeat the enemy before Vienna’s walls.Louis’ suspicion of the Huguenots seemed justified by the <strong><em>Camisard War</em></strong> of 1702 to 4. They called for “freedom of conscience” and “no taxes.” Protestant prophets predicted a liberation from their oppressors. But the prophets were proven to be of the false variety when the revolt was put down.In 1726, an underground seminary for young men was established in Lausanne, Switzerland. It received financial support from Protestants in Switzerland, England, and the Netherlands. Studies lasted from six months to three years. After that, graduates returned to minister to outlawed churches in France. If captured, they were executed.During the <strong><em>Seven Years War</em></strong>, known in the US as the <strong><em>French and Indian War</em></strong>, French Protestants became the beneficiaries of unofficial toleration. While no friend to Christianity, <em>Voltaire</em> assisted Huguenots by writing a book defending toleration. Finally, in the <strong><em>Edict of Toleration</em></strong> of 1787, Louis XVI gave Huguenots the right to worship.But in the three years BEFORE that, 7000 Huguenots were executed, another 2000 forced to serve in the French Navy, a kind of <em>living</em> death if you know anything about the life of a lowly sailor at that time.After 1760, some Reformed pastors, influenced by Voltaire, moved toward theological liberalism.From the late 17<sup>th</sup> to late 18<sup>th</sup> century, what we know as Germany today was a patchwork quilt of over 300 mostly autonomous principalities, kingdoms, electorates, duchies, bishoprics, and other political enclaves. Rarely used, the term “Germany” meant a nebulous region that included many of these regions, much like the term “Europe” refers to a continent with many nations. Germany was just one part of a larger entity known as the Holy Roman Empire. That realm included <strong><em>1,800 territories</em></strong>. Places like Poland, the Hapsburg Empire, Bohemia, Moravia, Austria, Hungary, Serbia, Transylvania, and Italy.A <strong><em>Council of Electors</em></strong>, ranging from seven to nine, picked the Holy Roman Emperor.The Emperor’s ability to raise armies, collect taxes, and make laws was often hampered by the many groups in the empire that enjoyed a measure of their own sovereignty. The fiction known as the Holy Roman Empire <em>ended</em> under Napoleon.In the 1740s, <strong><em>Frederick the Great</em></strong>, King of Brandenburg-Prussia from the Hohenzollern family and Calvinists since 1613, challenged the Hapsburg’s power. At the outset of the <strong><em>War of the Austrian Succession</em></strong>, Frederick’s troops seized Silesia and Prussians became THE military power in Europe.In Germany, the leading kingdoms were <strong><em>Brandenburg-Prussia</em></strong>, <strong><em>Saxony</em></strong>, the <strong><em>Rhineland</em></strong> <strong><em>Palatinate</em></strong>, <strong><em>Hanover</em></strong>, and <strong><em>Bavaria</em></strong>. Following the principle established by the <strong><em>Peace of Westphalia</em></strong>, the religion of these kingdoms was that of their prince.While Bavaria was staunchly Catholic, Brandenburg-Prussia was Calvinist with strong pietistic leanings. The rest of Germany was Lutheran of the pietist mold. A unified Germany nation would not emerge until the days of the “Iron Chancellor” <strong><em>Otto von Bismarck</em></strong> in the second half of the 19<sup>th</sup> century.The emergence of Prussia as a great military power in the 18<sup>th</sup> century impressed their European neighbors. The kingdom’s army of some 83,000 ranked fourth in size among the European powers, though its landmass was a tenth of the area and only thirteenth in population. Its rulers promoted a disciplined lifestyle like that of the Pietists as a model for Prussian bureaucrats, military, and nobles (called Junkers). The highly militaristic <strong><em>Frederick III</em></strong> ruled Brandenburg from 1688 to 1713. Being reformed in theology, he encouraged French Huguenots who’d fled France to settle in his kingdom. In 1694, he founded the <strong><em>University of Halle</em></strong> as a Lutheran university. He welcomed Pietists like <strong><em>Jakob Spener</em></strong> and <strong><em>Hermann Francke</em></strong>. In 1698, Francke began teaching theology there. Frederick III made the <strong><em>University of Konigsberg</em></strong> another Pietist center.In his work <em>Pious Desires</em>, published in 1675, <strong><em>Spener</em></strong>, who you’ll remember was the founder of Pietism, centered his call for reform of the Church in the faithful teaching and application of Scripture. He called for daily private Bible reading and meditation and the reading of Scripture in small groups.Spener urged that pastoral training schools should not be places for theological wrangling, but as “workshops of the Holy Spirit.” Nor should seminary professors seek glory by authoring lofty tomes filled with showy erudition. They ought instead to be examples of humble service. Spener emphasized the priesthood of ALL believers. Ministers should seek help from laypeople to assist in the task of tending to the needs of a congregation instead of assuming they had to do everything themselves. Spener took this idea from what the Apostle Paul had written in Ephesians 4. As described there, pastors were to equip believers so <em>they</em> could do ministry.At the University of Halle, <strong><em>Hermann Francke</em></strong> insisted that those training for pastoral ministry ought to study Scripture in its original languages of Hebrew and Greek. Francke wrote: “The exegetical reading of Holy Scripture is that which concerns finding and explaining the <u>literal sense</u> intended by the Holy Spirit Himself.”In 1702, Francke founded the <strong><em>Collegium Orientale Theologicum</em></strong>. Advanced students could learn Aramaic, Arabic, Ethiopian, Chaldean, Syriac, and Hebrew.Francke established an orphanage in Halle in 1695. He created schools and businesses including a printing house where orphans could learn a trade. By 1700, Francke’s various institutions gained the support of Emperor Frederick III, who valued their contribution in fostering Christian discipline among his students, the Prussian populace, and his soldiers. Francke wanted to make Halle a center for Christian reform and world missions. In anticipation of what George Mueller would later give testimony to, Franke wrote of examples of how he prayed for specific needs and provision came to feed the poor and keep the schools open, sometimes arriving at the last moment. He wrote: “These instances I was willing here to set down so that I might give the reader some idea both of the pressing trials and happy deliverances we have met with; though I am sufficiently convinced that narratives of this kind will seem over-simple and fanciful to the great minds of our age.”On one occasion, Frederick IV, King of Denmark, gave a direct order to his chaplain: “Find me missionaries.” That chaplain asked Francke for help. Francke proposed two students from the University of Halle. The Danish-Halle Mission was launched. On Nov. 29, 1705, <strong><em>Bartholomew Ziegenbalg</em></strong> and <strong><em>Heinrich Plütschau</em></strong> set sail for India. Eight months later they arrived. They were dismayed to discover the horrid immorality of the Europeans there. Claiming to be Christians, the Indians assumed all believers in Christ were immoral. There was great resistance to the Gospel at first, but the missionaries’ faithfulness eventually softened the hearts of the Hindus. Ziegenbalg translated the Bible into Tamil and set up a school and a missionary college before he died at the age of 36.<strong><em>Christian Schwartz</em></strong> also served as a missionary in India. <strong><em>Johann Steinmetz</em></strong> ministered in Teschen, Silesia, Moravia, and Bohemia. Others took the gospel to Russia during the reign of <em>Peter the Great</em>. Halle missionaries met the physical and spiritual needs of captured Swedish troops who, when they returned to Sweden, spread Pietism in their homeland. Sixty students went forth from the University of Halle as missionaries.The press of the Bible Institute in Halle produced more than 80,000 copies of complete Bibles and another 100,000 copies of the New Testament.In 1713, the Pietitst <strong><em>Frederick William I</em></strong> became king. He not only built up the military, he funded the production of thousands of Bibles so that all his subjects could read it for themselves. When he died in 1727, some 2000 students attended the school in Halle. His orphanage served as a model for George Whitefield’s in Savannah, Georgia.We need to do a bit of summarizing now so we can avoid that thing we’ve talked about before – the reporting of history as a bunch of dates and names. I’ll do so by simply saying the Enlightenment that swept France and England, also impacted Germany. The original faculty of the University at Halle would have been shocked to see the way <em>later</em> professors turned away from what they considered orthodoxy.We’ll jump ahead to a bit later in the 18<sup>th</sup> century and the work of <strong><em>Johann Semler</em></strong> considered the <em>Founder of German Higher Criticism</em>.Semler began teaching at Halle in 1751. He’d been a student of professors who merged Enlightenment philosophy with the Faith. For twenty-two years, from 1757 till ‘79, Semler was the most influential of the German theologians. He called for a more liberal investigation of the Bible, one not tethered to long-held orthodox assumptions about the canon of Scripture or its infallibility.Semler held forth that <em>religion</em> and <em>theology</em> ought not be linked. He also set a divide between what he called the “Word of God” and “Scripture.” He maintained that not all the books or passages of the Bible were in truth God’s Word and that God’s Word wasn’t limited to the Bible.He taught that the authors of scripture accommodated their writings to the errant ideas of their times, especially the Jews. Sifting out the authentic Word of God from the mythological, local, fallible, and non-inspired dross in Scripture, by which he meant a belief in the supernatural, was the task of the wise Bible student. Then, once the authentic canon within the Bible was identified, <strong><em>real</em></strong> doctrines would need to be parsed.Astonishingly, Semler claimed his ideas were faithful to the work of Martin Luther, which they most certainly were NOT!The reaction to Semler was mixed. Some scholars supported him because his work opened a lot of wiggle-room that allowed them to accommodate the growing popularity of Enlightenment skepticism. But his critics pounced, accusing him of abandoning the inspiration and inerrancy of the Bible.When Frederick the Great died in 1786, his nephew <strong><em>Frederick William II</em></strong> became King of Prussia. He attempted to rein in the growing volume of literature now exposing the German populace to <em>heterodoxy</em>; that is, ideas <em>outside</em> the pale of <em>orthodoxy</em>, by passing an edict calling for censorship of any work about God and morality. Any such work was to be submitted to a government commission of censors for approval.  Several Lutheran pastors resigned in protest, and the main publisher of such works moved his operations out of Berlin. The government feared radical expressions of the German Enlightenment would subvert the faith of the people and their loyalty to the State.In March 1758, <strong><em>Johann Hamann</em></strong> was converted to Christ and became a brilliant counter to the Enlightenment. He pointed out the errors in Kant’s philosophy and said the light of the so-called “Enlightenment” was cold, more like the moon, compared to that which comes from the Sun of Christian revelation in Scripture and nature.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/129-Pressed.mp3" length="10939294" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is title “Pressed.”In our last episode, we took a look at the French church of the 17th C and considered the contest between the Catholic Jansenists and Jesuits.It’s interesting realizing the Jansenists began as a theological movement that looks quite similar to Calvinism. Their theology eventually spilled over into the political realm and undercut the Divine Right of Kings, a European political system that had held sway in for centuries, and reached its apex in France under Louis XIV, granting him the august title of The Sun KingIn this episode, we’ll take a look at what happened to the French Protestants, the Huguenots.By the mid 16th century, Huguenots were 10% of the French population. They hoped all France would one day adopt the Reformed Faith. But their hopes were shattered by defeat in nine political and religious wars.You may remember from an earlier episode that Henry IV, a convert to Catholicism from Protestantism, that conversion being a purely pragmatic and political maneuver, granted the Huguenots limited rights in the Edict of Nantes in 1598. Thirty years later, those rights were revoked by the Peace of Alais. Then the fortified Protestant city of La Rochelle surrendered in 1628, ending any hope of France’s conversion to Protestantism.For twenty-four years, Louis XIV waged a devastating anti-Protestant campaign. Nearly 700 Reformed churches were closed or torn down. And in 1685, Louis replaced the Edict of Nantes with the Edict of Fontainebleau.He ordered uniformed troops called dragoons to move into the Huguenot homes in Protestant centers. These troops were allowed by the king’s decree to use whatever means they wanted, short of murder and rape, to intimidate Huguenots into converting to Catholicism.Some 200,000 Huguenots fled France. They took refuge in Geneva, Prussia, England, and North America. Those refugees were often people of great learning and skill who enriched the intellectual and economic life of their adopted realms.But thousands of Huguenots stayed in France. Many made a show-conversion to Catholicism, while secretly remaining Protestants. They formed an underground church known as the “Church of the Desert.”  From 1684 to 98, twenty Huguenot pastors were hunted and killed.Louis XIV feared the Huguenots because he equated them with the Puritan rebels who’d executed Charles I in England in 1649. Louis was also in competition with the Holy Roman Emperor, Leopold I, for hegemony in Europe. Allowing a large and politically powerful Protestant base in his realm didn’t commend Louis as a strong Catholic leader. He already faced criticism for not sending troops to defend Vienna from invading Turks while Leopold had. It was Louis’s plan to attack the Turks AFTER they’d taken Vienna! His plan fell apart when the Europeans managed to defeat the enemy before Vienna’s walls.Louis’ suspicion of the Huguenots seemed justified by the Camisard War of 1702 to 4. They called for “freedom of conscience” and “no taxes.” Protestant prophets predicted a liberation from their oppressors. But the prophets were proven to be of the false variety when the revolt was put down.In 1726, an underground seminary for young men was established in Lausanne, Switzerland. It received financial support from Protestants in Switzerland, England, and the Netherlands. Studies lasted from six months to three years. After that, graduates returned to minister to outlawed churches in France. If captured, they were executed.During the Seven Years War, known in the US as the French and Indian War, French Protestants became the beneficiaries of unofficial toleration. While no friend to Christianity, Voltaire assisted Huguenots by writing a book defending toleration. Finally, in the Edict of Toleration of 1787, Louis XVI gave Huguenots the right to worship.But in the three years BEFORE that, 7000 Huguenots were executed, another 2000 forced to serve in the French Navy, a kind ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Huguenots.jpg</ssp:url> <ssp:title>129-Pressed</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is title “Pressed.”In our last episode, we took a look at the French church of the 17th C and considered the contest between the Catholic Jansenists and Jesuits.It’s interesting realizing the Jansenists began as a theological movement that looks quite similar to Calvinism. 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We’re focusing this time on what happened in France during the late 17<sup>th</sup> and into the 18<sup>th</sup> century.This period saw a massive struggle between the French monarchy and two groups; Catholic  <strong><em>Jansenists</em></strong> and Protestant <strong><em>Huguenots</em></strong>. At stake was the throne’s claim that it alone had the power to determine the religion of the French people.France was the most populous and wealthy country in Europe. It was also the most feared,  admired, and imitated. By the time of the <em>French Revolution</em> in 1789, the population was 28 million.From the late 17<sup>th</sup> century to the Revolution, the Court at Versailles, the main residence of the French kings, was the center of political life. But a mix of disparate factors led to a growing disillusionment with the Crown. Philosophes engaged each other in Parisian salons in political discussions that implemented dangerous new ideas; to the Crown anyway. And once the King found out about these dangerous liaisons, they became downright lethal to those who engaged in them. As the power of the French court grew, Masonic lodges popped up all over, advocating more subversive ideas. Illegal books and broadsides were printed by a clandestine press. All these challenged Versailles’s political dominance in the second half of the 18<sup>th</sup> century. A powerful “court of public opinion” emerged to dare the status quo into change.France’s monarchs wanted to protect their inheritance rights while expanding the kingdom’s economic and political power over more of Europe and overseas. Continental Wars often spilled over into the colonies. Louis XIV occasionally referred to “French Europe” and France’s ongoing conflict with Spain. But after his passing, France often <em>teamed</em> with Spain in opposition to England and other European powers.After the American victory at the <em>Battle of Saratoga</em> in 1778 during the War for Independence, Louis XVI, to spite the English, supported the Americans in their quest to gain independence from the British. But this French aid took an ironic turn. Louis abetted revolutionaries who aimed to throw off a monarchy in favor of a democratic republic, while at the same time adding to France’s already massive debt.In Late Spring of 1789, Louis was forced to call a meeting of the French Parliament, called the <em>Estates-General</em> to deal with the now intense fiscal crisis. After intense debate, delegates of the French people declared they represented the “nation” choosing that word rather than ”kingdom” and invited members of the clergy and nobility to join them. Many did. On June 17, the <em>Assemblée Nationale</em> formed and claimed it, rather than the King, represented the realm.This was a severe blow to a principle that had found varying degrees of expression in Europe for hundreds of years; that is, the Divine Right of Kings.Earlier, in his work <em>Politics Drawn from the Very Words of Holy Scripture</em>, <strong><em>Jacques Bossuet</em></strong> [boo-sway], advisor to Louis XIV, justified the divine right of kings by citing Scripture. He wrote, “God is the King of kings: it is for Him to instruct them and to rule them as His ministers. Listen then, Monseigneur, to the lessons which he gives them in His Scripture, and learn from the examples on which they must base their conduct.” He said, “Rulers act as the ministers of God and as his lieutenants on earth. It is through them that God exercises his empire.” Bossuet argued the king’s power was absolute.  But the king wasn’t to act like a despot issuing arbitrary and selfish decrees. He was in covenant with his subjects and was called to care for them the way a father cares for his children.According to divine right theory, kingship was a sacred position, manned by someone uniquely called to occupy the center of the religious sphere. Without him, chaos would descend. His lineage stretched back to Adam thru mythical figures like <em>Pharamond</em>, Clovis, Pepin, and Charlemagne. From the Middle Ages on, writings knowns as the <em>Mirrors of Princes</em> called on the French monarch to be pious, just, and good; while avoiding wanton luxury, cruelty, and moral weakness.At the king’s coronation, the archbishop of Reims anointed him with sacred oil and blessed his gloves, scepter, and ring. The king swore an oath to uphold the Catholic faith. If his subjects rebelled against, since he was a God-ordained sacred person in a sacred office, they deserved death. In 1757, <strong><em>Robert Damiens</em></strong> attempted to assassinate Louis XV. He was pulled apart before a cheering crowd of thousands. A subversive word against His Majesty earned the author time in prison.Louis XIV became king at age five but due to his age, wasn’t allowed to rule till he was 22. As he waited for the throne, France was torn apart by civil war in which his agents were barely able to eke out a victory. Traumatized by what he saw during this time, Louis determined to short-circuit future revolts by establishing an absolute monarchy. He learned well how to rule under the watchful eye of the shrewd politician <strong><em>Cardinal Mazarin</em></strong>. He came to control of France by a sophisticated system of rewards and honors that kept everyone beholden to his favor. He understood the threat of various religious factions all vying for control and set a Gallican, a French form of Catholicism for the realm, regardless of what they might profess to believe.Since 1516, the year before Luther published his 95 Theses, French kings selected bishops for the French church. They filled the positions with loyal nobles. When <strong><em>Pope Innocent XI</em></strong> rejected Louis XIV’s naming of bishops and his appropriation of funds from vacant bishoprics, the king, with approval of the Clergy, encouraged Bossuet to draw up a <em>Declaration of Gallican Liberties</em> of 1682, stipulating that kings “were not subject to any ecclesiastical power in temporal affairs.”The result was that French bishops had sweeping authority to rule both in temporal and spiritual matters. Besides ordinations and baptisms, they mandated that religious books could be published only with their permission. They regularly called on censors in the <em>National Librairie</em> to condemn what they called “wicked books.” The bishops’ personal privileges were extreme. They ruled over a church that owned 10% of the land. In exchange for immunities from taxation, they gave a [uh-humm] “gift” to the king.In 1690, <strong><em>Pope Alexander VIII</em></strong> condemned the <em>Declaration of Gallican Liberties</em>. Three years later, Louis XIV rescinded the declaration. Then two years after that gave <em>his</em> bishops authority over all priests. The French throne and church both exhibited a willingness to defy the papacy in temporal and spiritual matters. There was only one realm in which the Gallican Church and Vatican united; in the contest between the <em>Jansenists</em> and <em>Jesuits</em>.As we saw in a previous episode, Jansenists were followers of <strong><em>Cornelius Jansen</em></strong>, a professor of theology at the <em>University of Louvain</em> and for a time, the bishop of Ypres. Jansen proposed an interpretation of Augustine’s theology in his posthumous work <em>Augustinus </em>that extolled God’s sovereignty and denied any role humans have in salvation thru free will. Jansen said the elect are saved by God’s grace alone. As their lives are transformed, the elect do the will of God by performing acts of love for God and others. In seeking assurance of salvation, the elect overcome temptation by following an austere lifestyle of rigorous penance and frequent celebration of the Mass. Yep; They were Catholic Calvinists; an oxymoron if there ever was one.Jansenists argued forcefully for the inviolability of the individual conscience of the believer; even to the point of refusing to accept a church teaching, they deemed errant.Jansenists were especially critical of Jesuits, whom they believed had succumbed to the teachings of <strong><em>Molinism</em></strong>, a theology based on the work of <strong><em>Luis Molina</em></strong> who advocated free will. Molina was a Spanish Jesuit who’d argued that God provides sufficient grace to move someone to repentance, but didn’t <em>force</em> it. Molina said God elects according to His foreknowledge of our choices.Jansenists also rejected the Jesuits’ defense of a papal monarchy. Like the Gallicans, they held a conciliarist position: that the authority of the church was vested in <em>all</em> the members of the body of Christ, including themselves as a Catholic minority.The Jansenists criticized the Jesuits for their rule-based ethics, their love of classical pagan culture, and their worldliness. In the <em>Provincial Letters</em>, the Jansenist <strong><em>Blaise Pascal</em></strong> parodied the Jesuits to the delight of most Parisians. But Louis XIV wasn’t amused and ordered the book burned.The Jesuits fired back; accusing Jansenists of being anti-monarchical Protestants.To clear themselves of that charge, leading Jansenists of the mid-17<sup>th</sup> century, became major combatants in the Eucharistic Controversy of the 1660s and 70’s. This was the debate that raged in Reformed churches over how to understand the elements in Communion. Just as the Controversy had run in the 9<sup>th</sup> century in the <em>Catholic</em> Church, now it ran in the Reformation churches of Europe in the 17<sup>th</sup>. Jansenists believed in the classic Catholic position of <em>Transubstantiation</em>, which all reformed churches had rejected to one degree or another. The Jansenists knew by <em>adhering</em> to it, they could set themselves over against the label Protestant being tossed at them by the Jesuits.Despite their best anti-Protestant efforts, the Jansenists failed to win Louis XIV’s favor. In 1678, they were forced to leave France.On September 1, 1715, Louis XIV died, leaving the French church deeply divided. Though the Jansenists had been officially exiled, many of the French were secret, and some, not-so-secret Jansenists. Numerous appeals were made to Rome by high-ranking clergy for a repeal of anti-Jansenist rulings.Then, a series of reported healings took place at a Jansenist leader’s graveside. This seemed to mark God’s favor on the movement.  Throngs of Parisians flocked to the cemetery. In 1732, the government closed it to curb its propaganda value. A jokester posted a sign on the cemetery’s entrance: “By order of the king: God is prohibited to do miracles in this place.”The Jansenists may have lost the support of the religious and political hierarchy, but their popularity soared with commoners.  Priests were regarded as successors to Christ’s disciples. This undercut the authority of bishops. Then the law courts reasoned if priests had as much authority as bishops, THEY had as much authority as bureaucrats and nobles.  As adjudicators of the Law, <strong><em>collectively</em></strong> they had as much authority, maybe MORE, than the king.So, although originally a theological movement, Jansenism took on a <em>political</em> dimension; as theology often eventually does. Jansenists effectively used the printed page to keep the public current regarding their struggles in France and the rest of Europe.Rumors swirled through Paris in December 1756 and into January of armed revolt. Three-fourths of Paris backed the Jansenists. A rumor said the Jesuits would soon be slaughtered.On the bitterly cold afternoon of Jan 5, 1757, <strong><em>Robert-François Damiens</em></strong> broke through the king’s guards and drove a knife into the side of Louis XV. He was immediately arrested. The wound was superficial. The assassin’s short knife didn’t make it far enough through the king’s thick coat to inflict a fatal wound. But Parisians were shocked and profoundly saddened. They feared another St. Bartholomew’s Day Massacre was upon them.Despite torture, Damiens remained resolute in denying the existence of co-conspirators. After a trial in which judges assumed his guilt, Damiens’s body was literally pulled apart at a public execution witnessed by a large and boisterous crowd.Louis XV was badly shaken by the attempt on his life and the rumor his own cousin was behind it.  In September, he lost the will to enforce anti-Jansenist and Protestant restrictions.In Nov. 1764, Jansenists scored a victory against the 3,300 Jesuits in France when the court ordered them to vacate the kingdom and its colonies, and Louis XV reluctantly agreed. The Jesuits had stumbled rather badly in some mission ventures in China and South America which tarnished their reputation and raised a public outcry against them.Three years later, Charles III of Spain, King of Naples and Duke of Parma, expelled the Jesuits from their lands. Eventually, in 1773, the papacy dissolved the order with its 26,000 members worldwide and its nearly 1,000 colleges and seminaries. It wasn’t till 1814 that the <em>Society of Jesus</em> was re-established.Despite complaints Protestants brazenly touted their new toleration under Louis XV, the French Church affirmed Catholicism as the only legitimate religion in France. In 1765, the <em>Assembly of Clergy</em> declared, “There is, Sire, in your Kingdom, only one master, one single monarch whom we obey: there is only one single cult and one single faith.” They called on the king to uphold anti-Protestant legislation. Louis XV said he would, but as stated, he didn’t have the will to enforce it.In 1774, Louis XV died of smallpox. Louis XVI was crowned king in the cathedral of Reims. During a magnificent coronation service, he affirmed his desire to uphold the Catholic religion and to reinvigorate the sacred character of his union with the people of France. In 1776, a resurgence of Roman Catholic devotion took place in Paris. But in 1787, Louis yielded to a well-orchestrated campaign by Jansenists and the Protestant Pastor <strong><em>Rabaut Saint-Etienne</em></strong>. He issued the <em>Edict of Toleration</em> for Protestants.We wrap this episode by noting that as the religious landscape opened up in France, so too did the political. New ideologies and political theories were popping out of the Enlightenment like fleas off a mongrel. <strong><em>John-Jacques Rousseau</em></strong> was popular, and his ideas began to infiltrate the minds of the French public. If the individual was free to think for him and herself, and worship according to one’s own conscience, why not extend that idea to the lesser realm of human governments? If bishops aren’t supreme, the Bishop of the bishops, the Pope isn’t either. And if the Pope isn’t supreme, neither is the king. The Divine right of kings was an ideology on the way out.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this 128th Episode is Backing Up.… because once again we’re backtracking a bit to hop into the story of Church History earlier than where our last few episodes have taken us. We’re focusing this time on what happened in France during the]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1100" height="733" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist.jpg 1100w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist-1030x686.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist-768x512.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist-610x406.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist-1080x720.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></p>The title of this 128<sup>th</sup> Episode is <strong><em>Backing Up.</em></strong>… because once again we’re backtracking a bit to hop into the story of Church History earlier than where our last few episodes have taken us. We’re focusing this time on what happened in France during the late 17<sup>th</sup> and into the 18<sup>th</sup> century.This period saw a massive struggle between the French monarchy and two groups; Catholic  <strong><em>Jansenists</em></strong> and Protestant <strong><em>Huguenots</em></strong>. At stake was the throne’s claim that it alone had the power to determine the religion of the French people.France was the most populous and wealthy country in Europe. It was also the most feared,  admired, and imitated. By the time of the <em>French Revolution</em> in 1789, the population was 28 million.From the late 17<sup>th</sup> century to the Revolution, the Court at Versailles, the main residence of the French kings, was the center of political life. But a mix of disparate factors led to a growing disillusionment with the Crown. Philosophes engaged each other in Parisian salons in political discussions that implemented dangerous new ideas; to the Crown anyway. And once the King found out about these dangerous liaisons, they became downright lethal to those who engaged in them. As the power of the French court grew, Masonic lodges popped up all over, advocating more subversive ideas. Illegal books and broadsides were printed by a clandestine press. All these challenged Versailles’s political dominance in the second half of the 18<sup>th</sup> century. A powerful “court of public opinion” emerged to dare the status quo into change.France’s monarchs wanted to protect their inheritance rights while expanding the kingdom’s economic and political power over more of Europe and overseas. Continental Wars often spilled over into the colonies. Louis XIV occasionally referred to “French Europe” and France’s ongoing conflict with Spain. But after his passing, France often <em>teamed</em> with Spain in opposition to England and other European powers.After the American victory at the <em>Battle of Saratoga</em> in 1778 during the War for Independence, Louis XVI, to spite the English, supported the Americans in their quest to gain independence from the British. But this French aid took an ironic turn. Louis abetted revolutionaries who aimed to throw off a monarchy in favor of a democratic republic, while at the same time adding to France’s already massive debt.In Late Spring of 1789, Louis was forced to call a meeting of the French Parliament, called the <em>Estates-General</em> to deal with the now intense fiscal crisis. After intense debate, delegates of the French people declared they represented the “nation” choosing that word rather than ”kingdom” and invited members of the clergy and nobility to join them. Many did. On June 17, the <em>Assemblée Nationale</em> formed and claimed it, rather than the King, represented the realm.This was a severe blow to a principle that had found varying degrees of expression in Europe for hundreds of years; that is, the Divine Right of Kings.Earlier, in his work <em>Politics Drawn from the Very Words of Holy Scripture</em>, <strong><em>Jacques Bossuet</em></strong> [boo-sway], advisor to Louis XIV, justified the divine right of kings by citing Scripture. He wrote, “God is the King of kings: it is for Him to instruct them and to rule them as His ministers. Listen then, Monseigneur, to the lessons which he gives them in His Scripture, and learn from the examples on which they must base their conduct.” He said, “Rulers act as the ministers of God and as his lieutenants on earth. It is through them that God exercises his empire.” Bossuet argued the king’s power was absolute.  But the king wasn’t to act like a despot issuing arbitrary and selfish decrees. 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He was pulled apart before a cheering crowd of thousands. A subversive word against His Majesty earned the author time in prison.Louis XIV became king at age five but due to his age, wasn’t allowed to rule till he was 22. As he waited for the throne, France was torn apart by civil war in which his agents were barely able to eke out a victory. Traumatized by what he saw during this time, Louis determined to short-circuit future revolts by establishing an absolute monarchy. He learned well how to rule under the watchful eye of the shrewd politician <strong><em>Cardinal Mazarin</em></strong>. He came to control of France by a sophisticated system of rewards and honors that kept everyone beholden to his favor. He understood the threat of various religious factions all vying for control and set a Gallican, a French form of Catholicism for the realm, regardless of what they might profess to believe.Since 1516, the year before Luther published his 95 Theses, French kings selected bishops for the French church. They filled the positions with loyal nobles. When <strong><em>Pope Innocent XI</em></strong> rejected Louis XIV’s naming of bishops and his appropriation of funds from vacant bishoprics, the king, with approval of the Clergy, encouraged Bossuet to draw up a <em>Declaration of Gallican Liberties</em> of 1682, stipulating that kings “were not subject to any ecclesiastical power in temporal affairs.”The result was that French bishops had sweeping authority to rule both in temporal and spiritual matters. Besides ordinations and baptisms, they mandated that religious books could be published only with their permission. They regularly called on censors in the <em>National Librairie</em> to condemn what they called “wicked books.” The bishops’ personal privileges were extreme. They ruled over a church that owned 10% of the land. In exchange for immunities from taxation, they gave a [uh-humm] “gift” to the king.In 1690, <strong><em>Pope Alexander VIII</em></strong> condemned the <em>Declaration of Gallican Liberties</em>. Three years later, Louis XIV rescinded the declaration. Then two years after that gave <em>his</em> bishops authority over all priests. The French throne and church both exhibited a willingness to defy the papacy in temporal and spiritual matters. There was only one realm in which the Gallican Church and Vatican united; in the contest between the <em>Jansenists</em> and <em>Jesuits</em>.As we saw in a previous episode, Jansenists were followers of <strong><em>Cornelius Jansen</em></strong>, a professor of theology at the <em>University of Louvain</em> and for a time, the bishop of Ypres. Jansen proposed an interpretation of Augustine’s theology in his posthumous work <em>Augustinus </em>that extolled God’s sovereignty and denied any role humans have in salvation thru free will. Jansen said the elect are saved by God’s grace alone. As their lives are transformed, the elect do the will of God by performing acts of love for God and others. In seeking assurance of salvation, the elect overcome temptation by following an austere lifestyle of rigorous penance and frequent celebration of the Mass. Yep; They were Catholic Calvinists; an oxymoron if there ever was one.Jansenists argued forcefully for the inviolability of the individual conscience of the believer; even to the point of refusing to accept a church teaching, they deemed errant.Jansenists were especially critical of Jesuits, whom they believed had succumbed to the teachings of <strong><em>Molinism</em></strong>, a theology based on the work of <strong><em>Luis Molina</em></strong> who advocated free will. Molina was a Spanish Jesuit who’d argued that God provides sufficient grace to move someone to repentance, but didn’t <em>force</em> it. Molina said God elects according to His foreknowledge of our choices.Jansenists also rejected the Jesuits’ defense of a papal monarchy. Like the Gallicans, they held a conciliarist position: that the authority of the church was vested in <em>all</em> the members of the body of Christ, including themselves as a Catholic minority.The Jansenists criticized the Jesuits for their rule-based ethics, their love of classical pagan culture, and their worldliness. In the <em>Provincial Letters</em>, the Jansenist <strong><em>Blaise Pascal</em></strong> parodied the Jesuits to the delight of most Parisians. But Louis XIV wasn’t amused and ordered the book burned.The Jesuits fired back; accusing Jansenists of being anti-monarchical Protestants.To clear themselves of that charge, leading Jansenists of the mid-17<sup>th</sup> century, became major combatants in the Eucharistic Controversy of the 1660s and 70’s. This was the debate that raged in Reformed churches over how to understand the elements in Communion. Just as the Controversy had run in the 9<sup>th</sup> century in the <em>Catholic</em> Church, now it ran in the Reformation churches of Europe in the 17<sup>th</sup>. Jansenists believed in the classic Catholic position of <em>Transubstantiation</em>, which all reformed churches had rejected to one degree or another. The Jansenists knew by <em>adhering</em> to it, they could set themselves over against the label Protestant being tossed at them by the Jesuits.Despite their best anti-Protestant efforts, the Jansenists failed to win Louis XIV’s favor. In 1678, they were forced to leave France.On September 1, 1715, Louis XIV died, leaving the French church deeply divided. Though the Jansenists had been officially exiled, many of the French were secret, and some, not-so-secret Jansenists. Numerous appeals were made to Rome by high-ranking clergy for a repeal of anti-Jansenist rulings.Then, a series of reported healings took place at a Jansenist leader’s graveside. This seemed to mark God’s favor on the movement.  Throngs of Parisians flocked to the cemetery. In 1732, the government closed it to curb its propaganda value. A jokester posted a sign on the cemetery’s entrance: “By order of the king: God is prohibited to do miracles in this place.”The Jansenists may have lost the support of the religious and political hierarchy, but their popularity soared with commoners.  Priests were regarded as successors to Christ’s disciples. This undercut the authority of bishops. Then the law courts reasoned if priests had as much authority as bishops, THEY had as much authority as bureaucrats and nobles.  As adjudicators of the Law, <strong><em>collectively</em></strong> they had as much authority, maybe MORE, than the king.So, although originally a theological movement, Jansenism took on a <em>political</em> dimension; as theology often eventually does. Jansenists effectively used the printed page to keep the public current regarding their struggles in France and the rest of Europe.Rumors swirled through Paris in December 1756 and into January of armed revolt. Three-fourths of Paris backed the Jansenists. A rumor said the Jesuits would soon be slaughtered.On the bitterly cold afternoon of Jan 5, 1757, <strong><em>Robert-François Damiens</em></strong> broke through the king’s guards and drove a knife into the side of Louis XV. He was immediately arrested. The wound was superficial. The assassin’s short knife didn’t make it far enough through the king’s thick coat to inflict a fatal wound. But Parisians were shocked and profoundly saddened. They feared another St. Bartholomew’s Day Massacre was upon them.Despite torture, Damiens remained resolute in denying the existence of co-conspirators. After a trial in which judges assumed his guilt, Damiens’s body was literally pulled apart at a public execution witnessed by a large and boisterous crowd.Louis XV was badly shaken by the attempt on his life and the rumor his own cousin was behind it.  In September, he lost the will to enforce anti-Jansenist and Protestant restrictions.In Nov. 1764, Jansenists scored a victory against the 3,300 Jesuits in France when the court ordered them to vacate the kingdom and its colonies, and Louis XV reluctantly agreed. The Jesuits had stumbled rather badly in some mission ventures in China and South America which tarnished their reputation and raised a public outcry against them.Three years later, Charles III of Spain, King of Naples and Duke of Parma, expelled the Jesuits from their lands. Eventually, in 1773, the papacy dissolved the order with its 26,000 members worldwide and its nearly 1,000 colleges and seminaries. It wasn’t till 1814 that the <em>Society of Jesus</em> was re-established.Despite complaints Protestants brazenly touted their new toleration under Louis XV, the French Church affirmed Catholicism as the only legitimate religion in France. In 1765, the <em>Assembly of Clergy</em> declared, “There is, Sire, in your Kingdom, only one master, one single monarch whom we obey: there is only one single cult and one single faith.” They called on the king to uphold anti-Protestant legislation. Louis XV said he would, but as stated, he didn’t have the will to enforce it.In 1774, Louis XV died of smallpox. Louis XVI was crowned king in the cathedral of Reims. During a magnificent coronation service, he affirmed his desire to uphold the Catholic religion and to reinvigorate the sacred character of his union with the people of France. In 1776, a resurgence of Roman Catholic devotion took place in Paris. But in 1787, Louis yielded to a well-orchestrated campaign by Jansenists and the Protestant Pastor <strong><em>Rabaut Saint-Etienne</em></strong>. He issued the <em>Edict of Toleration</em> for Protestants.We wrap this episode by noting that as the religious landscape opened up in France, so too did the political. New ideologies and political theories were popping out of the Enlightenment like fleas off a mongrel. <strong><em>John-Jacques Rousseau</em></strong> was popular, and his ideas began to infiltrate the minds of the French public. If the individual was free to think for him and herself, and worship according to one’s own conscience, why not extend that idea to the lesser realm of human governments? If bishops aren’t supreme, the Bishop of the bishops, the Pope isn’t either. And if the Pope isn’t supreme, neither is the king. The Divine right of kings was an ideology on the way out.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/128-Backing%20Up.mp3" length="12219506" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this 128th Episode is Backing Up.… because once again we’re backtracking a bit to hop into the story of Church History earlier than where our last few episodes have taken us. We’re focusing this time on what happened in France during the late 17th and into the 18th century.This period saw a massive struggle between the French monarchy and two groups; Catholic  Jansenists and Protestant Huguenots. At stake was the throne’s claim that it alone had the power to determine the religion of the French people.France was the most populous and wealthy country in Europe. It was also the most feared,  admired, and imitated. By the time of the French Revolution in 1789, the population was 28 million.From the late 17th century to the Revolution, the Court at Versailles, the main residence of the French kings, was the center of political life. But a mix of disparate factors led to a growing disillusionment with the Crown. Philosophes engaged each other in Parisian salons in political discussions that implemented dangerous new ideas; to the Crown anyway. And once the King found out about these dangerous liaisons, they became downright lethal to those who engaged in them. As the power of the French court grew, Masonic lodges popped up all over, advocating more subversive ideas. Illegal books and broadsides were printed by a clandestine press. All these challenged Versailles’s political dominance in the second half of the 18th century. A powerful “court of public opinion” emerged to dare the status quo into change.France’s monarchs wanted to protect their inheritance rights while expanding the kingdom’s economic and political power over more of Europe and overseas. Continental Wars often spilled over into the colonies. Louis XIV occasionally referred to “French Europe” and France’s ongoing conflict with Spain. But after his passing, France often teamed with Spain in opposition to England and other European powers.After the American victory at the Battle of Saratoga in 1778 during the War for Independence, Louis XVI, to spite the English, supported the Americans in their quest to gain independence from the British. But this French aid took an ironic turn. Louis abetted revolutionaries who aimed to throw off a monarchy in favor of a democratic republic, while at the same time adding to France’s already massive debt.In Late Spring of 1789, Louis was forced to call a meeting of the French Parliament, called the Estates-General to deal with the now intense fiscal crisis. After intense debate, delegates of the French people declared they represented the “nation” choosing that word rather than ”kingdom” and invited members of the clergy and nobility to join them. Many did. On June 17, the Assemblée Nationale formed and claimed it, rather than the King, represented the realm.This was a severe blow to a principle that had found varying degrees of expression in Europe for hundreds of years; that is, the Divine Right of Kings.Earlier, in his work Politics Drawn from the Very Words of Holy Scripture, Jacques Bossuet [boo-sway], advisor to Louis XIV, justified the divine right of kings by citing Scripture. He wrote, “God is the King of kings: it is for Him to instruct them and to rule them as His ministers. Listen then, Monseigneur, to the lessons which he gives them in His Scripture, and learn from the examples on which they must base their conduct.” He said, “Rulers act as the ministers of God and as his lieutenants on earth. It is through them that God exercises his empire.” Bossuet argued the king’s power was absolute.  But the king wasn’t to act like a despot issuing arbitrary and selfish decrees. He was in covenant with his subjects and was called to care for them the way a father cares for his children.According to divine right theory, kingship was a sacred position, manned by someone uniquely called to occupy the center of the religious sphere. Without him, chaos would descend. His lineage stretc]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Jansenist.jpg</ssp:url> <ssp:title>128-Backing Up</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this 128th Episode is Backing Up.… because once again we’re backtracking a bit to hop into the story of Church History earlier than where our last few episodes have taken us. We’re focusing this time on what happened in France during the late 17th and into the 18th century.This period saw a massive struggle between the French monarchy and two groups; Catholic  Jansenists and Protestant Huguenots. At stake was the throne’s claim that it alone had the power to determine the religion of the French people.France was the most populous and wealthy country in Europe. It was also the most feared,  admired, and imitated. By the time of the French Revolution in 1789, the population was 28 million.From the late 17th century to the Revolution, the Court at Versailles, the main residence of the French kings, was the center of political life. But a mix of disparate factors led to a growing disillusionment with the Crown. 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Social transformation is a mark of such revivals. But not all those engaged in the betterment of society were motivated by a passion to serve God by serving their fellow Man. At the same time that revival swept though many churches, others stood aloof and held back from being carried away into what they deemed as “religious fanaticism.”As Enlightenment ideas moved into and through the religious community, some theologians shifted to accommodate what had become the darling ideas of academia. Instead of becoming outright agnostics, they sought to wed <em>rationalism</em> with theology and arrived at an amalgam we’ll call <em>Theological Liberalism</em>.Not to be outdone by Revivalists transforming culture through the power of The Gospel and a conviction they were to be salt and light in a dark and decaying world, Liberalism developed what came to be called The <em>Social</em> Gospel; a faith that emphasized <strong><em>doing</em></strong> as much, if not more than, <strong><em>believing</em></strong>.The name <em>most</em> associated with the Social Gospel is <strong><em>Walter Rauschenbusch</em></strong>. He began pastoring a Baptist church in New York in 1886. It was there that he came face to face with the desperate condition of the poor.  He joined the faculty of <strong><em>Colgate-Rochester Theological Seminary</em></strong>, where over the course of 10 years he wrote 3 books that were hugely influential in promoting the Social Gospel.Someone might say at this point &gt;&gt; You’ve used that phrase a couple of times now. What’s ‘The Social Gospel’?”The Social Gospel was a movement among Protestant denominations in the early 20<sup>th</sup> century, mainly in the United States and Canada, but a limited expression in Europe. It addressed social problems with Christian ethics. Its main targets were issues of social justice like poverty, addiction, crime, racism, pollution, child labor, and war. Advocates of the Social Gospel sought to implement that line in the Lord’s Prayer that says, “Your Kingdom Come, Your will be done, on Earth as it is in Heaven.”Advocates of the Social Gospel were usually post-millennialists who believed the Second Coming would not occur unless humanity <em>rid itself</em> of injustice and vice. The leaders of the movement were largely connected to the liberal wing of the Progressive Movement.The Social Gospel movement peaked in the early 20<sup>th</sup> century. It began to decline due to the trauma brought about by WWI, when the ideals of the movement were so badly abused by world events. A couple of under-pinnings of theological liberalism are the Brotherhood of Man and the innate goodness of human beings. WWI conspired to prove the lie to both assumptions and create doubt in the minds of millions that humans are good or <strong><em>could</em></strong> be a brotherhood.Though Rauschenbusch’s early theology included a belief in original sin and the need for personal salvation, by the time he’d written his last tome, he regarded sin as an impersonal social ill and taught that reform would arrive with the demise of capitalism, the advance of socialism, and the establishment of the Kingdom of God <em>by human effort</em>. His views were accepted by such prominent spokesmen as <em>Shailer Matthews</em> and <em>Shirley Jackson Case</em> of the University of Chicago.Rauschenbusch’s impact was combined with other developments in liberalism during the 19<sup>th</sup> century. Unitarianism had made deep inroads into mainline denominations under the leadership of <strong><em>William Ellery Channing</em></strong> and <strong><em>Theodore Parker</em></strong>. Channing’s sermon “<strong><em>Unitarian Christianity</em></strong>” in 1819, deserves credit for launching the Unitarianism movement.Another influential figure of the 19<sup>th</sup> C was <strong><em>Horace Bushnell</em></strong>. He published <strong><em>Christian Nurture</em></strong> in 1847, arguing that a child ought to grow up in covenant with God, never knowing he was anything <strong><em>but</em></strong> a Christian. This was contrary to the Pietist emphasis on having a <em>datable</em> conversion <em>experience</em>. Bushnell’s ideas of growing a child up from birth in a covenant of grace had a huge impact on Christian educators for generations.In addition to <strong><em>Theodore Parker’s</em></strong> support of Unitarianism, he introduced German biblical criticism into American Christianity. By doing so, the way was opened for Darwinian evolution and the ideas of <strong><em>Julius Wellhausen</em></strong>. Wellhausen was one of the originators of the Documentary Hypothesis, which forms the core of much of modern liberal scholarship on the Bible to this day.These influences led to a creeping theological liberalism based on the twin postulates of the evolution of religion and a denial of the supernatural. In their place emerged the idea of the Fatherhood of God, the Brotherhood of Man, and the establishment of God’s Kingdom as a natural outcome of evolution.Three German scholars were also central to the development of Theological liberalism: <strong><em>Schleiermacher, Ritschl, and Harnack</em></strong>.<strong><em>Friedrich Schleiermacher</em></strong> adapted the ideas of Existentialism to Christianity and said that the core of faith wasn’t what one believed so much as what one <strong><em>FELT</em></strong>, what we <strong><em>experience</em></strong>. Religion, he urged, involved a <strong><em>feeling</em></strong> of absolute dependence on God. For Schleiermacher, doctrine hung on experience, not the other way around. Today, a mature Christian might counsel a neophyte, saying something like, “Don’t let feelings control you.” Or, “We need to evaluate our experiences by God’s Word, not the other way around.” Schleiermacher would disagree with that. In his view, experience VALIDATES doctrine. Feels are key. A Faith that isn’t felt is no faith at all, he maintained.<strong><em>Albert Ritschl</em></strong> claimed Christ’s death had nothing to do with the payment of a penalty for sin. He said it resulted from loyalty to His calling of bringing about the Kingdom of God on Earth, and that it was by His death that He could share his experience of Sonship with all people, who would then become the vehicle and means by which the Kingdom could be constructed. The practice of a communal religion was of vital importance to Ritschl because Christ best shared Himself through the community of the Church. Ritschl’s impact on other scholars was great.Probably the <em>most</em> affected by Ritschl’s works was <strong><em>Adolf Harnack</em></strong>. Harnack regarded the contributions of the Apostle Paul to the Gospel as a <u>Greek intrusion</u> on the Christian Faith. His goal was to <u>get back to a more primitive</u> and Jewish emphasis that centered on ethical imperatives as opposed to doctrine. As a professor in Berlin in 1901 he published his influential <strong><em>What Is Christianity?</em></strong> This focused on Jesus’ human qualities, who preached not about Himself but about the Father; the Kingdom and the Fatherhood of God; a higher righteousness; and the command to love.The views of these three German scholars came ashore in America to further the liberal ideas already underway.If Theological Liberalism with its Social Gospel were a reaction to the Revivals of the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup> centuries, those who’d been revived were not going to sit idly by as that liberalism grew. They responded with a movement of their own.<strong><em>Charles Briggs</em></strong>, a professor at <em>Union Theological Seminary</em> in New York, was put on trial before the Presbytery of New York and suspended from ministry in 1893 for promulgating liberal ideas. <strong><em>Henry Smith</em></strong> of <em>Lane Seminary</em> in Cincinnati was likewise defrocked that same year, as was <strong><em>AC McGiffert</em></strong> for holding and teaching similar views. Other denominations had heresy trials and dismissed or disciplined offenders. The most famous conflict of the 20<sup>th</sup> century concerned <strong><em>Harry Emerson Fosdick</em></strong>, who in 1925 was removed as pastor of <em>First Presbyterian Church</em> of New York City to became an influential spokesman for liberalism as the pastor of <em>Riverside Church</em>.Roman Catholicism wasn’t immune to the impact of theological liberalism and reacted strongly against it. <strong><em>Alfred Loisy</em></strong>, founded <strong><em>Roman Catholic Modernism</em></strong> in France, but was dismissed in 1893 from his professorship at the <em>Institut Catholique</em> in Paris. He was further excommunicated in 1908. The English Jesuit <strong><em>George Tyrrell</em></strong> was demoted in 1899 and died out of fellowship with the church. Liberalism invaded <em>American</em> Roman Catholicism. To silence the threat, Pope Pius X issued the <strong><em>decree Lamentabili</em></strong> in 1907, and in 1910 he imposed an anti-modernist oath on the clergy.In contest with Liberalism, Evangelicals had a number of able scholars during the latter part of the 19<sup>th</sup> and early part of the 20<sup>th </sup>centuries. <strong><em>Charles Hodge</em></strong> defended a supernaturally-inspired and inerrant Bible during his long tenure as professor of biblical literature and theology at Princeton. <strong><em>AA Hodge</em></strong> carried on his father’s work. In 1887, <strong><em>BB Warfield</em></strong> followed Hodges as professor of theology. Fluent in Hebrew, Greek, modern languages, theology, and biblical criticism, Warfield staunchly defended the inerrancy of Scripture and basic evangelical doctrines in a score of books and numerous pamphlets. In 1900, the scholarly <strong><em>Robert Dick Wilson</em></strong> joined the Princeton faculty, and <strong><em>J Gresham Machen</em></strong> [Mah khen] arrived shortly after. In 1929, when a liberal realignment occurred at Princeton, Machen and Wilson joined <strong><em>Oswald Allis, Cornelius Van Til</em></strong>, and others in founding <strong><em>Westminster Theological Seminary</em></strong>. Other scholars could be mentioned, but these were some of the most prestigious.This movement came to be known as <strong><em>Fundamentalism</em></strong>; a word with a largely negative connotation today as it conjures up the idea of wild-eyed religious fanatics who advocate violence as a means of defending and promulgating their beliefs. Christian Fundamentalism was simply a theologically conservative movement that sought to preserve and articulate classic, orthodox beliefs on the <em>essentials</em> of the Christians Faith. They were called <strong><em>Fundamentals</em></strong> because they were regarded as those doctrines essential to the integrity of the Gospel message; things that <strong><em>had to be believed</em></strong> in order to be saved.Fundamentalism was largely a reaction to Theological Liberalism which appeared to many Evangelicals to be taking over the colleges and seminaries. Liberalism wasn’t popular with the average church-goer. It founds it’s base among academics and those training clergy. But evangelical leaders knew what began in classrooms would soon be preached in pulpits, then practiced in pews. So they began the counter-movement called Fundamentalism.Since Theological Liberals had already managed to co-opt the chairs of many institutions of higher learning, they cast their Fundamentalist opponents as uneducated and unsophisticated nincompoops. Knuckle-dragging theological Neanderthals who couldn’t comprehend the complexities of higher criticism and the latest in theological research. That image has, for many, become part and parcel of the connotative meaning of the word Fundamentalist today. And it’s grossly unfair since those early Evangelical scholars who shaped the Fundamentalist movement were some of the brightest, best-educated, and most erudite people of the day.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In this 127th episode of CS, titled “Then Away,” we give a brief account of the rise of Theological Liberalism.In the previous episodes, we charted the revivals that marked the 18th and 19th centuries. Social transformation is a mark of such revivals]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1200" height="630" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say.jpg 1200w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say-300x158.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say-1030x541.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say-768x403.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say-610x320.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say-1080x567.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /></p>In this 127<sup>th</sup> episode of CS, titled “<strong><em>Then Away</em></strong>,” we give a brief account of the rise of <em>Theological Liberalism</em>.In the previous episodes, we charted the revivals that marked the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup> centuries. Social transformation is a mark of such revivals. But not all those engaged in the betterment of society were motivated by a passion to serve God by serving their fellow Man. At the same time that revival swept though many churches, others stood aloof and held back from being carried away into what they deemed as “religious fanaticism.”As Enlightenment ideas moved into and through the religious community, some theologians shifted to accommodate what had become the darling ideas of academia. Instead of becoming outright agnostics, they sought to wed <em>rationalism</em> with theology and arrived at an amalgam we’ll call <em>Theological Liberalism</em>.Not to be outdone by Revivalists transforming culture through the power of The Gospel and a conviction they were to be salt and light in a dark and decaying world, Liberalism developed what came to be called The <em>Social</em> Gospel; a faith that emphasized <strong><em>doing</em></strong> as much, if not more than, <strong><em>believing</em></strong>.The name <em>most</em> associated with the Social Gospel is <strong><em>Walter Rauschenbusch</em></strong>. He began pastoring a Baptist church in New York in 1886. It was there that he came face to face with the desperate condition of the poor.  He joined the faculty of <strong><em>Colgate-Rochester Theological Seminary</em></strong>, where over the course of 10 years he wrote 3 books that were hugely influential in promoting the Social Gospel.Someone might say at this point &gt;&gt; You’ve used that phrase a couple of times now. What’s ‘The Social Gospel’?”The Social Gospel was a movement among Protestant denominations in the early 20<sup>th</sup> century, mainly in the United States and Canada, but a limited expression in Europe. It addressed social problems with Christian ethics. Its main targets were issues of social justice like poverty, addiction, crime, racism, pollution, child labor, and war. Advocates of the Social Gospel sought to implement that line in the Lord’s Prayer that says, “Your Kingdom Come, Your will be done, on Earth as it is in Heaven.”Advocates of the Social Gospel were usually post-millennialists who believed the Second Coming would not occur unless humanity <em>rid itself</em> of injustice and vice. The leaders of the movement were largely connected to the liberal wing of the Progressive Movement.The Social Gospel movement peaked in the early 20<sup>th</sup> century. It began to decline due to the trauma brought about by WWI, when the ideals of the movement were so badly abused by world events. A couple of under-pinnings of theological liberalism are the Brotherhood of Man and the innate goodness of human beings. WWI conspired to prove the lie to both assumptions and create doubt in the minds of millions that humans are good or <strong><em>could</em></strong> be a brotherhood.Though Rauschenbusch’s early theology included a belief in original sin and the need for personal salvation, by the time he’d written his last tome, he regarded sin as an impersonal social ill and taught that reform would arrive with the demise of capitalism, the advance of socialism, and the establishment of the Kingdom of God <em>by human effort</em>. His views were accepted by such prominent spokesmen as <em>Shailer Matthews</em> and <em>Shirley Jackson Case</em> of the University of Chicago.Rauschenbusch’s impact was combined with other developments in liberalism during the 19<sup>th</sup> century. Unitarianism had made deep inroads into mainline denominations under the leadership of <strong><em>William Ellery Channing</em></strong> and <strong><em>Theodore Parker</em></strong>. Channing’s sermon “<strong><em>Unitarian Christianity</em></strong>” in 1819, deserves credit for launching the Unitarianism movement.Another influential figure of the 19<sup>th</sup> C was <strong><em>Horace Bushnell</em></strong>. He published <strong><em>Christian Nurture</em></strong> in 1847, arguing that a child ought to grow up in covenant with God, never knowing he was anything <strong><em>but</em></strong> a Christian. This was contrary to the Pietist emphasis on having a <em>datable</em> conversion <em>experience</em>. Bushnell’s ideas of growing a child up from birth in a covenant of grace had a huge impact on Christian educators for generations.In addition to <strong><em>Theodore Parker’s</em></strong> support of Unitarianism, he introduced German biblical criticism into American Christianity. By doing so, the way was opened for Darwinian evolution and the ideas of <strong><em>Julius Wellhausen</em></strong>. Wellhausen was one of the originators of the Documentary Hypothesis, which forms the core of much of modern liberal scholarship on the Bible to this day.These influences led to a creeping theological liberalism based on the twin postulates of the evolution of religion and a denial of the supernatural. In their place emerged the idea of the Fatherhood of God, the Brotherhood of Man, and the establishment of God’s Kingdom as a natural outcome of evolution.Three German scholars were also central to the development of Theological liberalism: <strong><em>Schleiermacher, Ritschl, and Harnack</em></strong>.<strong><em>Friedrich Schleiermacher</em></strong> adapted the ideas of Existentialism to Christianity and said that the core of faith wasn’t what one believed so much as what one <strong><em>FELT</em></strong>, what we <strong><em>experience</em></strong>. Religion, he urged, involved a <strong><em>feeling</em></strong> of absolute dependence on God. For Schleiermacher, doctrine hung on experience, not the other way around. Today, a mature Christian might counsel a neophyte, saying something like, “Don’t let feelings control you.” Or, “We need to evaluate our experiences by God’s Word, not the other way around.” Schleiermacher would disagree with that. In his view, experience VALIDATES doctrine. Feels are key. A Faith that isn’t felt is no faith at all, he maintained.<strong><em>Albert Ritschl</em></strong> claimed Christ’s death had nothing to do with the payment of a penalty for sin. He said it resulted from loyalty to His calling of bringing about the Kingdom of God on Earth, and that it was by His death that He could share his experience of Sonship with all people, who would then become the vehicle and means by which the Kingdom could be constructed. The practice of a communal religion was of vital importance to Ritschl because Christ best shared Himself through the community of the Church. Ritschl’s impact on other scholars was great.Probably the <em>most</em> affected by Ritschl’s works was <strong><em>Adolf Harnack</em></strong>. Harnack regarded the contributions of the Apostle Paul to the Gospel as a <u>Greek intrusion</u> on the Christian Faith. His goal was to <u>get back to a more primitive</u> and Jewish emphasis that centered on ethical imperatives as opposed to doctrine. As a professor in Berlin in 1901 he published his influential <strong><em>What Is Christianity?</em></strong> This focused on Jesus’ human qualities, who preached not about Himself but about the Father; the Kingdom and the Fatherhood of God; a higher righteousness; and the command to love.The views of these three German scholars came ashore in America to further the liberal ideas already underway.If Theological Liberalism with its Social Gospel were a reaction to the Revivals of the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup> centuries, those who’d been revived were not going to sit idly by as that liberalism grew. They responded with a movement of their own.<strong><em>Charles Briggs</em></strong>, a professor at <em>Union Theological Seminary</em> in New York, was put on trial before the Presbytery of New York and suspended from ministry in 1893 for promulgating liberal ideas. <strong><em>Henry Smith</em></strong> of <em>Lane Seminary</em> in Cincinnati was likewise defrocked that same year, as was <strong><em>AC McGiffert</em></strong> for holding and teaching similar views. Other denominations had heresy trials and dismissed or disciplined offenders. The most famous conflict of the 20<sup>th</sup> century concerned <strong><em>Harry Emerson Fosdick</em></strong>, who in 1925 was removed as pastor of <em>First Presbyterian Church</em> of New York City to became an influential spokesman for liberalism as the pastor of <em>Riverside Church</em>.Roman Catholicism wasn’t immune to the impact of theological liberalism and reacted strongly against it. <strong><em>Alfred Loisy</em></strong>, founded <strong><em>Roman Catholic Modernism</em></strong> in France, but was dismissed in 1893 from his professorship at the <em>Institut Catholique</em> in Paris. He was further excommunicated in 1908. The English Jesuit <strong><em>George Tyrrell</em></strong> was demoted in 1899 and died out of fellowship with the church. Liberalism invaded <em>American</em> Roman Catholicism. To silence the threat, Pope Pius X issued the <strong><em>decree Lamentabili</em></strong> in 1907, and in 1910 he imposed an anti-modernist oath on the clergy.In contest with Liberalism, Evangelicals had a number of able scholars during the latter part of the 19<sup>th</sup> and early part of the 20<sup>th </sup>centuries. <strong><em>Charles Hodge</em></strong> defended a supernaturally-inspired and inerrant Bible during his long tenure as professor of biblical literature and theology at Princeton. <strong><em>AA Hodge</em></strong> carried on his father’s work. In 1887, <strong><em>BB Warfield</em></strong> followed Hodges as professor of theology. Fluent in Hebrew, Greek, modern languages, theology, and biblical criticism, Warfield staunchly defended the inerrancy of Scripture and basic evangelical doctrines in a score of books and numerous pamphlets. In 1900, the scholarly <strong><em>Robert Dick Wilson</em></strong> joined the Princeton faculty, and <strong><em>J Gresham Machen</em></strong> [Mah khen] arrived shortly after. In 1929, when a liberal realignment occurred at Princeton, Machen and Wilson joined <strong><em>Oswald Allis, Cornelius Van Til</em></strong>, and others in founding <strong><em>Westminster Theological Seminary</em></strong>. Other scholars could be mentioned, but these were some of the most prestigious.This movement came to be known as <strong><em>Fundamentalism</em></strong>; a word with a largely negative connotation today as it conjures up the idea of wild-eyed religious fanatics who advocate violence as a means of defending and promulgating their beliefs. Christian Fundamentalism was simply a theologically conservative movement that sought to preserve and articulate classic, orthodox beliefs on the <em>essentials</em> of the Christians Faith. They were called <strong><em>Fundamentals</em></strong> because they were regarded as those doctrines essential to the integrity of the Gospel message; things that <strong><em>had to be believed</em></strong> in order to be saved.Fundamentalism was largely a reaction to Theological Liberalism which appeared to many Evangelicals to be taking over the colleges and seminaries. Liberalism wasn’t popular with the average church-goer. It founds it’s base among academics and those training clergy. But evangelical leaders knew what began in classrooms would soon be preached in pulpits, then practiced in pews. So they began the counter-movement called Fundamentalism.Since Theological Liberals had already managed to co-opt the chairs of many institutions of higher learning, they cast their Fundamentalist opponents as uneducated and unsophisticated nincompoops. Knuckle-dragging theological Neanderthals who couldn’t comprehend the complexities of higher criticism and the latest in theological research. That image has, for many, become part and parcel of the connotative meaning of the word Fundamentalist today. And it’s grossly unfair since those early Evangelical scholars who shaped the Fundamentalist movement were some of the brightest, best-educated, and most erudite people of the day.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/127-Then%20Away.mp3" length="9435583" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In this 127th episode of CS, titled “Then Away,” we give a brief account of the rise of Theological Liberalism.In the previous episodes, we charted the revivals that marked the 18th and 19th centuries. Social transformation is a mark of such revivals. But not all those engaged in the betterment of society were motivated by a passion to serve God by serving their fellow Man. At the same time that revival swept though many churches, others stood aloof and held back from being carried away into what they deemed as “religious fanaticism.”As Enlightenment ideas moved into and through the religious community, some theologians shifted to accommodate what had become the darling ideas of academia. Instead of becoming outright agnostics, they sought to wed rationalism with theology and arrived at an amalgam we’ll call Theological Liberalism.Not to be outdone by Revivalists transforming culture through the power of The Gospel and a conviction they were to be salt and light in a dark and decaying world, Liberalism developed what came to be called The Social Gospel; a faith that emphasized doing as much, if not more than, believing.The name most associated with the Social Gospel is Walter Rauschenbusch. He began pastoring a Baptist church in New York in 1886. It was there that he came face to face with the desperate condition of the poor.  He joined the faculty of Colgate-Rochester Theological Seminary, where over the course of 10 years he wrote 3 books that were hugely influential in promoting the Social Gospel.Someone might say at this point &gt;&gt; You’ve used that phrase a couple of times now. What’s ‘The Social Gospel’?”The Social Gospel was a movement among Protestant denominations in the early 20th century, mainly in the United States and Canada, but a limited expression in Europe. It addressed social problems with Christian ethics. Its main targets were issues of social justice like poverty, addiction, crime, racism, pollution, child labor, and war. Advocates of the Social Gospel sought to implement that line in the Lord’s Prayer that says, “Your Kingdom Come, Your will be done, on Earth as it is in Heaven.”Advocates of the Social Gospel were usually post-millennialists who believed the Second Coming would not occur unless humanity rid itself of injustice and vice. The leaders of the movement were largely connected to the liberal wing of the Progressive Movement.The Social Gospel movement peaked in the early 20th century. It began to decline due to the trauma brought about by WWI, when the ideals of the movement were so badly abused by world events. A couple of under-pinnings of theological liberalism are the Brotherhood of Man and the innate goodness of human beings. WWI conspired to prove the lie to both assumptions and create doubt in the minds of millions that humans are good or could be a brotherhood.Though Rauschenbusch’s early theology included a belief in original sin and the need for personal salvation, by the time he’d written his last tome, he regarded sin as an impersonal social ill and taught that reform would arrive with the demise of capitalism, the advance of socialism, and the establishment of the Kingdom of God by human effort. His views were accepted by such prominent spokesmen as Shailer Matthews and Shirley Jackson Case of the University of Chicago.Rauschenbusch’s impact was combined with other developments in liberalism during the 19th century. Unitarianism had made deep inroads into mainline denominations under the leadership of William Ellery Channing and Theodore Parker. Channing’s sermon “Unitarian Christianity” in 1819, deserves credit for launching the Unitarianism movement.Another influential figure of the 19th C was Horace Bushnell. He published Christian Nurture in 1847, arguing that a child ought to grow up in covenant with God, never knowing he was anything but a Christian. This was contrary to the Pietist emphasis on having a datable conversion experien]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say.jpg</ssp:url> <ssp:title>127-Then Away</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In this 127th episode of CS, titled “Then Away,” we give a brief account of the rise of Theological Liberalism.In the previous episodes, we charted the revivals that marked the 18th and 19th centuries. Social transformation is a mark of such revivals. But not all those engaged in the betterment of society were motivated by a passion to serve God by serving their fellow Man. At the same time that revival swept though many churches, others stood aloof and held back from being carried away into what they deemed as “religious fanaticism.”As Enlightenment ideas moved into and through the religious community, some theologians shifted to accommodate what had become the darling ideas of academia. Instead of becoming outright agnostics, they sought to wed rationalism with theology and arrived at an amalgam we’ll call Theological Liberalism.Not to be outdone by Revivalists transforming culture through the power of The Gospel and a conviction they were to be salt and light in a dark ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Theological-Liberalism-Did-God-Really-Say.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>126-Yet Again</title><link>https://sanctorum.us/136-yet-again/</link> <pubDate>Sun, 15 May 2016 08:01:08 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1262</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again.jpg 1280w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-610x343.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-1080x608.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p>This 126<sup>th</sup> episode of CS is titled, <strong><em>Yet Again.</em></strong>Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.In the last episode, we considered the Second Great Awakening and ended with this . . .By the 1850s the United States was <strong><em>thriving</em></strong>, largely because of the benefits brought by the Awakening. The Mid-West was being developed, the economy booming. People made <strong><em>18%</em></strong> <strong><em>interest</em></strong> on their investments. But as is so often the case, economic prosperity turned into a neglect of the Spirit. The pursuit of pleasure replaced the pursuit of God. The nation was politically divided over the issue of slavery.  And it wasn’t just States that were divided. Churches and denominations split over itInto this national argument that ended up tearing the country in two was added a dose of religious turmoil.A veteran and farmer named <strong><em>William Miller</em></strong> rediscovered the doctrine of the 2<sup>nd</sup> Coming. For generations, most of the Church considered Bible prophesy a closed book. Miller began teaching on the Return of Christ. But he made the mistake many have and said Christ would return in 1844. About a million people followed his views.  When it didn’t happen, they were bitterly disillusioned because they’d sold their homes, businesses, and farms. Skeptics piled on the fanaticism of the Millerites and fired up a new round of mocking faith.  Then, in 1857, things began to change.Another revival began as a <strong><em>movement of prayer</em></strong>. It was leaderless, though it <em>produced</em> several notable leaders.In September 1857, a businessman named <em>Jeremiah Lanphier</em> printed up a leaflet on the importance of prayer. It announced there would be a weekly prayer meeting at Noon, in the upper room of the <em>North Dutch Reformed Church</em> in <em>Manhattan</em>. When the time for the first meeting came, only Lanphier was there. He prayed anyway and at 12:35, six more businessmen on their lunch break came up the stairs. They prayed till 1 pm. As they broke up to return to work, they agreed they’d been so moved, they’d meet the following week at the same time and place.The next week, their number doubled to <strong><em>14</em></strong>. They sensed something special was about to happen and agreed to meet <em>every</em> day, Monday-Saturday in that room at Noon. A few weeks later the room overflowed and they filled the basement, then the main sanctuary. A nearby Methodist Church opened its doors for noontime prayer. When it filled, <em>Trinity Episcopal Church </em>opened. Then church after church filled with people praying at noon, Monday-Saturday; mostly businessmen on their lunch break.Throughout the remainder of 1857, prayer meetings spread throughout the States. In Feb. 1858, New York newspaper editor <strong><em>Horace Greeley</em></strong> sent a reporter out to cover the story of the growing movement. The reporter went by horse and buggy and was able to make a dozen stops during the noon hour. He estimated there were over 6000 businessmen praying at those stops. Greeley was so surprised he made the story the next day’s headline. Other papers didn’t want to be outdone, so <em>they</em> began to report on the revival.The publicity further fanned the flames and more began showing up. Soon every auditorium and hall in downtown NY was filled.  Then, <em>theaters</em> filled.We might wonder what were these prayer meetings like. They were run by laymen, not professional clergy. Pastors were often present but did not conduct the meetings. They might be asked to open pray or read a scripture, but then the meeting was turned over to fifty minutes or more of prayer.There was a remarkable sense of <em>unity</em> that marked the meetings. Those who attended came from different churches but were cautious about debating doctrines. There was more a concern to focus on the things they agreed on. They were there to pray and that’s what they did.At one prayer meeting in Michigan led by a layman, he said, “I see my pastor and the Methodist minister are here. Will one of you read a scripture and the other pray, then we’ll get started.”  They did, then the laymen said, “I’m not used to this kind of public and impromptu prayer so we’ll follow the example we’ve read about in the NY papers. We have so many here today please write your request down then pass them to the front. We’ll read them one at a time, and pray over each one.”The first request said, “A praying wife asks the prayers of this company for the conversion of her husband who’s far from God.” (That’s certainly a common request.) But immediately a blacksmith stood up and said, “My wife prays for me. I must be that man. I need to be converted. Would you please pray for me?” A lawyer said, “I think <strong><em>my</em></strong> wife wrote that note because I know I’m far from God.”  Five men all claimed the request was surely for them. All were converted in a matter of just a few minutes.This was common at the beginning of the revival. People were converted <strong><em>during the prayer meetings</em></strong>. They’d simply express their need for salvation then would be prayed for by the rest.One minister stood up and said he’d stayed till 3 PM the day before answering the questions of those who wanted Christ. He announced his church would be open each evening from then on for the preaching of the Gospel. Soon, every church was holding similar meetings.As the revival spread across the States, 10,000 were converted each week. In Newark, NJ, of a population of 70,000; 2,785 were brought to faith in 2 months. At Princeton University, almost half the students came to Christ and half of those entered full-time ministry.The revival swept the colleges of the nation.On Feb. 3<sup>rd</sup>, 1858 in Philadelphia, a dozen men moved their daily prayer meeting from the outskirts of the city to downtown. They met at the <em>James Theater</em>, the largest in The City. A couple weeks later sixty were attending. By the end of March, 6,000 were <em>literally</em> crammed in.That Summer, churches united to hold mass services. They erected big-top tents and conducted evangelistic meetings that thousands flocked to. In Ohio, 200 towns reported 12,000 converts in just two months. In Indiana, 150 small towns saw 4,500 come to Christ.In two years, of a national population of 30 million, 2 million made a profession of faith.<ol><li>Edwin Orr remarks that this points up the difference between <em>Evangelism and Revival</em>. In evangelism, the evangelist seeks the sinner. In revival, sinners come running to God.</li></ol> It was during this Revival that a young shoe salesman went to the Sunday School director of the <em>Congregational Church</em> in Chicago and said he wanted to teach a class. He was turned down because there were sixteen ahead of him waiting to teach. They put him on the wait-list. He told the director, “I want to do something <strong><u>NOW</u></strong>.”The director said, “Okay – start a class.”  He asked, “How?”He was told to “Go get boys off the street, take them to the country and teach them how to behave, then bring them in.”He went out to the alleys, gathered up a dozen street urchins and took them to the beach on Lake Michigan. He taught them Bible games and Scripture. Then brought them to the church where he was given a closet to hold his class.  That was the beginning of the ministry of <strong><em>Dwight Lyman Moody</em></strong> who went on to preach all over the US and England and led tens of thousands to Christ.Today, we’re accustomed to the secular press giving a cold shoulder to the things of God. That’s not new; it’s <em>usually</em> that way. Even during times of revival, the world tends to stand back and wait for it to pass. They may give grudging acknowledgment of the good fruit revival brings, but they always dig up some critic who dismisses it as <em>religious fanaticism</em> and <em>emotionalism</em>.  So the Revival of 1857-8 stands out because the secular press <strong><em>received it with enthusiasm</em></strong>. Maybe because it was a movement that began in the sophisticated urban centers of the nation and spread their first. It was called <strong><em>The Businessman’s Revival</em></strong>. These weren’t backwoods, country hicks who were “getting religion.” They were educated, literate, successful people being profoundly changed for the better. In a day when nearly <strong><em>everyone</em></strong> read the newspaper, they were familiar with the revival because it consistently made headlines. There was near-universal approval of it.Yes, it had a few critics, but their objections were dismissed as the grousing of unreasonable skeptics and the envious. The <strong><em>Anglicans</em></strong> were at first against it, until their churches began filling with seekers; then they approved of it as they saw its glorious effect. The same happened among the <strong><em>Lutherans</em></strong>.The prayer meetings were marked by order. And the conversions were as frequent among the older and more mature members of a community as the younger.It quickly spread up into <strong><em>Canada</em></strong>, then across the Atlantic to <strong><em>Ireland</em></strong>, <strong><em>Scotland</em></strong>, and <strong><em>England</em></strong> where conservative estimates say 10% of the population was brought to faith in Christ.  In <strong><em>London</em></strong>, every theater and auditorium was filled for prayer. It was during this time <strong><em>Charles</em></strong> <strong><em>Spurgeon</em></strong> built the Metropolitan Tabernacle and <strong><em>Hudson Taylor</em></strong> started the <em>China Inland Mission</em>.  Just a mile from where Taylor started, <strong><em>William Booth</em></strong> formed the Salvation Army.All of these came out of the <strong><em>Revival of 1857-9</em></strong>. The revival spilled over into <strong><em>Europe</em></strong> and reached <strong><em>India</em></strong>. The Dutch Reformed Church of <strong><em>South Africa</em></strong> still celebrates the revival for the huge impact it had on them. <strong><em>Jamaica</em></strong> was covered as were numerous other cities and nations.What I’d like to note as we end this episode is the date of this revival. Its peak was from 1857-60. A few years later the US was torn in two by the Civil War; a bloody chapter in my nation’s history. Many of those who died in the war were saved in the Revival.This seems to be a consistent pattern of revival; that it takes place just prior to a major war. Dr. Orr says that this has been a consistent pattern throughout our nation’s history.The <strong><em>First Great Awakening</em></strong> occurred shortly before the Revolutionary War. The <strong><em>Second </em></strong>before the War of 1812. The <strong><em>Revival of 1857-8</em></strong> before the Civil War. The <strong><em>Welsh Revival</em></strong> that so affected Great Britain, Europe, and the US came right before WWI. It’s as though God pours out His Spirit to reap a harvest <strong><em>before</em></strong> evil falls and there’s a great loss of life.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This 126th episode of CS is titled, Yet Again.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.In the last episode, we considered the Second Great Awakening and ended wit]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1280" height="720" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again.jpg 1280w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-1030x579.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-610x343.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again-1080x608.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></p>This 126<sup>th</sup> episode of CS is titled, <strong><em>Yet Again.</em></strong>Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.In the last episode, we considered the Second Great Awakening and ended with this . . .By the 1850s the United States was <strong><em>thriving</em></strong>, largely because of the benefits brought by the Awakening. The Mid-West was being developed, the economy booming. People made <strong><em>18%</em></strong> <strong><em>interest</em></strong> on their investments. But as is so often the case, economic prosperity turned into a neglect of the Spirit. The pursuit of pleasure replaced the pursuit of God. The nation was politically divided over the issue of slavery.  And it wasn’t just States that were divided. Churches and denominations split over itInto this national argument that ended up tearing the country in two was added a dose of religious turmoil.A veteran and farmer named <strong><em>William Miller</em></strong> rediscovered the doctrine of the 2<sup>nd</sup> Coming. For generations, most of the Church considered Bible prophesy a closed book. Miller began teaching on the Return of Christ. But he made the mistake many have and said Christ would return in 1844. About a million people followed his views.  When it didn’t happen, they were bitterly disillusioned because they’d sold their homes, businesses, and farms. Skeptics piled on the fanaticism of the Millerites and fired up a new round of mocking faith.  Then, in 1857, things began to change.Another revival began as a <strong><em>movement of prayer</em></strong>. It was leaderless, though it <em>produced</em> several notable leaders.In September 1857, a businessman named <em>Jeremiah Lanphier</em> printed up a leaflet on the importance of prayer. It announced there would be a weekly prayer meeting at Noon, in the upper room of the <em>North Dutch Reformed Church</em> in <em>Manhattan</em>. When the time for the first meeting came, only Lanphier was there. He prayed anyway and at 12:35, six more businessmen on their lunch break came up the stairs. They prayed till 1 pm. As they broke up to return to work, they agreed they’d been so moved, they’d meet the following week at the same time and place.The next week, their number doubled to <strong><em>14</em></strong>. They sensed something special was about to happen and agreed to meet <em>every</em> day, Monday-Saturday in that room at Noon. A few weeks later the room overflowed and they filled the basement, then the main sanctuary. A nearby Methodist Church opened its doors for noontime prayer. When it filled, <em>Trinity Episcopal Church </em>opened. Then church after church filled with people praying at noon, Monday-Saturday; mostly businessmen on their lunch break.Throughout the remainder of 1857, prayer meetings spread throughout the States. In Feb. 1858, New York newspaper editor <strong><em>Horace Greeley</em></strong> sent a reporter out to cover the story of the growing movement. The reporter went by horse and buggy and was able to make a dozen stops during the noon hour. He estimated there were over 6000 businessmen praying at those stops. Greeley was so surprised he made the story the next day’s headline. Other papers didn’t want to be outdone, so <em>they</em> began to report on the revival.The publicity further fanned the flames and more began showing up. Soon every auditorium and hall in downtown NY was filled.  Then, <em>theaters</em> filled.We might wonder what were these prayer meetings like. They were run by laymen, not professional clergy. Pastors were often present but did not conduct the meetings. They might be asked to open pray or read a scripture, but then the meeting was turned over to fifty minutes or more of prayer.There was a remarkable sense of <em>unity</em> that marked the meetings. Those who attended came from different churches but were cautious about debating doctrines. There was more a concern to focus on the things they agreed on. They were there to pray and that’s what they did.At one prayer meeting in Michigan led by a layman, he said, “I see my pastor and the Methodist minister are here. Will one of you read a scripture and the other pray, then we’ll get started.”  They did, then the laymen said, “I’m not used to this kind of public and impromptu prayer so we’ll follow the example we’ve read about in the NY papers. We have so many here today please write your request down then pass them to the front. We’ll read them one at a time, and pray over each one.”The first request said, “A praying wife asks the prayers of this company for the conversion of her husband who’s far from God.” (That’s certainly a common request.) But immediately a blacksmith stood up and said, “My wife prays for me. I must be that man. I need to be converted. Would you please pray for me?” A lawyer said, “I think <strong><em>my</em></strong> wife wrote that note because I know I’m far from God.”  Five men all claimed the request was surely for them. All were converted in a matter of just a few minutes.This was common at the beginning of the revival. People were converted <strong><em>during the prayer meetings</em></strong>. They’d simply express their need for salvation then would be prayed for by the rest.One minister stood up and said he’d stayed till 3 PM the day before answering the questions of those who wanted Christ. He announced his church would be open each evening from then on for the preaching of the Gospel. Soon, every church was holding similar meetings.As the revival spread across the States, 10,000 were converted each week. In Newark, NJ, of a population of 70,000; 2,785 were brought to faith in 2 months. At Princeton University, almost half the students came to Christ and half of those entered full-time ministry.The revival swept the colleges of the nation.On Feb. 3<sup>rd</sup>, 1858 in Philadelphia, a dozen men moved their daily prayer meeting from the outskirts of the city to downtown. They met at the <em>James Theater</em>, the largest in The City. A couple weeks later sixty were attending. By the end of March, 6,000 were <em>literally</em> crammed in.That Summer, churches united to hold mass services. They erected big-top tents and conducted evangelistic meetings that thousands flocked to. In Ohio, 200 towns reported 12,000 converts in just two months. In Indiana, 150 small towns saw 4,500 come to Christ.In two years, of a national population of 30 million, 2 million made a profession of faith.<ol><li>Edwin Orr remarks that this points up the difference between <em>Evangelism and Revival</em>. In evangelism, the evangelist seeks the sinner. In revival, sinners come running to God.</li></ol> It was during this Revival that a young shoe salesman went to the Sunday School director of the <em>Congregational Church</em> in Chicago and said he wanted to teach a class. He was turned down because there were sixteen ahead of him waiting to teach. They put him on the wait-list. He told the director, “I want to do something <strong><u>NOW</u></strong>.”The director said, “Okay – start a class.”  He asked, “How?”He was told to “Go get boys off the street, take them to the country and teach them how to behave, then bring them in.”He went out to the alleys, gathered up a dozen street urchins and took them to the beach on Lake Michigan. He taught them Bible games and Scripture. Then brought them to the church where he was given a closet to hold his class.  That was the beginning of the ministry of <strong><em>Dwight Lyman Moody</em></strong> who went on to preach all over the US and England and led tens of thousands to Christ.Today, we’re accustomed to the secular press giving a cold shoulder to the things of God. That’s not new; it’s <em>usually</em> that way. Even during times of revival, the world tends to stand back and wait for it to pass. They may give grudging acknowledgment of the good fruit revival brings, but they always dig up some critic who dismisses it as <em>religious fanaticism</em> and <em>emotionalism</em>.  So the Revival of 1857-8 stands out because the secular press <strong><em>received it with enthusiasm</em></strong>. Maybe because it was a movement that began in the sophisticated urban centers of the nation and spread their first. It was called <strong><em>The Businessman’s Revival</em></strong>. These weren’t backwoods, country hicks who were “getting religion.” They were educated, literate, successful people being profoundly changed for the better. In a day when nearly <strong><em>everyone</em></strong> read the newspaper, they were familiar with the revival because it consistently made headlines. There was near-universal approval of it.Yes, it had a few critics, but their objections were dismissed as the grousing of unreasonable skeptics and the envious. The <strong><em>Anglicans</em></strong> were at first against it, until their churches began filling with seekers; then they approved of it as they saw its glorious effect. The same happened among the <strong><em>Lutherans</em></strong>.The prayer meetings were marked by order. And the conversions were as frequent among the older and more mature members of a community as the younger.It quickly spread up into <strong><em>Canada</em></strong>, then across the Atlantic to <strong><em>Ireland</em></strong>, <strong><em>Scotland</em></strong>, and <strong><em>England</em></strong> where conservative estimates say 10% of the population was brought to faith in Christ.  In <strong><em>London</em></strong>, every theater and auditorium was filled for prayer. It was during this time <strong><em>Charles</em></strong> <strong><em>Spurgeon</em></strong> built the Metropolitan Tabernacle and <strong><em>Hudson Taylor</em></strong> started the <em>China Inland Mission</em>.  Just a mile from where Taylor started, <strong><em>William Booth</em></strong> formed the Salvation Army.All of these came out of the <strong><em>Revival of 1857-9</em></strong>. The revival spilled over into <strong><em>Europe</em></strong> and reached <strong><em>India</em></strong>. The Dutch Reformed Church of <strong><em>South Africa</em></strong> still celebrates the revival for the huge impact it had on them. <strong><em>Jamaica</em></strong> was covered as were numerous other cities and nations.What I’d like to note as we end this episode is the date of this revival. Its peak was from 1857-60. A few years later the US was torn in two by the Civil War; a bloody chapter in my nation’s history. Many of those who died in the war were saved in the Revival.This seems to be a consistent pattern of revival; that it takes place just prior to a major war. Dr. Orr says that this has been a consistent pattern throughout our nation’s history.The <strong><em>First Great Awakening</em></strong> occurred shortly before the Revolutionary War. The <strong><em>Second </em></strong>before the War of 1812. The <strong><em>Revival of 1857-8</em></strong> before the Civil War. The <strong><em>Welsh Revival</em></strong> that so affected Great Britain, Europe, and the US came right before WWI. It’s as though God pours out His Spirit to reap a harvest <strong><em>before</em></strong> evil falls and there’s a great loss of life.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/126-Yet%20Again.mp3" length="8542195" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This 126th episode of CS is titled, Yet Again.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.In the last episode, we considered the Second Great Awakening and ended with this . . .By the 1850s the United States was thriving, largely because of the benefits brought by the Awakening. The Mid-West was being developed, the economy booming. People made 18% interest on their investments. But as is so often the case, economic prosperity turned into a neglect of the Spirit. The pursuit of pleasure replaced the pursuit of God. The nation was politically divided over the issue of slavery.  And it wasn’t just States that were divided. Churches and denominations split over itInto this national argument that ended up tearing the country in two was added a dose of religious turmoil.A veteran and farmer named William Miller rediscovered the doctrine of the 2nd Coming. For generations, most of the Church considered Bible prophesy a closed book. Miller began teaching on the Return of Christ. But he made the mistake many have and said Christ would return in 1844. About a million people followed his views.  When it didn’t happen, they were bitterly disillusioned because they’d sold their homes, businesses, and farms. Skeptics piled on the fanaticism of the Millerites and fired up a new round of mocking faith.  Then, in 1857, things began to change.Another revival began as a movement of prayer. It was leaderless, though it produced several notable leaders.In September 1857, a businessman named Jeremiah Lanphier printed up a leaflet on the importance of prayer. It announced there would be a weekly prayer meeting at Noon, in the upper room of the North Dutch Reformed Church in Manhattan. When the time for the first meeting came, only Lanphier was there. He prayed anyway and at 12:35, six more businessmen on their lunch break came up the stairs. They prayed till 1 pm. As they broke up to return to work, they agreed they’d been so moved, they’d meet the following week at the same time and place.The next week, their number doubled to 14. They sensed something special was about to happen and agreed to meet every day, Monday-Saturday in that room at Noon. A few weeks later the room overflowed and they filled the basement, then the main sanctuary. A nearby Methodist Church opened its doors for noontime prayer. When it filled, Trinity Episcopal Church opened. Then church after church filled with people praying at noon, Monday-Saturday; mostly businessmen on their lunch break.Throughout the remainder of 1857, prayer meetings spread throughout the States. In Feb. 1858, New York newspaper editor Horace Greeley sent a reporter out to cover the story of the growing movement. The reporter went by horse and buggy and was able to make a dozen stops during the noon hour. He estimated there were over 6000 businessmen praying at those stops. Greeley was so surprised he made the story the next day’s headline. Other papers didn’t want to be outdone, so they began to report on the revival.The publicity further fanned the flames and more began showing up. Soon every auditorium and hall in downtown NY was filled.  Then, theaters filled.We might wonder what were these prayer meetings like. They were run by laymen, not professional clergy. Pastors were often present but did not conduct the meetings. They might be asked to open pray or read a scripture, but then the meeting was turned over to fifty minutes or more of prayer.There was a remarkable sense of unity that marked the meetings. Those who attended came from different churches but were cautious about debating doctrines. There was more a concern to focus on the things they agreed on. They were there to pray and that’s what they did.At one prayer meeting in Michigan led by a layman, he said, “I see my pastor and the Methodist minister are here. Will one of you read a scripture and the other]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Yet-Again.jpg</ssp:url> <ssp:title>126-Yet Again</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This 126th episode of CS is titled, Yet Again.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.In the last episode, we considered the Second Great Awakening and ended with this . . .By the 1850s the United States was thriving, largely because of the benefits brought by the Awakening. The Mid-West was being developed, the economy booming. People made 18% interest on their investments. But as is so often the case, economic prosperity turned into a neglect of the Spirit. The pursuit of pleasure replaced the pursuit of God. The nation was politically divided over the issue of slavery.  And it wasn’t just States that were divided. Churches and denominations split over itInto this national argument that ended up tearing the country in two was added a dose of religious turmoil.A veteran and farmer named William Miller rediscovered the doctrine of the 2nd Coming. 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You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.We ended our last episode with the dour spiritual condition of both the United States and Europe at the end of the 18<sup>th</sup> C.I mentioned Dr. J Edwin Orr a couple of episodes back. He was the 20<sup>th</sup> C’s foremost expert on Revival and Spiritual renewal. While he could speak with eloquence on literally dozens of Revivals, one of his favorite subjects was what’s come to be known as the <strong><em>Second Great Awakening</em></strong>.Before it began, there were many who worried if God did not intervene, Christianity might die out of Europe and the US.Following Independence from England, many American intellectuals fell in love with France. But France was throwing off religious faith as fast as it could. The French Revolution made a mockery of the Church and Christianity.  A well-known prostitute in Paris was crowned <strong><em>Goddess of Reason</em></strong> <u>IN</u> the Cathedral of Notre Dame. A majority of churches in France closed and the famous skeptic Voltaire claimed Christianity would be consigned to the dustbin of history in only 30 years. <strong><em>Germany, Switzerland, and the Netherlands</em></strong> were taken over by Rationalism. <strong><em>England</em></strong> was afflicted by a sophisticated Skepticism led by the philosopher David Hume. His attacks on faith are still used on campuses today.French radicals contributed millions of francs to propagandize and seduce American students. In <em>Christian</em> colleges like Harvard, Yale, and Princeton, students welcomed the new French ideas, not because they promised justice, but because of they <em>welcomed immorality</em>. It was a time of great moral decline. Of a population of 5 million--300,000 were alcoholics.  They buried 15,000 of them annually.To give you an idea of just how prolific drinking was, President Washington had to call out troops to put down an armed revolt over alcohol in what’s come to be known as the <strong><em>Whiskey Rebellion</em></strong>. There was a plague of lawlessness with bank robberies a daily occurrence. Out-of-wedlock births and STDs sky-rocketed. Public profanity soared, cheating was epidemic. The turn toward immorality was so dramatic <em>Congress</em> appointed a special commission to investigate what had happened and how to correct it. The Commission discovered that in Kentucky, there’d been only one court of law held in five years. They simply could not administer justice on the frontier. It became so bad, a group of vigilantes formed and fought a pitched battle with the outlaws è and LOST!A poll taken at Harvard found most students were atheists. At Princeton, a far more evangelical college; there were only two believers in the entire student body. All but five were members of the <em>Filthy Speech Movement</em>. Christians were so unpopular they had to meet in secret. Students burned down buildings and forced college presidents to resign.  A mob of students attacked a Presbyterian church, breaking windows and burning the pulpit Bible. Students often entered churches during Communion to interrupt the service by spitting on the floor.The largest and fastest-growing denomination had been <strong><em>Methodists</em></strong>. But they were now losing thousands each year. The second-largest were the <strong><em>Baptists</em></strong>. They described this time as their “most wintry season.” <strong><em>Presbyterians</em></strong> met in Philadelphia to express their dismay at the immorality of the nation. <strong><em>Lutherans </em></strong>and<strong><em> Episcopalians</em></strong> were so far gone they held talks to consider merging.Samuel Provost, Bishop of NY had not confirmed anyone as a new member in so long, he quit and looked for other work. Chief Justice of the Supreme Court John Marshal wrote to Bishop Madison of Virginia that the Church in the US was too far gone to ever recover. Charles Lee, a popular hero of the Revolutionary War loudly advocated pulling down all the churches claiming they were obstacles to progress.The church historian Dr. Kenneth Scott Latourette summed it up by saying it looked as though Christianity was about to be ushered out of the affairs of man. But it wasn’t. On the contrary, a mighty outpouring of God’s Spirit was about to come.In 1784, <em>Pastor John Erskin</em> of Edinburgh, Scotland published a plea for prayer by all Christians in Scotland.  He sent a copy to <em>Jonathan Edwards</em> in America.  Edwards replied in what became a book titled <em>A Humble Attempt to Promote Explicit Agreement and Visible Union of God's People in Extraordinary Prayer for the Revival of Religion and the Advancement of Christ's Kingdom on Earth.</em>Erskin published both his book and Edwards’ reply as one-volume and sent it to <strong><em>Dr. John Rylands</em></strong>, a Baptist leader in Britain. Rylands read it, was profoundly moved, and pondered what to do with it.He gave it to two men of prayer who determined to spread it among church leaders. They convinced dozens of Baptist churches to set aside the first Monday of each month to pray for a spiritual awakening. Other denominations found out about what the Baptists were doing and joined. Congregationalists, Evangelicals in the Churches of England and Scotland, and the Methodists all held monthly prayer meetings devoted to praying for revival. Within seven years Britain was covered with a network of prayer.Then in 1791, the first evidence of an answer to their prayers began in the churches at <em>Yorkshire</em>. Mockers went to the monthly prayer meetings intending to disrupt them but went home converted. Some of these meetings were quiet prayer, others noisy.Then in the city of <em>Leeds</em>, the Methodist Church there saw a thousand unbelievers brought to faith in just a few months. Soon all the churches were experiencing the same. What they saw was the renewal of believers and the conversion of the lost. And this winning of so many to Christ stunned both Baptists and Congregationalists. They didn't <strong><em>believe</em></strong> in instantaneous conversion. They assumed it took three months of challenge, another three months of instruction to prove someone had been converted. That an alcoholic could attend a church meeting and go away converted and dramatically changed was hard to believe à Until they saw it happening in their own services.  It revolutionized their understanding of conversion, changing it forever.The revival strengthened Evangelicals in the Church of England like <strong><em>William Wilberforce</em></strong> who went on to lead the abolition movement in England.The revival moved into Scotland. It swept Wales. By 1796 it had covered Norway.One of the products of real revival is the new ministries it gives rise to. A pastor named <strong><em>Thomas Charles</em></strong> was moved by the story of <strong><em>Mary Jones</em></strong>, a serving girl who’d saved up her pennies to by a Bible. The nearest store was thirty miles away, so on her day off, she <em>walked</em> there, to find they were sold out. She returned home in tears. Pastor Charles was so moved he went to London and asked the publishers to print more Bibles. They refused saying the revival was a fad, a temporary emotionalism that would quickly pass and no one would want any Bibles then. So Charles formed the <strong><em>British and Foreign Bible Society</em></strong>, the first of <strong><em>all</em></strong> the Bible societies that would end up printing millions of Bibles that went all over the world.The Second Great Awakening resulted in a massive missionary outreach as well as major social reforms. It led to the abolition of slavery, thousands of schools, and a host of organizations to help the poor and needy.In the US and Canada, the first glimmers of revival began in 1792. It started in Boston where all but a couple of the churches had gone off into the error of <em>Unitarianism</em>. In Lenox, Mass. not a single young person had been received into the Church in 16 years. So a couple of churches agreed to hold special prayer for revival. They prayed for two years, then in 1794, a few pastors sent out a letter to <strong><em>every congregation</em></strong> in the US calling for a <strong><em>concert of prayer</em></strong>.  They’d heard about what was happening in England and determined to do the same.The Presbyterians adopted it in mass. Congregationalists, Baptists, and Moravians all took it up. Soon Christians across the nation were praying the first Monday of every month for spiritual awakening. Their prayers were desperate as they realized the urgency of the need. The momentum built over the next four years until 1798 when the Second Great Awakening began in earnest in the US.One church in NYC began with 80 members. They prayed for revival and three years later had grown to 720. This was typical for most churches during the revival.In the Eastern States, there was little to no emotional extravagance. But in the Western states of Kentucky and Ohio things were different. Remember the horrible conditions that existed on the Western frontier. People were brought under such conviction of sin they were often in an agony that once confessed and repented of, was replaced by unbound joy in salvation.  Many would go from unrestrained weeping to dancing and celebration.<strong><em>James McCready</em></strong> was the pastor of three small churches in Kentucky. McCready’s chief claim to fame was that he was so ugly he attracted attention. His voice was coarse and his style of preaching was far from elegant.  In 1799 he said the ministry was “Weeping and mourning with the people of God.” But a year later, an outpouring of the Holy Spirit began in Kentucky.The churches of the frontier were small buildings inadequate to house all those who wanted to attend, so ministers like McCready rode to outdoor campsites where thousands gathered to hear the Word of God and take Communion.At these camp meetings, as many as 20,000 would show up and stay for 3-4 days as one preacher after another preached.The revival swept Kentucky, Tennessee, and Ohio. <strong><em>Dr. George Baxter</em></strong>, a Presbyterian minister from Philadelphia heard about what was happening and went to investigate. He said Kentucky was the most moral place he’d ever seen in his life. He heard not a word of profanity the entire time he was there. He said a sense of religious awe hovered over the entire countryside.There was a great movement for the further evangelization of the Western frontier. Those who were converted traveled back East to attend college and get their degree in theology so they could return and continue the revival. So, revival broke out in those godless colleges of the East we talked about earlier. The Westerners returned home and started dozens of colleges in what today we call the Midwest. ¾’s of all Midwest colleges were the result of the Second Great Awakening.The Revival swept the South and was as evident among the slaves as among the white population.<strong><em>The War of 1812</em></strong> interrupted the revival, but historians mostly agree that the Second Great Awakening marked the US as a thoroughly Christian nation.As the Awakening began to lose steam, <strong><em>Charles Finney</em></strong> came on the scene with his revival efforts. Beginning in New York State in 1824, he conducted effective meetings in several Eastern cities. The greatest took place in <strong><em>Rochester, New York</em></strong>, in the fall and winter of 1830–31, when he reported a thousand conversions in a city of 10,000. The revival affected nearby towns as well, with over 1,500 making professions of faith. At the same time, there were about 100,000 conversions in other parts of the country from New England to the Southwest.In 1835, Finney became president of <strong><em>Oberlin College</em></strong> in Ohio, where he continued to be an influential revivalist through personal campaigns and the wide distribution of his book <em>Lectures on Revival</em>. It was from the Oberlin school that the Holiness and Pentecostal churches emerged. Not only did Finney’s work make a great impact on America, he also made two trips to Europe, where he experienced extensive success.Finney is credited with introducing something called the <em>anxious bench</em> in his meetings. This was a place for people who wanted to express a desire for conversion to sit and await someone leading them to faith by walking them through an understanding of the Gospel then praying with them. The modern-day altar call practiced in many Evangelical churches and meetings is the descendant of Finney’s anxious seat.Fast-forward 50 years from the Second Great Awakening and it seemed the tide had gone out again. By the 1850s the country was <strong><em>thriving</em></strong>, largely <strong><em>because</em></strong> of the benefits brought by the Awakening. The Mid-West was being developed, the economy was booming. People made <strong><em>18%</em></strong> <strong><em>interest</em></strong> on their investments. But as is so often the case, economic prosperity turned into a neglect of the Spirit. The pursuit of pleasure replaced the pursuit of God. The nation was politically divided over the issue of slavery.  It wasn’t just States that were divided. Churches and denominations split over it.Into this national argument that ended up tearing the country in two was added a dose of religious turmoil.A veteran and farmer named <strong><em>William Miller</em></strong> rediscovered the doctrine of the 2<sup>nd</sup> Coming. For generations most of the Church considered Bible prophesy a closed book. Miller began teaching on the Return of Christ. But he made the mistake many have and said Christ would return in 1844. About a million people followed his views.  When it didn’t happen, they were bitterly disillusioned because they’d sold their homes, businesses, and farms. Skeptics piled on the fanaticism of the Millerites and fired up a new round of mocking faith.  Then, in 1857, things began to change. What that change was, we’ll take a look at it next time.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This 125th episode of CS is titled A Second Awakening.I usually leave this announcement for the end but will insert it here at the beginning.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look fo]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="880" height="350" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening.jpg 880w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening-300x119.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening-768x305.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening-610x243.jpg 610w" sizes="(max-width: 880px) 100vw, 880px" /></p>This 125<sup>th</sup> episode of CS is titled <strong><em>A</em></strong> <strong><em>Second Awakening.</em></strong>I usually leave this announcement for the end but will insert it here at the beginning.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.We ended our last episode with the dour spiritual condition of both the United States and Europe at the end of the 18<sup>th</sup> C.I mentioned Dr. J Edwin Orr a couple of episodes back. He was the 20<sup>th</sup> C’s foremost expert on Revival and Spiritual renewal. While he could speak with eloquence on literally dozens of Revivals, one of his favorite subjects was what’s come to be known as the <strong><em>Second Great Awakening</em></strong>.Before it began, there were many who worried if God did not intervene, Christianity might die out of Europe and the US.Following Independence from England, many American intellectuals fell in love with France. But France was throwing off religious faith as fast as it could. The French Revolution made a mockery of the Church and Christianity.  A well-known prostitute in Paris was crowned <strong><em>Goddess of Reason</em></strong> <u>IN</u> the Cathedral of Notre Dame. A majority of churches in France closed and the famous skeptic Voltaire claimed Christianity would be consigned to the dustbin of history in only 30 years. <strong><em>Germany, Switzerland, and the Netherlands</em></strong> were taken over by Rationalism. <strong><em>England</em></strong> was afflicted by a sophisticated Skepticism led by the philosopher David Hume. His attacks on faith are still used on campuses today.French radicals contributed millions of francs to propagandize and seduce American students. In <em>Christian</em> colleges like Harvard, Yale, and Princeton, students welcomed the new French ideas, not because they promised justice, but because of they <em>welcomed immorality</em>. It was a time of great moral decline. Of a population of 5 million--300,000 were alcoholics.  They buried 15,000 of them annually.To give you an idea of just how prolific drinking was, President Washington had to call out troops to put down an armed revolt over alcohol in what’s come to be known as the <strong><em>Whiskey Rebellion</em></strong>. There was a plague of lawlessness with bank robberies a daily occurrence. Out-of-wedlock births and STDs sky-rocketed. Public profanity soared, cheating was epidemic. The turn toward immorality was so dramatic <em>Congress</em> appointed a special commission to investigate what had happened and how to correct it. The Commission discovered that in Kentucky, there’d been only one court of law held in five years. They simply could not administer justice on the frontier. It became so bad, a group of vigilantes formed and fought a pitched battle with the outlaws è and LOST!A poll taken at Harvard found most students were atheists. At Princeton, a far more evangelical college; there were only two believers in the entire student body. All but five were members of the <em>Filthy Speech Movement</em>. Christians were so unpopular they had to meet in secret. Students burned down buildings and forced college presidents to resign.  A mob of students attacked a Presbyterian church, breaking windows and burning the pulpit Bible. Students often entered churches during Communion to interrupt the service by spitting on the floor.The largest and fastest-growing denomination had been <strong><em>Methodists</em></strong>. But they were now losing thousands each year. The second-largest were the <strong><em>Baptists</em></strong>. They described this time as their “most wintry season.” <strong><em>Presbyterians</em></strong> met in Philadelphia to express their dismay at the immorality of the nation. <strong><em>Lutherans </em></strong>and<strong><em> Episcopalians</em></strong> were so far gone they held talks to consider merging.Samuel Provost, Bishop of NY had not confirmed anyone as a new member in so long, he quit and looked for other work. Chief Justice of the Supreme Court John Marshal wrote to Bishop Madison of Virginia that the Church in the US was too far gone to ever recover. Charles Lee, a popular hero of the Revolutionary War loudly advocated pulling down all the churches claiming they were obstacles to progress.The church historian Dr. Kenneth Scott Latourette summed it up by saying it looked as though Christianity was about to be ushered out of the affairs of man. But it wasn’t. On the contrary, a mighty outpouring of God’s Spirit was about to come.In 1784, <em>Pastor John Erskin</em> of Edinburgh, Scotland published a plea for prayer by all Christians in Scotland.  He sent a copy to <em>Jonathan Edwards</em> in America.  Edwards replied in what became a book titled <em>A Humble Attempt to Promote Explicit Agreement and Visible Union of God's People in Extraordinary Prayer for the Revival of Religion and the Advancement of Christ's Kingdom on Earth.</em>Erskin published both his book and Edwards’ reply as one-volume and sent it to <strong><em>Dr. John Rylands</em></strong>, a Baptist leader in Britain. Rylands read it, was profoundly moved, and pondered what to do with it.He gave it to two men of prayer who determined to spread it among church leaders. They convinced dozens of Baptist churches to set aside the first Monday of each month to pray for a spiritual awakening. Other denominations found out about what the Baptists were doing and joined. Congregationalists, Evangelicals in the Churches of England and Scotland, and the Methodists all held monthly prayer meetings devoted to praying for revival. Within seven years Britain was covered with a network of prayer.Then in 1791, the first evidence of an answer to their prayers began in the churches at <em>Yorkshire</em>. Mockers went to the monthly prayer meetings intending to disrupt them but went home converted. Some of these meetings were quiet prayer, others noisy.Then in the city of <em>Leeds</em>, the Methodist Church there saw a thousand unbelievers brought to faith in just a few months. Soon all the churches were experiencing the same. What they saw was the renewal of believers and the conversion of the lost. And this winning of so many to Christ stunned both Baptists and Congregationalists. They didn't <strong><em>believe</em></strong> in instantaneous conversion. They assumed it took three months of challenge, another three months of instruction to prove someone had been converted. That an alcoholic could attend a church meeting and go away converted and dramatically changed was hard to believe à Until they saw it happening in their own services.  It revolutionized their understanding of conversion, changing it forever.The revival strengthened Evangelicals in the Church of England like <strong><em>William Wilberforce</em></strong> who went on to lead the abolition movement in England.The revival moved into Scotland. It swept Wales. By 1796 it had covered Norway.One of the products of real revival is the new ministries it gives rise to. A pastor named <strong><em>Thomas Charles</em></strong> was moved by the story of <strong><em>Mary Jones</em></strong>, a serving girl who’d saved up her pennies to by a Bible. The nearest store was thirty miles away, so on her day off, she <em>walked</em> there, to find they were sold out. She returned home in tears. Pastor Charles was so moved he went to London and asked the publishers to print more Bibles. They refused saying the revival was a fad, a temporary emotionalism that would quickly pass and no one would want any Bibles then. So Charles formed the <strong><em>British and Foreign Bible Society</em></strong>, the first of <strong><em>all</em></strong> the Bible societies that would end up printing millions of Bibles that went all over the world.The Second Great Awakening resulted in a massive missionary outreach as well as major social reforms. It led to the abolition of slavery, thousands of schools, and a host of organizations to help the poor and needy.In the US and Canada, the first glimmers of revival began in 1792. It started in Boston where all but a couple of the churches had gone off into the error of <em>Unitarianism</em>. In Lenox, Mass. not a single young person had been received into the Church in 16 years. So a couple of churches agreed to hold special prayer for revival. They prayed for two years, then in 1794, a few pastors sent out a letter to <strong><em>every congregation</em></strong> in the US calling for a <strong><em>concert of prayer</em></strong>.  They’d heard about what was happening in England and determined to do the same.The Presbyterians adopted it in mass. Congregationalists, Baptists, and Moravians all took it up. Soon Christians across the nation were praying the first Monday of every month for spiritual awakening. Their prayers were desperate as they realized the urgency of the need. The momentum built over the next four years until 1798 when the Second Great Awakening began in earnest in the US.One church in NYC began with 80 members. They prayed for revival and three years later had grown to 720. This was typical for most churches during the revival.In the Eastern States, there was little to no emotional extravagance. But in the Western states of Kentucky and Ohio things were different. Remember the horrible conditions that existed on the Western frontier. People were brought under such conviction of sin they were often in an agony that once confessed and repented of, was replaced by unbound joy in salvation.  Many would go from unrestrained weeping to dancing and celebration.<strong><em>James McCready</em></strong> was the pastor of three small churches in Kentucky. McCready’s chief claim to fame was that he was so ugly he attracted attention. His voice was coarse and his style of preaching was far from elegant.  In 1799 he said the ministry was “Weeping and mourning with the people of God.” But a year later, an outpouring of the Holy Spirit began in Kentucky.The churches of the frontier were small buildings inadequate to house all those who wanted to attend, so ministers like McCready rode to outdoor campsites where thousands gathered to hear the Word of God and take Communion.At these camp meetings, as many as 20,000 would show up and stay for 3-4 days as one preacher after another preached.The revival swept Kentucky, Tennessee, and Ohio. <strong><em>Dr. George Baxter</em></strong>, a Presbyterian minister from Philadelphia heard about what was happening and went to investigate. He said Kentucky was the most moral place he’d ever seen in his life. He heard not a word of profanity the entire time he was there. He said a sense of religious awe hovered over the entire countryside.There was a great movement for the further evangelization of the Western frontier. Those who were converted traveled back East to attend college and get their degree in theology so they could return and continue the revival. So, revival broke out in those godless colleges of the East we talked about earlier. The Westerners returned home and started dozens of colleges in what today we call the Midwest. ¾’s of all Midwest colleges were the result of the Second Great Awakening.The Revival swept the South and was as evident among the slaves as among the white population.<strong><em>The War of 1812</em></strong> interrupted the revival, but historians mostly agree that the Second Great Awakening marked the US as a thoroughly Christian nation.As the Awakening began to lose steam, <strong><em>Charles Finney</em></strong> came on the scene with his revival efforts. Beginning in New York State in 1824, he conducted effective meetings in several Eastern cities. The greatest took place in <strong><em>Rochester, New York</em></strong>, in the fall and winter of 1830–31, when he reported a thousand conversions in a city of 10,000. The revival affected nearby towns as well, with over 1,500 making professions of faith. At the same time, there were about 100,000 conversions in other parts of the country from New England to the Southwest.In 1835, Finney became president of <strong><em>Oberlin College</em></strong> in Ohio, where he continued to be an influential revivalist through personal campaigns and the wide distribution of his book <em>Lectures on Revival</em>. It was from the Oberlin school that the Holiness and Pentecostal churches emerged. Not only did Finney’s work make a great impact on America, he also made two trips to Europe, where he experienced extensive success.Finney is credited with introducing something called the <em>anxious bench</em> in his meetings. This was a place for people who wanted to express a desire for conversion to sit and await someone leading them to faith by walking them through an understanding of the Gospel then praying with them. The modern-day altar call practiced in many Evangelical churches and meetings is the descendant of Finney’s anxious seat.Fast-forward 50 years from the Second Great Awakening and it seemed the tide had gone out again. By the 1850s the country was <strong><em>thriving</em></strong>, largely <strong><em>because</em></strong> of the benefits brought by the Awakening. The Mid-West was being developed, the economy was booming. People made <strong><em>18%</em></strong> <strong><em>interest</em></strong> on their investments. But as is so often the case, economic prosperity turned into a neglect of the Spirit. The pursuit of pleasure replaced the pursuit of God. The nation was politically divided over the issue of slavery.  It wasn’t just States that were divided. Churches and denominations split over it.Into this national argument that ended up tearing the country in two was added a dose of religious turmoil.A veteran and farmer named <strong><em>William Miller</em></strong> rediscovered the doctrine of the 2<sup>nd</sup> Coming. For generations most of the Church considered Bible prophesy a closed book. Miller began teaching on the Return of Christ. But he made the mistake many have and said Christ would return in 1844. About a million people followed his views.  When it didn’t happen, they were bitterly disillusioned because they’d sold their homes, businesses, and farms. Skeptics piled on the fanaticism of the Millerites and fired up a new round of mocking faith.  Then, in 1857, things began to change. What that change was, we’ll take a look at it next time.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/125-A%20Second%20Awakening.mp3" length="11279733" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This 125th episode of CS is titled A Second Awakening.I usually leave this announcement for the end but will insert it here at the beginning.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.We ended our last episode with the dour spiritual condition of both the United States and Europe at the end of the 18th C.I mentioned Dr. J Edwin Orr a couple of episodes back. He was the 20th C’s foremost expert on Revival and Spiritual renewal. While he could speak with eloquence on literally dozens of Revivals, one of his favorite subjects was what’s come to be known as the Second Great Awakening.Before it began, there were many who worried if God did not intervene, Christianity might die out of Europe and the US.Following Independence from England, many American intellectuals fell in love with France. But France was throwing off religious faith as fast as it could. The French Revolution made a mockery of the Church and Christianity.  A well-known prostitute in Paris was crowned Goddess of Reason IN the Cathedral of Notre Dame. A majority of churches in France closed and the famous skeptic Voltaire claimed Christianity would be consigned to the dustbin of history in only 30 years. Germany, Switzerland, and the Netherlands were taken over by Rationalism. England was afflicted by a sophisticated Skepticism led by the philosopher David Hume. His attacks on faith are still used on campuses today.French radicals contributed millions of francs to propagandize and seduce American students. In Christian colleges like Harvard, Yale, and Princeton, students welcomed the new French ideas, not because they promised justice, but because of they welcomed immorality. It was a time of great moral decline. Of a population of 5 million--300,000 were alcoholics.  They buried 15,000 of them annually.To give you an idea of just how prolific drinking was, President Washington had to call out troops to put down an armed revolt over alcohol in what’s come to be known as the Whiskey Rebellion. There was a plague of lawlessness with bank robberies a daily occurrence. Out-of-wedlock births and STDs sky-rocketed. Public profanity soared, cheating was epidemic. The turn toward immorality was so dramatic Congress appointed a special commission to investigate what had happened and how to correct it. The Commission discovered that in Kentucky, there’d been only one court of law held in five years. They simply could not administer justice on the frontier. It became so bad, a group of vigilantes formed and fought a pitched battle with the outlaws è and LOST!A poll taken at Harvard found most students were atheists. At Princeton, a far more evangelical college; there were only two believers in the entire student body. All but five were members of the Filthy Speech Movement. Christians were so unpopular they had to meet in secret. Students burned down buildings and forced college presidents to resign.  A mob of students attacked a Presbyterian church, breaking windows and burning the pulpit Bible. Students often entered churches during Communion to interrupt the service by spitting on the floor.The largest and fastest-growing denomination had been Methodists. But they were now losing thousands each year. The second-largest were the Baptists. They described this time as their “most wintry season.” Presbyterians met in Philadelphia to express their dismay at the immorality of the nation. Lutherans and Episcopalians were so far gone they held talks to consider merging.Samuel Provost, Bishop of NY had not confirmed anyone as a new member in so long, he quit and looked for other work. Chief Justice of the Supreme Court John Marshal wrote to Bishop Madison of Virginia that the Church in the US was too far gone to ever recover. Charles Lee, a popular hero of the Revolutionary War loudly advocated pulling down all the churches claiming they were obstacles to pro]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/Second-Awakening.jpg</ssp:url> <ssp:title>125-A Second Awakening</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This 125th episode of CS is titled A Second Awakening.I usually leave this announcement for the end but will insert it here at the beginning.Donations to keep the CS host site up are welcome and needed. You can do so at sanctorum.us. Just look for the “Donate” link.We ended our last episode with the dour spiritual condition of both the United States and Europe at the end of the 18th C.I mentioned Dr. J Edwin Orr a couple of episodes back. He was the 20th C’s foremost expert on Revival and Spiritual renewal. While he could speak with eloquence on literally dozens of Revivals, one of his favorite subjects was what’s come to be known as the Second Great Awakening.Before it began, there were many who worried if God did not intervene, Christianity might die out of Europe and the US.Following Independence from England, many American intellectuals fell in love with France. But France was throwing off religious faith as fast as it could. 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A genuine religious pluralism had taken root. That was very different from the centuries of conflict that marked the Europe their ancestors had come from.There are several reasons for the <em>religious pluralism</em> of the United States. But when we speak of <em>pluralism</em> at <em>that</em> point in history, let’s make sure what we mean is a lack of the establishment of a specific <em>Christian</em> denomination as a <strong><em>National</em></strong> or <strong><em>Federal</em></strong> Church. 18<sup>th</sup> Century pluralism didn’t extend to other major religions. There were no Buddhist or Hindu temples; no Islamic mosques nor Shinto shrines. Americans were <em>Christians</em>, if not of the committed stripe, at least nominally.The first reason for the religious pluralism of the US was immigration after 1690. It brought a mixture of people with various faiths so that no group was dominant. The Quakers of Pennsylvania opposed a formal church structure which prevented the rise of a State church there. Please note this: While the first Amendment prohibited the <strong><em>FEDERAL</em></strong> govt from establishing a <strong><em>National</em></strong> Church, <u>there was no ban</u> on the States establishing a State Church. Several states in fact <strong><u>HAD</u></strong> State churches. But the Quaker dominance of Pennsylvania resisted an established church. Their presence in New Jersey contributed to the religious mixture in that colony, and Pennsylvania’s control over Delaware during most of the colonial period meant freedom of religion there as well. <em>French Huguenots</em> took refuge in several colonies. Having suffered brutal persecution back home, they had no desire to persecute others.A second wave of immigrants in 1700, consisted mostly of some 200,000 Germans. While most were either Lutheran or Reformed, several smaller sects were also present. Most shared the Pietistic emphasis on a deeply felt personal faith. They had no desire to dominate others’ religious persuasion. These Germans settled in Pennsylvania and northern New York.Last came a wave of about a quarter-million Scotch-Irish from Northern Ireland. Nearly all Presbyterians, they’d been persecuted by the Anglican Church of Ireland. They spread throughout the Middle &amp; Southern colonies. By 1760, the population of the colonies was about 2½ million. A third born in a foreign land.A<strong><em> second</em></strong> influence favoring religious pluralism was that many of the colonies were <em>Proprietary</em>, meaning they were business ventures. For the sake of the business, religious feuds needed to be tamped down lest they prove a distraction to the colony’s profitability. Even where a specific church or denomination was favored, large numbers of people from others faiths meant the requirement to get along for the greater good.<strong><em>Third</em></strong>, the revivals we looked at in the last episode proved a leveling influence. They crossed denominational lines as if there was no distinction whatever. Revival preachers and promoters universally stressed the equality of all in the sight of God.<strong><em>Fourth</em></strong>, the Western frontier was another leveler. Pioneers were self-reliant individualists or they didn’t survive. In case you haven’t noticed, rugged individualism and religious institutionalism don’t mix. Frontiersmen were suspicious of and opposed to attempts by them City-folk back East asserting their will over the Frontier – in any form, including dictating what church would be built where and led by who.<strong><em>Fifth</em></strong>, following the revivals of the 18<sup>th</sup> century, spiritual apathy began to grow once more. The churches that had filled during the Great Awakening began to empty. And without new ministers in training, it meant more churches were left without gifted leaders. Let me be clear—While the Frontier resisted <em>Eastern</em> denominations reaching into their realm, they still wanted their <em>own</em> churches. But the rapid evolution of the <em>Western</em> Frontier meant churches weren’t built or manned <em>quickly enough</em>. The Frontier became a largely unchurch region.  In proportion to the population, probably more than anywhere else in Christendom during the first third of the 18<sup>th</sup> century, the Western frontier of the British colonies was the least churched.<strong><em>Sixth</em></strong>, the philosophy of <em>natural rights</em> percolating for a couple of centuries coalesced during the Enlightenment. It now began to influence many. One of those natural rights people came to accept was the privilege of deciding what religion they’d follow. John Locke’s <em>Letters on Toleration</em> argued for the separation of church and state and a <em>voluntary</em> religious affiliation for any and all. Most leaders of the generation that saw the American Revolutionary, such as <em>Thomas Jefferson</em>, were enamored with this philosophy and were active in bringing down the church establishment in Virginia soon after the new nation won its independence.When the Revolution began, the Anglican church suffered greatly because many of its ministers remained Loyalists who supported England. When the war was over, there were few Anglican ministers left in the country and many churches had been destroyed.In all, the disestablishment of religion seemed a foregone conclusion in the United States. With the founding of the new nation, one after another, <em>State</em> churches toppled. The last to go was <em>Congregationalism</em> in New Hampshire, Connecticut, and Massachusetts in the first half of the 19<sup>th</sup> century.I realize the narrative I’ve just shared appears to challenge the picture some modern apologists paint of the role of Christianity in the Early American Republic. A deeper look makes it clear there’s no challenge at all. To say the United States saw a disestablishment of churches doesn’t mean Americans were <i>irreligious</i>. On the contrary; remember what we saw in the <em>last</em> episode. The Great Awakening had such a huge impact on the colonies that for a time, to <strong><em>be</em></strong> an American meant to <strong><em>be</em></strong> a Christian. And not just as a default label derived at by the process of elimination. You know, that attitude some have that says, “Well, I’m not a Hindu, Buddhist or Muslim; so I must be a Christian.” Coming out of the Great Awakening, the American identity was one that was thoroughly and sincerely Christian of the pietistic stripe; where having a personal testimony of the experience of being born again was paramount.So à <strong><u>IF</u></strong> there was so much religious diversity and agitation against an <em>established</em> Church during the 18<sup>th</sup> century, <em>what were</em> the attitudes of the different denominations toward the Revolution?As noted, <strong><em>Anglicans</em></strong> in the Church of England were divided, but dominated by a loyalist majority. In the north, Anglicans leaned heavily toward the loyalist cause. In the south, many of the great planters, men like George Washington, favored the Revolutionary cause. <em>Congregationalists</em> gave enthusiastic support to the Revolution, their ministers preached fervent sermons favoring of the patriot cause.<strong><em>Presbyterians</em></strong> leaned that way as well in a continuation of the old conflict back home between themselves and Anglicans. Presbyterian <strong><em>John Witherspoon</em></strong>, was a signer of the Articles of Confederation, the only clergyman to sign the <em>Declaration of Independence</em>. <strong><em>Lutherans</em></strong> <em>also</em> supported the Revolution under the leadership of the <strong><em>Muhlenbergs</em></strong>. Though divided, <strong><em>Roman Catholics</em></strong> were generally patriots.<strong><em>Baptists</em></strong> supported the Revolution because they felt the cause of separation of church and state was at stake. They believed a British victory would bring a round of new political control and a tightening on the religious scene.<strong><em>Methodists</em></strong> were suspect because at the beginning of the war Wesley urged neutrality. Then colonial preachers came out in support of the Revolution. Although <strong><em>Quakers</em></strong>, <strong><em>Mennonites</em></strong>, and <strong><em>Moravians</em></strong> were pacifists, most of them were in sympathy with the Revolution and some joined the army.The Revolution dissolved the ties between many religious groups in America and their spiritual relatives in Europe. This meant the need for new organizations in America. Though the Anglican church had been handed a serious setback, it didn’t completely evacuate the new Nation. <strong><em>William White </em></strong>and<strong><em> Samuel Seabury</em></strong> attempted to rebuild the Anglican church after the war under the new label of the Protestant<strong><em> <u>Episcopal</u> </em></strong>Church.Loosed from <em>English</em> Methodism, in 1784 Methodists organized as the <strong><em>Methodist Episcopal</em></strong> <strong><em>Church</em></strong>, under the leadership of <strong><em>Francis Asbury</em></strong>. That same year, American<strong><em> Roman Catholics </em></strong>ended their affiliation with the British Bishop. In 1789, <strong><em>John Carroll</em></strong> became the first Roman Catholic bishop, with Baltimore as his See. The<strong><em> Baptists</em></strong> formed a General Committee in 1784. And the <strong><em>Presbyterians</em></strong> in Philadelphia drew up a constitution for their church at the same time as the national Constitution was being formed in 1787.The Revolutionary War proved to be hard on religious life in America. Because most local churches supported the Revolution, when the British took an area, they often poured out their wrath on houses of worship. Churches were destroyed when they were used as barracks, hospitals, and storehouses of munitions. Pastors and congregations were absorbed in the cause of the Revolution rather than in building up the churches. French deism and its philosophical cousin <em>atheism</em> became fashionable among certain elements of American society because of the alliance with France. Rationalism took control of colleges and other intellectual centers. In some schools, there was hardly a student who’d admit to being a Christian.Conditions were so bad during the years when the Constitution was being forged, politicians and ministers alike virtually gave up hope for the role of religion in American society. Bishop <strong><em>Samuel Provost</em></strong> of the Episcopal Diocese of New York saw the situation as so hopeless, he ceased to function. A committee of Congress reported on the desperate state of lawlessness on the frontier. Of a population of five million, the United States had 300,000 drunkards, burying 15,000 a year. In 1796, George Washington agreed with a friend that national affairs were leading to a crisis he was unable to see the outcome of.The closing years of the 18<sup>th</sup> C were dark. But its always darkest just before the dawn.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is episode 124-Decline.Following the Great Awakening, which produced a deep-seated sense of Faith in so many Americans prior to the Revolutionary War, as the new nation organized itself around its new national identity, it realized something uni]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1080" height="675" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline-300x188.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline-1030x644.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline-768x480.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline-610x381.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline-400x250.jpg 400w" sizes="(max-width: 1080px) 100vw, 1080px" /></p>This is episode 124-<strong><em>Decline</em></strong>.Following the Great Awakening, which produced a deep-seated sense of Faith in so many Americans prior to the Revolutionary War, as the new nation organized itself around its new national identity, it realized something unique was taking place. A genuine religious pluralism had taken root. That was very different from the centuries of conflict that marked the Europe their ancestors had come from.There are several reasons for the <em>religious pluralism</em> of the United States. But when we speak of <em>pluralism</em> at <em>that</em> point in history, let’s make sure what we mean is a lack of the establishment of a specific <em>Christian</em> denomination as a <strong><em>National</em></strong> or <strong><em>Federal</em></strong> Church. 18<sup>th</sup> Century pluralism didn’t extend to other major religions. There were no Buddhist or Hindu temples; no Islamic mosques nor Shinto shrines. Americans were <em>Christians</em>, if not of the committed stripe, at least nominally.The first reason for the religious pluralism of the US was immigration after 1690. It brought a mixture of people with various faiths so that no group was dominant. The Quakers of Pennsylvania opposed a formal church structure which prevented the rise of a State church there. Please note this: While the first Amendment prohibited the <strong><em>FEDERAL</em></strong> govt from establishing a <strong><em>National</em></strong> Church, <u>there was no ban</u> on the States establishing a State Church. Several states in fact <strong><u>HAD</u></strong> State churches. But the Quaker dominance of Pennsylvania resisted an established church. Their presence in New Jersey contributed to the religious mixture in that colony, and Pennsylvania’s control over Delaware during most of the colonial period meant freedom of religion there as well. <em>French Huguenots</em> took refuge in several colonies. Having suffered brutal persecution back home, they had no desire to persecute others.A second wave of immigrants in 1700, consisted mostly of some 200,000 Germans. While most were either Lutheran or Reformed, several smaller sects were also present. Most shared the Pietistic emphasis on a deeply felt personal faith. They had no desire to dominate others’ religious persuasion. These Germans settled in Pennsylvania and northern New York.Last came a wave of about a quarter-million Scotch-Irish from Northern Ireland. Nearly all Presbyterians, they’d been persecuted by the Anglican Church of Ireland. They spread throughout the Middle &amp; Southern colonies. By 1760, the population of the colonies was about 2½ million. A third born in a foreign land.A<strong><em> second</em></strong> influence favoring religious pluralism was that many of the colonies were <em>Proprietary</em>, meaning they were business ventures. For the sake of the business, religious feuds needed to be tamped down lest they prove a distraction to the colony’s profitability. Even where a specific church or denomination was favored, large numbers of people from others faiths meant the requirement to get along for the greater good.<strong><em>Third</em></strong>, the revivals we looked at in the last episode proved a leveling influence. They crossed denominational lines as if there was no distinction whatever. Revival preachers and promoters universally stressed the equality of all in the sight of God.<strong><em>Fourth</em></strong>, the Western frontier was another leveler. Pioneers were self-reliant individualists or they didn’t survive. In case you haven’t noticed, rugged individualism and religious institutionalism don’t mix. Frontiersmen were suspicious of and opposed to attempts by them City-folk back East asserting their will over the Frontier – in any form, including dictating what church would be built where and led by who.<strong><em>Fifth</em></strong>, following the revivals of the 18<sup>th</sup> century, spiritual apathy began to grow once more. The churches that had filled during the Great Awakening began to empty. And without new ministers in training, it meant more churches were left without gifted leaders. Let me be clear—While the Frontier resisted <em>Eastern</em> denominations reaching into their realm, they still wanted their <em>own</em> churches. But the rapid evolution of the <em>Western</em> Frontier meant churches weren’t built or manned <em>quickly enough</em>. The Frontier became a largely unchurch region.  In proportion to the population, probably more than anywhere else in Christendom during the first third of the 18<sup>th</sup> century, the Western frontier of the British colonies was the least churched.<strong><em>Sixth</em></strong>, the philosophy of <em>natural rights</em> percolating for a couple of centuries coalesced during the Enlightenment. It now began to influence many. One of those natural rights people came to accept was the privilege of deciding what religion they’d follow. John Locke’s <em>Letters on Toleration</em> argued for the separation of church and state and a <em>voluntary</em> religious affiliation for any and all. Most leaders of the generation that saw the American Revolutionary, such as <em>Thomas Jefferson</em>, were enamored with this philosophy and were active in bringing down the church establishment in Virginia soon after the new nation won its independence.When the Revolution began, the Anglican church suffered greatly because many of its ministers remained Loyalists who supported England. When the war was over, there were few Anglican ministers left in the country and many churches had been destroyed.In all, the disestablishment of religion seemed a foregone conclusion in the United States. With the founding of the new nation, one after another, <em>State</em> churches toppled. The last to go was <em>Congregationalism</em> in New Hampshire, Connecticut, and Massachusetts in the first half of the 19<sup>th</sup> century.I realize the narrative I’ve just shared appears to challenge the picture some modern apologists paint of the role of Christianity in the Early American Republic. A deeper look makes it clear there’s no challenge at all. To say the United States saw a disestablishment of churches doesn’t mean Americans were <i>irreligious</i>. On the contrary; remember what we saw in the <em>last</em> episode. The Great Awakening had such a huge impact on the colonies that for a time, to <strong><em>be</em></strong> an American meant to <strong><em>be</em></strong> a Christian. And not just as a default label derived at by the process of elimination. You know, that attitude some have that says, “Well, I’m not a Hindu, Buddhist or Muslim; so I must be a Christian.” Coming out of the Great Awakening, the American identity was one that was thoroughly and sincerely Christian of the pietistic stripe; where having a personal testimony of the experience of being born again was paramount.So à <strong><u>IF</u></strong> there was so much religious diversity and agitation against an <em>established</em> Church during the 18<sup>th</sup> century, <em>what were</em> the attitudes of the different denominations toward the Revolution?As noted, <strong><em>Anglicans</em></strong> in the Church of England were divided, but dominated by a loyalist majority. In the north, Anglicans leaned heavily toward the loyalist cause. In the south, many of the great planters, men like George Washington, favored the Revolutionary cause. <em>Congregationalists</em> gave enthusiastic support to the Revolution, their ministers preached fervent sermons favoring of the patriot cause.<strong><em>Presbyterians</em></strong> leaned that way as well in a continuation of the old conflict back home between themselves and Anglicans. Presbyterian <strong><em>John Witherspoon</em></strong>, was a signer of the Articles of Confederation, the only clergyman to sign the <em>Declaration of Independence</em>. <strong><em>Lutherans</em></strong> <em>also</em> supported the Revolution under the leadership of the <strong><em>Muhlenbergs</em></strong>. Though divided, <strong><em>Roman Catholics</em></strong> were generally patriots.<strong><em>Baptists</em></strong> supported the Revolution because they felt the cause of separation of church and state was at stake. They believed a British victory would bring a round of new political control and a tightening on the religious scene.<strong><em>Methodists</em></strong> were suspect because at the beginning of the war Wesley urged neutrality. Then colonial preachers came out in support of the Revolution. Although <strong><em>Quakers</em></strong>, <strong><em>Mennonites</em></strong>, and <strong><em>Moravians</em></strong> were pacifists, most of them were in sympathy with the Revolution and some joined the army.The Revolution dissolved the ties between many religious groups in America and their spiritual relatives in Europe. This meant the need for new organizations in America. Though the Anglican church had been handed a serious setback, it didn’t completely evacuate the new Nation. <strong><em>William White </em></strong>and<strong><em> Samuel Seabury</em></strong> attempted to rebuild the Anglican church after the war under the new label of the Protestant<strong><em> <u>Episcopal</u> </em></strong>Church.Loosed from <em>English</em> Methodism, in 1784 Methodists organized as the <strong><em>Methodist Episcopal</em></strong> <strong><em>Church</em></strong>, under the leadership of <strong><em>Francis Asbury</em></strong>. That same year, American<strong><em> Roman Catholics </em></strong>ended their affiliation with the British Bishop. In 1789, <strong><em>John Carroll</em></strong> became the first Roman Catholic bishop, with Baltimore as his See. The<strong><em> Baptists</em></strong> formed a General Committee in 1784. And the <strong><em>Presbyterians</em></strong> in Philadelphia drew up a constitution for their church at the same time as the national Constitution was being formed in 1787.The Revolutionary War proved to be hard on religious life in America. Because most local churches supported the Revolution, when the British took an area, they often poured out their wrath on houses of worship. Churches were destroyed when they were used as barracks, hospitals, and storehouses of munitions. Pastors and congregations were absorbed in the cause of the Revolution rather than in building up the churches. French deism and its philosophical cousin <em>atheism</em> became fashionable among certain elements of American society because of the alliance with France. Rationalism took control of colleges and other intellectual centers. In some schools, there was hardly a student who’d admit to being a Christian.Conditions were so bad during the years when the Constitution was being forged, politicians and ministers alike virtually gave up hope for the role of religion in American society. Bishop <strong><em>Samuel Provost</em></strong> of the Episcopal Diocese of New York saw the situation as so hopeless, he ceased to function. A committee of Congress reported on the desperate state of lawlessness on the frontier. Of a population of five million, the United States had 300,000 drunkards, burying 15,000 a year. In 1796, George Washington agreed with a friend that national affairs were leading to a crisis he was unable to see the outcome of.The closing years of the 18<sup>th</sup> C were dark. But its always darkest just before the dawn.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/124-Decline.mp3" length="8559748" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is episode 124-Decline.Following the Great Awakening, which produced a deep-seated sense of Faith in so many Americans prior to the Revolutionary War, as the new nation organized itself around its new national identity, it realized something unique was taking place. A genuine religious pluralism had taken root. That was very different from the centuries of conflict that marked the Europe their ancestors had come from.There are several reasons for the religious pluralism of the United States. But when we speak of pluralism at that point in history, let’s make sure what we mean is a lack of the establishment of a specific Christian denomination as a National or Federal Church. 18th Century pluralism didn’t extend to other major religions. There were no Buddhist or Hindu temples; no Islamic mosques nor Shinto shrines. Americans were Christians, if not of the committed stripe, at least nominally.The first reason for the religious pluralism of the US was immigration after 1690. It brought a mixture of people with various faiths so that no group was dominant. The Quakers of Pennsylvania opposed a formal church structure which prevented the rise of a State church there. Please note this: While the first Amendment prohibited the FEDERAL govt from establishing a National Church, there was no ban on the States establishing a State Church. Several states in fact HAD State churches. But the Quaker dominance of Pennsylvania resisted an established church. Their presence in New Jersey contributed to the religious mixture in that colony, and Pennsylvania’s control over Delaware during most of the colonial period meant freedom of religion there as well. French Huguenots took refuge in several colonies. Having suffered brutal persecution back home, they had no desire to persecute others.A second wave of immigrants in 1700, consisted mostly of some 200,000 Germans. While most were either Lutheran or Reformed, several smaller sects were also present. Most shared the Pietistic emphasis on a deeply felt personal faith. They had no desire to dominate others’ religious persuasion. These Germans settled in Pennsylvania and northern New York.Last came a wave of about a quarter-million Scotch-Irish from Northern Ireland. Nearly all Presbyterians, they’d been persecuted by the Anglican Church of Ireland. They spread throughout the Middle &amp; Southern colonies. By 1760, the population of the colonies was about 2½ million. A third born in a foreign land.A second influence favoring religious pluralism was that many of the colonies were Proprietary, meaning they were business ventures. For the sake of the business, religious feuds needed to be tamped down lest they prove a distraction to the colony’s profitability. Even where a specific church or denomination was favored, large numbers of people from others faiths meant the requirement to get along for the greater good.Third, the revivals we looked at in the last episode proved a leveling influence. They crossed denominational lines as if there was no distinction whatever. Revival preachers and promoters universally stressed the equality of all in the sight of God.Fourth, the Western frontier was another leveler. Pioneers were self-reliant individualists or they didn’t survive. In case you haven’t noticed, rugged individualism and religious institutionalism don’t mix. Frontiersmen were suspicious of and opposed to attempts by them City-folk back East asserting their will over the Frontier – in any form, including dictating what church would be built where and led by who.Fifth, following the revivals of the 18th century, spiritual apathy began to grow once more. The churches that had filled during the Great Awakening began to empty. And without new ministers in training, it meant more churches were left without gifted leaders. Let me be clear—While the Frontier resisted Eastern denominations reaching into their realm, they still wanted their own churches. But the r]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/05/decline.jpg</ssp:url> <ssp:title>124-Decline</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This is episode 124-Decline.Following the Great Awakening, which produced a deep-seated sense of Faith in so many Americans prior to the Revolutionary War, as the new nation organized itself around its new national identity, it realized something unique was taking place. A genuine religious pluralism had taken root. That was very different from the centuries of conflict that marked the Europe their ancestors had come from.There are several reasons for the religious pluralism of the United States. 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Like the Charismatic Movement of the 1960s, Protestant denominations were split over how to respond to Pietism. <em>Presbyterians</em> were divided between those who insisted on strict adherence to the teachings of the <em>Westminster Confession</em> and those whose emphasis was on having an experience of saving grace. The two sides eventually reunited, but not before the contention became so sharp, it led to a rift. That reached its zenith, or nadir might be a better descriptive, during <em>The Great Awakening</em>.As we saw in our last episode, the <em>Half-Way Covenant</em> of New England allowed people to be <em>members</em> of the Church, without being saved; a formula for disaster. The Half-Way Covenant, along with the assault of the pseudo-intellectualism of the Enlightenment, resulted in a creeping spiritual lethargy among the churches of the English colonies. <strong><em>Jonathan Edwards</em></strong>, who became one of the main luminaries of <em>The Great Awakening</em>, remarked before it began that the spiritual condition of New England was abysmal.The first stirrings of revival began as movements in local churches five to ten years <em>before</em> the Great Awakening. There’d even been some minor revivals in <em>Northampton</em> during the time of Edwards’ grandfather, <strong><em>Solomon Stoddard</em></strong> in the 1720s.<strong><em>Theodore Frelinghuysen</em></strong> was a Dutch Reformed pastor who’d come to North America to pastor four churches in New Jersey. Frelinghuysen was what’s called a <strong><em>Precisionist</em></strong>, a Dutch version of an English Puritan. Puritanism was exported to Holland by <strong><em>William Ames</em></strong> where it was referred to as <strong><em>Precisionism</em></strong>.Pastor Frelinghuysen discerned a general spiritual malaise in all four of his congregations there in New Jersey; an appalling lack of practical piety. So he decided to embark on a program of reform. He started visiting people in their homes. He enforced church discipline and preached fervent evangelistic sermons. A few opposed these innovations, but he persevered and the churches began to grow with genuine conversions resulting in a warming up of the entire congregation in their fervency for the things of God. It was the first stirrings of revival, which spread to other Dutch Reformed churches. By 1726, Frelinghuysen was recognized as a leader of revival.The Presbyterians of New Jersey saw what was happening among their Dutch neighbors and soon joined the revival under the work of the father and son team, <strong><em>William and Gilbert Tennent.</em></strong>But when it comes to <em>The Great Awakening</em>, the name most closely associated with it is <strong><em>Jonathan Edwards</em></strong>.Edwards is considered by many to be one of the most brilliant minds in American history. He wasn’t just a great theologian. He was a top-rank <em>philosopher</em> and <em>scientist</em>. Edwards is sometimes presented as a fiery preacher in the Puritan vein. The popular notion of him is that he was a revivalist-preacher of a mien similar to George Whitefield. His most famous sermon was <em>Sinners in the Hands of an Angry God.</em> The title alone gives one the impression of a wild-eyed and crazy-haired pulpit-pounder. But that image is far from what Edwards was really like. He was reserved and tended toward shyness. He was more at home in his study among his books than in a pulpit. Edwards spent ten hours a day studying. His messages were filled with theology and their delivery was not the kind of fire and brimstone preaching many assume. His style was to virtually read his messages. That’s not to say his delivery was <em>wooden</em>, but descriptions of it remarked on the lack of gestures or inflection of voice. <em>Flamboyance</em> was nowhere in sight when Edwards spoke. He trusted in the <em>eloquence and logic</em> of his message to persuade, rather than by affecting a dramatic persona. If there was grandeur in his message, it was due to WHAT he said, rather than in HOW he said it.Edwards was a PK; a pastor’s kid. His father Timothy was a minister in the town of East Windsor, Connecticut. By the age of thirteen, he’d master Greek, Hebrew, and Latin. He wrote essays on scientific matters and penned one on the behavior of insects that became famous. As a teen, he read and consumed the ideas of <em>Sir Isaac Newton</em>. He graduated from Yale at seventeen.It was during his college years his relationship with God deepened into rich intimacy. All of that grew out of the time he spent studying the nature and character of God.Edwards added two more years of post-graduate studies then took a pastorate at a small church in New York for only a couple of months. That was followed by a stint as a tutor at Yale for another two years. In 1727, he became an assistant pastor to his grandfather, Solomon Stoddard at Northampton, Mass. Also at that time, he married <strong><em>Sarah Pierpont</em></strong>.When Edwards took up his ministry at Northampton in 1727, he found the church to be spiritually dull, even though it had been the scene of earlier stirrings of the Spirit under Stoddard’s leadership. When Stoddard died in 1729, Edwards stepped into the role of senior pastor.He decided to address the spiritual apathy of the congregation by preaching a series of five sermons on justification by faith. He rightly diagnosed the real problem at Northampton wasn’t laziness or moral sloppiness; it was an absence of good theology. Instead of preaching the need for repentance and obedience, he focused on the glory of God in the Gospel of Christ. Sure enough, a season of renewal came as people recommitted themselves to follow Jesus. The messages weren’t calculated to elicit an emotional response, <em>but they did</em>. People responded with a remarkable moral and spiritual change, often with intense emotion.After several months, the movement spread thru out Massachusetts and into Connecticut. After three years it began to diminish. But the memory of revival endured, with many hoping for it to be renewed.In 1737, Edwards decided to pen a chronicle of what had happened over the previous three years. It was titled, <em>A Faithful Narrative of the Surprising Work of God in the Conversion of Many Hundreds of Souls in Northampton.</em> That’s the title; not the actual text of the whole thing. <em>The Narrative</em> as it’s more conveniently referred to, is what established Jonathan Edwards as the main person associated with Revival.In 1739, George Whitefield visited New England. Though Edwards and Whitefield represented different flavors of the Faith, they were both deeply committed to the Preaching of the Gospel. Edwards helped arrange Whitefield’s campaign through the area of Boston then on to Northampton where Edwards turned his pulpit over to the great preacher. The winds of renewal that had waned a few years before strengthened once more.Then Edwards was invited to speak at the church in Enfield, Connecticut in 1741. His message was titled, <em>Sinners in the Hands of an Angry God</em>. Reading the text of the sermon today one might assume it was delivered in the ham-fisted, “fire and brimstone” manner of a fanatic. But as we’ve seen, that was not Edward’s style. Nor did he deliver it in the monotone some later reports suggest. He spoke as a man convinced of his topic; urging his listeners to make sure they’d embraced the Grace of God. The sermon paints a terrifying picture of eternal damnation; something Edwards aimed to make clear. Because as historian <em>George Marsden</em> says, Edwards didn’t preach anything new to his hearers. They were well acquainted with the Gospel as a remedy for sin. The problem was getting them to <strong><em>seek</em></strong> it.While revival was already building, Edwards’ sermon at that church in Enfield was a crystalizing moment in <em>The Great Awakening</em>. If the coals had been getting hot they now burst into flames that spread all over New England and to the other colonies, even across the Atlantic to settle in England and the Continent.As welcome as <em>The Great Awakening</em> might have seemed, some ministers <em>opposed</em> it. Their opposition stemmed from their resistance to the emotionalism that became a mark of the Revival. People wept in repentance then shouted for joy at being saved. Some were so emotionally wrought over the process of their conversion, they fainted. A few who were psychologically fragile exhibited what can only be called bizarre behavior.Such reactions led the enemies of the Great Awakening to accuse its leaders of undermining the solemnity of worship, and of substituting emotion for scholarship. Since it’s the tendency to stick labels on movements, supporters of the Awakening were called <strong><em>New Lights</em></strong>, while those who opposed it were called <strong><em>Old Lights</em></strong>.Edwards made clear in his writings that he believed emotion was important. But emotion, including the intense experience of conversion, should never eclipse doctrine and orderly worship.At first, Baptists <em>opposed</em> the Awakening, labeling it frivolous and superficial. But so many of the new converts were inclined to agree with Baptist positions that they ended up becoming Baptists. When the Baptists saw all these new members, their opinion of the Revival changed. Most notable was the conviction among the new converts that baptism ought to be of those who profess faith in Christ, not infants. Entire Congregationalists and Presbyterian congregations became Baptists.The Great Awakening sent Baptists and Methodists to the Western frontier. Settlers continually pushed the Frontier westward. It was Methodist and Baptist missionaries who took up the task of preaching to them and planting frontier churches. So those two groups became the most numerous out West.It’s difficult to estimate how many conversions took place during the Great Awakening but gauging by fairly accurate church records taken over that time indicate a conservative number of ten percent of Americans came to Faith. In some communities, it was much higher than that. Keep in mind that was in the midst of a society already considered thoroughly Christian.Besides the obvious spiritual effects of the Great Awakening, it had a notable <em>political</em> impact in the British colonies of North America. It was the first movement to include all thirteen colonies. A new sense of commonality developed in which the emerging unique identity as <em>Americans</em>, as opposed to <em>British</em>, took root alongside the idea that to be an American meant to be a Christian of Protestant stripe.The Great Awakening propelled a wave of <em>missionary</em> activity. <strong><em>David Brainerd</em></strong>, Jonathan Edwards, and others preached to the Indians, and some effort was made to reach blacks with the gospel. Among the colleges birthed at that time were <em>Princeton</em>, <em>Rutgers</em>, <em>Brown</em>, and <em>Dartmouth</em>. Dartmouth trained Indians to serve as missionaries to their own people.Edwards continued in his role as pastor till 1750 when a controversy saw him removed.Edwards believed Communion ought to be given only to those church members who’d demonstrated a genuine conversion experience, as per the Pietistic belief. His grandfather, the previous pastor, had relaxed the traditional Puritan practice and allowed what we’ll call ‘unconverted church members’ to partake of the Lord’s Supper. Stoddard regarded Communion as a “converting experience.” He thought regular attendance at the Lord’s Table would be something the Holy Spirit could use to bring conviction and salvation to a needy soul. Edwards disagreed, viewing Communion as open only to those who were converted.By 1750, Edwards had come to this position though at odds with the tradition of the church he pastored. When he tried to implement a change in practice, they released him. Yep, they canned him. It was then that he embarked on his mission of taking the Gospel to the Indians at Stockbridge, Mass. It was while engaged in that work that he wrote his most famous work – <em>Freedom of the Will.</em>I want to share a little story from the life of Jonathan Edwards that may give us some insight into the man. After fourteen years of marriage, in January of 1742, something happened to his wife Sarah. She had an intense religious experience. Some historians think it was a nervous breakdown. Edward was away on a preaching tour. <em>His</em> pulpit was being filled by <strong><em>Samuel Buell</em></strong> who gave a series of sermons with profound impact on Sarah. She was overwhelmed to the point of fainting. Her condition was such that she was unable to take care of her children, who were sent to stay with neighbors till John returned a few weeks later.The town was abuzz with the nature of her condition. Was it some kind of spiritual ecstasy or an emotional breakdown? When John returned, he of course immediately went to her to see what was wrong. She related to him that she’d experienced God’s goodness as never before; as she <em>didn’t even know</em> was possible. She said the joy and security she now had was so intense it was at times debilitating.John’s reaction was interesting. He affirmed she’d had a visitation from God. Keep in mind we’re talking here about hard-core, strict Calvinist; not a Pentecostal or even a more mild Charismatic.After a few weeks, Sarah recovered and returned to the normal activities of life. But John said from then on Sarah maintained a peace and joy that transformed her. In writing about the effects of the revival, while Edwards doesn’t name his wife, it’s clear some of what he chronicled were things he witnessed in his own wife when she was filled with the Holy Spirit in 1742.In 1757, Edwards was appointed president of <strong><em>Princeton</em></strong>, known then as the <em>College of New Jersey</em>. A short time later, he volunteered to be a test subject for a smallpox vaccine. Which instead of inoculating him against the disease, claimed his life in 1758.One of <em>my</em> favorite teachers is <strong><em>J. Edwin Orr</em></strong>. When Orr died in 1987, he was recognized by many as the 20<sup>th</sup> Century’s foremost expert on Revival. He spent his last years living a few miles from where I am now, in CA. My good friend and fellow pastor <strong><em>David Guzik</em></strong> befriended Orr’s widow, who passed many of Dr. Orr’s books, writings, and recordings on to him for posterity’s sake. David has faithfully made that material available online at <a href="http://www.jedwinorr.com">jedwinorr.com</a> .The eminent New Testament scholar FF Bruce said, “Some men read history, some write it, and others make it. So far as the history of religious revivals is concerned, J. Edwin Orr belongs to all three categories.”Orr tells remarkable stories of the impact of revival on society. The many revivals he chronicles don’t merely add a bunch of new church members; they have an astounding impact in moral revolution. Orr shares that during some revivals, because there was no crime, the Police organized singing groups to sing in churches because they had nothing else to do. There were a number of business failures; pubs and other enterprises that thrive on vice folded.One unforeseen effect during the Welsh Revival was that there was a work stoppage in the coal mines of Wales. For years, the mules that pulled the coal carts were used to hearing the miners <em>curse</em> at them. But when so many miners converted during the Revival, they refused to curse anymore and the mules no longer heard the profane commands telling them to move. Work in the mines stalled till the mules were retrained to respond to the now clean speech of the joyous miners.If you’re interested in more such interesting stories, I encourage you to head over to jedwinorr.com for more.And I want to also encourage you to check our David Guzik’s website at enduringword.com.David is one of the premier Bible expositors online today. His free commentary is used by many thousands of pastors, professors, Bible teachers and students all over the world.Donations of any size to CS are welcome. You can do so at sanctorum.us // Thanks.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS is titled Awakening.The tide of Pietism that swept portions of Europe in the 17th C, arrived in North America in the 18th. Like the Charismatic Movement of the 1960s, Protestant denominations were split over how to respond to Pieti]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1600" height="1024" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening.jpg 1600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening-300x192.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening-1030x659.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening-768x492.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening-1536x983.jpg 1536w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening-610x390.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening-1080x691.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>This episode of CS is titled <strong><em>Awakening.</em></strong>The tide of <em>Pietism</em> that swept portions of Europe in the 17<sup>th</sup> C, arrived in North America in the 18<sup>th</sup>. Like the Charismatic Movement of the 1960s, Protestant denominations were split over how to respond to Pietism. <em>Presbyterians</em> were divided between those who insisted on strict adherence to the teachings of the <em>Westminster Confession</em> and those whose emphasis was on having an experience of saving grace. The two sides eventually reunited, but not before the contention became so sharp, it led to a rift. That reached its zenith, or nadir might be a better descriptive, during <em>The Great Awakening</em>.As we saw in our last episode, the <em>Half-Way Covenant</em> of New England allowed people to be <em>members</em> of the Church, without being saved; a formula for disaster. The Half-Way Covenant, along with the assault of the pseudo-intellectualism of the Enlightenment, resulted in a creeping spiritual lethargy among the churches of the English colonies. <strong><em>Jonathan Edwards</em></strong>, who became one of the main luminaries of <em>The Great Awakening</em>, remarked before it began that the spiritual condition of New England was abysmal.The first stirrings of revival began as movements in local churches five to ten years <em>before</em> the Great Awakening. There’d even been some minor revivals in <em>Northampton</em> during the time of Edwards’ grandfather, <strong><em>Solomon Stoddard</em></strong> in the 1720s.<strong><em>Theodore Frelinghuysen</em></strong> was a Dutch Reformed pastor who’d come to North America to pastor four churches in New Jersey. Frelinghuysen was what’s called a <strong><em>Precisionist</em></strong>, a Dutch version of an English Puritan. Puritanism was exported to Holland by <strong><em>William Ames</em></strong> where it was referred to as <strong><em>Precisionism</em></strong>.Pastor Frelinghuysen discerned a general spiritual malaise in all four of his congregations there in New Jersey; an appalling lack of practical piety. So he decided to embark on a program of reform. He started visiting people in their homes. He enforced church discipline and preached fervent evangelistic sermons. A few opposed these innovations, but he persevered and the churches began to grow with genuine conversions resulting in a warming up of the entire congregation in their fervency for the things of God. It was the first stirrings of revival, which spread to other Dutch Reformed churches. By 1726, Frelinghuysen was recognized as a leader of revival.The Presbyterians of New Jersey saw what was happening among their Dutch neighbors and soon joined the revival under the work of the father and son team, <strong><em>William and Gilbert Tennent.</em></strong>But when it comes to <em>The Great Awakening</em>, the name most closely associated with it is <strong><em>Jonathan Edwards</em></strong>.Edwards is considered by many to be one of the most brilliant minds in American history. He wasn’t just a great theologian. He was a top-rank <em>philosopher</em> and <em>scientist</em>. Edwards is sometimes presented as a fiery preacher in the Puritan vein. The popular notion of him is that he was a revivalist-preacher of a mien similar to George Whitefield. His most famous sermon was <em>Sinners in the Hands of an Angry God.</em> The title alone gives one the impression of a wild-eyed and crazy-haired pulpit-pounder. But that image is far from what Edwards was really like. He was reserved and tended toward shyness. He was more at home in his study among his books than in a pulpit. Edwards spent ten hours a day studying. His messages were filled with theology and their delivery was not the kind of fire and brimstone preaching many assume. His style was to virtually read his messages. That’s not to say his delivery was <em>wooden</em>, but descriptions of it remarked on the lack of gestures or inflection of voice. <em>Flamboyance</em> was nowhere in sight when Edwards spoke. He trusted in the <em>eloquence and logic</em> of his message to persuade, rather than by affecting a dramatic persona. If there was grandeur in his message, it was due to WHAT he said, rather than in HOW he said it.Edwards was a PK; a pastor’s kid. His father Timothy was a minister in the town of East Windsor, Connecticut. By the age of thirteen, he’d master Greek, Hebrew, and Latin. He wrote essays on scientific matters and penned one on the behavior of insects that became famous. As a teen, he read and consumed the ideas of <em>Sir Isaac Newton</em>. He graduated from Yale at seventeen.It was during his college years his relationship with God deepened into rich intimacy. All of that grew out of the time he spent studying the nature and character of God.Edwards added two more years of post-graduate studies then took a pastorate at a small church in New York for only a couple of months. That was followed by a stint as a tutor at Yale for another two years. In 1727, he became an assistant pastor to his grandfather, Solomon Stoddard at Northampton, Mass. Also at that time, he married <strong><em>Sarah Pierpont</em></strong>.When Edwards took up his ministry at Northampton in 1727, he found the church to be spiritually dull, even though it had been the scene of earlier stirrings of the Spirit under Stoddard’s leadership. When Stoddard died in 1729, Edwards stepped into the role of senior pastor.He decided to address the spiritual apathy of the congregation by preaching a series of five sermons on justification by faith. He rightly diagnosed the real problem at Northampton wasn’t laziness or moral sloppiness; it was an absence of good theology. Instead of preaching the need for repentance and obedience, he focused on the glory of God in the Gospel of Christ. Sure enough, a season of renewal came as people recommitted themselves to follow Jesus. The messages weren’t calculated to elicit an emotional response, <em>but they did</em>. People responded with a remarkable moral and spiritual change, often with intense emotion.After several months, the movement spread thru out Massachusetts and into Connecticut. After three years it began to diminish. But the memory of revival endured, with many hoping for it to be renewed.In 1737, Edwards decided to pen a chronicle of what had happened over the previous three years. It was titled, <em>A Faithful Narrative of the Surprising Work of God in the Conversion of Many Hundreds of Souls in Northampton.</em> That’s the title; not the actual text of the whole thing. <em>The Narrative</em> as it’s more conveniently referred to, is what established Jonathan Edwards as the main person associated with Revival.In 1739, George Whitefield visited New England. Though Edwards and Whitefield represented different flavors of the Faith, they were both deeply committed to the Preaching of the Gospel. Edwards helped arrange Whitefield’s campaign through the area of Boston then on to Northampton where Edwards turned his pulpit over to the great preacher. The winds of renewal that had waned a few years before strengthened once more.Then Edwards was invited to speak at the church in Enfield, Connecticut in 1741. His message was titled, <em>Sinners in the Hands of an Angry God</em>. Reading the text of the sermon today one might assume it was delivered in the ham-fisted, “fire and brimstone” manner of a fanatic. But as we’ve seen, that was not Edward’s style. Nor did he deliver it in the monotone some later reports suggest. He spoke as a man convinced of his topic; urging his listeners to make sure they’d embraced the Grace of God. The sermon paints a terrifying picture of eternal damnation; something Edwards aimed to make clear. Because as historian <em>George Marsden</em> says, Edwards didn’t preach anything new to his hearers. They were well acquainted with the Gospel as a remedy for sin. The problem was getting them to <strong><em>seek</em></strong> it.While revival was already building, Edwards’ sermon at that church in Enfield was a crystalizing moment in <em>The Great Awakening</em>. If the coals had been getting hot they now burst into flames that spread all over New England and to the other colonies, even across the Atlantic to settle in England and the Continent.As welcome as <em>The Great Awakening</em> might have seemed, some ministers <em>opposed</em> it. Their opposition stemmed from their resistance to the emotionalism that became a mark of the Revival. People wept in repentance then shouted for joy at being saved. Some were so emotionally wrought over the process of their conversion, they fainted. A few who were psychologically fragile exhibited what can only be called bizarre behavior.Such reactions led the enemies of the Great Awakening to accuse its leaders of undermining the solemnity of worship, and of substituting emotion for scholarship. Since it’s the tendency to stick labels on movements, supporters of the Awakening were called <strong><em>New Lights</em></strong>, while those who opposed it were called <strong><em>Old Lights</em></strong>.Edwards made clear in his writings that he believed emotion was important. But emotion, including the intense experience of conversion, should never eclipse doctrine and orderly worship.At first, Baptists <em>opposed</em> the Awakening, labeling it frivolous and superficial. But so many of the new converts were inclined to agree with Baptist positions that they ended up becoming Baptists. When the Baptists saw all these new members, their opinion of the Revival changed. Most notable was the conviction among the new converts that baptism ought to be of those who profess faith in Christ, not infants. Entire Congregationalists and Presbyterian congregations became Baptists.The Great Awakening sent Baptists and Methodists to the Western frontier. Settlers continually pushed the Frontier westward. It was Methodist and Baptist missionaries who took up the task of preaching to them and planting frontier churches. So those two groups became the most numerous out West.It’s difficult to estimate how many conversions took place during the Great Awakening but gauging by fairly accurate church records taken over that time indicate a conservative number of ten percent of Americans came to Faith. In some communities, it was much higher than that. Keep in mind that was in the midst of a society already considered thoroughly Christian.Besides the obvious spiritual effects of the Great Awakening, it had a notable <em>political</em> impact in the British colonies of North America. It was the first movement to include all thirteen colonies. A new sense of commonality developed in which the emerging unique identity as <em>Americans</em>, as opposed to <em>British</em>, took root alongside the idea that to be an American meant to be a Christian of Protestant stripe.The Great Awakening propelled a wave of <em>missionary</em> activity. <strong><em>David Brainerd</em></strong>, Jonathan Edwards, and others preached to the Indians, and some effort was made to reach blacks with the gospel. Among the colleges birthed at that time were <em>Princeton</em>, <em>Rutgers</em>, <em>Brown</em>, and <em>Dartmouth</em>. Dartmouth trained Indians to serve as missionaries to their own people.Edwards continued in his role as pastor till 1750 when a controversy saw him removed.Edwards believed Communion ought to be given only to those church members who’d demonstrated a genuine conversion experience, as per the Pietistic belief. His grandfather, the previous pastor, had relaxed the traditional Puritan practice and allowed what we’ll call ‘unconverted church members’ to partake of the Lord’s Supper. Stoddard regarded Communion as a “converting experience.” He thought regular attendance at the Lord’s Table would be something the Holy Spirit could use to bring conviction and salvation to a needy soul. Edwards disagreed, viewing Communion as open only to those who were converted.By 1750, Edwards had come to this position though at odds with the tradition of the church he pastored. When he tried to implement a change in practice, they released him. Yep, they canned him. It was then that he embarked on his mission of taking the Gospel to the Indians at Stockbridge, Mass. It was while engaged in that work that he wrote his most famous work – <em>Freedom of the Will.</em>I want to share a little story from the life of Jonathan Edwards that may give us some insight into the man. After fourteen years of marriage, in January of 1742, something happened to his wife Sarah. She had an intense religious experience. Some historians think it was a nervous breakdown. Edward was away on a preaching tour. <em>His</em> pulpit was being filled by <strong><em>Samuel Buell</em></strong> who gave a series of sermons with profound impact on Sarah. She was overwhelmed to the point of fainting. Her condition was such that she was unable to take care of her children, who were sent to stay with neighbors till John returned a few weeks later.The town was abuzz with the nature of her condition. Was it some kind of spiritual ecstasy or an emotional breakdown? When John returned, he of course immediately went to her to see what was wrong. She related to him that she’d experienced God’s goodness as never before; as she <em>didn’t even know</em> was possible. She said the joy and security she now had was so intense it was at times debilitating.John’s reaction was interesting. He affirmed she’d had a visitation from God. Keep in mind we’re talking here about hard-core, strict Calvinist; not a Pentecostal or even a more mild Charismatic.After a few weeks, Sarah recovered and returned to the normal activities of life. But John said from then on Sarah maintained a peace and joy that transformed her. In writing about the effects of the revival, while Edwards doesn’t name his wife, it’s clear some of what he chronicled were things he witnessed in his own wife when she was filled with the Holy Spirit in 1742.In 1757, Edwards was appointed president of <strong><em>Princeton</em></strong>, known then as the <em>College of New Jersey</em>. A short time later, he volunteered to be a test subject for a smallpox vaccine. Which instead of inoculating him against the disease, claimed his life in 1758.One of <em>my</em> favorite teachers is <strong><em>J. Edwin Orr</em></strong>. When Orr died in 1987, he was recognized by many as the 20<sup>th</sup> Century’s foremost expert on Revival. He spent his last years living a few miles from where I am now, in CA. My good friend and fellow pastor <strong><em>David Guzik</em></strong> befriended Orr’s widow, who passed many of Dr. Orr’s books, writings, and recordings on to him for posterity’s sake. David has faithfully made that material available online at <a href="http://www.jedwinorr.com">jedwinorr.com</a> .The eminent New Testament scholar FF Bruce said, “Some men read history, some write it, and others make it. So far as the history of religious revivals is concerned, J. Edwin Orr belongs to all three categories.”Orr tells remarkable stories of the impact of revival on society. The many revivals he chronicles don’t merely add a bunch of new church members; they have an astounding impact in moral revolution. Orr shares that during some revivals, because there was no crime, the Police organized singing groups to sing in churches because they had nothing else to do. There were a number of business failures; pubs and other enterprises that thrive on vice folded.One unforeseen effect during the Welsh Revival was that there was a work stoppage in the coal mines of Wales. For years, the mules that pulled the coal carts were used to hearing the miners <em>curse</em> at them. But when so many miners converted during the Revival, they refused to curse anymore and the mules no longer heard the profane commands telling them to move. Work in the mines stalled till the mules were retrained to respond to the now clean speech of the joyous miners.If you’re interested in more such interesting stories, I encourage you to head over to jedwinorr.com for more.And I want to also encourage you to check our David Guzik’s website at enduringword.com.David is one of the premier Bible expositors online today. His free commentary is used by many thousands of pastors, professors, Bible teachers and students all over the world.Donations of any size to CS are welcome. You can do so at sanctorum.us // Thanks.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/123-Awakening.mp3" length="12150855" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode of CS is titled Awakening.The tide of Pietism that swept portions of Europe in the 17th C, arrived in North America in the 18th. Like the Charismatic Movement of the 1960s, Protestant denominations were split over how to respond to Pietism. Presbyterians were divided between those who insisted on strict adherence to the teachings of the Westminster Confession and those whose emphasis was on having an experience of saving grace. The two sides eventually reunited, but not before the contention became so sharp, it led to a rift. That reached its zenith, or nadir might be a better descriptive, during The Great Awakening.As we saw in our last episode, the Half-Way Covenant of New England allowed people to be members of the Church, without being saved; a formula for disaster. The Half-Way Covenant, along with the assault of the pseudo-intellectualism of the Enlightenment, resulted in a creeping spiritual lethargy among the churches of the English colonies. Jonathan Edwards, who became one of the main luminaries of The Great Awakening, remarked before it began that the spiritual condition of New England was abysmal.The first stirrings of revival began as movements in local churches five to ten years before the Great Awakening. There’d even been some minor revivals in Northampton during the time of Edwards’ grandfather, Solomon Stoddard in the 1720s.Theodore Frelinghuysen was a Dutch Reformed pastor who’d come to North America to pastor four churches in New Jersey. Frelinghuysen was what’s called a Precisionist, a Dutch version of an English Puritan. Puritanism was exported to Holland by William Ames where it was referred to as Precisionism.Pastor Frelinghuysen discerned a general spiritual malaise in all four of his congregations there in New Jersey; an appalling lack of practical piety. So he decided to embark on a program of reform. He started visiting people in their homes. He enforced church discipline and preached fervent evangelistic sermons. A few opposed these innovations, but he persevered and the churches began to grow with genuine conversions resulting in a warming up of the entire congregation in their fervency for the things of God. It was the first stirrings of revival, which spread to other Dutch Reformed churches. By 1726, Frelinghuysen was recognized as a leader of revival.The Presbyterians of New Jersey saw what was happening among their Dutch neighbors and soon joined the revival under the work of the father and son team, William and Gilbert Tennent.But when it comes to The Great Awakening, the name most closely associated with it is Jonathan Edwards.Edwards is considered by many to be one of the most brilliant minds in American history. He wasn’t just a great theologian. He was a top-rank philosopher and scientist. Edwards is sometimes presented as a fiery preacher in the Puritan vein. The popular notion of him is that he was a revivalist-preacher of a mien similar to George Whitefield. His most famous sermon was Sinners in the Hands of an Angry God. The title alone gives one the impression of a wild-eyed and crazy-haired pulpit-pounder. But that image is far from what Edwards was really like. He was reserved and tended toward shyness. He was more at home in his study among his books than in a pulpit. Edwards spent ten hours a day studying. His messages were filled with theology and their delivery was not the kind of fire and brimstone preaching many assume. His style was to virtually read his messages. That’s not to say his delivery was wooden, but descriptions of it remarked on the lack of gestures or inflection of voice. Flamboyance was nowhere in sight when Edwards spoke. He trusted in the eloquence and logic of his message to persuade, rather than by affecting a dramatic persona. If there was grandeur in his message, it was due to WHAT he said, rather than in HOW he said it.Edwards was a PK; a pastor’s kid. His father Timothy was a minister in the town of East]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening.jpg</ssp:url> <ssp:title>123-Awakening</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS is titled Awakening.The tide of Pietism that swept portions of Europe in the 17th C, arrived in North America in the 18th. Like the Charismatic Movement of the 1960s, Protestant denominations were split over how to respond to Pietism. Presbyterians were divided between those who insisted on strict adherence to the teachings of the Westminster Confession and those whose emphasis was on having an experience of saving grace. The two sides eventually reunited, but not before the contention became so sharp, it led to a rift. That reached its zenith, or nadir might be a better descriptive, during The Great Awakening.As we saw in our last episode, the Half-Way Covenant of New England allowed people to be members of the Church, without being saved; a formula for disaster. The Half-Way Covenant, along with the assault of the pseudo-intellectualism of the Enlightenment, resulted in a creeping spiritual lethargy among the churches of the English colonies. Jonathan Edwa]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Awakening.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>122-Colonies</title><link>https://sanctorum.us/132-colonies/</link> <pubDate>Thu, 21 Apr 2016 20:23:37 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1255</guid> <description><![CDATA[<p><img width="800" height="250" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies.png 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies-300x94.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies-768x240.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies-610x191.png 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>This episode is titled <strong><em>Colonies</em></strong>.The 16<sup>th</sup> C saw the growth of the <em>Spanish and Portuguese</em> overseas empires. The Spanish Empire included Mexico, extending well into what is now the western half of North America. In the 17<sup>th</sup> C, other Europeans began their own empire-building. The most successful of the new colonial powers was <em>Great Britain</em>. Among its first overseas enterprises were the thirteen colonies in North America. Though we’ve already talked about the settling of <em>Plymouth</em> and the Puritan settlements of Massachusetts, we’ll do a little review.The first British colonial ventures in North America failed. In 1584, Sir Walter Raleigh was granted a charter for colonization. He named the area <em>Virginia</em>, after the Virgin Queen Elizabeth. But his first two ventures failed. The first group of settlers returned to England, while the second disappeared.Then, in 1607 the first permanent colonization of Virginia began at <em>Jamestown</em>, named after the new British King James. There was a chaplain among them since the <em>Virginia Company</em> who sponsored the venture hoped to establish the <em>Church of England</em> in the new land and to offer its services both to the settlers and Indians. It also hoped the new colony would halt Spanish expansion, which was feared for its spread of the dreaded “popery,” as Puritans called Catholicism. But the colony’s main purpose was <em>economic</em> rather than religious. The Church of England never had a bishop in Virginia or in any of the other colonies. The stockholders of the Virginia Company simply hoped trade with the Indians, along with whatever crops the settlers grew, would bring a profit.The founding of Virginia took place at the high point of Puritan influence in the Church of England. // Several of the stockholders and settlers believed the colony should be ruled by Puritan principles. Its early laws required attendance at worship twice a day, strict observance of Sunday as a day of rest and worship, and the prohibition of profanity and immodesty. But King James detested Puritans, and would not allow his colony to be ruled by them. A war with the native Americans in 1622 became the excuse to bring Virginia under his direct rule. After that, Puritan influence waned. Later Charles I, following James’s anti-Puritan policy, carved out a large part of Virginia for a new colony called <em>Maryland</em> and placed it under the Catholic proprietor, <em>Lord Baltimore</em>. Maryland was intended to be a Roman Catholic enclave in the British North American colonies. While many Catholics did move there, Protestants outnumbered them.The <em>Puritan Revolution</em> in England made little impact on Virginia. The colonists were more interested in growing the new cash crop of tobacco and opening new lands for its cultivation than in the religious strife going on back in merry old England. Puritan zeal lost its vigor in the midst of economic prosperity. One of the things that led to this spiritual decline was the acceptance of slavery.Tobacco is a labor-intensive crop. The importation of cheap labor in the form of African slaves allowed the colonists to grow the tons of tobacco now all the rage in Europe. But the Protestant work ethic that lay at the heart of so much of the Puritan mindset was gutted by slavery. Simply put, Puritan colonists lost touch with why the Puritans back in England wanted to reform the government and Church of England.Prior to Abolition, the Church of England neglected evangelizing slaves. They did so because of an ancient principle prohibiting Christians from holding fellow believers in slavery. If a slave got saved, his owner was obliged to free her/him. Then, in 1667, a law was passed saying baptism <em>didn’t</em> change a slave’s legal status as the property of his owner.While the new and emerging American aristocracy of Virginia remained Anglican, many in the lower classes turned to dissident movements. When strict measures were taken against them, hundreds migrated to Catholic Maryland, where there was greater religious freedom. The Quakers and Methodists took turns making successful forays into Virginia’s church scene.Other colonies were founded south of Virginia. <em>The Carolinas</em>, granted by the crown to a group of aristocratic stockholders in 1663, developed slowly. To encourage immigration, the proprietors declared religious freedom, which attracted dissidents from Virginia and England. It didn’t take long before the people who settled in the new colonies claimed little to no religious affiliation other than a generic “Christian.”<em>Georgia</em> was founded for two over-arching reasons. The first was to halt Spanish expansion. The second was to serve as an alternative for England’s overcrowded debtors’ prisons. At the beginning of the 18<sup>th</sup> C, there were many who wanted to help the sorry lot of those in England who’d fallen into poverty and couldn’t get out. One of the leaders of this campaign was a military hero named <strong><em>James Oglethorpe</em></strong>. He thought a colony ought to be founded in North America to serve as an alternative to the imprisonment of debtors. A royal charter was granted in 1732, and the first convicts arrived the next year. To these, others were soon added, along with a large group of religious refugees. Although Anglicanism was the official religion of Georgia, it made little impact on the colony. The failure of the Wesleys as Anglican pastors in the colony was typical of others. The Moravians had a measure of success, although their numbers were never large. The most significant religious movement in the early years of Georgia was the response to Whitefield’s preaching. By the time of his death in 1770, he’d left his stamp on much of Georgia’s religious life. Later, Methodists, Baptists, and others harvested what he’d sown.As we’ve seen in previous episodes, it was farther north, at Plymouth and around Boston that Puritanism made its greatest impact. When Roger Williams was banished, he settled <em>Providence</em>, around which the colony of <em>Rhode Island</em> eventually coalesced.The <em>Hutchinsons</em> and their supporters started <em>Connecticut</em>.The Puritans, who baptized their children, were influenced by the Pietistic belief in the necessity of a conversion <strong><em>experience</em></strong> in order to be a genuine Christian. The question then rose; “Why do we baptize children if people don’t become Christians till they are converted?” Wouldn’t it be wiser to wait till someone was converted, <strong><em>then</em></strong> dunk ‘em – like, BTW, the Baptists do in Rhode Island? Some wanted to follow this new course. But that clashed with the Puritan goal of <strong><em>founding a Christian society,</em></strong> one in covenant with God and guided by biblical principles. A Christian commonwealth is conceivable only if, as in ancient Israel, one becomes a <strong><em>member</em></strong> <u>by birth</u>, so that the civil and the religious communities are the same. So children HAD to be baptized because that’s how you become part of the Church, and the Church and society were one and the same, just as in ancient Israel they entered the covenant by circumcision as infants.To make matters even MORE complicated à If infants were baptized so as to make them  “children of the covenant,” what was to be done with infants born of baptized parents who never had a conversion experience?Many came to the conclusion there needed to be a kind of “halfway covenant,” that included those who were baptized but had no personal conversion experience. The children of such people were to be baptized, for they were still members of the covenant community. But only those who had experienced a conversion were granted full membership in the church and were vested with the power to participate in the process of making decisions.This controversy engendered bitter arguments and monumental ill-will which turned the original optimism of the settlers into a dark foreboding. The tension over the Half-Way Covenant spilled over into new debates over how churches ought to be governed and over relations between local congregations who took different sides in the controversies that began to swirl. The majority settled on a form of church government called <em>Congregationalism</em>. They managed to maintain a grip on doctrinal orthodoxy by adhering to the <em>Westminster Confession</em>.As mentioned, the main center of Roman Catholicism in the North American British colonies was <em>Maryland</em>. In 1632, Charles I granted <strong><em>Cecil Calvert</em></strong>, whose noble title was Lord Baltimore, rights of colonization over a region claimed by Virginia. Calvert was Catholic, and the grant was made by Charles in an attempt to garner Catholic support. Catholics in England wanted a colony where they could live without the restrictions they faced at home. Since it was politically unwise to establish a purely Catholic colony, it was decided Maryland would be a realm of religious freedom.The first settlers arrived in 1634, with only a tenth being Catholic aristocrats. The other nine-tenths were their Protestant servants. Tobacco quickly became the colony’s economic mainstay, giving rise to large, prosperous plantations. Maryland was governed by Catholic landowners, but the majority of its residents were Protestants. Whenever the shifting political winds in Britain gave opportunity, Protestants sought to wrest power from the Catholic aristocracy. They succeeded when James II was overthrown. Anglicanism then became the official religion of Maryland and Catholic rights were restricted.Because of the religious liberty practiced as policy in Pennsylvania, a good number of Catholics settled there. Catholicism then made significant gains after the Stuarts were restored to the throne in England. But after the fall of James II, the growth of Catholicism in all thirteen colonies was restricted.The colonies of <em>New York &amp; New Jersey</em>, weren’t, at first, religious refuges for any particular group. <em>Pennsylvania</em> was founded as a home for Quakers. But not solely so. William Penn envisioned the colony as a place of religious freedom for all. The same was true for <em>Delaware</em>, which Penn purchased from the Duke of York, and was part of Pennsylvania until 1701.The religious history of New Jersey is complex. <em>East</em> New Jersey leaned toward the strict Puritanism of New England, while the <em>West</em> favored the tolerance of the Quakers. Sadly, many Quakers in New Jersey became a slaveholding aristocracy whose relations with the more traditional abolitionist Quakers of Pennsylvania became strained.What became New York was first colonized by the Dutch, whose <em>East India Company</em> established headquarters in Manhattan, and whose Reformed Church came with them. In 1655, they conquered a rival colony the Swedes founded on the Delaware River, then they were in turn conquered by the British in 1664 in a minor contest. What had been <em>New Netherland</em> became New York. The Dutch who stayed, most of them it turned out, became British; which they happily consented to, since their homeland hadn’t given them support. The British replaced the <em>Dutch Reformed Church</em> with the <em>Church of England</em>, whose only members were the governor’s party until more British arrived and settled.We end this episode noting religious motivations played an important role in the founding of several of the British colonies in America.  Although at first, some were intolerant of religious diversity, time softened that policy, and the colonies tended to emulate the example of Rhode Island and Pennsylvania, where religious freedom existed from their inception. Such tolerance eased the natural tensions that rival colonies had as they vied for economic prosperity. The colonies also witnessed from afar the religious tensions ripping the mother country apart. That may have moved them to cool their intolerance in favor of a more liberal policy of religious freedom. But other factors were at work that combined to <em>erode</em> the religious fervor of the early settlers of the thirteen colonies. <em>Slavery</em>, the <em>social inequality</em> of a plantation-based economy, the <em>exploitation</em> of Indians and their lands, combined to work against the conscience of the English settlers. They found it difficult to follow the pattern of New Testament Christianity while engaging in practices they knew violated the Spirit of Christ. They entered a phase of national life where a desire for wealth eclipsed the conviction of the Spirit. The result was a <em>spiritual malaise</em> that deadened the religious fervor of the colonies.But as we’ve seen repeatedly in our study of Church History, a period of spiritual declension either resolves in widespread apostasy <strong><em>or</em></strong> spiritual renewal. What would it be for the British colonies in North America? We find out, in our next episode.A donation of any amount to keep CS up and running is appreciated. You can donate by going to the sanctorum.us page and following the link. Thanks.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled Colonies.The 16th C saw the growth of the Spanish and Portuguese overseas empires. The Spanish Empire included Mexico, extending well into what is now the western half of North America. In the 17th C, other Europeans began thei]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="800" height="250" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies.png 800w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies-300x94.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies-768x240.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies-610x191.png 610w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>This episode is titled <strong><em>Colonies</em></strong>.The 16<sup>th</sup> C saw the growth of the <em>Spanish and Portuguese</em> overseas empires. The Spanish Empire included Mexico, extending well into what is now the western half of North America. In the 17<sup>th</sup> C, other Europeans began their own empire-building. The most successful of the new colonial powers was <em>Great Britain</em>. Among its first overseas enterprises were the thirteen colonies in North America. Though we’ve already talked about the settling of <em>Plymouth</em> and the Puritan settlements of Massachusetts, we’ll do a little review.The first British colonial ventures in North America failed. In 1584, Sir Walter Raleigh was granted a charter for colonization. He named the area <em>Virginia</em>, after the Virgin Queen Elizabeth. But his first two ventures failed. The first group of settlers returned to England, while the second disappeared.Then, in 1607 the first permanent colonization of Virginia began at <em>Jamestown</em>, named after the new British King James. There was a chaplain among them since the <em>Virginia Company</em> who sponsored the venture hoped to establish the <em>Church of England</em> in the new land and to offer its services both to the settlers and Indians. It also hoped the new colony would halt Spanish expansion, which was feared for its spread of the dreaded “popery,” as Puritans called Catholicism. But the colony’s main purpose was <em>economic</em> rather than religious. The Church of England never had a bishop in Virginia or in any of the other colonies. The stockholders of the Virginia Company simply hoped trade with the Indians, along with whatever crops the settlers grew, would bring a profit.The founding of Virginia took place at the high point of Puritan influence in the Church of England. // Several of the stockholders and settlers believed the colony should be ruled by Puritan principles. Its early laws required attendance at worship twice a day, strict observance of Sunday as a day of rest and worship, and the prohibition of profanity and immodesty. But King James detested Puritans, and would not allow his colony to be ruled by them. A war with the native Americans in 1622 became the excuse to bring Virginia under his direct rule. After that, Puritan influence waned. Later Charles I, following James’s anti-Puritan policy, carved out a large part of Virginia for a new colony called <em>Maryland</em> and placed it under the Catholic proprietor, <em>Lord Baltimore</em>. Maryland was intended to be a Roman Catholic enclave in the British North American colonies. While many Catholics did move there, Protestants outnumbered them.The <em>Puritan Revolution</em> in England made little impact on Virginia. The colonists were more interested in growing the new cash crop of tobacco and opening new lands for its cultivation than in the religious strife going on back in merry old England. Puritan zeal lost its vigor in the midst of economic prosperity. One of the things that led to this spiritual decline was the acceptance of slavery.Tobacco is a labor-intensive crop. The importation of cheap labor in the form of African slaves allowed the colonists to grow the tons of tobacco now all the rage in Europe. But the Protestant work ethic that lay at the heart of so much of the Puritan mindset was gutted by slavery. Simply put, Puritan colonists lost touch with why the Puritans back in England wanted to reform the government and Church of England.Prior to Abolition, the Church of England neglected evangelizing slaves. They did so because of an ancient principle prohibiting Christians from holding fellow believers in slavery. If a slave got saved, his owner was obliged to free her/him. Then, in 1667, a law was passed saying baptism <em>didn’t</em> change a slave’s legal status as the property of his owner.While the new and emerging American aristocracy of Virginia remained Anglican, many in the lower classes turned to dissident movements. When strict measures were taken against them, hundreds migrated to Catholic Maryland, where there was greater religious freedom. The Quakers and Methodists took turns making successful forays into Virginia’s church scene.Other colonies were founded south of Virginia. <em>The Carolinas</em>, granted by the crown to a group of aristocratic stockholders in 1663, developed slowly. To encourage immigration, the proprietors declared religious freedom, which attracted dissidents from Virginia and England. It didn’t take long before the people who settled in the new colonies claimed little to no religious affiliation other than a generic “Christian.”<em>Georgia</em> was founded for two over-arching reasons. The first was to halt Spanish expansion. The second was to serve as an alternative for England’s overcrowded debtors’ prisons. At the beginning of the 18<sup>th</sup> C, there were many who wanted to help the sorry lot of those in England who’d fallen into poverty and couldn’t get out. One of the leaders of this campaign was a military hero named <strong><em>James Oglethorpe</em></strong>. He thought a colony ought to be founded in North America to serve as an alternative to the imprisonment of debtors. A royal charter was granted in 1732, and the first convicts arrived the next year. To these, others were soon added, along with a large group of religious refugees. Although Anglicanism was the official religion of Georgia, it made little impact on the colony. The failure of the Wesleys as Anglican pastors in the colony was typical of others. The Moravians had a measure of success, although their numbers were never large. The most significant religious movement in the early years of Georgia was the response to Whitefield’s preaching. By the time of his death in 1770, he’d left his stamp on much of Georgia’s religious life. Later, Methodists, Baptists, and others harvested what he’d sown.As we’ve seen in previous episodes, it was farther north, at Plymouth and around Boston that Puritanism made its greatest impact. When Roger Williams was banished, he settled <em>Providence</em>, around which the colony of <em>Rhode Island</em> eventually coalesced.The <em>Hutchinsons</em> and their supporters started <em>Connecticut</em>.The Puritans, who baptized their children, were influenced by the Pietistic belief in the necessity of a conversion <strong><em>experience</em></strong> in order to be a genuine Christian. The question then rose; “Why do we baptize children if people don’t become Christians till they are converted?” Wouldn’t it be wiser to wait till someone was converted, <strong><em>then</em></strong> dunk ‘em – like, BTW, the Baptists do in Rhode Island? Some wanted to follow this new course. But that clashed with the Puritan goal of <strong><em>founding a Christian society,</em></strong> one in covenant with God and guided by biblical principles. A Christian commonwealth is conceivable only if, as in ancient Israel, one becomes a <strong><em>member</em></strong> <u>by birth</u>, so that the civil and the religious communities are the same. So children HAD to be baptized because that’s how you become part of the Church, and the Church and society were one and the same, just as in ancient Israel they entered the covenant by circumcision as infants.To make matters even MORE complicated à If infants were baptized so as to make them  “children of the covenant,” what was to be done with infants born of baptized parents who never had a conversion experience?Many came to the conclusion there needed to be a kind of “halfway covenant,” that included those who were baptized but had no personal conversion experience. The children of such people were to be baptized, for they were still members of the covenant community. But only those who had experienced a conversion were granted full membership in the church and were vested with the power to participate in the process of making decisions.This controversy engendered bitter arguments and monumental ill-will which turned the original optimism of the settlers into a dark foreboding. The tension over the Half-Way Covenant spilled over into new debates over how churches ought to be governed and over relations between local congregations who took different sides in the controversies that began to swirl. The majority settled on a form of church government called <em>Congregationalism</em>. They managed to maintain a grip on doctrinal orthodoxy by adhering to the <em>Westminster Confession</em>.As mentioned, the main center of Roman Catholicism in the North American British colonies was <em>Maryland</em>. In 1632, Charles I granted <strong><em>Cecil Calvert</em></strong>, whose noble title was Lord Baltimore, rights of colonization over a region claimed by Virginia. Calvert was Catholic, and the grant was made by Charles in an attempt to garner Catholic support. Catholics in England wanted a colony where they could live without the restrictions they faced at home. Since it was politically unwise to establish a purely Catholic colony, it was decided Maryland would be a realm of religious freedom.The first settlers arrived in 1634, with only a tenth being Catholic aristocrats. The other nine-tenths were their Protestant servants. Tobacco quickly became the colony’s economic mainstay, giving rise to large, prosperous plantations. Maryland was governed by Catholic landowners, but the majority of its residents were Protestants. Whenever the shifting political winds in Britain gave opportunity, Protestants sought to wrest power from the Catholic aristocracy. They succeeded when James II was overthrown. Anglicanism then became the official religion of Maryland and Catholic rights were restricted.Because of the religious liberty practiced as policy in Pennsylvania, a good number of Catholics settled there. Catholicism then made significant gains after the Stuarts were restored to the throne in England. But after the fall of James II, the growth of Catholicism in all thirteen colonies was restricted.The colonies of <em>New York &amp; New Jersey</em>, weren’t, at first, religious refuges for any particular group. <em>Pennsylvania</em> was founded as a home for Quakers. But not solely so. William Penn envisioned the colony as a place of religious freedom for all. The same was true for <em>Delaware</em>, which Penn purchased from the Duke of York, and was part of Pennsylvania until 1701.The religious history of New Jersey is complex. <em>East</em> New Jersey leaned toward the strict Puritanism of New England, while the <em>West</em> favored the tolerance of the Quakers. Sadly, many Quakers in New Jersey became a slaveholding aristocracy whose relations with the more traditional abolitionist Quakers of Pennsylvania became strained.What became New York was first colonized by the Dutch, whose <em>East India Company</em> established headquarters in Manhattan, and whose Reformed Church came with them. In 1655, they conquered a rival colony the Swedes founded on the Delaware River, then they were in turn conquered by the British in 1664 in a minor contest. What had been <em>New Netherland</em> became New York. The Dutch who stayed, most of them it turned out, became British; which they happily consented to, since their homeland hadn’t given them support. The British replaced the <em>Dutch Reformed Church</em> with the <em>Church of England</em>, whose only members were the governor’s party until more British arrived and settled.We end this episode noting religious motivations played an important role in the founding of several of the British colonies in America.  Although at first, some were intolerant of religious diversity, time softened that policy, and the colonies tended to emulate the example of Rhode Island and Pennsylvania, where religious freedom existed from their inception. Such tolerance eased the natural tensions that rival colonies had as they vied for economic prosperity. The colonies also witnessed from afar the religious tensions ripping the mother country apart. That may have moved them to cool their intolerance in favor of a more liberal policy of religious freedom. But other factors were at work that combined to <em>erode</em> the religious fervor of the early settlers of the thirteen colonies. <em>Slavery</em>, the <em>social inequality</em> of a plantation-based economy, the <em>exploitation</em> of Indians and their lands, combined to work against the conscience of the English settlers. They found it difficult to follow the pattern of New Testament Christianity while engaging in practices they knew violated the Spirit of Christ. They entered a phase of national life where a desire for wealth eclipsed the conviction of the Spirit. The result was a <em>spiritual malaise</em> that deadened the religious fervor of the colonies.But as we’ve seen repeatedly in our study of Church History, a period of spiritual declension either resolves in widespread apostasy <strong><em>or</em></strong> spiritual renewal. What would it be for the British colonies in North America? We find out, in our next episode.A donation of any amount to keep CS up and running is appreciated. You can donate by going to the sanctorum.us page and following the link. Thanks.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/122-Colonies.mp3" length="9581659" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled Colonies.The 16th C saw the growth of the Spanish and Portuguese overseas empires. The Spanish Empire included Mexico, extending well into what is now the western half of North America. In the 17th C, other Europeans began their own empire-building. The most successful of the new colonial powers was Great Britain. Among its first overseas enterprises were the thirteen colonies in North America. Though we’ve already talked about the settling of Plymouth and the Puritan settlements of Massachusetts, we’ll do a little review.The first British colonial ventures in North America failed. In 1584, Sir Walter Raleigh was granted a charter for colonization. He named the area Virginia, after the Virgin Queen Elizabeth. But his first two ventures failed. The first group of settlers returned to England, while the second disappeared.Then, in 1607 the first permanent colonization of Virginia began at Jamestown, named after the new British King James. There was a chaplain among them since the Virginia Company who sponsored the venture hoped to establish the Church of England in the new land and to offer its services both to the settlers and Indians. It also hoped the new colony would halt Spanish expansion, which was feared for its spread of the dreaded “popery,” as Puritans called Catholicism. But the colony’s main purpose was economic rather than religious. The Church of England never had a bishop in Virginia or in any of the other colonies. The stockholders of the Virginia Company simply hoped trade with the Indians, along with whatever crops the settlers grew, would bring a profit.The founding of Virginia took place at the high point of Puritan influence in the Church of England. // Several of the stockholders and settlers believed the colony should be ruled by Puritan principles. Its early laws required attendance at worship twice a day, strict observance of Sunday as a day of rest and worship, and the prohibition of profanity and immodesty. But King James detested Puritans, and would not allow his colony to be ruled by them. A war with the native Americans in 1622 became the excuse to bring Virginia under his direct rule. After that, Puritan influence waned. Later Charles I, following James’s anti-Puritan policy, carved out a large part of Virginia for a new colony called Maryland and placed it under the Catholic proprietor, Lord Baltimore. Maryland was intended to be a Roman Catholic enclave in the British North American colonies. While many Catholics did move there, Protestants outnumbered them.The Puritan Revolution in England made little impact on Virginia. The colonists were more interested in growing the new cash crop of tobacco and opening new lands for its cultivation than in the religious strife going on back in merry old England. Puritan zeal lost its vigor in the midst of economic prosperity. One of the things that led to this spiritual decline was the acceptance of slavery.Tobacco is a labor-intensive crop. The importation of cheap labor in the form of African slaves allowed the colonists to grow the tons of tobacco now all the rage in Europe. But the Protestant work ethic that lay at the heart of so much of the Puritan mindset was gutted by slavery. Simply put, Puritan colonists lost touch with why the Puritans back in England wanted to reform the government and Church of England.Prior to Abolition, the Church of England neglected evangelizing slaves. They did so because of an ancient principle prohibiting Christians from holding fellow believers in slavery. If a slave got saved, his owner was obliged to free her/him. Then, in 1667, a law was passed saying baptism didn’t change a slave’s legal status as the property of his owner.While the new and emerging American aristocracy of Virginia remained Anglican, many in the lower classes turned to dissident movements. When strict measures were taken against them, hundreds migrated to Catholic Maryland, where there was great]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Colonies.png</ssp:url> <ssp:title>122-Colonies</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is titled Colonies.The 16th C saw the growth of the Spanish and Portuguese overseas empires. The Spanish Empire included Mexico, extending well into what is now the western half of North America. In the 17th C, other Europeans began their own empire-building. The most successful of the new colonial powers was Great Britain. Among its first overseas enterprises were the thirteen colonies in North America. Though we’ve already talked about the settling of Plymouth and the Puritan settlements of Massachusetts, we’ll do a little review.The first British colonial ventures in North America failed. In 1584, Sir Walter Raleigh was granted a charter for colonization. He named the area Virginia, after the Virgin Queen Elizabeth. But his first two ventures failed. The first group of settlers returned to England, while the second disappeared.Then, in 1607 the first permanent colonization of Virginia began at Jamestown, named after the new British King James. 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Turns out, the warning Roman Catholics sounded when Protestants split off turned out to be true. They warned if Luther and other Reformers left the Mother Church, they’d commence a fragmenting that would never end. They foretold that anyone with their own idea of the way things ought to be would run off to start their own <em>group</em>, that would become another <em>church</em>, then a <em>movement</em> of churches and eventually a <em>denomination</em>. The hundreds of denominations and tens of thousands of independent churches today are testimony to that fragmenting.The problem for us here with CS is this – There’s no way we can chronicle all the many directions the Church went in that fragmenting. We’ll need to stand back to only mark the broad strokes.Though the Enlightenment heavyweight <em>John Locke</em> was an active advocate of religious tolerance, he made it clear tolerance <em>didn’t</em> apply to <em>Catholics</em>. The fear in England of a Catholic-Jacobite conspiracy, valid it turned out, moved Locke and the Anglican clergy to be wary of granting Catholics the full spectrum of civil rights. On the contrary, the English were at one point so paranoid of Rome’s attempt to seize the throne, a 1699 statute made the saying of a Latin mass a crime.Many Roman Church apologists were talented writers and challenged Anglican teachings. In 1665, <strong><em>Bishop Tillotson</em></strong> answered <strong><em>John Sergeant’s</em></strong> treatise titled <em>Sure Footing in Christianity</em>, <em>or Rational Discourses on the Rule of Faith</em>. Sergeant worried some Protestants might convert to Catholicism for <em>political</em> reasons. His anxiety grew in 1685 when the Roman Catholic <strong><em>Duke of York, James II</em></strong>, became king. King James’s <em>Declaration of Indulgences</em> removed restrictions blocking Catholics from serving in the government.The arrival of <strong><em>William III</em></strong> and the <em>Glorious Revolution</em> ended James’ efforts to return England to the Catholic fold. He was allowed to leave England for France at the end of 1688. Then in 1714, with the <em>Peace of Utrecht</em> ending the <em>War of the Spanish Succession</em>, France’s <strong><em>King Louis XIV</em></strong>, promised he’d no longer back the Stuart claim to England’s throne.During the 18<sup>th</sup> C, Catholics in England were a minority. At the <em>dawn</em> of the century, there were only two convents in England, with a whopping <strong><em>25</em></strong> nuns. By 1770, the number of Catholics still only numbered some 80,000. They lacked civil and political rights and were considered social outsiders. The <em>Marriage Act</em> of 1753 disallowed any wedding not conducted according to the Anglican rite, excepting Quakers and Jews.This is not to say <em>all</em> English Protestants were intolerant of Roman Catholics. Some of the upper classes appreciated varied aspects of Roman culture. They owned art produced by Catholic artists and thought making the continental <em>Grand Tour</em> a vital part of proper education. One of the chief stops on that Tour was, of course, Rome.Still, anti-Catholic feelings on the part of the common people were seen in the <em>Gordon Riots </em>of 1780. When the 1699 statute banning the Mass was removed, a mob burned down Catholic homes and churches. Catholics didn’t receive full civil liberty until the <em>Emancipation Act</em> of 1829.While Anglicans, Baptists, and Catholics sniped at each other, they all agreed <strong><em>Deism</em></strong> represented a serious threat to the Christian Faith. England proved to be Deism's most fertile soil.In 1645, <strong><em>Lord Herbert of Cherbury</em></strong>, Father of English Deism, proposed five articles as the basis of his rationalist religion.1) God exists;2) We are obliged to revere God;3) Worship consists of a <em>practical</em> morality;4) We should repent of sin;5) A future divine judgment awaits all people based on how they’ve lived.<strong><em>Charles Blount</em></strong> published several works that furthered the Deist cause in England. <strong><em>John Toland’s</em></strong> <em>Christianity not Mysterious</em> in 1696 opened the floodgates of Deistic literature. Contemporaries of John Locke viewed his <em>The Reasonableness of Christianity </em>as preparing the way for Toland’s explicitly Deist work. Locke tried to blunt the accusation by saying while Toland was a friend, his ideas were his own and had no connection to his own.The first half of the 18<sup>th</sup> C saw an onslaught of literature from Deists that seemed to batter Anglicans into a corner and make the Gospel seem insipid. So much so that in 1722 <strong><em>Daniel Defoe</em></strong> complained that “no age, since the founding and forming the Christian Church was ever like, in openly avowed atheism, blasphemies, and heresies, to the age we now live in.” When <strong><em>Montesquieu</em></strong> visited England in 1729 he wrote “There is no religion, and the subject if mentioned, excites nothing but laughter.” The Baron certainly over-stated the case since other evidence indicates religious discussion was far from rare. But <em>in his circle</em> of contacts, the place theological discussion had once played was now greatly diminished.Eventually, in response to this wave of Deist literature, Christian apologists embarked on a campaign to address a number of -isms that had risen to silence the Faith. They dealt with <em>Deism</em>, <em>Atheism</em>, a resurgent <em>Arianism</em>, <em>Socinianism</em>, and <em>Unitarianism</em>. Their task was complicated by the fact many of their Deist opponents claimed to be proponents of the “true” teachings of the Christian faith.<strong><em>Richard Bentley</em></strong> observed that the claims of Deists attacked the very heart of the Christian faith. He summarized Deist ideas like this – “They say that the soul is material, Christianity a cheat, Scripture a falsehood, hell a fable, heaven a dream, our life without providence, and our death without hope, such are the items of the glorious gospel of these Deist evangelists.”A number of Deists argued that God, Who they referred to as the <em>Architect of the Universe</em>, does <em>not</em> providentially involve Himself in His creation. Rather, He established fixed laws to govern the way the world runs. Since the laws are fixed, no biblical miracles could have taken place. So, the Bible is filled with errors and nonsense, a premise deists like <strong><em>Anthony Collins</em></strong> claimed was confirmed by critics like <strong><em>Spinoza</em></strong>. Prophetic pointers to a Messiah in the Old Testament could <strong><em>not</em></strong> have been fulfilled by Christ since prophecy would violate the fixed law of time.Deists maintained that salvation is NOT an issue of believing the Gospel. Rather, God requires all peoples to follow rationally construed moral laws regarding what’s right and wrong. Since a measure of reason is given to everyone, God is fair, they contended, in holding everyone accountable to the same rational, moral standards.The astute listener may note that that sounds close to what some scientists advocate today. We hear much about the growing number of <em>once atheist</em> scientists coming to <strong><em>a </em></strong>faith in God. That report is true, but we need to qualify the “god” many of them are coming to faith in. It’s a god of the small ‘g’, not a capital “G” as in the God of the Bible. The god of many recent scientist converts is more akin to the Watchmaker deity of the Deists than the God of Abraham, Isaac, Jacob, and The Apostle Paul.Deists believed what they called “<em>natural religion</em>” underlying all religion. We learn of this religion, not from the special revelation of Scripture. We learn it from, as <strong><em>Immanuel Kant</em></strong> would say “the starry heavens above, and the moral law within.”Christian apologists unleashed scores of books in an anti-deist counterattack. One of the most effective was <strong><em>Jacques Abbadie’s</em></strong> <em>Treatise on the Truth of the Christian Religion</em>. Published in 1684, it was one of the earliest and most widely circulated apologetics for the truthfulness of the Christian faith based on “facts.” Abbadie was a Protestant pastor in London. He countered Deist arguments against the resurrection and alleged discrepancies in Scripture. The points he made remain some of the most potent apologetics today. He pointed out the <em>public</em> nature of Christ’s appearances after the resurrection. The change in the disciples’ attitudes, from trembling in fear to confidence in the truthfulness and power of The Gospel as evidenced by their preaching and willingness to die for the Faith. In the 18<sup>th</sup> C, Abbadie’s work was found in the libraries of more French nobles than the best-selling works of Bossuet or Pascal.You may remember a couple of episodes back, our brief coverage of the work of the skeptic <em>David Hume</em>. Hume attacked the concept of “cause and effect,” claiming it was only an unsubstantiated presupposition allowing for it that made cause and effect a rule. Hume’s criticism turned those who bought his ideas into inveterate critics unable to come to conclusions about anything. <em>John Wesley</em> described Hume as “the most insolent despiser of truth and virtue that ever appeared in the world, an avowed enemy to God and man, and to all that is sacred and valuable upon earth.”The Scottish philosopher <strong><em>Thomas Reid</em></strong> developed an erudite response to Hume’s skepticism. In his <em>An Essay on Inquiry into the Human Mind on the Principles of Common Sense</em>, published in 1764, Reid critiqued Hume’s theory: “The theory of ideas, like the Trojan horse, had a specious appearance both of innocence and beauty; but if those philosophers had known, that it carried in its belly death and destruction to all science and common sense, they would not have broken down their walls to give it admittance.” Hume’s principles, Reid showed, led to absurd conclusions.While Skepticism and Deism gained many adherents early on, and Christianity struggled for a while as it adjusted to the new challenge, it eventually produced a plethora of responses that regained a good measure of the intellectual ground. This period can be said to be the breeding ground for today’s apologetic culture and the core of its philosophical stream.In 1790, <strong><em>Edmund Burke</em></strong> rejoiced that Christian apologists had largely won out over the Deists.At the dawning of the 18<sup>th</sup> C, the Scottish clans with their rough and tumble culture and the warlike tradition continued to reign over a good part of the Scottish Highlands, which accounts for about a third of the total area. In contrast, the capital of <em>Edinburgh</em> was a small city of no more than 35,000 crowded into dirty tenements, stacked one above another.By the <em>Act of Union</em> of 1707, Scotland and England became one. The Scottish Parliament was dissolved and merged with the English. Scots were given 45 members in the House of Commons. But tension remained between north and south.In the <em>Patronage Act</em> of 1712, the English Crown claimed the right to choose Scottish pastors; an apparent end-run by the Anglican Church of England around the rights of Presbyterian Scotland. <em>Seceder Presbyterians</em> refused to honor the pastors appointed by England. They started their own independent churches.Then, in 1742 the <em>Cambuslang Revival</em> swept Scotland. For four months, the church in Cambuslang, a few miles from <em>Glasgow</em>, witnessed large numbers of people attending prayer meetings and showing great fervency in their devotion to God. In June, <strong><em>George Whitefield</em></strong> visited and preached several times. In August, meetings saw as many as 40,000. The pastor of the church wrote, “People sat unwearied till two in the morning to hear sermons, disregarding the weather. You could scarcely walk a yard, but you must tread upon some, either rejoicing in God for mercies received, or crying out for more. Thousands and thousands have I seen, melted down under the word and power of God.”Whitefield then preached to large crowds in Edinburgh and other cities. Other centers of revival popped up.In the second half of the 18<sup>th</sup> C, Scotland gained a reputation as a center for the Enlightenment under such men as David Hume, Thomas Reid, Adam Smith, and Francis Hutchison. Voltaire wrote that “today it is from Scotland that we get rules of taste in all the arts, from epic poetry to gardening.”An interesting development took place in Scotland at that time, maybe born by a weariness of the internecine conflict endemic to Scottish history. A cultured “literati” in Edinburgh participated in different clubs, but all aimed at striking some kind of balance where people of different persuasions could hold discourse without feeling the need to come to blows. They sought enlightened ways to improve society and agriculture. In the inaugural edition of the <em>Edinburgh Review</em>, 1755, the editor encouraged Scots “to a more eager pursuit of learning themselves, and to do honor to their country.”Evangelicals like Edinburgh pastors <strong><em>John Erskine</em></strong> and <strong><em>Robert Walker</em></strong> hoped to reform society using some of the new ideas of Enlightenment thinkers. They embarked on a campaign to safeguard and expand civil liberties. But unlike more moderate members of the <em>Church of Scotland</em>, they believed conversion to personal faith in Christ was a prerequisite for reform. Erskine appreciated George Whitefield and edited and published a number of <em>Jonathan Edwards’</em> works.In Ireland, the <em>Glorious Revolution</em> was not at all “glorious” for Catholics. On July 1, 1690, the armies of the Protestant King William III defeated the forces of the Catholic James II at the <em>Battle of the Boyne</em> and seized Dublin. In 1691, Jacobites in Ireland either fled or surrendered. The <em>Banishment Act</em> of 1697 ordered all Catholic clergy to leave Ireland or risk execution. Poverty and illiteracy made life miserable for large numbers of Irish Catholics.English restrictions on Ireland were brutal. Power resided in the hands of a small group of wealthy Anglican elite of the official <em>Church of Ireland</em>. Even Scottish Presbyterians who had settled in <em>Ulster</em> were excluded from civil and military roles. And the Irish had to pay the cost of quartering English troops to keep the peace.Not to be denied, some Catholic priests donned secular clothes so as to continue to minister to their spiritual charges without putting them in danger.In the last decades of the 18<sup>th</sup> Century the Irish population grew rapidly. Methodists numbered some 14,000 in 1790 and allied with other Protestants who’d come over from England, settled the north of the Island. Protestants in Ireland, whatever their stripe, typically held fierce anti-Catholic sentiments, just as Catholics were hostile toward Protestants.In 1778 the <em>Catholic Relief Act</em> allowed Catholics to buy and inherit land. In 1782 the Irish Parliament gained independence, and laws against Catholics were changed. But the English monarchy managed to maintain its authority and put down the <em>Irish Rebellion</em> of 1798.The upshot is this à The Gospel faced a withering barrage from some of the most potent of Enlightenment critics, skeptics, and foes. The Church was slow to respond, which allowed the ideas of rationalism to poison the well of much Western philosophical thought. The challenge was eventually answered, not only with an eloquent reply but by the stirring of the Holy Spirit Who brought winds of revival for which the most elite skeptic had no comeback.Christianity was tested in the British Isles during the 18<sup>th</sup> C, but it passed the test.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS is titled Results.Now that we’ve taken a look at some of the movements and luminaries of the Renaissance, Reformation, and Enlightenment, it’s time for a review of the results and their impact on The Church.Once we embark in th]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="256" height="256" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results.png 256w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results-80x80.png 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results-150x150.png 150w" sizes="(max-width: 256px) 100vw, 256px" /></p>This episode of CS is titled <strong><em>Results</em></strong>.Now that we’ve taken a look at some of the movements and luminaries of the Renaissance, Reformation, and Enlightenment, it’s time for a review of the <strong><em>results </em></strong>and their impact on The Church.Once we embark in the next Era of Church History, we’ll find ourselves in the weeds of so many movements we’re going to have to back up and take it in an even <em>more</em> summary form than we have. Turns out, the warning Roman Catholics sounded when Protestants split off turned out to be true. They warned if Luther and other Reformers left the Mother Church, they’d commence a fragmenting that would never end. They foretold that anyone with their own idea of the way things ought to be would run off to start their own <em>group</em>, that would become another <em>church</em>, then a <em>movement</em> of churches and eventually a <em>denomination</em>. The hundreds of denominations and tens of thousands of independent churches today are testimony to that fragmenting.The problem for us here with CS is this – There’s no way we can chronicle all the many directions the Church went in that fragmenting. We’ll need to stand back to only mark the broad strokes.Though the Enlightenment heavyweight <em>John Locke</em> was an active advocate of religious tolerance, he made it clear tolerance <em>didn’t</em> apply to <em>Catholics</em>. The fear in England of a Catholic-Jacobite conspiracy, valid it turned out, moved Locke and the Anglican clergy to be wary of granting Catholics the full spectrum of civil rights. On the contrary, the English were at one point so paranoid of Rome’s attempt to seize the throne, a 1699 statute made the saying of a Latin mass a crime.Many Roman Church apologists were talented writers and challenged Anglican teachings. In 1665, <strong><em>Bishop Tillotson</em></strong> answered <strong><em>John Sergeant’s</em></strong> treatise titled <em>Sure Footing in Christianity</em>, <em>or Rational Discourses on the Rule of Faith</em>. Sergeant worried some Protestants might convert to Catholicism for <em>political</em> reasons. His anxiety grew in 1685 when the Roman Catholic <strong><em>Duke of York, James II</em></strong>, became king. King James’s <em>Declaration of Indulgences</em> removed restrictions blocking Catholics from serving in the government.The arrival of <strong><em>William III</em></strong> and the <em>Glorious Revolution</em> ended James’ efforts to return England to the Catholic fold. He was allowed to leave England for France at the end of 1688. Then in 1714, with the <em>Peace of Utrecht</em> ending the <em>War of the Spanish Succession</em>, France’s <strong><em>King Louis XIV</em></strong>, promised he’d no longer back the Stuart claim to England’s throne.During the 18<sup>th</sup> C, Catholics in England were a minority. At the <em>dawn</em> of the century, there were only two convents in England, with a whopping <strong><em>25</em></strong> nuns. By 1770, the number of Catholics still only numbered some 80,000. They lacked civil and political rights and were considered social outsiders. The <em>Marriage Act</em> of 1753 disallowed any wedding not conducted according to the Anglican rite, excepting Quakers and Jews.This is not to say <em>all</em> English Protestants were intolerant of Roman Catholics. Some of the upper classes appreciated varied aspects of Roman culture. They owned art produced by Catholic artists and thought making the continental <em>Grand Tour</em> a vital part of proper education. One of the chief stops on that Tour was, of course, Rome.Still, anti-Catholic feelings on the part of the common people were seen in the <em>Gordon Riots </em>of 1780. When the 1699 statute banning the Mass was removed, a mob burned down Catholic homes and churches. Catholics didn’t receive full civil liberty until the <em>Emancipation Act</em> of 1829.While Anglicans, Baptists, and Catholics sniped at each other, they all agreed <strong><em>Deism</em></strong> represented a serious threat to the Christian Faith. England proved to be Deism's most fertile soil.In 1645, <strong><em>Lord Herbert of Cherbury</em></strong>, Father of English Deism, proposed five articles as the basis of his rationalist religion.1) God exists;2) We are obliged to revere God;3) Worship consists of a <em>practical</em> morality;4) We should repent of sin;5) A future divine judgment awaits all people based on how they’ve lived.<strong><em>Charles Blount</em></strong> published several works that furthered the Deist cause in England. <strong><em>John Toland’s</em></strong> <em>Christianity not Mysterious</em> in 1696 opened the floodgates of Deistic literature. Contemporaries of John Locke viewed his <em>The Reasonableness of Christianity </em>as preparing the way for Toland’s explicitly Deist work. Locke tried to blunt the accusation by saying while Toland was a friend, his ideas were his own and had no connection to his own.The first half of the 18<sup>th</sup> C saw an onslaught of literature from Deists that seemed to batter Anglicans into a corner and make the Gospel seem insipid. So much so that in 1722 <strong><em>Daniel Defoe</em></strong> complained that “no age, since the founding and forming the Christian Church was ever like, in openly avowed atheism, blasphemies, and heresies, to the age we now live in.” When <strong><em>Montesquieu</em></strong> visited England in 1729 he wrote “There is no religion, and the subject if mentioned, excites nothing but laughter.” The Baron certainly over-stated the case since other evidence indicates religious discussion was far from rare. But <em>in his circle</em> of contacts, the place theological discussion had once played was now greatly diminished.Eventually, in response to this wave of Deist literature, Christian apologists embarked on a campaign to address a number of -isms that had risen to silence the Faith. They dealt with <em>Deism</em>, <em>Atheism</em>, a resurgent <em>Arianism</em>, <em>Socinianism</em>, and <em>Unitarianism</em>. Their task was complicated by the fact many of their Deist opponents claimed to be proponents of the “true” teachings of the Christian faith.<strong><em>Richard Bentley</em></strong> observed that the claims of Deists attacked the very heart of the Christian faith. He summarized Deist ideas like this – “They say that the soul is material, Christianity a cheat, Scripture a falsehood, hell a fable, heaven a dream, our life without providence, and our death without hope, such are the items of the glorious gospel of these Deist evangelists.”A number of Deists argued that God, Who they referred to as the <em>Architect of the Universe</em>, does <em>not</em> providentially involve Himself in His creation. Rather, He established fixed laws to govern the way the world runs. Since the laws are fixed, no biblical miracles could have taken place. So, the Bible is filled with errors and nonsense, a premise deists like <strong><em>Anthony Collins</em></strong> claimed was confirmed by critics like <strong><em>Spinoza</em></strong>. Prophetic pointers to a Messiah in the Old Testament could <strong><em>not</em></strong> have been fulfilled by Christ since prophecy would violate the fixed law of time.Deists maintained that salvation is NOT an issue of believing the Gospel. Rather, God requires all peoples to follow rationally construed moral laws regarding what’s right and wrong. Since a measure of reason is given to everyone, God is fair, they contended, in holding everyone accountable to the same rational, moral standards.The astute listener may note that that sounds close to what some scientists advocate today. We hear much about the growing number of <em>once atheist</em> scientists coming to <strong><em>a </em></strong>faith in God. That report is true, but we need to qualify the “god” many of them are coming to faith in. It’s a god of the small ‘g’, not a capital “G” as in the God of the Bible. The god of many recent scientist converts is more akin to the Watchmaker deity of the Deists than the God of Abraham, Isaac, Jacob, and The Apostle Paul.Deists believed what they called “<em>natural religion</em>” underlying all religion. We learn of this religion, not from the special revelation of Scripture. We learn it from, as <strong><em>Immanuel Kant</em></strong> would say “the starry heavens above, and the moral law within.”Christian apologists unleashed scores of books in an anti-deist counterattack. One of the most effective was <strong><em>Jacques Abbadie’s</em></strong> <em>Treatise on the Truth of the Christian Religion</em>. Published in 1684, it was one of the earliest and most widely circulated apologetics for the truthfulness of the Christian faith based on “facts.” Abbadie was a Protestant pastor in London. He countered Deist arguments against the resurrection and alleged discrepancies in Scripture. The points he made remain some of the most potent apologetics today. He pointed out the <em>public</em> nature of Christ’s appearances after the resurrection. The change in the disciples’ attitudes, from trembling in fear to confidence in the truthfulness and power of The Gospel as evidenced by their preaching and willingness to die for the Faith. In the 18<sup>th</sup> C, Abbadie’s work was found in the libraries of more French nobles than the best-selling works of Bossuet or Pascal.You may remember a couple of episodes back, our brief coverage of the work of the skeptic <em>David Hume</em>. Hume attacked the concept of “cause and effect,” claiming it was only an unsubstantiated presupposition allowing for it that made cause and effect a rule. Hume’s criticism turned those who bought his ideas into inveterate critics unable to come to conclusions about anything. <em>John Wesley</em> described Hume as “the most insolent despiser of truth and virtue that ever appeared in the world, an avowed enemy to God and man, and to all that is sacred and valuable upon earth.”The Scottish philosopher <strong><em>Thomas Reid</em></strong> developed an erudite response to Hume’s skepticism. In his <em>An Essay on Inquiry into the Human Mind on the Principles of Common Sense</em>, published in 1764, Reid critiqued Hume’s theory: “The theory of ideas, like the Trojan horse, had a specious appearance both of innocence and beauty; but if those philosophers had known, that it carried in its belly death and destruction to all science and common sense, they would not have broken down their walls to give it admittance.” Hume’s principles, Reid showed, led to absurd conclusions.While Skepticism and Deism gained many adherents early on, and Christianity struggled for a while as it adjusted to the new challenge, it eventually produced a plethora of responses that regained a good measure of the intellectual ground. This period can be said to be the breeding ground for today’s apologetic culture and the core of its philosophical stream.In 1790, <strong><em>Edmund Burke</em></strong> rejoiced that Christian apologists had largely won out over the Deists.At the dawning of the 18<sup>th</sup> C, the Scottish clans with their rough and tumble culture and the warlike tradition continued to reign over a good part of the Scottish Highlands, which accounts for about a third of the total area. In contrast, the capital of <em>Edinburgh</em> was a small city of no more than 35,000 crowded into dirty tenements, stacked one above another.By the <em>Act of Union</em> of 1707, Scotland and England became one. The Scottish Parliament was dissolved and merged with the English. Scots were given 45 members in the House of Commons. But tension remained between north and south.In the <em>Patronage Act</em> of 1712, the English Crown claimed the right to choose Scottish pastors; an apparent end-run by the Anglican Church of England around the rights of Presbyterian Scotland. <em>Seceder Presbyterians</em> refused to honor the pastors appointed by England. They started their own independent churches.Then, in 1742 the <em>Cambuslang Revival</em> swept Scotland. For four months, the church in Cambuslang, a few miles from <em>Glasgow</em>, witnessed large numbers of people attending prayer meetings and showing great fervency in their devotion to God. In June, <strong><em>George Whitefield</em></strong> visited and preached several times. In August, meetings saw as many as 40,000. The pastor of the church wrote, “People sat unwearied till two in the morning to hear sermons, disregarding the weather. You could scarcely walk a yard, but you must tread upon some, either rejoicing in God for mercies received, or crying out for more. Thousands and thousands have I seen, melted down under the word and power of God.”Whitefield then preached to large crowds in Edinburgh and other cities. Other centers of revival popped up.In the second half of the 18<sup>th</sup> C, Scotland gained a reputation as a center for the Enlightenment under such men as David Hume, Thomas Reid, Adam Smith, and Francis Hutchison. Voltaire wrote that “today it is from Scotland that we get rules of taste in all the arts, from epic poetry to gardening.”An interesting development took place in Scotland at that time, maybe born by a weariness of the internecine conflict endemic to Scottish history. A cultured “literati” in Edinburgh participated in different clubs, but all aimed at striking some kind of balance where people of different persuasions could hold discourse without feeling the need to come to blows. They sought enlightened ways to improve society and agriculture. In the inaugural edition of the <em>Edinburgh Review</em>, 1755, the editor encouraged Scots “to a more eager pursuit of learning themselves, and to do honor to their country.”Evangelicals like Edinburgh pastors <strong><em>John Erskine</em></strong> and <strong><em>Robert Walker</em></strong> hoped to reform society using some of the new ideas of Enlightenment thinkers. They embarked on a campaign to safeguard and expand civil liberties. But unlike more moderate members of the <em>Church of Scotland</em>, they believed conversion to personal faith in Christ was a prerequisite for reform. Erskine appreciated George Whitefield and edited and published a number of <em>Jonathan Edwards’</em> works.In Ireland, the <em>Glorious Revolution</em> was not at all “glorious” for Catholics. On July 1, 1690, the armies of the Protestant King William III defeated the forces of the Catholic James II at the <em>Battle of the Boyne</em> and seized Dublin. In 1691, Jacobites in Ireland either fled or surrendered. The <em>Banishment Act</em> of 1697 ordered all Catholic clergy to leave Ireland or risk execution. Poverty and illiteracy made life miserable for large numbers of Irish Catholics.English restrictions on Ireland were brutal. Power resided in the hands of a small group of wealthy Anglican elite of the official <em>Church of Ireland</em>. Even Scottish Presbyterians who had settled in <em>Ulster</em> were excluded from civil and military roles. And the Irish had to pay the cost of quartering English troops to keep the peace.Not to be denied, some Catholic priests donned secular clothes so as to continue to minister to their spiritual charges without putting them in danger.In the last decades of the 18<sup>th</sup> Century the Irish population grew rapidly. Methodists numbered some 14,000 in 1790 and allied with other Protestants who’d come over from England, settled the north of the Island. Protestants in Ireland, whatever their stripe, typically held fierce anti-Catholic sentiments, just as Catholics were hostile toward Protestants.In 1778 the <em>Catholic Relief Act</em> allowed Catholics to buy and inherit land. In 1782 the Irish Parliament gained independence, and laws against Catholics were changed. But the English monarchy managed to maintain its authority and put down the <em>Irish Rebellion</em> of 1798.The upshot is this à The Gospel faced a withering barrage from some of the most potent of Enlightenment critics, skeptics, and foes. The Church was slow to respond, which allowed the ideas of rationalism to poison the well of much Western philosophical thought. The challenge was eventually answered, not only with an eloquent reply but by the stirring of the Holy Spirit Who brought winds of revival for which the most elite skeptic had no comeback.Christianity was tested in the British Isles during the 18<sup>th</sup> C, but it passed the test.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/121-Results.mp3" length="12111983" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode of CS is titled Results.Now that we’ve taken a look at some of the movements and luminaries of the Renaissance, Reformation, and Enlightenment, it’s time for a review of the results and their impact on The Church.Once we embark in the next Era of Church History, we’ll find ourselves in the weeds of so many movements we’re going to have to back up and take it in an even more summary form than we have. Turns out, the warning Roman Catholics sounded when Protestants split off turned out to be true. They warned if Luther and other Reformers left the Mother Church, they’d commence a fragmenting that would never end. They foretold that anyone with their own idea of the way things ought to be would run off to start their own group, that would become another church, then a movement of churches and eventually a denomination. The hundreds of denominations and tens of thousands of independent churches today are testimony to that fragmenting.The problem for us here with CS is this – There’s no way we can chronicle all the many directions the Church went in that fragmenting. We’ll need to stand back to only mark the broad strokes.Though the Enlightenment heavyweight John Locke was an active advocate of religious tolerance, he made it clear tolerance didn’t apply to Catholics. The fear in England of a Catholic-Jacobite conspiracy, valid it turned out, moved Locke and the Anglican clergy to be wary of granting Catholics the full spectrum of civil rights. On the contrary, the English were at one point so paranoid of Rome’s attempt to seize the throne, a 1699 statute made the saying of a Latin mass a crime.Many Roman Church apologists were talented writers and challenged Anglican teachings. In 1665, Bishop Tillotson answered John Sergeant’s treatise titled Sure Footing in Christianity, or Rational Discourses on the Rule of Faith. Sergeant worried some Protestants might convert to Catholicism for political reasons. His anxiety grew in 1685 when the Roman Catholic Duke of York, James II, became king. King James’s Declaration of Indulgences removed restrictions blocking Catholics from serving in the government.The arrival of William III and the Glorious Revolution ended James’ efforts to return England to the Catholic fold. He was allowed to leave England for France at the end of 1688. Then in 1714, with the Peace of Utrecht ending the War of the Spanish Succession, France’s King Louis XIV, promised he’d no longer back the Stuart claim to England’s throne.During the 18th C, Catholics in England were a minority. At the dawn of the century, there were only two convents in England, with a whopping 25 nuns. By 1770, the number of Catholics still only numbered some 80,000. They lacked civil and political rights and were considered social outsiders. The Marriage Act of 1753 disallowed any wedding not conducted according to the Anglican rite, excepting Quakers and Jews.This is not to say all English Protestants were intolerant of Roman Catholics. Some of the upper classes appreciated varied aspects of Roman culture. They owned art produced by Catholic artists and thought making the continental Grand Tour a vital part of proper education. One of the chief stops on that Tour was, of course, Rome.Still, anti-Catholic feelings on the part of the common people were seen in the Gordon Riots of 1780. When the 1699 statute banning the Mass was removed, a mob burned down Catholic homes and churches. Catholics didn’t receive full civil liberty until the Emancipation Act of 1829.While Anglicans, Baptists, and Catholics sniped at each other, they all agreed Deism represented a serious threat to the Christian Faith. England proved to be Deism's most fertile soil.In 1645, Lord Herbert of Cherbury, Father of English Deism, proposed five articles as the basis of his rationalist religion.1) God exists;2) We are obliged to revere God;3) Worship consists of a practical morality;4) We should repent o]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results.png</ssp:url> <ssp:title>121-Results</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS is titled Results.Now that we’ve taken a look at some of the movements and luminaries of the Renaissance, Reformation, and Enlightenment, it’s time for a review of the results and their impact on The Church.Once we embark in the next Era of Church History, we’ll find ourselves in the weeds of so many movements we’re going to have to back up and take it in an even more summary form than we have. Turns out, the warning Roman Catholics sounded when Protestants split off turned out to be true. They warned if Luther and other Reformers left the Mother Church, they’d commence a fragmenting that would never end. They foretold that anyone with their own idea of the way things ought to be would run off to start their own group, that would become another church, then a movement of churches and eventually a denomination. The hundreds of denominations and tens of thousands of independent churches today are testimony to that fragmenting.The problem for us here with C]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/results.png"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>120-Kant</title><link>https://sanctorum.us/130-kant/</link> <pubDate>Sun, 20 Mar 2016 08:01:14 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1222</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1024" height="576" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant.jpg 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>This episode is titled, <strong><em>Kant</em></strong>.At the conclusion of episode 115 –Part 2 of The Rationalist Option, I said we’d return later to the subject of the philosophy of the Enlightenment to consider its impact on theology and Church History. We do that now.We saw that John Locke placed a wedge between faith and reason when his system of Empiricism said the only genuine knowledge was that of experience. But repeated experiences generated a kind of knowledge he called <em>probability</em>. Because we experience the same thing again and again, we have <em>reason </em>to assume the likelihood of it continuing to happen. I used the example of a friend we’ll call “George.” We see and hear George at least weekly. So, even when George isn’t in our immediate presence, we have good <em>reason</em> to conclude he <em>probably </em>still exists.Using the rule of probability, Locke regarded the Christian Faith as <em>reasonable</em>. His repeated experience of the world logically required a sufficient cause for it. He found the Bible’s explanation of creation and the subsequent course of history to align with his experience of it. But, Locke maintained, Christianity provided no knowledge a reasoned examination of experience would discover on its own.Then along came the <strong><em>empiricist</em></strong> <strong><em>David Hume </em></strong>who wielded Doubt like a cudgel. If Locke placed a wedge between faith and reason, Hume is the one who wielded the sledge and broke them apart. His skepticism went so far as to claim the common-sense notion of <em>cause and effect</em> was an illusion. He had nothing but disdain for Locke’s idea of Probability.Hume said all we can know for certain is what we are experiencing at that moment, but we <strong><em>can’t</em></strong> know with certainty that one thing gives rise to another, no matter how many times it may be repeated. It may in fact at <em>some</em> time and place <strong>NOT</strong> repeat that pattern. So to draw universal laws from what we experience is forbidden. Hume didn’t just regard <em>faith </em>as irrational, his critique cast doubt on <em>reason itself</em>. Empiricists and Rationalists were set at odds with each other.Hume and his Empiricist buddies weren’t without their opponents. A Scot named <strong><em>James Reid</em></strong> published <em>An Inquiry into the Human Mind on the Principles of Common Sense </em>in 1764. Reid argued for the value of self-evident knowledge or what he called “common sense.” His position came to be known as <em>Common Sense Philosophy</em>. It had many adherents among the growing number of <strong><em>Deists</em></strong>.In France, <strong><em>Baron de Montesquieu</em></strong>, applied the principles of reason to theories of government. He came to the conclusion a republic was the preferred form of government. Since power corrupts, Montesquieu said government ought to be exercised by three equal branches that would balance each other: the legislative, executive, and judicial. He proposed these ideas thirty years before either Americans or the French adopted them for their political systems.Shortly after Montesquieu, <strong><em>Jean Jacques Rousseau</em></strong> suggested what the rationalists called  <em>Progress,</em> wasn’t! Enlightenment thinkers generally regarded human history as a record of <em>advance</em> from lesser to greater <em>sophistication</em> = Progress! Societies were moving on from backward barbarianism to advanced civilization. The Enlightenment’s emphasis on Reason was evidence humanity was emerging from the pre-scientific belief in religious superstition into a new era of rationalism. But Rousseau argued much of what people considered <em>progress</em> was in reality a departure from their <em>natural state</em> that was contrary to human flourishing. He called the modern world of his day “Artificial.” Rousseau advocated a return to the original order, whatever that was. He lauded the <em>noble savage</em> who lived in a pure state unfettered by the conventions and inventions of modernity. Whatever government there was ought to <em>serve</em> rather than <em>rule</em>. Religion ought to be a thing of the lowest common denominator with no one telling anyone else what to believe or how to worship. Rousseau defined that lowest common religious denominator as belief in God, the immortality of the soul, and moral norms. Which sounds a lot like Rousseau contradicted the very thing he said no one could do; tell others what to believe. It’s a classic case of “Believe whatever you want, as long as you agree with me.” An oft-repeated position of skeptics.At the close of the 18<sup>th</sup> C, along came a German philosopher who blew everything up. Many consider <strong><em>Immanuel Kant</em></strong> the central figure of modern philosophy.Before we dive in, I need to pause and say I barely grasp Kant’s ideas. Seriously. Right about the time I think I’m getting a handle on his philosophy, he says something that makes it all slip away. I hope when I teach, I make things clearer, not more obscure. Kant <em>tries</em> to clarify but his thoughts move in a realm far beyond my minuscule capacity. I just <em>can’t</em> get Kant.The best I can do is seek to explain Kant’s ideas as <em>others</em> have expressed them.Kant was born in 1724 in the city of Konigsberg in Prussia to Pietist parents. He was a capable student but no standout. At 16, he began studies at the <em>University of Konigsberg</em> where he ended up spending his entire career. He studied the philosophy of <em>Leibniz</em> and <em>Wolff</em> and the new mathematical physics of Englishman <em>Isaac Newton</em>. When his father had a stroke on 1746, Kant began tutoring in the villages around his hometown.Kant never married but had a rich social life. He was a popular author and teacher, even <em>before</em> publishing his <em>best</em>-known philosophical works.Kant was a firm believer in rationalism until he was awakened from his, as he called it, “dogmatic slumber” by reading <em>David Hume</em>.In the work for which Kant is best known, his 1781, <em>Critique of Pure Reason,</em> he proposed a radical alternative to both the <em>skepticism</em> of Hume and the <em>rationalism</em> of Descartes. According to Kant, there’s no such thing as <em>innate ideas</em>. But there are <em>fundamental structures</em> of the mind, and within those structures, we place whatever our senses perceive. Those first and most important structures are <em>time</em> and <em>space</em>; then follow what he called twelve <em>categories</em>; unity, plurality, quantity; quality; reality, negation, limitation, subsistence, causality, relation; possibility, and necessity. Did you get that? Don’t worry there won’t be a quiz.Kant said time, space, and the twelve categories aren’t something we perceive with our senses. Rather, they’re structures our minds use to organize our perceptions. In order to be able to USE or process a sensation, we have to put it into one of these mental structures. It’s only after the mind <em>orders</em> them within these categories that they become intelligible <em>experiences</em>.Kant claimed no one really <strong><em>knows</em></strong> a thing as it is in itself. What we know is only what’s going on in the activity of our minds. It’s our <strong><em>perception</em></strong> of a thing we <strong><em>know</em></strong> – not the thing ITSELF as it is.Let me say that again because it’s <strong><u>the key</u></strong> to understanding Kant’s contribution to Modern Philosophy, and in that, to a large part of <strong><em>how</em></strong> the modern world thinks. It’s our <strong><em>perception</em></strong> of a thing we <strong><em>know</em></strong> – not the thing ITSELF as it is.An illustration may help. We’ll make this <em>pleasant</em> too.Let’s say you and I are on the Big Island of Hawaii. We’re both looking at a black sand beach at sunset. The sun is a golden orb sinking into a blue ocean. A half dozen palm trees stand in dark silhouette against a multi-colored sky of deep blue, fading to indigo, and morphing to scarlet and orange.Now, I just gave names to several colors. But those are just labels that come from categories in my mind I sort what my eyes see <em>into</em>. <strong><em>You</em></strong> do the same. But how could we know if what I experience as “orange” is the same as what <em>you</em> know as “orange.” Maybe <em>my</em> orange is <em>your</em> blue. <em>My</em> black might be <em>your</em> white. But since we’ve always labeled what we perceive by those labels, that’s what they are to us. Maybe if what you and I perceive were to be somehow traded, we’d freak because of the messing with our categories it just played.Kant said that with <em>knowledge</em>, what we <em>know</em> isn’t things as they are in themselves, but rather what our minds interpret them as. So à There’s <em>no such thing</em> as purely objective knowledge, and the pure rationality of Cartesians, Empiricists, and Deists is an illusion.If true, Kant’s work meant many of the arguments used to support Christian doctrine no longer worked. If existence isn’t an objective reality, but just a category of our mind, there’s no way to prove the existence of God, the soul, or anything else. Descartes would be stuck at “I think, therefore I am.” He could go no further than that.Kant, like many Enlightenment thinkers, was loath to give up <em>completely</em> on the existence of God. They wanted to hang on to it. But with Kantian philosophy, faith and reason become utterly separated from each other. While many found Hume’s determined skepticism hard to accept, Kant’s redefinition of knowledge as merely a state of the mind was far more appealing.Kant dealt with religion in several of his works—particularly in his <em>Critique of Practical Reason,</em> published in 1788. There he argued that, although pure reason can’t prove the existence of God or the soul, there’s “<em>practical</em> reason” that has to do with the moral life, and whose procedure is different from that of <em>pure</em> reason. But this <em>practical</em> reason, becomes a concession, a nod to those who can’t operate by the higher pure reason. It didn’t take long for others to realize practical reason was like philosophical training wheels that had to come off if humanity was to move forward as rational creatures.Kant’s significance to religion and theology goes far beyond his uninspired attempts to ground religion in practical morality. His philosophical work dealt a death blow to the easy rationalism of his predecessors, and to the notion it’s possible to speak in purely rational and objective terms of matters like the existence of God and the soul. Following Kant, theologians tended to accept his divorce of faith and reason. Eventually, some questioned the universality and immutability of his categories of the mind, arguing that things like psychology, culture and even language shape the categories. Kant’s work, which in some ways was the high point of modern philosophy, set the stage for the post-modern critique of the insistence on objectivity and universality as signs of true knowledge.And, we’ll call it quits for this episode for two reasons.First - I’m on vacation and my wife is calling me to watch that sunset with her.Second - My head hurts. I can’t deal with Kant’s mental gymnastics.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled, Kant.At the conclusion of episode 115 –Part 2 of The Rationalist Option, I said we’d return later to the subject of the philosophy of the Enlightenment to consider its impact on theology and Church History. We do that now.]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1024" height="576" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant.jpg 1024w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Kant-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>This episode is titled, <strong><em>Kant</em></strong>.At the conclusion of episode 115 –Part 2 of The Rationalist Option, I said we’d return later to the subject of the philosophy of the Enlightenment to consider its impact on theology and Church History. We do that now.We saw that John Locke placed a wedge between faith and reason when his system of Empiricism said the only genuine knowledge was that of experience. But repeated experiences generated a kind of knowledge he called <em>probability</em>. Because we experience the same thing again and again, we have <em>reason </em>to assume the likelihood of it continuing to happen. I used the example of a friend we’ll call “George.” We see and hear George at least weekly. So, even when George isn’t in our immediate presence, we have good <em>reason</em> to conclude he <em>probably </em>still exists.Using the rule of probability, Locke regarded the Christian Faith as <em>reasonable</em>. His repeated experience of the world logically required a sufficient cause for it. He found the Bible’s explanation of creation and the subsequent course of history to align with his experience of it. But, Locke maintained, Christianity provided no knowledge a reasoned examination of experience would discover on its own.Then along came the <strong><em>empiricist</em></strong> <strong><em>David Hume </em></strong>who wielded Doubt like a cudgel. If Locke placed a wedge between faith and reason, Hume is the one who wielded the sledge and broke them apart. His skepticism went so far as to claim the common-sense notion of <em>cause and effect</em> was an illusion. He had nothing but disdain for Locke’s idea of Probability.Hume said all we can know for certain is what we are experiencing at that moment, but we <strong><em>can’t</em></strong> know with certainty that one thing gives rise to another, no matter how many times it may be repeated. It may in fact at <em>some</em> time and place <strong>NOT</strong> repeat that pattern. So to draw universal laws from what we experience is forbidden. Hume didn’t just regard <em>faith </em>as irrational, his critique cast doubt on <em>reason itself</em>. Empiricists and Rationalists were set at odds with each other.Hume and his Empiricist buddies weren’t without their opponents. A Scot named <strong><em>James Reid</em></strong> published <em>An Inquiry into the Human Mind on the Principles of Common Sense </em>in 1764. Reid argued for the value of self-evident knowledge or what he called “common sense.” His position came to be known as <em>Common Sense Philosophy</em>. It had many adherents among the growing number of <strong><em>Deists</em></strong>.In France, <strong><em>Baron de Montesquieu</em></strong>, applied the principles of reason to theories of government. He came to the conclusion a republic was the preferred form of government. Since power corrupts, Montesquieu said government ought to be exercised by three equal branches that would balance each other: the legislative, executive, and judicial. He proposed these ideas thirty years before either Americans or the French adopted them for their political systems.Shortly after Montesquieu, <strong><em>Jean Jacques Rousseau</em></strong> suggested what the rationalists called  <em>Progress,</em> wasn’t! Enlightenment thinkers generally regarded human history as a record of <em>advance</em> from lesser to greater <em>sophistication</em> = Progress! Societies were moving on from backward barbarianism to advanced civilization. The Enlightenment’s emphasis on Reason was evidence humanity was emerging from the pre-scientific belief in religious superstition into a new era of rationalism. But Rousseau argued much of what people considered <em>progress</em> was in reality a departure from their <em>natural state</em> that was contrary to human flourishing. He called the modern world of his day “Artificial.” Rousseau advocated a return to the original order, whatever that was. He lauded the <em>noble savage</em> who lived in a pure state unfettered by the conventions and inventions of modernity. Whatever government there was ought to <em>serve</em> rather than <em>rule</em>. Religion ought to be a thing of the lowest common denominator with no one telling anyone else what to believe or how to worship. Rousseau defined that lowest common religious denominator as belief in God, the immortality of the soul, and moral norms. Which sounds a lot like Rousseau contradicted the very thing he said no one could do; tell others what to believe. It’s a classic case of “Believe whatever you want, as long as you agree with me.” An oft-repeated position of skeptics.At the close of the 18<sup>th</sup> C, along came a German philosopher who blew everything up. Many consider <strong><em>Immanuel Kant</em></strong> the central figure of modern philosophy.Before we dive in, I need to pause and say I barely grasp Kant’s ideas. Seriously. Right about the time I think I’m getting a handle on his philosophy, he says something that makes it all slip away. I hope when I teach, I make things clearer, not more obscure. Kant <em>tries</em> to clarify but his thoughts move in a realm far beyond my minuscule capacity. I just <em>can’t</em> get Kant.The best I can do is seek to explain Kant’s ideas as <em>others</em> have expressed them.Kant was born in 1724 in the city of Konigsberg in Prussia to Pietist parents. He was a capable student but no standout. At 16, he began studies at the <em>University of Konigsberg</em> where he ended up spending his entire career. He studied the philosophy of <em>Leibniz</em> and <em>Wolff</em> and the new mathematical physics of Englishman <em>Isaac Newton</em>. When his father had a stroke on 1746, Kant began tutoring in the villages around his hometown.Kant never married but had a rich social life. He was a popular author and teacher, even <em>before</em> publishing his <em>best</em>-known philosophical works.Kant was a firm believer in rationalism until he was awakened from his, as he called it, “dogmatic slumber” by reading <em>David Hume</em>.In the work for which Kant is best known, his 1781, <em>Critique of Pure Reason,</em> he proposed a radical alternative to both the <em>skepticism</em> of Hume and the <em>rationalism</em> of Descartes. According to Kant, there’s no such thing as <em>innate ideas</em>. But there are <em>fundamental structures</em> of the mind, and within those structures, we place whatever our senses perceive. Those first and most important structures are <em>time</em> and <em>space</em>; then follow what he called twelve <em>categories</em>; unity, plurality, quantity; quality; reality, negation, limitation, subsistence, causality, relation; possibility, and necessity. Did you get that? Don’t worry there won’t be a quiz.Kant said time, space, and the twelve categories aren’t something we perceive with our senses. Rather, they’re structures our minds use to organize our perceptions. In order to be able to USE or process a sensation, we have to put it into one of these mental structures. It’s only after the mind <em>orders</em> them within these categories that they become intelligible <em>experiences</em>.Kant claimed no one really <strong><em>knows</em></strong> a thing as it is in itself. What we know is only what’s going on in the activity of our minds. It’s our <strong><em>perception</em></strong> of a thing we <strong><em>know</em></strong> – not the thing ITSELF as it is.Let me say that again because it’s <strong><u>the key</u></strong> to understanding Kant’s contribution to Modern Philosophy, and in that, to a large part of <strong><em>how</em></strong> the modern world thinks. It’s our <strong><em>perception</em></strong> of a thing we <strong><em>know</em></strong> – not the thing ITSELF as it is.An illustration may help. We’ll make this <em>pleasant</em> too.Let’s say you and I are on the Big Island of Hawaii. We’re both looking at a black sand beach at sunset. The sun is a golden orb sinking into a blue ocean. A half dozen palm trees stand in dark silhouette against a multi-colored sky of deep blue, fading to indigo, and morphing to scarlet and orange.Now, I just gave names to several colors. But those are just labels that come from categories in my mind I sort what my eyes see <em>into</em>. <strong><em>You</em></strong> do the same. But how could we know if what I experience as “orange” is the same as what <em>you</em> know as “orange.” Maybe <em>my</em> orange is <em>your</em> blue. <em>My</em> black might be <em>your</em> white. But since we’ve always labeled what we perceive by those labels, that’s what they are to us. Maybe if what you and I perceive were to be somehow traded, we’d freak because of the messing with our categories it just played.Kant said that with <em>knowledge</em>, what we <em>know</em> isn’t things as they are in themselves, but rather what our minds interpret them as. So à There’s <em>no such thing</em> as purely objective knowledge, and the pure rationality of Cartesians, Empiricists, and Deists is an illusion.If true, Kant’s work meant many of the arguments used to support Christian doctrine no longer worked. If existence isn’t an objective reality, but just a category of our mind, there’s no way to prove the existence of God, the soul, or anything else. Descartes would be stuck at “I think, therefore I am.” He could go no further than that.Kant, like many Enlightenment thinkers, was loath to give up <em>completely</em> on the existence of God. They wanted to hang on to it. But with Kantian philosophy, faith and reason become utterly separated from each other. While many found Hume’s determined skepticism hard to accept, Kant’s redefinition of knowledge as merely a state of the mind was far more appealing.Kant dealt with religion in several of his works—particularly in his <em>Critique of Practical Reason,</em> published in 1788. There he argued that, although pure reason can’t prove the existence of God or the soul, there’s “<em>practical</em> reason” that has to do with the moral life, and whose procedure is different from that of <em>pure</em> reason. But this <em>practical</em> reason, becomes a concession, a nod to those who can’t operate by the higher pure reason. It didn’t take long for others to realize practical reason was like philosophical training wheels that had to come off if humanity was to move forward as rational creatures.Kant’s significance to religion and theology goes far beyond his uninspired attempts to ground religion in practical morality. His philosophical work dealt a death blow to the easy rationalism of his predecessors, and to the notion it’s possible to speak in purely rational and objective terms of matters like the existence of God and the soul. Following Kant, theologians tended to accept his divorce of faith and reason. Eventually, some questioned the universality and immutability of his categories of the mind, arguing that things like psychology, culture and even language shape the categories. Kant’s work, which in some ways was the high point of modern philosophy, set the stage for the post-modern critique of the insistence on objectivity and universality as signs of true knowledge.And, we’ll call it quits for this episode for two reasons.First - I’m on vacation and my wife is calling me to watch that sunset with her.Second - My head hurts. I can’t deal with Kant’s mental gymnastics.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/120-Kant.mp3" length="8863183" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled, Kant.At the conclusion of episode 115 –Part 2 of The Rationalist Option, I said we’d return later to the subject of the philosophy of the Enlightenment to consider its impact on theology and Church History. We do that now.We saw that John Locke placed a wedge between faith and reason when his system of Empiricism said the only genuine knowledge was that of experience. But repeated experiences generated a kind of knowledge he called probability. Because we experience the same thing again and again, we have reason to assume the likelihood of it continuing to happen. I used the example of a friend we’ll call “George.” We see and hear George at least weekly. So, even when George isn’t in our immediate presence, we have good reason to conclude he probably still exists.Using the rule of probability, Locke regarded the Christian Faith as reasonable. His repeated experience of the world logically required a sufficient cause for it. He found the Bible’s explanation of creation and the subsequent course of history to align with his experience of it. But, Locke maintained, Christianity provided no knowledge a reasoned examination of experience would discover on its own.Then along came the empiricist David Hume who wielded Doubt like a cudgel. If Locke placed a wedge between faith and reason, Hume is the one who wielded the sledge and broke them apart. His skepticism went so far as to claim the common-sense notion of cause and effect was an illusion. He had nothing but disdain for Locke’s idea of Probability.Hume said all we can know for certain is what we are experiencing at that moment, but we can’t know with certainty that one thing gives rise to another, no matter how many times it may be repeated. It may in fact at some time and place NOT repeat that pattern. So to draw universal laws from what we experience is forbidden. Hume didn’t just regard faith as irrational, his critique cast doubt on reason itself. Empiricists and Rationalists were set at odds with each other.Hume and his Empiricist buddies weren’t without their opponents. A Scot named James Reid published An Inquiry into the Human Mind on the Principles of Common Sense in 1764. Reid argued for the value of self-evident knowledge or what he called “common sense.” His position came to be known as Common Sense Philosophy. It had many adherents among the growing number of Deists.In France, Baron de Montesquieu, applied the principles of reason to theories of government. He came to the conclusion a republic was the preferred form of government. Since power corrupts, Montesquieu said government ought to be exercised by three equal branches that would balance each other: the legislative, executive, and judicial. He proposed these ideas thirty years before either Americans or the French adopted them for their political systems.Shortly after Montesquieu, Jean Jacques Rousseau suggested what the rationalists called  Progress, wasn’t! Enlightenment thinkers generally regarded human history as a record of advance from lesser to greater sophistication = Progress! Societies were moving on from backward barbarianism to advanced civilization. The Enlightenment’s emphasis on Reason was evidence humanity was emerging from the pre-scientific belief in religious superstition into a new era of rationalism. But Rousseau argued much of what people considered progress was in reality a departure from their natural state that was contrary to human flourishing. He called the modern world of his day “Artificial.” Rousseau advocated a return to the original order, whatever that was. He lauded the noble savage who lived in a pure state unfettered by the conventions and inventions of modernity. Whatever government there was ought to serve rather than rule. Religion ought to be a thing of the lowest common denominator with no one telling anyone else what to believe or how to worship. 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Because we experience the same thing again and again, we have reason to assume the likelihood of it continuing to happen. I used the example of a friend we’ll call “George.” We see and hear George at least weekly. So, even when George isn’t in our immediate presence, we have good reason to conclude he probably still exists.Using the rule of probability, Locke regarded the Christian Faith as reasonable. His repeated experience of the world logically required a sufficient cause for it. 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Pietism was a reaction to the dry dogmatism of Protestant Scholasticism and the reductionist rationalism of Enlightenment philosophers. It aimed to renew a <strong><em>living</em></strong> faith in a <strong><em>living</em></strong> Christ.As a movement, it was led in the 17<sup>th</sup> C by <strong><em>Philip Jakob</em></strong> <strong><em>Spener</em></strong> and <strong><em>August Francke</em></strong>.Spener’s godson was a German Count named <strong><em>Nikolaus Ludwig von Zinzendorf, </em></strong>who even as a child bore a deep devotion to God.  His parents were devout Pietists and sent him to the <strong><em>University of Halle</em></strong>, where he studied under the Pietist leader Francke. Later he went to Wittenberg, a center of Lutheran orthodoxy, where he repeatedly clashed with his teachers. After travel and study at law, he married and entered the service of the Court of Dresden. There Zinzendorf first met a group of <strong><em>Moravians</em></strong> who changed the course of his life.Moravia lies in the southeast of what today is the Czech Republic. Moravians were Hussites; long-time adherents to the renewal begun by <em>Jan Hus</em>. They were forced by persecution to forsake their native lands. Zinzendorf offered them asylum. There they founded the community of <strong><em>Herrnhut</em></strong>. It so appealed to Zinzendorf he resigned his cushy post in Dresden and joined it. Under his direction, the Moravians became part of the local Lutheran parish. But the Lutherans were unwilling to trust foreigners who were also Pietists.In 1731, while visiting Denmark, Zinzendorf met a group of Inuit believers brought to faith in Christ by the Lutheran missionary <strong><em>Hans Egede</em></strong>.  This kindled in the Count an interest in missions that would dominate the rest of his life. Soon the community at Herrnhut was on fire with the same zeal, and in 1732 its first missionaries left for the Caribbean. A few years later there were Moravian missionaries in Africa, India, and the Americas. They founded the communities of <em>Bethlehem</em> and <em>Nazareth</em> in Pennsylvania, and <em>Salem</em>, North Carolina. In just twenty years a movement that began with two hundred refugees had more missionaries overseas than had been sent out by <em>all</em> Protestant churches since the Protestant Reformation a couple of centuries earlier.In the meantime, conflicts with Lutherans back home in Germany grew. Zinzendorf was banned from Saxony and traveled to North America, where in 1741 he was present at the founding of the Bethlehem township. Shortly after his return to home, peace was hammered out between Lutherans and Moravians. It failed to last. Zinzendorf agreed to become a bishop for the Moravians, from a spiritual line of ecclesiastical authority reaching back to Jan Hus. Lutherans didn’t recognize Hus; they wanted the Count’s authority to link to Luther. This is odd since Luther honored Hus as an influence in the development of his own ideas.A personal aside. What silly things Christians bicker over. Doesn’t a person’s spiritual authority rest in their being called by God, not man? What matter is it that it comes through <em>this</em> or <em>that</em> one-time leader? It’s the original source that matters.Zinzendorf died at Herrnhut in 1760, and shortly after, his followers broke with Lutheranism. Although the Moravian church never had a large membership and was unable to continue sending so many missionaries, its example contributed to the great missionary awakening of the 19<sup>th</sup> C. Perhaps the greatest significance of the movement was its impact on John Wesley and, through him, the Methodist tradition.In late 1735, early ‘36, a group of Moravians sailed to North America hoping to preach to the Indians of Georgia. Onboard was a young <em>Anglican</em> priest, named <strong><em>John Wesley</em></strong>, whom the Georgia Governor Oglethorpe had invited to serve as a pastor in <strong><em>Savannah</em></strong>. The young Wesley accepted the offer and hoped to preach to Indians. The early part of the voyage was calm and Wesley learned enough German to communicate with the Moravians. Then the weather turned and the ship was soon in real danger. The mainmast split, and panic nearly ruined the crew. The Moravians, by contrast were utterly calm and sang hymns throughout the ordeal. Meanwhile, Wesley, chaplain of the vessel, came to the realization he was more concerned for himself than his shipmates. After the storm, the Moravians told him they were able to brave the storm and reality of death because of their conviction their lives were in God’s hands, and should they perish at sea, they would but pass into the Hands of their glorious King. Wesley simply couldn’t relate to that kind of peace born of faith in the God he served.Arriving in Savannah, Wesley asked one of the Moravians named <strong><em>Gottlieb Spangenberg</em></strong> for advice regarding his work as a pastor and missionary. He left a record in his diary of the conversation:Spangenberg asked, “My brother, I must first ask you one or two questions. Have you the witness within yourself? Does the Spirit of God bear witness with your spirit, that you are a child of God?”Wesley wrote, “I was surprised, and knew not what to answer. He observed it, and asked, ‘Do you know Jesus Christ?’ I paused, and said, ‘I know he is the Savior of the world.’ ‘True,’ replied he; ‘but do you know he has saved <strong><em>you</em></strong>?’ I answered, ‘I hope he has died to save me.’ He only added, ‘Do you <strong><em>know</em></strong> yourself ?’ I said, ‘I do.’Then Wesley adds, “But I fear they were vain words.”These experiences left Wesley both profoundly moved <em>and</em> confused. He’d always thought himself a good Christian. His father, <strong><em>Samuel</em></strong>, was an Anglican priest, and his mother <strong><em>Susanna</em></strong> the daughter of another. She’d been particularly careful in the religious instruction of her (get this) <em>nineteen</em> children. When John was five, fire broke out in their home. He was miraculously saved, and after that his mother thought of him as “a brand plucked from the burning.” There was little doubt in her mind God had a special plan for him.At Oxford, Wesley distinguished himself academically and in religious devotion. After helping his father’s parish work, he returned to Oxford, where he joined a religious society founded by his brother <strong><em>Charles</em></strong> and a group of friends. Its members made a covenant to lead a holy and sober life, to take communion weekly, to be faithful in private devotions, to visit prisons, and spend three hours every afternoon, studying scripture and reading devotionals together. Since John was the only ordained priest among them and since he possessed an aptitude to teach, he was the group’s leader. It didn’t take long before other students mocked the group, calling it the “holy club” because of their methodical lifestyle è Leading to them being called “Methodists.”All that <em>preceded</em> his trip to Georgia. But now, he began to doubt the depth of his faith. Adding to this was the fact he failed miserably as a pastor. He expected his parishioners to behave as his holy club back in England. For their part, his parishioners expected him to be content with their attendance in church. John’s brother Charles, also in Georgia serving under Governor Oglethorpe, was disappointed with <em>his</em> work as well and decided to return to England. John stayed on, only because he refused to give up. Then he was <em>forced</em> to leave under messy circumstances. A young woman he’d courted but broken up with married another. Wesley, judging her fickle, denied her communion. He was sued for defamation. Angry at this treatment, though mostly self-inflicted, he returned to England, to the rejoicing of the people of Georgia glad to be rid of their depressed and depressing minister.At a low point and not knowing what else to do, Wesley contacted the Moravians. <strong><em>Peter Boehler</em></strong> became Wesley’s counselor and confidant. He concluded while Wesley had the facts of theology down, he has yet to personally trust in Christ. He recommended that until John possessed the confidence he was indeed born again, he should stop preaching.Finally, on May 24, 1738, Wesley had the experience that changed his life. He wrote …In the evening I went very unwillingly to a society in Aldersgate Street, where one was reading Luther’s preface to the Epistle to the Romans. About a quarter before nine, while he was describing the change which God works in the heart through faith in Christ, I felt my heart strangely warmed. I felt I did trust in Christ alone for salvation: And an assurance was given me, that He had taken away <em>my</em> sins, even <em>mine,</em> and saved <em>me</em> from the law of sin and death.Wesley no longer had any doubt of his salvation. The obsession he’d had before about wondering if he <strong><em>was</em></strong> saved was replaced by a confidence that freed him to turn his considerable intellect to other things. Mostly, to the salvation of others. He went immediately to visit the Moravian community at Herrnhut. Although inspiring, the visit convinced him Moravian spirituality was ill-suited to his temperament and involvement in social issues. In spite of his gratitude at the role they played in leading him into saving faith, he decided to not become a Moravian.While all that was taking place, another former member of the “holy club,” <strong><em>George Whitefield</em></strong>, had become a famous preacher. A few years earlier Whitefield was moved by an experience similar to Wesley’s at Aldersgate. He now divided his time between his parish in Georgia and preaching in England, where he had remarkable success, especially at the industrial center of <strong><em>Bristol</em></strong>. Whitefield’s preaching was emotional, and when critics objected to the way he used the pulpit he began preaching in outdoors; in the open air, as he had in Georgia where the rules about when and where pastors could preach were less strict than back in England. When the work in Bristol multiplied and he knew he’d need to soon return to Georgia, Whitefield asked Wesley to help by taking charge during his absence.Wesley accepted Whitefield’s invitation. But Whitefield’s fiery preaching was not Wesley’s cup of tea. He objected to open-air preaching. Later he commented on those early days, declaring that at that time he was so convinced God wished everything to be done in order, that he assumed it a sin to save souls outside a church. Over time, in view of the incredible results and dramatic conversions, Wesley gave a reluctant nod to open-air work. He was also worried about the response to <em>his</em> preaching since it was so very different from Whitefield’s. But people often exhibited the same kind of response to his preaching they had to Whitefield’s. Some wept loudly and lamented their sins. Others collapsed in anguish. They’d then express great joy, declaring they were wonderfully cleansed. Wesley preferred more solemn proceedings but eventually decided what was taking place was a struggle between the devil and the Holy Spirit, and he ought not hinder God’s work. Over time, these emotion-filled reactions of new converts diminished.Wesley and Whitefield worked together for some time, although Wesley eventually became the leader of the movement. They eventually parted due of <em>theological</em> differences. Both were <strong><em>Calvinists</em></strong> in most matters; but, on the issue of <strong><em>predestination</em></strong> and <strong><em>free will</em></strong>, Wesley departed from orthodox Calvinism, preferring the <strong><em>Arminian</em></strong> position. After several debates, the friends decided each should follow his own path, and that they’d avoid controversies. That agreement was kept well by their followers. With the help of the <strong><em>Countess of Huntingdon</em></strong>, Whitefield organized the <strong><em>Calvinist Methodist Church</em></strong>, the strongest in Wales.Wesley had no interest in founding a new denomination. He was an Anglican, and throughout his life remained so. His goal was to cultivate the faith of the populace of England, much as Pietism was doing in Germany among Lutherans. He avoided scheduling his preaching in conflict with the services of the Church of England, and always took for granted that Methodist meetings would serve as preparation to attend Anglican worship and take communion <em>there</em>. For him, as for most of the Church through the centuries, the center of worship was communion. This he took and expected his followers to take as frequently as possible, in the official services of the <em>Church of England</em>.Although the movement had no intention of becoming a separate church, it did need some organization. In Bristol, the birthplace of the movement, Wesley’s followers organized into <em>societie</em>s that at first met in private homes and later had their own buildings. When Methodist societies grew too large for the effective care of their members, Wesley followed a friend’s suggestion and divided them into <em>classes</em>, each with eleven members and a leader. These met weekly to read Scripture, pray, discuss religious matters, and collect funds. To be a class leader, it wasn’t necessary to be wealthy or educated. That gave significant participation to many who felt left out of the Church of England. It also opened the door to women who took a prominent place in Methodism.The movement grew rapidly, and Wesley traveled throughout the British Isles, preaching and organizing his followers. The movement needed more to share the task of preaching. A few Anglican priests joined. Most noteworthy among them was John’s brother Charles, famous for his hymns. But John Wesley carried the greatest burden, preaching several times a day and traveling thousands of miles on horseback every year, until the age of seventy.Conflicts in the movement weren’t lacking. In the early years, there were frequent acts of violence against Methodists. Some of the nobility and clergy resented the authority the new movement gave people from the lower classes. Meetings were frequently interrupted by thugs and toughs hired by the movement’s opponents. Wesley’s life was often threatened. As it became clear opposition did nothing to slow or stop it, they gave up.There were <strong><em>theological</em></strong> conflicts. Wesley grudgingly broke with the Moravians, whose inclination toward a contemplative Quietism he feared.But the most significant conflicts were with the Anglican Church, to which Wesley belonged and in which he hoped to remain. Until his last days, he reprimanded Methodists who wanted to break with the Church of England. They saw something he seemed unwilling to see, that a breach was unavoidable. Some Anglican authorities regarded the Methodist movement as an indication of their shortcomings and <em>resented</em> it. Others felt the Methodist practice of preaching any and everywhere, without regard for ecclesiastical boundaries, was a serious breach of protocol. Wesley saw and understood these concerns, but thought the needs of the lost trump all such concerns.A difficult legal decision made matters tenser. According to English law, non-Anglican worship services and church buildings were to be allowed, but they had to be officially registered. That put Methodists in a difficult place since the Church of England didn’t acknowledge their meetings and buildings. If they registered, it would be a declaration they weren’t Anglicans. If they didn’t, they’d be breaking the law. In 1787, after much hesitation, Wesley told his preachers to register, and the first legal step was taken toward the formation of a separate church. Three years earlier, Wesley took a step that had even more drastic implications, at least <em>theologically</em>. For a long time, as a scholar of Patristics, the study of the Church Fathers, Wesley was convinced that in the early church the term <em>bishop</em> was synonymous with <em>elder</em> and <em>pastor</em>. That led him to the conviction <em>all</em> ordained presbyters, including himself, had the power to ordain. But he refrained from employing it to avoid further alienating the Anglican leaders.The independence of the United States posed different difficulties. During the Revolutionary War, most Anglican clergy were Loyalists. After independence, most of them returned to England. That made it difficult, impossible even, for US citizens to partake of communion. The bishop of London, who still had jurisdiction over the former colonies, refused to ordain clergy for the United States. Wesley deplored what he took to be the unwarranted rebellion of Britain’s former colonies, both because he was a staunch supporter of the king’s authority and because he could not fathom how the rebels could claim that they were fighting for freedom while they themselves held slaves. But, convinced communion was the heart of Christian worship, Wesley felt that no matter what their political stance, US citizens ought not to be deprived of the Lords’ table.So in 1784, he ordained two lay preachers as presbyters for the new country and made Anglican priest <strong><em>Thomas Coke</em></strong> their <em>bishop</em>. Later, he ordained others to serve in Scotland and elsewhere. In spite of having taken these steps, Wesley continued insisting on the need to avoid breaking with the Church of England. Charles told him the ordination of ministers for the New World <strong><em>was</em></strong> a break. In 1786, the Methodist leaders decided that in those places where the Anglican church was neglecting its Gospel duties, it was permitted to hold Methodist meetings at the same time as Anglican services.Although Wesley refused to acknowledge it, by the time of his death in 1791, Methodism had become a separate church.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode is Moravians and Wesley.We took a look at Pietism in an earlier episode. Pietism was a reaction to the dry dogmatism of Protestant Scholasticism and the reductionist rationalism of Enlightenment philosophers. It aimed to ren]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="638" height="525" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Moravians.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Moravians.jpg 638w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Moravians-300x247.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Moravians-610x502.jpg 610w" sizes="(max-width: 638px) 100vw, 638px" /></p>The title of this episode is <strong><em>Moravians and Wesley</em></strong>.We took a look at Pietism in an earlier episode. Pietism was a reaction to the dry dogmatism of Protestant Scholasticism and the reductionist rationalism of Enlightenment philosophers. It aimed to renew a <strong><em>living</em></strong> faith in a <strong><em>living</em></strong> Christ.As a movement, it was led in the 17<sup>th</sup> C by <strong><em>Philip Jakob</em></strong> <strong><em>Spener</em></strong> and <strong><em>August Francke</em></strong>.Spener’s godson was a German Count named <strong><em>Nikolaus Ludwig von Zinzendorf, </em></strong>who even as a child bore a deep devotion to God.  His parents were devout Pietists and sent him to the <strong><em>University of Halle</em></strong>, where he studied under the Pietist leader Francke. Later he went to Wittenberg, a center of Lutheran orthodoxy, where he repeatedly clashed with his teachers. After travel and study at law, he married and entered the service of the Court of Dresden. There Zinzendorf first met a group of <strong><em>Moravians</em></strong> who changed the course of his life.Moravia lies in the southeast of what today is the Czech Republic. Moravians were Hussites; long-time adherents to the renewal begun by <em>Jan Hus</em>. They were forced by persecution to forsake their native lands. Zinzendorf offered them asylum. There they founded the community of <strong><em>Herrnhut</em></strong>. It so appealed to Zinzendorf he resigned his cushy post in Dresden and joined it. Under his direction, the Moravians became part of the local Lutheran parish. But the Lutherans were unwilling to trust foreigners who were also Pietists.In 1731, while visiting Denmark, Zinzendorf met a group of Inuit believers brought to faith in Christ by the Lutheran missionary <strong><em>Hans Egede</em></strong>.  This kindled in the Count an interest in missions that would dominate the rest of his life. Soon the community at Herrnhut was on fire with the same zeal, and in 1732 its first missionaries left for the Caribbean. A few years later there were Moravian missionaries in Africa, India, and the Americas. They founded the communities of <em>Bethlehem</em> and <em>Nazareth</em> in Pennsylvania, and <em>Salem</em>, North Carolina. In just twenty years a movement that began with two hundred refugees had more missionaries overseas than had been sent out by <em>all</em> Protestant churches since the Protestant Reformation a couple of centuries earlier.In the meantime, conflicts with Lutherans back home in Germany grew. Zinzendorf was banned from Saxony and traveled to North America, where in 1741 he was present at the founding of the Bethlehem township. Shortly after his return to home, peace was hammered out between Lutherans and Moravians. It failed to last. Zinzendorf agreed to become a bishop for the Moravians, from a spiritual line of ecclesiastical authority reaching back to Jan Hus. Lutherans didn’t recognize Hus; they wanted the Count’s authority to link to Luther. This is odd since Luther honored Hus as an influence in the development of his own ideas.A personal aside. What silly things Christians bicker over. Doesn’t a person’s spiritual authority rest in their being called by God, not man? What matter is it that it comes through <em>this</em> or <em>that</em> one-time leader? It’s the original source that matters.Zinzendorf died at Herrnhut in 1760, and shortly after, his followers broke with Lutheranism. Although the Moravian church never had a large membership and was unable to continue sending so many missionaries, its example contributed to the great missionary awakening of the 19<sup>th</sup> C. Perhaps the greatest significance of the movement was its impact on John Wesley and, through him, the Methodist tradition.In late 1735, early ‘36, a group of Moravians sailed to North America hoping to preach to the Indians of Georgia. Onboard was a young <em>Anglican</em> priest, named <strong><em>John Wesley</em></strong>, whom the Georgia Governor Oglethorpe had invited to serve as a pastor in <strong><em>Savannah</em></strong>. The young Wesley accepted the offer and hoped to preach to Indians. The early part of the voyage was calm and Wesley learned enough German to communicate with the Moravians. Then the weather turned and the ship was soon in real danger. The mainmast split, and panic nearly ruined the crew. The Moravians, by contrast were utterly calm and sang hymns throughout the ordeal. Meanwhile, Wesley, chaplain of the vessel, came to the realization he was more concerned for himself than his shipmates. After the storm, the Moravians told him they were able to brave the storm and reality of death because of their conviction their lives were in God’s hands, and should they perish at sea, they would but pass into the Hands of their glorious King. Wesley simply couldn’t relate to that kind of peace born of faith in the God he served.Arriving in Savannah, Wesley asked one of the Moravians named <strong><em>Gottlieb Spangenberg</em></strong> for advice regarding his work as a pastor and missionary. He left a record in his diary of the conversation:Spangenberg asked, “My brother, I must first ask you one or two questions. Have you the witness within yourself? Does the Spirit of God bear witness with your spirit, that you are a child of God?”Wesley wrote, “I was surprised, and knew not what to answer. He observed it, and asked, ‘Do you know Jesus Christ?’ I paused, and said, ‘I know he is the Savior of the world.’ ‘True,’ replied he; ‘but do you know he has saved <strong><em>you</em></strong>?’ I answered, ‘I hope he has died to save me.’ He only added, ‘Do you <strong><em>know</em></strong> yourself ?’ I said, ‘I do.’Then Wesley adds, “But I fear they were vain words.”These experiences left Wesley both profoundly moved <em>and</em> confused. He’d always thought himself a good Christian. His father, <strong><em>Samuel</em></strong>, was an Anglican priest, and his mother <strong><em>Susanna</em></strong> the daughter of another. She’d been particularly careful in the religious instruction of her (get this) <em>nineteen</em> children. When John was five, fire broke out in their home. He was miraculously saved, and after that his mother thought of him as “a brand plucked from the burning.” There was little doubt in her mind God had a special plan for him.At Oxford, Wesley distinguished himself academically and in religious devotion. After helping his father’s parish work, he returned to Oxford, where he joined a religious society founded by his brother <strong><em>Charles</em></strong> and a group of friends. Its members made a covenant to lead a holy and sober life, to take communion weekly, to be faithful in private devotions, to visit prisons, and spend three hours every afternoon, studying scripture and reading devotionals together. Since John was the only ordained priest among them and since he possessed an aptitude to teach, he was the group’s leader. It didn’t take long before other students mocked the group, calling it the “holy club” because of their methodical lifestyle è Leading to them being called “Methodists.”All that <em>preceded</em> his trip to Georgia. But now, he began to doubt the depth of his faith. Adding to this was the fact he failed miserably as a pastor. He expected his parishioners to behave as his holy club back in England. For their part, his parishioners expected him to be content with their attendance in church. John’s brother Charles, also in Georgia serving under Governor Oglethorpe, was disappointed with <em>his</em> work as well and decided to return to England. John stayed on, only because he refused to give up. Then he was <em>forced</em> to leave under messy circumstances. A young woman he’d courted but broken up with married another. Wesley, judging her fickle, denied her communion. He was sued for defamation. Angry at this treatment, though mostly self-inflicted, he returned to England, to the rejoicing of the people of Georgia glad to be rid of their depressed and depressing minister.At a low point and not knowing what else to do, Wesley contacted the Moravians. <strong><em>Peter Boehler</em></strong> became Wesley’s counselor and confidant. He concluded while Wesley had the facts of theology down, he has yet to personally trust in Christ. He recommended that until John possessed the confidence he was indeed born again, he should stop preaching.Finally, on May 24, 1738, Wesley had the experience that changed his life. He wrote …In the evening I went very unwillingly to a society in Aldersgate Street, where one was reading Luther’s preface to the Epistle to the Romans. About a quarter before nine, while he was describing the change which God works in the heart through faith in Christ, I felt my heart strangely warmed. I felt I did trust in Christ alone for salvation: And an assurance was given me, that He had taken away <em>my</em> sins, even <em>mine,</em> and saved <em>me</em> from the law of sin and death.Wesley no longer had any doubt of his salvation. The obsession he’d had before about wondering if he <strong><em>was</em></strong> saved was replaced by a confidence that freed him to turn his considerable intellect to other things. Mostly, to the salvation of others. He went immediately to visit the Moravian community at Herrnhut. Although inspiring, the visit convinced him Moravian spirituality was ill-suited to his temperament and involvement in social issues. In spite of his gratitude at the role they played in leading him into saving faith, he decided to not become a Moravian.While all that was taking place, another former member of the “holy club,” <strong><em>George Whitefield</em></strong>, had become a famous preacher. A few years earlier Whitefield was moved by an experience similar to Wesley’s at Aldersgate. He now divided his time between his parish in Georgia and preaching in England, where he had remarkable success, especially at the industrial center of <strong><em>Bristol</em></strong>. Whitefield’s preaching was emotional, and when critics objected to the way he used the pulpit he began preaching in outdoors; in the open air, as he had in Georgia where the rules about when and where pastors could preach were less strict than back in England. When the work in Bristol multiplied and he knew he’d need to soon return to Georgia, Whitefield asked Wesley to help by taking charge during his absence.Wesley accepted Whitefield’s invitation. But Whitefield’s fiery preaching was not Wesley’s cup of tea. He objected to open-air preaching. Later he commented on those early days, declaring that at that time he was so convinced God wished everything to be done in order, that he assumed it a sin to save souls outside a church. Over time, in view of the incredible results and dramatic conversions, Wesley gave a reluctant nod to open-air work. He was also worried about the response to <em>his</em> preaching since it was so very different from Whitefield’s. But people often exhibited the same kind of response to his preaching they had to Whitefield’s. Some wept loudly and lamented their sins. Others collapsed in anguish. They’d then express great joy, declaring they were wonderfully cleansed. Wesley preferred more solemn proceedings but eventually decided what was taking place was a struggle between the devil and the Holy Spirit, and he ought not hinder God’s work. Over time, these emotion-filled reactions of new converts diminished.Wesley and Whitefield worked together for some time, although Wesley eventually became the leader of the movement. They eventually parted due of <em>theological</em> differences. Both were <strong><em>Calvinists</em></strong> in most matters; but, on the issue of <strong><em>predestination</em></strong> and <strong><em>free will</em></strong>, Wesley departed from orthodox Calvinism, preferring the <strong><em>Arminian</em></strong> position. After several debates, the friends decided each should follow his own path, and that they’d avoid controversies. That agreement was kept well by their followers. With the help of the <strong><em>Countess of Huntingdon</em></strong>, Whitefield organized the <strong><em>Calvinist Methodist Church</em></strong>, the strongest in Wales.Wesley had no interest in founding a new denomination. He was an Anglican, and throughout his life remained so. His goal was to cultivate the faith of the populace of England, much as Pietism was doing in Germany among Lutherans. He avoided scheduling his preaching in conflict with the services of the Church of England, and always took for granted that Methodist meetings would serve as preparation to attend Anglican worship and take communion <em>there</em>. For him, as for most of the Church through the centuries, the center of worship was communion. This he took and expected his followers to take as frequently as possible, in the official services of the <em>Church of England</em>.Although the movement had no intention of becoming a separate church, it did need some organization. In Bristol, the birthplace of the movement, Wesley’s followers organized into <em>societie</em>s that at first met in private homes and later had their own buildings. When Methodist societies grew too large for the effective care of their members, Wesley followed a friend’s suggestion and divided them into <em>classes</em>, each with eleven members and a leader. These met weekly to read Scripture, pray, discuss religious matters, and collect funds. To be a class leader, it wasn’t necessary to be wealthy or educated. That gave significant participation to many who felt left out of the Church of England. It also opened the door to women who took a prominent place in Methodism.The movement grew rapidly, and Wesley traveled throughout the British Isles, preaching and organizing his followers. The movement needed more to share the task of preaching. A few Anglican priests joined. Most noteworthy among them was John’s brother Charles, famous for his hymns. But John Wesley carried the greatest burden, preaching several times a day and traveling thousands of miles on horseback every year, until the age of seventy.Conflicts in the movement weren’t lacking. In the early years, there were frequent acts of violence against Methodists. Some of the nobility and clergy resented the authority the new movement gave people from the lower classes. Meetings were frequently interrupted by thugs and toughs hired by the movement’s opponents. Wesley’s life was often threatened. As it became clear opposition did nothing to slow or stop it, they gave up.There were <strong><em>theological</em></strong> conflicts. Wesley grudgingly broke with the Moravians, whose inclination toward a contemplative Quietism he feared.But the most significant conflicts were with the Anglican Church, to which Wesley belonged and in which he hoped to remain. Until his last days, he reprimanded Methodists who wanted to break with the Church of England. They saw something he seemed unwilling to see, that a breach was unavoidable. Some Anglican authorities regarded the Methodist movement as an indication of their shortcomings and <em>resented</em> it. Others felt the Methodist practice of preaching any and everywhere, without regard for ecclesiastical boundaries, was a serious breach of protocol. Wesley saw and understood these concerns, but thought the needs of the lost trump all such concerns.A difficult legal decision made matters tenser. According to English law, non-Anglican worship services and church buildings were to be allowed, but they had to be officially registered. That put Methodists in a difficult place since the Church of England didn’t acknowledge their meetings and buildings. If they registered, it would be a declaration they weren’t Anglicans. If they didn’t, they’d be breaking the law. In 1787, after much hesitation, Wesley told his preachers to register, and the first legal step was taken toward the formation of a separate church. Three years earlier, Wesley took a step that had even more drastic implications, at least <em>theologically</em>. For a long time, as a scholar of Patristics, the study of the Church Fathers, Wesley was convinced that in the early church the term <em>bishop</em> was synonymous with <em>elder</em> and <em>pastor</em>. That led him to the conviction <em>all</em> ordained presbyters, including himself, had the power to ordain. But he refrained from employing it to avoid further alienating the Anglican leaders.The independence of the United States posed different difficulties. During the Revolutionary War, most Anglican clergy were Loyalists. After independence, most of them returned to England. That made it difficult, impossible even, for US citizens to partake of communion. The bishop of London, who still had jurisdiction over the former colonies, refused to ordain clergy for the United States. Wesley deplored what he took to be the unwarranted rebellion of Britain’s former colonies, both because he was a staunch supporter of the king’s authority and because he could not fathom how the rebels could claim that they were fighting for freedom while they themselves held slaves. But, convinced communion was the heart of Christian worship, Wesley felt that no matter what their political stance, US citizens ought not to be deprived of the Lords’ table.So in 1784, he ordained two lay preachers as presbyters for the new country and made Anglican priest <strong><em>Thomas Coke</em></strong> their <em>bishop</em>. Later, he ordained others to serve in Scotland and elsewhere. In spite of having taken these steps, Wesley continued insisting on the need to avoid breaking with the Church of England. Charles told him the ordination of ministers for the New World <strong><em>was</em></strong> a break. In 1786, the Methodist leaders decided that in those places where the Anglican church was neglecting its Gospel duties, it was permitted to hold Methodist meetings at the same time as Anglican services.Although Wesley refused to acknowledge it, by the time of his death in 1791, Methodism had become a separate church.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/119-Moravians%20and%20Wesley.mp3" length="13272459" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode is Moravians and Wesley.We took a look at Pietism in an earlier episode. Pietism was a reaction to the dry dogmatism of Protestant Scholasticism and the reductionist rationalism of Enlightenment philosophers. It aimed to renew a living faith in a living Christ.As a movement, it was led in the 17th C by Philip Jakob Spener and August Francke.Spener’s godson was a German Count named Nikolaus Ludwig von Zinzendorf, who even as a child bore a deep devotion to God.  His parents were devout Pietists and sent him to the University of Halle, where he studied under the Pietist leader Francke. Later he went to Wittenberg, a center of Lutheran orthodoxy, where he repeatedly clashed with his teachers. After travel and study at law, he married and entered the service of the Court of Dresden. There Zinzendorf first met a group of Moravians who changed the course of his life.Moravia lies in the southeast of what today is the Czech Republic. Moravians were Hussites; long-time adherents to the renewal begun by Jan Hus. They were forced by persecution to forsake their native lands. Zinzendorf offered them asylum. There they founded the community of Herrnhut. It so appealed to Zinzendorf he resigned his cushy post in Dresden and joined it. Under his direction, the Moravians became part of the local Lutheran parish. But the Lutherans were unwilling to trust foreigners who were also Pietists.In 1731, while visiting Denmark, Zinzendorf met a group of Inuit believers brought to faith in Christ by the Lutheran missionary Hans Egede.  This kindled in the Count an interest in missions that would dominate the rest of his life. Soon the community at Herrnhut was on fire with the same zeal, and in 1732 its first missionaries left for the Caribbean. A few years later there were Moravian missionaries in Africa, India, and the Americas. They founded the communities of Bethlehem and Nazareth in Pennsylvania, and Salem, North Carolina. In just twenty years a movement that began with two hundred refugees had more missionaries overseas than had been sent out by all Protestant churches since the Protestant Reformation a couple of centuries earlier.In the meantime, conflicts with Lutherans back home in Germany grew. Zinzendorf was banned from Saxony and traveled to North America, where in 1741 he was present at the founding of the Bethlehem township. Shortly after his return to home, peace was hammered out between Lutherans and Moravians. It failed to last. Zinzendorf agreed to become a bishop for the Moravians, from a spiritual line of ecclesiastical authority reaching back to Jan Hus. Lutherans didn’t recognize Hus; they wanted the Count’s authority to link to Luther. This is odd since Luther honored Hus as an influence in the development of his own ideas.A personal aside. What silly things Christians bicker over. Doesn’t a person’s spiritual authority rest in their being called by God, not man? What matter is it that it comes through this or that one-time leader? It’s the original source that matters.Zinzendorf died at Herrnhut in 1760, and shortly after, his followers broke with Lutheranism. Although the Moravian church never had a large membership and was unable to continue sending so many missionaries, its example contributed to the great missionary awakening of the 19th C. Perhaps the greatest significance of the movement was its impact on John Wesley and, through him, the Methodist tradition.In late 1735, early ‘36, a group of Moravians sailed to North America hoping to preach to the Indians of Georgia. Onboard was a young Anglican priest, named John Wesley, whom the Georgia Governor Oglethorpe had invited to serve as a pastor in Savannah. The young Wesley accepted the offer and hoped to preach to Indians. The early part of the voyage was calm and Wesley learned enough German to communicate with the Moravians. 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It aimed to renew a living faith in a living Christ.As a movement, it was led in the 17th C by Philip Jakob Spener and August Francke.Spener’s godson was a German Count named Nikolaus Ludwig von Zinzendorf, who even as a child bore a deep devotion to God.  His parents were devout Pietists and sent him to the University of Halle, where he studied under the Pietist leader Francke. Later he went to Wittenberg, a center of Lutheran orthodoxy, where he repeatedly clashed with his teachers. After travel and study at law, he married and entered the service of the Court of Dresden. There Zinzendorf first met a group of Moravians who changed the course of his life.Moravia lies in the southeast of what today is the Czech Republic. 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Another factor encouraging this mindset was a burgeoning European middle-class. You see, it was only the wealthy nobility who possessed the resources for higher education need to foster an excessive emphasis on correct doctrine. Those who didn’t have that opportunity; who couldn’t wax eloquent on complicated matters of theology, were regarded as unsophisticates who depended on their betters to tell them what to believe.<em>The Spiritualist Movement</em> of the 17<sup>th</sup> and 18<sup>th</sup> Cs attracted people from all classes. From the cultured who’d tired of narrow-minded dogmatism, to uneducated commoners tired of having their lives turned over by endless religious tussles.The history of the Spiritualist movement is difficult to trace because it devolved into several streams that constantly mixed. Just as its beliefs were a hodge-podge, so is its history. We’ll examine it by taking a look at three of its leaders.<strong><em>Jakob Boehme</em></strong> was born in Silesia, Germany in 1575. His parents were strict Lutherans of humble means. By all accounts, the young Jakob had a real and rich faith.The sermons of that time were long dissertations on the theological debates of the day. These bored Jakob to tears and did nothing to spark a relationship with God.At fourteen, he was apprenticed to a shoe-maker. Shortly after, he began having visions. It might have been one thing if he’d kept these to himself, but he didn’t; he shared them. His master threw him out, saying he wanted an apprentice, not a prophet.Boehme became a traveling cobbler, moving here and there mending shoes. As he traveled and visited different churches, he came to the conclusion Church leaders had built a kind of confusing doctrinal Tower of Babel. He determined to set dogmatics aside and cultivate his inner spiritual life.  He read everything he could lay his hands on that might help in that pursuit.His meditations led him to some conclusions on the nature of the world and man’s place in it. These were then “confirmed” by visions and other spiritual experiences. But he kept his new-found convictions to himself for a time as he plied his shoe-mending-trade.At twenty-five, Jakob ended his wanderings and set up shop in Goerlitz, on the border between Germany and Poland, where he made a comfortable living as a cobbler.Although Boehme didn’t see himself as a preacher, he was convinced God wanted him to record his visions. The result was a book titled <em>Brilliant Dawn</em>.  In it, Boehme repeatedly asserts he’s writing what God dictated word for word, and that he’s no more than a pen in His hand. Boehme didn’t publish, but a manuscript reached a local pastor, who accused Boehme to the magistrates. Under threat of exile, Boehme promised to teach or write no more on religious matters.  For five years he kept his promise. But in 1618, compelled by new visions and the encouragement of admirers, he wrote anew. Without permission, one of his followers published three of his works. These reached the same pastor, who again accused Boehme of heresy. He was forced to leave Goerlitz.He ended up in the court of the Elector of Saxony, where several theologians examined his teachings without reaching a conclusion.  They confessed themselves unable to understand his meaning. They recommended Boehme be given time to <em>clarify</em> his ideas. Not long after, he fell ill and returned to Goerlitz to die among friends and followers. He passed at the age of fifty.The Saxony theologians’ response wasn’t just a dodge to avoid passing judgment on a likable guy. Boehme’s writings continue to be difficult to sort out. They’re a confusing mish-mash of this and that; which, to be frank, is a hallmark of much of what goes under the title “spiritualism.”  Boehme’s tomes are a mixture of traditional Christian themes with others taken from magic, alchemy, occultism, and theosophy. At points, it looks like Boehme gives a metaphor to help explain his point, but it never does. You read it and say, “What does THAT have to do with anything?” So the metaphors, striking as they may be, only serve to add to the confusion. And THAT may very well be the overall point of his inkings. There may not BE a meaning to be parsed from it all. There’s every possibility Boehme used words to produce phrases that conveyed singular ideas that weren’t connected.  He may have aimed for a <u>state of mind</u> that suspended rationality and logic; one that arises out of frustration at trying to make sense of what is senseless, so one gives up, lays reason down, and becomes hyper-suggestible.While the specifics of what Boehme aimed for aren’t clear, their basic direction is. He took aim at the lifeless dogmatism of theologians and the empty liturgy of the Church. Against these, Boehme exalted the freedom of the spirit with a belief in direct revelation from God to individuals. He declared that since “the letter kills,” believers ought not to be guided by Scripture, but by the Holy Spirit, who inspired the biblical writers and presently inspires believers. He said, “I have enough with the book that I am. If I have within me the Spirit of Christ, the entire Bible is in me. Why would I wish for more books? Why discuss what is outside, while not having learned what is within me?”Huh – ironic then that he wrote books.Boehme had few followers during his lifetime but later his writings gained admirers. In England, some formed a Boehmenist-movement. Some clashed with the Quakers who we’ll take a look at next. So, the Spiritualist Movement, born in part as a protest against the doctrinal debates of traditional theology, was eventually embroiled in similar controversies.<strong><em>George Fox</em></strong> was born in a small English village the same year Jakob Boehme died, 1624. Like Boehme, Fox was of humble origin and a cobbler’s apprentice. At 19, disgusted at the immorality of his fellow apprentices, he quit and began the life of an itinerant religious seeker. He attended meetings of all sorts, seeking spiritual illumination. He devoted himself to the study of Scripture until he’d committed most of it to memory.Fox’s pursuit of spiritual illumination was a roller coaster of highs and lows. There were times when he had a mystical experience that thrilled, followed by a season where he despaired of finding the path that would lead to what he sought. He came to the conviction all the various sects in England were wrong, and their worship was an abomination to God.Fox challenged much of traditional Christianity. He reasoned if God doesn’t dwell in houses made by human hands, as the Scripture said, how dare anyone call buildings where they gather “churches”? They are in truth no more than houses with bell towers.For Fox, pastors paid a salary aren’t real shepherds, but “priests” and “journeymen.” Hymns, orders of worship, sermons, sacraments, creeds, ministers—are all human hindrances to the freedom of the Spirit.Over against all these, Fox placed what he called the “inner light.” This was a seed that existed in all people, and was the true way to find God. Fox said the Calvinist doctrine of total depravity was a denial of God’s love. On the contrary, he maintained, there’s an inner light in all, no matter how dim it may be. Thanks to that light, pagans can be saved as well as Christians. This light, however, must not be confused with the intellect or conscience. It’s the capability all have to recognize and accept the presence of God. By it we’re able to believe and understand Scripture. So, communication with God thru the inner light is <em>previous</em> to and independent of, any communication by external means.Although those close to George Fox knew of the fire burning within him, for several years he abstained from proclaiming what he was convinced he’d discovered regarding the true meaning of faith and Christianity.At that time there were in England several religious sects, and Fox attended all without finding contentment in any. Finally, he felt called to speak out at a Baptist meeting, announcing what he now believed. From that point on, such urgings became more frequent. In gatherings of various religious groups, Fox declared he’d been commanded by the Spirit to announce his new vision of The Faith. He was often treated with contempt and hostility and was thrown out of meetings, beaten, and stoned. But all such didn’t stop him. Soon he was in another “house with a belfry,” interrupting the service and proclaiming his message.Fox’s followers grew rapidly. At first they called themselves “C<em>hildren of Light”</em> but Fox preferred the title <em>Friends</em>, which later become their official name. They were soon called <strong><em>Quakers</em></strong> by outsiders. The name came from their tendency to tremble with fervency as they prayed.In 1652, George Fox gained the support of <strong><em>Margaret Fell</em></strong>, a noble-woman widowed in 1658. She became a leader in the movement and used her position to lend it an air of credibility and protection. But political opposition grew and she was arrested for supporting the movement. Her property was confiscated and she was sentenced to life in prison. After being released by the king, she married Fox in 1669. The rest of their lives were spent teaching and in missions, which were repeatedly interrupted by rounds of imprisonment. Fox died in 1691, his wife Margaret a decade later.Since the Friends believed structure in worship was an obstacle to the Spirit, their services took place in silence. Any who felt called to speak or pray aloud were free to do so. When the Spirit moved them, women had the same right to speak as men. Fox himself did not prepare a message but simply allowed the Spirit to move him in the moment. There were times when many gathered, hoping to hear him speak, but he refused. Also, Quakers didn’t include the traditional sacraments of baptism and communion. They feared that physical water, bread, and wine would draw attention away from the spiritual.Fox was aware of the danger his emphasis on the freedom of the Spirit might lead to excessive individualism. Other movements with a similar emphasis hadn’t lasted long. The exercise of individual freedom inevitably leads to the dissolving of a group. Fox avoided this by underscoring the importance of community and love. In Friends’ meetings, decisions aren’t made by a majority. If a unanimous agreement was not reached, the decision was postponed, and the meeting continued in silence until the Spirit offered a solution. If one was not received, the matter was left pending for another occasion.Many disliked the teachings and practices of the Quakers. Religious leaders resented the way they interrupted their services to preach or read Scripture. Authorities saw the need to teach a lesson to these Friends, who refused to pay tithes, swear oaths, bow to their “betters,” or uncover their head before any but God. Quakers argued that, since God was addressed in the familiar “Thou,” no one else ought to be addressed by the more respectful “You.” To those used to the submission of their “inferiors,” that was intolerable insubordination.So Fox was repeatedly beaten and spent years in prison. He was sent to prison the first time for interrupting a preacher who declared the ultimate truth was to be found in Scripture. Fox said that wasn’t true; the ultimate truth was in the Spirit who inspired Scripture. On other occasions, he was accused of blasphemy and of conspiring against the government. When the authorities offered a pardon, he refused, declaring he wasn’t guilty. To <strong><em>accept</em></strong> a pardon for something he hadn’t done was to lie. On another occasion, when serving six months for blasphemy, he was offered freedom in exchange for service in the Army. He refused, declaring Christians ought not use weapons other than those the Spirit provided. His sentence was prolonged by an additional six months.When he wasn’t in prison, Fox spent his time in Margaret’s home, <strong><em>Swarthmoor Hall</em></strong>. It became the headquarters of the Friends. The rest of the time he traveled England and abroad, visiting Quaker meetings and taking his message to new areas. First, he went to Scotland, where he was accused of sedition; then to Ireland. He spent two years in the Caribbean and North America; and made two visits to the Continent. In all these places he gained converts, and by the time of his death, in 1691, his followers ran to the tens of thousands.Like Fox, they were persecuted. They were thrown in jail for vagrancy, blasphemy, inciting riots, and refusing to pay tithes. In 1664, Charles II issued an edict forbidding unlicensed religious assemblies. Many groups continued gathering in secret. But the Quakers declared it would be a lie to do so, and openly disobeyed the edict. Thousands were imprisoned, and by the time religious tolerance was granted in 1689, hundreds had died in prison.The most famous of Fox’s followers was <strong><em>William Penn</em></strong>, after whom the state of Pennsylvania was named. His father was a British admiral who tried to secure for him the best education available. While he was a student, William became a Puritan. Then, while studying in France, he came under the influence of the Huguenots. In 1667, back in England, he became a Quaker. His father, not knowing what to do with his “fanatical” son, threw him out of the house. Penn stayed true to his convictions and eventually spent seven months in the Tower of London. He sent word to the king that the Tower was the worst of arguments to convince him, so, no matter who was right, whoever uses force to seek religious assent is necessarily wrong. Finally, thanks to the intervention of his father and other well-placed friends, he was set free. He then spent several years raising a family, traveling throughout Europe, and writing in defense of the Friends.Penn then conceived the idea of what he called his “holy experiment.” Some friends had spoken to him about New Jersey, in North America. The crown owed Penn’s father a considerable amount of money. When William’s father died, that debt fell to the son. Since Charles wasn’t able to pay, Penn asked instead for a grant of land in the New World. It became known as <em>Penns’ Wood</em> – Pennsylvania. His purpose was to found a new colony in which there would be <em>complete religious freedom</em>. By then, other British colonies had been founded in North America. But, with the exception of Rhode Island, all were marked by religious <strong><em>intolerance</em></strong>. In Massachusetts, the most intolerant of the colonies, Quakers were persecuted, condemned to exile, mutilated, and executed. What Penn now proposed was a new colony in which all would be free to worship according to their own convictions. This seemed bad enough to an intolerant age. But even worse was Penn’s plan to buy from the Indians the land that the crown had granted him. He was convinced that the Indians, and not the crown, were the legitimate owners of the land. And he hoped to establish such cordial relations with them that the settlers would have no need to defend themselves by force of arms. The capital of this holy experiment would be called <em>Philadelphia</em>—the city of <em>fraternal love</em>.No matter how ill-conceived Penn’s experiment seemed to the more enlightened Brits, soon there were many, not only in England, but also in other parts of Europe, willing to take part in it. Many of them were Quakers, and therefore the Friends dominated the political life of the colony for some time. But there were also settlers of many different persuasions. Under the leadership of Penn, first governor of the colony, relations with the Indians were excellent, and for a long time his dream of a peaceful settlement was a reality.The last Spiritualist we’ll look at today is <strong><em>Emanuel Swedenborg</em></strong>.Born in 1688, three years before Fox’s death, Emmanuel Swedenborg was born to an aristocratic family in Sweden. He received an education at the <em>University of Uppsala</em>, and spent five years traveling England, the Netherlands, France, and Germany. The goal of these travels was the quest for knowledge. While Fox and Boehme pursued religious enlightenment, the young Swedenborg was after <em>scientific</em> knowledge.After many years of scientific inquiry, Swedenborg claimed he had a vision of being carried into the spiritual world where saw eternal truths. He wrote expansively on the true meaning of reality and Scripture. He said that all that exists is a reflection of the attributes of God.  Therefore, the visible world “corresponds” with the invisible one. The same is true of Scripture, which reflects truths that can only be known by those who’ve entered the spiritual world.Swedenborg was convinced his writings would form the beginning of a new era in the history of the world and religion. He claimed what had taken place when he received his revelations was what the Bible meant when speaking of the 2<sup>nd</sup> Coming of Christ. As expected, these ideas weren’t received well by his contemporaries. His circle of followers was small. He didn’t feel called to found a new movement, but to call the existing church to a new understanding of its nature and message.Since that didn’t work out so well, in 1784, twelve years after his death, his disciples founded the <strong><em>Church of the New Jerusalem</em></strong>, whose members were never many but which has survived to our time. In the 19<sup>th</sup> C, the <strong><em>Swedenborgian Society</em></strong> was founded with the purpose of publishing and distributing Swedenborg’s writings.&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In this episode, we’ll take a brief look at what came to be called Spiritualism.Coming out of the 16th C, the, what seemed to many at the time,endless debates on doctrine and dogma,
the intolerance of Christians toward one another,
and th]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1600" height="1067" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist.jpg 1600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist-300x200.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist-1030x687.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist-768x512.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist-1536x1024.jpg 1536w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist-610x407.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist-1080x720.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>In this episode, we’ll take a brief look at what came to be called <strong><em>Spiritualism.</em></strong>Coming out of the 16<sup>th</sup> C, the, what seemed to many at the time,<ul><li><em>endless</em> debates on doctrine and dogma,</li><li>the intolerance of Christians toward one another,</li><li>and the lack of any apparent movement toward resolving the mess,</li></ul> moved many across Europe and the New World to seek refuge in more of an abstract religious <em>sentiment</em> than a rigid faith of set doctrines. Another factor encouraging this mindset was a burgeoning European middle-class. You see, it was only the wealthy nobility who possessed the resources for higher education need to foster an excessive emphasis on correct doctrine. Those who didn’t have that opportunity; who couldn’t wax eloquent on complicated matters of theology, were regarded as unsophisticates who depended on their betters to tell them what to believe.<em>The Spiritualist Movement</em> of the 17<sup>th</sup> and 18<sup>th</sup> Cs attracted people from all classes. From the cultured who’d tired of narrow-minded dogmatism, to uneducated commoners tired of having their lives turned over by endless religious tussles.The history of the Spiritualist movement is difficult to trace because it devolved into several streams that constantly mixed. Just as its beliefs were a hodge-podge, so is its history. We’ll examine it by taking a look at three of its leaders.<strong><em>Jakob Boehme</em></strong> was born in Silesia, Germany in 1575. His parents were strict Lutherans of humble means. By all accounts, the young Jakob had a real and rich faith.The sermons of that time were long dissertations on the theological debates of the day. These bored Jakob to tears and did nothing to spark a relationship with God.At fourteen, he was apprenticed to a shoe-maker. Shortly after, he began having visions. It might have been one thing if he’d kept these to himself, but he didn’t; he shared them. His master threw him out, saying he wanted an apprentice, not a prophet.Boehme became a traveling cobbler, moving here and there mending shoes. As he traveled and visited different churches, he came to the conclusion Church leaders had built a kind of confusing doctrinal Tower of Babel. He determined to set dogmatics aside and cultivate his inner spiritual life.  He read everything he could lay his hands on that might help in that pursuit.His meditations led him to some conclusions on the nature of the world and man’s place in it. These were then “confirmed” by visions and other spiritual experiences. But he kept his new-found convictions to himself for a time as he plied his shoe-mending-trade.At twenty-five, Jakob ended his wanderings and set up shop in Goerlitz, on the border between Germany and Poland, where he made a comfortable living as a cobbler.Although Boehme didn’t see himself as a preacher, he was convinced God wanted him to record his visions. The result was a book titled <em>Brilliant Dawn</em>.  In it, Boehme repeatedly asserts he’s writing what God dictated word for word, and that he’s no more than a pen in His hand. Boehme didn’t publish, but a manuscript reached a local pastor, who accused Boehme to the magistrates. Under threat of exile, Boehme promised to teach or write no more on religious matters.  For five years he kept his promise. But in 1618, compelled by new visions and the encouragement of admirers, he wrote anew. Without permission, one of his followers published three of his works. These reached the same pastor, who again accused Boehme of heresy. He was forced to leave Goerlitz.He ended up in the court of the Elector of Saxony, where several theologians examined his teachings without reaching a conclusion.  They confessed themselves unable to understand his meaning. They recommended Boehme be given time to <em>clarify</em> his ideas. Not long after, he fell ill and returned to Goerlitz to die among friends and followers. He passed at the age of fifty.The Saxony theologians’ response wasn’t just a dodge to avoid passing judgment on a likable guy. Boehme’s writings continue to be difficult to sort out. They’re a confusing mish-mash of this and that; which, to be frank, is a hallmark of much of what goes under the title “spiritualism.”  Boehme’s tomes are a mixture of traditional Christian themes with others taken from magic, alchemy, occultism, and theosophy. At points, it looks like Boehme gives a metaphor to help explain his point, but it never does. You read it and say, “What does THAT have to do with anything?” So the metaphors, striking as they may be, only serve to add to the confusion. And THAT may very well be the overall point of his inkings. There may not BE a meaning to be parsed from it all. There’s every possibility Boehme used words to produce phrases that conveyed singular ideas that weren’t connected.  He may have aimed for a <u>state of mind</u> that suspended rationality and logic; one that arises out of frustration at trying to make sense of what is senseless, so one gives up, lays reason down, and becomes hyper-suggestible.While the specifics of what Boehme aimed for aren’t clear, their basic direction is. He took aim at the lifeless dogmatism of theologians and the empty liturgy of the Church. Against these, Boehme exalted the freedom of the spirit with a belief in direct revelation from God to individuals. He declared that since “the letter kills,” believers ought not to be guided by Scripture, but by the Holy Spirit, who inspired the biblical writers and presently inspires believers. He said, “I have enough with the book that I am. If I have within me the Spirit of Christ, the entire Bible is in me. Why would I wish for more books? Why discuss what is outside, while not having learned what is within me?”Huh – ironic then that he wrote books.Boehme had few followers during his lifetime but later his writings gained admirers. In England, some formed a Boehmenist-movement. Some clashed with the Quakers who we’ll take a look at next. So, the Spiritualist Movement, born in part as a protest against the doctrinal debates of traditional theology, was eventually embroiled in similar controversies.<strong><em>George Fox</em></strong> was born in a small English village the same year Jakob Boehme died, 1624. Like Boehme, Fox was of humble origin and a cobbler’s apprentice. At 19, disgusted at the immorality of his fellow apprentices, he quit and began the life of an itinerant religious seeker. He attended meetings of all sorts, seeking spiritual illumination. He devoted himself to the study of Scripture until he’d committed most of it to memory.Fox’s pursuit of spiritual illumination was a roller coaster of highs and lows. There were times when he had a mystical experience that thrilled, followed by a season where he despaired of finding the path that would lead to what he sought. He came to the conviction all the various sects in England were wrong, and their worship was an abomination to God.Fox challenged much of traditional Christianity. He reasoned if God doesn’t dwell in houses made by human hands, as the Scripture said, how dare anyone call buildings where they gather “churches”? They are in truth no more than houses with bell towers.For Fox, pastors paid a salary aren’t real shepherds, but “priests” and “journeymen.” Hymns, orders of worship, sermons, sacraments, creeds, ministers—are all human hindrances to the freedom of the Spirit.Over against all these, Fox placed what he called the “inner light.” This was a seed that existed in all people, and was the true way to find God. Fox said the Calvinist doctrine of total depravity was a denial of God’s love. On the contrary, he maintained, there’s an inner light in all, no matter how dim it may be. Thanks to that light, pagans can be saved as well as Christians. This light, however, must not be confused with the intellect or conscience. It’s the capability all have to recognize and accept the presence of God. By it we’re able to believe and understand Scripture. So, communication with God thru the inner light is <em>previous</em> to and independent of, any communication by external means.Although those close to George Fox knew of the fire burning within him, for several years he abstained from proclaiming what he was convinced he’d discovered regarding the true meaning of faith and Christianity.At that time there were in England several religious sects, and Fox attended all without finding contentment in any. Finally, he felt called to speak out at a Baptist meeting, announcing what he now believed. From that point on, such urgings became more frequent. In gatherings of various religious groups, Fox declared he’d been commanded by the Spirit to announce his new vision of The Faith. He was often treated with contempt and hostility and was thrown out of meetings, beaten, and stoned. But all such didn’t stop him. Soon he was in another “house with a belfry,” interrupting the service and proclaiming his message.Fox’s followers grew rapidly. At first they called themselves “C<em>hildren of Light”</em> but Fox preferred the title <em>Friends</em>, which later become their official name. They were soon called <strong><em>Quakers</em></strong> by outsiders. The name came from their tendency to tremble with fervency as they prayed.In 1652, George Fox gained the support of <strong><em>Margaret Fell</em></strong>, a noble-woman widowed in 1658. She became a leader in the movement and used her position to lend it an air of credibility and protection. But political opposition grew and she was arrested for supporting the movement. Her property was confiscated and she was sentenced to life in prison. After being released by the king, she married Fox in 1669. The rest of their lives were spent teaching and in missions, which were repeatedly interrupted by rounds of imprisonment. Fox died in 1691, his wife Margaret a decade later.Since the Friends believed structure in worship was an obstacle to the Spirit, their services took place in silence. Any who felt called to speak or pray aloud were free to do so. When the Spirit moved them, women had the same right to speak as men. Fox himself did not prepare a message but simply allowed the Spirit to move him in the moment. There were times when many gathered, hoping to hear him speak, but he refused. Also, Quakers didn’t include the traditional sacraments of baptism and communion. They feared that physical water, bread, and wine would draw attention away from the spiritual.Fox was aware of the danger his emphasis on the freedom of the Spirit might lead to excessive individualism. Other movements with a similar emphasis hadn’t lasted long. The exercise of individual freedom inevitably leads to the dissolving of a group. Fox avoided this by underscoring the importance of community and love. In Friends’ meetings, decisions aren’t made by a majority. If a unanimous agreement was not reached, the decision was postponed, and the meeting continued in silence until the Spirit offered a solution. If one was not received, the matter was left pending for another occasion.Many disliked the teachings and practices of the Quakers. Religious leaders resented the way they interrupted their services to preach or read Scripture. Authorities saw the need to teach a lesson to these Friends, who refused to pay tithes, swear oaths, bow to their “betters,” or uncover their head before any but God. Quakers argued that, since God was addressed in the familiar “Thou,” no one else ought to be addressed by the more respectful “You.” To those used to the submission of their “inferiors,” that was intolerable insubordination.So Fox was repeatedly beaten and spent years in prison. He was sent to prison the first time for interrupting a preacher who declared the ultimate truth was to be found in Scripture. Fox said that wasn’t true; the ultimate truth was in the Spirit who inspired Scripture. On other occasions, he was accused of blasphemy and of conspiring against the government. When the authorities offered a pardon, he refused, declaring he wasn’t guilty. To <strong><em>accept</em></strong> a pardon for something he hadn’t done was to lie. On another occasion, when serving six months for blasphemy, he was offered freedom in exchange for service in the Army. He refused, declaring Christians ought not use weapons other than those the Spirit provided. His sentence was prolonged by an additional six months.When he wasn’t in prison, Fox spent his time in Margaret’s home, <strong><em>Swarthmoor Hall</em></strong>. It became the headquarters of the Friends. The rest of the time he traveled England and abroad, visiting Quaker meetings and taking his message to new areas. First, he went to Scotland, where he was accused of sedition; then to Ireland. He spent two years in the Caribbean and North America; and made two visits to the Continent. In all these places he gained converts, and by the time of his death, in 1691, his followers ran to the tens of thousands.Like Fox, they were persecuted. They were thrown in jail for vagrancy, blasphemy, inciting riots, and refusing to pay tithes. In 1664, Charles II issued an edict forbidding unlicensed religious assemblies. Many groups continued gathering in secret. But the Quakers declared it would be a lie to do so, and openly disobeyed the edict. Thousands were imprisoned, and by the time religious tolerance was granted in 1689, hundreds had died in prison.The most famous of Fox’s followers was <strong><em>William Penn</em></strong>, after whom the state of Pennsylvania was named. His father was a British admiral who tried to secure for him the best education available. While he was a student, William became a Puritan. Then, while studying in France, he came under the influence of the Huguenots. In 1667, back in England, he became a Quaker. His father, not knowing what to do with his “fanatical” son, threw him out of the house. Penn stayed true to his convictions and eventually spent seven months in the Tower of London. He sent word to the king that the Tower was the worst of arguments to convince him, so, no matter who was right, whoever uses force to seek religious assent is necessarily wrong. Finally, thanks to the intervention of his father and other well-placed friends, he was set free. He then spent several years raising a family, traveling throughout Europe, and writing in defense of the Friends.Penn then conceived the idea of what he called his “holy experiment.” Some friends had spoken to him about New Jersey, in North America. The crown owed Penn’s father a considerable amount of money. When William’s father died, that debt fell to the son. Since Charles wasn’t able to pay, Penn asked instead for a grant of land in the New World. It became known as <em>Penns’ Wood</em> – Pennsylvania. His purpose was to found a new colony in which there would be <em>complete religious freedom</em>. By then, other British colonies had been founded in North America. But, with the exception of Rhode Island, all were marked by religious <strong><em>intolerance</em></strong>. In Massachusetts, the most intolerant of the colonies, Quakers were persecuted, condemned to exile, mutilated, and executed. What Penn now proposed was a new colony in which all would be free to worship according to their own convictions. This seemed bad enough to an intolerant age. But even worse was Penn’s plan to buy from the Indians the land that the crown had granted him. He was convinced that the Indians, and not the crown, were the legitimate owners of the land. And he hoped to establish such cordial relations with them that the settlers would have no need to defend themselves by force of arms. The capital of this holy experiment would be called <em>Philadelphia</em>—the city of <em>fraternal love</em>.No matter how ill-conceived Penn’s experiment seemed to the more enlightened Brits, soon there were many, not only in England, but also in other parts of Europe, willing to take part in it. Many of them were Quakers, and therefore the Friends dominated the political life of the colony for some time. But there were also settlers of many different persuasions. Under the leadership of Penn, first governor of the colony, relations with the Indians were excellent, and for a long time his dream of a peaceful settlement was a reality.The last Spiritualist we’ll look at today is <strong><em>Emanuel Swedenborg</em></strong>.Born in 1688, three years before Fox’s death, Emmanuel Swedenborg was born to an aristocratic family in Sweden. He received an education at the <em>University of Uppsala</em>, and spent five years traveling England, the Netherlands, France, and Germany. The goal of these travels was the quest for knowledge. While Fox and Boehme pursued religious enlightenment, the young Swedenborg was after <em>scientific</em> knowledge.After many years of scientific inquiry, Swedenborg claimed he had a vision of being carried into the spiritual world where saw eternal truths. He wrote expansively on the true meaning of reality and Scripture. He said that all that exists is a reflection of the attributes of God.  Therefore, the visible world “corresponds” with the invisible one. The same is true of Scripture, which reflects truths that can only be known by those who’ve entered the spiritual world.Swedenborg was convinced his writings would form the beginning of a new era in the history of the world and religion. He claimed what had taken place when he received his revelations was what the Bible meant when speaking of the 2<sup>nd</sup> Coming of Christ. As expected, these ideas weren’t received well by his contemporaries. His circle of followers was small. He didn’t feel called to found a new movement, but to call the existing church to a new understanding of its nature and message.Since that didn’t work out so well, in 1784, twelve years after his death, his disciples founded the <strong><em>Church of the New Jerusalem</em></strong>, whose members were never many but which has survived to our time. In the 19<sup>th</sup> C, the <strong><em>Swedenborgian Society</em></strong> was founded with the purpose of publishing and distributing Swedenborg’s writings.&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/118-The%20Spiritualist%20Option.mp3" length="13618219" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In this episode, we’ll take a brief look at what came to be called Spiritualism.Coming out of the 16th C, the, what seemed to many at the time,endless debates on doctrine and dogma,
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and the lack of any apparent movement toward resolving the mess,moved many across Europe and the New World to seek refuge in more of an abstract religious sentiment than a rigid faith of set doctrines. Another factor encouraging this mindset was a burgeoning European middle-class. You see, it was only the wealthy nobility who possessed the resources for higher education need to foster an excessive emphasis on correct doctrine. Those who didn’t have that opportunity; who couldn’t wax eloquent on complicated matters of theology, were regarded as unsophisticates who depended on their betters to tell them what to believe.The Spiritualist Movement of the 17th and 18th Cs attracted people from all classes. From the cultured who’d tired of narrow-minded dogmatism, to uneducated commoners tired of having their lives turned over by endless religious tussles.The history of the Spiritualist movement is difficult to trace because it devolved into several streams that constantly mixed. Just as its beliefs were a hodge-podge, so is its history. We’ll examine it by taking a look at three of its leaders.Jakob Boehme was born in Silesia, Germany in 1575. His parents were strict Lutherans of humble means. By all accounts, the young Jakob had a real and rich faith.The sermons of that time were long dissertations on the theological debates of the day. These bored Jakob to tears and did nothing to spark a relationship with God.At fourteen, he was apprenticed to a shoe-maker. Shortly after, he began having visions. It might have been one thing if he’d kept these to himself, but he didn’t; he shared them. His master threw him out, saying he wanted an apprentice, not a prophet.Boehme became a traveling cobbler, moving here and there mending shoes. As he traveled and visited different churches, he came to the conclusion Church leaders had built a kind of confusing doctrinal Tower of Babel. He determined to set dogmatics aside and cultivate his inner spiritual life.  He read everything he could lay his hands on that might help in that pursuit.His meditations led him to some conclusions on the nature of the world and man’s place in it. These were then “confirmed” by visions and other spiritual experiences. But he kept his new-found convictions to himself for a time as he plied his shoe-mending-trade.At twenty-five, Jakob ended his wanderings and set up shop in Goerlitz, on the border between Germany and Poland, where he made a comfortable living as a cobbler.Although Boehme didn’t see himself as a preacher, he was convinced God wanted him to record his visions. The result was a book titled Brilliant Dawn.  In it, Boehme repeatedly asserts he’s writing what God dictated word for word, and that he’s no more than a pen in His hand. Boehme didn’t publish, but a manuscript reached a local pastor, who accused Boehme to the magistrates. Under threat of exile, Boehme promised to teach or write no more on religious matters.  For five years he kept his promise. But in 1618, compelled by new visions and the encouragement of admirers, he wrote anew. Without permission, one of his followers published three of his works. These reached the same pastor, who again accused Boehme of heresy. He was forced to leave Goerlitz.He ended up in the court of the Elector of Saxony, where several theologians examined his teachings without reaching a conclusion.  They confessed themselves unable to understand his meaning. They recommended Boehme be given time to clarify his ideas. Not long after, he fell ill and returned to Goerlitz to die among friends and followers. He passed at the age of fifty.The Saxony theologians’ response wasn’t just a dodge to avoid passing judgment on a likable guy]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist.jpg</ssp:url> <ssp:title>118-The Spiritualist Option</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In this episode, we’ll take a brief look at what came to be called Spiritualism.Coming out of the 16th C, the, what seemed to many at the time,endless debates on doctrine and dogma,
the intolerance of Christians toward one another,
and the lack of any apparent movement toward resolving the mess,moved many across Europe and the New World to seek refuge in more of an abstract religious sentiment than a rigid faith of set doctrines. Another factor encouraging this mindset was a burgeoning European middle-class. You see, it was only the wealthy nobility who possessed the resources for higher education need to foster an excessive emphasis on correct doctrine. Those who didn’t have that opportunity; who couldn’t wax eloquent on complicated matters of theology, were regarded as unsophisticates who depended on their betters to tell them what to believe.The Spiritualist Movement of the 17th and 18th Cs attracted people from all classes. From the cultured who’d tired of ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Spiritualist.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>117-Which Witch</title><link>https://sanctorum.us/127-which-witch/</link> <pubDate>Tue, 01 Mar 2016 21:57:01 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1211</guid> <description><![CDATA[<p><img width="770" height="433" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch.jpg 770w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 770px) 100vw, 770px" /></p>This, the 117<sup>th</sup> episode of CS is titled, “<strong><em>Which Witch?</em></strong>” and is a brief review of the well-known but poorly understood <em>Salem Witch Trials</em>.They’re often brought up by critics of Christianity as examples of religious intolerance and superstition. And while they did indeed carry a bit of that, they were far more a case of a <em>breakdown in the judicial system</em>. The phrase “witch-hunt” refers to an attempt to find something damning in an otherwise innocent victim. What’s rarely mentioned is that while there was a brief flurry of witch-hunting that went on in the New England colonies, it was a long practice in Europe from the mid-15<sup>th</sup> thru mid-18<sup>th</sup> Cs. It reached its peak in the about fifty-year span from between 1580 and 1630. It’s difficult to sort out how many were executed but scholars say it was from a low of 40,000 to as high as 60,000.In light of such large numbers, the twenty executed in the Salem Trials seems trivial. But that even a single person was executed on the charge of witchcraft was a travesty of justice.Witch hunts began in the 15<sup>th</sup> C in southeast France and western Switzerland. The European witch craze was fueled by the publication of <em>The Hammer of the Witches</em> in 1486, by the inquisitors <strong><em>Heinrich Kramer</em></strong> and <strong><em>Jacob Sprenger</em></strong>.The trials included men and women of all ages and classes.In New England, there’d been three hangings for witchcraft prior to Salem. But the first sign of trouble in <em>Salem Village</em> occurred during the winter of 1692, when <em>Elizabeth Parris</em> the nine-year-old daughter of the village pastor and her eleven-year-old cousin <em>Abigail Williams</em>, began displaying bizarre behavior. The girls screamed uncontrollably, hurled items, groaned, and threw fits of wild contortions. Witchcraft immediately surfaced as a possible explanation.Suspicion quickly centered on three women living on the margins of village life. One was a homeless woman named <em>Sarah Good</em>. Another was an infrequent church-attender and so obviously suspicious woman named <em>Sarah Osborne</em>. The third was <em>Tituba</em>, a slave known for fortune-telling. These three were interrogated in March, 1692 and sentenced to jail.Tituba’s ethnic origins are difficult to sort out but she appears to have been an African slave brought from the Caribbean to serve in the home of Pastor Samuel Parris, Elizabeth’s father. She regaled the young girls with tales of the occult and indulged their desire to have their fortunes read. When the girls were caught gazing into a crystal ball, they tried to shift blame by affecting bizarre behavior that made them appear victims of spells cast on them by something malevolent or better, some-<em>one.</em>For anyone’s who’s worked with adolescent girls likely knows, it didn’t take long before others of their age saw all the attention this gained them. So <em>they</em> affected similar behavior to get a slice of the attention pie. They accused the soft targets of women already considered odd and suspicious. Tituba was the first to be accused, but soon Sarah Good and Sarah Osborne were also implicated, questioned, and remanded to custody.Making matters more complicated was a long-running feud between the <strong><em>Putnam</em></strong> and <strong><em>Porter</em></strong> families. Charges and counter-charges of the damning charge of devil-worship flew on both sides. Pastor Parris used his pulpit to fan the flames of superstition that ANYONE in Salem might in fact be in league with Satan.In March, several more women were accused. Then, <em>anyone</em> who questioned the girl’s veracity was suspected. Sarah Good’s four-year-old daughter <em>Dorothy</em> was arrested and interrogated.Accusations began pouring in. More arrests made. But now many of those arrested weren’t just on the fringe of Salem village life. They were upstanding members of the community and church. As tension grew, <strong><em>Governor William Phips</em></strong> set up a special court to adjudicate the cases.The first to be brought to trial was <strong><em>Bridget Bishop</em></strong>, who was accused of being a witch because her immoral lifestyle and affinity for darks clothes suggested she was in league with hell. She was found guilty and was executed by hanging in June, 1692. Five more women were executed in July, and then four men and one woman in August. The last executions took place in September when six women and three men were hung.Some of those arrested confessed they <strong><em>had</em></strong> practiced witchcraft, and accused others of being their mentors. But scholars now believe these confessions were made under duress and with the promise that by implicating others they might be allowed to go free.<strong><em>Giles Corey</em></strong>, an eighty-year-old farmer and husband of one of the accused, was also arrested in September. Corey refused to cooperate with the authorities and was subjected to a form of torture in which the subject is placed beneath an increasingly heavy load of stones in an attempt to compel him to enter a plea. After two days, Corey died without confessing.The last trial occurred at the end of April, and all five accused were found <em>not</em> guilty, bringing an end to the episode. In the final count, twenty were hung, one was crushed to death, and four died in prison.Twenty years later, the Massachusetts court declared the entire ordeal had been a gross injustice and ordered indemnifications be paid to the victims’ families.At the time, two of New England’s most influential leaders were the father and son, <strong><em>Increase and Cotton Mather</em></strong>. Increase, who became president of Harvard, believed in the reality of witchcraft and has been blamed for much of what happened in Salem. But he severely criticized the proceedings and use of spectral evidence which was central to the case.Spectral evidence was the testimony of the young girls and their supporters who claimed they saw certain things that must mean the accused were in fact witches bent on the spiritual and social unraveling of the Salem community. They saw what they described as ghost-like images. Increase Mather decried the use of such spectral evidence as being inappropriate to condemn someone to death. His son Cotton took a similar position, first writing <em>against</em> witchcraft, then deploring the manner in which the trials were conducted.It was the two-fold whammy of the Mather’s condemnation of spectral evidence and that the girls apparently began to stretch out a bit to see just what they could get away with that moved people to begin to wonder what was going on in Salem. It’s one thing to accuse oddballs and misfits of being witches. But when some of the community’s most respected members and people known for their upstanding virtue were accused à Well, maybe we’ve been played by a handful of teens.While religious superstition fueled the panic that fired the Salem Witch Trials, it was in fact a failure of the judicial system that saw people hanged. And while Pastor Parris stirred the pot in Salem with his use of the pulpit to fuel suspicion, it was the work of two other pastors, Increase and Cotton Mather that moved the people of Salem and Massachusetts to calm down and end the trials.We turn now in the balance of this episode to tie off the Puritanism of New England.Within a single generation, the original Puritan vision of a City on a Hill was already dimming. A new cosmopolitanism from Europe had transformed cities like Boston. By the early 18<sup>th</sup> C, American Puritanism had split into three factions.First there were <em>Congregational</em> churches, which down-played Calvinist doctrines and looked to the Enlightenment. These came to be called the “Old Lights.”Then there were those who continued to practice the rigid Calvinism of their forebears, referred to as the “Old Calvinists.”The third group emerged from the “Great Awakening” with its pietistic emphasis on a “new birth.” The “New Lights.”Puritanism wasn’t static on either side of the Atlantic. It <em>couldn’t</em> be since their political contexts were vastly different. English Puritans were engaged in a civil war, while New England Puritans were carving a life out of a new world. Despite minor variations like the New England Halfway Covenant, the Puritan theological core remained the same. The <strong><em>Westminster Confession of Faith</em></strong> is a solid guide in identifying the theological tenets of Puritanism.The Confession was the work of the <strong><em>Westminster Assembly</em></strong> which met from 1643-9.The Assembly was a committee appointed by Parliament. It was charged with drawing up a new liturgy to replace the Anglican <em>Book of Common Prayer</em> and for implementing a new plan for church government. It met in what’s called the <strong><em>Lady Chapel</em></strong> of Westminster Abbey for the first time on July 1, 1643. Parliament appointed 121 clergy and 30 laypeople to the assembly.It replaced the <em>Book of Common Prayer</em> with the <em>Directory of Public Worship</em> in 1645, and the 39 Articles of the Church of England were replaced by the <em>Westminster Confession</em> in 1646. The House of Commons returned the original draft of the Confession with instructions to add biblical proof texts. Revisions were made, and the Confession was ratified by Parliament. Two catechisms were added. The <em>Larger</em> Catechism (designed for instructing adults) and the <em>Shorter</em> Catechism (a bit easier for children) were approved in 1648.The Church of Scotland also adopted it without amendment, satisfying compliance with the <em>Solemn League and Covenant</em>. Its work completed, the Westminster Assembly dissolved in 1649.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This, the 117th episode of CS is titled, “Which Witch?” and is a brief review of the well-known but poorly understood Salem Witch Trials.They’re often brought up by critics of Christianity as examples of religious intolerance and superstition. And wh]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="770" height="433" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch.jpg 770w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/03/Which-witch-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 770px) 100vw, 770px" /></p>This, the 117<sup>th</sup> episode of CS is titled, “<strong><em>Which Witch?</em></strong>” and is a brief review of the well-known but poorly understood <em>Salem Witch Trials</em>.They’re often brought up by critics of Christianity as examples of religious intolerance and superstition. And while they did indeed carry a bit of that, they were far more a case of a <em>breakdown in the judicial system</em>. The phrase “witch-hunt” refers to an attempt to find something damning in an otherwise innocent victim. What’s rarely mentioned is that while there was a brief flurry of witch-hunting that went on in the New England colonies, it was a long practice in Europe from the mid-15<sup>th</sup> thru mid-18<sup>th</sup> Cs. It reached its peak in the about fifty-year span from between 1580 and 1630. It’s difficult to sort out how many were executed but scholars say it was from a low of 40,000 to as high as 60,000.In light of such large numbers, the twenty executed in the Salem Trials seems trivial. But that even a single person was executed on the charge of witchcraft was a travesty of justice.Witch hunts began in the 15<sup>th</sup> C in southeast France and western Switzerland. The European witch craze was fueled by the publication of <em>The Hammer of the Witches</em> in 1486, by the inquisitors <strong><em>Heinrich Kramer</em></strong> and <strong><em>Jacob Sprenger</em></strong>.The trials included men and women of all ages and classes.In New England, there’d been three hangings for witchcraft prior to Salem. But the first sign of trouble in <em>Salem Village</em> occurred during the winter of 1692, when <em>Elizabeth Parris</em> the nine-year-old daughter of the village pastor and her eleven-year-old cousin <em>Abigail Williams</em>, began displaying bizarre behavior. The girls screamed uncontrollably, hurled items, groaned, and threw fits of wild contortions. Witchcraft immediately surfaced as a possible explanation.Suspicion quickly centered on three women living on the margins of village life. One was a homeless woman named <em>Sarah Good</em>. Another was an infrequent church-attender and so obviously suspicious woman named <em>Sarah Osborne</em>. The third was <em>Tituba</em>, a slave known for fortune-telling. These three were interrogated in March, 1692 and sentenced to jail.Tituba’s ethnic origins are difficult to sort out but she appears to have been an African slave brought from the Caribbean to serve in the home of Pastor Samuel Parris, Elizabeth’s father. She regaled the young girls with tales of the occult and indulged their desire to have their fortunes read. When the girls were caught gazing into a crystal ball, they tried to shift blame by affecting bizarre behavior that made them appear victims of spells cast on them by something malevolent or better, some-<em>one.</em>For anyone’s who’s worked with adolescent girls likely knows, it didn’t take long before others of their age saw all the attention this gained them. So <em>they</em> affected similar behavior to get a slice of the attention pie. They accused the soft targets of women already considered odd and suspicious. Tituba was the first to be accused, but soon Sarah Good and Sarah Osborne were also implicated, questioned, and remanded to custody.Making matters more complicated was a long-running feud between the <strong><em>Putnam</em></strong> and <strong><em>Porter</em></strong> families. Charges and counter-charges of the damning charge of devil-worship flew on both sides. Pastor Parris used his pulpit to fan the flames of superstition that ANYONE in Salem might in fact be in league with Satan.In March, several more women were accused. Then, <em>anyone</em> who questioned the girl’s veracity was suspected. Sarah Good’s four-year-old daughter <em>Dorothy</em> was arrested and interrogated.Accusations began pouring in. More arrests made. But now many of those arrested weren’t just on the fringe of Salem village life. They were upstanding members of the community and church. As tension grew, <strong><em>Governor William Phips</em></strong> set up a special court to adjudicate the cases.The first to be brought to trial was <strong><em>Bridget Bishop</em></strong>, who was accused of being a witch because her immoral lifestyle and affinity for darks clothes suggested she was in league with hell. She was found guilty and was executed by hanging in June, 1692. Five more women were executed in July, and then four men and one woman in August. The last executions took place in September when six women and three men were hung.Some of those arrested confessed they <strong><em>had</em></strong> practiced witchcraft, and accused others of being their mentors. But scholars now believe these confessions were made under duress and with the promise that by implicating others they might be allowed to go free.<strong><em>Giles Corey</em></strong>, an eighty-year-old farmer and husband of one of the accused, was also arrested in September. Corey refused to cooperate with the authorities and was subjected to a form of torture in which the subject is placed beneath an increasingly heavy load of stones in an attempt to compel him to enter a plea. After two days, Corey died without confessing.The last trial occurred at the end of April, and all five accused were found <em>not</em> guilty, bringing an end to the episode. In the final count, twenty were hung, one was crushed to death, and four died in prison.Twenty years later, the Massachusetts court declared the entire ordeal had been a gross injustice and ordered indemnifications be paid to the victims’ families.At the time, two of New England’s most influential leaders were the father and son, <strong><em>Increase and Cotton Mather</em></strong>. Increase, who became president of Harvard, believed in the reality of witchcraft and has been blamed for much of what happened in Salem. But he severely criticized the proceedings and use of spectral evidence which was central to the case.Spectral evidence was the testimony of the young girls and their supporters who claimed they saw certain things that must mean the accused were in fact witches bent on the spiritual and social unraveling of the Salem community. They saw what they described as ghost-like images. Increase Mather decried the use of such spectral evidence as being inappropriate to condemn someone to death. His son Cotton took a similar position, first writing <em>against</em> witchcraft, then deploring the manner in which the trials were conducted.It was the two-fold whammy of the Mather’s condemnation of spectral evidence and that the girls apparently began to stretch out a bit to see just what they could get away with that moved people to begin to wonder what was going on in Salem. It’s one thing to accuse oddballs and misfits of being witches. But when some of the community’s most respected members and people known for their upstanding virtue were accused à Well, maybe we’ve been played by a handful of teens.While religious superstition fueled the panic that fired the Salem Witch Trials, it was in fact a failure of the judicial system that saw people hanged. And while Pastor Parris stirred the pot in Salem with his use of the pulpit to fuel suspicion, it was the work of two other pastors, Increase and Cotton Mather that moved the people of Salem and Massachusetts to calm down and end the trials.We turn now in the balance of this episode to tie off the Puritanism of New England.Within a single generation, the original Puritan vision of a City on a Hill was already dimming. A new cosmopolitanism from Europe had transformed cities like Boston. By the early 18<sup>th</sup> C, American Puritanism had split into three factions.First there were <em>Congregational</em> churches, which down-played Calvinist doctrines and looked to the Enlightenment. These came to be called the “Old Lights.”Then there were those who continued to practice the rigid Calvinism of their forebears, referred to as the “Old Calvinists.”The third group emerged from the “Great Awakening” with its pietistic emphasis on a “new birth.” The “New Lights.”Puritanism wasn’t static on either side of the Atlantic. It <em>couldn’t</em> be since their political contexts were vastly different. English Puritans were engaged in a civil war, while New England Puritans were carving a life out of a new world. Despite minor variations like the New England Halfway Covenant, the Puritan theological core remained the same. The <strong><em>Westminster Confession of Faith</em></strong> is a solid guide in identifying the theological tenets of Puritanism.The Confession was the work of the <strong><em>Westminster Assembly</em></strong> which met from 1643-9.The Assembly was a committee appointed by Parliament. It was charged with drawing up a new liturgy to replace the Anglican <em>Book of Common Prayer</em> and for implementing a new plan for church government. It met in what’s called the <strong><em>Lady Chapel</em></strong> of Westminster Abbey for the first time on July 1, 1643. Parliament appointed 121 clergy and 30 laypeople to the assembly.It replaced the <em>Book of Common Prayer</em> with the <em>Directory of Public Worship</em> in 1645, and the 39 Articles of the Church of England were replaced by the <em>Westminster Confession</em> in 1646. The House of Commons returned the original draft of the Confession with instructions to add biblical proof texts. Revisions were made, and the Confession was ratified by Parliament. Two catechisms were added. The <em>Larger</em> Catechism (designed for instructing adults) and the <em>Shorter</em> Catechism (a bit easier for children) were approved in 1648.The Church of Scotland also adopted it without amendment, satisfying compliance with the <em>Solemn League and Covenant</em>. Its work completed, the Westminster Assembly dissolved in 1649.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/117-Which%20Witch.mp3" length="7704294" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This, the 117th episode of CS is titled, “Which Witch?” and is a brief review of the well-known but poorly understood Salem Witch Trials.They’re often brought up by critics of Christianity as examples of religious intolerance and superstition. And while they did indeed carry a bit of that, they were far more a case of a breakdown in the judicial system. The phrase “witch-hunt” refers to an attempt to find something damning in an otherwise innocent victim. What’s rarely mentioned is that while there was a brief flurry of witch-hunting that went on in the New England colonies, it was a long practice in Europe from the mid-15th thru mid-18th Cs. It reached its peak in the about fifty-year span from between 1580 and 1630. It’s difficult to sort out how many were executed but scholars say it was from a low of 40,000 to as high as 60,000.In light of such large numbers, the twenty executed in the Salem Trials seems trivial. But that even a single person was executed on the charge of witchcraft was a travesty of justice.Witch hunts began in the 15th C in southeast France and western Switzerland. The European witch craze was fueled by the publication of The Hammer of the Witches in 1486, by the inquisitors Heinrich Kramer and Jacob Sprenger.The trials included men and women of all ages and classes.In New England, there’d been three hangings for witchcraft prior to Salem. But the first sign of trouble in Salem Village occurred during the winter of 1692, when Elizabeth Parris the nine-year-old daughter of the village pastor and her eleven-year-old cousin Abigail Williams, began displaying bizarre behavior. The girls screamed uncontrollably, hurled items, groaned, and threw fits of wild contortions. Witchcraft immediately surfaced as a possible explanation.Suspicion quickly centered on three women living on the margins of village life. One was a homeless woman named Sarah Good. Another was an infrequent church-attender and so obviously suspicious woman named Sarah Osborne. The third was Tituba, a slave known for fortune-telling. These three were interrogated in March, 1692 and sentenced to jail.Tituba’s ethnic origins are difficult to sort out but she appears to have been an African slave brought from the Caribbean to serve in the home of Pastor Samuel Parris, Elizabeth’s father. She regaled the young girls with tales of the occult and indulged their desire to have their fortunes read. When the girls were caught gazing into a crystal ball, they tried to shift blame by affecting bizarre behavior that made them appear victims of spells cast on them by something malevolent or better, some-one.For anyone’s who’s worked with adolescent girls likely knows, it didn’t take long before others of their age saw all the attention this gained them. So they affected similar behavior to get a slice of the attention pie. They accused the soft targets of women already considered odd and suspicious. Tituba was the first to be accused, but soon Sarah Good and Sarah Osborne were also implicated, questioned, and remanded to custody.Making matters more complicated was a long-running feud between the Putnam and Porter families. Charges and counter-charges of the damning charge of devil-worship flew on both sides. Pastor Parris used his pulpit to fan the flames of superstition that ANYONE in Salem might in fact be in league with Satan.In March, several more women were accused. Then, anyone who questioned the girl’s veracity was suspected. Sarah Good’s four-year-old daughter Dorothy was arrested and interrogated.Accusations began pouring in. More arrests made. But now many of those arrested weren’t just on the fringe of Salem village life. They were upstanding members of the community and church. 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We looked at the role the <em>Jesuits</em> played in the Western Hemisphere. While the post-modern view of this era tends to reduce all European missionaries in a monochromatic Euro-centrism that leveled native American cultures, that simply wasn’t the case. Yes, there were plenty of Catholic, Orthodox, and Protestants who conflated the Gospel with their mother culture. But there were not a few missionaries who understood the difference <em>and</em> valued the uniqueness that was native American cultures. They sought to incarnate the Christian message <em>in</em> those cultures and languages. That often got them in trouble with officials back home who wanted to <em>exploit</em> indigenous peoples. In other words, it isn’t just modern Liberation Theology advocates who sought to protect the peoples of the New World from the exploitive injustices of the Old. Many early missionaries did as well.So, we considered the work of men like <strong><em>Jean de Brébeuf </em></strong>and <strong><em>Madame de la Peltrie</em></strong> in the northeast of North America. We considered the work of the Russian Orthodox Church in the far northwest and down the west coast to California. They were met by the Spanish coming north out of Central America.<em>Protestants</em> were a bit late to the game. One of the first real attempts was near Rio de Janeiro when the French Huguenot <em>Admiral Villegagnon</em> established a short-lived Calvinist settlement in 1555. It folded when the French were expelled by the Portuguese. A more permanent settlement was made by the <strong><em>Dutch</em></strong> when they captured Pernambuco at the easternmost tip of Brazil. This settlement remained a Calvinist enclave for forty years.<em>North</em> America presented a very different scene for missions than Central and South America. The voyage of the <em>Mayflower</em> with its ‘Pilgrims’ in 1620 was a historical pointer to the strong influence of Calvinism in what would become <em>New England</em>. The states of Massachusetts, Connecticut, and New Hampshire were strongly Congregationalist or Presbyterian in terms of church polity and heavily influenced by English Puritanism. At least some of these pioneers felt a responsibility for spreading the Christian faith to native Americans.In episode 106, we talked about <strong><em>John Eliot,</em></strong> <strong><em>the Mayhews, William Carey,</em></strong> <strong><em>David Livingstone</em></strong>, <strong><em>David Brainerd, </em></strong>and, <strong><em>Jonathan Edwards. </em></strong>Besides Presbyterians and Congregationalists, <em>Episcopalians</em> achieved some success in evangelizing the Indians.And again, for those who missed my earlier comment …
While it’s fashionable in some circles to eschew the use of the label “Indian” in favor of the assumed-moniker “Native American” for indigenous people of the New World, many of their modern day descendants have made clear their desire to be called “Indians” or referred to by their tribal identity, <em>rather</em> <em>than</em> “Native American.”  So <em>please</em>, those of non-New World descent who take umbrage at the label “Indian” <u>on behalf of others</u>, assuming you’re <u>defending</u> People of Color, no nasty emails or snarky reviews because you speak that of which you know not.If some frustration came through in that &gt;&gt; Sorry, Not Sorry. It’s just tiresome dealing with the comments of those who want to apply fleeting social concepts that appeared two-seconds ago as a blanket over hundreds and even thousands of years of history. It’s simply unconscionable to apply contemporary values and untested, highly-questionable social theories on prior ages, as though just because we live now, we’re somehow more enlightened, more civilized, in a word <em>better</em> than those who are thus cast as “worse” only because they lived before this moment of grand-enlightenment. The arrogance of that perspective is stunning.Okay, end of my tirade of personal pique …Being that we’ve just come up to the age of the Puritans in England, now would be a good time to take a little closer look at Puritanism in the New World.During the reign of James I, some Puritans grew discouraged at the pace of reform in England and separated entirely from the Church of England. After a sojourn of about eleven years in the Netherlands, a group of these “separating Puritans,” known to us as “Pilgrims,” set sail for the New World. The Dutch were generally welcoming of these English dissenters because they shared the same faith and as the English were such hard workers, added to their booming economy. But the English grew distressed after a little more than a decade that their children were becoming more Dutch, than English. They couldn’t return to England where tension was thick between the Crown and Puritans. So they decided to set sail for the New World and try their fortune there. They established a colony at Plymouth in 1620 in what is now southeastern Massachusetts.While it struggled greatly, it eventually succeeded and became something of a model for other English settlements in the region.Back in England, when Archbishop Laud suppressed Puritans, emigration to the New World increased. As the Puritans’ relationship with the new king soured, a Puritan lawyer named <strong><em>John Winthrop</em></strong> began plans for a colony in New England. In March 1629, Winthrop obtained a royal charter to establish the <em>Massachusetts Bay Colony</em>. A year later he was joined by 700 colonists on eleven ships and set sail.While aboard the <em>Arbella</em>, Winthrop preached a sermon declaring to his fellow travelers, “We shall be as a city upon a hill. The eyes of all people are upon us.” Others were soon captivated by this vision of a Christian commonwealth, and from 1630 to the beginning of the <em>English Civil War</em>, well over 20,000 Puritans settled in New England. “The Great Migration” had begun.These <em>later</em> Puritans were different from the <em>Separatists Pilgrims</em> of Plymouth. They regarded themselves as loyal members of the <strong><em>Church of England</em></strong>, now established in <strong><em>NEW</em></strong> England. They had the chance to install the reforms they’d ached to achieve back in England. They may have separated geographically, but not in loyalty to The Church of England.The New England Puritans held a vision, not just of a pure <em>church</em>, but of a purified <em>society<strong>, </strong></em>one committed to Biblical principles, not just in church affairs but in all facets of public life. The idea of “covenant” between God and his people was at the center of their enterprise. Following the pattern of God’s covenant with Israel, they promised to obey God and in turn, He’d bless them. This is why one often encounters the terminology that Massachusetts was a kind of <em>New Israel</em>. That required strict observance of the Sabbath. Families were structured as “little churches,” with the father bestowing blessing for obedience <em>and</em> vice-versa.This social structure required <em>public piety</em>. It prohibited what was called “secular entertainments”, like games of chance, dancing around maypoles, horse racing, bear-baiting, and the theater. Christmas celebrations were regarded as pagan rituals. Puritans adopted a rich view of piety that at times became excessive and became à What’s the word? Let’s just call it, <em>odd</em>.Following the Pietist tradition, New England Puritans required a genuine public declaration of conversion as a condition for church membership. Problems arose when children, who’d grown up in pious homes and had always counted themselves as Born Again, to give testimony to their <em>dramatic conversion</em> event. That led to many of them being <em>excluded</em> from membership in the Church, which was the heart and center of social life in the New England town. Divisions erupted, leading Puritan minister <strong><em>Richard Mather</em></strong> to developed the so-called “Half-Way Covenant” to solve the problem. The Half-Way Covenant gave a kind of quasi-membership that included baptism but not Communion to the children of church members. Puritan leaders hoped this would expose “halfway members” to an example that would see them having their own “born again” experience and usher them into full membership.Some historians assert the Puritans aimed for a <em>theocracy</em>. While Winthrop was governor, he certainly wanted to base the colony’s laws on biblical principles, but he didn’t permit clergy in civil governing. Church officials had no authority over civil magistrates. Winthrop and government officials sought the <em>advice</em> of ministers, but political authority rested in the hands of the laity. Theocratic tendencies certainly existed, but the colony’s congregationalism restrained them. New England never had enough unity to be a theocracy.While a minority in England, Puritans were the majority in New England. A less careful recounting of American history would say they fled the Old World for the New to obtain religious liberty. Not really. They left so they could establish a PURITAN system of Church and State. There <em>was no</em> religious liberty as we conceive it today. Puritan New England was quite IN-tolerant of dissenters; like <strong><em>Roger Williams</em></strong> and <strong><em>Anne Hutchison</em></strong>.Historian Ed Morgan describes <em>Roger Williams</em> as a “charming, sweet-tempered, winning man, courageous, selfless, God-intoxicated — and stubborn.” Arriving in Boston just a year after Winthrop, he was quickly asked to be pastor of the local congregation. Williams refused. He was a staunch Separatist who vehemently disagreed with the Puritan connection to the Church of England. It stunned his neighbors that a man would <em>turn down</em> the invitation to be a pastor. This and other behaviors so infuriated the leaders of the Massachusetts Bay Colony, they expelled him.Five years later, Williams settled at the tip of <em>Narragansett Bay</em> on land purchased from the Indians. He named the settlement <strong><em>Providence</em></strong> and declared religious freedom — the first colony in the world in which religious liberty for all was genuine. Infant baptism was banned since Williams believed baptism was for those old enough to make a real profession of faith. He established the first Baptist Church in America in 1638.<strong><em>The Hutchinsons, William and Anne</em></strong>, arrived in Massachusetts in 1634. They’d followed their minister <strong><em>John Cotton</em></strong>, pastor of a Boston congregation. Like many Puritans, the Hutchinsons hosted a group in their home to discuss Pastor Cotton’s sermon from the previous week. Anne excelled at breaking down the message into topics that were engaging. The group grew to upwards of eighty adults.Then, controversy arose when Anne began to argue that all people are under either a covenant of works or grace. She was reacting against the public piety of the people of Boston who assumed good works proved the presence of salvation. She posited that works and grace were opposites and those who depended on works were lost.But Anne crossed the line in 1637 when she denounced some ministers as preaching a Gospel of Good Works. Critics accused her of antinomianism; that is the idea that the elect don’t have to obey God. It didn’t help her case that a woman was teaching the Bible to men.Anne was called to give an account before the <em>General Court</em>. She was anything but contrite. Sparks flew when she proved more adept at citing Scripture than her judges. The die was cast when she said that her knowledge of the issue had come “by revelation.” The magistrates, already suspicious of her orthodoxy, seized on this to banish her from the colony.We’ll pick it up at this point and the infamous <em>Salem Witch Trials</em> in the next episode.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled, A City on a Hill, and returns to our look at the Propagation of the Christian Faith in the Americas.Back in Episodes 105 and 6, we breached the subject of Missions in the New World. We looked at the role the Jesuits played in ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="300" height="168" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/City-hill.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>This episode is titled, <strong><em>A City on a Hill,</em></strong> and returns to our look at the Propagation of the Christian Faith in the Americas.Back in Episodes 105 and 6, we breached the subject of Missions in the New World. We looked at the role the <em>Jesuits</em> played in the Western Hemisphere. While the post-modern view of this era tends to reduce all European missionaries in a monochromatic Euro-centrism that leveled native American cultures, that simply wasn’t the case. Yes, there were plenty of Catholic, Orthodox, and Protestants who conflated the Gospel with their mother culture. But there were not a few missionaries who understood the difference <em>and</em> valued the uniqueness that was native American cultures. They sought to incarnate the Christian message <em>in</em> those cultures and languages. That often got them in trouble with officials back home who wanted to <em>exploit</em> indigenous peoples. In other words, it isn’t just modern Liberation Theology advocates who sought to protect the peoples of the New World from the exploitive injustices of the Old. Many early missionaries did as well.So, we considered the work of men like <strong><em>Jean de Brébeuf </em></strong>and <strong><em>Madame de la Peltrie</em></strong> in the northeast of North America. We considered the work of the Russian Orthodox Church in the far northwest and down the west coast to California. They were met by the Spanish coming north out of Central America.<em>Protestants</em> were a bit late to the game. One of the first real attempts was near Rio de Janeiro when the French Huguenot <em>Admiral Villegagnon</em> established a short-lived Calvinist settlement in 1555. It folded when the French were expelled by the Portuguese. A more permanent settlement was made by the <strong><em>Dutch</em></strong> when they captured Pernambuco at the easternmost tip of Brazil. This settlement remained a Calvinist enclave for forty years.<em>North</em> America presented a very different scene for missions than Central and South America. The voyage of the <em>Mayflower</em> with its ‘Pilgrims’ in 1620 was a historical pointer to the strong influence of Calvinism in what would become <em>New England</em>. The states of Massachusetts, Connecticut, and New Hampshire were strongly Congregationalist or Presbyterian in terms of church polity and heavily influenced by English Puritanism. At least some of these pioneers felt a responsibility for spreading the Christian faith to native Americans.In episode 106, we talked about <strong><em>John Eliot,</em></strong> <strong><em>the Mayhews, William Carey,</em></strong> <strong><em>David Livingstone</em></strong>, <strong><em>David Brainerd, </em></strong>and, <strong><em>Jonathan Edwards. </em></strong>Besides Presbyterians and Congregationalists, <em>Episcopalians</em> achieved some success in evangelizing the Indians.And again, for those who missed my earlier comment …
While it’s fashionable in some circles to eschew the use of the label “Indian” in favor of the assumed-moniker “Native American” for indigenous people of the New World, many of their modern day descendants have made clear their desire to be called “Indians” or referred to by their tribal identity, <em>rather</em> <em>than</em> “Native American.”  So <em>please</em>, those of non-New World descent who take umbrage at the label “Indian” <u>on behalf of others</u>, assuming you’re <u>defending</u> People of Color, no nasty emails or snarky reviews because you speak that of which you know not.If some frustration came through in that &gt;&gt; Sorry, Not Sorry. It’s just tiresome dealing with the comments of those who want to apply fleeting social concepts that appeared two-seconds ago as a blanket over hundreds and even thousands of years of history. It’s simply unconscionable to apply contemporary values and untested, highly-questionable social theories on prior ages, as though just because we live now, we’re somehow more enlightened, more civilized, in a word <em>better</em> than those who are thus cast as “worse” only because they lived before this moment of grand-enlightenment. The arrogance of that perspective is stunning.Okay, end of my tirade of personal pique …Being that we’ve just come up to the age of the Puritans in England, now would be a good time to take a little closer look at Puritanism in the New World.During the reign of James I, some Puritans grew discouraged at the pace of reform in England and separated entirely from the Church of England. After a sojourn of about eleven years in the Netherlands, a group of these “separating Puritans,” known to us as “Pilgrims,” set sail for the New World. The Dutch were generally welcoming of these English dissenters because they shared the same faith and as the English were such hard workers, added to their booming economy. But the English grew distressed after a little more than a decade that their children were becoming more Dutch, than English. They couldn’t return to England where tension was thick between the Crown and Puritans. So they decided to set sail for the New World and try their fortune there. They established a colony at Plymouth in 1620 in what is now southeastern Massachusetts.While it struggled greatly, it eventually succeeded and became something of a model for other English settlements in the region.Back in England, when Archbishop Laud suppressed Puritans, emigration to the New World increased. As the Puritans’ relationship with the new king soured, a Puritan lawyer named <strong><em>John Winthrop</em></strong> began plans for a colony in New England. In March 1629, Winthrop obtained a royal charter to establish the <em>Massachusetts Bay Colony</em>. A year later he was joined by 700 colonists on eleven ships and set sail.While aboard the <em>Arbella</em>, Winthrop preached a sermon declaring to his fellow travelers, “We shall be as a city upon a hill. The eyes of all people are upon us.” Others were soon captivated by this vision of a Christian commonwealth, and from 1630 to the beginning of the <em>English Civil War</em>, well over 20,000 Puritans settled in New England. “The Great Migration” had begun.These <em>later</em> Puritans were different from the <em>Separatists Pilgrims</em> of Plymouth. They regarded themselves as loyal members of the <strong><em>Church of England</em></strong>, now established in <strong><em>NEW</em></strong> England. They had the chance to install the reforms they’d ached to achieve back in England. They may have separated geographically, but not in loyalty to The Church of England.The New England Puritans held a vision, not just of a pure <em>church</em>, but of a purified <em>society<strong>, </strong></em>one committed to Biblical principles, not just in church affairs but in all facets of public life. The idea of “covenant” between God and his people was at the center of their enterprise. Following the pattern of God’s covenant with Israel, they promised to obey God and in turn, He’d bless them. This is why one often encounters the terminology that Massachusetts was a kind of <em>New Israel</em>. That required strict observance of the Sabbath. Families were structured as “little churches,” with the father bestowing blessing for obedience <em>and</em> vice-versa.This social structure required <em>public piety</em>. It prohibited what was called “secular entertainments”, like games of chance, dancing around maypoles, horse racing, bear-baiting, and the theater. Christmas celebrations were regarded as pagan rituals. Puritans adopted a rich view of piety that at times became excessive and became à What’s the word? Let’s just call it, <em>odd</em>.Following the Pietist tradition, New England Puritans required a genuine public declaration of conversion as a condition for church membership. Problems arose when children, who’d grown up in pious homes and had always counted themselves as Born Again, to give testimony to their <em>dramatic conversion</em> event. That led to many of them being <em>excluded</em> from membership in the Church, which was the heart and center of social life in the New England town. Divisions erupted, leading Puritan minister <strong><em>Richard Mather</em></strong> to developed the so-called “Half-Way Covenant” to solve the problem. The Half-Way Covenant gave a kind of quasi-membership that included baptism but not Communion to the children of church members. Puritan leaders hoped this would expose “halfway members” to an example that would see them having their own “born again” experience and usher them into full membership.Some historians assert the Puritans aimed for a <em>theocracy</em>. While Winthrop was governor, he certainly wanted to base the colony’s laws on biblical principles, but he didn’t permit clergy in civil governing. Church officials had no authority over civil magistrates. Winthrop and government officials sought the <em>advice</em> of ministers, but political authority rested in the hands of the laity. Theocratic tendencies certainly existed, but the colony’s congregationalism restrained them. New England never had enough unity to be a theocracy.While a minority in England, Puritans were the majority in New England. A less careful recounting of American history would say they fled the Old World for the New to obtain religious liberty. Not really. They left so they could establish a PURITAN system of Church and State. There <em>was no</em> religious liberty as we conceive it today. Puritan New England was quite IN-tolerant of dissenters; like <strong><em>Roger Williams</em></strong> and <strong><em>Anne Hutchison</em></strong>.Historian Ed Morgan describes <em>Roger Williams</em> as a “charming, sweet-tempered, winning man, courageous, selfless, God-intoxicated — and stubborn.” Arriving in Boston just a year after Winthrop, he was quickly asked to be pastor of the local congregation. Williams refused. He was a staunch Separatist who vehemently disagreed with the Puritan connection to the Church of England. It stunned his neighbors that a man would <em>turn down</em> the invitation to be a pastor. This and other behaviors so infuriated the leaders of the Massachusetts Bay Colony, they expelled him.Five years later, Williams settled at the tip of <em>Narragansett Bay</em> on land purchased from the Indians. He named the settlement <strong><em>Providence</em></strong> and declared religious freedom — the first colony in the world in which religious liberty for all was genuine. Infant baptism was banned since Williams believed baptism was for those old enough to make a real profession of faith. He established the first Baptist Church in America in 1638.<strong><em>The Hutchinsons, William and Anne</em></strong>, arrived in Massachusetts in 1634. They’d followed their minister <strong><em>John Cotton</em></strong>, pastor of a Boston congregation. Like many Puritans, the Hutchinsons hosted a group in their home to discuss Pastor Cotton’s sermon from the previous week. Anne excelled at breaking down the message into topics that were engaging. The group grew to upwards of eighty adults.Then, controversy arose when Anne began to argue that all people are under either a covenant of works or grace. She was reacting against the public piety of the people of Boston who assumed good works proved the presence of salvation. She posited that works and grace were opposites and those who depended on works were lost.But Anne crossed the line in 1637 when she denounced some ministers as preaching a Gospel of Good Works. Critics accused her of antinomianism; that is the idea that the elect don’t have to obey God. It didn’t help her case that a woman was teaching the Bible to men.Anne was called to give an account before the <em>General Court</em>. She was anything but contrite. Sparks flew when she proved more adept at citing Scripture than her judges. The die was cast when she said that her knowledge of the issue had come “by revelation.” The magistrates, already suspicious of her orthodoxy, seized on this to banish her from the colony.We’ll pick it up at this point and the infamous <em>Salem Witch Trials</em> in the next episode.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/116-A%20City%20on%20a%20Hill.mp3" length="9027140" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled, A City on a Hill, and returns to our look at the Propagation of the Christian Faith in the Americas.Back in Episodes 105 and 6, we breached the subject of Missions in the New World. We looked at the role the Jesuits played in the Western Hemisphere. While the post-modern view of this era tends to reduce all European missionaries in a monochromatic Euro-centrism that leveled native American cultures, that simply wasn’t the case. Yes, there were plenty of Catholic, Orthodox, and Protestants who conflated the Gospel with their mother culture. But there were not a few missionaries who understood the difference and valued the uniqueness that was native American cultures. They sought to incarnate the Christian message in those cultures and languages. That often got them in trouble with officials back home who wanted to exploit indigenous peoples. In other words, it isn’t just modern Liberation Theology advocates who sought to protect the peoples of the New World from the exploitive injustices of the Old. Many early missionaries did as well.So, we considered the work of men like Jean de Brébeuf and Madame de la Peltrie in the northeast of North America. We considered the work of the Russian Orthodox Church in the far northwest and down the west coast to California. They were met by the Spanish coming north out of Central America.Protestants were a bit late to the game. One of the first real attempts was near Rio de Janeiro when the French Huguenot Admiral Villegagnon established a short-lived Calvinist settlement in 1555. It folded when the French were expelled by the Portuguese. A more permanent settlement was made by the Dutch when they captured Pernambuco at the easternmost tip of Brazil. This settlement remained a Calvinist enclave for forty years.North America presented a very different scene for missions than Central and South America. The voyage of the Mayflower with its ‘Pilgrims’ in 1620 was a historical pointer to the strong influence of Calvinism in what would become New England. The states of Massachusetts, Connecticut, and New Hampshire were strongly Congregationalist or Presbyterian in terms of church polity and heavily influenced by English Puritanism. At least some of these pioneers felt a responsibility for spreading the Christian faith to native Americans.In episode 106, we talked about John Eliot, the Mayhews, William Carey, David Livingstone, David Brainerd, and, Jonathan Edwards.Besides Presbyterians and Congregationalists, Episcopalians achieved some success in evangelizing the Indians.And again, for those who missed my earlier comment …
While it’s fashionable in some circles to eschew the use of the label “Indian” in favor of the assumed-moniker “Native American” for indigenous people of the New World, many of their modern day descendants have made clear their desire to be called “Indians” or referred to by their tribal identity, rather than “Native American.”  So please, those of non-New World descent who take umbrage at the label “Indian” on behalf of others, assuming you’re defending People of Color, no nasty emails or snarky reviews because you speak that of which you know not.If some frustration came through in that &gt;&gt; Sorry, Not Sorry. It’s just tiresome dealing with the comments of those who want to apply fleeting social concepts that appeared two-seconds ago as a blanket over hundreds and even thousands of years of history. It’s simply unconscionable to apply contemporary values and untested, highly-questionable social theories on prior ages, as though just because we live now, we’re somehow more enlightened, more civilized, in a word better than those who are thus cast as “worse” only because they lived before this moment of grand-enlightenment. The arrogance of that perspective is stunning.Okay, end of my tirade of personal pique …Being that we’ve just come up to the age of the Puritans in England, now would be a good time to tak]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/City-hill.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/City-hill.jpg</ssp:url> <ssp:title>116-A City on a Hill</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is titled, A City on a Hill, and returns to our look at the Propagation of the Christian Faith in the Americas.Back in Episodes 105 and 6, we breached the subject of Missions in the New World. We looked at the role the Jesuits played in the Western Hemisphere. While the post-modern view of this era tends to reduce all European missionaries in a monochromatic Euro-centrism that leveled native American cultures, that simply wasn’t the case. Yes, there were plenty of Catholic, Orthodox, and Protestants who conflated the Gospel with their mother culture. But there were not a few missionaries who understood the difference and valued the uniqueness that was native American cultures. They sought to incarnate the Christian message in those cultures and languages. That often got them in trouble with officials back home who wanted to exploit indigenous peoples. In other words, it isn’t just modern Liberation Theology advocates who sought to protect the peoples of the New World ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/City-hill.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>115-The Rationalist Option Part 2</title><link>https://sanctorum.us/125-the-rationalist-option-part-2/</link> <pubDate>Sun, 14 Feb 2016 08:01:54 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1170</guid> <description><![CDATA[<p><img width="483" height="360" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-2.jpg 483w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-2-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 483px) 100vw, 483px" /></p>This is Part 2 of <strong><em>The Rationalist Option</em></strong> on Communio Sanctorum, History of the Christian Church.In our last episode, we took a look at the genesis of the Enlightenment in England and France. We’ll come back to France a bit later after taking a brief look at the Enlightenment in German and Russia.Germany took a bit longer to join the Enlightenment. That was due in part to the condition of the land following the <em>Thirty Years War</em>. It’s estimated the population shrank from twenty million to just seven after it. There’s also the issue of Germany not really being a country. It was at that time a collection of independent statelets, united by language and culture, but divided between Catholics and Lutherans.The low regard for contemporary culture at that time in Germany is illustrated by the fact that while Newton, Locke, and Voltaire were regarded as <em>heroes</em> in their realms, Germany’s equivalent, <strong><em>Gottfried von Leibniz</em></strong>, was <em>never</em> popular during his lifetime. Yet he was one of the most brilliant men, not just of his day, but of all time. Born in 1646 in Leipzig, Leibniz was the son of a professor of philosophy. He studied law before taking up with a disreputable group of alchemists and worked for the <em>Elector of Mainz</em>.Leibniz came to the attention of the world in 1672, when he was sent on an unofficial ambassadorial mission to Paris. The purpose of this trip was to present Louis XIV with a plan he’d worked out for the invasion of Egypt, by which he hoped to distract the Sun King from ambitions he might have toward Germany. Nothing came of Leibniz’s diplomacy,  although Napoleon seems to have adopted his strategy a century later. In any case, while in Paris, Leibniz took the opportunity to meet with all the luminaries in the foremost city of culture in Europe. He studied mathematics, quickly becoming one of the foremost mathematicians in the world, and made a number of important discoveries, including <em>differential calculus</em>, for which tens of thousands of students have hated him ever since. He also proudly demonstrated an extraordinary mechanical calculator he had built.Leibniz’s interests were so wide-ranging he could never keep his mind on what he was doing. In 1676, he became <em>Court Chancellor of Hanover</em> and was put in charge of the library. But he was more interested in the <em>mines</em> at Harz and spent several years devising increasingly ingenious devices to solve the problem of draining them. He eventually worked for several German states, as well as the cities of Berlin and Vienna, for which he designed a number of civic improvements. In his spare time, he traveled extensively around Europe, meeting other rationalist luminaries, and carrying out his work in mathematics, chemistry, physics, metaphysics, and theology. He produced hardly any books of importance, but his vast correspondence, much of which is still in the process of being edited and published, dwarfed the output of most of his contemporaries; and there cannot have been any subject, however obscure, with which he did not deal, and on which he was not an authority. Leibniz died in 1716, an increasingly marginalized figure, defiantly wearing his long brocade coat and huge wig which had gone out of style decades before.Despite Leibniz’s virtual single-handed attempt to kick-start the German Enlightenment, it didn’t get rolling until the 18<sup>th</sup> C. Prussia, the largest of the German states, took the lead, as its rulers sought to drag their country into the modern era. <strong><em>Frederick Wilhelm</em></strong>, who came to the throne in 1713, reformed the economy after staying with relatives in the Netherlands.Wilhelm, a careful Lutheran, had no love for Catholic France, but his son, <strong><em>Frederick II,</em></strong> known as <strong><em>Frederick the Great</em></strong>, was a quite different person than his father. Upon his accession to the throne in 1740, he set about building on his father’s practical reforms with a program of cultural renovation. Among his first acts as ruler was to recall from exile <strong><em>Christian Wolff</em></strong>, the leading German philosopher, and Leibniz’s heir. Frederick II’s enthusiasm for French culture meant the usual coldness between the two realms saw a remarkable thaw. French was even spoken in his court, and it was at his invitation Voltaire moved to Prussia in 1749. Frederick was also keen to bolster the position of Prussia in Europe, which he did by engaging in a series of wars between the 1740s and 60s.During the late 17<sup>th</sup> C, the Russian Czar <strong><em>Peter the Great</em></strong> traveled all over Europe on a mission to learn all he could about the Enlightenment. He was eager to see what impact it had had on the realms of culture, economics, and engineering. His plan was to return to Mother Russia and <em>drag</em> it, if need be, into the modern world.Although Western Russia geographically is considered a part of Europe, it had for centuries been isolated. It was ruled by the Mongols for much of the late Middle Ages and was a bastion of Orthodox Christianity, a separate denomination from the Catholics and Protestants in the West. Westerners knew virtually nothing about Russian religion, and Russians cared virtually nothing for the West.It’s hardly surprising that, when Peter returned home, he had to enforce his reforms with an iron hand if he was going to make headway. Beards, a revered symbol of Orthodoxy, were banned in an attempt to get people to look more Western. Young men were happy to comply, as many women preferred. But most older men kept their beards in boxes, fearing they were bereft of salvation without them. Traditional Russian dress, which reached the ankle, was banned. Everyone had to dress like the French, and anyone who refused had their clothes force-tailored. English hairstyles were mandatory for women. Schools were built, the calendar reformed, military conscription introduced, and church hierarchy was placed firmly under State control. Like Louis XIV’s France, Peter’s Russia was an avowedly Christian country. As a symbol of the new, Westward-leaning Russia, Peter transferred the capital to a new city, St Petersburg, on the Baltic coast.But Peter was hardly a model of Enlightenment tolerance. In 1718, he had his son tortured to death for treason. Still, his reforms were extended and completed by <strong><em>Catherine the Great</em></strong>, a Prussian who became Empress of Russia in 1762. She organizing a coup against her own husband. Unlike Peter, Catherine grew up in Western Europe and had thoroughly imbibed Enlightenment principles. She corresponded with Voltaire and other leading cultural figures; patronized the arts, and founded the famous <strong><em>Hermitage Museum</em></strong> in St Petersburg. Catherine was also a skilled diplomat, and as the most powerful monarch in Europe, extended Russian influence throughout the continent.Okay, so, you’re wondering how this is <strong><em>church</em></strong> history. I thought it wise to spend a little time charting the broad outlines of the Enlightenment so we could see how the thinking it produced affected theology.That happens with the advent of <strong><em>Rationalism</em></strong>.Rationalism reached its apex in the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup> Cs. It’s characterized by an interest in the physical world and its confidence in the powers of reason. In Western Europe, there’d been a growing interest in Nature since the 13<sup>th</sup> C. That was the era of <em>Albert the Great</em> and <em>Thomas Aquinas</em>, who reintroduced <em>Aristotelian philosophy</em> as a <em>tool</em> for doing theology. One of the points of contrast between Aristotelianism and the earlier Platonism that dominated theological thought was precisely that the <em>new</em> philosophy emphasized the importance of the senses and perception. The later Middle Ages, with its distrust of speculation, continued in the same vein. The <em>art</em> of the Renaissance, with its appreciation for the beauty of the human body and the world, was an expression of this interest. By the 17<sup>th</sup> C, many thought the <em>goal of reason</em> was understanding the world of nature.Parallel to that, there appeared growing confidence in the <strong><em>powers</em></strong> of reason. Often, these two trends were combined in an effort to show the degree to which the order of nature coincides with the order of reason. This can be seen, for instance, in the work of Galileo, who was convinced the entire natural world was a system of mathematical relations, and that the ideal of knowledge was the reduction of all phenomena to their quantitative expression. Every success of such efforts seemed to confirm the most optimistic expectations of the power of reason.This all led to the philosophy of <strong><em>René Descartes</em></strong> in the first half of the 17<sup>th</sup> C. His system was based on great confidence in mathematical reasoning, joined to a profound distrust of all that is not <em>absolutely certain</em>. He compared his philosophical method to geometry, a discipline that accepts only what is an undeniable axiom or has been rationally proven.In applying his method, Descartes felt he ought to begin with an attitude of <em>universal doubt</em>, making sure that, once he found something he could <strong><em>not</em></strong> doubt, he would be certain of its truth. He then found that undeniable first truth in his own existence. He could doubt everything, but not that the doubting subject existed. “<em>I think, therefore I am,” </em>became the starting point for his philosophy. But this <em>I</em> whose existence cannot be doubted is only the subject as a <em>thinker. </em>The existence of his body wasn’t proven, so must be doubted.Before proving his existence as a body, Descartes felt he <strong><em>could</em></strong>, get this &gt;&gt; Prove the existence of God. He found in his mind the idea of a “more perfect being,” and since his mind could not produce such an idea, which was above itself, it must have been placed there by God. Therefore, Descartes’s second conclusion was that God exists. It was only then, on the basis of the existence of God, and of trust in the divine perfection, that Descartes felt free to move on to prove the existence of the world and of his own body.Descartes was a profoundly religious man who hoped his philosophy would be found useful by theologians. But not all agreed with him. Many theologians feared the challenge of <em>Cartesianism</em>—as his philosophy was called. The universal doubt Descartes proposed as his starting point seemed to some a kind of <em>crass skepticism</em>. The faculties of several universities declared Aristotelianism was the philosophical system best suited to Christian theology, and there were those who declared Cartesianism lead to heresy. Dismayed, Descartes decided to leave his native France. He moved to Sweden, where he lived the rest of his life.But he was not without supporters. In France, those intellectual circles where Jansenism had been popular <em>embraced</em> Cartesianism. Eventually, others among the more orthodox also took it up, and debates continued for a long time.The main point at which Cartesianism led to further theological and philosophical developments was the question of the relationship between spirit and matter, between soul and body. It’s at this point we could really get into a sticky wicket as we parse all the various ways theologians and philosophers offered ideas on the inter-relationship between the thinking self and the thing that occupies space in the form of a body. But we won’t go into the theories of <em>Occasionalism</em>, <em>Monism</em>, and <em>Preestablished Harmony</em>.Let me just say this became a realm of contentious debate between a Dutch Jew named Baruch de Spinoza and our friend Leibniz.While these philosophical developments took place on the Continent, in Britain, philosophy took a different route in what’s called <strong><em>Empiricism</em></strong>. It’s drawn from a Greek word meaning <em>experience</em>. Its leading figure was Oxford professor <strong><em>John Locke</em></strong>, we considered in the previous episode. In 1690, Locke published his <em>Essay on Human Understanding.</em> He read Descartes and agreed the order of the world corresponded to the order of the mind. But he didn’t believe there was such a thing as innate ideas to be discovered by looking inward. He contended that all knowledge is derived from experience; the experience of the senses, and the working of our minds. That meant the only <em>genuine</em> knowledge is based on three levels of experience: Experience of self, Experience of the world around us, and Experience of God, whose existence is manifest by the existence of ourselves and the world.To this Locke added another level of knowledge, that of <strong><em>probability</em></strong>. Probability works like this; You and I have <strong><em>repeatedly</em></strong> experienced someone’s existence; let’s call him George. We know George. He’s a friend we see a couple of times a week. When George isn’t standing in front of us, we still have reason to believe He exists, even though at that moment, we have no purely empirical basis to believe in his existence. Still, <em>sound judgment</em> gives us <strong><u>reason</u></strong> to discern the probability of George’s existence. Locke said that this judgment of probability allows us to get on with the practical affairs in life.Faith, Locke said, is assent to knowledge derived from revelation rather than reason. Therefore, although highly probable, knowledge derived by faith can’t be certain. Reason and judgment must be used in order to measure the degree of probability of what we believe by faith. For this reason, Locke opposed the “fanatical enthusiasm” of those who think that all they say is based on divine revelation. For the same reason, he defended religious toleration. Intolerance is born out of the muddled thinking that confuses the probable judgments of faith with the certainty of empirical reason. Besides, toleration is based on the very nature of society. The state does not have the authority to limit the freedom of its citizens in matters such as their personal religion.In 1695, Locke published a treatise, <em>The Reasonableness of Christianity,</em> in which he claimed Christianity is the most reasonable of religions. He said the core of Christianity is the existence of God and faith in Christ as Messiah. But Locke didn’t believe the Christian Faith had added anything of importance to what could, in any case, have been known by the proper use of reason and judgment. In the final analysis, Christianity was little more than a very clear expression of truths and laws that others could have known by their natural faculties.Others would come along later and drive a wedge between faith and reason, divorcing them into different camps. And in the settlement, Faith would be left impoverished while Reason drove off with all the goodies.One of those who drove the wagon was <strong><em>David Hume</em></strong> in the mid-18<sup>th</sup> C. In my estimation, Hume can be blamed for the post-modern tendency of knee-jerk negativity toward absolutes. An illustration may best help to describe his philosophy, or better, his <strong><em>anti</em></strong>-philosophy. Hume was <em>skeptical</em> of reason, saying the only reason, reason seems to work is because of mental habits we’ve developed. In other words, In Hume’s system, Descartes’ doubt didn’t go far enough; he ought to have doubted his own ability to reason.Hume maintained, for instance, that no one has ever experienced what we call <em>cause and effect</em>. We’ve seen, for instance, when a pool ball collides with another ball, there’s a noise and the second ball moves off in some direction. If we repeat that several times, we see similar results. So we conclude by the power of reason that the movement of the first ball <em>caused</em> the movement of the other. But, Hume contended, we’ve not seen any such thing. All we’ve witnessed is a series of <strong><em>phenomena</em></strong>, and our mind has <strong><em>linked</em></strong> them by means of the <em>notion</em> of cause and effect. This last step, Hume claimed, taken by any who see a series of phenomena that are seemingly related, has no basis in empirical observation. It is rather the result of our mental habits. So, by an empiricists’ definition, that’s not rational knowledge.Hume’s uber-skepticism places such strict rules on interpreting what our senses tell us, there’s no room left for the working of logic and deduction. He cripples us and turns his followers into inveterate skeptics.It wasn’t long until some Enlightenment thinkers washed their hands of faith altogether and began to envision a world without God or religion.We’ll talk about later developments in Philosophy and their impact on theology in a later episode.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is Part 2 of The Rationalist Option on Communio Sanctorum, History of the Christian Church.In our last episode, we took a look at the genesis of the Enlightenment in England and France. We’ll come back to France a bit later after taking a brief ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="483" height="360" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-2.jpg 483w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-2-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 483px) 100vw, 483px" /></p>This is Part 2 of <strong><em>The Rationalist Option</em></strong> on Communio Sanctorum, History of the Christian Church.In our last episode, we took a look at the genesis of the Enlightenment in England and France. We’ll come back to France a bit later after taking a brief look at the Enlightenment in German and Russia.Germany took a bit longer to join the Enlightenment. That was due in part to the condition of the land following the <em>Thirty Years War</em>. It’s estimated the population shrank from twenty million to just seven after it. There’s also the issue of Germany not really being a country. It was at that time a collection of independent statelets, united by language and culture, but divided between Catholics and Lutherans.The low regard for contemporary culture at that time in Germany is illustrated by the fact that while Newton, Locke, and Voltaire were regarded as <em>heroes</em> in their realms, Germany’s equivalent, <strong><em>Gottfried von Leibniz</em></strong>, was <em>never</em> popular during his lifetime. Yet he was one of the most brilliant men, not just of his day, but of all time. Born in 1646 in Leipzig, Leibniz was the son of a professor of philosophy. He studied law before taking up with a disreputable group of alchemists and worked for the <em>Elector of Mainz</em>.Leibniz came to the attention of the world in 1672, when he was sent on an unofficial ambassadorial mission to Paris. The purpose of this trip was to present Louis XIV with a plan he’d worked out for the invasion of Egypt, by which he hoped to distract the Sun King from ambitions he might have toward Germany. Nothing came of Leibniz’s diplomacy,  although Napoleon seems to have adopted his strategy a century later. In any case, while in Paris, Leibniz took the opportunity to meet with all the luminaries in the foremost city of culture in Europe. He studied mathematics, quickly becoming one of the foremost mathematicians in the world, and made a number of important discoveries, including <em>differential calculus</em>, for which tens of thousands of students have hated him ever since. He also proudly demonstrated an extraordinary mechanical calculator he had built.Leibniz’s interests were so wide-ranging he could never keep his mind on what he was doing. In 1676, he became <em>Court Chancellor of Hanover</em> and was put in charge of the library. But he was more interested in the <em>mines</em> at Harz and spent several years devising increasingly ingenious devices to solve the problem of draining them. He eventually worked for several German states, as well as the cities of Berlin and Vienna, for which he designed a number of civic improvements. In his spare time, he traveled extensively around Europe, meeting other rationalist luminaries, and carrying out his work in mathematics, chemistry, physics, metaphysics, and theology. He produced hardly any books of importance, but his vast correspondence, much of which is still in the process of being edited and published, dwarfed the output of most of his contemporaries; and there cannot have been any subject, however obscure, with which he did not deal, and on which he was not an authority. Leibniz died in 1716, an increasingly marginalized figure, defiantly wearing his long brocade coat and huge wig which had gone out of style decades before.Despite Leibniz’s virtual single-handed attempt to kick-start the German Enlightenment, it didn’t get rolling until the 18<sup>th</sup> C. Prussia, the largest of the German states, took the lead, as its rulers sought to drag their country into the modern era. <strong><em>Frederick Wilhelm</em></strong>, who came to the throne in 1713, reformed the economy after staying with relatives in the Netherlands.Wilhelm, a careful Lutheran, had no love for Catholic France, but his son, <strong><em>Frederick II,</em></strong> known as <strong><em>Frederick the Great</em></strong>, was a quite different person than his father. Upon his accession to the throne in 1740, he set about building on his father’s practical reforms with a program of cultural renovation. Among his first acts as ruler was to recall from exile <strong><em>Christian Wolff</em></strong>, the leading German philosopher, and Leibniz’s heir. Frederick II’s enthusiasm for French culture meant the usual coldness between the two realms saw a remarkable thaw. French was even spoken in his court, and it was at his invitation Voltaire moved to Prussia in 1749. Frederick was also keen to bolster the position of Prussia in Europe, which he did by engaging in a series of wars between the 1740s and 60s.During the late 17<sup>th</sup> C, the Russian Czar <strong><em>Peter the Great</em></strong> traveled all over Europe on a mission to learn all he could about the Enlightenment. He was eager to see what impact it had had on the realms of culture, economics, and engineering. His plan was to return to Mother Russia and <em>drag</em> it, if need be, into the modern world.Although Western Russia geographically is considered a part of Europe, it had for centuries been isolated. It was ruled by the Mongols for much of the late Middle Ages and was a bastion of Orthodox Christianity, a separate denomination from the Catholics and Protestants in the West. Westerners knew virtually nothing about Russian religion, and Russians cared virtually nothing for the West.It’s hardly surprising that, when Peter returned home, he had to enforce his reforms with an iron hand if he was going to make headway. Beards, a revered symbol of Orthodoxy, were banned in an attempt to get people to look more Western. Young men were happy to comply, as many women preferred. But most older men kept their beards in boxes, fearing they were bereft of salvation without them. Traditional Russian dress, which reached the ankle, was banned. Everyone had to dress like the French, and anyone who refused had their clothes force-tailored. English hairstyles were mandatory for women. Schools were built, the calendar reformed, military conscription introduced, and church hierarchy was placed firmly under State control. Like Louis XIV’s France, Peter’s Russia was an avowedly Christian country. As a symbol of the new, Westward-leaning Russia, Peter transferred the capital to a new city, St Petersburg, on the Baltic coast.But Peter was hardly a model of Enlightenment tolerance. In 1718, he had his son tortured to death for treason. Still, his reforms were extended and completed by <strong><em>Catherine the Great</em></strong>, a Prussian who became Empress of Russia in 1762. She organizing a coup against her own husband. Unlike Peter, Catherine grew up in Western Europe and had thoroughly imbibed Enlightenment principles. She corresponded with Voltaire and other leading cultural figures; patronized the arts, and founded the famous <strong><em>Hermitage Museum</em></strong> in St Petersburg. Catherine was also a skilled diplomat, and as the most powerful monarch in Europe, extended Russian influence throughout the continent.Okay, so, you’re wondering how this is <strong><em>church</em></strong> history. I thought it wise to spend a little time charting the broad outlines of the Enlightenment so we could see how the thinking it produced affected theology.That happens with the advent of <strong><em>Rationalism</em></strong>.Rationalism reached its apex in the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup> Cs. It’s characterized by an interest in the physical world and its confidence in the powers of reason. In Western Europe, there’d been a growing interest in Nature since the 13<sup>th</sup> C. That was the era of <em>Albert the Great</em> and <em>Thomas Aquinas</em>, who reintroduced <em>Aristotelian philosophy</em> as a <em>tool</em> for doing theology. One of the points of contrast between Aristotelianism and the earlier Platonism that dominated theological thought was precisely that the <em>new</em> philosophy emphasized the importance of the senses and perception. The later Middle Ages, with its distrust of speculation, continued in the same vein. The <em>art</em> of the Renaissance, with its appreciation for the beauty of the human body and the world, was an expression of this interest. By the 17<sup>th</sup> C, many thought the <em>goal of reason</em> was understanding the world of nature.Parallel to that, there appeared growing confidence in the <strong><em>powers</em></strong> of reason. Often, these two trends were combined in an effort to show the degree to which the order of nature coincides with the order of reason. This can be seen, for instance, in the work of Galileo, who was convinced the entire natural world was a system of mathematical relations, and that the ideal of knowledge was the reduction of all phenomena to their quantitative expression. Every success of such efforts seemed to confirm the most optimistic expectations of the power of reason.This all led to the philosophy of <strong><em>René Descartes</em></strong> in the first half of the 17<sup>th</sup> C. His system was based on great confidence in mathematical reasoning, joined to a profound distrust of all that is not <em>absolutely certain</em>. He compared his philosophical method to geometry, a discipline that accepts only what is an undeniable axiom or has been rationally proven.In applying his method, Descartes felt he ought to begin with an attitude of <em>universal doubt</em>, making sure that, once he found something he could <strong><em>not</em></strong> doubt, he would be certain of its truth. He then found that undeniable first truth in his own existence. He could doubt everything, but not that the doubting subject existed. “<em>I think, therefore I am,” </em>became the starting point for his philosophy. But this <em>I</em> whose existence cannot be doubted is only the subject as a <em>thinker. </em>The existence of his body wasn’t proven, so must be doubted.Before proving his existence as a body, Descartes felt he <strong><em>could</em></strong>, get this &gt;&gt; Prove the existence of God. He found in his mind the idea of a “more perfect being,” and since his mind could not produce such an idea, which was above itself, it must have been placed there by God. Therefore, Descartes’s second conclusion was that God exists. It was only then, on the basis of the existence of God, and of trust in the divine perfection, that Descartes felt free to move on to prove the existence of the world and of his own body.Descartes was a profoundly religious man who hoped his philosophy would be found useful by theologians. But not all agreed with him. Many theologians feared the challenge of <em>Cartesianism</em>—as his philosophy was called. The universal doubt Descartes proposed as his starting point seemed to some a kind of <em>crass skepticism</em>. The faculties of several universities declared Aristotelianism was the philosophical system best suited to Christian theology, and there were those who declared Cartesianism lead to heresy. Dismayed, Descartes decided to leave his native France. He moved to Sweden, where he lived the rest of his life.But he was not without supporters. In France, those intellectual circles where Jansenism had been popular <em>embraced</em> Cartesianism. Eventually, others among the more orthodox also took it up, and debates continued for a long time.The main point at which Cartesianism led to further theological and philosophical developments was the question of the relationship between spirit and matter, between soul and body. It’s at this point we could really get into a sticky wicket as we parse all the various ways theologians and philosophers offered ideas on the inter-relationship between the thinking self and the thing that occupies space in the form of a body. But we won’t go into the theories of <em>Occasionalism</em>, <em>Monism</em>, and <em>Preestablished Harmony</em>.Let me just say this became a realm of contentious debate between a Dutch Jew named Baruch de Spinoza and our friend Leibniz.While these philosophical developments took place on the Continent, in Britain, philosophy took a different route in what’s called <strong><em>Empiricism</em></strong>. It’s drawn from a Greek word meaning <em>experience</em>. Its leading figure was Oxford professor <strong><em>John Locke</em></strong>, we considered in the previous episode. In 1690, Locke published his <em>Essay on Human Understanding.</em> He read Descartes and agreed the order of the world corresponded to the order of the mind. But he didn’t believe there was such a thing as innate ideas to be discovered by looking inward. He contended that all knowledge is derived from experience; the experience of the senses, and the working of our minds. That meant the only <em>genuine</em> knowledge is based on three levels of experience: Experience of self, Experience of the world around us, and Experience of God, whose existence is manifest by the existence of ourselves and the world.To this Locke added another level of knowledge, that of <strong><em>probability</em></strong>. Probability works like this; You and I have <strong><em>repeatedly</em></strong> experienced someone’s existence; let’s call him George. We know George. He’s a friend we see a couple of times a week. When George isn’t standing in front of us, we still have reason to believe He exists, even though at that moment, we have no purely empirical basis to believe in his existence. Still, <em>sound judgment</em> gives us <strong><u>reason</u></strong> to discern the probability of George’s existence. Locke said that this judgment of probability allows us to get on with the practical affairs in life.Faith, Locke said, is assent to knowledge derived from revelation rather than reason. Therefore, although highly probable, knowledge derived by faith can’t be certain. Reason and judgment must be used in order to measure the degree of probability of what we believe by faith. For this reason, Locke opposed the “fanatical enthusiasm” of those who think that all they say is based on divine revelation. For the same reason, he defended religious toleration. Intolerance is born out of the muddled thinking that confuses the probable judgments of faith with the certainty of empirical reason. Besides, toleration is based on the very nature of society. The state does not have the authority to limit the freedom of its citizens in matters such as their personal religion.In 1695, Locke published a treatise, <em>The Reasonableness of Christianity,</em> in which he claimed Christianity is the most reasonable of religions. He said the core of Christianity is the existence of God and faith in Christ as Messiah. But Locke didn’t believe the Christian Faith had added anything of importance to what could, in any case, have been known by the proper use of reason and judgment. In the final analysis, Christianity was little more than a very clear expression of truths and laws that others could have known by their natural faculties.Others would come along later and drive a wedge between faith and reason, divorcing them into different camps. And in the settlement, Faith would be left impoverished while Reason drove off with all the goodies.One of those who drove the wagon was <strong><em>David Hume</em></strong> in the mid-18<sup>th</sup> C. In my estimation, Hume can be blamed for the post-modern tendency of knee-jerk negativity toward absolutes. An illustration may best help to describe his philosophy, or better, his <strong><em>anti</em></strong>-philosophy. Hume was <em>skeptical</em> of reason, saying the only reason, reason seems to work is because of mental habits we’ve developed. In other words, In Hume’s system, Descartes’ doubt didn’t go far enough; he ought to have doubted his own ability to reason.Hume maintained, for instance, that no one has ever experienced what we call <em>cause and effect</em>. We’ve seen, for instance, when a pool ball collides with another ball, there’s a noise and the second ball moves off in some direction. If we repeat that several times, we see similar results. So we conclude by the power of reason that the movement of the first ball <em>caused</em> the movement of the other. But, Hume contended, we’ve not seen any such thing. All we’ve witnessed is a series of <strong><em>phenomena</em></strong>, and our mind has <strong><em>linked</em></strong> them by means of the <em>notion</em> of cause and effect. This last step, Hume claimed, taken by any who see a series of phenomena that are seemingly related, has no basis in empirical observation. It is rather the result of our mental habits. So, by an empiricists’ definition, that’s not rational knowledge.Hume’s uber-skepticism places such strict rules on interpreting what our senses tell us, there’s no room left for the working of logic and deduction. He cripples us and turns his followers into inveterate skeptics.It wasn’t long until some Enlightenment thinkers washed their hands of faith altogether and began to envision a world without God or religion.We’ll talk about later developments in Philosophy and their impact on theology in a later episode.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/115-The%20Rationalist%20Option%202.mp3" length="12688475" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is Part 2 of The Rationalist Option on Communio Sanctorum, History of the Christian Church.In our last episode, we took a look at the genesis of the Enlightenment in England and France. We’ll come back to France a bit later after taking a brief look at the Enlightenment in German and Russia.Germany took a bit longer to join the Enlightenment. That was due in part to the condition of the land following the Thirty Years War. It’s estimated the population shrank from twenty million to just seven after it. There’s also the issue of Germany not really being a country. It was at that time a collection of independent statelets, united by language and culture, but divided between Catholics and Lutherans.The low regard for contemporary culture at that time in Germany is illustrated by the fact that while Newton, Locke, and Voltaire were regarded as heroes in their realms, Germany’s equivalent, Gottfried von Leibniz, was never popular during his lifetime. Yet he was one of the most brilliant men, not just of his day, but of all time. Born in 1646 in Leipzig, Leibniz was the son of a professor of philosophy. He studied law before taking up with a disreputable group of alchemists and worked for the Elector of Mainz.Leibniz came to the attention of the world in 1672, when he was sent on an unofficial ambassadorial mission to Paris. The purpose of this trip was to present Louis XIV with a plan he’d worked out for the invasion of Egypt, by which he hoped to distract the Sun King from ambitions he might have toward Germany. Nothing came of Leibniz’s diplomacy,  although Napoleon seems to have adopted his strategy a century later. In any case, while in Paris, Leibniz took the opportunity to meet with all the luminaries in the foremost city of culture in Europe. He studied mathematics, quickly becoming one of the foremost mathematicians in the world, and made a number of important discoveries, including differential calculus, for which tens of thousands of students have hated him ever since. He also proudly demonstrated an extraordinary mechanical calculator he had built.Leibniz’s interests were so wide-ranging he could never keep his mind on what he was doing. In 1676, he became Court Chancellor of Hanover and was put in charge of the library. But he was more interested in the mines at Harz and spent several years devising increasingly ingenious devices to solve the problem of draining them. He eventually worked for several German states, as well as the cities of Berlin and Vienna, for which he designed a number of civic improvements. In his spare time, he traveled extensively around Europe, meeting other rationalist luminaries, and carrying out his work in mathematics, chemistry, physics, metaphysics, and theology. He produced hardly any books of importance, but his vast correspondence, much of which is still in the process of being edited and published, dwarfed the output of most of his contemporaries; and there cannot have been any subject, however obscure, with which he did not deal, and on which he was not an authority. Leibniz died in 1716, an increasingly marginalized figure, defiantly wearing his long brocade coat and huge wig which had gone out of style decades before.Despite Leibniz’s virtual single-handed attempt to kick-start the German Enlightenment, it didn’t get rolling until the 18th C. Prussia, the largest of the German states, took the lead, as its rulers sought to drag their country into the modern era. Frederick Wilhelm, who came to the throne in 1713, reformed the economy after staying with relatives in the Netherlands.Wilhelm, a careful Lutheran, had no love for Catholic France, but his son, Frederick II, known as Frederick the Great, was a quite different person than his father. Upon his accession to the throne in 1740, he set about building on his father’s practical reforms with a program of cultural renovation. 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That was due in part to the condition of the land following the Thirty Years War. It’s estimated the population shrank from twenty million to just seven after it. There’s also the issue of Germany not really being a country. It was at that time a collection of independent statelets, united by language and culture, but divided between Catholics and Lutherans.The low regard for contemporary culture at that time in Germany is illustrated by the fact that while Newton, Locke, and Voltaire were regarded as heroes in their realms, Germany’s equivalent, Gottfried von Leibniz, was never popular during his lifetime. 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What we do over the next minutes is take a brief look at the European Enlightenment. We need to because the ideas that came out of the Enlightenment influenced theology and the modern world.The <em>30 Years War</em> ended in 1648 with the <em>Peace of Westphalia</em>. But decades of bitter conflict left Europe a ravaged land. People were weary of conflict whatever its nature; political, religious, or martial. And though the War was over, the following decades were by no means peaceful. Among other things, they witnessed the <em>English Civil War</em> with its execution of Charles I, and yet more wars between European powers, albeit on a smaller scale. Against this turmoil-laden backdrop, a new spirit was brewing in Europe: one desperate to make a break with the past with its religious tension, dry scholasticism, incessant bickering and the numerous occult fetishes the Renaissance spun off. By the mid-17<sup>th</sup> C, the seeds of the Enlightenment were well sown.A new breed of thinkers inhabited a Continent quite different from their ancestors. At the dawn of the 16<sup>th</sup> C Europe was dominated by the resolute Catholic power of Spain. In 1492, Spain both ended the lingering presence of Islam <strong><em>and</em></strong> discovered the New World. Italy, while having little <em>political</em> power, exercised massive cultural influence due to its claim as the <em>birthplace</em> of the Renaissance.Fifty years later, everything had changed. Spain was exhausted by the 30 Years War and political hegemony had moved to France, finally free of the threat of its powerful neighbors, Spain and Germany.  The Netherlands, previously under Spanish rule, won their freedom with the <em>Treaty of Westphalia</em> and almost overnight became the world’s leading trade nation. <em>Amsterdam</em> was the exchange capital of the world, and the Dutch merchant fleet was the largest on the planet.The threat once posed by Islam was uprooted. Though Constantinople fell to the Ottomans in 1453, 40 years later saw the Spanish remove the last Muslim strongholds from the Iberian Peninsula.  In 1683, despite being outnumbered five to one, the Polish king <em>Sobieski</em> routed the Ottomans besieging Vienna.Europe was a land of independent nations: of trade and colonialism, and a rising middle-class. Instead of the hegemonies of the past, when a single power, whether emperor or pope, sought to govern the Continent, a new idea arose of a ‘balance of power’ between states—and between churches too. The Pope’s hand was declawed, even in Catholic countries, by the <em>Treaty of Westphalia</em>, which permitted every state to follow whatever religion it saw fit. Although France, the new dominant force in Europe, was mostly Catholic, it tended not to listen too closely to Rome. The Netherlands were strict Calvinists. It was a world in which the notions of nationhood, human rights, and law were going to play an increasingly important role, and they were going to be rethought along <em>rationalist </em>rather than <em>religious</em> lines.The most vaunted ideal of the <em>Age of Reason</em> was Reason itself: the human capacity, by means of investigation, rather than by relying on external authority, to, in a word = <strong><em>Understand</em></strong>. In the first half of the 17<sup>th</sup> C, two philosophers, the Englishman <em>Thomas Hobbes</em> and the Frenchman <em>René Descartes</em> pioneered a new way of understanding the world and the mind. Instead of the Neoplatonic world of the Renaissance, dominated by occult forces, where objects exerted mysterious ‘<em>influences’</em> on each other, they sought to understand the world in <em>mechanistic</em> terms. The universe was conceived as a complicated system of levers, pulleys, and bearings. Given enough time and the proper intellectual tools, the cosmos was comprehensible to almost anyone who took the time to study it.At the same time, there was a desire to forget the old divisions of the past and embrace what was common to all humanity. One important movement of the time we’ll talk about later was ‘<em>syncretism’</em>, which sought to reunite the churches of Europe. A leading figure in this was the Dutch Reformed thinker <em>Hugo Grotius</em>, who contended Christians of all denominations should come together on the basis of their common faith and heritage. Grotius was arrested in The Netherlands and spent some years in prison until he made a daring escape and fled the country.Despite his work as a theologian, Grotius is most remembered as a <em>legal theorist</em>. His <em>On the Law of Peace and War</em> of 1625 was the first major study of the theory of <em>international law</em>. In it, he sought to place binding human laws—transcending national boundaries—on a naturalistic and rational footing. This vein of thought was the result of the application to philosophy and theology of the laissez-faire principles which nations like the Netherlands applied to economics with such remarkable success.It took eighty years of on-and-off warfare before the Netherlands finally achieved its independence from Spain in 1648. The country had already become a great trading nation, and during the 17<sup>th</sup> C entered a golden age, quickly becoming one of the most powerful nations in Europe. Culture, the arts, and science flourished, with the works of the 17<sup>th</sup> C Dutch painters quickly becoming classics to rank alongside the best the Italian Renaissance had produced.The Netherlands <em>was</em> (not “were” I looked it up. So, The Netherlands was - the premier bastion of the Reformed faith in Europe. It was <em>there</em> Calvinists who’d suffered persecution elsewhere, emigrated. Dutch theologians defined and refined their faith, a process that led to the Arminian controversy. And while the persecution of Arminians was carried out in the Netherlands, it was nothing compared to what the French and English were dishing out to their religious dissidents. The rule of merchants meant the Netherlands were renowned for tolerance—racial, philosophical, and national. It was to the Netherlands a substantial Jewish community, fleeing the persecutions of Philip II in Spain, had come. Charles II of England sought refuge there after his father’s execution. It was there, too, fringy-ish philosophers and theologians like <em>Descartes</em> and his disciple <em>Spinoza</em>, found sanctuary and carried on their work. In providing an environment in which their ideas could develop, free of interference, the wealthy mercantile ruling class of the Netherlands played a key role in the evolution of the Enlightenment in the 17<sup>th</sup> C.If one person could have claimed to be the most powerful man in the world in the late 17<sup>th</sup> C, it would have to have been <em>Louis XIV</em> of France. The ‘Sun King’ of legend ascended to the throne at the age of four, in 1643. He remained there until his death in 1715. When <em>Cardinal Mazarin</em>, effectively the prime minister, died in 1661, the 23-year-old king decided not to appoint a successor to run the country and did it himself. Whether or not he really uttered the famous words, “I am the State,” under his personal rule, France was established as a leading force for culture and enlightenment. The magnificent palace of <em>Versailles</em>, completed in 1682 after twenty years of construction, symbolized the spirit of the age. It was an era of formalism, geometry, beauty, and intellect. And where France led, Europe followed. Fifty years earlier, scholars spoke Latin. Now, <em>French</em> became the language of scholarship.At the same time, Louis did everything he could to extend France’s political power, which he achieved by means of an aggressive foreign policy. The wealth of the Netherlands, so close at hand, tempted him into a series of wars with the Dutch. In 1689, he plunged the world into a conflict that threatened a level of devastation not seen for a half-century. This was the <em>War of the Grand Alliance</em>, during which the fighting covered Europe, Ireland, and North America. Barely had that finished, in 1697, before Louis launched the <em>War of the Spanish Succession</em> of 1701–14, which left his grandson occupying the throne of Spain.The age over which Louis presided was an avowedly <em>Catholic</em> one. His favored slogan was “One faith. One law. One king.” The Catholicism of France at that time was nationalistic, rather than a papal. People were devoted to the Church more because of the ancient roots of Catholicism in France than out of a sense of duty to Rome. This came to be called ‘<em>Gallicanism</em>.’ One of its leading proponents in the court of the Sun King was Jacques Bossuet [BOO-sway], the Catholic bishop of Meaux [Muh].Despite the pacific influence of men like Bossuet, Louis XIV’s determination to unite his subjects under a single faith became heavily coercive. Of the roughly fifteen million inhabitants of France—the largest population of any European state—about a million were Protestants-Huguenots. Their freedom to worship was guaranteed by the <em>Edict of Nantes</em> of a half-century before Louis, but he saw to it that things were not easy for them. They suffered restrictions on where they could go, what professions they could take up, where they could worship, and what schools they could attend. In 1681, oppression became <em>suppression</em>, when the army was ordered to harass Huguenots <em>until they converted</em>. Four years later, the king revoked the <em>Edict of Nantes</em>.Little wonder, then, that a growing number of French intellectuals began to think religion didn’t seem to offer much of a basis for an enlightened modern society. It wouldn’t be long before some questioned the point of religion altogether. In the meantime, many were impressed by their Dutch neighbors who’d worked out a far more satisfactory social philosophy of reason and liberalism.England had a harder time than France. Politically, most of the 17<sup>th</sup> C was something of a disaster, involving civil war, a short-lived republic, the overthrow of two monarchs—a Revolution and the eventual coronation of the Dutch William of Orange as King of England; who was invited to invade by a Parliament desperate to secure a Protestant monarch.As England finally established some political stability, it fostered major intellectual developments that would put the country on a cultural par with France. British thinkers pioneered new ideas about government, politics, ethics, and economics; ideas that aimed to avoid the extremes absolutist monarchs such as Charles I and despots like Cromwell had slipped into. While the nations of the Continent developed an ever-higher reverence for their monarchs, the political and military struggles of 17<sup>th</sup> C England saw an <em>erosion</em> of the monarchy. The idea took hold that kings rule by consent of the governed, who retain the ability to judge and even remove him if they don’t approve of his policies.The process was started by <strong><em>Thomas Hobbes</em></strong>, who sought to create a new political theory that was rational and humanist, without any reliance on religion. In his famous <em>Leviathan</em> of 1651, Hobbes put forward the claim that government is based on natural law, not on divine sanction, and that a government exists only by the will of the people.The appearance of modern ‘liberalism’, is associated above all with <strong><em>John Locke</em></strong>, one of the most prominent British intellectuals at the turn of the 18<sup>th</sup> C. Locke is most famous for his political ideas, and his values of tolerance and liberalism, which would have an enormous impact in both America and France. Like Hobbes before him, Locke was determined to develop a new understanding of how society and its members operate and interact. He was inspired in this by the advances in science over the preceding century—climaxing in the work of <em>Isaac Newton</em>, revered throughout England as a genius, a new Aristotle. If the exercise of cool mathematical reason could produce Newton’s <em>Principia</em>, regarded by many as the final word in the study of physics, who could say what it might produce in other spheres as well?Locke’s attempts to do this in philosophy, psychology, politics, and religion resulted in his starting the <em>English Enlightenment</em> virtually single-handedly. Locke believed human reason should be the final arbiter of what we believe, in politics, ethics, and religion alike; and he believed the values of tolerance and individual liberty, of education and freedom, would provide the proper environment for the exercise of reason. This was the philosophy of the Enlightenment in a nutshell. Yet despite his enormous prestige at home, Locke’s influence was greatest in Continental Europe. French intellectuals were impressed by the commonsense political philosophy coming from across the Channel. Between them, Britain and France were responsible for the most characteristic trends and movements of the Enlightenment.If Hobbes was the Enlightenment’s midwife and Locke birthed it, the man who epitomized its values and dreams was <em>François Marie Arouet</em> [Ah-roo-eh]; known by his pen name, <strong><em>Voltaire</em></strong>. He was the dominant cultural force of his day, and the smiling figure he presents in contemporary paintings, with a wicked glint in his eye, conveys the intellectual power, wit, and irreverence that characterized his version of the Enlightenment.Born in 1694 in Paris, Voltaire was educated by the Jesuits and quickly became known for his satirical poetry and biting wit. His penchant for attacking the aristocracy saw him holed up in the Bastille for almost a year. That wasn’t enough to teach him what the authorities hope and in 1726, we was sent into exile. He spent three years in England learning the values of liberalism, rationalism, and religious tolerance. On his return to France in 1729, Voltaire set out to enlighten France by extolling the virtues of the British philosophers, above all Locke and Newton. In his <em>Philosophical Letters</em> of 1734, which he called ‘the first bomb against the Old Regime’, he compared France’s government, science, and philosophy unfavorably to England’s. And as might be expected, he was expelled once again from Paris. Voltaire headed for the French countryside, where he immersed himself in the study of the natural sciences. In 1749, at the invitation of <em>Frederick the Great</em>, he moved to Prussia for a few years. He eventually ended up in Switzerland, where he devoted himself to writing plays, essays, novels, and articles. His success was so great, and his influence so enormous, his estate became a place of pilgrimage to writers, philosophers, and the celebrities of the time. So popular was his home he became known as ‘the innkeeper of Europe’. In 1778, in order to direct one of his own plays, Voltaire returned to Paris to enormous acclaim and died shortly after.Voltaire devoted his life and work to the principles of reason and tolerance that he saw exemplified in British philosophy. His slogan was ‘<strong><em>Crush infamy!</em></strong>’ and to Voltaire, the most infamous institution in France was the Roman Catholic Church, an organization which in his eyes demanded loyalty from its members, which forced on them a ridiculous and barbarous mythology, and which put down dissenters with the sword. Voltaire was not an irreligious man, and was one of the foremost proponents of ‘<em>deism</em>.’ Yet he was notorious as an arch-heretic and enemy of Christianity for the contempt with which he held what he regarded as the superstitious and authoritarian elements of the Faith. Voltaire attacked the doctrines and practices of Christianity as mercilessly as he lampooned the secular rulers of society.There is a story that his local bishop once ordered that under no circumstances was Voltaire to be admitted to Mass. Voltaire, who had no intention of letting a mere bishop exercise authority over him, therefore faked a terminal illness and forced a priest to give him the sacrament, which could not be denied to a man on his deathbed. The moment he had consumed it, Voltaire jumped out of bed and went for a walk. The notion that one could eat God was as blasphemous to him as it was ludicrous, and mockery seemed to him the only appropriate response.At the time of his death, Voltaire had produced some two thousand books and pamphlets. Probably the greatest was his <em>Philosophical Dictionary</em> of 1764, devoted primarily to ethical and religious subjects. The fact that this work was burnt throughout France showed that few in authority had heeded his <em>Treatise on Tolerance</em> of the previous year, in which Voltaire had condemned the atrocities that had been perpetrated throughout history in the name of religion and called for the freedom of each individual to practice whatever religion they chose.Because Voltaire was such a towering figure, his celebrity tends to diminish the many others who shared his views, though with less aplomb. He was no iconoclast, no lone voice in the wilderness. On the contrary, while he may have been the <em>loudest</em> voice, it was accompanied by a chorus of French critics, writers, and philosophers, all of whom extolled reason and human progress and critical of the traditional authorities and mores. The first and most famous of these <em>philosophes</em>, as they were known, was <strong><em>Baron Montesquieu</em></strong>. His <em>Persian Letters</em>, published in 1721, took the form of a series of letters by two fictitious Persians traveling Europe. Montesquieu bitterly satirized the Establishment of his day: the French king, government, society and, above all, the Catholic Church, which Montesquieu hated for much the same reasons as Voltaire. However, Montesquieu’s attitude to Christianity softened over the years, and he was much more sympathetic to it in his most famous work, <em>The Spirit of the Laws</em> of 1748, which attempted to set out legal principles.One <em>philosophe</em> who never moderated his views was <strong><em>Baron d’Holbach</em></strong>, another French aristocrat. D’Holbach wasn’t only an atheist, which was a much more daring position than the deism of Voltaire; he believed atheism was the only possible basis for a reasonable ethical system. Politically, he opposed all kinds of absolutism, including even the enlightened monarchies of the sort Louis XIV had tried. Here again, we see the influence of British thought. In his <em>System of Nature</em> of 1770, d’Holbach set forth a wholly materialistic and mechanistic understanding of the world. It’s hard to imagine a more different figure from Bossuet a century earlier: such was the radical turnaround, from supporting religion to undermining it, that the French Enlightenment had taken.Next on our stop will be the <em>German Enlightenment</em>. But we’ll have to leave that for next time.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode is, The Rationalist Option Part 1.I want to give a brief comment at the outset that this episode doesn’t track much of church history per se. What we do over the next minutes is take a brief look at the European Enlightenme]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="600" height="342" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism.jpg 600w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism-300x171.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></p>The title of this episode is, <strong><em>The Rationalist Option Part 1. </em></strong>I want to give a brief comment at the outset that this episode doesn’t track much of church history per se. What we do over the next minutes is take a brief look at the European Enlightenment. We need to because the ideas that came out of the Enlightenment influenced theology and the modern world.The <em>30 Years War</em> ended in 1648 with the <em>Peace of Westphalia</em>. But decades of bitter conflict left Europe a ravaged land. People were weary of conflict whatever its nature; political, religious, or martial. And though the War was over, the following decades were by no means peaceful. Among other things, they witnessed the <em>English Civil War</em> with its execution of Charles I, and yet more wars between European powers, albeit on a smaller scale. Against this turmoil-laden backdrop, a new spirit was brewing in Europe: one desperate to make a break with the past with its religious tension, dry scholasticism, incessant bickering and the numerous occult fetishes the Renaissance spun off. By the mid-17<sup>th</sup> C, the seeds of the Enlightenment were well sown.A new breed of thinkers inhabited a Continent quite different from their ancestors. At the dawn of the 16<sup>th</sup> C Europe was dominated by the resolute Catholic power of Spain. In 1492, Spain both ended the lingering presence of Islam <strong><em>and</em></strong> discovered the New World. Italy, while having little <em>political</em> power, exercised massive cultural influence due to its claim as the <em>birthplace</em> of the Renaissance.Fifty years later, everything had changed. Spain was exhausted by the 30 Years War and political hegemony had moved to France, finally free of the threat of its powerful neighbors, Spain and Germany.  The Netherlands, previously under Spanish rule, won their freedom with the <em>Treaty of Westphalia</em> and almost overnight became the world’s leading trade nation. <em>Amsterdam</em> was the exchange capital of the world, and the Dutch merchant fleet was the largest on the planet.The threat once posed by Islam was uprooted. Though Constantinople fell to the Ottomans in 1453, 40 years later saw the Spanish remove the last Muslim strongholds from the Iberian Peninsula.  In 1683, despite being outnumbered five to one, the Polish king <em>Sobieski</em> routed the Ottomans besieging Vienna.Europe was a land of independent nations: of trade and colonialism, and a rising middle-class. Instead of the hegemonies of the past, when a single power, whether emperor or pope, sought to govern the Continent, a new idea arose of a ‘balance of power’ between states—and between churches too. The Pope’s hand was declawed, even in Catholic countries, by the <em>Treaty of Westphalia</em>, which permitted every state to follow whatever religion it saw fit. Although France, the new dominant force in Europe, was mostly Catholic, it tended not to listen too closely to Rome. The Netherlands were strict Calvinists. It was a world in which the notions of nationhood, human rights, and law were going to play an increasingly important role, and they were going to be rethought along <em>rationalist </em>rather than <em>religious</em> lines.The most vaunted ideal of the <em>Age of Reason</em> was Reason itself: the human capacity, by means of investigation, rather than by relying on external authority, to, in a word = <strong><em>Understand</em></strong>. In the first half of the 17<sup>th</sup> C, two philosophers, the Englishman <em>Thomas Hobbes</em> and the Frenchman <em>René Descartes</em> pioneered a new way of understanding the world and the mind. Instead of the Neoplatonic world of the Renaissance, dominated by occult forces, where objects exerted mysterious ‘<em>influences’</em> on each other, they sought to understand the world in <em>mechanistic</em> terms. The universe was conceived as a complicated system of levers, pulleys, and bearings. Given enough time and the proper intellectual tools, the cosmos was comprehensible to almost anyone who took the time to study it.At the same time, there was a desire to forget the old divisions of the past and embrace what was common to all humanity. One important movement of the time we’ll talk about later was ‘<em>syncretism’</em>, which sought to reunite the churches of Europe. A leading figure in this was the Dutch Reformed thinker <em>Hugo Grotius</em>, who contended Christians of all denominations should come together on the basis of their common faith and heritage. Grotius was arrested in The Netherlands and spent some years in prison until he made a daring escape and fled the country.Despite his work as a theologian, Grotius is most remembered as a <em>legal theorist</em>. His <em>On the Law of Peace and War</em> of 1625 was the first major study of the theory of <em>international law</em>. In it, he sought to place binding human laws—transcending national boundaries—on a naturalistic and rational footing. This vein of thought was the result of the application to philosophy and theology of the laissez-faire principles which nations like the Netherlands applied to economics with such remarkable success.It took eighty years of on-and-off warfare before the Netherlands finally achieved its independence from Spain in 1648. The country had already become a great trading nation, and during the 17<sup>th</sup> C entered a golden age, quickly becoming one of the most powerful nations in Europe. Culture, the arts, and science flourished, with the works of the 17<sup>th</sup> C Dutch painters quickly becoming classics to rank alongside the best the Italian Renaissance had produced.The Netherlands <em>was</em> (not “were” I looked it up. So, The Netherlands was - the premier bastion of the Reformed faith in Europe. It was <em>there</em> Calvinists who’d suffered persecution elsewhere, emigrated. Dutch theologians defined and refined their faith, a process that led to the Arminian controversy. And while the persecution of Arminians was carried out in the Netherlands, it was nothing compared to what the French and English were dishing out to their religious dissidents. The rule of merchants meant the Netherlands were renowned for tolerance—racial, philosophical, and national. It was to the Netherlands a substantial Jewish community, fleeing the persecutions of Philip II in Spain, had come. Charles II of England sought refuge there after his father’s execution. It was there, too, fringy-ish philosophers and theologians like <em>Descartes</em> and his disciple <em>Spinoza</em>, found sanctuary and carried on their work. In providing an environment in which their ideas could develop, free of interference, the wealthy mercantile ruling class of the Netherlands played a key role in the evolution of the Enlightenment in the 17<sup>th</sup> C.If one person could have claimed to be the most powerful man in the world in the late 17<sup>th</sup> C, it would have to have been <em>Louis XIV</em> of France. The ‘Sun King’ of legend ascended to the throne at the age of four, in 1643. He remained there until his death in 1715. When <em>Cardinal Mazarin</em>, effectively the prime minister, died in 1661, the 23-year-old king decided not to appoint a successor to run the country and did it himself. Whether or not he really uttered the famous words, “I am the State,” under his personal rule, France was established as a leading force for culture and enlightenment. The magnificent palace of <em>Versailles</em>, completed in 1682 after twenty years of construction, symbolized the spirit of the age. It was an era of formalism, geometry, beauty, and intellect. And where France led, Europe followed. Fifty years earlier, scholars spoke Latin. Now, <em>French</em> became the language of scholarship.At the same time, Louis did everything he could to extend France’s political power, which he achieved by means of an aggressive foreign policy. The wealth of the Netherlands, so close at hand, tempted him into a series of wars with the Dutch. In 1689, he plunged the world into a conflict that threatened a level of devastation not seen for a half-century. This was the <em>War of the Grand Alliance</em>, during which the fighting covered Europe, Ireland, and North America. Barely had that finished, in 1697, before Louis launched the <em>War of the Spanish Succession</em> of 1701–14, which left his grandson occupying the throne of Spain.The age over which Louis presided was an avowedly <em>Catholic</em> one. His favored slogan was “One faith. One law. One king.” The Catholicism of France at that time was nationalistic, rather than a papal. People were devoted to the Church more because of the ancient roots of Catholicism in France than out of a sense of duty to Rome. This came to be called ‘<em>Gallicanism</em>.’ One of its leading proponents in the court of the Sun King was Jacques Bossuet [BOO-sway], the Catholic bishop of Meaux [Muh].Despite the pacific influence of men like Bossuet, Louis XIV’s determination to unite his subjects under a single faith became heavily coercive. Of the roughly fifteen million inhabitants of France—the largest population of any European state—about a million were Protestants-Huguenots. Their freedom to worship was guaranteed by the <em>Edict of Nantes</em> of a half-century before Louis, but he saw to it that things were not easy for them. They suffered restrictions on where they could go, what professions they could take up, where they could worship, and what schools they could attend. In 1681, oppression became <em>suppression</em>, when the army was ordered to harass Huguenots <em>until they converted</em>. Four years later, the king revoked the <em>Edict of Nantes</em>.Little wonder, then, that a growing number of French intellectuals began to think religion didn’t seem to offer much of a basis for an enlightened modern society. It wouldn’t be long before some questioned the point of religion altogether. In the meantime, many were impressed by their Dutch neighbors who’d worked out a far more satisfactory social philosophy of reason and liberalism.England had a harder time than France. Politically, most of the 17<sup>th</sup> C was something of a disaster, involving civil war, a short-lived republic, the overthrow of two monarchs—a Revolution and the eventual coronation of the Dutch William of Orange as King of England; who was invited to invade by a Parliament desperate to secure a Protestant monarch.As England finally established some political stability, it fostered major intellectual developments that would put the country on a cultural par with France. British thinkers pioneered new ideas about government, politics, ethics, and economics; ideas that aimed to avoid the extremes absolutist monarchs such as Charles I and despots like Cromwell had slipped into. While the nations of the Continent developed an ever-higher reverence for their monarchs, the political and military struggles of 17<sup>th</sup> C England saw an <em>erosion</em> of the monarchy. The idea took hold that kings rule by consent of the governed, who retain the ability to judge and even remove him if they don’t approve of his policies.The process was started by <strong><em>Thomas Hobbes</em></strong>, who sought to create a new political theory that was rational and humanist, without any reliance on religion. In his famous <em>Leviathan</em> of 1651, Hobbes put forward the claim that government is based on natural law, not on divine sanction, and that a government exists only by the will of the people.The appearance of modern ‘liberalism’, is associated above all with <strong><em>John Locke</em></strong>, one of the most prominent British intellectuals at the turn of the 18<sup>th</sup> C. Locke is most famous for his political ideas, and his values of tolerance and liberalism, which would have an enormous impact in both America and France. Like Hobbes before him, Locke was determined to develop a new understanding of how society and its members operate and interact. He was inspired in this by the advances in science over the preceding century—climaxing in the work of <em>Isaac Newton</em>, revered throughout England as a genius, a new Aristotle. If the exercise of cool mathematical reason could produce Newton’s <em>Principia</em>, regarded by many as the final word in the study of physics, who could say what it might produce in other spheres as well?Locke’s attempts to do this in philosophy, psychology, politics, and religion resulted in his starting the <em>English Enlightenment</em> virtually single-handedly. Locke believed human reason should be the final arbiter of what we believe, in politics, ethics, and religion alike; and he believed the values of tolerance and individual liberty, of education and freedom, would provide the proper environment for the exercise of reason. This was the philosophy of the Enlightenment in a nutshell. Yet despite his enormous prestige at home, Locke’s influence was greatest in Continental Europe. French intellectuals were impressed by the commonsense political philosophy coming from across the Channel. Between them, Britain and France were responsible for the most characteristic trends and movements of the Enlightenment.If Hobbes was the Enlightenment’s midwife and Locke birthed it, the man who epitomized its values and dreams was <em>François Marie Arouet</em> [Ah-roo-eh]; known by his pen name, <strong><em>Voltaire</em></strong>. He was the dominant cultural force of his day, and the smiling figure he presents in contemporary paintings, with a wicked glint in his eye, conveys the intellectual power, wit, and irreverence that characterized his version of the Enlightenment.Born in 1694 in Paris, Voltaire was educated by the Jesuits and quickly became known for his satirical poetry and biting wit. His penchant for attacking the aristocracy saw him holed up in the Bastille for almost a year. That wasn’t enough to teach him what the authorities hope and in 1726, we was sent into exile. He spent three years in England learning the values of liberalism, rationalism, and religious tolerance. On his return to France in 1729, Voltaire set out to enlighten France by extolling the virtues of the British philosophers, above all Locke and Newton. In his <em>Philosophical Letters</em> of 1734, which he called ‘the first bomb against the Old Regime’, he compared France’s government, science, and philosophy unfavorably to England’s. And as might be expected, he was expelled once again from Paris. Voltaire headed for the French countryside, where he immersed himself in the study of the natural sciences. In 1749, at the invitation of <em>Frederick the Great</em>, he moved to Prussia for a few years. He eventually ended up in Switzerland, where he devoted himself to writing plays, essays, novels, and articles. His success was so great, and his influence so enormous, his estate became a place of pilgrimage to writers, philosophers, and the celebrities of the time. So popular was his home he became known as ‘the innkeeper of Europe’. In 1778, in order to direct one of his own plays, Voltaire returned to Paris to enormous acclaim and died shortly after.Voltaire devoted his life and work to the principles of reason and tolerance that he saw exemplified in British philosophy. His slogan was ‘<strong><em>Crush infamy!</em></strong>’ and to Voltaire, the most infamous institution in France was the Roman Catholic Church, an organization which in his eyes demanded loyalty from its members, which forced on them a ridiculous and barbarous mythology, and which put down dissenters with the sword. Voltaire was not an irreligious man, and was one of the foremost proponents of ‘<em>deism</em>.’ Yet he was notorious as an arch-heretic and enemy of Christianity for the contempt with which he held what he regarded as the superstitious and authoritarian elements of the Faith. Voltaire attacked the doctrines and practices of Christianity as mercilessly as he lampooned the secular rulers of society.There is a story that his local bishop once ordered that under no circumstances was Voltaire to be admitted to Mass. Voltaire, who had no intention of letting a mere bishop exercise authority over him, therefore faked a terminal illness and forced a priest to give him the sacrament, which could not be denied to a man on his deathbed. The moment he had consumed it, Voltaire jumped out of bed and went for a walk. The notion that one could eat God was as blasphemous to him as it was ludicrous, and mockery seemed to him the only appropriate response.At the time of his death, Voltaire had produced some two thousand books and pamphlets. Probably the greatest was his <em>Philosophical Dictionary</em> of 1764, devoted primarily to ethical and religious subjects. The fact that this work was burnt throughout France showed that few in authority had heeded his <em>Treatise on Tolerance</em> of the previous year, in which Voltaire had condemned the atrocities that had been perpetrated throughout history in the name of religion and called for the freedom of each individual to practice whatever religion they chose.Because Voltaire was such a towering figure, his celebrity tends to diminish the many others who shared his views, though with less aplomb. He was no iconoclast, no lone voice in the wilderness. On the contrary, while he may have been the <em>loudest</em> voice, it was accompanied by a chorus of French critics, writers, and philosophers, all of whom extolled reason and human progress and critical of the traditional authorities and mores. The first and most famous of these <em>philosophes</em>, as they were known, was <strong><em>Baron Montesquieu</em></strong>. His <em>Persian Letters</em>, published in 1721, took the form of a series of letters by two fictitious Persians traveling Europe. Montesquieu bitterly satirized the Establishment of his day: the French king, government, society and, above all, the Catholic Church, which Montesquieu hated for much the same reasons as Voltaire. However, Montesquieu’s attitude to Christianity softened over the years, and he was much more sympathetic to it in his most famous work, <em>The Spirit of the Laws</em> of 1748, which attempted to set out legal principles.One <em>philosophe</em> who never moderated his views was <strong><em>Baron d’Holbach</em></strong>, another French aristocrat. D’Holbach wasn’t only an atheist, which was a much more daring position than the deism of Voltaire; he believed atheism was the only possible basis for a reasonable ethical system. Politically, he opposed all kinds of absolutism, including even the enlightened monarchies of the sort Louis XIV had tried. Here again, we see the influence of British thought. In his <em>System of Nature</em> of 1770, d’Holbach set forth a wholly materialistic and mechanistic understanding of the world. It’s hard to imagine a more different figure from Bossuet a century earlier: such was the radical turnaround, from supporting religion to undermining it, that the French Enlightenment had taken.Next on our stop will be the <em>German Enlightenment</em>. But we’ll have to leave that for next time.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/114-The%20Rationlist%20Option.mp3" length="14573366" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode is, The Rationalist Option Part 1.I want to give a brief comment at the outset that this episode doesn’t track much of church history per se. What we do over the next minutes is take a brief look at the European Enlightenment. We need to because the ideas that came out of the Enlightenment influenced theology and the modern world.The 30 Years War ended in 1648 with the Peace of Westphalia. But decades of bitter conflict left Europe a ravaged land. People were weary of conflict whatever its nature; political, religious, or martial. And though the War was over, the following decades were by no means peaceful. Among other things, they witnessed the English Civil War with its execution of Charles I, and yet more wars between European powers, albeit on a smaller scale. Against this turmoil-laden backdrop, a new spirit was brewing in Europe: one desperate to make a break with the past with its religious tension, dry scholasticism, incessant bickering and the numerous occult fetishes the Renaissance spun off. By the mid-17th C, the seeds of the Enlightenment were well sown.A new breed of thinkers inhabited a Continent quite different from their ancestors. At the dawn of the 16th C Europe was dominated by the resolute Catholic power of Spain. In 1492, Spain both ended the lingering presence of Islam and discovered the New World. Italy, while having little political power, exercised massive cultural influence due to its claim as the birthplace of the Renaissance.Fifty years later, everything had changed. Spain was exhausted by the 30 Years War and political hegemony had moved to France, finally free of the threat of its powerful neighbors, Spain and Germany.  The Netherlands, previously under Spanish rule, won their freedom with the Treaty of Westphalia and almost overnight became the world’s leading trade nation. Amsterdam was the exchange capital of the world, and the Dutch merchant fleet was the largest on the planet.The threat once posed by Islam was uprooted. Though Constantinople fell to the Ottomans in 1453, 40 years later saw the Spanish remove the last Muslim strongholds from the Iberian Peninsula.  In 1683, despite being outnumbered five to one, the Polish king Sobieski routed the Ottomans besieging Vienna.Europe was a land of independent nations: of trade and colonialism, and a rising middle-class. Instead of the hegemonies of the past, when a single power, whether emperor or pope, sought to govern the Continent, a new idea arose of a ‘balance of power’ between states—and between churches too. The Pope’s hand was declawed, even in Catholic countries, by the Treaty of Westphalia, which permitted every state to follow whatever religion it saw fit. Although France, the new dominant force in Europe, was mostly Catholic, it tended not to listen too closely to Rome. The Netherlands were strict Calvinists. It was a world in which the notions of nationhood, human rights, and law were going to play an increasingly important role, and they were going to be rethought along rationalist rather than religious lines.The most vaunted ideal of the Age of Reason was Reason itself: the human capacity, by means of investigation, rather than by relying on external authority, to, in a word = Understand. In the first half of the 17th C, two philosophers, the Englishman Thomas Hobbes and the Frenchman René Descartes pioneered a new way of understanding the world and the mind. Instead of the Neoplatonic world of the Renaissance, dominated by occult forces, where objects exerted mysterious ‘influences’ on each other, they sought to understand the world in mechanistic terms. The universe was conceived as a complicated system of levers, pulleys, and bearings. Given enough time and the proper intellectual tools, the cosmos was comprehensible to almost anyone who took the time to study it.At the same time, there was a desire to forget the old divisions of the past and embrace what was common to ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2016/02/Rationalism.jpg</ssp:url> <ssp:title>114-The Rationalist Option Part 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode is, The Rationalist Option Part 1.I want to give a brief comment at the outset that this episode doesn’t track much of church history per se. What we do over the next minutes is take a brief look at the European Enlightenment. We need to because the ideas that came out of the Enlightenment influenced theology and the modern world.The 30 Years War ended in 1648 with the Peace of Westphalia. But decades of bitter conflict left Europe a ravaged land. People were weary of conflict whatever its nature; political, religious, or martial. And though the War was over, the following decades were by no means peaceful. Among other things, they witnessed the English Civil War with its execution of Charles I, and yet more wars between European powers, albeit on a smaller scale. 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The men had been warned and had fled. What Charles had hoped would be a dramatic show of his defense of the realm against dangerous elements, ended up being an egregious violation of British rights. So in fear for his own life, he packed up his family and headed out of town.Back in London, <em>John Pym,</em> a leader of Parliament, ruled as a kind of king without a crown. The House of Commons proposed a law excluding the royalist faction of bishops in the House of Lords from Parliament. Other members of the House of Lords surprisingly agreed, so the clergy were expelled. This commenced a process that would eventually disbar anyone from Parliament who disagreed with the Puritans. The body took on an ever-increasing bent toward the radical. Feeling their oats, Parliament then ordered a militia be recruited. The king decided the time had come to respond with decisive action. He gathered loyal troops and prepared for battle against Parliament’s militia. Civil War had come to England.Both sides began by building forces. Charles’ support came from the nobility, while Parliament found it among those who’d suffered most in recent royal shenanigans. Parliament’s army came from the lower classes, to which were added some from the emerging merchant middle-class, as well as a handful of those nobles who’d not been in favor at Court. The king’s strength was the cavalry, which of course was traditionally the noble’s military specialty. The Parliamentary forces strength was in their infantry amd navy, which controlled trade.At the outset of the war, there were only minor skirmishes. Parliament sought help from the Scots, while Charles sought it from Irish Catholics. In its efforts to attract the Scots, Parliament enacted a series of measures leaning toward Presbyterianism. English Puritans didn’t agree with the Presbyterian plan for church government, but they certainly didn’t like the episcopacy of the Church of England’s royalist bishops. English Puritans ended up adopting the Presbyterian model, not only because it irked those Bishops, but because it made more Biblical sense at the time, and because confiscation of bishops’ property meant Parliament could fund the war without creating new taxes.Parliament also convened a groups of theologians to advise it on religious matters. The <em>Westminster Assembly</em> included 121 ministers, 30 laymen and 8 Scottish representatives. Being that the Scots had the strongest army in Great Britain, though they numbered only 5% of the total participants in the assembly, their influence was decisive. The <em>Westminster Confession</em> which they produced became one of the fundamental documents of Calvinist orthodoxy. Although some of the Assembly’s members were <em>Independents</em> who followed a congregational-form of government, and others still leaned toward an episcopacy, the Assembly settled on a Presbyterian church government, and urged Parliament to adopt it for the Church of England. In 1644, Parliament joined the Scots in a <em>Solemn League and Covenant</em> that committed them to <em>Presbyterianism</em>. The following year the Archbishop of Canterbury, William Laud, was executed on the order of Parliament.As Parliament built up its army, <strong><em>Oliver Cromwell</em></strong> came to the fore. A relatively wealthy man, he descended from one of Henry VIII’s advisors. Oliver was a devoted Puritan, convinced that every decision, both personal and political, ought to be based on the will of God as revealed in Scripture.  Though he was often slow in coming to a decision, once set upon a course, he was determined to follow it through to its conclusion, believing it to be, in fact, God’s Will. Respected by fellow Puritans, until the Civil War he was simply known as a member of the House of Commons. But when he was convinced armed conflict was inevitable, Cromwell returned home where he recruited a cavalry corps. He knew cavalry was the king’s main weapon, and that Parliament would need their own. His zeal was contagious, and his small force accomplished great deeds. They charged into battle singing psalms, convinced they were engaged in a holy cause. That attitude spread to the rest of the Parliament’s army which crushed the royal army at the <em>Battle of Naseby</em>.That was the beginning of the end for the king. The rebels captured his camp, where they found proof he’d been asking foreign Catholic troops to invade England. Charles then tried to negotiate with the Scots, hoping to win them with promises. But the Scots took him prisoner and turned him over to Parliament. Having won the war, Parliament adopted a series of Puritan measures, including setting the precedent that Sunday was to be reserved for solemn religious observances rather than the frivolous pastimes increasingly being adopted by the English nobility and emerging middle-class.The Puritans, who’ had to unite due to war, now returned to what they best at, arguing among themselves. Most of Parliament supported a Presbyterian form of church govt, which made for a national church without bishops. But the Independents who made up the majority of the army leaned toward congregationalism. They feared a Presbyterian church would begin to limit their ability to pursue their faith the way their conscience demanded. Tension grew between Parliament and the army.In 1646, Parliament unsuccessfully tried to dissolve the army. Radical groups gained ground. A wave of apocalyptic fervor swept England, moving many to demand a transformation of the social order thru justice and equality. Parliament and the leaders of the Army began to square off with each other.Then è The king escaped. He opened negotiations with the Scots, the army, and Parliament, making contradictory promises to all three. Somehow he managed to gain support from the Scots by promising to install Presbyterianism in England. When the Scots invaded, the Puritan army defeated them, captured Charles I, and began a purge of those factions in Parliament they deemed inconsistent with the reforms they envisioned. Forty-five MPs were arrested. What remained was labeled by its enemies the <em>Rump Parliament </em>because all that was left was the posterior of a real parliament.The Rump Parliament began proceedings against Charles, accused of high treason and of having thrust England into a bloody civil war. The fourteen lords who appeared for the meeting of the House of Lords refused to agree to the proceedings. But the House of Commons carried on, and Charles, who refused to defend himself on the grounds his judges had no legal standing, was beheaded at the end of Jan, 1649.Now, I’m sure someone’s likely thinking, “Is this Communio Sanctorum or <em>Revolutions</em>?” Yeah, this doesn’t sound much like CHURCH history. It’s more <em>English</em> History. So what’s up? Well, it’s important we realize the roll Puritanism and Presbyterianism played in this period of English history. The Reformation had a huge impact on the course of events in the British Isles.Fearing the loss of their independence from England, the Scots quickly acknowledged Charles’ son Charles II, as their sovereign. And in the South, England descended into chaos among several factions all vying for powerThat’s when Cromwell took the reins. He commandeered the Rump Parliament, stamped out a rebellion in Ireland and the royalists in Scotland. Charles II fled to the Continent.When Parliament moved to pass a law perpetuating its power, Cromwell expelled the few remaining representatives, and locked the building.  Seemingly against his will, Cromwell had become master of the nation. He tried to return some form of representative government, but eventually took the title <em>Lord Protector</em>. He was supposed to rule with the help of a Parliament that would include representatives from England, Scotland, and Ireland. In reality, the new Parliament was mostly English, and Cromwell was the real government.He set out to reform both church and state. Given the time, his policies were fairly tolerant. Although he was an Independent, he tried to develop a religious system with room for Presbyterians, Baptists, and even advocates of episcopacy. As a Puritan, he tried to reform English <em>society</em> through legislation. These laws were aimed at keeping the Lord’s Day devoted to sacred rites, ending horse races, cockfights, the theater, and so on. His economic policies favored the middle-class at the expense of the nobility. Among both the very wealthy and the very poor, opposition to his rule, which is called the <em>Protectorate</em>, grew.Cromwell retained control while he lived. But his dream of a stable republic failed. Like the monarchs before him, he was unable to get along with Parliament—though his supporters kept his opponents from taking their seats. Since the Protectorate was clearly temporary, Cromwell was offered the crown, but refused it, hoping to create a <em>republic</em>. In 1658, shortly before his death, in a move that seems politically schizophrenic, Cromwell <em>named his son</em> as his successor. But Richard was most definitely <em>not</em> his father. He resigned his post.Parliament then recalled Charles II to England’s throne. This brought about a reaction against the Puritans. Although Charles at first sought to find a place for Presbyterians within the Church of England, the new Parliament opposed it, preferring a return to the bishops’ episcopacy. The <em>Book of Common Prayer</em> was reinstalled after being out of favor for several years, and dissenters were banned. But such laws weren’t able to curb the several movements that had emerged during the previous unrest. They continued outside the law until, late in that 17<sup>th</sup> C, toleration was decreed.In Scotland, the consequences of the restoration were more severe. With the episcopacy reinstalled in England, the staunch Presbyterianism of the North was challenged anew. Scotland erupted in riot. <strong><em>Archbishop James Sharp</em></strong>, prime prelate of Scotland, was murdered. This brought English intervention in support of Scottish royalists. The Presbyterians were drowned in blood.On his deathbed, Charles II declared himself a Catholic, confirming the suspicions of many that he’d been an agent of Rome all along and thus all the blood of Puritans and Presbyterians.  His brother and successor, James II, moved to restore Roman Catholicism as the official religion of his kingdom. In England, he sought to gain the support of dissidents by decreeing religious tolerance. But the anti-Catholic sentiments among the dissidents ran so strong they preferred <strong><em>no</em></strong> tolerance to the risk of a return to Rome. Conditions in Scotland were worse, for James II placed Catholics in positions of power, and decreed death for any who attended unapproved worship.After three years under James II, the English rebelled and invited <strong><em>William</em></strong>, Prince of Orange, along with his wife <strong><em>Mary</em></strong>, James’s daughter, to take the throne. William landed in 1688, and James fled to France. In Scotland, his supporters held on for a few months, but by the next year, William and Mary were in possession of the Scottish crown as well. Their religious policy was tolerant. In England, tolerance was granted to any who subscribed to the thirty-nine <em>Articles of 1562</em>, and swore loyalty to the King and Queen. Those who refused, were granted tolerance as long as they didn’t conspire against the crown. In Scotland, Presbyterianism became the official religion of State, the <em>Westminster Confession</em> its doctrinal norm.But even after the Restoration, the Puritan ideal lingered and greatly influenced British ethics. Its two great literary figures, <em>John Bunyan</em> and <em>John Milton</em>, along with <em>Shakespeare</em>, long endured among the most read of English authors. Bunyan’s most famous work, known by its abbreviated title <em>Pilgrim’s Progress,</em> became a hugely popular, and the subject of much meditation and discussion for generations. Milton’s <em>Paradise Lost</em> determined the way in which the majority of the English-speaking world read and interpreted the Bible.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is the second episode in which we look at English Puritanism.We left off last time with King Charles I fleeing London after breaking into The House of Commons to arrest the Puritan members of Parliament he accused of treason. 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What Charles had hoped would be a dramatic show of his defense of the realm against dangerous elements, ended up being an egregious violation of British rights. So in fear for his own life, he packed up his family and headed out of town.Back in London, <em>John Pym,</em> a leader of Parliament, ruled as a kind of king without a crown. The House of Commons proposed a law excluding the royalist faction of bishops in the House of Lords from Parliament. Other members of the House of Lords surprisingly agreed, so the clergy were expelled. This commenced a process that would eventually disbar anyone from Parliament who disagreed with the Puritans. The body took on an ever-increasing bent toward the radical. Feeling their oats, Parliament then ordered a militia be recruited. The king decided the time had come to respond with decisive action. He gathered loyal troops and prepared for battle against Parliament’s militia. Civil War had come to England.Both sides began by building forces. Charles’ support came from the nobility, while Parliament found it among those who’d suffered most in recent royal shenanigans. Parliament’s army came from the lower classes, to which were added some from the emerging merchant middle-class, as well as a handful of those nobles who’d not been in favor at Court. The king’s strength was the cavalry, which of course was traditionally the noble’s military specialty. The Parliamentary forces strength was in their infantry amd navy, which controlled trade.At the outset of the war, there were only minor skirmishes. Parliament sought help from the Scots, while Charles sought it from Irish Catholics. In its efforts to attract the Scots, Parliament enacted a series of measures leaning toward Presbyterianism. English Puritans didn’t agree with the Presbyterian plan for church government, but they certainly didn’t like the episcopacy of the Church of England’s royalist bishops. English Puritans ended up adopting the Presbyterian model, not only because it irked those Bishops, but because it made more Biblical sense at the time, and because confiscation of bishops’ property meant Parliament could fund the war without creating new taxes.Parliament also convened a groups of theologians to advise it on religious matters. The <em>Westminster Assembly</em> included 121 ministers, 30 laymen and 8 Scottish representatives. Being that the Scots had the strongest army in Great Britain, though they numbered only 5% of the total participants in the assembly, their influence was decisive. The <em>Westminster Confession</em> which they produced became one of the fundamental documents of Calvinist orthodoxy. Although some of the Assembly’s members were <em>Independents</em> who followed a congregational-form of government, and others still leaned toward an episcopacy, the Assembly settled on a Presbyterian church government, and urged Parliament to adopt it for the Church of England. In 1644, Parliament joined the Scots in a <em>Solemn League and Covenant</em> that committed them to <em>Presbyterianism</em>. The following year the Archbishop of Canterbury, William Laud, was executed on the order of Parliament.As Parliament built up its army, <strong><em>Oliver Cromwell</em></strong> came to the fore. A relatively wealthy man, he descended from one of Henry VIII’s advisors. Oliver was a devoted Puritan, convinced that every decision, both personal and political, ought to be based on the will of God as revealed in Scripture.  Though he was often slow in coming to a decision, once set upon a course, he was determined to follow it through to its conclusion, believing it to be, in fact, God’s Will. Respected by fellow Puritans, until the Civil War he was simply known as a member of the House of Commons. But when he was convinced armed conflict was inevitable, Cromwell returned home where he recruited a cavalry corps. He knew cavalry was the king’s main weapon, and that Parliament would need their own. His zeal was contagious, and his small force accomplished great deeds. They charged into battle singing psalms, convinced they were engaged in a holy cause. That attitude spread to the rest of the Parliament’s army which crushed the royal army at the <em>Battle of Naseby</em>.That was the beginning of the end for the king. The rebels captured his camp, where they found proof he’d been asking foreign Catholic troops to invade England. Charles then tried to negotiate with the Scots, hoping to win them with promises. But the Scots took him prisoner and turned him over to Parliament. Having won the war, Parliament adopted a series of Puritan measures, including setting the precedent that Sunday was to be reserved for solemn religious observances rather than the frivolous pastimes increasingly being adopted by the English nobility and emerging middle-class.The Puritans, who’ had to unite due to war, now returned to what they best at, arguing among themselves. Most of Parliament supported a Presbyterian form of church govt, which made for a national church without bishops. But the Independents who made up the majority of the army leaned toward congregationalism. They feared a Presbyterian church would begin to limit their ability to pursue their faith the way their conscience demanded. Tension grew between Parliament and the army.In 1646, Parliament unsuccessfully tried to dissolve the army. Radical groups gained ground. A wave of apocalyptic fervor swept England, moving many to demand a transformation of the social order thru justice and equality. Parliament and the leaders of the Army began to square off with each other.Then è The king escaped. He opened negotiations with the Scots, the army, and Parliament, making contradictory promises to all three. Somehow he managed to gain support from the Scots by promising to install Presbyterianism in England. When the Scots invaded, the Puritan army defeated them, captured Charles I, and began a purge of those factions in Parliament they deemed inconsistent with the reforms they envisioned. Forty-five MPs were arrested. What remained was labeled by its enemies the <em>Rump Parliament </em>because all that was left was the posterior of a real parliament.The Rump Parliament began proceedings against Charles, accused of high treason and of having thrust England into a bloody civil war. The fourteen lords who appeared for the meeting of the House of Lords refused to agree to the proceedings. But the House of Commons carried on, and Charles, who refused to defend himself on the grounds his judges had no legal standing, was beheaded at the end of Jan, 1649.Now, I’m sure someone’s likely thinking, “Is this Communio Sanctorum or <em>Revolutions</em>?” Yeah, this doesn’t sound much like CHURCH history. It’s more <em>English</em> History. So what’s up? Well, it’s important we realize the roll Puritanism and Presbyterianism played in this period of English history. The Reformation had a huge impact on the course of events in the British Isles.Fearing the loss of their independence from England, the Scots quickly acknowledged Charles’ son Charles II, as their sovereign. And in the South, England descended into chaos among several factions all vying for powerThat’s when Cromwell took the reins. He commandeered the Rump Parliament, stamped out a rebellion in Ireland and the royalists in Scotland. Charles II fled to the Continent.When Parliament moved to pass a law perpetuating its power, Cromwell expelled the few remaining representatives, and locked the building.  Seemingly against his will, Cromwell had become master of the nation. He tried to return some form of representative government, but eventually took the title <em>Lord Protector</em>. He was supposed to rule with the help of a Parliament that would include representatives from England, Scotland, and Ireland. In reality, the new Parliament was mostly English, and Cromwell was the real government.He set out to reform both church and state. Given the time, his policies were fairly tolerant. Although he was an Independent, he tried to develop a religious system with room for Presbyterians, Baptists, and even advocates of episcopacy. As a Puritan, he tried to reform English <em>society</em> through legislation. These laws were aimed at keeping the Lord’s Day devoted to sacred rites, ending horse races, cockfights, the theater, and so on. His economic policies favored the middle-class at the expense of the nobility. Among both the very wealthy and the very poor, opposition to his rule, which is called the <em>Protectorate</em>, grew.Cromwell retained control while he lived. But his dream of a stable republic failed. Like the monarchs before him, he was unable to get along with Parliament—though his supporters kept his opponents from taking their seats. Since the Protectorate was clearly temporary, Cromwell was offered the crown, but refused it, hoping to create a <em>republic</em>. In 1658, shortly before his death, in a move that seems politically schizophrenic, Cromwell <em>named his son</em> as his successor. But Richard was most definitely <em>not</em> his father. He resigned his post.Parliament then recalled Charles II to England’s throne. This brought about a reaction against the Puritans. Although Charles at first sought to find a place for Presbyterians within the Church of England, the new Parliament opposed it, preferring a return to the bishops’ episcopacy. The <em>Book of Common Prayer</em> was reinstalled after being out of favor for several years, and dissenters were banned. But such laws weren’t able to curb the several movements that had emerged during the previous unrest. They continued outside the law until, late in that 17<sup>th</sup> C, toleration was decreed.In Scotland, the consequences of the restoration were more severe. With the episcopacy reinstalled in England, the staunch Presbyterianism of the North was challenged anew. Scotland erupted in riot. <strong><em>Archbishop James Sharp</em></strong>, prime prelate of Scotland, was murdered. This brought English intervention in support of Scottish royalists. The Presbyterians were drowned in blood.On his deathbed, Charles II declared himself a Catholic, confirming the suspicions of many that he’d been an agent of Rome all along and thus all the blood of Puritans and Presbyterians.  His brother and successor, James II, moved to restore Roman Catholicism as the official religion of his kingdom. In England, he sought to gain the support of dissidents by decreeing religious tolerance. But the anti-Catholic sentiments among the dissidents ran so strong they preferred <strong><em>no</em></strong> tolerance to the risk of a return to Rome. Conditions in Scotland were worse, for James II placed Catholics in positions of power, and decreed death for any who attended unapproved worship.After three years under James II, the English rebelled and invited <strong><em>William</em></strong>, Prince of Orange, along with his wife <strong><em>Mary</em></strong>, James’s daughter, to take the throne. William landed in 1688, and James fled to France. In Scotland, his supporters held on for a few months, but by the next year, William and Mary were in possession of the Scottish crown as well. Their religious policy was tolerant. In England, tolerance was granted to any who subscribed to the thirty-nine <em>Articles of 1562</em>, and swore loyalty to the King and Queen. Those who refused, were granted tolerance as long as they didn’t conspire against the crown. In Scotland, Presbyterianism became the official religion of State, the <em>Westminster Confession</em> its doctrinal norm.But even after the Restoration, the Puritan ideal lingered and greatly influenced British ethics. Its two great literary figures, <em>John Bunyan</em> and <em>John Milton</em>, along with <em>Shakespeare</em>, long endured among the most read of English authors. Bunyan’s most famous work, known by its abbreviated title <em>Pilgrim’s Progress,</em> became a hugely popular, and the subject of much meditation and discussion for generations. Milton’s <em>Paradise Lost</em> determined the way in which the majority of the English-speaking world read and interpreted the Bible.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/113-Yep%20Those%20English.mp3" length="9308010" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is the second episode in which we look at English Puritanism.We left off last time with King Charles I fleeing London after breaking into The House of Commons to arrest the Puritan members of Parliament he accused of treason. The men had been warned and had fled. What Charles had hoped would be a dramatic show of his defense of the realm against dangerous elements, ended up being an egregious violation of British rights. So in fear for his own life, he packed up his family and headed out of town.Back in London, John Pym, a leader of Parliament, ruled as a kind of king without a crown. The House of Commons proposed a law excluding the royalist faction of bishops in the House of Lords from Parliament. Other members of the House of Lords surprisingly agreed, so the clergy were expelled. This commenced a process that would eventually disbar anyone from Parliament who disagreed with the Puritans. The body took on an ever-increasing bent toward the radical. Feeling their oats, Parliament then ordered a militia be recruited. The king decided the time had come to respond with decisive action. He gathered loyal troops and prepared for battle against Parliament’s militia. Civil War had come to England.Both sides began by building forces. Charles’ support came from the nobility, while Parliament found it among those who’d suffered most in recent royal shenanigans. Parliament’s army came from the lower classes, to which were added some from the emerging merchant middle-class, as well as a handful of those nobles who’d not been in favor at Court. The king’s strength was the cavalry, which of course was traditionally the noble’s military specialty. The Parliamentary forces strength was in their infantry amd navy, which controlled trade.At the outset of the war, there were only minor skirmishes. Parliament sought help from the Scots, while Charles sought it from Irish Catholics. In its efforts to attract the Scots, Parliament enacted a series of measures leaning toward Presbyterianism. English Puritans didn’t agree with the Presbyterian plan for church government, but they certainly didn’t like the episcopacy of the Church of England’s royalist bishops. English Puritans ended up adopting the Presbyterian model, not only because it irked those Bishops, but because it made more Biblical sense at the time, and because confiscation of bishops’ property meant Parliament could fund the war without creating new taxes.Parliament also convened a groups of theologians to advise it on religious matters. The Westminster Assembly included 121 ministers, 30 laymen and 8 Scottish representatives. Being that the Scots had the strongest army in Great Britain, though they numbered only 5% of the total participants in the assembly, their influence was decisive. The Westminster Confession which they produced became one of the fundamental documents of Calvinist orthodoxy. Although some of the Assembly’s members were Independents who followed a congregational-form of government, and others still leaned toward an episcopacy, the Assembly settled on a Presbyterian church government, and urged Parliament to adopt it for the Church of England. In 1644, Parliament joined the Scots in a Solemn League and Covenant that committed them to Presbyterianism. The following year the Archbishop of Canterbury, William Laud, was executed on the order of Parliament.As Parliament built up its army, Oliver Cromwell came to the fore. A relatively wealthy man, he descended from one of Henry VIII’s advisors. Oliver was a devoted Puritan, convinced that every decision, both personal and political, ought to be based on the will of God as revealed in Scripture.  Though he was often slow in coming to a decision, once set upon a course, he was determined to follow it through to its conclusion, believing it to be, in fact, God’s Will. Respected by fellow Puritans, until the Civil War he was simply known as a member of the House of Commons. But when he was convin]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-2.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-2.jpg</ssp:url> <ssp:title>113-Yep, Those English</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This is the second episode in which we look at English Puritanism.We left off last time with King Charles I fleeing London after breaking into The House of Commons to arrest the Puritan members of Parliament he accused of treason. The men had been warned and had fled. What Charles had hoped would be a dramatic show of his defense of the realm against dangerous elements, ended up being an egregious violation of British rights. So in fear for his own life, he packed up his family and headed out of town.Back in London, John Pym, a leader of Parliament, ruled as a kind of king without a crown. The House of Commons proposed a law excluding the royalist faction of bishops in the House of Lords from Parliament. Other members of the House of Lords surprisingly agreed, so the clergy were expelled. This commenced a process that would eventually disbar anyone from Parliament who disagreed with the Puritans. The body took on an ever-increasing bent toward the radical. 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When Catholic Queen Mary ascended the throne, she persecuted Protestants. But when <em>Elizabeth</em> became queen, a new day dawned for the Reformation there.Queen Elizabeth followed a median course between religious conservatives who sought to retain as much of the ancient practices and beliefs as possible, and Reformers who believed the entire life and structure of the church ought to adjust to what they saw as a Biblical norm. During Elizabeth’s reign, that delicate balance was maintained though tensions surfaced repeatedly. Her strength and decisiveness managed to restrained both sides, barely.Elizabeth left no heir when she died in 1603. But she’d made arrangements for the succession to pass to <em>James,</em> son of Mary Stuart, already serving as king of Scotland. The transition was fairly smooth, bringing the <em>House of Stuart</em> to reign over England. James <strong><em>VI</em></strong> of Scotland became James <strong><em>I </em></strong>of England. He didn’t find ruling his expanded realm an easy matter. The English regarded him a foreigner. His plan to unite both kingdoms earned him determined opponents on both sides.Elizabeth’s reforms of England’s economic policies were bearing fruit, especially among the growing merchant class, who resented the James’ royalist policies favoring the nobility. But James’s <em>greatest</em> troubles were with Reformers who wanted to see the English church purged of all Romanish influences. They regarded James as standing in the way. His native Scotland had moved further along that Reformation Road under the work of John Knox. English Calvinists felt the time was ripe for similar changes in their land.These Reformers didn’t comprise a single group, nor did they agree on all matters. So it’s difficult describing them in general terms. One of the most influential groups was given the name <strong><em>Puritans</em></strong> because they insisted on the need to <em>purify</em> the Church. They opposed many of the traditional aspects of worship the Church of England retained; things like the use of the Cross as a symbol, priestly garments, and the celebration of communion on an altar. They differed over whether there even ought to <em>be</em> an altar; wasn’t a simple table good enough? And if a table, should it be placed so as not to give anyone the idea it WAS an altar. Things like this led to bitter disputes They may have left behind the Scholastic argument of how many angels can dance ion the head of a pin, but they argued over now less inconsequential issues as how much lace their ought to be in a collar.Puritans insisted on the need for a <em>sober</em> life, guided by the commands of Scripture, and abstinence from luxury and ostentatious displays of wealth. Since a great deal of the worship of the Church of England appeared to them as needlessly elaborate, this caused further objection to such worship. Many insisted on the need to keep the Lord’s Day sacred, devoting it exclusively to religious exercises and charity. They also rejected the <em>Anglican </em><em>Book of Common Prayer</em> and the use of written prayers in general, declaring such led to insincerity, so that even the Lord’s Prayer, rather than a set of words to be repeated, was to be used as a <em>model</em> for prayer. They weren’t opposed to the use of alcohol, for most of them drank moderately, but they were quite critical of drunkenness. They were also critical of all they considered <em>licentious</em>; like the theater, because immorality was often depicted and because of the inherent duplicity required for acting. They considered it a kind of lying because someone pretended to be someone else.This tone of super-critical Puritanism would much later move HL Mencken to describe Puritanism as, “the haunting fear that someone, somewhere, may be having a good time.”A <em>precise definition</em> of Puritanism has been a matter much debate, due in part to its multifaceted influence in not only religious and theological matters but in its impact on England’s politics and society.Some of the difficulty in defining Puritanism comes from its <em>caricatures</em> that began in the 16<sup>th</sup> C. As with so many of the labels that have been attributed to movements in Church History, the word “Puritan” was originally a <em>slam</em> applied by critics. They considered Puritans to be peevish, censorious, conceited hypocrites. That reputation, once applied, stuck to them all the way to our day.In truth, there was a surprising diversity among Puritans. They shared a common theological confession, while differing on <em>how</em> the Church ought to be organized. Some Puritans thought the existing <em>Anglican</em> hierarchy of bishops was fine while others wanted to restructure the Church along more <em>Presbyterian</em> lines. Still others embraced a <em>congregational</em> form of church government. Some advocated separation from the established church, while others remained. Some were <em>royalist</em>, others <em>revolutionary</em>, even to the point of <em>regicide</em>. While Puritans differed in worship styles and expressions of piety, they <strong><u>ALL</u></strong> wanted the English Church to more closely resemble the Reformed churches on the Continent.Many Puritans were opposed to bishops. They argued that the highly-structured church hierarchy of the Church of England was a late invention, not found in the Bible. They said the Church ought to look to Scripture as its constitution not only for doctrine, but also in its organization and governance. Moderate Puritans responded that the Bible didn’t actually <em>give</em> a prescription for a specific form of Church government. What it had were principles that could be applied in different ways. Others insisted that the New Testament Church was ruled by elders called “presbyters.” Then others claimed each congregation ought to be independent. They were creatively dubbed “<em>Independents</em>.”Baptists rose mostly among this last group. One of their early leaders was <em>John Smyth</em>, an Anglican priest who decided the Church of England had not reformed far enough. He established an independent, and at that time, illegal, congregation. As it grew, Smyth and his followers fled to <em>Amsterdam</em>. There he continued his study of the Bible, and came to the point of refusing to use translations of the Bible in worship, for only the original text had absolute authority. At church, he would read Scripture in Hebrew or Greek, and translate the text as he preached. Partly through his study of Scripture, and partly through contact with Mennonites—whose pacifism and refusal to take oaths, he adopted—e eventually becoming convinced infant baptism was wrong. He then re-baptized himself with a bucket and ladle and proceeded to baptized his followers.The move of Smyth and his flock to Holland was financed by a wealthy lawyer named <em>Thomas Helwys</em>, who eventually broke with the ever-reforming Smyth. The breaking point of contention was over the taking of vows.  Smyth rejected any form of vow while, as a lawyer, Helwys considered them a necessary convention safeguarding social order. Helwys and <em>his</em> followers returned to England, where in 1611 they founded the first Baptist Church in England.Eventually, to really no one’s surprise, a disagreement arose among English Baptists over theological issues similar to those that had risen between Calvinists and Arminianists. Those who favored the Arminian-flavored path were called <em>General</em> Baptists while Calvinist-leaning Baptists were referred to as <em>Particular</em> Baptists.The balance Elizabeth maintained in the Church of England began to wobble under James. While its theology was moderately Calvinist, its worship and governance followed the older Roman order. Puritans feared a movement was under way to return to what they called “Romanism.”They didn’t trust the new king, whose mother was none other than the Catholic Mary Stuart, AKA Mary, Queen of Scots, who’d been executed by Elizabeth on the charge of treason in plotting to assassinate Elizabeth and take her throne. James didn’t, in fact, favor Catholicism though Puritans assumed he would and hoped to gain concessions. They were repeatedly disappointed. James’ goal was the same kind of absolutist monarchy then in place in France. In Scotland, his Presbyterian subjects hadn’t allowed him to reign as he wished. He thought his chances for absolutism were better in the South. To that end he strengthened the bishops of the English Church as a prop to his own power. He declared, “Without bishops, there is no king,” meaning monarchy is better supported by a hierarchical church structure.James’ religious policy was similar to Elizabeth’s. The Anabaptists were persecuted because James was offended by their egalitarianism that threatened to up-end the highly stratified English society. For goodness sake; we can’t have peasants thinking they’re as important as nobles. What a catastrophe if humble commoners mixed with blue bloods. So, the Anabaptists with their calling everyone “brother” and “sister” had to be repressed. They were; <em>brutally</em>. And Catholics, who thought James would be their guy, were regarded by him as agents of the Pope, who everyone knew wanted to get rid of James. James said if the pope <em>acknowledged</em> his right to rule and condemned regicide, which a few of the more extreme Catholics pushed for, James would tolerate the presence of Catholics in his realm. Presbyterians, whom the king had come to hate in Scotland, were barely tolerated in England. James did grant them minor concessions, but only to keep them from making trouble.Tension between Anglican bishops and Puritans grew to a boil during James’s reign. In 1604, <strong><em>Richard Bancroft</em></strong>, archbishop of Canterbury, had a series of canons approved offensive to Puritans. One affirmed that episcopal hierarchy was an institution of divine origin, and that without it there could be no true church. This ostracized the many Protestant churches in Europe that had no bishops. Puritans saw it as provoking a showdown between themselves and the Church of England. Some assumed it was all preparation by the Church of England to <em>reunite</em> with Rome.James called Parliament to sit for the approval of new taxes to complete some of England’s projects. The House of Commons included many Puritans who joined others in an appeal to the king against Bancroft’s canons. James convened a committee at Hampton Court to consider the canons, over which he presided. When one of the Puritans made reference to the church being governed by a “presbytery,” James announced there would be no closer connection between the monarchy and a presbytery than there COULD be between God and the Devil. All attempts at compromise failed. The only result of meeting was that a new translation of the Bible was approved.  It appeared in 1611 and is known today as the KJV. Produced at a high-point in the development of the English language, along with the <em>Book of Common Prayer</em>—the King James Bible became a classic that profoundly influenced later English literature.But, this marks the beginning of a growing hostility between the House of Commons and the bishops of the Church of England.Late in 1605, what’s known as the <em>Gunpowder Plot</em> was discovered. A repressive law against Catholics was issued the previous year on the pretext they were loyal to the pope rather than the king. The real purpose of the law was to collect funds. Authorities used it to impose heavy fines and confiscate property. Catholics came to the conclusion the solution was to be rid of the king. A property was rented whose cellars extended below the room where Parliament met. Several wine barrels were filled with gunpowder and set under the room. The plan was to detonate them as the king opened Parliament. This would rid England of James and many Puritans leaders. But the plot was discovered; the conspirators executed. This unleashed a wave of anti-catholic sentiment in England that saw many arrested and imprisoned. James used the whole affair a way to lay heavy fines on Catholics and confiscate more property.After those first years of his reign, James tried to rule without Parliament. But English law stipulated it alone could approve new taxes. So in 1614, when his finances were desperate, James relented and again convened Parliament. New elections brought in a House of Commons <em>even more stubborn</em> than the previous. So James dissolved it and again tried to rule without it. He turned to the few tariffs he could levy without Parliament’s approval. He borrowed from bishops and nobility.Then the Thirty Years’ War broke out. Frederick, King of Bohemia, was James’s son-in-law. But James offered no support. English Protestants named James a traitor and coward. Je replied that he WANTED to help, but that the Puritans held the purse and war is expensive! Finally, in 1621, James re-convened Parliament, hoping the House of Commons would agree to new taxes with the proviso that some, at least, of the revenue would support German Protestants in the war. But it was discovered James planned to marry his son and the heir to England’s throne to a Spanish princess, a Catholic Hapsburg! Such an alliance was regarded by the Puritans as an abomination. So, James once again dissolved the House of Commons and arrested several of its leaders. The marriage plans were abandoned for other reasons, and in 1624 James once again called a meeting of Parliament, only to dissolve it anew without obtaining the funds he required. Shortly thereafter, he died, and was succeeded by his son <em>Charles</em>, who’d been a good student of his father’s routine with Parliament.English Puritans welcomed Charles I to his throne with less enthusiasm than they had his father. Charles said that kings are “little gods on Earth.” Puritans knew this didn’t bode well for their future relations. Nor did it help that Charles immediately married a Roman Catholic princess, Henrietta-Marie de Bourbon, raising the specter of a Catholic heir to the English throne.The relationship between the Crown and the mostly Puritan Parliament went from bad to worse. Puritan antagonism toward the King rose in 1633 when the King appointed <strong><em>William Laud</em></strong> as archbishop of Canterbury. Laud embarked on a policy of High Anglicanism with a strong sacramentalism and a theological slant toward Arminianism that tweaked the Calvinist Puritans.In what proved his undoing, Charles tried to impose on the <u>Scottish</u> Church the Anglican <em>Book of Common Prayer</em> in 1637, which one Scot called the “vomit of Romish superstition.” When a marketplace grocer named Jenny Geddes heard the dean of St. Giles Cathedral in Edinburgh read from the new prayer book, she stood up and threw her stool at him, yelling, “Devil cause you colic in your stomach, false thief: dare you say the Mass in my ear?”Yep – them Scots! Peaceful lot they are. Which, I get to say, because I am one.Jenny’s reaction was a foretaste of a brewing rebellion. Riots broke out in Edinburgh, and in early 1638, the Scottish formalized their opposition to King Charles innovation by establishing the <em>National Covenant</em>. Many signed it in their own blood, making it clear they’d die before submitting to Laud’s Anglicanism. Charles led two military campaigns, known as the <em>Bishops’ Wars</em> (1639–40), in an effort to quell the Scottish rebellion. Both were turned back.The Scottish army then occupied northern England and threatened to march south. In November, 1640 King Charles HAD to once again convene Parliament. Never had there been a body more hostile to the monarch. They immediately passed a law forbidding him to dissolve it without its consent. This came to be known as the “Long Parliament,” since it stayed in session for 20 years.Archbishop Laud was charged with treason and imprisoned in the Tower of London.The conflict between King and Parliament reached a boiling point. Charles was convinced Puritan members of Parliament had committed treason by conspiring with the Scots to invade England. Charles, accompanied by 400 soldiers, burst into the House of Commons in January 1642, planning to arrest them. But the men had been warned and fled. This attack on Parliament by armed troops was an egregious violation of British rights. Charles realized his error and a few days later, fearing now for his own safety, fled London.We pick it up at this point in our next Episode.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In this episode, we’ll take a look at English Puritanism.In Episode 96, English Candles, we considered the arrival of the Reformation in England and the career of Thomas Cranmer, Archbishop of the Anglican Church. When Catholic Queen Mary ascended th]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1400" height="788" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English.jpg 1400w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-1030x580.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-768x432.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-610x343.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English-1080x608.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1400px) 100vw, 1400px" /></p>In this episode, we’ll take a look at English Puritanism.In Episode 96, <em>English Candles, </em>we considered the arrival of the Reformation in England and the career of <em>Thomas Cranmer</em>, Archbishop of the Anglican Church. When Catholic Queen Mary ascended the throne, she persecuted Protestants. But when <em>Elizabeth</em> became queen, a new day dawned for the Reformation there.Queen Elizabeth followed a median course between religious conservatives who sought to retain as much of the ancient practices and beliefs as possible, and Reformers who believed the entire life and structure of the church ought to adjust to what they saw as a Biblical norm. During Elizabeth’s reign, that delicate balance was maintained though tensions surfaced repeatedly. Her strength and decisiveness managed to restrained both sides, barely.Elizabeth left no heir when she died in 1603. But she’d made arrangements for the succession to pass to <em>James,</em> son of Mary Stuart, already serving as king of Scotland. The transition was fairly smooth, bringing the <em>House of Stuart</em> to reign over England. James <strong><em>VI</em></strong> of Scotland became James <strong><em>I </em></strong>of England. He didn’t find ruling his expanded realm an easy matter. The English regarded him a foreigner. His plan to unite both kingdoms earned him determined opponents on both sides.Elizabeth’s reforms of England’s economic policies were bearing fruit, especially among the growing merchant class, who resented the James’ royalist policies favoring the nobility. But James’s <em>greatest</em> troubles were with Reformers who wanted to see the English church purged of all Romanish influences. They regarded James as standing in the way. His native Scotland had moved further along that Reformation Road under the work of John Knox. English Calvinists felt the time was ripe for similar changes in their land.These Reformers didn’t comprise a single group, nor did they agree on all matters. So it’s difficult describing them in general terms. One of the most influential groups was given the name <strong><em>Puritans</em></strong> because they insisted on the need to <em>purify</em> the Church. They opposed many of the traditional aspects of worship the Church of England retained; things like the use of the Cross as a symbol, priestly garments, and the celebration of communion on an altar. They differed over whether there even ought to <em>be</em> an altar; wasn’t a simple table good enough? And if a table, should it be placed so as not to give anyone the idea it WAS an altar. Things like this led to bitter disputes They may have left behind the Scholastic argument of how many angels can dance ion the head of a pin, but they argued over now less inconsequential issues as how much lace their ought to be in a collar.Puritans insisted on the need for a <em>sober</em> life, guided by the commands of Scripture, and abstinence from luxury and ostentatious displays of wealth. Since a great deal of the worship of the Church of England appeared to them as needlessly elaborate, this caused further objection to such worship. Many insisted on the need to keep the Lord’s Day sacred, devoting it exclusively to religious exercises and charity. They also rejected the <em>Anglican </em><em>Book of Common Prayer</em> and the use of written prayers in general, declaring such led to insincerity, so that even the Lord’s Prayer, rather than a set of words to be repeated, was to be used as a <em>model</em> for prayer. They weren’t opposed to the use of alcohol, for most of them drank moderately, but they were quite critical of drunkenness. They were also critical of all they considered <em>licentious</em>; like the theater, because immorality was often depicted and because of the inherent duplicity required for acting. They considered it a kind of lying because someone pretended to be someone else.This tone of super-critical Puritanism would much later move HL Mencken to describe Puritanism as, “the haunting fear that someone, somewhere, may be having a good time.”A <em>precise definition</em> of Puritanism has been a matter much debate, due in part to its multifaceted influence in not only religious and theological matters but in its impact on England’s politics and society.Some of the difficulty in defining Puritanism comes from its <em>caricatures</em> that began in the 16<sup>th</sup> C. As with so many of the labels that have been attributed to movements in Church History, the word “Puritan” was originally a <em>slam</em> applied by critics. They considered Puritans to be peevish, censorious, conceited hypocrites. That reputation, once applied, stuck to them all the way to our day.In truth, there was a surprising diversity among Puritans. They shared a common theological confession, while differing on <em>how</em> the Church ought to be organized. Some Puritans thought the existing <em>Anglican</em> hierarchy of bishops was fine while others wanted to restructure the Church along more <em>Presbyterian</em> lines. Still others embraced a <em>congregational</em> form of church government. Some advocated separation from the established church, while others remained. Some were <em>royalist</em>, others <em>revolutionary</em>, even to the point of <em>regicide</em>. While Puritans differed in worship styles and expressions of piety, they <strong><u>ALL</u></strong> wanted the English Church to more closely resemble the Reformed churches on the Continent.Many Puritans were opposed to bishops. They argued that the highly-structured church hierarchy of the Church of England was a late invention, not found in the Bible. They said the Church ought to look to Scripture as its constitution not only for doctrine, but also in its organization and governance. Moderate Puritans responded that the Bible didn’t actually <em>give</em> a prescription for a specific form of Church government. What it had were principles that could be applied in different ways. Others insisted that the New Testament Church was ruled by elders called “presbyters.” Then others claimed each congregation ought to be independent. They were creatively dubbed “<em>Independents</em>.”Baptists rose mostly among this last group. One of their early leaders was <em>John Smyth</em>, an Anglican priest who decided the Church of England had not reformed far enough. He established an independent, and at that time, illegal, congregation. As it grew, Smyth and his followers fled to <em>Amsterdam</em>. There he continued his study of the Bible, and came to the point of refusing to use translations of the Bible in worship, for only the original text had absolute authority. At church, he would read Scripture in Hebrew or Greek, and translate the text as he preached. Partly through his study of Scripture, and partly through contact with Mennonites—whose pacifism and refusal to take oaths, he adopted—e eventually becoming convinced infant baptism was wrong. He then re-baptized himself with a bucket and ladle and proceeded to baptized his followers.The move of Smyth and his flock to Holland was financed by a wealthy lawyer named <em>Thomas Helwys</em>, who eventually broke with the ever-reforming Smyth. The breaking point of contention was over the taking of vows.  Smyth rejected any form of vow while, as a lawyer, Helwys considered them a necessary convention safeguarding social order. Helwys and <em>his</em> followers returned to England, where in 1611 they founded the first Baptist Church in England.Eventually, to really no one’s surprise, a disagreement arose among English Baptists over theological issues similar to those that had risen between Calvinists and Arminianists. Those who favored the Arminian-flavored path were called <em>General</em> Baptists while Calvinist-leaning Baptists were referred to as <em>Particular</em> Baptists.The balance Elizabeth maintained in the Church of England began to wobble under James. While its theology was moderately Calvinist, its worship and governance followed the older Roman order. Puritans feared a movement was under way to return to what they called “Romanism.”They didn’t trust the new king, whose mother was none other than the Catholic Mary Stuart, AKA Mary, Queen of Scots, who’d been executed by Elizabeth on the charge of treason in plotting to assassinate Elizabeth and take her throne. James didn’t, in fact, favor Catholicism though Puritans assumed he would and hoped to gain concessions. They were repeatedly disappointed. James’ goal was the same kind of absolutist monarchy then in place in France. In Scotland, his Presbyterian subjects hadn’t allowed him to reign as he wished. He thought his chances for absolutism were better in the South. To that end he strengthened the bishops of the English Church as a prop to his own power. He declared, “Without bishops, there is no king,” meaning monarchy is better supported by a hierarchical church structure.James’ religious policy was similar to Elizabeth’s. The Anabaptists were persecuted because James was offended by their egalitarianism that threatened to up-end the highly stratified English society. For goodness sake; we can’t have peasants thinking they’re as important as nobles. What a catastrophe if humble commoners mixed with blue bloods. So, the Anabaptists with their calling everyone “brother” and “sister” had to be repressed. They were; <em>brutally</em>. And Catholics, who thought James would be their guy, were regarded by him as agents of the Pope, who everyone knew wanted to get rid of James. James said if the pope <em>acknowledged</em> his right to rule and condemned regicide, which a few of the more extreme Catholics pushed for, James would tolerate the presence of Catholics in his realm. Presbyterians, whom the king had come to hate in Scotland, were barely tolerated in England. James did grant them minor concessions, but only to keep them from making trouble.Tension between Anglican bishops and Puritans grew to a boil during James’s reign. In 1604, <strong><em>Richard Bancroft</em></strong>, archbishop of Canterbury, had a series of canons approved offensive to Puritans. One affirmed that episcopal hierarchy was an institution of divine origin, and that without it there could be no true church. This ostracized the many Protestant churches in Europe that had no bishops. Puritans saw it as provoking a showdown between themselves and the Church of England. Some assumed it was all preparation by the Church of England to <em>reunite</em> with Rome.James called Parliament to sit for the approval of new taxes to complete some of England’s projects. The House of Commons included many Puritans who joined others in an appeal to the king against Bancroft’s canons. James convened a committee at Hampton Court to consider the canons, over which he presided. When one of the Puritans made reference to the church being governed by a “presbytery,” James announced there would be no closer connection between the monarchy and a presbytery than there COULD be between God and the Devil. All attempts at compromise failed. The only result of meeting was that a new translation of the Bible was approved.  It appeared in 1611 and is known today as the KJV. Produced at a high-point in the development of the English language, along with the <em>Book of Common Prayer</em>—the King James Bible became a classic that profoundly influenced later English literature.But, this marks the beginning of a growing hostility between the House of Commons and the bishops of the Church of England.Late in 1605, what’s known as the <em>Gunpowder Plot</em> was discovered. A repressive law against Catholics was issued the previous year on the pretext they were loyal to the pope rather than the king. The real purpose of the law was to collect funds. Authorities used it to impose heavy fines and confiscate property. Catholics came to the conclusion the solution was to be rid of the king. A property was rented whose cellars extended below the room where Parliament met. Several wine barrels were filled with gunpowder and set under the room. The plan was to detonate them as the king opened Parliament. This would rid England of James and many Puritans leaders. But the plot was discovered; the conspirators executed. This unleashed a wave of anti-catholic sentiment in England that saw many arrested and imprisoned. James used the whole affair a way to lay heavy fines on Catholics and confiscate more property.After those first years of his reign, James tried to rule without Parliament. But English law stipulated it alone could approve new taxes. So in 1614, when his finances were desperate, James relented and again convened Parliament. New elections brought in a House of Commons <em>even more stubborn</em> than the previous. So James dissolved it and again tried to rule without it. He turned to the few tariffs he could levy without Parliament’s approval. He borrowed from bishops and nobility.Then the Thirty Years’ War broke out. Frederick, King of Bohemia, was James’s son-in-law. But James offered no support. English Protestants named James a traitor and coward. Je replied that he WANTED to help, but that the Puritans held the purse and war is expensive! Finally, in 1621, James re-convened Parliament, hoping the House of Commons would agree to new taxes with the proviso that some, at least, of the revenue would support German Protestants in the war. But it was discovered James planned to marry his son and the heir to England’s throne to a Spanish princess, a Catholic Hapsburg! Such an alliance was regarded by the Puritans as an abomination. So, James once again dissolved the House of Commons and arrested several of its leaders. The marriage plans were abandoned for other reasons, and in 1624 James once again called a meeting of Parliament, only to dissolve it anew without obtaining the funds he required. Shortly thereafter, he died, and was succeeded by his son <em>Charles</em>, who’d been a good student of his father’s routine with Parliament.English Puritans welcomed Charles I to his throne with less enthusiasm than they had his father. Charles said that kings are “little gods on Earth.” Puritans knew this didn’t bode well for their future relations. Nor did it help that Charles immediately married a Roman Catholic princess, Henrietta-Marie de Bourbon, raising the specter of a Catholic heir to the English throne.The relationship between the Crown and the mostly Puritan Parliament went from bad to worse. Puritan antagonism toward the King rose in 1633 when the King appointed <strong><em>William Laud</em></strong> as archbishop of Canterbury. Laud embarked on a policy of High Anglicanism with a strong sacramentalism and a theological slant toward Arminianism that tweaked the Calvinist Puritans.In what proved his undoing, Charles tried to impose on the <u>Scottish</u> Church the Anglican <em>Book of Common Prayer</em> in 1637, which one Scot called the “vomit of Romish superstition.” When a marketplace grocer named Jenny Geddes heard the dean of St. Giles Cathedral in Edinburgh read from the new prayer book, she stood up and threw her stool at him, yelling, “Devil cause you colic in your stomach, false thief: dare you say the Mass in my ear?”Yep – them Scots! Peaceful lot they are. Which, I get to say, because I am one.Jenny’s reaction was a foretaste of a brewing rebellion. Riots broke out in Edinburgh, and in early 1638, the Scottish formalized their opposition to King Charles innovation by establishing the <em>National Covenant</em>. Many signed it in their own blood, making it clear they’d die before submitting to Laud’s Anglicanism. Charles led two military campaigns, known as the <em>Bishops’ Wars</em> (1639–40), in an effort to quell the Scottish rebellion. Both were turned back.The Scottish army then occupied northern England and threatened to march south. In November, 1640 King Charles HAD to once again convene Parliament. Never had there been a body more hostile to the monarch. They immediately passed a law forbidding him to dissolve it without its consent. This came to be known as the “Long Parliament,” since it stayed in session for 20 years.Archbishop Laud was charged with treason and imprisoned in the Tower of London.The conflict between King and Parliament reached a boiling point. Charles was convinced Puritan members of Parliament had committed treason by conspiring with the Scots to invade England. Charles, accompanied by 400 soldiers, burst into the House of Commons in January 1642, planning to arrest them. But the men had been warned and fled. This attack on Parliament by armed troops was an egregious violation of British rights. Charles realized his error and a few days later, fearing now for his own safety, fled London.We pick it up at this point in our next Episode.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/112-Those%20English.mp3" length="12428906" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In this episode, we’ll take a look at English Puritanism.In Episode 96, English Candles, we considered the arrival of the Reformation in England and the career of Thomas Cranmer, Archbishop of the Anglican Church. When Catholic Queen Mary ascended the throne, she persecuted Protestants. But when Elizabeth became queen, a new day dawned for the Reformation there.Queen Elizabeth followed a median course between religious conservatives who sought to retain as much of the ancient practices and beliefs as possible, and Reformers who believed the entire life and structure of the church ought to adjust to what they saw as a Biblical norm. During Elizabeth’s reign, that delicate balance was maintained though tensions surfaced repeatedly. Her strength and decisiveness managed to restrained both sides, barely.Elizabeth left no heir when she died in 1603. But she’d made arrangements for the succession to pass to James, son of Mary Stuart, already serving as king of Scotland. The transition was fairly smooth, bringing the House of Stuart to reign over England. James VI of Scotland became James I of England. He didn’t find ruling his expanded realm an easy matter. The English regarded him a foreigner. His plan to unite both kingdoms earned him determined opponents on both sides.Elizabeth’s reforms of England’s economic policies were bearing fruit, especially among the growing merchant class, who resented the James’ royalist policies favoring the nobility. But James’s greatest troubles were with Reformers who wanted to see the English church purged of all Romanish influences. They regarded James as standing in the way. His native Scotland had moved further along that Reformation Road under the work of John Knox. English Calvinists felt the time was ripe for similar changes in their land.These Reformers didn’t comprise a single group, nor did they agree on all matters. So it’s difficult describing them in general terms. One of the most influential groups was given the name Puritans because they insisted on the need to purify the Church. They opposed many of the traditional aspects of worship the Church of England retained; things like the use of the Cross as a symbol, priestly garments, and the celebration of communion on an altar. They differed over whether there even ought to be an altar; wasn’t a simple table good enough? And if a table, should it be placed so as not to give anyone the idea it WAS an altar. Things like this led to bitter disputes They may have left behind the Scholastic argument of how many angels can dance ion the head of a pin, but they argued over now less inconsequential issues as how much lace their ought to be in a collar.Puritans insisted on the need for a sober life, guided by the commands of Scripture, and abstinence from luxury and ostentatious displays of wealth. Since a great deal of the worship of the Church of England appeared to them as needlessly elaborate, this caused further objection to such worship. Many insisted on the need to keep the Lord’s Day sacred, devoting it exclusively to religious exercises and charity. They also rejected the Anglican Book of Common Prayer and the use of written prayers in general, declaring such led to insincerity, so that even the Lord’s Prayer, rather than a set of words to be repeated, was to be used as a model for prayer. They weren’t opposed to the use of alcohol, for most of them drank moderately, but they were quite critical of drunkenness. They were also critical of all they considered licentious; like the theater, because immorality was often depicted and because of the inherent duplicity required for acting. They considered it a kind of lying because someone pretended to be someone else.This tone of super-critical Puritanism would much later move HL Mencken to describe Puritanism as, “the haunting fear that someone, somewhere, may be having a good time.”A precise definition of Puritanism has been a matter much debate, due in part t]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Those-English.jpg</ssp:url> <ssp:title>112-Those English</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In this episode, we’ll take a look at English Puritanism.In Episode 96, English Candles, we considered the arrival of the Reformation in England and the career of Thomas Cranmer, Archbishop of the Anglican Church. When Catholic Queen Mary ascended the throne, she persecuted Protestants. But when Elizabeth became queen, a new day dawned for the Reformation there.Queen Elizabeth followed a median course between religious conservatives who sought to retain as much of the ancient practices and beliefs as possible, and Reformers who believed the entire life and structure of the church ought to adjust to what they saw as a Biblical norm. During Elizabeth’s reign, that delicate balance was maintained though tensions surfaced repeatedly. Her strength and decisiveness managed to restrained both sides, barely.Elizabeth left no heir when she died in 1603. But she’d made arrangements for the succession to pass to James, son of Mary Stuart, already serving as king of Scotland. 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This war didn’t only pit Catholics against Protestants. Various factions among the Protestants warred with each other. If the Reformers hoped to purify the Church of both theological error and political corruption, they may have succeeded in the first endeavor but failed miserably in the second. Those who want to <em>use religion</em> for personal ends don’t care what face the mask bears, so long as it gets the job done. Some of the more devastating wars included the French wars of religion, the Dutch revolt against Philip II of Spain, the attempted invasion of England by the Spanish Armada, the 30 Years War in Germany, and the Puritan revolution in England.The 17<sup>th</sup> C was a time of theological and political entrenchment. European Christendom was now divided into four groups: Roman Catholic, Lutheran, Reformed, and the Anabaptists. The first three became officially associated with regions and their governments, while Anabaptists, after their disastrous failure at Munster, learned their lesson and sought to live out their faith independently of entanglements with civil authority. During the 17<sup>th</sup> C, Catholics, Lutherans, and Reformed developed impenetrable confessional bulwarks against one another.As we saw in a previous episode, Catholic orthodoxy achieved its definitive shape with the <em>Council of Trent</em> in the mid-16<sup>th</sup> C. The Jesuits played a major role at Trent, especially in answering the challenge presented by Luther’s view on justification and grace. The Council affirmed the importance of the sacraments and the Roman church’s theological position on the Eucharist. At Trent, the Jesuits affirmed the importance Thomism, that is, the work of Thomas Aquinas, in setting doctrine. The triumph of Thomism at Trent set the future trajectory of Catholic theology.In the last episode, we looked at the rise of Protestant <strong><em>Scholasticism</em></strong> in post-reformation Europe. While Protestant <strong><em>orthodoxy</em></strong> is concerned with correct theological <strong><em>content</em></strong>, Protestant <strong><em>Scholasticism</em></strong> had more to do with <strong><em>methodology</em></strong>.From the mid-16<sup>th</sup> thru 17th C, Protestant orthodoxy clarified, codified, and defended the work of the early Reformers. Then, after the careers of the next generation of Reformers, it’s convenient to identify three phases orthodoxy moved through. <em>Early</em> orthodoxy runs from the mid-16<sup>th</sup> to mid-17<sup>th</sup> C. It was a time when Lutheran and Reformed groups developed their <em>Confessions</em>.  <em>High</em> orthodoxy goes from the mid- to late 17<sup>th</sup> C. This was a time of conflict when the Confessions hammered out earlier were used as a litmus test of faith and formed battlelines to fight over. <em>Late</em> orthodoxy covers the 18<sup>th</sup> C, when the people of Europe began to ask why, if Protestant confessions were true, rather than leading to the Peace the Gospel promised, they lead instead to war, death, and widespread misery.In truth, people had been asking that question for a lot longer than that; ever since the Church and State became pals back in the 4<sup>th</sup> C. But it wasn’t till the 18<sup>th</sup> they felt the <em>freedom to voice</em> their concerns publicly without the certainty they’d be set on by the authorities.As Protestants and Catholics identified their differing theological positions, they became increasingly mindful of their methodology in refining their Confessions. Each appealed to the intellectual high ground, claiming a superior method for defining terms and reasoning. This was the age when there was a return by Christian theologians to Aristotelian logic.Once the <em>Council of Trent</em> concluded and the Roman Church fixed its position, the opportunity for theological dialogue between Protestants and Catholics came to a firm end. After that it was simply up to the various major groups to fine tune their Confessions, then fire salvos at any and everyone who differed. It was the <em>Era of Polemics</em>; of diatribes and discourses disparaging those who dared to disagree.In a previous episode we dealt with the career of <strong><em>Jacob Hermanzoon</em></strong>; AKA Jacobus Arminius. Arminius rejected the Calvinism promulgated by Calvin’s protégé <strong><em>Theodore Beza</em></strong>. Arminius’ followers developed what they called the <strong><em>Remonstrance</em></strong>, a five-part summary of what they understood Arminius’ positions to be on key issues of Reformed Theology. A theological and, wouldn’t you just know it, <strong><em>political</em></strong> controversy ensued that was addressed at the <em>Synod of Dort</em>. The Synod declared Arminius a heretic, the Remonstrance in error, and the five-petals of the Calvinist Tulip were framed in response to the five-points of the Remonstrance. A few Arminianist leaders were either executed or jailed while some two-hundred pastors were removed and replaced with Dort-aligned ministers. Despite this, the Arminianist-position endured and continued to hold sway over the conscience of many.A couple decades after the Synod of Dort, another controversy surfaced among Reformed churches in France. It centered on the work of the brilliant theologian <strong><em>Moses Amyraut</em></strong>, professor at the then famous <strong><em>School of Samur</em></strong>. Amyraut took issue with one of the articles of the <em>Canons of Dort</em>, the doctrine of <strong><em>limited</em></strong> atonement. He argued for <strong><em>unlimited</em></strong> atonement, believing that Christ’s atonement was <strong><em>sufficient</em></strong> for <strong><em>all</em></strong> humanity, but <strong><em>efficient</em></strong> only for the elect. His view is sometimes known as “Hypothetical Universalism” far more commonly as four-point Calvinism.In <em>A Short Treatise on Predestination</em> published in 1634, Amyraut proposed that God fore-ordained a universal salvation through the sacrifice of Christ for all but that salvation wouldn’t be effectual unless appropriated by personal faith.Amyraut’s modification of Calvinism came to be labeled as <strong><em>Amyraldism</em></strong> and led to recurring charges of heresy. Amyraut was exonerated, yet opposition endured in many churches of France, Holland, and Switzerland.Sadly, after Luther’s death, the movement that bore his name fell into disarray and in-fighting. Lutherans broke into 2 main camps. Those who claimed to stay strictly loyal to Martin, and those who followed his cheif assistant, <strong><em>Philip Melancthon</em></strong>. They remained at something of a theological stalemate until the <em>Formula of Concord</em> in 1577, the definitive statement of Lutheran orthodoxy. Much of the destruction of the Thirty-Years War took place on German soil. Agriculture collapsed, famine spread, and universities closed. By the end the war, there were at least <strong><em>8 million</em></strong> fewer people in Germany.<strong><em>The Peace of Westphalia</em></strong> made room for Catholics, Lutherans, and Calvinists, depending on the religious leaning of the ruler. Weary of bloodshed, the three communions withdrew behind polemic-firewalls. Instead of firing cannonballs at each other, they lobbed theological word-bombs.<strong><em>Pietism</em></strong> was a kind of war-weary reaction to the new scholasticism the theology of Lutheranism settled into. Pietists viewed what was happening in the retrenchment in Lutheran theology as a “deadening orthodoxy” that stole the life out of faith. Pietism didn’t set out to establish a new church. It simply sought a renewal that would turn dead orthodoxy in a living faith. Pietism saw itself as an <em>Ecclesiola in Ecclesia</em>, that is, “a little church within the larger church.”It seems <strong><em>Pietism </em></strong>has been loaded with a lot of emotional baggage and negative connotation of late. Critics today regard Pietists as aiming to privatize their faith, to withdraw from the public square and divorce faith from the wider world. To use Jesus’ term, they see pietism as an attempt to hide you light under a basket, to put the city, not just in a valley, but in a cave. While some Pietists <em>did</em> privatize faith, that wasn’t the goal of Pietism.It was a movement that simply sought to keep <strong><em>piety</em></strong>, <strong><em>the</em></strong> <strong><em>practice of godliness,</em></strong> as a vital and integral part of daily life. It was understood that godliness wasn’t the result of rules and regulations but of a <em>genuine relationship with God</em>. Pietism was a reaction to the dead orthodoxy of the State-approved Lutheranism of the early 17<sup>th</sup> C.This is not to say scholastic theologians were all lifeless profs. Some of them produced moving hymns and stirring devotional writings. But, if we’re honest, we’d have to say the practical faith of a large portion of Protestant scholastics had indeed become moribund.<strong><em>Philipp Jakob Spener</em></strong> is known as the “Father of German Pietism.” Born at Rappoltsweiler in 1635, Spener was raised by his godmother and her chaplain, <strong><em>Joachim Stoll</em></strong> who became Spener’s mentor. Stoll introduced him to writings of the English Puritans.Spener went on to study theology at <strong><em>Strasbourg</em></strong>, where his main professor was <strong><em>Johann Dannhauer</em></strong>, a leading Lutheran theologian of 17<sup>th</sup> C. Dannhauer deeply inspired the young Spener.When he entered his first pastorate in Frankfurt in 1666, Spener was convinced of the necessity of a reformation within Lutheranism. His sermons emphasized the necessity for a lively faith and holiness in daily life. His most significant innovation was the establishment in 1670 of what today we’d call small groups. These were gatherings of about a dozen church members in homes to discuss sermons, devotional reading, and mutual edification.In 1675, Spener was asked to write a preface for a collection of sermons by Johann Arndt. The result was the famous <em>Pia Desideria</em> (= <em>Pious Wishes</em>), which became an introduction to German Pietism.While this is a bit more detailed than our usual fare here on CS, I thought it might be interesting to hear the main points Spener made in the <em>Pious Wishes</em>.He enumerates 6 things as important for the Church to embrace. . .1) He called for “a more extensive use of the Word of God.” To that end, Spener advocated small groups to encourage greater study of the Bible.(2) He urged a renewed focus on the role of the laity in Christian ministry.(3) He placed an emphasis on the connection between doctrine and living.(4) He counseled restraint and charity in theological disputes.(5) He urged reform in the education of ministers. They ought to be trained in piety and devotion as well as academics.(6) He said preaching ought to edify and be understandable by common folk, rather than sermons being technical discourses only an educated few could understand.Spener’s <em>Pious Wishes </em>won him many followers, but aroused strong opposition among Lutheran theologians and not a few fellow pastors. Despite criticism, the movement grew rapidly.Pietism had the good fortune of seeing Spener succeeded by <strong><em>August Francke</em></strong>. Francke was born in Lübeck and graduated from the <em>University of Leipzig</em>, where he excelled in biblical languages. While a student in 1687, he experienced a dramatic and emotionally charged conversion, which he described as the “great change.” Francke’s conversion became something of a <strong><em>model</em></strong> for Pietism. In order for conversion to be considered legitumate, it needed to be preceded by a profound conviction of sin that’s a datable event to which one can point for confirmation.Returning to Leipzig, Francke led a revival in the college that spilled over into the town. It provoked conflict, and Francke was expelled from the city. At this point the term “Pietist” was first coined by a detractor, <strong><em>Joachim Feller</em></strong>, professor of rhetoric at the university. A Pietist, Feller asserted, was “someone who studies God’s Word and, <em>in his own opinion</em>, also leads a holy life.”By this time, Francke had become closely associated with Spener. It was due to Spener’s influence Francke was appointed to the chair of Greek and Oriental languages at the new <em>University of Halle</em>. Francke emerged as the natural successor to Spener. From his position at Halle he exercised enormous influence in preparing a generation of Pietist pastors and missionaries all over the world. Under his guidance, the university showed what Pietism could mean when put into practice. In rapid succession, Francke opened a school for poor children, an orphanage, a home for indigent widows, an institute for the training of teachers, a medical clinic, a home for street beggars, a publishing house for Christian literature, and the famous <em>Paedagogium</em>, a preparatory school for upper-class students.For 36 years his energetic endeavors established Halle as the center of German Pietism. Together, Spener and Francke created a true <em>Ecclesiola in ecclesia</em>.Spener and Francke inspired other groups of Pietism. <strong><em>Count Nikolas von Zinzendorf</em></strong>, was Spener’s godson and Francke’s pupil. Zinzendorf organized refugees from Moravia on his estate and later shepherded them in reviving the <strong><em>Bohemian Unity of the Brethren</em></strong>.The Moravians carried their concern for personal piety literally around the world. This was of huge significance for English Christianity when John Wesley found himself in their company during his voyage to Georgia in 1735. What he witnessed in their behavior and heard in their faith after returning to England led to his own spiritual awakening.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Although it surely would have grieved him had he lived to see it, Martin Luther’s legacy in the years after his death a Century of war. This war didn’t only pit Catholics against Protestants. Various factions among the Protestants warred with each other.]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="640" height="360" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Looking-back.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Looking-back.jpg 640w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Looking-back-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Looking-back-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>Although it surely would have grieved him had he lived to see it, Martin Luther’s legacy in the years after his death a Century of war. This war didn’t only pit Catholics against Protestants. Various factions among the Protestants warred with each other. If the Reformers hoped to purify the Church of both theological error and political corruption, they may have succeeded in the first endeavor but failed miserably in the second. Those who want to <em>use religion</em> for personal ends don’t care what face the mask bears, so long as it gets the job done. Some of the more devastating wars included the French wars of religion, the Dutch revolt against Philip II of Spain, the attempted invasion of England by the Spanish Armada, the 30 Years War in Germany, and the Puritan revolution in England.The 17<sup>th</sup> C was a time of theological and political entrenchment. European Christendom was now divided into four groups: Roman Catholic, Lutheran, Reformed, and the Anabaptists. The first three became officially associated with regions and their governments, while Anabaptists, after their disastrous failure at Munster, learned their lesson and sought to live out their faith independently of entanglements with civil authority. During the 17<sup>th</sup> C, Catholics, Lutherans, and Reformed developed impenetrable confessional bulwarks against one another.As we saw in a previous episode, Catholic orthodoxy achieved its definitive shape with the <em>Council of Trent</em> in the mid-16<sup>th</sup> C. The Jesuits played a major role at Trent, especially in answering the challenge presented by Luther’s view on justification and grace. The Council affirmed the importance of the sacraments and the Roman church’s theological position on the Eucharist. At Trent, the Jesuits affirmed the importance Thomism, that is, the work of Thomas Aquinas, in setting doctrine. The triumph of Thomism at Trent set the future trajectory of Catholic theology.In the last episode, we looked at the rise of Protestant <strong><em>Scholasticism</em></strong> in post-reformation Europe. While Protestant <strong><em>orthodoxy</em></strong> is concerned with correct theological <strong><em>content</em></strong>, Protestant <strong><em>Scholasticism</em></strong> had more to do with <strong><em>methodology</em></strong>.From the mid-16<sup>th</sup> thru 17th C, Protestant orthodoxy clarified, codified, and defended the work of the early Reformers. Then, after the careers of the next generation of Reformers, it’s convenient to identify three phases orthodoxy moved through. <em>Early</em> orthodoxy runs from the mid-16<sup>th</sup> to mid-17<sup>th</sup> C. It was a time when Lutheran and Reformed groups developed their <em>Confessions</em>.  <em>High</em> orthodoxy goes from the mid- to late 17<sup>th</sup> C. This was a time of conflict when the Confessions hammered out earlier were used as a litmus test of faith and formed battlelines to fight over. <em>Late</em> orthodoxy covers the 18<sup>th</sup> C, when the people of Europe began to ask why, if Protestant confessions were true, rather than leading to the Peace the Gospel promised, they lead instead to war, death, and widespread misery.In truth, people had been asking that question for a lot longer than that; ever since the Church and State became pals back in the 4<sup>th</sup> C. But it wasn’t till the 18<sup>th</sup> they felt the <em>freedom to voice</em> their concerns publicly without the certainty they’d be set on by the authorities.As Protestants and Catholics identified their differing theological positions, they became increasingly mindful of their methodology in refining their Confessions. Each appealed to the intellectual high ground, claiming a superior method for defining terms and reasoning. This was the age when there was a return by Christian theologians to Aristotelian logic.Once the <em>Council of Trent</em> concluded and the Roman Church fixed its position, the opportunity for theological dialogue between Protestants and Catholics came to a firm end. After that it was simply up to the various major groups to fine tune their Confessions, then fire salvos at any and everyone who differed. It was the <em>Era of Polemics</em>; of diatribes and discourses disparaging those who dared to disagree.In a previous episode we dealt with the career of <strong><em>Jacob Hermanzoon</em></strong>; AKA Jacobus Arminius. Arminius rejected the Calvinism promulgated by Calvin’s protégé <strong><em>Theodore Beza</em></strong>. Arminius’ followers developed what they called the <strong><em>Remonstrance</em></strong>, a five-part summary of what they understood Arminius’ positions to be on key issues of Reformed Theology. A theological and, wouldn’t you just know it, <strong><em>political</em></strong> controversy ensued that was addressed at the <em>Synod of Dort</em>. The Synod declared Arminius a heretic, the Remonstrance in error, and the five-petals of the Calvinist Tulip were framed in response to the five-points of the Remonstrance. A few Arminianist leaders were either executed or jailed while some two-hundred pastors were removed and replaced with Dort-aligned ministers. Despite this, the Arminianist-position endured and continued to hold sway over the conscience of many.A couple decades after the Synod of Dort, another controversy surfaced among Reformed churches in France. It centered on the work of the brilliant theologian <strong><em>Moses Amyraut</em></strong>, professor at the then famous <strong><em>School of Samur</em></strong>. Amyraut took issue with one of the articles of the <em>Canons of Dort</em>, the doctrine of <strong><em>limited</em></strong> atonement. He argued for <strong><em>unlimited</em></strong> atonement, believing that Christ’s atonement was <strong><em>sufficient</em></strong> for <strong><em>all</em></strong> humanity, but <strong><em>efficient</em></strong> only for the elect. His view is sometimes known as “Hypothetical Universalism” far more commonly as four-point Calvinism.In <em>A Short Treatise on Predestination</em> published in 1634, Amyraut proposed that God fore-ordained a universal salvation through the sacrifice of Christ for all but that salvation wouldn’t be effectual unless appropriated by personal faith.Amyraut’s modification of Calvinism came to be labeled as <strong><em>Amyraldism</em></strong> and led to recurring charges of heresy. Amyraut was exonerated, yet opposition endured in many churches of France, Holland, and Switzerland.Sadly, after Luther’s death, the movement that bore his name fell into disarray and in-fighting. Lutherans broke into 2 main camps. Those who claimed to stay strictly loyal to Martin, and those who followed his cheif assistant, <strong><em>Philip Melancthon</em></strong>. They remained at something of a theological stalemate until the <em>Formula of Concord</em> in 1577, the definitive statement of Lutheran orthodoxy. Much of the destruction of the Thirty-Years War took place on German soil. Agriculture collapsed, famine spread, and universities closed. By the end the war, there were at least <strong><em>8 million</em></strong> fewer people in Germany.<strong><em>The Peace of Westphalia</em></strong> made room for Catholics, Lutherans, and Calvinists, depending on the religious leaning of the ruler. Weary of bloodshed, the three communions withdrew behind polemic-firewalls. Instead of firing cannonballs at each other, they lobbed theological word-bombs.<strong><em>Pietism</em></strong> was a kind of war-weary reaction to the new scholasticism the theology of Lutheranism settled into. Pietists viewed what was happening in the retrenchment in Lutheran theology as a “deadening orthodoxy” that stole the life out of faith. Pietism didn’t set out to establish a new church. It simply sought a renewal that would turn dead orthodoxy in a living faith. Pietism saw itself as an <em>Ecclesiola in Ecclesia</em>, that is, “a little church within the larger church.”It seems <strong><em>Pietism </em></strong>has been loaded with a lot of emotional baggage and negative connotation of late. Critics today regard Pietists as aiming to privatize their faith, to withdraw from the public square and divorce faith from the wider world. To use Jesus’ term, they see pietism as an attempt to hide you light under a basket, to put the city, not just in a valley, but in a cave. While some Pietists <em>did</em> privatize faith, that wasn’t the goal of Pietism.It was a movement that simply sought to keep <strong><em>piety</em></strong>, <strong><em>the</em></strong> <strong><em>practice of godliness,</em></strong> as a vital and integral part of daily life. It was understood that godliness wasn’t the result of rules and regulations but of a <em>genuine relationship with God</em>. Pietism was a reaction to the dead orthodoxy of the State-approved Lutheranism of the early 17<sup>th</sup> C.This is not to say scholastic theologians were all lifeless profs. Some of them produced moving hymns and stirring devotional writings. But, if we’re honest, we’d have to say the practical faith of a large portion of Protestant scholastics had indeed become moribund.<strong><em>Philipp Jakob Spener</em></strong> is known as the “Father of German Pietism.” Born at Rappoltsweiler in 1635, Spener was raised by his godmother and her chaplain, <strong><em>Joachim Stoll</em></strong> who became Spener’s mentor. Stoll introduced him to writings of the English Puritans.Spener went on to study theology at <strong><em>Strasbourg</em></strong>, where his main professor was <strong><em>Johann Dannhauer</em></strong>, a leading Lutheran theologian of 17<sup>th</sup> C. Dannhauer deeply inspired the young Spener.When he entered his first pastorate in Frankfurt in 1666, Spener was convinced of the necessity of a reformation within Lutheranism. His sermons emphasized the necessity for a lively faith and holiness in daily life. His most significant innovation was the establishment in 1670 of what today we’d call small groups. These were gatherings of about a dozen church members in homes to discuss sermons, devotional reading, and mutual edification.In 1675, Spener was asked to write a preface for a collection of sermons by Johann Arndt. The result was the famous <em>Pia Desideria</em> (= <em>Pious Wishes</em>), which became an introduction to German Pietism.While this is a bit more detailed than our usual fare here on CS, I thought it might be interesting to hear the main points Spener made in the <em>Pious Wishes</em>.He enumerates 6 things as important for the Church to embrace. . .1) He called for “a more extensive use of the Word of God.” To that end, Spener advocated small groups to encourage greater study of the Bible.(2) He urged a renewed focus on the role of the laity in Christian ministry.(3) He placed an emphasis on the connection between doctrine and living.(4) He counseled restraint and charity in theological disputes.(5) He urged reform in the education of ministers. They ought to be trained in piety and devotion as well as academics.(6) He said preaching ought to edify and be understandable by common folk, rather than sermons being technical discourses only an educated few could understand.Spener’s <em>Pious Wishes </em>won him many followers, but aroused strong opposition among Lutheran theologians and not a few fellow pastors. Despite criticism, the movement grew rapidly.Pietism had the good fortune of seeing Spener succeeded by <strong><em>August Francke</em></strong>. Francke was born in Lübeck and graduated from the <em>University of Leipzig</em>, where he excelled in biblical languages. While a student in 1687, he experienced a dramatic and emotionally charged conversion, which he described as the “great change.” Francke’s conversion became something of a <strong><em>model</em></strong> for Pietism. In order for conversion to be considered legitumate, it needed to be preceded by a profound conviction of sin that’s a datable event to which one can point for confirmation.Returning to Leipzig, Francke led a revival in the college that spilled over into the town. It provoked conflict, and Francke was expelled from the city. At this point the term “Pietist” was first coined by a detractor, <strong><em>Joachim Feller</em></strong>, professor of rhetoric at the university. A Pietist, Feller asserted, was “someone who studies God’s Word and, <em>in his own opinion</em>, also leads a holy life.”By this time, Francke had become closely associated with Spener. It was due to Spener’s influence Francke was appointed to the chair of Greek and Oriental languages at the new <em>University of Halle</em>. Francke emerged as the natural successor to Spener. From his position at Halle he exercised enormous influence in preparing a generation of Pietist pastors and missionaries all over the world. Under his guidance, the university showed what Pietism could mean when put into practice. In rapid succession, Francke opened a school for poor children, an orphanage, a home for indigent widows, an institute for the training of teachers, a medical clinic, a home for street beggars, a publishing house for Christian literature, and the famous <em>Paedagogium</em>, a preparatory school for upper-class students.For 36 years his energetic endeavors established Halle as the center of German Pietism. Together, Spener and Francke created a true <em>Ecclesiola in ecclesia</em>.Spener and Francke inspired other groups of Pietism. <strong><em>Count Nikolas von Zinzendorf</em></strong>, was Spener’s godson and Francke’s pupil. Zinzendorf organized refugees from Moravia on his estate and later shepherded them in reviving the <strong><em>Bohemian Unity of the Brethren</em></strong>.The Moravians carried their concern for personal piety literally around the world. This was of huge significance for English Christianity when John Wesley found himself in their company during his voyage to Georgia in 1735. What he witnessed in their behavior and heard in their faith after returning to England led to his own spiritual awakening.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/111-Looking%20Back%20to%20Look%20Ahead.mp3" length="10235574" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[Although it surely would have grieved him had he lived to see it, Martin Luther’s legacy in the years after his death a Century of war. This war didn’t only pit Catholics against Protestants. Various factions among the Protestants warred with each other. If the Reformers hoped to purify the Church of both theological error and political corruption, they may have succeeded in the first endeavor but failed miserably in the second. Those who want to use religion for personal ends don’t care what face the mask bears, so long as it gets the job done. Some of the more devastating wars included the French wars of religion, the Dutch revolt against Philip II of Spain, the attempted invasion of England by the Spanish Armada, the 30 Years War in Germany, and the Puritan revolution in England.The 17th C was a time of theological and political entrenchment. European Christendom was now divided into four groups: Roman Catholic, Lutheran, Reformed, and the Anabaptists. The first three became officially associated with regions and their governments, while Anabaptists, after their disastrous failure at Munster, learned their lesson and sought to live out their faith independently of entanglements with civil authority. During the 17th C, Catholics, Lutherans, and Reformed developed impenetrable confessional bulwarks against one another.As we saw in a previous episode, Catholic orthodoxy achieved its definitive shape with the Council of Trent in the mid-16th C. The Jesuits played a major role at Trent, especially in answering the challenge presented by Luther’s view on justification and grace. The Council affirmed the importance of the sacraments and the Roman church’s theological position on the Eucharist. At Trent, the Jesuits affirmed the importance Thomism, that is, the work of Thomas Aquinas, in setting doctrine. The triumph of Thomism at Trent set the future trajectory of Catholic theology.In the last episode, we looked at the rise of Protestant Scholasticism in post-reformation Europe. While Protestant orthodoxy is concerned with correct theological content, Protestant Scholasticism had more to do with methodology.From the mid-16th thru 17th C, Protestant orthodoxy clarified, codified, and defended the work of the early Reformers. Then, after the careers of the next generation of Reformers, it’s convenient to identify three phases orthodoxy moved through. Early orthodoxy runs from the mid-16th to mid-17th C. It was a time when Lutheran and Reformed groups developed their Confessions.  High orthodoxy goes from the mid- to late 17th C. This was a time of conflict when the Confessions hammered out earlier were used as a litmus test of faith and formed battlelines to fight over. Late orthodoxy covers the 18th C, when the people of Europe began to ask why, if Protestant confessions were true, rather than leading to the Peace the Gospel promised, they lead instead to war, death, and widespread misery.In truth, people had been asking that question for a lot longer than that; ever since the Church and State became pals back in the 4th C. But it wasn’t till the 18th they felt the freedom to voice their concerns publicly without the certainty they’d be set on by the authorities.As Protestants and Catholics identified their differing theological positions, they became increasingly mindful of their methodology in refining their Confessions. Each appealed to the intellectual high ground, claiming a superior method for defining terms and reasoning. This was the age when there was a return by Christian theologians to Aristotelian logic.Once the Council of Trent concluded and the Roman Church fixed its position, the opportunity for theological dialogue between Protestants and Catholics came to a firm end. After that it was simply up to the various major groups to fine tune their Confessions, then fire salvos at any and everyone who differed. It was the Era of Polemics; of diatribes and discourses disparaging those who dared ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Looking-back.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2021/06/Looking-back.jpg</ssp:url> <ssp:title>111-Looking Back to Look Ahead</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[Although it surely would have grieved him had he lived to see it, Martin Luther’s legacy in the years after his death a Century of war. This war didn’t only pit Catholics against Protestants. Various factions among the Protestants warred with each other. If the Reformers hoped to purify the Church of both theological error and political corruption, they may have succeeded in the first endeavor but failed miserably in the second. Those who want to use religion for personal ends don’t care what face the mask bears, so long as it gets the job done. Some of the more devastating wars included the French wars of religion, the Dutch revolt against Philip II of Spain, the attempted invasion of England by the Spanish Armada, the 30 Years War in Germany, and the Puritan revolution in England.The 17th C was a time of theological and political entrenchment. European Christendom was now divided into four groups: Roman Catholic, Lutheran, Reformed, and the Anabaptists. 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We know Hermanzoon better by his Latin name <strong><em>Jacobus Arminius. </em></strong>Arminius took exception to Beza’s views on predestination and when he became pastor of a church in Amsterdam, created a stir among his Calvinist colleagues. It was while teaching a series of sermons on the Book of Romans that Arminius became convinced Beza had several things wrong. The implication was that because Beza was Calvin’s successor and the standard-bearer for Calvinism, Arminius contradicted <strong><em>Calvin</em></strong>. Things came to a head when Arminius’ colleague <strong><em>Peter Planck</em></strong> began to publicly dispute with him.Arminius hated controversy, seeing it as a dangerous distraction to the cause of the Gospel and pressed for a synod to deal with the matter, believing once his views were set alongside Scripture, he’d be vindicated.In 1603, Arminius was called to the University at Leiden to teach when one of the faculty members died. The debate Arminius had been having with Planck was shifted to a new controversy with one of the other professors at Leiden, <strong><em>François Gomaer</em></strong>.This controversy lasted the next six yrs as the supporters of both Calvinism and Arminius grew in number and determination. The synod Arminius had pressed for was eventually held, but not till nine years after his death in 1609.In the meantime, <em>just a year</em> after his death, Arminius’ followers gathered his writings and views and issued what they regarded as a formal statement of his ideas. Called the <strong><em>Five Articles of the Remonstrants, </em></strong>or just <strong><em>the Remonstrance</em></strong>, it was a formal proposal to the government of Holland detailing the points of difference that had come to a head over the previous years in the debate between Arminius and Gomaer.Those 5 points were –<ol><li>That the divine decree of predestination is conditioned on Faith, not absolute in Election.</li><li>That the intent of the Atonement is universal;</li><li>Man cannot of himself exercise a saving faith;</li><li>That though the grace of God is a necessary condition of human effort it does not act irresistibly in man; and finally -</li><li>By the enabling power of the Holy Spirit, believers are able to resist sin but are not beyond the <em>possibility</em> of falling from grace.</li></ol> In 1618, the Dutch Church called the <strong><em>Synod of Dort</em></strong> to answer the Remonstrance. The results of the Synod, called the <strong><em>Canons</em></strong> <strong><em>of Dort</em></strong>, strongly upheld Theodore Beza’s formulation of the Calvinist doctrine of predestination and developed their own five-point response to the Remonstrance.It comes as a major surprise to most students of Church history to learn that TULIP, or the famous Five Points of Calvinism were a RESPONSE to the challenge of Arminianists; that they’d come up with <strong><em>their</em></strong> 5 points <strong><em>first</em></strong>. Most people who’ve heard of Calvinism and Arminianism have never even heard of the Remonstrance; yet it’s the thing that formalized the debate between the two camps; a debate that’s continued to today and has led to some prolific arguments and controversies among Christians.Put a Presbyterian elder and Methodist deacon in a room together and let the fun begin!Now, lest we think the Protestants fell out in the Calvinist-Arminianist brouhaha while the Catholics sat back, ate popcorn and watched the show, realize things were FAR from being all united and just one big happy family over in the Roman sector of the Church. Catholics were no monolithic entity at this time. It was a mixed bag of different groups and viewpoints with their own internal disagreements.In the late 16<sup>th</sup> and early 17<sup>th</sup> Cs there was a long dispute between the Jesuits and the Dominicans over how divine grace and human free-will interacted.In the late 17<sup>th</sup> C, Pope Innocent XI, spent his reign playing a power game with Louis XIV and the Gallic theologians who believed in the authority of the Church, but not the Pope.More serious was the rise of <strong><em>Jansenism</em></strong>. This movement grew out of the work of   <strong><em>Cornelius Jansen</em></strong>, a professor at Louvain University. Jansen published a book in 1640 titled <em>Augustinus</em>, in which he stated what he believed were the <strong><em>doctrines of Augustine</em></strong>. Jansen sounded a lot like Calvin and argued that divine grace can’t be resisted, meaning it overrides the human will. He fiercely opposed the doctrine of the Jesuits that salvation depended on cooperation between divine grace and human will. So, the Jansenists believed in <strong><em>predestination</em></strong>, which meant that although they were Catholics they were in some ways more like Calvinists.Jansenism proved a thorn in the side of the Catholic Church, and especially the Jesuits, for quite a while. Its leading exponent after Jansen himself was <strong><em>Antoine Arnauld</em></strong>, an intellectual and cultural giant of the 17<sup>th</sup> C. Arnauld corresponded with such philosophical luminaries as Descartes and Leibniz. He possessed a penetrating critical faculty; and as a theologian he was no less brilliant.But back to our previous theme, stated at the beginning of the last episode – <strong><em>Protestant Scholasticism</em></strong>, or the <strong><em>Age of Confessionalism</em></strong>, in which the various branches of the Protestant church began to coalesce around distinctive statements of their theology.The Anglican Church of England occupied a curious position in the midst of all this. On the one hand it was a <strong><em>Protestant</em></strong> church, having been created in the 1530s when King Henry VIII took command of the existing Catholic Church in England. The Lutheran sympathies of his advisers, like Thomas Cranmer and Thomas Cromwell, influenced the new church, but so too did the Catholic tendencies of later monarchs like Charles I and churchmen such as William Laud. Unlike other churches throughout Europe, the Church of England rarely had to struggle for the soul of its nation with another movement. So it had never been forced to define its beliefs and practices in the face of opposition to others. By the turn of the 18<sup>th </sup>C, the one thing all Anglicans agreed on was a shared distrust of Roman Catholics.The doctrinal openness of the Church of England meant that it was in <strong><em>England</em></strong> that religious free-thinking had the greatest chance of taking root. In the late 16<sup>th</sup> C it was still possible to be burnt at the stake in England for denying the Trinity, but a C later those who asserted such things had no need to fear anything more damaging than government censure and a deluge of refutations by the clergy. The Church of England <em>prided itself</em> on its doctrinal orthodoxy, understood in terms of common sense, and a middle way between what were regarded as the bizarre excesses of continental Protestants and Catholics. This middle way was based on what its followers felt was a healthy respect, but refusal to fawn, for tradition. This took shape in the principle of the apostolic succession, an ancient Christian notion we’ve examined in previous episodes. Apostolic succession claims that Christian doctrines can be known to be trustworthy because they are taught in churches which were founded by the apostles or their immediate followers. In other words, great trust was placed in the notion of an <strong><em>unbroken chain of tradition</em></strong> going back to the apostles themselves. It was this ‘apostolic succession’, together with the Scriptures, themselves handed down as part of this authoritative tradition, that mainstream Anglicans felt guaranteed the trustworthiness of their church. By contrast, many thought, the Catholics had <strong><em>added</em></strong> to that tradition over the centuries, while the more extreme Protestants had <strong><em>subtracted</em></strong> from it.There was considerable tension between the churches. The worst example was France, where after the Revocation of the Treaty of Nantes in 1685 Protestants were an actively persecuted minority: they felt especially threatened by surrounding Catholics, and all the more determined never to give in to them. Persecution only strengthened their resolve and inspired sympathy from Protestants throughout the Continent, who by the same token became increasingly hostile to Catholicism.In England, Catholicism was the minority faith: officially banned, its priests had to operate in secrecy.There’s a story from this time of a Catholic bishop who, functioning as a kind of religious spy, held Mass in an east London pub for a congregation of Irish workers disguised as beer-guzzling patrons.Many people were scared of Catholics, whom they regarded as tools of a foreign power; those sneaky French or the Pope. There was also great suspicion of ‘Dissenters’—members of any churches other than the Church of England. ‘Dissenters’ and Catholics alike, it was feared, were eating away at the social fabric of the country, and the policies of tolerance followed by the Whig party were opposed by many. Some Anglican churchmen formed a party with the slogan ‘Church in Danger’, which spent its time campaigning against Catholics, Dissenters, deists, the principle of toleration and, essentially, everything that the Enlightenment had produced.In 1778, the English Parliament passed the <em>Catholic Relief Act</em>, which decriminalized Catholicism—to the enormous anger of a sizeable minority in the population. Two years later a Scottish aristocrat named <em>Lord George Gordon</em> led a huge mob to London, resulting in a week of riots in which Catholic churches were looted, foreign embassies burnt, and nearly 300 people were killed.But we ought not think it was all petty small-mindedness that ruled the day. There were some who worked tirelessly to effect peace between the warring camps of Christendom. In the 17<sup>th</sup> C, a number of attempts were made to open a dialogue between Roman Catholic and Protestant churches with the aim of reuniting them.The godfather of this endeavor, sometimes known as ‘<strong><em>syncretism’</em></strong>, was a German Lutheran theologian named <strong><em>George Callixtus. </em></strong>He devoted huge effort in the early 17<sup>th</sup> C to find common ground between the different groups. Like his contemporary <strong><em>Hugo Grotius</em></strong> in the Reformed Church, he believed it should be possible to use the Apostles’ Creed, and a belief in the authority of the Bible alone, as a basis for agreement among Christians.Callixtus made progress with Calvinists but the Catholics were less receptive. The <strong><em>Conference of Thorn</em></strong>, called by King Vladislav IV of Poland in 1645, attempted to put these ideas into practice, but after several weeks of discussions the Catholic, Lutheran and Calvinist theologians were unable to pull anything substantive together.Sadly, Callixtus’s efforts met with the greatest opposition from his fellow Lutherans.Let’s turn now from the acrimony and controversy that marked Protestant Scholasticism for a moment to take a look at a guy more like the rest of us; at least we probably hope so.He was an obscure, uneducated Frenchman of the late 17<sup>th</sup> C.<strong><em>Nicolas Herman</em></strong>, a manservant from Lorraine, tried to live his life around what he called ‘the practice of the presence of God’. He was not a very good manservant, having a pronounced limp from his army days and appallingly clumsy; but he performed his duties diligently until 1651, when, at the age of 40, he went to Paris and became a Carmelite monk. His monk’s name was <strong><em>Lawrence of the Resurrection</em></strong>.Brother Lawrence was put to work in the monastery’s kitchen—a task he hated, but which he did anyway because it was God’s will. To the surprise of the other monks, he not only did his work calmly and methodically, but spoke to God the entire time. Brother Lawrence declared that, to him, there was no difference between the time for work and the time for prayer: wherever he was, and whatever he was doing, he tried to perceive the presence of God. As he wrote to one of his friends:“There is not in the world a kind of life more sweet and delightful, than that of a continual conversation with God: the only ones who can understand it are those who practice and experience it. But I do not advise you to do it from that motive. It is not pleasure which we ought to seek in this exercise, but let us do it from a principle of love, and because God would have us. If I were a preacher, I would, above all other things, preach the practice of the presence of God. And if I were a spiritual director, I would advise all the world to do it. That is how necessary I think it is—and how easy, too.”Brother Lawrence became a minor celebrity among the hierarchy of the French Catholic Church, and he was visited by more than one archbishop, anxious to see if the reports of his humility and holiness were true. Lawrence’s sixteen Letters and Spiritual Maxims testify of his sincere belief in God’s presence in all things and his trust in God to see him <em>through</em> all things. They also testify to the way in which holy men and women continued to devote themselves to God’s will, both in and out of monasteries, even as the intellectual revolutions of the Enlightenment were at their height.It’s easy when considering the Age of Reason, to suppose theology was increasingly being seduced by philosophy, and that the simple, heartfelt faith of the commoners of the Middle Ages and the Reformation was being replaced by rationalism. That was true in some quarters, but the 17<sup>th</sup> and 18<sup>th</sup> centuries had their share of sincere and pious saints, as well as heretics, as much as any age; and there were some important movements that recalled the faithful to a living and wholehearted religion. As the theologians bickered, ordinary Christians were getting on with things, as they always had.As we bring this episode to a close, I want to end with a look at Blaise Pascal. That’s a great name, isn’t it? Blaise. Sounds like a professional skateboarder.Pascal was a <strong><em>Jansenist</em></strong>, that is, a member of the Roman Catholic reform movement we took a look at a moment ago. While the Jansenists began as a movement that sought to return the Roman Church to the teachings of Augustine, since Augustine’s doctrines were considered as being based in Scripture, the Jansenists were a Roman Catholic kind of back to the Bible movement.A few days after Blaise Pascal’s death, one of his servants noticed a curious bulge in the great scientist’s jacket. Opening the lining, he withdrew a folded parchment written by Pascal with these words . . .The year of grace 1654. Monday, November 23rd.,… from about half past ten in the evening until about half past twelve, God of Abraham, God of Isaac, God of Jacob, not of the philosophers and scholars. &gt;&gt; Certainty, certainty, feeling, joy, peace. &gt;&gt; God of Jesus Christ, I have separated myself from Him. I have fled from Him, Renounced Him, crucified Him. May I never be separated from Him. Renunciation, total and sweet.For eight years Pascal had hid those words in his coat, withdrawing them now and again to read them and be reminded of the moment when grace seized his soul.Pascal’s mother died when he was only three. His father, Stephen Pascal, began the education of his children, Gilbert, Blaise, and Jacqueline. Occasionally he took the young Blaise with him to meetings of the <em>Academy of Science</em>. The youth’s scientific curiosity was aroused.Before he reached the age of 27 Pascal had gained the admiration of mathematicians in Paris; had invented the calculating machine for his father who was a busy tax-collector; and had discovered the basic principles of atmospheric and hydraulic pressures. He belonged to the age of the Scientific Greats.Blaise’s initial contact with the Jansenists came as the result of an accident his father had. On an icy day in January, 1646, Stephen tried to prevent a duel. He fell on the hard frozen ground and dislocated a hip. The physicians who treated him were devoted Jansenists. They succeeded not only in curing their patient but in winning his son to their doctrines.They told the Pascals physical suffering was an illustration of a basic religious truth: man is helpless; a miserable creature. Blaise had seldom enjoyed a day without pain. He knew how helpless physicians could be, so the argument struck him with unusual force. It deepened his sense of the tragic mystery of life.He also learned from these Jansenist physicians how profoundly the Bible speaks to the human condition. He became an avid student of Scripture, pondering its pages as he had atmospheric pressures. He came to see the Bible as a way to a transformed heart.In 1651, Pascal’s personal tragedy deepened with the death of his father. The loss brought him to a crisis. His sister, Jacqueline, renounced the world by entering the Port-Royal convent, and Blaise was left alone in Paris.He now gave himself to worldly interests. He took a richly furnished home, staffed it with servants, and drove about town in a coach drawn by four horses; an extravagance. He pursued the ways of elite but decadent Parisian society. After a year of pleasure he found only a “great disgust with the world,” and he plunged into quiet desperation. He felt abandoned by God.Blaise turned again to the Bible, to the 17<sup>th</sup> ch of the Gospel of John, where Jesus prepares for His sacrifice on the cross. It was then that Pascal felt a new blaze of the Spirit. As he wrote, “Certainty, certainty, feeling, joy, peace.”Pascal’s new faith drew him magnetically into the orbit of the Jansenists. Late in 1654, he joined his sister, Jacqueline, as a member of the Port-Royal community. He was then asked by one of the Jansenist leaders for assistance in his defense against the attack of the Jesuits.Pascal responded brilliantly. He penned eighteen Public Letters exposing Jesuit errors in flashes of eloquence and sarcastic wit. As each letter appeared, the public snatched them up. They were instant best-sellers. Port-Royal was no longer an obscure Jansenist monastery; it was a center of public interest. The Pope condemned the Letters, but all educated French read them, as succeeding generations did for the next two centuries.Upon completing the Letters in March, 1657, Pascal planned a book on the evidences for Christianity. He was never able to complete it. In June, ‘62, he was seized with a violent illness and, after lingering a couple months, died on August 19 at the age of just 39.Friends found portions of his writing on faith and reason, and eight years after his death they published these notes under the title <strong><em>Thoughts</em></strong> (Pensées-Pahn’-sees). In the Pensées, Pascal is a religious genius who cuts across doctrine and pierces to the heart of man’s moral problem. He appeals to the intellect by his passion for truth and arouses the emotions by his merciless descriptions of the plight of man without God.Man, Pascal said, is part angel and part beast; a Chimera. In Greek mythology the chimera was a she-goat with a lion’s head and a serpent’s tail. Pascal wrote, “What a Chimera is man! What a novelty, a monster, a chaos, a contradiction, a prodigy! The glory and refuse of the universe. Who shall unravel this confusion?”Reason, as great a faculty as it is, is no sure guide, Pascal warns. If we trust reason alone, we will doubt everything except pain and death. But our <strong><em>hearts</em></strong> tell us this cannot be true. That would be the greatest of all blasphemies to think that life and the universe have no meaning. God and the meaning of life must be felt by the heart, rather than by reason. It was Pascal who said, “<em>The heart has its reasons which reason does not know</em>.”He saw the human condition so deeply yet so clearly that men and women in our own time, after three centuries, still gain perspective from him for their own spiritual pilgrimage.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode is Faith in the Age of Reason, Part 2.In our last episode we briefly considered Jakob Hermanzoon, the Dutch theologian who’d sat under the tutelage of Theodore Beza, John Calvin’s successor at the Academy in Geneva. We know ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1400" height="840" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2.jpg 1400w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-300x180.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-1030x618.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-768x461.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-610x366.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-1080x648.jpg 1080w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-1280x768.jpg 1280w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-627x376.jpg 627w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2-440x264.jpg 440w" sizes="(max-width: 1400px) 100vw, 1400px" /></p>The title of this episode is <strong><em>Faith in the Age of Reason, Part 2.</em></strong>In our last episode we briefly considered <strong><em>Jakob Hermanzoon</em></strong>, the Dutch theologian who’d sat under the tutelage of <strong><em>Theodore Beza</em></strong>, John Calvin’s successor at the Academy in Geneva. We know Hermanzoon better by his Latin name <strong><em>Jacobus Arminius. </em></strong>Arminius took exception to Beza’s views on predestination and when he became pastor of a church in Amsterdam, created a stir among his Calvinist colleagues. It was while teaching a series of sermons on the Book of Romans that Arminius became convinced Beza had several things wrong. The implication was that because Beza was Calvin’s successor and the standard-bearer for Calvinism, Arminius contradicted <strong><em>Calvin</em></strong>. Things came to a head when Arminius’ colleague <strong><em>Peter Planck</em></strong> began to publicly dispute with him.Arminius hated controversy, seeing it as a dangerous distraction to the cause of the Gospel and pressed for a synod to deal with the matter, believing once his views were set alongside Scripture, he’d be vindicated.In 1603, Arminius was called to the University at Leiden to teach when one of the faculty members died. The debate Arminius had been having with Planck was shifted to a new controversy with one of the other professors at Leiden, <strong><em>François Gomaer</em></strong>.This controversy lasted the next six yrs as the supporters of both Calvinism and Arminius grew in number and determination. The synod Arminius had pressed for was eventually held, but not till nine years after his death in 1609.In the meantime, <em>just a year</em> after his death, Arminius’ followers gathered his writings and views and issued what they regarded as a formal statement of his ideas. Called the <strong><em>Five Articles of the Remonstrants, </em></strong>or just <strong><em>the Remonstrance</em></strong>, it was a formal proposal to the government of Holland detailing the points of difference that had come to a head over the previous years in the debate between Arminius and Gomaer.Those 5 points were –<ol><li>That the divine decree of predestination is conditioned on Faith, not absolute in Election.</li><li>That the intent of the Atonement is universal;</li><li>Man cannot of himself exercise a saving faith;</li><li>That though the grace of God is a necessary condition of human effort it does not act irresistibly in man; and finally -</li><li>By the enabling power of the Holy Spirit, believers are able to resist sin but are not beyond the <em>possibility</em> of falling from grace.</li></ol> In 1618, the Dutch Church called the <strong><em>Synod of Dort</em></strong> to answer the Remonstrance. The results of the Synod, called the <strong><em>Canons</em></strong> <strong><em>of Dort</em></strong>, strongly upheld Theodore Beza’s formulation of the Calvinist doctrine of predestination and developed their own five-point response to the Remonstrance.It comes as a major surprise to most students of Church history to learn that TULIP, or the famous Five Points of Calvinism were a RESPONSE to the challenge of Arminianists; that they’d come up with <strong><em>their</em></strong> 5 points <strong><em>first</em></strong>. Most people who’ve heard of Calvinism and Arminianism have never even heard of the Remonstrance; yet it’s the thing that formalized the debate between the two camps; a debate that’s continued to today and has led to some prolific arguments and controversies among Christians.Put a Presbyterian elder and Methodist deacon in a room together and let the fun begin!Now, lest we think the Protestants fell out in the Calvinist-Arminianist brouhaha while the Catholics sat back, ate popcorn and watched the show, realize things were FAR from being all united and just one big happy family over in the Roman sector of the Church. Catholics were no monolithic entity at this time. It was a mixed bag of different groups and viewpoints with their own internal disagreements.In the late 16<sup>th</sup> and early 17<sup>th</sup> Cs there was a long dispute between the Jesuits and the Dominicans over how divine grace and human free-will interacted.In the late 17<sup>th</sup> C, Pope Innocent XI, spent his reign playing a power game with Louis XIV and the Gallic theologians who believed in the authority of the Church, but not the Pope.More serious was the rise of <strong><em>Jansenism</em></strong>. This movement grew out of the work of   <strong><em>Cornelius Jansen</em></strong>, a professor at Louvain University. Jansen published a book in 1640 titled <em>Augustinus</em>, in which he stated what he believed were the <strong><em>doctrines of Augustine</em></strong>. Jansen sounded a lot like Calvin and argued that divine grace can’t be resisted, meaning it overrides the human will. He fiercely opposed the doctrine of the Jesuits that salvation depended on cooperation between divine grace and human will. So, the Jansenists believed in <strong><em>predestination</em></strong>, which meant that although they were Catholics they were in some ways more like Calvinists.Jansenism proved a thorn in the side of the Catholic Church, and especially the Jesuits, for quite a while. Its leading exponent after Jansen himself was <strong><em>Antoine Arnauld</em></strong>, an intellectual and cultural giant of the 17<sup>th</sup> C. Arnauld corresponded with such philosophical luminaries as Descartes and Leibniz. He possessed a penetrating critical faculty; and as a theologian he was no less brilliant.But back to our previous theme, stated at the beginning of the last episode – <strong><em>Protestant Scholasticism</em></strong>, or the <strong><em>Age of Confessionalism</em></strong>, in which the various branches of the Protestant church began to coalesce around distinctive statements of their theology.The Anglican Church of England occupied a curious position in the midst of all this. On the one hand it was a <strong><em>Protestant</em></strong> church, having been created in the 1530s when King Henry VIII took command of the existing Catholic Church in England. The Lutheran sympathies of his advisers, like Thomas Cranmer and Thomas Cromwell, influenced the new church, but so too did the Catholic tendencies of later monarchs like Charles I and churchmen such as William Laud. Unlike other churches throughout Europe, the Church of England rarely had to struggle for the soul of its nation with another movement. So it had never been forced to define its beliefs and practices in the face of opposition to others. By the turn of the 18<sup>th </sup>C, the one thing all Anglicans agreed on was a shared distrust of Roman Catholics.The doctrinal openness of the Church of England meant that it was in <strong><em>England</em></strong> that religious free-thinking had the greatest chance of taking root. In the late 16<sup>th</sup> C it was still possible to be burnt at the stake in England for denying the Trinity, but a C later those who asserted such things had no need to fear anything more damaging than government censure and a deluge of refutations by the clergy. The Church of England <em>prided itself</em> on its doctrinal orthodoxy, understood in terms of common sense, and a middle way between what were regarded as the bizarre excesses of continental Protestants and Catholics. This middle way was based on what its followers felt was a healthy respect, but refusal to fawn, for tradition. This took shape in the principle of the apostolic succession, an ancient Christian notion we’ve examined in previous episodes. Apostolic succession claims that Christian doctrines can be known to be trustworthy because they are taught in churches which were founded by the apostles or their immediate followers. In other words, great trust was placed in the notion of an <strong><em>unbroken chain of tradition</em></strong> going back to the apostles themselves. It was this ‘apostolic succession’, together with the Scriptures, themselves handed down as part of this authoritative tradition, that mainstream Anglicans felt guaranteed the trustworthiness of their church. By contrast, many thought, the Catholics had <strong><em>added</em></strong> to that tradition over the centuries, while the more extreme Protestants had <strong><em>subtracted</em></strong> from it.There was considerable tension between the churches. The worst example was France, where after the Revocation of the Treaty of Nantes in 1685 Protestants were an actively persecuted minority: they felt especially threatened by surrounding Catholics, and all the more determined never to give in to them. Persecution only strengthened their resolve and inspired sympathy from Protestants throughout the Continent, who by the same token became increasingly hostile to Catholicism.In England, Catholicism was the minority faith: officially banned, its priests had to operate in secrecy.There’s a story from this time of a Catholic bishop who, functioning as a kind of religious spy, held Mass in an east London pub for a congregation of Irish workers disguised as beer-guzzling patrons.Many people were scared of Catholics, whom they regarded as tools of a foreign power; those sneaky French or the Pope. There was also great suspicion of ‘Dissenters’—members of any churches other than the Church of England. ‘Dissenters’ and Catholics alike, it was feared, were eating away at the social fabric of the country, and the policies of tolerance followed by the Whig party were opposed by many. Some Anglican churchmen formed a party with the slogan ‘Church in Danger’, which spent its time campaigning against Catholics, Dissenters, deists, the principle of toleration and, essentially, everything that the Enlightenment had produced.In 1778, the English Parliament passed the <em>Catholic Relief Act</em>, which decriminalized Catholicism—to the enormous anger of a sizeable minority in the population. Two years later a Scottish aristocrat named <em>Lord George Gordon</em> led a huge mob to London, resulting in a week of riots in which Catholic churches were looted, foreign embassies burnt, and nearly 300 people were killed.But we ought not think it was all petty small-mindedness that ruled the day. There were some who worked tirelessly to effect peace between the warring camps of Christendom. In the 17<sup>th</sup> C, a number of attempts were made to open a dialogue between Roman Catholic and Protestant churches with the aim of reuniting them.The godfather of this endeavor, sometimes known as ‘<strong><em>syncretism’</em></strong>, was a German Lutheran theologian named <strong><em>George Callixtus. </em></strong>He devoted huge effort in the early 17<sup>th</sup> C to find common ground between the different groups. Like his contemporary <strong><em>Hugo Grotius</em></strong> in the Reformed Church, he believed it should be possible to use the Apostles’ Creed, and a belief in the authority of the Bible alone, as a basis for agreement among Christians.Callixtus made progress with Calvinists but the Catholics were less receptive. The <strong><em>Conference of Thorn</em></strong>, called by King Vladislav IV of Poland in 1645, attempted to put these ideas into practice, but after several weeks of discussions the Catholic, Lutheran and Calvinist theologians were unable to pull anything substantive together.Sadly, Callixtus’s efforts met with the greatest opposition from his fellow Lutherans.Let’s turn now from the acrimony and controversy that marked Protestant Scholasticism for a moment to take a look at a guy more like the rest of us; at least we probably hope so.He was an obscure, uneducated Frenchman of the late 17<sup>th</sup> C.<strong><em>Nicolas Herman</em></strong>, a manservant from Lorraine, tried to live his life around what he called ‘the practice of the presence of God’. He was not a very good manservant, having a pronounced limp from his army days and appallingly clumsy; but he performed his duties diligently until 1651, when, at the age of 40, he went to Paris and became a Carmelite monk. His monk’s name was <strong><em>Lawrence of the Resurrection</em></strong>.Brother Lawrence was put to work in the monastery’s kitchen—a task he hated, but which he did anyway because it was God’s will. To the surprise of the other monks, he not only did his work calmly and methodically, but spoke to God the entire time. Brother Lawrence declared that, to him, there was no difference between the time for work and the time for prayer: wherever he was, and whatever he was doing, he tried to perceive the presence of God. As he wrote to one of his friends:“There is not in the world a kind of life more sweet and delightful, than that of a continual conversation with God: the only ones who can understand it are those who practice and experience it. But I do not advise you to do it from that motive. It is not pleasure which we ought to seek in this exercise, but let us do it from a principle of love, and because God would have us. If I were a preacher, I would, above all other things, preach the practice of the presence of God. And if I were a spiritual director, I would advise all the world to do it. That is how necessary I think it is—and how easy, too.”Brother Lawrence became a minor celebrity among the hierarchy of the French Catholic Church, and he was visited by more than one archbishop, anxious to see if the reports of his humility and holiness were true. Lawrence’s sixteen Letters and Spiritual Maxims testify of his sincere belief in God’s presence in all things and his trust in God to see him <em>through</em> all things. They also testify to the way in which holy men and women continued to devote themselves to God’s will, both in and out of monasteries, even as the intellectual revolutions of the Enlightenment were at their height.It’s easy when considering the Age of Reason, to suppose theology was increasingly being seduced by philosophy, and that the simple, heartfelt faith of the commoners of the Middle Ages and the Reformation was being replaced by rationalism. That was true in some quarters, but the 17<sup>th</sup> and 18<sup>th</sup> centuries had their share of sincere and pious saints, as well as heretics, as much as any age; and there were some important movements that recalled the faithful to a living and wholehearted religion. As the theologians bickered, ordinary Christians were getting on with things, as they always had.As we bring this episode to a close, I want to end with a look at Blaise Pascal. That’s a great name, isn’t it? Blaise. Sounds like a professional skateboarder.Pascal was a <strong><em>Jansenist</em></strong>, that is, a member of the Roman Catholic reform movement we took a look at a moment ago. While the Jansenists began as a movement that sought to return the Roman Church to the teachings of Augustine, since Augustine’s doctrines were considered as being based in Scripture, the Jansenists were a Roman Catholic kind of back to the Bible movement.A few days after Blaise Pascal’s death, one of his servants noticed a curious bulge in the great scientist’s jacket. Opening the lining, he withdrew a folded parchment written by Pascal with these words . . .The year of grace 1654. Monday, November 23rd.,… from about half past ten in the evening until about half past twelve, God of Abraham, God of Isaac, God of Jacob, not of the philosophers and scholars. &gt;&gt; Certainty, certainty, feeling, joy, peace. &gt;&gt; God of Jesus Christ, I have separated myself from Him. I have fled from Him, Renounced Him, crucified Him. May I never be separated from Him. Renunciation, total and sweet.For eight years Pascal had hid those words in his coat, withdrawing them now and again to read them and be reminded of the moment when grace seized his soul.Pascal’s mother died when he was only three. His father, Stephen Pascal, began the education of his children, Gilbert, Blaise, and Jacqueline. Occasionally he took the young Blaise with him to meetings of the <em>Academy of Science</em>. The youth’s scientific curiosity was aroused.Before he reached the age of 27 Pascal had gained the admiration of mathematicians in Paris; had invented the calculating machine for his father who was a busy tax-collector; and had discovered the basic principles of atmospheric and hydraulic pressures. He belonged to the age of the Scientific Greats.Blaise’s initial contact with the Jansenists came as the result of an accident his father had. On an icy day in January, 1646, Stephen tried to prevent a duel. He fell on the hard frozen ground and dislocated a hip. The physicians who treated him were devoted Jansenists. They succeeded not only in curing their patient but in winning his son to their doctrines.They told the Pascals physical suffering was an illustration of a basic religious truth: man is helpless; a miserable creature. Blaise had seldom enjoyed a day without pain. He knew how helpless physicians could be, so the argument struck him with unusual force. It deepened his sense of the tragic mystery of life.He also learned from these Jansenist physicians how profoundly the Bible speaks to the human condition. He became an avid student of Scripture, pondering its pages as he had atmospheric pressures. He came to see the Bible as a way to a transformed heart.In 1651, Pascal’s personal tragedy deepened with the death of his father. The loss brought him to a crisis. His sister, Jacqueline, renounced the world by entering the Port-Royal convent, and Blaise was left alone in Paris.He now gave himself to worldly interests. He took a richly furnished home, staffed it with servants, and drove about town in a coach drawn by four horses; an extravagance. He pursued the ways of elite but decadent Parisian society. After a year of pleasure he found only a “great disgust with the world,” and he plunged into quiet desperation. He felt abandoned by God.Blaise turned again to the Bible, to the 17<sup>th</sup> ch of the Gospel of John, where Jesus prepares for His sacrifice on the cross. It was then that Pascal felt a new blaze of the Spirit. As he wrote, “Certainty, certainty, feeling, joy, peace.”Pascal’s new faith drew him magnetically into the orbit of the Jansenists. Late in 1654, he joined his sister, Jacqueline, as a member of the Port-Royal community. He was then asked by one of the Jansenist leaders for assistance in his defense against the attack of the Jesuits.Pascal responded brilliantly. He penned eighteen Public Letters exposing Jesuit errors in flashes of eloquence and sarcastic wit. As each letter appeared, the public snatched them up. They were instant best-sellers. Port-Royal was no longer an obscure Jansenist monastery; it was a center of public interest. The Pope condemned the Letters, but all educated French read them, as succeeding generations did for the next two centuries.Upon completing the Letters in March, 1657, Pascal planned a book on the evidences for Christianity. He was never able to complete it. In June, ‘62, he was seized with a violent illness and, after lingering a couple months, died on August 19 at the age of just 39.Friends found portions of his writing on faith and reason, and eight years after his death they published these notes under the title <strong><em>Thoughts</em></strong> (Pensées-Pahn’-sees). In the Pensées, Pascal is a religious genius who cuts across doctrine and pierces to the heart of man’s moral problem. He appeals to the intellect by his passion for truth and arouses the emotions by his merciless descriptions of the plight of man without God.Man, Pascal said, is part angel and part beast; a Chimera. In Greek mythology the chimera was a she-goat with a lion’s head and a serpent’s tail. Pascal wrote, “What a Chimera is man! What a novelty, a monster, a chaos, a contradiction, a prodigy! The glory and refuse of the universe. Who shall unravel this confusion?”Reason, as great a faculty as it is, is no sure guide, Pascal warns. If we trust reason alone, we will doubt everything except pain and death. But our <strong><em>hearts</em></strong> tell us this cannot be true. That would be the greatest of all blasphemies to think that life and the universe have no meaning. God and the meaning of life must be felt by the heart, rather than by reason. It was Pascal who said, “<em>The heart has its reasons which reason does not know</em>.”He saw the human condition so deeply yet so clearly that men and women in our own time, after three centuries, still gain perspective from him for their own spiritual pilgrimage.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/110-Faith%20in%20the%20Age%20of%20Reason%2002.mp3" length="14830722" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode is Faith in the Age of Reason, Part 2.In our last episode we briefly considered Jakob Hermanzoon, the Dutch theologian who’d sat under the tutelage of Theodore Beza, John Calvin’s successor at the Academy in Geneva. We know Hermanzoon better by his Latin name Jacobus Arminius.Arminius took exception to Beza’s views on predestination and when he became pastor of a church in Amsterdam, created a stir among his Calvinist colleagues. It was while teaching a series of sermons on the Book of Romans that Arminius became convinced Beza had several things wrong. The implication was that because Beza was Calvin’s successor and the standard-bearer for Calvinism, Arminius contradicted Calvin. Things came to a head when Arminius’ colleague Peter Planck began to publicly dispute with him.Arminius hated controversy, seeing it as a dangerous distraction to the cause of the Gospel and pressed for a synod to deal with the matter, believing once his views were set alongside Scripture, he’d be vindicated.In 1603, Arminius was called to the University at Leiden to teach when one of the faculty members died. The debate Arminius had been having with Planck was shifted to a new controversy with one of the other professors at Leiden, François Gomaer.This controversy lasted the next six yrs as the supporters of both Calvinism and Arminius grew in number and determination. The synod Arminius had pressed for was eventually held, but not till nine years after his death in 1609.In the meantime, just a year after his death, Arminius’ followers gathered his writings and views and issued what they regarded as a formal statement of his ideas. Called the Five Articles of the Remonstrants, or just the Remonstrance, it was a formal proposal to the government of Holland detailing the points of difference that had come to a head over the previous years in the debate between Arminius and Gomaer.Those 5 points were –That the divine decree of predestination is conditioned on Faith, not absolute in Election.
That the intent of the Atonement is universal;
Man cannot of himself exercise a saving faith;
That though the grace of God is a necessary condition of human effort it does not act irresistibly in man; and finally -
By the enabling power of the Holy Spirit, believers are able to resist sin but are not beyond the possibility of falling from grace.In 1618, the Dutch Church called the Synod of Dort to answer the Remonstrance. The results of the Synod, called the Canons of Dort, strongly upheld Theodore Beza’s formulation of the Calvinist doctrine of predestination and developed their own five-point response to the Remonstrance.It comes as a major surprise to most students of Church history to learn that TULIP, or the famous Five Points of Calvinism were a RESPONSE to the challenge of Arminianists; that they’d come up with their 5 points first. Most people who’ve heard of Calvinism and Arminianism have never even heard of the Remonstrance; yet it’s the thing that formalized the debate between the two camps; a debate that’s continued to today and has led to some prolific arguments and controversies among Christians.Put a Presbyterian elder and Methodist deacon in a room together and let the fun begin!Now, lest we think the Protestants fell out in the Calvinist-Arminianist brouhaha while the Catholics sat back, ate popcorn and watched the show, realize things were FAR from being all united and just one big happy family over in the Roman sector of the Church. Catholics were no monolithic entity at this time. It was a mixed bag of different groups and viewpoints with their own internal disagreements.In the late 16th and early 17th Cs there was a long dispute between the Jesuits and the Dominicans over how divine grace and human free-will interacted.In the late 17th C, Pope Innocent XI, spent his reign playing a power game with Louis XIV and the Gallic theologians who believed i]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-2.jpg</ssp:url> <ssp:title>110-Faith in the Age of Reason &#8211; Part 2</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode is Faith in the Age of Reason, Part 2.In our last episode we briefly considered Jakob Hermanzoon, the Dutch theologian who’d sat under the tutelage of Theodore Beza, John Calvin’s successor at the Academy in Geneva. We know Hermanzoon better by his Latin name Jacobus Arminius.Arminius took exception to Beza’s views on predestination and when he became pastor of a church in Amsterdam, created a stir among his Calvinist colleagues. It was while teaching a series of sermons on the Book of Romans that Arminius became convinced Beza had several things wrong. The implication was that because Beza was Calvin’s successor and the standard-bearer for Calvinism, Arminius contradicted Calvin. 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This period lasted from the late 16<sup>th</sup> to the later 17<sup>th </sup>C and is referred to by church historians as <strong><em>the Age of Confessionalism. </em></strong>But “confession” here isn’t the personal practice of piety in which someone admits error. Confessionalism is the term applied to how the various Protestant groups were increasingly concerned with defining their <strong><em>own</em></strong> beliefs, their <strong><em>confessions</em></strong>, in contrast to everyone else. It resulted in what is sometimes referred to as <strong><em>Protestant Scholasticism, </em></strong>called this because the churches developed technical jargon to describe their doctrinal positions <em>ever more accurately</em>—just as medieval Roman Catholic scholastics had done three Cs before.Don’t forget; Roman Scholasticism helped spark the Reformation. It was the scholastics devotion to correct theology that highlighted the doctrinal and practical errors many in the Church began to call for reform over. But it was also the tendency of <strong><em>some</em></strong> Scholastics to forsake <strong><em>practical</em></strong> theology in favor of the purely hypothetical that fueled the Reformation’s drive to return the <u>practice of faith to everyday life</u> and made religion the sphere, not just of academics and sequestered clerics, but the common people.So, we might conclude Protestant churches were now headed <em>down the same path</em> with their own version of Scholasticism. And in some cases, that’s what happened. But instead of turning a theology back to Scripture as the Protestant Reformation had done in reaction to Roman Scholasticism, the reaction to Protestant Scholasticism was a decided turn <em>away</em> from Scripture to a decidedly irreligious philosophy.Many of the discussions of the Protestant Scholastics became dry and technical. <strong><em>Martin Luther</em></strong> sought to overturn centuries of medieval religious jargon and get back to the original message of the NT. <strong><em>John Calvin</em></strong> is often thought of as a more ‘systematic’ theologian, but his <em>Institutes of the Christian Religion, </em>though carefully arranged by topics, was intended to be no more than a faithful exposition of Scripture.Luther’s and Calvin’s <strong><em>heirs</em></strong>, however, went beyond their intended simplicity. They didn’t abandon the Reformation principle of Sola Scriptura, but they sought answers to questions not found in the Bible. A prime example was the issue of predestination and the relation between grace and free will—which, at the start of the 17<sup>th</sup> C was <u>THE</u> hot theological topic among Protestants <em>and</em> Catholics. A new kind of scholasticism was produced with some Protestant theologians happy to use the terminology of <strong><em>Aristotle</em></strong> and regarding the premier Roman Catholic Scholastic <strong><em>Thomas Aquinas</em></strong> as an authority.One of the key figures of this era was <strong><em>Theodore Beza</em></strong>, an aristocratic Frenchman who, although only ten yrs younger than Calvin, outlived him by forty and was widely regarded as Calvin’s successor. It was Beza, rather than Calvin, who was regarded by most Reformed theologians of the 17<sup>th</sup> C as <em>the</em> theological authority. He was especially good at recasting the terminology of Aristotle and the medieval scholastics in disputing with his opponents, who were most often Lutherans and Catholics.<strong><em>Beza</em></strong> defined the doctrine of predestination and its role in Reformed theology. In doing so, he developed the doctrine of ‘double predestination’, the notion that God deliberately predestines the <strong><em>reprobate</em></strong> to <strong><em>damnation</em></strong> and the <strong><em>elect</em></strong> to <strong><em>salvation</em></strong>. He put forward the ‘<strong><em>prelapsarian’</em></strong> position, which says God planned the Fall and the division of humanity into elect and reprobate before Adam sinned. These ideas were present in germ-form in Calvin, but weren’t the touchstones of Reformation orthodoxy they later become.Beza was an eloquent author. That can’t be said of all who took up their pens in the service of the Lutheran and Reformed cause. In place of Luther’s and Calvin’s attempts to simply expound what Scripture said about doctrine and theology, the Protestant Scholastics were all about logical consistency and adherence to a pre-established orthodoxy.<strong><em>The Age of Confessionalism</em></strong> is often thought of as a time when theologians conducted a war of words with sharp pens, rather than sharp swords. What comes as a surprise is how so much of their angry rhetoric was aimed, not at people far across the theological divide from themselves, but at their own, much closer colleagues.With the <em>hardening of orthodoxy</em>, there were inevitable splits within churches as some rebelled against what their colleagues were laying down as required doctrine. The <em>greatest</em> of these fractures occurred in the Reformed Church at the end of the 16<sup>th</sup> C, after the preaching of <strong><em>Jacobus Arminius</em></strong>, a Dutch minister and professor taught by Beza himself. Arminius was initially a supporter of Beza’s views. But he rebelled against Beza’s distinctions regarding predestination and prelapsarianism, declaring them <em>unjust</em>. Arminius argued that if God condemns some and saves others, it must be on the basis of who has faith, not on the basis of some eternal decree God’s already worked out even before they’re born.Arminius died in 1609, but the controversy he started rumbled on thru the centuries and has continued right on down to today.His Dutch name was <strong><em>Jakob Hermanzoon</em></strong> – but as did many scholars of the day, he Latinized that to <strong><em>Jacobus Arminius; </em></strong>and it’s from that we get the theology derived from him – <strong><em>Arminianism</em></strong> – which as most listeners know, is usually posited as <em>opposite</em> to Reformed theology, or Calvinism. Now, before I get a pile of angry emails and comments – let me say what’s called Arminianism and Calvinism today would likely be disavowed by both John Calvin and Jakob Hermanszoon.  If they attended a seminary class on these topics today they’d likely say, <strong><em>“What’ch you talkin’ about Willis?”</em></strong>Both Arminianism and Calvinism have taken on theological accretions and associations their authors likely never intended. And strictly speaking, we can’t equate <strong><em>Calvinism</em></strong> with what’s known as <strong><em>Reformed</em></strong> Theology.But, back to the story. è Arminius was born in the Netherlands near Utrecht. His father was a blacksmith and armorer who died shortly after Jakob was born. He was educated at the expense of family-friends who recognized his keen intellect. He’d just entered Marburg University in Germany at the age of 16 when news reached him of a tragedy back home in his hometown of <strong><em>Oudewater</em></strong>.The Roman Catholic Spanish had occupied a good part of Holland for some time but were expelled from Oudewater when the city became a Protestant enclave. When the Spanish returned, they over-ran the town and carried out a brutal massacre that killed Arminius’ mother and siblings. Jakob spent 2 weeks in inconsolable mourning.When the new University of Leiden opened nearby in 1576, he was the 12<sup>th</sup> student enrolled. At Leiden he adopted the controversial theology of the French scholar Peter Ramus, a Protestant progressive killed during the St. Bartholomew’s Day Massacre. Leaving Leiden, Jakob went to Geneva where he enrolled in the Academy, then headed by <strong><em>Theodore Beza</em></strong>, Calvin’s successor.Arminius’s defense of Ramus angered the faculty of the Academy so he left for a trip to Basel where he declined the offer a doctorate, believing he’d not bring honor to the title.Returning to Geneva, Arminius seems to have been more prudent in his approach. In 1585, Beza wrote to the city magistrates of Amsterdam who’d sponsored Arminius’s education, highly commending his ability and diligence and encouraging a continuance of their support in his studies.After a short visit to Italy, Arminius returned home, was ordained, and in 1588 became one of the ministers of Amsterdam. His 1590 marriage to a merchant’s daughter gave him influential links.From the outset, Arminius’s sermons on Romans 7 drew a strong reaction from staunch  Calvinists who disliked his views on grace and predestination. The Calvinists said that while God’s saving grace is unearned, He offers it only to those He predestines to salvation. Arminius disagreed, saying God gives grace to those who believe.In 1592, a colleague accused him of <strong><em>Pelagianism, </em></strong>a 5<sup>th</sup> C heretical distortion of grace and free-will already condemned by the Church. Arminius was also accused of …1) An <em>overdependence</em> on the early church fathers,2) <em>Deviation</em> from two early Calvinist creeds, the <em>Belgic Confession</em> and the <em>Heidelberg Catechism</em>, and3) An errant views of predestination.When Arminius and his supporters challenged his critics, urging them to point out specifically WHERE he was in error, they were unable to do so. The city authorities ended up on his side. The question of predestination was not raised in any substantive form until Arminius became professor of theology at Leiden, where he served from 1603–9. The last six years of his life were spent in controversy over his views as they stood in opposition to those of his old mentor, Theodore Beza.In a 1606 message titled “<em>On Reconciling Religious Dissensions among Christians</em>,” Arminius argued that dissension damages people both intellectually and emotionally and creates doubt about religion that leads to despair. Left unchecked, it may ultimately lead to atheism. He proposed as a remedy to the controversy his ideas had stirred, the calling of a national synod. Arminius believed the proper arbiter between feuding clergy was a good and godly magistrate. The synod was eventually held at Dort in 1618, but Arminius had already been dead nine years.In assessing Arminius’ theological position, we could say that in his attempt to give the human will a more active role in salvation than Beza’s brand of Calvinism conceded, Arminius taught a <em>conditional</em> election in which a person’s free will might or might not affect the divine offer of salvation.  It’s important to distinguish between Arminius’s teaching and what later became known as Arminianism, which was more liberal in its view of free will and of related doctrines than was its founder. Arminius’s views were never systematically worked out until the year <em>after</em> his death, when his followers issued a declaration called the <strong><em>Remonstrance</em></strong>, which dissented at several points from Beza’s description of Calvinism. It held, among other things, that God’s predestination was <strong><em>conditioned</em></strong> by human choice, that the Gospel could be freely accepted or rejected, and that a person who’d become a Christian could “fall from grace” or <em>forsake</em> salvation.Though he was mild–tempered, Arminius nevertheless spoke his mind in controversy and characteristically defended his position <strong><em>from Scripture</em></strong>.We’ll pick it up at this point in our next episode as we continue our look at <strong><em>Protestant Scholasticism.</em></strong> There’s a whole lot more for us to learn about this period, including the Calvinist reaction to the challenge of the Remonstrance, as well as the career of a couple of major lights in Christian history, Brother Lawrence and Blaise Pascal – as well as several others.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode, is Faith in the Age of Reason.  Part 01After the first flush of Reformation excitement died down, the Protestant churches of Europe went into a long period of retrenchment, of digging in both doctrinally and culturally. Thi]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="640" height="758" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason.jpg 640w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-253x300.jpg 253w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Age-of-Reason-610x722.jpg 610w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>The title of this episode, is <strong><em>Faith in the Age of Reason.  Part 01</em></strong>After the first flush of Reformation excitement died down, the Protestant churches of Europe went into a long period of retrenchment, of digging in both doctrinally and culturally. This period lasted from the late 16<sup>th</sup> to the later 17<sup>th </sup>C and is referred to by church historians as <strong><em>the Age of Confessionalism. </em></strong>But “confession” here isn’t the personal practice of piety in which someone admits error. Confessionalism is the term applied to how the various Protestant groups were increasingly concerned with defining their <strong><em>own</em></strong> beliefs, their <strong><em>confessions</em></strong>, in contrast to everyone else. It resulted in what is sometimes referred to as <strong><em>Protestant Scholasticism, </em></strong>called this because the churches developed technical jargon to describe their doctrinal positions <em>ever more accurately</em>—just as medieval Roman Catholic scholastics had done three Cs before.Don’t forget; Roman Scholasticism helped spark the Reformation. It was the scholastics devotion to correct theology that highlighted the doctrinal and practical errors many in the Church began to call for reform over. But it was also the tendency of <strong><em>some</em></strong> Scholastics to forsake <strong><em>practical</em></strong> theology in favor of the purely hypothetical that fueled the Reformation’s drive to return the <u>practice of faith to everyday life</u> and made religion the sphere, not just of academics and sequestered clerics, but the common people.So, we might conclude Protestant churches were now headed <em>down the same path</em> with their own version of Scholasticism. And in some cases, that’s what happened. But instead of turning a theology back to Scripture as the Protestant Reformation had done in reaction to Roman Scholasticism, the reaction to Protestant Scholasticism was a decided turn <em>away</em> from Scripture to a decidedly irreligious philosophy.Many of the discussions of the Protestant Scholastics became dry and technical. <strong><em>Martin Luther</em></strong> sought to overturn centuries of medieval religious jargon and get back to the original message of the NT. <strong><em>John Calvin</em></strong> is often thought of as a more ‘systematic’ theologian, but his <em>Institutes of the Christian Religion, </em>though carefully arranged by topics, was intended to be no more than a faithful exposition of Scripture.Luther’s and Calvin’s <strong><em>heirs</em></strong>, however, went beyond their intended simplicity. They didn’t abandon the Reformation principle of Sola Scriptura, but they sought answers to questions not found in the Bible. A prime example was the issue of predestination and the relation between grace and free will—which, at the start of the 17<sup>th</sup> C was <u>THE</u> hot theological topic among Protestants <em>and</em> Catholics. A new kind of scholasticism was produced with some Protestant theologians happy to use the terminology of <strong><em>Aristotle</em></strong> and regarding the premier Roman Catholic Scholastic <strong><em>Thomas Aquinas</em></strong> as an authority.One of the key figures of this era was <strong><em>Theodore Beza</em></strong>, an aristocratic Frenchman who, although only ten yrs younger than Calvin, outlived him by forty and was widely regarded as Calvin’s successor. It was Beza, rather than Calvin, who was regarded by most Reformed theologians of the 17<sup>th</sup> C as <em>the</em> theological authority. He was especially good at recasting the terminology of Aristotle and the medieval scholastics in disputing with his opponents, who were most often Lutherans and Catholics.<strong><em>Beza</em></strong> defined the doctrine of predestination and its role in Reformed theology. In doing so, he developed the doctrine of ‘double predestination’, the notion that God deliberately predestines the <strong><em>reprobate</em></strong> to <strong><em>damnation</em></strong> and the <strong><em>elect</em></strong> to <strong><em>salvation</em></strong>. He put forward the ‘<strong><em>prelapsarian’</em></strong> position, which says God planned the Fall and the division of humanity into elect and reprobate before Adam sinned. These ideas were present in germ-form in Calvin, but weren’t the touchstones of Reformation orthodoxy they later become.Beza was an eloquent author. That can’t be said of all who took up their pens in the service of the Lutheran and Reformed cause. In place of Luther’s and Calvin’s attempts to simply expound what Scripture said about doctrine and theology, the Protestant Scholastics were all about logical consistency and adherence to a pre-established orthodoxy.<strong><em>The Age of Confessionalism</em></strong> is often thought of as a time when theologians conducted a war of words with sharp pens, rather than sharp swords. What comes as a surprise is how so much of their angry rhetoric was aimed, not at people far across the theological divide from themselves, but at their own, much closer colleagues.With the <em>hardening of orthodoxy</em>, there were inevitable splits within churches as some rebelled against what their colleagues were laying down as required doctrine. The <em>greatest</em> of these fractures occurred in the Reformed Church at the end of the 16<sup>th</sup> C, after the preaching of <strong><em>Jacobus Arminius</em></strong>, a Dutch minister and professor taught by Beza himself. Arminius was initially a supporter of Beza’s views. But he rebelled against Beza’s distinctions regarding predestination and prelapsarianism, declaring them <em>unjust</em>. Arminius argued that if God condemns some and saves others, it must be on the basis of who has faith, not on the basis of some eternal decree God’s already worked out even before they’re born.Arminius died in 1609, but the controversy he started rumbled on thru the centuries and has continued right on down to today.His Dutch name was <strong><em>Jakob Hermanzoon</em></strong> – but as did many scholars of the day, he Latinized that to <strong><em>Jacobus Arminius; </em></strong>and it’s from that we get the theology derived from him – <strong><em>Arminianism</em></strong> – which as most listeners know, is usually posited as <em>opposite</em> to Reformed theology, or Calvinism. Now, before I get a pile of angry emails and comments – let me say what’s called Arminianism and Calvinism today would likely be disavowed by both John Calvin and Jakob Hermanszoon.  If they attended a seminary class on these topics today they’d likely say, <strong><em>“What’ch you talkin’ about Willis?”</em></strong>Both Arminianism and Calvinism have taken on theological accretions and associations their authors likely never intended. And strictly speaking, we can’t equate <strong><em>Calvinism</em></strong> with what’s known as <strong><em>Reformed</em></strong> Theology.But, back to the story. è Arminius was born in the Netherlands near Utrecht. His father was a blacksmith and armorer who died shortly after Jakob was born. He was educated at the expense of family-friends who recognized his keen intellect. He’d just entered Marburg University in Germany at the age of 16 when news reached him of a tragedy back home in his hometown of <strong><em>Oudewater</em></strong>.The Roman Catholic Spanish had occupied a good part of Holland for some time but were expelled from Oudewater when the city became a Protestant enclave. When the Spanish returned, they over-ran the town and carried out a brutal massacre that killed Arminius’ mother and siblings. Jakob spent 2 weeks in inconsolable mourning.When the new University of Leiden opened nearby in 1576, he was the 12<sup>th</sup> student enrolled. At Leiden he adopted the controversial theology of the French scholar Peter Ramus, a Protestant progressive killed during the St. Bartholomew’s Day Massacre. Leaving Leiden, Jakob went to Geneva where he enrolled in the Academy, then headed by <strong><em>Theodore Beza</em></strong>, Calvin’s successor.Arminius’s defense of Ramus angered the faculty of the Academy so he left for a trip to Basel where he declined the offer a doctorate, believing he’d not bring honor to the title.Returning to Geneva, Arminius seems to have been more prudent in his approach. In 1585, Beza wrote to the city magistrates of Amsterdam who’d sponsored Arminius’s education, highly commending his ability and diligence and encouraging a continuance of their support in his studies.After a short visit to Italy, Arminius returned home, was ordained, and in 1588 became one of the ministers of Amsterdam. His 1590 marriage to a merchant’s daughter gave him influential links.From the outset, Arminius’s sermons on Romans 7 drew a strong reaction from staunch  Calvinists who disliked his views on grace and predestination. The Calvinists said that while God’s saving grace is unearned, He offers it only to those He predestines to salvation. Arminius disagreed, saying God gives grace to those who believe.In 1592, a colleague accused him of <strong><em>Pelagianism, </em></strong>a 5<sup>th</sup> C heretical distortion of grace and free-will already condemned by the Church. Arminius was also accused of …1) An <em>overdependence</em> on the early church fathers,2) <em>Deviation</em> from two early Calvinist creeds, the <em>Belgic Confession</em> and the <em>Heidelberg Catechism</em>, and3) An errant views of predestination.When Arminius and his supporters challenged his critics, urging them to point out specifically WHERE he was in error, they were unable to do so. The city authorities ended up on his side. The question of predestination was not raised in any substantive form until Arminius became professor of theology at Leiden, where he served from 1603–9. The last six years of his life were spent in controversy over his views as they stood in opposition to those of his old mentor, Theodore Beza.In a 1606 message titled “<em>On Reconciling Religious Dissensions among Christians</em>,” Arminius argued that dissension damages people both intellectually and emotionally and creates doubt about religion that leads to despair. Left unchecked, it may ultimately lead to atheism. He proposed as a remedy to the controversy his ideas had stirred, the calling of a national synod. Arminius believed the proper arbiter between feuding clergy was a good and godly magistrate. The synod was eventually held at Dort in 1618, but Arminius had already been dead nine years.In assessing Arminius’ theological position, we could say that in his attempt to give the human will a more active role in salvation than Beza’s brand of Calvinism conceded, Arminius taught a <em>conditional</em> election in which a person’s free will might or might not affect the divine offer of salvation.  It’s important to distinguish between Arminius’s teaching and what later became known as Arminianism, which was more liberal in its view of free will and of related doctrines than was its founder. Arminius’s views were never systematically worked out until the year <em>after</em> his death, when his followers issued a declaration called the <strong><em>Remonstrance</em></strong>, which dissented at several points from Beza’s description of Calvinism. It held, among other things, that God’s predestination was <strong><em>conditioned</em></strong> by human choice, that the Gospel could be freely accepted or rejected, and that a person who’d become a Christian could “fall from grace” or <em>forsake</em> salvation.Though he was mild–tempered, Arminius nevertheless spoke his mind in controversy and characteristically defended his position <strong><em>from Scripture</em></strong>.We’ll pick it up at this point in our next episode as we continue our look at <strong><em>Protestant Scholasticism.</em></strong> There’s a whole lot more for us to learn about this period, including the Calvinist reaction to the challenge of the Remonstrance, as well as the career of a couple of major lights in Christian history, Brother Lawrence and Blaise Pascal – as well as several others.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/109-Faith%20in%20the%20Age%20of%20Reason%2001.mp3" length="8778575" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode, is Faith in the Age of Reason.  Part 01After the first flush of Reformation excitement died down, the Protestant churches of Europe went into a long period of retrenchment, of digging in both doctrinally and culturally. This period lasted from the late 16th to the later 17th C and is referred to by church historians as the Age of Confessionalism. But “confession” here isn’t the personal practice of piety in which someone admits error. Confessionalism is the term applied to how the various Protestant groups were increasingly concerned with defining their own beliefs, their confessions, in contrast to everyone else. It resulted in what is sometimes referred to as Protestant Scholasticism, called this because the churches developed technical jargon to describe their doctrinal positions ever more accurately—just as medieval Roman Catholic scholastics had done three Cs before.Don’t forget; Roman Scholasticism helped spark the Reformation. It was the scholastics devotion to correct theology that highlighted the doctrinal and practical errors many in the Church began to call for reform over. But it was also the tendency of some Scholastics to forsake practical theology in favor of the purely hypothetical that fueled the Reformation’s drive to return the practice of faith to everyday life and made religion the sphere, not just of academics and sequestered clerics, but the common people.So, we might conclude Protestant churches were now headed down the same path with their own version of Scholasticism. And in some cases, that’s what happened. But instead of turning a theology back to Scripture as the Protestant Reformation had done in reaction to Roman Scholasticism, the reaction to Protestant Scholasticism was a decided turn away from Scripture to a decidedly irreligious philosophy.Many of the discussions of the Protestant Scholastics became dry and technical. Martin Luther sought to overturn centuries of medieval religious jargon and get back to the original message of the NT. John Calvin is often thought of as a more ‘systematic’ theologian, but his Institutes of the Christian Religion, though carefully arranged by topics, was intended to be no more than a faithful exposition of Scripture.Luther’s and Calvin’s heirs, however, went beyond their intended simplicity. They didn’t abandon the Reformation principle of Sola Scriptura, but they sought answers to questions not found in the Bible. A prime example was the issue of predestination and the relation between grace and free will—which, at the start of the 17th C was THE hot theological topic among Protestants and Catholics. A new kind of scholasticism was produced with some Protestant theologians happy to use the terminology of Aristotle and regarding the premier Roman Catholic Scholastic Thomas Aquinas as an authority.One of the key figures of this era was Theodore Beza, an aristocratic Frenchman who, although only ten yrs younger than Calvin, outlived him by forty and was widely regarded as Calvin’s successor. It was Beza, rather than Calvin, who was regarded by most Reformed theologians of the 17th C as the theological authority. He was especially good at recasting the terminology of Aristotle and the medieval scholastics in disputing with his opponents, who were most often Lutherans and Catholics.Beza defined the doctrine of predestination and its role in Reformed theology. In doing so, he developed the doctrine of ‘double predestination’, the notion that God deliberately predestines the reprobate to damnation and the elect to salvation. He put forward the ‘prelapsarian’ position, which says God planned the Fall and the division of humanity into elect and reprobate before Adam sinned. These ideas were present in germ-form in Calvin, but weren’t the touchstones of Reformation orthodoxy they later become.Beza was an eloquent author. 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But “confession” here isn’t the personal practice of piety in which someone admits error. Confessionalism is the term applied to how the various Protestant groups were increasingly concerned with defining their own beliefs, their confessions, in contrast to everyone else. It resulted in what is sometimes referred to as Protestant Scholasticism, called this because the churches developed technical jargon to describe their doctrinal positions ever more accurately—just as medieval Roman Catholic scholastics had done three Cs before.Don’t forget; Roman Scholasticism helped spark the Reformation. 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It says that “you can’t see the forest for the trees.” The idea is that <em>details</em> can obscure the bigger picture. You fail to see a forest because all you see is a lot of trees.As we’ve spent many episodes tracking the Reformation and Counter-Reformation, we may be so distracted by all the names, places, dates and movements, we miss the larger picture and the summary effect of all this on the people of 16<sup>th</sup> C.Trends from the previous century came to fruition in the 16<sup>th</sup> that made for a monumental shift in people’s idea of what The Church was. Consider a couple of the things that happened in the <strong><em>15<sup>th</sup></em></strong> C.<ul><li>Constantinople fell to the Turks in 1453.</li><li>The New World was opened to Europe at the close of the Century.</li></ul> Till then, European Christians felt hemmed in by Muslims to the S and E, and by the Atlantic to the W. Missions were conceived of almost exclusively as the conversion of Muslims. Challenges to Christianity were pretty much limited to the threat of an aggressive Islam. That view seemed potent when news of the Fall of Constantinople washed over Western Europe.Yet in the hundred years of the 16<sup>th</sup> C, the situation changed dramatically. To the E and S, Islam was countered by the Spanish Reconquista and the failure of the Turks to take Vienna. The <em>Battle of Lepanto</em> in 1571 saw the end of Muslim naval power in the Mediterranean. Muslims armies, which had seemed irresistible till then, began to roll back.Then, the Atlantic, once an impassable barrier, suddenly became a highway. New worlds opened with the discovery of The New World. Sailing W, Spanish conquistadors conquered a realm far larger than their homeland.The Portuguese sailed S around Africa, setting up trade centers and missions in the Far East. And Islam, which had appeared the greatest barrier to Christian expansion, saw its main territory surrounded by the growing economic and military power of Europe. North Africa and western Asia shifted from being Muslim realms to European colonies.In all these lands newly opened to Europeans, Christianity established a foothold. Some of them would centuries later become their own vibrant center of missionary outreach at a time when Europe was growing increasingly secular.But, few who lived in the 15<sup>th</sup> C could comprehend the massive consequences of the events they witnessed. When Spain and Portugal came near to blows over who had the rights to what, the pope thought he could work a compromise by decreeing the W belonged to Spain while the E belonged to Portugal. But what about when sailing W leads to the E, and vice versa? The inevitable conflict was played out in the Philippines.King Ferdinand of Spain and his grandson, the famous Emperor Charles V, before whom Luther appeared at the Diet of Worms, were far more concerned with the politics of Europe than the promises of a New World. That would be like a company in the Year 2000 being more concerned with the telegraph than mobile cellphones.During the 16<sup>th</sup> C, when these vast geopolitical changes were taking place, the towering edifice of medieval Christianity collapsed. The <em>Council of Trent</em> tried to salvage what it could and set the scene for what became modern Catholicism. Protestantism diffused into dozens of groups amid the ruins of the medieval Church. The long-held ideal of a single church, with the vicar of Christ as its visible head, never a view held by the Eastern Church, lost its power in the West as well. From then on, Western Christianity was divided among a plethora of groups divided up along cultural and doctrinal differences.In spite of corruption and the many voices calling for reform, there was agreement among Christians the Church was in essence one, and its unity <em>ought</em> to be manifest in its organization. Most chief figures of the Reformation at first held such an understanding of the Church. Only a few rejected it. Most Protestant leaders believed the unity of the Church was crucial to its nature, and that although it was temporarily necessary to break unity to be faithful to God’s Word, that faithfulness demanded all effort at <em>regaining</em> unity.As in the Middle Ages, people of the early 16<sup>th</sup> C took for granted that the survival of a nation-state required religious agreement among its subjects. That notion, which Christians <em>rejected</em> when a minority in the old Roman Empire, became the <em>prevailing</em> view after the conversion of Constantine. All who lived in a Christian <em>state</em> must be Christian and faithful members of <u>THE</u> Church. A bare-few places allowed Jews and Muslims to live among them but only as a lower-class, disenfranchised and persecuted.This view of national and concomitant religious uniformity is what led to the many wars of religion of the 16<sup>th</sup> and 17<sup>th</sup> Cs. Then, in some areas sooner than others, a conclusion was reached that religious tolerance was preferable to the devastation these wars brought. So began the long process, as one after another the various European states adopted policies of religious tolerance. That produced the modern idea of the <em>secular</em> state.The 16<sup>th</sup> C also witnessed the collapse of the ancient dream of political unity under an Empire. Charles V was the last emperor who would harbor such illusions. After him, the so-called emperors were little more than kings of Germany with limited power.The Conciliarist hope of reforming the Church was also shaken. For several decades, Protestant reformers hoped a universal council would set the pope’s house in order. But the opposite took place. The papacy achieved its own reformation without help from a council.  By the time the Council of Trent met, it was obvious it wouldn’t be an ecumenical council so much as a papal tool.Sincere believers, both Protestant and Catholic, saw many of the old certainties crumble around them. Discoveries taking place in the New World posed questions unanswerable by the old guidelines. Medieval foundations like papacy, empire, and tradition, no longer held. As Galileo had demonstrated the Earth wasn’t a fixed point of reference, now it seemed there was NO fixed point to be trusted.Such were the times of Erasmus, Luther, Calvin, Knox, and the other great reformers. While the world was in chaos, they resolved to stand firm in Faith and the power of the Word of God. Luther and Calvin insisted that the power of the Word was such that, as long as the Roman Church continued reading, even though the pope and his advisors refused to listen, there was always in the Roman communion a “vestige of the church.” So they anticipated the day when the Church would once again cleave to the Word and set aside their differences to emerge in a united church once more.&nbsp;&nbsp;&nbsp;]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS is the 3rd Overview in the series so far.We’ve spent quite a bit of time tracking the Reformation and need now to give a brief overview and analysis of what we’ve seen as we prepare for launching into the next era of Church History]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="620" height="349" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview.jpg 620w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview-300x169.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview-610x343.jpg 610w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /></p>This episode of CS is the 3<sup>rd</sup> Overview in the series so far.We’ve spent quite a bit of time tracking the Reformation and need now to give a brief overview and analysis of what we’ve seen as we prepare for launching into the next era of Church History.There’s a well-worn saying in English I’m not sure other languages duplicate. It says that “you can’t see the forest for the trees.” The idea is that <em>details</em> can obscure the bigger picture. You fail to see a forest because all you see is a lot of trees.As we’ve spent many episodes tracking the Reformation and Counter-Reformation, we may be so distracted by all the names, places, dates and movements, we miss the larger picture and the summary effect of all this on the people of 16<sup>th</sup> C.Trends from the previous century came to fruition in the 16<sup>th</sup> that made for a monumental shift in people’s idea of what The Church was. Consider a couple of the things that happened in the <strong><em>15<sup>th</sup></em></strong> C.<ul><li>Constantinople fell to the Turks in 1453.</li><li>The New World was opened to Europe at the close of the Century.</li></ul> Till then, European Christians felt hemmed in by Muslims to the S and E, and by the Atlantic to the W. Missions were conceived of almost exclusively as the conversion of Muslims. Challenges to Christianity were pretty much limited to the threat of an aggressive Islam. That view seemed potent when news of the Fall of Constantinople washed over Western Europe.Yet in the hundred years of the 16<sup>th</sup> C, the situation changed dramatically. To the E and S, Islam was countered by the Spanish Reconquista and the failure of the Turks to take Vienna. The <em>Battle of Lepanto</em> in 1571 saw the end of Muslim naval power in the Mediterranean. Muslims armies, which had seemed irresistible till then, began to roll back.Then, the Atlantic, once an impassable barrier, suddenly became a highway. New worlds opened with the discovery of The New World. Sailing W, Spanish conquistadors conquered a realm far larger than their homeland.The Portuguese sailed S around Africa, setting up trade centers and missions in the Far East. And Islam, which had appeared the greatest barrier to Christian expansion, saw its main territory surrounded by the growing economic and military power of Europe. North Africa and western Asia shifted from being Muslim realms to European colonies.In all these lands newly opened to Europeans, Christianity established a foothold. Some of them would centuries later become their own vibrant center of missionary outreach at a time when Europe was growing increasingly secular.But, few who lived in the 15<sup>th</sup> C could comprehend the massive consequences of the events they witnessed. When Spain and Portugal came near to blows over who had the rights to what, the pope thought he could work a compromise by decreeing the W belonged to Spain while the E belonged to Portugal. But what about when sailing W leads to the E, and vice versa? The inevitable conflict was played out in the Philippines.King Ferdinand of Spain and his grandson, the famous Emperor Charles V, before whom Luther appeared at the Diet of Worms, were far more concerned with the politics of Europe than the promises of a New World. That would be like a company in the Year 2000 being more concerned with the telegraph than mobile cellphones.During the 16<sup>th</sup> C, when these vast geopolitical changes were taking place, the towering edifice of medieval Christianity collapsed. The <em>Council of Trent</em> tried to salvage what it could and set the scene for what became modern Catholicism. Protestantism diffused into dozens of groups amid the ruins of the medieval Church. The long-held ideal of a single church, with the vicar of Christ as its visible head, never a view held by the Eastern Church, lost its power in the West as well. From then on, Western Christianity was divided among a plethora of groups divided up along cultural and doctrinal differences.In spite of corruption and the many voices calling for reform, there was agreement among Christians the Church was in essence one, and its unity <em>ought</em> to be manifest in its organization. Most chief figures of the Reformation at first held such an understanding of the Church. Only a few rejected it. Most Protestant leaders believed the unity of the Church was crucial to its nature, and that although it was temporarily necessary to break unity to be faithful to God’s Word, that faithfulness demanded all effort at <em>regaining</em> unity.As in the Middle Ages, people of the early 16<sup>th</sup> C took for granted that the survival of a nation-state required religious agreement among its subjects. That notion, which Christians <em>rejected</em> when a minority in the old Roman Empire, became the <em>prevailing</em> view after the conversion of Constantine. All who lived in a Christian <em>state</em> must be Christian and faithful members of <u>THE</u> Church. A bare-few places allowed Jews and Muslims to live among them but only as a lower-class, disenfranchised and persecuted.This view of national and concomitant religious uniformity is what led to the many wars of religion of the 16<sup>th</sup> and 17<sup>th</sup> Cs. Then, in some areas sooner than others, a conclusion was reached that religious tolerance was preferable to the devastation these wars brought. So began the long process, as one after another the various European states adopted policies of religious tolerance. That produced the modern idea of the <em>secular</em> state.The 16<sup>th</sup> C also witnessed the collapse of the ancient dream of political unity under an Empire. Charles V was the last emperor who would harbor such illusions. After him, the so-called emperors were little more than kings of Germany with limited power.The Conciliarist hope of reforming the Church was also shaken. For several decades, Protestant reformers hoped a universal council would set the pope’s house in order. But the opposite took place. The papacy achieved its own reformation without help from a council.  By the time the Council of Trent met, it was obvious it wouldn’t be an ecumenical council so much as a papal tool.Sincere believers, both Protestant and Catholic, saw many of the old certainties crumble around them. Discoveries taking place in the New World posed questions unanswerable by the old guidelines. Medieval foundations like papacy, empire, and tradition, no longer held. As Galileo had demonstrated the Earth wasn’t a fixed point of reference, now it seemed there was NO fixed point to be trusted.Such were the times of Erasmus, Luther, Calvin, Knox, and the other great reformers. While the world was in chaos, they resolved to stand firm in Faith and the power of the Word of God. Luther and Calvin insisted that the power of the Word was such that, as long as the Roman Church continued reading, even though the pope and his advisors refused to listen, there was always in the Roman communion a “vestige of the church.” So they anticipated the day when the Church would once again cleave to the Word and set aside their differences to emerge in a united church once more.&nbsp;&nbsp;&nbsp;]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/108-Overview%2003.mp3" length="5684610" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode of CS is the 3rd Overview in the series so far.We’ve spent quite a bit of time tracking the Reformation and need now to give a brief overview and analysis of what we’ve seen as we prepare for launching into the next era of Church History.There’s a well-worn saying in English I’m not sure other languages duplicate. It says that “you can’t see the forest for the trees.” The idea is that details can obscure the bigger picture. You fail to see a forest because all you see is a lot of trees.As we’ve spent many episodes tracking the Reformation and Counter-Reformation, we may be so distracted by all the names, places, dates and movements, we miss the larger picture and the summary effect of all this on the people of 16th C.Trends from the previous century came to fruition in the 16th that made for a monumental shift in people’s idea of what The Church was. Consider a couple of the things that happened in the 15th C.Constantinople fell to the Turks in 1453.
The New World was opened to Europe at the close of the Century.Till then, European Christians felt hemmed in by Muslims to the S and E, and by the Atlantic to the W. Missions were conceived of almost exclusively as the conversion of Muslims. Challenges to Christianity were pretty much limited to the threat of an aggressive Islam. That view seemed potent when news of the Fall of Constantinople washed over Western Europe.Yet in the hundred years of the 16th C, the situation changed dramatically. To the E and S, Islam was countered by the Spanish Reconquista and the failure of the Turks to take Vienna. The Battle of Lepanto in 1571 saw the end of Muslim naval power in the Mediterranean. Muslims armies, which had seemed irresistible till then, began to roll back.Then, the Atlantic, once an impassable barrier, suddenly became a highway. New worlds opened with the discovery of The New World. Sailing W, Spanish conquistadors conquered a realm far larger than their homeland.The Portuguese sailed S around Africa, setting up trade centers and missions in the Far East. And Islam, which had appeared the greatest barrier to Christian expansion, saw its main territory surrounded by the growing economic and military power of Europe. North Africa and western Asia shifted from being Muslim realms to European colonies.In all these lands newly opened to Europeans, Christianity established a foothold. Some of them would centuries later become their own vibrant center of missionary outreach at a time when Europe was growing increasingly secular.But, few who lived in the 15th C could comprehend the massive consequences of the events they witnessed. When Spain and Portugal came near to blows over who had the rights to what, the pope thought he could work a compromise by decreeing the W belonged to Spain while the E belonged to Portugal. But what about when sailing W leads to the E, and vice versa? The inevitable conflict was played out in the Philippines.King Ferdinand of Spain and his grandson, the famous Emperor Charles V, before whom Luther appeared at the Diet of Worms, were far more concerned with the politics of Europe than the promises of a New World. That would be like a company in the Year 2000 being more concerned with the telegraph than mobile cellphones.During the 16th C, when these vast geopolitical changes were taking place, the towering edifice of medieval Christianity collapsed. The Council of Trent tried to salvage what it could and set the scene for what became modern Catholicism. Protestantism diffused into dozens of groups amid the ruins of the medieval Church. The long-held ideal of a single church, with the vicar of Christ as its visible head, never a view held by the Eastern Church, lost its power in the West as well. From then on, Western Christianity was divided among a plethora of groups divided up along cultural and doctrinal differences.In spite of corruption and the many voices calling for reform, the]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview.jpg</ssp:url> <ssp:title>108-Overview 03</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS is the 3rd Overview in the series so far.We’ve spent quite a bit of time tracking the Reformation and need now to give a brief overview and analysis of what we’ve seen as we prepare for launching into the next era of Church History.There’s a well-worn saying in English I’m not sure other languages duplicate. It says that “you can’t see the forest for the trees.” The idea is that details can obscure the bigger picture. You fail to see a forest because all you see is a lot of trees.As we’ve spent many episodes tracking the Reformation and Counter-Reformation, we may be so distracted by all the names, places, dates and movements, we miss the larger picture and the summary effect of all this on the people of 16th C.Trends from the previous century came to fruition in the 16th that made for a monumental shift in people’s idea of what The Church was. Consider a couple of the things that happened in the 15th C.Constantinople fell to the Turks in 1453.]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/Overview.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>107-Reform Around the Edges</title><link>https://sanctorum.us/107-reform-around-the-edges/</link> <pubDate>Sun, 11 Oct 2015 08:01:51 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1092</guid> <description><![CDATA[<p><img width="700" height="460" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform-300x197.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform-610x401.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>This 107<sup>th</sup> episode is titled,<strong> “<em>Reform Around the Edges</em>.”</strong>It’s difficult living in the Modern World to understand the Late Medieval norm that a State had to have <strong><em>a single religion</em></strong> all its subjects observed. You’d be hard pressed to find a European of the 16<sup>th</sup> C who didn’t assume this to be the case. About the only group who <strong><em>didn’t</em></strong> see it that way were the Anabaptists. And even among them there were small groups, like the extremists who tried to set up the New Jerusalem at Munster, who <em>did</em> advocate a State Church. Mainstream Anabaptists advocated religious <em>tolerance</em>, but were <em>persecuted</em> for that stance.As we’ve seen in the story of the Church in Germany and as was hammered out in the <em>Peace of Augsburg</em>, peace was secured by deciding some regions would be Lutheran, others Catholic by the principle of <em>cujus regis eius religio </em>[coo-yoos regio / ay-oos rel-i-gio] meaning, “Whose realm, whose religion.” The religion of a region’s ruler determined that regions subjects’ religion. Under Augsburg, people were supposed to be free to <em>relocate</em> to another region if a ruler’s religion didn’t square with their convictions.Sounds simple enough &gt;&gt; for moderns who are highly mobile and have little sense of the historic connection between identity and place. Many think nothing today of packing up and moving to a new place across town, or across a state, nation, or even some other part of the globe. Not so most Europeans for most of their history. Personal identity was intimately connected to family. And Family was identified by location. That’s why long before people had surnames, they were identified by their town. John of Locksley. William of Orange. Fred of Fillsbury. Families built a house and lived in it for many generations. Losing that home to whatever cause was one of the great tragedies that could befall one. It was a betrayal of previous generations who’d handed down both a family name and home, as well as all those future generations who now would have no home to call their own.On the surface, the Peace of Augsburg sounded like a sound solution to the religious conflicts that raged after the Reformation. But it was in fact, a highly disruptive force that ultimately helped spark the <em>Thirty Years War</em>.The wars of religion that washed over Europe in general and France in particular is evidence that the rule a region could have but one religion wasn’t workable. Even the <strong><em>Edict of Nantes, </em></strong>passed by French King Henry IV after the bloody <em>St. Bartholomew’s Day Massacre</em>, only guaranteed the survival of French Protestantism by granting a number of Protestant cities as <strong><em>enclaves</em></strong> in an otherwise Roman Catholic realm.We’ve given a thumbnail sketch of the spread of the Reformation over Germany, France, England, Scotland, the Low Countries and in Scandinavian.<strong>Let’s take a look now at Spain.</strong>Before the Reformation reached the Iberian Peninsula, many hoped the Spanish Church would lead the way in long-overdue reform. <strong><em>Queen Isabella’s</em></strong> faith was earnest. She and <strong><em>Cardinal Jiménez de Cisneros</em></strong> implemented a massive reform—including a renewal of biblical studies centered on the <strong><em>Complutensian Polyglot Bible</em></strong>. Today a polyglot is known as a parallel Bible, where multiple versions of the bible are arranged in side-by-side columns for comparison. But in parallel Biblr, these version are all the same language. A polyglot is the comparison of different languages. The <em>Complutensian Polyglot</em> had the Hebrew, Latin and Greek texts of the OT as well as the Aramaic of the Torah. The NT was both Greek and Latin. Spain also had many humanists scholars similar to Erasmus—some of them in high places—who longed for reform.The arrival of the Protestant Reformation saw attitudes in Spain changed. At Worms, the upstart monk Martin Luther defied Emperor Charles V, who just happened to be <strong><em>King Charles I <u>of Spain</u>. </em></strong>Charles became the <em>champion</em> of opposition to Protestantism. The Spanish Inquisition, previously aimed at Jews and occultists, turned its attention toward those calling for reform and anything that smacked of the now-dreaded Lutheranism. Several leading humanists fled to places like the Low Countries where they were welcomed. Others stayed in Spain and tried to lay low, devoting themselves to their studies and hoping the storm would pass them by.The Inquisition wasn’t able to halt the “Lutheran contagion,” as it was called. <em>Valladolid</em> and <em>Seville</em> became centers of Reformation despite frequent burnings at the stake by the Inquisition. A monastery in <em>Santiponce</em> near Seville was a reform center where Bibles and Protestant books were smuggled in barrels labeled as oil and wine. When one of the smugglers was captured and burned, a dozen of monks fled, agreeing to meet in a year in Geneva. One of them became pastor to a Spanish congregation there. Another, <strong><em>Casiodoro</em></strong> <strong><em>de Reina</em></strong>, spent the rest of his life translating the Bible into Spanish; a recognized masterpiece of Spanish literature released in 1569. A few years later, another of the 12, <strong><em>Cipriano de Valera</em></strong>, revised de Reina’s version, which is known as the <strong><em>Reina-Valera Bible</em></strong>. Back in their monastery in Santiponce and throughout the area around Seville, the Inquisition cleansed the Church of all trace of Protestantism.<strong>We hop over now to Italy.</strong>Among the inaccessible valleys of the Alps, some more reachable parts of Northern Italy and Southern France, the ancient community of the Waldensians continued a secluded but threatened existence. They were repeatedly attacked by armies hoping to suppress their supposed heresy. But they’d long stood firm in their mountain fastness. By the early 16<sup>th</sup> C the movement lost steam as constant persecution suppressed them. Many among them felt that the price paid for disagreeing with Rome was too high, and increasing numbers returned to Catholicism.Then, strange rumors were heard. News of a great Reformation arrived. An emissary sent to inquire about these rumors returned in 1526 announcing they were true. In Germany, Switzerland, France, and even more distant regions dramatic change was afoot. Many of the doctrines of the Reformers matched what the Waldensians had held since the 12<sup>th</sup> C. More delegations met with leading reformers like <em>Martin Bucer</em>, who warmly received them and affirmed most of their beliefs. They suggested some points where they differed and the Waldensians ought to consider revising their stand to bring it into closer alignment with Scripture. In 1532, the Waldensians convened a synod where they adopted the main tenets of the Protestant Reformation. By doing so, they became the oldest Protestant church—existing more than 3 Cs <strong><em>before</em></strong> the Reformation.Sadly, that didn’t make things any easier for the Waldensians. Their communities in Southern France, whose lands were more vulnerable than the secluded Alpine valleys, were invaded and virtually exterminated. The survivors fled to the Alps. Then a series of edicts ensued, forbidding attendance at Protestant churches and commanding attendance at Mass.  Waldensian communities in southern Italy were also exterminated.Large armies raised by the Pope, the Duke of Savoy, and several other powerful nobles wanting to prove their loyalty to Rome repeatedly invaded the Waldensian mountain enclaves, only to be routed by the defenders. On one occasion, only six men with crude firearms held back an entire army at a narrow pass while others climbed the mountains above. When rocks began raining on them, the invaders were routed.Then, in what has to be a premier, “Can’t a guy catch a break?” moment, when the Waldensians had a prolonged respite from attack, a <strong><em>plague broke out</em></strong> decimating their population. Only two pastors survived. Their replacements came from the Reformed centers of Switzerland, bringing about closer ties between the Waldensians and the Reformed Church. In 1655, all Waldensians living in Northern Italy were commanded under penalty of death to forfeit their lands in three days as the lands were sold to Catholics, who then had the duty to go take them from recalcitrant rebel-Waldensians.In the same year, the <strong><em>Marquis of Pianeza</em></strong> was given the assignment of exterminating the Waldensians.  But he was convinced if he invaded the Alps his army would suffer the same fate as earlier invaders. So he offered <em>peace</em> to the Waldensians. They’d always said they’d only fight a war of defense. So they made peace with the Marquis and welcomed the soldiers into their homes where they were fed and housed against the bitter cold. Lovely story huh? Well, wait; it’s not over yet. Two days later, at a prearranged time, the guests turned on their hosts, killing men, women and children. This “great victory” was then celebrated with a <em>Te Deum</em>; a short church service of thanksgiving to God.Yet <em>still</em> the Waldensians resisted, hoping their enemies would make peace with them. King Louis XIV of France, who ordered the expulsion of all Huguenots from France, demanded the <em>Duke of Savoy</em> do as the Marquis had done with his Waldensians. This proved too much for many of them who left the Alps to live in Geneva and other Protestant areas. A few insisted on remaining on their ancestral lands, where they were constantly menaced. It wasn’t until <strong><em>1848</em></strong> that the Waldensians and other groups were granted freedom of worship in Italy.Ah, time for a breather, we’d hope. But again, it was not to be. Because just two years later, famine broke out in the long exploited and now over-populated Alpine valleys. After much debate, the first of many Waldensian groups left for Uruguay and Argentina, where they flourished. In 1975, the two Waldensian communities, one on each side of the Atlantic, made it clear that they were still one church by deciding to be governed by a single synod with two sessions, one in the Americas in February, the other in Europe in August.The Waldensians weren’t the only Protestant presence in Italy. Among others, <strong><em>Juan de Valdés</em></strong> and <strong><em>Bernardino Ochino</em></strong> deserve mention.Valdés was a Spanish Protestant Humanist of the Erasmian mold. When it was clear Charles V was determined to wipe Protestantism out of Spain, he fled to in Italy in 1531 where we settled in Naples and gathered a group of colleagues who devoted themselves to Bible study.  They didn’t seek to make their views public, and were moderate in their Protestant leanings. Among the members of this group was the historically fascinating <strong><em>Giulia Gonzaga</em></strong>, a woman of such immense beauty the Muslim ruler Suleiman the Great tried to have her kidnapped so he could make her the chief wife of his huge harem.  Another member of the group, <strong><em>Bernardino Ochino</em></strong>, a famous and pious preacher, was twice elected leader of the <strong><em>Capuchins. </em></strong>Ochino openly promulgated Protestant principles. When the Inquisition threatened him, he fled to Geneva, then went to Basel, Augsburg, Strasbourg, London, and finally Zürich. Ochino’s journeys from city to city marked a concurrent journey from Biblical orthodox to heresy. He became ever more radical, eventually rejecting the Trinity and defending polygamy; another reason he moved around a lot. He kept getting kicked out of town.  He died of the plague in 1564.<strong>Now we take the Communio Sanctorum train to HUNGARY</strong>At the beginning of the Reformation, Hungary was ruled by the 10-year-old boy, <strong><em>King Louis II</em></strong>. A decade later, in 1526, the Ottoman Turks defeated the Hungarians and killed him. The Hungarian nobility elected <strong><em>Ferdinand of Hapsburg</em></strong> to take the throne while nationalists named <strong><em>John Sigismund</em></strong> as king. After complex negotiations,  western Hungary was under Hapsburg rule while the East was Ottoman. Stuck between West Hungary ruled by devoted Catholic Hapsburgs and the East ruled by Muslim Ottomans, was Royal Hungary, known as <strong><em>Transylvania</em></strong>, where King Sigismund managed to carve out a small holding.Sigismund knew that religious division would weaken his already tenuous hold on the realm, so he granted four groups to have equal standing; Roman Catholicism, Lutheranism, Calvinism,  and Unitarianism, which we’ll take a closer look at when we consider Poland.The Ottomans, ever seeking to weaken the powerful Hapsburgs, supported whichever one of these four was weakest, so that it would continue to cause trouble to the others and so weaken the entire realm. If that group then began to gain power and influence, the Ottomans switched their support to the <em>new</em> underdog.Lutheranism reached Hungary early. There’s evidence Luther’s 95 theses circulated in Hungary only a year after their original posting in Wittenberg. By 1523, the Hapsburgs ordered Lutherans to be burned to prevent their spread. A few years later, Zwingli’s teachings entered the scene, and similar measures were taken against them.Though Ottoman rule was harsh and atrocities were committed against all Christians, it was in the territories occupied by Ottomans that Protestantism grew most rapidly.Hungarians preferred the Reformed Tradition coming out of Switzerland to the church government advocated in Lutheranism. They already suffered under a highly centralized government. In the Swiss-Reformed tradition, pastors and laity <em>shared</em> authority. Also, this decentralized form of church government made it more difficult for Ottoman authorities to exert pressure on church leaders. Records make it clear that Ottoman authorities accepted the appointment of a parish priest on the condition the congregation pay if the priest was arrested for any reason. So, priests were often arrested, and freed only when a bribe was paid.Both Hapsburgs and Ottomans tried to prevent the spread of what they called heresy by means of the printing press. In 1483, long before the Reformation, the Sultan issued a decree condemning printers to have their hands cut off. Now the Hapsburg <strong><em>King Ferdinand I</em></strong> issued a similar ruling; except that, instead of having hands amputated, printers were drowned. But that didn’t stop the circulation of Protestant books. Those were usually printed in the vernacular, the language of the common people, climaxing in the publication of the <strong><em>Karoly Bible</em></strong> in 1590 and the <strong><em>Vizsoly Bible</em></strong> in 1607, which in Hungary played a role similar to that of Luther’s Bible in German. It’s estimated that by 1600 as many as 4 out of 5 Hungarians were Protestant.Then conditions changed. Early in the 17<sup>th</sup> C, Ottoman power waned, and Transylvania, supported by Hungarian nationalists, clashed with the Hapsburgs.  The conflict was settled by the <strong><em>Treaty of Vienna</em></strong>, granting equal rights to both Catholics and Protestants. But the Thirty Years’ War—in which Transylvania opposed the Hapsburgs and their allies—brought devastation to the country. Even after the end of the War, the conflict among the Hapsburgs, Royal Hungary and Ottomans continued. The Hapsburgs eventually gained the upper hand, and the <strong><em>Peace of Karlowitz</em></strong> in 1699 gave them control over all Hungary—a control they retained until 1918 and the end of WWI. In Hungary, as elsewhere, the Hapsburgs imposed virulent anti-Protestant measures, and eventually the country became Catholic.<strong>We end with a look at POLAND.</strong>When Luther posted his theses on that door in Wittenberg, there was already in western Poland a growing number of the followers of the Pre-Reformer, Jan Hus; <strong><em>Hussites</em></strong> who’d fled the difficulties in Bohemia. They were amped by the prolific work of the German monk. The Poles, however, had long been in conflict with Germans, and distrusted anything coming from such a source. So Lutheranism <em>did</em> spread, but slowly. When Calvinism made its way to Poland, Protestantism picked up steam.The king at the time was <strong><em>Sigismund <u>I</u> </em></strong>who vehemently opposed <strong><em>all</em></strong> Protestant doctrine. But by the middle of the 16<sup>th</sup> C, Calvinism enjoyed a measure of support from <strong><em>Sigismund <u>II</u></em></strong><u>,</u> who even corresponded with Calvin.The leader of the Calvinist movement in Poland was <strong><em>Jan Laski</em></strong>, a nobleman with connections to a wide circle of people with Reformed leanings, including <em>Melanchthon</em> and <em>Erasmus</em>. He purchased Erasmus’ library. Exiled from Poland for being a Calvinist, he was called back by the nobility who’d come to favor the Reformed Faith. Laski translated the Bible into Polish, and worked for a meeting of the minds between Calvinists and Lutherans. His efforts led to the <strong><em>Synod of Sendomir</em></strong> in 1570, 10 years after Laski’s death.The Polish government followed a policy of greater religious tolerance than most of Europe. A large number of people, mostly Jews and Christians of various faiths, sought refuge there. Among them was <strong><em>Faustus Socinius</em></strong>, who denied the Doctrine of the Trinity, launching a group known as <strong><em>Unitarians</em></strong>. His views were expressed in the <strong><em>Racovian Catechism</em></strong>, authored not by Socinius, but by two of his followers. Published in 1605, this document affirms and argues that only the Father is God, that Jesus is not divine, but purely human, and that the Holy Spirit is just a way of referring to God’s power and presence.Throughout most of the 16<sup>th</sup> C and well into the 17<sup>th</sup>, Protestantism as affirmed at the Synod of Sendomir, had a growing number of Polish followers—as did Socinian Unitarianism. But as the national identity of Poland developed in opposition to <strong><em>Russian Orthodox Church</em></strong> to the East, and German Lutherans to the West, with both Russia and Germany repeatedly seeking to take Polish territory, that identity <strong><em>became increasingly Roman Catholic</em></strong>, so that by the 20<sup>th</sup> C, Poland was one of the <strong><em>most</em></strong> Catholic nations in Europe.This brief review of the Reformation around the edges of Europe reveals that within just a few decades of Martin Luther’s time the ideas of Protestant theology had covered the continent and caused large scale upheaval. What we HAVEN’T considered yet, is the impact of the Reformation further East. In a later episode we’ll take a look at the impact it had on the Eastern Church.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This 107th episode is titled, “Reform Around the Edges.”It’s difficult living in the Modern World to understand the Late Medieval norm that a State had to have a single religion all its subjects observed. You’d be hard pressed to find a European of t]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="700" height="460" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform.jpg 700w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform-300x197.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform-610x401.jpg 610w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>This 107<sup>th</sup> episode is titled,<strong> “<em>Reform Around the Edges</em>.”</strong>It’s difficult living in the Modern World to understand the Late Medieval norm that a State had to have <strong><em>a single religion</em></strong> all its subjects observed. You’d be hard pressed to find a European of the 16<sup>th</sup> C who didn’t assume this to be the case. About the only group who <strong><em>didn’t</em></strong> see it that way were the Anabaptists. And even among them there were small groups, like the extremists who tried to set up the New Jerusalem at Munster, who <em>did</em> advocate a State Church. Mainstream Anabaptists advocated religious <em>tolerance</em>, but were <em>persecuted</em> for that stance.As we’ve seen in the story of the Church in Germany and as was hammered out in the <em>Peace of Augsburg</em>, peace was secured by deciding some regions would be Lutheran, others Catholic by the principle of <em>cujus regis eius religio </em>[coo-yoos regio / ay-oos rel-i-gio] meaning, “Whose realm, whose religion.” The religion of a region’s ruler determined that regions subjects’ religion. Under Augsburg, people were supposed to be free to <em>relocate</em> to another region if a ruler’s religion didn’t square with their convictions.Sounds simple enough &gt;&gt; for moderns who are highly mobile and have little sense of the historic connection between identity and place. Many think nothing today of packing up and moving to a new place across town, or across a state, nation, or even some other part of the globe. Not so most Europeans for most of their history. Personal identity was intimately connected to family. And Family was identified by location. That’s why long before people had surnames, they were identified by their town. John of Locksley. William of Orange. Fred of Fillsbury. Families built a house and lived in it for many generations. Losing that home to whatever cause was one of the great tragedies that could befall one. It was a betrayal of previous generations who’d handed down both a family name and home, as well as all those future generations who now would have no home to call their own.On the surface, the Peace of Augsburg sounded like a sound solution to the religious conflicts that raged after the Reformation. But it was in fact, a highly disruptive force that ultimately helped spark the <em>Thirty Years War</em>.The wars of religion that washed over Europe in general and France in particular is evidence that the rule a region could have but one religion wasn’t workable. Even the <strong><em>Edict of Nantes, </em></strong>passed by French King Henry IV after the bloody <em>St. Bartholomew’s Day Massacre</em>, only guaranteed the survival of French Protestantism by granting a number of Protestant cities as <strong><em>enclaves</em></strong> in an otherwise Roman Catholic realm.We’ve given a thumbnail sketch of the spread of the Reformation over Germany, France, England, Scotland, the Low Countries and in Scandinavian.<strong>Let’s take a look now at Spain.</strong>Before the Reformation reached the Iberian Peninsula, many hoped the Spanish Church would lead the way in long-overdue reform. <strong><em>Queen Isabella’s</em></strong> faith was earnest. She and <strong><em>Cardinal Jiménez de Cisneros</em></strong> implemented a massive reform—including a renewal of biblical studies centered on the <strong><em>Complutensian Polyglot Bible</em></strong>. Today a polyglot is known as a parallel Bible, where multiple versions of the bible are arranged in side-by-side columns for comparison. But in parallel Biblr, these version are all the same language. A polyglot is the comparison of different languages. The <em>Complutensian Polyglot</em> had the Hebrew, Latin and Greek texts of the OT as well as the Aramaic of the Torah. The NT was both Greek and Latin. Spain also had many humanists scholars similar to Erasmus—some of them in high places—who longed for reform.The arrival of the Protestant Reformation saw attitudes in Spain changed. At Worms, the upstart monk Martin Luther defied Emperor Charles V, who just happened to be <strong><em>King Charles I <u>of Spain</u>. </em></strong>Charles became the <em>champion</em> of opposition to Protestantism. The Spanish Inquisition, previously aimed at Jews and occultists, turned its attention toward those calling for reform and anything that smacked of the now-dreaded Lutheranism. Several leading humanists fled to places like the Low Countries where they were welcomed. Others stayed in Spain and tried to lay low, devoting themselves to their studies and hoping the storm would pass them by.The Inquisition wasn’t able to halt the “Lutheran contagion,” as it was called. <em>Valladolid</em> and <em>Seville</em> became centers of Reformation despite frequent burnings at the stake by the Inquisition. A monastery in <em>Santiponce</em> near Seville was a reform center where Bibles and Protestant books were smuggled in barrels labeled as oil and wine. When one of the smugglers was captured and burned, a dozen of monks fled, agreeing to meet in a year in Geneva. One of them became pastor to a Spanish congregation there. Another, <strong><em>Casiodoro</em></strong> <strong><em>de Reina</em></strong>, spent the rest of his life translating the Bible into Spanish; a recognized masterpiece of Spanish literature released in 1569. A few years later, another of the 12, <strong><em>Cipriano de Valera</em></strong>, revised de Reina’s version, which is known as the <strong><em>Reina-Valera Bible</em></strong>. Back in their monastery in Santiponce and throughout the area around Seville, the Inquisition cleansed the Church of all trace of Protestantism.<strong>We hop over now to Italy.</strong>Among the inaccessible valleys of the Alps, some more reachable parts of Northern Italy and Southern France, the ancient community of the Waldensians continued a secluded but threatened existence. They were repeatedly attacked by armies hoping to suppress their supposed heresy. But they’d long stood firm in their mountain fastness. By the early 16<sup>th</sup> C the movement lost steam as constant persecution suppressed them. Many among them felt that the price paid for disagreeing with Rome was too high, and increasing numbers returned to Catholicism.Then, strange rumors were heard. News of a great Reformation arrived. An emissary sent to inquire about these rumors returned in 1526 announcing they were true. In Germany, Switzerland, France, and even more distant regions dramatic change was afoot. Many of the doctrines of the Reformers matched what the Waldensians had held since the 12<sup>th</sup> C. More delegations met with leading reformers like <em>Martin Bucer</em>, who warmly received them and affirmed most of their beliefs. They suggested some points where they differed and the Waldensians ought to consider revising their stand to bring it into closer alignment with Scripture. In 1532, the Waldensians convened a synod where they adopted the main tenets of the Protestant Reformation. By doing so, they became the oldest Protestant church—existing more than 3 Cs <strong><em>before</em></strong> the Reformation.Sadly, that didn’t make things any easier for the Waldensians. Their communities in Southern France, whose lands were more vulnerable than the secluded Alpine valleys, were invaded and virtually exterminated. The survivors fled to the Alps. Then a series of edicts ensued, forbidding attendance at Protestant churches and commanding attendance at Mass.  Waldensian communities in southern Italy were also exterminated.Large armies raised by the Pope, the Duke of Savoy, and several other powerful nobles wanting to prove their loyalty to Rome repeatedly invaded the Waldensian mountain enclaves, only to be routed by the defenders. On one occasion, only six men with crude firearms held back an entire army at a narrow pass while others climbed the mountains above. When rocks began raining on them, the invaders were routed.Then, in what has to be a premier, “Can’t a guy catch a break?” moment, when the Waldensians had a prolonged respite from attack, a <strong><em>plague broke out</em></strong> decimating their population. Only two pastors survived. Their replacements came from the Reformed centers of Switzerland, bringing about closer ties between the Waldensians and the Reformed Church. In 1655, all Waldensians living in Northern Italy were commanded under penalty of death to forfeit their lands in three days as the lands were sold to Catholics, who then had the duty to go take them from recalcitrant rebel-Waldensians.In the same year, the <strong><em>Marquis of Pianeza</em></strong> was given the assignment of exterminating the Waldensians.  But he was convinced if he invaded the Alps his army would suffer the same fate as earlier invaders. So he offered <em>peace</em> to the Waldensians. They’d always said they’d only fight a war of defense. So they made peace with the Marquis and welcomed the soldiers into their homes where they were fed and housed against the bitter cold. Lovely story huh? Well, wait; it’s not over yet. Two days later, at a prearranged time, the guests turned on their hosts, killing men, women and children. This “great victory” was then celebrated with a <em>Te Deum</em>; a short church service of thanksgiving to God.Yet <em>still</em> the Waldensians resisted, hoping their enemies would make peace with them. King Louis XIV of France, who ordered the expulsion of all Huguenots from France, demanded the <em>Duke of Savoy</em> do as the Marquis had done with his Waldensians. This proved too much for many of them who left the Alps to live in Geneva and other Protestant areas. A few insisted on remaining on their ancestral lands, where they were constantly menaced. It wasn’t until <strong><em>1848</em></strong> that the Waldensians and other groups were granted freedom of worship in Italy.Ah, time for a breather, we’d hope. But again, it was not to be. Because just two years later, famine broke out in the long exploited and now over-populated Alpine valleys. After much debate, the first of many Waldensian groups left for Uruguay and Argentina, where they flourished. In 1975, the two Waldensian communities, one on each side of the Atlantic, made it clear that they were still one church by deciding to be governed by a single synod with two sessions, one in the Americas in February, the other in Europe in August.The Waldensians weren’t the only Protestant presence in Italy. Among others, <strong><em>Juan de Valdés</em></strong> and <strong><em>Bernardino Ochino</em></strong> deserve mention.Valdés was a Spanish Protestant Humanist of the Erasmian mold. When it was clear Charles V was determined to wipe Protestantism out of Spain, he fled to in Italy in 1531 where we settled in Naples and gathered a group of colleagues who devoted themselves to Bible study.  They didn’t seek to make their views public, and were moderate in their Protestant leanings. Among the members of this group was the historically fascinating <strong><em>Giulia Gonzaga</em></strong>, a woman of such immense beauty the Muslim ruler Suleiman the Great tried to have her kidnapped so he could make her the chief wife of his huge harem.  Another member of the group, <strong><em>Bernardino Ochino</em></strong>, a famous and pious preacher, was twice elected leader of the <strong><em>Capuchins. </em></strong>Ochino openly promulgated Protestant principles. When the Inquisition threatened him, he fled to Geneva, then went to Basel, Augsburg, Strasbourg, London, and finally Zürich. Ochino’s journeys from city to city marked a concurrent journey from Biblical orthodox to heresy. He became ever more radical, eventually rejecting the Trinity and defending polygamy; another reason he moved around a lot. He kept getting kicked out of town.  He died of the plague in 1564.<strong>Now we take the Communio Sanctorum train to HUNGARY</strong>At the beginning of the Reformation, Hungary was ruled by the 10-year-old boy, <strong><em>King Louis II</em></strong>. A decade later, in 1526, the Ottoman Turks defeated the Hungarians and killed him. The Hungarian nobility elected <strong><em>Ferdinand of Hapsburg</em></strong> to take the throne while nationalists named <strong><em>John Sigismund</em></strong> as king. After complex negotiations,  western Hungary was under Hapsburg rule while the East was Ottoman. Stuck between West Hungary ruled by devoted Catholic Hapsburgs and the East ruled by Muslim Ottomans, was Royal Hungary, known as <strong><em>Transylvania</em></strong>, where King Sigismund managed to carve out a small holding.Sigismund knew that religious division would weaken his already tenuous hold on the realm, so he granted four groups to have equal standing; Roman Catholicism, Lutheranism, Calvinism,  and Unitarianism, which we’ll take a closer look at when we consider Poland.The Ottomans, ever seeking to weaken the powerful Hapsburgs, supported whichever one of these four was weakest, so that it would continue to cause trouble to the others and so weaken the entire realm. If that group then began to gain power and influence, the Ottomans switched their support to the <em>new</em> underdog.Lutheranism reached Hungary early. There’s evidence Luther’s 95 theses circulated in Hungary only a year after their original posting in Wittenberg. By 1523, the Hapsburgs ordered Lutherans to be burned to prevent their spread. A few years later, Zwingli’s teachings entered the scene, and similar measures were taken against them.Though Ottoman rule was harsh and atrocities were committed against all Christians, it was in the territories occupied by Ottomans that Protestantism grew most rapidly.Hungarians preferred the Reformed Tradition coming out of Switzerland to the church government advocated in Lutheranism. They already suffered under a highly centralized government. In the Swiss-Reformed tradition, pastors and laity <em>shared</em> authority. Also, this decentralized form of church government made it more difficult for Ottoman authorities to exert pressure on church leaders. Records make it clear that Ottoman authorities accepted the appointment of a parish priest on the condition the congregation pay if the priest was arrested for any reason. So, priests were often arrested, and freed only when a bribe was paid.Both Hapsburgs and Ottomans tried to prevent the spread of what they called heresy by means of the printing press. In 1483, long before the Reformation, the Sultan issued a decree condemning printers to have their hands cut off. Now the Hapsburg <strong><em>King Ferdinand I</em></strong> issued a similar ruling; except that, instead of having hands amputated, printers were drowned. But that didn’t stop the circulation of Protestant books. Those were usually printed in the vernacular, the language of the common people, climaxing in the publication of the <strong><em>Karoly Bible</em></strong> in 1590 and the <strong><em>Vizsoly Bible</em></strong> in 1607, which in Hungary played a role similar to that of Luther’s Bible in German. It’s estimated that by 1600 as many as 4 out of 5 Hungarians were Protestant.Then conditions changed. Early in the 17<sup>th</sup> C, Ottoman power waned, and Transylvania, supported by Hungarian nationalists, clashed with the Hapsburgs.  The conflict was settled by the <strong><em>Treaty of Vienna</em></strong>, granting equal rights to both Catholics and Protestants. But the Thirty Years’ War—in which Transylvania opposed the Hapsburgs and their allies—brought devastation to the country. Even after the end of the War, the conflict among the Hapsburgs, Royal Hungary and Ottomans continued. The Hapsburgs eventually gained the upper hand, and the <strong><em>Peace of Karlowitz</em></strong> in 1699 gave them control over all Hungary—a control they retained until 1918 and the end of WWI. In Hungary, as elsewhere, the Hapsburgs imposed virulent anti-Protestant measures, and eventually the country became Catholic.<strong>We end with a look at POLAND.</strong>When Luther posted his theses on that door in Wittenberg, there was already in western Poland a growing number of the followers of the Pre-Reformer, Jan Hus; <strong><em>Hussites</em></strong> who’d fled the difficulties in Bohemia. They were amped by the prolific work of the German monk. The Poles, however, had long been in conflict with Germans, and distrusted anything coming from such a source. So Lutheranism <em>did</em> spread, but slowly. When Calvinism made its way to Poland, Protestantism picked up steam.The king at the time was <strong><em>Sigismund <u>I</u> </em></strong>who vehemently opposed <strong><em>all</em></strong> Protestant doctrine. But by the middle of the 16<sup>th</sup> C, Calvinism enjoyed a measure of support from <strong><em>Sigismund <u>II</u></em></strong><u>,</u> who even corresponded with Calvin.The leader of the Calvinist movement in Poland was <strong><em>Jan Laski</em></strong>, a nobleman with connections to a wide circle of people with Reformed leanings, including <em>Melanchthon</em> and <em>Erasmus</em>. He purchased Erasmus’ library. Exiled from Poland for being a Calvinist, he was called back by the nobility who’d come to favor the Reformed Faith. Laski translated the Bible into Polish, and worked for a meeting of the minds between Calvinists and Lutherans. His efforts led to the <strong><em>Synod of Sendomir</em></strong> in 1570, 10 years after Laski’s death.The Polish government followed a policy of greater religious tolerance than most of Europe. A large number of people, mostly Jews and Christians of various faiths, sought refuge there. Among them was <strong><em>Faustus Socinius</em></strong>, who denied the Doctrine of the Trinity, launching a group known as <strong><em>Unitarians</em></strong>. His views were expressed in the <strong><em>Racovian Catechism</em></strong>, authored not by Socinius, but by two of his followers. Published in 1605, this document affirms and argues that only the Father is God, that Jesus is not divine, but purely human, and that the Holy Spirit is just a way of referring to God’s power and presence.Throughout most of the 16<sup>th</sup> C and well into the 17<sup>th</sup>, Protestantism as affirmed at the Synod of Sendomir, had a growing number of Polish followers—as did Socinian Unitarianism. But as the national identity of Poland developed in opposition to <strong><em>Russian Orthodox Church</em></strong> to the East, and German Lutherans to the West, with both Russia and Germany repeatedly seeking to take Polish territory, that identity <strong><em>became increasingly Roman Catholic</em></strong>, so that by the 20<sup>th</sup> C, Poland was one of the <strong><em>most</em></strong> Catholic nations in Europe.This brief review of the Reformation around the edges of Europe reveals that within just a few decades of Martin Luther’s time the ideas of Protestant theology had covered the continent and caused large scale upheaval. What we HAVEN’T considered yet, is the impact of the Reformation further East. In a later episode we’ll take a look at the impact it had on the Eastern Church.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/107-Reform%20Around%20the%20Edges.mp3" length="27113" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This 107th episode is titled, “Reform Around the Edges.”It’s difficult living in the Modern World to understand the Late Medieval norm that a State had to have a single religion all its subjects observed. You’d be hard pressed to find a European of the 16th C who didn’t assume this to be the case. About the only group who didn’t see it that way were the Anabaptists. And even among them there were small groups, like the extremists who tried to set up the New Jerusalem at Munster, who did advocate a State Church. Mainstream Anabaptists advocated religious tolerance, but were persecuted for that stance.As we’ve seen in the story of the Church in Germany and as was hammered out in the Peace of Augsburg, peace was secured by deciding some regions would be Lutheran, others Catholic by the principle of cujus regis eius religio [coo-yoos regio / ay-oos rel-i-gio] meaning, “Whose realm, whose religion.” The religion of a region’s ruler determined that regions subjects’ religion. Under Augsburg, people were supposed to be free to relocate to another region if a ruler’s religion didn’t square with their convictions.Sounds simple enough &gt;&gt; for moderns who are highly mobile and have little sense of the historic connection between identity and place. Many think nothing today of packing up and moving to a new place across town, or across a state, nation, or even some other part of the globe. Not so most Europeans for most of their history. Personal identity was intimately connected to family. And Family was identified by location. That’s why long before people had surnames, they were identified by their town. John of Locksley. William of Orange. Fred of Fillsbury. Families built a house and lived in it for many generations. Losing that home to whatever cause was one of the great tragedies that could befall one. It was a betrayal of previous generations who’d handed down both a family name and home, as well as all those future generations who now would have no home to call their own.On the surface, the Peace of Augsburg sounded like a sound solution to the religious conflicts that raged after the Reformation. But it was in fact, a highly disruptive force that ultimately helped spark the Thirty Years War.The wars of religion that washed over Europe in general and France in particular is evidence that the rule a region could have but one religion wasn’t workable. Even the Edict of Nantes, passed by French King Henry IV after the bloody St. Bartholomew’s Day Massacre, only guaranteed the survival of French Protestantism by granting a number of Protestant cities as enclaves in an otherwise Roman Catholic realm.We’ve given a thumbnail sketch of the spread of the Reformation over Germany, France, England, Scotland, the Low Countries and in Scandinavian.Let’s take a look now at Spain.Before the Reformation reached the Iberian Peninsula, many hoped the Spanish Church would lead the way in long-overdue reform. Queen Isabella’s faith was earnest. She and Cardinal Jiménez de Cisneros implemented a massive reform—including a renewal of biblical studies centered on the Complutensian Polyglot Bible. Today a polyglot is known as a parallel Bible, where multiple versions of the bible are arranged in side-by-side columns for comparison. But in parallel Biblr, these version are all the same language. A polyglot is the comparison of different languages. The Complutensian Polyglot had the Hebrew, Latin and Greek texts of the OT as well as the Aramaic of the Torah. The NT was both Greek and Latin. Spain also had many humanists scholars similar to Erasmus—some of them in high places—who longed for reform.The arrival of the Protestant Reformation saw attitudes in Spain changed. At Worms, the upstart monk Martin Luther defied Emperor Charles V, who just happened to be King Charles I of Spain. Charles became the champion of opposition to Protestantism. The Spanish Inquisition, previously aimed at Jews and occultists, turned ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/10/reform.jpg</ssp:url> <ssp:title>107-Reform Around the Edges</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This 107th episode is titled, “Reform Around the Edges.”It’s difficult living in the Modern World to understand the Late Medieval norm that a State had to have a single religion all its subjects observed. You’d be hard pressed to find a European of the 16th C who didn’t assume this to be the case. About the only group who didn’t see it that way were the Anabaptists. And even among them there were small groups, like the extremists who tried to set up the New Jerusalem at Munster, who did advocate a State Church. Mainstream Anabaptists advocated religious tolerance, but were persecuted for that stance.As we’ve seen in the story of the Church in Germany and as was hammered out in the Peace of Augsburg, peace was secured by deciding some regions would be Lutheran, others Catholic by the principle of cujus regis eius religio [coo-yoos regio / ay-oos rel-i-gio] meaning, “Whose realm, whose religion.” The religion of a region’s ruler determined that regions subjects’ religion. 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I know it’s lame, but hey, it’s my podcast so I’ll call it what I want.Before we dive into this week’s content, I wanted to say a huge thanks to all those who’ve left comments on iTunes and the CS FB page.Last week we ended the episode on the expansion of the Faith into the New World by speaking of the Spanish missions on the West Coast. The Spanish were urgent to press north from what would later be called Southern CA because the Russians were advancing south from their base in Alaska. And as any history buff knows, they’d <strong><em>already established</em></strong> a base at San Francisco.Russians weren’t the only Old World power feared by Spain. The French had New World possessions in Louisiana and French Jesuits were active in the Mississippi Valley. Some dreamed of a link between French Canada and the South down the Mississippi River. The gifted linguist <strong><em>Father Marquette</em></strong>, sailed south along the Mississippi and attempted a mission among the <strong><em>Illinois</em></strong> Indians. While in Quebec, he’d made himself master of 7 Algonquin languages and gained a mighty reputation as an Indian-style orator. He combined preacher, pastor, explorer and geographer in one. His writings contributed to local knowledge of Indian peoples, culture, and agriculture. As any high school student knows, the French were to lose New Orleans and Western Mississippi to Spain, while Eastern Mississippi went to the British. But French <strong><em>Carmelites</em></strong>, a 16<sup>th</sup> C branch of the Franciscans known as the <strong><em>Recollects</em></strong>, and the <strong><em>Jesuits</em></strong> accomplished much in French possessions before the expulsion of the Jesuits in 1763. They’d attempted a failed mission to the Sioux. Nevertheless, French Roman Catholic influence remained strong in Canada.As I tell these ultra-bare sketches of mission work among New World Indians, it can easily become just a pedantic recounting of generalized info. A sort of, “Europeans came, Indians were preached to. Churches were planted. Movements happened, some guys died - blah, blah, blah.”Our goal here is to give the history of the Church in short doses. That means, if we’re to make any headway against the flow of it all, we have to summarize <strong><em>a LOT</em></strong>. But that works <strong><em>against</em></strong> real <strong><em>interest</em></strong> in the history and what makes the story <strong><em>exciting</em></strong>.It’s the <strong><em>individual stories</em></strong> of specific people that make the tale come alive. à Jesuit, Franciscan, and Protestant missionaries; and just ordinary colonists who weren’t set on a specific mission but were real-deal born again followers of Jesus who came to the New World to make a new life for themselves and their descendants, and just happened to share their faith with the Native Americans and they got saved and started a whole new chapter in the Jesus story. è THAT’S where the <strong><em>good stuff</em></strong> is.So, let me mention one of these Jesuit missionaries we’ve been talking about who brought the Gospel to Canadian Indians.<strong><em>Jean de Brébeuf</em></strong> was born to a family of the French nobility and entered the Jesuit order in 1617. He reached Canada 8 yrs later. He learned Algonquin and lived among the Huron for 3 yrs. After being captured by the British, he returned to France but renewed his mission in 1633. He founded an outpost called <strong><em>St Marie Among the Hurons</em></strong> in 1639. The Mission was destroyed by the Iroquois a decade later.Because De Brébeuf was tall and strongly built, he became known as the <strong><em>Gentle Giant</em></strong>. Like the Jesuits in Paraguay we looked at in the last episode, he could see ahead into how European colonists would bring an unstoppable challenge to the Indian way of life and advocated the Hurons withdraw into a secluded missionary settlement in order to preserve their culture. He’s an example of the heroic pioneer Jesuit, of which there were many, whose missionary life ended in martyrdom in the field.De Brébeuf stands as a little known, but ought to be lauded, example of the fact that <strong><em>not all</em></strong> Europeans who came to the New World, especially not all missionaries, conflated following Christ with European culture and lifestyle. That’s an assumption many moderns have; that it wasn’t until the modern era that missionaries figured out people could remain IN their culture and follow Jesus, that they didn’t have to become converts to Western Civilization BEFORE they could become Christians. While it has certainly been true that <em>some</em> missions and eras equated the Faith with a particular cultural milieu, throughout history, MOST believers have understood that the True Gospel is trans-cultural, even <strong><em>super</em></strong>-cultural.Many Jesuit missionaries in the New World like De Brébeuf tried to preserve the native American cultures – while filling them with the Gospel. They saw the emerging European colonies as a THREAT to the Indians and wanted to protect them.With the end of the <strong><em>7 Years War</em></strong>, or as it’s known in the US, the <strong><em>French and Indian War</em></strong>, French Canada became a British possession. The Jesuits, on the verge of their being banned from the New World, expanded their work among the Indians to include the Mohawks, Oneidas, Cayugas, and Senecas, as well as those Algonquins yet unreached in Quebec. While converts were made among the Iroquois tribes, the majority remained hostile. Among the converts, there was a huge problem with disease introduced by the missionaries themselves, and the influence of alcohol brought by Europeans. Indian physiological tolerance to hard alcohol was low and addiction quick. Jesuit missionaries reached the Hudson Bay area and baptized thousands. Even after the British won Canada and the Jesuit order was suppressed, some remained in Canada as late as 1789.In the far NW, <strong><em>Russians</em></strong> entered Alaska in 1741. Russian Orthodox Christianity had begun on Kodiak Island, just off Alaska, in 1794. By ‘96 thousands of Kodiaks and the population of the Aleutian Islands had been baptized. They met hostility from the <strong><em>Russian American Company</em></strong> but the mission received fresh invigoration by the arrival an Orthodox priest from Siberia named <strong><em>Innocent Veniaminoff</em></strong>.  He reached the Aleutians in the 1820s and mastered the local dialect well enough to translate the Gospel of Matthew and write a devotional tract that became a classic, titled = <em>An Indication of the Pathway into the Kingdom of Heaven</em>. After working among the Aleutians for some years, Veniaminoff served among the Tlingit people. After his wife died, he was appointed bishop of a vast region stretching from Alaska to CA. Between 1840 and 68 he carried out a <strong><em>massive</em></strong> work. Although 40 yrs of missionary service, often in conditions of tremendous physical hardship, left him exhausted and longing to retire, he was appointed <strong><em>Metropolitan</em></strong> of Moscow, a position he used to found the <strong><em>Russian Missionary Society</em></strong> as a means of support for Orthodox missions. His outstanding service was recognized in 1977 by the <strong><em>Orthodox Church of America</em></strong> conferring on him the title of ‘<strong><em>Evangelizer of the Aleuts and Apostle to America.’</em></strong>Alaska was sold to the United States in the 1870s but the Orthodox Synod created an independent bishopric to include Alaska in 1872. By 1900 there were some 10,000 Orthodox Christians in the diocese. Of the 65,000 Alaskan and Aleutian people today, some 70% claim to be Christian and many of these belong to the Orthodox community.The Roman Catholic <strong><em>orders</em></strong> had a great advantage in missions due to their central organizing body called <strong><em>The Sacred Propaganda for the Faith. </em></strong>Today this structure is called <strong><em>the Congregation for the Evangelization of the Nations</em></strong>.In contrast to Roman monastic orders and their missionary zeal, Protestant churches had little missionary vision in the 16<sup>th</sup> C. When they engaged in missions in the 17<sup>th</sup> they had no organizing center.French Protestants, led by the <strong><em>Huguenot</em></strong> <strong><em>Admiral</em></strong> <strong><em>Coligny</em></strong>, attempted a short-lived experiment off Rio de Janeiro when Admiral Villegagnon established a Calvinist settlement in 1555. It folded when the French were expelled by the Portuguese. A more permanent Calvinist settlement was made by the <strong><em>Dutch</em></strong> when they captured <strong><em>Pernambuco</em></strong>, a region at the eastern tip of Brazil. This settlement remained a Calvinist enclave for 40 years.<strong><em>North</em></strong> America presented a very different scene for missions than Central and South America. The voyage of the <em>Mayflower</em> with its ‘Pilgrims’ in 1620 was a historical pointer to the strong influence of Calvinism in what would become <em>New England</em>. The states of Massachusetts, Connecticut and New Hampshire were strongly Congregationalist or Presbyterian in church life and heavily influenced by English Puritanism. At least some of these pioneers felt a responsibility for spreading the Christian faith to the native Americans.<strong><em>John Eliot</em></strong> is regarded as the driving force behind the early evangelization of the Indians. He was the Presbyterian pastor at <strong><em>Roxby</em></strong>, a village near Boston in 1632. He learned the Iroquois language, and like the Jesuits in Paraguay, though surely with no knowledge of their methodology, founded ‘praying towns’ for the Indians. These were communities that, over a period of 40 yrs, came to include some 3,000 Christian Indians in Natick and other settlements. Eliot translated the entire Bible into Iroquois by 1663 and trained 24 native American pastors by the time of his death.A remarkable family called <strong><em>The</em></strong> <strong><em>Mayhews</em></strong> were pioneers in missionary work in Martha’s Vineyard, Nantucket, and the Elizabeth Islands off Cape Cod. <strong><em>Thomas</em></strong> Mayhew bought the islands in 1641 with an Indian population of around 5,000. His son, Thomas Jr., began a mission and by 1651 200 Indians had come to faith. After the death of Thomas Sr. and Jr., John, youngest son of  Thomas Jr., along with his son <strong><em>Experience</em></strong> Mayhew continued the mission.  Experience had the advantage of fluency in the Indian language with the ability to write it. Zechariah, <strong><em>his</em></strong> son, carried on a tradition that lasted all the way to 1806 and produced many Indian clergy and a <strong><em>Harvard graduate</em></strong>. The ministry of the Mayhews spanned almost 2 centuries.Another New England figure who became a missionary <strong><em>icon</em></strong> to such great spreaders of the faith as <strong><em>William Carey</em></strong> and <strong><em>David Livingstone</em></strong>, was <strong><em>David Brainerd. </em></strong>Brainerd was born in the farming country of <strong><em>Haddam, Connecticut,</em></strong> and studied for the ministry at <strong><em>Yale College</em></strong>, from which he was wrongly expelled in 1741. He impressed the local leadership of the <strong><em>Scottish Society for the Propagation of the Gospel</em></strong> enough for them to employ him for missionary service in 1742. He worked among the Indians of <strong><em>Stockbridge</em></strong> and then, after ordination as a Presbyterian, he worked in western Massachusetts, Pennsylvania, and New Jersey. There he experienced genuine religious revival among the Delaware Indians, which he recounted in detail in his journals.Brainerd died young but his diary and the account of his life by the great preacher, theologian, and philosopher, <strong><em>Jonathan Edwards</em></strong>, became immensely influential in the Protestant world. Edwards, also a student at Yale, was himself a missionary at Stockbridge among the Indians from 1750–58.While it’s risky to do a diagnosis on someone 270 years later, we glean from David Brainerd’s logs that he suffered from at least a mild case of a depression-disorder, and maybe not so mild. It’s his honesty in sharing with his journals his emotions that proved to be a tonic to mission-luminaries like Carey and Livingstone.New England Presbyterians and Congregationalists were matched by other Protestants in their efforts among Indians. Episcopalians and the missionary society of the Church of England achieved some success in evangelizing them.Work among the Iroquois of New York was initiated by <strong><em>Governor Lord Bellomont</em></strong>, and a converted Mohawk chief, <strong><em>Joseph Brant</em></strong>, who helped establish a Mohawk church. <strong><em>Queen Anne</em></strong> of England even presented silver communion implements to 4 Mohawk Christians in London in 1704 for use in one of their chapels.In <strong><em>Virginia,</em></strong> the royal charter declared one of the aims of the colony was the conversion of Indians. The first minister of the village of <strong><em>Henrico</em></strong>, <strong><em>Alexander Whitaker</em></strong>, did significant missionary work and introduced the Indian princess, Pocahontas, to the faith.BTW: Pocahontas was her <strong><em>nickname</em></strong> – which translates roughly to “Little Hellion.” Her real name was <strong><em>Matoaka</em></strong>, but she was so precocious as a child her nickname became her favored label.Whitaker established a college at Henrico for the education of Indians and there were appeals for funding for Indian missions back in England by King James I and his archbishops so that 1 of 6 professorships at the College of William and Mary was set apart for teaching Indians.<strong><em>Methodists</em></strong> had the example of John and Charles Wesley when they were Anglican priests and missionaries for the Society of the Proclamation of the Gospel in Georgia from 1735. Though John’s primary assignment was a chaplain for the English settlers, he tried to reach out to the Choctaw and Chickasaw. He had little response from the Native Americans. No wonder, since he’d later say he was most likely <strong><em>unconverted</em></strong> at that point.After his break with the Church of England, Wesley’s chief lieutenant in the New World was <strong><em>Thomas Coke</em></strong> who became a driving force for Methodist missionary work, attempting a mission in <strong><em>Nova Scotia</em></strong> in 1786 before being re-directed to the West Indies by a storm. Methodist missions came into their own in the 19<sup>th</sup> C after Coke’s death and took the form of frontier preachers and ‘circuit riders’ under the direction of <strong><em>Francis Asbury</em></strong>, who traveled some 300,000 miles on horseback in the cause of the Gospel and whose vision included both Indians and black slaves for Methodist outreach. By the time of Asbury’s death in 1816 Methodist membership had risen from just 13 to 200,000 over a 30-yr period.The 19<sup>th</sup> C in North America saw the <strong><em>far north</em></strong> reached by Roman Catholics, Anglicans, and Methodists.The 19<sup>th</sup> C was a time of extraordinary development in North America, despite the ravages of the Civil War in the 1860’s. Great numbers of immigrants flooded into the country from Europe, estimated at 33 million between 1820 and 1950. Of British emigrants between 1815 and 1900, 65% found their way to the US. Of African-Americans, whereas only some 12% belonged to a church in 1860, by 1910 that number was 44%. Many joined the Baptist and Methodist congregations of the southern states after the abolition of slavery. In the Nation at large, the extraordinary achievement to any non-American was the blending into one nation of so many different peoples, so that their American citizenship was more prominent than their roots as Italian, Irish, Jewish, German, Scandinavian or English. This influx posed great challenges to the churches but Americans largely became a church-going people. And while differences over Religion had become the cause of so much misery and bloodshed in Post-Reformation Europe, Americans learned to live in civil harmony with people of other denominations.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[Since last week’s episode was titled Westward Ho! As we track the expansion of the Faith into the New World with Spain and Portugal’s immersion, this week as we turn to the other Europeans we’ll title this week’s episode, Westward Ho-Ho, because I’m tire]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="410" height="123" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-ho.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-ho.jpg 410w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-ho-300x90.jpg 300w" sizes="(max-width: 410px) 100vw, 410px" /></p>Since last week’s episode was titled <strong><em>Westward Ho!</em></strong> As we track the expansion of the Faith into the New World with Spain and Portugal’s immersion, this week as we turn to the <strong><em>other</em></strong> Europeans we’ll title this week’s episode, Westward Ho-Ho, because I’m tired of saying Part 2. I know it’s lame, but hey, it’s my podcast so I’ll call it what I want.Before we dive into this week’s content, I wanted to say a huge thanks to all those who’ve left comments on iTunes and the CS FB page.Last week we ended the episode on the expansion of the Faith into the New World by speaking of the Spanish missions on the West Coast. The Spanish were urgent to press north from what would later be called Southern CA because the Russians were advancing south from their base in Alaska. And as any history buff knows, they’d <strong><em>already established</em></strong> a base at San Francisco.Russians weren’t the only Old World power feared by Spain. The French had New World possessions in Louisiana and French Jesuits were active in the Mississippi Valley. Some dreamed of a link between French Canada and the South down the Mississippi River. The gifted linguist <strong><em>Father Marquette</em></strong>, sailed south along the Mississippi and attempted a mission among the <strong><em>Illinois</em></strong> Indians. While in Quebec, he’d made himself master of 7 Algonquin languages and gained a mighty reputation as an Indian-style orator. He combined preacher, pastor, explorer and geographer in one. His writings contributed to local knowledge of Indian peoples, culture, and agriculture. As any high school student knows, the French were to lose New Orleans and Western Mississippi to Spain, while Eastern Mississippi went to the British. But French <strong><em>Carmelites</em></strong>, a 16<sup>th</sup> C branch of the Franciscans known as the <strong><em>Recollects</em></strong>, and the <strong><em>Jesuits</em></strong> accomplished much in French possessions before the expulsion of the Jesuits in 1763. They’d attempted a failed mission to the Sioux. Nevertheless, French Roman Catholic influence remained strong in Canada.As I tell these ultra-bare sketches of mission work among New World Indians, it can easily become just a pedantic recounting of generalized info. A sort of, “Europeans came, Indians were preached to. Churches were planted. Movements happened, some guys died - blah, blah, blah.”Our goal here is to give the history of the Church in short doses. That means, if we’re to make any headway against the flow of it all, we have to summarize <strong><em>a LOT</em></strong>. But that works <strong><em>against</em></strong> real <strong><em>interest</em></strong> in the history and what makes the story <strong><em>exciting</em></strong>.It’s the <strong><em>individual stories</em></strong> of specific people that make the tale come alive. à Jesuit, Franciscan, and Protestant missionaries; and just ordinary colonists who weren’t set on a specific mission but were real-deal born again followers of Jesus who came to the New World to make a new life for themselves and their descendants, and just happened to share their faith with the Native Americans and they got saved and started a whole new chapter in the Jesus story. è THAT’S where the <strong><em>good stuff</em></strong> is.So, let me mention one of these Jesuit missionaries we’ve been talking about who brought the Gospel to Canadian Indians.<strong><em>Jean de Brébeuf</em></strong> was born to a family of the French nobility and entered the Jesuit order in 1617. He reached Canada 8 yrs later. He learned Algonquin and lived among the Huron for 3 yrs. After being captured by the British, he returned to France but renewed his mission in 1633. He founded an outpost called <strong><em>St Marie Among the Hurons</em></strong> in 1639. The Mission was destroyed by the Iroquois a decade later.Because De Brébeuf was tall and strongly built, he became known as the <strong><em>Gentle Giant</em></strong>. Like the Jesuits in Paraguay we looked at in the last episode, he could see ahead into how European colonists would bring an unstoppable challenge to the Indian way of life and advocated the Hurons withdraw into a secluded missionary settlement in order to preserve their culture. He’s an example of the heroic pioneer Jesuit, of which there were many, whose missionary life ended in martyrdom in the field.De Brébeuf stands as a little known, but ought to be lauded, example of the fact that <strong><em>not all</em></strong> Europeans who came to the New World, especially not all missionaries, conflated following Christ with European culture and lifestyle. That’s an assumption many moderns have; that it wasn’t until the modern era that missionaries figured out people could remain IN their culture and follow Jesus, that they didn’t have to become converts to Western Civilization BEFORE they could become Christians. While it has certainly been true that <em>some</em> missions and eras equated the Faith with a particular cultural milieu, throughout history, MOST believers have understood that the True Gospel is trans-cultural, even <strong><em>super</em></strong>-cultural.Many Jesuit missionaries in the New World like De Brébeuf tried to preserve the native American cultures – while filling them with the Gospel. They saw the emerging European colonies as a THREAT to the Indians and wanted to protect them.With the end of the <strong><em>7 Years War</em></strong>, or as it’s known in the US, the <strong><em>French and Indian War</em></strong>, French Canada became a British possession. The Jesuits, on the verge of their being banned from the New World, expanded their work among the Indians to include the Mohawks, Oneidas, Cayugas, and Senecas, as well as those Algonquins yet unreached in Quebec. While converts were made among the Iroquois tribes, the majority remained hostile. Among the converts, there was a huge problem with disease introduced by the missionaries themselves, and the influence of alcohol brought by Europeans. Indian physiological tolerance to hard alcohol was low and addiction quick. Jesuit missionaries reached the Hudson Bay area and baptized thousands. Even after the British won Canada and the Jesuit order was suppressed, some remained in Canada as late as 1789.In the far NW, <strong><em>Russians</em></strong> entered Alaska in 1741. Russian Orthodox Christianity had begun on Kodiak Island, just off Alaska, in 1794. By ‘96 thousands of Kodiaks and the population of the Aleutian Islands had been baptized. They met hostility from the <strong><em>Russian American Company</em></strong> but the mission received fresh invigoration by the arrival an Orthodox priest from Siberia named <strong><em>Innocent Veniaminoff</em></strong>.  He reached the Aleutians in the 1820s and mastered the local dialect well enough to translate the Gospel of Matthew and write a devotional tract that became a classic, titled = <em>An Indication of the Pathway into the Kingdom of Heaven</em>. After working among the Aleutians for some years, Veniaminoff served among the Tlingit people. After his wife died, he was appointed bishop of a vast region stretching from Alaska to CA. Between 1840 and 68 he carried out a <strong><em>massive</em></strong> work. Although 40 yrs of missionary service, often in conditions of tremendous physical hardship, left him exhausted and longing to retire, he was appointed <strong><em>Metropolitan</em></strong> of Moscow, a position he used to found the <strong><em>Russian Missionary Society</em></strong> as a means of support for Orthodox missions. His outstanding service was recognized in 1977 by the <strong><em>Orthodox Church of America</em></strong> conferring on him the title of ‘<strong><em>Evangelizer of the Aleuts and Apostle to America.’</em></strong>Alaska was sold to the United States in the 1870s but the Orthodox Synod created an independent bishopric to include Alaska in 1872. By 1900 there were some 10,000 Orthodox Christians in the diocese. Of the 65,000 Alaskan and Aleutian people today, some 70% claim to be Christian and many of these belong to the Orthodox community.The Roman Catholic <strong><em>orders</em></strong> had a great advantage in missions due to their central organizing body called <strong><em>The Sacred Propaganda for the Faith. </em></strong>Today this structure is called <strong><em>the Congregation for the Evangelization of the Nations</em></strong>.In contrast to Roman monastic orders and their missionary zeal, Protestant churches had little missionary vision in the 16<sup>th</sup> C. When they engaged in missions in the 17<sup>th</sup> they had no organizing center.French Protestants, led by the <strong><em>Huguenot</em></strong> <strong><em>Admiral</em></strong> <strong><em>Coligny</em></strong>, attempted a short-lived experiment off Rio de Janeiro when Admiral Villegagnon established a Calvinist settlement in 1555. It folded when the French were expelled by the Portuguese. A more permanent Calvinist settlement was made by the <strong><em>Dutch</em></strong> when they captured <strong><em>Pernambuco</em></strong>, a region at the eastern tip of Brazil. This settlement remained a Calvinist enclave for 40 years.<strong><em>North</em></strong> America presented a very different scene for missions than Central and South America. The voyage of the <em>Mayflower</em> with its ‘Pilgrims’ in 1620 was a historical pointer to the strong influence of Calvinism in what would become <em>New England</em>. The states of Massachusetts, Connecticut and New Hampshire were strongly Congregationalist or Presbyterian in church life and heavily influenced by English Puritanism. At least some of these pioneers felt a responsibility for spreading the Christian faith to the native Americans.<strong><em>John Eliot</em></strong> is regarded as the driving force behind the early evangelization of the Indians. He was the Presbyterian pastor at <strong><em>Roxby</em></strong>, a village near Boston in 1632. He learned the Iroquois language, and like the Jesuits in Paraguay, though surely with no knowledge of their methodology, founded ‘praying towns’ for the Indians. These were communities that, over a period of 40 yrs, came to include some 3,000 Christian Indians in Natick and other settlements. Eliot translated the entire Bible into Iroquois by 1663 and trained 24 native American pastors by the time of his death.A remarkable family called <strong><em>The</em></strong> <strong><em>Mayhews</em></strong> were pioneers in missionary work in Martha’s Vineyard, Nantucket, and the Elizabeth Islands off Cape Cod. <strong><em>Thomas</em></strong> Mayhew bought the islands in 1641 with an Indian population of around 5,000. His son, Thomas Jr., began a mission and by 1651 200 Indians had come to faith. After the death of Thomas Sr. and Jr., John, youngest son of  Thomas Jr., along with his son <strong><em>Experience</em></strong> Mayhew continued the mission.  Experience had the advantage of fluency in the Indian language with the ability to write it. Zechariah, <strong><em>his</em></strong> son, carried on a tradition that lasted all the way to 1806 and produced many Indian clergy and a <strong><em>Harvard graduate</em></strong>. The ministry of the Mayhews spanned almost 2 centuries.Another New England figure who became a missionary <strong><em>icon</em></strong> to such great spreaders of the faith as <strong><em>William Carey</em></strong> and <strong><em>David Livingstone</em></strong>, was <strong><em>David Brainerd. </em></strong>Brainerd was born in the farming country of <strong><em>Haddam, Connecticut,</em></strong> and studied for the ministry at <strong><em>Yale College</em></strong>, from which he was wrongly expelled in 1741. He impressed the local leadership of the <strong><em>Scottish Society for the Propagation of the Gospel</em></strong> enough for them to employ him for missionary service in 1742. He worked among the Indians of <strong><em>Stockbridge</em></strong> and then, after ordination as a Presbyterian, he worked in western Massachusetts, Pennsylvania, and New Jersey. There he experienced genuine religious revival among the Delaware Indians, which he recounted in detail in his journals.Brainerd died young but his diary and the account of his life by the great preacher, theologian, and philosopher, <strong><em>Jonathan Edwards</em></strong>, became immensely influential in the Protestant world. Edwards, also a student at Yale, was himself a missionary at Stockbridge among the Indians from 1750–58.While it’s risky to do a diagnosis on someone 270 years later, we glean from David Brainerd’s logs that he suffered from at least a mild case of a depression-disorder, and maybe not so mild. It’s his honesty in sharing with his journals his emotions that proved to be a tonic to mission-luminaries like Carey and Livingstone.New England Presbyterians and Congregationalists were matched by other Protestants in their efforts among Indians. Episcopalians and the missionary society of the Church of England achieved some success in evangelizing them.Work among the Iroquois of New York was initiated by <strong><em>Governor Lord Bellomont</em></strong>, and a converted Mohawk chief, <strong><em>Joseph Brant</em></strong>, who helped establish a Mohawk church. <strong><em>Queen Anne</em></strong> of England even presented silver communion implements to 4 Mohawk Christians in London in 1704 for use in one of their chapels.In <strong><em>Virginia,</em></strong> the royal charter declared one of the aims of the colony was the conversion of Indians. The first minister of the village of <strong><em>Henrico</em></strong>, <strong><em>Alexander Whitaker</em></strong>, did significant missionary work and introduced the Indian princess, Pocahontas, to the faith.BTW: Pocahontas was her <strong><em>nickname</em></strong> – which translates roughly to “Little Hellion.” Her real name was <strong><em>Matoaka</em></strong>, but she was so precocious as a child her nickname became her favored label.Whitaker established a college at Henrico for the education of Indians and there were appeals for funding for Indian missions back in England by King James I and his archbishops so that 1 of 6 professorships at the College of William and Mary was set apart for teaching Indians.<strong><em>Methodists</em></strong> had the example of John and Charles Wesley when they were Anglican priests and missionaries for the Society of the Proclamation of the Gospel in Georgia from 1735. Though John’s primary assignment was a chaplain for the English settlers, he tried to reach out to the Choctaw and Chickasaw. He had little response from the Native Americans. No wonder, since he’d later say he was most likely <strong><em>unconverted</em></strong> at that point.After his break with the Church of England, Wesley’s chief lieutenant in the New World was <strong><em>Thomas Coke</em></strong> who became a driving force for Methodist missionary work, attempting a mission in <strong><em>Nova Scotia</em></strong> in 1786 before being re-directed to the West Indies by a storm. Methodist missions came into their own in the 19<sup>th</sup> C after Coke’s death and took the form of frontier preachers and ‘circuit riders’ under the direction of <strong><em>Francis Asbury</em></strong>, who traveled some 300,000 miles on horseback in the cause of the Gospel and whose vision included both Indians and black slaves for Methodist outreach. By the time of Asbury’s death in 1816 Methodist membership had risen from just 13 to 200,000 over a 30-yr period.The 19<sup>th</sup> C in North America saw the <strong><em>far north</em></strong> reached by Roman Catholics, Anglicans, and Methodists.The 19<sup>th</sup> C was a time of extraordinary development in North America, despite the ravages of the Civil War in the 1860’s. Great numbers of immigrants flooded into the country from Europe, estimated at 33 million between 1820 and 1950. Of British emigrants between 1815 and 1900, 65% found their way to the US. Of African-Americans, whereas only some 12% belonged to a church in 1860, by 1910 that number was 44%. Many joined the Baptist and Methodist congregations of the southern states after the abolition of slavery. 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Some dreamed of a link between French Canada and the South down the Mississippi River. The gifted linguist Father Marquette, sailed south along the Mississippi and attempted a mission among the Illinois Indians. While in Quebec, he’d made himself master of 7 Algonquin languages and gained a mighty reputation as an Indian-style orator. He combined preacher, pastor, explorer and geographer in one. His writings contributed to local knowledge of Indian peoples, culture, and agriculture. As any high school student knows, the French were to lose New Orleans and Western Mississippi to Spain, while Eastern Mississippi went to the British. But French Carmelites, a 16th C branch of the Franciscans known as the Recollects, and the Jesuits accomplished much in French possessions before the expulsion of the Jesuits in 1763. They’d attempted a failed mission to the Sioux. Nevertheless, French Roman Catholic influence remained strong in Canada.As I tell these ultra-bare sketches of mission work among New World Indians, it can easily become just a pedantic recounting of generalized info. A sort of, “Europeans came, Indians were preached to. Churches were planted. Movements happened, some guys died - blah, blah, blah.”Our goal here is to give the history of the Church in short doses. That means, if we’re to make any headway against the flow of it all, we have to summarize a LOT. But that works against real interest in the history and what makes the story exciting.It’s the individual stories of specific people that make the tale come alive. à Jesuit, Franciscan, and Protestant missionaries; and just ordinary colonists who weren’t set on a specific mission but were real-deal born again followers of Jesus who came to the New World to make a new life for themselves and their descendants, and just happened to share their faith with the Native Americans and they got saved and started a whole new chapter in the Jesus story. è THAT’S where the good stuff is.So, let me mention one of these Jesuit missionaries we’ve been talking about who brought the Gospel to Canadian Indians.Jean de Brébeuf was born to a family of the French nobility and entered the Jesuit order in 1617. He reached Canada 8 yrs later. He learned Algonquin and lived among the Huron for 3 yrs. After being captured by the British, he returned to France but renewed his mission in 1633. He founded an outpost called St Marie Among the Hurons in 1639. The Mission was destroyed by the Iroquois a decade later.Because De Brébeuf was tall and strongly built, he became known as the Gentle Giant. Like the Jesuits in Paraguay we looked at in the last episode, he could see ahead into how European colonists would bring an unstoppable challenge to the Indian way of life and advocated the Hurons withdraw into a secluded missionary settlement in order to preserve their culture. 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From the outset of their adventures in the New World, a religious intention <strong><em>was</em></strong> central to the efforts of the explorers, however secondary it may have become to conquest and treasure-seeking of their royal patrons back in Europe.By means of a papal bull <em>in</em> 1493, <strong><em>Pope Alexander VI</em></strong>, divided the world between the 2 kingdoms. Although the line was later moved to allow Portugal to colonize Brazil, the <em>original</em> division was a line drawn from North to Southwest of the Azores [ah-zores] Islands. Spain was given the West Indies and the Americas; while Portugal, because it had already explored the west coast of Africa and moved towards India thru Vasco da Gama’s explorations, was given the right to colonize Africa, India and the East.It seems monumentally arrogant to us today that these Europeans assumed they were “discovering” lands that already had people living there for generations. And how do you plant a <em>colony</em> in a place indigenous people had called their home for centuries? Yet that was the attitude of many Europeans in the late 15<sup>th</sup> C and as the scope of geography for the New World was understood, other Europeans joined the rush to grab as much territory as they could. è <em>Because</em> religion was a central and defining part of the European worldview, they took their Faith with them.Priests accompanied da Gama’s voyages as they were a central part of Spanish colonization, combining the roles of missionaries, explorers, secretaries and chroniclers. Often they belonged to religious orders like the Franciscans and Dominicans, then later, the Jesuits.It was with a sense of religious mission, as well as the longing to acquire wealth from indigenous peoples, that men like <strong><em>Cortez </em></strong>and<strong><em> Pizarro</em></strong> began their conquest of the Aztec and Incan empires. Modern students of history know that the Spanish conquistadors seemed not to think forced baptisms of native Americans was all that bad of an option. What we do well to remember was that these explorers didn’t originate the policy. <strong><em>Charlemagne</em></strong> had practiced a similar program of forced conversions. That doesn’t make it right, but it provides a little historical context.<strong><em>Cortez</em></strong> was born in Medellin, Spain. He attended the University of Salamanca and left Spain for Cuba in 1511. At the age of 33 he mounted an expedition against the Aztec capital in Mexico with only 700 fellow Spaniards, but equipped with canons and muskets, reinforced by thousands of Indian allies who’d been brutally dominated by the blood-thirsty Aztecs for generations.Although he experienced a serious reverse after a massacre of Aztec nobles and temporarily had to withdraw from the capital of Tenochtitlan, he returned to the city in August 1520 and systematically destroyed it. He founded and built Mexico City on the same site, then became governor of New Spain and captain-general of the forces in 1522, titles that were confirmed by Emperor Charles V, when Cortez returned to Europe in 1529. He was later replaced by a viceroy and died in 1547.His contemporary, <strong><em>Pizarro</em></strong>, directed his attention to the Inca Empire in what would later be the nation of Peru. He obtained authority from Spain for its conquest in 1528–29 and attacked the Incas in 1530. A massacre of native Americans assembled at Cajamarca was followed by the capture of the Inca capital of Cuzco in November 1530.You may remember from an earlier episode, one of the major debates between the Church and civil rulers of Europe was over who had the right to appoint bishops. While there were seasons when civil rulers took control of this, it was usually the Church that maintained control over church appointments. The New World presented a new challenge and opportunity. The Pope was already busy enough with internal affairs and the threat of the Reformers to be bothered with selecting hundreds of new bishops for lands that hadn’t even been properly mapped yet. So he granted the monarchs of Spain and Portugal the right to select church leaders in their new colonies.On the colonialist front, a system was developed called <strong><em>encomienda</em></strong>. By this method, a number of native Americans were assigned to a colonist-landlord. He was given rights to both tribute and labor but it was understood he was responsible for Christianizing those committed to his charge. As we’d suspect, the encomienda system became a by-word for oppression and cruelty and resulted in the virtual slavery of the Indians after its introduction in 1503. Brave Dominican priests <strong><em>denounced</em></strong> the system with one of the earliest protestors being <strong><em>Antonio de Montesinos</em></strong> on the island of Hispaniola in 1511.<strong><em>Bartholemew de las Casas</em></strong> was another Dominican, whose father accompanied Columbus on one of his voyages. When he witnessed the live burial of an Indian leader in 1514 in Cuba, he became a champion of Indian rights for the next 50 years.I pause at this point to speak to those <em>offended</em> by my use of the term “Indian” for the native Americans of the New World. There are those who believe it’s a slight to refer to inhabitants of the new World as “Indians” because it was a historical mistake on the part of previous generations of Europeans who labeled them as such. BUT! It turns out many native Americans <em>want </em>to be identified, NOT as Native Americans, but as Indians. While they know the errant origin of the term, they’ve embraced it as a self-designation and ask that others identify them as “Indians.”This is akin to today, to followers of Jesus being more than happy to be known as Christians, though the best evidence says the terms was originally a slur applied by opponents of the Faith to its adherents.In any case, De las Casas had to confront a widespread European mindset based on a philosophical position going all the way back to <strong><em>Aristotle</em></strong>, that viewed New World Indians as inherently “less human” and so fit to be slaves <strong><em>by nature</em></strong>, an inferior race intended for menial labor and to serve their betters. He worked tirelessly in America and Spain to change this attitude and to convince those in authority that the use of force was contrary to a Christian understanding of the Indians as worthy of respect for those created in God’s image. His efforts to lobby support at home in influential circles, received recognition from the Emperor, against the activities of the colonists. It included a debate in 1550 at <strong><em>Valladolid</em></strong> with the Aristotelian philosopher and scholar, <strong><em>Sepulveda</em></strong>. Before he died, de las Casas’s campaign for just laws for the Indians was responsible for what’s called “the <strong><em>New Laws”</em></strong> of 1542–3, which prohibited slavery and caused the <strong><em>Council for the Indies</em></strong> to be reorganized. After serving as bishop of <strong><em>Chiapas</em></strong>, de las Casas used his pen on behalf of the Indians, most famously in his <strong><em>Brief Account of the Destruction of the Indies</em></strong>, a hard-hitting critique of Spanish practices, in which some claimed he exaggerated abuses<strong><em>.</em></strong> But the work was widely read and proved influential in turning the tide in Europe toward a greater empathy toward the people of the New World.The Franciscans and Dominicans were the first in the field of the New World from 1510 onwards, but in the 2<sup>nd</sup> phase of the mission the Jesuits were active.<strong><em>José de Anchieta</em></strong> was a great Jesuit missionary who gave 44 years of his life and became known as the ‘<strong><em>apostle of Brazil’</em></strong>. He was one of the founders of both the Sao Paulo and Rio de Janeiro Jesuit missions. Another heroic figure and defender of Indian rights in Brazil was the Jesuit, <strong><em>Antonio Vieira</em></strong>, who in equal measure opposed both the Inquisition and colonists, was admired by <strong><em>King John IV</em></strong> of Portugal but almost lynched in 1661 after the king’s death.In the 17<sup>th</sup> C, Jesuits were active in <strong><em>Bolivia</em></strong>, <strong><em>Uruguay</em></strong> and <strong><em>Paraguay</em></strong>. In the early 1600s they created a missionary system known as the ‘Reductions.’ These were settlements of Indians that sought to protect them from European colonization while at the same time evangelizing them. In total, these communities comprised some 100,000 people. Each settlement had a church, school and workshops and led an ordered life. The colonists resented the removal of their labor pool but the Jesuits steadfastly defended the Indians against enslavement.General agitation against the Jesuit order in Europe and colonies of the New World led to their expulsion from Portuguese territory in 1759, then from Spanish possessions 8 yrs later. The Jesuits were suppressed in the New World in 1773. All this was a disastrous blow to the Reductions. It also exposed the weakness of a form of mission that was essentially paternalistic, with little or no authority passed over to the indigenous people or attempt to develop leaders among the Indians. With the removal of the Jesuit leaders, the Reductions collapsed and whole villages were engulfed by jungle after 150 years as oases of Christian community.The region of modern <strong><em>Venezuela</em></strong> was an area for further Jesuit exploits. They penetrated the jungles of the Amazon to reach large numbers of Indians. One early Jesuit pioneer, <strong><em>Rafael Ferrer</em></strong>, began a mission in 1599 that saw his martyrdom in 1611. Further Jesuit efforts achieved more and by 1661 many thousands were baptized in the region. The Jesuits found that these people were less easily led than the Guarani people who lived around Sao Paulo. There was opposition from the Portuguese; but with assistance from the Franciscans, half a million people were reached.<strong><em>Central America</em></strong> was pioneered by the Franciscans, Dominicans and a Catholic order we’ve not seen before; the <strong><em>Mercedarians</em></strong>.Founded by the Spaniard, <strong><em>Peter Nolasco</em></strong> in 1235, their original goal was to ransom captives and redeem properties that had fallen into Muslim hands during the Moorish occupation of Spain. The Mercedarians <strong><em>began</em></strong> as a lay order but by the 14<sup>th</sup> C the clergy had taken control. Following the <em>Reconquista</em>, when the Moors were expelled from Spain, the Mercedarians continued their mission by traveling to Muslim lands to seek freedom for Christian captives. Gradually, academic, theological, and educational work was included in its work and an order of nuns was founded. They joined the Franciscans and Dominicans in taking the Gospel to Central America.The first church in Panama was built in 1510. Missionaries entered Guatemala in 1526. By 1600 there were 22 Franciscan and 14 Dominican bases in Guatemala.<strong><em>Mexico</em></strong>, after the era of Cortez, attracted the orders, so that Franciscans landed at Vera Cruz in 1524, Dominicans in 1526, Augustinians in ‘33, and later, Capuchins and Jesuits. The Franciscan, <strong><em>Juan de Zumarraga</em></strong>, became bishop of Mexico City in 1528 and proved to be a firm defender of Indian rights and a believer in an indigenous clergy. He became the <strong><em>archbishop</em></strong> of Mexico in 1546. The <strong><em>University of Mexico</em></strong>, founded in ‘53, reflected the church’s emphasis on education.In the north of the country a famous Jesuit missionary, <strong><em>Eusebio Kino</em></strong>, arrived in 1681 and did missionary work in Baja California, up into the modern state of Arizona, and reaching as far as Colorado. Described as a modest, gentle, humble man who was an upholder of the welfare of Indians, he traveled perpetually in the interest of the mission. He hoped to reach the fierce Apaches but died before he could in 1711. Before their formal removal from the region, the Jesuits achieved 37 bases in Baja by 1767.In the modern state of California, a string of <strong><em>Franciscan</em></strong> missions are still to be found between San Diego and San Francisco. <strong><em>Father Junipero Serra</em></strong>, born in Majorca, became the leader of the mission and founded the communities of <strong><em>Monterey</em></strong>, <strong><em>Carmel</em></strong>, <strong><em>San Luis Obispo</em></strong>, <strong><em>Santa Barbara</em></strong>, and several others. While many of the original buildings are gone, Catholic churches continue on in several of these sites to this day. By 1800, some 100,000 Californian Indians, many from the <strong><em>Chumash</em></strong> people, had been reached by the mission and 18 Franciscan mission compounds were established. At least some of the thrust to the N was driven by Spanish fear of Russian incursion, moving S from Alaska. Father Serra also spent some years establishing a work in Texas.Regarding Junipero Serra, when I originally composed this episode, Pope Francis had recently arrived in the US where he addressed both the US Congress and the United Nations. While in the US, he canonized, that is, he conferred sainthood, on Serra. That had been an issue of some controversy for a while as Serra’s career came under fire from some historians and human rights advocates.Critics claim Serra’s methods ranged from harsh to brutal. Lashings of the Indians were used liberally in the missions for infractions as small as asking for more food.  The friars kept meticulous records so historians are able to document this treatment. The problem comes in <strong><em>interpreting</em></strong> these records. The language isn’t the problem; it’s the <strong><em>cultural context</em></strong> that makes interpretation difficult.On one hand, Serra was devoted to <strong><em>protecting</em></strong> the Indians from exploitation by adventurers and settlers who wanted to reduce the native population to slavery. Serra understood people are led to faith by kindness and love rather than heavy-handedness. That he traveled so far, pioneering several missions proves he wasn’t driven by some kind of personal profit motive. So why the harsh treatment of the Indians at so many of the missions? Defenders of Serra say such treatment was necessary because of the nature of the cultures of the natives where the Missions were located.What we can say is that the Missions definitely went far to alter the tribal life of the Indians where they were based. If they began as attempts to Christianize Indians while allowing them to continue some of their native traditions, they ended up going much further in converting the Indians not just to the Faith, but to the Spanish culture. And it seems that more than anything raises the ire of at least <strong><em>some</em></strong> of Serra’s critics.As we end, just a quick reminder that CS is supported by the donations of subscribers.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[In this episode of CS, we take a look at the Expansion of Christianity into the New World.Following Columbus’s voyages at the end of the 15th C to the Caribbean, the expansion of Christianity into the New Word was chiefly dependent on the 2 great col]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="500" height="500" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho.jpg 500w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-300x300.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-80x80.jpg 80w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-440x440.jpg 440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>In this episode of CS, we take a look at the Expansion of Christianity into the New World.Following Columbus’s voyages at the end of the 15<sup>th</sup> C to the Caribbean, the expansion of Christianity into the New Word was chiefly dependent on the 2 great colonial powers, <strong><em>Portugal </em></strong>and<strong><em> Spain</em></strong>. From the outset of their adventures in the New World, a religious intention <strong><em>was</em></strong> central to the efforts of the explorers, however secondary it may have become to conquest and treasure-seeking of their royal patrons back in Europe.By means of a papal bull <em>in</em> 1493, <strong><em>Pope Alexander VI</em></strong>, divided the world between the 2 kingdoms. Although the line was later moved to allow Portugal to colonize Brazil, the <em>original</em> division was a line drawn from North to Southwest of the Azores [ah-zores] Islands. Spain was given the West Indies and the Americas; while Portugal, because it had already explored the west coast of Africa and moved towards India thru Vasco da Gama’s explorations, was given the right to colonize Africa, India and the East.It seems monumentally arrogant to us today that these Europeans assumed they were “discovering” lands that already had people living there for generations. And how do you plant a <em>colony</em> in a place indigenous people had called their home for centuries? Yet that was the attitude of many Europeans in the late 15<sup>th</sup> C and as the scope of geography for the New World was understood, other Europeans joined the rush to grab as much territory as they could. è <em>Because</em> religion was a central and defining part of the European worldview, they took their Faith with them.Priests accompanied da Gama’s voyages as they were a central part of Spanish colonization, combining the roles of missionaries, explorers, secretaries and chroniclers. Often they belonged to religious orders like the Franciscans and Dominicans, then later, the Jesuits.It was with a sense of religious mission, as well as the longing to acquire wealth from indigenous peoples, that men like <strong><em>Cortez </em></strong>and<strong><em> Pizarro</em></strong> began their conquest of the Aztec and Incan empires. Modern students of history know that the Spanish conquistadors seemed not to think forced baptisms of native Americans was all that bad of an option. What we do well to remember was that these explorers didn’t originate the policy. <strong><em>Charlemagne</em></strong> had practiced a similar program of forced conversions. That doesn’t make it right, but it provides a little historical context.<strong><em>Cortez</em></strong> was born in Medellin, Spain. He attended the University of Salamanca and left Spain for Cuba in 1511. At the age of 33 he mounted an expedition against the Aztec capital in Mexico with only 700 fellow Spaniards, but equipped with canons and muskets, reinforced by thousands of Indian allies who’d been brutally dominated by the blood-thirsty Aztecs for generations.Although he experienced a serious reverse after a massacre of Aztec nobles and temporarily had to withdraw from the capital of Tenochtitlan, he returned to the city in August 1520 and systematically destroyed it. He founded and built Mexico City on the same site, then became governor of New Spain and captain-general of the forces in 1522, titles that were confirmed by Emperor Charles V, when Cortez returned to Europe in 1529. He was later replaced by a viceroy and died in 1547.His contemporary, <strong><em>Pizarro</em></strong>, directed his attention to the Inca Empire in what would later be the nation of Peru. He obtained authority from Spain for its conquest in 1528–29 and attacked the Incas in 1530. A massacre of native Americans assembled at Cajamarca was followed by the capture of the Inca capital of Cuzco in November 1530.You may remember from an earlier episode, one of the major debates between the Church and civil rulers of Europe was over who had the right to appoint bishops. While there were seasons when civil rulers took control of this, it was usually the Church that maintained control over church appointments. The New World presented a new challenge and opportunity. The Pope was already busy enough with internal affairs and the threat of the Reformers to be bothered with selecting hundreds of new bishops for lands that hadn’t even been properly mapped yet. So he granted the monarchs of Spain and Portugal the right to select church leaders in their new colonies.On the colonialist front, a system was developed called <strong><em>encomienda</em></strong>. By this method, a number of native Americans were assigned to a colonist-landlord. He was given rights to both tribute and labor but it was understood he was responsible for Christianizing those committed to his charge. As we’d suspect, the encomienda system became a by-word for oppression and cruelty and resulted in the virtual slavery of the Indians after its introduction in 1503. Brave Dominican priests <strong><em>denounced</em></strong> the system with one of the earliest protestors being <strong><em>Antonio de Montesinos</em></strong> on the island of Hispaniola in 1511.<strong><em>Bartholemew de las Casas</em></strong> was another Dominican, whose father accompanied Columbus on one of his voyages. When he witnessed the live burial of an Indian leader in 1514 in Cuba, he became a champion of Indian rights for the next 50 years.I pause at this point to speak to those <em>offended</em> by my use of the term “Indian” for the native Americans of the New World. There are those who believe it’s a slight to refer to inhabitants of the new World as “Indians” because it was a historical mistake on the part of previous generations of Europeans who labeled them as such. BUT! It turns out many native Americans <em>want </em>to be identified, NOT as Native Americans, but as Indians. While they know the errant origin of the term, they’ve embraced it as a self-designation and ask that others identify them as “Indians.”This is akin to today, to followers of Jesus being more than happy to be known as Christians, though the best evidence says the terms was originally a slur applied by opponents of the Faith to its adherents.In any case, De las Casas had to confront a widespread European mindset based on a philosophical position going all the way back to <strong><em>Aristotle</em></strong>, that viewed New World Indians as inherently “less human” and so fit to be slaves <strong><em>by nature</em></strong>, an inferior race intended for menial labor and to serve their betters. He worked tirelessly in America and Spain to change this attitude and to convince those in authority that the use of force was contrary to a Christian understanding of the Indians as worthy of respect for those created in God’s image. His efforts to lobby support at home in influential circles, received recognition from the Emperor, against the activities of the colonists. It included a debate in 1550 at <strong><em>Valladolid</em></strong> with the Aristotelian philosopher and scholar, <strong><em>Sepulveda</em></strong>. Before he died, de las Casas’s campaign for just laws for the Indians was responsible for what’s called “the <strong><em>New Laws”</em></strong> of 1542–3, which prohibited slavery and caused the <strong><em>Council for the Indies</em></strong> to be reorganized. After serving as bishop of <strong><em>Chiapas</em></strong>, de las Casas used his pen on behalf of the Indians, most famously in his <strong><em>Brief Account of the Destruction of the Indies</em></strong>, a hard-hitting critique of Spanish practices, in which some claimed he exaggerated abuses<strong><em>.</em></strong> But the work was widely read and proved influential in turning the tide in Europe toward a greater empathy toward the people of the New World.The Franciscans and Dominicans were the first in the field of the New World from 1510 onwards, but in the 2<sup>nd</sup> phase of the mission the Jesuits were active.<strong><em>José de Anchieta</em></strong> was a great Jesuit missionary who gave 44 years of his life and became known as the ‘<strong><em>apostle of Brazil’</em></strong>. He was one of the founders of both the Sao Paulo and Rio de Janeiro Jesuit missions. Another heroic figure and defender of Indian rights in Brazil was the Jesuit, <strong><em>Antonio Vieira</em></strong>, who in equal measure opposed both the Inquisition and colonists, was admired by <strong><em>King John IV</em></strong> of Portugal but almost lynched in 1661 after the king’s death.In the 17<sup>th</sup> C, Jesuits were active in <strong><em>Bolivia</em></strong>, <strong><em>Uruguay</em></strong> and <strong><em>Paraguay</em></strong>. In the early 1600s they created a missionary system known as the ‘Reductions.’ These were settlements of Indians that sought to protect them from European colonization while at the same time evangelizing them. In total, these communities comprised some 100,000 people. Each settlement had a church, school and workshops and led an ordered life. The colonists resented the removal of their labor pool but the Jesuits steadfastly defended the Indians against enslavement.General agitation against the Jesuit order in Europe and colonies of the New World led to their expulsion from Portuguese territory in 1759, then from Spanish possessions 8 yrs later. The Jesuits were suppressed in the New World in 1773. All this was a disastrous blow to the Reductions. It also exposed the weakness of a form of mission that was essentially paternalistic, with little or no authority passed over to the indigenous people or attempt to develop leaders among the Indians. With the removal of the Jesuit leaders, the Reductions collapsed and whole villages were engulfed by jungle after 150 years as oases of Christian community.The region of modern <strong><em>Venezuela</em></strong> was an area for further Jesuit exploits. They penetrated the jungles of the Amazon to reach large numbers of Indians. One early Jesuit pioneer, <strong><em>Rafael Ferrer</em></strong>, began a mission in 1599 that saw his martyrdom in 1611. Further Jesuit efforts achieved more and by 1661 many thousands were baptized in the region. The Jesuits found that these people were less easily led than the Guarani people who lived around Sao Paulo. There was opposition from the Portuguese; but with assistance from the Franciscans, half a million people were reached.<strong><em>Central America</em></strong> was pioneered by the Franciscans, Dominicans and a Catholic order we’ve not seen before; the <strong><em>Mercedarians</em></strong>.Founded by the Spaniard, <strong><em>Peter Nolasco</em></strong> in 1235, their original goal was to ransom captives and redeem properties that had fallen into Muslim hands during the Moorish occupation of Spain. The Mercedarians <strong><em>began</em></strong> as a lay order but by the 14<sup>th</sup> C the clergy had taken control. Following the <em>Reconquista</em>, when the Moors were expelled from Spain, the Mercedarians continued their mission by traveling to Muslim lands to seek freedom for Christian captives. Gradually, academic, theological, and educational work was included in its work and an order of nuns was founded. They joined the Franciscans and Dominicans in taking the Gospel to Central America.The first church in Panama was built in 1510. Missionaries entered Guatemala in 1526. By 1600 there were 22 Franciscan and 14 Dominican bases in Guatemala.<strong><em>Mexico</em></strong>, after the era of Cortez, attracted the orders, so that Franciscans landed at Vera Cruz in 1524, Dominicans in 1526, Augustinians in ‘33, and later, Capuchins and Jesuits. The Franciscan, <strong><em>Juan de Zumarraga</em></strong>, became bishop of Mexico City in 1528 and proved to be a firm defender of Indian rights and a believer in an indigenous clergy. He became the <strong><em>archbishop</em></strong> of Mexico in 1546. The <strong><em>University of Mexico</em></strong>, founded in ‘53, reflected the church’s emphasis on education.In the north of the country a famous Jesuit missionary, <strong><em>Eusebio Kino</em></strong>, arrived in 1681 and did missionary work in Baja California, up into the modern state of Arizona, and reaching as far as Colorado. Described as a modest, gentle, humble man who was an upholder of the welfare of Indians, he traveled perpetually in the interest of the mission. He hoped to reach the fierce Apaches but died before he could in 1711. Before their formal removal from the region, the Jesuits achieved 37 bases in Baja by 1767.In the modern state of California, a string of <strong><em>Franciscan</em></strong> missions are still to be found between San Diego and San Francisco. <strong><em>Father Junipero Serra</em></strong>, born in Majorca, became the leader of the mission and founded the communities of <strong><em>Monterey</em></strong>, <strong><em>Carmel</em></strong>, <strong><em>San Luis Obispo</em></strong>, <strong><em>Santa Barbara</em></strong>, and several others. While many of the original buildings are gone, Catholic churches continue on in several of these sites to this day. By 1800, some 100,000 Californian Indians, many from the <strong><em>Chumash</em></strong> people, had been reached by the mission and 18 Franciscan mission compounds were established. At least some of the thrust to the N was driven by Spanish fear of Russian incursion, moving S from Alaska. Father Serra also spent some years establishing a work in Texas.Regarding Junipero Serra, when I originally composed this episode, Pope Francis had recently arrived in the US where he addressed both the US Congress and the United Nations. While in the US, he canonized, that is, he conferred sainthood, on Serra. That had been an issue of some controversy for a while as Serra’s career came under fire from some historians and human rights advocates.Critics claim Serra’s methods ranged from harsh to brutal. Lashings of the Indians were used liberally in the missions for infractions as small as asking for more food.  The friars kept meticulous records so historians are able to document this treatment. The problem comes in <strong><em>interpreting</em></strong> these records. The language isn’t the problem; it’s the <strong><em>cultural context</em></strong> that makes interpretation difficult.On one hand, Serra was devoted to <strong><em>protecting</em></strong> the Indians from exploitation by adventurers and settlers who wanted to reduce the native population to slavery. Serra understood people are led to faith by kindness and love rather than heavy-handedness. That he traveled so far, pioneering several missions proves he wasn’t driven by some kind of personal profit motive. So why the harsh treatment of the Indians at so many of the missions? Defenders of Serra say such treatment was necessary because of the nature of the cultures of the natives where the Missions were located.What we can say is that the Missions definitely went far to alter the tribal life of the Indians where they were based. If they began as attempts to Christianize Indians while allowing them to continue some of their native traditions, they ended up going much further in converting the Indians not just to the Faith, but to the Spanish culture. And it seems that more than anything raises the ire of at least <strong><em>some</em></strong> of Serra’s critics.As we end, just a quick reminder that CS is supported by the donations of subscribers.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/105-Westward-Ho.mp3" length="11382858" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[In this episode of CS, we take a look at the Expansion of Christianity into the New World.Following Columbus’s voyages at the end of the 15th C to the Caribbean, the expansion of Christianity into the New Word was chiefly dependent on the 2 great colonial powers, Portugal and Spain. From the outset of their adventures in the New World, a religious intention was central to the efforts of the explorers, however secondary it may have become to conquest and treasure-seeking of their royal patrons back in Europe.By means of a papal bull in 1493, Pope Alexander VI, divided the world between the 2 kingdoms. Although the line was later moved to allow Portugal to colonize Brazil, the original division was a line drawn from North to Southwest of the Azores [ah-zores] Islands. Spain was given the West Indies and the Americas; while Portugal, because it had already explored the west coast of Africa and moved towards India thru Vasco da Gama’s explorations, was given the right to colonize Africa, India and the East.It seems monumentally arrogant to us today that these Europeans assumed they were “discovering” lands that already had people living there for generations. And how do you plant a colony in a place indigenous people had called their home for centuries? Yet that was the attitude of many Europeans in the late 15th C and as the scope of geography for the New World was understood, other Europeans joined the rush to grab as much territory as they could. è Because religion was a central and defining part of the European worldview, they took their Faith with them.Priests accompanied da Gama’s voyages as they were a central part of Spanish colonization, combining the roles of missionaries, explorers, secretaries and chroniclers. Often they belonged to religious orders like the Franciscans and Dominicans, then later, the Jesuits.It was with a sense of religious mission, as well as the longing to acquire wealth from indigenous peoples, that men like Cortez and Pizarro began their conquest of the Aztec and Incan empires. Modern students of history know that the Spanish conquistadors seemed not to think forced baptisms of native Americans was all that bad of an option. What we do well to remember was that these explorers didn’t originate the policy. Charlemagne had practiced a similar program of forced conversions. That doesn’t make it right, but it provides a little historical context.Cortez was born in Medellin, Spain. He attended the University of Salamanca and left Spain for Cuba in 1511. At the age of 33 he mounted an expedition against the Aztec capital in Mexico with only 700 fellow Spaniards, but equipped with canons and muskets, reinforced by thousands of Indian allies who’d been brutally dominated by the blood-thirsty Aztecs for generations.Although he experienced a serious reverse after a massacre of Aztec nobles and temporarily had to withdraw from the capital of Tenochtitlan, he returned to the city in August 1520 and systematically destroyed it. He founded and built Mexico City on the same site, then became governor of New Spain and captain-general of the forces in 1522, titles that were confirmed by Emperor Charles V, when Cortez returned to Europe in 1529. He was later replaced by a viceroy and died in 1547.His contemporary, Pizarro, directed his attention to the Inca Empire in what would later be the nation of Peru. He obtained authority from Spain for its conquest in 1528–29 and attacked the Incas in 1530. A massacre of native Americans assembled at Cajamarca was followed by the capture of the Inca capital of Cuzco in November 1530.You may remember from an earlier episode, one of the major debates between the Church and civil rulers of Europe was over who had the right to appoint bishops. While there were seasons when civil rulers took control of this, it was usually the Church that maintained control over church appointments. The New World presented a new challenge and opportunity. The ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho.jpg</ssp:url> <ssp:title>105-Westward Ho!</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[In this episode of CS, we take a look at the Expansion of Christianity into the New World.Following Columbus’s voyages at the end of the 15th C to the Caribbean, the expansion of Christianity into the New Word was chiefly dependent on the 2 great colonial powers, Portugal and Spain. From the outset of their adventures in the New World, a religious intention was central to the efforts of the explorers, however secondary it may have become to conquest and treasure-seeking of their royal patrons back in Europe.By means of a papal bull in 1493, Pope Alexander VI, divided the world between the 2 kingdoms. Although the line was later moved to allow Portugal to colonize Brazil, the original division was a line drawn from North to Southwest of the Azores [ah-zores] Islands. Spain was given the West Indies and the Americas; while Portugal, because it had already explored the west coast of Africa and moved towards India thru Vasco da Gama’s explorations, was given the right to colonize ]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Westward-Ho.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>104-A Needless Tragedy</title><link>https://sanctorum.us/104-a-needless-tragedy/</link> <pubDate>Sun, 20 Sep 2015 08:01:28 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1079</guid> <description><![CDATA[<p><img width="275" height="183" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Tragedy.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>The title of this episode is – <strong><em>A Needless Tragedy.</em></strong>We backtrack now a bit. We’re going back to that period of European history following the Reformation called the <strong><em>Wars of Religion</em></strong>. We do so to take a look at a single day; Aug 24, 1572 in Paris, and the infamous event that happened then and there = the <strong><em>St. Bartholomew’s Day Massacre.</em></strong>We do this because while it’s a lot more detailed look at something than we usually get into, it illustrates the impact the Reformation had on Europe and, I think, the Modern World.John Calvin was French but his reforming work was centered in Geneva, Switzerland. It didn’t take long for his influence to spread back to his native homeland so that by 1555, Calvinism had firm roots there. French Calvinists were called <strong><em>Huguenots</em></strong> – a word of unknown origin but was meant as a <strong><em>mockery </em></strong>of Protestants. Calvinism spread rapidly and soon there were a couple thousand French Reformed churches with close to half the French switching from Catholic churches to Huguenot fellowships.What made things difficult for the French Monarchy, which remained firmly Catholic, was that many of the nobility were Huguenots. Bear in mind that at that time, religious affiliation and political alignment were regarded by most Europeans as one and the same. A showdown between French Catholics and Protestants seemed inevitable.Enter the scheming Queen Mother of France, <strong><em>Catherine de Medici</em></strong>; a die-hard Roman Catholic. She arranged for her daughter, <strong><em>Margaret of Valois</em></strong>, to be married on August 18<sup>th</sup> of 1572 to the <em>Protestant</em> King, <strong><em>Henry of Navarre</em></strong>. The hope in Paris was that this marriage would bring peace between warring Catholics and Protestants. Nobles who’d fought each other the previous decade turned out for the celebration. Thousands of Protestants came to Paris for the wedding, and the festivities lasted for days.But while Catherine de Médici planned her daughter’s wedding, she was also plotted the assassination of <strong><em>Admiral Gaspard de Coligny [koh-LEE-nee]</em></strong>, one of the main leaders of the Huguenots.On Aug. 22<sup>nd</sup>, the assassination attempt failed. The plot, so soon after the royal wedding, threatened to badly embarrass the royal family. Near midnight the following day, <strong><em>Charles IX</em></strong>, the 22 yr-old French king and brother of the bride, in a fit of rage, screamed at his mother, “If you’re going to kill Coligny, why don’t you kill <strong><em>all</em></strong> the Huguenots in France, so there’ll be none left to hate me.”Catherine wasn’t one to put up with the pique of her petulant son and decided to follow up on his suggestion. She ordered the murder of <strong><em>all</em></strong> Huguenot leaders still in Paris, including those who’d attended the wedding. The massacre began on Aug 24, 1572, <em>St. Bartholomew’s Day</em>. Admiral Coligny was murdered first as he knelt in prayer.Many of the Huguenot nobles were lodged at the Louvre. They were called into the courtyard and shot one by one as they appeared. During the night, the homes of Paris Huguenots were each marked with white crosses. Before daybreak, messengers were sent throughout the city crying out, “Kill! Kill! The King commands it.” A murdering frenzy fell on the whole city. Entire Huguenot families were taken into the streets and murdered. The dawn of St. Bartholomew’s Day revealed many thousands of martyred Huguenots.The craze spread to the provinces in the following days and weeks, the death toll somewhere between 30 and 40 thousand. Admiral Coligny’s head was embalmed and sent to Rome as a gift to <strong><em>Pope Gregory XIII</em></strong>. When it reached Rome, the Pope and his cardinals staged a Mass of Thanksgiving.The massacre was not without cost to <strong><em>Charles IX.</em></strong> He began having horrific nightmares. In less than two years, he lay dying at the age of only 24. His last days were plagued with visions of his victims. He cried to his nurse, “What bloodshed, what murders! What evil counsel have I followed? O my God, forgive me!. . . I am lost!”That’s the <strong><em>short</em></strong> version of the St. Bartholomew’s Day Massacre. Now for a little more depth.The massacre marked a turning point in the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/French_Wars_of_Religion"><strong><em>French Wars of Religion</em></strong></a>. The Huguenot political movement was crippled by the loss of many of its most prominent leaders, as well as many re-conversions by commoners back to Catholicism while those who remained Protestant were increasingly radicalized.Though by no means unique, the St. Bartholomew’s Day Massacre was the worst of the century's religious atrocities. Throughout Europe, it impressed on Protestants the firm conviction Catholics were bloody and treacherous. But some of those Protestants ought to have seen how <strong><em>they</em></strong> treated <strong><em>other</em></strong> Protestants of a different flavor, as well as Catholics, with the same kind of brutality when <strong><em>they</em></strong> had the chance.While the Saint Bartholomew’s Day Massacre seems a violent but quickly burnt-out fit of hatred, it was in truth the <strong><em>culmination</em></strong> of a series of events.1<sup>st</sup> – The <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Peace_of_Saint-Germain"><strong><em>Peace of Saint-Germain</em></strong></a> in 1570 put an end to 3 years of terrible civil war between French Catholics and Protestants. But the peace was precarious since many Catholics refused to accept it. The famous <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Guise"><strong><em>Guise</em></strong></a><strong><em> </em></strong>[gice] <strong><em>family</em></strong> led this faction and so fell out of favor at the French court. Meanwhile, the Huguenot political and military leader Admiral <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gaspard_II_de_Coligny">Gaspard de Coligny</a> was <em>readmitted</em> to the king's council in September of 1571.Catholics were <em>shocked</em> by the return of Protestants to the court, but the king and queen mother, the afore-mentioned Charles IX and <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catherine_de%27_Medici">Catherine de Medici</a> were determined not to let war break out again. Being were well aware of the kingdom's financial difficulties, they knew more war would bankrupt them so they were determined to stay friendly with Coligny. The Huguenots were in a strong defensive position as they controlled not a few of the fortified towns across France.To cement the peace between the two groups, Catherine offered to marry her daughter Margaret to the Protestant prince Henry of Navarre, the future <strong><em>King </em></strong><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_IV_of_France"><strong><em>Henry IV</em></strong></a>. The royal marriage was arranged for 18 August 1572. But it was rejected by staunch Catholics. Both the Pope and King <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Philip_II_of_Spain">Philip II of Spain</a> strongly condemned Catherine's plan.2<sup>nd</sup> - The impending marriage led to the gathering of a large number of well-born Protestants in Paris, who’d come to escort their prince. But Paris was a <em>violently</em> anti-Huguenot city, and Parisians, who tended to be <em>extreme</em> Catholics, found their presence unacceptable. Encouraged by Catholic preachers, they were horrified at the marriage of a Catholic princess to a Protestant.  The French <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Parlement">Parliament</a> snubbed the marriage ceremony altogether.3<sup>rd</sup> - Compounding this bad feeling was the fact that recent harvests were poor and taxes had risen to pay for civil wars. The rise in food prices, set against the backdrop of the obscene luxury displayed by the nobles on the occasion of the royal wedding increased tension among the people. A particular point of complaint was a cross erected on the site of the house of <a href="http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Philippe_de_Gastines&amp;action=edit&amp;redlink=1"><strong><em>Philippe de Gastines</em></strong></a>, a Huguenot martyred a couple yrs before. A mob tore down his house and erected a large wooden <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cross">cross</a> in its place. Under the terms of the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Peace_of_Saint-Germain"><strong><em>Peace of Saint-Germain</em></strong></a>, the cross was removed in Dec. 1571. That led to riots that killed fifty and saw massive property damage. In the massacre of St. Bartholomew’s Day, relatives of the Gastines family were among the first to be killed by the mob.4<sup>th</sup> - The royal court itself was divided. Catherine hadn’t obtained the Pope’s permission for the royal marriage; so the French clergy hesitated about what to do. It took all Catherine’s considerable skill to convince <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cardinal_de_Bourbon"><strong><em>Cardinal de Bourbon</em></strong></a> to officiate the wedding ceremony. And note who were’ talking about here. This is Catherine <strong><u>DE MEDICI</u></strong>, of the eminently famous and powerful Italian banking family.5<sup>th</sup> - In the years leading up to the massacre, Huguenot political rhetoric had for the first time taken a tone against<strong><em>,</em></strong> not just the <em>policies</em> of the monarchy, but following the trend of Protestant thought, toward <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Monarchy">monarchy</a><strong><em> </em></strong><em>in principle<strong>. </strong></em>This trend would grow greatly <em>after</em> the Massacre as the Huguenots laid blame for it at the foot of the throne.6<sup>th</sup> - Tensions were further raised in May, 1572 when news reached Paris that a French Huguenot army under <strong><em>Louis of Nassau</em></strong> crossed into a Dutch province and captured a couple of Catholic strongholds. This was all so Louis could assist his brother William in his political ambitions. French Catholics were furious that all of France was being dragged into a war with the Netherlands and Spain they had nothing to do with.All these ingredients mixed in the pot to produce a tension just waiting for a spark to ignite.After the wedding on August 18, Coligny and leading Huguenots remained in Paris to discuss some grievances about the <em>Peace of St. Germain</em> with the king.On the 22<sup>nd</sup>, an attempt was made on Coligny's life as he made his way home from the Louvre. He was shot from the upstairs window of a home owned by the Guises and seriously wounded. The would-be assassin escaped in the confusion that followed.The attempted assassination of Coligny triggered the crisis that led to the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_massacres">massacre</a>. Coligny was the most respected Huguenot leader and enjoyed a close relationship with the king. Aware of the danger of reprisals from the Protestants, the king and his court visited Coligny on his sickbed and promised the culprits would be punished.While Catherine was eating dinner, Protestants burst in to demand justice, some going so far as to <em>threaten</em> her. The fears of Huguenot reprisals grew in the palace. Coligny's brother-in-law led a 4,000-strong army that was at that moment camped just outside the city, and though there’s no evidence it was planning to attack, Catholics feared it might take revenge on the Guises or the general populace of the city.So that evening, Catherine held a meeting with her Italian advisers. On the evening of the 23<sup>rd</sup>, Catherine went to see the king to discuss the crisis. Though no details of the meeting survive, it seems Charles and his mother decided to eliminate the Protestant leaders, meaning between 2 and 3 dozen of the noblemen still in Paris. They thought this would gut the Huguenots of their leadership and leave the Protestants powerless. They hoped it would squelch any real attempts at attacking the royals.Shortly after this decision, municipal authorities of Paris were summoned. They were ordered to shut the city gates and arm the citizenry in order to prevent any attempt at a Protestant uprising. The king's <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Swiss_Guard">Swiss Guard</a> was given the task of killing a list of leading Protestants. It’s difficult to determine the exact chronology of events and know the moment the killing began. It seems a signal was given by ringing bells at a church near the Louvre. The Swiss guards expelled the Protestant nobles from the Louvre castle, then slaughtered them in the streets.A group led by the Duke of Guise dragged Admiral Coligny from his bed, killed him, and threw his body out a window.  And all the tension building since the Peace of St. Germain exploded in a wave of popular mob violence. Commoners hunted Protestants throughout the city, including women and children. Chains were used to block streets so Protestants couldn’t escape from their houses. The bodies of the dead were collected in carts and thrown into the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Seine">Seine</a>. The massacre in Paris lasted 3 days despite the king's attempts to stop it.The leading Huguenot prince, <strong><em>Henry of Navarre</em></strong> just 19 and newly married to Catherine’s daughter, was spared and pledged to convert to Catholicism. He later renounced his feigned conversion when he escaped the madhouse that was Paris.On Aug 26<sup>th</sup>, the king fabricated an “official” version of events—saying that he ordered the massacre to thwart a Huguenot plot against the royal family. A celebration and parade were held, while the killings continued in parts of the city.Although King Charles dispatched orders to the provincial governors on Aug. 24th to prevent violence and maintain the terms of the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Peace_of_Saint-Germain"><strong><em>Peace of Saint-Germain</em></strong></a>, from August to October, massacres of Huguenots took place in a dozen French cities. In most of them, the killings swiftly followed the arrival of the news of the Paris massacre, but in some places there was a delay of a month.In many cities across France, the loss to the Huguenot communities after the massacres was far larger than those actually killed. Because in the following weeks there were mass conversions to Catholicism. For instance, in <strong><em>Rouen </em></strong>[ruin], where a few hundred were killed, the Huguenot community shrank from over 16 thousand to fewer than 3 thousand as a result of conversions and emigration to safer cities and countries.Soon afterward, both sides prepared for a <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/French_Wars_of_Religion#The_.27fourth.27_war_.281572.E2.80.9373.29">fourth civil war</a>, which began before the end of the year.The <em>St Bartholomew’s Day Massacre</em> with the ensuing turmoil that fell out from the Reformation in all Europe went far in shaping the mindset of succeeding generations. You can make a good case for the emergence of the Enlightenment’s <em>suspicion</em> of religion because of the horrendous bad behavior of people in the name of God during the <em>Wars of Religion. </em>Of course, as we’ve said in previous episodes, it was often politicians and power-hungry prelates who hid behind religion and used the name of God in a bald grab for temporal power. They knew the common people could be manipulated by a religious argument more easily than by admitting they just wanted more land or power. Today, politicians seek to dispatch their opponents by saying they’re wrong on this or that political issue. In 16<sup>th </sup>and 17<sup>th</sup> C Europe, they did so by accusing their opponents of heresy.As we finish this episode, I again want to say thanks to all who’ve visited the CS FB page and given us a like. If you haven’t done that yet, let me encourage you to do so.And if you use iTunes as your portal to CS, giving the podcast a review there goes a long way in getting the word out.CS is sustained by your donation of any amount.Thanks.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[The title of this episode is – A Needless Tragedy.We backtrack now a bit. We’re going back to that period of European history following the Reformation called the Wars of Religion. We do so to take a look at a single day; Aug 24, 1572 in Paris, and t]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="275" height="183" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Tragedy.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>The title of this episode is – <strong><em>A Needless Tragedy.</em></strong>We backtrack now a bit. We’re going back to that period of European history following the Reformation called the <strong><em>Wars of Religion</em></strong>. We do so to take a look at a single day; Aug 24, 1572 in Paris, and the infamous event that happened then and there = the <strong><em>St. Bartholomew’s Day Massacre.</em></strong>We do this because while it’s a lot more detailed look at something than we usually get into, it illustrates the impact the Reformation had on Europe and, I think, the Modern World.John Calvin was French but his reforming work was centered in Geneva, Switzerland. It didn’t take long for his influence to spread back to his native homeland so that by 1555, Calvinism had firm roots there. French Calvinists were called <strong><em>Huguenots</em></strong> – a word of unknown origin but was meant as a <strong><em>mockery </em></strong>of Protestants. Calvinism spread rapidly and soon there were a couple thousand French Reformed churches with close to half the French switching from Catholic churches to Huguenot fellowships.What made things difficult for the French Monarchy, which remained firmly Catholic, was that many of the nobility were Huguenots. Bear in mind that at that time, religious affiliation and political alignment were regarded by most Europeans as one and the same. A showdown between French Catholics and Protestants seemed inevitable.Enter the scheming Queen Mother of France, <strong><em>Catherine de Medici</em></strong>; a die-hard Roman Catholic. She arranged for her daughter, <strong><em>Margaret of Valois</em></strong>, to be married on August 18<sup>th</sup> of 1572 to the <em>Protestant</em> King, <strong><em>Henry of Navarre</em></strong>. The hope in Paris was that this marriage would bring peace between warring Catholics and Protestants. Nobles who’d fought each other the previous decade turned out for the celebration. Thousands of Protestants came to Paris for the wedding, and the festivities lasted for days.But while Catherine de Médici planned her daughter’s wedding, she was also plotted the assassination of <strong><em>Admiral Gaspard de Coligny [koh-LEE-nee]</em></strong>, one of the main leaders of the Huguenots.On Aug. 22<sup>nd</sup>, the assassination attempt failed. The plot, so soon after the royal wedding, threatened to badly embarrass the royal family. Near midnight the following day, <strong><em>Charles IX</em></strong>, the 22 yr-old French king and brother of the bride, in a fit of rage, screamed at his mother, “If you’re going to kill Coligny, why don’t you kill <strong><em>all</em></strong> the Huguenots in France, so there’ll be none left to hate me.”Catherine wasn’t one to put up with the pique of her petulant son and decided to follow up on his suggestion. She ordered the murder of <strong><em>all</em></strong> Huguenot leaders still in Paris, including those who’d attended the wedding. The massacre began on Aug 24, 1572, <em>St. Bartholomew’s Day</em>. Admiral Coligny was murdered first as he knelt in prayer.Many of the Huguenot nobles were lodged at the Louvre. They were called into the courtyard and shot one by one as they appeared. During the night, the homes of Paris Huguenots were each marked with white crosses. Before daybreak, messengers were sent throughout the city crying out, “Kill! Kill! The King commands it.” A murdering frenzy fell on the whole city. Entire Huguenot families were taken into the streets and murdered. The dawn of St. Bartholomew’s Day revealed many thousands of martyred Huguenots.The craze spread to the provinces in the following days and weeks, the death toll somewhere between 30 and 40 thousand. Admiral Coligny’s head was embalmed and sent to Rome as a gift to <strong><em>Pope Gregory XIII</em></strong>. When it reached Rome, the Pope and his cardinals staged a Mass of Thanksgiving.The massacre was not without cost to <strong><em>Charles IX.</em></strong> He began having horrific nightmares. In less than two years, he lay dying at the age of only 24. His last days were plagued with visions of his victims. He cried to his nurse, “What bloodshed, what murders! What evil counsel have I followed? O my God, forgive me!. . . I am lost!”That’s the <strong><em>short</em></strong> version of the St. Bartholomew’s Day Massacre. Now for a little more depth.The massacre marked a turning point in the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/French_Wars_of_Religion"><strong><em>French Wars of Religion</em></strong></a>. The Huguenot political movement was crippled by the loss of many of its most prominent leaders, as well as many re-conversions by commoners back to Catholicism while those who remained Protestant were increasingly radicalized.Though by no means unique, the St. Bartholomew’s Day Massacre was the worst of the century's religious atrocities. Throughout Europe, it impressed on Protestants the firm conviction Catholics were bloody and treacherous. But some of those Protestants ought to have seen how <strong><em>they</em></strong> treated <strong><em>other</em></strong> Protestants of a different flavor, as well as Catholics, with the same kind of brutality when <strong><em>they</em></strong> had the chance.While the Saint Bartholomew’s Day Massacre seems a violent but quickly burnt-out fit of hatred, it was in truth the <strong><em>culmination</em></strong> of a series of events.1<sup>st</sup> – The <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Peace_of_Saint-Germain"><strong><em>Peace of Saint-Germain</em></strong></a> in 1570 put an end to 3 years of terrible civil war between French Catholics and Protestants. But the peace was precarious since many Catholics refused to accept it. The famous <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Guise"><strong><em>Guise</em></strong></a><strong><em> </em></strong>[gice] <strong><em>family</em></strong> led this faction and so fell out of favor at the French court. Meanwhile, the Huguenot political and military leader Admiral <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gaspard_II_de_Coligny">Gaspard de Coligny</a> was <em>readmitted</em> to the king's council in September of 1571.Catholics were <em>shocked</em> by the return of Protestants to the court, but the king and queen mother, the afore-mentioned Charles IX and <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Catherine_de%27_Medici">Catherine de Medici</a> were determined not to let war break out again. Being were well aware of the kingdom's financial difficulties, they knew more war would bankrupt them so they were determined to stay friendly with Coligny. The Huguenots were in a strong defensive position as they controlled not a few of the fortified towns across France.To cement the peace between the two groups, Catherine offered to marry her daughter Margaret to the Protestant prince Henry of Navarre, the future <strong><em>King </em></strong><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_IV_of_France"><strong><em>Henry IV</em></strong></a>. The royal marriage was arranged for 18 August 1572. But it was rejected by staunch Catholics. Both the Pope and King <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Philip_II_of_Spain">Philip II of Spain</a> strongly condemned Catherine's plan.2<sup>nd</sup> - The impending marriage led to the gathering of a large number of well-born Protestants in Paris, who’d come to escort their prince. But Paris was a <em>violently</em> anti-Huguenot city, and Parisians, who tended to be <em>extreme</em> Catholics, found their presence unacceptable. Encouraged by Catholic preachers, they were horrified at the marriage of a Catholic princess to a Protestant.  The French <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Parlement">Parliament</a> snubbed the marriage ceremony altogether.3<sup>rd</sup> - Compounding this bad feeling was the fact that recent harvests were poor and taxes had risen to pay for civil wars. The rise in food prices, set against the backdrop of the obscene luxury displayed by the nobles on the occasion of the royal wedding increased tension among the people. A particular point of complaint was a cross erected on the site of the house of <a href="http://en.wikipedia.org/w/index.php?title=Philippe_de_Gastines&amp;action=edit&amp;redlink=1"><strong><em>Philippe de Gastines</em></strong></a>, a Huguenot martyred a couple yrs before. A mob tore down his house and erected a large wooden <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cross">cross</a> in its place. Under the terms of the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Peace_of_Saint-Germain"><strong><em>Peace of Saint-Germain</em></strong></a>, the cross was removed in Dec. 1571. That led to riots that killed fifty and saw massive property damage. In the massacre of St. Bartholomew’s Day, relatives of the Gastines family were among the first to be killed by the mob.4<sup>th</sup> - The royal court itself was divided. Catherine hadn’t obtained the Pope’s permission for the royal marriage; so the French clergy hesitated about what to do. It took all Catherine’s considerable skill to convince <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Cardinal_de_Bourbon"><strong><em>Cardinal de Bourbon</em></strong></a> to officiate the wedding ceremony. And note who were’ talking about here. This is Catherine <strong><u>DE MEDICI</u></strong>, of the eminently famous and powerful Italian banking family.5<sup>th</sup> - In the years leading up to the massacre, Huguenot political rhetoric had for the first time taken a tone against<strong><em>,</em></strong> not just the <em>policies</em> of the monarchy, but following the trend of Protestant thought, toward <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Monarchy">monarchy</a><strong><em> </em></strong><em>in principle<strong>. </strong></em>This trend would grow greatly <em>after</em> the Massacre as the Huguenots laid blame for it at the foot of the throne.6<sup>th</sup> - Tensions were further raised in May, 1572 when news reached Paris that a French Huguenot army under <strong><em>Louis of Nassau</em></strong> crossed into a Dutch province and captured a couple of Catholic strongholds. This was all so Louis could assist his brother William in his political ambitions. French Catholics were furious that all of France was being dragged into a war with the Netherlands and Spain they had nothing to do with.All these ingredients mixed in the pot to produce a tension just waiting for a spark to ignite.After the wedding on August 18, Coligny and leading Huguenots remained in Paris to discuss some grievances about the <em>Peace of St. Germain</em> with the king.On the 22<sup>nd</sup>, an attempt was made on Coligny's life as he made his way home from the Louvre. He was shot from the upstairs window of a home owned by the Guises and seriously wounded. The would-be assassin escaped in the confusion that followed.The attempted assassination of Coligny triggered the crisis that led to the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_massacres">massacre</a>. Coligny was the most respected Huguenot leader and enjoyed a close relationship with the king. Aware of the danger of reprisals from the Protestants, the king and his court visited Coligny on his sickbed and promised the culprits would be punished.While Catherine was eating dinner, Protestants burst in to demand justice, some going so far as to <em>threaten</em> her. The fears of Huguenot reprisals grew in the palace. Coligny's brother-in-law led a 4,000-strong army that was at that moment camped just outside the city, and though there’s no evidence it was planning to attack, Catholics feared it might take revenge on the Guises or the general populace of the city.So that evening, Catherine held a meeting with her Italian advisers. On the evening of the 23<sup>rd</sup>, Catherine went to see the king to discuss the crisis. Though no details of the meeting survive, it seems Charles and his mother decided to eliminate the Protestant leaders, meaning between 2 and 3 dozen of the noblemen still in Paris. They thought this would gut the Huguenots of their leadership and leave the Protestants powerless. They hoped it would squelch any real attempts at attacking the royals.Shortly after this decision, municipal authorities of Paris were summoned. They were ordered to shut the city gates and arm the citizenry in order to prevent any attempt at a Protestant uprising. The king's <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Swiss_Guard">Swiss Guard</a> was given the task of killing a list of leading Protestants. It’s difficult to determine the exact chronology of events and know the moment the killing began. It seems a signal was given by ringing bells at a church near the Louvre. The Swiss guards expelled the Protestant nobles from the Louvre castle, then slaughtered them in the streets.A group led by the Duke of Guise dragged Admiral Coligny from his bed, killed him, and threw his body out a window.  And all the tension building since the Peace of St. Germain exploded in a wave of popular mob violence. Commoners hunted Protestants throughout the city, including women and children. Chains were used to block streets so Protestants couldn’t escape from their houses. The bodies of the dead were collected in carts and thrown into the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Seine">Seine</a>. The massacre in Paris lasted 3 days despite the king's attempts to stop it.The leading Huguenot prince, <strong><em>Henry of Navarre</em></strong> just 19 and newly married to Catherine’s daughter, was spared and pledged to convert to Catholicism. He later renounced his feigned conversion when he escaped the madhouse that was Paris.On Aug 26<sup>th</sup>, the king fabricated an “official” version of events—saying that he ordered the massacre to thwart a Huguenot plot against the royal family. A celebration and parade were held, while the killings continued in parts of the city.Although King Charles dispatched orders to the provincial governors on Aug. 24th to prevent violence and maintain the terms of the <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Peace_of_Saint-Germain"><strong><em>Peace of Saint-Germain</em></strong></a>, from August to October, massacres of Huguenots took place in a dozen French cities. In most of them, the killings swiftly followed the arrival of the news of the Paris massacre, but in some places there was a delay of a month.In many cities across France, the loss to the Huguenot communities after the massacres was far larger than those actually killed. Because in the following weeks there were mass conversions to Catholicism. For instance, in <strong><em>Rouen </em></strong>[ruin], where a few hundred were killed, the Huguenot community shrank from over 16 thousand to fewer than 3 thousand as a result of conversions and emigration to safer cities and countries.Soon afterward, both sides prepared for a <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/French_Wars_of_Religion#The_.27fourth.27_war_.281572.E2.80.9373.29">fourth civil war</a>, which began before the end of the year.The <em>St Bartholomew’s Day Massacre</em> with the ensuing turmoil that fell out from the Reformation in all Europe went far in shaping the mindset of succeeding generations. You can make a good case for the emergence of the Enlightenment’s <em>suspicion</em> of religion because of the horrendous bad behavior of people in the name of God during the <em>Wars of Religion. </em>Of course, as we’ve said in previous episodes, it was often politicians and power-hungry prelates who hid behind religion and used the name of God in a bald grab for temporal power. They knew the common people could be manipulated by a religious argument more easily than by admitting they just wanted more land or power. Today, politicians seek to dispatch their opponents by saying they’re wrong on this or that political issue. In 16<sup>th </sup>and 17<sup>th</sup> C Europe, they did so by accusing their opponents of heresy.As we finish this episode, I again want to say thanks to all who’ve visited the CS FB page and given us a like. If you haven’t done that yet, let me encourage you to do so.And if you use iTunes as your portal to CS, giving the podcast a review there goes a long way in getting the word out.CS is sustained by your donation of any amount.Thanks.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/104-A%20Needless%20Tragedy.mp3" length="10678185" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[The title of this episode is – A Needless Tragedy.We backtrack now a bit. We’re going back to that period of European history following the Reformation called the Wars of Religion. We do so to take a look at a single day; Aug 24, 1572 in Paris, and the infamous event that happened then and there = the St. Bartholomew’s Day Massacre.We do this because while it’s a lot more detailed look at something than we usually get into, it illustrates the impact the Reformation had on Europe and, I think, the Modern World.John Calvin was French but his reforming work was centered in Geneva, Switzerland. It didn’t take long for his influence to spread back to his native homeland so that by 1555, Calvinism had firm roots there. French Calvinists were called Huguenots – a word of unknown origin but was meant as a mockery of Protestants. Calvinism spread rapidly and soon there were a couple thousand French Reformed churches with close to half the French switching from Catholic churches to Huguenot fellowships.What made things difficult for the French Monarchy, which remained firmly Catholic, was that many of the nobility were Huguenots. Bear in mind that at that time, religious affiliation and political alignment were regarded by most Europeans as one and the same. A showdown between French Catholics and Protestants seemed inevitable.Enter the scheming Queen Mother of France, Catherine de Medici; a die-hard Roman Catholic. She arranged for her daughter, Margaret of Valois, to be married on August 18th of 1572 to the Protestant King, Henry of Navarre. The hope in Paris was that this marriage would bring peace between warring Catholics and Protestants. Nobles who’d fought each other the previous decade turned out for the celebration. Thousands of Protestants came to Paris for the wedding, and the festivities lasted for days.But while Catherine de Médici planned her daughter’s wedding, she was also plotted the assassination of Admiral Gaspard de Coligny [koh-LEE-nee], one of the main leaders of the Huguenots.On Aug. 22nd, the assassination attempt failed. The plot, so soon after the royal wedding, threatened to badly embarrass the royal family. Near midnight the following day, Charles IX, the 22 yr-old French king and brother of the bride, in a fit of rage, screamed at his mother, “If you’re going to kill Coligny, why don’t you kill all the Huguenots in France, so there’ll be none left to hate me.”Catherine wasn’t one to put up with the pique of her petulant son and decided to follow up on his suggestion. She ordered the murder of all Huguenot leaders still in Paris, including those who’d attended the wedding. The massacre began on Aug 24, 1572, St. Bartholomew’s Day. Admiral Coligny was murdered first as he knelt in prayer.Many of the Huguenot nobles were lodged at the Louvre. They were called into the courtyard and shot one by one as they appeared. During the night, the homes of Paris Huguenots were each marked with white crosses. Before daybreak, messengers were sent throughout the city crying out, “Kill! Kill! The King commands it.” A murdering frenzy fell on the whole city. Entire Huguenot families were taken into the streets and murdered. The dawn of St. Bartholomew’s Day revealed many thousands of martyred Huguenots.The craze spread to the provinces in the following days and weeks, the death toll somewhere between 30 and 40 thousand. Admiral Coligny’s head was embalmed and sent to Rome as a gift to Pope Gregory XIII. When it reached Rome, the Pope and his cardinals staged a Mass of Thanksgiving.The massacre was not without cost to Charles IX. He began having horrific nightmares. In less than two years, he lay dying at the age of only 24. His last days were plagued with visions of his victims. He cried to his nurse, “What bloodshed, what murders! What evil counsel have I followed? O my God, forgive me!. . . I am lost!”That’s the short version of the St. Bartholomew’s Day Massacre. Now for a l]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Tragedy.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/Tragedy.jpg</ssp:url> <ssp:title>104-A Needless Tragedy</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[The title of this episode is – A Needless Tragedy.We backtrack now a bit. We’re going back to that period of European history following the Reformation called the Wars of Religion. We do so to take a look at a single day; Aug 24, 1572 in Paris, and the infamous event that happened then and there = the St. Bartholomew’s Day Massacre.We do this because while it’s a lot more detailed look at something than we usually get into, it illustrates the impact the Reformation had on Europe and, I think, the Modern World.John Calvin was French but his reforming work was centered in Geneva, Switzerland. It didn’t take long for his influence to spread back to his native homeland so that by 1555, Calvinism had firm roots there. French Calvinists were called Huguenots – a word of unknown origin but was meant as a mockery of Protestants. 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Their accomodationist approach to evangelism, where the Gospel was communicated by seeking to build a cultural bridge with the high civilizations of the Far East, was officially suppressed by Rome, even though it had amazing success in planting a healthy and vibrant church. So healthy was the Church in Japan it came under fire from a fierce resurgence in Japanese nationalism that expelled the Jesuits and persecuted the Church, driving it underground.From the dawn of the 17<sup>th</sup> C, both Dutch and English <strong><em>trading</em></strong> interests moved into Asia. Their commercial and military navies dominated those of other European nations.The Dutch established bases in Indonesia and created a center at Jakarta. <em>The Dutch East India Company</em> was founded in 1602, and carried the <em>Dutch Reformed Church</em> to the East Indies. But don’t think this means the Dutch conducted missionary work among indigenous peoples. It merely means they carried their religious institution with them and built chapels so <strong><em>Dutch nationals</em></strong> had a place to worship when doing business there.  Any converts from among the native population was by <strong><em>accident</em></strong>, not any kind of planned outreach. Dutch interests in the Far East were exclusively <strong><em>commercial</em></strong>.The English equivalent of the <em>Dutch East India Company</em> was, the creatively named à <strong><em>English</em></strong> <em>East India Company</em>. Though the directors of the Company were suspicious of missionaries, they appointed <strong><em>chaplains</em></strong> to their trading communities. This provided an opening for those <strong><em>with missionary vision</em></strong> in England and India, such as Parliamentarian <strong><em>William Wilberforce</em></strong> and <strong><em>Charles Grant</em></strong>, an employee of the company.Two outstanding <em>East India Company</em> chaplains were <strong><em>Henry Martyn</em></strong> and <strong><em>Claudius Buchanan</em></strong>. Martyn was a leading Cambridge intellect and winner of numerous academic prizes. He and other Cambridge students were influenced by the long ministry of <strong><em>Charles Simeon</em></strong>, whose preaching urged that the Gospel be taken to All Peoples. <strong><em>Martyn</em></strong> was a brilliant linguist and translator. He was appointed a chaplain in 1805, translated the NT into Urdu and Persian and prepared an Arabic version before his early death from tuberculosis at 31. His Indian assistant, <strong><em>Abdul Masih</em></strong>, converted from Islam to become a Christian missionary and advocate of the Faith. He was ordained in 1825 as the <strong><em>first Indian Anglican clergyman</em></strong>. Many others were inspired by Martyn’s life of scholarship and devotion.<strong><em>William Carey, </em></strong>often regarded as the <strong><em>father</em></strong> of Protestant English missions, was both a shoemaker and Baptist preacher in Northamptonshire. He arrived in India in 1793. He was soon joined by 2 other Baptist giants, <strong><em>Joshua Marshman</em></strong> and <strong><em>William Ward</em></strong>, making what came to be known as the ‘<strong><em>Serampore Trio.’</em></strong> Serampore being the region where they lived and worked.  The trio greatly admired the <strong><em>Moravians</em></strong> and shaped their community on the Moravian model.Carey’s passage to India had been denied by the <em>East India Company</em>, the de facto government of English holdings in India, with their own hired army enforcing their will on the regions they operated. That would be like <em>Amazon</em> being the City Council and Law Enforcement for Seattle. Later British colonies and India came under control of the Crown. The <em>East India Company</em> <u>opposed</u> Carey’s plan to take the Gospel to the Indians. <em>Chaplains</em> for the <em>British</em> in India was fine, but they didn’t want to foment hostility with the faiths of their trading partners. Carey had ONE goal in going to India; to evangelize the lost. His passion to raise support in England for foreign missions led to his being derided by critics like <strong><em>Sydney Smith</em></strong>, a clergyman and author of satire who wrote for the <em>Edinburgh Review</em>.But by steady perseverance, monumental labor at biblical translation, longsuffering through family tragedies and the loss of precious manuscripts by fire, Carey faced down all critics, became Professor of Sanskrit at Fort William College and earned the accolade from Bishop Stephen Neill, himself a missionary in India: “In the whole history of the Church, no nobler man has ever given himself to the service of the Redeemer.”For <strong><em>North Americans</em></strong>, an equivalent figure to Carey as a pioneer was the great missionary to Burma, <strong><em>Adoniram Judson</em></strong>. Judson received his inspiration to become a missionary from reading the sermons of <strong><em>Claudius Buchanan</em></strong> in 1809. After ordination as a Congregationalist minister, he applied to the <em>American Board of Commissioners for Foreign Missions</em>. On his voyage to India, he and his wife adopted a Baptist statement of Faith. On arrival in India he was baptized, having made his change of mind known to <strong><em>William Carey</em></strong>. He was refused permission to work by the <em>East India Co</em> as a Baptist missionary in India but began work in <strong><em>Rangoon</em></strong> in 1813. His work among the <strong><em>Karen</em></strong> people met with rousing success. The first Karen to be baptized was <em>Ko Tha Byu</em>, who came from a background of violent crime. Byu became a notable evangelist. The Karen became the largest Christian group of the region. In modern Myanmar they number 200,000 Christians in over 1,000 churches. Judson himself became a missionary icon and hero in mid-19<sup>th</sup> C North America.China closed its doors to foreigners of all kinds after imperial edicts against Christian preaching in 1720. <strong><em>Robert Morrison</em></strong> was the lone Protestant missionary from 1807, often at risk of his life. Although the <em>East India Co</em> was hostile to his mission, in 1809 he was employed by them as an <strong><em>interpreter</em></strong> so he could remain on Chinese soil. With the help of <strong><em>William Milne</em></strong>, he translated the entire Bible into Chinese and created a Chinese dictionary, which became a standard work for language studies. He and Milne founded an Anglo-Chinese school in <strong><em>Malacca</em></strong>.But any missionary incursion into <strong><em>wider</em></strong> China was impossible until the treaties of the mid-19<sup>th</sup> C opened the country by slow degrees.First, the so-called ‘treaty ports’ became accessible in 1842 in the <strong><em>Treaty of Nanking</em></strong>, forced on China by British commercial interests. The Chinese were desperate for opium from India, supplied by the British, a major source of revenue.A bit later, the <strong><em>Treaty of Tientsin</em></strong> opened the interior to missionaries, preparing the way for the <strong><em>China Inland Mission</em></strong>.<strong><em>James Hudson Taylor</em></strong> was born in Yorkshire, England to a devout Methodist family. He trained as a doctor, but, before he qualified, offered himself as a missionary to the <strong><em>China Evangelization Society</em></strong>. Because of the political conditions in China during the pro-Christian <strong><em>Taiping Rebellion</em></strong>, he was sent to <strong><em>Shanghai</em></strong> in 1853.Hudson Taylor was inspired by <strong><em>Karl Gutzlaff</em></strong>, who’d travelled to the Chinese interior between 1833-9 as a freelance missionary.Gutzlaff was a German educated at a Moravian school. Drawn to the Far East by the urge to see China won to Christ, he began with the <strong><em>Netherlands Missionary Society</em></strong> in 1824 by serving in Thailand where he translated the Bible into Thai in just 3 years.In 1828 he broke with <em>Netherlands Missionary Society</em> because they wouldn’t send him to China.  From his perspective, that’s why he was in the Far East. So, he became a <strong><em>freelance</em></strong> missionary, distributing Christian literature along the coast. He became an interpreter for the <em>East India Co</em> in Shanghai and helped negotiate the Treaty of Nanjing. He <strong><em>recruited</em></strong> Chinese nationals as evangelists to the interior and raised funds for their support through his writings in Europe, only to find that many of his recruits had deceived him and taken the money for other purposes. Although discredited in the eyes of some, Gutzlaff’s strategy of <strong><em>using nationals</em></strong> as Christian workers was sound. No one doubted his missionary zeal. Hudson Taylor looked on him as the ‘grandfather’ of the <strong><em>China Inland Mission</em></strong> and its work in the interior provinces.Hearkening back to the accomodationist policy of Valignano, Taylor experimented with identification in Chinese dress and the ‘<strong><em>queue’</em></strong>; that is, the pigtail hairstyle worn by Chinese men. But Taylor caught grief from other members of the missionary community, by his “going native” as it was called. In 1857, he resigned from the <em>China Evangelization Society</em> he’d been working with. Stirred deeply by the needs of the Chinese of the interior, Taylor founded the <strong><em>China Inland Mission</em></strong> in 1865, aiming to put 2 missionaries in each province, recently open to foreigners after the <strong><em>Treaty of Tientsin</em></strong>. He was now a fully qualified doctor and married to <strong><em>Maria Dyer</em></strong>, daughter of a missionary and a leader in her own right, he set out with a party of 16 from London to Shanghai in 1866, narrowly avoiding total loss by shipwreck.From the beginning the CIM was to be a so-called ‘<strong><em>faith mission’</em></strong>, with no public appeals for funds; and its missionaries accepted the <strong><em>absolute</em></strong>, if gently applied, authority of Hudson Taylor, described by some as the ‘Ignatius Loyola of Protestant missions.’The CIM came to number over 800 missionaries, including Methodists, Baptists, Anglicans, Presbyterians and others. It planted churches that had a membership of some 80,000 by 1897. The public profile of the CIM was greatly enhanced in the 1880s by the arrival of the “<strong><em>Cambridge 7</em></strong>”, 2 of whom were well-known sports heroes and popularized as making great sacrifices for the Cause of Christ. <strong><em>CT Studd</em></strong> was 1 of these, later to found of the <strong><em>World Evangelization Crusade</em></strong>  and the <strong><em>Heart of Africa Mission</em></strong>, which worked in the Belgian Congo.Hudson Taylor’s publication, <em>China’s Millions</em>, achieved a circulation of 50,000 and helped put the mission in front of the public. The society suffered heavily in the nationalist Boxer Rebellion of 1898 to 1900. A total of 200 missionaries, many of them Roman Catholic, and 30,000 Chinese Christians lost their lives. CIM lost 58 missionaries and several children. Even with this tragic set-back, the CIM continued to be an influential group under its 2<sup>nd</sup> director, <strong><em>Dixon Hoste</em></strong>, 1 of the Cambridge 7. In 1949 all missionary personnel were expelled by the Communists.Hudson Taylor is described by the eminent Church Historian Kenneth Scott Latourette as “1 of the 4 or 5 <strong><em>most influential foreigners</em></strong> who came to China in the 19<sup>th</sup> C for <em>any</em> purpose, religious or secular.”]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS is titled, Back in the East – Part 2Last time we took a brief look at the Jesuit missions to the Far East; namely Japan, China, Vietnam and India.We encountered the revolutionary approach to mission work of Alessandro Valignano]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1920" height="1402" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02.jpg 1920w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02-300x219.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02-1030x752.jpg 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02-768x561.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02-1536x1122.jpg 1536w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02-610x445.jpg 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02-1080x789.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></p>This episode of CS is titled, <strong><em>Back in the East</em></strong> <strong><em>– Part 2</em></strong>Last time we took a brief look at the Jesuit missions to the Far East; namely Japan, China, Vietnam and India.We encountered the revolutionary approach to mission work of <em>Alessandro Valignano</em> and his spiritual heirs, Michele Ruggieri and Matteo Ricci. Their accomodationist approach to evangelism, where the Gospel was communicated by seeking to build a cultural bridge with the high civilizations of the Far East, was officially suppressed by Rome, even though it had amazing success in planting a healthy and vibrant church. So healthy was the Church in Japan it came under fire from a fierce resurgence in Japanese nationalism that expelled the Jesuits and persecuted the Church, driving it underground.From the dawn of the 17<sup>th</sup> C, both Dutch and English <strong><em>trading</em></strong> interests moved into Asia. Their commercial and military navies dominated those of other European nations.The Dutch established bases in Indonesia and created a center at Jakarta. <em>The Dutch East India Company</em> was founded in 1602, and carried the <em>Dutch Reformed Church</em> to the East Indies. But don’t think this means the Dutch conducted missionary work among indigenous peoples. It merely means they carried their religious institution with them and built chapels so <strong><em>Dutch nationals</em></strong> had a place to worship when doing business there.  Any converts from among the native population was by <strong><em>accident</em></strong>, not any kind of planned outreach. Dutch interests in the Far East were exclusively <strong><em>commercial</em></strong>.The English equivalent of the <em>Dutch East India Company</em> was, the creatively named à <strong><em>English</em></strong> <em>East India Company</em>. Though the directors of the Company were suspicious of missionaries, they appointed <strong><em>chaplains</em></strong> to their trading communities. This provided an opening for those <strong><em>with missionary vision</em></strong> in England and India, such as Parliamentarian <strong><em>William Wilberforce</em></strong> and <strong><em>Charles Grant</em></strong>, an employee of the company.Two outstanding <em>East India Company</em> chaplains were <strong><em>Henry Martyn</em></strong> and <strong><em>Claudius Buchanan</em></strong>. Martyn was a leading Cambridge intellect and winner of numerous academic prizes. He and other Cambridge students were influenced by the long ministry of <strong><em>Charles Simeon</em></strong>, whose preaching urged that the Gospel be taken to All Peoples. <strong><em>Martyn</em></strong> was a brilliant linguist and translator. He was appointed a chaplain in 1805, translated the NT into Urdu and Persian and prepared an Arabic version before his early death from tuberculosis at 31. His Indian assistant, <strong><em>Abdul Masih</em></strong>, converted from Islam to become a Christian missionary and advocate of the Faith. He was ordained in 1825 as the <strong><em>first Indian Anglican clergyman</em></strong>. Many others were inspired by Martyn’s life of scholarship and devotion.<strong><em>William Carey, </em></strong>often regarded as the <strong><em>father</em></strong> of Protestant English missions, was both a shoemaker and Baptist preacher in Northamptonshire. He arrived in India in 1793. He was soon joined by 2 other Baptist giants, <strong><em>Joshua Marshman</em></strong> and <strong><em>William Ward</em></strong>, making what came to be known as the ‘<strong><em>Serampore Trio.’</em></strong> Serampore being the region where they lived and worked.  The trio greatly admired the <strong><em>Moravians</em></strong> and shaped their community on the Moravian model.Carey’s passage to India had been denied by the <em>East India Company</em>, the de facto government of English holdings in India, with their own hired army enforcing their will on the regions they operated. That would be like <em>Amazon</em> being the City Council and Law Enforcement for Seattle. Later British colonies and India came under control of the Crown. The <em>East India Company</em> <u>opposed</u> Carey’s plan to take the Gospel to the Indians. <em>Chaplains</em> for the <em>British</em> in India was fine, but they didn’t want to foment hostility with the faiths of their trading partners. Carey had ONE goal in going to India; to evangelize the lost. His passion to raise support in England for foreign missions led to his being derided by critics like <strong><em>Sydney Smith</em></strong>, a clergyman and author of satire who wrote for the <em>Edinburgh Review</em>.But by steady perseverance, monumental labor at biblical translation, longsuffering through family tragedies and the loss of precious manuscripts by fire, Carey faced down all critics, became Professor of Sanskrit at Fort William College and earned the accolade from Bishop Stephen Neill, himself a missionary in India: “In the whole history of the Church, no nobler man has ever given himself to the service of the Redeemer.”For <strong><em>North Americans</em></strong>, an equivalent figure to Carey as a pioneer was the great missionary to Burma, <strong><em>Adoniram Judson</em></strong>. Judson received his inspiration to become a missionary from reading the sermons of <strong><em>Claudius Buchanan</em></strong> in 1809. After ordination as a Congregationalist minister, he applied to the <em>American Board of Commissioners for Foreign Missions</em>. On his voyage to India, he and his wife adopted a Baptist statement of Faith. On arrival in India he was baptized, having made his change of mind known to <strong><em>William Carey</em></strong>. He was refused permission to work by the <em>East India Co</em> as a Baptist missionary in India but began work in <strong><em>Rangoon</em></strong> in 1813. His work among the <strong><em>Karen</em></strong> people met with rousing success. The first Karen to be baptized was <em>Ko Tha Byu</em>, who came from a background of violent crime. Byu became a notable evangelist. The Karen became the largest Christian group of the region. In modern Myanmar they number 200,000 Christians in over 1,000 churches. Judson himself became a missionary icon and hero in mid-19<sup>th</sup> C North America.China closed its doors to foreigners of all kinds after imperial edicts against Christian preaching in 1720. <strong><em>Robert Morrison</em></strong> was the lone Protestant missionary from 1807, often at risk of his life. Although the <em>East India Co</em> was hostile to his mission, in 1809 he was employed by them as an <strong><em>interpreter</em></strong> so he could remain on Chinese soil. With the help of <strong><em>William Milne</em></strong>, he translated the entire Bible into Chinese and created a Chinese dictionary, which became a standard work for language studies. He and Milne founded an Anglo-Chinese school in <strong><em>Malacca</em></strong>.But any missionary incursion into <strong><em>wider</em></strong> China was impossible until the treaties of the mid-19<sup>th</sup> C opened the country by slow degrees.First, the so-called ‘treaty ports’ became accessible in 1842 in the <strong><em>Treaty of Nanking</em></strong>, forced on China by British commercial interests. The Chinese were desperate for opium from India, supplied by the British, a major source of revenue.A bit later, the <strong><em>Treaty of Tientsin</em></strong> opened the interior to missionaries, preparing the way for the <strong><em>China Inland Mission</em></strong>.<strong><em>James Hudson Taylor</em></strong> was born in Yorkshire, England to a devout Methodist family. He trained as a doctor, but, before he qualified, offered himself as a missionary to the <strong><em>China Evangelization Society</em></strong>. Because of the political conditions in China during the pro-Christian <strong><em>Taiping Rebellion</em></strong>, he was sent to <strong><em>Shanghai</em></strong> in 1853.Hudson Taylor was inspired by <strong><em>Karl Gutzlaff</em></strong>, who’d travelled to the Chinese interior between 1833-9 as a freelance missionary.Gutzlaff was a German educated at a Moravian school. Drawn to the Far East by the urge to see China won to Christ, he began with the <strong><em>Netherlands Missionary Society</em></strong> in 1824 by serving in Thailand where he translated the Bible into Thai in just 3 years.In 1828 he broke with <em>Netherlands Missionary Society</em> because they wouldn’t send him to China.  From his perspective, that’s why he was in the Far East. So, he became a <strong><em>freelance</em></strong> missionary, distributing Christian literature along the coast. He became an interpreter for the <em>East India Co</em> in Shanghai and helped negotiate the Treaty of Nanjing. He <strong><em>recruited</em></strong> Chinese nationals as evangelists to the interior and raised funds for their support through his writings in Europe, only to find that many of his recruits had deceived him and taken the money for other purposes. Although discredited in the eyes of some, Gutzlaff’s strategy of <strong><em>using nationals</em></strong> as Christian workers was sound. No one doubted his missionary zeal. Hudson Taylor looked on him as the ‘grandfather’ of the <strong><em>China Inland Mission</em></strong> and its work in the interior provinces.Hearkening back to the accomodationist policy of Valignano, Taylor experimented with identification in Chinese dress and the ‘<strong><em>queue’</em></strong>; that is, the pigtail hairstyle worn by Chinese men. But Taylor caught grief from other members of the missionary community, by his “going native” as it was called. In 1857, he resigned from the <em>China Evangelization Society</em> he’d been working with. Stirred deeply by the needs of the Chinese of the interior, Taylor founded the <strong><em>China Inland Mission</em></strong> in 1865, aiming to put 2 missionaries in each province, recently open to foreigners after the <strong><em>Treaty of Tientsin</em></strong>. He was now a fully qualified doctor and married to <strong><em>Maria Dyer</em></strong>, daughter of a missionary and a leader in her own right, he set out with a party of 16 from London to Shanghai in 1866, narrowly avoiding total loss by shipwreck.From the beginning the CIM was to be a so-called ‘<strong><em>faith mission’</em></strong>, with no public appeals for funds; and its missionaries accepted the <strong><em>absolute</em></strong>, if gently applied, authority of Hudson Taylor, described by some as the ‘Ignatius Loyola of Protestant missions.’The CIM came to number over 800 missionaries, including Methodists, Baptists, Anglicans, Presbyterians and others. It planted churches that had a membership of some 80,000 by 1897. The public profile of the CIM was greatly enhanced in the 1880s by the arrival of the “<strong><em>Cambridge 7</em></strong>”, 2 of whom were well-known sports heroes and popularized as making great sacrifices for the Cause of Christ. <strong><em>CT Studd</em></strong> was 1 of these, later to found of the <strong><em>World Evangelization Crusade</em></strong>  and the <strong><em>Heart of Africa Mission</em></strong>, which worked in the Belgian Congo.Hudson Taylor’s publication, <em>China’s Millions</em>, achieved a circulation of 50,000 and helped put the mission in front of the public. The society suffered heavily in the nationalist Boxer Rebellion of 1898 to 1900. A total of 200 missionaries, many of them Roman Catholic, and 30,000 Chinese Christians lost their lives. CIM lost 58 missionaries and several children. Even with this tragic set-back, the CIM continued to be an influential group under its 2<sup>nd</sup> director, <strong><em>Dixon Hoste</em></strong>, 1 of the Cambridge 7. In 1949 all missionary personnel were expelled by the Communists.Hudson Taylor is described by the eminent Church Historian Kenneth Scott Latourette as “1 of the 4 or 5 <strong><em>most influential foreigners</em></strong> who came to China in the 19<sup>th</sup> C for <em>any</em> purpose, religious or secular.”]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/103-Back%20in%20the%20East%20Pt%202.mp3" length="8706781" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode of CS is titled, Back in the East – Part 2Last time we took a brief look at the Jesuit missions to the Far East; namely Japan, China, Vietnam and India.We encountered the revolutionary approach to mission work of Alessandro Valignano and his spiritual heirs, Michele Ruggieri and Matteo Ricci. Their accomodationist approach to evangelism, where the Gospel was communicated by seeking to build a cultural bridge with the high civilizations of the Far East, was officially suppressed by Rome, even though it had amazing success in planting a healthy and vibrant church. So healthy was the Church in Japan it came under fire from a fierce resurgence in Japanese nationalism that expelled the Jesuits and persecuted the Church, driving it underground.From the dawn of the 17th C, both Dutch and English trading interests moved into Asia. Their commercial and military navies dominated those of other European nations.The Dutch established bases in Indonesia and created a center at Jakarta. The Dutch East India Company was founded in 1602, and carried the Dutch Reformed Church to the East Indies. But don’t think this means the Dutch conducted missionary work among indigenous peoples. It merely means they carried their religious institution with them and built chapels so Dutch nationals had a place to worship when doing business there.  Any converts from among the native population was by accident, not any kind of planned outreach. Dutch interests in the Far East were exclusively commercial.The English equivalent of the Dutch East India Company was, the creatively named à English East India Company. Though the directors of the Company were suspicious of missionaries, they appointed chaplains to their trading communities. This provided an opening for those with missionary vision in England and India, such as Parliamentarian William Wilberforce and Charles Grant, an employee of the company.Two outstanding East India Company chaplains were Henry Martyn and Claudius Buchanan. Martyn was a leading Cambridge intellect and winner of numerous academic prizes. He and other Cambridge students were influenced by the long ministry of Charles Simeon, whose preaching urged that the Gospel be taken to All Peoples. Martyn was a brilliant linguist and translator. He was appointed a chaplain in 1805, translated the NT into Urdu and Persian and prepared an Arabic version before his early death from tuberculosis at 31. His Indian assistant, Abdul Masih, converted from Islam to become a Christian missionary and advocate of the Faith. He was ordained in 1825 as the first Indian Anglican clergyman. Many others were inspired by Martyn’s life of scholarship and devotion.William Carey, often regarded as the father of Protestant English missions, was both a shoemaker and Baptist preacher in Northamptonshire. He arrived in India in 1793. He was soon joined by 2 other Baptist giants, Joshua Marshman and William Ward, making what came to be known as the ‘Serampore Trio.’ Serampore being the region where they lived and worked.  The trio greatly admired the Moravians and shaped their community on the Moravian model.Carey’s passage to India had been denied by the East India Company, the de facto government of English holdings in India, with their own hired army enforcing their will on the regions they operated. That would be like Amazon being the City Council and Law Enforcement for Seattle. Later British colonies and India came under control of the Crown. The East India Company opposed Carey’s plan to take the Gospel to the Indians. Chaplains for the British in India was fine, but they didn’t want to foment hostility with the faiths of their trading partners. Carey had ONE goal in going to India; to evangelize the lost. His passion to raise support in England for foreign missions led to his being derided by critics like Sydney Smith, a clergyman and author of satire who wrote for the Edinburgh Review.But by steady perseverance,]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-02.jpg</ssp:url> <ssp:title>103-Back in the East Part 2</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS is titled, Back in the East – Part 2Last time we took a brief look at the Jesuit missions to the Far East; namely Japan, China, Vietnam and India.We encountered the revolutionary approach to mission work of Alessandro Valignano and his spiritual heirs, Michele Ruggieri and Matteo Ricci. Their accomodationist approach to evangelism, where the Gospel was communicated by seeking to build a cultural bridge with the high civilizations of the Far East, was officially suppressed by Rome, even though it had amazing success in planting a healthy and vibrant church. So healthy was the Church in Japan it came under fire from a fierce resurgence in Japanese nationalism that expelled the Jesuits and persecuted the Church, driving it underground.From the dawn of the 17th C, both Dutch and English trading interests moved into Asia. 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You may remember while the Mongols started out generally favorable to Christianity, when later Mongol Khans became Muslims, they embarked on a campaign to eradicate the Gospel from their lands. That rang the death knell to The Church in the East, which for centuries boasted far more members and covered a wider area than the Western Church.And again, let me be clear to define our terms, when I speak of the Church in the East, I’m <strong><em>not</em></strong> referring to the <strong><em>Eastern Orthodox</em></strong> Church HQ’d in Constantinople; not the <strong><em>Greek Orthodox Church</em></strong> or it’s close cousin, the <strong><em>Russian Orthodox Church</em></strong>. The Church in the East was also known as the <strong><em>Nestorian</em></strong> Church and looked to the one-time Bishop of Constantinople, <strong><em>Nestorius</em></strong> who was officially labeled a heretic, but who became the patriarch of a wide-ranging church movement that reached all the way to Japan.While today, Nestorianism is officially labelled a heresy in its view of the nature of Christ, it’s doubtful Nestorius taught that. Nor did The Church in the East believe it. The Nestorianism that bears the label “Heresy” is more a thing found in books than in the hearts and minds of the people who made up The Church in the East.In any case, the once vibrant Church in the East came to a virtual end with the Mongols. It wasn’t till the 16<sup>th</sup> C that the Faith began a renewed mission to the East, and this time it was by a concerted effort of Europeans. It came because of the expansion of the Portuguese and Spanish empires in the 16<sup>th</sup> and 17<sup>th</sup> Cs, then to Dutch, English, French and Danish traders in the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup>.Even before the Jesuit order was recognized by Rome, <strong><em>Ignatius Loyola</em></strong> was aware of the need for an able overseer of missions to the East. Though loath to lose his assistant, in 1540 Loyola sent his ablest lieutenant and close friend, <strong><em>Francis Xavier</em></strong> to the Portuguese colony of <strong><em>Goa</em></strong> in India. Xavier remains one of the greatest of all Christian missionaries. He possessed an immensely attractive personality and a Paul-like determination to preach the Gospel where Christ had not been named.Xavier moved from Goa to the fishermen of the <strong><em>Coromandel</em></strong> coast of India, where he baptized thousands and engaged in discipleship, though by his own admission his command of the language was marginal. He visited <strong><em>Sri Lanka</em></strong> from 1541–45, and <strong><em>Indonesia</em></strong> for 2 years before entering <strong><em>Japan</em></strong> in 1549. He established a Jesuit mission there and had a couple Christian books translated into the language. Exposure to Japan, with its, at that time, deep respect for all things Chinese, convinced him to do whatever it took to enter <strong><em>China</em></strong>. He was poised to do so when he died in 1552.<strong><em>Allesandro Valignano</em></strong> was born to Italian nobility and obtained a Doctor of Law degree at the <strong><em>University of Padua</em></strong>. But a profound religious experience we’d have to call a dramatic and genuine conversion, hijacked his previous career path and set him on mission. He became a Jesuit in 1566 because they were about the only ones doing missions at the time. He was appointed <strong><em>Visitor to Eastern Missions</em></strong> in 1573 and sailed to Goa from Lisbon in 1574.After a period of study in <strong><em>Macau</em></strong>, he came to the conclusion the Church was going about the task of spreading the faith to new people all wrong. He was determined to take the Gospel into China, but realized that meant he’d need to learn the language and customs. The Chinese were an ancient and proud race. They weren’t going to be wowed by relatively uneducated and backward Europeans, regardless of how superior they might think they were. Valignano knew learning Chinese would open a door for the Gospel.He vehemently opposed the <strong><em>conquistador</em></strong> approach to China and Japan both Portugal and Spain used in their conquest of the Philippines. He made 3 trips to Japan from 1578 to 1603. Like Francis Xavier, Valignano was convinced of China’s importance as a mission field but failed to make it there.That would be left for 2 other Jesuits who carefully followed his missions philosophy - <strong><em>Michele Ruggieri</em></strong> and <strong><em>Matteo Ricci </em></strong>[Richie].Ricci and Ruggieri entered China in 1583. They and their successors earned the deep respect of the Chinese, not least for their mathematical and astronomical abilities but because of their high regard for Chinese culture.Ruggieri, a lawyer from Italy, worked with Ricci in Portuguese Macau before moving to the mainland. Together, they produced a Portuguese—Chinese dictionary, and Ruggieri later composed the first Chinese-Catholic catechism. He was proficient enough in the language to compose Chinese poetry.Ricci, an outstanding intellectual, mastered the Confucian classics and came to believe that the kind of grounding he’d received in the works of <strong><em>Thomas Aquinas</em></strong> and his use of <strong><em>Aristotle</em></strong> was compatible with the moral ideals set out by Confucius. Ricci’s work of 1603, titled <em>The Meaning of the Lord of Heaven</em>, adopted this approach in reaching the Chinese literati, among whom he was deeply admired. Ricci believed participation by Chinese Christians in ancestor rites did not compromise their faith.And yes: We’d probably disagree with him on that one.From 1600, Ricci was allowed to live in <strong><em>Beijing</em></strong>. His successors, like <strong><em>Ferdinand Verbiest</em></strong> and <strong><em>Schall von Bell</em></strong>, were also greatly admired by the Chinese and were given official positions by the first <strong><em>Q’ing</em></strong> emperor in the late 17<sup>th</sup> C. They carried such influence, they were able to secure positions of honor for other missionaries.It’s a tragedy that after the influence of Valignano’s policy was followed through with such success by Ruggieri, Ricci and their fellow Jesuits, it was eventually <em>overturned</em> in Rome. The so-called <strong><em>Rites Controversy </em></strong>at the opening of the 18<sup>th</sup> C, hinged on how far the honoring of ancestors was a <strong><em>civil</em></strong> versus a <strong><em>religious</em></strong> act. Rome ruled against Valignano’s position, saying Chinese Christians were engaging in superstitious and unbiblical acts. This led immediately to an alienation of the Jesuits and the loss of all the good-will they’d earned. Christianity became viewed as a religion of foreigners.The issues raised by the Rites dispute weren’t laid to rest until <strong><em>1939</em></strong>, when Catholics were finally allowed to take part in ancestral veneration and the rites were accepted as mere <em>civil</em> demonstrations of honor, which had lost any of their earlier pagan associations.In <strong><em>India,</em></strong> another Jesuit apostle of accommodation, <strong><em>Robert de Nobili</em></strong> immersed himself in the philosophy and culture of Hinduism as a way to first understand, then build a bridge to the people of India to share the Gospel. Like Valignano, the Italian de Nobili was determined to detach himself from European models of Christianity and <strong><em>incarnationally</em></strong> manifest the Gospel in India. He succeeded and was able to see several high-caste Brahmins become Christians. But his methods raised controversy among his superiors and for a time he was forbidden to baptize.In <strong><em>Vietnam</em></strong> of the 17<sup>th</sup> C, Jesuit pioneer <strong><em>Alexandre de Rhodes</em></strong> followed the same accomodationist policy and advocated ordaining national clergy to carry on the work of evangelism and church-planting. This was unheard of and got <em>him</em> into trouble with his superiors.The idea of the religious superiors was “You can lead people to faith all day long. But you can’t make them priests! Priests come from Europe, for goodness sake. Everyone knows that. I mean, just imagine what a nightmare you’re making if you start ordaining Vietnamese, Indian, Chinese, and Japanese as priests. I mean come on! Let’s not get carried away.”De Rhodes knew it was <em>right</em> to ordain nationals and disregarded the ban placed on him, eventually leading to his expulsion from the Jesuits. Nevertheless, by 1640, there were some 100,000 Vietnamese Christians.After Francis Xavier left Japan, it enjoyed a period of great progress. Valignano was deeply impressed with the quality of Christianity found there. By 1583 there were 200 churches and 150,000 Christians. In one town south of Kyoto, 8,000 were baptized in 1579.But there was a sharp change in attitude by Japanese political authorities later in the 16<sup>th</sup> C due to a fiercely-resurgent <em>nationalism</em>.  In 1614, all Jesuits were expelled. Persecution broke out for the 300,000 Japanese Christians in a population of 20 million. Christians were <strong><em>crucified</em></strong> in Nagasaki and there were more mass executions in 1622. The policy was pursued with great savagery between 1627-34 and resulted in many, what came to be known as ‘hidden Christians’, whom 19<sup>th</sup> C missionaries found retained their knowledge of many of the symbols of the Christian faith, when Japan opened 2 Cs later. Despite the eventual persecution of Christians in Japan in the later 16<sup>th</sup> and early 17<sup>th</sup> Cs, <strong><em>Andrew Ross</em></strong>, a Protestant, judged the Jesuit mission in Japan to be the most successful approach to a sophisticated society since the conversion of the Roman Empire.We’ll continue our look at the Eastward Expansion of Christianity in the 16<sup>th</sup> and 17<sup>th</sup> Cs next time as we consider how the Dutch and English began to reach the East.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS is titled, Back in the East – Part 1In our last foray into the Church in the East, we stopped our review with the Mongols. You may remember while the Mongols started out generally favorable to Christianity, when later Mongol Khans ]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="265" height="190" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-01.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" /></p>This episode of CS is titled, <strong><em>Back in the East – Part 1</em></strong>In our last foray into the Church in the East, we stopped our review with the <strong><em>Mongols</em></strong>. You may remember while the Mongols started out generally favorable to Christianity, when later Mongol Khans became Muslims, they embarked on a campaign to eradicate the Gospel from their lands. That rang the death knell to The Church in the East, which for centuries boasted far more members and covered a wider area than the Western Church.And again, let me be clear to define our terms, when I speak of the Church in the East, I’m <strong><em>not</em></strong> referring to the <strong><em>Eastern Orthodox</em></strong> Church HQ’d in Constantinople; not the <strong><em>Greek Orthodox Church</em></strong> or it’s close cousin, the <strong><em>Russian Orthodox Church</em></strong>. The Church in the East was also known as the <strong><em>Nestorian</em></strong> Church and looked to the one-time Bishop of Constantinople, <strong><em>Nestorius</em></strong> who was officially labeled a heretic, but who became the patriarch of a wide-ranging church movement that reached all the way to Japan.While today, Nestorianism is officially labelled a heresy in its view of the nature of Christ, it’s doubtful Nestorius taught that. Nor did The Church in the East believe it. The Nestorianism that bears the label “Heresy” is more a thing found in books than in the hearts and minds of the people who made up The Church in the East.In any case, the once vibrant Church in the East came to a virtual end with the Mongols. It wasn’t till the 16<sup>th</sup> C that the Faith began a renewed mission to the East, and this time it was by a concerted effort of Europeans. It came because of the expansion of the Portuguese and Spanish empires in the 16<sup>th</sup> and 17<sup>th</sup> Cs, then to Dutch, English, French and Danish traders in the 18<sup>th</sup> and 19<sup>th</sup>.Even before the Jesuit order was recognized by Rome, <strong><em>Ignatius Loyola</em></strong> was aware of the need for an able overseer of missions to the East. Though loath to lose his assistant, in 1540 Loyola sent his ablest lieutenant and close friend, <strong><em>Francis Xavier</em></strong> to the Portuguese colony of <strong><em>Goa</em></strong> in India. Xavier remains one of the greatest of all Christian missionaries. He possessed an immensely attractive personality and a Paul-like determination to preach the Gospel where Christ had not been named.Xavier moved from Goa to the fishermen of the <strong><em>Coromandel</em></strong> coast of India, where he baptized thousands and engaged in discipleship, though by his own admission his command of the language was marginal. He visited <strong><em>Sri Lanka</em></strong> from 1541–45, and <strong><em>Indonesia</em></strong> for 2 years before entering <strong><em>Japan</em></strong> in 1549. He established a Jesuit mission there and had a couple Christian books translated into the language. Exposure to Japan, with its, at that time, deep respect for all things Chinese, convinced him to do whatever it took to enter <strong><em>China</em></strong>. He was poised to do so when he died in 1552.<strong><em>Allesandro Valignano</em></strong> was born to Italian nobility and obtained a Doctor of Law degree at the <strong><em>University of Padua</em></strong>. But a profound religious experience we’d have to call a dramatic and genuine conversion, hijacked his previous career path and set him on mission. He became a Jesuit in 1566 because they were about the only ones doing missions at the time. He was appointed <strong><em>Visitor to Eastern Missions</em></strong> in 1573 and sailed to Goa from Lisbon in 1574.After a period of study in <strong><em>Macau</em></strong>, he came to the conclusion the Church was going about the task of spreading the faith to new people all wrong. He was determined to take the Gospel into China, but realized that meant he’d need to learn the language and customs. The Chinese were an ancient and proud race. They weren’t going to be wowed by relatively uneducated and backward Europeans, regardless of how superior they might think they were. Valignano knew learning Chinese would open a door for the Gospel.He vehemently opposed the <strong><em>conquistador</em></strong> approach to China and Japan both Portugal and Spain used in their conquest of the Philippines. He made 3 trips to Japan from 1578 to 1603. Like Francis Xavier, Valignano was convinced of China’s importance as a mission field but failed to make it there.That would be left for 2 other Jesuits who carefully followed his missions philosophy - <strong><em>Michele Ruggieri</em></strong> and <strong><em>Matteo Ricci </em></strong>[Richie].Ricci and Ruggieri entered China in 1583. They and their successors earned the deep respect of the Chinese, not least for their mathematical and astronomical abilities but because of their high regard for Chinese culture.Ruggieri, a lawyer from Italy, worked with Ricci in Portuguese Macau before moving to the mainland. Together, they produced a Portuguese—Chinese dictionary, and Ruggieri later composed the first Chinese-Catholic catechism. He was proficient enough in the language to compose Chinese poetry.Ricci, an outstanding intellectual, mastered the Confucian classics and came to believe that the kind of grounding he’d received in the works of <strong><em>Thomas Aquinas</em></strong> and his use of <strong><em>Aristotle</em></strong> was compatible with the moral ideals set out by Confucius. Ricci’s work of 1603, titled <em>The Meaning of the Lord of Heaven</em>, adopted this approach in reaching the Chinese literati, among whom he was deeply admired. Ricci believed participation by Chinese Christians in ancestor rites did not compromise their faith.And yes: We’d probably disagree with him on that one.From 1600, Ricci was allowed to live in <strong><em>Beijing</em></strong>. His successors, like <strong><em>Ferdinand Verbiest</em></strong> and <strong><em>Schall von Bell</em></strong>, were also greatly admired by the Chinese and were given official positions by the first <strong><em>Q’ing</em></strong> emperor in the late 17<sup>th</sup> C. They carried such influence, they were able to secure positions of honor for other missionaries.It’s a tragedy that after the influence of Valignano’s policy was followed through with such success by Ruggieri, Ricci and their fellow Jesuits, it was eventually <em>overturned</em> in Rome. The so-called <strong><em>Rites Controversy </em></strong>at the opening of the 18<sup>th</sup> C, hinged on how far the honoring of ancestors was a <strong><em>civil</em></strong> versus a <strong><em>religious</em></strong> act. Rome ruled against Valignano’s position, saying Chinese Christians were engaging in superstitious and unbiblical acts. This led immediately to an alienation of the Jesuits and the loss of all the good-will they’d earned. Christianity became viewed as a religion of foreigners.The issues raised by the Rites dispute weren’t laid to rest until <strong><em>1939</em></strong>, when Catholics were finally allowed to take part in ancestral veneration and the rites were accepted as mere <em>civil</em> demonstrations of honor, which had lost any of their earlier pagan associations.In <strong><em>India,</em></strong> another Jesuit apostle of accommodation, <strong><em>Robert de Nobili</em></strong> immersed himself in the philosophy and culture of Hinduism as a way to first understand, then build a bridge to the people of India to share the Gospel. Like Valignano, the Italian de Nobili was determined to detach himself from European models of Christianity and <strong><em>incarnationally</em></strong> manifest the Gospel in India. He succeeded and was able to see several high-caste Brahmins become Christians. But his methods raised controversy among his superiors and for a time he was forbidden to baptize.In <strong><em>Vietnam</em></strong> of the 17<sup>th</sup> C, Jesuit pioneer <strong><em>Alexandre de Rhodes</em></strong> followed the same accomodationist policy and advocated ordaining national clergy to carry on the work of evangelism and church-planting. This was unheard of and got <em>him</em> into trouble with his superiors.The idea of the religious superiors was “You can lead people to faith all day long. But you can’t make them priests! Priests come from Europe, for goodness sake. Everyone knows that. I mean, just imagine what a nightmare you’re making if you start ordaining Vietnamese, Indian, Chinese, and Japanese as priests. I mean come on! Let’s not get carried away.”De Rhodes knew it was <em>right</em> to ordain nationals and disregarded the ban placed on him, eventually leading to his expulsion from the Jesuits. Nevertheless, by 1640, there were some 100,000 Vietnamese Christians.After Francis Xavier left Japan, it enjoyed a period of great progress. Valignano was deeply impressed with the quality of Christianity found there. By 1583 there were 200 churches and 150,000 Christians. In one town south of Kyoto, 8,000 were baptized in 1579.But there was a sharp change in attitude by Japanese political authorities later in the 16<sup>th</sup> C due to a fiercely-resurgent <em>nationalism</em>.  In 1614, all Jesuits were expelled. Persecution broke out for the 300,000 Japanese Christians in a population of 20 million. Christians were <strong><em>crucified</em></strong> in Nagasaki and there were more mass executions in 1622. The policy was pursued with great savagery between 1627-34 and resulted in many, what came to be known as ‘hidden Christians’, whom 19<sup>th</sup> C missionaries found retained their knowledge of many of the symbols of the Christian faith, when Japan opened 2 Cs later. 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You may remember while the Mongols started out generally favorable to Christianity, when later Mongol Khans became Muslims, they embarked on a campaign to eradicate the Gospel from their lands. That rang the death knell to The Church in the East, which for centuries boasted far more members and covered a wider area than the Western Church.And again, let me be clear to define our terms, when I speak of the Church in the East, I’m not referring to the Eastern Orthodox Church HQ’d in Constantinople; not the Greek Orthodox Church or it’s close cousin, the Russian Orthodox Church. The Church in the East was also known as the Nestorian Church and looked to the one-time Bishop of Constantinople, Nestorius who was officially labeled a heretic, but who became the patriarch of a wide-ranging church movement that reached all the way to Japan.While today, Nestorianism is officially labelled a heresy in its view of the nature of Christ, it’s doubtful Nestorius taught that. Nor did The Church in the East believe it. The Nestorianism that bears the label “Heresy” is more a thing found in books than in the hearts and minds of the people who made up The Church in the East.In any case, the once vibrant Church in the East came to a virtual end with the Mongols. It wasn’t till the 16th C that the Faith began a renewed mission to the East, and this time it was by a concerted effort of Europeans. It came because of the expansion of the Portuguese and Spanish empires in the 16th and 17th Cs, then to Dutch, English, French and Danish traders in the 18th and 19th.Even before the Jesuit order was recognized by Rome, Ignatius Loyola was aware of the need for an able overseer of missions to the East. Though loath to lose his assistant, in 1540 Loyola sent his ablest lieutenant and close friend, Francis Xavier to the Portuguese colony of Goa in India. Xavier remains one of the greatest of all Christian missionaries. He possessed an immensely attractive personality and a Paul-like determination to preach the Gospel where Christ had not been named.Xavier moved from Goa to the fishermen of the Coromandel coast of India, where he baptized thousands and engaged in discipleship, though by his own admission his command of the language was marginal. He visited Sri Lanka from 1541–45, and Indonesia for 2 years before entering Japan in 1549. He established a Jesuit mission there and had a couple Christian books translated into the language. Exposure to Japan, with its, at that time, deep respect for all things Chinese, convinced him to do whatever it took to enter China. He was poised to do so when he died in 1552.Allesandro Valignano was born to Italian nobility and obtained a Doctor of Law degree at the University of Padua. But a profound religious experience we’d have to call a dramatic and genuine conversion, hijacked his previous career path and set him on mission. He became a Jesuit in 1566 because they were about the only ones doing missions at the time. He was appointed Visitor to Eastern Missions in 1573 and sailed to Goa from Lisbon in 1574.After a period of study in Macau, he came to the conclusion the Church was going about the task of spreading the faith to new people all wrong. He was determined to take the Gospel into China, but realized that meant he’d need to learn the language and customs. The Chinese were an ancient and proud race. They weren’t going to be wowed by relatively uneducated and backward Europeans, regardless of how superior they might think they were. Valignano knew learning Chinese would open a door for the Gospel.He vehemently opposed the conquistador approach to China and Japan both Portugal and Spain used in their conquest of the Philippines. He made 3 trips to Japan from 1578 to 1603. Like Francis Xavier, Valignano was convinced of China’s importance as]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-01.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-01.jpg</ssp:url> <ssp:title>102-Back in the East &#8211; Part 1</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS is titled, Back in the East – Part 1In our last foray into the Church in the East, we stopped our review with the Mongols. You may remember while the Mongols started out generally favorable to Christianity, when later Mongol Khans became Muslims, they embarked on a campaign to eradicate the Gospel from their lands. That rang the death knell to The Church in the East, which for centuries boasted far more members and covered a wider area than the Western Church.And again, let me be clear to define our terms, when I speak of the Church in the East, I’m not referring to the Eastern Orthodox Church HQ’d in Constantinople; not the Greek Orthodox Church or it’s close cousin, the Russian Orthodox Church. The Church in the East was also known as the Nestorian Church and looked to the one-time Bishop of Constantinople, Nestorius who was officially labeled a heretic, but who became the patriarch of a wide-ranging church movement that reached all the way to Japan.Wh]]></googleplay:description> <googleplay:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/09/East-01.jpg"></googleplay:image> <googleplay:explicit>No</googleplay:explicit> <googleplay:block>no</googleplay:block> </item><item><title>101-And to the South</title><link>https://sanctorum.us/101-and-to-the-south/</link> <pubDate>Sun, 30 Aug 2015 08:01:00 +0000</pubDate> <dc:creator><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></dc:creator> <guid isPermaLink="false">https://sanctorum.us/?p=1057</guid> <description><![CDATA[<p><img width="1440" height="810" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South.png 1440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-300x169.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-1030x579.png 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-768x432.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-610x343.png 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-1080x608.png 1080w" sizes="(max-width: 1440px) 100vw, 1440px" /></p>This episode of CS is titled, “<strong><em>And to the South . . .</em></strong> ” -- We move aside now from our review of the Reformation in Europe to get caught up with what’s happening in Africa.In many, maybe most, popular treatments of Church history, the emphasis is on what’s going on in Europe. That’s what most church-based Christian history courses and many western colleges and seminaries focus on. We’ve already devoted several podcasts to the Church in Asia, both the Eastern or Greek Orthodox church, as well as what’s called “<u>THE</u> Church <u>IN</u> the East,” AKA the <strong><em>Syrian, </em></strong>sometimes and the <strong><em>Nestorian</em></strong> Church.We’ll soon jump the Atlantic to take a look at the Church in the New World. But before we do, we shift our attention south, to Africa.As we’ve seen, <strong><em>North</em></strong> Africa was one of the formative cradles of Christianity. That’s where <strong><em>Tertullian</em></strong>, <strong><em>Cyprian</em></strong> and <strong><em>Augustine</em></strong>, 3 of the great Latin Fathers of the Faith kicked it. The Church at Alexandria was 1 of the 4 main churches in the early centuries. <em>Egypt</em> was highly influential in defining what the Faith looked like throughout much of Christendom because of men like <strong><em>Antony</em></strong> and <strong><em>Pachomius</em></strong>; the “desert fathers.” Their strict asceticism is credited with forming the early picture of what <em>popular</em>, but not necessarily <em>Biblical</em>, holiness looked like and which framed the thinking of Christians for hundreds of years. It led in large part to <strong><em>monasticism</em></strong>.In this episode, we’ll track the course of Christianity as it made its way across the African continent.The genesis of <strong><em>Ethiopian</em></strong> Christianity rests in Acts 8 where a deacon in the Jerusalem church named <em>Philip</em> was used by God to lead an Ethiopian eunuch and royal treasurer to Faith in Christ. There’s no record of what impact this man had when he returned home, but the fact he made a special trip to Jerusalem in the 1<sup>st</sup> C reinforces the idea that there was already a Jewish-influenced community in Ethiopia. Like so many of the Jews scattered around the world, meeting in local synagogues, these were prime candidates for the preaching of the Gospel because Jesus was indeed the Jewish Messiah. The Book of Acts shows us it was among God-fearing Gentiles who attended synagogues that the Gospel found it most receptive audience. So it’s likely when the Ethiopian eunuch returned home, he shared what he’d learned and a church was birthed. But not nurtured by apostolic leadership in Jerusalem, it went into decline. Before doing so, it may have left some seeds behind waiting for a later watering.The best record we have attaches the planting of the church in Ethiopia to a <strong><em>slave</em></strong> named <strong><em>Frumentius</em></strong> around ad 300. Frumentius was on a trading voyage when he was captured by pirates and sold to the king of <strong><em>Axum</em></strong>. He proved of such service to the king, he was granted his freedom 40 years later. He immediately went to <strong><em>Athanasius</em></strong>, bishop of <strong><em>Alexandria</em></strong>, telling him of Ethiopia’s need of missionary activity. Athanasius consecrated Frumentius as bishop of Axum. Thus began a long tradition, in which Ethiopian Orthodoxy looked to Alexandria and later, the <strong><em>Egyptian Coptic church</em></strong> to appoint its leaders. This continued all the up to 1959.Frumentius’s pioneering work was furthered by what are known as the <strong><em>Nine Saints</em></strong> from Syria who arrived about 150 years <em>after </em>Frumentius. Their work saw Ethiopia become a <strong><em>Christian kingdom. </em></strong>The government remained focused on a Christian monarch in several periods of upheaval thru the centuries, till the reign of <strong><em>Haile Selassie</em></strong> in the 20<sup>th</sup> C.There are <strong><em>characteristics</em></strong> of Ethiopian Christianity that deserve notice. It was an <strong><em>extremely Jewish form</em></strong> of Christian tradition and for long periods observed a Saturday-Sabbath rather than Sunday as the day of worship. It shared with the Falasha Jews of Ethiopia a great respect for the history of King Solomon and his visitor, the Queen of Sheba. They bore a tenacious legend that, after their meeting, the Ark of the Covenant was removed from Jerusalem and taken to Ethiopia where it was stored in secret. Various reasons were given for this; most notably that as Solomon began his slide into apostasy, a faithful priest recognized the day would come when foreigners would destroy the temple. To preserve the ark, a duplicate was made, switched out with the real ark, which was then packed off for safe-keeping to Ethiopia. This led to the production of multitudes of miniature ‘arks’, called ‘tabot’, displayed in places of Christian worship. The Ethiopian account of the royal meeting between Solomon and the Queen of Sheba is a document called the <em>Kebra Nagast</em>, which dates to the early 6<sup>th</sup> C. Ethiopian Christians considered themselves <strong><em>Christian</em></strong>-<strong><em>Jews</em></strong>. They retain the practice of circumcision alongside baptism. Monarchs regard their dynasty as <strong><em>from Solomon.</em></strong> One of Haile Selassie’s titles was ‘<strong><em>Lion of Judah’</em></strong>.Like the Egyptian church it’s derived from, the Ethiopian church has a strong monastic tradition. The Nine Saints founded a number of communities around Axum; places like <em>Dabra Damo</em>, which lasted 1,000 years.  Around 1270, the famous monastery<em> Dabra Libanos</em> became a center of renewal. Axum had a large, 5-aisled cathedral destroyed by Muslims in the 16<sup>th</sup> C. At that point, the whole kingdom would have become permanently Muslim had it not been for <strong><em>Portuguese</em></strong> military assistance in a decisive battle of 1543.Much credit for the survival of the Ethiopian church goes to their ancient translation of the Bible into Ge’ez [Gee-ehz]; a musical worship tradition practiced by the laity. Over the centuries different Christian groups have rallied to their aid to assist them against oppressors. Despite their appreciation, the Ethiopian church has resisted attempts to align themselves with any outside group. Estimates are that the Ethiopian Orthodox church has about <em>45 million members</em> today and is the majority religious group. The 12<sup>th</sup> and 13<sup>th</sup> C rock-cut churches of the Lalibela region still delight tourists with the uniqueness of their architecture and the improbability of their construction.The <strong><em>survival</em></strong> of the church in Ethiopia underlines the tragic fate of the Church next door in ancient <strong><em>Nubia</em></strong>, or what today we know as the Sudan. Nubia possessed a flourishing Christian kingdom from the 8<sup>th</sup> to 12<sup>th</sup> C. Centered at the capital of <strong><em>Khartoum</em></strong>, Nubian bishops, like their Ethiopian peers, were consecrated by the patriarch of Alexandria. When a Muslim king ascended the throne, it spelled the end of Nubian Christianity. Best evidence suggests the church in Nubia began as a mission sent out by the <strong><em>Byzantine Emperor Justinian</em></strong> and his wife <strong><em>Theodora</em></strong> in 543. By 580 the entire population were followers of Jesus. But by 1500, the entire region was Muslim and what had been a flourishing church disappeared. In the 1960s, prior to the flooding of northern Sudan for the Aswan dam, excavations revealed the rich remains of Nubian churches.Remember now back to your world history class in your freshman or sophomore year of High School à What ethnic and national group sailed down the west coast of Africa, looking for a way to get to the rich trading ports of the Indian Ocean?Right. The Portuguese. Their progress down the west coast of Africa resulted in trading centers at <strong><em>Elmina</em></strong> on the <em>Gold Coast</em>, modern day Ghana, in 1482 and expeditions <strong><em>up</em></strong> the <em>River Zaire</em> in 1483-7. An expedition in 1491 saw a local king named <strong><em>Mbanza Congo</em></strong>, baptized and renamed as <strong><em>Joao I </em></strong>[joe-ow]<strong><em>,</em></strong> after the reigning Portuguese king Joao II; Joao is Portuguese for <strong><em>John</em></strong>.Following King Congo’s conversion, the Christianization of the region continued under his successor, King<strong><em> Mvemba Nzinga</em></strong>, renamed <strong><em>Afonso</em></strong>. He made Christianity the religion of the <strong><em>nobility</em></strong>, taking titles like ‘marquise’ from the Portuguese aristocracy. Afonso’s son, <strong><em>Henrique</em></strong>, was sent to <strong><em>Lisbon</em></strong> for education and was made a bishop in 1521. Unfortunately, he died not long after his return to Africa in 1530.King Afonso made regular appeals to the Portuguese for assistance in establishing the Christian faith from 1514 onwards. A Portuguese priest of the time left a vivid portrait of Afonso, still regarded in the Congo as the ‘Apostle of the Congo’. He was a skillful preacher who established a tradition of <strong><em>royal</em></strong> preaching. By all reports, this Congolese king was a genuine Billy Graham to his time and people.Now that’s a very Western-centric way to put it, isn’t it? IT would be just as accurate to say Billy Graham was an American King Afonso, or even better, an American Mvemba Nzinga.After Afonso’s death in 1543, the story of the Congo is one of missed opportunities. Though he made frequent appeals for missionaries to come and work in Africa, the contest between Spain and Portugal stalled their efforts. Since the Jesuits were international, they arrived in the capital of <strong><em>Sao Salvador</em></strong> and opened a seminary in 1624. A Congolese ambassador visited <strong><em>Pope Paul V</em></strong> in 1608, an event commemorated in a Vatican fresco.A minor order of the Franciscans called the <em>Capuchins</em> tried to carry on outreach to the Congo, but conditions were brutal and many died. By 1700, Christianity was fading from the region. It wasn’t until Baptist missionaries arrived in the 19<sup>th</sup> C that things picked up once more.By the late 18<sup>th</sup> C, the slave-trade from West Africa to the New World ran into the thousands. After the successful campaign for abolition led by William Wilberforce, with the help of a remarkable <strong><em>African</em></strong> in England, Olaudah Equiano, a British naval squadron patrolled the coast from 1807 searching for slavers. But the Portuguese still exported thousands across the Atlantic to the slave fields of Brazil, as the English had done to the sugar plantations of the West Indies by the notorious ‘middle passage.’<strong><em>Sierra Leone</em></strong> became a dumping ground for the British Navy’s spoils from captured slavers. The <strong><em>Church Missionary Society</em></strong>, founded in 1799, set to work providing relief and evangelism for ex-slaves.  By 1860, 60,000 freed slaves were dropped off at <strong><em>Freetown</em></strong>. But uprooted from their tribal structures and unable to return to their homes, they were gradually settled in what in many cases became model Christian villages.Among the arrivals in Sierra Leone was a group of 1200 freed <em>American</em> slaves. These had organized themselves into 15 ships at <strong><em>Halifax, Nova Scotia</em></strong>, and arrived singing hymns as they came ashore with their Baptist, Methodist, and other pastors. In time, Methodist life was greatly strengthened by the arrival from England of <strong><em>Thomas Birch Freeman</em></strong>, the son of an African father and English mother. Being of African descent, Freeman was able to survive the West African climate, fatal for European missionaries, and gave long service in West Africa.Eventually, some of the repatriated Africans of Sierra Leone caught the vision of <strong><em>returning</em></strong> to their tribes with the Gospel. Among them was <strong><em>Samuel Crowther</em></strong>. Crowther had been liberated from a Portuguese slaver in 1821. He was one of the first students at the new missionary college at <strong><em>Fourah B</em></strong>ay. He became a missionary to his branch of the <strong><em>Yoruba</em></strong> tribe in the 1830s, at the same time translating books of the NT. Crowther was part of a growing trend in missions; that of planting indigenous churches that were self-supporting, self-governing ,and self-extending.<strong><em>Johannes van der Kemp</em></strong> helped found the <strong><em>Netherlands Missionary Society</em></strong>. A retired soldier, he became a doctor before arriving in Cape Town, South Africa in 1799. His arrival among the <strong><em>Boers</em></strong> was like a match lit to a powder-keg. The Boers were Dutch farmers of South Africa who tried to maintain their distance from the British and constant conflict with local tribes.Van der Kemp was brilliant and upset the conservative-minded Boers with his marriage to a <strong><em>Malagasy</em></strong> slave girl, to say nothing of his virulent opposition to slavery and the oppression of Africans. He immediately went to work bringing the Gospel to South Africans and showed a special care for those displaced by armed conflict.Arriving in Cape Town from England at this time was <strong><em>Robert Moffatt</em></strong> whose style of mission work was very different from that of the indigenous designs of Crowther and his European friends. Moffat’s philosophy of missions was more old-school. He built a mission compound which sought to preserve a little slice of England inside its fence. Africans were then invited to come TO the missionaries for preaching and teaching of a European-brand of Christianity. He gave 50 years to the mission north of the Orange River.This was where the famous Scottish missionary <strong><em>David Livingstone</em></strong> spent his first years after arriving in Africa. Livingstone married Moffat’s daughter <strong><em>Mary</em></strong>; and Moffatt guided Livingstone in his early years in the field.Livingstone became a physician in Glasgow in 1840 and arrived in Cape Town in 1841.  His and Mary’s first child died in 1846. They lost another 4 years later. In 1852, Mary took their other children back to Scotland, but this proved a bad move. She moved in with David’s parents. &gt;&gt; <strong><em>In</em></strong>-<strong><em>laws</em></strong>, you know how it goes! Well, things didn’t go well and Mary began tipping the bottle in her loneliness. After Livingstone’s epic journeys of 1853–56 thru the interior of Africa and his triumphant reception back home, they were reunited. Mary accompanied him on his <strong><em>Zambezi</em></strong> expedition of 1858, but died. Livingstone’s eldest son, <strong><em>Robert</em></strong>, also died in 1864 as a soldier in the Union cause of the American Civil War. Though Scottish, Robert Livingstone joined the Union Army to help the cause of abolition; a value he learned from his courageous and monumentally giving father. As you know, David Livingstone was found by the explorer <strong><em>H.M. Stanley</em></strong> in 1871 and died in May 1873. His funeral, paid for by the British government, was held in Westminster Abbey on April 18, 1874, with 2 royal carriages for the family, who included Moffatt, 2 of Livingstone’s sons, and his daughter, to whom he’d been particularly close in his last years.Livingstone spent his first 11 years at the Moffatt mission-station but felt that style of mission work wasn’t effective. He conceived his plan of exploration, which took him west to the <strong><em>Loanda coast of Angola</em></strong>, then east to the mouth of the <strong><em>Zambezi</em></strong>.You’ve likely heard the story, <strong><em>true it turns out</em></strong>, that the Africans came to <strong><em>love</em></strong> Livingstone so intensely, because they knew he loved them so much, that when he died, they consented to allow his <strong><em>body</em></strong> to return to his native Scotland, but claimed his <strong><em>heart</em></strong> for Africa.While there were scattered attempts to take the Gospel into <strong><em>East Africa</em></strong> throughout the centuries, nothing ever really took hold. It wasn’t till Protestant missionaries of the 19<sup>th</sup> C arrived that a consistent work began. Then the church began to grow in <strong><em>Kenya </em></strong>and<strong><em> Uganda</em></strong>. But Protestants weren’t the only ones bringing the Gospel to East Africa. The Roman Catholic archbishop of Algiers, <strong><em>Charles Lavigerie</em></strong> founded the <strong><em>Missionaries of Our Lady of Africa</em></strong>, known as the <strong><em>White Fathers</em></strong>. A group arrived in Uganda in 1878. This brought a wave of conversions and an outbreak of violence between competing groups of Muslims, Catholics, and Anglicans. Infrequent but brutal atrocities moved the British to send in troops to quell the disturbances and the region became a British protectorate in 1893. The colonial period that followed was a time of mass response to Christianity in the country.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode of CS is titled, “And to the South . . . ” -- We move aside now from our review of the Reformation in Europe to get caught up with what’s happening in Africa.In many, maybe most, popular treatments of Church history, the emphasis is on w]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="1440" height="810" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South.png 1440w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-300x169.png 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-1030x579.png 1030w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-768x432.png 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-610x343.png 610w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South-1080x608.png 1080w" sizes="(max-width: 1440px) 100vw, 1440px" /></p>This episode of CS is titled, “<strong><em>And to the South . . .</em></strong> ” -- We move aside now from our review of the Reformation in Europe to get caught up with what’s happening in Africa.In many, maybe most, popular treatments of Church history, the emphasis is on what’s going on in Europe. That’s what most church-based Christian history courses and many western colleges and seminaries focus on. We’ve already devoted several podcasts to the Church in Asia, both the Eastern or Greek Orthodox church, as well as what’s called “<u>THE</u> Church <u>IN</u> the East,” AKA the <strong><em>Syrian, </em></strong>sometimes and the <strong><em>Nestorian</em></strong> Church.We’ll soon jump the Atlantic to take a look at the Church in the New World. But before we do, we shift our attention south, to Africa.As we’ve seen, <strong><em>North</em></strong> Africa was one of the formative cradles of Christianity. That’s where <strong><em>Tertullian</em></strong>, <strong><em>Cyprian</em></strong> and <strong><em>Augustine</em></strong>, 3 of the great Latin Fathers of the Faith kicked it. The Church at Alexandria was 1 of the 4 main churches in the early centuries. <em>Egypt</em> was highly influential in defining what the Faith looked like throughout much of Christendom because of men like <strong><em>Antony</em></strong> and <strong><em>Pachomius</em></strong>; the “desert fathers.” Their strict asceticism is credited with forming the early picture of what <em>popular</em>, but not necessarily <em>Biblical</em>, holiness looked like and which framed the thinking of Christians for hundreds of years. It led in large part to <strong><em>monasticism</em></strong>.In this episode, we’ll track the course of Christianity as it made its way across the African continent.The genesis of <strong><em>Ethiopian</em></strong> Christianity rests in Acts 8 where a deacon in the Jerusalem church named <em>Philip</em> was used by God to lead an Ethiopian eunuch and royal treasurer to Faith in Christ. There’s no record of what impact this man had when he returned home, but the fact he made a special trip to Jerusalem in the 1<sup>st</sup> C reinforces the idea that there was already a Jewish-influenced community in Ethiopia. Like so many of the Jews scattered around the world, meeting in local synagogues, these were prime candidates for the preaching of the Gospel because Jesus was indeed the Jewish Messiah. The Book of Acts shows us it was among God-fearing Gentiles who attended synagogues that the Gospel found it most receptive audience. So it’s likely when the Ethiopian eunuch returned home, he shared what he’d learned and a church was birthed. But not nurtured by apostolic leadership in Jerusalem, it went into decline. Before doing so, it may have left some seeds behind waiting for a later watering.The best record we have attaches the planting of the church in Ethiopia to a <strong><em>slave</em></strong> named <strong><em>Frumentius</em></strong> around ad 300. Frumentius was on a trading voyage when he was captured by pirates and sold to the king of <strong><em>Axum</em></strong>. He proved of such service to the king, he was granted his freedom 40 years later. He immediately went to <strong><em>Athanasius</em></strong>, bishop of <strong><em>Alexandria</em></strong>, telling him of Ethiopia’s need of missionary activity. Athanasius consecrated Frumentius as bishop of Axum. Thus began a long tradition, in which Ethiopian Orthodoxy looked to Alexandria and later, the <strong><em>Egyptian Coptic church</em></strong> to appoint its leaders. This continued all the up to 1959.Frumentius’s pioneering work was furthered by what are known as the <strong><em>Nine Saints</em></strong> from Syria who arrived about 150 years <em>after </em>Frumentius. Their work saw Ethiopia become a <strong><em>Christian kingdom. </em></strong>The government remained focused on a Christian monarch in several periods of upheaval thru the centuries, till the reign of <strong><em>Haile Selassie</em></strong> in the 20<sup>th</sup> C.There are <strong><em>characteristics</em></strong> of Ethiopian Christianity that deserve notice. It was an <strong><em>extremely Jewish form</em></strong> of Christian tradition and for long periods observed a Saturday-Sabbath rather than Sunday as the day of worship. It shared with the Falasha Jews of Ethiopia a great respect for the history of King Solomon and his visitor, the Queen of Sheba. They bore a tenacious legend that, after their meeting, the Ark of the Covenant was removed from Jerusalem and taken to Ethiopia where it was stored in secret. Various reasons were given for this; most notably that as Solomon began his slide into apostasy, a faithful priest recognized the day would come when foreigners would destroy the temple. To preserve the ark, a duplicate was made, switched out with the real ark, which was then packed off for safe-keeping to Ethiopia. This led to the production of multitudes of miniature ‘arks’, called ‘tabot’, displayed in places of Christian worship. The Ethiopian account of the royal meeting between Solomon and the Queen of Sheba is a document called the <em>Kebra Nagast</em>, which dates to the early 6<sup>th</sup> C. Ethiopian Christians considered themselves <strong><em>Christian</em></strong>-<strong><em>Jews</em></strong>. They retain the practice of circumcision alongside baptism. Monarchs regard their dynasty as <strong><em>from Solomon.</em></strong> One of Haile Selassie’s titles was ‘<strong><em>Lion of Judah’</em></strong>.Like the Egyptian church it’s derived from, the Ethiopian church has a strong monastic tradition. The Nine Saints founded a number of communities around Axum; places like <em>Dabra Damo</em>, which lasted 1,000 years.  Around 1270, the famous monastery<em> Dabra Libanos</em> became a center of renewal. Axum had a large, 5-aisled cathedral destroyed by Muslims in the 16<sup>th</sup> C. At that point, the whole kingdom would have become permanently Muslim had it not been for <strong><em>Portuguese</em></strong> military assistance in a decisive battle of 1543.Much credit for the survival of the Ethiopian church goes to their ancient translation of the Bible into Ge’ez [Gee-ehz]; a musical worship tradition practiced by the laity. Over the centuries different Christian groups have rallied to their aid to assist them against oppressors. Despite their appreciation, the Ethiopian church has resisted attempts to align themselves with any outside group. Estimates are that the Ethiopian Orthodox church has about <em>45 million members</em> today and is the majority religious group. The 12<sup>th</sup> and 13<sup>th</sup> C rock-cut churches of the Lalibela region still delight tourists with the uniqueness of their architecture and the improbability of their construction.The <strong><em>survival</em></strong> of the church in Ethiopia underlines the tragic fate of the Church next door in ancient <strong><em>Nubia</em></strong>, or what today we know as the Sudan. Nubia possessed a flourishing Christian kingdom from the 8<sup>th</sup> to 12<sup>th</sup> C. Centered at the capital of <strong><em>Khartoum</em></strong>, Nubian bishops, like their Ethiopian peers, were consecrated by the patriarch of Alexandria. When a Muslim king ascended the throne, it spelled the end of Nubian Christianity. Best evidence suggests the church in Nubia began as a mission sent out by the <strong><em>Byzantine Emperor Justinian</em></strong> and his wife <strong><em>Theodora</em></strong> in 543. By 580 the entire population were followers of Jesus. But by 1500, the entire region was Muslim and what had been a flourishing church disappeared. In the 1960s, prior to the flooding of northern Sudan for the Aswan dam, excavations revealed the rich remains of Nubian churches.Remember now back to your world history class in your freshman or sophomore year of High School à What ethnic and national group sailed down the west coast of Africa, looking for a way to get to the rich trading ports of the Indian Ocean?Right. The Portuguese. Their progress down the west coast of Africa resulted in trading centers at <strong><em>Elmina</em></strong> on the <em>Gold Coast</em>, modern day Ghana, in 1482 and expeditions <strong><em>up</em></strong> the <em>River Zaire</em> in 1483-7. An expedition in 1491 saw a local king named <strong><em>Mbanza Congo</em></strong>, baptized and renamed as <strong><em>Joao I </em></strong>[joe-ow]<strong><em>,</em></strong> after the reigning Portuguese king Joao II; Joao is Portuguese for <strong><em>John</em></strong>.Following King Congo’s conversion, the Christianization of the region continued under his successor, King<strong><em> Mvemba Nzinga</em></strong>, renamed <strong><em>Afonso</em></strong>. He made Christianity the religion of the <strong><em>nobility</em></strong>, taking titles like ‘marquise’ from the Portuguese aristocracy. Afonso’s son, <strong><em>Henrique</em></strong>, was sent to <strong><em>Lisbon</em></strong> for education and was made a bishop in 1521. Unfortunately, he died not long after his return to Africa in 1530.King Afonso made regular appeals to the Portuguese for assistance in establishing the Christian faith from 1514 onwards. A Portuguese priest of the time left a vivid portrait of Afonso, still regarded in the Congo as the ‘Apostle of the Congo’. He was a skillful preacher who established a tradition of <strong><em>royal</em></strong> preaching. By all reports, this Congolese king was a genuine Billy Graham to his time and people.Now that’s a very Western-centric way to put it, isn’t it? IT would be just as accurate to say Billy Graham was an American King Afonso, or even better, an American Mvemba Nzinga.After Afonso’s death in 1543, the story of the Congo is one of missed opportunities. Though he made frequent appeals for missionaries to come and work in Africa, the contest between Spain and Portugal stalled their efforts. Since the Jesuits were international, they arrived in the capital of <strong><em>Sao Salvador</em></strong> and opened a seminary in 1624. A Congolese ambassador visited <strong><em>Pope Paul V</em></strong> in 1608, an event commemorated in a Vatican fresco.A minor order of the Franciscans called the <em>Capuchins</em> tried to carry on outreach to the Congo, but conditions were brutal and many died. By 1700, Christianity was fading from the region. It wasn’t until Baptist missionaries arrived in the 19<sup>th</sup> C that things picked up once more.By the late 18<sup>th</sup> C, the slave-trade from West Africa to the New World ran into the thousands. After the successful campaign for abolition led by William Wilberforce, with the help of a remarkable <strong><em>African</em></strong> in England, Olaudah Equiano, a British naval squadron patrolled the coast from 1807 searching for slavers. But the Portuguese still exported thousands across the Atlantic to the slave fields of Brazil, as the English had done to the sugar plantations of the West Indies by the notorious ‘middle passage.’<strong><em>Sierra Leone</em></strong> became a dumping ground for the British Navy’s spoils from captured slavers. The <strong><em>Church Missionary Society</em></strong>, founded in 1799, set to work providing relief and evangelism for ex-slaves.  By 1860, 60,000 freed slaves were dropped off at <strong><em>Freetown</em></strong>. But uprooted from their tribal structures and unable to return to their homes, they were gradually settled in what in many cases became model Christian villages.Among the arrivals in Sierra Leone was a group of 1200 freed <em>American</em> slaves. These had organized themselves into 15 ships at <strong><em>Halifax, Nova Scotia</em></strong>, and arrived singing hymns as they came ashore with their Baptist, Methodist, and other pastors. In time, Methodist life was greatly strengthened by the arrival from England of <strong><em>Thomas Birch Freeman</em></strong>, the son of an African father and English mother. Being of African descent, Freeman was able to survive the West African climate, fatal for European missionaries, and gave long service in West Africa.Eventually, some of the repatriated Africans of Sierra Leone caught the vision of <strong><em>returning</em></strong> to their tribes with the Gospel. Among them was <strong><em>Samuel Crowther</em></strong>. Crowther had been liberated from a Portuguese slaver in 1821. He was one of the first students at the new missionary college at <strong><em>Fourah B</em></strong>ay. He became a missionary to his branch of the <strong><em>Yoruba</em></strong> tribe in the 1830s, at the same time translating books of the NT. Crowther was part of a growing trend in missions; that of planting indigenous churches that were self-supporting, self-governing ,and self-extending.<strong><em>Johannes van der Kemp</em></strong> helped found the <strong><em>Netherlands Missionary Society</em></strong>. A retired soldier, he became a doctor before arriving in Cape Town, South Africa in 1799. His arrival among the <strong><em>Boers</em></strong> was like a match lit to a powder-keg. The Boers were Dutch farmers of South Africa who tried to maintain their distance from the British and constant conflict with local tribes.Van der Kemp was brilliant and upset the conservative-minded Boers with his marriage to a <strong><em>Malagasy</em></strong> slave girl, to say nothing of his virulent opposition to slavery and the oppression of Africans. He immediately went to work bringing the Gospel to South Africans and showed a special care for those displaced by armed conflict.Arriving in Cape Town from England at this time was <strong><em>Robert Moffatt</em></strong> whose style of mission work was very different from that of the indigenous designs of Crowther and his European friends. Moffat’s philosophy of missions was more old-school. He built a mission compound which sought to preserve a little slice of England inside its fence. Africans were then invited to come TO the missionaries for preaching and teaching of a European-brand of Christianity. He gave 50 years to the mission north of the Orange River.This was where the famous Scottish missionary <strong><em>David Livingstone</em></strong> spent his first years after arriving in Africa. Livingstone married Moffat’s daughter <strong><em>Mary</em></strong>; and Moffatt guided Livingstone in his early years in the field.Livingstone became a physician in Glasgow in 1840 and arrived in Cape Town in 1841.  His and Mary’s first child died in 1846. They lost another 4 years later. In 1852, Mary took their other children back to Scotland, but this proved a bad move. She moved in with David’s parents. &gt;&gt; <strong><em>In</em></strong>-<strong><em>laws</em></strong>, you know how it goes! Well, things didn’t go well and Mary began tipping the bottle in her loneliness. After Livingstone’s epic journeys of 1853–56 thru the interior of Africa and his triumphant reception back home, they were reunited. Mary accompanied him on his <strong><em>Zambezi</em></strong> expedition of 1858, but died. Livingstone’s eldest son, <strong><em>Robert</em></strong>, also died in 1864 as a soldier in the Union cause of the American Civil War. Though Scottish, Robert Livingstone joined the Union Army to help the cause of abolition; a value he learned from his courageous and monumentally giving father. As you know, David Livingstone was found by the explorer <strong><em>H.M. Stanley</em></strong> in 1871 and died in May 1873. His funeral, paid for by the British government, was held in Westminster Abbey on April 18, 1874, with 2 royal carriages for the family, who included Moffatt, 2 of Livingstone’s sons, and his daughter, to whom he’d been particularly close in his last years.Livingstone spent his first 11 years at the Moffatt mission-station but felt that style of mission work wasn’t effective. He conceived his plan of exploration, which took him west to the <strong><em>Loanda coast of Angola</em></strong>, then east to the mouth of the <strong><em>Zambezi</em></strong>.You’ve likely heard the story, <strong><em>true it turns out</em></strong>, that the Africans came to <strong><em>love</em></strong> Livingstone so intensely, because they knew he loved them so much, that when he died, they consented to allow his <strong><em>body</em></strong> to return to his native Scotland, but claimed his <strong><em>heart</em></strong> for Africa.While there were scattered attempts to take the Gospel into <strong><em>East Africa</em></strong> throughout the centuries, nothing ever really took hold. It wasn’t till Protestant missionaries of the 19<sup>th</sup> C arrived that a consistent work began. Then the church began to grow in <strong><em>Kenya </em></strong>and<strong><em> Uganda</em></strong>. But Protestants weren’t the only ones bringing the Gospel to East Africa. The Roman Catholic archbishop of Algiers, <strong><em>Charles Lavigerie</em></strong> founded the <strong><em>Missionaries of Our Lady of Africa</em></strong>, known as the <strong><em>White Fathers</em></strong>. A group arrived in Uganda in 1878. This brought a wave of conversions and an outbreak of violence between competing groups of Muslims, Catholics, and Anglicans. Infrequent but brutal atrocities moved the British to send in troops to quell the disturbances and the region became a British protectorate in 1893. The colonial period that followed was a time of mass response to Christianity in the country.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/101-And%20to%20the%20South.mp3" length="12288475" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode of CS is titled, “And to the South . . . ” -- We move aside now from our review of the Reformation in Europe to get caught up with what’s happening in Africa.In many, maybe most, popular treatments of Church history, the emphasis is on what’s going on in Europe. That’s what most church-based Christian history courses and many western colleges and seminaries focus on. We’ve already devoted several podcasts to the Church in Asia, both the Eastern or Greek Orthodox church, as well as what’s called “THE Church IN the East,” AKA the Syrian, sometimes and the Nestorian Church.We’ll soon jump the Atlantic to take a look at the Church in the New World. But before we do, we shift our attention south, to Africa.As we’ve seen, North Africa was one of the formative cradles of Christianity. That’s where Tertullian, Cyprian and Augustine, 3 of the great Latin Fathers of the Faith kicked it. The Church at Alexandria was 1 of the 4 main churches in the early centuries. Egypt was highly influential in defining what the Faith looked like throughout much of Christendom because of men like Antony and Pachomius; the “desert fathers.” Their strict asceticism is credited with forming the early picture of what popular, but not necessarily Biblical, holiness looked like and which framed the thinking of Christians for hundreds of years. It led in large part to monasticism.In this episode, we’ll track the course of Christianity as it made its way across the African continent.The genesis of Ethiopian Christianity rests in Acts 8 where a deacon in the Jerusalem church named Philip was used by God to lead an Ethiopian eunuch and royal treasurer to Faith in Christ. There’s no record of what impact this man had when he returned home, but the fact he made a special trip to Jerusalem in the 1st C reinforces the idea that there was already a Jewish-influenced community in Ethiopia. Like so many of the Jews scattered around the world, meeting in local synagogues, these were prime candidates for the preaching of the Gospel because Jesus was indeed the Jewish Messiah. The Book of Acts shows us it was among God-fearing Gentiles who attended synagogues that the Gospel found it most receptive audience. So it’s likely when the Ethiopian eunuch returned home, he shared what he’d learned and a church was birthed. But not nurtured by apostolic leadership in Jerusalem, it went into decline. Before doing so, it may have left some seeds behind waiting for a later watering.The best record we have attaches the planting of the church in Ethiopia to a slave named Frumentius around ad 300. Frumentius was on a trading voyage when he was captured by pirates and sold to the king of Axum. He proved of such service to the king, he was granted his freedom 40 years later. He immediately went to Athanasius, bishop of Alexandria, telling him of Ethiopia’s need of missionary activity. Athanasius consecrated Frumentius as bishop of Axum. Thus began a long tradition, in which Ethiopian Orthodoxy looked to Alexandria and later, the Egyptian Coptic church to appoint its leaders. This continued all the up to 1959.Frumentius’s pioneering work was furthered by what are known as the Nine Saints from Syria who arrived about 150 years after Frumentius. Their work saw Ethiopia become a Christian kingdom. The government remained focused on a Christian monarch in several periods of upheaval thru the centuries, till the reign of Haile Selassie in the 20th C.There are characteristics of Ethiopian Christianity that deserve notice. It was an extremely Jewish form of Christian tradition and for long periods observed a Saturday-Sabbath rather than Sunday as the day of worship. It shared with the Falasha Jews of Ethiopia a great respect for the history of King Solomon and his visitor, the Queen of Sheba. They bore a tenacious legend that, after their meeting, the Ark of the Covenant was removed from Jerusalem and taken to Ethiopia where it was stored in secret. V]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South.png"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/South.png</ssp:url> <ssp:title>101-And to the South</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode of CS is titled, “And to the South . . . ” -- We move aside now from our review of the Reformation in Europe to get caught up with what’s happening in Africa.In many, maybe most, popular treatments of Church history, the emphasis is on what’s going on in Europe. That’s what most church-based Christian history courses and many western colleges and seminaries focus on. We’ve already devoted several podcasts to the Church in Asia, both the Eastern or Greek Orthodox church, as well as what’s called “THE Church IN the East,” AKA the Syrian, sometimes and the Nestorian Church.We’ll soon jump the Atlantic to take a look at the Church in the New World. But before we do, we shift our attention south, to Africa.As we’ve seen, North Africa was one of the formative cradles of Christianity. That’s where Tertullian, Cyprian and Augustine, 3 of the great Latin Fathers of the Faith kicked it. The Church at Alexandria was 1 of the 4 main churches in the early centuries. 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This Century mark for CS will be about the podcast itself.I need to make comment at this point. This recording is a revision of an original made some years ago. While the content is essentially the same, the original series used a sound bed under the material I decided after a while I didn’t like. There was also a lot of time-sensitive material and news in the original that no longer applied. So I began this revision of the podcast, cutting out all that.I thought about just cutting this episode altogether but remembered how many listeners said they appreciated the original.At one point on the CS Facebook page, I posted a question, asking who’d be interested in an episode that was a personal look at CS &amp; the host. There were enough positive replies that made doing it reasonable.I remember listening to my first podcast years ago now; Mike Duncan’s stellar podcast, <strong><em>The History of Rome</em></strong>. About a dozen episodes in, I began to look for Duncan’s cryptic personal comments, rare as they were. Then as the series progressed, he’d share a few more details about himself. Though the content on Rome was sterling, it was those <em>personal</em> comments &amp; his dry wit that kept me interested à &amp; in an odd way, seemed to personalize the information so that it wasn’t just a dry academic pursuit. I suppose <strong><em>some</em></strong> prefer the personal element of a podcast be left out. But I suspect that’s the exception rather than the rule.So, this being a 100<sup>th</sup> episode of CS, I thought we’d do a kind of <strong><em>history</em></strong> of Communio Sanctorum-History of the Christian Church.As I just said, my introduction to the amazing world of podcasting was listening to <strong><em>The History of Rome</em></strong> by Mike Duncan. I’m a bit of a nut for all things Roman and found his podcast on iTunes without much of a search. I even have a full set of Roman armor in my office. No – I do not dress up and do re-enactments.When I finished listening to The History of Rome, I wanted more, so I subscribed to Lars Brownworth’s <strong><em>Twelve Byzantine Emperors</em></strong>; another outstanding podcast. Next I decided to find something similar to Duncan’s podcast on <em>Church History</em>. By similar, I mean, short episodes of about 15 to 20 mins in length. <em>That</em> had proven perfect for listening while working out, doing yardwork, going for a run and so on. But my search for something in the Church History genre was unfruitful. What I found were long lectures delivered in college &amp; seminary classrooms. And while the content was, I’m sure, solid, they tended to be rather dry and tedious.So, drawing inspiration from Duncan, who really did sound like a guy with a computer, a mic, and a love for his subject, I decided to give it a shot and do my own church history podcast. What it meant was that I was going to need to do what Duncan had done, and that was - read a lot and seek to cull the material from trusted sources.So, I got started and over the next couple years churned out a hundred episodes. It didn’t take long before I realized the early episodes were of poor audio quality. And as the narrative progressed, the timeline got jumbled and confused. That was probably inevitable for a noob like myself since the history of Christianity means following the Faith where ever it went. But I grew increasingly dissatisfied with the number of times the narrative jumped around. So I decided to stop at a hundred episodes and go back to <em>redo</em> the series to that point. As we slowed down a bit, the first version’s about 80 episodes became version 2’s 100. Not including a dozen episodes in the first version on the difference the Christian faith has made in World History &amp; Modern Civilization. Those episodes became the upcoming “The Change” series.Some subscribers asked how far we’ll go in CS. The plan is to track Church History up to the dawn of the 21<sup>st</sup> C. Then I’d like to go back and do some far more in-depth studies in certain moments, places, trends, and figures in the History of the Faith. These will be spotlight episodes that will drill down into a lot more depth on key chapters in the story.Here’s a little about your host for CS.As of this recording in February of 2021, I’m 65, blissfully married to Lynn for 41 years. We have 3 adult children and 4 grandchildren.My favorite era of history is the Roman Era, everything from the later Republic through Constantine. I’ve read a few dozen books on the subject and as I said, have a complete set of Roman armor. I once wore it while presenting the story of the resurrection from the perspective of the Centurion assigned the task of guarding Jesus’ tomb.I love backpacking in the Sierra Nevada mountains of CA, word-working in the garage, vacationing in Maui, working out at the gym, and reading in the backyard under the usually clear Southern CA skies.I’m lead pastor at Calvary Chapel in Oxnard, CA, a church I founded in 1982 along with David Guzik. Some of you may know David. He’s one of the finest Bible expositors on the planet. His <em>Enduring Word</em> online commentaries are featured in the Blue Letter Bible. Hundreds of thousands of pastors &amp; Bible teachers all over the world refer to David’s commentaries in their sermon and study preparation. Look it up at EnduringWord.com.David and I co-pastored CC for 6 years, then he and his wife planted a CC church in a nearby community. They then moved to Siegen, German where they lead a Bible college for several years, returned to Santa Barbara to lead the CC there for several years. David now leads the Enduring Word ministry full-time.Calvary Chapel Oxnard, where I serve as lead pastor, is part of a voluntary association of like-minded churches that began in the late 60’s and the counter-cultural hippie movement in Southern California. Calvary Chapel is <em>technically</em> a non-denominational movement that unites churches around a core set of doctrinal and practical distinctives. If you’re interested, you can find us at calvaryoxnard.org.Our fellowship has about 1200 adults and a swarm of children. We have 3 Sunday services and a mid-week Bible study. The hallmark of CC is that we teach expositionally through the entire Bible, verse by verse. We’re now on our 5<sup>th</sup> journey through. The pattern of teaching we follow is that I teach 1 to as many as 5 chs on Wednesday night, then on Sunday, we take a closer look at just a few verses from that same passage in more of a sermon format. We cover 2 OT books, then a NT book, then rotate back to the OT. And go through the entire Bible that way.For those interested in my education, I have a Masters in Ministry &amp; 1 in Biblical Studies. My education in the realm of church history is, as I’ve shared in previous episodes, not something gleaned from formal education in a classroom. It’s born from a lot of reading and personal study. I’ve loved history since I was in junior high.The people of CCO know my passion for history because I use it a lot in teaching.Now for some more technical details that no one but maybe other podcasters, or those considering podcasting will find interesting. I’ll keep this brief so as not to boor the bejeebers out of 99% of you.I record in my office at church using a Blue Snowball USB microphone. The software is <em>Audacity</em> on a PC running Windows 10.I write the script, usually a little more than 4 pgs of 12 point Font means about a 15 min episode. Then I record into Audacity, go back and edit out the gaffs, then run a Compressor and Normalize effect. Once that’s done, I slap on the intro &amp; outro. Export it as an MP3, then post it to the site.Some time back Lem Dees, a subscriber who’d become a friend, told me he does professional voice work and offered to assist any way he could. I asked him to record an intro and outro, which he graciously did. Thanks, Lem!The sanctorum.us website is hosted at Win at Web where webmaster Dade Ronan does an absolutely stellar job helping with all the tech stuff that I’m clueless about. Thanks, Dade!If you need a solid WordPress based web-service, check out Win At Web.comCS is a member of the History Podcasters Network. There are some excellent podcasts on the Network &amp; I encourage anyone who loves history to check it out.CS is being translated into Spanish by Roberto Aguayo, pastor of CC Merida Centro. Many thanks to Roberto for the excellent job he’s doing.At its peak, when CS was posting regularly, we had about 45k subscribers. Not shabby for such an amateur effort. That’s dropped way off now since no new content’s been posted for a while.While CS began as a labor of love and was able to run without a request for support, things changed a while back when I had to move to a paid site. So we started a donation feature. All the content is still free to subscribers, but donations do help defray the cost of the service.Okay. Back to our regular fare next time.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This is the 100th episode of CS.Because this is something of a milestone for the podcast, we’re taking a break from our usual episodic fare for something different.For those listeners who subscribe only for the historical narrative, you’ll want t]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="640" height="480" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Anniversary.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Anniversary.jpg 640w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Anniversary-300x225.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Anniversary-610x458.jpg 610w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></p>This is the <strong><em>100<sup>th</sup> episode</em></strong> of CS.Because this is something of a milestone for the podcast, we’re taking a break from our usual episodic fare for something different.For those listeners who subscribe only for the historical narrative, you’ll want to skip this one altogether because we won’t be looking at Church History at all in this episode. This Century mark for CS will be about the podcast itself.I need to make comment at this point. This recording is a revision of an original made some years ago. While the content is essentially the same, the original series used a sound bed under the material I decided after a while I didn’t like. There was also a lot of time-sensitive material and news in the original that no longer applied. So I began this revision of the podcast, cutting out all that.I thought about just cutting this episode altogether but remembered how many listeners said they appreciated the original.At one point on the CS Facebook page, I posted a question, asking who’d be interested in an episode that was a personal look at CS &amp; the host. There were enough positive replies that made doing it reasonable.I remember listening to my first podcast years ago now; Mike Duncan’s stellar podcast, <strong><em>The History of Rome</em></strong>. About a dozen episodes in, I began to look for Duncan’s cryptic personal comments, rare as they were. Then as the series progressed, he’d share a few more details about himself. Though the content on Rome was sterling, it was those <em>personal</em> comments &amp; his dry wit that kept me interested à &amp; in an odd way, seemed to personalize the information so that it wasn’t just a dry academic pursuit. I suppose <strong><em>some</em></strong> prefer the personal element of a podcast be left out. But I suspect that’s the exception rather than the rule.So, this being a 100<sup>th</sup> episode of CS, I thought we’d do a kind of <strong><em>history</em></strong> of Communio Sanctorum-History of the Christian Church.As I just said, my introduction to the amazing world of podcasting was listening to <strong><em>The History of Rome</em></strong> by Mike Duncan. I’m a bit of a nut for all things Roman and found his podcast on iTunes without much of a search. I even have a full set of Roman armor in my office. No – I do not dress up and do re-enactments.When I finished listening to The History of Rome, I wanted more, so I subscribed to Lars Brownworth’s <strong><em>Twelve Byzantine Emperors</em></strong>; another outstanding podcast. Next I decided to find something similar to Duncan’s podcast on <em>Church History</em>. By similar, I mean, short episodes of about 15 to 20 mins in length. <em>That</em> had proven perfect for listening while working out, doing yardwork, going for a run and so on. But my search for something in the Church History genre was unfruitful. What I found were long lectures delivered in college &amp; seminary classrooms. And while the content was, I’m sure, solid, they tended to be rather dry and tedious.So, drawing inspiration from Duncan, who really did sound like a guy with a computer, a mic, and a love for his subject, I decided to give it a shot and do my own church history podcast. What it meant was that I was going to need to do what Duncan had done, and that was - read a lot and seek to cull the material from trusted sources.So, I got started and over the next couple years churned out a hundred episodes. It didn’t take long before I realized the early episodes were of poor audio quality. And as the narrative progressed, the timeline got jumbled and confused. That was probably inevitable for a noob like myself since the history of Christianity means following the Faith where ever it went. But I grew increasingly dissatisfied with the number of times the narrative jumped around. So I decided to stop at a hundred episodes and go back to <em>redo</em> the series to that point. As we slowed down a bit, the first version’s about 80 episodes became version 2’s 100. Not including a dozen episodes in the first version on the difference the Christian faith has made in World History &amp; Modern Civilization. Those episodes became the upcoming “The Change” series.Some subscribers asked how far we’ll go in CS. The plan is to track Church History up to the dawn of the 21<sup>st</sup> C. Then I’d like to go back and do some far more in-depth studies in certain moments, places, trends, and figures in the History of the Faith. These will be spotlight episodes that will drill down into a lot more depth on key chapters in the story.Here’s a little about your host for CS.As of this recording in February of 2021, I’m 65, blissfully married to Lynn for 41 years. We have 3 adult children and 4 grandchildren.My favorite era of history is the Roman Era, everything from the later Republic through Constantine. I’ve read a few dozen books on the subject and as I said, have a complete set of Roman armor. I once wore it while presenting the story of the resurrection from the perspective of the Centurion assigned the task of guarding Jesus’ tomb.I love backpacking in the Sierra Nevada mountains of CA, word-working in the garage, vacationing in Maui, working out at the gym, and reading in the backyard under the usually clear Southern CA skies.I’m lead pastor at Calvary Chapel in Oxnard, CA, a church I founded in 1982 along with David Guzik. Some of you may know David. He’s one of the finest Bible expositors on the planet. His <em>Enduring Word</em> online commentaries are featured in the Blue Letter Bible. Hundreds of thousands of pastors &amp; Bible teachers all over the world refer to David’s commentaries in their sermon and study preparation. Look it up at EnduringWord.com.David and I co-pastored CC for 6 years, then he and his wife planted a CC church in a nearby community. They then moved to Siegen, German where they lead a Bible college for several years, returned to Santa Barbara to lead the CC there for several years. David now leads the Enduring Word ministry full-time.Calvary Chapel Oxnard, where I serve as lead pastor, is part of a voluntary association of like-minded churches that began in the late 60’s and the counter-cultural hippie movement in Southern California. Calvary Chapel is <em>technically</em> a non-denominational movement that unites churches around a core set of doctrinal and practical distinctives. If you’re interested, you can find us at calvaryoxnard.org.Our fellowship has about 1200 adults and a swarm of children. We have 3 Sunday services and a mid-week Bible study. The hallmark of CC is that we teach expositionally through the entire Bible, verse by verse. We’re now on our 5<sup>th</sup> journey through. The pattern of teaching we follow is that I teach 1 to as many as 5 chs on Wednesday night, then on Sunday, we take a closer look at just a few verses from that same passage in more of a sermon format. We cover 2 OT books, then a NT book, then rotate back to the OT. And go through the entire Bible that way.For those interested in my education, I have a Masters in Ministry &amp; 1 in Biblical Studies. My education in the realm of church history is, as I’ve shared in previous episodes, not something gleaned from formal education in a classroom. It’s born from a lot of reading and personal study. I’ve loved history since I was in junior high.The people of CCO know my passion for history because I use it a lot in teaching.Now for some more technical details that no one but maybe other podcasters, or those considering podcasting will find interesting. I’ll keep this brief so as not to boor the bejeebers out of 99% of you.I record in my office at church using a Blue Snowball USB microphone. The software is <em>Audacity</em> on a PC running Windows 10.I write the script, usually a little more than 4 pgs of 12 point Font means about a 15 min episode. Then I record into Audacity, go back and edit out the gaffs, then run a Compressor and Normalize effect. Once that’s done, I slap on the intro &amp; outro. Export it as an MP3, then post it to the site.Some time back Lem Dees, a subscriber who’d become a friend, told me he does professional voice work and offered to assist any way he could. I asked him to record an intro and outro, which he graciously did. Thanks, Lem!The sanctorum.us website is hosted at Win at Web where webmaster Dade Ronan does an absolutely stellar job helping with all the tech stuff that I’m clueless about. Thanks, Dade!If you need a solid WordPress based web-service, check out Win At Web.comCS is a member of the History Podcasters Network. There are some excellent podcasts on the Network &amp; I encourage anyone who loves history to check it out.CS is being translated into Spanish by Roberto Aguayo, pastor of CC Merida Centro. Many thanks to Roberto for the excellent job he’s doing.At its peak, when CS was posting regularly, we had about 45k subscribers. Not shabby for such an amateur effort. That’s dropped way off now since no new content’s been posted for a while.While CS began as a labor of love and was able to run without a request for support, things changed a while back when I had to move to a paid site. So we started a donation feature. All the content is still free to subscribers, but donations do help defray the cost of the service.Okay. Back to our regular fare next time.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/100-CS%20Anniversary.mp3" length="7643797" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This is the 100th episode of CS.Because this is something of a milestone for the podcast, we’re taking a break from our usual episodic fare for something different.For those listeners who subscribe only for the historical narrative, you’ll want to skip this one altogether because we won’t be looking at Church History at all in this episode. This Century mark for CS will be about the podcast itself.I need to make comment at this point. This recording is a revision of an original made some years ago. While the content is essentially the same, the original series used a sound bed under the material I decided after a while I didn’t like. There was also a lot of time-sensitive material and news in the original that no longer applied. So I began this revision of the podcast, cutting out all that.I thought about just cutting this episode altogether but remembered how many listeners said they appreciated the original.At one point on the CS Facebook page, I posted a question, asking who’d be interested in an episode that was a personal look at CS &amp; the host. There were enough positive replies that made doing it reasonable.I remember listening to my first podcast years ago now; Mike Duncan’s stellar podcast, The History of Rome. About a dozen episodes in, I began to look for Duncan’s cryptic personal comments, rare as they were. Then as the series progressed, he’d share a few more details about himself. Though the content on Rome was sterling, it was those personal comments &amp; his dry wit that kept me interested à &amp; in an odd way, seemed to personalize the information so that it wasn’t just a dry academic pursuit. I suppose some prefer the personal element of a podcast be left out. But I suspect that’s the exception rather than the rule.So, this being a 100th episode of CS, I thought we’d do a kind of history of Communio Sanctorum-History of the Christian Church.As I just said, my introduction to the amazing world of podcasting was listening to The History of Rome by Mike Duncan. I’m a bit of a nut for all things Roman and found his podcast on iTunes without much of a search. I even have a full set of Roman armor in my office. No – I do not dress up and do re-enactments.When I finished listening to The History of Rome, I wanted more, so I subscribed to Lars Brownworth’s Twelve Byzantine Emperors; another outstanding podcast. Next I decided to find something similar to Duncan’s podcast on Church History. By similar, I mean, short episodes of about 15 to 20 mins in length. That had proven perfect for listening while working out, doing yardwork, going for a run and so on. But my search for something in the Church History genre was unfruitful. What I found were long lectures delivered in college &amp; seminary classrooms. And while the content was, I’m sure, solid, they tended to be rather dry and tedious.So, drawing inspiration from Duncan, who really did sound like a guy with a computer, a mic, and a love for his subject, I decided to give it a shot and do my own church history podcast. What it meant was that I was going to need to do what Duncan had done, and that was - read a lot and seek to cull the material from trusted sources.So, I got started and over the next couple years churned out a hundred episodes. It didn’t take long before I realized the early episodes were of poor audio quality. And as the narrative progressed, the timeline got jumbled and confused. That was probably inevitable for a noob like myself since the history of Christianity means following the Faith where ever it went. But I grew increasingly dissatisfied with the number of times the narrative jumped around. So I decided to stop at a hundred episodes and go back to redo the series to that point. As we slowed down a bit, the first version’s about 80 episodes became version 2’s 100. Not including a dozen episodes in the first version on the difference the Christian faith has made in World History &amp; Modern ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Anniversary.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Anniversary.jpg</ssp:url> <ssp:title>100-CS Anniversary</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This is the 100th episode of CS.Because this is something of a milestone for the podcast, we’re taking a break from our usual episodic fare for something different.For those listeners who subscribe only for the historical narrative, you’ll want to skip this one altogether because we won’t be looking at Church History at all in this episode. This Century mark for CS will be about the podcast itself.I need to make comment at this point. This recording is a revision of an original made some years ago. While the content is essentially the same, the original series used a sound bed under the material I decided after a while I didn’t like. There was also a lot of time-sensitive material and news in the original that no longer applied. 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That and there’s not really much in the way of mountains. There are some low hills, but for the most part the region today called Benelux is pretty flat.During the Reformation, as in most of northern Europe, Protestantism in the low countries gained adherents early on. In 1523, in Antwerp, the first two Protestant martyrs were burned. From that point on, there’s solid evidence Protestantism made headway across the region. But the political situation there hitched the advance of Protestantism to a long and bitter struggle for independence.Near the mouth of the Rhine River, there was a region known as the <strong><em>Seventeen Provinces</em></strong>, in what today is the Netherlands, Belgium, and Luxembourg. These territories were part of the holdings of the Hapsburgs. The Holy Roman Emperor Charles V was born and raised there. So he was well-liked by the people, and under his rule the Seventeen Provinces grew close -er. That is,c loser than they’d been before, but not in fact, close.Their <strong><em>political</em></strong> unity was fragile since each province had a unique identity, traditions, and ruling nobles. <strong><em>Cultural</em></strong> unity was lacking since the French-speaking south and Dutch-speaking north were at ever at odds. Then there was the problem of ecclesiastical complexity with bishops vying with one another other over who’s domain was the most prestigious.In 1555, Charles placed the Seventeen Provinces under the rule of his son <strong><em>Philip. </em></strong>He assumed the young man would continue his rule of slow-paced unification. But it was under Philip that what little unity there was cam apart. The low countries honored Charles because of his Flemish roots. Flemish was his mother-tongue. But Philip was raised in Spain. Both his language and outlook were Spanish. In 1556, having received the crown of Spain, he became Philip II, and made it clear his most important possession was the Iberian Peninsula. The Low Countries were put at the service of Spain and <strong><em>her</em></strong> interests. This provoked the resentment of the Seventeen Provinces, who resisted Philip’s efforts to complete their unification, and to treat it as part of the hereditary possessions of the <strong><em>Spanish</em></strong> crown.Even before the Reformation broke out in the Low Countries, there’d been a strong movement toward reform. This was the birthplace of the <strong><em>Brethren of the Common Life</em></strong>, and of the greatest of humanist reformers, <strong><em>Erasmus</em></strong> of Rotterdam. One of the major themes of the Brethren was the reading of Scripture in the <em>native language</em> of the people. So the Protestant Reformation found fertile ground in the Low Countries.It wasn’t long before Lutheran preachers entered the area, gaining large numbers of converts. Then the Anabaptists made headway. Last, there was an influx of Calvinist preachers from Geneva, France, and southern Germany. Eventually, these Calvinist preachers were most successful, and Calvinism became the main brand of Protestantism.That’s not to say the advance of the movement went without opposition. Charles V took strong measures against the spread of Protestantism there. He issued edicts against it, in particular against Anabaptists. The frequency with which these edicts followed one another is proof of their <strong><em>failure</em></strong> to stem the tide of Protestant conversions. Tens of thousands died for their faith. Leaders were burned, their followers beheaded, and many women were buried alive. But, in spite of such punishments, the Reformation continued its advance. Toward the end of Charles’s reign there was growing opposition to his religious policies. But Charles was a popular ruler, and many in Central Europe were convinced Protestants were heretics who deserved their punishment.Philip, on the other hand, <em>never</em> popular in the Low Countries, prompted even greater ill will through a combination of folly, stubbornness, and hypocrisy. When he returned to Spain and left the Provinces under the regency of his half-sister <strong><em>Margaret of Parma</em></strong>, he sought to strengthen her authority by quartering Spanish troops in the Low Countries. These troops were sustained financially by the locals. Clashes soon developed between the Spanish soldiers and the natives, who chafed under the presence of foreign troops. Since there was no war requiring their presence, the only possible explanation was that Philip doubted their loyalty. And if they were going to be assumed to be disloyal, why not actually BE disloyal?To this was added the appointment of new bishops given inquisitorial powers. But the locals said, “Wait! What? We’ve heard about the Spanish Inquisition. We do NOT want that here! NO way, NO How! Our King isn’t treating us like citizens; He’s treating us like the worst kind of enemy.”Philip and his regent Margaret paid no attention to their most loyal subjects. William, Prince of Orange, a close friend of Philip’s father, and the Count of Egmont, who’d given outstanding military service to Charles, were made members of the <em>Council of State</em>. But they were mere figureheads who were never consulted.  Philip and Margaret took advice instead from a foreign advisor named <strong><em>Bishop Granvelle</em></strong>, whom the people of the Low Countries blamed for every injustice and humiliation they suffered. After repeated protests, the king recalled Granvelle. But it soon became clear Granvelle had really only carried out Philip’s instructions. <em>Philip</em> was to blame.The leaders of the Seventeen Provinces sent the Count of Egmont to Spain to carry their grievances to the King. Philip received him with honors and promised change. Egmont returned home, confident things would turn around. But when he opened the letter from the King to be read to the other leaders, it contradicted everything the king had promised. Philip had already sent Regent Margaret the decrees of the Counter Reformation Council of Trent. Protestantism was to be rejected. All who opposed them were to be executed.These orders caused massive unrest. The magistrates of the Seventeen Provinces had no mind to execute the vast number of their fellow citizens the king decreed should die. In response to Philip’s commands, hundreds of the nobility and joined in a petition to Margaret that such policies <strong><em>not</em></strong> be implemented. Margaret received them, and when she evidenced signs of an agitation so great her attendants feared she might have a seizure, one of her courtiers calmed her by calling the nobles “beggars.”That label captured the imagination of local patriots. If their oppressors thought them <em>beggars</em>, they’d bear that name proudly. The leather bag of a beggar became the symbol of rebellion. Under it the movement, until then limited to the nobility and merchant class, took root among the entire populace.Before coming to outright warfare, the movement took on a religious overtone. There were frequent outdoor meetings in which Protestantism and opposition to the authorities were preached under the protection of armed Beggars. In fear of greater disturbances if they didn’t allow them, Regent Margaret’s troops allowed these meetings. Then roving bands of iconoclasts invaded churches, overturned altars, and destroyed images and symbols of the Roman Church.Finally, the magistrates appealed to William of Orange. Thanks to his pleas, and those of his supporters, the violence dimmed, and the iconoclasts ceased their attacks. The Inquisition was suspended and a limited freedom of worship was permitted.But Philip was not the kind of ruler to be swayed by his subjects’ opposition. He loudly declared he had no desire to be a “lord of heretics.” Appealing to the old principle that there was no need to keep faith with the unfaithful he set about to re-assert control of those troublesome low countries. While promising to abide by the agreements reached in the Provinces and pardon the rebels, he raised an army with which to force his will on the Low Countries. William of Orange, aware of the king’s duplicity, advised his friends to join in armed resistance. They foolishly put their trust in the king’s promises while William followed his own advice and withdrew to Germany.The storm arrived quickly. Early in 1567, the duke of Alba invaded the low countries with an army of Spanish and Italian troops. The king gave him powers similar to Regent Margaret who became a figurehead. Alba was the true ruler. His mission was to obliterate all rebellion and heresy.Protestants were condemned for their heresy, and Catholics for not having been sufficiently firm in resisting heresy. Even to express doubt as to Alba’s authority was high treason. The same charge was brought against any who opposed the reorganization of the church, or declared the provinces had rights and privileges the king couldn’t overturn. So numerous were those put to death under these ordinances chroniclers of the time speak of the stench in the air, and of hundreds of bodies hanging from trees along the roads. The counts of Egmont and Horn were arrested and brought to trial. Since William of Orange was not available, Alba captured his 15-year-old son and sent him to Spain. William responded by investing all his financial resources in raising an army, mostly German, with which he invaded the Low Countries. But Alba defeated him repeatedly and, in retaliation, ordered the execution of Egmont and Horn.Alba was in full command of the situation when the rebels received support from an unexpected quarter. Orange granted licenses to privateers, in the hope they’d harass Alba’s communication and supply lines back to Spain. These pirate <strong><em>Beggars of the Sea</em></strong> achieved a measure of organization Philip’s naval forces couldn’t contain. Queen Elizabeth of England gave them support by allowing them to sell their booty in English ports. In a brilliant maneuver, the Sea-Beggars captured the city of Brill and, after that, their ongoing success made them a legend that inspired the patriots who resisted on land. Several cities declared themselves in favor of William of Orange, who once again invaded the provinces, this time with French support. But the French also were dealing in treachery, and William was approaching Brussels when he learned of the Massacre of St. Bartholomew’s Day. That put an end to collaboration between Protestants and the French crown. Lacking funds and military support, William was forced to disband his mercenary troops.Alba’s vengeance was terrible. His armies took city after city, and repeatedly broke the terms of surrender. Prisoners were killed for no other reason than revenge, and several cities that had resisted were put to the torch. Women, children, and the elderly were indiscriminately killed along with the rebels. Soon every rebel stronghold was in Alba’s hands.It was only on the sea that the rebels remained strong. The Sea Beggars continually defeated the Spanish, at one point capturing their admiral. This made it difficult for Alba to receive supplies and funds. The Spanish troops began showing signs of mutiny. Tired of the long struggle, and bitter because Spain didn’t send the resources he required, Alba asked to be appointed elsewhere.The new Spanish general, Luis de Zúñiga y Requesens, had the wisdom to exploit the religious differences among the rebels. He sought a separate peace with the Catholics of the southern provinces, driving a wedge between them and the Protestants, who were more numerous in the north. Up to that point, the religious question was just a minor one among many in what was really a national rebellion against foreign rule. William of Orange, the leader of the uprising, was a liberal Catholic until his exile in Germany. Then in 1573 he declared himself a Calvinist. But Requesens’s policies underscored the religious element of the struggle, neutralizing the Catholic provinces of the south.The Protestant cause was desperate as its armies were repeatedly defeated. Its only hope was the Beggars of the Sea. The main crisis came at the <strong><em>Siege of Leiden. </em></strong>The important trade center declared itself for Protestantism. The Spanish surrounded it. An army sent by William of Orange to break the siege was defeated, and 2 of William’s brothers were killed. All was lost when William, whose enemies called him <em>William the Sly</em>, suggested that the dikes be opened, flooding the land around Leiden. This meant the destruction of many years of hard work, and the loss of a great deal of farmable land. But the citizens agreed. In spite of a shortage of food, the besieged continued their resistance during the four months it took the sea to reach Leiden. Riding in on the flood, the Sea Beggars also arrived, shouting they’d rather be Turkish than Popish. Lacking naval support, the Spanish were forced to abandon the siege.At that moment, Requesens died. His troops, having neither leader nor pay, mutinied, and set about sacking the cities of the Catholic south, which were easier prey than those of the Protestant north. This served to reunite the inhabitants of the Seventeen Provinces, who, in 1576, agreed to the <em>Pacification of Ghent.</em> This alliance among the provinces made it clear what was at stake was <em>national</em> freedom, not religious differences. The agreement was hailed by William of Orange, who’d repeatedly argued religious dogmatism and sectarian intolerance were an obstacle to the unity and freedom of the low countries.The next governor was Don Juan de Austria, an illegitimate son of Charles V, so half-brother of Philip II. Although he was one of the most admired military heroes in Christendom for his defeat of the Turks at the Battle of Lepanto, he was not allowed to enter Brussels until he’d agreed to the stipulations of the <em>Pacification of Ghent.</em> But Philip II would not give up the struggle. A new army was sent into the region, and once again the southern provinces abandoned the struggle. Then the northern provinces, against the advice of William of Orange, formed a separate league for the defense of their faith and freedom.The struggle dragged on for years. Though they were firmly in control of the south, the Spanish could not conquer the north. In 1580, Philip Il issued a proclamation promising a reward of 25,000 crowns and a title of nobility to anyone who would kill William the Sly. William and his supporters responded with a formal declaration of independence. Three years later, after several unsuccessful attempts, an assassin on a quest for the reward was able to kill William. And once again, Philip proved untrue to his promise, at first <strong><em>refusing</em></strong> to pay the reward, then paying only a portion of it.Philip hoped William’s death would put an end to the rebellion. But William’s nineteen year old son <strong><em>Maurice</em></strong>, proved to be a better general than his father, and led his troops in several victorious campaigns.In 1607, almost a decade after the death of Philip II, Spain decided her losses in the struggle weren’t worth the effort and cost of continuing the war, and a truce was signed. By then, the majority of the people in the northern provinces were Calvinist, and many in the north equated their faith with their nationalist loyalty, while the southern provinces remained Catholic. Eventually, religious, economic, and cultural differences led to the formation of three countries; the Netherlands, which were Protestant, and Belgium and Luxembourg, both Catholic.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled “In the Low Countries.”Belgium, The Netherlands, and Luxemburg are referred to as “the Low Countries.” The get this name because laying along the coast NW of Germany and NE of France, they are at or slightly below sea level. 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In 1523, in Antwerp, the first two Protestant martyrs were burned. From that point on, there’s solid evidence Protestantism made headway across the region. But the political situation there hitched the advance of Protestantism to a long and bitter struggle for independence.Near the mouth of the Rhine River, there was a region known as the <strong><em>Seventeen Provinces</em></strong>, in what today is the Netherlands, Belgium, and Luxembourg. These territories were part of the holdings of the Hapsburgs. The Holy Roman Emperor Charles V was born and raised there. So he was well-liked by the people, and under his rule the Seventeen Provinces grew close -er. That is,c loser than they’d been before, but not in fact, close.Their <strong><em>political</em></strong> unity was fragile since each province had a unique identity, traditions, and ruling nobles. <strong><em>Cultural</em></strong> unity was lacking since the French-speaking south and Dutch-speaking north were at ever at odds. Then there was the problem of ecclesiastical complexity with bishops vying with one another other over who’s domain was the most prestigious.In 1555, Charles placed the Seventeen Provinces under the rule of his son <strong><em>Philip. </em></strong>He assumed the young man would continue his rule of slow-paced unification. But it was under Philip that what little unity there was cam apart. The low countries honored Charles because of his Flemish roots. Flemish was his mother-tongue. But Philip was raised in Spain. Both his language and outlook were Spanish. In 1556, having received the crown of Spain, he became Philip II, and made it clear his most important possession was the Iberian Peninsula. The Low Countries were put at the service of Spain and <strong><em>her</em></strong> interests. This provoked the resentment of the Seventeen Provinces, who resisted Philip’s efforts to complete their unification, and to treat it as part of the hereditary possessions of the <strong><em>Spanish</em></strong> crown.Even before the Reformation broke out in the Low Countries, there’d been a strong movement toward reform. This was the birthplace of the <strong><em>Brethren of the Common Life</em></strong>, and of the greatest of humanist reformers, <strong><em>Erasmus</em></strong> of Rotterdam. One of the major themes of the Brethren was the reading of Scripture in the <em>native language</em> of the people. So the Protestant Reformation found fertile ground in the Low Countries.It wasn’t long before Lutheran preachers entered the area, gaining large numbers of converts. Then the Anabaptists made headway. Last, there was an influx of Calvinist preachers from Geneva, France, and southern Germany. Eventually, these Calvinist preachers were most successful, and Calvinism became the main brand of Protestantism.That’s not to say the advance of the movement went without opposition. Charles V took strong measures against the spread of Protestantism there. He issued edicts against it, in particular against Anabaptists. The frequency with which these edicts followed one another is proof of their <strong><em>failure</em></strong> to stem the tide of Protestant conversions. Tens of thousands died for their faith. Leaders were burned, their followers beheaded, and many women were buried alive. But, in spite of such punishments, the Reformation continued its advance. Toward the end of Charles’s reign there was growing opposition to his religious policies. But Charles was a popular ruler, and many in Central Europe were convinced Protestants were heretics who deserved their punishment.Philip, on the other hand, <em>never</em> popular in the Low Countries, prompted even greater ill will through a combination of folly, stubbornness, and hypocrisy. When he returned to Spain and left the Provinces under the regency of his half-sister <strong><em>Margaret of Parma</em></strong>, he sought to strengthen her authority by quartering Spanish troops in the Low Countries. These troops were sustained financially by the locals. Clashes soon developed between the Spanish soldiers and the natives, who chafed under the presence of foreign troops. Since there was no war requiring their presence, the only possible explanation was that Philip doubted their loyalty. And if they were going to be assumed to be disloyal, why not actually BE disloyal?To this was added the appointment of new bishops given inquisitorial powers. But the locals said, “Wait! What? We’ve heard about the Spanish Inquisition. We do NOT want that here! NO way, NO How! Our King isn’t treating us like citizens; He’s treating us like the worst kind of enemy.”Philip and his regent Margaret paid no attention to their most loyal subjects. William, Prince of Orange, a close friend of Philip’s father, and the Count of Egmont, who’d given outstanding military service to Charles, were made members of the <em>Council of State</em>. But they were mere figureheads who were never consulted.  Philip and Margaret took advice instead from a foreign advisor named <strong><em>Bishop Granvelle</em></strong>, whom the people of the Low Countries blamed for every injustice and humiliation they suffered. After repeated protests, the king recalled Granvelle. But it soon became clear Granvelle had really only carried out Philip’s instructions. <em>Philip</em> was to blame.The leaders of the Seventeen Provinces sent the Count of Egmont to Spain to carry their grievances to the King. Philip received him with honors and promised change. Egmont returned home, confident things would turn around. But when he opened the letter from the King to be read to the other leaders, it contradicted everything the king had promised. Philip had already sent Regent Margaret the decrees of the Counter Reformation Council of Trent. Protestantism was to be rejected. All who opposed them were to be executed.These orders caused massive unrest. The magistrates of the Seventeen Provinces had no mind to execute the vast number of their fellow citizens the king decreed should die. In response to Philip’s commands, hundreds of the nobility and joined in a petition to Margaret that such policies <strong><em>not</em></strong> be implemented. Margaret received them, and when she evidenced signs of an agitation so great her attendants feared she might have a seizure, one of her courtiers calmed her by calling the nobles “beggars.”That label captured the imagination of local patriots. If their oppressors thought them <em>beggars</em>, they’d bear that name proudly. The leather bag of a beggar became the symbol of rebellion. Under it the movement, until then limited to the nobility and merchant class, took root among the entire populace.Before coming to outright warfare, the movement took on a religious overtone. There were frequent outdoor meetings in which Protestantism and opposition to the authorities were preached under the protection of armed Beggars. In fear of greater disturbances if they didn’t allow them, Regent Margaret’s troops allowed these meetings. Then roving bands of iconoclasts invaded churches, overturned altars, and destroyed images and symbols of the Roman Church.Finally, the magistrates appealed to William of Orange. Thanks to his pleas, and those of his supporters, the violence dimmed, and the iconoclasts ceased their attacks. The Inquisition was suspended and a limited freedom of worship was permitted.But Philip was not the kind of ruler to be swayed by his subjects’ opposition. He loudly declared he had no desire to be a “lord of heretics.” Appealing to the old principle that there was no need to keep faith with the unfaithful he set about to re-assert control of those troublesome low countries. While promising to abide by the agreements reached in the Provinces and pardon the rebels, he raised an army with which to force his will on the Low Countries. William of Orange, aware of the king’s duplicity, advised his friends to join in armed resistance. They foolishly put their trust in the king’s promises while William followed his own advice and withdrew to Germany.The storm arrived quickly. Early in 1567, the duke of Alba invaded the low countries with an army of Spanish and Italian troops. The king gave him powers similar to Regent Margaret who became a figurehead. Alba was the true ruler. His mission was to obliterate all rebellion and heresy.Protestants were condemned for their heresy, and Catholics for not having been sufficiently firm in resisting heresy. Even to express doubt as to Alba’s authority was high treason. The same charge was brought against any who opposed the reorganization of the church, or declared the provinces had rights and privileges the king couldn’t overturn. So numerous were those put to death under these ordinances chroniclers of the time speak of the stench in the air, and of hundreds of bodies hanging from trees along the roads. The counts of Egmont and Horn were arrested and brought to trial. Since William of Orange was not available, Alba captured his 15-year-old son and sent him to Spain. William responded by investing all his financial resources in raising an army, mostly German, with which he invaded the Low Countries. But Alba defeated him repeatedly and, in retaliation, ordered the execution of Egmont and Horn.Alba was in full command of the situation when the rebels received support from an unexpected quarter. Orange granted licenses to privateers, in the hope they’d harass Alba’s communication and supply lines back to Spain. These pirate <strong><em>Beggars of the Sea</em></strong> achieved a measure of organization Philip’s naval forces couldn’t contain. Queen Elizabeth of England gave them support by allowing them to sell their booty in English ports. In a brilliant maneuver, the Sea-Beggars captured the city of Brill and, after that, their ongoing success made them a legend that inspired the patriots who resisted on land. Several cities declared themselves in favor of William of Orange, who once again invaded the provinces, this time with French support. But the French also were dealing in treachery, and William was approaching Brussels when he learned of the Massacre of St. Bartholomew’s Day. That put an end to collaboration between Protestants and the French crown. Lacking funds and military support, William was forced to disband his mercenary troops.Alba’s vengeance was terrible. His armies took city after city, and repeatedly broke the terms of surrender. Prisoners were killed for no other reason than revenge, and several cities that had resisted were put to the torch. Women, children, and the elderly were indiscriminately killed along with the rebels. Soon every rebel stronghold was in Alba’s hands.It was only on the sea that the rebels remained strong. The Sea Beggars continually defeated the Spanish, at one point capturing their admiral. This made it difficult for Alba to receive supplies and funds. The Spanish troops began showing signs of mutiny. Tired of the long struggle, and bitter because Spain didn’t send the resources he required, Alba asked to be appointed elsewhere.The new Spanish general, Luis de Zúñiga y Requesens, had the wisdom to exploit the religious differences among the rebels. He sought a separate peace with the Catholics of the southern provinces, driving a wedge between them and the Protestants, who were more numerous in the north. Up to that point, the religious question was just a minor one among many in what was really a national rebellion against foreign rule. William of Orange, the leader of the uprising, was a liberal Catholic until his exile in Germany. Then in 1573 he declared himself a Calvinist. But Requesens’s policies underscored the religious element of the struggle, neutralizing the Catholic provinces of the south.The Protestant cause was desperate as its armies were repeatedly defeated. Its only hope was the Beggars of the Sea. The main crisis came at the <strong><em>Siege of Leiden. </em></strong>The important trade center declared itself for Protestantism. The Spanish surrounded it. An army sent by William of Orange to break the siege was defeated, and 2 of William’s brothers were killed. All was lost when William, whose enemies called him <em>William the Sly</em>, suggested that the dikes be opened, flooding the land around Leiden. This meant the destruction of many years of hard work, and the loss of a great deal of farmable land. But the citizens agreed. In spite of a shortage of food, the besieged continued their resistance during the four months it took the sea to reach Leiden. Riding in on the flood, the Sea Beggars also arrived, shouting they’d rather be Turkish than Popish. Lacking naval support, the Spanish were forced to abandon the siege.At that moment, Requesens died. His troops, having neither leader nor pay, mutinied, and set about sacking the cities of the Catholic south, which were easier prey than those of the Protestant north. This served to reunite the inhabitants of the Seventeen Provinces, who, in 1576, agreed to the <em>Pacification of Ghent.</em> This alliance among the provinces made it clear what was at stake was <em>national</em> freedom, not religious differences. The agreement was hailed by William of Orange, who’d repeatedly argued religious dogmatism and sectarian intolerance were an obstacle to the unity and freedom of the low countries.The next governor was Don Juan de Austria, an illegitimate son of Charles V, so half-brother of Philip II. Although he was one of the most admired military heroes in Christendom for his defeat of the Turks at the Battle of Lepanto, he was not allowed to enter Brussels until he’d agreed to the stipulations of the <em>Pacification of Ghent.</em> But Philip II would not give up the struggle. A new army was sent into the region, and once again the southern provinces abandoned the struggle. Then the northern provinces, against the advice of William of Orange, formed a separate league for the defense of their faith and freedom.The struggle dragged on for years. Though they were firmly in control of the south, the Spanish could not conquer the north. In 1580, Philip Il issued a proclamation promising a reward of 25,000 crowns and a title of nobility to anyone who would kill William the Sly. William and his supporters responded with a formal declaration of independence. Three years later, after several unsuccessful attempts, an assassin on a quest for the reward was able to kill William. And once again, Philip proved untrue to his promise, at first <strong><em>refusing</em></strong> to pay the reward, then paying only a portion of it.Philip hoped William’s death would put an end to the rebellion. But William’s nineteen year old son <strong><em>Maurice</em></strong>, proved to be a better general than his father, and led his troops in several victorious campaigns.In 1607, almost a decade after the death of Philip II, Spain decided her losses in the struggle weren’t worth the effort and cost of continuing the war, and a truce was signed. By then, the majority of the people in the northern provinces were Calvinist, and many in the north equated their faith with their nationalist loyalty, while the southern provinces remained Catholic. Eventually, religious, economic, and cultural differences led to the formation of three countries; the Netherlands, which were Protestant, and Belgium and Luxembourg, both Catholic.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/99-In%20the%20Low%20Countries.mp3" length="11661853" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled “In the Low Countries.”Belgium, The Netherlands, and Luxemburg are referred to as “the Low Countries.” The get this name because laying along the coast NW of Germany and NE of France, they are at or slightly below sea level. That and there’s not really much in the way of mountains. There are some low hills, but for the most part the region today called Benelux is pretty flat.During the Reformation, as in most of northern Europe, Protestantism in the low countries gained adherents early on. In 1523, in Antwerp, the first two Protestant martyrs were burned. From that point on, there’s solid evidence Protestantism made headway across the region. But the political situation there hitched the advance of Protestantism to a long and bitter struggle for independence.Near the mouth of the Rhine River, there was a region known as the Seventeen Provinces, in what today is the Netherlands, Belgium, and Luxembourg. These territories were part of the holdings of the Hapsburgs. The Holy Roman Emperor Charles V was born and raised there. So he was well-liked by the people, and under his rule the Seventeen Provinces grew close -er. That is,c loser than they’d been before, but not in fact, close.Their political unity was fragile since each province had a unique identity, traditions, and ruling nobles. Cultural unity was lacking since the French-speaking south and Dutch-speaking north were at ever at odds. Then there was the problem of ecclesiastical complexity with bishops vying with one another other over who’s domain was the most prestigious.In 1555, Charles placed the Seventeen Provinces under the rule of his son Philip. He assumed the young man would continue his rule of slow-paced unification. But it was under Philip that what little unity there was cam apart. The low countries honored Charles because of his Flemish roots. Flemish was his mother-tongue. But Philip was raised in Spain. Both his language and outlook were Spanish. In 1556, having received the crown of Spain, he became Philip II, and made it clear his most important possession was the Iberian Peninsula. The Low Countries were put at the service of Spain and her interests. This provoked the resentment of the Seventeen Provinces, who resisted Philip’s efforts to complete their unification, and to treat it as part of the hereditary possessions of the Spanish crown.Even before the Reformation broke out in the Low Countries, there’d been a strong movement toward reform. This was the birthplace of the Brethren of the Common Life, and of the greatest of humanist reformers, Erasmus of Rotterdam. One of the major themes of the Brethren was the reading of Scripture in the native language of the people. So the Protestant Reformation found fertile ground in the Low Countries.It wasn’t long before Lutheran preachers entered the area, gaining large numbers of converts. Then the Anabaptists made headway. Last, there was an influx of Calvinist preachers from Geneva, France, and southern Germany. Eventually, these Calvinist preachers were most successful, and Calvinism became the main brand of Protestantism.That’s not to say the advance of the movement went without opposition. Charles V took strong measures against the spread of Protestantism there. He issued edicts against it, in particular against Anabaptists. The frequency with which these edicts followed one another is proof of their failure to stem the tide of Protestant conversions. Tens of thousands died for their faith. Leaders were burned, their followers beheaded, and many women were buried alive. But, in spite of such punishments, the Reformation continued its advance. Toward the end of Charles’s reign there was growing opposition to his religious policies. But Charles was a popular ruler, and many in Central Europe were convinced Protestants were heretics who deserved their punishment.Philip, on the other hand, never popular in the Low Countries, prompted even greater ill ]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/lowcountries.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/lowcountries.jpg</ssp:url> <ssp:title>99-In the Low Countries</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is titled “In the Low Countries.”Belgium, The Netherlands, and Luxemburg are referred to as “the Low Countries.” The get this name because laying along the coast NW of Germany and NE of France, they are at or slightly below sea level. 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What Rome worried over was just how <em>many</em> different groups the Faith would split into. After all, division wasn’t new. There’d already been a major break between East and West a half century before. In the East, the Church was already fragmented into dozens of groups across Central Asia.But up till the Reformation, the Western Church had managed to keep new and reform movements from splitting off. Most had eventually been subsumed back into the larger reach of the Church structure.The Reformation brought an end to that as now there were groups that defined themselves, not by the Roman Church, but by more local and national churches and movements. It didn’t take long till even some of the early Reformers began to worry about how far the break from Rome would go. The cracks that formed in the Church kept spreading, like a nick on a car windshield sends out just a tiny crack at first, but keeps spreading.The Reformation ended up spinning out dozens of groups; some big, many small.There were Lutherans, Presbyterians, Huguenots, Swiss Brethren, dozens of Anabaptist groups, Mennonites, Hutterites, etc. etc. etc..In Episode 90, we touched briefly on the tragedy that struck at Munster when the Anabaptist movement strayed from its moorings in God’s Word and replaced it with the lunacy of a couple of its leaders who went <em>way</em> off the rails in an apocalyptic frenzy that ended up destroying the town.Munster became a cautionary tale for other Anabaptists and Reformers. The explanation given for the tragedy was Munster’s abandonment of the pacifism preached and practiced by other Anabaptists. Anabaptists regarded the Sermon on the Mount as their guiding ethic and said it could only be followed by a Faith that was committed to the practice of a love that resigned consequences to God’s hands.A leading figure among the Anabaptists was <strong><em>Menno Simons</em></strong>, a Dutch Catholic priest.Simons was moved to reconsider the rightness of infant baptism when he witnessed the martyrdom of an Anabaptist in 1531. Five years later, the same year the leaders of Munster were executed, Simons left his position as a parish priest and embraced Anabaptism. He joined a Dutch fellowship, where his followers came to be known as <strong><em>Mennonites</em></strong>.Although persecution was fierce, Menno survived and spent his time traveling through Northern German and Holland, preaching and encouraging his followers. He also wrote a large number of essays of which <em>Foundations of the Christian Doctrine</em> in 1539, became the most important.Menno was convinced <strong><em>pacifism</em></strong> was an essential part of true Christianity, and refused to have <em>anything</em> to do with Anabaptists of a revolutionary flavor. He also held that Christians ought not offer any oaths, and shouldn’t take occupations requiring them. But he maintained Christians should obey civil authorities, as long as they weren’t required to disobey the Lord.Menno preferred to baptize by pouring water over the head of adults who confessed their faith publicly. He said neither baptism nor communion confer grace, but rather are outward signs of what takes place inwardly between God and the believer. Mennonites also practiced foot-washing as a reminder of their call to humility and a life of service.Even though the Mennonites were so manifestly harmless, they were classed as subversive by many governments simply because they wouldn’t take oaths and as pacifists refused to join the military. Persecution scattered them throughout Eastern Europe and Western Russia.Many Mennonites eventually left for the New World where they were offered religious tolerance. In both Russia and North America they ran into trouble when the authorities expected them to serve in the military and they declined yet again. Though the US and several other countries eventually granted Mennonites an exemption from military service, before that exemption came, many Mennonites moved to South America where there were still places they could live in isolation. By the 20<sup>th</sup> C, Mennonites were the <strong><em>main</em></strong> branch of the old Anabaptist movement of the 16<sup>th</sup> C, and <strong><em>now</em></strong> they are highly-regarded for their determined pacifist stance and on-going acts of social service for the public good.As the Reformation carved up Europe into a seemingly hopeless hodge-podge of political and religious factions, different attempts were made to resolve the tensions, either by war, by treaty, or alliance.I have to say, the history of 16<sup>th</sup> C Europe is a tangled mess. If we dive into the details, what you’ll hear are a lot of names and dates that’s the very kind of history reporting we want to avoid here. A part of me feels like we’re leaving out important information. Another part gives an anticipatory yawn at all the historical minutiae we’d have to cover. Things like The Peace of Nuremberg, The League and War of Schmalkalden, Philip of Hesse, Duke George of Saxony, Henry of Brunswick, Emperor Charles V staunchest ally in northern Germany.Hey, I can already hear the yawns out there.But there’s some interesting tidbits and moments scattered all through this that move me to say maybe we should dive into it.Like the fact that <strong><em>Philip of Hesse</em></strong>, leader of the League of Schmalkalden, got permission from Martin Luther, <em>his</em> protégé Philip Melanchthon, and Martin Bucer, the Reformer of Strasbourg to commit polygamy! Yes, you heard me right.Philip of Hesse’s marriage was a mess. He and his wife had not been together for years, but were still married. Philip wanted companionship and asked these three Reformation giants if he could quietly take another wife. They agreed, saying the Bible didn’t forbid polygamy, and that Philip could take a second wife without setting the first aside. But, they said, he needed to do it in secret, because while polygamy wasn’t a <strong><em>sin</em></strong> <u>in the eyes of God</u>, it was a <strong><em>crime</em></strong> in the <u>eyes of man</u>. So Philip married another woman, but was unable to keep it secret. When it became public, the scandal toppled Philip from his place at the head of the League of Schmalkalden and put the three Reformers in hot water.And that’s just one little vignette from this time. è Fun stuff.While the Lutherans and Catholics wrestled over the territories of Germany, further North in neighboring Scandinavia, <em>Lutheranism</em> was making inroads. In Germany, it was the nobility that embraced Protestantism as a lever to use against the predominantly Catholic monarch. In Scandinavia it was the opposite. There, monarchs took up the <em>Reformation</em> cause. Its triumph was theirs.At that time, Denmark, Norway, and Sweden were technically a united kingdom. I say <em>technically</em>, because the king ruled only where he resided, in Denmark. His power in Norway was limited, and Sweden was virtually independent due to the powerful house of Sture who acted as regents. But even in Denmark, royal authority was limited by the fact the king was appointed by electors who managed to gain ever more power by cutting deals with the next would-be monarch.When the Reformation began in Germany, the Scandinavian throne was held by <em>Christian II</em>, who was married to Isabella, Emperor Charles V’s sister. The Swedes refused King Christian’s control of their land, so he appealed to his brother-in-law and to other European princes for support. Time for a royal smack-down of those uppity Swedish Stures!With a sizeable foreign force, Christian II moved into Sweden and had himself crowned at Stockholm. Although he’d vowed to spare the lives of his Swedish opponents, a few days after his coronation he ordered what’s known now as <em>The</em> <em>Massacre of Stockholm</em>, in which Sweden’s leading nobles and clerics were murdered.This engendered deep resentment in Sweden, Norway; even back home in Denmark. Lesser rulers feared that after destroying the <em>Swedish</em> nobility, Christian would turn on them. He claimed he only sought to <em>free</em> the people of Sweden from oppression by its aristocracy. But the treacherous means by which he’d done it and the now intense religious propaganda against him, quickly lost him any support he might have won.King Christian then tried to <em>use</em> the Reformation as a tool to advance his own political ends. The first Lutheran preachers had already made their way into Denmark, and people gave them a ready ear. People were savvy enough to recognize the King’s embrace of Lutheranism as merely a political ploy and reacted strongly against him.Rebellion broke out, and Christian was forced to flee. He returned eight years later with the support of several Catholic rulers from other parts of Europe. He landed in Norway and declared himself the champion of Catholicism. But his uncle and successor, <strong><em>Frederick I</em></strong>, defeated and imprisoned him. He remained in prison for the rest of his 27 years.Frederick I was a Protestant and ruled over a people and nobility which had become largely Protestant. At the time of his election, Frederick promised he’d not attack Catholicism nor use his authority to favor Lutheranism. He knew it was better to be the de-facto king of a small kingdom than the wanna-be ruler of a large one. So he gave up all claim to the Swedish crown, and allowed Norway to elect its own king.The Norwegians promptly turned around and elected him. Frederick consolidated the power of the crown in the two kingdoms in a peaceful manner. He kept his promises regarding religious matters and refused to interfere in Church matters. Protestantism made rapid gains. In 1527, it was officially recognized and granted toleration, and by the time of Frederick’s death in 1533 most of his subjects were Protestants.Then came a plot to impose a Catholic king by means of foreign intervention. The pretender was defeated, and the new ruler was <strong><em>Christian III</em></strong>, a committed Lutheran who’d been present at the Diet of Worms and greatly admired Luther both for his doctrines and courage. He took quick measures in support of Protestantism and in limiting the power of bishops. He requested teachers from Luther to help him in the work of reformation. Eventually, the entire Danish church subscribed to the <strong><em>Confession of Augsburg</em></strong>.Events in Sweden followed a similar course. When Christian II imposed his authority, among his prisoners was a young Swede by the name of <strong><em>Gustavus Erikson</em></strong>, better known as <strong><em>Vasa</em></strong>. He escaped and, from an overseas refuge, resisted Christian II’s power grab. When he learned of the Massacre of Stockholm, in which several of his relatives were executed, he secretly returned. Working as a common laborer, living among the people, he recognized their hostility toward the Danish occupation and organized a resistance. Deeming the time had come to up the ante, he proclaimed a national rebellion, took up arms with a band of followers, and managed to secure one victory after another. In 1521, the rebels named him the new regent of the kingdom, and, two years later, crowned him king. A few months later, he entered Stockholm in triumph.But Vasa’s title carried little authority since the nobility and clergy demanded their ancient rights be recognized. Vasa wisely embarked on a subtle policy of dividing his enemies. He began by placing limits on corrupt bishops no one had sympathy for. Then, he began to carve off the support of the common people for nobles who resisted him. This was easy to do since he’d adopted the life of a commoner for some time,. He was a man of the people and they knew it. Vasa drove an effective wedge between the nobility and the people. Then he called a National Assembly and shocked everyone by inviting not just the usual nobles and clergy, but some of the merchant-class and peasantry. When the clergy and nobility banded together to thwart Vasa’s reforms, he resigned, declaring Sweden wasn’t ready for a true king. Three days later, threatened by chaos, the Assembly agreed to recall him and give assent to his program.The higher clergy lost its political power and from then on, Lutheranism was on the rise. Gustavus Vasa was not himself a man of deep religious conviction. But by the time he died in 1560, Sweden was a thoroughly Protestant realm.One of the lessons this period of history in Europe makes clear is how <em>influential</em> even the  <em>nominal</em> faith of a ruler has on the political and religious environment of a nation.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled “Cracks.”One of the great concerns of the Roman Church at the outset of the Reformation was just how far it would go, not so much in terms of variance in Doctrines, although that also was a concern. 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Most had eventually been subsumed back into the larger reach of the Church structure.The Reformation brought an end to that as now there were groups that defined themselves, not by the Roman Church, but by more local and national churches and movements. It didn’t take long till even some of the early Reformers began to worry about how far the break from Rome would go. The cracks that formed in the Church kept spreading, like a nick on a car windshield sends out just a tiny crack at first, but keeps spreading.The Reformation ended up spinning out dozens of groups; some big, many small.There were Lutherans, Presbyterians, Huguenots, Swiss Brethren, dozens of Anabaptist groups, Mennonites, Hutterites, etc. etc. etc..In Episode 90, we touched briefly on the tragedy that struck at Munster when the Anabaptist movement strayed from its moorings in God’s Word and replaced it with the lunacy of a couple of its leaders who went <em>way</em> off the rails in an apocalyptic frenzy that ended up destroying the town.Munster became a cautionary tale for other Anabaptists and Reformers. The explanation given for the tragedy was Munster’s abandonment of the pacifism preached and practiced by other Anabaptists. Anabaptists regarded the Sermon on the Mount as their guiding ethic and said it could only be followed by a Faith that was committed to the practice of a love that resigned consequences to God’s hands.A leading figure among the Anabaptists was <strong><em>Menno Simons</em></strong>, a Dutch Catholic priest.Simons was moved to reconsider the rightness of infant baptism when he witnessed the martyrdom of an Anabaptist in 1531. Five years later, the same year the leaders of Munster were executed, Simons left his position as a parish priest and embraced Anabaptism. He joined a Dutch fellowship, where his followers came to be known as <strong><em>Mennonites</em></strong>.Although persecution was fierce, Menno survived and spent his time traveling through Northern German and Holland, preaching and encouraging his followers. He also wrote a large number of essays of which <em>Foundations of the Christian Doctrine</em> in 1539, became the most important.Menno was convinced <strong><em>pacifism</em></strong> was an essential part of true Christianity, and refused to have <em>anything</em> to do with Anabaptists of a revolutionary flavor. He also held that Christians ought not offer any oaths, and shouldn’t take occupations requiring them. But he maintained Christians should obey civil authorities, as long as they weren’t required to disobey the Lord.Menno preferred to baptize by pouring water over the head of adults who confessed their faith publicly. He said neither baptism nor communion confer grace, but rather are outward signs of what takes place inwardly between God and the believer. Mennonites also practiced foot-washing as a reminder of their call to humility and a life of service.Even though the Mennonites were so manifestly harmless, they were classed as subversive by many governments simply because they wouldn’t take oaths and as pacifists refused to join the military. Persecution scattered them throughout Eastern Europe and Western Russia.Many Mennonites eventually left for the New World where they were offered religious tolerance. In both Russia and North America they ran into trouble when the authorities expected them to serve in the military and they declined yet again. Though the US and several other countries eventually granted Mennonites an exemption from military service, before that exemption came, many Mennonites moved to South America where there were still places they could live in isolation. By the 20<sup>th</sup> C, Mennonites were the <strong><em>main</em></strong> branch of the old Anabaptist movement of the 16<sup>th</sup> C, and <strong><em>now</em></strong> they are highly-regarded for their determined pacifist stance and on-going acts of social service for the public good.As the Reformation carved up Europe into a seemingly hopeless hodge-podge of political and religious factions, different attempts were made to resolve the tensions, either by war, by treaty, or alliance.I have to say, the history of 16<sup>th</sup> C Europe is a tangled mess. If we dive into the details, what you’ll hear are a lot of names and dates that’s the very kind of history reporting we want to avoid here. A part of me feels like we’re leaving out important information. Another part gives an anticipatory yawn at all the historical minutiae we’d have to cover. Things like The Peace of Nuremberg, The League and War of Schmalkalden, Philip of Hesse, Duke George of Saxony, Henry of Brunswick, Emperor Charles V staunchest ally in northern Germany.Hey, I can already hear the yawns out there.But there’s some interesting tidbits and moments scattered all through this that move me to say maybe we should dive into it.Like the fact that <strong><em>Philip of Hesse</em></strong>, leader of the League of Schmalkalden, got permission from Martin Luther, <em>his</em> protégé Philip Melanchthon, and Martin Bucer, the Reformer of Strasbourg to commit polygamy! Yes, you heard me right.Philip of Hesse’s marriage was a mess. He and his wife had not been together for years, but were still married. Philip wanted companionship and asked these three Reformation giants if he could quietly take another wife. They agreed, saying the Bible didn’t forbid polygamy, and that Philip could take a second wife without setting the first aside. But, they said, he needed to do it in secret, because while polygamy wasn’t a <strong><em>sin</em></strong> <u>in the eyes of God</u>, it was a <strong><em>crime</em></strong> in the <u>eyes of man</u>. So Philip married another woman, but was unable to keep it secret. When it became public, the scandal toppled Philip from his place at the head of the League of Schmalkalden and put the three Reformers in hot water.And that’s just one little vignette from this time. è Fun stuff.While the Lutherans and Catholics wrestled over the territories of Germany, further North in neighboring Scandinavia, <em>Lutheranism</em> was making inroads. In Germany, it was the nobility that embraced Protestantism as a lever to use against the predominantly Catholic monarch. In Scandinavia it was the opposite. There, monarchs took up the <em>Reformation</em> cause. Its triumph was theirs.At that time, Denmark, Norway, and Sweden were technically a united kingdom. I say <em>technically</em>, because the king ruled only where he resided, in Denmark. His power in Norway was limited, and Sweden was virtually independent due to the powerful house of Sture who acted as regents. But even in Denmark, royal authority was limited by the fact the king was appointed by electors who managed to gain ever more power by cutting deals with the next would-be monarch.When the Reformation began in Germany, the Scandinavian throne was held by <em>Christian II</em>, who was married to Isabella, Emperor Charles V’s sister. The Swedes refused King Christian’s control of their land, so he appealed to his brother-in-law and to other European princes for support. Time for a royal smack-down of those uppity Swedish Stures!With a sizeable foreign force, Christian II moved into Sweden and had himself crowned at Stockholm. Although he’d vowed to spare the lives of his Swedish opponents, a few days after his coronation he ordered what’s known now as <em>The</em> <em>Massacre of Stockholm</em>, in which Sweden’s leading nobles and clerics were murdered.This engendered deep resentment in Sweden, Norway; even back home in Denmark. Lesser rulers feared that after destroying the <em>Swedish</em> nobility, Christian would turn on them. He claimed he only sought to <em>free</em> the people of Sweden from oppression by its aristocracy. But the treacherous means by which he’d done it and the now intense religious propaganda against him, quickly lost him any support he might have won.King Christian then tried to <em>use</em> the Reformation as a tool to advance his own political ends. The first Lutheran preachers had already made their way into Denmark, and people gave them a ready ear. People were savvy enough to recognize the King’s embrace of Lutheranism as merely a political ploy and reacted strongly against him.Rebellion broke out, and Christian was forced to flee. He returned eight years later with the support of several Catholic rulers from other parts of Europe. He landed in Norway and declared himself the champion of Catholicism. But his uncle and successor, <strong><em>Frederick I</em></strong>, defeated and imprisoned him. He remained in prison for the rest of his 27 years.Frederick I was a Protestant and ruled over a people and nobility which had become largely Protestant. At the time of his election, Frederick promised he’d not attack Catholicism nor use his authority to favor Lutheranism. He knew it was better to be the de-facto king of a small kingdom than the wanna-be ruler of a large one. So he gave up all claim to the Swedish crown, and allowed Norway to elect its own king.The Norwegians promptly turned around and elected him. Frederick consolidated the power of the crown in the two kingdoms in a peaceful manner. He kept his promises regarding religious matters and refused to interfere in Church matters. Protestantism made rapid gains. In 1527, it was officially recognized and granted toleration, and by the time of Frederick’s death in 1533 most of his subjects were Protestants.Then came a plot to impose a Catholic king by means of foreign intervention. The pretender was defeated, and the new ruler was <strong><em>Christian III</em></strong>, a committed Lutheran who’d been present at the Diet of Worms and greatly admired Luther both for his doctrines and courage. He took quick measures in support of Protestantism and in limiting the power of bishops. He requested teachers from Luther to help him in the work of reformation. Eventually, the entire Danish church subscribed to the <strong><em>Confession of Augsburg</em></strong>.Events in Sweden followed a similar course. When Christian II imposed his authority, among his prisoners was a young Swede by the name of <strong><em>Gustavus Erikson</em></strong>, better known as <strong><em>Vasa</em></strong>. He escaped and, from an overseas refuge, resisted Christian II’s power grab. When he learned of the Massacre of Stockholm, in which several of his relatives were executed, he secretly returned. Working as a common laborer, living among the people, he recognized their hostility toward the Danish occupation and organized a resistance. Deeming the time had come to up the ante, he proclaimed a national rebellion, took up arms with a band of followers, and managed to secure one victory after another. In 1521, the rebels named him the new regent of the kingdom, and, two years later, crowned him king. A few months later, he entered Stockholm in triumph.But Vasa’s title carried little authority since the nobility and clergy demanded their ancient rights be recognized. Vasa wisely embarked on a subtle policy of dividing his enemies. He began by placing limits on corrupt bishops no one had sympathy for. Then, he began to carve off the support of the common people for nobles who resisted him. This was easy to do since he’d adopted the life of a commoner for some time,. He was a man of the people and they knew it. Vasa drove an effective wedge between the nobility and the people. Then he called a National Assembly and shocked everyone by inviting not just the usual nobles and clergy, but some of the merchant-class and peasantry. When the clergy and nobility banded together to thwart Vasa’s reforms, he resigned, declaring Sweden wasn’t ready for a true king. Three days later, threatened by chaos, the Assembly agreed to recall him and give assent to his program.The higher clergy lost its political power and from then on, Lutheranism was on the rise. Gustavus Vasa was not himself a man of deep religious conviction. But by the time he died in 1560, Sweden was a thoroughly Protestant realm.One of the lessons this period of history in Europe makes clear is how <em>influential</em> even the  <em>nominal</em> faith of a ruler has on the political and religious environment of a nation.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/98-Cracks.mp3" length="9838387" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled “Cracks.”One of the great concerns of the Roman Church at the outset of the Reformation was just how far it would go, not so much in terms of variance in Doctrines, although that also was a concern. What Rome worried over was just how many different groups the Faith would split into. After all, division wasn’t new. There’d already been a major break between East and West a half century before. In the East, the Church was already fragmented into dozens of groups across Central Asia.But up till the Reformation, the Western Church had managed to keep new and reform movements from splitting off. Most had eventually been subsumed back into the larger reach of the Church structure.The Reformation brought an end to that as now there were groups that defined themselves, not by the Roman Church, but by more local and national churches and movements. It didn’t take long till even some of the early Reformers began to worry about how far the break from Rome would go. The cracks that formed in the Church kept spreading, like a nick on a car windshield sends out just a tiny crack at first, but keeps spreading.The Reformation ended up spinning out dozens of groups; some big, many small.There were Lutherans, Presbyterians, Huguenots, Swiss Brethren, dozens of Anabaptist groups, Mennonites, Hutterites, etc. etc. etc..In Episode 90, we touched briefly on the tragedy that struck at Munster when the Anabaptist movement strayed from its moorings in God’s Word and replaced it with the lunacy of a couple of its leaders who went way off the rails in an apocalyptic frenzy that ended up destroying the town.Munster became a cautionary tale for other Anabaptists and Reformers. The explanation given for the tragedy was Munster’s abandonment of the pacifism preached and practiced by other Anabaptists. Anabaptists regarded the Sermon on the Mount as their guiding ethic and said it could only be followed by a Faith that was committed to the practice of a love that resigned consequences to God’s hands.A leading figure among the Anabaptists was Menno Simons, a Dutch Catholic priest.Simons was moved to reconsider the rightness of infant baptism when he witnessed the martyrdom of an Anabaptist in 1531. Five years later, the same year the leaders of Munster were executed, Simons left his position as a parish priest and embraced Anabaptism. He joined a Dutch fellowship, where his followers came to be known as Mennonites.Although persecution was fierce, Menno survived and spent his time traveling through Northern German and Holland, preaching and encouraging his followers. He also wrote a large number of essays of which Foundations of the Christian Doctrine in 1539, became the most important.Menno was convinced pacifism was an essential part of true Christianity, and refused to have anything to do with Anabaptists of a revolutionary flavor. He also held that Christians ought not offer any oaths, and shouldn’t take occupations requiring them. But he maintained Christians should obey civil authorities, as long as they weren’t required to disobey the Lord.Menno preferred to baptize by pouring water over the head of adults who confessed their faith publicly. He said neither baptism nor communion confer grace, but rather are outward signs of what takes place inwardly between God and the believer. Mennonites also practiced foot-washing as a reminder of their call to humility and a life of service.Even though the Mennonites were so manifestly harmless, they were classed as subversive by many governments simply because they wouldn’t take oaths and as pacifists refused to join the military. Persecution scattered them throughout Eastern Europe and Western Russia.Many Mennonites eventually left for the New World where they were offered religious tolerance. In both Russia and North America they ran into trouble when the authorities expected them to serve in the military and they declined yet again.]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/cracks.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/cracks.jpg</ssp:url> <ssp:title>98-Cracks</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is titled “Cracks.”One of the great concerns of the Roman Church at the outset of the Reformation was just how far it would go, not so much in terms of variance in Doctrines, although that also was a concern. What Rome worried over was just how many different groups the Faith would split into. After all, division wasn’t new. There’d already been a major break between East and West a half century before. In the East, the Church was already fragmented into dozens of groups across Central Asia.But up till the Reformation, the Western Church had managed to keep new and reform movements from splitting off. Most had eventually been subsumed back into the larger reach of the Church structure.The Reformation brought an end to that as now there were groups that defined themselves, not by the Roman Church, but by more local and national churches and movements. 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We saw its genesis in <em>Germany</em> with <em>Martin Luther</em> and <em>Philip Melanchthon</em>, its impact on <em>Switzerland</em> with <em>Zwingli </em>and later with the Frenchman <em>John Calvin</em>. <em>John Knox</em> carried it to his native <em>Scotland</em> and <em>Thomas Cranmer</em> led it in <em>England</em>.We’ve taken a look at the Roman Catholic response in what’s called the Counter-Reformation, but probably ought to be labelled the <em>Catholic</em> Reformation. We briefly considered the <em>Council of Trent</em> where the Roman Church affirmed its perspective on many of the issues raised by Protestants and for the first time, a clear line was drawn, marking the differences in doctrine between the two groups. We saw the Jesuits, the learned shock-troops of the Roman Church sent out on both mission and to counter the impact of the Reformation in the regions of Europe being swung toward the Protestant camp.Let’s talk a little more about the Catholic Counter-Reformation because Europe is about to plunge into several decades of war due to the differing religious affiliations of its various kingdoms.There were at least four ingredients in the Counter-Reformation.The <em>first</em> concerned the <strong><em>religious orders</em></strong> of the Catholic Church. There was a spiritual renewal within <em>older</em> orders like the <strong><em>Franciscans, Dominicans,</em></strong> and <strong><em>Benedictines</em></strong>. Reform among the <strong><em>Franciscans</em></strong> led to the founding of the <strong><em>Capuchins</em></strong> in 1528. Their energetic work among the Italian peasantry kept them loyal to Rome.<em>Second, </em><u>new</u> orders sprang up. Groups like the <strong><em>Theatines</em></strong> [Thee a teen] who called both clergy and laity to a godly lifestyle. The <strong><em>Ursulines</em></strong> [Ursa-leens] were an order for women who cared for the sick and poor. And then of course, there were the <strong><em>Jesuits</em></strong>.The <strong><em>Society of Jesus</em></strong>, or Jesuits, were the most important of the new orders. Founded in Paris in 1534 by Ignatius of Loyola, the order required total obedience of its members for the furtherance of the interests of the Roman church. While there were good and godly Jesuits, men who worked tirelessly to expand the Kingdom of God, there were also some whose motives were less noble. Okay, let’s be frank; they were <strong><em>diabolical</em></strong>. Utterly unscrupulous in their methods, they believed it was permissible to <u>do evil if good came of it.</u> They resurrected the Inquisition in the 16<sup>th</sup> C making it an effective tool in stomping out the Reformation in Italy, Spain, Portugal, and Belgium.Jesuits infiltrated government offices and used every means fair or foul to advance the cause of the Rome. Lest Catholic listeners take offense to this, understand that their power became so great and their methods so immoral, the Pope <em>suppressed</em> the order from 1773 to 1814.Also, it should be noted when Ignatius <em>launched</em> the Society, a counterattack on the Reformation was <em>not</em> in view. His ambition was missionary with a keen desire to convert <em>Muslims</em>. The three major goals of the Jesuits were to <strong><em>convert pagans</em></strong>, <strong><em>combat heresy</em></strong>, and <strong><em>promote education</em></strong>. It was their solemn oath to <u>obey the Pope</u> that led to their being used as a <em>tool</em> of the Counter-Reformation.A <em>third</em> aspect of the Counter-Reformation was the <strong><em>Council of Trent</em></strong>. The cardinals elected a Dutch theologian as a <strong><em>reform pope</em></strong> in 1522. He <em>admitted</em> that the problems Rome had with the Lutherans came because of the corruption of the Church, from the papal office down. As was saw a couple episodes ago, in 1536, Pope Paul III appointed a special panel of cardinals to prepare a report on the condition of the Church. That report gave Luther much ammunition for his critique of  Rome. It conceded that Protestantism resulted from the “ambition, avarice, and cupidity” of Catholic bishops.The Roman Church realized it needed to address the issues raised by the Reformers. The Council of Trent was the answer. It met in three main sessions, under the terms of three different popes, from 1545 to 63. Participants came from Italy, Spain, France, and Germany. The Council decided a wide array of issues.In direct response to Lutheran challenges, the Council abolished indulgence-sellers, defined obligations of the clergy, regulated the use of relics, and ordered the restructuring of bishops.The doctrinal work of Trent is summarized in the <strong><em>Tridentine Profession of Faith</em></strong>, which championed Roman Catholic dogma and provided a theological response to Protestants. Trent rejected <u>justification by faith <em>alone</em></u> and promoted the necessity of meritorious works as necessary for salvation. It validated the seven sacraments as bestowing <em>merit</em> on believers and their <em>necessity</em> for salvation. It affirmed the value of <em>tradition</em> as a basis of authority <em>alongside</em> the Bible. It approved the canonicity of the apocryphal books of the Old Testament; made official the existence of <em>purgatory</em>; the value of images, relics, indulgences, the invocation of saints; and the importance of confession to a priest. It also defined more specifically the sacrificial aspects of the mass and decided that only the bread should be distributed to the laity.The Tridentine statement made reconciliation with Protestantism <em>impossible</em>.The Council’s work constituted a statement of faith by which true Roman Catholics could determine their orthodoxy. No such comprehensive statement existed before. If it had, perhaps the force of the Reformation would have been blunted in some places. What the Council of Trent did, in effect, was to make official dogmas of the Church the various positions Luther had challenged in his break <em>with</em> Rome.A <em>fourth </em>aspect of the Counter-Reformation was a new and vigorous kind of spirituality that bloomed in a remarkable series of writings and movements. Some devotional books from this movement, such as the <em>Imitation of Christ</em> by Thomas a’Kempis and the <em>Spiritual Exercises </em>by Loyola<em>,</em> have received proper attention, but most of have not.This new kind of devout life was characterized by a systemic examination of conscience, prayer, contemplation, and spiritual direction. Its roots lay in the Middle Ages with groups like the <strong><em>Carthusians</em></strong>, who put great emphasis on the <strong><em>contemplative life.</em></strong> It was these works that fueled the calls for reform in the Roman Church <strong><em>before</em></strong> Luther arrived on the scene. They were the reading material of groups like the <strong><em>Brethren of the Common Life</em></strong> and <strong><em>The</em></strong> <strong><em>Oratory of Divine Love</em></strong> which provided many of the best church leaders in the years leading up to the 16<sup>th</sup> C.The Reformation sparked a series of religious wars across Europe. The last of these was the <strong><em>Thirty Years’ War</em></strong>, which last from 1618–48.As we saw in a previous episode, the <strong><em>Peace of Augsburg</em></strong> in 1555 put Lutheranism on a legal basis with Roman Catholicism in Germany. The prince of a region determined the religion in his territory; dissenters could immigrate to another territory if they wanted to.Now, that may seem obvious to highly mobile moderns like many listening to this, but it wasn’t for people at <em>that</em> time. Due to feudal rules, people weren’t allowed to move without consent of their ruler. The Peace of Augsburg marked a significant change in commoners’ mobility. To preserve Catholic domination of <strong><em>southern Germany</em></strong>, the agreement mandated that Catholic rulers who <strong><em>became</em></strong> Lutherans had to surrender rule. The agreement left out Calvinists, Anabaptists, and other Protestants. So for many, Augsburg solved nothing.Beginning in Bohemia, the Thirty Years’ War ravaged Central Europe and Germany and involved all the major European powers. The <strong><em>Peace of Westphalia</em></strong>, which ended the war in 1648, resulted from long and complicated negotiations. France and Sweden gained large amounts of territory, and German princes gained greater power and influence at the expense of the Emperor. The treaty finally recognized Calvinism, along with Lutheranism and Catholicism, as legal religions and permitted each ruler to determine the religion of his state.The <em>effects</em> of the War were devastating for Christianity as a whole. Religious issues were increasingly treated with indifference by political leaders. Secular, self-serving matters were now the chief concerns of the growing uber-worldly nation-states. The barbarity and brutality of the war left many questioning the Christian Message. How could a Faith that produced such atrocities be true? Doctrine took a backseat to doubt. Faith was met with skepticism. All this coming at the dawn of, and no doubt <em>hastening,</em> <strong><em>The Age of Reason.</em></strong>In reply to those who <em>criticize Christianity</em> for the wars fought at that time, it ought to be recognized that in every case; political, economic, and social considerations were as important as the religious, if not more. Much of the time, there <em>was</em> no real struggle between Roman Catholics and Protestants. And on some fronts of the war, BOTH Catholics and Protestants fought alongside each other as comrades because their conflict was <strong><em>political</em></strong> rather than <strong><em>religious</em></strong>. We call this period the “Wars of Religion,” but in truth it was rarely religion that sparked or drove the conflict; it was <strong><em>political</em></strong> and <strong><em>economic</em></strong>, hiding behind a <strong><em>mask of religion</em></strong> because that tends to stir the people actually <em>doing</em> the fighting <em>better</em> than some prince wanting more land.Nine times out of ten, if you want to know the real cause of something, follow the money.We turn now to the <strong><em>impact</em></strong> of the Reformation on France and one example of how tragic things can turn – <strong><em>ostensibly</em></strong>, because of religion, but <em>really</em> because of politics.As the 16<sup>th</sup> C wore on, the Roman church in France fell into a progressively deplorable condition. <strong><em>The</em></strong> <strong><em>Concordat of Bologna</em></strong> in 1516 gave <strong><em>King Francis I</em></strong> the right to appoint the ten archbishops, thirty-eight bishops, and 527 heads of religious houses in France. That meant the Church became part of a vast <strong><em>patronage</em></strong> system, and individuals won positions in the Church not for ability or religious zeal but for service to the crown. Simony &amp; bribery was de-rigor.Conditions became genuinely bad. Literacy among priests dropped to a mere ten-percent. Since the king was head of the French Church, and he depended on its patronage system for income, we see why Francis I and Henry II were so zealous in their persecution of French Protestants. They couldn’t afford to permit the system to crumble. They certainly <strong><em>weren’t</em></strong> zealous for Catholicism except as a tool to achieve their political ambitions.The French Protestant movement was stoked by what was happening in Geneva in Switzerland under Farel and Calvin. The French Bible, Calvin’s <em>Institutes,</em> and numerous other Protestant publications fueled the movement. So naturally, the most literate element of the population was won over. Converts were numerous at the universities and among lawyers and other professionals, the merchant class and artisans, lower clergy, friars, and the lesser nobility. The illiterate peasantry was hardly touched and remained firmly Catholic.Politics and economics played into the mix. The Middle-class and lower nobility of France were tired of King Francis’ imperial ambitions, funded on their backs. They were urged into the Protestant cause out of a desire to get rid of the King. It’s estimated that two-fifths of all nobles joined the French Protestant cause.  Few of them were authentically converted but sought to <em>use</em> the Protestant movement to weaken the trend toward King Francis’ oppressive version of <strong><em>royal absolutism</em></strong>.In spite of persecution, Protestants increased rapidly. At the beginning of the reign of Henry II in 1547 they numbered over 400,000. By the end of his reign in 1561 they were known as <strong><em>Huguenots</em></strong> and numbered <strong><em>2 million</em></strong>; ten-percent of the population. The Presbyterian system of church government gave organization and discipline to the Huguenot movement.In order to understand the course of events the French Reformation took and see why it became embroiled in civil war, it’s necessary to look at the political and social conditions of the times.<strong><em>First</em></strong>, that many of the younger nobility joined Protestant ranks is of great significance. Accustomed to carrying swords, they became protectors of Huguenot congregations during troubled times. They often protected church meetings against hostile bands of Catholic ruffians.<strong><em>Second</em></strong>, and this is key; there were four major groups of nobility vying for the rule in France.The ruling house with a tenuous grip on the throne was the <strong><em>Valois</em></strong>.The <strong><em>Bourbons </em></strong>of Western France were next in line should the <strong><em>Valois</em></strong> falter. Their leadership were decided Huguenots.The powerful <strong><em>Guises </em></strong>[Guy-zuhz], were equally committed Roman Catholics with extensive holdings in the East.The <strong><em>Montmorencys</em></strong> controlled the center of France; their leadership divided evenly between Huguenots and Catholics.<strong><em>Third</em></strong>, when Henry II died, he left three sons all dominated by his queen, <strong><em>Catherine de Medici</em></strong>. She was <u>determined</u> to maintain <em>personal</em> control and advance the power of her government. She was opposed by many of the nobility jealous of their rights and wanted to restrict the power of the monarchy.<strong><em>Fourth</em></strong>, as the likelihood of civil war in France percolated, the English and Spanish sent aid to their factions to serve their respective interests.Such animosities provided the tinder to ignite armed conflict. Eight wars were fought between Roman Catholics and Protestants in France. Leading the Protestants early in the conflict was <strong><em>Gaspard de Coligny</em></strong>. But he lost his life along with some 15 to 20,000 Huguenots in the massacre of <strong><em>St. Bartholomew’s Day</em></strong>, in August, 1572. After that, <strong><em>Henry of Navarre</em></strong>, of the Bourbon family, led the Protestants. His maneuvers were successful, and eventually, with the death of others in the royal line, he became heir to the French throne. Because he didn’t have enough strength to complete his conquest, he converted to Catholicism and won the crown as <strong><em>Henry IV</em></strong>. Judging from his conduct, Henry’s religious principles sat his shoulders rather lightly. His switch to the Roman Church was for purely political reasons. Most likely he simply sought to turn off the blood bath drenching France.In 1598, Henry published the <strong><em>Edict of Nantes</em></strong>, a grant of toleration for the Huguenots. It guaranteed them the right to hold public office, freedom of worship in most areas of France, the privilege of educating their children in other than Roman Catholic schools, and free access to universities and hospitals. The edict was the first significant recognition of the rights of a religious minority in an otherwise intolerant age. Though the Huguenots enjoyed a period of great prosperity after that, King Louis XIV <strong><em>revoked</em></strong> the edict in 1685. Thousands were driven into exile, to the benefit of England, Holland, Prussia, and America where they fled for refuge.]]></description> <itunes:subtitle><![CDATA[This episode is titled, “Wars of Religion”In our review of the Reformation, we began with a look at its roots and the long cry for reform heard in the Roman church. We saw its genesis in Germany with Martin Luther and Philip Melanchthon, its impact o]]></itunes:subtitle> <content:encoded><![CDATA[<p><img width="897" height="569" src="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars.jpg 897w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars-300x190.jpg 300w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars-768x487.jpg 768w, https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars-610x387.jpg 610w" sizes="(max-width: 897px) 100vw, 897px" /></p>This episode is titled, “<strong><em>Wars of Religion</em></strong>”In our review of the Reformation, we began with a look at its roots and the <em>long</em> cry for reform heard in the Roman church. We saw its genesis in <em>Germany</em> with <em>Martin Luther</em> and <em>Philip Melanchthon</em>, its impact on <em>Switzerland</em> with <em>Zwingli </em>and later with the Frenchman <em>John Calvin</em>. <em>John Knox</em> carried it to his native <em>Scotland</em> and <em>Thomas Cranmer</em> led it in <em>England</em>.We’ve taken a look at the Roman Catholic response in what’s called the Counter-Reformation, but probably ought to be labelled the <em>Catholic</em> Reformation. We briefly considered the <em>Council of Trent</em> where the Roman Church affirmed its perspective on many of the issues raised by Protestants and for the first time, a clear line was drawn, marking the differences in doctrine between the two groups. We saw the Jesuits, the learned shock-troops of the Roman Church sent out on both mission and to counter the impact of the Reformation in the regions of Europe being swung toward the Protestant camp.Let’s talk a little more about the Catholic Counter-Reformation because Europe is about to plunge into several decades of war due to the differing religious affiliations of its various kingdoms.There were at least four ingredients in the Counter-Reformation.The <em>first</em> concerned the <strong><em>religious orders</em></strong> of the Catholic Church. There was a spiritual renewal within <em>older</em> orders like the <strong><em>Franciscans, Dominicans,</em></strong> and <strong><em>Benedictines</em></strong>. Reform among the <strong><em>Franciscans</em></strong> led to the founding of the <strong><em>Capuchins</em></strong> in 1528. Their energetic work among the Italian peasantry kept them loyal to Rome.<em>Second, </em><u>new</u> orders sprang up. Groups like the <strong><em>Theatines</em></strong> [Thee a teen] who called both clergy and laity to a godly lifestyle. The <strong><em>Ursulines</em></strong> [Ursa-leens] were an order for women who cared for the sick and poor. And then of course, there were the <strong><em>Jesuits</em></strong>.The <strong><em>Society of Jesus</em></strong>, or Jesuits, were the most important of the new orders. Founded in Paris in 1534 by Ignatius of Loyola, the order required total obedience of its members for the furtherance of the interests of the Roman church. While there were good and godly Jesuits, men who worked tirelessly to expand the Kingdom of God, there were also some whose motives were less noble. Okay, let’s be frank; they were <strong><em>diabolical</em></strong>. Utterly unscrupulous in their methods, they believed it was permissible to <u>do evil if good came of it.</u> They resurrected the Inquisition in the 16<sup>th</sup> C making it an effective tool in stomping out the Reformation in Italy, Spain, Portugal, and Belgium.Jesuits infiltrated government offices and used every means fair or foul to advance the cause of the Rome. Lest Catholic listeners take offense to this, understand that their power became so great and their methods so immoral, the Pope <em>suppressed</em> the order from 1773 to 1814.Also, it should be noted when Ignatius <em>launched</em> the Society, a counterattack on the Reformation was <em>not</em> in view. His ambition was missionary with a keen desire to convert <em>Muslims</em>. The three major goals of the Jesuits were to <strong><em>convert pagans</em></strong>, <strong><em>combat heresy</em></strong>, and <strong><em>promote education</em></strong>. It was their solemn oath to <u>obey the Pope</u> that led to their being used as a <em>tool</em> of the Counter-Reformation.A <em>third</em> aspect of the Counter-Reformation was the <strong><em>Council of Trent</em></strong>. The cardinals elected a Dutch theologian as a <strong><em>reform pope</em></strong> in 1522. He <em>admitted</em> that the problems Rome had with the Lutherans came because of the corruption of the Church, from the papal office down. As was saw a couple episodes ago, in 1536, Pope Paul III appointed a special panel of cardinals to prepare a report on the condition of the Church. That report gave Luther much ammunition for his critique of  Rome. It conceded that Protestantism resulted from the “ambition, avarice, and cupidity” of Catholic bishops.The Roman Church realized it needed to address the issues raised by the Reformers. The Council of Trent was the answer. It met in three main sessions, under the terms of three different popes, from 1545 to 63. Participants came from Italy, Spain, France, and Germany. The Council decided a wide array of issues.In direct response to Lutheran challenges, the Council abolished indulgence-sellers, defined obligations of the clergy, regulated the use of relics, and ordered the restructuring of bishops.The doctrinal work of Trent is summarized in the <strong><em>Tridentine Profession of Faith</em></strong>, which championed Roman Catholic dogma and provided a theological response to Protestants. Trent rejected <u>justification by faith <em>alone</em></u> and promoted the necessity of meritorious works as necessary for salvation. It validated the seven sacraments as bestowing <em>merit</em> on believers and their <em>necessity</em> for salvation. It affirmed the value of <em>tradition</em> as a basis of authority <em>alongside</em> the Bible. It approved the canonicity of the apocryphal books of the Old Testament; made official the existence of <em>purgatory</em>; the value of images, relics, indulgences, the invocation of saints; and the importance of confession to a priest. It also defined more specifically the sacrificial aspects of the mass and decided that only the bread should be distributed to the laity.The Tridentine statement made reconciliation with Protestantism <em>impossible</em>.The Council’s work constituted a statement of faith by which true Roman Catholics could determine their orthodoxy. No such comprehensive statement existed before. If it had, perhaps the force of the Reformation would have been blunted in some places. What the Council of Trent did, in effect, was to make official dogmas of the Church the various positions Luther had challenged in his break <em>with</em> Rome.A <em>fourth </em>aspect of the Counter-Reformation was a new and vigorous kind of spirituality that bloomed in a remarkable series of writings and movements. Some devotional books from this movement, such as the <em>Imitation of Christ</em> by Thomas a’Kempis and the <em>Spiritual Exercises </em>by Loyola<em>,</em> have received proper attention, but most of have not.This new kind of devout life was characterized by a systemic examination of conscience, prayer, contemplation, and spiritual direction. Its roots lay in the Middle Ages with groups like the <strong><em>Carthusians</em></strong>, who put great emphasis on the <strong><em>contemplative life.</em></strong> It was these works that fueled the calls for reform in the Roman Church <strong><em>before</em></strong> Luther arrived on the scene. They were the reading material of groups like the <strong><em>Brethren of the Common Life</em></strong> and <strong><em>The</em></strong> <strong><em>Oratory of Divine Love</em></strong> which provided many of the best church leaders in the years leading up to the 16<sup>th</sup> C.The Reformation sparked a series of religious wars across Europe. The last of these was the <strong><em>Thirty Years’ War</em></strong>, which last from 1618–48.As we saw in a previous episode, the <strong><em>Peace of Augsburg</em></strong> in 1555 put Lutheranism on a legal basis with Roman Catholicism in Germany. The prince of a region determined the religion in his territory; dissenters could immigrate to another territory if they wanted to.Now, that may seem obvious to highly mobile moderns like many listening to this, but it wasn’t for people at <em>that</em> time. Due to feudal rules, people weren’t allowed to move without consent of their ruler. The Peace of Augsburg marked a significant change in commoners’ mobility. To preserve Catholic domination of <strong><em>southern Germany</em></strong>, the agreement mandated that Catholic rulers who <strong><em>became</em></strong> Lutherans had to surrender rule. The agreement left out Calvinists, Anabaptists, and other Protestants. So for many, Augsburg solved nothing.Beginning in Bohemia, the Thirty Years’ War ravaged Central Europe and Germany and involved all the major European powers. The <strong><em>Peace of Westphalia</em></strong>, which ended the war in 1648, resulted from long and complicated negotiations. France and Sweden gained large amounts of territory, and German princes gained greater power and influence at the expense of the Emperor. The treaty finally recognized Calvinism, along with Lutheranism and Catholicism, as legal religions and permitted each ruler to determine the religion of his state.The <em>effects</em> of the War were devastating for Christianity as a whole. Religious issues were increasingly treated with indifference by political leaders. Secular, self-serving matters were now the chief concerns of the growing uber-worldly nation-states. The barbarity and brutality of the war left many questioning the Christian Message. How could a Faith that produced such atrocities be true? Doctrine took a backseat to doubt. Faith was met with skepticism. All this coming at the dawn of, and no doubt <em>hastening,</em> <strong><em>The Age of Reason.</em></strong>In reply to those who <em>criticize Christianity</em> for the wars fought at that time, it ought to be recognized that in every case; political, economic, and social considerations were as important as the religious, if not more. Much of the time, there <em>was</em> no real struggle between Roman Catholics and Protestants. And on some fronts of the war, BOTH Catholics and Protestants fought alongside each other as comrades because their conflict was <strong><em>political</em></strong> rather than <strong><em>religious</em></strong>. We call this period the “Wars of Religion,” but in truth it was rarely religion that sparked or drove the conflict; it was <strong><em>political</em></strong> and <strong><em>economic</em></strong>, hiding behind a <strong><em>mask of religion</em></strong> because that tends to stir the people actually <em>doing</em> the fighting <em>better</em> than some prince wanting more land.Nine times out of ten, if you want to know the real cause of something, follow the money.We turn now to the <strong><em>impact</em></strong> of the Reformation on France and one example of how tragic things can turn – <strong><em>ostensibly</em></strong>, because of religion, but <em>really</em> because of politics.As the 16<sup>th</sup> C wore on, the Roman church in France fell into a progressively deplorable condition. <strong><em>The</em></strong> <strong><em>Concordat of Bologna</em></strong> in 1516 gave <strong><em>King Francis I</em></strong> the right to appoint the ten archbishops, thirty-eight bishops, and 527 heads of religious houses in France. That meant the Church became part of a vast <strong><em>patronage</em></strong> system, and individuals won positions in the Church not for ability or religious zeal but for service to the crown. Simony &amp; bribery was de-rigor.Conditions became genuinely bad. Literacy among priests dropped to a mere ten-percent. Since the king was head of the French Church, and he depended on its patronage system for income, we see why Francis I and Henry II were so zealous in their persecution of French Protestants. They couldn’t afford to permit the system to crumble. They certainly <strong><em>weren’t</em></strong> zealous for Catholicism except as a tool to achieve their political ambitions.The French Protestant movement was stoked by what was happening in Geneva in Switzerland under Farel and Calvin. The French Bible, Calvin’s <em>Institutes,</em> and numerous other Protestant publications fueled the movement. So naturally, the most literate element of the population was won over. Converts were numerous at the universities and among lawyers and other professionals, the merchant class and artisans, lower clergy, friars, and the lesser nobility. The illiterate peasantry was hardly touched and remained firmly Catholic.Politics and economics played into the mix. The Middle-class and lower nobility of France were tired of King Francis’ imperial ambitions, funded on their backs. They were urged into the Protestant cause out of a desire to get rid of the King. It’s estimated that two-fifths of all nobles joined the French Protestant cause.  Few of them were authentically converted but sought to <em>use</em> the Protestant movement to weaken the trend toward King Francis’ oppressive version of <strong><em>royal absolutism</em></strong>.In spite of persecution, Protestants increased rapidly. At the beginning of the reign of Henry II in 1547 they numbered over 400,000. By the end of his reign in 1561 they were known as <strong><em>Huguenots</em></strong> and numbered <strong><em>2 million</em></strong>; ten-percent of the population. The Presbyterian system of church government gave organization and discipline to the Huguenot movement.In order to understand the course of events the French Reformation took and see why it became embroiled in civil war, it’s necessary to look at the political and social conditions of the times.<strong><em>First</em></strong>, that many of the younger nobility joined Protestant ranks is of great significance. Accustomed to carrying swords, they became protectors of Huguenot congregations during troubled times. They often protected church meetings against hostile bands of Catholic ruffians.<strong><em>Second</em></strong>, and this is key; there were four major groups of nobility vying for the rule in France.The ruling house with a tenuous grip on the throne was the <strong><em>Valois</em></strong>.The <strong><em>Bourbons </em></strong>of Western France were next in line should the <strong><em>Valois</em></strong> falter. Their leadership were decided Huguenots.The powerful <strong><em>Guises </em></strong>[Guy-zuhz], were equally committed Roman Catholics with extensive holdings in the East.The <strong><em>Montmorencys</em></strong> controlled the center of France; their leadership divided evenly between Huguenots and Catholics.<strong><em>Third</em></strong>, when Henry II died, he left three sons all dominated by his queen, <strong><em>Catherine de Medici</em></strong>. She was <u>determined</u> to maintain <em>personal</em> control and advance the power of her government. She was opposed by many of the nobility jealous of their rights and wanted to restrict the power of the monarchy.<strong><em>Fourth</em></strong>, as the likelihood of civil war in France percolated, the English and Spanish sent aid to their factions to serve their respective interests.Such animosities provided the tinder to ignite armed conflict. Eight wars were fought between Roman Catholics and Protestants in France. Leading the Protestants early in the conflict was <strong><em>Gaspard de Coligny</em></strong>. But he lost his life along with some 15 to 20,000 Huguenots in the massacre of <strong><em>St. Bartholomew’s Day</em></strong>, in August, 1572. After that, <strong><em>Henry of Navarre</em></strong>, of the Bourbon family, led the Protestants. His maneuvers were successful, and eventually, with the death of others in the royal line, he became heir to the French throne. Because he didn’t have enough strength to complete his conquest, he converted to Catholicism and won the crown as <strong><em>Henry IV</em></strong>. Judging from his conduct, Henry’s religious principles sat his shoulders rather lightly. His switch to the Roman Church was for purely political reasons. Most likely he simply sought to turn off the blood bath drenching France.In 1598, Henry published the <strong><em>Edict of Nantes</em></strong>, a grant of toleration for the Huguenots. It guaranteed them the right to hold public office, freedom of worship in most areas of France, the privilege of educating their children in other than Roman Catholic schools, and free access to universities and hospitals. The edict was the first significant recognition of the rights of a religious minority in an otherwise intolerant age. Though the Huguenots enjoyed a period of great prosperity after that, King Louis XIV <strong><em>revoked</em></strong> the edict in 1685. Thousands were driven into exile, to the benefit of England, Holland, Prussia, and America where they fled for refuge.]]></content:encoded> <enclosure url="https://storage.googleapis.com/communio-sanctorum/97-Wars%20of%20Religion.mp3" length="11936448" type="audio/mpeg"></enclosure> <itunes:summary><![CDATA[This episode is titled, “Wars of Religion”In our review of the Reformation, we began with a look at its roots and the long cry for reform heard in the Roman church. We saw its genesis in Germany with Martin Luther and Philip Melanchthon, its impact on Switzerland with Zwingli and later with the Frenchman John Calvin. John Knox carried it to his native Scotland and Thomas Cranmer led it in England.We’ve taken a look at the Roman Catholic response in what’s called the Counter-Reformation, but probably ought to be labelled the Catholic Reformation. We briefly considered the Council of Trent where the Roman Church affirmed its perspective on many of the issues raised by Protestants and for the first time, a clear line was drawn, marking the differences in doctrine between the two groups. We saw the Jesuits, the learned shock-troops of the Roman Church sent out on both mission and to counter the impact of the Reformation in the regions of Europe being swung toward the Protestant camp.Let’s talk a little more about the Catholic Counter-Reformation because Europe is about to plunge into several decades of war due to the differing religious affiliations of its various kingdoms.There were at least four ingredients in the Counter-Reformation.The first concerned the religious orders of the Catholic Church. There was a spiritual renewal within older orders like the Franciscans, Dominicans, and Benedictines. Reform among the Franciscans led to the founding of the Capuchins in 1528. Their energetic work among the Italian peasantry kept them loyal to Rome.Second, new orders sprang up. Groups like the Theatines [Thee a teen] who called both clergy and laity to a godly lifestyle. The Ursulines [Ursa-leens] were an order for women who cared for the sick and poor. And then of course, there were the Jesuits.The Society of Jesus, or Jesuits, were the most important of the new orders. Founded in Paris in 1534 by Ignatius of Loyola, the order required total obedience of its members for the furtherance of the interests of the Roman church. While there were good and godly Jesuits, men who worked tirelessly to expand the Kingdom of God, there were also some whose motives were less noble. Okay, let’s be frank; they were diabolical. Utterly unscrupulous in their methods, they believed it was permissible to do evil if good came of it. They resurrected the Inquisition in the 16th C making it an effective tool in stomping out the Reformation in Italy, Spain, Portugal, and Belgium.Jesuits infiltrated government offices and used every means fair or foul to advance the cause of the Rome. Lest Catholic listeners take offense to this, understand that their power became so great and their methods so immoral, the Pope suppressed the order from 1773 to 1814.Also, it should be noted when Ignatius launched the Society, a counterattack on the Reformation was not in view. His ambition was missionary with a keen desire to convert Muslims. The three major goals of the Jesuits were to convert pagans, combat heresy, and promote education. It was their solemn oath to obey the Pope that led to their being used as a tool of the Counter-Reformation.A third aspect of the Counter-Reformation was the Council of Trent. The cardinals elected a Dutch theologian as a reform pope in 1522. He admitted that the problems Rome had with the Lutherans came because of the corruption of the Church, from the papal office down. As was saw a couple episodes ago, in 1536, Pope Paul III appointed a special panel of cardinals to prepare a report on the condition of the Church. That report gave Luther much ammunition for his critique of  Rome. It conceded that Protestantism resulted from the “ambition, avarice, and cupidity” of Catholic bishops.The Roman Church realized it needed to address the issues raised by the Reformers. The Council of Trent was the answer. It met in three main sessions, under the terms of three different popes, from 1545 to 63. Part]]></itunes:summary> <itunes:image href="https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars.jpg"></itunes:image> <ssp:image> <ssp:url>https://sanctorum.us/wp-content/uploads/2015/08/Wars.jpg</ssp:url> <ssp:title>97-Wars of Religion</ssp:title> </ssp:image> <itunes:explicit>false</itunes:explicit> <itunes:block>no</itunes:block> <itunes:duration>0:00</itunes:duration> <itunes:author><![CDATA[Pastor Lance Ralston]]></itunes:author> <googleplay:description><![CDATA[This episode is titled, “Wars of Religion”In our review of the Reformation, we began with a look at its roots and the long cry for reform heard in the Roman church. We saw its genesis in Germany with Martin Luther and Philip Melanchthon, its impact on Switzerland with Zwingli and later with the Frenchman John Calvin. 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In this episode we’ll take a look at how the Reformation unfolded, specifically in England.The story of the Church in England is an interesting one. The famous, or infamous, Henry the VIII was king of England when Luther set fire to the kindling of the Reformation. Posturing as a bulwark of Catholic orthodoxy, Henry wrote a refutation of Luther’s position in 1521 titled “Defense of the Seven Sacraments” and was rewarded by Pope Leo X with the august title, <strong><em>Defender of the Faith</em></strong>. Ironic then that only about a decade later, Henry would <strong><em>hijack</em></strong> the church, officially ousting the Pope as head of the Church <strong><em>IN</em></strong> England and making <strong><em>himself</em></strong> head of the Church <strong><em>OF</em></strong> England.What makes the story of these years in England so interesting is the marital &amp; political shenanigans Henry VIII played. The intrigues played out for the thrones of Spain, France &amp; England all make for the best drama and most people don’t realize that so many of the famous names of history all lived right at this time and knew each other, at least by reputation. If the story was a movie dreamed up in Hollywood, most would consider it too far-fetched.Without getting into the minutiae of the details of Henry’s multiple marriages, it was his lust for power &amp; desire to produce a son &amp; heir that motivated him marry, divorce, re-marry and do it all over again. Henry persuaded the Pope to allow him to marry his sister-in-law, that is, his dead brother’s wife, Catherine of Aragon, herself the daughter of Queen Isabella &amp; King Ferdinand of Spain, sponsors of Christopher Columbus. Catherine gave Henry a daughter named Mary but no sons. So Henry put her aside and married his mistress, the vivacious &amp; opinionated Anne Boleyn.In order to set Catherine aside so he could wed Anne, Henry had to persuade the Pope, who had taken some persuading to allow him to marry Catherine in the first place, to annul that marriage, saying he ought never have been allowed to marry her in the first place. The archbishop of Canterbury Thomas Cranmer was employed by Henry to put pressure on Rome to grant the annulment. But Pope Clement VII wouldn’t budge. So in 1531, Henry announced to the clergy they were from then on to look to <strong><em>him</em></strong> as the head of the Church in England. It’s at that point we may say that the Church <strong><em>IN</em></strong> England, became the Church <strong><em>OF</em></strong> England.For the next few years, there w